El Grupo Consultivo de ONUSIDA condena la prohibición de compra de sexo en Suecia

Posted on January 29, 2012 by Wendy Lyon

El  mes pasado se publicó el largamente esperado Informe del Grupo Consultivo de ONUSIDA sobre VIH y Trabajo Sexual. El Grupo Consultivo fue establecido en 2009 por el Director Ejecutivo de ONUSIDA, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA, para proporcionar clarificación y consejo acerca de ciertos temas abordados en la última (2009) Nota de Guía de ONUSIDA sobre VIH y Trabajo Sexual.

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Uno de sus aspectos más significativos es que se refiere a la cuestión de la penalización de los clientes con cierto detalle. En las pág. 5-6, incluye la prohibición de compra de sexo en Suecia en una sección llamada: “Leyes, normas y  políticas que impiden respuestas efectivas contra el VIH  para los trabajadores sexuales: Prohibiciones penales contra el trabajo sexual o algunos aspectos del mismo” y dice: 

El enfoque de penalizar al cliente se ha demostrado que repercute en lxs trabajadorxs sexuales. En Suecia, lxs trabajadorxs sexuales que no pudieron seguir trabajando en locales cerrados fueron dejados en la calle con los clientes más peligrosos y con pocas opciones más que aceptarlos.

En sus “Conclusiones y recomendaciones” sobre regímenes legales, en la página 8, dice: 

Los Estados pueden emprender muchas acciones para establecer marcos legales y políticos que permitan a lxs trabajadorxs sexuales el acceso general a los servicios de VIH. Entre estas, están las siguientes: Los Estados deberían evitar penalizar el trabajo sexual o las actividades asociadas al mismo. La despenalización del trabajo sexual debería incluir retirar la penalización de la compra y venta de sexo 

También es significativo su crítica hacia la estrategia de “poner fin a la demanda” en general. En la introducción, en la página 4, dice:

Las políticas y programas para reducir la demanda de trabajo sexual, diseñadas sin escuchar la voz de lxs trabajadorxs sexuales, a menudo ocasiona daños no deseados, incluídos el mayor riesgo frente al VIH y mayor vulnerabilidad para lxs trabajadorxs sexuales y sus clientes 

En la página 6, dice:

Hay pocas pruebas que sugieran que cualesquiera leyes que penalicen de alguna  manera el trabajo sexual reduzcan la demanda de sexo o el número de trabajadorxs sexuales. Más bien, todas ellas crean un entorno de miedo y marginalización para lxs trabajadorxs sexuales que, a menudo, tienen que trabajar en lugares apartados e inseguros para evitar el arresto, suyo o de sus clientes. Estas leyes pueden minar la capacidad de lxs trabajadorxs sexuales   para trabajar juntxs a fin de identificar a los clientes potencialmente violentos y su capacidad para exigir el uso de condón a los clientes. 

En las páginas 10-11, dice que:

proveedores de servicios y cuidados sanitariso y agentes políticos de organizaciones comunitarias, organizacions no gubernamentales, donantes, organizaciones internacionales y agencias gubernamentales , bien intencionados pero mal informados, creen que están ayudando a lxs trabajadorxs sexuales al pedir la penalización de los clientes. Sin embargo, no hay evidencia de que estas iniciativas para “acabar con la demanda” reduzcan el trabajo sexual o la transmisión de VIH, o mejoren la calidad de vida de lxs trabajadorxs sexuales. Estas leyes no reducen la escala de trabajo sexual, sino que hacen a lxs trabajadorxs sexuales más vulnerables. 

Llama, en cambio, a desplazar el énfasis hacia terminar con la demanda de sexo pagado sin protección —y dice en la página 11:

Empoderar a lxs trabajadorxs sexuales para que tengan un mayor control sobre sus condiciones de trabajo, más bien que intentar “terminar con la demanda”, debería ser el objetivo de los esfuerzos de prevención de VIH. Cuando lxs trabajadorxs sexuales pueden asegurar con éxito que sus clientes usen condones, lxs trabajadorxs sexuales tienen menos probabilidades de resultar infectadas por VIH. 

Desde luego, ya que son (habitualmente) los clientes los que tienen que ponerse los condones, convencerles de que ello es en su interés permitiría avanzar mucho en la reducción de demanda de sexo pagado sin protección. El informe describe el trabajo con los clientes en este sentido como la estrategia más efectiva para la prevención del VIH, diciendo en la pág. 14 que:

demonizar y marginalizar a los clientes son actitudes que crean importantes barreras a la hora de hacer programas efectivos contra el VIH con lxs trabajadorxs sexuales 

En la pág. 13 pone un ejemplo de la vida real, de China, de cómo se ha conseguido aumentar el uso del condón mediante un programa que trata a los clientes no como villanos sin remedio, sino como compañeros en la lucha contra el VIH y otras ETS:

Los hombres que trabajan en sectores industriales  que les obligan a trabajar lejos de sus familias, a menudo emprenden conductas de riesgo, tales como sexo pagado y casual sin protección… Para solucionar esto, la Organizacion Internacional del Trabajo está trabajando con compañías de minería, grandes y pequeñas, en el sur de China, para promover conductas sexualmente responsables entre los mineros, incluyendo el correcto tratamiento de las ETS, el uso correcto del condón y la eliminación de la violencia contra las mujeres, incluídas las trabajadoras sexuales. Los resultados preliminares, comprobados mediante encuestas cualitativas y cuantitativas, demuestran un aumento significativo en el uso del condón y en las conductas saludables, y un aumento del uso del condón en sexo pagado y casual.

El informe trata el tema de la trata. Aquí, hay una pequeña dificultad, ya que divide la industria del sexo en dos categorías distintas: voluntario/no víctima de trata e involuntario/víctima de trata:

Una mujer que decida vender servicios sexuales a fin de mantenerse ella misma o a su familia, no es una víctima de trata. (pág. 17)

Esto no es estrictamente cierto en términos legales, ya que la definición internacional de “trata” es suficientemente amplia para incluir algunas formas de trabajo sexual “voluntario”, tales como el estar atados por una deuda. También ignora el hecho de que para la mayor parte de los trabajadores, no sólo los trabajadores sexuales, el consentimiento y la coacción existen sin solución de continuidad, más bien que como dos cosas totalmente separadas.

Sin embargo, es absolutamente cierto que los abolicionistas del trabajo sexual tienden a trazar la frontera en este continuo de tal manera que niegan la autonomía de casi todas las trabajadoras sexuales, especialmente inmigrantes —y el Grupo Consultivo hace bien en poner de relieve los problemas que esto causa a los programas de VIH. En la página 18 dice:

Las medidas anti-trata a menudo se concentran en apartar a las personas del trabajo sexual, sin considerar si son víctimas de trata, o si sus acciones lo que hacen es interrumpir el acceso de lxs trabajadorxs sexuales a los servicios que protegen su salud y bienestar y que crean oportunidades para que compartan información y busquen ayuda para aquellas personas que temen que estén siendo víctimas de trata. Muchos proyectos que se centran en rescatar a víctimas de trata, lo que hacen es interrumpir y minar los esfuerzos para proporcionar a lxs trabajadorxs sexuales acceso a prevención, tratamiento, cuidado y apoyo frente al VIH. 

La siguiente página continúa:

Las prácticas de rescate y rehabilitación forzosos reducen el control de lxs trabajadorxs sexuales sobre dónde y bajo qué condiciones venden sus servicios sexuales y a quién, exponiéndoles a mayor violencia y explotación. 

Sigue diciendo que cuando las vidas de lxs trabajadorxs sexuales son alteradas de esta manera,eso lleva a la desintegración social y a la pérdida de solidaridad y cohesión (capital social) entre lxs trabajadorxs del sexo, incluyendo la reducción de su capacidad de acceder a servicios sanitarios, legales y sociales. Un bajo capital social es sabido que aumenta la vulnerabilidad a las enfermedades de transmisión sexual entre lxs trabajadorxs sexuales y, por tanto, tiene un impacto negativo sobre los esfuerzos de prevención del VIH. 

No sorprende, por tanto, que diga en la pág. 7 que

Desde la perspectiva del acceso universal a los servicios de VIH, debilitar a las organizaciones de trabajadorxs sexuales es uno de los efectos negativos más importantes de las prácticas de penalización. 

Más aún —y esto es increíblemente importante para lxs trabajadorxs sexuales inmigrantes, por las que los abolicionistas siempre se están preocupando:

La fusión de trabajo sexual y trata directamente limita la capacidad de lxs trabajadorxs sexuales inmigrantes para protegerse del VIH, ya que a menudo se supone que son víctimas de trata. Lxs trabajadorxs sexuales inmigrantes viven a menudo con la amenaza constante de ser denunciados, arrestados y deportados, lo que crea una barrera real para su acceso a los servicios de salud y bienestar. (pág. 19)

Desde luego, este es un problema de la inmigración que existiría aunque no hubiera trata. Pero el pánico moral acerca de la trata ha dado un mayor impulso a las redadas en locales de la industria sexual, lo que frecuentemente lleva a deportaciones de personas que se dice que han sido “víctimas de trata”. (Quizás el informe debería haber clarificado esto más).

Igual que la batalla contra el VIH, la batalla contra la trata también necesita la participación de lxs trabajadorxs sexuales, si quiere ser realmente efectiva. En la pág. 18, el informe dice que:

los esfuerzos contra la trata característicamente ignoran la posibilidad de contar con lxs trabajadorxs sexuales como copartícipes en la identificación, prevención y resolución de situaciones que implican a víctimas de trata. Lxs trabajadorxs sexuales son, a menudo, quienes están en mejores circunstancias para saber quién está siendo víctima de trata con fines de explotación sexual y por quién, y están particularmente motivadxs para trabajar en contra de tales prácticas odiosas. 

A este fin, promueve el establecimiento de organizaciones de trabajadorxs sexuales, diciendo en la página 20:

Los grupos organizados de trabajadorxs sexuales están a menudo en la mejor situación para establecer normas de trabajo seguro dentro de la industria del sexo, e influír sobre otros actores de la industria a fin de asegurar que no haya adultos y niños víctimas de trata retenidos en el trabajo sexual… mecanismos autorreguladores, que son establecidos, implementados y supervisados por organizaciones de trabajadorxs sexuales, pueden limitar la trata en la industria del sexo, así como la explotación sexual de niños. Forman también una plataforma para combatir la explotación laboral de lxs trabajadorxs sexuales.

El último tema importante tratado en el informe es la necesidad que tienen lxs trabajadorxs sexuales de ser empoderados económicamente. El punto principal aquí es que tales programas no deberían sólo apartar a la gente del trabajo sexual, o estar condicionados a su deseo de dejar la industria, sino que deberían estar enfocados a mejorar también las circunstancias económicas de aquellxs que quiere seguir:

Aumentando las opciones económicas, lxs trabajadorxs sexuales pueden conseguir mayor seguridad financiera, lo que les facilita tomar decisiones importantes que afectan a sus vidas. La mejora de las opciones económicas ayuda también a lxs trabajadorxs sexuales a reducir la probabilidad de tener que aceptar las solicitudes de algunos clientes de tener sexo sin protección o de verse en situaciones que inhiben su capacidad de negociar con los clientes y reducir el riesgo de violencia o abuso. (pág. 22-23) 

Se dan algunos ejemplos interesantes de programas que han tenido éxito en todo el mundo, tales como uno en Andhra Pradesh, India, donde

Entre 803 trabajadorxs sexuales entrevistadxs, la participación en programas de independencia económica se asoció positivamente con el control tanto del tipo como del precio de los servicios sexuales proporcionados y con el uso sistemático del condón. 

Puede argüirse que este no es más que un informe del Grupo Consultivo y no un documento de actuación de ONUSIDA como tal. Esto es verdad. Sin embargo, sus conclusiones son totalmente consistentes con las cosas que ONUSIDA ha estado diciendo todo el tiempo, incluso si el informe las lleva un poco más lejos. Justifica sus posturas haciendo referencia a publicaciones previas de ONUSIDA, como la que hace en la pág. 5, donde dice:

La Estrategia de ONUSIDA 2011-2015: Llegar a Cero identifica como uno de sus 10 objetivos que el número de “países con leyes y prácticas punitivas en torno a la transmisión del VIH, trabajo sexual, uso de drogas u homosexualidad, se reduzca a la mitad” 

y en la pág. 9 donde dice que  el documento Lineas de Actuación Internacionales respecto al VIH/SIDA y los Derechos Humanos 2006 de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos/ONUSIDA afirma que

los Estados tienen la responsabilidad de asegurar que las leyes penales se revisen con la finalidad de derogar las sanciones penales contra el trabajo sexual y asegurar que cualquier regulación de carácter no penal apoye el sexo seguro en el trabajo sexual y el fácil acceso de lxs trabajadorxs sexuales a todo tipo de servicios contra el VIH. 

El hecho es que ONUSIDA, y muchas otras organizaciones de salud y de derechos humanos en todo el mundo han estado diciendo por mucho tiempo que la penalización del trabajo sexual es una barrera para la prevención y el tratamiento efectivos del VIH. Se han centrado en la penalización del vendedor porque es la principal manifestación de la penalización en la mayor parte del mundo; el modelo nórdico puede parecer importante desde el punto de vista europeo pero, globalmente, no es más que una nota a pie de página. Así, el hecho de que no haya sido tratado específicamente por ONUSIDA (o los otros grupos de derechos humanos y de salud internacional que se oponen de forma general a la penalización) no quiere decir que lo aprueben. Y dado lo que estamos aprendiendo de cómo funciona realmente en la práctica, es sencillamente inconcebible que pudieran aprobarlo.

Desde luego, a los abolicionistas les trae sin cuidado lo que piense de esto ONUSIDA, ya que su opinión es que el trabajo sexual sería malo y reprobable incluso si curase el VIH. Pero la mayor parte de la gente no es abolicionista y hay que pensar que apreciarán la importancia de que ONUSIDA publique este documento. Es una valiosa aportación al creciente catálogo de material que  muestra el atentado contra la salud y los derechos humanos que supone la penalización de los clientes de lxs trabajadorxs sexuales, la política contra la trata y la obsesión con poner fin a la demanda..

Fuente:

http://feministire.wordpress.com/

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