Prostitución, derecho y salud pública: las paradojas de la benevolencia

 Le Monde.fr | 23.03.2012

Por Dr Jean-François Corty, Dr Paul Bolo, Irène Aboudaram, de l’ONG Médicos del Mundo

http://www.lemonde.fr/idees/article/2012/03/23/prostitution-droit-et-sante-publique-les-paradoxes-de-la-bienveillance_1674330_3232.html 

La Asamblea Nacional ha votado en diciembre pasado un resolución que reafirma oficialmente la posición abolicionista de Francia en materia de prostitución. Esta decisión abre el camino a una propuesta de ley en favor de la penalización de los clientes. Los abolicionistas y sus detractores se han enfrentado en numerosos temas que imbrican las nociones de violencia contra las mujeres, desigualdad de género y trata de seres humanos, pasando por el carácter profesional o no de estas prácticas.

Han emergido, incluso, alianzas —tan sorprendentes como inesperadas— entre feministas de todas las tendencias y puritanos. De esta manera, los diputados entienden crear las condiciones para una desaparición de la prostitución sin llegar a prohibirla, apoyándose en la educación y la represión de los ciudadanos. Su motivación principal es la misma que la declarada para justificar el delito de captación pasiva de clientes restablecido en la ley para la seguridad interior de 18 de marzo de 2003. Esa motivación remite a la obligación que se imponen de proteger la integridad física y psicológica de las personas que consideran, por otra parte, víctimas.

Sin embargo, datos racionales objetivan los efectos contraproducentes comprobados de este delito sobre la salud pública y el respeto a los derechos, en un contexto de seria crisis económica en el que las prestaciones sexuales tarifadas constituyen la última posibilidad de obtener recursos para muchas personas, de las que algunas viven al límite de la supervivencia.

En efecto, desde hace más de diez años, Médicos del Mundo (MDM) desarrolla acciones entre las personas que se prostituyen, facilitándoles el acceso a sus derechos y a la atención sanitaria y siendo testigos de sus condiciones de vida. Al tomar contacto sobre el terreno, los equipos constatan la diversidad de las situaciones y de los perfiles de las personas afectadas. Existe, de hecho, un gradiente entre los individuos en materia de elección, dependencia, vulnerabilidad y explotación, con hombres, mujeres y transexuales que van desde extranjeros sin papeles o en situación regular a personas de nacionalidad francesa.

En consecuencia, no se puede afirmar la existencia de un grupo social uniforme sometido a similares condicionantes. En una encuesta llevada a cabo por los equipos de MDM en Nantes en 2010, se pone de manifiesto que el delito de captación pasiva de clientes ha creado confusión sobre el carácter legal o ilegal de la prostitución. Las personas que se prostituyen son relegadas a lugares más aislados, y por tanto más peligrosos, menos aptos para negociar prácticas sexuales con protección, y están, de hecho, más expuestas a actos de violencia. Al hacerlas menos visibles, estas leyes las alejan de las estructuras de atención y prevención sanitarias, a la vez que alimentan el desprecio y la agresividad hacia ellas.

Estas condiciones refuerzan el sentimiento de impunidad de los agresores y el acoso de las fuerzas del orden. Más recientemente, los resultados preliminares de una encuesta sobre los actos de violencia sufridos por las personas que se prostituyen que son objeto de seguimiento en el programa de MDM en París en 2011, ponen en evidencia los efectos deletéreos de las detenciones por captación de clientes. Así, muchas de ellas son detenidas en repetidas ocasiones por captación de clientes, incluso aunque su actividad en el momento de los hechos no tenga nada que ver con un acto delictivo.

Esta presión permanente unida a las condiciones de detención a menudo difíciles (falta de alimento, humillación durante los registros en los que las personas pueden permanecer varias horas desnudas, obligación de firmar declaraciones que no corresponden a la realidad) tienen  un importante impacto psicológico sobre estas personas, que se sienten acosadas. En estas condiciones, adoptan estrategias de rodeo a fin de pasar desapercibidas. Cambian con frecuencia de lugar de acción, reducen el tiempo de negociación con los clientes, y tienen mayor dificultad para imponer prácticas menos peligrosas para ellas. La relación de confianza con las fuerzas del orden se ve igualmente degradada. Estas últimas son ahora menos consultadas en caso de agresión, lo que constituye en la práctica un freno al acceso a los derechos.

En realidad, estas leyes que fueron presentadas como protectoras en su época y también en la actualidad, ponen de manifiesto una tensión entre los objetivos de seguridd y de salud pública. Enfrentadas a la represión, las personas  se inclinan más fácilmente por la clandestinidad. De hecho, al comprometerse menos con la respuesta pragmática a la exigencia principal de protección de las personas que con la aplicación de políticas represivas derivadas de ideologías a menudo paternalistas, a veces caricaturescas e incluso moralizantes, nuestra sociedad impone dispositivos jurídicos cuyos efectos se comprueba que son contraproducentes.

Para proteger a las personas que se prostituyen de los diversos actos de violencia, es preciso, ciertamente, combatir la trata de seres humanos y todas las formas de explotación, aplicando un arsenal jurídico que ya está operativo. Pero es preciso también favorecer su acceso a los derechos fundamentales y a la protección social, a la vez que se mantienen firmemente los dispositivos de acceso a la atención sanitaria (supresión del pago de la Ayuda Médica del Estado, elevación del umbral de atribución de la Cobertura Médica Universal…). Es preciso, por fin y sobre todo, derogar el delito de captación pasiva de clientes y no comprometerse con una eventual penalización de los clientes.

Dr Jean-François Corty, director de las Missions France, Médicos del Mundo;
Dr Paul Bolo, responsable de la misión entre las personas que se prostituyen en Nantes y referente de reducción de riesgos en las misiones nacionales, Médicos del Mundo.
Irène Aboudaram, coordinadora de la misión entre las personas que se prostituyen en Nantes, Médicos del Mundo.

 

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