Discurso al pleno, por Kthi Win, Presidenta de APNSW, en el foro AWID de Estambul, el 21 de abril de 2012

 21 de abril de 2012, por APNSW

http://apnsw.wordpress.com/2012/04/21/plenary-speech-by-kaythi-win-chairperson-of-apnsw-at-awid-forum-in-istanbul-21-april-2012/ 

Hola a todos.

Soy Kthi Win, de Myanmar, y soy trabajadora sexual. Gestiono una organización nacional para trabajadores sexuales —mujeres, hombres y transexuales— en Burma y soy también la presidenta de la Asia Pacific Network of Sex Workers. Hasta ahora, organizar cualquier cosa en Myanmar ha sido muy difícil. Y la gente pregunta, “¿cómo pusisteis en marcha un programa nacional para trabajadores sexuales?” Y mi respuesta es: “Nuestro trabajo es ilegal. Cada noche intentamos ganar dinero sin que nos detenga la policía. Nos hemos acostumbrado a trabajar y organizarnos juntas, así que usamos este conocimiento para idear cómo podemos establecer el National Network sin que se enfade el gobierno”.

Este tema trata de transformar el poder económico. Quiero deciros que cuando una mujer toma la decisión de vender sexo, ha tomado ya la decisión de conseguir la independencia económica. Lo que hacemos al organizar a las trabajadoras sexuales es basarnos en el poder que la trabajadora sexual ha conseguido ya por sí misma: la decisión de no ser pobre.

Como otros trabajadores, conseguimos más poder económico organizándonos colectivamente y exigiendo nuestros derechos.

La exigencia fundamental del movimiento de trabajadoras sexuales en Burma, en Asia y en todo el mundo es sencilla:  exigimos que el trabajo sexual sea reconocido como trabajo.

Pero tenemos OTRA exigencia fundamental, específica para ciertos sectores del movimiento feminista:

Exigimos no ser tratadas como víctimas. ¡El trabajo sexual es trabajo! El trabajo sexual, por definición, NO es trata de seres humanos. Tratadnos como trabajadoras y no como víctimas pasivas.

Para mí y para el movimiento de trabajadoras sexuales en Myanmar, lo que más nos cambió y nos inspiró fue juntarnos con otras trabajadoras sexuales activistas y formar parte del más amplio movimiento por los derechos de los trabajadores sexuales a través de APNSW.

Nos organizamos para que miembros de APNSW vinieran a hacer un taller en Myanmar y nos juntamos con otras trabajadoras sexuales activistas y aprendimos cómo se organizaban y cómo pueden hacer cosas por sí mismas.

Hasta entonces, pensábamos que seríamos guiadas y enseñadas por expertos no trabajadores sexuales de otras ONGs. Pero lo que hemos aprendido y lo que constituyó un cambio fue que nos dimos cuenta de que, en lugar de tener que hacer lo que otras personas nos decían, podíamos hacerlo nosotras mismas y volvernos más poderosas siendo parte de un movimiento regional y global por los derechos de los trabajadores sexuales.

  • ¿Cuáles son algunos de los métodos o estrategias concretos que estáis usando que han sido particularmente efectivos para confrontar el poder económico?

Mucha gente supone siempre que las trabajadoras sexuales tenemos menos poder que nuestros clientes. Suponen que, ya que los clientes son hombres, ellos tienen todo el poder. Pero, ¿quién paga a quién?

¿Quién gana dinero?

Son las trabajadoras sexuales quienes ganan dinero. Y, al entender a los hombres y lo que quieren de nosotras, habitualmente terminamos obteniendo más dinero del que acordamos al principio.

Tampoco la gente se da cuenta de que muchos clientes se hacen amigos nuestros y nos apoyan.

Es la misma habilidad que empleamos cuando tratamos con el gobierno o con los donantes.

Hemos aprendido a averiguar qué es lo que los donantes quieren de nosotras, o qué es lo que el gobierno nacional o los funcionarios de distrito esperan de nosotras.

Luego formulamos lo que necesitamos de forma que les ayudemos a hacer lo que tienen que hacer.

Así, al construir nuestro movimiento, construimos la confianza de las trabajadoras sexuales en su capacidad de utilizar las habilidades que ya han aprendido.

  • ¿Qué tipo de apoyo y solidaridad le gustaría pedir/obtener de otros movimientos sociales, incluyendo los defensores de los derechos de las mujeres y las feministas,  y por qué?

Obtenemos mucho apoyo silencioso de la mayor parte del movimiento feminista.

Pero tenemos que afrontar diariamente ataques de un pequeño grupo marginal que ha secuestrado la totalidad del debate sobre trabajo sexual definiendo todo trabajo sexual como trata y afirmando hablar en nombre de todas VOSOTRAS —afirmando que todas las “auténticas feministas” se oponen a la prostitución y que todas las “auténticas feministas” saben que el trabajo sexual no es trabajo.

Dicen que las mujeres como yo somos todas víctimas.

Os dicen que hay algún chulo o madam que me ha dicho lo que tengo que decir.

Os dicen que algún hombre que trabaja para un “sindicato internacional de trata sexual y pornografía” me pegará o me violará si no hago lo que me han dicho.

Así que hablemos de los ataques y la violencia contra las trabajadoras sexuales.

Y cuando digo ataques a las trabajadoras sexuales, no quiero decir ataques verbales ni me refiero al debate dentro de un movimiento.

Quiero decir auténtica violencia desatada a diario contra mujeres como yo.

¿Sabéis que las trabajadoras sexuales no vivimos con miedo a los clientes violentos?

Vivimos con el miedo diario a ser “rescatadas”.

Se produce violencia cuando las organizaciones de rescate feministas trabajan junto a la policía, que irrumpe en nuestros lugares de trabajo y no pega, nos viola y rapta a nuestros hijos a fin de salvarnos.

Como movimiento, se da por supuesto que el feminismo cree en la autonomía. Incluso las mujeres que hacen trabajo sexual oprimidas pueden tomar decisiones. Pero no podemos decidir no ser salvadas cuando un policía o una policía te apunta a la cabeza con una pistola.

Lo que necesitamos es que la corriente principal del movimiento feminista no se limite a apoyar en silencio nuestra lucha, sino que hable, y hable en contra de las extremistas que han convertido el importante movimiento contra la auténtica trata en una guerra violenta contra las trabajadoras sexuales.

Os pido a todas que os alcéis junto a las trabajadoras sexuales.

Os pido que HABLÉIS con las trabajadoras sexuales.

Ha llegado la hora de que la mayoría silenciosa de feministas nos apoye y diga:

¡Trabajo sexual es trabajo!

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Un pensamiento en “Discurso al pleno, por Kthi Win, Presidenta de APNSW, en el foro AWID de Estambul, el 21 de abril de 2012

  1. Es curioso que encuentren apoyo y amistad en los clientes, tan demonizados según el discurso oficial.
    Y que a quienes teman y rechacen sean a la policía y a las feministas dedicadas a “rescatarlas”.

    Jamás he escuchado a una feminista denunciar los abusos polciales: agresiones, violaciones y extorsiones como cuenta la señora Kthi. ¿Los desconocen… o los ocultan?

    Respaldas por los perversos prostuituidores y atacadas por las salvadoras abolicionistas.
    ¿Es el mundo al revés? No, es que las cosas nos las cuentan precisamente al revés.

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