Entrevista con Pye Jakobsson, de Rose Alliance (Suecia)

tn_ralogohttp://site.strass-syndicat.org/2012/12/entretien-avec-pye-jakobsson-de-rose-alliance-suede/

 

Hace algunas semanas, hemos aprovechado el paso por París de Pye Jakobsson, ex-trabajadora sexual y militante sueca, para plantearle algunas preguntas sobre la situación en su país, después de la instauración de una ley de penalización de los clientes.

Antes de comenzar la entrevista propiamente dicha, Pya ha tenido que rectificar las afirmaciones que le han sido atribuídas en el informe de la misión parlamentaria sobre la prostitución (informe Bousquet-Geoffroy http://www.assemblee-nationale.fr/13/rap-info/i3334.asp). Se lee, en efecto, en la página 230 de este informe:

“En el curso de su desplazamiento a Suecia, la misión se ha reunido con oponentes a la penalización del cliente. Ahora bien, se ha comprobado que las críticas formuladas por la Sra. Pye Jakobsson, portavoz de la asociación Rose Alliance, que agrupa a personas prostituídas, no se refieren, en lo esencial, a la ley en cuanto tal, sino a la manera como ha sido elaborada y es aplicada. Así, ha subrayado que, para medir mejor los efectos de la ley, habría sido preciso realizar una evaluación de la prostitución en su conjunto, que habría sido necesario implementar, paralelamente a la penalización de los clientes, medios financieros suplementarios para ayudar a las personas prostituídas, y que habría sido preciso prestar más atención al riesgo de estigmatización de las personas prostituídas. En resumen, no rechaza la idea de penalizar a los clientes, sino que estima que esta penalización no debería afectar, como ocurre en Finlandia, más que a los clientes de víctimas de trata o de personas vulnerables”.

En realidad, nos dice Pye, su afirmación fue que “el enfoque finlandés era menos nocivo, sin que por ello fuera bueno, y que ya existían otras leyes para penalizar la trata y la explotación”.
Has cesado de hacer trabajo sexual desde hace más de un año, ¿te arrepientes por fin de estos 24 años que has pasado en la industria del sexo (ya que, como es bien conocido, unx no se da cuenta de la violencia de nuestro trabajo más que después de haberlo dejado, lo que explica que no se pueda tener en cuenta la palabra de lxs trabajadorxs del sexo que están aún en ejercicio):

No, sigo teniendo las mismas ideas, nada ha cambiado.

¿Cómo te han presentado esta ley?

En un “paquete” sobre “la paz de las mujeres”, entre diferentes medidas contra la violación, el acoso… La noción de “cliente” se define en función de la implicación de los genitales: está bien ser dominatriz, está bien hacer un striptease y que el cliente se masturbe, está bien hacer una lapdance si no te quitas el tanga…

y entonces, ¿qué sientes después de 12 años de penalización de los clientes?

No hay menos clientes, sino que hacen una mayor demanda de lxs trabajadorxs sexuales en pisos y locales, y menos de las de calle (en Suecia, la captación de clientes no ha sido nunca penalizada; pero las leyes contra el proxenetismo son las mismas que en Francia: sólo puedes trabajar sola, no puedes alquilar un apartamento a medias con una colega, por ejemplo). Y también los clientes piden ahora más frecuentemente que vayas a su casa, en lugar de venir ellos a la de la trabajdorx sexual, ya que piensan que la policía conoce las direcciones de lxs trabajdorxs sexuales.

El mayor problema es que el mensaje de la ley es considerar a todx trabajadora del sexo como una víctima (es, por ejemplo, lo que aprenden lxs trabajadorxs sociales cuando se están formando), lo que hace que haya aumentado la estigmatización, y se haya vuelto muy problemático para una trabajadora sexual no considerarse como tal víctima.

La misma ley dice que no existe el trabajo sexual voluntario; de repente, todo el mundo quiere salvar a todo el mundo. Es, pues, frecuente que los vecinos, los amigos, la familia, llamen a la policía o a un trabajador social para denunciar que se está realizando trabajo sexual. Pueden llamar a la policía o a lxs trabajadorxs sociales (unos y otros trabajan de la mano); la policía puede también llamar a tu casero; como el casero es considerado como un proxeneta, te tiene que echar si no quiere ser acusado de proxenetismo. Pueden ser también clientes insatisfechos (o que has rechazado tú) los que llaman a la policía o a los servicios sociales y les dicen que eres menor de edad, cosa que no es cierta, pero que justifica una intervención: la policía viene a llamar a tu puerta, mientras estás trabajando, por ejemplo.

Por ejemplo, una amiga mía, madre de dos niños, cuyo marido era violento, decidió dejarle y comenzar a hacer trabajo sexual. Dos días después, lxs trabajadorxs sociales vinieron a verla y la amenazaron con retirarle la custodia de sus hijos.

Lo más duro es, ciertamente, para las personas que tienen hijos, que tienen que ser muy muy discretas. Si no te reconoces como víctima, si no lloras, eres considerada como enferma mental.

Lxs trabajadorxs más afectadxs son lxs que trabajan en la calle. No es que los clientes se hayan vuelto más violentos, sino que los “buenos” clientes recurren ahora a lxs trabajdorxs de pisos; en la calle sólo quedan pues los peores, los que siempre han estado allí pero que antes eran rechazados. Además, esta ley les ha dado más poder, ya que, como se arriesgan a ser detenidos, ya no quieren ir a los lugares de encuentro habituales para hacer la transacción, sino que quieren alejarse del centro de las ciudades.
A propósito de la policía:

Al principio, los policías no querían esta ley, diciendo que no era tarea suya. Pero la nueva generación lo ha aprendido durante su formación, así que la aplican más.

En Noruega, la policía busca a las escorts que hacen “giras” y llaman a los hoteles: “buenos días, la Sra. X va a ir a su hotel; es prostituta”; los hoteles nos ponen en su lista negra y después no podemos ir ni siquiera de vacaciones. Esto comienza a hacerse también en Suecia.

En Francia, los partidarios de la penalización de los clientes intentan hacer esta idea más popular diciendo que la ley será acompañada de medidas sociales… ¿ocurre algo parecido en Suecia?

Sí, habían dicho que habría enormes medios dedicados a la ayuda social, pero todo el dinero se ha ido a las fuerzas del orden.

Pye Jakobsson es miembro de Rose Alliance, una organización hecha para y por lxs trabajadorxs sexuales, creada en 2001. Si Rose Alliance llega a veces a poder expresarse en los medios, Pye nos precisa que “es mejor que digas que eres una antigua trabajadora sexual, si no quieres que la policía y lxs trabajadorxs sociales vengan a por ti enseguida”.

 

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