¿Es cierto que la prostitución legal ha hecho que aumente la trata de seres humanos en Alemania?

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http://feministire.wordpress.com/2013/06/06/does-legal-prostitution-really-increase-human-trafficking-in-germany/ 

 

Post invitado por Matthias Lehmann y Sonja Dolinsek

[En la campaña irlandesa por la penalización de los clientes de lxs trabajadorxs sexuales, los defensores de esta propuesta  han señalado con regularidad a la experiencia alemana como “prueba” del fracaso de la legalización —a pesar de que el modelo alemán no es, de hecho, defendido por nadie en el debate irlandés. Un reciente artículo en el periódico alemán Der Spiegel pareció proporcionar apoyo al punto de vista de que la legalización ha fracasado,  y dicho artículo ha sido recogido y citado por los promotores de la penalización en Irlanda. En este post, traducido por los autores del original alemán al inglés, dos investigadores afincados en Berlín explican en qué se equivocó Der Spiegel].

La semana pasada, la renombrada revista alemana DER SPIEGEL publicó un artículo de portada —ahora publicado en inglés— sobre el supuesto fracaso de la ley de prostitución alemana (ProstG) que hacía al Estado cómplice de trata de seres humanos. El reportaje, intensamente sesgado, no consigue, sin embargo, aclarar numerosos aspectos importantes de la prevención y persecución de la trata de seres humanos, incluyendo la protección de las víctimas.  Tampoco consigue aportar las pruebas basadas en hechos que tanto se necesitan al amplio debate global sobre la trata de seres humanos, debate que es también sobre los derechos laborales, la migración, las cadenas de suministro sostenibles y los derechos humanos. DER SPIEGEL  contribuye así a un debate sumamente estrecho sobre la trata de seres humanos y al debate equivocado sobre el trabajo sexual.

Nuestro post a este blog está basado en una crítica más amplia publicada en alemán en el blog “menschenhandel heute”. En esta versión abreviada, nos gustaría entablar un debate crítico con la comunidad internacional sobre la difícil relación entre trata y trabajo sexual.

 

El mito de la legalización

La prostitución, entendida como la venta de servicios sexuales, ha sido legal en Alemania desde 1927. Además, lxs trabajadorxs sexuales de Alemania han sido obligadxs a pagar tasas desde 1964. La nueva ley de prostitución de 2002 cambió algunos aspectos que afectaban a la relación legal entre trabajadorxs sexuales y clientes y algunas provisiones de legislación penal. Reconocía el contrato entre trabajadorxs sexuales y clientes como legal e introducía el derecho de lxs trabajadorxs sexuales a demandar a los clientes que se negaran a pagar por servicios sexuales ya proporcionados. Además, lxs trabajadorxs sexuales veían reconocido el derecho a asistencia sanitaria y seguridad social. La ley prohibía también el derecho de dirección (Weisungsrecht) por el empleador en casos en los que el/la trabajador/a sexual estuviera empleadx en un burdel, por ejemplo. De esta forma, un/a trabajador/a sexual siempre tendría la posibilidad de determinar con qué prácticas sexuales estaría o no de acuerdo. Lo que es llamado engañosamente la “legalización” de la prostitución es, de hecho, el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo.

Sin embargo, la ley ha encontrado oposición en el proceso de implementación. Se trata, más bien que de la ley en sí misma, como afirma DER SPIEGEL, de la falta de voluntad de algunos estados alemanes para implementarla correctamente. La estructura federal de Alemania requiere que cada estado redacte sus propios reglamentos, lo que, como explica la profesora de ciencia política Rebecca Pates, no ocurrió en estados como Baviera o Sajonia. Pates argumenta que algunos estados nunca implementaron, de hecho, la nueva ley debido a reservas morales hacia la prostitución. “La ProstG podría tener de hecho la distinción de ser la única ley federal que, intencionadamente, no ha sido implementada por la administración pública alemana”, afirma en su trabajo “Leyes liberales yuxtapuestas a rígido control: un análisis de la lógica de la regulación del trabajo sexual en Alemania” (2012). Otros investigadores presentaron resultados similares. Sus afirmaciones son respaldadas por un informe oficial del gobierno de 2007 (una versión más corta en inglés puede encontrarse aquí), que identifica la falta de voluntad política para implementar la ley como una razón de su fracaso. El análisis de DER SPIEGEL ignora este hecho.

Técnicamente hablando, la prostitución no es legal en toda Alemania. La mayor parte de los estados prohiben la prostitución en áreas próximas a escuelas, iglesias, hospitales o zonas residenciales, y la mayor parte de las ciudades han definido áreas restringidas (Sperrbezirke) y horarios en los que la prostitución no está permitida. Algunas ciudades se declaran en su totalidad área restringida, casi siempre con la excepción de extrarradios oscuros y peligrosos, o permiten la prostitución sólo durante la noche. Más aún, casi todos los estados prohiben la prostitución en ciudades con menos de 30.000 habitantes. Esto convierte de facto a la prostitución en ilegal en la mayor parte de los lugares y durante la mayor parte del día, y lxs trabajadorxs sexuales reciben multas o sentencias de cárcel si violan las restricciones. Además, el trabajo sexual no está permitido a ciudadanos de países que no pertenezcan a la Unión Europea (ciudadanos de terceros países), que violarían sus condiciones de residencia si se implicaran en prostitución. Los ciudadanos de países ajenos a la Unión Europea que practiquen trabajo sexual se ven pues penalizados y hechos vulnerables no por la ley, sino porque están excluídos de la ley. Por tanto, la incompleta legalización de la prostitución puede ser la auténtica razón por la que la ley de prostitución alemana está fracasando en su propósito de proteger a lxs trabajadorxs sexuales, por una parte,  y, por otra, la razón por la que la mayor parte de las víctimas de trata de seres humanos son de terceros países.

 

“Proxenetismo” en Alemania y la guerra de cifras

Nuevas provisiones de ley penal fueron introducidas con la reforma. Como DER SPIEGEL señala correctamente, el delito “promoción de la prostitución” fue sustituído por “explotación de prostitutxs”. En su respuesta al reportaje de portada del Spiegel, el abogado Thomas Stadler explica:

 “La afirmación de que el proxenetismo sólo sería delito si fuera ‘explotador’ u ‘organizado de una manera dirigista’, cosa que es difícilmente verificable, es, por lo menos, tendenciosa. Según las normas legales prevalentes, son consideradas proxenetismo aquellas actividades que sean más que una incidencia aislada en las que alguien explote a otra persona que trabaje como prostituta, controle su trabajo personal para conseguir ventajas pecuniarias, dicte el lugar, momento, grado u otras circunstancias de su trabajo o tome medidas para evitar que esta persona salga de la prostitución.

En tanto, podría haber casos individuales, exactamente igual que en otros procedimientos penales, en los que las pruebas fueran difíciles de reunir. Uno tiene que preguntar, sin embargo, qué es realmente el proxenetismo y cómo se supone que lo define el legislador. De acuerdo con anteriores normas legales, se podrían construir los casos sobre el establecimiento de una atmósfera agradable, lo que convertiría en “proxeneta” virtualmente a todo al que desempeñara alguna función en la órbita de un/a prostituto/a. La declaración de nulidad de algunas decisiones judiciales que fueran cuestionables en primera instancia podría ocasionar, por tanto, un descenso en el número de condenas. Y ciertamente esto no sería un paso hacia atrás.”

Además, fue introducido el nuevo delito de “trata de seres humanos con fines de explotación sexual”. Como señala Stadler:

“La trata de seres humanos es ciertamente un delito. En §232 StGB, el código penal contiene incluso su propio artículo referido a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. El nivel de la pena va de seis meses a 10 años. Introducido en 2005, este artículo supone un considerable aumento sobre la regulación previa, §180b StGB, tanto por lo que respecta al contenido como al rango de penas. Ya que este artículo introduce la así llamada ‘prostitución forzada’, que de hecho es el tema  del artículo del SPIEGEL, el mensaje de la portada de DER SPIEGEL es totalmente incorrecto. Un reportaje sincero habría señalado en cambio que el legislador introdujo en 2005 unas penas considerablemente más duras para penalizar la ‘prostitución forzada’. En consecuencia, afirmar que el Estado promueve la trata de mujeres y la prostitución es absurdo. Lo cierto es lo contrario. El legislador aumentó las penas por ‘prostitución forzada’ y trata de seres humanos”.

Así, junto con un fortalecimiento de los derechos laborales de lxs trabajadorxs sexuales,  vino una ley penal más dura, que convirtió en delitos la explotación de trabajadorxs sexuales así como la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

DER SPIEGEL sugiere que el caso de Sina, de 16 años, forzada a trabajar en un burdel de tarifa plana, es un ejemplo típico que ilustra el fracaso de la ley de prostitución alemana, ya que la ley no la protegería. Sin embargo, emplear a una persona menor de 18 años en un burdel es un delito bajo la ley alemana. Por tanto, la situación de Sina no es una de aquellas que la ley de prostitución alemana busca regular, y por tanto, la ley no falla con relación a su caso. El fracaso del sistema legal en relación a su situación y la de otras víctimas de explotación debe estar en alguna otra parte.

Contrariamente a lo que afirma DER SPIEGEL, el número de condenas por “proxenetismo” ni disminuyó ni aumentó de forma estadísticamente significativa con la nueva ley. DER SPIEGEL dice que 32 “proxenetas” identificados fueron condenados en 2011, frente a 151 en 2000. Una respuesta oficial del gobierno a una interpelación parlamentaria de 1997, sin embargo, muestra que la tendencia entonces era a una reducción en las condenas por “proxenetismo”: en 1994 hubo sólo 39 condenas por “proxenetismo”. Las cifras del departamento federal de estadística sugieren un desarrollo similar.

De acuerdo con las estadísticas oficiales, el número de víctimas de trata de seres humanos identificadas oficialmente disminuyó de forma significativa en los pasados quince o veinte años. La misma respuesta gubernamental de 1997 mencionaba a 1.196 víctimas de trata de seres humanos en 1995  y 1.473 víctimas en 1996, mientras que las estadísticas de los últimos cuatro años muestran cifras anuales de entre 610 y 710 víctimas de trata de seres humanos con fines de explotación sexual: por ejemplo, 640 víctimas en 2011.

La trata de seres humanos con fines de explotación laboral es también un delito, que hasta ahora no ha conseguido, sin embargo, despertar mucho interés entre el público alemán. Recientes investigaciones han demostrado que, hasta hace poco, incluso centros de asesoramiento para víctimas de trata de seres humanos no conocían, en su mayor parte, la posibilidad de que existiera trata laboral y no estaban preparados para proporcionar la ayuda adecuada. La falta general de interés hacia la trata con fines de explotación laboral se refleja en el bajo número de víctimas identificadas: sólo 32 personas en 2011.

 

Entonces, ¿dónde está el auténtico problema?

Las mayores omisiones de DER SPIEGEL son la protección de las víctimas y los derechos de las víctimas de trata de seres humanos. Un estrecho enfoque sobre la ley de prostitución y el trabajo sexual impide a los autores extenderse en la más compleja red de regulaciones legales que hacen difícil la persecución de los casos de trata de seres humanos en Alemania.

En primer lugar, los casos de trata humana dependen del testimonio de las víctimas. Si por alguna razón éstas no quieren cooperar con la policía y no desean testificar, lo más probable es que sus casos sean dejados a un lado. Más aún, el apoyo psicológico a las víctimas de trata de seres humanos es muy limitado. En muchos casos, los agentes de polícía y los investigadores esperan narraciones lineales y consistentes por parte de las víctimas desde el primer momento, y no tienen en absoluto en cuenta los traumas que pueden haber sufrido justo momentos antes. Las víctimas son, por tanto, no sólo forzadas a narrar sus experiencias una y otra vez, mientras sus traumas están aún vivos, sino que verán también su credibilidad juzgada y refutada como testigos potenciales, si por alguna razón sus historias muestran inconsistencias.

Antes de hablar de la ley de prostitución, hablemos de cómo las (posibles) víctimas de trata de seres humanos son tratadas una vez encontradas por la policía, y hablemos de cómo esas prácticas pueden de hecho reducir al mínimo su disposición a testificar.

En segundo lugar, la mayor parte de las víctimas de trata que son ciudadanxs  de terceros países, o de Rumania o Bulgaria, son repatriadas a sus países tras su testimonio. Si no testifican o cooperan con las autoridades en absoluto, serán deportadas de inmediato tras un período de reflexión de tres meses. Muchos acusan a la falta de voluntad de las víctimas para testificar como una razón de primer orden del fracaso de la persecución de la trata. Hasta ahora, sin embargo, poco se ha hecho para estimular el testimonio y la cooperación mediante el refuerzo de los derechos de las víctimas. Lo que DER SPIEGEL no llega a entender es que, en cualquier caso, una reforma de la ley de prostitución no tendría influencia sobre este aspecto. Poniendo el centro de atención en las víctimas, los autores se arriesgan a deslizarse en una peligrosa retórica de culpabilización de las mismas, y pasar así por alto el hecho de que no es la ley de prostitución, sino la ley de inmigración alemana, la que de hecho contribuye tanto a la vulnerabilidad de las mujeres inmigrantes que son victimizadas. Alemania debería más bien fijarse en Italia, país en el que las víctimas de trata de seres humanos tienen garantizado sin condiciones un permiso de residencia y pueden comenzar a rehacer sus vidas.

Y en último lugar, sin que por ello sea lo menos importante, Alemania y los medios alemanes han perdido hasta ahora la oportunidad de ampliar el debate sobre la trata de seres humanos y la esclavitud moderna para incluir la trata con fines de explotación laboral y el tráfico de órganos, así como la explotación laboral en las cadenas de suministro de grandes corporaciones. En cambio, el término trata de seres humanos es a menudo equiparado con el de prostitución por los medios, los políticos e incluso los activistas, perpetuando así un sesgo de selección hacia las mujeres que están en la industria del sexo. Las víctimas de otros géneros o de otros sectores corren ciertamente un riesgo muy elevado no sólo de no ser nunca detectadas, sino también de ni siquiera ser creídas. En este sentido, creemos que DER SPIEGEL ha fracasado en su declarado compromiso con las víctimas de trata de seres humanos, ya que la mayoría son convenientemente dejadas fuera, mientras que otras, como las trabajadoras sexuales (inmigrantes) por libre elección, sencillamente no son víctimas de trata.

 

Historia y representación de Carmen, trabajadora sexual de Berlín.

La versión impresa en alemán del reportaje de portada de DER SPIEGEL insertaba también un perfil de Carmen, una trabajadora sexual de Berlín. Carmen trabaja como escort y también como activista por los derechos de lxs trabajadorxs sexuales, un papel que también desempeña como miembro del Partido Pirata alemán. Reaccionó al perfil publicando una rectificación, en la que citaba el intercambio de emails con el periodista de DER SPIEGEL que había tenido lugar antes de la entrevista y la publicación. En contra de los términos acordados, escribe Carmen, el perfil se refirió sólo marginalmente a sus “pensamientos acerca de la política hacia la prostitución, el movimiento de derechos de lxs trabajadorxs sexuales, la discriminación de lxs trabajadorxs sexuales” u otros temas importantes. Mientras que Carmen había accedido a la entrevista para introducir “argumentos en lugar de prejuicios en el debate público acerca de la prostitución y permitir la comprensión de una ocupación a la que la mayor parte de la gente no tiene acceso”, el 80 por ciento del perfil final contenía descripciones estereotipadas del aspecto de Carmen y de su página web de escort. “No estoy preparada para ser convertida en una pantalla en la que se proyecten clichés de ningún tipo. No contestaré a ninguna pregunta personal que se refiera a aspectos ajenos a mi trabajo en la prostitución o en la política”, había escrito Carmen antes de la entrevista.

Además, DER SPIEGEL había alterado la foto que Carmen había proporcionado para ser publicada. Su cara había sido ennegrecida sin su consentimiento, haciéndola anónima, y las correcciones de color resaltaban con eficacia su escote, contribuyendo al tono general del artículo.

Después de que la rectificación de Carmen se difundiera de forma viral, el periodista publicó su propia rectificación en el blog de DER SPIEGEL, consiguiendo tan sólo levantar más críticas. Bajo el titular “Una señora escort hace política: sea sincera”, admitía la alteración no acordada de la imagen, pero decía que lo había hecho para proteger la privacidad de Carmen, incluso aunque ella no hubiera solicitado expresamente tales cambios. En lo que se refería al enfoque y tono del artículo, invocaba la libertad de prensa.

Es interesante que DER SPIEGEL tratara también de hacer un control de daños enviando tweets personalizados a aquellos que habían twitteado la rectificación de Carmen, y que para su publicación online internacional DER SPIEGEL decidiera omitir totalmente el perfil de Carmen, eliminando así la única voz, aunque estuviera pobremente presentada, que se oponía a la tesis del reportaje de portada de que la legalización de la prostitución en Alemania había fracasado.

DER SPIEGEL publicó también una serie de fotos en apoyo de la tesis del artículo que incluían imágenes voyeuristas, una foto de Christine Bergmann, Ministra Federal de Asuntos de la Familia cuando fue aprobada la ley de prostitución alemana (de la que no parecían disponer de más fotos que de una delante de un signo acerca del abuso infantil), una foto angelical de la activista antiprostitución sueca Kajsa Ekis Ekman y, para contrarrestar, una foto poco favorecedora de Volker Beck, portavoz de derechos humanos de los Verdes alemanes y acérrimo defensor de los derechos de lxs trabajadorxs sexuales.

 

Acerca de los autores:

Sonja Dolinsek es estudiante graduada en Historia y Filosofía Contemporáneas por la Universidad Humboldt de Berlín. Su proyecto de investigación se centra en la historia de la prostitución en la República Federal de Alemania desde 1949, con un interés particular en la construcción de género de lxs trabajadorxs sexuales. Es también fundadora y editora del blog de noticiás alemán sobre trata de seres humanos “menschenhandel heute”, en el que se compromete críticamente con los discursos y las prácticas antitrata. Hace también voluntariado como traductora para la PICUM (Platform for International Cooperation on Migrants). Vive en Berlín (Alemania).

Matthias Lehmann es un investigador alemán independiente con base actualmente en Berlín tras extensas estancias en el Este de Asia. Graduado por la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) y la Universidad Kyung Hee, ha dirigido investigación y trabajo de campo en Thailandia y Corea del Sur. En 2012, participó en el Festival de la Libertad de lxs Trabajadorxs Sexuales en Calcuta, sede oficial de la Conferencia Internacional del SIDA 2012. Su investigación se centra en el daño colateral causado por la legislación antitrata y antiprostitución, en particular en lo que se refiere a los derechos de lxs trabajadorxs sexuales y lxs inmigrantes. Con su proyecto de investigación en curso busca añadir elementos de conocimiento acerca de las experiencias de lxs trabajadorxs sexuales en Corea del Sur.

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