No confiéis en las “feministas” que luchan porque el trabajo sexual siga siendo ilegal

nomqqkeeg5ax6tp4pdzg

MELISSA GIRA GRANT – 8  DE OCTUBRE DE 2013

http://talkingpointsmemo.com/cafe/don-t-trust-feminists-fighting-to-keep-sex-work-illegal

No es algo que esperes oir de un grupo de derechos de las mujeres: nuestras prostitutas son mejores que las vuestras.  Pero este es el tono usado por Equality Now en su nueva campaña contra las recomendaciones de la ONU en el sentido de que el trabajo sexual sea despenalizado. Clamando que la ONU “ignora a las supervivientes de la prostitución”, Equality Now y las organizaciones antiprostitución aliadas suyas han ofrecido a sus propias expertas que han trabajado en el comercio sexual —todas las cuales están de acuerdo con ellas en que la prostitución debe seguir siendo ilegal.

Los informes de la ONU referentes al trabajo sexual no fueron noticia de primera página fuera de algunos círculos implicados en la lucha contra el VIH y la defensa de los derechos humanos. Recapitulando: tras varios años de consultas con un abanico de personas implicadas, incluyendo trabajadoras sexuales, dos informes publicados por las Naciones Unidas en 2012 llamaban a poner fin a las leyes que penalizan a las trabajadoras sexuales. Un informe conjunto del Programa de Desarrollo de la ONU (UNDP), del Fondo para la Población de la ONU (UNFPA), y el Programa Conjunto de la ONU sobre VIH/SIDA (ONUSIDA) analizaron leyes de 48 países en Asia y el Pacífico; de la misma forma, la Comisión Global del UNDP sobre VIH y Legislación examinaron a 140 países. Ambos informes se basaron en cientos de relatos de primera mano; aportaciones de grupos implicados, incluyendo el de  trabajadoras sexuales, están disponibles en internet. El informe conjunto UNDP/UNFPA/ONUSIDA dice: “las organizaciones de trabajadoras sexuales fueron copartícipes de importancia fundamental en este estudio”, incluyendo el desarrollo de la propia metodología de estudio.

¿Qué hay, entonces, en los resultados que irrita tanto a los grupos antiprostitución? “El entorno legal en muchos países expone a las trabajadoras sexuales a la violencia y es causa de su exclusión económica y social”, concluyó el informe de la Comisión Global, identificando a más de 100 países que penalizan algún aspecto del trabajo sexual. “No hay pruebas de que la despenalización haya ocasionado un aumento del trabajo sexual”, observa el informe conjunto. Las pruebas reunidas indican también que “el enfoque de definir al trabajo sexual como legítimo trabajo refuerza a las trabajadoras sexuales”.

Esto es una absoluta herejía para activistas como las que dirigen Equality Now, que han pasado 20 años reviviendo las guerras sexuales feministas sobre la prostitución, sólo para llevarlas ahora al nivel de la política internacional. Su objetivo es sencillo: hacer que la prostitución siga siendo ilegal, a pesar de la evidencia de que la ilegalidad es peligrosa y a pesar incluso de las propias demandas de las trabajadoras sexuales. Esta es la razón por la que encontraréis a una antigua fiscal, Lauren Hersh, que dimitió de la unidad de trata sexual del Fiscal de Distrito de Brooklyn, dirigiendo ahora esta supuesta campaña por los derechos humanos. Las personas que eran antes responsables de la aplicación de estas leyes son las mismas que ahora las defienden con tanto ahinco.

Esta es la razón por la que estos grupos se están oponiendo a las recomendaciones de la ONU, recomendaciones que observan que las leyes contra el trabajo sexual, no el propio trabajo sexual, llevan a la discriminación y el abuso contra las personas implicadas en el comercio sexual. Cuestionar el papel de estas leyes en la exposición de las trabajadoras sexuales al daño ya pone en evidencia sus campañas antiprostitución. Pero ir más allá y recomendar que las leyes contra el trabajo sexual sean derogadas, y que sea de esa forma como la comunidad de derechos humanos debe actuar para proteger a las trabajadoras sexuales, es algo que hace temblar los fundamentos de lxs activistas antiprostitución. Ese piensan que es su trabajo.

No parece que Equality Now refute en particular las pruebas aportadas por la ONU, sino sólo sus conclusiones (“Estos informes”, escriben a sus seguidores, “hacen recomendaciones en directa oposición a los estándares internacionales de derechos humanos”) y a quién creen. Su carta abierta a Michel Sidibe, director ejecutivo de ONUSIDA, critica la definición de trabajo sexual usada en el informe, sacada de la propia experiencia de las trabajadoras sexuales. “Los informes trazan una línea precisa entre ‘trabajo sexual voluntario de adultos’ y ‘trata de seres humanos explotadora, coercitiva y a menudo violenta’. Mediante nuestras experiencias trabajando con supervivientes de trata, hemos aprendido que en la práctica es a menudo difícil trazar esa línea precisa”. ¿Cómo puede la ONU estar segura, insinúan, de que las trabajadoras sexuales a las que escucharon eran quienes —en realidad, eran lo que— dijeron que eran?

Los seguidores que Equality Now ha reunido van más allá, cuestionando la capacidad de las trabajadoras sexuales para testificar en su propio nombre. “Yo creo que si una prostituta o antigua prostituta quiere ver legalizada la prostitución”, escribe la antigua prostituta y activista de Equality Now Racher Moran, “es porque está traumatizada tanto por el mal que hay en ella como por su propio trauma personal causado por ella”. Esto es, si las trabajadoras sexuales están en desacuerdo con los objetivos políticos de Equality Now, no las escuchéis: es su trauma el que habla.

Considerando que las Naciones Unidas han recomendado también abolir las leyes contra la homosexualidad, ¿aplicarían el mismo argumento las defensoras de la penalización como Moran a las lesbianas, insistiendo en que la ONU escuche primero a las antiguas lesbianas que han rechazado el sexo con mujeres antes de defender los derechos de las lesbianas? Pero el trabajo sexual no es sólo un tema de discriminación basado en la conducta sexual; el trabajo sexual concierne a la salud y los derechos laborales. ¿Qué va a hacer Equality Now con la Organización Internacional del Trabajo (que es también una agencia de la ONU) y su decisión, cuando encontraron malas condiciones de trabajo en las factorías de confección camboyanas, de llevar a cabo inspecciones con el apoyo de los sindicatos de trabajadores y los grupos defensores de derechos, en lugar de pedir poner fuera de la ley todo el trabajo de confección?

Tampoco es esta la primera vez que Equality Now ha pedido al público ignorar el testimonio de trabajadoras sexuales que disienten con la línea de Equality Now. En junio de 2012, en un piquete ante las oficinas de The Village Voice para pedir al veterano semanario que dejara de publicar anuncios de trabajadoras sexuales, una dirigente de Equality Now dijo a la docena escasa de personas reunidas allí que el servicio de anuncios, Backpage, había actuado como un “proxeneta” con aquellas que habían contratado los anuncios. Refiriéndose a las trabajadoras sexuales reunidas en una contraprotesta, continuó, “consideran esa conducta tan normal que un grupo de anunciantes de Backpage han venido hoy a oponerse a nosotras: no hagáis caso a esas ‘prostitutas’”.

No debería sorprender que las trabajadoras sexuales se opongan con fuerza a las acciones que Equality Now dice que emprende en su nombre. “En el momento de la publicaciòn del informe Trabajo sexual y legislación en Asia y Pacífico, advertimos de que había un esfuerzo concertado para erradicar el trabajo sexual en todo el mundo”, escribe la Red de Trabajadorxs Sexuales de Asia-Pacífico (APNSW). “La evidencia muestra que si a las trabajadoras sexuales se les da la capacidad de ejercer sus derechos humanos, los abusos en la industria del sexo se pueden combatir mediante los derechos laborales y el reconocimiento legal”. La Alianza Africana de Trabajadorxs Sexuales hace notar que “muchas mujeres que de otra manera vivirían en la pobreza se mantienen a sí mismas y a sus familias mediante el trabajo sexual: aquellos que buscan penalizar más a estas mujeres no hacen ninguna sugerencia de cómo sustituir sus ingresos”.

A los grupos antiprostitución como Equality Now les gustaría decir que sí les importan las personas que están en el comercio sexual, y que la cuestión es sencillamente que hay división de opiniones (en tanto que esas opiniones lleven todas al cumplimiento de su fantasía de un mundo sin prostitución). Si conseguir eso significa aprobar leyes más duras que ponen en peligro a las trabajadoras sexuales, pues bueno: no quieren contestar a esto. Es hora de que lo hagan, y con claridad: ¿cómo creen que vamos a decidir qué trabajadoras sexuales merecen ser escuchadas? ¿Y a cuántas trabajadoras sexuales deberemos seguir exponiendo innecesariamente a la violencia de la policía, al VIH, a las ETS, embarazos indesesados, retirada de hijos, desalojos y exposición pública en la prensa (cosas todas estas documentadas por las trabajadoras sexuales e incluídas en esos informes) mientras ellas toman una decisión?

Las trabajadoras sexuales entienden que los riesgos son mucho más elevados que debatir si el comercio sexual debería existir o no. Mientras sean miradas como inferiores por la sociedad, las vidas de las trabajadoras sexuales importarán menos, aparentemente incluso a aquellxs que dicen venir trayendo derechos.

 

Gira Grant escribe sobre sexo, política e internet para publicaciones que incluyen The Nation, the Guardian, Wired.com, In These Times, Dissent, y Glamour. Es la autora de Playing the Whore: The Work of Sex Work (Verso, 2014).

– Foto por: Flickr/Steve Rhodes

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s