El hombre que creó a las Femen: una nueva película saca a la luz a Victor Svyatski como el autor intelectual del grupo protesta y sus acciones sorpresa a pechos descubiertos

GEOFFREY MACNAB   Martes 3 de septiembre de 2013

http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/films/news/the-man-who-made-femen-new-film-outs-victor-svyatski-as-the-mastermind-behind-the-protest-group-and-its-breastbaring-stunts-8797042.html

Ucrania

 

Es el grupo feminista ucraniano que puso nervioso al Presidente Putin. Sus activistas han realizado muchas protestas contra la represión sexual y política desnudándose de cintura para arriba en acciones sorpresa cuidadosamente coreografiadas ante los medios.

“Nuestra misión es protestar, nuestras armas son los pechos desnudos”, reza su eslogan. Ahora, un nuevo documental proyectado en el Festival de Cine de Venecia ha revelado que las Femen han sido fundadas y son controladas por un hombre.

Ucrania no es un burdel, dirigida por la cineasta australiana de 28 años de edad Kitty Green, ha “sacado a la luz” a Victor Svyatski como la mente dirigente que está tras el grupo. El Sr. Svyatski es conocido como “asesor” del movimiento. Según la página web de las Femen, fue duramente golpeado por los servicios secretos de Ucrania a comienzos del verano a causa de sus actividades en el grupo.

Sin embargo, la Sra. Green revela que Svyatski no es tan sólo un colaborador de Femen, sino que es su fundador y su eminencia gris. “Es su movimiento y es él el que selecciona a las chicas. Seleccionó a las chicas más bonitas porque son las que venden más periódicos. Las chicas más bonitas salen en primera página… eso se convirtió en su imagen, esa fue la forma como vendió la marca”, dice.

Hoy, varias de las primeras integrantes de las Femen —entre ellas su activista más conocida, Inna Shevchenko— son esperadas en Venecia para el estreno del documental de la Sra. Green. En los últimos días, varias de ellas han viajado al extranjero para escapar de la persecución en su patria, denunciando que han sido “acosadas sistemáticamente, duramente golpeadas, raptadas y amenazadas repetidamente° por las autoridades, mientras que en junio dos francesas y una alemana fueron encarceladas a raíz de una protesta en topless en Túnez.

Hasta ahora, no se había sabido hasta dónde llegaba la influencia del Sr. Svyatski. La película dice que fue él el que envió a las activistas de Femen a Bielorrusia, en una de sus misiones más terribles, donde fueron (según se testimonia en la película) detenidas por los agentes del servicio secreto, desnudadas, humilladas y abandonadas en un bosque cerca de la frontera con Ucrania.

La Sra. Green las acompañó durante su viaje. Dijo a The Independent que su rodaje fue robado por la KGB y que fue secuestrada, “incomunicada durante unas ocho horas”, y luego deportada a Lituania.

En el documental, la Sra. Green alaba la capacidad organizativa y el carisma del Sr. Svyatski, pero cuestiona su influencia sobre el grupo.

“Puede ser realmente horrible, pero es ferozmente inteligente”, dijo del Sr. Svyatski, que es entrevistado ante la cámara en su película. La Sra. Green vivió durante un año en un pequeño apartamento en Kiev con cuatro de las integrantes de Femen y filmó sus acciones. “El trato era que yo filmaría sus protestas y ellas subirían las grabaciones a su página web”, dijo.

Sólo poco a poco se dio cuenta de que era el Sr. Svyatski el que movía los hilos tras bambalinas. “Hasta que no llegué al círculo interior no pude conocerle. Él es Femen”.

Al comienzo, el Sr. Svyatski se negó a que la Sra. Green le filmara, pero ella estaba decidida a que él saliera en la película. “Para mí era una importante cuestión moral, porque me di cuenta de cómo funcionaba esta organización. Él era totalmente horrible con las chicas. Las gritaba y las llamaba putas”.

Cuando el fundador de Femen habló finalmente con la Sra. Green, intentó justificar su papel dentro de la organización y reconoció la paradoja de ser un “patriarca” que dirigía un grupo protesta feminista. “Estas chicas son débiles”, dice en la película.

“No tienen fuerza de carácter. Ni siquiera tienen el deseo de ser fuertes. Por el contrario, demuestran sumisión, ñoñería, impuntualidad y muchos otros factores que las impiden convertirse en activistas políticas. Era esencial enseñarles estas cualidades.

El Sr. Svyatski insiste a la Sra. Green en que su influencia en el grupo es positiva. Sin embargo, cuando es directamente preguntado si creó las Femen “para conseguir chicas”, replica: “Quizá sí, en alguna parte de mi subconsciente profundo”.

Una de las activistas de Femen dice de la relación entre las mujeres y el fundador del movimiento que es similar al “síndrome de Estocolmo”, en el que los rehenes sienten simpatía por sus captores.

“Somos psicológicamente dependientes de él, y aunque sabemos y comprendemos que nosotras deberíamos hacer esto sin su ayuda, hay una dependencia psicológica”, dice.

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