Espacio habitable

 Maggie McNeill, 23 de marzo de 2014

 

http://www.cliterati.co.uk/2014/03/habitable-room/

 

“Vestal condenada a muerte”, atribuído a Pietro Saja (circa 1800)

“Vestal condenada a muerte”, atribuído a Pietro Saja (circa 1800)

 

Las vírgenes vestales contaban entre las personas más importantes en la sociedad romana clásica; estaban encargadas de mantener los fuegos sagrados y a cambio disfrutaban de numerosos privilegios. Uno de los más importantes era que sus personas eran sacrosantas; en otras palabras, nadie podía tocarlas sin su permiso, bajo pena de muerte. Y nadie significaba absolutamente nadie, ni siquiera los altos dignatarios del estado; una vestal no podía ser tocada ni siquiera si resultaba convicta del mayor crimen del que podía ser acusada: romper sus votos teniendo sexo o permitiendo que se apagaran los fuegos sagrados. Porque estas faltas se creía que irritaban a los dioses y ponían por tanto en peligro la seguridad de Roma entera, la pena por ellas era la muerte; pero como nadie podía tocar a las vestales para ejecutar la sentencia, solo había una forma de hacerlo: la sacerdotisa deshonrada era enterrada viva. A fin de evitar infringir otra ley contra los entierros dentro de la ciudad, en la tumba se colocaba una candela y una pequeña provisión de comida y agua a fin de establecer la ficción legal de que se trataba de un “espacio habitable” y no de un sepulcro, y se entregaba a la desdichada mujer a una lenta muerte por asfixia para preservar la ilusión de piedad que se habría desvanecido de derramarse su sangre.

Las putas somos en muchos sentidos todo lo contrario que las vestales: estamos tan lejos de ser vírgenes como se puede estar, somos estigmatizadas y rechazadas por nuestras sociedades en lugar de ser honradas por ellas, y somos las responsables de amortiguar los fuegos sexuales de los hombres en lugar de mantenerlos en llamas. Pero en las últimas décadas, ha surgido una doctrina legal que representa a todas las mujeres como indefensas, puras y sagradas; se supone que somos delicadas flores que resultamos irremediablemente dañadas por las malvadas lujurias de hombres brutales, de las que  debe “protegernos” el Sagrado Estado. Las rameras pecan contra este mandamiento por ser seres fuertes y obstinados que tratan con los hombres de igual a igual y hacen de la lujuria masculina una forma de ganarse la vida en lugar de verse “arruinadas” por ella, como el catecismo dice que debería ser. Debemos ser, por tanto, castigadas, pero  como la Sagrada Escritura nos ha declarado víctimas sin culpa, ¿cómo hacerlo? La respuesta es por lenta asfixia, como a las vestales… aunque en este caso por asfixia económica y social, en lugar de asfixia literal.

La tumba disimulada como “espacio habitable” en la que los prohibicionistas quieren sellar a las trabajadoras sexuales se llama el “modelo sueco”; exactamente igual que las personas de las vestales permanecían técnicamente invioladas, las mujeres sometidas a este régimen abominable no son técnicamente penalizadas. Nuestras escasas provisiones consisten en el hecho de que podemos, sobre el papel, realizar nuestro trabajo sin obstáculos. Pero igual que a las vestales la tierra que cubría su “habitación” las impedía conseguir más comida, agua o aire, la prohibición sueca intenta matar de hambre y asfixia a sus víctimas persiguiendo a sus clientes, echándolas de sus casas, acosándolas con vigilancia policial, negándoles las ayudas sociales e incluso robándoles los hijos. Los defensores del modelo sueco llegan incluso a proclamar que las trabajadoras sexuales son “despenalizadas”… exactamente igual que los romanos podrían haber dicho que las vestales condenadas no habían sido directamente ejecutadas.

En toda la historia romana, solo diez vestales fueron condenadas a este horrible destino. Pero desafortunadamente para los locos sueños totalitarios de los prohibicionistas, hay millones de putas en el mundo; sería absolutamente imposible para ellos llegar a enterrarnos a todas alguna vez, independientemente de con cuánto fervor deseen hacerlo. Para llevar adelante su plan de extinguir a tantas de nosotras como sea posible, deben hallar y cerrar cualquier posible rendija por la que pueda fluir sustento económico, y esto significa eliminar nuestros medios de atraer clientes y contactar con ellos. Un aumento de la vigilancia policial debería llevar a las trabajadoras de calle a lugares oscuros y peligrosos donde los Puros y Santos no tengan que verlas, pero el trabajo de calle ha sido siempre una parte menor de todo el trabajo sexual y eso es todavía más cierto ahora gracias a internet (que permite anunciarse de una forma increíblemente barata y con mayor difusión incluso que la que se conseguía hace veinte años en los locales más caros). Prohibir los anuncios de escorts no tiene ninguna efectividad; no hay forma de impedir que la gente oculte anuncios de sexo comercial dentro de otras formas no prohibidas, y no hay casi forma de impedir que los compradores que viven bajo tales regímenes de censura accedan a sitios web alojados fuera de su jurisdicción. Esto irrita totalmente a los prohibicionistas, que son bien conscientes de que las trabajadoras sexuales y los clientes estamos haciendo nuestro negocio justo bajo sus narices; se han embarcado por tanto en una lucha sin cuartel para destruir sus manifestaciones más visibles, sin importarles los costes en derechos humanos. Los prohibicionistas irlandeses han propuesto dar a la policía la potestad de robar los números de teléfonos de las trabajadoras sexuales a fin de convertirlos en trampas para clientes. Los prohibicionistas escoceses, derrotados en su intento de imponer el modelo sueco, están tratando de conseguir apoyo para la censura publicitaria demonizando a los clientes. Y los prohibicionistas americanos están queriendo destruir totalmente internet, como hemos sabido:

…miembros del Congreso han pedido al Fiscal General de los EE.UU., Eric Holder, que procese a Backpage.com por su papel en la prostitución y la trata sexual o que recomiende cambios legislativos que hagan posible el procesamiento… dicen que… decenas de miles de niños son vendidos para el sexo cada año en el país… la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996 protege a los sitios web de ser procesados por el contenido posteado por terceros. Esto significa que un sitio web no puede ser procesado cuando alguien postea un anuncio ilegal en él…

De ser los sitios web responsables del contenido de terceros, no tendrían otra opción que cerrar. Todos: revisiones de Amazon, vídeos de YouTube, comentarios en sitios web, alojamientos gratuitos de sitios como el mío en entidades mayores como WordPress… todos fuera, barridos de la noche a la mañana. Si pensáis que esto solo se aplica a los sitios web americanos, adivinad otra vez; una gran parte de la columna vertebral de internet está en suelo americano, y el gobierno de los EE.UU. se ha dado a sí mismo la potestad de cerrar cualquier sitio web en cualquier país cuando decide que ha violado alguna ley estadounidense, mediante el sencillo expediente de cerrar todo el tráfico hacia el mismo que pase por los Estados Unidos. Y mientras que el artículo citado más arriba restringe su lenguaje a “niños”, otros son más honestos en cuanto a las intenciones de los políticos: 

…la legislación propuesta… permitiría presentar cargos criminales contra los operadores de sitios web que alentaren el comercio sexual ilícito mediante anuncios comerciales… Bajo la Ley de Cese de Anuncios de Víctimas de Explotación, los individuos tendrían que afrontar cargos criminales por promover un anuncio… que… facilite cualquiera de los numerosos crímenes que se producen en el comercio sexual contra niños y adultos, incluyendo… proxenetismo y prostitución. La legislación permitiría también a las autoridades federales eliminar anuncios…

Lo que estos megalomaníacos buscan es nada menos que poder eliminar cualquier anuncio de escort y procesar al sitio web que lo aloje; incluso los sitios web de fuera de los EE.UU. podrían ser atacados, como se describe arriba. Probablemente hay poco riesgo de que se apruebe una ley del tipo de “quemar la casa para asar el cerdo”, o de que supere un recurso, si llegare a ocurrir; los jueces de EE.UU. han demostrado repetidamente que son más inteligentes que los políticos, echando abajo tales leyes cada vez que lo han intentado. Pero el hecho de que sigan intentándolo es una muestra de su odio y su desdén por las mujeres que desean asfixiar en nombre de “proteger” nuestros sagrados cuerpos de la “violación” del sexo consensuado.

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Un pensamiento en “Espacio habitable

  1. Es horrible lo que esta pasando en España, la extrema derecha junto a sus amigos de la iglesia, el que comete pecados ahora paga sus pecados en la tierra, ya no hace falta subir al cielo, pobres prostitutas, se acercan cada vez mas a la marginación por culpa de estos sin verguenzas, todas las manifestaciones, todos los derechos por los que están intentado luchar desde hace años a la basura en un solo día que verguenza

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