La Unidad de Prostitución de la Policía de Estocolmo (Suecia) detiene a un hombre por comprar sexo

Unidad de Prostitución

Policía de Estocolmo

—Hoy hemos recibido un e-mail de un comprador de sexo. Ha estado en un apartamento de Estocolmo y nos ha estado contando que algo va mal allí.

—Puedes echar un vistazo al mail, si quieres.

—El hombre ha llamado a la mujer, que parece hablar un inglés perfecto. Pero cuando ha estado con ella casi no hablaba inglés y parecía ser muy joven. Es obvio que esta chica no ha escrito ese anuncio ella misma, así que hay alguien organizando esto. Un proxeneta o en el peor de los casos una red organizada de trata.

—Así que lo que necesitamos hacer aquí es encontrar a esta chica. Ver si tan siquiera existe.

—Aquí está.

—Sí, veamos. Así que aquí tenemos a una chica llamada Isabella, de veintiún años. Está chica está ofreciendo sexo oral sin condón, lo que es alarmante. También está disponible las veinticuatro horas del día. Si vas a estar disponible las veinticuatro horas del día vendiendo sexo, entonces definitivamente no es por tu propia voluntad. Definitivamente pienso que este comprador de sexo tenía razón en sus sospechas. Hay algo aquí que no pinta bien.

—Creemos que en Suecia hay unas mil personas explotadas en la prostitución. Y aproximadamente el 10%, esto es uno de cada diez hombres suecos, ha comprado sexo alguna vez. El comprador de sexo más joven que hemos detenido tenía dieciséis años y el mayor, noventa y dos. Están representadas todo tipo de profesiones. Todas, desde sacerdotes, profesores, médicos, policías, jueces. Hemos detenido a casi todas las clases de hombres.

—Gira aquí a la izquierda. Creo que es ese portal, el de la luz.

—Por lo que respecta a la prostitución a través de internet, el pico se produce a la hora del almuerzo y justo después del horario laboral. Y esto tiene sencillamente que ver con el hecho de que la mayor parte de estos compradores de sexo tienen novia o esposa, y familia. Así que necesitan una coartada para lo que están haciendo.

—¿Puedes oírme? 

Sí, te oigo.

—Ahora hay que conseguir toda la información posible controlando los alrededores. Hemos tenido casos en los que un comprador de sexo estaba saliendo del apartamento en el mismo instante en el que llegábamos nosotros. Y si tienes mucha suerte, puede ser incluso un proxeneta el que esté saliendo.

—Esta es una vivienda típica del centro.Lo más probable es que se trate de gente corriente que ha alquilado su apartamento a lo que parecía ser una pareja o a unas chicas que decían ser estudiantes. Esto es lo que vemos todos los días y en la mayor parte de los casos terminamos en apartamentos céntricos como este.

Jonás llamando a Simón. 

—Adelante, te escucho. 

—He encontrado su apartamento y en él hay una mujer hablando por teléfono.No es ni sueco ni inglés. Suena como un idioma del Este. En cualquier caso, parece que está sola. 

—De acuerdo, entendido. Mantengamos nuestras posiciones, entonces. 

—Perfecto, tengo una buena vista desde aquí. 

—Esta es una buena información. Hasta aquí la información proporcionada por el comprador de sexo es correcta. Es muy corriente que estas mujeres estén ocupadas hablando por teléfono entre las visitas de los compradores de sexo. Están rindiendo cuentas a sus proxenetas, hablando con sus familias y amigos en su país. Estas mujeres usan mucho sus teléfonos porque no tienen nada aquí.

—¿Tienes alguna idea de que idioma hablaba? 

—Sí, creo que era rumano. 

—De acuerdo, entendido. 

—Si piensas en esto con una perspectiva más amplia y estudias el papel de los compradores de sexo en esto te darás cuenta de que es el comprador de sexo medio el que está creando el mercado de la prostitución, ya que es el que tiene el dinero. Los proxenetas, los tratantes y el crimen organizado nunca se habrían interesado en hacer esto si no fuera por el hecho de que existe una demanda, de que hay hombres que están dispuestos a pagar por sexo. Después, algunas personas preguntan por qué no hemos penalizado a las personas que venden sexo y esa es una buena pregunta. Pero si tú nos acompañaras en un operativo y vieras a estas mujeres te darías cuenta de que estas personas son ya víctimas y ya están siendo muy explotadas y están abusando mucho de ellas. Y no sé realmente de ningún delito en el que las autoridades castiguen a las víctimas.

—Simón llamando a Jonás. 

—Te escucho. 

—¿Cuántos años crees que tenía la mujer? 

—Desde luego, la voz no era de una mujer mayor. Encaja con la información que hemos recibido. 

—Algunas de estas mujeres podrían tener relaciones vaginales hasta con quince o veinte hombres en un solo día. La semana pasada estuvimos con una joven rumana. Está ahora aquí, en Estocolmo, vendiendo sexo. Tiene siete hermanos en Rumanía a los que proveer. Su madre está enferma y su padre ha fallecido. Y nos decía “desde luego que no quiero hacer esto y sé que esto no es bueno para mí, pero tengo que conseguir el dinero. Y ya que vosotros no me podéis dar un trabajo yo no puedo aceptar ninguna ayuda porque tengo que conseguir dinero de forma que pueda poner comida en la mesa para mis hermanos y hermanas”.

—Bueno, veamos. ¿Qué es esto? Sí, mira, está sacando su teléfono. Cuando estos hombres van a comprar sexo encuentran el número de teléfono de la mujer en esos anuncios de internet. Llaman y acuerdan una hora y reciben la dirección y las instrucciones para llamar desde la calle cuando lleguen.

Jonás, creo que podriamos tener a un comprador de sexo ahí fuera.

—Y luego la mujer le dará al hombre el número de portal y el piso al que tiene que llamar.

—Está hablando por su teléfono y yendo hacia el portal ahora mismo. Esto es que ha recibido el número del portal. Estáte preparado. Probablemente es un comprador de sexo. Ahora está entrando. 

—Sí, puedo oirle subiendo las escaleras. Mantente en contacto. 

Vigila ahí. Ahora solo tenemos que esperar. El comprador de sexo está dentro del apartamento y Jonás está ahí arriba vigilando la puerta. Normalment tardan unos veinticinco o treinta minutos. Jonás me dirá por la radio cuándo está saliendo el comprador de sexo y entonces le detendremos aquí abajo. Nos preguntan mucho quiénes somos y que estamos haciendo aquí, y a veces les decimos que somos de la policía y a veces que estamos esperando a un amigo.

—Ahora…

Policía. Queremos hablar con usted. 

—De dónde viene. 

—¿Qué coño pasa? 

No se preocupe por la cámara. Vienen con nosotros. No la mire, míreme a mí. ¿Dónde ha estado? 

—He estado visitando a una amiga. 

—¿Visitando a una amiga? 

—Sí. 

—¿Cómo se llama? 

—Isabella… 

—¿Os conocéis bien? 

—Sí, es una antigua amiga. 

—¿Cuál es su nombre completo?¿Cómo se apellida? 

—Joder, no sé. Parad con esto. 

—Tranquilo. 

—Andersson… 

—¿Isabella Anderson? 

—De acuerdo, deja que te lo diga. El nombre de la mujer del apartamento no es Isabella Andersson. Ni siquiera habla sueco. Isabella es el nombre en su anuncio de prostitución en internet.¿Comprendes por qué te hemos detenido? 

—Sí… 

—Ahora vamos a hacer lo siguiente. Vamos a ir a nuestro coche y vamos a hablar allí. 

—¿Va a durar mucho esto? Tengo que ir a casa. Joder. Mi novia está… De verdad que no he hecho nada. Quiero decir que la he pagado 

—Espera hasta que estemos dentro del coche. 

—Así que este era un típico comprador de sexo, quizás un poco más joven de lo habitual. Suelen ser un poco mayores. Tiene una relación. En este caso, su novia estaba embarazada y él nos contó que su vida sexual no estaba funcionando. Puede sonar sorprendente, pero es de hecho una excusa muy corriente que oímos muy a menudo.

Entonces, ¿entiendes por qué te hemos detenido? 

—Sí… 

—Lo que pasa ahora es que Jonás interroga al hombre. El hombre está reconociendo el delito, así que no habrá juicio. En cambio, recibirá una multa enviada por el juez.

Es ilegal comprar sexo en Suecia. 

—Si, lo sé; pero también es ilegal saltarse un semáforo en rojo. 

—Sí, pero no es eso lo que has hecho hoy. 

—Lo sé… 

Así que esta ha sido nuestra primera detención en esta salida. Nos quedaremos aquí a ver si vienen más compradores de sexo. Y si vienen les detendremos también. Ahora estamos seguros de que aquí hay prostitución, así que nos vamos a quedar a ver si podemos detener a más compradores de sexo. O incluso, ojalá, a un proxeneta.

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La Unidad de Prostitución de la Policía de Estocolmo (Suecia) detiene a un hombre por comprar sexo, en aplicación de la así llamada ley de compra de sexo en Suecia que penaliza la compra de sexo pero no la venta. Este clip fue originalmente difundido en el programa de la TV sueca llamado “El crimen de la semana” en 2014.

“Más pruebas de que el ‘modelo nórdico’ apesta.
“Dicen que uno de cada diez hombres en Suecia paga por sexo, así que deduzco que ‘detienen al 10% de su población masculina’ en vez de luchar contra la POBREZA y crear un marco que refuerce a las trabajadoras sexuales permitiéndolas acceder al sistema judicial. Me entero también de que no parece preocuparles si la mujer puede pagar su alquiler o dar de comer a sus hijos.
“Si el trabajo sexual es tan dañino, ¿por qué permiten al cliente tener relaciones sexuales con la trabajadora sexual antes de detenerle?.Además, ¿cómo saben siquiera si el cliente llegó a tener relaciones sexuales, y no se limitó a visitar a una escort, cosa que es legal? “También hay tomar nota de que si el cliente admite haber pagado por sexo no es detenido”.

(Bella Robinson)

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