PROSTITUCION Y ELECCIONES EN LA ESPAÑA DE 2015

 

21_trabajadorassexuales_robertbonet_0

 

Un fantasma recorre España. Despertado de su letargo por las declaraciones de un político imprudente, el fantasma de la legalización de la prostitución vuelve a pasearse por periódicos y emisoras, y los otros políticos tocan a rebato convocando a la lucha contra ese ente de formas desdibujadas que nos retrotraería a los peores tiempos del esclavismo institucionalizado.

Es un auténtico fantasma, un auténtico producto de la imaginación, sin más entidad que la que le consiguen dar con su entusiasmo sus creyentes, esos que son capaces de no legalizar lo que no es ilegal, aunque para ello tengan que inventar la brumosa región de lo alegal, ese limbo donde las mentes extraviadas creen ver fantasmas.

La prostitución en España no es ilegal porque no existe ninguna ley que la prohiba. Alegal es lo que no está ni regulado ni prohibido. Y todo lo que no está prohibido está permitido, aunque no esté regulado. Así, que de repente, veo todo un pais con sus gentes compartiendo alegremente con la prostitución el vasto reino de lo alegal, convertido, ahora sí, gracias a la luz del diccionario, en el reino de la libertad. (1)

“Estas personas parece que no existen, es una especie de doble moral colectiva, pero si que están ahí y tienen su sufrimiento y sus derechos sociales”. Ese ha sido el abracadabra que ha desencadenado la tormenta, imprudentemente pronunciado por ese aprendiz de brujo de nombre Albert y de apellido Rivera. Ha dicho que hay fantasmas de carne y hueso, personas que parece que no existen pero que sí, y que sufren, y que tienen derechos sociales que les son negados porque los que creen en el fantasma de la legalización no permiten creer en la existencia de prostitutas por libre decisión. Y casi todos los otros partidos han reaccionado al unísono contra quien, además, se ha atrevido a proponer un debate en el que tengan voz las personas afectadas, las prostitutas, las invisibles.

Porque ese ha sido la auténtica transgresión de Rivera: reconocer a las prostitutas como ciudadanas de pleno derecho con las que hay que contar a la hora de debatir si hay que regular o no, y cómo y por qué, su actividad profesional, su medio de vida. Ha señalado también la vertiente económica que supondría la recaudación fiscal de una actividad económica que podría ser la tercera en Europa. Y ¿acaso no es cierto que eso beneficiaría al conjunto de la población? ¿Qué tiene de malo hacer ver que todos saldríamos ganando, incluso económicamente, con el fin del apartheid? Pero los partidos de orden no son de los que ponen a la economía por encima de sus principios morales…

Albert Rivera ha propuesto un debate para regular el ejercicio de la prostitución en nuestro país y ha avanzado cuáles son sus propuestas en ese eventual debate. No es preciso estar de acuerdo con esas propuestas para estar de acuerdo en la necesidad del debate. De hecho, lo primero que habría que debatir sería si es necesaria una regulación específica para las prostitutas distinta de la que ya existe para el resto de los ciudadanos en aquellas actividades que tanto unas como otros realizan en el ejercicio de su ciudadanía. ¿No basta con las normas municipales de circulación, limpieza, etc. de aplicación general? ¿Con las leyes y normativas laborales ya existentes? ¿Con las leyes de protección a la intimidad y a la propia imagen?

Pero no, no es eso lo primero que hay que debatir, porque ya hemos visto que hay otro debate previo a ese en el que las prostitutas tendrían voz propia: el debate de si las mujeres tienen derecho a ofrecer sexo a cambio de dinero, el debate de si los adultos pueden decidir libremente comprar y vender sexo, el debate de si hay que penalizar a los clientes de la prostitución.

Porque ese debate que obvian los críticos de Rivera es el debate que intenta escamotear a la opinión pública esa gran coalición de partidos de todos los colores, ese frente único, esa amalgama de derechas e izquierdas, monárquicos y republicanos, abortistas y antiabortistas que —con la bendición papal, sin duda—votaron el año pasado en el Parlamento Europeo a favor de la propuesta de penalizar a los clientes de la prostitución.

Parece que la única ideología política que reconoce el derecho de los ciudadanos a comprar y vender sexo es la de Ciudadanos, sea la que sea. Y considero ideología política lo que guía a un partido independientemente de que le de o le quite votos. Lo de Albert Rivera o es ideología o es el resultado de un pésimo cálculo electoral, ya que se ha quedado solo.

Y los ciudadanos, ¿por qué deben votar, por ideología o por interés? ¿Cuál es la ideología y cuál el interés de los marginados sociales, de las prostitutas y sus clientes? ¿Qué pasaría con los cálculos electorales y las ideologías si las prostitutas y sus clientes anunciaran que darán su voto a quien reconozca explícitamente su derecho a comprar y vender sexo?

¡Pobres prostitutas, tan lejos de Dios y tan cerca de los hipócritas unidos!

 

_______________________________________

1Lo alegal http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/12/28/paisvasco/1419798464_280252.html

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s