El estigma de puta

 

Venus Anadiomena, John LaFarge,1835-1910

 

Estigma de puta:

 

Marca o etiqueta aplicada a determinadas mujeres en función de su conducta sexual y que implica la suspensión de sus plenos derechos como ciudadanas y como mujeres. Las mujeres así señaladas son sometidas mediante sentimientos de vergüenza, culpa y miedo, sentimientos que las paralizan ante las agresiones y las obligan a esconderse ante la sociedad.

 

Pese a su carácter autoritario y patriarcal, es alentado con entusiasmo por las distintas sectas que detentan el poder político, económico y religioso —y que alardean de su carácter democrático y feminista— en tanto que constituye una herramienta fundamental para perpetuar el control político, económico y religioso de las mujeres.

 

En la medida en que el estigma de puta contiene en sí todos los elementos del estigma de mujer, el movimiento de liberación de la mujer ha comprendido que sólo reivindicando los plenos derechos humanos y civiles de las prostitutas puede luchar por la plenitud de derechos de todas las mujeres y lo ha concretado con la organización de las “Marchas de las putas” en aquellos países donde ha alcanzado su madurez.

 

 

A continuación, entrada ESTIGMA, de la Enciclopedia de la Prostitución y el Trabajo sexual. http://encyclopediaofprostitution.com/

ESTIGMA. La prostituta es el prototipo de la mujer estigmatizada. Es a la vez nombrada y deshonrada con la palabra puta. Sin embargo, “puta” no se refiere solo a las prostitutas. La etiqueta puede ser aplicada a cualquier mujer. Una puta es una mujer “impura”, definida como “que se entrega a relaciones sexuales ilegales o inmorales; carente de pureza, virginidad, decencia (de lenguaje), moderación y sencillez; contaminada (es decir, sucia, corrompida)” (Pheterson 1996). Significativamente, acusar a un hombre de impureza no lo convierte en un puto, aunque esa acusación puede estigmatizarle dependiendo de discriminaciones de color, étnicas, sexuales o de clase. La palabra “puta” es específicamente un estigma del sexo femenino. Dado que “estigma” se define como “una marca hecha con hierro candente en un esclavo o criminal, una mancha en la reputación de una persona, una marca de vergüenza o deshonra y/o una característica definitoria de alguna enfermedad” (Pheterson 1996), el estigma de puta es pues una marca de vergüenza o enfermedad en una mujer impura o una mujer esclava o criminal.

 

La falta de castidad que deshonra a las mujeres no es un estado excepcional o evitable. Sexualidad, estatus racial o étnico, posición de clase, historial de abuso, enfermedad, maneras, apariencia o independencia son todos ellos factores que pueden ser usados como prueba de impureza femenina. Las prostitutas reaparecen en todas y cada una de las dimensiones de la deshonra como la puta prototípica. Son percibidas como la personificación del sexo (adúltero), de la raza (oscura), del dinero (sucio), del abuso (merecido), de la enfermedad (de transmisión sexual), y del conocimiento (tabú). Otras mujeres son amenazadas con la pérdida del honor cuando son acusadas de impureza; las prostitutas son avergonzadas por su sexualidad, culpadas de la violencia y la enfermedad que padezcan y castigadas por tener iniciativa financiera, sexual o intelectual.

 

No todas las mujeres se pueden sentir controladas y juzgadas de la misma manera. Pero todas las mujeres, como todos los hombres, han aprendido los criterios sociales de la castidad femenina imperantes en su cultura. El verbo “castigar” significa “azotar”, “censurar severamente” y también “purificar” (Pheterson1996) (1). El concepto y la práctica de “purificar” a las mujeres son pues tanto lingüistica como socialmente sinónimos de castigar mediante el control y las palizas. La amenaza del estigma de puta actúa como un látigo que mantiene a las mujeres en estado de subordinación. Hasta que ese látigo no pierda su aguijón, la liberación de las mujeres estará controlada.

 

Leer más en:: Pheterson, Gail. “El estigma de puta: delitos contra la castidad” en El Prisma de la Prostitución, por Gail Pheterson. Madrid, 2000, Ed. Talasa.

____________________________________

(1) En el libro de Fernando A. Navarro, Parentescos insólitos del lenguaje, se afirma que, en efecto, castidad y castigo son términos relacionados etimológicamente, ya que casto (del latín castus) significa ‘puro’ o ‘virtuoso’; castidad es la ‘cualildad de casto’; y castigo viene del verbo castigar, que a su vez viene del latín castigare (formado a partir del verbo ago -‘hacer’- y el adjetivo castus) cuyo significado literal sería ‘hacer puro’.
http://www.fundeu.es/consulta/castidad-y-castigo-etimologia-1362/

Dibujo

2 pensamientos en “El estigma de puta

  1. Hola, me parece interesante lo que dices. Sin embargo, pienso que te equivocas al limitar el estigma “puta” a las mujeres o a algunas mujeres.

    De hecho es un estigma que supera de mucho a las “mujeres”, a pesar que las “putas-mujeres” sean mayoritarias, si esto no se percibe así, es porque la sociedad sigue discriminando a otros grupos minoritarios y estigmatizados: gays, trans, otros o incluso a niños prostituidos.

    Esta discriminación y estigmatización, como sabrás, puede ser muy violenta. A mí me duele que mujeres o “feministas” sigan reproduciendo unos esquemas conceptuales que no corresponden con la realidad según los cuales las “mujeres son las únicas putas”, además me parecen unos esquemas binarios-normativos y heteronormativos que en su base son machistas-patriarcales y no feministas; esta discriminación hacia los “otros-puta” sería de base machista-patriarcal, pero por desgracia muchas mujeres y “feministas” también los reproducen.

    En un texto que preparo afirmo lo siguiente (más o menos, en preparación).

    – Existe un arquetipo “puta” de un nivel de abstracción-misterio superior al arquetipo “mujer-puta”, al que se asocian, además de las clasificadas “mujeres-putas”, todas los demás “otros-putas” [no solo las clasificadas “mujer-puta”].

    Entre otras, como la “mujer-puta” es dominante en relación a los “otros-putas” en las representaciones del arquetipo “puta”, favorece que se vincule el arquetipo “puta” a formas de “feminidad [impuestas]”, pero esa vinculación deriva de imposiciones y de representaciones o explicaciones sesgadas. –

  2. Pingback: El estigma de ser actriz porno – Jéssica Fillol .es

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