Un ajuste de cuentas

EVA_DEL_FRESNO_OK  Eva del Fresno

 
Martes 08 de marzo de 2016

 
http://www.asturias24.es/ideas/eva-del-fresno/posts/un-ajuste-de-cuentas

 

Cada 8 de marzo toca sacar los libros contables del feminismo, descansar un momento y hacer balance. ¿cuánto llevamos andado?, ¿por dónde tiramos ahora?, y – lo más importante – ¿estamos todas, o se quedó alguna atrás?. En este momento tenemos una deuda pendiente con el empoderamiento de todas las mujeres que están hoy ejerciendo la prostitución y que son el colectivo más expuesto a la explotación y la violencia.

 

 
Es una deuda compartida con toda la sociedad y concretamente con los partidos y organizaciones que se declaran a favor de la igualdad social y de género. A las políticas neoliberales y conservadoras poco más de lo que hacen por este colectivo se les puede exigir en conciencia ya que subvertir el sistema y buscar alternativas no forma parte de su ideario. Podemos esperar de la ideología conservadora que reaccione de distintas formas contra la discriminación y el estigma que afecta a las mujeres que ejercen la prostitución pero nunca, jamás, que este estigma sea cuestionado. Podemos esperar por ejemplo que se intensifiquen los controles policiales sobre las personas que ejercen la prostitución en la calle, que se eliminen páginas de contactos y se relegue la realidad de la prostitución a unos márgenes aun más ajustados y más alejados del mundo de lo cómodo y lo convencional. Podríamos esperar que se aumentara la inversión en medidas asistenciales y el apoyo a actos benéficos. Que se interviniera para “reinsertar” socialmente a las prostitutas y se aumentaran las medidas de prevención consistentes en demonizar la actividad, revictimizar o incluso criminalizar a las mujeres que la ejercen. Hasta que se regule la actividad en beneficio de las arcas del Estado y las grandes empresas. Pero desde este marco ideológico no cabe esperar que el discurso dominante y patriarcal sea sometido a análisis crítico. Ni que se facilite a las mujeres afectadas las herramientas para deconstruirlo.

 

 
El compromiso de empoderamiento de las mujeres que ejercen la prostitución lo tenemos que exigir de los partidos y los organismos comprometidos con la emancipación de las personas y los colectivos oprimidos como estrategia para lograr una sociedad más libre, justa e igualitaria. Es al feminismo y a la izquierda a quien se le puede exigir que actúe en conciencia con los valores que defienden y son ellos quienes han contraído a lo largo de los años una deuda que debe ser saldada antes de que la situación de este colectivo empeore aun más.

 

 
Responder a este compromiso significa acercarse a la problemática de la prostitución con la misma actitud con que se vienen abordando exitosamente todas las problemáticas sociales. Desde la homofobia al machismo, la explotación de clase o la marginación de las minorías étnicas. Ni más ni menos. Las mujeres que ejercen la prostitución necesitan para mejorar su bienestar contar con el mismo apoyo que el resto de grupos sometidos a la discriminación, la violencia, el abuso y la estigmatización social. No necesitan compasión, ni caridad. Ni que las salven, las protejan, ni ser rescatadas. No necesitan que alguien solucione sus problemas y les diga lo que tienen que hacer. No necesitan confiar en la política institucional, ni ser objeto de estudio o planes diseñados desde arriba. No necesitan que nadie las defienda y sea su voz para romper el silencio. No necesitan tus críticas, ni tus preguntas, ni tu indignación, ni tus denuncias, ni tus consejos o tus opiniones. Sobre todo no necesitan de la ignorancia y la prepotencia de la gente envueltas en afectación y sensiblería. Que se las revictimice o infantilice. Que tú difundas los detalles morbosos sobre las agresiones que sufren ni que yo imagine lo que sienten según como creo que me sentiría yo aunque no tenga ni idea. Sólo necesitan que se las respete lo suficiente para confiar en su capacidad de hacer todas estas cosas por sí mismas. Y que desde el exterior se les facilite esta tarea con lealtad y honestidad, y sin prepotencia ni paternalismo. Necesitan que otros movimientos compartan sus recursos y su experiencia solidariamente. Necesitan espacios propios para encontrase y apoyarse mutuamente, reconocerse, quererse, admirarse y recuperar la autoestima. Necesitan dirigir y protagonizar su propio proceso reivindicativo, gestionar su espacio, establecer sus prioridades, organizarse, pensar por sí mismas, andar su propio camino aunque implique tropezar y caer muchas veces y después levantarse para continuar avanzando. Necesitan luchar por sus derechos, representarse a sí mismas y hablar con voz propia. Establecer su propio discurso a base de reuniones, discusiones, asambleas, malentendidos y reconciliaciones. Necesitan construirse y definirse como colectivo, protagonizar y construir su propia historia. Encontrar en las demás los problemas comunes, el sentir común, el bien común y entregarse a su defensa para recuperar la dignidad, la alegría y la esperanza. Necesitan aprender como el resto de personas pero no de otros sino de sí mismas. Ellas han sufrido heridas pero no están rotas, porque no son víctimas sino supervivientes; y necesitan ser reconocidas como sujetos activos, interlocutoras válidas, especialistas en saber qué les ocurre, por qué y encontrar una solución. Ser vistas como iguales por la persona que las escucha. Que nos callemos un momento, que podamos acompañarlas en su proceso sin intención de liderarlo, que caigamos en la cuenta de que alguien que ha traspasado los límites de lo normativo, se ha enfrentado a la exclusión social, y ha vencido a la desesperación y el silencio, a lo mejor también es capaz de que aprendamos algo.

 

 
La vida de las prostitutas mejorará en la medida en que adquieran un mayor control sobre sus circunstancias vitales, sociales y económicas a través de la movilización colectiva (exactamente igual que nos ocurre al resto de mujeres). Los ingredientes para esta receta son el apoyo mutuo, el trabajo, la ilusión, y contar con un voto de confianza. ¿Se lo vamos a dar?

 

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Eva del Fresno Díaz

Eva del Fresno Díaz

 
Me llamo Eva del Fresno. Aunque mi ciudad de nacimiento es Oviedo, llevo unos años viviendo en Campomanes, concejo de Lena, por lo que estoy vinculada al medio rural.

 
Soy Trabajadora Social y Especialista en Políticas de Género por la Universidad de Oviedo.

 
Dentro de EQUO soy coportavoz Federal de la Red EQUO Mujeres y Miembro de la Mesa de Coordinación de EQUO Asturias.

 
Conozco de primera mano las problemáticas de Asturias y el coste social de ser joven en una comunidad que cercena las posibilidades de desarrollo profesional y no plantea potenciar sus recursos naturales, humanos, culturales…

 
Mi experiencia laboral está ligada a potenciar la actividad de colectivos vulnerables, tanto en el sector privado como en el público, gestionando empresas de Ayuda a Domicilio y coordinando durante un tiempo la Casa de Encuentro de las Mujeres en Mieres.

 
Trabajar para plantear alternativas realistas es una obligación en estos momentos de políticas obsoletas que no nos permiten avanzar en un entorno de crisis. Estoy convencida que con EQUO en las instituciones la equidad, la democracia participativa y un modelo de economía sostenible, transformarán en ilusión y esperanza el presente y el futuro de las asturianas y asturianos.

 
Si quieres, puedes seguirme en twitter (@evadelfresno) y en facebook (evadel.fresno.7).

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