La ruina del trabajo sexual en Holanda

Por Marijke Vonk

http://marijkevonk.com/the-dutch-downfall/

 

El trabajo sexual en Holanda está estrictamente regulado. Aunque las propias trabajadoras sexuales quieren la plena despenalización, exactamente igual que todas las demás trabajadoras sexuales del mundo, la realidad es que la prostitución aquí está legalizada. Está sometida a muchas leyes específicas para la prostitución, restringida por todo tipo de reglamentaciones y en absoluto está totalmente despenalizada. El líder de nuestro Partido Cristiano está ahora impulsando nuevas leyes que criminalizarían aún más el trabajo sexual: quiere hacer que sea ilegal pagar por los servicios de una trabajadora sexual en los casos en los que el cliente debería haber sido capaz de saber que es una víctima de explotación. “Por ejemplo, cuando trabaja en algún sótano perdido, está magullada y hay dos mocetones búlgaros en la puerta”, dice un miembro del partido “Izquierda Verde”.

A primera vista, esto podría tener sentido. Los políticos suelen hacer esta descripción de la víctima perfecta: de un país de la Europa del Este, muy joven, no habla mucho holandés o inglés, pensaba que estaba yendo a Holanda a trabajar de modelo o camarera solo para encontrarse en algún cuartucho oscuro y sucio, violada por hasta cuarenta hombres al día. Algunos políticos se mantienen algo civilizados, pero muchos caen en un estilo semipornográfico cuando describen sus fantasías.

Pero la Relatora Nacional sobre la Trata de Personas, Corinne Dettmeijer, qie está a favor de esta nueva ley, dio de hecho el argumento perfecto contra la misma: espera que los clientes vayan a prostitutas que trabajen legalmente en lugar de a mujeres que trabajen en sótanos.

En el último par de años, más de la mitad de los lugares de trabajo legal para las prostitutas han sido cerrados. Se clausuran burdeles, se cierran escaparates, y no se concede a nadie nuevas licencias para trabajar, y desde luego no a las mismas trabajadoras sexuales. Las que todavía trabajan en un lugar con licencia se ven acosadas por la policía, ven allanados sus lugares de trabajo, destrozadas sus viviendas y robadas sus pertenencias. Se ven sometidas a semidetenciones aleatorias, durante las que son introducidas en furgonetas de la policía y llevadas a comisaría para someterlas a interrogatorio porque sospechan que puedan tratarse de víctimas. Eventualmente, la polícía encontrará algo, tal vez drogas en el armario de alguien, o un cardenal que no pueda ser explicado, y la licencia es revocada y otro lugar de trabajo es clausurado.

Los hoteles son presionados para que informen de cualquier actividad “sospechosa”, y aunque no es ilegal trabajar de escort, la policía acecha y acosa a las trabajadoras sexuales escorts. Muchos hoteles ya no aceptan escorts e intentan alejarlas. Alquilar un apartamento para trabajar es absolutamente imposible, y trabajar en casa significa que tu casero te puede echar.

Así que las trabajadoras voluntarias son empujadas a los sótanos, los cobertizos y las caravanas.

Las empresas de seguridad normales no trabajarán con prostitutas. Exactamente igual que los bancos y otras organizaciones, se mantienen muy alejadas del trabajo sexual. Así que si estás trabajando en algún cobertizo por ahí y quieres que te protejan algunos tipos duros, te ves forzada a trabajar con personas que lo harán, ya sabes, “off the record”. Dos muchachotes búlgaros, tal vez.

Y ahí lo tienes: la chica que trabaja en un cobertizo con dos muchachotes a la puerta.

Como dice  Corinne Dettmeijer: los clientes necesitan poder ir a prostitutas que trabajen legalmente. Los únicos que se benefician de esta creciente criminalización con los tratantes, basta con mirar todo el trabajo que esto les proporciona: acuerdos de seguridad, localización de lugares de trabajo ocultos, y —¡oh!— la posición vulnerable en la que el gobierno ha colocado a esas prostitutas. Estoy convencida de que los tratantes están profundamente agradecidos.

 

Yo propongo un nuevo enfoque radical.

 

  • Hacer ilegal que las ciudades no proporcionen abundantes lugares de trabajo legal para las prostitutas. Si hay aunque solo sea una trabajadora sexual que desea trabajar pero no puede encontrar un lugar legal, la ciudad tendrá que pagar una abultada multa a la trabajadora sexual. Tolerancia cero para cualquier ciudad que obligue a sus prostitutas a trabajar en la sombra. Cero.

 

  • Recompensar a las organizaciones que trabajen con trabajadoras sexuales. Ya sea un banco o una empresa de seguridad, necesitamos hacer exactamente lo contrario de lo que están haciendo ahora. En lugar de ser suspicaces y disuadir a las empresas de trabajar con prostitutas, necesitamos recompensarlas. Todavía no sé cómo. ¿Tal vez dando a las empresas que se porten bien con las prostitutas ventaja a la hora de repartir los empleos relacionados con el gobierno?

 

  • Derogar todas las leyes que sean específicas para la prostitución. No debería importar si pagas: si estás teniendo sexo con alguien y sabes realmente que ella no quiere, eso es violación. Como ya ocurre, por cierto: la ley no dice “la violación es mala a no ser que se trate de una puta, en ese caso está bien”. La explotación es siempre mala, la violación es siempre mala, la trata es siempre mala, independientemente de qué profesión sea.

 

 

Cuando se hagan todas estas cosas y las trabajadoras sexuales estén trabajando felizmente y sin estigma o discriminación, y los tratantes se queden sin trabajo porque el mercado esté ya lleno de trabajadoras voluntarias y no necesiten tratantes para protección o alojamiento o cualquier otra cosa, y todavía tengas esta fantasía de mujeres que son violadas en sótanos con dos mocetones búlgaros a la puerta, tal vez vengas a mí para que podamos trabajar en que aceptes que esa perversión es cosa tuya y no tienes por qué imponérsela a otras personas, ¿vale? Existen modos consensuados mediante los que puedes explorar estas cosas sin implicar a la fuerza a prostitutas a las que solo consigues hacer daño con tu fetichismo de héroe.

 


FavoFetishFoto_n811040108_kl-624x932Marijke Vonk es una psicóloga sexopositiva holandesa especializada en trabajar con minorías sexuales. Además de trabajar como terapeuta, escribe y diserta sobre diversos temas referidos a la sexualidad. Los principales tópicos de su blog incluyen las perversiones. la igualdad de género, los derechos de las trabajadoras sexuales, la no monogamia y la psicología.

 

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Un pensamiento en “La ruina del trabajo sexual en Holanda

  1. Yo siempre he dicho q es curioso q las medidas q toman los poderes publicos parece como si en vez de combatir la explotacion y los abusos q se producen en prostitucion pretendieran FOMENTARLOS. Sorprendente… ¿o quiza no tanto?

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