Carta de una Puta a las abolicionistas

 

Por Linda Porn

 

Publicado 13 diciembre, 2016

 

http://www.aprosex.org/carta-de-una-puta-a-las-abolicionistas/

 

Señoras y señoritas, porque comprendo todas sois unas señoritas y señoras de bien, que cumplen perfectamente con el binomio patriarcal de la buena y la mala mujer, quizá muchas de vosotras, tenéis trabajos fijos, o no, quizá, algunas de vosotras seáis precarias (lo cual me sorprende que teniendo una formación marxista todavía no comprendáis nuestra condición de trabajadoras y estéis en nuestra contra) quizá casi la mayoría de vuestra plataforma seáis la mayoría buenas chicas blancas europeas, que a pesar de la precariedad en la que podáis vivir, tenéis el apoyo de mami o papi, que algo os da de ayuda a fin de mes, o una vivienda donde acceder cuando os quedáis en el paro.

Quizá muchas de vosotras os sintáis traicionadas, por haber invertido muchos miles en vuestra formación, para que una chica como yo, con un anuncio en internet y por quitarme la ropa, el dinero se desvele, con formación o no, muchas de nosotras gracias a este trabajo hemos podido formarnos y no, no quisimos coger trabajos precarios, porque tuvimos esa elección.

Puedo ver que no queréis comprender ni escuchar a nosotras, las Putas empoderadas, porque vuestro discurso se cae frase por frase, puedo ver que no tenéis estadísticas comprobables y escribís desde la víscera y no desde la lógica, algo que nosotras intentamos hacer.

Os veo haciendo el trabajo sucio del patriarcado, asignado a las mujeres como la policía moral de lo femenino (Foucault), diciendo que prácticas sexuales son legales y cuáles no, satanizando prácticas como el sadomasoquismo, o gang’s bang’s, diciendo nos denigra, aunque nosotras hayamos afirmado esas prácticas son de nuestro agrado, con las cuales comercializamos (como la pornografía) e insistís que lo hacemos porque estamos alienadas, lo cual me lleva a resumir, en vuestra limitada visión de la sexualidad, y sólo querer vosotras la exclusiva de una sexualidad de acuerdo a sus (pobres) experiencias sexuales.

También observo un fuerte ejercicio colonizador, que está claro no sois conscientes de ello, ya que no habéis tenido la experiencia, de ser empujada a migrar porque vivís en una sociedad del bienestar en la que ingenuamente creéis que la mayoría del planeta compartimos. No os habéis dado cuenta que el imperio Europa tiene cerradas sus fronteras (Ley de Extranjería) para sujetas como yo y hemos de apañarnos como sea, lo que da lugar a las mafias y debido a esa vulnerabilidad legal, hemos de aceptar lo que se nos ofrezca (no contratos, por ende cero condiciones laborales) Es decir, las leyes de extranjería son las enemigas, que le dan carta blanca a las mafias, esa es la aliada de la trata, de la explotación.

O quizá tampoco comprendáis, que muchas queremos ampliar horizontes, y dejar la precariedad, en busca de nuevas experiencias y conocimiento y que quizá este trabajo nos lo pueda dar, claro, impensable que una analfabeta sudaka como yo, quiera salir de la naturaleza para formarse y llevar una vida más confortable

En vuestra insistencia de que la prostitución no es trabajo, generáis más y más estigma, esto repercute en la psique de las compañeras y en la sociedad en general, haciendo creer que lo que hacemos es malo y sucio, lo que da lugar a que si nos encontramos en una situación de vulnerabilidad en nuestro espacio de trabajo, por temor a decir nuestra profesión tengamos que aguantarlo. O sí decidimos denunciarlo, no se considere violencia porque somos putas, nosotras nos lo buscamos.

También os veo morbosas y con un escaso, casi nulo conocimiento sobre nuestro trabajo, ya que sólo queréis escuchar (si es qué las escucháis, ya veo que ese ejercicio no lo hacéis habitualmente) a las compañeras que están jodidas, porque eso da para vuestro discurso

Os veo llenas de odio, de envidia y de violencia, sin saber, nuestras continuas luchas y señalamientos, vejaciones y muertes, que hemos tenido a lo largo de la historia, solo por ser putas. Os recuerdo que quien vive de contar mujeres muertas nunca se alegrará de las que estamos vivas.

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Nos decís proxenetas, a un grupo de putas autónomas, que no dejamos de exponernos, aguantando vuestros insultos llenos de odio y putofobia, dando la cara para parar el estigma, juntándonos para hacer fuerza contra las instituciones que no reconocen nuestros derechos, organizándonos, enseñando lo que es el trabajo sexual, empoderándonos, trabajando por nuestros derechos y las de todas nuestras compas putas y aun así nos llamáis proxenetas, de una forma cruel y vil, desde vuestro pódium, blanco y burgués, sin conocernos, y sin querer hacerlo. El patriarcado baila! De antipatriarcal no tenéis más que el nombre.

 

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Ya que decís no nos atacáis a las que lo ejercemos libremente, si no a los clientes, también me gustaría invitaros a reflexionar sobre la condición de nuestros clientes, nuestros clientes son los que pagan nuestros servicios, sí chicas de bien, nuestros servicios, nadie se lleva trozos de nuestro cuerpo a sus casas, y como dice Montse Neira, si vais a por nuestros clientes, pues preparaos para ir a por vuestros padres, vuestros hermanos, vuestros tíos, vuestros profesores, vuestros curas, vuestros hijos y vuestros novios, es decir, vais a por todos.

Y cuando nos decís alienadas, falsas feministas, recordad que somos vuestras hermanas, vuestras madres, vuestras primas, vuestras amigas, vuestras hijas y vuestras abuelas, si no lo queréis ver, es porque quizá, estáis a punto de la ceguera.

 

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2 pensamientos en “Carta de una Puta a las abolicionistas

  1. me encantaría q la publicase una web feminista como píkara (complicado), o aún más una de su cuerda como tribuna feminista (imposible)
    lo peor es q dirán q una mujer así de luchadora está atontada por el patriarcado, en efecto, no creen en la capacidad de las prostitutas para elegir su destino…

  2. Las abolicionistas no estamos “en vuestra contra”. Ni queremos ilegalizar ninguna práctica sexual: cada una que folle con quien quiera y como quiera, por supuesto. Ni os odiamos, faltaría más: sois compañeras, trabajadoras. Al menos yo lo que quiero es que no haya trabajos precarios, ninguno: nadie debe currar 12 horas al día por 600 euros. Lo que quiero es que no haya trabajos que no lo son: nadie vivirá de especular con pisos, cuerpos o de contar en televisión con quién se ha enrollado no sé qué famoso. Lo que quiero también es contarle a mi hija que no somos objetos, por mucho que los anuncios se empeñen en demostrar lo contrario.
    Y mientras haya trabajos precarios, paro y machismo por todas partes, pues no seré yo quien criminalice vuestro trabajo. Pero sí, estoy por la abolición, igual que lo estoy de cualquier tipo de explotación laboral y de cualquier discriminación. Para mí, follar debería ser un placer, y nadie debería tener derecho a toquetear a una mujer sólo por tener dinero para hacerlo. Pero por favor, aparta ese tono de rencor hacia las que consideramos que la igualdad entre hombres y mujeres estará más cerca cuando nuestras vaginas no se puedan alquilar. Porque contra las prostitutas, ninguna tenemos nada. Del mismo modo que estoy contra la pobreza, pero jamás contra los pobres. Un saludo, fraternal.

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