Hacia un sindicato de trabajadoras sexuales en el Reino Unido

 

 

womenstrikeuk18

28 de junio de 2018

ESTRATEGIA FEMINISTA

 

https://womenstrike.org.uk/2018/06/28/womens-strike-industrial-and-political-strategy-for-the-sex-industry/

 

Sindicalización de las trabajadoras en la industria del sexo [+] Despenalización del trabajo sexual [+] Educación feminista sobre el sexo, la violencia y el poder [=] El horizonte feminista rojo

 

Lo que sigue es un esquema de la estrategia industrial actual de la Asamblea de Huelga de Mujeres para la industria del sexo; el establecimiento de una campaña nacional en el Reino Unido para exigir y conseguir la despenalización del trabajo sexual; y la educación feminista que se necesita sobre el sexo, la violencia y los derechos de las trabajadoras.

 

Sindicalización de trabajadoras en la industria del sexo

A partir de junio de 2018, la Asamblea de la Huelga de Mujeres del Reino Unido está coordinando una campaña de sindicalización de las trabajadoras en toda la industria del sexo del Reino Unido con el sindicato de base, United Voices of the World. Nos organizaremos tanto con inmigrantes irregulares como con trabajadoras con un estatus migratorio seguro. Debido a la forma en que las leyes y normas actuales criminalizan muchos aspectos del trabajo sexual, la campaña de sindicalización comenzará con un enfoque en la organización de strippers y bailarinas en clubes y pubs. Al trabajar juntas, defendernos unas a otras y hacer oír nuestras voces, podemos mejorar nuestras condiciones de trabajo. Los sindicatos ofrecen a las trabajadoras la capacidad de negociar colectivamente sobre las reglas y condiciones del lugar de trabajo, tanto con los jefes como con los consejos locales. Los sindicatos son la única forma en que podremos lograr que nuestros jefes y clientes nos traten con la dignidad y el respeto que nos merecemos. También son la única forma en que podremos poner fin a cosas como tarifas exorbitantes por alojamiento, cambios arbitrarios en estructuras de comisiones, multas por llegar tarde o tener que cancelar un turno, listas negras y acoso sexual por parte de gerentes o porteros. Aunque la primera fase de la campaña de sindicalización se centrará en organizar a las trabajadoras en clubes y bares, todas las trabajadoras de la industria del sexo (excepto aquellas que tienen la capacidad de contratar y despedir a trabajadoras sexuales) son alentadas y bienvenidas a unirse al sindicato. ¿Por qué? Porque al comenzar con las trabajadoras más visibles y legales de la industria del entretenimiento para adultos, podremos obtener la experiencia, las habilidades y la fortaleza necesarias para luego pasar a organizar a las trabajadoras que trabajan en burdeles, agencias de escorts, en Internet y en la calle.

Queremos sindicalizar la industria del sexo porque queremos construir el poder colectivo. No estamos interesadas ​​en juzgar qué tipo de trabajo hacen las personas. Reconocemos que muchas mujeres, hombres y personas trans tienen una amplia gama de experiencias en la industria del sexo: buena, mala y fea. Respetamos las elecciones o las circunstancias de las personas sobre continuar trabajando en la industria del sexo o salir de la industria. El motivo por el que queremos sindicalizar la industria del sexo proviene directamente de nuestras experiencias como trabajadoras. El sindicato será dirigido por las trabajadoras no porque pensemos que ser una «stripper» o una «trabajadora sexual» sea una identidad fija, sino porque aquellas que han experimentado las condiciones materiales de la industria están en la mejor posición para saber cómo cambiar eso. El sindicato brinda un espacio para que las trabajadoras negocien con los patronos, desarrollen habilidades de negociación y aumenten nuestra confianza para organizarnos en el trabajo y cambiar la industria en interés de las trabajadoras.

 

¿Qué tiene que ver la despenalización del trabajo sexual y los cambios en las normas del SEV?

Las leyes actuales que regulan lo que las trabajadoras podemos y no podemos hacer con nuestros cuerpos y los continuos esfuerzos para criminalizar nuestros lugares de trabajo hacen que sea difícil, a veces casi imposible, que las trabajadoras nos organicemos y sindiquemos. Una de las principales razones es que no se nos considera trabajadoras. En el mejor de los casos, estamos clasificadas como trabajadoras por cuenta propia (y, como tales, tenemos muy pocos derechos laborales), pero la mayoría de las veces somos tratadas como víctimas que necesitan ser rescatadas y salvadas. Durante la última década, los gobiernos nacionales y las autoridades locales han utilizado las preocupaciones sobre la trata de personas en la industria del sexo como una tapadera para crear un ambiente hostil para las inmigrantes en la industria del sexo. Las redadas en locales, el cierre de clubes, los arrestos y las deportaciones no han servido prácticamente para abordar los casos de trabajo forzado en la industria del sexo. En cambio, los patronos ahora tienen aún más poder y las trabajadoras migrantes se han visto obligadas a permanecer más clandestinamente y en trabajos sexuales más peligrosos y precarios. Es importante recordar que al igual que en otras industrias donde los migrantes constituyen una gran parte de la fuerza de trabajo, cuando las trabajadoras nos ponemos en pie juntas, nos negamos a ser divididas por la «raza» y nos sindicalizamos, somos capaces de enfrentarnos a la injusticia y la explotación. Sin embargo, debido a la criminalización actual de la industria del sexo, solo la sindicalización nos permitirá llegar tan lejos.

Al mismo tiempo que aumentamos nuestra confianza y poder en el trabajo (que es otra manera de explicar qué es un sindicato) también tenemos que llevar a cabo una campaña pública que exija la despenalización completa del trabajo sexual y cambios en las reglamentaciones sobre lugares de entretenimiento sexual. . Necesitamos un sindicato en el trabajo y tenemos que cambiar la legislación nacional que afecta nuestro trabajo. Lo que queremos es la eliminación de todas las leyes que penalizan la organización, venta o compra de sexo para todas las secciones y sectores de la industria y para cualquier actividad sexual consensual. Lo que no queremos son leyes especiales o morales que clasifiquen el trabajo sexual y contribuyan a estigmatizar a las trabajadoras sexuales señalando nuestro trabajo como inadecuado y haciéndonos más vulnerables al abuso por parte de policías, funcionarios de inmigración y miembros del público relegándonos a zonas periféricas.

La razón por la que debemos hacer ambas cosas al mismo tiempo es asegurarnos de que la despenalización beneficie a las trabajadoras y no solo a los patronos. Necesitamos normativas que nos ayuden a obtener los derechos laborales (pago por enfermedad, pensiones, horarios regulados) y se enfoquen en aumentar nuestra seguridad en el trabajo. La despenalización sin sindicalización significaría que las trabajadoras soportarían toda la fuerza del mercado.

 

¿No son las feministas parte del problema?

La Huelga de Mujeres no es un evento de un día que coincide con el Día Internacional de la Mujer cada año; no es una campaña de activistas o un proyecto de mujeres. En el Reino Unido y en todo el mundo asistimos a un movimiento emergente internacional de mujeres que está experimentando y luchando por un futuro feminista. Durante demasiado tiempo, una visión reaccionaria y conservadora de los derechos de las mujeres ha dominado el feminismo, especialmente en relación con la cuestión del trabajo sexual y los derechos de las trabajadoras sexuales. Muchas feministas han estado más que felices de permitir que la policía y los funcionarios de inmigración hagan su trabajo sucio al tratar de «abolir» la industria del sexo. Al mismo tiempo, las feministas corporativas y las llamadas «radicales» han tenido muy poco que decir sobre los cambios en los beneficios de la seguridad social, la introducción de contratos de hora cero y la crisis de la vivienda, lo que ha asegurado un flujo constante de personas buscando trabajo en la industria del sexo. Cuando hablamos sobre el horizonte feminista rojo estamos dibujando el tipo de futuro feminista que queremos y, lo más importante, cómo llegamos allí. El horizonte feminista rojo exige que tengamos una opinión plena y definitiva sobre el significado de nuestras vidas, sobre cómo trabajamos y sobre lo que se hace a nuestros cuerpos y con ellos.

Al avanzar hacia un horizonte feminista rojo, continuamos el trabajo de nuestras madres y abuelas feministas desestabilizando las ideas sobre la feminidad. Rehusamos ser divididas en mujeres buenas y malas. No estamos interesadas ​​en reproducir una versión del feminismo que solo haga visibles a algunas mujeres, es decir, a aquellas que son blancas, de clase media, cisgénero y heterosexuales. Tampoco hay nada estable, inherente o natural acerca de ser mujer. Como Chandra Mohanty argumentó con tanta fuerza hace 35 años, la relación entre «Mujer» como construcción cultural e ideológica y «mujeres» que son sujetos materiales reales de nuestras historias colectivas es una de las preguntas centrales sobre las que el feminismo busca actuar. Tenemos que enfrentar las ideas reaccionarias y patriarcales de lo que significa ser una mujer hoy. Ideas como que somos «naturalmente» cariñosas, que todas queremos ser madres, que la mayoría de las veces pedimos sexo y el resto del tiempo necesitamos protección. Al mismo tiempo, nuestra organización debe reevaluar el trabajo de cuidado y el trabajo emocional, apoyar a las personas que tienen hijos y combatir las formas estructurales y sistémicas de violencia y explotación que perjudican a tantas mujeres. Al organizarnos como trabajadoras en la industria del sexo, usando nuestra creatividad y valor para transformar las condiciones de nuestro trabajo y también cambiar la legislación nacional, la Asamblea de Huelga de Mujeres está haciendo un esfuerzo concertado para involucrarse en la discusión pública sobre sexo, violencia y poder y para movernos hacia el horizonte rojo.

 

Trabajando juntas

United Voices of the World (UVW) es un sindicato dirigido por las trabajadoras, en el que las bailarines y strippers organizarán sus propias campañas, con el apoyo y la solidaridad de la membresía en general. Dirigiremos nuestras propias luchas no porque pensemos que ser una «stripper» o una «trabajadora sexual» sea una identidad fija, sino porque aquellas que han experimentado las condiciones de trabajo en la industria están mejor ubicadas para saber cómo cambiarlo. El sindicato brinda protección legal, asesoramiento, capacitación y educación, representación laboral y judicial y, principalmente, un espacio de organización de poder colectivo para que las trabajadoras negociemos con los patronos, desarrollemos habilidades de negociación y aumentemos nuestra confianza para organizarnos en el trabajo y cambiar la industria en función de los intereses de las trabajadoras.

 

Únete al sindicato en línea en www.uvw.org.uk

1 comentario en “Hacia un sindicato de trabajadoras sexuales en el Reino Unido

  1. Pingback: Vender sexo es un trabajo de clase trabajadora. Es hora de que los laboristas se unan a las trabajadoras sexuales. | El estante de la Citi

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