Cuando las ex trabajadoras sexuales se convierten en SWERF

 

 

Por Kelly Palmer

Psicoterapeuta, activista espiritual, ecofeminista, adicta recuperada y superviviente de trauma, autora de éxito de ventas (con Michelle Kelly) y madre de tres hijos.

17 de julio de 2018

https://medium.com/@michellekelly_86703/when-former-sex-workers-become-swerfs-4496d1a90d99

 

 

¿Por qué muchas mujeres que dicen ser ex trabajadoras sexuales se parecen tanto a las SWERF? (Sex Worker Exclusionary Radical Feminists = Feministas Radicales Excluyentes de las Trabajadoras Sexuales). Definitivamente, nadie puede ser excluyente de sí mismo. Sin embargo, esta es una dinámica común, y me gustaría compartir mis pensamientos sobre por qué ocurre eso.

Porque yo soy una ex trabajadora sexual. Y he expresado puntos de vista que eran definitivamente SWERF, en la creencia genuina de que estaba ‘ayudando’ a otras trabajadoras sexuales. Que tenía el deber de hacer públicos los horrores muy reales que he experimentado en la industria. Apoyé el modelo nórdico. Escribí una carta abierta a Amnistía Internacional denunciando su apoyo a la legalización del trabajo sexual. Realmente creía que la industria del sexo era intrínsecamente explotadora y violenta hacia las mujeres y que despenalizar el trabajo sexual significaba dejar a los proxenetas y puteros abusivos campar a sus anchas. Leí el libro   “Paid For” (“pagada por ello”) de Rachel Moran y lloré.

Recientemente, he estado reconsiderando mi posición. En primer lugar, el modelo nórdico no funciona. En realidad, no ha reducido la violencia contra las trabajadoras sexuales. La mayoría de las trabajadoras sexuales actuales no lo quieren; parecen querer por mayoría abrumadora, si no la legalización de hecho (que puede causar sus propios problemas para las trabajadoras sexuales, a la alemana), sí la total despenalización y expansión y protección de sus derechos. ¿Por qué no las estamos escuchando? Y cuando vi a las así llamadas feministas callar a gritos a las propias trabajadoras sexuales y continuar abogando por algo que no funciona y que de hecho daña a las personas a las que dicen querer ayudar, empecé a darme cuenta de que había algo muy equivocado en esta imagen.

Entonces, ¿por qué tantas ex trabajadoras sexuales se metamorfosean en SWERF? Hablando tanto como terapeuta como por mi propia experiencia (y ciertamente no pretendo hablar por todas las trabajadoras sexuales) puedo ofrecer las siguientes perspectivas;

  • Muchas de estas ex trabajadoras sexuales han tenido experiencias genuinamente traumáticas y de explotación y erróneamente quieren proteger a otras mujeres de que pasen por lo mismo
  • Como sobrevivientes de trauma, o incluso simplemente para luchar contra el estigma social, la vergüenza se internaliza y se proyecta sobre aquéllas que aún trabajan en la industria del sexo
  • Las SWERF genuinas jugarán con estos temores y sentimientos muy reales para reclutar a ex trabajadoras sexuales para su causa (de la misma manera que los TERF juegan con los temores de asalto de las mujeres inventando una narrativa donde las mujeres trans son en realidad depredadores masculinos cis disfrazados, simplemente al acecho esperando la oportunidad correcta para violarnos)
  • La típica retórica feminista liberal a menudo pinta una imagen de “mundos de yupi” de la industria del sexo donde todas están felices y seguras y se llevan bien tomando decisiones empoderadas, ignorando las dinámicas de poder muy reales que de hecho ocurren, incluyendo las de raza y clase, explotación y violencia. Para una ex trabajadora sexual con experiencias traumáticas en la industria, esto es a la vez despectivo y deshumanizante

Después de buscar mucho, investigar y escuchar realmente a las trabajadoras sexuales en activo, me di cuenta de algunos contraargumentos que oponer a los anteriores.

  • No todas las experiencias de mujeres son iguales a las mías. Si bien los niveles de abuso y violencia son realmente elevados dentro de la industria del sexo, no todas son víctimas. No todas las trabajadoras sexuales necesitan ser salvadas. ¿Quién soy yo, Lancelot? No hay nada feminista en tratar de convencer a una trabajadora sexual de que es una víctima. Esto no está haciendo nada para ayudar y apoyar a las personas que en realidad están siendo victimizadas.
  • La vergüenza en torno al trabajo sexual proviene del mismo lugar que la vergüenza en torno al sexo: el conservadurismo paternalista, patriarcal y moralista. No hay nada feminista en esto. Necesitamos sanar nuestras propias heridas, no proyectarlas sobre otras.
  • Las SWERF no son mis amigas. En realidad, no les importa ni mi dolor ni mi historia, solo quieren explotarlos para beneficio de su propia agenda. No les importan las trabajadoras sexuales. De ahí por qué han sido apodadas ‘excluyentes’.

El feminismo liberal blanco rezuma clase y privilegio blanco y rara vez proporciona un análisis válido de nada. Eso no significa que las trabajadoras sexuales que realmente disfrutan de su trabajo y toman decisiones con poder a diario no existan. Existen. Y a menudo son pioneras dentro de la industria del sexo, particularmente dentro de la industria de la pornografía, para transformarla desde adentro en una ocupación genuinamente inclusiva y sexualmente positiva. Esto debe ser aplaudido y alentado.

La conclusión es que el ‘adelante putas, ganad dinero’ de las liberales y el ‘todo trabajo sexual es malo y debería ser abolido’ de las SWERF están en extremos opuestos del espectro ideológico y, como resultado, generalmente no logran capturar la experiencia vivida de la mayoría de las trabajadoras sexuales (necesito dejar claro en este punto que en este artículo entiendo por trabajadoras sexuales a aquellas mujeres que eligieron, por cualquier razón, ingresar en la industria, no a las víctimas de trata sexual). Los SWERF a menudo funden en una las dos situaciones para confundir aún más a todo el mundo).

La verdad es que la industria del sexo puede ser (y lo es a menudo) misógina, abusiva y traumática. Las trabajadoras sexuales en general muestran altas tasas de PTSD ¿Sabes por qué? Porque es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. El problema no es la industria. Es la misoginia y la violencia de género. ¿Ahora resulta que ambas cosas son casi exclusivas de la industria del sexo? La industria funciona como un microcosmos de la sociedad en general y un espejo de la dinámica sexual que opera dentro de ella. Sí, estas estructuras necesitan ser desmanteladas. ¿Cómo se va a conseguir eso atacando a las trabajadoras sexuales e ignorando completamente sus voces?

Sí, mis experiencias a menudo fueron horribles, pero ¿sabes qué? Algunas de ellas no lo fueron. Conocí a mucha gente realmente genial. Y cuando entré en la industria ya estaba traumatizada por el abuso infantil, la violencia doméstica y la adicción a las drogas, lo que significó que mi capacidad de decisión estaba dañada, desde luego. Si hubiera ingresado en la industria por otras razones, sin estas vulnerabilidades existentes, que por supuesto me pusieron en la línea de fuego para el peor tipo de depredadores, mis experiencias podrían haber sido muy diferentes. Si bien la correlación entre el trabajo sexual y la violencia no se puede ignorar, no debería ser excesivamente simplificada y utilizada para anotar puntos en una agenda moralista. Esto no ayuda nada a las víctimas reales y, de hecho, explota su experiencia.

Las actitudes de las SWERF hacia la abolición ignoran también por completo las estructuras económicas. Muchas mujeres eligen el trabajo sexual para escapar de la pobreza, y experimentan esto como una elección empoderada. Al abogar por la abolición del trabajo sexual sin un desmantelamiento completo del sistema capitalista actual, las SWERF están negando a las trabajadoras sexuales su derecho a sobrevivir. Todo el trabajo bajo un sistema capitalista y neoliberal es explotador. Negar los derechos básicos a las trabajadoras sexuales es aumentar la explotación.

Así que quiero decir esto a otras ex trabajadoras sexuales cuyas experiencias fueron difíciles en el mejor de los casos y traumatizantes en el peor: te escucho, te quiero, tus experiencias y sentimientos son reales y válidos.

Pero también lo son los de otras personas.

No seas una SWERF.

 


Referencias y recursos

Moran, Rachel ‘Paid For; My Journey through Prostitution’ WW Norton Books

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