“Si te preocupa la trata de personas tienes que luchar contra la Ley de Extranjería”

 

Por Drina Ergueta (La Independent)

5 de Diciembre de 2018

https://ctxt.es/es/20181205/Politica/23296/maria-galindo-mujeres-creando-prostitucion-la-independent.htm

 

María Galindo
Drina Ergueta

 

Hace unos días, en medio de las montañas andinas, a 4.000 metros de altura, el Gobierno Municipal de la ciudad de La Paz (Bolivia) aprobó la creación de una nueva categoría económica que reconoce a la prostitución como una actividad mercantil. La agencia de noticias feministas La Independent entrevistó a María Galindo, conocida activista feminista y parte del movimiento Mujeres Creando, que participó en esta novedosa iniciativa. Galindo compara en esta entrevista la experiencia boliviana con lo ocurrido en España a raíz de la creación del Sindicato OTRAS.

Explíquenos qué ha pasado, ¿por qué la alcaldía de La Paz creó la categoría económica “venta de sexo” y cuál ha sido la intervención de Mujeres Creando en este proceso?

Fuimos nosotras, Mujeres Creando, junto a una organización de mujeres en estado de prostitución OMESPRO, quienes hace dos años presentamos la iniciativa legislativa ciudadana y la fuimos largamente discutiendo con el Gobierno Municipal. La situación era la siguiente: la última normativa local de La Paz data de 1909, cuando los burdeles recibían el nombre de “Casas de Tolerancia”; se trataba de una normativa caduca históricamente, que dejaba todo el universo de la prostitución expulsado de la historia. En estos cien años, Bolivia logró el voto universal, la reforma agraria y mucho más, pero ninguna norma se había atrevido a cambiar el régimen sobre los burdeles.

En estos cien años, Bolivia logró el voto universal, la reforma agraria y mucho más, pero ninguna norma se había atrevido a cambiar el régimen sobre los burdeles

Nosotras nos venimos organizando en locales autogestionados pequeños, en grupos de cuatro, ocho o doce mujeres que se han emancipado de los proxenetas y ejercen la prostitución de forma autónoma. Son justamente estos locales los que recibían la mayor presión de parte de la policía, con continuas redadas, extorsiones y formas de abuso, bajo el pretexto de que serían locales “clandestinos». Cuando queríamos sacar licencias de funcionamiento, el Gobierno Municipal nos las negaba porque no existía la venta de sexo como actividad económica. El punto clave era que no vendemos alcohol y también los volúmenes de inversión. Nosotras hemos decidido separar la venta de sexo de la venta de alcohol y, por lo tanto no nos interesaba acceder a licencias de karaokes, bares u otros que disfracen la categoría de la prostitución. Además, al contrario de los bares o nightclubs, los locales autogestionados son “precarios”, suponen inversiones mínimas que no pasan de algunas camas, algún arreglo y mamparas para separar los espacios. En ese contexto, sin esta norma, el Gobierno Municipal terminaba de forma indirecta fomentando a los proxenetas y dejando la prostitución autogestionada en el limbo de la clandestinidad. Nos usaban como un escudo que la policía y el Ayuntamiento utilizaba como continuos simulacros de lucha contra la trata, arrestando a las compañeras y hostigándolas, inclusive bajo presión de los propios proxenetas. Se puede decir que desde que creamos las llamadas “oficinas” de prostitución autogestionada hemos sufrido lo que yo llamaría, sin miedo a equivocarme, “una persecución política continua”. Por eso presentamos la norma.

Lo obtenido ¿es lo que se esperaba? O es una parte de los objetivos.

La ley ha sido discutida en detalle con nosotras, punto por punto. Por ahora ha sido aprobada y responde a nuestras demandas –falta el desarrollo–. Se ha logrado introducir la prostitución autogestionada en la normativa y con posibilidades de reconocimiento municipal: que una mujer en prostitución pueda sacar, organizándose con otras, licencias de funcionamiento para sus locales sin depender de proxenetas. Por otro lado, que se reconozca la prostitución como una actividad económica en el Municipio de La Paz. Como una actividad económica que además no necesariamente está ligada al consumo de alcohol o drogas.

¿Qué quiere decir cuando habla de locales con poca inversión?

Se ha logrado poner parámetros para la obtención de licencias de funcionamiento que respondan a la realidad de “pobreza” de las mujeres en prostitución, que no tienen grandes capitales para montar locales gigantes. Estamos hablando de locales con las mínimas condiciones espaciales y, también importante, sin conformar un gueto, ya que no se restringe a una zona específica de la ciudad. Se permite hasta de diez metros cuadrados, con ventilación y puerta. Es decir, esta ley afecta de forma directa a los proxenetas y a la corrupción municipal y policial que está confabulada con ellos.

Hay quien dirá que esta es una manera de fomentar la prostitución…

Es un argumento que cae por su propio peso. Hoy en día en todas las ciudades del mundo la prostitución es gigante y La Paz no es la excepción. Quien está en prostitución lo estará de todas maneras, sea de forma autogestionada o sujeta a los intereses y formas de explotación de un proxeneta. La magnitud de la prostitución tiene una relación directa con el trabajo, con la ausencia de trabajo, con los salarios bajísimos de la mayor parte de los trabajos para mujeres y con las propias condiciones de acoso sexual y chantaje en las que están las mujeres en esos trabajos. La prostitución nos obliga a volver a discutir la relación entre mujeres y trabajo. En nuestra organización tenemos enfermeras, comerciantes, estudiantes universitarias, también desempleadas crónicas, un poco de todo. La mayor parte ha ejercido antes todo tipo de trabajos y la prostitución no es su primer oficio. Hacemos la comparación entre las formas “prostituyentes” en el mundo laboral de las mujeres: muchas veces, tener que pagar el puesto de trabajo con sexo al jefe y cobrar por sexo es ineludible y muy popular entre las compañeras. No hay un corte entre prostitución y otras formas de trabajo, sino una continuidad.

Dentro del mismo feminismo no hay acuerdo sobre el tema, hay posiciones encontradas entre las llamadas abolicionistas y las que respaldan la legalización de la prostitución con propuestas diferentes, ¿qué piensas sobre este debate?

Personalmente me agotan mucho las dicotomías que son típicas del feminismo europeo y que tienen que ver con una base de pensamiento binario que se reproduce en muchos campos. Nunca me he adscrito a ninguna de las dos posiciones. Estoy en esto hace quince años porque considero que es imposible pensar feminismo ni hacer feminismo sin pensar prostitución. Tampoco es posible comprender el universo complejo de las mujeres sin tener la prostitución y a la llamada “puta” como centro de este universo. Por eso, nosotras, Mujeres Creando, fomentamos hace muchos años la creación de la primera organización de trabajadoras sexuales en Bolivia, una organización que fue cooptada por los organismos internacionales para embarcarse en el discurso de “derechos” para las trabajadoras sexuales. En Bolivia se convirtió en un brazo de defensa de los proxenetas. Es por ello que Mujeres Creando rompió con ellas para empezar todo de nuevo y por ese camino de rupturas y repensamiento es que llegamos a la creación de una organización de prostitución autogestionada.

No es posible comprender el universo complejo de las mujeres sin tener la prostitución y a la llamada “puta” como centro de este universo

Todo el proceso de reflexión no fue desde la teoría, buscando una suerte de lugar “correcto», sino desde el debate con ellas, siempre con ellas. OMESPRO es una organización de mujeres en prostitución que ha decidido no hacer militancia pública de la prostitución porque no quieren pasar por el manoseo de los medios de comunicación, no quieren testimoniar nada para la sociedad y no quieren estar sujetas a la crítica moralista de sus familias, de los entornos de sus hijos e hijas etc. En una sociedad como la nuestra donde el control social es tan directo, muchas de ellas hasta pueden perder la vivienda por militar públicamente.

Si no busca colocarse en un lugar correcto, como dice, ¿dónde se sitúa?

Lo que nosotras estamos abriendo hace años en el debate en prostitución es algo nuevo, ni abolicionista ni regulacionista, es una reflexión propia. En la ley recién obtenida, no ponemos la prostitución como trabajo sino como actividad económica, esto me parece interesantísimo para la reflexión. Nuestras próximas luchas tendrán que ver con extender esta ley a otros municipios del país y entrar en la gran discusión con lo que nosotras llamamos “Estado proxeneta”, porque queremos discutir la relación del Estado con el cuerpo de la puta.

Deberíamos generar espacios de alianzas y complicidad con la puta. Todas tenemos cara de puta, todas hemos sido llamadas putas en diferentes contextos

En Bolivia existen lo que yo llamo los “leprosarios del siglo XXI” que son recintos de “salud” específica y únicamente para el control de las mujeres en prostitución, donde se les revisa únicamente sus vaginas; no para curarlas si estuvieran enfermas, sino para habilitarlas o descartarlas para trabajar. Así, se violan, en estos actos, toda la lista de derechos constitucionales imaginables y se mutilan sus cuerpos. Vamos a entrar a discutir estos temas y a cambiarlos, por supuesto.

Tomando en cuenta que no existe igualdad social, que hay explotación, ¿no existe el riesgo de que estas organizaciones de mujeres en situación de prostitución acaben siendo manejadas por los proxenetas, es decir que se desvirtúen?

Los proxenetas son un poder que maneja grandes capitales y con esos capitales manejan segmentos de la policía, de inmigración y de confabulación con poderes territoriales como las alcaldías. La lucha contra esos poderes no es ni más ni menos que la lucha de cualquier sector laboral, como el caso de las maquiladoras que son expropiadas de su trabajo, o como la lucha de las trabajadoras que venden productos para grandes transnacionales sin un contrato laboral sino con un contrato de deuda. Los ejemplos nos sobran y las alianzas entre nosotras son lo que falta. Las reglas del juego para comer o no comer, para subsistir o no, las ha puesto hoy el neoliberalismo a escala mundial. En el caso boliviano, la prostitución es para las mujeres una forma de subsistencia tan legítima como cualquier otra. Al mismo tiempo, como en todas las formas de subsistencia, cuando además te organizas y generas unas condiciones autogestionadas vas construyendo un conocimiento que hoy es imprescindible para los feminismos. Los conocimientos, los saberes de la puta, que solo ella los puede extraer en sus condiciones laborales, son un tesoro. Deberíamos generar espacios de alianzas y complicidad con la puta. Nosotras tenemos miles de grafitis al respecto, pero uno que me gusta mucho es: “Todas tenemos cara de puta”. Todas hemos sido llamadas “putas” en diferentes contextos y muchas de nosotras estamos insertas en relaciones prostituyentes fuera de un contexto estricto de prostitución. Por eso mismo, aquellas que están en prostitución y que manejan el sexo como una mercancía monetizable tienen mucho que enseñarnos. No tenemos un taller que darles a las “putas”, sino que tenemos un taller que recibir de ellas.

En España se ha creado hace poco un sindicato, OTRAS, y esto ha provocado un intenso debate que incluso acabó en los juzgados. ¿Cómo tendría que resolverse este tema?

La discusión en torno del sindicato y la firma del manifiesto y toda la polémica que ha levantado refleja una visión binaria y un estancamiento dramático de los feminismos en España. Pero, más grave que eso, no se respeta la soberanía y la autonomía de cada mujer que está en prostitución por decisión propia, negándole el derecho a organizarse y, por lo tanto, a existir y a aportar con un debate que es imprescindible. Hay que comparar, por ejemplo, prostitución con matrimonio. Sería muy pertinente, ¿negáramos a las amas de casa organizarse porque no son amas de casa por voluntad propia? Claramente, y discúlpenme si se ofenden, yo veo un empantanamiento en el debate porque responde a un pensamiento binario: estás a favor o estas en contra, y no hay lugar a profundizar ni a repensar nada. Personalmente creo que el debate de la autogestión en la prostitución es un avance gigante. Los proxenetas en Bolivia se oponen a la ley porque justamente, ahora, cualquier compañera puede romper con ellos y organizarse por cuenta propia. No es fácil, ni es una taza de leche, pero es una posibilidad.

¿Encuentra algún paralelismo entre lo ocurrido en La Paz y en España? ¿Cuáles son las diferencias entre ambos contextos para quienes ejercen la prostitución?

Son contextos muy diferentes. Algo que definitivamente complejiza la cuestión en España es el carácter colonial de la estructuración del universo de la prostitución. Las compañeras provenientes de África ocupan un lugar diferente que las compañeras provenientes del Este de Europa o las provenientes de Latinoamérica en general. En ningún país la prostitución es una y homogénea hay muchas capas y complejidades. Muchas de ellas están sujetas a relaciones de trata y tráfico de personas, no como secuestradas sin voluntad, sino como hambrientas sin

Es más fácil entrar a España de la mano de un tratante de prostitución que en una patera de la mano de un tratante de mano de obra

oportunidad alguna. Es más fácil que entren a España de la mano de un tratante de prostitución que en una patera de la mano de un tratante de mano de obra. Por eso la discusión sobre prostitución en España es altamente urgente y política. No es casual, por tanto, que un porcentaje muy alto de las mujeres en prostitución en España sean “extranjeras”, tampoco es menor la presión sexual y el acoso que vive una trabajadora que está fuera de la prostitución, en el oficio que tenga: pensemos en las cosechadoras de Huelva violadas por los patrones, pero pensemos en las trabajadoras del hogar o asistentes de ancianos que –en un número gigante– soportan presión o pagan con sexo “su tranquilidad” en el trabajo. Si te preocupa la trata de personas tienes que luchar contra la Ley de Extranjería y no impedir que las mujeres en prostitución se organicen.

 

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