Adiós, abolicionismo. ¡Hola, prohibicionismo!

 

 

La bandera negra del hambre. El prohibicionismo planea enviar al paro sin derechos a más de cien mil mujeres.

 

“Abolicionismo no es prohibicionismo” es un eslogan que gustan de repetir las abolicionistas. Y es verdad. Lo que no es verdad es que las “abolicionistas” de hoy sigan siendo abolicionistas: son prohibicionistas.

El abolicionismo respeta el derecho de las mujeres a vender servicios sexuales y el de los clientes a comprarlos y no penaliza ni a unas ni a otros (1). Tan sólo limita a las mujeres el pleno ejercicio de su derecho, impidiéndolas gestionar libremente sus intereses al invalidar su consentimiento a la hora de administrar sus ganancias: es lo que se llama penalización del proxenetismo aún con consentimiento de la mujer.

El abolicionismo defiende como método para terminar con la existencia de la prostitución —que es su objetivo final— las ayudas económicas y sociales a las mujeres que quieran dejar la prostitución y —se sobreentiende, si no se quiere crear un “efecto llamada”— ayudas económicas y sociales a todas las mujeres en situación de precariedad a fin de que no tengan necesidad de entrar en ella.

El prohibicionismo, por el contrario, pretende terminar con la prostitución de manera inmediata mediante una ley: una vez prohibida la prostitución, la prostitución ha desaparecido. No tiene en cuenta los derechos fundamentales de las personas a la hora de decidir sobre sus propias vidas e ignora los problemas sociales que están detrás de la prostitución. En ningún momento se plantea compensaciones para las mujeres así forzadas a dejar la prostitución: su enfoque es totalmente neoliberal y creen que el individuo es responsable de su situación y no debe esperar que el Estado vele por él.

Las “abolicionistas” niegan ser prohibicionistas, pero defienden la prohibición de la prostitución. Porque no otra cosa que prohibición es la penalización de los clientes (2). Prohibir la compra en una compraventa es prohibir la compraventa misma.

Las “abolicionistas” dicen que su “modelo sueco” no perjudica a las mujeres, pero eso es falso. Las únicas damnificadas por la prohibición de compra de sexo son las trabajadoras sexuales, que ven desaparecer de un día para otro su medio de vida. Los clientes sólo sufren deprivación sexual, que no es incompatible con la supervivencia.

El modelo abolicionista rige en España desde 1961 (salvo el período 1995-2003) tras la adhesión al Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, firmado en el seno de Naciones Unidas, en Lake Success (Nueva York) el 2 de diciembre de 1949. Es a este mismo Convenio al que se remitió la Audiencia Nacional para deslegitimar los estatutos del sindicato OTRAS.

El modelo abolicionista no es una novedad a introducir en España, como parecen dar a entender las “abolicionistas”. Es un modelo fracasado (3) tras más de cincuenta años de experimento social: la prostitución no ha desaparecido, nunca ha habido ayudas sustanciales para las mujeres que querían dejar la prostitución y la deprivación de derechos no ha permitido la mejora de las condiciones de vida de las trabajadoras sexuales.

Tras el fracaso no reconocido del abolicionismo, hoy día hay dos posturas enfrentadas: la que defiende la plena despenalización de la prostitución para restituir a las trabajadoras sexuales sus derechos y la que defiende la prohibición de la prostitución.

La primera es la única que respeta los derechos fundamentales de todas las mujeres y, en particular, de las trabajadoras sexuales. La despenalización es la única alternativa que permite que las trabajadoras sexuales se organicen y defiendan sus legítimos intereses.

La segunda, la prohibición, es un atroz experimento social que llevaría al paro sin ningún derecho adquirido a más de cien mil mujeres, que perderían así de la noche a la mañana su medio de supervivencia y el de sus familias. Un crimen de esta naturaleza no puede tener cabida en un Estado de Derecho.

 


1.- “La legalidad o ilegalidad del intercambio de sexo por dinero es la primera dimensión importante que separa a aquellos sistemas donde la prostitución es legítima, es decir, el regulacionismo y el abolicionismo, de aquellos donde la prostitución es reprimida como tal, es decir, el prohibicionismo y (…) también la criminalización de los clientes ya que este modelo también apunta a evitar que ocurra el intercambio (BRÅ 2000).”

Daniela Danna, The position of prostitutes in E.U. countries: law and practice, Paper for the 4th European Feminist Research Conference

http://archeologia.women.it/user/quarta/workshops/economics10/danieladanna.htm

2.- Alguna autora llama a esta prohibición de la prostitución mediante la penalización de los clientes neo-prohibicionismo, para diferenciarlo del prohibicionismo “clásico” que penaliza a las prostitutas.

“Sin embargo, la expansión y el endurecimiento de las medidas de control parecen estar llevando hacia un nuevo prohibicionismo, en parte con nuevas formas. Mirando el ejemplo de Suecia, más mujeres han comenzado a exigir una penalización de los clientes. (…) Simultáneamente, se ha aprobado una legislación neo-prohibicionista de tipo sueco, que penaliza a los clientes que buscan sexo pagado.”

Anne Maria Holli, THE FALL OF INNOCENCE AND THE RISE OF A NEW PROHIBITIONISM. PROSTITUTION, POLICIES AND WOMEN’S POLICY MACHINERY IN FINLAND

https://ecpr.eu/Filestore/PaperProposal/7d35f3ee-226e-43d6-95c9-bb8b8ebc6a18.pdf

3.- “Poyatos explicó que mientras en otros países se ha optado por reglamentar, regularizar o prohibir, en España impera el abolicionismo (…). La juez explicó que al amparo de este abolicionismo, en los últimos 40 años ha aumentado el número de trabajadoras sexuales y se ha regulado la actividad de los locales de alterne. ‘Una regulación interesada y sesgada de una actividad que se mueve alrededor de la prostituta, pero que no la tiene en cuenta’, afirmó la juez, que criticó ‘la parálisis del abolicionismo’ que, en su opinión, contribuye a la invisibilidad en la sociedad de estas mujeres.”

Gloria Poyatos, «En la prostitución todos tienen derechos menos las mujeres»

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2014/01/18/poyatos-en-la-prostitucion-todos-tienen-derechos-menos-las-mujeres/

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