El coronavirus y la agenda totalitaria del moralismo prohibicionista de la prostitución

 

Las prohibicionistas de la prostitución (mal llamadas abolicionistas) recibieron con alborozo la llegada de la pandemia desde sus primeros momentos: el “abolovirus”, lo llamaban en las redes sociales. Sabían que el regulacionismo que combatieron con éxito las auténticas abolicionistas se basaba en la excusa de la lucha contra las enfermedades venéreas para negar sus derechos humanos a las prostitutas. Vieron la ocasión de aprovechar la pandemia para negar sus derechos a las prostitutas: ahora como antes, sometiéndolas al control de la policía, a la violencia institucional.

El regulacionismo y el prohibicionismo atentan contra la salud pública. Los mismos argumentos que usaron las auténticas abolicionistas para conseguir la despenalización de la prostitución son válidos ahora. No es la clandestinidad y el control policial lo que ha conseguido frenar la tansmisión de las ITS, sino la libertad y la conciencia de las prostitutas. No es el uso de la presencia de preservativos en los bolsos de las prostitutas para aplicarles las ordenanzas municipales y la Ley Mordaza lo que ayuda a la salud de ellas y de todos.

La agenda prohibicionista es una agenda moralista totalitaria (1). Su objetivo es negar la mayoría de edad a las mujeres, limitar su libertad, reforzar y perpetuar la agonizante institución patriarcal del matrimonio. Quieren terminar con las garantías constitucionales a la libre autodeterminación de las personas. Quieren imponer por la vía totalitaria sus puntos de vista morales puritanos.

La prostitución es sexo consentido entre adultos. Cualquier enfoque que se haga a la prostitución desde el punto de vista sanitario debe entenderse como un enfoque al sexo consentido entre adultos. Si se considera que el sexo entre personas no convivientes dificulta el control de la pandemia y debe regularse, tendrá que regularse con independencia de que haya o no dinero por medio. Si se quieren limitar los derechos constitucionales a la privacidad, habrá que hacer uso del estado de alarma previsto en la Constitución, pero para todas las personas por igual. Discriminar a las prostitutas es contrario a la Constitución: es totalitarismo.

Se puede hacer trabajo sexual en el marco de la lucha contra el coronavirus. Lo han hecho los países de la Unión Europea que reconocen que el trabajo sexual es trabajo. Holanda ha abierto los burdeles: “todas las posturas están permitidas”, bromeó el primer ministro. Alemania tiene prevista su apertura en septiembre. Tambíen Suiza los abrió hace tiempo. ¿Qué excusa sanitaria tiene España para cerrarlos?¿Dónde está ordenado que se cierren las empresas en las que no se pueda mantener la distancia de seguridad? ¿No está ordenado por el Ministerio de Sanidad que cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad se haga uso de mascarillas?¿No establece el art. 2, c) de la citada orden ministerial que «no será exigible el uso de mascarillas en el desarrollo de actividades en las que, por la propia naturaleza de éstas, resulte incompatible su uso»?

La excusa de la dificultad de rastrear los contactos en los brotes que se produzcan en los prostíbulos tambíén es hipócrita: la dificultad de rastrear los contactos de los contagiados detectados es generalizada, no exclusiva de los prostíbulos. Con más razón habría que cerrar el metro y los transportes de cercanías, masificados a diario. Y es doblemente hipócrita planteada por quienes están demonizando y criminalizando a los clientes, ciudadanos que no cometen ningún delito.

Está muy feo usar la lucha contra una pandemia letal para sacar adelante una agenda moralista totalitaria. Es un ejemplo del peor de los totalitarismos arrojar al paro y a la calle a decenas de miles de mujeres. Es un crimen. Es la expresión de la naturaleza criminal del abolicionismo.

 


1.- “El totalitarismo designa el poder extremo del Estado sobre la sociedad. En otros términos, cuantas más prerrogativas sobre la vida diaria de los individuos se atribuye el Estado, cuanto más les obliga a vivir según un modelo predefinido, más totalitario es. (…) Un Estado democrático puede perfectamente volverse totalitario  si llega a reducir suficientemente el campo de vida privada de sus ciudadanos, si toma por ellos decisiones que conciernen a todos los actos importantes de la vida, si condena los comportamientos marginales.” 

Prohibición de la prostitución: las derivas totalitarias de la democracia

Alain Cohen-Dumouchel

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2012/08/01/prohibicion-de-la-prostitucion-las-derivas-totalitarias-de-la-democracia/

 

 

 

1 comentario en “El coronavirus y la agenda totalitaria del moralismo prohibicionista de la prostitución

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