Demandas y Reivindicaciones Feministas sobre el Trabajo Sexual en España

 

Aliadas TransFeministas

25 de abril de 2019

https://aliadastransfeministas.wordpress.com/2019/04/25/demandas-y-reivindicaciones-feministas-sobre-el-trabajo-sexual-en-espana/

 

 

La situación actual de la prostitución en España resulta incongruente: Nos encontramos ante una actividad que no posee ningún tipo de reconocimiento legal ni de derechos, pero se contabiliza a la hora de calcular el PIB nacional como cualquier otro sector. A su vez, los y las trabajadoras sexuales somos perseguidas y acosadas a través de las ordenanzas municipales y de la Ley Mordaza (Ley Orgánica de protección de Seguridad Ciudadana). Somos un colectivo atravesado por todo tipo de discriminaciones e injusticias y, sin embargo, se nos ha mantenido al margen de toda consideración, participación y análisis. Sobre las putas se mantienen diversas atribuciones peyorativas y desvalorizantes que hasta hace poco se extendían a todas las mujeres. En ámbitos en los que las mujeres como grupo han batallado durante años para la consecución de los derechos, las putas continúan siendo discriminadas 1. Aún siendo el nuevo sujeto político de este país, ningún partido aborda en profundidad la cuestión del trabajo sexual en sus programas electorales ni de gobierno, ningún partido ha escuchado y tenido en cuenta nuestras reivindicaciones y necesidades. Deciden su posicionamiento sin contar con nosotras. Algunos pretenden una abolición y/o prohibición imposible que nos estigmatiza aún más, criminaliza nuestro entorno de trabajo y nos condena a la precariedad. Otros evitan posicionarse y hay quien pretende instrumentalizarnos. Todos estos posicionamientos tienen como resultado más beneficios para los empresarios mientras se nos siguen negando derechos básicos como trabajadoras.

Las trabajadoras sexuales, existimos, tenemos voz y demandamos derechos. NO estamos de acuerdo con el Modelo Regulacionista cuyos fines exclusivamente recaudatorios y de contención social, derivados de concepciones sexófobas, racistas y machistas perpetúan la discriminación y el estigma. Ejemplos de ello son el modelo Alemán u Holandés. Ciertos sectores del feminismo institucional y salvacionista identifican nuestras demandas con dichos modelos, con el objetivo de silenciarnos y mantener puestos y subvenciones a nuestra costa. Este tipo de regulación prima el “apartarnos” a lugares controlados, que gestionan empresarios que explotan a las trabajadoras, sobretodo a las migrantes en situación irregular. Lo que queremos y necesitamos es un modelo basado  en el reconocimiento de derechos y la plena participación en el diseño de las políticas que nos afectan. Sólo los derechos garantizarán que podamos defendernos de los abusos. A pesar del estigma, del abandono y de las políticas bienpensantes que nos violentan, tenemos capacidad de decisión y agencia, y somos las protagonistas de nuestras vidas. Reclamamos la despenalización completa del trabajo sexual, lo cual supone el acceso inmediato a los derechos fundamentales, y la derogación de todas las leyes y normativas que nos criminalizan. Exigimos que las políticas que se implementen sobre la prostitución se diseñen con nuestra participación y desde una perspectiva de derechos humanos y de reducción del daño. Para ello, es necesario tener en cuenta los siguientes puntos, que consideramos mínimos e imprescindibles, y que nos parecen debieran ser de consenso si realmente interesan nuestras vidas y nuestra dignidad.

El reconocimiento de derechos pasa necesariamente por la distinción entre prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

En un contexto político marcado por la utilización del debate de la prostitución dentro del feminismo, así como la utilización con fines electorales de asesinatos y casos de víctimas de trata, violencia de género y/o institucional, se tiende a eliminar la distinción entre prostitución y trata con el objetivo de silenciar e impedir la participación de aquellas personas que hemos decidido ejercer este trabajo. Incluso se ha llegado a difamar y comprometer la seguridad e intimidad de algunas de nosotras. Esta tergiversación forma parte del discurso que provoca un doble efecto negativo sobre las mujeres. Por un lado, no se llega a combatir la trata de manera real y no se protege a las víctimas de la misma. Por el otro, se criminaliza y se vulneran los derechos de quienes, independientemente de lo que nos haya llevado a ello, decidimos dedicarnos a la prostitución.

Es por ello que exigimos que cualquier intervención vaya acompañada de un marco legal que no confunda trata y prostitución y que sea capaz de dar respuestas reales a las diferentes situaciones de las personas que ejercen el trabajo sexual . Dentro de este marco legal entendemos que deben existir medidas específicas sobre prostitución y medidas específicas para combatir la trata. Las administraciones públicas necesariamente deben tener en cuenta la diferencia a la hora de intervenir, ya que las respuestas a cada situación no son en absoluto las mismas.

Medidas sobre trabajo sexual

 Alternativas laborales reales y no precarizadas ni feminizadas para las mujeres que quieren abandonar la prostitución. El acceso a las mismas no debe implicar el visibilizarse como prostituta, a fin de evitar los efectos del estigma a nivel laboral, social y personal.

– Necesitamos cursos de formación becados y de calidad, que permitan un progreso social y económico y que no condenen a las mujeres a empleos precarios, feminizados, donde van a ser explotadas y empobrecidas. Proponemos rescatar el perfil de Mediadora Social y de Salud que durante un tiempo se implementó en Andalucía, donde las ex prostitutas realizaban la intervención social en los contextos de trabajo de sus compañeras, y que posteriormente  fue tomada por organizaciones institucionales de corte abolicionista.

– Garantizar el efectivo empadronamiento y el acceso al sistema de salud de las migrantes, porque este es un derecho universal, al margen de que su situación administrativa esté o no regularizada. Establecer mecanismos que posibiliten el efectivo empadronamiento de las personas migrantes trabajadoras sexuales que residen en nuestro país.  Garantizar el acceso al sistema sanitario público de todas las personas migrantes, independientemente a su situación administrativa, en todo el estado español y con todas las garantías y derechos.

– Cese de las ordenanzas municipales que multan a prostitutas y/o clientes, y de la Ley Mordaza.Ésta suele implementarse para multar allí donde no hay ordenanza municipal. Estas prácticas criminalizan y empobrecen más a las mujeres y las condena a mayor vulnerabilidad (como ya lo ha demostrado en su reciente investigación el Grupo Antígona de la UAB*2) al tener que ir a lugares más aislados, con menos tiempo y capacidad de negociación, para evitar las multas. La criminalización y la precariedad a la que nos aboca, además, contribuye a que terminemos trabajando para terceros, ya sea en clubes o pisos, donde la explotación económica y laboral es mayor por carecer de derechos frente a los empresarios. En dicho orden, exigimos que se anulen todas las multas a trabajadoras sexuales no pagadas hasta hoy como acto de reparación.

– Sentar bases y criterios para que el debate sobre prostitución se produzca realmente, podamos escucharnos y llegar a acuerdos. Para ello, resulta necesario que se tengan en cuenta y respeten todas las voces y es imprescindible la participación activa de las prostitutas.

– Acceso a los servicios sociales: Las mujeres que ejercen la prostitución, especialmente si son madres, se enfrentan a una institución que, si no se asumen como víctimas dispuestas a ser salvadas, las estigmatiza, criminaliza y, les quita la custodia de sus hijes. Necesitamos poder acceder a los servicios sociales y sus recursos de forma segura, en pie de igualdad al resto de las personas con algún tipo de vulnerabilidad social. Necesitamos que las y los trabajadores sean sensibles frente al estigma que sufrimos, no que nos juzguen en base a una determinada moral *3.

– Derechos y protecciones laborales para las personas que han escogido ejercer la prostitución.Carecer de derechos laborales dificulta, y a veces incluso impide, el acceso a derechos civiles y sociales, abocándonos a una situación de indefensión social y jurídica. Como ha demostrado la experiencia neozelandesa en sus ulteriores revisiones por entidades de derechos humanos, academia y magistratura, esta es la única vía para reducir la vulnerabilidad de nuestro colectivo y aumentar nuestra autonomía en el trabajo *4.

 Trabajo a terceros:  En espacios de trabajo a terceros, la ausencia de cualquier tipo de derecho se traduce en un poder ilimitado por parte del empresariado, con los consecuentes abusos que eso acarrea. Muchas prostitutas no tienen la posibilidad de trabajar de manera autónoma por diversas razones, ya sea por su situación irregular u otros motivos personales y de preferencia. Necesitamos medidas que nos permitan organizarnos en espacios autogestionados y derechos para protegernos de los abusos del sector patronal y empresarial en todas sus modalidades.

– El Trabajo Sexual (TS) es diverso al igual que las personas que se dedican a ello,  y no solamente comprende un tipo determinado de prostitución: TS callejero , TS online/telefónico, TS independiente, TS a terceros, TS indoor, TS outdoor, y TS audiovisual, así como el TS masculino. Necesitamos medidas específicas para cada sector, pactadas y negociadas con sus agentes protagonistas, según sus necesidades y demandas.

Medidas contra la trata

El situarnos en un marco legal que establezca de manera clara y real la distinción entre trata y prostitución permitirá articular medidas concretas contra este gravísimo delito. También es necesario distinguir trata de las redes de tráfico de personas. Éstas últimas se aprovechan de las políticas de fronteras de la Europa fortaleza para lucrarse a costa de las personas migrantes. Ni todas las mujeres extranjeras vienen a través de una red de tráfico ni todas las que vienen a través de una red de tráfico han sido tratadas, sino que deciden dentro de las escasas opciones laborales que les quedan, prefiriendo gastar sus ahorros para venir a Europa a ejercer la prostitución que quedarse en sus países a merced de la violencia, el hambre o la guerra.

Es urgente y necesario cambiar el enfoque que se da a la trata. Es decir, la trata debería dejar de ser un instrumento de control migratorio para, en cambio, darle prioridad a los derechos humanos de las víctimas. Con ello, apostamos por que la víctima pueda acceder a derechos y a una protección independientemente de si denuncia o no al tratante. Además de esto, son necesarias otras actuaciones como:

– Que se tengan en cuenta todas las modalidades de trata que existen. De acuerdo con el último informe del Consejo de Europa, España vulnera sistemáticamente los derechos de las víctimas de trata laboral, que no se detectan, encontrándose infra representada. Los datos que proporcionó el Gobierno para este mismo Informe muestran que la trata laboral en España tiene las mismas proporciones que la trata con fines de prostitución forzada.

– Cese de las redadas dirigidas a las migrantes en situación irregular que ejercen la prostitución. Son la mayoría y (a pesar de que para ciertos sectores feministas prohibicionistas todas son tratadas) se les aplica la ley de extranjería, sufriendo continuamente controles llevados a cabo por motivos de discriminación racial y de país de origen. Como la prostitución no tiene estatus legal, no pueden cumplir con las restricciones que impone la ley y, por lo tanto, se ven obligadas a permanecer en un círculo de clandestinidad del que no pueden salir, ni tampoco acceder a otros trabajos si así lo desearan. Si cabe la posibilidad de que sean víctimas de trata: ¿por qué son expulsadas en lugar de ser protegidas?

– Cese de deportaciones y órdenes de expulsión: apoyo real sin límite de tiempo con garantías sociales y jurídicas para que las víctimas puedan denunciar. Actualmente tienen 90 días para reflexionar, sin ningún tipo de atención. Si no denuncian (lo cual es muy probable debido al miedo y las amenazas de los tratantes a sus familias) son trasladadas a los CIEs.

– Garantizar el asilo político a las víctimas de trata: en los 10 últimos años sólo se han concedido 25 asilos para las víctimas de trata de todos los sectores (agricultura, servicio doméstico, textil, explotación sexual).

– Que se garantice la indemnización a las víctimas por parte del Estado. En la mayoría de los sistemas legales, incluido el español, se reconoce el derecho de las víctimas a reclamar ante la justicia una compensación por los daños materiales y morales sufridos. Sin embargo, en la práctica, persisten muchos obstáculos para que lleguen a obtener una reparación efectiva. En el caso de las víctimas de trata de personas las posibilidades reales de que lleguen a obtener una indemnización es muy baja *5.

– Cierre inmediato de los CIEs: El funcionamiento del sistema carcelario de  los CIES incide de manera diferente entre mujeres y hombres. Las mujeres son también usadas como mano de obra en estos centros de internamiento y pueden permanecer arrestadas durante un tiempo ilimitado si las necesidades de mantenimiento de estos centros así lo requieren.

– Modificación de la actual Ley de Extranjería. Esta ley es responsable de las situaciones de abuso que viven las prostitutas migrantes de países extracomunitarios. Es necesario tener en cuenta que una política migratoria restrictiva como la que tenemos favorece la proliferación y el recrudecimiento de las redes de trata y sus métodos. Las dificultades de acceso a una regularización documental por parte de las personas migrantes en España, también afecta a las trabajadoras sexuales migrantes limitando sus opciones y poniendo obstáculos a sus proyectos migratorios.

Nuestras demandas no perjudican a nadie, no hay que elegir entre nuestros intereses y los de otro sector de la sociedad. Nos situamos de lleno en el feminismo, un feminismo que tiene en cuenta los diferentes ejes de opresión de las mujeres reales, y por tanto se ocupa también de fronteras y de horarios y de bajas por enfermedad. Consideramos que son compatibles con cualquier posición sobre lo que debería ocurrir con la prostitución en la sociedad futura a la que cada una aspiramos, son demandas para poner en marcha ahora mismo, en la sociedad y realidades que vivimos en el presente. El debate no consiste en decidir entre prostitución sí o no, la realidad es: trabajo sexual con derechos y protección, o trabajo sexual clandestino , con todas las consecuencias que eso conlleva.


*1 Palabras de Dolores Juliano
*2 “Las ordenanzas municipales: entre la regulación y la sanción de la prostitución en España”http://revistes.ub.edu/index.php/CriticaPenalPoder/article/view/26785
*3 Linda Porn “El hombre del saco”: https://www.pikaramagazine.com/2019/03/el-hombre-del-saco/ 
*4 United Nations Office on Drugs and Crime: “Global Report on Trafficking in Persons 2018”https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/2018/GLOTiP_2018_BOOK_web_small.pdf
*5 Informe “Valoración del Nuevo Marco Jurídico contra la Trata de Seres Humanos. Análisis de Casos Reales y Recomendaciones”, Proyecto ESPERANZA:  http://www.proyectoesperanza.org/materiales/Informe_Nuevo_Marco_Juridico_Documento.pdf

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COLECTIVOS FIRMANTES:

AFEMTRAS – Agrupación Feminista de Trabajadoras Sexuales

APROSEX – Asociación de Profesionales del Sexo

Colectivo Caye

CPS – Colectivo de Prostitutas de Sevilla

IAC-FAA Secció Sindical Treballadores Sexuals

Putes Llibertaries del Raval

Sindicato OTRAS

ADHESIONES DE COLECTIVOS

Acciónenred Andalucía

Acciónenred Madrid

APDHA – Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía

Asamblea de mujeres de Granada “Mariana Pineda”

Asamblea Transmaricabollo de Sol, Madrid

Asociación Genera

CAMPA (Colectivo de apoyo a mujeres presas de Aragón)

Colectivo #NuncaSinNosotras Zaragoza

C.A.T.S. – Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo

Fundación de Los Comunes

Mujeres Progresistas por la Diversidad en Granada

Nociones Comunes Zaragoza.

(N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo Sexual, Valencia

Synusia

 

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The “UNTIL FOREVER” of the HETAIRAS

 

 

INSIDE OF AN AIRPORT.

. Caye: My friend, who leaves because she wants to.

. Police: Excuse me?

. Caye: She leaves because she wants to, not because of anyone orders, to see her son.

. Police: Very good.

. Caye: Then nothing else.

 

(Princesas, by Fernando León de Aranoa).

 

https://colectivohetaira.org/

 

Hetaira was born in Madrid on March 12 1995, as a collective aim to defend the rights of prostitutes. Today, 24 years later, we collectively decide that Hetaira is coming to an end. This is, without doubt, the most difficult announcement we have had to make in all these years of walking together.

Hetaira was born from the desire of a group of women (some prostitutes and others not) who, after meeting for two years before thinking about the strategies and needs of those who worked as prostitutes, and decided to take the step of renting a space in the beautifully named calle del Desengaño (disillusion street). This is the same street that is mentioned in Manu Chao’s song “Malegría (bittersweet)” and us, sharing that bittersweet feeling decided to settle there too). In recent years, we moved —forced by gentrification— to Fuencarral street, since we decided we wanted to be closer to the most vulnerable women among those who practice prostitution: those who meet their clients in the streets.

Hetaria grew and became strong, thanks to the will and encouragement of a group of women whose generosity was our flag; the generosity of their perennial support, generosity to learn from each other and to be willing to share sorrows and joys, successes and failures. We also knew how to face internal conflicts and emerge reinforced from them, because we always knew how to put forward the only important thing: the defence of the rights of prostitutes, based on our feminist thinking.

Hetaira grew and became strong, thanks to the fact that there were women who had their feet on the ground, who knew what material needs were necessary to maintain the premises, to keep the group together, to seek funding, to grow as an association, and to enter into the bigger institutions.

It grew and became strong, thanks to the fact that there were women who let imagination fly (we did not have references, except some initiative in contexts different from ours) to change the traditional politics and integrate the struggle of the prostitutes in the social, political discourses, cultural and economic. Prostitutes, at last, are now political players, despite the odds, we are well organized. And we are proud of our influence, big and small, on promoting this self-organization in different parts across the country. Because we started alone but managed to create indestructible alliances.

It grew and became strong, thanks to the fact that we were part of international human rights platforms, where we left our small mark and learned about new realities and other possible ways of taking action, not just where sex work is concerned but also with regards to trafficking in persons.

It grew and became strong, thanks to our training, studies, and being soaked in daily life experiences. We wrote hundreds of articles; we narrated our experiences in countless talks and round tables and we spread our ideas through the media and the cultural world. We will always remember the first time that a whore put her foot in a faculty not to be “dissected” but to provide “knowledge” and explain what their work consisted of and what rights they claimed.

It grew and became strong, thanks to the permanent contact with prostitutes, some of them being part of the collective and others not, who reminded us every day what was important and what was just an accessory. Because you had to be in the industrial zones, in the parks, at Casa de Campo (largest public park in Madrid), at the corners, in the clubs, night and day, whether it’s cold or hot.

It grew and became strong, by interacting with hundreds of women who practice sex work, and we studied together with them, measures and real alternatives to their different situations. We were enriched by finding a diverse reality: women of all ages, women of different nationalities, racialized women, trans women, lesbian women, bisexual women. Awesome women.

It grew and became strong, thanks to the fact that it encouraged self-organization of prostitutes on autonomous platforms, where they set the agenda, for example, the now-defunct Agrupación Montera or AFEMTRAS [Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo; Feminist Association of Sex Workers] (in excellent health). And because, to the best of our ability, we always supported the new associations that emerged in other cities across the country.

It grew and became strong, thanks to the final push of the first leaders among the street girls, who risked everything because they had nothing to lose. They put their faces before the media, to fight against the problems and injustices. Women who suffered, at times, an unjust stigma and persecution difficult to bear.

It grew and became strong, thanks to the activism of all; since throughout all these years, a good handful of women passed on the torch on those who continued in the project and left the best of themselves in Hetaira. We have had a great time — the sense of humour has always been our great ally— organizing all these years demonstrations, rallies, concerts, festivals, fashion shows, parties, anniversaries. Any format was good to bring out to light the reality of prostitutes to the political and social agenda.

It is not easy to maintain a project like Hetaira that needs many, many, hours of activism: every week, you have to do outreach on the streets, go to all the necessary meetings, meet researchers and scholars, artists who knock on your door with their projects under their arms (documentaries, photo projects, plays, film scripts), deal with the media, write articles, prepare papers and travel to wherever they might have called us, upkeep social networks, and, in addition, continue training in the face of ever-new realities that may arise…

This is how we wanted it to be, we never wanted a welfare project aimed at prostitutes, much less an association that reduced itself to hiring personnel to attend them. And this meant hours of activism in the spare time of each one of us at best, and in sleepless nights in the worst and most realistic of cases.

We would not know where to begin to thank, nor would we have enough space to do so.

There have been so many people that have accompanied us throughout all these years, making the difficult moments sweet. Thanks to those who helped us rise again when we despaired (and not only economically). Thanks to those who fought always by our side. Thank you, dear partners. Thanks to those who defended our work in places not too “friendly”, we are grateful with life tor putting in front of us so many intelligent and brave people with whom we have worked in an alliance during all these years. In a nutshell, thanks to all the people that at some point shouted at our side: Yo Soy Hetaira (I am Hetaira). Thank you, brave people.

Those who know us well know that those who shape Hetaira will continue to work in the defence of human rights and for a feminism that listens and is next to the needs of our beloved street girls, of whom we continue to learn and of all the workers of the sex industry. You know that the only thing that today —as we write this extremely difficult “until forever”— makes us happy is knowing; that we will always be there. With you. And, although it seems like the end of a story, it is the opposite, this fight has just begun.

 

¡Qué viva la lucha de las prostitutas! 

¡Hasta siempre y seguimos! 

¡Nos vemos en las calles!

 

A huge hug from “The Hetairas” (as you affectionately ended up calling us).

Madrid, March 19, 2019

 

P.S. You can find us until mid-December 2019 at our office and contact us via email: hetaira@colectivohetaira.org.

We will maintain the website, which we will further improve, collecting what we did in these 24 years of activism.


 

This text was translated and copy edited by members of Sex Workers + Allies Translate, Edit + Design (SWAT). Please click here to learn more.

Manifestación Feminista del #8M por los derechos laborales de las trabajadoras sexuales

 

http://www.tiffotos.com/trabajo-sexual/?fbclid=IwAR352snDwziZBkdIHvd7zqMF8OXq0zplJY2Len7TXATcodUVjw46DtcCD38

Trabajadoras sexuales en lucha por el reconocimiento de sus derechos

 

Durante la manifestación por el 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, en Madrid, la Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales AFEMTRAS y la Organización de Trabajadores Sexuales, el sindicato OTRAS, acudieron con sus pancartas a reivindicar su derecho a la dignidad y sus derechos como trabajadores. Tienen que arriesgarse a dar la cara ellas mismas, ya que el movimiento feminista les da la espalda y les niega cualquier reconocimiento. Les acusa de promover la violación y el proxenetismo. Las líderes abolicionistas pretenden criminalizar aun más la prostitución.

Según antropólogos, el origen de la explotación de las mujeres se situaría en las raíces de nuestro desarrollo evolutivo. Las antiguas tribus de cazadores recolectores, de pocos indivíduos, recurrirían al intercambio de mujeres con otras tribus. De este modo evitarían la endogamia en los pequeños clanes al introducir nuevos genes en las descendencias. También se cree que se procuraba la compañía de las mujeres de la tribu a los viajeros como signo de hospitalidad, que también aportaría nuevos genes al clan. Esta hospitalidad se agradecería con regalos para el clan por parte de los viajeros, lo que marcaría el origen del proxenetismo, más que de la prostitución.

 

Mariano Tudela sitúa el origen de la prostitución en los rituales religiosos de Caldea:

“(…)Vayamos por partes. Indiquemos que hospitalidad y prostitución van muy unidas en los primeros tiempos; casi se puede decir que se complementan. Pero no nos precipitemos, empero, y digamos que las dos partes de Caldea, al unirse por mandato de Nemrod, exhiben, como característica más acusada, la recién inventada y descubierta prostitución. Y, además, la prostitución primitiva con sus dos vertientes perfectamente diferenciadas: la hospitalaria y la religiosa. “

La evolución al neolítico incorporó a la cultura el concepto de propiedad en los asentamientos estables. Se empezó a practicar la apropiación de las mujeres por parte de los hombres, y su sometimiento a los trabajos domésticos, evidencias de esto se encuentran en los hayazgos arquológicos. En las escavaciones de los asentamientos más antiguos aparecen restos femeninos con las articulaciones deformadas, lesiones relacionadas con actividades concretas, señal de una vida de trabajo intenso e ininterrumpido, que no se aprecian en los restos masculinos. Es el origen del patriarcado y la represión sexual (los hombres ya no desean criar herederos descendientes de terceros e impiden a sus mujeres relacionarse con otros varones), una forma de organización social que implica el abuso que se ha ido perpetuando hasta la actualidad. Este sistema se asimila como un valor cultural inspirado en los modelos de comportamiento difundidos entre la mitología local.

 

Bien entrados en el siglo XXI, aun tenemos que convivir con legislaciones influenciadas por las antiguas tradiciones y las supersticiones nacidas de los primeros ejercicios de propaganda política, como la que contempla nuestro universo sexual, que nos define como especie, como espiritualmente nocivo para poder justificar la represión sexual hacia el colectivo femenino y su sometimiento a los caprichos de los hombres. Arabia Saudí es un ejemplo conocido por todos.

El movimiento abolicionista, compuesto por colectivos que se oponen a la descriminalización y normalización de los servicios sexuales, está arraigado en el poso del abrahamismo original. Se entiende desde un prisma moralista que ignora todos los estudios sobre biología, anatomía humana, psicología, sociología, e incluso la Historia. Las investigaciones sólo corroboran lo positivo que es mantener relaciones sexuales con naturalidad, bueno para el indivíduo y, consecuentemente, para toda la comunidad. En una sociedad heterogénea, que abraza el enriquecimiento de la diversidad cultural, es ridículo insistir en que las relaciones entre adultos deban ceñirse al modelo tradicional propuesto desde los colectivos más supersticiosos.

En las sociedades civilizadas, la tolerancia a la diversidad sexual es un hecho. En las sociedades más primitivas, la represión sexual todavía se practica con extrema crueldad, y siempre contra las mujeres. Son las mujeres que reivindican su libertad, su sexualidad y su derecho a disfrutarla quienes son objeto de ataques y vejaciones.

En España no estamos alejados de las culturas menos desarrolladas. Aun se estigmatiza a las personas que disfrutan abiertamente de su libertad sexual (recién adquirida hace apenas 40 años, con la caída del régimen católico franquista, tras un período de transición cultural revolucionaria). Y en este contexto, las personas que ofrecen servicios sexuales, además de estar estigmatizadas, se ven condenadas a la marginalidad, a la indefensión legal y el desamparo al no recibir protección por parte de las autoridades. Sin sus derechos reconocidos, las trabajadoras sexuales son vulnerables ante los malos tratos, las estafas, los abusos policiales y las redes de trata de las mafias del sector. Miles de trabajadoras sexuales son violadas, asesinadas, torturadas o simplemente desaparecen cada año en todo el mundo sin que se investiguen sus casos.

El estigma de la prostitución es acusado. En el sector del trabajo sexual es extraño encontrar trabajadores que se atrevan a reconocer su actividad públicamente, por las graves repercusiones que pueda tener, y muy raro encontrar valientes que levanten la cara para defender su dignidad y sus derechos básicos como personas. Luchar para filtrar el poso cultural del patriarcado, encostrado en nuestras más profundas raíces evolutivas, no está siendo fácil ni agradecido. Es un combate doloso y lleno de sacrificios, pero se van consiguiendo avances por todo el mundo. Los trabajadores sexuales están aprendiendo a organizarse para defender su derecho a la dignidad y el reconocimiento de su actividad como un aporte importante y necesario para la sociedad.

El sindicato OTRAS nace en España ante la necesidad de las trabajadores sexuales de una organización capaz de representarles con poder para negociar convenios colectivos, así mejorar las condiciones de los trabajadores sexuales que trabajan por cuenta propia o ajena en hoteles o clubs, garantizar el respeto por sus derechos laborales, protección y amparo por parte de las instituciones responsables de la seguridad.

Citando a Conxa Borrell, Secretaria General de OTRAS:

-“Nuestros derechos los conseguimos a través del sindicalismo, como se han conseguido los derechos de todos los trabajadores y todas las trabajadoras a nivel global. Sin sindicatos no habría una jornada de 8 horas, sin sindicatos no habría fines de semana, sin sindicatos no habría pagas dobles, sin sindicatos no habría vacaciones. Por lo tanto, la importancia de crear un sindicato en este sector era muy fuerte, y era una demanda que las trabajadoras del sector nos venían haciendo desde hace mucho tiempo. No es fácil crear un sindicato, no es fácil crear algo desde la nada, y crear un sindicato de trabajo sexual no ha sido fácil. No está siendo fácil. Pero estamos seguras de una cosa, y es de que la fuerza de la razón nos acompaña (…)”-

 

Web del sindicato OTRAS:

http://sindicatootras.org/

 

Contacto con AFEMTRAS en Facebook:

https://www.facebook.com/Afemtras-1073000382756369/

Sindicato OTRAS en el B.O.E.

https://www.boe.es/boe/dias/2018/08/04/pdfs/BOE-B-2018-40130.pdf

 

by T.I.F Fotos the Ibán – TIFFotos.com

 

¡YA ESTÁ AQUI LA FANZINE PRODERECHOS! 

 

 

 

Este símbolo se va hacer visible durante #8M en muchas ciudades donde el movimiento feminista inclusivo hará visible su apoyo a la lucha #TransMaricaBolloPuteril SIN LAS PUTAS, LAS TRANS, LAS RACIALIZADAS, LAS INDÍGENAS, LAS GITANAS, LAS MORAS… NO HAY FEMINISMO. FORMAMOS PARTE DE ÉL, NO PEDIMOS PERMISO, NO PEDIMOS PASO, EXIGIMOS OKUPAR NUESTRO ESPACIO LEGÍTIMO DENTRO DEL FEMINISMO. Estamos en un momento histórico en el movimiento feminista donde las alianzas tienen la responsabilidad de visibilizar a estos colectivos. Nos avalan años de lucha, defendiendo nuestro derechos y apoyando hasta a quien no nos consideran feministas. Este #8M las putas volverán a las calles como siempre, pero este año será diferente porque muchas ciudades no necesitarán putas organizadas para alzar la voz por nuestros derechos, estaremos presentes a través de nuestras #aliadas #SinPutasNoHayFeminismo

Marijose Barrera Marquez

Cofundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla

 

 

https://aliadastransfeministas.wordpress.com/2019/03/05/descarga-fanzine/

 

En esta primera edición llena de zorroridad, hemos recopilado textos y materiales de compañeras trabajadoras sexuales y aliadas en la lucha proderechos de todas las mujeres, todos los días. Puedes descargar la versión para imprimir aquí. Esta es una fanzine colaborativa de libre reproducción, distribución y venta para cubrir costes de impresión.

¡IMPRIME Y DIFUNDE!

 

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@AliadasTransFem

 

Madrid, miércoles 14 de noviembre: concentración frente al PSOE EN DEFENSA DE LOS DERECHOS LABORALES DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES

 

Putecismo

 

 

 

 

1.- ¿Qué es la prostitución?

La prostitución es el intercambio de sexo por dinero u otros bienes, al margen del matrimonio.

2.- ¿En qué se diferencia del matrimonio?

En el matrimonio se busca la reproducción y la crianza de los hijos, y no solo la satisfacción sexual. Por esa razón se limita el número de participantes y se firma un contrato a largo plazo.

3.- ¿Es mala la prostitución?

La prostitución consta de sexo y dinero. El sexo es bueno y el dinero también, por lo que la prostitución en sí no puede ser algo malo. Cualquier cosa que se puede hacer legítimamente de manera gratuita, se puede hacer también legítimamente cobrando por ella. 

4.- No siendo mala en sí misma, ¿hay algo que haga mala la prostitución? 

La violencia machista de algunos clientes, la violencia institucional del Estado, la explotación laboral ejercida por terceros, la discriminación social, hacen sufrir a las prostitutas. Pero este sufrimiento causado a las prostitutas no significa que la prostitución en sí sea mala, sino que la hacen mala los malvados que no nos respetan.

5.- No tener otra opción para sobrevivir que la prostitución, ¿significa que ésta es mala?

No. Eso significa que el sistema económico y social en el que vivimos es malo, ya que permite que exista la pobreza. 

6.- ¿Somos malas las prostitutas?

La prostitución no es mala porque no hace daño a nadie, por lo tanto las prostitutas no somos malas.

7.- ¿Es “inmoral” la prostitución?

La moralidad o inmoralidad de algo se establece con referencia a una ley moral. Algunas religiones que subestiman a la mujer consideran inmoral el sexo fuera del matrimonio y, por tanto, la prostitución. Pero, en un Estado aconfesional, las leyes morales solo obligan a quienes voluntariamente las aceptan.

8.- ¿Es ética la prostitución?

El principio básico de la ética es el respeto a los demás y, por tanto, la prostitución es ética, pues no hace daño a nadie y, por tanto, debe ser igualmente respetada por todos, por el mismo principio ético.

9.- Entonces, ¿por qué se usa “puta” como insulto para las mujeres e “hijo de puta” para los hombres?

Porque la sociedad desprecia injustamente a las prostitutas: es lo que se llama “estigma de puta.”

Además, la palabra “puta” es una herramienta que el patriarcado utiliza como insulto para oprimir y aleccionar a la mujer que se rebele ante cualquier norma que establezca lo que el sistema no considera adecuado y haga peligrar así su control sobre ella. Cualquier mujer que decida vivir su vida y su sexualidad a su manera es considerada puta.

10.- ¿Qué significa “estigma”?

Marca o señal en el cuerpo, especialmente la impuesta con un hierro candente como signo de esclavitud o de infamia. Para las prostitutas, es una marca simbólica, pero igualmente infamante y de por vida, infligida por los prejuicios de la sociedad. 

11.- ¿Por qué marca la sociedad a las prostitutas con el estigma de puta?

La sociedad se basa en la ficción hipócrita de que el sexo es algo sucio que solo debe ser usado para la reproducción dentro del matrimonio y no para buscar placer, al tiempo que necesita un mínimo de libertad sexual que permita el placer sexual que es inseparable de la vida. La solución a este dilema es cargar sobre las prostitutas toda la culpa y el desprecio de lo que realmente es la conciencia de su propia naturaleza como sociedad, para así mantener la imagen de sí misma como limpia y virtuosa. Cuanto más evidente es la mentira, con más fuerza debe la hipocresía marginar y castigar a quien es en sí misma la verdad: la prostituta.

12.- ¿Es nocivo el estigma?

Las personas estigmatizadas son aisladas, devaluadas, rechazadas y vilipendiadas. Experimentan discriminación, insultos, ataques e incluso asesinatos. La interiorización del estigma es lo que más daño hace a las prostitutas. Induce sentimientos de pérdida de valor personal, de culpa, de vergüenza, de fatalismo… Paraliza a la prostituta en su lucha por conseguir sus derechos y facilita la explotación y la aceptación resignada de leyes injustas. Limita seriamente la calidad de vida, al obligarla a llevar muchas veces una doble vida y a ocultarse como si fuera una delincuente.

13.- ¿Cómo podemos librarnos del estigma?

Como seres sociales que somos, nos vemos reflejadas en los demás. Sólo nuestras hermanas, las putas empoderadas, nos devolverán el reflejo de lo que realmente somos: mujeres luchadoras y valientes que no debemos avergonzarnos por lo que hacemos ni humillarnos ante nadie. En la soledad no nos libraremos del estigma, ni nos librarán de él las “salvadoras” que nos proponen el camino de las víctimas indefensas.

Esto en cuanto al estigma interior, el más venenoso. Del estigma exterior, del injusto castigo que nos impone la sociedad, nos libraremos cuando consigamos que las leyes sean justas con nosotras.

14.- ¿Es compatible la denominación “puta” con la liberación?

La palabra “puta” es el estigma en sí mismo. Solo venciéndola se vence el estigma. Y se la vence de dos maneras: impidiendo su uso normalizado por la sociedad, por los medios de comunicación y, a la vez, apropiándonos nosotras del mismo, es decir, transformando el “estigma de puta” en el “orgullo de puta”. Para nosotras y entre nosotras, el glorioso nombre de puta; para los de fuera, el glorioso nombre de trabajadora sexual.

15.- ¿Desde cuándo las putas somos “trabajadoras sexuales”?

A finales de la década de 1970, la activista neoyorkina Carol Leigh acuñó el término “trabajo sexual”. “El uso del término ‘trabajo sexual’ marca el comienzo de un movimiento”, escribió Carol Leigh. “Reconoce el trabajo que hacemos en lugar de definirnos por nuestra condición”. Desde entonces, el término ha sido progresivamente utilizado, en primer lugar por el movimiento que reivindica el reconocimiento de sus derechos, y luego por académicos, instituciones y medios de comunicación de todo el mundo.

16.- Entonces ¿el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro?

Ningún trabajo es como cualquier otro: cada uno es según la naturaleza del servicio que presta. Pero todos tienen en común que son reconocidos como trabajo por las leyes. La naturaleza del trabajo sexual es, como su nombre indica, sexual, pues sexual es el servicio que presta; y todavía no ha sido reconocido legalmente como trabajo por eso mismo: por su naturaleza sexual, que los jueces en su sentencias han considerado que es ilícita, indigna e inmoral.

Existen relaciones laborales que reúnen todos los requisitos de la prestación de trabajo pero que, por sus especiales características, se rigen por normativas propias. Se trata de las relaciones laborales especiales. A éstas sólo se les aplicará la normativa laboral general en aquellos aspectos no contemplados en la norma específica que regula dicha relación. Estas relaciones laborales especiales son, entre otras, la alta dirección, el servicio del hogar. los deportistas profesionales y los estibadores portuarios.

El trabajo sexual sería una relación laboral especial en la que lo primero sería el respeto a la libertad sexual de la trabajadora y, por tanto, la autoridad empresarial sería limitada (horarios, etc.). Asimismo, no sería ofertado en las oficinas de empleo. Es lo que ocurre (en contra de lo que dice la propaganda abolicionista) en los países en los que la prostitución por cuenta ajena tiene consideración de trabajo. Además, sería precisa una regulación estricta de los propietarios de burdeles (según el modelo de Nueva Zelanda), que deberían obtener un certificado de validez temporal, demostrando carecer de determinados antecedentes delictivos, además de otras obligaciones.

17.- ¿Es cierto que la prostitución no puede ser considerada trabajo porque es ilícita, indigna e inmoral?

Los jueces deben administrar las leyes y basar en éstas sus sentencias.

Ilícito es igual que ilegal, luego la prostitución no es ilícita porque no es ilegal.

Dignidad es “el valor de la persona que se manifiesta en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida”, luego lo indigno es negarnos a las prostitutas nuestra dignidad en una sentencia.

Inmoral es lo que atenta contra la moral… ¿Qué moral? ¿La moral personal de los jueces? La moralidad tiene una dimensión subjetiva   mientras que la ley tiene un carácter objetivo y, en consecuencia, un acto solo se convertirá en ilícito si encaja con lo que expresa una norma jurídica.

La negación a las prostitutas de nuestros derechos laborales es un ataque al Estado de Derecho y a la Constitución. Es un ataque a nuestros derechos humanos.

18.- ¿Cuáles son los marcos legales del trabajo sexual en el mundo?

Son cuatro: prohibición, regulación/legalización, abolición y despenalización.

19.- ¿En qué consiste la prohibición?

En los Estados prohibicionistas, se considera a la prostituta una delincuente que debe ser castigada por la ley y perseguida por la policía, sufriendo castigos que llegan a la pena de cárcel y obligandola a trabajar en la clandestinidad, donde puede ser objeto de todo tipo de abusos por terceros, por clientes e incluso por la misma policía. Es el caso de Estados Unidos.

20.- ¿En que consiste la regulación/legalización?

Los Estados que regulan la prostitución reglamentan (legalizan) estrictamente el ejercicio de la prostitución mediante medidas que lesionan los derechos humanos de las trabajadoras sexuales estigmatizándolas negativamente, tales como el registro obligatorio, los controles sanitarios obligatorios, la limitación del derecho a la libre circulación… De hecho, la regulación puede considerarse una prohibición parcial, que afecta a todas aquellas prostitutas que, por una u otra razón, no se someten a las normas regulatorias.

21.- ¿En que consiste la abolición?

El régimen abolicionista considera a la prostituta una víctima incapaz de decidir sobre su propia vida que debe ser protegida, y penaliza a todos aquellos que ella necesita para hacer su trabajo: terceras partes y clientes. De hecho, aunque diga lo contrario, penaliza indirectamente a la prostituta, ya que la obliga a trabajar en condiciones de clandestinidad que ponen en riesgo su seguridad. Y también la penaliza directamente, aunque afirme lo contrario, al separarla de sus hijos, estigmatizarla a los ojos de la sociedad e incluso, en algunos casos, privarla de libertad para su “rehabilitación”.

22.- ¿En qué consiste la despenalización?

La despenalización (también llamado modelo proderechos) elimina de las leyes toda referencia a la prostitución y a las prostitutas, que pasan a depender de las leyes generales, que son consideradas suficientes para establecer para ellas los mismos derechos y deberes que tienen todos los ciudadanos. Es el modelo vigente en Nueva Zelanda, donde además se aprobó una Ley de Prostitución que, con el fin expresado de proteger a las trabajadoras sexuales, regula el funcionamiento de los burdeles y a los operadores de los mismos, que deben solicitar un certificado demostrando que carecen de antecedentes penales.

El modelo de Nueva Zelanda es el preferido por las trabajadoras sexuales de todo el mundo.

23.- ¿Qué modelo tenemos en España?

España siguió el modelo abolicionista, con penalización del proxenetismo aún con consentimiento de la prostituta, desde 1956 hasta 1995, año en el que la prostitución fue totalmente despenalizada. Sin embargo, desde 2003 vuelve a seguir el modelo abolicionista, aunque moderado en su aplicación por los jueces, que solo castigan el proxenetismo coactivo. No obstante, en los últimos años, se han ido introduciendo medidas punitivas para algunas de las prostitutas que ejercen en la calle, mediante la Ley Mordaza y las ordenanzas municipales de algunos ayuntamientos, siguiendo una tendencia penalizadora que recuerda a la de los últimos años de la etapa abolicionista franquista con su Ley de Peligrosidad Social.

Hay una intensa actividad por parte del lobby abolicionista que intenta reimplantar de forma plena el modelo abolicionista, añadiendo además a la penalización de todo tipo de proxenetismo la penalización de los clientes, lo que se conoce como “modelo sueco”.

24.- Realmente, ¿se puede penalizar la prostitución?

Realmente, no, ya que el acto de prostitución no puede existir a los ojos de la ley, dado que pertenece de pleno derecho al ámbito de las libertades individuales, pertenece a la vida íntima de las personas y la intimidad está protegida por la ley; toda penalización necesita, por tanto, basarse de forma exclusiva en la figura de la prostituta, mujer estigmatizada a la que se le pueden retirar sus derechos fundamentales mediante un acto administrativo.

Es decir, el primer paso es marcar a una mujer como prostituta y, a continuación, negarle los derechos que tienen todas las mujeres.

Así, la penalización de la prostitución de calle convierte a la policía en policía controladora de la moral de las mujeres, con poderes para discriminar a simple vista a las mujeres que son putas de las que no lo son y castigar a las “inmorales” por el solo hecho de estar en la calle.

25.- ¿Qué es el abolicionismo?

El abolicionismo es una corriente ideológica sectaria fruto de la alianza de las llamadas “feministas radicales” con los sectores más reaccionarios de la derecha. Las abolicionistas buscan la prohibición de la prostitución (lo que ellas llaman “abolición”) mediante la negación a las prostitutas de nuestra capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras propias vidas, Esta incapacitación contraria a nuestros derechos fundamentales las lleva a considerar a los clientes como violadores y como proxenetas a todos quienes reciban dinero de nuestra parte; de esta forma, pretenden imponer por ley el bloqueo económico total de las trabajadoras sexuales. Para conseguir sus fines, atacan a cualquier trabajadora sexual que desafíe el estigma y dé la cara defendiendo su libertad de elección.

El abolicionismo utiliza su influencia en partidos políticos y medios de comunicación e intenta sin descanso impedir que nos organicemos para defender nuestros derechos, prestando así un gran servicio a quienes se aprovechan económicamente de nosotras. Promueven con su propaganda la violencia contra nosotras, y se lucran económicamente de las subvenciones de las instituciones públicas que controlan.

El abolicionismo ataca directamente la libertad sexual de las mujeres y debe ser tipificado por tanto en el Código Penal como delito contra dicha libertad. Las abolicionistas promueven campañas de odio contra las prostitutas y deben ser procesadas por delito de odio.

26.- ¿Todas las feministas son abolicionistas?

No, en absoluto. Aunque las abolicionistas han conseguido influir en importantes sectores del feminismo, los sectores defensores de los derechos de las mujeres, incluído el derecho a prostituirnos, mantienen su posición en defensa de las trabajadoras sexuales y son nuestras firmes aliadas.

27.- ¿Cuál es el papel de las aliadas en nuestra lucha?

Las aliadas (y los aliados) tienen su propia agenda (derechos humanos, feminismo…), más amplia que la nuestra. Ellas no luchan directamente por sus propios intereses, como nosotras, sino que lo hacen de forma totalmente altruista, por lo que merecen todo nuestro reconocimiento. Su colaboración es totalmente necesaria para el éxito de nuestra lucha, pero no debemos olvidar que sólo nosotras podemos ser las protagonistas de nuestra propia liberación. Es indispensable que creemos organizaciones constituídas y dirigidas de forma independiente por nosotras mismas.

28.- ¿Qué organizaciones de trabajadoras sexuales hay ahora mismo en España?

Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales (AFEMTRAS), Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Putas Libertarias del Raval, Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) y Colectivo Caye. También hay un sindicato: Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) y una sección sindical (de la IAC Catalunya): Unión Sindical de Trabajo Sexual (USTS). Organizaciones formadas por trabajadoras sexuales y aliadas son Colectivo Hetaira y Colectivo de Ayuda a Trabajadoras del Sexo (CATS).

29.- ¿Dónde reside la fuerza de la organización de trabajadoras sexuales?

En el fuerte vínculo que nos une, como compañeras que somos en el puterío. Es lo que se ha llamado “zorroridad”, fusionando las palabras sororidad (que es el sentimiento de hermandad entre todas las mujeres que defiende el feminismo) y zorra.

Somos putas feministas y la zorroridad es nuestra fuerza.

30.- ¿Qué es la trata de personas?

La trata de personas se define como “la captación, el traslado, el transporte, la acogida o la recepción de una persona utilizando la violencia, amenazas, engaño, rapto, el abuso de poder o abuso de la situación de vulnerabilidad u otros elementos de coacción con el fin de someterla a explotación y lucrarse con su actividad.

“Esa explotación incluye la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual.

“El consentimiento dado por la víctima no será tenido en cuenta cuando se den las circunstancias mencionadas.”

En España, está tipificada la trata de personas con fines de explotación sexual en el art.177 bis del Código Penal.

Hay algunos aspectos de esta tipificación que a veces no son comprendidos.

El más importante, quizás, es que la víctima de trata da su consentimiento a esa operación de traslado, consentimiento que es invalidado por un juez —pues solo un juez puede determinar quién es víctima de trata— si aprecia que ha habido violencia, amenazas, vulnerabilidad, etc. Estas coacciones no pueden ser de tal intensidad como para haberse violado el libre consentimiento de la persona, pues en ese caso no sería trata, sino secuestro (art.164 del C.P.).

El delito de trata es un delito “de intención” que se consuma en el momento en el que la víctima y el tratante cierran su trato, independientemente de que llegue a producirse la entrega en el lugar de explotación. Los delitos que se produzcan desde el momento de esta entrega, relacionados con la explotación, son independientes del delito de trata.

Todo trabajo asalariado en el sistema capitalista es explotación por definición, ya que del mismo el empresario obtiene su beneficio, es decir, se lucra. Explotación sexual es la explotación laboral de las prostitutas expresada desde el punto de vista abolicionista, que considera que la prostitución no es trabajo. En ningún caso explotación sexual es sinónimo de violencia de género o violación, delitos que tienen su propia tipificación independiente.

La víctima de trata no se considera a sí misma víctima, pues nadie se considera víctima de sus propias decisiones. Ha optado por la que ha considerado su mejor opción dadas sus circunstancias. Esto choca con la necesidad del Estado de conseguir un número mínimo de sentencias condenatorias por trata que le permita aprobar el examen que el Departamento de Estado de los Estados Unidos hace anualmente a todos los países. Ante esta necesidad, se opta por presionar a las presuntas víctimas de trata para que pasen a considerarse víctimas y denuncien , aprovechando la situación de vulnerabilidad en que las coloca la Ley de Extranjería, y utilizando métodos como la amenaza de deportación, la retirada de sus hijos, si los tienen, o las falsas promesas de permiso de residencia y trabajo.

No se debe confundir la trata, pues, con las situaciones de abuso a las que se ven sometidas las trabajadoras sexuales inmigrantes, que son consecuencia de la clandestinidad que las impone la Ley de Extranjería y la falta de reconocimiento de derechos laborales, circunstancias ambas que las dejan indefensas ante los dueños de los clubes.

31.- Y ¿por qué dicen las abolicionistas que trata sexual y prostitución son la misma cosa?

Desde el punto de vista distorsionado de la realidad que tienen las abolicionistas se puede deducir esa afirmación, ya que las abolicionistas dicen que todas las prostitutas, por el hecho de serlo, somos vulnerables y objeto de coacción, con lo que se cumplirian las condiciones para ser consideradas víctimas de trata. Como además alientan la confusión generalizada entre los delitos que se producen en el lugar de trabajo y que llegan a los tribunales (y que pueden ser espeluznantes, como palizas, violaciones, abortos forzados, etc.) y el delito de trata, que ya hemos visto que no tiene nada que ver, concluyen que eso demuestra que la prostitución es en sí misma violencia y coacción, y así lo difunden en su propaganda.

Bien es cierto que, si se aceptara el dogma abolicionista de que las prostitutas no somos dueñas de nuestros actos, no se cumplirían las condiciones para ser consideradas víctimas de trata, ya que la condición del delito de trata es que exista el libre consentimiento (si no, sería secuestro). Solo podríamos ser consideradas víctimas de trata de niñas, ya que en los menores no existe la posibilidad de libre consentimiento y de hecho, eso es lo que ocurre: que para las abolicionistas las prostitutas somos niñas.

Nuestro eslogan ¡TRABAJO SEXUAL NO ES TRATA! defiende nuestra dignidad frente al intento de las abolicionistas de negar nuestra capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras propias vidas.

32.- ¿Es delito la explotación de la prostitución ajena?

Según la actual legislación española, sólo es delito la explotación de la prostitución ajena si se hace mediante coacción (art.187 del C.P.). Exactamente, si se hace a través de la imposición de “condiciones gravosas, desproporcionadas o abusivas” o si se aprovechan de “una situación de vulnerabilidad personal o económica”. La apreciación acerca de cuándo concurren dichas circunstancias queda abierta a la interpretación de los jueces.

Las abolicionistas defienden la penalización de todo tipo de explotación de la prostitución ajena (también llamada “proxenetismo”) y no sólo de la coactiva. De llegar ser así, todo trabajo sexual por cuenta ajena sería condenado a la clandestinidad, con el empeoramiento de condiciones que eso supondría para las trabajadoras sexuales. Además, interpretado de forma amplia el “proxenetismo”, podría alcanzar a todo el que recibiera dinero de la trabajadora, desde su pareja o sus hijos hasta su casero o el servicio de seguridad, como ya ocurre en otros países.

El movimiento pro derechos de las trabajadoras sexuales defiende la despenalización de las terceras partes (nombre preferible al estigmatizado de “proxenetas”), dentro del ámbito general de total despenalización de la prostitución, aunque con la garantía del reconocimiento de derechos laborales para las prostitutas y, preferiblemente, la promulgación de una Ley como la de Nueva Zelanda que regule a los propietarios de burdeles.

33.- ¿Qué es el tráfico de personas?

El tráfico de personas es el delito consistente en facilitar el paso clandestino de la frontera a un inmigrante a cambio de una remuneración. Podría llamarse “contrabando de personas”.

En el tráfico de personas, al contrario que en la trata, no hay víctima, pues la relación del inmigrante con el traficante se extingue una vez atravesada la frontera y no existe intención de posterior explotación, como en la trata. Además, en la trata no es preciso que exista paso de fronteras, pues puede ocurrir en territorio español, sin necesidad de que éste sea lugar de origen, tránsito o destino.

Es muy frecuente la confusión entre los términos “tráfico” y “trata”, facilitada a veces porque en inglés trata se dice “trafficking” (y tráfico se dice “smuggling”). Ante la duda, recordad siempre que en el delito de tráfico de personas no existe víctima.

34.-   ¿Hasta qué punto sufren explotación las trabajadoras sexuales en los clubes y pisos?

En el sistema capitalista, todos los trabajadores sufren explotación: explotación laboral. La diferencia entre el valor de lo que producen y el salario que reciben es el beneficio con el que se lucra el empresario. Esta explotación, vista desde el punto de vista de la clase dominante que controla el Estado, es legal, legítima, decente, digna y moral.

Las trabajadoras sexuales a terceros sufren pues, como cualquier otro trabajador, explotación laboral.

Pero la explotación laboral puede ser modulada por la relación de fuerzas entre trabajadores y empresarios. La lucha de los trabajadores a lo largo de muchos años han conseguido los derechos laborales que permiten que la relación salarios y condiciones de trabajo / beneficios empresariales sea objeto de negociación.

Las trabajadoras sexuales nos vemos injustamente desposeídas de nuestros derechos laborales y de nuestra capacidad de negociación, por lo que podemos decir que nos vemos sometidas a sobreexplotación laboral.

35.- Y, las compañeras “de deuda” ¿sufren algún tipo particular de explotación?

Las trabajadoras sexuales inmigrantes —como el resto de personas inmigrantes— casi siempre tienen que endeudarse para poder financiar su proyecto migratorio. Cuando el acreedor es el mismo empresario, como suele ocurrir a las trabajadoras sexuales que trabajan en clubs, aparece la posibilidad de abusos. El empresario puede imponer unas condiciones económicas a la trabajadora que haga que su deuda no termine nunca de desaparecer e incluso aumente. Es lo que se llama “peonaje por deuda”. Este abuso es posibilitado por la Ley de Extranjería, que pone a la trabajadora sexual inmigrante en manos del empresario, que es su único “protector” frente a la policía que intentaría deportarla. Porque la deportación es lo que más teme la trabajadora sexual inmigrante, ya que la devolvería a la situación de pobreza de la que intenta escapar, agravada aún más por la deuda contraída.

La explotación particular que pueden sufrir las compañeras “de deuda” es posibilitada por la Ley de Extranjería, ley rechazada por todos los defensores de los derechos humanos. Por eso, nuestra primera reivindicación como trabajadoras sexuales, solidarizándonos con las más vulnerables de nuestro colectivo, debe ser la ¡DEROGACIÓN DE LA LEY DE EXTRANJERÍA!

El segundo factor que permite los abusos contra las prostitutas “de deuda” es la falta de derechos laborales y, en particular, del derecho a la libre sindicación. Porque en una situación de recuperación de la totalidad de nuestros derechos humanos, las condiciones laborales en los burdeles serían objeto de negociación y vigilancia por parte de los sindicatos que, además, tendrían por ley derecho al libre acceso a los clubs y a hablar libremente con las trabajadoras, lo que evitaría los abusos derivados de la falta de información.

36.- También dicen que la prostitución es “violación pagada”…

Una de las razones por las que las abolicionistas dicen que en la prostitución no existe la libre decisión es porque, según ellas, hacer algo a cambio de dinero por necesidad de dinero es actuar bajo coacción. Eso lo dicen solo para el trabajo sexual, claro. “El dinero es como el cuchillo en el cuello”, llegan a decir. Pero la coacción que realmente existe es la de quienes niegan a las mujeres pobres alimento, vestido y vivienda, para ellas y para quienes dependen de ellas, si no es a cambio de dinero. La auténtica violencia es la pobreza.

Con esta opinión, las abolicionistas revelan su ideología de clase acomodada. Se revelan como las portavoces de la clase dominante explotadora que no está dispuesta a que las mujeres se liberen del paro y de sus salarios de miseria.

37.- … y “violencia de género”.

Es lo mismo que decir que es “violación pagada”. Pero como saben que ningún juez considerará a un cliente de prostitución como violador, rebajan la “violación” de las prostitutas (según defienden) a una mera “violencia de género” que puede saldarse con una multa. Esto es lo que han conseguido que vote el Parlamento Europeo en 2014 y, aunque no es más que una recomendación a los Estados, las abolicionistas españolas se aplican con entusiasmo a multar y estigmatizar a los “puteros” con la vista puesta en una Ley estatal que aplique en España el “modelo sueco”.

38.- ¿Por qué llaman siempre “puteros” a nuestros clientes?

Llamar puteros a nuestros clientes es llamarnos a nosotras putas con todo el desprecio y el odio que sienten hacia nosotras. Intentan reforzar al máximo nuestro estigma con el fin de contagiar del mismo a nuestros clientes. Porque, como nos quieren tanto, nos quieren librar de nuestros “maltratadores” y dejarnos así sin la fuente de nuestro sustento. Pero nosotras no odiamos a los hombres y, desde luego, no consideramos maltratadores a nuestros clientes. Odiamos, como mujeres, la violencia machista, y los malos clientes, y reclamamos nuestros derechos para poder defendernos de éstos. Las abolicionistas quieren enviarnos a la clandestinidad para que solo los malos clientes se atrevan a desafiar sus multas. Las abolicionistas quieren abolir la prostitución exterminando a las putas.

39.- Las putas, ¿somos agente político?

Las putas empoderadas —es decir, conscientes de nuestra dignidad, nuestros derechos y la fuerza de nuestra unidad— somos agente político de primer orden, porque nuestra causa es la causa de la liberación de las mujeres, de la liberación de las clases oprimidas y de la defensa de las libertades democráticas como garantía de derechos humanos; y porque, además, somos la piedra de toque de esas luchas:

  • estar con las putas es estar con las mujeres, con los oprimidos y con la democracia,
  • estar contra las putas es estar con el patriarcado, con el capital y con el totalitarismo fascista.

40.- Una puta empoderada, ¿debe necesariamente presentarse en público como tal?

No, de ninguna manera. El empoderamiento es un proceso personal que lleva desde la vergüenza de puta hasta el orgullo de puta. El empoderamiento es colectivo, y cada una participa en el mismo según sus circunstancias, sin que eso suponga una jerarquización de compromisos. Aquéllas que dan la cara y actúan como portavoces de todas nosotras merecen el máximo reconocimiento y son indispensables para avanzar, pero tambíén actúan con valentía las que participan en manifestaciones o ruedas de prensa bajo máscaras y, también, cualquiera de nosotras que, en su fuero interno, se atreve a desafiar el estigma.

41.- ¿Existe una jerarquia entre las trabajadoras sexuales?

No, de ninguna manera. El estigma de puta nos marca a todas por igual. Hacer distinciones entre “prostitución de supervivencia”, “prostitución bajo explotación laboral” o “prostitución autónoma” con el fin de dar más valor a la libre decisión de unas que a las de otras es un error que sólo lleva a la división. Cada una tiene sus motivaciones personales y todas son igualmente respetables. El estigma de puta que a todas nos oprime por igual también nos une a todas por igual como hermanas.

42.- ¿Cuáles son nuestras reivindicaciones políticas?

Seis reivindicaciones políticas resumen la lucha por nuestros derechos, por el reconocimiento de nuestra dignidad, por la total despenalización del trabajo sexual y por la protección frente a todo tipo de explotación.

43.- (1) Derogación de la Ley de Extranjería

Porque sin ella, aún después de que consigamos los derechos laborales, los dueños de los clubs se seguirían lucrando a costa de las trabajadoras sexuales en situación irregular, sin derechos ni opción a establecerse por cuenta propia.

¡Ninguna persona es ilegal!

44.- (2) Derogación de la Ley Mordaza y de las ordenanzas municipales antiputas

Porque esas leyes no sancionan ninguna conducta en particular, sino que dan poderes especiales a la policía para actuar como policía moral y clasificar arbitrariamente a las mujeres en putas y no putas, multando y extorsionando a las primeras por hacer lo mismo que hacen las segundas.

¡Por la democracia y contra el régimen talibán!

¡Todas somos iguales!

¡La calle es de todas!

45.- (3) Reconocimiento del carácter laboral del trabajo sexual

Una ocupación con la que nos ganamos el sustento es trabajo porque esa es la definición de trabajo. Nos niegan el carácter laboral de la prostitución por cuenta ajena haciendo la falsa dicotomía entre alterne y prostitución, cuando todo el mundo sabe que son inseparables. La hipocresía judicial nos condena a la sobreexplotación laboral al negarnos los derechos laborales, que son derechos fundamentales.

¡Trabajo sexual es trabajo!

46.- (4) Regulación estricta de los dueños de burdeles

Exigimos una ley que regule a los dueños de burdeles “para salvaguardar nuestros derechos humanos, protegernos de la explotación y promover nuestro bienestar, nuestra salud y nuestra seguridad”, como dicen los primeros artículos de la Ley de Reforma de la Prostitución de Nueva Zelanda, que tomamos como modelo.

¡Basta de respaldo legal a la patronal para que nos explote laboralmente sin control!

47.- (5) Tipificación del abolicionismo como delito contra la libertad sexual

Tan delito contra la libertad sexual es forzar a alguien a ejercer la prostitución como forzar a alguien a abandonarla contra su voluntad. Exigimos la tipificación del abolicionismo como delito contra la libertad sexual (Título VIII del Libro II del Código Penal). El abolicionismo conspira continuamente contra nuestra dignidad, es decir, contra nuestro derecho constitucional a decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestra propia vida. Mientras el abolicionismo no sea penalizado, la libertad sexual de las mujeres estará bajo continua amenaza.

¡Por la libertad, contra el totalitarismo!

48.- (y 6) Apartar de nuestras leyes cualquier alusión a “considerar irrelevante el consentimiento” de cualquier persona.

Y, por tanto, supresión del párrafo 3ª del art. 177 bis del Código Penal. El consentimiento no es otra cosa que la dignidad de la persona que es el fundamento mismo de la legitimidad de la Constitución. Considerar irrelevante el consentimiento de cualquier persona es atentar contra sus derechos fundamentales y hace nula por inconstitucional cualquier ley que se base en esa consideración. Esa negación del consentimiento —de la dignidad— de las prostitutas es la clave del intento abolicionista de convertirnos en una especie de “raza inferior”, de cosificarnos y deshumanizarnos, y constituye una amenaza no solo para nosotras, sino para la esencia misma de la democracia.

¡Nuestro cuerpo, nuestra decisión!

¡Las mujeres no somos niñas!

49.- Y para terminar, ¿debo creer y estar de acuerdo con todo lo que he leído en este Putecismo?

No necesariamente. Leer, reflexionar, volver a leer y debatir es el método, pero mi única maestra es mi experiencia y mi único guía, mi instinto.

 

 

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Se terminó este Putecismo el día 2 de octubre de 2018,

bajo la auspiciosa mirada de la muy veneranda,

divina entre las divinas,

Afrodita Porné.

 

 

 

 

 

Las ordenanzas municipales que sancionan la prostitución no logran acabar con su ejercicio

 

  • Es una de las conclusiones de un estudio realizado por el grupo de investigación Antígona, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que analiza cómo las ordenanzas de los Ayuntamientos afectan a las trabajadoras sexuales
  • “Con la aplicación de las ordenanzas se sigue ejerciendo el trabajo sexual y se está revictimizando a las mujeres víctimas de trata”, explica el informe
  • Este tipo de normativas, que mantienen muchas ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla o Málaga, “no han sido otra cosa que una herramienta de control social y policial” que ha llevado a “la criminalización” de las prostitutas

 

Por Marta Borraz

1 de noviembre de 2018

https://www.eldiario.es/sociedad/ordenanzas-municipales-sancionan-prostitucion-clandestinizan_0_830817730.html

 

Mujeres del colectivo de trabajadoras sexuales de Madrid AFEMTRAS.

 

Las ordenanzas que en los últimos años han aprobado varios ayuntamientos en España para perseguir la prostitución callejera no logran terminar con su ejercicio. Es una de las conclusiones principales de un informe elaborado por el grupo de investigación Antígona, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que cuestiona que este tipo de normativas sancionadoras sean el instrumento adecuado para abordar la realidad de la prostitución. El estudio, a cuyo borrador ha tenido acceso eldiario.es y que se hará público a finales de noviembre, revela que las ordenanzas son una herramienta “inadecuada” para acabar con la prostitución o luchar contra la trata con fines de explotación sexual.

Aunque el grupo ya había avanzado algunos detalles de la investigación, el documento califica de “claro fracaso” las ordenanzas municipales concebidas con el ánimo de terminar con la prostitución, que es uno de los argumentos que suelen desgranarse desde los consistorios para ponerlas en marcha. “Con la aplicación de las ordenanzas se sigue ejerciendo el trabajo sexual y se está revictimizando a las mujeres víctimas de trata”, explica el estudio, realizado a partir de 32 entrevistas en profundidad a trabajadoras sexuales, ONG, expertas, representantes políticos, técnicos municipales y agentes de varias ciudades, entre ellas, Barcelona, Madrid, Sevilla, Zaragoza o Bilbao.

Las ordenanzas municipales se reparten por toda la geografía española –Málaga, Valencia, Alcalá de Henares…– con diferente intención: algunas persiguen y multan a clientes y prostitutas y otras solo a ellos. Así, la ordenanza de Sevilla, reformada en 2017, considera la prostitución como una forma de violencia de género y persigue y sanciona al cliente con multas de entre 750 y 1.500 euros. Otras, como la de Barcelona, castigan también a las mujeres con multas de unos 300 euros. Aunque según reconocen desde Antígona, las sanciones a las trabajadoras en la ciudad condal se han reducido en los últimos años, entre 2012 y 2015 el consistorio multó a 2.200 mujeres y 800 clientes, según recoge el informe.

Por su parte, en algunos sitios se trabaja para la puesta en marcha de este tipo de normativas. El pleno de Elche aprobó la semana pasada iniciar los trabajos y en Madrid, el Ayuntamiento está inmerso en un debate sobre la pertinencia de una ordenanza que multa a clientes impulsada por el PSOE municipal. Además, las prostitutas de toda España se enfrentan a Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza,  con la que la Policía denuncia de media a una prostituta cada día por “ejecutar actos de exhibición obscena”o por “desobediencia a la autoridad” con multas que van de los 100 a 30.000 euros.

“Muchas de estas ordenanzas se han justificado en que el objetivo es acabar con la prostitución, pero no se ha logrado. Utilizar un instrumento sancionador para ello no es realista. Mucha de la prostitución se ejerce en pisos y se fragua en Internet o redes sociales. Al contrario, hemos visto que lo que han hecho es clandestinizar la actividad y volverla más opaca y precaria”, explica una de las integrantes del grupo Antígona, que ha elaborado el estudio en el marco del proyecto titulado El desarrollo de los derechos fundamentales en las ordenanzas municipales: límites y vulneraciones de derechos desde la perspectiva de género.

“Más estigmatizadas”

La investigación pone sobre la mesa que este tipo de normativas municipales, muchas diseñadas para regular “la seguridad ciudadana”, el “incivismo” o el “orden público”, no son el instrumento idóneo para abordar la prostitución porque “no han sido otra cosa que una herramienta de control social y policial” que ha llevado a la “criminalización” del trabajo sexual y de las mujeres que lo ejercen. Según el informe, esto ha provocado “el empeoramiento de sus condiciones” quedando “relegadas a una posición más débil y más estigmatizadas”.

Las ordenanzas, prosigue el estudio, “han supuesto una vulneración de derechos de las trabajadoras sexuales” y el miedo a las posibles sanciones “tanto por parte de las trabajadoras sexuales como de los clientes” ha empeorado “la capacidad de negociación de las trabajadoras” y ha conducido “al desplazamiento de la zona de ejercicio incluso al espacio privado directamente”. Ante este escenario, el informe concluye que el enfoque deseable para debatir sobre la prostitución sería el de derechos humanos “en lugar de sancionar y criminalizar al colectivo de trabajadoras sexuales”.

En este sentido, el estudio también pone énfasis en cómo las normativas sancionadoras también han multado a mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual. Así, algunas de las profesionales entrevistadas afirman que esto puede estar ocurriendo, tal y como se tuvo constancia en Madrid al poco de entrar en vigor la Ley Mordaza, “hecho que supone una doble y triple discriminación”. El informe pone sobre la mesa la paradoja de que, en estos casos, las mismas administraciones que deberían proteger a estas víctimas, las están criminalizando.

Además, el estudio vincula la aplicación de las ordenanzas municipales con una mayor presencia y presión policial en las zonas donde habitualmente se ejerce la prostitución. Algo que ha perjudicado en mayor medida a las mujeres en situación administrativa irregular, que en algunos sitios son identificadas e incluso detenidas. “Actualmente, la condición de mujer en situación administrativa irregular prevalece ante cualquier otra circunstancia que requiera protección por parte de los cuerpos policiales, en todas las ciudades excepto en Sevilla”.

Prostitución invisible

Estas conclusiones se suman a los efectos que las propias prostitutas entrevistadas –todos los encuentros se produjeron en julio de 2016– han desgranado, entre ellas, la reducción de la capacidad negociadora o la sensación de persecución y “acoso policial”.

“No, a ellas no las multan, pero si persiguen al cliente es como si las multaran a ellas. Vamos a ver, si resulta que esta ordenanza, si de hacerme 10 clientes a la semana, esta ordenanza me está dando para hacerme dos clientes…”, explica Ana, de Sevilla. En este sentido, la prostituta habla del cambio de lugar del ejercicio de la prostitución a la que ha conducido en la ciudad andaluza la norma que persigue solo a los clientes. En Sevilla, ejemplifica el estudio, “la aplicación de la ordenanza ha movido a las mujeres del espacio público al espacio privado, o bien, las ha llevado a otros espacios más hostiles del espacio público”.

Desde el consistorio aseguran que “no hay prostitución en los espacios públicos de la ciudad, para eso hay una ordenanza que es abolicionista”. Por su parte, la prostituta entrevistada explica que “lo único que han hecho ha sido desplazar clientes de un sitio a otro. Me sacan de un sitio donde me multan y me voy a un sitio donde no me multan. Y ya está. Y las mujeres lo mismo”. En el momento de realizar las entrevistas, en la ciudad andaluza no existía ningún colectivo de trabajadoras sexuales, que a día de hoy se han organizado en el Colectivo de Prostitutas de Sevilla para pedir, entre otras cosas, la derogación de la ordenanza.

En la mayoría de lugares, explica la experta entrevistada en Lleida –la investigación no incluye los nombres de las personas consultadas, pero sí que se trata de una profesora de la Universidad de Lleida– “habrá pasado como aquí. Que al final, sí, hemos sancionado durante unos años, pero, ¿qué hemos hecho? Tal vez ya no se ve, las hemos sacado de la calle. Pero sigue habiendo clientes, y sigue habiendo trabajadoras”. Sobre el objetivo de acabar con el trabajo sexual, la docente asegura que “si se pretendía reducir el trabajo sexual en la calle, lo que ha logrado es invisibilizarlo. El trabajo sexual se sigue realizando. El efecto básicamente es de control, de hacer percibir a las trabajadoras sexuales el control policial, pero no de reducir el trabajo sexual. Y respecto de la percepción, ellas refieren siempre control y sentirse menos arropada por la oficialidad, evidentemente”.

 

Las ordenanzas acorralan y endeudan a las prostitutas

Un informe concluye que se sanciona más a las mujeres que a los clientes. Algunas de ellas acumulan miles de euros en multas

 

PILAR ÁLVAREZ

Madrid  2 de noviembre de 2018

https://elpais.com/sociedad/2018/10/31/actualidad/1541012400_893223.html

 

Son las cuatro de la madrugada en La Rambla. Acaba la noche para tres mujeres africanas. Han juntado 500 o 600 euros entre todas. Es el momento de esconder el dinero en su vagina. Así eluden a los secretas (agentes de paisano) que las persiguen para cumplir la ordenanza de civismo y convivencia en Barcelona. Lo recuerda María, otra prostituta que ejerce en la misma zona. “Les paraban solo por llevar preservativos”. Más de 50 ciudades españolas tienen normativas municipales específicas para perseguir la prostitución. Unas castigan a quien ofrece sexo y al que lo compra, otras solo a los clientes. Nacieron para intentar proteger a las mujeres, contentar a los vecinos o directamente limpiar las calles. Pero el resultado es que atacan sobre todo a las prostitutas y, de ellas, principalmente a las más vulnerables: las víctimas de la trata.

Un informe de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) analiza por primera vez el efecto que han tenido estas normativas aprobadas en algunos casos hace más de una década. El grupo Antígona, un equipo de investigación sobre mujeres y derechos en perspectiva de género de la Autónoma de Barcelona, ha estudiado las normas en nueve ciudades Barcelona, Madrid, Sevilla, Zaragoza, San Sebastián, Bilbao, La Jonquera, Lleida y Castelldefels. En algunas, como Madrid, no hay normativa municipal pero se multa a través de la Ley de Seguridad Ciudadana (ley Mordaza).

El informe preliminar de 150 páginas, al que ha tenido acceso este periódico, basa su tesis en que ciudades como Barcelona han registrado en una década del doble de sanciones a las mujeres que a los clientes (2.633 frene a 1.188). E incluye 32 entrevistas con prostitutas, organizaciones que trabajan con ellas, políticos, técnicos y policías, con las que también concluyen que a ellas se les castiga más.

PRESERVATIVOS PINCHADOS Y MUDANZAS POR LA PERSECUCIÓN

Algunas de las prostitutas que entrevistó el grupo Antígona dieron testimonios aterradores sobre la persecución que sufren por las ordenanzas y la Ley Mordaza. María, de Barcelona, aseguraba que una guardia urbana se hizo “muy famosa” en la ciudad porque “pinchaba los preservativos” a las prostitutas africanas. Asegura que creó una alarma sanitaria y que al final lograron expulsarla de las Ramblas con su protesta. En Madrid, la presión policial tras la aprobación de la ley Mordaza empujó a un grupo de mujeres a agruparse en el colectivo Afemtras. Una de ellas es Ninfa. Le multaron con 600 euros cuando ejercía en Alcalá de Henares (Madrid) Igual que a su cliente. Tiene la multa pendiente desde hace cinco años. Nunca la pagó. Pero esta prostituta ecuatoriana, que pide figurar con ese nombre supuesto en conversación con este periódico, acabó saltando de un lugar a otro hasta llegar al polígono madrileño de Villaverde, donde asegura que la policía aún las persigue. “Barrernos de las calles es favorecer a los empresarios de los clubes y pisos de alterne”, explica. “Ahondan en nuestro estigma”, señala Ninfa, que prefiere definirse como “trabajadora del sexo” y forma parte del primer sindicato estatal de prostitutas, aprobado por error este verano y al que el Gobierno busca ahora cómo desactivar.

En España la prostitución es un fenómeno alegal. El Gobierno del PSOE, que se ha declarado abolicionista, ha prometido una norma contra la trata y la explotación sexual aún por desarrollar. “Supuestamente las ordenanzas son un instrumento contra la trata, pero hemos visto que es a estas mujeres a las que más les complican la vida”, explica Encarna Bodelón, investigadora principal de Antígona. Las multas a las que se enfrentan oscilan, según los casos, entre 100 y 3.000 euros. “Hay mujeres que acumulan 40.000 euros que luego tienen que pagar”, según una de las prostitutas entrevistadas para el informe en Barcelona. “Hay una compañera que en este momento está pagando 1.200 euros mensuales”.

En Lleida hay 10 veces más mujeres multadas hasta 2016 (480) y en La Jonquera, cinco veces más, hasta 632. En Madrid, las organizaciones entrevistadas critican que la persecución se centra en las mujeres, aunque Interior no ofrece datos desagregados de las sanciones por laley Mordaza que permitan comparar. Sevilla, que persigue a los clientes y considera a las prostitutas como víctimas de violencia de género, ha puesto 230 multas hasta la fecha.

El informe considera que las ordenanzas aumentan la estigmatización de las mujeres, las desplaza del centro de las ciudades al extrarradio, donde están más inseguras. También denuncia que sus voces no son escuchadas a la hora de legislar.

En Sevilla, la prostitución callejera ha desaparecido de zonas céntricas como la Alameda. Se mantiene en la periferia, “donde ya estaba ya antes”, señala Miriam Díaz, delegada de Igualdad y teniente alcalde. El Ayuntamiento hispalense se declara abolicionista, lo que significa que no concibe en ningún caso la prostitución como un trabajo. Es una propuesta similar a la que intenta impulsar en el Ayuntamiento de Madrid el PSOE, de momento sin éxito. “El reto es controlar los pisos”, añade la edil sevillana. En Sevilla las prostitutas se consideran víctimas de violencia de género, como las maltratadas por sus parejas y exparejas, y pueden acceder a recursos previstos como casas de acogida “para una segunda oportunidad”, centros de trabajos sociales y recursos psicológicos.

Las mismas en la calle

Barcelona empezó a multar a clientes y a prostitutas en 2006, aunque dejaron de sancionarlas a ellas a partir de 2015. Con la llegada del equipo de Ada Colau a la alcaldía dieron un nuevo giro que se centra en la atención social a las mujeres, aunque en este caso desde una perspectiva regulacionista o pro derechos que supone que hay prostitutas por elección propia. “La ordenanza se aprobó con la promesa de reducir el número de mujeres en las calles pero siguen siendo unas 350 entre el Raval, la zona marítima y el campo del Barca”, explica Laura Pérez Castaño, concejala de Feminismos y LGTBI de Barcelona.

“Las directivas europeas reclaman no multar a las mujeres en situación de trata, pero son las más sancionadas”, según la edil. Aunque los datos no están disgregados por la dificultad de distinguir una posible víctima mientras se está sancionando, “seguro que son ellas las más castigadas porque necesitan pasar más tiempo fuera para ganar más dinero”. “Queremos derechos para ellas pero no miradas paternalistas, hay que diferenciar claramente los fenómenos”, señala la concejal.

En lo que coinciden el informe y los Ayuntamientos de Sevilla y Barcelona, además de organizaciones que trabajan con víctimas de trata, es en reclamar una normativa estatal que buscara soluciones más allá de una ordenanza. Mientras, la pelea sigue en los Ayuntamientos.

 

Hablan las prostitutas: “Los ideales están muy bien, pero no queremos estar otros cuarenta años esperándolos”

 

  • Entre la decisión del Gobierno de impugnar los estatutos del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS y el debate social generado, hablamos con varias mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución para preguntarles su opinión
  • “Nosotras decimos que esto es trabajo para no sentirnos marginadas pero en realidad no es un trabajo”, dice Susi, de 42 años
  • “Vivimos en un sistema capitalista donde estás obligado a trabajar para tener que comer. Pues yo decido con qué parte de mi cuerpo obtengo más rentabilidad”, defiende Janet, de 58 años
  • “Aunque se legalizara, no creo que esto sea un trabajo. Prácticamente tienes que ser una máquina, psicológicamente es muy duro”, señala María, de 31 años

 

Ana Requena Aguilar / Pau Rodríguez / Javier Ramajo / Alejandro López

5 de septiembre de 2018

https://www.eldiario.es/sociedad/prostitucion_0_810869732.html

 

Varias prostitutas en una protesta.

 

El registro del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS ha vuelto a poner la prostitución en el foco. Entre la decisión del Gobierno de impugnar sus estatutos -y de cesar a la Directora General de Trabajo, que los firmó- y el debate social generado, hablamos con varias mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución para preguntarles su opinión sobre el sindicato, pero también su posición sobre la abolición o la regularización.

Susi, 42 años

Susi es el nombre falso de esta mujer brasileña que ha ejercido la prostitución en España durante diez años. Hace cuatro, consiguió dejarlo. “Vine a España y contraje una deuda. No fui víctima de trata exactamente, o al menos no como otras compañeras, pero sí fui explotada. Se quedaban con el 50% de lo que ganaba. Una vez pagas la deuda, está el problema de los papeles. Yo tenía miedo, no sabía el idioma…”, relata. Susi, que es transgénero, invirtió sus pequeños ahorros en un curso de peluquería para “conseguir salir”. Con ayuda de una asociación y de los recursos municipales de Madrid, abandonó la prostitución y ahora trabaja como administrativa.

“Nosotras decimos que esto es trabajo para no sentirnos marginadas pero en realidad no es un trabajo. La mayoría de las prostitutas nunca consigue salir. Incluso en los países donde está regulada, las prostitutas no se jubilan. El sistema está hecho para que lo seas mientras sirves, mientras estás bien físicamente, joven y guapa. Cuando no, te mandan a la calle. Un trabajo es algo que te llena, no que te vacía”, dice con rotundidad.

Susi defiende que las relaciones sexuales deberían ser “un intercambio de sensaciones, de sentimientos entre las personas”. “La prostitución mata a muchas chicas. Hay relaciones sexuales que son como una violación y que aceptas por el dinero. Esto es degradante, la persona que recibe el dinero tiene que callar y someterse porque lo necesita. Muchas mujeres para no pensar beben o usan sustancias, si no, se hace insoportable”.

Durante un tiempo, vio con buenos ojos la idea de sindicarse, “porque las mujeres que ejercen  por necesidad también deberían poder darse de alta en la Seguridad Social y tener derechos futuros”. Pero su posición ha cambiado: “¿Quién haría las propuestas de trabajo? Los que se iban a beneficiar son los proxenetas y los clientes, no las mujeres. Ya hay modelos europeos donde regulan y hay muchos problemas con todo esto. Por ejemplo, aunque las mujeres tienen contratos, no les alquilan pisos porque la sociedad las rechaza”. “Cuando estaba en el piso con mi maleta, yo soñaba con dejar la prostitución. ¿Por qué no ofrecen cursos a estas mujeres? La mayoría quiere salir de ahí”, concluye.

Janet, 58 años

Janet, de 58 años, lleva tres décadas ejerciendo la prostitución en el Raval. Cuando empezó, pensó hacerlo poco tiempo, “pero al cabo de dos meses ya tenía el dinero que necesitaba y continué”. Se sacaba muchísimo más dinero que dedicándose a la limpieza, asegura, algo que le permitió pagar carreras universitarias a sus hijos. A su edad, ingresa alrededor de 1.000 euros al mes con clientes “viejos”.

Ella es una de las cerca de 20 trabajadoras sexuales, algunas de ellas del colectivo Putas Indignadas, muy presente en el barrio del Raval, que en julio se afiliaron al sindicato Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC). Su objetivo inicial, explica, es denunciar la falta de derechos en el ejercicio del trabajo sexual y sobre todo “acabar con la criminalización”, que atribuyen principalmente a la ordenanza de civismo (que aprobó el Gobierno del PSC en 2006), que prohíbe ejercer la prostitución en la calle.

Aparte de la ordenanza, no se quieren pronunciar sobre una eventual regularización de la profesión. “Estamos en reuniones en IAC para ver cuál puede ser la incidencia a nivel laboral, pero de momento luchamos por la despenalización”, explica. “Creemos que para regularlo tendríamos que sentarnos políticos, técnicos y trabajadoras y buscar un punto de encuentro”.

Janet, que acude a la entrevista con dos compañeras de Putas Indignadas, Ana y Aura, acusa a los sectores del feminismo contrarios a la prostitución de ser “elitistas” y estar lejos la realidad de muchas mujeres. “Vivimos en un sistema capitalista donde estás obligado a trabajar para tener que comer. Pues yo decido con qué parte de mi cuerpo obtengo más rentabilidad. Sin estudios no puedo usar la cabeza, con el cuerpo gano 700 euros [de limpiadora], y con el sexo muchísimo más”, resume.

“No todas las prostitutas son prisioneras y víctimas de trata”, reivindica Janet, que detalla que ella y sus compañeras trabajan en pisos alquilados en los que asumen gastos de forma compartida

María José Barrera, 44 años

Lleva ejerciendo la prostitución durante unos diez años, en pisos y en prostíbulos, siempre para terceros. Es una de las fundadoras del Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS) y aboga principalmente por mejorar la situación de las prostitutas. Ni regularización ni abolición, sino herramientas para proteger sus derechos. A su juicio, no hay alternativa para las putas ni la ha habido en cuarenta años de democracia.

“Las herramientas para defender nuestros derechos nos la tienen que proporcionar las administraciones pero no lo hacen. Nosotras estamos creando nuestras propias herramientas porque las necesitamos y los sindicatos no han hecho nada. No tenemos derecho como nada. A nosotras nadie nos protege de los abusos que estamos recibiendo, de las ordenanzas de los ayuntamientos que nos persiguen. Queremos herramientas para compañeras que no son tan privilegiadas como las que han montado el sindicato”.

¿Regular?, ¿abolir? “Lo que está pasando es que las putas nos hemos cansado de vivir la realidad en la que estamos viviendo. Los ideales están muy bien, pero son ideales. No queremos esperar otros cuarenta años esperando ideales, porque llevamos todo ese tiempo para que nos ofrezcan alternativa laboral. Hay mujeres que lo están pasando fatal, hay otras que viven la prostitución como la única alternativa, que lo quieren dejar, y hay otras mujeres que la viven como una profesión, pero no hay alternativa para ninguna. Lo queremos son herramientas para que, tanto unas como otras, puedan defenderse”.

“Nosotras no queremos la regularización de la prostitución, ni tampoco la abolición. Queremos un reconocimiento de nuestros derechos. Está comprobado que la regularización al único que beneficia es al empresariado, por eso la defiende Ciudadanos. Tener a este partido apoyándonos no es ningún apoyo, porque no está pensando en los derechos de las mujeres, sino en el PIB que generamos y en el empresario”.

Barrera denuncia que muy pocas mujeres han recibido asilo político por denunciar a proxenetas. “No tenemos protección ni siquiera por denunciar. Nuestra lucha es por todas las mujeres que ejercen la prostitución, no solo las privilegiadas. Ojalá muchas mujeres no se vieran avocadas a ejercerla. Hablamos de abolición pero, ¿qué vamos a hacer con las 500.000 putas que hay en España según las estadísticas?, ¿las van a mandar a los servicios sociales con las que ya hay?”.

Beyoncé, 32 años

Beyoncé habla pausadamente. En su semblante de rasgos finos se adivina la marca cansada de quien dedica las noches al trabajo. “Porque somos trabajadoras, trabajadoras sexuales”, declara esta ecuatoriana de 32 años. Ni a ella ni a “las chicas de mi acera”, como ella misma denomina al resto de mujeres con las que comparte espacio en el distrito de Villaverde, les es ajeno el debate generado. “Claro que lo hablamos entre nosotras y estamos a favor. Ojalá se consiga, estamos necesitadas de un apoyo, algo que nos permita exigir…”, comenta.

La relación entre ella y sus compañeras está marcada por una armonía alejada del tópico de la lucha por el territorio. “Entre nosotras siempre nos apoyamos. Si llega una chica nueva se le explica la relación de servicios y precios, dónde puede ir a ocuparse de los clientes, o con la ropa… que no vayan desnudas, por razones de convivencia con los vecinos”, cuenta. “Sindicarnos nos podría ayudar a liberarnos del estigma social que sufrimos y reclamar derechos que nos son necesarios como ciudadanas”, valora. La ausencia de mecanismos para reclamar derechos laborales le obliga a interrogarse sobre algo más que sus problemas cotidianos. “Podríamos cotizar, tener acceso a una pensión, al paro, a tener bajas por enfermedad… lo que cualquier otro trabajador”, enumera Beyoncé.

Llegó a Madrid junto a su familia a los 14 años. “Comencé con 18 o 19 años, no lo tengo claro, para conseguir independencia económica. Empecé un curso en una escuela de peluquería, para perfeccionar la técnica. Estuve seis meses trabajando sin estar dada de alta en la Seguridad Social. Tampoco me pagaban. Cuando terminó el curso no me hicieron contrato. Después de haberme explotado me pusieron en la calle”.

Fue entonces cuando comenzó a ejercer la prostitución, a través de una amiga. Aunque casi toda su actividad la ha desarrollado en las proximidades de polígonos industriales también tiene experiencia en pisos donde recibía a clientes junto a otras chicas: “Hay una madame que te dice qué tienes que hacer, cómo, cuánto tienes que cobrar y te exige un reparto del 50% o 60% de lo que cobras por tus servicios. Sin un sindicato se pierde la posibilidad de negociar, incluso en lo que no te puedes negar a hacer porque el cliente lo espera… Trabajando en la calle tú eliges tu trabajo, cómo lo haces, lo que pactas y acuerdas con el cliente es cosa tuya. No me desvisto hasta que tengo el dinero en la mano. El mayor riesgo al que nos enfrentamos son chavales que tiran piedras desde el coche. Nunca me ha agredido un cliente. En la mayoría de los casos, el putero va y va nervioso. Muchos son primerizos. Tú eres la profesional y ellos se entregan”, relata Beyoncé.

Cuando se le plantea la abolición, la expresión de agravio y cólera mezcladas que aflora en su rostro anticipa su respuesta: “Abolir no. Soy una trabajadora del sexo, libremente y por decisión propia, y así muchas de mi alrededor”, manifiesta. En su percepción de las situaciones de explotación hay cierto escepticismo: “Pasan, pero no son las cantidades ni las situaciones que cuentan los medios de comunicación. Hay que normalizar. Somos trabajadoras, somos clase obrera, con un trabajo como cualquier otro, pero sin derechos. La gente que habla de explotación lo ve desde el otro lado del trabajo sexual. Yo lo veo como puta. Nuestra percepción es otra y siempre falta esta, porque no hay putas en los debates. Sindicarnos nos daría nuestra propia voz”, zanja antes de terminar.

María, 31 años

Es de Rumanía y María no es su nombre real. Hace solo tres meses que dejó atrás ochos años dedicados a la prostitución. “Aunque se legalizara, no creo que esto sea un trabajo. Prácticamente tienes que ser una máquina, psicológicamente es muy duro. Sin hablar de lo que haces, que también lo es”, señala.

Para María, la mejor opción es abolirla: “Hay que dar alternativas a las chicas, ayudarlas, ofrecerles trabajos, formación. Lo de los papeles es un problema muy grande, muchas no tenemos. En mi caso por ejemplo he salido porque me ha ayudado la Fundación Cruz Blanca”.

Esta mujer conoce dos caras de la prostitución. Cuando comenzó, lo hizo a cargo de alguien. “Fue la persona que me trajo a España. Cuando llegamos, esa persona no fue agresiva, pero me quitaba todo el dinero que ganaba”. Volvió a Rumanía y, meses más tarde, decidió regresar a España para ejercer la prostitución por su cuenta. “Lo hice para mantener a mi hija. Ya por cuenta propia podía manejar mis horarios y todo el dinero era para mí. Claro que hay mujeres que hacen dinero. También conocí a muchas que estaban obligadas. Sea como sea, aunque eso se legalizara, algo más habría ahí detrás. Mentalmente es difícil estar mucho tiempo ahí. Los hombres te hablan mal, estás todo el rato tensa, pensando en si pasa algo. Yo no digo que todas quieran salir, pero muchas sí, aunque ahora no pueden”.

Wallada, 45 años

Bajo este nombre, esta mujer lleva años ejerciendo la prostitución. Antes, en clubes; ahora, por cuenta propia y combinándolo con otros trabajos. Wallada defiende la sindicación de las prostitutas: “Lo veo útil. Somos trabajadoras en locales y clubes que están legalizados y con patronos que están asociados legalmente. No entiendo este escándalo porque nosotras queramos organizarnos y defender nuestros derechos frente a estos empresarios que nos explotan”.

Wallada critica la “hipocresía social” y el “nivel de violencia” contra las prostitutas y contra “quienes defiende que debemos tener derechos”. Para ella, la abolición “es una utopía”. “No entiendo cómo pueden decir que a mí los clientes me violan. A mí no me violen. Mi cuerpo y mi sexualidad son míos. ¿Qué argumentos ha dado el feminismo para apoyar el aborto? Que el cuerpo es nuestro. Es nuestro para abortar y por qué no para follar con o sin deseo. ¿O es que las amas de casa siempre follan con deseo?”, lanza.

Conoce de cerca el abolicionismo, algunas de sus amigas lo defienden. Wallada no comparte sus argumentos y responde a algunos de ellos. “Cuando dicen que si es lo que quieres para tu hija pues yo lo que quiero es que me hija decida ella misma en este mundo y que decida lo que decida esté respaldada por derechos”, dice. Sobre si la regularización tendría efectos para la igualdad y para todas las mujeres, Wallada se muestra escéptica. “No te lo ofrecerían en una oficia de empleo. Allí te ofrecen los puestos relacionados con el perfil que tú has dado. Yo entiendo el patriarcado como un sistema que no nos da derechos a las mujeres”, añade.

 

Ninfa: “La sociedad nos discrimina como mujeres y después, como prostitutas”

 

Ninfa lleva más de 15 años ejerciendo la prostitución. Denuncia que el Estado no protege sus derechos. Su historia personal refleja una denuncia común en el feminismo: la inacción de los gobernantes en temas que atañen a la mujer por miedo a perder votos.

 

Por SANDRA RODRÍGUEZ 

3 de septiembre de 2018

Público

 

(…)

La autorización del Gobierno para una inscripción como sindicato de una organización de trabajadoras sexuales en Barcelona hizo saltar las alarmas del movimiento feminista. El PSOE se declaró abolicionista e implantó medidas en su programa para penalizar a los clientes de prostitución. Así lo recalcó el jueves Pedro Sánchez, quien aseguró que no daría respaldo “a ninguna organización donde se recoja la prostitución”. Pero las mujeres continúan viendo vulnerados sus derechos, exentas de protección legal y sin alternativas laborales para modificar su situación.

Ninfa, como se hace llamar en las calles del polígono Marconi (Villaverde), lleva más de 15 años ejerciendo la prostitución, desde que abandonó su país natal, Ecuador, en busca de un trabajo en España. A día de hoy, pertenece al colectivo AFEMTRAS y se considera una “trabajadora sexual”, pero denuncia que el Estado no le garantiza unas mínimas condiciones laborales y tampoco protege sus derechos. “La sociedad en la que vivimos es machista y nos discrimina como mujeres y después, como prostitutas”, afirma a Público.

(…)

Pero las defensoras del sexo de pago como oficio no comparten esta teoría. “Atacar a todo aquel que se atreva a acercarse a las puertas de nuestro negocio también nos perjudica a nosotras”, afirma Ninfa. La portavoz de AFEMTRAS reivindica que “hay que perseguir a las mafias de la trata, pero también dejar que cada mujer haga con su cuerpo lo que quiera y considere, ofreciendo la prostitución entre un abanico de ofertas laborales”.

(…)

Nota de la Citi: He extractado las declaraciones de Ninfa, correspondientes al titular del artículo. He eliminado el resto del artículo, propaganda abolicionista. Una vergüenza la falta de ética periodística de Público y sus profesionales.