Colectivos de trabajadoras sexuales inician reuniones con grupos parlamentarios -la CUP el primero- para explicar sus observaciones sobre el Anteproyecto de Ley sobre Libertad Sexual del Ministerio de Igualdad

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Las Putas Libertarias del Raval (Barcelona) y la Sección Sindical de Trabajadoras Sexuales de la IAC instan a suprimir el Artículo 187 bis del Código Penal del APLO-LS, y a diseñar políticas que garanticen nuestros derechos humanos y laborales como trabajadoras sexuales y como mujeres, y para ello enviaron una misiva a la Relatora sobre Derecho a la Salud de la ONU, Tlaleng Mofokeng.

 

26 de febrero de 2021

Colectivos de trabajadoras sexuales inician reuniones con grupos parlamentarios -la CUP el primero- para explicar sus observaciones sobre el Anteproyecto de Ley sobre Libertad Sexual del Ministerio de Igualdad

Comunicado

El pasado miércoles 24 de febrero los colectivos de trabajadoras sexuales Colectivo de Prostitutas de  Sevilla, Sindicato Otras, AFEMTRAS (Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales) y Putas en lucha  nos reunimos con Mireia Vehí, diputada de la CUP (Candidatura d’Unitat Popular), en el Congreso, con motivo del inicio de la próxima tramitación parlamentaria del anteproyecto de Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, cuyo articulado modifica el Código Penal afectando directamente al colectivo de trabajadoras sexuales del Estado Español.

Las Trabajadoras Sexuales nos hemos manifestado a la diputada nuestra oposición a la inclusión en el Anteproyecto de aquellas cuestiones que nos perjudican a nivel social, político y de derechos humanos. Esto es, la recuperación de la figura de la tercería locativa (excluida de tratamiento penal con la entrada en vigor del Código Penal del año 1995) donde sanciona: «Aquel que ponga a disposición un bien inmueble ya sea abierto o no al público, de manera habitual e intencionada, con ánimo de lucro y para el ejercicio de la explotación de la prostitución, aún con el consentimiento de la misma».

Le hemos explicado que ésta incorporación al código penal, se materializará en mayor clandestinidad, desahucios, cierre de espacios de trabajo, hostigamiento vecinal, denuncias, más deportaciones a causa de un mayor control policial, e imposibilidad de autoorganización en espacios (pisos compartidos) colectivos de trabajo. Todo ello nos conducirá a un mayor estigma, mayor vulnerabilidad y prevemos menor número de denuncias a la hora de ser víctimas de un delito contra la Libertad Sexual a los que el Anteproyecto se refiere, pero en ningún caso estamos en contra de la finalidad de la ley.

Asimismo, ponemos de manifiesto, que de nuevo se vuelve a recuperar el concepto proxenetismo no coactivo, considerando a cualquier persona que se lucre explotando la prostitución de otra persona ‘aún con el consentimiento de la misma’, y que en todo caso quedará acreditada la explotación cuando concurran circunstancias de dependencia o subordinación, siendo estas referencias clásicas de cualquier relación laboral aunque no se tratara de prostitución.

Hemos explicitado que con la reiteración constante en el anteproyecto de la rúbrica ‘aun con el consentimiento de la misma’ se está suponiendo una tutela de su propio consentimiento para las trabajadoras. Lo que en todo caso resulta contrario a la finalidad de la ley que no es otra que la prestación del consentimiento, válido, libre e inequívoco a la hora de mantener relaciones sexuales.

Así, una vez más, se nos estará considerando como ciudadanas de segunda, siendo nuestro consentimiento sexual tutelado por el Estado. Y no dando opción a elegir de qué manera trabajar, cómo y en qué condiciones, dado que nuestro objetivo último no es otro que la conquista de derechos sociolaborales, y políticas de protección, no de tutela.

Entre otros puntos que señalamos en la reunión con la representante de la CUP en el Congreso está la financiación pretenciosa del artículo 55 de la Ley, así como la advertencia de que si la ley llegara a entrar en vigor, será una caza de brujas. Nos preocupa el recrudecimiento de la persecución a quienes trabajan en espacios de calle, y la incongruencia que supone que, por una parte, se ponga tanto ahínco en el reconocimiento de los derechos de las personas transexuales, pero que por el contrario aquellas personas trans que se dedican al ejercicio de la prostitucion, serán perseguidas por ésta ley cuando en muchas ocasiones la prostitución es el medio de vida normal y habitual del colectivo.

Por su parte, la diputada Vehí ha asegurado su disposición a seguir trabajando conjuntamente con nuestros colectivos, en el marco de la garantía de derechos y de defensa de las mujeres y a mantener el contacto en el desarrollo del Anteproyecto de Ley.

La próxima semana continuaremos con más reuniones con diputadas/os. Agendadas tenemos ya con Bildu y ERC, al tiempo que seguimos trabajando para conseguir encuentros con el resto de grupos políticos.

 

¿Qué derecho(s)? Las prostitutas y trabajadoras del sexo como actoras colectivas

 

Por GESP el 25 noviembre, 2020

25/11/2020 – María Martínez (UNED)

https://blogs.uned.es/gesp/trabajadoras-del-sexo-como-actoras-colectivas/

 

  • ¿Qué derechos va a demandar quien ni siquiera es considerado sujeto? ¿Es pensable que quien es negado como sujeto reclame derechos?
  • Los procesos de negación de la condición de sujetos y ciudadanas, incluso de humanas, de las prostitutas me hace plantear si el primer derecho a demandar no debe ser el mismo derecho a existir, el derecho mismo a tener derechos. Eso no es algo, sin embargo, que tenga que ser concedido por otros, sino que estas prostitutas y trabajadoras del sexo, con su mera auto-organización colectiva y su presencia en el espacio público, están obligándonos a reconocerlas como sujeto de derechos.

 

En agosto de 2018 se inscribe en Barcelona el sindicato OTRAS (Organización de TRAbajadoras Sexuales). Su constitución provocó un revuelo en el gobierno y buscó por todos los medios la forma de anularlo. Así, y tras sólo 3 meses después de su inscripción oficial, sus estatutos fueron invalidados por la Audiencia Nacional. Era la primera vez que se registraba en España un sindicato de trabajadoras sexuales de ámbito estatal. Ahora bien, no era la primera sección sindical ni la primera organización de prostitutas y trabajadoras del sexo en este país. De hecho, unos meses antes, en mayo del mismo año, se había constituido en Cataluña una sección sindical de trabajadoras y trabajadores sexuales dentro del sindicato Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC). Y desde la década de 2010, trabajadoras del sexo y prostitutas han venido conformando en España organizaciones propias: AFEMTRAS (Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo) en Madrid; Aprosex, Putas Indignadas y Putas Libertarias del Raval en Cataluña; Colectivo de Prostitutas de Sevilla; o el colectivo Caye, formado por trabajadores sexuales, en Asturias. La novedad está, entonces, en la auto-organización de las prostitutas, pues desde 1995 con la constitución de Hetaira (Colectivo en Defensa de los Derechos de las Trabajadoras del Sexo) en Madrid, o más tarde, ya en los años 2000, la creación de CATS (Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo) en Murcia, o de Genera en Barcelona se venía constituyendo una red de apoyo a este colectivo. En parte fueron esas redes de apoyo las que propiciaron primero algunas acciones colectivas (en Montera la primera manifestación de prostitutas se organizó ya en 2003 y probablemente ha habido más que no están registradas), y han servido de apoyo para la ahora auto-organización de las trabajadoras del sexo.

Las teorías de los movimientos sociales tendrían mucho que decir sobre la organización autónoma de este colectivo, pero han estado silentes, al menos en nuestro país; lo mismo sucede con la movilización en general de las mujeres (Martínez, 2019), especialmente las situadas en los márgenes (víctimas, trabajadoras del hogar, mujeres racializadas…) y de otros colectivos subalternos[1]. La primera pregunta que desde los estudios de los movimientos sociales nos podemos hacer es: ¿por qué ahora la organización de prostitutas y trabajadoras del sexo? ¿por qué no hace 10, 20 ó 30 años? Esta pregunta tiene, además, su sentido si analizamos cómo a nivel internacional la organización de prostitutas y trabajadoras del sexo tiene más largo recorrido —recordemos la ocupación de iglesias por prostitutas que comenzó en Lyon (Francia) en 1975 y se extendió por ese país— y ha sido analizada en varios trabajos (por citar algunos: Mac y Smith, 2020; Mathieu, 2009; Osborne, 1991; Pheterson, 1989). Así, Lilian Mathieu (2009) hace uso de la Teoría de la Movilización de Recursos para explicar por qué el movimiento de prostitutas surgió en Francia en 1975 y concluye que en ese momento consiguieron acumular los recursos políticos —conocimiento práctico de las formas de la protesta, los canales de comunicación con las autoridades o los medios de comunicación, etc.— gracias, en parte, a las redes que habían desarrollado, lo que les permitió organizarse y empezar a actuar colectivamente. Y esos recursos fueron eficaces incluso ante una Estructura de Oportunidades Políticas, como afirma también Mathieu, cerrada. Esta explicación es plausible para el caso de España. Por poner un ejemplo, el colectivo AFEMTRAS surge precisamente en reacción a la conocida como Ley Mordaza (Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana), contra las multas que la policía les estaba imponiendo auspiciada bajo esa ley y un movimiento abolicionista de la prostitución con una creciente proyección pública —esto se podría considerar una Estructura de Oportunidad Política cerrada—. En este contexto el papel de algunas organizaciones de apoyo a las prostitutas, en concreto de Hetaira, fue clave para acumular esos recursos políticos y apoyar su auto-organización.

La segunda pregunta común cuando se analizan movimientos sociales suele ser: ¿cuáles son sus demandas? Y, junto a ella, ¿qué vías de reclamación (repertorios de acción) se utilizan? Aunque las propuestas de las organizaciones de prostitutas y trabajadoras del sexo son diversas, dos podemos indicar cómo las grandes demandas: la despenalización del trabajo sexual impidiendo que se multe, y por supuesto que se castigue penalmente, a las personas que ejercen la prostitución; y, el reconocimiento del trabajo sexual en sus diferentes formas como trabajo. La primera gran demanda se concretaría en la derogación de leyes y normativas que criminalizan a las personas que ejercen la prostitución, entre otras las ordenanzas municipales que tan impacto negativo han tenido (Bodelón y Arce, 2018). La segunda —reconocimiento del trabajo sexual como un trabajo— implicaría el reconocimiento de derechos laborales. Aquí es donde las divergencias comienzan: algunas organizaciones (OTRAS) apuestan por diferentes modos de regulación laboral (por cuenta propia, por cuenta ajena), mientras que la sección sindical de la IAC tiene una postura más radical y sólo considera el trabajo realmente autónomo (para un debate sobre esta cuestión se puede consultar el siguiente vídeo). A pesar de esas divergencias, en un manifiesto firmado por la totalidad de las organizaciones de trabajadoras del sexo indicadas se afirmaba: “Lo que queremos y necesitamos es un modelo basado en el reconocimiento de derechos y la plena participación en el diseño de las políticas que nos afectan. Sólo los derechos garantizarán que podamos defendernos de los abusos.” (manifiesto consultable aquí). Así, se está de acuerdo con que, en nuestras sociedades de ciudadanía laboral, de los derechos laborales dependen otros muchos en cascada: derechos sociales, derecho a una jubilación, derecho a paro, derechos sanitarios, derecho a la vivienda, derechos a un ingreso mínimo, etc. A estas demandas se suman otras como la distinción entre prostitución y trata con fines de explotación sexual y desarrollo de programas de atención específicos para las personas tratadas, la derogación de la ley de extranjería pues muchas prostitutas y trabajadoras del sexo son extranjeras viéndose afectadas de manera particular, y la concienciación social sobre el estigma que sufre quien ejerce la prostitución (Juliano, 2004).

Los repertorios de acción que usan para articular sus demandas no difieren mucho de los puestos en marcha por otros movimientos sociales: manifestaciones, concentraciones, performances, lobby político, talleres de sensibilización, participación en foros institucionales, el mantenimiento de la apertura de los clubes ahora que se ha pedido su cierre en tiempos de pandemia, etc. En el caso de las organizaciones que han tomado la forma de sindicatos, como OTRAS, a esto se une el trabajo sindical común: negociación y mediación entre trabajadoras y empresarios, la mejora de las condiciones laborales especialmente en trabajos por cuenta ajena. Pero hay un tipo de acción menos visible y quizás más comúnmente olvidado en los estudios de los movimientos sociales pues no tiene como objeto el “gobierno” o las instituciones y es la constitución misma de estas organizaciones como espacios colectivos en los que trabajar sobre el estigma que las atraviesa y apoyarse en la lucha por la supervivencia. Así, y en tiempos de confinamiento debido al covid-19, estas organizaciones han puesto en marcha, ante su exclusión de la Renta Mínima de Inserción, bancos de alimentos y recaudado fondos para ayudarse, para sostenerse, para cuidarse.

Me gustaría cerrar este texto con una última reflexión que saca el análisis de la organización y acción colectiva de prostitutas del terreno tradicional de los estudios de movimientos sociales. Es una pregunta sobre el sujeto colectivo que todo movimiento social requiere para articular demandas y desarrollar repertorios de acción. La pregunta se podría concretar en lo que sigue: ¿Qué derechos va a demandar quien ni siquiera es considerado sujeto? ¿Es pensable que quien es negado como sujeto reclame derechos? Las prostitutas y trabajadoras del sexo están permanentemente siendo expulsadas (Maqueira, 2017) —del lugar donde ejercen la prostitución, sobre todo si es la calle, de la ciudadanía-laboral pues no se les reconoce como trabajadoras, etc.—, no son nunca reconocidas como sujetos individuales y mucho menos colectivos. Como afirma Georgina Orellano, líder del movimiento de meretrices argentino: “Las consecuencias que tiene la clandestinidad y la criminalización de nuestro trabajo es que no existimos…” (extraído del muro de Facebook de la organización AMMAR el 18 de noviembre de 2020). En este marco adquiere sentido la pregunta por el “derecho a tener derechos” que he escuchado en varias conferencias sobre la auto-organización de prostitutas y trabajadoras del sexo (entre otras, esta). La primera vez que la oí vino a mi cabeza, como no, el trabajo de Arendt (2006/1951) con su discusión de la imposibilidad de conceder derechos a quien no pertenece, en su caso los apátridas, a un Estado-Nación, a quien no existe. Los procesos de negación de la condición de sujetos y ciudadanas, incluso de humanas, de las prostitutas me hace plantear si el primer derecho a demandar no debe ser el mismo derecho a existir, el derecho mismo a tener derechos. Eso no es algo, sin embargo, que tenga que ser concedido por otros, sino que estas prostitutas y trabajadoras del sexo, con su mera auto-organización colectiva y su presencia en el espacio público están obligándonos a reconocerlas como sujeto de derechos (Butler, 2017). Y ese es, por supuesto, el primer paso para su “reconocimiento como sujeto político” (Entrevista a Putas Libertarias del Raval, en la revista “Todo por hacer”, consultable aquí), como actoras colectivas.

 

Referencias

Arendt, H. (2006/1951). Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Alianza Editorial.

Bodelón González, E., y Arce Becerra, P. (2018). La reglamentación de la prostitución en los Ayuntamientos: una técnica de ficticia seguridad ciudadana. Revista Critica Penal y Poder, 15, 71-89.

Butler, J. (2017). Cuerpos aliados y lucha política. Hacia una teoría performativa de la asamblea. Barcelona-Buenos Aires-México: Paidos.

Juliano, D. (2004). Excluidas y marginales: Una aproximación antropológica. Barcelona: Cátedra.

Mac, J., y Smith, M. (2020). Putas insolentes. La lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales. Madrid: Traficantes de sueños.

Martínez, M. (2019). Identidades en proceso. Una propuesta a partir del análisis de las movilizaciones feministas contemporáneas. Madrid: CIS.

Mathieu, L. (2001). Mobilisations de prostituées. Paris: Belin.

Osborne, R. (1991). Las prostitutas: una voz propia (crónica de un encuentro). Barcelona: Icaria Editorial.

Pheterson, G. (Comp.). (1989). Nosotras, las putas. Madrid: Talasa.

Piven, F., & Cloward, R. (1977). Poor people’s movements: Why they succeed, how they fail. US: Vintage.

 

[1] Esto es algo que recorre los trabajos de movimientos sociales como ya pusieran sobre la mesa Piven y Cloward en 1977 al analizar por qué este ámbito de estudio no había analizado lo que ellos llamaban “movimientos de pobres” (movimiento de parados, de trabajadores industriales, de derechos civiles y del Estado providencia).

 

PALABRA DE PUTA: Propuestas feministas contra el estigma y por unos derechos para todxs

Curso online

https://aula.fundaciondeloscomunes.net/curso/palabra-de-puta

Inscripción y matrícula aquí:

https://aula.fundaciondeloscomunes.net/como-matricularse#overlay-context=

Nadie puede construir un mundo mejor, más feminista, calificando como triviales las necesidades materiales actuales de las trabajadoras sexuales, su necesidad de ingresos, de garantías frente al desahucio, de seguridad ante las leyes de inmigración

El propósito de este curso sería rescatar la cuestión de la prostitución, y del trabajo sexual en general, de un debate de posiciones más o menos ideológicas y/o morales, para abordarlo como la realidad (laboral, vital, social) que es y que comparten muchas mujeres (cis y trans), así como un número creciente de hombres.

Desde un punto de vista feminista entendemos que lo fundamental es, siempre, luchar por mejorar las condiciones de vida de las mujeres en general, se dediquen a lo que se dediquen. También, por lo tanto, mejorar las condiciones de vida de aquellas personas que realizan servicios sexuales remunerados.

Pensamos, además, que no tiene sentido hablar de ningún ámbito de trabajo o de vida sin hacerlo con sus protagonistas, en este caso, las personas que viven del trabajo sexual. Por eso, en este curso, para repasar los diferentes modelos ideológicos; para entender y desmontar el estigma de la puta; para conocer los procesos de autoorganización en este sector; para analizar el cruce entre prostitución y regímenes de frontera; para ahondar en los dispositivos actuales que intentan combatir la trata, su eficacia y sus fallas; para analizar, por último, qué normas y ordenanzas contribuyen a dar más libertad, seguridad y capacidad de decidir a las mujeres que ejercen y cuáles hacen todo lo contrario, nuestras maestras serán, como no puede ser de otro modo, principalmente, las personas que más saben de esto: las putas.

De Martes, 13 Octubre, 2020 hasta Miércoles, 9 Diciembre, 2020

Metodología:

El Aula Virtual es una herramienta que busca producir inteligencia colectiva con la capacidad cooperativa de participantes y tutoras. Para ello, el curso utilizará las siguientes herramientas.

  1. Sesiones on line. En cada sesión habrá una conferencia-debate on line, con la participación de ponentes de diversos espacios que ilustrarán los contenidos del curso y situarán los debates centrales.
  2. Debates y encuentros on line. Haremos un par de encuentros on line. Uno al principio del curso para conocernos e intercambiar nuestras expectativas con el mismo; otro al final, para compartir las conclusiones de lo aprendido y debatir en torno a una pregunta relacionada con los contenidos compartidos
  3. Lecturas y material audiovisual. Se proporcionarán lecturas y materiales audiovisuales básicos para las discusiones, así como materiales complementarios para profundizar.
  4. Foros de discusión, reflexión y dudas. En cada sesión, se propondrán discusiones sobre las lecturas y vídeos, dinamizadas por la persona tutora del curso. Además, se podrán proponer subgrupos tematicos para quien quiera centrarse en cuestiones más específicas.
  5. Trabajo (opcional) de fin de curso. Proponemos la realización de un breve trabajo tutorizado de formato libre (individual o grupal, pequeño artículo estilo académico o periodístico, video-entrevista, audio, análisis de caso, post, propuesta de intervención, etc.). Estos trabajos serán difundidos, para quienes así lo deseen,  en las redes de Nociones Comunes y publicados en el blog del Aula Virtual, con el objetivo de que queden disponibles para el común.

Temática:

Private – accessible only to group members

Inscripción y matrícula, aquí

El curso dura 9 semanas. Abajo todos los detalles.

Tutorización y dinamización del curso

  • Kenia García Trabajadora sexual, integrante del Colectivo de Prostitutas de Sevilla y portavoz de la campaña Regularización Ya.

 

Perfil del participante del curso y otras informaciones

  • El curso se adaptará a diferentes perfiles de conocimiento y experiencia. Por lo general, se dirige a cualquier persona interesada en desarrollar herramientas de comprensión y/o intervención en el ámbito de los feminismos, la división sexual del trabajo, la precariedad laboral, el activismo social y político en derechos laborales, discriminaciones por extranjería, violencias machistas, etc. Más en general, el curso está pensado para estudiantes y activistas interesades y/o implicades en cuestiones de movimientos sociales, feminismo, sociología, historia, pensamiento crítico o intervención social.
  • El tiempo estimado de dedicación al curso es entre 4 horas/semana (menor disponibilidad) hasta las 8 horas/semana (mayor disponibilidad). El tiempo dedicado al trabajo final (opcional) dependerá de cada participante.
  • Al terminar el curso, se podrá obtener un Certificado de la Fundación de los Comunes (Curso de 50 horas) para quienes hayan tenido una participación activa.

Para cualquier duda, incidencia o sugerenciano dudes en contactarnos en aulavirtual@fundaciondeloscomunes.net o en el formulario de contacto de la web.

 

Programa detallado del curso

SESIÓN 1. El régimen jurídico de la prostitución. Diferentes modelos ideológicos

Introduce: Lucía Fernández (Trabajadora sexual y estudiante de derecho)

Horario de conferencia-debate: martes 20 de octubre, 19h – 20:30 (quien no pueda asistir en directo podrá verla en diferido).

Si pensamos en la violencia policial no solamente como una violencia estatal, sino también (con frecuencia) como una violencia del hombre contra las mujeres, la penalización de la prostitución se ve iluminada de una forma novedosa: como un impulso clave de la violencia masculina hacia las mujeres

En esta sesión se analizarán, en un primer momento, los diferentes modelos ideológicos -prohibicionismo, abolicionismo, modelo legalizador, reglamentista y despenalizador-, para aterrizar, después, en el marco jurídico de la prostitución en España. Nuestro enfoque será siempre el de los derechos: la prioridad de los derechos humanos para todas las personas y el acceso a las condiciones materiales y subjetivas que hacen posible proyectos de vida dignos. Y las preguntas que querríamos compartir en el debate serían, entre otras: ¿qué marco jurídico garantizaría un mayor acceso a derechos laborales, de renta o de acceso a la salud? ¿Cuál aseguraría más eficazmente el derecho a la libertad de movimiento, al uso del espacio público, a la seguridad física y material? ¿La despenalización, en países como Estados Unidos, o la salida del limbo jurídico del trabajo sexual en España serían capaces de resolver per se las dificultades de las mujeres para no recurrir a la prostitución como fuente de ingresos en caso de no desearlo?

 

SESIÓN 2. Del otro lado del estigma. Fronteras a la sororidad y formas de atravesarlas.

Introducen: Laura Lux (Trabajadora sexual) y Paula Sánchez Perera (Activista del Colectivo de Prostitutas de Sevilla)

Horario de conferencia-debate: martes 27 de octubre, 19h – 20:30 (quien no pueda asistir en directo podrá verla en diferido).

La amenaza de “ser tratada como una puta” obliga a las mujeres a mantenerse a distancia de nosotras; pero la manera en la que una puta combate contra el poder tiene valor para todas

El estigma es “una marca o señal en el cuerpo”, dice la RAE. Un elemento visible y diferenciador, un signo que nos permite reconocer con claridad los elementos integrados y/o integrables en el sistema de orden de turno y al mismo tiempo discriminar los elementos desechables. Cuenta Gerda Lerner en su libro La creación del patriarcado, que el artículo 40 de las Leyes Mesoasirias estableció una clara jerarquía entre las mujeres respetables y “las otras”. Las primeras eran aquellas cuya sexualidad y cuerpos quedaban bajo el control de un hombre concreto (casadas, hijas solteras y concubinas) y las segundas, las prostitutas del templo, las rameras y las esclavas. Para diferenciarlas de modo inconfundible, las primeras habrían de ir veladas y las segundas, no. En el segundo milenio antes de Cristo ya se había establecido, por lo tanto, una jerarquía a sangre y fuego entre mujeres domésticas y mujeres públicas. Y desde entonces se ha ido forjando el estigma de las segundas. ¿En qué afecta este estigma aquí y ahora a las mujeres que realizan servicios sexuales? ¿Por qué “ser” puta totaliza la identidad de la mujer que ejerce, mientras que trabajando como profesora, por ejemplo, una no deja de ser hermana, madre, amante, vecina, deportista, etc.? ¿Cómo afecta este estigma a la sororidad entre mujeres y entre feministas, a la solidaridad entre las personas?

 

SESIÓN 3. Las putas deciden. Autoorganización, sindicación y cooperativismo

Introduce: Lucía Mim (Trabajadora sexual y miembro del Sindicato OTRAS)

Horario de conferencia-debate: martes 3 de noviembre, 19h – 20:30 (quien no pueda asistir en directo podrá verla en diferido).

A las trabajadoras sexuales nos han obligado a escuchar; ahora es nuestro momento de hablar. No estamos esperando a que nos inviten al movimienio feminista. Siempre hemos estado ahí

La sociedad es un enredo de relaciones de poder (de género, de clase, de origen, etc.) y para las personas situadas en posiciones de subalternidad por una o varias discriminaciones anudadas, lo más difícil es, casi siempre, salir de la culpa individual (y reunirse con otras, para analizar la estructura de poder que afecta a todas); romper el silencio (y tomar la palabra, para que nadie represente el lugar propio); escapar de la invisibilidad (y llenar el espacio, para denunciar opresiones y exigir derechos). Y son exactamente estos tres pasos los que llevan a la autoorganización, partiendo de la casilla del malestar propio para llegar a la de la agencia activa y colectiva, la única capaz de detonar luchas y de arrancar derechos para todxs. ¿Qué significa organizarse para las personas que realizan servicios sexuales? ¿En qué se beneficia una sociedad en la que cualquier colectivo tiene derecho a sindicarse, independientemente de su actividad económica? ¿Cómo puede contribuir la autoorganización de las trabajadoras sexuales a la lucha contra la trata?

 

SESIÓN 4. Trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Definiciones, realidades, propuestas

Introducen: Martina Kaplún (educadora social) y Nerea García (abogada feminista)

Horario de conferencia-debate: martes 10 de noviembre, 19h – 20:30 (quien no pueda asistir en directo podrá verla en diferido).

Suele ser habitual que las personas que abogan por los derechos de las trabajadoras sexuales argumenten que el trabajo sexual es algo muy diferente de la trata. […] La realidad es a la vez más compleja y más importante

En esta sesión partiremos de la definición de trata de seres humanos para analizar las diferencias y conexiones que tiene con otros fenómenos a escala mundial, como el tráfico de personas y la prostitución. Compartiremos datos de la situación de España, tanto a nivel legal como de la realidad de las mujeres, observada desde la intervención psico-socio-jurídica. El objetivo es poder generar una foto que nos facilite entender las necesidades en juego y construir propuestas, sin caer en mitos o estereotipos, y con un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género. ¿Los clientes distinguen entre personas en situación de trata y quienes realizan servicios sexuales por decisión propia? ¿Cómo funciona el sistema de identificación formal de suprevivientes de Trata de Seres Humanos y qué mejoras cabría plantear? ¿Cómo proteger, acompañar, reparar los daños sufridos por las víctimas de trata? ¿Qué medidas podrían ser más eficaces para combatir la trata?

 

SESIÓN 5. Atravesando fronteras. Migración y racismo en el trabajo sexual

Introducen: Ninfa (AFEMTRAS)

Horario de conferencia-debate: martes 17 de noviembre, 19h – 20:30 (quien no pueda asistir en directo podrá verla en diferido).

Un sistema en el que todo el mundo pudiera migrar, vivir y trabajar legalmente y con seguridad no sería un cambio enorme y radical; simplemente se tomaría en serio la realidad de que las personas ya están migrando y trabajando y que, en tanto sociedad, debemos priorizar su seguridad y sus derechos

El propósito de esta sesión sería mostrar el papel que juegan los regímenes de frontera y, en el Estado español, la ley de extranjería, a la hora de producir y reproducir unas relaciones de poder que subordinan a unas personas, las personas de origen extranjero, respecto de otras, las denominadas nacionales. Esta jerarquía determina de forma sangrante, en primer lugar, un acceso desigual a todo tipo de derechos entre las personas consideradas ciudadanas y las personas denominadas “sin “papeles”: derechos que van desde la libertad de movimiento hasta el derecho democrático al voto, pasando, por supuesto, por el acceso a renta, y el derecho a la salud o a la educación. Esta insoportable desigualdad acostumbra, además, a la sociedad a pensar a ciertas personas (personas racializadas en general) como las eternas “otras”, sean o no nacionales, hayan regularizado o no su situación de residencia. En otras palabras: los regímenes de frontera son una escuela institucional de racismo. ¿Cuál es la relación entre todas estas trabas a la libertad de movimiento y el trabajo sexual? ¿En qué situación se encuentra quienes realizan servicios sexuales y además no tienen papeles? ¿De qué formas se expresa el racismo en el ámbito laboral del trabajo sexual?

 

SESIÓN 6. Intersecciones y acuerdos feministas. Hacia una vida digna para todxs

Introducen: Marijose (Colectivo de Prostitutas de Sevilla) y María Barcons (Grupo Antígona)

Horario de conferencia-debate: martes 25 de noviembre, 19h – 20:30 (quien no pueda asistir en directo podrá verla en diferido).

Las políticas de la prostitución no deberían ser objeto de disputa entre mujeres, sino de colaboración. Tanto como lo queremos todas, las trabajadoras sexuales desean un futuro mejor, uno donde todo el mundo obtenga su ración justa de recursos y donde las supervivienies puedan tener acceso a la curación y a la justicia

Tener diferencias, incluso irreconciliables, es lo que hay. De hecho, no tenemos por qué estar de acuerdo en todo. Solo un pacto parece insoslayable en la lucha conjunta por demoler la relación de dominio patriarcal: que no solo su objetivo sino también, y muy principalmente, el propio camino hasta alcanzarlo, nos dote de las herramientas capaces de construir vidas mejores para las mujeres y para toda la sociedad. Tanto el trabajo del Grupo Antígona y su estudio de las ordenanzas sobre prostitución en diferentes municipios del Estado español, como, y sobre todo, la experiencia de las trabajadoras del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, aportan muchas claves en este sentido. Pistas para pensar de qué manera, desde posicionamientos y sensibilidades muy distintas respecto de la prostitución pero también, desde una perspectiva feminista común, sería más que posible sintonizar en cuestiones básicas. Y si algo ha venido demostrando históricamente el movimiento feminista, con sus contradicciones, corrientes, mareas altas y bajas, tensiones, encuentros, conflictos, rupturas y confluencias, es su capacidad de mutar y de crecer, de complejizarnos y de enriquecernos con las diferencias.

 

*Todas las citas en cursiva que encabezan las presentaciones han sido extraídas de la obra “Putas insolentes. La lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales”, escrita por Molly Smith y Juno Mac, de Traficantes de Sueños [ed. ingl.: Revolting Prostitutes. The Fight for Sex Workers Rights, Londres y Nueva York, Verso, 2018]

 

Si las prostitutas ganan, todas ganamos: así se organizan las trabajadoras sexuales frente a la crisis del covid-19

Ahora más que nunca, los derechos de las prostitutas son nuestros derechos.

 

Por Mirena Ossorno

29 de mayo de 2020

https://www.vice.com/es/article/ep4d3z/trabajadoras-sexuales-regularizacion-espana-coronavirus-confinamiento-crisis

 

Manifestación del Colectivo de Prostitutas de Sevilla. Imagen vía CPS

 

La noche del 13 de marzo tuve que coger un taxi desde Suanzes a Trafalgar para transportar el ordenador de la oficina a mi casa. Ya era oficial, nos habían metido el tripalium en nuestros hogares, de manera forzosa y sin vaselina. Para dar un servicio a la sociedad, supuestamente, o para salvar el capitalismo, seguramente. Porque aunque cobre por ello, el sueldo no lo gano escribiendo, lo gano atendiendo clientes consumistas, cabreados y también confinados para la web de unos grandes almacenes españoles.

Durante esos primeros días del confinamiento estaba leyendo Playing the whore de Melissa Gira Grant y una pregunta rondaba mi mente: si de normal las trabajadoras sexuales lo tienen difícil ¿Cómo se las van a arreglar con el estado de alarma? Kenia García, miembro del Colectivo de Prostitutas de Sevilla y portavoz de la campaña por la regularización de las personas migrantes en el Estado español nos lo explica:

“Después del 14 de marzo nuestra actividad cambió y pasamos a asistir a nuestras compañeras ante la situación de emergencia, tal y como están haciendo los diferentes colectivos en cada territorio. Nosotras lo estamos haciendo en Andalucía, las compañeras de Nómadas en Valencia, AFEMTRAS en Madrid y las Putas Libertarías del Raval y OTRAS en Barcelona. Cada una en su territorio intentamos ayudar a las compañeras que nos van contactando mediante redes de apoyo y asociaciones aliadas a las que vamos derivando los casos que nos van llegando”.

Básicamente, mientras la ciudadanía y el gobierno las juzga, las silencia, las castiga y las victimiza, estas mujeres se están uniendo y organizando para ayudarse entre ellas. Porque la crisis sanitaria ha magnificado sus problemas, dejándolas en la calle o encerradas en clubes acumulando deuda, sin dinero, sin papeles y sin leyes que las amparen: “Nosotras necesitamos que la sociedad nos reconozca, es una manera de superar el estigma, porque la marginalización es violencia […], debilita mucho a las mujeres para que se consideren a sí mismas sujetos activos de derecho”.

Al igual que ha sucedido con el resto de trabajos feminizados a lo largo de la historia, las prostitutas siguen estando en entredicho. Es absurdo tener que explicar en 2020 que el trabajo sexual es trabajo, cuando lo que deberíamos estar haciendo es replantearnos el trabajo en sí, implique sexo o no. Lucía Fernández, miembro y portavoz del CPS, es tajante con el tema: “Claro que es un trabajo, es una actividad económica reconocida por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea desde el 2004. Si puede ser una actividad económica puede ser un trabajo. Podemos discutir si trabajo por cuenta propia o ajena o constituido en cooperativas, pero lo que no vamos a negociar es una cuestión de derechos y dignidad; que nos nieguen nuestro estatus de trabajadora. Ese estatus es lo que te da luego pie a poder formar parte de la sociedad. Vivimos así, te guste o no”.

Y añade: “No nos podemos olvidar que para que España recibiese el rescate bancario en la crisis de 2008 a las putas nos metieron en el PIB. Está todo el mundo comiendo pan de prostituta y cuando necesitamos que nos rescaten no nos dan nada”. Por ello, llama la atención esa actitud incoherente de “para ellas, pero sin ellas” que mantienen tanto partidos políticos como algunas organizaciones feministas, sustentándose en datos y estadísticas más que cuestionables y ofreciendo planes de ayuda de doble filo e inaccesibles para la mayoría.

Porque no es que el gobierno de Pedro Sánchez no esté haciendo nada. El Ministerio de Igualdad ha ampliado el Plan de Contingencia contra la violencia de género durante el confinamiento para reforzar la protección de las mujeres víctimas de explotación sexual, de trata con fines de explotación sexual y de las mujeres en contexto de prostitución —que no es lo mismo que mujeres que ejercen la prostitución. Lo que viene a significar que solo te ayudan si pasas su examen y te pueden considerar víctima. Como bien apunta Kenia:

“La situación en la que nos encontramos ahora ha evidenciado aún más la necesidad urgente de que este oficio sea reconocido como trabajo para que podamos hacer frente a todos los abusos que hemos sufrido desde que empezó el estado de alarma. Más que nunca el gobierno tendría que tener la voluntad de sentarse con nosotras y diseñar unas políticas o unas leyes que nos protejan realmente”.

Siendo conscientes del poco margen de maniobra que deja nuestro presente en cuestiones económicas y laborales, desde su experiencia personal, tanto Kenia como el resto de compañeras del CPS pronostican un aumento de mujeres ejerciendo: “La prostitución que se ejerce por voluntad propia no deja de ser consecuencia de la situación en la que se encuentran las mujeres —especialmente las migrantes o de clases desfavorecidas— en nuestra sociedad. Nosotras vemos que muchas de las compañeras provienen de sectores precarizados como la hostelería, el trabajo de cuidados o la limpieza, trabajos de por sí mal pagados. Además, muchas son también madres solteras, con hijos aquí y en sus países de origen, o incluso a toda su familia a cargo, por lo que la prostitución es una alternativa, una opción más para sobrevivir”.

Al inicio del estado de alarma nos tuvimos que centrar en ayudar a sanitarios y contagiados. Hemos obedecido, cada uno hemos hecho lo que hemos podido. Pero tras dos meses de confinamiento ya va siendo hora de dejar los aplausos y enfrentarse a la realidad. Si el salario medio no da para pagar el alquiler de una vivienda ¿cómo se supone que vamos a trabajar desde casa? Se nos llena la boca alabando el servicio de los llamados esenciales, pero nada cambia. Mientras los precarizados damos las gracias por mantener el puesto, los que precarizan están cogiendo la cacerola por el mango, exigiendo la permanencia de un sistema que se tambalea.

Dejemos de polarizar el debate desde los feminismos, de calificar los trabajos como buenos o malos y contribuyamos a la mejora de sus condiciones. De camino, podemos donar dinero a campañas como la recaudación de fondos auspiciada por AFEMTRAS, Aprosex, (N).O.M.A.D.A.S. y el sindicato OTRAS. Eso es el pan de hoy. Pero para el hambre de mañana vamos a tener que pedir al gobierno un modelo a la neozelandesa, que escuche, cuide y proteja a nuestras compañeras. Ahora más que nunca, los derechos de las prostitutas son nuestros derechos.

@mirenaossorno

 

La pandemia deja abandonadas a su suerte a las prostitutas en España

9 de mayo de 2020

https://www.swissinfo.ch/spa/la-pandemia-deja-abandonadas-a-su-suerte-a-las-prostitutas-en-espa%C3%B1a/45748740

 

Evelyn Rochel posa con mascarilla en una calle de Chozas de Canales, un pueblo a 60 km de Madrid, el 22 de abril de 2020
(afp_tickers)

 

Evelyn, Alenca y Beyoncé se prostituían en un club, en un apartamento y en la calle en España cuando la epidemia del coronavirus agravó todavía más la precariedad de un colectivo laboral desamparado por la ley española.

“Los dueños de todos los clubes en España, los que han podido, han echado a las chicas a la calle” desde el inicio del confinamiento a mediados de marzo, dice con amargura Evelyn Rochel, una colombiana de 35 años, la única entrevistada que da su nombre real.

En España, la prostitución está en un vacío legal, ni prohibida ni permitida. Aun así, cuenta con numerosos burdeles, donde se prostituyen extranjeras, a menudo bajo presión de redes criminales.

Alojada en un club de alterne de Madrid, Evelyn pagaba 2.100 euros al mes para poder trabajar allí como prostituta, explica.

“El argumento de la patronal es que pagábamos esos 2.100 euros por la habitación, dicen que es como un alquiler. Esto es mentira, es el derecho a trabajar lo que pago yo” habitualmente, protesta.

El local contaba con 15 mujeres, en su mayoría suramericanas, explica Evelyn. Casi todas marcharon. Las que procedían de Rumanía volvieron a su país.

A ella no la echaron a la calle, pero denuncia que la dejaron quedarse como “un favor humanitario, no como empleada de un local que se merece un sitio donde vivir”.

Aunque suela terminar sus frases con “mi amor”, Evelyn es una militante aguerrida. El año pasado consiguió que la justicia reconociera que mantenía “una relación laboral” con uno de los burdeles más conocidos de la región.

Es miembro de la organización de trabajadoras sexuales Otras, un sindicato nacido en 2018 pero no reconocido en este país, cuyo gobierno de izquierdas defiende la abolición de la prostitución.

Evelyn denuncia la “alucinante” paradoja: “los dueños de los clubes grandes pueden hacer legalmente un ERTE (plan de suspensión de empleo temporal) a las camareras, a las limpiadoras, a todas las que tienen un contrato; y echan a la calle a las prostitutas”.

Y ellas “no pueden acogerse a ningún tipo de ayuda por no estar reconocidas como trabajadoras”, insiste.

– Servicios clandestinos o por webcam –

Durante el confinamiento, con los locales cerrados y la movilidad restringida, “las chicas que pueden trabajar con anuncios en páginas de internet lo están haciendo de forma clandestina” en su habitación o la del cliente, bajo riesgo de contagiarse, explica Evelyn. Ella misma se plantea hacerlo así, dado que tiene “una persona a cargo”.

En el caso de Alenca, llegada en octubre huyendo de la violencia contra las transexuales en México, no le quedó otra que trabajar por webcam.

En abril no pudo pagar el alquiler por primera vez desde su llegada y la agencia inmobiliaria amenazó con desahuciarla. Recibió entonces apoyo jurídico de Otras y una ayuda alimentaria.

En esa casa en Madrid había empezado a recibir clientes cuando estalló la pandemia. Ahora debe hacerlo por videollamada, aunque no antes de maquillarse cuidadosamente y ponerse una peluca.

“A mí no me gusta, porque me siento muy expuesta (…) Hay personas que pueden grabar estas sesiones y yo no quisiera que esto pudiera salir, porque aspiro a cambiar de vida”, explica.

– No somos reconocidas “como putas siquiera” –

Beyoncé, una transexual ecuatoriana de 34 años, trabaja habitualmente en una calle de la zona industrial de Villaverde, un epicentro de la prostitución en Madrid. Allí atiende directamente en sus coches a los clientes que se paran.

“Paré de trabajar el viernes (13 de marzo) antes del confinamiento. Nos quedamos allí las que nos vimos un poco obligadas a salir para pagar la comida, los gastos. Pero unas tres o cuatro semanas antes, casi ya no había clientes”, afirma.

“Somos reconocidas como víctimas, pero no como trabajadoras, ni como putas siquiera” en España, protesta esta militante de la asociación feminista de trabajadoras sexuales Afemtras.

Incluso antes de la epidemia, desde esta organización reclamaban la instalación en esa zona industrial de un local para las trabajadoras que incluyera baños, duchas y papeleras.

Cuando pueda volver a la calle, Beyoncé asegura que tomará medidas de precaución contra el virus. “Aunque todavía no sé de qué manera lo haré”, reconoce.

 

El trabajo sexual en tiempos de pandemia

Nos cuesta más atender a aquellas que se han quedado colgadas en los márgenes del sistema, por eso poco o nada se ha dicho sobre las trabajadoras sexuales, que a la fuerza han desarrollado estrategias de resistencia y lucha de las que podríamos extraer muchas lecciones.

 

Por ROMMY ARCE

INTEGRANTE DE ANTICAPITALISTAS

2 de abril de 2020

https://www.elsaltodiario.com/opinion/trabajo-sexual-pandemia-coronavirus

 

Interior del Club Flowers, en Las Rozas (Madrid). Imagen de salaflowers.es

 

En estos días nos hemos dado de bruces con las consecuencias del conflicto capital-vida, obligadas a reparar en las precarias existencias de las que ponen el cuerpo para sostener la vida ahora que estamos reducidas a atender solo lo esencial, en un tiempo extraño propio de un convaleciente. Atendemos a la función imprescindible que cumplen las sanitarias, las trabajadoras del hogar, las limpiadoras de los hospitales o las cajeras que están en primera línea garantizando que no nos falte el café por la mañana.

Nos cuesta más atender a aquellas que se han quedado colgadas en los márgenes del sistema, por eso poco o nada se ha dicho sobre las trabajadoras sexuales, ellas también ponen el cuerpo a diario en una exposición constante a riesgos específicos que hoy son más evidentes. La estigmatización social y la desprotección legal son una carga pesada que pesa el doble en un contexto de confinamiento.

Estas mujeres que, a la fuerza, han desarrollado estrategias de resistencia y lucha de las que podríamos extraer muchas lecciones. Con vidas  en la cuerda floja, han aprendido que la emancipación de las trabajadoras será obra de las trabajadoras mismas como decía Marx, por eso desde hace ya muchos años están organizadas y en pie de guerra contra un Estado que las condena a la exclusión. Han aprendido que en colectivo se resiste mejor al estigma y que ese ejercicio de juntarse es bonito. En esta coyuntura de crisis sanitaria, han sido capaces de reaccionar y, al igual que otros colectivos vulnerables, han abierto cajas de resistencia para dar respuesta a la emergencia. Una respuesta desde abajo, una respuesta que no espera a un Estado que las ignora.

Recientemente el Colectivo de Prostitutas de Sevilla —así como el comunicado firmado por el Sindicato OTRAS, Afemtras y la Liga Feminista Proderechos— denunciaba el cierre de los clubes de alterne y las condiciones leoninas que estos clubes han impuesto a las mujeres que tienen su lugar de trabajo como vivienda habitual.

La industria del sexo organizada en una patronal cerró los clubes por potestad gubernativa, pero ese cierre de los locales implicaba echar a cientos de mujeres a la calle, en algunos casos se pudo negociar con los propietarios la permanencia pero con unos costes muy altos para las trabajadoras. En otras ocasiones, de forma inhumana y poniendo en riesgo la salud de las trabajadoras se las echó a la calle sin contemplaciones.


Las mujeres que han podido negociar quedarse en su lugar de trabajo sin ejercer están contrayendo una deuda que va a redundar en una mayor explotación, pero a estos clubes no ha llegado la Inspección de Trabajo


Las mujeres que han podido negociar quedarse en su lugar de trabajo sin ejercer están contrayendo una deuda a futuro que va a redundar en una mayor explotación. Por supuesto, a estos clubes no ha llegado la Inspección de Trabajo para atender al riesgo grave de contagio al que se expone a las mujeres, tampoco ninguna autoridad sanitaria para inspeccionar la actividad de los establecimientos. Estos locales cuentan con licencia de hospedaje en su gran mayoría pero no se ejerce sobre ellos ningún control.

Las mujeres arrojadas de los clubes se ven de la noche a la mañana en una situación de calle sobrevenida para la que ni el Ayuntamiento de Madrid ni la CAM han habilitado recursos. En el pabellón del Ifema y otros recursos asistenciales se rechaza a las mujeres trans sistemáticamente como han podido corroborar los colectivos gracias a la denuncia de algunas mujeres.

A un porcentaje altísimo de estas trabajadoras las atraviesa como una condena la maldita Ley de Extranjería, esa norma genocida y xenófoba que niega el derecho de ciudadanía a tantas y tantas migrantes que, como ellas, están condenadas a la economía sumergida y a vivir en la clandestinidad. Sin papeles, están a merced de los dueños de los clubes de alterne.

¿Por qué las trabajadoras sexuales no han sido tenidas en cuenta en las medidas de emergencia de este Gobierno progresista?

Estas trabajadoras, que son por derecho propio sujetos políticos, organizadas en sindicatos y colectivos, llevan años planteando demandas a los partidos políticos, sindicatos y a la sociedad en su conjunto, sin embargo sufren de forma sistemática la invisibilización cuando no directamente la persecución y hostigamiento. Basta recordar la batalla judicial contra el Sindicato OTRAS, a consecuencia de la denuncia interpuesta por la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres de la Plataforma 8 de Marzo de Sevilla.

La Audiencia Nacional falló a favor de la ilegalización, dando la razón a la Fiscalía y al Gobierno socialista con una sentencia que sentó un grave precedente negando el derecho de libertad sindical de estas trabajadoras al entender que no existe relación laboral en el ejercicio de su actividad. Al no reconocer la relación laboral, la sentencia negó a las trabajadoras un derecho fundamental ejercitable entre otros fines para conseguir la condición jurídica formal de trabajador. Una derivada más de la violencia institucional que soporta el colectivo y que hoy se demuestra hasta qué punto pone en riesgo la vida de estas trabajadoras.


Negar a las trabajadoras sexuales su condición de trabajadoras así como el ejercicio de libertad sindical es despojarlas de su condición de ciudadanas


Sin un reconocimiento legal, ha sido y es más difícil para las mujeres organizadas defenderse frente a las arbitrariedades de una patronal que demuestra, incluso en el contexto de una crisis sanitaria, ser aún más despiadada y miserable. El estigma que soportan hace que no sean creíbles socialmente y sus testimonios no sean tenidos en cuenta, lo cual opera siempre como una garantía de impunidad para los dueños de los clubes y los clientes. Las trabajadoras sexuales nunca van a estar seguras hasta que no se deje de elaborar leyes para castigarlas, esa violencia institucional se ha encarnado a lo largo de estos años en las ordenanzas cívicas o en la criminal Ley Mordaza que solo han tenido como consecuencia una mayor criminalización de este colectivo.

En una sociedad donde la principal vía de integración social es el trabajo, negar a las trabajadoras sexuales su condición de trabajadoras así como el ejercicio de libertad sindical es despojarlas de su condición de ciudadanas condenándolas a la invisibilidad, la exclusión y la marginación social.

El paquete de medidas del Gobierno para afrontar la crisis, por descontado insuficiente, tampoco aborda la situación de vulnerabilidad de este sector ya que la falta de reconocimiento de derechos las deja fuera de los sistemas de protección de riesgos y transferencias de rentas de los que disfrutan otras trabajadoras. Para ellas no hay ERTE que valgan ni pueden acudir a los servicios sociales porque las coloca en riesgo. La clandestinidad de su trabajo las obliga a perder entre un 10 y un 20% de sus ingresos que derivan a terceros para acceder a prestaciones básicas como alquilar una vivienda o comprarse un vehículo, el problema es siempre el mismo, no pueden justificar sus ingresos.

Para ellas es necesario adoptar medidas específicas que pasan prioritariamente por  el reconocimiento de su actividad como un trabajo con los derechos aparejados: acceso al desempleo, bajas por enfermedad, jubilación, etc como cualquier otro trabajador. Para paliar la emergencia, destinar alojamientos con carácter inmediato para todas las mujeres que se han quedado en situación de calle, con especial atención a las mujeres trans para quienes no hay recursos específicos ni en la ciudad de Madrid ni en la Comunidad y no podemos olvidar la regulación inmediata de las mujeres sin papeles, doblemente desprotegidas. Desde los colectivos de trabajadoras sexuales están apoyando el establecimiento de una renta básica universal e incondicional para paliar de forma inmediata la ausencia de ingresos y evitar que sigan contrayendo deudas.

Las feministas debemos luchar contra la invisibilización de las trabajadoras sexuales en tiempos de pandemia y cuando salgamos de la cuarentena, cuando la primavera estalle y retomemos poco a poco nuestras vidas, ellas seguirán soportando enormes niveles de opresión en condiciones mucho peores porque la crisis las habrá dejado con deudas, sin casa o con la amenaza de perder a sus hijos si se han atrevido a recurrir a los servicios sociales.

Desde la sororidad feminista que debe guiarnos es una tarea impostergable romper con las murallas de la estigmatización social de las “putas“ porque esas murallas dividen a las mujeres y son funcionales al sistema.

 

11 de marzo: Debate en la Universidad de Jaén. “Sin censura y libertad de expresión para la investigación universitaria; las trabajadoras sexuales y el Trabajo Social en el ámbito de la prostitución”

Haz clic para acceder a Sin%20censura%20cartel.pdf

 

Pregúntale a una puta

 

El pasado 17 de diciembre, Día Internacional para eliminar la violencia contra las personas que ejercen trabajo sexual, decidimos organizar en Madrid el encuentro feminista Pregúntale a una puta.

 

MARISA PÉREZ COLINA

@ALFANHUISA

LIGA FEMINISTA PRO DERECHOS

27 de diciembre de 2019

https://www.elsaltodiario.com/trabajo-sexual/preguntale-a-una-puta-

 

Charla con motivo del Día Internacional para Eliminar la Violencia contra las Personas que Ejercen el Trabajo Sexual.

 

En las líneas que siguen nos gustaría compartir algunas de las cuestiones surgidas en el encuentro Pregúntale a una puta, empezando por una breve genealogía del joven espacio desde el que este se organizó, un colectivo que estrenó nombre, precisamente, con dicha convocatoria: la Liga feminista pro derechos (La Liga).

LA LIGA FEMINISTA PRO DERECHOS

Esta inciciativa surgió en Madrid, en octubre de 2018, con el propósito de interpelar a la sociedad en general, y al movimiento feminista en particular, para pedir la retirada de la demanda judicial interpuesta contra el Sindicato OTRAS. Con esta intención, publicamos un manifiesto, Nunca sin nosotras, con el que logramos recoger más de 3000 firmas en un tiempo récord. Esto nos animó a seguir reuniéndonos con regularidad.

Nuestras primeras citas colectivas tuvieron lugar en el CSO La Ingobernable, al que tanto debemos (nosotrxs y cientos de otras iniciativas autoorganizadas) y añoramos. En estas reuniones acordamos apuntar a dos objetivos principales. Por un lado nos parecía fundamental hacernos capaces de generar un espacio de confianza, discusión y cruce entre feministas con muy diferentes sensibilidades respecto a la cuestión de la prostitución. Por otro, decidimos que era así mismo importante tanto responder a nuevas iniciativas de discriminación hacia las personas dedicadas a la prostitución, como recolocar en la arena pública la prioridad feminista de defender los derechos y condiciones materiales de vida de todas las mujeres.

En relación a lo primero, nos vimos tristemente obligadas a lanzar un nuevo manifiesto, Por el derecho a debatir en la universidad y en todas partes, a fin de evitar la cancelación de unas “Jornadas sobre trabajo sexual” en La Universidad de la Coruña. Respecto a lo segundo, estamos actualmente ocupadas y encantadas con la organización de unas jornadas públicas sobre trabajo sexual, que se presentarán próximamente.

En este andar tramando juntxs se ha ido componiendo un hogar político diverso (putas remuneradas y no remuneradas, personas con y sin papeles, jóvenes y talluditas, bellxs estándar y bellxs sin estandarizar…), que se reconoce colectivamente en el feminismo, pero en un feminismo abierto, inclusivo, interseccional. Y así fue cómo urdimos el conversatorio del #17D, cuyas reflexiones siguen aún bullendo en nuestras cabezas.

PREGÚNTALE A UNA PUTA

Recogemos tan solo algunas de las preguntas y respuestas. En el acto nos acompañaron mujeres dedicadas a la prostitución en locales de alterne, en la calle y en pisos (de forma independiente u autoorganizada de forma cooperativa), algunas de ellas miembros del sindicato OTRAS, de AFEMTRAS (coorganizadora del encuentro), y/o de La Liga.

DE LAS VIOLENCIAS SUFRIDAS EN EL DESEMPEÑO DE LA PROSTITUCIÓN

Se destacó, sobre todo, la violencia institucional. Esto es, la maraña de leyes (desde la Ley Mordaza a la Ley de extranjería, pasando por las múltiples ordenanzas municipales) que hacen que cuando trabajas, sobre todo si lo haces en la calle, te veas sometida a un continuo acoso policial: amenazas, abusos de poder y asfixia económica vía imposición de multas.

Otra violencia bien afilada y que hiere en cada aspecto de la vida es el estigma: un estigma que puede llevarte a ocultar tu fuente de ingresos al entorno más próximo y querido (amigxs, familiares, hijxs), que te fuerza a invisibilizarte y que, en consecuencia, también dificulta tu capacidad de luchar por tus derechos, tu politización.

El rechazo, desprecio y ataque desde el entorno feminista se reveló, así mismo, como una de las violencias que duelen más hondo, por lo difícil de entender y encajar cuando de un movimiento que lucha por mejorar la vida de las mujeres (y, en ese camino, de la sociedad toda) cabía esperarse todo lo contrario, es decir, alianza y apoyo.

DE LO MEJOR DEL TRABAJO DE PROSTITUCIÓN

Enseñanzas, descubrimientos insospechados, aprendizajes y ventajas de los que nunca se habla.

Para empezar, la experiencia unánimemente compartida de sentirse más valoradas, por fin valoradxs en muchos casos, en un curro remunerado. Y no estamos hablando solo de dinero, aunque, por supuesto, el dinero siempre cuenta.

Por otro lado, el desempeño de un trabajo que se realiza con bastante libertad y pocas rutinas siembra todo un campo de conocimiento sobre lo que las relaciones sociales habitualmente ocultan. Hallazgos desvelados por la intimidad con la gente y sus historias. Ensanchamientos de la comprensión, la empatía y las generosidades, que llevan incluso a reconciliarse con los hombres: de los esperados seres repugnantes, los clientes se convierten en personas de carne y hueso, con sus miserias, necesidades y ternuras, en una relación en la que la prostituta es la parte empoderada. “La puta diosa”.

Una puta diosa que disfruta así mismo de la oportunidad de redefinir el deseo y sus múltiples hilos, que desmadeja límites sexuales, que amplía su capacidad de entender los ajenos y desarrolla más y mejores herramientas (seguridad, saber) para pedir, ofrecer y acordar en todas las relaciones afectivas y sexuales, también en el afuera del ámbito retribuido.

DE LAS CLIENTAS

Como ante cualquier otra demanda de servicio, como puta decides a quién se lo ofreces y a quién no. En este sentido, hay prostitutas que trabajan con mujeres, algunas incluso exclusivamente con mujeres, y otras que no.

En general, las mujeres son un porcentaje muy menor entre lxs usuarixs de servivios sexuales, en comparación con los hombres. Una demanda bastante más extendida es la de las parejas heterosexuales.

DEL RACISMO

Como en cualquier otro sector laboral, en los servicios de prostitución pueden darse (y de hecho, se dan) comportamientos racistas (comentarios, selecciones decantadas por prejuicios racistas, etc.). Pero lo más sorprendente sea quizá descubrir que una actitud muy extendida y que a primera vista cabría calificar como racista es, en realidad, un efecto del racismo institucional. Así pues, muchos de los clientes que expresan su preferencia por ser atendidos por “españolas” no lo hacen tanto por una sexualidad atravesada de sentimientos patrios, sino más bien porque creen que, Ley de extranjería mediante, las prostitutas “nacionales” tienen más posibilidades de haber elegido más libremente su trabajo que personas extranjeras sin papeles, cuyo estatus jurídico limita radicalmente sus opciones en el mundo laboral.

DE LAS HERRAMIENTAS FRENTE AL ESTIGMA

De cara a pensar como difuminar la frontera patriarcal entre putas y no putas, recogemos esta respuesta: “Recuerda la primera vez que te llamaron puta y todo lo que has hecho desde entonces para alejarte de esa palabra”.

Una idea vivida como especialmente peligrosa es la que define el trabajo de prostitución como una violación pagada. Pensar y decir esto, que es lo que hace alguna corriente del feminismo, es algo muy grave y nocivo para las personas que ejercen la prostitución porque no permite denunciar las verdaderas violaciones.

Para luchar contra el estigma da mucho calor y protección poder contar al entorno propio lo que una hace. Así, si una tarda en regresar a casa, por ejemplo, las personas cercanas tendrán la posibilidad de reaccionar más rápido: al fin y al cabo, el trabajo sexual en un contexto de violencia institucional es una profesión de riesgo.

DE LAS HERRAMIENTAS DE LUCHA EN GENERAL

Por encima de todo, la autoorganización. Tomar la palabra y exigir que esa palabra sea tomada en cuenta en cualquier ámbito en el que se hable, discuta o legisle sobre prostitución y/o sobre trabajo sexual en sentido amplio.

Tejer alianzas: dado que el estigma condena a muchas prostitutxs y trabajadorxs sexuales a no poder dar la cara, resulta vital componer complicidades con otrxs, crear, sostener y consolidar espacios mixtos de apoyo y de lucha por los derechos sociales, laborales y económicos de las personas dedicadas al trabajo sexual.

Agrietar las fronteras que el patriarcado levanta entre las mujeres (las buenas, las malas…) y entre las personas (identidades sexuales y de género reconocidas y discriminadas, prácticas sexuales consagradas y perseguidas, personas racializadas y blancas, con y sin papeles, etc.). Seguir construyendo un feminismo que ponga las condiciones materiales y simbólicas de vida en el centro, pero de las vidas de todxs porque todas, todas, todas las vidas valen lo mismo.

DE LAS PRINCIPALES REIVINDICACIONES

Las principales exigencias giran en torno a las demandas de derechos: derechos laborales, humanos, de ciudadanía. La posibilidad de autoorganizarse se presenta como crucial en un país en el que la patronal del trabajo sexual sí existe, pero donde se niega el derecho de sindicación a las putas.

Destruir el estigma entre todxs (desde el feminismo, la escuela, etc.) es otra de las demandas fundamentales. “Dejar de sentirse una mala mujer”, “no avergonzarse hasta cuando se está en el médico”.

¿Seremos capaces de borrar algún día esa línea dibujada por el patriarcado para disfrazarnos de buenas o malas, de honestas o deshonestas, esa frontera que nos divide y debilita?

 

Violencia, estigma y multas: los problemas que las prostitutas quieren solucionar

 

·         Para el Día para Eliminar la Violencia contra las Personas que ejercen el Trabajo Sexual se organizó el coloquio ‘Pregúntale a una puta’, con ellas como protagonistas

 

·         “Me aterroriza que mis compañeras sean perseguidas y tengamos que escondernos. Para mí la violencia física e institucional están al mismo nivel”, señala una de ellas

 

María F. Sánchez

27 de diciembre de 2019 

Violencia, estigma y multas: los problemas que las prostitutas quieren solucionar

Manifestación de prostitutas en Madrid en 2011 convocada por el colectivo Hetaira./ Efe

 

En nuestro país no existen registros oficiales sobre cuántas prostitutas han sido asesinadas en 2019. No figuran así en las estadísticas de víctimas de la violencia de género del Ministerio de Sanidad. En el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra las Personas que ejercen el Trabajo Sexual, el pasado 17 de diciembre, se organizó un coloquio para escucharlas a ellas, mujeres que ofrecen sexo en la calle, en un burdel o a domicilio. Bajo el título ‘Pregúntale a una puta’ el público pudo charlar con ellas sobre la violencia que sufren, pero en este diálogo inusual también hubo espacio para reflexionar sobre la prostitución y realizar varias reivindicaciones.

La violencia adopta múltiples formas para quienes se dedican a vender sexo. Puede venir “de la gente que pasa, de los vecinos que nos gritan, de los clientes o de la Policía, que nos están multando un día sí y otro también”, explicó Ninfa, miembro de la Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales (Afemtras). Eso es lo que ocurre cuando “se vulneran los derechos de los colectivos”, opina esta mujer trans, que lleva ejerciendo la prostitución más de 15 años en las calles de un polígono de Villaverde (Madrid).

Mientras el debate sobre la prostitución, de momento alegal en España, sigue sin traducirse en ningún marco legal, denuncian “el acoso policial” y la indefensión a la que se ven sometidas. Varios colectivos de trabajadoras sexuales explican que habitualmente son castigadas con multas por “desobediencia a la autoridad” o la “exhibición obscena”, artículos contemplados en la controvertida ‘ley Mordaza’.

“En la prostitución hay violencia en todo los niveles, pero la que más me preocupa es la institucional”, indicó Evelyn Rochel, del Sindicato OTRAS, quien consiguió en febrero que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) le reconociera una relación laboral en el Flower’s, uno de los mayores burdeles de la región. “Me aterroriza que mis compañeras sean perseguidas y tengamos que escondernos. Para mí la violencia física e institucional están al mismo nivel”, indicó a las personas que acudieron a esta charla en la Plaza de los Comunes (Madrid), organizada por Afemtras y el colectivo Liga Feminista Pro Derechos.

Las prostitutas que acudieron a la charla procedían de realidades distintas. Además deNinfa y Evelyn, estuvieron presentes Beyoncé y Asumpta, quienes trabajan en la calle y pertenecen al colectivo Afemtras. Belén Ledesma, delegada territorial de OTRAS en Valencia, explicó que después de haber sido explotada en pisos regentados por madamas decidió aliarse con otras compañeras y ahora trabaja por cuenta propia en su casa. Al hablar de violencias ella prefiere poner el acento en “el estigma puta”, esa “señalización” de personas que están “en los márgenes, pero sobre todo es una competencia intragénero femenina, entre las mujeres que quedan dentro de la sociedad y las malas mujeres que quedan fuera”.

En esa misma línea se manifestó Laura Lux, que no pertenece a ningún colectivo y trabaja como ‘escort’. Explicó sentirse “más realizada que en cualquiera de los otros trabajos que ha podido tener” mientras cubría su rostro con una máscara. Todavía, se disculpa, no le es fácil mostrar su cara en público. Ella explicó no haber sufrido ese tipo de violencia u hostigamiento policial, pero sí haber enfrentado “estigma” o “paternalismo”. “Tengo que justificarme porque se supone que tendría que estar muerta de hambre o muy tirada por hacer algo así”, se manifestó sobre la incomprensión que reciben quienes eligen dedicarse al sexo. Por su parte, Belén, delegada territorial de OTRAS en Madrid y también trabajadora por cuenta propia, lamentó haber recibido “las mayores violencias verbales” por parte del entorno feminista.

¿Qué quieren las prostitutas?

España es uno de los estados del mundo con más prostitución. Según algunos estudios podría ser el tercer país, detrás de Tailandia y Puerto Rico. Parte del feminismo apuesta por la abolición –el PSOE de Pedro Sánchez también se decanta por esta postura– porque considera que prostitución y trata están completamente ligadas y son incompatibles con el objetivo de conseguir una sociedad igualitaria. Otras organizaciones defienden modelos regulacionistas como el de Nueva Zelanda para garantizar derechos laborales y humanos a las mujeres que ejercen la prostitución o el trabajo sexual.

Mientras tanto, miles de trabajadoras siguen en la calle bajo la indefensión de carecer de ningún marco legal que las proteja. Ante la pregunta: ¿vosotras qué queréis? Las respuestas eran diversas, como eran diversos los recorridos de las mujeres que hablaban, aunque mayoritariamente se inclinaban a conseguir “derechos” o “garantías laborales”para poder tener seguridad tanto laboral como económica y huir de la exclusión.

La patronal de la prostitución existe, hubo un margen para que se asociaran y se organizaran, pero nunca llegó eso para las trabajadoras sexuales. Nos estamos asociando, ‘cooperativizando’ y hemos creado un sindicato para protegernos. Estamos luchando por una cuestión de derechos humanos y laborales”, explicó Ninfa, quien contó cómo empezó en la prostitución como única opción para poder pagarse los tratamientos hormonales como mujer trans y lleva ya dedicándose al sexo desde hace 15 años.

Otras mujeres, antes de definir con exactitud el modelo legal ideal, hacen sus peticiones urgentes. “Queremos derechos”, añade Evelyn, quien pide a los expertos y líderes políticos que sean ellos busquen la solución. Para Beyonce lo más urgente es “la despenalización del trabajo” porque al multarles tanto a ellas como a los clientes “se está penalizando a la trabajadora”, argumenta.

Desde otro punto de vista, la ‘escort’ Lucy Lux denuncia “los porcentajes abusivos” que pierde de su trabajo “si decide trabajar para terceros” y también la inseguridad: “Cuando voy a trabajar a un piso nadie sabe dónde estoy”. Más allá de las leyes, pide “una evolución de la mentalidad” para no sentir vergüenza por su trabajo y “empezar a hablar con menos hipocresía del trabajo sexual”.

También hubo referencias a la complejidad del mundo de la prostitución. La mayoría no había coincidido con víctimas de trata y se desvinculaban de este mundo que consideraban ajeno a su situación personal. Belén Ledesma denunciaba, por su parte, “esa reducción de la realidad” entre “una puta privilegiada o puta feliz” y “la eterna víctima”. “Como veis aquí hay un cuerpo muy complejo y todas compartimos el estigma ola vulneración de derechos. Hay ideologías neoliberales muy interesadas en la reducción del debate”, denunció ante los asistentes para pedir una escucha de todas las mujeres implicadas.

 

Demandas y Reivindicaciones Feministas sobre el Trabajo Sexual en España

 

Aliadas TransFeministas

25 de abril de 2019

https://aliadastransfeministas.wordpress.com/2019/04/25/demandas-y-reivindicaciones-feministas-sobre-el-trabajo-sexual-en-espana/

 

 

La situación actual de la prostitución en España resulta incongruente: Nos encontramos ante una actividad que no posee ningún tipo de reconocimiento legal ni de derechos, pero se contabiliza a la hora de calcular el PIB nacional como cualquier otro sector. A su vez, los y las trabajadoras sexuales somos perseguidas y acosadas a través de las ordenanzas municipales y de la Ley Mordaza (Ley Orgánica de protección de Seguridad Ciudadana). Somos un colectivo atravesado por todo tipo de discriminaciones e injusticias y, sin embargo, se nos ha mantenido al margen de toda consideración, participación y análisis. Sobre las putas se mantienen diversas atribuciones peyorativas y desvalorizantes que hasta hace poco se extendían a todas las mujeres. En ámbitos en los que las mujeres como grupo han batallado durante años para la consecución de los derechos, las putas continúan siendo discriminadas 1. Aún siendo el nuevo sujeto político de este país, ningún partido aborda en profundidad la cuestión del trabajo sexual en sus programas electorales ni de gobierno, ningún partido ha escuchado y tenido en cuenta nuestras reivindicaciones y necesidades. Deciden su posicionamiento sin contar con nosotras. Algunos pretenden una abolición y/o prohibición imposible que nos estigmatiza aún más, criminaliza nuestro entorno de trabajo y nos condena a la precariedad. Otros evitan posicionarse y hay quien pretende instrumentalizarnos. Todos estos posicionamientos tienen como resultado más beneficios para los empresarios mientras se nos siguen negando derechos básicos como trabajadoras.

Las trabajadoras sexuales, existimos, tenemos voz y demandamos derechos. NO estamos de acuerdo con el Modelo Regulacionista cuyos fines exclusivamente recaudatorios y de contención social, derivados de concepciones sexófobas, racistas y machistas perpetúan la discriminación y el estigma. Ejemplos de ello son el modelo Alemán u Holandés. Ciertos sectores del feminismo institucional y salvacionista identifican nuestras demandas con dichos modelos, con el objetivo de silenciarnos y mantener puestos y subvenciones a nuestra costa. Este tipo de regulación prima el “apartarnos” a lugares controlados, que gestionan empresarios que explotan a las trabajadoras, sobretodo a las migrantes en situación irregular. Lo que queremos y necesitamos es un modelo basado  en el reconocimiento de derechos y la plena participación en el diseño de las políticas que nos afectan. Sólo los derechos garantizarán que podamos defendernos de los abusos. A pesar del estigma, del abandono y de las políticas bienpensantes que nos violentan, tenemos capacidad de decisión y agencia, y somos las protagonistas de nuestras vidas. Reclamamos la despenalización completa del trabajo sexual, lo cual supone el acceso inmediato a los derechos fundamentales, y la derogación de todas las leyes y normativas que nos criminalizan. Exigimos que las políticas que se implementen sobre la prostitución se diseñen con nuestra participación y desde una perspectiva de derechos humanos y de reducción del daño. Para ello, es necesario tener en cuenta los siguientes puntos, que consideramos mínimos e imprescindibles, y que nos parecen debieran ser de consenso si realmente interesan nuestras vidas y nuestra dignidad.

El reconocimiento de derechos pasa necesariamente por la distinción entre prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

En un contexto político marcado por la utilización del debate de la prostitución dentro del feminismo, así como la utilización con fines electorales de asesinatos y casos de víctimas de trata, violencia de género y/o institucional, se tiende a eliminar la distinción entre prostitución y trata con el objetivo de silenciar e impedir la participación de aquellas personas que hemos decidido ejercer este trabajo. Incluso se ha llegado a difamar y comprometer la seguridad e intimidad de algunas de nosotras. Esta tergiversación forma parte del discurso que provoca un doble efecto negativo sobre las mujeres. Por un lado, no se llega a combatir la trata de manera real y no se protege a las víctimas de la misma. Por el otro, se criminaliza y se vulneran los derechos de quienes, independientemente de lo que nos haya llevado a ello, decidimos dedicarnos a la prostitución.

Es por ello que exigimos que cualquier intervención vaya acompañada de un marco legal que no confunda trata y prostitución y que sea capaz de dar respuestas reales a las diferentes situaciones de las personas que ejercen el trabajo sexual . Dentro de este marco legal entendemos que deben existir medidas específicas sobre prostitución y medidas específicas para combatir la trata. Las administraciones públicas necesariamente deben tener en cuenta la diferencia a la hora de intervenir, ya que las respuestas a cada situación no son en absoluto las mismas.

Medidas sobre trabajo sexual

 Alternativas laborales reales y no precarizadas ni feminizadas para las mujeres que quieren abandonar la prostitución. El acceso a las mismas no debe implicar el visibilizarse como prostituta, a fin de evitar los efectos del estigma a nivel laboral, social y personal.

– Necesitamos cursos de formación becados y de calidad, que permitan un progreso social y económico y que no condenen a las mujeres a empleos precarios, feminizados, donde van a ser explotadas y empobrecidas. Proponemos rescatar el perfil de Mediadora Social y de Salud que durante un tiempo se implementó en Andalucía, donde las ex prostitutas realizaban la intervención social en los contextos de trabajo de sus compañeras, y que posteriormente  fue tomada por organizaciones institucionales de corte abolicionista.

– Garantizar el efectivo empadronamiento y el acceso al sistema de salud de las migrantes, porque este es un derecho universal, al margen de que su situación administrativa esté o no regularizada. Establecer mecanismos que posibiliten el efectivo empadronamiento de las personas migrantes trabajadoras sexuales que residen en nuestro país.  Garantizar el acceso al sistema sanitario público de todas las personas migrantes, independientemente a su situación administrativa, en todo el estado español y con todas las garantías y derechos.

– Cese de las ordenanzas municipales que multan a prostitutas y/o clientes, y de la Ley Mordaza.Ésta suele implementarse para multar allí donde no hay ordenanza municipal. Estas prácticas criminalizan y empobrecen más a las mujeres y las condena a mayor vulnerabilidad (como ya lo ha demostrado en su reciente investigación el Grupo Antígona de la UAB*2) al tener que ir a lugares más aislados, con menos tiempo y capacidad de negociación, para evitar las multas. La criminalización y la precariedad a la que nos aboca, además, contribuye a que terminemos trabajando para terceros, ya sea en clubes o pisos, donde la explotación económica y laboral es mayor por carecer de derechos frente a los empresarios. En dicho orden, exigimos que se anulen todas las multas a trabajadoras sexuales no pagadas hasta hoy como acto de reparación.

– Sentar bases y criterios para que el debate sobre prostitución se produzca realmente, podamos escucharnos y llegar a acuerdos. Para ello, resulta necesario que se tengan en cuenta y respeten todas las voces y es imprescindible la participación activa de las prostitutas.

– Acceso a los servicios sociales: Las mujeres que ejercen la prostitución, especialmente si son madres, se enfrentan a una institución que, si no se asumen como víctimas dispuestas a ser salvadas, las estigmatiza, criminaliza y, les quita la custodia de sus hijes. Necesitamos poder acceder a los servicios sociales y sus recursos de forma segura, en pie de igualdad al resto de las personas con algún tipo de vulnerabilidad social. Necesitamos que las y los trabajadores sean sensibles frente al estigma que sufrimos, no que nos juzguen en base a una determinada moral *3.

– Derechos y protecciones laborales para las personas que han escogido ejercer la prostitución.Carecer de derechos laborales dificulta, y a veces incluso impide, el acceso a derechos civiles y sociales, abocándonos a una situación de indefensión social y jurídica. Como ha demostrado la experiencia neozelandesa en sus ulteriores revisiones por entidades de derechos humanos, academia y magistratura, esta es la única vía para reducir la vulnerabilidad de nuestro colectivo y aumentar nuestra autonomía en el trabajo *4.

 Trabajo a terceros:  En espacios de trabajo a terceros, la ausencia de cualquier tipo de derecho se traduce en un poder ilimitado por parte del empresariado, con los consecuentes abusos que eso acarrea. Muchas prostitutas no tienen la posibilidad de trabajar de manera autónoma por diversas razones, ya sea por su situación irregular u otros motivos personales y de preferencia. Necesitamos medidas que nos permitan organizarnos en espacios autogestionados y derechos para protegernos de los abusos del sector patronal y empresarial en todas sus modalidades.

– El Trabajo Sexual (TS) es diverso al igual que las personas que se dedican a ello,  y no solamente comprende un tipo determinado de prostitución: TS callejero , TS online/telefónico, TS independiente, TS a terceros, TS indoor, TS outdoor, y TS audiovisual, así como el TS masculino. Necesitamos medidas específicas para cada sector, pactadas y negociadas con sus agentes protagonistas, según sus necesidades y demandas.

Medidas contra la trata

El situarnos en un marco legal que establezca de manera clara y real la distinción entre trata y prostitución permitirá articular medidas concretas contra este gravísimo delito. También es necesario distinguir trata de las redes de tráfico de personas. Éstas últimas se aprovechan de las políticas de fronteras de la Europa fortaleza para lucrarse a costa de las personas migrantes. Ni todas las mujeres extranjeras vienen a través de una red de tráfico ni todas las que vienen a través de una red de tráfico han sido tratadas, sino que deciden dentro de las escasas opciones laborales que les quedan, prefiriendo gastar sus ahorros para venir a Europa a ejercer la prostitución que quedarse en sus países a merced de la violencia, el hambre o la guerra.

Es urgente y necesario cambiar el enfoque que se da a la trata. Es decir, la trata debería dejar de ser un instrumento de control migratorio para, en cambio, darle prioridad a los derechos humanos de las víctimas. Con ello, apostamos por que la víctima pueda acceder a derechos y a una protección independientemente de si denuncia o no al tratante. Además de esto, son necesarias otras actuaciones como:

– Que se tengan en cuenta todas las modalidades de trata que existen. De acuerdo con el último informe del Consejo de Europa, España vulnera sistemáticamente los derechos de las víctimas de trata laboral, que no se detectan, encontrándose infra representada. Los datos que proporcionó el Gobierno para este mismo Informe muestran que la trata laboral en España tiene las mismas proporciones que la trata con fines de prostitución forzada.

– Cese de las redadas dirigidas a las migrantes en situación irregular que ejercen la prostitución. Son la mayoría y (a pesar de que para ciertos sectores feministas prohibicionistas todas son tratadas) se les aplica la ley de extranjería, sufriendo continuamente controles llevados a cabo por motivos de discriminación racial y de país de origen. Como la prostitución no tiene estatus legal, no pueden cumplir con las restricciones que impone la ley y, por lo tanto, se ven obligadas a permanecer en un círculo de clandestinidad del que no pueden salir, ni tampoco acceder a otros trabajos si así lo desearan. Si cabe la posibilidad de que sean víctimas de trata: ¿por qué son expulsadas en lugar de ser protegidas?

– Cese de deportaciones y órdenes de expulsión: apoyo real sin límite de tiempo con garantías sociales y jurídicas para que las víctimas puedan denunciar. Actualmente tienen 90 días para reflexionar, sin ningún tipo de atención. Si no denuncian (lo cual es muy probable debido al miedo y las amenazas de los tratantes a sus familias) son trasladadas a los CIEs.

– Garantizar el asilo político a las víctimas de trata: en los 10 últimos años sólo se han concedido 25 asilos para las víctimas de trata de todos los sectores (agricultura, servicio doméstico, textil, explotación sexual).

– Que se garantice la indemnización a las víctimas por parte del Estado. En la mayoría de los sistemas legales, incluido el español, se reconoce el derecho de las víctimas a reclamar ante la justicia una compensación por los daños materiales y morales sufridos. Sin embargo, en la práctica, persisten muchos obstáculos para que lleguen a obtener una reparación efectiva. En el caso de las víctimas de trata de personas las posibilidades reales de que lleguen a obtener una indemnización es muy baja *5.

– Cierre inmediato de los CIEs: El funcionamiento del sistema carcelario de  los CIES incide de manera diferente entre mujeres y hombres. Las mujeres son también usadas como mano de obra en estos centros de internamiento y pueden permanecer arrestadas durante un tiempo ilimitado si las necesidades de mantenimiento de estos centros así lo requieren.

– Modificación de la actual Ley de Extranjería. Esta ley es responsable de las situaciones de abuso que viven las prostitutas migrantes de países extracomunitarios. Es necesario tener en cuenta que una política migratoria restrictiva como la que tenemos favorece la proliferación y el recrudecimiento de las redes de trata y sus métodos. Las dificultades de acceso a una regularización documental por parte de las personas migrantes en España, también afecta a las trabajadoras sexuales migrantes limitando sus opciones y poniendo obstáculos a sus proyectos migratorios.

Nuestras demandas no perjudican a nadie, no hay que elegir entre nuestros intereses y los de otro sector de la sociedad. Nos situamos de lleno en el feminismo, un feminismo que tiene en cuenta los diferentes ejes de opresión de las mujeres reales, y por tanto se ocupa también de fronteras y de horarios y de bajas por enfermedad. Consideramos que son compatibles con cualquier posición sobre lo que debería ocurrir con la prostitución en la sociedad futura a la que cada una aspiramos, son demandas para poner en marcha ahora mismo, en la sociedad y realidades que vivimos en el presente. El debate no consiste en decidir entre prostitución sí o no, la realidad es: trabajo sexual con derechos y protección, o trabajo sexual clandestino , con todas las consecuencias que eso conlleva.


*1 Palabras de Dolores Juliano
*2 “Las ordenanzas municipales: entre la regulación y la sanción de la prostitución en España”http://revistes.ub.edu/index.php/CriticaPenalPoder/article/view/26785
*3 Linda Porn “El hombre del saco”: https://www.pikaramagazine.com/2019/03/el-hombre-del-saco/ 
*4 United Nations Office on Drugs and Crime: “Global Report on Trafficking in Persons 2018”https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/2018/GLOTiP_2018_BOOK_web_small.pdf
*5 Informe “Valoración del Nuevo Marco Jurídico contra la Trata de Seres Humanos. Análisis de Casos Reales y Recomendaciones”, Proyecto ESPERANZA:  http://www.proyectoesperanza.org/materiales/Informe_Nuevo_Marco_Juridico_Documento.pdf

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COLECTIVOS FIRMANTES:

AFEMTRAS – Agrupación Feminista de Trabajadoras Sexuales

APROSEX – Asociación de Profesionales del Sexo

Colectivo Caye

CPS – Colectivo de Prostitutas de Sevilla

IAC-FAA Secció Sindical Treballadores Sexuals

Putes Llibertaries del Raval

Sindicato OTRAS

ADHESIONES DE COLECTIVOS

Acciónenred Andalucía

Acciónenred Madrid

APDHA – Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía

Asamblea de mujeres de Granada “Mariana Pineda”

Asamblea Transmaricabollo de Sol, Madrid

Asociación Genera

CAMPA (Colectivo de apoyo a mujeres presas de Aragón)

Colectivo #NuncaSinNosotras Zaragoza

C.A.T.S. – Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo

Fundación de Los Comunes

Mujeres Progresistas por la Diversidad en Granada

Nociones Comunes Zaragoza.

(N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo Sexual, Valencia

Synusia