Solidaridad con las movilizaciones de las Trabajadoras Sexuales en defensa de sus derechos

Por Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)

4 de septiembre de 2020

https://www.lahaine.org/est_espanol.php/solidaridad-con-las-movilizaciones-de-1

 

Nuestra solidaridad y apoyo a las movilizaciones protagonizadas por trabajadoras sexuales de Andalucía para reclamar soluciones y medidas que palien la terrible situación.


 

Las asociaciones abajo firmantes queremos mostrar nuestra solidaridad y apoyo a las movilizaciones protagonizadas por trabajadoras sexuales de Andalucía para reclamar soluciones y medidas que palien la terrible situación en la que viven.La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto de forma exponencial las debilidades y fracturas existentes en nuestra sociedad. Son muchos los colectivos a los que la pandemia ha sumido en la pobreza extrema. Es el caso de las personas, en su mayoría mujeres, que ejercen la prostitución. Se trata de un colectivo que parte de una situación de vulneración de derechos en nuestro país, condenado a la clandestinidad y la invisibilidad como consecuencia de la alegalidad, persecución, estigma social y/o por su estado de irregularidad documental.

La vulnerabilidad y negación de derechos de la mayoría de estas mujeres se ha acrecentado durante la pandemia dejándolas en la indigencia, sin poder cubrir necesidades tan básicas como la alimentación, el pago de suministros o un lugar para vivir, a merced de abusos e injusticias ante la imposibilidad de obtener ingresos para subsistir. Condiciones que se agravan para las que mantienen deudas que se acumulan con el paso del tiempo con arrendatarios de viviendas o con quienes las explotan.

Las medidas adoptadas por el Gobierno: 1) Plan de Contingencia ante la COVID-19 del Ministerio de Igualdad orientado a mujeres víctimas de trata y a “mujeres en contextos de prostitución en situación de vulnerabilidad” de abril de 2020 y 2) El RD 20/2020 de 29 de mayo que establece el Ingreso Mínimo Vital (IMV); no han llegado a la inmensa mayoría de estas mujeres, muchas de ellas con hijos e hijas a su cargo, tras seis meses del inicio de la pandemia. Medidas que dejan en los márgenes, a las que no pueden acogerse a ellas ya que su diseño no responde a su realidad y circunstancias. Es el caso del requisito de revelar que se ejerce la prostitución para acceder a estas ayudas, obviando las consecuencias y repercusiones que sobre ellas tiene el estigma de puta. Medidas que ni siquiera se han hecho efectivas para las que contaban con los requisitos para solicitarlas.

Concentración convocada en Sevilla en apoyo a las trabajadoras sexuales

El reciente cierre de los clubs de alterne, sin ayudas ni alternativas, no hace más que empeorar sus condiciones de existencia. Aunque puede ser una disposición oportuna por el estado actual de la pandemia, deja a estas mujeres en la estacada al no ir acompañada de ninguna medida de protección para quiénes no solo tienen en estos clubes su principal o única fuente de ingresos sino, además, su única residencia.

Nos preocupa la vuelta a los discursos y argumentos de corte higienista para imponer medidas que hunden aún más en la clandestinidad y el estigma a las mujeres que la ejercen. Ya durante los años duros del VIH las mujeres que ejercían la prostitución fueron objeto de políticas de control y vulneraciones de derechos auspiciadas bajo argumentos que las contemplaba como potenciales “agentes de contagio”, años y argumentos que pensábamos ya superados. Como entonces quedó demostrado, las trabajadoras sexuales “no son el problema, sino parte de la solución”. Como el resto de la ciudadanía, las trabajadoras sexuales en clubes deben de contar con los instrumentos necesarios para evitar contagios en el desarrollo de su actividad, y si estos no pueden ser garantizados, arbitrar alternativas sociales, económicas y habitacionales que les permitan vivir en dignidad y con salud.

El tiempo pasa, la incertidumbre, la angustia y la falta de perspectivas están haciendo estragos en un colectivo que ya partía de una posición de vulnerabilidad, lo que hace urgente habilitar medidas y recursos que den respuesta a esta dura realidad.

APOYAMOS sus justas y necesarias reivindicaciones y RECLAMAMOS al Gobierno que cumpla con su palabra de no dejar a nadie atrásreconociendo sus derechos y su situación de vulnerabilidad de modo que puedan acogerse a las políticas públicas que pretenden paliar las secuelas de esta crisis sanitaria, económica y social que tan duramente las está golpeando.

Si quieres firmar como colectivo o a nivel individual, rellena este formulario

 Organizaciones que ya han firmado, por orden alfabético (en negrita, promotoras):

Accionenred Andalucía, Abrir Brecha, AFEMTRAS (Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales), Anticapitalistas, Asamblea de mujeres de Tudela, Asamblea de Solidaridad con México – País Valencià, Asamblea Feminista de Madrid, Asamblea Plaza de los Pueblos, Asamblea Transmaricabollo de Sol, ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS DE ANDALUCÍA (APDHA), Asociacion tictac, ATA Sylvia Rivera, Ateneu del Raval, Bloc Violeta, Ca la Dona, Café Feminista Sevilla, Calala Fondo de Mujeres, Ciclobollos Dykes on Bikes, Colectiva de apoyo a Trabajadorxs Sexuales por la Emancipacion de la Industria del Sexo Red Colectiva Dis-Puta, Colectiva Mujeres con Voz Valencia, Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Colectivo Sirirí, Cuerpos Periféricos en Red, ESCODE, Federación Plataforma Trans, GENERA, Jornaleras de Huelva en Lucha, Kódigo Malva, LA CARPA, lovepapaya.com, Marx21, Metzineres. Entornos de cobijo para mujeres que usan drogas sobreviviendo violencias, Movimiento Wiphala España, Mujeres de Negro contra la guerra de Sevilla, Mujeres Progresistas por la Diversidad en Granada, Mujeres supervivientes, Mundo en Movimiento, Onda Joven Sevilla, Putas Libertarias Raval, Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, SEDOAC – Servicio Doméstico Activo, Sindicato de Trabajadoras del Hogar y los Cuidados SINDIHOGAR SINDILLAR, STRASS Syndicat du Travail Sexuel Francia, Transfeminismo Málaga, Tras la Manta, Xadud. Red de mujeres que usan drogas

y 355 firmas individuales

 

Apdha apoya las reclamaciones de prostitutas en Andalucía y pide que puedan acogerse a «políticas públicas»

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) ha expresado este martes su apoyo a las movilizaciones de «las trabajadoras sexuales de Andalucía» en protesta por algunas medidas en la gestión de la crisis del coronavirus, que ha trasladado a un comunicado y en un formulario para recoger adhesiones colectivas e individuales.

 

1 de septiembre de 2020

https://www.lavanguardia.com/local/sevilla/20200901/483265001265/apdha-apoya-las-reclamaciones-de-prostitutas-en-andalucia-y-pide-que-puedan-acogerse-a-politicas-publicas.html

 

SEVILLA, 1 (EUROPA PRESS)

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) ha expresado este martes su apoyo a las movilizaciones de «las trabajadoras sexuales de Andalucía» en protesta por algunas medidas en la gestión de la crisis del coronavirus, que ha trasladado a un comunicado y en un formulario para recoger adhesiones colectivas e individuales.

«En menos de 24 horas ya tenemos más de 200 firmas, de las que una veintena son de organizaciones», ha explicado Apdha, que ha reclamado al Gobierno por medio de una nota que «cumpla con su palabra de no dejar a nadie atrás, reconociendo sus derechos y su situación de vulnerabilidad de modo que puedan acogerse a las políticas públicas que pretenden paliar las secuelas de esta crisis sanitaria, económica y social que tan duramente las está golpeando».

«La pandemia de la Covid-19 ha puesto de manifiesto de forma exponencial las debilidades y fracturas existentes en nuestra sociedad. Son muchos los colectivos a los que la pandemia ha sumido en la pobreza extrema. Es el caso de las personas, en su mayoría mujeres, que ejercen la prostitución», ha argumentado la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, que ha esgrimido que las prostitutas «parten de una situación de vulneración de derechos en nuestro país, condenado a la clandestinidad y la invisibilidad como consecuencia de la alegalidad, persecución, estigma social y/o por su estado de irregularidad documental».

La Apdha ha manifestado que «la mayoría de estas mujeres» han afrontado con problema «cubrir necesidades tan básicas como la alimentación, el pago de suministros o un lugar para vivir, a merced de abusos e injusticias ante la imposibilidad de obtener ingresos para subsistir» y ha advertido de que las circunstancias se se agravan para aquellas «que mantienen deudas que se acumulan con el paso del tiempo con arrendatarios de viviendas o con quienes las explotan».

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía ha esgrimido que medidas adoptadas por el Gobierno, como el Plan de Contingencia ante la Covid-19 del Ministerio de Igualdad orientado a mujeres víctimas de trata y a mujeres en contextos de prostitución en situación de vulnerabilidad de abril de 2020 y El Real Decreto 20/2020 del Ingreso Mínimo Vital (IMV), «no han llegado a la inmensa mayoría de estas mujeres, muchas de ellas con hijos e hijas a su cargo, tras seis meses del inicio de la pandemia».

«Su diseño no responde a su realidad y circunstancias», ha indicado la Apdha, que ha asegurado que «revelar que se ejerce la prostitución para acceder a estas ayudas obvia las consecuencias y repercusiones que sobre ellas tiene el estigma de puta».

«El reciente cierre de los clubs de alterne, sin ayudas ni alternativas, no hace más que empeorar sus condiciones de existencia», ha sostenido la Apdha, que ha advertido sobre el hecho de que «deja a estas mujeres en la estacada al no ir acompañada de ninguna medida de protección para quiénes no solo tienen en estos clubes su principal o única fuente de ingresos sino, además, su única residencia».

«Nos preocupa la vuelta a los discursos y argumentos de corte higienista para imponer medidas que hunden aún más en la clandestinidad y el estigma a las mujeres que la ejercen. Ya durante los años duros del VIH las mujeres que ejercían la prostitución fueron objeto de políticas de control y vulneraciones de derechos auspiciadas bajo argumentos que las contemplaba como potenciales «agentes de contagio», años y argumentos que pensábamos ya superados», ha apuntado la Apdha.

«Apoyamos sus justas y necesarias reivindicaciones y reclamamos al Gobierno que cumpla con su palabra de no dejar a nadie atrás, reconociendo sus derechos y su situación de vulnerabilidad», ha insistido la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

Las trabajadoras sexuales de Andalucía se movilizan para estar protegidas ante crisis del Covid-19

Reclaman que se puedan acoger a ayudas sociales y que sean tenidas en cuenta como sector perjudicado por falta de actividad

 

La Razón | Sevilla

1 de septiembre de 2020

https://www.larazon.es/andalucia/20200901/szvvxdvkznhg7jzb5aq32qvdqi.html

 

Trabajadoras sexuales de Andalucía ante las puertas de la sede del gobierno andaluz/Foto: Raúl Caro/EFE

 

Las trabajadoras sexuales de Andalucía han iniciado una serie de movilizaciones para reclamar que se puedan acoger a ayudas sociales y que sean tenidas en cuenta como sector perjudicado por falta de actividad por la crisis sanitaria del coronavirus.

Una representación de ellas se ha movilizado hoy a las puertas del Palacio de San Telmo en Sevilla, apoyadas, entre otras entidades, por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, que han elaborado un comunicado en el que recogen las principales reivindicaciones de las afectadas.

En comunicado apoyan “las movilizaciones protagonizadas por trabajadoras sexuales de Andalucía para reclamar soluciones y medidas que palien la terrible situación en la que viven”.

“La pandemia de la Covid-19 ha puesto de manifiesto de forma exponencial las debilidades y fracturas existentes en nuestra sociedad. Son muchos los colectivos a los que la pandemia ha sumido en la pobreza extrema, y es el caso de las personas, en su mayoría mujeres, que ejercen la prostitución”, recuerdan.

GRAFAND1824. SEVILLA, 01/09/2020.- Trabajadoras sexuales de Andalucía ante las puertas de la sede del gobierno andaluz tras iniciar una serie de movilizaciones para reclamar que se puedan acoger a ayudas sociales y que sean tenidas en cuenta como sector perjudicado por falta de actividad por la crisis sanitaria del coronavirus. EFE/ Raúl Caro./Foto: Raúl Caro/EFE

Se trata de un colectivo “que parte de una situación de vulneración de derechos en nuestro país, condenado a la clandestinidad y la invisibilidad como consecuencia de la alegalidad, persecución, estigma social y/o por su estado de irregularidad documental”, según el comunicado.

Las asociaciones están recogiendo adhesiones tanto colectivas como individuales y han obtenido más de 200 de las que una veintena son de organizaciones.

“Reclamamos al Gobierno que cumpla con su palabra de no dejar a nadie atrás, reconociendo sus derechos y su situación de vulnerabilidad de modo que puedan acogerse a las políticas públicas que pretenden paliar las secuelas de esta crisis sanitaria, económica y social que tan duramente las está golpeando”, ha concluido.

 

CPS y APDHA temen un retroceso definitivo en las medidas de protección ante el COVID-19 para las trabajadoras sexuales

 

16 de junio de 2020

CPS y APDHA temen un retroceso definitivo en las medidas de protección ante el COVID-19 para las trabajadoras sexuales

 

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Comunicado elaborado por el Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS) y la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA):

  •         Desde el Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS) y la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) expresamos nuestro temor ante una más que posible expulsión de las mujeres que ejercen la prostitución de las medidas de protección ante la crisis del COVID-19.
  •         Queremos poner en conocimiento del Ministerio de Igualdad en particular y de la sociedad en general las consecuencias que esta exclusión supone para el colectivo de personas que ejercen la prostitución.

La situación de emergencia sanitaria actual ha impactado de manera sustancial en las vidas de las trabajadoras sexuales. Al igual que el resto del sector informal, las trabajadoras sexuales se encontraban fuera de las políticas públicas de protección contra el COVID-19, viéndose obligadas a dejar de ejercer su actividad económica, sin derecho laboral alguno al que poder acogerse ni manera de hacer frente a necesidades fundamentales tales como el pago de la vivienda, de los suministros y de la cesta de la compra, tanto de ellas como de los menores a su cargo. En consecuencia, muchas trabajadoras sexuales están sufriendo un incremento progresivo de sus deudas, cuando no desalojos arbitrarios, y un deterioro creciente de su salud. En el caso de las trabajadoras sexuales en situación administrativa irregular, la situación es incluso más crítica, pues aumenta su aislamiento y las arroja a la más absoluta clandestinidad a merced de todo tipo de abusos.

Sin embargo, el pasado 21 de abril parecía vislumbrarse un nuevo y esperanzador giro hacia el reconocimiento efectivo de la situación de las trabajadoras sexuales en España. Después de casi 40 días desde el inicio del estado de alarma, el Ministerio de Igualdad publicó un documento en el que se garantizaban alternativas habitacionales y acceso al Ingreso Mínimo Vital (IMV) con independencia de la situación administrativa para víctimas de trata, explotación sexual y mujeres en contextos de prostitución ( Ampliación del Plan de Contingencia contra la violencia de género ante la crisis del COVID-19: medidas adicionales dirigidas a víctimas de trata, explotación sexual y a mujeres en contextos de prostitución). Durante las semanas siguientes, el Ministerio continúo emitiendo nuevos documentos en los que contemplaban medidas concretas destinadas a “mujeres en contextos de prostitución”: una guía de actuación, una propuesta para la unidad de criterio de acreditación y unos indicadores para valorar las situaciones de vulnerabilidad.

A pesar del retraso de las medidas, su publicación y el eco del que se hizo la prensa han generado enormes expectativas y esperanzas en el colectivo de trabajadoras sexuales; desde el CPS y la APDHA aplaudimos la iniciativa. Al fin el Gobierno parecía admitir su responsabilidad para con este colectivo y reconocía su realidad diferenciándola de la de las personas víctimas de trata y /o explotación sexual. Sin embargo, lamentamos que en su diseño no hayan tenido en cuenta a los colectivos de trabajadoras del Estado, a quienes las medidas afectan directamente, y que como consecuencia de ello contengan importantes obstáculos para garantizar su acceso efectivo.

A este respecto, una de nuestras principales preocupaciones responde a la ausencia de garantías de confidencialidad sobre el tratamiento de los datos personales. Esta cuestión resulta especialmente peligrosa para todas aquellas trabajadoras que se encuentran en situación administrativa irregular, puesto que no existe ninguna garantía expresa de confidencialidad que les asegure que, una vez finalizado el estado de alarma, no puedan ser víctimas de persecución administraba para la apertura de expedientes de expulsión.

Además, se encuentra la incertidumbre generada ante la nula concreción sobre cómo se articularían estas medidas; una falta de información que nos trasladan las propias entidades ya designadas para su ejecución, con las cuales nos hemos mantenido en contacto.

Con el objetivo de socializar estas preocupaciones y aportar líneas para la mejora del Plan, el CPS y la APDHA solicitamos una reunión con el Ministerio, que nos concedieron para el pasado 3 de junio.

Y es a partir de este momento cuando surge nuestro mayor temor. Unos días antes de la reunión, se publica en la web del Ministerio de Derechos Sociales una guía sobre el IMV en la que ya no figuran “las mujeres en contextos de prostitución”. Finalmente, el 1 de junio se publica la resolución relativa al IMV en el BOE donde no existe alusión alguna al colectivo.

Con desasosiego, acudimos el día 3 de junio a la reunión con las representantes del Ministerio, donde, después de casi una hora de espera, nos informan de su anulación e intención de retomar en otra fecha (aún hoy continuamos a la espera). Como resultado de esta kafkiana situación, aprovechamos la fugaz comparecencia de las representantes para preguntarles cómo accederán ahora las mujeres que ejercen la prostitución al IMV. Solo obtenemos una breve y poco detallada respuesta en la que nos informan que al igual que el resto de la ciudadanía: lo harán a partir del umbral de renta. Por lo tanto, las trabajadoras sexuales han dejado de formar parte de uno de los grupos de excepción a los que se les exime de cumplir algunos requisitos para garantizar su acceso al IMV.

Desde el CPS y la APDHA queremos trasmitir con este comunicado que esta maniobra excluye a la inmensa mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución del acceso al IMV, ya que se precisa contar con permiso de residencia de un año, empadronamiento y, en el caso de encontrarse al margen de una unidad de convivencia, cotización de doce meses.

El Ministerio de Igualdad, que se ha promocionado durante la situación de crisis sanitaria actual bajo el lema #NingunaMujerDesprotegida, ha pasado de ofrecer el IMV para las trabajadoras sexuales en situación de vulnerabilidad y con independencia de su situación administrativa a su supresión sin ofrecer siquiera una explicación.

Denunciamos que las expectativas generadas son altas y solo equiparables a las carencias y privaciones que atraviesa un amplio sector de las trabajadoras sexuales. Continuar dando la espalda a estas necesidades no solo representaría una falta de compromiso por parte del Gobierno, sino también una instrumentalización perversa de un colectivo que sufre históricamente la vulneración continuada de sus derechos fundamentales y una paulatina criminalización. Desde luego, no son esta clase de actuaciones las que esperamos de un Gobierno que se define feminista y comprometido con la justicia social; mucho menos después de lo andado estas últimas semanas.

Las putas que trabajamos en España no somos un discurso ni un tema para arañar votos: somos personas, ciudadanas, votantes y feministas. La autoorganización de las trabajadoras sexuales ha aumentado en los últimos años y nuestros movimientos de base crecen sin parangón por mucho que nos estigmaticen, criminalicen y pretendan censurarnos. Por ello, vamos a continuar denunciando todas aquellas políticas que, bajo el supuesto horizonte de la protección de TODAS las mujeres, sigan invisibilizando y dando las espaldas a aquellas que ejercen la prostitución.

¡Ni una agresión, ni una invisibilización, ni un euro más a nuestra costa sin respuesta!

 

«Después de la pandemia se va a duplicar el número de prostitutas en Sevilla»

Muchas de estas mujeres están en una situación aún más vulnerable que antes por la crisis sanitaria actual

 

VERÓNICA OJEDA  /

SEVILLA /

3 de mayo de 2020

https://elcorreoweb.es/sevilla/despues-de-la-pandemia-se-va-a-duplicar-el-numero-de-prostitutas-en-sevilla-FJ6597351

 

La prostitución es, a menudo, invisibilizada y escondida en nuestra realidad, sin embargo, existe y ahora en plena crisis sanitaria, también. Estas mujeres están ahora en una situación mucho más vulnerable y difícil de afrontar que antes del confinamiento. No tienen recursos y, a esto se suma, la desinformación y desconexión en la que se encuentran. Antes las veías en las calles o en las carreteras, o estaban en pisos, clubes o grandes prostíbulos, la gran incógnita ahora es dónde y cómo están en medio de un estado de alarma. Una gran parte de estas mujeres se ha quedado sin la posibilidad de obtener ningún ingreso económico y con la dificultad de acceder a algunas de las ayudas. Si las mujeres prostitutas siempre han estado ocultadas, ahora lo están aún más. Esta situación va más allá del debate entre abolicionismo y regularización, va de supervivencia.

La situación de la prostitución está doblemente vulnerada. Por un lado, se encuentra el colectivo inmigrante en situación irregular y, por otro, las mujeres sin ningún ingreso por la situación de confinamiento, con cargas familiares y situaciones muy precarias.

Para conocer más de cerca la situación que están viviendo las prostitutas de Sevilla, hemos hablado con María José Barrera, una de las fundadoras del Colectivo de Prostitutas de Sevilla. «Lo estamos pasando muy mal porque no tenemos recursos. Las mujeres nos llaman, incluso, porque no tienen bombona de butano y llevan 3 días sin ducharse. Hoy nos ha llamado una compañera para decirnos que si le podíamos pagar el internet porque se ha quedado aislada en un pueblo». Muchas de estas mujeres se sienten «abandonadas» y cuentan a este periódico que, en muchos casos, no saben a qué tienen «derecho». «Nadie nos informa».

Sara Vicente, responsable de los programas de trata y prostitución de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres,sostiene que «no tienen un lugar donde vivir ni recursos habitacionales, viven donde las explotan y están aisladas. Esto es lo que está pasando. Mientras que exista la prostitución, todo esto va a seguir pasando».

Pese al riesgo que supone seguir ejerciendo la prostitución, a muchas de ellas «no les queda más remedio» y lo hacen «para poder comer», expresa Barrera. Ahora mismo, aunque teóricamente los clubes no funcionan, en la práctica no se sabe a ciencia cierta. APRAMP contactó en las primeras semanas con 13 zonas abiertas (zonas industriales y polígonos), 36 espacios cerrados (clubs situados en autovías y carreteras) y 122 zonas invisibles (pisos donde las mujeres son prostituidas) para conocer la actividad de la prostitución en esta circunstancia y concluyó que «el 80 por ciento de los pisos siguen activos». Estos datos reflejan que hay todavía actividad. «Sigue habiendo una demanda clara y eso es lo que hemos articulado con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», afirma Rocío Mora, directora de APRAMP. «Las mujeres que están en clubes que sí funcionan son víctimas de trata», aclara Barrera.

Deudas en los clubes

En el caso de los clubes, las mujeres están siendo obligadas a pagar por servicios que no están haciendo ahora mismo. «Están generando una deuda enorme por el confinamiento», nos cuenta Barrera. «Cuando acabe esta crisis, las mujeres van a tener que conseguir el doble de clientes que antes para poder pagar la deuda y subsistir. Encima de todo, esto no se considerará proxenetismo porque nosotras somos ‘huéspedes’ y estamos pagando un ‘hospedaje’», añade. De hecho, muchas mujeres al no tener alternativa habitacional o no poder seguir en los clubes «están ahora en las casas de sus clientes para tener un techo y comida».

La prostitución se agravará después del estado de alarma

Otra cuestión es el escenario futuro. Esta situación tan vulnerable para la prostitución puede desembocar en un agravamiento después del estado de alarma. De hecho, Barrera explica que «después de la pandemia se va a duplicar el número de prostitutas en Sevilla». «Nadie nos obliga a ejercer la prostitución, quien nos obliga es el frigorífico vacío, las facturas por pagar y los niños pidiendo. Lo hacemos porque no tenemos otro medio para sobrevivir. Nos explotan económicamente».

Durante estos días de crisis sanitaria, muchos colectivos están en un contexto muy vulnerable. No obstante, «estas mujeres, por la estigmatización que tienen y por la situación de precariedad en la que viven, son aún más vulnerables», destaca Pepa Cabanillas, de la Asociación Pro Derechos Humanos (APDHA). «Existe una gran estigmatización y clandestinidad por no poder dar la cara. Las prostitutas somos triplemente clandestinas: por ser inmigrantes, estar indocumentadas y/o por carencia de padrón», según Barrera.

Ingreso mínimo vital

Hace unos días, el Ministerio de Igualdad amplió el Plan de Contingencia contra la violencia de género durante el confinamiento para reforzar la protección de las mujeres víctimas de explotación sexual, de trata con fines de explotación sexual y de las «mujeres en contexto de prostitución». En esa ampliación del Plan se indica que estas mujeres, cuando cumplan los requisitos acordados, podrán ser beneficiarias del ingreso mínimo vital, aunque se encuentren en situación administrativa irregular. No obstante, Barrera considera que «muchas mujeres no van a pedir esa renta porque no tienen información de que esto está pasando. Qué importa que tengamos derecho a 14 cosas, si no sabemos qué cosas son».

 

Habitar la excepción: trabajadoras sexuales y medidas excepcionales ante el coronavirus

ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS DE ANDALUCÍA

10 de abril de 2020

https://www.lavozdelsur.es/habitar-la-excepcion-trabajadoras-sexuales-y-medidas-excepcionales-ante-el-coronavirus/

 

Para una gran mayoría, lo que estamos viviendo estos días constituye una situación de excepción, algo que nos aparta de lo ordinario de nuestros días y nos instala en la incertidumbre del “¿y mañana qué?”. Pero en esta situación de excepción nos acompaña el horizonte de la temporalidad, el saber que “nada es para siempre”, un carácter provisional que atenúa la angustia con la que, con mayor o menor grado, vivimos la incertidumbre de no saber qué consecuencias nos dejará.

El estado de alarma y el nuevo escenario que ha impuesto a nuestras vidas nos afecta a todas y todos, sin excepción, pero de maneras muy diferentes. Y es que hay personas, colectivos de personas que llevan ya mucho tiempo habitando una forma de excepción donde lo provisional es un horizonte que se ha perdido hace tiempo. Las trabajadoras sexuales saben mucho sobre lo que significa habitar esta excepción. Desde hace mucho, son la excepción de un mercado laboral que no las reconoce como trabajadoras, la excepción de una Seguridad Social en la que no computan por lo que aportan, la excepción de los derechos civiles, de los derechos humanos, la excepción cada 8 de marzo cuando se reivindica la igualdad de géneros.

Como consecuencia de unas políticas de no reconocimiento, la realidad de las mujeres que ejercen la prostitución viene atravesada por la ausencia de derechos laborales (no tienen desempleo ni pensión ni bajas por enfermedad, no existe para ellas siquiera la posibilidad de un contrato que certifique el desarrollo de una actividad económica) y tremendos obstáculos para acceder otros fundamentales como la Sanidad pública y la vivienda. Con una historia (ya larga) como clandestinas y sin derechos en nuestro país, ahora se enfrentan a otra situación excepcional desde una precariedad que pone en riesgo el sostenimiento de sus vidas y sus familias.

A esto, se suma la eterna invisibilidad de quienes habitan la excepción; están fuera de la atención mediática (y eso que hasta hace poco tiempo el debate sobre la prostitución ha sido el tema más candente de la agenda comunicativa), invisibles a las medidas sociales, obviadas en los discursos institucionales, las trabajadoras sexuales nunca han sido reconocidas como trabajadoras y ahora, no se quiere ni pretende (re)conocer las consecuencias que esta crisis está teniendo en sus vidas.

No hemos sido capaces en España de desarrollar un abordaje de la prostitución que fomente la creación de medidas que les permita salir de la precariedad y vulnerabilidad de forma autónoma, sin rescates. Con las ordenanzas municipales y la Ley Mordaza y bajo la consigna de “perseguir al cliente para acabar con la prostitución” les hemos arrebatado las pocas herramientas que ya tenían para ser autónomas y las condenamos a depender de recursos de emergencia social que a veces ni siquiera existen. En nuestro entorno más cercano, miles de trabajadoras sexuales que quizás lleven media vida desarrollando su trabajo no tienen ningún derecho reconocido y son invisibles para las administraciones.

A cientos de mujeres en nuestra provincia esta pandemia les pilló trabajando en un club y ahora quedan confinadas en ellos (porque una gran mayoría de ellas son migrantes que viven allí donde trabajan) bajo un régimen de “hospedaje” por el que tienen que pagar, lo que supone para ellas generar una deuda que crece exponencialmente. Otros cientos de mujeres trabajando en pisos, regentados por terceras personas, que les suponen igualmente el cobro de alquileres desorbitados y ningún beneficio. Lo están pasando mal y las ayudas no llegan, siempre hay un “pero”; no tener papeles, no tener desempleo, la prioridad a otros colectivos…

Pero de la palabra excepción nace igualmente otra acepción; la excepcionalidad. Esa excepcionalidad es la que encarnan las trabajadoras sexuales organizadas que desde el inicio de esta pandemia abrieron un fondo de emergencia impulsando una campaña de donativos que visibilicen y den respuestas a la alarmante situación en la que se encuentran muchas de ellas. Trabajadoras sexuales excepcionales que desde la precariedad individual miran a lo colectivo, esas mismas que cuando se organizan y exigen derechos son tachadas de cómplices del proxenetismo, que son censuradas e invisibilizadas.

Es hora de reconocer que no todas las personas llegamos a esta situación de excepcionalidad en igualdad de condiciones porque no todas las personas hemos disfrutado de los mismos derechos. Por ello es urgente dar respuesta a la situación de emergencia en que se encuentran las trabajadoras sexuales hoy, y es cuestión de derechos humanos reconocer, de una vez por todas, sus derechos laborales y sociales, esos que vienen reclamando desde hace tiempo y que hoy se demuestra, constituyen una cuestión de justicia social.

 

Derechos Humanos premia al colectivo feminista Hetaira por su defensa de las prostitutas

 

  • Mujeres de esta asociación recibirán el galardón el próximo viernes 13 de diciembre en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cádiz
  • La Apdha convoca el martes 10 de diciembre a una marcha cívica que ya respaldan 74 organizaciones

 

M.Cádiz

4 de diciembre de 2019

https://www.diariodecadiz.es/cadiz/Prostitucion-Cadiz-Derechos-Humanos-asociacion-feminista-Hetaira-prostitutas_0_1415858669.html

 

Hetaira, un colectivo feminista que trabaja en defensa de los derechos de las prostitutas desde 1995, recibirá el próximo viernes 13 de diciembre el premio que anualmente otorga la Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha).

Mujeres de esta asociación que precisamente este año se ve obligada a cerrar sus puertas recogerán el galardón en un acto que se celebrará a las 18:00 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cádiz. 

El acto pondrá colofón a toda una semana de actividades en torno al 10 de diciembre, 71 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, día para el que hay convocada una marcha cívica por los Derechos Humanos que, partiendo del Castillo de Santa Catalina a las 19:00 horas hará varias paradas en reivindicación de los diferentes derechos. 74 colectivos respaldan ya esta convocatoria

Talía Ardana, coordinadora del área de Trabajo Sexual de la Apdha explicó que los premios que otorga la Apdha, como la propia Declaración, siempre han tenido vocación de universalidad, como demuestran los galardones concedidos a las mujeres lideresas colombianas, a la Delegación de Migraciones de la Diócesis de Tánger o a la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.

«FUE EL PRIMER COLECTIVO FEMINISTA EN REIVINDICAR LOS DERECHOS E INTERESES DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES»

«Teníamos una deuda pendiente con el colectivo Hetaira, fundado por un grupo de mujeres, algunas de ellas trabajadoras sexuales, otras defensoras de los derechos Humanos, y todas ellas feministas, con el fin de combatir el estigma social que recae sobre todas las personas que ejercen la prostitución en España,reivindicando de manera colectiva sus derechos e intereses como trabajadoras«, explica Talía.

«Fue el primer colectivo que en España entendió que la prostitución no debía ser una actividad degradante o contraria a la moral, como se concebía tradicionalmente. Dieron un complicado primer paso que a asociaciones como la nuestra nos sirvió para entender que no podemos hablar de Derechos Humanos obviando los derechos de las prostitutas ni que tampoco podemos hablar de los derechos de las prostitutas sin contar con ellas», añade la activista.

«HETAIRA ES UN FARO PARA NUESTRA ASOCIACIÓN Y PARA LAS FEMINISTAS»

«Por eso Hetaira es un faro para nuestra asociación y para las feministas y de Derechos Humanos, más especialmente en estos tiempos en los que la prostitución parece ser un interés central para nuestros gobiernos; todos parecen tener la clave de qué debemos hacer con la prostitución y qué les conviene a las prostitutas; todo ello desde una ideología verdaderamente ciega, que no escucha ni le conviene escuchar lo que realmente están pidiendo las trabajadoras sexuales«, afirma Talía.

«Todo esto se viene traduciendo en medidas que criminalizan la prostitución, estigmatizan más aún a quienes la ejercen y, lo que es peor, vulneran sus derechos fundamentales, condenándolas a la clandestinidad«, concluye la activista.

Talía Ardana informó sobre el premio junto a Diego Boza y Rafael Lara, delegado y portavoz, respectivamente, de la Apdha, que explicaron el contexto de la conmemoración y los actos previstos.

«Un momento absolutamente crítico»

Diego Boza aseguró que nos encontramos en un momento absolutamente críticopor los recortes de derechos que se están sufriendo en toda Europa, recortes que se padecen especialmente en Andalucía. «El nuevo Gobierno andaluz está impulsandorecortes en educación, en igualdad y en libertades, de manera que si ya partíamos de una mala situación, esta se está intensificando. Es preocupante que desde algunos sectores se estén denostando los Derechos Humanos y defendiendo la discriminación«.

Boza se refirió también a la emergencia climática en las que estamos inmersos, que coloca a los personas más pobres en una situación de mayor exclusión, incluso entre los que trabajan. «El trabajo ya no basta para salir de la exclusión«, dijo el delegado de la Apdha.

Por último, Diego Boza puso de manifiesto que en Cádiz «nos encontramos en una provincia cada vez más empobrecida, con grandes sectores de población en situación de exclusión y con altas cifras de personas en prisiónuna provincia favorable al voto ultra donde es más necesario que nunca seguir trabajando para que no se sigan vulnerando derechos».

Actos en Conil, Barbate, San Fernando, El Puerto y Puerto Real

Rafael Lara informó sobre el programa de actos en torno al 10 de diciembre, que se abrirá ese mismo día en Conil, con la inauguración de la Patera de la Memoria, una de las precarias embarcaciones que llegó recientemente al municipio jandeño repleta de personas en busca de un futuro mejor. Será a las 13:00 horas en el Paseo Marítimo, frente al reloj de sol.

El 11 de diciembre, en Chiclana, a partir de las 18:00 horas, habrá un punto de información. El día 12, a las 18:00 horas se proyectará el documental Madres Invisibles, en el Centro de Congresos de San Fernando, mientras que en El Puertose celebrará una conferencia y debate sobre La acogida en las dos orillas, en la que intervendrán Paula Domingo, de la Asociación Elín, de Ceuta, y José Chamizo, ex Defensor del Pueblo Andaluz.

El 14 de diciembre, a las 12:00, se realizará la tradicional lectura de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, esta vez en el Mercado de Abastos de Barbate, en un acto al que seguirán actuaciones musicales. A la misma hora habrá un acto similar en la Plaza de Jesús de Puerto Real.

 

Derecho a la salud de las mujeres que ejercen la prostitución en el Sistema Público Andaluz de Salud

 

10 de junio de 2019

Derecho a la salud de las mujeres que ejercen la prostitución en el Sistema Público Andaluz de Salud

 

La delegación de Cádiz de la APDHA ha elaborado el informe EL DERECHO A LA SALUD DE LAS MUJERES QUE EJERCEN LA PROSTITUCIÓN EN EL SISTEMA PÚBLICO ANDALUZ DE SALUD: un abordaje técnico y un análisis de las distintas experiencias y realidades que encuentra sobre la prostitución.

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Aunque en este caso, no pretendemos a través de este informe, incidir en las políticas que actualmente afectan sobre las trabajadoras sexuales que viven en Andalucía y la defensa de sus derechos fundamentales, síesperamos que este análisis tenga una repercusión positiva que fomente la transformación social y sanitaria que les afecta sobre su vida diaria y su bienestar.

Para la elaboración del presente informe hemos mantenido entrevistas, reuniones e intercambio de conocimientos y experiencias tanto con profesionales especializados en el campo de la Salud Pública, como profesionales que, desde organizaciones sociales, han adquirido amplio conocimiento del asunto a través de años de experiencia. Igualmente, y como no podía ser de otra manera, hemos compartido con las trabajadoras sexuales un buen número de sesiones de intercambio de vivencias. Trabajadoras sexuales con las que llevamos ya un tiempo trabajando y que conocen de primera mano qué es el ejercicio de esta actividad y qué consecuenciastiene para su salud. Para complementar este acercamiento a la prostitución desde la perspectiva de quiénes la trabajan, hemos recurrido y analizado los discursos, impresiones y experiencias que, durante 15 años de trabajo con el colectivo, hemos ido recogiendo.

Apostamos por un modelo sanitario que mire y aprenda a mirar la diversidad como algo enriquecedor y no como un problema. Que haga del derecho a la salud el centro de todos sus intereses. Que cuide a quiénes desde su profesión sanitaria y/o compromiso social apuestan por un entorno más saludable, justo y diverso. Y sobre todo, apostamos por un modelo sanitario tenga en cuenta a las trabajadoras sexuales como aliadas, como agentes capaces y potentes para desarrollar estrategias que avancen por su derecho a la salud y el de toda la sociedad.

 

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El PSOE de Sevilla frente al trabajo sexual: «salvar» a las mujeres pero sin las mujeres

 

  • «No es coherente hablar de protección de las mujeres privando de derechos fundamentales a las trabajadoras del sexo»

 

Área de Trabajo Sexual de APDHA

29 de enero de 2019

https://www.eldiario.es/andalucia/APDHA/PSOE-Sevilla-frente-trabajo-mujeres_6_862373773.html

 

 

Cualquier política pública que pretenda abordar la prostitución debe cumplir un mínimo de respeto por los derechos de las personas que la ejercen, máxime cuando estas políticas tienen en la protección y defensa de la libertad de las mujeres su principal motivación. La igualdad y la lucha contra la violencia de género no puede ser un mero ornamento dentro de estas políticas, exige coherencia, responsabilidad y verdadero compromiso respecto a la realidad de todas las mujeres.

En este sentido, nos hemos ido acostumbrando a políticas irresponsables, que dicen legislar para las prostitutas y su seguridad, pero posteriormente son incapaces, y no les conviene, evaluar las consecuencias reales que este espíritu de salvaguardia de la integridad de las mujeres tiene sobre sus vidas reales: una mayor exclusión, precariedad, inseguridad y pérdida de autonomía. Un ejemplo de esta falta de responsabilidad y coherencia lo podemos tomar de las políticas que el PSOE está desarrollando en la ciudad de Sevilla.

El partido socialista ha expresado, en muchas ocasiones, su postura manifiestamente abolicionista sobre la prostitución. El 30 de noviembrepresentó una moción en el ayuntamiento de Sevilla que así lo reiteraba, y lo articula a través de políticas públicas sustentadas bajo este marco ideológico. Pero no solo hablamos de ideología, hablamos de una constante contradicción y falta de responsabilidad.

En primer lugar, nos sorprende este férreo convencimiento abolicionista del PSOE,  especialmente cuando desde los años 80 ha ido regulando la prostitución ejercida a través de terceros con medidas que han venido a “proteger” y delimitar el ejercicio de ésta por la regulación del “alterne”. Con ello, las wiskerías, que años más tarde pasaron a denominarse clubes de alterne, quedaron como único espacio en el que terceras personas se pueden lucrar con el negocio de la prostitución sin responsabilidad en materia de derechos laborales hacia las personas que trabajan allí. La única obligación impuesta a estos clubes, respecto a las trabajadoras, es la de poseer licencias de hotel adecuado al pago del hospedaje que realizan ellas mismas. Pero ni siquiera esta obligación mínima se cumple en Sevilla, y este hecho lo conoce el mismo Ayuntamiento, a través de una lista que la APDHA le entregó y en la que tan sólo un club del municipio consta como cumplidor de este requerimiento.

El PSOE en Andalucía instó al Gobierno de España para que anulara la constitución del Sindicato OTRAS, organización que pretende ser un medio legítimo a través del cual las trabajadoras sexuales puedan exigir derechos y protegerse de las injusticias que se desprenden de esta desigualdad estructural entre las trabajadoras y el empresariado. Todo ello, cuando fue el propio partido socialista el que permitió en el 2004 la creación de la asociación Nacional de Empresarios Mesalina (ASNEM).

El PSOE en Andalucía quiere asumir e instar a las administraciones públicas del Estado español el compromiso de desarrollar medidas centradas en la formación y la inclusión laboral que favorezcan a las mujeres que se encuentran ejerciendo la prostitución, así como proporcionarles atención y apoyo jurídico, social y sanitario. Propósito que, si volvemos de nuevo a la realidad de las políticas que este mismo partido está desarrollando en la ciudad de Sevilla, no podemos más que interpretar como una política basada en declaraciones paternalistas y de falsa caridad.

Finalizado el periodo de desarrollo del Primer Plan contra la Prostitución de Sevilla (elaborado e implementado por el partido socialista), no se ha realizado siquiera una evaluación pública del mismo, a pesar de contar para ello con una inyección presupuestaria. Sin embargo, sabemos a través de la respuesta de la delegada de igualdad, Myriam Díaz Rodríguez, a la pregunta realizada en Pleno del grupo político de Participa Sevilla, que el propio Gobierno local reconoce que

 los programas de atención han sido insuficientes y no se ha facilitado el acceso de las mujeres a los recursos, debido a diferentes cuestiones relacionadas con la situación administrativa irregular de las mujeres, la imposibilidad de gestionar la asistencia sanitaria o el empadronamiento, la no adecuación de recursos a las necesidades de las mujeres, la no adaptación de los horarios de los servicios de atención municipales a la situación y características de las mujeres en prostitución…”.

Además, como colofón de la incoherencia y desfachatez, la misma consejera alababa la actuación de la policía, aunque reconocía que el hostigamiento en la calle ha recaído sobre las trabajadoras migrantes y las ha obligado a trabajar para terceros, intentando solucionar esta cuestión ofreciendo una mayor formación al cuerpo de policía.

Desde la APDHA manifestamos que el PSOE continúa enarbolando la lucha por instaurar las políticas abolicionistas sin coherencia ni un mínimo de responsabilidad, porque no es coherente hablar de protección de las mujeres privando de derechos fundamentales a las trabajadoras del sexo. Hacia la igualdad se camina aplicando leyes que favorezcan la autonomía y los derechos; no por la miseria moral de discursos ideológicos irresponsables.

 

El boicot abolicionista a los derechos de las putas

Cecilia González es antropóloga y activista por los derechos de los y las trabajadoras sexuales

Marcha celebrada en junio de 2018 contra una ordenanza municipal contra la prostitución propuesta por el Partido Socialista de Cataluña en Barcelona. La ordenanza fue rechazada por la mayoría del pleno municipal.

Cecilia González | Antropóloga y activista
@AntroPOPloga

23 de diciembre de 2018

El boicot abolicionista a los derechos de las putas

 

El auge vivido en el último año por el feminismo ha evidenciado también la diversidad que hay dentro del propio movimiento. El feminismo prosex, presente desde hace décadas, mantiene una agenda propia sobre la educación sexo-afectiva, y una desconfianza manifiesta en la capacidad del Estado para corregir leyes que discriminan sexualmente a las personas, incluidas las prostitutas. Este movimiento y el que quiere ser su alter ego, el feminismo abolicionista, comparten solo la que fue la «palabra del año en 2017». El feminismo prosex –que defiende los derechos de las personas con sexualidades diversas– y el Radfem en su vertiente abolicionista –que sostiene que cualquier intercambio sexual económicamente provechoso es violencia contra las mujeres– parecen corrientes irreconciliables cuando entran en el debate de los usos del cuerpo de las mujeres: aborto, gestación, consumo de drogas, orientaciones sexuales no heteronormativas… Y el tema que nos ocupa: el trabajo sexual.

La prostitución es un fenómeno transversal: en todas las sociedades, en casi todos los estratos y a lo largo de la historia han existido instituciones, oficiales o no, encargadas de la gestión de las sexualidades y del conocimiento de las artes amatorias. Extraigamos de esto una obviedad en términos del mercado: las prostitutas existen porque hay demanda de sus servicios, aún cuando hay medidas políticas en su contra. El abolicionismo es una fuerza reaccionaria a una realidad social, es decir: las putas pueden vivir sin abolicionismo, pero el abolicionismo no puede vivir sin las putas.

El abolicionismo vive, pues, del trabajo sexual sin tener en cuenta a las putas ni considerarlas sujetos de pleno derecho, gana dinero a costa de ellas y se alza como salvador de las «prostituidas», como denomina de forma arrojadiza a las prostitutas, aún cuando piden que se las cite por su profesión.

La putofobia y el estigma ‘puta’, basados en prejuicios basados en la ignorancia y malas praxis argumentativas, se alimentan de confundir, a veces deliberadamente, prostitución voluntaria con trata de personas para fines de explotación sexual, de psicopatologizar a las trabajadoras sexuales, convertirlas en víctimas para salvarlas o en delincuentes porque están en el mercado negro; pasando por silenciar su identidad en nombre de la moral, olvidando del todo la ética.

Rara vez el abolicionismo persigue a las mafias y a las redes de trata, discute los presupuestos dedicados a campañas municipales difamatorias contra las putas, cuestiona la existencia de ANELA –la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne–, la relación de los clubes con los ayuntamientos, o visibiliza las violencias del mismo modo que se hace cuando el machismo golpea o viola a una ‘mujer normal’. ¿Dónde está la sororidad cuando el sujeto de los abusos son las prostitutas? La ideología queda al margen cuando es necesario ejercer como lobby abolicionista, aún a costa de otras mujeres.

Las campañas y los planes de erradicación de la prostitución están basados en estudios encargados por los Ayuntamientos a académicas feministas diferencialistas que investigan superficialmente el fenómeno a cambio de unos honorarios, sin contar con las putas, y sin que éstas perciban beneficio económico o social alguno. Estos planes aumentan la vulnerabilidad de las trabajadoras de la calle con medidas punitivas (multas a las trabajadoras y/o a los clientes por actividad impúdica) que les obliga a trasladarse al trabajo clandestino en clubes, bajo las condiciones impuestas por sus dueños, dejando los beneficios de su actividad laboral a disposición de éstos pues no existe relación contractual demostrable entre la trabajadora y los clientes, o entre la trabajadora y el hospedero.

Las leyes abolicionistas benefician, pues, la trata y la explotación al condenar a las trabajadoras a la clandestinidad, del mismo modo que las políticas prohibicionistas con las drogas fomentan el mercado negro, o la Ley Seca supuso el auge de las mafias, pero no el cese del consumo de sustancias o servicios.

Conciliadas o no las posturas sobre los usos del cuerpo, el debate metafísico queda al margen pues deben adoptarse medidas políticas reales que garanticen los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras, y persigan la trata de personas, sin excepciones moralistas.

Prohibicionismo, regulacionismo o abolicionismo de la prostitución son corrientes políticas desaconsejadas por fomentar la clandestinidad y negar los derechos humanos de las trabajadoras, de modo que organizaciones proderechos y de personas trabajadoras sexuales tienen clara la única que funciona: La Strada International, Médecins du Monde, Anti Slavery International, Open Society, ONU Mujeres, Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW), la Comisión Global sobre VIH y Derecho, Human Rights Watch, ONU SIDA, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la salud, la OMS y Amnistía Internacional apuestan por una legislación que reconozca derechos a las prostitutas, como la que rige en Nueva Zelanda, que ya ha dado frutos positivos.

La lucha feminista no estará ganada mientras el feminismo de la diferencia sea mainstream, y se reduzca a los discursos de un grupo de actrices aspirantes a teóricas del género, disfrazadas de divulgadoras feministas, que señalan como no-feminismo posiciones prosex, queer, trans, etcétera. Ni mientras se hable a la ligera de «la mercantilización del cuerpo», pero no de la de este movimiento feminista de la diferencia, que hace ganar dinero a sectores privilegiados a costa de las putas, sin conocer su trabajo ni sus discursos.

Una participación política y mediática en auge por parte del feminismo prosex, la acogida de las putas en asociaciones como la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), la presencia en las reivindicaciones masivas del 8M, y la creación del primer sindicato catalán de trabajadoras sexuales, parecen molestar cada vez más al abolicionismo –asentado en los puestos de poder de forma hegemónica–, pero dibujan un panorama favorable para el respeto de los derechos, también los de las putas.