Madrid merece putas con derechos

 

 

Por Mamen Briz (Hetaira)

 

Colectivo Hetaira·Martes, 31 de enero de 2017

 

Ponencia de Mamen, del Colectivo Hetaira, en Madrid, el 17 de diciembre de 2016 (Centro Dotacional Integrado de Arganzuela dentro de la Jornada El respeto de los derechos humanos en el trabajo sexual)

 

¿Qué hacemos con la prostitución en la ciudad de Madrid?

 

Ha pasado ya más de un año y medio desde aquel día, el 24 de mayo de 2015, en que las urnas decidieran “echar” a Ana Botella y al equipo de Gobierno del PP de Madrid.

 

Mucha gente lo celebró. Las prostitutas entre otras.

 

Lo celebraron ellas y lo celebramos quienes venimos haciendo, desde hace años, activismo en la defensa de los derechos de las prostitutas.

 

Pensábamos que, por fin, tendríamos la oportunidad de conseguir que la situación de las trabajadoras del sexo mejorase en nuestra ciudad. Pensábamos que podríamos dejar atrás años de desprecio por parte del anterior equipo de Gobierno.

 

Hetaira nunca ha tomado “partido”, ni hemos pedido el voto para ninguna formación política. Nuestra tarea ha consistido en informar sobre la situación real de las prostitutas en la ciudad y en el resto del país y en explicar qué queremos decir cuando hablamos de derechos o de la necesidad de descriminalizar el trabajo sexual. Por lo general, las formaciones políticas –de todo signo y color- nos han pedido reuniones previas a la redacción de sus programas electorales. En otros momentos, hemos sido nosotras quienes hemos solicitado reunirnos con partidos políticos concretos. Pero la realidad es que, a lo largo de nuestros 21 años de existencia, hemos coincidido, en no pocas ocasiones, con activistas de otras organizaciones que forman parte, en la actualidad, de Ahora Madrid.

 

La conformación de Ahora Madrid fue un proceso largo. Y se pidió a Hetaira que participase en diferentes reuniones para poder “repensar” qué hacer con la prostitución. Y allí estuvimos.

En las diferentes reuniones y espacios donde nos encontramos, las hetairas explicamos, por activa y por pasiva, cuáles pensábamos que podrían ser las mejores políticas municipales en materia de prostitución.

 

De todos aquellos procesos, salió una propuesta breve, pero clara, que se incorporó al programa electoral de Ahora Madrid.

 

El programa de Ahora Madrid recogía lo siguiente: “Desarrollar políticas a favor de los derechos de las prostitutas en colaboración con ellas, de forma que se garantice su integridad física, sus derechos ciudadanos, sus derechos de imagen, sus condiciones laborales y los recursos sociales necesarios para el abandono del ejercicio de la prostitución si así lo deciden”. [Programa electoral de Ahora Madrid, p.35]

 

El acuerdo PSOE-Ahora Madrid sabíams que no nos beneficiaría si la prostitución se convertía en moneda de cambio (como así parece estar ocurriendo); pero nunca pensamos que el equipo municipal de Ahora Madrid, más concretamente el Área de Gobierno de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, a cargo de Marta Higueras, se manifestara a favor de un modelo victimista y de criminalización del trabajo sexual y a favor de las políticas heredadas por Ana Botella, dándolas por válidas, sin ningún sentido crítico, sin revisar qué filosofía esconden estas políticas, sin evaluar las repercusiones que han tenido sobre las personas que ejercen la prostitución en la ciudad de Madrid. Y sin trabajar, codo con codo, con las afectadas.

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Pensábamos que, por fin, podríamos mejorar las condiciones de trabajo (y por tanto de vida) de las prostitutas, sobre todo de aquellas que lo tienen más difícil: las prostitutas que captan a su clientela en la calle o de aquellas otras que, debido a las políticas de persecución y criminalización que se efectúan en la calle, deciden trabajar en pisos o clubs si poder negociar sus condiciones de trabajo.

 

Pensábamos que sería el momento de cerrar página, de esquivar el estigma que pesa sobre ellas. Por fin un Ayuntamiento que no gastase ingentes cantidades de dinero en actividades y en “supuestas” campañas de sensibilización que les venían haciendo un flaco favor a las prostitutas, ya que ahondaban en el estigma puta.

 

Pensábamos que sería el momento de negociar, por fin, espacios públicos donde las mujeres pudiesen trabajar sin molestar ni ser molestadas. No es económicamente imposible, tan sólo se necesita voluntad política para poner en marcha un proyecto piloto.

 

Pensábamos que sería el momento en que, por fin, las instituciones recibieran a las trabajadoras del sexo sin tener que soportar miradas de desprecio. Pero tampoco ha sido así, ni tan siquiera son reconocidas como lo que son: trabajadoras del sexo y se refieren a ellas como “prostituidas”.

Nunca nos recibió Manuela Carmena, algo que sí ha hecho con otros sectores sociales, con las trabajadoras domésticas organizadas, por ejemplo. Existen fotografías de ese encuentro y desde las redes sociales de Ahora Madrid se difundió por activa y por pasiva.

 

En la primera reunión de Hetaira con el equipo municipal, fuimos “redirigidas” a Marta Higueras. Tuvimos dicha reunión el 7 de septiembre de 2015, y no contó con ninguna foto “oficial”, ni se contó por las redes sociales, ni escuchamos una sola frase de compromiso en defensa de los derechos de las prostitutas. Tan sólo escuchamos en la despedida: “Ya os informaremos”; es decir, se nos cerraba la posibilidad de participación en las políticas públicas dirigidas a las prostitutas. Tras la reunión, expresamos nuestro malestar al equipo de Gobierno de Ahora Madrid.

 

Pero no desistimos, volvimos a solicitar una nueva reunión con Manuela Carmena -junto con nuestras compañeras de AFEMTRAS- en el mes de mayo de 2016; nos comunicaron que sería posible tras el verano. Estamos en diciembre y aún no hemos sido convocadas.

 

Pero volvamos al programa de Ahora Madrid: “Desarrollar políticas a favor de los derechos de las prostitutas en colaboración con ellas”. Tras aquella primera reunión, nunca más se ha vuelto a contar con las organizaciones pro derechos ni tampoco con las organizaciones propias de trabajadoras del sexo. La “colaboración” se cayó del programa.

 

Continuemos… “de forma que se garantice su integridad física, sus derechos ciudadanos, sus derechos de imagen, sus condiciones laborales”. Nada de esto ha ocurrido: no se ha hecho absolutamente nada para trabajar en la integridad física de quienes ejercen la prostitución, sobre todo de quienes captan a su clientela en la calle, en lugares apartados de los centros urbanos, que continúan abandonadas a su suerte y sufriendo, como novedad, las multas, a consecuencia de la ley mordaza.

 

Ni siquiera la denuncia de abusos policiales por parte de algunos miembros de la XI Brigada de la UCRIF hacia las prostitutas ha hecho reaccionar al equipo municipal, a pesar de que conocían estos hechos. Por eso el miércoles, día 14 de diciembre de 2016, convocamos a una cacerolada ante las puertas del Ayuntamiento de Madrid. Para volver a llamar la atención. Para que no se olviden de nuestra existencia y para que no miren hacia otro lado cuando denunciamos insultos (racistas, sexistas, tránsfobos), humillaciones y abuso de autoridad.

 

Tampoco reaccionó Purificación Causapié, concejala en el Ayuntamiento por el PSOE, con quién también nos reunimos el pasado 30 de junio de 2016. Porque, a pesar de conocer las ideas abolicionistas del PSOE, entendíamos que los abusos policiales que estaban teniendo lugar contra las prostitutas del Polígono de Villaverde debían estar por encima de sus ideas en torno al trabajo sexual. Pero no, no ha sido así.

 

Tampoco se han garantizado sus “derechos de ciudadanía”, a no ser que entendamos que la ley de seguridad ciudadana, la famosa ley mordaza, se haya empleado a gusto contra ellas. Podemos decir que por una vez se reconoce a las prostitutas como ciudadanas de pleno derecho, sí “ciudadanas multadas”.

 

Con respecto a sus “derechos de imagen” no solamente no se ha hecho nada sino que se ha perjudicado intencionadamente a algunas activistas-trabajadoras del sexo haciendo uso de sus imágenes, sin su consentimiento, en la famosa “guía de recursos para periodistas” [sobre la que volveré más tarde] titulada El abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

 

Sobre el garantizar sus “condiciones laborales” tampoco ha habido ni un solo cambio ni mejora. Las condiciones laborales continúan siendo paupérrimas y agravadas por la puesta en marcha de la ley mordaza.

 

Por último, decía el programa electoral de Ahora Madrid: “y los recursos sociales necesarios para el abandono del ejercicio de la prostitución si así lo deciden”.

 

Desde Hetaira siempre hemos puesto el foco de atención en exigir protección real para las víctimas de trata; derechos laborales y sociales para quienes deseen continuar ejerciendo y, por último, alternativas de empleo para quienes deseen, por los motivos que sea, abandonar el ejercicio de la prostitución.

 

Y aquí, sí, tenemos que decir que en éste último punto se ha hecho algo: se ha dado continuidad a algunos de los cursos puestos en marcha por Ana Botella. El Ayuntamiento de Madrid aprobó en 2015 un presupuesto de 72.000 euros y becó a 30 mujeres (600 euros mensuales por asistir a los cursos de formación, durante 4 meses). En 2016 el presupuesto ha sido de 76.500 euros y el número de becas 31. A falta de una evaluación concreta para conocer el éxito de la formación recibida y, si ésta es la más adecuada y demandada por las prostitutas, tan sólo contamos con la cifra que se ofrecía desde Concepción Arenal: 8 mujeres de 30 encontraron otra ocupación, todas en tareas de cocina y de camareras de piso.

 

Desde Hetaira entendemos que las becas han de ampliarse, es insuficiente fijar en 30/31 de forma anual. La cantidad de la beca no llega al salario mínimo interprofesional y es complicado pagar el alquiler, las facturas, la comida y el transporte en la ciudad de Madrid y llegar a fin de mes. Muchas mujeres siguen ejerciendo la prostitución al tiempo que estudian y el Ayuntamiento es conocedor de ello. Por otro lado, exigimos la diversidad de cursos ofertados, porque ofrecer trabajos precarizados y fuertemente feminizados no puede ser la única solución. Las trabajadoras del sexo cuentan con muchas otra habilidades y el abanico de posibilidades debería ampliarse: azafatas en eventos y congresos, recepcionistas de hotel… tienen don de gentes y algunas conocen varios idiomas.

 

La gestión de estos cursos y la “fase de inserción laboral” corre a cargo del proyecto Atención Víctimas Explotación Sexual Concepción Arenal, el mismo que puso en marcha Ana Botella y que continúa con su misma filosofía heredada. Porque este recurso deja bien claro quiénes son las personas beneficiarias del mismo: “Mujeres en situación de prostitución y/o víctimas de trata con fines de explotación sexual en el municipio de Madrid”. Ni siquiera nombra a las “prostitutas” ni a las “trabajadoras del sexo”. Quien quiera acudir al recurso, para empezar, ha de cambiar la propia forma de autonombrarse. En la información sobre dicho recurso, que aparece en la página web del Ayuntamiento de Madrid, se habla tan sólo de “mujeres víctimas de explotación sexual”. Nos preguntamos: “¿quiénes son las víctimas de explotación sexual?”

 

Recordamos que el delito de trata ya está reflejado en nuestro Código Penal, no así la “explotación sexual”.

 

“Explotación sexual” es un concepto muy discutible si nos atenemos a lo que plantea GAATW (Alianza Global contra la Trata de Mujeres): “No existe una definición internacional del término “explotación sexual”, con lo que cada país puede definir y abordar ésta como considere apropiado, teniendo así un gran margen de actuación”.

 

Lo que está sucediendo es que el término “explotación sexual” se utiliza como sinónimo de “prostitución” de forma intencionada para ahondar en la idea de que prostitución= “explotación sexual”.

 

Cuando se elaboró el Protocolo de Palermo, por el año 2000, la OIT ya recomendó eliminar este término y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, en junio de 1999, también recomendó suprimirlo para evitar las dificultades de implementación inherentemente asociadas a los términos vagos, imprecisos y emotivos (como ocurre con “explotación sexual”) cuando estos son utilizados refiriéndose a los adultos.

 

Si tal y como afirma la coordinadora del recurso Concepción Arenal: el 50% de mujeres que atienden son víctimas de redes. Nuestra pregunta es: ¿Por qué no lo denuncian ante las autoridades judiciales para que puedan recibir la protección adecuada y que se active el sistema judicial-policial para condenar a los “tratantes”?

 

Hemos tenido algunos otros encuentros y reuniones con miembros de Ahora Madrid. En concreto con Javier Barbero, delegado del Área de Salud, Seguridad y Emergencias, y con Guillermo Zapata, concejal presidente de los distritos de Fuencarral-El Pardo y Villaverde. En la reunión con Barbero, y en la que también estaba presente la Plataforma No Somos Delito, se habló de hacer una mesa de seguimiento de las vulneraciones de derechos de la ley mordaza. Hubo nota de prensa y foto, pero finalmente no se puso en marcha. Con Guillermo Zapata hemos mantenido varias reuniones tratando de conseguir una mesa en donde pudiéramos llegar a acuerdos entre comerciantes, vecindario y las mujeres que ejercen la prostitución en el Polígono de Villaverde; pero tampoco ha prosperado.

 

¿Qué otras cosas se han hecho desde el Ayuntamiento de Madrid en relación a las prostitutas, putas o trabajadoras del sexo?

 

  1. Publicidad ilícita

 

El 25 de noviembre de 2015, PP, PSOE, Ciudadanos y Ahora Madrid aprobaron en un pleno municipal considerar “publicidad ilícita” a los anuncios de prostitución que en ocasiones aparecen en los coches aparcados en las calles de Madrid, amparándose en la Ley General de Publicidad que considera “publicidad ilícita” los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria: “Utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto”. No hay que estar muy “viva” para darse cuenta de casi el 90% de la publicidad vende sus productos a través de “cuerpos”, cuerpos jóvenes siempre, de mujeres y de hombres… Así que el PP incorporó lo siguiente: “Anuncios que muestren también al hombre ‘como una mercancía’.

 

El delegado de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, Javier Barbero, señaló que la Policía Municipal no actuará de igual modo ante los anuncios de prostíbulos y los que realizan: “Mujeres que ejercen la prostitución por su cuenta y hacen ellas mismas las fotocopias”. Un apunte interesante por su parte y que agradecemos.

 

A fecha de hoy, no tenemos constancia de qué repercusión ha tenido esta medida sobre la publicidad que se exhibe en coches y mobiliario urbano. Desconocemos si se ha podido hacer alguna evaluación de la misma. Desconocemos si sirvió para algo. Además de para divagar sobre la publicidad.

 

  1. Guía de recursos para periodistas El abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

 

El día 23 de septiembre de 2016, fue declarado por la Conferencia Mundial de la Coalición contra el Tráfico de Personas (una coalición con una filosofía abiertamente abolicionista y que no tiene en cuenta la diversidad de situaciones entre quienes ejercen la prostitución), como Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños. Al margen de no entender esta asimilación de mujeres (es decir, personas adultas con capacidad de decisión sobre sus propias vidas) con “Niñas y niños” (menores a quienes hay que proteger). A pesar de que “tráfico” de personas significa una cosa y “trata” otra. A pesar de que no hay una única definición de “explotación sexual”; a pesar de todo ello, el Ayuntamiento de Madrid decidió que era el día perfecto para presentar en sociedad la guía de recursos para periodistas El abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

 

Se nos invitó a la presentación de la misma y allí estuvimos, sin entender nada de lo que estábamos escuchando. Oyendo más de lo de siempre, ninguneando a las trabajadoras del sexo, ninguneando sus necesidades, discriminándoles y estigmatizándoles como siempre se había venido haciendo desde la corporación municipal. El cambio no ha llegado para las trabajadoras del sexo.

 

Pero entre todas las opiniones las que más indignación nos causaron fueron las que vertió la alcaldesa, ya que no representaban para nada las diferentes sensibilidades que se dan dentro de su propio grupo municipal, a la par que barrenaba su propio programa electoral. Carmena esgrimió frases como ésta:”Es muy útil para conocer el acto de explotación individual que tantas mujeres sufren sólo porque un hombre ha decidido explotarlas” o ésta otra: “Hay que profundizar en las causas de la demanda de prostitución y utilizar el periodismo de datos para desmontar la hipocresía sistemática de esta sociedad”. Palabras-humo.

 

La guía propone, entre otras cosas, sustituir las palabras “prostituta” o “puta” por “mujer en situación de prostitución, víctima de trata o de explotación sexual o mujer prostituida”. También recomienda cambiar los términos al referirnos a los clientes. Sugiere llamarlos “puteros” o “demandantes de prostitución”. Es decir, que el Ayuntamiento impide que las trabajadoras del sexo se autonombren como deseen y les indica a los medios de comunicación cómo han de referirse a ellas (1). Es determinante, conocer cómo se autonombran los diferentes colectivos y no privarles de su capacidad de decisión como si necesitaran de tutela permanente.

 

Claro que cuando algo no se nombra, no existe, esto es lo que les ocurre con frecuencia a las prostitutas; podemos considerar “invisibilidad institucional” como discriminación. Confundir “trata” y “prostitución”, además de suponer un insulto a la inteligencia, y hacerlo de forma intencionada tiene consecuencias sobre las vidas de las prostitutas. Claro que es difícil pensar en las vidas de personas concretas, cuando son personas que ni conocemos ni deseamos conocer.

 

Otra perversión más, la guía -a pesar de no haber contado para su elaboración con activistas pro derechos ni con trabajadoras del sexo, ni con periodistas especializados en derechos humanos- cita a Hetaira (no sabemos si como forma de “contentar” o de que pareciera “plural”); cita a Hetaira para contradecir sus tesis y además nos cita mal, nos cita como “corriente pro reguladora” (pág. 28, 37 y 67), cuando jamás apostamos por la “regulación de la prostitución”, somos pro derechos (que es muy distinto). En la página 72, recomiendan a los periodistas que no recojan sólo la voz de las prostitutas cuando se manifiestan (a pesar de ser ellas las protagonistas), que hay que dar voz también a quien no se manifiesta ese día y está en contra de las prostitutas, vaya. Es como recomendar a los periodistas que en las manifestaciones por el derecho al aborto pasen el micrófono a las organizaciones pro vida.

 

En las últimas páginas de la guía aparecen fotografías de putas empoderadas, mujeres que han decidido dar la cara por todas sus compañeras. Y ahí están sus fotos y se les critica por no representar a todas las prostitutas, porque son de alto standing. Jamás pretendieron representar a “todas” las prostitutas. Las escorts lo que sí han hecho ha sido solidarizarse con quienes lo tienen más difícil. En el último mes ha surgido otra crítica: algunas mujeres de quienes están dando la cara no son “auténticas mujeres”, son “transexuales”. Por tanto, tampoco son representativas. El Área LGTB de Ahora Madrid tendría que tenerlo en cuenta.

 

En definitiva, la guía sirve para continuar estigmatizando a las prostitutas y servirá de poco o nada a los y las profesionales del periodismo.

 

Ante la crítica de dicha guía, por parte de asociaciones pro derechos y de asociaciones de prostitutas de Madrid y Barcelona, la única voz que escuchamos dando explicaciones fue la de Rita Maestre, portavoz del grupo municipal, quien muy brevemente explicó, tras la pregunta de un periodista, que se trataba de un tema “muy complejo” (esto no se le escapa a nadie, por cierto) y que no valen los “brochazos gordos”.

 

Estamos de acuerdo con ella en que el tema es complejo, muy complejo, pero no tanto para decidir no estar “con ninguna postura” (ni abolicionista ni pro derechos; ésta es una nueva moda, decid que una no se decanta por ninguna, como si esto sirviera para algo). Pero el equipo municipal no es que ante la complejidad haya decidido esperar, no, ante la complejidad ha decidido continuar aplicando políticas públicas que conllevan graves consecuencias sobre la vida de las mujeres que ejercen la prostitución, por ejemplo, profundizando en el estigma. Y declarar que no valen los “brochazos gordos”, aunque la guía para periodistas, no haya usado “pinceles finos” precisamente.

 

Problemas complejos nos rodean siempre y sin embargo, a pesar de la complejidad, tomamos partido, porque tomar partido es la única vía para buscar soluciones. Así el Ayuntamiento, a pesar de lo complejo del tema, decide, por ejemplo, involucrarse en la exigencia del cierre de los CIES. Podríamos dejar de debatir y apoyar a estas mujeres que esperan de nuestra respuesta y de nuestra solidaridad. ¿Debatimos mientras denuncian que son acusadas por determinados individuos de una unidad policial de la UCRIF? ¿Debatimos mientras les aplican la ley mordaza? ¿Debatimos mientras las deportan?

 

El día 28 de septiembre de 2016, publicaba el Huffington Post (2): “De momento, el Ayuntamiento de Madrid no ha respondido al comunicado de Hetaira y AFEMTRAS. “Nuestra idea es esperar, a ver si hay algún tipo de reacción para poder seguir consensuando. Si queremos una guía que sea práctica tanto para mujeres como para periodistas, esperemos poder retomarlo”, explicábamos. Pero estamos acabando el año y nuestra entrevista con Carmena continúa a la espera.

 

  1. Ordenanza de convivencia de consenso

 

Al día siguiente, el 29 de septiembre, la portavoz municipal Rita Maestre anuncia que se está trabajando en una ordenanza de convivencia de consenso: “La ordenanza va precedida de un periodo de diálogo previo para conocer la opinión de todos los actores”. Aún no hemos sido convocadas a ninguna reunión para poder dar a conocer nuestra opinión sobre el efecto pernicioso de las ordenanzas de convivencia impuestas en otras ciudades de nuestra geografía y que criminalizan y ahondan en el estigma puta.

 

  1. Jornadas en dependencias municipales

 

Por otro lado, y en este repaso que estamos haciendo sobre qué ha hecho el Ayuntamiento de Madrid en relación a la prostitución, han tenido lugar dos jornadas internacionales sobre prostitución y trata en diferentes dependencias municipales (en septiembre de 2015 y en septiembre de 2016), organizadas por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres.

 

  1. II Plan contra la explotación sexual y la atención a la prostitución en la ciudad de Madrid

 

El II Plan contra la explotación sexual y la atención a la prostitución en la ciudad de Madrid se puso en marcha en enero de 2013 y finaliza ahora en diciembre de 2016. En su descripción dice que se elaboró teniendo en cuenta un enfoque “integral y transversal”. El plan incluye una evaluación con unos indicadores un tanto asombrosos.

 

Desde Hetaira exigimos una evaluación del plan para conocer su impacto sobre la población a la que va dirigida, en donde esta población pueda aportar su opinión. Pero entendemos que es difícil evaluar un plan con indicadores como los que incorpora. A modo de ejemplo: “Intensificar la presencia de la Policía Municipal y la Unidad Móvil “Concepción Arenal” en las cercanías de los centros educativos de la Colonia Marconi para dificultar el ejercicio de la prostitución durante los períodos de entrada y salida de los/as escolares y otros espacios de la Colonia Marconi. INDICADOR: nº de mujeres en situación de prostitución en la Colonia Marconi en horario de entrada y salida de los centros educativos”.

 

O éste otro: “Apoyar la instalación de empresas en el Polígono El Gato estableciendo un protocolo de actuación conjunta que garantice que se trata de un territorio libre de prostitución”.

Así que tal vez sea más eficaz que el Ayuntamiento actual tumbe el plan y se ponga a trabar en otro que realmente ponga por delante los derechos humanos y que cuente en la planificación y desarrollo de políticas públicas municipales que tengan en cuenta a las trabajadoras del sexo.

 

  1. Ley de Seguridad Ciudadana y el celo en su aplicación: denuncia de abusos policiales.

 

En julio de 2015, entró en vigor la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, de carácter estatal, más conocida como ley mordaza, que ofrece la misma receta para quienes ejercen la prostitución y captan su clientela en la calle: criminalización y multas. La innovación y las ideas críticas brillan por su ausencia. La Delegada de Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa dejó muy claros los objetivos de la intervención policial: “Controlar, erradicar y combatir la prostitución”. Con la ley mordaza se puso en marcha una potente maquinaria represiva contra las prostitutas.

El Ayuntamiento de Madrid dejó de tramitar las multas impuestas por la Policía Municipal y las enviaba a Delegación de Gobierno, para que resolviera. Probablemente las multas por el ejercicio de la prostitución hayan sido de las más numerosas, pero nunca se interesó el consistorio por conocer cómo estaban afectando a las prostitutas y si debía/podía intervenir de algún modo.

 

Más tarde, les hicimos llegar nuestro malestar por los abusos policiales y pusimos todos nuestros datos bajo su conocimiento, pero tampoco hubo respuesta.

 

Es la primera vez que realizamos una actividad las asociaciones que trabajamos por los derechos de las prostitutas en dependencias municipales.

 

Muchas gracias por su presentación a la concejala de Ahora Madrid del distrito de Arganzuela, Rommy Arce, por facilitar que la voz de las prostitutas se escuche.

 

  • (1) Como anécdota, la propia Marta Higueras, delegada del Área de Gobierno de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, asistía al I Congreso sobre Empleo de Hogar y Cuidados. Visibilizar para transformar y aplaudía una intervención en donde las trabajadoras del hogar/trabajadoras domésticas reivindicaban autonombrarse como mejor les parezca.

 

(2) “Dos asociaciones de prostitutas critican la guía periodística de Manuela Carmena”, de Carolina Abellán , 28/09/2016: http://www.huffingtonpost.es/2016/0…#

 

 

En Madrid se están violando los derechos humanos de las trabajadoras del sexo

 

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MANIFIESTO leído ante el Ayuntamiento de Madrid

 

Colectivo Hetaira·Viernes, 16 de diciembre de 2016

 

https://www.facebook.com/notes/colectivo-hetaira/manifiesto-14d-sinmordazas-le%C3%ADdo-ante-el-ayuntamiento-de-madrid/643486859145755

 

Hace más de un año que la Ley Mordaza entró en vigor. Una Ley que ha supuesto un gran recorte en derechos fundamentales y libertades para la ciudadanía en general. Pero también una Ley que se ha utilizado de forma encubierta para prohibir la prostitución en el espacio público; una herramienta para expulsar a las mujeres del Polígono de Villaverde sin contar con su opinión, sin ofrecerles una alternativa y sin preocuparse lo más mínimo por las consecuencias negativas que esto provoca en las trabajadoras del sexo.

 

“Desobediencia a la autoridad” es la fórmula que se le ocurrió al gobierno para penalizar a las mujeres por ejercer la prostitución, como si no fuera obvio que la única desobediencia es simplemente la de ser prostitutas. Se las multa por putas, no por cometer actos delictivos. Se las criminaliza y se potencia el estigma social. A su vez, crea un clima de inseguridad e indefensión en el Polígono y, por tanto, incrementa la vulnerabilidad ante cualquier tipo de violencia. Dicho y hecho. Algunos agentes del Grupo XI de la UCRIF, (paradójicamente, la misma unidad que investiga las redes de trata, que se encarga del control migratorio y la falsedad documental); esos mismos agentes han estado cometiendo abusos de poder contra las trabajadoras del sexo del Polígono de Villaverde. Hechos que hemos denunciado en diferentes administraciones públicas, mediante reuniones presenciales, informes por escrito y una rueda de prensa que tuvo lugar el pasado 29 de noviembre.

 

Hace más de 6 meses que Delegación de Gobierno tiene conocimiento de estos hechos. También lo saben representantes del Ayuntamiento de Madrid (representantes de Ahora Madrid y PSOE). A día de hoy, no hemos recibido ninguna respuesta contundente y los mencionados agentes del grupo XI de la UCRIF siguen patrullando el Polígono con total impunidad y aplicando la Ley Mordaza con toda su contundencia, como si las trabajadoras del sexo fueran un colectivo delictivo.

 

En AFEMTRAS y en el Colectivo Hetaira entendemos que esta inmovilidad y desinterés de las instituciones ante esta vulneración de derechos humanos es totalmente INADMISIBLE en un Estado de derecho. Están permitiendo que determinados agentes policiales del Grupo XI de la UCRIF cometan delitos de odio con la complicidad del Ayuntamiento de Madrid. Ayuntamiento que sabe lo que está ocurriendo en su municipio y no hace absolutamente nada, demostrando una línea continuista con las políticas del PP en materia de prostitución. Estas son las mismas políticas que llevaban a cabo Ruiz Gallardón y Ana Botella: las de cambiar los conflictos de sitio, sin solucionarlos; la política de mirar hacia otro lado. Las políticas de criminalizar a las mismas poblaciones vulnerables que en campaña electoral decían querer proteger.

 

Como parece que siguen perdidas en el complejo debate sobre prostitución y utilizan esa misma complejidad como excusa para no hacer nada, mientras siguen debatiendo y debatiendo. Y mientras tanto, a nosotras nos siguen acosando en las calles; mientras tanto, nosotras trabajamos de forma honrada en condiciones cada vez más precarias. Como hacen oídos sordos a nuestras reivindicaciones, por eso, estamos aquí, con nuestras cacerolas y silbatos para que se nos escuche bien alto. Manuela Carmena: llevamos más de un año pidiéndote audiencia para contarte de primera mano lo que sucede en Villaverde; para contarte los abusos policiales de los que somos diana en la ciudad en la que eres Alcaldesa.

 

-Exigimos una respuesta contundente de las instituciones contra los abusos policiales que estamos sufriendo en el polígono de Villaverde;

 

-exigimos (¡ooootra vez!) la derogación de la Ley Mordaza, que vulnera nuestros derechos como ciudadanas y como mujeres. Las trabajadoras del sexo No Somos Delito.

 

-hacemos un llamamiento al Ayuntamiento del cambio: queremos participar en el diseño de políticas a favor de la protección de los Derechos Humanos de las trabajadoras del sexo. El equipo de Manuela Carmena debería abandonar las políticas continuistas de Ruíz Gallardón y Ana Botella en materia de prostitución, tal y como estaba reflejado en el programa electoral de Ahora Madrid.

 

 

QUEREMOS UN ESPACIO SIN MORDAZAS: UN ESPACIO DONDE TRABAJAR SIN MOLESTAR NI SER MOLESTADAS.

 

UNA CIUDAD LIBRE DE VIOLENCIAS PARA TODAS

 

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Tres noticias del día

 

Tres noticias de hoy (un día cualquiera) pueden servir para observar qué tratamiento informativo se hace ante la opinión pública de la prostitución y las prostitutas. No veremos en las dos primeras respeto a la verdad y deseo de informar al público, sino todo lo contrario. Y sin embargo, al final la verdad resulta evidente en la tercera si no se quiere mirar a través de los cristales del prejuicio, la intransigencia y el oscurantismo.

 

dibujoEl titular de la primera noticia (1) intenta hacer creer directamente que la prostitución es una actividad delictiva que requiere una redada por parte de la Guardia Civil. El pie de la noticia ya dice que se incautó marihuana y navajas, pero no que se detuviera a nadie relacionado con la prostitución. El origen del operativo parece ser que los vecinos de quejan de “mal ambiente” y “alertan de prostitución, peleas y drogas, e indican que el volumen de varios locales hasta altas horas no les deja dormir”.

Hay una confusión generalizada entre el público acerca de cuál es la situación legal de la prostitución en España. Muchos creen que es ilegal, debido en gran parte a titulares como éste. Muchos la relacionan sistemáticamente con el delito, debido en gran parte a noticias como ésta. No cabe disculpar a La Voz de Galicia por una desinformación como ésta alegando que están mal informados: saben perfectamente que están contribuyendo a la estigmatización del trabajo sexual y a la marginación de las prostitutas.

 

dibujo-2La segunda noticia (2) nos informa de que la Diputación de Granada ha lanzado una campaña, que se extiende a la radio, la televisión, prensa e internet, contra la trata y explotación sexual de mujeres y niñas. El objetivo de esta campaña es “sensibilizar y convencer a la población de que prostitución es igual a violencia de género y a explotación sexual de mujeres, visibilizando al denominado eufemísticamente ‘cliente’” y su origen está en una propuesta de Izquierda Unida.

Otra vez es inadmisible una disculpa por ignorancia, ya que es imposible que no sepan que las leyes y protocolos contra la trata excluyen expresamente la penalización de la prostitución voluntaria, y en ningún punto dicen que “prostitución sea igual a violencia de género y explotación sexual de mujeres”. Este no es otro que el dogma fundamental del abolicionismo. Y utilizar la lucha contra la trata (y, por ende, a las auténticas víctimas de trata) y el dinero público de los granadinos para una campaña como ésta no es otra cosa que usar los cargos públicos para imponer a los ciudadanos una ideología particular de un grupo determinado. Es decir, no es otra cosa que prevaricación.

 

dibujo-3La tercera noticia (3) no miente. Nos informa de los efectos de una ordenanza municipal en Badajoz:

‘Trabajadores del Sexo’. Así se denominaba un antiguo programa que desarrollaba en el pasado la Asamblea de Cruz Roja en la ciudad de Badajoz, a través de sus voluntarios, que estaba destinado a prestar a atención sociosanitaria a las personas que ejercían la prostitución en diversas zonas de la ciudad. Era especialmente y sobre todo, mujeres. Pero una vez que entró en vigor de la ordenanza municipal que prohíbe la práctica del comercio sexual en la vía pública, esta actividad fue reduciéndose de una forma generalizada y ostensible y por tanto, también el número de usuarios del mismo.

Las consecuencias de la ordenanza es que las prostitutas se han perdido de vista, se han ido a zonas más alejadas del centro, y ahora solo quedan “muy pocas, cuatro o cinco” a las que la Cruz Roja puede ayudar:

Además de un caldo de sopa en las épocas en las que hace frío, se habla con ellas y se les da indicaciones relacionadas con su salud y sus cuidados. «Se les aconseja y facilita que se hagan pruebas médicas periódicas, pues son personas que tienen riesgo de sufrir enfermedades.

Muchas de ellas, además, tienen problemas de drogadicción y son personas especialmente vulnerables», En Badajoz, se puede decir que ejercen la prostitución «por decisión propia, sin que haya explotación por parte de un proxeneta, pero en realidad eso no es cierto, pues la mayoría padecen drogadicción y se ven obligadas a prostituirse para satisfacer la necesidad de drogas».

De esta forma, el ayuntamiento de Badajoz se ha sumado también a la lucha contra la trata y la explotación sexual.

Ha contribuído a su manera a combatir la violencia de género que es la prostitución.

Ha alejado de la vista de los votantes bien esa lacra y además redondeará un poco su presupuesto con el dinero extra que recaudará con las multas a las prostitutas


1.- http://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2016/10/24/guardia-civil-toma-calles-sarria-redada-contra-prostitucion/0003_201610G24P9991.htm

2.- http://www.granadahoy.com/article/granada/2396385/la/diputacion/impulsa/una/campana/contra/la/trata/y/la/explotacion/sexual.html

3.- http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/badajoz/cruz-roja-mantiene-servicios-trabajadoras-sexo-callejeras_971015.html

¿Que eres feminista, dices?

 

yo-tambien

Vancouver inaugura un monumento conmemorativo en reconocimiento a las trabajadoras sexuales y la “era dorada de la prostitución”

 

Brian Hutchinson | 16 de septiembre de 2016

http://news.nationalpost.com/news/canada/brian-hutchinson-vancouver-memorial-recognizes-sex-trade-workers-and-golden-age-of-prostitution

 

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VANCOUVER — Un monumento conmemorativo dedicado a las trabajoras sexuales y su “era dorada de la prostitución” hace brillar ahora una luz roja en la populosa barriada del West End en Vancouver (Canadá), donde hasta 200 prostitutas —mujeres, hombres y mujeres transexuales— ejercieron una vez su oficio antes de ser expulsadas por los vigilantes locales y los legisladores.

El viernes por la mañana tuvo lugar una ceremonia de inauguración, delante de una iglesia anglicana donde está colocado este exclusivo monumento conmemorativo —un poste de farola negro con una inscripción y rematado por una cúpula con una luz roja. Explicando por qué su iglesia luchó porque se hiciera el monumento, la Reverenda Jessica Schaap dijo ante una gran multitud de simpatizantes y curiosos que “Jesús fue un buen amigo de las trabajadoras sexuales”.

 Un monumento dedicado a las trabajadoras sexuales del West End es descubierto en Vancouver el viernes. Ben Nelms para el National Post


Un monumento dedicado a las trabajadoras sexuales del West End es descubierto en Vancouver el viernes. Ben Nelms para el National Post

Pensada para ser la primera de su clase en Canadá, la instalación busca recordar a la gente que las prostitutas tienen derechos legales y constitucionales, incluso aunque las leyes federales prohiban en la actualidad a los clientes la compra de sus servicios.

Tales derechos fueron ignorados en los primeros y mediados años ochenta, cuando residentes locales, políticos y jueces juntaron fuerzas para expulsar a las personas que estaban vendiendo sus servicios en el West End, un distrito de negocios y residencial de alta densidad de población situado en el límite del centro de la ciudad de Vancouver

La expulsión fue un error que llevó a violencia, desapariciones y asesinatos, dicen algunas prostitutas veteranas. Rechazadas a las afueras, a lugares como el Downtown Eastside, las trabajadoras sexuales se volvieron más vulnerables a los predadores, incluído el asesino en serie Robert Pickton, que atrajo a docenas de mujeres a su granja de cerdos de Port Coquitlam antes de ser detenido en 2002.

Un monumento conmemorativo dedicado a las trabajadoras sexuales del West End en Vancouver.  Ben Nelms para el National Post

Un monumento conmemorativo dedicado a las trabajadoras sexuales del West End en Vancouver. Ben Nelms para el National Post

Un concejal de Vancouver rompió en lágrimas mientras leía una declaración el viernes, señalando el papel de la ciudad en la expulsión de las prostitutas del West End. En 1982, el Ayuntamiento aprobó una ordenanza de “actividades callejeras” que imponía multas de $350 a $2.000 a las personas implicadas en el comercio sexual de la zona; se recaudaron $28.000 en apenas seis meses.

En 1983, después de que el Tribunal Supremo de Canadá anulara una ordenanza similar que había sido promulgada en Calgary, se rescindió la ordenanza de Vancouver. Pero un juez del Tribunal Supremo de la Columbia Británica ordenó que todas las prostitutas fueran expulsadas del West End un año más tarde.

“Lo que ha ocurrido en el West End es una tragedia urbana que nunca debería haber ocurrido”, escribió el Presidente del Tribunal Supremo Allan McEachern, en su sentencia de 1984. “Lo que ocurrió fue que un pequeño pero persistente y probablemente cambiante grupo de hombres y mujeres jóvenes se apoderaron de las calles y las aceras de parte del West End”.

Fue una época de “incesantes palizas a prostitutas”, escribió el profesor de sociología de la UBC Becki Ross en un artículo académico de 2010. Un grupo de “ciudadanos descontentos… lanzó una ofensiva contra la ‘desviación sexual’, con los más activos lanzando huevos, tomates y botellas de cerveza en las reuniones de la comunidad y durante los altercados públicos”.

Los relatos de la prensa local reflejaron, quizás echando más leña al fuego, las divisiones. “Se teme una invasión de putas”, declaraba un titular del Vancouver Sun, en 1983. “Putas: ¿ladronas holgazanas o víctimas?”, rezaba otro.

No era necesario que ocurriera esto, dijo la trabajadora sexual transexual y activista Jamie Lee Hamilton. Lejos de ser un lugar escabroso donde todo estuviera permitido, recuerda el West End de principios de 1980 como “una cultura dignificada de burdel al aire libre. En aquellos días, los puteros eran muy respetuosos. Incluso dejaban propina por un buen servicio… Fue una era dorada de la prostitución”.

Hamilton dijo que la iglesia anglicana local fue una de las pocas organizaciones que mostraron alguna amabilidad con las trabajadoras sexuales. “Nunca nos echaron a patadas”, dijo Hamilton, “y nosotras tratábamos de ser respetuosas. Nunca andábamos por los alrededores de la iglesia los domingos”.

Hamilton y Ross comenzaron a trabajar el el proyecto de monumento conmemorativo en 2008. El Ayuntamiento de Vancouver accedió finalmente a prestar apoyo. Discusiones acerca de la conveniencia de presentar una “disculpa” cívica tuvieron lugar con la administración municipal hasta época tan reciente como mayo pasado.

No se presentaron disculpas el viernes. En su lugar, Vancouver “ha decidido presentar a la comunidad un reconocimiento formal de que sus acciones desplazaron a las trabajadoras sexuales y crearon condiciones de vulnerabilidad, estigma y daño”, dijo un portavoz del Ayuntamiento al National Post en un email.

Y ¿los $28.000 que el Ayuntamiento recaudó de las trabajadoras sexuales en 1982? Este dinero ha sido devuelto a la comunidad en forma de un pago usado para diseñar, construir e instalar el nuevo monumento conmemorativo.

 

Hetaira denuncia la vulneración de derechos fundamentales en el Día Internacional de las Prostitutas

 

Encierro de prostitutas en Lyon

 

Colectivo Hetaira·Jueves, 2 de junio de 2016

 

https://www.facebook.com/notes/colectivo-hetaira/hetaira-denuncia-la-vulneraci%C3%B3n-de-derechos-fundamentales-en-el-d%C3%ADa-internaciona/550329888461453

 

Desde 1975, el 2 de junio se celebra el Día Internacional de las Putas, proclamado por prostitutas y por las asociaciones en defensa de las trabajadoras del sexo, sobre todo en Latinoamérica y Europa.

 

 

¿Por qué este día?

 

 

Porque el 2 de junio de 1975, más de cien prostitutas ocuparon la iglesia Saint-Nizier en la localidad francesa de Lyon para llamar la atención sobre su mala situación y sobre las represalias continuas que sufrían por parte de la Policía: abusos y violencia, multas y encarcelamientos. “Chicas alegres en la casa del señor”, titulaban en un texto enviado a la prensa donde explicaban su acción. Una ocupación pacífica que se propagó, inesperadamente, a otras ciudades francesas.

 

 

En esa iglesia se gestó el Colectivo de Prostitutas, un referente histórico para todas las organizaciones posteriores. Como decía Ulla, una de sus líderes: “Esperamos nuestra libertad en tanto que mujeres tal y como somos, y no tal y como queréis que seamos para tranquilizar vuestra conciencia (…). No tengáis miedo: esta liberación no supondrá automáticamente una proliferación de las prostitutas. A no ser que nosotras, las mujeres, seamos todas chicas a las que únicamente reprimía el miedo a la policía…”.

 

 

Por eso, aprovechamos este día 2 de junio de 2016 para recordar a las compañeras encerradas en la iglesia, por su valentía, por enfrentarse a la hipocresía social haciéndose visibles, por hablar públicamente de sus problemas, por dar fuerza a otras mujeres a hacer lo mismo.

 

Desde Hetaira festejamos, rememoramos este día y aprovechamos para seguir exigiendo lo mismo que ellas (¡y ya han pasado más de 41 años!): respeto total al trabajo sexual (no a la criminalización legal o social) y derechos laborales para las prostitutas.

 

 

El Colectivo Hetaira dedica el 2 de junio, Día Internacional de las Trabajadoras del Sexo, a recordar a los poderes públicos la vulneración sistemática de derechos fundamentales hacia las trabajadoras del sexo. A esto se suma el acoso y la criminalización fruto de la aplicación de la Ley Mordaza.

 

 

Ante un colectivo tan vulnerable como es el de las trabajadoras del sexo, al gobierno solo se le ha ocurrido criminalizar su trabajo multando a las prostitutas y a sus clientes, dejándolas aún más desprotegidas. Cuando entró en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana, Delegación de Gobierno anunció que no multaría a las mujeres. Sin embargo, la realidad es que el número de multas a prostitutas y clientes crece día a día. Esta medida empeora sus condiciones de trabajo, ya de por sí difíciles.

 

Denunciamos que la Ley de Seguridad Ciudadana es una manera encubierta de regular la prostitución en el espacio público a través de la criminalización de las trabajadoras del sexo. El verdadero objetivo de su aplicación es expulsar a las mujeres de la calle sin ofrecer negociación ni alternativa. Con el hostigamiento policial en el Polígono de Villaverde se condena a las mujeres a trabajar en lugares más inseguros o en locales donde carecen de derechos.

 

 

El Ayuntamiento de Madrid debe comprometerse en la defensa de los Derechos Humanos de las trabajadoras del sexo. Es necesaria la negociación de espacios entre todos los actores implicados, en un momento en que la Ley de Seguridad Ciudadana vulnera derechos fundamentales y ahoga a quienes allí están trabajando. Es prioritario conseguir un espacio seguro donde puedan trabajar sin molestar ni ser molestadas.

 

 

A nivel local, los Ayuntamientos han promovido la criminalización del trabajo sexual mediante ordenanzas municipales. Sin ir más lejos, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares mantiene en vigor una normativa que multa a las trabajadoras del sexo y a sus clientes, sin querer recibir a las afectadas, ni ahora (con el gobierno del PSOE), ni antes (con un gobierno del PP), para escuchar de primera mano las consecuencias de la criminalización.

 

 

Las trabajadoras del sexo no son el problema, son parte de la solución.

 

Graves violaciones de derechos humanos sufridas por trabajadoras y trabajadores sexuales en el mundo (Amnistía Internacional)

 

  Foto por Spencer Platt/Getty Images


Foto por Spencer Platt/Getty Images

 

 

https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/graves-violaciones-de-derechos-humanos-sufridas-por-trabajadoras-y-trabajadores-sexuales-en-el-mundo/?utm_source=FBPAGE&utm_medium=social&utm_term=Womens_rights&utm_content=News-sexworkers–20160526-FBPAGE&utm_campaign=Awareness_education

 

 

“Si un cliente se porta mal contigo, al final tienes que solucionarlo tú misma. Sólo llamas a la policía en caso de peligro de muerte. Si llamas a la policía, lo pierdes todo.” Trabajadora sexual de Noruega

 

26 de mayo de 2016

 

Amnistía Internacional publica hoy cuatro informes de investigación sobre las violaciones de derechos humanos que sufren las trabajadoras y los trabajadores sexuales en Noruega, Argentina, Hong Kong y Papúa Nueva Guinea.

Las personas que se dedican al trabajo sexual están especialmente expuestas a sufrir toda una serie de abusos contra los derechos humanos, como violación, violencia, extorsión y discriminación. Con demasiada frecuencia la protección de la ley y las medidas de reparación con que cuentan son escasas o inexistentes”, ha explicado Tawanda Mutasah, director general del Programa de Derecho Internacional y Política de Amnistía Internacional.

“Los gobiernos deben tomar aún más medidas para proteger de los abusos y violaciones de derechos humanos a quienes se dedican al trabajo sexual, en su mayoría mujeres que se enfrentan a múltiples formas de discriminación y desigualdades de género. Nuestra investigación pone de relieve los testimonios de estas personas y los problemas a los que se enfrentan a diario.”

Amnistía Internacional exige una serie de responsabilidades a los gobiernos para que, entre otras recomendaciones, garanticen la protección contra la violencia, la explotación y la coerción de manera que nadie se vea obligado a entrar en el trabajo sexual por falta de oportunidades. Además, pide la participación de las trabajadoras y los trabajadores sexuales en la elaboración de las leyes que afectan a su vida y a su seguridad, el fin de la discriminación y el acceso a la educación y a oportunidades de empleo para todas las personas.

Entre otras medidas de protección y prevención se recomienda la despenalización del trabajo sexual consentido, incluida la anulación de las disposiciones legales que prohíben las actividades conexas, como la prohibición de la compra y el ofrecimiento de servicios sexuales y de la organización general de trabajo sexual. Esta recomendación está basada en la evidencia de que tales disposiciones hacen a menudo que las personas que se dedican al trabajo sexual estén menos seguras y que se abuse de ellas con impunidad, pues es frecuente que tengan demasiado miedo a que las sancionen para presentar una denuncia ante la policía. Las leyes sobre el trabajo sexual deben estar centradas en la protección contra la explotación y los abusos, no en intentar prohibirlo por completo y sancionar a quienes se dedican a él.

Amnistía Internacional refuerza de esta manera su postura de que el trabajo forzoso, la explotación sexual infantil y la trata de seres humanos son abusos atroces contra los derechos humanos
, que hacen necesaria una acción concertada y que, con arreglo al derecho internacional, han de estar penalizados en todos los países.

“Queremos que se modifiquen las leyes para centrarlas en conseguir que la vida de las personas que se dedican al trabajo sexual sea más segura y que mejore su relación con la policía, a la vez que se aborda el problema absolutamente real de la explotación. Queremos que los gobiernos se aseguren de que ninguna persona es coaccionada para vender servicios sexuales o no puede dejar el trabajo sexual si decide hacerlo”, ha añadido Tawanda Mutasah.

La investigación
Un extenso trabajo de investigación -con cuatro informes específicos que ofrecen una cobertura global desde el punto de vista geográfico- muestra que las trabajadoras y los trabajadores sexuales sufren a menudo terribles abusos contra los derechos humanos. Es así debido en parte a la criminalización, que agrava su situación de peligro y marginación y les impide buscar protección contra la violencia y solicitar servicios jurídicos y sociales.

“Algunas trabajadoras sexuales nos contaron que la criminalización permite a la policía acosarlas y no dar prioridad a sus denuncias y a su seguridad”, ha explicado Tawanda Mutasah.

En vez de centrarse en proteger a las trabajadoras y los trabajadores sexuales de la violencia y el crimen, las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley de muchos países se centran en prohibir el trabajo sexual por medio de la vigilancia, el acoso y las redadas.

La investigación de Amnistía Internacional revela que las personas que realizan trabajo sexual suelen tener muy poca o ninguna protección frente a los abusos y carecer de reparación por medios judiciales incluso en los países donde la venta de servicios sexuales es legal.

Noruega
En Noruega, comprar servicios sexuales es ilegal, pero el acto directo de venderlos, no. Otras actividades relacionadas con el sexo están penalizadas, entre ellas la “promoción de la prostitución” y alquilar establecimientos para vender servicios sexuales.

A pesar del alto índice de violaciones y violencia de clientes y bandas organizadas, el grado de resistencia de las personas dedicadas al trabajo sexual a denunciar la violencia ante la policía es muy alto.

“Fui a casa de un hombre. Me dio dos puñetazos en la cara. No lo denuncié a la policía. No quiero que figure en mi historial”, dijo a Amnistía Internacional una trabajadora sexual.

Amnistía Internacional escuchó el testimonio de varias personas dedicadas al trabajo sexual en Noruega que habían denunciado violencia a la policía y habían sido desalojadas de sus hogares o expulsadas por haber hablado con la policía.

En virtud de la legislación noruega, las trabajadoras y los trabajadores sexuales corren riesgo de desalojo forzoso, pues sus caseros pueden ser procesados por alquilarles la casa si venden servicios sexuales en ella.

Una persona que representaba a una organización noruega de defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales explicó: “Si los caseros no proceden al desalojo, la policía interpone una querella criminal contra ellos […] La policía anima a los caseros a tomarse la justicia por su mano y aplicarla ellos mismos.”

Las personas dedicadas al trabajo sexual no pueden tampoco agruparse para trabajar por motivos de seguridad ni contratar servicios de terceros en funciones de seguridad, pues probablemente se calificaría de “promoción de la prostitución” según la ley.

Buenos Aires, Argentina
En teoría, la venta o compra de servicios sexuales no es ilegal en Buenos Aires, pero en la práctica a las personas dedicadas al trabajo sexual se las criminaliza por medio de diversas leyes que sancionan actividades conexas y que no distinguen entre trabajo sexual con consentimiento y trata de seres humanos.

En la investigación de Amnistía Internacional se determinó que entre las personas dedicadas al trabajo sexual en Buenos Aires el grado de resistencia a denunciar violencia a la policía era muy alto.

“[El cliente] me pagó y estaba a punto de bajarme del auto cuando me agarró del cuello y me cortó con un cuchillo. Le di todo el dinero que tenía y mi teléfono celular, y me dejó ir,” dijo a Amnistía Internacional Laura, trabajadora sexual que se desempeña en la calle.

Explicó que no había denunciado la violencia ni el robo a la policía porque le parecía que iba a ser una pérdida de tiempo: “No me van a escuchar, porque soy trabajadora de la calle.”

La policía suele abordar arbitrariamente en la calle a las personas que se dedican al trabajo sexual, que en ocasiones tienen que pagar reiteradas multas y son sometidas a libertad vigilada. Es ilegal que la policía o los fiscales de Buenos Aires tengan en cuenta la apariencia, la vestimenta o los modales de una persona al hacer cumplir una ley que penaliza la comunicación relacionada con el trabajo sexual en público. Sin embargo, la aplicación de estos criterios es un hecho, y en sus operaciones la policía se dirige específicamente contra las personas trans que se dedican al trabajo sexual.

En Buenos Aires, aunque desarrollen su actividad en domicilios particulares, las trabajadoras y los trabajadores sexuales suelen sufrir largas y violentas inspecciones y allanamientos de la policía, así como extorsiones y chantajes.

Las personas que se dedican al trabajo sexual en Buenos Aires informaron también de restricciones para acceder a los servicios de salud, entre ellos una enorme estigmatización y discriminación.

“Realmente no teníamos acceso a los servicios de salud, porque siempre que íbamos a un hospital los médicos se burlaban o nos atendían en último lugar”, dijo a Amnistía Internacional una persona trans que se había dedicado al trabajo sexual.

Amnistía Internacional comprobó que estos obstáculos habían hecho que algunas personas que realizaban trabajo sexual prescindieran por completo de estos servicios.

Hong Kong
En Hong Kong, vender servicios sexuales no es ilegal si se trata de una persona que lo hace en un domicilio particular. Sin embargo, trabajar en lugares aislados deja a las trabajadoras y los trabajadores sexuales en situación vulnerable, expuestos a sufrir robos, agresiones físicas y violaciones.

En su calidad de trabajadora sexual, Queen contó a Amnistía Internacional: “No he denunciado nunca ningún delito, como violación, porque temo que me acusen de ofrecer servicios sexuales.”

Las personas dedicadas al trabajo sexual en Hong Kong no sólo reciben poca protección de la policía, sino que a veces son sometidas deliberadamente a acoso por ella.

La investigación de Amnistía Internacional revela que los agentes de policía ejercen a menudo sus atribuciones de manera indebida para atrapar y sancionar a estas personas tendiéndoles trampas, extorsionándolas y coaccionándolas. Se permite que agentes de policía de incógnito reciban en el curso de su trabajo determinados servicios sexuales de personas dedicadas al trabajo sexual para conseguir pruebas. Amnistía Internacional ha registrado también casos de policías o individuos que afirmaban serlo que dijeron a trabajadoras o trabajadores sexuales que podían librarse de sanciones legales si les daban dinero o sexo “gratis”.

Las personas trans dedicadas al trabajo sexual suelen ser objeto de prácticas policiales especialmente abusivas, como humillantes e invasivos cacheos integrales, practicados por agentes varones a mujeres trans.

“Hay mucho manoseo y mucha mofa”, explicó un abogado que defiende a personas trans dedicadas al trabajo sexual en Hong Kong.

Tras su detención, las trabajadoras sexuales trans pueden ser enviadas a centros de detención para hombres y a unidades especiales para personas con enfermedades mentales.

Papúa Nueva Guinea
En Papúa Nueva Guinea es ilegal vivir del trabajo sexual y organizar actividades de comercio sexual. La homosexualidad también está penalizada y es la principal causa de procesamiento de trabajadores sexuales.

La investigación de Amnistía Internacional ha determinado que esta legislación penal permite a la policía amenazar, extorsionar y detener arbitrariamente a las personas dedicadas al trabajo sexual.

Las trabajadoras y los trabajadores sexuales de Papúa Nueva Guinea sufren en grado extremo estigmatización, discriminación y violencia, incluidos la violación y el asesinato. Según una encuesta de investigación académica de 2010, en un periodo de seis meses el 50% de las personas dedicadas al trabajo sexual en la capital del país, Port Moresby, habían sido violadas por clientes o por la policía.

Amnistía Internacional escuchó testimonios terribles de personas que habían sido sometidas a violación y abusos sexuales por agentes de policía, clientes y otros agresores, pero tenían demasiado miedo para denunciarlo porque incluso ellas mismas se consideraban “ilegales”.

Mona, trabajadora sexual sin hogar, contó a Amnistía Internacional: “La policía comenzó a golpear a mi amigo [un cliente] y a mí […] Seis agentes tuvieron sexo conmigo uno tras otro. Estaban armados, así que tuve que hacerlo. No tengo ningún apoyo para denunciarlos ante los tribunales. Fue muy doloroso, pero lo he dejado estar. Si recurro a la ley, no podrán ayudarme, porque el trabajo sexual es ilegal en Papúa Nueva Guinea.”

La policía de Papúa Nueva Guinea ha utilizado preservativos como prueba contra personas dedicadas al trabajo sexual, a quienes a menudo se estigmatiza y se acusa de ser “propagadoras” de enfermedades. Esta práctica hace que muchas se abstengan de buscar información y servicios de salud sexual y reproductiva, incluso para el VIH/sida.

Mary, trabajadora sexual, explicó: “Cuando nos atrapa o nos retiene la policía, si nos encuentran condones nos golpean y dicen que promovemos el sexo o que somos las que propagamos enfermedades de esas como el VIH. La policía pide dinero; nos amenaza o nos dice que le demos tanto. Nosotras se lo damos, porque tenemos miedo de que nos golpeen si no.”

La posición de Amnistía Internacional

La posición de Amnistía Internacional ante la situación que sufren trabajadoras y trabajadores sexuales de todo el mundo es la culminación de extensas consultas de ámbito mundial, un minucioso examen de datos sustanciales y normas internacionales de derechos humanos e investigación directa, llevados a cabo a lo largo de más de dos años.

Su aprobación formal y su publicación son el resultado de una decisión democrática, tomada por Amnistía Internacional en agosto de 2015 y de la que se informó ampliamente entonces.

En ella se insta a los gobiernos a:

 

  • Garantizar que todas las personas tienen acceso a sus derechos económicos, sociales y culturales, a la educación y a oportunidades de empleo

 

  • Eliminar los estereotipos de género perjudiciales y todas las formas de discriminación y las desigualdades estructurales que puedan llevar a grupos marginados a vender servicios sexuales en cantidad desproporcionada

 

  • Reformular las leyes relativas al trabajo sexual para eliminar los delitos de carácter muy general que criminalizan la mayoría de los aspectos –si no todos– del trabajo sexual y convertirlas en leyes que brinden protección frente a la coacción (incluida la trata de personas) y los actos de explotación y abuso y prevengan la participación de niños y niñas en el comercio sexual.

 

  • Eliminar la regulación penal y cualquier otra regulación punitiva del trabajo sexual con consentimiento entre personas adultas, ya que refuerzan la marginación, el estigma y la discriminación y pueden negar a las personas que se dedican al trabajo sexual el acceso a la justicia bajo el amparo de la ley.

 

  • Garantizar la participación de las trabajadoras y los trabajadores sexuales en la elaboración de las leyes y políticas que afectan directamente a su vida y su seguridad.

 

  • Garantizar marcos efectivos que permitan a las personas abandonar el trabajo sexual cuando así lo decidan.

 

  • Garantizar que las trabajadoras y los trabajadores sexuales gozan de igualdad de acceso a la justicia, la atención médica y otros servicios públicos, e igualdad de protección ante la ley.

 

El proceso de consulta sobre esta posición se complementó con investigaciones existentes de Amnistía Internacional sobre derechos humanos que ponen de relieve los abusos y violaciones de derechos humanos contra trabajadoras y trabajadores sexuales, en concreto con:

  • Un informe de 2010 sobre la violencia contra las mujeres en Uganda, en el que la organización denunció casos de mujeres a quienes dijeron que, como vendían sexo “lo estaban pidiendo”, y que “una prostituta no puede ser violada”.

 

  • Una declaración pública de 2012 en la que se pedía a Grecia que pusiera fin a la criminalización y el estigma de unas presuntas trabajadoras sexuales que habían resultado ser seropositivas.

 

  • Un informe de 2014 sobre el uso de la tortura en Nigeria y el modo en que la policía acosaba en particular a las personas dedicadas al trabajo sexual para extorsionarlas y violarlas.

 

  • Una Acción Urgente de 2014 sobre los ataques y homicidios de trabajadoras sexuales en Honduras

 

  • Una Acción Urgente de 2014 sobre el desalojo y los abusos de la policía contra personas dedicadas al trabajo sexual en Brasil

 

  • Un informe de 2015 sobre Túnez, donde se explicaba que las personas dedicadas al trabajo sexual están expuestas a sufrir explotación sexual, chantaje y extorsión, fundamentalmente de la policía.

 

Amnistía Internacional se ha sumado a un gran grupo de organizaciones de una amplia gama de disciplinas y áreas de conocimiento que apoyan o piden la despenalización del trabajo sexual con consentimiento. Entre ellas figuran la Alianza Global contra la Trata de Mujeres, la Comisión Global sobre VIH y Derecho, Human Rights Watch, ONUSIDA, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la salud y la Organización Mundial de la Salud.

 

Paula Ezkerra: “Combatir el estigma de puta es el próximo paso en la lucha feminista”

    

Joana García Grenzner
Jueves, 5 de mayo 2016

 

http://www.elcritic.cat/entrevistes/paula-ezquerra-combatre-estigma-de-puta-es-la-propera-passa-en-la-lluita-feminista-9326

 

Paula Ezquerra

Foto: Ivan G. Costa

 

Paula Ezkerra es consejera de la CUP en el Distrito de Ciutat Vella de Barcelona, y la primera trabajadora sexual que llega a la política municipal desde su activismo como prostituta feminista, que esgrime con orgullo. Miembro de la Asamblea pro Derechos de las Trabajadoras Sexuales de Cataluña, Ezkerra trabaja por la derogación de la Ordenanza de civismo de 2006, que persigue la oferta y demanda de servicios sexuales en las calles de la ciudad, y participa en redes europeas para la despenalización de la prostitución en la calle. Además, traza vínculos con los “nuevos feminismos” para superar la “visión política asistencialista” y el “estigma social” hacia la prostitución, que conlleva “criminalización y malos tratos para las trabajadoras sexuales”.

Llegaste a Barcelona hace 16 años. ¿Podías imaginarte que serías consejera de Ciutat Vella por la CUP?

Está claro que no [risas] … No tenía ninguna expectativa ni buscaba una meta económica, como piensa tanta gente, sino otra cultura, cosas diferentes. Quería conocer el movimiento ‘okupa’. Venía con una base de movimiento feminista. En Argentina iba a todas las manifestaciones de las Madres de Plaza de Mayo y había tenido programas de radio sobre la violencia institucional y la exclusión de los movimientos sociales, porque allí era mucho más duro. Hasta que fui mayor de edad, estuve bastante veces a la cárcel y ni siquiera mis padres me podían sacar.

Y aquí pasaste a encarnar la identidad política de trabajadora sexual.
No es una identidad política: es la lucha por el reconocimiento y la descriminalización de mi profesión. Sentirme orgullosa de ser trabajadora sexual ha sido un proceso muy largo, porque no estaba contenta conmigo misma. No había hecho una reflexión, me había creído el mensaje de que ser puta estaba mal, me autoboicoteaba y castigaba. Barcelona me cambió la vida porque casi inmediatamente hice muchas amistades, hubo muchas oportunidades. Trabajé en otras cosas, pero sentía que no me hacían feliz y me planteé qué es la dignidad en el trabajo. Veía que era muy estresante trabajar fuera de la prostitución, que se ganaba muy poco dinero para lo que yo ganaba en aquella época. Ser puta empezaba a no molestarme. Cuando hacía de camarera, eran muchas horas, mucho estrés, en un bar moderno donde a la gente le encantaba ir y el dueño era muy guapo, pero me sentía explotada. Todo el mundo me decía: “¡Qué suerte, que trabajas aquí!” Y yo no lo entendía. Vivía en el Centro Social Okupado La Lokeria, en Hospitalet de Llobregat. En el metro, cuando volvía a casa, miraba a la gente y empecé a entender el mal humor que genera la explotación laboral.

Y ¿cómo das el paso?

En 2005 me invitaron a un encuentro de trabajadoras sexuales en Bruselas y en principio dije que no me interesaba: “No quiero reivindicar nada de la prostitución, no sé si esto es patriarcal y machista…”. Sinceramente, fui a conocer Bruselas. Pero conocí mujeres maravillosas y escuché discursos poderosos que encajaban en el análisis de la explotación laboral, que tenían que ver con el empoderamiento sobre tu cuerpo; con el hecho de dejar de sentirte culpable toda la vida, porque al final, si estás trabajando, ni siquiera lo pasas mal. Y ganas dinero, y lo haces como tú quieres. Mi cerebro comenzó a hacer fuegos artificiales. Poco a poco cambié mi perspectiva sobre el trabajo sexual, a defenderlo y hablar con compañeras del movimiento.

¿La CUP ha hecho una apuesta real por la defensa del trabajo sexual?
La CUP ha hecho una apuesta bastante coherente de apoyo a luchas populares como las de las trabajadoras sexuales de Putas Indignades o la Asamblea pro Derechos de las Trabajadoras Sexuales. Hace casi un año que participo. Se necesitan unas políticas más profundas. El trabajo sexual, la palabra ‘puta’, lo que representamos, es muy transformador para la sociedad, no sólo para conseguir un reconocimiento laboral. Cambiar el imaginario de las mujeres, romper el estigma de la sociedad patriarcal y machista de que ser puta es lo peor que le puede pasar a una mujer sería una transformación absoluta. Es el momento de tomárselo más en serio. Presionamos por ello continuamente, yo a mi manera, porque no soy una política experimentada. Eso sí, todo con afecto. Las relaciones políticas a las que estoy acostumbrada y sigo tejiendo son las del afecto y del cuidado, sea con hombres o con mujeres. Mayormente es con mujeres, claro.

Compañeras de Prostitutas Indignadas trabajaban para mantenerte mientras hacías campaña para la CUP. Hay una solidaridad muy fuerte entre las trabajadoras sexuales. Preciosa. Tengo la maravillosa oportunidad de ser parte de esta familia de luchadoras y luchadores, de crecer y sentirme acompañada en todo momento.

¿El trabajo sexual es una realidad derivada de las desigualdades de clase, o interaccionan otras desigualdades?

El estigma de puta atraviesa a todas las mujeres. A nosotros nos une, y nuestra necesidad de luchar juntas nos ha hecho crecer. La mayoría de las trabajadoras sexuales que yo conozco vienen de la clase obrera pobre. Pero también hay gente que, sin ser ricas, nunca han sido pobres y han tenido educación formal. Yo vengo de una clase media baja, pero no pobre. No pasé hambre, fui a una escuela privada, y otros también. Una ha sido profesora de catequesis; la otra tiene formación universitaria; yo he vivido en los barrios más caros del mundo. Viajamos por todo el planeta; la mayoría hablamos más de una lengua … Es otro nivel de clase. En todo caso, la pobreza ahora va creciendo.

Eres migrante y trabajadora sexual, y has presenciado situaciones de trata. ¿Cómo se puede luchar efectivamente?

Soy migrante argentina, pero bastante privilegiada. He viajado muchos años sin pasaporte europeo y nunca jamás me han pedido los papeles. Entraba por Suiza, que es uno de los países más estrictos, y nunca me detuvieron. Entonces tampoco sentía la presión añadida que siente mucha gente que migra. Cuando decidí tener papeles, fue complejo y duro, pero los conseguí. He trabajado con compañeras en situación de trata desde pequeña, aquí y en Argentina, y me he dado cuenta de que confiamos en nosotras mismas, en otra que está trabajando igual que tú. Se puede ayudar desde dentro. De hecho, para no alejarme de ellas, quiero volver a la prostitución porque entiendo que estando continuamente generas un referente real, no uno acomodado en el que te pueden decir que “tú no estás aquí mamándola”. Las chicas creen más en ti, se sienten más seguras, se genera una red de contención y las puedes ayudar. Que no las obligues a decir quién las llevó, porque detrás de esto hay una mafia, familias, hijos y gente amenazada, cosas terribles. No se puede ser tan superficial de creer que haces algo cuando en realidad arruina la vida de toda una familia. Nadie acepta trabajar para otros porque sí; hay algo muy grande detrás. Y tiene que ver con la corrupción, que hay mucha, y la voluntad política real de erradicarla porque no es verdad que no se sepa quiénes son los ‘chulos’ o que no haya herramientas. La policía no hace avances porque las mafias tienen unos contactos muy poderosos. Si es tan difícil entrar sin papeles aquí, ¿por qué entran? Porque hay una puerta trasera para los mafiosos que trafican con mujeres, entre ellos los clubes, que tienen muchos propietarios de partidos políticos.

Algunas trabajadoras sexuales reivindicáis el capital erótico. ¿Qué llamáis capital erótico?
Tiene que ver con cómo se construye el erotismo femenino. Las trabajadoras sexuales somos muy transmisoras de un juego de sensualidad. El capital erótico no es la belleza 90-60-90, rubia con el pelo largo. Tiene que ver con el uso de la feminidad, con la seguridad que una tiene y se da cuenta cómo transmite energía. Cómo juegas con las palabras cuando te mueves, cuando te sientas, con la ropa, los gestos, las exposiciones del cuerpo … Los hombres tienen capital erótico, pero más los gays que los heterosexuales. Pero, al menos culturalmente e históricamente, se valora mucho más el cuerpo de una mujer (y se castiga también, vestida o desnuda) que el de un hombre, que no tiene una carga moral tan grande. Utilizar el capital erótico, aprovecharse de él, también es romper con el patriarcado. El capital erótico da incluso miedo a los hombres. No soy ninguna diosa, y, aún así, cuando voy a la cama con uno, lo veo: “¡Uau, con quién follas!”. Pues follaràs con una puta.

En el libro ‘La prostitución’, Beatriz Gimeno dice que los hombres que están con trabajadoras sexuales extraen “plusvalía de género”, un concepto de Donna Haraway, y de esta forma refuerzan la masculinidad tradicional que históricamente ha tenido más poder.

Las mujeres tenemos más poder; por ello esta construcción en la que ejercemos más la prostitución que los hombres, aunque hay algunos países donde la prostitución masculina está creciendo porque tienen otros parámetros económicos y otros niveles de relación entre hombres, diferentes de la relación hombre-mujer que nosotros tenemos históricamente . Como trabajadora sexual, lo que siento es que los hombres te piden permiso para todo. En esta sociedad, un hombre que te conquista sin dinero siente que es el triunfador. El hombre que no tiene conquistas, no. Y no es que él pague y yo sea débil. “Tú me estás pagando porque me necesitas, me deseas, quieres mi cuerpo. Yo te lo doy, de acuerdo, pero bajo mis condiciones “. Es una situación comercial, pero también de poder, tiene que ver con el capital erótico, y con cómo el hombre da valor al cuerpo de una mujer, esta necesidad no sé si hormonal o cultural, o un poco de ambas cosas. Yo también estoy caliente a veces y, en cambio, no voy a pagarle a nadie … pero no es verdad que los hombres tengan más necesidades sexuales que las mujeres.

Alguna vez has dicho que el abolicionismo criminaliza la sexualidad masculina.
En cierto modo, el abolicionismo criminaliza el hombre y la libre decisión de una mujer sobre su cuerpo. Somos mujeres empoderadas, estamos atravesadas por el feminismo y utilizamos estas herramientas para cambiar una situación que nos ha castigado durante muchos años. En vez de ser objeto de los hombres, nos apropiamos el sujeto que es nuestro propio cuerpo y decimos: “No te beneficiarás de mí. Me beneficiaré yo de mi cuerpo “. Aunque entre todas pusiéramos fin al patriarcado y al machismo, y existiera un mundo perfecto donde hubiera trabajos económicamente iguales para todas las mujeres, seríamos sólo las trabajadoras sexuales las que podríamos decidir si queremos seguir ejerciendo o no. Porque, una vez más, somos nosotras quienes debemos decidir sobre nuestras vidas. Nos hace hervir la sangre que digan que no tenemos capacidad de decisión. O que nos presenten como débiles y violadas. El sexo no sólo es decisión o patrimonio de los hombres; también nos pertenece y lo vivimos y disfrutamos. Cuando hablan de ‘prostituidas’, nos describen como muñecas hinchables sin capacidad de reacción y con miedo a los hombres. Esto es contradictorio con el discurso del feminismo; aún más: es absolutamente infantilizador y patriarcal.

Uno de los servicios que haces es la asistencia a personas con diversidad funcional.
Los chicos y las chicas que tienen diversidad funcional dicen que la asistencia es como la extensión de su propio cuerpo para masturbarse, y hablan de asistencia sexual. Por supuesto, me parece superválido que haya personas que sean la continuidad del cuerpo de otra, y dar afecto y todo lo demás. Es maravilloso. He estado con clientes con diversidad funcional que no sienten absolutamente nada en todo el cuerpo, y simplemente lo que quieren es afecto y que los toquen, como lo queremos todas las personas. Nada extraño ni de otro planeta. En este caso, sí es una asistencia; sin embargo, cuando te tocan o te dan un beso, no. Más allá de esto, también hay trabajo sexual. Hay mucha gente que no liga que no tiene una diversidad funcional. Hay mucha vulnerabilidad en la sexualidad. Cuando tú estás con una persona, debe sentirse muy cuidada y respetada, hay que ser muy profesional y muy fuerte y transmitir afecto, seducción, hacerla sentir deseada y amada. Yo he aprendido mucho de la fragilidad de los hombres. Y creo que se han de animar a ser más frágiles, no sólo en la sexualidad, sino en la humanidad. Si aprendieran y rompieran con el miedo que tienen a decir que son frágiles y se permitieran sentir el afecto y el tacto, todo sería más fácil.

¿Cómo se desmonta el estigma de puta?
Compartiéndolo entre todas las mujeres. Asumiendo la carga que significa que te digan puta para todo: si miras a alguien, si llevas minifalda, si te gusta mucho el sexo, si te corres demasiado, si tienes muchos fluidos, si tienes pocos… Una campaña muy potente que diga “Bueno, soy puta, y qué?”. ¿Qué quiere decir? Ser puta significa romper con las imposiciones patriarcales que hemos tenido todas, incluyendo las feministas: “Me tapo los pechos, el acceso a mi coño está cerradp, y el culito ni hablar”. Combatir el estigma de puta es el siguiente paso en la lucha del feminismo. Y apoderarnos desde la libertad que significa disfrutar de nuestro cuerpo. Llevarlo con el coño por delante, con fuerza, ganas, seducción, alegría, afecto y respeto, claro. Y no permitir que nadie nos diga qué hacer o no con nuestra vagina, y menos el Estado. El Estado tiene que acompañar, no castigar. Las instituciones son imprescindibles, porque los cambios cruciales a veces hay que forzarlos. No vienen solos. Las mujeres que estamos en política no podemos dejar pasar oportunidades. Los movimientos no se hacen de un día para otro: el de trabajadoras sexuales tan poderoso que se está creando en Cataluña y del que se habla en todo el mundo, cuando en otros países también están organizadas, no es casual. Si la sociedad se hace eco, significa que hay una necesidad de que el colectivo sea respetado y cuidado, que está preparada para el cambio. Pero hay que darle un empujón. Y esto es una campaña mediática poderosa, clara, sin miedo. Los niños entienden perfectamente qué es el cuerpo. Son los grandes los que inculcan miedos y prejuicios. Una chica de 10 años no sabe qué es una chica con minifalda plantada aquí a las diez de la mañana. En el imaginario no existe el trabajo sexual como transmisión cultural; los padres no tienen la herramienta para transmitir cultura con naturalidad. Pues esta chica necesita sobrevivir y se fue con un hombre falto de afecto a cambio de dinero. Por eso está trabajando.

Pero esto, junto con la mendicidad y otras prácticas, está multado en Barcelona desde hace diez años por la Ordenanza de civismo.
Debemos derogarla. Por un lado, no podemos permitir que unos cuantos que se han comprado casas a bajo precio en un proceso de gentrificación, que han especulado con la pobreza y la amargura de echar a mucha gente sin prestar atención a lo que pasaba con ella, después quieran que se regulen los espacios públicos para dormir tranquilamente. Esta mujer debe luchar por un plato de comida y tú quieres dormir tranquilo. No digo que no, pero deja también que ella lleve comida a casa. Por otra parte, el espacio público no se puede privatizar de ninguna de las maneras. Por supuesto, en la calle no se puede matar a nadie, pero sobrevivir si no hay otra alternativa o por propia elección… Se dice que la ordenanza castiga a los clientes, pero nos persiguen a nosotras. Algunos partidos dicen que despenalizar la prostitución en la vía pública produciría un efecto llamada. No se plantean que las que nos prostituimos para sobrevivir recibimos multas enormes. Para ello generamos espacios de enlace y acompañamiento desde las instituciones para la despenalización. Europa es un referente primermundista; si lo conseguimos aquí, será un efecto dominó. Pero sin copiar ningún modelo de otras partes del mundo, porque las realidades son diferentes.

En cuanto a la mendicidad, he reciclado comida en la calle y en la basura; comprendo esta realidad. No se puede castigar a un ser humano que ocupa un espacio para pedir para comer, aunque a mí me moleste. Para que tenga casa y comida y esté tranquila no puedo olvidar el dolor de la gente. Está claro que hay cosas que no me gustan, pero eso no quiere decir que creemos leyes para que sean perseguidas. Debemos derogar la Ordenanza cívica. Y luego crear una renta básica mínima. No digo una paga de 100 o 200 euros, sino de 600. Hay quien dice que esto es una falta de respeto, que es alimentar a los vagos que no quieren trabajar. No es verdad, porque no hay tantos trabajos bien pagados. Todo el sistema económico de productividad está mal estructurado. Por más que creemos miles de puestos de trabajo, siempre habrá gente que se quede fuera de las oportunidades, porque no encaja en los imaginarios de una economía blanca y europea, y no tiene por qué ser castigada ni excluida. Si vamos a hacer el mundo perfecto, pero con el imaginario capitalista, entonces saca dinero de la población mucho más rica que paga menos impuestos y da al resto una renta mínima y digna, para que todos podamos tener techo y comida, que nuestros hijos puedan ir a la escuela, que las escuelas tengan comedores gratuitos, que la salud y la educación sean gratuitas… porque, si no, es imposible sobrevivir.

El anterior alcalde, Xavier Trias, se negó a cederos un edificio de propiedad municipal para crear una cooperativa de trabajadoras sexuales. Y ahora, ¿cómo está la propuesta?
El cooperativismo es una fórmula bastante buena y bonita de llevar adelante proyectos económicos para la supervivencia y para pensar una sociedad más colaborativa, aunque complicada. Lo estamos estudiando; es una idea muy a largo plazo, compleja y difícil. Pensábamos que podíamos hacer una cooperativa de servicios, un centro en el que las compañeras puedan estar, con un bar donde puedan comer, y un espacio donde descansar si no tienen donde ir o si trabajan por la noche, e incluso si quieren dejar a sus hijos. Esto generaría trabajo para otras compañeras que no se quieren prostituir más.

¿Cómo os planteáis construir una red de sostenimiento y de apoyo en los momentos de vejez y de enfermedad?
Bueno, si llevas toda una vida sin cotizar, te puedes poner a trabajar en la prostitución a saco durante cuatro o cinco años para ahorrar, pero esto significa un esfuerzo y desconexión absoluta del resto de las actividades. Lo ideal sería un reconocimiento, como una jubilación para las amas de casa. A nosotras no se nos reconoce nuestra profesión. La prostitución está vinculada al trabajo de cuidados que hacemos las mujeres en la sociedad a nuestros padres y madres, a nuestros hijos, que no se paga, ni se valora. Si eres una mujer moderna, pagas a alguien para que te cuide tu hijo o tu hija. Pero el Estado no te paga para que te quedes en casa a darle educación y afecto, y el capitalismo no reconoce esta tarea imprescindible en la que descansa toda una humanidad y sin la cual no podemos sobrevivir. Por lo tanto, debemos reconocer que, aunque sean por amor, son trabajos y se deben respetar y pagar como tales, y nos debemos replantear cómo remunerarlos.

Andrea Flores: “Una zona roja debería articularse con otras políticas sociales”

 

13-05-2016

 

http://www.eltribuno.info/andrea-flores-una-zona-roja-deberia-articularse-otras-politicas-sociales-n712082

 

Franco Hessling

Franco Hessling

 

La antropóloga, egresada de la UNSa, Andrea Flores es autora de la tesis “Del ocio al trabajo sexual. Genealogía de cuerpos abyectos”, que aborda la prostitución en Salta con una mirada histórica que recorre tres concepciones con las que se abordó a las trabajadoras sexuales en su carácter de excluidas y anormales. En un primer momento fueron acusadas de inmorales, en un segundo momento de enfermas y en un tercero, de criminales, tal como sucede en el Código Contravencional actual.

 

En la investigación se hace un recorrido por las normas que regularon la prostitución en la ciudad, que se iniciaron con un decreto de marzo de 1889.

 

El Concejo Deliberante de Salta capital rechazó la creación de una zona roja hace dos semanas y el tema sigue generando debate, ya que hay sectores que continúan reclamando un espacio público donde se pueda realizar la oferta de prostitución.

 

En diálogo con El Tribuno, Flores opinó que una zona de convivencia puede ser una solución inmediata pero que también es una manera, tanto simbólica como real, de acentuar la exclusión.

 

¿A qué te referís con “cuerpos abyectos”?

 

La noción de cuerpos abyectos es un término usado por una filosofa feminista, Judith Butler, y refiere a todos aquellos cuerpos que están en un terreno de la anormalidad pero que son necesarios para definir lo que es un cuerpo normal. En este caso, hablando de la sexualidad, lo normal serían los cuerpos cuya sexualidad está destinada a la reproducción y a la sexualidad heterosexual. Los cuerpos de la prostitución, que son mujeres y personas trans, en el imaginario sexual entran en el terreno de lo anormal y lo excluido socialmente.

 

Entonces, ¿el trabajo sexual es anormal en el imaginario social pero sirve para definir qué es lo “normal” en términos de sexualidad?

 

Claro, el trabajo sexual también determina qué debe ser una sexualidad normal, que básicamente es una sexualidad heterosexual y destinada a la reproducción.

 

¿Qué opinión te merece la prostitución? Teniendo en cuenta que hay debates sobre si es un trabajo o una forma contemporánea de esclavitud.

 

Ese es un punto álgido para toda la sociedad y también dentro de las discusiones que emprende el feminismo. Se debate si se puede considerarse como un trabajo la prostitución. Creo que, más allá de la postura que uno puede tomar, no se debe desconocer que las personas que se ocupan de la prostitución en un momento histórico dado, comienzan a organizarse alrededor de una identidad política que es la de “trabajadoras sexuales”. Si uno desconoce eso, lo que hace es volver a instalarlas en el terreno de la exclusión y no tomarlas en cuenta como sujetos políticos activos que tienen demandas.

 

El surgimiento de estas organizaciones se da, en el mundo, a fines de los 80 y en Argentina, en el 94. Ese año surge la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar). Luego emergen otras que no consideran que lo más apropiado es hablar de trabajadoras sexuales sino de “mujeres en situación de prostitución”.

 

Las primeras demandas comunes giran alrededor del repudio a la represión policial. Ese rechazo al hostigamiento policial sigue y está presente en todos los debates de las organizaciones de trabajadoras sexuales o mujeres en situación de prostitución.

 

Sobre ese punto, las prostitutas que rechazan la zona roja, entre otras cosas, aducen que sería muy inseguro y estarían más expuestas a acciones criminales. ¿Estás de acuerdo con la creación de zonas de convivencia o rojas?

 

No tengo una posición clara sobre eso, porque la zona roja puede considerarse como una forma de exclusión social, pero también dentro de las demandas de las trabajadores está la de crear una zona que las proteja a ellas de la persecución policial, porque siendo una contravención los policías están facultados a perseguirlas.

 

Al pensar en una zona roja, ¿no se estaría liberando una zona? Con todos los peligros que eso conllevaría…

 

Sí, porque socialmente es como crear un gueto, es separarlas de la sociedad. Es una forma de actualizar esa abyección.

 

La verdad es que como solución inmediata la zona roja puede resolver algunas cosas, como la persecución policial, pero por otro lado también crea estos mecanismos de exclusión que no solamente son simbólicos sino también reales. Es crear una zona liberada con personas que no le importan demasiado a la sociedad.

 

Es una situación difícil. Los vecinos cuentan que se levantan y tienen excremento y orín humano en sus puertas, que a veces usan sus zaguanes para actos sexuales…

 

Yo viví cerca de zonas adonde hay mercado sexual, y por ejemplo cuando caminás por la calle siendo mujer siempre piensan que sos una prostituta, los autos paran, te preguntan cosas, te gritan otras. Igualmente, en cualquier solución que se busque siempre hay que tener en cuenta que las mujeres y personas trans que se dedican a la prostitución son sujetos, hay que tenerlas en cuenta y no ponerlas en peligro. Hay que buscar una manera de convivencia más armoniosa.

La zona roja es una solución más inmediata pero después hay que articular con políticas sociales que le permitan a las mujeres, y especialmente a las mujeres trans, contar con otras alternativas. En muchos casos las mujeres trans no tienen otra posibilidad porque son excluidas de sus hogares a una edad muy temprana, entonces algunas ni siquiera completan sus estudios escolares.

 

Entiendo también que hay otras mujeres que lo eligen, considerando que no es una explotación tan distinta que la que podrían tener en muchos de los trabajos que se dan en el contexto del sistema capitalista. La explotación que viven las prostitutas no dista tanto, desde el punto de vista de las mujeres que lo “eligen”, de las opresiones que sufren otros trabajadores.

 

¿Qué te llevó a estudiar el mundo de la prostitución en Salta?

 

A través de las temáticas de género, me interesé en aquellas que tenían que ver con la cuestión del cuerpo y la sexualidad. Hice un trabajo para la facultad sobre prostitución y me generó inquietud, y empecé a indagar. Me atraía abordar la cuestión con una mirada histórica, que permita ver que todo aquello que parece tan obvio es, en realidad, producto de diferentes discursos e instituciones -la Municipalidad, la Policía, el Estado provincial- que van constituyendo a la prostitución como un problema social, como los cuerpos abyectos.

 

En un primer momento, a fines del siglo XIX, se los consideró cuerpos inmorales, luego como cuerpos enfermos -sífilis, gonorrea y sida- y después como cuerpos criminales, tal el caso del actual Código Contravencional. La construcción de lo criminal vincula a las trabajadoras sexuales con la droga, el robo y el delito.

 

¿Qué particularidades ves en el universo social de la prostitución de Salta? A diferencia de los procesos que se han dado en otras sociedades y en otros lugares…

 

A nivel de regulación, en muchas provincias argentinas a fines de 1800 se empieza con la legislación, después de conformado el Estado-Nación argentino. Necesitaban asegurar el lugar de las mujeres en la función de reproducción, tanto a nivel biológico como también cultural, esa era la moral normal.

 

En Salta tiene un rol protagónico la Rusa María, que posicionó a Salta como un lugar donde se desarrollaba la prostitución. Actualmente y a diferencia de lo que sucede en otras provincias, Ammar acá no tiene tanto peso.

 

¿Quién fue la Rusa María?

 

Fue un personaje emblemático en la historia de la prostitución en Salta. Según los relatos recopilados en el mundo urbano de Salta, es una mujer que marca un período clave porque es una madama que regenteaba mujeres de Europa que estaban asociadas a los sectores altos del poder provincial.

 

Las mujeres en la vida de Cervantes

 

Por J. Francisco Peña

 

http://centroestudioscervantinos.es/upload/1712_mdfile.pdf

 

“Estas mujeres han sido para Cervantes un paradigma de entrega y generosidad. Sus lances amorosos son una forma de ganarse la vida desde la libertad y la independencia. Si el sistema normal de la vida era entregarse completamente a un hombre y convertirse en su esclava, las mujeres de Cervantes suponen un cambio radical de las estructuras machistas de la época. Son una perfectas conocedoras de las debilidades del hombre y las aprovechan pero son, sobre todo, mujeres que no están dispuestas a llevar una vida de esclava sin la libertad que su inteligencia —y su cuerpo— les permite.”

 

Nunca fuera caballero de damas tan bien servido.

Nunca fuera caballero de damas tan bien servido.

 

La historia de las mujeres en Cervantes tiene una especial relevancia por la interrelación que existe entre la biografía y la creación literaria. Es frecuente encontrar en la historia de la literatura cómo la biografía marca la creación literaria, pero en el caso de Cervantes podemos hablar de una relación directa. Pero hay un detalle que, sin lugar a dudas, relaciona su creación literaria con el ambiente familiar que vivió. El ambiente familiar de Cervantes ha estado en la base de la actitud feminista que define algunas de sus obras Es significativo cómo la admiración que Cervantes siente por sus hermanas –y sus hermanas por él- le llevan a defender un tipo de mujer que ser acerca a la vida que éstas llevaron.

Ninguna de las hermanas de Cervantes se casó, lo que no quiere decir que no tuvieran relaciones con hombres. De hecho, las hermanas de Cervantes, siguiendo, quizás la tradición de su tía abuela, mantuvieron su independencia económica, lo que en su época sólo se podía conseguir aprovechándose de los hombres. Su libertad es la libertad de la mujer frente a la estructura social que condiciona la vida de la mujer al matrimonio y, por tanto, al enclaustramiento.

El teatro del Siglo de Oro se asienta, en gran medida, en esta estructura social y si bien es cierto que casi siempre acaba en boda, no lo es menos que la mujer debe supeditarse siempre a la voluntad del padre o del hermano y sólo desde la astucia y el engaño consigue sus objetivos.

En este marco, la vida y la obra de Cervantes suponen un aldabonazo a las conciencias. Asumió la vida liberal de sus hermanas con toda la dignidad del mundo y nunca puso ninguna traba al desarrollo de su actividad. Antes bien, contribuyó a ello, entendiendo que era su voluntad y que la voluntad de la mujer, como la del hombre, debe ser respetada. Esta actitud es la que veremos luego en algunos de sus personajes femeninos, cuya libertad está por encima de la voluntad de los hombres.

 

1. LA FAMILIA

Luis Astrana Marín, en su conocida biografía de Cervantes, descubre un documento en el que se afirma que Juan de Cervantes, licenciado en derecho y abuelo del escritor, su hija María y el resto de la familia vivían en la calle de la Imagen, en el antiguo barrio judío, a espaldas del Hospital de Nuestra Señora de Antezana, casa que vendería la familia de Cervantes con motivo de su traslado a Valladolid. El abuelo se casó con Leonor de Torreblanca, de familia de médicos.

En 1527 les vemos en Guadalajara. Juan de Cervantes entra al servicio de Diego Hurtado de Mendoza, Duque del Infantado, y aquí empiezan a conocerse las aventuras amorosas de la familia Cervantes. Uno de los hijos bastardos del Duque, Martín, se enamora de una de las hermanas de Rodrigo, María, que debía ser una muchacha muy guapa.

Los amores acaban mal pero María consigue una pequeña fortuna que les permite vivir holgadamente en Alcalá. Pero pronto de acaba el dinero y Rodrigo, el padre de Cervantes se hace cirujano, una profesión humilde pero rentable.

Hacia 1542 se casa con Leonor de Cortinas, hija de un hacendado de Arganda, pero que no aporta casi nada al matrimonio porque no está de acuerdo con él. De este enlace nacerán cinco hijos: Andrea, (1544) Luisa (1546), Miguel, (1547) Rodrigo (1549) y, en Valladolid, Magdalena (1552).

En 1551 se trasladan con la corte a Valladolid, donde las cosas tampoco les fueron bien. Y en 1661 vuelven, también con la corte, a Madrid. Pero Rodrigo sigue viajando para ganarse la vida. Estando en Sevilla con Andrea, tendrá lugar la primera de las aventuras amorosas de la hermana mayor de Cervantes.

La aventura de Andrea contrasta con la de su hermana Luisa. En 1565, vemos a Rodrigo en Alcalá asistiendo a la ceremonia de los votos de monja carmelita de Luisa, con el nombre Sor Luisa Belén, en el convento de la Imagen. Aquí permanecerá el resto de su vida y aquí fue elegida Superiora en 1593 y 1596 y Priora en 1617 y 1620. Rodrigo, el padre, morirá en Madrid en 1585.

 

ANDREA Y MAGDALENA

La aventura de Andrea en Sevilla tendrá unas notables consecuencias para la familia Cervantes y será el inicio de una larga vida en la que la relación con los hombres se convierte en un negocio para la subsistencia. Pero son las circunstancias sociales las que marcan de una forma definitiva esta misma condición social. De Andrea se enamora el noble Nicolás de Obando y la promete matrimonio. De esa relación nacerá Constanza, pero el compromiso de matrimonio se rompe y Andrea pide una notable compensación económica. Es la primera vez que conocemos las andanzas de Andrea pero el nacimiento de Constanza condiciona su vida completamente.

La actitud de Andrea, valiente y decidida frente a la adversidad, es el cauce que seguirán después su hermana Magdalena y su propia hija Constanza.

En 1568, ya en Madrid, Andrea mantiene relaciones con un rico genovés, Juan Francisco Locadelo, de quien recibirá nuevas dádivas.

En los papeles, su profesión es la de costurera. Esta es la labor que solían hacer las mujeres en las casas.

Una de las aventuras más largas es la que mantiene, junto con Magdalena, con los hermanos Portocarrero, Alonso y Pedro, hijos de uno de los ayudantes de don Juan de Austria. Magdalena tiene tan solo 17
años.

Mientras tanto, Miguel está en Italia. En 1569 entra al servicio del cardenal Aqcuaviva. Participa activamente en la batalla de Lepanto y en 1575 es apresado por los turcos y encerrado en Argel, junto con su hermano Rodrigo. Aquí comienza una nueva trayectoria de las hermanas quienes encuentran en la liberación de Rodrigo y Miguel la justificación a sus andaduras. De hecho ellas son las que aportan la mayor parte del dinero que Gray Juan Gil recoge para liberar a Cervantes.

 

LEONOR DE CORTINAS

La otra mujer que se entrega en cuerpo y alma para liberar a Cevantes es su madre, Leonor de Cortinas. En 1576 se dirige al Consejo de la Cruzada y, haciéndose pasar por viuda, solicita un préstamo para el rescate de sus dos hijos. La maniobra funciona y en diciembre recibe un préstamo de 60 ducados. Y en 1578 pide permiso al Consejo de Guerra para participar en una operación comercial con Argel que le permita liberar a sus hijos. En 1579, Leonor de Cortinas, falsa viuda de nuevo, entregaba al trinitario Fray Juan Gil 300 ducados: todo lo que habían podido reunir. El trinitario aportará los 200 restantes del fondo general ante la imposibilidad de rescatar a otro cautivo por el que piden mil ducados.

 

ANA FRANCA

Es una de las mujeres misteriosas en la vida de Cervantes, con la que tuvo una hija, Isabel. Si la relación de Cervantes con ella es cierta, debió empezar hacia 1584 porque en los sucesos de Valladolid, en 1605, su hija Isabel confiesa tener 20 años. Otros investigadores afirman que Isabel fue hija de Magdalena. En todo caso, Magdalena asumirá el cuidado de Isabel, que se llamará Isabel de Saavedra, nieta del Licenciado Juan de Cervantes. Isabel formará parte del clan de los Cervantes y seguirá las andanzas de sus tías y de su prima Constanza, la hija de Andrea.

 

CATALINA DE SALAZAR

Ese mismo año de 1584, Cervantes se casa don Catalina de Salazar. Miguel ha ido a Esquivias (Toledo) buscando los manuscritos de su amigo Pedro Laínez, quien ha muerto hace seis meses, y ha dejado su obra sin publicar. Pero allí se cruza con Catalina de Salazar hija de la viuda Catalina de Palacios y se casa con ella. Es una muchacha de 20 años a la que pronto deja en Esquivias para buscarse la vida por otros lugares de España.

En 1601, Felipe III fija la capital de España en Valladolid, y en 1604 allá se van los Cervantes a ganarse la vida: Catalina, Andrea, Magdalena, Constanza, Isabel, Juana Gaitán y otras mujeres amigas y primas se instalan en Valladolid.

Catalina de Salazar liquida la herencia materna en provecho de sus hermanos y acompaña a Cervantes a la nueva capital. Ya no se separarán hasta su muerte. Las condiciones de vida no fueron nada buenas y vivían en un cuchitril a orillas del Esgueva.

En 1606 abandonan Valladolid con el nuevo cambio de corte y se asientan de nuevo en Madrid. Andrea y Magdalena entran en la Orden Tercera de San Francisco. Andrea morirá en 1609 y Magdalena en 1610. Catalina morirá en 1620 (en 1617 se encargará de la edición del Persiles)

Estas mujeres han sido para Cervantes un paradigma de entrega y generosidad. Sus lances amorosos son una forma de ganarse la vida desde la libertad y la independencia. Si el sistema normal de la vida era entregarse completamente a un hombre y convertirse en su esclava, las mujeres de Cervantes suponen un cambio radical de las estructuras machistas de la época. Son una perfectas conocedoras de las debilidades del hombre y las aprovechan pero, son, sobre todo, mujeres que no están dispuestas a llevar una vida de esclava sin la libertad que su inteligencia, y su cuerpo, les permite.

 

LAS MUJERES EN LA OBRA DE CERVANTES

La actitud de Cervantes contrasta notablemente con la de Lope de Vega. Las mujeres que aparecen en la obra de Cervantes tienen un carácter y una actitud social muy distinta a la que presentan las de Lope de Vega. La actitud de Cervantes es mucho más comprensiva que la de Lope por lo que su teatro es totalmente innovador respecto a la condición social de la mujer.

Podemos ver una actitud tolerante de Cervantes en las relaciones extramatrimoniales de muchas de sus mujeres: La Leonora, de “El celoso extremeño”, doña Leoncia en “El viejo celoso”, Luisa en el “Persiles”, Camila en “El curioso impertinente”… Ya desde sus primeras obras vemos a un Cervantes defensor de la libertad de la mujer. En “La Galatea”, Gelasia afirma: Libre nací y en libertad me fundo.

Uno de los personajes donde se ve mejor la defensa que hace de la libertad de la mujer es Preciosa, la protagonista de “La gitanilla”. Estos señores -dice refiriéndose a sus jefes gitanos- bien pueden entregarte mi cuerpo; pero no mi alma, que es libre y nació libre, y ha de ser libre cuanto yo quisiere.

Pero hay tres mujeres en su obra que representan de una forma ejemplar el papel de la mujer entendida no como una especie de apéndice del hombre sino como la que tiene personalidad, libertad y vida propia, tanto en lo referente al sexo como en la disposición frente a la vida. De estas tres mujeres, dos están en una de sus obras de teatro más significativa: La entretenida.

Esta es una obra en la que Cervantes parodia los finales de matrimonios múltiples propios de Lope de Vega, pero va más allá porque nos presenta a unas mujeres que mantienen su independencia y libertad por encima de las ataduras sociales. Los versos finales lo dejan bien claro.

Esto en este cuento pasa:
los unos por no querer,
los otros por no poder,
al fin ninguno se casa.
De esta verdad conocida
pido me den testimonio:
que acaba sin matrimonio
la comedia entretenida

Entre los capítulos XII y XIV de la primera parte de “El Quijote”, uno de los cabreros le cuenta a don Quijote la historia de la pastora . Es una de las primeras historias de la literatura en las que el papel de la mujer aparece destacado con toda su plenitud.

Marcela, en un discurso memorable, insiste en su condición de mujer libre y en su identificación con la naturaleza. Su discurso es un modelo de razonamiento lógico y preciso donde el papel del individuo se asienta sobre los convencionalismos sociales a que la condición de mujer la condena. Por estas categorías sociales, estancas y cerradas, la mujer debe casarse como única salida a su vida. Pero la actitud de Marcela coincide notablemente con la de Andrea y Magdalena. Cervantes ha vivido la libertad de sus hermanas como algo noble y digno. El matrimonio no ha sido visto como una liberación para la mujer sino como una esclavitud por eso no es extraño que sea capaz de dibujar a estos excelsos personajes como Marcela a la que el propio don Quijote defenderá con ahínco.

Para glosar este discurso tan relevante en la historia de la literatura y del feminismo, hemos compuesto soneto con que el que cerraremos este breve recorrido por las mujeres de Cervantes.

“El verdadero amor no se divide,
y ha de ser voluntario, no forzoso.
El verdadero amor no está en lo hermoso
si no es con la virtud con quien coincide.
El verdadero amor no se decide
por lo particular y provechoso.
El verdadero amor será dichoso
si en él la libertad fluye y reside.

Los árboles, arroyos y montañas
dirán mi soledad y mi armonía.
Fue mi elección, Grisóstomo. Extrañas
me serán tu estrofa y melodía”.
Esto cantó , y sus hazañas
mostraron al amor su rebeldía.