El trabajo sexual es trabajo: ¡Industrial Workers of the World (IWW) apoya la despenalización total!

 

 

13 de mayo de 2018

 

https://iww.org.uk/news/sex-work-is-work-iww-supports-full-decriminalisation/

 

En su Conferencia Anual 2018, se solicitó a delegados de la filial de Gales, Irlanda, Escocia e Inglaterra de IWW que consideraran una moción presentada por nuestros miembros para declarar públicamente su compromiso con la despenalización total del trabajo sexual y un perdón total para las trabajadoras sexuales condenadas bajo la legislación existente.

Como una unión con una larga historia de defensa de los derechos de los trabajadores oprimidos, no fue una sorpresa que la moción fuera aprobada por unanimidad, con todas las ramas constitutivas apoyando tanto el espíritu de la moción como los compromisos a los que la moción vincula a IWW y sus miembros. Con la aprobación de la moción, IWW se compromete a:

  • Declarar públicamente nuestro apoyo a la despenalización total del trabajo sexual y el perdón total de las trabajadoras sexuales condenadas por la legislación vigente por actividades relacionadas con el trabajo sexual.
  • Facilitar la creación de una red dentro de IWW para las trabajadoras sexuales que deseen organizarse en su lugar de trabajo para encontrar apoyo, asesoramiento y asistencia para hacerlo.
  • Trabajar, apoyar y mostrar solidaridad con las organizaciones que defienden los derechos de las trabajadoras sexuales dirigidas por trabajadoras sexuales y enfocadas en el trabajo sexual, con exclusión de cualquiera que busque oprimir, explotar o silenciar a las trabajadoras sexuales.
  • Que los miembros de “doble afiliación” propongan, o hagan lo que sea necesario para apoyar, mociones de despenalización en sus uniones de servicios.

El trabajo sexual es trabajo, y de acuerdo con nuestro lema “Un daño a uno es un daño a todos”, IWW se solidariza con las trabajadoras sexuales de todo el mundo que trabajan para luchar contra las injusticias a las que se enfrentan a diario. Esperamos que este compromiso impulsará aún más la despenalización del trabajo sexual y alentará aún más a las trabajadoras sexuales en su lucha por el respeto, la dignidad y el derecho al trabajo sin correr el riesgo de ser detenidas, deportadas o violentadas. Laura Watson, portavoz del Colectivo Inglés de Prostitutas:

“Agradecemos la moción de despenalización de IWW que reconoce a las trabajadoras sexuales como trabajadoras y se compromete a apoyar nuestra lucha por la seguridad y nuestros derechos. Nuestra lucha por el fin de la criminalización, el estigma y la pobreza es parte de los movimientos por la justicia y por una sociedad más solidaria para todos. Al igual que otros trabajadores, nos estamos organizando para obtener más dinero por menos trabajo y para recuperar nuestras vidas enajenadas por el mercado. Estamos “a favor de las prostitutas y en contra de la prostitución”, así como estamos “a favor de los McHuelguistas y en contra de los McDonalds”.

 

¿Eres una trabajadora sexual?

Los miembros de IWW que son trabajadoras sexuales han creado una red para apoyarse mutuamente y organizarse colectivamente para mejorar las condiciones laborales en sus lugares de trabajo. Si deseas participar, puedes ponerte en contacto con la red en sexworkers@iww.org.uk. Cualquier correspondencia será tratada con la más estricta confidencialidad.

Para toda la prensa, medios de comunicación u otras consultas, contactar, por favor con communications@iww.org.uk

Una copia de la moción completa se puede leer aquí.

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El paraguas rojo: “¿qué simboliza y por qué es usado por las trabajadoras sexuales?”

 

  

Por ALIYA

22 de diciembre de 2007

http://swannet.org/en/node/782

 

El paraguas rojo fue utilizado por primera vez por trabajadoras sexuales y aliadas en Venecia, Italia, en 2001. El llamado Primer Congreso Mundial de Trabajadoras Sexuales fue una instalación de arte del artista esloveno Tadej Pogacar, ubicado dentro de la 49ª Bienal de Venecia, entre el 6 y el 8 de junio de 2001. Organizado en un espacio público en una carpa, en el “Pabellón de la Prostituta”, el evento contó con la participación de grupos e individuos de Taiwán, Tailandia, Camboya, Vietnam, Italia, Alemania, Estados Unidos y Australia. Presentaron la situación en el mercado y discutieron las estrategias para luchar por los derechos civiles de las trabajadoras sexuales. Organizaron proyecciones de video, exhibiciones, presentaciones, teatro de calle activista y publicaciones distribuidas.

Una de las actividades fue la Marcha de Paraguas Rojos. Las trabajadoras sexuales marcharon por las calles de Venecia y usaron megáfonos y paraguas rojos, llamando la atención sobre las malas condiciones de trabajo y los abusos contra los derechos humanos que enfrentan. La marcha comenzó en la tienda del Pabellón y atravesó el centro de la ciudad.

La ruta de la marcha incorporó la geografía de la historia social de las trabajadoras sexuales, desde las famosas cortesanas venecianas Veronica Franco y Gaspara Stampa hasta hoy.

En 2005, el Comité Internacional para los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa (ICRSE) adoptó el paraguas rojo como símbolo de resistencia a la discriminación.

La iniciativa fue bien recibida por la comunidad y otros grupos de trabajadoras sexuales la siguieron en todo el mundo. Lo que comenzó como una sencilla idea se está convirtiendo en un símbolo global de la lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales.

Tadej Pogacnar: Red, 2001, (A szexuális munkások konferenciájának résztvevõi)

El rojo es un color de belleza y un paraguas es la resistencia a los ataques del cielo y de los humanos. Simboliza la protección contra el abuso al que las trabajadoras sexuales se ven sometidas por la policía, los proxenetas, los clientes y una sociedad ignorante y parcial.


 

El paraguas rojo: símbolo de los derechos de las trabajadoras sexuales

 

Comité Internacional para los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa (ICRSE)

http://www.sexworkeurope.org/resources4sw/resources_EN.html

 

Descripción:

El Paraguas Rojo es el símbolo internacional de los derechos de las trabajadoras sexuales. Desde 2001, los paraguas rojos se han utilizado en manifestaciones y celebraciones públicas por las trabajadoras sexuales y sus aliados. También se han desarrollado versiones gráficas del paraguas rojo. El paraguas rojo simboliza resistencia y protección contra el abuso y la discriminación.

Cómo se desarrolló el recurso:

El paraguas rojo se utilizó por primera vez como parte de un proyecto de arte colaborativo en Venecia (Italia) en 2001.

El llamado “Primer Congreso Mundial de Trabajadoras Sexuales fue una instalación artística y una demostración pública del artista esloveno Tadej Pogacar” y trabajadoras sexuales deL Comitato per I Diritti Civili delle Prostitute de Pordenone (Italia).

En 2005, el Comité Internacional para los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa (ICRSE) adoptó el paraguas rojo y lo utilizó durante una manifestación callejera en el transcurso de la Conferencia Europea sobre Trabajo Sexual, Derechos Humanos, Trabajo y Migración en Bruselas (Bélgica). También se desarrolló un símbolo gráfico para los materiales de la conferencia y el sitio web.

Cómo se usó el recurso:

Tanto en 2001 como en 2005, las trabajadoras sexuales participaron en Marchas de Paraguas Rojos. Desde 2005, las trabajadoras sexuales han utilizado cada vez más el paraguas rojo para presentaciones, protestas, comunicados de prensa, en sitios web y en otros recursos. Se han llevado a cabo talleres de empoderamiento con las trabajadoras sexuales utilizando el paraguas rojo como un símbolo en torno del que hablar sobre los derechos.

El paraguas rojo es a la vez subversivo, un objeto cotidiano normal y un objeto poderoso; en grupos, crea un tremendo impacto visual.

Impacto:

El impacto de la marcha en 2005 fue internacional. Las imágenes de la marcha fueron muy poderosas y las trabajadoras sexuales de todo el mundo reconocen la importancia de la visibilidad estratégica. En este recurso se incluyen imágenes de momentos de paraguas rojos desde 2001.

Ideas:

Agrega un paraguas rojo al membrete de tu organización, sitio web o en tu firma de correo electrónico. Úsalo para manifestaciones o imprime el logotipo de eu organización y un eslogan de derechos en paraguas rojos y úsalos como obsequios para funcionarios públicos o para recaudar fondos. ¡Decora tu centro con hermosos paraguas rojos!

Promueve el paraguas rojo como un símbolo de derechos para las trabajadoras sexuales.

 

 

El futuro del trabajo sexual: un ensayo fotográfico  

 

 

30 de abril de 2018

 

https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2018/may/01/the-future-of-sex-work-a-photo-essay?CMP=Share_AndroidApp_Facebook

 

 

En 1995, Nueva Gales del Sur (Australia) se convirtió en uno de los primeros lugares en el mundo en despenalizar el trabajo sexual. Con el telón de fondo de la epidemia de sida y una recomendación para combatir la corrupción policial de una comisión real de investigación del servicio policial del Estado, las trabajadoras sexuales lograron hacer presión ante el gobierno para conseguir el cambio.

El modelo de NSW se cita a menudo como un ejemplo de mejor práctica, es decir, regulación basada en la evidencia. El Estado tiene un estimado de 10.000 trabajadoras sexuales y muchas de ellas están activas a nivel mundial en campañas de reforma legal, derechos humanos y prevención del VIH.

Pero veintitrés años después de la despenalización, ¿cuánto ha cambiado para las trabajadoras sexuales y qué depara el futuro?

The Guardian habló con seis trabajadoras sexuales sobre sus experiencias personales y la naturaleza diversa del trabajo que hacen.

Jules Kim

 Jules Kim

Directora ejecutiva de Scarlet Alliance: el principal grupo de defensa dirigido por trabajadoras sexuales

Todavía hay mucha confusión sobre la diferencia entre legalización y despenalización. Cuando el trabajo sexual es despenalizado, eso significa que ya no está en el código penal. Obviamente, estamos sujetas a leyes penales al igual que todos los demás. Es solo que nuestro trabajo en sí no es visto como un delito. Cuando está legalizado todavía hay disposiciones que regulan el trabajo sexual en el código penal. Esencialmente, muchas de las cosas en torno al trabajo sexual (burdeles, clientes, etc.) se vuelven ilegales a fin de obstaculizar el trabajo. Estas regulaciones estigmatizadoras y obstructivas no ayudan sino que obstaculizan los derechos y la seguridad de las trabajadoras sexuales.

Cuando el trabajo sexual se despenaliza, se lo considera como cualquier otro negocio. Se convierte en sujeto de las leyes de salud y seguridad en el trabajo, la legislación de derechos industriales, las regulaciones municipales y así sucesivamente. Muchas agencias internacionales, como Amnistía Internacional y las Naciones Unidas, se han unido a nosotras en los últimos años para pedir la despenalización total de nuestro trabajo, nuestros lugares de trabajo y nuestros clientes.

Muchos fusionan la trata de personas con el trabajo sexual. Esto viene de la idea previa que las personas tienen de que el trabajo sexual es inherentemente explotador. No digo que la trata de personas no exista, pero ciertamente no es la experiencia dominante para la gran mayoría de las trabajadoras sexuales migrantes. Lamentablemente, las políticas contra la trata han sido utilizadas para perseguir y criminalizar a las trabajadoras sexuales migrantes a nivel nacional y mundial.

Rachel Wotton

 

Rachel Wotton

El trabajo sexual de Wotton con personas con discapacidad fue examinado en el documental de 2011 Scarlet Road

Me hice conocida por mi trabajo sexual y por mi defensa de clientes con discapacidad. Durante más de veinte años, he desarrollado muchos métodos y técnicas que me permiten trabajar dentro de su capacidad física. La única condición es que el cliente tiene que tratarme con dignidad y respeto.

Adapto mis servicios a las necesidades de cada individuo. Por ejemplo, si un cliente tuvo un accidente cerebrovascular y el lado izquierdo de su cuerpo se ve afectado, entonces necesito saberlo. Entonces puedo sentarme del otro lado y pueden tocarme con su brazo derecho. Ciertos clientes vienen a perder su virginidad. Otros quieren aprender sobre posiciones y actividades sexuales. Algunos quieren saber qué es lo que su cuerpo puede o no puede hacer después de un accidente o lesión.

Cofundé la organización caritativa Touching Base para crear programas de capacitación para otras trabajadoras sexuales y para conectarlas con personas con discapacidades. Nos enfocamos en las barreras que estas dos comunidades marginadas experimentan, así como en sus preocupaciones tales como acceso, discriminación y asuntos legales.

El mayor desafío a menudo es organizar la cita, especialmente si dependen de la ayuda de familiares, amigos o personal de apoyo. Es dificil. Imagina que le pides a tu madre que haga una visita a una trabajadora sexual. Es un privilegio que nos elijan para compartir sus esperanzas, miedos y sueños. Confían en que podemos proporcionarles un espacio seguro.

Tilly Lawless

 

Tilly Lawless

Las trabajadoras sexuales no son siempre víctimas pasivas. No son siempre esclavas del patriarcado. No son personas que necesitan ser salvadas o que se tomen decisiones por ellas. Trabajo, principalmente, con una comunidad de mujeres y me encanta el apoyo que proviene de eso. Encuentro que ello reafirma la vida. Me defino como feminista. Pero tengo una relación tensa con el feminismo convencional. Silencian a las trabajadoras sexuales al negarse a reconocer nuestro trabajo y nuestra autonomía. Y, al hacerlo, han cometido un gran acto de violencia contra nosotras.

En el oeste, los movimientos #MeToo y Time’s Up han iniciado un debate sobre la seguridad de las mujeres a nivel mundial y, una vez más, las trabajadoras sexuales quedan fuera de la discusión. Cuando hablamos de violencia contra las mujeres, debemos hablar sobre la violencia contra las trabajadoras sexuales.

A menudo, si una trabajadora sexual es violada o robada, no puede recurrir a acciones legales, ya que no será tomada en serio o incluso puede ser detenida. En lugar de tener que demostrar constantemente nuestra humanidad o justificar nuestra profesión, deberíamos ser consultadas e incluidas en las discusiones en general sobre nuestro trabajo, el acoso sexual y el feminismo.

Ryan James

 

Ryan James

Solía ​​trabajar para un banco de inversión. Sentí que mi vida se escapaba trabajando catorce horas al día para que una empresa se quedara con las ganancias. Estaba buscando un cambio así que renuncié. Estaba haciendo un poco de entrenamiento personal y comencé a hacer trabajo sexual además, y luego porno. Y después de un año comencé a trabajar como escort a tiempo completo. Los aspectos negativos que experimenté en el trabajo sexual fueron directamente comparables a los aspectos negativos que experimenté en otros trabajos. Todavía hay estigma como escort masculino, pero es menor que el que las mujeres reciben de la sociedad. Cuando estaba en la industria financiera trabajé muchas horas para obtener una pequeña recompensa. Básicamente eres un engranaje en la máquina y, si no estás funcionando a la altura de las expectativas, no te tratan bien, incluso si las demandas no son razonables. Pero el trabajo sexual me permite decidir mis horas de trabajo, viajar con frecuencia y ser mi propio jefe.

Muchos no se dan cuenta de que el trabajo puede ser mucho más que sólo sexo. Tuve una cliente que había sido víctima de abusos y no había tenido ningún contacto sexual durante diez años. Decidió que la forma más segura de hacerlo era con un escort. Sabía que sería un espacio seguro y que ella podría tener el control; deteniéndose en cualquier momento sin problemas. Que alguien viniera a verme y depositara esa confianza en mí, me pareció conmovedor.

 

Chantell

 

Chantell

Trabajadora de servicio a la comunidad, Sex Workers Outreach Project

Cuando les dije a mi mamá y a mi papá que me mudaba a Sydney, lo primero que dijeron fue: “Aléjate de Kings Cross “. Me reí y pensé: “Podría ir y echarle un vistazo”. El área de Kings Cross de Sydney era el principal barrio rojo de la ciudad. Era vivo y emocionante, lleno de cosas buenas y lleno de cosas malas.

Comencé a hacer trabajo sexual en 1984. Tenía una situación de “estigma”, al ser una mujer transgénero, usuaria de drogas y trabajadora sexual. La epidemia de SIDA había afectado a Sydney y las trabajadoras sexuales estaban siendo todas etiquetadas como “portadoras”. Esto nos hizo muy difícil conseguir trabajo en nuestra profesión de elección. Era un mundo muy diferente entonces.

La forma en que éramos tratadas era horrible y no podíamos hacer nada al respecto porque éramos trabajadoras sexuales sin derechos. Los clientes se aprovechaban de nosotras, forzándonos a hacer con ellos cosas sexuales y no pagándonos, sabiendo muy bien que no podríamos buscar indemnización o justicia por parte de los jueces. La policía nos quitaba todo nuestro dinero, nos sacaba de la ciudad y nos ordenaba que volviéramos a casa. Los crímenes cometidos contra todas las trabajadoras sexuales callejeras fueron horribles y los principales perpetradores fueron policías.

 

De vez en cuando, mientras trabajaba como trabajadora sexual callejera, los muchachos se acercaban a mí, sin darse cuenta de que era transgénero. Una noche, un cliente me recogió y, por supuesto, supuse que él sabía que yo era una transexual porque me recogió en el área de trabajo trans en la calle. Fuimos a su habitación de hotel y comencé a desvestirme, cuando de repente deslizó su mano por mis bragas. Estaba tan sorprendido con lo que sintió que me dio un empujón y salí volando de la cama y me golpeé contra la pared. Cuando recuperó la compostura, dijo: “¡Joder! No tenía ni idea. ¡Quédate con el dinero y vete!”. En la actualidad siempre estoy abierta a la idea de ser trans y, debido a eso, he asumido la plena propiedad de lo que es legítimamente mío como una orgullosa mujer trans.

He tenido algunas novias trans que han sido golpeadas por serlo, encontrándose en situaciones similares. Me di cuenta en una etapa temprana de mi transición para convertirme en la mujer que soy hoy en día que podría haber sido peor. Pude haber sido la mujer transgénero que fue golpeada en el suelo o asesinada por un chiflado transfóbico que decidió culpar a una persona trans de todas sus inseguridades.

Durante los veintitrés años de despenalización, he sido testigo de un gran progreso positivo con las trabajadoras sexuales trans callejeras. En aquel entonces, no nos veían ni como hombres ni como mujeres, simplemente como frikis que eran “vectores de enfermedades”. Hoy es importante para mí que la gente sepa quién soy yo realmente.

Lucie Bee

 

Lucie Bee

Me encantan los cómics; Soy una gran jugadora, me gustan las cosas nerd geek. A muchos de mis clientes les gustan las mismas cosas que a mí. Como comunidad, los nerds no hemos sido invitados a espacios sexuales. La cultura de los geek y los jugadores siempre ha sido un refugio para mí, pero tradicionalmente han sido espacios dominados por los hombres. O al menos, comercializado de esa manera. Las personas que conozco solo quieren sentirse seguras, atractivas, importantes y sexuales.

Tengo chicos que solo quieren sentarse con una chica y jugar videojuegos durante una hora y luego follar. Eso es genial porque son tipos a los que les gusta todo, desde los videojuegos hasta los comics y los juegos de mesa. Antes sentían que solo podían hablar con sus amigos y ahora pueden hablar conmigo y sentirse cómodos y darse cuenta de que, sí, las mujeres también están en estas cosas. Me tomo mi trabajo en serio.

Al ser a la vez trabajadora sexual y ávida jugadora, he sido invitada a hablar en conferencias de la industria sobre la importancia del consentimiento sexual en los juegos de ordenador.

Sé que después de este trabajo entrar en otra industria podría ser difícil. Hay mucho estigma y la gente dice: “Tendrás muchas lagunas en [tu] currículum”. Bueno, no pretendo tener vacíos en mi currículum. He creado una marca, me he forjado un nombre, he trabajado muchísimo en muchos lugares diferentes. Y sigo diversificándome según el nombre que hice para mí.

La agencia de inmigración de Nueva Zelanda agregó la prostitución a su lista de trabajos calificados para solicitar residencia

 

Los extranjeros que desean obtener una visa para radicarse en el país podrán clasificarse como prostitutas o escorts para sumar puntos en el proceso de solicitud. Los empleos pasarán a considerarse una “habilidad” laboral

 

28 de abril de 2018

 

https://www.infobae.com/america/mundo/2018/04/28/la-agencia-de-inmigracion-de-nueva-zelanda-agrego-la-prostitucion-a-su-lista-de-trabajos-calificados-para-solicitar-residencia/

 

En Nueva Zelanda, se podrá apelar a la prostitución como trabajo de alto nivel para solicitar visado de residencia

 

 

Los inmigrantes que desean obtener un visado de residencia en Nueva Zelanda podrán apelar a la prostitución o a servicios de escort como fuente de trabajo calificado en sus solicitudes, indicó la agencia de Inmigración de Nueva Zelanda (INZ) en su sitio web oficial.

Los empleos, que fueron legalizados en el país en 2003, pasarán a considerarse una “habilidad” en la lista de la Clasificación Uniforme de Ocupaciones de Australia y Nueva Zelanda (ANZSCO, por sus siglas en inglés).

No obstante, para cumplir los criterios de una trabajadora sexual altamente calificada, los solicitantes deberán alcanzar el nivel 5 de la lista ANZSCO, la categoría más alta y con la mayor cantidad de requisitos.

Los requerimientos para obtener dicha clasificación incluye, entre otras cosas, una remuneración de más de USD 25,87 por hora, o ingresos anuales por USD 53.818.

También deben tener al menos tres años de experiencia laboral en la industria.

“El trabajo sexual es trabajo” (AFP)

 

En cualquier caso, pese a la nueva oportunidad para obtener un puntaje más alto por parte de INZ a la hora de solicitar la visa, las posibilidades de acudir exitosamente a este método para obtener residencia en el país es sumamente improbable, ya que el oficio no figura en la lista de trabajos en escasez. 

“Aunque la prostitución es una profesión legal, no es una ocupación que un inmigrante puede realizar con una visa temporal, el trabajo sexual es aceptado específicamente”, dijo Peter Moses, portavoz de la agencia de la Asociación de Migración e Inversión de Nueva Zelanda (NZAMI).

“Un solicitante tendría que estar en el territorio legalmente y no trabajando, o en el extranjero mientras solicita la residencia. Y necesitarían una oferta formal de empleo“, agregó.

La iniciativa de convertir la prostitución en una ocupación legal mediante laLey de Reforma de la Prostitución aprobada por el parlamento neozelandés en 2003 tiene como objetivo garantizar los derechos humanos y laborales de las personas que desarrollan esa actividad y defenderloscontra la explotación.

Hoy, Nueva Zelanda es uno de los pocos países en donde el trabajo sexual está regulado por leyes locales.

La despenalización del trabajo sexual en Nueva Zelanda, explicada por el Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda

 

Despenalización del trabajo sexual en Nueva Zelanda

 

Escrito por el Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda

 

http://www.sexworklaw.co.nz/pdfs/Decriminalisation_of_Sex_Work_in_New_Zealand.pdf

 

¿Que es despenalización en el contexto de Nueva Zelanda?

Antes de 2003, la mayoría de las actividades relacionadas con la prostitución eran faltas y/o delitos: mantenimiento de prostíbulos, vivir de las ganancias de la prostitución ajena, procurar y solicitar con fines de prostitución en un lugar público.

Las trabajadoras sexuales, no sus clientes, podían ser procesadas, y la policía a veces utilizaba la posesión de literatura de sexo seguro y de condones como pruebas para lograr una condena. Las trabajadoras sexuales condenadas llevaban el estigma de esa condena y esto obstaculizaba obtener un trabajo alternativo.

La Ley de Reforma de la Prostitución (LRP) despenalizó el trabajo sexual en 2003. Cambió la ley de un enfoque punitivo que perjudicaba a las trabajadoras sexuales y las hacía vulnerables a la coacción, a un enfoque basado en los derechos que promovía el bienestar, la salud y la seguridad de las trabajadoras sexuales, a la vez que las permitía ser protegidas de la explotación.

Facilitar el trabajo sexual a personas menores de 18 años sigue siendo ilegal, pero las jóvenes mismas no son susceptibles de procesamiento.

Las trabajadoras sexuales no están obligadas a registrarse ante ninguna autoridad. Los controles de salud sexual no son obligatorios, están organizados por la trabajadora sexual individual y, por lo tanto, son confidenciales.

El énfasis se basa en la promoción del sexo seguro y es obligatorio para los operadores de burdeles mostrar información de sexo seguro en estos lugares de trabajo.

La LRP les permite a las trabajadoras sexuales trabajar para ellas mismas o con otras trabajadoras sexuales. Pueden ser administradas por operadores de burdeles, y contratar conductores, recepcionistas y seguridad. Estas relaciones se rigen por las leyes de contratos, empleo y laborales.

Los operadores de prostíbulos que dirigen a una o más trabajadoras sexuales deben tener un certificado emitido y guardado confidencialmente por un juzgado. Este les permite contratar a trabajadoras sexuales, y vivir de las ganancias generadas por los servicios sexuales comerciales que brindan.

Las trabajadoras sexuales y los operadores de burdeles tienen permiso para publicitar a sus trabajadoras, promover su local, tener su propia identidad y establecer precios, pero no para publicitar servicios sexuales comerciales explícitos, excepto en foros para adultos. Sin embargo, pueden promocionar el nombre de su empresa y sus descripciones personales en la mayoría de los diarios.

Las personas que ejercen el trabajo sexual pueden trabajar por su cuenta, con otras trabajadoras sexuales en grupos o pueden trabajar dentro de grandes burdeles administrados por operadores. Pueden operar desde un negocio basado en una vivienda, bajo las reglas de ocupación de viviendas, o contactar con los clientes a través del trabajo sexual en la calle en lugares públicos.

La despenalización significa que la industria del sexo de Nueva Zelanda está controlada por el mismo marco legislativo que es común a todas las demás industrias. Existen leyes ocupacionales, de seguridad y de salud, y laborales, y ahora directrices diseñadas específicamente teniendo en mente a trabajadoras sexuales, operadores de burdeles y clientes.

Las personas nuevas en el trabajo sexual ya no son vulnerables a ser engañadas por eufemismos promovidos por terceros, incluidos los términos comúnmente utilizados en un entorno penalizado, tales como masajista o escort.

Pueden buscar información y hablar francamente sobre la naturaleza real del trabajo sexual, compartir consejos y estrategias para mantener la seguridad, y luego decidir si eso es para ellas o no. Las nuevas trabajadoras sexuales pueden obtener apoyo y ganar confianza, reduciendo su vulnerabilidad a la manipulación y mejorando sus oportunidades de tener una mayor seguridad y salud laboral en el contexto del trabajo sexual.

Si bien la despenalización del trabajo sexual no reduce, en sí misma, la violencia social generalizada, existe una fuerte evidencia de que las trabajadoras sexuales se sienten más capaces de rechazar clientes no deseados y tener un mayor acceso a la justicia.

Las trabajadoras sexuales se sienten más capacitadas para contactar con la policía, ya sea para evitar que se cometa violencia contra ellas o para denunciarla. Debido a que el pago por servicios sexuales no va en contra de la ley, los clientes también pueden alertar a las autoridades sobre situaciones que parecen ser ilegales.

Las relaciones con la policía se centran en proteger a las trabajadoras sexuales de la explotación. Las trabajadoras sexuales se sienten más capaces de buscar ayuda. La policía ya no tiene el papel de aplicar a las trabajadoras sexuales leyes contra el trabajo sexual. La policía también valora el cambio en la dinámica de la relación. Ya no está encargada de recopilar los nombres de las trabajadoras sexuales y registrarlas en una base de datos y puede trabajar con las trabajadoras sexuales para resolver crímenes tales como la violencia.

La Ley de Reforma de la Prostitución de 2003 reconoce que las trabajadoras sexuales deberían tener el derecho a elegir dónde trabajan y las condiciones en las que trabajan   y a tener el control sobre los servicios sexuales comerciales que proveen.

Debido a que el trabajo sexual no es ilegal, las personas que ejercen el trabajo sexual pueden dedicar más tiempo a evaluar situaciones, y discutir francamente con los clientes los servicios que están dispuestas a prestar, y las tarifas. Es importante que las trabajadoras sexuales puedan evitar daños potenciales al reducir el riesgo de malentendidos y otros peligros.

En línea con otras leyes penales, la Ley de Reforma de la Prostitución de 2003 permite a las trabajadoras sexuales retirar el consentimiento para proporcionar servicios sexuales en cualquier momento, con sanciones para cualquiera que induzca u obligue a alguien a proporcionar servicios sexuales comerciales.

Desde que cambió la ley, las trabajadoras sexuales que trabajan solas, en prostíbulos, desde casa o en la calle, informan sentirse más capaces de rechazar clientes indeseados.

Las trabajadoras sexuales se sienten más respaldadas por la ley para negociar condiciones más seguras —incluida la negociación de sexo seguro— sin tener que temer que su próximo cliente sea un policía camuflado que busque atraparlas. La ausencia de temor a la policía y a la detención inminente ha reducido la presión sobre las trabajadoras sexuales.

La ley otorga a las autoridades territoriales, tales como los ayuntamientos, poderes para regular la señalización y los lugares donde los burdeles pueden operar. Algunos ayuntamientos han introducido estatutos relacionados con la ubicación de burdeles, mientras que otros han dependido de los planes distritales existentes que rigen las operaciones comerciales generales.

Las tensiones relacionadas con la ubicación de los burdeles generalmente se deben a objeciones morales. Donde ocurren otras disputas, por ejemplo, sobre calles compartidas o ascensores en edificios de apartamentos, estos han sido generalmente resueltos por las corporaciones. En otras disputas, los tribunales han decidido a favor ya de los ayuntamientos ya de los burdeles. De cualquier manera, la Ley de Reforma de la Prostitución no determina la ubicación de los prostíbulos o de las prostitutas de la calle.

Tras la despenalización, el número de trabajadoras sexuales de la calle siguió siendo casi el mismo, aunque algunas trabajadoras se mudaron a pisos ya que ya no tuvieron que evitar los esquemas de registro policial para poder anunciarse. No todas las trabajadoras sexuales tienen los recursos necesarios para trabajar en el interior, ya sea porque carecen de un jefe dispuesto a contratarlas o de los medios para mantener su propio lugar de trabajo. El trabajo sexual basado en la calle no se ha extendido más allá de las áreas que tradicionalmente ocupaba.

La cantidad de jóvenes que trabajan no ha aumentado

Actualmente, los ayuntamientos no tienen el poder de determinar dónde puede tener lugar el trabajo sexual basado en la calle y trabajan con las organizaciones de trabajadoras sexuales para resolver conflictos con el vecindario. Pero es posible que en el futuro los ayuntamientos obtengan poderes para especificar áreas donde a las trabajadoras sexuales se les prohíba hacer trabajo sexual callejero. Existe un acuerdo oficial de que el trabajo sexual basado en la calle debe permanecer despenalizado.

La mayoría de las trabajadoras sexuales se ven a sí mismas como contratistas independientes. Se refieren a su lugar de trabajo, y a buenos y malos gerentes de burdeles. No hay evidencia significativa de crimen organizado, y el Servicio de Inmigración de Nueva Zelanda informa que no hay evidencia de trata.

La despenalización ha creado altas expectativas de seguridad en el lugar de trabajo y una cultura de denunciantes. Los clientes, las trabajadoras sexuales y los operadores de burdeles tienen más capacidad para informar de los problemas a los funcionarios sin temor a una reacción legal. La explotación puede combatirse y en 2014 una trabajadora sexual presentó con éxito un caso de acoso sexual contra un operador de burdel y recibió una indemnización de 21.500 USD. También se condenó al operador de burdel a recibir capacitación en relación con sus obligaciones en virtud de la Ley de Derechos Humanos de 1993.

Los oficiales médicos de salud tienen poderes para inspeccionar los burdeles y responder a las quejas. La policía puede obtener órdenes para registrar burdeles si hay motivos para creer que puede haber personas menores de 18 años teniendo relaciones sexuales, o si el operador no tiene un Certificado de operador vigente. El Tribunal de Distrito puede rechazar solicitudes de certificados si un operador ha sido condenado por un delito en virtud de la Ley de Delitos de 1961, penado con dos o más años de prisión; la Ley de Armas de 1983 con pena de prisión; o la Ley de abuso de drogas de 1975.

La despenalización busca proteger, no perseguir judicialmente, a las jóvenes menores de 18 años involucradas en el trabajo sexual.

Proporciona a las trabajadoras jóvenes acceso a los programas sociales para ampliar sus opciones más allá de la industria del sexo, y para que las agencias adopten un enfoque práctico de cara al sexo seguro y a la minimización de daños. También hay asistencia para acceder a apoyo financiero, alojamiento de emergencia y de largo plazo, y tratamiento adecuado para la dependencia de drogas y alcohol.

La despenalización del trabajo sexual en Nueva Zelanda ha empoderado a las trabajadoras sexuales para combatir la explotación. Ha creado un entorno que salvaguarda su derecho a la seguridad y la salud en el trabajo. Las trabajadoras sexuales ahora tienen voz en todos los foros de Nueva Zelanda.

 

DESPENALIZACIÓN DEL TRABAJO SEXUAL EN NUEVA ZELANDA

 

El Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda fue instrumental en abogar por el cambio de ley, y hablan sobre los socios, los políticos y el proceso político con el que se comprometieron para crear una reforma legal líder mundial con la aprobación de la Ley de Reforma de la Prostitución de 2003.

info@nzpc.org.nz | http://www.sexworklaw.co.nz | Copyright © NZPC 2013

Marcos legales de trabajo sexual

Elaborado por ICRSE

Traducido del inglés por Citi

6 de marzo de 2018

 

Prohibición

  • Ideología: el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales son inmorales, las trabajadoras sexuales son los vectores del VIH y otras enfermedades y representan una amenaza para la sociedad.
  • Albania, Armenia, Eslovenia, Rusia, Ucrania.
  • Consecuencias:
  • Las trabajadoras sexuales y sus lugares de trabajo son blanco de redadas policiales, las trabajadoras sexuales se ven obligadas a someterse a pruebas de VIH, ITS, hepatitis B y C, cuyos resultados pueden hacerse públicos.
  • Las trabajadoras sexuales no pueden acceder a los mecanismos de justicia ya que la policía es uno de sus principales atacantes.
  • Según un informe de Europa Central y Oriental y Asia Central, más del 40% de las trabajadoras sexuales sufrieron abusos físicos por parte de la policía en el año anterior a la encuesta.
  • La policía considera los condones que llevan las trabajadoras sexuales como prueba, por lo que las trabajadores sexuales son reacias a tenerlos cuando trabajan.
  • En Europa del Este, la mayoría de las nuevas infecciones por el VIH se producen entre las trabajadoras sexuales y las personas que se inyectan drogas; se estima que una de cada diez trabajadoras sexuales vive con el VIH.

 

Modelo sueco

  • Ideología: las trabajadoras del sexo son víctimas del patriarcado y de la violencia contra la mujer cometida por hombres.
  • Suecia, Noruega, Islandia, Irlanda del Norte (RU), Irlanda, Francia.
  • Consecuencias:
  • El volumen de trabajo sexual no ha disminuido: según la Policía sueca, el número de salas de masaje tailandés que presuntamente ofrecen servicios sexuales se ha triplicado en 3 años.
  • Según un estudio, la mitad de las trabajadoras sexuales encuestadas tenían menos confianza en los servicios sociales y la policía después de la introducción de la ley, lo que les impide denunciar los casos de violencia a las fuerzas del orden.
  • Las trabajadoras sexuales de calle se enfrentan a niveles más altos de competencia, precios decrecientes y peores condiciones de trabajo, por lo tanto, a menudo necesitan confiar más en clientes agresivos y en terceros y proporcionar servicios sexuales sin usar condones.
  • Aunque el trabajo sexual no está prohibido sobre el papel, las ordenanzas municipales y / o las acciones dirigidas contra los clientes conducen a la detención y deportación de las trabajadoras sexuales inmigrantes indocumentadas.
  • El estigma y las actitudes discriminatorias van en aumento: según una encuesta de 2015, más personas piensan que el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales deberían ser penalizados: el 52% tenía esta opinión en 2015 frente al 30% antes de la introducción de la ley.

 

Legalización

  • Ideología: el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales deben ser controlados y reprimidos meticulosamente por el Estado.
  • La regulación estricta se manifiesta en varias formas: registro de trabajadoras sexuales; limitación en el número, ubicación, criterios operacionales de los lugares de trabajo sexual; condiciones impuestas sobre quién puede trabajar como trabajadora sexual, tales como exámenes médicos obligatorios.
  • Alemania, Holanda, Suiza, Hungría, Grecia, Turquía.
  • Consecuencias:
  • Sistema de dos niveles: solo una fracción de las trabajadoras sexuales y de las empresas de trabajo sexual pueden cumplir las regulaciones restrictivas.
  • Quienes no pueden cumplir se enfrentan a multas y castigo.
  • En Grecia y Turquía, sólo el trabajo en lugares cerrados es legal y solo se permite trabajar a las mujeres cis solteras.
  • En Hungría, las trabajadoras sexuales de calle solo pueden solicitar en las llamadas “zonas de tolerancia” o áreas situadas fuera de las “zonas protegidas”.
  • En los Países Bajos, varios municipios han intentado introducir el registro obligatorio de trabajadoras sexuales en los últimos años.
  • En Alemania, según una nueva ley aprobada en 2017, las trabajadoras sexuales deben registrarse ante las autoridades designadas que son quienes determinarán si pueden o no recibir su licencia.

 

Despenalización

  • Ideología: el trabajo sexual se reconoce legalmente como trabajo y se lo trata como a otros sectores de servicios, las trabajadoras sexuales tienen derecho a los derechos laborales.
  • Nueva Zelanda
  • Consecuencias:
  • No aumenta el número de trabajadoras sexuales ni de personas víctimas de trata en la industria del sexo.
  • El 90% de las trabajadoras sexuales encuestadas piensa que el nuevo modelo ha mejorado su capacidad para hacer respetar sus derechos laborales y su acceso a la salud y la seguridad.
  • 57% de las trabajadoras sexuales encuestadas piensa que las actitudes de la policía han mejorado desde la despenalización.
  • El 64% de las trabajadoras sexuales encuestadas pensó que era más fácil rechazar clientes, esta tasa fue del 37% antes de la despenalización.
  • Más trabajadoras sexuales informan de que revelan su estatus de trabajadora sexual cuando visitan al médico y que se someten a controles de salud periódicos.
  • Según Lancet, una revista médica líder, la despenalización evitaría el 33-46% de las infecciones por VIH en la próxima década.

 


1.- Ver más sobre marcos legales:

Comité Internacional sobre los Derechos de los Trabajadores Sexuales en Europa (ICRSE) (2015). ¡Nada acerca de nosotras sin nosotras! Diez años de activismo por los derechos de las trabaiadoras sexuales. Elérhető: http://www.sexworkeurope.org/sites/default/files/userfiles/files/ICRSE_10years%20report_April2016_photo_%282%29.pdf

Red mundial de proyectos de trabajo sexual (2014). El trabajo sexual y la ley: comprender los marcos legales y la lucha por las reformas a la ley del trabajo sexual. Disponible en: http://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/Sex%20Work%20%26%20The%20Law.pdf

2.- Red de Defensa de los Derechos de los Trabajadores Sexuales (SWAN) (2009). Detener la violencia: abusos de los derechos humanos contra las trabajadoras sexuales en Europa central y oriental y Asia central. Disponible en: https://www.opensocietyfoundations.org/sites/default/

3.- AVERT. VIH y SIDA en Europa del Este y Asia Central. Disponible en: http://www.avert.org/professionals/hiv-around-world/eastern-europe-central-asia

4.- Junta de la Policía Nacional de Suecia (2012). Trata de seres humanos con fines sexuales y de otro tipo. Informe de situación 13. Disponible en:

https://www.polisen.se/Global/www%20och%20Intrapolis/Informationsmaterial/01%20Polisen%20nationellt/Engelskt%20informationsmaterial/Trafficking_1998_/Trafficking_report_13_20130530.pdf

5.- Asociación Sueca para la Educación Sexual (RFSU) (2010). Remissvar ang SOU 2010: 49, Förbud mot köp av sexuell tjänst. Disponible en: http://www.rfsu.se/sv/Sex-och-politik/Remisser-och-yttranden/Yttrande-over-betankandet-Forbud-mot-kop-av-sexuell-tjanst-En-utvardering-1999 -2008-SOU-201049 /

6.- Red global de proyectos de trabajo sexual (2015). Herramientas de activismo: El verdadero impacto del modelo sueco en las trabajadoras sexuales. Disponible en: http://www.nswp.org/resource/the-real-impact-the-swedish-model-sex-workers-advocacy-toolkit

7.- http://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/SW%20Digest%20Issue%2011%20Jan%20-%20Mar%202015.pdf

8.- https://www.opendemocracy.net/beyondslavery/diverse-group-of-berlin-based-sex-worker-activists/german-law-endangers-sex-workers

9.- Departamento de Salud Pública y Medicina General, Universidad de Otago, Christchurch (2007).

El impacto de la Ley de Reforma de la Prostitución en las prácticas de seguridad y salud de las trabajadoras sexuales. Disponible en: http://www.otago.ac.nz/christchurch/otago018607.pdf

10.- http://www.thelancet.com/series/hiv-and-sex-workers

 

 

 

Manifiesto feminista en apoyo a los derechos de las trabajadoras sexuales

 

6 de marzo de 2018

Feminist Manifesto in Support of Sex Workers’ Rights

 

Por favor firme el manifiesto aquí.

 

Como firmantes de este manifiesto, nosotras —organizaciones y colectivos por los derechos de las mujeres, feministas y por los derechos de las trabajadoras sexuales— expresamos nuestro apoyo a la autodeterminación de las trabajadoras sexuales y al reconocimiento del trabajo sexual como trabajo. En toda Europa y Asia central, los derechos de las mujeres, los derechos reproductivos y la igualdad de género se ven amenazados; es en este marco, que nos solidarizamos con las trabajadoras sexuales, que se enfrentan a múltiples formas de violencia: desde la estructural e institucional a la física e interpersonal. Con el objetivo de abordar la opresión sistemática a la que se enfrentan las trabajadoras sexuales, pedimos a todas las feministas que concentren sus esfuerzos en incluir y amplificar las voces de las trabajadoras sexuales dentro del movimiento, así como a combatir aquellos marcos legales que han demostrado ser perjudiciales para el ejercicio de sus derechos.

Hacemos un llamamiento al movimiento feminista para que sitúe la injusticia de género en relación con el patriarcado, el capitalismo, y la supremacía blanca de la sociedad, y que sea inclusivo con las personas trans y las trabajadoras sexuales. Nuestros sistemas penales son opresivos y, por ello, no creemos que el aumento de la vigilancia policial, la persecución o el encarcelamiento sean la única solución para la violencia contra las mujeres, las personas trans o la desigualdad de género. Creemos en la intervención comunitaria, en la organización a largo plazo y en la movilización contra la complejidad de las violencias hacia las mujeres y las personas trans, teniendo en cuenta las desigualdades económicas y la escasez de redes y servicios de protección social.

  1. Reconocemos a las trabajadoras sexuales como expertas en sus propias vidas y necesidades. El feminismo, como ha hecho históricamente, debe apoyar la agencia y la autonomía de las mujeres sobre su trabajo y su propio cuerpo. Las trabajadoras sexuales no deberían ser una excepción.
  1. Respetamos la decisión de las trabajadoras sexuales de dedicarse al trabajo del sexo. Como feministas, rechazamos las sentencias machistas según las cuales las trabajadoras sexuales ‘venden sus cuerpos’ o ‘se venden a sí mismas’. Sugerir que la sexualidad implica deshacerse o perder una parte de una misma es profundamente antifeminista.  La sexualidad no empequeñece a las mujeres. Además, rechazamos cualquier análisis que sostenga que las trabajadoras sexuales contribuyen a la cosificación de las mujeres, del sexo o de la intimidad. No consideramos a las trabajadoras sexuales como culpables del mal hacia otras mujeres, sino en cambio es al patriarcado y a otros sistemas de opresión a los que consideramos culpables.
  1. Afirmamos la capacidad de las trabajadoras sexuales para dar su consentimiento. Afirmar que  no es posible consentir en el marco del trabajo sexual implica negar a las trabajadoras sexuales la capacidad para determinar sus propios límites y para denunciar la violencia. Difundir la idea de que los clientes ‘compran’ los cuerpos de las trabajadoras sexuales o su consentimiento —y que en consecuencia pueden hacer lo que quieran con una trabajadora sexual— tiene consecuencias peligrosas en la vida real de las trabajadoras sexuales. Además, caracterizar toda forma de trabajo sexual como violencia, puede conllevar a atacar el trabajo sexual como una forma de hacer frente a la violencia, aún cuando atacar el trabajo sexual signifique en realidad incrementar la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales a la violencia.
  1. Defendemos la aplicación de medidas que generen una ayuda y un apoyo reales a las víctimas de trata, con pleno respeto a la protección de sus derechos humanos y laborales. En consecuencia, denunciamos la equiparación de la migración, el trabajo sexual y la trata. Como resultado de esta equiparación, las trabajadoras sexuales migrantes se convierten en uno de los principales objetivos del acoso policial, las redadas, las detenciones y las deportaciones, y son empujadas a entornos de trabajo clandestinos donde son más vulnerables a violencia y explotación.
  1. Luchamos para eliminar todas las formas de violencia en contra de las trabajadoras sexuales. El trabajo sexual no es una forma de violencia sexual, sin embargo, las trabajadoras sexuales son especialmente vulnerables a la violencia sexual y a la violencia en el contexto afectivo debido a la penalización y a las opresiones que a menudo interseccionan, tales como el sexismo, la putofobia, la homofobia, la transfobia, el racismo y el clasismo. La opresión y criminalización hacia las trabajadoras sexuales las vuelven vulnerables a la violencia por parte de personas, servicios sociales, cuerpos policiales, funcionarios de migraciones y operadores jurídicos. Referirse al trabajo sexual como inherentemente violento y negar la validez del consentimiento por parte de las trabajadoras sexuales colabora a normalizar la violencia en su contra.
  1. Trabajamos diariamente para acabar con la misoginia en todas las esferas de la vida. La misoginia no es la causa del trabajo sexual, pero surge como respuesta a los actos de las mujeres y sus decisiones, ya sea la decisión de llevar maquillaje, interrumpir un embarazo o vender sexo. Situamos la misoginia como el problema, y rechazamos las voces que piden cambiar o eliminar aquellos comportamientos que ‘provocan’ reacciones misóginas. Defender la eliminación del trabajo sexual con el argumento de que éste impulsa la misoginia comporta estar de acuerdo con aquéllos que afirman que algunas actuaciones de las mujeres —como la venta de sexo— merecen intrínsecamente una reacción misógina.
  1. Respetamos los derechos de las personas inmigrantes. Las mujeres inmigrantes se enfrentan a  acceso limitado al trabajo y frecuentemente a  un escaso o nulo acceso a la seguridad social. En ocasiones, las solicitantes de asilo apuestan por la venta de servicios sexuales como una de sus limitadas opciones para subsistir económicamente. La penalización de los clientes, así como otras formas de penalización del trabajo sexual, ponen a las trabajadoras sexuales inmigrantes bajo la constante amenaza de violencia policial, de sufrir detenciones y/o ser deportadas, negando su derecho de acceso a la justicia y a la reparación. La penalización de los clientes impide que obtengan ingresos, a la vez que no ofrece alternativas para sobrevivir.
  1. Apoyamos los derechos LGTB. El rechazo de las personas LGTB por parte de sus familias, los obstáculos para la educación y el empleo en las estructuras sociales cisexistas y heteronormativas, frecuentemente generan que el trabajo sexual acabe siendo una de las pocas oportunidades económicas y de ocupación laboral para las personas LGTB, especialmente para las mujeres trans. Las leyes contra el trabajo sexual no benefician a las personas LGB y trans, ya que no responden a la complejidad de facetas de la marginación social. Es, particularmente, el caso de las mujeres trans, ya que las leyes que penalizan el trabajo sexual son utilizadas para categorizar y perseguir a este colectivo, independientemente de si la persona es o no trabajadora sexual.
  1. Reivindicamos la completa despenalización del trabajo sexual. Hay evidencias contundentes de que el modelo sueco y todas las formas de penalización del trabajo sexual perjudican al colectivo de trabajadoras sexuales. El modelo sueco las empuja a la pobreza, reduce su poder de negociación con los clientes, las penaliza por trabajar juntas buscando mayor seguridad, las desaloja, y las deporta. Al permitir a las trabajadoras sexuales que se organicen como trabajadoras, la despenalización reduce su vulnerabilidad frente a la explotación laboral y a la violencia.
  1. Denunciamos el aumento de la precarización del ámbito laboral. Históricamente, en las sociedades occidentales, bajo el régimen capitalista y patriarcal, el trabajo de las mujeres (trabajo doméstico, trabajo de cuidados, el trabajo sexual y el trabajo emocional) considerado ‘femenino’ ha sido infravalorado, infrapagado o completamente invisibilizado y no remunerado. Las mujeres en todo el mundo, incluyendo a las trabajadoras sexuales, tienen empleos peor pagados y más inseguros; trabajan bajo condiciones de explotación: desde profesiones penalizadas, estacionales y temporales hasta el trabajo del hogar, trabajo flexible y temporal, trabajo subcontratado, trabajo  como freelance o trabajo en condiciones de autoempleo. El trabajo sexual tiene similitudes con otros trabajos de cuidados, en el hecho de que principalmente se asocia a las mujeres, frecuentemente a mujeres inmigrantes o a mujeres de color. Las trabajadoras de cuidados, como las trabajadoras sexuales, no suelen disfrutar de los mismos derechos laborales que las trabajadoras que ocupan empleos asociados a los hombres. Por ello, en la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales se debe enfatizar sobre sus derechos laborales, para afrontar la precariedad de sus condiciones de trabajo y la explotación en la industria del sexo, y defender marcos legales que den poder a las trabajadoras sexuales en tanto que trabajadoras.
  1. Pedimos la inclusión de las trabajadoras sexuales en el movimiento feminista. Su incorporación conlleva incuantificables puntos de vista, energías, diversidades y experiencias reivindicativas a nuestro movimiento y cuestiona nuestras conjeturas en relación al género, la clase y la raza. Las trabajadoras sexuales fueron algunas de las primeras feministas del mundo; es una gran pérdida para nuestra comunidad no contar con ellas.

 

Volante huelga trabajo sexual 8 de marzo que se repartirá en el Soho, Londres, Reino Unido

 

https://www.facebook.com/events/151238402226199/152195275463845/?notif_t=admin_plan_mall_activity&notif_id=1520196095460377

Sex / Work Strike # strike4decrim #westrike

#metoo

¡HUELGA!

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer y, al igual que nuestras madres y abuelas antes que nosotras, estamos en huelga. Estamos en huelga contra las leyes sexistas, racistas y criminales y contra el estigma de puta que ponen en peligro nuestras vidas. La penalización de la industria del sexo hace que nuestro trabajo sea inseguro y nos expone a la violencia. 

Hoy nos negamos a hacer el trabajo / sexual que hacemos por dinero y todo el trabajo doméstico, sexual y de cuidados que se espera que hagamos gratis.

 

La penalización mata  La penalización significa que tenemos que enfrentarnos a la violencia en el trabajo: a manos de clientes, socios, jefes y policías que saben que no podemos acudir al sistema legal en busca de ayuda. Las trabajadoras sexuales trans, las trabajadoras sexuales inmigrantes y las trabajadoras de color son las más afectadas por esta violencia. El sistema actual es una violación de nuestra dignidad y nuestros derechos laborales básicos. Mantiene la propiedad que los hombres y el gobierno tienen sobre nuestros cuerpos.

Luchas interconectadas  La penalización está conectada a sistemas de poder que dividen a las mujeres entre sí, categoriza a las mujeres como Vírgenes Sagradas o Putas Malas. Pero seamos claras: estas leyes mantienen el poder masculino no sólo sobre los cuerpos de las trabajadoras sexuales, sino sobre el cuerpo de todas y cada una de las mujeres. Este sistema de poder y violencia patriarcales trata las vidas de las mujeres como desechables. Significa que no se nos cree a la mayoría de las mujeres cuando hablamos de violencia sexual en el trabajo o en nuestras relaciones. No podemos limitarnos a ofrecer migajas de igualdad a unas pocas mujeres. Mientras no reconozcamos las formas interconectadas en que la explotación y la opresión afectan a todas las mujeres, ninguna de nosotras será libre.

No necesitamos ser salvadas  La penalización no es la solución a este problema. Hacemos huelga contra la idea reaccionaria de que el sexo por dinero debe ser penalizado para proteger y salvar a las mujeres. Los intentos actuales de penalizar a los clientes de la industria del sexo significa que son mujeres de clase trabajadora, mujeres de color e inmigrantes las que ganarán menos dinero, serán penalizadas y serán, a menudo, deportadas. Llamamos a todas las mujeres a luchar contra sus propias condiciones de femineidad y las leyes explotadoras y opresivas que penalizan nuestros cuerpos y nuestro trabajo. Necesitamos hacer HUELGA contra el sistema que divide nuestro trabajo entre lo que “naturalmente” corresponde a las mujeres (y por lo tanto no debería pagarse) y lo que corresponde a los hombres (y por lo tanto, se supone que deberíamos estar agradecidas por ello y recibir un salario menor por hacerlo). 

Ya basta La despenalización significa que podamos trabajar colectiva y abiertamente, manteniéndonos seguras unas a otras y manteniendo condiciones de trabajo decentes. Debemos luchar contra la violencia y el estigma con nuestras propias voces, bajo el paraguas (rojo) del trabajo y de los derechos humanos. No necesitamos un nuevo conjunto de leyes restrictivas. Exigimos la liberación de la violencia y la explotación, y unirnos a las trabajadoras de todo el mundo en la lucha por la justicia de género, económica y racial.

#womenstrike  El 8 de marzo, las mujeres estamos en huelga. Estamos en huelga por todo el trabajo que hacemos, ya sea remunerado o no. Nos unimos a un nuevo movimiento internacional de mujeres, que sólo ha crecido en fuerza y ​​determinación desde que explotó en las calles en los últimos años, desde Argentina hasta Polonia, desde Irlanda hasta México. La Huelga de Mujeres desafía la idea de que lo que todas las mujeres tenemos que hacer es contar nuestras historias y hablar. Estamos agotadas de contar la misma historia, una y otra vez. Necesitamos acción.

 

Una iglesia de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) exige la despenalización del trabajo sexual

 

“Jesús fue el primero en despenalizar el trabajo sexual”, dice la pancarta colocada en la iglesia.

 

El reverendo Alan Storey y miembros de Asijiki izan una pancarta que dice: “Jesús fue en primero en despenalizar el trabajo sexual” en la Iglesia Central Metodista en la Plaza Greenmarket. Foto: Aidan Jones ·

 

Por Aidan Jones

 

1 de marzo de 2018

 

https://www.groundup.org.za/article/cape-town-church-calls-decriminalisation-sex-work/

 

El reverendo Alan Storey de la Misión Metodista Central, junto con miembros de la Coalición Asijiki para la Despenalización del Trabajo Sexual, izó el jueves una pancarta sobre el campanario de la iglesia en apoyo de la despenalización del trabajo sexual.

La pancarta, que decía “Jesús fue el primero en despenalizar el trabajo sexual”, forma parte de la Teología de la Pancarta Amarilla de la iglesia.

Según el Grupo de Trabajo de Educación y Defensa de Trabajadoras Sexuales (SWEAT), esta es la primera vez que una institución religiosa sudafricana hace una declaración pública en apoyo de la despenalización del trabajo sexual en Sudáfrica.

“Lo que ha hecho la penalización del trabajo sexual es hacer que un grupo vulnerable de personas sea aún más vulnerable”, dijo Storey. “Las consecuencias involuntarias de penalizar el trabajo sexual son horribles”.

Explicó que la penalización del trabajo sexual impide que las trabajadoras sexuales insistan en prácticas de sexo seguro con los clientes. “Esto hace que las trabajadoras sexuales sean más vulnerables a las enfermedades de transmisión sexual”.

Storey dijo quea ello además se suma al estigma social y “casi valida su condición de parias sociales”. Dijo que esto puede dificultar el acceso de las trabajadoras sexuales a los servicios de salud y a la policía.

“Hablando en nombre de todas las trabajadoras sexuales en Sudáfrica, estamos muy felices de tener pastores que reconocen a las trabajadoras sexuales como seres humanos”, dijo Pamela Chakuvinga, asistente del coordinador nacional del movimiento nacional de trabajadoras sexuales Sisonke.

Chakuvinga dijo que hay líderes religiosos en Ciudad del Cabo que piensan que es malo hacer trabajo sexual. “Dicen que el trabajo sexual es algo demoníaco … Rezan para que las trabajadoras sexuales dejen el trabajo sexual”.

Constance Nothando Mathe, coordinadora de Asijiki dijo: “Me gustaría hacer hincapié a los pastores en que no es su deber juzgar. Solo Dios puede hacer eso. Están allí para predicar la palabra de Dios “.

“La iglesia es un espacio para juzgar, por lo que las personas no deberían juzgar a las trabajadoras sexuales”, dijo Mathe.

Storey admitió que “muy a menudo es la comunidad religiosa más que cualquier otra comunidad, y específicamente la iglesia cristiana, la que promueve la penalización [del trabajo sexual]”. 

Resolución de la ANC para despenalizar el trabajo sexual

En su 54ª conferencia electiva en diciembre de 2017, la Conferencia Nacional Africana (ANC) resolvió despenalizar el trabajo sexual.

Como resultado de la resolución, la bancada multipartidaria del Parlamento organizará una cumbre sobre trabajo sexual el 5 de marzo de 2018. En la cumbre, se debatirán las recomendaciones del informe de la Comisión de la Reforma Laboral Sudafricana (SALRC) sobre “Prostitución adulta”.

Asijiki ha preparado un resumen de este informe, que está disponible aquí.

Lesego Tlhwale, responsable de medios en SWEAT, dijo que Asijiki, Sisonke y SWEAT estarían entre los que se presentarán en la cumbre. “Ellos [South African Law Reform Commission (SALRC)] están recomendando la penalización continua y la penalización parcial, pero no la despenalización”, dijo Tlhwale. Dijo que SWEAT impugnaría esas recomendaciones.

Día Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales – 3 de marzo de 2018 – PROYECTO DE LEY DE DERECHOS DE LA TRABAJADORA SEXUAL

 

 coyotewebadmin

28 de febrero de 2018

http://coyoteri.org/wp/international-sex-worker-rights-day-march-3rd-2018/

 

Día Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales

Historia: La historia de este día se remonta al 2001 cuando más de 25.000 trabajadoras sexuales se reunieron en India para un festival a pesar de los esfuerzos de grupos prohibicionistas que intentaron evitar que ocurriera al presionar al gobierno para que revocara su permiso. El evento fue organizado por el Comité Durbar Mahila Samanwaya, un grupo basado en Calcuta que tiene más de 50.000 miembros trabajadoras sexuales y por miembros de sus comunidades. Los grupos de trabajadoras sexuales de todo el mundo celebraron posteriormente el 3 de marzo como un evento internacional anual, como el Día internacional por los derechos de las trabajadoras sexuales.

El 3 de marzo de 2018 Coyote RI y las trabajadoras sexuales de todo el mundo piden la despenalización de “todos los aspectos de la prostitución de adultos que sea resultado de decisiones individuales”. Coyote RI también afirma que se debe garantizar a las trabajadoras sexuales “todos los derechos humanos y las libertades civiles”. incluyendo la libertad de expresión, viajes, inmigración, trabajo, matrimonio y maternidad, y el derecho a seguro de desempleo, seguro de salud y vivienda. Además, Coyote RI aboga por la protección de los “estándares de trabajo”, incluida la abolición de las leyes que imponen cualquier zonificación sistemática de la prostitución, y pide que las trabajadoras sexuales tengan la libertad de elegir su lugar de trabajo y residencia, y “brinden sus servicios bajo condiciones que estén absolutamente determinadas por ellas mismas y nadie más “. Coyote RI también exige que las trabajadoras sexuales paguen impuestos regulares” sobre la misma base que otros contratistas y empleados independientes “y que reciban los mismos beneficios por sus impuestos.”

 

PROYECTO DE LEY DE DERECHOS DE LA TRABAJADORA SEXUAL

 

Leyes

  • Despenalizar todos los aspectos de la prostitución de adultos que sea resultado de una decisión individual.
  • Despenalizar la prostitución y las terceras partes.
  • Hacer cumplir las leyes penales contra el fraude, la coacción, la violencia, el abuso         sexual infantil, el trabajo infantil, la violación y el racismo en todas partes y por encima de las fronteras nacionales, ya sea que estén o no en el contexto de la prostitución.
  • Erradicar las leyes que puedan ser interpretadas para negar la libertad de asociación o la libertad de viajar.
  • Las trabajadoras sexuales tienen derecho a una vida privada. 

Derechos humanos

  • Garantizar a las trabajadoras sexuales todos los derechos humanos y las libertades civiles, incluida la libertad de expresión, de viajar, inmigración, trabajo, matrimonio y maternidad, y el derecho al seguro de desempleo, seguro médico y vivienda.
  • Conceder asilo a cualquier persona a quien se le nieguen los derechos humanos sobre la base de un “delito de estatus”, ya sea prostitución u homosexualidad.

Condiciones de trabajo 

  • No debería existir ninguna ley que implique una zonificación sistemática de la prostitución. Las trabajadoras sexuales deberían tener la libertad de elegir su lugar de trabajo y residencia. Es esencial que las trabajadoras sexuales puedan brindar sus servicios bajo las condiciones que ellas mismas y nadie más determinen de manera absoluta.
  • Debería haber un comité dirigido por trabajadoras sexuales para garantizar la protección de los derechos de las trabajadoras sexuales y al que las trabajadoras sexuales pudieran dirigir sus quejas. Este comité debería estar compuesto por trabajadoras sexuales y otros profesionales, como abogados y aliados.
  • No debería haber ninguna ley que discrimine a las trabajadoras sexuales que se asocien y trabajen colectivamente para adquirir un alto grado de seguridad personal.

Salud

  • Todas las mujeres y todos los hombres deberían ser educados para que practiquen la detección periódica de infecciones de transmisión sexual. Como los controles de salud se han usado históricamente para controlar y estigmatizar a las personas que ejercen el trabajo sexual, y dado que las trabajadoras sexuales adultas son incluso más conscientes de la salud sexual que otras personas, las verificaciones obligatorias para las trabajadoras sexuales son inaceptables a menos que sean obligatorias para todas las personas sexualmente activas.

Servicios

  • Se deben financiar servicios de empleo, asesoramiento, legales y de vivienda para los menores escapados de casa a fin de evitar que los menores participen en actividades sexuales de supervivencia y para promover el bienestar y las oportunidades del menor.
  • Las trabajadoras sexuales deben tener los mismos beneficios sociales que todos los demás ciudadanos de acuerdo con las diferentes regulaciones existentes en diferentes países.
  • Los refugios y servicios para trabajadoras sexuales en activo y los programas de recalificación para trabajadoras sexuales que deseen abandonar esa vida deben ser financiados y administrados por organizaciones lideradas por trabajadoras sexuales. 

Impuestos

  • No se deben imponer impuestos especiales a las trabajadoras sexuales ni a sus negocios.
  • Las trabajadoras sexuales deben pagar impuestos regulares sobre la misma base que otros contratistas y empleados independientes y deben recibir los mismos beneficios.

Opinión pública

  • Apoyar programas educativos para cambiar las actitudes sociales que estigmatizan y discriminan a las trabajadoras sexuales y a las ex trabajadoras sexuales de cualquier raza, sexo o nacionalidad.
  • Desarrollar programas educativos que ayuden al público a comprender que el cliente desempeña un papel crucial en el fenómeno de la prostitución, papel que generalmente se ignora. El cliente, al igual que la trabajadora sexual, no debería, sin embargo, ser penalizado o condenado sobre una base moral.
  • Somos solidarias con las trabajadoras de la industria del sexo.

Organización

  • Las organizaciones dirigidas por trabajadoras sexuales deben recibir apoyo para una mayor implementación de lo anterior.

 

En honor al Día Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales, Coyote RI organizará un día de autocuidado el domingo 4 de marzo de 2018 a partir de las 11 a. M. Contacte a bella@coyoteri.org para detalles