“Existe la opresión por puta, pero la de puta migrante es peor”

 

La mexicana Sabrina Sánchez se define como trabajadora sexual, migrante y lesbiana. Es también una de las voces jóvenes más radicales del transfeminismo barcelonés. Ante la ola de nacionalismos que recorre Europa propone una alianza estratégica entre el activismo trans y el migrante.

 

Por Sandra Aguilar

27 de abril de 2018

https://www.pagina12.com.ar/110469-existe-la-opresion-por-puta-pero-la-de-puta-migrante-es-peor 

 

 

Imagen: Aprosex

 

Así como Buenos Aires está plagada de kioscos, Barcelona es una ciudad atestada de bares. Uno de ellos, entre las callejuelas del barrio del Clot, fue el pautado para una cita con Sabrina. Apurada, entre clientes, atenta a sus dos celulares, accedió a una entrevista para Soy.

Trabajadora sexual, trans, migrante mexicana y lesbiana, Sabrina Sánchez es una de las voces más disruptivas del transfeminismo barcelonés. En un contexto de auge de los nacionalismos y las derechas europeas, señala la necesidad de un activismo político interseccional que no pierda de vista el antirracismo.

La incorrección política la caracteriza. Ésta es un signo de distinción sudaca que porta orgullosa en un entorno donde los buenos modales, la cortesía y la discreción son regla. Sus intervenciones pueden ser “como un tirón de orejas, un ‘tías, reaccionen’”. Afila su mirada y señala que en octubre de 2017 hubo una manifestación trans en la que no se gritó nada, ni consignas. “Y tampoco es que se hubieran trabajado mucho las consigas trans, casi no hay salvo el aquí está la resistencia trans”. Pero se apresura a aclarar que “eso no nos impide decir que tenemos gente trans que es migrante, que no tiene papeles, que se lxs llevan a los CIEs (Centro de Internamiento de Extranjeros), que la ley de extranjería también afecta a lxs trans”. Cuenta que “todo ese tipo de reivindicaciones se gritan cuando son manifestaciones de migrantes antirracistas”. Y le pide al movimiento transfeminista que se erija como altavoz para esas reivindicaciones.

¿Qué articulaciones hay entre el movimiento transfeminista y el migrante?

-Depende del tipo de movimiento transfeminista. Si somos transfeministas migrantes o si hay una cierta conciencia de la migración, sí se da una articulación. Pero cuando no, cuando es totalmente blanco, gana la blanquitud. Ahí es más difícil que se dé esa articulación, esa empatía está mesa aparte. En el tema migrante hay algunos colectivos transfeministas que les cuesta todavía. Y vuelven a repetir las dinámicas de poder, una y otra vez.

¿Qué implica ser migrante y trans en el contexto del auge de los nacionalismos en el continente europeo de los últimos años?

-Implica muchas veces ser invisible del todo, porque la política migratoria europea actualmente es la de la Europa fortaleza, el no dejar pasar a nadie, no promover políticas sociales hacia los migrantes para no crear un efecto de llamada. Además, el ser trans pocas veces beneficia. Aunque hay veces que los gobiernos, para quedar bien y en una estrategia de transwashing, pueden llegar a facilitar ciertas cosas pero también se basan mucho en los tratados que se firman entre países.

¿Y en el cotidiano? ¿Crees que este avance de los fascismos, como pudimos ver en el estado español en el marco del referéndum de Cataluña por la independencia, tiene un correlato en las calles como una amenaza para las existencias lgbti?

-Sí, creo que sí. Cuando veo que se exacerban los nacionalismos y empiezo a ver banderitas por todos lados, ahí me da miedo. Porque no hay nacionalismos guays, al final todos los nacionalismos son excluyentes.

¿Y dónde queda ahí la mujer trans migrante?

-Fuera. En los márgenes. A veces quedamos permanentemente en el trabajo sexual, incluso en los casos de las que no quieren ser trabajadoras sexuales pero no tienen opciones. También te pueden echar del país. O podemos acabar muertas, esa es la otra opción. La diferencia de España y Alemania, donde es un crimen enaltecer al fascismo y no hay calles ni avenidas con nombres de fascistas, es que allí los fascistas perdieron la guerra y aquí la ganaron. Esa es la diferencia. Y cuando hicieron la transición simplemente se ocultaron un poquito y se pusieron la camiseta de la democracia, aunque hubieran sido los ministros de Franco. Y viva la democracia. Y la gente se lo cree. Y como no puedes estar en contra de la democracia, porque si no eres facha, entonces el discurso crítico contra la democracia como está montada no tiene lugar.

Si hacemos foco en el movimiento trans y feminista, en una ocasión señalaste que hay una invisibilización de las putas a fin de desligarse del trabajo sexual, ¿cómo es eso?

-Esa crítica está dirigida principalmente al movimiento de las mujeres trans locales blancos con quienes no podemos articular, porque ser putas es una mala imagen. Hay muchas personas del movimiento trans que no tienen una posición feminista. Creo que el transfeminismo es prosex, y esa es la alianza que las putas hemos encontrado. Nos ha permitido a las putas acceder al feminismo, ponernos a leer y formarnos para entender que el feminismo no era necesariamente abolicionista. El transfeminismo nos mostró que hay otras maneras de ser feminista, más inclusivas, que no son tan dogmáticas como el feminismo mainstream.

¿Existen alianzas entre trabajadoras sexuales y colectivos migrantes?

-Empieza a haber. También porque el movimiento de las trabajadoras sexuales dirigido por las trabajadoras sexuales aquí es muy nuevo. Quien antes dirigía la lucha por los derechos eran las asociaciones que les ofrecen servicios a las trabajadoras sexuales: las que reparten condones, las que cuando recibimos una multa nos ayudan a recurrirla… Son asociaciones a las que las trabajadoras sexuales van a pedir servicios, pero no hay trabajadoras ahí. Todas son sociólogas, trabajadoras sociales, académicas… Desde hace cinco años está empezando a cambiar el panorama. Ha llegado el momento de decir “no queremos más tutelaje”. Nosotras podemos hablar. Apóyennos y quédense detrás de nosotras.

¿Y eso cómo se logra?

-Hemos tenido que cambiar la dinámica de sacarnos la tutela. Nos enseñaron ciertas cosas institucionales que no sabíamos, nos dieron las herramientas. Y ahora nosotras somos las que queremos llevar la voz cantante. El colectivo de trabajadoras sexuales está lleno de migrantes. Tanto entre las que captan la clientela en las calles, pero también dentro de los pisos. Cuando llegó la crisis vimos la necesidad de encontrarnos entre pares. Había un montón de mujeres cis que se quedaron desempleadas y con la hipoteca por pagar, por lo que comenzaron a ser trabajadoras sexuales, y el mercado se llenó. A partir del 2013 hubo un auge en el trabajo sexual con el ingreso de las españolas, las nativas. De hecho, Aprosex (Asociación de Profesionales del Sexo) lo iniciaron tres nativas, y las migrantes nos incorporamos después. Ellas vieron que había un montón de mujeres que ingresaban al mercado sin saber cómo, que no sabían las reglas del juego, ni las tarifas. Entonces reventaron los precios, y hubo que decirles que se hicieran valer. La gente estaba malgastando su capital erótico. Y cuando entramos las migrantes empezamos a darles discusiones a las blancas, porque existe la opresión por puta, pero la de migrante y puta es peor.

¿Y en el plano afectivo?

-Alianzas. O acuerdos varios en términos afectivos. No quiero decir poliamorosos porque tengo la crítica hacia un poliamor en el que se tiene un acuerdo con una persona y con las demás se hacen acuerdos puntuales, de encuentros. Pienso más bien en una red de amistades, de complicidades, de afectos, de afinidades. Que pueden incluir algo sexual, o no, simplemente puede ser algo profundo sin llegar a lo sexual. Y si se llega a lo sexual, que esos encuentros no rompan la amistad ni la complicidad. Ni que la gente asuma que porque habéis follado, le perteneces. Porque hay quienes creen que cuando hay sexo hay algo más profundo. Y yo puedo tener afinidades con quienes sexualmente no hay atracción. No creo que se deban romper las comunidades por cuestiones sexuales, aunque entiendo que es muy difícil de aplicar. Nos pasa mucho entre las putas que, si bien tenemos encuentros sexuales trabajando, eso nos fortalece los lazos a la hora de trabajar. A eso las putas lo tenemos muy claro. A veces les piden un trío, y me invitan. Somos amigas, y también somos profesionales, no hay ese rollo de “a lo mejor se nos acaba la amistad”. Y no, estamos trabajando. Y seguimos siendo amigas y aliadas y la relación no cambia.

 

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Cloudflare acaba de prohibir un refugio de medios sociales para miles de trabajadoras sexuales

 

Switter tenía más de 47.000 miembros, muchos buscando una alternativa segura a Twitter y otras grandes plataformas de internet, antes de que Cloudflare pusiera fin a su servicio. La organización detrás de Switter culpa a SESTA / FOSTA.

 

Por Samantha Cole

 

19 de abril de 2018

 

https://motherboard.vice.com/en_us/article/8xk78x/switter-down-cloudflare-banned-sex-workers-sesta-fosta

 

Actualización 4/19, 1:30 p.m. EST: La respuesta de Cloudflare a la eliminación de Switter se puede encontrar aquí.

 

 

 

SESTA / FOSTA, un proyecto de ley que el presidente Donald Trump promulgó el 11 de abril y que fue lanzado como una medida contra la trata sexual, continúa causando estragos en las vidas de las trabajadoras sexuales en los Estados Unidos y en el extranjero.

Después de ser expulsadas ​​de plataformas como Craigslist y foros publicitarios o limitar de forma preventiva su presencia digital en redes sociales como Twitter, miles de trabajadoras sexuales se unieron a una plataforma de redes sociales descentralizada alternativa llamada Switter, donde esperaban conectarse de forma segura con clientes seguros.

Pero el miércoles, Assembly Four, la organización que desarrolló Switter, anunció que su red de entrega de contenido proporcionada por Cloudflare eliminó y bloqueó a Switter. “Teniendo en cuenta las posturas previas de privacidad y libertad de Cloudflare, así como la lucha junto a la EFF, esperábamos que tomarían una posición en contra de FOSTA / SESTA”, dijo Assembly Four en su sitio web.

Al momento de escribir este artículo, Switter cuenta con casi 49.000 miembros y más de 376.500 publicaciones, una explosión de actividad desde que se lanzó el servicio a fines de marzo.

Switter es una instancia en Mastodon, una red social similar a Twitter donde, en lugar de tener un grupo gigante de usuarios que es gobernado por una compañía, cualquiera puede abrir su propia instancia con su propio tema y pautas de la comunidad. En la instancia de gag Dolphin.town, por ejemplo, los usuarios solo pueden comunicarse con la letra E. Switter fue creada por la organización tecnológica australiana Assembly Four. De acuerdo con Buzzfeed, dado que el trabajo sexual está despenalizado en Australia, la organización esperaba que estaría a salvo de las leyes estadounidenses que están tomando medidas enérgicas contra el trabajo sexual.

Según Assembly Four, este es el mensaje que envió el departamento legal de Cloudflare explicando por qué estaba terminando el servicio a Switter:

Cloudflare ha sido informado de que su sitio infringe nuestras Condiciones del servicio publicadas. De conformidad con nuestra política publicada, Cloudflare dará por finalizado el servicio a su sitio web. Cloudflare dará por terminado su servicio para switter {.} deshabilitando nuestro DNS autorizado.

Switter se mudó a una nueva red de entrega de contenidos (CDN), que Assembly Four no quiso mencionar por razones de seguridad. La última vez que Cloudflare negó sus servicios a un cliente fue cuando canceló los servicios de protección para el sitio web de supremacía blanca The Daily Stormer. Anteriormente, Cloudflare ha respaldado públicamente los esfuerzos por un internet abierto como la neutralidad de la red y la democratización de las protecciones contra los ataques DDoS.

Cloudflare no respondió de inmediato para hacer comentarios.

“Switter, para muchas personas, se ha convertido en su principal punto de contacto para la comunicación entre ellas y otros trabajadoras, así como entre ellas y sus clientes”, me dijo Lola Hunt, cofundadora de Switter, en un correo electrónico. Especialmente después del cierre del sitio de publicidad Backpage, dijo, la instancia vio un aumento en los registros de miembros. Antes de que Cloudflare lo eliminara, Switter tenía más de 47.000 miembros. “Mucha gente [buscaba] una plataforma que no las expulse por cómo se ganan la vida”.

Tras la aprobación de la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Línea (FOSTA), las plataformas donde las trabajadoras sexuales publicitan y operan comenzaron a ajustar sus condiciones de servicio en torno a contenido explícito o a cerrar por completo. Varios foros dedicados a la publicidad de trabajo sexual, e incluso algunos sitios web que solo participan de forma tangencial en reuniones íntimas, como la sección de contactos personales de Craigslist y los sitios de citas, cerraron proactivamente antes de que FOSTA se convirtiera en ley. Y mucho antes de FOSTA, las principales plataformas como Twitter e Instagram han tenido una relación tenue con el trabajo sexual: muchas trabajadoras sexuales dicen que están injustamente suspendidas, prohibidas o censuradas por publicar contenido explícito, a pesar de que están cumpliendo con los términos del sitio.

La incautación y el cierre del sitio de anuncios Backpage.com días antes de que Trump firmara FOSTA fue devastador para muchos en el negocio, pero Switter es un refugio para quienes trabajan en la industria para hablar, contactar, intercambiar opiniones y encontrar clientes. Para ellas, la decisión de Cloudflare es otro ladrillo en un muro que se está construyendo entre sus medios de subsistencia y el resto del mundo.

“Censurar internet nunca va a ayudar a las víctimas, solo hace que sea menos probable que sean vistas”, me dijo Liara Roux, una trabajadora sexual y productora independiente de pornografía, en mensajes de Twitter después de las noticias de Cloudflare. “Siempre había ataques contra la sexualidad y quienes ganan sus ingresos con trabajo sexual … Switter es un sitio hecho por trabajadoras sexuales para trabajadoras sexuales, y las trabajadoras sexuales actuales no están bajo el control de jefes supremos ocultos, son en su mayoría mujeres independientes, personas trans y hombres homosexuales. Y la realidad es que hay millones y millones de ellas en todo el mundo y superan con creces a las pocas personas que creen que todo el sexo debería ser eliminado de internet “.

Switter, uno de los últimos espacios en línea amigables para las trabajadoras sexuales, acaba de ser prohibido por su red

 

 

Los refugios seguros continúan disminuyendo después de FOSTA al expulsar Cloudfare a la entidad Mastodon

 

Por Megan Farokhmanesh @Megan_Nicolett

 

19 de abril de 2018,

 

https://www.theverge.com/2018/4/19/17256370/switter-cloudflare-sex-workers-banned

 

 

 

Alrededor de las 3 p.m. hora del este del 17 de abril, Switter, un espacio de redes sociales para trabajadoras sexuales, se desconectó. Su desaparición, aunque temporal, indicó la pérdida impulsada por FOSTA de otro refugio para las trabajadoras sexuales, esta vez en forma de red de distribución de contenido Cloudflare. De acuerdo con el fundador de Switter Assembly Four, la compañía recibió un correo electrónico del departamento legal de Cloudflare indicando que terminaría su servicio debido a violaciones de los términos del servicio.

Históricamente, Cloudflare ha tenido cuidado con lo que prohíbe desde su plataforma. Su prohibición más importante fue el notorio sitio neonazi Daily Stormer; en ese momento, el presidente de Cloudflare Matthew Prince le dijo a The Verge que “esta fue mi decisión, no creo que sea la política de Cloudflare y creo que es una decisión extremadamente peligrosa en muchos sentidos”. Bajo la “Allow States and Victims to Fight Online Sex Trafficking Act” (FOSTA) sin embargo, las compañías están actuando de manera conservadora para evitar posibles litigios. “Somos grandes partidarios de ayudar a construir un mejor Internet”, dijo el consejero general de Cloudflare, Doug Kramerm a The Verge. “Éso es lo que hacemos. Tratamos de hacerlo seguro. Tratamos de hacerlo funcionar bien. Pero también tenemos la obligación de cumplir con la ley “.

FOSTA, firmada por el presidente Trump el 11 de abril, tiene como objetivo luchar contra la trata sexual mediante la reducción de las protecciones legales para las plataformas en línea. La fusión del trabajo sexual consentido con la trata sexual, así como la amenaza de litigios para sitios web, ya ha llevado a una ofensiva contra Google Drive, las redes sociales y más. FOSTA es, simplemente, “una mala ley”, dice Kramer, que está extendiendo una gran incertidumbre. “Estamos tratando de imaginar cómo se va a aplicar la ley”, dice Kramer. “Estamos tratando de imaginar cómo actuarán y operarán nuestros clientes dentro de ese espacio”.

 

Assembly Four creó Switter en Mastodon recientemente como un lugar seguro para que las trabajadoras sexuales se reúnan ya que sus espacios han desaparecido de Internet. Según Mastodon Network Monitoring, Switter es actualmente la quinta entidad más grande, con más de 48.000 usuarios. Lola Hunt, una escort australiana que trabaja con Assembly Four, le dijo a The Verge por correo electrónico que la eliminación de Cloudflare va a aumentar sus costos. “Estábamos trabajando en un plan para salir de Cloudflare por las dudas, pero no esperábamos que ocurriera tan pronto y sin previo aviso, especialmente teniendo en cuenta las posturas anteriores de Cloudflare sobre la libertad de expresión y la privacidad”, dice Hunt. “Estamos preocupadas de que no seamos la única víctima en la lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales a tener una presencia en línea, por no mencionar a cualquier otra comunidad que el gobierno de EE. UU. considere inapropiada”.

Kramer dice que Cloudflare luchó contra FOSTA a través de su proceso legislativo y la compañía cree que aún hay trabajo por hacer para enmendar esa ley. “La ley no responde preguntas fundamentales sobre a quién debe abarcar, y si debe abarcar empresas de infraestructura profunda como Cloudflare”, dice. “Hay mucha incertidumbre sobre la forma en que se ha redactado la ley, por lo que tomará algún tiempo determinar la forma en que se aplica la ley y la forma en que la gente reacciona ante la ley para que se aclare.”

 

“NO SE EQUIVOQUEN, ESTA ES UNA VERDADERA AMENAZA”

 

“Mientras tanto nos estamos asegurando de que estamos haciendo lo mejor que podemos para cumplir con la ley, lo cual estamos obligados a hacer, pero también asegurarnos de que internet funcione tan bien como lo ha hecho a lo largo de la historia”. Pero no se equivoquen, esta es una amenaza real para la capacidad de internet de continuar funcionando de la manera que lo ha hecho a lo largo de la historia “.

 

Vale la pena señalar que en una publicación el año pasado tras la prohibición de Daily Stormer, Prince escribió que “sin un marco claro como guía para la regulación del contenido, un pequeño número de empresas determinará en gran medida qué puede y qué no puede estar en línea”. Según Prince, “Es posible que si vas a poner contenido en internet necesitarás usar una compañía con una red gigante como Cloudflare, Google, Microsoft, Facebook, Amazon o Alibaba”.

 

Kramer dice que cuando se aclare FOSTA, si se llega a clarar, es posible que Cloudflare pueda actualizar su enfoque actual, incluyendo la reversión de la prohibición de Switter. Por ahora, Switter se ha mudado a otro proveedor de CDN, aunque Assembly Four se ha negado a compartir detalles con el interés de no tener que volver a mudarse. “Switter, para muchas personas, se ha convertido en su principal punto de contacto para la comunicación entre ellas y otros trabajadoras, así como entre ellas y sus clientes”, explica Hunt a The Verge. “Especialmente después del cierre de [Backpage] vimos un aumento en los registros de miembros. Muchos en busca una plataforma que no los expulse por cómo se ganan la vida “.

Posicionamiento de AMMAR frente a la criminalización del trabajo sexual


Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (ammar)

 

19 de abril de 2018

 

 

 

Las Trabajadoras Sexuales hemos denunciado en innumerables oportunidades la vulneración de derechos que sufrimos por la confusión que existe entre trata y trabajo sexual. La modificación de la ley de trata en el 2012 (Ley 26.842) eliminó la posibilidad de que se pueda prestar consentimiento para dedicarse a esta actividad y anuló las voces de las Trabajadoras Sexuales. A partir de ese momento se reforzó el estigma que pesa sobre nosotrxs y en el ámbito del Poder Judicial se difundió una interpretación polarizada que impide el ejercicio del trabajo sexual. En este ámbito nuestros testimonios no son validados; bajo este esquema sólo se escucha a quien se identifica como víctima de explotación sexual mientras que aquellas mujeres que no encajan en ese perfil son consideradas automáticamente como victimarias.

La ley de trata de 2012 también amplió el ámbito de las conductas criminalizables generando que se penalice inclusive la más mínima organización para el desarrollo del trabajo sexual y habilitó que se juzgue por ejemplo, a quien suscriba el alquiler del espacio y lo ponga a disposición de otras trabajadoras para afrontar colectivamente los gastos, a quien publicite por medio de páginas web o de volantes en la vía pública, o a quien figure en la boleta de algún servicio. Quien asuma las responsabilidades propias de la organización para la prestación de servicios se expone a ser condenada por explotación sexual.

Todas las leyes que se han sancionado para gobernar la prostitución a lo largo del tiempo han buscado impedir cualquier acción que implique que las trabajadoras sexuales podamos organizarnos. Los estudios, investigaciones e informes de Ammar y de Organismos internacionales como Amnistía Internacional y la CIDH han dado sobrada cuenta de los efectos concretos de estas políticas sobre la vida de las Trabajadoras Sexuales. En Argentina, las políticas anti-trata han producido las cifras más altas de criminalización de mujeres en relación a cualquier otro delito, procesándolas y acusándolas de explotación por ser parte de la organización del trabajo sexual.

Además de la sanción en el Código Penal se han promovido normas sancionatorias que impiden la publicidad de la oferta de servicios sexuales o cualquier conducta que pueda ser considerada promoción o facilitación de la actividad. La amplitud de estos verbos da lugar a la persecución de un sinfín de conductas que forman parte de la vida cotidiana de las trabajadoras sexuales.

El Poder Judicial machista, clasista y patriarcal reduce el amplio espectro de realidades en un esquema de víctimas vs. victimarias en el desarrollo del trabajo sexual, un criterio que ha sido amplificado por los medios de comunicación que irresponsablemente reproducen testimonios de jueces y fiscales sin tener en cuenta las voces de las trabajadoras sexuales. Todo esto implica no comprender la clandestinidad y la estigmatización por la que estamos atravesadas quienes intentamos organizarnos para trabajar; ignorando con estos métodos la clara advertencia que nos hizo bell hooks “la sororidad es una relación de poder”.

La ley de trata impide a las trabajadoras sexuales la posibilidad de trabajar de manera colectiva y organizada porque todos los lugares donde podemos ejercer de esta forma están criminalizados. De esta forma solo nos dejan una opción: trabajar solas y en el espacio público inventando formas de resistencia individuales frente a la violencia policial habilitada por Códigos Contravencionales sancionados durante la última dictadura militar y que penalizan la oferta de servicios sexuales en la vía pública con condenas de hasta 30 días en 18 provincias del país.

Ayer y hoy los medios de comunicación difundieron una noticia en la que afirman que una dirigente de AMMAR está condenada por trata cuando en realidad no existe una condena firme hacia nuestra compañera. Como en otros casos de lamentable actualidad, el principio de inocencia deja de tener vigencia. Ella está siendo procesada por organizarse con otras trabajadoras sexuales y porque era quien administraba el dinero para el pago del alquiler y los servicios de la casa donde ejercían.

El nombre de nuestra compañera está figurando en distintos titulares como victimaria cuando es una mujer pobre trabajadora sexual de 45 años, madre de cinco hijos, que migró de Jujuy a Mar del Plata para buscar otras oportunidades y que alquilaba un lugar para ejercer el trabajo sexual. Las trabajadoras sexuales sabemos por experiencia que el derecho penal es la mejor herramienta para abolir cualquier forma de trabajo sexual y que termina criminalizando a mujeres de sectores populares que frente a otras opciones encuentran en esta actividad mejores ingresos y mayor cuota de autonomía que en los otros trabajos disponibles para ellas. El derecho penal no busca protegerlas, sino empujarlas a un marco de marginalidad y clandestinidad.

Desde nuestra militancia seguiremos exigiendo el reconocimiento de nuestro trabajo, la modificación de la ley de trata que equipara trata y trabajo sexual, el acceso a derechos laborales y la legalización de las formas de organización del trabajo, la derogación de los Códigos Contravencionales que criminalizan la oferta de servicios sexuales en la vía pública y el respeto a las decisiones que tomamos sobre nuestros propios cuerpos.

#TrabajoSexualEsTrabajo

 

APROSEX: GUÍA BÁSICA PARA PROTEGERNOS DE LAS LEYES SESTA Y FOSTA

 

Por Anna Alba

Publicado 18 abril, 2018

 

http://www.aprosex.org/guia-basica-para-protegernos-de-las-leyes-sesta-y-fosta/

 

 

No me voy a andar con rodeos. Se avecinan tiempos muy duros para las trabajadoras sexuales. Recientemente Donald Trump ha firmado las leyes SESTA y FOSTA, unas nuevas leyes que, bajo el pretexto de luchar contra la explotación sexual, están atacando gravemente a nuestras compañeras en los Estados Unidos y muy probablemente nos afecten pronto a nosotras también. Estas leyes convierten en responsables penales a los propietarios de las webs que alojen anuncios de tráfico sexual. Pero, ¿Cómo distinguir un anuncio de una trabajadora sexual libre de uno de una víctima de trata? Ante la duda, muchas páginas webs estadounidenses han empezado a eliminar sus páginas de contactos para adultos, hay multitud de directorios desaparecidos, los foros están cerrando e incluso hay escorts que, de la noche a la mañana, se han despertado sin página web.

Aparte de con multitud de compañeras, he hablado con diseñadores webs, expertos en informática e incluso con propietarios de directorios en España. Hay preocupación. Internet es prácticamente un producto estadounidense, las principales empresas de la red se rigen bajo sus leyes. Además, el hecho de que la mayor potencia mundial haya dado este paso, no hace descabellado pensar que estamos ante una nueva tendencia y que pronto en la UE se aplicaran leyes similares. Por lo tanto, hay que estar preparados para tratar de protegernos lo mejor posible.

Antes que nada, quisiera decir que no soy ninguna experta en informática, sólo os traslado lo que me han explicado y lo que he estado leyendo. La ley no entrará en aplicación hasta enero de 2019, por lo que todavía sabemos poco. Pero las principales webs de la industria ya se están poniendo las pilas para sobrevivir, los efectos ya se están sintiendo en EE.UU., y nosotras debemos tomar precauciones. Pero insisto, puede que lo que explique aquí ni sea suficiente ni sea del todo correcto. Si creéis que falta algo o hay algún error, podéis escribir a comunicación@aprosex.org.

¿Qué puedo hacer? 

Protege tu web:

  • Asegúrate de sacar tu hosting de los EE.UU.:

Esto es lo más urgente. Insisto, esto es urgente. Ponte en contacto con la empresa en la que tienes alojada tu web y asegúrate de que tienen los servidores fuera de los Estados Unidos. En caso de que sea así, es momento de migrar a servidores extranjeros. Hay quien dice que mejor que sean de fuera de la UE, por ejemplo a servidores de Suiza, Panamá o Islandia (1). En mi caso, mantengo mi web alojada en un servidor español.

  • Dominios:

Los dominios .com .net .org… están sometidos a la legislación estadounidense, pero aquí estamos bastante jodidas y no hay mucho que se pueda hacer. Podría pasar que, si el gobierno estadounidense detectase nuestra web, nuestra IP dejara de ser visible en los EE.UU.. Se podría cambiar al .es, pero esto podría afectar un poco a tu SEO. También hay quien dice que mejor pasarlos dominios de fuera de la UE, recomiendan mucho el .ch, pero la legislación suiza no permite esconder el nombre real del propietario de la web, y con un simple vistazo a whois.com se podría averiguar quien eres. Mala jugada.

  • WordPress:

Esto no es nuevo, pero quizás algunas no lo sabéis. Si vuestra web tiene un sistema WordPress, aseguraos de que estáis en el .org y no en el .com. WordPress.com no acepta webs de trabajo sexual, por lo que si os detecta, os puede eliminar la web. A mí me pasó hace unos años. Lo normal sería que se pusieran ahora más duros que nunca. Haced el cambio ya. No esperáis ni un día más. Lo mismo para las que todavía usen Blogspot.

  • Lenguaje:

Si tienes un .com o un dominio estadounidense, te recomiendo que suavices el lenguaje de tu web. Esto puede facilitar que pases desapercibida. Elimina las referencias demasiado sexuales y no explicites los servicios que realizas. Escribe tus anuncios como si fueran para una web de parejas. Por otro lado, he leído que ya hay directorios que están prohibiendo los desnudos integrales o demasiado explícitos para evitar problemas. Dudo que eso evite que les cierren las webs, pero quizás sea mejor protegernos un poco y evitar llamar la atención innecesariamente.

  • Copias:

Haz una copia de seguridad de todo. Y no la tengas online. Métela en algún disco duro, nada de tenerla en la nube, que también estará afectada por la censura. Nunca que sabe cuando la vas a necesitar.

Protege tus comunicaciones:

  • Mail:

Como hemos dicho antes, Google es el Dios de internet. Y es un dios estadounidense. Casi todas usamos Gmail y todos sus productos para este trabajo, pero a partir de ahora estará comprometido. No guardéis archivos sobre trabajo sexual en Google Drive nunca, hay noticias de que Google está borrando archivos y podrían usarlo como excusa para cerraros la cuenta. Tampoco uséis el Calendar. Hay otras aplicaciones de calendario que podéis usar. He oído hablar de uno que se llama Fruux, que es alemán.

Lo mejor es cambiar de correo electrónico, ya que Gmail está sometido a la legislación estadounidense. Puedes hacer dos cosas, o comprar un mail de pago para tu web, ya que al ser un mail privado sólo se podrán leer tus comunicaciones si hay una orden judicial. O pasarte a plataformas gratuitas de comunicación encriptada como Protonmail. Pero asegúrate de que tu correo de Protonmail tenga dominio .CH y no .COM.. Para que la encriptación sea completamente segura, habría que animar a nuestros clientes a que ellos también tengan una cuenta de correo encriptada. Hola clientes! No cuesta nada hacerlo, y la aplicación funciona bastante bien.

  • Móviles:

Si no lo haces ya, utiliza siempre un móvil distinto para tu vida personal y para tu trabajo como escort. No abras las aplicaciones de tu vida B en el móvil de tu vida A. Todas lo hacemos, pero mejor no correr riesgos.

  • Newsletter:

Las que tengáis newsletter también deberéis aseguraros de que la empresa que utilizáis no está en Estados Unidos. Yo uso Mail Chimp, pero me voy a cambiar porque está cerrando cuentas si detecta que se usan para trabajo sexual. Me recomiendan Safe Office y YMLP.com. Las dos son de pago.

  • Skype:

Hay noticias de que Skype también está cerrando cuentas de webcammers. A partir del 1 de mayo cambia las normas de uso y prohibirá el “lenguaje ofensivo”, por lo que es mejor ir buscando una nueva plataforma. He leído que hay webcammers que recomiendan VSee o Appear.in (aunque de esta segunda hay quien dice que no permite el material pornográfico) como alternativas.

  • Twitter:

Esto viene de antes, pero twitter lleva un tiempo haciendo Shadowban. Puedes comprobar si estás afectada escribiendo tu nombre de cuenta aquí. Por otro lado, en Estados Unidos las chicas cada vez cuelgan menos desnudos integrales o censuran como en Instagram. También hay quien está borrando sus tuits más sexuales (aquí os paso una guía sobre cómo hacerlo más rápido), borrando del perfil el enlace a sus webs o directamente han borrado todos sus mensajes. No creo que sea preciso hacerlo nosotras ahora, pero en caso de que la legislación empiece a cambiar en Europa, sería recomendable tenerlo en cuenta.

Pero en este caso… ¡Hay esperanza! Me alegra explicaros que las trabajadoras sexuales somos mujeres con multitud de recursos y que un grupo de compañeras (de Australia, creo) han creado una red social para nosotras. Se llama Switter [¡ay!, ya no (2)] y funciona de maravilla, yo ya tengo una cuenta! Bueno, yo y 40.000 personas más. Lo bueno que tiene esta red social es que está creada especialmente para nuestras necesidades, hay posibilidad de crear anuncios, tener la cuenta verificara e incluso se pueden colgar experiencias. También te puedes descargar la aplicación en el móvil. Si es que… somos guapas, somos muuuuy listas, somos putas feministas!

  • Instagram:

En Instagram siempre han sido unos censores. Eso ya lo sabemos. Pero insisto en que tengáis cuidado con enseñar demasiada carne, y yo evitaría abusar de los hashtags para no llamar la atención.

Protege tu dinero:

  • Paypal:

Yo uso Paypal de forma muy limitada ya que, como no quiero dar mis datos, mis cuentas sólo pueden estar abiertas hasta llegar a un cierto límite de dinero, después, cuando me exigen que de mi DNI y las tengo que cerrar, aunque siempre he podido recuperar el dinero. El problema es que también es una empresa estadounidense y ya ha habido casos de cierre de cuentas si se descubre que eres trabajadora sexual. Por lo que es recomendable tener alternativas. He usado también Transfer Wise, pero sólo existe como aplicación para Apple y me dicen que también cierra cuenta. Hay otras plataformas como Venmo o CirclePay, que no he usado. Supongo que lo mejor es diversificar para no llamar excesivamente la atención. 

QUE MAS PUEDO HACER??

Nos encontramos en un momento crítico para el trabajo sexual. Hablando con expertos y viendo como están reaccionando nuestras compañeras del otro lado del charco me doy cuenta de que podemos estar cerca de quedarnos sin plataformas para anunciarnos si España o la UE deciden aplicar las mismas leyes o Google decide aplicar en Europa el mismo algoritmo al que estará obligado por ley a aplicar en EE.UU.. ¿Qué haremos para encontrar nuevos clientes si no pueden encontrarnos en internet? Me consta que hay importantísimos directorios españoles que temen que tengan que cerrar su negocio. Por tanto, es momento de unirnos y hacer lobby no sólo a nivel español, si no europeo. No sólo se está atacando a las trabajadoras sexuales, sino que también se está atacando a la libertad de expresión y publicación en internet. Nosotras sólo somos las primeras en sufrir las consecuencias.

Quiero que quede claro que esto lo digo a nivel personal, no como Aprosex. Os pido que, de una vez por todas, seamos un grupo unido e implicado. Os necesitamos a cada una de vosotras, cada uno de vuestros talentos y aptitudes, para combatir esta deriva represiva. Quien crea que esto no le afectará, se equivoca.

Así que dejémonos de tanta tontería y unámonos a organizaciones de trabajo sexual. Me da igual si es Aprosex o cualquier otra, pero hay que arrimar el hombro. Si no os gusta lo que hay o no os sentís representadas, cread vuestras propias asociaciones y después unámonos todas. En esta asociación y en cualquier otra vamos a necesitar recursos (sí, estoy hablando de dinero) para viajar a congresos, hablar con representantes, organizar jornadas, pagar a abogados, imprimir carteles, subvencionar cursos de formación… Todo lo que ya hacemos con los pocos recursos que tenemos, pero que ahora se va a volver cada vez más vital. Necesitamos vuestra sororidad, vuestras afiliaciones. Tendremos que luchar mucho y cuesta arriba para que nos escuchen.

Dejadme que os diga que cuesta horrores juntaros, a veces es agotador tratar de que más trabajadoras sexuales colaboren en la lucha por sus derechos. Perdonad que lo diga así, pero si de verdad queréis proteger este oficio que tanto nos ha dado, de nada servirán los seguidores de Twitter, las stories de Instagram, los canales de Youtube o los Curiosicats. Afiliaros a una organización, sed generosas y donad dinero para que puedan trabajar por vuestros derechos. Os lo digo con todo el cariño y lo voy a seguir repitiendo lo que haga falta: El activismo en solitario sirve de muy poco.

E insisto, si no os gustan las organizaciones que hay, me parece absolutamente perfecto y respetable, pero montad las vuestras. Y después uniros a las otras para que hagamos fuerza. No necesitamos ser mejores amigas, sólo aliadas. Seamos maduras , esto ahora va de supervivencia. A ver si estamos todas a la altura. Os garantizo que, al menos desde Aprosex, estamos preparadas y dispuestas a luchar esta guerra hasta el final.

 

MÁS RECURSOS:

PD: Este artículo no hubiera sido posible sin el enorme trabajo que están haciendo personas bonitas como Liara Roux o Erin Black, entre otras.

 


Notas añadidas por El estante de la Citi

1.- “Algunas trabajadoras sexuales intentan protegerse contra la ley construyendo plataformas más allá del alcance de las autoridades estadounidenses. Una de ellos es Red Umbrella Hosting, un servicio de alojamiento web fundado por Melissa Mariposa en Islandia. La compañía fue fundada en respuesta a FOSTA-SESTA y ofrece hospedaje sin juicios, anónimo y amigable para la trabajadora sexual.” https://wp.me/p2ejQw-OF

2.- https://elestantedelaciti.wordpress.com/2018/04/20/switter-uno-de-los-ultimos-espacios-en-linea-amigables-para-las-trabajadoras-sexuales-acaba-de-ser-prohibido-por-su-red/

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2018/04/20/cloudflare-acaba-de-prohibir-un-refugio-de-medios-sociales-para-miles-de-trabajadoras-sexuales/

La Prisión Militante. Las cárceles franquistas de mujeres de Barcelona y Madrid (1939-1945)

 

El continuo trasiego de prostitutas callejeras en las prisiones constituye otro buen ejemplo de persistencia de prácticas punitivas de largo arraigo, apenas alteradas por los discursos oficiales y las legislaciones “humanizadoras”. Los ingresos de esta clase en las cárceles de Madrid y Barcelona en los años cuarenta dieron así continuidad a una pauta establecida más de un siglo atrás, con las tradicionales políticas reglamentaristas contra la prostitución. Y es que las quincenarias constituían un clásico sujeto de redención, buenas conocedoras tanto de las prisiones como de las instituciones correctoras. De ellas también se ocuparía el Nuevo Estado franquista, convirtiéndolas en visitantes asiduas de las cárceles o creando incluso prisiones especiales para ellas, gestionadas por órdenes como las oblatas o las adoratrices.

 

Por Fernando Hernández Holgado

 

Resumen

 

Tesis doctoral dirigida por la profesora Gloria Nielfa Cristóbal y leída en la Universidad Complutense de Madrid, mayo de 2011. 872 páginas con índices y anejos (3), más un cuarto anejo compuesto por 43 fotografías.

 

https://journals.openedition.org/ccec/3749#article-3749

 

 

Mirar por el ojo de una cerradura para contemplar el vasto panorama de la represión carcelaria femenina de los seis primeros años de posguerra: la frase podría resumir el objetivo de esta tesis. Sólo que, en aras de ganar algo de perspectiva, el ojo de la cerradura es doble: dos de las principales prisiones femeninas de posguerra, las de las capitales más pobladas, ocupadas por las tropas vencedoras de la guerra el mismo año de 1939, tan sólo con un par de meses de diferencia: Ventas, como principal prisión madrileña, y les Corts, en la capital barcelonesa.

En cuanto a la acotación cronológica, limitada al periodo 1939-1945, sigue de cerca el proceso de creación y “solución” de lo que el propio régimen denominó el “problema penitenciario”: un rapidísimo y desproporcionado crecimiento de la población reclusa en el lapso de un par de años, seguido de un decrecimiento pautado por los diversos decretos de concesión de libertad condicional. Esta tendencia a la baja culminó simbólicamente en octubre de 1945 con el decreto que concedió el indulto a los encartados por delitos de rebelión militar cometidos con anterioridad al primero de abril de 1939. El año de 1945, relacionado con el desenlace de la guerra mundial —trasfondo de esperanza para la reclusión política— vino a señalar el final del tiempo de los grandes hacinamientos.

Cifras 

Al contrario que en el caso de la prisión barcelonesa de Les Corts, de la que gracias a la documentación penitenciaria sabemos alcanzó su mayor cota de hacinamiento en agosto de 1939 con más de mil ochocientas mujeres y unos cuarenta niños, por desgracia seguimos sin tener una constancia documental de la cifra de ingresos de Ventas a lo largo de 1939. Sólo los testimonios orales y algunas fuentes documentales residuales nos hablan de una oleada masiva de detenciones y encarcelamientos. Una oleada en la que, según Trinidad Gallego, se “deshacían familias enteras” y en la que menudeaba la confusión de ámbitos y esferas –política y moral, pública y privada- en el proceso de incriminación política, donde hasta la conducta sexual podía ser objeto de información e investigación.

Para finales de 1940, sin embargo, contamos con el auxilio de la importante fuente de los padrones municipales, que señala cerca de seiscientas presas en la prisión habilitada de Claudio Coello y más de mil setecientas en Ventas. Esta fuente, si bien nos obliga a corregir ciertas exageraciones en los testimonios, nos sugiere al mismo tiempo que la población reclusa de Ventas del llamado Año de la Victoria debió de ser enorme, sobre todo si tenemos en cuenta que hacia finales de 1940 se habían producido ya numerosas expediciones a otros penales. Para Barcelona, por cierto, el padrón de aquel mismo año nos ha arrojado la cifra de novecientas cincuenta reclusas, bastante lejana de las cerca de dos mil quinientas de la capital madrileña, sumando las de las tres prisiones existentes por aquel entonces: Ventas, Claudio Coello y la maternal de San Isidro.

Este último dato, junto con el mayor número de fusiladas de Madrid, setenta y una presas de Ventas y Claudio Coello en 1939-1940, frente a las once de Les Corts para el mismo periodo, nos ha puesto sobre la pista de un diferencial represivo entre las dos capitales. Esta diferencia se explica y adquiere coherencia en el marco de las cifras totales de ejecuciones en ambas provincias, tanto para hombres como para mujeres, y que en el caso madrileño fue llamativamente mayor –con cerca de tres mi ejecutados para el periodo 1939-1945- que en Barcelona, con más de mil setecientos para un periodo mayor.

La fotografía fija 

6La metáfora de la fotografía fija, de la imagen paralizada en el tiempo, ilustra bien la realidad anterior del encarcelamiento femenino en España, a tener en cuenta en un trabajo cono el que nos ocupa. Estamos hablando de una práctica o rutina punitiva asentada durante siglos, marcada por el riguroso encierro intramuros, la disciplina del trabajo de costura —“el propio de su sexo”— enfrentado al ocio como “fuente de todo pecado” y la omnipresencia de los agentes religiosos —monjas y capellanes— en su tarea correctora-moralizadora.

Este modelo de encierro femenino, asentado en las diversas reglamentaciones hasta la llegada de las reformas republicanas, permanecería ajeno al discurso modernizador de lo penal que en la práctica quedaría reducido a la realidad penitenciaria masculina disfrazada de universal. Nunca hubo prisiones modelo para las presas, que continuaron habitando vetustos e insalubres caserones por lo menos hasta la época de la Segunda República y la guerra. Las Hijas de la Caridad de la orden vicenciana, de origen francés, las popularmente denominadas Paúlas, pasaron a formar parte indisociable de las cárceles de mujeres en el imaginario colectivo hasta comienzos de la década de los treinta del siglo XX. Estamos hablando de más de medio siglo de labor continuada que retomaría el bando sublevado ya en plena guerra civil.

Este encierro femenino de características más o menos punitivas o “correctoras” desbordaba además las cárceles femeninas para abarcar toda una compleja gama de instituciones asilares gestionadas por órdenes religiosas, desde Casas de Caridad y hospicios de recogidas hasta asilos y colegios para “jóvenes descarriadas”. Adoratrices, Oblatas, Micaelas, Hijas de la Caridad o del Buen Pastor terminaron dibujando un confuso paisaje que solía fundir en su seno las actividades de moralización y beneficencia. El continuo trasiego de prostitutas callejeras en las prisiones constituye otro buen ejemplo de persistencia de prácticas punitivas de largo arraigo, apenas alteradas por los discursos oficiales y las legislaciones “humanizadoras”. Los ingresos de esta clase en las cárceles de Madrid y Barcelona en los años cuarenta dieron así continuidad a una pauta establecida más de un siglo atrás, con las tradicionales políticas reglamentaristas contra la prostitución. Y es que las quincenarias (1) constituían un clásico sujeto de redención, buenas conocedoras tanto de las prisiones como de las instituciones correctoras. De ellas también se ocuparía el Nuevo Estado franquista, convirtiéndolas en visitantes asiduas de las cárceles o creando incluso prisiones especiales para ellas, gestionadas por órdenes como las oblatas o las adoratrices.

La fotografía se mueve 

He mantenido en mi trabajo que la fotografía fija de la experiencia penitenciaria femenina se movió brevemente con las reformas republicanas, sobre todo las promovidas por Victoria Kent, la primera directora general de Prisiones de la historia de España. Sus mejores ejemplos fueron la sustitución de las Hijas de la Caridad en las cárceles femeninas por el primer cuerpo de funcionarias civiles especializadas, la Sección Femenina Auxiliar del Cuerpo de Prisiones, y el proyecto de creación de la prisión “moderna” de Ventas, en Madrid, que sería inaugurada en 1933. Los proyectos de una prisión modelo femenina para Barcelona se verían constantemente frustrados hasta la guerra, en consonancia con el punto muerto en que cayeron las competencias de Prisiones del Estatut d’Autonomia de 1932 pendientes de traspaso tras los sucesos de octubre de 1934.

Al final no serían efectivamente las reformas del periodo de paz, sino la revolución del 19 de julio de 1936 la que acabaría drásticamente con la desprestigiada Presó Vella de Barcelona. A partir de entonces, quien tomaría el testigo de la recomposición de la administración penitenciaria en Cataluña serían las autoridades autonómicas, asumiendo las competencias que les habían correspondido y algunas más. La instalación del nuevo correccional de dones en el antiguo asilo de monjas de Les Corts, con una vocación de prisión modélica y humanitaria, así como las recurrentes contrataciones de nuevo personal femenino por la Generalitat, vinieron así a dar continuidad en pleno periodo bélico a las reformas republicanas de 1931.

Monjas de Franco

Sabido es que el “problema penitenciario” tuvo su reflejo, para el Nuevo Estado franquista, en la necesidad de multiplicar tanto las cárceles como el personal adecuado para dirigirlas y gestionarlas. Para ello, los propagandistas católicos instalados en el Servicio Nacional de Prisiones, encabezados por el coronel Máximo Cuervo, recurrieron a significados elementos del antiguo aparato penitenciario de la monarquía, forjando así una continuidad burocrática esencial.

Pero al margen del personal civil, el Nuevo Estado contó desde un primer momento con la eficaz colaboración del estamento religioso en la organización del mundo penitenciario, y eso fue todavía más cierto y evidente en el caso de las cárceles de mujeres. Ya durante el periodo de guerra las monjas retomaron así nuevamente su papel secular, sólo que esa vez ya no se trató de las treinta y cuatro Hijas de la Caridad expulsadas por Victoria Kent en el año 1932. Fueron decenas las órdenes religiosas femeninas que tras el hiato republicano volvieron a las prisiones de mujeres de la mano de los sublevados.

Algo, sin embargo, había cambiado irremediablemente durante aquellos pocos aunque decisivos años de guerra. La politización de estas órdenes, alimentada por el recuerdo constante de la “Cruzada” y del sufrimiento padecido durante “la dominación roja”, era más que evidente, pero es que las usuarias de las cárceles también habían cambiado de manera radical. Aparte de las inevitables quincenarias, el perfil dominante de la presa durante la guerra y la primera posguerra fue el de la roja como encarnación concreta de la AntiEspaña. La tradicional dialéctica entre correctoras y corregidas vio reforzados sus términos de oposición con el aporte de la variable político-ideológica. De esta manera, los agentes religiosos de los distintos proyectos de corrección-moralización femenina que se habían ensayado en España durante décadas, desde las paúlas de las antiguas galeras hasta las micaelas de asilos y reformatorios, vinieron a perpetuarse dentro del organigrama penal-punitivo del Nuevo Estado, bajo el discurso redentorista. La fotografía fija secular del mundo prisional femenino ganaba así tanto en vista panorámica como en riqueza de detalles.

Redención femenina 

Uno de los propósitos de este trabajo ha sido demostrar, en el doble programa exterminista-redentorista del bando vencedor, y por lo que se refiere a la vasta actividad de la llamada Obra de Redención de Penas por el Trabajo, la existencia de una redención propiamente femenina. Más allá de su utilización como herramienta de propaganda y de sometimiento de presas y presos -al convertirse en el camino obligado y controlado hacia la libertad condicional- el presunto “derecho” a la redención de pena acusó un evidente sesgo de género que se manifestó en múltiples aspectos. No fue una casualidad que las primeras reglamentaciones de 1938 contemplaran el trabajo de las reclusas en “talleres de labores y trabajos adecuados a su sexo” en establecimientos que, ya por aquel entonces, se estaban encomendando a congregaciones religiosas. Concretamente, los creados en 1941 en Madrid y Barcelona para la fabricación de ropa para hijos de reclusos constituyeron un perfecto escaparate del modelo de domesticidad femenina perseguido: las propias presas cosiendo ropa para sus hijos y los de sus compañeras. Al mismo objetivo sirvieron otras iniciativas como la escuela del hogar patrocinada por la sección femenina de Falange en Ventas, en colaboración con las congregaciones religiosas.

El lugar aparentemente secundario de la presa política en el discurso de redención de penas por el trabajo no debe hacernos olvidar que, al margen de la tardía creación y desigual extensión de los talleres de costura en los diferentes centros, la inmensa mayoría de las reclusas redimió pena instruyéndose y trabajando como paso obligado para su libertad. La documentación interna conservada nos habla de mujeres trabajando en destinos, “cargos” y todo tipo de servicios auxiliares y eventuales. En cuanto a los talleres de costura oficiales, su utilidad no quedaba ni mucho menos agotada con su función propagandística: constituían operaciones de explotación laboral de no poca importancia económica para la propia infraestructura del sistema penitenciario. Finalmente, y tropezamos aquí con la limitación de las fuentes escritas y documentales, la realidad laboral de las reclusas no se agotó en el trabajo oficial de redención de penas. Mayor importancia para su supervivencia personal y la de sus familias tuvo el trabajo de costura privado que realizaron masivamente por su cuenta y que, lógicamente, no les reportó reducción alguna de condena.

La cultura 

Para terminar, me gustaría caracterizar brevemente esa comunidad cultural e identitaria femenina que he denominado “la prisión militante”, manifestada en ambas cárceles. En la configuración de esta identidad colectiva pesó de manera especial su relación especular y excluyente con el heterogéneo grupo carcelario de las presas “no políticas”, las “comunes”. Y es que la conciencia de la diferencia entre ambas devenía fundamental: la confusión debía ser evitada a toda costa, lo cual no siempre resultaba fácil, dada la mezcolanza de criterios políticos y morales en la represión femenina durante el franquismo. Al margen de los contactos o colaboraciones ocasionales entre comunes y políticas, los términos de diferenciación se extremaron en el caso de las prostitutas callejeras o clandestinas, al abarcar todos los aspectos de la vida, desde la higiene del cuerpo hasta los códigos de conducta, pasando por la misma sexualidad.

El conflicto europeo, con la esperanza puesta en la victoria aliada, fue el paisaje de fondo de la génesis y desarrollo de esta prisión militante. El proceso temporal fue sincopado: tras un crecimiento sin precedentes de encarcelaciones, el decrecimiento progresivo terminaría colocando a las presas políticas en minoría frente a las comunes. Tras el final de la guerra mundial seguirían otras luchas, otros relatos, pero la prisión militante como comunidad cultural había forjado y atesorado el recuerdo de los peores hacinamientos, de la más cruel represión y de toda una épica resistente formada por relatos de fugas, de huelgas de hambre, de actos de resistencia y actividades de autoformación, de iniciativas de solidaridad.

Fue en esta época cuando la primera generación de las presas del franquismo configuró toda una cultura, esencialmente femenina. No tanto una cultura política sino una suerte de prisoner culture, tal como la definió Clemmer, entre cuyas formas de transmisión representaron un papel esencial los relatos y las canciones, la narración oral como recurso de socialización por excelencia. Las historias y las canciones de las luchas y de las anécdotas siempre edificantes se aliaron con la rememoración veraz de los sucesos, de las fechas y de los nombres con un sentido claro de denuncia, de compromiso con una lucha política. Ese caudal de oralidad ha sido precisamente una de las fuentes principales, imprescindibles de estudio.

El constante trasvase de reclusas de unas a otras cárceles hizo posible que las presas políticas de las dos principales capitales españolas, al margen de sus diferencias partidarias, se sintieran miembros de una misma comunidad y protagonistas de un mismo relato. Fue en este marco cultural donde confluyeron, algunas veces en conflicto, las distintas tradiciones o culturas políticas partidarias que, hacia 1946 o 1947, quedaron prácticamente reducidas a una: la comunista. Para entonces, tanto Ventas como Les Corts habían perdido peso específico en el imaginario de esa comunidad cada vez más reducida, en favor de otras prisiones centrales. Pero al margen de los respectivos destinos de los edificios físicos de las cárceles de Madrid y Barcelona, buena parte de las mujeres depositarias de esa memoria colectiva de la prisión militante forjada fundamentalmente durante el periodo 1939-1945 continuaron encerradas, cumpliendo sentencias por delitos de posguerra. Algunas permanecerían en prisión hasta 1960, como Manolita del Arco, o serían nuevamente encarceladas, como Isabel Vicente en Les Corts o Trinidad Gallego en Ventas. Fueron principalmente estas mujeres las que durante los años que les restaron de vida, los que quedaban del franquismo y la Transición, sintiéndose todavía parte de aquella gran familia de cárcel, continuaron relatando sus historias, desgranando su relato con un sentido pedagógico y de denuncia.

 

Referencia electrónica:

Fernando Hernández Holgado, « La Prisión Militante », Cahiers de civilisation espagnole contemporaine [En ligne], 8 | 2012, mis en ligne le 27 février 2012, consulté le 18 avril 2018. URL : http://journals.openedition.org/ccec/3749 ; DOI : 10.4000/ccec.3749


1.- quincenario, a 2s. DERECHO Preso que está cumpliendo una quincena.

El verdadero objetivo de FOSTA-SESTA es silenciar a las trabajadoras sexuales en internet

 

Con la excusa de la trata, las trabajadoras sexuales están siendo silenciadas.

 

Por Daniel Cooper, @danielwcooper

11 de abril de 2018

https://www.engadget.com/2018/04/11/fosta-sesta-silencing-sex-workers/

 

Manifestante sostiene una pancarta que apoya a las trabajadoras sexuales en Londres. Medios de Barcroft a través de Getty Images

 

El último intento de Estados Unidos de silenciar a las trabajadoras sexuales y a las personas que trabajan en la industria del entretenimiento para adultos ha sido un gran éxito. Apenas unas semanas después de la aprobación de FOSTA-SESTA, el proyecto de ley ha comenzado a congelar la libertad de expresión en Internet. Varios sitios web han tenido que cerrar o distanciarse activamente de la noción de que apoyan el trabajo sexual. Y el problema solo va a empeorar a medida que pase el tiempo.

Si no está familiarizado con el tema, le explicaré que la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Línea y la Ley para Detener la Trata Sexual fueron dos proyectos de ley que se fusionaron en Capitol Hill. La legislación fue aprobada por la Cámara el 21 de marzo y fue promulgada hoy por el presidente Donald Trump. Su tarea es neutralizar las disposiciones de salvaguarda contenidas en la Sección 230 de la Communications Decency Act 1996 con respecto al sexo.

Históricamente, si poseía usted una plataforma, no era responsable del comportamiento de sus usuarios. Un proveedor de servicios de internet no se hace responsable si uno de sus clientes envía mensajes amenazantes a otra persona, porque sería demasiado oneroso vigilar eso. La jurisprudencia posterior consagró sus principios, y los tribunales concluyeron que empresas como Google y Backpage.com no eran responsables de las acciones de sus usuarios.

Intencionadamente o no, el proyecto de ley no hace distinción entre trata de personas y trabajo sexual legítimo y consensuado. Como tal, FOSTA-SESTA esencialmente responsabiliza a los propietarios de plataformas por hablar sobre sexo en sus plataformas. Como escribió mi colega Violet Blue, “los legisladores no verificaron con datos reales las afirmaciones que hace el proyecto de ley, ni investigaron a los neoconservadores religiosos que están detrás del mismo, ni escucharon a los electores”. Eso sin mencionar que FOSTA-SESTA contraviene la protección de la libertad de expresión de la Primera Enmienda.

Las consecuencias han sido dramáticas, con el sitio web Survivors Against SESTA documentando la letanía de cambios que han tenido lugar. Esto incluye el cierre de directorios de trabajo sexual como CityVibe y NightShift, así como las secciones de anuncios personales de sitios web como Craigslist. La red social de FetLife, amigable para fetichistas, actualmente está consultando con sus usuarios para determinar sus planes futuros. La confiscación de Backpage.com por el FBI ha ayudado, una vez más, a eliminar una vía útil para que las trabajadoras sexuales encuentren trabajo.

No son solo los sitios web y plataformas solo para adultos los que ahora tienen que tomar medidas enérgicas contra las discusiones sobre sexo. Microsoft y Google han cambiado sus términos de servicio para prohibir contenido e idioma ofensivo o inapropiado. Ni siquiera las conversaciones privadas son seguras, ya que Microsoft afirma que tiene derecho a examinar su contenido para investigar quejas. Más preocupante es el hecho de que, según Motherboard, Google está eliminando el contenido para adultos de las cuentas privadas de Drive. Los artistas que venden clips de material explícito a los usuarios han perdido videos y recibido quejas de los clientes. Incluso videos con nombres relativamente anodinos se han borrado o se han dejado en su lugar pero no se han podido reproducir, lo que constituye una infracción preocupante de los derechos personales. Incluso antes de que se aprobara la legislación, sin embargo, la industria de la tecnología había comenzado a librar una guerra contra las trabajadoras sexuales. El año pasado, Patreon cambió las normas para prohibir que las trabajadoras sexuales ganaran dinero a través del sitio. Eso terminó dañando potencialmente a un número de trabajadoras sexuales que eran económicamente vulnerables y dependían del sitio para obtener ingresos. Del mismo modo, la plataforma de publicación de libros electrónicos de Nook, Barnes & Noble, comenzó a cerrar las cuentas de los escritores de erótica sin previo aviso el verano pasado. Un hilo común a muchos de estos movimientos es despojar a un grupo a menudo marginado de su capacidad para ganar dinero.

Twitter, mientras tanto, es acusado de hacer shadowbanning a los usuarios que están involucrados en el trabajo sexual o en la industria de entretenimiento para adultos en general. La práctica esencialmente impide que los mensajes y el perfil de las personas salgan a la luz más allá de su propia red: por ejemplo, asegurándose de que sus tweets no se vean en hashtags y evitando que nuevas personas descubran su cuenta. Twitter niega con vehemencia participar en la práctica, y no hay pruebas concretas de que lo haga.

Claramente, está sucediendo algo, ya que varias intérpretes para adultos han encontrado censuradas sus cuentas. Una de los intérpretes para adultos de más alto perfil que cree que ha sufrido shadowbanning es Stormy Daniels. El 6 de abril, tuiteó que le era imposible encontrar su cuenta, incluso buscando por su nombre de usuario. Hay herramientas, como Shadowban Checker de Nice Brains, que pretenden determinar si una cuenta ha sido sometida a shadowbanning .Pero incluso si Twitter no está haciendo shadowbanning a los usuarios, todavía está haciendo su parte para silenciar a las mujeres de la industria del sexo. Las cuentas pueden ser marcadas por los propios usuarios o por los moderadores como que tienen “contenido sensible”. Al igual que los efectos de un shadowban, estas cuentas no aparecerán en hashtags o búsquedas, incluso si busca su nombre de usuario específico. Este filtro de contenido sensible también se activa de manera predeterminada, borrando y silenciando a estas personas sin tener que darles una prohibición oficial.

Algunas trabajadoras sexuales intentan protegerse contra la ley construyendo plataformas más allá del alcance de las autoridades estadounidenses. Una de ellas es Red Umbrella Hosting, un servicio de alojamiento web fundado por Melissa Mariposa en Islandia. La compañía fue fundada en respuesta a FOSTA-SESTA y ofrece hospedaje sin juicios, anónimo y amigable para la trabajadora sexual. Luego está Switter (Sex Work Twitter), un servicio de Mastodon creado por Assembly Four, un colectivo de trabajadoras sexuales y tecnólogos con sede en Australia. Switter se lanzó de manera similar en respuesta a FOSTA-SESTA y las supuestas prácticas de shadowbanning de   Twitter. En unas pocas semanas, ya ha adquirido casi 23,000 seguidores y es probable que se vuelva aún más prominente en el futuro. Y luego está Share Our Shit Saturdays, un proyecto mediante el cual las trabajadoras sexuales, creadores de contenido y activistas pueden alcanzar difusión.

Los esfuerzos actuales de las trabajadoras sexuales para construir plataformas alternativas son un buen primer paso, pero no el último. Mientras su capacidad para encontrar trabajo y recibir el pago siga en manos de terceros, las trabajadoras sexuales siempre serán vulnerables. Un simple cambio de normas en Patreon fue suficiente para poner en peligro los medios de subsistencia de miles de personas dedicadas al trabajo sexual. Eso sin mencionar las incertidumbres inherentes a un panorama político cambiante, cada vez más derechista, donde los golpes represivos pueden ocurrir por capricho. Quizás la comunidad de trabajo sexual necesitará construir sus propios medios sociales y plataformas de publicidad y de pago para controlar realmente su propio destino.

 

Como trabajadora sexual, estoy aterrorizada por las nuevas leyes

 

Por Kate Iselin

11 de abril de 2018

https://www.smh.com.au/lifestyle/life-and-relationships/as-a-sex-worker-i-m-terrified-of-the-new-laws-20180411-p4z8xp.html

 

“Esto, en última instancia, tendrá resultados catastróficos para las trabajadoras sexuales que usan Internet para buscar y seleccionar clientes, compartir recursos y comunicarse con otras trabajadoras”.
Foto: Shutterstock

 

Cuando terminé con mi novio a fines del año pasado, el primer lugar a donde me di cuenta que tenía que ir fue a volver a trabajar.

No en una oficina, un café o una tienda, sino en un burdel.

Después de solo unas pocas semanas de estar sola, volví al trabajo del prostíbulo y me acurruqué en el abrazo seguro de la hermandad que existe dentro de los camerinos de todo el mundo: porque hay pocos hombres más odiados universalmente en un burdel que un vago exnovio de una trabajadora.

El trabajo sexual me ha permitido hacer viajes al extranjero, pagar costosos cursos universitarios y amueblar mi vida con cosas lujosas que de otro modo nunca habría podido pagar. El trabajo sexual también pagó mis facturas vencidas, puso comida en mi plato y puso dinero en mi bolsillo cuando apenas tenía suficiente en mi cuenta bancaria para recargar mi tarjeta Opal.

En ocasiones, cuando más necesitaba dinero, cuando los días en el burdel eran lentos, o cuando había tomado un descanso de mi trabajo pero necesitaba dinero urgentemente, un anuncio colocado en un sitio web de anuncios personales, como Backpage, funcionaba bien. Unas horas después de colocar el anuncio, estaría abandonando una casa o habitación de hotel con la pintura de labios ligeramente corrida y una semana de alquiler en mi bolsillo; tan sencillo como eso.

Esto a veces se conoce como “trabajo sexual de supervivencia”: es un trabajo sexual hecho por necesidad financiera en lugar de por deseo. Es mucho más común de lo que imaginamos, pero al igual que la idea de realizar cualquier otro trabajo físico debido a una urgente necesidad de dinero, supone un gran estigma.

No hay muchas personas a las que les guste admitir que necesitan dinero, y agregar trabajo sexual a la mezcla hace que sea una admisión que a menudo puede ser peligrosa.

Escribo esto desde una posición de enorme privilegio y fortuna: en este momento, no tengo necesidad urgente de efectivo. Mi despensa está provista, mis facturas están pagadas y mi tarjeta Opal está recién recargada. Pero si ocurriera una emergencia, la opción de colocar ese anuncio rápido en Backpage o en un sitio web similar ya no está disponible para mí ni para ninguna otra trabajadora.

A partir de este fin de semana, Backpage fue desconectado luego de que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos confiscara el sitio web.

Siete individuos involucrados con el sitio web han sido acusados ​​ de 93 cargos en una acusación federal. El cierre de Backpage llega días antes de que el presidente estadounidense Donald Trump firme los proyectos de ley SESTA-FOSTA, dos proyectos de ley creados con la intención de poner fin a la trata sexual en línea pero que, en última instancia, tendrán resultados catastróficos para las trabajadoras sexuales de cualquier tipo que utilizan Internet para buscar y seleccionar clientes, compartir recursos y comunicarse con otras trabajadoras.

(A pesar de algunos informes, ni una sola acusación formulada contra ninguna de las personas involucradas en Backpage estaba relacionada con la trata sexual).

SESTA-FOSTA elimina partes de la Ley de Decencia en las Comunicaciones para que ahora los propietarios de sitios web sean responsables de cualquier contenido publicado en sus plataformas por usuarios individuales. En términos simples, si utilizo un sitio web como Backpage, o Craigslist, o incluso Google Drive para publicitar mis servicios como trabajadora sexual, o para compartir contenido sexual, el sitio web puede ser legalmente responsable de mi comportamiento.

Dado que muchas redes sociales de gran tamaño son de propiedad estadounidense y están alojadas en los Estados Unidos, ha habido una prisa aterrorizada por restringir el intercambio y publicación de cualquier contenido sexual, independientemente de su país de origen, para que los propietarios de los sitios web no tengan problemas con la ley tras la aprobación del proyecto de ley.

Lo que esto significa para las trabajadoras sexuales, incluso aquí en Australia, donde el trabajo sexual es legal o está despenalizado en algunos estados, es que nos han quitado la alfombra de bajo los pies con poco o ningún aviso previo, dejando a muchas presas del pánico.

Sin una plataforma para anunciar, los ingresos de una trabajadora sexual pueden agotarse rápidamente; e incluso aquellas que prefieren el trabajo basado en burdeles se encuentran perdidas, ya que los burdeles también se anuncian en las mismas plataformas que utilizan las trabajadoras.

Sin embargo, los efectos del proyecto de ley no terminan allí: ya se han recibido informes de escorts que han visto desaparecer sus propios sitios web, eliminados rápidamente por las empresas de hosting, y muchas organizaciones de apoyo de las trabajadoras sexuales ya han comenzado a reducir sus operaciones por temor a que ellas, también, puedan encontrarse en problemas legales con la aprobación de la ley.

Como trabajadora sexual, hay algunas cosas que son vitales para nuestro trabajo: un lugar confiable y rentable para hacer publicidad, una comunidad segura en la que compartir consejos y seleccionar clientes, y organizaciones dirigidas por pares que brindan educación y recursos para aquellas que los necesitan. Es muy posible que SESTA-FOSTA nos despoje de estas cosas por completo.

Si aún no compartes nuestro miedo, las ramificaciones de SESTA-FOSTA comienzan a sentirse más allá de la comunidad de trabajo sexual. Esto es, sin duda, algo que tendrá un efecto en cualquier persona que use Internet para el sexo, ya sea publicitando como trabajadora, pagando a una trabajadora, o simplemente enviando fotos atractivas por correo electrónico.

SESTA-FOSTA crea un mundo en el que el gobierno de un país en el que ni siquiera vivimos puede mirar directamente en nuestras vidas en línea y juzgar a qué servicios podemos acceder, en función de nuestro comportamiento sexual.

Como usuaria de Internet, estoy preocupada. Como trabajadora sexual estoy absolutamente aterrorizada.

Las Putas también abortamos

 

 

 

Cuando se habla de aborto algunas personas sostienen que “ninguna mujer quiere abortar”. Algo similar sucede en el debate sobre trabajo sexual cuando afirman que “ninguna mujer nace para puta”. En ambos sentidos se intenta afirmar que ninguna mujer quiere abortar ni ser trabajadora sexual. Eufemismos que buscan invisibilizar la toma de decisiones sobre nuestros cuerpos.

 

Por Georgina Orellano para Emergentes 

10 de abril de 2018-04-11

https://emergentes.com.ar/las-putas-tambi%C3%A9n-abortamos-ccc9c72bafcf

 

En mi caso cuando me enteré que estaba frente a un embarazo no deseado lo primero que pensé fue en la posibilidad de interrumpirlo. Estaba segura que no quería volver a ser madre.

Nadie se anima a afirmar “ninguna mujer quiere ser mamá” porque no todas se atreven a cuestionar ese mandato ni a mencionar los traumas que pasamos por llevar adelante un embarazo no deseado. Más cuando la responsabilidad de la maternidad recae un 100% sobre los cuerpos de las mujeres.

Declaro haber abortado no una sino varias veces.

Al realizarlo me enfrenté a una doble criminalización. Primero por ser puta y dedicarme a un trabajo que no está reconocido y que ejercemos en la clandestinidad y segundo por abortar, pues en Argentina sigue siendo ilegal la interrupción voluntaria del embarazo.

Recuerdo que las veces que aborte lo hice primero en manos de una mujer que hacía los abortos con sondas en un barrio popular donde las mujeres no teníamos acceso a la información y no sabíamos que existía el misoprostol. Fue en el 2008. Por hacerlo me cobró 200 pesos y luego de darme algunas indicaciones me mando a mi casa. Ahí atravesé un trauma no por haber abortado sino por haberlo hecho en malas condiciones y poner en riesgo mi vida. Lo mismo sucede con el trabajo sexual ya que no padecemos el trabajo en sí mismo sino las malas condiciones en las que lo tenemos que ejercer.

Otra experiencia que atravesé por ser puta y abortera fue el doble estigma. Salí del clóset en 2 oportunidades: primero cuando conté que era puta y luego cuando dije que había abortado.

La segunda vez que aborte lo hice acompañada de mis compañeras que me apoyaron, me acompañaron y estuvieron presentes en el momento en que parí mi aborto. Yo parí mis abortos clandestinos, parí el derecho a decidir sobre mi propio cuerpo y a tener en esa decisión el control de mi reproducción.

En el trabajo sexual puedo decir que decidí convertir mi sexualidad en mi propio proyecto laboral saliéndome de las normas del capital y teniendo un control sobre mi propio sexo al decidir con quién, cómo y cuándo y a no ofrecerlo desde la gratitud sino a ponerle un precio al mismo.

Frente a la clandestinidad las mujeres, lesbianas, travestis y trans nos organizamos. Así como las putas nos organizamos sindicalmente para exigir reconocimiento a nuestros derechos laborales también lo hacemos para poder abortar en mejores condiciones, acompañadas y accediendo a mayor información.

Mientras los hombres se reúnen para jugar al futbol, para mirar un partido, para hablar de a quién y cómo se cogieron sin que nadie los esté cuestionando ni preguntando qué hace un grupo de hombres solos a la noche en vez de estar cuidando a sus hijos, mientras ellos gozan de ciertos privilegios, nosotras nos reunimos para abortar en la clandestinidad.

Acompañé a muchas trabajadoras sexuales que pasaron por lo mismo llegando a construir entre putas una gran red de solidaridad que nos llevó desde juntar dinero para comprar las pastillas hasta hacer un fondo de miso que consiste en que donemos las pastillas que nos sobran así tener para quienes no puedan comprarlas.

Ante la imposibilidad de abortar en una cama de un hospital, prestábamos a las amigas nuestras camas, sobre todo quienes vivimos solas, a veces esperábamos a que la pareja de ellas le toque el turno noche en el trabajo y así el varón ni se enteraba de que ellas habían abortado. Cuando se nos complicaba pagábamos un pernocte en algún hotel transitorio esos mismos hoteles en los que terminamos llevando a cabo nuestro trabajo.

Las Putas que abortamos lo hacemos desde nuestra autonomía a decidir libremente sobre nuestros cuerpos, aunque algunxs sostengan que lo hacemos sobre la vida de otros en el caso del aborto y en el caso del trabajo sexual nos nieguen la posibilidad de decisión.

En ambos sentidos no nos sentimos representadas por las consignas que nos re victimizan o que intentan disculparnos socialmente y generar una empatía desde la lastima o la pena.

Nosotras que decidimos abortar y ejercer el trabajo sexual no vamos a pedir disculpas a nadie por ello.

Queremos que el aborto sea legal seguro y gratuito, que se venda sin receta el misoprostol, queremos que los colegios implementen la E.S.I, que en los centros de salud de todos los barrios se brinden conserjerías pre y post aborto.

Queremos que el trabajo sexual sea reconocido, que podamos acceder a la obra social y a la jubilación, queremos dejar de pagar coimas para poder trabajar tranquilas y queremos que se deroguen todas las leyes y artículos que criminalizan nuestra actividad laboral. Exigimos que se nos deje de criminalizar a las mujeres por el solo hecho de decidir sobre nuestros cuerpos.

No queremos que nadie se meta en nuestras camas ni en nuestras vidas.

Las Putas exigimos descriminalización total del aborto y del trabajo sexual.

Nuestros cuerpos son nuestros territorios, sobre ellos decidimos nosotras.

 

Remasculinización del Estado y precariedad feminizada

 

Por Sabrina Sánchez

 

1 de abril de 2018

 

 

La directora de cine francesa Virgine Despentes comentó recientemente que estamos en guerra, en una guerra que los ricos iniciaron en el año 2000 contra los pobres y la están ganando, es una guerra incomprensible, como si todo lo que tuvieran no fuera suficiente, como si lo quisieran todo.

Con los atentados del 11-S comenzó, so pretexto de la seguridad y la lucha contra el terrorismo, el control aún más férreo de las fronteras del llamado primer mundo y el hecho de tener a un ultraconservador en la Casa Blanca ayudó a matar dos pájaros o más pájaros de una pedrada, acentuar la brecha entre ricos y pobres, supervigilar a la población y acabar con todo tipo de comercio sexual bajo el pretexto de combatir la trata de personas.

El papel que ha desempeñado el gobierno estadounidense en la cruzada abolicionista es determinante: ha logrado extender su postura convirtiéndolo en proyecto de los gobiernos de varios países, sabemos que Estados Unidos está prohibido el comercio sexual en sus dos vertientes (venta y compra) excepto en Nevada. La postura conservadora del gobierno estadounidense fortaleció la participación de las feministas neoabolicionistas dentro de la ONU, que lograron imponer su rechazo al trabajo sexual en el Protocolo de Palermo. Mediante USAID, el gobierno estadounidense obligaba a los grupos de activistas contra el sida a firmar una declaración de que no trabajarían con prostitutas (anti prostitution pledge). En ese entonces algunas feministas empezaron a hablar de todas las mujeres (sólo cis) en el comercio sexual como esclavas sexuales y dejaron de reivindicar sus derechos laborales.

En este contexto de guerra contra los pobres, la gente de los países del sur, como era de esperarse, emigran masivamente hacia el norte buscando un mejor horizonte, para lxs latinoamericanxs el destino habitual para migrar eran los Estados Unidos, pero al endurecerse la política migratoria, se convirtió en una empresa más peligrosa y económicamente más costosa, así que se comenzó a mirar hacia la antigua metrópoli, que en esos años gozaba de una gran expansión económica gracias a la lluvia de millones proveniente desde la UE, así como la política interna de recalificación del suelo para urbanizar todo lo urbanizable y que buscaba desesperadamente mano de obra muy barata para la construcción, evidentemente ante este boom, las mujeres también comenzamos a migrar a Europa.

En este sentido, la visión de género también impregna la experiencia de migrar, mientras los hombres que deciden hacerlo – abandonar su tierra y buscar oportunidades- son vistos como “aventureros” o que hacen lo que tienen que hacer para “mantener a su familia”, cuando una mujer (cisgénero) decide hacerlo, nunca se le ve de la misma manera, el discurso colonialista vuelve a victimizar a las mujeres, como si nosotras no pudiéramos tomar la determinación de abandonar nuestro país de origen para mantener a nuestras familias, sino que la narrativa es que “somos sustraídas de nuestros hogares” (nuestro lugar “natural”) por terribles mafias que nos obligan a prostituirnos, cuando muchas veces ya se hacía ese trabajo en el lugar de origen o ya lo tuviéramos contemplado como una opción viable en nuestro plan de migración.

Hay situaciones desgarradoras que viven las migrantes centroamericanas. Mujeres que van caminando desde Honduras o El Salvador, y al llegar a territorio mexicano, ofrecen sus servicios sexuales para sobrevivir y poder continuar su viaje hacia Estados Unidos. Los operativos que las “rescatan” las deportan a sus países, justo de donde vienen huyendo, lo mismo se repite en la fortificada Europa.

Es sorprendente que la preocupación neoabolicionista que utiliza el discurso de las víctimas y la explotación, no dé cuenta en su denuncia de los elementos del sistema capitalista que afectan a toda la población. Al igual que en cualquier otro oficio o profesión, el trabajo sexual genera plusvalía. Sólo que esta actividad, que se encuentra al margen de la regulación laboral, se manifiesta sin derechos laborales y con formas que generan exclusión y violencia. Ahora bien, en el discurso de los neoabolicionistas es frecuente escuchar la expresión “explotación sexual”, sin que se reflexione que justamente por la falta de regulación muchas de las trabajadoras sexuales son explotadas por empresarios particulares, el crimen organizado y por las autoridades.

El término explotación sexual, parte fundamental del léxico neoabolicionista, tiene una connotación negativa que no se aplica a los demás trabajos asalariados, donde también existe explotación. Que se insista en denunciar la explotación sexual en lugar de la explotación laboral en todas sus formas pone en evidencia que lo que importa y escandaliza es lo relativo a la sexualidad, dado que las voces más feroces de este neoabolicionismo se han beneficiado también del sistema capitalista y pretenden seguir viviendo de él por medio de la industria del rescate, como la denominó la antropóloga argentina, Laura Agustín.

Para esa “socialdemocracia” rancia cuya moral es igual a la derechona, queda muy feo y políticamente incorrecto imponer su propia visión de la sexualidad a esa sociedad que dicen defender. De las derechas ya sabemos que funcionan así, pero la trampa de esa “izquierda” es disfrazar algo que nunca les ha gustado tampoco como es el comercio sexual, de lucha contra la trata de “mujeres y niñas” (solamente). Lamentablemente, los medios de comunicación saben que vende más un reportaje sobre esclavas sexuales o victimas explotadas sexualmente que uno sobre empleadas explotadas laboralmente, ya que los grandes conglomerados de medios que tenemos hoy en día consistentemente explotan a sus trabajadorxs y evidentemente no les interesa quedar retratados también como explotadores ante su audiencia. El pánico moral alimentado por los medios producen confusión entre la población en general que se queda en la superficie de algo tan complejo y heterogéneo como es el trabajo sexual, incluyendo a lxs políticos que están encargados de legislar al respecto.

En este sentido el MDM (no la droga, sino el Movimiento Democrático de Mujeres, brazo abolicionista del PSOE) viene haciendo una “labor de hormiga” en diferentes municipios implementando iniciativas para agregar a dichas entidades a la “red de municipios contra la trata de mujeres y niñas”, como el título es muy alarmante, lxs políticos se quedan sólo en eso y piensan: ¿quién en su sano juicio va a estar a favor de la trata? Sin dar oportunidad a un debate más profundo e intenso, involucrando a quienes ejercen esta actividad a dar su punto de vista sobre el trabajo que proporciona los recursos necesarios para la subsistencia.

Este tipo de iniciativas son utilizadas para impedir el pleno reconocimiento del trabajo sexual, entendido como actividad remunerada, voluntaria y entre adultos, estas leyes están redactadas desde una perspectiva neoabolicionista para eliminar toda forma de comercio sexual.

La precariedad laboral no es un fenómeno transitorio, más bien es una condición que se perfila como el elemento que cohesiona el nuevo capitalismo como modo de producción no sólo eficiente sino coherente. El fortalecimiento del neoabolicionismo ocurre en un momento en que las políticas neoliberales económicas han permitido la expansión del comercio sexual como nunca antes, con una proliferación de nuevos productos y servicios, y la transformación de las costumbres sexuales. En un contexto de desigualdad entre mujeres y hombres, con efectos materiales y simbólicos, la policía neoliberal está provocando lo que LoïcWacquant llama una remasculinicación del Estado, que consiste en un fortalecimiento del sistema patriarcal que enfatiza la desigualdad entre hombres y mujeres, considerando a estas últimas víctimas que deben ser protegidas, y no como trabajadoras con salarios miserables o desempleadas.

La preocupación escandalizada ante la explotación sexual contrasta con la indiferencia hacia la explotación de otras tantas trabajadoras que también son vulneradas. No se escuchan propuestas políticas para abatir este tipo de abusos, y al parecer no hay reacciones indignadas ni incomoda que las personas vendan su fuerza de trabajo en condiciones deleznables. El escándalo respecto a la explotación sexual tiene que ver más con la sexualidad que con el trabajo. Lo que más inquieta de la prostitución voluntaria es que subvierte el modelo tradicional de feminidad. Muchas personas consideran que “degrada” la dignidad de la mujer. El relajamiento de la moral sexual tradicional, en combinación con la disponibilidad sin precedentes de una variedad cada vez más grande de servicios sexuales, es lo que ha provocado la resistencia por parte de los neoabolicionistas, cuya cruzada moral intenta impulsar leyes que proscriban el trabajo sexual.

En suma, el neoabolicionismo es una estrategia tramposa que invisibiliza los derechos laborales y alimenta al puritanismo al imponer una concepción sexual conservadora de unas cuantas señoras blancas europeas de clase media que a toda costa quieren mantener el statu quo bajo el pretexto de luchar contra un crimen como es la trata de personas.

 


Sabrina Sánchez es activista trans* mexicana. Egresada de Periodismo por la UNAM, trabajadora sexual y Secretaria de Aprosex (Asociación de Profesionales de Sexo). Forma parte del colectivo t.i.c.t.a.c. – Taller de Intervenciones Críticas Transfeministas Antirracistas Combativas.