Manifestación Feminista del #8M por los derechos laborales de las trabajadoras sexuales

 

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Trabajadoras sexuales en lucha por el reconocimiento de sus derechos

 

Durante la manifestación por el 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, en Madrid, la Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales AFEMTRAS y la Organización de Trabajadores Sexuales, el sindicato OTRAS, acudieron con sus pancartas a reivindicar su derecho a la dignidad y sus derechos como trabajadores. Tienen que arriesgarse a dar la cara ellas mismas, ya que el movimiento feminista les da la espalda y les niega cualquier reconocimiento. Les acusa de promover la violación y el proxenetismo. Las líderes abolicionistas pretenden criminalizar aun más la prostitución.

Según antropólogos, el origen de la explotación de las mujeres se situaría en las raíces de nuestro desarrollo evolutivo. Las antiguas tribus de cazadores recolectores, de pocos indivíduos, recurrirían al intercambio de mujeres con otras tribus. De este modo evitarían la endogamia en los pequeños clanes al introducir nuevos genes en las descendencias. También se cree que se procuraba la compañía de las mujeres de la tribu a los viajeros como signo de hospitalidad, que también aportaría nuevos genes al clan. Esta hospitalidad se agradecería con regalos para el clan por parte de los viajeros, lo que marcaría el origen del proxenetismo, más que de la prostitución.

 

Mariano Tudela sitúa el origen de la prostitución en los rituales religiosos de Caldea:

“(…)Vayamos por partes. Indiquemos que hospitalidad y prostitución van muy unidas en los primeros tiempos; casi se puede decir que se complementan. Pero no nos precipitemos, empero, y digamos que las dos partes de Caldea, al unirse por mandato de Nemrod, exhiben, como característica más acusada, la recién inventada y descubierta prostitución. Y, además, la prostitución primitiva con sus dos vertientes perfectamente diferenciadas: la hospitalaria y la religiosa. “

La evolución al neolítico incorporó a la cultura el concepto de propiedad en los asentamientos estables. Se empezó a practicar la apropiación de las mujeres por parte de los hombres, y su sometimiento a los trabajos domésticos, evidencias de esto se encuentran en los hayazgos arquológicos. En las escavaciones de los asentamientos más antiguos aparecen restos femeninos con las articulaciones deformadas, lesiones relacionadas con actividades concretas, señal de una vida de trabajo intenso e ininterrumpido, que no se aprecian en los restos masculinos. Es el origen del patriarcado y la represión sexual (los hombres ya no desean criar herederos descendientes de terceros e impiden a sus mujeres relacionarse con otros varones), una forma de organización social que implica el abuso que se ha ido perpetuando hasta la actualidad. Este sistema se asimila como un valor cultural inspirado en los modelos de comportamiento difundidos entre la mitología local.

 

Bien entrados en el siglo XXI, aun tenemos que convivir con legislaciones influenciadas por las antiguas tradiciones y las supersticiones nacidas de los primeros ejercicios de propaganda política, como la que contempla nuestro universo sexual, que nos define como especie, como espiritualmente nocivo para poder justificar la represión sexual hacia el colectivo femenino y su sometimiento a los caprichos de los hombres. Arabia Saudí es un ejemplo conocido por todos.

El movimiento abolicionista, compuesto por colectivos que se oponen a la descriminalización y normalización de los servicios sexuales, está arraigado en el poso del abrahamismo original. Se entiende desde un prisma moralista que ignora todos los estudios sobre biología, anatomía humana, psicología, sociología, e incluso la Historia. Las investigaciones sólo corroboran lo positivo que es mantener relaciones sexuales con naturalidad, bueno para el indivíduo y, consecuentemente, para toda la comunidad. En una sociedad heterogénea, que abraza el enriquecimiento de la diversidad cultural, es ridículo insistir en que las relaciones entre adultos deban ceñirse al modelo tradicional propuesto desde los colectivos más supersticiosos.

En las sociedades civilizadas, la tolerancia a la diversidad sexual es un hecho. En las sociedades más primitivas, la represión sexual todavía se practica con extrema crueldad, y siempre contra las mujeres. Son las mujeres que reivindican su libertad, su sexualidad y su derecho a disfrutarla quienes son objeto de ataques y vejaciones.

En España no estamos alejados de las culturas menos desarrolladas. Aun se estigmatiza a las personas que disfrutan abiertamente de su libertad sexual (recién adquirida hace apenas 40 años, con la caída del régimen católico franquista, tras un período de transición cultural revolucionaria). Y en este contexto, las personas que ofrecen servicios sexuales, además de estar estigmatizadas, se ven condenadas a la marginalidad, a la indefensión legal y el desamparo al no recibir protección por parte de las autoridades. Sin sus derechos reconocidos, las trabajadoras sexuales son vulnerables ante los malos tratos, las estafas, los abusos policiales y las redes de trata de las mafias del sector. Miles de trabajadoras sexuales son violadas, asesinadas, torturadas o simplemente desaparecen cada año en todo el mundo sin que se investiguen sus casos.

El estigma de la prostitución es acusado. En el sector del trabajo sexual es extraño encontrar trabajadores que se atrevan a reconocer su actividad públicamente, por las graves repercusiones que pueda tener, y muy raro encontrar valientes que levanten la cara para defender su dignidad y sus derechos básicos como personas. Luchar para filtrar el poso cultural del patriarcado, encostrado en nuestras más profundas raíces evolutivas, no está siendo fácil ni agradecido. Es un combate doloso y lleno de sacrificios, pero se van consiguiendo avances por todo el mundo. Los trabajadores sexuales están aprendiendo a organizarse para defender su derecho a la dignidad y el reconocimiento de su actividad como un aporte importante y necesario para la sociedad.

El sindicato OTRAS nace en España ante la necesidad de las trabajadores sexuales de una organización capaz de representarles con poder para negociar convenios colectivos, así mejorar las condiciones de los trabajadores sexuales que trabajan por cuenta propia o ajena en hoteles o clubs, garantizar el respeto por sus derechos laborales, protección y amparo por parte de las instituciones responsables de la seguridad.

Citando a Conxa Borrell, Secretaria General de OTRAS:

-“Nuestros derechos los conseguimos a través del sindicalismo, como se han conseguido los derechos de todos los trabajadores y todas las trabajadoras a nivel global. Sin sindicatos no habría una jornada de 8 horas, sin sindicatos no habría fines de semana, sin sindicatos no habría pagas dobles, sin sindicatos no habría vacaciones. Por lo tanto, la importancia de crear un sindicato en este sector era muy fuerte, y era una demanda que las trabajadoras del sector nos venían haciendo desde hace mucho tiempo. No es fácil crear un sindicato, no es fácil crear algo desde la nada, y crear un sindicato de trabajo sexual no ha sido fácil. No está siendo fácil. Pero estamos seguras de una cosa, y es de que la fuerza de la razón nos acompaña (…)”-

 

Web del sindicato OTRAS:

http://sindicatootras.org/

 

Contacto con AFEMTRAS en Facebook:

https://www.facebook.com/Afemtras-1073000382756369/

Sindicato OTRAS en el B.O.E.

https://www.boe.es/boe/dias/2018/08/04/pdfs/BOE-B-2018-40130.pdf

 

by T.I.F Fotos the Ibán – TIFFotos.com

 

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Crónica puta podemita

 

Por María José Barrera

21 de marzo de 2019

https://bit.ly/2CsRovS

 

María José Barrera, cofundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS)

 

Hace años, antes de que Podemos se presentara a las  Elecciones Europeas, participé en mi primera asamblea de Podemos en mi barrio, Cerro Amate de Sevilla. Fui apoderada en aquellas elecciones y, cuando comenzaron a organizarse los círculos, llevé una pregunta al de mi barrio sobre los clubs de alterne. Era sobre el  cambio de denominación de los clubs de alterne que gestiona el Ayuntamiento (entonces creía que lo llevaba urbanismo, pero las concede medio ambiente). Esta pregunta como muchas otras (sobre las licencias de clubs, la evaluación del plan contra la prostitución, etc) fueron llevadas al pleno del Ayuntamiento de Sevilla a través de ‘Participa Sevilla’ gestionadas desde el Círculo Feminista formado por  Participa y Podemos Sevilla. Así estuve un par de años participando, donde se decidió que fuera representante de Participa Sevilla, en el Consejo de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla, al que solo asistí en 2 ocasiones: el día de la presentación y el 26 de Septiembre 2017, día que juré en el Consejo que iban a escuchar a las putas en la calle.

Hasta el nacimiento del CPS (Colectivo de Prostitutas de Sevilla) la relación con Participa Sevilla fue muy buena: siempre nos atendieron y llevaron nuestras preguntas al pleno y averiguaron cómo estaban dados de alta los clubs, entre otras cuestiones… pero la relación ya no fue tan buena desde el momento en que se abrió el debate sobre prostitución en la organización (en el que fui muy respetuosa por no terminar con la paz interna, que siempre se ha sujetado con pinzas). Finalmente el posicionamiento se aceleró por el pacto con IU.

Las vías por las que intentamos que nuestras demandas fueran escuchadas en el trabajo del programa de Adelante Andalucía tuvo como consecuencia la destitución de compañeras aliadas de sus cargos internos. Fueron atendidas y aprobadas las enmiendas abolicionistas presentadas por el Partido Feminista, pero no fueron tenidas en cuenta ni se incluyeron las del CPS,  alegando que no había tiempo.

Este rechazo a nuestras demandas por parte de Podemos Andalucía me pareció vergonzoso, puesto que el CPS nunca ha llevado el debate ni a Participa Sevilla ni a Podemos Sevilla y mucho menos al programa autonómico. Dijeron que no tuvieron tiempo de contactar con nosotras antes de realizar el programa, pero tampoco tuvieron en cuenta ninguna propuesta de las que hicimos a través de los procesos participativos de elaboración del programa por el reconocimiento de los derechos laborales. En ese momento respetamos los acuerdos, aun entendiendo que el posicionamiento se debe coordinar y trabajar desde la organización a nivel estatal teniendo en cuenta a todas las voces, incluida la nuestra, como partido asambleario que somos.

Según va pasando el tiempo y se van dando los posicionamientos con respecto a prostitución, me doy  cuenta de que en los partidos de izquierda parece haber referentes feministas y abolicionistas que imponen su visión del feminismo como la oficial del partido.

Estoy harta que estás señoras que dicen ser representantes del feminismo de izquierdas acusen a trabajadoras sexuales de proxenetas, de responsables de trata y captadoras de mujeres entre otras cosas. Injuriando contra las activistas visibles y las organizaciones de Trabajadoras Sexuales olvidándose de esa sororidad que tanto presumen sin ninguna empatía a mujeres con familias a sus espaldas que estamos poniendo el cuerpo en pro de compañeras que sufren una violencia institucional provocada por las decisiones que se toman en estos espacios todas las putas politizadas somos acusadas de proxenetismo sin ninguna prueba y de cosificar los cuerpos de otras compañeras cuando en estos espacios estas señoras cosifican su cerebro promoviendo el acoso policial hacia nuestros cuerpos en nuestros espacios de trabajo y promoviendo la violencia hacia nosotras en los espacios feministas  como así se ha hecho visible en la manifestación en Sevilla el 25 de noviembre, en las asambleas preparatorias del 8M en Ca la Dona, en la asamblea estatal del 8M en Valencia, entre otras. Estos referentes abolicionistas tienen o han tenido cargos públicos que se pavonean de hablar con todos los sujetos políticos, pero se marchan cuando las putas hablan en primera persona en actos y también las bloquea en redes sociales. Obviando así y dejando de lado a las personas sobre las que hablan y para las que legislan. No les quito el carnet de feminista porque eso ya lo hacen ellas con nosotras es lo que tenemos las inclusivas no rechazamos a nadie.

En Podemos ha ocurrido lo mismo  organizan una comisión de estudio sin expertas y sin putas en activo, sin recomendaciones de informes, sino de artículos de opinión. Imponiendo el posicionamiento abolicionista de sus referentes en el Círculo Feminista Estatal ejerciendo la violencia a quien no comulga con ellas. Este Círculo está dividido en grupos de trabajo uno de ellos es de prostitución  formado por personas mayoritariamente abolicionistas, que pretendían trabajar sin metodología, en base a artículos de opinión la gran parte de sus referentes y sin abrir participación, es decir, sin las putas ni las bases de podemos ni representación territorial sin que las mujeres que formamos podemos seamos conocedoras de estos mecanismos de decisión. Copado por abolicionista que nos  difama y violenta a todas aquellas personas del círculo que no sean abolicionistas como bien han mamado de sus referentes.

Los espacios virtuales de este círculo de feminismos estatal, han estado cerrados a las trabajadoras sexuales. Yo llevo esperando desde el día 10 de diciembre mi incorporación al grupo de trabajo y aún no he podido acceder mientras otras personas se incorporaron después de esa fecha.

El acceso está hasta hoy controlado por abolicionistas rancias que se niegan rotundamente a que exista participación de voces diferente a la suya, impidiendo que se dé un debate real, no pueden hablar por nosotras sin nosotras. Lo peor es ver como quienes deciden por nosotras votantes podemita están disfrazando esto de ser un proceso democrático cuando lo han  manipulado desde el primer minuto han bloqueado accesos y han echado para atrás todo el trabajo de compañeras no abolicionistas.

Somos nosotras, las prostitutas, trans, gitanas, racializadas, paradas, obreras, etc. Nosotras, las que durante años hemos estado levantando los círculos en toda España y levantando a Podemos, quienes debemos liderar los procesos que tocan nuestros derechos.

Podemos nació como una herramienta al servicio del pueblo y no es el pueblo quien tiene que estar al servicio de Podemos.  Somos nosotras, las prostitutas, trans, gitanas, racializadas, paradas, obreras, etc. Nosotras, las que durante años hemos estado levantando los círculos en toda España y levantando a Podemos, quienes debemos liderar los procesos que tocan nuestros derechos.

Podemos ya no es la herramienta de cambio que era. Las bases y la cúpula se masculinizan y envejecen. Pasan a estar más interesados en problemas e intereses personales o de “familia” que en nuestros problemas como pueblo. Podemos  ha dejado de interesarse por aquellas personas que se posicionan fuera del partido, pero dentro de la izquierda, para convertirse en una herramienta de autorrepresentación.

La alianza de extrema derecha amenaza estas futuras elecciones y por ello muchas tendremos que ir a votar con la nariz tapada, tragando coaliciones que no apoyamos, dando nuestro voto a representantes que sólo se interesan por seguir manteniendo una silla para imponer su ideología.

Pero para seguir construyendo a la izquierda tenemos que estar las trabajadoras sexuales, las gitanas, las obreras, las amas de casa, las trabajadoras del hogar, las trans, los hombres y mujeres en paro, las racializadas, las discapacitadas, las analfabetas, la gente del campo…. Todas esas personas para las que no hacéis política.

Sin putas, trans, racializadas, gitanas no hay feminismo. Nada por nosotras sin nosotras. Ni os pedimos paso ni os pedimos permiso: exigimos nuestros derechos. No tenemos bandera política, pero nos sobra orgullo para luchar hasta conseguir nuestros derechos.

Nos vemos en las calles… queda mucha zorroridad que repartir y mucho orgullo puta como para rendirnos cuando ya no tenemos nada que perder.

 

M José Barrera
21 de marzo 2019

 

El abolicionismo es moralismo

 

Ensayo 11: No es cuestión de moralidad. ¡Sí lo es! Parte 2

Essay 11: It’s Not About Morality. Yes It Is! Part 2

 

INTRODUCCIÓN

A través de los debates legislativos franceses sobre la prohibición de compra de sexo adoptada en abril de 2016 (discutida en el Ensayo 10), se repitió un mantra frecuente y conocido. ¿El mantra? “No es el puritanismo lo que nos guía”. [1] No estamos “debatiendo la moral o la inmoralidad”. [2] “Esta [prohibición de compra de sexo] no es una ley dogmática, esta no es una ley moralista. “[3]” Las morales, y aún menos, el moralismo, no tienen lugar “en nuestro debate. [4] “[Nuestra] comisión de investigación no fue impulsada por ideas sagradas sobre la sexualidad o la diversidad de prácticas sexuales en la actualidad, independientemente de nuestros juicios personales sobre la prostitución” [5].

Las deliberaciones legislativas se derivaron de la suposición de que no hay prostitución voluntaria, que casi todas las prostitutas son objeto de trata y son mantenidas prácticamente en esclavitud, y que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres. ¿No demuestra esto que la defensa de la abolición se sostiene sin necesidad de ninguna moral sexual auxiliar? No. El estándar de reciprocidad del deseo que discutí en el Ensayo 9 resulta ser crucial para una parte importante de la postura abolicionista.

Por ejemplo, para explicar la gravedad de la “violencia” hecha a la prostituta en la mera compra de sexo, las abolicionistas en el parlamento francés apelaron repetidamente al estándar de la reciprocidad del deseo. Una testigo ante la Asamblea, Emmanuelle Piet, presidenta del Colectivo Feminista contra la Violación, sugirió que “[cualquier acto sexual impuesto a una persona que no lo desea podría ser considerado como una violación, incluso si tiene lugar a cambio de dinero”. [6] Su tema fue repetido por un diputado influyente. [7]

Por supuesto, el problema con la prostitución, como señalé en el Ensayo 9, no es el sexo no querido sino el sexo no deseado. Si el sexo “tiene lugar a cambio de dinero”, entonces es parte de una transacción que inicia la prostituta y en la que ella es una parte voluntaria aunque no tenga deseo. Emmanuelle Piat hizo que esta falta de deseo fuera fundamental cuando pasó a invocar explícitamente el estándar de reciprocidad del deseo:

La prostitución ignora el deseo de la prostituta. Es como que al pagar por el acto sexual se olvida de que el sexo se supone que es la reunión de dos deseos. Es un asunto serio pensar que el pago autoriza al cliente a ignorar el deseo de la prostituta. [8]

El sexo es la reunión de dos deseos. Esta suposición explica no solo la gravedad de la violencia contra las prostitutas, sino la violencia misma. Aunque las abolicionistas francesas recitaron una letanía de tipos de violencia cotidiana perpetrada contra prostitutas (golpear, abofetear, confinar, secuestrar, apuñalar, violar, robar), como todos los abolicionistas, fueron más lejos e insistieron en que la prostitución es violencia. ¿Qué puede significar esto? ¿Estaban simplemente haciendo un juego de palabras?

No, estaban construyendo una característica (casi) universal de la prostitución. En la formulación de Claire Quidet, otra testigo ante la Asamblea: “la violencia inherente a la prostitución. . . es someterse a repetidos actos sexuales no queridos [es decir, no deseados] “. [9] Sexo sin deseo: esa es la violencia. El cliente comete violencia contra la prostituta al involucrarla en el sexo que ella no desea.

En su testimonio ante la Asamblea Nacional, Laurence Rossignol, Ministra de Derechos de las Familias, los Niños y las Mujeres, lo expresó de esta manera: “La prostitución es un abuso en sí misma. Requiere la disociación del cuerpo y la persona, la carne y el alma, el deseo y la sexualidad ”. [10] La separación del deseo y la sexualidad es el daño.

Este daño presupone el estándar de reciprocidad del deseo como una norma moral y psicológica. La prostitución es psicológicamente dañina porque separar el deseo del sexo requiere la separación no saludable del cuerpo y la persona (discutí este tema en el Ensayo 9) y esta separación no es saludable debido a la estrecha conexión moral entre el sexo y el deseo.

Pero como señalé en el Ensayo 9, ninguna abolicionista ha defendido en realidad el estándar de reciprocidad del deseo como un imperativo psicológico o moral.

 

Una moralidad sexual feminista

La sexualidad juega generalmente un papel central en los análisis feministas, sin embargo, hay sorprendentemente pocos tratamientos integrales de la moralidad sexual por parte de las feministas (en contraste con los trabajos sobre la “política del sexo”). De hecho, Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex , de Linda LeMoncheck, es el único tratamiento con la extensión de un libro que conozco, y que merece ser leído ampliamente. LeMoncheck es minuciosa. Es extremadamente justa. Opera con un método ético que puede o no galvanizar a los lectores pero que emplea elementos que son ciertamente moralmente básicos. Bosquejaré su argumento aquí.

“La explotación sexual y la erotización del poder figuran en la constitución de la sexualidad humana”, escribe LeMoncheck. [11]

La subordinación heterosexual de las mujeres. . . es una subordinación de la identidad. En una sociedad patriarcal, las mujeres son definidas en términos de [su] heterosexualidad. . . a fin de atender las necesidades y. . . privilegios de los hombres. [12]

No está claro en qué sentido se puede realmente decir que los deseos construídos socialmente de las mujeres están “libres” de formas políticas e ideológicas. [13]

Si los deseos y placeres realmente existentes de las mujeres están “constituidos” por el patriarcado para reflejar una visión masculina del sexo —si para satisfacer las necesidades de los hombres, estos deseos y placeres particulares están integrados en la misma autocomprensión de las mujeres— ¿cómo, entonces, desde un punto de vista feminista, se puede esperar que las mujeres actúen? ¿Qué camino pueden trazar las feministas para que las mujeres expresen su sexualidad? [14]

Este Entendimiento Feminista Fuerte (EFF), como lo denominaré, marca una condición limitante en el enfoque de LeMoncheck. La segunda condición limitante es ésta: una adecuada “filosofía del sexo” feminista debe acomodar las experiencias de mujeres reales que viven la contradicción real de ser tanto los objetos sexuales de la mirada de los hombres como los sujetos definitorios de [su] experiencia sexual como mujeres.

[Las feministas deben tomar en serio] la sexualidad de las mujeres en función de. . . opresión sexual bajo. . . dominación masculina y en función de la liberación sexual de la mujer bajo esa misma condición.

[Una filosofía feminista del sexo debe dar crédito a] aquellos aspectos de las vidas eróticas de las mujeres en las que las mujeres identifican y persiguen lo que les es más placentero [15].

Los deseos y experiencias sexuales de las mujeres varían ampliamente; las mujeres poseen diferentes ideas y diferentes metas; si escuchamos, escucharemos “tantas voces con necesidades eróticas tan diferentes”. [16] Sería un error para las feministas desplegar el EFF de una manera que descarte los deseos y hechos de grandes franjas de mujeres heterosexuales.

En el enfoque de LeMoncheck, lo que una filosofía feminista del sexo le diría a las mujeres que hagan es indeterminado en lo abstracto. Esto se debe a que las mujeres son “tanto objetos subordinados como sujetos activos de [sus] vidas sexuales”. [17] Ningún lado de esta polaridad puede ser menospreciado. Lo que las mujeres quieren y desean, no es menos importante que cualquier interpretación teórica sobre su condición. Por lo tanto, según LeMoncheck, uno debe viajar “dialécticamente” entre estos polos contrarios. Cualquier conclusión de tal viaje dialéctico será altamente específica al contexto. Este enfoque se aplica a los filósofos y teóricos que generalizan sobre la sexualidad y la subordinación, y a los hombres y mujeres individuales a medida que moldean y persiguen sus propios deseos sexuales. La indeterminación producida por este enfoque puede ser desagradable para aquellos que buscan respuestas claras o simples, pero, según LeMoncheck, debe ser apreciada como un subproducto de un método que se mantiene fiel tanto a lo que los individuos valoran como a las circunstancias objetivas en que actúan. [18]

Si el EFF es sólido, entonces las feministas deben querer mejorar la “autodefinición y autonomía sexual” de las mujeres, así como reducir su “victimización”. [19] Las condiciones para que las mujeres definan y actúen no son óptimas, pero las mujeres reales deben vivir y actuar en el mundo tal como es, incluso cuando ellas y otros se esfuerzan por cambiarlo; sus deseos y elecciones no pueden ser omitidos de ninguna concepción de su autonomía.

El enfoque dialéctico de LeMoncheck se deriva de un compromiso epistemológico específico: un compromiso con el punto de vista del no imperialismo. Debes reconocer (i) que tu punto de vista no es el único que vale la pena conocer; (ii) que siempre será parcial; (iii) que otras personas tienen puntos de vista que vale la pena entender (desde su punto de vista, no el tuyo); (iv) que los demás se ven afectados y responden a su punto de vista (aunque quizás no como tú lo entiendes). [20]

Este punto de vista no imperialista ciertamente capta algo fundamental sobre la moralidad: que los individuos son iguales en algún sentido moral básico, que debemos ejercer la caridad para comprenderlos y cosas por el estilo. (No todos los lectores pensarán que este no imperialismo impide el cierre epistemológico, aunque algunos lo hagan).

En el medio del libro de LeMoncheck, la postura no imperialista se transforma en una “ética de cuidado-respeto” en la que buscamos entender el mundo desde el punto de vista de otras personas, responder a ellas como “los individuos particulares que son”, y cuidar activamente su bienestar. [21]

La “ética del cuidado-respeto” opera a diferentes niveles, con más éxito en unos que en otros. Por ejemplo, las secciones largas de Loose Women, Lecherous Men se entregan a las disputas entre las feministas culturales y las feministas radicales sexistas sobre el sexo apropiado; y entre las trabajadoras sexuales y las críticas feministas sobre la legitimidad de la prostitución y el estriptis. En ambos casos, LeMoncheck busca establecer la mejor versión de cada posición, trabajando para dar plena voz a las partes contendientes. Ella hace lo que cada parte debería hacer si fuera guiada por el cuidado y el respeto.

Sin embargo, si las feministas culturales, por ejemplo, tuvieran en cuenta las opiniones de las feministas radicales sexistas de la manera sugerida por LeMoncheck, estarían atendiendo a la “particularidad” de sus oponentes solo de manera indirecta, ya que lo que está en discusión es un punto de vista feminista radical sexista. Detrás del punto de vista hay personas reales, por supuesto, y una preocupación por su bienestar en parte alimenta la ultra-simpatía con la que se insta a las feministas culturales a acercarse al punto de vista. (No hace falta decir que las feministas radicales sexistas necesitan manifestar una ultra-simpatía similar hacia el punto de vista feminista cultural).

En otros lugares, el respeto por el cuidado parece aplicarse directamente a las interacciones individuales. LeMoncheck habla de parejas sexuales que se relacionan entre sí “dentro de los parámetros de cuidado y respeto”: se valoran entre sí en su especificidad, tratan de introducirse en la cosmovisión del otro, buscan promover los objetivos sexuales de sus parejas y se preocupan por su bienestar. [22] Sin embargo, este tratamiento de las relaciones individuales parece demasiado cercano al sexo personal e igualitario favorecido por las feministas culturales, donde las parejas son igualmente afectuosas, comparten intimidad y más. El problema aquí radica en el hecho de que LeMoncheck ya nos ha dicho que tomemos en serio la amplia variedad de decisiones de las mujeres sobre el uso de su sexualidad. Compartir la intimidad es precisamente lo que algunas mujeres no quieren en un encuentro sexual, y no hay nada de malo en eso. [23] Además, ni una mujer ni su pareja sexual pueden querer la intrusión informativa necesaria para comprender los puntos de vista y las ubicaciones sociales de cada uno. Tampoco querrán promover el bienestar mutuo más allá de responder a iniciativas sexuales muy inmediatas, limitadas en el tiempo y en el espacio. Jane no quiere saber que John es un republicano; ¡eso la apagaría totalmente!

Además, la reciprocidad del deseo sexual tampoco parece ser un requisito moral necesario. Aunque LeMoncheck considera que el trabajo sexual está cargado de componentes moralmente problemáticos, no descarta el sexo comercial como una opción aceptable para las mujeres. Ella insiste en que las críticas feministas del trabajo sexual deben prestar atención a su complejidad y variedad. [24] Y deben dar crédito a las razones que dan las mujeres para asumirlo. Muchas trabajadoras sexuales “disfrutan del dinero, la flexibilidad y la independencia” que les da su trabajo. [25] No les falta razón al responder a sus críticas feministas como moralizadoras autosuficientes. No les falta razón en “[solo escuchar] desprecio en comentarios paternalistas [por parte de feministas] en el sentido de que para salvar un orgullo herido de otra manera, las trabajadoras sexuales simplemente no quieren confrontar la realidad de su victimización”. [26]

Sin embargo, al igual que la dialéctica de LeMoncheck requiere que las feministas tomen en serio las razones de las trabajadoras sexuales, también requiere que las trabajadoras sexuales tomen en serio el análisis feminista de su situación. Cualesquiera que sean sus razones para ingresar al trabajo sexual, “todas esas mujeres son también identificadas por los hombres como objetos de una sexualidad subordinada”. [27] La ​​trabajadora sexual debe “responsabilizarse de su sexualidad bajo las condiciones del patriarcado”.

[Cuando] una trabajadora sexual. . . elige hacer una vida económicamente mejor para sí misma en el trabajo sexual. . . ella elige actuar por sí misma y no en virtud de cómo otros quieren que ella actúe; pero una mujer que [comprende las exigencias del cuidado y respeto] reconoce sus propias necesidades individuales y las necesidades de los demás. . . . [Ella debería] ver sus acciones en el contexto de una comunidad más grande de mujeres cuyas propias necesidades e intereses pueden entrar en conflicto con las de ella “. [28]

Lo que hace la trabajadora sexual cae en el juego de acuerdos patriarcales inveterados y este es un costo que no se debe ignorar. La trabajadora sexual debe apreciar “por qué las feministas consideran que el trabajo sexual colabora con el enemigo”. [29] Sin embargo, para cualquier mujer en particular, una vez que ella incorpora completamente el panorama más amplio, el balance de consideraciones aún puede favorecer la permanencia en el trabajo sexual, incluso aunque el equilibrio de consideraciones para otra mujer pueda apuntar en una dirección diferente. La dialéctica de LeMoncheck no da lugar a una sola regla aplicable en todos los casos. LeMoncheck se resiste a generalizar. [30]

 

CONCLUSIÓN

Loose Women, Lecherous Men  es un libro demasiado rico y complejo para resumirlo en unos pocos párrafos. Sin embargo, lo que emerge del libro, tanto por su enfoque como por sus conclusiones, no es una garantía especial para el estándar de reciprocidad del deseo. ¿Podrían las abolicionistas renunciar al estándar de reciprocidad del deseo y seguir defendiendo las prohibiciones de compra de sexo? Podrían, por supuesto, pero tendrían que renunciar a su insistencia en que la prostitución es violencia. Esta insistencia, hacia la que las abolicionistas parecen universalmente atraídas, requiere algo como el estándar de la reciprocidad del deseo como un umbral necesario para el sexo defendible. “La prostitución es violencia”, si no es un mero truco de definición, deriva su fuerza de la suposición razonable de que la prostitución involucra sexo no deseado. La norma de reciprocidad del deseo nos dice que el sexo que ella no desea viola a la prostituta: es violencia contra ella.

Lo que sigue siendo cierto es lo siguiente: las abolicionistas afirman o presuponen el estándar de reciprocidad del deseo, pero no ofrecen argumentos serios o defendidos al respecto. “Es simplemente obvio”, según Catherine MacKinnon. Evidentemente eso es suficiente.

 

NOTAS

Nombres cortos para documentos franceses citados en las Notas:

2011 INFORME DE LA COMISIÓN: Rapport d’Information par the Commission des Lois Constitutionelles, de Législation and of l’Administration Générale of the République, en conclusion des travaux d’une mission d’information sur la prostitution en France, N ° 3334, 13 Avril 2011, http: //www.assemblee-nationale.fr/13/rap-info/i3334.asp

LECTURA FINAL: Assemblée nationale, XIVe legislature, Sesión ordinaire de 2015-2016, 06 de abril de 2016, Lutte contre le système prostitutionnel-Conferencia definitiva, http://www.assemblee-nationale.fr/14/cri/2015-2016/20160170 .asp # P765576

AUDIENCIA DEL 5 DE NOVIEMBRE: Comisión especial encargada de examen de la propuesta de lo que se refiere a la seguridad de la prostitución, 5 de noviembre de 2013, http://www.assemblee-nationale.fr/14/cr-csprostit/13-14/c1314010. áspid

[1] Sra. Laurence Rossignol, ministre des familles, de l’enfance et des droits des femmes, “On m’objectera qu’il s’agit d’une position morale, mais, ce n’est pas le puritanisme qui nous guide. ”LECTURA FINAL.

[2] Sra. Marie-George Buffet, “Nous ne sommes donc pas ici en présence d’un débat sur la morale ou sur l’immoralité.” LECTURA FINAL.

[3] Maud Olivier, “[C] e n’est pas une loi dogmatique, ce n’est pas une loi moralisatrice”. LECTURA FINAL.

[4[4] “Pour prendre position au sein de ces expériences et de ces opinions contradictoires, la morale, et encore moins le moralisme, ne sauraient avoir leur place.”. 2011 INFORME DE LA COMISIÓN, pág. 164.

[5] “Ce faisant, the mission d’information n’est animée par aucun présupposé moralisateur quant à la sexualité et à la diversité des pratiques sexuelles qui existent aujourd’hui, chacun ayant par ailleurs un jugement personal sur la prostitution.” 2011 Informe de la comisión, p. 200.

[6] Emmanuelle Piet, “Sans compter que l’on pourrait considera comme un viol tout acte sexuel imposé to person person qui ne désire pas, même s’il a lieu contre de l’argent “, el 5 de noviembre.

[7] M. Charles de Courson, “Tout acte sexuel imposé à une personne qui ne désire pas, fût-il payé, pourrait au fond être considéré comme un viol.” 5 DE NOVIEMBRE AUDIENCIA.

[8] Emmanuelle Piet, “La prostitution fait fi du désir de la personne prostituée. C’est comme si payer l’acte sexuel faisait oublier que celui-ci suppose deux désirs qui se rencontrent. Il est grave de laisser ainsi penser que payer autorise à passer outre le désir de l’autre.”

[9] Claire Quidet, “Il y a enfin la violence intrinsèque et inhérente même à la prostitution, qui est de subir à répétition des actes sexuels non désirés.” . 5 AUDIENCIA DEL 5 DE NOVIEMBRE.

[10] Sra. Laurence Rossignol “La prostitution est une violence en soi. Elle exige la dissociation du corps et de la personne, de la chair et de l’âme, du désir et de la sexualité.” . LECTURA FINAL.

[11] Linda LeMoncheck, Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex (Nueva York: Oxford Unibversity Press, 1997), pág. 7.

[12] Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex, pág. 56.

[13] Loose Women, Lecherous Men, pp. 43, 56, 101.

[14] Un primer grupo feminista radical, Cell 16, llegó a una conclusión expeditiva: las mujeres deberían separarse de los hombres y permanecer célibes. Véase Alice Echols, Daring to Be Bad: Radical Feminism in America, 1967-1975  (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1989), pp. 159-161. Los grupos radicales tempranos como Cell 16 y Redstockings tenían antipatía al lesbianismo. Para ellos, el separatismo lésbico no ofreció ningún avance sobre la heterosexualidad: el sexo homosexual era todavía sexo (Echols, p. 164). ¿Podría el celibato ser una política fácil de seguir después de la revolución feminista? La feminista radical Ti-Grace Atkinson, al imaginar en 1968 cómo sería la vida sexual si no hubiera roles sexuales de género opresivos, preguntó: ¿Por qué el contacto físico con otra persona “sería más placentero que el auto-contacto?” ¿Qué tendría de especial el sexo con otros? El sexo interpersonal tal como lo conocemos, despojado por completo de sus fundamentos institucionales, dejaría de existir. La masturbación sería suficiente. Ver Ti-Grace Atkinson, Amazon Odyssey (Nueva York: Links Books, 1974), pág. 21.

[15] Loose Women, Lecherous Men, pp. 8, 15.

[16] Loose Women, Lecherous Men, pp. 22, 28.

[17] Loose Women, Lecherous Men, pp. 29. Énfasis agregado.

[18] Loose Women, Lecherous Men, p. 20, señalando la parcialidad, la particularidad y la contextualidad de toda investigación filosófica.

[19] Loose Women, Lecherous Men, pp. 25, 29 y en otros lugares.

[20] Loose Women, Lecherous Men, pp. 20, 29.

[21] Loose Women, Lecherous Men, pp. 44, 55, 102, 104.

[22] Loose Women, Lecherous Men, pp. 111, 102-104, 55.

[23] Loose Women, Lecherous Men, p. 39.

[24] Loose Women, Lecherous Men, pp. 118, 134.

[25] Loose Women, Lecherous Men, pp. 113, 141. Recordemos el caso de Perle, una de las prostitutas descritas en el último ensayo, una mujer china en Francia que, después de un período oneroso como sirviente de una familia china, recurrió a la prostitución para que nunca más fuera explotada por un empleador.

[26] Loose Women, Lecherous Men, pp. 135, 143.

[27] Loose Women, Lecherous Men, p. 145.

[28] Loose Women, Lecherous Men, p. 151.

[29] Loose Women, Lecherous Men, p. 151. Por supuesto, si la EFF es sensata, cada acto heterosexual (citas, relaciones, casamientos y demás) tiene un costo político, independientemente de los beneficios para la mujer en particular. Toda mujer debe pensar “en el contexto de una comunidad más grande de mujeres” y “asumir la responsabilidad” por sus actos heterosexuales.

[30] Loose Women, Lecherous Men, p. 152.

¡YA ESTÁ AQUI LA FANZINE PRODERECHOS! 

 

 

 

Este símbolo se va hacer visible durante #8M en muchas ciudades donde el movimiento feminista inclusivo hará visible su apoyo a la lucha #TransMaricaBolloPuteril SIN LAS PUTAS, LAS TRANS, LAS RACIALIZADAS, LAS INDÍGENAS, LAS GITANAS, LAS MORAS… NO HAY FEMINISMO. FORMAMOS PARTE DE ÉL, NO PEDIMOS PERMISO, NO PEDIMOS PASO, EXIGIMOS OKUPAR NUESTRO ESPACIO LEGÍTIMO DENTRO DEL FEMINISMO. Estamos en un momento histórico en el movimiento feminista donde las alianzas tienen la responsabilidad de visibilizar a estos colectivos. Nos avalan años de lucha, defendiendo nuestro derechos y apoyando hasta a quien no nos consideran feministas. Este #8M las putas volverán a las calles como siempre, pero este año será diferente porque muchas ciudades no necesitarán putas organizadas para alzar la voz por nuestros derechos, estaremos presentes a través de nuestras #aliadas #SinPutasNoHayFeminismo

Marijose Barrera Marquez

Cofundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla

 

 

https://aliadastransfeministas.wordpress.com/2019/03/05/descarga-fanzine/

 

En esta primera edición llena de zorroridad, hemos recopilado textos y materiales de compañeras trabajadoras sexuales y aliadas en la lucha proderechos de todas las mujeres, todos los días. Puedes descargar la versión para imprimir aquí. Esta es una fanzine colaborativa de libre reproducción, distribución y venta para cubrir costes de impresión.

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@AliadasTransFem

 

María José Barrera: “Las putas no pedimos permiso; pedimos paso”

 

Por Anna Solé Sans

Barcelona. Viernes, 8 de marzo de 2019

https://www.elnacional.cat/es/sociedad/huelga-feminista-maria-jose-barrera-putas-pedimos-paso_361374_102.html

 

Foto: Sergi Alcàzar

 

 

“A las putas nos quieren sacar del movimiento feminista porque políticamente no interesamos”. Así se expresa la exprostituta y fundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, Maria José Barrera. “El movimiento feminista no quiere que las trabajadoras sexuales formemos parte de él”.

Barrera explica que no las dejan participar y opina que el 8-M es abolicionista. “Estamos diciendo que el 8-M haremos huelga de consumo, de educación, pero nadie dice nada de las putas”. Cuenta que el año pasado, fueron a la manifestación de Sevilla con sus hijos con las caras tapadas: “No éramos bienvenidas. Nos hacían fotos como si fuésemos algo raro, nos mapeaban en las redes sociales. El día del orgullo salimos con una pancarta y vinieron en busca de nosotras. Las abolicionistas parecían paparazzis”.

Así, reclama que “no somos un colectivo vulnerable porque tenemos unos ovarios como dos carretas. Somos un colectivo marginado por la sociedad. Por los políticos, por los colectivos feministas, estamos olvidadas por los sindicatos…”.

Los estudios indican que hasta el 90% de las prostitutas que ejercen esta actividad lo hacen de manera forzada. Pero Barrera no está de acuerdo. “¿Estos datos de dónde los sacan? Los da la policía. ¿Y cómo cuentan? 1, 2, 3, 4 y 45 son víctimas de trata. Cuando lo seríamos todas. Las ‘víctimas de trata’ son inmigrantes no documentadas. Nosotras no hablamos. Entran y te separan”. Y expone que “cuando llegan, no sé si te habrás dado cuenta, pero en las redadas las mujeres salen menos difuminadas. Al hombre y a la mujer les tapan la cara, pero a las mujeres menos. Y cuando las enseñan apuntan a la ropa, tetas y culo. ¿Eso no cosifica el cuerpo?”.

Barrera cuenta que el ejercicio libre y consentido de la prostitución no es delito y que quiénes la trabajan no son víctimas. Resalta que simplificar y confundir la trata de seres humanos o la violencia de género con la prostitución, no contribuye a proteger a las verdaderas víctimas de estos delitos.

“¿A mí sólo me invaden mi cuerpo cuando soy puta?”, se pregunta. “Mira, no. También cuando mi novio me obliga a follar. También cuando vives con un maltratador y estás aguantando sabiendo que es un maltratador y tienes que mantener relaciones sexuales con él. No lo dejas porque no tienes alternativa laboral. Cuando decidimos que con nuestro cuerpo hacemos lo que nos da la gana es porque tenemos derechos. Las putas pedimos derechos”.

“Nos hacen las pruebas del sida en guetos”

Barrera comenta que las prostitutas evitan ir a los servicios sociales por miedo a que les quiten sus hijos. Aun así, remarca que se pueden organizar “como cualquier mujer monoparental. Un niño va al cole a tomar las clases lectivas, pero ¿cuántas hacemos uso de la guardería, del comedor o alguna extraescolar para ganar más tiempo?”.

“Y no he terminado”, subraya. Porque tomar la decisión de ir a los servicios sociales o no, no es para Barrera lo más difícil. Una de las otras cosas que preocupa a las trabajadoras sociales es el hecho de ir al médico. “Tú llegas allí y le dices que eres puta. A partir de entonces,todo lo que tu tengas está relacionado con el coño. Te duele una muela y está relacionado con eso. ¿Te duele la garganta? Pues también. ¿Tienes problemas psicológicos? Eso es porque eres puta. A ti, te joden en tu trabajo, vienes con problemas laborales y te dan la baja por ansiedad. A mí se me señala”.

No vamos a los servicios sociales porque tenemos miedo de que nos quiten a nuestros hijos

“Nos hacen las pruebas del sida en guetos” y destaca que ir a hacerse un análisis es complicado. Ir al médico, para ellas, “no sólo tiene que ver con el sida o las enfermedades de transmisión sexual. Quizá estaría bien una revisión ginecológica”, reclama.

Barrera también echa de menos educación y pedagogía en los clientes y en los clubes. Asegura que no ha “visto jamás un cartel en las puertas de los clubes diciendo que el condón no se negocia”, y se queja que “nadie educa al cliente, pero a nosotras nos enseñan a poner condones con la boca”. Aunque éste no es el único problema con el que se encuentran las trabajadoras sexuales en los clubes donde trabajan. Según explica, las comidas son un problema. “Tenemos una alimentación de mierda. He visto los huevos cambiar tres veces de color”. “Si trabajamos hasta las 5 de la mañana, ¿quién baja a desayunar a las 7 o las 8?”, demanda.

“No he visto jamás un cartel en las puertas de los clubes diciendo que el condón no se negocia”

El estigma social que recae sobre las trabajadoras sexuales llega, sin embargo, a todos los niveles. Así, explica que no reciben el mismo trato que otras chicas. “Cuando te violan, no es lo mismo si eres puta. La gente no sale a protestar por ello”. “Hay un estigma muy fuerte”, remarca. “Hay víctimas de primera y víctimas de segunda. Y las putas somos víctimas de segunda”. Precisamente por eso, la consigna y la petición que resalta Barrera es bien clara: “Las putas no pedimos permiso, pedimos paso”.

Ni Ámsterdam ni Alemania

“No lo queremos. Ninguna quiere Ámsterdam. Las putas no queremos Alemania. Nosotras estamos de acuerdo con el derecho de las putas”. Según su opinión, en Ámsterdam se ha regulado la prostitución para terceros, es decir, para empresarios. “Las putas de ahí no están ni organizadas ni representadas. Están en asociaciones y en clubes”.

“En Ámsterdam te dan un carné como puta y hay clientes que le han hecho fotos”. “Ámsterdam es una vergüenza. Eso no es prostitución. Eso no es trabajo sexual. Eso es ocio y libertinaje y gente riéndose de las putas”, sentencia

 

Soy prostituta y no doy servicios a hombres cisheterosexuales

 

Solo admite como clientes a mujeres y personas trans, no binarias o con diversidad funcional.

 

Por Ana Iris Simón

24 de enero de 2019

https://www.vice.com/es/article/vbwgjd/prostituta-solo-para-mujeres-trans-queer-no-binarias?utm_campaign=sharebutton

 

Imagen vía Ivy de Luna

 

Ivy de Luna tiene 23 años y después de terminar la carrera de Magisterio empezó a ejercer como asistente sexual para personas con diversidad funcional, a la vez que se estrenaba como actriz porno y webcamer. “Creo que fue por la carrera que decidí dedicarme al trabajo sexual”, dice. “Allí me di cuenta de que la educación sexual en nuestra sociedad deja mucho que desear y de que es algo de lo que todos deberíamos hacernos cargo”.

Tendemos a desexualizar muchos cuerpos, como por ejemplo los de las personas con diversidad funcional o los de las personas gordas, y de igual manera tendemos a pensar que los niños no tienen sexualidad. Y así, al crecer, nos encontramos repitiendo patrones abusivos en nuestras relaciones sexuales y afectivas, construyendo nuestro deseo a partir de unos cánones de belleza y funcionalidad opresores. Con esto no estoy diciendo que sea responsabilidad de las trabajadoras sexuales enseñar a tener una sexualidad libre y comunicativa a la población, pero creo que en mi caso particular jugó un papel importante a la hora de decidirme a ser trabajadora sexual”, añade.

Desde que empezó a ejercer la prostitución, Ivy solo ofrece servicios a mujeres, personas trans, no binarias o con diversidad funcional.

 

VICE: Hola, Ivy. En tus redes vi que ofrecías “servicios de acompañamiento“. ¿Tienen algo de diferente a un servicio sexual o es solo un eufemismo?
Ivy de Luna: 
Es un eufemismo que yo no querría haber puesto, lo puse porque Twitter nos penaliza a las trabajadoras sexuales con medidas que nos invisibilizan. Instagram directamente nos cierra la cuenta, pero Twitter nos impone una especie de castigo que consiste en que cuando la gente busca nuestro nombre de usuario no nos puede encontrar para seguirnos, sino que tiene que encontrar retuits o likes que nos haya hecho otra persona para dar con nosotras. Para evitar ese castigo puse “servicio de acompañamiento” en vez de que era puta. Pero vaya, que soy puta, puta.

Ofreces tus servicios a personas trans, no binarias, mujeres y personas con diversidad funcional, pero no a hombres cisheterosexuales.
Sí, y sé que parto del privilegio pudiendo elegir no trabajar de puta con hombres cisgénero, igual que decidiendo dónde trabajo e incluso pudiendo decidir dedicarme a la prostitución, pero de momento tengo otros curros con los que puedo ir tirando sin aceptar a hombres como clientes. Sin embargo, soy consciente de que no todas las trabajadoras sexuales podemos elegir y mis compañeras que trabajan con hombres cis no son menos válidas ni están más oprimidas por ello.

En mi caso, supongo que ha tenido algo que ver que, aunque las agresiones sexuales que he sufrido a lo largo de mi vida han sido fuera del trabajo, nunca como actriz porno o como asistente sexual de gente con diversidad funcional, por el momento el sexo con hombres cishetero no es algo a lo que quiera exponerme. Con esto no estoy diciendo que las compañeras que sí que lo hacen estén expuestas a violencia porque lo más jodido de nuestro trabajo en realidad es el estigma, la putofobia y los discursos abolicionistas que dicen que la prostitución es “pagar por violar” y otras barbaridades. No nos violan, pagan por tener una experiencia sexual con nosotras, como podría ser cualquier otro tipo de experiencia. No “vendemos nuestro cuerpo” más que otras compañeras que trabajan ocho horas levantando pesos increíbles, por ejemplo. En un sistema capitalista es algo que nos afecta a todas.

¿Elegir a ciertos colectivos como clientes y discriminar a otros es en tu caso una decisión política, además de laboral? ¿Parte de un activismo?
No me gusta hablar de discriminación cuando no se trata de un grupo socialmente oprimido. Hay un montón de compañeras maravillosas que atienden a hombres cis. Pero a mí su posición de poder en el mundo no me hace sentir cómoda y es por eso que no trabajo con ellos por el momento. Y sí, es política. Lo decidí así porque el deseo es una construcción social y se nos dice qué cuerpos tenemos que desear, qué prácticas son válidas y cuáles no y al final esto viene de una sociedad opresora y excluyente que creo que tenemos que cambiar. Creo que todo el mundo que quiera tener acceso al propio cuerpo y al de otras personas siempre que haya consentimiento debería poder hacerlo y por eso empecé a trabajar con gente con diversidad funcional.

También entiendo que a la hora de contratar los servicios de una trabajadora sexual hay factores de género como el tema de la brecha salarial, en el caso de las mujeres cis, o el acceso a los trabajos mainstream, por decirlo de alguna manera, que les están vetados a las personas visiblemente trans o a algunas compañeras racializadas, así que entiendo que ofrecer este tipo de servicio a colectivos oprimidos viene condicionado por todo eso.

No aceptas como clientes a varones cisheterosexuales pero sí a hombres trans. ¿Qué los hace diferentes para ti?
El hecho de estar oprimidos y no tener todos los privilegios del mundo. Cuando pienso en acostarme con un hombre cis pienso en un hombre cis, hetero, blanco, sin diversidad funcional, neurotípico… Y eso no me hace sentir cómoda, pero creo que con un hombre trans o con diversidad funcional no es igual para mí. Aun así, soy consciente de que estar oprimido por algo no te exime de ser una persona con conductas machistas, por ejemplo, porque de hecho todos las tenemos por cómo se nos ha socializado. Yo misma tengo que revisar día a día mis privilegios como blanca, como cis, como persona sin diversidad funcional física…

¿Hay una demanda real de prostitución por parte de mujeres? Apenas hay datos ni estudios publicados al respecto.
Creo que lo que hay es un cierto tabú. Bueno, tabú no es la palabra, porque se habla de sexo, pero a menudo no de la mejor manera. De hecho, yo aún no tengo demasiada demanda pero bueno, sabía que era algo a lo que me exponía. Por eso trabajo en otros curros y voy tirando con eso, aunque me plantearía trabajar con hombres cishetero si mi situación fuera más precaria.

¿Notas que las clientas tienen vergüenza o reparo al contratar tus servicios o al relacionarse contigo?
Tengo en mente el caso de una chica que no me volvió a llamar después de la primera vez que nos vimos, pero es un caso particular, no lo que me pasa siempre.

¿Por qué crees que las mujeres no hemos consumido tradicionalmente prostitución? ¿Significa eso que es un producto directo de la sociedad patriarcal, como apuntan algunos?
Esa es la eterna pregunta. Supongo que si no hubiese ni patriarcado ni capitalismo ni racismo ni ninguna de las múltiples opresiones que nos atraviesan tampoco existiría el trabajo asalariado, así que si vamos a abolir el trabajo sexual, entonces abolimos todos los trabajos asalariados. Yo no veo una relación directa entre el heteropatriarcado y la prostitución, pero sí que creo que es el heteropatriarcado el que nos ha impedido durante años, o al menos el que nos ha querido impedir a las sexualidades y géneros disidentes experimentar con nuestra sexualidad. Supongo que debe de ser en gran parte por eso por lo que las mujeres no hemos buscado el servicio de una trabajadora del sexo, además de porque, al ser un intercambio económico entran en juego factores económicos: si las mujeres no tienen el mismo sueldo que un hombre cis, es más complicado acceder a según que servicios, por ejemplo. Y de igual manera ocurre con las personas trans, racializadas, las personas con diversidad funcional…

¿Es posible una prostitución feminista?
Claro. Creo que, evidentemente, no todo el mundo puede ser puta porque eso le empodere. Hay muchas personas que son prostitutas porque o no tienen papeles, o no las contratan por tener unos rasgos no occidentales, o son visiblemente trans y no las cogen en los curros… Sin embargo, creo que ellas también pueden vivir la prostitución de manera empoderada aunque no sea desde el privilegio blanco y el discurso sex positive, cosa que me parece bien, también, pero esta no es toda la realidad y las otras compas no son ni menos feministas ni están más sometidas al patriarcado ni “ay, pobrecitas”.

¿Crees que las mujeres empezarán a consumir más prostitución?
Ojalá, yo estaría encantadísima de que me llegaran más clientas. Espero que todas las reivindicaciones que estamos haciendo las trabajadoras sexuales sirvan también para eso. No vamos a dejar de dar guerra y queremos que se despenalice nuestro trabajo de una vez por todas.

 

Por un movimiento feminista donde quepamos todas  (Colectivo de Prostitutas de Sevilla)

 

Los pasados 9 y 10 de febrero se celebró en Granada el Primer encuentro de la Coordinadora Andaluza Feminista, en el que estaban invitadas a participar todas las asociaciones feministas de Andalucía, así como mujeres independientes sin pertenencia a ningún colectivo. No estaba permitida la participación en representación de partidos políticos ni sindicatos, así como la de hombres compañeros feministas.

 

COLECTIVO DE PROSTITUTAS DE SEVILLA

21 de febrero de 2019

 

I Encuentro Feminista Andaluz, celebrado en Granada COLECTIVO DE PROSTITUTAS DE SEVILLA

 

El objetivo del encuentro era la organización de la huelga feminista del 8 de marzo, que también se ha ido trabajando a nivel estatal y en otras autonomías, y se seguirá trabajando a nivel local por las distintas asambleas y plataformas. Otros objetivos han sido los de establecer líneas y acuerdos comunes, ir dando pasos para una organización estable como movimiento y poner los acentos en lo que nos une como feministas, y no en lo que nos separa.

Casi 300 mujeres de toda Andalucía, pertenecientes a diversas realidades y colectivos (también a partidos y sindicatos, aunque no vinieran en nombre de ellos) nos encontramos en un clima que se preveía tenso y que discurrió, para nuestra sorpresa y agrado, sin mayores sobresaltos.

Tras los acontecimientos ocurridos recientemente en varias ciudades españolas, donde grupos abolicionistas han intentado imponer a la fuerza su visión del feminismo y han provocado situaciones violentas para nuestras compañeras y aliadas, las representantes del Colectivo de Prostitutas de Sevilla acudíamos con mucha tensión, preocupadas hasta tal punto que una de nuestras compañeras con problemas de conciliación no se atrevió a asistir con su hijo de 8 años. Entendíamos que podía ser un espacio inseguro para niñes, especialmente para hijes de prostitutas. Es vergonzoso que esto ocurra en espacios feministas y, por ello, celebramos que Andalucía haya sido un ejemplo de feminismo asambleario e inclusivo: un lugar seguro para todas las mujeres y también sus hijes.

El espíritu de incluir a todas las mujeres en el encuentro estuvo especialmente presente en la mesa redonda “Retos del feminismo en Andalucía: Transversalidad e Interseccionalidad”. Fueron protagonistas de esta mesa diferentes cuestiones tales como: el control y la represión de los cuerpos en el espacio público que se permite gracias a la conocida como “Ley Mordaza”; la necesidad de abordar el binarismo sexual y romper con los esencialismos, asumiendo que las identidades, deseos y cuerpos sexuales son diversos; las dificultades que las mujeres del medio rural encuentran a la hora de organizarse y visibilizar sus demandas; la situación del trabajo doméstico y la normalización de la precariedad en este sector altamente feminizado; y, por último, el estado de explotación de las mujeres migrantes y racializadas, y como éste es legitimado a través de la Ley de Extranjería, impidiendo su plena ciudadanía y la organización y creación de redes de resistencia entre éstas.

Todas estas demandas, reivindicaciones y protestas a las que se les ha dado especial protagonismo se presentan absolutamente necesarias dentro del movimiento feminista andaluz, para así dar cuenta de la pluralidad, heterogeneidad y complejidad que le caracteriza. Sin embargo, y pese a estar absolutamente en sintonía con todas las demandas expuestas en la mesa, desde nuestro Colectivo entendemos que dentro de este marco teórico que intenta romper las fronteras de la lucha feminista, hablar de la ausencia de derechos de las personas que ejercen el trabajo sexual y su situación de precariedad se torna absolutamente imprescindible. Tal y como se desarrolla en la metodología aplicada en el encuentro “no nos reconocemos en el feminismo institucional, nos reconocemos como un feminismo autónomo, anticapitalista, interseccional, antifascista, antirracista”, y es justo este análisis interseccional el que permite introducir, contextualizar y entender las problemáticas de las putas en general y de las putas andaluzas en particular.

A las mujeres que ejercemos la prostitución nos afectan todas las opresiones y desigualdades anteriormente denunciadas, nos atraviesan todos los posibles ejes de opresión: somos pobres, migrantes, racializadas, con diversidad funcional, sexual y de género. La posibilidad de control en los espacios públicos es mayor en nuestra comunidad debido a cambios en la leyes autonómicas y ordenanzas municipales que criminalizan y legitiman la violencia institucional contra nosotras, un ejemplo claro es el hostigamiento y persecución que hoy sufren las prostitutas en Sevilla o en Málaga. Éstas son las tendencias punitivas que se están dando para abordar problemáticas sociales y en Andalucía se han materializado en forma de una Ley Mordaza disfrazada de Ley de Igualdad, que castiga y sanciona como infracción grave los actos culturales, artísticos o lúdicos que desde ese lugar institucional se considere que “justifiquen o inciten a la prostitución o la violencia de género”, lo cual representa un intento brutal de silenciar nuestros espacios de debate y encuentro.

Somos el colectivo de mujeres atravesado por todos los ejes de opresión y, sin embargo, se nos ha mantenido al margen de toda consideración, presencia y análisis. Tal y como sostiene Dolores Juliano en “La prostitución, el espejo oscuro”, sobre las putas se mantienen diversas atribuciones peyorativas y desvalorizantes que hasta hace poco se extendían a todas las mujeres y, por lo tanto, en ámbitos en los que las mujeres como grupo han batallado durante años para la consecución de los derechos, las putas continúan estando discriminadas.

Felicitamos y agradecemos tanto a las organizadoras como a las participantes el respeto que recibimos, y cómo se canalizó de forma firme y respetuosa el intento muy minoritario de dos participantes por romper dos de los consensos de base; a saber: la no participación de sindicatos en la Comisión y el no debatir sobre prostitución. No era ese el objetivo del encuentro, nadie quería que se repitieran situaciones como las sucedidas en las asambleas de Madrid, Valencia y Barcelona.

Pero queremos hacer hincapié en que no hace falta llegar a acuerdos sobre si el feminismo debe ser abolicionista o pro-derechos para incluir a las putas en el movimiento feminista. El feminismo es diverso, hay desacuerdos y posiciones divergentes en muchos asuntos. Las prostitutas somos un colectivo marginado y atravesado por el estigma, por ser putas. ¿Acaso no queremos todas la protección y mejores condiciones para la vida de las mujeres que ejercemos la prostitución? Tenemos la certeza que dentro del movimiento feminista podemos llegar a acuerdos, por ejemplo en las siguientes propuestas:

  • Alternativas laborales reales para las mujeres que quieren salir de la prostitución.
  • Cursos de formación pagados y de calidad, que no condenen a las mujeres a empleos precarios, feminizados, donde van a ser explotadas y empobrecidas.
  • Recuperar la figura de la mediadora establecida por el Convenio de Salud Andaluz (prostituta/ex-prostituta) ahora ocupado por mujeres sin ninguna experiencia o vinculación con la prostitución. Esta es una alternativa laboral que les ha sido robada a las prostitutas.
  • Tarjeta sanitaria para las mujeres que ejercen la prostitución.El Convenio de Salud aprobado por la Junta de Andalucía en el 2011 acordaba conceder la tarjeta sanitaria a las prostitutas sin necesidad de estar empadronadas. El ayuntamiento de Sevilla reconoce en su evaluación contra la prostitución que esta medida no ha sido puesta en marcha y nos consta que a nuestras compañeras que trabajan en clubes o en pisos no se les ofrece, tampoco desde las entidades que las atienden. También pedimos que nuestras compañeras migrantes sin documentación puedan acceder a la tarjeta sanitaria sin necesidad de empadronamiento.
  • Eliminar las multas a las mujeres por ejercer las prostitución en la calle a través de las ordenanzas municipales, como está sucediendo en Málaga. Estaremos de acuerdo en que estas prácticas criminalizan y empobrecen más a las mujeres y las condena a mayor vulnerabilidad al tener que ir a lugares más aislados, con poco tiempo o capacidad de negociación, para evitar las multas. O a trabajar para terceros ya sean en clubes o pisos donde la explotación económica y laboral es mayor por carecer de derechos frente a los empresarios. En Sevilla, se las penaliza a través de hostigamiento, desacato a la autoridad, por llevar objetos de autodefensa, etc.
  • Que cesen las redadas dirigidas a las migrantes irregulares que ejercen la prostitución. Actualmente, las mujeres de origen nigeriano son mayoritariamente trasladadas a CIE y posteriormente deportadas, mientras que a las mujeres de origen latino-americano les son dadas órdenes de expulsión. Esta jerarquía de trato fluctúan dependiendo de las subvenciones destinadas de/a determinados países. Y además, si son supuestamente víctimas de trata: ¿por qué se las expulsa en lugar de protegerlas?
  • Protección real a las víctimas de trata. Cese de deportaciones y órdenes de expulsión, apoyo real sin límite de tiempo con garantías sociales y jurídicas para que las compañeras puedan denunciar.
  • Asilo político a las víctimas de trata: en los 10 últimos años sólo se han concedido 25 asilos para las víctimas de trata de todos los sectores : agricultura, servicio doméstico, textil, prostitución.
  • Acabar con los 20 días de “reflexión” para las víctimas de trata(sin ningún tipo de atención) para que recapaciten si proseguir con la denuncia de trata, en caso de que no lo sean o decidan no denunciar, son trasladadas a los CIES. El funcionamiento del sistema carcelario de los CIES incide de manera diferente entre mujeres y hombres. Las mujeres son también usadas como mano de obra en estos centros de internamiento y pueden permanecer arrestadas durante un tiempo ilimitado si las necesidades de mantenimiento de estos centros así lo requieren.
  • Cierre inmediato de los CIE, por las razones expuestas anteriormente.
  • Derogación de la Ley de Extranjería. Esta ley es responsable de las situaciones de abuso que viven las prostitutas migrantes, que son la inmensa mayoría. Sufren continuamente controles de extranjería, llevados a cabo por motivos de discriminación racial. Como la prostitución no tiene estatus legal, no pueden cumplir con las restricciones que impone la ley y, por lo tanto, se ven obligadas a permanecer en un círculo de clandestinidad del que no pueden salir y acceder a otros trabajos si así lo desearan.
  • Derogación de la ley Mordaza. Las prostitutas somos el colectivo con más multas impuestas por esta ley, con más de 500 multas hasta la fecha.
  • Derogación del artículo 76 de la ley de igualdad de Andalucía.Tanto los colectivos de prostitutas organizados como las asociaciones pro derechos podemos ser multados con hasta 60.000€ por “organizar o desarrollar actos culturales, artísticos o lúdicos” si la posición de las participantes no es claramente abolicionista, ya que se puede considerar que “justifica o incita la prostitución”.

Si bien estamos de acuerdo con no abordar el asunto y con que, en este estado de las cosas, mejor no incluir el tema dentro de las reivindicaciones del 8M para así manifestarnos todas con base en acuerdos mínimos, creemos que es necesario sentar bases y criterios para que el debate sobre prostitución se pueda dar, podamos escucharnos y llegar a acuerdos que nos parecen posibles. Sin embargo, hace falta metodología respetuosa con todas las voces y, sobretodo, es imprescindible que en estos actos y debates siempre estemos las prostitutas. Somos nosotras las que conocemos la realidad y las máximas afectadas por las medidas y políticas que se plantean. Tenemos voz, tenemos criterio, nos estamos organizando y queremos que se nos escuche. Nos parece indignante cuando se habla de feminismo sin las mujeres, ¿cómo es posible que nos planteemos hablar de prostitución sin las prostitutas?

En el Manifiesto del 8 de marzo de 2018 defendíamos que “Nuestra identidad es múltiple, somos diversas. Vivimos en el entorno rural y en el entorno urbano, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos payas, gitanas, migradas y racializadas. Nuestras edades son todas y nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer, hetero… Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas. Somos TODAS.” Soñamos con que ese TODAS en el movimiento feminista también incluya a las putas algún día.

 

Facebook: Colectivo de Prostitutas de Sevilla

Twitter: @ProstitutasSev

e-mail: Colectivo.prosev@gmail.com

Miel Guernica: “Mientras se ‘debate’, nadie garantiza que en el trabajo sexual haya ciertos mínimos”

 

Desde su perspectiva como trabajadora sexual y activista pro-derechos, Miel Guernica señala la necesidad de atender los matices que configuran el mundodel que, en la actualidad, se vale su sustento. Reconociendo su posición de poder, da su visión sobre los hechos que han venido estimulando la polémica sobre el trabajo sexual y advierte de la importancia de no caer en estigmas que potencien el aislamiento de los colectivos sociales más vulnerables del sector.

Miel Guernica, trabajadora sexual en el ámbito del masaje y a la asistencia a personas con diversidad funcional. Fotografía de PACO LUNA

 

EL SALTO PAÍS VALENCIÀ

VIOLETA CORTIJO

11 de febrero de 2019-02-12

https://www.elsaltodiario.com/trabajo-sexual/miel-guernica-mientras-se-debate-nadie-garantiza-que-en-el-trabajo-sexual-haya-ciertos-minimos

 

Miel Guernica [pseudónimo] se considera una persona “trabajadora” y “activa”. Desde hace tres años se dedica al trabajo sexual, y lo compagina con otras ocupaciones que van desde el ámbito rural hasta el artístico. Su interés personal por la psicología del contacto y los afectos, junto con la burbuja inmobiliaria, le animaron a que, tras acabar la carrera de filología, hacer un máster, y haber trabajado en sectores precarizados por alrededor de cinco euros la hora, decidiera probar en el mercado del sexo.

A sus treinta años, ejerce en un piso autogestionado de València, que mantienen entre las personas que trabajan en él. Se trata de una iniciativa en la que M.G. empezó a trabajar un tiempo después de que hubiera empezado a funcionar y asegura que su organización se basa en la premisa de que “nadie se queda el dinero del trabajo de nadie”, más allá de los gastos derivados de la manutención del piso, como pagar el alquiler, reformas o necesidades de trabajo.

Oficialmente, forma parte de la iniciativa (N)Ó.M.A.D.A.S – Oficina de migración y atención a la diversidad afectivo-sexual, aunque también ha participado en otras organizaciones de trabajadoras sexuales. Desde ahí, reivindican el reconocimiento de la profesión y exigen derechos laborales para que las personas más vulnerables dejen de estar condenadas a la trata y a la explotación.

(N)Ó.M.A.D.A.S, al igual que diversos colectivos pro-derechos, tanto de trabajadoras sexuales como de trabajadoras y aliadas, sindicatos y asociaciones, estarán presentes en unas Jornadas de trabajo sexual, disidencia y feminismo, organizadas para el próximo 1 de marzo en Can Vies (Barcelona), en las que, según explica M.G., se tratarán de escuchar y atender las diferentes posiciones y propuestas con respecto al trabajo sexual.

¿Por qué te dedicas al trabajo sexual? ¿Por qué de esta manera? 
El tema de la sexualidad me ha interesado siempre y es un ámbito al que he dedicado mucho tiempo en mi vida en general, tanto a nivel práctico como a nivel teórico. En un momento dado consideré que estaba preparada para trabajar de esto, para poner el cuerpo, para marcar los límites, para acompañar a la gente que lo necesite, para muchas cosas… Y decidí utilizar esta herramienta, que cuesta mucho desarrollarla.

Dentro del trabajo sexual me dedico a la prostitución en el ámbito del masaje y a la asistencia a personas con diversidad funcional.

¿En qué consiste y qué tipo de acciones lleváis a cabo en (N)Ó.M.A.D.A.S.?
Dentro del trabajo sexual hay muchísimas realidades diferentes. Yo quiero ser cada vez más consciente de mis privilegios y es por eso que me he acercado al colectivo (N)Ó.M.A.D.A.S. En (N)O.M.A.D.A.S se entiende el trabajo sexual desde la perspectiva migratoria y de fronteras. Creemos en la necesidad de organización para sobrevivir al control de los cuerpos más vulnerables que migran de países empobrecidos por el norte global, trabajando por una red de apoyo mutuo. Se llevan a cabo estrategias de devolución y de reparación desde una perspectiva antirracista y decolonial, comprendiendo que el privilegio blanco también opera dentro de la realidad de la industria del sexo.

Dentro de los términos del debate pro-derechos v.s. abolicionistas, desde tu punto de vista, ¿la prostitución es problema, solución, consecuencia…?

En primer lugar, el abolicionismo es un movimiento que pide la abolición del sistema penal, del sistema carcelario, etc. No vale hablar sólo de la abolición de la prostitución y no hablar de la abolición de todo el trabajo asalariado, porque tumbas toda una corriente política. Precisamente, nuestra aliada Andrea Corrales nos regaló el término “feminismo criminalizador” para devolver el término “abolicionista” a donde le corresponde.

Lo que sabemos de la historia de la prostitución es que esta práctica ha sido atravesada por factores como la clase social desde los inicios. En las primeras legislaciones al respecto, se intenta diferenciar a las mujeres que son propiedad de algún hombre, destinadas a la reproducción, de las que no lo son. Las prostitutas estaban obligadas a ir con el cabello descubierto; las mujeres fértiles y ricas estaban en la escala más alta de respetabilidad entre las mujeres; las prostitutas de clase alta, les andaban cerca, y las prostitutas de clase baja no eran nada. El tema es que se tenía que reconocer de forma visible cuál era la relación de las mujeres con respecto a los hombres.

Es importante, hoy en día, que se nos deje de categorizar en función de nuestra sexualidad, que una prostituta pueda denunciar si un cliente la viola, porque su “no” vale lo mismo que el de cualquiera. Queremos respeto para todas.

El hecho de intercambiar un acto sexual por bienes ha sido utilizado por la cultura patriarcal en beneficio masculino, pero no creo que sea el único prisma desde el que este intercambio pueda darse

Esta clasificación de las mujeres la conocemos a través de los rastros escritos de la historia de la humanidad, durante un periodo de imperialismo patriarcal, pero la prehistoria realmente es mucho más amplia. ¿Qué había antes? ¿Qué es intercambiar bienes por el acto sexual fuera del matrimonio? ¿Por qué dentro del matrimonio sí que es lícito?

El hecho de intercambiar un acto sexual por bienes ha sido utilizado por la cultura patriarcal en beneficio masculino, pero no creo que sea el único prisma desde el que este intercambio pueda darse. La trata es un problema, la macro-industria y el proxenetismo son un problema, muchas trabajadoras sexuales estamos intentando poner soluciones encima de la mesa.

¿Qué opinas sobre la anulación de los estatutos del sindicato OTRAS por parte de la Audiencia Nacional?
Era de esperar. Ese estatuto será reelaborado y reescrito. Dudo bastante que consigan tumbar el sindicato, sería un despropósito, teniendo en cuenta que ANELA está legalizado —Anela, Asociación de Empresarios de Locales de Alterne—. La propia Concha Borrell dijo que los estatutos se redactaron con cierta “prisa”, porque hay una urgencia social: De repente, el feminismo criminalizador ha cogido muchas posiciones en las esferas de poder, a nivel político, en los medios de comunicación y difusión, etc., y lleva una campaña bastante agresiva que ha provocado que tengamos que hacer movimientos precipitados muchas de nosotras.

Ahora se nos quiere callar a golpe de ley, como en Andalucía, que se ha prohibido incluso cualquier manifestación cultural que justifique la prostitución. Lo mezclan todo en una palabra: prostitución; la explotación sexual y laboral, la trata, la asistencia sexual, el trabajo sexual…, todo en uno.

¿Es importante garantizar la posibilidad de asociacionismo entre las trabajadoras sexuales?
Totalmente. De hecho, el estigma del trabajo sexual te lleva con muchas facilidades al aislamiento social y desde el aislamiento social no se puede hacer nada, especialmente, si vienes de una clase empobrecida, migrante, etc. Es como el mayor de los aislamientos posibles. Las redes, el asociacionismo, la sindicalización, etc. a mi me parecen fundamentales ahora mismo.

En caso de aceptar el trabajo a terceros, hay que limitar mucho el poder del empresariado 

Las demandantes a la inscripción de OTRAS como sindicato se basaron principalmente en el artículo 4 de sus estatutos, que habla de “trabajo sexual en todas sus vertientes”. Se refirieron a que el trabajo por cuenta ajena podía ir ligado al proxenetismo, que es ilegal. ¿Hablar de “trabajo sexual en todas sus vertientes” puede blanquear el proxenetismo?
No soy partidaria de fomentar el trabajo sexual a terceros, pero he de decir que es el tema más complicado de tratar dentro del trabajo sexual. En un sindicato de trabajo sexual entran actrices, webcamers, masajistas, etc.; entran muchos oficios distintos relacionados con la sexualidad que trabajan para terceros. El problema específico está en la prostitución, porque existe la figura del proxeneta y está penado por ley.

En principio, lo que sí se acepta es lo que se llama “tercería locativa”: tú puedes brindar el espacio para que una trabajadora sexual haga su trabajo. Le alquilas una habitación y hasta ahí todo bien. ¿Qué pasa realmente? Pues que a la hora de la verdad, a pesar de ser ilegal, se cobra un porcentaje del servicio que hace la trabajadora sexual, o se le pone un horario, o se crea una dependencia tal que tienen que incluso pernoctar en clubes que no tienen licencia para ello.

La industria se ha consolidado y la patronal está legalmente asociada, pero nadie garantiza que dentro del mundo del trabajo sexual haya ciertos mínimos. De hecho, nadie podría imponerle un horario de trabajo a una persona a la que sólo le estás alquilando un espacio para que trabaje, y estos horarios son de 12 o 24 horas hoy al día. Por otro lado, las prostitutas deberían tener garantizado el acceso a la seguridad social, bajas, etc. Pagarse un autónomo es imposible para la mayoría. Quizás si hacerse autónomo fuera más accesible y hubiera una renta mínima garantizada, una parte del problema que existe alrededor del trabajo sexual se solucionaría.

La industria se ha consolidado y la patronal está legalmente asociada, pero nadie garantiza que dentro del mundo del trabajo sexual haya ciertos mínimos. De hecho, nadie podría imponerle un horario de trabajo a una persona a la que sólo le estás alquilando un espacio para que trabaje, y estos horarios son de 12 o 24 horas hoy al día. Por otro lado, las prostitutas deberían tener garantizado el acceso a la seguridad social, bajas, etc. Pagarse un autónomo es imposible para la mayoría. Quizás si hacerse autónomo fuera más accesible y hubiera una renta mínima garantizada, una parte del problema que existe alrededor del trabajo sexual se solucionaría.

Muchas de nosotras tenemos dudas con respecto al trabajo a terceros, pero cada vez estamos escuchando más testimonios de compañeras que han encontrado ahí su manera de hacer y no formamos parte del sector punitivista del feminismo, por encima de todo. En caso de aceptar el trabajo a terceros, hay que limitar mucho el poder del empresariado. Principalmente, nos dedicamos a fomentar el cooperativismo y el trabajo independiente. Y no creemos necesaria la ampliación de la figura del proxeneta, sino que dejen de quedar impunes los delitos que se cometen y que ya están tipificados como delito.

Muchos partidos políticos, incluso el propio PSOE, han dado licencia a clubes y macroclubes, y que ahora el feminismo criminalizador haya copado sus filas no les exime de lo que han hecho. Esta situación de drama actual viene porque le interesa así a la casta política. Y mientras se debate si es legítimo o aceptable moralmente pagar por el sexo, hay un montón de personas trabajando 12 y 24 horas a las que se les podrían, por lo menos, garantizar unos mínimos, como decía anteriormente.

Me gustaría ver a las cuidadoras de ancianos, copando las primeras planas de periódicos, explicándole a los ancianos europeos que quieren dejarse ese trabajo esclavo, que prefieren limpiarle el culo a sus propios padres

¿Conocías a la parte demandante, la Plataforma 8 de marzo y la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres, que forman parte de la Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución? ¿Por qué crees que abogan por esa postura?
La verdad es que se juntan muchos factores. Es muy mesiánico esto de buscar siempre a alguien a quien salvarle la vida, sin saber quién es y sin mirarle a la cara y preguntarle qué tiene detrás. Hay un montón de personas que han venido conscientemente a ejercer el trabajo sexual en el Estado español y se les niega esa capacidad de agencia. Muchas de esas mujeres no saben las condiciones con las que se van a encontrar cuando llegan y ese es el problema, que son exageradamente abusivas. Son un crimen.

También da mucho morbo hablar de sexualidad y ahí hay un filón mediático muy grande. Me gustaría ver a las cuidadoras de ancianos, a las internas 24 horas, copando las primeras planas de periódicos y noticiarios, explicándole a los ancianos europeos que quieren dejarse ese trabajo esclavo, que prefieren limpiarle el culo a sus propios padres. Silvia Federici explica perfectamente lo que ocurre con los cuidados en el marco de la construcción del capitalismo, y ella reconoce que el trabajo sexual es trabajo.

Ser puta es muchas cosas. Hay trabajadoras sexuales que están reforzando la heteronorma y hay trabajadoras sexuales que vienen de sexualidades disidentes y se han empoderado a través del trabajo sexual. Hay muchas cosas… Lo que pasa es que hay una industria muy fuerte, que puede ser algo parecido al porno mainstream, que sí que está reforzando determinadas prácticas. Creo que lo que hace que se posicionen en el lado criminalizador con tanta vehemencia es que es más fácil reducir la realidad que atenderla en su complejidad. Han elaborado un discurso que cala fácilmente.

¿Cuál es tu opinión sobre el sindicato OTRAS? ¿Qué opinas de que entre sus promotores aparezcan nombres vinculados a responsables de empresas o asociaciones como Aprosex  —Asociación de Profesionales del Sexo—, entre cuyas actividades se encuentran “talleres de sexo” o “cursos de inglés para putas”? 
Yo siempre voy a decir que estoy a favor de cualquier forma de sindicalización. El sindicato OTRAS es un sindicato gremial, es una entre varias de las propuestas que se han hecho, quizás la más ambiciosa, muy valiente. AFEMTRAS, que es la asociación de trabajadoras sexuales del polígono de Villaverde, está dentro de OTRAS. Hay escorts y trabajadoras de calle y de distintos sectores. Me parece muy bien y espero que se vaya enraizando poco a poco. Es posible que ese hombre, Joaquín, que no es puta y está entre los promotores, haya sido una de las pocas personas que se ofreciera a gestionar un proyecto tan difícil cuando parecía una locura.

Otra de las propuestas consiste en encontrar lugar en los sindicatos más tradicionales para que abran la posibilidad de sindicarse a las trabajadoras sexuales, esto significaría que otros gremios están reconociendo el trabajo sexual como trabajo. Así ha ocurrido en la IAC —Intersindical Alternativa de Catalunya—. Esta estrategia se coordina desde la USTS —Unión Sindical del Trabajo Sexual—. Luego hay personas que simplemente prefieren asociarse, como CATS o el Colectivo de Prostitutas de Sevilla, o agrupaciones como las Putas Libertarias del Raval. Yo en general voy a estar a favor de cualquier manera de agrupación de trabajadoras sexuales con intención reivindicativa.

El trabajo sexual incluye a asistentes sexuales, masajistas eróticas, escorts, trabajadoras de calle, de club, web cammers, atrices porno… En todos estos sectores estamos faltas de derechos y atravesadas por un estigma

En cuanto a lo de las actividades… Mira, “los cursos de inglés para putas” son importantes sobre todo porque si quieres trabajar en el extranjero, si no tienes el idioma, tienes un problema. Las trabajadoras sexuales muchas veces no acceden a cursos por motivos económicos o de estigma (u otros) y ahí encuentran un lugar específico en el que hacer un curso de inglés. Esto es formación, al fin y al cabo.

Respecto a los cursos de cuestiones relacionadas con la sexualidad en concreto, decir que no solo desde Aprosex se han hecho cursos de sexualidad. Hay cursos de BDSM, cursos de tantra, hay sex coaches… Hay un montón de talleres y cursos de sexualidad en el Estado español. Aprosex se encarga de unos, y a quien le guste cómo lo hacen irá ahí y quien quiera otro tipo de aprendizaje entorno a la sexualidad irá a otro sitio. Y ya está.

Por encima de todo eso creo que lo más importante que hay que decirle a las trabajadoras sexuales es que son trabajadoras y que no tienen porqué ser discriminadas sistemáticamente. Ahí sí que hace falta una formación política fuerte.

Los colectivos y sindicatos abolicionistas hacen referencia a los porcentajes oficiales de mujeres que ejercen la prostitución, que establecen que alrededor de un 80% de ellas son víctimas de la trata. ¿Qué diferencias hay entre el trabajo sexual y la trata?
Hay mucha confusión en el lenguaje y creo que es súper importante tener en cuenta que trabajar para terceros no es necesariamente haber sido víctima de trata. Por ejemplo, muchas trabajadoras sexuales activistas de Argentina han sido contadas varias veces como víctimas de trata, en función de haber reducido cualquier tipo de prostitución a ser víctima de trata. Cuando esa moral y esa terminología no están claras en el punto de partida, todo resulta ser un producto de la manipulación y eso es un desastre político.

Hay trata en la calle, hay trata en clubes y he oído que, incluso, hay trata en algún sector de alto nivel. También hay trata en el campo y en otros sectores laborales. También es abrumadora la explotación en el sector textil. La ONU cifra la trata con fines de explotación sexual en un 14%. No es realista que el colectivo pro-derechos maneje unas cifras del 14% y que el criminalizador tenga unas cifras del 80 y del 90%.

Yo creo que no hay mejor aliado para detectar casos de trata que la información, tanto a trabajadoras sexuales, como a clientes, etc., para que se pueda detectar desde dentro, en principio. Hace tiempo se hizo una campaña de sensibilización dirigida al cliente, que promovió la APDHA, para que hubiera una contratación de servicios sexuales respetuosa. En Barcelona, por ejemplo, la inversión para detectar víctimas de trata ha sido la más alta del Estado español. La ha llevado a cabo Ada Colau, que está perfectamente enterada de todo el tema de la prostitución, de cómo funciona y, aparte de haber puesto más recursos que nadie para acabar con la trata, defiende la libre asociación de las trabajadoras sexuales.

A nosotras nos afecta la trata, pero te diré más: nos afecta cualquier persona que por ser cliente piense que siempre tiene la razón. Nos afecta la supremacía del consumidor en general. La supremacía cultural, la supremacía de clase, eso nos afecta. Ahí es dónde, las que tenemos la posibilidad de pararles los pies, lo hacemos muy bien y estamos haciendo, pese a quien le pese, un montón de pedagogía.

El trabajo sexual incluye a asistentes sexuales, masajistas eróticas,escorts, trabajadoras de calle, de club, web cammers, atrices porno… En todos estos sectores estamos faltas de derechos y atravesadas por un estigma. Nos reconocemos las unas a las otras como parte de lo mismo, por eso nos juntamos bajo el término trabajadoras sexuales.

Cuando se desmantela un piso, a las personas migrantes directamente se las mete en un CIE o se las manda a su país y solo se quedan en el Estado si son testigos necesarios para enjuiciar a proxenetas o redes de mafia. 

¿Qué diferencias, en lo relativo a la regulación legal del trabajo sexual, existen entre despenalización, regulación, etc.? Según tú, ¿cómo afectaría cada regulación a la trata?
Yo no soy experta en leyes, otras compañeras y aliadas sí, Lucía Fernández, o Paula Sánchez Perera, o Ruth Mestre. Yo te puedo hablar a grandes rasgos: con la despenalización se busca que la prostitución se asimile a cualquier tipo de trabajo. Es decir, que tú tengas acceso a la salud pública, a determinados derechos, a unas bajas, que tengas tu paro y que tengas tu jornada laboral y tu pensión. Eso es lo que implicaría despenalizar la prostitución. Con la despenalización del trabajo sexual pasaría a formalizarse una relación laboral. Ahora mismo, cuando se desmantela un piso, a las personas migrantes directamente se las mete en un CIE o se las manda a su país, y solamente se pueden quedar en el Estado español si son testigos necesarios para enjuiciar a cualquier proxeneta o a cualquier red de mafia.

La regulación lo que contempla es el modelo alemán. El modelo alemán es un poco mierda. En Alemania te pueden vender hamburguesas y servicios sexuales en la misma carta. Creo que todo en la vida tiene límites y el trabajo sexual también. A nadie le gusta trabajar con borrachos, las camareras de discoteca lo han explicado en muchas entrevistas. El trabajo sexual no tiene por qué ser parte solo del ocio nocturno. ¿Qué tipo de industria se está fomentando en general?

El modelo de la despenalización se ha aplicado en Nueva Zelanda. Ahora está despenalizado tanto ser independiente como trabajar para terceros. Entonces, la mayoría de las trabajadoras sexuales se asocian entre sí y, aunque el trabajo para terceros exista, es minoritario y nadie quiere trabajar para terceros. De nuevo, son los sectores más desfavorecidos los que lo hacen.

De todos los modelos posibles, el neozelandés es un poco el que más nos interesa, pero nos gustaría llegar a desarrollar la capacidad de plantear un modelo adecuado a la realidad del Estado español. Cómo afectaría cada regulación a la trata con fines de explotación sexual es algo que no tienen claro ni en Suecia, que es un estado criminalizador del trabajo sexual.

¿Sabes cómo os afecta la Ley Mordaza?
Pues por ejemplo a las trabajadoras de calle las ha tirado de la calle, a la mayoría. Se les multa. Se han multado hasta víctimas de trata que trabajaban en la calle…

Hay toda una cultura, que no tenemos, alrededor del contacto físico que tiene que ver con el bienestar emocional. […] Creo que lo que hay es una exhibición machista de la sexualidad y es a eso a lo que hay que darle la vuelta

¿Se debe definir la conducta sexual de la gente? ¿Crees que es necesario enseñar sobre ello?
A mí lo que me gustaría, especialmente, es que la gente se dé cuenta de que hemos caído en una identidad de género binaria que nos encorseta, y en una sexualidad coito-centrista por motivos, probablemente, de control de la población, y no es interesante para muchos cuerpos ese coitocentrismo. Muchas veces las prácticas sexuales son absolutamente precarias a nivel fisiológico, en general, y creo que la peor parte se la llevan los adolescentes. Para tener una vida sexual sana hace falta prestarle atención, querer saber, y es algo que no se aprende sin poner el cuerpo. A mucha gente le da vértigo y, a estas alturas, vienen muy bien algunas personas que facilitan talleres.

Hay toda una cultura que no tenemos alrededor del contacto físico que tiene que ver con el bienestar emocional. A mí no me gustaría dejar a la gente sin ningún tipo de educación ni referencia sobre la sexualidad. Creo que lo que hay es una exhibición machista de la sexualidad y es a eso a lo que hay que darle la vuelta.

A mí me gustaría que, en términos generales, la palabra “puta” dejara de ser un insulto, que dejara de funcionar como sistema de control de la sexualidad femenina. Hay que desactivarla, y creo que ya se está haciendo.

Según tú, ¿cómo han contribuido los medios de comunicación, la literatura, el cine y, en general, la multitud de expresiones culturales existentes, a distorsionar la realidad de la prostitución?
La mayoría de las producciones culturales hasta el día de hoy están hechas solo por hombres. Solo está la voz masculina. Me da igual que estés hablando de la prostituta que de la mujer de alguien, de una mujer maravillosa o de una bruja. Todas las voces son de hombres. El canon artístico, en general, está marcado por hombres, así que tienen toda la responsabilidad de haber distorsionado la realidad de todas las mujeres. Tengo que recordar que nos estaba prohibido hasta firmar los libros que escribíamos. De ahí venimos. Nadie se esperaba que ahora las brujas y las bolleras y las putas coparan librerías.

Hay sectores muy vulnerables y otros muy acomodados, y quien quiera acercarse deberá quitarse primero una venda de los ojos, porque, si no, verá drama donde no lo hay, o verá solo glamour donde hay drama.

Desde tu punto de vista, ¿cuál es la realidad sobre el trabajo sexual?
El trabajo sexual no debe ser algo que se idealice por oposición a denigrarlo. El otro día en el programa TOFUria de Radio Malva, una compañera, @Cero BDSM, explicó que siempre estamos contraargumentando al sector criminalizador y no tenemos espacio para nombrar los aspectos negativos de nuestro trabajo. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y un montón de matices. Yo estoy conforme con mi trabajo y no quiero otro, y no creo que sea un trabajo que puede hacer cualquiera. Igual que no puede ser médico quien vomita si ve sangre. Ahora mismo, hay sectores muy vulnerables y otros muy acomodados, y quien quiera acercarse deberá quitarse primero una venda de los ojos, porque si no, verá drama donde no lo hay, o verá sóloglamour donde hay drama.

Por otro lado, me gustaría comentar que las trabajadoras sexuales diferenciamos perfectamente cuándo estamos haciendo un intercambio económico y cuándo estamos utilizando la sexualidad para crear cualquier otro tipo de vínculo afectivo. Hay muchas trabajadoras sexuales que ocultan a sus parejas, hijes o familiares a lo que se dedican. Nadie sabe si conoce o no conoce a alguna puta. Si queréis perpetuar esa realidad, seguid alimentando el estigma.

¿Cómo consideras que está llevando a cabo a nivel mediático el debate abolicionismo vs. reconocimiento de las trabajadoras sexuales? ¿Te sientes representada con alguna postura en concreto de las que se están planteando?
No hay debate. Está habiendo una exhibición de poder del feminismo criminalizador. La manifestación feminista del 25N [Día contra la violencia machista] se declaró criminalizadora directamente. Eso hace que ni siquiera podamos ir las trabajadoras sexuales a una manifestación feminista, cuando nos consideramos feministas. No somos bien recibidas. Eso no es un debate, es punitivismo.

Entre las formaciones políticas, Podemos está abriendo conversación ahora mismo con las trabajadoras sexuales, de hecho, se nos ha convocado y se agradece. Aunque hay feministas criminalizadoras muy agresivas dentro de Podemos también.

Al hombre cis medio, el porno le viene grande

Desde algunas corrientes del feminismo abolicionista se hace referencia a la realidad cotidiana de las personas, el peligro al que se pueden ver expuestas, entre otras cosas, por la reproducción de tópicos del porno o, precisamente, por la cultura patriarcal. ¿Cómo os defendéis de estos posibles abusos? ¿Cómo os organizáis para evitar esto?
Al hombre cis medio, el porno le viene grande. La masculinidad que se exhibe en el porno mainstream no es la realidad del hombre cis medio. De hecho, se frustran un montón ellos mismos y tienen un montón de ansiedad porque no se ajustan a las expectativas sobre lo que ellos piensan que deberían hacer. Realmente y sabiendo que ejerzo la prostitución desde una posición de poder, veo muy claramente cómo no se corresponde la representación de la sexualidad en este pornomainstream con la realidad de la sexualidad humana. No tiene nada que ver. No todos los hombres son grandes o tienen fuerza o pulmones de atleta, ni la tienen tan grande, ni aguantan tanto, y ni siquiera a todos les gusta ese tipo de sexualidad.

Yo nunca me he sentido en peligro, y mis compañeras del piso tampoco. Habrá algunos sectores en los que será más habitual y otros en los que menos, pero hay medidas de seguridad posibles para todes. De ahí la importancia de la red. Nosotras nos cuidamos. Si una compañera tiene un cliente nuevo y no está segura, pues otra compañera va y la espera en la sala de al lado hasta que termine, por ejemplo. Tenemos muchos mecanismos de seguridad.

Esto me recuerda a que, hace no mucho, una chica en València mató a un cliente que intentó abusar de ella y fue condenada a la cárcel. Es muy siniestro decir que nos violan sistemáticamente porque entonces no podemos denunciar una agresión sexual o alegar una defensa propia.

Graciela Atencio, periodista responsable de Feminicidio.net, afirmó para un artículo de este mismo periódico que “hay un vínculo entre feminicidio y prostitución debido a que la prostituta en el patriarcado es el cuerpo más desechable de las mujeres”. ¿Crees que existe cierta relación entre ambas cosas?
¿Cuántas mujeres que no son prostitutas han sido asesinadas a manos de sus parejas y exparejas este año? Decir que, el de una prostituta, es el cuerpo más desechable invisibiliza que hay un montón de mujeres que están muriendo a manos de sus parejas, por tener ligada de manera indisoluble la propiedad privada y el “amor”. Seguir diciendo que la puta “es el cuerpo más desechable” es lo que hace que siga funcionando esa palabra como amenaza social. La puta necesita derechos y plena ciudadanía.

 

La ideología feminista radical conforma las leyes de prostitución de Canadá

 

Por Stuart Chambers

31 de enero de 2019

https://www.thepostmillennial.com/radical-feminist-ideology-informs-canadas-prostitution-laws/

 

En 2014, el gobierno conservador de Stephen Harper aprobó la Ley C-36, la Ley de Protección de Comunidades y Personas Explotadas, que convirtió “considerar obtener servicios sexuales” en un delito por primera vez en Canadá desde que el Código Penal fue promulgado en 1892.

El título de la Ley, sin embargo, es engañoso. Según Debra M. Haak, Ph.D. Candidato y docente en la Universidad de Queen, el principal objetivo de la nueva legislación es “denunciar y disuadir la prostitución en sí”, no mantener a las trabajadoras sexuales a salvo.

La Ley puede haber sido una iniciativa conservadora, pero su tono y sustancia fueron moldeados en gran parte por el feminismo radical. Impulsada ideológicamente, aplicada arbitrariamente y empíricamente sospechosa, el gobierno liberal debería derogar la Ley C-36.

La Ley es incompatible con la postura del Primer Ministro Justin Trudeau sobre la igualdad de género. 

 

El fundamento de la Ley C-36: ideología feminista radical

El preámbulo de la Ley C-36 está infundido con el dogma feminista radical. Por ejemplo, el gobierno conservador expresó una gran preocupación por “la explotación que es inherente a la prostitución”, así como por “el daño social causado por la cosificación del cuerpo humano y la mercantilización de la actividad sexual”.

Se dio importancia a la necesidad de “proteger la dignidad humana y la igualdad de todos los canadienses al desalentar la prostitución”. Lo primero y lo más importante, esto se lograría mediante la prohibición de “la compra de servicios sexuales”.

En un informe de 2007 del Comité Permanente sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer ya se había expresado una declaración similar: Convertir la indignación en acción para abordar la trata de personas con fines de explotación sexual en Canadá.

Bajo “Desigualdad de género”, el Comité estuvo de acuerdo con el testimonio de testigos que denunciaron la prostitución como “una forma de esclavitud sexual que permite que la trata de personas prospere y crezca”. Para ayudar a mitigar el impacto negativo de la prostitución, el Comité recomendó que los hombres y las mujeres recibieran un trato legal diferente.

Las prostitutas, sugería, no eran delincuentes sino “víctimas de explotación sexual”; por lo tanto, solo los “consumidores de la prostitución” deberían estar sujetos a sanciones penales.

La misma retórica también fue transmitida por organizaciones feministas abolicionistas en apoyo de la apelación del gobierno federal en el caso Bedford v. Canadá, un caso de 2010 del Tribunal Superior de Justicia de Ontario que consideró que las disposiciones del Código Penal en torno a la prostitución eran inconstitucionales.

Las intervinientes feministas sugirieron que la prostitución era “una práctica global de explotación sexual y violencia masculina contra las mujeres que normaliza la subordinación de las mujeres en una forma sexualizada”.

La prostitución, afirmaron, “explota y agrava la desigualdad sistemática de las mujeres”. En 2013, dirigiendo una apelación contra Bedford ante el Tribunal Supremo de Canadá, las abolicionistas definieron claramente su posición: los hombres eran “la fuente de los daños de la prostitución”.

Una vez que se dio reconocimiento legal a estas suposiciones, se produjo un cambio paradigmático en las líneas de género. Las prostitutas ya no eran unas delincuentes sino víctimas inocentes. Sus clientes masculinos fueron representados como victimarios depredadores.

 

Criminalización asimétrica

Desde su inicio, la Ley C-36 fue diseñada específicamente para estigmatizar y castigar a los principales compradores de sexo —hombres heterosexuales— por un comportamiento que el Estado considera inmoral.

Hay que recordar que, en 2014, el entonces ministro de Justicia, Peter MacKay, afirmó que el objetivo del gobierno era “proteger a las más vulnerables persiguiendo a los perpetradores, a los pervertidos, a los consumidores de esta práctica degradante”.

Las opiniones de MacKay se alinearon perfectamente con el apoyo feminista radical a la criminalización asimétrica. Las defensoras de este modelo abolicionista puro —las feministas radicales que creen que la prostitución es un “intercambio explotador unilateral arraigado en el poder masculino”— imponen sanciones penales exclusivamente a los hombres, el lado de la demanda de la transacción.

A las que prestan servicios sexuales —a las mujeres— se les ofrecen estrategias de salida. Por más que lo intenten, los conservadoras y las feministas radicales tienen dificultades para explicar por qué los hombres deben ser detenidos, multados o encarcelados por sexo consensual.

Para justificar el enjuiciamiento, los miembros conservadores del Parlamento han encontrado una manera creativa de sortear el dilema del consentimiento.

En su informe titulado The Tipping Point, la conservadora progresiva Joy Smith (Kildonan – St. Paul, Manitoba) apoyó la siguiente posición: “el consentimiento de la prostituta es irrelevante porque nunca se puede consentir la explotación sexual”.

Desde la perspectiva abolicionista, el consentimiento de las trabajadoras sexuales debe ser desautorizado por razones obvias: una, la libertad de elección de las trabajadoras sexuales cuestiona la afirmación de que las mujeres son víctimas universales de la opresión y explotación masculinas; y dos, los hombres quedarían impunes. Por lo tanto, se niega el consentimiento de una trabajadora sexual para justificar la criminalización asimétrica.

 

Evidencia ignorada por las abolicionistas feministas

Las abolicionistas feministas han eludido sistemáticamente la evidencia creíble que contradice sus afirmaciones autoevidentes sobre el origen de los daños de la prostitución.

En 2013, cuando la Corte Suprema de Canadá —en una decisión unánime— anuló las disposiciones del Código Penal que restringían los servicios sexuales remunerados, no culpó a la parte de la demanda de las negociaciones sexuales. Por el contrario, apuntó directamente a la ley.

Como señaló el presidente de la Corte Suprema, Beverley McLachlin, las prohibiciones “no solo imponen condiciones a la forma en que operan las prostitutas. Van un paso crítico más allá, al imponer condiciones peligrosas a la prostitución; impiden que las personas que participan en una actividad arriesgada, pero legal, tomen medidas para protegerse de los riesgos”.

La Corte también adoptó un enfoque científico, más que ideológico, de la cuestión. Estuvo de acuerdo con el juez de primera instancia en que “el trabajo en interiores es mucho menos peligroso que la prostitución callejera, un hallazgo que la evidencia respalda ampliamente”.

No es sorprendente que las organizaciones feministas abolicionistas hayan sido inquebrantables en su posición: “El peligro para la seguridad de las mujeres no es una función de las leyes que restringen la prostitución, sino de las acciones de los hombres que exigen la venta de los cuerpos de las mujeres”.

Los estudios académicos también ayudan a desmentir el mito de que la prostitución es inherentemente dañina. El trabajo sexual en Canadá, un informe emitido por la profesora de la Universidad de Victoria Cecilia Benoit y Leah Shumka, señaló numerosos estudios que muestran que “entre el 60 y el 80% de las trabajadoras de interiores informan que nunca han experimentado violencia relacionada con el trabajo”.

En Nevada, donde la prostitución ha sido legal desde 1971, el mito de la explotación ha sido ampliamente desacreditado. De las trabajadoras de los burdeles encuestadas por la socióloga Barbara G. Brents y sus colegas, la gran mayoría (84%) se sentía segura en su trabajo, era libre de ir y venir a su antojo, y no fue obligada a participar en el comercio.

Cuando una reciente iniciativa electoral cuestionó el estatus legal de la prostitución en el condado de Lyon, Nevada, aproximadamente el 80% votó en contra de la prohibición de los burdeles. En Queensland, Australia, un informe de 2011 de la Comisión de Delitos y Mala Conducta reconoció las conclusiones de estudios recientes: “los burdeles regulados son los entornos de trabajo más seguros y saludables para las trabajadoras sexuales”.

Para aquellos que suscriben el paradigma de la opresión —la creencia de que las prostitutas pueden reducirse a una categoría única universal de explotadas y violadas— los hallazgos empíricos y la investigación etnográfica son irrelevantes.

Las feministas abolicionistas creen que el sexo remunerado constituye violencia, por lo que desde su perspectiva, su convicción personal debería dictar las políticas públicas y la ley. Tomando prestada una frase a Stephen Harper, se niegan a “cometer sociología”.

 

El futuro de la prostitución en Canadá

Debido a que la ideología feminista radical conforma la Ley C-36, los hombres ahora enfrentan la encarcelación por el “crimen” de ofrecer una compensación financiera por servicios sexuales.

En cuanto a las mujeres que desean permanecer en el comercio sexual, se encuentran en entornos clandestinos más peligrosos que amenazan directamente su salud y, potencialmente, sus vidas. Phoebe J. Galbally, Candidata a la Maestría en Derecho de la Universidad de Melbourne, lo explica de manera sucinta:

“La perspectiva feminista radical del trabajo sexual, tal como se implementó a lo largo de la promulgación de la Ley C-36, tiene el efecto de socavar la capacidad de las mujeres de participar consensualmente en el trabajo sexual, criminaliza directamente su estatus y no proporciona medios alternativos para su subsistencia. un factor que es particularmente problemático a la luz de los efectos notables de la pobreza y la desventaja social en la generación de la necesidad de participar en el trabajo sexual”.

Las conclusiones de Galbally están respaldadas por Alice Little, una trabajadora sexual legal en la zona rural de Nevada.

En un podcast diario de 2018 del Cato Institute, acusa a las abolicionistas de engañarla: “Si cierras mi burdel, no me estás dando ninguna opción legal para trabajar y esencialmente me están enviando al sistema ilegal. Literalmente eres la persona que me está poniendo en peligro, bajo el pretexto de estar ayudándome”.

Si lo que dice Little es cierto, eso haría de la Ley C-36, no de la demanda de servicios sexuales, una forma de violencia.

Los liberales de base ya están presionando al actual gobierno de Trudeau para que implemente medidas más progresivas, una de ellas es la despenalización de la prostitución.

Y lo que es más importante, las mismos trabajadoras sexuales quieren que los miembros del Parlamento traten la prostitución como otra forma de trabajo y que reconozcan que su salud y seguridad “deben [recibir] mayor prioridad por parte del gobierno”. Miembros de un grupo de presión, Prostitutes of Ottawa- Gatineau Work, Educate and Resist (POWER), quiere que los liberales deroguen la Ley C-36, una ley a la que se refieren como “dañina e inconstitucional”.

El primer ministro Justin Trudeau enfrenta un dilema político propio. Tras hacerse “feminista”, le dijo a Poppy Harlow de CNN que “una persona feminista es alguien que cree que los hombres y las mujeres deben ser iguales, y que cree que hay mucho trabajo por hacer para lograrlo”.

Trudeau olvida que las diferentes ramas del feminismo no están de acuerdo sobre el tema de la prostitución. Las feministas liberales apoyan en gran medida los derechos de las trabajadoras sexuales, mientras que las feministas radicales se niegan a reconocer el trabajo sexual como una forma de trabajo. Pero si Trudeau cree sinceramente en la igualdad de género y la igualdad de trato ante la ley, sería hipócrita de su parte apoyar la criminalización asimétrica, una estrategia legal que, por definición, trata a hombres y mujeres de manera desigual.

Si se aprobara una nueva legislación basada en la neutralidad de género y la legitimidad del consentimiento, Trudeau, junto con el nuevo Ministro de Justicia, David Lametti, resolvería rápidamente cuatro cuestiones importantes.

Primero, estarían enviando un mensaje claro de que la salud y la seguridad de las trabajadoras sexuales se están tomando en serio. Segundo, los hombres no serían tratados de manera diferente bajo el sistema legal debido a su género. Tercero, los liberales reafirmarían la posición de que el Estado no tiene lugar en los dormitorios de la nación.

Por último, las leyes no serían conformadas por ideólogas feministas radicales, específicamente aquellas que ven un enfoque de la legislación basado en la evidencia como una ocurrencia.

EL NUEVO NOMBRE DEL TRANSODIO Y EL ABOLOCIONISMO: RADFEM

 

Por Guillermina Huarte

28 de enero de 2019

https://enfant-terrible.info/feminismos/el-nuevo-nombre-del-transodio-y-el-abolocionismo-radfem/

 

El feminismo está en disputa. Como toda lucha histórica y política es dinámica, está en tensión y en constante contradicción. Hoy una de esas disputas es porque sea interseccional, que reconozca la explotación capitalista, patriarcal y racista. Actualmente la vuelta de las “RadFem” implicó la construcción del odio y la violencia, puntualmente, hacia las compañeras trans, travestis, no binaries, varones trans y trabajadoras sexuales. Si el feminismo es interseccional o no es, ¿puede permitir esta línea dentro del movimiento?

¿Quienes son las RadFem?

Son una “red” de mujeres  “feministas”, que se proclaman por el abolicionismo de la prostitución y de la pornografía. Se proclaman en contra de las personas que rompen con la identidad genérica que les fue asignada al nacer. Rechazan los estudios y la teoria cuir. Tienen definiciones biologicistas entendiendo a las mujeres como “hembras de la especie humana“. Postulan que las mujeres trans y travestis no pueden ser mujeres por sus genitales.  Anuncian “su resurgimiento” en los espacios feministas y esto implica una grave violencia puntualmente a las personas que no son cis genero.

La página de facebook de “RadFem Argentina” es realmente nociva, violenta y discriminadora. El trato hacia las personas trans y travestis es inaceptable. Ignora la Ley de Identidad de Género, donde autopercibirse y nombrarse como una persona quiera o desee es un DERECHO, y no una patología. Si bien hecha la ley, hecha la trampa y que eso no es garantía del cumplimiento de todos nuestros derechos, ni tampoco funciona como debería, y que también es cierto que en miles de situaciones los derechos de las personas trans y travestis se ven nuevamente vulnerados, hasta el punto de que la expectativa de vida del colectivo no supera los 35 años, y que una ley debe ir acompañado de un proceso de integración y de cambio cultural, la Ley de Identidad de Género existe porque es una conquista de años de trabajo y lucha del movimiento LGTTTBIQ+. Es urgente entender que estas personas que se pronuncian como “feministas” pueden impugnar nuestras luchas, nuestro derechos y nuestras identidades.

El 2019 comienza con una convocatoria de Alika para “interesadas” en ser “feministas radicales” con el objetivo de cambiar la consigna y la participación del 8M en la que solo estén incluídas las mujeres cisexuales.

Ya el año pasado en diversas ocasiones las “RadFem” anunciaron su “vuelta”, tanto en la aparición de espacio feministas para disputar sus ideas trans odiantes de no incluír a las personas trans y travestis en consignas y marchas, como en pintadas que decían: “Googleá alika”“las RadFem volvimos”.

Estos grupos difunden discursos de odio, también, a las trabajadoras sexuales. Hace un tiempo hackearon la cuenta de Georgina Orellano, la Secretaria General deAmmar- Sindicato de trabajadorxs sexuales de argentina-, publicando en su muro de facebook “Queremos anunciar el fallecimiento de Georgina Orellano a causa de un ACV. Al fin triunfó el abolicionismo”. Teniendo en cuenta que no sólo hostigan a las trabajadoras sexuales vía internet. Lo hacen en las marchas con insultos. Interrumpen sus charlas y actividades. Las persiguen políticamente. Las hostigan cuando salen a trabajar. Además de acusar a las trabajadoras sexuales de ser proxenetas en diversas ocasiones.

Si bien el debate de trabajo sexual es más complejo, no puede leerse desde la perspectiva que lo hacen las “RadFem”, que además de descargar en las trabajadoras sexuales toda su violencia, las victimizan al decir que no elijen su trabajo y que todos sus derechos son vulnerados. Es urgente desmentirlo. Hay una larga e inmensa lucha de las trabajadoras sexuales por diferenciar el trabajo sexual de la trata de personas. Le guste a quien le guste, hay un colectivo de personas que ejercen el trabajo sexual que está organizado hace años luchando por el reconocimiento de sus derechos laborales. Es una deuda de las organizaciones, colectivos y personas feministas no reconocer a las trabajadorxs sexuales como sujetxs políticxs que están organizadxs por conseguir sus derechos, y que además son aliadxs en muchas otras luchas, y que lxs vemos en las calles cuando hay que estar. También reconozco que no toda posición abolicionista es inmediatamente “RadFem”, y esto es una apreciación personal. El feminismo “pro-sexo” no sólo disputa el reconocimiento del trabajo sexual, sino que disputa sentidos sobre la apreciación moral del cuerpo, del sexo, del placer, del deseo, tensionando una línea que pone constantemente en víctima a las personas que, de alguna forma u otra, ejercen o consumen el trabajo sexual.

Con respecto a la lectura esencialista de la mujer, del género y del sexo, hay una similitud con discursos de Agustín Laje, por ejemplo, cuando dice que las personas trans son “hombres disfrazados de mujeres”. La similitud que tienen sus discursos de un varón heterosexual que escribe y difunde teorías anti-feministas, anti-izquierda, basado en un argumento religioso, esencialista, dañino, moral y de odio. Nada más y nada menos que al símbolo namber uan del anti feminismo dice cosas similares sobre las personas trans y travestis. ¿Cómo es posible que después de tantos años de disputa intelectual por desmentir el destino biológico de “las mujeres” hoy recaigamos en concepciones muy parecidas sobre la “esencia” de la feminidad y el sexo biológico (si es que eso existe)? Simone de Beauvoir lo plenteó en uno de los aportes más importantes para el feminismo, obviamente luego refutados y criticados, pero que sirvieron para seguir avanzando y no al revés. En “el segundo sexo”, ya daba cuenta de que “no se nace mujer, se llega a serlo”, planteando así que los roles asignados a las personas por su sexo y género son construcciones culturales.

¿Entonces las personas trans que abandonan el género asignado al nacer, son “traidores de género”, algo así como en el Cuento de la Criada? De repente parece haber una dictadura moral que reprime y  corrige cuerpos, identidades y luchas. ¿Cómo puede ser que esto resurja después de todo el aporte que el movimiento LGTTTBIQ+ hicieron al feminismo? ¿cómo negar el aporte que hicieron y hacen las compañeras travas y trans?  ¿cómo puede leerse a la violencia machista y patriarcal de forma tan simplista y binaria? ¿cómo puede hablarse de que las compañeras trans y travas son opresoras por el género asignado al nacer, o que las trabajadoras sexuales son proxenetas?. Si, se puede porque es una disputa política y constante. Pero ahí es donde hay que ganar.

La interseccionalidad del feminismo se plantea para poder comprender y criticar un sistema desigual que es estructural. En términos de clase, de género, de etnia. Un sistema desigual que también es imperialista y racista. Una de las disputas del feminismo es reconocer esto para poder transformarlo. Entonces, si el feminismo es interseccional o no es, que sea con lxs trans, lxs no binaries, las trabajadoras sexuales y las travas adentro.

 

Guillermina Huarte

Estudiante de eso que le llaman comunicación social. Lesbiana y feminista con orgullo. Pelea con facilidad. Quisiera que sea verano todo el año. Desconfía y reniega de la astrología.