Cabinas para el sexo en Berlín: la última idea para luchar contra la prostitución callejera

El responsable del distrito de Mitte planea acabar con las escenas de mujeres ligeras de ropa o los problemas para los vecinos como preservativos usados o jeringuillas.

 

Una prostituta camina por Oranienburgen Strasse, en Berlín.

 

Salvador Martínez  @SMMEnBerlin

6 de septiembre de 2019-09-06

https://www.elespanol.com/mundo/europa/20190906/cabinas-sexo-berlin-ultima-luchar-prostitucion-callejera/426957870_0.html

 

Puede que sea la zona de Alemania donde en peores condiciones se ejerce la prostitución. Al menos tiene esa fama. En la céntricaKurfürtenstraße, prácticamente a cualquier hora del día, hay prostitutas ofreciendo sus servicios. “¿Tienes ganas?”, suelen decirle a los viandantes que consideran clientes en potencia.

Las escenas de mujeres ligeras de ropa paseando por la calle, la clientela y la basura que deja esta activad – incluidos preservativos usados y jeringuillas que consumen in situ las adictas que se prostituyenen este punto de la ciudad –, sumado al mucho ruido que se genera en este ambiente, tiene hartos a los vecinos. Especialmente a los nuevos.

Esta zona de Berlín, como muchas otras de la capital, ha cambiado radicalmente en los últimos años. Han aflorado muchos edificios de obra nueva, con flamantes y caros apartamentos inaccesibles para los vecinos que solían ocupar este barrio del distrito céntrico distrito de Mitte. En la Kurfürtenstraße se enfrentan cara a cara gentrificación y prostitución.

Las mujeres que se prostituyen aquí son, en su mayoría, extranjeras. Las autoridades tienen asumido que vienen del este y del sureste europeo. También que abundan las que sufren adicciones a drogas, las que se prostituyen porque están en una situación socio-económica de urgencia y las vinculadas a organizaciones criminales.

No hay solución definitiva a una problemática tan compleja, consecuencia seguramente indeseada de que en Alemania la prostitución es legal desde 2002. Pero el alcalde del distrito de Mitte, el ecologista Stephan von Dassel, ha hecho público – no sin crear polémica – su interés en valorar la idea de crear cabinas para que las prostitutas puedan ofrecer sus servicios en ellas.

Von Dessel se muestra así decidido a actuar y a considerar nuevas ideas. No en vano, el alcalde se ha manifestado estos días muy empático con los vecinos de una Kurfürtenstraße que hoy día se muestra “indigna, ruidosa y sucia”, según los propios términos que ha empleado Von Dessel en los medios de comunicación alemanes.

Un botón de alarma

Dos tipos de cabinas parecen estar sobre la mesa. En unas habría que acceder en coche. El cliente, para aparcar, tendría que situarse con el vehículo dejando una pared casi pegada a su puerta de conductor. La puerta de la prostituta y copiloto quedaría libre para ser abierta en caso de que la situación dentro del coche degenerara y pasara a ser peligrosa para la trabajadora del sexo. En la cabina también habría un botón de alarma, situado cerca de la puerta del copiloto del coche.

La instalación de este tipo de cabinas que sirve de ejemplo al responsable político berlinés está a las afueras de Colonia. “El pajar” es el nombre que le han dado los habitantes de la metrópolis cultural del oeste germano. Von Dessel lo considera un modelo, aunque en otras ciudades, como Dortmund, una iniciativa similar fracasó en 2011.

La otra idea consiste en instalar las “cabinas del sexo” en una zona cercana a donde hoy se ejerce la prostitución en la calle, bajo las vías del metro que tiene cerca la Kurfürtenstraße. No lejos de allí la línea U2 de metro tiene un trayecto elevado sobre la superficie de la ciudad. También se ha apuntado el espacioso y el antiguo aeropuerto de Tempelhof que desde hace años ha sido reconvertido en parque público.

Ideas criticadas por las trabajadoras sexuales

“Yo veo esas ideas como completamente absurdas”, dice a EL ESPAÑOL Stephanie Klee, trabajadora sexual y responsable de la Asociación Federal de Servicios Sexuales (BSD, por sus siglas alemanas). Se refiere, especialmente a la idea de instalar las cabinas bajo las vías del metro.

“La idea, en la práctica, significa que las mujeres siguen trabajando en la Kurfürtenstraße, los clientes paran con sus coches, cliente y prostituta se deciden, ambos viajan en coche hasta encontrar un aparcamiento, lo que en la zona es muy complicado, y luego van andando hasta la cabina.¿Cómo quieren hacer algo así?” señala Klee, dando cuenta de lo poco práctico de estas “consideraciones” que contemplan tanto Von Dassel como la socialdemócrata, Angelika Schöttler, alcaldesa del distrito Tempelhof-Schöneberg.

Por otro lado, según Klee, “construir las cabinas en el antiguo aeropuerto de Tempelhof también es totalmente irrealista, todos los vecinos se opondrían”. Para ella, el problema radica en que “los políticos están bajo presión por los vecinos del barrio” en Mitte. “Es una cosa histórica en ese barrio. Los vecinos, recurrentemente, se dirigen a los políticos, con cartas, actos públicos e incluso manifestaciones. Las autoridades se ven obligadas a reaccionar, y las organizaciones de prostitutas también. Al final, todo suele calmarse”, sostiene Klee.

Pero de un tiempo a esta parte la gentrificación y el encarecimiento del precio del suelo han complicado mucho las condiciones de trabajo de las prostitutas en la Kurfürtenstraße, donde no es raro ver prostitutas teniendo sexo con clientes en plena calle.

“Las mujeres ya no tienen lugares cercanos a los que ir donde hacer su trabajo. Tienen que irse desde allí a otros lugares de la ciudad, ya sea un parque cercano como el Tiergarten, o ir a un garaje subterráneo, lo que también es algo complicado”, comenta la responsable de la BSD. Alude al céntrico y conocido parque del centro de la capital alemana, situado a proximidad de la monumental Puerta de Brandeburgo o del edificio del Reichstag, la sede del Bundestag.

Solución a este problema, según conviene en afirmar Klee, no lo ha habido nunca. Ha sido un tira y afloja constante entre prostitución y vecinos que coge de por medio a los responsables políticos de turno. Éstos parecenpulsar la opinión pública aireando “consideraciones” como las de las “cabinas del sexo”. No está claro que vayan a ser finalmente instaladas. A Von Dessel tampoco le funcionó hace dos años manifestarse a favor de prohibir la prostitución en la zona de la Kurfürtenstraße. La medida no contó con el apoyo ni de su propio partido.

Una instalación como un estadio de fútbol para la prostitución

Estos días, la responsable de Igualdad del Gobierno de la ciudad-estado que es Berlín, la socialdemócrata Barbara König, ha recordado que “en Berlín la instalación de zonas de prohibición no está planeada ni tiene sentido”. La capital alemana, junto a Rostock (noreste germano), es la única del país de la canciller Angela Merkel en la que no existe este tipo de zonas. En Colonia, el equivalente a la Kurfürtenstraße fue en su día declarado zona prohibida para la prostitución, en beneficio de la creación de “El pajar”.

Pero éste, según Klee, sólo ha resuelto a medias la situación de las trabajadores del sexo. “Esta instalación es tan grande como un campo de fútbol, hay otro edificio al lado, donde a veces sí y a veces no van la policía y las autoridades sanitarias”, dice Klee, que conoce bien la situación en Colonia. “También hay instalaciones para que las mujeres se puedan lavar. El problema es que es muy difícil ir allí y no hay nada infraestructura, ni siquiera para comprar agua o un snack y, como no hay controles, ni se lavan los baños. El sitio está totalmente sucio”, abunda.

El resultado es que “hay prostitutas, especialmente las drogodependientes, volviendo a las zonas de la ciudad en las que trabajaban antes”, asegura Klee. “Y son perseguidas por la policía, por lo que no tienen unas condiciones de trabajo razonables”, subraya antes de evocar por qué las “cabinas del sexo” en Berlín podrían acabar no teniendo ningún efecto. “La Kurfürtenstraße es, por tradición, un lugar donde se prostituyen drogodependientes”, dice la responsable de la BSD.

Klee entiende que lo ideal sería concienciar a los vecinos e invitarlos a hablar con las prostitutas y, llegado el caso, “pedirles por favor que no griten”. Otra opción sería avanzar en la profesionalización de las prostitutas que trabajan en la zona. “Sí, que alguien que vaya allí y les explique que no está bien tener sexo en plena calle, o que no está bien tirar los preservativos en cualquier sitio”, recomienda Klee. Sus ideas aún tienen que inspirar las “consideraciones” de los alcaldes de Mitte y Tempelhof-Schöneberg.

 

Proponen instalar cabinas sexuales en el histórico aeropuerto Tempelhof de Berlín

 

Por Matthew Robinson

12 de agosto de 2019

Proponen instalar cabinas sexuales en el histórico aeropuerto Tempelhof de Berlín

 

28 de junio de 2019, Berlín: el antiguo aeropuerto de Tempelhof en Tempelhofer Feld parece estar desierto. Foto: Paul Zinken / dpa (Foto de Paul Zinken / alianza de imágenes a través de Getty Images)

 

(CNN) — El antiguo aeropuerto berlinés de Tempelhof ha sido testigo de algunos eventos importantes en su época: fue un campo de aviación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, fue el sitio del puente aéreo de Berlín durante la Guerra Fría, y más recientemente un refugio de emergencia para los refugiados que huyen de Siria.

En 2008, fue retirado del servicio y transformado en un parque gigantesco, y ahora se puede ver a los berlineses patinar por sus antiguas pistas en las noches de verano.

Pero el aeródromo pronto puede asumir un papel menos íntegro, si un político local se sale con la suya.

El alcalde del céntrico distrito berlinés de Mitte propuso instalar “Verichtungsboxen”, cabinas donde las prostitutas puedan encontrarse con clientes, en el aeropuerto, en un intento por mejorar la seguridad de las trabajadoras sexuales de la ciudad. Estos incluyen cabinas de ‘drive-through’ (servicio al auto), donde los clientes pueden conocer a las trabajadoras sexuales sin bajarse de sus vehículos.

Stephan von Dassel, el alcalde que representa al Partido Verde, está intentando combatir la prostitución en Kurfürstenstrasse, una calle de lujo en Mitte con una historia de trabajadoras sexuales.

“Los residentes y las empresas han estado pidiendo una prohibición de la prostitución callejera durante muchos años”, escribió en un comunicado. Sin embargo, señala que el Senado de Berlín se ha negado a implementar restricciones regulatorias “porque teme un deterioro de la situación general”.

Ahora está proponiendo una restricción a la prostitución callejera en el distrito, en lugar de ofrecer puestos de trabajadoras sexuales en áreas controladas en un intento, dice, de mejorar la vida de “residentes y trabajadoras sexuales” por igual.

Dassel, quien ha pasado dos años investigando el tema en Kurfürstenstrasse, advierte que la prostitución callejera no regulada está llevando a los hombres a “buscar servicios sexuales a un precio tan bajo” que las prostitutas tienen que participar en servicios sexuales como un “negocio a granel para para ganar un ingreso básico “.

Él dice que solo una minoría de las trabajadoras sexuales en la calle están recibiendo consejos de salud y han sido registradas como trabajadoras sexuales; la cantidad de lugares donde las trabajadoras sexuales pueden participar en actos sexuales en privado está disminuyendo; y la visibilidad de los proxenetas está teniendo un “impacto negativo en la seguridad de los residentes”, dice.

Mientras que algunos políticos en Berlín han propuesto instalar las cabinas debajo de un puente ferroviario de U-Bahn cerca de Kurfürstenstrasse, Dassel quiere ponerlas más lejos, por ejemplo, en el Zentraler Festplatz, un recinto ferial al aire libre en el distrito de Wedding, o en el antiguo aeropuerto de Tempelhof en Kreuzberg.

Sarah Tiba, una residente de Berlín que vive en el centro de Mitte, dijo a CNN que la prostitución “siempre se ha integrado en la vida de Berlín”.

Agregó que si bien las trabajadoras sexuales siempre han sido visibles cerca de su departamento, entre Oranienburger Strasse y Hackescher Markt, su visibilidad parece haber disminuido en los últimos meses, y expresó su preocupación por la propuesta de trasladarlas a áreas controladas lejos del centro.

“Parecía controlado aquí”, dijo. “Siento que lo está trasladando a un lugar donde es menos inconveniente para la gente rica. Me sentí feliz cuando estuvieron bien en una esquina, en lugar de alejarlas de la vista. Los hombres que fueron con ellas fueron muy visibles, así que se sintió como un poco de control. Pero si se mueve fuera de la vista, podría ser menos seguro”.

Las cabinas de sexo aparecieron por primera vez en la ciudad de Utrecht en los Países Bajos a mediados de la década de 1980, y el concepto se extendió posteriormente a múltiples ciudades europeas.

Fue adoptado por la ciudad de Colonia, en el oeste de Alemania, en 2001, donde la instalación cuenta con una entrada cerrada, cámaras de seguridad y botones de alarma en cada cabina. El modelo también se ha introducido en Essen, Bonn y Zúrich.

Dassel argumenta que la situación actual de las trabajadoras sexuales en Kurfürstenstrasse es “inhumana”, y al negarse a actuar, el estado de Berlín está tolerando la “prostitución forzada, la violencia contra las mujeres y la drogadicción”.

En particular, señala los informes del servicio de ambulancias Charité de la ciudad, que dice que las trabajadoras sexuales están expuestas a la violencia diaria y significativa de los proxenetas, mientras que solo un porcentaje muy pequeño de ellas denuncian abusos.

Dassel dice que las cabinas sexuales reguladas podrían mejorar la seguridad y las condiciones de trabajo para las trabajadoras sexuales, al tiempo que reducen el “impacto negativo de la prostitución en el entorno residencial”.

En el quicio de La Merced: mercado sexual y regulación del espacio público

 

Por Luz Jiménez

11 de junio de 2019

En el quicio de La Merced: mercado sexual y regulación del espacio público

 

En días pasados la I Legislatura del Congreso de la Ciudad de México votó para suprimir las sanciones al ejercicio y la solicitud de servicios sexuales en las calles de la ciudad. Estas sanciones apenas habían sido propuestas en el artículo 27 de la nueva Ley de Cultura Cívica, publicada el pasado ocho de junio de 2019. Los debates abiertos sobre este nuevo intento de sancionar el comercio sexual en la ciudad, en los que favorablemente participaron los grupos de trabajadoras sexuales organizadas, enmarcan mi reflexión en torno a la regulación sexual del espacio público.

Para localizar mi análisis, retomo el caso del barrio de La Merced ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde se sitúa uno de los mercados sexuales callejeros más antiguos de la ciudad. En este espacio, altamente politizado y disputado, se han operado diversas normativas —administrativas y penales— de la mano de un conjunto de intereses económicos que se hicieron más evidentes a finales del siglo XX y principios del XXI, cuando el gobierno de la Ciudad de México inició el proyecto de “rescate integral” del Centro Histórico. Una de las acciones impulsadas para apoyar este proyecto económico fue el reforzamiento de la seguridad pública en la zona, que contribuyó a construir al Centro Histórico como un espacio “seguro” para la gentrificación y turistificación, es decir para la obtención de beneficios comerciales y financieros mediante la apropiación de los escenarios urbanos.

En este sentido, no fue casual que el desarrollo del proyecto de recuperación del Centro Histórico sucediera de manera paralela a la publicación, en 2004, de la antigua Ley de Cultura Cívica, en la cual se sancionaba administrativamente el acto de “invitar a la prostitución o ejercerla” con el objetivo explícito de vigilar el orden público y la convivencia urbana. Si bien el ordenamiento legal intervino en la creación y modificación del ordenamiento espacial, en tanto delimitó las áreas para la realización de transacciones sexo-económicas, éste se transmutó en un ordenamiento moral y sexual del espacio que contribuyó a expulsar a las trabajadoras sexuales de las zonas comprometidas con el proyecto de rescate urbano.

Ilustración: Patricio Betteo

Al igual que la recién publicada, la anterior Ley de Cultura Cívica fue criticada porque introdujo políticas represivas dirigidas a las trabajadoras sexuales de la calle, quienes viven de manera directa los efectos del capitalismo neoliberal, como la pobreza, el desempleo, la falta de acceso a servicios sociales y la flexibilización laboral. Pareciera que la normativa creada para regular el espacio público ha funcionado también como estrategia para justificar la inexistencia de políticas estatales de justicia social dirigidas a las personas que se dedican al comercio sexual callejero.

No obstante, la Ley de Cultura Cívica no es la única legislación cuyo efecto colateral ha sido la criminalización y discriminación de las trabajadoras sexuales de la calle. Esto también ha sucedido con la legislación relativa a la trata de personas y sus mecanismos de operación, que si bien tienen el objetivo de “rescatar, proteger y atender a las víctimas o posibles víctimas del delito”, han tenido efectos concretos en la organización espacial del mercado sexual de La Merced.

Durante los primeros años del siglo XXI, el barrio de La Merced transitó de ser considerado el corazón de la prostitución a ser construido discursivamente como uno de los focos rojos de la trata de personas, específicamente de la trata sexual de mujeres. Tanto en notas periodísticas como en declaraciones oficiales, La Merced fue representada ante la sociedad mexicana —y alrededor de todo el mundo— como el prostíbulo de América Latinael centro de la trata infantil y de mujeres de México o el mayor corredor de prostitución y trata de personas de América Latina.

Para atender la demanda de atención de la trata de personas, en el 2000 se elaboró el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños, conocido como Protocolo de Palermo, que forma parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. Este es el instrumento legal más importante a nivel internacional para combatir la trata alrededor del mundo en el que se establecieron los lineamientos para la elaboración de políticas institucionales dirigidas a su prevención, atención, sanción y erradicación.

En México, la legislación sobre trata de personas fue elaborada por primera vez en 2007, y desde su creación planteó una ambigüedad sobre lo que debe ser considerado prostitución forzada y otras formas de explotación sexual, ya que ninguna de éstas es definida en el Protocolo. No obstante, las disputas alrededor del comercio sexual como una forma de esclavitud sexual o como un trabajo que debe ser reconocido como tal, han enmarcado la producción de una narrativa dominante que subraya la no distinción entre comercio sexual y trata de personas, lo que ha contribuido a una mayor criminalización de las trabajadoras sexuales.

En el caso mexicano, la operación de la ley antitrata en el espacio de comercio sexual callejero de La Merced comenzó en 2007 con los primeros operativos realizados en los hoteles y cuartos acondicionados para la realización de las transacciones sexoeconómicas. El cierre de hoteles y otros establecimientos donde se realizaba comercio sexual en nombre del combate a la trata sexual de mujeres ha sido interpretado como una “cacería de brujas” para expulsar a las trabajadoras sexuales de zonas comprometidas con el rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México, pues a partir de las acciones impulsadas por el gobierno local se han cerrado y procesado una cantidad significativa de inmuebles que podrían ser vendidos a particulares para obtener el dinero que supuestamente estaría destinado para resarcir el daño a las víctimas.

Esto se suma a que en 2012 la legislación anti trata en México se modificó para eliminar la noción de consentimiento, lo que trajo como efecto que todas las personas que se dedican al comercio sexual —así fuera de manera autónoma— fueran consideradas víctimas de trata. Estos cambios fortalecieron la mezcla discursiva entre el comercio de servicios sexuales autónomo y la trata sexual, convirtiendo a la organización del comercio sexual en un delito y a las personas que se dedican a éste automáticamente en víctimas.

En lo que va del siglo XXI, los efectos de las viejas regulaciones alrededor del comercio sexual en las calles de la Ciudad de México, junto con estas nuevas políticas anti trata creadas con el objetivo de proteger a las personas víctimas de este delito, han vulnerado el ejercicio de derechos de las mujeres que comercian servicios sexuales en el espacio público. Estas normativas han traído consigo una mayor clandestinización de los mercados sexuales que ha favorecido la ausencia de condiciones laborales adecuadas y justas; la obstaculización o imposibilidad de constituir sindicatos de trabajadoras sexuales o la organización política y social informal para exigir derechos del gremio; y el aumento de la criminalización del trabajo sexual.

Sin embargo, las trabajadoras sexuales organizadas también han desplegado diversas formas la apropiación, ocupación y uso de los espacios públicos donde se realiza comercio sexual callejero. Una muestra de esta resistencia frente a su criminalización y victimización fue la obtención en 2014, vía un litigio jurídico, de las licencias de trabajadoras no asalariadas para las mujeres que se dedican al comercio sexual callejero por parte de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo del Gobierno de la Ciudad de México. Estas licencias certifican a las mujeres como personas que realizan su actividad laboral en la vía pública sin necesidad de que exista una relación formal obrero-patronal o que reciban un salario fijo, como los lustrabotas, los cuidacoches, los músicos callejeros.

En un contexto en el que se privilegia el aumento del número de mujeres situadas en los márgenes del sistema económico neoliberal, resulta necesario que el proyecto intelectual y político del feminismo se cuestione los efectos que tienen las normativas para regular el espacio público y la legislación antitrata —que promueve la confusión entre comercio sexual y trata—, en el ejercicio de derechos de las personas que comercian servicios sexuales en las calles. Estas estrategias represivas no solo buscan sacar del espacio público al comercio sexual, sino encapsularlo o incluso volverlo cada vez más clandestino, mas no abolirlo como supuestamente argumentan las feministas abolicionistas-prohibicionistas.

Este encapsulamiento y clandestinización impide que las trabajadoras sexuales sean reconocidas como sujetos de derecho e interlocutoras políticas, capaces de dialogar y definir estrategias que atiendan sus necesidades concretas y respeten su derecho a transitar y trabajar en el espacio público. En este sentido, comparto el llamado elaborado por el Grupo Latinoamericano de Análisis/Acción sobre los Mercados Sexuales (GLAMSex), a apoyar una petición en la plataforma Change.com  para que las y los diputados de la I Legislatura del Congreso de la Ciudad de México y la Jefa de Gobierno tomen en cuenta las voces de las trabajadoras sexuales organizadas en la discusión sobre sus necesidades y demandas y en la definición de la legislación y las políticas orientadas al reconocimiento del trabajo sexual con total respecto a sus derechos humanos.

 

Luz Jiménez
Feminista. Doctorante en Ciencias Políticas y Sociales, orientación en Sociología, de la UNAM. Integrante del Grupo Latinoamericano de Análisis/Acción sobre Mercados Sexuales (GLAMSex).

 

Es legal vender sexo en Amsterdam, pero no esperes los mismos derechos que los demás trabajadores

 

La famosa ciudad holandesa permisiva está reprimiendo la prostitución, reubicando a las trabajadoras sexuales y discriminando a aquellas personas que trabajan en la industria.

 

Por GENEVA ABDUL

19 de febrero de 2019

https://foreignpolicy.com/2019/02/19/its-legal-to-sell-sex-in-amsterdam-but-dont-expect-the-same-rights-as-other-self-employed-workers- Países Bajos-legal-prostitución-trabajadoras del sexo /

 


Una prostituta espera a los clientes detrás de su ventana en el barrio rojo de Ámsterdam el 8 de diciembre de 2008. (ANOEK DE GROOT / AFP / GETTY IMAGES)

 

AMSTERDAM— Durante décadas, el barrio rojo de Ámsterdam ha atraído a millones de turistas, trabajadoras sexuales y propietarios de negocios. Sin embargo, los mal reputados callejones del vecindario De Wallen —llenos de cafeterías y vitrinas con trabajadoras sexuales con poca ropa— pronto podrían enfrentar una transformación a medida que los funcionarios del gobierno local se esfuerzan por implementar una nueva política, con el objetivo de aumentar el número de permisos de trabajo sexual más allá de De Wallen en un intento por brindar oportunidades a las trabajadoras sexuales en otra parte.

Desde la legalización de la prostitución en 2000, los Países Bajos han estado cada vez más alerta en la lucha contra la trata de personas y otras formas de actividad delictiva. Pero los críticos dicen que el gobierno actual no ha logrado demostrar el vínculo entre el comercio sexual y el aumento de la delincuencia. En 2009, un conjunto de medidas destinadas a preservar el barrio central de De Wallen en Ámsterdam y frenar las tasas de delincuencia dieron como resultado el Proyecto 1012: un plan de desarrollo urbano de una década de evolución que lleva el nombre del código postal del área. El proyecto limitó notablemente el trabajo sexual a dos calles: Oude Nieuwstraat y Oudezijds Achterburgwal. Esto cerró muchas cafeterías y 112 vitrinas de trabajadoras sexuales, lo que resultó en una especie de gentrificación del comercio sexual, empujando a muchas trabajadoras sexuales hacia el trabajo ilegal o al extranjero, a Bruselas.

Aunque los Países Bajos han sido un líder mundial en la despenalización del trabajo sexual, el estigma que rodea a la profesión continúa.

Aunque los Países Bajos han sido un líder mundial en la despenalización del trabajo sexual, el estigma que rodea a la profesión continúa. A medida que el proyecto de revitalización del vecindario empujó a las trabajadoras sexuales más lejos, a menudo ya no interesa a muchas trabajadoras independientes registrarse bajo la Ordenanza Municipal de Ámsterdam, tal como lo exige la ley para ser considerada legal. Esto se debe a que las trabajadoras sexuales a menudo enfrentan preocupaciones de seguridad, temen que su línea de trabajo se haga pública y temen perder sus hogares, sus hijos y otros medios de obtener ingresos.

Para abordar este problema, los miembros del consejo local de la ciudad, Alexander Hammelburg, del partido D66 de centro-izquierda y Femke Roosma del partido GroenLinks (GreenLeft), están considerando implementar una nueva política para aumentar el número de permisos más allá del distrito rojo, en la esperanza de establecer más hoteles anónimos, burdeles, o «cualquier cosa diferente de las ventanas estándar», equipados con vigilancia externa y botones de emergencia, según Hammelburg. Pero ese enfoque choca con lo que muchas trabajadoras sexuales exigen cada vez más: la capacidad de citar clientes en internet y trabajar desde casa.

Para muchas trabajadoras sexuales que han construido una comunidad en el área y para quienes los turistas son clientes, los cambios potenciales son vistos como un intento de compensar los cierres de ventanas, en lugar de una adaptación a la industria sexual moderna en la era digital y un esfuerzo para otorgarles derechos similares a los que disfrutan otros trabajadores independientes.

A medida que el plan de desarrollo llegó a su fin este año, el abismo entre las trabajadoras sexuales de Ámsterdam y el ayuntamiento se ha ampliado. «El trabajo sexual se amalgama constantemente con la trata de personas», dijo Velvet December, coordinadora de defensa de Proud, una organización dirigida por trabajadoras sexuales con sede en Ámsterdam. «Esto, y la dicotomía que se le atribuye a las categorías de trabajadoras sexuales, —la «prostituta feliz» y la » pobre víctima», no dejan espacio para las realidades que enfrentamos y para abordar los problemas que vemos», agregó.

December, que trabaja para De Stoute Vrouw (La mujer traviesa), la única agencia de escorts lesbianas en el país, se hace eco de las preocupaciones que han afectado a la industria del trabajo sexual. Las trabajadoras sexuales son vistas principalmente como objetos de deseo o causa de actividad delictiva, y se culpa a la industria por sexualizar a las mujeres con fines de lucro, pero en realidad sus llamamientos para el cambio no son diferentes de los de las trabajadoras no sexuales. Solo quieren un derecho a la autonomía económica y moral.

Aunque a menudo se elogia a los Países Bajos por integrar a la industria del sexo en su mercado laboral, el trabajo en sí permanece en la periferia de la economía informal.

Aunque a menudo se elogia a los Países Bajos por integrar a la industria del sexo en su mercado laboral, el trabajo en sí permanece en la periferia de la economía informal, lo que December dijo que a menudo se conoce como “criminalización a través de la puerta trasera”. El problema para los gobiernos no es solo tratar de mejorar la vida de las trabajadoras sexuales, sino también garantizar que las necesidades y prioridades de las trabajadoras sexuales se consideren e incluyan en normativas futuras.

Desde que Femke Halsema se convirtió en la primera alcaldesa de Ámsterdam en julio de 2018 —habiendo actuado anteriormente como miembro de la Cámara de Representantes de GroenLinks y como líder parlamentario del partido— Proud ha sido incluida en más discusiones relacionadas con la política de prostitución. Sin embargo, a otras trabajadoras sexuales y dueños de negocios les preocupa que se les culpe por actividades delictivas y se les obligue a irse como consecuencia del turismo excesivo, ya que los concejales de la ciudad han considerado establecer un máximo en el número de personas que entren en el área y restringir o regular los viajes en grupo, en respuesta al aumento registrado en la ciudad de 26 millones a 34 millones de turistas de 2013 a 2017.

En un momento en que los anuncios en línea para el trabajo sexual están tomando cada vez más prioridad sobre trabajar en la calle o alquilar una ventana, y con los cambios en el mercado que permiten que más trabajadoras del sexo trabajen desde su casa —o en espacios privados y anónimos— los legisladores están considerando aumentar el número de permisos más allá del barrio rojo. Pero aún tienen que considerar la posibilidad de permitir que las trabajadoras sexuales reserven clientes en línea, una práctica actualmente prohibida para las trabajadoras sexuales por una Ordenanza General Municipal. «Queremos crear oportunidades adicionales fuera del área turística», explicó Hammelburg, miembro del consejo de la ciudad, sugiriendo que una transición a la esfera digital no iría más allá de favorecer llevar a los clientes a los escaparates y burdeles permitidos más allá de De Wallen, reduciendo las multitutes de turistas en la zona.

Entrevista a “Putas Libertarias del Raval”

 

 

Diciembre de 2018

https://www.todoporhacer.org/putas-libertarias/

 

El colectivo Putas Libertarias de Barcelona se ha desmarcado del clima punitivista imperante poniendo de relieve la necesidad de derogar la Ordenanza de Civismo y denunciar la exclusión a la que la marca Barcelona condena a la capital catalana. Insisten en que las trabajadoras sexuales comparten gran parte de las reivindicaciones vecinales que azotan al barrio, apuestan por la convivencia y señalan el nuevo marco legal como promotor de intolerancia, persecución y criminalización del espacio público.

¿Por qué “libertarias”? A qué hace referencia ese apelativo dentro de la lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales? ¿Qué modelo de organización y toma de decisiones tiene el colectivo?

A modo de reclamar nuestro espacio en los movimientos libertarios. Porque hay una parte que nos ve como “lumpen” y se niega a reconocer que somos clase obrera.

Nosotras formamos parte de la Campaña Putas Indignadas que nace desde la perspectiva del 15M. Ante la creación de la Ordenanza Cívica, la presión institucional, policial y social nos vemos obligadas a dar la cara, rompiendo con el estigma de PUTA.

Nuestra organización es asamblearia horizontal, hay representantes a nivel político, jurídico, social. No tenemos presidenta ni secretarias generales…

¿Cuáles son vuestros objetivos a corto plazo y quienes son vuestras aliadas potenciales y reales a día de hoy?

Nuestros objetivos son políticos, laborales, sociales. Venimos realizando esto desde hace 6 años, dando la cara y participando en diferentes proyectos, a nivel académico, de pedagogía social y exigimos garantías igual que la mayoría de las ciudadanas.

Logramos tener una Consellera en la CUP: la trabajadora sexual Paula Ezkerra.[…] A lo largo estos 12 años de Ordenanza Cívica hemos tenido diferentes escenarios. Fue creada por la bendita izquierda, que sólo busca crear Marca Barcelona y al principio, a modo “higienista”, buscaba sacar de las calles la realidad que a algunas molesta, la brecha social esa que el sistema capitalista trata de ocultar, perseguir, criminalizando a los diferentes colectivos que utilizan la vía pública a modo de supervivencia con economía de precariedad.

Luego, con el gobierno de Xavier Trias, se endurece con una violencia policial extrema. Fuimos desahuciadas, expulsadas de nuestros hogares y espacios, algunos a modo de ocupación con clientes. Ya que antes de la aplicación de la Ordenanza, fueron cerrados los inmuebles alegando la no renovación de licencia para dicha actividad. Pero no contaron con nuestra capacidad de adaptación y autogestión, y logramos construir una estrategia de resistencia para evitar la expulsión de nuestro barrio y en definitiva la defensa de nuestra zona laboral.

Pero era evidente que tratarían de ejercer más presión a nuestro colectivo, al que de pronto comienzan a exigir licencia de actividad, la cual no existe, porque a la prostitución no se le reconoce el status de actividad laboral.
Aun así se aplica y se multa, comienza el contencioso administrativo el cual obliga al precinto de la vivienda en preventiva, hasta el momento del juicio, que siempre daba la razón a la institución, dejando fuera y con multas de 30.000 a 40.000 euros a la persona titular del contrato de alquiler y de hasta 90.000 euros a la propietaria por ejercer su derecho a alquilar.

Hasta que llega la política del cambio. Es verdad que teníamos la esperanza de conseguir derogar la Ordenanza, pero lamentablemente no fue así, tampoco se logró cambiar el plan de usos que el gobierno de CIU vendió a los diferentes lobbys, terrazas, bares, en el que, para ocupar el espacio público, debía ser pagando […] Ahí es cuando la Marca Barcelona se convierte en el “parque turístico”, donde la gentrificación golpea con fuerza a la comunidad vecinal, que de la noche a la mañana se encuentra fuera de su hábitat natural, aquel que le daba seguridad y le permitía convivir con otras culturas, con otras realidades, las cuales dan una gran oportunidad de crear y tejer redes de solidaridad y respeto.

Nuestra conclusión, a modo de resumen, es que Xavier Trias está en la oposición y nosotras seguimos en Robadors.

¿Cuáles son los problemas cotidianos hoy por hoy en el marco barcelonés para las trabajadoras sexuales? ¿Cómo abordáis como colectivo esos problemas y qué conflictos encontráis en el camino?

El grave problema es la falta de la posibilidad de hacer política dentro del contexto, el reconocimiento de que somos un sujeto político. Más allá del debate de prostitución “sí” o “no”, formamos parte de la sociedad y como tal exigimos garantías y derechos humanos. No podemos ser discriminadas por la actividad laboral, porque dentro del sistema capitalista todas estamos obligadas a trabajar, para tener un techo y un plato de comida, porque ninguna institución ni el sistema te protegerá para cubrir las necesidades básicas.

Sí que se aplica a nuestro colectivo una censura de ética moralista e hipócrita, da igual a qué actividad nos dediquemos, siempre utilizamos nuestro cuerpo y quien crea lo contrario niega la evidencia. Luego está la otra parte: “ninguna mujer nace para Puta”. Pero tampoco para ser víctima de la violencia institucional, jurídica, laboral o social.

Tenemos una brecha salarial de más del 30%, trabajamos gratis a partir del 31 de octubre, pero parece que no importa, tenemos datos que así lo reflejan, pero no nos rebelamos. Ahora bien, si decidimos ejercer prostitución ahí todo el mundo se alborota, comienza la auténtica caza de brujas, la inquisición renace con más fuerza, gritos: “abolición, abolición, no saben lo que hacen, debemos salvarlas de su locura, están alineadas con el patriarcado, con los proxenetas, con los lobbys de la industria del sexo, con los puteros, son violadas, son las culpables de alimentar las violencias machistas, son cómplices de La Manada…” Hacemos apología del porno, obligamos a nuestra sociedad a meterse en internet para recibir educación sexual, ya que ni en el colegio ni en los hogares se habla de ello por ser tabú…

Bendita ignorancia, siempre hemos sido las mujeres las que hemos cargado con todas las culpas de lo horrible de nuestra sociedad, desde que Eva comió la manzana, hasta este siglo XXI, en que se nos prohíbe ser adultas, reconocer nuestras capacidades y nuestro empoderamiento para vivir como nos dé la gana, una única vida… solo una oportunidad… y debemos vivirla obedientes, calladas…

La nueva regulación tiene su origen en la normativa implantada en Barcelona, en 2005. A principios de otoño, en Madrid, el PSOE anunciaba también una propuesta de ordenanza municipal. ¿Qué consecuencias tendrán, en vuestra experiencia, estas medidas sobre vuestra seguridad, vuestras condiciones laborales y vuestra capacidad de autodefensa?

Nefastas porque se nos obliga a la clandestinidad, se criminaliza, se ejerce más violencia institucional, dando barra libre a que cualquiera tenga poder sobre nosotras. Somos excluidas de las garantías y derechos constitucionales, ya que la prostitución es alegal.

Hace unos meses, la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, anunciaba que estudiaría cómo revertir el visto bueno de su departamento a la constitución de “Otras”. En la misma línea que otros colectivos que se han fundado recientemente en el Estado como pueden ser el de lateros o el de manteros o las Kellys, este sindicato nace para promover el reconocimiento de derechos, la auto-organización de las trabajadoras sexuales, la lucha contra el estigma y la precariedad. ¿Os parece que tiene sentido la lucha sindical en el seno de un movimiento como el vuestro?

Nosotras formamos parte de la Sección sindical de Trabajadoras y Trabajadores Sexuales de la Intersindical Alternativa de Catalunya que se firmó el 30 de mayo de 2018 y se presenta de forma pública el 23 de julio de 2018 y es la primera a nivel estatal.

Nace con visión de que en cada autonomía, las trabajadoras sexuales se organicen en los diferentes sindicatos y así poder llevar al plano político nuestras reivindicaciones.

Tenemos que ser capaces de utilizar todas las herramientas a nuestro alcance, si queremos conseguir derechos laborales, jurídicos y sociales. Para dejar de ser utilizadas como víctimas, y que se reconozca nuestro estatus de clase obrera.

Uno de los clásicos argumentos abolicionistas y que justifica, en el papel, la actual regulación municipal de Barcelona es la existencia del negocio de la trata. Lo cierto es que las cifras del Ministerio, asociaciones, entidades y colectivos sobre este tipo de violencias bailan y las políticas públicas de protección fallan. ¿Cuál es la mejor estrategia y qué intervenciones son más efectivas desde vuestro punto de vista, a la hora de identificar, prevenir y combatir situaciones de trata?

Es evidente que la utilización de las víctimas siempre es a modo de legitimar cualquier argumento, dando así morbo, sufrimiento, carnaza para la opinión pública. Dejando desamparadas a las auténticas víctimas.
Existe un código penal que lo recoge, la pregunta es ¿por qué no se aplica?…
Sin embargo pretenden que las propias trabajadoras sexuales hagan esa labor que ni el Estado como tal es capaz de solucionar.

Hay una ley de extranjería que es la verdadera culpable de que esta realidad actúe con impunidad. Toda Europa se alimenta de la trata, pero no sólo con fines de explotación sexual, también en todos los ámbitos laborales, es la mano de obra de la economía sumergida, pero nadie habla de ello. Las auténticas víctimas no son reconocidas como tales si no denuncian, con lo que conlleva esa responsabilidad, solas ante el peligro de enfrentarse a las mafias.

Siempre les persigue el estigma de PUTA, tendrán esa marca porque la sociedad no dejará de recordarles que cometieron un grave error por poner precio a su sexualidad, porque “lo lógico” es que se dé gratis, por amor… nuestros coños llevan dentro los rosarios del las diferentes religiones.

Decía Georgina Orellano, -Puta, sindicalista y feminista- que“la gran batalla (es) […] interpelar al feminismo que no nos reconoce como un sujeto de derechos para que se comprenda que, más allá de que cada una pueda tener una posición sobre la prostitución, abolicionista o a favor del reconocimiento de derechos, lo importante es que el sujeto debe decidir por sí mismo”. ¿Creéis que hay algún punto de encuentro entre estas argumentaciones polarizadas que pueda revertir en una barricada común contra la violencia machista institucionalizada dentro del mundo laboral que atañe a vuestro trabajo?

Compartimos los argumentos de nuestra compañera Georgina, en estos momentos donde vivimos la globalización, reconocemos que las voces de las trabajadoras sexuales son más fuertes y se atreven a romper con el estigma de PUTA, pasamos directamente a la acción, exigimos ser protagonistas de la lucha, también dentro del movimiento feminista, donde las minorías comienzan a exigir espacios. Sólo avanzaremos cuando exista la verdadera solidaridad. Que las mujeres dejen de mirarse con desconfianza y comprendan que juntas somos capaces de romper con el sistema patriarcal capitalista.

Desde algunas posturas también antiautoritarias y feministas se plantea la controversia de que el cliente se atribuya el derecho a disfrutar del cuerpo de las mujeres como consecuencia y a su vez, reforzando el dominio patriarcal y, que “alquilarlo” coloque a las mujeres como género en una situación de inferioridad como para establecer un contrato en términos de igualdad pese a que éste sea voluntario y la relación cliente-puta, no sea violenta ni agresiva. A esto se suma la cuestión de que, salvo en experiencias concretas, el imaginario más extendido sobre el tipo de cliente clásico sea el de un perfil más bien machista y homófobo. ¿Qué opinión os merece esto? ¿Cuál es vuestra experiencia general en el trato con los clientes?

Lamentablemente las mujeres en general estamos en una posición inferior, a veces somos conscientes y otras no. Cuando manifiestan que la relación de puta-cliente no es igual que la de las parejas, creemos que dan por hecho esa relación en la que el hombre asume la posición de poder y la mujer de sumisión. Antes de tener una relación sexual, existe un contrato verbal entre dos personas adultas, en la que se desea y espera recibir sexo a cambio de una aportación económica. El cliente expone, la trabajadora sexual acepta o no. Es mucho más simple. El imaginario colectivo da por hecho que tener una relación con personas desconocidas es una aberración. Pero cuántas de nosotras hemos hecho esto, después de tomar unas copas, o de salir de bailar… Puede ser el polvo de nuestra vida o el trauma que tenemos que enterrar, o simplemente nos da la risa cuando se lo contamos a las amigas. Cuando los hombres dicen, vámonos de putas, esto puede herir sensibilidades en muchas personas, pero para nosotras significa TRABAJO. […] todas estamos expuestas a la violencia ya sea institucional, jurídica, social… aunque estés trabajando de cajera en el Mercadona, todas las que trabajamos de cara al público lo estamos.

Podemos ser violentadas verbalmente o ser víctimas de un atraco, o ser acosadas en el entorno familiar, laboral o personal.

 

Putas Liberarias del Raval está en Twitter: @PutasLibRaval

De los burdeles a la independencia: la neoliberalización del trabajo (sexual)

 

Por Ava Caradonna

7 de noviembre de 2018

https://bit.ly/2RGWpGr

 

Las trabajadoras sexuales en el Reino Unido son ahora solo una parte más de la economía digital en línea, independiente y revisada por el cliente. Su historia de cómo llegaron allí expone un cambio peligroso.

 

Las trabajadoras sexuales se manifiestan en Londres en julio de 2018 contra una posible prohibición de la publicidad en línea del trabajo sexual. juno mac / flickr. (cc by-nc-nd)

 

Durante décadas, la industria sexual británica ha estado a horcajadas entre el trabajo informal y el ilegal. Esto se debe a que si bien la compra y venta de sexo es técnicamente legal en el Reino Unido, todo lo que produce el intercambio de sexo por dinero —publicidad, contratación de personal de apoyo, alquiler de locales, trabajo colectivo— está tipificado como delito. Como resultado, nuestros lugares de trabajo en «pisos» (burdeles de pequeña escala), saunas y clubes de azafatas nunca han sido lugares estables o seguros.

Nunca ha habido ningún empleo o seguridad de ingresos en la industria del sexo. Solo ganas dinero si estás ocupada, y la ‘casa’ toma un porcentaje de tus ganancias, a veces tan alto como 65-70%. Sin embargo, hasta hace poco, la forma en que normalmente funcionaba el sistema era que el administrador del piso cubría los gastos generales. Los edificios vienen con alquiler, utilidades y costos de mantenimiento. Los lugares también necesitan decoración de interiores, muebles, ropa de cama, toallas, equipos y limpieza, y en nuestro rincón de la industria de servicios también condones y lubricantes. Los jefes producirían y colocarían anuncios en periódicos y tarjetas en cabinas telefónicas. Proporcionarían seguridad y, a menudo, una recepcionista, que seleccionaría a los clientes por teléfono o en la puerta. Existían acuerdos similares para las agencias de escorts, aunque en su caso a menudo las trabajadoras tenían que buscar un lugar donde recibir «llamadas entrantes».

Si bien nunca nos pagaron las horas que pasamos esperando a los clientes, y si bien tuvimos que cubrir el costo de nuestra propia ropa de trabajo y aseo, no se esperaba que las trabajadoras sexuales invirtiéramos tiempo, dinero y habilidades en nuestro trabajo cuando no estábamos ocupadas. Nuestra única inversión en marketing era la construcción de una imagen de trabajo. Esta imagen existía en formas claramente demarcadas. Aparecía cuando entrábamos en contacto directo con los clientes —ya fuera en la habitación, cuando ganábamos dinero activamente, o cuando nos presentábamos a clientes potenciales— y desaparecía con la misma rapidez. Esto significaba que el trabajo sexual estaba claramente definido como una práctica laboral dentro del tiempo y el espacio. Un trabajo con sus uniformes y trajes, herramientas y políticas de oficina. Un papel representado, que podrías dejar de representar cuando no estabas trabajando activamente. En los últimos cinco a diez años, esto ha cambiado completamente.

El ascenso de la trabajadora sexual «emprendedora»

En la última década, trabajar en pisos y saunas se ha vuelto cada vez más arriesgado y difícil. Esto se debe en parte al aumento de las redadas de inmigración, la gentrificación de los barrios y el cierre de muchos locales por parte de la policía con la ayuda de feministas abolicionistas. También es en parte una consecuencia de la incorporación más amplia del trabajo de servicio informal a la economía “gig” en línea, independiente y revisada por el cliente.

Hoy en día, un gran número de trabajadoras sexuales en Gran Bretaña, aunque ciertamente no todas, son «independientes». Son aparentemente empresarias autónomas, independientes. Es un cambio que ha afectado a todos los aspectos de la vida de las trabajadoras sexuales. A diferencia de los gerentes “de piso”, las trabajadoras sexuales individuales rara vez pueden asegurarse y permitirse alquilar locales de trabajo a largo plazo. En su lugar, contratan hoteles o habitaciones por hora y van a los hoteles y hogares de los clientes. Y con la costosa publicidad impresa fuera de cuestión, las trabajadoras sexuales ahora deben encontrar clientes en línea. Mantienen perfiles en plataformas tales como AdultWork, se promocionan en las redes sociales y muchas incluso tienen sus propios sitios web.

El trabajo de autopromoción digital es interminable. Los sitios web del mercado en línea requieren galerías de imágenes constantemente actualizadas; una historia «personal»; detalles de los servicios disponibles; un blog activo; opiniones de clientes; aceptando comentarios de los clientes propios; y a menudo una presencia web-cam. Las plataformas como AdultWork te penalizan o eliminan tu perfil si tu tiempo de respuesta no es lo suficientemente rápido, o si tu forma de expresarte no es de su agrado.

Si tienes tu propio sitio web, también necesitas gastar dinero en alojamiento web y diseño web o, si tienes las habilidades necesarias, pasar horas haciéndolo tú misma. Tienes que pagar por los fotógrafos, equipos y herramientas de trabajo. Necesitas pasar horas en Twitter, Facebook o Instagram. Necesitas comunicarte con los clientes por teléfono, Whatsapp, Skype y correo electrónico. Debes tener e implicarte con un teléfono de trabajo, que se espera que verifiques constantemente. Todo esto antes de ganar un penique.

Para comprender cómo ha cambiado el trabajo sexual, es necesario analizar cómo se han transformado nuestras condiciones laborales y la economía política de la industria. Ya no nos vemos obligadas a entregarle a un jefe los elevados honorarios de la casa, pero nuestros gastos generales ahora son mucho más altos. El riesgo económico de la inversión se ha desplazado sobre la trabajadora. Al mismo tiempo, ahora estamos obligadas a invertir cantidades casi infinitas de trabajo no pagado en nuestros «negocios». Las horas de trabajo ahora se extienden a cada momento de vigilia y los espacios de trabajo se convierten en todas partes y en ninguna parte.

El aislamiento de la «independencia»

El término «independiente» trae a la mente la libertad y la autonomía, pero a menudo ocurre lo contrario. Como trabajadora sexual «independiente», no eres explotada por un solo empleador dentro de un marco capitalista, sino por las demandas nebulosas pero aplastantes de todo un mercado. Las trabajadoras independientes están constantemente en exhibición al tiempo que están aisladas peligrosamente.

Trabajan solas en espacios contratados por horas, sin limpiadores, conductores ni seguridad, y sin prácticas de check-in / check-out. Muchas trabajadoras nuevas ni siquiera conocen el sistema de seguridad entre compañeras y muchas trabajadoras no tienen amigos que puedan hacer esto por ellas debido a problemas de estigma, inmigración, crianza de los hijos o empleabilidad.

Ya no puedes ir a trabajar en un destino anónimo. Tus actividades están todas registradas en línea. Están conectadas a tu dirección IP y, en muchos casos, a tus cuentas de correo electrónico y redes sociales. Muchas trabajadoras informan que los clientes aparecen misteriosamente en sus perfiles de redes sociales privadas. Para poder acceder a sitios web para adultos, debes proporcionar tus datos de identidad y pasaporte completos. En la mayoría de los casos, tu cara y cuerpo también están pegados en Internet. En lenguaje neoliberal, puedes «elegir» no mostrar tu cara en estas imágenes, pero al precio de perder trabajo. Eso significa que solo las trabajadoras que puedan darse el lujo de elegir pueden tomar esta medida de protección.

Cuando muchas de nosotras empezamos a trabajar —en burdeles, pisos, espectáculos porno, agencias de escorts o en la calle— tuvimos el beneficio de que otras trabajadoras nos mostraran cómo funcionaba todo. Recibimos recomendaciones o advertencias sobre lugares de trabajo junto con otros conocimientos impartidos. Cómo tomar y guardar el dinero; cómo definir y proteger los límites; cómo dar un buen servicio al tiempo que minimizar la tensión y el riesgo; cómo protegerse contra clientes peligrosos; cómo reconocer los síntomas de agotamiento; cómo salir de situaciones complicadas. Este conocimiento comunitario compartido abarcaba no solo los juguetes, las herramientas y la anatomía, sino también cómo manejar el trabajo psicológica y físicamente.

La seguridad en numeros

Al trabajar en departamentos y burdeles, las trabajadoras sexuales también podían compartir preocupaciones sobre la salud. Nos mostrábamos los síntomas que nos preocupaban y compartimos información sobre el tratamiento, la prevención y las mejores clínicas. El conocimiento y la vigilancia de las trabajadoras sexuales de mucho tiempo atrás con respecto a nuestra salud se han diluido de manera alarmante en los últimos cinco años.

En raras ocasiones las discusiones públicas sobre el trabajo sexual realmente llegan a los aspectos prácticos del trabajo. Sin embargo, es crucial que lo hagamos. El sexo oral sin condón se está normalizando rápidamente, a menudo con muy poco cargo extra por este servicio. Los peligros de las ITS son mal entendidos o vistos como un peligro inevitable por muchas nuevas trabajadores «independientes».

La disminución alarmante de la seguridad y la reducción de los precios están directamente relacionadas con el aislamiento de las trabajadoras.

El sexo vaginal sin condón solía ser casi inexistente. Era algo que a veces las trabajadoras harían en secreto, cobrando una suma considerable por el riesgo. Ahora se está volviendo común. El sexo anal, hasta ahora un servicio muy especializado y de alto precio en el caso de las trabajadoras sexuales cis, también se ha convertido en una práctica mucho más generalizada y barata. La disminución alarmante de la seguridad y la reducción de los precios están directamente relacionadas con el aislamiento de las trabajadoras. Las nuevas trabajadoras ya no entran en contacto con trabajadoras más experimentadas, y se ven privadas del conocimiento, apoyo y presión de sus compañeras.

Esto no quiere decir que todo fuera de color de rosa. Por supuesto, algunos gerentes de pisos solían presionar indirectamente a las trabajadoras para que proporcionaran el oral sin condón. Se comportaban como cualquier otro empresario o gerente malo que quería que las trabajadoras se sometieran a condiciones inseguras para mantener al cliente feliz y aumentar sus ganancias. Sin embargo, en nuestra experiencia, esto era relativamente raro y nunca obligatorio. Además, tales pisos rápidamente adquirían malas reputaciones como lugares de trabajo que debían evitarse. La presión sobre las trabajadoras «independientes» es mucho más sutil y opresiva. Si el sexo oral sin condón se convierte en un servicio corriente, sientes que no tienes a nadie más que a ti misma a quien culpar si no puedes llegar a fin de mes por no ofrecerlo.

En riesgo por cada vez menos.

Plataformas como AdultWork son importantes contribuyentes a la disminución de los estándares de sexo seguro de las trabajadoras. Su «lista de chequeo» de servicios es particularmente dañina. Esta lista contiene una larga lista de prácticas, muchas de ellas inseguras. Esto envía el mensaje a las nuevas trabajadoras —y, sobre todo, a los clientes— de que las prácticas de riesgo ya no se consideran excepcionales. Y mientras que una trabajadora sexual sin duda puede «elegir» optar por no participar en ellas, hacerlo ahora parece extrañamente limitante: para citar a muchos clientes, «conservador».

¿Quién se beneficia de este nuevo arreglo? Muchos clientes están tomando más riesgos de salud ahora, pero también están recibiendo mucho más por su dinero. Las trabajadoras también enfrentan mayores riesgos pero ganan menos por su trabajo. Los precios han bajado espectacularmente en los últimos años. Esto se debe en parte a la competencia más dura, la austeridad y la falta de estándares de la industria debido a la desaparición de los pisos. Sin embargo, hay otra razón, quizás más importante: la ilusión de que estamos ganando más dinero gracias a la eliminación de los intermediarios.

Como «independientes», ya no estamos obligadas a entregar la mayor parte de nuestra tarifa por hora a mediadores y gerentes. La suma que cobramos al cliente es toda nuestra. Como resultado, creemos que nos podemos permitir cobrar menos para obtener más clientes. Sin embargo, las cuentas no salen. Las trabajadoras «independientes», de hecho, invierten mucho dinero y trabajo para conseguir y mantener clientes. Las largas horas de trabajo de administración y marketing no remunerado, y el estrés causado por estar constantemente a la entera disposición del cliente, no son visibles ni se tienen en cuenta financieramente.

Sentarse en un piso esperando a los clientes también era trabajo no remunerado. Pero al menos cuando trabajábamos en este sistema sabíamos cuándo estábamos trabajando. Podíamos calcular nuestro salario real por hora dividiendo nuestros ingresos por el tiempo real en el que estábamos trabajando. Podíamos ver si ganábamos lo suficiente en un lugar de trabajo específico y, si no, podíamos probar en otro lugar. Ahora, como suele ser el caso con la noción neoliberal de libertad y elección, el consumidor paga menos, y la trabajadora realiza un trabajo más invisibilizado y no remunerado. Y esta vez no hay remedio, ya que, supuestamente, todas somos nuestras propias jefas.

La historia de Camila, prostituta en Miraflores: “Cualquiera que tenga 20 ó 30 euros ya se cree superior a ti”

 

Esta trabajadora brasileña asegura que “todas aquí somos madres y, si tiran estos edificios, las perjudicadas seremos nosotras y nuestras familias”. Camila cuenta a DIARIO DE AVISOS su desgarradora historia en el mundo de la prostitución, en el que comenzó siendo una niña de 14 años

 

Por JUAN JESÚS GUTIÉRREZ

29 de julio de 2018

https://diariodeavisos.elespanol.com/2018/07/camila-prostituta-en-miraflores-cualquiera-que-tenga-20-o-30-euros-ya-se-cree-superior-a-ti/

 

Las mujeres que ejercen la prostitución en la zona de Miraflores llevan semanas de intranquilidad. Las excavadoras y las grúas están adueñándose de lo que, en su momento, fue su tranquilo lugar de trabajo. Ahora miran con recelo todo lo que ocurre, la especulación llega inexorablemente para echarlas.

Camila [nombre de trabajo de nuestra protagonista], afirma que “no sabemos lo que va a pasar y nos gustaría que hicieran por nosotras lo mismo que hicieron en Las Palmas con las compañeras que sacaron de la Isleta. Todas aquí somos madres y, si tiran estos edificios, las perjudicadas seremos nosotras y nuestras familias”. Asegura que “el trato con los vecinos es, en la mayoría de los casos correcto, creo que no nos aceptan pero ya están acostumbrados a nuestra presencia”.

 

Camila ejerce la prostitución en la zona de Miraflores y mira con recelo la llegada de las máquinas que derribarán en breve la manzana de viviendas en las que trabaja. Fran Pallero

 

Camila nos cuenta su desgarradora historia en el mundo de la prostitución, en el que comenzó siendo una niña. “Entre con 14 años y no conozco otro mundo laboral que no sea este. Empecé por necesidad, hambre, pobreza y miseria. Soy de Sao Paulo, la ciudad más grande de Brasil, y casi de Latinoamérica, un lugar donde el rico es asquerosamente rico y el pobre tremendamente pobre. Nací y me crié en una favela, por lo que conozco todo lo que conlleva de pobreza, marginalidad, violencia y delincuencia. Estuve cerca del mundo de la droga, he visto asesinar a varias personas delante de mí y pensaba que quitar la vida a una persona era normal”.

Camila comenzó entonces a narrarnos cómo entró en este mundo de la prostitución siendo una adolescente. “Yo entré en la prostitución porque mi madre enfermó tras morir mi hermano, mi familia no tenía recursos económicos, mis abuelos eran ya ancianos y mis otros hermanos eran pequeños. Por tanto, me ví con la responsabilidad de buscar la comida para mi familia. Fui a pedirle ayuda a un vecino que tenía dinero, y el acepto ayudarme pero pidió a cambio mi virginidad. Ni siquiera tenía la regla y, por el hambre y la necesidad, tuve que aceptarlo”.

Tras este inicio, vivió otra traumática experiencia, trabajar para una madame que la engañó. “Posteriormente, el primer sitio donde comencé a trabajar fue, siendo menor de edad, en una casa con documentación falsa que me hizo la dueña. Era la más joven de la casa y todo el dinero que ganaba, incluso las propinas se lo dejaba la dueña, porque ella me decía que me lo guardaba. No tenía ninguna experiencia de la vida, y mi sueño era tener una casa con piscina para mi madre [se le entrecorta la voz y se seca las lágrimas]. Así trabajé un año y medio y cuando fuí a reclamarle mi dinero, la madame me dio una paliza, me tiro a la calle desnuda, y me amenazó con contárselo a mi madre y a mis abuelos”. “Fueron años duros, continuó, aprendí a base de golpes y, por eso, desconfío de la gente, pues he sufrido mucho en la vida”.

Hace 20 años que Camila llegó a Europa para ejercer la prostitución de la mano de una mafia de su país. “Tuve que trabajar muchas horas durante mucho tiempo para pagar la deuda de unos 6.000 euros para que me devolvieran mi pasaporte. Tienes que trabajar para pagar porque tampoco sabes si van a hacer algo malo a tu familia que se queda en tu país”.

La brasileña trabaja en la calle Miraflores porque se ha fijado un turno de día. Sin embargo, cuestionada si es más peligroso trabajar en la calle o en una casa, aseguró “el peligro está en todos lados. Hay muchas situaciones de inquietud tanto en la calle como en una casa. Sí un hombre quiere hacer daño a una mujer basta con tener mala intención, nosotras también ejercemos un poco de psicólogas y vemos como hay hombres que han tenido un mal día en el trabajo, no es feliz en su casa, o no le han salido bien las cosas. Siempre debemos estar alerta, porque no sabes lo que va a pasar, estamos expuestas a que nos llegue un psicópata”.

INTENTARON ASESINARLA

Llegados a este punto, Camila nos sorprende con una sorprendente confesión. “Siempre tienes una cierta inseguridad, podríamos trabajar solas pero si lo hiciéramos no tendríamos ninguna protección. Entre compañeras aquí en Miraflores nos vigilamos y protegemos y, sí un cliente quiere propasarse o hacer algo malo, entre todas nos defendemos. No es menos peligroso una casa que la calle, pues un cliente intentó matarme mientras estaba trabajando en una casa en la avenida de Las Palmeras, en Finca España. Intentó ahorcarme y, por suerte, un amigo suyo fue el que me salvó la vida. Se lo agradeceré siempre”, rememoró.

Nos cuestionamos entonces si el ser humano es malo por naturaleza o saca su lado más vil al abusar de una mujer. “En ese caso no estaba borracho ni drogado, era un ser asqueroso. Para muchas personas, las prostitutas somos lo más bajo de la sociedad, somos mierda, lo peor de lo peor, pero nadie se ha parado a pensar ni ponerse en nuestras vidas y las circunstancias que nos han llevado a este trabajo. Cada una de nosotras tiene su historia”. “Cualquiera que tenga 20 o 30 euros ya se cree superior a tí, continuó, pues él paga y nosotras tenemos que aceptar, porque una profesional no puede, en muchos casos, rechazar el servicio. Me han venido hombres vomitados, meados, sin ducharse -en varios días- y tenemos que aceptarlo porque, si no has tenido un buen día, no puedes elegir”.

“Yo solo pido un poco de respeto y educación. Muchas veces saludamos de forma cortés a la gente que pasa a nuestro lado y rara vez nos devuelven el saludo. La mayoría nos giran la cara, se ríen, nos insultan, nos miran con desprecio, sobre todo las mujeres”.

Esta brasileña reconoce que le gustaría trabajar en otra ocupación pero, afirma resignada que “si pudiera hacerlo lo cogería. Me he planteado dejarlo, y lo he intentado, pero no tuve suerte. Trabajé varios meses en un restaurante como una burra pero no me pagaron”.

 

Entró en la prostitución con 14 años para dar de comer a su familia en Sao Paulo, ahora tiene dos hijos en Tenerife. | Fran Pallero

LA REALIDAD NO ES LA QUE SALE EN TELEVISIÓN

Durante la charla, Camila reiteró en varias ocasiones la distorsión de la realidad por parte de las películas, qué daño hizo Pretty Woman, y está haciendo los programas actuales de televisión. “Que nosotras salgamos todos los días a trabajar no significa que volvamos a casa con dinero, la gente está equivocada. No es habitual tener un día bueno, y menos los que te permiten no trabajar dos días seguidos. En las películas y los reportajes de televisión sale habitualmente una prostitución que muchas veces no es acorde a la realidad. La prostitución de lujo existe, pero en casos muy puntuales. Hay muchas famosas que dicen que son modelos, presentadoras, actrices… y hacen lo mismo que nosotras, pues desde el mismo momento que vendes tu cuerpo a cambio de dinero o caprichos no deja de ser prostitución pero, en ese caso, consentida por la sociedad. La realidad no es como la pintan, cuando llueve tenemos que protegernos con paraguas para no mojarnos, y cuando hace sol y calor, buscamos la sombra con una sombrilla”.

Camila afirmó que “somos las mujeres que más visitamos al ginecólogo, utilizamos siempre protección y, aunque estamos en el grupo de riesgo de las personas con venéreas y sexualmente trasmisibles, sin embargo somos las más limpias. Si abres el bolso de cualquier prostituta siempre encontrarás condones, y prácticamente ninguna dará un servicio sin usar condón”, y reprochó a las mujeres que hacen una vida ‘normal’ que no se protejan en una relación. “Se ha dado cuenta que la ropa que utilizamos nosotras para trabajar, las mujeres de vida normal salen con ellas de fiesta, o como en Carnaval muchas mujeres se disfrazan de prostituta porque, en el fondo, todas quieren sentirse prostitutas por un día”. “Las mujeres que llamamos de vida normal si salen un día o un fin de semana a una discoteca y ligan con un hombre podrían llegar a tener relaciones pues se venden, en muchos casos, por una raya o para que les pagué unas copas”. También reconoció que conoce “algunos casos puntuales, que trabajan un mes o dos para comprarse un bolso de marca o darse un viaje, el capricho de una joya, un perfume, un coche para aparentar un nivel de vida superior. También hay otras que trabajan para pagarse la droga. Pero también la crisis del país de origen marca la prostitución, pues antiguamente era muy difícil ver a una venezolana y ahora muchas ofrecen sus servicios”.

CRISIS Y COMPETENCIA

Antiguamente se podía asegurar que en los fines de semana era “cuanto más se podía ganar en la prostitución” y podías descansar algunos días durante la semana “pero ahora, con la crisis, y que cada vez somos más chicas ejerciendo la prostitución, hay que trabajar más días y no sabes si será un día bueno o malo”. Nos aseguró que fueron “las primeras en notar los efectos de la crisis porque trabajamos con los hombres y, al final, la puta es un lujo para el que puede pagarlo. Con la llegada de rumanas y búlgaras se han empeorado las condiciones de trabajo, pues antiguamente cobramos todas el mismo precio, pero ellas los bajaron. Ésto ha sido muy malo para todas pero, en especial, para mujeres de más de 50 años”.

Esta brasileña reconoce que se medica para dormir y sufre psoriasis, y hay otras compañeras que están perdiendo el pelo. “Tengo miedo a ser rechazada y humillada. Yo cuando estoy en mi casa hago una vida normal. Allí soy ama de casa, cuido de mis hijos, los llevo al colegio y procuro darles una vida normal. Sin embargo, soy incapaz de ser una persona social, tengo miedo de relacionarme, soy desconfiada”.

Por último, reconoció la gran hipocresía de la sociedad. “Nadie quiere una prostituta en la familia pero no hacen ascos a vivir de su dinero. Mi madre no sabe que yo ejerzo la prostitución, si lo supiera me repudiaría, pero ella como mi familia se mantienen el Brasil gracias al dinero que les envío”, finalizó.

“QUIERO DAR UN FUTURO Y UNA VIDA DIGNA A MIS HIJOS, ESA QUE NO TUVE YO”

Nuestra protagonista vive en el sur de Tenerife y se desplaza a trabajar a la capital. Sus dos hijos desconocen a qué se dedica. “Continúo en la prostitución por necesidad, para que mis dos hijos no pasen hambre, tengan colegio y una educación. Yo me someto a esta situación para dar un futuro y una vida digna a mis hijos, esa que a mí me hubiera gustado tener a su edad”.

 

El nuevo gobierno holandés penaliza aún más la prostitución

 

Felicia Anna

8 de octubre de 2017

 

http://behindtheredlightdistrict.blogspot.com.es/2017/10/new-dutch-government-criminalizes.html

 

Los Países Bajos están formando un nuevo gobierno, y parece estar casi terminado con sus propuestas. Ahora se están elaborando los últimos detalles de sus acuerdos y uno de ellos se refiere a la nueva política de prostitución. La nueva política de prostitución podría haber ido en cualquier sentido, ya sea a favor de las trabajadoras del sexo o contra ellas, ya que la nueva coalición está formada por VVD (liberales) y D66 (demócratas), pero también por dos partidos cristianos, CDA y ChristenUnie. Y especialmente el ChristenUnie es de una línea dura contra la prostitución, a pesar de que hábilmente la disfraza como una política de lucha contra la trata de seres humanos.

Hoy, sin embargo, se anunció que la nueva política de prostitución incluirá una prohibición del proxenetismo, criminalizando a cualquier proxeneta sin licencia. Y sí, sé lo que estáis pensando. ¿Podrían los proxenetas obtener licencias en los Países Bajos? Bueno, no. Por lo menos, no lo que la mayoría de la gente piensa que son proxenetas. Debido a que es exactamente donde la ChristenUnie tiene la ventaja: están mucho mejor informados sobre la prostitución, y lo están usando contra nosotras. Porque otros partidos pro-prostitución en general como D66 están menos informados, y el ChristenUnie está jugando muy bien esta carta durante las negociaciones.

Ni siquiera los informes de prensa saben qué es realmente el nuevo plan. Algunos informes de noticias reportan que la prohibición de los proxenetas será reintroducida. Otros informan que los «proxenetas ilegales» no sólo serán multados, sino que incluso irán a la cárcel. Pero la pregunta, por supuesto, es ¿puede una persona ser un proxeneta legal? Porque ¿hay algo como una licencia proxeneta? Bueno, no. No hay licencia para los proxenetas en los Países Bajos, así que por definición, todos los proxenetas son ilegales.

Ahora, para aquellos de vosotros que estáis pensando: ¿cómo es que los Países Bajos nunca han penalizado a los proxenetas? Bueno, si estás pensando en personas que obligan a las mujeres a la prostitución y / o las explotan, ya están penalizados, ya que esto se llama trata de personas. Así que si esto es lo que estáis hablando, un proxeneta simplemente se llama un tratante de personas, y esa persona ya es un delincuente por la ley holandesa. En resumen, esta nueva ley no combate la trata de personas, la prostitución forzosa ni la explotación. Pero parece estar hablando de algo más que un simple tratante de personas.

Es difícil determinar qué quiere decir exactamente la nueva coalición con proxeneta, ya que a menudo la gente no tiene ni idea de cuál es la definición de un proxeneta. Pero si tenemos que creer en los informes de noticias, están hablando de «personas que se benefician financieramente de las prostitutas». Y el nuevo plan es penalizar a las personas que hacen esto sin una licencia.

Entonces, ¿quién será exactamente el blanco de esta nueva ley? Bueno, la lista de personas que podrían considerarse «personas que se benefician financieramente de prostitutas sin licencia» es muy larga. Por ejemplo, mi contable se beneficia financieramente de prostitutas, y él no tiene una licencia de prostitución. O, por ejemplo, mi madre, a quien frecuentemente envío dinero, para ayudarla. Pero la lista se hace mucho más larga. Por ejemplo chóferes que llevan a chicas escorts. O qué pensar de los chicos de seguridad, que protegen a las prostitutas de daños: tampoco tienen una licencia de prostitución.

En resumen, hay un montón de gente que se benefician de las prostitutas financieramente sin tener una licencia. Pero eso no los convierte en personas malas. De hecho, muchas de estas personas nos ayudan. Pero eso podría ser exactamente el plan de ChristenUnie: hacer nuestro trabajo mucho más difícil y reducir lentamente la prostitución en los Países Bajos de esta manera.

Pero lo más importante, esto no ayuda a combatir la trata de personas. Después de todo, sólo por penalizar a un grupo más grande de personas, no resulta más fácil encontrar pruebas en casos de trata de personas. Lo único que hace, es meter a mucha más gente en la cárcel sin razón. La otra cosa es que sólo hace que las vidas de muchas trabajadoras del sexo sean más difíciles. Y cuanto más difíciles sean sus vidas, más dependerán de los demás, y eso las hará vulnerables a la trata de personas. En resumen, esta ley sólo aumentará drásticamente la trata de personas.

Por supuesto, esto también resultará en más personas que son detenidas y finalmente condenadas. Y una vez que eso ocurra, la ChristenUnie tendrá estadísticas que muestren que el número de personas condenadas por beneficiarse de las prostitutas ha aumentado mucho, y dirá que su enfoque funciona, y más personas terminarán en la cárcel siendo realmente inocentes. En resumen, esta ley es extremadamente peligrosa, y me hace preguntar hasta dónde llegarán para etiquetar a las personas que «se benefician de la prostitución». Quiero decir, ¿pronto detendrán también a los empleados del banco, porque el banco se está beneficiando de mí como prostituta, y no tiene una licencia para esto? Así que eso significa que los bancos van a empezar a rechazarme por miedo a ser vistos como proxenetas ilegales.

Y las cosas pueden salirse de quicio. Por ejemplo, incluso el supermercado se beneficia de que yo sea una prostituta. ¿Van a detener a la gente del supermercado? ¿Y eso significa que ellos también me rechazarán si descubren que soy una prostituta? En resumen, ¿tengo que empezar a ocultar el hecho de que soy una prostituta, por temor a que las personas que se benefician de mí no me dejen seguir comprándoles cosas o utilizar sus servicios? ¿Y esto no nos hace mucho más vulnrables?

Si nadie quiere hacer negocios con nosotras ya, porque serían considerados criminales, las únicas personas que todavía querrán hacer negocios con nosotras, son los verdaderos criminales, porque sabrán que somos vulnerables, para poder explotarnos mucho más fácilmente. En resumen, ¿esto no es sólo un atajo para entregar toda la industria a los criminales?

Lo más extraño es que utilizan el hecho de que la prostitución ilegal está creciendo como un argumento. Después de todo, la razón por la que la prostitución ilegal está creciendo en los Países Bajos, es debido al hecho de que ciudades como Ámsterdam, ha cerrado tal cantidad de burdeles de ventanas, por ejemplo. En resumen, esto es un resultado de sus propias regulaciones, no porque haya tantas prostitutas a las que les encanta trabajar ilegal. Las trabajadoras sexuales quieren trabajar legalmente, pero las ciudades lo hacen imposible al reducir los puestos de trabajo para las prostitutas en más del 40%.

En resumen, si realmente quieren reducir la prostitución ilegal, no deben ir a por las personas que se benefician de las prostitutas, sino que deben darnos los lugares de trabajo que hemos perdido debido a proyectos de gentrificación tales como el proyecto 1012 en Amsterdam, y el cierre de las ventanas de los barcos en Utrecht.

Varios colectivos rechazan los juegos infantiles impulsados contra la prostitución

Escoltem Velluters defiende a las mujeres y pide a la concejalía que anule el proyecto

 

josé parrilla | valència 30.03.2017

http://www.levante-emv.com/valencia/2017/03/30/colectivos-rechazan-juegos-infantiles/1547949.html

Cruce de la calle Hiedra con la calle Linterna, donde se instalará el parque. j. p.

 

La instalación de juegos infantiles entre las calle Hiedra y Linterna con el propósito confeso de ahuyentar la prostitución amenaza con convertirse en un conflicto colectivo. Si la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, con el apoyo de la Asociación de Vecinos de Velluters, ha conseguido sacar adelante este proyecto en los presupuestos participativos con la finalidad de liberar al barrio de la presencia de prostitutas, el colectivo Escoltem Velluters, anuncia movilizaciones en defensa de éstas. A su juicio, la propuesta atenta «contra los principios de no discriminación, igualdad e inclusión», por lo que, a su juicio, debería haber sido retirada por la Concejalía de Participación Ciudadana.

Los juegos infantiles de la calle Linterna ha sido el proyecto más votado de Ciutat Vella gracias a la campaña desarrollada por comerciantes y vecinos. Se trata de una inversión de 60.000 euros que se ejecutará este mismo año al formar parte ya de los presupuestos generales de 2017.

Sus impulsores, comerciantes y vecinos, creen que la presencia de niños acabará alejando a las prostitutas de la zona, pues la policía se toma más interés en estas circunstancias, dicen, y además las sanciones en estos casos pueden llegar a los 2.000 euros.

No discriminación

Pero hay quien desaprueba frontalmente esta propuesta. Diferentes entidades de Ciutat Vella, agrupadas en la red de colectivos Escoltem Velluters, entienden que «esta propuesta atenta claramente contra los principios de no discriminación, igualdad e inclusión que supuestamente abandera la consulta». Así pues, acusan de «falta de valentía política» a la Concejalía de Participación Ciudadana «por no haber retirado en su momento dicho proyecto».

Escoltem Velluters lamenta que no se hayan dado alternativas para estas mujeres y denuncian, además, importantes errores técnicos en el desarrollo de la consulta ciudadana. A su juicio, y según el relato de las personas presentes en los grupos de trabajo de la consulta, el equipo dinamizador de la misma ya advirtió allí que esta propuesta vulneraba los principios recogidos en las bases del proceso. En consecuencia, identifican la falta de coordinación como el hecho que ha provocado que esta propuesta haya sido finalmente validada.

Escoltem Velluters defiende la idea de que en Ciutat Vella hacen falta más parques infantiles. Sin embargo, se entiende que «estos espacios son lugares de encuentro y convivencia del vecindario, cuyo propósito no puede ser expulsar a otros colectivos sociales». Así pues, califican de perverso el hecho de promocionar parques para expulsar al colectivo de mujeres que ejercen la prostitución.

Por último, los vecinos recuerdan el enorme peso que han tenido el grupo de propietarios de pisos turísticos y hoteles de la zona en la difusión de la propuesta finalmente ganadora. Los colectivos reivindican que «aquellos agentes que miran únicamente por incrementar sus beneficios privados no pueden ser quienes diseñen el futuro del conjunto de vecinos de Ciutat Vella».

En resumen, desaprueban el proyecto y anuncian futuras movilizaciones en contra del mismo.


 

 

Los comerciantes logran el parque infantil promovido contra la prostitución

El proyecto para construir los juegos en la calle Linterna se aprueba en la consulta ciudadana

 

josé parrilla | valència 28.03.2017

 

http://www.levante-emv.com/valencia/2017/03/28/comerciantes-logran-parque-infantil-prostitucion/1546968.html

 

La Asociación de Comerciantes del Centro Histórico ha sacado adelante con una votación masiva en los presupuestos participativos la instalación de una zona de juegos infantiles en la calle Hiedra, cruce con Linterna, un proyecto con el que quieren revitalizar esta zona y alejar a las prostitutas que frecuentan la zona. Al final, este proyecto ha sacado 250 votos, el más popular de los tres aprobados para Ciutat Vella.

Como ya informó este periódico, el entorno de la calle Linterna se ha convertido en uno de los focos de prostitución callejera de València. Es una prolongación del Barrio Chino de València, situado al otro lado de la Avenida Barón de Cárcer.

Esto ha generado importantes molestias y perjuicios a los comerciantes de la zona y también al nuevo hotel que se ha inaugurado en esta calle, cuyos responsables ya pidieron al ayuntamiento que controlara la prostitución para no perjudicar su millonaria inversión.

Así pues, comerciantes y vecinos han pedido en numerosas ocasiones que se acabe con este problema y en vistas de que el ayuntamiento no adopta las medidas solicitadas, la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico ha buscado una fórmula alternativa, que consiste en promover parques infantiles para que la Policía Local tome conciencia del problema y pueda aplicar con todo su rigor la Ordenanza de Prostitución, que sanciona con hasta 2.000 euros a quienes soliciten servicios sexuales de una prostituta a menos de 200 metros de un colegio o un parque infantil.

Concretamente, han aprovechado la fórmula de los presupuestos participativos, en la que cada distrito puede elegir los proyectos que se ejecutan en sus barrios dentro del límite de dinero que cada año marca el ayuntamiento. La Asociación de Comerciantes del Centro Histórico propuso que se creara un parque infantil en la replaza formada por la confluencia de las calles Hiedra, Linterna y Mallorquins, donde se ejerce la prostitución. Y una vez que el proyecto pasó el primer corte, la propia asociación ha hecho campaña para que vecinos y comerciantes la apoyaran con su voto.

Y lo han conseguido. Este proyecto ha recibido 250 apoyos y se ha convertido en el más votado de Ciutat Vella, por delante del acondicionamiento de la Plaza Centenar de la Ploma (193 votos) y la instalación de paneles luminosos para prevenir la contaminación acústica (119).

Estos juegos infantiles tienen un presupuesto de 60.000 euros y se instalarán obligatoriamente a lo largo de este ejercicio, pues los presupuestos participativos, cuyo montante global es de 7 millones de euros, forman parte de los presupuestos generales del Ayuntamiento de València para 2017.

El proyecto para la Plaza Centenar de la Ploma tiene un coste previsto de 61.082 euros, y los paneles luminosos para prevenir la contaminación acústica costarán 21.096 euros.

 

 

Cómo funcionan los burdeles en el Barrio Rojo de Amsterdam

 

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Felicia Anna
24 de diciembre de 2016

 

 

http://behindtheredlightdistrict.blogspot.com.es/2016/12/how-brothels-operate-in-red-light.html

 
En los últimos meses he criticado dos proyectos que intentan abrir un nuevo burdel: el My Red Light de Amsterdam y los planes de Non Nobis para un llamado «burdel humano». La razón para criticarlos proviene del modo cómo se presentan en los medios de comunicación como algo opuesto a los burdeles existentes. En ambos casos, la cobertura mediática afirma que estos burdeles serán diferentes: más humanos, sin proxenetas, haciendo a las trabajadores sexuales menos dependientes y con más libertad. El hecho de que se presenten en los medios de comunicación así proviene del hecho de que la gente tiene muy poco conocimiento sobre lo que son los burdeles y lo que hacen, a menudo se confunden con los proxenetas y los tratantes, y son a menudo vistos como los malos de la película . Así que pensé en escribir un post sobre cómo funcionan los burdeles, para mostraros que esta imagen es incorrecta, y que los planes de los nuevos burdeles no son tan nuevos o diferentes de cómo dicen que son.

En este post me centraré en los burdeles de ventanas en Amsterdam, ya que cubrir otros tipos de burdeles requeriría más explicación, pero tened en cuenta que la mayoría de estas cosas se aplican a todos los burdeles, aunque no todo. Un burdel de ventana es básicamente nada más que una compañía que alquila los espacios de trabajo a las prostitutas de la ventana. Vedlo como un salón, donde los peluqueros pueden pagar alquiler para trabajar, o una empresa de bienes raíces que alquila espacio de negocios a una tienda, por ejemplo. Algunas personas lo comparan con un hotel, ya que los lugares de trabajo se alquilan por períodos cortos. Pero, básicamente, un operador de burdel de ventana no es más que una empresa que alquila habitaciones, eso es todo. En el Barrio Rojo de Amsterdam hay cerca de 19 diferentes operadores de burdeles de ventana que alquilan un total de 278 habitaciones, también conocidas como ventanas.

Destino del edificio
No se permite abrir un burdel en cualquier lugar. Para poner en marcha un burdel, el edificio en el que se encuentra tiene que ser asignado a un destino de la prostitución en los planes de destino de edificios de la ciudad. Sólo una cantidad limitada de edificios en Amsterdam tiene tal destino en los planes de la ciudad, basándose en la cantidad de burdeles de años atrás, pero en los últimos tiempos la cantidad de edificios con destino a la prostitución sólo ha hecho que disminuir como parte del Proyecto 1012 para cerrar burdeles en el Barrio Rojo. Una vez que el plan de destino de un determinado edificio se ha cambiado de burdel a otra cosa, el burdel actual puede permanecer en el edificio hasta que cambie de propietario, después de lo cual ya no se permite ser un burdel, a menos que el plan de destino de ese edificio sea cambiado de nuevo por el ayuntamiento.

bestemmingsplan
Como parte del proyecto 1012 en Amsterdam —el proyecto de gentrificación de la ciudad que fue vendido al público en general como un proyecto de lucha contra el crimen, pero que en realidad se trataba de un asunto de bienes raíces— muchos de los burdeles actuales en el Barrio Rojo de Amsterdam perdieron su destino de prostitución . Esto significa que si los propietarios actuales de burdeles venden sus bienes raíces, ya no se permite que sean un burdel. Ningún edificio nuevo ha sido asignado a un destino de prostitución, por lo que también es imposible que los burdeles tengan que mudarse continúen en otro lugar. En pocas palabras, están reduciendo la cantidad de lugares legales donde se permite la prostitución; no están moviendo la prostitución a otro lugar, simplemente la están obligando a ir a la clandestinidad.

Licencia

Si tienes un edificio al que se permite ser un burdel de acuerdo con los planes de construcción de destino de la ciudad, todavía necesita una licencia como operador de burdel para iniciar uno. Obtener una licencia es difícil y costoso. Sólo la solicitud de una licencia, por ejemplo, cuesta alrededor de € 1700, y no hay garantía de que sea aceptado después de solicitarlo. Una licencia es dada por la ciudad misma, después de un chequeo minucioso hecho por el gobierno en lo que se llama un procedimiento de Bibob para comprobar la integridad del operador del burdel. Este procedimiento examinará el pasado de alguien en busca de cualquier actividad o lazo criminales, para asegurar que la persona no tiene intenciones o pasado criminales.

Las historias de mierda que la gente está difundiendo acerca de los operadores de burdeles, incluyendo los de Lodewijk Asscher en el pasado, por ejemplo, sobre los operadores de burdeles que son criminales o tienen algo que ver con los crímenes es por lo tanto pura mierda. Después de todo, si esas historias fueran incluso remotamente ciertas, nunca habrían obtenido su licencia en primer lugar, y ciertamente habrían perdido su licencia si alguna de estas cosas fuera verdad. El hecho de que las personas confundan constantemente a los operadores de burdeles con los delincuentes es completamente injusto, ya que no tienen ningún vínculo o historia criminal, ¡esto ha sido completamente controlado por el propio gobierno! Por lo tanto, la limpieza del Barrio Rojo tampoco era para luchar contra el crimen, ya que si eso fuera realmente el caso, simplemente habrían perdido su licencia y la ciudad no tendría que comprar a estos operadores de burdeles por millones de euros

Las ciudades en los Países Bajos rara vez dan nuevas licencias, lo que hace casi imposible iniciar un nuevo negocio legal, mientras que al mismo tiempo muchas ciudades, incluyendo Amsterdam, están revocando las licencias de los prostíbulos existentes, creando una escasez nacional de lugares legales de trabajo para las trabajadoras sexuales. Desde que se legalizaron los burdeles en 2000 en los Países Bajos nunca se han cerrado tantos burdeles; en total, el 46% de todos los burdeles legales han cerrado desde el año 2000. Y esto ha hecho que muchas trabajadoras sexuales comiencen a trabajar de forma ilegal, ya que, aunque quieran trabajar legales, los gastos de obtener una licencia y el hecho de que a menudo se les niega hacen casi imposible conseguir una.

 

Además, los operadores de prostíbulo con control Bibob también tienen que presentar un plan de negocios completo para su burdel, que tiene que ser aprobado por la ciudad de acuerdo con sus propias leyes locales (APV). Y necesitan obtener un informe de higiene de la organización gubernamental de atención médica GGD. Por supuesto, también deben registrarse en las Cámaras de Comercio como propietarios de negocios legales, pagar impuestos y si se encuentran abusos en su burdel, la ciudad tiene el derecho de retirar inmediatamente su licencia.

 

Una prostituta menor de 21 años que trabaja en un burdel de ventanas en Amsterdam es una razón para revocar inmediatamente la licencia del operador del burdel. No seguir correctamente ninguna de las (muchas) reglas locales para los negocios de prostitución resultará en una penalización, que eventualmente puede hacer que pierdan su licencia. Estas sanciones podrían incluso ser por no reemplazar un dispensador de jabón vacío, ya que los operadores de burdeles han recibido sanciones como éstas en el pasado. Si el operador del burdel sabe que una prostituta es víctima de la trata y no lo denuncia a la policía, puede perder su licencia. Sin embargo, si lo denuncia, también puede perder su licencia, por haber permitido que una víctima de trata trabaje allí, así que realmente no hay manera de que actúen bien en una situación como ésta. Denuncien o no la víctima de la trata a la policía, en ambos casos son jodidos y arriesgan su licencia, una paradoja creada por la ciudad en busca de la sangre de los operadores de burdeles, deseosos de cerrarlos por cualquier razón.

 

Alquiler de ventanas

Los operadores de burdeles de ventana sólo pueden alquilar sus habitaciones a personas que se hayan registrado en las cámaras de comercio como prostitutas o como servicios personales, que tengan un pasaporte europeo válido y tengan por lo menos 21 años de edad. Todo es controlado por los operadores de burdeles, ya que no seguir estas reglas daría lugar a perder su licencia. El registro de las cámaras de comercio es verificado en línea todos los días por el operador de burdel para ver si sigue siendo un registro activo. Los pasaportes se verifican con un escaneo de autenticidad todos los días. Revisan su registro de la ciudad en la que viven (registro GBA) todos los días. Así que las historias de que hay prostitutas menores de edad que trabajan en el Barrio Rojo son 100% mierda.

 

Antes de que un operador de burdel de ventana te alquile una ventana, te hará una entrevista indagatoria obligatoria, algo que la ciudad ha obligado a todos los operadores de burdel . La entrevista de admisión es para asegurarse de que la prostituta en cuestión es suficientemente «autónoma» para hacer este trabajo; en definitiva, es sólo una manera de averiguar si trabajas para ti o para un proxeneta. Las preguntas violan las leyes de privacidad de los Países Bajos, pero los operadores de burdeles no tienen otra opción, ya que hacerlo es un requisito de la ciudad. Las preguntas varían desde por qué quieres hacer este trabajo, hata cuándo te fuiste de vacaciones la última vez, cómo llegaste aquí, si tienes novio, incluso preguntas sobre tu vida sexual, etc. etc. Esto se hace la primera vez que una prostituta quiere alquilar una ventana y no tiene que repetirse todos los días, a diferencia de los controles de registro. Cualquier sospecha de que la chica podría ser una víctima hará que el operador la rechace, por miedo a perder su licencia. Si una chica resulta ser una víctima más tarde, el operador del burdel debe informar a la policía, pero como eso daría lugar a perder su licencia, es problemático. Sin embargo, si no informa a la policía, también puede perder su licencia si la policía o la ciudad se enteran, por lo que los operadores de burdel están atrapados. De cualquier manera perderán su licencia, si hacen lo correcto y lo reportan a la policía o si no. Así que no hay manera de que los operadores de burdeles hagan lo correcto, debido a estas reglas de la ciudad. Es un sistema totalmente idiota, puramente construido sobre la idea de que la ciudad puede cerrar ventanas con toda facilidad, sólo buscando cualquier razón para cerrarlos.

 

Una vez que la historia de la prostituta parece bien y todos sus documentos han sido comprobados y validados, la chica firmará generalmente las reglas de la casa. Esas reglas de la casa por lo general consisten en explicar cuáles son los precios de las habitaciones para los distintos turnos, desde cuándo hasta cuándo están disponibles las habitaciones, lo que está incluido en el acuerdo, cómo hacer para tomar días libres, etc. No está permitido trabajar más de 6 días por semana, y no se les permite hacer turnos dobles. También el uso de drogas en la habitación está generalmente prohibido. La chica pagará la habitación para ese día, después de lo cual recibirá la llave de la habitación, muy parecido a como funciona un hotel. Las habitaciones se alquilan por turno, por lo que cada día ocurre el mismo ritual. La chica entra en la oficina, el operador del burdel comprueba todos los papeles y los verifica, la chica paga por la habitación, y ella consigue su llave de la habitación.

 

Las habitaciones dentro del burdel

La habitación consiste básicamente de un dormitorio; algunos son2016-02-20-22-06-31 realmente pequeños, otros son mucho más grandes, todo depende de cómo se construyó el edificio. Debido a que los edificios tienen siglos de antigüedad la mayoría de las veces, no fueron diseñados para ser burdeles. Así que básicamente lo han convertido en un burdel al dividir las diferentes habitaciones en un lugar de trabajo para una chica. Cada habitación tendrá por supuesto una cama, con un colchón de plástico por razones de higiene. Un fregadero con un grifo de agua, con toallas 2016-02-20-22_06_00de papel, un dispensador de jabón, un spray de alcohol y un spray de limpieza.

Un cubo de basura para toda la basura (toallas de papel usadas, condones usados etc.). Por lo general, los baños son compartidos con las otras habitaciones, así como la ducha. La iluminación de la habitación es gestionada por el operador del burdel; si una luz no funciona, o si desea cambiar la iluminación en su habitación, el operador de burdel puede cambiar esto por ti   , aunque muchas chicas cambian las luces de acuerdo a sus propias preferencias. A veces las chicas cambian la iluminación en la habitación, es decir, los colores de las luces, intercambiándolas con otras luces en la habitación, para lograr el mejor efecto de iluminación por sí mismas, para que la habitación tenga el mejor aspecto.

 

2016-04-23-00_13_03Cada habitación tiene una alarma y algunas, varias.. Si se presiona el botón de alarma, se notificará al operador del burdel de cualquier problema, y la regla de la ciudad es que tienen que estar presentes en 12 minutos. Algunas de estas alarmas son silenciosas, otras son increíblemente ruidosas e incluso tienen una luz amarilla en el exterior del edificio, para notificar a la gente de fuera que hay un problema. La policía también puede responder a la alarma, es básicamente una cuestión de quién llega primero. Y si el operador del burdel no puede manejar la situación (no se les permite pelear), llamarán a la policía.

 

En la habitación los operadores de burdel por lo general cuelgan una lista de reglas y líneas de guía de higiene. A menudo colgarán una lista de números de teléfono a los que pueden llamar, como el número de teléfono de la policía, la oficina del operador del burdel, atención de salud y otros números de teléfono importantes. Cosas como condones, sextoys, ropa de trabajo, lubricación, sábanas, almohadas, etc. son todas cosas que la chica tiene que traerse por su cuenta. Las habitaciones son limpiadas cada día por los limpiadores que el operador de burdel contrata, que siguen estrictas directrices de la atención de salud de la ciudad para garantizar la higiene. La mayoría de los operadores de burdeles en el Barrio Rojo son personas muy agradables, no los proxenetas que a menudo se dice que son por los medios de comunicación, políticos, formadores de opinión y personas con otros intereses. Si una chica necesita ayuda, la ayudarán, pero las reglas de la ciudad a menudo bloquean cuánto pueden ayudar a una chica. La mayoría de los operadores de burdeles tienen sus burdeles durante décadas, y a menudo son negocios familiares.