Nace una nueva escuela de feminismo inclusivo, crítica con la Rosario Acuña

El movimiento promueve tejer alianzas con los colectivos LGTB y hace suya la defensa de los derechos de «todas las mujeres»

 

Cartel de la nueva escuela de pensamiento feminista impulsada por la Asamblea Moza d’Asturies

 

s.d.m.

30 de junio de 2020

https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2020/06/29/nace-nueva-escuela-feminismo-inclusivo-critica-rosario-acuna/00031593451539933390806.htm

 

No surge para polemizar pero sí para confrontar. «La Escuela de Pensamiento Feminista Para Todas nace para abrir un espacio de reflexión inclusivo que siga la estela del 8-M y apueste por una cultura de debate que permita superar las lógicas de confrontación y negación de derechos de la Escuela Rosario Acuña». Así presenta la Asamblea Mozad’Asturies el programa de actividades que va a desarrollar el próximo fin de semana, durante los días 4 y 5 de julio, a través de su canal de Youtube. «En estos momentos en los que vivimos un clima de debates encarnizados por redes sociales, en los que se caricaturizan teorías y se hacen muñecos de paja, toca ser valientes, abrir un espacio de reflexión para entrar a fondo en las cuestiones y promover otra cultura del debate que nos permita construir y avanzar», explican.

Esta nueva escuela que nace en Asturias apuesta por un feminismo no identitario, que teja alianzas con la lucha LGTB y con otros colectivos y luchas sociales, desde el concepto más amplio e inclusivo posible. Se presenta como un feminismo que habla de la sexualidad también desde el placer y no solo desde el peligro y sin caer en lo que considera «nuevas normatividades sexuales», porque la idea es tener en cuenta, como compañeras, a todas las mujeres, para luchar por los derechos de todas. «No queremos negar derechos a nadie, queremos juntarnos para mejorar los de todas», argumentan sus fundadoras.

¿Dónde radica la novedad de su mensaje? La Escuela Feminista Rosario Acuña ha sido hasta ahora la referencia, pero la edición del año pasado estuvo rodeada de polémica. Xega Asturias y la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) denunciaron los «múltiples mensajes tránsfobos, especialmente contra las mujeres transexuales» lanzados y hasta exigieron una rectificación. Ambas asociaciones reclamaron al Ayuntamiento de Gijón, que financia la escuela, que garantice que «no destinará más dinero público a este tipo de actos». Para que su reivindicación llegase más gente, incluso recogieron firmas a través de la plataforma change.org.

La polémica parte, fundamentalmente, porque en la Escuela Feminista Rosario Acuña se sostiene la tesis de que conceder derechos a las mujeres transexuales pone en riesgo a lo que consideran las «auténticas mujeres». Cuestiona derechos sexuales, reproductivos y civiles de minorías sexuales. En la edición del verano pasado se realizaron declaraciones como que las mujeres transexuales son «actrices de género»

Frente a esta posición, Asamblea Mozad’Asturies promueve el «Feminismo para todas». Su cartel cuenta con ponentes de la talla de Clara Serra, Cristina Garaizabal, Miquel Missé, Paloma Uría, Georgina Orellano, Soraya Calvo, Silvia Agüero y María Rodríguez entre otras. Las ponencias serán telemáticas debido a la crisis del coronavirus, pero la intención de las organizadoras es que las siguientes ediciones sean presenciales. Anuncia que no será, por tanto, puntual sino que surge con vocación de futuro.

La Escuela Rosario Acuña 2020 empieza, precisamente, mañana, 1 de julio, bajo el título Ética y Agenda Feminista del Tiempo presente. Es decir, que ambas se desarrollarán en la misma semana. Volverá a impartir la conferencia inaugural Amelia Valcarcel, Ética feminista: cuerpos y sociedades. 

De hecho, la organización ha remitido cartas tanto a la director general de Igualdad, Nuria Varela; a la alcaldesa de Gijón, Ana González; y a la propia Valcarcel invitándolas a participar, desde la discrepancia. «Creemos que, a pesar de los profundos desacuerdos que mantenemos, es imprescindible escucharnos entre nosotras con cordialidad y voluntad de entendimiento, huyendo de las descalificaciones y burdas mofas que hemos escuchado anteriormente en conferencias financiadas por el Ayuntamiento de Xixón», señala en esa misiva que, hasta el momento, no ha encontrado respuesta.

El programa íntegro

Sábado 4 de julio

-11.45 horas. Presentación de la Escuela.

-12.00 horas. Mesa I: Debates feministas sobre la sexualidad. Con Clara Serra y Cristina Garaizabal. Modera Sara Combarros.

-16.00 horas. Mesa II: Un feminismo más allá de la identidad. Con Miquel Missé, Paloma Uría y Georgina Orellano. Modera Janni Rozada.

Domingo 5 de julio

-12.00 horas. Mesa III: Placeres y fantasías como herramientas feministas. Con Soraya Calvo y María Rodríguez. Modera Xana Ebrecht.

-14.00 horas. Feminismo no payo para todas. Con Silvia Agüero y Melissa Cicchetti.

 

Georgina Orellano: “La embajada de Estados Unidos financia abolicionistas”

Luego de que el Ministerio de Desarrollo Social diera marcha atrás con la categorización de trabajadoras sexuales dentro del Registro Nacional de la economía popular, la secretaria general de las prostitutas alerta sobre el posible vínculo local con la embajada estadounidense y la postura prohibicionista. Además, afirma que se inició un diálogo claro con el Estado.

 

Por Stephanie Peuscovich

10 de junio de 2020

https://marieclaire.perfil.com/noticias/sociedad/georgina-orellano-ammar-formulario-vera-freijo-abolicionistas-ammar.phtml

 

Georgina Orellano

 

El viernes pasado el Ministerio de Desarrollo Social incluyó la categoría trabajadora y trabajador sexual dentro del flamante Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular (ReNaTEP).

De esta manera el Estado reconocía por primera vez a la prostitución como un trabajo. Pero 48 horas después ese registro dejó de estar disponible en la web.

Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina) y militante activa por la regulación del trabajo sexual, comenzó a evidenciar la fuerza que habían realizado abolicionistas de distintos ámbitos, que incluyó desde feministas hasta ex legisladores, que coparon las redes bajo la consigna trabajo sexual no es trabajo.

Luego del pedido de esos sectores por no reconocer a las y los trabajadores sexuales como tales el formulario se bajó del registro. Cabe aclarar dicho registro dejó de funcionar por completo y no solo para las personas que ejercen la prostitución.

Horas antes 670 trabajadoras sexuales se habían inscripto y celebraban un hecho histórico.

¿Cómo continúa la situación respecto a la baja del formulario?, ¿Qué pasa con las trabajadoras que ya se inscribieron?

La respuesta oficial del Ministerio de Desarrollo Social es que frente a todo el debate y las distintas opiniones que se generaron con respecto a las categorías que se incluyeron en ese registro del ReNaTEP van a habilitar una mesa de diálogo compuesta por cinco Ministerios y Organizaciones Sociales para poder generar un consenso. Entonces el registro queda en stand by hasta que se habilite esta mesa de diálogo y se comience a trabajar en la inclusión o no de ciertas categorías.

Desde la organización nosotras contabilizamos que hasta las 19 horas del día domingo se registraron 760 trabajadoras sexuales. La gran mayoría guardó la respuesta del Registro, muchas sacaron capturas de pantalla una vez registradas. Porque para muchas era muy emocionante y sorprendente encontrarse con la categoría trabajadora, trabajador sexual. Entonces nosotras estamos recolectando todo eso y analizando qué otra acción e iniciativa podemos llevar adelante desde el área legal de la organización.

¿Qué acciones?

Es todo tan reciente y está todo tan tensionado que decir exactamente qué vamos a hacer es muy difícil. Porque actualmente se generó un canal de diálogo con el Estado. Y nosotras apelamos a seguir teniéndolo y a que esto se resuelva de la mejor manera posible. Dialogando con todos los sectores pero con nosotras sentadas en esa mesa.

Para nosotras es impensado que se abra un canal de diálogo con el Estado en donde se dispute la categoría de trabajo sexual. El peor escenario era quedarnos con el tweet y lo que ocurrió en las redes sociales.

Pero hoy la discusión pasa por una cuestión de que nos reconozcan. Estamos en otro lugar y otro escenario y lo celebramos. Al final se discute si nosotras podemos ser trabajadoras o si tenemos que estar registradas. Ya no se discute en relación a la trata de personas o explotación. Sino que se discute un registro de trabajo informal.

Georgina Orellano es la secretaria general de AMMAR

¿Osea que a pesar de que el formulario se bajó, el hecho fue positivo porque desde el propio Estado se inició el debate? 

Totalmente.

Respecto al lobby abolicionista que se hizo sentir muy fuerte en las redes sociales, ¿por qué crees que es tan fuerte la representación de la no regulación del trabajo sexual en el país?

Me parece que quedaron totalmente reflejadas las alianzas que tiene el abolicionismo que no solamente están dentro del feminismo sino también dentro de la iglesia y el Estado, con una perspectiva arcaica y también anticlerical.

Y esta visibilidad nos da la razón. Siempre dijimos que el abolicionismo tiene alianzas con otros sectores que no vienen del lado del feminismo. Incluso la embajada de Estados Unidos financia organizaciones con perspectivas abolicionistas para que incidan en el Estado nacional y se penalicen todas las formas de trabajo sexual.

Hasta ahora que quedó claro con este funcionario que está al frente del comité de lucha contrata la trata de personas que celebra que todos los trabajadores informales estemos en la clandestinidad.

Cuando en realidad él debería celebrar el registro: que es una herramienta para luchar contra la explotación laboral, la trata de personas y la servidumbre. Entonces nos parece muy fuerte que haya personas celebrando la clandestinidad. Porque eso muestra una posición muy antiderechos y de derecha.

¿Por qué crees que Estados Unidos financia la postura abolicionista?

En Estados Unidos la perspectiva del trabajo sexual es prohibicionista. No solo financia a la Argentina en este sentido sino que también lo hace con un montón de otros países. Y de hecho es el único país que saca informes de manera anual para puntuar al resto de las naciones que recibieron financiamiento desde las Embajadas estadounidenses.

Argentina recibió una calificación y han entregado a premios a algunas referentes abolicionistas en su lucha contra la prostitución y contra la trata. Todo eso es visible. Lo conocemos quienes estamos en el tema pero hoy lo puede saber otro tipo de personas. Estas alianzas siempre existieron.

 

Día de la Trabajadora Sexual: “Las putas estamos cansadas de llenar los índices de pobreza de nuestro país”

Repasamos una entrevista con Georgina Orellano, secretaria General de Ammar, en la que da cuenta de la situación de trabajadoras y trabajadores sexuales durante la pandemia de coronavirus y la asistencia que dan a 5 mil personas en todo el país, 400 de ellas en Rosario.

 

Por Arlen Buchara

1 de junio de 2020

“Las putas estamos cansadas de llenar los índices de pobreza de nuestro país”

 

 

El 2 de junio de 1975 más de 100 prostitutas francesas tomaron la iglesia Saint-Nizier en la ciudad de Lyon y se declararon en huelga. La medida de fuerza llegaba para visibilizar la violencia y la situación en la que estaban las trabajadoras sexuales. En la década del 70 en Francia la vigilancia sobre esta actividad había crecido a tal punto que las represalias de la Policía obligaban a las mujeres a ejercer en secreto, lo que hacía que fueran un blanco fácil de violencia. La decisión de la toma llegó después de dos asesinatos y de la falta de voluntad del gobierno de generar políticas públicas que regularan la actividad. Dicen que hasta Simone de Beauvoir pasó por la iglesia de Lyon a solidarizarse con las putas. Después de 8 días de huelga la iglesia fue allanada por la Policía, que reprimió a las manifestantes. Desde entonces, el 2 de junio quedó instalado en el calendario feminista como el Día Internacional de la Trabajadora Sexual, por considerar que la fecha fue uno de los puntos de partida del movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales.

En Argentina la lucha de las trabajadoras y trabajadores sexuales tomó forma en el sindicato Ammar, que desde hace más de 25 años integra la CTA y que en la última década entró de lleno en el movimiento feminista. La llegada a los feminismos no fue fácil y sigue siendo un tema que divide aguas entre quienes apoyan la despenalización del trabajo sexual y quienes dicen que debe ser abolido porque no es un trabajo. A principios de febrero, el tema “Puta” de Jimena Barón abrió este debate no saldado. Desde algunos sectores del feminismo, criticaron las acciones que llevaba adelante Ammar y tildaron a sus integrantes de proxenetas. Desde el gremio repetían que la discusión no era trabajo sexual sí o trabajo sexual no, sino que se trataba, como en el aborto, de dar derechos a quienes lo ejercen y alternativas a quienes no quieren hacerlo.

En ese momento, nadie imaginaba que un mes y medio más tarde un virus llegaría al mundo y a la Argentina para poner en evidencia la fragilidad de las economías informales. Es que sin ningún derecho laboral, la crisis del covid-19 llegó para poner en evidencia la precaria situación de trabajadoras y trabajadores sexuales que viven del día a día. Las putas tuvieron que dejar de trabajar sin poder generar ingresos para pagar comida, alquileres, servicios y cualquier gasto. Por esta crítica situación, Ammar, desbordó de demandas: hambre, desalojos en hoteles y viviendas con condiciones insalubres, falta de insumos de salud y de elementos de higiene básicos, hijas e hijas que no pueden alimentar, violencia institucional acrecentada.

A fines de abril, El Ciudadano publicó un informe sobre la situación de trabajadoras y trabajadores sexuales en el contexto de la pandemia del coronavirus en el que Georgina Orellano, secretaria general de Ammar y referente feminista, explicó cómo hacían frente a la crisis sin derechos laborales. Para dar contención, la organización sindical creó un fondo propio de emergencia a través de una colecta de dinero, alimentos e insumos. En total, 5 mil personas que ejercen la prostitución reciben algún tipo de ayuda alimentaria, sanitaria o económica del gremio en contextos de pandemia. En Rosario, la filial local ayuda a 400 mujeres, varones, trans y travestis de distintos barrios de la ciudad.

 “Las putas estamos cansadas de llenar los índices de pobreza”

Apenas comenzó la expansión de la pandemia de Covid-19 en Europa, desde Ammar hablaron con sindicalistas de Italia, España y Francia para ver cómo afrontaban la crisis económica. “Las compañeras nos contaron la precarización a la que estaban expuestas, la violencia, la desesperación de muchas que estaban imposibilitadas de regresar a sus hogares, quedando encerradas y teniendo que vivir en cabarets, whiskerías, la casa de cita o clubes. Además, nos decían que las medidas sociales llevadas adelante por los gobiernos de la Unión Europea dejaban por fuera a las trabajadoras sexuales. En España se implementó una política pero que revictimiza a las compañeras y elimina la identidad como trabajadora sexual dándole poder de tutelaje a miradas asistencialistas, abolicionistas y punitivas sobre nuestro trabajo”, explicó Georgina Orellano.

Con ese panorama en mente, desde el sindicato decidieron adelantarse y buscar la forma de generar fondos propios para afrontar la crisis. Lanzaron el Fondo de Emergencia para Trabajadorxs Sexuales, una colecta a nivel nacional de alimentos, de insumos de salud e higiene y de dinero, que cualquier persona puede depositar en la cuenta del sindicato. Con esos fondos hoy están ayudando trabajadoras y trabajadores sexuales en todo el país. No dan abasto. Todos los días reciben llamados y mensajes de distintos lugares del país, muchos de los cuáles no tienen presencia sindical. “Un grupo de 50 trabajadoras sexuales se comunicó con nosotras porque la estaban pasando muy mal, no tenían para comer literalmente”, dijo Georgina Orellano a modo de ejemplo.

Además de la colecta, desde Ammar hacen acompañamiento ante violencia institucional, dan asesoría legal, jurídica y gratuita, y facilitan el acceso a subsidios habitacionales. Trabajan con el Inadi y con la Defensoría LGBT para impedir desalojos en hoteles porque muchos dueños y dueñas dicen desconocer que están abarcados por el decreto que suspende desalojos hasta el 30 de septiembre y muchas trabajadoras sexuales tampoco saben su alcance.

“La actual emergencia sanitaria que atravesamos a nivel mundial ha afectado enormemente a nuestro colectivo, dejando en evidencia más que nunca nuestra precarización laboral. Nos ha arrojado una realidad que queda mucho más en evidencia en este contexto de emergencia sanitaria, pero que nosotras ya sabíamos que era la situación que atraviesan nuestras compañeras por no tener un reconocimiento laboral a nuestro trabajo y por la clandestinidad del mismo. El 90 por ciento de quienes ejercemos el trabajo sexual sólo tenemos el ingreso que generamos a partir del día a día. Frente a la imposibilidad de trabajar nos enfrentamos a una precarización de nuestras vidas, nos endeudamos días, semanas y meses por los pagos de alquileres, ya sea en hoteles de familia o de las casas que sostenemos. Además, al ser informales, los alquileres nos cuestan tres veces más que a cualquier persona cuyo trabajo esté aceptado socialmente y no esté atravesado por la criminalización, el estigma y la discriminación”, explicó.

La líder sindical agregó que es particularmente crítica la situación de trabajadoras sexuales trans, travestis y migrantes: “Muchas vieron interrumpidos sus tratamientos hormonales ya que la asistencia sanitaria tiene prioridad para Covid-19. Hay un montón que necesitan acompañamiento psicológico y una respuesta ante el no acceso a su medicación, y las expone a mayor vulnerabilidad de sus derechos. También hay muchas sin documentación, que hace que sean un blanco de la Policía”.

La violencia institucional es otro de los problemas que desde el gremio vienen registrando, con un aumento y recrudecimiento de los abusos por parte de las fuerzas de seguridad. También, explica Georgina Orellano, notan un crecimiento del estigma por parte de vecinos y vecinas: “Creemos que no es esa la respuesta que tiene que llevar adelante el Estado para paliar el hambre y la incertidumbre. Nuestras compañeras han denunciado situaciones de violencia institucional cuando se dirigían a hacer filas a los comedores, en el pago fácil, para comprar barbijo o alcohol en gel o para entrar al supermercado. La mayoría son compañeras del colectivo travesti-trans migrante, que justamente son señaladas en este contexto de pánico sanitario como personas peligrosas. Nosotras ya cargábamos con un estigma, asociadas siempre a delitos criminales. En esta mirada sanitarista que está teniendo la sociedad, volvemos a ser objeto de persecución por la mirada social y por la respuesta de las fuerzas de seguridad. Hay denuncias de vecinos y vecinas que al ver a una compañera trans caminando por la calle la denuncian por incumplir la cuarentena en vez de preguntarle si necesita algo, si tiene para comer. Apelan siempre a un sistema punitivo como respuesta a todo y ese sistema se ha reforzado en este contexto”.

Para la secretaria general de Ammar, la garantía de la salud requiere de recursos económicos: “Nos preocupa la profundización de la crisis económica. Para quienes venimos de los sectores populares es una cuestión de salud vivir en una vivienda digna, tener un techo donde pasar una cuarentena en condiciones no insalubres. También es una cuestión de salud tener dinero para poder comprar un jabón, alcohol en gel y barbijo. También es salud poder garantizarle a nuestros hijos e hijas al menos un plato de comida al día. Nos preocupa mucho qué va a pasar después del levantamiento de la cuarentena. El objetivo de nuestra organización es que quedemos lo más desendeudadas posibles y no más precarizadas de lo que ya estamos y de lo que ya somos. Estamos cansadas de ser nosotras las que llenemos el índice de pobreza de nuestro país, cuando los ricos van a seguir siendo ricos y los pobres vamos a ser más pobres, con condiciones de insalubridad, precariedad, viviendas hacinadas, y en contextos donde se recrudece aún más la violencia institucional”.

 Sandra Cabrera y el sindicalismo en Rosario

En los 2000, Sandra Cabrera era la secretaria general de Ammar Rosario. Fue quien propuso por primera vez el taller “mujeres y trabajo sexual” en la comisión organizadora del Encuentro Nacional de Mujeres de 2003, que se hizo en Rosario. Hasta ese momento, todas las ediciones habían evitado hablar de prostitución en esos términos y los talleres existentes seguían una tradición abolicionista. Cuando ella hizo la propuesta, la comisión organizadora la apoyó. El taller se hizo ese año y no pudo volver a replicarse en ninguna de las ediciones siguientes por la oposición del sector abolicionista. Recién en 2016, cuando el ENM volvió a desembarcar en Rosario, el taller de “mujeres y trabajo sexual” se reeditó de la mano de la nueva conducción de Ammar.

Sandra fue asesinada el 27 de enero de 2004. Le dispararon por la espalda en la nuca frente a una casa de Iriondo al 600, a dos cuadras de la Terminal de Ómnibus, la zona en la que trabajaba. Había denunciado a la Policía por la complicidad en el crimen organizado y la explotación sexual de niñas y adolescentes. La habían amenazado con matarla a ella y a su hija Macarena, que en ese entonces tenía 8 años. El único imputado en el homicidio fue Diego Víctor Parvluczyk, ex subjefe de Drogas de la Policía Federal en Rosario. Era también el último vínculo afectivo de Sandra. Lo absolvieron por falta de pruebas y en 2007 quedó sobreseído a pesar de los testimonios de las trabajadoras sexuales que lo incriminaban. En el documental de Lucrecia Mastrángelo que relata la historia de Sandra Cabrera el abogado defensor de Parvluczyk reconoció que esos testimonios se habían desestimado porque eran de las putas y a las putas no se les creía.

Después del femicidio fue difícil sostener el gremio. Las trabajadoras sexuales tenían miedo de acercarse y participar porque no querían correr con la misma suerte. Igualmente, durante casi 10 años el grupo que quedó de la comisión directiva se juntaba y hacía recorridas. En abril de 2010 sus integrantes sintieron que llegaba un poco de recompensa cuando celebraron desde los balcones de la Legislatura de Santa Fe la derogación de los artículos del Código de Faltas que permitían llevarlas detenidas por ejercer en la calle. Para 2012 el gremio se había desintegrado. Recién en 2019 y después de varios intentos de reorganización volvió a funcionar con una nueva conducción, que surgió de la unión de integrantes de la vieja camada con las más jóvenes.

Hoy Ammar Rosario funciona en La Toma (Tucumán al 1300). Durante la pandemia da asistencia a más de 400 trabajadores y trabajadoras sexuales. Lo hace en un trabajo conjunto con amplios sectores del movimiento feminista y del colectivo travesti y trans de Rosario. La colaboración mutua entre todas estas diversidades da cuenta de la construcción transversal e inclusiva que es característica de los feminismos de Rosario.

 

Las putas a la intemperie

  • Trabajadoras sexuales en el aislamiento tienen interrumpida su fuente de trabajo 
  • La precarización de las vidas de trabajadoras sexuales en el marco de las medidas tomadas por el gobierno motivó el reclamo desde varios sectores por sus derechos. 

 

Por Sonia Tessa

18 de marzo de 2020

https://www.pagina12.com.ar/253823-las-putas-a-la-intemperie

 

“Trabajo Sexual es Trabajo”, dicen las trabajadoras de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR) para recordar que el reconocimiento de derechos puede hacer la diferencia entre sobrevivir o no. La organización envió una carta a Alberto Fernández en la que expresan que “lamentablemente dejar de trabajar para nosotras no es una opción, nuestra economía informal se genera día a día, de la cual depende todo nuestro entorno familiar; el 86 por ciento somos madres y jefas de hogar. Suspender nuestra actividad implicaría dejar de pagar el alquiler, no podríamos darle de comer a nuestros hijos ni acceder a medicación entre tantas cosas”. También le escribió al presidente Violeta Ríos Alegre, para alertar sobre la extrema vulnerabilidad de la población travesti trans.

“Desde sábado no paran de llegarnos mensajes de compañeras en las redes sociales o en los celulares contándonos la alarmante situación. Hay compañeras que no pueden trabajar, porque están entre la población de riesgo y muchas de ellas son sostén de familia”, contó Georgina Orellano, quien apeló al Secretario de la Economía Popular, Emilio Pérsico, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. En articulación con la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, AMMAR obtuvo el salario social complementario para 60 mujeres, y hay otras 70 en lista de espera. “En este momento de emergencia, quisiéramos que la mayor cantidad de trabajadoras sexuales puedan acceder a esta prestación”, dijo Orellano. También pidieron una reunión con la ministra de Mujeres, Igualdad y Género, Elizabeth Gómez Alcorta, que prometió recibirlas en los próximos días.

En las recorridas que realizan desde AMMAR, encontraron que “muchas están viendo de modificar cómo realizan el trabajo sexual, algunas que laburan en redes sociales o en su departamento pueden tomar más precauciones. Nos preocupan las compañeras que trabajan en la calle, que no cuentan con un baño para lavarse las manos, no pueden ventilar sus viviendas porque son muy precarias, que tienen que compartir el baño y la cocina con otras personas, porque muchas viven en hoteles de familia”, agregó.

Por eso, decidieron escribirle al presidente para que “el gobierno implemente políticas públicas que contemplen a nuestro sector”. La cuenta bancaria es la 191-001-086085/2, a nombre de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas, CUIT 30-71022166-5 y CBU 1910001855000108608528.

También Violeta Ríos Alegre envió una carta al presidente a través de redes sociales. En Instagram, en un solo día, recibió casi mil me gusta y cientos de comentarios apelando al presidente. “Si bien nos encontramos en una coyuntura que nos da esperanzas para el avance de nuestros derechos, somos conscientes también que el cambio social llevará tiempo. Por ese motivo, la falta de acceso a Derechos Humanos fundamentales como el trabajo, la educación, la vivienda y la salud continúan siendo una realidad alarmante para nuestra población. Casi el 90 por ciento de nuestra comunidad encuentra como único sustento la prostitución”, dice el texto y agrega que “el soporte para nuestra alimentación y vivienda requiere obligadamente el contacto con otras personas, fundamentalmente en el intercambio de servicios sexuales. En esta particular coyuntura, la demanda no ha disminuido, lo que pone en riesgo tanto a quienes contratan esos servicios (que mayormente tienen familias) y a nosotras que desconocemos el origen de esas personas, pero que no tenemos más alternativas para garantizar nuestra supervivencia”. Pide que “por favor garantice la alimentación y la vivienda a través de un subsidio de emergencia para nuestra población”.

En Córdoba, la organización autónoma AMMAR Córdoba apela a la comunidad, mientras clama por respuestas estatales. En su sede brindan distintos servicios. “Es muy tremendo lo que está pasando, desolador. Tuvimos que cambiar los horarios, suspender actividades y tenemos que garantizar sí o sí la comida para los más peques. Estamos con la colecta, hemos recibido algunas donaciones de mercadería de particulares, pero realmente es poco”, contó Eugenia Aravena, referente de AMMAR Córdoba. “Esta situación de pandemia ha generado psicosis, no hay clientes, no hay trabajo y es desesperante. Hay compañeras que tienen que pagar la pieza por día, que tienen hijes, y no están teniendo ingresos. Hay desesperación y la precariedad es absoluta”, dijo la dirigente. La cuenta para donaciones de Ammar Córdoba es CBU 1410929455042900521764 del Banco Credicoop.

 

AMMAR: proyecto para legalizar el trabajo sexual en el país

ADN  NacionalesÚltimas Noticias

18 de febrero de 2020

AMMAR: proyecto para legalizar el trabajo sexual en el país

 

(ADN).- La Asociación Meretrices de la Argentina en Acción por Nuestros Derechos (AMMAR) anunció que llevará adelante un proyecto de ley para la legalización del trabajo sexual, y pidió al Estado la implementación de “políticas públicas y alternativas laborales para aquellas personas que quieran otra opción”.

“No vamos a retroceder los 25 años que llevamos de organización sindical”, sostuvo la secretaria General Nacional de AMMAR, Georgina Orellano, en una conferencia de prensa. Adelantó también que pedirán la “reforma de la Ley de Trata que criminaliza a muchas compañeras por el solo hecho de organizarse”.

Orellano afirmó que AMMAR “es parte de un movimiento obrero” y acusó a los que estigmatizan y generan una “criminalización hacia la única herramienta que es la sindical, que como trabajadores y trabajadoras supimos construir”.

“La única salida es colectiva, sindical y política” sostuvo, y agregó que “el Estado no debe mirar para otro lado”.

La secretaria de AMMAR informó que “en el próximo mes haremos un plenario para acelerar el proceso de discusión en el Congreso Nacional para la despenalización social del trabajo sexual y en un marco más legislativo para seguir trabajando en mejores condiciones laborales”.

“En una o dos semanas más no se hablará más de nuestra vida, no han mejorado las condiciones laborales ni le han salvado la vida a nadie”, afirmó Orellano en referencia a la repercusión mediática que tuvo la viralización de la campaña de publicidad que realizó la actriz y cantante Jimena Barón para promocionar su nuevo tema denominado “Puta”, en la se la podía ver posando al lado de un afiche con la estética que utilizan las redes de prostitución.

“Nos solidarizamos con Jimena Barón y que nunca más se hostigue a nadie que quiera levantar la bandera de los derechos a decidir sobre nuestros propios cuerpos”, finalizó Orellano.

 

El pánico moral

 

Por Marta Dillon

9 de febrero de 2020

https://www.pagina12.com.ar/246492-el-panico-moral

 

 

Cuando era adolescente y mi padre suponía que estaba a punto de iniciar —o en riesgo de— mi vida sexual con otras personas —varones, por supuesto—, él tomó coraje y tuvo conmigo “la charla”. No fue una conversación de profilaxis, no existía aun el sida y ni siquiera se animó a hablar de anticoncepción. Lo que él quería transmitirme era una postura ética. Me dijo que no estaba mal tener relaciones pre matrimoniales, siempre que después hubiera matrimonio. Yo estaba acostada, él sentado en el borde de la cama, cuando terminó su frase célebre lo miré azorada. No sabía si reír o abrazarlo, me estaba autorizando a coger aunque a los 16 ya estaba en eso con una buena dosis de culpa. Lo del matrimonio me había parecido una ingenuidad propia de vacas y asnos dando calor a un bebé que cayó del cielo a un pesebre y se parió sin dolor, no como los de las mortales, como en el cuento de Navidad. Le dí un beso y tomé el atajo, que él creyera que cada vez elegía al hombre de mi vida, con el que iba a tener hijos —así era todo entonces, universal masculino— y al que iba a amar hasta que la muerte nos separe. Ya se iba a olvidar.

A la vez, en la escuela que mi padre había elegido para mí, me hablaban de mi cuerpo como un templo, expropiado desde el vamos, el templo es la casa de dios, sea quién fuere, yo era apenas una portera, la guardiana del ocupa a cargo de la vigilancia de las entradas al recinto, violadas una y otra vez en mis exploraciones a solas o con novies mientras espantaba la culpa como a moscas o las entregaba en confesión antes de volver a acumularlas. Nada más feo que quedarse callada en el confesionario; algo siempre hay que entregar.

De estos relatos entrelazados, mi medio hermana —y lo digo así porque el vínculo no se sostuvo en la edad adulta— había sacado una conclusión: si te tocaban las tetas y no gozabas, no era pecado. Lo mismo valía para otras partes. Si no sentías, estabas incolumne, el problema en todo caso no eran los manoseos en la entrada del templo sino mantener impoluto el interior.

Estos relatos ahora delirantes volvieron en cascada en estos días en que el pánico moral a la sexualidad llenó de imágenes de terror las pantallas y los teclados. El sexo es sagrado y si no lo sacralizas te van a pasar cosas horribles, vas a tener traumas peores que los de los veteranos de guerra, de ese afiche, Jimena Barón, te vas a arrepentir toda tu vida —leánse los tuits enfurecidos de @aguirrecaro, guionista de Polka—. El cuerpo, parece, o sus orificios privilegiados para el goce, siguen siendo sagrados y hay gente que se queda desvelada pensando en una figura por lo menos extraña como la de la “violación consentida” —¿eh?— y escucha una y otra vez testimonios crudos como los de Sonia Sánchez, sobreviviente de la prostitución, según su propia manera de definirse, para abrir sus ojos celestes y mojados a los videos de Instagram para insistir en que la prostitución es la “peor de las violencias” contra las mujeres, es donde “se funda el patriarcado” —veáse la cuenta de Instagram de María Florencia Freijo @florfreijo— dejando caer por el túnel de su pánico moral a nuestros cuerpos como fábricas de bebés para nosotras o para otras o para las fábricas, los trabajos precarizados y los ejércitos, olvidando cuanta caca lavamos, cuantos siglos pasamos ofreciendo sexo gratis porque es la prerrogativa del marido —qué alegría haber tomado siempre la carrera del desvío—, qué poco se nos paga si limpiamos la caca ajena. “¿A ver, a ustedes les gustaría que en la orientación vocacional les dijeran a sus hijas si prefieren ser carpinteras, abogadas o putas?”, dice Freijo. ¿Y si en vez de putas les ofrecemos, carpinteras, abogadas o limpiadoras por casi nada de la caca ajena? Ni una cosa es peor que la otra, ambas son expresiones de la división sexual del trabajo; estaría bien gestionar eso y dejarnos de horrorizar porque hay transacciones comerciales por sexo. También hay transacciones comerciales por masajes, que a veces pueden calentarte incluso, porque es lindo y no está mal, y te dejás tocar desnuda, pero claro, no se meten por la puerta del templo y todo bien. Aunque a veces sobre la puerta del templo te pongan la cera caliente y salgas chocha con la depilación completa, pero bueno, ahí sufriste y eso lava todas las culpas ¿O no?

Porque sufrir es la que vale, ahí, como dice una amiga, sí te creo hermana. Si la pasaste mal, te creo hermana. Si te gusta vivir del trabajo sexual, no te creo, no sabes lo que te pasa, sos una boluda con síndrome de Estocolmo por esa serie de secuestradores dominadores que te alquilan para mearte en la cara. Ah, ¿no les permitís eso? ¿y cómo vas a impedirlo débil mujercita? Y si no sos débil, si sos tan brava ¿no será que sos el enemigo? ¡Proxeneta! Como le dijeron a Georgina Orellano, presidenta de AMMAR Nacional, en la escena de máxima crueldad posible, con amenazas de muerte incluidas y pedidos de que muestre su prontuario públicamente, cosa que hizo; qué papelón para todos los feminismos haber generado esa escena.

Ni Una Menos y el proceso de los últimos años que viene sembrándose de manera sostenida desde la vuelta de la democracia, colectivo, diverso, contestatario, rebelde, plurinacional, interseccional, definitivamente alejado del biologicismo nos permitió a todas, a todes, salir del lugar de la pura víctima, hacer de los feminismos un lugar de goce, ese al que nos empuja el deseo. No estamos indefensas, somos un montón. Aprendimos a nombrarnos y a nombrar en voz alta todas las violencias que ya no están naturalizadas; también aprendimos a cuestionar las maneras de nombrar, de denunciar y de hacer una Justicia Feminista porque los estrados ahora se están cayendo tanto como le damos mazazos al patriarcado (y sí, están leyendo otra vez esa palabra) y sólo en muy pocos casos podemos tener la confianza de que una causa Será Justicia.

Pero este rezumar de violencia como líquidos de pozo ciego, esa pasión por definir quién, cómo y cuánto es feminista en coro enardecido y con sed de sangre, destilando babas de insultos sobre los teclados que lograrán acumular tuits hasta que un nombre llegue al lugar del sacrificio o a la lista de los trending topics (de lo que todos hablan en el ágora de los nosecuántos caracteres) que rápidamente pasará de allí a la picota de las radios y los portales de noticias. Ese mecanismo y su belicosidad dan cuenta de un deseo de exterminio que no cesa, que es pánico moral porque se vuela el techo de lo que creíamos casa y no sabemos cómo nos cobijaremos. Y es, aquí y ahora, pánico moral frente al poder erótico del que hablaba Audrey Lorde, de ese vendaval que te convierte en guerrillerx y constructorx de mundos otros, sin tanto pensar en orificios y mecánicas, fricción y encastre sino en la potencia del deseo que empuja y busca aquello que todavía no sabe de sí, esa jugosa fruta de la sabiduría.

 

Conocen la prostitución en carne propia y tienen posturas opuestas: por qué algunas creen que es trabajo y otras que es explotación

Algunas se llaman a sí mismas “trabajadoras sexuales” y dicen estar orgullosas de ser prostitutas. Su postura es que “ser puta es un trabajo” y deben tener derechos, como cualquier otra trabajadora. Otras se consideran “sobrevivientes de prostitución y redes de trata” y, por tanto, luchan por la abolición. Todas se consideran feministas y, en diálogo con Infobae, explican los argumentos de las posturas en debate.

 

Por Paula Bistagnino

11 de febrero de 2020

https://www.infobae.com/sociedad/2020/02/11/conocen-la-prostitucion-en-carne-propia-y-tienen-posturas-opuestas-por-que-algunas-creen-que-es-trabajo-y-otras-que-es-explotacion/

 

La semana pasada, Jimena Barón lanzó una campaña que simulaba un volante callejero de una prostituta para promocionar su tema “Puta”. El tema puso en el debate público una discusión que atraviesa y divide al feminismo (@jmena)

 

El afiche de Jimena Barón que simulaba un volante callejero de una prostituta para promocionar su tema “Puta” puso en el debate público una discusión que atraviesa y divide al feminismo (o los feminismos, como se nombra hoy a este movimiento) hasta volverse una grieta que parece infranqueable: ¿la prostitución puede ser considerada un trabajo que se elige y desarrolla libremente? ¿O es siempre una situación en la que hay una mujer vulnerada y víctima de un sistema que la violenta?

A esa pregunta hay básicamente dos respuestas: 1) La prostitución no es ni puede ser un trabajo y por lo tanto debe ser abolida; 2) La prostitución es un trabajo cuando se elige como tal y, como el resto, debe serregulado por el Estado y contemplar derechos para quienes la ejercen. Quienes defienden la primera postura se llaman “abolicionistas” y quienes defienden la segunda postura son llamadas por el abolicionismo “regulacionistas” o “reglamentaristas”.

Entre unas y otras hay algunas miradas conciliatorias y otras más radicales, pero la discusión está dominada por estas dos posturas y tiene décadas de historia. Ahora, con la estrategia de marketing de Barón –muy exitosa en términos de mercado pero muy costosa en términos personales– explotó en los medios y, aunque todo el feminismo se da el debate público,las protagonistas son las trabajadoras sexuales y quienes fueron víctimas de explotación sexual o trata.

“Todas vendemos el cuerpo en este sistema”

“El trabajo sexual es la actividad voluntaria y autónoma de ofrecer y/o prestar servicios de índole sexual a cambio de un pago para beneficio propio”, dice el proyecto de ley que en 2013 presentó la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), creada a mediados de los 90 para pelear por los derechos de las prostitutas.

Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR-Putas Feministas, junto a Jimena Barón: “Hay un vacío legal que se usa para penalizarnos”, dijo a Infobae.

 

Y su secretaria general actual, Georgina Orellano, agrega: “Somos mayores de 18 años que ejercemos el trabajo sexual por voluntad propia. Por ese servicio nosotras cobramos y es un intercambio comercial como el de muchos otros servicios. Buscamos entonces ser reconocidas como trabajadoras por ley, poder facturar a través del Monotributo, tener obra social, derechos y obligaciones como todos los trabajadores y trabajadoras”.

Aquel proyecto de ley perdió estado parlamentario en 2015 y no volvió a presentarse. Hoy, explica Orellano a Infobae, la pelea prioritaria es por ladespenalización del trabajo sexual y desde allí llegarán los derechos. Es que si bien el trabajo sexual en la Argentina hoy no está prohibido, tampoco está permitido: el Estado argentino se declaró abolicionista en 1957, cuando adhirió al Convenio contra la Trata de la ONU y no penaliza la prostitución, sino a quienes explotan a otras personas con este fin.

Georgina Orellano ejerce la prostitución desde hace casi 20 años

 

“En términos concretos esto es un vacío legal que se usa para penalizarnos”, sigue Orellano. En ese ese vacío legal no tenemos derechos y se confunde nuestro trabajo con delitos como la trata de personas y el proxenetismo. Por eso todavía hoy hay mucho prejuicio en torno a nuestro trabajo, seguimos siendo criminalizadas y estigmatizadas, y queremos que la sociedad no nos vea como víctimas sino como ciudadanas con derechos”.

Melisa D’Oro es jubilada docente y fue la primera maestra trans de la Ciudad de Buenos Aires. Hace 15 años, cuando se separó de la madre de sus hijas y necesitó otro ingreso, eligió el trabajo sexual: “En la práctica está recontra penalizado: es imposible pararse en una esquina a trabajar y ni te cuento si quisiera alquilar un departamento con dos compañeras para compartir los gastos: de base te cuesta el doble o el triple, porque no podés demostrar ingresos. Pero además corremos el riesgo de ir presas, porque pueden considerar que una explota a otras. Dos psicólogas o dos peluqueras lo pueden hacer, pero dos prostitutas no”, dice a Infobae.

Melisa D’Oro es jubilada docente y hace 15 años, cuando necesitó otro ingreso, eligió el trabajo sexual: “No me interesa romantizarlo. No es el paraíso. ¿Pero acaso es el paraíso limpiar baños o trabajar 12 horas en la caja de un supermercado?”.

 

D’Oro rechaza que la llamen “regulacionista”: “No hay puta en el mundo que sea reglamentarista o regulacionista. Eso un invento del abolicionismo: nosotras no queremos regular nada, porque en realidad la prostitución ya está legislada en Argentina: a través del código penal y distintas resoluciones que no nos permiten ejercer nuestro trabajo libremente, que nos persiguen y criminalizan. Lo que somos nosotras es pro-derechos: queremos ser libres de trabajar y queremos tener los derechos que nos corresponden”.

D’Oro, que es secretaria de Diversidad de AMMAR (hoy rebautizada AMMAR-Putas Feministas), la organización que nuclea a unas 6500 trabajadoras sexuales de todo el país, agrega: “No me interesa romantizarlo. De hecho, no lo hago y cuando vienen chicas al sindicato les digo que lo piensen muy bien, que no es el paraíso. ¿Pero acaso es el paraíso limpiar baños o trabajar 12 horas en la caja de un supermercado? Yo lo elegí y lo elijo. Pero no quiero tener que manejarme en la clandestinidad y privada de los derechos que tienen las que eligen otros trabajos”.

Melisa D’Oro es jubilada docente y fue la primera maestra trans de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando se separó y necesitó más ingresos, eligió el trabajo sexual: “En mi cuerpo yo decido”, sostiene.

 

“No estamos contra las trabajadoras, sino contra el sistema prostituyente”

El “abolicionismo” considera a la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres y plantea que podría desterrarse con -entre otras acciones y políticas públicas- campañas educativas contra el consumo de prostitución, la penalización de los clientes (a quienes llama “varones prostituyentes”) o la prohibición legal de su ejercicio. Muchas de sus defensoras se consideran sobrevivientes de lo que llaman un “sistema prostituyente” que es parte y reproduce una sociedad desigual e injusta.

Graciela Collantes, quien fue víctima de trata, dice: “No somos moralistas, somos realistas: la prostitución hizo y hace estragos con nuestras vidas”.

 

Es el caso de Graciela Collantes, quien fue víctima de trata y una de las fundadoras de AMMAR en los 90. Pero en 2003 empezó a militar el abolicionismo y creó la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (AMADH): “Empezamos a darnos cuenta de que habíamos sido víctimas de un sistema que se sirve de mujeres, travestis y trans, sobre todo pobres, que no pueden elegir. Este sistema naturaliza costumbres, reproduce roles de género, somete a nuestros cuerpos a la cultura del consumo capitalista: somos objetos que el dinero puede comprar para usar”, dice a Infobae.

Collantes dice que el abolicionismo es una herramienta de lucha: “Nos permitió conocer nuestros derechos y pelear por ellos; es un marco de Derechos Humanos que nos protege. Hay que saber que este es un problema social y que no se resuelve con la legalidad. Y además, si la prostitución fuera reconocida como un trabajo, se ocultaría todo aquello que trae consigo: sometimiento, explotación, vulneración de derechos, violencia. Las sobrevivientes y militantes abolicionistas acompañamos todos los días a mujeres, travestis y trans que sufren las consecuencias del paso por el sistema prostituyente, o que resisten la violencia porque todavía están adentro”.

Alma Fernández, activista travesti y por los derechos humanos, dice que la prostitución no puede ser considerada un trabajo cuando para las personas travestis y trans en Argentina es la única opción de supervivencia.

 

Fernández, activista travesti y por los derechos humanos, dice que la prostitución no puede ser considerada un trabajo cuando para las personas travestis y trans en Argentina es la única opción de supervivencia: “¿Quién puede elegir? Yo soy abolicionista porque a los 13 años fui empujada a la prostitución y yo no lo elegí. ¿Pueden las adolescentes estar eligiendo eso?”, se pregunta.

Y agrega: “La prostitución es la principal causante de que no podamos tener un proyecto de vida, pensarnos por ejemplo como personas con la posibilidad de estudiar para trabajar de otra cosa. Yo milito el abolicionismo porque creo que se tienen que acabar todas las opresiones de este mundo: sin igualdad de oportunidades, esto que quieren llamar trabajo sexual lo vamos a hacer siempre las pobres, las negras, las travas, las trans, las migrantes, las de los barrios, las de las villas. Somos nosotras las que ponemos el cuerpo, como asignadas a este destino de prostituirnos”.

Entre los reclamos del abolicionismo al Estado, están no sólo las políticas educativas, sino también las de acceso a la vivienda, salud, inclusión laboral. Y también la reparación a las sobrevivientes y víctimas. “Regular hoy la prostitución sería volver atrás y volver a tapar todo esto que estamos denunciando, y encima con la complicidad del Estado. Esto no significa que estemos en contra de las mujeres en prostitución. El abolicionismo no prohíbe”, dice Collantes.

¿Una cuestión moral?

Las trabajadoras sexuales que pelean por derechos dicen que el abolicionismo lo que hace es moralizar el debate: “El problema es que hay sexo en el medio. No se cuestionan otros trabajos en los que también puede haber trata o explotación. ¿Por qué dicen que ninguna mujer elige ser puta pero no dicen que ninguna mujer elige limpiar culos?”, dice D’Oro, que ve como una manto de hipocresía el posar la mirada en la prostitución.

¿Por qué dicen que ninguna mujer elige ser puta pero no dicen que ninguna mujer elige limpiar culos?”, dice D’Oro.

 

“¿Por qué nos piden a las trabajadoras sexuales que seamos las que terminemos con el patriarcado y el machismo? Nuestros clientes no son más machistas que los jefes de la fábrica, los compañeros del banco o los jueces. Y ahí también hay que desmitificar: nuestros clientes son sus hermanos, sus novios, sus tíos y sus padres e hijos… Es el patriarcado judeo-cristiano el que penaliza que se pague el sexo, porque todo lo demás que se dice no se sostiene: al condenarnos a la ilegalidad, a nosotras nos atan las manos para combatir la trata y el proxenetismo”.

Y compara el debate con el de la legalización del aborto y la marihuana: “El discurso abolicionista puede ser ideal, pero no es realista y no resuelve nada: en un futuro podemos ver si socialmente cambiamos algo, pero no se va a terminar la prostitución”.

La activista travesti Alma Fernández dice: “Yo soy abolicionista porque a los 13 años fui empujada a la prostitución y yo no lo elegí”.

 

Collantes, por su parte, asegura que es la única manera de terminar con la trata y que solo cuando todas las mujeres tengan otras oportunidades de inserción laboral se va a poder decir que alguna elige la prostitución: “No somos moralistas, somos realistas: la prostitución hizo y hace estragos con nuestras vidas y las de miles de mujeres. Yo sufrí la explotación sexual y la trata, y no quiero eso para nadie más. Contar esta realidad y combatirla es lo único que nos llevará a terminar con esto”.

 

Terrorismo abolicionista: “El grave estado de Jimena Barón: sedada y con problemas psicológicos”

El mánager de la cantante dio a conocer cómo se encuentra ella y aseguró que fue víctima de la violencia en las redes sociales. Los detalles.

 

6 de febrero de 2020

https://exitoina.perfil.com/noticias/destacada/jimena-baron-grave-estado-sedada-problemas-psicologicos.phtml

 

JIMENA BARÓN

 

Jimena Barón suspendió sus shows del fin de semana por problemas de salud sin dar muchos detalles, pero luego de varias horas de misterio, Atelofobia Producciones, la compañía que trabaja con la cantante, reveló que ella no pudo “procesar el grado de violencia que recibió” a causa del escándalo por la publicidad de su nuevo temaque está sedada y que recibirá asistencia psicológica y psiquiátrica.

“Lamentablemente Jimena no se siente emocionalmente en condiciones de poder realizar los shows. Pidió asistencia piscológica y psiquiátrica. Luego de realizar la evaluación profesional, le fue contraindicado realizar los próximos espectáculos”, inicia el comunicado de la productora.

Se le indica reposo, medicación sedativa y acompañamiento de sus seres queridos en su casa, y también se le recomendó el aislamiento de los medios y las redes sociales hasta que recupere su fortaleza. A Jimena le resultó imposible procesar emocionalmente el grado de violencia que recibió a través de las redes sociales y algunos medios de comunicación. Consideramos que se atravesó un límite que debió ser inquebrantable“, continúa el escrito de los allegados a la artista.

“El hostigamiento, la violencia y las amenazas que involucran a Jimena y a su familia generan un amedrentamiento extorsivo y aterrador”, sostiene la última parte del impactante texto que rápidamente generó revuelo en las distintas redes sociales en las que fue compartido por su mánager, Lucas Biren.

LA SALUD DE JIMENA

Barón había compartido postales de ella en la calle junto con panfletos publicitarios similares a los utilizados por trabajadoras sexuales y que muchas veces son de lugares ilegales en donde hay mujeres víctimas de la trata. Desde ese entonces, la intérprete de La Cobra se defendió y se mostró junto con Georgina Arellano, secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), el sindicato de las trabajadoras sexuales, algo por lo que también fue cuestionada debido a la grieta existente entre quienes creen que la prostitución debe regularse y lo que piensan que debe ser abolida. La cantante, que debía presentarse hoy en en el Festival Nacional de la Manzana, en la Provincia de Río Negro, y mañana en la Fiesta Nacional de los Jardines de Villa La Angostura, provincia del Neuquén, luego borró sus posteos referidos a la promoción de su nueva canción, que además se llama Puta.

 

¿Trabajo sexual o explotación? El debate sobre la prostitución estalla en Argentina

 

Por Francisco Lucotti 

8 de febrero de 2020

https://mundo.sputniknews.com/america-latina/202002081090407190-trabajo-sexual-o-explotacion-el-debate-sobre-la-prostitucion-estalla-en-argentina/

 

La discusión se da en todo el mundo. De un lado, las abolicionistas, que condenan la mercantilización de los cuerpos y abogan por erradicar la prostitución. Del otro, las regulacionistas reivindican el trabajo sexual como una elección propia, una profesión que difiere de la indebida explotación del cuerpo femenino y la trata de mujeres.

 

El afiche muestra a una mujer en cuclillas, vestida únicamente con medias de red, con un pancho (hot dog) en la mano, además de un número de teléfono. Lo que a simple vista pareciera un volante de oferta sexual —prohibidos por ley desde 2012 en Argentina— es la polémica campaña de marketing por el nuevo sencillo de la cantante Jimena Barón.

Barón es una actriz argentina de TV que lanzó recientemente su carrera musical con un claro mensaje en contra del machismo. Así se transformó en una mediática referente a favor del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos y del lado de aquellas que también rechazan el estigma del trabajo sexual.

La canción en cuestión se llama Puta y la artista explicó que buscó resignificar el insulto: “Es una palabra que está en todos lados. Totalmente naturalizada y pronunciada en boca de los cantantes hombres más famosos y exitosos. Si como mujer sintieras orgullo de ser puta sos una vergüenza, no sos mujer. ‘Puta’ es la lucha de varias, que no joden a nadie pero son humilladas y vapuleadas por pretender ser libres y a la vez mujeres”.

Mercantilización de la sexualidad, criminalización de la pobreza

Las primeras en apoyar a la cantante fueron las referentes de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar), una agrupación que nuclea a más de 6.500 trabajadoras sexuales en todo el país y adherida a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), quienes desde hace 25 años militan por la regularización laboral de quienes ejercen la prostitución para evitar así las persecuciones y conquistar derechos.

“Nuestra postura no es liberal sino sindical, con conciencia de clase. Consideramos que la prostitución es nuestro trabajo, por decisión propia, de manera autónoma y voluntaria. Tomamos esta decisión por falta de oportunidades y por la precarización de la oferta laboral para las mujeres, que en gran medida somos madres y jefas de hogares”, dijo a Sputnik Georgina Orellano, secretaria general de Ammar.

Orellano, quien publicó una foto junto a Barón en medio de la polémica, criticó que solo se le cuestione la libertad a las trabajadoras sexuales y no al conjunto de la sociedad inmersa en el sistema capitalista, cuando la clase obrera por lo general no elige su situación.

“Que traten de imponer que solo nuestro trabajo implica una explotación del cuerpo es tener una mirada moral de lo que sucede verdaderamente en el sistema laboral. Queremos plantearle al Estado políticas públicas desde la realidad, no desde la teoría ni las utopías”, insistió.

La referente de Ammar criticó que una parte de la sociedad acepte la mercantilización de ciertas partes del cuerpo pero ponga el límite en la comercialización de la sexualidad, y puso como ejemplo a modelos, promotoras, bailarines y otras profesiones “que explotan el capital erótico y la hegemonía de la belleza”.

Visiones dispares dentro del feminismo

La estrategia de promoción de Barón provocó inmediatas reacciones negativas por parte de sectores del feminismo que juzgaron el mensaje como una banalización de la problemática de la prostitución, que relacionan como ejemplo máximo de la institución de la violencia patriarcal, con su inevitable vinculación con el siniestro mundo clandestino de la trata de personas.

Una de las voces más efusivas fue la de Carolina Aguirre, guionista de la telenovela Argentina, tierra de amor y venganza, que narra la historia detrás de Zwi Migdal, una red de trata conformada por delincuentes de origen judío y operó en Argentina entre 1906 y 1930.

“Qué decepción que pienses que la esclavitud sexual es un trabajo o que venimos a este mundo a ser vertederos de semen y de [enfermedades] venéreas y víctimas de violencia por unos pesos. Qué pena que no entiendas que el feminismo es para proteger a las más débiles y no a vos que podés elegir. El feminismo es abolicionista porque no tolera la explotación de la mujer en ninguna de sus formas”, le escribió Aguirre a Barón en las redes sociales.

Sin embargo, fueron varias las voces mediáticas dentro del feminismo (figuras dispares como la popular vedette y conductora Moria Casán o la comediante Malena Pichot), quienes defendieron la osadía de Barón y la visión no punitivista, como acompañamiento desde la sororidad o por empatía política.

En Argentina, la prostitución no está penada por la ley siempre y cuando se ejerza en el ámbito privado, pero sí está prohibida la promoción en la vía pública, el proxenetismo (lucrar con la actividad de terceros) y la trata de personas. Sin embargo, no es un considerada un trabajo formal.

“Las trabajadoras sexuales no tenemos obra social, ni nuestros hijos, no podemos hacer aportes jubilatorios, trabajamos en un marco de ilegalidad porque nuestros espacios están criminalizados”, explicó Orellano.

Ammar busca que sus integrantes sean sujetos de derechos laborales para poder salir de la clandestinidad además de una regulación estatal para distinguir entre la explotación violenta de quienes son forzadas a prostituirse y la libertad de quienes desean ejercer bajo un modelo no punitivo.

Modelo holandés vs. modelo sueco, una discusión mundial

Conocido como modelo de “reducción de daños” o holandés, en referencia a la política de regulación estatal de la actividad en burdeles y vitrinas impuesta en los Países Bajos desde 1999, se inscribe dentro de las corrientes legalistas. También son conocidos los casos de Alemania, Dinamarca y Nueva Zelanda.

Parte de las premisas de que la prostitución existe y seguirá existiendo y de que la trata de personas no es su sinónimo, y que puede transformarse en una salida laboral y en un trabajo digno para quienes lo elijan voluntariamente si las condiciones están garantizadas.

Para esto se debe profundizar con los esfuerzos para eliminar la explotación forzada (que corre en paralelo y no necesariamente va a disminuir con la legalización, como ocurre en Holanda) y ofrecer un marco regulatorio que asegure derechos, salud y seguridad para todos.

La postura contraria es la abolicionista que mencionaba Aguirre, conocida como modelo de “eliminación del daño” o sueco, en referencia a la ley implementada en Suecia desde 1998. Otros países han avanzado en esta dirección desde entonces: Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Escocia, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Noruega, Singapur, Sudáfrica, con diferentes aplicaciones.

Esta parte de la idea de base de que la prostitución es, en esencia, una forma de opresión, un abuso de poder, un mecanismo de violencia machista que somete a alguien a vender su cuerpo, siempre por necesidad y carencia, más allá de que el intercambio comercial sea voluntario, en cuyo caso será una minoría, por lo que dedica su esfuerzo en criminalizar la demanda: legaliza el acto de prostituirse pero persigue la compra de servicios sexuales.

 

Georgina Orellano: “Muchas chicas de clase media y alta se volcaron a la prostitución”

 

La líder del Sindicato de Trabajadoras Sexuales (AMMAR) confió en que el gobierno de Alberto Fernández reconozca ese rubro: “Eso formalizaría unos 60 mil puestos de trabajo”.

 

28 de diciembre de 2019

https://www.perfil.com/noticias/politica/georgina-orellano-legalizar-la-prostitucion-formalizaria-unos-60-mil-puestos-de-trabajo.phtml

 

Georgina Orellano es la secretaria general de AMMAR, el sindicato de las trabajadoras sexuales FOTO: SERGIO BIANCHI

 

Al tiempo en que confió que durante el gobierno del presidente Alberto Fernández “se pueda reconocer al trabajo sexual”, la secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), Georgina Orellano, aseguró en diálogo con la agencia Noticias Argentinas que “eso formalizaría unos 60 mil puestos de trabajo”.

Orellano remarcó que lejos del estereotipo marginal, en los últimos años “una gran cantidad de chicas de clase media, alta, con estudios secundarios y hasta universitarios” se volcó hacia el trabajo sexual por “los ingresos económicos que actuán” y lo hacen principalmente a través de plataformas virtuales para “no exponerse a la violencia policial”, aseguró.

Por detrás de las mujeres que elijen ejercer la prostitución en espacios públicos y en departamentos privados, los dos principales rubros del sector, cada vez gana mayor peso el trabajo sexual publicitado en redes sociales, como Instagram, Facebook, Tinder o Tumblr. “Es otra camada: tienen otras herramientas, la mayoría terminó el secundario, muchas incluso la universidad. Son chicas de clase media y alta”, graficó Orellano, indicando que “muchas fueron primero feministas antes de ejercer la prostitución”.

 Sin embargo, precisó Orellano, muchas de esas chicas de clase media y alta no están exentas de sufrir otro tipo de problemas por su condición de trabajadoras sexuales, ya que “sufren robo de datos y fotos, acoso virtual”, detalló la líder de AMMAR. Uno de los principales atractivos que ven las jóvenes en el oficio es el manejo de los horarios y los ingresos económicos que pueden obtener.

“Una chica de Recoleta cobra 5.000 pesos un servicio básico, mientras que una de Constitución cobra 500 pesos”, retrató Orellano.

A 65 años del decreto de Juan Domingo Perón que, en medio de la pelea con la Iglesia, facultó a provincias e intendencias a autorizar la instalación de lugares para ejercer la prostitución, Orellano volvió a reclamar que se avance en una ley que legalice el rubro, ya que eso “formalizaría unos 60 mil puestos de trabajo” que actualmente están al margen de toda norma.

El 30 de diciembre de 1954, Perón firmó el decreto 22.532 que avanzaba en la creación de las comúnmente denominadas “zonas rojas” para profundizar el distanciamiento con el clero que ya había comenzado unos meses atrás. Trece lustros después de aquella medida, las trabajadoras sexuales reclaman una Ley de Trabajo Sexual Autónomo con el fin de ejercer su actividad con un amparo legal y con derechos laborales.

La iniciativa, que llegó al Congreso en 2013 y rápidamente perdió estado parlamentario, proponía crear un registro dependiente del Ministerio de Trabajo en el que se inscriban las mujeres que se dediquen voluntariamente al trabajo sexual. Además, contemplaba la habilitación de cooperativas de trabajadoras sexuales autónomas, el otorgamiento de becas y la creación de la categoría “Trabajo Sexual” en el Monotributo para habilitar el acceso a obra social, aportes jubilatorios, créditos, vivienda, entre otros derechos.

Georgina Orellano: “Las trabajadoras sexuales podemos llegar a la universidad”

“AMMAR hizo un gran trabajo de sensibilización dentro del feminismo, el sindicalismo y otros espacios. Hay una apertura a escuchar, pero siempre se cruza la moralidad cuando hablamos de trabajo sexual. Hay que derribar algunos prejuicios antes de plantear que queremos obra social, jubilación y demás derechos laborales”, lamentó Orellano en diálogo con la agencia NA, al tiempo que indicó que las pocas que se encuentran formalizadas lo hacen con monotributos inscriptas como peluqueras o masajistas.

 La pilarense, que comenzó a ejercer la prostitución a los 19 años, advirtió que “se ha creado un estereotipo que muestra a las trabajadoras sexuales como marginales, pobres, que no pudieron hacer otra cosa” y señaló que en los últimos años se volcaron por el oficio una gran cantidad de “chicas de clase media, alta”.

 De acuerdo a un censo realizado por AMMAR junto al Ministerio de Salud y a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 2009 había un total de 80 mil trabajadoras sexuales: 60 mil ejercían el oficio en lugares privados y las 20 mil restantes lo hacían en la vía pública.

 Respecto a la situación de las prostitutas en los distintos puntos del país, Orellano explicó que varía de acuerdo a la jurisdicción en la que trabajen: “Hoy en día el ejercicio del trabajo sexual no está prohibido, pero están criminalizados todos los espacios de trabajo”.

“En la Ciudad de Buenos Aires trabajar en la calle es una contravención y te dan 200 horas de trabajo comunitario. Lo que agarran como argumento es la portación de rostro, genero y que estén paradas en el mismo lugar. En el resto del país es peor, porque las compañeras directamente van presas. O tienen que convivir con el negociado con la Policía para poder trabajar”, denunció.

Consultada respecto a la posibilidad de que el escenario varíe en el corto plazo, la líder de AMMAR subrayó: “Tenemos la esperanza de que durante el Gobierno de Alberto Fernández se pueda reconocer al trabajo sexual”.

Finalmente, recordó que AMMAR nació en 1995 “ante la necesidad de frenar la violencia policial” contra las prostitutas y cuestionó que “durante el macrismo se recrudeció” ese flagelo para las trabajadoras sexuales. “Renació una violencia que habíamos podido controlar”, concluyó Orellano.

J.D./H.B.