La Declaración de los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa

 

Esta declaración la han elaborado 120 trabajador@s del sexo y 80 aliados de 30 países durante la Conferencia Europea sobre Trabajo Sexual, Derechos Humanos, Trabajo y Migración, celebrada en Bruselas del 15 al 17 de octubre de 2005.

Puede descargarse en formato PDF aquí: https://www.sexworkeurope.org/sites/default/files/userfiles/files/join/declaration_sp.pdf

 

¿Por qué necesitamos una Declaración de los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa?

 Existen en Europa distintos enfoques ante la industria sexual y l@s trabajador@s del sexo – incluyendo también a los migrantes – ya sean hombres, mujeres o transexuales. Estos enfoques van desde la aceptación del trabajo sexual como un empleo y la introducción de los derechos laborales para l@s trabajador@s del sexo hasta la criminalización de l@s trabajador@s del sexo y/o de sus clientes.

En los últimos años proliferan a nivel local, nacional e internacional las medidas que limitan los derechos y las libertades fundamentales de l@s trabajador@s del sexo, alegando que desean combatir el crimen organizado y proteger la salud pública. Sin embargo, muchas de estas medidas se ponen en práctica en contra de las políticas y los principios basados en recomendaciones de UNAIDS y de la Organización Mundial de la Salud, las cuales señalan que las legislaciones represivas que limitan los derechos de l@s trabajador@s del sexo socavan las políticas de salud pública empujando la industria sexual a la clandestinidad. Asimismo, estas medidas contradicen la Resolución del Parlamento Europeo sobre la Violencia contra las Mujeres1 , que exigía la despenalización del ejercicio de la prostitución, garantizando así que las prostitutas disfruten de los mismos derechos que otros ciudadanos, así como la protección de la independencia, la salud y la seguridad de las prostitutas. Además, numerosas medidas violan la obligación de los Estados según el Derecho Internacional a respetar, promover y proteger los derechos humanos de todas las personas que habiten en su territorio sin discriminaciones, incluyendo el derecho a la intimidad, a la vida familiar, a salir legalmente de su país y a volver al mismo, a no verse sometido a torturas, a un trato inhumano o degradante, a no ser objeto de arrestos arbitrarios, así como a beneficiarse de la libertad de expresión, de información, de asociación y de circulación.

A pesar de las pruebas que demuestran que los trabajadores migrantes de todos los sectores son con cada vez más frecuencia objeto de abusos y explotación con absoluta impunidad, las respuestas europeas ante el aumento de la migración internacional se han centrado en una legislación restrictiva, concediendo poca importancia a proteger los derechos y las libertades de los migrantes. Hasta el momento Bosnia y Turquía son los únicos países europeos que han ratificado la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y Miembros de sus Familias de la ONU, la cual entró en vigor el 1 de julio de 2003.

Los proyectos de trabajo sexual y las organizaciones de trabajador@s del sexo en Europa cuentan con suficientes pruebas registradas y experiencias que demuestran que la legislación y las actitudes discriminatorias, no justificables mediante la protección de la salud pública o la lucha contra el crimen organizado, restringen los derechos y las libertades fundamentales de l@s trabajador@s del sexo a nivel local, nacional e internacional. Estas prácticas se producen en las áreas de asistencia sanitaria y social, vivienda, empleo, educación, legislación administrativa y jurisdicción penal. A continuación no enumeramos todos los países. Sin embargo no existe un solo país en toda Europa, incluyendo aquéllos en los que existe una industria sexual reglamentada, en el que l@s trabajador@s del sexo no hayan denunciado discriminaciones y violaciones de sus derechos humanos.

En Austria l@s trabajador@s del sexo son sometidos a controles sanitarios obligatorios pero los demás ciudadanos activos sexualmente no. Esto fomenta la imagen de l@s trabajador@s del sexo como “desaseados” e incumple el principio de no discriminación.

En Finlandia es ilegal que l@s trabajador@s del sexo trabajen juntos para protegerse y pueden ser juzgados por proxenetismo recíproco. Esto viola sus derechos a la libertad de reunión y asociación pacíficas y a condiciones laborales favorables.

En Francia cuando los hijos de l@s trabajador@s del sexo alcanzan la mayoría de edad pueden ser procesados por vivir de los ingresos de un/a trabajador/a del sexo. Esto viola el derecho de l@s trabajador@s del sexo a que se respete su vida privada y familiar y a no ser objeto de injerencias arbitrarias.

En Grecia, el trabajo sexual es legal y l@s trabajador@s del sexo se pueden empadronar en sus municipios pero no pueden casarse. Cuando se casan, no pueden seguir trabajando legalmente y pierden su licencia. Por lo tanto se obliga a l@s trabajador@s del sexo a elegir entre el derecho a casarse y a formar una familia y el derecho a ganarse la vida y a ejercer una profesión. Nadie debería verse obligado a tomar esta decisión.

En Italia la policía confisca y tira o quema con toda impunidad las pertenencias de l@s trabajador@s del sexo, violando su derecho a la propiedad, así como la obligación del Estado de ofrecer una solución eficaz para proteger su derecho a la propiedad, a igual protección de la ley y a la protección contra la discriminación.

En Holanda, donde el trabajo sexual es legal, l@s trabajador@s del sexo migrantes representan la única categoría profesional que no puede recibir permisos de trabajo legales, violándose así el derecho a la no discriminación, ya que en otros tipos de trabajo los extranjeros pueden obtener permisos de trabajo legales siempre que cumplan los requisitos estipulados en la Ley sobre trabajadores migrantes.

En Portugal (y en muchos otros países) l@s trabajador@s del sexo pierden la custodia de sus hijos a través de los servicios sociales o de las salas de asuntos de la familia solamente por su profesión, sin que existan pruebas específicas de perjuicios o de su incapacidad para actuar como padres, violando su derecho a no ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida familiar y a la no discriminación.

En Rumania, donde el trabajo sexual es ilegal, el Gobierno prohíbe a sus ciudadanos ejercer esta actividad. Como resultado de la presión que ha ejercido el Gobierno rumano, el Gobierno austriaco ha cancelado los permisos de l@s trabajador@s del sexo ruman@s y las mujeres que trabajaban legalmente en Austria pueden ser devueltas a su país, violándose así su derecho a un empleo remunerado en un país que no sea el suyo.

En Rusia la policía amenaza a l@s trabajador@s del sexo con que van a ser vendidos como esclavos y les obliga a mantener relaciones sexuales sin remuneración, violándose así la obligación del Estado de ofrecer una solución eficaz para proteger su derecho a la seguridad personal y a igual protección de la ley.

En Eslovaquia el personal sanitario niega con toda impunidad la asistencia sanitaria a l@s trabajador@s del sexo y realiza comentarios discriminatorios ante las trabajadoras del sexo embarazadas, cuestionando su capacidad de dar a luz y violando su derecho a que el Estado les ofrezca el mejor nivel posible de salud física y mental y a fundar una familia.

En España l@s trabajador@s del sexo en burdeles tienen que pagar cantidades excesivas por los controles sanitarios que realizan los propietarios de los locales. Los resultados de esos controles no se tratan de manera confidencial. El Estado no ofrece una solución eficaz para proteger su derecho a la intimidad y a la salud, al mismo tiempo que se violan los códigos éticos de la medicina.

En Suecia los políticos han amenazado con retirarse de los debates públicos si l@s trabajador@s del sexo también participan. Asimismo l@s trabajador@s del sexo se han visto excluidos sistemáticamente del debate público, violándose su derecho a la libertad de expresión y opinión.

En el Reino Unido, donde l@s trabajador@s del sexo que trabajan en la calle son criminalizad@s, se utilizan disposiciones sobre ‘conducta antisocial’ para limitar su libertad de movimiento. Además en algunas ciudades se imprimen y distribuyen carteles identificando a trabajador@s del sexo con nombres y fotografías, violándose así su derecho a la intimidad y a participar en la vida pública, exponiéndoles a la discriminación y la violencia.

En virtud al Derecho Internacional, uno de los derechos fundamentales es que “todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación a igual protección de la ley”. Sin embargo, existe una duda razonable sobre si l@s trabajador@s del sexo en Europa gozan realmente de una igual protección de la ley. Existen razones imperiosas por las que l@s trabajador@s del sexo en Europa evitan acudir al sistema judicial para hacer frente a la discriminación, la violencia y otros abusos.

Historia de la Declaración

El proceso que nos ha conducido a la Declaración fue iniciado por SIGN (Sexwork Initiative Group Netherlands), una organización holandesa de trabajador@s del sexo y activistas. La fundación de SIGN constituyó el primer paso para crear una base más amplia de individuos en toda Europa interesados en organizar una conferencia y en defender los derechos de l@s trabajador@s del sexo. En junio de 2003 SIGN pidió a l@s trabajador@s del sexo y a las organizaciones de trabajador@s del sexo en toda Europa que colaboraran con ellos para organizar una conferencia. En enero de 2004 se creó un Comité Organizador (CO) compuesto por 15 personas, la mayoría de ellas trabajador@s del sexo en activo o retirados, incluyendo migrantes, provenientes de distintos países de Europa. El CO no incluye representantes de todos los países ni todos los grupos de Europa pero cuenta con el apoyo de un gran número de trabajador@s del sexo, activistas y organizaciones que colaboran con trabajador@s del sexo en toda Europa y en el resto del mundo.

El CO decidió que una Declaración de los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa establecería el marco para organizar la conferencia. Asimismo serviría para satisfacer la necesidad constante de concienciación sobre los derechos humanos de l@s trabajador@s del sexo y ofrecería un marco para evaluar y combatir el desprecio y la violación de sus derechos.

El CO creó un órgano legal, el Comité Internacional para los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa (ICRSE), para coordinar la conferencia y para que actúe como base de próximas iniciativas.

Aunque la redacción de la Declaración se identificó como la tarea más inmediata, el Comité Internacional para los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa también se comprometió a desarrollar estrategias permanentes para obtener la aceptación pública y política de los principios de la Declaración.

¿Qué es la Declaración?

La Declaración no pretende ser un documento legal y su existencia no establece un marco legal que proteja los derechos de l@s trabajador@s del sexo en Europa. La Declaración simplemente identifica los derechos humanos, laborales y migratorios de l@s trabajador@s del sexo de acuerdo con el Derecho Internacional y señala la obligación de los Estados de garantizar:.

  • que no viola ningún derecho,.
  • que terceros no violen ningún derecho,.
  • que las estructuras estatales estén organizadas de manera que todo el mundo puede disfrutar de sus derechos.

La Declaración es una síntesis de los derechos de todo ciudadano aprobados en tratados y convenios internacionales. Incluye además propuestas específicas dirigidas a los Estados acerca de políticas y medidas que aseguren la protección de esos derechos también para l@s trabajador@s del sexo.

La primera parte de la Declaración presenta los derechos de todos los seres humanos en Europa. Se trata de una simple recapitulación extraída de acuerdos internacionales que han firmado los Gobiernos Europeos.

La segunda parte de la Declaración enumera medidas para cada uno de los derechos identificados que los signatarios de esta Declaración consideran necesarias para garantizar que se respeten y protejan los derechos de l@s trabajador@s del sexo en Europa.

Los tratados internacionales a los que nos referimos en esta Declaración son:

  1. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU, 1966
  1. Pacto internacional relativo a los derechos económicos, sociales y culturales de la ONU, 1966
  1. Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de la ONU, 1979
  1. Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y Miembros de sus Familias de la ONU, 1990
  1. Convención de Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951
  1. Convenio de la OIT sobre el trabajo forzoso u obligatorio (nº 29) de 1930 y el Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso (nº 105) de 1957
  1. Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación de la OIT (nº 87), 1948
  1. Convenio de la OIT sobre los trabajadores migrantes (disposiciones complementarias) (nº 143), 1975 2
  1. Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, 1950

Además se basa en varias Declaraciones fundamentales:

  1. Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, 1948
  1. Declaración sobre los Derechos y Responsabilidades del Individuo de la ONU, 1999
  1. Declaración sobre la Eliminación de Violencia contra la Mujer de la ONU, 1993
  1. Declaración de las Naciones Unidas sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y del abuso de poder de 1985
  1. Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, 1998
  1. Recomendación de la OIT sobre los trabajadores migrantes (nº 151), 1975
  1. Carta Social Europea, 1961 & 1996
  1. Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, 2000

El Comité Internacional para los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa ha seleccionado a partir de estos tratados los derechos amenazados por las legislaciones y las prácticas discriminatorias en Europa. Éstos son:.

El derecho a la vida

El derecho a la libertad y la seguridad personal.

El derecho a no ser esclavizado, sometido a trabajos forzados o empleado en condiciones de servidumbre

El derecho a no ser sometido a torturas ni a tratamientos inhumanos o degradantes.

El derecho a ser protegido contra la violencia, el daño físico, las amenazas y la intimidación.

El derecho a la intimidad y a la protección de la vida familiar, incluyendo el derecho a no ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en la vida privada, la familia, el domicilio o la correspondencia, ni de ataques contra la honra o la reputación.

El derecho a casarse y fundar una familia.

El derecho a la libertad de movimiento y residencia.

El derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país.

El derecho de solicitar asilo y a la no devolución.

El derecho a igual protección de la ley, así como a la protección contra la

discriminación y toda provocación a tal discriminación.

El derecho a un juicio justo.

El derecho a la libertad de opinión y expresión.

El derecho al trabajo, a la elección libre de trabajo y a condiciones justas y favorables de trabajo, así como a la protección contra el desempleo.

El derecho al mejor nivel posible de salud física y mental.

El derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

El derecho a organizarse, a la libertad de asociación y a sindicarse.

El derecho a información para migrantes documentados e indocumentados.

El derecho a una solución eficaz.

El principio de no discriminación.

El derecho a participar en la vida cultural y pública de una sociedad.

La obligación de los Estados de combatir los prejuicios, así como las prácticas tradicionales basadas en la idea de inferioridad o superioridad de un género o en los roles estereotipados de hombres y mujeres

En la Declaración nos centramos en los derechos más amenazados en Europa. La Declaración no exige que se otorguen derechos especiales a l@s trabajador@s del sexo, sino que se basa en el principio de que la venta de servicios sexuales no es una razón para negar a l@s trabajador@s del sexo los derechos fundamentales que les confiere el Derecho Internacional.

Solidaridad

El amplio proceso de consulta en toda Europa que ha conducido a la presentación y al refrendo de la Declaración ha sido crucial para desarrollar este compromiso colectivo con los derechos humanos de los trabajadores del sexo femeninos, masculinos y transexuales, incluyendo siempre a los migrantes. La congregación de individuos y grupos con experiencias y perspectivas diversas nos ha permitido adoptar un enfoque más amplio sobre la importancia de promover el respeto de los derechos de l@s trabajador@s del sexo en Europa. La redacción de la Declaración ha servido para resaltar los factores comunes entre l@s trabajador@s del sexo y otros grupos marginados cuyos derechos no siempre se respetan.

Finalmente, la Declaración nos permite establecer vínculos entre Europa y el resto del mundo. Aunque la Declaración es específica para Europa, nos dota de un lenguaje – el lenguaje de los derechos – que pueden entender y compartir todos los países del mundo.

Uso de la Declaración

La información es una herramienta poderosa. Al exponer los derechos existentes, la Declaración pretende en primer lugar actuar como herramienta para ayudar a l@s trabajador@s del sexo a defender sus derechos con las autoridades y la justicia de su parte.

En segundo lugar, la Declaración ha de ser un rasero con el que evaluar nuestros logros, el progreso que vamos consiguiendo y los objetivos de nuestros esfuerzos en el futuro. Ofrece una base a las organizaciones y a los grupos para presionar para que se respeten derechos reconocidos universalmente, así como para defender a l@s trabajador@s del sexo en caso de que se pongan en duda sus derechos.

En tercer lugar sirve de guía para las organizaciones y las instituciones que deseen aplicar políticas y prácticas justas y no discriminatorias.

En último lugar es una base desde la que mirar hacia el futuro. A través de las directrices que brinda, nos permite evaluar si las leyes propuestas respetan o socavan los derechos de l@s trabajador@s del sexo. También nos plantea un objetivo a largo plazo: conseguir que la opinión pública entienda que el respeto de los derechos humanos de todos es fundamental para una sociedad sana.

Si desea ser incluido como defensor de estas ideas o si puede ofrecer ejemplos de logros o fracasos en la defensa de los derechos humanos de l@s trabajador@s del sexo, póngase en contacto con el Comité Internacional para los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa en declaration@sexworkeurope.org

 

 

La Declaración de los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa

Prefacio

Esta Declaración ha sido redactada por trabajador@s del sexo y organizaciones dedicadas a promover sus derechos humanos y bienestar. Esta Declaración enumera derechos que el Derecho Internacional Humanitario confiere a toda persona en Europa, incluyendo l@s trabajador@s del sexo. A continuación, la Declaración recomienda medidas y prácticas que los signatarios de la misma consideran requisito mínimo necesario para garantizar que se respeten y protejan esos derechos. Estos derechos han de ser respetados y protegidos cuando se desarrollen y apliquen leyes y programas con el fin de paliar el tráfico de seres humanos, la migración ilegal o el terrorismo.

La Declaración 

Toda persona en Europa, incluyendo l@s trabajador@s del sexo, está dotada de los siguientes derechos de acuerdo con el Derecho Internacional Humanitario. Todos los Gobiernos europeos deben respetar, proteger y cumplir:

I. El derecho a la vida, la libertad y la seguridad personal

  1. El derecho a no ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su vida familiar, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación

III. El derecho al mejor nivel posible de salud física y mental

  1. El derecho a la libertad de movimiento y residencia
  2. El derecho a no ser esclavizado, sometido a trabajos forzados o empleado en condiciones de servidumbre
  3. El derecho a igual protección de la ley y a la protección contra la discriminación o la incitación a la discriminación por motivos de género, origen étnico, nacionalidad, orientación sexual, etc.

VII. El derecho a casarse y fundar una familia

VIII. El derecho al trabajo, a la elección libre de trabajo y a condiciones laborales justas y favorables

  1. El derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas
  2. El derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país
  3. El derecho de solicitar asilo y a la no devolución

XII. El derecho a participar en la vida cultural y pública de una sociedad

Estos derechos humanos se recogen en tratados internacionales que los Gobiernos europeos se han comprometido a respetar.

Asimismo, la mayoría de los tratados contienen una cláusula de no discriminación en la que se estipula que estos derechos se deben aplicar sin discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier índole, origen nacional o social, pertenencia a una minoría nacional, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social. Además la Comisión de Derechos Humanos de la ONU afirma en su Comentario General 15 que la norma es que “se garanticen todos y cada uno de los derechos reconocidos en el Pacto, sin discriminación entre nacionales y extranjero”.

Aunque estos derechos se aplican a todos los seres humanos, la experiencia de l@s trabajador@s del sexo en toda Europa demuestra que los Estados no respetan, protegen, cumplen ni promueven sus derechos en situación equiparable a la de otros ciudadanos.

Con el presente documento realizamos una declaración de los derechos de l@s trabajador@s del sexo e instamos a los Gobiernos europeos a que garanticen el cumplimiento de los mismos.

I. Vida, libertad y seguridad

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a la vida, la libertad y a la seguridad personal, incluyendo la determinación de su sexualidad. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. Nadie debe verse forzado por terceros a ofrecer servicios sexuales en contra de su voluntad o en condiciones que no acepten.
  1. Los preservativos son fundamentales para proteger su vida y su seguridad. Por lo tanto, la confiscación de los preservativos de l@s trabajador@s del sexo debe estar prohibida.
  1. Los Gobiernos deben poner fin a la impunidad ante los niveles desproporcionados de violencia y los asesinatos que afectan a l@s trabajador@s del sexo en todos los países, incluyendo la investigación y el castigo de los abusos perpetrados por las fuerzas y cuerpos de seguridad.

II. Privacidad y vida familiar

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a no ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su vida familiar, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques contra su honra o su reputación. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. No se debe denegar a nadie el derecho a establecer y mantener relaciones3. La clasificación de las parejas y de los hijos adultos de l@s trabajador@s del sexo como proxenetas es discriminatoria e implica que no está bien que l@s trabajador@s del sexo gocen de una vida privada y familiar y que otras personas mantengan relaciones con ellos, lo cual puede llevar a que no se les ofrezcan ciertos servicios.
  1. L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a decidir cuántos hijos quieren tener y la frecuencia con la que desean tenerlos. La práctica del trabajo sexual en la actualidad o en el pasado no debe ser motivo para que se cuestione la capacidad de una persona para ser madre/padre o tener la custodia de sus hijos.

III. Salud 

L@s trabajador@s del sexo, sin que importen si son migrantes o no, tienen derecho al mejor nivel posible de salud física y mental, incluyendo la salud sexual y reproductiva. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. Nadie debe verse sometido a controles médicos ni a análisis de VIH obligatorios. Cualquier control médico debe realizarse con el objetivo primordial de promover la salud y los derechos de la persona afectada.
  1. La información acerca del estado de salud sexual y VIH ha de ser confidencial.

IV. Libertad de movimiento

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a la libertad de movimiento y residencia. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. No se deben establecer límites a la libertad de circulación de los individuos entre distintos países porque ejercen el trabajo sexual.
  1. No se deben establecer límites a la libertad de circulación de los individuos en los Estados y sus regiones. Los reglamentos para controlar a l@s trabajador@s del sexo al nivel que sea no debe infringir su derecho a la libertad de movimiento, incluyendo el derecho a marcharse de su lugar de residencia y volver al mismo, el derecho a visitar a su familia o a acceder a algún servicio.

V. Ausencia de esclavitud y trabajo forzado

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a no ser esclavizados, sometidos a trabajos forzados o empleados en condiciones de servidumbre. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. Se deben tomar las medidas necesarias para garantizar que l@s trabajador@s del sexo gocen de sus derechos laborales íntegros, que los conozcan y que tengan acceso a los mecanismos y las normas necesarios para poner fin a condiciones laborales abusivas.
  1. Se deben tomar medidas para ofrecer la ayuda y la protección necesarias a las víctimas del tráfico de seres humanos, del trabajo forzado y de las formas de esclavitud modernas siempre respetando la protección de sus derechos humanos. Se deben conceder permisos de residencia para garantizar un acceso eficaz a la justicia y a soluciones legales, incluyendo indemnizaciones, independientemente de que estén dispuestos a colaborar con las autoridades competentes. Las personas víctimas del tráfico de seres humanos no deben ser devueltas a situaciones o países en las que les esperen situaciones similares o cualquier otro perjuicio. 
  1. Igual protección de la ley y protección contra la discriminación

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a igual protección de la ley, incluyendo soluciones jurídicas eficaces, así como a la protección contra la discriminación o la incitación a la discriminación. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. Si l@s trabajador@s del sexo no han cometido ningún delito y si la venta de servicios sexuales no es ilegal, se debe prohibir a las fuerzas y cuerpos de seguridad que abusen de su autoridad interfiriendo o acosando a l@s trabajador@s del sexo. Al investigar un delito o realizar una detención, las autoridades competentes deben respetar los derechos de los acusados sin que importe el hecho de que sean trabajador@s del sexo.
  1. Los Estados son responsables de investigar, juzgar y condenar a los responsables de cualquier crimen perpetrado contra cualquier persona, independientemente de que las víctimas sean trabajador@s del sexo o migrantes. Asimismo se deben tomar medidas para garantizar que el sistema penal sea capaz de actuar ante los crímenes denunciados por trabajador@s del sexo. Estas medidas han de considerar la formación y el descuido de las fuerzas y cuerpos de seguridad, los fiscales y los jueces. Las pruebas que aporten l@s trabajador@s del sexo en las diligencias penales no se deben ignorar por su profesión.
  1. Los organismos responsables de hacer cumplir la ley no deben confiscar arbitrariamente ni destruir las pertenencias legales de ninguna persona.

En relación con el derecho a la protección contra la discriminación:

  1. No se debe desestimar a nadie en las salas de lo civil o en salas de asuntos de la familia por el simple hecho de que haya ejercido o ejerza el trabajo sexual.
  1. Se deben tomar medidas para proteger a l@s trabajador@s del sexo y a las personas a su cargo contra la discriminación en el empleo, la vivienda, la asistencia jurídica, la asistencia infantil, la atención sanitaria y los servicios sociales, así como contra la discriminación arbitraria e injustificada por parte de las compañías de seguros privadas.
  1. Debería existir una educación pública y profesional cuyo objetivo específico sea la desaparición de la discriminación de los l@s trabajador@s del sexo.

VII. Casarse y formar una familia 

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a casarse y a fundar una familia. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. La práctica del trabajo sexual en la actualidad o en el pasado no debe ser motivo para prohibir a l@s trabajador@s del sexo que se casen con la pareja que deseen, que funden una familia y que críen a sus hijos.
  1. Los Gobiernos deben garantizar que el trabajo sexual no suponga una barrera para que l@s trabajador@s del sexo y sus familias accedan a la asistencia sanitaria. Además han de asegurarse de que los poderes públicos y los servicios sanitarios no discriminen a l@s trabajador@s del sexo ni a sus familias y que respeten su derecho a la intimidad y a la vida en familia.

VIII. Trabajo y condiciones laborales justas y favorables

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho al trabajo, a la elección libre de trabajo y a condiciones laborales justas y favorables, así como a la protección contra el desempleo. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. El no reconocimiento del trabajo sexual como un empleo o una profesión tiene consecuencias adversas para las condiciones laborales de l@s trabajador@s del sexo y les deniega el acceso a la protección que ofrecen las legislaciones laborales nacionales y europeas.
  1. L@s trabajador@s del sexo deben poder decidir, sin injerencias ni presiones ajenas, la naturaleza y las condiciones de los servicios sexuales que ofrecen.
  1. L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a un puesto de trabajo seguro e higiénico. Deben tener acceso a información precisa y actualizada sobre seguridad e higiene, ya sean empleados o autónomos. Además, no se debe exigir a ningún trabajador del sexo que consuma alcohol u otras drogas como condición para trabajar.
  1. Todas las personas tienen derecho a ser tratadas con respeto en su puesto de trabajo y a que no se les someta a acoso sexual. En los puestos de trabajo de la industria sexual, como en cualquier otro puesto de trabajo, se debe fomentar el respeto y evitar el acoso sexual a l@s trabajador@s del sexo.
  1. L@s trabajador@s del sexo deben tener derecho a un empleo equitativo y a los beneficios de la seguridad social, incluyendo la baja y la paga por enfermedad, la baja por maternidad y el permiso parental, las vacaciones y el subsidio de desempleo si les despiden o si deciden dejar el trabajo sexual.
  1. L@s trabajador@s del sexo no deben ser objeto de discriminación, pagando tarifas excesivas en sus puestos de trabajo por alquileres o artículos de primera necesidad, como alimentos u otros servicios, por el simple hecho de que se trate de un lugar en el que se ejerce el trabajo sexual.
  1. A nadie se le debe excluir ni despedir de un puesto de trabajo por haber ejercido el trabajo sexual.

IX. Asamblea y asociación pacíficas

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a reunirse y a asociarse de manera pacífica. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. El trabajo sexual no se debe considerar motivo para limitar la capacidad de l@s trabajador@s del sexo de colaborar, reunirse y crear asociaciones para expresar sus opiniones, participar en negociaciones colectivas y defender sus derechos.

X. Salir de y volver al país de origen

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a salir de cualquier país, incluyendo el propio, y a volver a su país de origen. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. El trabajo sexual no debe ser considerado una razón para limitar los derechos de una persona a marcharse de su país o a volver al mismo. En caso de que vuelvan a su país, se debe garantizar su seguridad.

XI. Asilo y el derecho a la no devolución

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a solicitar asilo y no se les puede devolver a situaciones en las que se les someta a un trato inhumano o degradante o a torturas. Con el fin de que se respete este derecho:

  1. Los Gobiernos deben tomar medidas que garanticen que el trabajo sexual no cree barreras a la hora de pedir asilo o asegurar la no devolución.

XII. Participación en la vida pública

L@s trabajador@s del sexo tienen derecho a participar en la vida cultural y pública de una sociedad. Por ello consideramos que:

  1. L@s trabajador@s del sexo como todas las demás personas deben tener el derecho a participar en la formulación de las leyes y las políticas que afectan a su entorno laboral y personal.

 

Trasfondo de la Declaración de los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa 

Como respuesta ante el aumento de las legislaciones, las políticas y las prácticas represivas en Europa, un pequeño grupo formado por trabajador@s del sexo y aliados de Países Bajos se reunió en 2002 para organizar una conferencia que diera voz a l@s trabajador@s del sexo. Ese pequeño grupo hizo un llamamiento a l@s trabajador@s del sexo, a proyectos de trabajo sexual y a defensores de los derechos de l@s trabajador@s del sexo de toda Europa para que pidieran a otros que se unieran a ellos. Se creó un comité organizador compuesto mayoritariamente por trabajador@s del sexo. Además se constituyó una entidad legal, el Comité Internacional para los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa, con el fin de reunir fondos y organizar la conferencia.

El comité decidió que la conferencia no sólo debía servir para dar una voz a l@s trabajador@s del sexo, sino que además debía ofrecerles las herramientas necesarias para defender sus derechos en toda Europa y permitir la creación de alianzas con organizaciones dedicadas a los derechos humanos, asuntos laborales y migrantes. Una de las herramientas que el comité decidió crear fue

  • . una Declaración de los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa, creada por trabajador@s del sexo y expertos internacionales en derechos humanos en la que se describieran las violaciones de los derechos de trabajador@s del sexo en toda Europa, se expusieran los derechos de l@s trabajador@s del sexo de conformidad con la legislación europea vigente en materia de derechos humanos y se identificaran las medidas que han de tomar los Estados para respetar, proteger y cumplir los derechos de l@s trabajador@s del sexo.

El comité estableció un proceso de consulta durante un año con trabajador@s del sexo de toda Europa, así como con expertos internacionales en derechos humanos, asuntos laborales y migración. Como resultado de este proceso, se recopiló la información enviada para redactar un proyecto de declaración para l@s trabajador@s del sexo y sus aliados lo estudiasen durante la conferencia.

Esta declaración fue redactada y aprobada el 16 de octubre de 2005 por 120 trabajador@s del sexo y 80 aliados de 30 países en el marco de la Conferencia Europea sobre Trabajo Sexual, Derechos Humanos, Trabajo y Migración. Se presentó el 17 de octubre de 2005, tercer día de la conferencia, expuesta por Monica Frassoni, europarlamentaria italiana del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea en el Parlamento Europeo, donde la apoyó y firmó Vittorio Angoletto, europarlamentario italiano del Grupo Confederal de la Izquierda Unida Europea – Izquierda Verde Nórdica.

 

El futuro

La Declaración de los Derechos de l@s Trabajador@s del Sexo en Europa se distribuirá por toda Europa y a través de la página web sexworkeurope, en un principio en inglés. L@s trabajador@s del sexo están traduciendo el documento al francés, al alemán, al ruso y al español (los demás idiomas de la conferencia). En un futuro esperamos poder traducir el texto a otros muchos idiomas utilizados en Europa.

Esperamos que otras personas apoyen los derechos humanos de l@s trabajador@s del sexo en Europa firmando esta declaración.

Para obtener más información, visite http://www.sexworkeurope.org o envíe un correo electrónico a declaration@sexworkeurope.org

P.O. Box 51319, 1007 EH Ámsterdam, Países Bajos

 

NOTAS 

1 Resolución del Parlamento Europeo sobre la Violencia contra las Mujeres, 1986, Doc. A2-44/86.

2 NB: El artículo 2 del Convenio sobre los trabajadores migrantes, 1990, define al trabajador migrante como toda persona que “va a trabajar, trabaja o ha trabajado en una actividad remunerada en un Estado del cual no es ciudadano nacionalizado”.

3 De acuerdo con una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el derecho a la intimidad incluye el derecho a “establecer y mantener relaciones con otros seres humanos, especialmente a nivel emocional, para conseguir el desarrollo de la propia personalidad”. Dudgeon contra el Reino Unido, Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (1981) 4 EHRR 149.

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‘Queremos vivir’ Día Internacional de Acción en Memoria de Vanessa Campos y por los derechos de las personas trans, migrantes y trabajadoras sexuales

 

 

 

http://www.sexworkeurope.org/news/news-region/we-want-live-international-day-action-memory-vanessa-campos-trans-migrants-and-sex

 

ICRSE, TGEU, STRASS, ACCEPTESS-T hacen un llamado a todas las organizaciones LGBT, trans, trabajadoras sexuales, migrantes, antirracistas, sindicalistas y feministas a participar en el Día internacional de acción en memoria de Vanessa Campos, trabajadora sexual trans y migrante asesinada en París el 16 de agosto.

 

Fecha:

Septiembre 21 de 2018

 

Lugar:

Preferiblemente frente a la embajada de Francia en su ciudad u otro lugar simbólico.

 

Acción:

Manifestación, acción de visibilidad, ‘marcha blanca’. Invitamos a los y las participantes a usar rosas blancas, sombrillas rojas, banderas transgénero y letreros / pancartas de fotos de Vanessa y consignas contra la criminalización, discriminación y exclusiones.

Carta a los consulados franceses, Ministro de Justicia, Igualdad, Alcalde de París.

 

Contexto:

En la noche del 16 de agosto de 2018, Vanessa Campos recibió un disparo en el Bois de Boulogne en París, Francia.

Vanessa era una trabajadora sexual transexual de origen peruano. Ella vivió y trabajó como trabajadora sexual en Francia durante 2 años. El trabajo sexual le permitió vivir mientras ayudaba a su familia en Perú.

Vanessa fue asesinada mientras una banda de hombres intentaba robar a su cliente. El crimen fue cometido con una pistola policial. 5 hombres han sido arrestados y los procedimientos judiciales se llevarán a cabo este mes.

El asesinato de Vanessa es parte de una larga lista de violencia contra las mujeres trans, a menudo trabajadoras sexuales y migrantes. Entre 2009 y 2017, un total de 2609 personas transgénero y diversas en género fueron asesinadas en 71 países entre enero de 2008 y septiembre de 2017. Las investigaciones muestran que el 62% de las personas trans asesinadas en todo el mundo son trabajadoras sexuales, llegando al 88% en Europa. En Europa, el 44% de las personas trans asesinadas son migrantes.

Las personas trans, las trabajadoras sexuales y sus organizaciones han estado solicitando cambios sociales y políticos radicales para terminar con la violencia contra nuestras comunidades. Sin embargo, si bien se han logrado algunos avances para la comunidad LGBT, las trabajadoras sexuales y trans más vulnerables siguen corriendo un riesgo extremo de discriminación, estigma y violencia.

En Francia, a pesar de las advertencias de las trabajadoras sexuales, LGBT, trans, VIH, salud y organizaciones de derechos humanos, las leyes sobre el trabajo sexual cambiaron en 2016. Se estableció el llamado ‘Modelo Sueco’, que penaliza a los clientes de las trabajadoras sexuales, conservando todos las multas que penalizan a las trabajadoras del sexo y otras formas legales de opresión. En abril de 2018, Medecins du Monde France publicó una investigación sobre el impacto de la nueva ley que mostraba que

– El 63% de las personas que ejercen el trabajo sexual han experimentado un deterioro de sus condiciones de vida, más aislamiento y mayor estrés.

– El 78% de las personas que ejercen el trabajo sexual han experimentado una pérdida de ingresos debido a la disminución en el número de clientes y la caída de precios de las tarifas.

– 42% de las trabajadoras sexuales están más expuestas a la violencia.

– El 70% de las personas que ejercen el trabajo sexual no observan ninguna mejora o deterioro de sus relaciones con la policía.

Las trabajadoras sexuales más marginadas, incluidas las trabajadoras sexuales transmigrantes como Vanessa, son las más afectadas por la ley.

Además, las leyes y políticas de racismo y anti-migrantes tienen un fuerte impacto en la capacidad de los migrantes para denunciar delitos y acceder a la justicia. Las trabajadoras sexuales migrantes en Francia han visto empeorar sus condiciones de vida y de trabajo y, a menudo, no pueden acceder a la documentación (incluso en casos de explotación y tráfico serios). El surgimiento de partidos y opiniones de extrema derecha y populista ha dado lugar a nuevas leyes y prácticas anti-migrantes en Francia y en toda Europa.

Frente a estas amenazas, exigimos que se ponga fin a la violencia contra las personas trans, los migrantes y las personas que ejercen el trabajo sexual. Llamamos a la unidad y la solidaridad de todas las personas trabajadoras del sexo, trans, LGBT, inmigrantes, antirracistas, feministas y organizaciones laborales en Francia, Europa y el mundo! Apoye nuestro día de acción coordinando una protesta el 21 de septiembre, escribiendo a las instituciones francesas, utilizando los medios y las redes sociales.

 

Nuestras demandas:

¡Poner fin a la violencia contra las personas trans, migrantes y trabajadoras sexuales!

¡Eliminar la criminalización de los clientes y despenalizar el trabajo sexual!

Apoyar la regularización de los migrantes y el acceso al trabajo y la justicia.

 

Para obtener más información y/o para informarnos acerca de la acción solidaria que desea desarrollar, contacte a Luca Stevenson en la siguiente dirección electrónica: info [at] sexworkeurope [dot] org

 

Francia: Explotación en alza en la industria del sexo a pesar de la penalización

 

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

16 de agosto de 2018

https://bit.ly/2OKqxz5

 

Informe de ICRSE contra la explotación en la industria del sexo

 

La explotación y el trabajo sexual forzado se refuerzan

 

En el momento de los debates parlamentarios sobre la ley actual, todas las fuentes policiales que se habían expresado eran escépticas sobre la penalización de los clientes. La principal objeción de los representantes de la policía fue que la detención de los clientes no les proporcionaría ninguna información interesante en la identificación de las redes de trata y explotación, ya que la mayoría de ellos no saben nada sobre el funcionamiento o la organización de la industria del sexo

Por el contrario, aquellos que tienen dudas después de un encuentro con una trabajadora sexual potencialmente coaccionada, ahora ya no informarán estas situaciones a la policía por temor a ser perseguidos ellos mismos.

El 17 de junio, el fiscal del Tribunal de Apelaciones de París alertó en una tribuna sobre el aumento de un “proxenetismo de las ciudades” y citaba a la Oficina Central de represión de la Trata de seres humanos (OCRTEH) en relación con el aumento en la explotación de menores.

En enero pasado, ya mencionamos en este blog las cifras proporcionadas por la asociación Bus des Femmes en París, que señalaron entre 2016 y 2017 un aumento del 33% en el número de mujeres nigerianas acompañadas como parte de su lucha contra la trata.

El estudio de la investigadora Hélène Le Bail del CNRS y Calogero Giametta de la Universidad de Aix-Marseille, publicado en abril de 2018, va en la misma dirección: 

“El número de mujeres nigerianas no ha disminuido en dos años, la edad de las recién llegadas está disminuyendo y la explotación tiende a globalizarse con la creciente presencia de hombres”.

El estudio destaca uno de los impactos de la pérdida de ingresos asociada a la penalización, a saber, los riesgos de una mayor dependencia de los intermediarios. Magali, una mujer francesa, testifica de la siguiente manera:

“Tengo muchas colegas que buscan trabajo o en bares a porcentaje, o en agencias … Así que buscan intermediarios para poder trabajar. Hasta ahora, no necesitábamos tener a alguien que organizara nuestro trabajo y ahora … “

Cada vez más trabajadoras sexuales eligen trabajar en zonas fronterizas de Bélgica, Alemania, Suiza o España. La penalización de los clientes en Francia ha sido muy bien recibida por los propietarios de burdeles y otros establecimientos especializados. Uno de los gerentes del club Paradise en La Jonquera estaba encantado en el momento de la votación de la ley:

“En Francia, todo es un poco más hipócrita, pero tanto mejor para nosotros” … “¡que Francia prohíba toda prostitución! Los clientes franceses vendrán aquí de todos modos”. Mattia, gerente del Paradise

Estos patronos no estaban equivocados. Desde la ley, más de 400 nuevas mujeres han sido contratadas en varios clubes de La Jonquera, y entre ellas, muchas francesas. Una de ellas confió a los investigadores del estudio LeBail / Giametta:

“Prostituta desde 1985 en Perpignan, madre de 3 hijos, trabajé en la calle antes de ir a Internet. Desde mediados de 2016 he optado por una solución más protectora en mi opinión, ¡incluso si no estoy a favor de ello! Trabajo en el DALLAS en la Jonquera porque estoy protegida por las leyes, mis clientes no arriesgan nada y yo tampoco. Desafortunadamente, el 20% de mi salario va al burdel en cuestión. […] Estoy un poco decepcionada porque nunca tuve un chulo en mi vida y luché contra eso. Y desde el año pasado, tengo la impresión de tener que protegerme yendo a este burdel “.

 

Manifestación organizada por la unión holandesa de trabajadoras sexuales PROUD en Amsterdam, 24 de julio de 2018

 

Pero la creciente dependencia de los intermediarios también es evidente en Francia, especialmente entre las trabajadoras sexuales migrantes que no saben suficiente francés para escribir y responder a los anuncios ellas mismas. Una mujer china testifica:

“Ya no hay clientes en París, ya no podemos trabajar en la calle, así que vamos a Internet. Para trabajar en Internet tienes que pagarle a un intermediario, que a menudo es muy caro, para que publique anuncios y nos encuentre un alojamiento, pero yo me las apaño sola [porque habla un poco de francés]. El intermediario se queda el 50% de nuestro dinero en los pases que hacemos en Internet »

 El estudio LeBail / Giametta muestra, sin embargo, que la mayoría de las encuestadas defiende su independencia y prefieren ser cautos en sus conclusiones. En los testimonios se menciona un aumento en los informes a la policía, pero dada la complejidad de las situaciones, se espera que esta información se confirme. Todavía estamos esperando datos policiales más precisos.

Lo que es seguro es que la idea que se defendió en apoyo de la ley aparece cada vez más como simplista y en contradicción con los hechos. La reducción de la demanda de servicios sexuales no reduce automáticamente la exposición al trabajo forzado o a la explotación, sino que conduce a desplazamientos y a una precariedad que debilita el poder de las trabajadoras sexuales.

Una colega recientemente hizo una comparación, diciendo que la causa de la violencia doméstica no era la demanda de matrimonio por parte de los hombres, y que ninguna personalidad política soñaba hasta ahora con abolir el matrimonio para luchar contra la violencia.

Las causas de la explotación en las industrias del sexo no se encuentran en la demanda de los clientes, sino más bien en las condiciones de la inmigración, las dificultades de acceso a la vivienda, la ausencia de permiso de residencia, y la precariedad económica , que empujan a aceptar condiciones de trabajo y de remuneración cada vez más duras. Para obtener más información, véase el informe de la Red Europea de Trabajadoras/es Sexuales ICRSE (en Inglés) aquí.

El paraguas rojo: “¿qué simboliza y por qué es usado por las trabajadoras sexuales?”

 

  

Por ALIYA

22 de diciembre de 2007

http://swannet.org/en/node/782

 

El paraguas rojo fue utilizado por primera vez por trabajadoras sexuales y aliadas en Venecia, Italia, en 2001. El llamado Primer Congreso Mundial de Trabajadoras Sexuales fue una instalación de arte del artista esloveno Tadej Pogacar, ubicado dentro de la 49ª Bienal de Venecia, entre el 6 y el 8 de junio de 2001. Organizado en un espacio público en una carpa, en el “Pabellón de la Prostituta”, el evento contó con la participación de grupos e individuos de Taiwán, Tailandia, Camboya, Vietnam, Italia, Alemania, Estados Unidos y Australia. Presentaron la situación en el mercado y discutieron las estrategias para luchar por los derechos civiles de las trabajadoras sexuales. Organizaron proyecciones de video, exhibiciones, presentaciones, teatro de calle activista y publicaciones distribuidas.

Una de las actividades fue la Marcha de Paraguas Rojos. Las trabajadoras sexuales marcharon por las calles de Venecia y usaron megáfonos y paraguas rojos, llamando la atención sobre las malas condiciones de trabajo y los abusos contra los derechos humanos que enfrentan. La marcha comenzó en la tienda del Pabellón y atravesó el centro de la ciudad.

La ruta de la marcha incorporó la geografía de la historia social de las trabajadoras sexuales, desde las famosas cortesanas venecianas Veronica Franco y Gaspara Stampa hasta hoy.

En 2005, el Comité Internacional para los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa (ICRSE) adoptó el paraguas rojo como símbolo de resistencia a la discriminación.

La iniciativa fue bien recibida por la comunidad y otros grupos de trabajadoras sexuales la siguieron en todo el mundo. Lo que comenzó como una sencilla idea se está convirtiendo en un símbolo global de la lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales.

Tadej Pogacnar: Red, 2001, (A szexuális munkások konferenciájának résztvevõi)

El rojo es un color de belleza y un paraguas es la resistencia a los ataques del cielo y de los humanos. Simboliza la protección contra el abuso al que las trabajadoras sexuales se ven sometidas por la policía, los proxenetas, los clientes y una sociedad ignorante y parcial.


 

El paraguas rojo: símbolo de los derechos de las trabajadoras sexuales

 

Comité Internacional para los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa (ICRSE)

http://www.sexworkeurope.org/resources4sw/resources_EN.html

 

Descripción:

El Paraguas Rojo es el símbolo internacional de los derechos de las trabajadoras sexuales. Desde 2001, los paraguas rojos se han utilizado en manifestaciones y celebraciones públicas por las trabajadoras sexuales y sus aliados. También se han desarrollado versiones gráficas del paraguas rojo. El paraguas rojo simboliza resistencia y protección contra el abuso y la discriminación.

Cómo se desarrolló el recurso:

El paraguas rojo se utilizó por primera vez como parte de un proyecto de arte colaborativo en Venecia (Italia) en 2001.

El llamado “Primer Congreso Mundial de Trabajadoras Sexuales fue una instalación artística y una demostración pública del artista esloveno Tadej Pogacar” y trabajadoras sexuales deL Comitato per I Diritti Civili delle Prostitute de Pordenone (Italia).

En 2005, el Comité Internacional para los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa (ICRSE) adoptó el paraguas rojo y lo utilizó durante una manifestación callejera en el transcurso de la Conferencia Europea sobre Trabajo Sexual, Derechos Humanos, Trabajo y Migración en Bruselas (Bélgica). También se desarrolló un símbolo gráfico para los materiales de la conferencia y el sitio web.

Cómo se usó el recurso:

Tanto en 2001 como en 2005, las trabajadoras sexuales participaron en Marchas de Paraguas Rojos. Desde 2005, las trabajadoras sexuales han utilizado cada vez más el paraguas rojo para presentaciones, protestas, comunicados de prensa, en sitios web y en otros recursos. Se han llevado a cabo talleres de empoderamiento con las trabajadoras sexuales utilizando el paraguas rojo como un símbolo en torno del que hablar sobre los derechos.

El paraguas rojo es a la vez subversivo, un objeto cotidiano normal y un objeto poderoso; en grupos, crea un tremendo impacto visual.

Impacto:

El impacto de la marcha en 2005 fue internacional. Las imágenes de la marcha fueron muy poderosas y las trabajadoras sexuales de todo el mundo reconocen la importancia de la visibilidad estratégica. En este recurso se incluyen imágenes de momentos de paraguas rojos desde 2001.

Ideas:

Agrega un paraguas rojo al membrete de tu organización, sitio web o en tu firma de correo electrónico. Úsalo para manifestaciones o imprime el logotipo de eu organización y un eslogan de derechos en paraguas rojos y úsalos como obsequios para funcionarios públicos o para recaudar fondos. ¡Decora tu centro con hermosos paraguas rojos!

Promueve el paraguas rojo como un símbolo de derechos para las trabajadoras sexuales.

 

 

Marcos legales de trabajo sexual

Elaborado por ICRSE

Traducido del inglés por Citi

6 de marzo de 2018

 

Prohibición

  • Ideología: el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales son inmorales, las trabajadoras sexuales son los vectores del VIH y otras enfermedades y representan una amenaza para la sociedad.
  • Albania, Armenia, Eslovenia, Rusia, Ucrania.
  • Consecuencias:
  • Las trabajadoras sexuales y sus lugares de trabajo son blanco de redadas policiales, las trabajadoras sexuales se ven obligadas a someterse a pruebas de VIH, ITS, hepatitis B y C, cuyos resultados pueden hacerse públicos.
  • Las trabajadoras sexuales no pueden acceder a los mecanismos de justicia ya que la policía es uno de sus principales atacantes.
  • Según un informe de Europa Central y Oriental y Asia Central, más del 40% de las trabajadoras sexuales sufrieron abusos físicos por parte de la policía en el año anterior a la encuesta.
  • La policía considera los condones que llevan las trabajadoras sexuales como prueba, por lo que las trabajadores sexuales son reacias a tenerlos cuando trabajan.
  • En Europa del Este, la mayoría de las nuevas infecciones por el VIH se producen entre las trabajadoras sexuales y las personas que se inyectan drogas; se estima que una de cada diez trabajadoras sexuales vive con el VIH.

 

Modelo sueco

  • Ideología: las trabajadoras del sexo son víctimas del patriarcado y de la violencia contra la mujer cometida por hombres.
  • Suecia, Noruega, Islandia, Irlanda del Norte (RU), Irlanda, Francia.
  • Consecuencias:
  • El volumen de trabajo sexual no ha disminuido: según la Policía sueca, el número de salas de masaje tailandés que presuntamente ofrecen servicios sexuales se ha triplicado en 3 años.
  • Según un estudio, la mitad de las trabajadoras sexuales encuestadas tenían menos confianza en los servicios sociales y la policía después de la introducción de la ley, lo que les impide denunciar los casos de violencia a las fuerzas del orden.
  • Las trabajadoras sexuales de calle se enfrentan a niveles más altos de competencia, precios decrecientes y peores condiciones de trabajo, por lo tanto, a menudo necesitan confiar más en clientes agresivos y en terceros y proporcionar servicios sexuales sin usar condones.
  • Aunque el trabajo sexual no está prohibido sobre el papel, las ordenanzas municipales y / o las acciones dirigidas contra los clientes conducen a la detención y deportación de las trabajadoras sexuales inmigrantes indocumentadas.
  • El estigma y las actitudes discriminatorias van en aumento: según una encuesta de 2015, más personas piensan que el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales deberían ser penalizados: el 52% tenía esta opinión en 2015 frente al 30% antes de la introducción de la ley.

 

Legalización

  • Ideología: el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales deben ser controlados y reprimidos meticulosamente por el Estado.
  • La regulación estricta se manifiesta en varias formas: registro de trabajadoras sexuales; limitación en el número, ubicación, criterios operacionales de los lugares de trabajo sexual; condiciones impuestas sobre quién puede trabajar como trabajadora sexual, tales como exámenes médicos obligatorios.
  • Alemania, Holanda, Suiza, Hungría, Grecia, Turquía.
  • Consecuencias:
  • Sistema de dos niveles: solo una fracción de las trabajadoras sexuales y de las empresas de trabajo sexual pueden cumplir las regulaciones restrictivas.
  • Quienes no pueden cumplir se enfrentan a multas y castigo.
  • En Grecia y Turquía, sólo el trabajo en lugares cerrados es legal y solo se permite trabajar a las mujeres cis solteras.
  • En Hungría, las trabajadoras sexuales de calle solo pueden solicitar en las llamadas “zonas de tolerancia” o áreas situadas fuera de las “zonas protegidas”.
  • En los Países Bajos, varios municipios han intentado introducir el registro obligatorio de trabajadoras sexuales en los últimos años.
  • En Alemania, según una nueva ley aprobada en 2017, las trabajadoras sexuales deben registrarse ante las autoridades designadas que son quienes determinarán si pueden o no recibir su licencia.

 

Despenalización

  • Ideología: el trabajo sexual se reconoce legalmente como trabajo y se lo trata como a otros sectores de servicios, las trabajadoras sexuales tienen derecho a los derechos laborales.
  • Nueva Zelanda
  • Consecuencias:
  • No aumenta el número de trabajadoras sexuales ni de personas víctimas de trata en la industria del sexo.
  • El 90% de las trabajadoras sexuales encuestadas piensa que el nuevo modelo ha mejorado su capacidad para hacer respetar sus derechos laborales y su acceso a la salud y la seguridad.
  • 57% de las trabajadoras sexuales encuestadas piensa que las actitudes de la policía han mejorado desde la despenalización.
  • El 64% de las trabajadoras sexuales encuestadas pensó que era más fácil rechazar clientes, esta tasa fue del 37% antes de la despenalización.
  • Más trabajadoras sexuales informan de que revelan su estatus de trabajadora sexual cuando visitan al médico y que se someten a controles de salud periódicos.
  • Según Lancet, una revista médica líder, la despenalización evitaría el 33-46% de las infecciones por VIH en la próxima década.

 


1.- Ver más sobre marcos legales:

Comité Internacional sobre los Derechos de los Trabajadores Sexuales en Europa (ICRSE) (2015). ¡Nada acerca de nosotras sin nosotras! Diez años de activismo por los derechos de las trabaiadoras sexuales. Elérhető: http://www.sexworkeurope.org/sites/default/files/userfiles/files/ICRSE_10years%20report_April2016_photo_%282%29.pdf

Red mundial de proyectos de trabajo sexual (2014). El trabajo sexual y la ley: comprender los marcos legales y la lucha por las reformas a la ley del trabajo sexual. Disponible en: http://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/Sex%20Work%20%26%20The%20Law.pdf

2.- Red de Defensa de los Derechos de los Trabajadores Sexuales (SWAN) (2009). Detener la violencia: abusos de los derechos humanos contra las trabajadoras sexuales en Europa central y oriental y Asia central. Disponible en: https://www.opensocietyfoundations.org/sites/default/

3.- AVERT. VIH y SIDA en Europa del Este y Asia Central. Disponible en: http://www.avert.org/professionals/hiv-around-world/eastern-europe-central-asia

4.- Junta de la Policía Nacional de Suecia (2012). Trata de seres humanos con fines sexuales y de otro tipo. Informe de situación 13. Disponible en:

https://www.polisen.se/Global/www%20och%20Intrapolis/Informationsmaterial/01%20Polisen%20nationellt/Engelskt%20informationsmaterial/Trafficking_1998_/Trafficking_report_13_20130530.pdf

5.- Asociación Sueca para la Educación Sexual (RFSU) (2010). Remissvar ang SOU 2010: 49, Förbud mot köp av sexuell tjänst. Disponible en: http://www.rfsu.se/sv/Sex-och-politik/Remisser-och-yttranden/Yttrande-over-betankandet-Forbud-mot-kop-av-sexuell-tjanst-En-utvardering-1999 -2008-SOU-201049 /

6.- Red global de proyectos de trabajo sexual (2015). Herramientas de activismo: El verdadero impacto del modelo sueco en las trabajadoras sexuales. Disponible en: http://www.nswp.org/resource/the-real-impact-the-swedish-model-sex-workers-advocacy-toolkit

7.- http://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/SW%20Digest%20Issue%2011%20Jan%20-%20Mar%202015.pdf

8.- https://www.opendemocracy.net/beyondslavery/diverse-group-of-berlin-based-sex-worker-activists/german-law-endangers-sex-workers

9.- Departamento de Salud Pública y Medicina General, Universidad de Otago, Christchurch (2007).

El impacto de la Ley de Reforma de la Prostitución en las prácticas de seguridad y salud de las trabajadoras sexuales. Disponible en: http://www.otago.ac.nz/christchurch/otago018607.pdf

10.- http://www.thelancet.com/series/hiv-and-sex-workers

 

 

 

Manifiesto feminista en apoyo a los derechos de las trabajadoras sexuales

 

6 de marzo de 2018

Feminist Manifesto in Support of Sex Workers’ Rights

 

Por favor firme el manifiesto aquí.

 

Como firmantes de este manifiesto, nosotras —organizaciones y colectivos por los derechos de las mujeres, feministas y por los derechos de las trabajadoras sexuales— expresamos nuestro apoyo a la autodeterminación de las trabajadoras sexuales y al reconocimiento del trabajo sexual como trabajo. En toda Europa y Asia central, los derechos de las mujeres, los derechos reproductivos y la igualdad de género se ven amenazados; es en este marco, que nos solidarizamos con las trabajadoras sexuales, que se enfrentan a múltiples formas de violencia: desde la estructural e institucional a la física e interpersonal. Con el objetivo de abordar la opresión sistemática a la que se enfrentan las trabajadoras sexuales, pedimos a todas las feministas que concentren sus esfuerzos en incluir y amplificar las voces de las trabajadoras sexuales dentro del movimiento, así como a combatir aquellos marcos legales que han demostrado ser perjudiciales para el ejercicio de sus derechos.

Hacemos un llamamiento al movimiento feminista para que sitúe la injusticia de género en relación con el patriarcado, el capitalismo, y la supremacía blanca de la sociedad, y que sea inclusivo con las personas trans y las trabajadoras sexuales. Nuestros sistemas penales son opresivos y, por ello, no creemos que el aumento de la vigilancia policial, la persecución o el encarcelamiento sean la única solución para la violencia contra las mujeres, las personas trans o la desigualdad de género. Creemos en la intervención comunitaria, en la organización a largo plazo y en la movilización contra la complejidad de las violencias hacia las mujeres y las personas trans, teniendo en cuenta las desigualdades económicas y la escasez de redes y servicios de protección social.

  1. Reconocemos a las trabajadoras sexuales como expertas en sus propias vidas y necesidades. El feminismo, como ha hecho históricamente, debe apoyar la agencia y la autonomía de las mujeres sobre su trabajo y su propio cuerpo. Las trabajadoras sexuales no deberían ser una excepción.
  1. Respetamos la decisión de las trabajadoras sexuales de dedicarse al trabajo del sexo. Como feministas, rechazamos las sentencias machistas según las cuales las trabajadoras sexuales ‘venden sus cuerpos’ o ‘se venden a sí mismas’. Sugerir que la sexualidad implica deshacerse o perder una parte de una misma es profundamente antifeminista.  La sexualidad no empequeñece a las mujeres. Además, rechazamos cualquier análisis que sostenga que las trabajadoras sexuales contribuyen a la cosificación de las mujeres, del sexo o de la intimidad. No consideramos a las trabajadoras sexuales como culpables del mal hacia otras mujeres, sino en cambio es al patriarcado y a otros sistemas de opresión a los que consideramos culpables.
  1. Afirmamos la capacidad de las trabajadoras sexuales para dar su consentimiento. Afirmar que  no es posible consentir en el marco del trabajo sexual implica negar a las trabajadoras sexuales la capacidad para determinar sus propios límites y para denunciar la violencia. Difundir la idea de que los clientes ‘compran’ los cuerpos de las trabajadoras sexuales o su consentimiento —y que en consecuencia pueden hacer lo que quieran con una trabajadora sexual— tiene consecuencias peligrosas en la vida real de las trabajadoras sexuales. Además, caracterizar toda forma de trabajo sexual como violencia, puede conllevar a atacar el trabajo sexual como una forma de hacer frente a la violencia, aún cuando atacar el trabajo sexual signifique en realidad incrementar la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales a la violencia.
  1. Defendemos la aplicación de medidas que generen una ayuda y un apoyo reales a las víctimas de trata, con pleno respeto a la protección de sus derechos humanos y laborales. En consecuencia, denunciamos la equiparación de la migración, el trabajo sexual y la trata. Como resultado de esta equiparación, las trabajadoras sexuales migrantes se convierten en uno de los principales objetivos del acoso policial, las redadas, las detenciones y las deportaciones, y son empujadas a entornos de trabajo clandestinos donde son más vulnerables a violencia y explotación.
  1. Luchamos para eliminar todas las formas de violencia en contra de las trabajadoras sexuales. El trabajo sexual no es una forma de violencia sexual, sin embargo, las trabajadoras sexuales son especialmente vulnerables a la violencia sexual y a la violencia en el contexto afectivo debido a la penalización y a las opresiones que a menudo interseccionan, tales como el sexismo, la putofobia, la homofobia, la transfobia, el racismo y el clasismo. La opresión y criminalización hacia las trabajadoras sexuales las vuelven vulnerables a la violencia por parte de personas, servicios sociales, cuerpos policiales, funcionarios de migraciones y operadores jurídicos. Referirse al trabajo sexual como inherentemente violento y negar la validez del consentimiento por parte de las trabajadoras sexuales colabora a normalizar la violencia en su contra.
  1. Trabajamos diariamente para acabar con la misoginia en todas las esferas de la vida. La misoginia no es la causa del trabajo sexual, pero surge como respuesta a los actos de las mujeres y sus decisiones, ya sea la decisión de llevar maquillaje, interrumpir un embarazo o vender sexo. Situamos la misoginia como el problema, y rechazamos las voces que piden cambiar o eliminar aquellos comportamientos que ‘provocan’ reacciones misóginas. Defender la eliminación del trabajo sexual con el argumento de que éste impulsa la misoginia comporta estar de acuerdo con aquéllos que afirman que algunas actuaciones de las mujeres —como la venta de sexo— merecen intrínsecamente una reacción misógina.
  1. Respetamos los derechos de las personas inmigrantes. Las mujeres inmigrantes se enfrentan a  acceso limitado al trabajo y frecuentemente a  un escaso o nulo acceso a la seguridad social. En ocasiones, las solicitantes de asilo apuestan por la venta de servicios sexuales como una de sus limitadas opciones para subsistir económicamente. La penalización de los clientes, así como otras formas de penalización del trabajo sexual, ponen a las trabajadoras sexuales inmigrantes bajo la constante amenaza de violencia policial, de sufrir detenciones y/o ser deportadas, negando su derecho de acceso a la justicia y a la reparación. La penalización de los clientes impide que obtengan ingresos, a la vez que no ofrece alternativas para sobrevivir.
  1. Apoyamos los derechos LGTB. El rechazo de las personas LGTB por parte de sus familias, los obstáculos para la educación y el empleo en las estructuras sociales cisexistas y heteronormativas, frecuentemente generan que el trabajo sexual acabe siendo una de las pocas oportunidades económicas y de ocupación laboral para las personas LGTB, especialmente para las mujeres trans. Las leyes contra el trabajo sexual no benefician a las personas LGB y trans, ya que no responden a la complejidad de facetas de la marginación social. Es, particularmente, el caso de las mujeres trans, ya que las leyes que penalizan el trabajo sexual son utilizadas para categorizar y perseguir a este colectivo, independientemente de si la persona es o no trabajadora sexual.
  1. Reivindicamos la completa despenalización del trabajo sexual. Hay evidencias contundentes de que el modelo sueco y todas las formas de penalización del trabajo sexual perjudican al colectivo de trabajadoras sexuales. El modelo sueco las empuja a la pobreza, reduce su poder de negociación con los clientes, las penaliza por trabajar juntas buscando mayor seguridad, las desaloja, y las deporta. Al permitir a las trabajadoras sexuales que se organicen como trabajadoras, la despenalización reduce su vulnerabilidad frente a la explotación laboral y a la violencia.
  1. Denunciamos el aumento de la precarización del ámbito laboral. Históricamente, en las sociedades occidentales, bajo el régimen capitalista y patriarcal, el trabajo de las mujeres (trabajo doméstico, trabajo de cuidados, el trabajo sexual y el trabajo emocional) considerado ‘femenino’ ha sido infravalorado, infrapagado o completamente invisibilizado y no remunerado. Las mujeres en todo el mundo, incluyendo a las trabajadoras sexuales, tienen empleos peor pagados y más inseguros; trabajan bajo condiciones de explotación: desde profesiones penalizadas, estacionales y temporales hasta el trabajo del hogar, trabajo flexible y temporal, trabajo subcontratado, trabajo  como freelance o trabajo en condiciones de autoempleo. El trabajo sexual tiene similitudes con otros trabajos de cuidados, en el hecho de que principalmente se asocia a las mujeres, frecuentemente a mujeres inmigrantes o a mujeres de color. Las trabajadoras de cuidados, como las trabajadoras sexuales, no suelen disfrutar de los mismos derechos laborales que las trabajadoras que ocupan empleos asociados a los hombres. Por ello, en la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales se debe enfatizar sobre sus derechos laborales, para afrontar la precariedad de sus condiciones de trabajo y la explotación en la industria del sexo, y defender marcos legales que den poder a las trabajadoras sexuales en tanto que trabajadoras.
  1. Pedimos la inclusión de las trabajadoras sexuales en el movimiento feminista. Su incorporación conlleva incuantificables puntos de vista, energías, diversidades y experiencias reivindicativas a nuestro movimiento y cuestiona nuestras conjeturas en relación al género, la clase y la raza. Las trabajadoras sexuales fueron algunas de las primeras feministas del mundo; es una gran pérdida para nuestra comunidad no contar con ellas.

 

Derechos para las trabajadoras sexuales en Bélgica – UTSOPI

 

Por Maxime Maes

 

Unión de Trabajadoras Sexuales Organizadas para la Independencia (UTSOPI)

 

Lunes, 6 de noviembre de 2017

 

 

Nosotras, trabajadoras sexuales, somos regularmente invitadas a hablar sobre nuestra situación y nuestros reivindicaciones, así que realmente querría encontrar las palabras adecuadas. Las palabras que busco son aquéllas que realmente te pueden explicar cuál es nuestra situación. Por supuesto, podría contarte sobre cifras, porcentajes y muchas otras cosas aburridas, pero trataré de que sea interesante.

UTSOPI se creó hace dos años, tras la observación de que no existía una asociación entre profesionales del sexo en Bélgica. Los proveedores de servicios de salud y sociales hacen un trabajo importante, pero, mientras conversábamos con otros dos o tres colegas, se nos ocurrió que necesitábamos un espacio específico, dedicado exclusivamente a nosotras. Pensamos que lo que más les faltaba a las trabajadoras sexuales era un espacio para intercambiar sobre nuestros problemas, con las personas interesadas, aquellos que las entienden de otra manera. Entonces, al principio, la idea era poder hablar pacíficamente, entre nosotras, sobre nuestras vidas, nuestras alegrías, nuestros problemas, nuestras tristezas, nuestras rabias.

Luego hubo algunos eventos políticos que nos hicieron ser más públicas: la comuna de Sint-Joost, en Bruselas, emitió una nueva regulación policial sobre prostitución, que, para decirlo con franqueza, tenía el único propósito de expulsar a las prostitutas de Sint-Joost. El 15 de diciembre de 2015, UTSOPI tomó su primera postura política y se opuso firmemente a esta regulación. Y también enviamos este mensaje a Bélgica y a todos los legisladores: no volveréis a hablar de nosotras sin nosotras.

Tienes que imaginar, aunque solo sea por un segundo, cómo se siente oír a las personas (los medios, tus amigos, tu familia) hablar constantemente sobre ti y tus colegas, mientras nadie te pide tu opinión. “Zorras”, “putas sucias”, “alienadas” … hay muchas palabras bastante poéticas para calificarnos, sin siquiera preguntarse qué piensan las personas más directamente interesadas sobre ellas. Es exactamente lo que UTSOPI intenta detener. No permitiremos más que las cosas se decidan sin ponernos sobre la mesa, no permitiremos más que se nos considere niñas, incapaces de decidir por nosotras mismas.

En mi caso, hará pronto siete años que soy trabajadora sexual. Me encantaría decirte que todo ha sido siempre perfecto, maravilloso y lleno de brillo, pero sería una mentira. Como en cada trabajo, hay algunas cosas muy agradables, y muchas otras muy malas. Pero, de hecho, creo que la parte más difícil de mi trabajo es que tengo que luchar para que me escuchen y para no ser juzgada día tras día.

Sin UTSOPI, me sería imposible hablar sobre los problemas que surgen durante mi trabajo. Mis amigos no pueden entender, mi familia estaría preocupada y mi novio aún más. Ya sabes, durante varios años, estuve sola en mi trabajo. Hice mis clientes, y eso fue todo. Pero cuando era demasiado difícil, cuando tenía preguntas, tenía que apretar los dientes y luego pensé que iría inevitablemente mejor después, que llegaría una solución. Y finalmente, la solución, la encontramos nosotras mismas, al crear UTSOPI.

Pero UTSOPI no es solo para nosotras. Somos conscientes de que la mayoría de nosotras somos privilegiadas: los simples hechos de tener documentos de identidad en Bélgica, un permiso de residencia, de hablar correctamente francés, holandés o inglés, y de tener, de cierta manera, “elegida” nuestra actividad nos hacen afortunadas . Lo que queremos con UTSOPI es también crear solidaridad en un mundo cada vez más difícil. Lo que queremos es derechos para todas las trabajadoras sexuales, sin excepción. Lo que queremos es el derecho a vivir, a tener una familia, a cambiar de trabajo si queremos, a ser consideradas como seres humanos.

Las leyes y el sistema belgas actuales sobre las trabajadoras sexuales son una hipocresía total. Existen tratados internacionales, como la Convención de Nueva York de 1949, que establece que nuestro trabajo es una violencia y que debe ser abolido, lo acordemos o no. Existen leyes belgas contra el proxenetismo con fines de prostitución y trata de personas, y finalmente, existen regulaciones comunales que, al parecer, pueden hacer lo que quieran, con el pretexto de evitar perturbar la paz pública, sin considerar a las trabajadoras sexuales ni siquiera por un segundo. Es bueno saber que la prostitución no es ilegal en Bélgica. Pero este sistema completamente impreciso conduce a una sensación constante de inseguridad para las trabajadoras del sexo, que nunca son realmente capaces de comprender lo que está permitido o no, lo que las hace desconfiar de todos. Esta situación nos hace vivir en secreto, entre mentiras, y para muchas de nosotras, con el temor de ser descubiertas.

Incluso cuando una quiere hacer un trabajo declarado, una todavía tiene que mentir, hacer algunos trucos y orar a Dios para que nadie se meta en nuestros asuntos. Todo lo cual hace imposible llevar una vida serena y llena de bienestar.

Pero no es solo un problema de reconocimiento y solidaridad o apoyo. La criminalización y la estigmatización de las trabajadoras sexuales impactan directamente en su estado general de salud y en los riesgos que corren. Se ha demostrado, entre otros, por investigaciones científicas e informes de UNO AIDS, NSWP, WHO, que la criminalización de las trabajadoras sexuales no hace más que impulsarlas más a la clandestinidad, y ponerlas en mayor riesgo, a fin de mantener sus ingresos habituales y poder seguir alimentando a ellas y a sus familias. En la misma idea, luchar contra la trata de personas —que está claramente bien representada en el trabajo sexual— no se hará por leyes y decisiones morales, al tratar de ocultar y estigmatizar a las prostitutas. Por el contrario, los países que han optado por la abolición nos muestran que, en realidad, la prostitución no desapareció, sino que se hizo menos visible, menos accesible y menos cuantificable. Dicen que ya no hay más quejas sobre prostitutas o clientes. Permítanme decirles que, si trabajara en un país abolicionista, si tuviera un problema, el último lugar donde buscaría ayuda y apoyo sería en la comisaría de policía. Porque simplemente temería ser considerada culpable o tratada como una víctima, a quien la única oportunidad que se le da es que detenga su trabajo y vaya a trabajar a Mc Donald.

 

La prostitución es un mundo vasto y variado. No hay solo “un” tipo de prostitución sino “varios” tipos de prostitución. No hay solo un perfil de puta, sino miles. Tantos como hay de seres humanos. Y este es el punto: detrás de las cifras y las estadísticas, hay personas. Personas que luchan todos los días para obtener el respeto que merecen, para sobrevivir en la vida y para seguir adelante.

 

UTSOPI también es parte del Proyecto de la Red Global de Trabajadoras Sexuales (NSWP) y del Comité Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa (ICRSE). Gracias a estas redes globales, podemos ver lo que está sucediendo en otras partes del mundo, y considerar soluciones integrales y perspectivas para las trabajadoras sexuales. Claramente, no estamos a favor del abolicionismo, como supongo que ha quedado claro. Los sistemas completamente regulacionistas también muestran algunos límites.

 

Tomaré el caso de Alemania, o Austria, —de la que se habla con menos frecuencia— cuya política regulacionista hace que la vida de las trabajadoras sexuales sea una pesadilla. En la última reunión internacional de profesionales del sexo que tuvo lugar en Marsella, Francia, algunos de nuestros colegas, que trabajan en Viena, nos explicaron que obligan a hacerse un análisis de sangre para detectar el VIH y las ITS cada dos días. Entiendo la idea de la salud pública, pero sería más efectivo obligar a cada marido infiel a hacer estas pruebas que a las trabajadoras sexuales, quienes, en la gran mayoría de los casos, se protegen a sí mismas.

 

Actualmente, lo que todavía parece para nosotras el mejor y más efectivo modelo es la despenalización del trabajo sexual. Tomaré Nueva Zelanda como un ejemplo. Las trabajadoras sexuales de allá no están sujetas a un estatus específico como en Alemania o Austria, sino que se las considera como trabajadoras como todas las demás. No se trata de decir que el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro, por cierto, no es nuestra opinión en UTSOPI, sino que las personas que lo hacen merecen los mismos derechos que todos. Allí, todos los policías están capacitados para recibir quejas de las trabajadoras sexuales, para protegerlas en caso de litigio con un cliente, y trabajan codo a codo con las asociaciones de campo. Una colega nos contó cómo un cliente intentó robarla al no pagarle, y luego fue capturado por la policía, que lo obligó a pagarle a la trabajadora sexual, y que luego lo llevaron a la comisaría de policía.

 

Nueva Zelanda también facilita el acceso a otro trabajo para las trabajadoras sexuales que desean abandonar el trabajo sexual, y les da prioridad en la provisión de capacitación, considerando que el trabajo sexual es una profesión difícil, y es verdad, y que todo debe hacerse para apoyar a estas personas El único problema (pero no el menor) es el de las personas indocumentadas, que no pueden trabajar como trabajadoras sexuales legalmente, y por lo tanto no están protegidas por el sistema.

 

Todo eso ofrece posibles perspectivas e ideas para Bélgica, que pueden mostrar creatividad y pragmatismo cuando hay voluntad Todos sabemos que Roma no fue construida en un día y, por lo tanto, que la solución no caerá del cielo mañana por la mañana. Pero es necesario comenzar a colocar la piedra angular, con las trabajadoras sexuales, para construir un sistema sólido para proteger a las personas, que incluya a todos, y no deje de lado a las trabajadoras sexuales.

 

Finalmente, las afirmaciones de UTSOPI son claras: queremos poder hacer el trabajo declarado legalmente, para tener una protección social adaptada. Queremos tener acceso a un sistema de atención médica adaptado a nuestro trabajo, que tenga en cuenta las especificidades de nuestro trabajo. Queremos tener acceso a un sistema de pensiones claro, y no continuar viendo a nuestras colegas de más de sesenta años tener que seguir trabajando, con el temor de estar bajo el sistema de asistencia social o vivir bajo un puente. Queremos ser reconocidas como trabajadoras y tener la posibilidad de llegar a ofertas de trabajo o capacitaciones si nuestra voluntad es detener nuestra actividad. Queremos que el sistema de protección de la trata de personas se extienda a todas las personas que ejercen el trabajo sexual, que pueden ser víctimas de la violencia y sin tener la obligación de denunciar a sus proxenetas. Queremos tener acceso a una vida decente, y queremos el respeto que merecemos, en particular de los políticos que no parecen dejar de decir las cosas más horribles de nosotras.

 

Y una vez más, si aún no estaba claro, queremos que nuestro lema y nuestro mensaje sean respetados:

 

NADA SOBRE NOSOTRAS SIN NOSOTRAS

Posición de TAMPEP respecto a la situación de las trabajadoras sexuales nacionales e inmigrantes en la Europa actual

 

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http://tampep.eu/documents/TAMPEP%20paper%202015_08.pdf

 

Las leyes y las decisiones políticas juegan un papel clave en la lucha contra la violencia, en la reducción de la vulnerabilidad y en la garantía de acceso pleno a los derechos y a la justicia por parte de las trabajadoras sexuales. Mediante la despenalización del trabajo sexual se pueden garantizar condiciones laborales más seguras y las trabajadoras sexuales se pueden empoderar para luchar contra la violencia y exigir sus derechos humanos.

Esta posición política es apoyada por varias agencias de las Naciones Unidas (FPNU, ONUSIDA y PNUD); importantes organizaciones defensoras de los derechos humanos, tales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, que ha estado sometiendo a consulta un borrador de propuesta politica a favor de la despenalización del trabajo sexual ; las organizaciones contra la trata GAATW y La Strada International ; e importantes foros feministas (AWID) y fundaciones, como Open Society Foundations, Mama Cash y Red Umbrella Fund. La despenalización del trabajo sexual es defendida también por redes de trabajo sexual y organizaciones dirigidas por trabajadoras sexuales regionales, nacionales e internacionales, entre las que se encuentran TAMPEP (Red europea para la prevención de VIH/ETS y la promoción de la salud entre las trabajadoras sexuales inmigrantes), NSWP (Red global de proyectos de trabajo sexual), ICRSE (Comité internacional para la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales en Europa) y SWAN (Red de defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales).

 

Despenalización

 

Si todas las demandas de las trabajadoras sexuales pudieran ser resumidas en una palabra, esta sería despenalización. Gobiernos progresistas en Nueva Zelanda y Nueva Gales del Sur en Australia adoptaron un modelo de despenalización para mejorar la situación de las trabajadoras sexuales. Recientemente, el gobierno de Nueva Zelanda y el Colectivo de prostitutas de Nueva Zelanda evaluaron este modelo positivamente . Los resultados de esta evaluación demuestran una reducción significativa de la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales y un mejor acceso a los derechos humanos.

Por despenalización se entiende la derogación de todas las leyes punitivas y las regulaciones relativas al trabajo sexual y un modo de garantizar que los gobiernos respeten los derechos humanos de las trabajadoras sexuales. Esto incluye la despenalización de las terceras partes que operan en la industria del sexo, pero garantizando al mismo tiempo que las trabajadoras sexuales puedan trabajar independientemente y/o en cooperativas. La autodeterminación y la autonomía de las trabajadoras sexuales son fundamentales para entender el modelo de despenalización.

Las trabajadoras sexuales y sus aliados a menudo piden la plena despenalización mediante un sistema legal que desmonte también las barreras legales que aumentan la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales inmigrantes ante la violencia y la trata de personas y obstaculizan el disfrute en situación de igualdad de sus derechos humanos. La justificación de este enfoque es que para combatir la vulnerabilidad en la industria del sexo, los gobiernos necesitan garantizar la plena protección de los derechos humanos de las trabajadoras sexuales independientemente de su nacionalidad y/o de su estatus legal en el país de acogida. Los derechos que deberían ser plenamente protegidos incluyen (pero no se limitan a ellos) el derecho a la vida, a la salud, a la migración, al trabajo, a la privacidad, a la asociación, a la igualdad ante la ley y a verse libres de practicas de trata y de esclavitud.

 
Estigma e inmigración

A pesar de la demanda de despenalización, las leyes y las decisiones políticas relativas al trabajo sexual han sido cada vez más represivas y punitivas en toda Europa. TAMPEP ha documentado en varias de sus publicaciones los efectos negativos que las leyes y regulaciones nacionales han tenido para las trabajadoras sexuales.

Raramente se reconoce al trabajo sexual como trabajo por los gobiernos nacionales y la sociedad en general, y el arma más poderosa para negar al trabajo sexual el estatus de trabajo es la del estigma . La realidad es que en vez de empoderamiento y apoyo a la autodeterminación y la autonomía de las trabajadoras sexuales, y mejora de sus condiciones de trabajo y de vida, los agentes políticos están desarrollando y aplicando nuevas medidas que socavan los derechos humanos y la dignidad de las trabajadoras sexuales.

Existen claros vínculos entre esta tendencia represiva y el actual debate acerca de la trata. Los grupos antiprostitución utilizan la retórica antitrata para acabar con la prostitución. El lobby antiinmigración usa el discurso antitrata para aumentar las restricciones a la inmigración .

Las voces de las trabajadoras sexuales son a menudo ignoradas o mal utilizadas por los agentes políticos y los medios de comunicación. En este contexto de invisibilidad y aislamiento, las trabajadoras sexuales inmigrantes se ven particularmente afectadas por las medidas represivas y la creciente xenofobia.

La penalización del trabajo sexual, de las trabajadoras sexuales y de sus clientes, se suele acompañar de leyes antiinmigración, cuya finalidad es detener y deportar por la fuerza a inmigrantes indocumentados. Como consecuencia de ello, las trabajadoras sexuales inmigrantes se ven empujadas a la clandestinidad, a lugares de trabajo sexual más ocultos para evitar la persecución y el riesgo de expulsión. Esta tendencia exacerba la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales frente a la trata de personas y reduce sus posibilidades de acceder a las ayudas y los servicios de salud, así como a la justicia y a sus derechos.

 
Tendencias específicas de la Unión Europea

Una tendencia que ha sido señalada y resaltada por varios informes de TAMPEP a lo largo de los años es el aumento de migración y movilidad entre las trabajadoras sexuales a nivel global y, en particular, la migración de trabajadoras sexuales hacia Europa y entre los países europeos . Esto es una consecuencia directa de la globalización, pero puede ser atribuido también a factores históricos y socioeconómicos y al crecimiento de la Unión Europea.

La inmigración es un aspecto fundamental a ser tenido en cuenta cuando se analiza el trabajo sexual en Europa. Las inmigrantes siguen siendo con mucho el mayor grupo de trabajadoras sexuales en la región. También se observa un elevado nivel de migración y movilidad de trabajadoras sexuales entre los países de la Unión Europea.

El problema parece tener sus raíces en el racismo y la xenofobia que sigue a las tendencias de migración y movilidad a lo largo de Europa. Las trabajadoras sexuales inmigrantes indocumentadas son particularmente vulnerables a la aplicación de la ley y experimentan altos niveles de violencia y abuso.

Este escenario se ve agravado por la severa crisis financiera que afecta a la UE y al resto del mundo desde 2008, a las medidas de los gobiernos para combatir el terrorismo mediante legislaciones de seguridad nacional ad hoc, y también a las leyes de seguridad ciudadana.

 
Conservadurismo creciente

TAMPEP observa un creciente conservadurismo político y social, que afecta a los derechos humanos y a las libertades civiles de las poblaciones vulnerables.

Retrocesos conservadores en relación al trabajo sexual, el uso de drogas y la inmigración son generados por la ignorancia de los enfoques basados en la evidencia y en los derechos humanos en el terreno legal.

Las políticas socioeconómicas junto con una progresiva tendencia a las desigualdades provocan unas profundas exclusión y discriminación sociales de las trabajadoras sexuales, especialmente de las más vulnerables (inmigrantes, transexuales, usuarias de drogas, etc.)

 
Trata frente a trabajo sexual

Para luchar contra las violaciones y los abusos en la industria del sexo, los Estados miembros de la UE han estado usando la lucha contra la trata para combatir la prostitución y la inmigración, en lugar de crear un entorno de seguridad y apoyo que permita a las trabajadoras sexuales trabajar, autoorganizarse y garantizar buenas condiciones de trabajo.

Desmantelar la industria del sexo desbarata las vidas y el trabajo de las trabajadoras sexuales y las empuja a la ilegalidad y el aislamiento. Al mismo tiempo, las víctimas de la trata de seres humanos raramente son halladas y, si lo son, sus necesidades raramente son atendidas de forma eficaz. Los agentes políticos fusionan trabajo sexual y trata, lo que da lugar a políticas ineficaces dirigidas al conjunto de trabajadoras sexuales y a un completo desprecio por las necesidades de las trabajadoras sexuales que no son víctimas de trata.

Una de las cinco prioridades de la UE en relación a la trata es intensificar la prevención de la trata de personas. La mayor parte de los agentes políticos han limitado su interpretación de la prevención a terminar con la demanda y la oferta de servicios y bienes de víctimas de la trata. Es creencia general que terminar con la demanda de servicios sexuale llevará a terminar con la trata.

A pesar de los objetivos estratégicos de la UE que se basan en una interpretación más amplia de la demanda, las leyes y decisiones políticas que buscan penalizar a los clientes de las trabajadoras sexuales demuestran que esos objetivos son aplicados de forma excepcional al conjunto de la industria del sexo.

Sin embargo, dada la amplitud de la definición de trata, las medidas destinadas a disuadir la demanda deberían reflejar la extensión y la gravedad de todos los fines por los que las personas son víctimas de trata, incluyendo, por ejemplo, la industria de la construcción, la agricultura, el procesamiento de alimentos, el trabajo doméstico y el cuidado de dependientes. A pesar de la evidencia de que la trata y el trabajo forzado son alentados por la demanda de mano de obra barata, poco preparada y fácilmente desechable combinada con las políticas de inmigración crecientemente restrictivas y la falta de protección laboral para los trabajadores inmigrantes, las decisiones políticas no están buscando atajar estos determinantes estructurales de la trata y el trabajo forzado.

De 2012 a 2015 no ha habido decisiones por parte de la UE para impulsar leyes de despenalización como una estrategia para combatir la trata y mejorar la situación de las trabajdoras sexuales en Europa.

TAMPEP tambíén ha tenido conocimiento de un aumento en las iniciativas de financiación por parte de la UE y otros donantes de las actividades antitrata y abolicionistas, aunque raramente de grupos dirigidos por trabajadoras sexuales o de proveedores de servicios con un enfoque del tema basado en la defensa de los derechos humanos.

 

El abolicionismo y el modelo sueco

Los grupos de presión feministas abolicionistas, como el Lobby de Mujeres Europeas y Equality Now, se están volviendo más fuertes y más influyentes, y han sido fuertemente financiados en el curso de los actuales debates e intereses políticos en torno a la trata de mujeres con fines de explotación sexual y prostitución. Las feministas y organizaciones abolicionistas a menudo defienden el modelo sueco, que se ha convertido en una peligrosa tendencia en Europa y en el mundo.

El modelo sueco —un modelo legislativo creado en Suecia en 1999— tiene por fin reducir la incidencia de la prostitución, no grarantizar condiciones de trabajo seguras para las trabajadoras sexuales. Esta iniciativa legislativa penaliza a los clientes de las trabajadoras sexuales y considera a todas las personas que practican comercio sexual como víctimas.

En Europa, varios estados han introducido (Noruega, Islandia e Irlanda del Norte) o intentado aplicar (Francia y Escocia) medidas legales para implantar la penalización del trabajo sexual o la compra de servicios sexuales, sin tener en cuenta las consecuencias negativas que la penalización de los clientes tiene para las trabajadoras sexuales .

 

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Las trabajadoras sexuales suecas observan que la penalización ha llevado a que haya menos tiempo para negociar las condiciones de trabajo y la seguridad del entorno de trabajo. Las trabajadoras sexuales de interior ya no pueden pedir a sus clentes informaciones tales como el nombre y el número de teléfono, y no tienen tiempo para negociar los servicios que van a proporcionar, lo que afecta a su seguridad.

Las trabajadoras sexuales de calle son las más afectadas. Se ven empujadas a trabajar en las afueras de las ciudades, en zonas menos visibles y accesibles, donde la policía no pueda sorprender a sus clientes. Tienen menos probabilidades de establecer contacto con los servicios de ayuda.

El modelo sueco está basado en la ideología y no en la evidencia. Cuando los clientes corren el riesgo de ser detenidos, la prostitución se vuelve automáticamente clandestina.

Como señalan las trabajadoras sexuales activistas y sus aliados, la penalización del cliente socava la autodeterminación de las trabajadoras sexuales, las lleva a la clandestinidad y refuerza el estigma y la discriminación que ya margina a esa población.

Además, el modelo sueco y las cruzadas antitrata/prostitución han puesto los modelos holandés y alemán bajo escrutinio.

Aunque ciertamente existen problemas con los actuales enfoques reguladores en países como Holanda y Alemania, el enfoque regulador no deslegitima el trabajo sexual ni pretende abolirlo como hace el modelo sueco.

Las campañas y el lobby político abolicionistas han estado recibiendo cada vez más atención de los medios de comunicación y más apoyo político, a pesar de la creciente evidencia de que la penalización de los clientes o de las trabajadoras sexuales lo único que hace es aumentar la vulnerabilidad y desde luego no combate la violencia y el abuso en la industria del sexo.

Los defensores de la penalización de los clientes o del trabajo sexual en su conjunto desean despreciar las experiencias y puntos de vista de aquellas personas directamente afectadas: las propias trabajadoras sexuales, bajo pretexto de proteger a las mujeres.

Las trabajadoras sexuales están notablemente ausentes de las conferencias organizadas para discutir las políticas penalizadoras. Los abolicionistas en la Europa actual rechazan el término “trabajo sexual” así como la idea de que el trabajo sexual es trabajo e ignoran y persistentemente ignoran y excluyen las voces de aquellas personas que trabajan en la industria del sexo.

 

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Actuación policial y represión

Las trabajadoras sexuales en Europa suelen ser detenidas en las calles, burdeles, parques y otros lugares de trabajo. Las trabajadoras sexuales de calle, sin embargo, son las que con mayor frecuencia son objeto de medidas de aplicación de la ley. Las trabajadoras sexuales de interior también han sido el objetivo en operaciones de redada y en el cierre de lugares de trabajo con fines de investigación. Estas prácticas privan a las trabajadoras sexuales de sus ingresos.

Tradicionalmente, las trabajadoras sexuales inmigrantes, especialmente las que carecen de documentación o trabajan en situación irregular, experimentan los mayores niveles de violencia y abuso por parte de la policía y de personas que se hacen pasar por clientes.

Esto arroja luz sobre el hecho de que las leyes nacionales han estado fusionando las actuaciones policiales dirigidas contra la inmigración con las dirigidas contra la prostitución con el propósito de detener y deportar a las inmigrantes (por ejemplo, deportaciones de trabajadoras sexuales chinas en París en 2014 e intento de Suecia de deportar a trabajadoras sexuales de la Unión Europea, a pesar de la ilegalidad de estas prácticas policiales) .

La red TAMPEP ha estado observando estas violaciones de derechos de las trabajadoras sexuales e informando de ellas, sobre todo de las de trabajadoras sexuales inmigrantes, desde su creación, en 1993. TAMPEP cree que la mejor herramienta para luchar contra las violaciones de derechos es la defensa de esos derechos y las reformas legal y política.

 

Salud pública

Las trabajadoras sexuales encuentran importantes obstáculos cuando intentan acceder a servicios de prevención, tratamiento y asistencia sanitarios, debido sobre todo al estigma, la discriminación y la penalización. Las crecientes represión y penalización estatales del trabajo sexual ha hecho a las trabajadoras sexuales más vulnerables al VIH y las ETS. Las han obligado a trabajar en espacios clandestinos, reduciendo su acceso a la atención sanitaria y a medidas de prevención, y han socavado su dignidad. Estos problemas son habitualmente mayores para las trabajadoras sexuales inmigrantes, en particular si están indocumentadas. Evitan el acceso a los servicios sociales y de atención sanitaria por miedo a ser registradas y/o deportadas.

Las pruebas obligatorias de salud sexual son todavía practicadas y exigidas legalmente por algunos países europeos (como Hungría y Latvia). Estos procedimientos a menudo vulneran los derechos a la confidencialidad y la privacidad de las trabajadoras sexuales. La penalización de la transmisión del VIH también supone riesgos severos para los grupos vulnerables, en la medida en que disuade a las trabajadoras sexuales de hacerse pruebas y acudir a los servicios de salud.

Más aún, un gran número de organizaciones de lucha contra el VIH y de defensa de la salud pública, incluyendo la OMS y ONUSIDA, han advertido a los agentes políticos de los peligros sanitarios de la penalización de las trabajadoras sexuales y/o de sus clientes. Citamos el Grupo Asesor de ONUSIDA sobre VIH y trabajo sexual en su informe de 2011 que acompaña a la Guía de ONUSIDA sobre VIH y trabajo sexual de 2009:

“Los estados deberían evitar la penalización del trabajo sexual o de actividades relacionadas con el mismo. La despenalización del trabajo sexual debería incluir la derogación de los castigos penales por comprar y vender sexo, gestionar trabajadoras sexuales y burdeles, y otras actividades relacionadas con el trabajo sexual”.

Las actuaciones dirigidas por las trabajadoras sexuales deben tener un papel central en la mejora de la defensa frente al VIH y es crucial escuchar a las trabajadoras sexuales. Las trabajadoras sexuales experimentan de primera mano los efectos de las leyes y las prácticas lesivas de aplicación de las mismas que violan sus derechos humanos y obstaculizan los avances en la lucha contra el VIH. Sin embargo, la cobertura de prevención del VIH se estima que alcanza a menos de una tercera parte de todas las trabajadoras sexuales de la región. La financiación para intervenciones en trabajo sexual y VIH está disminuyendo, a pesar de la evidencia de su efectividad.

TAMPEP continúa llamando la atención en varios foros de la UE sobre las necesidades de las trabajadoras sexuales para garantizar que dichas necesidades, incluyendo las de las trabajadoras sexuales inmigrantes, sean tenidas en cuenta en los programas relacionados con la prevención, la atención y el tratamiento del VIH.

 

Homo y transfobia

Otras leyes han empeorado también la situación de los trabajadores sexuales masculinos y transexuales, en particular en la Europa Central y del Este, incluyendo los países de la CEI. Las leyes antihomosexualidad en países como Rusia y Ucrania provocan más homofobia y transfobia en la sociedad y menos aceptación social de las personas LGBTI, lo que afecta específicamente a los trabajadores sexuales masculinos y trans. Tener que hacer frente a múltiples formas de estigmatización y despenalización a menudo priva a estos grupos de sus derechos humanos fundamentales.

La homofobia de la sociedad, las leyes contra la homosexualidad y la ausencia de protección legal frente a la discriminación son importantes obstáculos para los trabajadores sexuales masculinos y transexuales a la hora de acceder a los servicios de salud y de información relacionados con el sexo.

 

Comentarios de TAMPEP sobre las políticas en relación a la prostitución en la Europa actual

A TAMPEP le preocupa que las actuaciones contra las trabajadoras sexuales, en particular las inmigrantes, se vean legitimadas mediante el encuadre del trabajo sexual como un problema que implica criminales organizados y “esclavas sexuales”.

Los determinantes estructurales y las leyes que afectan negativamente a las trabajadoras sexuales, tanto nacionales como inmigrantes, y a la industria del sexo como un todo, no están siendo consideradas como de importancia central cuando se trata de las vulnerabilidades de las trabajadoras sexuales (incluyendo la explotación sexual y la trata).

TAMPEP reafirma que las medidas tomadas por los estados miembros de la UE en su lucha contra la trata a menudo se convierten en estrategias antiprostitución (por ejemplo, operaciones de redada) y antiinmigración (por ejemplo, controles fronterizos más estrictos). Las trabajadoras sexuales inmigrantes, especialmente aquellas sin papeles, están bajo amenaza constante de ser detenidas y deportadas. La violencia ejercida contra esta población ha sido también demostrada por varios informes financiados por la UE .

 

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Este enfoque de lucha contra la trata, que ha influído en la política de la UE, oscurece tanto la relación entre política de inmigración y “trata” como la relación entre política de prostitución y trabajo forzado en la industria del sexo .

Está siendo necesario clarificar a los que toman las decisiones políticas y a los políticos en general las diferencias existentes entre trata y trabajo sexual, tanto en la ley como en la práctica. Aunque las consecuencias negativas para las trabajadoras sexuales de la lucha contra la trata no resultan políticamente interesantes para algunos miembros del Parlamento europeo, la ineficiencia al abordar el problema y proteger los derechos de las víctimas puede ser una estrategia que han adoptado.

La fusión de trabajo sexual y trata ha alcanzado niveles desproporcionados en el debate político y en los medios. TAMPEP promueve de forma consistente la visibilidad de las trabajadoras sexuales como un modo de desmantelar las teorías de la victimización y hacer patente la situación de las trabajadoras sexuales en Europa. Más aún, TAMPEP cree que las trabajadoras sexuales pueden ser grandes aliadas en la lucha contra la trata en la medida en que podrían detectar a las auténticas víctimas si ellas mismas no fueran tan a menudo penalizadas y desautorizadas.

 
La posición de TAMPEP

Poner de manifiesto y pormenorizar las violaciones de los derechos humanos que experimentan las trabajadoras sexuales parece no haber sido suficiente para impedir los modos conservadores de entender la industria del sexo y sus trabajadoras.

A la vista de las continuas regulaciones abusivas del trabajo sexual y de un clima de políticas sociales represivas, redes feministas y de inmigrantes, compañeros políticos, aliados y otras partes interesadas urgen a la sociedad civil para que emprenda una acción integrada en defensa de las trabajadoras sexuales que garantice el reconocimiento y protección de sus derechos y combata las leyes y prácticas discriminatorias.

Reafirmamos nuestro compromiso de luchar contra la penalización del trabajo sexual y el modelo sueco e invitamos a compañeros y aliados de toda Europa a unirse a nosotros en la lucha por garantizar a todas las trabajadoras sexuales el disfrute de sus derechos humanos en Europa.

 

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Prohibir la prostitución es un crimen

 

Por Steve Chapman

26 de agosto de 2015

http://www.chicagotribune.com/news/opinion/chapman/ct-prostitution-amnesty-international-cindy-mccain-sex-workers-trafficking-rape–20150826-column.html

 

Prohibir cosas que no te gustan tiene una larga historia, aunque no es una historia feliz. Los estadounidenses han intentado prohibir el alcohol, la marihuana, la pornografía y la homosexualidad. Sin embargo, todas esas cosas siguen hoy ahí.

Así que hemos aprendido no solo a tolerarlas, sino también a permitirlas. Hoy día, te puedes tomar un vaso de whisky en un bar gay mientras miras porno en tu iPad, y la policía no te dirá nada. En Colorado y Washington, puedes ir a comprar hierba a una expendeduría autorizada por el Estado.

La prohibición ha fracasado también con el sexo comercial. Encontrar un “salón de masaje erótico” en internet es casi tan difícil como encontrar una pizzería. Los sitios web ofrecen página tras página de escorts, tanto mujeres como hombres.

Un catorce por ciento de hombres estadounidenses admiten haber sido clientes de una prostituta al menos una vez en su vida, lo que supone alrededor de diecisiete millones de clientes. Se estima que un millón de mujeres se han dedicado a la prostitución en Estados Unidos.

Enfrentados a esta realidad, los activistas de Amnistía Internacional han ratificado recientemente la despenalización del “trabajo sexual”. Esta posición es defendida por la Organización Mundial de la Salud, Anti-Esclavitud Internacional y la Alianza Global contra la Trata de Mujeres. Entienden que la prohibición de la prostitución no termina con esta. Tan solo la empuja a la clandestinidad, donde son más probables los abusos y estos son más difíciles de detectar. Mientras siga siendo un delito, dice el Comité Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa, “las trabajadoras sexuales estarán en riesgo de sufrir violencia policial, detenciones, violaciones, chantajes y deportaciones, y no tendrán posibilidad de denunciar los abusos”.

En los lugares donde su trabajo es despenalizado, las prostitutas pueden trabajar con más facilidad en entornos en los que las condiciones estén controladas, los clientes sean seleccionados y las medidas de prevención de salud sean obligatorias. Tampoco tienen que preocuparse de ser detenidas o chantajeadas por la policía.

Pero la postura de Amnistía Internacional ha provocado un aluvión de críticas. Una carta firmada por feministas, clérigos y celebridades acusó al grupo de reforzar a los proxenetas y defender un “apartheid de género”. Cindy McCain, presidenta del Consejo Consultivo sobre Trata de Seres Humanos en el Instituto McCain para el Liderazgo Internacional, denominó la decisión “un abandono desgarrador de aquellas mujeres que son vendidas por sexo todos y cada uno de los días”.

Lo que molesta a los críticos es la idea de que adultos en perfecto uso de sus facultades mentales decidan alquilar sus cuerpos para la obtención de una gratificación erótica. McCain insistió: “la decisión de vender el propio cuerpo para la obtención de sexo en ausencia de mejores alternativas no es un derecho humano”. Pero este mismo razonamiento podría aplicarse a aquellas personas que se dedican a toda una serie de trabajos desagradables, desde matar pollos hasta vigilar presos.

La prostitución puede ser un modo terrible de ganarse la vida. Pero las mujeres (y los hombres) que la escogen consideran sus otras opciones aún menos atractivas. Apartarles del trabajo sexual, por definición, les hace ir a peor.

Los oponentes de Amnistía Internacional insisten en que el negocio se basa en la esclavización de las mujeres. Pero esto ocurre raras veces. La administración de George W. Bush estableció cuarenta y dos grupos de trabajo en el Departamento de Justicia y gastó unos ciento cincuenta millones de dólares en intentar encontrar mujeres y chicas forzadas a ejercer la prostitución, según informó el Washington Post. A lo largo de siete años, todo esto esfuerzo solo consiguió 148 procesamientos.

La revista Time dice que los datos sugieren que “la mayoría de las personas que trabajan en la industria del sexo lo hacen contra su voluntad”, una afirmación que el sociólogo de la Universidad George Washington Ronald Weitzer, autor del libro “Legalización de la prostitución”, editado en 2012, dice que es “una majadería. No hay encuestas representativas de trabajadoras sexuales, encuestas que serían necesarias para confirmar que ‘una mayoría’, o un porcentaje cualquiera, de trabajadoras sexuales lo hacen contra su voluntad”.

Los criminólogos de la Universidad Rutgers James Finckenauer y Ko-lin Chin entrevistaron a 149 mujeres chinas que emigraron para dedicarse al trabajo sexual. “Ninguna de las mujeres a las que entrevistamos dijeron haber sido sometidas a rapto, fuerza o coacción”, informaron. Muchas lo hicieron “para ganar un dinero que nunca habrían ganado por otros medios”.

Se ha descubierto trata de seres humanos en muchas industrias en todo el mundo, incluyendo salones de uñas en Manhattan. Pero nadie piensa que deberíamos ilegalizar a las manicuras.

Los ataques a la despenalización provienen de una extraña alianza de feministas que miran a todas las trabajadoras sexuales (incluídas las estrellas porno y las strippers) como víctimas de opresión y cristianos que las ven como sumidas en la depravación. Ambos grupos explotan la idea de que algunos tipos de sexualidad son vergonzosos, peligrosos e intolerables, una actitud que siempre alimentó la persecución de los homosexuales.

Pero una cosa que hemos aprendido es que personas diferentes tienen diferentes tipos de sexo por toda una serie de razones que a nadie más le importan. Hacerlo por dinero no es algo distinto.

 

Steve Chapman, miembro del Consejo del Tribune, bloguea en http://www.chicagotribune.com/chapman.
schapman@tribpub.com
Twitter @SteveChapman13

Día internacional por los derechos de las trabajadoras sexuales

 

Por  Maggie McNeill

 

3 de marzo de 2013

https://maggiemcneill.wordpress.com/2013/03/03/international-sex-worker-rights-day/

 

Los derechos de las trabajadoras sexuales son derechos humanos y nunca puede haber demasiadas voces reclamándolos, ni demasiadas ocasiones en las que hacerlo.

Maggie McNeill

 

Tres veces al año hay días señalados para que la comunidad de trabajadoras sexuales haga un esfuerzo concertado para llamar la atención del público sobre la sistemática denegación de nuestros derechos por parte de los gobiernos, implementada por una policía a menudo brutal y apoyada por prohibicionistas que quieren ver nuestro comercio erradicado sin tener en cuenta cuántas de nosotras resultemos dañadas o incluso asesinadas durante el proceso. Aunque muchos de ellos niegan esto e insisten en que realmente quieren “ayudarnos”, las tácticas que han escogido (y que incluyen el acoso, la infantilización, la patologización, el empobrecimiento, el secuestro, el confinamiento, la deportación y el lavado de cerebro, por mencionar solo unas pocas) revelan la verdad a cualquiera cuyo pensamiento no esté ofuscado por el dogma. Así, incluso aunque activistas como yo misma llamen día a día la atención sobre esta marginación y maltrato, es bueno tener varias ocasiones anuales en las que nuestras voces unificadas puedan sonar al unísono para perforar la niebla de la ignorancia, la desinformación y el desinterés. Estas ocasiones son: el Día por el fin de la violencia contra las trabajadoras sexuales (17 de diciembre, aniversario de la sentencia en 2003 del asesino de Green River); el Día de las putas (2 de junio, aniversario de la protesta de 1975 en la que más de cien prostitutas francesas ocuparon la iglesia de Saint Nizier en Lyon); y hoy, el Día por los derechos de las trabajadoras sexuales (aniversario de un festival en Calcuta en 2001 al que asistieron más de 25.000 trabajadoras sexuales indias a pesar de los esfuerzos de los grupos prohibicionistas que intentaron impedirlo presionando al gobierno para que revocara su permiso). El símbolo de los derechos de las trabajadoras sexuales usado en todos estos días (y en la protesta de las trabajadoras sexuales, en general), el paraguas rojo, se originó en otro acto de protesta en 2001, esta vez en Venecia (Italia); fue adoptado como el emblema oficial del movimiento de derechos de las trabajadoras sexuales por el Comité Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa  (ICRSE) en 2005.

Además de todos estos días, yo he añadido el mío; cada viernes 13 pido a todos mis lectores que no son trabajadoras sexuales que hablen a favor de nosotras, para mostrar a los prohibicionistas y a los que se burlan de nosotras que tenemos muchos aliados fuera de nuestro propio movimiento. Ahora bien, soy bien consciente de que esto es a menudo difícil; muchos que sienten realmente que el trabajo sexual debería ser despenalizado y las trabajadoras sexuales liberadas de la persecución, tienen miedo sin embargo de hablar porque tienen miedo a ser estigmatizadas como prostitutas (si son mujeres) o como clientes (si son hombres). Varios lectores que han comprado o vendido sexo me han pedido que sugiera argumentos a favor de la despenalización que no traicionen su interés personal, y el último viernes 13 he hecho algunas sugerencias; ya que me lo han vuelto a pedir otra vez últimamente, me gustaría aprovechar esta oportunidad para repetir algunas sugerencias.

Si en tu actividad política estás en general orientado hacia la defensa de los derechos civiles, lo tienes fácil; todo lo que tienes que hacer es argumentar a favor de la despenalización desde una perspectiva de “la gente tiene el derecho a hacer lo que quiera con su propio cuerpo”. Como he señalado en el pasado, cada decisión judicial que defiende el derecho al aborto defiende también el derecho al sexo en las condiciones que cada una quiera, incluso si hay dinero por medio (el aborto no es gratis, al fin y al cabo); lo mismo pasa con las decisiones judiciales que derogan las leyes contra la sodomía… Y, obviamente, los argumentos a favor de la despenalización de las drogas también se aplican a la prostitución. Si eres ateo o escéptico, también lo tienes fácil; además de los anteriores argumentos, puedes hacer afirmaciones tales como “las leyes contra la prostitución están basadas en la religión y la xenofobia, no en hechos” y “la histeria hacia la trata sexual es un pánico moral, como el pánico satánico y el peligro rojo”.

La perspectiva de reducción del daño es también buena, y es el enfoque preferido generalmente por los activistas que tienen un trasfondo de defensa de los derechos humanos o una fuerte afiliación religiosa (incluyendo a algunos miembros del clero católico): la prostitución ha estado siempre entre nosotros y no podemos eliminarla con leyes, de la misma forma que la “guerra contra las drogas” no ha conseguido eliminarlas. Todo lo que la guerra contra las drogas ha conseguido es someter a gente inocente a una invasión de su privacidad y hacer a los consumidores de drogas vulnerables a drogas adulteradas, por no mencionar a aquellos atrapados en la violencia relacionada con las drogas; de la misma forma, las leyes antiprostitución no ayudan a nadie y fuerzan a las prostitutas a pasar a la clandestinidad, donde pueden ser maltratadas y explotadas. Más aún, muchos gobiernos (incluídos los de Nueva Zelanda, Nueva Gales del Sur y Brasil) han reconocido que la prostitución ilegal lleva invariablemente a la corrupción policial, exactamente igual que hizo la prohibición del alcohol y hace todavía la prohibición de las drogas.

Finalmente, está el enfoque feminista: ¿por qué tiene la sociedad el derecho a decir a las mujeres que no se pueden ganar la vida con sus atributos sexuales naturales cuando permite hacerlo a los hombres con el boxeo, el trabajo de guardaespaldas, etc.? Más aún, las leyes contra la prostitución invariablemente someten el vestido y los gestos de las mujeres al escrutinio policial; las mujeres son acusadas de prostitución por vestir de forma sexy, actuar de forma sexy, llevar condones en los bolsos, estar en ciertas zonas, no llevar ropa interior, etc. Esto es avergonzar a las mujeres llamándolas putas con consecuencias penales.

Aunque las mujeres han sufrido tradicionalmente el embate de los abusos wood-splitting-wedge de los derechos civiles resultantes de las leyes contra la prostitución, esto ha cambiado en los últimos años; la retórica de “terminar con la demanda” ha tenido como resultado que los hombres sean perseguidos con tanta intensidad como las mujeres (aunque no con más intensidad, a pesar de lo que dicen quienes apoyan tales campañas). Más aún, las leyes antiprostitución (especialmente cuando son renombradas como “lucha contra la trata sexual”) son usadas como pretexto para detenciones en masa de tanto hombres como mujeres, confiscación de sus propiedades, recogida y conservación de su DNA y vigilancia intrusiva. Esta es la razón por la que deberías preocuparte por los derechos de las trabajadoras sexuales incluso si tú no lo eres, no conoces a ninguna y no tienes intención de contratar nunca a ninguna: las leyes que oprimen a los grupos minoritarios marginados son sólo la fina punta de una cuña que va clavándose invariablemente más y más profunda, golpe a golpe, hasta que es detenida a la fuerza.