Irlanda: grupos de expertos, “profundamente decepcionados” con la nueva Ley de Delitos Sexuales

Mientras tanto, varios funcionarios gubernamentales han acogido con satisfacción la aprobación de la ley

En esta foto de archivo, la trabajadora sexual Kate McGrew se unió a aliados y trabajadoras del sexo en Leinster House una noche del año pasado para una vigilia para conmemorar el Día Internacional para poner fin a la violencia contra los trabajadores del sexo.

En esta foto de archivo, la trabajadora sexual Kate McGrew se unió a aliados y trabajadoras del sexo en Leinster House una noche del año pasado para una vigilia para conmemorar el Día Internacional para poner fin a la violencia contra los trabajadores del sexo.

http://www.newstalk.com/Group-calls-Sexual-Offences-Bill-narrow-protective-and-paternalistic

El Proyecto de Ley de Delitos Penales (Delitos Sexuales) 2015 ha pasado a través de ambas Cámaras del Oireachtas.

El proyecto de ley proporciona una mayor claridad en relación con la definición de consentimiento sexual por primera vez, y contiene disposiciones que incluyen:

  •    Nuevos delitos para proteger a los niños contra el abuso;
  •     Nuevas medidas para proteger a los niños de los depredadores en internet;
  •     Infracciones nuevas y reforzadas para combatir la pornografía infantil;
  •     Se introducirán nuevas disposiciones relativas a las pruebas presentadas por las víctimas, en particular los niños;
  •     Nuevos delitos contra la indecencia pública;
  •     Una disposición relativa a las órdenes de hostigamiento para proteger a las víctimas de los delincuentes sexuales condenados;
  •     Disposiciones para mantener la edad de consentimiento a la actividad sexual a los 17 años de edad y para una nueva defensa de “proximidad de edad”;
  •     Una disposición para penalizar la compra de servicios sexuales.
  •     Declaración estatutaria sobre el consentimiento a los actos sexuales

    Sin embargo, varios grupos de expertos han expresado “graves preocupaciones” con la Parte IV del proyecto de ley. La Parte IV penaliza la compra de servicios sexuales y aumenta las penas para algunos aspectos del trabajo.

Reacción de los expertos

Colm O’Gorman, Director Ejecutivo de Amnistía Internacional de Irlanda, dijo: “Después de dos años de investigación, Amnistía Internacional adoptó una posición global a favor de la despenalización del trabajo sexual y contra el modelo nórdico. Nuestra investigación puso de manifiesto los peligros de la criminalización de cualquier aspecto del trabajo sexual consensuado, como lo demuestran Argentina, Hong Kong, Noruega y Papúa-Nueva Guinea.

“La evidencia de Noruega demuestra que la criminalización de la compra de sexo no cumple con su propósito de reducir la prostitución y, lo que es más importante, no es una manera efectiva de proteger a las trabajadoras sexuales”.

Niall Mulligan, Director Ejecutivo de VIH Irlanda, dijo: “Nosotros aconsejamos enérgicamente contra esta acción, que va en contra de la opinión de expertos de la Organización Mundial de la Salud y ONUSIDA. La criminalización de la compra de sexo impulsa el trabajo sexual más hacia la clandestinidad, forzando a las trabajadoras sexuales a asumir más riesgos y trabajar con menos seguridad, lo que a su vez aumenta el riesgo de transmisión del VIH.

“Con los nuevos diagnósticos de VIH promediando casi 10 por semana, esta ley agravará lo que ya es una creciente crisis del VIH en Irlanda”.

Edel McGinley, Directora del MRCI dijo que la ley “no protege a los más vulnerables”, diciendo que promueve la dañina estigmatización y obstruye el acceso a la justicia.

“Sabemos por nuestra década de trabajo sobre la trata de personas y el trabajo forzado que este enfoque no ayudará a las víctimas de la trata”, concluyó.

Sin embargo, todos los grupos acogieron con beneplácito la inclusión en el último momento de una revisión dentro de tres años y la despenalización limitada de las trabajadoras sexuales de la calle, tras un extenso trabajo de lobby por parte de la Alianza de Trabajadoras del Sexo de Irlanda (SWAI) y otros.

Por su parte, el Defensor del Niño, Niall Muldoon, ha acogido con beneplácito la aprobación de la Ley de Delitos Penales (Delitos Sexuales), diciendo que aunque no ha abordado todas las cuestiones relacionadas con los niños, ofrece protecciones debidas en muchas áreas.

“La Ley de Delitos Sexuales reconoce nuevas formas de abuso y explotación sexual de los niños, incluído el abuso de niños, e introduce nuevas medidas de protección de los niños, lo que constituye un avance significativo en la protección de los derechos y el bienestar de los niños.

“Se ha incluido una salvaguardia contra la criminalización de los actos consensuales de igual a igual, así como nuestra recomendación de incluir el término” acto sexual con un niño “, en lugar de impurezas. Hacía mucho tiempo que eran necesarios estos cambios”, dijo.
Reacción del gobierno

Ayer Tánaiste Frances Fitzgerald calificó el proyecto de ley de “una de las más amplias leyes sobre delitos sexuales que jamás se ha aprobado”.

“Las disposiciones de este proyecto de ley buscan mejorar y actualizar las leyes para combatir la explotación sexual y el abuso sexual de los niños”, dijo. “Amplía la gama de delitos asociados con la pornografía infantil para asegurarse de que nadie que participe de ninguna manera en la creación, distribución, visualización o compartición de tal material aborrecible puede escapar a la ley”.

Niall Ó Donnghaile, portavoz de la Justicia de Sinn Féin, dijo: “Este proyecto de ley va de alguna manera a ponerse al día con el resto de la sociedad irlandesa que están exigiendo que cambiemos la ley para reflejar la naturaleza siempre cambiante de la explotación para asegurar que Gardaí y otras agencias puedan responder de una manera que sea relevante para los tiempos en los que vivimos ahora, leyes que reconocen que las formas de abuso y explotación de los más vulnerables ha cambiado y seguirá cambiando.”

Por qué se recurre a la prostitución: el estudio que desmiente lo que pensábamos

 

 

El debate sobre el trabajo sexual está cada vez más abierto y por eso estudios como el que se acaba de publicar nos ayudan a entender un poco mejor la mentalidad del cliente

 

 

Héctor G. Barnés

 

07.07.2016

 

 

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-07-07/hombres-prostitucion-estudio-desmiente-todo_1220583/

 

 

Durante los últimos años se ha popularizado en Europa en general y en España en particular el debate sobre la prostitución. Cada vez hay un mayor número de opiniones diferentes, en muchos casos por la participación en el debate de las propias profesionales que recuerdan que no todo trabajo sexual tiene por qué ser esclavista. En definitiva, el abolicionismo convive con otras visiones menos restrictivas, incluso dentro del feminismo.

 

Para completar el complejo puzzle de la prostitución es de especial ayuda una investigación (1) recién publicada en la revista ‘Sexualities’ y realizada por Susann Huschke, de la Universidad de Witwatersrand de Sudáfrica y Dirk Schubotz, de la Universidad Queen’s de Belfast, en la cual desmontan “los estereotipos predominantes sobre los hombres que pagan por sexo, tal y como se utilizan continuamente en el discurso público sobre el trabajo sexual”.

 

En definitiva, como ya habían sugerido otros estudios, los clientes no son simplemente “explotadores y abusadores sexuales”, sino que recurren a la prostitución por un amplísimo rango de razones, que abarcan desde la experimentación (es el caso de un travestí heterosexual) hasta la incapacidad de encontrar pareja, pasando por aquellos que quieren mantener relaciones con mujeres sin compromiso o que no encuentran satisfacción sexual con sus parejas. Y lo hacen en un contexto que a los españoles les sonará: el de una sociedad donde tradicionalmente el sexo ha sido censurado por la religión. Concretamente por la Iglesia Católica, que en Irlanda, donde se llevó a cabo el estudio, sigue teniendo una gran influencia.

 

Así es el cliente: qué quiere y qué no

 

En los debates sobre prostitución, el cliente suele ser retratado de manera monolítica. Por lo general, se trata de un “misógino negligente o un pervertido sexual”. Sin embargo, señalan los autores, aunque pueda haber consumidores así, la simplificación no ayuda a entender las raíces del problema, sobre todo a la hora de tomar decisiones legales sobre la criminalización del trabajo de las prostitutas o la persecución del cliente.

 

Según los datos obtenidos después de que 446 clientes habituales completasen una encuesta ‘online’, complementados por entrevistas cara a cara con 10 de ellos, así como por los testimonios de 19 trabajadores sexuales, la única conclusión es que no existe el “putero” típico. Eso sí, ya que la mayor parte de clientes afirmaban no recurrir a la prostitución callejera sino a las escorts y a los burdeles (según el informe ‘Radiografía de la prostitución en España’ puede haber unos 1.500 locales así en nuestro país), estos suelen ser más o menos pudientes y con estudios.

 

Estas son las principales razones por las que los hombres recurren a la prostitución:

 

  • Disfruto haciendo el amor con gente diferente (47%)
  • Me ha permitido explotar mi sexualidad (40%)
  • Me permite probar cosas que no había probado antes (41%)
  • Me gusta que no haya lazos emocionales (38%)
  • Me permite hacer cosas que no podría hacer con mi pareja (28%)
  • Es la única manera en que puedo hacer el amor (25%)
  • El secretismo me excita (21%)
  • Me hace sentir mayor confianza sobre mi cuerpo y sobre mí mismo (21%)
  • Es bueno para mi autoestima (19%)
  • Lo hice por curiosidad (16%)
  • Es rápido y fácil: no tengo tiempo para otras relaciones sexuales (16%)
  • Es la única manera en que puedo obtener satisfacción sexual (9%)
  • No me siento preparado para otras relaciones sexuales (8%)
  • Nada de lo anterior (<1%)

 

 

Estas son las cosas que a los encuestados no les gusta de la prostitución:

 

  • Me siento como si tuviese que esconderme (41%)
  • Me preocupa que mis amigos y familia se enteren (39%)
  • Me preocupa el bienestar de la trabajadora sexual / prostituta (36%)
  • Me siento como si tuviese que mentir sobre lo que hago (31%)
  • Me preocupan los riesgos para la salud (25%)
  • Me gasto demasiado dinero (25%)
  • Echo de menos la conexión emocional (21%)
  • No creo que sea dinero bien gastado (12%)
  • No me gustan los lugares donde se lleva a cabo (10%)
  • Me hace sentirme avergonzado (10%)
  • Esperaba que me daría más que sexo (5%)
  • Daña mi confianza (3%)

 

Como se puede apreciar, dejando al margen el sesgo asociado a estas encuestas (en las que los participantes siempre salen bien en la foto), las respuestas sugieren que el cliente se preocupa más por la trabajadora de lo que se pensaba. Cuando se les preguntó por qué razón dejarían de frecuentar a las escort, el 35% aseguró que en caso de empezar en una relación de pareja y el 27% si pudiesen tener relaciones sin pagar por ellas, lo que refuerza el carácter sustitutivo de la relación. Algunos de ellos, además, afirmaron que aunque nunca habían visto maltrato a las chicas, dejarían inmediatamente de hacerlo si supiesen que sus parejas habían sido forzadas.

 

El 97% de los participantes eran hombres, con tan solo un 2% de mujeres y un 1% de trans. La mayoría (64%) tenían entre 31 y 50 años, seguidos por aquellos que tenían entre 51 y 74 (un 21%) y los de entre 22 y 30 (un 14%). Cuatro de cada 10 eran solteros, y la mayoría de ellos preferían ver a diferentes mujeres (58%), aunque un tercio reconocía que prefería quedar siempre con la misma, algo que, por lo general, no era posible.

 

“Estaba cachondo el 99% del tiempo”

 

Más allá de los datos, el ‘paper’ resulta interesante porque recoge algunos de los testimonios de estos hombres, que resumen a la perfección la gran cantidad de razones por las que se recurre a estos servicios. Uno de los casos más habituales, por ejemplo, es el de Roger, un autónomo de 50 años casado y con tres hijos. “Si tuviese una vida sexual activa en casa, definitivamente no utilizaría a las escorts, pero mi mujer nunca quiere”, explica. “Estamos felizmente casados, aún salimos, pero en lo que concierne al sexo… supongo que me he rendido”. Es una de las explicaciones más frecuentes: ante la frustración sexual, los hombres prefieren recurrir a una profesional antes que tener una aventura puesto que eso es menos arriesgado para su matrimonio. “Muchos participantes consideraban que estos eran una parte importante de sus vidas y no estaban preparados para dejar a su mujer e hijos”, señala el estudio.

 

Igualmente habitual es recurrir a la prostitución como hace el treintañero Philip, que creía en lo de “nada de sexo antes del matrimonio” hasta que, a los 35, vio la luz: “Era un buen chico católico”, explica. “Estaba cachondo el 99% del tiempo por eso, pero es la elección que había tomado por la manera en que me criaron… Y entonces llegué a ese punto donde la cosa era: ¿Por qué? ¿Es de verdad el sexo un pecado?” En algunos casos, hasta juega un papel sanador: es lo que ocurre con Paul, un jubilado de Belfast que cayó en una severa depresión después de divorciarse de su aposa. “Me hace sentirme mejor y ayuda con mi depresión”, reconoce. “Quiero algo, ella quiere dinero, los dos estamos felices. Fin”.

 

En otros casos, quizá minoritarios, pero igualmente relevantes, la prostitución llega allí donde las relaciones heterosexuales convencionales no llegan. Bob, por ejemplo, es un ‘cross desser’ al que le gustan las mujeres. “Tengo mis necesidades, quiero sexo”; explica. “Esta es la única manera en que puedo hacerlo… Me siento especial, aliviado”. Es también el caso de Nick, un cuarentón soltero con gustos peculiares: “Si conoces a alguien, incluso si lo conoces desde hace un mes, te preguntas, ¿cómo saco a pasear el fetichismo en nuestra relación?”, se pregunta. “Es lo que para eso me sirven las escorts, ya que listan sus servicios, así que si hay cosas que quieres probar, están ahí”. Algo común en muchos casos es ver los encuentros con prostitutas como una faceta separada del resto de sus vidas: “Las escorts proporcionan esa situación compartimentada en la que puedo experimentar sin que me juzguen”.

 

 

Otra característica común a muchas de estas relaciones es que no son exclusivamente sexuales. Nick, por ejemplo, afirma quedarse charlando un buen rato después del acto. Roger añade que “la mitad del tiempo quiero que me arrullen, que me abracen de manera íntima…”Algunos de estos clientes recuerdan que las prostitutas no se parecen en nada a la imagen que dan de ellas en los medios de comunicación. “No son las heroinómanas violentas que pasan enfermedades de las que sueles leer, suelen ser gente maja”, señala Paul. “Descubrí que muchas de las cosas que me habían contado eran mitos y basura”.

 

Esa es, finalmente, la conclusión de los investigadores. Que “el deseo se encontrar placer sexual no significa automáticamente que los hombres que pagan por sexo simplemente busquen un cuerpo femenino pasivo y receptivo para el desahogo sexual”. Aunque casi todas las trabajadoras se han visto en situaciones desagradables, la mayor parte de clientes son capaces de respetar los límites que imponen. “Cuando todos los trabajadores sexuales son percibidos como víctimas indefensas del tráfico o de la industria del sexo, no hay lugar para discutir sobre las diferentes condiciones en las que se encuentran, sobre los comportamientos apropiados e inapropiados de los clientes, las formas en que las trabajadoras pueden hacer su trabajo más seguro y la promoción de las prácticas de reducción del daño y los servicios de apoyo que permitirían a más trabajadores del sexo protegerse de los clientes violentos y abusivos”, concluyen.

 

¿Legalización o criminalización?

Esta investigación se enmarca en las últimas reformas producidas en Europa respecto a la prostitución. En junio de 2015, Irlanda del Norte implementó castigos para los clientes de prostitución, “siguiendo la lógica de que si se criminaliza el pago por sexo, la demanda se reducirá significativamente, y si hay menos trabajo sexual, habrá menos tráfico de explotación sexual”. Seguía la estela de Islandia y Noruega, que habían hecho lo propio en el año 2008 y 2009, respectivamente, aunque la medida fue rechazada en Escocia en 2012 y en Irlanda en 2014.

La investigación pone en duda que sea una medida realmente útil. Según los resultados de la encuesta, solo el 7% de los clientes reconocía que dejaría de pagar por sexo si fuese ilegal, mientras que el 15% tendría que buscarse la vida, por ejemplo, en otro país. Tan solo el 4% pensaba que disuadiría a las trabajadoras sexuales, y el 57% mostraba preocupación por que la prohibición y criminalización no hiciesen otra cosa que empeorar aún más las condiciones laborales de las trabajadoras.

“Concluimos que los recientes debates públicos sobre la comercialización del sexo en Irlanda y la implementación del llamado modelo sueco en Irlanda del Norte constituye una ‘cruzada moral’ contra el trabajo sexual, que se percibe como una transgresión de la moral cristiana conservadora”, señalan los autores al final del ‘paper’. “Empleando estereotipos negativos e ignorando la evidencia existente, los promotores de la prohibición del trabajo sexual han perdido la oportunidad de permitir un debate abierto y menos prejuicioso sobre los deseos sexuales de la gente y las normas sociales que les dan forma”.  

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(1) http://pure.qub.ac.uk/portal/files/56938886/Huschke_Schubotz_Paying_for_Sex_in_Ireland_accepted_word_document.pdf

Un juez ordena que se devuelva a dos prostitutas el dinero “duramente ganado” que les habían robado

 

El Estado había pretendido que los 2.675 euros robados por Mantas Grazevicius fueran confiscados

 

9 de febrero de 2016

 

Conor Gallagher
http://www.irishtimes.com/news/crime-and-law/courts/circuit-court/judge-orders-hard-earned-cash-returned-to-prostitutes-after-theft-1.2528374

Un juez ha rechazado una solicitud del Estado para confiscar el ingreso “duramente ganado” de dos prostitutas que fue robado y posteriormente recuperado.

 
El juez Patrick McCartan dictó su resolución en el Tribunal Penal de Dublin tras la sentencia contra un hombre que robó a las mujeres fingiendo ser un cliente.

 
El juez también alabó el valor de las dos mujeres al intentar detener al acusado tras el robo.

 
Mantas Grazevicius, de 32 años, domiciliado en Manchester pero de origen lituano, se declaró no culpable de detención ilegal y robo de las dos mujeres en el Hotel Clyde Court, Lansdowne Road, Dublin el 17 de julio de 2013. Fue declarado culpable de todos los cargos el mes pasado.

 
El juez McCartan le envió a la cárcel por tres años a contar con efectos retroactivos desde que fue detenido en febrero de 2015 tras ser devuelto desde el Reino Unido en virtud de una orden europea de detención.

 
El tribunal escuchó que las dos mujeres habían venido desde la República Checa para trabajar el fin de semana y habían alquilado una habitación en el hotel. Habían acumulado ganancias de aproximadamente 5.000 euros en efectivo que escondieron en el armario.

 
El policía Alan Farrell dijo al tribunal que Grazevicius concertó una cita con una de las mujeres a través de la aplicación de mensajería Viber y acordó pagar 220 euros por una hora.

 
A la hora convenida, un hombre llegó y entró en la habitación de hotel de las mujeres. A continuación volvió a la puerta y dejo entrar a Grazevicius. El hombre sin identificar empujó entonces a una de las mujeres y les dijo que se sentaran en la cama mientras Grazevicius. comenzó a registrar la habitación en busca de dinero.

 
Una de las mujeres dijo que el dinero estaba en la caja fuerte del hotel, pero Grazevicius. dijo que estaba mintiendo, antes de encontrar el bolso en el que estaba el dinero. Durante el incidente, una de las mujeres intentó escapar pero fue retenida por el hombre sin identificar.

 
Los dos hombres salieron con el dinero, pero una de las mujeres corrió tras ellos, agarrando a Grazevicius y rasgándole la camisa. Grazevicius le dio entonces un sobre en el que estaba escrito “40 por ciento”, diciéndola que se quedara callada.

 
La mujer exigió todo el dinero y Grazevicius replicó: “Te causaré problemas”. Entonces intervino el personal del hotel y Grazevicius fue encerrado en una habitación hasta que llegó la policía. Tenía en su poder 2.675 euros. Su cómplice escapó.

 
El juez alabó a “estas magníficas jóvenes que desafiaron a esos dos matones”. Dijo que su “valor y determinación” retuvieron a Grazevicius el tiempo suficiente para que se avisara a la policía.

 
El juez lo llamó un delito “repugnante y mezquino” y señaló que debe haber sido difícil para las mujeres poner una denuncia ante la policía porque lo que estaban haciendo era ilegal. Dijo que eran una “presa fácil” para Grazevicius, que no tuvo más que concertar una cita para poder entrar en su habitación.

 
Tras la sentencia, el fiscal Tony McGillicuddy BL pidió que los 2.675 euros fueran entregados al Estado, ya que procedían de la prostitución.

 
“¿Puedo decidir que el dinero sea devuelto a las señoras?”, preguntó el juez McCartan antes de decir que eso era lo que iba a hacer.
“Fue duramente ganado”, añadió.

 
La abogada defensora Fiona Murphy BL pidió al juez que fuera tan indulgente como fuera posible. Expuso que las previas condenas de Grazevicius por robo y obstrucción a la policía en el Reino Unido tuvieron la consideración de delitos menores.

La prostituta jurista contra la Ley

IRLANDA DEL NORTE PENALIZA PAGAR POR SEXO

Laura lleva 20 años ejerciendo la prostitución. Ahora, está licenciada en Derecho emprende un desafío legal sin precedentes: anular la ley que penalizará en Irlanda del Norte a quienes paguen por sexo

http://www.elconfidencial.com/mundo/2015-04-01/la-prostituta-letrada-dispuesta-a-revolucionar-irlanda-del-norte_750890/

Con la prostitución, ¿quién comete el delito? ¿Los que pagan o los que venden? Laura Lee conoce bien el negocio. Lleva dos décadas ejerciendo como trabajadora sexual. Tiene 37 años, una hija de 14 y pareja estable. Y ahora ha acaparado todos los titulares al emprender un desafío legal sin precedentes. Se ha propuesto anular la nueva ley que, a partir del 1 de junio, convertirá a Irlanda del Norte en la primera región del Reino Unido donde se penalizará a todos aquellos que paguen por sexo. La asamblea de Belfast sigue así los pasos de Suecia y otros países nórdicos.

 
Lee es contundente: “Si se aplica el mismo modelo, el Estado tendrá las manos manchadas de sangre”. Un equipo de abogados se ha puesto a su disposición, activistas de ambos lados del Atlántico le han mostrado su apoyo y están recogiendo dinero a través de crowdfunding porque están dispuestos a llegar hasta la Corte de Estrasburgo si fuera necesario.

 
La ley de tráfico y explotación humana –que contiene la polémica cláusula seis– fue promovida por Lord Morrow –del Partido Democrático Unionista (DUP)– y aprobada con el apoyo de todas las formaciones, a finales del año pasado.

 

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“Lo único que van a conseguir es incrementar la violencia y que los trabajadores seamos menos propensos a denunciar crímenes a la policía. En definitiva, la industria va estar aún más estigmatizada”, explica a El Confidencial. “Lo que me parece increíble es que se haya empezado esta cruzada moral cuando toda evidencia muestra que la despenalización es la única manera de mejorar el bienestar de quienes trabajamos en esta industria”, añade.

 
¿Es hora de regular la prostitución en el Reino Unido? El debate está encima de la mesa. Pero ¿cuántos la ejercen libremente y cuántos son forzados por el control de las mafias? Ahí está la clave.

 
La ONG Ruhama, con base en Dublín, ayuda a prostitutas desde 1989 y considera que penalizar la compra de sexo tendría un efecto disuasorio importante. “Vemos el daño hecho por la prostitución y sabemos que los beneficios no van a las mujeres que trabajan, sino a las bandas criminales”, señala Gerardine Rowley.

 
Por su parte, Julie Bindel, activista y fundadora de Justice for Women, asume que “por supuesto que hay hombres y mujeres que optan por entrar en el comercio sexual y están dispuestos a permanecer por mucho tiempo”. Pero matiza que “las leyes no se pueden basar en las experiencias de una minoría”. “La ley de Irlanda del Norte que hace frente a la demanda, reduce el mercado y, por lo tanto, reduce la violencia y el daño tan inherente a este sector. Ninguna de las mujeres que trabajan en Suecia ha sido asesinada y, sin embargo, en los países donde está legalizada la industria del sexo, como Alemania y los Países Bajos, ha habido un número significativo de víctimas mortales”, apunta.

 
Sin embargo, Lee, que conoce de primera mano la realidad de Irlanda del Norte, asegura que justificar la nueva normativa apoyándose en el tráfico humano es una absoluta “farsa”. “Aquí es como si se viviera 40 o 50 años por detrás. Es una sociedad aún sumamente tradicionalista con partidos políticos arraigados a creencias cristianas. Quieren hacer lo que sea para acabar con la prostitución y punto. Pero que no se escuden en lo que no es. En el último año, no ha habido ni un solo caso de mafias que traficaban con mujeres, pero sí se han registrado 70 casos de violencia y desde 1990, 149 personas han sido asesinadas”, explica.

 

Madres que ejercen en casa

 
Según las últimas cifras oficiales, en Irlanda del Norte –cuya población es de 1,8 millones– hay alrededor de 20 trabajadores sexuales que ejercen en la calle y unos 300 que están en locales o viviendas privadas. La investigación encargada por el departamento de Justicia reveló que sólo el 2% de las personas dedicadas a esta industria están a favor del llamado “modelo sueco”, el 61% teme que vayan a estar menos seguros y el 85% está convencido de que no va a reducir el tráfico sexual.

 
Según Lee, la mayoría de las personas que se dedican a esto lo hacen de manera independiente y el 70% son madres solteras intentando sacar adelante a sus hijos. “Nadie tendría que tener el poder de quitarles esa opción. Belfast es una ciudad, pero realmente tiene un ambiente de pueblo. Todo el mundo se conoce. Hay muchas madres que ejercen la prostitución en su casa cuando el niño está en el colegio porque no tienen recursos, pero si ahora los clientes tienen miedo de acabar con una ficha policial dejarán de visitarlas y ellas se quedarán sin dinero”, explica.
Aunque Lee vive en Glasgow desde 2003, viaja constantemente a Dublín y Belfast para ver a sus clientes. “Allí siempre hay mucho movimiento. Ya tengo mis clientes regulares. El hecho de que sea irlandesa les gusta y tengo que decir que la mayor parte del tiempo disfruto con mi trabajo”, dice.

 
“Nunca habrá una sociedad sin prostitución”

 
Se niega a revelar lo que cobra por cada servicio, pero asegura que puede compatibilizarlo con sus estudios y llevar un nivel de vida normal. Ya tiene la carrera de Derecho y ahora está a punto de finalizar Psicología. En el futuro, le gustaría trabajar ayudando a prostitutas. “La prostitución no puede ser erradicada. Nunca ha habido ni nunca habrá una sociedad sin personas que vendan sexo. Y una vez que se haya aceptado esto, las prioridades deben cambiar. La atención debe centrarse en mantener la seguridad de aquellos que trabajan voluntariamente en el negocio y ofrecer apoyo real a los que quieren salir”, añade.

 
Su modelo a seguir, sin duda, sería el de Nueva Zelanda. La prostitución se legalizó en 2003 y desde entonces, la violencia y enfermedades de transmisión sexual han disminuido considerablemente. Por otra parte, no existen prostíbulos en cada esquina, como se temía antes de aprobar la ley.

 
Aunque Lee se muestra muy discreta con su vida personal –no quiere hablar de nada relacionado con su actual pareja–, insiste en que su hija la apoya en la batalla legal que está a punto de comenzar y que incluso algunas veces la acompaña a manifestaciones. “Lógicamente es difícil explicar a tu hija a lo que te dedicas. Y ahora que soy una persona que aparece en los periódicos, más aún, pero en el colegio se están portando genial. Yo hablo mucho con ella. Empecé contándoselo poco a poco hace años. Primero le dije que acompañaba a gente que estaba sola…. Es difícil. Y es un proceso muy largo. Pero sobre todo le decía que no era nada malo ni tampoco nada ilegal”, matiza.

 
Con la legislación actual, está prohibido vender sexo, pero las prostitutas pueden ejercer su profesión en apartamentos o habitaciones de hotel siempre y cuando puedan demostrar que actúan de manera independiente, como hace Lee.

Con la nueva normativa, se permitirá, a partir de junio, ejercer la prostitución en la calle. Pero, tal y como dice Lee, es otra “pantomima” porque se prohíbe ir de dos en dos o regentar burdeles. “Esta es otra de las cosas por las que voy a luchar en los juzgados: es primordial que podamos trabajar en grupo para erradicar la violencia. Si el cliente sabe que tienes dinero y estás sola y no puedes llamar a nadie estás perdida. Si por el contrario, hay tres chicas en un apartamento y una escucha a otra gritar puede llamar a la policía”, señala.

 
En Suecia –donde la prostitución es considerada como un aspecto de violencia masculina contra mujeres, niñas y niños– se aprobó la polémica legislación en 1999. Por un lado, penaliza la compra de servicios sexuales y por otro, despenaliza la venta de dichos servicios. El modelo fue seguido por Noruega e Islandia.

 
De acuerdo con la investigación de 2010 del Gobierno sueco, la normativa ha reducido a la mitad la prostitución callejera, mientras que el número de hombres que pagan por sexo se redujo de 12,7% en 1996 al 7,6% en 2008. La ley también ha cambiado la opinión de la sociedad sobre la compra de sexo: en 1996, el 45% de mujeres y 20% de los hombres apoyaban criminalizar la compra de sexo. En 2008, los porcentajes han crecido hasta el 79% y 60% respectivamente.

 
“Estoy aquí por el dinero, es mi elección”

 
Sin embargo, los grupos por los derechos de los trabajadores del sexo argumentan que el modelo nórdico ha sido un experimento fallido que ha incrementado aún más el estigma. Dichas organizaciones apuntan a un informe de la Comisión de Derecho sobre VIH de la ONU que establece que “desde su promulgación en 1999, la ley no ha mejorado –de hecho, ha empeorado– la vida de los trabajadores”, y si bien el trabajo de calle se ha reducido a la mitad, el comercio sexual se mantiene en niveles preley.

 
Con todo, el modelo sueco se está debatiendo en Francia y Canadá y muchas organizaciones están presionando para que también se imponga en la república de Irlanda y en el resto del Reino Unido, donde se estima que hay alrededor de 80.000 personas dedicadas a la prostitución.
A pocos kilómetros de distancia de los pasillos de Westminster, en un piso en Soho, Ana, de Rumanía, se opone ferozmente a la campaña. Lleva trabajando como prostituta desde los 20 años. Ahora tiene 26. “Quién va a decirme lo que tengo que hacer? Estoy aquí por el dinero, es mi elección”, señala. Admite que los clientes a veces son violentos y reconoce que no es fácil trabajar en el negocio, “pero si dos personas adultas llegan a un acuerdo económico, el resto no se debe meter”.

 
La cuestión es si en la habitación de al lado de Ana hay otra chica, quizá de también de Rumanía, que es obligada a ser una esclava sexual. ¿Protegería a esta última la nueva ley de Irlanda del Norte?

Los otros pecados de los que el Vaticano no habla

Publicado el 17/Febrero/2014

http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/los-otros-pecados-de-los-que-el-vaticano-no-habla-601032.html

 

Las lavanderías de Irlanda y el robo de niños en España 

 

El Comité de los Derechos del Niño de la ONU pone  el dedo en la llaga y destapa otros escándalos que la cúpula católica  ha minimizado, ha mantenido en silencio y no ha sancionado desde hace muchos años.

El reciente informe del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, más allá de acusar al Vaticano de un silencio cómplice sobre el abuso sexual de menores,  ha desempolvado otras cosas oscuras de la Iglesia católica.

Según la socióloga ecuatoriana Sara Oviedo, vicepresidenta de ese comité  y correlatora del  informe que tanto hizo enfadar al Vaticano, una de esas cosas oscuras  es  el escándalo de  miles de niños españoles arrebatados a sus madres por  congregaciones católicas que luego los enviaban  a orfanatos o los daban  en adopción en otros países.

Otro escándalo sobre el que el Vaticano no ha hecho mucho es el de  las lavanderías irlandesas de las Hermanas de  La Magdalena.  Según el informe del Comité de la ONU, “la Santa Sede no ha abierto una investigación interna sobre estos casos y no tomó ninguna acción contra sus responsables”.

En 2011, el Comité contra la Tortura recomendó que Irlanda procese y castigue a los responsables de los abusos  en esos lugares con penas acordes con la gravedad de los delito.  Además pidió que se  investigara la conducta del personal religioso que trabajaba en esos lugares y en todos los países en los que operaba ese sistema. Y garantizar que las víctimas reciban una reparación.

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Las lavanderías de las Magdalenas de la Sean McDermott Street en Dublín son parte del pasado oscuro de Irlanda.

Encierran una historia cruel e inverosímil: desde 1922 hasta 1996, auspiciadas por la Iglesia católica, obligaron a trabajar a más de 10 mil mujeres en condiciones infrahumanas.

Herederas de centros creados en el siglo XIX para atender a prostitutas,  las lavanderías surgieron en los años veinte del siglo pasado y perduraron hasta mediados de los noventa.

Por  más de 70 años,  las mantuvieron trabajando en estado de semiesclavitud. No hay pruebas de  abusos sexuales aunque exinternas declararon en un documental del Canal 4 de Irlanda haber sufrido ese tipo de agresión. La mayoría  fue recluida  por ejercer la prostitución,  10% con autorización de su familia y  19% por voluntad propia. Fueron castigadas, por ejemplo, por  no pagar el pasaje de  tren, robar o mendigar.  Por eso  eran consideradas socialmente caídas.

La exhumación de una fosa con 155 cadáveres en   terrenos de un exconvento de las Hermanas de la Caridad fue el detonante de la campaña de supervivientes y familiares. En la web Magdalene Survivors Togheter,  Sullivan, una de ellas, dice: “Con 12 años me sacaron de mi escuela y me llevaron a una lavandería. Me dijeron que seguiría  estudiando, pero  no sucedió. Trabajaba limpiando ropa. Como era muy pequeña, me construyeron una caja para que pudiera subirme y alimentar las calderas. Me escondieron en un túnel cuando llegaron los inspectores escolares. Supongo que porque no debería estar allí. Las monjas han destruido mi vida”.   (MEVO,  EFE y El País)

 

El histórico perdón oficial pedido a las víctimas en Irlanda

 

El 19 de febrero de 2013, Irlanda  cerró otro capítulo de su negra historia de abusos en instituciones estatales.

Lo hizo  con una sentida disculpa oficial del Gobierno de Dublín a las miles de mujeres encerradas en las lavanderías de la Magdalena, negocios privados regentados por monjas católicas.

Las supervivientes presenciaron el pedido de perdón   expresado por el primer ministro, Enda Kenny, en nombre del Estado y de la ciudadanía desde el balcón de la Cámara baja. En su intervención, que terminó  con una cerrada ovación de  la sala, el líder conservador reconoció que las víctimas  merecen más que una disculpa formal y anunció compensaciones económicas y apoyo.

Justicia por las Magdalenas, grupo de defensa de las sobrevivientes, anunció el fin de su campaña que se inició en 2009, tras el pedido de disculpas. Su portavoz  Claire McGettrick, dijo: “Muchas mujeres vivieron y murieron tras esos muros, lavando los ropas sucias del país. Estoy contenta de que tanta gente se haya acercado  para recordarlas y honrarlas, porque no fueron tratadas con dignidad en vida y al morir. Estamos haciendo algo para repararlo”. En tanto, una multitud con velas encendidas se acercó a las puertas del Parlamento.

 

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Espacio habitable

 Maggie McNeill, 23 de marzo de 2014

 

http://www.cliterati.co.uk/2014/03/habitable-room/

 

“Vestal condenada a muerte”, atribuído a Pietro Saja (circa 1800)

“Vestal condenada a muerte”, atribuído a Pietro Saja (circa 1800)

 

Las vírgenes vestales contaban entre las personas más importantes en la sociedad romana clásica; estaban encargadas de mantener los fuegos sagrados y a cambio disfrutaban de numerosos privilegios. Uno de los más importantes era que sus personas eran sacrosantas; en otras palabras, nadie podía tocarlas sin su permiso, bajo pena de muerte. Y nadie significaba absolutamente nadie, ni siquiera los altos dignatarios del estado; una vestal no podía ser tocada ni siquiera si resultaba convicta del mayor crimen del que podía ser acusada: romper sus votos teniendo sexo o permitiendo que se apagaran los fuegos sagrados. Porque estas faltas se creía que irritaban a los dioses y ponían por tanto en peligro la seguridad de Roma entera, la pena por ellas era la muerte; pero como nadie podía tocar a las vestales para ejecutar la sentencia, solo había una forma de hacerlo: la sacerdotisa deshonrada era enterrada viva. A fin de evitar infringir otra ley contra los entierros dentro de la ciudad, en la tumba se colocaba una candela y una pequeña provisión de comida y agua a fin de establecer la ficción legal de que se trataba de un “espacio habitable” y no de un sepulcro, y se entregaba a la desdichada mujer a una lenta muerte por asfixia para preservar la ilusión de piedad que se habría desvanecido de derramarse su sangre.

Las putas somos en muchos sentidos todo lo contrario que las vestales: estamos tan lejos de ser vírgenes como se puede estar, somos estigmatizadas y rechazadas por nuestras sociedades en lugar de ser honradas por ellas, y somos las responsables de amortiguar los fuegos sexuales de los hombres en lugar de mantenerlos en llamas. Pero en las últimas décadas, ha surgido una doctrina legal que representa a todas las mujeres como indefensas, puras y sagradas; se supone que somos delicadas flores que resultamos irremediablemente dañadas por las malvadas lujurias de hombres brutales, de las que  debe “protegernos” el Sagrado Estado. Las rameras pecan contra este mandamiento por ser seres fuertes y obstinados que tratan con los hombres de igual a igual y hacen de la lujuria masculina una forma de ganarse la vida en lugar de verse “arruinadas” por ella, como el catecismo dice que debería ser. Debemos ser, por tanto, castigadas, pero  como la Sagrada Escritura nos ha declarado víctimas sin culpa, ¿cómo hacerlo? La respuesta es por lenta asfixia, como a las vestales… aunque en este caso por asfixia económica y social, en lugar de asfixia literal.

La tumba disimulada como “espacio habitable” en la que los prohibicionistas quieren sellar a las trabajadoras sexuales se llama el “modelo sueco”; exactamente igual que las personas de las vestales permanecían técnicamente invioladas, las mujeres sometidas a este régimen abominable no son técnicamente penalizadas. Nuestras escasas provisiones consisten en el hecho de que podemos, sobre el papel, realizar nuestro trabajo sin obstáculos. Pero igual que a las vestales la tierra que cubría su “habitación” las impedía conseguir más comida, agua o aire, la prohibición sueca intenta matar de hambre y asfixia a sus víctimas persiguiendo a sus clientes, echándolas de sus casas, acosándolas con vigilancia policial, negándoles las ayudas sociales e incluso robándoles los hijos. Los defensores del modelo sueco llegan incluso a proclamar que las trabajadoras sexuales son “despenalizadas”… exactamente igual que los romanos podrían haber dicho que las vestales condenadas no habían sido directamente ejecutadas.

En toda la historia romana, solo diez vestales fueron condenadas a este horrible destino. Pero desafortunadamente para los locos sueños totalitarios de los prohibicionistas, hay millones de putas en el mundo; sería absolutamente imposible para ellos llegar a enterrarnos a todas alguna vez, independientemente de con cuánto fervor deseen hacerlo. Para llevar adelante su plan de extinguir a tantas de nosotras como sea posible, deben hallar y cerrar cualquier posible rendija por la que pueda fluir sustento económico, y esto significa eliminar nuestros medios de atraer clientes y contactar con ellos. Un aumento de la vigilancia policial debería llevar a las trabajadoras de calle a lugares oscuros y peligrosos donde los Puros y Santos no tengan que verlas, pero el trabajo de calle ha sido siempre una parte menor de todo el trabajo sexual y eso es todavía más cierto ahora gracias a internet (que permite anunciarse de una forma increíblemente barata y con mayor difusión incluso que la que se conseguía hace veinte años en los locales más caros). Prohibir los anuncios de escorts no tiene ninguna efectividad; no hay forma de impedir que la gente oculte anuncios de sexo comercial dentro de otras formas no prohibidas, y no hay casi forma de impedir que los compradores que viven bajo tales regímenes de censura accedan a sitios web alojados fuera de su jurisdicción. Esto irrita totalmente a los prohibicionistas, que son bien conscientes de que las trabajadoras sexuales y los clientes estamos haciendo nuestro negocio justo bajo sus narices; se han embarcado por tanto en una lucha sin cuartel para destruir sus manifestaciones más visibles, sin importarles los costes en derechos humanos. Los prohibicionistas irlandeses han propuesto dar a la policía la potestad de robar los números de teléfonos de las trabajadoras sexuales a fin de convertirlos en trampas para clientes. Los prohibicionistas escoceses, derrotados en su intento de imponer el modelo sueco, están tratando de conseguir apoyo para la censura publicitaria demonizando a los clientes. Y los prohibicionistas americanos están queriendo destruir totalmente internet, como hemos sabido:

…miembros del Congreso han pedido al Fiscal General de los EE.UU., Eric Holder, que procese a Backpage.com por su papel en la prostitución y la trata sexual o que recomiende cambios legislativos que hagan posible el procesamiento… dicen que… decenas de miles de niños son vendidos para el sexo cada año en el país… la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996 protege a los sitios web de ser procesados por el contenido posteado por terceros. Esto significa que un sitio web no puede ser procesado cuando alguien postea un anuncio ilegal en él…

De ser los sitios web responsables del contenido de terceros, no tendrían otra opción que cerrar. Todos: revisiones de Amazon, vídeos de YouTube, comentarios en sitios web, alojamientos gratuitos de sitios como el mío en entidades mayores como WordPress… todos fuera, barridos de la noche a la mañana. Si pensáis que esto solo se aplica a los sitios web americanos, adivinad otra vez; una gran parte de la columna vertebral de internet está en suelo americano, y el gobierno de los EE.UU. se ha dado a sí mismo la potestad de cerrar cualquier sitio web en cualquier país cuando decide que ha violado alguna ley estadounidense, mediante el sencillo expediente de cerrar todo el tráfico hacia el mismo que pase por los Estados Unidos. Y mientras que el artículo citado más arriba restringe su lenguaje a “niños”, otros son más honestos en cuanto a las intenciones de los políticos: 

…la legislación propuesta… permitiría presentar cargos criminales contra los operadores de sitios web que alentaren el comercio sexual ilícito mediante anuncios comerciales… Bajo la Ley de Cese de Anuncios de Víctimas de Explotación, los individuos tendrían que afrontar cargos criminales por promover un anuncio… que… facilite cualquiera de los numerosos crímenes que se producen en el comercio sexual contra niños y adultos, incluyendo… proxenetismo y prostitución. La legislación permitiría también a las autoridades federales eliminar anuncios…

Lo que estos megalomaníacos buscan es nada menos que poder eliminar cualquier anuncio de escort y procesar al sitio web que lo aloje; incluso los sitios web de fuera de los EE.UU. podrían ser atacados, como se describe arriba. Probablemente hay poco riesgo de que se apruebe una ley del tipo de “quemar la casa para asar el cerdo”, o de que supere un recurso, si llegare a ocurrir; los jueces de EE.UU. han demostrado repetidamente que son más inteligentes que los políticos, echando abajo tales leyes cada vez que lo han intentado. Pero el hecho de que sigan intentándolo es una muestra de su odio y su desdén por las mujeres que desean asfixiar en nombre de “proteger” nuestros sagrados cuerpos de la “violación” del sexo consensuado.

Feministas y conservadores religiosos en extraña alianza contra el sexo transaccional

Opinión: el derecho a decir “no” es importante, y también el derecho a decir “sí”

 

Por Fionola Meredith

29 de diciembre de 2013

http://www.irishtimes.com/news/social-affairs/feminists-and-religious-conservatives-in-strange-alliance-over-transactional-sex-1.1638669

 

Las feministas y los fundamentalistas religiosos no deberían mezclarse. Si encuentran una causa común, es a menudo una señal de que la moral unidimensional o el fanatismo ideológico —rígida adhesión, alimentada por una emoción exacerbada, a mensajes y creencias absolutistas— se han vuelto más importantes de lo que son para la gente real en el mundo real.

Consideremos la planeada introducción de nuevas leyes que penalicen la compra de sexo en Irlanda, norte y sur. En el norte, la Human Trafficking and Exploitation Bill, propuesta por el miembro del Partido Unionista Democrático y acérrimo Presbiteriano Libre Lord Morrow, está ahora en fase de comisión en Stormont. Esta ley, que hará ilegal comprar sexo, fusiona de hecho a las trabajadoras sexuales con las víctimas de trata de seres humanos, tratándolas no como dos categorías distintas y ocasionalmente superpuestas de personas, sino como un grupo homogéneo  de victimas oprimidas y afligidas. La aparentemente impensable noción de una mujer, o también un hombre, que decida hacer dinero mediante la venta de sexo está enteramente ausente. No obstante, esta ley ha recibido una entusiasta bienvenida por parte de muchas activistas pro derechos de la mujer, especiamente Women’s Aid, que justifica su postura con la afirmación de que “cualquiera que compre servicios sexuales está apoyando la esclavitud sexual y la degradación de los derechos humanos”. (No sabemos lo que las propias trabajadoras sexuales piensan de estas propuestas, ya que nadie, al parecer, se ha molestado en preguntarlas).

 

Libre elección

La situación en el sur es similar. En junio, el comité de Justicia Oireachtas respaldó la introducción de leyes contra los compradores de sexo. Esto fue considerado una victoria por Turn Off the Red Light, una organización antiprostitución dirigida fundamentalmente por Ruhama, un proyecto de dos de las órdenes religiosas asociadas con las lavanderías de las Magdalenas, y por el Immigrant Council, que fue fundado por una monja de una de estas órdenes y está dirigido ahora por una sedicente feminista radical. Aquí también, todo el discurso es acerca de explotación y daño, perjuicio y coacción: la noción de libre elección y autonomía personal es descartada como una imposibilidad. Parece que las prostitutas solo existen si son criaturas rotas y pasivas, destruidas por los horribles apetitos de los hombres, y deseosas de aceptar guía y socorro. Hay un énfasis repetido en “enviar mensajes”, tanto negativos como positivos: Turn Off the Red Light dice que “si una mujer está en venta, esto envía el mensaje de que potencialmente todas las mujeres están en venta”. Penalizar al cliente, por otra parte, “envía un claro mensaje” de que en la sociedad irlandesa “no es aceptable comprar a otra persona como una mercancía para la gratificación personal”.

Las feministas radicales y los conservadores religiosos (o una antinatural combinación de ambos) son capaces de llevar el peso en este tema porque ambos están guiados por su compartida repulsión hacia el sexo transaccional, considerado como un mal social, ya por ser un vicio moral o ya por ser una forma de solapada violencia contra las mujeres. Ambos grupos se centran por entero en el “mensaje” simbólico que desean enviar a la mayoría de la sociedad: que la prostitución es una abominación que debe ser eliminada y erradicada por el bien de todos. Y tanto unas como otros están voluntariamente ciegos a las consecuencias de su postura moralista sobre las mismas personas que dicen que quieren rescatar y proteger: las propias trabajadoras sexuales, algunas de las cuales, de forma bastante molesta, se niegan a permitir ser salvadas.

 

El error de la penalización

Las pruebas procedentes de todo el mundo muestran que penalizar a los clientes no acaba con la prostitución, ni siquiera reduce la demanda de forma sustancial. Pero, en cambio, hace daño a las trabajadoras sexuales, aumentando su riesgo de sufrir violencia, exponiéndolas a tensiones y problemas de salud, haciéndolas sentirse estigmatizadas y cazadas y completamente ninguneadas a la hora de tomar decisiones.

En los lugares donde la compra de sexo está fuera de la ley, son las personas que lo venden las que pagan el precio. En 2012, ONUSIDA, el programa de la ONU para el VIH/SIDA, declaró que “el enfoque de penalizar a los clientes se ha demostrado que repercute en las trabajadoras sexuales”, creando “un entorno de miedo y marginación”. ¿Qué importa esto cuando se ha dicho —y se ha consagrado en la ley— que la prostitución es moral e ideológicamente mala?

Nadie en su sano juicio condonaría los horrores de la trata con fines de explotación sexual, ni la coacción de cualquier clase, allí donde existam. Pero decir que cualquiera que venda sexo es una víctima es una falsedad patente; o peor, es una mentira culpable, al rehusar admitir la complicada realidad de la prostitución y —con toda la retórica de degradación y esclavitud— al negar a las mujeres y hombres que trabajan en la industria del sexo el poder de tomar decisiones sobre sí mismos, aunque sean decisiones desagradables. Cayendo en esta intromisión seudofilantrópica (“nosotros sabemos lo que es mejor para ti, debes ser salvada”) estos ideólogos, tanto seculares como religiosos, privan también a las trabajadoras sexuales de la segunda libertad más importante y ganada con esfuerzo tras el derecho a decir no: el derecho —si así lo deciden— a decir sí.

 

Irlanda: salvar en nombre de la pureza

 Irish

25 de agosto de 2013

http://rabble.ie/

La necesidad de “limpiar” Irlanda de trabajadoras sexuales y de la industria del sexo no es nueva. En los primeros años veinte del siglo pasado, la Legión de María, dirigida por Frank Duff, decidió cerrar el abominable Monto de Dublín. Con la reputación de ser el mayor barrio rojo de Europa, se ha estimado que hasta 1.600 mujeres y chicas trabajaban allí en cualquier momento dado. El Monto proveía para todos los gustos y grupos sociales; incluso se decía que el Rey Eduardo VII había perdido allí su virginidad. La zona tenía que desaparecer. Los guardianes morales de la sociedad irlandesa habían tomado la decisión de que no podía haber todas aquellas mujeres callejeras teniendo relaciones sexuales a cambio de dinero y, lo que era quizás peor, relaciones sexuales fuera del matrimonio. Al diablo con el hecho de que muchas de las mujeres que habían trabajado las calles terminarían en las Lavanderías de las Magdalenas o en la indigencia sin medios de subsistencia.El Monto no era de ninguna manera un paraíso utópico para las trabajadoras sexuales, pero dio a muchas mujeres el control sobre la forma de conseguir ingresos. Y no es que el control de las mujeres sobre sus propias vidas estuviera muy en boga en la época.

El otro eslabón de la cadena, las Lavanderías de las Magdalenas, fueron negocios gestionados por órdenes religiosas tales como las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad. Las Lavanderías podrían haber tenido la finalidad de asegurar que las mujeres que entraban en ellas hicieran penitencia y expiaran sus pecados, pero fueron también boyantes empresas financieras. Lograron lucrativos contratos de lavandería de las instituciones del Estado y de las empresas locales. Para las órdenes religiosas que controlaban las Lavanderías, las prisioneras que residían en ellas fueron no sólo “mujeres descarriadas”, sino también activos financieros. Aquellas zorras lascivas pudieron trabajar por su perdón y las buenas monjas pudieron limpiar Irlanda y hacer de paso algo más que unas pocas libras.

Noventa años más tarde, parecería que estas mujeres están todavía necesitadas de salvación y que Irlanda todavía necesita ser limpiada del trabajo sexual y, lo más importante, de las trabajadoras sexuales. Si bien algunas personas pueden considerar como algo desordenado la noción de pagar, o ser pagadx, por un polvo, eso no es en verdad una razón legítima para tratar de prohibirlo. Podemos estar todos de acuerdo en que la trata y el proxenetismo son cosas horribles, pero estos no están presentes en todos los aspectos del trabajo sexual irlandés. Sin embargo, ese es el argumento que usan constantemente los que hacen campaña por su abolición. Sí que hay personas víctimas de trata introducidas en Irlanda para hacer trabajo sexual, pero muchas de las que trabajan en el sector toman libremente la decisión de ofrecer sus servicios a cambio de dinero. Retratar a toda trabajadora sexual como oprimida víctima de trata no ayuda a nadie. Es un fácil cliché, del mismo modo que la mayor parte de los artículos acerca del tema publicados por los medios impresos serán inevitablemente acompañados  por la foto de archivo de una mujer con medias de malla, minifalda y tacones inclinándose sobre la ventanilla de un coche. Pero esto sirve a una finalidad que es caracterizar a este grupo ya estigmatizado como algo que no es. Como un grupo homogéneo. No todas las trabajadoras sexuales de Irlanda están explotadas por chulos o son yonkis desesperadas. ¿Qué mejor manera de erradicar la voz de un grupo marginado que deshumanizarlo por completo?

Esto puede chocar a algunos, podría incluso disgustar a otros, pero hay en Irlanda trabajadoras sexuales que son adultas y han decidido libremente hacer lo que están haciendo y tener relaciones sexuales por dinero y, sencillamente, vivir sus vidas.

Esto ciertamente disgusta a Ruhama, una organización con el dudoso origen de haber sido fundada como una “iniciativa conjunta de las Hermanas del Buen Pastor y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad”, que, según su página web, tiene una “larga historia de implicación con mujeres marginadas, incluyendo aquellas implicadas en prostitución”. Esta “larga historia” serían las Lavanderías de las Magdalenas mencionadas más arriba. Ruhama, como parte de la coalición Turn Off the Red Light (Apaga la Luz Roja), ha sido una de las fuerzas dirigentes de la campaña de presión para introducir en Irlanda una ley antiprostitución al estilo sueco. El modelo sueco básicamente penaliza a los puteros, que son mayoritariamente clientes masculinos de trabajadoras sexuales mayoritariamente femeninas. Si eres de la opinión de que el trabajo sexual es… lo peor, y debe ser erradicado cueste lo que cueste, pues bien, pero el coste corre de cuenta de aquellas mujeres que trabajan en esa industria, no de cuenta de aquellos que pontifican sobre su moralidad.

Para Laura Lee, una escort nacida en Dublín, “el modelo sueco tiene varios graves efectos adversos. Empuja aún más el comercio a la clandestinidad —mayor penalización significa que necesitan apartarse más de las autoridades. Esto supone riesgos”. Para Laura, estos riesgos son exacerbados por la amenaza añadida de quedarse sin vivienda, ya que los caseros pueden ser perseguidos si sus pisos se usan para vender sexo. Para una mujer independiente que trabaje en su casa esto podría significar que un casero nervioso la eche de su casa y acabe con sus ingresos. La consecuencia de aprobar esta ley es que, para las mujeres implicadas, será más peligroso ganarse la vida, no menos.

En última instancia, organizaciones como Ruhama están reforzando el estigma que deben afrontar a diario las trabajadoras sexuales en Irlanda. Este estigma aisla y margina a las mujeres que trabajan aquí en la industria del sexo. Para Laura, trabajar en Irlanda significó que: “Tan pronto como se supo lo que estaba haciendo hubo gente insultándome a gritos por la calle. Fui un día a Dunnes y un chico se puso a seguirme diciendo ‘no sabía yo que vendían putas aquí. Me pregunto si dan dos por una’. Enseguida me dí cuenta de que en los clubs nocturnos la gente me evitaba. Es como si dijeran ‘la toleraremos, pero sólo en apariencia’”.

Según TORL, el trabajo sexual es malo. Pero ni siquiera se dignan llamarlo trabajo sexual. Por lo que a ellos respecta, son “mujeres prostituídas” y nunca “trabajo”. Y están muy preocupados por la trata. No tanto cuando las víctimas son jóvenes asiáticos que son introducidos bajo trata en Irlanda para sentarse en invernaderos como botánicos prisioneros; pero no están teniendo sexo así que eso no importa ¿verdad? Creen que todas las trabajadoras sexuales son víctimas de abuso y que Ruhama, y sólo Ruhama, puede ser considerada la legítima voz de las trabajadoras sexuales. Eso está muy alejado de lo que muchas trabajadoras sexuales de base os dirán. Están casi ausentes de cualquier debate público. No merece la pena escucharlas porque al fin y al cabo no son más que prostitutas y ¿qué van a saber ellas?

Para la mayor parte de los grupos que integran la coalición TORL, sus motivaciones son probablemente buenas. Si tienes delante de ti a una organización como Ruhama que te está vendiendo que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres y que la ley sueca ha sido muy eficaz para reducir la prostitución y la trata,  probablemente comprarás. Aparte del hecho de que el gobierno sueco admitió en su informe a ONUSIDA el año pasado que, de hecho, no tenía ni idea de cuánta prostitución había en Suecia, debido a que estaba muy oculta. Oh, y la policía sueca ha informado de que la trata ha crecido significativamente desde que se implantó esta ley particular ley .

El propósito de las Lavanderías de las Magdalenas fue controlar las vidas de las mujeres y ganar dinero, pero rescatar a las mujeres descarriadas de la Irlanda moderna viene a ser un poco lo mismo. Puede que nunca puedas estar seguro de cuáles son sus motivaciones, pero sí puedes especular sobre por qué algunas organizaciones están metidas en esto. Laura Lee dice a propósito de las motivaciones: “Su agenda parece no ser otra cosa que conseguir continuamente financiación. Financiación del Gobierno y sueldos. Les conviene presentar a la industria del sexo bajo un aspecto muy malo. La industria del rescate vale mucho dinero. Todos ellos dicen que somos víctimas de trata explotadas por chulos —incluso si estamos dando saltos diciendo que no”. Cuando las propias trabajadoras sexuales están contando las cosas de forma diferente que TORL, se puede plantear la molesta pregunta, “¿Quién puede saber mejor qué ellas qué es ser trabajadora sexual?”.

Y cuando se trata de cómo Ruhama lleva a cabo sus campañas, para ser honestos, muchas de las cosas que dice a los mediso son sencillamente inventadas. Como cuando dice que “tenemos una coalición de un millón de personas que nos apoyan”. Es una afirmación de dudosa veracidad considerando que la cifra de “un millón” se basa en el número de afiliados de los sindicatos que han apoyado públicamente a TORL. Sindicatos que no tienen precisamente la costumbre de hacer encuestas entre sus afiliados para ver cuántos de éstos apoyan realmente la iniciativa. Y se nos podría perdonar que nos preguntemos cúantos de este millón de personas han pagado por sexo en Irlanda.

TORL menciona continuamente la cifra de ochocientas mujeres que anuncian venta de sexo en internet en Irlanda en un momento dado. Cifra que es básicamente caída del cielo, o como ellas lo llaman, “a partir de búsquedas en sitios web de internet”. En algunos informes han mencionado que había hasta 468 mujeres anunciándose en Escort Ireland, pero nunca han mencionado de dónde viene la cifra de 800.¿Son las mismas mujeres que se anuncian en múltiples sitios o las mismas mujeres que tienen múltiples anuncios en Escort Ireland?  Por otra parte, han mantenido que el entramado legal sueco hace que haya menos prostitución en Suecia que en los países vecinos, cuando no hay una investigación creíble basada en pruebas que respalde esta afirmación.

Rachel, una escort rumana que trabaja en Dublín desde hace unos años cuestiona estas cifras y la ausencia de la propia voz de las trabajadoras sexuales en el debate. “Cuando tienes un dolor de cabeza vas al médico, pero el médico no dirá que la mayoría de las personas en Irlanda sufren de dolor de cabeza, pero lo que Ruhama dice de que la mayoría de las escorts de Irlanda están trabajando contra su voluntad se basa en aquellas con las que están trabajando… Todas las escorts se anuncian en Escort Ireland, así que no sé… Dicen que quieren luchar contra la trata de seres humanos, pero todas las escorts que yo conozco trabajan por su propia libre voluntad. Recuerdo la redada del año pasado, 200 pisos fueron registrados por la policía y no encontraron ni una sola escort que fuera víctima de trata o trabajara contra su voluntad”.

Pero a pesar de las buenas intenciones de aquellos que están realmente tras TORL, ello no quita para que el hecho de penalizar a los compradores haga las cosas más peligrosas para las trabajadoras sexuales. El miedo a las potenciales consecuencias de la penalización está muy claro para Rachel, “si los condones van a ser usados como prueba de que ha habido relaciones sexuales con el cliente (en el caso de que éste sea penalizado) las trabajadoras sexuales podrían dejar de usarlos. Las repercusiones de este tipo de miedo para la salud de las mujeres y sus clientes es obvia”.

La penalización hace que la industria se vuelva más clandestina y crea más chulos. Da también a la policía más control sobre las vidas de estas mujeres. Y eso significa que dos mujeres que, siendo ambas trabajadoras sexuales, compartan un apartamento por seguridad, podrían ser acusadas de posesión de burdel. Para ser una ley que supuestamente pretende proteger a las mujeres y hacer su vida más fácil, tiene más bien el tufo de las políticas contra la desviación de aquellos que vaciarón Monto hace noventa años. Está claro que hay que traer de vuelta a las Hermanas del Buen Pastor, Irlanda necesita ser salvada. No podéis tener inmundo, sucio, pecaminoso sexo por dinero. No, deberíais estar limpiando servicios por el salario mínimo. ¿Y si no podéis pagar la factura de la luz o dar de comer a vuestros hijos? Pues os aguantáis. Mejor que ser una puta y todo eso.

                    
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News from Ireland: Saving in the name of scrub

A transcription of a printed new edition of the Irish underground newspaper Rabble

http://rabble.ie/

Irish

The need to “clean” Ireland of sex workers and the sex industry isn’t new. In the early 1920s the Legion of Mary, led by Frank Duff, decided to close down Dublin’s infamous Monto. Reputed to be the biggest red light district in Europe it is estimated that up to 1,600 women and girls worked there at any one time. The Monto catered for all tastes and social backgrounds, even King Edward VII was said to have popped his cherry there. The area had to go. The moral guardians of Irish society had made a decision that you couldn’t have all these wayward women having sex for money and, perhaps even worse, sex outside of marriage. To hell with the fact that many of the women who had worked the streets would end up in the Magdalene Laundries or destitute with no means to support themselves. The Monto was by no means some utopian paradise for sex workers, but it did give many women control over how they made an income. Not that women controlling their own lives was very en-vogue at the time.

The other link in the chain, the Magdalene Laundries, were businesses run by the religious orders such as the Sisters of Our Lady of Charity. The Laundries might have had the goal of ensuring that the women who entered them were penitent and atoned for their sins, but they were also successful financial enterprises. They held lucrative laundry contracts form state bodies and local businesses. To the religious orders who controlled the Laundries, the prisoners who resided within them were not only “fallen women” but also financial assets. Those wanton sluts could work for their forgiveness and the good nuns would clean Ireland, and make more than a few quid while they were at it.

Ninety years later, it would appear that women are still needing saving and Ireland is still needing to be cleaned of sex work and, more importantly —sex workers. While some people may personally find the notion of paying, or being paid, for the ride a bit icky, that isn’t really a legitimate reason to try and ban it. We can all agree that trafficking and pimping are horrible things but they don’t happen in all aspects of Irish sex work. Yet this is how the argument is constantly framed by those who campaign for its abolition. Yes there are people trafficked into Ireland for sex, but a lot of those who work within the sector make a decision to offer their services for cash. Painting every sex worker as a trafficked and oppressed victim is helpful to no one. It’s a lazy cliche in the same way that most print media features about the issue will inevitably be accompanied by a stock photo of a woman leaning into a car window wearing fishnet tights, a mini skirt and heels. But it serves a purpose, and that’s to characterise this already stigmatised group as something they’re not. Which is homogenous. Not all sex workers in Ireland are either trafficked by pimps or desperate smackheads. What better way to eradicate a marginalised group’s voice than to completely deshumanise them?

This may come as a shock to some, hell it might even disgust some, but there are sex workers in Ireland who are grown adults and consenting to what they’re doing and having sex for money and pretty much just getting on with their lives.

It certainly disgusts Ruhama, an organisation with the dubious origins of having been founded as a “joint initiative of the Good Shepherd Sisters and Our Lady of Charity Sisters”, which according to its website has a “long history of involvement with marginalised women, including those involved in prostitution”. That’d be the Magdalene Laundries that were mentioned earlier. Ruhama, as part of the Turn Off the Red Light coalition, have been one of the driving forces behind the push to introduce a Swedish style anti-protitution law in Ireland. The Swedish model basically criminalises the punters, the mostly male clients of mostly female sex workers. If you’re of the view that sex work is… like totes evil, and must be eradicated whatever the cost, then fine, but the cost is borne by those women who work in the industry itself, not those who pontificate on the morality of it.

For Laura Lee, a Dublin-born escort, “the Swedish model has several serious adverse effects. It pushes the trade further underground —further criminalisation means they need to pull further away from the authorities. This brings risks.” For Laura these risks are further exacerbated by the added threat of homelessness as landlords can be accountable if their premises are being used to sell sex from. For an independant woman working out of her home this could mean that nervous landlords evict them both their homes and their incomes. The consequences of introducing this law are that it makes earning a living more dangerous for the women involved, not less.

Ultimately organisations like Ruhama are adding to the stigma that sex workers face everyday in Ireland. This stigma isolates and marginalises women who work within the sex industry here. For Laura working in Ireland meant that: ”As soon as it was known what I was doing, I had people shouting abuse at me across the street. I went to Dunnes one day and I had a young lad behind me and he said ‘I didn’t know that they sold hookers here. I wonder if they do two for one.’ I just noticed that in nightclubs people would avoid me. It’s like, we’ll tolerate her but not really.”

According to TORL sex work is bad. But they wouldn’t even deign to call it sex work. As far as they’re concerned, it’s “prostituted women” and never “work”. And they’re very concerned with trafficking. Less so when it’s young Asian men who are trafficked into Ireland to sit in weed growhouses as prisoner botanists, but they’re not having sex so it doesn’t matter right? They believe all sex workers are abused and that Ruhama, and only Ruhama, can represent the legitimate voices of sex workers. It’s a far cry from what many sex workers on the ground will tell you. They’re mostly absent from any of the public debate. Their voices aren’t worth hearing because at the end of the day, they’re only prostitutes and sure what would they know?

For most groups involved with the TORL coalition their motivations are probably fine. If you’ve got an organisation like Ruhama in front of you and they’re telling you that prostitution is a form of violence against women and the Swedish law has been great at reducing prostitution and trafficking —you’ll probably buy it. Aside from the fact that the Swedish government admitted in its report to UNAIDS last year that they actually hadn’t a clue how much prostitution there was in Sweden because it was so hidden. Oh, and the Swedish police have reported that trafficking has grown significantly since that particular law was brought in.

The Magdalene Laundries existed to control women’s lives, and made money, but rescuing modern Ireland’s fallen women is worth quite a bit too. You could never be certain of their motivations but you can certainly speculate as to why some organisations are involved in this. Laura Lee says of the motivations: “Their agenda seems to be nothing more than continued funding. Government funding and salaries. It suits them to portray the sex industry in a very bad light. The rescue industry is worth big money. They’re all saying we’re pimped and trafficked —even if we’re jumping up and down saying no we’re not.” When actual sex workers are telling a different story to TORL, you could be forgiven for asking the awkward question, ‘Who might know the most about being a sex worker?’

When it comes to how Ruhama actually conduct their campaigns, to be honest, many of the media friendly sound bytes that TORL deal in are simply made up. Like the one where they say “we have a coalition of one million people who support us”. It’s a dodgy claim to make considering the “one million” figure is based on the membership numbers of the trade unions that have publicly supported TORL. Those same trade unions don’t exactly make a habit of balloting their membership to see how many of the members actually support the initiative. And one could be forgiven for wondering how many of those million have paid for sex in Ireland?

TORL continually sight the figure that there are 800 women advertising sex for sale online in Ireland at any one time. Which is basically plucked form the sky or as they term it, “from searches of internet websites”. In some reports they have mentioned that there were up to 468 women advertising on Escort Ireland but they never mention where the 800 figures comes from. Are the same women advertising on multiple sites or the same women who have multiple ads on Escort Ireland. Elsewhere they have maintained that the Swedish legal framework results in lower levels of prostitution than in neighbouring countries when there is no credible evidence-based research that backs up these claims.

Rachel, a Romanian escort working in Dublin for the past number of years questioned these figures and the absence of sex workers own voices in the debate, “When you have a headache you go to the doctor, but the doctor will not claim that majority of people in Ireland suffer from headaches but what Ruhama say that the majority of escorts are working against their will because of the ones that they worked with… All the escorts advertise on Escorts Ireland so I don’t know… They say they want to fight against human trafficking but all the escorts I know work of their own free will. I remember the raid last year, 200ish accommodations were searched by the police and they didn’t find one single escort who was trafficked or working against her will.”

But despite the good intentions of those who are genuinely behind TORL it doesn’t take away from the fact that criminalising buyers makes things more dangerous for sex workers. The fear of the potential consequences of criminalisation are pretty evident for Rachel, ‘if condoms will be used as a proof of sex with a client (if it is criminalised) then sex workers might stop using them. The repercussions of this type of fear for the health of the women and their clients is obvious.

Criminalisation pushes the industry further underground and creates more pimps. It also gives the Gardai more control over these women’s lives. And it means that two women who are both sex workers and share an apartment for safety and security might be convicted of brothel-keeping. For a law that would supposedly be about protecting women and making their lives better, it reeks more of the anti-deviance policies of those who cleared out the Monto ninety years ago. Sure just bring back the Good Shepherd Sisters, Ireland still needs to be saved. You can’t be having filthy, dirty, sinful, sex for money. No, you should be out cleaning jaxes for minimum wage. If you can’t pay your ESB bill or put food on the table for your kids? Well so be it. Better than being a whore and all that.

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Ministro de Justicia de Irlanda Alan Shatter, y Presidente del Comité David Stanton: ¡Detened la censura de lxs trabajadorxs sexuales!¡Detened la penalización de sus clientes!

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 http://www.change.org/petitions/irish-justice-minister-alan-shatter-and-chair-of-committee-david-stanton-stop-the-censorship-of-sex-workers-stop-their-clients-criminalisation?utm_campaign=twitter_link&utm_medium=twitter&utm_source=share_petition

 

Esta petición será enviada a:

Ministro de Justicia de Irlanda Alan Shatter, y Presidente del Comité David Stanton

 Ministro de Justicia de Irlanda Alan Shatter, y Presidente del Comité David Stanton: ¡Detened la censura de lxs trabajadorxs sexuales!¡Detened la penalización de sus clientes!

 

    Petición hecha por

    Thierry Schaffauser

    Londres, Reino Unido

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El Gobierno de Irlanda está llevando a cabo actualmente una consulta pública de una proposición de ley para penalizar a los clientes de lxs trabajadorxs sexuales. Sin embargo, no se ha dejado participar en las consultas previas a ningún/a trabajador/a sexual en activo. Nos oponemos a esta exclusión y al silenciamiento de la voz de lxs trabajadorxs sexuales.

Lxs trabajadorxs sexuales son quienes mejor saben lo que es bueno para ellxs, y la penalización de los clientes nunca ha sido una de sus reivindicaciones.

Lxs trabajadorxs sexuales quieren derechos laborales y humanos, no ser “salvadxs” contra su voluntad. 

A:

Ministros de Justicia de Irlanda Alan Shatter, y Presidente del Comité David Stanton: ¡Detened la censura de lxs trabajadorxs sexuales!¡Detened la penalización de sus clientes!

Atentamente,
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