FIRMA POR UNA LEY DE LIBERTAD SEXUAL QUE NO CRIMINALICE A LAS MUJERES

CONVOCA// Feministas por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales

Firmar aquí:

https://feministasproderechos.org/

 

LEER MANIFIESTO

“Escuchar para legislar”

 

El Ministerio de Igualdad presentó en el pasado marzo de 2020 una primera versión del Anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral sobre la Libertad Sexual. El texto se presentó como un reconocimiento al consenso feminista sobre las modificaciones legales en torno a las violencias sexuales. Sin embargo, el segundo borrador presentado en octubre de 2020 ha roto dicho consenso al criminalizar a personas relacionadas con el trabajo sexual. Consideramos urgente que la sociedad, y en especial el movimiento feminista, sean conocedores de las consecuencias que puede acarrear esta norma para las mujeres que ejercen voluntariamente el trabajo sexual. Por ello, como Feministas por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales, manifestamos públicamente que:

  1. Las trabajadoras sexuales, quienes no han sido ni informadas ni invitadas al proceso de elaboración del anteproyecto a pesar de tener derecho a participar, han resultado abiertamente excluidas del mismo. Se ha pasado de elaborar y evaluar políticas públicas exigiendo “las voces de las mujeres protagonistas” como una cuestión esencialmente feminista, a excluir a ciertos grupos de mujeres en la elaboración de las normas que les afectan.
  2. Exigimos que se retire la propuesta de modificación del artículo 187 bis del Código Penal que penaliza la “tercería locativa” (despenalizada desde 1995) con hasta 3 años de cárcel para “quien con ánimo de lucro, y de manera habitual, destine un inmueble a favorecer la explotación de la prostitución de otra persona aún con su consentimiento”, porque abre la puerta a criminalizar a las mujeres que alquilan y/o comparten inmuebles con compañeras. También se dificulta el acceso a la vivienda de las trabajadoras sexuales, especialmente a quienes viven en el lugar de trabajo, por el temor de las personas propietarias a ser acusadas de proxenetas.
  3. Exigimos que se retire la propuesta de modificación del artículo 187.2 porque también abre la posibilidad de encarcelar a las mujeres vinculadas al entorno del trabajo sexual. Siendo proxeneta quien “se lucra explotando la prostitución de otra persona aun con el consentimiento de la misma”, la modificación propone una ampliación del concepto de “explotación” a “cuando exista aprovechamiento de una relación de dependencia o subordinación”. De esta manera podrían ser denunciadas las trabajadoras auto-organizadas que comparten un piso si se considera que existe dependencia o subordinación si alguna de ellas, por ejemplo, es inmigrante y carece de documentación. Podría denunciarse también como proxeneta a cualquier persona implicada en la realización del trabajo sexual (servicios de seguridad, higiene, transporte, etc.). Por tanto, mientras el Anteproyecto pretende poner en el centro el consentimiento de las mujeres, se anula y criminaliza el consentimiento de las trabajadoras sexuales.
  4. Todas estas medidas afectarán desproporcionadamente a las personas trans, quienes sufriendo un desempleo del 85% acuden a menudo al trabajo sexual como única opción. Criminalizar a las personas trans más precarizadas, en su mayoría migrantes, a la vez que se reconocen los derechos como la autodeterminación de género es una paradoja que nos adelanta los nefastos resultados de esta normativa.
  5. Se explota económicamente la criminalización de las trabajadoras sexuales: el anteproyecto dispone que las ayudas para las víctimas de violencia sexual provendrán de los bienes decomisados mediante todas las estrategias de criminalización del trabajo sexual hasta ahora descritas. Esto, además de fomentar la persecución del trabajo sexual, vincula necesariamente los derechos a la reparación de las mujeres que hayan sufrido violencia sexual con la criminalización y el decomisado de bienes de las otras, las trabajadoras sexuales.
  6. Que todo lo anterior dificulta y precariza el trabajo sexual independiente, aumentando la estigmatización y debilitando las redes de apoyo entre trabajadoras sexuales. La criminalización de los espacios donde se ejerce el trabajo sexual aumentará el control y la presencia policial en los mismos, con el peligro de que se abran aun más expedientes de expulsión a las mujeres migrantes indocumentadas. Los mayores controles policiales y las redadas además fuerzan a las mujeres que están en situación de trata a denunciar a los tratantes -sin garantías- o ser expulsadas. Es por eso que, diversos organismos internacionales de derechos humanos, señalan que las leyes que criminalizan a las mujeres que ejercen la prostitución son discriminatorias y deben ser eliminadas.

Por todo esto, solicitamos vuestra firma y adhesión a este manifiesto como entidades colectivas u organizaciones de cualquier índole y como personas individuales.

#ESCUCHARPARALEGISLAR

Colectivos adheridos (96)

  • 1 SEDOAC , Madrid
  • 2 Sindicato Sindillar/Sindihogar , Barcelona
  • 3 Territorio Doméstico , Madrid
  • 4 Kellys Unión Sevilla , Sevilla
  • 5 Las kellys , Madrid
  • 6 Jornaleras de Huelva en Lucha , Huelva
  • 7 Gitanas Feministas , Madrid
  • 8 AMMAR – Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argetina , Argentina
  • 9 AFEMTRAS (Asoc. Trabajadoras Sexuales , Madrid
  • 10 Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Sevilla
  • 11 Putas Indígnadas , Barcelona
  • 12 Putas Libertarias Raval , Barcelona
  • 13 Putas en Lucha , Algeciras
  • 14 Organización de Trabajadoras Sexuales OTRAS , Barcelona
  • 15 (N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo-Sexual , Valencia
  • 16 Intersindical Alternativa de Catalunya (I.A..C) , Barcelona
  • 17 ENGLISH COLLECTIVE OF PROSTITUTES , LONDON
  • 18 REDTRASEX Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe , Buenos Aires, Argentina
  • 19 Sex work research hub , Manchester
  • 20 Movimento Trabalhadores do Sexo , Braga
  • 21 Traficantes de Sueños , Madrid
  • 22 Ca la Dona , Barcelona
  • 23 Creación Positiva , Barcelona
  • 24 Novembre Feminista , Barcelona
  • 25 Metzineres , Barcelona
  • 26 CooperAccio , Barcelona
  • 27 Candela. Acció Comunitària i Feminista SCCL , Barcelona
  • 28 Fundació Àmbit Prevenció , Barcelona
  • 29 Calala Fondo de Mujeres , Barcelona
  • 30 T.I.C.T.A.C , Barcelona
  • 31 AADAS (Associació d’assistència a dones agredides sexualment) , Barcelona
  • 32 Acciónenred Andalucía , Granada
  • 33 Asamblea del Orgullo Crítico de Murcia , Murcia
  • 34 Afrogalegas , La Coruña
  • 35 Almas Veganas Santuario Animal , Girona
  • 36 Anticapitalistas , Estado español
  • 37 As Candongas do Quirombo , Galiza
  • 38 Asamblea del Orgullo Crítico de Murcia , Murcia
  • 39 Asamblea Plaza de los Pueblos , Madrid
  • 40 Asamblea Transmaricabollo de Sol, del 15M , Madrid
  • 41 Asociació Espai de Salut la Teixidora , Barcelona
  • 42 ASOCIACIÓN FEMINISTA KÓDIGO MALVA , Chiclana
  • 43 ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS DE ANDALUCÍA (APDHA) , ANDALUCÍA
  • 44 Asociación Senda de cuidados , Madrid
  • 45 Asociación Teatro de la tierra , Madrid
  • 46 Ateneu la Zitzania , Barcelona
  • 47 Averlasailas. Teatro de lo posible. , Barcelona
  • 48 Balears Diversa , Palma
  • 49 CAMPA (Colectivo de apoyo a mujeres presas en Aragón) , Zaragoza
  • 50 Cnaacat , Barcelona
  • 51 Colectiva de Antropólogas Feministas , Buenos Aires
  • 52 Colectivo Hipatia , Murcia
  • 53 Cooperativa de técnicas , Barcelona
  • 54 Desmontando a la Pili S.Coop , Zaragoza
  • 55 Dones amb empenta , Igualada
  • 56 Emakume Internazionalistak , Pamplona
  • 57 Empower Foundation , Thailand
  • 58 Feministes indignades , Barcelona
  • 59 FUNDACIÓN DE LOS COMUNES , MÁLAGA IRUÑEA TERRASSA BARCELONA ZARAGOZA MADRID
  • 60 Gatamaula , Barcelona
  • 61 Ideadestroyingmuros , Valencia
  • 62 Jartura Colectivo , Sevilla
  • 63 La Diversa Cooperativa, SCCL , Barcelona
  • 64 La Hidra Cooperativa , Barcelona
  • 65 La Laboratoria – noda Madrid , Madrid
  • 66 La Medusa Colectiva , Málaga
  • 67 La Morada, cooperativa feminista d’habitatge , Barcelona
  • 68 L’Associació Drets Sexuals i Reproductius , Barcelona
  • 69 Les Vilaretes , Barcelona
  • 70 L’Etnogràfica. Antropologia per a la transformació social , Barcelona
  • 71 Marxa Mundial de Dones , Barcelona
  • 72 Mesa Migración y Antirracismo – Foro SBC , Madrid
  • 73 Micaela-Mujeres migradas del Maresme , Barcelona
  • 74 MOVIMIENTO WIPHALA España , España
  • 75 Movimiento Marika de Madrid , Madrid
  • 76 Mundo en Movimiento , Madrid
  • 77 NOMEPISESOFREGHAO , A Coruña
  • 78 Nunca sin Nosotras Zaragoza , Zaragoza
  • 79 Oficina de Derechos Sociales de Sevilla , Sevilla
  • 80 Orgullo Vallekano LGTBI , Madrid
  • 81 Pretendemos Gitanizar el Mundo , Valencia
  • 82 Punto Violeta Somosaguas , Madrid
  • 83 #RegularizacionYa Movimiento Estatal , Movimiento Estatal
  • 84 Stop Sida , Barcelona
  • 85 TransGirls , Santa Cruz de Tenerife
  • 86 Virus editorial , Barcelona
  • 87 Xarxa Feminista , Barcelona
  • 88 Red Umbrella Sweden , Stockholm, Sweden
  • 89 AfroFem Koop , Barcelona
  • 90 Grupo Antigona (Universidad Autónoma de Barcelona) , Cerdanyola del Vallès
  • 91 SIDA STUDI , Barcelona
  • 92 Líbera Abogacía Feminista , Mendoza -Argentina
  • 93 O.R.G.I.A , Valencia
  • 94 Instituto de Estudios del Porno , Barcelona
  • 95 CNAAE , Barcelona
  • 96 MissComadres , Granada

Personas adheridas (554)

  • 1 Adriana Gutierrez , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 2 Amalia Luna , Colectivo de Prostitutas de Sevilla CPS , Trabajadora sexual , Sevilla
  • 3 Anneke Necro , Actriz porno y Domina profesional , Barcelona
  • 4 Antonella Ormaechea , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 5 Anubis Rangel , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 6 Ariadna Cases , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 7 Baleska sarmiento , Escort , Barcelona
  • 8 Carolina Clemente Villar , Putas en Lucha , Trabajadora Sexual , Donosti
  • 9 Cristina rodriguez , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 10 Disa TS , Trabajadora Sexual , Örebro
  • 11 Elena Eva Reynaga , Redtrasex , Secretaría ejecutiva , Argentina
  • 12 Elisa Rodríguez Iglesias , Puta , Oviedo
  • 13 Elizabeth Janet Mérida , Individual , Trabajadora Sexual , Barcelona
  • 14 Florencia González , Ammar , Trabajadora Sexual , Barcelona
  • 15 Foxxy Angel , PROUD , Sexworker , Amsterdam
  • 16 Georgina Orellano , AMMAR – Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argentina , Secretaria General AMMAR Nacional , Argentina
  • 17 Iris Meza Jaramillo , Afemtras, Sindicato OTRAS , Trabajadora sexual , Madrid
  • 18 Itziar Bilbao Urrutia , n/a , Trabajadora sexual , Londres, Reino Unido
  • 19 Ivy de Luna , Actriz porno, prostituta y webcammer , Barcelona
  • 20 Karelys Lample , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 21 Kenia García , Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Trabajadora Sexual , A Coruña
  • 22 Lucia fernandez , Cps/putas en lucha , Trabajadora sexual , Oviedo
  • 23 María José Barrera Marquez , Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Activista puteril , Sevilla
  • 24 Monique Mon , MTS – Portugal , Membro fundador , Lisboa
  • 25 Patricia San Jose , prostituta, camgirl, creadora de contenido para adultos , Avilés
  • 26 Pauline Ezkerra , Intersindical Alternativa de Catalunya, (IAC) , Trabajadora sexual / asesora en feminismo , Barcelona
  • 27 Raj Redlich , Trabajador sexual , Valencia
  • 28 Sandra triana , Mujeres , Scort , Barcelona
  • 29 Solange farah Navas Torres , AFEMTRAS , Trabajadora sexual , Madrid
  • 30 Stefanie Echevarre Cáceres , Prostituta , Barcelona
  • 31 Vanessa MR , Trabajadora sexual , Valencia
  • 32 Verónika Wolf , Puta ^^ , Madrid
  • 33 Yesenia Andrea Suárez carvajal , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 34 Yonaire Materano , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 35 Silvia Federici , feministresearchonviolence , Teacher , Brooklyn, New York
  • 36 María Luisa Maqueda Abreu , Universidad de Granada , Profesora de Derecho Penal , Granada
  • 37 Raquel Osborne , Universidad Nacional de Educación a Distancia UNED , Socióloga , Madrid
  • 38 Dolores Juliano Corregido , Universidad de Barcelona , Antropóloga Social , Barcelona
  • 39 Patricia Laurenzo Copello , Profesora de Derecho penal , Málaga
  • 40 Maria acale sanchez , Universidad de Cádiz , Catedrática de Derecho penal , Cádiz
  • 41 Cinzia Arruzza , Profesora Filosofía , New York
  • 42 Silvia L. Gil , Profesora Filosofía , Madrid/Ciudad de México
  • 43 Clara peya , Artista , Barcelona
  • 44 Alba González Villa , La Extraña Compañia , Actriz , Madrid
  • 45 Irantzu Varela Urrestizala , Faktoria Lila , Periodista , Bilbao
  • 46 Justa Montero Corominas , Activista feminista , Madrid
  • 47 Teresa Rodríguez , Adelante Andalucía , Diputada del Parlamento de Andalucía , Sevilla
  • 48 Ana Villaverde Valenciano , Anticapitalistas , Diputada en el Parlamento de Andalucía , Granada
  • 49 Ángela Aguilera Clavijo , Anticapitalistas , Diputada andaluza , San Roque
  • 50 Sandra Ezquerra , Directora de la Cátedra UNESCO Mujeres, Desarrollo y Culturas de la UVic-UCC , Barcelona
  • 51 Encarna Bodelón González , Antigona , Profesora de derecho , Barcelona
  • 52 Dr Lynzi Armstrong , Victoria University of Wellington , Senior Lecturer , Wellington
  • 53 Gabriela Wiener Bravo , Escritora , Madrid
  • 54 Cecilia Varela , CONICET/Universidad de Buenos Aires , Investigadora/Docente , CABA
  • 55 Amaia Pérez Orozco , investigadora y formadora , Bilbao
  • 56 Nacho Vegas , Anticapitalistes , Músicu y autor , Xixón
  • 57 Montserrat Cervera Rodon , Ca la Dona , Jubilada activista feminista en activi , Barcelona
  • 58 Ruth m. Mestre i Mestre , Universitat de València , Profesora de Filosofía del derecho , València
  • 59 Iñaki Rivera Beiras , Observatorio del sistema penal y derechos humanos, Univ. de Barcelona , profesor titular de Derecho Penal , Barcelona
  • 60 Itziar Ziga , Iruñea
  • 61 María José Jiménez Cortiñas , Gitanas Feministas , Presidenta , Madrid
  • 62 Carolina Villacampa , Profesora de Derecho Penal , Lleida
  • 63 Adriana Piscitelli , Núcleo de EStudos de Gênero PAGU/Universidade Estadual de Campinas , Antropóloga , Campinas
  • 64 Ana Pinto Lepe , Jornaleras de Huelva en Lucha , Huelva
  • 65 Silvia Agüero Fernández , Pretendemos Gitanizar el mundo , Mis labores , Valencia
  • 66 June Fernández Casete , Periodista , Larrabetzu (Bizkaia)
  • 67 Gracia Trujillo , Profesora de Sociología (UCM) y activista feminista queer , Madrid
  • 68 Roy Galán , Escritor , La Laguna
  • 69 Nuria Alabao , , Periodista ,
  • 70 Rommy Arce Legua , Anticapitalistas , Bibliotecaria , Madrid
  • 71 Sara trapiello castrillo , Granada
  • 72 Brigitte Vasallo , Escritora , Barcelona
  • 73 Begoña Zabala , Emakume Internazionalistak , Militante feminista y mas , Pamplona
  • 74 Blanca Rodríguez Ruiz , Universidad de Sevilla , Profesora Titular de Derecho Constitucional , Sevilla
  • 75 Carmen Romero Bachiller , UCM , Feminista y Profesora Sociología , Madrid
  • 76 Clara Serra , Malasfeministas , Investigadora en la UB , Barcelona
  • 77 Cristina Fernández Bessa , Profesora universitaria , A Coruña
  • 78 Cristina Garaizabal Elizalde , Psicóloga , Barcelona
  • 79 Deborah Daich , CONICET-UBA , Investigadora , Buenos Aires
  • 80 Diego Crespo García , Anticapitalistas , Diputado en el Parlamento de Andalucía , Almería
  • 81 Estefanía Acién González , Universidad de Almería , Profesora de Antropoligía Social , Dalías
  • 82 Laia Serra Perelló , Abogada , Barcelona
  • 83 Laura Agustín , La Antropóloga Desnuda , Investigadora y escritora feminista , Bilbao
  • 84 LOOLA PÉREZ , FILÓSOFA Y SEXÓLOGA , Murcia
  • 85 Lorena Garrido Jiménez , UAB , Profesora , Barcelona
  • 86 Lorena Garrón Rincón , Anticapitalistas y Adelante Cádiz , Concejala de Feminismos y LGTBI del Ayto. de Cádiz , Cádiz
  • 87 Lucía Egaña , CENEx , artista e investigadora , Barcelona
  • 88 Luisa Broto , Zaragoza en Comun , Concejala , Zaragoza
  • 89 Luna Miguel , Escritora , Barcelona
  • 90 Mari Luz Esteban Galarza , Profesora , Donostia
  • 91 Mamen Briz Hernández , Periodista , Madrid
  • 92 María Nebot Cabrera , La Colectiva/ Draga Espacio Feminista LGTBIQ+ , Las Palmas
  • 93 Miquel Missé , Sociólogo y activista trans , Barcelona
  • 94 Montserrat Galceran Huguet , Fundación de los comunes , Catedrática emérita jubilads , Madrid
  • 95 Patsilí Toledo , Grupo de Investigación Antígona – UAB , Profesora e investigadora , Barcelona
  • 96 PAULA ARCE BECERRA , Grupo de Investigación Antígona , Profesora asociada UAB y abogada , Barcelona
  • 97 Pilar Albertín Carbó , Universidad d Girona , Profesora/investigadora , Girona
  • 98 Pura Sánchez , Investigadora , Sevilla
  • 99 Rocío Medina Martín , Universidad Autónoma de Barcelona, Grupo Antígona , Profesora e investigadora , Barcelona
  • 100 Fefa Vila Núñez , Madrid
  • 101 Vanessa Garcia , Diputada en el Parlamento Andaluz , Málaga
  • 102 Violeta Assiego , Abogada , Madrid
  • 103 Abel Pérez Pazos , Investigadore (Universidad de Oviedo) , San Juan de la Arena (Asturias)
  • 104 Adriana Sabaté Muriel , Feministes Indignades , Educadora Social , Barcelona
  • 105 Agus Iglesias Skulj , Sindicato de trabajadorxs sexuales Argentina/AMMAR , Abogada y docente universitaria , Buenos Aires
  • 106 Agustina Rodriguez Deza , Gaia
  • 107 Alba Reyes Valdés , Salamanca
  • 108 Alcira Padin Torres , Synusia Llibreria , Cooperativista , Terrassa (Barcelona)
  • 109 Alejandra Eiroa Serrapio , Anticapitalistas , Camarera , A Coruña
  • 110 Alejandra Luque Gonzalez , Sevilla
  • 111 Alex kroll , Alex Kroll , Sexólogo , Marbella
  • 112 Alicia Martín Diana , Sevilla
  • 113 Almudena Julia López Arranz , Madrid
  • 114 Almudena López Garrido , Córdoba
  • 115 Aloe Cubero , Investigadora , Barcelona
  • 116 Álvaro Ruiz Garriga , Hombres profeministas , Málaga
  • 117 Amaia Ibarrola , Barcelona
  • 118 Amaia Peralto Arnaiz , Ámbito Dona , Treballadora Social , Barcelona
  • 119 Amanda Andrades González , Periodista , Madrid
  • 120 Amparo Lasén Diaz , Profesora de sociología , Madrid
  • 121 Amparo Llobat Sanchis , En paro , Valencia
  • 122 Ana Albaladejo , Plataforma Pro-Drets del Pais Valencià , Actriz creadora , Valencia
  • 123 Ana Arellano Salafranca , Andaina , Jubilada , Santiago de COMPOSTELA
  • 124 Ana Camelo Gragera , Asco. Pro Derechos Humanos , Jubilada , Chiclana Cádiz
  • 125 Ana Castaño Vilas , Abogada , Sevilla
  • 126 Ana Encinas , Periodista , Cádiz
  • 127 Ana Fábregas Martínez , Barcelona
  • 128 Ana jorge herrero , Poc a coop , Manresa
  • 129 Ana Lizoain Rodríguez , Emakume Internazionalistak , Mis labores , Pamplona/Iruñea
  • 130 Ana Llopis Valdivia , Granada
  • 131 Ana Lúcia Correia da Costa , Universidad Pompeu Fabra , Investigadora en Derecho , Barcelona
  • 132 Ana María Hernández Lozano , Gitanas Feministas , Secretaria , Cartagena
  • 133 Ana Rodríguez Bellido , Química , Madrid
  • 134 Ana Sánchez Llorca , Ni Una menos Berlin , Investigadora Freelance , Berlin
  • 135 Ana Useros , Traductora , Madrid
  • 136 Andrea Barroso , La Juani , Estudiante , Granada
  • 137 Andrea Corrales Devesa , (N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo-Sexual , Artista e investigadora , Valencia
  • 138 Andrea Oliver Sanjusto , Universidad Pablo de Olavide , Antropóloga investigadora , Sevilla
  • 139 Andrés Herrera , Bilbao
  • 140 Ángeles RAMIREZ , Profesora universidad , Madrid
  • 141 Anna Bardagí Admetlla , Cruïlles
  • 142 Anna Clua Infante , Universitat Oberta de Catalunya , Profesora de Periodismo. Investigadora. , Barcelona
  • 143 Anna Moreno Gomez , Les Vilaretes , Jubilada , Barcelona
  • 144 Anna Morero , Col·lectiu TARA , Profesora asociada , Barcelona
  • 145 Anna Pascal , Barcelona
  • 146 Anna Sala Vila , Disseny gràfic , Barcelona
  • 147 Anna Saliente Andrés , Genera , Agente de igualdad , Barcelona
  • 148 Annaïck Fernández Le Gal , Profesora Derecho Universidad de Córdoba , Córdoba
  • 149 ANTONIA CARO HERNANDEZ , accionenred Andalcia , Educadora Social , sevilla
  • 150 Antonia Genaro Cagigas , Jubilada , Madrid
  • 151 Antonia Maciá Vicente , Asamblea 8-M Elche. Militante de Podemos. , Auxiliar de enfermería y celadora. , Elche
  • 152 Antonio Giménez Merino , Universidad de Barcelona , Profesor , Barcelona
  • 153 Apen Ruiz martinez , Barcelona
  • 154 Arantxa Grau i Muñoz , Profesora del Departamento de Sociologia i Antropologia Social de la UV , València
  • 155 Arantza Iglesias , Nunca sin nosotras Zaragoza , Zaragoza
  • 156 Aroa Patricia de Pintos , Granada
  • 157 Asunción Paños Arroyo , Madrid
  • 158 Aura Roig Forteza , Metzineres , Antropóloga , Barcelona
  • 159 Barbara Biglia , SIMReF , Docente universitaria , Barcelona
  • 160 Barbara Meo-Evoli , Coach , Barcelona
  • 161 Beatriz Garcia , Editora , Madrid
  • 162 Beatriz Vivancos , Burgos
  • 163 Begoña Leza Lapuente , Zaragoza
  • 164 Belén Mauricio ledesma , Parada , Valencia
  • 165 Bertha Massiel Sánchez Miranda , Feministas Aragón por Nicaragua , Zaragoza
  • 166 Blanca Callén , Profesora , Barcelona
  • 167 Borja Naredo Cifuentes , Gijon
  • 168 Borja Romero Montes , Sevilla
  • 169 Bruno Marín González , Músico , Madrid
  • 170 Carla Barrio , Madrid
  • 171 Carlos Ligero Valcárcel , Asociación de Jazz Granada , Músico , Granada
  • 172 Carmen Heredero de Pedro , Acción en Red Madrid , Madrid
  • 173 Carmen Inés González , Santander
  • 174 Carmen Monteagudo Duro , Fotógrafa , Valencia
  • 175 Carola Hermoso , Madrid
  • 176 Carolina León Almeyda , Librera, escritora , Madrid
  • 177 Carolina Sanz Fontán , Educadora Social , Badalona
  • 178 Catalina Álvarez Martínez Conde , Psicóloga Social , Barcelona
  • 179 Catalina Llado Aliu , La Extraña Compañia , Directora teatro , Girona
  • 180 Caterina Iannini , Inseñante , Gerena (SE)
  • 181 Celeste Fichera , , Buenos Aires, Argentina
  • 182 Celeste Inés Arella Scheines , Abogada , Torrent
  • 183 Celia Maestre Magdaleno , Metzineres , Comunicación , Sant Cugat del Vallès
  • 184 César L. Lobato Gómez , Barcelona en Comú , Funcionario , Barcelona
  • 185 Clara Ibanez Ruiz , , Madrid
  • 186 Concha García Altares , Colectivo Hipatia , Murcia
  • 187 Constanza Cardoso Escriche , Docente , Barcelona
  • 188 Cristina Domingo Zaragoza , Madrid
  • 189 Cristina Domínguez Limón , Sevilla
  • 190 Cristina Pérez Díaz , Averlasailas Teatro de lo posible , Mestra , Barcelona
  • 191 Cristina Sobrino Garcés , Investigadora , Barcelona
  • 192 Cristina Vasilescu , Girona
  • 193 Daiana Gutierrez , Empleada , Barcelona
  • 194 Daniel Alejandro Barrera , Educador , Sevilla
  • 195 Daniel Monserrat Serrano , Córdoba
  • 196 Daniel Pardo Rivacoba , Barcelona
  • 197 David Aranda Santacana , Barcelona
  • 198 David Paricio Salas , SIDA STUDI , Coordinación , Barcelona
  • 199 David Sánchez García , Estudiante de máster en la Universidad de Cambridge , Madrid – Cambridge
  • 200 Debora Avila Cantos , Universidad Complutense de Madrid / La Laboratoria, espacio de investigación feminista , Profesora de universidad , Madrid
  • 201 Deborah Rifkin , Colectiva de antropólogas feministas (CAF)- Argentina , Antropóloga , Ciudad de buenos Aires- Argentina
  • 202 Diana Zapata Hincapíe , SAS-ABITS Ayuntamiento de Barcelona , Psicóloga Social- , Barcelona
  • 203 Diego Marchante Hueso , Gerderhacker , Profesor universitario , Badalona
  • 204 Dimas Fernández González , Orgullo Vallekano , Madrid
  • 205 Dolores Pulido , Ca la Dona , tècnica cultura , Barcelona
  • 206 Dr. Anna Di Ronco , University of Essex (UK) , Senior Lecturer , Colchester (UK)
  • 207 Edith Espinola , Movimiento #RegularizacionYa y SEDOAC , Empleada de Hogar/Administrativa , Segovia
  • 208 Eduardo Moreno , Conductor , Salamanca
  • 209 Edurne Jiménez Pérez , Formadora, educadora e investigadora , Barcelona
  • 210 Elena Casado Aparicio , Madrid
  • 211 Elena Longares Hernández , LesBiCat , Barcelona
  • 212 Elia Dura Candela , Elche
  • 213 Emma Martín Díaz , Catedrática de Antropología Social , Sevilla
  • 214 Estefania Martynowskyj , Investigadora y docente universitaria , Mar del Plata (Argentina)
  • 215 Estefania Moghli Torralba , Almas Veganas Santuario Animal , Presidenta , Girona
  • 216 Estefanía Molina Bayón , Técnica de Igualdad , Marbella
  • 217 Estela Pérez León , Estudiante , Madrid
  • 218 Esther Alonso Marín , Profesora de secundaria , Madrid
  • 219 Esther Moreno López , Nunca sin Nosotras , bibliotecaria , Zaragoza
  • 220 Esther Obdulia Gomez , Averlasailas , Barcelona
  • 221 Esther Salinas , Kellys Unión Sevilla , Camarera de Piso , Sevilla
  • 222 Ethel Monzón , Madrid
  • 223 Eva Alfama , Investigadora , Barcelona
  • 224 Eva Martín , agricultora , Manresa
  • 225 Evaristo Villar Villar , Asociacion de Teólogos Juan Xxiii , Jubilado , Madrid
  • 226 Felicia Estévez Salazar , Santiago de Compostela
  • 227 Felipe Serra Junco , Cullera
  • 228 Fernando Cerezal Sierra , Acción en Red Madrid , Profesor Jubilado , Madrid
  • 229 FERNANDO FITA ORTEGA , UNIVERSIDAD DE VALENCIA , PROFESOR , Valencia
  • 230 Fernando Wulff , Universidad sin Censura, Universidad de Málaga , Profesor de Universidad , Málaga
  • 231 Flavia Anconetani , Barcelona
  • 232 Flavia María Ribes Renshaw , Valencia
  • 233 Francesc Barata Villar , Profesor universitario , Sabadell
  • 234 Francisco Sánchez Manzano , Comercial , Almería
  • 235 Fuensanta Gual , CATS Médica , Murcia
  • 236 Gala Pin Ferrando , En paro , Barcelona
  • 237 Georgina Gálvez Martínez , Artista , Tarragona
  • 238 Giazú Enciso Domínguez , CUNY Professor , USA, NY
  • 239 Gloria Marín , Plataforma pro Drets de les treballadores sexuals del País Valencià , Enseñante jubilada , Elx
  • 240 Glòria Roig i Gimenez , Feministes x la Independència , Jubilada. Psicologa i logopeda , Barcelona
  • 241 Gurutze Arregi mujika , Altsasuko feministak , Jubilada , Altsasu. Nafarroa
  • 242 Helea Sáiz Bermejo , Madrid
  • 243 Helena Roura Altés , Barcelona
  • 244 Hernan Córdoba Mendiola , Barcelona
  • 245 Hilda Pérez , Regularización Ya , Comunicadora , Valencia
  • 246 Ignacio Gámiz Ruiz , Accionenred Andalucía , Trabajador social , Granada
  • 247 Ines Robertie , Sevilla
  • 248 Ines Suárez , Barcelona
  • 249 Ingrid de la Torre , Aliada , Estudiante , Barcelona
  • 250 Inma Pnitas , @pnitas , Ilustradora , Extremadura
  • 251 Irene Amador Naranjo , Liga por los derechos trabajadoras sexuales , Activista, editora , Madrid
  • 252 Irene Cardona Curcó , L’Etnogràfica , Antropòloga y madre , Barcelona
  • 253 Irene Gonzalez y Reyero , Sevilla
  • 254 Irene Ruano , MADRID
  • 255 Iría Farrero López , Profesora , Girona
  • 256 Iris García , Granada
  • 257 Isabel Cercenado Calvo , Màster en Género y Políticas de Igualdad , Sagunto
  • 258 Isabel Muntané , Periodista , Barcelona
  • 259 Isabel Muñoz , Valencia
  • 260 Islette Padrón , Murcia
  • 261 Itsasne Gaubeca , Gogara , Socióloga , L’Hospitalet de Llobregat
  • 262 Ivana Otero , Colectiva antropologas feministas , Antropologa , Buenos Aires
  • 263 Jaime Domenech , Valencia
  • 264 Jara León Fernández , Algeciras
  • 265 Jasmina García , Barcelona
  • 266 Javier Pagador López , Universidad de Córdoba , Profesor , Córdoba
  • 267 Joakina Zubiria Galarza , Altsasuko feministak , Jubilada , Altsasu nafarroa
  • 268 Joana Bregolat , Anticapitalistes , Investigadora , Barcelona
  • 269 Joana Garcia Grenzner , Fils Feministes , Periodista, investigadora y activista feminista , Barcelona
  • 270 Jordi Bonet Martí , Profesor Lector Universidad de Barcelona , Barcelona
  • 271 José Ángel Lozoya Gómez , Foro de hombres por la igualdad , Educador Sexual , Sevilla
  • 272 Jose Antonio Langarita , Profesor de Universidad , Girona
  • 273 José Carlos Centeno Morales , Restaurador , Sevilla
  • 274 José Carlos Centeno Morales , Restaurador , Sevilla
  • 275 José López Riopedre , UNED , Profesor-tutor de Sociología, Antropología Social y Criminología , Lugo-Ponferrada
  • 276 Jose Luis Gomez Navas , Ceuta
  • 277 José Martínez Brugera , Colectivo feminista Hipatia , jubilado , Alhama- Región de Murcia
  • 278 Josefina Jimenez Betancor , acciónenred-Andalucia , Enfermera , Alfacar – Granada-
  • 279 Juan Avila , , Barcelona
  • 280 Juan Blanco Lopez , Universidad Pablo de Olavide , Docente , Sevilla
  • 281 Juan Diego Martin Calvente , Empresario , Barcelona
  • 282 Judit Aramburu Urtasun , Transkolore , Celadora , Pamplona
  • 283 Jule Saez Gallarzagoitia , Nunca Sin Nosotras Zaragoza , Zaragoza
  • 284 Júlia Fontdecaba Cabero , Formador , Perafita
  • 285 Julia Millán Bermejo , Librera , Madrid
  • 286 Júlia Vega Soria , Consultora en abordatge de la violències masclistes , Barcelona
  • 287 Julieta Vartabedian Cabral , Lisboa / Madrid
  • 288 July Zabaleta , Psicologa , Montevieeo
  • 289 Katu Huidobro , Les Atakàs , Dependiente , Barcelona
  • 290 Kevin Benlloch , , Barcelona
  • 291 Laia Baltierrez Meras , Educadora social , Barcelona
  • 292 Laia Forné Aguirre , Barcelona
  • 293 Laia Lloret Veciana , Valencia
  • 294 Laia Sanz Bastons , Comunicación , Barcelona
  • 295 Laura Berro , Ninguna , Estudiante , Pamplona
  • 296 Laura Macaya Andrés , Projecte X , Barcelona
  • 297 Laura Moral Blanco , Valencia
  • 298 Laura Muixí Casaldàliga , Santa Maria d’Oló
  • 299 Leonor Acosta , Universidad de Cádiz , Profesora universitaria , San Fernando
  • 300 Li Kaczynski , Locarconio , Barcelona
  • 301 liliana Pereyra , FFyH UNC , docente , Córdoba, Argenina
  • 302 Livia Motterle , UNAM , antropóloga , Ciudad de Mexico
  • 303 Llanos Frías López , Plataforma Pro-drets del País Valencià , Jubilada , Alacant
  • 304 Lola Moreno Muñoz , Integradora Social , Fornells de la Selva (Girona)
  • 305 Lola Villena Puerta , Jubilada , Chiclana de la Frontera
  • 306 Lorena Sanchez , Valencia
  • 307 Lourdes Gómez , Coordinadora incidencia política. Abogada , Madrid
  • 308 Luar Aguirre , Madrid
  • 309 Luciana Victoria Almada , Docente e investigadorx , Córdoba, Argentina
  • 310 Luis Antonio Valverde Vela , Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Chiclana de la Frontera
  • 311 Lupe García , Periodista , Barcelona
  • 312 Lurdes Orellana Cubiles , Desmontanto a la Pili S.Coop , Psicóloga sexóloga , Zaragoza
  • 313 Luz Marina Hernández García , Sevilla
  • 314 M.Inés Santana , Feministes Indignades , Orientadora Laboral , Barcelona
  • 315 Mª del Carmen Agulló Díaz , professora , València
  • 316 Maeva Thibeault , Barcelona
  • 317 Mafe Moscoso , BAU , Docente e investigadora , Barcelona
  • 318 Magdalena Lòpez Pérez , Psicoanalista , Sevilla
  • 319 Maite Lucerga Nieto , Funcionaria , Murcia
  • 320 Manuel de vega , Málaga
  • 321 Mar Lugo , Afrogalegas , Auxiliar administrativo , La Coruña
  • 322 Mara Clemente , ISCTE-IUL , Pesquisadora , Lisboa
  • 323 Marcela Simonutti , Periodista , Xixón-Gijón (Asturias)
  • 324 Marco Bacio , Università degli Studi di Milano , PhD Student , Milan, Italy
  • 325 Marco Faleri , Retirado , ROMA (Italia)
  • 326 Marco Faleri , Retirado , ROMA (Italia)
  • 327 Marcos Criado de Diego , Profesor de Derecho Constitucional , Cáceres
  • 328 Margarita Vélez Maya , Programa Psicología Social de la Memoria – Universidad de Chile , Investigadora , Barcelona
  • 329 Margot Pujal i Llombart , Asamblea feminista de Universidades. Ca la Dona. , Profesora Titular de Universidad UAB , Barcelona
  • 330 María Almansa Sanchez , Afus , Trabajadora social , Sevilla
  • 331 Maria Andrade , Grupo Partilha da Vida , Mediadora , Braga
  • 332 Maria Barcons Campmajó , Grupo Antigona (Universitat Autònoma de Barcelona) , Técnica de investigación , Clariana de Cardener
  • 333 Maria Berzosa Suescun , La Morada , Barcelona
  • 334 Maria Bouza , Girona
  • 335 Maria del Carmen Fernández Molina , Gitanas Feministas , Vicepresidenta , Cartagena
  • 336 María del Mar Jiménez Betancor , Las kellys , Portavoz , Madrid
  • 337 Maria Duran Gurnsey (Maria Ferotge) , Barcelona
  • 338 Maria Felici Chinesta , Terapeuta , València
  • 339 María Fernanda Rodríguez López , Fundación de los Comunes , Profesora de Secundaria , Madrid
  • 340 Maria Florencia Baldino , marbella
  • 341 María García Díaz , Traductora , Valencia
  • 342 María Gómez Garrido , Profesora de Sociología , Palma (Mallorca – Illes Balears)
  • 343 María Gracia Gonzalez Fernandez , Anticapitalistas , Militante , Huelva
  • 344 María Hamilton , Trabajadora del hogar y DJ , Madrid
  • 345 María Herranz Vides , Granada
  • 346 María J Carretero Muñoz , Productora audiovisual , Barcelona
  • 347 María José Belbel , Otras Voces Feministas , Traductora y editora , Madrid
  • 348 Maria Jose Jaramillo Manso , Cgt Desempleada , Salmanca
  • 349 Maria Lorenzo Brañanova , Feminismos por los DDHH , Gijón
  • 350 María Ludivina Valvidares Suarez , Universidad de Oviedo , Profesora de Derecho Constitucional , Oviedo
  • 351 Maria Martinez , UNED , Profesora , Madrid
  • 352 María Martínez Cano , Psicóloga , Murcia
  • 353 María Palomares Arenas Cabral , Calala Fondo de Mujeres , Directora Ejecutiva , Barcelona
  • 354 María Paramés Bernardo , Mundo en Movimiento , Enfermera , Madrid
  • 355 María Teresa Márquez González , Acción en red Castilla-La Mancha , Abogada , Albacete
  • 356 María Teresa Zabalza Casla , Asociación Agar, espacio de investigación y encuentro desde la diversidad , Educadora social , Madrid
  • 357 María Unceta Satrustegui , Madrid
  • 358 María Vega Ibáñez Ruiz , Enfermera , Madrid
  • 359 María Virginia Zimanás Troilo , Tallerista pintura , Barcelona
  • 360 María Yasmina Figueroa Hernández , La Colextiva , Docente , Las Palmas de GC
  • 361 Maria Zapata Hidalgo , Iruña
  • 362 Mariano Beltrán , Investigador predoctoral en Psicología , Murcia
  • 363 Marina Azanon Garcia , Autonoma , Madrid
  • 364 Marina Partera Riverola , Caps , Psicologa , Barcelona
  • 365 Mariona Llobet , Profesora de Derecho penal , Barcelona
  • 366 Marisa Pérez Colina , Fundación de los Comunes , Traductora , Madrid
  • 367 Marlene Landaeta , Afrofem , La Coruña
  • 368 Marlene Russo , CAF , Docente , Buenos Aires, Argentina
  • 369 Marta Arrizabalaga Arriazu , Fundación de los Comunes , Iruña
  • 370 Marta Busquets Gallego , Abogada , Barcelona
  • 371 Marta Espuny , madrid
  • 372 Marta Esther Jiménez Jaén , La Colectiva (Canarias) , Profesora Universidad , La Laguna
  • 373 Marta Horno Kühnel , Zaragoza
  • 374 Marta Jiménez Jaén , La Colectiva (Canarias) , Profesora Universidad , La Laguna
  • 375 Marta Lara Martínez , Barcelona
  • 376 Marta Luxán Serrano , Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea , Profesora e investigadora , Hernani (Gipuzkoa)
  • 377 Marta Machimbatrena Cuerda , Barcelona
  • 378 Marta Malo de Molina , Traductora e investigadora , Madrid
  • 379 Marta Mariñas Lopez , Barcelona
  • 380 Marta Martí Barrachina , Investigadora independiente en criminología y profesora colaboradora UOC , Barcelona / Ciudad de México
  • 381 Marta Medrano Martín , Sevilla
  • 382 Marta Sales Romero , Barcelona
  • 383 Martí Galofré Garreta , Manresa
  • 384 Martina Tortá Ruiz , Alicante
  • 385 Maryana Babetska , Plataforma ProDerets PV , Fisioterapeuta , Valencia
  • 386 Maura Fernández Cárdenas , Acción en Red , Educadora Social , Sevilla
  • 387 Mauricio Rubio Rodríguez , Madrid
  • 388 Maximiliano Albornoz Torres , Instituto de Ciencias Antropológicas (Facultad de Filosofía y Letras, UBA) , Becario doctoral , Buenos Aires
  • 389 Mayo Asumu , Barcelona
  • 390 Mel Stiller , Universidad de Barcelona , estudiante en doctorado , Barcelona
  • 391 Melissa Medina , Protesico dental , Terrassa
  • 392 Mercè Claramunt Bielsa , Abogadsa , Barcelona
  • 393 Mercè Meroño , Àmbit Dona , Coordinadora programas , Barcelona
  • 394 Merce Tafalla , Primavera gorda , masajista , Barcelona
  • 395 Mercedes Belbel Bullejos , Funcionaria , Granada
  • 396 Mercedes Bustos , Asociación Teatro de la Tierra , Actriz , antropologa y escritora ! , Madrid
  • 397 Mercedes Estébanez , Bloc Violeta Badalona , Badalona
  • 398 Mery Sut , Valencia
  • 399 Miguel Martín Ayllón , Virus editorial , editor , Barcelona
  • 400 Miguel Torres , Cero , Artesano , Valencia
  • 401 Mireia Canals Salomó , Sevilla
  • 402 Miren Izarra , Barcelona
  • 403 Miriam Aleman Calatayud , Educadora social , Barcelona
  • 404 Miriam Sol Torelló , La Electrodomestica , Barcelona
  • 405 Miriam Solá García , Investigadora y activista feminista , Barcelona
  • 406 Moacoai Ioana , Barcelona
  • 407 Molina Medina , España ciudad , Estudiante trabajadora , España
  • 408 Mónica Muñoz Conde , sevilla
  • 409 Mònica Sánchez Cuberes , Cardedeu
  • 410 Montserrat Benito Soriano , activista feminista-jubilada , Barcelona
  • 411 Montserrat Pineda , activista , Barcelona
  • 412 Muntsa Otero Vidal , Activista feminista , Barcelona
  • 413 Nagore Iturrioz López , sindicalista , San Sebastian
  • 414 Nanina Santos Castroviejo , ANDAINA: revista galega de pensamento feminista , Rois (A Coruña)
  • 415 Natalia Gómez , Granada
  • 416 Natália Messias Mendes , Barcelona
  • 417 Natividad García Padilla , Asamblea Feminista , Educadora Social , Madrid
  • 418 Nerea Pascual Vera , Estudiante , Barcelona
  • 419 Nicola Mai , Profesor de Sociologia , Londres, Reino Unido
  • 420 Nicolás Esposito , Marbella
  • 421 Nieves Gutierrez ganza , Jubilada , Sntander
  • 422 Nieves Salobral Martín , Eje de precariedad y economía feminista , Madrid
  • 423 Nilda Jiménez Vino , Administrativa , Madrid
  • 424 Nizaiá Cassián Yde , Synusia Edita , Barcelona
  • 425 Noemi Elvira Marín , Averlasailas , Barcelona
  • 426 Núria Sadurní Balcells , Bollos en Teoria / Univesitat de Girona , Investigadora social , Barcelona
  • 427 Núria Semís Campos , Estudiante , Cerdanyola del Vallès
  • 428 Núria Vergés Bosch , universitat de barcelons , professora , Barcelona
  • 429 Olga Rodriguez Blanco , Luminotecnica , Madrid
  • 430 Óscar Rodrigo Grande , Madrid
  • 431 Pablo Lópiz Cantó , Universidad de Zaragoza , Profesor de Filosofía , Zaragoza
  • 432 Paloma Gema León Fernández , Estudiante , Algeciras
  • 433 Paloma González , Anticapitalistas , Periodista , Madrid
  • 434 Paloma Uría Ríos , Oviedo
  • 435 Pamela Soria Varela , La Haya
  • 436 Patricia Aljama Cuenca , UAB , Técnica de género , Calafell
  • 437 Patricia Aranguren , Madrid
  • 438 Patricia Carmona , Barcelona
  • 439 Patricia Faraldo Cabana , Universidade da Coruña , Catedrática de Universidad , A Coruña
  • 440 Patricia González Prado , Grupo Antígona Universidad Autónoma de Barcelona , Abogada , Barcelona
  • 441 Patricia Ruiz Pérez , Madrid
  • 442 Patricia Salido Rodriguez , Barcelona
  • 443 Patricia Simón Carrasco , Periodista , Málaga
  • 444 Paula Álvarez Cano , Sevilla
  • 445 Paula Ceano Flores , Acción en Red , Psicóloga , Sevilla
  • 446 Paula Sánchez Perera , Profesora e investigadora , Las Palmas de Gran Canaria
  • 447 Pepa Cabanillas , Sociologa , Sevilla
  • 448 Pepa Torres perez , Territorio Doméstico , Teologa , Madrid
  • 449 Piedad Cintado Franco , Madrid
  • 450 Pilar Habas Luque , CPS , Psicóloga , Sevilla
  • 451 Pilar Marín Iranzo , Valènci
  • 452 Pilar Pinto Buzón , Profesora universitaria , Cádiz
  • 453 Pilar Valdivieso Rodríguez , Valladolid
  • 454 Presen Zubillaga Auza , Emakume Internazionalistak , Profesora de Educación Primaria jubilada , Olatz (Nafarroa)
  • 455 Quiñonero Hernandez, llum , Plataforma pro-drets Pais Valencià , Periodista , Alacant
  • 456 Rafaela Subías de la Fuente , Barcelona en Comú , Maestra jubilada , Barcelona
  • 457 Rakel Arre , Pamplona
  • 458 Raquel Rei Branco , Galiza
  • 459 Renata Casero , La Tetera , Profesora de piano , Valencia
  • 460 Ricardo Dotti , Técnico , Valencia
  • 461 Robin Woerner , Home organizing consultant , Los Angeles, CA
  • 462 Rocío Ballesta Meichsner , Historiadora/cocinera , Sevilla
  • 463 Rocio Calatayud , Valencia
  • 464 Rocío Domingo Pérez , Zaragoza
  • 465 Rocío Fajardo Fernández , Granada
  • 466 Rocío Fraga Sáenz , Socióloga. Activista feminista , A Coruña
  • 467 Rocío González , Gijon
  • 468 Rosa Lázaro Castellanos , Universidad de Barcelona , Barcelona
  • 469 Rosa María García , Asamblea del Orgullo Crítico de Murcia; Rebelión Feminista , Activista , Murcia
  • 470 Rosana Alija Fernández , Universidad de Barcelona , Profesora de Derecho internacional público , Barcelona
  • 471 Rosario Alises Castillo , Abogada , Málaga
  • 472 Roser Pineda Casademont , Ca la dona , i Vilaretes , Fxi , Il·lustrdora , Barcelona
  • 473 Ruth Martín Torras , Poblesc Feminista , Barcelona
  • 474 Sandra Arencón-Beltrán , Docente , Sevilla
  • 475 Sandra Cundines Antelo , SIDA STUDI , técnica de evaluación y salud sexual , Barcelona
  • 476 Sandra de la Fuente Quintana , Barcelona
  • 477 Sandra González Juan , Desempleada , San Cristóbal de la Laguna
  • 478 Santi Fernández Patón , Escritor y periodista , Málaga
  • 479 Santiago Pozo Baeza , Músico , Barcelona
  • 480 Sara Barrientos Carrasco , Feministas Indignadas , Barcelona
  • 481 Sara Buraya Boned , Museos , Madrid
  • 482 Sara L Fernández , Librera , Málaga
  • 483 Sara Trapiello Castrillo , Feminismo unitario , Camarera , Granada
  • 484 Seila Hernandez Marin , Educadora Social , Zaragoza
  • 485 Sejo Carrascosa Lopez , Vitoria- Gasteiz
  • 486 Selene Garcia Sanagustín , Educadora , barcelona
  • 487 Serena Guadalupe Urdiales Remaggi , Humanidad amorosa , Poeta , Barcelona
  • 488 Sergio Vidal Alonso , estudiante , Portonovo
  • 489 Sílvia Alberich Castellanos , Feministes indignades/Vaga feminista , Consultora ámbito género , Barcelona
  • 490 Sílvia Moreira da Silva , psicóloga , Barcelona
  • 491 Silvina Ribotta , Profesora Universidad Carlos III de Madrid , Madrid
  • 492 Sònia Farré i Fidalgo , Anticapitalistas , Docente , Sant Joan Despí (Barcelona)
  • 493 Soraya Fernandez Ramirez , agente de pre-rastreo para el Covid-19 , Barcelona
  • 494 Susana Albarrán , Ligra Feminista Proderechos , Comunicadora Social , Madrid
  • 495 Talia Ardana Lamas , Cádiz
  • 496 Tamara Diaz Ramos , Autónoma , Gijón
  • 497 Tania Fortea , , Valencia
  • 498 Teo Pardo , Profesor de secundaria y activista trans , Barcelona
  • 499 Teresa Escobar , APDHA , Sevilla
  • 500 Teresa Gonzalez-Novelles Rubio , estudiante , Algeciras
  • 501 Thais Fernández Ortega , Almería
  • 502 Thomas Van Doosselaere , Poc a Coop , Manresa
  • 503 Tina Caballero , Cáceres
  • 504 Valeria Pulpon , Alicante
  • 505 Vera Moreno Bolaño , Pontevedra
  • 506 Verónica Aversa , Salamanca
  • 507 Verónica Rivera Rubio , No pertenezco a ningún grupo , Desempleada , Gijon
  • 508 Vicky Moreno , Dones x Dones , Mestra jubilda. Activista de Ca la Dona , Barcelona
  • 509 Victoria Aldama García , Barcelona
  • 510 Victoria Columba Cochero , Traslamanta , Activista-Educadora-Trabajadora del Hogar , Barcelona
  • 511 Victoria Keller , CAF , Antropóloga , Buenos Aires
  • 512 Victoria Robles Sanjuán , Plataforma 8 marzo Granada , Profesora , Granada
  • 513 Victoria Walters , CEO , Osaka
  • 514 Viktor Navarro Fletcher , (N).O.M.A.D.A.S , Valencia
  • 515 Violeta Stankovic Marín , Alicante
  • 516 violeta Villena Valle , Espai de salut , tallerista , Manresa
  • 517 Virginia Castro Gonzalo , Madrid
  • 518 Xavier Cambra Triano , Tanquem els Cie , Visitas y movilización , Barcelona
  • 519 Xavier Giró Martí , Universitat Autònoma de Barcelona , Profesor de periodismo político y de conflictos , Barcelona
  • 520 Xeito Fole , Artista visual y programador cultural , Barcelona
  • 521 Xoán M. Mosquera Muiños , A Coruña
  • 522 Zaidun Molina Escamilla , Chef , Oslo
  • 523 Zoe Garcia Castaño , Vic
  • 524 Micaela Danieletto , Free lance / programadora , Barcelona
  • 525 Teresa García Mens , Actriz , Madrid
  • 526 Jokin Azpiazu Carballo , Euskal Herriko Unibertsitatea / Universidad del País Vasco , Profesor , Donostia
  • 527 Jose Begega , MMM , Madrid
  • 528 Miguel Ángel Aedo Ávila , Universidad Complutense de Madrid , Doctorando , Madrid
  • 529 Petra Wille’n , Sweden
  • 530 Sergio de la Flor Flores , Estudiante de periodismo , Murcia
  • 531 Erika Sanz Méliz , Podemos Aragón , diputada , Zaragoza
  • 532 Belinda Salmerón Ntutumu , Afromurcia ,CNAAE, FaAm , Coopresidenta de Afromurcia y miembro de CNAAE , Murcia
  • 533 Ramon Font , IAC , Profesor , Calella
  • 534 Ezgi Guler , European University Institute , Studente , Florencia
  • 535 Julia Cámara , Anticapitalistas , Zaragoza
  • 536 Marc Casanovas , IAC , Docente , Barcelona
  • 537 Montserrat Neira Rodríguez , Barcelona
  • 538 Isabel Melèndez Ortega , Trabajadora Social , Zaragoza
  • 539 Rafael Marcos Mota , Barcelona
  • 540 Tatiana Sentamans , Profesora , Altea
  • 541 Anna Sala Vila , Barcelona
  • 542 Gerardo Ernesto Hurtado Arias , Orquídeas del Mar , Periodista , San Salvador
  • 543 Maria Martinez , Independiente , Trabajadora Sexual , Barcelona
  • 544 Sandra Oliveira , Movimento dxs Trabalhadorxs do Sexo , Trabajadora sexual , Lisboa
  • 545 Ana Lopez , MissComadres , La mitad del proyecto , Granada
  • 546 Pilar Sánchez Molina , Misscomadres , Diseño gráfico , Granada
  • 547 Beatriz Higón Cardete , O.R.G.I.A. , Profesora e Investigadora , València
  • 548 Francesc Ruiz , Instituto de Estudios del Porno , Artista Visual , Barcelona
  • 549 Raúl Camargo Fernandez , Anticapitalistas , Empleado Público , Madrid
  • 550 Belén Drake , Madrid
  • 551 Cristina Bajo Enriquez , Por Libre , A Coruña
  • 552 Amalia Paloma Gonzalez , Anticapitalistas , Periodista , Madrid
  • 553 Lola Parra Ruiz , Limpiadora , Madrid
  • 554 Ana Jiménez Talavera , Cooperativista en ecotono s. Coop. And , Sevilla

 

No es la Ley trans, es la lucha por el control del feminismo

¿Por qué un sector del feminismo vinculado al PSOE ha emprendido una guerra contra la Ley trans con argumentos propios de la ultraderecha?

 

Por Raúl Solís

4 de febrero de 2021

https://www.huffingtonpost.es/entry/no-es-la-ley-trans-es-la-lucha-por-el-control-del-feminismo_es_601bf1e6c5b6c0af54d14d87

 

En 2014 Andalucía se convirtió en la primera comunidad autónoma de España en aprobar una Ley trans que contemplaba la autodeterminación del género. Se ponía así fin al tutelaje psiquiátrico y médico de las personas trans que las obliga a tener que presentar un certificado de que no son enfermas mentales para poder acceder a tener un DNI acorde a su identidad sexual o de género. La ley andaluza salió aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos que en ese momento tenían representación en el Parlamento andaluz: PSOE, PP e IU.

“El Parlamento andaluz da hoy a luz una ley muy esperada, reconocida, tramitada en tiempo récord, con una palabra inexplorada en estos tiempos, unanimidad. Hemos conseguido el mejor texto que este colectivo se merece”, decía en la tribuna de la soberanía del pueblo andaluz la diputada socialista Soledad Pérez, ponente junto con Alba Doblas (IU) de la ley de transexualidad que se aprobó en 2014, a su vez inspirada en la ley argentina de 2011.

Gracias a la Ley trans de Andalucía y dentro del ámbito competencia de la comunidad autónoma, las personas trans han podido cambiar su tarjeta sanitaria o universitaria y la Junta puso en marcha un protocolo pionero en las escuelas, universidades e institutos que ha garantizado el respeto a las infancias trans y evitado mucho sufrimiento, mucha discriminación y muchos suicidios, a la vez que ha educado a toda la comunidad educativa en el respeto a la diversidad. Con que sólo la familia de un menor informe a un centro educativo de que su hijo o hija es trans y notifique el cambio de nombre, la ley obliga a cambiar el nombre en los listados de clase y en el boletín de notas y permite al menor usar los baños y vestuarios deportivos acordes a su género.

Después de Andalucía han venido doce comunidades autónomas más a incluir la autodeterminación del género en sus legislaciones: Comunidad Valenciana, Madrid, Extremadura, Murcia, Navarra, Aragón, Baleares, País Vasco, Canarias, Cantabria, Cataluña y La Rioja –esta última en trámite parlamentario en estos momentos–. Salvo Galicia, Asturias, Castilla y León y Castilla-La Mancha, todas las CCAA cuentan con legislaciones que contemplan la autodeterminación del género. En todas estas comunidades las leyes han salido adelante con la participación activa, cuando no con el impulso, del PSOE. La última comunidad donde se ha aprobado ha sido Cantabria, donde Podemos no tiene representación en su parlamento autonómico.

Es más, desde el año 2006, por orden de la exdirectora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, las personas trans pueden elegir, en el momento de su ingreso, el módulo en el que van a querer cumplir condena. No se conoce ni un solo caso de mujer trans que haya violado a mujeres no trans en centros penitenciarios. Ni un solo caso de niñas o universitarias trans que hayan usado los baños o vestuarios deportivos para abusar de sus compañeras valiéndose del derecho que le otorgan las leyes autonómicas. Entonces, ¿por qué un sector del feminismo vinculado al PSOE ha emprendido una guerra contra la Ley trans con argumentos propios de la ultraderecha que afirman que esta normativa borra a las mujeres y las pone en peligro de “futuros violadores vestidos de mujeres?”.


Un viejo feminismo institucional y académico se enfrenta al nuevo feminismo popular e interseccional.


La autodeterminación del género está reconocida por el PSOE en su último congreso federal, donde se aprobó la idoneidad de reformar la ley de rectificación registral de 2007 que, aunque en su momento fue un avance importante, ya no sirve porque somete a un proceso psiquiátrico y obliga a las personas trans a un ‘vaciado’ de sus órganos reproductores para obtener el DNI. La alternativa es un pleito judicial costoso y largo que no todo el mundo puede costear ni está dispuesto a esperar para que un juez le diga quién es después de pasar por un peritaje forense y proceso de años. ¿Se imaginan que a los gais, lesbianas o bisexuales nos dijeran desde fuera cuál es nuestra orientación sexual porque de partida fuéramos tratados como enfermos mentales? Esto es lo que se hace actualmente con las personas trans y es intolerable en un Estado democrático, social y de derecho.

Este consenso a favor de la Ley trans –con autodeterminación del género– no se rompe en mayo de 2017, cuando se registra en el Congreso la Ley LGTBI impulsada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (FELGTB) que contempla la autodeterminación del género. Ni en febrero de 2018, cuando se registra la ley integral de transexualidad, inspirada en la ley andaluza de 2014, promovida por la Plataforma Trans. Ni una sola crítica del movimiento feminista y, mucho menos, del PSOE a ninguna de las dos leyes en el momento de su registro. Tampoco críticas mediáticas, al contrario. Se dedicaron piezas monográficas sobre que España se podía convertir en el país más progresista de Europa en el respeto y reconocimiento a las personas trans.

Sin embargo, en 2018 tiene lugar un fenómeno que lo cambia todo. El 8-M de 2018 se convierte en el año del estallido del feminismo popular, una especie de 15-M del feminismo donde, por primera vez, ni el PSOE ni sus asociaciones  satélites son hegemónicas. Una nueva generación ha ensombrecido a las feministas históricas y, en lugar de responder con alegría y generosidad porque ahora son más mujeres para defender la igualdad, las feministas vinculadas al PSOE reaccionan de forma furibunda en clave identitaria. La diputada socialista Ángeles Álvarez hace filibusterismo parlamentario para boicotear la tramitación en el Congreso de la ley registrada en 2017. La Ley trans de 2018 ni siquiera llega a la Mesa del Congreso porque el PSOE la paraliza por orden de Ángeles Álvarez, hoy una de las portavoces más ilustres del feminismo transfóbico.

En 2019 el 8-M vuelve a ser masivo, pero el 25-N de ese mismo año, Día Internacional contra la Violencia de Género, se producen divisiones de las manifestaciones y manifiestos. El feminismo se balcaniza. Por un lado, las asociaciones vinculadas al PSOE introducen disensos en los manifiestos, como la abolición de la prostitución, para romper la unidad; por otro, las organizaciones feministas más jóvenes, politizadas alrededor del 15-M y del 8-M de 2018.

Un viejo feminismo institucional y académico se enfrenta al nuevo feminismo popular e interseccional que, además de reconocimiento, defiende redistribución de la riqueza y aboga por un feminismo transversal para cambiarlo todo, que beneficie a todas las mujeres, y que el feminismo no funcione únicamente como un lobby para los objetivos de las mujeres con poder. En verano de 2019 llega una nueva edición de la Escuela Rosario Acuña de Gijón, dirigido por la filósofa feminista y militante del PSOE Amelia Valcárcel, que lo recordarán porque se hizo viral un vídeo con risas, comentarios jocosos e insultos transfóbicos que a su vez saltó a los medios de comunicación generalistas. La Escuela Rosario Acuña no es una jornada feminista más, es el encuentro anual más importante que, desde 2003, tiene el feminismo vinculado al PSOE y donde se dan debates que luego ocuparán la agenda feminista en los próximos años. Es el gran think tank del feminismo español y en 2019 se convierte en el think tank de un feminismo genitalista que afirma que las mujeres trans no son sujetos del feminismo “porque son tíos”.

En la Escuela Rosario Acuña de 2019 se decidió que la agenda feminista del PSOE de los próximos años tenía que girar en torno a la oposición a la Ley trans que PSOE y Unidas Podemos llevaban en sus respectivos programas electorales y que se incluyó en el documento por el cual se firmó el acuerdo de coalición. Todo en base a un supuesto borrado de las mujeres que no ocurría, sorpresivamente, cuando las leyes trans se aprobaron por el PSOE en los parlamentos autonómicos. Las feministas del PSOE se divorcian de la línea del partido porque piensan que Pedro Sánchez les ha fallado por darle el Ministerio de Igualdad a Unidas Podemos y dejar fuera de las políticas feministas a las socialistas que creen ser las dueñas del movimiento. El monstruo ya no se puede parar y acaba incluso por crear un serio problema interno que divide al PSOE en dos mitades.


En el fondo está el interés por hacer caer a la ministra de Igualdad, a la que consideran una okupa del feminismo.


Luego viene la creación de la Plataforma contra el Borrado de las Mujeres que promueven Alicia Miyares, exjefa de gabinete de Amelia Valcárcel en el Gobierno asturiano y exasesora de María Teresa Fernández de la Vega en la Vicepresidencia del Gobierno de España, y Ángeles Álvarez, exdiputada del PSOE que es sacada de las listas por Madrid tras apoyar el golpe de Estado contra Pedro Sánchez y votar la investidura de Mariano Rajoy en el Congreso. Después de esta plataforma vienen cientos de artículos, conferencias, tertulias, jornadas universitarias, bulos y tuits de claro contenido transfóbico donde se niega que las personas trans tengan derecho a decidir quiénes son.

Y ya como colofón, llega el 8-M de 2020. Las feministas del PSOE marchan por su cuenta, llegan a las manos con la comisión organizadora de la manifestación de Madrid, rompen el cordón de seguridad y se lían a tortazos por situarse en cabeza durante la lectura del manifiesto. Para poner la guinda al pastel, y por si a alguien le queda duda, en junio de 2020 se hace público un argumentario transfóbico firmado por Carmen Calvo, y enviado a todas las agrupaciones del PSOE, en el que se les dice a los militantes socialistas que las personas trans son “ficciones jurídicas” y que se opongan a la autodeterminación del género porque borra a las mujeres.

Groso modo, esto es el resumen de lo que ha ocurrido en los últimos años hasta llegar al momento presente de guerra total entre las feministas vinculadas al PSOE, el Ministerio de Igualdad, el movimiento LGTBI y la mayoría del movimiento feminista que ha firmado un manifiesto con 11.000 firmas a favor de la Ley trans para diferenciarse de otros manifiestos contrarios a la ley que han promovido desde las organizaciones feministas que son satélites de los intereses de Carmen Calvo.

En el fondo está el interés por hacer caer a la ministra de Igualdad, a la que consideran una okupa del feminismo y una traidora a las políticas feministas del PSOE. Aún más en el fondo, lo que subyace en esta guerra es la lucha sin cuartel por el control del movimiento feminista con los argumentos, mentiras y retórica de la reacción habitual de la ultraderecha. Las asociaciones LGTBI, históricamente muy afines al PSOE, siguen sin dar crédito de que el partido que históricamente más ha apoyado las reivindicaciones de la diversidad sexual sea felicitado incluso por Vox por reproducir los mensajes de la organización ultraderechista Hazte Oír: “Los niños tienen pene y las niñas tienen vulvas”.

El PSOE se enfrenta a una ruptura emocional con el movimiento LGTBI que no perdonará que la Ley trans no se apruebe y que podría incluso acarrear como consecuencia la prohibición de que los socialistas desfilen en el próximo Orgullo LGTBI. Las feministas contrarias a la Ley trans, con argumentos tan peregrinos como que los hombres querrán ser mujeres para no ser condenados por violencia de género, tendrán que explicar muy bien su posición para que no parezca burda transfobia al servicio de la lucha por el control de un movimiento que ya no controlan y de un ministerio que está gobernado por una nueva generación de feministas porque el PSOE ya no saca mayorías absolutas. No es la Ley trans, sino la lucha encarnizada del PSOE por intentar controlar un movimiento feminista que se ha independizado de sus sedes.

 

No es violación, es abuso: contra la reforma del Código Penal

El presunto autor deja de ser presunto para ser considerado culpable hasta que demuestre lo contrario. Ante la ley, ante los tribunales y ante la opinión publica

 

  • “Es cuanto menos curioso que quienes abominan de la prostitución libre porque convierte el cuerpo de la mujer en mercancía vengan ahora a convencernos de que lo mejor para nosotras es que mercantilicemos el sexo convirtiéndolo en un intercambio de prestaciones”.
  • “Lo que es innegable es el pestiño paternalista subyacente: como las mujeres no somos capaces de expresarnos por nosotras mismas, ni los hombres de interpretar nuestra voluntad, el Estado viene a imponernos una manera de consentir”.

 

Por Guadalupe Sánchez

9 de febrero de 2021-02-09

https://www.vozpopuli.com/opinion/violacion-abuso-codigo-penal.html

 

Irene Montero en la manifestación del 8-M

 

El sexo no consentido ya es delito en nuestro país. Lo era antes de que la ministra de Igualdad, Irene Montero, agitase su primera pancarta. Es falso que haya que modificar el Código Penal porque sea necesario colocar el consentimiento “en el centro”. Si mantienen una relación sexual no consentida, sean hombres o mujeres, pueden denunciar al culpable ante los tribunales para que lo (o la) condenen por un delito contra la libertad sexual. Da igual si manifestaron su rechazo explícitamente, porque al igual que sucede con el consentimiento, la negativa también puede ser tácita.

El lenguaje no siempre se verbaliza, los seres humanos somos capaces de expresarnos más allá del idioma, mediante actitudes o gestos, más aun en un ámbito tan íntimo y privado como el del sexo. Podríamos decir que hay tantas maneras de consentir —o rechazar— como individuos. Y aquí es donde entra la labor de jueces y magistrados: cuando una persona acusa a otra de haber atentado contra su libertad sexual, ellos deben valorar las pruebas practicadas durante el juicio para decidir si hubo o no consentimiento y, caso de no haberlo, tener en cuenta la concurrencia de otros factores que podrían atenuar o agravar la pena.

Una de las labores del legislador penal es, precisamente, facilitar esta tarea al juzgador, tipificando aquellas conductas que, con carácter general, son constitutivas de delito (tipo básico) y las circunstancias o actos del autor que, si concurren, suponen una mayor o menor lesividad y, por lo tanto, deben determinar una condena superior o inferior (tipos atenuados o agravados). Una vez el juez tiene claro cuáles son los hechos probados, debe acudir al Código Penal y decidir si la conducta del acusado es subsumible en uno de los delitos que en él se regulan, para que la pena que se imponga al autor sea proporcional a la gravedad del acto que cometió.


Tanto la agresión como el abuso sexual parten de la ausencia de consentimiento de la víctima, pero el primero lleva aparejada una mayor pena que el segundo


En materia de delitos contra la libertad sexual, el Código Penal distingue entre agresión y abuso, aunque en el lenguaje de la calle se suela incluir todo dentro del saco de la violación. Pero desde el punto de vista jurídico esta distinción no es baladí y tiene su razón de ser. Tanto la agresión como el abuso sexual parten de la ausencia de consentimiento de la víctima, pero el primero lleva aparejada una mayor pena que el segundo porque, a la falta de anuencia, se suman otros factores que agravan la conducta del autor: la concurrencia de violencia o de intimidación. De esta forma, si el acceso carnal se consigue, por ejemplo, empleando un arma o amenazando con el despido, el castigo al culpable será mayor que cuando se obtiene aprovechando el estado de embriaguez total de la víctima. Ambos comportamientos son del todo repugnantes, eso no se discute. Pero estarán conmigo en que tiene todo el sentido que la ley distinga entre ellos y los agrupe en distintos tipos con diferentes penas, no sólo para cumplir con las exigencias derivadas de los principios de proporcionalidad y de tipicidad en los que se sustenta el Derecho Penal democrático, sino también para ayudar al juzgador en esa tarea de subsunción de los hechos en un tipo concreto que les he comentado antes.

Entonces ¿a qué viene todo este revuelo que, desde el Ministerio de Igualdad, se está generando en torno al consentimiento? ¿Por qué afirman que en España el sexo no consentido no es delito y repiten eso de que “no es abuso, es violación”? La respuesta pone los pelos de punta a quienes, como yo, tenemos claro que la subversión de los principios rectores del Derecho Penal conduce sin remisión a la destrucción de las democracias liberales y anuncia el advenimiento de regímenes totalitarios.

Feminismo e igualdad

Lo primero que pretenden la gran mayoría de quienes defienden la necesidad de un consentimiento explícito, incluida la ministra, es que la mera palabra de la víctima sirva como prueba de cargo, lo que determinaría una inversión de la carga de la prueba. Si una persona acusa a otra de haber mantenido una relación sexual sin haber ella explicitado su consentimiento, será el acusado quien tenga que demostrar su inocencia ante los tribunales. Es decir, el presunto autor deja de ser presunto para ser considerado culpable hasta que demuestre lo contrario. Ante la ley, ante los tribunales y ante la opinión publica. Algo que atenta frontalmente contra un derecho humano fundamental como es la presunción de inocencia y que, por lo tanto, es manifiestamente inconstitucional. Un feminismo que pretende dotar a las mujeres de un plus de credibilidad por razón de sexo, que persigue conferirnos un privilegio que prevalezca sobre los derechos inherentes a la persona, no merece ser respetado ni hacer gala de ese nombre. El feminismo es y será igualdad ante la ley. Lo de estas señoras —y señores— es otra cosa: identitarismo de género, una de las herramientas de las que se valen los antisistema para propiciar un cambio de régimen.

Otra derivada de la explicitación del consentimiento, muy del gusto de los enemigos de la libertad, es la burocratización de las relaciones sexuales. Si las mujeres tenemos que consentir expresamente para obtener un préstamo, para permitir la difusión de nuestra imagen o para someternos a una intervención médica ¿por qué no para tener sexo?


Al igual que sucede en materia de consumo, en caso de desavenencia corresponderá al hombre como empresario demostrar que se suministró a la mujer toda la información necesaria antes de asentir


Convierten así el acto sexual en una prestación de servicios, en la que el varón asume el rol de empresario y la fémina el de consumidora vulnerable a la que le tienen que explicar la letra pequeña de aquello que va a firmar. Y al igual que sucede en materia de consumo, en caso de desavenencia corresponderá al hombre como empresario demostrar que se suministró a la mujer toda la información necesaria antes de asentir.

Es cuanto menos curioso que quienes abominan de la prostitución libre porque convierte el cuerpo de la mujer en mercancía vengan ahora a convencernos de que lo mejor para nosotras es que mercantilicemos el sexo convirtiéndolo en un intercambio de prestaciones.

Lo que es innegable es el pestiño paternalista subyacente: como las mujeres no somos capaces de expresarnos por nosotras mismas, ni los hombres de interpretar nuestra voluntad, el Estado viene a imponernos una manera de consentir. Quienes creen que la cruzada contra lo privado de esta banda se limita a la esfera económica se equivocan: el Estado no sólo ha de ser dueño de nuestras posesiones materiales, sino también de nuestra voluntad y nuestra privacidad. Es lo que define a las tiranías, que los individuos nos convertimos en siervos.

 

Políticas públicas sobre el trabajo sexual

 

Por Ramón Sáez Valcárcel

Magistrado de la Audiencia Nacional

Abril de 2020

Haz clic para acceder a BOLETIN-N-10-LIBERTAD-SEXUAL-Y-PROSTITUCION-Volumen-II_compressed.pdf

 

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El tratamiento que deba darse a la prostitución puede operar a modo de contraste para identificar la remoralización de los discursos públicos, uno de los fenómenos del tiempo presente. La propaganda a favor de la abolición de la prostitución interpela de manera directa e incisiva al interlocutor, pide la prohibición de la actividad mediante la criminalización de sus protagonistas, también de los clientes, presenta a la mujer prostituta como una víctima inconsciente de su situación que debe ser rescatada incluso contra su voluntad, con un discurso que se hace acompañar de palabras cargadas de connotación negativa, como «estado prostitucional» (el que consiente esta forma de dominación), «prostituida» (la víctima sin agencia) y «lobby prostitucional» (todo el entramado que se opone a la propuesta abolicionista, sin distinguir empresarios y proxenetas de activistas o defensores del reconocimiento de derechos). Un discurso que pretende construir la realidad en clave de infamia, de modo que deja poco espacio para el debate, para el conocimiento de un mercado negro así librado a las reglas de las relaciones privadas. Sin embargo, el conocimiento de los mundos de la prostitución y del trabajo sexual requiere del observador una aproximación cautelosa con los datos, de difícil adquisición por su naturaleza clandestina, que respete la dignidad de las personas que en ellos habitan y dispuesta a escuchar y comprender.

La cosa ha llegado hasta el punto de que un sector del autodenominado abolicionismo —etiqueta que es fruto de la apropiación de la categoría histórica que documenta una de las luchas de la humanidad por la libertad y la emancipación de colectivos oprimidos— se erige en empresario moral y exige la prohibición de debates públicos en los que se defienda la regulación de la actividad y el reconocimiento de derechos, como ha ocurrido en alguna universidad. Es un error que reproduce el esquema de la campaña por la censura y la prohibición de la pornografía promovida hace tiempo por pensadoras del «feminismo radical» norteamericano, que reducen el universo de la sexualidad a simple expresión de dominio patriarcal y de violencia machista; de ello son exponente los textos de Mackinnon y Dworkin. Así, el debate sobre el trabajo sexual está incidiendo en la libertad de expresión —el acto de la Universidad de A Coruña fue desconvocado por la autoridad académica ante la denuncia de obscenidad por la participación de mujeres que ejercen la prostitución y defienden su derecho a tener derechos—, al reducir el espacio público y expulsar física y simbólicamente a quienes defienden su reconocimiento jurídico. Desde la perspectiva de la defensa de la libertad de expresión y del reconocimiento de la ciudadanía a personas vulnerables, valores que conforman el núcleo duro de la cultura de la jurisdicción en la que nos reconocemos, he aceptado la invitación para intervenir en este foro, consciente de la incomodidad de defender posiciones minoritarias en la Comisión de igualdad de Juezas y jueces para la democracia pero que alguien debe representar, como las organizadoras me hicieron llegar, en nombre del valor pluralismo y de la convivencia democrática de posiciones diversas sobre algunas cuestiones.

Históricamente la prostitución ha estado rodeada de una especial estigmatización social, de la que es testimonio la impresionante carga de desprecio que siguen teniendo los dicterios «puta», para ellas, e «hijo de puta», para ellos. Porque nos preocupa la suerte de las mujeres prostitutas debemos tenerlo en cuenta, para no reproducir el estigma en el debate político criminal. Si las presentamos como incapaces de decidir podemos incrementar su marginación y aislamiento social, lo que advertía Dolores Juliano1. Una visión negativa y superficial de la sexualidad desde prejuicios ideológico-morales puede provocar una ceguera ante el sufrimiento ajeno.

2 

Considero que la mejor propuesta de política criminal es la del reconocimiento de derechos para quienes, mayoritariamente mujeres, desarrollan la actividad del trabajo sexual o prostitución. El punto de partida obliga a configurar conceptualmente de qué hablamos, construir el problema, que resulta más fructífero que buscar soluciones, en ocasiones fáciles e impracticables; la prohibición suele ser una solución de este tipo. Para ello voy a seguir los argumentos expuestos entre nosotros por las profesoras María Luisa Maqueda, penalista, y Ruth Mestre, filósofa del derecho, a cuyas monografías me remito2. La prostitución es sexo libremente pactado entre adultos en la que media una retribución que percibe quien presta el servicio. La prostitución compromete actividad sexual, es decir placer y deseo, y puede entenderse como un servicio afectivo sexual en la medida que atiende a necesidades humanas que tradicionalmente han prestado, de manera altruista o retribuida, las mujeres. El trabajo reproductivo al que fueron desplazadas las mujeres en la transición al capitalismo se desenvuelve en el espacio doméstico y comprende el universo de cuidados que exige la relación familiar, entre ellos la sexualidad. De esta manera y alrededor de los papeles de esposa y madre se erigió culturalmente el modelo normativo de mujer. Como no entendemos el orden sin el desorden o la justicia sin la injusticia, era necesario el contrapunto: la mujer prostituta se convirtió en contramodelo, que venía a afirmar y legitimar moral y socialmente la versión positiva de mujer.

Las posturas abolicionistas redefinen la prostitución y para ello niegan que haya libre sexualidad si media precio. Consideran que es un contrato ilícito, un intercambio contrario a la moral y al orden público, aplicando categorías propias del derecho privado liberal, la moral como límite al pacto entre individuos (que, comentario al margen, desdice uno de los dogmas del derecho moderno, el de su autonomía y separación de la moral). Es un pacto ilícito porque valoran esta práctica sexual como degradante, incompatible con la dignidad de la mujer, puro despliegue de poder y de violencia masculina, que asemejan a la misma esclavitud. Esto supone un cierto exceso dialéctico que compromete el análisis. Pues al identificar sexo y dominación masculina bajo la secuencia argumental de que el acceso al cuerpo de las mujeres es el privilegio de la clase dominante integrada por el colectivo de los machos, todas las relaciones heterosexuales se convertirían en expresión de violencia y sumisión.

3

No deberíamos olvidar que la categoría sexo tiene dos sentidos, como pusieron de manifiesto algunas teorías feministas. Por un lado, es el indicador del género y uno de los factores que promueve identidad personal y permite calificar ciertas relaciones como de dominación de género. De otro, como referente de la actividad sexual y del deseo, y aquí no hay predeterminación ni relación de causalidad, el género no connota necesariamente la sexualidad ni sus prácticas. Porque los mundos de la sexualidad, en plural como corresponde a un espacio de ejercicio de libertad cuando interactúan adultos que consienten, tiene autonomía respecto al efecto normativo del género, y no debería ser escrutado con los filtros de la moral ni de la política.

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La prostitución es sexo libremente pactado. Lo que quiere decir que se reconoce autonomía y agencia a las mujeres —sistemáticamente se olvida que también hombres, heteros y homosexuales, y transexuales prestan estos servicios—. Autonomía y agencia que evidencia su activismo político: su aparición en el espacio público del que se las quiere expulsar, los movimientos que han creado y sostenido en favor de sus derechos y las reivindicaciones que dirigen a las instituciones para que se les permita acceder a la ciudadanía. Quiere enfatizarse con ello que son protagonistas, que ostentan capacidad para contratar y que la ponen en práctica, que optan y deciden, claro está, dentro de los límites que imponen la clase, la procedencia étnica y cultural, la lengua y otros factores que condicionan el ejercicio de la autodeterminación. La prostitución constituye su medio de vida, su sustento económico, propio y de sus familias. Las posiciones que quieren prohibir y eliminar la prostitución no tienen suficientemente en cuenta los intereses económicos y vitales de estas mujeres por cuya dignidad se interesan. Y construyen el problema desde la presunción de que no consienten; es por ello que su propuesta de prohibición ha de operar con independencia, dicen, de su aparente consentimiento, porque estiman que se prostituyen involuntariamente, ignorantes de su sometimiento y de su desgraciada condición. Lo que les permite equiparar la prostitución a la trata de mujeres y niñas, porque ninguna goza de libertad. Aquí late una cierta, y paradójica, manipulación de los argumentos: las mujeres que se prostituyen no tendrían dominio sobre su cuerpo, lo que presupone que algunas mujeres no se merecen el derecho a disponer del propio cuerpo, vaciando de contenido el mensaje emancipador que sustentaron las reivindicaciones feministas sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Se construye a la mujer como víctima: incapacitada para decidir. Y se niega la distinción entre la prostitución libre y la forzada que, como apunta Maqueda, no es prostitución sino atentado a la libertad sexual contemplado en el código penal como delito. No podemos menos que identificar aquí una suerte de prejuicio moral que lleva desde la indecencia de la actividad a la dominación masculina, para negar agencia a las mujeres, lo que reafirma la estigmatización y el etiquetaje moral de las prostitutas. Y, sin embargo, estas mujeres tienen no solo agencia sino dignidad.

Cuando se repite que toda prostitución es forzada, al margen del desconocimiento de la realidad que significa, se impide proteger a quienes necesitan del amparo del estado, las más débiles, las que son objeto de coacción y de violencia en mundos clandestinos y opacos, las víctimas de la trata. Las condiciones laborales de explotación que se imponen a las mujeres que prestan servicios sexuales por cuenta ajena, representan un grave abuso —que incrementa la deprivación de la ciudadanía y de los derechos, que otorgan poder o contrapoder frente al empresario—, pero no califican la relación como trabajo esclavo. Porque existe consentimiento, en las concretas condiciones de subalternidad que establece la realidad social y económica, pero consentimiento: las mujeres prostitutas optan en la medida de sus posibilidades. Si aceptáramos este argumento habría de pedirse la prohibición de las empresas de trabajo temporal, de las relaciones uberizadas, o del trabajo doméstico, entre otras muchas modalidades de relaciones de explotación. Quizá se está manejando un concepto ideal de libertad, no practicable, que nos llevaría a querer salvar a quienes no quieren ser «salvadas» sino reconocidas como ciudadanas y titulares de derechos.

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La retribución y el pago de un precio presupone una negociación y un acuerdo. ¿Qué añade de malo en nuestro mundo de la privatización y la mercantilización? La satisfacción del placer sexual y del deseo ha sido colmada en las familias por mujeres, en su condición de esposas, sin reconocimiento de su valor intrínseco. La misma desvaloración parece asumir la ideología prohibicionista. Algo anacrónico en el capitalismo contemporáneo que trata el cuidado y la atención humanas, el afecto y las emociones, como mercancías. Véanse las aplicaciones y páginas que comercializan en la red la compañía, la amistad, el coqueteo y las citas amorosas. Hasta la figura del abuelo es objeto de contrato y de representación escénica en forma de servicio retribuido. Todo ello significa que vivimos la privatización del mundo de los afectos, mediante servicios que ahora se venden y compran y antes, gratuitamente, hacían las mujeres.

6

En un intento de clarificar conceptos que puedan ayudar a definir políticas de intervención pública desde la perspectiva de los derechos, hay que presentar una breve taxonomía de los diferentes modelos históricos que se han dado, entre la regulación, el esquema liberal y la ciudadanía. El modelo reglamentista o de la regulación surge en el siglo XIX y es producto de la reflexión de las reformadoras morales, que se preocupaban por el contagio de enfermedades venéreas, por el desorden de las familias y la indecencia visible en los espacios públicos, con la pretensión de reducir el vicio y sus secuelas a su lugar debido. Su propuesta no era de reconocimiento de derechos, no se debe confundir, sino de tolerancia controlada que pasaba por el aislamiento social de los mundos de la prostitución y de las mujeres que en él laboraban; su paradigma son los barrios destinados especialmente a la actividad. No se prohíbe la prostitución, pero se criminalizan sus manifestaciones externas: la solicitud de servicios sexuales y la exhibición de las mujeres en la calle. Es la mirada que construye la figura de la trabajadora del sexo como mujer pública y como peligro social, y la prostitución como una práctica viciosa e inmoral. El modelo liberal, al que responde nuestro Código penal de 1995, sin las adherencias posteriores que han preñado de connotaciones morales el título de los delitos contra la libertad e indemnidad sexual, se articula a partir de la no intervención salvo para proteger a menores e incapaces y a mayores a quienes se les obliga a intervenir en relaciones sexuales no queridas. Se sustenta en la libertad contractual y considera que el estado no debe intervenir en una relación consensual entre adultos. En este marco ideológico y normativo, no hay víctima y la actividad se desenvuelve en la alegalidad, bajo las reglas de un mercado no intervenido. Y, por fin, el modelo laboral o de ciudadanía, que se distingue del regulacionista porque no parte de una evaluación moral de la prostitución, no pretende mantener el orden público ni controlar a las trabajadoras del sexo para garantizar la higiene de las familias. Plantea el reconocimiento pleno de derechos laborales a quienes desarrollan esta actividad, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia, de manera individual o en cooperativa. El reconocimiento de derechos es el sustento de la ciudadanía en nuestro sistema político constitucional, de tal manera que ciudadano es quien tiene derecho a tener derechos, en la hermosa fórmula arendtiana. Una ciudadanía plena que desborde los límites que le impone la estructura del estado-nación y que permita el ejercicio de la autodeterminación a todas las personas, tanto por su contenido —derechos individuales, de libertad y de autonomía, y derechos sociales— como por la universalidad de los sujetos titulares, a quienes el reconocimiento vendría a integrar en la comunidad, sin la actual distinción de destinatarios entre personas y ciudadanos que caracteriza a los derechos humanos y a los derechos públicos, civiles y políticos. Universo de ciudadanía que incluya a las mujeres migrantes irregulares que se emplean en este mercado, como condición y garantía contra la explotación, el abuso de poder y la marginación. El reconocimiento de derechos confiere capacidad de acción y protección del estado, algo que necesitan todas las personas, sobre todo las más débiles y vulnerables.

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Para terminar, la intervención penal debería regresar al marco establecido en la redacción inicial del Código penal, para proteger a quienes son forzadas y a quienes no pueden decidir, en coherencia con el bien jurídico que se protege, la libertad sexual, sin prestar relevancia alguna a la honestidad, (des)valor propio de la cultura de la dominación masculina. Esta es la propuesta alternativa del Grupo de Estudios de Política Criminal, de noviembre de 2006, que se titula Regulación del ejercicio voluntario de la prostitución entre adultos, en cuya elaboración intervinimos algunos miembros de nuestro colectivo.

Como se sabe, el texto de la ley penal ha sido sometido a verdaderas contrarreformas que han provocado un desquiciamiento del modelo original. El artículo 187.1.2 castiga a quien se lucre explotando la prostitución de otra persona aun con su consentimiento, por lo que se viene a equiparar esta imprecisa conducta —que atenta al principio de taxatividad al emplear estos dos verbos, lucrarse y explotar, para definir la conducta que se prohíbe— con la que requiere del sometimiento de la voluntad de la víctima mediante el empleo de violencia, intimidación, engaño o abuso de superioridad, o aprovechando una situación de necesidad o vulnerabilidad. Lo que provoca una evidente desproporción en la respuesta penal. Además, establece indicadores legales de explotación a partir de la situación de vulnerabilidad personal o económica de la víctima y la imposición de condiciones gravosas, desproporcionadas o abusivas. Al final, el reproche penal parece centrarse en la obtención de lucro económico de la actividad de otro, propio del rufianismo, la tercería locativa y el proxenetismo. Y así, como señala Maqueda, se confunde la libertad sexual, que es el derecho a no verse involucrado sin consentimiento en actividades de significación sexual, con la explotación laboral, que no afecta a la libertad sexual, aunque implique la aplicación de condiciones abusivas, que sería propio, en su caso, de un delito contra los trabajadores (art. 311 Código penal).

 

1 Excluidas y marginales. Una aproximación antropológica, colección Feminismos, Cátedra 2004.

2 María Luisa Maqueda Abreu, Prostitución, feminismos y derecho penal, Comares 2009, y Ruth Mestre, Trabajo sexual e igualdad, en Prostituciones. Diálogos sobre sexo de pago, Icaria 2008.

 

“Todas las poses sexuales están permitidas”, dijo el primer ministro de Holanda

Mark Rutte adelantó dos meses la autorización para que la prostitución retome la actividad. Quejas de bares, cafés y salas de espectáculos porque ahí sí exigen el distanciamiento social.

 

26 de junio de 2020

https://www.perfil.com/noticias/actualidad/holanda-adelanta-la-habilitacion-trabajo-sexual-prostitucion.phtml

 

Mark Rutte, primer ministro de Holanda. Foto: Facebook

 

Mark Rutte, el primer ministro de los Países Bajos, dio luz verde para que las trabajadoras sexuales retomen la actividad después de la cuarentena a la que se sometió el país europeo por el brote del coronavirus. “Todas las poses sexuales están permitidas”, dijo Rutte y generó sonrisas en la conferencia de prensa. También generó similar reacción cuando señaló que la situación que por el coronavirus atravesaba ese sector fue un tema seriamente discutido en el seno del gobierno.

Así en Holanda, el trabajo sexual consiguió que se les adelantara la habilitación para retomar la actividad y será a partir del 1 de julio y no del 1 de septiembre como se había previsto. “Todas estamos muy contentas de poder abrir de nuevo, porque ya no tenemos más dinero”, dijo Felicia Anna, presidenta del grupo Red Light United al diario holandés Der Telegraaf. “No esperábamos esto porque la nuestra es una profesión en la que es imposible evitar el contacto cercano”. Dicho sector ahora tiene que establecer un protocolo para garantizar la seguridad sanitaria.

En Holanda, el trabajo sexual puede volver a funcionar a partir del 1 de julio, dos meses antes de lo previsto.

A su vez, el gobierno neerlandés no puso límite alguno al número de asistentes a cines y conciertos. Pero sí debe respetarse el distanciamiento social de 1,5 metros; además de que las entradas se deben reservar con anticipación y se debe responder un cuestionario “sanitario”. El distanciamiento social mencionado, según señalaron los empresarios de espectáculos, determina que podrán funcionar con sólo el 20 por ciento de su capacidad. Esto es, un espacio para 16.000 personas, solamente podrá vender entradas para 3.000. Los cafés y restaurantes también deben adecuarse a esa regla.

Según publicaron medios en Holanda, los virólogos dicen que es crucial mantener la distancia de 1,5 metros siempre que sea posible, a pesar de la oposición en algunos sectores. “Dos cosas fueron cruciales para detener la propagación del coronavirus: quedarse en casa si se está enfermo y el distanciamiento social “, dijo Christian Hoebe, profesor de la Universidad de Maastricht, al Financieele Dagblad. El virus se ha propagado principalmente en grandes eventos y de persona a persona, entre miembros de la familia o colegas de trabajo que no se mantuvieron el distanciamiento establecido.

EI – DS

El barrio rojo de Ámsterdam permanece cerrado mientras el resto de la ciudad abre

Muchas profesiones holandesas volvieron a trabajar en mayo, y la mayoría volverá en julio. Pero las trabajadoras sexuales deben esperar hasta septiembre, enviando a cientos de ellas a la pobreza y obligando a algunas a arriesgarse a trabajar en secreto.

 

Patrick Kingsley

The New York Times

4 de junio de 2020

https://es-us.noticias.yahoo.com/barrio-rojo-%C3%A1msterdam-permanece-cerrada-192719788.html

 

De Wallen, el barrio rojo principal de Ámsterdam, que casi siempre está atestado de turistas y trabajadoras sexuales, estaba casi vacío, el 28 de mayo de 2020. (Laetitia Vancon/The New York Times)

 

 

ÁMSTERDAM — Las luces rojas seguían encendidas sobre los escaparates de De Wallen, el principal barrio rojo de Ámsterdam, pero los escaparates estaban vacíos.

Las calles que están a un lado de los canales, que casi siempre están atestadas de turistas, estaban desiertas.

Los burdeles y el museo de la prostitución estaban cerrados hasta nuevo aviso.

“Prohibido tomar fotografías de las trabajadoras sexuales”, decían los rótulos colocados encima de los escaparates de los burdeles. “Multa: 95 euros”.

Pero en los escaparates no había trabajadoras sexuales que fotografiar, ni tampoco turistas que las fotografiaran.

Los Países Bajos están reanudando sus actividades. Desde el 11 de mayo, ya están trabajando estilistas, instructores de autoescuela y cosmetólogos sin tener que usar cubrebocas. Los restaurantes volvieron a abrir las áreas al aire libre a principios de este mes. Se tiene programado que los gimnasios y saunas vuelvan a funcionar a principios de julio.

En De Wallen, está abierta una cerrajería, así como unos cuantos bares (vacíos por lo general) y las tiendas que venden juguetes sexuales, látigos, esposas y uno que otro vestido de látex.

No obstante, se les ha pedido a las trabajadoras sexuales que esperen hasta septiembre, lo cual hace que la zona esté vacía y que muchas de ellas caigan en la pobreza… o que regresen a trabajar en secreto.

Charlotte de Vries, el nombre profesional de una escort que trabaja en Ámsterdam, normalmente atendía hasta siete clientes por semana. Pero la semana que comenzó la cuarentena, los siete le cancelaron, cosa que de inmediato le costó cerca de 1500 dólares.

“Y después de eso dejé de contar”, comentó De Vries, sentada en una mesa en el límite del barrio rojo. “Pensé que no quería saberlo”.

Mientras hablaba, repiqueteaban las campanas de la iglesia más antigua de Ámsterdam al otro lado de la calle. Comentó que como la zona estaba desierta, ahora sí se podían escuchar los sonidos del vecindario.

Por el momento, De Vries puede recurrir a sus ahorros. Pero muchas de sus colegas no pueden hacerlo. Más de 400 buscaron la ayuda de un nuevo fondo de emergencia recaudado por voluntarios, el cual ofrece unos 45 dólares de ayuda a las solicitantes más necesitadas.

Esa iniciativa dista mucho de ser suficiente. De Vries dice que conoce a siete trabajadoras sexuales que se han visto obligadas a trabajar en secreto solo para pagar la renta. Rosie Heart, que es el nombre profesional de otra trabajadora sexual neerlandesa, señaló que conocía al menos a diez en esta situación.

“En verdad es desastroso”, afirmó Heart, quien normalmente ofrece servicios de escort en Ámsterdam y Londres, además de trabajar como representante de Proud, un sindicato de trabajadoras sexuales neerlandesas.

Trabajar en secreto de esta manera hace que sean especialmente vulnerables porque corren más riesgos con los clientes agresivos.

Antes de la crisis del coronavirus, si un cliente se ponía violento, “acudíamos a la policía”, señaló De Vries. “Pero ahora no podemos porque no es legal lo que estamos haciendo”.

En eso, pasó un vecino que la saludó con una inclinación de la cabeza. “Una de las pocas cosas buenas de la crisis había sido la oportunidad de conocer mejor a los residentes de la zona”, comentó De Vries.

Las dificultades que enfrentan las trabajadoras sexuales neerlandesas se deben a las desigualdades del apoyo gubernamental. Al igual que muchos gobiernos, al principio de la crisis, las autoridades neerlandesas crearon flujos de ingresos de emergencia para las personas que de pronto se quedaron sin trabajo.

Pero en la práctica, muchas de estas trabajadoras no reúnen los requisitos para obtener los nuevos subsidios por la forma en que estaban registradas ante las autoridades tributarias antes de la crisis. O tienen demasiado miedo de solicitarlos.

Pese a que la prostitución es legal en los Países Bajos, muchas trabajadoras sexuales prefieren no declarar su profesión ante las autoridades gubernamentales porque ese oficio todavía conlleva un estigma social, o porque trabajan sin tener todas las licencias que se necesitan para cumplir totalmente con la ley.

En una encuesta a 108 trabajadoras sexuales de los Países Bajos realizada por SekswerkExpertise, un grupo de investigación en Ámsterdam, el 56 por ciento de las encuestadas afirmaron que habían solicitado apoyo por el coronavirus. De esas solicitantes, solo el trece por ciento dijo haber recibido ayuda.

De las que no solicitaron, casi una de cada tres comentó que ya sabía que no cumplía con los requisitos y una de cada seis dijo que le preocupaba declararse trabajadora sexual ante las instituciones de gobierno porque se podría revelar su identidad.

Además, las trabajadoras sexuales migrantes que trabajan sin permiso no pueden ni siquiera pensar en solicitar la ayuda.

Heart fue una de las pocas solicitantes que tuvo éxito y ha recibido 1500 dólares al mes desde marzo, a duras penas la mitad de lo que ganaba normalmente.

Pero dijo que no solicitará ayuda a partir de julio porque, para ese entonces, es probable que las trabajadoras sexuales sean las únicas personas sin trabajo por motivos directamente relacionados con las restricciones por el coronavirus.

Teme que eso la delate como trabajadora sexual y que muy posiblemente haga que los funcionarios locales la desalojen de su casa por suponer —de manera errónea— que usa su apartamento como un burdel sin licencia.

“En un momento podría estar solicitando la ayuda del gobierno”, señaló Heart. “Y al siguiente podría estar peleando para seguir en mi casa”.

Algunas trabajadoras sexuales desempleadas han recurrido a Internet para tratar de ganarse la vida con programas de sexo en línea. Diez asistieron a una reciente sesión de capacitación en línea en el Centro de Información sobre Prostitución, una organización sin fines de lucro que brinda apoyo a las trabajadoras sexuales y visitas guiadas de De Wallen a los turistas.

Pero puede llevar meses construir una base de clientes que pagan en línea, y existen costos sustanciales para establecer un negocio en línea. El trabajo sexual en línea necesita una buena cámara, un micrófono, una conexión a Internet fuerte y un espacio privado donde no sea probable que te molesten.

Una nueva afluencia de profesionales del sexo en Internet también podría dificultarles la vida a quienes ya están en el negocio en línea. “Hay aún más competencia, por lo que es aún más complicado”, dijo Heart.

Las trabajadoras sexuales dijeron que no entienden por qué no les permiten regresar a trabajar al menos de manera parcial en julio, junto con los gimnasios y las saunas. Su trabajo no tiene que incluir besos, y gran parte de ese trabajo, incluso antes de la crisis del coronavirus, no incluía coito ni contacto cara a cara.

Ahora los estilistas pueden volver a atender a sus clientes “y ponerse frente a su rostro para cortarles el flequillo”, comentó Heart. Así que se preguntaba por qué no se les permitía a las trabajadoras sexuales realizar actos sexuales que no llegaran al coito.

“No estoy diciendo para nada que nos permitan trabajar como siempre, claro que no”, añadió. “Pero si dicen que todos pueden volver a trabajar, excepto las trabajadoras sexuales, algo está mal con ese razonamiento”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company

 

 

De «Mesalina» a «Otras»: La prostitución como trabajo ante los tribunales del orden social

El tratamiento laboral de la prostitución

 

Por Aurelio Desdentado Bonete

Tribuna 30-04-2020

https://elderecho.com/de-mesalina-a-otras-la-prostitucion-como-trabajo-ante-los-tribunales-del-orden-social

 

I.- «Mesalina» y «Otras», una patronal y un sindicato: soluciones distintas, ¿problemas diferentes?

Algunas sentencias recientes y otra que ya no lo es tanto(1) han renovado el interés por un problema -el tratamiento laboral de la prostitución- que parecía ya cerrado en una solución que consagraba un complicado dualismo entre alterne y prostitución. Pero antes de entrar en materia conviene recordar dos pronunciamientos que nos permiten situar el problema dentro de una contraposición, aunque pueda pensarse que ésta es más aparente que real.

En junio de 2003 la Asociación Nacional de Empresarios «Mesalina» (ASNEM) presentó ante la Administración laboral una solicitud de depósito de estatutos, acompañada del acta de constitución de una entidad empresarial acogida a la L 19/1977 –EDL 1977/955-. La asociación patronal en cuestión tenía como fines la defensa y promoción de los intereses de sus empresarios asociados y, en concreto, la negociación colectiva laboral, los conflictos de trabajo, el diálogo social y la participación institucional. Pero su ámbito presentaba la peculiaridad de incorporar como asociados a los empresarios dedicados a «la actividad mercantil consistente en la tenencia o gestión (…) de establecimientos públicos hoteleros destinados» a prestar servicios a «terceras personas, ajenas al establecimiento, que ejerzan el alterne y la prostitución por cuenta propia». La Administración advirtió sobre la necesidad de rectificar la referencia a la prostitución, señalando que en el ordenamiento jurídico español esa «actividad no se reconoce como actividad por cuenta propia, ni ajena».

La rectificación no se realizó, lo que motivó el rechazo del depósito y, presentada demanda ante la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional, la misma fue estimada por sentencia de 23-12-03 –EDJ 2003/230396-(2); decisión confirmada por el Tribunal Supremo en la STS 27-11-04 –EDJ 2004/219445-(3), que reitera que la referencia a la prostitución por cuenta propia es solo una delimitación del ámbito sectorial en que actúa, razonando que, si las empresas que integran la asociación «son titulares de los establecimientos hosteleros» que «necesitan para su funcionamiento de personal laboral (camareros, limpiadoras, etc.)», es claro que esas empresas pueden crear una asociación patronal para intervenir en los problemas que se deriven de esas relaciones laborales. Se trata de una obviedad, pues las personas dedicadas al alterne o a la prostitución por cuenta propia no son, según los estatutos, trabajadores de los empresarios asociados, sino clientes de éstos. Ahora bien, la sentencia va más lejos que los estatutos, pues admite que quienes presten servicios de «alterne laboral», pueden ser trabajadores al servicio de los empresarios asociados, reiterando así un criterio jurisprudencial ya consolidado en ese momento al que luego nos referiremos. No hay, por tanto, pese a su notoriedad, novedades en esta sentencia. Pero queda constancia indirecta de que, si bien la licitud del alterne laboral y de la prostitución por cuenta propia no se cuestionan, no se admite, pese a las reformas penales, la normalización laboral de la prostitución por cuenta ajena.

Catorce años después, la sentencia de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional de 19-11-18 –EDJ 2018/645887-, dictada en el caso del sindicato Otras, ha tenido una importante repercusión mediática como consecuencia de los avatares a que dio lugar el depósito de sus estatutos. El 4 de agosto de 2018 el Boletín Oficial del Estado publicó una resolución de la Dirección General del Trabajo, por la que se admitía el depósito de los estatutos de esa asociación sindical, que incluía en su ámbito «el trabajo sexual en todas sus vertientes». A finales de ese mes, la prensa comenzó a hacerse eco de esta decisión y a dar cuenta de determinadas reacciones ante la misma, lo que provocó, a su vez, otra reacción oficial, ahora de disconformidad con la inscripción ya practicada que se atribuyó a un error.

En realidad, no había error, porque el control que tiene que realizar la Administración en este trámite, que regula el art. 4 LOLS –EDL 1985/9019-, es un control meramente formal y lo que se reprochaba a la solicitud de depósito era un requisito de fondo, consistente en incluir a personas dedicadas a una actividad -la prostitución por cuenta ajena-, que, al no poder dar lugar a un contrato de trabajo, tampoco puede permitir la creación de un sindicato(6). Para este tipo de control lo que está previsto es la impugnación judicial que, de forma algo confusa, prevé el art.4.6 LOLS en relación con el art.173 LRJS –EDL 2011/222121-. Esto es lo que al final se hizo, pero no por la Administración, sino por dos asociaciones mediante una demanda a la que se adhirió el Ministerio Fiscal. La sentencia de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional se dictó el 19-11-18 –EDJ 2018/645887– y tuvo también una destacada repercusión en los medios. Rechazó las excepciones propuestas por la demandada, aunque apreció una polémica acumulación indebida de acciones con consecuencias prácticas relevantes, como se verá más adelante(7). En cuanto al fondo, la sentencia estima en parte la demanda y declara «la nulidad de los estatutos del sindicato Otras(8)».

La fundamentación de la sentencia tiene cierta complejidad y opera en dos fases. La primera sienta la tesis básica: no puede haber un contrato de trabajo para el ejercicio de la prostitución. La segunda es una consecuencia lógica de la anterior: no puede reconocerse un sindicato cuya finalidad sea la defensa de los intereses profesionales de las personas dedicadas a la prostitución, ya que éstas no son trabajadores por cuenta ajena.

La argumentación de la tesis principal sigue la línea tradicional de la doctrina judicial en el sentido de que un contrato de trabajo para el ejercicio de la prostitución por cuenta ajena sería contrario a la legislación vigente -en particular, el art.187 CP –EDL 1995/16398– y a los compromisos internacionales asumidos por España, con mención de un texto fundamental: el Convenio de Lake Success para la Represión de la Trata de Personas y de la Prostitución Ajena de 1949(9). Se invocan los límites de la autonomía privada con mención del art.1271.3 CC –EDL 1889/1– y se hace una amplia referencia a la doctrina judicial sobre el distinto tratamiento del alterne y la prostitución, con especial mención de los casos Horóscopo(10) y Mesalina. Se incorpora además, con una cita, el argumento que considera la prostitución como una actividad contraria a los derechos fundamentales y como «una forma de violencia de género (y) de esclavitud de las mujeres». Hay, por último, un razonamiento específico que parte de la imposibilidad de aceptar la nota de dependencia en una actividad tan personalísima como la sexual, lo que, llevado al plano de las relaciones colectivas, conduce a negar que un sindicato pueda negociar con una patronal las condiciones en la que debe ser desarrollada esa actividad sin grave lesión de la libertad sexual(11).

Esta conclusión lleva a declarar la nulidad de los estatutos. La nulidad tiene un alcance total, lo que se justifica destacando que el ámbito funcional es un elemento esencial de la regulación estatutaria. Así es, pero la finalidad perseguida podría haberse logrado precisando el alcance de la declaración en el sentido de establecer que en el término trabajadores sexuales no podrían incluirse los dedicados a la prostitución por cuenta ajena, algo que se había ofrecido en fase de conciliación.

En el plano de las consecuencias prácticas el fallo plantea un problema de interés. En efecto, limitado a la anulación de los estatutos, omitiendo, como consecuencia de la tesis de la acumulación indebida, una nulidad de la constitución que hubiera sido más que cuestionable, la organización constituida continuará existiendo de acuerdo con el principio que rige en nuestro ordenamiento, en el que «la publicidad no tiene virtualidad para atribuir personalidad jurídica a ninguna sociedad»; atribución que «depende en última instancia de la voluntad de los socios manifestada en el contrato»(12).

De ahí que la anulación total de los estatutos lleve a que tampoco haya depósito de los mismos, por lo que la organización no adquiere la personalidad jurídica propia de la condición de un sindicato (art.4.1 LOLS –EDL 1985/9019-) y lógicamente no se regirá por el régimen legal que se establece para los sindicatos, incluidas las facultades para negociar convenios estatuarios o plantear regularmente conflictos colectivos y, desde luego, tampoco será aplicable el régimen especial de responsabilidad del art.5 LOLS. Pero, como no resulta afectada la constitución, habrá un negocio asociativo que subsiste y que, mientras no se produzca la disolución, supondrá el mantenimiento de una entidad de tipo asociativo, que, como una especie de sindicato irregular, podrá desarrollar materialmente una actividad reivindicativa y de negociación, aunque fuera de los cauces ordinarios(13).

Una historia breve y algo monótona: el orden social ante la prostitución

a) La dualidad alterne/prostitución y sus complicaciones

La sentencia del caso Otras es el resultado de una evolución que probablemente ya ha entrado en crisis, pese a los intentos de renovación. Es conveniente, por tanto, tratar de ver el problema desde una perspectiva histórica que nos sitúe en un margen de relatividad. Los estudios sobre la historia de la prostitución en España(14) nos muestran en el periodo contemporáneo una larga fase reglamentista(15) con algunas incidencias. La II República fue reglamentista, aunque con un conato abolicionista de corte conservador en 1935, que quedó sin aplicación práctica como consecuencia de la guerra civil, y con algunas aspiraciones de abolicionismo progresista, que tampoco tuvieron consecuencias(16). La primera fase del franquismo fue también reglamentista y relativamente permisiva(17) hasta el corte que supuso el Decreto-Ley de 3 de marzo de 1956, que inicia un abolicionismo bastante radical. Se declaró tráfico ilícito la prostitución y se prohibieron «las mancebías y casas de tolerancia» con el consiguiente despliegue de acciones represivas en el ámbito penal, en el de la peligrosidad social y en las sanciones administrativas(18).

En este contexto la cuestión de la laboralidad de la prostitución no llegó a plantearse. Solo cuando, como consecuencia del desarrollo económico, el boom turístico y el cambio político la represión cede en el marco de «una nueva tolerancia», empiezan a emerger algunos problemas laborales en su entorno. Este es el caso del alterne, que aparece en la doctrina del Tribunal Supremo en los años 80 del siglo pasado. Su hilo conductor fue su distinción, a la vez práctica y teórica, con la prostitución. El alterne, según el Diccionario de la Lengua, es acción o efecto de «alternar», uno de cuyos significados consiste en «tratar en salas de fiestas, bares y lugares semejantes con los clientes para hacer gasto» en compañía de quien practica esa actividad, mientras que la prostitución va más allá: es el mantenimiento de «relaciones sexuales a cambio de dinero».

La distinción era en teoría clara y la doctrina histórica de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo vino aceptando sin problemas el alterne como relación laboral cuando se acreditaba la concurrencia de las notas típicas del contrato de trabajo(19). Así se advierte en las sentencias pioneras de 3-3-81, 25-2-84, 14-5-85, 21-10-87 y 4-2-88 –EDJ 1988/876– (20), que, sin embargo, no resultan significativas. En realidad, estas sentencias contemplaron el supuesto más fácil: el alterne puro sin concurrencia con actuaciones relacionadas con el ejercicio de la prostitución, al que se aplicó un criterio liberal sin cuestionar la laboralidad del vínculo en función de consideraciones de moralidad o en atención a la regularidad del encuadramiento profesional. Las complicaciones comenzaron cuando las conexiones entre alterne y prostitución se hicieron explícitas a través de diversas formas, desde una mera concurrencia entre ambos hasta la aparición de vínculos más articulados ante los que no parece haberse logrado un criterio uniforme(21), aunque se tiende a ponderar el grado de autonomía de las actividades concurrentes y la posible instrumentalidad del alterne (22).

La disparidad en los criterios de valoración de la concurrencia no ha sido corregida hasta el momento por el Tribunal Supremo, que por lo general inadmite por falta de contradicción los recursos de unificación de doctrina, señalando que no cabe comparar a estos efectos el alterne con la prostitución (23). Pero hay aquí una doctrina implícita, según la cual la prostitución no puede dar lugar a un contrato de trabajo, lo que no sucede con el alterne, que puede serlo en determinadas circunstancias y esa doctrina se aplicó cuando surgían casos claros inequívocos de prostitución (24).

b) Liberalización, crisis y renovación de los argumentos

1º) Liberalización y crisis

Este sistema no resultó problemático mientras se mantuvo durante la democracia el marco represivo del franquismo, pese a la amplia tolerancia de hecho. Hay que tener en cuenta que el Decreto-Ley de 3 de marzo 1956 no ha sido derogado todavía; que la Ley de Peligrosidad Social tampoco se derogó formalmente hasta 1995 (25) y que además se mantuvo, con algún retoque, la vigencia del CP 1973 –EDL 1973/1704-, que, en línea con el abolicionismo del Convenio de Lake Success ya citado, penaba la explotación y cooperación de la prostitución, además de la tercería locativa.

Pero, aunque con alguna lentitud, se irá produciendo un cambio significativo en un sentido más liberal, distinguiendo entre formas que justifican un tratamiento penal severo (trata, prostitución forzada y de menores) y formas que deben quedar al margen de la represión penal. Es significativo en este sentido que en la LO 3/89 –EDL 1989/13595– las infracciones de orden sexual ya no sean delitos contra «la honestidad», sino delitos contra «la libertad sexual», lo que apunta a una valoración muy distinta del bien jurídico protegido. Con el CP 1995 –EDL 1995/16398– se produce la salida del abolicionismo tradicional. Se eliminó el carácter delictivo de «las conductas de (mero) favorecimiento o aprovechamiento de la prostitución (sin medios coactivos o engaño) en el caso de personas mayores de edad» que antes se penaban en sus diversas modalidades (proxenetismo, rufianismo y tercería locativa) (26). Se derogó además expresamente la Ley de Peligrosidad Social y comenzaron a aparecer en determinados ámbitos territoriales regulaciones administrativas, que ponían de relieve un claro reconocimiento de la actividad dentro de los márgenes indicados (27). Sin embargo, ya avanzado ese periodo comienza a manifestarse también una nueva oposición al reconocimiento legal de la prostitución no forzada de adultos por parte de ciertos sectores feministas que la identifican con una fórmula de violencia de género o de dominio patriarcal (28); un planteamiento que influirá sin duda en el informe de la Comisión Mixta de las Cortes Generales de 2007, que se pronuncia de forma inequívoca en contra de una normalización del ejercicio profesional de la prostitución (29).

Por otra parte y desde una perspectiva más conservadora, la LO 11/03 –EDL 2003/80370– introdujo una nueva redacción del entonces art.188 CP –EDL 1995/16398– creando cierta confusión sobre el alcance de la despenalización del proxenetismo (30) en un sentido que ha tenido que ser aclarado por la jurisprudencia para precisar que la actividad delictiva solo se produce cuando la prostitución se desarrolla en las condiciones del entonces art.188 –EDL 1995/16398– -es decir, con violencia, intimidación, engaño o abuso-; no cuando se trata de una simple «explotación» entendida como la mera percepción de los beneficios obtenidos por el desarrollo de una actividad (31).

2º) La renovación de los argumentos: de la ley, la moralidad y el orden público a la dignidad, los derechos fundamentales y la perspectiva de género

Luego volveremos sobre el alcance actual del tipo delictivo y sus repercusiones en materia laboral, lo que importa ahora es señalar que estos cambios tuvieron un efecto en general muy limitado sobre la doctrina del orden social, que de momento siguió manteniendo el esquema alterne- prostitución en los términos ya examinados. No obstante, se advierte una renovación del discurso sobre el tratamiento laboral del ejercicio de la prostitución, que durante las primeras décadas del nuevo siglo se va haciendo más complejo a través de las referencias a los derechos fundamentales y al discurso de género. Los argumentos clásicos basados en las prohibiciones legales entran en crisis con la despenalización y la aparición de las regulaciones administrativas y algo parecido ocurre con el recurso a la moral y las buenas costumbres, que pierden fuerza en el marco de una sociedad más permisiva y pluralista. No se trata, sin embargo, de una sustitución total, pues el discurso tradicional se mantiene en muchos casos de forma independiente o acumulándose a los nuevos; solo en algunos casos se produce un desplazamiento completo de la argumentación.

En el ámbito de la jurisdicción social esta renovación del discurso se anuncia ya, aunque de forma moderada, en una decisión pionera: el voto particular de la STSJ (Sevilla) 4-12-03 –EDJ 2003/241017– (32) en el conocido caso Eróticas Goya. La decisión mayoritaria aplicó la doctrina estándar del alterne a un supuesto en el que se consideró acreditada esa actividad pero no el ejercicio de la prostitución. La sentencia va acompañada de un voto particular que acepta como probado que la actividad desarrollada no se limitaba al alterne, sino que incluía el ejercicio de la prostitución y a partir de ahí, concluye que el vínculo en su conjunto está afectado de nulidad por ilicitud. Lo interesante es que la nulidad ya no viene de la norma penal, pues se reconoce que «el actual Código Penal solo castiga, cuando se trata de mayores de edad, la determinación coactiva a la prostitución» y tampoco se funda en la moral o las buenas costumbres. La ilicitud se vincula «al grave riesgo de la vulneración de los derechos fundamentales de las trabajadoras afectadas» y, en concreto, de «sus derechos a la libertad sexual y a la dignidad personal». El voto de Eróticas Goya marca así una nueva línea de argumentación que va a tener una notable influencia. De momento, la solución propugnada por los magistrados discrepantes acepta la nulidad del contrato, pero con la corrección que deriva de las garantías del art.9 ET –EDL 2015/182832–  LO 4/2000 –EDL 2000/77473– sobre derechos de los extranjeros. El voto termina con una conclusión que tiene también especial interés: los contratos de trabajo son nulos, pero se reconocen los derechos derivados de «la relación de servicios» y se añade que «queda abierta a las trabajadoras la posibilidad de que abandonaran la actividad en cualquier momento, respetando así su libertad personal», pero «haciendo recaer sobre el empresario todas las obligaciones sociales». Por ello, parece que «la relación de servicios» atípica, que ya no es contrato de trabajo, puede continuar, con mantenimiento de «las obligaciones sociales» del empleador y con ejecución del trabajo contratado, aunque con posibilidad de salir del vínculo contractual, algo que ya es posible dentro del régimen laboral vigente, aunque cumpliendo el preaviso del art.49.1.d) ET –EDL 1995/16398-.

La recepción más clara de este nuevo planteamiento, ya en clave de género, fue la SJS núm. 2 de Vigo 7-5-04 en el caso club Ciros (33), en la que, tras una referencia a las normas y resoluciones internacionales sobre la materia, incluida una declaración de la Asamblea General del Lobby Europeo de Mujeres, se concluye que no cabe aceptar las notas de dependencia y ajenidad para delimitar un ejercicio laboral de la prostitución. Se argumenta que, si se aceptara la vinculación a las órdenes del empresario «se daría carta de naturaleza a la explotación y esclavitud humana en pleno siglo XXI», en la medida en que «la actividad sexual, como parte integrante de la intimidad de la persona … debe nacer de la voluntad libérrima del sujeto» y « no puede ser objeto de un horario, orden o valoración pecuniaria». Se añade que «el consentimiento en la relación sexual es esencial para su configuración jurídica -tan es así que si no lo hay, se convierte en agresión sexual, constitutiva de delito muy grave- y no puede estar mediatizado por el poder del empresario». Estos argumentos, con mayor o menor alcance, se han reiterado en numerosas resoluciones posteriores, combinándose con la referencia a la dignidad y derechos fundamentales (en especial, la integridad y la intimidad) (34).

3º) El surgimiento de una divergencia y sus límites

Sin embargo, la unanimidad se rompe con una resolución que, tanto por su cuidada argumentación, como por el carácter renovador de sus planteamientos ha tenido y tiene una importancia decisiva para orientar de nuevo un debate que parecía agotado entre la reiteración de la doctrina tradicional y las nuevas perspectivas de género. Se trata de la sentencia del Juzgado de lo Social nº 10 de Barcelona de 18 de febrero de 2015 en un caso de prestación de servicios sexuales en un centro de masajes, el Buda Center. Las notas de laboralidad no resultan problemáticas. El problema surge de que ya no estamos en el juego de los límites alterne/prostitución, sino ante lo que se acredita como un desempeño exclusivo o, al menos, predominante de servicios sexuales que entraría de forma completa en el ámbito de la licitud por las distintas vías ya conocidas.

Para el Juzgado, que se apoya en algunas aportaciones de la doctrina científica, la respuesta es clara. Con el nuevo CP 1995 –EDL 1995/16398– existe un ámbito de licitud para la prostitución por cuenta ajena de adultos que no ha sido alterado por la reforma de la LO 11/03 –EDL 2003/80370-. Por otra parte, se sostiene que la prostitución por cuenta ajena siempre que sea voluntaria y se ejerza en ese ámbito de licitud no vulnera los derechos fundamentales de las personas que la practican, ni su dignidad. Más polémica es la respuesta a las objeciones relativas a la perspectiva de género y, en especial, a las recomendaciones del Parlamento Europeo en su Resol 26-2-14 (35). Puede verse aquí una hábil argumento dialéctico frente a un abolicionismo que en la práctica acaba en la tolerancia. La sentencia señala que, mientras no exista una acción pública que «asuma las recomendaciones» de la resolución del Parlamento Europeo «en orden a la erradicación absoluta de todas las formas de prostitución, la actual situación de “alegalidad” y el no reconocimiento del carácter laboral de la relación no hace más que agravar enormemente la incuestionable lesión de la dignidad, la libertad y la igualdad que comporta toda relación de prostitución por cuenta ajena, para la inmensa mayoría de las mujeres que la ejercen.»

Pero este nuevo planeamiento no parece haber tenido éxito de momento. La doctrina judicial sigue manteniendo, con la argumentación tradicional o con la nueva, que la prostitución no puede dar lugar a un contrato de trabajo (36). Recientemente la STSJ Cataluña 11-11-19 –EDJ 2019/763188-(37) en el caso Boys ha revocado un fallo de instancia que declaraba improcedente el despido de una persona de sexo masculino que practicaba la prostitución por cuenta ajena, rechazando expresamente el nuevo planteamiento del caso Buda Center, que había sido acogido por la sentencia de instancia. Aunque se comparte la tesis de esa sentencia sobre la necesidad de proteger a las personas que tienen que ejercer la prostitución, se considera que esa protección no puede otorgarse a través de la restauración de un contrato de trabajo nulo, sino que debe realizarse por la vía de la reparación de la vulneración de los derechos fundamentales (38). Esta decisión se funda claramente en los nuevos planteamientos. La ilicitud del contrato no se produce porque «el trabajo sexual deba considerarse contrario a la moral», ni porque «dicho trabajo deba ser objeto de estigma o intrínsecamente indigno». Se aprecia porque «su prestación en régimen de subordinación, con sujeción a órdenes, instrucciones sobre con quién, cómo, cuándo y dónde de dicha prestación» y «sujetando a la potestad disciplinaria la desobediencia de las órdenes del empresario … resulta contraria a la dignidad humana». La prestación de trabajo en estas circunstancias «cosifica a la persona en uno de sus más íntimos aspectos de la personalidad» y lesiona, por tanto, la dignidad humana y los derechos a la libertad sexual y a la intimidad.

III.- Algunas reflexiones finales

A la hora de cerrar la exposición es conveniente formular algunas reflexiones críticas sobre un problema en el que la argumentación recorre caminos muy variados.

Comencemos con los fundamentos tradicionales, que parten de la tesis de que un contrato de trabajo para el ejercicio de la prostitución es contrario a todos los límites de la autonomía privada, tal como se formulan en el art.1255 CC –EDL 1889/1-.

Esta era una conclusión bastante probable hasta la LO 10/95 –EDL 1995/16398-, pero en el ámbito penal se ha vuelto desde entonces más problemática, como hemos visto al examinar la evolución de la regulaciones penales y la doctrina de la Sala 2ª del Tribunal Supremo. En la actualidad, la doctrina penalista afirma que «la prostitución en sí misma no es delito» (39), aunque en relación con ella hay un conjunto de acciones que actúan en tres frentes: 1º) la represión de la trata de seres humanos -uno de cuyos fines es la explotación sexual- (art.177 bis CP –EDL 1995/16398-), 2º) la explotación sexual y corrupción de menores (arts.188 y 189) y 3º) la prostitución de adultos en sus dos variantes: la determinación forzada a la prostitución (art.187.1 1º) y la explotación de la prostitución ajena, que en la formulación legal del tipo pena a «quien se lucre explotando la prostitución de otra persona aun con el consentimiento de la misma» pero entendiendo que hay explotación cuando existe una situación de «vulnerabilidad personal o económica» o cuando se «impongan» en ese ejercicio condiciones gravosas o abusivas (art.187.1.2º). Para la doctrina científica hay un margen de licitud pues no se castiga «el mero disfrutar de los ingresos de la prostitución»« sino el hacerlo de forma abusiva o aprovechando una situación de vulnerabilidad (40). Es más para un autorizado sector de esa doctrina, esta nueva regulación, aunque más clara que la de 2003, es todavía excesiva, porque la mayoría de las veces el ejercicio de la prostitución se debe a una situación de necesidad económica, siendo esa dedicación la forma de obtener un medio de vida, aparte de que la irrelevancia del consentimiento se funda en una especie de presunción de una incapacidad, que «puede darse en algunos casos, pero no en todos ellos» (41).

La norma penal no cierra, por tanto, el camino al contrato de trabajo. Pero se suele citar también en apoyo de la tesis de la ilicitud el Convenio de 1949 para la represión de la Trata de Personas y de la Prostitución Ajena. Es cierto que en este convenio el Estado español se comprometió a «castigar» el proxenetismo y la tercería locativa, pero, aparte de que hay un margen a la hora de la tipificación concreta de estas conductas, lo cierto es que, como ha señalado STS 3ª 22-4-10 –EDJ 2010/53161-, no se trata de un acuerdo self-executing que pueda ser directamente aplicable en el ordenamiento interno, sino que ha de serlo en la medida en que haya sido desarrollado en el Código Penal, que tiene en nuestro Derecho reserva de ley orgánica, por lo que hay que estar a lo que resulta de la regulación legal vigente (42), en la que ya no encontramos una norma que prohíba el ejercicio de la prostitución.

La prostitución por cuenta ajena tampoco puede considerarse en los supuestos no definidos como delictivos como contraria al orden público, entendido como el conjunto de principios conformadores de la convivencia (43), sin perjuicio de que, como muestran las regulaciones administrativas a que se ha hecho referencia, puedan establecerse autorizaciones y controles en garantía del interés público en materia sanitaria, uso del espacio público o relaciones de vecindad. En cuanto al límite de la moral, no debería ir más allá de las limitaciones que establecen las normas penales y administrativas y ello por dos razones. En primer lugar, porque no estamos ya ante una moral social unánime en el sentido tradicional, sino ante la moral propia de una sociedad pluralista más sensible a las opciones de tolerancia y libertad, siempre que se garanticen la libertad sexual y la indemnidad de los grupos que merecen una protección especial. En segundo lugar, porque no se trata de decidir sobre la moralidad en sí de la prostitución, sino de la aplicación de las garantías laborales a lo que ya se tolera en la práctica y en el silencio de las leyes. Por último, porque la acción represiva estatal cuando no están en juego la defensa de la indemnidad y la libertad sexual, ni la defensa del interés público en el sentido indicado, entraría dentro de una imposición estatal de la moral en la línea de un paternalismo perfeccionista.

Pasemos ahora a los nuevos argumentos, los que, con perspectiva de género o no, ponen en juego las vulneraciones de la dignidad humana y los derechos fundamentales (la libertad «sexual», la intimidad y la integridad física).

En otro trabajo he tratado con mayor extensión el problema de la lesión de la dignidad y de los derechos fundamentales por lo que me limitaré ahora a unas indicaciones más generales, pero advirtiendo de entrada que estamos ante un tema que tiene un grado importante de indeterminación. Según el Diccionario de la Lengua, la dignidad es «calidad de digno», que, a su vez, se define en términos que pueden relacionarse con una exigencia de respeto, el cual remite también a la capacidad para inspirarlo en función del mérito o demerito de nuestras acciones. En el marco del art.10.1 CE –EDL 1978/3879– la dignidad de la persona cumple, con «los derechos inviolables», «el libre desarrollo de la personalidad» y «el respeto a la ley y a los derechos de los demás», una función de fundamento del «orden político y la paz social». Desde esta perspectiva, la dignidad de la persona puede actuar de varias formas: 1) como fundamento de determinados derechos constitucionales, 2) como una limitación de la acción estatal, que tiene que respetar la dignidad de los ciudadanos y 3) de forma positiva, mediante una acción legislativa que defienda a éstos frente a los ataques a su dignidad, a través de las normas penales (delitos contra el honor y los tratos degradantes), civiles (indemnizaciones por lesiones de ese derecho) o laborales (establecimiento de garantías frente al poder del empleador). Lo que no puede la ley es imponernos la obligación de ser dignos más allá de las exigencias de la protección de la persona, de los derechos de los demás y del interés público (44), ya que ello supondría una invasión en nuestra esfera de decisión moral mediante la imposición forzosa de un ideal de perfección. En este sentido se ha recordado oportunamente la doctrina constitucional que relaciona la dignidad de la persona con el reconocimiento de «la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida» (45).

Sin embargo, los nuevos argumentos apuntan a un problema más complejo, pues se está señalando, al igual que lo ha hecho un sector de la doctrina científica (46), la dificultad de conciliar las garantía de la intimidad y de las decisiones personales sobre el sexo con los poderes de dirección del empresario en una esfera tan sensible como la que queda implicada en la actividad sexual. Es un argumento importante, porque efectivamente el ejercicio de un poder directivo externo en un ámbito tan personal provoca un rechazo radical.

Pero, mientras existan en la realidad social y dentro de los propios márgenes de la ley este tipo de situaciones, el rechazo de aplicación de medidas de protección laboral agrava la posición de quienes padecen esas situaciones. Es más, los arts.4, 19 y 20 ET –EDL 2015/182832– establecen garantías para la dignidad, la intimidad y la integridad que serían aplicables al trabajo sexual, aunque determinarían lógicamente una limitación importante del poder de dirección que ya tiene precedentes en otros ordenamientos, como muestra el caso alemán con la llamada prohibición o limitación de las órdenes (47). Lo lógico sería, como ha propuesto un sector de la doctrina, el recurso a una relación especial en el que éstas y otras particularidades pudieran contemplarse (48). Ahora bien, mientras no se opte por esta solución sería posible aplicar las normas de la relación laboral común mediante una interpretación que ajustara algunas regulaciones con las exigencias constitucionales de respeto a la dignidad, la integridad física y la intimidad que el propio Estatuto de los Trabajadores incorpora.

Notas:

  1. Se trata, entre las resoluciones más recientes, la de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional en el caso Otras y la STSJ Cataluña 11-11-19 (r. 3647/19) –EDJ 2019/763188-, dictada en el caso Boys, que, aparte de contener una notable aportación de datos legislativos y jurisprudenciales, se pronuncia sobre un supuesto poco común de prostitución masculina. La sentencia que considero más innovadora ya tiene algunos años: es la SJS 10 Barcelona 18-2-15 (p. 835/13) en el caso Buda Center.
  2. P. 168/03.
  3. R 18/2004.
  4. Procedimiento 258/2018.
  5. Organización de Trabajadoras Sexuales, en siglas.
  6. Una crítica de la actuación de la Administración puede verse en C. Martínez Moreno, «Los errores del Gobierno con el sindicato Otras» en http://agendapublica.elpais.com/los-errores-del-gobierno-con-el-sindicato-otras/. En general, sobre el alcance del control en el depósito y registro de los sindicatos, vid., por todos, J. Mercader Uguina y A. de La Puebla Pinilla, comentario al art.4 LOLS –EDL 1985/9019– en VV.AA., Pérez De Los Cobos, dir., «La ley Orgánica de Libertad Sindical, comentada y con jurisprudencia», La Ley, Madrid, 2010, págs. 227- 234). El régimen establecido para las asociaciones es distinto del que contempla la LOLS en su art.4.3, pues el art.30.3 LO 1/2002 –EDL 2002/4288– prevé que, cuando la entidad solicitante no se encuentre incluida en su ámbito de aplicación o no tenga naturaleza de asociación, la Administración denegará la inscripción, indicando en su caso el registro correspondiente.
  7. La excepciones se referían a la falta de legitimación de las asociaciones demandantes y a la inadecuación de procedimiento. No entraremos en ellas, pero la acumulación indebida con la que se obvió la inadecuación de procedimiento muestra la existencia de un problema en la regulación actual sobre el que volveremos más adelante: la indeterminación en la LOLS –EDL 1985/9019– y en la LRJS –EDL 2011/222121– del cauce específico para impugnar la constitución de los sindicatos.
  8. La sentencia ha sido recurrida en casación.
  9. Ratificado por Instrumento de 18.6.1962 (BOE 25.9.1962).
  10. STS 4ª 29-10-13, r. 61/13 –EDJ 2013/284587-.
  11. La objeción se relaciona con los problemas que plantea el ejercicio del poder de dirección en este ámbito, lo que se examinará más adelante. Baste indicar ahora que las cláusulas de los convenios colectivos que resulten contrarias a la dignidad o a los derechos fundamentales de los trabajadores afectados podrán ser anuladas o inaplicadas en sede judicial.
  12. C. Paz Ares, «Las sociedades mercantiles» en VV. AA. «Lecciones de Derecho Mercantil», Civitas, 2009, págs. 299 y 300, y E. Desdentado Daroca, «La personificación del empresario laboral», Lex Nova, Valladolid, 2006, págs. 153-158. El art.10. 1 LO 1/02 –EDL 2002/4288– establece para las asociaciones que la inscripción lo es exclusivamente a efectos de publicidad, por lo que la asociación no inscrita mantiene la personalidad jurídica que deriva del acto de constitución.
  13. Sobre las consecuencias de la no inscripción del sindicato en la LOLS, vid. Mercader Uguina y De La Puebla Pinilla, comentario citado, págs. 204 – 216 ; también De la Puebla Pinilla, «La responsabilidad …», cit., págs. 26-42, y F. Fernández López, comentario a los arts.4 y 5 LOLS –EDL 1985/9019– en VV.AA., «Comentarios a la Ley de Libertad Sindical», Tecnos, Madrid, 1986, págs. 149-161.
  14. Remito en especial al libro de J.L. Guereña, «La prostitución en la España contemporánea», Marcial Pons, Madrid, 2003, y a la síntesis de L. Garrido Guzmán en «La prostitución: estudio jurídico y criminológico», Edersa, Madrid, 1992.
  15. Las distinciones entre los regímenes legales de tratamiento de la prostitución no son pacíficas. Pueden consultarse las clasificaciones de Garrido Guzmán, op.cit., págs. 55-65 y P. Rivas Vallejo en «Aspectos laborales de la prostitución voluntaria. Perspectiva comunitaria y modelos comparados» (en VV. AA ., «El Derecho ante las formas contemporáneas de esclavitud», Tirant lo Blanch, Valencia, 2017, págs. 580-594). Por reglamentismo se entiende aquí el régimen que permite la prostitución sometiéndola a regulación y control, en especial en los aspectos sanitarios y de orden público. El abolicionismo prohíbe el ejercicio de la prostitución y establece sanciones para su ejercicio con diverso alcance, que en su forma moderada afectan solo a quienes explotan la prostitución ajena, pero que en su versión más radical pueden alcanzar a los clientes, como en el caso sueco. En el prohibicionismo las sanciones se aplican también a las prostitutas.
  16. Vid. en este sentido Guereña, op.cit., págs. 387 -397.
  17. Guereña, op.cit, págs. 415-417. No obstante, hay que tener en cuenta las previsiones del Código Penal de 1944 sobre la cooperación, protección y determinación a la prostitución de mayores de edad. Para las normas penales del franquismo, puede consultarse la obra citada de Garrido Guzmán (págs. 156-160 y 166-167).
  18. Guereña, op.cit., págs. 430-439.
  19. Sobre la aplicación de esas notas en el caso de la prostitución es esencial el trabajo de Y. Cano Galán, «Prostitución voluntaria y contrato de trabajo», en VV. AA. en VV. AA., «El Derecho ante las formas contemporáneas de esclavitud», Tirant lo Blanch, Valencia, 2017.
  20. RJ (Ar) 1301, 923, 2712, 7172 y 571. Sobre esta doctrina y en general sobre la problemática del alterne y sus relaciones con la prostitución, vid. F. Rey Martínez, R. Mata Martín y N. Serrano Argüello, «Prostitución y Derecho», Aranzadi, 2004, págs. 187- 200, J. M. González Del Río («El ejercicio de la prostitución y el Derecho del Trabajo», Comares, Granada, daa io op.cit., págs. 70-82) y E. Boza Moreno («La prostitución como trabajo», Tirant lo Blanch, Valencia, 2018, págs. 89-95).
  21. Es significativo el conocido caso del Club Costa Rica, en el que se dice que la actividad realizada era «doble»: alterne durante ocho horas y prostitución durante una, con una solución dual: hay relación laboral en el alterne, pero no en la prostitución (SSTSJ Cataluña 17-9-03, r. 3826/03 –EDJ 2003/113880-). La misma solución en la STSJ Galicia 27-2-09 (r. 3734/08) –EDJ 2009/57080-, que afirma categóricamente que no es obstáculo para reconocer el carácter laboral del alterne el que éste «pueda concluir con la práctica de la prostitución». De acuerdo con un criterio más estricto, la mera concurrencia de actividades desplaza la calificación laboral para las dos, como puede verse en la STSJ Galicia 10-11-04 (r. 3598/04) –EDJ 2009/57080-. Se podría intentar una clasificación de estas relaciones de acuerdo con los criterios que rigen para los negocios atípicos: mixtos, complejos o coaligados (L. Díez-Picazo, «Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial» T. I, Civitas, Madrid, 1996, págs. 387 -392).
  22. La solución de la conexión funcional se aplica en la STJ Galicia 16-1-15 (r. 3656) –EDJ 2015/4556-: hay prostitución y no alterne laboral, si éste no es más que un paso previo para aquélla; la misma solución en la STSJ 19-1-18 (4368/17) –EDJ 2018/17310-, en la que se aprecia la prostitución como actividad principal. La valoración de la autonomía puede verse en la STSJ Galicia 28-2-18 (4901/17) –EDJ 2018/71535-, que considera escindibles las dos actividades.
  23. En especial, la STS 29-10-13 (r. 61/13) –EDJ 2013/284587-, caso Horóscopo, en el que las camareras ejercían la actividad de alterne, pero «como una forma de contacto previo por medio del que lograr la venta del servicio sexual», mientras que en las sentencias de contraste se trataba de alterne puro. Vid. también las SSTS 21.12.2016 (r. 1868/15 –EDJ 2016/245887– y 1778/15 –EDJ 2016/252807-). La primera destaca que no hay comparación posible entre las dos sentencias que se presentan como contradictorias, porque, mientras que en la recurrida estamos exclusivamente ante un alterne, en la resolución de contraste «las codemandadas ejercían la prostitución en el local del demandado siendo, por lo tanto, de imposible calificación dicha relación como laboral».
  24. Así la STSJ Islas Baleares 9.1.1992 (AS 201) en el caso Salón de Belleza, se excluye la existencia de un accidente de trabajo señalando que «el contrato por virtud del cual una persona accede a prostituirse a cambio de percibir una retribución del dueño del establecimiento o de compartir sus ganancias con éste, es un contrato con causa ilícita y, en cuanto tal, nulo y desprovisto de toda eficacia jurídica, de conformidad con el art. 1275 del Código Civil –EDL 1889/1-» La STSJ Cataluña 2.1.1997 (AS 340) en el caso My Way aprecia incluso la nulidad del contrato de trabajo por una polémica irradiación para una persona que prestaba servicios de gestión en un establecimiento dedicado a la prostitución.
  25. S. Mir Puig, «Derecho Penal. Parte General», Bosch, Barcelona, 1996, págs. 781 y 782.
  26. M. Cancio Meliá, «Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales», CGPJ (CENDOC), Cuadernos de Formación nº 46/2009, pág. 48.
  27. Los casos más conocidos son los de Cataluña (Decreto 210/2002 y Orden PRE/335/2003, sobre locales de pública concurrencia donde se ejerce la prostitución –EDL 2003/46921-, cuya nulidad rechazó la STS 3ª 22-4-10, r. 506/07 –EDJ 2010/53161– y Bilbao (Ordenanza del Ayuntamiento de 12.5.1999). En general, sobre la intervención administrativa en el sector, remito a Rey/Mata/Serrano, cit., págs. 119-146.
  28. Se trata de posiciones que niegan la distinción entre prostitución forzada y voluntaria, presentando a ambas como violencia de género, esclavitud sexual y como una cosificación degradante y deshumanizadora. Un panorama de estas posiciones y del debate sobre ellas en M. Lamas, «Feminismo y prostitución: la persistencia de una amarga disputa» en «Debate Feminista», junio 2016, págs. 18-35. Vid. también, desde una perspectiva crítica, M.L. Maqueda Abreu, «Prostitución, feminismos y Derecho Penal» (Comares, Granada, 2009) y «La prostitución: el pecado de las mujeres» Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho, nº 35/2017.
  29. El informe se aprobó por la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de la Igualdad de Oportunidades el 13 de marzo de 2007 y se hace eco de las principales tesis de las corrientes del feminismo abolicionista: sostiene que no es relevante a efectos de la intervención del Estado la distinción entre prostitución forzada, pronunciándose contra el reconocimiento de la prostitución como trabajo. Una crítica del informe en E. Sanchis, «La ponencia sobre la prostitución en España», y P. De Lora, «¿Hacernos los suecos?. La prostitución y los límites del Estado», ambos en Claves de Razón Práctica nº 187/2008.30. En la nueva redacción se penaba a quien se lucrase explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma.
  30. En la nueva redacción se penaba a quien se lucrase explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma.
  31. M. Cancio Meliá, «Delitos contra la libertad…», cit. págs.56 y 57, con cita de las SSTS 2ª 195/2007  –EDJ 2007/15800– y 445/2008 –EDJ 2008/128087– ; vid. también Cano Galán, op.cit., págs. 610 y 611.
  32. R. 2026/2003. La sentencia se dicta después de la entrada en vigor de la reforma de la LO 11/2003 –EDL 2003/80370-, pero respecto a unos hechos anteriores producidos cuando estaba vigente el CP 1995 –EDL 1995/16398-. Sobre esta sentencia puede consultarse el comentario de D. De La Villa Serna, «Relaciones laborales de hecho, nulidad del contrato de trabajo y actividades laborales de causa u objeto ilícitos o contrarios a las buenas costumbres. Comentario a la doctrina judicial sobre el alterne», Revista General de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, nº 6/2004.
  33. P. 805/2003.Esta sentencia, que contiene una referencia al voto particular del caso Eróticas Goya, fue confirmada por la STSJ Galicia 10-11-04 (r. 3598/04) –EDJ 2004/215072-, en la que se señala que son «plenamente compartibles los argumentos utilizados en la sentencia de instancia sobre la ilicitud de un contrato» que tuviera por objeto el ejercicio de la prostitución «por tratarse de una forma de violencia de género y de actividad contraria a la moral».
  34. En particular, por la Sala de lo Social de Galicia (SSTSJ Galicia 10-4-13, r. 4031/12 –EDJ 2013/79751-, 20-11-17 r. 3760/17 –EDJ 2017/278238-, 12-6-19 (r. 753/19) –EDJ 2019/641630– y 30-7-19, r. 1318/19 –EDJ 2019/688385-, entre muchas otras), pero también por la Sala de Cataluña 27-2-09 (r. 4486/08) y 11-11-19 (r. 3647/19).
  35. Claramente contraria al reconocimiento de la prostitución como trabajo sexual por considerarla una actividad contraria a la dignidad humana y a los derechos fundamentales. Sobre esta resolución vid. S. Olarte Encabo, «Ante el dilema de regular la prostitución en España: por qué, para qué y cómo», Trabajo y Derecho nº 6/2015.
  36. Aparte de la sentencia de la Audiencia Nacional en el caso Otras y de las sentencias del Tribunal Supremo y de las Salas de lo Social de los Tribunales Superiores de Justicia que se citan en las notas 23 y 34, la Sala 4ª del Tribunal Supremo ha seguido dictando numerosos autos de inadmisión en los que se reitera el criterio de la diferencia de tratamiento entre el alterne y la prostitución.
  37. R. 3647/19. La sentencia incluye una exposición muy completa del régimen jurídico del trabajo sexual en el ámbito nacional e internacional.
  38. La sentencia aprecia la nulidad del contrato del contrato y desestima la acción de despido ejercitada. No obstante, señala que, a la vista de que el trabajo sexual realizado en régimen de dependencia puede suponer una lesión de los derechos fundamentales («dignidad, libertad, igualdad e intimidad»), cabe ejercitar la acción de tutela de esos derechos para obtener la reparación correspondiente, sobre la que también se informa que debería «resultar, como mínimo, de igual cuantía a la que correspondería en su caso por despido». La solución resulta cuestionable por las razones que se exponen más adelante. Además, considero que la libertad sexual no se vulnera si la prestación de servicios sexuales se aceptó voluntariamente e incluso se pidió, como parece probable, su reanudación a través de la condena a la readmisión. No consta de un trato degradante específico y había además consulta previa sobre los servicios sexuales que los contratados estaban dispuestos a prestar (hecho probado 5º y fj 3.2º).
  39. F. Muñoz Conde, Derecho Penal (Parte Especial), Tirant lo Blanch, Valencia, 2019, pág.239.
  40. M .Cancio Meliá, «Delitos contra la libertad e inmunidad sexuales» en Memento Práctico Penal Francis Lefebvre, Madrid, 2018, pág. 1071. En el mismo sentido Muñoz Conde (op.cit., pág. 240).
  41. Muñoz Conde (op. cit . págs. 240 y 241) . Vid. también «La propuesta de regulación del ejercicio voluntario de la prostitución entre adultos» (Tirant Lo Blanch, Valencia, 2010, págs. 23-26) formulada por el Grupo de Estudios de Política Criminal, que se pronuncia a favor de la despenalización de la prostitución no forzada de adultos, reconociendo el carácter laboral que pueda surgir para el ejercicio por cuenta ajena.
  42. Suelen citarse también como normas internacionales que imponen la ilegalización de la prostitución la Convención Internacional sobre todas las formas de discriminación contra la mujer 18.12.1979 (Instrumento de ratificación, BOE 21.3.20984) y la resolución del Parlamento Europeo de 26 de febrero de 2014,sobre explotación sexual y prostitución y su impacto en igualdad de género. Pero la Convención prevé que los Estados que la suscriban tomarán todas las medidas apropiadas para suprimir todas las formas de trata de personas y explotación en la prostitución de la mujer, lo que supone un grado de discrecionalidad en la ejecución todavía más amplio que el del Convenio de 1949. En cuanto a la resolución del Parlamento Europeo de 26 de febrero de 2014, es, desde luego, clara su orientación abolicionista, pero no es una norma jurídica europea, sino una mera declaración política que contiene determinadas recomendaciones a los Estados miembros, entre ellas, la de que considerar la prostitución como un «trabajo sexual» legal no es una solución adecuada para proteger a las mujeres, sino que produce efectos contrarios.
  43. A. Gordillo Cañas, voz orden público en «Enciclopedia Jurídica Básica», vol. III, Civitas, Madrid, 1995, pág. 4.636.
  44. Para el debate sobre el perfeccionismo, vid. C. S. Nino, «Ética y derechos humanos. Un ensayo de fundamentación», Ariel, Barcelona 1989, pág. 199-236 y 413-446.
  45. Con cita de las SSTC 53/1985 –EDJ 1985/53– y 192/2003 –EDJ 2003/108861-, vid., entre otros, F. Fita Ortega, «El trabajo sexual en la doctrina judicial española», en VV. AA., «Prostitución y trata», Tirant lo Blanch, Valencia, 2007, págs. 244-251.
  46. Vid. entre otros los trabajos ya citados de Cano Galán y Rey/Mata/Serrano, así como los más recientes de M. Cuenca Alarcon (Libertad sexual y reproductiva e igualdad por razón de género (el supuesto de la aún denominada prostitución, Derecho de las Relaciones Laborales, nº 8/2019) y F. Alemán Páez, «El trabajo sexual en la ley alemana reguladora de la prostitución. Bases teóricas y exegéticas de una isonomía crítica», Derecho de las Relaciones Laborales nº 7/2018.
  47. F. Alemán Paez, «El trabajo sexual en la ley alemana reguladora de la prostitución», citado.
  48. Por supuesto la edad, pues aunque las normas penales permiten ya no admitir la relación laboral para menores de 18 años, sería conveniente considerar la exigencia de una edad superior. También convendría flexibilizar las vías de salida de la relación, entre ellas, la eliminación del preaviso. Vid. en este sentido las propuestas de R. Fennández y otros «Sobre la posible regularización laboral de la prostitución: reflexiones para un debate» (Revista de Trabajo y Seguridad Social, CEF, nº 289), Fita Ortega (op. cit, págs. 251-253) y Cano Galán (op.cit. págs. 628 y 629), así como las del Grupo de Estudios de Política Criminal (op.cit., págs. 24 y 25).

 

Este artículo ha sido publicado en la “Revista de Jurisprudencia“, en marzo de 2020.

 

Prostitución es libertad sexual

 

Es fácil llegar a olvidar que prostitución es sexo consensuado entre adultos cuando en medios de comunicación y en redes sociales somos bombardeados a diario por los mensajes de “prostitucíón es esclavitud”, “prostitución es violación”, “prostitución es violencia de género”… Sí, “violencia de género”, ha decidido el Congreso que sea la prostitución al incluirla (1) en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

Pero, por mucho que lo repitan, por mucho que demonicen a quien les contradiga, por mucho que la Ministra Carmen Calvo subvencione con fondos del PEVG campañas publicitarias (2) dirigidas a los clientes de la prostitución que digan textualmente que “quien paga manda”, la verdad, la verdad incuestionable, es que prostitución es libertad sexual.

Véase lo que dice (3) el Tribunal Supremo en un caso en el que se puso en duda que una prostituta pudiera ser violada:

«la imposición violenta del acto carnal a una persona que ejerce la prostitución constituye el delito de violación […] ya que la persona afectada, con independencia del modo que vive su sexualidad, conserva la autonomía de su voluntad en orden a disponer libremente de su cuerpo y de la sexualidad que le es propia […] a pesar de que haya existido un acuerdo previo para mantener relaciones sexuales, es indudable que la víctima mantiene el derecho a poner límites a sus prestaciones (o a negarlas, en atención al comportamiento de la otra parte) dado que –resulta redundante decirlo- en el acuerdo no enajena su condición de persona y, por ello, el autor no puede tratarla como un objeto».

Y añade:

“Doctrina que constituye una ineludible consecuencia de la definición del bien jurídico protegido como libertad sexual, es decir una parcela básica de la libertad individual, lo que impone tutelar la autodeterminación sexual de todos los individuos en cada momento, sin que resulte aceptable, a efectos de tutela penal, transformar esta libertad en un valor meramente patrimonial, aun cuando el sujeto previamente, en uso de su libertad, haya comerciado con su sexualidad.”

Este derecho a prostituirnos que tenemos las mujeres como expresión de nuestra libertad sexual debe poner en cuestión todas las limitaciones legales al libre ejercicio del trabajo sexual que encontramos en España. En particular, y como consecuencia de la adhesión del Estado español al modelo abolicionista —que reconoce el derecho de las mujeres a prostituirnos pero establece una política de “tierra quemada” alrededor de la prostituta, penalizando a todo aquél que le ayude en su trabajo— se encuentra penalizado el “proxenetismo” aún con consentimiento de la prostituta (4).

La cuestión legal está planteada: ¿cómo puede ser un delito ayudar a alguien a hacer uso de su libertad?

Esta cuestión, que es en última instancia el único fundamento legal de la negativa a reconocer derechos laborales a las trabajadoras sexuales, incluído el de sindicación, ha sido planteada en Italia.  El Tribunal de Apelación de Bari dudó de que la sanción penal fuera constitucionalmente legal para quienes realizan “el reclutamiento y la ayuda de la prostitución ejercida voluntariamente y con conocimiento” y presentó una consulta ante el Tribunal Constitucional.

La sentencia (5) del Tribunal Constitucional italiano no ha podido ser más decepcionante y contraria al sentido común. A la vez que reconoce, como no puede dejar de reconocer, que la prostituta hace ejercicio de su derecho constitucional a la libertad sexual, establece que

… la identificación de los hechos punibles, así como la determinación del castigo para cada uno de ellos, constituye una materia encomendada a la discreción del legislador … que durante mucho tiempo, ha identificado el objeto de la tutela —de acuerdo con el enfoque original del código penal— en las buenas costumbres y la moralidad pública (por lo tanto, en un interés “metaindividual” y no disponible) 

 Es decir, el Tribunal Constitucional italiano pone como límite al ejercicio de la libertad individual “las buenas costumbres y la moralidad pública”. ¡El Tribunal Constitucional de un Estado que se proclama laico!

Las respuestas a esta sentencia han sido contrapuestas, como no podía ser de otra manera, viniendo del sector laico o del sector clerical.

Desde el sector laico, el abogado Massimo Clara publica un artículo (6) en cuyo título hace referencia al “moralismo de Estado” en el que acusa al Tribunal Constitucional de que “para salvar la constitucionalidad del delito, uno debe negar el hecho, que incluso el Juez del juicio penal había establecido.”

“¿Es inmoral la prostitución? Puede ser ¿Es el cliente un ser miserable? Puede ser”

dice, pero añade:

Estas evaluaciones son, sin embargo, el resultado de una moralidad subjetiva respetable, pero que un Estado laico no puede hacer suya, porque no está permitido argumentar de acuerdo con el criterio según el cual el ejercicio de la libertad para ser tal debe ajustarse a la ética, precisamente debido al grado de subjetivismo propio de este enfoque.

La libertad también se puede ejercer de una manera “deshonesta”. Si no hay violencia, si no hay daño injusto, la “deshonestidad” es un hecho privado, moralmente importante para el individuo, pero que no tiene derecho a ser una fuente de leyes y de imposiciones.

Desde el sector confesional, infovaticana.com publica un artículo (7) en el que demuestra que ha comprendido muy bien que el Tribunal Consitucional ha realizado un juicio moral, cosa que no critica, y razona que, por esa misma razón, debería ser penalizado el aborto.

Dice:

En resumen, para la Corte Constitucional parecerían existir comportamientos humanos que son intrínsecamente malos, (…) según el objetivo perseguido, independientemente de las intenciones de quien actúa y de las circunstancias. 

Y sigue:

En otras palabras son acciones que, consideradas en función del objetivo, están siempre irreductiblemente en oposición al orden moral natural y no les cabe auténtica libertad, ningún verdadero derecho, en el elegir lo que es objetivamente un mal. Pero si el raciocinio es correcto no se comprende el motivo por el cual se aplica únicamente a algunos comportamientos humanos y no a otros, como por ejemplo el aborto. Es bien sabido de hecho cómo la odiosa práctica del aborto voluntario, además de causar la muerte violenta de un inocente, a menudo está cargada también de consecuencias psico-físicas muy serias para la mujer, al punto que el Síndrome Post Aborto (SPA) afecta a un altísimo porcentaje de quienes han abortado.

Y añade, con lógica aplastante:

Pero también, aunque la decisión de abortar fuera tomada sin coacciones y exenta de condicionamientos psicológicos o de otro género, ¿sería verdaderamente libre? Sin duda no, precisamente porque no existe un auténtico ejercicio de la libertad en el elegir aquello que degrada y envilece a la persona, tal como está afirmado en la sentencia de la Corte Constitucional en lo que respecta a la prostitución.

Pero infovaticana.com tiene una explicación de por qué el Tribunal Constitucional italiano usa dos varas morales de medir: una para la prostitución y otra para el aborto:

Parece evidente, no obstante, que dicho pronunciamiento no pretende afirmar la existencia de esa ley natural a la cual el derecho debe necesariamente conformarse, sino que es el fruto de una mentalidad feminista que tiende cada vez más a afirmarse también en el ámbito jurisprudencial.

No se le ha pasado por alto al sector confesional: la Iglesia ha perdido terreno en el ámbito jurisprudencial, el mismo terreno que ha ganado la “mentalidad feminista”. ¿La “mentalidad feminista”, pregunto yo, o el lobby feminista radical constituído como nueva Iglesia, con sus dogmas y sus normas morales, dispuesto al asalto del Estado laico para usar la violencia represiva de éste contra quienes traten de defender su libertad?

La libertad no es parcelable. Una libertad limitada injustamente no es libertad. La libertad de prostituirnos las mujeres no es desgajable de la libertad sexual de todas las mujeres, y ésta no es desgajable de la libertad individual de todos los seres humanos, de su dignidad personal, de sus derechos humanos.

El abolicionismo no respeta los derechos humanos. El abolicionismo no puede tener amparo constitucional. El abolicionismo —hoy degenerado en neoprohibicionismo— es enemigo de la humanidad, como lo han sido siempre todos los totalitarismos.

 


1.- Medida 465: “Desincentivar la demanda de prostitución mediante campañas de concienciación y talleres de sensibilización dirigidos a los jóvenes.” http://www.violenciagenero.igualdad.mpr.gob.es/pactoEstado/docs/Documento_Refundido_PEVG_2.pdf

2.- https://www.diariodeburgos.es/noticia/Z2665E382-A79E-243E-726B499692B38A94/201905/No-es-diversion-es-tortura

3.- Véase el Fundamento Jurídico 10 de la Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de octubre de 2002

http://www.poderjudicial.es/search/contenidos.action?action=contentpdf&databasematch=TS&reference=3149611&links=&optimize=20030912&publicinterface=true

4.- “Se impondrá la pena de prisión de dos a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses a quien se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma”. Art. 187 del Código Penal

https://www.iberley.es/legislacion/codigo-penal-ley-organica-10-1995-23-nov-1948765/17#ancla_89012

5.- Corte costituzionale. Sentenza 7 giugno 2019, n. 141

HTTPS://WWW.EIUS.IT/GIURISPRUDENZA/2019/341

6.- “La prostitución, la consulta y el moralismo de Estado” https://elestantedelaciti.wordpress.com/2019/07/03/la-prostitucion-la-consulta-y-el-moralismo-de-estado/

7.- “Según el Tribunal Constitucional italiano la prostitución es inmoral ¿y el aborto?”

Según el Tribunal Constitucional italiano la prostitución es inmoral ¿y el aborto?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La prostitución, la consulta y el moralismo de Estado

 

 

Por Massimo Clara.

3 de julio de 2019

https://www.associazionelucacoscioni.it/notizie/blog/prostituzione-consulta-moralismo-stato/

 

Lo siento: pero con la sentencia 141/2019, el Tribunal Constitucional muestra síntomas de esa respetabilidad institucional, que en muchas otras decisiones había cancelado.

El hecho es simple. El Tribunal de Apelación de Bari duda que la sanción penal sea constitucionalmente legal para quienes realizan “el reclutamiento y la ayuda de la prostitución ejercida voluntariamente y con conocimiento”.

La Corte responde que sí, explicando que, en este caso, no está en juego el ejercicio de un derecho inviolable, dado que “los derechos de libertad están reconocidos … por la Constitución en relación con la tutela y el desarrollo del valor de la persona y tales valores se refieren no al individuo aislado, sino a una persona con derechos y deberes y, como tal, incluída en las relaciones sociales “.

Por lo tanto, parece correcto no castigar al sujeto que se prostituye, sino golpear a todos los que reclutan, colaboran, favorecen. Esto se debe a que “se cree fundamentalmente … que la elección de ejercer la prostitución normalmente encuentra su matriz en una condición de vulnerabilidad, vinculada a causas individuales y sociales (como la destrucción de la vida familiar, la educación insuficiente, la necesidad) “.

Para no dejar dudas en el aire:

“…… De hecho, es irrefutable que, incluso en el momento histórico actual, incluso cuando no estamos en presencia de formas reales de prostitución forzada, la elección de “vender sexo” encuentra su raíz, en la gran mayoría de los casos, en factores que condicionan y limitan la libertad de autodeterminación del individuo, reduciendo, a veces drásticamente, el rango de sus opciones existenciales … es necesario considerar que, en este caso, la línea divisoria entre decisiones auténticamente libres y decisiones que no lo son se presenta fluida ya en el plano teórico — por lo tanto, no se puede traducir fácilmente en un nivel regulatorio a fórmulas abstractas— y, en forma correlativa, de verificación problemática a nivel de procedimiento, a través de una evaluación ex post confiada a la jurisdicción penal …. respecto, entonces, al propósito concurrente de proteger la dignidad humana, es indiscutible que, en el marco de la disposición del art. 41, segundo párrafo de la Constitución, el concepto de “dignidad” debe entenderse en un sentido objetivo…. el hecho mismo de que el legislador, de acuerdo con el postulado del modelo abolicionista, identifique en la persona que se prostituye el ‘sujeto débil’ de la relación también explica la opción de no intervenir penalmente contra este último … “.

Así argumentando, la conclusión se construye a sí misma:

… la identificación de los hechos punibles, así como la determinación del castigo para cada uno de ellos, constituye una materia encomendada a la discreción del legislador … durante mucho tiempo, ha identificado el objeto de la tutela —de acuerdo con el enfoque original del código penal— en las buenas costumbres y la moralidad pública (por lo tanto, en un interés “metaindividual” y no disponible) …… la ley en cuestión apuntaría, en realidad, principalmente a salvaguardar la dignidad y la libertad de determinación de la persona que se prostituye … … la tutela se centraría solo en la dignidad de la persona explicada a través del desarrollo de la actividad sexual, que no podría ser materia de contratación.

Por lo tanto, dice el Tribunal, se hace, se hace libremente, pero en las esquinas, un poco escondido … Según un adagio antiguo pero actual, se hace pero no se dice.

Despejemos el campo de lo obvio: la trata de mujeres existe, está generalizada, es un delito grave, no se discute; pero aquí hablamos de otras cosas.

El largo, culto y extenso argumento de la Consulta trata de evitar el hecho concreto, que en cambio está ahí, y permanece allí. Habrá pocas, pequeñas minorías (aquí no se muestran las estadísticas), pero algunas mujeres que han elegido libre y conscientemente practicar la prostitución están allí.

El Tribunal de Apelación de Bari las encontró, en su juicio, y precisamente porque las encontró, solo podía plantear la consulta: ¿quienes ayudan a las que operan libre o legalmente, cómo pueden cometer un delito? ¿Cuál es el bien jurídico protegido?

Y luego, para salvar la constitucionalidad del delito, uno debe negar el hecho, que incluso el Juez del juicio penal había establecido.

¿Es inmoral la prostitución? Puede ser ¿Es el cliente un ser miserable? Puede ser

Estas evaluaciones son, sin embargo, el resultado de una moralidad subjetiva respetable, pero que un Estado laico no puede hacer suya, porque no está permitido argumentar de acuerdo con el criterio según el cual el ejercicio de la libertad para ser tal debe ajustarse a la ética, precisamente debido al grado de subjetivismo propio de este enfoque.

La libertad también se puede ejercer de una manera “deshonesta”. Si no hay violencia, si no hay daño injusto, la “deshonestidad” es un hecho privado, moralmente importante para el individuo, pero que no tiene derecho a ser una fuente de leyes y de imposiciones.

“La ley debe detenerse en la puerta de la dormitorio”, escribió un gran jurista estadounidense. Aquí el tema es un poco diferente, pero la lección sigue siendo válida.

 

 

Massimo Clara

Abogado civil, activista de derechos civiles. Coautor de La cicogna e il codice.

Miembro de los colegios defensivos ante el Tribunal Constitucional que obtuvo las declaraciones de ilegitimidad constitucional del límite de los tres embriones y de la prohibición heteróloga relacionada con la fertilización asistida, y que ha apoyado la necesidad del matrimonio para parejas del mismo sexo.

Miembro del comité de defensa que obtuvo del Consejo de Estado la declaración de ilegitimidad del consejo regional de Lombardía Formigoni por incumplimiento de las cuotas de género.

Miel Guernica: “Mientras se ‘debate’, nadie garantiza que en el trabajo sexual haya ciertos mínimos”

 

Desde su perspectiva como trabajadora sexual y activista pro-derechos, Miel Guernica señala la necesidad de atender los matices que configuran el mundodel que, en la actualidad, se vale su sustento. Reconociendo su posición de poder, da su visión sobre los hechos que han venido estimulando la polémica sobre el trabajo sexual y advierte de la importancia de no caer en estigmas que potencien el aislamiento de los colectivos sociales más vulnerables del sector.

Miel Guernica, trabajadora sexual en el ámbito del masaje y a la asistencia a personas con diversidad funcional. Fotografía de PACO LUNA

 

EL SALTO PAÍS VALENCIÀ

VIOLETA CORTIJO

11 de febrero de 2019-02-12

https://www.elsaltodiario.com/trabajo-sexual/miel-guernica-mientras-se-debate-nadie-garantiza-que-en-el-trabajo-sexual-haya-ciertos-minimos

 

Miel Guernica [pseudónimo] se considera una persona “trabajadora” y “activa”. Desde hace tres años se dedica al trabajo sexual, y lo compagina con otras ocupaciones que van desde el ámbito rural hasta el artístico. Su interés personal por la psicología del contacto y los afectos, junto con la burbuja inmobiliaria, le animaron a que, tras acabar la carrera de filología, hacer un máster, y haber trabajado en sectores precarizados por alrededor de cinco euros la hora, decidiera probar en el mercado del sexo.

A sus treinta años, ejerce en un piso autogestionado de València, que mantienen entre las personas que trabajan en él. Se trata de una iniciativa en la que M.G. empezó a trabajar un tiempo después de que hubiera empezado a funcionar y asegura que su organización se basa en la premisa de que “nadie se queda el dinero del trabajo de nadie”, más allá de los gastos derivados de la manutención del piso, como pagar el alquiler, reformas o necesidades de trabajo.

Oficialmente, forma parte de la iniciativa (N)Ó.M.A.D.A.S – Oficina de migración y atención a la diversidad afectivo-sexual, aunque también ha participado en otras organizaciones de trabajadoras sexuales. Desde ahí, reivindican el reconocimiento de la profesión y exigen derechos laborales para que las personas más vulnerables dejen de estar condenadas a la trata y a la explotación.

(N)Ó.M.A.D.A.S, al igual que diversos colectivos pro-derechos, tanto de trabajadoras sexuales como de trabajadoras y aliadas, sindicatos y asociaciones, estarán presentes en unas Jornadas de trabajo sexual, disidencia y feminismo, organizadas para el próximo 1 de marzo en Can Vies (Barcelona), en las que, según explica M.G., se tratarán de escuchar y atender las diferentes posiciones y propuestas con respecto al trabajo sexual.

¿Por qué te dedicas al trabajo sexual? ¿Por qué de esta manera? 
El tema de la sexualidad me ha interesado siempre y es un ámbito al que he dedicado mucho tiempo en mi vida en general, tanto a nivel práctico como a nivel teórico. En un momento dado consideré que estaba preparada para trabajar de esto, para poner el cuerpo, para marcar los límites, para acompañar a la gente que lo necesite, para muchas cosas… Y decidí utilizar esta herramienta, que cuesta mucho desarrollarla.

Dentro del trabajo sexual me dedico a la prostitución en el ámbito del masaje y a la asistencia a personas con diversidad funcional.

¿En qué consiste y qué tipo de acciones lleváis a cabo en (N)Ó.M.A.D.A.S.?
Dentro del trabajo sexual hay muchísimas realidades diferentes. Yo quiero ser cada vez más consciente de mis privilegios y es por eso que me he acercado al colectivo (N)Ó.M.A.D.A.S. En (N)O.M.A.D.A.S se entiende el trabajo sexual desde la perspectiva migratoria y de fronteras. Creemos en la necesidad de organización para sobrevivir al control de los cuerpos más vulnerables que migran de países empobrecidos por el norte global, trabajando por una red de apoyo mutuo. Se llevan a cabo estrategias de devolución y de reparación desde una perspectiva antirracista y decolonial, comprendiendo que el privilegio blanco también opera dentro de la realidad de la industria del sexo.

Dentro de los términos del debate pro-derechos v.s. abolicionistas, desde tu punto de vista, ¿la prostitución es problema, solución, consecuencia…?

En primer lugar, el abolicionismo es un movimiento que pide la abolición del sistema penal, del sistema carcelario, etc. No vale hablar sólo de la abolición de la prostitución y no hablar de la abolición de todo el trabajo asalariado, porque tumbas toda una corriente política. Precisamente, nuestra aliada Andrea Corrales nos regaló el término “feminismo criminalizador” para devolver el término “abolicionista” a donde le corresponde.

Lo que sabemos de la historia de la prostitución es que esta práctica ha sido atravesada por factores como la clase social desde los inicios. En las primeras legislaciones al respecto, se intenta diferenciar a las mujeres que son propiedad de algún hombre, destinadas a la reproducción, de las que no lo son. Las prostitutas estaban obligadas a ir con el cabello descubierto; las mujeres fértiles y ricas estaban en la escala más alta de respetabilidad entre las mujeres; las prostitutas de clase alta, les andaban cerca, y las prostitutas de clase baja no eran nada. El tema es que se tenía que reconocer de forma visible cuál era la relación de las mujeres con respecto a los hombres.

Es importante, hoy en día, que se nos deje de categorizar en función de nuestra sexualidad, que una prostituta pueda denunciar si un cliente la viola, porque su “no” vale lo mismo que el de cualquiera. Queremos respeto para todas.

El hecho de intercambiar un acto sexual por bienes ha sido utilizado por la cultura patriarcal en beneficio masculino, pero no creo que sea el único prisma desde el que este intercambio pueda darse

Esta clasificación de las mujeres la conocemos a través de los rastros escritos de la historia de la humanidad, durante un periodo de imperialismo patriarcal, pero la prehistoria realmente es mucho más amplia. ¿Qué había antes? ¿Qué es intercambiar bienes por el acto sexual fuera del matrimonio? ¿Por qué dentro del matrimonio sí que es lícito?

El hecho de intercambiar un acto sexual por bienes ha sido utilizado por la cultura patriarcal en beneficio masculino, pero no creo que sea el único prisma desde el que este intercambio pueda darse. La trata es un problema, la macro-industria y el proxenetismo son un problema, muchas trabajadoras sexuales estamos intentando poner soluciones encima de la mesa.

¿Qué opinas sobre la anulación de los estatutos del sindicato OTRAS por parte de la Audiencia Nacional?
Era de esperar. Ese estatuto será reelaborado y reescrito. Dudo bastante que consigan tumbar el sindicato, sería un despropósito, teniendo en cuenta que ANELA está legalizado —Anela, Asociación de Empresarios de Locales de Alterne—. La propia Concha Borrell dijo que los estatutos se redactaron con cierta “prisa”, porque hay una urgencia social: De repente, el feminismo criminalizador ha cogido muchas posiciones en las esferas de poder, a nivel político, en los medios de comunicación y difusión, etc., y lleva una campaña bastante agresiva que ha provocado que tengamos que hacer movimientos precipitados muchas de nosotras.

Ahora se nos quiere callar a golpe de ley, como en Andalucía, que se ha prohibido incluso cualquier manifestación cultural que justifique la prostitución. Lo mezclan todo en una palabra: prostitución; la explotación sexual y laboral, la trata, la asistencia sexual, el trabajo sexual…, todo en uno.

¿Es importante garantizar la posibilidad de asociacionismo entre las trabajadoras sexuales?
Totalmente. De hecho, el estigma del trabajo sexual te lleva con muchas facilidades al aislamiento social y desde el aislamiento social no se puede hacer nada, especialmente, si vienes de una clase empobrecida, migrante, etc. Es como el mayor de los aislamientos posibles. Las redes, el asociacionismo, la sindicalización, etc. a mi me parecen fundamentales ahora mismo.

En caso de aceptar el trabajo a terceros, hay que limitar mucho el poder del empresariado 

Las demandantes a la inscripción de OTRAS como sindicato se basaron principalmente en el artículo 4 de sus estatutos, que habla de “trabajo sexual en todas sus vertientes”. Se refirieron a que el trabajo por cuenta ajena podía ir ligado al proxenetismo, que es ilegal. ¿Hablar de “trabajo sexual en todas sus vertientes” puede blanquear el proxenetismo?
No soy partidaria de fomentar el trabajo sexual a terceros, pero he de decir que es el tema más complicado de tratar dentro del trabajo sexual. En un sindicato de trabajo sexual entran actrices, webcamers, masajistas, etc.; entran muchos oficios distintos relacionados con la sexualidad que trabajan para terceros. El problema específico está en la prostitución, porque existe la figura del proxeneta y está penado por ley.

En principio, lo que sí se acepta es lo que se llama “tercería locativa”: tú puedes brindar el espacio para que una trabajadora sexual haga su trabajo. Le alquilas una habitación y hasta ahí todo bien. ¿Qué pasa realmente? Pues que a la hora de la verdad, a pesar de ser ilegal, se cobra un porcentaje del servicio que hace la trabajadora sexual, o se le pone un horario, o se crea una dependencia tal que tienen que incluso pernoctar en clubes que no tienen licencia para ello.

La industria se ha consolidado y la patronal está legalmente asociada, pero nadie garantiza que dentro del mundo del trabajo sexual haya ciertos mínimos. De hecho, nadie podría imponerle un horario de trabajo a una persona a la que sólo le estás alquilando un espacio para que trabaje, y estos horarios son de 12 o 24 horas hoy al día. Por otro lado, las prostitutas deberían tener garantizado el acceso a la seguridad social, bajas, etc. Pagarse un autónomo es imposible para la mayoría. Quizás si hacerse autónomo fuera más accesible y hubiera una renta mínima garantizada, una parte del problema que existe alrededor del trabajo sexual se solucionaría.

La industria se ha consolidado y la patronal está legalmente asociada, pero nadie garantiza que dentro del mundo del trabajo sexual haya ciertos mínimos. De hecho, nadie podría imponerle un horario de trabajo a una persona a la que sólo le estás alquilando un espacio para que trabaje, y estos horarios son de 12 o 24 horas hoy al día. Por otro lado, las prostitutas deberían tener garantizado el acceso a la seguridad social, bajas, etc. Pagarse un autónomo es imposible para la mayoría. Quizás si hacerse autónomo fuera más accesible y hubiera una renta mínima garantizada, una parte del problema que existe alrededor del trabajo sexual se solucionaría.

Muchas de nosotras tenemos dudas con respecto al trabajo a terceros, pero cada vez estamos escuchando más testimonios de compañeras que han encontrado ahí su manera de hacer y no formamos parte del sector punitivista del feminismo, por encima de todo. En caso de aceptar el trabajo a terceros, hay que limitar mucho el poder del empresariado. Principalmente, nos dedicamos a fomentar el cooperativismo y el trabajo independiente. Y no creemos necesaria la ampliación de la figura del proxeneta, sino que dejen de quedar impunes los delitos que se cometen y que ya están tipificados como delito.

Muchos partidos políticos, incluso el propio PSOE, han dado licencia a clubes y macroclubes, y que ahora el feminismo criminalizador haya copado sus filas no les exime de lo que han hecho. Esta situación de drama actual viene porque le interesa así a la casta política. Y mientras se debate si es legítimo o aceptable moralmente pagar por el sexo, hay un montón de personas trabajando 12 y 24 horas a las que se les podrían, por lo menos, garantizar unos mínimos, como decía anteriormente.

Me gustaría ver a las cuidadoras de ancianos, copando las primeras planas de periódicos, explicándole a los ancianos europeos que quieren dejarse ese trabajo esclavo, que prefieren limpiarle el culo a sus propios padres

¿Conocías a la parte demandante, la Plataforma 8 de marzo y la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres, que forman parte de la Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución? ¿Por qué crees que abogan por esa postura?
La verdad es que se juntan muchos factores. Es muy mesiánico esto de buscar siempre a alguien a quien salvarle la vida, sin saber quién es y sin mirarle a la cara y preguntarle qué tiene detrás. Hay un montón de personas que han venido conscientemente a ejercer el trabajo sexual en el Estado español y se les niega esa capacidad de agencia. Muchas de esas mujeres no saben las condiciones con las que se van a encontrar cuando llegan y ese es el problema, que son exageradamente abusivas. Son un crimen.

También da mucho morbo hablar de sexualidad y ahí hay un filón mediático muy grande. Me gustaría ver a las cuidadoras de ancianos, a las internas 24 horas, copando las primeras planas de periódicos y noticiarios, explicándole a los ancianos europeos que quieren dejarse ese trabajo esclavo, que prefieren limpiarle el culo a sus propios padres. Silvia Federici explica perfectamente lo que ocurre con los cuidados en el marco de la construcción del capitalismo, y ella reconoce que el trabajo sexual es trabajo.

Ser puta es muchas cosas. Hay trabajadoras sexuales que están reforzando la heteronorma y hay trabajadoras sexuales que vienen de sexualidades disidentes y se han empoderado a través del trabajo sexual. Hay muchas cosas… Lo que pasa es que hay una industria muy fuerte, que puede ser algo parecido al porno mainstream, que sí que está reforzando determinadas prácticas. Creo que lo que hace que se posicionen en el lado criminalizador con tanta vehemencia es que es más fácil reducir la realidad que atenderla en su complejidad. Han elaborado un discurso que cala fácilmente.

¿Cuál es tu opinión sobre el sindicato OTRAS? ¿Qué opinas de que entre sus promotores aparezcan nombres vinculados a responsables de empresas o asociaciones como Aprosex  —Asociación de Profesionales del Sexo—, entre cuyas actividades se encuentran “talleres de sexo” o “cursos de inglés para putas”? 
Yo siempre voy a decir que estoy a favor de cualquier forma de sindicalización. El sindicato OTRAS es un sindicato gremial, es una entre varias de las propuestas que se han hecho, quizás la más ambiciosa, muy valiente. AFEMTRAS, que es la asociación de trabajadoras sexuales del polígono de Villaverde, está dentro de OTRAS. Hay escorts y trabajadoras de calle y de distintos sectores. Me parece muy bien y espero que se vaya enraizando poco a poco. Es posible que ese hombre, Joaquín, que no es puta y está entre los promotores, haya sido una de las pocas personas que se ofreciera a gestionar un proyecto tan difícil cuando parecía una locura.

Otra de las propuestas consiste en encontrar lugar en los sindicatos más tradicionales para que abran la posibilidad de sindicarse a las trabajadoras sexuales, esto significaría que otros gremios están reconociendo el trabajo sexual como trabajo. Así ha ocurrido en la IAC —Intersindical Alternativa de Catalunya—. Esta estrategia se coordina desde la USTS —Unión Sindical del Trabajo Sexual—. Luego hay personas que simplemente prefieren asociarse, como CATS o el Colectivo de Prostitutas de Sevilla, o agrupaciones como las Putas Libertarias del Raval. Yo en general voy a estar a favor de cualquier manera de agrupación de trabajadoras sexuales con intención reivindicativa.

El trabajo sexual incluye a asistentes sexuales, masajistas eróticas, escorts, trabajadoras de calle, de club, web cammers, atrices porno… En todos estos sectores estamos faltas de derechos y atravesadas por un estigma

En cuanto a lo de las actividades… Mira, “los cursos de inglés para putas” son importantes sobre todo porque si quieres trabajar en el extranjero, si no tienes el idioma, tienes un problema. Las trabajadoras sexuales muchas veces no acceden a cursos por motivos económicos o de estigma (u otros) y ahí encuentran un lugar específico en el que hacer un curso de inglés. Esto es formación, al fin y al cabo.

Respecto a los cursos de cuestiones relacionadas con la sexualidad en concreto, decir que no solo desde Aprosex se han hecho cursos de sexualidad. Hay cursos de BDSM, cursos de tantra, hay sex coaches… Hay un montón de talleres y cursos de sexualidad en el Estado español. Aprosex se encarga de unos, y a quien le guste cómo lo hacen irá ahí y quien quiera otro tipo de aprendizaje entorno a la sexualidad irá a otro sitio. Y ya está.

Por encima de todo eso creo que lo más importante que hay que decirle a las trabajadoras sexuales es que son trabajadoras y que no tienen porqué ser discriminadas sistemáticamente. Ahí sí que hace falta una formación política fuerte.

Los colectivos y sindicatos abolicionistas hacen referencia a los porcentajes oficiales de mujeres que ejercen la prostitución, que establecen que alrededor de un 80% de ellas son víctimas de la trata. ¿Qué diferencias hay entre el trabajo sexual y la trata?
Hay mucha confusión en el lenguaje y creo que es súper importante tener en cuenta que trabajar para terceros no es necesariamente haber sido víctima de trata. Por ejemplo, muchas trabajadoras sexuales activistas de Argentina han sido contadas varias veces como víctimas de trata, en función de haber reducido cualquier tipo de prostitución a ser víctima de trata. Cuando esa moral y esa terminología no están claras en el punto de partida, todo resulta ser un producto de la manipulación y eso es un desastre político.

Hay trata en la calle, hay trata en clubes y he oído que, incluso, hay trata en algún sector de alto nivel. También hay trata en el campo y en otros sectores laborales. También es abrumadora la explotación en el sector textil. La ONU cifra la trata con fines de explotación sexual en un 14%. No es realista que el colectivo pro-derechos maneje unas cifras del 14% y que el criminalizador tenga unas cifras del 80 y del 90%.

Yo creo que no hay mejor aliado para detectar casos de trata que la información, tanto a trabajadoras sexuales, como a clientes, etc., para que se pueda detectar desde dentro, en principio. Hace tiempo se hizo una campaña de sensibilización dirigida al cliente, que promovió la APDHA, para que hubiera una contratación de servicios sexuales respetuosa. En Barcelona, por ejemplo, la inversión para detectar víctimas de trata ha sido la más alta del Estado español. La ha llevado a cabo Ada Colau, que está perfectamente enterada de todo el tema de la prostitución, de cómo funciona y, aparte de haber puesto más recursos que nadie para acabar con la trata, defiende la libre asociación de las trabajadoras sexuales.

A nosotras nos afecta la trata, pero te diré más: nos afecta cualquier persona que por ser cliente piense que siempre tiene la razón. Nos afecta la supremacía del consumidor en general. La supremacía cultural, la supremacía de clase, eso nos afecta. Ahí es dónde, las que tenemos la posibilidad de pararles los pies, lo hacemos muy bien y estamos haciendo, pese a quien le pese, un montón de pedagogía.

El trabajo sexual incluye a asistentes sexuales, masajistas eróticas,escorts, trabajadoras de calle, de club, web cammers, atrices porno… En todos estos sectores estamos faltas de derechos y atravesadas por un estigma. Nos reconocemos las unas a las otras como parte de lo mismo, por eso nos juntamos bajo el término trabajadoras sexuales.

Cuando se desmantela un piso, a las personas migrantes directamente se las mete en un CIE o se las manda a su país y solo se quedan en el Estado si son testigos necesarios para enjuiciar a proxenetas o redes de mafia. 

¿Qué diferencias, en lo relativo a la regulación legal del trabajo sexual, existen entre despenalización, regulación, etc.? Según tú, ¿cómo afectaría cada regulación a la trata?
Yo no soy experta en leyes, otras compañeras y aliadas sí, Lucía Fernández, o Paula Sánchez Perera, o Ruth Mestre. Yo te puedo hablar a grandes rasgos: con la despenalización se busca que la prostitución se asimile a cualquier tipo de trabajo. Es decir, que tú tengas acceso a la salud pública, a determinados derechos, a unas bajas, que tengas tu paro y que tengas tu jornada laboral y tu pensión. Eso es lo que implicaría despenalizar la prostitución. Con la despenalización del trabajo sexual pasaría a formalizarse una relación laboral. Ahora mismo, cuando se desmantela un piso, a las personas migrantes directamente se las mete en un CIE o se las manda a su país, y solamente se pueden quedar en el Estado español si son testigos necesarios para enjuiciar a cualquier proxeneta o a cualquier red de mafia.

La regulación lo que contempla es el modelo alemán. El modelo alemán es un poco mierda. En Alemania te pueden vender hamburguesas y servicios sexuales en la misma carta. Creo que todo en la vida tiene límites y el trabajo sexual también. A nadie le gusta trabajar con borrachos, las camareras de discoteca lo han explicado en muchas entrevistas. El trabajo sexual no tiene por qué ser parte solo del ocio nocturno. ¿Qué tipo de industria se está fomentando en general?

El modelo de la despenalización se ha aplicado en Nueva Zelanda. Ahora está despenalizado tanto ser independiente como trabajar para terceros. Entonces, la mayoría de las trabajadoras sexuales se asocian entre sí y, aunque el trabajo para terceros exista, es minoritario y nadie quiere trabajar para terceros. De nuevo, son los sectores más desfavorecidos los que lo hacen.

De todos los modelos posibles, el neozelandés es un poco el que más nos interesa, pero nos gustaría llegar a desarrollar la capacidad de plantear un modelo adecuado a la realidad del Estado español. Cómo afectaría cada regulación a la trata con fines de explotación sexual es algo que no tienen claro ni en Suecia, que es un estado criminalizador del trabajo sexual.

¿Sabes cómo os afecta la Ley Mordaza?
Pues por ejemplo a las trabajadoras de calle las ha tirado de la calle, a la mayoría. Se les multa. Se han multado hasta víctimas de trata que trabajaban en la calle…

Hay toda una cultura, que no tenemos, alrededor del contacto físico que tiene que ver con el bienestar emocional. […] Creo que lo que hay es una exhibición machista de la sexualidad y es a eso a lo que hay que darle la vuelta

¿Se debe definir la conducta sexual de la gente? ¿Crees que es necesario enseñar sobre ello?
A mí lo que me gustaría, especialmente, es que la gente se dé cuenta de que hemos caído en una identidad de género binaria que nos encorseta, y en una sexualidad coito-centrista por motivos, probablemente, de control de la población, y no es interesante para muchos cuerpos ese coitocentrismo. Muchas veces las prácticas sexuales son absolutamente precarias a nivel fisiológico, en general, y creo que la peor parte se la llevan los adolescentes. Para tener una vida sexual sana hace falta prestarle atención, querer saber, y es algo que no se aprende sin poner el cuerpo. A mucha gente le da vértigo y, a estas alturas, vienen muy bien algunas personas que facilitan talleres.

Hay toda una cultura que no tenemos alrededor del contacto físico que tiene que ver con el bienestar emocional. A mí no me gustaría dejar a la gente sin ningún tipo de educación ni referencia sobre la sexualidad. Creo que lo que hay es una exhibición machista de la sexualidad y es a eso a lo que hay que darle la vuelta.

A mí me gustaría que, en términos generales, la palabra “puta” dejara de ser un insulto, que dejara de funcionar como sistema de control de la sexualidad femenina. Hay que desactivarla, y creo que ya se está haciendo.

Según tú, ¿cómo han contribuido los medios de comunicación, la literatura, el cine y, en general, la multitud de expresiones culturales existentes, a distorsionar la realidad de la prostitución?
La mayoría de las producciones culturales hasta el día de hoy están hechas solo por hombres. Solo está la voz masculina. Me da igual que estés hablando de la prostituta que de la mujer de alguien, de una mujer maravillosa o de una bruja. Todas las voces son de hombres. El canon artístico, en general, está marcado por hombres, así que tienen toda la responsabilidad de haber distorsionado la realidad de todas las mujeres. Tengo que recordar que nos estaba prohibido hasta firmar los libros que escribíamos. De ahí venimos. Nadie se esperaba que ahora las brujas y las bolleras y las putas coparan librerías.

Hay sectores muy vulnerables y otros muy acomodados, y quien quiera acercarse deberá quitarse primero una venda de los ojos, porque, si no, verá drama donde no lo hay, o verá solo glamour donde hay drama.

Desde tu punto de vista, ¿cuál es la realidad sobre el trabajo sexual?
El trabajo sexual no debe ser algo que se idealice por oposición a denigrarlo. El otro día en el programa TOFUria de Radio Malva, una compañera, @Cero BDSM, explicó que siempre estamos contraargumentando al sector criminalizador y no tenemos espacio para nombrar los aspectos negativos de nuestro trabajo. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y un montón de matices. Yo estoy conforme con mi trabajo y no quiero otro, y no creo que sea un trabajo que puede hacer cualquiera. Igual que no puede ser médico quien vomita si ve sangre. Ahora mismo, hay sectores muy vulnerables y otros muy acomodados, y quien quiera acercarse deberá quitarse primero una venda de los ojos, porque si no, verá drama donde no lo hay, o verá sóloglamour donde hay drama.

Por otro lado, me gustaría comentar que las trabajadoras sexuales diferenciamos perfectamente cuándo estamos haciendo un intercambio económico y cuándo estamos utilizando la sexualidad para crear cualquier otro tipo de vínculo afectivo. Hay muchas trabajadoras sexuales que ocultan a sus parejas, hijes o familiares a lo que se dedican. Nadie sabe si conoce o no conoce a alguna puta. Si queréis perpetuar esa realidad, seguid alimentando el estigma.

¿Cómo consideras que está llevando a cabo a nivel mediático el debate abolicionismo vs. reconocimiento de las trabajadoras sexuales? ¿Te sientes representada con alguna postura en concreto de las que se están planteando?
No hay debate. Está habiendo una exhibición de poder del feminismo criminalizador. La manifestación feminista del 25N [Día contra la violencia machista] se declaró criminalizadora directamente. Eso hace que ni siquiera podamos ir las trabajadoras sexuales a una manifestación feminista, cuando nos consideramos feministas. No somos bien recibidas. Eso no es un debate, es punitivismo.

Entre las formaciones políticas, Podemos está abriendo conversación ahora mismo con las trabajadoras sexuales, de hecho, se nos ha convocado y se agradece. Aunque hay feministas criminalizadoras muy agresivas dentro de Podemos también.

Al hombre cis medio, el porno le viene grande

Desde algunas corrientes del feminismo abolicionista se hace referencia a la realidad cotidiana de las personas, el peligro al que se pueden ver expuestas, entre otras cosas, por la reproducción de tópicos del porno o, precisamente, por la cultura patriarcal. ¿Cómo os defendéis de estos posibles abusos? ¿Cómo os organizáis para evitar esto?
Al hombre cis medio, el porno le viene grande. La masculinidad que se exhibe en el porno mainstream no es la realidad del hombre cis medio. De hecho, se frustran un montón ellos mismos y tienen un montón de ansiedad porque no se ajustan a las expectativas sobre lo que ellos piensan que deberían hacer. Realmente y sabiendo que ejerzo la prostitución desde una posición de poder, veo muy claramente cómo no se corresponde la representación de la sexualidad en este pornomainstream con la realidad de la sexualidad humana. No tiene nada que ver. No todos los hombres son grandes o tienen fuerza o pulmones de atleta, ni la tienen tan grande, ni aguantan tanto, y ni siquiera a todos les gusta ese tipo de sexualidad.

Yo nunca me he sentido en peligro, y mis compañeras del piso tampoco. Habrá algunos sectores en los que será más habitual y otros en los que menos, pero hay medidas de seguridad posibles para todes. De ahí la importancia de la red. Nosotras nos cuidamos. Si una compañera tiene un cliente nuevo y no está segura, pues otra compañera va y la espera en la sala de al lado hasta que termine, por ejemplo. Tenemos muchos mecanismos de seguridad.

Esto me recuerda a que, hace no mucho, una chica en València mató a un cliente que intentó abusar de ella y fue condenada a la cárcel. Es muy siniestro decir que nos violan sistemáticamente porque entonces no podemos denunciar una agresión sexual o alegar una defensa propia.

Graciela Atencio, periodista responsable de Feminicidio.net, afirmó para un artículo de este mismo periódico que “hay un vínculo entre feminicidio y prostitución debido a que la prostituta en el patriarcado es el cuerpo más desechable de las mujeres”. ¿Crees que existe cierta relación entre ambas cosas?
¿Cuántas mujeres que no son prostitutas han sido asesinadas a manos de sus parejas y exparejas este año? Decir que, el de una prostituta, es el cuerpo más desechable invisibiliza que hay un montón de mujeres que están muriendo a manos de sus parejas, por tener ligada de manera indisoluble la propiedad privada y el “amor”. Seguir diciendo que la puta “es el cuerpo más desechable” es lo que hace que siga funcionando esa palabra como amenaza social. La puta necesita derechos y plena ciudadanía.