Miel Guernica: “Mientras se ‘debate’, nadie garantiza que en el trabajo sexual haya ciertos mínimos”

 

Desde su perspectiva como trabajadora sexual y activista pro-derechos, Miel Guernica señala la necesidad de atender los matices que configuran el mundodel que, en la actualidad, se vale su sustento. Reconociendo su posición de poder, da su visión sobre los hechos que han venido estimulando la polémica sobre el trabajo sexual y advierte de la importancia de no caer en estigmas que potencien el aislamiento de los colectivos sociales más vulnerables del sector.

Miel Guernica, trabajadora sexual en el ámbito del masaje y a la asistencia a personas con diversidad funcional. Fotografía de PACO LUNA

 

EL SALTO PAÍS VALENCIÀ

VIOLETA CORTIJO

11 de febrero de 2019-02-12

https://www.elsaltodiario.com/trabajo-sexual/miel-guernica-mientras-se-debate-nadie-garantiza-que-en-el-trabajo-sexual-haya-ciertos-minimos

 

Miel Guernica [pseudónimo] se considera una persona “trabajadora” y “activa”. Desde hace tres años se dedica al trabajo sexual, y lo compagina con otras ocupaciones que van desde el ámbito rural hasta el artístico. Su interés personal por la psicología del contacto y los afectos, junto con la burbuja inmobiliaria, le animaron a que, tras acabar la carrera de filología, hacer un máster, y haber trabajado en sectores precarizados por alrededor de cinco euros la hora, decidiera probar en el mercado del sexo.

A sus treinta años, ejerce en un piso autogestionado de València, que mantienen entre las personas que trabajan en él. Se trata de una iniciativa en la que M.G. empezó a trabajar un tiempo después de que hubiera empezado a funcionar y asegura que su organización se basa en la premisa de que “nadie se queda el dinero del trabajo de nadie”, más allá de los gastos derivados de la manutención del piso, como pagar el alquiler, reformas o necesidades de trabajo.

Oficialmente, forma parte de la iniciativa (N)Ó.M.A.D.A.S – Oficina de migración y atención a la diversidad afectivo-sexual, aunque también ha participado en otras organizaciones de trabajadoras sexuales. Desde ahí, reivindican el reconocimiento de la profesión y exigen derechos laborales para que las personas más vulnerables dejen de estar condenadas a la trata y a la explotación.

(N)Ó.M.A.D.A.S, al igual que diversos colectivos pro-derechos, tanto de trabajadoras sexuales como de trabajadoras y aliadas, sindicatos y asociaciones, estarán presentes en unas Jornadas de trabajo sexual, disidencia y feminismo, organizadas para el próximo 1 de marzo en Can Vies (Barcelona), en las que, según explica M.G., se tratarán de escuchar y atender las diferentes posiciones y propuestas con respecto al trabajo sexual.

¿Por qué te dedicas al trabajo sexual? ¿Por qué de esta manera? 
El tema de la sexualidad me ha interesado siempre y es un ámbito al que he dedicado mucho tiempo en mi vida en general, tanto a nivel práctico como a nivel teórico. En un momento dado consideré que estaba preparada para trabajar de esto, para poner el cuerpo, para marcar los límites, para acompañar a la gente que lo necesite, para muchas cosas… Y decidí utilizar esta herramienta, que cuesta mucho desarrollarla.

Dentro del trabajo sexual me dedico a la prostitución en el ámbito del masaje y a la asistencia a personas con diversidad funcional.

¿En qué consiste y qué tipo de acciones lleváis a cabo en (N)Ó.M.A.D.A.S.?
Dentro del trabajo sexual hay muchísimas realidades diferentes. Yo quiero ser cada vez más consciente de mis privilegios y es por eso que me he acercado al colectivo (N)Ó.M.A.D.A.S. En (N)O.M.A.D.A.S se entiende el trabajo sexual desde la perspectiva migratoria y de fronteras. Creemos en la necesidad de organización para sobrevivir al control de los cuerpos más vulnerables que migran de países empobrecidos por el norte global, trabajando por una red de apoyo mutuo. Se llevan a cabo estrategias de devolución y de reparación desde una perspectiva antirracista y decolonial, comprendiendo que el privilegio blanco también opera dentro de la realidad de la industria del sexo.

Dentro de los términos del debate pro-derechos v.s. abolicionistas, desde tu punto de vista, ¿la prostitución es problema, solución, consecuencia…?

En primer lugar, el abolicionismo es un movimiento que pide la abolición del sistema penal, del sistema carcelario, etc. No vale hablar sólo de la abolición de la prostitución y no hablar de la abolición de todo el trabajo asalariado, porque tumbas toda una corriente política. Precisamente, nuestra aliada Andrea Corrales nos regaló el término “feminismo criminalizador” para devolver el término “abolicionista” a donde le corresponde.

Lo que sabemos de la historia de la prostitución es que esta práctica ha sido atravesada por factores como la clase social desde los inicios. En las primeras legislaciones al respecto, se intenta diferenciar a las mujeres que son propiedad de algún hombre, destinadas a la reproducción, de las que no lo son. Las prostitutas estaban obligadas a ir con el cabello descubierto; las mujeres fértiles y ricas estaban en la escala más alta de respetabilidad entre las mujeres; las prostitutas de clase alta, les andaban cerca, y las prostitutas de clase baja no eran nada. El tema es que se tenía que reconocer de forma visible cuál era la relación de las mujeres con respecto a los hombres.

Es importante, hoy en día, que se nos deje de categorizar en función de nuestra sexualidad, que una prostituta pueda denunciar si un cliente la viola, porque su “no” vale lo mismo que el de cualquiera. Queremos respeto para todas.

El hecho de intercambiar un acto sexual por bienes ha sido utilizado por la cultura patriarcal en beneficio masculino, pero no creo que sea el único prisma desde el que este intercambio pueda darse

Esta clasificación de las mujeres la conocemos a través de los rastros escritos de la historia de la humanidad, durante un periodo de imperialismo patriarcal, pero la prehistoria realmente es mucho más amplia. ¿Qué había antes? ¿Qué es intercambiar bienes por el acto sexual fuera del matrimonio? ¿Por qué dentro del matrimonio sí que es lícito?

El hecho de intercambiar un acto sexual por bienes ha sido utilizado por la cultura patriarcal en beneficio masculino, pero no creo que sea el único prisma desde el que este intercambio pueda darse. La trata es un problema, la macro-industria y el proxenetismo son un problema, muchas trabajadoras sexuales estamos intentando poner soluciones encima de la mesa.

¿Qué opinas sobre la anulación de los estatutos del sindicato OTRAS por parte de la Audiencia Nacional?
Era de esperar. Ese estatuto será reelaborado y reescrito. Dudo bastante que consigan tumbar el sindicato, sería un despropósito, teniendo en cuenta que ANELA está legalizado —Anela, Asociación de Empresarios de Locales de Alterne—. La propia Concha Borrell dijo que los estatutos se redactaron con cierta “prisa”, porque hay una urgencia social: De repente, el feminismo criminalizador ha cogido muchas posiciones en las esferas de poder, a nivel político, en los medios de comunicación y difusión, etc., y lleva una campaña bastante agresiva que ha provocado que tengamos que hacer movimientos precipitados muchas de nosotras.

Ahora se nos quiere callar a golpe de ley, como en Andalucía, que se ha prohibido incluso cualquier manifestación cultural que justifique la prostitución. Lo mezclan todo en una palabra: prostitución; la explotación sexual y laboral, la trata, la asistencia sexual, el trabajo sexual…, todo en uno.

¿Es importante garantizar la posibilidad de asociacionismo entre las trabajadoras sexuales?
Totalmente. De hecho, el estigma del trabajo sexual te lleva con muchas facilidades al aislamiento social y desde el aislamiento social no se puede hacer nada, especialmente, si vienes de una clase empobrecida, migrante, etc. Es como el mayor de los aislamientos posibles. Las redes, el asociacionismo, la sindicalización, etc. a mi me parecen fundamentales ahora mismo.

En caso de aceptar el trabajo a terceros, hay que limitar mucho el poder del empresariado 

Las demandantes a la inscripción de OTRAS como sindicato se basaron principalmente en el artículo 4 de sus estatutos, que habla de “trabajo sexual en todas sus vertientes”. Se refirieron a que el trabajo por cuenta ajena podía ir ligado al proxenetismo, que es ilegal. ¿Hablar de “trabajo sexual en todas sus vertientes” puede blanquear el proxenetismo?
No soy partidaria de fomentar el trabajo sexual a terceros, pero he de decir que es el tema más complicado de tratar dentro del trabajo sexual. En un sindicato de trabajo sexual entran actrices, webcamers, masajistas, etc.; entran muchos oficios distintos relacionados con la sexualidad que trabajan para terceros. El problema específico está en la prostitución, porque existe la figura del proxeneta y está penado por ley.

En principio, lo que sí se acepta es lo que se llama “tercería locativa”: tú puedes brindar el espacio para que una trabajadora sexual haga su trabajo. Le alquilas una habitación y hasta ahí todo bien. ¿Qué pasa realmente? Pues que a la hora de la verdad, a pesar de ser ilegal, se cobra un porcentaje del servicio que hace la trabajadora sexual, o se le pone un horario, o se crea una dependencia tal que tienen que incluso pernoctar en clubes que no tienen licencia para ello.

La industria se ha consolidado y la patronal está legalmente asociada, pero nadie garantiza que dentro del mundo del trabajo sexual haya ciertos mínimos. De hecho, nadie podría imponerle un horario de trabajo a una persona a la que sólo le estás alquilando un espacio para que trabaje, y estos horarios son de 12 o 24 horas hoy al día. Por otro lado, las prostitutas deberían tener garantizado el acceso a la seguridad social, bajas, etc. Pagarse un autónomo es imposible para la mayoría. Quizás si hacerse autónomo fuera más accesible y hubiera una renta mínima garantizada, una parte del problema que existe alrededor del trabajo sexual se solucionaría.

La industria se ha consolidado y la patronal está legalmente asociada, pero nadie garantiza que dentro del mundo del trabajo sexual haya ciertos mínimos. De hecho, nadie podría imponerle un horario de trabajo a una persona a la que sólo le estás alquilando un espacio para que trabaje, y estos horarios son de 12 o 24 horas hoy al día. Por otro lado, las prostitutas deberían tener garantizado el acceso a la seguridad social, bajas, etc. Pagarse un autónomo es imposible para la mayoría. Quizás si hacerse autónomo fuera más accesible y hubiera una renta mínima garantizada, una parte del problema que existe alrededor del trabajo sexual se solucionaría.

Muchas de nosotras tenemos dudas con respecto al trabajo a terceros, pero cada vez estamos escuchando más testimonios de compañeras que han encontrado ahí su manera de hacer y no formamos parte del sector punitivista del feminismo, por encima de todo. En caso de aceptar el trabajo a terceros, hay que limitar mucho el poder del empresariado. Principalmente, nos dedicamos a fomentar el cooperativismo y el trabajo independiente. Y no creemos necesaria la ampliación de la figura del proxeneta, sino que dejen de quedar impunes los delitos que se cometen y que ya están tipificados como delito.

Muchos partidos políticos, incluso el propio PSOE, han dado licencia a clubes y macroclubes, y que ahora el feminismo criminalizador haya copado sus filas no les exime de lo que han hecho. Esta situación de drama actual viene porque le interesa así a la casta política. Y mientras se debate si es legítimo o aceptable moralmente pagar por el sexo, hay un montón de personas trabajando 12 y 24 horas a las que se les podrían, por lo menos, garantizar unos mínimos, como decía anteriormente.

Me gustaría ver a las cuidadoras de ancianos, copando las primeras planas de periódicos, explicándole a los ancianos europeos que quieren dejarse ese trabajo esclavo, que prefieren limpiarle el culo a sus propios padres

¿Conocías a la parte demandante, la Plataforma 8 de marzo y la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres, que forman parte de la Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución? ¿Por qué crees que abogan por esa postura?
La verdad es que se juntan muchos factores. Es muy mesiánico esto de buscar siempre a alguien a quien salvarle la vida, sin saber quién es y sin mirarle a la cara y preguntarle qué tiene detrás. Hay un montón de personas que han venido conscientemente a ejercer el trabajo sexual en el Estado español y se les niega esa capacidad de agencia. Muchas de esas mujeres no saben las condiciones con las que se van a encontrar cuando llegan y ese es el problema, que son exageradamente abusivas. Son un crimen.

También da mucho morbo hablar de sexualidad y ahí hay un filón mediático muy grande. Me gustaría ver a las cuidadoras de ancianos, a las internas 24 horas, copando las primeras planas de periódicos y noticiarios, explicándole a los ancianos europeos que quieren dejarse ese trabajo esclavo, que prefieren limpiarle el culo a sus propios padres. Silvia Federici explica perfectamente lo que ocurre con los cuidados en el marco de la construcción del capitalismo, y ella reconoce que el trabajo sexual es trabajo.

Ser puta es muchas cosas. Hay trabajadoras sexuales que están reforzando la heteronorma y hay trabajadoras sexuales que vienen de sexualidades disidentes y se han empoderado a través del trabajo sexual. Hay muchas cosas… Lo que pasa es que hay una industria muy fuerte, que puede ser algo parecido al porno mainstream, que sí que está reforzando determinadas prácticas. Creo que lo que hace que se posicionen en el lado criminalizador con tanta vehemencia es que es más fácil reducir la realidad que atenderla en su complejidad. Han elaborado un discurso que cala fácilmente.

¿Cuál es tu opinión sobre el sindicato OTRAS? ¿Qué opinas de que entre sus promotores aparezcan nombres vinculados a responsables de empresas o asociaciones como Aprosex  —Asociación de Profesionales del Sexo—, entre cuyas actividades se encuentran “talleres de sexo” o “cursos de inglés para putas”? 
Yo siempre voy a decir que estoy a favor de cualquier forma de sindicalización. El sindicato OTRAS es un sindicato gremial, es una entre varias de las propuestas que se han hecho, quizás la más ambiciosa, muy valiente. AFEMTRAS, que es la asociación de trabajadoras sexuales del polígono de Villaverde, está dentro de OTRAS. Hay escorts y trabajadoras de calle y de distintos sectores. Me parece muy bien y espero que se vaya enraizando poco a poco. Es posible que ese hombre, Joaquín, que no es puta y está entre los promotores, haya sido una de las pocas personas que se ofreciera a gestionar un proyecto tan difícil cuando parecía una locura.

Otra de las propuestas consiste en encontrar lugar en los sindicatos más tradicionales para que abran la posibilidad de sindicarse a las trabajadoras sexuales, esto significaría que otros gremios están reconociendo el trabajo sexual como trabajo. Así ha ocurrido en la IAC —Intersindical Alternativa de Catalunya—. Esta estrategia se coordina desde la USTS —Unión Sindical del Trabajo Sexual—. Luego hay personas que simplemente prefieren asociarse, como CATS o el Colectivo de Prostitutas de Sevilla, o agrupaciones como las Putas Libertarias del Raval. Yo en general voy a estar a favor de cualquier manera de agrupación de trabajadoras sexuales con intención reivindicativa.

El trabajo sexual incluye a asistentes sexuales, masajistas eróticas, escorts, trabajadoras de calle, de club, web cammers, atrices porno… En todos estos sectores estamos faltas de derechos y atravesadas por un estigma

En cuanto a lo de las actividades… Mira, “los cursos de inglés para putas” son importantes sobre todo porque si quieres trabajar en el extranjero, si no tienes el idioma, tienes un problema. Las trabajadoras sexuales muchas veces no acceden a cursos por motivos económicos o de estigma (u otros) y ahí encuentran un lugar específico en el que hacer un curso de inglés. Esto es formación, al fin y al cabo.

Respecto a los cursos de cuestiones relacionadas con la sexualidad en concreto, decir que no solo desde Aprosex se han hecho cursos de sexualidad. Hay cursos de BDSM, cursos de tantra, hay sex coaches… Hay un montón de talleres y cursos de sexualidad en el Estado español. Aprosex se encarga de unos, y a quien le guste cómo lo hacen irá ahí y quien quiera otro tipo de aprendizaje entorno a la sexualidad irá a otro sitio. Y ya está.

Por encima de todo eso creo que lo más importante que hay que decirle a las trabajadoras sexuales es que son trabajadoras y que no tienen porqué ser discriminadas sistemáticamente. Ahí sí que hace falta una formación política fuerte.

Los colectivos y sindicatos abolicionistas hacen referencia a los porcentajes oficiales de mujeres que ejercen la prostitución, que establecen que alrededor de un 80% de ellas son víctimas de la trata. ¿Qué diferencias hay entre el trabajo sexual y la trata?
Hay mucha confusión en el lenguaje y creo que es súper importante tener en cuenta que trabajar para terceros no es necesariamente haber sido víctima de trata. Por ejemplo, muchas trabajadoras sexuales activistas de Argentina han sido contadas varias veces como víctimas de trata, en función de haber reducido cualquier tipo de prostitución a ser víctima de trata. Cuando esa moral y esa terminología no están claras en el punto de partida, todo resulta ser un producto de la manipulación y eso es un desastre político.

Hay trata en la calle, hay trata en clubes y he oído que, incluso, hay trata en algún sector de alto nivel. También hay trata en el campo y en otros sectores laborales. También es abrumadora la explotación en el sector textil. La ONU cifra la trata con fines de explotación sexual en un 14%. No es realista que el colectivo pro-derechos maneje unas cifras del 14% y que el criminalizador tenga unas cifras del 80 y del 90%.

Yo creo que no hay mejor aliado para detectar casos de trata que la información, tanto a trabajadoras sexuales, como a clientes, etc., para que se pueda detectar desde dentro, en principio. Hace tiempo se hizo una campaña de sensibilización dirigida al cliente, que promovió la APDHA, para que hubiera una contratación de servicios sexuales respetuosa. En Barcelona, por ejemplo, la inversión para detectar víctimas de trata ha sido la más alta del Estado español. La ha llevado a cabo Ada Colau, que está perfectamente enterada de todo el tema de la prostitución, de cómo funciona y, aparte de haber puesto más recursos que nadie para acabar con la trata, defiende la libre asociación de las trabajadoras sexuales.

A nosotras nos afecta la trata, pero te diré más: nos afecta cualquier persona que por ser cliente piense que siempre tiene la razón. Nos afecta la supremacía del consumidor en general. La supremacía cultural, la supremacía de clase, eso nos afecta. Ahí es dónde, las que tenemos la posibilidad de pararles los pies, lo hacemos muy bien y estamos haciendo, pese a quien le pese, un montón de pedagogía.

El trabajo sexual incluye a asistentes sexuales, masajistas eróticas,escorts, trabajadoras de calle, de club, web cammers, atrices porno… En todos estos sectores estamos faltas de derechos y atravesadas por un estigma. Nos reconocemos las unas a las otras como parte de lo mismo, por eso nos juntamos bajo el término trabajadoras sexuales.

Cuando se desmantela un piso, a las personas migrantes directamente se las mete en un CIE o se las manda a su país y solo se quedan en el Estado si son testigos necesarios para enjuiciar a proxenetas o redes de mafia. 

¿Qué diferencias, en lo relativo a la regulación legal del trabajo sexual, existen entre despenalización, regulación, etc.? Según tú, ¿cómo afectaría cada regulación a la trata?
Yo no soy experta en leyes, otras compañeras y aliadas sí, Lucía Fernández, o Paula Sánchez Perera, o Ruth Mestre. Yo te puedo hablar a grandes rasgos: con la despenalización se busca que la prostitución se asimile a cualquier tipo de trabajo. Es decir, que tú tengas acceso a la salud pública, a determinados derechos, a unas bajas, que tengas tu paro y que tengas tu jornada laboral y tu pensión. Eso es lo que implicaría despenalizar la prostitución. Con la despenalización del trabajo sexual pasaría a formalizarse una relación laboral. Ahora mismo, cuando se desmantela un piso, a las personas migrantes directamente se las mete en un CIE o se las manda a su país, y solamente se pueden quedar en el Estado español si son testigos necesarios para enjuiciar a cualquier proxeneta o a cualquier red de mafia.

La regulación lo que contempla es el modelo alemán. El modelo alemán es un poco mierda. En Alemania te pueden vender hamburguesas y servicios sexuales en la misma carta. Creo que todo en la vida tiene límites y el trabajo sexual también. A nadie le gusta trabajar con borrachos, las camareras de discoteca lo han explicado en muchas entrevistas. El trabajo sexual no tiene por qué ser parte solo del ocio nocturno. ¿Qué tipo de industria se está fomentando en general?

El modelo de la despenalización se ha aplicado en Nueva Zelanda. Ahora está despenalizado tanto ser independiente como trabajar para terceros. Entonces, la mayoría de las trabajadoras sexuales se asocian entre sí y, aunque el trabajo para terceros exista, es minoritario y nadie quiere trabajar para terceros. De nuevo, son los sectores más desfavorecidos los que lo hacen.

De todos los modelos posibles, el neozelandés es un poco el que más nos interesa, pero nos gustaría llegar a desarrollar la capacidad de plantear un modelo adecuado a la realidad del Estado español. Cómo afectaría cada regulación a la trata con fines de explotación sexual es algo que no tienen claro ni en Suecia, que es un estado criminalizador del trabajo sexual.

¿Sabes cómo os afecta la Ley Mordaza?
Pues por ejemplo a las trabajadoras de calle las ha tirado de la calle, a la mayoría. Se les multa. Se han multado hasta víctimas de trata que trabajaban en la calle…

Hay toda una cultura, que no tenemos, alrededor del contacto físico que tiene que ver con el bienestar emocional. […] Creo que lo que hay es una exhibición machista de la sexualidad y es a eso a lo que hay que darle la vuelta

¿Se debe definir la conducta sexual de la gente? ¿Crees que es necesario enseñar sobre ello?
A mí lo que me gustaría, especialmente, es que la gente se dé cuenta de que hemos caído en una identidad de género binaria que nos encorseta, y en una sexualidad coito-centrista por motivos, probablemente, de control de la población, y no es interesante para muchos cuerpos ese coitocentrismo. Muchas veces las prácticas sexuales son absolutamente precarias a nivel fisiológico, en general, y creo que la peor parte se la llevan los adolescentes. Para tener una vida sexual sana hace falta prestarle atención, querer saber, y es algo que no se aprende sin poner el cuerpo. A mucha gente le da vértigo y, a estas alturas, vienen muy bien algunas personas que facilitan talleres.

Hay toda una cultura que no tenemos alrededor del contacto físico que tiene que ver con el bienestar emocional. A mí no me gustaría dejar a la gente sin ningún tipo de educación ni referencia sobre la sexualidad. Creo que lo que hay es una exhibición machista de la sexualidad y es a eso a lo que hay que darle la vuelta.

A mí me gustaría que, en términos generales, la palabra “puta” dejara de ser un insulto, que dejara de funcionar como sistema de control de la sexualidad femenina. Hay que desactivarla, y creo que ya se está haciendo.

Según tú, ¿cómo han contribuido los medios de comunicación, la literatura, el cine y, en general, la multitud de expresiones culturales existentes, a distorsionar la realidad de la prostitución?
La mayoría de las producciones culturales hasta el día de hoy están hechas solo por hombres. Solo está la voz masculina. Me da igual que estés hablando de la prostituta que de la mujer de alguien, de una mujer maravillosa o de una bruja. Todas las voces son de hombres. El canon artístico, en general, está marcado por hombres, así que tienen toda la responsabilidad de haber distorsionado la realidad de todas las mujeres. Tengo que recordar que nos estaba prohibido hasta firmar los libros que escribíamos. De ahí venimos. Nadie se esperaba que ahora las brujas y las bolleras y las putas coparan librerías.

Hay sectores muy vulnerables y otros muy acomodados, y quien quiera acercarse deberá quitarse primero una venda de los ojos, porque, si no, verá drama donde no lo hay, o verá solo glamour donde hay drama.

Desde tu punto de vista, ¿cuál es la realidad sobre el trabajo sexual?
El trabajo sexual no debe ser algo que se idealice por oposición a denigrarlo. El otro día en el programa TOFUria de Radio Malva, una compañera, @Cero BDSM, explicó que siempre estamos contraargumentando al sector criminalizador y no tenemos espacio para nombrar los aspectos negativos de nuestro trabajo. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y un montón de matices. Yo estoy conforme con mi trabajo y no quiero otro, y no creo que sea un trabajo que puede hacer cualquiera. Igual que no puede ser médico quien vomita si ve sangre. Ahora mismo, hay sectores muy vulnerables y otros muy acomodados, y quien quiera acercarse deberá quitarse primero una venda de los ojos, porque si no, verá drama donde no lo hay, o verá sóloglamour donde hay drama.

Por otro lado, me gustaría comentar que las trabajadoras sexuales diferenciamos perfectamente cuándo estamos haciendo un intercambio económico y cuándo estamos utilizando la sexualidad para crear cualquier otro tipo de vínculo afectivo. Hay muchas trabajadoras sexuales que ocultan a sus parejas, hijes o familiares a lo que se dedican. Nadie sabe si conoce o no conoce a alguna puta. Si queréis perpetuar esa realidad, seguid alimentando el estigma.

¿Cómo consideras que está llevando a cabo a nivel mediático el debate abolicionismo vs. reconocimiento de las trabajadoras sexuales? ¿Te sientes representada con alguna postura en concreto de las que se están planteando?
No hay debate. Está habiendo una exhibición de poder del feminismo criminalizador. La manifestación feminista del 25N [Día contra la violencia machista] se declaró criminalizadora directamente. Eso hace que ni siquiera podamos ir las trabajadoras sexuales a una manifestación feminista, cuando nos consideramos feministas. No somos bien recibidas. Eso no es un debate, es punitivismo.

Entre las formaciones políticas, Podemos está abriendo conversación ahora mismo con las trabajadoras sexuales, de hecho, se nos ha convocado y se agradece. Aunque hay feministas criminalizadoras muy agresivas dentro de Podemos también.

Al hombre cis medio, el porno le viene grande

Desde algunas corrientes del feminismo abolicionista se hace referencia a la realidad cotidiana de las personas, el peligro al que se pueden ver expuestas, entre otras cosas, por la reproducción de tópicos del porno o, precisamente, por la cultura patriarcal. ¿Cómo os defendéis de estos posibles abusos? ¿Cómo os organizáis para evitar esto?
Al hombre cis medio, el porno le viene grande. La masculinidad que se exhibe en el porno mainstream no es la realidad del hombre cis medio. De hecho, se frustran un montón ellos mismos y tienen un montón de ansiedad porque no se ajustan a las expectativas sobre lo que ellos piensan que deberían hacer. Realmente y sabiendo que ejerzo la prostitución desde una posición de poder, veo muy claramente cómo no se corresponde la representación de la sexualidad en este pornomainstream con la realidad de la sexualidad humana. No tiene nada que ver. No todos los hombres son grandes o tienen fuerza o pulmones de atleta, ni la tienen tan grande, ni aguantan tanto, y ni siquiera a todos les gusta ese tipo de sexualidad.

Yo nunca me he sentido en peligro, y mis compañeras del piso tampoco. Habrá algunos sectores en los que será más habitual y otros en los que menos, pero hay medidas de seguridad posibles para todes. De ahí la importancia de la red. Nosotras nos cuidamos. Si una compañera tiene un cliente nuevo y no está segura, pues otra compañera va y la espera en la sala de al lado hasta que termine, por ejemplo. Tenemos muchos mecanismos de seguridad.

Esto me recuerda a que, hace no mucho, una chica en València mató a un cliente que intentó abusar de ella y fue condenada a la cárcel. Es muy siniestro decir que nos violan sistemáticamente porque entonces no podemos denunciar una agresión sexual o alegar una defensa propia.

Graciela Atencio, periodista responsable de Feminicidio.net, afirmó para un artículo de este mismo periódico que “hay un vínculo entre feminicidio y prostitución debido a que la prostituta en el patriarcado es el cuerpo más desechable de las mujeres”. ¿Crees que existe cierta relación entre ambas cosas?
¿Cuántas mujeres que no son prostitutas han sido asesinadas a manos de sus parejas y exparejas este año? Decir que, el de una prostituta, es el cuerpo más desechable invisibiliza que hay un montón de mujeres que están muriendo a manos de sus parejas, por tener ligada de manera indisoluble la propiedad privada y el “amor”. Seguir diciendo que la puta “es el cuerpo más desechable” es lo que hace que siga funcionando esa palabra como amenaza social. La puta necesita derechos y plena ciudadanía.

 

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Francia se interroga sobre el modelo abolicionista de la prostitución

El Consejo Constitucional debe decidir si la ley de 2016 que penaliza al cliente es constitucional o no

 

Para el abogado principal de los demandantes, Patrice Spinosi, todo eso no es más que una “hipocresía moral peligrosa”. “Lo que decimos es que la opción abolicionista solo será posible en Francia a partir del momento en que se prohíba toda actividad de prostitución. Pero eso no es lo que decidieron los legisladores”, recuerda. “El Consejo debe decidir si esta ley fue hecha para las prostitutas y por su seguridad. Y entonces debe ser derogada”.

 

Por SILVIA AYUSO 

París, 22 de enero de 2019

https://elpais.com/sociedad/2019/01/22/actualidad/1548176471_071212.html

 

 

Menos de tres años después de su entrada en vigor, Francia se interroga de nuevo sobre la conveniencia de la ley que cambió la forma de combatir la prostitución y pasó a penalizar al cliente y no a la trabajadora o trabajador sexual, como hasta entonces. La constitucionalidad de la normativa aprobada en abril de 2016, tras años de debates, fue rebatida este martes ante el Consejo Constitucional. Sea cual sea la decisión de los “sabios” del máximo órgano de consulta sobre constitucionalidad de Francia, esta tendrá un impacto clave en la forma en que el país aborde en el futuro la cuestión de la prostitución. Su fallo se conocerá el 1 de febrero.

La pregunta que deben analizar hasta entonces los miembros del Consejo Constitucional es relativamente directa: la ley que prevé multas de 1.500 a 3.750 euros (para reincidentes) por contratar los servicios de una prostituta, ¿atenta contra derechos constitucionales como la autonomía personal y la libertad sexual, el respeto a la vida privada, la libertad contractual, la libertad comercial o el principio de proporcionalidad de las penas?

Pero las cuestiones que manejan las nueve asociaciones y la treintena de trabajadores sexuales que cuestionan la ley son más complejas.

Prohibir la prostitución o atacarla criminalizando a los clientes, ¿es una actitud moralista, como afirman los detractores de la ley? ¿Es hipócrita y paternalista? ¿Atenta contra el derecho a la emancipación de la mujer y a la libertad de disponer de su cuerpo libremente? Y, sobre todo, ¿empeora la situación de precariedad y vulnerabilidad de las prostitutas? ¿Las pone aún más en peligro?

¿O es la prostitución por el contrario, como afirman los defensores de la ley de 2016, una forma más de abuso, de promoción de la explotación y de la trata humana, así como de violencia contra las mujeres? ¿Constituye su prohibición una defensa de los derechos fundamentales y de la dignidad humana? Voilà, como dicen los franceses, un resumen de los argumentos esgrimidos durante las más de dos horas de audiencia pública este martes ante el Consejo Constitucional.

 

Precarización de la prostitución

Los demandantes de la derogación de la ley, entre los que figuran organizaciones de ayuda a las prostitutas, una treintena de trabajadoras sexuales o la sección francesa de Médicos del Mundo, se basan en un estudio del año pasado sobre los efectos de la normativa que afirma ha empeorado sensiblemente la situación de las trabajadoras sexuales: el 63% declaró que sus condiciones de vida se deterioraron, el 78% que sus ingresos cayeron, el 42% se siente más expuesta a la violencia y al 38% le cuesta más imponer el uso del preservativo, entre otros.

“Esto no va de ideología”, aseguró a EL PAÍS Irène Aboudaram, de Médicos del Mundo Francia. “No es cuestión de estar a favor o en contra de la prostitución, la cuestión es saber cuáles son los dispositivos que las protegen y cuáles las fragilizan. Y estamos constatando que esta ley está fragilizando a las más explotadas, a las que más ayuda necesitan. No es una ley que protege aunque se anuncie como protectora”.

“Esta ley no puede hacer más precaria la situación porque ha suprimido la represión de las prostitutas, que antes podían ser detenidas y multadas por su actividad. Eso ya no existe”, replica Grégoire Théry, secretario general de Mouvement du Nid, una organización que lucha por la abolición de la prostitución y que junto a organizaciones feministas defiende la ley de 2016. Una normativa, agrega, que no solo multa a los clientes, también prevé todo un dispositivo de acompañamiento para quienes quieran salir del mundo de la prostitución, aunque subraya que todavía no está todo en marcha. “Por primera vez en la historia de Francia, todos los prefectos tienen la obligación de crear un dispositivo departamental. En mayo de 2018 solo había 32, hoy tenemos 64. Hasta el año pasado, solo habían dejado la prostitución 62 personas, hoy son más de 130. Solo ahora empieza esta ley a mostrar sus efectos sociales”, sostiene.

 

Un desafío clave

Según Théry, el desafío planteado ante el Consejo Constitucional es enorme. “Si se deroga la prohibición de comprar un acto sexual, consagraremos el derecho de los hombres a imponer un acto sexual por dinero (…) que es una forma de violencia. Los legisladores lo han reconocido, los franceses hoy lo reconocen, la prostitución es una forma de violencia sexual y no podemos dar impunidad total a los que compran sexo”, sostiene.

Para el abogado principal de los demandantes, Patrice Spinosi, todo eso no es más que una “hipocresía moral peligrosa”. “Lo que decimos es que la opción abolicionista solo será posible en Francia a partir del momento en que se prohíba toda actividad de prostitución. Pero eso no es lo que decidieron los legisladores”, recuerda. “El Consejo debe decidir si esta ley fue hecha para las prostitutas y por su seguridad. Y entonces debe ser derogada”.

 

El mito de la trata de blancas. Investigación sobre la fabricación de un flagelo.

 

 

Jean-Michel Chaumont, El mito de la trata de blancas. Investigación sobre la fabricación de un flagelo, The Discovery, 2009, 321 p., @Ean: 9782707158093.

 

 

https://journals.openedition.org/lectures/883?lang=es#references

 

 

Presentación del editor

Secuestro de jóvenes inocentes, prostitución y esclavitud sexual, redes criminales internacionales: durante más de un siglo, la “trata de blancas” ha sido considerada como un verdadero flagelo. El “Comité Especial de Expertos” de la Sociedad de Naciones tiene la reputación de haber demostrado científicamente la existencia de este fenómeno: activistas antitrata e historiadores contemporáneos siempre se refieren a su trabajo fundador (1924-1927). Jean-Michel Chaumont analizó las 20.000 páginas de archivo de este comité. Revelan una realidad aún más aterradora, pero no la que se creía. En efecto, su libro analiza las operaciones intelectuales que los expertos han hecho para fabricar pieza a pieza un flagelo disfrazando los resultados de su propia investigación. Examina cuidadosamente cómo, llevados por su cruzada moral, manipularon datos, documentos y cifras para lograr sus fines: demostrar la existencia de la trata de mujeres extranjeras y la responsabilidad de la regulación de la prostitución en este estado de cosas, y obtener la implementación de leyes liberticidas de represión y vigilancia. Al hacerlo, han ocultado y agravado de forma duradera las ya difíciles condiciones de vida de las prostitutas que buscan emigrar, hoy como ayer. Sin mencionar la amalgama que hicieron entre la trata de negros y la trata de blancas, que abrió el camino a una verdadera banalización del comercio de esclavos y la esclavitud. De manera más general, Jean-Michel Chaumont interroga sobre la cuestión (política y científica) de los mecanismos de elaboración de la experiencia social y la responsabilidad de los sociólogos en la “construcción social de la realidad”.

 

 

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Desde 1924 hasta 1927, un grupo internacional formado por una docena de hombres y mujeres, salidos de la mejor sociedad y ostentando los títulos más honorables, se reunieron en el palacio ginebrés de la Liga de las Naciones. Las razones de esta reunión no pueden ser más nobles y generosas y al mismo tiempo imbuidas de una gran ambición intelectual. Se trata de participar en una lucha despiadada contra el flagelo formidable de la “trata de blancas”. Muchas mujeres jóvenes ingenuas e inocentes caen en la red de seductores viles que se revelan como proxenetas peligrosos y que, después de haberlas hecho transitar por varios países, las venden a los propietarios de los burdeles, donde son obligadas a prostituirse. . No basta con expresar una denuncia vehemente de la trata: para darse los medios para erradicar este flagelo de manera efectiva, es necesario, para empezar, tener un buen conocimiento del mismo. Por esta razón, el grupo ha reclutado a un equipo de investigadores, encargado de hacer un inventario global de la realidad y las formas de trata. Elogiado por unanimidad por su calidad y rigor, el informe redactado por el grupo conoce una forma de logro y consagración por la promulgación de convenciones internacionales para luchar contra la esclavitud con el propósito de la prostitución: no solo la existencia de la trata está científicamente probada, sino que en adelante tendremos los medios legales para combatirla.

 

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El libro que Jean-Michel Chaumont dedica a este grupo, sus reflexiones y conclusiones, no tiene apelación. Sus miembros “constituyen una banda de individuos deshonestos y peligrosos” (p.12), “tramposos … mucho más peligrosos para la gente común que los ‘criminales’ de los que decían querer protegernos” (p. 84). De hecho, es a un verdadero engaño a lo que estos honorables burgueses y aristócratas, académicos y altos funcionarios se han entregado, con plena conciencia, bajo la dirección del temible Isidore Maus, profesor de derecho y presidente del Comité Belga de Defensa contra trata de mujeres y niños. De hecho, si bien los resultados de las investigaciones que habían comisionado convergieron para atestiguar que el movimiento internacional de prostitutas no tenía la forma de una moderna trata de esclavos, aquellos que la Liga consideró sus “expertos” conformaron, truncaron y modificaron, generalizando abusivamente o, a la inversa, minimizando, censurando u oscureciendo, en pocas palabras manipularon, la información que tenían a su disposición para que pudieran reforzar la representación de la “trata de blancas” que querían (y lograron) imponer. Esto podría no haber sido tan grave si su informe se hubiera contentado con trazar simplemente una imagen falsa del mundo de la prostitución de la época, y si no hubiera legitimado el establecimiento de dispositivos legislativos liberticidas contra todas las mujeres, y especialmente contra las extranjeras. Bajo el pretexto de protegerlas de ser objeto de trata, su circulación estaría a partir de ese momento más sometida a la tutela de los hombres y, “menores o mayores, todas las extranjeras serían consideradas incapaces y, por lo tanto, tratadas como irresponsables” (p.14).

 

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Jean-Michel Chaumont ha podido actualizar esta tremenda manipulación accediendo a ese inestimable material de archivo que son las actas de las sesiones de trabajo del grupo de expertos. Éstas revelan de la manera más clara las relaciones de poder internas al grupo, los puntos de convergencia o desacuerdo entre sus miembros, los cambios en el significado de las propuestas recurrentes de enmiendas, adiciones o eliminaciones, y dejan transparentarse los prejuicios (de clase, de género o de “raza”) 1 o las intenciones políticas (hostilidad o apoyo a la prostitución regulada, promoción de la higiene social y moral, etc.) que motivaron las diversas posiciones. Así vemos cómo la noción misma de “trata” es el objeto de una manipulación que conduce no a una definición estricta (que habría dejado ver su inadecuación a la realidad) sino a un halo nocional susceptible de reunir las formas más diversas de prostitución, incluida la de mujeres mayores de edad y con consentimiento. Es esta riqueza documental lo que hace que el libro sea fascinante: una rara vez tiene la oportunidad de ver la mala fe segura de sí misma, la falta de honradez intelectual satisfecha o la arrogancia moralizante tan claramente como en este libro, ocultándose además tras un proyecto que se pretende progresista.

 

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Este trabajo está destinado a convertirse en una referencia para diferentes áreas de las ciencias sociales. En primer lugar, es una contribución importante a la historia de las organizaciones supranacionales, por supuesto a la de la Sociedad de Naciones, pero al mismo tiempo nos invita a identificar lo que queda de su patrimonio en las instituciones contemporáneas. También es una contribución a la sociología de la experiencia al mostrar cómo, desde una selección y manipulación de datos, se puede construir un punto de vista que presenta todas las apariencias de autoridad y rigor; si bien no todos los grupos de expertos producen, afortunadamente, tales imposturas, sigue siendo raro ver cómo, en la práctica, la “experiencia” se construye e impone como tal. Finalmente, ningún sociólogo de la prostitución podrá prescindir ya de este libro —sociológico y no solo histórico— porque es también del presente de lo que nos habla Chaumont. Es, con pequeños retoques, el mismo mito de la “trata de blancas” que reciclan hoy algunos movimientos abolicionistas y feministas, incapaces de percibir a las prostitutas extranjeras de otra forma que como ingenuas víctimas fáciles de proxenetas internacionales. Y es este mismo mito reactivado el que, hoy como ayer, legitima la instauración de leyes liberticidas contra las/os migrantes.

 

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El “mito de la trata de blancas”, muestra Chaumont, se impuso con mayor facilidad porque fue producido desde “arriba”, porque los que lo crearon provinieron de las capas dominantes y presentaban todos los signos de autoridad intelectual y moral. Esto es ciertamente cierto, pero probablemente sea un poco parcial y es en este punto que nos permitiremos expresar una reserva. Un mito tal probablemente no habría prosperado si no se hubiera encontrado con un antiguo fondo de creencias populares, las mismos que Edgar Morin estudió en su Rumor d’Orléans 2, pero también las que podían, ya en el siglo XVIII, hacer creer al pueblo de París que los aristócratas hacían que les robaran los niños para que curarse con su sangre. Recordar esto no quita ninguna responsabilidad a los “expertos” de la Sociedad de Naciones en la fabricación de un mito con consecuencias liberticidas, pero ayuda a comprender mejor cómo se construyen las mitologías modernas.

 

 

NOTAS

1 Si la trata de esclavos negros es la referencia con la cual se compara la “trata de blancas”, ésta última se considera peor que la primera: “Fue peor de entrada y simplemente porque sus víctimas eran blancas, a la vez blancas de piel y blancas por su inocencia virginal. Era peor después porque, se pensaba, los negros esclavizados aprendían a pesar de sí mismos las virtudes civilizadoras del trabajo y la religión, mientras que las blancas estaban condenadas a una segura doble perdición física y espiritual “(p. 7).

2 En 1969, se difundió un rumor entre las jóvenes de Orleans: las jóvenes clientes de tiendas de ropa de propiedad judía serían drogadas en los vestidores y luego secuestradas y obligadas a prostituirse como parte de la “trata de blancas “. Fue estudiado sobre el terreno por Edgar Morin: La rumeur d’Orléans, Paris, Seuil, 1969.

3 Arlette Farge, Jacques Revel, Logiques de la foule. L’affaire des enlèvements d’enfants Paris 1750,, París, Hachette, 1988.

Cómo la legislación de FOSTA-SESTA está causando estragos en la vida de las trabajadoras sexuales  

 

 

“Las trabajadoras sexuales de este lado del mundo se sentían muy cómodas al pensar que eran una clase protegida, y nunca lo hemos sido”, dijo Akynos, fundadora de BSWC.

 

Por Ricky Riley

2 de enero de 2019

https://blavity.com/how-fosta-sesta-legislation-is-wreaking-havoc-on-the-lives-of-sex-workers?fbclid=IwAR2iYn4VrRpjdt0ItFkrfgpf09e_OPYtS65vqGj2IAW0oX9pjFUKyIUvT3M

 

 

Desde que el presidente Donald Trump firmó los proyectos de ley bipartidistas Fight Online Sex Trafficking Act (FOSTA) y Stop Enabling Sex Traffickers Act (SESTA) en abril pasado, el pánico se ha establecido entre la comunidad del trabajo sexual. A menudo agrupadas ambas leyes como FOSTA-SESTA, esta legislación se presentó al Congreso con la intención de poner fin a la trata de personas. Sin embargo, también se ha dirigido inadvertidamente contra las trabajadoras sexuales consensuales, obligando a muchas de ellas a recurrir a otras prácticas más peligrosas.

SESTA-FOSTA deroga la sección 230 de la Ley de Comunicaciones y Decencia de 1996, que dice: “Ningún proveedor o usuario de un servicio informático interactivo debe ser tratado como el editor o el locutor de cualquier información proporcionada por otro proveedor de contenido de información”. Por lo tanto, los sitios web como Facebook, Amazon, Craigslist, Reddit y YouTube estaban legalmente protegidos, en caso de que un usuario publicara contenido desagradable u ofensivo por su cuenta. Esto era antes de que el FBI y otras agencias federales allanaran la casa del ex propietario de Backpage.com, Michael Laceyey. Conocido por sus anuncios personales para adultos, el controvertido sitio web fue cerrado e incautado por el FBI, una vez que se presentaron denuncias relacionadas con la trata sexual de niños.

Ahora, bajo SESTA-FOSTA, cualquier sitio que se crea que aloja anuncios relacionados con la trata de personas está en riesgo de enjuiciamiento, incluso si desconoce que algunos de sus usuarios están promoviendo la trata. Debido a que la postura de los legisladores sobre el trabajo sexual parece excluir la posibilidad del trabajo sexual consensual, SESTA-FOSTA parece desdibujar la línea entre la trabajadora sexual consensual y la auténtica trata de personas. Algunos sitios eliminaron de manera preventiva su contenido para adultos a principios de este año, incluidos los subreddits que contienen contenido sexual. Del mismo modo, los directorios de trabajo sexual, como CityVibe y NightShift, también se han cerrado. Según un informe de Engadget, Google incluso ha comenzado a purgar las cuentas de Drive de los artistas de cámara, que venden clips y videos a los clientes.

Blavity habló con Tamika Spellman, asociada de política y defensa de Helping Individual People Survive (HIPS). Spellman, negra, trans y trabajadora sexual, sabe de primera mano cómo la sociedad desprecia a quienes se dedican a este trabajo.

Durante 25 años, HIPS ha proporcionado instalaciones de lavandería, intercambio de jeringas, comidas y otros servicios a cualquier persona que lo necesite. Como un refugio seguro que ofrece asistencia a las trabajadoras de servicio completo, la organización ha experimentado recientemente un aumento en el número de trabajadoras sexuales que atienden debido a SESTA-FOSTA. La posición de Spellman en HIPS a menudo implica cuidar a personas marginadas y defender leyes que protejan mejor a quienes trabajan en la industria del sexo.

“Debido a esta jodida ley, que se aprobó con relativa facilidad, la vida se ha vuelto extremadamente difícil”, dijo Spellman.

SESTA-FOSTA impide que las trabajadoras seleccionen a fondo a los posibles clientes y detecten citas malas. Como alguien que previamente ha experimentado ser golpeada, robada, violada y baleada mientras practicaba el trabajo sexual en las calles, Spellman cree que las cosas solo empeorarán, especialmente para aquellas que se ven obligadas a trasladar su negocio de la red a la esquina,. El solo hecho de hablar en una cita potencial podría ser malinterpretado como un lenguaje de trata.

“Esta nueva ley me ha convertido en dos cosas que nunca he sido en mi vida: una víctima de trata y una tratante”, explicó.

Desde que se unió a HIPS en 2017, Spellman ha trabajado incansablemente para cambiar los conceptos erróneos sobre el trabajo sexual entre el público y abogar por los derechos de las trabajadoras sexuales. No solo ha entrevistado de puerta en puerta, sino que incluso ha hablado con funcionarios electos, incluidos miembros del Consejo del Distrito de Columbia, sobre las realidades del trabajo sexual consensual.

“Aquí tenemos una ley que temen tocar, porque no quieren [parecer] que van en contra de la protección de los niños frente a la trata”, dijo Spellman. “Eso me dice que están dispuestos a privarme de mis derechos como trabajadora sexual consensual para salvar la cara”.

Según Akynos, fundadora del Black Sex Workers Collective (BSWC), las actividades diarias, como abrir cuentas de negocios, se han convertido en un problema para las trabajadoras sexuales.

“Nos ha hecho imposible entrar en un banco e intentar obtener una cuenta comercial con nuestro título conocido”, dijo Akynos a Blavity. “Además, ha dejado fuera a muchas trabajadoras, reduciendo en gran medida sus ingresos, lo que tiene un efecto de goteo que puede durar años”.

Akynos ha trabajado en la industria del entretenimiento y el sexo para adultos durante dos décadas. Desde sus trabajos como escort, dominatrix, bailarina exótica, operadora de sexo por teléfono y más, sus experiencias le han llevado a una carrera de escritora y trabajo activista. Ella le dijo a Blavity que, aunque SESTA-FOSTA parece nueva, desde hace años existen diferentes versiones de la misma.

“Fue una renovación”, dijo Akynos. “Las trabajadoras sexuales de este lado del mundo se sentían muy cómodas al pensar que eran una clase protegida, y nunca lo hemos sido. Ahora, tenemos que hacer un esfuerzo para cambiar la perspectiva de lo que es trabajo y de lo que nuestro trabajo implica en su esencia”.

Ahí es donde el BSWC quiere llegar: las trabajadoras sexuales promedio no solo son despreciadas por brindar un servicio que buscan ciertos miembros de la sociedad, sino que a menudo están excluidas de la sociedad al mismo tiempo. La falta de recursos hace que sus vidas sean duras, cortas y brutales. La organización con sede en la ciudad de Nueva York atiende a miembros de la comunidad al cubrirles necesidades básicas. Akynos explicó que las organizaciones hermanas Lysistrata y Desiree Alliance también envían referencias de casos duros a BSWC, por lo que las personas necesitadas pueden recibir hasta $ 200 para emergencias personales y otras asistencias.

Con ingresos fluctuantes, la vivienda permanente es un problema importante que afecta a la vida de las trabajadoras sexuales. Debido a que muchas trabajadoras sexuales recurren frecuentemente a refugios o hoteles y moteles para crear una sensación de estabilidad, BSWC también está trabajando en una iniciativa de vivienda que permitirá a las trabajadoras sexuales en la comunidad ayudar a otras personas que luchan por encontrar refugio.

“Por ejemplo, si encuentras un apartamento y puedes mudar a las personas como compañerss de habitación sin la necesidad de una verificación de crédito o una solicitud de una cantidad exorbitante de dinero, ¿por qué no ofrecer la vivienda directamente a las personas necesitadas?”, Preguntó Akynos retóricamente. . “Es una buena manera de mantener a las personas alejadas de la calle, aquellas [que están] en crisis de vivienda y que de otra manera no tendrían un lugar para vivir, debido a las reglas de gentrificación racista y clasista que han surgido en los últimos años”.

La organización también planea supervisar historias escritas de trabajadores sexuales negras y trans a través de un nuevo proyecto de investigación a largo plazo, mientras que la financiación esté disponible para otros proyectos. A través de los esfuerzos del BSWC, Akynos y otras activistas del trabajo sexual esperan cambiar las leyes injustas y desestigmatizar el trabajo sexual.

“Va a llevar mucho tiempo”, reconoció Akynos. “Si Internet no nos hubiera hecho sentir tan cómodas, tal vez estaríamos a medio camino”.

“Muchas trabajadoras sexuales se apoyaron en plataformas en línea para encontrar y seleccionar clientes potenciales. Con tantas de sus páginas [ahora] cerradas debido a esta legislación, muchas trabajadoras sexuales se ven obligadas a trabajar en el exterior y contratar clientes potencialmente más riesgosos”, dijo Christa. Daring, directora ejecutiva del Sex Workers Outreach Project-USA.

Poco después de la aprobación de SESTA-FOSTA, se informó que el sitio de citas Pounced.org fue cerrado, por temor a una posible reacción legal. Motherboard informó que el sitio, controlado por voluntarios y con escasez de efectivo, no pudo arriesgarse a una demanda o cargos por violar esta ley SESTA-FOSTA.

Los últimos problemas de Tumblr recuerdan a otros sitios que se han adaptado a la ley. Según un informe de Yahoo Finance, el sitio de redes sociales y microblogging fue retirado recientemente de la App Store de Apple luego de que se alegara que el sitio había perpetuado la distribución de pornografía infantil.

“Cada imagen cargada en Tumblr se escanea en una base de datos de la industria de material conocido de abuso sexual infantil, y las imágenes que se detectan nunca llegan a la plataforma. Una auditoría de rutina descubrió contenido en nuestra plataforma que aún no se había incluido en la base de datos de la industria”, anunció Tumblr en una declaración en su sitio. “Inmediatamente eliminamos este contenido. Las salvaguardas de contenido son un aspecto desafiante de las plataformas que operan a gran escala “.

Si bien los usuarios temían que el sitio finalmente se cerrara, esta controversia fue especialmente preocupante para las trabajadoras sexuales que habían utilizado Tumblr como recurso promocional. Estas preocupaciones aumentaron aún más cuando Tumblr anunció que a partir del 17 de diciembre de 2018, todo el contenido explícito para adultos sería eliminado y prohibido. Se ha establecido un precedente de censura en la web, lo que hace que muchos se pregunten qué sitio será el siguiente en sufrir el hachazo.

Suprihmbé es el alias de una trabajadora sexual de 28 años de edad, residente en Chicago, que   inicialmente ganó seguidores en Twitter por su activismo. Si bien la cámara ha sido su principal fuente de ingresos, también tiene experiencia como stripper, trabajadora de la calle, sugar baby y más. Sin embargo, en una entrevista reciente con Blavity, Suprihmbé dijo que SESTA-FOSTA ha hecho casi imposible para ella publicar anuncios de “trabajo de servicio completo” (como se denomina dentro de la industria del sexo a la prostitución).

El temor adicional creado por SESTA-FOSTA parece haber despojado a las trabajadoras sexuales de las pocas protecciones que ya tenían. Las trabajadoras sexuales que dependen de Internet como una herramienta comercial principal ya son increíblemente vulnerables al doxxing, que se define como la exposición maliciosa de la información personal de una persona en la web. Como una de las pocas trabajadoras sexuales negras que compartió públicamente sus opiniones en Twitter, Suprihmbé a menudo ha sido un objetivo para el doxxing. A principios de este año, se hizo pública la información personal de esta defensora de las trabajadora sexuales y escritora, incluidos la dirección de su casa y su nombre legal.

“Definitivamente me expuso a mucha hostilidad —mucho acoso— porque las trabajadoras sexuales no son consideradas una clase protegida en Twitter”, dijo Suprihmbé.

Según Suprihmbé, sus acosadores y sus seguidores la han aterrorizado continuamente durante la mayor parte del año. Aunque se han presentado informes policiales, Suprihmbé afirma que no se ha hecho nada para garantizar su seguridad. Las mujeres que participan en este trabajo a menudo son consideradas como marginadas extravagantes que son menos dignas de protección. Combina eso con el racismo sistémico y la criminalización general del trabajo sexual, y las mujeres negras y transexuales se convierten en blancos ambulantes en una profesión que ya es de alto riesgo. Son fetichizadas hasta el punto de la deshumanización.

“Las afroamericanas conformaron aproximadamente el 40 por ciento de todas las detenciones por prostitución en 2015. Además, de todos los casos documentados de trabajadoras sexuales asesinadas en los Estados Unidos ese mismo año, aproximadamente el 41 por ciento eran mujeres negras cisgénero y aproximadamente el 30 por ciento eran mujeres trans negras,” un redactor de Blavity señaló en un artículo anterior.

“Simplemente se complica el trabajo sexual, porque se considera más apropiado. [El trabajo sexual] es una profesión que se basa en nuestra apariencia. Por eso, [los clientes] sienten que pueden usar la preferencia como una justificación para el racismo y el sexismo,” dijo Suprihmbé.

La razón por la que la detección a través de Internet es tan vital es porque las trabajadoras sexuales son las únicas personas que realmente están buscando sus mejores intereses. Específicamente para Suprihmbé, se trata de crear una comunidad en la que se cuiden unas a otras. Ella hace lo que puede para ayudar a sus compañeras de trabajo sexual al ofrecer consejos sobre los entresijos de la industria, e incluso ha compartido información sobre qué medidas de seguridad deben tomar a través de sus DM. Suprihmbé también ha ido tan lejos como desembolsar su propio dinero para ayudar a las necesitadas.

La llegada de SESTA-FOSTA ha colocado a las trabajadoras sexuales en el limbo, ya que nuestro mundo posterior a SESTA-FOSTA continúa haciendo que los lugares en línea seguros para las trabajadoras sexuales consensuales sean obsoletos. Muchas están buscando sitios web alternativos para encontrar clientes. Otras están recurriendo al trabajo de la calle para llegar a fin de mes. Es improbable que la ley detenga el ciclo de oferta y demanda dentro de la industria del sexo. Sin embargo, en última instancia, viola las libertades de Internet que alguna vez disfrutamos.

Putas subversivas, charla completa sobre derechos y autorganización de las trabajadoras sexuales

 

El pasado 12 de diciembre, el Centro de Historias de Zaragoza hirvió de rabia e indignación cuando Verónika Arauzo, Marijose B. Márquez y Conxa Borrell dejaron claro que la prostitución nunca ha sido ilegal

 

Por ROCÍO DURÁN HERMOSILLA

20 de diciembre de 2018

http://arainfo.org/putas-subversivas-charla-completa-sobre-derechos-y-autorganizacion-de-las-trabajadoras-sexuales/#.XBtzsrH5w28.twitter

 

Charla Derechos y autorganización de las Trabajadoras Sexuales en Zaragoza. Foto: Pablo Ibáñez.

 

 

Tres mujeres, tres putas, tres feministas y tres alternativas de lucha para conseguir los derechos de las trabajadoras sexuales o acabar con el Estado, lo que llegue antes. El pasado 12 de diciembre, el Centro de Historias de Zaragoza hirvió de rabia e indignación cuando Verónika Arauzo, Marijose B. Márquez y Conxa Borrell dejaron claro que la prostitución nunca ha sido ilegal, si no a Felipe González nunca se le habría ocurrido legalizar los clubes de alterne y a José Luis Rodríguez Zapatero legalizar la Asociación Nacional de Empresarios de alterne Mesalina.

Para el PSOE lo que parece estar prohibido es que las putas se organicen, pero no siempre llueve al gusto de todo el mundo y pese a que cada una de ellas tiene una visión distinta, las tres están de acuerdo en que las políticas punitivistas y abolicionistas solo buscan atacar a las más vulnerables.

De esta forma, Verónika de la Unión Sindical de Trabajadoras del Sexo de la Intersindical Alternativa de Catalunya repasó las precarias condiciones de las más vulnerables, las que se enfrentan a la policía, a las redadas y a la violencia lgtbiqfóbica de las instituciones.

Marijose del Colectivo de Prostitutas de Sevilla consiguió levantar la sala cuando recordó cómo la historia del Estado español, esta democracia y el PIB se han aprovechado de las trabajadoras sexuales. Prostitución ya hay, ahora lo que faltan son putas con derechos. También tuvo tiempo para narrar cómo parte del movimiento feminista abolicionista de Sevilla expulsó a las trabajadoras sexuales de la manifestación del 25 de noviembre, como si las putas no hubieran sufrido la violencia machista en carnes y alma.

Al final llegó Conxa Borrell para contar por qué hacía falta el sindicato OTRAS, que sigue siendo legal a pesar de que deben cambiar los estatutos y de cómo ella, a pesar de no ejercer ya, ha decidido levantarse y organizarse para que las que vengan, que las habrá, tengan una mejor vida.

Nada de lo que se escriba será suficiente para expresar todo lo que se dijo en aquella hora y media; por ello, lo mejor es empezar a escucharlas en el vídeo completo de esta charla.

 

 

Un estudio encuentra más violencia e infecciones sexuales cuando se penaliza el trabajo sexual

 

 

Por Nina Avramova, CNN

11 de diciembre de 2018

https://edition.cnn.com/2018/12/11/health/criminalizing-sex-work-more-violence-stds-intl/index.html?no-st=1544563446

 

Las trabajadoras sexuales experimentan una probabilidad tres veces mayor de violencia sexual o física en ambientes de represión policial.

 

 

(CNN) Las trabajadoras sexuales en 33 países que tienen que hacer frente a actuaciones policiales represivas (identificadas como detención, encarcelamiento, confiscación de agujas, jeringas o condones, desplazamiento a nuevas áreas o violencia física o sexual por parte de los agentes) tienen una probabilidad tres veces mayor de experimentar una enfermedad física. o violencia sexual, según un nuevo estudio.

Tenían el doble de probabilidades de tener VIH y otras enfermedades de transmisión sexual que las trabajadoras sexuales que no estaban expuestas a la violencia policial represiva y al abuso de poder. El grupo que tiene que hacer frente a la represión policial también tenía más probabilidades de tener peor salud mental, informa el estudio, publicado el martes en la revista PLOS Medicine.

Lucy Platt, investigadora principal y profesora asociada en epidemiología de salud pública de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, dijo que las “prácticas represivas de la policía aumentan los daños” para las trabajadoras sexuales. El documento también afirma que la reforma de las leyes es necesaria para mejorar la seguridad de las trabajadoras sexuales.

Peter Greenhouse, portavoz y consultor de salud sexual de la Asociación Británica para la Salud Sexual y el VIH, estuvo de acuerdo. “Esta nueva investigación exhaustiva demuestra definitivamente lo que hemos sabido durante muchos años”, escribió Greenhouse, que no participó en el estudio, en un correo electrónico. “Que la represión policial contra las trabajadoras sexuales aumenta la violencia contra las mujeres y reduce el acceso a la atención de salud sexual”.

Las trabajadoras sexuales, en promedio, tienen 13 veces más riesgo de contraer VIH que la población general, según la organización benéfica Avert, con sede en el Reino Unido, que brinda educación sobre el VIH. Esto se debe a que son económicamente vulnerables, no pueden negociar el uso del condón todas las veces y experimentan violencia, criminalización y marginación, dice Avert.

El estudio examinó artículos de investigación revisados ​​por pares entre 1990 y 2018 sobre trabajo sexual, legislación, actuación policial y salud. Los datos de 33 países, incluido el Reino Unido, se utilizaron para estimar los efectos promedio de la actuación policial represiva, en comparación con los efectos que las trabajadoras sexuales experimentaron en ausencia de ésta.

Las trabajadoras sexuales que no estuvieron expuestas a la represión policial tenían un 30% menos de probabilidades de tener relaciones sexuales sin condón que sus compañeras en ambientes represivos. El riesgo de contraer el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual se duplicó y el riesgo de sufrir violencia física o sexual se triplicó en las trabajadoras sexuales en entornos represivos.

El colectivo activista británico SWARM, que defiende los derechos de las trabajadoras sexuales, conectó a CNN con una de sus miembros, una trabajadora sexual que solicitó ser mencionada por el seudónimo Katy Caradonna. “Es obvio para las trabajadoras sexuales que cuando tenemos menos derechos en el trabajo —y cualquier penalización del trabajo sexual reduce nuestros derechos en el trabajo— somos menos capaces de protegernos de la violencia o de buscar remedio, y los depredadores saben que somos objetivos más fáciles”, escribió en un correo electrónico.

En su análisis, el estudio descubrió muchas formas de violencia policial y abusos de poder, como la detención arbitraria, la extorsión, la violencia física y sexual y la falta de acceso a la justicia.

El estudio explicó que el temor a la detención o la detención de hecho llevó a las trabajadoras sexuales a acelerar las negociaciones con los clientes o a trabajar en lugares aislados que aumentan los peligros.

La denuncia de delitos también es un problema. “Con frecuencia, la policía no actuó tras la denuncia de tales delitos por parte de las trabajadoras sexuales, o culpó y detuvo a las trabajadoras sexuales, lo que significa que los delincuentes pueden actuar con impunidad y las trabajadoras sexuales se mostraron reacias a informar a la policía en el futuro”, dijo Platt.

El estudio también identificó que las desigualdades dentro de la comunidad de trabajadoras sexuales se veían agravadas por la represión policial, porque la policía a menudo se dirige a poblaciones o entornos específicos, como las trabajadoras sexuales en la calle o las personas trans. Esto “marginó aún más a estos grupos vulnerables”, explicó Platt.

Del mismo modo, la represión policial en los lugares de trabajo sexual restringe el acceso a los servicios de salud, lo que dificulta que los programas de ayuda encuentren a las trabajadoras sexuales.

Investigaciones anteriores demostraron que la despenalización en Nueva Zelanda dio como resultado que las trabajadoras sexuales pudieran rechazar a los clientes e insistir en el uso de condones. Otro estudio mostró que la despenalización tiene el potencial de reducir la discriminación, así como las denegaciones de justicia, la denigración y el abuso verbal.

Los investigadores esperan que haya cambios en las leyes de trabajo sexual. Mientras tanto, abogan por la necesidad de aumentar la financiación de los servicios especializados en sexo y los servicios dirigidos por trabajadoras sexuales para abordar las diversas necesidades de asistencia médica y bienestar de las personas que venden sexo.

Una de los investigadores, Pippa Grenfell, profesora asistente de sociología de salud pública en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, agregó que “los cambios en las leyes de trabajo sexual por sí solos no son suficientes”. Explicó que existe la necesidad de una acción política más amplia para hacer frente al estigma y la discriminación de las trabajadoras sexuales abordando también las desigualdades en otros asuntos, como la vivienda o el bienestar social.

El estudio tiene algunas limitaciones. Solo se incluyó un pequeño número de artículos centrados en la despenalización del trabajo sexual y en la penalización de la compra de sexo. Del mismo modo, pocos estudios incluyeron datos sobre trabajadoras sexuales trans femeninas y cis masculinos.

Catherine Murphy, asesora de género de Amnistía Internacional, que no participó en el estudio, señaló en un correo electrónico que “la penalización perjudica a las trabajadoras sexuales y este estudio muestra que tenemos casi tres décadas de investigaciones que lo confirman”.

Deborah Gold, directora ejecutiva del National AIDS Trust del Reino Unido, que no participó en el estudio, dijo en un correo electrónico que la revisión presenta “pruebas convincentes que respaldan la alegación que las trabajadoras sexuales han estado haciendo sobre el VIH durante una generación: que las leyes penales represivas contra el trabajo sexual aumentan el riesgo de contraer el VIH y son la causa de muchas otras desigualdades. Esto tiene que terminar “.

Legislación y normativas del trabajo sexual en Holanda

 

 

 

Lo que sigue es un extracto del trabajo Sex Work, Stigma and Violence in the Netherlands, que puede descargarse completo en formato PDF y en inglés aquí: http://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/sex_work_stigma_and_violence_in_the_netherlands_reportdigital.pdf

También puede obtenerse información básica en español sobre legislación laboral, seguridad social, pago de impuestos, salud, y dejar la prostitución en los Países Bajos aquí:
https://www.soaaids.nl/es/bienorganizado/bienvenidos

 

 

2.3 Legislación y normativas

 

En este apartado, explicamos la legislación y las normativas en los Países Bajos con respecto al trabajo sexual.

 

Levantamiento de la prohibicón de burdeles

El 1 de octubre de 2000, después de décadas de no haberse aplicado la prohibición de los burdeles, lo que facilitó el rápido crecimiento de una industria sexual en todo el país, y después de casi veinte años de discusiones legislativas, la prohibición, que tenía 90 años de antigüedad, se eliminó del Código Penal. Desde entonces, administrar un negocio sexual dedicado a la prostitución voluntaria por parte de personas adultas es legal y está regulado localmente. Todavía no existe una ley general de prostitución. La normativa de la prostitución, así como la implementación de sistemas locales de concesión de licencias, se dejaron, y siguen siendo dejados, en manos de los municipios. En los Países Bajos, el trabajo sexual en general y las trabajadoras sexuales individuales en particular no están penalizados.

Las primeras discusiones sobre el levantamiento de la prohibición de los burdeles se remontan a la segunda ola feminista en los años ochenta. Sobre la base del derecho a la autodeterminación, se debería permitir a las mujeres decidir individualmente si querían o no trabajar en la prostitución. No había que contrarrestar la prostitución, sino la coerción y la violencia. Más tarde, los municipios vieron una creciente necesidad de regulación del sector comercial del sexo en expansión. También se creía que el abuso sería más fácil de contrarrestar si la operación de un negocio sexual con licencia se desconectara de la explotación ilegal en la prostitución. Así, levantar la prohibición de los burdeles tenía, en general, tres objetivos: regular la prostitución voluntaria; contrarrestar el abuso de seres humanos, tales como la trata de personas y la prostitución de menores; y mejorar la posición de las trabajadoras sexuales.

 

Trata de personas, menores y reclutamiento de trabajadoras sexuales extranjeras

Simultáneamente con el levantamiento de la prohibición de los burdeles, se reforzó el artículo sobre la trata de personas en el Código Penal y se reforzaron las sanciones. El artículo 273f prohíbe todas las formas de coerción, (amenaza de) violencia, extorsión, engaño o abuso de autoridad con la intención de explotar a una persona que trabaja en la prostitución. También prohíbe beneficiarse de la prostitución de alguien que trabaja en condiciones forzadas. Para la ley, la trata de personas se produce tanto si las personas involucradas han sido (conscientes) de que trabajarían en la prostitución como si no, si han trabajado anteriormente en la prostitución, o si quieren trabajar o seguir trabajando en la prostitución en circunstancias libres. En caso de enjuiciamientos, la policía o un fiscal de vez en cuando exigen a las personas tratadas que dejen de trabajar en la prostitución, ya que esto facilitaría la prueba de los casos. Sin embargo, la ley no ofrece ningún fundamento para esta práctica.

En el caso de los menores (personas menores de 18 años), el artículo 273f no requiere pruebas de coerción, ya que cualquier forma de reclutamiento y explotación de la prostitución de menores es un delito, ya sea que se utilice o no el engaño, la coacción o la violencia. Inicialmente, la penalización también se aplicaba a todas las contrataciones de trabajadoras sexuales adultas en el extranjero. Incluso si no existe ninguna forma de coerción o engaño, la ley holandesa de trata de personas dice que reclutar o transportar a alguien de otro país a los Países Bajos para trabajar en la prostitución es un delito. Sin embargo, esto contradice el principio en el que se basó el levantamiento de la prohibición de los burdeles. El principio dice que la explotación de la prostitución solo es ilegal cuando la persona trabaja involuntariamente. Esta discordia tuvo que ser juzgada en los tribunales más de una vez hasta que, en 2015, el Tribunal Supremo de los Países Bajos decidió en última instancia que ‘reclutar o traer’ trabajadoras sexuales extranjeras al país es solo un delito cuando hay explotación involucrada. Aunque La ley de trata de seres humanos no establece esto explícitamente, la intención de explotación debe estar implícita. Por ejemplo, la reserva de un billete de avión para que una trabajadora sexual húngara trabaje en los Países Bajos no representa en sí misma motivos suficientes para una condena por trata de personas.

Finalmente, los clientes de trabajadoras sexuales de dieciséis y diecisiete años de edad ahora son punibles, mientras que los clientes de trabajadoras sexuales menores de dieciséis años de edad ya estaban penalizados.

 

Trabajadoras sexuales inmigrantes

Levantar la prohibición de los burdeles significó que el trabajo sexual pasó a ser legalmente reconocido como trabajo. Desde entonces, las trabajadoras sexuales de todos los países de la Unión Europea pueden trabajar legalmente en los Países Bajos en las mismas condiciones que las trabajadoras sexuales holandesas. Sin embargo, las trabajadoras sexuales de fuera de la Unión Europea (UE) no pueden obtener un permiso de trabajo sexual holandés. Según la Ley holandesa de empleo para extranjeros, la prostitución es el único sector laboral en los Países Bajos que prohíbe a los extranjeros.

 

El sistema de licencias

La mayoría de los municipios cuentan con un sistema de licencias para empresas sexuales. Inicialmente, se otorgaría una licencia principalmente a las empresas que existían antes de levantar la prohibición de los burdeles, y su número total en ese momento se fijó como el máximo futuro. En consecuencia, los operadores existentes ocuparon una posición de monopolio. Casi no había espacio para la innovación, por ejemplo, para las trabajadoras sexuales que querían iniciar sus propios negocios. Para obtener y mantener una licencia, las empresas deben cumplir con los requisitos de salud y seguridad y mantener un historial policial limpio. Los requisitos de la licencia se establecen en la Ordenanza General de la Municipalidad (APV) . Una empresa que no cumpla con los requisitos de la licencia puede cerrarse. No todos los municipios tienen una normativa de licencias y las normativas no son idénticas. En algunas ciudades, las agencias de escorts deben tener licencia, mientras que en otras no necesitan licencia. Hay municipios que intentan de hecho prohibir los negocios sexuales con requisitos que no se pueden cumplir. Casi una cuarta parte de todos los municipios tienen una política de cero prostitución, lo que significa que todas las formas de negocios sexuales están prohibidas.

La prostitución callejera ha sido prohibida en casi todas partes. Sólo quedan unas pocas ciudades con una zona de prostitución callejera. Típicamente, las trabajadoras sexuales deben tener un permiso para trabajar allí.

Al igual que todas las personas que trabajan por cuenta propia, las trabajadoras sexuales que trabajan por cuenta propia, por ejemplo las que se encuentran en un burdel de ventanas, deben registrarse en la Cámara de Comercio. Pueden usar la categoría de “servicios personales” para proteger su privacidad.

 

Trabajar en o desde casa

En muchas ciudades, es ilegal trabajar en o desde la residencia particular, por ejemplo, como escort de recepción o de salida. Las trabajadoras sexuales que trabajan en o desde su casa corren el riesgo de ser multadas, ser expulsadas y, posiblemente, ser amenazadas con desalojos. Algunas ciudades permiten “trabajo en casa” si no se asemeja al funcionamiento de un negocio. Lo que esto quiere decir exactamente no está claro y puede diferir en cada municipio. Por lo general, la conclusión es que las personas que ejercen el trabajo sexual deben estar empadronadas en la dirección donde trabajan, deben trabajar estrictamente solas y no deben publicitarse, o hacerlo solo ocasionalmente. Trabajar mientras una colega o una pareja está en la residencia, por ejemplo por razones de seguridad, se considera un negocio y requiere un permiso. Otras ciudades requieren que las trabajadores en domicilio soliciten un permiso, lo que significa que sus nombres y direcciones se hacen públicos en los periódicos locales y en los sitios web municipales, a costa de su privacidad y seguridad. En cualquier caso, la probabilidad de obtener un permiso es mínima. Los municipios establecen las normativas de trabajo en casa en su APV. Las regulaciones de zonificación también pueden prohibir el trabajo en casa (u otras formas de trabajo sexual).

La policía trata de localizar a las trabajadoras en domicilio en sitios de publicidad como Kinky y Hookers. Oficialmente, esto está destinado a rastrear a las personas tratadas, pero en realidad, afecta principalmente a las trabajadoras en domicilio independientes. Por lo tanto, las trabajadoras a domicilio no están ansiosas por llamar a la policía para pedir ayuda cuando algo sale mal. Después de todo, se arriesgarían a perder sus ingresos o su residencia.

 

La regulación Opting-in

Desde 2008, la mayoría de los operadores en la rama de la prostitución de interior deben trabajar con la llamada regulación Opting-in. El Opting-in es un acuerdo entre los operadores y la oficina de impuestos que pone a las trabajadoras sexuales independientes en una posición laboral intermedia entre el empleo asalariado y el empleo autónomo. Los clientes pagan a los operadores. Los operadores pagan a las trabajadoras sexuales después de retener el 21% de IVA y el impuesto a la renta, y después de retirar su parte (generalmente el 40-50% de lo que pagan los clientes). Las trabajadoras sexuales ni están empleadas por el operador ni son autónomas. No están aseguradas por desempleo ni por incapacidad, ni gozan de protección laboral como lo hacen otros empleados regulares. Tampoco tienen los derechos de las personas que trabajan por cuenta propia, por ejemplo, las desgravaciones fiscales para las personas que trabajan por cuenta propia. En cambio, como una especie de asignación de gastos, las trabajadoras sexuales no pagan impuestos sobre el primer 20% de sus ingresos brutos (la llamada “regla del 20%”). La regulación Opting-in para la rama organizada de la industria del sexo viene con un conjunto de “condiciones” que no permiten a los operadores interferir con el trabajo de las trabajadoras sexuales. Las trabajadoras sexuales tienen la libertad de establecer sus horas de trabajo y sus tarifas, aceptar o rechazar clientes, determinar qué servicios ofrecen o no ofrecen y elegir su atuendo. En realidad, no hay control sobre el cumplimiento de esta no interferencia y las trabajadoras sexuales se quejan de estar mal informadas acerca de sus derechos tal y como se detallan en las condiciones. Una ventaja del Opting-in para las trabajadoras sexuales es que son los operadores quienes deben declarar y pagar sus impuestos. Las trabajadoras sexuales no tienen tales deberes administrativos.

Las regulaciones de Opting-in también existen para otros grupos profesionales independientes, entre otros para pastores y miembros del parlamento. Lo extraordinario para la rama de la prostitución es que las trabajadoras sexuales en el sector con licencia no tienen otra opción que esta relación laboral híbrida, etiquetada como “ficticia” (asalariada pero desempleada), porque la oficina de impuestos obliga a la regulación Opting-in a los operadores. Sin embargo, desde 2015, la oficina de impuestos permite a las trabajadoras sexuales trabajar como contratistas independientes en unos pocos clubes y casas particulares simplemente alquilando una habitación allí. En teoría, la elaboración de una nómina es una opción en negocios sexuales con licencia, pero no se aplica.

 

Un nuevo proyecto de ley de prostitución: registro, aumento de la edad mínima y requisito de permiso para el trabajo en casa

Desde 2008, hay un nuevo proyecto de ley de prostitución en discusión. Esta ley, denominada “Regulación de la prostitución para contrarrestar los abusos en el sector sexual”, se conoce por su acrónimo WRP (Wet regulering prostitutie). Se supone que se debe garantizar que todos los municipios sigan una política de licencias uniforme. En el proyecto de ley original fueron centrales la introducción de un registro nacional de trabajadoras sexuales, el registro obligatorio para las trabajadoras sexuales y la penalización de las trabajadoras sexuales no registradas y sus clientes. El requisito de registro se encontró con tantas críticas de trabajadoras sexuales, profesionales de la salud, trabajadores sociales, investigadores y abogados (el Consejo de Estado también lo consideró negativo) que el proyecto de ley finalmente quedó varado en el Senado, entre otras razones debido a un conflicto entre la legislación de privacidad holandesa y la europea. Además, el proyecto de ley exigía una licencia para todas las formas de trabajo sexual, así como un aumento de la edad mínima para las trabajadoras sexuales de 18 a 21 años. En este momento, el proyecto de ley, enmendado sin el requisito de registro, se ha estancado en el Senado y el gobierno actual quiere enmendarlo una vez más. Todavía empeñado en el registro de trabajadoras sexuales, trata de exigir a las trabajadoras sexuales una entrevista de admisión en el Servicio Municipal de Salud (GGD). Otro requisito es la obligación de licencia para todas las formas de trabajo sexual, incluído el trabajo en casa independiente y los servicios de escort. Además, hay planes para una llamada “prohibición de proxenetas” que, además de lo que ya contempla la ley de trata de seres humanos, “penalizaría a todos los involucrados en obtener beneficios financieros con el negocio sin licencia de servicios sexuales”, como el gabinete actual anunció. Y, finalmente, se presentó un proyecto de ley para penalizar a los clientes de las probables víctimas de la trata de personas.

A pesar de que el Senado rechazó el requisito de registro, varios municipios intentaron implementarlo a nivel local. Sin embargo, dado que involucraría datos personales confidenciales, se requeriría el permiso de la Autoridad de Protección de Datos Personales. Hasta ahora, este permiso ha sido rechazado. Por lo tanto, a los municipios ni siquiera se les permite registrar a las trabajadoras sexuales a través de una entrevista de admisión obligatoria en la policía o en el GGD. Adelantándose a la nueva ley, muchos municipios ya elevaron la edad mínima para el trabajo sexual a 21 años.

 

La posición de las trabajadoras sexuales

Varias evaluaciones muestran que de los tres objetivos que buscaba el levantamiento de la prohibición de los burdeles, el objetivo de mejorar la posición social y laboral de las trabajadoras sexuales no se está alcanzando. Por ejemplo, las trabajadoras sexuales todavía tienen problemas con la apertura de cuentas bancarias de negocios o con la obtención de hipotecas. Trabajar de forma independiente, es decir, sin un operador como intermediario, también se ha vuelto más difícil. El énfasis de las autoridades en la lucha contra la trata de personas aumenta el estigma del trabajo sexual y hace que las trabajadoras sexuales (mujeres) sean cada vez más vistas como víctimas indefensas que deben ser controladas, protegidas y rescatadas. Además, desde el año 2000, cuando se levantó la prohibición de los burdeles, el número de empresas sexuales con licencia ha disminuido considerablemente. Casi un tercio de los burdeles de ventanas se han cerrado, a menudo con el pretexto de evitar la trata de personas. Muchas medidas que supuestamente se toman para contrarrestar la trata tienen un impacto adverso en toda la rama legal de las empresas del sexo, causan más ilegalidad, aumentan el riesgo de abuso y hacen que las condiciones laborales sean menos seguras. Como resultado, las trabajadoras sexuales se oponen cada vez más a tales normativas. Hacen valer su derecho a ser reconocidas como profesionales normales y ver reconocidos los mismos derechos que se aplican a otros ciudadanos trabajadores.

La prostitución también es un trabajo: Corte Constitucional (Colombia, 2010)

 

Según un fallo del alto Tribunal, las personas que ejercen la prostitución dentro de la legalidad tienen los mismos derechos de cualquier trabajador.

 

10 de abril de 2010

https://www.semana.com/nacion/articulo/la-prostitucion-tambien-trabajo-corte-constitucional/122857-3

 

Segun la Corte Constitucional, los trabajadores sexuales son sujetos especiales de derecho debido a su condición de discriminación.

 

La Corte Constitucional amparó los derechos de las trabajadoras sexuales, después de revisar el caso de una mujer que fue despedida del establecimiento en el que prestaba sus servicios sexuales por haber quedado en embarazo.

El alto Tribunal amparó los derechos al trabajo, a la igualdad, a la seguridad, al fuero materno y al mínimo vital de la demandante.

Ahora, el establecimiento en el que trabajaba deberá indemnizarla y pagarle las 12 semanas de salario por la licencia de maternidad, pues la Corte consideró que aunque no había un contrato formal, sí había un contrato laboral que se rompió abruptamente.

No obstante, el alto Tribunal no ordenó el reintegro a la demandante por considerar que aunque el trabajo es legal, va contra principios liberales del derecho.

El fallo establece que en los casos en los que la prostitución es ejercida voluntariamente, la trabajadora sexual cumple un horario, depende de esa actividad, está subordinada a un jefe y recibe una remuneración periódica, hay un contrato de trabajo.

Además, reconoció que la prostitución no es un trabajo ilícito. ¿La razón? La prostitución es una actividad económica, que se rige por el derecho comercial, tributario, y ahora, en este caso, laboral.

En la sustentación de este argumento, la Corte Constitucional adujo que “ni la moral ni las buenas costumbres” eran razones para justificar la discriminación. El argumento fue el producto del análisis de los derechos laborales consagrados en la Constitución y en la legislación.

La sentencia T-629 de 2010, resultado de la demanda que instauró la trabajadora sexual, invocó el principio constitucional que garantiza la protección de los derechos de las personas que pertenecen a un grupo tradicionalmente discriminado.

Según la Corte, es “deber de considerar al trabajador o trabajadora sexual como sujeto de especial protección, por ser la parte débil del contrato y sobre todo por las condiciones propias del trabajo y la discriminación histórica y actual de la que suele ser víctima por la actividad que ejerce”.

Agrega: “esta situación merecerá, como ocurriría con cualquier otro sujeto en condiciones similares, la más decidida protección por parte del Derecho para que sean cubiertas todas las obligaciones no pagadas por el empleador durante el tiempo en que hubiese tenido lugar la relación de trabajo”.

La acción judicial llegó a la Corte, después de haber pasado por un juzgado y un tribunal, en primera y segunda instancia. Los dos despachos habían negado la protección de los derechos demandados.

En primera instancia el juez reconoció que efectivamente la protección de derechos fundamentales estaba en juego, pues la demandante estaba en embarazo y pertenece a un grupo social discriminado. Sin embargo, negó la solicitud porque “el contrato que tenga como objeto de prestación actividades sexuales se encuentra afectado por un objeto ilícito toda vez que dicho ejercicio es contrario a las buenas costumbres, razón que impide su protección por parte de este Despacho”.

En la segunda instancia el juez confirmó los argumentos del primer juez. Argumentó que el tipo de contrato no permite establecer la retribución para la trabajadora sexual, pues se basa en porcentajes por los servicios.

Los efectos jurídicos 

El fallo seguramente facilitará el trabajo de las asociaciones de las trabajadoras sexuales que reivindican sus derechos, así como la creación de sindicatos, cooperativas y cualquier figura relacionada con los derechos laborales.

La Corte también instó a las autoridades a proteger “de manera efectiva, los derechos de las personas que ejercen la prostitución, tanto en lo que tiene que ver con sus derechos individuales, a la salud y a la rehabilitación, como respecto de sus derechos a un trato igualitario frente al trabajo”.

El fallo con ponencia del magistrado Juan Carlos Henao, dice que “los trabajadores sexuales siguen siendo sólo cifras y datos en las estadísticas y encuestas, sujetos discriminados y sometidos a la indignidad de no merecer la protección del Estado, víctimas por regla, de una invisibilización en sus derechos económicos y sociales fundamentales, estimada en esta providencia inadmisible e ilegítima. Actuación ésta que, estima la Sala, no se puede posponer y cuya realización debe operar irremediablemente, de modo paralelo a las políticas y acciones de rehabilitación y prevención existentes”.

 

El derecho a prostituirse resume todos los derechos de las mujeres frente al patriarcado

 

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Por Citerea Anadiomena

13 de noviembre de 2018

https://www.revistalibertalia.com/single-post/2018/11/11/derecho-a-prostituirse-resume-todos-los-derechos-de-las-mujeres

 

En España, la prostitución no es delito. Dicho con otras palabras: la prostitución no está penalizada, no es ilegal y, por tanto, es legal [i].

Esto puede sorprender a quien lo lea, ya que en España los medios de comunicación, los partidos políticos y, en general, el activismo abolicionista [ii], tanto el confesional como el laico, tienden a referirse a la prostitución como si fuera un delito [iii], en un intento de confundir a la opinión pública. A veces, se refieren a la prostitución como “alegal”. Este término no tiene significado jurídico [iv]: las cosas o son legales o son ilegales, o no están prohibidas o sí lo están. Usar el neologismo “alegal” es querer dar a entender que si la prostitución no está prohibida es por un descuido o una desidia de los legisladores y eso es una falacia. Es legítimo promover una ley que penalice la prostitución, si hay quien cree que debe ser penalizada, pero en un Estado de Derecho hay una vía para conseguir un cambio legislativo, y esa vía pasa por un proyecto de ley y su discusión y aprobación por el Parlamento.

Que la prostitución no está prohibida en España es una evidencia y, por tanto, también es una evidencia que las mujeres tienen derecho a prostituirse. El derecho a prostituirse es inseparable del derecho a la libertad sexual, que a su vez es expresión del derecho a la dignidad [v] de las personas reconocido expresamente por la Constitución [vi]. Y estos derechos inseparables son, a su vez, expresión de la liberación de las mujeres de la opresión patriarcal representada por la vieja legislación franquista.

Los derechos de las mujeres conculcados por el patriarcado en la etapa franquista pueden dividirse en derechos sexuales y derechos económicos. La opresión sexual supone negar el derecho a disponer libremente del propio cuerpo. Sometidas por las leyes patriarcales, las mujeres debían conservar su virginidad hasta el matrimonio y, una vez casadas, debían mantenerse fieles y estar siempre dispuestas a cumplir su “deber conyugal”, es decir, que no existía el delito de violación dentro del matrimonio. Tampoco tenían derecho a abortar bajo ningún supuesto, grave delito castigado con severas penas de cárcel. Y la prostitución, o estaba perseguida o estaba estrictamente regulada con leyes que negaban a las prostitutas todo una serie de derechos fundamentales.

El derecho a disponer libremente del propio cuerpo encuentra su plena expresión en el derecho a la prostitución. Suprimidas felizmente en España las modalidades mayoritarias de opresión sexual patriarcal, subsiste sin embargo una amenaza permanente sobre el derecho a la prostitución de las mujeres. Por eso, la defensa de este derecho supone la plena defensa del derecho a la independencia sexual y al dominio sobre el propio cuerpo de las mujeres, y resume y es la garantía de las modalidades mayoritarias del mismo.

Los derechos económicos de las mujeres conculcados por el patriarcado encontraban su máxima expresión en el matrimonio clásico, que sometía a la esposa a la plena dependencia económica del marido, y en la legislación laboral que discriminaba negativamente a las mujeres, sometidas además a la explotación de los trabajos domésticos y reproductivos no pagados y obligadas a cargar, en el caso de las madres solteras, con todo el peso de la crianza de los hijos.

Ha desaparecido la dependencia obligada por ley dentro del matrimonio, pero no las otras. Castigadas especialmente por la precariedad dentro de un sistema capitalista abiertamente machista, las mujeres deben enfrentar particulares necesidades de supervivencia. Y el derecho a disponer del propio cuerpo siempre ha supuesto una posibilidad particular de supervivencia rentabilizando las necesidades sexuales masculinas insatisfechas. El derecho a disponer del propio cuerpo y el derecho al libre intercambio económico que garantizan la Constitución y las leyes en España, permiten a algunas mujeres compensar la discriminación patriarcal remanente que las condena a la precariedad y, al liberarse ellas, contribuyen a la liberación de todas.

El derecho a prostituirnos resume todos los derechos de las mujeres frente al patriarcado, y la pérdida de ese derecho, por el contrario, nos llevaría a las mujeres de vuelta bajo el dominio patriarcal.

 


[i] Para la ley, el acto de prostitución es legal en su esencia, dado que pertenece de pleno derecho al ámbito de las libertades individuales.

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2015/10/25/palabras-enganosas-y-verdad-desnuda- el-estatus-juridico-de-la-prostituta/

[ii] El abolicionismo es una ideología fundamentalista que propugna la supresión del derecho de las mujeres a prostituirse.

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2017/12/31/de-la-naturaleza-criminal-del-abolicionismo/

[iii] El caso más llamativo ha sido el de la Junta de Andalucía, al incluir en su Ley de Igualdad de Género la prostitución, aunque a diario vemos en todas las noticias y en las declaraciones de partidos e instituciones la presentación de la prostitución de forma que parezca que es una actividad ilegal.

https://blogs.elconfidencial.com/espana/matacan/2018-10-28/prostitucion-en- andalucia_1637104/

[iv] “Dicho de forma resumida: Para los particulares, lo que no es ilegal, es legal.”

https://elpais.com/ccaa/2014/12/28/paisvasco/1419798464_280252.html

[v] “Así, puede elaborarse una definición de la dignidad de la persona humana, según la Constitución española: ‘valor de la persona humana, espiritual o moral y jurídico, que permanece invulnerable o inalterable, y se manifiesta singularmente en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida’.” https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/5545/1/JOSE%20ENRIQUE%20MORA.pdf

[vi] El art.10 no 1 de la Constitucion española de 1978 dice textualmente: «La dignidad de la persona humana, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social».

https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1978-31229

 

Cómo una ley canadiense que pretende proteger a las trabajadoras sexuales hace que sea más difícil para ellas mantenerse seguras

 

 

Por ALEX MCKEEN

StarMetro Vancouver

Viernes, 9 de noviembre de 2018.

https://bit.ly/2Qxda6R

 

VANCOUVER: Kerry Porth recuerda con cariño el día de 2013 en que el Tribunal Supremo de Canadá tomó la decisión histórica de anular las leyes que penalizaban el trabajo sexual.

El 20 de diciembre de ese año, el Tribunal Supremo dictaminó por unanimidad que las leyes penales que prohibían vivir de los beneficios del trabajo sexual habían empujado a Terri-Jean Bedford y otras trabajadoras sexuales a situaciones clandestinas peligrosas para hacer su trabajo, y violaron sus derechos constitucionales a la seguridad de la persona.

Kerry Porth, ex trabajadora sexual y asesora de Pivot, en East Vancouver, el 7 de noviembre de 2018. Porth cree que el estigma asociado con el trabajo sexual y su fusión con la trata de personas está profundamente arraigado en la forma en que los canadienses piensan sobre la industria del sexo y que criminalizar el trabajo sexual no “rescata” a las mujeres en esas circunstancias, sino que castiga un “síntoma” de esos problemas sistémicos. (JENNIFER GAUTHIER / JENNIFER GAUTHIER / PARA STARMETRO)

 

“La decisión Bedford que dictaminó el Tribunal Supremo fue una victoria unánime para las trabajadoras sexuales”, dijo Porth. “Fueron reconocidas como seres humanos”.

Porth, quien salió del trabajo sexual en el Downtown Eastside de Vancouver en 2004 y desde entonces se ha convertido en una activista líder por los derechos de las trabajadoras sexuales, fue una de las personas que vieron la decisión como el punto de inflexión que finalmente permitiría a una clase de trabajadoras marginadas tener las mismas protecciones que todos los demás trabajadores, incluidas las normas de seguridad y salud en el trabajo, la capacidad de formar cooperativas y, finalmente, las pensiones y el pago por enfermedad.

Mirando hacia atrás ahora, su perspectiva ha cambiado. Porth está consternada de que la Ley de Protección de Comunidades y Personas Explotadas (PCEPA), aprobada en 2014 por el gobierno de Harper en respuesta a la decisión Bedford, parece hacer todo menos lo que su nombre promete.

“No creo que vaya a ganar esta lucha en mi vida”, dijo en Vancouver la semana pasada.