Violencia sexual y prostitución: el problema es la imagen que tenéis de nosotras

 

“El problema no es mi ocupación sino vuestra moralidad burguesa”.
© Matt Lemon Photography. All Rights Reserved.

 

Por Marleen Laverte (1)

20 de noviembre de 2017

https://researchprojectgermany.wordpress.com/2017/12/29/sexual-violence-and-prostitution-the-problem-is-your-image-of-us/

 

El acoso sexual ocurre en la prostitución como ocurre en cualquier otro trabajo. Se necesitan soluciones que no penalicen a todos los clientes.

“¡Si alguien te agarra, quítale la mano inmediatamente y deja claro que no debe tocarte sin pagar!”. Ese fue uno de los primeros consejos que recibí de una compañera trabajadora sexual. Era en 2011, cuando comencé a hacer negocios en Café Pssst !, un bar con habitaciones en la parte trasera. Tanteaba clientes potenciales mientras coqueteaba con ellos; hombres de la clase del que le ponía la mano en el trasero o en el pecho a una mujer, pero que al final no iba a las habitaciones de atrás con ella. Tenían que ir al banco primero para retirar efectivo, decían, y luego simplemente no regresaban, como era de esperar.

En términos generales, nuestros clientes saben muy bien cómo comportarse y nos tratan con respeto; después de todo, son hijos, parejas o padres, no monstruos sin empatía. Sin embargo, al igual que en la gastronomía, el riesgo de encontrarse con un cliente ocasional que te agarre sin tu consentimiento es relativamente alto. O que robe tu tiempo, es decir, tu dinero.

En la mayoría de los burdeles, las prostitutas nos advertimos mutuamente sobre tales clientes transgresores. Intercambiamos información sobre qué observar o qué tipo de clientes es mejor rechazar, si ya te has hartado de su actitud. En algunos de los portales de internet, nos advertimos unas a otras de los clientes que actuaron de forma violenta o inapropiada.

Las redes de trabajadoras sexuales en países de habla inglesa manejan sus propias bases de datos, los llamados “esquemas de Ugly Mugs”, para librar a las compañeras trabajadoras sexuales de tener la misma mala experiencia con un cliente que tuvieron otras, desde transgresiones hasta violencia. Para el área de habla alemana, obtuvimos un “Client-Knigge” [manual de etiqueta] en el que los clientes pueden leer en frío lo que es y lo que no es aceptable.

A pesar de toda la competencia, las putas generalmente nos apoyamos mutuamente cuando se trata de compartir la mejor forma de lidiar con esas raras “ovejas negras”. Proyectos del movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales (como Hydra, Trans * Sexworks o profiS by move e.V.) empoderan a las trabajadoras sexuales para que se levanten contra la violencia y procesen mejor sus experiencias.

Expectativas de rol contradictorias

Aunque es obvio, permítanme aclarar una cosa: ¡un solo cliente transgresivo o violento ya es demasiado! Encuentros con esos clientes son los que ocupan nuestras mentes por un período de tiempo más largo. Para digerirlos, reflexionamos sobre esas experiencias una y otra vez.

Los estereotipos dominantes sobre las prostitutas, que también influyen en nuestro propio pensamiento, dificultan el trazar una línea cuando se trata de transgresiones o conductas violentas: algunos dicen que como “mujeres caídas” no tenemos que culpar a nadie más que a nosotras mismas y debemos considerar esas experiencias como riesgo laboral.

También están aquellos que creen que las prostitutas no pueden ser violadas, ya que aparentemente estamos listas para acostarnos con cualquier persona en cualquier momento. Otros a su vez creen exactamente lo contrario: que cualquier sexo con clientes es violación.

Incluso si no necesitas procesar ninguna grosería, estas expectativas de rol contradictorias pueden desestabilizarte sutilmente sobre qué punto de vista adoptar. Y, sin embargo, no somos “mujeres caídas” ni somos incapaces de expresar o negar el consentimiento, ni todos nuestros clientes son agresores.

La variedad de violencia perpetrada por los clientes es amplia y diversa. En el peor de los casos, incluye asesinatos, y los asesinos en serie —no solo en EE. UU.— la mayoría de las veces eligen prostitutas como sus víctimas, ya que razonablemente pueden esperar que las investigaciones policiales sobre asesinatos de trabajadoras sexuales se lleven a cabo con menos rigor. Además, debido al estigma asociado al trabajo sexual y el miedo a la policía, las trabajadoras sexuales apenas denuncian incidentes. No lo hacen en Alemania, y ciertamente tampoco en países que penalizan a los clientes.

La policía no es inocente

Y, sin embargo, informes recientes de compañeras trabajadoras sexuales de Francia [e Irlanda] han demostrado que desde que se adoptó la penalización de clientes, son especialmente los clientes respetuosos los que se mantienen alejados, mientras que los brutales aceptan fácilmente el pequeño riesgo de ser atrapados. A su vez, la disminución de clientes significa que les guste o no, las trabajadoras sexuales tienen que aceptar clientes significativamente más violentos si quieren evitar caer en la pobreza, ya que las alternativas de trabajo adecuadas son pocas y distantes.

No debería ser una sorpresa que la combinación de diferentes formas de discriminación —tener una identidad trans *, un conocimiento pobre del idioma alemán, ser negra o de color, ser romaní o de otro origen étnico— también aumente el nivel de violencia que experimentan las personas en el trabajo sexual.

Además de la violencia de los clientes, uno no debe ignorar la enorme cantidad de violencia perpetrada por los agentes de policía en todo el mundo. Muy a menudo, los perpetradores se esconden entre las mismas personas de quienes los políticos y los activistas contra la prostitución esperan que nos protejan. En Alemania, los casos de sexo extorsionado (“hazme una mamada y luego te dejaré ir”) quizás no sean tan altos como en otros lugares, pero la policía alemana tampoco es inocente. Compañeras trabajadoras sexuales han informado sobre violencia psicológica, por ejemplo, mediante salidas forzadas del coche durante los controles de licencia de conducir, comentarios sexualizados durante las redadas, ficciones de hacerse pasar por clientes, o preguntas transgresoras y condescendientes cuando se intenta presentar una denuncia.

La exclusión social, especialmente los intentos de librar a las ciudades del trabajo sexual callejero, ha llevado a la adopción de leyes cuyo único propósito es desplazar o encarcelar a las prostitutas. Cuando se prohibe iniciar contacto con clientes potenciales , como sucedió en el barrio St. Georg de Hamburgo; cuando las trabajadoras sexuales regresan a las zonas fuera de límite [Sperrbezirke] para ganar dinero suficiente para pagar las multas que se les imponen y son atrapadas repetidamente hasta que la falta administrativa inicial se convierte en un delito penal; cuando una docena de trabajadoras sexuales van a parar a la cárcel como resultado de todo eso, entonces considero que existe una privación de la libertad de las prostitutas por parte de las autoridades legislativas y ejecutivas.

Indiscriminadamente encasilladas como víctimas

Nuestras fronteras merecen el mismo respeto que las de los demás. Llegar a darse cuenta de algo tan obvio puede ser difícil a veces en una sociedad que nos segrega y nos encasilla de forma indiscriminada como víctimas.

A las trabajadoras sexuales se nos está robando la oportunidad de dirigir un debate público diferenciado sobre la violencia en la prostitución. ¿Cómo tratar el hecho de que eliges esta ocupación después de una cuidadosa consideración, sabiendo mucho acerca de los posibles peligros? ¿A quién tomas como un modelo a seguir? ¿Cómo lidias con la violencia, sin infravalorarla y sin generalizarla?

Se necesitan soluciones que no penalicen a todos los clientes. Existe una falta de comprensión de que, ante todo, son los prejuicios sociales sobre la prostitución los que nos dificultan protegernos a nosotras mismas. Eso es porque esos prejuicios bajan el umbral para usar la violencia contra nosotras: entre los clientes, entre la policía, entre todos. Desearía que se escuchara a las trabajadoras sexuales y que se nos consultara acerca de qué medidas consideramos útiles para prevenir la violencia y cuáles no recomendamos.

Incluso si ello puede ser incómodo para muchas personas: las campañas públicamente visibles que representan a nuestros clientes y a nosotras mismas como personas respetables serían más efectivas que los registros forzosos (2). Porque el problema no somos nosotras, sino los prejuicios que tenéis contra nosotras.

 

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1 La autora es trabajadora sexual y escribió aquí bajo su seudónimo.

 

2 La “Ley de Protección de Prostitutas”, que entró en vigencia en Alemania el 1 de julio de 2017, introdujo el registro obligatorio de trabajadoras sexuales, así como sesiones obligatorias de consejería en salud y la posibilidad de emitir órdenes administrativas contra ellas. Para más información, remítase al Informe del Comité Internacional sobre los Derechos del Trabajador Sexual en Europa (ICRSE), titulado “Protección profesada, disposiciones sin sentido – Descripción general de la Ley alemana de protección de las prostitutas (Prostituiertenschutzgesetz – ProstSchG)”. Los lectores interesados ​​también pueden referirse al Informe Comunitario de ICRSE “Explotación: disposiciones laborales injustas y condiciones de trabajo precarias en la industria del sexo”.

 

Traducido del alemán al inglés por Matthias Lehmann, cofundador de SWAT – Sex Workers + Allies Translate.

Traducido del inglés al español por Citerea Anadiomena.

“El objetivo de SWAT no es solo proporcionar a las trabajadoras sexuales y aliados una red para permitir el intercambio de conocimientos sobre trabajo sexual a través de barreras culturales y de idioma, sino también recompensar a los contribuyentes por su trabajo siempre que sea posible”.

 

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El traductor del alemán al inglés desea agradecer a Marleen Laverte por sus comentarios sobre el primer borrador de esta traducción. Se han hecho todos los esfuerzos para traducir este artículo palabra por palabra. La foto  de arriba no apareció en el artículo original.

 

El original en alemán de este artículo se publicó por primera vez como “Sexuelle Gewalt und Prostitution: Das Problem ist euer Bild von uns” at die tageszeitung” (20 de noviembre de 2017). Tenga en cuenta que el copyright de este artículo corresponde a Die Tageszeitung y no está licenciado bajo una licencia de Creative Commons.

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¿Es cierto que la prostitución legal ha hecho que aumente la trata de seres humanos en Alemania?

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http://feministire.wordpress.com/2013/06/06/does-legal-prostitution-really-increase-human-trafficking-in-germany/ 

 

Post invitado por Matthias Lehmann y Sonja Dolinsek

[En la campaña irlandesa por la penalización de los clientes de lxs trabajadorxs sexuales, los defensores de esta propuesta  han señalado con regularidad a la experiencia alemana como “prueba” del fracaso de la legalización —a pesar de que el modelo alemán no es, de hecho, defendido por nadie en el debate irlandés. Un reciente artículo en el periódico alemán Der Spiegel pareció proporcionar apoyo al punto de vista de que la legalización ha fracasado,  y dicho artículo ha sido recogido y citado por los promotores de la penalización en Irlanda. En este post, traducido por los autores del original alemán al inglés, dos investigadores afincados en Berlín explican en qué se equivocó Der Spiegel].

La semana pasada, la renombrada revista alemana DER SPIEGEL publicó un artículo de portada —ahora publicado en inglés— sobre el supuesto fracaso de la ley de prostitución alemana (ProstG) que hacía al Estado cómplice de trata de seres humanos. El reportaje, intensamente sesgado, no consigue, sin embargo, aclarar numerosos aspectos importantes de la prevención y persecución de la trata de seres humanos, incluyendo la protección de las víctimas.  Tampoco consigue aportar las pruebas basadas en hechos que tanto se necesitan al amplio debate global sobre la trata de seres humanos, debate que es también sobre los derechos laborales, la migración, las cadenas de suministro sostenibles y los derechos humanos. DER SPIEGEL  contribuye así a un debate sumamente estrecho sobre la trata de seres humanos y al debate equivocado sobre el trabajo sexual.

Nuestro post a este blog está basado en una crítica más amplia publicada en alemán en el blog “menschenhandel heute”. En esta versión abreviada, nos gustaría entablar un debate crítico con la comunidad internacional sobre la difícil relación entre trata y trabajo sexual.

 

El mito de la legalización

La prostitución, entendida como la venta de servicios sexuales, ha sido legal en Alemania desde 1927. Además, lxs trabajadorxs sexuales de Alemania han sido obligadxs a pagar tasas desde 1964. La nueva ley de prostitución de 2002 cambió algunos aspectos que afectaban a la relación legal entre trabajadorxs sexuales y clientes y algunas provisiones de legislación penal. Reconocía el contrato entre trabajadorxs sexuales y clientes como legal e introducía el derecho de lxs trabajadorxs sexuales a demandar a los clientes que se negaran a pagar por servicios sexuales ya proporcionados. Además, lxs trabajadorxs sexuales veían reconocido el derecho a asistencia sanitaria y seguridad social. La ley prohibía también el derecho de dirección (Weisungsrecht) por el empleador en casos en los que el/la trabajador/a sexual estuviera empleadx en un burdel, por ejemplo. De esta forma, un/a trabajador/a sexual siempre tendría la posibilidad de determinar con qué prácticas sexuales estaría o no de acuerdo. Lo que es llamado engañosamente la “legalización” de la prostitución es, de hecho, el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo.

Sin embargo, la ley ha encontrado oposición en el proceso de implementación. Se trata, más bien que de la ley en sí misma, como afirma DER SPIEGEL, de la falta de voluntad de algunos estados alemanes para implementarla correctamente. La estructura federal de Alemania requiere que cada estado redacte sus propios reglamentos, lo que, como explica la profesora de ciencia política Rebecca Pates, no ocurrió en estados como Baviera o Sajonia. Pates argumenta que algunos estados nunca implementaron, de hecho, la nueva ley debido a reservas morales hacia la prostitución. “La ProstG podría tener de hecho la distinción de ser la única ley federal que, intencionadamente, no ha sido implementada por la administración pública alemana”, afirma en su trabajo “Leyes liberales yuxtapuestas a rígido control: un análisis de la lógica de la regulación del trabajo sexual en Alemania” (2012). Otros investigadores presentaron resultados similares. Sus afirmaciones son respaldadas por un informe oficial del gobierno de 2007 (una versión más corta en inglés puede encontrarse aquí), que identifica la falta de voluntad política para implementar la ley como una razón de su fracaso. El análisis de DER SPIEGEL ignora este hecho.

Técnicamente hablando, la prostitución no es legal en toda Alemania. La mayor parte de los estados prohiben la prostitución en áreas próximas a escuelas, iglesias, hospitales o zonas residenciales, y la mayor parte de las ciudades han definido áreas restringidas (Sperrbezirke) y horarios en los que la prostitución no está permitida. Algunas ciudades se declaran en su totalidad área restringida, casi siempre con la excepción de extrarradios oscuros y peligrosos, o permiten la prostitución sólo durante la noche. Más aún, casi todos los estados prohiben la prostitución en ciudades con menos de 30.000 habitantes. Esto convierte de facto a la prostitución en ilegal en la mayor parte de los lugares y durante la mayor parte del día, y lxs trabajadorxs sexuales reciben multas o sentencias de cárcel si violan las restricciones. Además, el trabajo sexual no está permitido a ciudadanos de países que no pertenezcan a la Unión Europea (ciudadanos de terceros países), que violarían sus condiciones de residencia si se implicaran en prostitución. Los ciudadanos de países ajenos a la Unión Europea que practiquen trabajo sexual se ven pues penalizados y hechos vulnerables no por la ley, sino porque están excluídos de la ley. Por tanto, la incompleta legalización de la prostitución puede ser la auténtica razón por la que la ley de prostitución alemana está fracasando en su propósito de proteger a lxs trabajadorxs sexuales, por una parte,  y, por otra, la razón por la que la mayor parte de las víctimas de trata de seres humanos son de terceros países.

 

“Proxenetismo” en Alemania y la guerra de cifras

Nuevas provisiones de ley penal fueron introducidas con la reforma. Como DER SPIEGEL señala correctamente, el delito “promoción de la prostitución” fue sustituído por “explotación de prostitutxs”. En su respuesta al reportaje de portada del Spiegel, el abogado Thomas Stadler explica:

 “La afirmación de que el proxenetismo sólo sería delito si fuera ‘explotador’ u ‘organizado de una manera dirigista’, cosa que es difícilmente verificable, es, por lo menos, tendenciosa. Según las normas legales prevalentes, son consideradas proxenetismo aquellas actividades que sean más que una incidencia aislada en las que alguien explote a otra persona que trabaje como prostituta, controle su trabajo personal para conseguir ventajas pecuniarias, dicte el lugar, momento, grado u otras circunstancias de su trabajo o tome medidas para evitar que esta persona salga de la prostitución.

En tanto, podría haber casos individuales, exactamente igual que en otros procedimientos penales, en los que las pruebas fueran difíciles de reunir. Uno tiene que preguntar, sin embargo, qué es realmente el proxenetismo y cómo se supone que lo define el legislador. De acuerdo con anteriores normas legales, se podrían construir los casos sobre el establecimiento de una atmósfera agradable, lo que convertiría en “proxeneta” virtualmente a todo al que desempeñara alguna función en la órbita de un/a prostituto/a. La declaración de nulidad de algunas decisiones judiciales que fueran cuestionables en primera instancia podría ocasionar, por tanto, un descenso en el número de condenas. Y ciertamente esto no sería un paso hacia atrás.”

Además, fue introducido el nuevo delito de “trata de seres humanos con fines de explotación sexual”. Como señala Stadler:

“La trata de seres humanos es ciertamente un delito. En §232 StGB, el código penal contiene incluso su propio artículo referido a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. El nivel de la pena va de seis meses a 10 años. Introducido en 2005, este artículo supone un considerable aumento sobre la regulación previa, §180b StGB, tanto por lo que respecta al contenido como al rango de penas. Ya que este artículo introduce la así llamada ‘prostitución forzada’, que de hecho es el tema  del artículo del SPIEGEL, el mensaje de la portada de DER SPIEGEL es totalmente incorrecto. Un reportaje sincero habría señalado en cambio que el legislador introdujo en 2005 unas penas considerablemente más duras para penalizar la ‘prostitución forzada’. En consecuencia, afirmar que el Estado promueve la trata de mujeres y la prostitución es absurdo. Lo cierto es lo contrario. El legislador aumentó las penas por ‘prostitución forzada’ y trata de seres humanos”.

Así, junto con un fortalecimiento de los derechos laborales de lxs trabajadorxs sexuales,  vino una ley penal más dura, que convirtió en delitos la explotación de trabajadorxs sexuales así como la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

DER SPIEGEL sugiere que el caso de Sina, de 16 años, forzada a trabajar en un burdel de tarifa plana, es un ejemplo típico que ilustra el fracaso de la ley de prostitución alemana, ya que la ley no la protegería. Sin embargo, emplear a una persona menor de 18 años en un burdel es un delito bajo la ley alemana. Por tanto, la situación de Sina no es una de aquellas que la ley de prostitución alemana busca regular, y por tanto, la ley no falla con relación a su caso. El fracaso del sistema legal en relación a su situación y la de otras víctimas de explotación debe estar en alguna otra parte.

Contrariamente a lo que afirma DER SPIEGEL, el número de condenas por “proxenetismo” ni disminuyó ni aumentó de forma estadísticamente significativa con la nueva ley. DER SPIEGEL dice que 32 “proxenetas” identificados fueron condenados en 2011, frente a 151 en 2000. Una respuesta oficial del gobierno a una interpelación parlamentaria de 1997, sin embargo, muestra que la tendencia entonces era a una reducción en las condenas por “proxenetismo”: en 1994 hubo sólo 39 condenas por “proxenetismo”. Las cifras del departamento federal de estadística sugieren un desarrollo similar.

De acuerdo con las estadísticas oficiales, el número de víctimas de trata de seres humanos identificadas oficialmente disminuyó de forma significativa en los pasados quince o veinte años. La misma respuesta gubernamental de 1997 mencionaba a 1.196 víctimas de trata de seres humanos en 1995  y 1.473 víctimas en 1996, mientras que las estadísticas de los últimos cuatro años muestran cifras anuales de entre 610 y 710 víctimas de trata de seres humanos con fines de explotación sexual: por ejemplo, 640 víctimas en 2011.

La trata de seres humanos con fines de explotación laboral es también un delito, que hasta ahora no ha conseguido, sin embargo, despertar mucho interés entre el público alemán. Recientes investigaciones han demostrado que, hasta hace poco, incluso centros de asesoramiento para víctimas de trata de seres humanos no conocían, en su mayor parte, la posibilidad de que existiera trata laboral y no estaban preparados para proporcionar la ayuda adecuada. La falta general de interés hacia la trata con fines de explotación laboral se refleja en el bajo número de víctimas identificadas: sólo 32 personas en 2011.

 

Entonces, ¿dónde está el auténtico problema?

Las mayores omisiones de DER SPIEGEL son la protección de las víctimas y los derechos de las víctimas de trata de seres humanos. Un estrecho enfoque sobre la ley de prostitución y el trabajo sexual impide a los autores extenderse en la más compleja red de regulaciones legales que hacen difícil la persecución de los casos de trata de seres humanos en Alemania.

En primer lugar, los casos de trata humana dependen del testimonio de las víctimas. Si por alguna razón éstas no quieren cooperar con la policía y no desean testificar, lo más probable es que sus casos sean dejados a un lado. Más aún, el apoyo psicológico a las víctimas de trata de seres humanos es muy limitado. En muchos casos, los agentes de polícía y los investigadores esperan narraciones lineales y consistentes por parte de las víctimas desde el primer momento, y no tienen en absoluto en cuenta los traumas que pueden haber sufrido justo momentos antes. Las víctimas son, por tanto, no sólo forzadas a narrar sus experiencias una y otra vez, mientras sus traumas están aún vivos, sino que verán también su credibilidad juzgada y refutada como testigos potenciales, si por alguna razón sus historias muestran inconsistencias.

Antes de hablar de la ley de prostitución, hablemos de cómo las (posibles) víctimas de trata de seres humanos son tratadas una vez encontradas por la policía, y hablemos de cómo esas prácticas pueden de hecho reducir al mínimo su disposición a testificar.

En segundo lugar, la mayor parte de las víctimas de trata que son ciudadanxs  de terceros países, o de Rumania o Bulgaria, son repatriadas a sus países tras su testimonio. Si no testifican o cooperan con las autoridades en absoluto, serán deportadas de inmediato tras un período de reflexión de tres meses. Muchos acusan a la falta de voluntad de las víctimas para testificar como una razón de primer orden del fracaso de la persecución de la trata. Hasta ahora, sin embargo, poco se ha hecho para estimular el testimonio y la cooperación mediante el refuerzo de los derechos de las víctimas. Lo que DER SPIEGEL no llega a entender es que, en cualquier caso, una reforma de la ley de prostitución no tendría influencia sobre este aspecto. Poniendo el centro de atención en las víctimas, los autores se arriesgan a deslizarse en una peligrosa retórica de culpabilización de las mismas, y pasar así por alto el hecho de que no es la ley de prostitución, sino la ley de inmigración alemana, la que de hecho contribuye tanto a la vulnerabilidad de las mujeres inmigrantes que son victimizadas. Alemania debería más bien fijarse en Italia, país en el que las víctimas de trata de seres humanos tienen garantizado sin condiciones un permiso de residencia y pueden comenzar a rehacer sus vidas.

Y en último lugar, sin que por ello sea lo menos importante, Alemania y los medios alemanes han perdido hasta ahora la oportunidad de ampliar el debate sobre la trata de seres humanos y la esclavitud moderna para incluir la trata con fines de explotación laboral y el tráfico de órganos, así como la explotación laboral en las cadenas de suministro de grandes corporaciones. En cambio, el término trata de seres humanos es a menudo equiparado con el de prostitución por los medios, los políticos e incluso los activistas, perpetuando así un sesgo de selección hacia las mujeres que están en la industria del sexo. Las víctimas de otros géneros o de otros sectores corren ciertamente un riesgo muy elevado no sólo de no ser nunca detectadas, sino también de ni siquiera ser creídas. En este sentido, creemos que DER SPIEGEL ha fracasado en su declarado compromiso con las víctimas de trata de seres humanos, ya que la mayoría son convenientemente dejadas fuera, mientras que otras, como las trabajadoras sexuales (inmigrantes) por libre elección, sencillamente no son víctimas de trata.

 

Historia y representación de Carmen, trabajadora sexual de Berlín.

La versión impresa en alemán del reportaje de portada de DER SPIEGEL insertaba también un perfil de Carmen, una trabajadora sexual de Berlín. Carmen trabaja como escort y también como activista por los derechos de lxs trabajadorxs sexuales, un papel que también desempeña como miembro del Partido Pirata alemán. Reaccionó al perfil publicando una rectificación, en la que citaba el intercambio de emails con el periodista de DER SPIEGEL que había tenido lugar antes de la entrevista y la publicación. En contra de los términos acordados, escribe Carmen, el perfil se refirió sólo marginalmente a sus “pensamientos acerca de la política hacia la prostitución, el movimiento de derechos de lxs trabajadorxs sexuales, la discriminación de lxs trabajadorxs sexuales” u otros temas importantes. Mientras que Carmen había accedido a la entrevista para introducir “argumentos en lugar de prejuicios en el debate público acerca de la prostitución y permitir la comprensión de una ocupación a la que la mayor parte de la gente no tiene acceso”, el 80 por ciento del perfil final contenía descripciones estereotipadas del aspecto de Carmen y de su página web de escort. “No estoy preparada para ser convertida en una pantalla en la que se proyecten clichés de ningún tipo. No contestaré a ninguna pregunta personal que se refiera a aspectos ajenos a mi trabajo en la prostitución o en la política”, había escrito Carmen antes de la entrevista.

Además, DER SPIEGEL había alterado la foto que Carmen había proporcionado para ser publicada. Su cara había sido ennegrecida sin su consentimiento, haciéndola anónima, y las correcciones de color resaltaban con eficacia su escote, contribuyendo al tono general del artículo.

Después de que la rectificación de Carmen se difundiera de forma viral, el periodista publicó su propia rectificación en el blog de DER SPIEGEL, consiguiendo tan sólo levantar más críticas. Bajo el titular “Una señora escort hace política: sea sincera”, admitía la alteración no acordada de la imagen, pero decía que lo había hecho para proteger la privacidad de Carmen, incluso aunque ella no hubiera solicitado expresamente tales cambios. En lo que se refería al enfoque y tono del artículo, invocaba la libertad de prensa.

Es interesante que DER SPIEGEL tratara también de hacer un control de daños enviando tweets personalizados a aquellos que habían twitteado la rectificación de Carmen, y que para su publicación online internacional DER SPIEGEL decidiera omitir totalmente el perfil de Carmen, eliminando así la única voz, aunque estuviera pobremente presentada, que se oponía a la tesis del reportaje de portada de que la legalización de la prostitución en Alemania había fracasado.

DER SPIEGEL publicó también una serie de fotos en apoyo de la tesis del artículo que incluían imágenes voyeuristas, una foto de Christine Bergmann, Ministra Federal de Asuntos de la Familia cuando fue aprobada la ley de prostitución alemana (de la que no parecían disponer de más fotos que de una delante de un signo acerca del abuso infantil), una foto angelical de la activista antiprostitución sueca Kajsa Ekis Ekman y, para contrarrestar, una foto poco favorecedora de Volker Beck, portavoz de derechos humanos de los Verdes alemanes y acérrimo defensor de los derechos de lxs trabajadorxs sexuales.

 

Acerca de los autores:

Sonja Dolinsek es estudiante graduada en Historia y Filosofía Contemporáneas por la Universidad Humboldt de Berlín. Su proyecto de investigación se centra en la historia de la prostitución en la República Federal de Alemania desde 1949, con un interés particular en la construcción de género de lxs trabajadorxs sexuales. Es también fundadora y editora del blog de noticiás alemán sobre trata de seres humanos “menschenhandel heute”, en el que se compromete críticamente con los discursos y las prácticas antitrata. Hace también voluntariado como traductora para la PICUM (Platform for International Cooperation on Migrants). Vive en Berlín (Alemania).

Matthias Lehmann es un investigador alemán independiente con base actualmente en Berlín tras extensas estancias en el Este de Asia. Graduado por la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) y la Universidad Kyung Hee, ha dirigido investigación y trabajo de campo en Thailandia y Corea del Sur. En 2012, participó en el Festival de la Libertad de lxs Trabajadorxs Sexuales en Calcuta, sede oficial de la Conferencia Internacional del SIDA 2012. Su investigación se centra en el daño colateral causado por la legislación antitrata y antiprostitución, en particular en lo que se refiere a los derechos de lxs trabajadorxs sexuales y lxs inmigrantes. Con su proyecto de investigación en curso busca añadir elementos de conocimiento acerca de las experiencias de lxs trabajadorxs sexuales en Corea del Sur.