Obituario de Margo St. James, pionera del movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales

Enviado por NSWP el 14 de enero de 2021

Fuente (instituto / publicación):

St. James Infirmary

https://www.nswp.org/news/the-obituary-margo-st-james-pioneer-the-sex-workers-rights-movement

 

Foto: Margot St. James, cortesía de St. James Infirmary

 

 

NSWP se une al movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales para lamentar el fallecimiento de una pionera del movimiento, Margo St. James.

Entre sus muchos logros, Margot fundó COYOTE -—Call Off Your Old Tired Ethics—- en San Francisco en 1973; fundó Hooker’s Ball, que recaudó fondos para el activismo, el boletín informativo y el fondo de fianza de COYOTE; y jugó un papel clave en la fundación de St. James Infirmary, la primera clínica de salud y seguridad ocupacional para trabajadoras sexuales en los Estados Unidos.

St. James Infirmary publicó un comunicado en su sitio web anunciando la noticia de la muerte de Margot, incluido un extracto escrito por St. James para el prefacio de la compilación de historias de trabajadoras sexuales internacionales de 1989 titulada «Una reivindicación de los derechos de las putas».

“Con profunda tristeza, la St. James Infirmary anuncia la muerte de la más famosa entre nuestras fundadoras, Margo St. James.

La St. James Infirmary es parte del legado de Margo. También lo son sus hechos y palabras, que denunciaron la hipocresía con un ingenio extraordinario. Se puede decir mucho de Margo, pero sus propias palabras ofrecen el mejor testimonio de quién era.

De “A Vindication of the Rights of Whores”, por Gail Pheterson, Prefacio de Margo St. James:

«¿Cómo una buena chica como tú…?» era la reacción habitual de los hombres ante mi conversión en feminista y ante mi conversión en prostituta. La diferencia para mí fue que elegí ser feminista, pero decidí trabajar como prostituta después de ser etiquetada como tal oficialmente por un juez misógino en San Francisco a los veinticinco años. Era 1962. Dije al juez: «¡Señoría, en mi vida he levantado un putero!» Él respondió: «Quien conoce la jerga es obviamente una profesional». ¿Mi delito? ¡Sabía demasiado para ser una buena chica!

Mi politización ocurrió durante un período de tres años, 1970-73. Vivía en el condado de Marin, al norte de San Francisco, con un carpintero / músico, Roger Somers. También me relacionaba con las amas de casa que participaban en grupos de concienciación. Elsa Gidlow, una poeta lesbiana, vivía en la casa de al lado y solía echarme literatura feminista por debajo de la puerta. El precursor de COYOTE fue WHO: putas, amas de casa y otras. «Otras» significaba lesbianas, pero aún no se decía en voz alta, ni siquiera en esos círculos bohemios liberales. La primera reunión de WHO se celebró en 1972 en la casa flotante de Alan Watts («El Vallejo») en Sausalito. El nombre COYOTE vino del autor Tom Robbins, quien me apodó la «COYOTE Trickster» después de una de nuestras expediciones de caza de hongos. Richard Hongisto, un sheriff liberal elegido en San Francisco por esa época, asistió a algunas de las fiestas mías y de Roger. Era un ex policía con una licenciatura en sociología, se había divorciado recientemente y tenía un poco de miedo a pasar todo el rato en la City, ya que la policía no le tenía mucho cariño; Prefería ir de fiesta a Marín. Lo arrinconé una noche en el jacuzzi y le pregunté qué estaba haciendo WHO por los derechos de las prostitutas. Ya que parecía contar con el apoyo del movimiento de mujeres y de grupos de derechos de los homosexuales. Él respondió: “Alguien de la clase de víctimas tiene que hablar. Esa es la única forma en que se va a hacer oír el problema «.

Decidí ser ese alguien, a pesar de haber trabajado solo cuatro años, y me pregunté sobre el efecto que tendría en mi vida hablar abiertamente. Recibí el apoyo total de la mayoría de mi familia; mi madre la ama de casa-secretaria, mi hermana la cantante de gospel con once hijos, mi hermano marinero y mi hijo el pescador de salmón, ambos con dos hijos y sendas esposas. Junto con un grupo de amigos en el Área de la Bahía de San Francisco y en todo Estados Unidos, me convencieron de que hablar en público era lo correcto. Mi padre dejó de hablarme.

En 1973 decidí volver a conectarme con los abogados, fiadores, periodistas y policías que conocía en la ciudad diez años antes y esperaba que algunas de las prostitutas se unieran a mí. Las personas de relaciones públicas responsables de que el sheriff hubiera sido elegido se ofrecieron como voluntarias para ayudarme con COYOTE. Alquilé una habitación barata de hotel en el paseo marítimo y comencé a recopilar información merodeando por el Palacio de Justicia. Fue fácil… las mismas personas seguían trabajando en los tribunales y me recordaban como «la chica que recibió una mala reputación». Había ganado algo de notoriedad en el momento del juicio porque apelé con éxito la condena, aunque eso no me ayudó a conseguir otro empleo remunerado.

Un profesor de la Universidad de California me dio algunas buenas pistas de recursos, incluida una presentación al tesorero de Glide Church, que también manejaba millones de Whole Earth Catalog. El tesorero me consiguió una subvención personal de cinco mil dólares. El otro buen logro fue la fotocopiadora de Gas and Electric Company, que se encontraba sola en una pequeña habitación en el octavo piso. Durante las horas del almuerzo durante dos años me vestí de secretaria y edité el material necesario para ser una exitosa agitadora.

Otro amigo de toda la vida consiguió un trabajo como médico de la cárcel, así que tenía información privilegiada y chismes de las mujeres que examinaba. Las prostitutas todavía estaban en cuarentena en ese momento, lo que significaba que tenían que ser examinadas de enfermedades venéreas antes de salir de la cárcel. Detuvimos la práctica al año siguiente. Steve the Pig, como se llamaba a sí mismo, era un policía que me dio la primicia de las calles y del vestuario de la policía. Un alcalde liberal fue elegido en 1976, George Moscone, quien nombró a un jefe de policía de fuera de la ciudad, para disgusto de los policías que habían dirigido la ciudad durante cincuenta años, impidiendo con éxito a las minorías y a las mujeres ser contratadas en el cuerpo. El alcalde y un supervisor gay, Harvey Milk, fueron asesinados el 27 de noviembre de 1978 por el ex policía / supervisor Dan White. Tras los asesinatos, la sucesora de Moscone, Diane Feinstein, cedió ante la presión policial y despidió al jefe. La policía había sentido que «las putas tienen el oído del jefe». Había hecho mucho para combatir la corrupción y el desorden en el departamento y había alejado de las prostitutas a muchos de los policías abusivos. El clima cambió y los liberales que habían apoyado la despenalización de la prostitución se volvieron reacios a hablar públicamente sobre el tema. Incluso el sheriff se echó atrás y afirmó que nunca había ido a una reunión de Hooker’s Ball, aunque asistió a varias antes de 1977. Se hizo evidente que la presión externa era necesaria para cualquier avance en el movimiento.

Comencé a considerar seriamente la organización internacional. Manipular la prensa fue muy importante porque a través de la exposición, otras mujeres de otras ciudades y países se inspiraron para formar grupos. Parecía que las personas necesarias para un buen comienzo eran una prostituta política, una feminista, una amiga periodista y una abogada.

Jennifer James, profesora de antropología en Seattle, fue fundamental para que las cosas funcionaran allí y en todo el país. Ella acuñó la palabra “despenalización” y fue responsable de que WHO convirtiera la despenalización en una plataforma en su convención de 1973. COYOTE publicó un boletín, «COYOTE HOWLS» durante cinco años desde 1974-1979. Reportamos noticias nacionales e internacionales sobre prostitución, relatos de primera mano de abusos, teoría feminista e investigaciones sobre prostitución y poesía de prostitutas. Para exponer las hipocresías de la prohibición de la prostitución y hacer que nuestras demandas de derechos humanos, atención médica y condiciones de trabajo fueran agradables para el público, solicitamos ilustraciones a los dibujantes Robert Crumb, Trina Robbins y otros para darle vida a nuestras publicaciones. También compilamos listas de lectura para quienes deseaban unirse a la lucha y asistían a las principales conferencias de mujeres en todo el país. Publicamos anuncios de camisetas, carteles y el Hooker’s Ball, que fue nuestro evento anual de recaudación de fondos en octubre. El Ball se hizo muy popular, atrayendo a 20.000 personas en 1978 en el Cow Palace, recaudando $ 210.000 ($ 60.000 netos), suficiente para pagar a cinco empleados para nuestras dos oficinas (una en el paseo marítimo y otra en la parte alta de la ciudad). Nuestra lista de correo excedía las 60.000 personas, aproximadamente el tres por ciento de las cuales eran prostitutas.

Muchas mujeres que no eran prostitutas fueron fundamentales para mantener en funcionamiento las oficinas de COYOTE. Molly Rodríguez fue secretaria durante cinco años. Priscilla Alexander se incorporó a la oficina en 1977 y logró que WHO formara un comité sobre los derechos de las prostitutas en 1982 y que la mayoría de las conferencias de mujeres de todo el país abordaran el tema de manera concreta. Priscilla y Gloria Lockett ahora codirigen las oficinas de COYOTE, U.C. CAL-PEP (Proyecto de educación de prostitutas de California) y el Grupo de trabajo nacional sobre prostitución, que se concentra en la prevención y educación del SIDA y en los derechos humanos de las prostitutas. Un nuevo acontecimiento que podría indicar una tendencia a mejor es que los candidatos a cargos públicos ahora vienen a COYOTE para obtener información y están dispuestos, si son elegidos, a llevar proyectos de ley a la legislatura para la despenalización. ¡Y la mejor noticia es que, después de que me fui del condado en el 85, el gobierno y las fundaciones privadas le dieron subvenciones a COYOTE!

Después del advenimiento del movimiento contra la pornografía en los Estados Unidos, se hizo cada vez más claro para mí que un movimiento internacional era oportuno y esencial. Asistí al Tribunal Internacional sobre Crímenes contra la Mujer de 1976 en Bruselas y a las Conferencias de la Década de la Mujer de las Naciones Unidas en 1975 (Ciudad de México) y en 1980 (Copenhague). Pero no fue hasta que conocí a Gail Pheterson, quien había estado trabajando en los Países Bajos para solucionar las divisiones entre las mujeres, que las cosas empezaron a encajar a nivel internacional. Nos organizamos principalmente combinando nuestras redes, especialmente sus contactos feministas y mis contactos de prostitutas en Europa. Además, Gail pasó el año 84 en California formando alianzas entre profesionales, ex profesionales y no profesionales, de las cuales surgieron los grupos de Bad Girl Rap organizados por COYOTE. El Foro de Mujeres sobre los Derechos de las Prostitutas y la Convención COYOTE fueron diseñados por Gail en el 84 para coincidir con la Convención Demócrata celebrada en San Francisco. En la Convención de COYOTE nació una Declaración de Derechos que se convirtió en la base del Primer Congreso Mundial de Putas en Amsterdam en 1985 y del Segundo Congreso Mundial de Putas en Bruselas en 1986.

El giro conservador en los Estados Unidos en general y en el movimiento de mujeres en particular, me impulsó a mudarme a Europa en el 85 para poder poner más energía en el Comité Internacional. Aunque quienes quieren abolir la prostitución están más activos que nunca, hay políticos y grupos de mujeres dispuestos a defender los derechos de las prostitutas en muchos países. Hago un alegato de inocencia por todas las encarceladas por prostitución y aplaudo a todas aquellas que tienen el valor de hablar en su propio nombre. Con suerte, este libro generará el tipo de pensamiento, conciencia y activismo necesarios para corregir las injusticias cometidas contra las putas durante siglos.

Margo St. James

Montpeyroux, Francia

Agosto de 1988

La desinformación sobre el trabajo sexual

Enviado por NSWP el 17 de diciembre de 2020

https://www.nswp.org/resource/nswp-briefing-notes/briefing-note-misinformation-sex-work

 

La desinformación sobre el trabajo sexual ha florecido durante siglos, alimentada por estereotipos, mitos y juicios morales ancestrales que siguen dando forma a las leyes y a las opiniones públicas. 

Ya sea que las falsedades se difundan para engañar deliberadamente o se compartan sin saberlo, la difusión de información inexacta y engañosa sobre el trabajo sexual tiene consecuencias importantes. Esta Nota Informativa describe algunas de las formas más frecuentes de desinformación en torno al trabajo sexual, proporcionando ejemplos recientes para demostrar sus impactos en los ámbitos de la política, la investigación y la protección de los derechos humanos.

 

Fusión del trabajo sexual con la trata y la explotación

A lo largo de la historia, la legislación y los discursos contra la trata se han centrado en la «prostitución» como un medio para controlar el movimiento, la migración y el comportamiento sexual de las mujeres. Hoy en día, la fusión del trabajo sexual con la trata sigue siendo una de las formas más prevalentes de desinformación en torno al trabajo sexual, respaldada por la ideología feminista y abolicionista radical que equipara todo trabajo sexual con violencia y explotación. Esta ideología, a su vez, da forma a una serie de leyes y prácticas nocivas, incluidos los modelos de «fin de la demanda» y de «redada y rescate» y servicios coercitivos de «rehabilitación» y «salida».

Aunque los enfoques de «fin de la demanda» afirman promover la igualdad de género al reducir la prevalencia tanto del trabajo sexual como de la trata, un conjunto sustancial de pruebas ha demostrado que la penalización de los clientes exacerba la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales a la violencia, la explotación y el abuso, al tiempo que obstaculiza la identificación de las víctimas reales de trata.1 Además, no hay pruebas sustanciales que sugieran que los enfoques de “fin de la demanda” hayan reducido la prevalencia del trabajo sexual2 o de la trata.3

La fusión del trabajo sexual y la trata también refuerza las malas interpretaciones de los marcos legales internacionales que rodean la “explotación de la prostitución”, un concepto que a menudo se invoca, pero que está escasamente definido. Los defensores de los enfoques de «poner fin a la demanda» han afirmado ampliamente, por ejemplo, que tanto la CEDAW como el Protocolo de Palermo exigen a los Estados suprimir toda la «prostitución» como una forma de trata y explotación. Sin embargo, las discusiones documentadas durante la redacción de la CEDAW han demostrado que el artículo 6 de la Convención, que exige a los Estados «suprimir la explotación de la prostitución» 4, fue redactado deliberadamente para distinguirlo del deber de suprimir toda prostitución.5 La Nota Interpretativa que acompaña el Protocolo de Palermo especifica de manera similar que el Protocolo solo aborda la “explotación de la prostitución” en el contexto de la trata, y que no define lo que constituye la «explotación de la prostitución ajena» 6.

Sin embargo, las feministas y abolicionistas radicales continúan capitalizando la ambigüedad que rodea a la «explotación de la prostitución» para promover enfoques de «fin de la demanda». En noviembre de 2020, el Comité de la CEDAW publicó la Recomendación general sobre la trata de mujeres y niñas en el Contexto de la migración global.7 A pesar de los repetidos llamamientos de las organizaciones dirigidas por trabajadoras sexuales para que la Recomendación General distinga claramente entre trabajo sexual, trata y explotación, el Comité de la CEDAW finalmente ignoró estos aportes para promover una agenda de políticas defectuosa arraigada en la ideología de “fin de la demanda.”

Evidencia errónea

La fusión del trabajo sexual con la explotación y la trata también ha llevado al frecuente uso indebido de datos sobre la trata de personas, el trabajo forzado y la «esclavitud moderna» para dar forma a las leyes y posiciones sobre el trabajo sexual. Esta práctica se ve agravada por la naturaleza intrínsecamente problemática de los datos relativos a la lucha contra la trata.

Las dificultades para obtener datos fiables y sólidos sobre la trata de personas y el trabajo forzado han sido reconocidas durante mucho tiempo por investigadores y académicos8, así como por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) 9 y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.10 La Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen (UNODC) también ha señalado el potencial del sesgo estadístico para distorsionar las mediciones de la «explotación sexual», debido al hecho de que esta forma de explotación es más visible y se informa con más frecuencia que otras.11 La práctica generalizada de poner en el punto de mira e identificar erróneamente a las trabajadoras sexuales en las intervenciones contra la trata (tales como las operaciones de «redada y rescate»), combinadas con el subregistro de otras formas de explotación laboral, comprometen aún más estos datos, fomentando un ciclo insidioso y autoperpetuante de «evidencia» defectuosa.

Los datos también se pueden tergiversar para lograr maliciosamente porcentajes más altos y reforzar afirmaciones ficticias. En un video de la campaña de reelección de febrero de 2020, el presidente del grupo de trabajo de la CEDAW que lidera el desarrollo de la Recomendación general sobre la trata de mujeres y niñas en el contexto de la migración mundial afirmó que “el 90% de las mujeres víctimas de la trata han sido objeto de trata con fines de explotación sexual. ”12 Si bien la fuente de esta información no fue revelada, la estadística puede ser remodelada del Informe Global sobre la Trata de Personas (TIP) 2018 de la UNODC, que indicó que el 83% de las mujeres víctimas de la trata han sido víctimas de trata con fines de explotación sexual.13 Más allá de esta discrepancia numérica, dado que las estadísticas de la UNODC se basaron en datos limitados de aproximadamente solo una cuarta parte de los países del mundo, estos hallazgos no pueden generalizarse a escala mundial.

Los datos reconfigurados del Informe TIP de la UNODC de 2018 también se utilizaron en el Borrador de la Recomendación general de la CEDAW sobre la trata de mujeres y niñas en el contexto de la migración mundial14, así como en la publicación de julio de 2020 de ONU Mujeres y la Organización para la Seguridad y la Cooperación. en Europa (OSCE), Abordar las tendencias emergentes de la trata de personas y las consecuencias de la pandemia COVID-19.15 En estos documentos, se recalculó selectivamente un conjunto de 4 cifras del Informe TIP 2018 para lograr una cifra más alta en la trata con fines de explotación sexual. Esta forma de «piratería» de datos no solo oculta aún más la evidencia, sino que la falta de transparencia en torno a esta práctica genera serias preocupaciones sobre los motivos y la integridad de las partes involucradas.

Datos e intervenciones digitales

En los últimos años, el creciente enfoque en el «ciberdelito» y las intervenciones contra la trata de personas basadas en la tecnología también han ampliado enormemente el campo para cultivar información errónea sobre el trabajo sexual y promover leyes nocivas. En 2018, EE. UU. aprobó la Ley para dejar de habilitar a los tratantes sexuales (SESTA) y la Ley para permitir que los Estados y las víctimas luchen contra la trata sexual en línea (FOSTA), legislación que penaliza los sitios web utilizados por las trabajadoras sexuales para anunciar sus servicios, filtrar a los clientes y compartir información, con el pretexto de que estas plataformas facilitan la trata.

Tras una década de campañas e «investigaciones» defectuosas que retratan a la mayoría de las trabajadoras sexuales que anuncian sus servicios en línea como víctimas de trata, FOSTA-SESTA ha reducido significativamente la capacidad de las trabajadoras sexuales para trabajar de forma segura e independiente.16 Contrariamente a sus objetivos, esta legislación también ha obstaculizado los esfuerzos para investigar y enjuiciar a los tratantes, quienes han trasladado sus actividades a la clandestinidad para evitar ser detectados17.

No obstante, persiste el mito de que las plataformas en línea utilizadas por las trabajadoras sexuales impulsan la trata. Algunas partes interesadas, incluidas ONU Mujeres y la OSCE en su informe de julio de 2020, también han afirmado sin fundamento que la pandemia de COVID-19 ha exacerbado la vulnerabilidad a la trata facilitada en línea, con el fin de reafirmar una agenda política existente que no se basa ni en derechos ni en pruebas. .

El creciente enfoque en las intervenciones digitales contra la trata también ha impulsado el desarrollo de nuevas herramientas de recopilación de datos y vigilancia, que al mismo tiempo violan los derechos humanos de las trabajadoras sexuales y contribuyen a una “base de evidencia” ya profundamente defectuosa. La herramienta Spotlight, desarrollada por el grupo antitrata Thorn para identificar a las víctimas de trata menores de edad, ha admitido haber recopilado datos de millones de anuncios de trabajo sexual en línea, compartiendo esta información con la policía basándose en la suposición de que “en algún lugar de esa pila de datos hay niños” 19. Esta descarada forma de vigilancia masiva expone a las trabajadoras sexuales a violaciones de la privacidad y al enjuiciamiento legal, al tiempo que refuerza las peligrosas ideas erróneas sobre el trabajo sexual en los espacios digitales.

Sesgo y discriminación disfrazados de neutralidad

Está claro que los conceptos erróneos más promocionados sobre el trabajo sexual se basan en prejuicios políticos e ideológicos, más que en hechos y realidades vividas. Sin embargo, estos prejuicios rara vez se reconocen y a menudo se enmarcan en un lenguaje de “neutralidad”. En octubre de 2019, en respuesta a la reacción violenta de las feministas abolicionistas contra la visibilidad del trabajo sexual en el Foro de Igualdad Generación Beijing + 25, 20 la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres afirmó la postura “neutral” de la organización sobre el trabajo sexual:

“ONU Mujeres ha adoptado una posición neutral sobre este tema. Por lo tanto, ONU Mujeres no toma posición a favor o en contra de la despenalización / legalización de la prostitución / trabajo sexual”. 21

Menos de un año después, durante un seminario web internacional de julio de 2020, la Directora Ejecutiva fue grabada en video diciendo:

“Nuestra creencia fundamental, como ONU Mujeres, es que todas las mujeres que participan en esta industria son víctimas; ya sea que se consideren trabajadoras sexuales o no, ya sea que vean esto como un trabajo, las consideramos víctimas, y a los que compran sus servicios como perpetradores de violencia contra las mujeres… Esto es la cosa más desesperada, la cosa más insana y la cosa más indigna que le puede pasar a cualquier mujer. ”22.

Las narrativas de victimización y la negación del trabajo sexual como trabajo son fundamentalmente incompatibles con una posición neutral sobre el trabajo sexual. Al abrazar creencias dañinas y discriminatorias bajo el disfraz de neutralidad, las partes comprometidas con los derechos humanos mienten y engañan conscientemente al público, socavando las protecciones universales que tienen el mandato de defender.

Varias instituciones internacionales y regionales de derechos humanos, incluida la OSCE y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), han hecho hincapié en que “la desinformación y la propaganda pueden dañar la reputación y la privacidad de las personas, o incitar a la violencia, la discriminación o la hostilidad contra grupos identificables en la sociedad ”.23 En mayo de 2020, en respuesta a la desenfrenada difusión de información errónea en medio de la crisis de la COVID-19, la ONU lanzó Verified, una campaña global dedicada a promover información precisa sobre la pandemia.24 Solo meses después, sin embargo, ONU Mujeres y la OSCE publicaron su informe sesgado y empíricamente defectuoso sobre la trata y la COVID-19, que promueve fusiones erróneas y leyes dañinas que exacerban la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales a la violencia, la discriminación y la penalización.

Ataques a defensores de derechos humanos

También se utiliza información errónea para intentar desacreditar a los defensores de los derechos humanos y otras partes comprometidas que apoyan los derechos humanos de las trabajadoras sexuales. Amnistía Internacional, que en 2016 adoptó su política histórica que promueve la despenalización del trabajo sexual, 25 ha sido un blanco destacado de los ataques contra el trabajo sexual respaldados por grupos abolicionistas, líderes religiosos y celebridades de Hollywood.

En una carta abierta publicada en un intento de detener la aprobación de la política de Amnistía Internacional, la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW) afirmó erróneamente que «la creciente evidencia muestra los efectos catastróficos de la despenalización del comercio sexual», citando «evidencia» de Alemania y Países Bajos: dos países en los que el trabajo sexual está legalizado, no despenalizado.26 Simultáneamente, se lanzó una campaña en las redes sociales contra Amnistía Internacional utilizando el hashtag # NoAmnesty4Pimps, agregando una gama de juicios moralizantes, afirmaciones infundadas e información evidentemente falsa que buscaba retratar a Amnistía Internacional como parte de un “lobby de proxenetas”.

También se han realizado campañas contra titulares de mandatos individuales encargados de defender los derechos humanos. En julio de 2020, la Dra. Tlaleng Mofokeng, una respetada experta en salud y derechos sexuales y reproductivos, fue nombrado Relatora Especial de Salud de la ONU. Debido a su defensa de los derechos humanos de las trabajadoras sexuales y su apoyo manifiesto a la despenalización del trabajo sexual, la Dra. Mofokeng fue inmediatamente sometida a ataques en línea que buscaban desacreditar su experiencia, 27 incluso a través de afirmaciones ficticias de que promovía la “prostitución” de las adolescentes. 28

La Relatora Especial saliente sobre la trata de personas, Maria Grazia Giammarinaro, también fue amonestada en julio de 2020 por cooperar con la Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW), una organización contra la trata que pide la despenalización del trabajo sexual y la delimitación clara entre el trabajo sexual y la trata. El grupo abolicionista CATW afirmó falsamente que el ACNUDH (la oficina de la ONU que apoya a los relatores especiales) había violado el Protocolo de Palermo y la CEDAW al «alinearse» con la GAATW, demostrando cómo la mala interpretación de los marcos legales puede ser un arma en los intentos de desestabilizar las instituciones de derechos humanos.29

Conclusión

En un momento en el que es más fácil que nunca manipular y difundir información errónea, la importancia de cuestionar las narrativas, posiciones y «hechos» dominantes sobre el trabajo sexual es más clara que nunca. Cuando se aceptan sin crítica, estas falsedades perpetúan leyes y prácticas peligrosas que dañan a las trabajadoras sexuales y socavan la integridad de los mecanismos internacionales de derechos humanos. Sin embargo, a pesar de estos ataques, nunca ha habido una base de evidencia más amplia y sólida disponible para contrarrestar la información errónea sobre el trabajo sexual. La investigación liderada por la comunidad ha formado un componente esencial de esta base de evidencia y debe priorizarse para garantizar que las voces y las experiencias vividas por las trabajadoras sexuales sigan siendo escuchadas.

 

Notas

1 NSWP, 2018, “The Impact of ‘End Demand’ Legislation on Women Sex Workers.”

2 Jay Levy and Pia Jakobsson, “Sweden’s abolitionist discourse and law: Effects on the dynamics of Swedish sex work and on the lives of Sweden’s sex workers,” Criminology and Criminal Justice 14(5) (2014): 593-607.

3 Susanne Dodillet and Petra Östergren, 2011, “The Swedish Sex Purchase Act: Claimed success and documented effects.”

4 UN General Assembly, 1979, “Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination Against Women, A/RES/34/180.”

5 Janie Chuang, “Article 6” in CEDAW Commentary, eds. Freeman et al. (Oxford: Oxford University Press, 2011), 176.

6 United Nations Office on Drugs and Crime, 2006, “Travaux Préparatoires of the negotiations for the elaboration of the United Nations Convention against Transnational Organized Crime and the Protocols thereto,” 347.

7 UN Committee on the Elimination of Discrimination against Women, 2020, “General recommendation No. 38 (2020) on trafficking in women and girls in the context of global migration (CEDAW/C/GC/38).”

8 Elzbieta Gozdiak and Micah N. Bump, “Data and Research on Human Trafficking: Bibliography of research-based literature,” (Washington, D.C.: Georgetown University, 2008).

9 International Labour Organization, 2012, “ILO Global Estimate of Forced Labour: Results and methodology.”

10 U.S. Department of State, 2016, “Trafficking in Persons Report,” p. 10.

11 United Nations Office on Drugs and Crime, 2009, “Global Report on Trafficking in Persons,” p. 6.

12 Dalia Leinarte, “Twitter / @DLeinarte: Candidate to UN CEDAW elections June 29, 2020 New York,” 7 Feb. 2020, 8:14 a.m.

13 United Nations Office on Drugs and Crime, 2018, “Global Report on Trafficking in Persons (2018),” p. 28.

14 UN Committee on the Elimination of Discrimination against Women, 2019, “DRAFT General recommendation on Trafficking in Women and Girls in the Context of Global Migration.”

15 UN Women and OSCE, 2020, “Addressing Emerging Human Trafficking Trends and Consequences of the COVID-19 Pandemic.”

16 Danielle Blunt and Ariel Wolf, “Erased: The impact of FOSTA-SESTA and the removal of Backpage on sex workers,” Anti-Trafficking Review 13 (2020): 117-121.

17 Lura Chamberlain, “FOSTA: A Hostile Law with a Human Cost,” Fordham Law Review 87 (2019).

18 Violet Blue, “Sex, lies, and surveillance: Something’s wrong with the war on sex trafficking,” Engadget, 31 May 2019.

19 “Spotlight,” Thorn.

20 “Global letter to UN Women regarding Beijing+25 and the Generation Equality Forum,” 17 October 2019.

21 “Response from the Executive Director of UN Women to global letter dated 17 October 2019,” 25 October 2019.

22 “SWEAT’s Response to utterances by the UN Women Executive Director, Phumzile Mlambo-Ngcuka,” Sex Workers Education and Advocacy Taskforce, 23 July 2020.

23 OSCE et al., 2017, “Joint Declaration on Freedom of Expression and ‘Fake News’, Disinformation and Propaganda.”

24 “’Verified’ initiative aims to flood digital space with facts amid COVID-19 crisis,” United Nations Department of Global Communications, May 2020.

25 Amnesty International, 2016, “Amnesty International Policy on State Obligations to Respect, Protect and Fulfil the Human Rights of Sex Workers.”

26 Coalition Against Trafficking in Women, “Open Letter to Amnesty International,” 17 July 2015.

27 Barbara Crossette, “Not All Human Rights Council Specialists are Perfect: The Latest Controversy,” Passblue, 19 August 2020.

28 Lisa Correnti, “Advocate for Teen Prostitution Takes Top UN Post,” Center for Family and Human Rights, 2 September 2020.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Veinte años de trata: haciendo balance del mundo que construyó el Protocolo de Palermo

 

Enviado por NSWP el 20 de noviembre de 2020

Autor:

Fuente (instituto / publicación):

Open Democracy

https://www.nswp.org/news/open-democracy-palermo-20th-anniversary-series

 

Esta semana, Open Democracy anunció la publicación de una serie de artículos de pensadores clave que reflexionarán sobre el vigésimo aniversario del Protocolo de Palermo. El Protocolo, un suplemento de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, tiene como objetivo «prevenir, reprimir y castigar la trata de personas», con un enfoque específico en «mujeres y niños».

Los primeros tres artículos publicados como parte de la serie son de particular interés para las trabajadoras sexuales, ya que abordan las cuestiones de la «explotación», que no está definida en el derecho internacional ni en el Protocolo. Los artículos destacan las consecuencias para las mismas personas que el Protocolo y los responsables políticos supuestamente pretenden proteger.

Aquí hemos extraído citas que son relevantes para el trabajo sexual y hemos incluido enlaces a los artículos completos en el sitio web de Open Democracy.

 

¿Qué es la explotación, de todos modos?

“Otro problema aquí es la forma en que ciertas categorías de trabajo (como el trabajo sexual) se enmarcan como esencialmente explotadoras, con líneas claras entre lo que es ‘aceptable’ para la dignidad humana y lo que se dice que es ajeno a ella. El problema es que, una vez más, quienes trazan estas líneas lo hacen de acuerdo con marcos morales específicos de cada cultura y clase. Y estos están lejos de ser compartidos universalmente.

En segundo lugar, cuando categorías enteras de trabajo se construyen como explotadoras por defecto, pueden problematizarse estrategias de subsistencia que pueden no ser problemáticas para las personas que viven en ellas. Peor aún, cuando estas estrategias de subsistencia son consecuentemente dirigidas a la abolición, las personas cuyas vidas dependen de ellas casi siempre sufren. El trabajo sexual y el trabajo infantil son aquí los ejemplos paradigmáticos. Los legisladores y los actores de la sociedad civil de todos los continentes han intentado «salvar» a las trabajadoras sexuales y a los niños trabajadores prohibiéndoles hacer el trabajo del que dependen para vivir. Al hacerlo, solo les causan una miseria cada vez mayor. ¿Esto realmente beneficia a los explotados? »

 

El caso del trabajo sexual

“La frontera porosa entre la explotación capitalista cotidiana y el abuso criminal excepcional es especialmente evidente cuando se trata de debates sobre el trabajo sexual y la trata. El caso de la trata de personas con fines de explotación laboral sexual, que el protocolo destaca como un área de énfasis, revela que la difuminación de la frontera no es el resultado de un pensamiento o una redacción descuidados de un comité. En cambio, es una estrategia consciente de las feministas abolicionistas de la prostitución que dejaron una huella indeleble en el documento.

La fusión de trata sexual y trabajo sexual es una estrategia clave de las organizaciones abolicionistas extremistas. La Coalición contra la Trata de Mujeres, por ejemplo, insiste en que “la explotación de la prostitución y la trata no pueden separarse” y, por lo tanto, equipara el trabajo de cualquier forma de prostitución con la violencia y el abuso sexuales. El protocolo y las políticas nacionales contra la trata de personas que se inspiran en él han servido como herramientas para revitalizar la vigilancia y la persecución legal de las trabajadoras sexuales en general.

Un ejemplo claro de esta agenda en acción son los proyectos de ley SESTA / FOSTA aprobados por el Congreso de los EE.UU. y promulgados como ley en 2018. La ley está destinada a combatir tanto la prostitución como la trata sexual —ambas están constantemente fusionadas en el texto— tomando como objetivo los sitios y plataformas online que utilizan las trabajadoras sexuales para comercializar sus servicios y seleccionar a los clientes, con el argumento de que también podrían ser utilizados por tratantes. La ley pone en peligro la seguridad y los medios de subsistencia de las muchas trabajadoras sexuales que utilizan estas herramientas, como parte integrante del esfuerzo por eliminar de la plataforma el pequeño número de tratantes que también podrían utilizar estos sitios. Con la ayuda de todas las historias sensacionalistas de los medios sobre la trata sexual, la por ahora habitual fusión de trabajo sexual y trata sexual ha sido una bendición para las abolicionistas del trabajo sexual en los Estados Unidos.

Vale la pena señalar (aunque este punto merece un argumento aparte) que el alcance expansivo de las leyes de trata de personas también se utiliza como un arma contra los migrantes y las redes de ayuda a los migrantes. Así como la ley tiende a catalogar todo el trabajo sexual como trata, también la ayuda a los migrantes se ha convertido en objeto de persecución legal como «trata de personas». Como resultado, los proyectos humanitarios, como las misiones de rescate en el Mediterráneo para ayudar a los migrantes en peligro, han sido criminalizados y acusados ​​repetidamente en virtud de las leyes contra la trata.

Es irónico que las feministas abolicionistas de la prostitución, que tuvieron una enorme influencia en la redacción del protocolo, repitan realmente un aspecto del argumento de Marx, aunque de una manera distorsionada y limitada. Ellas también rechazan la división entre trabajo sexual y trata sexual. Quizás, podría pensar uno, podríamos simplemente expandir el marco más allá de «todo trabajo sexual es explotación» a «todo trabajo capitalista es explotación». Pero las abolicionistas de la prostitución no pueden aceptar que el trabajo sexual sea como cualquier otro trabajo; debe seguir siendo excepcional, en parte debido a la base fundamentalmente moral de su condena. Y, como resultado, su solución preferida debe girar en torno al procesamiento penal, como el modelo nórdico que penaliza a los consumidores de servicios sexuales en un intento por destruir el sector del trabajo sexual.

 

No rescate y enjuiciamiento, sino empoderamiento y organización

“… la estrategia adecuada para combatir la vulnerabilidad y la explotación no es el rescate y la persecución legal, sino el empoderamiento y la organización. En primer lugar, dado que la mayoría de las personas son reclutadas para trabajar debido a su vulnerabilidad económica, la forma de combatir esto es empoderarlas creando una seguridad económica genuina. Esfuerzos como iniciativas de reducción de la pobreza, programas de alivio de la deuda y proyectos para acabar con la falta de vivienda. En segundo lugar, dado que los explotados en la sociedad capitalista —los explotados en términos de jerarquías de clase pero también de género, raza, sexualidad y nacionalidad—- tienen un poder potencial, pueden organizarse políticamente. Una solución genuina al problema de la explotación tendrá que ser iniciada por modos de organización sindical de coalición que sean capaces de abordar todas estas jerarquías juntas ”.

 

La lucha contra la trata es un trabajo interno

“En segundo lugar, tenemos organizaciones que han utilizado la lucha contra la trata y el acceso e influencia que esa lucha les permite para hacer avanzar otros aspectos de su agenda. Los grupos que buscan abolir el trabajo sexual son los principales culpables aquí. Las activistas abolicionistas han logrado aprovechar la simpatía por las víctimas de trata para penalizar aún más el trabajo sexual, acosar a las trabajadoras sexuales y sus clientes, y negar rutas seguras y legales de migración interna e internacional para las trabajadoras sexuales. Bajo el disfraz de la lucha contra la trata, en muchas jurisdicciones las victorias anteriores obtenidas por las trabajadoras sexuales se han revertido y las trabajadoras sexuales se han vuelto más expuestas al poder punitivo del Estado.

Esta es una alianza mutuamente beneficiosa. El flujo de cientos de millones de dólares en los Estados Unidos a organizaciones que luchan contra la «esclavitud moderna» ha jugado un papel importante en desviar la atención de las políticas gubernamentales sobre inmigración, libre comercio, empleo, medio ambiente y bienestar público. Hablar de ‘tratantes’ y ‘traficantes’ no solo es una forma eficaz de silenciar otros debates, sino que también permite a los Estados-nación que de otro modo se definirían por sus políticas anti-inmigrantes, anti medio ambiente, anti-mujeres, anti-trabajadores y anti-pobres ser vistos como los salvadores y protectores de las ‘víctimas de trata’ ”.

La protección social de las trabajadoras sexuales

 

Enviado por NSWP el 15 de abril de 2019

 

Descarga este recurso: 

Haz clic para acceder a es_briefing_note_social_protection_nswp_-_2019.pdf

Nota Informativa: Protección Social, NSWP – 2019

 

Esta nota informativa detalla las áreas clave dentro de los sistemas de protección social que deben ser mejoradas para cumplir con las necesidades de las trabajadoras sexuales.

A nivel global, las trabajadoras sexuales son excluidas de los sistemas financieros, de vivienda y servicios públicos que pudieran apoyar su independencia y seguridad económica, como también de las protecciones laborales que son el derecho de otros trabajadores. Esto se exacerba con la criminalización, la discriminación y el estigma, y genera la exclusión social y la marginalización económica.

Además, esta nota informativa detalla los roles de los grupos liderados por trabajadoras sexuales en fomentar las protecciones sociales para esta población, y subraya la necesidad de políticas y programas que respalden los derechos humanos de las trabajadoras sexuales y promuevan su autonomía.

Puedes descargarte el PDF. Esta fuente está disponible en inglés, chino, francés, ruso y español. Este recurso ha sido traducido del inglés por Nicola Chávez Courtright.

 

ONUSIDA: Las respuestas al COVID-19 deben salvaguardar y proteger los derechos humanos de las trabajadoras sexuales

 

24 de abril de 2020

https://www.unaids.org/es/resources/presscentre/featurestories/2020/april/20200424_sex-work

 

La Red Mundial de Proyectos de Trabajo Sexual (NSWP) y ONUSIDA han publicado recientemente una declaración conjunta en la que llamaban a los países a la acción inmediata y decisiva para proteger la salud y los derechos de las trabajadoras sexuales durante la pandemia de COVID-19.

La pandemia, al igual que otras crisis sanitarias, está poniendo de manifiesto las desigualdades existentes y afectando de manera desproporcionada a personas ya criminalizadas, marginadas y que viven en situaciones sanitarias y económicas precarias, a menudo fuera de los mecanismos de protección social.

Los gobiernos de todo el mundo se están olvidando de las trabajadoras sexuales en la respuesta a la crisis del COVID-19. Mientras las trabajadoras sexuales y sus clientes se autoaislan, estas se encuentran sin protección, cada vez más vulnerables e incapaces de mantenerse a sí mismas y a sus familias. En Ecuador, el Colectivo Flor de Azalea (Asociación de Mujeres Trabajadoras Sexuales) ha destacado la repentina falta de apoyo y de acceso a los servicios básicos a los que se enfrentan las trabajadoras sexuales. «Las trabajadoras sexuales han sufrido un duro golpe debido a la emergencia sanitaria. Salimos a la calle con mucho miedo y tememos que nos violen. No tenemos dinero para comer, para el alquiler o para medicinas; los servicios sanitarios están cerrados. No hay acceso a los preservativos y muchas compañeras han muerto por el COVID-19».

«La legislación de los derechos humanos estipula que los derechos humanos son inalienables, interdependientes e indivisibles», afirma Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA. «Asegurar que durante esta pandemia esto sea una realidad para todos, especialmente para los más vulnerables, es esencial, y es que también creará el tipo de comunidad resiliente que necesitamos para salir de esta».

Mientras las trabajadoras sexuales informan de las interrupciones en el suministro de preservativos, las trabajadoras sexuales que viven con VIH afirman que también están perdiendo el acceso a los medicamentos esenciales. En Eswanati, la organización Voice of Our Voices informa de que «para aquellos que están recibiendo el tratamiento contra el VIH es difícil acudir a sus citas si no hay transporte. También lo es para alcanzar los productos de prevención».

Además de la criminalización de las trabajadoras sexuales en casi todos los países, estas son también las más vulnerables a las medidas punitivas asociadas a la aplicación de las disposiciones del COVID-19. El aumento de la vigilancia policial puede exponer a las trabajadoras sexuales a un mayor acoso y violencia y, en algunos países, esto ha llevado a redadas en casas, a pruebas obligatorias de COVID-19 y al arresto y amenazas de deportación de las trabajadoras sexuales migrantes. Para aquellas que se han visto llevadas a las calles por la falta de hogar, como se ha sido el caso de muchos prostíbulos y trabajadoras sexuales migrantes, la falta de apoyo implica una escasa seguridad y medios para poder cumplir con los requerimientos del gobierno.

La penalización del trabajo sexual en la mayoría de países también supone problemas concretos para acceder a las ayudas del gobierno. En Estados Unidos, SWOP-Tucson, una red de justicia social para trabajadoras sexuales, explicó que «muchas de estas medidas necesitan pruebas de que el empleo se ha perdido o ha sido reducido debido al COVID-19. Pero como el trabajo sexual está penalizado, no es posible ofrecer ni la documentación necesaria ni pruebas del estado de desempleo o de las dificultades sufridas. Por ello, las trabajadoras sexuales no pueden recibir ni ayudas al alquiler o la hipoteca, ni reducciones en el pago de facturas ni prestaciones por desempleo”.

Incluso en países en los que el trabajo sexual está legalizado en cierta medida, el sistema de subsidio ofrecido a los trabajadores del sector formal no incluye a las trabajadoras sexuales. Así ocurre en Alemania, por ejemplo, donde las trabajadoras sexuales señalan las barreras en el acceso a las ayudas para cualquier persona fuera del sistema. «Si bien el gobierno ha proporcionado un paquete para los trabajadores autónomos (registrados), no ha incluido a las trabajadoras sexuales de ninguna manera y las personas que viven aquí de forma ilegal no tienen posibilidad de acceder a las ayudas del gobierno».

A medida que la crisis mundial aumenta, las trabajadoras sexuales se enfrentan cada vez más a la difícil decisión de aislarse sin ingresos ni ayudas o trabajar poniendo en riesgo su propia salud y su seguridad. Otro problema ha sido que la mayoría de las viviendas temporales asequibles se han cerrado mientras las trabajadoras sexuales luchan por pagar el alquiler o las tarifas de las habitaciones de hotel. La inexistencia de viviendas temporales junto con el cierre de los lugares de trabajo ha resultado en una repentina falta de hogar para las trabajadoras sexuales en muchos países, una situación que se agrava en especial para las trabajadoras sexuales migrantes, muchas de las cuales están atrapadas por el cierre de fronteras.

Pese a la continua exclusión que sufren las comunidades de trabajadoras sexuales de los grupos de planificación de la emergencia de salud pública, ellas han empezado a coordinar su propia respuesta ante la crisis. Se han creado varias campañas de recaudación de fondos de ayuda mutua y emergencia, lo que ha permitido a las trabajadoras sexuales y a sus organizaciones acceder y distribuir fondos y artículos de primera necesidad. Una de estas iniciativas la desarrolló And Soppeku, una organización de trabajadoras sexuales en Senegal, que distribuye paquetes de alimentos y productos de higiene a sus miembros en tres regiones (Dakar, Thiès y Kaolack). Se están llevando a cabo iniciativas similares en todo el mundo en ausencia de medidas y ayudas por parte del gobierno.

Sin embargo, la autoorganización de personas y grupos no debe considerarse un sustituto de la urgente necesidad de ayuda del gobierno. Los gobiernos están obligados por los derechos humanos internacionales a respetar, proteger y cumplir con los derechos humanos, sin discriminación, incluso en tiempos de emergencia.

Las trabajadoras sexuales y sus organizaciones exigen protección igualitaria bajo la ley y acceso a ayudas económicas y atención sanitaria. ONUSIDA se une a esta llamada a la acción, subrayando la importancia de un enfoque basado en los derechos humanos para la respuesta al COVID-19, que debe centrarse en el empoderamiento y la participación comunitaria.

Las citas en esta noticia han sido recopiladas del Informe sobre el impacto del COVID-19 del NSWP, que recoge respuestas de trabajadoras sexuales y sus organizaciones con el objetivo de supervisar las medidas que toman los gobiernos para la comunidad de trabajadoras sexuales durante este período

 

ONUSIDA y NSWP: “Las trabajadoras sexuales no deben quedar atrás en la respuesta a la COVID-19”

 

DECLARACIÓN DE PRENSA

https://www.unaids.org/es/resources/presscentre/pressreleaseandstatementarchive/2020/april/20200408_sex-workers-covid-19

 

GINEBRA, 8 DE ABRIL DE 2020— La pandemia de COVID-19, al igual que otras crisis de salud, expone las desigualdades existentes y afecta desproporcionadamente a las personas ya criminalizadas, marginadas y que viven en situaciones financieras precarias, a menudo fuera de los mecanismos de protección social.

Durante estos tiempos difíciles, la Red Mundial de Proyectos de Trabajo Sexual (NSWP por sus siglas en inglés) y ONUSIDA desean llamar la atención sobre las dificultades y preocupaciones particulares que enfrentan las trabajadoras sexuales a nivel mundial, y exhortan a los países a garantizar el respeto, la protección y el cumplimiento de los derechos humanos de las trabajadoras sexuales.

Como resultado de la pandemia de COVID-19, las trabajadoras sexuales en todo el mundo están experimentando dificultades, una pérdida total de ingresos y una mayor discriminación y acoso. La criminalización de varios aspectos del trabajo sexual en la mayoría de los países sirve para magnificar la ya precaria situación de las trabajadoras sexuales en la economía informal. Como las trabajadoras sexuales y sus clientes se auto aíslan, las trabajadoras sexuales quedan desprotegidas, son cada vez más vulnerables y no pueden mantenerse a sí mismas ni a sus familias.

Las organizaciones dirigidas por trabajadoras sexuales de todas las regiones informan que no tienen acceso a los esquemas nacionales de protección social y están excluidas de las medidas de protección social de emergencia que se están implementando para otros trabajadores, particularmente donde el trabajo sexual está criminalizado. Siempre que sea posible, las trabajadoras sexuales se auto aíslan responsablemente en respuesta a los llamados de los gobiernos. Sin embargo, cuando están excluidas de las respuestas de protección social de COVID-19, las trabajadoras sexuales se enfrentan a poner su seguridad, su salud y sus vidas en mayor riesgo solo para sobrevivir.

NSWP y ONUSIDA también están preocupadas por los informes de represiones punitivas contra las trabajadoras sexuales, que resultan en allanamientos de casas, pruebas obligatorias de COVID-19, arresto y amenaza de deportación de trabajadoras sexuales migrantes.

ONUSIDA hace un llamamiento a los países para que tomen medidas inmediatas y críticas, basadas en principios de derechos humanos, para proteger la salud y los derechos de las trabajadoras sexuales. Las medidas deben incluir:

  • Acceso a esquemas nacionales de protección social para trabajadores sexuales, incluidos esquemas de apoyo a los ingresos.
  • Una barrera inmediata entre los servicios de salud y las autoridades de inmigración para garantizar que las trabajadoras sexuales migrantes puedan acceder a los servicios de salud.
  • Apoyo financiero de emergencia para las trabajadoras sexuales que enfrentan la indigencia, en particular los migrantes que no pueden acceder al apoyo financiero basado en la residencia.
  • El fin inmediato de los desalojos y el acceso a viviendas de emergencia apropiadas para trabajadoras sexuales sin hogar.
  • Detener las redadas en los hogares de las trabajadoras sexuales y los locales de trabajo sexual y garantizar que todas las medidas para proteger la salud pública sean proporcionadas.
  • Un cese inmediato de los arrestos y enjuiciamientos por actividades relacionadas con el trabajo sexual, alejándose de las medidas punitivas y la criminalización para llegar y servir a los más necesitados.
  • El fin inmediato del uso del derecho penal para hacer cumplir las restricciones relacionadas con la COVID-19, incluidas las pruebas forzadas de COVID-19 y los enjuiciamientos relacionados.
  • Las extensiones automáticas en las visas debido a su expiración a medida que se ajustan las restricciones de viaje. Los sistemas de detención de inmigrantes deben apoyar a los detenidos en alojamientos seguros.
  • La participación de las comunidades de trabajadoras sexuales en las respuestas: la participación significativa de organizaciones dirigidas por trabajadoras sexuales en grupos de planificación de salud pública de emergencia.

ONUSIDA, como siempre, está lista para apoyar a los países en la implementación de las recomendaciones anteriores.

ONUSIDA

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial) y trabaja en estrecha colaboración con asociados mundiales y nacionales para poner fin a la epidemia de sida para el 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenga más información en unaids.org y conecte con nosotros a través de FacebookTwitterInstagram y YouTub

 

Juego de herramientas de activismo: El impacto real del modelo sueco sobre las trabajadoras sexuales

Enviado por NSWP el 29 de julio de 2016

https://www.nswp.org/es/resource/kit-de-herramientas-de-abogac-el-impacto-real-del-modelo-sueco-sobre-las-personas-que

 

Descarga este recurso

El Impacto Real del Modelo Sueco sobre las Personas que Ejercen el Trabajo Sexual, NSWP – 2015.pdf

  1. Comprendiendo el abolicionismo de Suecia y los modos de silenciamiento de las voces opositoras, NSWP – 2015.pdf
  2. Las consecuencias de la ley de compra de sexo, NSWP – 2015.pdf
  3. Prestación de servicios, NSWP – 2015.pdf
  4. impacto de otras leyes y políticas, NSWP – 2015.pdf
  5. Derecho al trabajo, NSWP – 2015.pdf
  6. Derecho a la salud, NSWP – 2015.pdf
  7. la interferencia arbitraria en la familia, NSWP – 2015.pdf
  8. El trabajo sexual y la violencia, NSWP – 2015.pdf

 

Este juego de herramientas de activismo es una colección de ocho hojas informativas y herramientas de activismo sobre el dañino modelo sueco basadas en la evidencia. Puede ser utilizado para cuestionar la promoción generalizada de este enfoque jurídico y político en detrimento de la regulación del trabajo sexual.

Los primeros cuatro artículos documentan el impacto del modelo sueco en la vida de las trabajadoras sexuales en Suecia. Los últimos cuatro documentos ponen de manifiesto cómo la penalización viola los derechos humanos de las trabajadoras sexuales.

También está disponible una Guía Comunitaria.

Documento # 1 El enfoque abolicionista de Suecia, y modos de silenciar a la oposición

  • ¿Cómo se entiende el trabajo sexual en Suecia?
  • ¿Todo el mundo está de acuerdo con este enfoque dominante sueco?
  • ¿Han socavado estas voces el consenso de Suecia sobre el trabajo sexual?

El primer documento analiza los puntos de vista generalizantes sobre las trabajadoras sexuales y el trabajo sexual que se utilizan para justificar el modelo sueco. El documento también explora cómo se excluyen las voces de las trabajadoras sexuales del debate en Suecia e internacionalmente: herramientas que son referidas como los ‘modos de silenciar’.

Documento # 2 Consecuencias de la Ley de Compra de Sexo: trabajo sexual de calle y niveles de trabajo sexual

  • ¿Ha habido consecuencias negativas de la penalización de compra de sexo?
  • ¿Han disminuído los niveles de trabajo sexual en Suecia?

El segundo documento analiza los resultados directos de la ley. Se explica que la ley no disminuye los niveles de trabajo sexual, y ha tenido un impacto negativo en la seguridad, la salud y el bienestar de las trabajadoras sexuales.

Documento # 3 Consecuencias de los dicursos justificantes del modelo sueco sobre la provisión de servicios

  • ¿Qué es reducción de daños y por qué se necesita?
  • Si la reducción de daños es imprescindible, ¿hay oposición a la reducción de daños?

El tercer documento se centra en los resultados indirectos de la ley. Los puntos de vista que justifican la ley han afectado a las perspectivas de los proveedores de servicios (en particular, trabajadores sociales). Estas perspectivas han tenido consecuencias en la prestación de servicios y la reducción de daños para las trabajadoras sexuales.

Documento # 4 Consecuencias de otras leyes y normativas – El peligro de ver el modelo sueco en el vacío

  • ¿El modelo sueco protege a las trabajadoras sexuales del acoso patrocinado por el Estado?
  • Otras leyes y normativas aparte de la ley de compra de sexo

El cuarto documento se centra en las leyes y normativas que no forman parte del modelo sueco en sí mismo. En él se describe cómo éstas son utilizadas por el Estado sueco y la policía para desestabilizar directamente la vida de las trabajadoras sexuales en Suecia.

Documento # 5 Derecho al trabajo y otros derechos humanos relacionados con el trabajo

  • Estándares internacionales
  • Regímenes legales nacionalesy derechos relacionados con el trabajo de las trabajadoras sexuales

El quinto documento se centra en las protecciones de derechos humanos relacionadas con el trabajo que tienen todas las personas. Se analiza cómo la penalización y otros factores socavan la capacidad de las trabajadoras sexuales de beneficiarse de estas protecciones. También se incluyen algunas recomendaciones para una mejor práctica.

Documento # 6 Trabajo sexual y derecho a la salud

  • Estándares internacionales relacionados con el derecho a la salud
  • La realidad de los derechos de salud para las trabajadoras sexuales
  • Servicios dirigidos por las propias trabajadoras sexuales como la mejor práctica

El sexto documento describe el derecho humano a la salud que todas las personas tienen. Se analizan las dificultades a las que tienen que enfrentarse las trabajadoras sexuales para hacer realidad su derecho a la salud, y hace recomendaciones para mejorar el derecho a la salud de las trabajadoras sexuales.

Documento # 7 Trabajo sexual y la interferencia arbitraria en las familias

  • Leyes y estándares internacionaes de derechos humanos

El séptimo documento describe las leyes de derechos humanos relacionadas con los derechos parentales. En él se destacan los estándares pertinentes a los derechos de las trabajadoras sexuales como madres. En segundo lugar, se explica las formas en las que se violan estos derechos. También se sugieren algunos remedios para estas violaciónes

Documento # 8 Trabajo sexual y violencia: obligaciones del Estado

  • Las trabajadoras sexuales se enfrentan a muchas formas de violencia y difamación
  • Estándares internacionales sobre la protección de las mujeres contra la violencia
  • Reparación en los tribunales y otras respuestas estatales

El asesinato de Petite Jasmine en Suecia —un terrible resultado del estigma y el abuso relacionado causados por el modelo sueco— impulsó la producción de esta serie de documentos sobre el trabajo sexual y los derechos humanos, incluido el derecho de las trabajadoras sexuales a ser protegidas de la violencia. Este documento pone de relieve que, cuando hay penalización del trabajo sexual —incluyendo la penalización de las terceras partes, tales como los   clientes— la violencia contra las trabajadoras sexuales aumenta de hecho. Este documento explica que la violencia contra las trabajadoras sexuales y el abuso relacionado son una violación de los derechos humanos fundamentales y sugiere algunas maneras de utilizar las normas de derechos humanos para hacer frente a este abuso generalizado.

 

Puedes descargar este recurso como un PDF de 75 páginas o descargar los artículos individuales.

 

Protección social de las trabajadoras sexuales no es “protegerlas” de ellas mismas

 

 

Nota Informativa: Protección Social

Enviado por NSWP el 15 de abril de 2019

https://www.nswp.org/es/resource/nota-informativa-proteccion-social

 

 

Descarga este recurso aquí:

 ES Briefing Note: Social Protection, NSWP – 2019

 

Esta nota informativa detalla las áreas clave dentro de los sistemas de protección social que deben ser mejoradas para cumplir con las necesidades de las personas que ejercen el trabajo sexual.

A nivel global, las personas que ejercen el trabajo sexual son excluidas de los sistemas financieros, de vivienda y servicios públicos que pudieran apoyar su independencia y seguridad económica, como también de las protecciones laborales que son el derecho de otros trabajadores. Esto se exacerba con la criminalización, la discriminación y el estigma, y genera la exclusión social y la marginalización económica.

Además, esta nota informativa detalla los roles de los grupos liderados por personas que ejercen el trabajo sexual en fomentar las protecciones sociales para esta población, y subraya la necesidad de políticas y programas que respalden los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual y promuevan su autonomía y agencia [poder de actuar independientemente].

Puedes descargarte el PDF. Esta fuente está disponible en inglés, chino, francés, ruso y español. Este recurso ha sido traducido del inglés por Nicola Chávez Courtright.

 

 

En Panamá, MILD: Mujeres Independientes Luchando por sus Derechos

 

 

9 de agosto de 2019

https://www.nswp.org/featured/mild-mujeres-independientes-luchando-por-sus-derechos?utm_source=hootsuite&utm_medium=twitter&utm_term=globalsexwork&utm_content=56ccdb30-65c6-4de9-b55b-455112f61543

 

 

Cuéntanos sobre tu organización.  

Soy Juana R. Torres (Dulce Ana), presidenta y fundadora de Mujeres Independientes Luchando por sus Derechos. También soy conocida como Dulce Ana y soy de nacionalidad hondureña y vivo en Panamá. He ejercido el trabajo sexual desde muy joven. Empecé en bares por contrato y lo hice ahí por mucho tiempo, sin embargo, decidí independizarme y salir a trabajar a la calle para ser independiente y no tener que pagar comisiones por el contrato. A partir de ahí pude visibilizar y experimentar en carne propia la violencia que simplemente por ser trabajadora sexual vivimos; en indistintas ocasiones nuestros derechos son violentados en nuestros hogares, en la vía pública y en sitios de trabajo públicos.

En Panamá el trabajo sexual no es penalizado, pero tampoco es reconocido como un trabajo. Sin embargo, siempre estamos luchando para que nuestro trabajo sea reconocido igual que cualquier otro empleo a nivel nacional.

En uno de mis días de trabajo observé que algunas compañeras no tenían acceso a la salud. La policía nos reprimía por estar trabajando en la calle. Desde luego, si alguna de nosotras no tenía documentos era arrestada con el fin de extorsionarnos, quitándonos todo nuestro dinero o muchas veces nos pedían el carnet de salud. Si no los teníamos, éramos llevadas a la cárcel, cobrándonos de multa un dólar al día. Nuestra desigualdad lograba que solo quienes tenían para pagar su multa podían salir y las demás pues teníamos que esperar el tiempo de arresto. Todo esto me llamó la atención.

Siempre me ha gustado la defensa de los derechos humanos. Siempre quise y anhelaba defender los derechos humanos de quienes necesitaban un servicio de acompañamiento, entonces tuve la idea de formar un grupo de compañeras. Les pregunté por qué ellas no tenían un carnet de salud. Me contestaron que ellas querían asistir a un centro de salud, pero que tenían muchos problemas para poder tener acceso a este. A partir de esto nos fuimos organizando en grupos entre pares, para en conjunto acudir por nuestro carnet de salud, el cual en algunas ocasiones es requisito laboral. Debido a esto, tomamos la iniciativa de organizarnos como grupo de personas trabajadoras sexuales y desde entonces continuamos en pie de lucha con nuestras compañeras.

A partir de ahí me invitaban a participar en temas de salud e información sobre diferentes temas; eran mis primeros talleres de formación y prevención en enfermedades de transmisión sexual. El grupo estaba creciendo y nos acercamos al Doctor Quintero para solicitar que nos sensibilizara en algunos temas de suma importancia en el trabajo sexual, entre ellos la prevención del VIH y otras ITS. Así participamos en cursos de educadoras pares y replicamos nuestros conocimientos con nuestras compañeras en los lugares de trabajo. A partir de esta necesidad decidimos conformar la Asociación MILD: Mujeres Independientes, Luchando por sus Derechos, la cual se formó en el mayo del 2015, con el objetivo de luchar para que la comunidad, clientes y autoridades respeten nuestros derechos como ciudadanas panameñas.

Yo, Dulce Ana, estoy dispuesta a seguir adelante ya sea en contra de la corriente para seguir avanzando por una mejor calidad de vida. La mayoría de los miembros de MILD no tenemos posibilidades de estudios, debido a escasos recursos económicos y la falta de oportunidades. Muchas de nosotras no tenemos en donde descansar, mucho menos un lugar propio. La pasamos afuera buscando como ejercer nuestros servicios para lograr un ingreso económico, bien sea durante el día o la noche. Es por eso que muchas de nosotras no tenemos las mismas oportunidades.

MILD se ha dado la tarea de continuar apoyando a otras compañeras, hablándoles sobre temas como violencia intrafamiliar, violencia doméstica, también temas de autoestima, discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Ahora somos conocidas como organización y a la vez me ha formado como una figura pública, ya que por primera vez hay alguien que lucha por los derechos humanos de las mujeres trabajadoras sexuales. He viajado a otros países en Latinoamérica participando en talleres y foros para continuar aprendiendo acerca de nuestros derechos humanos y compartiendo nuestras experiencias.

Actualmente MILD forma parte de la NSWP y de la Plataforma Latinoamericana de Personas que Ejercen el Trabajo Sexual (PLAPERTS), en donde nuestra voz es escuchada y participamos en conjunto como movimiento latinoamericano para lograr mejorar nuestras condiciones en el trabajo sexual. Estar organizadas a nivel nacional, regional y mundial es una excelente herramienta para lograr estos cambios y trabajar siempre en conjunto para vivir libres de estigma y discriminación. Actualmente estamos implementando la herramienta SWIT, misma que se desarrolla en varios países a nivel regional y mundial.

¿Qué tipo de servicios ofrece tu organización?

Una de nuestras principales actividades la realizamos entre pares en nuestros lugares de trabajo. Consiste en sensibilizar y apoyar a las compañeras para que accedan a los beneficios de las clínicas amigables, ya que la mayoría de las clínicas de salud no cuentan con los servicios adecuados para la atención integral de nuestra salud, el acceso a pruebas de detección de VIH y otras ITS libres de estigma y discriminación, y el acceso a medicamentos.

Como organización llevamos a cabo pláticas de sensibilización con servidores públicos, policías y autoridades con el objetivo de disminuir la violencia que vivimos en los operativos que se realizan en nuestros lugares de trabajo. Gracias a esta sensibilización hemos logrado que las compañeras acudan a denunciar la violencia que vivimos.

MILD trabaja en conjunto con otras organizaciones aliadas que nos apoyan con donaciones de métodos anticonceptivos, preservativos, lubricantes etc. y para incrementar los conocimientos en materia de prevención del VIH y otras ITS con el uso correcto y consistente del condón en el trabajo sexual y en sus relaciones personales.

Uno de nuestros objetivos principales como MILD es tener un refugio para las compañeras de la tercera edad y compañeras que no tengan donde vivir. Un lugar de atención entre pares en donde MILD pueda dar asesoría en los temas más importantes para el correcto desarrollo de nuestra personalidad y del ejercicio del trabajo sexual y los derechos sexuales y reproductivos. Un lugar donde pues podamos seguir adelante con nuestros sueños de ser mejores en un futuro para lograr algunas metas que se nos presenten.

¿Tu organización hace trabajo político o campañas? ¿De qué tipo? 

Desde el inicio de MILD el objetivo ha sido mejorar las condiciones en las que se desempeña el trabajo sexual en Panamá. Para esto es necesario trabajar en la incidencia política. He implementado pláticas y foros con instituciones y autoridades para sensibilizarles acerca de nuestros derechos y el derecho a ejercer el trabajo sexual como un trabajo, haciendo énfasis en la importancia del acceso a la salud y a métodos de prevención gratuitos, así como la atención a nuestra salud integral libre de estigma y discriminación. Esto ha tenido buenos resultados, sin embargo aún tenemos un gran vacío con la policía que continúa violentándonos, discriminándonos y estigmatizándonos, prohibiéndonos el libre tránsito por algunas calles de Panamá.

Como grupo hemos participado en foros con universidades y grupos de apoyo en donde la población ha podido escuchar nuestras problemáticas desde nuestra propia voz. Esta ha sido una excelente oportunidad para visibilizarnos y sensibilizar a la comunidad sobre nuestra decisión de ejercer el trabajo sexual y los derechos que se nos vulneran debido al estigma y discriminación.

Todas las campañas que realizamos son muy importantes y cada una de ellas es enriquecedora. Siempre logramos identificar problemáticas actuales; acompañamos a nuestras pares en la denuncia, y fortalecemos sus conocimientos. Estas campañas son exitosas y las llevamos a cabo al menos dos veces por semana en los lugares de trabajo. Es importante mencionar que también incluimos a dueños de los bares, personal de seguridad, taxistas y comunidad que nos frecuenta, con el objetivo de sensibilizarlos para tener lugares de trabajo sexual seguros, libres de estigma y discriminación.

¿Cómo incluyen significativamente a las trabajadoras sexuales en la organización?

La capacitación constante entre pares ha sido la clave para lograr que las integrantes de MILD sean educadoras pares con conocimientos de prevención y atención de nuestra salud integral, así como la prevención de la violencia y como levantar denuncias ante violaciones de derechos humanos, tanto en nuestros lugares de trabajo como en nuestra vida diaria. De esta forma siendo educadoras pares, acudimos a nuestros lugares de trabajo para que nuestras compañeras conozcan del tema. Somos también promotoras de salud poniendo al alcance condones y lubricantes en paquetes accesibles acompañados de información tanto del uso del condón como de los lugares de atención a su salud gratuitos a los que pueden acudir. Invitamos a nuestras compañeras a integrarse a la organización y a formarse como educadoras pares para la prevención de violencia y atención a la salud en el trabajo sexual.

Muchas mujeres que nos dedicamos al trabajo sexual no  tenemos la  misma oportunidad de asistir a algún evento o taller por falta de capacitación en los temas a tratar en estos foros y eventos. Hemos identificado este vacío y constantemente estamos capacitando a nuestras compañeras para que sepan cómo poder incidir en estos foros y lograr que nuestra voz sea escuchada. Sin embargo, la falta de recursos económicos para contar con un espacio adecuado para la organización en donde podamos brindar los servicios a nuestras pares es un gran obstáculo en el cual tenemos que trabajar para lograrlo.

Cuéntanos sobre un gran desafío en el que hayas trabajado recientemente, por ejemplo, una campaña o un gran evento.

Asistí a un foro de derechos humanos en diciembre 2018 en Panamá en el cual expuse el tema de violencia hablando desde mi propia experiencia. El interés de las personas que asistieron fue notable y logré sensibilizarlos sobre el tema de trabajo sexual y la violencia que vivimos como mujeres que lo ejercemos. Esta ha sido una de mis mejores participaciones y motivaciones, ya que además logré incrementar mis conocimientos en temas que indirectamente se relacionan con el trabajo sexual.

¿A qué retos se enfrenta tu organización?

Nuestro principal reto es obtener la personería jurídica. No es fácil. Requiere de dinero, y procedimientos que por el momento son una barrera para lograrlo. Sin embargo no deja de ser una prioridad para nosotras ya que contar con personería jurídica nos brinda la oportunidad de poder acceder a proyectos y financiamientos nacionales para el fortalecimiento organizacional y de nuestras compañeras. Poder acceder a programas y financiamientos contribuiría a mejorar nuestras condiciones como organización y como personas que ejercemos el trabajo sexual.

La personería nos permitiría crecer como organización nacional con derechos de igualdad, con puntos focales en cada provincia o barriada y así lograr una mejor inclusión a nivel nacional,  siendo nosotras mismas parte de la solución y no del problema. En ocasiones me he reunido con personas del gobierno para dialogar sobre esta iniciativa ya que también quisiéramos una infraestructura equipada para poder brindar atención integral a nuestras compañeras que acuden a la organización para recibir atención, información o métodos de prevención.

Un otro reto es lograr sensibilizar a las autoridades para disminuir la violencia policial de la cual somos víctimas y lograr el reconocimiento de nuestro trabajo, garantizando las condiciones laborales a las cuales tenemos derechos.

¿Tiene la organización un mensaje para el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales? ¿Y las personas fuera del movimiento?

Las personas que ejercemos el trabajo sexual somos objeto de derechos al igual que cualquier ciudadano. El estar organizadas en grupos, formar organizaciones y a la vez integrar redes o movimientos con nuestras pares es sin duda la mejor herramienta para lograr el empoderamiento de nuevas líderes en el movimiento. Nuestra voz debe de ser escuchada en todos los lugares en donde se involucre el tema de trabajo sexual, y debemos participar en los lugares de toma de decisiones y elaboraciones de leyes, mandatos o reglamentos que puedan poner en vulnerabilidad nuestro entorno.

La unión y la fortaleza se adquieren a través del trabajo en conjunto. MILD continuará luchando para que nuestros derechos sean respetados, y nuestro trabajo sea reconocido a nivel nacional, y para que podamos trabajar y vivir libres de violencia, estigma y discriminación. El trabajo sexual es un trabajo al cual tenemos derecho como opción laboral, dejando de ser víctimas para ser responsables. Trabajar en conjunto es una estrategia efectiva que permite nuestro pleno desarrollo como personas exitosas.

 

 

Documento Informativo: El Trabajo Sexual no es Explotación Sexual

Enviado por NSWP el 18 de julio de 2019

Fuente: NSWP

https://www.nswp.org/es/resource/documento-informativo-el-trabajo-sexual-no-es-explotacion-sexual

 

Descarga este recurso: 

El Trabajo Sexual no es Explotación Sexual – NSWP, 2019

 

Año: 2019

 

Este documento informativo destaca los problemas con la relación del término “explotación sexual” y trabajo sexual, y como esto agrava el daño para las personas que ejercen el trabajo sexual.

“Explotación” y “explotación sexual” no tienen una definición acordada en la ley internacional, lo que lleva a la malinterpretación del término (de manera intencionada o no), y a leyes, políticas y prácticas dañinas que impactan negativamente a los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual. Algunos grupos apoyan un marco ideológico que ve todo el trabajo sexual como violencia y explotación. La relación de trabajo sexual y “explotación sexual” de esta manera ha llevado a una legislación extremadamente dañina que limita el acceso de las personas que ejercen el trabajo sexual a la justicia y a los servicios, y les impide organizarse para unas condiciones de trabajo mejor o reivindicar sus derechos laborales.

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