Las mentiras de los partidos cristianos CDA y ChristenUnie sobre el Barrio Rojo de Ámsterdam

 

Por Felicia Anna

17 de marzo de 2018

 

http://behindtheredlightdistrict.blogspot.com.es/2018/03/the-lies-of-cda-and-christenunie-about.html

 

 

Nosotras, como prostitutas, nos estamos cansando de todas las mentiras que (principalmente) los partidos políticos cristianos están lanzando sobre el Barrio Rojo. Según se acercan las nuevas elecciones, han estado repartiendo tantas trolas, que es casi imposible hacer un seguimiento de todo. Permítanme en primer lugar decir que los partidos cristianos como CDA y ChristenUnie no son de fiar en su información con respecto a la prostitución y el Barrio Rojo.

El problema con las declaraciones de estos partidos políticos cristianos es que intentan deshacerse de la prostitución. No porque en realidad haya tantas cosas que van mal en la industria del sexo, como dicen, sino simplemente porque va en contra de su moral cristiana. Manipulan y a menudo mienten tan duro como pueden sobre tantas cosas, afirmando protegernos a las mujeres que trabajamos como prostitutas, ¡mientras que en realidad no nos protegen en absoluto!

La mayor mentira que están difundiendo es acerca de la prostitución forzada. Falsamente afirman que ninguna o muy pocas mujeres eligen hacer este trabajo. Esto es francamente una mentira. Siguen apareciendo números inventados de trata de personas, que simplemente son eso: invenciones. Difunden constantemente la mentira de que del 50 al 80% de nosotras somos víctimas, lo cual no es cierto. También afirman que el 70% de nosotras tenemos trastorno de estrés postraumático, lo que también es una mentira.

Todas estas mentiras son cuidadosamente preparadas y coordinadas en un intento por parte de estos partidos cristianos de prohibir la prostitución de cualquier manera que puedan. Ya sea cerrando más ventanas, penalizando clientes o simplemente prohibiendo completamente la prostitución, cada paso los acerca más a su objetivo final: prohibir la prostitución. Y usan la trata de personas como un argumento falso para justificar sus objetivos.

Así que aquí están los hechos. No, no es verdad lo que te están diciendo. No es cierto que el 50% de las chicas que trabajan en el Barrio Rojo estén forzadas. Esta es pura historia inventada. En los últimos años he escrito mucho sobre las realidades de la trata de seres humanos y he tratado de dar a más personas una idea de la escala (posible) de esto. Pero para decirlo de manera simple, el relator holandés sobre la trata de personas ha recibido solo 2 informes de posibles víctimas de la prostitución de ventana en Amsterdam en el transcurso de 5 años. Eso es practicamente todo. Entonces, a menos que creas que solo hay 3 ó 4 mujeres trabajando en el Barrio Rojo, sabes que todas las historias de cientos o miles de mujeres forzadas aquí son una trola.

Ahora sé lo que dirán algunas personas. “Pero estas son solo las víctimas que presentaron denuncia, hay muchas más víctimas, pero tienen miedo de denunciar debido a su proxeneta”. Bueno, déjame que te diga primero, ¿por qué crees que lo sabes mejor tú que las personas que, como yo, trabajamos aquí? En segundo lugar, no, éste no es el caso. Esas 2 posibles víctimas son todas las personas de las que la policía sospechaba que posiblemente podrían ser una víctima. Así que no, estas no son víctimas que presentaron denuncia, ni siquiera se requieren pruebas, simplemente la sensación de que ‘algo podría estar mal’ es suficiente para reportar a una persona como una posible víctima. En resumen, ¡no hay más!

Ahora, otra cosa chiflada que CDA y ChristenUnie siguen difundiendo es sobre el TEPT. Falsamente afirman que el 70% de las prostitutas sufren de trastorno de estrés postraumático. Esta es otra mentira. Sus estadísticas provienen de un activista estadounidense contra la prostitución que realizó una investigación selectiva. En resumen, la investigación se manipula para dar una mala representación. El investigador escogió a mano a sus sujetos con la tasa más alta probable de tener TEPT (principalmente trabajadores de la calle), para afirmar falsamente que esto sería representativo de todas las personas que trabajan en la prostitución. Pero, por supuesto, la cuestión es que no.

En segundo lugar, la investigación ni siquiera se llevó a cabo en los Países Bajos, por lo que no dice nada sobre la situación holandesa, más bien dice acerca de lo que sucede si penalizas la prostitución, como en los Estados Unidos, donde se realizó esta investigación. Entonces, en realidad, indica más lo que sucederá si CDA y ChristenUnie se salen con la suya.

Pero lo más importante es que se han realizado otras investigaciones entre prostitutas en los Países Bajos, así como en el Barrio Rojo, que muestran una imagen muy diferente, es decir, que las prostitutas se sienten realmente bien y rara vez se topan con violencia o cosas que causan trastorno de estrés postraumático, un resultado del hecho de que la prostitución es bastante segura y organizada en los Países Bajos en comparación con países como los EE. UU. donde está penalizada y, por lo tanto, es bastante peligrosa.

Entonces no, no es cierto que la mayoría de las mujeres en el Barrio Rojo hagan este trabajo en contra de su voluntad. De hecho, muchas de nosotras elegimos hacer este trabajo, no porque fuera el trabajo de nuestros sueños, sino simplemente porque se gana un buen dinero. Para nosotras, este trabajo es un medio para un fin, una forma de lograr nuestro objetivo, no el objetivo en sí mismo. Entonces, si nos preguntan si nos encanta hacer este trabajo, la mayoría de nosotras contestaremos que no. Por supuesto que no, pero eso no significa que no hayamos elegido voluntariamente hacer esto. Para nosotras, la prostitución es una forma de lograr algo en la vida, de avanzar en la vida. Un medio de ahorrar dinero para nuestro futuro, para nuestras familias, para nuestros hijos. No es que lo hagamos para salir de la pobreza, sino porque es la forma más rápida de llegar a donde queremos llegar.

La prostitución para muchas prostitutas no es el trabajo soñado. Hacemos este trabajo porque nos ayuda a llegar a donde queremos llegar en la vida. Es el camino que tomamos para lograr nuestros objetivos y nuestros sueños. La prostitución nos ayuda a hacer nuestros sueños realidad. La prostitución es nuestro camino que elegimos voluntariamente, para que podamos alcanzar nuestras metas en la vida más rápido que lo que la mayoría de las personas pueden en su vida. No es porque nos veamos forzadas a este trabajo por algún proxeneta o amante. Esas cosas pasan, pero como muestran las estadísticas, estas son las excepciones, y no las mujeres que voluntariamente eligen hacer este trabajo.

Entonces, CDA, ChristenUnie y cualquier otro partido político u organización que afirme que muchas de nosotras estamos forzadas: ustedes no hablan por nosotras. Ustedes no se preocupan por nosotras. Son ustedes unos farsantes. Son unos mentirosos. Son unos manipuladores. ¡Ustedes solo están interesados en sus propias agendas políticas, y no les importa nada más! Si quieren escuchar la historia real, escuchen a otros partidos políticos como D66, Bij1 y Piratenpartij. Ésos son los únicos partidos políticos que realmente nos escucharon. Los otros solo fingen que se preocupan por nosotras.

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Marcos legales de trabajo sexual

Elaborado por ICRSE

Traducido del inglés por Citi

6 de marzo de 2018

 

Prohibición

  • Ideología: el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales son inmorales, las trabajadoras sexuales son los vectores del VIH y otras enfermedades y representan una amenaza para la sociedad.
  • Albania, Armenia, Eslovenia, Rusia, Ucrania.
  • Consecuencias:
  • Las trabajadoras sexuales y sus lugares de trabajo son blanco de redadas policiales, las trabajadoras sexuales se ven obligadas a someterse a pruebas de VIH, ITS, hepatitis B y C, cuyos resultados pueden hacerse públicos.
  • Las trabajadoras sexuales no pueden acceder a los mecanismos de justicia ya que la policía es uno de sus principales atacantes.
  • Según un informe de Europa Central y Oriental y Asia Central, más del 40% de las trabajadoras sexuales sufrieron abusos físicos por parte de la policía en el año anterior a la encuesta.
  • La policía considera los condones que llevan las trabajadoras sexuales como prueba, por lo que las trabajadores sexuales son reacias a tenerlos cuando trabajan.
  • En Europa del Este, la mayoría de las nuevas infecciones por el VIH se producen entre las trabajadoras sexuales y las personas que se inyectan drogas; se estima que una de cada diez trabajadoras sexuales vive con el VIH.

 

Modelo sueco

  • Ideología: las trabajadoras del sexo son víctimas del patriarcado y de la violencia contra la mujer cometida por hombres.
  • Suecia, Noruega, Islandia, Irlanda del Norte (RU), Irlanda, Francia.
  • Consecuencias:
  • El volumen de trabajo sexual no ha disminuido: según la Policía sueca, el número de salas de masaje tailandés que presuntamente ofrecen servicios sexuales se ha triplicado en 3 años.
  • Según un estudio, la mitad de las trabajadoras sexuales encuestadas tenían menos confianza en los servicios sociales y la policía después de la introducción de la ley, lo que les impide denunciar los casos de violencia a las fuerzas del orden.
  • Las trabajadoras sexuales de calle se enfrentan a niveles más altos de competencia, precios decrecientes y peores condiciones de trabajo, por lo tanto, a menudo necesitan confiar más en clientes agresivos y en terceros y proporcionar servicios sexuales sin usar condones.
  • Aunque el trabajo sexual no está prohibido sobre el papel, las ordenanzas municipales y / o las acciones dirigidas contra los clientes conducen a la detención y deportación de las trabajadoras sexuales inmigrantes indocumentadas.
  • El estigma y las actitudes discriminatorias van en aumento: según una encuesta de 2015, más personas piensan que el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales deberían ser penalizados: el 52% tenía esta opinión en 2015 frente al 30% antes de la introducción de la ley.

 

Legalización

  • Ideología: el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales deben ser controlados y reprimidos meticulosamente por el Estado.
  • La regulación estricta se manifiesta en varias formas: registro de trabajadoras sexuales; limitación en el número, ubicación, criterios operacionales de los lugares de trabajo sexual; condiciones impuestas sobre quién puede trabajar como trabajadora sexual, tales como exámenes médicos obligatorios.
  • Alemania, Holanda, Suiza, Hungría, Grecia, Turquía.
  • Consecuencias:
  • Sistema de dos niveles: solo una fracción de las trabajadoras sexuales y de las empresas de trabajo sexual pueden cumplir las regulaciones restrictivas.
  • Quienes no pueden cumplir se enfrentan a multas y castigo.
  • En Grecia y Turquía, sólo el trabajo en lugares cerrados es legal y solo se permite trabajar a las mujeres cis solteras.
  • En Hungría, las trabajadoras sexuales de calle solo pueden solicitar en las llamadas “zonas de tolerancia” o áreas situadas fuera de las “zonas protegidas”.
  • En los Países Bajos, varios municipios han intentado introducir el registro obligatorio de trabajadoras sexuales en los últimos años.
  • En Alemania, según una nueva ley aprobada en 2017, las trabajadoras sexuales deben registrarse ante las autoridades designadas que son quienes determinarán si pueden o no recibir su licencia.

 

Despenalización

  • Ideología: el trabajo sexual se reconoce legalmente como trabajo y se lo trata como a otros sectores de servicios, las trabajadoras sexuales tienen derecho a los derechos laborales.
  • Nueva Zelanda
  • Consecuencias:
  • No aumenta el número de trabajadoras sexuales ni de personas víctimas de trata en la industria del sexo.
  • El 90% de las trabajadoras sexuales encuestadas piensa que el nuevo modelo ha mejorado su capacidad para hacer respetar sus derechos laborales y su acceso a la salud y la seguridad.
  • 57% de las trabajadoras sexuales encuestadas piensa que las actitudes de la policía han mejorado desde la despenalización.
  • El 64% de las trabajadoras sexuales encuestadas pensó que era más fácil rechazar clientes, esta tasa fue del 37% antes de la despenalización.
  • Más trabajadoras sexuales informan de que revelan su estatus de trabajadora sexual cuando visitan al médico y que se someten a controles de salud periódicos.
  • Según Lancet, una revista médica líder, la despenalización evitaría el 33-46% de las infecciones por VIH en la próxima década.

 


1.- Ver más sobre marcos legales:

Comité Internacional sobre los Derechos de los Trabajadores Sexuales en Europa (ICRSE) (2015). ¡Nada acerca de nosotras sin nosotras! Diez años de activismo por los derechos de las trabaiadoras sexuales. Elérhető: http://www.sexworkeurope.org/sites/default/files/userfiles/files/ICRSE_10years%20report_April2016_photo_%282%29.pdf

Red mundial de proyectos de trabajo sexual (2014). El trabajo sexual y la ley: comprender los marcos legales y la lucha por las reformas a la ley del trabajo sexual. Disponible en: http://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/Sex%20Work%20%26%20The%20Law.pdf

2.- Red de Defensa de los Derechos de los Trabajadores Sexuales (SWAN) (2009). Detener la violencia: abusos de los derechos humanos contra las trabajadoras sexuales en Europa central y oriental y Asia central. Disponible en: https://www.opensocietyfoundations.org/sites/default/

3.- AVERT. VIH y SIDA en Europa del Este y Asia Central. Disponible en: http://www.avert.org/professionals/hiv-around-world/eastern-europe-central-asia

4.- Junta de la Policía Nacional de Suecia (2012). Trata de seres humanos con fines sexuales y de otro tipo. Informe de situación 13. Disponible en:

https://www.polisen.se/Global/www%20och%20Intrapolis/Informationsmaterial/01%20Polisen%20nationellt/Engelskt%20informationsmaterial/Trafficking_1998_/Trafficking_report_13_20130530.pdf

5.- Asociación Sueca para la Educación Sexual (RFSU) (2010). Remissvar ang SOU 2010: 49, Förbud mot köp av sexuell tjänst. Disponible en: http://www.rfsu.se/sv/Sex-och-politik/Remisser-och-yttranden/Yttrande-over-betankandet-Forbud-mot-kop-av-sexuell-tjanst-En-utvardering-1999 -2008-SOU-201049 /

6.- Red global de proyectos de trabajo sexual (2015). Herramientas de activismo: El verdadero impacto del modelo sueco en las trabajadoras sexuales. Disponible en: http://www.nswp.org/resource/the-real-impact-the-swedish-model-sex-workers-advocacy-toolkit

7.- http://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/SW%20Digest%20Issue%2011%20Jan%20-%20Mar%202015.pdf

8.- https://www.opendemocracy.net/beyondslavery/diverse-group-of-berlin-based-sex-worker-activists/german-law-endangers-sex-workers

9.- Departamento de Salud Pública y Medicina General, Universidad de Otago, Christchurch (2007).

El impacto de la Ley de Reforma de la Prostitución en las prácticas de seguridad y salud de las trabajadoras sexuales. Disponible en: http://www.otago.ac.nz/christchurch/otago018607.pdf

10.- http://www.thelancet.com/series/hiv-and-sex-workers

 

 

 

Las mentiras de los políticos sobre el Barrio Rojo de Amsterdam

 

Por Felicia Anna

10 de febrero de 2018

http://behindtheredlightdistrict.blogspot.com.es/2018/02/the-lies-of-politicians-about-red-light.html

 

 

Hace aproximadamente 4 años comencé a escribir este blog para combatir toda la desinformación y las mentiras difundidas en los medios de comunicación por políticos y formadores de opinión sobre la prostitución, la trata de personas y el Barrio Rojo de Amsterdam. Trabajar allí detrás de las ventanas, y ver a toda esa gente diciendo tonterías tan increíbles en la televisión, en el periódico o en otros medios, me revuelve el estómago. Especialmente porque la mayoría de las veces se dice que ‘esas mujeres de Europa del Este son las víctimas’, porque no pueden creer que alguien de Europa del Este vendría hasta aquí solo para hacer este trabajo como un trabajo, y no ser una víctima.

En los últimos 4 años intenté explicar la verdad a la gente. He estado trabajando aquí hace ahora 8 años, y las historias sobre que el Barrio Rojo es una especie de centro para la trata de personas son pura mierda. Sí, la trata de personas puede suceder, y algunas veces sucede. Pero cualquiera que diga que hay “cientos de mujeres” víctimas aquí, o que son violadas, o que son más del 50% o todas estas estadísticas, están mintiendo por su propia agenda oculta.

Ayer hubo otro buen ejemplo. Hubo un debate político en la televisión y también se publicó hoy un artículo con el líder del partido político cristiano holandés CDA, Sybrand Buma, donde afirmó que más de la mitad de las mujeres se ven obligadas a trabajar en las ventanas. Incluso afirmó que “si le preguntaras a esas mujeres, dirían que lo eligen voluntariamente, pero no es el caso”. En resumen, intenta silenciar nuestra voz y hablar por nosotras, proclamando que no importa lo que digamos, las personas no pueden confiar en nuestra palabra. Y esto viene de un político, ¿puedes creerlo? Esto también plantea la pregunta de cómo alguien podría descubrir que alguien es forzado si nunca se puede confiar en lo que dice una trabajadora sexual. ¿No funcionaría en ambos sentidos?

Continuó su argumento afirmando que el 60% de las mujeres provenían de Europa del Este, y declaró que “no vinieron con un billete de tren, sino que a menudo se ven atraídas por falsas promesas, sacadas de la cuneta en Budapest”. Como dije, lo que dicen es a menudo sobre chicas como nosotras de Europa del Este, lo cual es raro si lo piensas, porque tenemos más razones para hacer este trabajo, teniendo en cuenta la posición económica de nuestros países, que las mujeres de los Países Bajos, por ejemplo, de forma que este razonamiento no tiene sentido. Y también es divertido ver cuán mal informado está Buma, considerando el hecho de que menciona a Budapest como un ejemplo. No hay tantas chicas húngaras trabajando en el Barrio Rojo, mucho menos de Budapest. Pero cualquier cosa vale.

Este es un ejemplo perfectamente bueno de lo que es una mentira. Buma miente porque como cristiano se opone a la idea de la prostitución, y preferiría tenerla prohibida. Sus preocupaciones no son realmente sobre la trata de personas y la prostitución forzada, solo abusa de términos como la esclavitud moderna para su propia agenda política. Sí, lo sé, qué chocante, un político que dice una mentira para una agenda política, ¿quién lo hubiera pensado, verdad?

Ahora, por supuesto, no sorprende que un político de origen cristiano mienta sobre algo para lograr que se prohíba algo que entra en conflicto con su propia moral cristiana. Los cristianos han estado haciendo exactamente las mismas cosas sobre temas como la homosexualidad y el aborto. Los cristianos en los EE.UU., por ejemplo, reclamaron durante años (y tal vez incluso hoy) que la homosexualidad es una enfermedad. O que la homosexualidad es la causa del SIDA. Dicen este tipo de cosas, porque todo el mundo está en contra de las enfermedades y el SIDA, por lo que al usarlo como argumento, esperan convencer a la gente para que apoye su causa.

La razón por la que Buma no hace tales afirmaciones sobre la homosexualidad es porque la homosexualidad está demasiado aceptada en la sociedad holandesa. Eso dañaría más bien su carrera política y sería más probable que le hiciera perder votantes que no ganarlos. Pero la prostitución sigue siendo un debate que aún no se ha decidido, lo que se une al hecho de que, a diferencia de las personas homosexuales, las trabajadoras sexuales apenas hablan por sí mismas porque quieren proteger su privacidad. E incluso si hablamos, su argumento es que estaríamos mintiendo de todos modos, por lo que no se puede confiar en nada de lo que digamos. Por lo tanto, es como dispararles a los patos posados, es muy fácil de hacer, y como no hay hechos concretos y poco conocidos públicamente sobre la realidad de la prostitución, es fácil salirse con la suya.

Sin embargo, es bueno que hace un tiempo el Relator holandés sobre la trata de personas haya publicado un informe sobre la relación entre la trata de personas y la prostitución. En este informe también especifica cuántas sospechas hay, por ejemplo, de la policía, los funcionarios de la ciudad y los funcionarios que son parte de la lucha contra la trata de personas o tienen alguna relación con esto. ¿Y adivina qué? Especificaron cómo pueden surgir las sospechas de trata de personas por región y por prostitución. Entonces, ahora podemos buscar cuántas posibles víctimas realmente hay de acuerdo con las personas que informan de esto al gobierno.

En el informe “Prostitución y trata de personas” en la página 177, se especifica que en Amsterdam durante un período de 5 años desde 2011 hasta 2015, hubo 2 posibles víctimas en la prostitución de ventanas. No cientos, ni miles como un video de Stop The Traffik afirma, ni siquiera docenas. No, solo 2. ¡En 5 años! Eso significa una víctima cada 2,5 años. No 400 mujeres por día, como afirmó el alcalde anterior, ni cientos de mujeres al día, ni siquiera cientos de mujeres al mes o incluso al año.

Ahora sé que la gente comenzará a decir que la policía no lo ve todo. Pero, repito, no tienen que ver nada para informarlo, todo lo que necesitan es un presentimiento, no se requieren pruebas e incluso así solo podemos deducir dos posibles víctimas. Y créanme, revisan las cosas. Las estadísticas oficiales de la ciudad de Amsterdam muestran que hacen alrededor de 1.900 controles anuales en prostitución de ventanas solo en Amsterdam. Para poner eso en perspectiva, tenemos 290 ventanas en el Barrio Rojo.

Entonces dos posibles víctimas, eso no es 50%, diablos, eso ni siquiera es 10%. Tenemos una base diaria de alrededor de 400 trabajadoras sexuales que trabajan aquí, así que esto se aproxima más a un 0,10%. Ni siquiera un uno por ciento, sino una décima parte de eso. Y sí, alrededor del 60% de nosotras somos de Europa del Este. Pero el hecho de que vengamos de allí no significa que no hayamos elegido hacer este trabajo nosotras mismas. Es una pura mentira afirmar que la mayoría de nosotras fuimos traídas aquí con falsas promesas. De hecho, nunca conocí a una sola chica en el Barrio Rojo que no supiera para qué venía. Incluso las víctimas, y conozco algunas víctimas, incluso ellas sabían lo que vinieron a hacer aquí, y no tenían objeciones al respecto.

Porque al final, incluso para la mayoría de las víctimas, el problema no es el trabajo. Muy pocas chicas hacen este trabajo involuntariamente, a pesar del hecho de que a veces hay trata de personas. No tanto como la gente suele afirmar, como podéis ver, pero sucede a veces. Pero abolir la prostitución no es la solución a la trata de personas. Después de todo, si lo fuera, ¿cómo es que nunca proponen abolir otras profesiones donde existe la trata de personas, si es una solución tan buena?

No, Sybrand Buma es un mentiroso, al igual que Gert-Jan Segers, Lodewijk Asscher y muchos otros políticos y formadores de opinión que a menudo afirman que “quieren hacer algo contra la trata de personas”. No se trata de la trata de personas, no les importa luchar contra ella, es una estafa. Solo lo están usando para su propia agenda política. No tienes más que mirar mi blog, hay cerca de cuatro años de artículos valiosos con fuentes. Y no se trata de negar la trata de personas, no niego que la trata de personas exista. De hecho, escribí muchas cosas sobre cómo funciona la trata de personas en realidad, e incluso sobre cómo se podría reducir realmente la trata de personas en la prostitución. Pero también hay artículos sobre la realidad de trabajar detrás de las ventanas en el Barrio Rojo de Amsterdam, que es muy diferente de cómo Buma dice que es. Y yo debería saberlo, porque yo trabajo allí, y no él ni ninguno de los otros políticos que dicen tonterías sobre nosotras.

Cómo hacerse prostituta en Amsterdam

 

Por Felicia Anna

26 Abr 2017

http://behindtheredlightdistrict.blogspot.com.es/p/how-to-become-prostitute-heres-short.html

 

Aquí presento un breve plan paso a paso sobre cómo comenzar a trabajar en la prostitución en Amsterdam, en las ventanas.

  1. Tienes que tener un pasaporte europeo válido (EEA) o un permiso de residencia válido.
  2. Debes tener 21 años o más; en (algunas) otras ciudades de los Países Bajos,18 años o más.
  3. Necesitas tener residencia en los Países Bajos.
  4. Tienes que estar registrada en la ciudad holandesa en la que vivas. Esto se denomina registro GBA. Necesitarás este registro para el siguiente paso.
  5. Tendrás que abrir una cuenta bancaria. Esto es necesario para convertirte en una empresa por cuenta propia, por lo que debes hacer esto antes de pasar al siguiente paso. No se requiere una cuenta bancaria comercial, y también suele ser difícil de conseguir, ya que muchos bancos rechazan a las trabajadoras sexuales. Pero una cuenta bancaria personal es suficiente. Los bancos recomendados son ING y ABN AMRO, ya que son los que con mayor frecuencia aceptan trabajadoras sexuales. Rabobank es notorio por rechazar a las trabajadoras sexuales. Sin embargo, no te obligan a poner tus ganancias en tu cuenta bancaria.
  6. Tienes que abrir tu propia empresa autónoma (ZZP) en las Cámaras de Comercio Holandesas (Kamer van Koophandel). Para esto, necesitarás tu registro de GBA y una cuenta bancaria. Puedes registrar tu empresa bajo el término “prostitución”, pero es mejor registrarse bajo el término “servicios personales”, para evitar cualquier discriminación de personas o empresas en el futuro con respecto a tu trabajo.
  7. Ahora necesitas encontrar un burdel de ventanas en el que puedas trabajar. Los burdeles de ventanas son alquilados por los propietarios, o los operadores de burdeles como se les llama, que tienen un permiso para esto. La mejor manera de encontrar uno, es pasear por el Barrio Rojo, hasta que encuentres uno de los muchos letreros que los operadores de burdeles ponen con su número de teléfono. Llama al número de teléfono para concertar una cita con ellos para hacer una entrevista de admisión. Algunos operadores de burdeles de ventanas también tienen un sitio web; estos sitios web se enumeran más abajo.
  8. Lleva tu pasaporte, el registro de GBA y el de la Cámara de Comercio para la entrevista con el operador del burdel. Durante tu primera reunión con el operador del burdel, te harán una entrevista de admisión. La entrevista es para que los operadores del burdel comprueben que no estás explotada o coaccionada, y que eres lo suficientemente independiente como para hacer este trabajo.
  9. Una vez que se completa la entrevista, puedes comenzar a alquilar habitaciones al operador del burdel con el que realizaste la entrevista. Los precios de las habitaciones varían de 80 a 110 euros durante el día y de 130 a 200 euros durante la noche. Tienes que pagar la habitación por adelantado.

 

Empresas de alquiler de ventanas:

 

The Office 52

Oudezijds Achterburgwal 52

1012 DP Amsterdam

http://www.theoffice52rld.com

 

My Red Light

Oudezijds Achterburgwal 17

1012 DA Amsterdam

http://www.myredlight.nl

 

Carlos Dieke Verhuur (Área de Singel)

Spuistraat 15-19

1012 SP Amsterdam

http://www.carlosdiekeverhuur.com

 

Consejos:

Debido a que la prostitución es un trabajo legal en los Países Bajos, tienes que pagar impuestos. Como prostituta de ventana pagarás impuestos al igual que cualquier otra persona que trabaje por cuenta propia, lo que equivale a un 21% de impuestos sobre tus ingresos. Encuentra un buen tenedor de libros que pueda ayudarte con esto.

Trabajar detrás de las ventanas es una de las formas más independientes de trabajar en la prostitución. Como trabajas por cuenta propia, decides con quién trabajas, qué haces y cuándo trabajas.

No confíes en nadie más que en ti misma.

Si necesitas ayuda o tienes alguna pregunta que hacer, hay varias organizaciones que pueden ayudarte. Estos son:

 

PROUD – Unión Holandesa de Trabajadoras Sexuales

PROUD es una organización dirigida por trabajadoras sexuales, que ofrece información y ayuda para las trabajadoras sexuales.

(Ubicada en el Barrio Rojo)

Enge Kerksteeg 3

Ámsterdam

Número de teléfono: +31628445537

Sitio web: http://www.wijzijnproud.nl

Correo electrónico: info@wijzijnproud.nl

 

Prostitution Information Center (PIC)

El PIC es una organización que informa sobre la prostitución a cualquier persona que tenga curiosidad sobre ella.

(Ubicado en el Barrio Rojo)

Enge Kerksteeg 3

Ámsterdam

Sitio web: http://www.pic-amsterdam.com

 

P&G292

El P&G292 es una organización financiada por el gobierno cuyo objetivo es ayudar a las trabajadoras sexuales.

Nieuwezijds Voorburgwal 292

Ámsterdam

Sitio web: http://www.pg292.nl

Amnistía Internacional y SWOP-EE.UU. Desvelando los misterios de la despenalización total del trabajo sexual consensual. Somos más fuertes juntos.

 

http://slideplayer.com/slide/10693307/

 

 

 

1 Amnistía Internacional y SWOP-USA. Desbloquear los misterios de la despenalización total del trabajo sexual consensual. Somos más fuertes juntos.

 

2 “Las trabajadoras sexuales son uno de los grupos más marginados en el mundo que en la mayoría de los casos se enfrentan a un riesgo constante de discriminación, violencia y abuso. Nuestro movimiento mundial allanó el camino para la adopción de una política de protección de los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual, lo que ayudará a conformar el trabajo futuro de Amnistía Internacional sobre este importante tema “.

 

3 En agosto de 2015, Amnistía Internacional votó a favor de recomendar la despenalización total para el trabajo sexual consentido, lo que una vez más desencadenó la controversia mundial sobre si las trabajadoras sexuales deberían o no tener garantizados sus derechos humanos. La resolución recomienda que Amnistía Internacional desarrolle una política que respalde la despenalización total de todos los aspectos del trabajo sexual consentido. La política también llamará a los Estados a garantizar que las trabajadoras sexuales disfruten de protección legal plena e igualitaria contra la explotación, la trata y la violencia. Las violencias a las que pueden estar expuestas las trabajadoras sexuales incluyen la violencia física y sexual, el arresto y la detención arbitrarios, la extorsión y el acoso, la trata de personas, las pruebas forzadas de VIH y las intervenciones médicas forzadas. También pueden ser excluidas de los servicios de atención médica y vivienda y otras protecciones sociales y legales.

 

4 ¿Cuál es la diferencia entre el trabajo sexual y la trata sexual? La trata de personas es una violación atroz de los derechos humanos que involucra la amenaza o el uso de la fuerza, el secuestro, el engaño u otras formas de coerción con el propósito de la explotación. Esto puede incluir trabajo forzado, explotación sexual, esclavitud y más. El trabajo sexual, por otro lado, es una transacción consensual entre adultos, donde el acto de vender o comprar servicios sexuales no es una violación de los derechos humanos. Las organizaciones de trabajadoras sexuales se oponen a la explotación y pueden estar bien posicionadas para derivar a las víctimas de trata a los servicios apropiados. Confundir la trata con el trabajo sexual puede ser perjudicial. Muchas iniciativas antitrata consideran a todas las trabajadoras sexuales como víctimas, reubicándolas o deteniéndolas en las llamadas casas de seguridad en contra de su voluntad. Otras iniciativas, como las que cerraron burdeles, han privado a las trabajadoras sexuales de su autonomía, ingresos y condiciones laborales seguras. Esas iniciativas han fomentado la desconfianza entre las autoridades y las trabajadoras sexuales, han empujado el trabajo sexual a la clandestinidad y dificultado el alcance de la salud pública.

 

5 Amnistía Internacional considera aborrecible la trata de personas en todas sus formas, incluida la explotación sexual, y debe tipificarse como una cuestión de derecho internacional. Esto es explícito en esta nueva política y en todo el trabajo de Amnistía Internacional.

 

6 Despenalización La despenalización significa la eliminación de las sanciones penales y administrativas que se aplican al trabajo sexual, lo que permite que se rija por la legislación laboral y las protecciones similares a otros trabajos. Se preocupa principalmente de las reglamentaciones que mejoran la salud y la seguridad de las trabajadoras. En un entorno totalmente despenalizado, una trabajadora sexual podría acceder más fácilmente a la atención médica y a la vivienda. La legalización, por el contrario, crea regímenes regulatorios estrechos basados ​​en otras preocupaciones y objetivos, como la salud de los clientes, los impuestos o la moralidad pública. La legalización puede incluir regulaciones que limitan los derechos y protecciones de las trabajadoras del sexo, como las pruebas obligatorias del VIH. Esto puede estigmatizar aún más a las personas que ejercen el trabajo sexual. La legalización también podría crear mecanismos de abuso por parte de las autoridades. Por ejemplo, en los Países Bajos, donde el trabajo sexual está legalizado, las fuerzas del orden público han allanado los hogares de trabajadoras sexuales sin una orden judicial y llevado a cabo detenciones masivas de trabajadoras sexuales veladas como operaciones antitrata.

 

7 La despenalización total del trabajo sexual consentido significa que los compradores y vendedores de servicios sexuales no pueden ser discriminados con fines de arresto, vivienda, atención médica, transporte y / o beneficios públicos. También significa que si son víctimas de un delito (como violación, violencia doméstica e incluso trata) pueden denunciar estos crímenes directamente a la policía sin temor.

 

8 Problemas con la legalización Ampliamente presentado como un enfoque más tolerante y pragmático, el modelo legalizado aún penaliza a las personas que ejercen el trabajo sexual que no pueden cumplir o no cumplirán por la razón que sea diversos requisitos burocráticos y, por lo tanto, conserva algunos de los peores daños de la criminalización. Excluye de manera desproporcionada a las trabajadoras del sexo que ya están marginadas, como las personas que usan drogas o que son indocumentadas. Esto hace que su situación sea más precaria y, por lo tanto, refuerza el poder de los gerentes inescrupulosos. Nevada tiene un sistema de prostitución altamente regulado y legalizado como lo hace Alemania. España e India tienen trabajo sexual legal no regulado. Australia y Nueva Zelanda han despenalizado las políticas en algunos lugares. Suecia y Noruega tienen implantadas dos políticas altamente polémicas.

 

9 Los modelos nórdicos despenalizan la venta de sexo, pero hacen que sea ilegal comprar servicios sexuales.

PROS El modelo nórdico muestra una reducción del daño real, que no puede ser descartado de forma aislada. La tasa de trabajadoras objeto de trata disminuye drásticamente, porque la cantidad total de comercio sexual disminuye. Al mismo tiempo, la venta de sexo se despenaliza, por lo que las leyes no victimizan más a las personas que optan por vender sus servicios. Sin temor, pueden buscar ayuda de la policía si se sienten coaccionadas o abusadas ​​de alguna manera. Las vendedoras tienen todos los derechos para determinar las condiciones en las que participan en el comercio sexual con sus cuerpos.

CONTRAS El sistema de justicia penal Suecia está diseñado para proteger a las personas que ejercen el trabajo sexual, pero en realidad no es así. Debido a que los clientes todavía son criminalizados, esto hace que el trabajo sexual sea más clandestino. Las relaciones con la policía y los propietarios a menudo son divisivas y aún existe un abuso generalizado. Cuestiones como la custodia de los hijos se han convertido en un punto de tensión. Las mujeres son despojadas de su autonomía y sus derechos para hacer con su cuerpo lo que deseen.

Por qué me encanta hacer trabajo sexual (y por qué no debería importar)

 

 

http://rosieheart.com/i-love-sex-work-should-not-matter/

 

 

Cuando comencé a trabajar como escort hace unos tres años, pensé que sería una actividad divertida y aventurera. Pensé que lo haría durante un año más o menos. Me acababa de graduar, y como la crisis económica aún mantenía a gran parte de Europa como rehén, de todos modos no había trabajos interesantes en mi campo. Así que bien podría intentar esta excitante cosa llamada “trabajo sexual” de la que tanto había oído hablar.

Lo intenté, y después de tres años de trabajar como escort, trabajadora de prostíbulo, y ahora lo-que-sea independiente, honestamente puedo decir que fue una de esas opciones de vida realmente grandiosas.

Porque ha sido divertido y aventurero: cenas sofisticadas, tacones altos, vestidos bonitos y, finalmente, aprender a maquillarme. He estado en casi todos los hoteles elegantes en Amsterdam y Londres. Sé cómo pedir vino con confianza, incluso si no tengo ni idea de lo que estoy pidiendo. Mi colección de lencería vale más que el ordenador portátil en el que escribo esto. Así que sí, todo eso.

Pero principalmente por razones que nunca hubiera adivinado. No en vano, ese año de diversión se extendió a tres, y no tengo intención de dejarlo.

Dejo que el trabajo sexual se apodere de mi vida, porque nunca he hecho un trabajo más satisfactorio que éste.

Veo personas en su estado más abierto y vulnerable. Puedo tocarlos en lugares y formas en que nunca antes los había tocado. Confiesan sus fantasías más oscuras, y yo puedo tomarlas en mis manos para explorarlas. Tengo gente llorando en mis brazos después de una hora de reunión. Puedo jugar con todo tipo de cuerpos, aprendiendo cosas nuevas todo el tiempo. En resumen: me conecto con una gama de seres humanos más amplia de lo que nunca podría haber imaginado.

 

Cuando caen las máscaras, mis clientes ya no son el Director ejecutivo, el padre ocupado o el gerente. Se vuelven humanos, se conectan con otro ser humano. Tener ese tipo de intimidad a diario me da más alegría y satisfacción que cualquier otro trabajo.

Ver los efectos que tengo en los clientes ha aumentado mi confianza en mí misma. La expresión de sus caras cuando comienzan a sentir realmente el placer de un simple toque no tiene precio. O cuando hablan por primera vez de una fantasía largamente escondida y ven que me estoy excitando con ella. O cuando se van después de una buena sesión, caminando con un poco más de confianza que cuando llegaron.

Además: tantas miradas de adoración terminan por hacer efecto. Sencillamente es realmente nutritivo para el alma oír cosas maravillosas sobre ti misma diariamente, de tantas personas diferentes. Recuerdo que me miré en el espejo justo antes de una sesión, unos tres meses después de haber comenzado y pensé; “Wow … pagaría por pasar tiempo conmigo …”

Luego está el dinero. Realmente me encanta ver cómo no tengo que trabajar 40 horas a la semana en una oficina solo para pagar las facturas. Claro que trabajo duro, pero en mis propios términos. Si necesito dar un paseo por el bosque, puedo hacerlo. Puedo dormir cuando quiera, o comenzar a trabajar temprano si eso me parece mejor. Puedo cuidarme bien yendo al yoga cuando me siento estresada. O incluso recibir un masaje. Si planifico con anticipación, puedo ser flexible con mi tiempo y casi no tener que preocuparme por el dinero.

Estoy en la posición privilegiada de hacer un trabajo que realmente me gusta. Puedo elegir con quién trabajo y rechazo a la mitad de las personas que preguntan. Esto es bastante privilegiado no solo para la industria del sexo, sino también en general. La mayoría de la gente en cualquier industria no tiene este lujo.

Entonces sí, me encanta mi trabajo. Incluso si tengo días difíciles también a veces. Pero de alguna manera, esto no debería importar.

Claro, gracias por preocuparte. Pero tenemos que hablar de esto en un nivel más profundo. Porque si me gusta o no mi trabajo a menudo es una medida de cuán fácil y seguro debería ser para mí hacerlo. Esta es una situación única para la industria del sexo y resalta la manera problemática en que muchas personas todavía ven el trabajo sexual.

No le preguntamos al camarero, al fontanero o al cartero si realmente les gusta su trabajo como una medida para saber si su industria debe ser criminalizada. Imagina criminalizar a toda la industria textil debido a las malas condiciones de trabajo en algunas fábricas. O a los sevicios de cuidados. No, entendemos que las personas que trabajan en malas condiciones necesitan derechos laborales. Eso les ayudará mucho más que criminalizar sus trabajos. ¿Por qué es tan difícil de entender cuando se trata de la industria del sexo?

En los Países Bajos, este debate es muy actual. Nuestro recién formado gobierno tiene dos partidos cristianos en su coalición, y una ley que supuestamente debía mejorar la posición de las trabajadoras sexuales ahora ha sido modificada de tal manera que en realidad es realmente dañina. Si se aprueba la ley, las personas que ejercen el trabajo sexual deberán registrarse y colocar un letrero en su casa (!). En una sociedad donde ser trabajadora sexual todavía tiene mucho estigma, esto no parece ser lo más seguro. Además, sacar provecho del trabajo sexual sin licencia será una acto criminal. Entonces, si decido no registrarme (debido a dicho letrero, y al muy difícil y costoso proceso de solicitar un permiso) no solo me arriesgo a multas e incluso a ir a la cárcel, sino que también hago correr este riesgo a cualquiera con quien trabaje. Un conductor que me recoge para no tener que ir andando a casa en la mitad de la noche podría ser acusado, por ejemplo. O un colega al que le pago para ser mi línea de seguridad durante la noche. Leyes como ésta me dificultan hacer mi trabajo y estar a salvo.

 

Ya sea que me guste o no mi trabajo, tener derechos laborales fuertes siempre será mejor para mi posición que la criminalización. Sí, incluso a alguien que sea víctima de la trata y la estén obligando a hacer el trabajo sexual le irá mejor si puede acudir a la policía sin temor a ser perseguida. La trata de personas y la agresión sexual ya son ilegales, no necesitamos leyes especiales para la industria del sexo para detener estas cosas. Las leyes específicas para la industria del sexo causan más daño que beneficio.

 

La despenalización significa que las trabajadoras del sexo pueden formar colectivos, tomar medidas de seguridad y hacer su trabajo como cualquier otra persona, independientemente de cuánto lo disfruten. Pero eso significa confiar en la capacidad de tomar decisiones por sí mismas de las mujeres (y otros) que están en la industria del sexo. Confiando en que incluso si no les gusta el trabajo tanto como a mí, sigue siendo su elección continuar haciéndolo. Tal vez por el dinero o por el horario de trabajo flexible. Tal vez porque simplemente disfrutan del sexo, o porque se combina bien con la crianza de los hijos. No importa.

 

No nos corresponde a nosotros decidir qué es bueno para los demás. Necesitamos crear una situación en la que las trabajadoras sexuales tengamos el poder de elegir lo mejor para nosotras. Los derechos laborales fuertes serán un gran paso adelante en ese sentido.

 

Confiar en las trabajadoras sexuales, despenalizar el trabajo sexual.

 

Mucho amor,

 

Rosie Enorah Heart

El nuevo gobierno holandés penaliza aún más la prostitución

 

Felicia Anna

8 de octubre de 2017

 

http://behindtheredlightdistrict.blogspot.com.es/2017/10/new-dutch-government-criminalizes.html

 

Los Países Bajos están formando un nuevo gobierno, y parece estar casi terminado con sus propuestas. Ahora se están elaborando los últimos detalles de sus acuerdos y uno de ellos se refiere a la nueva política de prostitución. La nueva política de prostitución podría haber ido en cualquier sentido, ya sea a favor de las trabajadoras del sexo o contra ellas, ya que la nueva coalición está formada por VVD (liberales) y D66 (demócratas), pero también por dos partidos cristianos, CDA y ChristenUnie. Y especialmente el ChristenUnie es de una línea dura contra la prostitución, a pesar de que hábilmente la disfraza como una política de lucha contra la trata de seres humanos.

Hoy, sin embargo, se anunció que la nueva política de prostitución incluirá una prohibición del proxenetismo, criminalizando a cualquier proxeneta sin licencia. Y sí, sé lo que estáis pensando. ¿Podrían los proxenetas obtener licencias en los Países Bajos? Bueno, no. Por lo menos, no lo que la mayoría de la gente piensa que son proxenetas. Debido a que es exactamente donde la ChristenUnie tiene la ventaja: están mucho mejor informados sobre la prostitución, y lo están usando contra nosotras. Porque otros partidos pro-prostitución en general como D66 están menos informados, y el ChristenUnie está jugando muy bien esta carta durante las negociaciones.

Ni siquiera los informes de prensa saben qué es realmente el nuevo plan. Algunos informes de noticias reportan que la prohibición de los proxenetas será reintroducida. Otros informan que los “proxenetas ilegales” no sólo serán multados, sino que incluso irán a la cárcel. Pero la pregunta, por supuesto, es ¿puede una persona ser un proxeneta legal? Porque ¿hay algo como una licencia proxeneta? Bueno, no. No hay licencia para los proxenetas en los Países Bajos, así que por definición, todos los proxenetas son ilegales.

Ahora, para aquellos de vosotros que estáis pensando: ¿cómo es que los Países Bajos nunca han penalizado a los proxenetas? Bueno, si estás pensando en personas que obligan a las mujeres a la prostitución y / o las explotan, ya están penalizados, ya que esto se llama trata de personas. Así que si esto es lo que estáis hablando, un proxeneta simplemente se llama un tratante de personas, y esa persona ya es un delincuente por la ley holandesa. En resumen, esta nueva ley no combate la trata de personas, la prostitución forzosa ni la explotación. Pero parece estar hablando de algo más que un simple tratante de personas.

Es difícil determinar qué quiere decir exactamente la nueva coalición con proxeneta, ya que a menudo la gente no tiene ni idea de cuál es la definición de un proxeneta. Pero si tenemos que creer en los informes de noticias, están hablando de “personas que se benefician financieramente de las prostitutas”. Y el nuevo plan es penalizar a las personas que hacen esto sin una licencia.

Entonces, ¿quién será exactamente el blanco de esta nueva ley? Bueno, la lista de personas que podrían considerarse “personas que se benefician financieramente de prostitutas sin licencia” es muy larga. Por ejemplo, mi contable se beneficia financieramente de prostitutas, y él no tiene una licencia de prostitución. O, por ejemplo, mi madre, a quien frecuentemente envío dinero, para ayudarla. Pero la lista se hace mucho más larga. Por ejemplo chóferes que llevan a chicas escorts. O qué pensar de los chicos de seguridad, que protegen a las prostitutas de daños: tampoco tienen una licencia de prostitución.

En resumen, hay un montón de gente que se benefician de las prostitutas financieramente sin tener una licencia. Pero eso no los convierte en personas malas. De hecho, muchas de estas personas nos ayudan. Pero eso podría ser exactamente el plan de ChristenUnie: hacer nuestro trabajo mucho más difícil y reducir lentamente la prostitución en los Países Bajos de esta manera.

Pero lo más importante, esto no ayuda a combatir la trata de personas. Después de todo, sólo por penalizar a un grupo más grande de personas, no resulta más fácil encontrar pruebas en casos de trata de personas. Lo único que hace, es meter a mucha más gente en la cárcel sin razón. La otra cosa es que sólo hace que las vidas de muchas trabajadoras del sexo sean más difíciles. Y cuanto más difíciles sean sus vidas, más dependerán de los demás, y eso las hará vulnerables a la trata de personas. En resumen, esta ley sólo aumentará drásticamente la trata de personas.

Por supuesto, esto también resultará en más personas que son detenidas y finalmente condenadas. Y una vez que eso ocurra, la ChristenUnie tendrá estadísticas que muestren que el número de personas condenadas por beneficiarse de las prostitutas ha aumentado mucho, y dirá que su enfoque funciona, y más personas terminarán en la cárcel siendo realmente inocentes. En resumen, esta ley es extremadamente peligrosa, y me hace preguntar hasta dónde llegarán para etiquetar a las personas que “se benefician de la prostitución”. Quiero decir, ¿pronto detendrán también a los empleados del banco, porque el banco se está beneficiando de mí como prostituta, y no tiene una licencia para esto? Así que eso significa que los bancos van a empezar a rechazarme por miedo a ser vistos como proxenetas ilegales.

Y las cosas pueden salirse de quicio. Por ejemplo, incluso el supermercado se beneficia de que yo sea una prostituta. ¿Van a detener a la gente del supermercado? ¿Y eso significa que ellos también me rechazarán si descubren que soy una prostituta? En resumen, ¿tengo que empezar a ocultar el hecho de que soy una prostituta, por temor a que las personas que se benefician de mí no me dejen seguir comprándoles cosas o utilizar sus servicios? ¿Y esto no nos hace mucho más vulnrables?

Si nadie quiere hacer negocios con nosotras ya, porque serían considerados criminales, las únicas personas que todavía querrán hacer negocios con nosotras, son los verdaderos criminales, porque sabrán que somos vulnerables, para poder explotarnos mucho más fácilmente. En resumen, ¿esto no es sólo un atajo para entregar toda la industria a los criminales?

Lo más extraño es que utilizan el hecho de que la prostitución ilegal está creciendo como un argumento. Después de todo, la razón por la que la prostitución ilegal está creciendo en los Países Bajos, es debido al hecho de que ciudades como Ámsterdam, ha cerrado tal cantidad de burdeles de ventanas, por ejemplo. En resumen, esto es un resultado de sus propias regulaciones, no porque haya tantas prostitutas a las que les encanta trabajar ilegal. Las trabajadoras sexuales quieren trabajar legalmente, pero las ciudades lo hacen imposible al reducir los puestos de trabajo para las prostitutas en más del 40%.

En resumen, si realmente quieren reducir la prostitución ilegal, no deben ir a por las personas que se benefician de las prostitutas, sino que deben darnos los lugares de trabajo que hemos perdido debido a proyectos de gentrificación tales como el proyecto 1012 en Amsterdam, y el cierre de las ventanas de los barcos en Utrecht.

Feminismo, prostitución y Estado

 

Feminism, Prostitution and the State: The Politics of Neo-Abolitionism

(Routledge Studies in Gender and Global Politics) 1st Edition

by Eilis Ward (Editor), Gillian Wylie (Editor)

 

 

http://www.readcube.com/articles/10.4324/9781315671437?author_access_token=CxraL-EyfweRmqUaUzp2mQLBIUWHziPdsn0vlMIwK3ThNDVrYF1U09lJam69h-SodlczmV0NZUKK01qmtoYPJFef4Z75mtJ9an59l6BUqDhUsnvQESsuxF-4WBPTmZ-U

 

INTRODUCCIÓN

Ellis Ward y Gillian Wylie

Introducción al neoabolicionismo: definición, conductores y debates

Cuando el gobierno sueco adoptó su Ley de Compra de Sexo en 1999, era difícilmente imaginable que la medida daría prestigio al Estado sueco al presentarlo como un supermodelo global para las políticas de prostitución en las décadas siguientes.

Aunque tradicionalmente las políticas de prostitución no han recibido mucha atención política —con algunas notables excepciones, como Nueva Zelanda y los Países Bajos—, los Estados del mundo occidental han empezado recientemente a debatir el comercio sexual como una prioridad urgente y un ámbito de acción imperioso. Dentro de estos debates, una opinión es siempre vociferante y de hecho domina en varias organizaciones internacionales y Estados-nación: que criminalizar a los que compran sexo está funcionando en Suecia y forzosamente lo hará en otros lugares para reducir el comercio sexual y, lo que es más importante, reducir la trata con fines de explotación sexual.

Para los académicos hay mucho que analizar en este fenómeno y mucha complejidad que es necesario desenredar. Una cuestión central que requiere un análisis es la pregunta a menudo planteada: ¿cómo ha llegado a dominar este modelo neoabolicionista la forma en que muchos gobiernos y organizaciones de la sociedad civil piensan acerca de la prostitución y el comercio sexual? Esta pregunta está en el corazón de este libro.

Este libro intenta ofrecer algunas explicaciones para la influencia creciente del neoabolicionismo, documentadas en estudios de casos de activismo político y prácticas estatales en un número selecto de jurisdicciones. Nuestro interés está en una evaluación crítica del surgimiento y ascenso del neoabolicionismo y su fundamento en un conjunto de creencias sobre su éxito en el ejemplo, es decir, Suecia. La política de Suecia ha sido legitimada a su vez por un fuerte discurso internacional que ha influido con éxito en cómo actores políticos y civiles piensan en la prostitución y el comercio sexual a principios del siglo XXI.

Ahí radica el desafío tanto para los responsables de la política como para los académicos. Mientras que los defensores del neoabolicionismo —sean activistas feministas radicales, grupos de presión religiosos o políticos— afirman que ésta es la única respuesta a las cambiantes circunstancias del comercio sexual de hoy, otras voces critican tanto las suposiciones contenidas en el modelo como su idoneidad como una respuesta de ‘talla única para todos”. Por lo tanto, el debate se ha polarizado y la compleja realidad de reconocer múltiples posiciones, múltiples situaciones y la relevancia del contexto al crear políticas alrededor del comercio sexual se ha vuelto algo desorientada. De hecho, el poder ejemplar de Suecia como modelo se refleja en el foco central de este libro en sí mismo: cómo explicar la manera en que este enfoque ha llegado a establecerse como la norma contra la cual todos los demás son medidos.

Antes de entrar en las discusiones que siguen, es necesario aclarar lo que se entiende por neoabolicionismo. El neoabolilionismo puede concebirse como una nueva versión de un enfoque establecido de la prostitución, el abolicionismo, que busca cerrar los espacios y lugares donde se practica el sexo comercial. Esto funciona criminalizando las actividades relacionadas con el trabajo sexual como el proxenetismo, la especulación, el vivir de los ingresos de la prostitución, la organización, y así sucesivamente. Podemos pensar en esto como un régimen que intenta estrangular el “suministro” criminalizando sus tecnologías, humanas o de otro tipo, pero que, sobre el papel al menos, no castiga a la vendedora.

El neoabolicionismo continúa argumentando que los Estados deben intentar abolir la prostitución, pero cambia la atención hacia la demanda como el pivote para este objetivo final. Si la demanda de sexo comercial es un crimen, entonces la oferta se marchitará en la vid. Este cambio se adoptó por primera vez en el mundo occidental en Suecia como parte de su programa de feminismo radical y postuló el sexo comercial, en el cual las mujeres eran vendedoras y compradoras de hombres, como una expresión inaceptable y violenta del patriarcado, que requería una intervención estatal mejorada. Así pues, se concibió como una política destinada a abolir la prostitución per se. A través de un proceso descrito en otro lugar (véase Swanstrom en este volumen), rápidamente se reelaboró nuevamente para incluir el objetivo de combatir la trata de mujeres con fines de explotación sexual, en respuesta a la presencia de mujeres inmigrantes en el comercio sexual sueco y convirtiéndose así en una premonición de los marcos internacionales de lucha contra la trata que luego emergieron en la ONU, la UE y otros lugares.

Esta breve historia social de la idea aísla los dos temas que definen el neoabolicionismo. En primer lugar, entiende la prostitución en sí como una forma de violencia contra la mujer, de acuerdo con los relatos feministas radicales de las relaciones de género y el poder de género. En segundo lugar, considera que la prostitución y la trata sexual son inseparables tanto desde el punto de vista conceptual (cómo pensamos en ellas) como en términos de leyes (cómo los Estados responden a ellas). Por lo tanto, el neoabolicionismo desagrega la “trata sexual” de otras formas de trata (como la laboral o el tráfico de órganos) y, en términos de política, desvincula la prostitución de los marcos de política social tales como la reducción de daños y las medidas contra la pobreza y se centra en cambio en las respuestas de la justicia penal y la aplicación de la ley.

Desde que la Ley de Suecia entró en vigor en 1999, Finlandia y Noruega, Irlanda del Norte, Francia y la República de Irlanda han adoptado o están a punto de adoptar el neoabolicionismo, aunque no siempre fielmente. En Irlanda del Norte, por ejemplo, las mujeres que venden sexo en grupos de más de una persona pueden ser procesadas ​​por propietarias de prostíbulos, produciendo así una extraña variante del neoabolicionismo que concibe a la persona que vende sexo como víctima y perpetradora de un delito al mismo tiempo, lo que sin duda es una profunda contradicción.

Mientras que la defensa del neoabolicionismo debe mucho al feminismo radical, es notable que otros grupos de presión , muy diferentes, también apoyan la idea. Más obviamente en el contexto de Estados Unidos, pero también en otros lugares como Irlanda del Norte, están en juego las fuerzas religiosas conservadoras y fundamentalistas (Bernstein 2012: Weitzel 2007; Zimmerman 2013). La improbable colaboración del feminismo y el fundamentalismo se manifiesta en una forma de gobernanza feminista (Halley 2006) o “feminismo carcelario” (Bernstein 2012) y se ha convertido en un componente clave de la política exterior de Estados Unidos con implicaciones directas en las relaciones internacionales. El compromiso contra la prostitución exigido a los beneficiarios de ayuda de los EE.UU. durante la administración Bush es un ejemplo clave de este impacto.

Aquí encontramos un aspecto adicional e inicialmente quizá desconcertante de la popularidad del neo-aboficionismo: su alianza con el neoliberalismo como una forma de gobierno y un conjunto de ideas o un ideal. Evidencia de esta convergencia se encuentra, por ejemplo, en la crítica de Bumiller (2008) a la alianza del feminismo radical con el Estado neoliberal en relación con la violencia sexual y en relación con la ley y las regulaciones sexuales de manera más general (Halley 2006). Desde este punto de vista, la formulación de la prostitución como una forma de violencia contra la mujer encaja con ciertos valores neoliberales o, al menos, no causa problemas a los Estados neoliberales. Por ejemplo, la influencia del neoabolicionismo en los programas de salida de la prostitución en los Estados Unidos encaja bien con un paradigma neoliberal de desviar la responsabilidad del bienestar social del Estado hacia los individuos, a los que se hace hiperresponsables (Leon Crysanthi, Shdaimah y Corey 2012: 269) Tema también identificado en relación con el Reino Unido (Scouter y O’Neill 2007: Carlin y Scouter en este volumen). Ejemplos como éstos dan peso a un argumento convincente de que las ideas feministas radicales, en particular sobre la violencia de género (incluyendo la prostitución en sí misma), han encontrado un hogar cómodo en el Estado neoliberal punitivo (Halley 2006. BumiIler 2008: 160).

Sin embargo, aunque el neoabolicionismo parece florecer en contextos neoliberales, un examen superficial no revela ningún patrón de correspondencia entre el tipo de Estado y el tipo de régimen de prostitución. De hecho, la tesis neoliberal parece estar confundida por el caso tanto de Suecia como, al otro extremo del espectro, de Nueva Zelanda. Suecia es un Estado de bienestar “feminista de Estado” y la prohibición de compra de sexo es parte integral de su agenda de igualdad intervencionista. Entiende que el Estado puede intervenir en los actos sexuales entre adultos para reparar y reequilibrar las desigualdades de género y está profundamente arraigado culturalmente en la larga historia de Suecia (Carson y Edwards, 2011). En cambio, Nueva Zelandia tiene una política completamente diferente que no criminaliza el acto de comprar o vender sexo y, en cambio, trata de regular la actividad a través de otros temas como los relacionados con la fiscalidad, la salud y la seguridad, la violencia sexual y el acoso, etc. Nueva Zelanda, en efecto, rechazó la idea de una prohibición de compra de sexo, pero Harrington argumenta que, contra los autores citados anteriormente, su régimen se ajusta cómodamente a las ideas de la mercantilización de la economía y de la sociedad inherentes al neoliberalismo del Estado (Hanington, 2012). De hecho, a menudo se argumenta que el neoliberalismo es bueno para las trabajadoras sexuales porque su privilegio del individualismo y las fuerzas del mercado pueden racionalizar el tipo de normas sociales dentro de las cuales las mujeres que se dedican al comercio sexual pueden hacerlo sin necesariamente ser estigmatizadas. En este enfoque, la venta de sexo se convierte por lo tanto, en un acto equivalente a vender cualquier otro “producto”.

El hecho de que no exista una relación directa entre los regímenes neoliberales y el neoabolicionismo puede estar en función de las contradicciones que existen dentro de la idea del neoliberalismo en sí mismo. Wendy Brown (2015) sostiene que el neoliberalismo es un concepto polémico, caracterizado por la ambigüedad. Es un fenómeno global, pero es inconsistente y no sistemático en su manifestación. Sin embargo, la manera en que regímenes del trabajo sexual diametralmente diferentes pueden “encajar” en los marcos neoliberales tiene sentido cuando concebimos al neoliberalismo no como una ideología, un conjunto de prácticas estatales singulares, coherentes y políticamente liberales, sino como conteniendo contradicciones y dinámicas complejas (Lamer 2000) que incluyen tendencias hacia ideologías políticas conservadoras y liberales.

Dejando a un lado la gran teoría, este libro sugiere que el mejor enfoque para considerar por qué el neoabolicionismo se ha vuelto tan influyente en el mundo occidental contemporáneo es, en efecto, construir la teoría desde el principio, basándose en estudios de casos concretos. Mientras que el neoabolicionismo tiende a ofrecer las mismas prescripciones políticas donde quiera que sea escuchado, en contextos variables debe adaptarse a las condiciones, historias y subjetividades locales. Sin embargo, no siempre ha tenido éxito precisamente debido a esas condiciones locales, como ilustran algunos de nuestros casos. De este modo, la historia de la organización de las trabajadoras sexuales en Nueva Zelanda seguramente es la principal barrera al neoabolicionismo allí. Mientras que las estructuras del gobierno australiano y la división relacionada de los poderes legislativos (O’Brien en este volumen) hacen extremadamente difícil para el activismo neoabolicionista tomar posiciones allí a pesar de una marea de apoyo a su agenda.

Aquí sugerimos, a partir de los estudios de caso presentados en este libro, un conjunto de conductores —factores, actores, fuerzas e instituciones— del neoabolicionismo. Sin embargo, es posible que no se encuentren en todas partes, o que de hecho funcionen de manera contraria dependiendo de las particularidades de cada contexto. Los lectores observarán que estos conductores se reflejan de una forma u otra a través de los capítulos a seguir.

 

Los conductores del neoabolicionismo

 

1 Suecia como supermodelo

Esto puede parecer un punto obvio dado la omnipresencia de las referencias al “modelo sueco” por sus defensores, pero es un punto insuficientemente reconocido y hay razones por las que la “suecidad” del modelo es particularmente influyente. Una de ellas es la percepción internacional generalizada de Suecia como una economía equitativa y justa desde el punto de vista moral. Gracias al estatus de Suecia como un “buen ciudadano internacional”, el neoabolicionismo gana legitimidad por asociación. Una segunda razón por la que el modelo se promueve tan exitosamente radica en el impacto de la acción consciente del Estado sueco. El Estado pone fondos y recursos políticos en la promoción del modelo en el extranjero (en la UE, por ejemplo) y en la acogida de delegaciones parlamentarias en el país, como lo atestiguan algunos de los capítulos del libro. El papel de Suecia en promover activamente su enfoque, como parte de su propia creación de imagen en el ámbito internacional, no puede ser subestimado al explicar la capacidad de la idea de obtener acogida en otras partes.

2 Redes transnacionales en la política internacional

La mayor parte de este libro toma como base la aproximación a la política del neoabolicionismo dentro de cada país “desde cero”. No cabe duda de que las redes transnacionales de promoción han sido actores influyentes en la difusión de la idea. Utilizando los espacios creados para ejercer presión en torno a las organizaciones mundiales y regionales, las redes de activistas neoabolicionistas han influido en marcos internacionales sobre la trata sexual, vinculando el tema estrechamente a las políticas de prostitución y abordando “el lado de la demanda”. Muchos de estos grupos de promoción transnacional están asociados con el movimiento mundial de lucha contra la violencia contra la mujer, que ha crecido cada vez más desde la Conferencia de Pekín de 1995 y ahora está integrado en grupos de presión transnacionales como el Lobby Europeo de Mujeres (EWL) cuyo papel clave en la promoción del abolicionismo en Europa es significativo. Los activistas locales de la sociedad civil, que intentan domesticar los ideales neoliberales en sus propios contextos, buscan a los aliados de la sociedad civil global como EVVL y la Coalición contra la Trata de Mujeres, para reforzar su posición.

3 Movimientos contra la violencia contra las mujeres en la política nacional

Mientras que el feminismo ha tenido un debate largo y continuo sobre sus posiciones en el trabajo del sexo, el neoabolicionismo, que postula el trabajo del sexo como intrínsecamente una forma de violencia, logró adaptarse con precisión a los avances hechos por movimientos contra la violencia contra las mujeres en diversos ambientes políticos nacionales. Si bien están vinculadas a organizaciones transnacionales como el EVVL (su Observatorio de la Violencia Contra la Mujer, por ejemplo), como se mencionó anteriormente, muchas organizaciones pequeñas y locales de mujeres han incorporado la idea de la intervención estatal y asegurado el financiamiento estatal para trabajar en contra de la violencia de género y otras formas de violencia contra la mujer. Estos grupos afilaron sus dientes a través de muchos años de activismo a nivel local y nacional para conseguir refugios, programas de educación pública y muchas otras iniciativas. El neoabolicionismo se basó fácilmente en estos esfuerzos y en la experiencia de los grupos de presión para legitimar y popularizar su agenda.

4 Normas de moralidad anticuadas

Un elemento importante del atractivo de la retórica abolicionista consiste en recurrir a valores simplistas del bien contra el mal en lugar de ofrecer un análisis racional de las políticas basado en datos rigurosos. El conocimiento empírico sobre la naturaleza y la extensión del sexo comercial a menudo carece de rigor, o reconocimiento de la complejidad, en muchos contextos nacionales. Por el contrario, los debates sobre la prostitución y el trabajo sexual están a menudo cargados emocionalmente, ofrecen resistencia a los hechos fehacientes, están gobernados por una ideología muy explícita, concurridos por informantes con conocimientos limitados, preeminentemente preocupados por el simbolismo, y finalmente sujetos a cambios abruptos (Wagenaar y Mink 2012). Desde esta perspectiva, por lo tanto, el éxito del neoabolicionismo puede explicarse como una función de la dinámica particular de la formación de normativas de prostitución, tal vez distintas a las de otros ámbitos normativos (como el medio ambiente o el transporte) en la que las preocupaciones morales a menudo triunfan sobre la evidencia. Este argumento sugiere, pues, que es el poder discursivo del neoabolicionismo, su carga moral, lo que le lastra, junto (como ilustran algunos capítulos) a la convergencia de la “anticuada” moralidad sexual conservadora con su primo cercano cuando se trata del comercio sexual: el más a la moda feminismo radical.

5 El imaginario de la trata

El pensamiento neoabolicionista depende en gran medida de la creación de una equivalencia irreductible entre la prostitución y la trata sexual y el poder de la idea de que la trata sexual es un fenómeno enorme y abrumador. Esto no quiere decir que la explotación de las personas que se mueven global o localmente en el comercio sexual no tenga lugar (sería absurdo negar esto) sino que la idea de “trata sexual” se ha utilizado con gran efecto político de la misma manera que la trata de blancas funcionó en la primera parte del siglo XX (Doezema 2010, Soderlund 2013). El imaginario contemporáneo traza una equivalencia entre la prostitución y lo que se denomina trata sexual, porque ambos se entienden fundados en la violencia y la imposibilidad de consentimiento. Confiar en el imaginario de la víctima de trata —inocente, mujer, explotada— supera todos los otros enfoques, incluyendo aquellos que buscan incluir debates sobre la libertad en relación con el cuerpo sexual o la autonomía corporal. A pesar de las estadísticas impugnadas y la complejidad de la “trata” (véase, por ejemplo, Sharma 2003), el poder de este imaginario apunta a las dificultades encontradas para llevar la evidencia empírica al debate. Las víctimas de la trata son, por definición, invisibles y como tal siempre presentes e irrefutables. En virtud de su supuesta inocencia y victimización, siempre triunfarán frente a una trabajadora sexual cuyo estatus es tradicionalmente, aunque con algunas excepciones, considerado política, social y moralmente problemático, incluso dentro de la teoría feminista (Beloso 2012). El imaginario de la trata ha sido particularmente poderoso en los Estados Unidos, permitiendo al Estado asumir el papel de protector benevolente para hacerlo encajar con sus propios intereses territoriales (Soderlund 2005). Sorprendentemente, Portugal está solo entre los Estados miembros más antiguos de la UE como carente de pensamiento neoabolitionista a pesar de la presencia tanto de un movimiento feminista fuerte como de un comercio del sexo. Un fenómeno posiblemente explicado por el hecho de que la “trata” no es un problema para el Estado.

6 El evangelismo religioso

Las neoabolicionistas feministas se han encontrado como extraños compañeros de cama con los cristianos evangélicos en la lucha contra la prostitución / trata sexual. En el contexto americano, los cristianos evangélicos de derecha sostienen ideales neoabolicionistas a pesar de partir de puntos de vista diametralmente diferentes a los de las feministas radicales. Los evangélicos están preocupados por apuntalar la vida familiar heterosexual nuclear y oponerse a la “esclavitud” porque niega a la gente la libertad de seguir a Cristo (Zimmerman, 2013). Se podría argumentar que esta poderosa alianza entre el feminismo radical y la derecha religiosa aseguró la prevalencia del neoabolicionismo en los Estados Unidos. Además, otras tradiciones dentro del cristianismo también pueden conducir al respaldo del neoabolicionismo, como en Francia, donde el neoabolicionismo actual implica una convergencia del feminismo y los movimientos católicos históricos de rescate y justicia social (Mathieu 2016).

7 La cultura política nacional dominante

Como se mencionó anteriormente, el pensamiento neoliberal es un ideal y un conjunto de prácticas encontrados entre las democracias avanzadas discutidas en este libro. Sin embargo, como también se admitió anteriormente, el contexto neoliberal puede funcionar en ambos sentidos en relación con el comercio sexual. El libre mercado puede legitimar el sexo comercial, así como la transferencia de la responsabilidad del bienestar desde el Estado a los individuos puede promover una confluencia entre el abolicionismo neto y los enfoques de usar la justicia penal para tratar la prostitución. Por otra parte, las contradicciones internas del neoliberalismo también son evidentes en el deseo de los Estados liberales de permitir el libre mercado de los bienes a la vez que se evitan con determinación los movimientos transfronterizos de personas. La tendencia común de los Estados capitalistas avanzados a buscar el control de la inmigración en nombre de la seguridad puede crear una causa común con aquellos que buscan criminalizar a los tratantes de sexo y a los compradores de sexo. Dentro de estas corrientes políticas globales, por lo tanto, la importancia del neoabolicionismo en lugares particulares todavía depende mucho de la intersección entre el ideal y las culturas políticas locales. Así, la resistencia al neoabolicionismo puede provenir del individualismo histórico de Nueva Zelanda, mientras que la empatía con la idea se puede encontrar en el feminismo estatal de Suecia, en la historia del regulacionismo moral en Irlanda o en el cambio hacia la responsabilidad personal en Inglaterra y Gales. Las diferencias nacionales, incluidas las culturas y las instituciones políticas, por lo tanto, jugarán un papel en cómo el neoabolicionismo es conducido y quién lo conduce.

8 Política consensuada entre partidos

Un tema llamativo del éxito del neoabolicionismo es el grado de consenso entre los distintos partidos alcanzado en diferentes sistemas políticos. En Suecia. Inglaterra y Gales, Irlanda y los Países Bajos, partidos de todo el espectro, por lo general divididos en otros temas de moralidad privada (sobre cuestiones de derechos de aborto, por ejemplo, o más tradicionalmente sobre la homosexualidad) han encontrado suficiente causa común para trascender lo que los científicos políticos habitualmente denominan escisiones políticas . Donde esto ha ocurrido, es realmente difícil que las opiniones contrarias sean aireadas y / o legitimadas.

9 La fuerza o debilidad relativa de las organizaciones de trabajadoras sexuales

Por último, cualquier discusión sobre los factores conductores del neoabolicionismo necesita referirse a la presencia o ausencia de organizaciones de trabajadoras del sexo y su influencia estratégica o política dentro de cualquier forma de gobierno. Es una tentadora simetría argumentar que cuando hay organizaciones de trabajadoras sexuales fuertes y políticamente astutas el neoabolicionismo por lo menos tendrá ante sí un hueso duro de roer. En este sentido, podríamos argumentar, para poner de manifiesto un punto obvio, que su ausencia se convierte en un impulsor del neoabolicionismo. En los países donde estos movimientos son fuertes, Nueva Zelanda, Australia y los Países Bajos, la política neoabolicionista no ha alcanzado una posición dominante.

Sin embargo, como se trata en el capítulo de los Países Bajos más adelante, se trata de una simetría que no se puede asumir. Igualmente, en los Estados Unidos (la patria, después de todo, de una de las organizaciones originales de trabajadoras sexuales, COYOTE), otros factores, como los identificados anteriormente, han eclipsado el poder y la legitimidad de las organizaciones de trabajadoras sexuales. En este sentido, podemos identificar más correctamente las organizaciones de trabajadoras sexuales quizá como una variable importante en el conjunto en lugar de un conductor diferenciado. Nuestros estudios de caso aquí de nuevo parecen indicar que la mezcla de particularidades locales, incluyendo el poder relativo y el estatus de las organizaciones de trabajadoras sexuales, será significativa en la determinación del resultado de cualquier proceso de reforma de leyes o regulaciones.

 

CONCLUSIÓN


El feminismo carcelario, el Estado y la trabajadora sexual
En una era globalizada, ¿de quién es el poder?

Eilis Ward y Gillian Wylie

Introducción

Las ideas y políticas neoabolicionistas se han vuelto omnipresentes En muchas partes del mundo, está sencillamente dado como hecho probado que criminalizar la compra de sexo reducirá el trabajo sexual y automáticamente provocará una reducción de la demanda que, según se argumenta, es trata con fines de explotación sexual. Por lo tanto, de un solo golpe, junto con la abolición de la prostitución, también se pondrá fin a la trata sexual. Como ilustran los capítulos de este libro, estas ideas en la actualidad animan marcos políticos internacionales y dan forma a muchas políticas estatales hacia el trabajo sexual. Incluso en contextos de países aparentemente inmunes al atractivo de la idea, los activistas neoabolicionistas se conectan con determinación en la esfera pública, impactando en la política local y en las sociedades civiles. Pero, como también ilustra este libro, hay muchos problemas y desafíos en esta línea de argumentación y estos problemas se vuelven a su vez más complejos por las interacciones entre los ideales neoabolicionistas y los regímenes internacionales, las culturas políticas locales y los valores en pugna. A modo de conclusión, ofrecemos algunas reflexiones sintetizadoras sobre el análisis de la trayectoria del neoabolicionismo, reflexiones que se encuentran en los capítulos de este libro, así como algunas reflexiones sobre las implicaciones políticas y sociales de este proyecto feminista radical.

 

Afirmaciones y conductores neoabolicionistas

La afirmación de que “Suecia funciona” es un importante grito de reivindicación y legitimidad para el activismo neoabolicionista, y al que nos referimos al comienzo de este libro. Sin embargo, a lo largo de los capítulos, la idea de que existe una fuerte base de evidencia para el modelo sueco o las prohibiciones de compra del sexo se demuestra repetidamente que es frágil, no menos en el capítulo de Yvonne Swanstrom que señala la falta de una evaluación apropiada de la prohibición de la compra del sexo. A lo largo del libro se cuestiona la base empírica para abogar por criminalizar la demanda masculina. Por ejemplo, el capítulo sobre Irlanda muestra que las estadísticas a menudo citadas en defensa de la posición neoabolicionista son dudosas. En general, la confluencia de la cuestión de la trata sexual con la prostitución es una presunción central del neoabolicionismo porque la imagen predominante de la víctima de la trata como una mujer violada e inocente refuerza las llamadas a criminalizar la demanda y a superar cualquier preocupación “liberal” con la reducción del daño, la libertad de elección o la autonomía personal o las llamadas de atención en cuanto a la complejidad y diversidad dentro del comercio sexual y la viabilidad de la propuesta. Pero también aquí la evidencia sobre la naturaleza y extensión de la trata sexual es altamente problemática y politizada (Feingold 2010; Vance 2011). Lo que estamos sugiriendo aquí es que la influencia generalizada del neoabolicionismo no puede ser explicada en términos de “hechos” establecidos o eficacia probada de esa normativa, sino que su ascenso indudable tiene raíces políticas e ideológicas. Este libro intentó descubrir esas raíces y la interacción entre una idea muy poderosa (el relato feminista radical del comercio sexual) con los procesos políticos y las instituciones de los Estados seleccionados aquí.

Al comienzo de este libro identificamos una serie de conductores del neoabolicionismo, derivados de una visión general de los capítulos aportados. Sugerimos que estos conductores: el ejemplo sueco; el activismo transnacional feminista radical; la violencia contra las mujeres; las normas anticuadas de moralidad; el “imaginario de la trata”; el cristianismo evangélico; las culturas políticas mundiales y locales; y la fuerza del activismo del trabajo sexual, todos se intersectan para producir diversos grados de tracción para el neoabolicionismo en diferentes contextos Esperamos que, ahora al final del libro, la forma específica en que estos conductores combinados ejercen influencia dentro de cada contexto se haya vuelto más claro para los lectores y ayude a dar un sentido analítico a por qué el neoabolicionismo florece o falla en uno u otro lugar.

 

El activismo neoabolicionista tiene un alcance global que se desprende del impacto del activismo feminista transnacional en la ONU y en la UE y en las alianzas estratégicas que los activistas llevan a cabo con los Estados nacionales impulsando su agenda internacionalmente. Después de Palermo y su seguimiento en organizaciones regionales como la UE, los Estados-nación se vieron presionados para adoptar nuevos marcos de lucha contra la trata que a menudo están estrechamente asociados con las medidas neoabolicionistas para frenar la demanda de sexo comercial. Sin embargo, las nuevas normas internacionales no se traducen exactamente a los Estados-nación (Acharya 2004). Aquí los otros conductores también son cruciales en términos de alianzas, estratégicas o de más largo plazo, entre feministas radicales, grupos religiosos y partidos políticos, la presencia o ausencia de contraofertas y la naturaleza de las estructuras políticas, las políticas predominantes y las costumbres políticas. De Suecia a Nueva Zelanda, de los Estados Unidos a Australia y de los países situados en medio, el libro ha sugerido que necesitamos estudiar cada lugar “desde cero” y, con miras a su situación internacional, analizar por qué el neoabolicionismo arraiga o no a través de una lectura contextualizada de estos factores entremezclados.

Por supuesto, es necesario introducir aquí la advertencia usual que “se necesita más investigación”. Nuestro alcance en términos de estudios de casos y contenido de cada capítulo fue necesariamente limitado por el espacio y es posible que otros conductores se estén también presentes en los contextos en estudio. El papel de los medios de comunicación, por ejemplo, se menciona a lo largo de los capítulos, pero está fuera del enfoque del libro y quizá requiere una atención específica. Por otra parte, nuestro escrito se centra en los estados democráticos liberales avanzados y dentro de ese grupo en solamente un puñado seleccionado. Es necesario explorar las experiencias de organizaciones de otros Estados como Grecia, Italia y Hungría, y de Estados de América Latina, Asia y África. Se necesita , de hecho, más investigación, pero sugerimos que los conductores identificados aquí proporcionan un marco útil para ayudar a la investigación comparativa.

Prostitución, feminismo y Estado

Si bien el énfasis en este libro está en las lecturas matizadas del impacto del neoabolicionismo en lugares y espacios particulares, existe una preocupación general, incluida en el título del libro, de explorar lo que todos estos casos nos dicen acerca de las relaciones entre “prostitución, feminismo y Estado” en las democracias contemporáneas, avanzadas y liberales. Como queda claro en cada discusión, el neoabolicionismo lee la prostitución como una encarnación de la desigualdad de género y una forma de violencia contra las mujeres. También vincula la prostitución contemporánea con el imaginario de la trata sexual que se fundamenta en un tosco binario. Este binario niega la posibilidad de consentimiento o autonomía a las que venden sexo y presenta al tratante o al comprador de sexo como siempre hombre, poderoso y criminal. Esta lectura legitima las respuestas estatales al comercio sexual punitivas y procesales, con la ira del Estado (y de las feministas) ostensiblemente dirigida a los hombres pero, más a menudo, creando situaciones cada vez más complicadas para quienes venden sexo. Como tales neoabolicionistas son ejemplos arquetípicos de feministas carcelarias (Bernstein 2010), aliándose con los Estados para criminalizar a aquellos a quienes ven como los autores de la desigualdad. Sin embargo, al hacer estas alianzas con los Estados, terminan por sumarse a políticas a) diseñadas para promover enfoques neoliberales a los problemas sociales y b) promotoras de la exclusión de los trabajadores inmigrantes.

El capítulo británico de Scoular y Carline ofrece un ejemplo de la primera de estas tendencias. Aunque no es un régimen totalmente neoabolicionista, la regulación de la prostitución en Inglaterra y Gales se está moviendo en esta dirección con medidas cada vez más punitivas contra compradores masculinos. Estas políticas son paralelas a las medidas neoliberales de responsabilidad dirigidas a las mujeres que venden sexo, con la esperanza de que se autorreformen. Sin embargo, como hemos señalado al principio, la complejidad de cada caso significa que otras formas de feminismo también pueden encontrarse compinchadas con las políticas estatales de bienestar bajo condiciones de neoliberalismo generalizado, como ilustra la larga tradición del feminismo de Estado en Suecia.

Casi todos los capítulos incluyen una enseñanza de las maneras en que el neoabolicionismo feminista juega en la segunda de estas tendencias. Sobre todo tras el entrelazamiento del pensamiento sobre la prostitución con suposiciones sobre la trata sexual transnacional, las políticas neoabolicionistas pueden terminar implicadas en la justificación de un enfoque carcelario de la política fronteriza. Esto es muy claro, por ejemplo, en el capítulo de O’Brien sobre Australia que demuestra cómo los discursos de la criminalidad y la ilegalidad de la inmigración, ejemplificados por la trata, alinean las aspiraciones neoabolicionistas con la legitimación de las políticas migratorias de exclusión. Swanstrom sugiere que el uso de la prohibición de compra de sexo para desarrollar la política de inmigración y trata no era el objetivo de sus defensoras feministas, preocupadas por sus ideales de igualdad de género. Sin embargo, Halley (2006) sugiere que la determinación de las “feministas de gobernanza” de “recorrer los pasillos del poder” y abogar por los enfoques carcelarios tiene consecuencias problemáticas que deberían haber previsto. De nuevo, sin embargo, es importante reconocer que otras influencias dentro del feminismo también pueden enfocarse como colaboradoras (intencionalmente o no) con la política de control migratorio. El capítulo de Heumann y otros sobre los Países Bajos revela que el ímpetu político para la legalización de la prostitución procedía de la intención de separar a las trabajadoras locales legales de las extranjeras irregulares en lugar de un compromiso purista con los derechos de las trabajadoras sexuales. Irónicamente, el enfoque sueco de “imagen en espejo” también puede producir una jerarquía de víctimas del comercio sexual, dividiendo a las víctimas “nativas” de las trabajadoras sexuales “extranjeras” (Skilbrei y Holmstrom, 2013).

Por lo tanto, el libro muestra cómo el feminismo radical, revitalizado como activismo neoabolicionista, ha llevado al feminismo y a muchas organizaciones y movimientos de mujeres a una conexión preocupante con las agendas estatales y neoliberales. Además, las consecuencias negativas del neoabolicionismo para las mujeres que venden sexo y para las mujeres lnmigrantes en el mundo contradictorio de la globalización neoliberal parecen claras.

 

Conclusión

Las historias contadas en este libro tratan por tanto de los movimientos y alianzas de muchas ideas grandes e instituciones poderosas. Tratan del movimiento de una idea feminista radical en el seno de los aparatos de justicia penal del Estado. Tratan de los cambios profundos que se han producido en el comercio sexual provocados por la innovación tecnológica y los desafíos que ello implica tanto a la policía como a nuestras opiniones de justicia, derechos, moralidad, inclusión y exclusión. Tratan de la toma de posición estatal ante la inmigración y las desigualdades globales. Tratan de la tensa relación entre la evidencia y la formulación de políticas en un ámbito político que se ve afectado por la producción de conocimiento. También son historias sobre cómo algunos Estados (Suecia y los Estados Unidos) utilizan ciertas ideas para sus propios propósitos de Estado en las relaciones internacionales. Sin embargo, a lo largo de todo este libro y en las preocupaciones de los autores, no se encuentra el imaginario sino la realidad de la trabajadora sexual y en particular de la trabajadora sexual inmigrante. Nuestro enfoque en lo político, lo ideológico y lo institucional en el libro, necesariamente miró más allá de esta realidad y abarcó las narrativas más sociológicas y personales necesarias para explorar este campo. Sin embargo, queremos concluir reuniendo de nuevo todos estos ámbitos, desde el cuestionamiento del poder estatal, el feminismo de gobernanza y las ideas sobre el neoliberalismo hasta la realidad cotidiana de las trabajadoras sexuales. Dada la agenda liberal e inclusiva del feminismo, su rechazo de las políticas de dominación y su valoración de la subjetividad, es más preocupante que la “lógica primaria” del feminismo radical (Sandbeck 2012) dentro del neoabolicionismo sea una agenda de orden público, de mecanismos de justicia penal, encarcelamientos, actuación estatal prioritaria y avance de la política neoliberal. El feminismo radical ha permitido al poder del Estado reducir a un estereotipo, cosificar y victimizar los cuerpos de las trabajadoras sexuales inmigrantes y de todas las trabajadoras sexuales.

Referencias

Acharya, A. (2004) ‘How Ideas Spread: Whose Norms Matte?? Norm Localization and Institutional Change in Asian Regionalism’, International Organization, 58(2): 239-275.

Bernstein, E. (2010) ‘Militarized Humanitarianism Meets Cameral Feminism: The Politics of Sex, Rights and Freedom in Contemporary Anti-trafficking campaigns’, Signs, 36(1): 45-71.

Feingold, D. (2010) ‘Trafficking in Numbers: the Social Construction of Human Trafficking Data’ in P. Andreas and K. Greenhill (eds) Sex, Drugs, and Body Counts: The Politics of Numbers in Global Crime and Conflict. New York Cornell University Press, pp. 46-74.

Halley, J. (2006) Split Decisions: How and Why to Take a Break from Ferninian. Princeton, NJ and Oxford: Princeton University Press.

Sandbeck, S. (2012) ‘Towards an Understanding of Carceral Feminism as Neo-liberal Biopower’ unpublished paper delivered at the annual conference of the Canadian Political Science Association, University of Alberta, Canada.

Skfibrei, M. L. and Holmstrom, C. (2013) Prostitution Policy in the Nordic Region: Ambiguous Sympathies Farnham and Burlington, VA: Ashgate.

Vance, C. (2011) ‘States of Contradiction: Twelve Ways to Do Nothing About Trafficking while Pretending to’, Social Research, 78(3): 933-948.

Colombia: Clara Rojas arremete contra las putas

 

Por. Mar Candela*

 

9 de agosto de 2017

 

http://www.elespectador.com/opinion/clara-rojas-arremete-contra-las-putas-columna-707175

 

Esta es la gran pregunta que me surge al enterarme de que la congresista  ha decidido realizar un proyecto de ley en materia de prostitución  con el argumento cliché  de que las prostitutas todas están ahí  victimas de tráfico sexual,  proxenetismo y similares. ¿Se trata de un delirio  mesiánico  o  de oportunismo político?

Aún no ha dicho que  las prostitutas son responsables de que se acaben hogares o que  por la prostitución voluntaria existen flagelos como la pedofilia y otras injusticias  humanas, como dicen tantas personas abolicionistas. No obstante, nada de raro  sería escucharla decir  algo así. Le triné confrontando su absurda idea de sancionar a los clientes de las prostitutas con multas exuberantes, según la explicación  en la revista Semana, hasta de 23 millones de pesos; me escribió que:

“Sancionar al ‘cliente’ desestimula la práctica y genera las condiciones del entorno para terminar un negocio que no las beneficia a ellas”.

¿Ellas quiénes?  Las mujeres que no    están dispuestas a  vender  panecillos o artesanías ni a partirse  la espalda  limpiando  pisos y prefieren vender atención sexual  porque ganan más dinero y les queda más tiempo para vivir, entre otras cosas, o porque simplemente les da la gana tener sexo con ánimo de lucro? ¿Quién es Clara Rojas para decirle a una mujer  adulta que paga sus impuestos  qué trabajo le conviene o no? Evidentemente hablamos de una mujer  que desde su delirio de superioridad moral  considera que toda prostituta es indigna por su trabajo y ella debe rescatarlas aun cuando  no pocas  rechacen su salvación. O podemos estar hablando de una oportunista política más que sabe que el tema de  la  prostitución  en un país godo doble moralista  levanta mucha popularidad y puede desembocar en  muchos votos.

Hoy nuevamente pongo el pecho  por los derechos integrales de las prostitutas voluntarias y rechazo  enérgicamente  el tráfico sexual, el proxenetismo  y la prostitución marginal despojada de derechos humanos. La congresista Clara Rojas importa una ley que mete  a las putas en un armario para decir que ya no existen. Para quedar como la gran salvadora  que acabo con la prostitución en Colombia.

En un segundo trino me respondió que esta  ley ha sido implementada con éxito en otros países. Quienes conocemos realmente la situación sabemos de los estudios realizados por quienes embuten el tema de tráfico sexual, explotación sexual y proxenetismo en el mismo paquete de prostitución adulta, consiente y decidida y que, agregado a eso, lo hacen por intereses meramente económicos y personales porque a nivel internacional  los Estados destinan muchos recursos económicos a proyectos  de este tipo que nutren imaginarios sociales sobre  lo inmoral e indigno que es decidir ganarse el pan con  el sexo y no con las manos. ¿Por qué es más digno ganar dinero tejiendo por horas a 40.000 pesos diarios, que  follando  20 minutos por 40.000 pesos,  por ejemplo? ¿Por qué la dignidad de las mujeres habita en lo que hacen con su sexo y no en  lo que  hacen con su vida?

Más allá de todas esas estadísticas amañadas  con pericia por académicos y  organizaciones internacionales  que giran en torno de los dineros que se destinan para este tipo de proyectos,  las personas que no ganamos un solo centavo haciendo proyectos de ley ni abriendo organizaciones para “rehabilitar prostitutas” sino que con las uñas trabajamos y a la víctima de abusos y le ayudamos a buscar otro trabajo sin sancionar a quienes están conformes con  sostener sexo con ánimo de lucro, quienes queremos derechos para todas las formas de ser mujer  sin distingo y no devengamos por ese trabajo, quienes no necesitamos  usar a las prostitutas para  llamar más  atención en la opinión publica y así ganar más votos, sabemos perfectamente que no existen datos estadísticos ni fidedignos que demuestren que esta ley ha funcionado realmente en los países donde ha sido implementada. Lo que han hecho es invisibilizar.

Es una medida perversa esta propuesta de ley.  La prostitución en persona ajena, tráfico y trata o similar  son delitos de lesa humanidad  La prostitución voluntaria  de personas adultas que pagan impuestos y no desean sexo  por razones afectivas o lúdicas sino con ánimo de lucro no debe ser castigada. Les  voy a dejar un solo ejemplo de lo que sucede con esa ley. Les dejaré el ejemplo de Francia:  la ley Najat Vallaud-Belkacem  el nombre que se le dio  a la ley que  penaliza a los clientes de las prostitutas: https://elestantedelaciti.wordpress.com/2017/07/24/la-ley-francesa-de-prostitucion-un-ano-despues-esto-vuelve-loco-a-todo-el-mundo/

Países como Suecia, Noruega, Islandia, Francia, Norte de Irlanda, Canadá (entre otros) tampoco son países sin prostitución. Son países con prostitutas en el armario despojadas de todo derecho. Ni siquiera pueden denunciar abusos porque su trabajo es ilegal. Sancionar a los clientes vulnera el derecho a decidir de las mujeres y el derecho al trabajo. También el derecho legítimo de las personas  a una sexualidad  autónoma. Tengo derecho a vivir mi sexualidad con ánimo de lucro. Cada persona tiene derecho a decidir cómo y en qué condiciones ejercer su libre sexualidad.

¿Puta o no puta? Lo decido yo. Ni el Estado ni la Iglesia. Puta o no puta, mis derechos no se disputan. Putas o no. Somos putamente libres.

Multarán a los clientes hasta con 23 millones de pesos. ¿Quiénes pierden? Las putas voluntarias de clases medias y bajas. Las de clases altas ni siquiera saben que son putas y reciben millones en premios por ser “amigas sexuales”, digo,  amigas con derechos. Joyas, viajes, casas, carros y contando más y más regalitos de amigos.  ¡Hipócritas! Abolicionistas que  solo castigan a las putas que no tienen poder, clase ni dinero. Estado proxeneta que quiere entrar a lucrarse del sexo de las mujeres que se prostituyen  por decisión personal con multas exuberantes a sus  clientes con la excusa de que están ayudando en algo al país. Sepan que no solucionan nada. Sepan que algunas personas vemos que lo único que hacen es lucrarse del trabajo sexual. Y que no aceptamos que digan que tráfico sexual, proxenetismo y pedofilia son lo mismo que una persona que decide tener sexo con ánimo de lucro.

La propuesta de Clara Rojas estimula a un Estado proxeneta que se lucre de la prostitución como cualquier chulo común.

* Ideóloga, Feminismo Artesanal

 

El triste estado de la investigación académica sobre la trata sexual

Por Daniel Pryor

 

19 de julio de 2017

 

https://www.adamsmith.org/blog/the-sorry-state-of-sex-trafficking-research

 

El mes pasado, tuvo lugar en Irlanda del Norte el primer juicio a un acusado de pagar por servicios sexuales (delito equiparado a crímenes violentos). Después de haber adoptado el «modelo nórdico» de penalización de la compra de sexo en junio de 2015, Irlanda del Norte parece haber inspirado a los políticos del Partido Nacional Escocés para abogar por un enfoque similar en Escocia. El debate sobre la legislación referida al trabajo sexual también se agudiza en el resto del Reino Unido, donde se están logrando progresos marginales en algunas áreas.

La investigación sobre el impacto de las diferentes formas de legislación sobre el trabajo sexual y la trata sexual es un área fascinante, pero muy problemática. La prevalencia de la trata sexual y su relación con diferentes regímenes legales relacionados con el trabajo sexual es uno de los principales campos de batalla para aquellos que buscan la reforma, y ​​es difícil encontrar evidencia confiable sobre este tema tan emotivo.

Un nuevo artículo (1) publicado en línea la semana pasada por el sociólogo Ronald Weitzer —que escribió un excelente artículo (2) sobre la política del trabajo sexual y el tráfico sexual en 2011— da una nueva perspectiva del lamentable estado de la literatura académica sobre estos temas. En primer lugar en su lista de agravios está la falta de fiabilidad de los datos que se utilizan a menudo:

Utilizando información sobre 161 países de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Cho et al. (2013) y Jakobsson y Kotsadam (2013) intentaron determinar si las leyes nacionales de prostitución estaban relacionadas con la prevalencia de la trata de personas. Sin embargo, la ONUDD había advertido de que no se utilizaran sus cifras ni para una nación ni para un estudio comparativo transnacional, ya que “el informe no proporciona información sobre el número real de víctimas” (ONUDD 2006, pp. 37, 44-45). El aviso de la ONUDD se basaba en que las definiciones de trata varían de unos países a otros (algunos de los cuales amalgaman trata, paso ilegal de personas e inmigración irregular); la generalizada falta de transparencia en la recopilación de datos y la presentación de informes; y la dependencia de diferentes fuentes en los 161 países (medios de comunicación, institutos de investigación, agencias gubernamentales, ONGs, OIs). Para algunos países, sólo una de estas fuentes estaba disponible. Los autores reconocen que “los datos subyacentes pueden ser de mala calidad” y son “limitados e insatisfactorios de muchas maneras” (Jakobsson y Kotsadam, 1993, p.93) y que es “difícil, quizás imposible, encontrar pruebas sólidas” de una relación entre la trata y cualquier otro fenómeno (Cho et al., 2013, p.70). No obstante, tratan el informe de la ONUDD como una fuente de datos y extraen conclusiones profundas sobre la relación entre la trata de personas y las leyes nacionales de prostitución, concluyendo que la trata de personas es más frecuente en los países con prostitución legal que en los países donde la prostitución está penalizada.

Datos defectuosos son sólo la punta del iceberg. En el caso de los dos estudios citados anteriormente, el enfoque de los autores para el diseño del estudio también deja mucho que desear:

Se utiliza un diseño de sección transversal (en un solo punto de tiempo) para medir algo que debe examinarse longitudinalmente: la cantidad de trata antes y después de la legalización. Este último enfoque requeriría cifras de referencia fiables para comparar con cifras recientes fiables, ninguna de las cuales existe.

Los autores usan estimaciones agregadas de la trata nacional (que combinan trata laboral, trata sexual y otros tipos de trata) en su intento de evaluar si la prostitución legal marca una diferencia. Esto significa que existe una gran discrepancia entre las cifras de trata y las leyes de prostitución: al evaluar si las leyes de prostitución están relacionadas con la incidencia de la trata, se deben usar solamente cifras sobre la trata sexual, no las cifras totales para todos los tipos de trata. 

Es muy posible que las naciones donde algún tipo de prostitución es legal puedan tener mejores mecanismos para detectar la trata sexual, una variable que falta en ambos estudios.

Un estudio posterior de Cho (2016) utilizando una fuente de datos diferente contiene otro error garrafal. “Utiliza información sobre el nivel de protección de las víctimas de trata de personas (en general) en los países, para correlacionarla con el hecho de que la prostitución esté o no permitida en un país”. ¿La justificación para este truco?

Sin citar ninguna fuente, Cho afirma que “la prostitución está estrechamente ligada a la trata de personas, porque la trata sexual con fines de prostitución es la forma más común de trata de personas y constituye la mayor parte de las víctimas de trata” (Cho 2016, pp. ). Esta afirmación es contradicha por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Según la OIT, “la explotación sexual comercial forzada representa el 11% de todos los casos” de trabajo forzado en todo el mundo (OIT 2005, p.12), y el Departamento de Estado declara que “la mayor parte de la trata de personas en el mundo toma la forma de trata laboral “(USDS 2010, págs. 8-9).

Todos estos problemas son endémicos en el campo de la investigación sobre la trata sexual. El trabajo de Weitzer podría no ser más que un interesante ejercicio académico sobre los peligros del uso de datos de baja calidad y pobre metodología de investigación, si no fuera por el hecho de que las leyes que se promulgan sobre la base de los dos estudios anteriores están haciendo daño a las mujeres marginadas:

… estos dos estudios fueron adoptados por políticos y legisladores en varios países y sirvieron para justificar nuevas leyes de criminalización.

Weitzer también ofrece algunas reflexiones sobre cómo el estado actual de la investigación y el debate público basado en la misma puede persistir sin que se le haga una crítica significativa:

Es fácil hacer afirmaciones generales y desenfadadas sobre la trata y la prostitución cuando 1) faltan datos sólidos, 2) los medios de comunicación se limitan a recapitular afirmaciones “oficiales” sin cuestionarlas o verificarlas, 3) los expertos que cuestionan las afirmaciones oficiales son ignorados o denunciados, y 4) las participantes en el comercio sexual son altamente estigmatizadas y marginadas. Este patrón desafortunado puede verse tanto en las naciones prohibicionistas (por ejemplo, Suecia) como en las naciones que tienen que hacer frente a la oposición a sus actuales leyes [comparativamente] liberales (por ejemplo, Alemania y los Países Bajos).

Estoy seguro de que los lectores de este blog miran todos los titulares de los medios sensacionalistas con un ojo crítico. Sin embargo, cuando se trata de historias alarmistas sobre la epidemia de trata sexual y los acompañantes llamamientos a implantar el “modelo nórdico”, se debe tener precaución adicional.

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1.- https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-319-55973-5_4

https://books.google.es/books?id=Y9ksDwAAQBAJ&pg=PA47&dq=Legal+Prostitution+Systems+in+Europe+weitzer&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjTjeX0ksrVAhWrCcAKHTYcDtMQ6AEIJjAA#v=onepage&q=Legal%20Prostitution%20Systems%20in%20Europe%20weitzer&f=false

2.- http://scholarlycommons.law.northwestern.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=7413&context=jclc