Tres de cada cuatro canarios no quieren prohibir la prostitución

 

El Día, S/C de Tenerife 

 

22 de mayo de 2018 

http://eldia.es/canarias/2018-05-22/24-Tres-cada-cuatro-canarios-quieren-prohibir-prostitucion.htm

 

Tres de cada cuatro personas en Canarias creen que la prostitución no debería prohibirse, según un estudio del Instituto Canario de Igualdad elaborado por un equipo de investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL). El informe, que se ha nutrido de las opiniones de 1.500 canarios —hombres y mujeres— mayores de edad, advierte del proceso de “normalización de la violencia sexual (1) contra las mujeres”.

Uno de los datos más llamativos del informe que ha coordinado la socióloga Esther Torrado es que se confirma que hay una relación directa entre el consumo temprano de pornografía y la demanda prostitucional. “El consumo de pornografía es anterior al prostitucional y constituye la antesala del sexo de pago”, señala el documento.

Así, el medio más habitual de acceso a la pornografía son los vídeos gratuitos a través de la red y solo una minoría accede a través de televisiones locales y fotos en revistas.

El proceso de normalización de la prostitución no ocurre solo en Canarias, sino que se repite en el resto del país. El ICI ha creído conveniente acometer esta investigación para conocer la percepción de los ciudadanos ante los crecientes reclutamientos de mujeres y el aumento de la demanda de prostitución, que supone “una amenaza respecto a los principios de igualdad (1)”.

El estudio, además de la encuesta, incluye entrevistas en profundidad a una treintena de clientes. Estos varones son, en su mayoría, consumidores de prostitución y pornografía de forma habitual y simultánea. Son, por lo general, favorables a la regulación de la actividad.

Entre los usuarios hay casados y solteros. Se dividen en dos grupos. El primero es el de los “mercantilistas misóginos” y engloba a aquellos que consideran que “la prostitución es una actividad fácil donde las mujeres se mueven por el vicio y el dinero”. El segundo es el de los “mercantilistas dominantes”, aquellos que ven la prostitución como “un servicio necesario o una actividad de ocio”. Por último, hay un grupo minoritario de hombres que ha abandonado el consumo de prostitución y es favorable a su prohibición u abolición, ya que ve esta práctica como “una actividad violenta contra las mujeres”.

Iniciación sexual y forma de “ocio masculino”

El informe advierte de que para un sector de los hombres la prostitución constituye un ritual iniciático a la sexualidad iniciado con el grupo de iguales y que continúa como práctica habitual colectiva. También forma parte de las actividades de ocio masculino -como “festejos, celebraciones, despedidas de solteros, finalización de estudios, cumplimiento de la mayoría de edad”- o negocio – “cierre de negocios, comidas de empresas”.

El estudio confirma que la tolerancia hacia el fenómeno de la prostitución está avanzando entre los más jóvenes. Según los investigadores, “hay una posición de indiferencia ante la prostitución cuanto menos edad tenga la persona encuestada”. En concreto, el 32% de los menores de 30 frente al 11% de las mayores de 61.

También se observa que las mujeres casadas tienden a considerar la prostitución como una cuestión privada en mayor medida que las solteras (44% frente al 38%). Ocurre lo mismo entre los varones: los casados tienden a pensar que es un tema íntimo en mayor medida que los que viven solos.

Llama la atención que casi la mitad -el 42%- lo considera un asunto privado y “no actuaría de ningún modo” si conociera a alguna persona que acuda a la prostitución.

Además, un porcentaje elevado, casi la mitad de los encuestados, cree que las mujeres “se prostituyen por placer”, un dato que es “llamativo y contradictorio” con el resto de las respuestas.

Más del 90% de los encuestados cree que las mujeres venden su cuerpo por necesidad; el 86% considera que se hace para ganar dinero; el 71% por falta de empleo; y el 48%, porque le gusta.

En cualquier caso, las razones que encuentran las personas que han participado en el estudio están relacionadas con motivaciones “no estrictamente voluntarias (1)”.

 


1.- Comentario de la Citi:

Estas expresiones revelan el sesgo ideológico de las encuestadoras, introduciendo sus dogmas no demostrados en una encuesta que pretende precisamente, mediante su diseño científico, separar los hechos probados de las fantasías. Hablar de “normalización de la violencia sexual” es insultar a los encuestados y diluir la diferencia entre lo que es violencia y lo que no lo es, lo que favorece precisamente la impunidad de la violencia. Lo mismo ocurre al hablar de “una amenaza respecto a los principios de igualdad”. Decir que la pornografía es “la antesala del sexo de pago” en ese contexto es decir que la pornografía también es violencia contra las mujeres y debería ser prohibida. Y hablar de motivaciones “no estrictamente voluntarias” es apoyarse en la falacia de que existen los trabajos “estrictamente voluntarios”.

El abolicionismo es violencia contra las mujeres, el patriarcado de nuestros días y, en definitiva, una secta criminal.

 

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María Riot: puta feminista y la reivindicación de una sexualidad diversa

 

Por KAREN SANTIAGO

11 de mayo de 2018

http://luchadoras.mx/maria-riot-puta-feminista/

 

María Riot  incomoda. Lo hace en varios niveles y por diferentes razones: ser  trabajadora sexual, actriz porno, activista y feminista, por mencionar algunas. Forma parte de las Putas Feministas, mujeres adscritas a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) —en la cual  fue elegida como secretaria de Prensa y Comunicación por los próximos 4 años—  sabe perfectamente que la sexualidad, además de ser goce y disfrute, es política.

Ella reivindica la sexualidad desde todos sus matices. Lo hace cuando se llama a sí misma puta y cuando no duda en asumirse como prostituta. También lo hace cuando participa en películas de postporno y porno feminista —ha colaborado con importantes directoras como Erika Lust y en proyectos como  Four Chambers con Vex Ashley—, pero igual lo hace cuando cobra por servicios sexuales a clientes (y también clientas).

Su apuesta más grande la hace desde AMMAR, en donde busca reivindicar el trabajo sexual como una opción laboral legítima, que garantice los derechos de quienes deciden ser trabajadoras sexuales, y con ello terminar la violencia institucional y patriarcal que existe, no sólo en su natal Argentina o  Barcelona (donde radica) sino en el mundo.

El trabajo de María Riot cuestiona e interpela uno de los  temas más polémicos y complejos de abordar: el ejercicio de la sexualidad, no sólo en el ámbito privado sino también en el público.

 

¡NECESITAMOS CAMBIAR LAS NARRATIVAS DE LA SEXUALIDAD!

María sostiene un discurso contundente, argumentado y crítico. Habla con firmeza, ofrece datos, nombres y referentes históricos. Sabe que dentro de su activismo puede ser juzgada o invalidada por ser una mujer blanca y de clase media, una trabajadora sexual “privilegiada”, pero lo contrarresta con su congruencia. No se le traba la lengua ni se le enrosca el pensamiento: se cuestiona la idea genérica que tenemos de sexualidad y que se refleja directamente en la pornografía y la prostitución.

Cuando se habla de sexualidad, todo se entrecruza con discursos morales. El trabajo sexual es un tema incómodo, el eterno tabú, porque transgrede un tópico que, se entiende, debería permanecer en lo privado o íntimo.

Pasa igual con la prostitución y la pornografía: la narrativa “ha sido generalizadora, amarillista, confundiendo problemáticas sociales con el trabajo sexual en sí. Al final la narrativa de la sexualidad debería cambiar porque es el sistema que quiere seguir controlando a las minorías y de diversidad, a quienes hemos sido más reprimidos a lo largo de la historia como a las trabajadoras sexuales, los gays, las lesbianas, las trans… es seguir repitiendo lo mismo”, explica María en entrevista.

Y en este tema hay mucho de eso: una confusión que parte de una visión reductora y generalizadora de lo que es la sexualidad. ¡Todas las narrativas están pensadas en víctimas! Víctimas perfectas siempre en función de alguien más, de los hombres. Y no es así.

El estigma del trabajo sexual está cimentado en esta visión, está atravesado por los problemas sociales: “creer que las trabajadoras sexuales son víctimas es resultado de entender la sexualidad como algo violento. Y esto pierde de vista la figura importante del consentimiento”.

 

ASÚMETE PUTA, ESTÁ BIEN

“No tiene que dolerte, porque ser puta no tiene nada de malo y no tiene nada por lo que tengas que sentir culpa”, eso les dice María Riot a las mujeres que se sienten violentadas cuando alguien las llama así. Las invita a asumirse como puta porque serlo está bien.

Les explica: “Hoy en día si se le dice puta a cualquier mujer, sea trabajadora sexual o no, es por el estigma que existe contra las trabajadoras sexuales y que para luchar contra eso, las mujeres tienen que luchar con nosotras para que el estigma desaparezca y a ninguna mujer entonces le molestaría que la llamen puta”.

La apropiación de la palabra puta es una forma de reivindicación, una herramienta que ha servido a otras disidencias para quitar connotaciones negativas. Lo hicieron en el pasado el colectivo LGBTIQ+: “reivindicar la palabra torta, las lesbianas; de reivindicar la palabra puto-marico como han hecho nuestros compañeros gays; como han hecho nuestros compañeros de la militancia gorda, que se llaman a sí mismos gordos porque ser gordos no tiene nada de malo. Entonces nosotros también tomamos esto y dijimos bueno, nosotras también somos putas”.

Y van un paso más allá porque, además, agrega otra palabra: feminista. El término “putas feministas” fue acuñado por las trabajadoras sexuales en España pero pronto se extendió a Argentina y a otras partes del mundo. “Al principio fue un choque porque muchas trabajadoras sexuales también se veían violentadas por la palabra puta y es totalmente entendible porque siempre se les ha insultado con eso, entonces no entendían y tuvimos que explicar por qué nos estábamos apropiando de esa palabra que a muchas mujeres les estaba doliendo”.

Es una lucha simbólica, desde el lenguaje: “Nosotras somos trabajadoras sexuales y hay que dejar  bien claro: somos trabajadoras. Porque muchas personas quieren negar eso, pero lo somos, es un hecho, no es una opinión. Somos trabajadoras, pero también reivindicamos la palabra puta y feminista, porque somos feministas y no queremos un feminismo que deje fuera a las trabajadoras sexuales”.

 

EL TRABAJO SEXUAL, ES TRABAJO

¿Por qué es mal visto que una mujer use su sexualidad como herramienta laboral? ¿Por qué creemos que vender placer está al servicio del patriarcado? ¿Por qué sigue siendo tan difícil pensar las relaciones sexuales fuera de un tema romántico?… El trabajo sexual es, por mucho, el trabajo más cuestionado y estigmatizado. Pero, en una sociedad hipersexualizada con un contexto de trabajos precarios y mal pagados, el trabajo sexual es hackear al sistema y obtener un beneficio económico de él. María Riot lo sabe bien y quiere que sea una opción legítima para todas las mujeres.

“Muchas dicen ‘no porque es seguir dándole placer al hombre’, creo que darle placer al hombre es casarse, es tener un matrimonio, es estar con un novio. Entonces si no decimos que hay que abolir las relaciones de pareja porque le damos deseo a un otro, ¿por qué vamos a decir que hay que abolir el trabajo sexual porque le damos un deseo a otro? Al contrario, al menos estamos recibiendo algo a cambio. Y muchas veces el deseo del otro ni siquiera está en juego, eso también es tener una narrativa sobre la sexualidad en el trabajo sexual muy distinta a lo que es la realidad”.

No hay una única sexualidad posible. Cada persona debe “encontrar la mejor manera de vivirla, la que puede. Y que más allá de si lo desea o no, vivirla con las mejores condiciones posibles, con derechos. Y si, por ejemplo, hay alguien que no quiere vivir la sexualidad ofreciendo servicios sexuales, que pueda acceder a no hacerlo. Nosotras no negamos eso, pero sí existimos un montón de personas alrededor del mundo que sí queremos trabajar ofreciendo servicios sexuales y eso debe ser respetado, debe ser legítimo y debemos contar con derechos también”. El activismo por el trabajo sexual lucha porque las mujeres puedan tomar esa decisión, ¡que sea de ellas!

Las putas feministas molestan a las abolicionistas, a los clientes que consumen pornografía y prostitución, a la sociedad en general que se escandaliza: “No sólo venimos a reivindicar el trabajo sexual como una opción legítima y pedir por el reconocimiento de nuestros derechos sino que también venimos a cuestionar un montón de cosas que están mal en el trabajo sexual porque es un trabajo que está atravesado por todas las problemáticas de la sociedad y, por supuesto, si vivimos en una sociedad machista y desigual, eso también va a atravesar al trabajo sexual y como somos críticas con eso, también venimos a molestar a muchas personas”. Se está creando una consciencia en las trabajadoras sexuales gracias a la organización y  a la permanencia en el feminismo que antes no existía.

María Riot reclama que no quiere vivir en una sociedad patriarcal. Está creando nuevos referentes visuales y narrativos. Exigiendo condiciones laborales éticas en la pornografía y la prostitución. Pidiendo por clientes conscientes y diciéndoles que las trabajadoras sexuales no van a tolerar que les falten al respeto ni que quieran imponer sus condiciones sobre las de ellas. Quiere eliminar la confusión, dejar de irse por la ramas, y recordar que “el problema no está en la prostitución, no está en si gozamos o no con el cliente, sino en los derechos vulnerados que tenemos”.

 

 

KAREN SANTIAGO

CHABACANA Y DERECHOHUMANERA. PERIODISTA EGRESADA DE POLAKAS.

“Existe la opresión por puta, pero la de puta migrante es peor”

 

La mexicana Sabrina Sánchez se define como trabajadora sexual, migrante y lesbiana. Es también una de las voces jóvenes más radicales del transfeminismo barcelonés. Ante la ola de nacionalismos que recorre Europa propone una alianza estratégica entre el activismo trans y el migrante.

 

Por Sandra Aguilar

27 de abril de 2018

https://www.pagina12.com.ar/110469-existe-la-opresion-por-puta-pero-la-de-puta-migrante-es-peor 

 

 

Imagen: Aprosex

 

Así como Buenos Aires está plagada de kioscos, Barcelona es una ciudad atestada de bares. Uno de ellos, entre las callejuelas del barrio del Clot, fue el pautado para una cita con Sabrina. Apurada, entre clientes, atenta a sus dos celulares, accedió a una entrevista para Soy.

Trabajadora sexual, trans, migrante mexicana y lesbiana, Sabrina Sánchez es una de las voces más disruptivas del transfeminismo barcelonés. En un contexto de auge de los nacionalismos y las derechas europeas, señala la necesidad de un activismo político interseccional que no pierda de vista el antirracismo.

La incorrección política la caracteriza. Ésta es un signo de distinción sudaca que porta orgullosa en un entorno donde los buenos modales, la cortesía y la discreción son regla. Sus intervenciones pueden ser “como un tirón de orejas, un ‘tías, reaccionen’”. Afila su mirada y señala que en octubre de 2017 hubo una manifestación trans en la que no se gritó nada, ni consignas. “Y tampoco es que se hubieran trabajado mucho las consigas trans, casi no hay salvo el aquí está la resistencia trans”. Pero se apresura a aclarar que “eso no nos impide decir que tenemos gente trans que es migrante, que no tiene papeles, que se lxs llevan a los CIEs (Centro de Internamiento de Extranjeros), que la ley de extranjería también afecta a lxs trans”. Cuenta que “todo ese tipo de reivindicaciones se gritan cuando son manifestaciones de migrantes antirracistas”. Y le pide al movimiento transfeminista que se erija como altavoz para esas reivindicaciones.

¿Qué articulaciones hay entre el movimiento transfeminista y el migrante?

-Depende del tipo de movimiento transfeminista. Si somos transfeministas migrantes o si hay una cierta conciencia de la migración, sí se da una articulación. Pero cuando no, cuando es totalmente blanco, gana la blanquitud. Ahí es más difícil que se dé esa articulación, esa empatía está mesa aparte. En el tema migrante hay algunos colectivos transfeministas que les cuesta todavía. Y vuelven a repetir las dinámicas de poder, una y otra vez.

¿Qué implica ser migrante y trans en el contexto del auge de los nacionalismos en el continente europeo de los últimos años?

-Implica muchas veces ser invisible del todo, porque la política migratoria europea actualmente es la de la Europa fortaleza, el no dejar pasar a nadie, no promover políticas sociales hacia los migrantes para no crear un efecto de llamada. Además, el ser trans pocas veces beneficia. Aunque hay veces que los gobiernos, para quedar bien y en una estrategia de transwashing, pueden llegar a facilitar ciertas cosas pero también se basan mucho en los tratados que se firman entre países.

¿Y en el cotidiano? ¿Crees que este avance de los fascismos, como pudimos ver en el estado español en el marco del referéndum de Cataluña por la independencia, tiene un correlato en las calles como una amenaza para las existencias lgbti?

-Sí, creo que sí. Cuando veo que se exacerban los nacionalismos y empiezo a ver banderitas por todos lados, ahí me da miedo. Porque no hay nacionalismos guays, al final todos los nacionalismos son excluyentes.

¿Y dónde queda ahí la mujer trans migrante?

-Fuera. En los márgenes. A veces quedamos permanentemente en el trabajo sexual, incluso en los casos de las que no quieren ser trabajadoras sexuales pero no tienen opciones. También te pueden echar del país. O podemos acabar muertas, esa es la otra opción. La diferencia de España y Alemania, donde es un crimen enaltecer al fascismo y no hay calles ni avenidas con nombres de fascistas, es que allí los fascistas perdieron la guerra y aquí la ganaron. Esa es la diferencia. Y cuando hicieron la transición simplemente se ocultaron un poquito y se pusieron la camiseta de la democracia, aunque hubieran sido los ministros de Franco. Y viva la democracia. Y la gente se lo cree. Y como no puedes estar en contra de la democracia, porque si no eres facha, entonces el discurso crítico contra la democracia como está montada no tiene lugar.

Si hacemos foco en el movimiento trans y feminista, en una ocasión señalaste que hay una invisibilización de las putas a fin de desligarse del trabajo sexual, ¿cómo es eso?

-Esa crítica está dirigida principalmente al movimiento de las mujeres trans locales blancos con quienes no podemos articular, porque ser putas es una mala imagen. Hay muchas personas del movimiento trans que no tienen una posición feminista. Creo que el transfeminismo es prosex, y esa es la alianza que las putas hemos encontrado. Nos ha permitido a las putas acceder al feminismo, ponernos a leer y formarnos para entender que el feminismo no era necesariamente abolicionista. El transfeminismo nos mostró que hay otras maneras de ser feminista, más inclusivas, que no son tan dogmáticas como el feminismo mainstream.

¿Existen alianzas entre trabajadoras sexuales y colectivos migrantes?

-Empieza a haber. También porque el movimiento de las trabajadoras sexuales dirigido por las trabajadoras sexuales aquí es muy nuevo. Quien antes dirigía la lucha por los derechos eran las asociaciones que les ofrecen servicios a las trabajadoras sexuales: las que reparten condones, las que cuando recibimos una multa nos ayudan a recurrirla… Son asociaciones a las que las trabajadoras sexuales van a pedir servicios, pero no hay trabajadoras ahí. Todas son sociólogas, trabajadoras sociales, académicas… Desde hace cinco años está empezando a cambiar el panorama. Ha llegado el momento de decir “no queremos más tutelaje”. Nosotras podemos hablar. Apóyennos y quédense detrás de nosotras.

¿Y eso cómo se logra?

-Hemos tenido que cambiar la dinámica de sacarnos la tutela. Nos enseñaron ciertas cosas institucionales que no sabíamos, nos dieron las herramientas. Y ahora nosotras somos las que queremos llevar la voz cantante. El colectivo de trabajadoras sexuales está lleno de migrantes. Tanto entre las que captan la clientela en las calles, pero también dentro de los pisos. Cuando llegó la crisis vimos la necesidad de encontrarnos entre pares. Había un montón de mujeres cis que se quedaron desempleadas y con la hipoteca por pagar, por lo que comenzaron a ser trabajadoras sexuales, y el mercado se llenó. A partir del 2013 hubo un auge en el trabajo sexual con el ingreso de las españolas, las nativas. De hecho, Aprosex (Asociación de Profesionales del Sexo) lo iniciaron tres nativas, y las migrantes nos incorporamos después. Ellas vieron que había un montón de mujeres que ingresaban al mercado sin saber cómo, que no sabían las reglas del juego, ni las tarifas. Entonces reventaron los precios, y hubo que decirles que se hicieran valer. La gente estaba malgastando su capital erótico. Y cuando entramos las migrantes empezamos a darles discusiones a las blancas, porque existe la opresión por puta, pero la de migrante y puta es peor.

¿Y en el plano afectivo?

-Alianzas. O acuerdos varios en términos afectivos. No quiero decir poliamorosos porque tengo la crítica hacia un poliamor en el que se tiene un acuerdo con una persona y con las demás se hacen acuerdos puntuales, de encuentros. Pienso más bien en una red de amistades, de complicidades, de afectos, de afinidades. Que pueden incluir algo sexual, o no, simplemente puede ser algo profundo sin llegar a lo sexual. Y si se llega a lo sexual, que esos encuentros no rompan la amistad ni la complicidad. Ni que la gente asuma que porque habéis follado, le perteneces. Porque hay quienes creen que cuando hay sexo hay algo más profundo. Y yo puedo tener afinidades con quienes sexualmente no hay atracción. No creo que se deban romper las comunidades por cuestiones sexuales, aunque entiendo que es muy difícil de aplicar. Nos pasa mucho entre las putas que, si bien tenemos encuentros sexuales trabajando, eso nos fortalece los lazos a la hora de trabajar. A eso las putas lo tenemos muy claro. A veces les piden un trío, y me invitan. Somos amigas, y también somos profesionales, no hay ese rollo de “a lo mejor se nos acaba la amistad”. Y no, estamos trabajando. Y seguimos siendo amigas y aliadas y la relación no cambia.

 

Asociación Diversidad Sexual Milagro (DISEMI): nueva organización de trabajadoras sexuales en Ecuador

 

Por Global Network of Sex Works Projects (NSWP)

 

24 de abril de 2018

 

http://www.nswp.org/featured/asociacion-diversidad-sexual-milagro-disemi

 

 

Ecuador se encuentra en el noroeste de América del Sur, limita con Colombia al norte, Perú al este y al sur, y el Océano Pacífico al oeste. Ecuador también incluye las Islas Galápagos en el Pacífico, a unos 1.000 kilómetros (620 millas) al oeste del continente. San Francisco de Milagro es una ciudad ubicada en una provincia costera llamada Guayas.

Asociacion Diversidad Sexual Milagro es una organización dirigida por trabajadoras sexuales en Milagro, cuyo trabajo se centró en hablar en contra de la violencia, abogar por servicios de salud para su comunidad y empoderar a las trabajadoras sexuales, tanto cis como trans, para que se den cuenta de sus derechos.

La corresponsal regional de NSWP habló con DISEMI sobre su trabajo.

¿En qué países y / o regiones se enfoca la organización?

En la ciudad de Milagro, Ecuador.

¿Cuál es la historia de la organización? ¿Cómo y por qué se formó?

La organización fue fundada por nuestra presidenta, Katerin Mejía, usando su propia perspectiva.

La marginación, violencia y discriminación que vivió por ser una mujer trans y trabajadora sexual, le dio coraje para hablar, y en 2012 celebró su primer encuentro con la población LGBTI y trabajadoras sexuales, y fue elegida presidenta de DISEMI. En ese punto, ya se había estado empoderando a sí misma y aprendiendo sobre el activismo de los derechos humanos.

La junta se formó con personas responsables elegidas entre las asistentes a la reunión. El objetivo de la reunión fue elegir portavoces que lucharan por nuestros derechos humanos. Diez personas solicitaron la convocatoria, y después de la votación, hubo 5 miembros elegidos para la junta.

En la ciudad de Milagro hay una alta tasa de discriminación cuando no formas parte del modo de vida corriente, y no estás desempeñando el papel que el patriarcado necesita que desempeñes.

Desde el día en que se fundó la organización, el primer objetivo fue formarse como una entidad legal, y tardó 5 años en obtenerlo finalmente. Nos tomó todo ese tiempo porque antes de este proceso no teníamos conocimiento de cómo comportarnos en esas áreas. También ponen algunos obstáculos en las oficinas de los ministerios; pero recibimos consejos, nos adherimos a las leyes y, finalmente, logramos nuestro objetivo deseado. Hoy estamos legalmente constituidas y podemos obtener el apoyo de diferentes socios y participar en más espacios para lograr más en nuestro trabajo en beneficio de nuestra comunidad.

Durante esos 5 años trabajamos como voluntarias en varios proyectos y con autofinanciación. Ahora tenemos el nombre legal de “Asociación Diversidad Sexual Milagro DISEMI” desde el 17 de agosto de 2017. Esta es la primera organización dedicada a la protección de los derechos humanos de grupos vulnerables dirigida por un consejo LGBTI en la ciudad de Milagro.

¿Cuáles son las áreas prioritarias en las que trabaja la organización?

Abogamos por el acceso universal a los servicios de salud, incluida la atención primaria de salud, el VIH y los servicios de salud sexual y reproductiva. Hablamos sobre la violencia contra las trabajadoras sexuales, incluida la violencia de la policía, las instituciones, los clientes y las parejas íntimas, al tiempo que cuestionamos el mito de que el trabajo sexual es intrínsecamente violencia de género. Nos oponemos a los abusos contra los derechos humanos, incluida la programación coercitiva, las pruebas obligatorias, las redadas y la rehabilitación forzosa.

Abogamos por el empoderamiento económico y la inclusión social de las trabajadoras sexuales como trabajadoras sexuales, y trabajamos para mejorar la conciencia y erradicar la discriminación sobre la base de la orientación sexual.

Facilitamos la capacitación y los talleres, por ejemplo, sobre empoderamiento y liderazgo. Con autofinanciación, realizamos talleres para empoderar y brindar capacidades a nuevos líderes. Con esto nos aseguramos de capacitar constantemente a personas más valientes y animosas para que actúen como portavoces de forma que finalmente puedan tener influencia para detener la violación de nuestros derechos. Estas portavoces nos ayudan a ser más visibles y, al mismo tiempo, a divulgar evidencias precisas que disminuyen el estigma e informan a la sociedad en general. También realizamos talleres sobre diálogos sobre VIH / SIDA para promover el sexo seguro y el conocimiento sobre el VIH. También realizamos talleres de derechos humanos con énfasis en la población trans que son trabajadoras sexuales.

Con todas estas actividades priorizamos temas específicos y acciones en torno a:

  • Empoderamiento en cuestiones de derechos humanos
  • Creación de líderes
  • Salud sexual
  • Acompañamiento legal a compañeras que han sufrido o sufren algún tipo de discriminación o violencia.
  • Protestas a favor de los derechos humanos
  • Intervención social
  • Micro emprendimiento.

 Si la organización brinda servicios a trabajadoras sexuales, ¿qué tipo de servicios? 

  • Salud sexual
  • Entrega de condones y lubricantes
  • Trabajo de igual a igual

Si la organización hace trabajo político, ¿de qué tipo? 

No hacemos trabajo político, pero trabajamos en la construcción de una política pública que defienda los derechos humanos de las personas LGBTI.

¿Cómo se incluyen significativamente las trabajadoras sexuales en la organización?

Nuestra junta está compuesta principalmente por mujeres trans que realizan trabajo sexual dentro y fuera de la ciudad e incluso del país, porque la organización fue creada para garantizar nuestros derechos. También incluimos a la población LGBTI, ya que se encuentran entre las poblaciones más vulnerables de nuestro país.

Algunas miembros de nuestra organización trabajan en Europa, pero allí no tienen que hacer frente a tanta discriminación como nosotras en nuestro país.

Somos 5 miembros de la junta y 25 que están asociadas con nuestro grupo.

¿Cuáles fueron los principales eventos o desafíos en los que ha trabajado esta organización en el pasado? P.ej. oponerse o hacer campaña por una ley; organización de un evento …?

El acompañamiento legal definitivamente ha sido uno de los mayores desafíos en nuestra ciudad. Seguimos siendo la única organización que denuncia públicamente casos específicos de discriminación. Durante 2017 hubo 5 denuncias legales por violación de derechos, 2 de ellas culminaron en mutuo acuerdo, y para el resto no ha habido ningún pronunciamiento de sanción por parte de las autoridades. Sin embargo, continuamos trabajando en esos casos.

Vivir aquí siendo una mujer trans, joven, trabajadora sexual y vecina de barrio pobre definitivamente hace que las personas te clasifiquen como si fueras una persona de clase inferior; como si no mereciéramos los derechos. Estas violaciones de nuestros derechos nos impulsan a seguir trabajando todos los días para lograr el “buen vivir”, concepto sobre el cual la Constitución ecuatoriana habla tanto. A elevar nuestras voces en una sociedad que nos margina, nos excluye y nos discrimina por ser trabajadoras sexuales y por tener una identidad de género u orientación sexual diferente.

En la ciudad de Milagro tenemos muchos desafíos, especialmente después de que un grupo de mujeres trans decidiera hacer el trabajo sexual en las calles. Desde entonces, hemos luchado contra el hostigamiento, la persecución y las burlas de las autoridades, que en lugar de protegernos, nos discriminan y dejan que otros lo hagan también.

Para dar a conocer nuestro trabajo, tenemos una gran apertura con la prensa; pero la mayor barrera que tenemos es el gobierno local. Intentan constantemente hacernos invisibles y no están abiertos para darnos facilidades para seguir trabajando. El patriarcado que sobrevive en Milagro hace que cada día sea una lucha para dar importancia a la igualdad y la equidad que merecemos en nuestra ciudad. Esto en sí mismo es difícil, pero lo es aún más en nuestro caso, ya que no tenemos financiamiento y todas nuestras actividades son autogestionadas. Todos los días luchamos con este monopolio que permite que se violen nuestros derechos.

¿Cuáles serán los mayores desafíos para la organización en el futuro?

La situación del trabajo sexual es difícil y complicada en Ecuador, tanto legal como socialmente.

Nos atacan a diario, la ley casi no nos protege, las campañas de socialización o concienciación no se llevan a cabo, nuestro trabajo está criminalizado y a menudo enfrentamos la violencia.

Debemos continuar trabajando en un ambiente hostil, específicamente ahora después de la campaña “Con mis hijos no te metas”. Este movimiento ultraconservador nació en Perú en 2016 y se reprodujo en muchos países de América Latina como reacción a las políticas públicas que introdujeron una perspectiva de género en la educación y otras áreas del aparato estatal. La campaña creó el concepto de “ideología de género” y dice que es parte de una conspiración para “homosexualizar” los países y causar inestabilidad en el núcleo familiar. Esto ha tenido un efecto de arrastre en las trabajadoras sexuales de la región.

Hoy nos enfocamos en trabajar y presentar la primera ordenanza municipal a favor de la diversidad y el trabajo sexual. Este es un gran desafío al que nos enfrentamos como organización. 

¿Tiene la organización un mensaje para el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales? ¿Qué hay para las personas fuera del movimiento?

El mensaje para el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales es que juntas somos más fuertes. Aumentemos nuestro trabajo para hacerlo visible y mostrar que el trabajo sexual es trabajo. Y si alguien intenta violar nuestros derechos, preparémonos con las herramientas y el conocimiento necesarios para hacer cumplir las leyes de nuestros países. Si las leyes locales no nos favorecen, abracemos los derechos humanos internacionales y trabajemos para promover nuevas leyes locales.

Empoderarnos y encontrar fuerza en nuestro liderazgo es la única manera de ser libres en nuestro propio trabajo. Protejamos nuestro trabajo, erradiquemos todo tipo de violencia y discriminación usando nuestro aprendizaje y la fuerza de nuestra unión.

Mientras más nos apoyemos, más lograremos una buena vida. Avancemos con amor y respeto por un mundo con igualdad y equidad.

El mensaje para las personas que no conocen el movimiento del trabajo sexual y para la sociedad en general es que el trabajo sexual es trabajo, al igual que otras formas de trabajo. Hacerlo requiere esfuerzo y capacidad. La discriminación y la violencia no significan que el trabajo sexual vaya a ser eliminado, sino que será violado, lo que significa que las trabajadoras sexuales continuaremos siendo violadas, y que nuestras vidas correrán peligro, cuando todo lo que estamos haciendo es trabajar.

La sociedad debe respetar las decisiones de las personas. Una parte fundamental de la buena vida es el amor y lo que se puede ofrecer a la gente, sin juzgarlos ni señalarlos para el juicio por el trabajo que hacen.

 

Sitio web: https://www.facebook.com/Asociacion-Diversidad-Sexual-Milagro-disemi-151146692129292/

Correo electrónico de contacto: diversidadsexualmilagro@gmail.com

Posicionamiento de AMMAR frente a la criminalización del trabajo sexual


Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (ammar)

 

19 de abril de 2018

 

 

 

Las Trabajadoras Sexuales hemos denunciado en innumerables oportunidades la vulneración de derechos que sufrimos por la confusión que existe entre trata y trabajo sexual. La modificación de la ley de trata en el 2012 (Ley 26.842) eliminó la posibilidad de que se pueda prestar consentimiento para dedicarse a esta actividad y anuló las voces de las Trabajadoras Sexuales. A partir de ese momento se reforzó el estigma que pesa sobre nosotrxs y en el ámbito del Poder Judicial se difundió una interpretación polarizada que impide el ejercicio del trabajo sexual. En este ámbito nuestros testimonios no son validados; bajo este esquema sólo se escucha a quien se identifica como víctima de explotación sexual mientras que aquellas mujeres que no encajan en ese perfil son consideradas automáticamente como victimarias.

La ley de trata de 2012 también amplió el ámbito de las conductas criminalizables generando que se penalice inclusive la más mínima organización para el desarrollo del trabajo sexual y habilitó que se juzgue por ejemplo, a quien suscriba el alquiler del espacio y lo ponga a disposición de otras trabajadoras para afrontar colectivamente los gastos, a quien publicite por medio de páginas web o de volantes en la vía pública, o a quien figure en la boleta de algún servicio. Quien asuma las responsabilidades propias de la organización para la prestación de servicios se expone a ser condenada por explotación sexual.

Todas las leyes que se han sancionado para gobernar la prostitución a lo largo del tiempo han buscado impedir cualquier acción que implique que las trabajadoras sexuales podamos organizarnos. Los estudios, investigaciones e informes de Ammar y de Organismos internacionales como Amnistía Internacional y la CIDH han dado sobrada cuenta de los efectos concretos de estas políticas sobre la vida de las Trabajadoras Sexuales. En Argentina, las políticas anti-trata han producido las cifras más altas de criminalización de mujeres en relación a cualquier otro delito, procesándolas y acusándolas de explotación por ser parte de la organización del trabajo sexual.

Además de la sanción en el Código Penal se han promovido normas sancionatorias que impiden la publicidad de la oferta de servicios sexuales o cualquier conducta que pueda ser considerada promoción o facilitación de la actividad. La amplitud de estos verbos da lugar a la persecución de un sinfín de conductas que forman parte de la vida cotidiana de las trabajadoras sexuales.

El Poder Judicial machista, clasista y patriarcal reduce el amplio espectro de realidades en un esquema de víctimas vs. victimarias en el desarrollo del trabajo sexual, un criterio que ha sido amplificado por los medios de comunicación que irresponsablemente reproducen testimonios de jueces y fiscales sin tener en cuenta las voces de las trabajadoras sexuales. Todo esto implica no comprender la clandestinidad y la estigmatización por la que estamos atravesadas quienes intentamos organizarnos para trabajar; ignorando con estos métodos la clara advertencia que nos hizo bell hooks “la sororidad es una relación de poder”.

La ley de trata impide a las trabajadoras sexuales la posibilidad de trabajar de manera colectiva y organizada porque todos los lugares donde podemos ejercer de esta forma están criminalizados. De esta forma solo nos dejan una opción: trabajar solas y en el espacio público inventando formas de resistencia individuales frente a la violencia policial habilitada por Códigos Contravencionales sancionados durante la última dictadura militar y que penalizan la oferta de servicios sexuales en la vía pública con condenas de hasta 30 días en 18 provincias del país.

Ayer y hoy los medios de comunicación difundieron una noticia en la que afirman que una dirigente de AMMAR está condenada por trata cuando en realidad no existe una condena firme hacia nuestra compañera. Como en otros casos de lamentable actualidad, el principio de inocencia deja de tener vigencia. Ella está siendo procesada por organizarse con otras trabajadoras sexuales y porque era quien administraba el dinero para el pago del alquiler y los servicios de la casa donde ejercían.

El nombre de nuestra compañera está figurando en distintos titulares como victimaria cuando es una mujer pobre trabajadora sexual de 45 años, madre de cinco hijos, que migró de Jujuy a Mar del Plata para buscar otras oportunidades y que alquilaba un lugar para ejercer el trabajo sexual. Las trabajadoras sexuales sabemos por experiencia que el derecho penal es la mejor herramienta para abolir cualquier forma de trabajo sexual y que termina criminalizando a mujeres de sectores populares que frente a otras opciones encuentran en esta actividad mejores ingresos y mayor cuota de autonomía que en los otros trabajos disponibles para ellas. El derecho penal no busca protegerlas, sino empujarlas a un marco de marginalidad y clandestinidad.

Desde nuestra militancia seguiremos exigiendo el reconocimiento de nuestro trabajo, la modificación de la ley de trata que equipara trata y trabajo sexual, el acceso a derechos laborales y la legalización de las formas de organización del trabajo, la derogación de los Códigos Contravencionales que criminalizan la oferta de servicios sexuales en la vía pública y el respeto a las decisiones que tomamos sobre nuestros propios cuerpos.

#TrabajoSexualEsTrabajo

 

La Prisión Militante. Las cárceles franquistas de mujeres de Barcelona y Madrid (1939-1945)

 

El continuo trasiego de prostitutas callejeras en las prisiones constituye otro buen ejemplo de persistencia de prácticas punitivas de largo arraigo, apenas alteradas por los discursos oficiales y las legislaciones “humanizadoras”. Los ingresos de esta clase en las cárceles de Madrid y Barcelona en los años cuarenta dieron así continuidad a una pauta establecida más de un siglo atrás, con las tradicionales políticas reglamentaristas contra la prostitución. Y es que las quincenarias constituían un clásico sujeto de redención, buenas conocedoras tanto de las prisiones como de las instituciones correctoras. De ellas también se ocuparía el Nuevo Estado franquista, convirtiéndolas en visitantes asiduas de las cárceles o creando incluso prisiones especiales para ellas, gestionadas por órdenes como las oblatas o las adoratrices.

 

Por Fernando Hernández Holgado

 

Resumen

 

Tesis doctoral dirigida por la profesora Gloria Nielfa Cristóbal y leída en la Universidad Complutense de Madrid, mayo de 2011. 872 páginas con índices y anejos (3), más un cuarto anejo compuesto por 43 fotografías.

 

https://journals.openedition.org/ccec/3749#article-3749

 

 

Mirar por el ojo de una cerradura para contemplar el vasto panorama de la represión carcelaria femenina de los seis primeros años de posguerra: la frase podría resumir el objetivo de esta tesis. Sólo que, en aras de ganar algo de perspectiva, el ojo de la cerradura es doble: dos de las principales prisiones femeninas de posguerra, las de las capitales más pobladas, ocupadas por las tropas vencedoras de la guerra el mismo año de 1939, tan sólo con un par de meses de diferencia: Ventas, como principal prisión madrileña, y les Corts, en la capital barcelonesa.

En cuanto a la acotación cronológica, limitada al periodo 1939-1945, sigue de cerca el proceso de creación y “solución” de lo que el propio régimen denominó el “problema penitenciario”: un rapidísimo y desproporcionado crecimiento de la población reclusa en el lapso de un par de años, seguido de un decrecimiento pautado por los diversos decretos de concesión de libertad condicional. Esta tendencia a la baja culminó simbólicamente en octubre de 1945 con el decreto que concedió el indulto a los encartados por delitos de rebelión militar cometidos con anterioridad al primero de abril de 1939. El año de 1945, relacionado con el desenlace de la guerra mundial —trasfondo de esperanza para la reclusión política— vino a señalar el final del tiempo de los grandes hacinamientos.

Cifras 

Al contrario que en el caso de la prisión barcelonesa de Les Corts, de la que gracias a la documentación penitenciaria sabemos alcanzó su mayor cota de hacinamiento en agosto de 1939 con más de mil ochocientas mujeres y unos cuarenta niños, por desgracia seguimos sin tener una constancia documental de la cifra de ingresos de Ventas a lo largo de 1939. Sólo los testimonios orales y algunas fuentes documentales residuales nos hablan de una oleada masiva de detenciones y encarcelamientos. Una oleada en la que, según Trinidad Gallego, se “deshacían familias enteras” y en la que menudeaba la confusión de ámbitos y esferas –política y moral, pública y privada- en el proceso de incriminación política, donde hasta la conducta sexual podía ser objeto de información e investigación.

Para finales de 1940, sin embargo, contamos con el auxilio de la importante fuente de los padrones municipales, que señala cerca de seiscientas presas en la prisión habilitada de Claudio Coello y más de mil setecientas en Ventas. Esta fuente, si bien nos obliga a corregir ciertas exageraciones en los testimonios, nos sugiere al mismo tiempo que la población reclusa de Ventas del llamado Año de la Victoria debió de ser enorme, sobre todo si tenemos en cuenta que hacia finales de 1940 se habían producido ya numerosas expediciones a otros penales. Para Barcelona, por cierto, el padrón de aquel mismo año nos ha arrojado la cifra de novecientas cincuenta reclusas, bastante lejana de las cerca de dos mil quinientas de la capital madrileña, sumando las de las tres prisiones existentes por aquel entonces: Ventas, Claudio Coello y la maternal de San Isidro.

Este último dato, junto con el mayor número de fusiladas de Madrid, setenta y una presas de Ventas y Claudio Coello en 1939-1940, frente a las once de Les Corts para el mismo periodo, nos ha puesto sobre la pista de un diferencial represivo entre las dos capitales. Esta diferencia se explica y adquiere coherencia en el marco de las cifras totales de ejecuciones en ambas provincias, tanto para hombres como para mujeres, y que en el caso madrileño fue llamativamente mayor –con cerca de tres mi ejecutados para el periodo 1939-1945- que en Barcelona, con más de mil setecientos para un periodo mayor.

La fotografía fija 

6La metáfora de la fotografía fija, de la imagen paralizada en el tiempo, ilustra bien la realidad anterior del encarcelamiento femenino en España, a tener en cuenta en un trabajo cono el que nos ocupa. Estamos hablando de una práctica o rutina punitiva asentada durante siglos, marcada por el riguroso encierro intramuros, la disciplina del trabajo de costura —“el propio de su sexo”— enfrentado al ocio como “fuente de todo pecado” y la omnipresencia de los agentes religiosos —monjas y capellanes— en su tarea correctora-moralizadora.

Este modelo de encierro femenino, asentado en las diversas reglamentaciones hasta la llegada de las reformas republicanas, permanecería ajeno al discurso modernizador de lo penal que en la práctica quedaría reducido a la realidad penitenciaria masculina disfrazada de universal. Nunca hubo prisiones modelo para las presas, que continuaron habitando vetustos e insalubres caserones por lo menos hasta la época de la Segunda República y la guerra. Las Hijas de la Caridad de la orden vicenciana, de origen francés, las popularmente denominadas Paúlas, pasaron a formar parte indisociable de las cárceles de mujeres en el imaginario colectivo hasta comienzos de la década de los treinta del siglo XX. Estamos hablando de más de medio siglo de labor continuada que retomaría el bando sublevado ya en plena guerra civil.

Este encierro femenino de características más o menos punitivas o “correctoras” desbordaba además las cárceles femeninas para abarcar toda una compleja gama de instituciones asilares gestionadas por órdenes religiosas, desde Casas de Caridad y hospicios de recogidas hasta asilos y colegios para “jóvenes descarriadas”. Adoratrices, Oblatas, Micaelas, Hijas de la Caridad o del Buen Pastor terminaron dibujando un confuso paisaje que solía fundir en su seno las actividades de moralización y beneficencia. El continuo trasiego de prostitutas callejeras en las prisiones constituye otro buen ejemplo de persistencia de prácticas punitivas de largo arraigo, apenas alteradas por los discursos oficiales y las legislaciones “humanizadoras”. Los ingresos de esta clase en las cárceles de Madrid y Barcelona en los años cuarenta dieron así continuidad a una pauta establecida más de un siglo atrás, con las tradicionales políticas reglamentaristas contra la prostitución. Y es que las quincenarias (1) constituían un clásico sujeto de redención, buenas conocedoras tanto de las prisiones como de las instituciones correctoras. De ellas también se ocuparía el Nuevo Estado franquista, convirtiéndolas en visitantes asiduas de las cárceles o creando incluso prisiones especiales para ellas, gestionadas por órdenes como las oblatas o las adoratrices.

La fotografía se mueve 

He mantenido en mi trabajo que la fotografía fija de la experiencia penitenciaria femenina se movió brevemente con las reformas republicanas, sobre todo las promovidas por Victoria Kent, la primera directora general de Prisiones de la historia de España. Sus mejores ejemplos fueron la sustitución de las Hijas de la Caridad en las cárceles femeninas por el primer cuerpo de funcionarias civiles especializadas, la Sección Femenina Auxiliar del Cuerpo de Prisiones, y el proyecto de creación de la prisión “moderna” de Ventas, en Madrid, que sería inaugurada en 1933. Los proyectos de una prisión modelo femenina para Barcelona se verían constantemente frustrados hasta la guerra, en consonancia con el punto muerto en que cayeron las competencias de Prisiones del Estatut d’Autonomia de 1932 pendientes de traspaso tras los sucesos de octubre de 1934.

Al final no serían efectivamente las reformas del periodo de paz, sino la revolución del 19 de julio de 1936 la que acabaría drásticamente con la desprestigiada Presó Vella de Barcelona. A partir de entonces, quien tomaría el testigo de la recomposición de la administración penitenciaria en Cataluña serían las autoridades autonómicas, asumiendo las competencias que les habían correspondido y algunas más. La instalación del nuevo correccional de dones en el antiguo asilo de monjas de Les Corts, con una vocación de prisión modélica y humanitaria, así como las recurrentes contrataciones de nuevo personal femenino por la Generalitat, vinieron así a dar continuidad en pleno periodo bélico a las reformas republicanas de 1931.

Monjas de Franco

Sabido es que el “problema penitenciario” tuvo su reflejo, para el Nuevo Estado franquista, en la necesidad de multiplicar tanto las cárceles como el personal adecuado para dirigirlas y gestionarlas. Para ello, los propagandistas católicos instalados en el Servicio Nacional de Prisiones, encabezados por el coronel Máximo Cuervo, recurrieron a significados elementos del antiguo aparato penitenciario de la monarquía, forjando así una continuidad burocrática esencial.

Pero al margen del personal civil, el Nuevo Estado contó desde un primer momento con la eficaz colaboración del estamento religioso en la organización del mundo penitenciario, y eso fue todavía más cierto y evidente en el caso de las cárceles de mujeres. Ya durante el periodo de guerra las monjas retomaron así nuevamente su papel secular, sólo que esa vez ya no se trató de las treinta y cuatro Hijas de la Caridad expulsadas por Victoria Kent en el año 1932. Fueron decenas las órdenes religiosas femeninas que tras el hiato republicano volvieron a las prisiones de mujeres de la mano de los sublevados.

Algo, sin embargo, había cambiado irremediablemente durante aquellos pocos aunque decisivos años de guerra. La politización de estas órdenes, alimentada por el recuerdo constante de la “Cruzada” y del sufrimiento padecido durante “la dominación roja”, era más que evidente, pero es que las usuarias de las cárceles también habían cambiado de manera radical. Aparte de las inevitables quincenarias, el perfil dominante de la presa durante la guerra y la primera posguerra fue el de la roja como encarnación concreta de la AntiEspaña. La tradicional dialéctica entre correctoras y corregidas vio reforzados sus términos de oposición con el aporte de la variable político-ideológica. De esta manera, los agentes religiosos de los distintos proyectos de corrección-moralización femenina que se habían ensayado en España durante décadas, desde las paúlas de las antiguas galeras hasta las micaelas de asilos y reformatorios, vinieron a perpetuarse dentro del organigrama penal-punitivo del Nuevo Estado, bajo el discurso redentorista. La fotografía fija secular del mundo prisional femenino ganaba así tanto en vista panorámica como en riqueza de detalles.

Redención femenina 

Uno de los propósitos de este trabajo ha sido demostrar, en el doble programa exterminista-redentorista del bando vencedor, y por lo que se refiere a la vasta actividad de la llamada Obra de Redención de Penas por el Trabajo, la existencia de una redención propiamente femenina. Más allá de su utilización como herramienta de propaganda y de sometimiento de presas y presos -al convertirse en el camino obligado y controlado hacia la libertad condicional- el presunto “derecho” a la redención de pena acusó un evidente sesgo de género que se manifestó en múltiples aspectos. No fue una casualidad que las primeras reglamentaciones de 1938 contemplaran el trabajo de las reclusas en “talleres de labores y trabajos adecuados a su sexo” en establecimientos que, ya por aquel entonces, se estaban encomendando a congregaciones religiosas. Concretamente, los creados en 1941 en Madrid y Barcelona para la fabricación de ropa para hijos de reclusos constituyeron un perfecto escaparate del modelo de domesticidad femenina perseguido: las propias presas cosiendo ropa para sus hijos y los de sus compañeras. Al mismo objetivo sirvieron otras iniciativas como la escuela del hogar patrocinada por la sección femenina de Falange en Ventas, en colaboración con las congregaciones religiosas.

El lugar aparentemente secundario de la presa política en el discurso de redención de penas por el trabajo no debe hacernos olvidar que, al margen de la tardía creación y desigual extensión de los talleres de costura en los diferentes centros, la inmensa mayoría de las reclusas redimió pena instruyéndose y trabajando como paso obligado para su libertad. La documentación interna conservada nos habla de mujeres trabajando en destinos, “cargos” y todo tipo de servicios auxiliares y eventuales. En cuanto a los talleres de costura oficiales, su utilidad no quedaba ni mucho menos agotada con su función propagandística: constituían operaciones de explotación laboral de no poca importancia económica para la propia infraestructura del sistema penitenciario. Finalmente, y tropezamos aquí con la limitación de las fuentes escritas y documentales, la realidad laboral de las reclusas no se agotó en el trabajo oficial de redención de penas. Mayor importancia para su supervivencia personal y la de sus familias tuvo el trabajo de costura privado que realizaron masivamente por su cuenta y que, lógicamente, no les reportó reducción alguna de condena.

La cultura 

Para terminar, me gustaría caracterizar brevemente esa comunidad cultural e identitaria femenina que he denominado “la prisión militante”, manifestada en ambas cárceles. En la configuración de esta identidad colectiva pesó de manera especial su relación especular y excluyente con el heterogéneo grupo carcelario de las presas “no políticas”, las “comunes”. Y es que la conciencia de la diferencia entre ambas devenía fundamental: la confusión debía ser evitada a toda costa, lo cual no siempre resultaba fácil, dada la mezcolanza de criterios políticos y morales en la represión femenina durante el franquismo. Al margen de los contactos o colaboraciones ocasionales entre comunes y políticas, los términos de diferenciación se extremaron en el caso de las prostitutas callejeras o clandestinas, al abarcar todos los aspectos de la vida, desde la higiene del cuerpo hasta los códigos de conducta, pasando por la misma sexualidad.

El conflicto europeo, con la esperanza puesta en la victoria aliada, fue el paisaje de fondo de la génesis y desarrollo de esta prisión militante. El proceso temporal fue sincopado: tras un crecimiento sin precedentes de encarcelaciones, el decrecimiento progresivo terminaría colocando a las presas políticas en minoría frente a las comunes. Tras el final de la guerra mundial seguirían otras luchas, otros relatos, pero la prisión militante como comunidad cultural había forjado y atesorado el recuerdo de los peores hacinamientos, de la más cruel represión y de toda una épica resistente formada por relatos de fugas, de huelgas de hambre, de actos de resistencia y actividades de autoformación, de iniciativas de solidaridad.

Fue en esta época cuando la primera generación de las presas del franquismo configuró toda una cultura, esencialmente femenina. No tanto una cultura política sino una suerte de prisoner culture, tal como la definió Clemmer, entre cuyas formas de transmisión representaron un papel esencial los relatos y las canciones, la narración oral como recurso de socialización por excelencia. Las historias y las canciones de las luchas y de las anécdotas siempre edificantes se aliaron con la rememoración veraz de los sucesos, de las fechas y de los nombres con un sentido claro de denuncia, de compromiso con una lucha política. Ese caudal de oralidad ha sido precisamente una de las fuentes principales, imprescindibles de estudio.

El constante trasvase de reclusas de unas a otras cárceles hizo posible que las presas políticas de las dos principales capitales españolas, al margen de sus diferencias partidarias, se sintieran miembros de una misma comunidad y protagonistas de un mismo relato. Fue en este marco cultural donde confluyeron, algunas veces en conflicto, las distintas tradiciones o culturas políticas partidarias que, hacia 1946 o 1947, quedaron prácticamente reducidas a una: la comunista. Para entonces, tanto Ventas como Les Corts habían perdido peso específico en el imaginario de esa comunidad cada vez más reducida, en favor de otras prisiones centrales. Pero al margen de los respectivos destinos de los edificios físicos de las cárceles de Madrid y Barcelona, buena parte de las mujeres depositarias de esa memoria colectiva de la prisión militante forjada fundamentalmente durante el periodo 1939-1945 continuaron encerradas, cumpliendo sentencias por delitos de posguerra. Algunas permanecerían en prisión hasta 1960, como Manolita del Arco, o serían nuevamente encarceladas, como Isabel Vicente en Les Corts o Trinidad Gallego en Ventas. Fueron principalmente estas mujeres las que durante los años que les restaron de vida, los que quedaban del franquismo y la Transición, sintiéndose todavía parte de aquella gran familia de cárcel, continuaron relatando sus historias, desgranando su relato con un sentido pedagógico y de denuncia.

 

Referencia electrónica:

Fernando Hernández Holgado, « La Prisión Militante », Cahiers de civilisation espagnole contemporaine [En ligne], 8 | 2012, mis en ligne le 27 février 2012, consulté le 18 avril 2018. URL : http://journals.openedition.org/ccec/3749 ; DOI : 10.4000/ccec.3749


1.- quincenario, a 2s. DERECHO Preso que está cumpliendo una quincena.

Remasculinización del Estado y precariedad feminizada

 

Por Sabrina Sánchez

 

1 de abril de 2018

 

 

La directora de cine francesa Virgine Despentes comentó recientemente que estamos en guerra, en una guerra que los ricos iniciaron en el año 2000 contra los pobres y la están ganando, es una guerra incomprensible, como si todo lo que tuvieran no fuera suficiente, como si lo quisieran todo.

Con los atentados del 11-S comenzó, so pretexto de la seguridad y la lucha contra el terrorismo, el control aún más férreo de las fronteras del llamado primer mundo y el hecho de tener a un ultraconservador en la Casa Blanca ayudó a matar dos pájaros o más pájaros de una pedrada, acentuar la brecha entre ricos y pobres, supervigilar a la población y acabar con todo tipo de comercio sexual bajo el pretexto de combatir la trata de personas.

El papel que ha desempeñado el gobierno estadounidense en la cruzada abolicionista es determinante: ha logrado extender su postura convirtiéndolo en proyecto de los gobiernos de varios países, sabemos que Estados Unidos está prohibido el comercio sexual en sus dos vertientes (venta y compra) excepto en Nevada. La postura conservadora del gobierno estadounidense fortaleció la participación de las feministas neoabolicionistas dentro de la ONU, que lograron imponer su rechazo al trabajo sexual en el Protocolo de Palermo. Mediante USAID, el gobierno estadounidense obligaba a los grupos de activistas contra el sida a firmar una declaración de que no trabajarían con prostitutas (anti prostitution pledge). En ese entonces algunas feministas empezaron a hablar de todas las mujeres (sólo cis) en el comercio sexual como esclavas sexuales y dejaron de reivindicar sus derechos laborales.

En este contexto de guerra contra los pobres, la gente de los países del sur, como era de esperarse, emigran masivamente hacia el norte buscando un mejor horizonte, para lxs latinoamericanxs el destino habitual para migrar eran los Estados Unidos, pero al endurecerse la política migratoria, se convirtió en una empresa más peligrosa y económicamente más costosa, así que se comenzó a mirar hacia la antigua metrópoli, que en esos años gozaba de una gran expansión económica gracias a la lluvia de millones proveniente desde la UE, así como la política interna de recalificación del suelo para urbanizar todo lo urbanizable y que buscaba desesperadamente mano de obra muy barata para la construcción, evidentemente ante este boom, las mujeres también comenzamos a migrar a Europa.

En este sentido, la visión de género también impregna la experiencia de migrar, mientras los hombres que deciden hacerlo – abandonar su tierra y buscar oportunidades- son vistos como “aventureros” o que hacen lo que tienen que hacer para “mantener a su familia”, cuando una mujer (cisgénero) decide hacerlo, nunca se le ve de la misma manera, el discurso colonialista vuelve a victimizar a las mujeres, como si nosotras no pudiéramos tomar la determinación de abandonar nuestro país de origen para mantener a nuestras familias, sino que la narrativa es que “somos sustraídas de nuestros hogares” (nuestro lugar “natural”) por terribles mafias que nos obligan a prostituirnos, cuando muchas veces ya se hacía ese trabajo en el lugar de origen o ya lo tuviéramos contemplado como una opción viable en nuestro plan de migración.

Hay situaciones desgarradoras que viven las migrantes centroamericanas. Mujeres que van caminando desde Honduras o El Salvador, y al llegar a territorio mexicano, ofrecen sus servicios sexuales para sobrevivir y poder continuar su viaje hacia Estados Unidos. Los operativos que las “rescatan” las deportan a sus países, justo de donde vienen huyendo, lo mismo se repite en la fortificada Europa.

Es sorprendente que la preocupación neoabolicionista que utiliza el discurso de las víctimas y la explotación, no dé cuenta en su denuncia de los elementos del sistema capitalista que afectan a toda la población. Al igual que en cualquier otro oficio o profesión, el trabajo sexual genera plusvalía. Sólo que esta actividad, que se encuentra al margen de la regulación laboral, se manifiesta sin derechos laborales y con formas que generan exclusión y violencia. Ahora bien, en el discurso de los neoabolicionistas es frecuente escuchar la expresión “explotación sexual”, sin que se reflexione que justamente por la falta de regulación muchas de las trabajadoras sexuales son explotadas por empresarios particulares, el crimen organizado y por las autoridades.

El término explotación sexual, parte fundamental del léxico neoabolicionista, tiene una connotación negativa que no se aplica a los demás trabajos asalariados, donde también existe explotación. Que se insista en denunciar la explotación sexual en lugar de la explotación laboral en todas sus formas pone en evidencia que lo que importa y escandaliza es lo relativo a la sexualidad, dado que las voces más feroces de este neoabolicionismo se han beneficiado también del sistema capitalista y pretenden seguir viviendo de él por medio de la industria del rescate, como la denominó la antropóloga argentina, Laura Agustín.

Para esa “socialdemocracia” rancia cuya moral es igual a la derechona, queda muy feo y políticamente incorrecto imponer su propia visión de la sexualidad a esa sociedad que dicen defender. De las derechas ya sabemos que funcionan así, pero la trampa de esa “izquierda” es disfrazar algo que nunca les ha gustado tampoco como es el comercio sexual, de lucha contra la trata de “mujeres y niñas” (solamente). Lamentablemente, los medios de comunicación saben que vende más un reportaje sobre esclavas sexuales o victimas explotadas sexualmente que uno sobre empleadas explotadas laboralmente, ya que los grandes conglomerados de medios que tenemos hoy en día consistentemente explotan a sus trabajadorxs y evidentemente no les interesa quedar retratados también como explotadores ante su audiencia. El pánico moral alimentado por los medios producen confusión entre la población en general que se queda en la superficie de algo tan complejo y heterogéneo como es el trabajo sexual, incluyendo a lxs políticos que están encargados de legislar al respecto.

En este sentido el MDM (no la droga, sino el Movimiento Democrático de Mujeres, brazo abolicionista del PSOE) viene haciendo una “labor de hormiga” en diferentes municipios implementando iniciativas para agregar a dichas entidades a la “red de municipios contra la trata de mujeres y niñas”, como el título es muy alarmante, lxs políticos se quedan sólo en eso y piensan: ¿quién en su sano juicio va a estar a favor de la trata? Sin dar oportunidad a un debate más profundo e intenso, involucrando a quienes ejercen esta actividad a dar su punto de vista sobre el trabajo que proporciona los recursos necesarios para la subsistencia.

Este tipo de iniciativas son utilizadas para impedir el pleno reconocimiento del trabajo sexual, entendido como actividad remunerada, voluntaria y entre adultos, estas leyes están redactadas desde una perspectiva neoabolicionista para eliminar toda forma de comercio sexual.

La precariedad laboral no es un fenómeno transitorio, más bien es una condición que se perfila como el elemento que cohesiona el nuevo capitalismo como modo de producción no sólo eficiente sino coherente. El fortalecimiento del neoabolicionismo ocurre en un momento en que las políticas neoliberales económicas han permitido la expansión del comercio sexual como nunca antes, con una proliferación de nuevos productos y servicios, y la transformación de las costumbres sexuales. En un contexto de desigualdad entre mujeres y hombres, con efectos materiales y simbólicos, la policía neoliberal está provocando lo que LoïcWacquant llama una remasculinicación del Estado, que consiste en un fortalecimiento del sistema patriarcal que enfatiza la desigualdad entre hombres y mujeres, considerando a estas últimas víctimas que deben ser protegidas, y no como trabajadoras con salarios miserables o desempleadas.

La preocupación escandalizada ante la explotación sexual contrasta con la indiferencia hacia la explotación de otras tantas trabajadoras que también son vulneradas. No se escuchan propuestas políticas para abatir este tipo de abusos, y al parecer no hay reacciones indignadas ni incomoda que las personas vendan su fuerza de trabajo en condiciones deleznables. El escándalo respecto a la explotación sexual tiene que ver más con la sexualidad que con el trabajo. Lo que más inquieta de la prostitución voluntaria es que subvierte el modelo tradicional de feminidad. Muchas personas consideran que “degrada” la dignidad de la mujer. El relajamiento de la moral sexual tradicional, en combinación con la disponibilidad sin precedentes de una variedad cada vez más grande de servicios sexuales, es lo que ha provocado la resistencia por parte de los neoabolicionistas, cuya cruzada moral intenta impulsar leyes que proscriban el trabajo sexual.

En suma, el neoabolicionismo es una estrategia tramposa que invisibiliza los derechos laborales y alimenta al puritanismo al imponer una concepción sexual conservadora de unas cuantas señoras blancas europeas de clase media que a toda costa quieren mantener el statu quo bajo el pretexto de luchar contra un crimen como es la trata de personas.

 


Sabrina Sánchez es activista trans* mexicana. Egresada de Periodismo por la UNAM, trabajadora sexual y Secretaria de Aprosex (Asociación de Profesionales de Sexo). Forma parte del colectivo t.i.c.t.a.c. – Taller de Intervenciones Críticas Transfeministas Antirracistas Combativas.

 

Una nueva ley (SESTA / FOSTA) pretende luchar contra la trata sexual. Pero los críticos dicen que va demasiado lejos

 

Por NASH JENKINS

27 de marzo de 2018

http://time.com/5217280/sex-trafficking-fosta-craigstlist-reddit/

 

Fue en el verano después de su segundo año en la universidad cuando Luke finalmente tuvo el valor de tener sexo con otro hombre. Había lidiado con su sexualidad desde su adolescencia en el sur de California: sabía que se sentía atraído por los hombres, pero también era hijo de dos líderes de la iglesia que, estaba convencido de que le desheredarían.

“Toda mi vida giró en torno a la iglesia y hacer que mis padres estuvieran orgullosos de mí”, le dice a TIME. (Pidió que no se imprimiera su apellido.) “Incluso dirigía un grupo de iglesia del campus mientras luchaba contra mi sexualidad. No se lo podía decir a nadie. Finalmente, decidí que quería probar a estar con otro chico y no sabía cómo encontrar a otros chicos sin tener que unirme a una aplicación de citas gay “.

Así que fue a Craigslist, donde publicó un anuncio gratuito y anónimo que llamó la atención de otro chico en línea. Durante cuatro años más, Luke usó el sitio de anuncios clasificados para conocer hombres antes de salir y dejar la iglesia en sus veinte años. Pero este fin de semana pasado, cuando fue a publicar un anuncio en la página personal de Craigslist, se le redirigió a una declaración que le informaba que ya no existía.

“Cualquier herramienta o servicio puede ser mal utilizado. No podemos correr ese riesgo sin poner en peligro todos nuestros otros servicios, por lo que estamos lamentablemente eliminando Craigslist Personals. Espero poder traerlos de regreso algún día “, dice la declaración. “¡A los millones de cónyuges, parejas y relaciones ocasionales que se conocieron a través de Craigslist, les deseamos toda la felicidad!”

La decisión de Craigslist de dejar de albergar anuncios personales se produjo como medida preventiva después de que el Congreso aprobara la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Internet, una amplia legislación destinada a reducir al mínimo la trata de personas y la prostitución ilegal en la era de Internet. El Senado aprobó el proyecto de ley abrumadoramente, por 97-2, el miércoles pasado, y está a la espera de la firma del presidente Donald Trump. Pero los críticos, que van desde activistas de la libertad de expresión hasta ejecutivos de Silicon Valley, dicen que va demasiado lejos.

La legislación se dirige a sitios web que “promueven o facilitan” la prostitución, incluso en jurisdicciones donde la prostitución es legal; las personas que operan esos sitios se arriesgan hasta a diez años de prisión. Y el riesgo más amplio de que se descubriera que había facilitado la prostitución llevó a Craigslist y Reddit, que maneja paneles de mensajes en línea, a cerrar secciones de sus sitios.

Existe poco debate, incluso entre sus oponentes, sobre la legitimidad de las ambiciones del proyecto de ley. Cerca de 5.600 casos de trata sexual en los EE. UU. fueron reportados a la Línea Directa Nacional contra la Trata de Personas en 2016, más de 2.000 de los cuales se referían a menores. Pero los críticos argumentan que el amplio alcance del proyecto de ley, de hecho, sirve para poner en peligro al grupo demográfico mucho más grande de mujeres en los Estados Unidos —al menos un millón, según algunas estimaciones— que son trabajadoras sexuales por su propia voluntad. Según un reciente estudio realizado por economistas de la Universidad de Baylor, los anuncios de escort en Craigslist redujeron la tasa de homicidios femeninos en un 17,4% de 2002 a 2010. Permitir que las trabajadoras sexuales publicitaran sus servicios en línea las mantuvo fuera de las calles, y también les dio la oportunidad de mejor evaluar a sus potenciales clientes.

Y para otras comunidades marginadas —como las personas que son LGBT o simplemente tienen tendencias poco ortodoxas que les daría vergüenza que se conocieran públicamente— sitios como Craigslist también proporcionaron una salida, ya sea que estuvieran buscando aventuras platónicas, citas de una noche o relaciones románticas de larga duración..

“Era la única forma en que podía vivir mi verdadera vida sin tener que destruir mi imagen cristiana entre la familia y la iglesia”, dice Luke.

Los términos ambiguos del proyecto de ley amenazan con impugnar no solo a Craigslist, sino a cualquier sitio web o foro que aloje cualquier discusión sobre el comercio sexual. Muchas trabajadoras sexuales dicen que estos sitios son cruciales para su seguridad: proporcionan a la comunidad una plataforma para compartir información sobre clientes peligrosos (conocidos como “listas de malas citas”) y otros riesgos laborales. Los defensores de estas comunidades también han argumentado que la eliminación de la presencia en línea del comercio sexual hará que los casos de trata de personas sean más difíciles de identificar.

“Ya está enviando a varias personas a trabajar de vuelta en la calle”, le dice a TIME Kate D’Adamo, una antigua defensora de las trabajadoras sexuales. “Y estos sitios web son los primeros lugares a los que las personas recurrían cuando querían abandonar el trabajo en la calle, porque con el trabajo en la calle, se habla de cuatro a seis veces más violencia”.

“Sienten mucho miedo [las trabajadoras sexuales], no solo porque se las eche de las plataformas, sino por el hecho de que se ha creado un nuevo delito federal”, continúa. “Recibo llamadas de organizadores diciendo ‘¿cómo puedo alojar un sitio web o una lista de correo si eso significa arriesgarme a 25 años de prisión?'”.

“El aspecto más inquietante de la legislación es su definición muy amplia de ‘la promoción de la prostitución’, que definitivamente podría interpretarse como una barrida de algunas de las tácticas de reducción del daño en las que confían las trabajadoras sexuales”, Ian S. Thompson, un legislador representante de la Unión Americana de Libertades Civiles, le dice a TIME. “Esto ha sido abordar de forma despreocupada un problema muy serio. Va a dañar a algunas de las personas que los miembros del Congreso bienintencionados realmente intentaban proteger “.

El proyecto de ley ha sido ampliamente criticado por grupos de derechos civiles desde su presentación en abril pasado. Muchos defensores de las libertades civiles dicen que sus medidas no son meramente contraproducentes: representan un golpe sin precedentes a la libertad de expresión en la era digital. Desde mediados de la década de 1990, la Sección 230 de una ley conocida como la Ley de Decencia en las Comunicaciones (Communications Decency Act) ha protegido a los sitios web de la responsabilidad de lo que publican sus usuarios. Fue esta ley la que protegió a Backpage.com, un sitio de anuncios similar, después de que se encontraron anucios con niñas menores de edad en sus foros. (Backpage albergaba alrededor del 25% de los anuncios de trabajo sexual en línea; Craigslist, el segundo más popular, tenía alrededor del 14%, según un estudio de 2014).

Ya no. Una coalición de las principales empresas de Silicon Valley, especialmente Google y Facebook, se apresuraron a hablar en contra del nuevo proyecto de ley, argumentando que “pone en peligro los principios básicos de un internet libre y abierto, con graves implicaciones económicas y de libertad de expresión mucho más allá de su alcance previsto.” (Las empresas más tarde retrocedieron después de los ajustes al lenguaje del proyecto de ley: una medida que muchos observadores de la industria describieron como una concesión necesaria en un momento en que Silicon Valley está en el punto de mira del Congreso).

“Es probable que muchas de las plataformas en línea de hoy nunca hubieran juntado o recibido la inversión que necesitaban para crecer y subir: el riesgo de litigios simplemente habría sido demasiado alto”, Elliot Harmon, activista de la organización digital de derechos civiles Electronic Frontiers Foundation. escribió en un post el 21 de marzo. “Es fácil ver el impacto que esta aceleración de la responsabilidad tendrá en las conversaciones en línea: frente al riesgo de un litigio ruinoso, las plataformas en línea no tendrán otra opción que ser mucho más restrictivas en qué tipo de discusión —y qué tipo de usuarios— permiten, censurando a personas inocentes en el proceso “.

El proyecto de ley pasó por el Senado el miércoles pasado por abrumadora mayoría, con solo dos miembros —el senador Ron Wyden de Oregón y el acérrimo libertario senador Rand Paul de Kentucky— votando en contra. Tan solo tres semanas antes, el Departamento de Justicia había escrito al Congreso expresando sus dudas sobre la capacidad de la legislación para simplificar el enjuiciamiento de delitos sexuales, y señalando que los poderes retroactivos de la ley eran abiertamente inconstitucionales.

“Eliminar anuncios no significa que los proxenetas y depredadores comiencen a seguir las reglas. Cuando bajan los anuncios, los delincuentes se escabullen a los rincones más oscuros de la sociedad “, dijo Wyden, quien fue coautor de la Sección 230 mientras servía en la Cámara de Representantes, en el pleno del Senado la semana pasada. “Hoy damos un verdadero paso atrás, y por un camino que lamentaremos”.

Los críticos dicen que las trampas de la ley podrían haberse evitado si sus autores estuvieran más comprometidos con la población afectada por ella. “No se encontró trabajadoras sexuales en ninguna parte, y nosotras fuimos los que predijimos exactamente lo que sucedería”, dice D’Adamo. “En estas conversaciones ha faltado una experiencia”.

“La comunidad de trabajadoras sexuales había estado exhortando al Congreso a presionar el botón de tiempo de espera y trabajar con las personas que se verán afectadas”, dice Thompson en la ACLU. “Es un proyecto de ley al que instamos a oponerse tanto a la Cámara de Representantes como al Senado, tanto por el impacto práctico sobre las trabajadoras sexuales como por el aspecto escalofriante sobre la posibilidad de usar internet como lugar de libre expresión”.

Las comunidades afectadas están comenzando a tomar las armas contra la nueva ley. “He visto a la comunidad unirse de una manera como nunca había visto en diez años de labor organizadora”, dice D’Adamo. “Esto es un catalizador”.

Mientras tanto, las comunidades que han confiado en estos sitios web se preocupan por el futuro. John Kopanas, el fundador de FetLife, un sitio de redes sociales orientado al fetichismo con más de ocho millones de usuarios, escribió en un hilo el lunes por la noche que “todavía estamos recopilando información para que podamos tomar la mejor decisión posible para FetLife”.

“Pero probablemente no tengamos demasiado tiempo para descubrir cómo [la ley] podría afectarnos, ya que lo único que falta es que se firme “.

Y en la propia Craigslist, los usuarios recurren a otros foros del sitio para organizar una especie de vigilia improvisada. Luke, el ex evangélico que llegó a un acuerdo con su orientación sexual a través de encuentros facilitados a través de Craigslist, dice que lo que sintió cuando supo del final de la sección fue similar al dolor. “En realidad, fue un momento transcendental para mí”, dice. “Suena estúpido, pero Craigslist me dio la oportunidad de permanecer en el anonimato mientras trataba de explorar mi sexualidad”.

“Conocí a mi novia actual en encuentros casuales en 2015”, dijo a TIME un usuario de Twitter que se identificó como Barney. “Han pasado casi tres años en junio y es la mejor relación de mi vida, y he probado OK Cupid y muchos otros [sitios de citas]”.

“He conocido amigos, una amante o dos, y en el peor de los casos, una buena cita para CL”, dice un anuncio publicado en la página de Craigslist en San Francisco. “Estoy disgustado. Hay mejores formas de luchar contra la explotación que hacer que se cierre el mercado libre “.

¡¡¡ Derogar / detener FOSTA AHORA !!!

 

 

Creado por J.O. el 27 de marzo de 2018

 

Firma esta peticion aquí:

https://petitions.whitehouse.gov/petition/repealstop-fosta-now

 

Revocar FOSTA o detener la firma de FOSTA inmediatamente: internet NECESITA ser abierto. Esta ley socava por completo la importancia de un internet abierto que es sobre lo que se construyó todo internet. Inconsecuentemente viola la primera enmienda simplemente al hacer que los sitios sean responsables de las acciones de sus usuarios. Esto impide la libre expresión y restringe lo que un sitio puede hacer en general. Los foros se cerrarán, los mercados se cerrarán. Hacer que sitios como Twitter, Facebook y Craigslist sean responsables de las acciones de sus usuarios es algo completamente descabellado. Son foros y mercados públicos , no harías que un centro comercial o un hotel fuera penalmente responsable de que haya una prostituta en la esquina, ¿verdad?

La libertad sexual está en riesgo por estos nuevos y condenatorios proyectos de ley aprobados por el Congreso

Steven W Thrasher 

 

 

 

Craigslist cerró sus anuncios personales debido al intento patriarcal y homofóbico del Congreso de controlar a las trabajadoras sexuales. No se detendrá ahí.

@thrasherxy

29 de marzo de 2018

https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/mar/29/sexual-freedom-fosta-sosta?CMP=share_btn_fb

 

“El Congreso de los EE. UU. quiere regular aún más el sexo a través de internet, y la vida sexual moderna de la mayoría de las personas interactúa con internet”. Fotografía: Andrew Bret Wallis / Getty Images

 

Craigslist cerró completamente su sección de anuncios personales la semana pasada. Esto me dejó conmocionado: por lo que augura sobre mi propia historia sexual con los personales “M4M” de Craiglist, sobre la seguridad de las trabajadoras sexuales y sobre la creciente vigilancia de las libertades sexuales en los EE. UU.

¿El motivo del cierre? El Congreso de los EE. UU. Acaba de aprobar la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Línea (FOSTA) y la Ley para Detener la Facilitación de la Trata Sexual (SESTA). Parece probable que Donald Trump firme estos proyectos de ley antisexuales y los convierta en ley firme, incluso cuando el país oye todo acerca de él supuestamente siendo azotado por la estrella de cine adulto Stormy Daniels.

Como Craigslist explicó en su sitio, FOSTA busca “someter a los sitios web a responsabilidad penal y civil cuando terceros (usuarios) hacen un uso indebido ilegal de los contactos personales en línea”. Si ocurre algún trabajo sexual en su sitio, Craigslist podría ser demandado.

“No podemos asumir ese riesgo sin poner en peligro todos nuestros otros servicios, por lo que estamos lamentablemente sacando los contactos de Craigslist fuera de línea”, escribió la siempre simple cartelera de Internet. “Esperamos poder traerlos de vuelta algún día. Para los millones de cónyuges, parejas y compañeros que se conocieron a través de Craigslist, ¡les deseamos toda la felicidad! ”

Si crees que nada de esto te afecta a ti porque no eres queer o te gusta el trabajo sexual, vuelve a pensarlo.

Ese sentimiento amable me golpeó duro. Una gélida noche de febrero de 2007, unas semanas después de la muerte de mi madre, en el invierno más oscuro de mi vida, respondí a un anuncio de Craigslist en la categoría de “hombres que buscan hombres”. Nos encontramos esa noche y tuvimos sexo.

Después, hablamos un poco de esa encantadora manera post-orgásmica como los hombres homosexuales a veces hacemos, en ese espacio de conexión en el que Craigslist M4M me ha permitido conocer a otros hombres gay en los confines del mundo. Él era un hombre inteligente y encantador. No vivíamos en la misma ciudad, pero luego cuando lo hicimos, salimos juntos por varios años. Excepto en casos muy raros, la vergüenza y el bochorno evitaron que le dijera a nadie que había conocido a este novio de esta manera. Pero se convirtió en uno de los grandes amores de mi vida y sigue siendo un querido amigo.


“Es una tragedia que otras personas no tendrán ya la libertad de explorar como yo lo hice de esta manera”. Fotografía: Tetra Images / Getty Images

Es triste que nadie más llegue a conocer a sus novios o pueda establecer contactos en Craigslist, pero mi tristeza no es solo por la pérdida de contactos “respetables”. Lloro por todos los contactos que la gente tuvo a través de Craigslist que fueron significativas para ellos, incluido el trabajo sexual.

Craiglist M4M fue fundamental para explorar mi sexualidad en ciernes, y me conecté con muchachos durante mis 20 años. No tengo el tipo de rostro o cuerpo que generaba mucho interés en Match.com cuando tenía veintitantos años, y todavía no tengo el aspecto adecuado para generar interés en Grindr o Tinder.

Pero a veces, en el intercambio de coqueteo de correos electrónicos generados por anuncios de Craiglist, encontré hombres con quienes explorar, a veces sexualmente, a veces no. Es una tragedia que otras personas no tendrán ya la libertad de explorar como yo lo hice de esta manera.

Pero obstaculizar actos sexuales como los míos ni siquiera era la intención principal de SESTA o FOSTA. El objetivo principal de estos proyectos de ley es amalgamar el rastreo del sexo forzado con el trabajo sexual voluntario, así como castigar mejor a cualquier persona que se dedique voluntariamente al trabajo sexual (y cualquier sitio web que lo facilite). Este es un asalto económico particular contra las personas que son queer, trans y / o anteriormente encarceladas que han sido excluidas de otras formas de obtener ingresos.

Como la reportera principal de In Justice Today, Melissa Gira Grant ha estado escribiendo durante un tiempo, estos proyectos de ley son rechazados por los sobrevivientes de trata sexual y pondrán en riesgo la vida de las trabajadoras sexuales. La respuesta ahora es hacer que el trabajo sexual sea legal y facilitar las formas en que se puede hacer de manera más segura, no para conducirlo a mayor clandestinidad.

Más personas deberían preocuparse por los derechos de las trabajadoras sexuales. Pero si crees que nada de esto se aplica a ti porque no eres queer o te gusta el trabajo sexual, piensa de nuevo: el Congreso de EE. UU. quiere regular aún más el sexo a través de Internet, y las vidas sexual moderna de la mayoría de las personas interactúa con internet.

Craigslist cerró toda su sección personal debido al deseo excesivo del Congreso de controlar el trabajo sexual. Y no hay ninguna razón para que el Congreso no pueda intimidar de manera similar a Tinder o Grindr para que te retiren o cierren por completo, igual que Craigslist: y entonces ¿dónde irías?

Ha habido preocupación porque el movimiento #MeToo pudiera llevar a un pánico sexual. Pero el verdadero pánico sexual no se debe al feminismo enloquecido, sino al deseo patriarcal, homofóbico, antitrans y teocrático del Congreso de EE. UU. de controlar a las trabajadoras sexuales y, por extensión, sofocar los deseos sexuales de cualquiera de nosotros que no quiera conformarme a sus formas puritanas.

  • Steven W Thrasher es el escritor general para el Guardian US