SexWorkCall: primera organización de trabajadoras sexuales en Rumanía

 

Año: 2019

https://www.nswp.org/featured/sexworkcall-romania

 


SexWorkCall fue fundada en 2018 y es la primera organización de trabajadoras sexuales en Rumanía.

 

¿Por qué y cómo se creó vuestra organización?

La primera idea de crear SexWorkCall se mencionó a fines de 2018, en un contexto en el que no existía ningún movimiento previo de defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales en Rumania. Fue fundada por trabajadoras sexuales que se conocieron por primera vez en plataformas en línea, ya que compartimos el mismo deseo de hacer algo con respecto al alto nivel de violencia y discriminación.

Todas pensamos que era hora de encontrarnos en la vida real (ya que todos estábamos en Bucarest) y comenzar a movilizarnos juntas para mejorar las condiciones de trabajo y de vida, trabajar para poner fin a la violencia y el estigma contra las trabajadoras sexuales, y abordar el estigma en nuestras propias comunidades, ya que algunas de nosotras somos queer, trans y / o romaníes. Por lo tanto, nos esforzamos por trabajar de manera interseccional y ya hemos desarrollado una relación de colaboración con grupos y asociaciones locales que trabajan en temas relacionados con romaníes, LGBTQIA, migrantes, vivienda, feministas y VIH.

El nombre “Sex Work Call” fue acuñado por una de nosotras, Antonella, quien pensó que una de las principales necesidades de la comunidad era un número de teléfono disponible a través del cual cualquier trabajadora sexual pudiera obtener algún tipo de apoyo, ya fuera para asuntos de relaciones con la policía, violencia de otros perpetradores, discriminación al intentar acceder a la justicia o servicios de salud, y otros.

¿Cuáles son las áreas prioritarias en las que trabaja vuestra organización?

SexWorkCall existe desde hace algunos meses, y decidimos deliberadamente enfocarnos internamente durante este tiempo en construir nuestro colectivo. A través de un proyecto con ICRSE sobre migración y trabajo sexual, logramos acceder a algunos recursos que nos ayudaron a establecernos. Ahora alquilamos un espacio pequeño, nuestra oficina, donde nos reunimos y organizamos un horario con horas de trabajo para otras trabajadoras sexuales. Ya tenemos disponibles materiales para el sexo más seguro, condones y toallas sanitarias. También logramos comprar un teléfono y establecer nuestra línea directa. Hemos desarrollado algunos documentos internos relacionados con nuestra estrategia y misión, y acabamos de registrarnos como asociación. Estamos haciendo actividades de divulgación al aire libre, ya que algunas de nosotras ya hemos estado trabajando durante años en la calle y conocemos los problemas de adentro hacia afuera. Tuvimos algunos eventos públicos, dos proyecciones de películas, una mesa redonda con aliados (potenciales) y una protesta por el 2 de junio / Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales, cuando pedimos de la manera más visible la despenalización total y los derechos de las trabajadoras. En julio haremos una freeshop * y, en general, nos gustaría centrarnos en eventos más centrados en la comunidad.

(* freeshop = donde cualquiera puede venir y depositar ropa, zapatos, objetos en buenas condiciones, que ya no necesitan y podrían ser utilizados por otra persona. No es transaccional, lo que significa que cualquiera puede ir y tomar lo que necesite, sin la obligación de corresponder e “intercambiar”. En nuestro caso, nos centramos en la ropa, los zapatos, etc. que se consideran “sexy” —lo que sea que eso signifique— y adecuados para el trabajo sexual.)

 

¿Cómo se incluyen significativamente las trabajadoras sexuales en la organización?

SWC fue fundada por trabajadoras sexuales. En junio, desarrollamos una nueva estrategia y establecimos mantener solo el cuerpo de toma de decisiones (nuestro consejo) y la trabajadora sexual afiliada.

¿Hacéis trabajo político o campañas? ¿De qué tipo?

Consideramos todo nuestro trabajo político. Estamos planeando centrarnos en el futuro en el trabajo de activismo y colaboración concreta con los políticos, pero también reconocemos que hay mucho por hacer. Nos gustaría centrarnos en hacer que la idea de despenalización sea más conocida por el público en general, y contrarrestar ciertas voces abolicionistas o intenciones de legalizar el trabajo sexual de una manera que sería problemática para las trabajadoras sexuales.

¿Cuáles son los temas lave para las trabajadoras sexuales en Rumania?

Los principales problemas que enfrentan las trabajadoras sexuales en Rumania son la discriminación, la pobreza, la falta de educación general y de educación sexual. Por ejemplo, cuando el propietario del piso que ha estado alquilando descubre que eres una trabajadora sexual, puede desalojarte sin devolverte el depósito del alquiler. Si anuncias que eres una trabajadora sexual cuando quieres alquilar, entonces el propietario aumenta la renta. Ser una madre trabajadora sexual ejerce más presión sobre ti y puede suponer asumir situaciones de mayor riesgo para salir de la pobreza o para poder mantener a tus hijos.

Las trabajadoras sexuales romaníes se enfrentan a una doble discriminación, en función de su origen étnico y por ser trabajadoras sexuales. El trabajo sexual es un tabú en la comunidad romaní y las trabajadoras sexuales son rechazadas por la comunidad. Como trabajadora sexual romaní, es posible que no seas aceptada en tu comunidad y también te enfrentes a la marginación y la exclusión; por ejemplo, otras personas no beberían ni comerían con el vaso o la vajilla que ha usado una trabajadora sexual. Muchas personas romaníes son víctimas de la marginación, ya sea en el trabajo sexual o en cualquier tipo de trabajo.

Las trabajadoras sexuales transgénero enfrentan problemas con respecto a apoyar su transición, no poder hacer una transición completa en Rumania, comprar hormonas en el mercado negro, falta de acceso a servicios médicos y falta de servicios médicos que brinden pruebas anónimas. Por ejemplo, una mujer transgénero que quería una receta hormonal de un médico fue rechazada por el médico por su sexo biológico. La transfobia es también uno de los problemas más importantes que enfrentan las trabajadoras sexuales transgénero en Rumania. Por ejemplo, una no puede continuar estudiando cuando comienza la transición debido a la transfobia entre colegas y maestros. Además, no poder cambiar sus documentos administrativos aumenta las situaciones en que una trabajadora sexual transgénero puede ser discriminada, y los agentes de policía que multan a las trabajadoras sexuales transgénero en la calle a menudo se dirigen a ellas con nombres masculinos. Por lo tanto, es imposible para una trabajadora sexual transgénero abrir un negocio o encontrar un trabajo. Las personas transgénero son expulsadas de sus hogares y tienen que mantenerse solas. Si eres una trabajadora sexual transgénero romaní, es aún más difícil encontrar un lugar para alquilar: el propietario se niega a alquilar cuando ve tu documento de identidad o solicita el contrato de trabajo e impone muchas más regulaciones que para otros clientes.

Las trabajadoras sexuales que usan drogas también son penalizadas en Rumania y enfrentan un doble estigma. Hay pocos servicios para usuarios de drogas y no hay ningún lugar al que puedan ir para usar drogas de manera segura.

Debido a que el trabajo sexual no está despenalizado, no hay protección social, pensiones, vacaciones ni seguro médico. Prácticamente, las trabajadoras sexuales están a merced de los policías, que a menudo cometen abusos, y a merced de gerentes que pueden imponer condiciones de trabajo injustas. El hecho de que el trabajo sexual sea castigado (hasta 2014 con prisión, ahora con multa administrativa) envía un mensaje claro de que no estamos en igualdad de condiciones con el resto de los ciudadanos de nuestro país.

 

¿Qué pasa con las trabajadoras sexuales rumanas fuera de Rumania?

Muchas trabajadoras sexuales abandonaron Rumania debido a la necesidad, y muchas trabajadoras sexuales migrantes en Europa son rumanas. Todos los problemas que enfrentan aquí, la pobreza, la discriminación, las empujó a irse a trabajar al extranjero. Allí enfrentan racismo, falta de documentos y deportación, y no tienen acceso a servicios médicos y legales. Muchas personas fueron engañadas haciéndoles creer que conseguirían un trabajo en otro país; una vez que llegaron a ese país, sus papeles fueron confiscados y fueron explotadas. Sin documentos no puede presentar una denuncia o ir al médico. Es un círculo vicioso, debido a la pobreza, las políticas restrictivas de migración y las leyes que penalizan el trabajo sexual, lo que lleva a las personas a involucrarse en situaciones de mucho riesgo y sin ningún poder para movilizarse contra la violencia.

¿Cuáles son los principales desafíos para la organización de las trabajadoras sexuales en Rumania?

Hay competencia entre las trabajadoras sexuales: por los lugares donde trabajar, los clientes, el dinero … Pero ahora, los abordaremos como miembros de la organización, no como competidoras potenciales. El empeoramiento de las condiciones de vida de la población en general lleva automáticamente a menos clientes y menos dinero, y automáticamente a más personas que se convierten en trabajadoras sexuales, lo que lleva a la competencia. Luego, el grado de estigma y marginación por parte de la sociedad también conduce a una cierta internalización del estigma que se manifiesta a través de la violencia intracomunitaria: hay modelos de video chat que marginan a las personas que realizan masajes eróticos, hay personas en masajes eróticos que discriminan contra las trabajadoras sexuales de servicio completo. Las trabajadoras sexuales en la calle enfrentan mucho estigma de otras trabajadoras en la industria del sexo. Creemos que es empoderante que en SWC seamos personas con diferentes experiencias en varios subcampos del trabajo sexual. Es posible que no enfrentemos exactamente los mismos problemas particulares, pero sí enfrentamos estigma, todo tipo de violencia, incluso estructural, y creemos que es importante generar solidaridad en todos los sectores de la industria y, por supuesto, también con el resto de la clase trabajadora.

¿Cómo encajan los derechos de las trabajadoras sexuales en el clima político actual en Rumania?

Otro desafío es el contexto de creciente conservadurismo social, incluso en Rumania: los discursos dominantes son antimujeres, antiLGBT, antirromaníes, anti trabajadoras sexuales. Hay un fuerte movimiento de grupos cristianos fundamentalistas que impulsan su agenda en la corriente principal y en la política.

Con respecto a la política electoral dominante en Rumania, la etiqueta de “liberal” o “socialdemócrata” no cuenta para los grandes partidos, ya que esto nunca se ha traducido en políticas reales concordantes. Hay algunas iniciativas pequeñas y nuevos partidos, pero creemos que una propuesta de despenalización requeriría el apoyo de todos los partidos.

Desde varios partidos ha habido discusiones sobre la prostitución en el pasado, su intención siempre es legalizarla. Pero estas discusiones siempre se han centrado en cómo se debe gravar con impuestos a las trabajadoras sexuales, nunca se trató de nuestros derechos humanos o laborales. Afortunadamente, contamos con el apoyo de miembros de la sociedad civil: algunos LGBT, transgénero, romaníes, asociaciones feministas y grupos informales. Y después de todo, esto es lo más importante, construir solidaridad y puentes entre las comunidades, considerando cuán diversas son las comunidades de trabajadoras sexuales y cómo muchas comunidades marginadas enfrentan problemas interseccionales.

¿Qué actividades haréis en el futuro?

Nuestras próximas actividades se relacionan principalmente con la movilización de la comunidad por nuestros derechos. Queremos organizar reuniones, capacitaciones y actividades de divulgación. Ahora también tenemos un nuevo espacio, y estamos planeando usarlo como una especie de centro sin cita previa, con horario de apertura. También queremos ser más visibles en el espacio público y en los medios de comunicación. Uno de nuestros principales intereses es trabajar para proponer un proyecto de ley de despenalización del trabajo sexual y hacer que esté en la agenda de las autoridades.

¿Qué desafíos enfrenta vuestra organización en el futuro?

Probablemente muchos. Esperamos reacciones negativas, desde grupos cristianos fundamentalistas hasta feministas abolicionistas. Además, la organización comunitaria frente a la precariedad, el empobrecimiento o la pobreza absoluta es extremadamente difícil.

¿Algún mensaje para las trabajadoras sexuales en Rumania, Europa, a nivel mundial?

¡No estáis solas!

 

 

¡Escuchad, por fin, a las mujeres!

 

Páginas 35-38 en:

https://cdn-prod.opendemocracy.net/media/documents/BTS_Sex_Workers_Speak.pdf

 

Las trampas, la extorsión, el encarcelamiento y las calumnias del Estado agudizan la conciencia de las trabajadoras sexuales que denuncian las medidas utilizadas invariablemente para reprimir a las mujeres y socavar las luchas de liberación feministas.

 

Gail Pheterson*

 

Las mujeres pusieron en marcha un movimiento de liberación de base hace cincuenta años en una desafiante resistencia contra la opresión. Esas feministas sabían que su lucha era peligrosa, pero eran implacables al reclamar los derechos de las mujeres como personas autónomas. ¿Dónde estamos ahora en esta cruzada por la libertad?

La idea de igualdad entre los sexos se ha convertido en el centro de atención mundial en las últimas décadas, pero la liberación de las mujeres todavía está muy lejos de alcanzarse. Las autoridades gubernamentales, las organizaciones mundiales y los reformadores sociales continúan socavando el análisis radical del sexismo generalizado con una retórica cargada de emociones de la desgracia individual femenina y la mala conducta masculina. Las exposiciones de hombres criminales y perversos que capturan a mujeres indefensas provocan la indignación pública y dejan intactos obstáculos institucionales para la movilidad, el trabajo y la autodeterminación corporal de las mujeres. Esta retórica sabotea las estrategias de liberación al llevar a las mujeres en fuga a la custodia protectora del status quo. El discurso contra la violencia sirve entonces para reforzar la represión estatal de las mujeres. A sabiendas o sin saberlo, el sistema ha logrado arrancar la agenda feminista de su fibra subversiva. El resultado es un camuflaje efectivo de la causa política de la huida de las mujeres y el desprecio por las necesidades materiales de las mujeres, sus elecciones sociales y, lo que es más insidioso, su autonomía para pensar y dar forma a sus destinos.

Todas las mujeres tienen razones para buscar la libertad, pero no todas enfrentan las mismas condiciones de vida. Las soldados de infantería contemporáneas de nuestro movimiento son mujeres migrantes sin derechos que no pueden salir de casa, cruzar fronteras, ganar dinero o vivir de forma independiente. Sin derechos, se ven obligadas a negociar su supervivencia con especuladores abusivos dentro y fuera de la ley. En la legislación, los medios de comunicación populares, los registros policiales, las convenciones de la ONU e incluso los tratados feministas mal fundados, son etiquetadas como mujeres víctimas de trata, atrapadas en el nexo de las relaciones de poder globales y clasificadas como este o aquel tipo de víctima o vagabunda.

Feministas inteligentes

Las trabajadoras sexuales activistas son inteligentes analistas feministas de estas maquinaciones; su conciencia indudablemente se agudiza por las pruebas diarias de (escapar) de las trampas, la extorsión, el encarcelamiento y las calumnias del Estado. Como establecen realaciones íntimas con los hombres, los funcionarios del gobierno solicitan prostitutas para que actúen como agentes encubiertos e informantes. Su ventaja sobre las mujeres de buena reputación social es su exclusión de la sociedad educada y la experiencia directa del vicio institucional. Las feministas de la corriente dominante harían bien en escuchar su palabra en público como lo hacen las autoridades masculinas en privado. Su primera demanda es la despenalización del trabajo sexual. Esto implica derogar las prohibiciones contra las negociaciones y los servicios vinculados a la industria del sexo, incluida la contratación de terceros para facilitar la gestión de las empresas y los viajes a los mercados extranjeros. En otras palabras, las trabajadoras sexuales exigen la abolición de las leyes contra la prostitución, el proxenetismo y la trata. Saben que tales leyes se traducen invariablemente en vigilancia discriminatoria, multas, arrestos, detenciones y expulsión de mujeres migrantes.

Dado que la opinión popular equipara el proxenetismo y la trata con el uso vil y el abuso de las mujeres, los reformadores bien intencionados persisten en promover una legislación restrictiva que restringe las negociaciones sexuales y los desplazamientos geográficos de las mujeres. La mayoría de las leyes penales existentes contra el proxenetismo y la trata son sobre sexo, dinero y viajes, no sobre violencia. Algunos países requieren evidencia de fuerza para proceder con el enjuiciamiento, pero las mujeres están sujetas a vigilancia discriminatoria racionalizada como medidas preventivas “por su propio bien”.

La violencia, la coerción y el engaño, por supuesto, ocurren en la prostitución, como en otras partes del sistema de clases sexual. Ciertamente, las trabajadoras sexuales deberían tener el mismo recurso a las leyes contra esos crímenes que cualquier demandante legítimo tendría en casos de agresión, violación, fraude, secuestro u otro delito contra su persona. Pero la igualdad de trato jurídico es incompatible con la clasificación perjudicial como prostituta o mujer víctima de trata. Las trabajadoras sexuales exigen una consideración genérica, neutral en cuanto al género, indiferenciada de otros trabajadores, ciudadanos o seres humanos. Los crímenes contra las mujeres no son crímenes contra dependientes incapacitadas, contra la propiedad o contra la moralidad: son crímenes contra individuos.

 ¿Penalizar el matrimonio?

Las mujeres tienen amplios motivos para una ejercer una acción de clase que reclame una indemnización por una serie de injusticias, ya sea trabajo no remunerado, insultos, agresiones o discriminación. La reparación podría ser una demanda colectiva feminista. El matrimonio y la maternidad son claramente los sitios históricos clave de subyugación para las mujeres en términos de trabajo y sacrificio. Pero las feministas nunca han pedido la prohibición del matrimonio o el embarazo, independientemente de los riesgos y daños documentados. Las feministas han luchado para dar a las mujeres alternativas o medios de escapar de las coerciones heterosexuales con derechos de divorcio, refugios para mujeres maltratadas y legitimidad lésbica. Y han luchado para que las mujeres escapen del embarazo forzado o la esterilización forzada exigiendo opciones reproductivas y facilitando el acceso a la anticoncepción y el aborto. Pero seguramente no negarían a las mujeres el derecho a decidir por sí mismas si casarse o tener un hijo o incluso si permanecer con un esposo abusivo. Y no negarían las recompensas y satisfacciones que algunas mujeres experimentan como esposas o madres. ¿Por qué las trabajadoras sexuales no reciben el mismo respeto?

También podría haber una acción de clase feminista para reclamar una compensación por las injusticias en la industria del sexo. Y claramente, las alternativas y las vías de escape dependen de las luchas feministas por los derechos de las migrantes, los derechos laborales y los permisos de residencia para mujeres independientes. Pero no hay justificación para negar el derecho a negociar el pago de servicios sexuales. Individualmente, cada una de nosotras está bajo el control de realidades específicas, cada una es una persona única y cada una tiene derecho a nuestros propios procesos de pensamiento y elecciones de vida. Colectivamente, podemos moldear visiones y objetivos liberadores comunes sin juzgar a ninguna mujer por la forma como busca su camino en el sistema de clases sexual.

 


* Gail Pheterson es actualmente profesora asociada [Maître de conférences] de psicología social, Universidad de Picardie Jules Verne, Amiens, Francia, e investigadora en el Centro de Investigaciones Sociológicas y Políticas de París, CNRS / Universidad de París 8. En alianza con las trabajadoras sexuales, ella organizó el Comité Internacional para los Derechos de las Prostitutas y los Congresos Mundiales de Putas en 1985-86. Es editora de A Vindication of the Rights of Whores y autora de The Prostitution Prism y Femmes en flagrant délit d’indépendance.

Gail Pheterson comenzó a organizarse con las trabajadoras sexuales de COYOTE en San Francisco en 1984 durante un año sabático en el Instituto para el Estudio del Cambio Social, Universidad de California, Berkeley. Mientras estuvo en San Francisco, diseñó un proyecto de alianza de putas, esposas y bolleras que se transformó en una red de Bad Girl Rap Groups. Cofacilitados con Margo St. James, Scarlot Harlot / Carol Leigh, Priscilla Alexander, Sharon Kaiser, E. Kitch Childs, Gloria Locket y otros, los Bad Girl Rap Groups estaban abiertos a “cualquier mujer que alguna vez haya sido estigmatizada como mala mujer por su trabajo, color, clase, sexualidad, historia de abuso o simplemente género ”.

A su regreso a Europa, cofundó Red Rread y Pink Rread, dos organizaciones holandesas entrelazadas de trabajadoras sexuales y aliadas, con Margot Alvarez, Ans van der Drift, Martine Groen, Violet y otras. También coorganizó con Margo St. James el Primer Congreso Mundial de Putas en Amsterdam y el Segundo Congreso Mundial de Putas en el Parlamento Europeo en Bruselas, y cofundó el Comité Internacional para los Derechos de las Prostitutas.

Gail Pheterson editó las transcripciones de los Congresos de las Putas para su publicación en A Vindication of the Rights of Whores (publicado en español con el título Nosotras Las Putas) y publicó una serie de ensayos titulados The Prostitution Prism (también en español y francés) , incluyendo su ensayo más conocido y ampliamente traducido, “Re Whore Stigma: Female Dishon or and Male Unworthiness”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ley de prostitución de 2016: 250 trabajadoras sexuales en Francia apelan ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

 

(París, 19/12/2019)

http://strass-syndicat.org/es/non-classe/ley-de-prostitucion-de-2016-250-trabajadoras-sexuales-en-francia-apelan-ante-el-tribunal-europeo-de-derechos-humanos/

 

Tras la decisión del Consejo Constitucional del 1 de febrero de no invalidar la penalizacion de los clientes prevista en la Ley de prostitución, 250 trabajadoras sexuales que trabajan en Francia han decidido acudir ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Cuentan con el apoyo de 19 organizaciones comunitarias, de salud y feministas que defienden la salud y los derechos de todas las personas involucradas en el comercio sexual.

Durante años, las trabajadoras sexuales han estado alertando sobre las dramáticas consecuencias de la penalización de los clientes y las políticas represivas contra ellos. Ya sean víctimas de explotación o trabajo forzoso, independientemente del grado de autonomía en la actividad, estas personas denuncian una medida legal que las hace más vulnerables, las debilita y las expone a la violencia y los altos riesgos de su salud. Todos los días sufren las consecuencias de esta ley que restringe severamente su acceso a los derechos y la salud.

En este contexto inaceptable, 250 trabajadoras sexuales apelan al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para que se reconozca la violación de sus derechos fundamentales: el derecho a la salud y la seguridad, el derecho al respeto de la vida privada. Exigen la derogación de esta peligrosa medida. Ante un gobierno e instituciones que niegan sus vidas y permanecen sordos a la violencia de su política, ellas y ellos deciden atacar al Estado.

Ya sea en Suecia, Irlanda, Canadá o Francia, tenemos la experiencia necesaria para afirmar que el modelo sueco que implementa la penalización de los clientes pone en peligro a todas las personas involucradas en el trabajo sexual. Es por eso que nosotros, las asociaciones, les brindamos un apoyo inquebrantable en esta lucha para que Francia cese, de acuerdo con las recomendaciones de los más altos organismos de la ONU, de adoptar leyes represivas. Seguimos repitiendo: estas medidas legales generan efectos contraproducentes en la lucha contra la explotación y el trabajo forzado y ponen en peligro la salud, la seguridad y la vida de las personas afectadas. Exigimos que los recursos asignados se utilicen para combatir todas las formas de violencia, para permitir un apoyo efectivo a las personas en dificultades en todas las dimensiones sociales, de salud y legales y para garantizar un cambio de profesión para aquellas que deseen hacerlo.

¡Es urgente que cese el sacrificio de las trabajadoras sexuales en el altar de la moralidad!

Es por eso que esta batalla legal continúa a nivel europeo ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, nuevamente apoyado por Maître Spinosi.

Contactos

Acceptess-T. Giovanna RINCON – 06 73 37 95 67

Aides, Adèle SIMON – 01 77 93 97 65 / 06 98 68 01 68

Autres Regards, Jean-Régis PLOTON – 04 91 42 42 90 / 06 60 80 10 53 direction@autresregards.org

Cabiria, Antoine BAUDRY – 06 76 63 59 22

Fédération parapluie rouge, Thierry SCHAFFAUSER – 07 69 27 76 11

Grisélidis, Julie SARRAZIN et June CHARLOT – 06 88 13 52 66

Les amis du bus des femmes, Elodie LAVOUTE – 06 09 88 62 19

Médecins du Monde, Insaf REZAGUI – 01 44 92 14 86/ 06 09 17 35 59 insaf.rezagui@medecinsdumonde.net

Paloma, Maiwenn HENRIQUET – 06 63 52 56 63

Sidaction, Aurélie DEFRETIN – 06 73 21 63 97 / a.defretin@sidaction.org

Strass, Anaïs de LENCLOS – 06 70 16 28 58, anais.strass@gmail.com et Amar PROTESTA – 0671826207

 

Este comunicado está también disponible en : InglésFrancés

 

La prostitución como violencia de género: asalto al Estado de Derecho. Hacia la prohibición de la prostitución en España.

 

Campaña del Ayuntamiento de Badajoz “contra esta forma de violencia de género”. Diciembre 2019. Foto: AYUNTAMIENTO DE BADAJOZ

 

La prohibición de la prostitución en España es inminente. La exigencia al próximo gobierno de una ley que penalice a los clientes y todo tipo de proxenetismo, exigencia liderada por la facción radical del feminismo, domina el discurso en todos los ámbitos. ¿Su fundamento?: el dogma de que la prostitución es violencia de género. Un dogma introducido ya en el Pacto de Estado contra la violencia de género sin ningún tipo de debate, sin necesidad de ninguna argumentación, tan sólo por la presión de las organizaciones abolicionistas.

El dogma de la prostitución como violencia de género era necesario para prohibir la prostitución mediante la penalización de los clientes. No bastaba con el mito de que el 80% de las prostitutas son víctimas del mito de la trata de personas con fines de la fantasmal (por indefinida) “explotación sexual”. Porque admitía que un 20% de las prostitutas lo eran por libre decisión y, entonces, ¿cómo desposeer de sus derechos fundamentales a esas mujeres que decidían libremente sobre su cuerpo y sobre su vida?¿Cómo lanzar el ataque al Estado de Derecho que reconoce mediante sus principios constitucionales el derecho de las mujeres a ganar dinero mediante la venta de servicios sexuales, el derecho a prostituirnos?

No argumentan por qué la prostitución debe ser considerada violencia de género. No en España, donde no tienen necesidad de argumentar nada. Pero el argumento, tal como lo expresan en otras partes, es que el sexo consentido sin deseo sexual por parte de la mujer es violencia contra ésta. Un argumento absurdo.

Sólo la conciencia de la enormidad de una ley como la que andan buscando las dominadoras de las mujeres y sus aliados y del enorme coste social y presupuestario que supondría puede frenar su aprobación. Un coste social que llevaría a la deportación masiva de inmigrantes indocumentadas y al paro sin derechos —a la miseria— a decenas de miles de mujeres; un coste presupuestario que supondría la creación de miles de nuevos puestos de policía para vigilar a todas y cada una de las prostitutas y la subvención a un enjambre de ONG rescatadoras —un nuevo Patronato de la Mujer— dirigidas por abolicionistas, tanto seglares como religiosas.

El enorme coste social y humano que supondría crear las condiciones para el control total de la prostitución clandestina por la mafia policial.

Frente a esta ofensiva totalitaria, las trabajadoras sexuales y sus aliadas y aliados, los defensores de los derechos humanos, de los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, de los derechos de las mujeres, del Estado de Derecho, sólo tienen un camino posible: la defensa de la total despenalización del trabajo sexual en los términos expresados en el Manifiesto Político de las Trabajadoras Sexuales del Estado español.

 

Por los derechos de las trabajadoras sexuales, por los derechos de las mujeres, por los derechos de la humanidad, por la libertad y la democracia,

 

SUSCRIBE Y DIFUNDE

el

MANIFIESTO POLÍTICO DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES DEL ESTADO ESPAÑOL

 

 

 

 

 

Por qué debe ser despenalizado el trabajo sexual

 

Preguntas y respuestas

 

7 de agosto de 2019

https://www.hrw.org/news/2019/08/07/why-sex-work-should-be-decriminalized

 

Human Rights Watch ha llevado a cabo investigaciones sobre el trabajo sexual en todo el mundo, incluídos Camboya, China, Tanzania, Estados Unidos y, más recientemente, Sudáfrica. La investigación, que incluye amplias consultas con trabajadoras sexuales y organizaciones que trabajan en el tema, ha dado forma a la política de Human Rights Watch sobre el trabajo sexual: Human Rights Watch apoya la despenalización total del trabajo sexual consensuado entre adultos.

 

¿Por qué la penalización del trabajo sexual es una cuestión de derechos humanos?

Penalizar el sexo adulto, voluntario y consensuado —incluido el intercambio comercial de servicios sexuales— es incompatible con el derecho humano a la autonomía personal y la privacidad. En resumen, un gobierno no debería decirles a los adultos que dan su consentimiento con quiénes pueden tener relaciones sexuales y en qué términos.

La penalización expone a las trabajadoras sexuales al abuso y la explotación por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, tales como los agentes de policía. Human Rights Watch ha documentado que, en entornos criminalizados, los agentes de policía hostigan a las trabajadoras sexuales, obtienen sobornos mediante extorsión y abusan física y verbalmente de las trabajadoras sexuales, o incluso las violan.

Human Rights Watch ha encontrado constantemente en investigaciones en varios países que la penalización hace que las trabajadoras sexuales sean más vulnerables a la violencia, incluida la violación, el asalto y el asesinato, por parte de atacantes que ven a las trabajadoras sexuales como objetivos fáciles porque están estigmatizadas y es poco probable que reciban ayuda de la policía. La penalización también puede obligar a las trabajadoras sexuales a trabajar en lugares inseguros para evitar a la policía.

La penalización socava constantemente la capacidad de las trabajadoras sexuales para buscar justicia por los delitos cometidos contra ellas. Las trabajadoras sexuales en Sudáfrica, por ejemplo, dijeron que no denunciaron robos a mano armada ni violaciones a la policía. Dijeron que tienen miedo de ser detenidas porque su trabajo es ilegal y que su experiencia con la policía es ser hostigadas o fichadas y detenidas, o que se rían de ellas o no las tomen en serio. Incluso cuando denuncian delitos, las trabajadoras sexuales pueden no estar dispuestas a testificar en el juzgado contra sus agresores y violadores por temor a sufrir sanciones o nuevos abusos debido a su trabajo y estatus.

ONUSIDA, expertos en salud pública, organizaciones de trabajadoras sexuales y otras organizaciones de derechos humanos han encontrado que la penalización del trabajo sexual también tiene un efecto negativo en el derecho a la salud de las trabajadoras sexuales. Por ejemplo, Human Rights Watch encontró en un informe de 2012, “Sex Workers at Risk: Condoms as Evidence of Prostitution in Four US Cities,” que la policía y los fiscales utilizaron la posesión de condones de una trabajadora sexual como evidencia para respaldar los cargos de prostitución. La práctica dejó a las trabajadoras sexuales reacias a llevar condones por temor a ser detenidas, forzándolas a tener relaciones sexuales sin protección y poniéndolas en mayor riesgo de contraer el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.

La penalización también tiene un efecto negativo en otros derechos humanos. En los países que prohíben el trabajo sexual, es menos probable que las trabajadoras sexuales puedan organizarse como trabajadoras, defender sus derechos o trabajar juntas para apoyarse y protegerse entre ellas.

 

¿Cómo ayuda la despenalización del trabajo sexual a proteger a las trabajadoras sexuales?

La despenalización del trabajo sexual maximiza la protección legal de las trabajadoras sexuales y su capacidad para ejercer otros derechos clave, incluida la justicia y la atención médica. El reconocimiento legal de las trabajadoras sexuales y su ocupación maximiza su protección, dignidad e igualdad. Este es un paso importante para desestigmatizar el trabajo sexual.

 

¿Despenalizar el trabajo sexual fomenta otras violaciones de derechos humanos como la trata de personas y la explotación sexual de niños?

El trabajo sexual es el intercambio consensuado de sexo entre adultos. La trata de personas y la explotación sexual de niños son cuestiones separadas. Ambos son graves abusos y crímenes contra los derechos humanos y siempre deben investigarse y procesarse.

Las leyes que distinguen claramente entre el trabajo sexual y los delitos como la trata de personas y la explotación sexual de niños ayudan a proteger tanto a las trabajadoras sexuales como a las víctimas de delitos. Las trabajadoras sexuales pueden estar en condiciones de tener información importante sobre delitos como la trata de personas y la explotación sexual de niños, pero a menos que el trabajo que ellas mismas realizan no sea tratado como criminal, es poco probable que se sientan seguras al transmitir esta información a la policía.

 

¿Qué deben hacer los gobiernos?

Los gobiernos deberían despenalizar completamente el trabajo sexual y garantizar que las trabajadoras sexuales no sufran discriminación en la ley o en la práctica. También deben fortalecer los servicios para las trabajadoras sexuales y garantizar que tengan condiciones de trabajo seguras y acceso a prestaciones públicas y redes de seguridad social.

Además, cualquier regulación y control sobre las trabajadoras sexuales y sus actividades deben ser no discriminatorias y cumplir con las leyes internacionales de derechos humanos. Por ejemplo, las restricciones que impidan que las personas involucradas en el trabajo sexual se organicen colectivamente o trabajen en un ambiente seguro, no son restricciones legítimas.

 

¿Por qué Human Rights Watch apoya la despenalización total en lugar del “modelo nórdico”?

El “modelo nórdico”, introducido por primera vez en Suecia, hace que comprar sexo sea ilegal, pero no procesa a la vendedora, la trabajadora sexual. Los defensores del modelo nórdico ven la “prostitución” como inherentemente perjudicial y forzada; apuntan a terminar con el trabajo sexual matando la demanda de sexo transaccional. El desacuerdo entre organizaciones que buscan la despenalización total del trabajo sexual y grupos que apoyan el modelo nórdico ha sido un tema polémico dentro de la comunidad de derechos de las mujeres en muchos países y en todo el mundo.

Human Rights Watch apoya la despenalización total en lugar del modelo nórdico porque la investigación muestra que la despenalización total es un enfoque más efectivo para proteger los derechos de las trabajadoras sexuales. Las mismas trabajadoras sexuales también suelen desear la despenalización total.

El modelo nórdico atrae a algunos políticos como un compromiso que les permite condenar a los compradores de sexo, pero no a las personas que ven como forzadas a vender sexo. Pero el modelo nórdico en realidad tiene un impacto devastador en las personas que venden sexo para ganarse la vida. Debido a que su objetivo es terminar con el trabajo sexual, a las trabajadoras sexuales les resulta más difícil encontrar lugares seguros para trabajar, sindicalizarse, trabajar juntas y apoyarse y protegerse mutuamente, abogar por sus derechos o incluso abrir una cuenta bancaria para sus negocios. Estigmatiza y margina a las trabajadoras sexuales y las deja vulnerables a la violencia y el abuso por parte de la policía, ya que su trabajo y sus clientes siguen siendo criminalizados.

 

¿No es el trabajo sexual una forma de violencia sexual?

No. Cuando una persona adulta toma la decisión por su libre voluntad de intercambiar sexo por dinero, eso no es violencia sexual.

Cuando una trabajadora sexual es víctima de un delito, incluida la violencia sexual, la policía debe investigar de inmediato y remitir a los sospechosos para su enjuiciamiento. Cuando una persona intercambia sexo por dinero como resultado de la coerción —por ejemplo por un proxeneta— o experimenta violencia de un proxeneta o un cliente, o es víctima de trata, estos son delitos graves. La policía debe puntualmente investigar y remitir el caso para su enjuiciamiento.

Las trabajadoras sexuales a menudo están expuestas a altos niveles de violencia y otros abusos o daños, pero esto generalmente se debe a que trabajan en un entorno criminalizado. Las investigaciones de Human Rights Watch y otros indican que la despenalización puede ayudar a reducir la delincuencia, incluida la violencia sexual, contra las trabajadoras sexuales.

 

Además de despenalizar el trabajo sexual, ¿qué otras políticas apoya Human Rights Watch con respecto a los derechos de las trabajadoras sexuales?

Las personas dedicadas al trabajo sexual voluntario pueden provenir de entornos de pobreza o marginación y enfrentan discriminación y desigualdad, incluso en su acceso al mercado laboral. Con esto en mente, Human Rights Watch apoya medidas para mejorar la situación de los derechos humanos de las trabajadoras sexuales, incluida la investigación y el acceso a la educación, el apoyo financiero, la capacitación y colocación laboral, los servicios sociales y la información. Human Rights Watch también alienta los esfuerzos para abordar la discriminación basada en el género, la orientación sexual, la identidad de género, la raza, el origen étnico o el estado migratorio que afecta a las trabajadoras sexuales.

 

Trabajo de investigación de Human Rights Watch que documenta el abuso contra las trabajadoras sexuales:

—Por qué hemos presentado una demanda contra una ley federal de EE. UU. contra las trabajadores sexuales, junio de 2018

Why We’ve Filed a Lawsuit Against a US Federal Law Targeting Sex Workers, June 2018

—Grecia: la policía abusa de las personas marginadas: va a por las personas sin hogar, usuarios de drogas y trabajadoras sexuales en Atenas, marzo de 2015

Greece: Police Abusing Marginalized People: Target the Homeless, Drug Users, Sex Workers in Athens, March 2015

—”Tengo miedo de ser mujer”: abusos contra los derechos humanos de las personas transgénero en Malasia, septiembre de 2014

“I’m Scared to Be a Woman”: Human Rights Abuses Against Transgender People in Malaysia, September 2014

—En la senda del daño: Respuesta estatal a las trabajadoras sexuales, usuarios de drogas y VIH en Nueva Orleans, diciembre de 2013

In Harm’s Way: State Response to Sex Workers, Drug Users and HIV in New Orleans,December 2013

—“Barrido”: abusos contra las trabajadoras sexuales en China, mayo de 2013

“Swept Away”: Abuses Against Sex Workers in China, May 2013

—“Tratadnos como seres humanos”: discriminación contra las trabajadoras sexuales, las minorías sexuales y de género y las personas que usan drogas en Tanzania, junio de 2013

“Treat Us Like Human Beings”: Discrimination against Sex Workers, Sexual and Gender Minorities, and People Who Use Drugs in Tanzania, June 2013

—Fuera de las calles: detención arbitraria y otros abusos contra trabajadoras sexuales en Camboya, julio de 2010

Off the Streets: Arbitrary Detention and Other Abuses against Sex Workers in Cambodia,July 2010

—Trabajadoras sexuales en riesgo: los condones como evidencia de prostitución en cuatro ciudades de EE. UU., Julio de 2012

Sex Workers at Risk: Condoms as Evidence of Prostitution in Four US Cities, July 2012

El modelo abolicionista de la prostitución gana peso entre las socialdemócratas alemanas frente a la posición del partido

 

  • La prostitución es legal en Alemania, pero cada vez son más las voces del Partido Socialdemócrata que reclaman, a pesar de la posición oficial de la formación, un cambio de modelo al estilo nórdico, que penaliza a los clientes
  • “El trabajo sexual ni es sexo ni es trabajo. Es una violación de los derechos humanos”, dice Maria Noichl, eurodiputada germana
  • Las asociaciones de trabajadoras sexuales se oponen: “Están llevando una batalla a costa de las trabajadoras del sexo. Ellas creen que saben lo que es bueno para nosotras, es muy arrogante”, explica Stephanie Klee

 

Por Aldo Mas

18 de agosto de 2019

https://www.eldiario.es/sociedad/abolicionismo-prostitucion-abre-socialdemocratas-alemanas_0_931956872.html

 

La prostitución lleva ya casi dos décadas siendo legal en Alemania. La ley que lo permitió fue aprobada por el Ejecutivo germano que lideraba el entonces canciller Gerhard Schröder en 2001, cuando el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) gobernaba en coalición con Los Verdes. La norma estaba destinada a facilitar que quienes la ejercen, en su mayoría mujeres, puedan pagar un seguro médico y cotizar para su jubilación, entre otras cosas. Sin embargo, aunque la posición oficial del partido sigue alineada con ello, cada vez son más las voces que, desde dentro, reclaman un cambio de modelo encaminado a la abolición de la prostitución.

“A través de la liberalización de principios de siglo asumimos que el trabajo sexual era como cualquier otra profesión”, dice a eldiario.es la diputada del SPD en el Bundestag Leni Breymaier. Para ella, sin embargo, la prostitución no lo es. Ella forma parte del grupo de mujeres del SPD que hace campaña para la aplicación del ‘modelo nórdico’, una solución abolicionista implementada en Suecia desde hace 20 años y puesta en marcha en países como Noruega, Islandia o Francia según la cual se puede castigar con multas y hasta con penas de prisión a quien consume sexo a cambio de dinero. En último término, la idea que subyace a esta perspectiva es que la prostitución es una forma de violencia sobre la mujer en sí misma. Por el contrario, el modelo legalizador distingue entre la prostitución forzada y voluntaria y apuesta por el establecimiento de un marco legal que mejore las condiciones laborales de las mujeres que ejercen.

A este debate se refería el pasado 2 de junio, en el Día Internacional de la Trabajadora Sexual, la eurodiputada germana Maria Noichl, otra mujer socialdemócrata que, como Breymaier, quiere que Alemania adopte este modelo. “El trabajo sexual ni es sexo ni es trabajo. El trabajo sexual es una violación de los derechos humanos”, según la también presidenta del grupo de trabajo de las mujeres socialdemócratas. Entre otras figuras del SPD favorables al ‘modelo nórdico’ destaca Herta Däubler-Gmelin, ex ministra de Justicia de la era Schröder.

Pese a las buenas intenciones que Breymaier ve en la liberalización de la prostitución de principios de siglo, a su entender, han aflorado problemas relacionados con que el trabajo sexual sea legal en Alemania. “Casi al mismo tiempo [que la legalización], la Unión Europea fue ampliada al este, lo que ha creado la posibilidad de que cientos de miles de mujeres jóvenes del este europeo hayan sido traídas a Alemania y a otros países para trabajar por poco dinero en burdeles y en las calles”, expone Breymaier.

Entre las condiciones laborales que esta política denuncia figuran casos de mujeres trabajando “16 horas al día”, en jornadas en las que “la penetración en todas las aperturas del cuerpo cuestan 30 euros”. Peor aún es que “a menudo trabajen en ambientes de criminalidad, con sus propias leyes, jueces y ejecutores”, abunda.

La postura oficial del partido

Sin embargo, su posición sobre la prostitución no es la mayoritaria en el SPD, partido que gobierna en Alemania en coalición con la conservadora Unión Cristiano Demócrata (CDU), la formación de la canciller Angela Merkel. “No todas las mujeres en el SPD tienen esta posición”, pero “hay comités individuales en el SPD, como por ejemplo en Karlsruhe o en Baden-Wurtemberg” donde la postura abolicionista se está integrando, según Breymaier.

Desde el Bundestag, el grupo parlamentario de los socialdemócratas –el segundo más grande de la Cámara Baja alemana–, sin embargo, desestiman la idea de que el ‘modelo nórdico’ sea conveniente. La de Breymaier y compañía son sólo “opiniones individuales de socialdemócratas” que no han hecho que el partido cambie, según indican a eldiario.es fuentes parlamentarias del SPD.

“Para nosotros, el derecho de la autodeterminación de las mujeres y de los hombres es el objetivo más importante. Hay gente que lleva a cabo esta actividad conscientemente y con la intención de hacerlo. Acusar a todas las prostitutas de no haber elegido por ellas mismas esa actividad va en contra del derecho de autodeterminación de mujeres y hombres”, argumentan oficialmente en el SPD.

Breymaier y sus compañeras díscolas del SPD se esfuerzan en poner de relieve las zonas grises que aún existen en la prostitución pese a la legislación implementada en 2002. Por ejemplo, se desconoce el número exacto de personas que la ejercen. En la prensa germana pueden leerse datos que van desde las 200.000 personas hasta las 400.000, pero no hay exactitud pese a que en 2017 se implementó una reforma que implicaba la necesidad de registrarse a las personas que se prostituyen en Alemania. “El mundo es mejor lugar con esa reforma que sin ella, pero esta ley no es suficiente. El legislador asume que el caso normal de prostitución es el de la prostituta libre y que la excepción es la prostitución forzada”, apunta la diputada del SPD, que apunta a que hubiera deseado una mayor protección para casos de “mujeres demasiado jóvenes” o “de mujeres embarazadas”.

“Una batalla a costa de las trabajadoras del sexo”

Sin embargo, este convencimiento se enfrenta a la idea opuesta de parte de las fuerzas progresistas y, más notablemente, de las organizaciones de trabajadoras sexuales, como Hydra o la Asociación Federal de Servicios Sexuales (BSD, por sus siglas alemanas). Stephanie Klee, trabajadora sexual, habla en nombre de la BSD. No oculta su enfado cuando responde a eldiario.es. “Yo les reprocho a la Sra. Breymaier y a todos los que se oponen a la prostitución lo siguiente: están llevando una batalla a costa de las trabajadoras del sexo. Ellas creen que saben lo que es bueno para nosotras, es muy arrogante”, dice Klee.

Para ella, soluciones como el ‘modelo nórdico’ “cambian la tolerancia en la sociedad, cambian el cómo la gente se relaciona y lleva a las trabajadoras del sexo a la clandestinidad y a situaciones más peligrosas porque no permite que haya abiertamente encuentros con los clientes. Esto es algo que sabemos por la experiencia sueca”.

Organizaciones como la de Klee defienden la liberalización de la prostitución y la mejora de la situación legal y social de las prostitutas, al igual que Amnistía Internacional, organización que en el debate alemán aparece del lado de quienes siguen apostando por que el trabajo sexual sea legal. En la BSD reconocen que puede haber abusos en ámbito del trabajo sexual, pero apuntan a que no por ello se debería prohibir la actividad. En esta lógica, la solución ante esto es legislar más y mejor.

Klee no parece pensar que, de momento, que las ideas abolicionistas vayan a imponerse en Alemania. Recientemente, su organización protagonizó una acción de información sobre el trabajo sexual en el que participaron prostitutas y artistas frente a la Estación Central de trenes de Berlín. Duró dos semanas. “Hubo mucha interacción con la gente que pasaba por allí. Debatimos mucho y logramos, en la mayoría de los casos, el respeto de nuestros interlocutores”, recuerda Klee.

“No se puede practicar de modo seguro”

Frente a ello, en su lucha por implementar el ‘modelo nórdico’ en Alemania, las voces abolicionistas del SPD cuenta con el apoyo de organizaciones feministas como Terre des Femmes o Sisters. La propia Breymaier es, antes que diputada en el Bundestag, co-fundadora de Sisters. En Terre des Femmes ven con buenos ojos los esfuerzos de Breymaier. Esta organización “está pidiendo la aplicación del modelo abolicionista y la prohibición de la compra de sexo desde 2014”, recuerda a eldiario.es Andrea Tivig, responsable para temas de tráfico de mujeres y prostitución.

“Nos alegramos de que en el SPD haya una evolución y que haya políticas o personas que se hayan dado cuenta de que no puede ir bien el modo con que Alemania ha lidiado con la prostitución”, sostiene Tivig. En Terre des Femmes también ven el “sistema de la prostitución como una violencia contra las mujeres”. En su día, en esta organización pensaron que la legalización traería mejoras para quienes trabajan en este ámbito. “Siempre pensamos que un mundo sin prostitución sería lo mejor, pero pensamos que a las mujeres se las tenía que ayudar. Sin embargo, la legalización ha puesto de manifiesto que la prostitución no se puede practicar de un modo seguro”, apunta.

No obstante, voces como las de la Asociación Federal de Servicios Sexuales (BSD) echan de menos que representantes de la postura contraria no se hayan acercado al artístico punto de información montado por la organización y lamentan la falta de diálogo con los sectores opositores a que la prostitución sea legal. “¿Por qué tienen miedo a hablar con nosotras?”, se pregunta Klee. Ella y compañía parecen contar, eso sí, con buena parte del apoyo del progresismo germano. “En Alemania, al contrario que en otros países, Los Verdes y en otros partidos de la izquierda también se suele ser muy crítico con el modelo abolicionista”, señala Tivig.

 

” Hago trabajo sexual para alimentar a mi hijo. ¿Por qué debería ser castigada? “

 

 

Por Maria

Trabajadora sexual

31 de julio de 2019

 

https://rightsinfo.org/i-became-a-sex-worker-why-should-i-be-punished/?fbclid=IwAR2WXga2pTBfejnW4y2rYad4ZHNeh-ajJMhVAmTCGSdUiqWUjow9Ff1h1Uo

 

“Hola, me llamo María y soy del Colectivo Inglés de Prostitutas”. Eso ciertamente le para los pies a la policía. Es un trucio que uso mucho hoy en día.

Empecé a trabajar en las calles de Birmingham hace aproximadamente un año. Al principio, la policía no nos molestó.

Vivía en una casa con otras tres mujeres. Alrededor de las 10 de la noche, nos poníamos nuestras chaquetas, bajábamos a la zona de luz roja, trabajábamos por unas horas y volvíamos a casa.

“La primera vez que salí a la calle, tenía miedo”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Todas estábamos trabajando para enviar dinero a la familia en casa. En mi caso, mi madre cuida a mi hijo pequeño. Mi esposo se fue con otra mujer y no teníamos nada con qué vivir. Tuve que irme para encontrar una manera de ganarme la vida.

Vine al Reino Unido sin esperar ser una trabajadora sexual. Pensé que tal vez conseguiría un trabajo en un café. Pero nadie me llamó una segunda vez. Un hombre comenzó a hacerme preguntas para evaluar mi inglés y luego se rió de cómo hablé.

Cada vez que me subía al auto de un hombre, pensaba que él podría ser la última persona en verme con vida. Pero me acostumbré.

La primera vez que salí a la calle tenía miedo. Cada vez que me subía al auto de un hombre, pensaba que él podría ser la última persona en verme con vida. Pero me acostumbré. Y el dinero era bueno. Podría ganar al menos £ 70 por noche. Eso significaba que podía cubrir mi alquiler y mi comida, enviar suficiente a casa para mantener a mi hijo e incluso ayudar a mantener a mi hermana menor en la escuela.

Conocí a la mayoría de las mujeres que trabajaban en las mismas calles que yo. Incluso pudimos charlar entre servicios. Apuntábamos la matricula de los coches cuando las mujeres se subían a ellos: mujeres de diferentes países que se cuidaban entre sí.

“Me convertí en un punto de información para las mujeres rumanas”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Descubrí que tenía mucho en común con las chicas inglesas. Todos éramos madres. Fue muy triste escucharlas hablar porque algunas habían perdido a sus hijos.

Me convertí en un punto de información para las mujeres rumanas que acababan de llegar al Reino Unido. Descubrí cómo solicitar un número de seguro nacional, cómo pagar el impuesto municipal, todo tipo de cosas útiles. Y cuando hablaba con las mujeres en su propio idioma, podía ver su alivio.

Creo que esta puede ser la razón por la que la policía comenzó a molestarme. Tal vez porque otras mujeres me buscaban para que las ayudara y a la policía no le gustó eso.

Una noche saltaron sobre mí antes de que pudiera escapar y me llevaron ante el juez por solicitación. Estaba muy molesta porque al día siguiente se suponía que debía volar a casa para las vacaciones.

¿Cómo pensaron que iba a obtener el dinero para pagar esa multa? Tendría que hacer al menos 10 mamadas para poder cubrir esa cantidad.

Tenía miedo de perder mi vuelo, así que cuando llegué al juzgado le dije al juez que quería declararme culpable. Pensé que con eso se acabaría de una vez.

Me multaron con £ 250. ¿Cómo pensaron que iba a obtener el dinero para pagar esa multa? Tendría que hacer al menos 10 mamadas para poder cubrir esa cantidad.

“La atmósfera en la calle había cambiado”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Tomé mi vuelo y pasé unas semanas felices con mi hijo. Cuando regresé, la atmósfera en la calle había cambiado. La primera noche que salí estaba en la parada del autobús yendo a trabajar y me detuvieron.

Esta vez estaba decidida a no declararme culpable. Le pregunté a los trabajadores de salud que nos daban condones y me hablaron del Colectivo Inglés de Prostitutas (ECP, por su nombre en inglés). El ECP me encontró un abogado. Peleamos el caso en el juzgado y ganamos. Pero entonces la policía se puso realmente furiosa.

Durante tres semanas, cada vez que salía de casa me detenían. El ECP se quejó a mi parlamentario que habló con la policía y las cosas se calmaron un poco.

“¿Desde cuándo era el trabajo de la policía dar consejos sobre carreras profesionales?”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Para entonces, las mujeres venían a mí con todo tipo de problemas. Lo más grave fue que una mujer estaba siendo amenazada por hombres violentos y le dijeron que tenía que pagar para trabajar en una esquina particular.

Ella había tratado de denunciarlo a la policía pero no hicieron nada. Dijeron que no tenían pruebas. Esos mismos policías estaban en las calles todas las noches.

Si nosotras podíamos ver a los hombres que hicieron las amenazas sentados en su automóvil, ¿por qué no podía la policía?

Esa mujer se asustó tanto que se mudó a Londres. Otras mujeres me contaban que la policía las estaba acosando, diciéndoles que “se fueran a casa” y que “lo que estáis haciendo no es un trabajo adecuado: ve a buscar un trabajo en Tescos”. ¿Desde cuándo era el trabajo de la policía dar consejos sobre carreras profesionales?

Seis de nosotras fuimos a conocer a las mujeres del ECP. Nos proporcionaron cartas allí mismo para que luego las pudiéramos entregar a la policía para decirles que conocíamos nuestros derechos.

“Soy como un centro legal móvil y un servicio de asesoramiento”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Así que ahora, entre cliente y cliente, estoy entregando las hojas de derechos del ECP. Soy como un centro legal móvil y un servicio de asesoramiento. Es mucho trabajo, pero me alegra ayudar a las mujeres a defenderse.

Soy una de las miles de mujeres en el Reino Unido que hemos sido golpeadas por la pobreza aquí y en nuestro país de origen y que hemos encontrado una manera de alimentar a nuestras familias. ¿Por qué debemos ser castigadas por eso?

También me he convertido en activista. Me pongo mi peluca rubia para disfrazarme y hablar en reuniones públicas. Me he reunido con políticos y hablo con periodistas.

Soy una de las miles de mujeres en el Reino Unido que hemos sido golpeadas por la pobreza aquí y en nuestro país de origen y que hemos encontrado una manera de alimentar a nuestras familias. ¿Por qué debemos ser castigadas por eso? Si quieren sacarnos de la prostitución, dígannos cómo se supone que debemos sobrevivir.

Quiero ver un cambio de ley. No es ilegal ser prostituta, pero es ilegal que trabajemos juntas, lo que por supuesto es mucho más seguro. Si se modificara la ley, algunas de nosotras trabajaríamos en interior con nuestras amigas. Podríamos denunciar la violencia sin tener miedo a que la policía nos detuviera.

Podríamos ir al médico y no tener que fingir que vivimos una vida diferente. Las mujeres podrían exigir que se eliminaran sus antecedentes penales para poder solicitar otros trabajos. Como mujeres de otros países, si el trabajo sexual contara como trabajo, la policía no podría acosarnos tan fácilmente y deportarnos ilegalmente.

 

Mi hijo pronto vendrá a vivir conmigo aquí. Lo extraño demasiado para estar separados. Pero yo también tengo miedo. Trabajo para asegurarme de que mi hijo tenga una buena vida. Pero si me pillan trabajando ahora, podría ser etiquetada como una mala madre y me podrían quitar a mi hijo.

Ni policía, ni puteros, ni gángsters: nada es tan aterrador como eso.

Documento de posición de STOPAIDS en apoyo de la despenalización total del trabajo sexual

 

 

Julio de 2019

STOPAIDS Position Paper Supporting the Full Decriminalisation of Sex Work

 

Desde que empezamos en 1986, STOPAIDS ha abogado por un enfoque basado en los derechos humanos para acabar con el SIDA. Nos hemos centrado especialmente en promover los derechos humanos de los grupos de población clave que se ven afectados de manera desproporcionada por el VIH, incluidas las trabajadoras sexuales, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, las personas transgénero y las personas que consumen drogas.

En este documento, agregamos explícitamente nuestro apoyo al movimiento de trabajadoras sexuales, que durante mucho tiempo ha estado haciendo campaña por la despenalización total. STOPAIDS no puede permitirse ser ambiguo o tímido con respecto a nuestra posición. Nos comprometemos a implementar nuestros programas, políticas y actividades de promoción en línea con esta posición de despenalización, y alentamos al movimiento de trabajadoras sexuales a que nos haga rendir cuentas sobre esto.

Puedes leer nuestro documento de posición en línea aquí.

 

Ésta es la definición de despenalización que hace STOPAIDS:

Despenalización es la eliminación de todas las leyes penales y punitivas en general utilizadas contra las trabajadoras sexuales, los clientes y las terceras partes. Esto incluye leyes que directamente penalizan el trabajo sexual y el uso de leyes para atacar de manera desproporcionada a las trabajadoras sexuales por motivos tales como vagabundeo, molestia pública, homosexualidad, obscenidad, travestismo, etc. Las especificaciones del marco legal que reemplace a la penalización deben ser desarrolladas en consulta con las trabajadoras sexuales locales, teniendo en cuenta el contexto específico de cada país.

Guía Práctica para Personas que Ejercen el Trabajo Sexual para Combatir la Introducción del Modelo Nórdico

 

Enviado por NSWP el 20 de marzo de 2018

https://www.nswp.org/es/resource/guia-practica-para-personas-que-ejercen-el-trabajo-sexual-para-combatir-la-introduccion-del

 

Descargar este recurso: 

Guía Práctica para Personas que Ejercen el Trabajo Sexual para Combatir la Introducción del Modelo Nórdico

Año: 2017

 

Esta Guía Práctica es parte de la ya herramienta existente de la NSWP sobre el “Modelo Sueco”, y da un repaso a los daños causados a las personas que ejercen el trabajo sexual en los países donde se ha introducido el Modelo Sueco. Está hecha a partir de las experiencias de los miembros de la NSWP, usando documentos, entrevistas en profundidad y estudios de casos a través de procesos de consultas. Esta guía está pensada para ser usada como una herramienta para fortalecer y apoyar a los miembros de la NSWP y a la habilidad de las personas que ejercen el trabajo sexual para abogar por sus derechos combatiendo las propuestas para introducir el Modelo Nórdico en sus países.

Los contenidos incluyen:

  • Consecuencias implícitas del Modelo Nórdico:
    • Reducir la demanda reduciendo las opciones de las personas que ejercen el trabajo sexual
    • Aumentar la vigilancia policial y el acoso a las personas que ejercen el trabajo sexual
    • Falta de seguridad
    • Aumentar el poder de la policía y aumentar la vigilancia policial de las personas que ejercen el trabajo sexual migrantes
    • Aumentar la discriminación
    • Exportar el modelo a otros países
  • Consecuencias no-implícitas del Modelo Nórdico:
    • Aumento del estigma social
    • Falta de iniciativas basadas en derechos
    • Falta de acceso a servicios de salud de calidad
    • Actitud de los empleados de los servicios y de la policía
    • Presentar datos de manera engañosa para introducir el Modelo Nórdico
    • Exclusión y desestimación de las perspectivas de las personas que ejercen el trabajo sexual
  • Combatir el Modelo Nórdico
    • Retar el control del estado y de las instituciones sobre las personas que ejercen el trabajo sexual
    • El rol del lenguaje y de la terminología para combatir el Modelo Nórdico
    • Principios Legales
    • Retar al Modelo Nórdico a través de los sistemas judiciales
    • Protestas visibles
    • Usar constituciones nacionales para combatir al Modelo Nórdico
    • Compartir narrativas personales para disipar malentendidos
    • Investigación
    • Arte
  • Consideraciones para planificar el activismo

Puedes descargarte el PDF. Esta fuente está disponible en inglés, chino, francés, ruso y español. Este recurso ha sido traducido del inglés por Nicola Chávez Courtright.

 

El puritanismo vuelve

 

Por Dionisio Escarabajal 

6 de julio de 2019

https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2019/07/07/puritanismo-vuelve/1036167.html

 

Al contrario de lo que la mayoría cree, muchos norteamericanos vivieron felices los años de la Ley Seca. En realidad el consumo de alcohol disminuyó drásticamente y, a pesar de que proliferó el contrabando y los garitos donde se servía alcohol ilegalmente, la prohibición ayudó a combatir la lacra de las borracheras sistemáticas los sábados por la noche y la consecuencia de familias enteras abandonadas a su suerte por maridos alcoholizados. La ley que prohibía el consumo de alcohol fue la primera conquista de un movimiento que podría calificarse de feminista, porque estaba impulsado por mujeres que vivían el alcoholismo de sus maridos como una tragedia de enormes dimensiones.

El problema es que, como tantas estrategias de ingeniería social, la prohibición del alcohol trajo como subproducto inintencionado una oleada de contrabando y crimen organizado. El contrabando afectaba a la recaudación de Hacienda, algo muy importante en un país en el que los impuestos sobre el alcohol representaron en algún momento el 80% de los ingresos del Gobierno Federal. El aumento de la criminalidad fue consecuencia de las violentas batallas por hacerse con el control de las zonas de consumo entre las bandas.

El levantamiento de la prohibición de la venta de alcohol y su consumo en lugares públicos fue una bendición para las arcas federales y un alivio para los habitantes de las grandes ciudades que se beneficiaron de una intensa reducción de los delitos violentos. Por el contrario, el mundo rural vivió con suma decepción el fin de la Ley Seca, por un doble motivo. El primero es que, en la América profunda de los pequeños pueblos del interior, era donde el conservadurismo puritano estaba más arraigado. El segundo fue que, por otra parte, era en las áreas más apartadas donde se producía el alcohol ilegal en los famosos alambiques ocultos en zonas boscosas o de difícil acceso. Así que, por razones opuestas, el fin de la prohibición fue un auténtico chasco para los ‘deplorables’, como diría Hillary Clinton, de la América interior.

El puritano suele ser un alma repleta de buenas intenciones que quiere que su mundo perfecto sea la norma para todos sus semejantes. No lo hace por fastidiar, sino para extender a los demás la felicidad que él siente por ser mejor y la satisfacción que le acarrea su propio buen comportamiento. Pero la cuestión es si se puede imponer al otro que sea mejor persona. ¿O hay que dejar que cada uno se comporte como quiera siempre que no haga daño a un tercero? Una pregunta que acarrea una derivada: ¿pueden dos personas adultas hacer lo que les venga en gana si lo hacen con el mutuo consentimiento? De la respuesta a esas preguntas se derivan consecuencias que alteran de forma notable la vida de las personas y el bienestar de sociedades enteras.

Tomemos otro ejemplo, que es el de la prostitución, de actualidad estos días porque en Holanda algunos se están planteando adoptar leyes como la sueca, que penaliza con multas o incluso prisión de un año al individuo que paga por tener sexo. El ‘modelo’ sueco, como se ha acabado denominando, se ha extendido con unos u otros matices a países como Noruega, Islandia, Canadá o Francia. Otros países han avanzado hacia casi una total liberalización, al menos en la práctica. España en concreto es conocida como el mayor burdel de Europa. La ley sueca, que no castiga a la prostituta pero sí a su cliente y al proxenetismo, tiene consecuencias desagradables como que las profesionales del sexo sean expulsadas de sus casas por las denuncias de sus vecinos, o que madres prostitutas vean cómo se les arrebata por el Estado la custodia de sus hijos menores de edad. Al fin y al cabo están cooperando con un delito, aunque ellas mismas no sean las delincuentes en teoría.

En muchos países, el modelo sueco cuenta con firmes partidarios de su implantación. En su apoyo muestran los datos que confirman una disminución de esa práctica en las sociedades que implantan la prohibición. La liberalización, argumentan con datos que lo avalan, provoca el aumento de prostitutas y su consecuencia más indeseada: el incremento del tráfico y trata de personas. En sentido totalmente contrario, la principal asociación de enfermeras británicas reclamaba hace un tiempo la legalización de la prostitución en Reino Unido en aras de mejorar la salud y bienestar de las prostitutas y sus clientes, mediante, entre otras cosas, el mejor control de las enfermedades de transmisión sexual.

Y está, por supuesto, el tema de las drogas y el combate contra su tráfico y consumo. La guerra contra la droga comenzó a nivel mundial en los años sesenta, en los que el movimiento hippie y la extensión de su consumo produjo una reacción en contra que alcanzó su máximo en la campaña desatada por Ronald Reagan. Ahora vivimos una época de creciente despenalización del consumo y venta del cannabis nada menos que en Estados Unidos, el país que encabezó la prohibición y lideró la batalla por su desaparición. La criminalidad en Estados Unidos durante la Ley Seca se queda en poca cosa o prácticamente nada comparada con las batallas entre los cárteles de la droga de Colombia o Méjico, por citar solo dos países que han visto sus sociedades emponzoñadas como consecuencia de la violencia que genera el negocio ilegal de la droga.

¿Y para qué tanto sufrimiento? ¿Realmente la prohibición y castigo de un comportamiento que consideramos criticable desde un punto de vista moral, hace mejor a las personas y a las sociedades? Para mí la respuesta está clara: hay que tratar a las personas mayores de edad como personas mayores de edad y dejar que se provoquen daños sin cuento a sí mismos siempre que no perjudiquen a los demás de forma fehaciente y demostrable. O, matizando el lema del mayo del 68: debería estar prohibido prohibir lo que solo me perjudique a mí. La gente debe mejorar por educación y convicción, para eso sirve la libertad individual, que o es extrema o no existe. La demostración evidente es que, en un mundo donde se vende y consume alcohol libremente, su ingesta va disminuyendo progresivamente año tras año. Tratar a los adultos como adultos. Ese es el espíritu para que lleguen a serlo del todo.