A favor de la legalización de la prostitución voluntaria

Saben de sobra que la prostitución no va a desaparecer, porque siempre ha estado ahí y siempre estará

 

Por Guadalupe Sánchez

23 de marzo de 2021

https://www.vozpopuli.com/opinion/legalizacion-prostitucion.html

 

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Carmen Calvo. Europa Press

 

El Gobierno de las feministas y de los feministos nos dice que necesitamos un cambio de paradigma para que el consentimiento de las mujeres esté en el centro. “Sólo sí es sí” y por eso deberá constar por escrito y firmado en duplicado ejemplar por todos los partícipes en el intercambio de prestaciones sexuales. Se aconseja añadir un anexo en el que se detallen los actos, posturas y movimientos a los que la dama consiente y la duración máxima y mínima del coito. El varón empresario deberá resaltar en negrita aquellas cláusulas que considere de difícil comprensión para la hembra consumidora de sus servicios orales y/o genitales.

Pero, ay, cómo cambian las cosas cuando el intercambio sexual no es a título lucrativo —o sea, gratis— sino oneroso y es la mujer la que asume por decisión propia el rol de empresaria. En estos casos, la voluntad del Gobierno ha de primar sobre la de la fémina. Ni cambio de paradigma, ni consentimiento expreso, ni puñetas.


Lo único que van a conseguir con esta ley es no tener que apartar su puritana mirada cada vez que se crucen en su camino con esas vulgares meretrices indignas y antidemocráticas


Ha anunciado la vicepresidenta Carmen Calvo una “legislación nacional abolicionista que prohíba la prostitución en toda España y que nos dignifique como democracia”. Ya no les basta con negar reconocimiento jurídico y, por lo tanto, protección, asistencia y cobertura a las que se dedican al negocio del sexo. Ahora también quieren relegarlas a la ilegalidad. Saben de sobra que la prostitución no va a desaparecer, porque siempre ha estado ahí y siempre estará: ¡por algo es conocida como el oficio más antiguo de mundo! Tanto es así que algunos de sus más fieles usuarios en privado eran y son quienes más reniegan de ella en público. Lo único que van a conseguir con esta ley es no tener que apartar su puritana mirada cada vez que se crucen en su camino con esas vulgares meretrices indignas y antidemocráticas.

¿Cristiano o progresista?

Confieso que no puedo evitar evocar al caudillo cuando escucho a Carmen Calvo —y a la cohorte a sueldo del Ministerio de Igualdad— argumentar contra la prostitución. Mediante decreto ley de 3 de marzo de 1956, el Generalísimo aprobó la abolición de los centros de tolerancia y otras medidas relativas a la prostitución. “La incontestable ilicitud de la prostitución ante la teología moral y ante el mismo derecho natural, ha de tener reflejo obligado en el ordenamiento positivo de una nación cristiana para la debida protección de la moral social y del respeto debido a la dignidad de la mujer”. Así arrancaba el preámbulo de la norma franquista. Si donde dice “cristiano” me ponen ustedes “progresista” ya le estarán adelantando a esta panda de pacatos del Ejecutivo una parte de la tarea legislativa. Seguro que también les valdrá el artículo primero, que rezaba: “Velando por la dignidad de la mujer y en interés de la moral social, se declara tráfico ilícito la prostitución”. ¡Carmen, atiende, que Franco era feminista y te adelantó buena parte de la faena!

Lo que está claro es que las mujeres nos debemos a fines más elevados, que en los cincuenta eran aquellos que nos imponía el dictador y ahora son los que nos marcan las ministras, los ministros y les ministres. El paternalismo feminista ha reemplazado al franquista.

La ideología no les deja ver que la explotación sexual no trae causa de la prostitución. Prohibir la segunda no solucionará la primera, sino al contrario, la agravará. Legalizar la prostitución no sólo redundaría en mejoras para aquéllas que se dedican al negocio del sexo voluntariamente, sino que también facilitaría erradicar el execrable crimen que es la trata de seres humanos. Pero sé que pido demasiado a quienes no han venido a trabajar sino a sacar a pasear eslóganes y pancartas.

 

FIRMA POR UNA LEY DE LIBERTAD SEXUAL QUE NO CRIMINALICE A LAS MUJERES

CONVOCA// Feministas por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales

Firmar aquí:

https://feministasproderechos.org/

 

LEER MANIFIESTO

“Escuchar para legislar”

 

El Ministerio de Igualdad presentó en el pasado marzo de 2020 una primera versión del Anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral sobre la Libertad Sexual. El texto se presentó como un reconocimiento al consenso feminista sobre las modificaciones legales en torno a las violencias sexuales. Sin embargo, el segundo borrador presentado en octubre de 2020 ha roto dicho consenso al criminalizar a personas relacionadas con el trabajo sexual. Consideramos urgente que la sociedad, y en especial el movimiento feminista, sean conocedores de las consecuencias que puede acarrear esta norma para las mujeres que ejercen voluntariamente el trabajo sexual. Por ello, como Feministas por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales, manifestamos públicamente que:

  1. Las trabajadoras sexuales, quienes no han sido ni informadas ni invitadas al proceso de elaboración del anteproyecto a pesar de tener derecho a participar, han resultado abiertamente excluidas del mismo. Se ha pasado de elaborar y evaluar políticas públicas exigiendo “las voces de las mujeres protagonistas” como una cuestión esencialmente feminista, a excluir a ciertos grupos de mujeres en la elaboración de las normas que les afectan.
  2. Exigimos que se retire la propuesta de modificación del artículo 187 bis del Código Penal que penaliza la “tercería locativa” (despenalizada desde 1995) con hasta 3 años de cárcel para “quien con ánimo de lucro, y de manera habitual, destine un inmueble a favorecer la explotación de la prostitución de otra persona aún con su consentimiento”, porque abre la puerta a criminalizar a las mujeres que alquilan y/o comparten inmuebles con compañeras. También se dificulta el acceso a la vivienda de las trabajadoras sexuales, especialmente a quienes viven en el lugar de trabajo, por el temor de las personas propietarias a ser acusadas de proxenetas.
  3. Exigimos que se retire la propuesta de modificación del artículo 187.2 porque también abre la posibilidad de encarcelar a las mujeres vinculadas al entorno del trabajo sexual. Siendo proxeneta quien “se lucra explotando la prostitución de otra persona aun con el consentimiento de la misma”, la modificación propone una ampliación del concepto de “explotación” a “cuando exista aprovechamiento de una relación de dependencia o subordinación”. De esta manera podrían ser denunciadas las trabajadoras auto-organizadas que comparten un piso si se considera que existe dependencia o subordinación si alguna de ellas, por ejemplo, es inmigrante y carece de documentación. Podría denunciarse también como proxeneta a cualquier persona implicada en la realización del trabajo sexual (servicios de seguridad, higiene, transporte, etc.). Por tanto, mientras el Anteproyecto pretende poner en el centro el consentimiento de las mujeres, se anula y criminaliza el consentimiento de las trabajadoras sexuales.
  4. Todas estas medidas afectarán desproporcionadamente a las personas trans, quienes sufriendo un desempleo del 85% acuden a menudo al trabajo sexual como única opción. Criminalizar a las personas trans más precarizadas, en su mayoría migrantes, a la vez que se reconocen los derechos como la autodeterminación de género es una paradoja que nos adelanta los nefastos resultados de esta normativa.
  5. Se explota económicamente la criminalización de las trabajadoras sexuales: el anteproyecto dispone que las ayudas para las víctimas de violencia sexual provendrán de los bienes decomisados mediante todas las estrategias de criminalización del trabajo sexual hasta ahora descritas. Esto, además de fomentar la persecución del trabajo sexual, vincula necesariamente los derechos a la reparación de las mujeres que hayan sufrido violencia sexual con la criminalización y el decomisado de bienes de las otras, las trabajadoras sexuales.
  6. Que todo lo anterior dificulta y precariza el trabajo sexual independiente, aumentando la estigmatización y debilitando las redes de apoyo entre trabajadoras sexuales. La criminalización de los espacios donde se ejerce el trabajo sexual aumentará el control y la presencia policial en los mismos, con el peligro de que se abran aun más expedientes de expulsión a las mujeres migrantes indocumentadas. Los mayores controles policiales y las redadas además fuerzan a las mujeres que están en situación de trata a denunciar a los tratantes -sin garantías- o ser expulsadas. Es por eso que, diversos organismos internacionales de derechos humanos, señalan que las leyes que criminalizan a las mujeres que ejercen la prostitución son discriminatorias y deben ser eliminadas.

Por todo esto, solicitamos vuestra firma y adhesión a este manifiesto como entidades colectivas u organizaciones de cualquier índole y como personas individuales.

#ESCUCHARPARALEGISLAR

Colectivos adheridos (96)

  • 1 SEDOAC , Madrid
  • 2 Sindicato Sindillar/Sindihogar , Barcelona
  • 3 Territorio Doméstico , Madrid
  • 4 Kellys Unión Sevilla , Sevilla
  • 5 Las kellys , Madrid
  • 6 Jornaleras de Huelva en Lucha , Huelva
  • 7 Gitanas Feministas , Madrid
  • 8 AMMAR – Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argetina , Argentina
  • 9 AFEMTRAS (Asoc. Trabajadoras Sexuales , Madrid
  • 10 Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Sevilla
  • 11 Putas Indígnadas , Barcelona
  • 12 Putas Libertarias Raval , Barcelona
  • 13 Putas en Lucha , Algeciras
  • 14 Organización de Trabajadoras Sexuales OTRAS , Barcelona
  • 15 (N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo-Sexual , Valencia
  • 16 Intersindical Alternativa de Catalunya (I.A..C) , Barcelona
  • 17 ENGLISH COLLECTIVE OF PROSTITUTES , LONDON
  • 18 REDTRASEX Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe , Buenos Aires, Argentina
  • 19 Sex work research hub , Manchester
  • 20 Movimento Trabalhadores do Sexo , Braga
  • 21 Traficantes de Sueños , Madrid
  • 22 Ca la Dona , Barcelona
  • 23 Creación Positiva , Barcelona
  • 24 Novembre Feminista , Barcelona
  • 25 Metzineres , Barcelona
  • 26 CooperAccio , Barcelona
  • 27 Candela. Acció Comunitària i Feminista SCCL , Barcelona
  • 28 Fundació Àmbit Prevenció , Barcelona
  • 29 Calala Fondo de Mujeres , Barcelona
  • 30 T.I.C.T.A.C , Barcelona
  • 31 AADAS (Associació d’assistència a dones agredides sexualment) , Barcelona
  • 32 Acciónenred Andalucía , Granada
  • 33 Asamblea del Orgullo Crítico de Murcia , Murcia
  • 34 Afrogalegas , La Coruña
  • 35 Almas Veganas Santuario Animal , Girona
  • 36 Anticapitalistas , Estado español
  • 37 As Candongas do Quirombo , Galiza
  • 38 Asamblea del Orgullo Crítico de Murcia , Murcia
  • 39 Asamblea Plaza de los Pueblos , Madrid
  • 40 Asamblea Transmaricabollo de Sol, del 15M , Madrid
  • 41 Asociació Espai de Salut la Teixidora , Barcelona
  • 42 ASOCIACIÓN FEMINISTA KÓDIGO MALVA , Chiclana
  • 43 ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS DE ANDALUCÍA (APDHA) , ANDALUCÍA
  • 44 Asociación Senda de cuidados , Madrid
  • 45 Asociación Teatro de la tierra , Madrid
  • 46 Ateneu la Zitzania , Barcelona
  • 47 Averlasailas. Teatro de lo posible. , Barcelona
  • 48 Balears Diversa , Palma
  • 49 CAMPA (Colectivo de apoyo a mujeres presas en Aragón) , Zaragoza
  • 50 Cnaacat , Barcelona
  • 51 Colectiva de Antropólogas Feministas , Buenos Aires
  • 52 Colectivo Hipatia , Murcia
  • 53 Cooperativa de técnicas , Barcelona
  • 54 Desmontando a la Pili S.Coop , Zaragoza
  • 55 Dones amb empenta , Igualada
  • 56 Emakume Internazionalistak , Pamplona
  • 57 Empower Foundation , Thailand
  • 58 Feministes indignades , Barcelona
  • 59 FUNDACIÓN DE LOS COMUNES , MÁLAGA IRUÑEA TERRASSA BARCELONA ZARAGOZA MADRID
  • 60 Gatamaula , Barcelona
  • 61 Ideadestroyingmuros , Valencia
  • 62 Jartura Colectivo , Sevilla
  • 63 La Diversa Cooperativa, SCCL , Barcelona
  • 64 La Hidra Cooperativa , Barcelona
  • 65 La Laboratoria – noda Madrid , Madrid
  • 66 La Medusa Colectiva , Málaga
  • 67 La Morada, cooperativa feminista d’habitatge , Barcelona
  • 68 L’Associació Drets Sexuals i Reproductius , Barcelona
  • 69 Les Vilaretes , Barcelona
  • 70 L’Etnogràfica. Antropologia per a la transformació social , Barcelona
  • 71 Marxa Mundial de Dones , Barcelona
  • 72 Mesa Migración y Antirracismo – Foro SBC , Madrid
  • 73 Micaela-Mujeres migradas del Maresme , Barcelona
  • 74 MOVIMIENTO WIPHALA España , España
  • 75 Movimiento Marika de Madrid , Madrid
  • 76 Mundo en Movimiento , Madrid
  • 77 NOMEPISESOFREGHAO , A Coruña
  • 78 Nunca sin Nosotras Zaragoza , Zaragoza
  • 79 Oficina de Derechos Sociales de Sevilla , Sevilla
  • 80 Orgullo Vallekano LGTBI , Madrid
  • 81 Pretendemos Gitanizar el Mundo , Valencia
  • 82 Punto Violeta Somosaguas , Madrid
  • 83 #RegularizacionYa Movimiento Estatal , Movimiento Estatal
  • 84 Stop Sida , Barcelona
  • 85 TransGirls , Santa Cruz de Tenerife
  • 86 Virus editorial , Barcelona
  • 87 Xarxa Feminista , Barcelona
  • 88 Red Umbrella Sweden , Stockholm, Sweden
  • 89 AfroFem Koop , Barcelona
  • 90 Grupo Antigona (Universidad Autónoma de Barcelona) , Cerdanyola del Vallès
  • 91 SIDA STUDI , Barcelona
  • 92 Líbera Abogacía Feminista , Mendoza -Argentina
  • 93 O.R.G.I.A , Valencia
  • 94 Instituto de Estudios del Porno , Barcelona
  • 95 CNAAE , Barcelona
  • 96 MissComadres , Granada

Personas adheridas (554)

  • 1 Adriana Gutierrez , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 2 Amalia Luna , Colectivo de Prostitutas de Sevilla CPS , Trabajadora sexual , Sevilla
  • 3 Anneke Necro , Actriz porno y Domina profesional , Barcelona
  • 4 Antonella Ormaechea , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 5 Anubis Rangel , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 6 Ariadna Cases , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 7 Baleska sarmiento , Escort , Barcelona
  • 8 Carolina Clemente Villar , Putas en Lucha , Trabajadora Sexual , Donosti
  • 9 Cristina rodriguez , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 10 Disa TS , Trabajadora Sexual , Örebro
  • 11 Elena Eva Reynaga , Redtrasex , Secretaría ejecutiva , Argentina
  • 12 Elisa Rodríguez Iglesias , Puta , Oviedo
  • 13 Elizabeth Janet Mérida , Individual , Trabajadora Sexual , Barcelona
  • 14 Florencia González , Ammar , Trabajadora Sexual , Barcelona
  • 15 Foxxy Angel , PROUD , Sexworker , Amsterdam
  • 16 Georgina Orellano , AMMAR – Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argentina , Secretaria General AMMAR Nacional , Argentina
  • 17 Iris Meza Jaramillo , Afemtras, Sindicato OTRAS , Trabajadora sexual , Madrid
  • 18 Itziar Bilbao Urrutia , n/a , Trabajadora sexual , Londres, Reino Unido
  • 19 Ivy de Luna , Actriz porno, prostituta y webcammer , Barcelona
  • 20 Karelys Lample , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 21 Kenia García , Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Trabajadora Sexual , A Coruña
  • 22 Lucia fernandez , Cps/putas en lucha , Trabajadora sexual , Oviedo
  • 23 María José Barrera Marquez , Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Activista puteril , Sevilla
  • 24 Monique Mon , MTS – Portugal , Membro fundador , Lisboa
  • 25 Patricia San Jose , prostituta, camgirl, creadora de contenido para adultos , Avilés
  • 26 Pauline Ezkerra , Intersindical Alternativa de Catalunya, (IAC) , Trabajadora sexual / asesora en feminismo , Barcelona
  • 27 Raj Redlich , Trabajador sexual , Valencia
  • 28 Sandra triana , Mujeres , Scort , Barcelona
  • 29 Solange farah Navas Torres , AFEMTRAS , Trabajadora sexual , Madrid
  • 30 Stefanie Echevarre Cáceres , Prostituta , Barcelona
  • 31 Vanessa MR , Trabajadora sexual , Valencia
  • 32 Verónika Wolf , Puta ^^ , Madrid
  • 33 Yesenia Andrea Suárez carvajal , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 34 Yonaire Materano , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 35 Silvia Federici , feministresearchonviolence , Teacher , Brooklyn, New York
  • 36 María Luisa Maqueda Abreu , Universidad de Granada , Profesora de Derecho Penal , Granada
  • 37 Raquel Osborne , Universidad Nacional de Educación a Distancia UNED , Socióloga , Madrid
  • 38 Dolores Juliano Corregido , Universidad de Barcelona , Antropóloga Social , Barcelona
  • 39 Patricia Laurenzo Copello , Profesora de Derecho penal , Málaga
  • 40 Maria acale sanchez , Universidad de Cádiz , Catedrática de Derecho penal , Cádiz
  • 41 Cinzia Arruzza , Profesora Filosofía , New York
  • 42 Silvia L. Gil , Profesora Filosofía , Madrid/Ciudad de México
  • 43 Clara peya , Artista , Barcelona
  • 44 Alba González Villa , La Extraña Compañia , Actriz , Madrid
  • 45 Irantzu Varela Urrestizala , Faktoria Lila , Periodista , Bilbao
  • 46 Justa Montero Corominas , Activista feminista , Madrid
  • 47 Teresa Rodríguez , Adelante Andalucía , Diputada del Parlamento de Andalucía , Sevilla
  • 48 Ana Villaverde Valenciano , Anticapitalistas , Diputada en el Parlamento de Andalucía , Granada
  • 49 Ángela Aguilera Clavijo , Anticapitalistas , Diputada andaluza , San Roque
  • 50 Sandra Ezquerra , Directora de la Cátedra UNESCO Mujeres, Desarrollo y Culturas de la UVic-UCC , Barcelona
  • 51 Encarna Bodelón González , Antigona , Profesora de derecho , Barcelona
  • 52 Dr Lynzi Armstrong , Victoria University of Wellington , Senior Lecturer , Wellington
  • 53 Gabriela Wiener Bravo , Escritora , Madrid
  • 54 Cecilia Varela , CONICET/Universidad de Buenos Aires , Investigadora/Docente , CABA
  • 55 Amaia Pérez Orozco , investigadora y formadora , Bilbao
  • 56 Nacho Vegas , Anticapitalistes , Músicu y autor , Xixón
  • 57 Montserrat Cervera Rodon , Ca la Dona , Jubilada activista feminista en activi , Barcelona
  • 58 Ruth m. Mestre i Mestre , Universitat de València , Profesora de Filosofía del derecho , València
  • 59 Iñaki Rivera Beiras , Observatorio del sistema penal y derechos humanos, Univ. de Barcelona , profesor titular de Derecho Penal , Barcelona
  • 60 Itziar Ziga , Iruñea
  • 61 María José Jiménez Cortiñas , Gitanas Feministas , Presidenta , Madrid
  • 62 Carolina Villacampa , Profesora de Derecho Penal , Lleida
  • 63 Adriana Piscitelli , Núcleo de EStudos de Gênero PAGU/Universidade Estadual de Campinas , Antropóloga , Campinas
  • 64 Ana Pinto Lepe , Jornaleras de Huelva en Lucha , Huelva
  • 65 Silvia Agüero Fernández , Pretendemos Gitanizar el mundo , Mis labores , Valencia
  • 66 June Fernández Casete , Periodista , Larrabetzu (Bizkaia)
  • 67 Gracia Trujillo , Profesora de Sociología (UCM) y activista feminista queer , Madrid
  • 68 Roy Galán , Escritor , La Laguna
  • 69 Nuria Alabao , , Periodista ,
  • 70 Rommy Arce Legua , Anticapitalistas , Bibliotecaria , Madrid
  • 71 Sara trapiello castrillo , Granada
  • 72 Brigitte Vasallo , Escritora , Barcelona
  • 73 Begoña Zabala , Emakume Internazionalistak , Militante feminista y mas , Pamplona
  • 74 Blanca Rodríguez Ruiz , Universidad de Sevilla , Profesora Titular de Derecho Constitucional , Sevilla
  • 75 Carmen Romero Bachiller , UCM , Feminista y Profesora Sociología , Madrid
  • 76 Clara Serra , Malasfeministas , Investigadora en la UB , Barcelona
  • 77 Cristina Fernández Bessa , Profesora universitaria , A Coruña
  • 78 Cristina Garaizabal Elizalde , Psicóloga , Barcelona
  • 79 Deborah Daich , CONICET-UBA , Investigadora , Buenos Aires
  • 80 Diego Crespo García , Anticapitalistas , Diputado en el Parlamento de Andalucía , Almería
  • 81 Estefanía Acién González , Universidad de Almería , Profesora de Antropoligía Social , Dalías
  • 82 Laia Serra Perelló , Abogada , Barcelona
  • 83 Laura Agustín , La Antropóloga Desnuda , Investigadora y escritora feminista , Bilbao
  • 84 LOOLA PÉREZ , FILÓSOFA Y SEXÓLOGA , Murcia
  • 85 Lorena Garrido Jiménez , UAB , Profesora , Barcelona
  • 86 Lorena Garrón Rincón , Anticapitalistas y Adelante Cádiz , Concejala de Feminismos y LGTBI del Ayto. de Cádiz , Cádiz
  • 87 Lucía Egaña , CENEx , artista e investigadora , Barcelona
  • 88 Luisa Broto , Zaragoza en Comun , Concejala , Zaragoza
  • 89 Luna Miguel , Escritora , Barcelona
  • 90 Mari Luz Esteban Galarza , Profesora , Donostia
  • 91 Mamen Briz Hernández , Periodista , Madrid
  • 92 María Nebot Cabrera , La Colectiva/ Draga Espacio Feminista LGTBIQ+ , Las Palmas
  • 93 Miquel Missé , Sociólogo y activista trans , Barcelona
  • 94 Montserrat Galceran Huguet , Fundación de los comunes , Catedrática emérita jubilads , Madrid
  • 95 Patsilí Toledo , Grupo de Investigación Antígona – UAB , Profesora e investigadora , Barcelona
  • 96 PAULA ARCE BECERRA , Grupo de Investigación Antígona , Profesora asociada UAB y abogada , Barcelona
  • 97 Pilar Albertín Carbó , Universidad d Girona , Profesora/investigadora , Girona
  • 98 Pura Sánchez , Investigadora , Sevilla
  • 99 Rocío Medina Martín , Universidad Autónoma de Barcelona, Grupo Antígona , Profesora e investigadora , Barcelona
  • 100 Fefa Vila Núñez , Madrid
  • 101 Vanessa Garcia , Diputada en el Parlamento Andaluz , Málaga
  • 102 Violeta Assiego , Abogada , Madrid
  • 103 Abel Pérez Pazos , Investigadore (Universidad de Oviedo) , San Juan de la Arena (Asturias)
  • 104 Adriana Sabaté Muriel , Feministes Indignades , Educadora Social , Barcelona
  • 105 Agus Iglesias Skulj , Sindicato de trabajadorxs sexuales Argentina/AMMAR , Abogada y docente universitaria , Buenos Aires
  • 106 Agustina Rodriguez Deza , Gaia
  • 107 Alba Reyes Valdés , Salamanca
  • 108 Alcira Padin Torres , Synusia Llibreria , Cooperativista , Terrassa (Barcelona)
  • 109 Alejandra Eiroa Serrapio , Anticapitalistas , Camarera , A Coruña
  • 110 Alejandra Luque Gonzalez , Sevilla
  • 111 Alex kroll , Alex Kroll , Sexólogo , Marbella
  • 112 Alicia Martín Diana , Sevilla
  • 113 Almudena Julia López Arranz , Madrid
  • 114 Almudena López Garrido , Córdoba
  • 115 Aloe Cubero , Investigadora , Barcelona
  • 116 Álvaro Ruiz Garriga , Hombres profeministas , Málaga
  • 117 Amaia Ibarrola , Barcelona
  • 118 Amaia Peralto Arnaiz , Ámbito Dona , Treballadora Social , Barcelona
  • 119 Amanda Andrades González , Periodista , Madrid
  • 120 Amparo Lasén Diaz , Profesora de sociología , Madrid
  • 121 Amparo Llobat Sanchis , En paro , Valencia
  • 122 Ana Albaladejo , Plataforma Pro-Drets del Pais Valencià , Actriz creadora , Valencia
  • 123 Ana Arellano Salafranca , Andaina , Jubilada , Santiago de COMPOSTELA
  • 124 Ana Camelo Gragera , Asco. Pro Derechos Humanos , Jubilada , Chiclana Cádiz
  • 125 Ana Castaño Vilas , Abogada , Sevilla
  • 126 Ana Encinas , Periodista , Cádiz
  • 127 Ana Fábregas Martínez , Barcelona
  • 128 Ana jorge herrero , Poc a coop , Manresa
  • 129 Ana Lizoain Rodríguez , Emakume Internazionalistak , Mis labores , Pamplona/Iruñea
  • 130 Ana Llopis Valdivia , Granada
  • 131 Ana Lúcia Correia da Costa , Universidad Pompeu Fabra , Investigadora en Derecho , Barcelona
  • 132 Ana María Hernández Lozano , Gitanas Feministas , Secretaria , Cartagena
  • 133 Ana Rodríguez Bellido , Química , Madrid
  • 134 Ana Sánchez Llorca , Ni Una menos Berlin , Investigadora Freelance , Berlin
  • 135 Ana Useros , Traductora , Madrid
  • 136 Andrea Barroso , La Juani , Estudiante , Granada
  • 137 Andrea Corrales Devesa , (N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo-Sexual , Artista e investigadora , Valencia
  • 138 Andrea Oliver Sanjusto , Universidad Pablo de Olavide , Antropóloga investigadora , Sevilla
  • 139 Andrés Herrera , Bilbao
  • 140 Ángeles RAMIREZ , Profesora universidad , Madrid
  • 141 Anna Bardagí Admetlla , Cruïlles
  • 142 Anna Clua Infante , Universitat Oberta de Catalunya , Profesora de Periodismo. Investigadora. , Barcelona
  • 143 Anna Moreno Gomez , Les Vilaretes , Jubilada , Barcelona
  • 144 Anna Morero , Col·lectiu TARA , Profesora asociada , Barcelona
  • 145 Anna Pascal , Barcelona
  • 146 Anna Sala Vila , Disseny gràfic , Barcelona
  • 147 Anna Saliente Andrés , Genera , Agente de igualdad , Barcelona
  • 148 Annaïck Fernández Le Gal , Profesora Derecho Universidad de Córdoba , Córdoba
  • 149 ANTONIA CARO HERNANDEZ , accionenred Andalcia , Educadora Social , sevilla
  • 150 Antonia Genaro Cagigas , Jubilada , Madrid
  • 151 Antonia Maciá Vicente , Asamblea 8-M Elche. Militante de Podemos. , Auxiliar de enfermería y celadora. , Elche
  • 152 Antonio Giménez Merino , Universidad de Barcelona , Profesor , Barcelona
  • 153 Apen Ruiz martinez , Barcelona
  • 154 Arantxa Grau i Muñoz , Profesora del Departamento de Sociologia i Antropologia Social de la UV , València
  • 155 Arantza Iglesias , Nunca sin nosotras Zaragoza , Zaragoza
  • 156 Aroa Patricia de Pintos , Granada
  • 157 Asunción Paños Arroyo , Madrid
  • 158 Aura Roig Forteza , Metzineres , Antropóloga , Barcelona
  • 159 Barbara Biglia , SIMReF , Docente universitaria , Barcelona
  • 160 Barbara Meo-Evoli , Coach , Barcelona
  • 161 Beatriz Garcia , Editora , Madrid
  • 162 Beatriz Vivancos , Burgos
  • 163 Begoña Leza Lapuente , Zaragoza
  • 164 Belén Mauricio ledesma , Parada , Valencia
  • 165 Bertha Massiel Sánchez Miranda , Feministas Aragón por Nicaragua , Zaragoza
  • 166 Blanca Callén , Profesora , Barcelona
  • 167 Borja Naredo Cifuentes , Gijon
  • 168 Borja Romero Montes , Sevilla
  • 169 Bruno Marín González , Músico , Madrid
  • 170 Carla Barrio , Madrid
  • 171 Carlos Ligero Valcárcel , Asociación de Jazz Granada , Músico , Granada
  • 172 Carmen Heredero de Pedro , Acción en Red Madrid , Madrid
  • 173 Carmen Inés González , Santander
  • 174 Carmen Monteagudo Duro , Fotógrafa , Valencia
  • 175 Carola Hermoso , Madrid
  • 176 Carolina León Almeyda , Librera, escritora , Madrid
  • 177 Carolina Sanz Fontán , Educadora Social , Badalona
  • 178 Catalina Álvarez Martínez Conde , Psicóloga Social , Barcelona
  • 179 Catalina Llado Aliu , La Extraña Compañia , Directora teatro , Girona
  • 180 Caterina Iannini , Inseñante , Gerena (SE)
  • 181 Celeste Fichera , , Buenos Aires, Argentina
  • 182 Celeste Inés Arella Scheines , Abogada , Torrent
  • 183 Celia Maestre Magdaleno , Metzineres , Comunicación , Sant Cugat del Vallès
  • 184 César L. Lobato Gómez , Barcelona en Comú , Funcionario , Barcelona
  • 185 Clara Ibanez Ruiz , , Madrid
  • 186 Concha García Altares , Colectivo Hipatia , Murcia
  • 187 Constanza Cardoso Escriche , Docente , Barcelona
  • 188 Cristina Domingo Zaragoza , Madrid
  • 189 Cristina Domínguez Limón , Sevilla
  • 190 Cristina Pérez Díaz , Averlasailas Teatro de lo posible , Mestra , Barcelona
  • 191 Cristina Sobrino Garcés , Investigadora , Barcelona
  • 192 Cristina Vasilescu , Girona
  • 193 Daiana Gutierrez , Empleada , Barcelona
  • 194 Daniel Alejandro Barrera , Educador , Sevilla
  • 195 Daniel Monserrat Serrano , Córdoba
  • 196 Daniel Pardo Rivacoba , Barcelona
  • 197 David Aranda Santacana , Barcelona
  • 198 David Paricio Salas , SIDA STUDI , Coordinación , Barcelona
  • 199 David Sánchez García , Estudiante de máster en la Universidad de Cambridge , Madrid – Cambridge
  • 200 Debora Avila Cantos , Universidad Complutense de Madrid / La Laboratoria, espacio de investigación feminista , Profesora de universidad , Madrid
  • 201 Deborah Rifkin , Colectiva de antropólogas feministas (CAF)- Argentina , Antropóloga , Ciudad de buenos Aires- Argentina
  • 202 Diana Zapata Hincapíe , SAS-ABITS Ayuntamiento de Barcelona , Psicóloga Social- , Barcelona
  • 203 Diego Marchante Hueso , Gerderhacker , Profesor universitario , Badalona
  • 204 Dimas Fernández González , Orgullo Vallekano , Madrid
  • 205 Dolores Pulido , Ca la Dona , tècnica cultura , Barcelona
  • 206 Dr. Anna Di Ronco , University of Essex (UK) , Senior Lecturer , Colchester (UK)
  • 207 Edith Espinola , Movimiento #RegularizacionYa y SEDOAC , Empleada de Hogar/Administrativa , Segovia
  • 208 Eduardo Moreno , Conductor , Salamanca
  • 209 Edurne Jiménez Pérez , Formadora, educadora e investigadora , Barcelona
  • 210 Elena Casado Aparicio , Madrid
  • 211 Elena Longares Hernández , LesBiCat , Barcelona
  • 212 Elia Dura Candela , Elche
  • 213 Emma Martín Díaz , Catedrática de Antropología Social , Sevilla
  • 214 Estefania Martynowskyj , Investigadora y docente universitaria , Mar del Plata (Argentina)
  • 215 Estefania Moghli Torralba , Almas Veganas Santuario Animal , Presidenta , Girona
  • 216 Estefanía Molina Bayón , Técnica de Igualdad , Marbella
  • 217 Estela Pérez León , Estudiante , Madrid
  • 218 Esther Alonso Marín , Profesora de secundaria , Madrid
  • 219 Esther Moreno López , Nunca sin Nosotras , bibliotecaria , Zaragoza
  • 220 Esther Obdulia Gomez , Averlasailas , Barcelona
  • 221 Esther Salinas , Kellys Unión Sevilla , Camarera de Piso , Sevilla
  • 222 Ethel Monzón , Madrid
  • 223 Eva Alfama , Investigadora , Barcelona
  • 224 Eva Martín , agricultora , Manresa
  • 225 Evaristo Villar Villar , Asociacion de Teólogos Juan Xxiii , Jubilado , Madrid
  • 226 Felicia Estévez Salazar , Santiago de Compostela
  • 227 Felipe Serra Junco , Cullera
  • 228 Fernando Cerezal Sierra , Acción en Red Madrid , Profesor Jubilado , Madrid
  • 229 FERNANDO FITA ORTEGA , UNIVERSIDAD DE VALENCIA , PROFESOR , Valencia
  • 230 Fernando Wulff , Universidad sin Censura, Universidad de Málaga , Profesor de Universidad , Málaga
  • 231 Flavia Anconetani , Barcelona
  • 232 Flavia María Ribes Renshaw , Valencia
  • 233 Francesc Barata Villar , Profesor universitario , Sabadell
  • 234 Francisco Sánchez Manzano , Comercial , Almería
  • 235 Fuensanta Gual , CATS Médica , Murcia
  • 236 Gala Pin Ferrando , En paro , Barcelona
  • 237 Georgina Gálvez Martínez , Artista , Tarragona
  • 238 Giazú Enciso Domínguez , CUNY Professor , USA, NY
  • 239 Gloria Marín , Plataforma pro Drets de les treballadores sexuals del País Valencià , Enseñante jubilada , Elx
  • 240 Glòria Roig i Gimenez , Feministes x la Independència , Jubilada. Psicologa i logopeda , Barcelona
  • 241 Gurutze Arregi mujika , Altsasuko feministak , Jubilada , Altsasu. Nafarroa
  • 242 Helea Sáiz Bermejo , Madrid
  • 243 Helena Roura Altés , Barcelona
  • 244 Hernan Córdoba Mendiola , Barcelona
  • 245 Hilda Pérez , Regularización Ya , Comunicadora , Valencia
  • 246 Ignacio Gámiz Ruiz , Accionenred Andalucía , Trabajador social , Granada
  • 247 Ines Robertie , Sevilla
  • 248 Ines Suárez , Barcelona
  • 249 Ingrid de la Torre , Aliada , Estudiante , Barcelona
  • 250 Inma Pnitas , @pnitas , Ilustradora , Extremadura
  • 251 Irene Amador Naranjo , Liga por los derechos trabajadoras sexuales , Activista, editora , Madrid
  • 252 Irene Cardona Curcó , L’Etnogràfica , Antropòloga y madre , Barcelona
  • 253 Irene Gonzalez y Reyero , Sevilla
  • 254 Irene Ruano , MADRID
  • 255 Iría Farrero López , Profesora , Girona
  • 256 Iris García , Granada
  • 257 Isabel Cercenado Calvo , Màster en Género y Políticas de Igualdad , Sagunto
  • 258 Isabel Muntané , Periodista , Barcelona
  • 259 Isabel Muñoz , Valencia
  • 260 Islette Padrón , Murcia
  • 261 Itsasne Gaubeca , Gogara , Socióloga , L’Hospitalet de Llobregat
  • 262 Ivana Otero , Colectiva antropologas feministas , Antropologa , Buenos Aires
  • 263 Jaime Domenech , Valencia
  • 264 Jara León Fernández , Algeciras
  • 265 Jasmina García , Barcelona
  • 266 Javier Pagador López , Universidad de Córdoba , Profesor , Córdoba
  • 267 Joakina Zubiria Galarza , Altsasuko feministak , Jubilada , Altsasu nafarroa
  • 268 Joana Bregolat , Anticapitalistes , Investigadora , Barcelona
  • 269 Joana Garcia Grenzner , Fils Feministes , Periodista, investigadora y activista feminista , Barcelona
  • 270 Jordi Bonet Martí , Profesor Lector Universidad de Barcelona , Barcelona
  • 271 José Ángel Lozoya Gómez , Foro de hombres por la igualdad , Educador Sexual , Sevilla
  • 272 Jose Antonio Langarita , Profesor de Universidad , Girona
  • 273 José Carlos Centeno Morales , Restaurador , Sevilla
  • 274 José Carlos Centeno Morales , Restaurador , Sevilla
  • 275 José López Riopedre , UNED , Profesor-tutor de Sociología, Antropología Social y Criminología , Lugo-Ponferrada
  • 276 Jose Luis Gomez Navas , Ceuta
  • 277 José Martínez Brugera , Colectivo feminista Hipatia , jubilado , Alhama- Región de Murcia
  • 278 Josefina Jimenez Betancor , acciónenred-Andalucia , Enfermera , Alfacar – Granada-
  • 279 Juan Avila , , Barcelona
  • 280 Juan Blanco Lopez , Universidad Pablo de Olavide , Docente , Sevilla
  • 281 Juan Diego Martin Calvente , Empresario , Barcelona
  • 282 Judit Aramburu Urtasun , Transkolore , Celadora , Pamplona
  • 283 Jule Saez Gallarzagoitia , Nunca Sin Nosotras Zaragoza , Zaragoza
  • 284 Júlia Fontdecaba Cabero , Formador , Perafita
  • 285 Julia Millán Bermejo , Librera , Madrid
  • 286 Júlia Vega Soria , Consultora en abordatge de la violències masclistes , Barcelona
  • 287 Julieta Vartabedian Cabral , Lisboa / Madrid
  • 288 July Zabaleta , Psicologa , Montevieeo
  • 289 Katu Huidobro , Les Atakàs , Dependiente , Barcelona
  • 290 Kevin Benlloch , , Barcelona
  • 291 Laia Baltierrez Meras , Educadora social , Barcelona
  • 292 Laia Forné Aguirre , Barcelona
  • 293 Laia Lloret Veciana , Valencia
  • 294 Laia Sanz Bastons , Comunicación , Barcelona
  • 295 Laura Berro , Ninguna , Estudiante , Pamplona
  • 296 Laura Macaya Andrés , Projecte X , Barcelona
  • 297 Laura Moral Blanco , Valencia
  • 298 Laura Muixí Casaldàliga , Santa Maria d’Oló
  • 299 Leonor Acosta , Universidad de Cádiz , Profesora universitaria , San Fernando
  • 300 Li Kaczynski , Locarconio , Barcelona
  • 301 liliana Pereyra , FFyH UNC , docente , Córdoba, Argenina
  • 302 Livia Motterle , UNAM , antropóloga , Ciudad de Mexico
  • 303 Llanos Frías López , Plataforma Pro-drets del País Valencià , Jubilada , Alacant
  • 304 Lola Moreno Muñoz , Integradora Social , Fornells de la Selva (Girona)
  • 305 Lola Villena Puerta , Jubilada , Chiclana de la Frontera
  • 306 Lorena Sanchez , Valencia
  • 307 Lourdes Gómez , Coordinadora incidencia política. Abogada , Madrid
  • 308 Luar Aguirre , Madrid
  • 309 Luciana Victoria Almada , Docente e investigadorx , Córdoba, Argentina
  • 310 Luis Antonio Valverde Vela , Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Chiclana de la Frontera
  • 311 Lupe García , Periodista , Barcelona
  • 312 Lurdes Orellana Cubiles , Desmontanto a la Pili S.Coop , Psicóloga sexóloga , Zaragoza
  • 313 Luz Marina Hernández García , Sevilla
  • 314 M.Inés Santana , Feministes Indignades , Orientadora Laboral , Barcelona
  • 315 Mª del Carmen Agulló Díaz , professora , València
  • 316 Maeva Thibeault , Barcelona
  • 317 Mafe Moscoso , BAU , Docente e investigadora , Barcelona
  • 318 Magdalena Lòpez Pérez , Psicoanalista , Sevilla
  • 319 Maite Lucerga Nieto , Funcionaria , Murcia
  • 320 Manuel de vega , Málaga
  • 321 Mar Lugo , Afrogalegas , Auxiliar administrativo , La Coruña
  • 322 Mara Clemente , ISCTE-IUL , Pesquisadora , Lisboa
  • 323 Marcela Simonutti , Periodista , Xixón-Gijón (Asturias)
  • 324 Marco Bacio , Università degli Studi di Milano , PhD Student , Milan, Italy
  • 325 Marco Faleri , Retirado , ROMA (Italia)
  • 326 Marco Faleri , Retirado , ROMA (Italia)
  • 327 Marcos Criado de Diego , Profesor de Derecho Constitucional , Cáceres
  • 328 Margarita Vélez Maya , Programa Psicología Social de la Memoria – Universidad de Chile , Investigadora , Barcelona
  • 329 Margot Pujal i Llombart , Asamblea feminista de Universidades. Ca la Dona. , Profesora Titular de Universidad UAB , Barcelona
  • 330 María Almansa Sanchez , Afus , Trabajadora social , Sevilla
  • 331 Maria Andrade , Grupo Partilha da Vida , Mediadora , Braga
  • 332 Maria Barcons Campmajó , Grupo Antigona (Universitat Autònoma de Barcelona) , Técnica de investigación , Clariana de Cardener
  • 333 Maria Berzosa Suescun , La Morada , Barcelona
  • 334 Maria Bouza , Girona
  • 335 Maria del Carmen Fernández Molina , Gitanas Feministas , Vicepresidenta , Cartagena
  • 336 María del Mar Jiménez Betancor , Las kellys , Portavoz , Madrid
  • 337 Maria Duran Gurnsey (Maria Ferotge) , Barcelona
  • 338 Maria Felici Chinesta , Terapeuta , València
  • 339 María Fernanda Rodríguez López , Fundación de los Comunes , Profesora de Secundaria , Madrid
  • 340 Maria Florencia Baldino , marbella
  • 341 María García Díaz , Traductora , Valencia
  • 342 María Gómez Garrido , Profesora de Sociología , Palma (Mallorca – Illes Balears)
  • 343 María Gracia Gonzalez Fernandez , Anticapitalistas , Militante , Huelva
  • 344 María Hamilton , Trabajadora del hogar y DJ , Madrid
  • 345 María Herranz Vides , Granada
  • 346 María J Carretero Muñoz , Productora audiovisual , Barcelona
  • 347 María José Belbel , Otras Voces Feministas , Traductora y editora , Madrid
  • 348 Maria Jose Jaramillo Manso , Cgt Desempleada , Salmanca
  • 349 Maria Lorenzo Brañanova , Feminismos por los DDHH , Gijón
  • 350 María Ludivina Valvidares Suarez , Universidad de Oviedo , Profesora de Derecho Constitucional , Oviedo
  • 351 Maria Martinez , UNED , Profesora , Madrid
  • 352 María Martínez Cano , Psicóloga , Murcia
  • 353 María Palomares Arenas Cabral , Calala Fondo de Mujeres , Directora Ejecutiva , Barcelona
  • 354 María Paramés Bernardo , Mundo en Movimiento , Enfermera , Madrid
  • 355 María Teresa Márquez González , Acción en red Castilla-La Mancha , Abogada , Albacete
  • 356 María Teresa Zabalza Casla , Asociación Agar, espacio de investigación y encuentro desde la diversidad , Educadora social , Madrid
  • 357 María Unceta Satrustegui , Madrid
  • 358 María Vega Ibáñez Ruiz , Enfermera , Madrid
  • 359 María Virginia Zimanás Troilo , Tallerista pintura , Barcelona
  • 360 María Yasmina Figueroa Hernández , La Colextiva , Docente , Las Palmas de GC
  • 361 Maria Zapata Hidalgo , Iruña
  • 362 Mariano Beltrán , Investigador predoctoral en Psicología , Murcia
  • 363 Marina Azanon Garcia , Autonoma , Madrid
  • 364 Marina Partera Riverola , Caps , Psicologa , Barcelona
  • 365 Mariona Llobet , Profesora de Derecho penal , Barcelona
  • 366 Marisa Pérez Colina , Fundación de los Comunes , Traductora , Madrid
  • 367 Marlene Landaeta , Afrofem , La Coruña
  • 368 Marlene Russo , CAF , Docente , Buenos Aires, Argentina
  • 369 Marta Arrizabalaga Arriazu , Fundación de los Comunes , Iruña
  • 370 Marta Busquets Gallego , Abogada , Barcelona
  • 371 Marta Espuny , madrid
  • 372 Marta Esther Jiménez Jaén , La Colectiva (Canarias) , Profesora Universidad , La Laguna
  • 373 Marta Horno Kühnel , Zaragoza
  • 374 Marta Jiménez Jaén , La Colectiva (Canarias) , Profesora Universidad , La Laguna
  • 375 Marta Lara Martínez , Barcelona
  • 376 Marta Luxán Serrano , Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea , Profesora e investigadora , Hernani (Gipuzkoa)
  • 377 Marta Machimbatrena Cuerda , Barcelona
  • 378 Marta Malo de Molina , Traductora e investigadora , Madrid
  • 379 Marta Mariñas Lopez , Barcelona
  • 380 Marta Martí Barrachina , Investigadora independiente en criminología y profesora colaboradora UOC , Barcelona / Ciudad de México
  • 381 Marta Medrano Martín , Sevilla
  • 382 Marta Sales Romero , Barcelona
  • 383 Martí Galofré Garreta , Manresa
  • 384 Martina Tortá Ruiz , Alicante
  • 385 Maryana Babetska , Plataforma ProDerets PV , Fisioterapeuta , Valencia
  • 386 Maura Fernández Cárdenas , Acción en Red , Educadora Social , Sevilla
  • 387 Mauricio Rubio Rodríguez , Madrid
  • 388 Maximiliano Albornoz Torres , Instituto de Ciencias Antropológicas (Facultad de Filosofía y Letras, UBA) , Becario doctoral , Buenos Aires
  • 389 Mayo Asumu , Barcelona
  • 390 Mel Stiller , Universidad de Barcelona , estudiante en doctorado , Barcelona
  • 391 Melissa Medina , Protesico dental , Terrassa
  • 392 Mercè Claramunt Bielsa , Abogadsa , Barcelona
  • 393 Mercè Meroño , Àmbit Dona , Coordinadora programas , Barcelona
  • 394 Merce Tafalla , Primavera gorda , masajista , Barcelona
  • 395 Mercedes Belbel Bullejos , Funcionaria , Granada
  • 396 Mercedes Bustos , Asociación Teatro de la Tierra , Actriz , antropologa y escritora ! , Madrid
  • 397 Mercedes Estébanez , Bloc Violeta Badalona , Badalona
  • 398 Mery Sut , Valencia
  • 399 Miguel Martín Ayllón , Virus editorial , editor , Barcelona
  • 400 Miguel Torres , Cero , Artesano , Valencia
  • 401 Mireia Canals Salomó , Sevilla
  • 402 Miren Izarra , Barcelona
  • 403 Miriam Aleman Calatayud , Educadora social , Barcelona
  • 404 Miriam Sol Torelló , La Electrodomestica , Barcelona
  • 405 Miriam Solá García , Investigadora y activista feminista , Barcelona
  • 406 Moacoai Ioana , Barcelona
  • 407 Molina Medina , España ciudad , Estudiante trabajadora , España
  • 408 Mónica Muñoz Conde , sevilla
  • 409 Mònica Sánchez Cuberes , Cardedeu
  • 410 Montserrat Benito Soriano , activista feminista-jubilada , Barcelona
  • 411 Montserrat Pineda , activista , Barcelona
  • 412 Muntsa Otero Vidal , Activista feminista , Barcelona
  • 413 Nagore Iturrioz López , sindicalista , San Sebastian
  • 414 Nanina Santos Castroviejo , ANDAINA: revista galega de pensamento feminista , Rois (A Coruña)
  • 415 Natalia Gómez , Granada
  • 416 Natália Messias Mendes , Barcelona
  • 417 Natividad García Padilla , Asamblea Feminista , Educadora Social , Madrid
  • 418 Nerea Pascual Vera , Estudiante , Barcelona
  • 419 Nicola Mai , Profesor de Sociologia , Londres, Reino Unido
  • 420 Nicolás Esposito , Marbella
  • 421 Nieves Gutierrez ganza , Jubilada , Sntander
  • 422 Nieves Salobral Martín , Eje de precariedad y economía feminista , Madrid
  • 423 Nilda Jiménez Vino , Administrativa , Madrid
  • 424 Nizaiá Cassián Yde , Synusia Edita , Barcelona
  • 425 Noemi Elvira Marín , Averlasailas , Barcelona
  • 426 Núria Sadurní Balcells , Bollos en Teoria / Univesitat de Girona , Investigadora social , Barcelona
  • 427 Núria Semís Campos , Estudiante , Cerdanyola del Vallès
  • 428 Núria Vergés Bosch , universitat de barcelons , professora , Barcelona
  • 429 Olga Rodriguez Blanco , Luminotecnica , Madrid
  • 430 Óscar Rodrigo Grande , Madrid
  • 431 Pablo Lópiz Cantó , Universidad de Zaragoza , Profesor de Filosofía , Zaragoza
  • 432 Paloma Gema León Fernández , Estudiante , Algeciras
  • 433 Paloma González , Anticapitalistas , Periodista , Madrid
  • 434 Paloma Uría Ríos , Oviedo
  • 435 Pamela Soria Varela , La Haya
  • 436 Patricia Aljama Cuenca , UAB , Técnica de género , Calafell
  • 437 Patricia Aranguren , Madrid
  • 438 Patricia Carmona , Barcelona
  • 439 Patricia Faraldo Cabana , Universidade da Coruña , Catedrática de Universidad , A Coruña
  • 440 Patricia González Prado , Grupo Antígona Universidad Autónoma de Barcelona , Abogada , Barcelona
  • 441 Patricia Ruiz Pérez , Madrid
  • 442 Patricia Salido Rodriguez , Barcelona
  • 443 Patricia Simón Carrasco , Periodista , Málaga
  • 444 Paula Álvarez Cano , Sevilla
  • 445 Paula Ceano Flores , Acción en Red , Psicóloga , Sevilla
  • 446 Paula Sánchez Perera , Profesora e investigadora , Las Palmas de Gran Canaria
  • 447 Pepa Cabanillas , Sociologa , Sevilla
  • 448 Pepa Torres perez , Territorio Doméstico , Teologa , Madrid
  • 449 Piedad Cintado Franco , Madrid
  • 450 Pilar Habas Luque , CPS , Psicóloga , Sevilla
  • 451 Pilar Marín Iranzo , Valènci
  • 452 Pilar Pinto Buzón , Profesora universitaria , Cádiz
  • 453 Pilar Valdivieso Rodríguez , Valladolid
  • 454 Presen Zubillaga Auza , Emakume Internazionalistak , Profesora de Educación Primaria jubilada , Olatz (Nafarroa)
  • 455 Quiñonero Hernandez, llum , Plataforma pro-drets Pais Valencià , Periodista , Alacant
  • 456 Rafaela Subías de la Fuente , Barcelona en Comú , Maestra jubilada , Barcelona
  • 457 Rakel Arre , Pamplona
  • 458 Raquel Rei Branco , Galiza
  • 459 Renata Casero , La Tetera , Profesora de piano , Valencia
  • 460 Ricardo Dotti , Técnico , Valencia
  • 461 Robin Woerner , Home organizing consultant , Los Angeles, CA
  • 462 Rocío Ballesta Meichsner , Historiadora/cocinera , Sevilla
  • 463 Rocio Calatayud , Valencia
  • 464 Rocío Domingo Pérez , Zaragoza
  • 465 Rocío Fajardo Fernández , Granada
  • 466 Rocío Fraga Sáenz , Socióloga. Activista feminista , A Coruña
  • 467 Rocío González , Gijon
  • 468 Rosa Lázaro Castellanos , Universidad de Barcelona , Barcelona
  • 469 Rosa María García , Asamblea del Orgullo Crítico de Murcia; Rebelión Feminista , Activista , Murcia
  • 470 Rosana Alija Fernández , Universidad de Barcelona , Profesora de Derecho internacional público , Barcelona
  • 471 Rosario Alises Castillo , Abogada , Málaga
  • 472 Roser Pineda Casademont , Ca la dona , i Vilaretes , Fxi , Il·lustrdora , Barcelona
  • 473 Ruth Martín Torras , Poblesc Feminista , Barcelona
  • 474 Sandra Arencón-Beltrán , Docente , Sevilla
  • 475 Sandra Cundines Antelo , SIDA STUDI , técnica de evaluación y salud sexual , Barcelona
  • 476 Sandra de la Fuente Quintana , Barcelona
  • 477 Sandra González Juan , Desempleada , San Cristóbal de la Laguna
  • 478 Santi Fernández Patón , Escritor y periodista , Málaga
  • 479 Santiago Pozo Baeza , Músico , Barcelona
  • 480 Sara Barrientos Carrasco , Feministas Indignadas , Barcelona
  • 481 Sara Buraya Boned , Museos , Madrid
  • 482 Sara L Fernández , Librera , Málaga
  • 483 Sara Trapiello Castrillo , Feminismo unitario , Camarera , Granada
  • 484 Seila Hernandez Marin , Educadora Social , Zaragoza
  • 485 Sejo Carrascosa Lopez , Vitoria- Gasteiz
  • 486 Selene Garcia Sanagustín , Educadora , barcelona
  • 487 Serena Guadalupe Urdiales Remaggi , Humanidad amorosa , Poeta , Barcelona
  • 488 Sergio Vidal Alonso , estudiante , Portonovo
  • 489 Sílvia Alberich Castellanos , Feministes indignades/Vaga feminista , Consultora ámbito género , Barcelona
  • 490 Sílvia Moreira da Silva , psicóloga , Barcelona
  • 491 Silvina Ribotta , Profesora Universidad Carlos III de Madrid , Madrid
  • 492 Sònia Farré i Fidalgo , Anticapitalistas , Docente , Sant Joan Despí (Barcelona)
  • 493 Soraya Fernandez Ramirez , agente de pre-rastreo para el Covid-19 , Barcelona
  • 494 Susana Albarrán , Ligra Feminista Proderechos , Comunicadora Social , Madrid
  • 495 Talia Ardana Lamas , Cádiz
  • 496 Tamara Diaz Ramos , Autónoma , Gijón
  • 497 Tania Fortea , , Valencia
  • 498 Teo Pardo , Profesor de secundaria y activista trans , Barcelona
  • 499 Teresa Escobar , APDHA , Sevilla
  • 500 Teresa Gonzalez-Novelles Rubio , estudiante , Algeciras
  • 501 Thais Fernández Ortega , Almería
  • 502 Thomas Van Doosselaere , Poc a Coop , Manresa
  • 503 Tina Caballero , Cáceres
  • 504 Valeria Pulpon , Alicante
  • 505 Vera Moreno Bolaño , Pontevedra
  • 506 Verónica Aversa , Salamanca
  • 507 Verónica Rivera Rubio , No pertenezco a ningún grupo , Desempleada , Gijon
  • 508 Vicky Moreno , Dones x Dones , Mestra jubilda. Activista de Ca la Dona , Barcelona
  • 509 Victoria Aldama García , Barcelona
  • 510 Victoria Columba Cochero , Traslamanta , Activista-Educadora-Trabajadora del Hogar , Barcelona
  • 511 Victoria Keller , CAF , Antropóloga , Buenos Aires
  • 512 Victoria Robles Sanjuán , Plataforma 8 marzo Granada , Profesora , Granada
  • 513 Victoria Walters , CEO , Osaka
  • 514 Viktor Navarro Fletcher , (N).O.M.A.D.A.S , Valencia
  • 515 Violeta Stankovic Marín , Alicante
  • 516 violeta Villena Valle , Espai de salut , tallerista , Manresa
  • 517 Virginia Castro Gonzalo , Madrid
  • 518 Xavier Cambra Triano , Tanquem els Cie , Visitas y movilización , Barcelona
  • 519 Xavier Giró Martí , Universitat Autònoma de Barcelona , Profesor de periodismo político y de conflictos , Barcelona
  • 520 Xeito Fole , Artista visual y programador cultural , Barcelona
  • 521 Xoán M. Mosquera Muiños , A Coruña
  • 522 Zaidun Molina Escamilla , Chef , Oslo
  • 523 Zoe Garcia Castaño , Vic
  • 524 Micaela Danieletto , Free lance / programadora , Barcelona
  • 525 Teresa García Mens , Actriz , Madrid
  • 526 Jokin Azpiazu Carballo , Euskal Herriko Unibertsitatea / Universidad del País Vasco , Profesor , Donostia
  • 527 Jose Begega , MMM , Madrid
  • 528 Miguel Ángel Aedo Ávila , Universidad Complutense de Madrid , Doctorando , Madrid
  • 529 Petra Wille’n , Sweden
  • 530 Sergio de la Flor Flores , Estudiante de periodismo , Murcia
  • 531 Erika Sanz Méliz , Podemos Aragón , diputada , Zaragoza
  • 532 Belinda Salmerón Ntutumu , Afromurcia ,CNAAE, FaAm , Coopresidenta de Afromurcia y miembro de CNAAE , Murcia
  • 533 Ramon Font , IAC , Profesor , Calella
  • 534 Ezgi Guler , European University Institute , Studente , Florencia
  • 535 Julia Cámara , Anticapitalistas , Zaragoza
  • 536 Marc Casanovas , IAC , Docente , Barcelona
  • 537 Montserrat Neira Rodríguez , Barcelona
  • 538 Isabel Melèndez Ortega , Trabajadora Social , Zaragoza
  • 539 Rafael Marcos Mota , Barcelona
  • 540 Tatiana Sentamans , Profesora , Altea
  • 541 Anna Sala Vila , Barcelona
  • 542 Gerardo Ernesto Hurtado Arias , Orquídeas del Mar , Periodista , San Salvador
  • 543 Maria Martinez , Independiente , Trabajadora Sexual , Barcelona
  • 544 Sandra Oliveira , Movimento dxs Trabalhadorxs do Sexo , Trabajadora sexual , Lisboa
  • 545 Ana Lopez , MissComadres , La mitad del proyecto , Granada
  • 546 Pilar Sánchez Molina , Misscomadres , Diseño gráfico , Granada
  • 547 Beatriz Higón Cardete , O.R.G.I.A. , Profesora e Investigadora , València
  • 548 Francesc Ruiz , Instituto de Estudios del Porno , Artista Visual , Barcelona
  • 549 Raúl Camargo Fernandez , Anticapitalistas , Empleado Público , Madrid
  • 550 Belén Drake , Madrid
  • 551 Cristina Bajo Enriquez , Por Libre , A Coruña
  • 552 Amalia Paloma Gonzalez , Anticapitalistas , Periodista , Madrid
  • 553 Lola Parra Ruiz , Limpiadora , Madrid
  • 554 Ana Jiménez Talavera , Cooperativista en ecotono s. Coop. And , Sevilla

 

Prostitución, feminismos y derecho penal,

de Mª Luisa Maqueda Abreu.

Granada, Comares, 2009

https://www.marcialpons.es/libros/prostitucion-feminismos-y-derecho-penal/9788498365023/

 

Recensión por

Francisco Majuelos

Universidad de Almería

España

Correspondencia: Francisco Majuelos. CEMyRI. Universidad de Almería. Ctra. De Sacramento s/n. 04120­La Cañada de San Urbano (Almería). España.

 

© Revista Internacional de Estudios Migratorios. CEMyRI. UAL (España)

 

“A modo de recapitulaciòn, Maqueda se refiere a ‘un continuum de despropòsitos legislativos en el abordaje jurídico del fenòmeno de la prostituciòn’ a causa de ‘la herencia determinante del abolicionismo. En su contexto, las víctimas no nos dejan ver a los sujetos de derechos que hay detrás, no interesa su autonomía ni el respeto a su propia subjetividad, ni su dignidad, ni su integridad ni, desde luego, su libertad’”

 

El libro que reseñamos aborda diferentes cuestiones relacionadas con la prostitución, las polémicas en relación a ella y los interrogantes que se suscitan en torno a la posible regulación de la prestación voluntaria de servicios sexuales. El texto se articula por medio de tres capítulos que, si bien poseen cierta identidad propia, mantiene una continuidad argumental y un alto nivel de conexión analítica.

En el primer capítulo, titulado „los orígenes de la prostituciòn contemporánea., se traza un bosquejo de la incorporación de la ideología abolicionista en la legislación internacio­nal y en las políticas públicas en relación con la prostitución y algunos de los fenómenos con los que habitualmente se vincula, como el tráfico o la trata. La autora nos sitúa en la segunda mitad del siglo XIX, en el contexto del desarrollo del capitalismo industrial: “la prostitución moderna vendría asociada a su vinculación con una clase social —las prostitutas eran las hijas no cualificadas de las clases no cualificadas— y el interés del estado por controlar la vida de los pobres” (p. 6). El incipiente abolicionismo, surgido como crítica a los aspectos más insoportables del reglamentarismo decimonónico, iría ganando terreno debido a diversos factores: los cambios sobrevenidos en el mercado de la prostitución, el fuerte desarrollo experimentado por ésta a finales del siglo XIX, la entrada en escena del llamado tráfico sexual de mujeres – alentado por su fuerte publicitaciòn y el „pánico moral. asociado a ella, respaldado por el abolicionismo-, etc. (p. 8). Este fenómeno provocaría la movilización en diferentes países organizándose múltiples eventos y suscribiéndose distintos convenios, hasta culminar en lo que Maqueda define como la “obra más representativa “del feminismo abolicionista: la Convenciòn de Naciones Unidas para la represión de la trata de seres humanos y de la explotación de la prostitución ajena, firmada en Nueva York el 21 de marzo de 1950 (p. 9).

En el segundo apartado de este capítulo, la autora traza el camino recorrido durante casi medio siglo hasta la firma del citado convenio, resaltando algunos aspectos de gran transcendencia: la contradicción inicial de muchos estados con políticas reglamentaristas en sus propios territorios, que suscribirían un acuerdo acusadamente abolicionista; el contenido criminalizador del entorno de la prostitución presente en el convenio; o el desconocimiento en él del principio de autonomía de la voluntad de la persona, reconocido en otros textos de carácter internacional. “Este convenio de 1950 condicionaría, de forma determinante, el devenir de las políticas sobre prostituciòn en los distintos países” (p. 13).

En el tercer apartado, Maqueda analiza los aspectos esenciales relacionados con la ideología abolicionista a partir de la finalización de la segunda guerra mundial, época a partir de la cual se iniciarían cambios profundos en los órdenes moral y sexual, particularmente en las ideas y las prácticas relacionadas con el sexo, así como su posterior vinculación a la industria del turismo y del ocio, y las ideas y hábitos sociales favorables a una normalización de la prostitución (p. 15). La evolución ideológica en el seno del propio feminismo, particularmente el feminismo cultural logrará imponer una jerarquía moral entre las mujeres en función de lo sexualmente correcto y considerará a la prostitución como una manifestación del poder de los hombres sobre las mujeres y de la imposición de la sexualidad masculina, vinculando esencialmente el placer masculino a la victimización, el daño y la explotación de la mujer. Asimismo se analizarán las influencias ejercidas por esta ideología en las políticas nacionales, en particular en el caso sueco, modelo de referencia del nuevo discurso feminista sobre la prostitución, que incorpora “otro de los grandes principios del abolicionismo radical: la negaciòn del derecho a prostituirse” (p. 20) y la penalizaciòn del cliente, consolidándose un concepto de prostitución que la conciba como explotación sexual.

También se hará un breve recorrido por el caso español, donde la tardía preocupación del feminismo por la prostitución, no ha impedido que se haya abierto paso en el ámbito institucional el ideario abolicionista: la prostitución como violencia de género, como sometimiento al deseo masculino; el sexo de pago como ausencia de libertad en el ejercicio de la sexualidad; la victimización de la prostituta y la desconsideración de su autonomía; la negación de la distinción entre prostitución libre y forzada, o su vinculación con el tráfico sexual; etc.

Su evaluación y conclusiones quedan reflejadas en los dos puntos finales respectivamente, y las aportaciones que ofrece no pueden ser más demoledoras: el mercado clandestino monopolizado por la delincuencia organizada, consecuencia de los regímenes prohibicionistas (p. 35); el incremento de la victimización, el estigma, la discriminación y la clandestinidad (p.37); concluyendo para el caso sueco que “procede levantar ‘acta de fracaso’ de la iniciativa legal sueca, cuyo principal avance ha sido garantizar la victimización de un colectivo que con ella se ha hecho más vulnerable” (p.38); y para el caso español, a los efectos invisibilizadores del prohibicionismo, habría que añadir el “amplio margen de inseguridad jurídica en la aplicaciòn de la nueva normativa penal” que los ambiguos términos de „explotaciòn sexual. provocan en relación a la difícil prueba del lucro punible (p. 40).

En el capítulo segundo, “los nuevos discursos: de la autodeterminaciòn sexual al reconocimiento de derechos”, la autora realiza un análisis de los discursos en torno a la prostitución, un proceso de deconstrucción/construcción del concepto de prostitución que sea apropiado para el objetivo de “reconocimiento de la prostituciòn voluntaria como una práctica social – legal y regulada-” (p. 41).

El primer apartado se dedica a precisar los rasgos definitorios de un concepto adecuado de prostitución, necesariamente liberado de los tópicos y de las construcciones ideológicas que lo contaminan asociándole prácticas distintas a la prostitución y que, sin embargo, acaba por asimilar, insistiendo en los elementos que le son sustanciales: la prostitución como práctica social, la prostitución como sexo libremente pactado y la prostitución como actividad económica diversificada en un mercado internacionalizado.

En el segundo apartado, se aborda la construcciòn de una definiciòn “científica” de la prostituciòn: “la prestaciòn voluntaria y negociada de servicios sexuales remunerados”. A partir de esta definición, Maqueda precisa el contenido de los elementos que la componen, en relación a los discursos abolicionistas: la prostitución forzada no existe, es decir, que la prestación coercitiva de servicios sexuales no puede ser considerada prostitución; la prostitución como servicio sexual que se presta por quien recibe dinero a cambio implica que no se trata de una relación recíproca de sexo, en la medida en que quien ofrece servicios sexuales no mantiene “relaciones sexuales”; la prostituciòn como práctica y como profesiòn, que asimile la prostitución a un contexto público como trabajo sexual, que permita el reconocimiento de derechos sociales y laborales a sus protagonistas.

La voluntariedad inherente al concepto de prostitución propuesto es la clave para la opción al reconocimiento de un espacio de libertad en el ejercicio de la sexualidad, al que la autora asocia con la decisión de trabajar en el mercado del sexo y que vincula al discurso liberal: la prostitución no sería sino la expresión del derecho sexual de cualquier persona a disponer de su propio cuerpo. Es desde esta perspectiva desde la que la que se analizan las posibilidades de fundamentación de su propuesta regulatoria desde el discurso liberal, que reconoce no unívoco y que plantea diferentes problemas cuando se plasma en propuestas de intervención social: el modelo no intervencionista tanto en cuanto sitúa la libertad sexual en el terreno de lo privado; el modelo regulacionista, que intenta transformar los problemas sociales en problemas de orden público, mutando en un nuevo prohibicionismo que se vuelve contra las trabajadoras sexuales, ante la indiferencia del feminismo abolicionista respecto de los problemas humanos de las prostitutas.

El cuarto apartado analiza el discurso social de reconocimiento de derechos para el que parte de dos ideas clave: la prostitución como actividad económica y la prostitución como trabajo. Maqueda presenta diferentes aportaciones de esta perspectiva tanto desde la sociología como del derecho. Y su marco ideològico de partida “de ese reconocimiento de la prostitución como trabajo sexual no puede ser otro, por lo menos formalmente, que el estado social: sustraer de la condición de trabajadoras a las mujeres que ejercen la prostitución es sustraerlas también de los derechos asociados a los modelos de Estado de Bienestar” (p.95). A continuaciòn ejemplifica, y evalúa, esta perspectiva mediante el modelo holandés, al que reconoce su capacidad de mejora de la situación de las trabajadoras sexuales, si bien entre sus insuficiencias reconoce las dificultades de aplicación por falta de recursos, la peor posición laboral de las trabajadoras autónomas o la discriminación que supone para las trabajadoras extranjeras no comunitarias que están fuera del ámbito de protección en este modelo, al no ser fuente de reconocimiento laboral para su regularización administrativa, por razones de „interés nacional.. Otras insuficiencias del modelo laboral quedan recogidas en este apartado final del capítulo II, particularmente las que provienen del cuestionamiento de la ciudadanía laboral como fuente exclusiva del reconocimiento de derechos por parte de los estados, o las que propugnan una vía emancipadora desligada del concepto de ciudadanía. En cualquier caso la posición de la autora es clarísima al respecto: “quedarse fuera de la lògica del derecho sòlo atrae debilidades y conti­nuismo en la desprotecciòn de uno de los colectivos que más desprotegidos están” (p. 102).

En el capítulo tercero, „el discurso jurídico y la legalidad penal, se aborda esa visiòn tradicional del derecho “como portavoz de una reacciòn social contra la prostituciòn, en tanto que forma de desviaciòn” (p. 103), presentándonos el tránsito desde los regímenes reglamentaristas a los prohibicionistas, bajo la influencia del abolicionismo, desde la perspectiva del cambio en el discurso jurídico, que desplazaría el acento en la moralidad y la degradación desde la prostituta a la prostituciòn misma, un proceso cuyo resultado “ha sido el de la creaciòn de un espacio sin derechos, en el que el Derecho cada vez más explícitamente, se ha dejado ver como un instrumento de expulsión del entorno económico, político y social” (p. 107). Se abordan también diversas cuestiones acerca del estatus jurídico de la prostitución en nuestro país caracterizado precisamente por la ausencia de estatus alguno, cuya posibilidad de regulación indaga Maqueda desde distintas fuentes, buscando salvar los diferentes escollos doctrinales que impiden la regulación de la prostitución. En primer lugar, tras exponer los fundamentos jurídicos de la legalización de la actividad del alterne, intenta salvar, desde la tradición de la doctrina de la jurisprudencia, el principal escollo para la legalización de la prostitución con participación de terceros que representa el art. 188.1 del código penal tras su reforma de 2003. Frente al discur­so de la explotación sexual, iniciado en la Convención de las naciones Unidas de 1950, que justifica el reproche penal a la obtención de un aprovechamiento económico de la prostitución ajena, la autora considera que la acción punitiva sólo estaría justificada por los “abusos a esas necesarias reglas de ejercicio –voluntario- de la prostituciòn” (p.118), lo cual apoya en diferentes pronunciamientos penales, de tal manera que la interpretación del concepto de explotación sexual se aproximaría a la idea de explotación laboral derivada de la imposición de condiciones abusivas de trabajo, propuesta que considera compatible con las diferentes definiciones internacionales, apelando para ello, entre otras fuentes, al último informe criminológico de la Guardia Civil (que tal vez por ello fue el último). Respecto a la „prestaciòn coercitiva de servi­cios sexuales, la autora duda de que se pueda en tales casos hablar de prostituciòn: “si no hay consentimiento en la prestación de servicios sexuales, ni mínima reciprocidad en la obtención de beneficios, no hay prostituciòn” (p. 123), prefiriendo caracterizar tales acciones como agresiones o abusos sexuales, o rescatando la figura penal de la „servidumbre.. Paralelo recorrido realiza la autora respecto de las relaciones entre trata, tráfico y prostitución, resultado de la confusión conceptual derivada de la introducción de las variables vulnerabilidad y precariedad administrativa como elementos definitorios de dichas figuras, y la construcción de un discurso fundado en la vulnerabilidad con “una alarmante fuerza de convicción. Su componente emocional ha hecho estragos en el mundo del derecho” (p.133).

A modo de recapitulaciòn, Maqueda se refiere a “un continuum de despropòsitos legislativos en el abordaje jurídico del fenòmeno de la prostituciòn” a causa de “la herencia determinante del abolicionismo. En su contexto, las víctimas no nos dejan ver a los sujetos de derechos que hay detrás, no interesa su autonomía ni el respeto a su propia subjetividad, ni su dignidad, ni su integridad ni, desde luego, su libertad” (p. 138). Apoyándose en ello propone una revisiòn de las leyes “bajo un nuevo discurso ‘liberal’ de reconocimiento de derechos, en el que se representaran a unos actores sociales que se mueven voluntariamente en un contexto – sexual-tan digno de ser reconocido y jurídicamente tutelado como cualquier otro” (p. 139), pretensión del llamado modelo laboral y que descartó el Informe Final de la Ponencia de 2007.

Por último, la autora confía en que sea la práctica judicial, mediante una interpretación ajustada constitucionalmente, la que permita la obtención de derechos sin necesidad de que el legislador introduzca modificaciones. Aún así, quedarían por fijar los límites legales al ejercicio de la prostitución como opción individual y como actividad asalariada. Sería necesario analizar los procesos y los actores presentes en ellos, para evitar una criminalización indiscriminada de todos ellos, situando los límites de intervención penal en los casos graves de abuso en la obtención del lucro y en la imposición de las condiciones laborales abusivas en la prestación voluntaria de los servicios.

A pesar de la confianza expresada, no deja de resultarnos llamativa una de las últimas líneas del texto que comentamos: “el lenguaje ambiguo y equívoco de las leyes se ha convertido en el mejor aliado de una política criminal marcada por el eficientismo político” (p. 148).

Estamos pues, ante un texto de enorme interés, que aborda la problemática de una posible legalización de la prostitución desde una perspectiva muy sugerente y que, al margen del realismo y viabilidad de sus propuestas, informa de los múltiples elementos que dificultan o participan en tal hipotética medida, los deconstruye en lo que de artefacto ideológico sostienen, y trata de armar una definición que pueda permitir su consistente fundamentación jurídica, constitucional, y su regulación legal. Se trata de un libro abundantemente documentado desde fuentes diversas, que nos presenta de forma comprensible las claves que marcan la consideración de la prostitución y los impedimentos para tal normalización jurídica y social. Especialmente relevante es el desenmascaramiento de los condicionantes ideológicos que el abolicionismo ha impuesto no ya en el tratamiento penal de la prostitución y de otros fenómenos habitualmente asociados a ella, sino en la vida misma de las trabajadoras sexuales y de su entorno social.

Mucho nos tememos que el camino por recorrer sea más complicado de lo que la clarividencia que la autora nos muestra en este libro permitiría suponer, pero no nos cabe duda de que se trata de un instrumente valiosísimo para entender el fenómeno que analiza y las problemas que deja pendientes de resolver.

 

 

 

 

 

 

Objeciones feministas al actual proyecto de Ley de libertades sexuales

“Manifestamos nuestra profunda preocupación por la posibilidad de que, en nombre del consentimiento de las mujeres, se apruebe un texto legal que supone la anulación del valor del consentimiento de las mujeres.”

 

Por Laura Macaya

1 de marzo de 2021

https://www.almendron.com/tribuna/objeciones-feministas-al-actual-proyecto-de-ley-de-libertades-sexuales/

 

Quienes firmamos estas líneas consideramos que dentro de los feminismos existe una rica y poderosa genealogía de luchas por la emancipación que es hoy especialmente importante para hacer frente tanto a la desposesión y precarización generalizada que produce el capitalismo financiero global como a los proyectos reaccionarios que amenazan con recortar nuestros derechos y libertades. Necesitamos hoy un feminismo que apueste por políticas transformadoras fuera del abuso del código penal que caracteriza a la política conservadora, comprometido con ampliar nuestros márgenes de autonomía y libertad y que defienda los derechos de las mujeres más precarias y vulnerables.

Por ello, consideramos urgente y necesario destacar los problemas que en este sentido supone la aprobación del Anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual tal y como ha sido propuesto por el actual Gobierno de coalición. Encontramos en él una preocupante apuesta por el punitivismo, detectamos una deriva puritana que no hace más que reforzar los argumentos patriarcales de la sacralidad del sexo de las mujeres e identificamos medidas que van a suponer aun mayores obstáculos y dificultades para mujeres que ya sobreviven en condiciones de alta precariedad, como es el caso de las trabajadoras sexuales.

Este proyecto de ley es punitivo al suponer una ampliación de las conductas que pueden ser consideradas delitos, como es el caso del acoso sexual callejero, la tercería locativa y una nueva definición de proxenetismo no coactivo. Nos parece que un feminismo emancipador debe ser crítico con las formas tradicionales de ejercer el poder y con el endurecimiento de un sistema penal que siempre recae con más intensidad sobre las poblaciones más vulnerables. En cuanto a las formas de comportamiento sexista más leves que las mujeres pueden vivir —tanto en la calle como en otros espacios—, creemos que el feminismo está hoy en día capacitado para combatir el machismo a través de la educación, la pedagogía y la disputa cultural de los sentidos comunes, pero nunca colaborando en la construcción de un sentido común punitivo que solo puede acabar siendo funcional al avance de las derechas.

El abordaje penal de las violencias de género no se ha demostrado eficaz como estrategia de prevención del delito y no ha dado resultados significativos respecto a la disminución de los índices de violencia. Creemos que el feminismo tiene que apostar más por la transformación de las conductas que por la sanción y el castigo. Si algo sigue estando pendiente en las políticas públicas feministas es la puesta en marcha de políticas basadas en el fortalecimiento de la capacidad de agencia y de decisión de las mujeres. Esperamos por parte de un gobierno progresista la apuesta tanto por un derecho penal mínimo como por políticas decididas contra la pobreza, la precariedad y la falta de independencia económica de las mujeres. En este sentido nos parece preocupante la propuesta de un reforzamiento penal que no está basada en la eficacia y que parece tener más que ver con el derecho penal simbólico o las rentabilidades políticas del populismo punitivo.

Esta ley, de orden proteccionista y centrada en las “soluciones” penales, desatiende que el principal reto para ampliar la libertad de las mujeres es el de deshacer la tradicional estigmatización del deseo y el placer femeninos. En este sentido, la petición de un sexo explicitado que hace la ley, supuestamente purificado de todas las ambigüedades, dudas, inconsciencias o incluso malentendidos que forman inevitablemente parte de la negociación sexual, nos parece que no va a suponer una ampliación del margen de las mujeres para explorar los deseos con libertad, sino un contraproducente incremento de la regulación sexual en nombre de la seguridad. La definición de consentimiento recogida en el anteproyecto de ley, que establece que todo acto sexual en el que no se manifieste la voluntad expresa de participar en el mismo puede ser considerado delito, nos parece que refuerza la imagen patriarcal tradicional de la vulnerabilidad y la fragilidad femeninas. Esta manera de entender el consentimiento promueve una visión sacralizada e infantilizada de la sexualidad de las mujeres al impedirles elaborar, por sí mismas y al margen del proteccionismo estatal, estrategias para establecer límites sexuales ante conductas intrusivas de baja entidad.

Basándose en esta mirada victimizadora de las mujeres y en un excesivo proteccionismo estatal, se niega la capacidad de decisión de las trabajadoras sexuales al establecer como delito el proxenetismo no coactivo. Queremos manifestar nuestro rechazo a un texto legal que considera a las mujeres no aptas para otorgar consentimiento, dando por hecho que encontrarse en una situación de vulnerabilidad te convierte en alguien que no sabe lo que quiere. De nuevo creemos que la tarea de las instituciones ha de ser garantizar derechos para fortalecer, empoderar y ampliar la capacidad de negociación, pero nunca poner en duda la mayoría de edad de las mujeres. No creemos que las mujeres tengan siempre razón —como no lo creemos de los hombres—, pero, como feministas, combatimos el tradicional descrédito que el patriarcado ha hecho de la voz de las mujeres. En este sentido nos parece indefendible, y menos en nombre de lemas como “Yo sí te creo”, la introducción en nuestro código penal de delitos sexuales que quedan establecidos volviendo inválido e irrelevante el consentimiento de las mujeres. Manifestamos nuestra profunda preocupación por la posibilidad de que, en nombre del consentimiento de las mujeres, se apruebe un texto legal que supone la anulación del valor del consentimiento de las mujeres.

Laura Macaya es especialista en intervención y diseño de políticas públicas en violencia de género. Activista en Proyecto X. Empar Pineda Erdozia es cofundadora de la Comisión proderecho al aborto y del Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid. Clara Serra es filósofa, profesora e investigadora de la Universidad de Barcelona y Cristina Garaizabal es activista feminista y psicóloga. Cofundadora del Colectivo Hetaira. Firman además este texto Virginie Despentes. Escritora. Carolina del Olmo. Filósofa y escritora. Itziar Ziga. Activista feminista, periodista y escritora. Paloma Uría. Doctora y militante feminista y antifranquista de Asturias Raquel Osborne. Socióloga feminista. Miren Ortubay. Profesora de Derecho Penal. Dolores Juliano. Antropóloga feminista. Nuria Sánchez Madrid. Filósofa y profesora de la UCM. Maria Luisa Maqueda Abreu. Catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Granada. Ruth Mestre i Mestre. Profesora de Filosofía del Derecho de la U.V. Nuria Alabao. Periodista y activista. Miguel Missé. Sociólogo y activista trans. Rosa Montero. Periodista y escritora. Alba Pez. Socióloga y militante feminista. Fefa Vila Núñez. Activista queer y profesora UCM. Mamen Briz. Periodista y activista feminista. Rommy Arce. Militante de Anticapitalistas. Marta Jiménez Jaen. Profesora de Sociología del género de la Universidad de La laguna. Noemi Parra Abaúnza. Profesora de Trabajo Social de la ULPGC. María Teresa Márquez González. Abogada y militante feminista Sara Rodríguez Pérez. Pedagoga y sexóloga. Belén González. Educadora social. Programa Por los Buenos Tratos- Acción en red Andalucía. Nerea Fillat. Editora y miembro de la Fundación de los Comunes. Isabel Cercenado Calvo. Activista feminista. Máster en Género y Políticas de Igualdad UV. Belén Gutiérrez García. Feminista y educadora infantil. Sejo Carrascosa Lopez. Activista marika. Lumagorri cisheteroaren aurkako taldea. Ester Pérez González. Periodista. Antonio Navarro Escudero. Miembro de la Ejecutiva Regional de CCOO Castilla la Mancha. Maria Victoria Delicado Useros. Profesora Titular de la Universidad de Castilla la Mancha. María Nebot. Profesora de Filosofía, activista feminista y ex Consejera de Igualdad del Cabildo GC. Santiago Alba Rico. Filósofo y escritor. Concha García Altares. Activista feminista, Cofundadora del Colectivo Hetaira. Josetxu Riviere. Especialista en trabajo en masculinidades e igualdad. Zelia Garcia, Periodista, consello redacción Andaina. Nanina Santos, Equipo redacción ANDAINA, revista galega de pensamento feminista. María López Montalbán. Educadora y exvicepresidenta de la Asamblea Regional de Murcia. Norma Vázquez García. Terapeuta feminista. Elo Mayo Cabero. Experta en políticas públicas de género. María Valvidares. Profesora de Derecho Constitucional Universidad de Oviedo. Mª Antonia Caro. Educadora social. Activista feminista. Josefina Jiménez Betancor. Enfermera. Activista feminista. Estefanía Acién González. Profesora de Antropología Social de la Universidad de Almería. Participante en la iniciativa #UniversidadSinCensura. Carmen Heredero. Feminista y sindicalista. Especialista en coeducación. Paky Maldonado López. Psicóloga, orientadora educativa, docente LGTBI

 

La Policía detecta 530 puntos de prostitución en Madrid en la mayor operación de rescate de la trata

La Brigada Provincial de Extranjería y las 30 comisarías de Madrid han elaborado el primer censo de pisos, locales y calles donde se esclaviza

“Solo un pequeño puñado de víctimas han decidido pensárselo, de cara a una denuncia, y tienen 90 días para tomar la decisión. Y ésta es el enorme escollo para los investigadores (y la sociedad en general) para acabar de una vez por todas con esta lacra que casi nadie quiere mirar de frente: las instancias judiciales exigen en el 99% de los casos la denuncia de la mujer.”

 

Por Carlos Hidalgo

5 de marzo de 2021

https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:7eQhOC89GjkJ:https://www.abc.es/espana/madrid/abci-policia-detecta-530-puntos-prostitucion-mayor-operacion-rescate-trata-202103042008_noticia.html+&cd=5&hl=es&ct=clnk&gl=es

 

La lucha contra la trata de seres humanos continúa pese a las limitaciones de la pandemia. Según ha podido saber ABC, la Policía Nacional, tras un arduo trabajo de casi dos años, ha elaborado un censo muy aproximativo que cifra en, al menos, 530 puntos de distinto tipo donde se practica la prostitución en Madrid. Se diferencia entre clubes, calle y pisos; estos últimos son los más numerosos en la actualidad. Y los más difíciles de controlar, habida cuenta de la falta de recursos legales (que los investigadores no se cansan de reclamar a las autoridades judiciales y políticas competentes), algo de lo que son perfectamente conocedoras las decenas de mafias que se dedican a explotar a mujeres.

El dispositivo especial ha estado comandado por la Brigada Provincial de Extranjería, con la colaboración de las 30 comisarías (18 de distrito y 12 de ciudades del extrarradio) existentes en la Comunidad. El censo es el que se ha utilizado para visitar los 530 puntos en una sola jornada, en un despligue sin precedentes, y contactar con más de 800 mujeres, presuntas víctimas, para ofrecerles la oportunidad de colaborar en la labor contra la trata de seres humanos.

Las inspecciones, en las que no se pudo entrar en los domicilios, se trabajaron la jornada del 18 de febrero desde las diez de la mañana hasta las 12 de la noche. Participó un centenar de agentes de la Brigada y alrededor de 180 de la treintena de comisarías. Además de ofrecer ayuda a las chicas (los agentes acudieron con miembros de seis asociaciones que se dedican a ayudarlas a salir de ese infierno), la idea es también la de afianzar la localización de esos lugares, si cambian y dónde a las mujeres, y comprobar, ya para actuar judicialmente, si los titulares de los inmuebles conforman grupos organizados, explican a este diario fuentes policiales.

Por sectores, el censo se divide así: pisos donde se ejerce la prostitución, 330; clubes, 180, y 20 puntos callejeros. Esta triste realidad se da en absolutamente todas las zonas de Madrid, aunque, en cuanto a las viviendas (también hay chalés, sobre todo a las afueras), destacan los distritos de Centro, Tetuán, Latina, Puente de Vallecas y Carabanchel. Los locales de alterne se ubican, principalmente, además de en barrios de la capital (Centro, Castellana, Valdeacederas, Azca…), en Getafe, Leganés, Coslada, Móstoles, Alcalá y Torrejón; es decir, en la zona sur y el Corredor del Henares. Y, en cuanto a la calle, persiste la presencia de estas mujeres (aunque en menor medida por la pandemia y porque en los pisos están más controladas y les salen más rentables a las mafias, por lo que se ha producido un trasvase) en las zonas conocidas y habituales, como la Casa de Campo, Marconi, Gran Vía, Ballesta, Desengaño, Montera... Entre las más de 800 mujeres contactadas, había desde latinas (sobre todo, paraguayas, colombianas, venezolanas…) a rumanas y nigerianas, principalmente. También se intervino en algunas viviendas de Chueca, donde había chaperos y transexuales ejerciendo.

Trabas judiciales y amenazas

Solo un pequeño puñado de víctimas han decidido pensárselo, de cara a una denuncia, y tienen 90 días para tomar la decisión. Y ésta es el enorme escollo para los investigadores (y la sociedad en general) para acabar de una vez por todas con esta lacra que casi nadie quiere mirar de frente: las instancias judiciales exigen en el 99% de los casos la denuncia de la mujer. Algo muy difícil de conseguir si se tienen en cuenta las amenazas y palizas que sufren si abren la boca. La mayoría de las coacciones consisten en hacer daño a sus familiares en sus países. Hay algunos de estos parientes que incluso pasan de la situación de sus hijas y prefieren que se ‘ganen’ así la vida siempre que les llegue parte del dinero. En el caso de las nigerianas se añade el tema del vudú: rituales que siguen en su país para lanzarles una especie de maldición. En cuanto a las rumanas, muchas son víctimas de sus ‘loverboys’, sus supuestos novios que realmente lo que hacen es encandilarlas para que se dediquen a la calle y vivir de ellas sin dar palo al agua.

Uno de los edificios visitados fue el conocido burdel vertical de Delicias, 127 (el número 133 lleva años clausurado tras una operación de la Brigada de Extranjería), donde hay 16 viviendas dedicadas a la prostitución y un local comercial de «masajes no terapéuticos», según reza textualmente. En el momento en que llegó la Policía, había 30 chicas y cinco de los inmuebles vacíos. En los otros se repartían, por nacionalidades, nigerianas, paraguayas, chinas, colombianas…En otro club había más de 20 mujeres. Son solo algunos ejemplos. Uno de en los que se entró fue el La Copa del Veo Veo, un ‘showgirl’ de la calle de Bravo Murillo, número 360.

Mínimo de 10 millones al mes

Un cálculo rápido y bastante por lo bajo de lo que pueden sacar las mafias en esos 530 puntos de prostitución en Madrid ascendería a 10 millones de euros mensuales, y eso que ahora la situación está a la baja por las restricciones derivadas del Covid. En los 330 pisos, los réditos pueden ser de 120.000 por cada uno, lo que deja una media de al menos 4 millones; en los 180 clubes, más de 3,6 millones; y en las calles, un mínimo de 2,5 millones (ahora hay unas 40 chicas en Marconi; 50 en Centro, y entre 30-40 en la Casa de Campo, a unos 25 euros el servicio completo).

En cuanto al ‘modus operandi’ de estas organizaciones criminales, se han descubierto los siguientes. En el caso de los locales de alterne, están más de capa caída también porque las visitas policiales se hacen con la Inspección de Trabajo, y van a comisión.

Los pisos tienen dos maneras de funcionar. Por un lado, las que trabajan de una manera más o menos libre, con el tipo que alquila la vivienda a unos 500 euros al mes y divide la renta entre la media de cuatro chicas que suelen estar en él. Les exige unos 100 euros al día por sus servicios y, si ellas sacan más, se quedan el resto. Esto en puridad no puede considerarse trata, explican fuentes policiales.

Deudas de 70.000 euros

Luego están las viviendas en las que claramente permanecen obligadas. Tienen que pagar una deuda y las cambian de inmueble cada 21 días, para no quemarlas de cara a los clientes habituales. El dinero inicial que les pueden exigir es de unos 30.000 euros, pero que luego las mafias van engordando hasta los 60.000 o 70.000. Las muchachas jamás llegan a ver un euro. Las nigerianas, por ejemplo, son las peores; incluso se produce un relevo generacional de las ‘mamis’ (las que las custodian) y las prostitutas más expertas las sustituyen y son incluso más salvajes pese a haber estado sometidas.

En cuanto a las calles, cada grupo controla una esquina, un tramo, una rotonda, y hasta obligan a las esclavas pagar un canon semanal por ejercer. Las tarifas son las más baratas, de entre 10 y 30 euros en Marconi, dependiendo del físico, el servicio y las condiciones en que se dé (hay quien pide, por ejemplo, hacerlo sin utilizar protección, en una suerte de ruleta rusa).

Ante semejante panorama, las trabas burocráticas, la capacidad de movimiento de estas mafias y la indefensión de las víctimas, el trabajo policial continúa a tope. Una buena solución legal sería, por ejemplo, que a los pisos donde ocurre esto se les retire la calificación de uso de vivienda.

 

Claves del operativo

Principales distritos. Están por toda la capital, dividida en 21 demarcaciones, pero destacan Centro, Tetuán, Latina, Puente de Vallecas y Carabanchel.

330 viviendas. Son tanto pisos como chalés; estos últimos, ubicados normalmente en las afueras. Los domicilios son los puntos más numerosos.

Principales ciudades. En cuanto a municipios, sobresalen Getafe, Leganés, Coslada, Móstoles, Alcalá de Henares y Torrejón de Ardoz.

180 clubes. Aunque están de capa caída, todavía persisten en Centro, Valdeacederas, Castellana, Torrejón, Alcalá y alguno en Azca, además de los de carretera.

Nacionalidades. Hay muchas latinas (paraguayas, venezolanas, colombianas), chinas, rumanas y nigerianas, sobre todo.

20 puntos callejeros. Gran Vía, Ballesta, Montera, Marconi,Casa de Campo…

Trabas legales. Jueces y fiscales exigen en el 99% de los casos la denuncia de la víctima para actuar.

 

Colectivos de trabajadoras sexuales inician reuniones con grupos parlamentarios -la CUP el primero- para explicar sus observaciones sobre el Anteproyecto de Ley sobre Libertad Sexual del Ministerio de Igualdad

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Las Putas Libertarias del Raval (Barcelona) y la Sección Sindical de Trabajadoras Sexuales de la IAC instan a suprimir el Artículo 187 bis del Código Penal del APLO-LS, y a diseñar políticas que garanticen nuestros derechos humanos y laborales como trabajadoras sexuales y como mujeres, y para ello enviaron una misiva a la Relatora sobre Derecho a la Salud de la ONU, Tlaleng Mofokeng.

 

26 de febrero de 2021

Colectivos de trabajadoras sexuales inician reuniones con grupos parlamentarios -la CUP el primero- para explicar sus observaciones sobre el Anteproyecto de Ley sobre Libertad Sexual del Ministerio de Igualdad

Comunicado

El pasado miércoles 24 de febrero los colectivos de trabajadoras sexuales Colectivo de Prostitutas de  Sevilla, Sindicato Otras, AFEMTRAS (Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales) y Putas en lucha  nos reunimos con Mireia Vehí, diputada de la CUP (Candidatura d’Unitat Popular), en el Congreso, con motivo del inicio de la próxima tramitación parlamentaria del anteproyecto de Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, cuyo articulado modifica el Código Penal afectando directamente al colectivo de trabajadoras sexuales del Estado Español.

Las Trabajadoras Sexuales nos hemos manifestado a la diputada nuestra oposición a la inclusión en el Anteproyecto de aquellas cuestiones que nos perjudican a nivel social, político y de derechos humanos. Esto es, la recuperación de la figura de la tercería locativa (excluida de tratamiento penal con la entrada en vigor del Código Penal del año 1995) donde sanciona: «Aquel que ponga a disposición un bien inmueble ya sea abierto o no al público, de manera habitual e intencionada, con ánimo de lucro y para el ejercicio de la explotación de la prostitución, aún con el consentimiento de la misma».

Le hemos explicado que ésta incorporación al código penal, se materializará en mayor clandestinidad, desahucios, cierre de espacios de trabajo, hostigamiento vecinal, denuncias, más deportaciones a causa de un mayor control policial, e imposibilidad de autoorganización en espacios (pisos compartidos) colectivos de trabajo. Todo ello nos conducirá a un mayor estigma, mayor vulnerabilidad y prevemos menor número de denuncias a la hora de ser víctimas de un delito contra la Libertad Sexual a los que el Anteproyecto se refiere, pero en ningún caso estamos en contra de la finalidad de la ley.

Asimismo, ponemos de manifiesto, que de nuevo se vuelve a recuperar el concepto proxenetismo no coactivo, considerando a cualquier persona que se lucre explotando la prostitución de otra persona ‘aún con el consentimiento de la misma’, y que en todo caso quedará acreditada la explotación cuando concurran circunstancias de dependencia o subordinación, siendo estas referencias clásicas de cualquier relación laboral aunque no se tratara de prostitución.

Hemos explicitado que con la reiteración constante en el anteproyecto de la rúbrica ‘aun con el consentimiento de la misma’ se está suponiendo una tutela de su propio consentimiento para las trabajadoras. Lo que en todo caso resulta contrario a la finalidad de la ley que no es otra que la prestación del consentimiento, válido, libre e inequívoco a la hora de mantener relaciones sexuales.

Así, una vez más, se nos estará considerando como ciudadanas de segunda, siendo nuestro consentimiento sexual tutelado por el Estado. Y no dando opción a elegir de qué manera trabajar, cómo y en qué condiciones, dado que nuestro objetivo último no es otro que la conquista de derechos sociolaborales, y políticas de protección, no de tutela.

Entre otros puntos que señalamos en la reunión con la representante de la CUP en el Congreso está la financiación pretenciosa del artículo 55 de la Ley, así como la advertencia de que si la ley llegara a entrar en vigor, será una caza de brujas. Nos preocupa el recrudecimiento de la persecución a quienes trabajan en espacios de calle, y la incongruencia que supone que, por una parte, se ponga tanto ahínco en el reconocimiento de los derechos de las personas transexuales, pero que por el contrario aquellas personas trans que se dedican al ejercicio de la prostitucion, serán perseguidas por ésta ley cuando en muchas ocasiones la prostitución es el medio de vida normal y habitual del colectivo.

Por su parte, la diputada Vehí ha asegurado su disposición a seguir trabajando conjuntamente con nuestros colectivos, en el marco de la garantía de derechos y de defensa de las mujeres y a mantener el contacto en el desarrollo del Anteproyecto de Ley.

La próxima semana continuaremos con más reuniones con diputadas/os. Agendadas tenemos ya con Bildu y ERC, al tiempo que seguimos trabajando para conseguir encuentros con el resto de grupos políticos.

 

¿Qué derecho(s)? Las prostitutas y trabajadoras del sexo como actoras colectivas

 

Por GESP el 25 noviembre, 2020

25/11/2020 – María Martínez (UNED)

https://blogs.uned.es/gesp/trabajadoras-del-sexo-como-actoras-colectivas/

 

  • ¿Qué derechos va a demandar quien ni siquiera es considerado sujeto? ¿Es pensable que quien es negado como sujeto reclame derechos?
  • Los procesos de negación de la condición de sujetos y ciudadanas, incluso de humanas, de las prostitutas me hace plantear si el primer derecho a demandar no debe ser el mismo derecho a existir, el derecho mismo a tener derechos. Eso no es algo, sin embargo, que tenga que ser concedido por otros, sino que estas prostitutas y trabajadoras del sexo, con su mera auto-organización colectiva y su presencia en el espacio público, están obligándonos a reconocerlas como sujeto de derechos.

 

En agosto de 2018 se inscribe en Barcelona el sindicato OTRAS (Organización de TRAbajadoras Sexuales). Su constitución provocó un revuelo en el gobierno y buscó por todos los medios la forma de anularlo. Así, y tras sólo 3 meses después de su inscripción oficial, sus estatutos fueron invalidados por la Audiencia Nacional. Era la primera vez que se registraba en España un sindicato de trabajadoras sexuales de ámbito estatal. Ahora bien, no era la primera sección sindical ni la primera organización de prostitutas y trabajadoras del sexo en este país. De hecho, unos meses antes, en mayo del mismo año, se había constituido en Cataluña una sección sindical de trabajadoras y trabajadores sexuales dentro del sindicato Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC). Y desde la década de 2010, trabajadoras del sexo y prostitutas han venido conformando en España organizaciones propias: AFEMTRAS (Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo) en Madrid; Aprosex, Putas Indignadas y Putas Libertarias del Raval en Cataluña; Colectivo de Prostitutas de Sevilla; o el colectivo Caye, formado por trabajadores sexuales, en Asturias. La novedad está, entonces, en la auto-organización de las prostitutas, pues desde 1995 con la constitución de Hetaira (Colectivo en Defensa de los Derechos de las Trabajadoras del Sexo) en Madrid, o más tarde, ya en los años 2000, la creación de CATS (Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo) en Murcia, o de Genera en Barcelona se venía constituyendo una red de apoyo a este colectivo. En parte fueron esas redes de apoyo las que propiciaron primero algunas acciones colectivas (en Montera la primera manifestación de prostitutas se organizó ya en 2003 y probablemente ha habido más que no están registradas), y han servido de apoyo para la ahora auto-organización de las trabajadoras del sexo.

Las teorías de los movimientos sociales tendrían mucho que decir sobre la organización autónoma de este colectivo, pero han estado silentes, al menos en nuestro país; lo mismo sucede con la movilización en general de las mujeres (Martínez, 2019), especialmente las situadas en los márgenes (víctimas, trabajadoras del hogar, mujeres racializadas…) y de otros colectivos subalternos[1]. La primera pregunta que desde los estudios de los movimientos sociales nos podemos hacer es: ¿por qué ahora la organización de prostitutas y trabajadoras del sexo? ¿por qué no hace 10, 20 ó 30 años? Esta pregunta tiene, además, su sentido si analizamos cómo a nivel internacional la organización de prostitutas y trabajadoras del sexo tiene más largo recorrido —recordemos la ocupación de iglesias por prostitutas que comenzó en Lyon (Francia) en 1975 y se extendió por ese país— y ha sido analizada en varios trabajos (por citar algunos: Mac y Smith, 2020; Mathieu, 2009; Osborne, 1991; Pheterson, 1989). Así, Lilian Mathieu (2009) hace uso de la Teoría de la Movilización de Recursos para explicar por qué el movimiento de prostitutas surgió en Francia en 1975 y concluye que en ese momento consiguieron acumular los recursos políticos —conocimiento práctico de las formas de la protesta, los canales de comunicación con las autoridades o los medios de comunicación, etc.— gracias, en parte, a las redes que habían desarrollado, lo que les permitió organizarse y empezar a actuar colectivamente. Y esos recursos fueron eficaces incluso ante una Estructura de Oportunidades Políticas, como afirma también Mathieu, cerrada. Esta explicación es plausible para el caso de España. Por poner un ejemplo, el colectivo AFEMTRAS surge precisamente en reacción a la conocida como Ley Mordaza (Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana), contra las multas que la policía les estaba imponiendo auspiciada bajo esa ley y un movimiento abolicionista de la prostitución con una creciente proyección pública —esto se podría considerar una Estructura de Oportunidad Política cerrada—. En este contexto el papel de algunas organizaciones de apoyo a las prostitutas, en concreto de Hetaira, fue clave para acumular esos recursos políticos y apoyar su auto-organización.

La segunda pregunta común cuando se analizan movimientos sociales suele ser: ¿cuáles son sus demandas? Y, junto a ella, ¿qué vías de reclamación (repertorios de acción) se utilizan? Aunque las propuestas de las organizaciones de prostitutas y trabajadoras del sexo son diversas, dos podemos indicar cómo las grandes demandas: la despenalización del trabajo sexual impidiendo que se multe, y por supuesto que se castigue penalmente, a las personas que ejercen la prostitución; y, el reconocimiento del trabajo sexual en sus diferentes formas como trabajo. La primera gran demanda se concretaría en la derogación de leyes y normativas que criminalizan a las personas que ejercen la prostitución, entre otras las ordenanzas municipales que tan impacto negativo han tenido (Bodelón y Arce, 2018). La segunda —reconocimiento del trabajo sexual como un trabajo— implicaría el reconocimiento de derechos laborales. Aquí es donde las divergencias comienzan: algunas organizaciones (OTRAS) apuestan por diferentes modos de regulación laboral (por cuenta propia, por cuenta ajena), mientras que la sección sindical de la IAC tiene una postura más radical y sólo considera el trabajo realmente autónomo (para un debate sobre esta cuestión se puede consultar el siguiente vídeo). A pesar de esas divergencias, en un manifiesto firmado por la totalidad de las organizaciones de trabajadoras del sexo indicadas se afirmaba: “Lo que queremos y necesitamos es un modelo basado en el reconocimiento de derechos y la plena participación en el diseño de las políticas que nos afectan. Sólo los derechos garantizarán que podamos defendernos de los abusos.” (manifiesto consultable aquí). Así, se está de acuerdo con que, en nuestras sociedades de ciudadanía laboral, de los derechos laborales dependen otros muchos en cascada: derechos sociales, derecho a una jubilación, derecho a paro, derechos sanitarios, derecho a la vivienda, derechos a un ingreso mínimo, etc. A estas demandas se suman otras como la distinción entre prostitución y trata con fines de explotación sexual y desarrollo de programas de atención específicos para las personas tratadas, la derogación de la ley de extranjería pues muchas prostitutas y trabajadoras del sexo son extranjeras viéndose afectadas de manera particular, y la concienciación social sobre el estigma que sufre quien ejerce la prostitución (Juliano, 2004).

Los repertorios de acción que usan para articular sus demandas no difieren mucho de los puestos en marcha por otros movimientos sociales: manifestaciones, concentraciones, performances, lobby político, talleres de sensibilización, participación en foros institucionales, el mantenimiento de la apertura de los clubes ahora que se ha pedido su cierre en tiempos de pandemia, etc. En el caso de las organizaciones que han tomado la forma de sindicatos, como OTRAS, a esto se une el trabajo sindical común: negociación y mediación entre trabajadoras y empresarios, la mejora de las condiciones laborales especialmente en trabajos por cuenta ajena. Pero hay un tipo de acción menos visible y quizás más comúnmente olvidado en los estudios de los movimientos sociales pues no tiene como objeto el “gobierno” o las instituciones y es la constitución misma de estas organizaciones como espacios colectivos en los que trabajar sobre el estigma que las atraviesa y apoyarse en la lucha por la supervivencia. Así, y en tiempos de confinamiento debido al covid-19, estas organizaciones han puesto en marcha, ante su exclusión de la Renta Mínima de Inserción, bancos de alimentos y recaudado fondos para ayudarse, para sostenerse, para cuidarse.

Me gustaría cerrar este texto con una última reflexión que saca el análisis de la organización y acción colectiva de prostitutas del terreno tradicional de los estudios de movimientos sociales. Es una pregunta sobre el sujeto colectivo que todo movimiento social requiere para articular demandas y desarrollar repertorios de acción. La pregunta se podría concretar en lo que sigue: ¿Qué derechos va a demandar quien ni siquiera es considerado sujeto? ¿Es pensable que quien es negado como sujeto reclame derechos? Las prostitutas y trabajadoras del sexo están permanentemente siendo expulsadas (Maqueira, 2017) —del lugar donde ejercen la prostitución, sobre todo si es la calle, de la ciudadanía-laboral pues no se les reconoce como trabajadoras, etc.—, no son nunca reconocidas como sujetos individuales y mucho menos colectivos. Como afirma Georgina Orellano, líder del movimiento de meretrices argentino: “Las consecuencias que tiene la clandestinidad y la criminalización de nuestro trabajo es que no existimos…” (extraído del muro de Facebook de la organización AMMAR el 18 de noviembre de 2020). En este marco adquiere sentido la pregunta por el “derecho a tener derechos” que he escuchado en varias conferencias sobre la auto-organización de prostitutas y trabajadoras del sexo (entre otras, esta). La primera vez que la oí vino a mi cabeza, como no, el trabajo de Arendt (2006/1951) con su discusión de la imposibilidad de conceder derechos a quien no pertenece, en su caso los apátridas, a un Estado-Nación, a quien no existe. Los procesos de negación de la condición de sujetos y ciudadanas, incluso de humanas, de las prostitutas me hace plantear si el primer derecho a demandar no debe ser el mismo derecho a existir, el derecho mismo a tener derechos. Eso no es algo, sin embargo, que tenga que ser concedido por otros, sino que estas prostitutas y trabajadoras del sexo, con su mera auto-organización colectiva y su presencia en el espacio público están obligándonos a reconocerlas como sujeto de derechos (Butler, 2017). Y ese es, por supuesto, el primer paso para su “reconocimiento como sujeto político” (Entrevista a Putas Libertarias del Raval, en la revista “Todo por hacer”, consultable aquí), como actoras colectivas.

 

Referencias

Arendt, H. (2006/1951). Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Alianza Editorial.

Bodelón González, E., y Arce Becerra, P. (2018). La reglamentación de la prostitución en los Ayuntamientos: una técnica de ficticia seguridad ciudadana. Revista Critica Penal y Poder, 15, 71-89.

Butler, J. (2017). Cuerpos aliados y lucha política. Hacia una teoría performativa de la asamblea. Barcelona-Buenos Aires-México: Paidos.

Juliano, D. (2004). Excluidas y marginales: Una aproximación antropológica. Barcelona: Cátedra.

Mac, J., y Smith, M. (2020). Putas insolentes. La lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales. Madrid: Traficantes de sueños.

Martínez, M. (2019). Identidades en proceso. Una propuesta a partir del análisis de las movilizaciones feministas contemporáneas. Madrid: CIS.

Mathieu, L. (2001). Mobilisations de prostituées. Paris: Belin.

Osborne, R. (1991). Las prostitutas: una voz propia (crónica de un encuentro). Barcelona: Icaria Editorial.

Pheterson, G. (Comp.). (1989). Nosotras, las putas. Madrid: Talasa.

Piven, F., & Cloward, R. (1977). Poor people’s movements: Why they succeed, how they fail. US: Vintage.

 

[1] Esto es algo que recorre los trabajos de movimientos sociales como ya pusieran sobre la mesa Piven y Cloward en 1977 al analizar por qué este ámbito de estudio no había analizado lo que ellos llamaban “movimientos de pobres” (movimiento de parados, de trabajadores industriales, de derechos civiles y del Estado providencia).

 

Prostitutas de Murcia se unen para luchar contra el “acoso y la criminalización”

Crean la Asociación de Trabajadoras del Sexo La Calle, para dar visibilidad a sus “dificultades para trabajar” y a las “sanciones casi diarias” que les ponen

 

A.L.H.

22 de febrero de 2011

https://www.laopiniondemurcia.es/murcia/2021/02/22/prostitutas-murcia-unen-luchar-acoso-35269605.html

 

Una joven por la zona del Eroski, donde habitualmente se ponen trabajadoras sexuales. Juan Caballero

 

Prostitutas que ejercen en la vía pública del municipio de Murcia han constituido la Asociación de Trabajadoras del Sexo La Calle, para denunciar, unidas, las “políticas de acoso, miedo y criminalización” que vienen sufriendo desde hace años, explican en un comunicado de prensa.

“Durante muchos años las trabajadoras del sexo venimos sufriendo no sólo el rechazo y victimización de una parte de la sociedad sino también las políticas de criminalización, acoso y persecución de los y las gobernantes de turno. Todas las personas pueden hablar por nosotras y en nuestro nombre, pero rara vez se nos escucha y para poner fin a esta situación y convertirnos en un ente legitimado y poder hablar en nombre propio”, detallan las afectadas en la nota.

La prostitución en España y, por ende, en la Región de Murcia, se encuentra en una situación de alegalidad: no es directamente legal, pero tampoco es ilegal, y su ejercicio libre (es decir, cuando una persona decide ejercerlo y quedarse con el beneficio) no está penado.

El confinamiento hizo mella en el trabajo sexual desde el momento en que los potenciales clientes no podían salir a la calle. Las trabajadoras sexuales, en situación de alegalidad, muchas veces se vieron con auténticas necesidades. “Si nuestra situación siempre ha sido compleja, este último año se ha incrementado. La pandemia y las medidas establecidas para paliar sus efecto, han llevado a miles de trabajadoras y trabajadores a situaciones de vulnerabilidad y desprotección: las trabajadoras del sexo entre ellas. Pero, en nuestro caso, la situación se ve más agravada por la ausencia de reconocimiento a nuestro trabajo, lo que nos impide poder generar derechos vinculados a él y, por tanto, tener garantías de protección en un plano de igualdad con el resto de trabajadores y trabajadoras”, detallan desde la recién creada asociación.

“A la ausencia de ingresos por las dificultades para trabajar nos enfrentamos a las sanciones casi diarias que nos impone la Policía Local, por el simple hecho de estar en la calle, por el simple hecho de considerarnos prostitutas, estemos o no trabajando. Nos identifican y sin mediar explicación, ni acta de propuesta para sanción, nos multan. A la llegada de estas sanciones a casa hemos constatado que nos aplican una ordenanza municipal aprobada en 2013, y sin mediar explicación o información alguna, por parte de las entidades locales, como la propia ordenanza reza en su articulado”, subrayan.

En este sentido, lamentan “la política de lucha contra la prostitución promovida por el Ayuntamiento de Murcia, basada en el castigo y criminalización de quienes ejercen el trabajo sexual a través de la imposición de sanciones económicas y con total ausencia de alternativas para aquellas que deseen buscar otro trabajo”. “Nos marginalizan, nos expulsan hacia los márgenes de la ciudad“, remarcan, al tiempo que piden “alternativas reales para aquellas compañeras que quieran cambiar de trabajo o combinar este con otro”.

En la misma línea, apuntan al Consistorio que “si no quieren que trabajemos en la calle o en determinadas calles, que nos cedan espacios para poder hacerlo”. En el caso de Murcia, desde hace años suelen ponerse por la zona del Eroski, alejada del centro de la ciudad.

 

Cómo construir «víctimas ficticias» en nombre de las libertades sexuales de las mujeres

 

Por María Luisa Maqueda Abreu

29 de noviembre de 2020

http://www.mientrastanto.org/boletin-196/notas/como-construir-victimas-ficticias-en-nombre-de-las-libertades-sexuales-de-las-muje

 

  1. Introducción

El reciente Anteproyecto de ley integral de libertad sexual plantea un desafío en nombre de las libertades sexuales de las mujeres. Las oportunidades de vivir sin violencia descansan formalmente en el valor de su consentimiento. Así es como la exposición de motivos del texto describe el acceso efectivo de las mujeres a un conjunto de derechos humanos íntimamente relacionados con la capacidad de decisión sobre el propio cuerpo. Y define el daño a su libertad a partir de los actos de naturaleza sexual no consentida o que condicionan el libre desarrollo de la vida sexual. Estos constituyen la esencia de las violencias sexuales, simbolizadas en la agresión sexual y la explotación de la prostitución ajena… «aún con el consentimiento de la persona».

A partir de esa iniciativa legislativa, propongo examinar las expresiones de violencia sexual aplicadas a la prostitución: las que el Anteproyecto llama proxenetismo coactivo y no coactivo, o —como prefiero llamarlas yo— las de prostitución forzada y prostitución voluntaria. En ambos contextos —en el coercitivo y en el libre—  pretendo encontrar a esas «víctimas ficticias» que se alojan en el título de este escrito. Empecemos por las trabajadoras del sexo.

  1. La victimización de las trabajadoras del sexo

La indiferencia ante el consentimiento de las trabajadoras de sexo es un signo distintivo del pensamiento abolicionista acerca de la prostitución. Constituye una poderosa excepción al reconocimiento de las libertades sexuales de las mujeres que no puede ser entendida más que sobre bases estrictamente ideológicas. Sus pilares se sustentan, esencialmente, en la negación de la autonomía de las prostitutas y la afirmación de una sexualidad victimizada que se nutre de elementos de involuntariedad y de degradación.

Son representativas las famosas palabras de Marcela Lagarde: «por definición las mujeres que ejercen la prostitución no son autónomas. Por definición son cuerpo objeto para el placer de otros. Su cuerpo subjetivo, su persona, está cosificada y no hay un ‘yo’ en el centro. En esta situación no hay posibilidad de construir una persona que se autodefine, que se autolimita, que se protege y desarrolla a sí misma».

Se justifica así una subjetividad deficiente de algunas mujeres para poder negar su condición de libres y afirmarlas como víctimas. Se las describe como frágiles, con carencias afectivas, una socialización defectuosa, un rastro de violencias físicas o sexuales vividas en la infancia… El Informe oficial de la Ponencia acerca de la situación actual de la prostitución en nuestro país, publicado en 2007, lo afirmaba expresamente: «la prostituta ha de tener la condición de víctima. Son víctimas del sistema, víctimas de sus proxenetas y víctimas de sus clientes. Se les atribuye graves secuelas psicológicas (como el estrés post-traumático), violencia, abuso, etc…».

Si bien se piensa, la victimización de las prostitutas se ha convertido en el primer mandato normativo de género no impuesto por el patriarcado. Se configura como una estrategia ideada desde las filas feministas —desde lo que hoy se autodenomina «feminismo radical»— para eximirlas de cualquier responsabilidad por el mal uso de sus cuerpos, por su complicidad con el patriarcado o por la mercantilización de su sexualidad bajo la ofensiva depredadora del capitalismo neoliberal. Distintos discursos sobre el significado de sus transgresiones —de la inmoralidad a la indignidad— que han ido cambiando con el tiempo mientras dejaban inalterada su condición de víctimas.

Se está, pues, ante todo un argumentario conformado por una serie de imperativos para abolir la prostitución. No es que se desconozca la libertad de las prostitutas sino que se ignora a conciencia para evitar que pueda manchar la imagen ideal que se ha construido de lo femenino. Quienes las privan de su posición de sujetos minimizan de esta manera la afrenta a sus leyes de género, empezando por la que dispone que no hay sexualidad libre si media precio. Desde Carole Pateman, existe una confusión entre la venta de servicios sexuales y la venta del «yo» de quien se prostituye. «Cuando una mujer es prostituida no vende su cuerpo, vende su alma», recordaba Falcón hace unos años en el debate de la Ponencia sobre la prostitución en el Estado español. El comercio sexual se evidencia como una práctica atentatoria contra los derechos humanos de las mujeres.

Pero las leyes de género no siguen la misma lógica que rige en las leyes penales. Las primeras asientan principios que no encuentran razones capaces de legitimar la intervención punitiva. Como el del bien jurídico en los delitos contra la libertad sexual, que pone énfasis en la voluntad y en la autodeterminación sexual de las actoras. Ellas figuran entre quienes consienten libremente en las relaciones comerciales de su entorno de modo que no hay  justificación penal para  poner veto al trabajo sexual por cuenta ajena cuando se sustenta en el acuerdo de las partes. Si hay consentimiento, ¿dónde encontrar razones para castigar con penas a quienes pactan y obtienen provecho económico sin abusos como empresarios del sexo, intermediando, negociando, alquilando habitaciones…?

Ya en la sentencia de 6 de junio de 1990 —años después de que se hubiera cambiado la rúbrica de «los delitos contra la honestidad» por la actual de «delitos contra la libertad sexual»— el magistrado del Tribunal Supremo, Martín Pallín, afirmaba explícitamente la ausencia de bien jurídico alguno en la prostitución: «la actividad sexual retribuida realizada por personas mayores de edad resulta atípica por no afectar a la libertad y capacidad de la persona para disponer de sus relaciones sexuales como estime conveniente».

Y no hay tampoco otro bien jurídico que pueda explicar ese concepto de explotación que emplea el Anteproyecto. Porque carece de cualquier contenido razonable de ilicitud penal, a diferencia de lo que sucede con la regulación vigente del delito de explotación de la prostitución, que exige abuso en la imposición de condiciones laborales «gravosas, desproporcionadas o abusivas» (art. 187 b CP) —un bien jurídico que poco tiene que ver con la libertad sexual, al situarse entre los que amparan a los trabajadores (art. 311 y ss. CP)—. En ausencia de cualquier forma de abuso, la criminalización de un «aprovechamiento» como lucro no ilícito incumple, por tanto, las exigencias materiales que pueden justificar la existencia de algún fundamento punitivo. Al cuestionar la aptitud del bien jurídico para marcar los límites de la prohibición penal, la reforma en curso lo desnaturaliza, incurriendo en un verdadero disparate jurídico.

  1. Una victimización degradada

Lo que podríamos llamar «prostitución coercitiva» entiendo que malversa el concepto de prostitución porque, como la misma jurisprudencia la define, ésta consiste en «la prestación de servicios de carácter sexual a cambio de una contraprestación de carácter económico durante un tiempo más o menos temporalmente extenso» (STS de 26/07/2016). Mal puede invocarse aquel concepto cuando la remuneración no beneficia a quien realiza la prestación sexual y ni siquiera opera como motivo de la decisión de llevarla a cabo, quedando la ocasión o la duración también a merced de la voluntad de terceros. Tal pretendida «prostitución coercitiva» sólo se daría en un contexto comercial en el que «otros» se benefician económicamente a costa de quien carece de capacidad de agencia y no tiene oportunidad de decidir, negociar u obtener dinero. En el concepto de «prostitución forzada» no hay, pues, reciprocidad alguna que pueda recordar a la prostitución, por lo que se trata de un concepto imposible.

Con otras palabras, si hay imposición, si media coerción o abuso y, por tanto, ausencia de consentimiento, no existe prostitución sino violencia sexual. Y la figura penal que más se le aproxima es la del delito de agresión sexual, que identifica con su autor a quien «realice cualquier acto de contenido sexual que atenta contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento» (propuesta de la reforma del art. 178 CP). No se explica entonces que se discrimine una figura penal e infravalore a sus víctimas, llamando prostitución (forzada) a atentados sexuales —es decir, a verdaderas agresiones sexuales— de entidad especialmente agresiva e intensa por su continuidad en el tiempo, como si la mediación de un precio que otros imponen y cobran pudiera pervertir el significado que tiene para la víctima la suma de actos sexuales diferenciados que ha de soportar y para nada difieren —si no es en su mayor gravedad— de un ataque puntual y concreto a su libertad sexual. Cuesta creer no ser conscientes del menosprecio que supone para las víctimas de lo que llaman «prostitución forzada» ver infravalorado el estado de degradación y cosificación a que se ven sometidas en ese ataque continuado a su autodeterminación sexual. No en vano alguna sentencia lo define muy bien cuando se refiere a «una actividad en la que el afán de lucro lleva a convertir en mercancía a la persona con absoluto desconocimiento de su dignidad…, quebrantando su libertad con especial incidencia en la dimensión sexual de la misma» (STS de 04/02/2015).

Las respectivas penas que propone el Anteproyecto evidencian ese dislate valorativo, a pesar de que el texto ha revisado las penas actuales.  Para quienes determinan a una persona mayor a ejercer o a mantenerse en la prostitución empleando violencia, intimidación o engaño o abusando de la situación de superioridad o de necesidad o vulnerabilidad de la víctima, el nuevo artículo 187.1 prevé penas de 3 a 6 años y multa, mientras que cualquier acto que atente contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento constituye una agresión sexual en el Anteproyecto (art. 178.1) y se convierte en violación cuando hay acceso carnal (art. 179), con penas de 4 a 10 años de prisión para cada delito (con agravaciones hasta 12 años): ¿cuántos años podrían alcanzar las condenas por violación cuando suman no un acto sino una reiteración de actos sexuales que tienen que soportar las víctimas de esa mal llamada «prostitución coercitiva»? A ellas se les priva intemporalmente de su capacidad de decisión sobre sus propios cuerpos, por el solo hecho de que el delito se sitúa en un contexto mercantil donde otros obtienen ese lucro ilícito a su costa.

Se les ha negado la oportunidad de ser consideradas víctimas genéricas de violencia sexual y hay más desatinos todavía. La reforma, por ejemplo, prevé en su art. 187.2, 2º la ocasión de que se impongan penas agravadas para los casos de «proxenetismo no coercitivo» cuando la prostitución se ejerza a partir de un acto de violencia, intimidación, engaño o abuso (?) y, poco más adelante, el párrafo 4 del art. 187 contempla la posibilidad de sumar las penas de la prostitución coercitiva a las que respondan a las agresiones o abusos sexuales cometidos sobre la persona prostituida. Me pregunto: si en el propio texto de reforma la definición de agresión sexual se refiere, como hemos visto, a quien atenta contra la libertad sexual de una persona sin su consentimiento (art. 178.1), ¿para qué casos reserva, dentro de la prostitución, esas penas agravadas descritas más arriba, o bien las correspondientes a la  agresión sexual, cuando todas ellas están pensadas para comportamientos violentos, intimidatorios o abusivos que se limitan a reproducir precisamente la esencia de los delitos de agresión sexual? No se entiende.

  1. Concluyendo

Quienes representan al feminismo abolicionista han pasado tanto tiempo negando la capacidad de decisión de las mujeres cuando consienten a la prostitución que no saben qué hacer con las que muestran su voluntad de no consentir (!). La ceremonia de confusión que ese feminismo impone sobre su consentimiento lo devalúa todo: porque el consentimiento de las trabajadoras del sexo carece de valor y quienes lo niegan, en tanto que «prostituidas» (¡), no conservan más que un valor depreciado, abaratado de su falta de libertad, sin alcanzar el rango de víctimas «genéricas» de violencia sexual. Poco les importa a las creadoras del Anteproyecto carecer de fundamentación material para castigar el entorno de quienes consienten en la prostitución, como tampoco discriminar a quienes soportan un daño redoblado a su libertad sexual. La falta de sensibilidad social y jurídica del Anteproyecto es demasiado patente.

Su tarea de heterodesignación impone a todas la condición de «víctimas ficticias»: a unas porque, consintiendo, son concebidas como seres alienados, de una identidad deteriorada, simples cuerpos sin alma asimilables a una mercancía; a otras porque, a fuerza de ser vinculadas con la prostitución, se les acaba por imponer la minusvaloración de su estatus. No en vano conservan el nombre de «prostituidas».

 

[María Luisa Maqueda es profesora de Derecho Penal en la Universidad de Granada]

 

 

Entrevista a Kenia García: “Con el 187 bis del Código Penal sufriremos desahucios y persecución”

 

Por Gloria Marín

16 de febrero de 2021

“Con el 187 bis del Código Penal sufriremos desahucios y persecución”

 

Las trabajadoras sexuales llevan años organizándose y defendiendo sus derechos. Entrevistamos a Kenia García, trabajadora sexual y miembro del Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS) para hablar de la situación actual, del movimiento y de los retos más inmediatos. [Aquí se pueden encontrar otros materiales sobre este movimiento publicados en viento sur]

¿Cuál es la situación de las trabajadoras sexuales en el Estado español? Háblanos en primer lugar de los aspectos que ya estaban antes de la pandemia.

Es una situación de falta de derechos. El movimiento de las trabajadoras sexuales en el Estado español hace décadas que viene reivindicando derechos humanos y laborales. Los derechos son herramientas para defendernos ante los abusos y los atropellos. No tenerlos es no tener esas herramientas. Su ausencia provoca explotación, clandestinidad, abusos…

En concreto, la falta de reconocimiento de nuestra actividad como trabajo impide acceder a derechos tan básicos como la vivienda, porque sin nómina no se puede acceder a un alquiler, no se puede pedir una hipoteca…

Además padecemos incluso persecución. Especialmente las compañeras que trabajan en los espacios públicos, que son perseguidas por los Ayuntamientos por medio de las Ordenanzas municipales y por el Estado por la Ley Mordaza…

En resumen la situación era, y es, de abandono, exclusión, marginación y persecución.

¿Y qué ocurre cuando llega la pandemia? ¿Cómo os afecta?

Se añade la violencia económica. Pero no solo para las trabajadoras sexuales, sino en general para trabajadores y trabajadoras precarizadas y de la economía sumergida. Colectivos que quedamos excluidos del escudo social, entre ellos las trabajadoras sexuales.

¿Qué pasa cuando te confinan y no tienes derecho a paro, a ERTE…? Tienes que seguir trabajando, y lo tienes que hacer a costa de poner en peligro tu salud y la salud de la sociedad, porque tienes que elegir entre no comer o arriesgarte a enfermar. Muchas trabajadoras sexuales tienen familia que depende de ellas. Al no estar incluidas en la protección social no les quedó más remedio que seguir trabajando, en una actividad en la que no es posible aplicar las medidas para protegerse de la covid.

Es violencia económica porque se nos dejó sin ingresos. Tenemos un estado negligente. El “Nadie se va quedar atrás” fue solo un lema. Miles de personas se quedaron atrás, entre ellas las trabajadoras sexuales.

Además muchas han vivido otras situaciones añadidas. Hay muchísimas compañeras que viven en los lugares de trabajo porque no pueden alquilar, por no tener nómina, otras por estar en situación administrativa irregular. Esta supone un estado de no persona, de no derecho, no poder tener ni siquiera una cuenta bancaria… lo que les hace depender totalmente de estos sitios. Al cerrarse los clubes se dieron varias situaciones. Algunas negociaron seguir viviendo en ellos, en muchos casos pagando menos que cuando trabajaban, pero en cualquier caso acumulando deudas con los propietarios. En otros, como el del Club Olimpo, quedaron sin agua y sin luz. Y hay otro caso que es paradigmático de lo que supone la falta de reconocimiento como trabajo y de a quién beneficia. Es el caso del Club Paradise de La Jonquera. En marzo se adhirió a un ERTE para 69 empleados: cajeras, guardias de seguridad, limpiadoras… mientras las 90 mujeres que eran la base del negocio se quedaron fuera de él y en la calle —literalmente— porque no estaban reconocidas como trabajadoras. Muchas de las mujeres que trabajan en clubes son migrantes que no tienen una red familiar o social que las acoja.

Otras alquilamos pisos donde vivimos y trabajamos. Algunas conseguimos pagar menos o aplazar el pago, pero otras muchas al no poder pagar se quedaron en situación de sinhogarismo y tuvimos que buscarles albergues. Como los contratos que tenemos son verbales, no tenemos protección legal ni estamos cubiertas por las medidas para proteger los alquileres o evitar los desahucios.

Hablabas de la ley de Extranjería y del estatus de no persona que genera en mucha gente, entre ella las trabajadoras sexuales. ¿Cómo afecta la ley de Extranjería al trabajo sexual?

La ley de Extranjería es un mecanismo perverso que fomenta la economía sumergida; da poder a los delincuentes, a los abusadores; fomenta la trata…

Las mujeres migran por necesidad y por su derecho legítimo a buscar una vida mejor. Ante la imposibilidad de hacerlo por su cuenta tienen que recurrir a traficantes. No pueden pagarse el billete de avión y migrar, las fronteras no son permeables para ellas. Pero sí lo son para las redes. Por eso tienen que pagar muchísimo dinero y endeudarse con las redes para poder cruzar. Ahí empieza el círculo de vulneración de derechos. La Ley de Extranjería da a los proxenetas mucha más oportunidad de explotar a las mujeres, de abusar de ellas. Si una persona pudiera llegar y tener un trabajo, tener una cuenta bancaria, pagar alquiler, pagar impuestos… disminuiría mucho no solo la prostitución, también la economía sumergida. Habría menos abusos.

Esta ley hace que podamos optar solo a trabajos irregulares, entre ellos el trabajado sexual, durante al menos tres años, que suelen convertirse en siete, diez o más. Por una parte porque los ayuntamientos no cumplen su obligación legal de empadronar a todas las personas que realmente viven en él, independientemente de su situación legal o de que tengan contrato de alquiler, por lo que no pueden demostrar la residencia. Además se requiere un contrato de trabajo, que tiene que ser de un año a tiempo completo. Si soy trabajadora sexual, ¿dónde lo consigo? Todo esto más la burocracia prolonga la situación irregular, lo que va ligado a continuar en la prostitución, porque no se puede optar a otros empleos.

Además obliga a las mujeres a “buscar cobijo” en los clubes, porque no pueden alquilar una vivienda. Y eso da poder a los propietarios de los clubes para explotarlas. Esa es la perversidad del círculo vicioso en que nos mete la Ley de Extranjería. Gracias a ella los propietarios pueden explotar más a las mujeres.

El segundo Anteproyecto de ley de Libertad Sexual que está preparando el gobierno incluye como disposición adicional la introducción en el Código Penal del artículo 187 bis que castiga con prisión la tercería locativa, proporcionar un espacio donde se ejerce la prostitución. ¿Qué piensas de esta propuesta?

La idea general de la Ley de Libertad sexual, más conocida como ley del Solo sí es sí, es algo que hace tiempo que el movimiento feminista viene pidiendo y que las trabajadoras sexuales apoyamos. Pero esta ley basa la libertad sexual en el consentimiento de las mujeres y a la vez ignora, no da valor, al consentimiento de las trabajadoras sexuales. El Art. 187 bis criminaliza todo nuestro entorno, “aun con nuestro consentimiento”.

No sabemos en qué se basa el Ministerio de Igualdad para recuperar esta medida, que no es nada novedosa, es lo que había hasta la reforma del Código Penal de 1995. ¿Cuáles son las razones? No se han dado. Ni siquiera ha habido debate público de esta medida que no estaba en el primer Anteproyecto. Con las trabajadoras sexuales, que somos las principales afectadas, no se han reunido en ningún momento. Lo que sabemos es que organismos como Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la OMS… recomiendan a los gobiernos despenalizar la prostitución eliminando cualquier normativa que la criminalice directa o indirectamente, porque esto pone en peligro los derechos fundamentales de las personas que la ejercen.

En otros países, debido a medidas similares a estas, las mujeres están sufriendo desalojos forzosos, se quedan en la calle, porque los propietarios se ven amenazados de proxenetismo y no les queda más remedio que desalojarlas. En Argentina, que tiene una Ley de Trata —son medidas similares que se insertan en leyes diferentes— hay muchas compañeras que están siendo encarceladas, porque si varias alquilan juntas por seguridad es acusada de proxeneta la compañera que tiene el contrato a su nombre.

Las que trabajamos en pisos que alquilamos estamos con muchísima preocupación. Yo tengo mucho miedo, porque tengo un contrato verbal del estudio donde vivo y trabajo y si sale la ley el propietario me puede decir: tienes que dejar el estudio. ¿Dónde voy si yo no tengo una nómina para poder alquilar? Nos va costar mucho más encontrar un espacio donde trabajar de manera autónoma.

Con la ley Mordaza y con las Ordenanzas han ido contra las compañeras que están en los espacios públicos, con este proyecto de ley van contra las que trabajamos de manera autónoma.

En resumen, la consecuencia va a ser: desalojos, persecución vecinal, persecución policial… Va a estar más en peligro nuestro derecho a la vivienda y nuestra seguridad.

El  movimiento de las trabajadoras sexuales en el Estado español ha dado un salto adelante en los últimos años. El Colectivo de Prostitutas de Sevilla es uno de los más activos. ¿Cómo os organizáis y con qué objetivos?

Es cierto, el movimiento va tomando impulso, poco a poco vamos fortaleciéndonos, pero aún somos pocas. El gran reto que tiene el movimiento a nivel internacional, no solo en el Estado español, es superar el estigma. Es muy difícil dar la cara. Si no hay más mujeres reivindicando, denunciando, es por culpa de esa violencia social que es el estigma, ese es un obstáculo muy grande. No obstante, poco a poco, las trabajadoras sexuales se van organizando.

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla nace en 2017 en Sevilla. Desde su inicio busca tejer, articular con otros colectivos, y eso le lleva a conformarse como una plataforma que une a mujeres de Sevilla,  A Corunha, Canarias, Madrid, Almería, Valencia, Asturias, el País Vasco…

Es un experimento social de lo que yo creo que debería ser el feminismo. Es un colectivo de y por las trabajadoras sexuales, somos nosotras quienes tomamos las decisiones y quienes tenemos la voz y el discurso. Pero también hay compañeras de otros ámbitos profesionales, mujeres que se unen porque creen en nuestros derechos. Pienso que eso debería ser el feminismo, que las mujeres deberíamos tejer desde todos los ámbitos sociales.

El CPS nace para hacer una incidencia social y política. Para conseguirlo, para poner en la agenda política el debate sobre la prostitución que necesitamos, primero hay que hacer una concienciación, porque es la sociedad la que tiene que presionar a las y los políticos, tiene que haber un interés en la sociedad. Ese es nuestro objetivo y nuestro trabajo habitual, pero el estado de alarma nos puso patas arriba. Ante las peticiones de auxilio que nos llegaban, nos dedicamos a formar redes de apoyo a nuestras compañeras que se habían quedado en la calle o no tenían ya para comer, para pagar el butano… No tenemos recursos propios y los tuvimos que buscar en nuestras redes.

Has hablado de problemas específicos de las trabajadoras sexuales, como el estigma, y de otros compartidos con otros sectores de la sociedad como la exclusión del escudo social y la Ley de Extranjería. ¿Cómo entendéis la articulación con estos sectores? Más en concreto, eres coportavoz de Regularización Ya, ¿qué significado tiene esta portavocía?¿cómo se llega a ella?

En efecto, muchos de los problemas que sufrimos los sufren también otras trabajadoras, pero la gran diferencia es que su trabajo sí está reconocido. Mientras las compañeras trabajadoras del hogar luchan por mejores condiciones y más derechos, nosotras no tenemos ninguno.

La portavocía es el resultado de un trabajo prolongado. Al CPS nos importan las luchas de las mujeres precarizadas de todos los sectores. Creemos que la manera de tener fuerza es articular los colectivos. Desde la fundación en 2017 siempre estuvimos apoyando a otros colectivos, como reflejan nuestras redes sociales. Esta es la base que ya teníamos. En abril, durante el estado de alarma, se lanza la campaña #RegularizaciónYa, que luego se convierte en movimiento. Las compañeras de SEDOAC, con quien ya teníamos lazos, nos propusieron participar, y también a las Prostitutas Libertarias del Raval. Y ahí entramos. Las portavocías se eligieron por votación de los colectivos, la propuesta de que una de ellas fuera para el CPS fue una de las más votadas.

Para mí este es un movimiento valiente, porque las prostitutas siempre somos consideradas agentes contaminantes. Por eso ni los políticos, ni los colectivos sociales, ni las asociaciones se quieren involucrar con nosotras, por miedo a ser señalados, difamados, por el hecho de apoyarnos. Pero a estas compañeras y compañeros eso no les importó. Creyeron que las trabajadoras sexuales necesitaban también tener voz en el movimiento y tuvieron la valentía de votar esta propuesta, que transmite un mensaje social muy potente: nosotras también formamos parte de las personas que estamos sufriendo esta situación de no persona, de exclusión, de empobrecimiento, de precarización, que provoca la Ley de Extranjería.

¿Cuáles son vuestros planes inmediatos?

Hay mucha incertidumbre y resulta difícil hacer planes. La mayor preocupación en este momento es el debate de la Ley de Libertad Sexual. Nos estamos organizando para pedir el apoyo del movimiento feminista, de las mujeres, de quienes crean que este artículo 187 bis lo que va a hacer es vulnerar nuestros derechos y ponernos en peligro, que es intolerable que una ley que supuestamente pone en el centro el consentimiento de las mujeres, anule el consentimiento de las trabajadoras sexuales. Nos hemos dirigido a la Relatora sobre Derecho a la Salud de Naciones Unidas para manifestarle nuestra preocupación.

Esto es fundamental porque sabemos las consecuencias que va a tener esta medida. Sabemos que con ella va a ser mayor la clandestinidad, el empobrecimiento, la persecución. Dicen que quieren combatir la explotación sexual, pero paradójicamente, lo que van a hacer es fomentarla, porque si no puedes trabajar de manera autónoma, al final buscas la ayuda de terceros. De ahí surge la explotación.

Pero además esto no nos afecta solo a nosotras, es algo que nos compete a todas las mujeres, porque con esto se están recortando libertades sexuales, se jerarquiza a las mujeres, se reproduce la división entre ellas: tú no puedes consentir porque eres una víctima, tú si puedes. Por eso nuestro objetivo es que se retire el 187 bis, y lo tenemos que enfrentar entre todas.

Por otra parte seguimos pidiendo lo mismo que siempre: el Ministerio de Igualdad debería dejar el camino del punitivismo y hacer lo posible para que la Ley Mordaza y las Ordenanzas —aunque estas sabemos que no son su competencia— dejen de penalizar a las trabajadoras sexuales.

Para acabar, ¿quieres añadir algo?

Mandaría un mensaje al Ministerio de Igualdad. Les diría que bajen a hablar con las mujeres de los sectores precarizados. Tenemos una ministra que no ha hablado con las jornaleras, las Kellys, las trabajadoras del hogar, las envasadoras, las aparadoras, las trabajadoras sexuales… Y está diseñando políticas equivocadas en nuestro caso, porque esta política nos va a vulnerar derechos. Las políticas se tienen que diseñar con las personas a quienes afectan, no desde arriba ignorándolas.

Gloria Marín

16/02/2021