Reducir la trata de personas a través de la despenalización del trabajo sexual

 

AMA Journal of Ethics. January 2017, Volume 19, Number 1: 122-126.

 

Erin Albright, JD y Kate D’Adamo, MA

 

http: //journalofethics.ama-assn.org/2017/01/sect2-1701.html

 

Resumen

Para reducir la trata de personas, los trabajadores de la salud deberían apoyar la despenalización total de la prostitución. Al igual que la trata en otros tipos de trabajo, la prevención de la trata en el comercio sexual requiere abordar las diferentes formas de marginación que crean comunidades vulnerables. Al eliminar las leyes punitivas que impiden denunciar la explotación y el abuso, la despenalización permite a las trabajadoras sexuales trabajar de forma más segura, reduciendo así la marginación y la vulnerabilidad. La despenalización también puede ayudar a desestigmatizar el trabajo sexual y ayudar a resistir la marginación política, social y cultural de las trabajadoras sexuales.

 

 

Introducción

 

En agosto de 2016, Amnistía Internacional, manteniendo y reafirmando su enérgica condena de la trata de personas, publicó una orientación política modelo que llama a los países a despenalizar el comercio sexual para proteger mejor la salud y los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual [1]. Como explica Amnistía en la orientación política, la despenalización es el cambio de “delitos comunes que penalizan la mayoría o todos los aspectos del trabajo sexual”, incluidas las leyes que se dirigen a terceros no coercitivos que compran o facilitan el trabajo sexual, a “leyes y políticas que brindan protección a las trabajadoras sexuales de los actos de explotación y abuso “[2]. La política ha sido respaldada por la Organización Mundial de la Salud, ONUSIDA, la Alianza Global contra el Tráfico de Mujeres (GAATW), Human Rights Watch, Lambda Legal, la Unión Americana de Libertades Civiles, Freedom Network USA y muchas otras organizaciones que se enfocan en poblaciones vulnerables, incluidas las víctimas de la trata de personas [3, 4]. Lo que es más importante, es una política abrumadoramente respaldada por las personas que comercian con sexo: la comunidad afectada por estas leyes y políticas [5].

 

En contraste, las organizaciones que ven la despenalización como algo que da permiso e impunidad a los posibles explotadores han criticado esta orientación política, a pesar de la insistencia expresada en ésta en que se mantengan o establezcan leyes contra la trata y las agresiones físicas y sexuales [1]. Sin embargo, estas críticas no logran entablar una conversación matizada sobre el trabajo sexual en lo que respecta a la explotación, la pobreza, la discriminación, los derechos de las trabajadoras y la trata de personas [6]. Más importante aún, la investigación muestra lo contrario: la penalización crea condiciones de impunidad y aumenta las vulnerabilidades de las trabajadoras sexuales a la violencia y la explotación, incluida la trata.

 

Razones para oponerse a la penalización del trabajo sexual

 

El trabajo sexual y la trata sexual no son sinónimos. La participación en el comercio sexual se produce en un espectro constantemente cambiante de elección, circunstancia y coacción. Las víctimas de trata se encuentran en el otro extremo de este espectro, implicadas en el trabajo sexual por la fuerza o la coacción. Si bien es difícil cuantificar el número de personas víctimas de trata en el comercio sexual, sí sabemos, como veremos más adelante, que la penalización del trabajo sexual aumenta la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales a la violencia, la explotación y la trata [7]. De esta forma, aquí, discutimos cuatro razones por las cuales los profesionales de la salud deberían oponerse a la penalización del trabajo sexual.

 

Aumento de la violencia. En primer lugar, la penalización aumenta las oportunidades de violencia que, de facto, no se pueden denunciar [7]; es decir, debido a que el trabajo que realizan se considera una actividad delictiva, las personas que ejercen el trabajo sexual son blancos fáciles de abuso y explotación, incluido la trata. El temor a la detención y otras consecuencias significa que aquellas personas que participan en el trabajo sexual tienen menos probabilidades de denunciar casos de violencia o explotación, lo que resulta en un “clima de impunidad que fomenta que la policía, el sector de la salud y grupos no estatales abusen de los derechos de las trabajadoras sexuales”[8]. Esto es cierto incluso para los llamados marcos de “penalización parcial”, como los que penalizan sólo a los compradores de sexo. Si bien dicha estrategia parece basarse, a primera vista, en el bienestar de las personas que ejercen el trabajo sexual, su puesta en práctica a menudo significa la vigilancia de las áreas donde las trabajadoras sexuales realizan su trabajo. Esto obliga a trabajar en condiciones y lugares más aislados, lo que aumenta la vulnerabilidad física. Interrumpe las estrategias y negociaciones de seguridad críticas, incluidas las técnicas de reducción de daños, como el uso de preservativos, y las redes de pares [7]. Según un estudio publicado en The Lancet, la penalización parcial “crea daños similares a los de la penalización total al impedir la capacidad de las trabajadoras sexuales de proteger su salud y su seguridad, y creando una relación antagónica con la policía que da lugar a un clima de impunidad” [8].

 

Erosión de confianza. En segundo lugar, la penalización socava la confianza en los sistemas de apoyo, incluida la atención de la salud. El temor a ser juzagas moralmente, la discriminación, la menor calidad del servicio y las consecuencias legales impiden que muchas divulguen que están involucradas en el trabajo sexual, independientemente de si se han implicado a través de la elección, las circunstancias o la coacción [9]. Un estudio de 783 trabajadoras sexuales informó que el 70 por ciento nunca había revelado la naturaleza de su trabajo a un profesional de la salud [10]. En una evaluación de necesidades de trabajadoras sexuales que buscan clientes en espacios públicos, a menudo referidas como trabajadoras sexuales callejeras, una mujer explicó: “Fui violada y tenía miedo de ser enjuiciada por el hospital y que llamaran a la policía”. [9]. Interrumpir la relación entre un profesional de la salud y una trabajadora sexual puede significar que no se tengan en cuenta las señales de alarma importantes de la explotación, la violencia y la trata.

 

Aumento de la vulnerabilidad. En tercer lugar, la implicación en el sistema de justicia penal crea consecuencias duraderas, en términos de la evolución de la salud de una persona y la vulnerabilidad a la trata y otras formas de explotación. La incapacidad de ocultar una detención y condena por prostitución hace que la obtención de empleo formal, vivienda, prestaciones sociales y apoyo comunitario sea significativamente más difícil. Las multas y los costos asociados con una detención agravan la pobreza, lo que aumenta significativamente la vulnerabilidad de una persona a la trata y otras formas de explotación.

 

Estigma. Finalmente, la penalización refuerza el estigma, que perpetúa la marginación de las trabajadoras sexuales. Las investigaciones respaldan el hecho de que las trabajadoras sexuales son algunas de las personas más marginadas del mundo, sometidas a violaciones generalizadas de los derechos humanos que incluyen homicidio, violencia física y sexual, encarcelamiento, acoso por parte de las fuerzas del orden y discriminación en el acceso a la atención médica y otras fuentes de apoyo [1] Social, cultural, política y económicamente, las trabajadoras sexuales son estigmatizadas, ignoradas y silenciadas activamente incluso en espacios activistas que debaten sobre las mismas políticas que influyen en sus vidas [11]. Con demasiada frecuencia, se habla de las personas que ejercen el trabajo sexual en lugar de darles una plataforma para hablar por sí mismas, y el resultado es la falta de reconocimiento y cumplimiento de sus derechos humanos básicos.

 

Conclusión

 

La despenalización puede motivar un mayor reconocimiento de los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual y es por tanto un mecanismo de importancia crítica para disminuir la trata. Cuando mejoramos la salud y los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual, también lo hacemos para aquellas que son víctimas de trata sexual. De hecho, los “Principios y directrices recomendados sobre derechos humanos y trata” de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señala que “las violaciones de los derechos humanos son a la vez causa y consecuencia de la trata de personas” y, por lo tanto, es “esencial colocar la protección de todos los derechos humanos en el centro de todas las medidas adoptadas para prevenir y poner fin a la trata “[12]. Al despenalizar el trabajo sexual, las trabajadoras sexuales que sufren violencia pueden buscar ayuda de las fuerzas de orden público, los trabajadores de la salud o incluso amigos, con menos temor a las consecuencias para ellas mismas o para otros. Pueden unirse a redes de pares y emplear técnicas de reducción de daños que les ayuden a mantenerse más seguras, de modo que ya no tengan que arrostrar las consecuencias de una ficha penal simplemente por tratar de sobrevivir.

 

 

Referencias

  1. Amnesty International. Sex workers at risk: a research summary on human rights abuses against sex workers. http://www.amnestyusa.org/sites/default/files/briefing_-_sex_workers_rights_-_embargoed_-_final.pdf. Published May 2016. Accessed September 5, 2016.
  2. Amnesty International, 20.
  3. Women’s rights organization applauds new Amnesty International Policy to protect sex workers’ rights [news release]. Washington, DC: Center for Health and Gender Equity; May 26, 2016. Accessed October 19, 2016.
  4. Koster K. Does Amnesty International’s sex work resolution support “gender Apartheid”? Huffington Post. November 3, 2015. http://www.huffingtonpost.com/katherine-koster/amnesty-sex-work-resolution_b_8447106.html. Accessed October 19, 2016.
  5. Due to the myriad systems that marginalize women, including gender discrimination in the formal workplace and a higher scrutiny for policing under prostitution and loitering laws, women, both cis and transgender, are disproportionately engaged in the sex trade and may experience higher rates of exploitation. See, for example, Bobashev GV, Zule WA, Osilla KC, Kline TL, Wechsberg WM. Transactional sex among men and women in the South at high risk for HIV and other STIs. J Urban Health. 2009;86(suppl 1):32-47.
  6. Critics may also incorrectly use the terms decriminalization and legalization interchangeably, despite important differences in meaning. Legalization involves imposing state control over sex work through regulation, often in ways that perpetuate marginalization of vulnerable people.
  7. World Health Organization. Implementing Comprehensive HIV/STI Programmes with Sex Workers: Practical Approaches from Collaborative Interventions. Geneva, Switzerland: World Health Organization; 2013:24.
    http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/90000/1/9789241506182_
    eng.pdf?ua=1. Accessed September 12, 2016.
  8. Decker R, Crago AL, Chu SK, et al. Human rights violations against sex workers: burden and effect on HIV. Lancet. 2015;385(9963):192.
  9. Neal N, Schrader T, Hyndman, et al. Street based sex workers needs assessment: Toronto, Barrie and Oshwa. Street Health. February 2014:15. http://www.streethealth.ca/downloads/sex-workers-needs-assessment.pdf. Accessed August 25, 2016.
  10. Cohan D, Lutnick A, Davidson P, et al. Sex worker health: San Francisco style. Sex Transm Infect. 2006;82(5):418-422.
  11. Sukthankar A. Sex work, HIV and the law. Paper presented at: 3rd Annual Meeting of the Technical Advisory Group of the Global Commission on HIV and the Law; July 7-9, 2011; Geneva, Switzerland. http://hivlawcommission.org/index.php/report-working-papers?task=document.viewdoc&id=99. Accessed November 11, 2016.
  12. United Nations Office of the High Commissioner for Human Rights. Recommended Principles and Guidelines on Human Rights and Human Trafficking. http://www.ohchr.org/Documents/Publications/Traffickingen.pdf. Published 2002:3. Accessed November 18, 2016

 

Erin Albright, JD, es la directora regional de programas en Give Way to Freedom, en Boston. Sus ocho años de experiencia en el campo contra la trata incluyen trabajos para la Unidad de Trata de Personas del Departamento de Policía de Boston, gestión de una red de proveedores de servicios en Nueva Inglaterra, participación y liderazgo para Freedom Network USA y asesoramiento y liderazgo para grupos de trabajo en Nueva Inglaterra y en todo el país. Se especializa en el desarrollo de la capacidad de organización y la colaboración de servicios a través de la capacitación y la consulta con proveedores de servicios, fuerzas del orden público, grupos de trabajo y legisladores.

Kate D’Adamo, MA, es una defensora de políticas nacionales en el Proyecto de Trabajadoras Sexuales en la ciudad de Nueva York, donde trabaja en políticas y apoyo social a nivel estatal, federal e interregional sobre cuestiones que afectan a quienes participan en el comercio sexual, incluida la trata de personas y el VIH. Antes de unirse al Proyecto de Trabajadoras Sexuales, Kate fue una organizadora principal del Proyecto de Extensión de Trabajadoras Sexuales en Nueva York y Sex Workers Action New York, dos organizaciones dirigidas por mandantes que apoyan a quienes comercian con sexo en el área de la ciudad de Nueva York. También ha trabajado en temas como la trata de personas, los derechos laborales, la solidaridad internacional y la migración en la Comisión Internacional de Derechos Laborales, Global Workers Justice Alliance, Open Society Foundation y Freedom Network USA.

Reconocimientos

Los autores desean agradecer a Meg Muñoz, fundadora y directora ejecutiva de Abeni, por su aporte, sabiduría y liderazgo general sobre este tema.

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Así se criminaliza el Trabajo Sexual callejero en Argentina

 

Multas y arresto de hasta 30 días por la vigencia de Códigos Contravencionales que datan de la última dictadura militar. ¡Basta!

 

#AbajoLosCódigos#LaCalleEsDeTodxs

 

Buenos Aires: Sentencia reconoce el Trabajo Sexual Autónomo como lícito

 

http://www.ammar.org.ar/Sentencia-reconoce-el-Trabajo.html

 

En el marco de una causa iniciada por AMMAR con el fin de proteger a los/as trabajadores/as sexuales de la Provincia de Buenos Aires del constante hostigamiento sufrido por las fuerzas de seguridad mediante la aplicación de normas abiertamente inconstitucionales, un fallo avaló la licitud del trabajo sexual autónomo declarando la inconstitucionalidad del articulo 68 del Código de faltas de la Provincia de Buenos Aires.

 

20 de diciembre de 2012 – Desde la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina queremos compartir con la sociedad toda la alegría que nos genera dentro de un cuestionado poder judicial, jueces comprometidos que nos permiten volver a soñar con una Argentina para todos y todas, al haberse declarado inconstitucional el artículo 68 del código de faltas de la provincia de Buenos Aires, norma abiertamente inconstitucional creada para imponer la moralina del gobierno de facto imperante al momento de su sanción.

 

En un esperado fallo, el Tribunal Oral Criminal 5, en la causa 1910, de acción de amparo promovida por AMMAR, resolvió: “ 1) Hacer lugar a la acción de amparo interpuesta…, en favor de los/las trabajadoras sexuales de la provincia de Buenos Aires. 2) Declarar la inconstitucionalidad del artículo 68 del decreto ley 8031/73,por los fundamentos y citas legales expuestas en los considerados precedentes. 3) Exhortar al Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires que se arbitren los medios para la correcta aplicación del artículo 15 de la ley 13482 en lo referente a los/las trabajadores/as sexuales de la provincia de Buenos Aires, de tal forma que la misma no se torne un acto discriminatorio por parte del personal policial en contra de dicho colectivo de personas”.

 

Este fallo además de brindar seguridad jurídica a quienes ejercen en las calles de la Ciudad de La Plata el trabajo sexual, brindó conceptos de importante valor en tiempos en que so pretextos de luchar contra la trata de personas se pretende imponer preconceptos morales de cierta parte de la población avasallando los derechos de las mujeres y hombres que ejercen esta actividad, afectando no solo a ellos sino a sus familias, al tratarse en la mayoría de los casos de jefes y jefas de hogar.

 

A lo largo de la resolución que compartimos los/as jueces/as del Tribunal, avalaron la medida intentada por nuestra organización al decir: “en la medida que “por cuestiones morales” se afecten derechos reconocidos constitucionalmente, son los jueces los garantes de hacer efectivos los mismos, sin perjuicio de los debates que pudieren fomentarse al respecto en los ámbitos políticos. El sistema jurídico en un estado democrático de derecho, debe preferir la solución que asegure el máximo respeto por el pluralismo en la elección de opciones y modos de vida.

 

Ya en relación al artículo impugnado por AMMAR, pero en clara alusión al carácter lícito del trabajo sexual autónomo, los magistrados afirmaron en referencia a nuestro trabajo “práctica que, conviene dejar sentado también puede ser ejecutada de forma tal que no perturbe a terceros con ruidos o desórdenes en la circulación, o como en otros países, en lugares cerrados con el control estricto del estado desde lo legal hasta lo sanitario. … Recordando una vez más que la prostitución NO ES DELITO. …Queda claro que la tranquilidad pública no es protegida por la norma, solamente se castiga a quien honestamente ejerce la prostitución. La prohibición contenida en el articulo 68 del decreto ley, se dirige a sancionar acciones privadas …. La moral pública no puede ser el patrón con el que se miden estas acciones, las que no pueden ser objeto de regulación por el derecho…” para más adelante afirmar que …la oferta de sexo por si misma carece de entidad suficiente para configurar el daño a terceros que se debería exigir para prohibirla legítimamente sin afectar el principio de reserva ni de legalidad…”.

 

A modo de síntesis y haciendo expresa referencia a los derechos que puede vulnerar una norma que pretenda como el artículo 68 del código contravencional afectar nuestro derecho a ejercer el trabajo sexual dejo asentado que “En síntesis la inconstitucionalidad del artículo 68 deviene de la circunstancia de que los bienes jurídicos enunciados no son lo que se procura efectivamente garantizar, o su garantía, dicho de otra forma implica la violación de derechos fundamentales y constitucionales, entre los cuales se encuentra:…principio de legalidad, artículo 18 de la Constitución Nacional…principio de reserva, artículo 19 C.N…afectaría el derecho a la libertad, dignidad, por cuanto restringiría la posibilidad de elección y de acción de la persona humana… avasallaría el derecho a la igualdad y a la no discriminación…”

 

Hoy es un día de júbilo para quienes ejercemos el trabajo sexual, porque pudimos encontrar en este fallo una luz de esperanza en nuestra lucha por llevar adelante nuestra actividad con la dignidad que todo trabajador/a merecemos.

Nuevas leyes en EE.UU.: escuchas telefónicas a las trabajadoras sexuales, castigo previo al delito y estrategia nacional para detener a los compradores de sexo

 

El Congreso actúa para otorgar a la administración Trump vastos nuevos poderes policiales, con el pretexto de combatir la “trata sexual”.

Elizabeth Nolan Brown | 15 , Sept. 2017

http://reason.com/blog/2017/09/15/trafficking

En medio de las conmemoraciones nacionales del 11 de septiembre, los senadores estadounidenses aprobaron calladamente dos importantes expansiones del poder federal.

Ambos proyectos de ley fueron presentados por los republicanos, pero atrajeron a los copatrocinadores bipartidistas. Ambos fueron aprobados por el Senado por unanimidad. Ambos están disfrazados de intentos de luchar contra la trata sexual, el trabajo forzado y la “esclavitud moderna” (hay incluso un guiño a Frederick Douglass en un proyecto de ley). Pero, vistos de cerca, son simplemente un pretexto para otorgar nueva autoridad al Procurador General Jeff Sessions, al Presidente Trump y a la policía de todo el país. Incluso hay alguna financiación reservada para las iniciativas de control fronterizo que el presidente elija.

Bajo estas nuevas medidas, el FBI y los agentes de inmigración, así como la policía estatal y local, pueden interceptar en secreto las comunicaciones de las trabajadoras sexuales sospechosas o de quienes se asocien con ellas. La autorización de escuchas telefónicas se extiende mucho más allá de los tratantes de sexo, incluyendo adultos que consienten en cualquiera de los dos lados de un intercambio sexual comercial.

Los proyectos de ley hacen un llamamiento a una nueva estrategia nacional para reducir la “demanda” de prostitución, ordenan que todas las fiscalías de los Estados Unidos sean capacitadas para tratar el comercio sexual como “una forma de violencia de género”, y hacen que el entrenamiento antitrata de la policía incluya “detener y perseguir a los compradores de sexo comercial”. Un objetivo principal en ambas leyes son los clientes de la prostitución.

Pero también hay muchas cosas cuya finalidad es perjudicar a las trabajadoras sexuales, incluyendo una norma de que ningún fondo federal pueda ir a cualquier organización sin fines de lucro que ayude a las personas que se benefician del sexo, y una ampliación del término “banda criminal callejera” que podría incluir a cinco o más trabajadoras sexuales que viajaren juntas. Los miembros de bandas criminales callejeras se enfrentan a 10 años más de tiempo de prisión de lo que lo harían por el mismo delito.

Y si bien la creación de una Oficina de Asistencia a Víctimas dentro de la Oficina de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos puede sonar agradable, refleja el papel creciente de los agentes de inmigración en las investigaciones de trata. O, como se podría decir, es un pretexto para que ICE e Investigaciones de Seguridad Interior se unan a las redadas de prostitución en ciudades pequeñas y salones de masajes a través de Estados Unidos.

Estos son algunos de los otros cambios contenidos en la nueva legislación del Senado sobre trata:

 

La Ley de Protección de las Víctimas de la Trata (TVPA) de 2017

Este es el último heredero de un proyecto de ley aprobado en 2000 y reautorizado, con expansiones significativas, cada pocos años. A pesar de que no hay datos creíbles que demuestren un aumento en la trata de personas durante este tiempo, ni evidencia de que el enfoque de los federales haya estado funcionando, cada reautorización se ha expandido en las mismas estrategias, definiendo una gama cada vez más amplia de actividades como constitutivas de trata sexual, dedicando a librar una guerra contra la prostitución recursos federales destinados a combatir la trata, y derrochando cada vez más dinero en el intento.

Presentado por el Senador de Iowa Chuck Grassley, el proyecto de ley (S.1312) otorga al Procurador General el poder para entablar una demanda civil contra cualquier persona sospechosa de cometer o planear cometer “cualquier acción que constituya o pueda llegar a constituir” una violación de varios estatutos federales. Si un tribunal está de acuerdo, la persona o entidad tendría que parar cualquier actividad que supuestamente contribuya a un delito actual o futuro.

Se trata de un poder superior al de los procedimientos policiales y penales normales. Podría permitir a los federales cerrar de forma preventiva los sitios web, los motores de búsqueda, las aplicaciones sociales, los navegadores, los servicios de cifrado o las empresas con presencia física porque los criminales (ampliamente definidos) podrían comunicarse allí.

El poder se aplica a las presuntas violaciones de la Ley Mann (que prohíbe conducir a trabajadoras sexuales adultas a través de las fronteras estatales, entre otras cosas), estatutos federales de conspiración y las secciones 77 y 110 del código penal de los EE.UU . Esta es una categoría masiva de delitos que lo incluye todo, desde el trabajo forzado y la trata sexual al uso de palabras, imágenes o nombres de dominio engañosos para hacer que alguien vea la obscenidad, el sexo con un menor (incluso si es menor de edad), atraer a alguien para cruzar las fronteras estatales con fines de sexo ilícito, albergar a un inmigrante indocumentado en un lugar de prostitución, publicar cualquier detalle sobre un menor que se utilice para promover un delito sexual, conducta ilegal con documentos de inmigración por motivos laborales o sexuales, o conspirar para cometer cualquiera de los anteriores.

El nuevo TVPA también hará que la lucha contra el envío por teléfono móvil de imágenes de contenido sexual y su uso para extorsionar y contra el ciberbullying formen parte del mandato del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC), un grupo cuasi gubernamental que funciona con dinero federal y trabaja en estrecha colaboración con la policía federal. Luchar contra la extorsión sexual (que alguien propague o amenace con propagar fotos sexuales de otra persona sin su consentimiento) es una invitación para que el gobierno federal se involucre en casos de envío de contenido sexual por teléfono móvil entre adolescentes.

Todo esto, dejando a un lado un montón de dinero para programas de dudoso valor destinados a detener la explotación sexual. Como los $ 7,5 millones por año para iniciativas presidenciales relacionadas con “alternativas económicas para disuadir la trata”, programas de detección de fronteras y videos de propaganda para mostrar en el extranjero. Esto es a cargo de los $ 7,5 millones destinados para inespecificados proyectos presidenciales “dedicados a prevenir la trata” y a “promover respeto por los derechos humanos”.

 

Ley para abolir la trata de personas

 

Esta Ley (S. 1311), permitiría a los jueces dictar penas de prisión de duración tres veces superior a lo que sería de otra manera para los delincuentes sexuales reincidentes de cualquier tipo (incluidos los delincuentes por primera vez a nivel federal con cualquier delito de sexo estatal o local en su registro). La medida prohíbe a las agencias federales y a cualquier persona que use fondos o recursos federales asociarse con cualquier programa que proporcione recursos a cualquier persona que “obtenga beneficios del comercio sexual comercial”. En otras palabras, nadie que reciba dinero de la subvención federal (para ayudar a las víctimas de la trata de seres humanos o cualquier otra cosa) puede trabajar a sabiendas con cualquier trabajadora sexual o cualquier organización sin fines de lucro que ofrezca apoyo a las trabajadoras sexuales.

 

Mientras tanto, las memorias federales antitrata deberán tener que incluir información sobre “la detención y el enjuiciamiento de compradores de sexo comercial”, como parte del creciente consenso federal de que “cualquier enfoque integral para eliminar la trata de personas incluirá un componente de reducción de la demanda”.

 

Personal de seguridad nacional, fiscales estadounidenses y policías que participan en grupos de trabajo contra la trata estarían capacitados para procesar a los compradores sexuales por delito de trata de personas. Y las subvenciones en virtud de la Ley contra la Violencia contra la Mujer y varios estatutos de abusos a los niños podrían utilizarse para luchar contra la prostitución en general.

 

En conjunto, estas leyes no son del todo horribles. Requieren que el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y otras agencias recopilen datos sobre detenciones y sus motivos en sus iniciativas de lucha contra la trata. Por primera vez, el Departamento de Justicia debe rastrear cuántas personas son detenidas por la Operación Cross Country, por ejemplo, y de qué se les acusa. Los funcionarios también tendrán que hacer un seguimiento no sólo del número de llamadas a la línea directa nacional contra la trata de personas sino también de cuántos terminan llevando a la denuncia de delitos federales.

 

Pero los puntos positivos de estas leyes son pocos, comprimidos como están entre el grotesco edificio burocrático y las imposiciones sobre las libertades civiles

 

 

Elizabeth Nolan Brown es una editora asociada en la revista Reason.

Policía de Alaska: “necesitamos tener ‘contacto sexual’ con las trabajadoras sexuales”

Foto: Vocativ

 

El subjefe de Anchorage argumenta que es necesario que los policías toquen a las trabajadoras sexuales durante las investigaciones encubiertas

Por Tracy Clark-Flory
10 de mayo de 2017

 

http://www.vocativ.com/428218/alaska-police-sexual-contact-sex-workers/

 

El Departamento de Policía de Anchorage está luchando contra un par de leyes estatales que criminalizarían a policías que tienen “contacto sexual” con personas bajo investigación. La razón de la oposición, según el subdirector Sean Case, es que hay “muy, muy limitadas” situaciones en las que los policías necesitan cruzar esa frontera, específicamente cuando se trata de investigaciones encubiertas de trabajadoras sexuales.

En una entrevista con Alaska Dispatch News, Case argumentó que tal ley permitiría a las trabajadoras del sexo evitar el arresto, ya que les proporcionaría una manera de comprobar si un cliente potencial es un policía. “(En una investigación encubierta) hacen una simple pregunta: ‘Tócame el pecho.’ OK, estoy fuera del coche. Hecho. Y el caso ha terminado “, dijo a la periodista Michelle Theriault Boots. “Si hacemos de ese acto (de tocar) un delito menor no tenemos absolutamente ninguna forma de involucrarnos en ese tipo de arresto”.

Esta es la razón por la que el Departamento de Policía de Anchorage ha presionado activamente contra los proyectos de ley acompañantes, la 112 de la Cámara de Diputados y la Ley del Senado 73, que actualmente están en comisión en la legislatura estatal. Los proyectos de ley clasifican la “penetración sexual” y el “contacto sexual” en estos casos como abuso sexual. Es interesante señalar que el departamento no está interesado en hacer arrestos por el trabajo sexual en general y está enfocado en la trata sexual en particular, lo cual plantea la cuestión de si la policía está específicamente defendiendo la necesidad de tener “contacto sexual” con las víctimas de la trata .

Los defensores de las trabajadoras del sexo argumentan que esto —así como el “contacto sexual” con las trabajadoras del sexo independientes— equivaldría a “asalto sexual patrocinado por el Estado”. El departamento no respondió a una solicitud de comentarios por hecha por la prensa.

Los proyectos de ley en cuestión son el resultado del activismo de la Comunidad Unida para la Seguridad y Protección (CUSP), con sede en Alaska, que alega que las trabajadoras sexuales en el Estado han sido objeto de abuso sexual por la policía durante redadas encubiertas. El sitio web del grupo ofrece varios testimonios de mujeres con historias de policías supuestamente toqueteando e incluso teniendo “sexo” con ellas durante las redadas encubiertas. (“Sexo” está entre comillas aquí, porque bajo estas circunstancias estaría basado en el engaño y puede ser mejor descrito como abuso sexual).

“Es traumático estar en medio de un encuentro sexual y verse esposada de repente”, dijo Terra Burns de CUSP. “La gente me ha dicho que años después todavía tienen síntomas de estrés postraumático cuando ven un coche de policía”.

Inicialmente, parecía que las leyes no tendrían problemas para ser aprobadas. “La policía y los fiscales insistieron en que la policía nunca se involucra en conductas sexuales durante las redadas, de todos modos”, dijo. “Entonces, justo cuando el proyecto de ley estaba a punto de ser escuchado, cambiaron su historia y ahora afirman que necesitan involucrarse en conductas sexuales con las víctimas de la trata sexual para rescatarlas”. Añade: “Pedimos a nuestros funcionarios electos que digan: esto es incorrecto, esto es comportamiento criminal, y lo hagan ilegal “.

Maxine Doogan, miembro de la CUSP, dijo que está aliviada al ver finalmente a los funcionarios reconocer que hay circunstancias bajo las cuales la policía tendría contacto sexual con una trabajadora sexual. “Estoy feliz de que finalmente lo hayan admitido y que haya quedado registrado”, dijo.

Este problema no se limita a Alaska. El mes pasado, el Senado de Michigan votó por poner fin a una ley que preveía inmunidad para los policías que tienen relaciones sexuales con trabajadoras del sexo durante el curso de una investigación. Era el último Estado en los Estados Unidos que preveía explícitamente la inmunidad de la policía en esas circunstancias; pero los defensores de las trabajadoras sexuales dicen que todos y cada uno de los Estados necesitan proyectos de ley como los propuestos en Alaska que definan expresamente el “contacto sexual” con las trabajadoras sexuales durante las investigaciones como abuso sexual.

Dicho esto, estas leyes no llegan más allá, según las activistas. Como Maggie McNeill, una trabajadora del sexo con sede en Nueva Orleans, dijo a Vocativ: “Diga lo que diga la ley, la policía seguirá violando a las trabajadoras sexuales, ya sea en redadas o fuera de ellas, mientras nuestra profesión esté penalizada, porque saben condenadamente bien que no hay nada que podamos hacer al respecto “.