Lo que nos dice el acto de feminicidio de Atlanta sobre los hombres y las trabajadoras sexuales

¿Cuál es la respuesta? Parece fácil, pero no lo es

 

 Victoria Gagliardo-Silver@victoriaxsilver

viernes 19 marzo 2021

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https://www.independentespanol.com/opinion/atlanta-georgia-spa-tiroteos-robert-aaron-long-trabajadoras-sexuales-b1819403.html

 

Ataques mortales contra tres salones de masajes asiáticos en Atlanta, EE.UU.
(Atlanta Journal-Constitution)

 

Otro día en Estados Unidos, otras ocho vidas perdidas por el cáncer de la supremacía blanca y la misoginia.

El tiroteo en Georgia del martes por la noche fue la culminación de la xenofobia, el sexismo y la putofobia: el presunto tirador, Robert Allen Long, eligió los negocios de masajes asiáticos por una razón. Según la policía, mató a estas mujeres específicamente para eliminar su tentación sexual individual, disparando a las supuestas trabajadoras sexuales en un “ataque a la industria del porno“. Por mucho que se trate de un acto de violencia contra los asiáticos, es un acto de violencia contra el trabajo sexual y un acto de feminicidio.

No puedo decirte cuántos chistes he escuchado que convierten a una trabajadora sexual muerta en un chiste. Las mujeres trabajadoras del sexo a menudo se enfrentan a la violencia a manos de los hombres, tanto en línea como en tiempo real, que no se denuncia porque carecemos del apoyo de los sistemas que nos criminalizan. Las trabajadoras sexuales tienen entre un 45 y un 75 por ciento de probabilidades de ser agredidas en el trabajo, y las trabajadoras sexuales transgénero y migrantes y las trabajadoras sexuales de color tienen una mayor probabilidad de sufrir daños. Al mismo tiempo, no podemos recurrir a la policía en peligro cuando la estructura misma de nuestro trabajo es ilegal. Somos gente común: vuestras maestras, enfermeras, maquilladoras, madres. He trabajado en las Naciones Unidas y en salas de redacción galardonadas, pero la respetabilidad no evitará que un cliente me haga daño o que los hombres me acosen en Internet.

En este caso, no importa intrínsecamente si las trabajadoras del masaje eran trabajadoras sexuales o no. Sigue siendo que fueron el objetivo de alguien que las vio como trabajadoras sexuales.

La industria del sexo y, a su vez, las trabajadoras sexuales se encuentran en una extraña intersección de legalidad y moralidad. Algunas formas de trabajo sexual pueden ser técnicamente legales con ciertas estipulaciones, pero todas las trabajadoras sexuales enfrentan un cierto tipo de estigma por el trabajo que realizan, y todas caemos bajo el paraguas del trabajo sexual. Ponerse en contacto directamente con la policía no sólo pone a las trabajadoras sexuales en riesgo individual de ser arrestadas, sino que los estudios han demostrado que la policía a menudo discrimina y se niega a ayudar a las trabajadoras sexuales de la calle, incluidas las que han sido violadas. Además, el 27 por ciento de las mujeres en un estudio informó que la policía había propagado la violencia contra ellas.

La solución parece fácil, ¿verdad? Con el aumento de la pornografía directa al consumidor y los sitios de fans y en medio de los cierres pandémicos, parece que ingresar a un sitio como Onlyfans sería una forma bastante fácil de ganar dinero seguro, y el trabajo sexual callejero y de servicio completo disminuiría. al borde del camino. Sin embargo, esa no es la historia completa. Los creadores de contenido migrantes no pueden acceder a dichas plataformas porque, como creador, necesita una cuenta bancaria para adjuntarla a casi todas. Si alguien necesita dinero para alimentar a sus hijos ese día, Onlyfans tiene un período de procesamiento. Y con el artículo reciente de Nicholas Kristof que llevó a MasterCard y Visa a negarse a trabajar con Pornhub, muchos artistas porno independientes están luchando por encontrar una nueva forma de obtener los ingresos que necesitan para sobrevivir.

Una trabajadora sexual promedio no gana decenas de miles de dólares, sino que trabaja para pagar su comida y alojamiento. Sólo requiere $1.000 al mes para estar entre el 10 por ciento superior de los artistas de Onlyfans. Es lógico que la mayoría gane muy por debajo del salario mínimo.

La pornografía no es el problema, per se, sino el hecho de que nuestra sociedad prospera con la explotación del trabajo de las mujeres, tanto sexual como emocional. El verdadero problema, como de costumbre, es el patriarcado.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? ¿Cómo protegemos a las trabajadoras sexuales en una nación que devalúa activamente el trabajo sexual y el trabajo de las mujeres, hasta el punto de la violencia? La despenalización del comercio sexual es la única opción.

Valentina Fox , una dominatrix con sede en Nueva York, dice: “La despenalización es el primer paso para humanizar a las trabajadoras sexuales para el público en general. Las trabajadoras sexuales también tienen esperanzas y sueños. Las mujeres que fueron asesinadas tenían esperanzas y sueños; eran personas completas y complejas con familias asesinadas por ser (percibidas como) trabajadoras sexuales. Es peligroso que estemos agrupadas con perpetradores violentos de delitos a los ojos del público. Conduce al odio y a los malentendidos”.

Nuestro sistema legal fusiona el trabajo sexual consensuado con la trata sexual, lo que perjudica tanto a las víctimas de la trata como a las trabajadoras sexuales consensuales. Con la despenalización del comercio sexual, que es recomendada por la Organización Mundial de la Salud como práctica de salud pública, más ingresos de los departamentos de policía podrían dirigirse a las víctimas reales de la trata, y las trabajadoras sexuales podrían recibir servicios de la policía y las organizaciones gubernamentales de salud sin miedo a perder ingresos o ser denunciadas como objeto de trata.

La despenalización también viene con los beneficios de seguridad adicionales que existían antes de que FOSTA-SESTA expulsara a las trabajadoras sexuales de la esfera digital: tableros de selección de clientes y proveedores donde los clientes inseguros pueden ser incluidos en listas negras, foros publicitarios, soporte en línea y en tiempo real, y servicios de salida de la industria. Esto no previene intrínsecamente atrocidades como la de Georgia, pero las trabajadoras sexuales merecen el derecho de investigar el historial de sus clientes para asegurarse de que se respetarán sus límites. En otras palabras, merecen la oportunidad de hacerse cargo de su propia seguridad. Eso debería haber sido siempre lo mínimo.

 

FIRMA POR UNA LEY DE LIBERTAD SEXUAL QUE NO CRIMINALICE A LAS MUJERES

CONVOCA// Feministas por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales

Firmar aquí:

https://feministasproderechos.org/

 

LEER MANIFIESTO

“Escuchar para legislar”

 

El Ministerio de Igualdad presentó en el pasado marzo de 2020 una primera versión del Anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral sobre la Libertad Sexual. El texto se presentó como un reconocimiento al consenso feminista sobre las modificaciones legales en torno a las violencias sexuales. Sin embargo, el segundo borrador presentado en octubre de 2020 ha roto dicho consenso al criminalizar a personas relacionadas con el trabajo sexual. Consideramos urgente que la sociedad, y en especial el movimiento feminista, sean conocedores de las consecuencias que puede acarrear esta norma para las mujeres que ejercen voluntariamente el trabajo sexual. Por ello, como Feministas por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales, manifestamos públicamente que:

  1. Las trabajadoras sexuales, quienes no han sido ni informadas ni invitadas al proceso de elaboración del anteproyecto a pesar de tener derecho a participar, han resultado abiertamente excluidas del mismo. Se ha pasado de elaborar y evaluar políticas públicas exigiendo “las voces de las mujeres protagonistas” como una cuestión esencialmente feminista, a excluir a ciertos grupos de mujeres en la elaboración de las normas que les afectan.
  2. Exigimos que se retire la propuesta de modificación del artículo 187 bis del Código Penal que penaliza la “tercería locativa” (despenalizada desde 1995) con hasta 3 años de cárcel para “quien con ánimo de lucro, y de manera habitual, destine un inmueble a favorecer la explotación de la prostitución de otra persona aún con su consentimiento”, porque abre la puerta a criminalizar a las mujeres que alquilan y/o comparten inmuebles con compañeras. También se dificulta el acceso a la vivienda de las trabajadoras sexuales, especialmente a quienes viven en el lugar de trabajo, por el temor de las personas propietarias a ser acusadas de proxenetas.
  3. Exigimos que se retire la propuesta de modificación del artículo 187.2 porque también abre la posibilidad de encarcelar a las mujeres vinculadas al entorno del trabajo sexual. Siendo proxeneta quien “se lucra explotando la prostitución de otra persona aun con el consentimiento de la misma”, la modificación propone una ampliación del concepto de “explotación” a “cuando exista aprovechamiento de una relación de dependencia o subordinación”. De esta manera podrían ser denunciadas las trabajadoras auto-organizadas que comparten un piso si se considera que existe dependencia o subordinación si alguna de ellas, por ejemplo, es inmigrante y carece de documentación. Podría denunciarse también como proxeneta a cualquier persona implicada en la realización del trabajo sexual (servicios de seguridad, higiene, transporte, etc.). Por tanto, mientras el Anteproyecto pretende poner en el centro el consentimiento de las mujeres, se anula y criminaliza el consentimiento de las trabajadoras sexuales.
  4. Todas estas medidas afectarán desproporcionadamente a las personas trans, quienes sufriendo un desempleo del 85% acuden a menudo al trabajo sexual como única opción. Criminalizar a las personas trans más precarizadas, en su mayoría migrantes, a la vez que se reconocen los derechos como la autodeterminación de género es una paradoja que nos adelanta los nefastos resultados de esta normativa.
  5. Se explota económicamente la criminalización de las trabajadoras sexuales: el anteproyecto dispone que las ayudas para las víctimas de violencia sexual provendrán de los bienes decomisados mediante todas las estrategias de criminalización del trabajo sexual hasta ahora descritas. Esto, además de fomentar la persecución del trabajo sexual, vincula necesariamente los derechos a la reparación de las mujeres que hayan sufrido violencia sexual con la criminalización y el decomisado de bienes de las otras, las trabajadoras sexuales.
  6. Que todo lo anterior dificulta y precariza el trabajo sexual independiente, aumentando la estigmatización y debilitando las redes de apoyo entre trabajadoras sexuales. La criminalización de los espacios donde se ejerce el trabajo sexual aumentará el control y la presencia policial en los mismos, con el peligro de que se abran aun más expedientes de expulsión a las mujeres migrantes indocumentadas. Los mayores controles policiales y las redadas además fuerzan a las mujeres que están en situación de trata a denunciar a los tratantes -sin garantías- o ser expulsadas. Es por eso que, diversos organismos internacionales de derechos humanos, señalan que las leyes que criminalizan a las mujeres que ejercen la prostitución son discriminatorias y deben ser eliminadas.

Por todo esto, solicitamos vuestra firma y adhesión a este manifiesto como entidades colectivas u organizaciones de cualquier índole y como personas individuales.

#ESCUCHARPARALEGISLAR

Colectivos adheridos (96)

  • 1 SEDOAC , Madrid
  • 2 Sindicato Sindillar/Sindihogar , Barcelona
  • 3 Territorio Doméstico , Madrid
  • 4 Kellys Unión Sevilla , Sevilla
  • 5 Las kellys , Madrid
  • 6 Jornaleras de Huelva en Lucha , Huelva
  • 7 Gitanas Feministas , Madrid
  • 8 AMMAR – Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argetina , Argentina
  • 9 AFEMTRAS (Asoc. Trabajadoras Sexuales , Madrid
  • 10 Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Sevilla
  • 11 Putas Indígnadas , Barcelona
  • 12 Putas Libertarias Raval , Barcelona
  • 13 Putas en Lucha , Algeciras
  • 14 Organización de Trabajadoras Sexuales OTRAS , Barcelona
  • 15 (N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo-Sexual , Valencia
  • 16 Intersindical Alternativa de Catalunya (I.A..C) , Barcelona
  • 17 ENGLISH COLLECTIVE OF PROSTITUTES , LONDON
  • 18 REDTRASEX Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe , Buenos Aires, Argentina
  • 19 Sex work research hub , Manchester
  • 20 Movimento Trabalhadores do Sexo , Braga
  • 21 Traficantes de Sueños , Madrid
  • 22 Ca la Dona , Barcelona
  • 23 Creación Positiva , Barcelona
  • 24 Novembre Feminista , Barcelona
  • 25 Metzineres , Barcelona
  • 26 CooperAccio , Barcelona
  • 27 Candela. Acció Comunitària i Feminista SCCL , Barcelona
  • 28 Fundació Àmbit Prevenció , Barcelona
  • 29 Calala Fondo de Mujeres , Barcelona
  • 30 T.I.C.T.A.C , Barcelona
  • 31 AADAS (Associació d’assistència a dones agredides sexualment) , Barcelona
  • 32 Acciónenred Andalucía , Granada
  • 33 Asamblea del Orgullo Crítico de Murcia , Murcia
  • 34 Afrogalegas , La Coruña
  • 35 Almas Veganas Santuario Animal , Girona
  • 36 Anticapitalistas , Estado español
  • 37 As Candongas do Quirombo , Galiza
  • 38 Asamblea del Orgullo Crítico de Murcia , Murcia
  • 39 Asamblea Plaza de los Pueblos , Madrid
  • 40 Asamblea Transmaricabollo de Sol, del 15M , Madrid
  • 41 Asociació Espai de Salut la Teixidora , Barcelona
  • 42 ASOCIACIÓN FEMINISTA KÓDIGO MALVA , Chiclana
  • 43 ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS DE ANDALUCÍA (APDHA) , ANDALUCÍA
  • 44 Asociación Senda de cuidados , Madrid
  • 45 Asociación Teatro de la tierra , Madrid
  • 46 Ateneu la Zitzania , Barcelona
  • 47 Averlasailas. Teatro de lo posible. , Barcelona
  • 48 Balears Diversa , Palma
  • 49 CAMPA (Colectivo de apoyo a mujeres presas en Aragón) , Zaragoza
  • 50 Cnaacat , Barcelona
  • 51 Colectiva de Antropólogas Feministas , Buenos Aires
  • 52 Colectivo Hipatia , Murcia
  • 53 Cooperativa de técnicas , Barcelona
  • 54 Desmontando a la Pili S.Coop , Zaragoza
  • 55 Dones amb empenta , Igualada
  • 56 Emakume Internazionalistak , Pamplona
  • 57 Empower Foundation , Thailand
  • 58 Feministes indignades , Barcelona
  • 59 FUNDACIÓN DE LOS COMUNES , MÁLAGA IRUÑEA TERRASSA BARCELONA ZARAGOZA MADRID
  • 60 Gatamaula , Barcelona
  • 61 Ideadestroyingmuros , Valencia
  • 62 Jartura Colectivo , Sevilla
  • 63 La Diversa Cooperativa, SCCL , Barcelona
  • 64 La Hidra Cooperativa , Barcelona
  • 65 La Laboratoria – noda Madrid , Madrid
  • 66 La Medusa Colectiva , Málaga
  • 67 La Morada, cooperativa feminista d’habitatge , Barcelona
  • 68 L’Associació Drets Sexuals i Reproductius , Barcelona
  • 69 Les Vilaretes , Barcelona
  • 70 L’Etnogràfica. Antropologia per a la transformació social , Barcelona
  • 71 Marxa Mundial de Dones , Barcelona
  • 72 Mesa Migración y Antirracismo – Foro SBC , Madrid
  • 73 Micaela-Mujeres migradas del Maresme , Barcelona
  • 74 MOVIMIENTO WIPHALA España , España
  • 75 Movimiento Marika de Madrid , Madrid
  • 76 Mundo en Movimiento , Madrid
  • 77 NOMEPISESOFREGHAO , A Coruña
  • 78 Nunca sin Nosotras Zaragoza , Zaragoza
  • 79 Oficina de Derechos Sociales de Sevilla , Sevilla
  • 80 Orgullo Vallekano LGTBI , Madrid
  • 81 Pretendemos Gitanizar el Mundo , Valencia
  • 82 Punto Violeta Somosaguas , Madrid
  • 83 #RegularizacionYa Movimiento Estatal , Movimiento Estatal
  • 84 Stop Sida , Barcelona
  • 85 TransGirls , Santa Cruz de Tenerife
  • 86 Virus editorial , Barcelona
  • 87 Xarxa Feminista , Barcelona
  • 88 Red Umbrella Sweden , Stockholm, Sweden
  • 89 AfroFem Koop , Barcelona
  • 90 Grupo Antigona (Universidad Autónoma de Barcelona) , Cerdanyola del Vallès
  • 91 SIDA STUDI , Barcelona
  • 92 Líbera Abogacía Feminista , Mendoza -Argentina
  • 93 O.R.G.I.A , Valencia
  • 94 Instituto de Estudios del Porno , Barcelona
  • 95 CNAAE , Barcelona
  • 96 MissComadres , Granada

Personas adheridas (554)

  • 1 Adriana Gutierrez , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 2 Amalia Luna , Colectivo de Prostitutas de Sevilla CPS , Trabajadora sexual , Sevilla
  • 3 Anneke Necro , Actriz porno y Domina profesional , Barcelona
  • 4 Antonella Ormaechea , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 5 Anubis Rangel , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 6 Ariadna Cases , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 7 Baleska sarmiento , Escort , Barcelona
  • 8 Carolina Clemente Villar , Putas en Lucha , Trabajadora Sexual , Donosti
  • 9 Cristina rodriguez , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 10 Disa TS , Trabajadora Sexual , Örebro
  • 11 Elena Eva Reynaga , Redtrasex , Secretaría ejecutiva , Argentina
  • 12 Elisa Rodríguez Iglesias , Puta , Oviedo
  • 13 Elizabeth Janet Mérida , Individual , Trabajadora Sexual , Barcelona
  • 14 Florencia González , Ammar , Trabajadora Sexual , Barcelona
  • 15 Foxxy Angel , PROUD , Sexworker , Amsterdam
  • 16 Georgina Orellano , AMMAR – Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argentina , Secretaria General AMMAR Nacional , Argentina
  • 17 Iris Meza Jaramillo , Afemtras, Sindicato OTRAS , Trabajadora sexual , Madrid
  • 18 Itziar Bilbao Urrutia , n/a , Trabajadora sexual , Londres, Reino Unido
  • 19 Ivy de Luna , Actriz porno, prostituta y webcammer , Barcelona
  • 20 Karelys Lample , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 21 Kenia García , Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Trabajadora Sexual , A Coruña
  • 22 Lucia fernandez , Cps/putas en lucha , Trabajadora sexual , Oviedo
  • 23 María José Barrera Marquez , Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Activista puteril , Sevilla
  • 24 Monique Mon , MTS – Portugal , Membro fundador , Lisboa
  • 25 Patricia San Jose , prostituta, camgirl, creadora de contenido para adultos , Avilés
  • 26 Pauline Ezkerra , Intersindical Alternativa de Catalunya, (IAC) , Trabajadora sexual / asesora en feminismo , Barcelona
  • 27 Raj Redlich , Trabajador sexual , Valencia
  • 28 Sandra triana , Mujeres , Scort , Barcelona
  • 29 Solange farah Navas Torres , AFEMTRAS , Trabajadora sexual , Madrid
  • 30 Stefanie Echevarre Cáceres , Prostituta , Barcelona
  • 31 Vanessa MR , Trabajadora sexual , Valencia
  • 32 Verónika Wolf , Puta ^^ , Madrid
  • 33 Yesenia Andrea Suárez carvajal , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 34 Yonaire Materano , Independiente , Trabajadora sexual , Barcelona
  • 35 Silvia Federici , feministresearchonviolence , Teacher , Brooklyn, New York
  • 36 María Luisa Maqueda Abreu , Universidad de Granada , Profesora de Derecho Penal , Granada
  • 37 Raquel Osborne , Universidad Nacional de Educación a Distancia UNED , Socióloga , Madrid
  • 38 Dolores Juliano Corregido , Universidad de Barcelona , Antropóloga Social , Barcelona
  • 39 Patricia Laurenzo Copello , Profesora de Derecho penal , Málaga
  • 40 Maria acale sanchez , Universidad de Cádiz , Catedrática de Derecho penal , Cádiz
  • 41 Cinzia Arruzza , Profesora Filosofía , New York
  • 42 Silvia L. Gil , Profesora Filosofía , Madrid/Ciudad de México
  • 43 Clara peya , Artista , Barcelona
  • 44 Alba González Villa , La Extraña Compañia , Actriz , Madrid
  • 45 Irantzu Varela Urrestizala , Faktoria Lila , Periodista , Bilbao
  • 46 Justa Montero Corominas , Activista feminista , Madrid
  • 47 Teresa Rodríguez , Adelante Andalucía , Diputada del Parlamento de Andalucía , Sevilla
  • 48 Ana Villaverde Valenciano , Anticapitalistas , Diputada en el Parlamento de Andalucía , Granada
  • 49 Ángela Aguilera Clavijo , Anticapitalistas , Diputada andaluza , San Roque
  • 50 Sandra Ezquerra , Directora de la Cátedra UNESCO Mujeres, Desarrollo y Culturas de la UVic-UCC , Barcelona
  • 51 Encarna Bodelón González , Antigona , Profesora de derecho , Barcelona
  • 52 Dr Lynzi Armstrong , Victoria University of Wellington , Senior Lecturer , Wellington
  • 53 Gabriela Wiener Bravo , Escritora , Madrid
  • 54 Cecilia Varela , CONICET/Universidad de Buenos Aires , Investigadora/Docente , CABA
  • 55 Amaia Pérez Orozco , investigadora y formadora , Bilbao
  • 56 Nacho Vegas , Anticapitalistes , Músicu y autor , Xixón
  • 57 Montserrat Cervera Rodon , Ca la Dona , Jubilada activista feminista en activi , Barcelona
  • 58 Ruth m. Mestre i Mestre , Universitat de València , Profesora de Filosofía del derecho , València
  • 59 Iñaki Rivera Beiras , Observatorio del sistema penal y derechos humanos, Univ. de Barcelona , profesor titular de Derecho Penal , Barcelona
  • 60 Itziar Ziga , Iruñea
  • 61 María José Jiménez Cortiñas , Gitanas Feministas , Presidenta , Madrid
  • 62 Carolina Villacampa , Profesora de Derecho Penal , Lleida
  • 63 Adriana Piscitelli , Núcleo de EStudos de Gênero PAGU/Universidade Estadual de Campinas , Antropóloga , Campinas
  • 64 Ana Pinto Lepe , Jornaleras de Huelva en Lucha , Huelva
  • 65 Silvia Agüero Fernández , Pretendemos Gitanizar el mundo , Mis labores , Valencia
  • 66 June Fernández Casete , Periodista , Larrabetzu (Bizkaia)
  • 67 Gracia Trujillo , Profesora de Sociología (UCM) y activista feminista queer , Madrid
  • 68 Roy Galán , Escritor , La Laguna
  • 69 Nuria Alabao , , Periodista ,
  • 70 Rommy Arce Legua , Anticapitalistas , Bibliotecaria , Madrid
  • 71 Sara trapiello castrillo , Granada
  • 72 Brigitte Vasallo , Escritora , Barcelona
  • 73 Begoña Zabala , Emakume Internazionalistak , Militante feminista y mas , Pamplona
  • 74 Blanca Rodríguez Ruiz , Universidad de Sevilla , Profesora Titular de Derecho Constitucional , Sevilla
  • 75 Carmen Romero Bachiller , UCM , Feminista y Profesora Sociología , Madrid
  • 76 Clara Serra , Malasfeministas , Investigadora en la UB , Barcelona
  • 77 Cristina Fernández Bessa , Profesora universitaria , A Coruña
  • 78 Cristina Garaizabal Elizalde , Psicóloga , Barcelona
  • 79 Deborah Daich , CONICET-UBA , Investigadora , Buenos Aires
  • 80 Diego Crespo García , Anticapitalistas , Diputado en el Parlamento de Andalucía , Almería
  • 81 Estefanía Acién González , Universidad de Almería , Profesora de Antropoligía Social , Dalías
  • 82 Laia Serra Perelló , Abogada , Barcelona
  • 83 Laura Agustín , La Antropóloga Desnuda , Investigadora y escritora feminista , Bilbao
  • 84 LOOLA PÉREZ , FILÓSOFA Y SEXÓLOGA , Murcia
  • 85 Lorena Garrido Jiménez , UAB , Profesora , Barcelona
  • 86 Lorena Garrón Rincón , Anticapitalistas y Adelante Cádiz , Concejala de Feminismos y LGTBI del Ayto. de Cádiz , Cádiz
  • 87 Lucía Egaña , CENEx , artista e investigadora , Barcelona
  • 88 Luisa Broto , Zaragoza en Comun , Concejala , Zaragoza
  • 89 Luna Miguel , Escritora , Barcelona
  • 90 Mari Luz Esteban Galarza , Profesora , Donostia
  • 91 Mamen Briz Hernández , Periodista , Madrid
  • 92 María Nebot Cabrera , La Colectiva/ Draga Espacio Feminista LGTBIQ+ , Las Palmas
  • 93 Miquel Missé , Sociólogo y activista trans , Barcelona
  • 94 Montserrat Galceran Huguet , Fundación de los comunes , Catedrática emérita jubilads , Madrid
  • 95 Patsilí Toledo , Grupo de Investigación Antígona – UAB , Profesora e investigadora , Barcelona
  • 96 PAULA ARCE BECERRA , Grupo de Investigación Antígona , Profesora asociada UAB y abogada , Barcelona
  • 97 Pilar Albertín Carbó , Universidad d Girona , Profesora/investigadora , Girona
  • 98 Pura Sánchez , Investigadora , Sevilla
  • 99 Rocío Medina Martín , Universidad Autónoma de Barcelona, Grupo Antígona , Profesora e investigadora , Barcelona
  • 100 Fefa Vila Núñez , Madrid
  • 101 Vanessa Garcia , Diputada en el Parlamento Andaluz , Málaga
  • 102 Violeta Assiego , Abogada , Madrid
  • 103 Abel Pérez Pazos , Investigadore (Universidad de Oviedo) , San Juan de la Arena (Asturias)
  • 104 Adriana Sabaté Muriel , Feministes Indignades , Educadora Social , Barcelona
  • 105 Agus Iglesias Skulj , Sindicato de trabajadorxs sexuales Argentina/AMMAR , Abogada y docente universitaria , Buenos Aires
  • 106 Agustina Rodriguez Deza , Gaia
  • 107 Alba Reyes Valdés , Salamanca
  • 108 Alcira Padin Torres , Synusia Llibreria , Cooperativista , Terrassa (Barcelona)
  • 109 Alejandra Eiroa Serrapio , Anticapitalistas , Camarera , A Coruña
  • 110 Alejandra Luque Gonzalez , Sevilla
  • 111 Alex kroll , Alex Kroll , Sexólogo , Marbella
  • 112 Alicia Martín Diana , Sevilla
  • 113 Almudena Julia López Arranz , Madrid
  • 114 Almudena López Garrido , Córdoba
  • 115 Aloe Cubero , Investigadora , Barcelona
  • 116 Álvaro Ruiz Garriga , Hombres profeministas , Málaga
  • 117 Amaia Ibarrola , Barcelona
  • 118 Amaia Peralto Arnaiz , Ámbito Dona , Treballadora Social , Barcelona
  • 119 Amanda Andrades González , Periodista , Madrid
  • 120 Amparo Lasén Diaz , Profesora de sociología , Madrid
  • 121 Amparo Llobat Sanchis , En paro , Valencia
  • 122 Ana Albaladejo , Plataforma Pro-Drets del Pais Valencià , Actriz creadora , Valencia
  • 123 Ana Arellano Salafranca , Andaina , Jubilada , Santiago de COMPOSTELA
  • 124 Ana Camelo Gragera , Asco. Pro Derechos Humanos , Jubilada , Chiclana Cádiz
  • 125 Ana Castaño Vilas , Abogada , Sevilla
  • 126 Ana Encinas , Periodista , Cádiz
  • 127 Ana Fábregas Martínez , Barcelona
  • 128 Ana jorge herrero , Poc a coop , Manresa
  • 129 Ana Lizoain Rodríguez , Emakume Internazionalistak , Mis labores , Pamplona/Iruñea
  • 130 Ana Llopis Valdivia , Granada
  • 131 Ana Lúcia Correia da Costa , Universidad Pompeu Fabra , Investigadora en Derecho , Barcelona
  • 132 Ana María Hernández Lozano , Gitanas Feministas , Secretaria , Cartagena
  • 133 Ana Rodríguez Bellido , Química , Madrid
  • 134 Ana Sánchez Llorca , Ni Una menos Berlin , Investigadora Freelance , Berlin
  • 135 Ana Useros , Traductora , Madrid
  • 136 Andrea Barroso , La Juani , Estudiante , Granada
  • 137 Andrea Corrales Devesa , (N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo-Sexual , Artista e investigadora , Valencia
  • 138 Andrea Oliver Sanjusto , Universidad Pablo de Olavide , Antropóloga investigadora , Sevilla
  • 139 Andrés Herrera , Bilbao
  • 140 Ángeles RAMIREZ , Profesora universidad , Madrid
  • 141 Anna Bardagí Admetlla , Cruïlles
  • 142 Anna Clua Infante , Universitat Oberta de Catalunya , Profesora de Periodismo. Investigadora. , Barcelona
  • 143 Anna Moreno Gomez , Les Vilaretes , Jubilada , Barcelona
  • 144 Anna Morero , Col·lectiu TARA , Profesora asociada , Barcelona
  • 145 Anna Pascal , Barcelona
  • 146 Anna Sala Vila , Disseny gràfic , Barcelona
  • 147 Anna Saliente Andrés , Genera , Agente de igualdad , Barcelona
  • 148 Annaïck Fernández Le Gal , Profesora Derecho Universidad de Córdoba , Córdoba
  • 149 ANTONIA CARO HERNANDEZ , accionenred Andalcia , Educadora Social , sevilla
  • 150 Antonia Genaro Cagigas , Jubilada , Madrid
  • 151 Antonia Maciá Vicente , Asamblea 8-M Elche. Militante de Podemos. , Auxiliar de enfermería y celadora. , Elche
  • 152 Antonio Giménez Merino , Universidad de Barcelona , Profesor , Barcelona
  • 153 Apen Ruiz martinez , Barcelona
  • 154 Arantxa Grau i Muñoz , Profesora del Departamento de Sociologia i Antropologia Social de la UV , València
  • 155 Arantza Iglesias , Nunca sin nosotras Zaragoza , Zaragoza
  • 156 Aroa Patricia de Pintos , Granada
  • 157 Asunción Paños Arroyo , Madrid
  • 158 Aura Roig Forteza , Metzineres , Antropóloga , Barcelona
  • 159 Barbara Biglia , SIMReF , Docente universitaria , Barcelona
  • 160 Barbara Meo-Evoli , Coach , Barcelona
  • 161 Beatriz Garcia , Editora , Madrid
  • 162 Beatriz Vivancos , Burgos
  • 163 Begoña Leza Lapuente , Zaragoza
  • 164 Belén Mauricio ledesma , Parada , Valencia
  • 165 Bertha Massiel Sánchez Miranda , Feministas Aragón por Nicaragua , Zaragoza
  • 166 Blanca Callén , Profesora , Barcelona
  • 167 Borja Naredo Cifuentes , Gijon
  • 168 Borja Romero Montes , Sevilla
  • 169 Bruno Marín González , Músico , Madrid
  • 170 Carla Barrio , Madrid
  • 171 Carlos Ligero Valcárcel , Asociación de Jazz Granada , Músico , Granada
  • 172 Carmen Heredero de Pedro , Acción en Red Madrid , Madrid
  • 173 Carmen Inés González , Santander
  • 174 Carmen Monteagudo Duro , Fotógrafa , Valencia
  • 175 Carola Hermoso , Madrid
  • 176 Carolina León Almeyda , Librera, escritora , Madrid
  • 177 Carolina Sanz Fontán , Educadora Social , Badalona
  • 178 Catalina Álvarez Martínez Conde , Psicóloga Social , Barcelona
  • 179 Catalina Llado Aliu , La Extraña Compañia , Directora teatro , Girona
  • 180 Caterina Iannini , Inseñante , Gerena (SE)
  • 181 Celeste Fichera , , Buenos Aires, Argentina
  • 182 Celeste Inés Arella Scheines , Abogada , Torrent
  • 183 Celia Maestre Magdaleno , Metzineres , Comunicación , Sant Cugat del Vallès
  • 184 César L. Lobato Gómez , Barcelona en Comú , Funcionario , Barcelona
  • 185 Clara Ibanez Ruiz , , Madrid
  • 186 Concha García Altares , Colectivo Hipatia , Murcia
  • 187 Constanza Cardoso Escriche , Docente , Barcelona
  • 188 Cristina Domingo Zaragoza , Madrid
  • 189 Cristina Domínguez Limón , Sevilla
  • 190 Cristina Pérez Díaz , Averlasailas Teatro de lo posible , Mestra , Barcelona
  • 191 Cristina Sobrino Garcés , Investigadora , Barcelona
  • 192 Cristina Vasilescu , Girona
  • 193 Daiana Gutierrez , Empleada , Barcelona
  • 194 Daniel Alejandro Barrera , Educador , Sevilla
  • 195 Daniel Monserrat Serrano , Córdoba
  • 196 Daniel Pardo Rivacoba , Barcelona
  • 197 David Aranda Santacana , Barcelona
  • 198 David Paricio Salas , SIDA STUDI , Coordinación , Barcelona
  • 199 David Sánchez García , Estudiante de máster en la Universidad de Cambridge , Madrid – Cambridge
  • 200 Debora Avila Cantos , Universidad Complutense de Madrid / La Laboratoria, espacio de investigación feminista , Profesora de universidad , Madrid
  • 201 Deborah Rifkin , Colectiva de antropólogas feministas (CAF)- Argentina , Antropóloga , Ciudad de buenos Aires- Argentina
  • 202 Diana Zapata Hincapíe , SAS-ABITS Ayuntamiento de Barcelona , Psicóloga Social- , Barcelona
  • 203 Diego Marchante Hueso , Gerderhacker , Profesor universitario , Badalona
  • 204 Dimas Fernández González , Orgullo Vallekano , Madrid
  • 205 Dolores Pulido , Ca la Dona , tècnica cultura , Barcelona
  • 206 Dr. Anna Di Ronco , University of Essex (UK) , Senior Lecturer , Colchester (UK)
  • 207 Edith Espinola , Movimiento #RegularizacionYa y SEDOAC , Empleada de Hogar/Administrativa , Segovia
  • 208 Eduardo Moreno , Conductor , Salamanca
  • 209 Edurne Jiménez Pérez , Formadora, educadora e investigadora , Barcelona
  • 210 Elena Casado Aparicio , Madrid
  • 211 Elena Longares Hernández , LesBiCat , Barcelona
  • 212 Elia Dura Candela , Elche
  • 213 Emma Martín Díaz , Catedrática de Antropología Social , Sevilla
  • 214 Estefania Martynowskyj , Investigadora y docente universitaria , Mar del Plata (Argentina)
  • 215 Estefania Moghli Torralba , Almas Veganas Santuario Animal , Presidenta , Girona
  • 216 Estefanía Molina Bayón , Técnica de Igualdad , Marbella
  • 217 Estela Pérez León , Estudiante , Madrid
  • 218 Esther Alonso Marín , Profesora de secundaria , Madrid
  • 219 Esther Moreno López , Nunca sin Nosotras , bibliotecaria , Zaragoza
  • 220 Esther Obdulia Gomez , Averlasailas , Barcelona
  • 221 Esther Salinas , Kellys Unión Sevilla , Camarera de Piso , Sevilla
  • 222 Ethel Monzón , Madrid
  • 223 Eva Alfama , Investigadora , Barcelona
  • 224 Eva Martín , agricultora , Manresa
  • 225 Evaristo Villar Villar , Asociacion de Teólogos Juan Xxiii , Jubilado , Madrid
  • 226 Felicia Estévez Salazar , Santiago de Compostela
  • 227 Felipe Serra Junco , Cullera
  • 228 Fernando Cerezal Sierra , Acción en Red Madrid , Profesor Jubilado , Madrid
  • 229 FERNANDO FITA ORTEGA , UNIVERSIDAD DE VALENCIA , PROFESOR , Valencia
  • 230 Fernando Wulff , Universidad sin Censura, Universidad de Málaga , Profesor de Universidad , Málaga
  • 231 Flavia Anconetani , Barcelona
  • 232 Flavia María Ribes Renshaw , Valencia
  • 233 Francesc Barata Villar , Profesor universitario , Sabadell
  • 234 Francisco Sánchez Manzano , Comercial , Almería
  • 235 Fuensanta Gual , CATS Médica , Murcia
  • 236 Gala Pin Ferrando , En paro , Barcelona
  • 237 Georgina Gálvez Martínez , Artista , Tarragona
  • 238 Giazú Enciso Domínguez , CUNY Professor , USA, NY
  • 239 Gloria Marín , Plataforma pro Drets de les treballadores sexuals del País Valencià , Enseñante jubilada , Elx
  • 240 Glòria Roig i Gimenez , Feministes x la Independència , Jubilada. Psicologa i logopeda , Barcelona
  • 241 Gurutze Arregi mujika , Altsasuko feministak , Jubilada , Altsasu. Nafarroa
  • 242 Helea Sáiz Bermejo , Madrid
  • 243 Helena Roura Altés , Barcelona
  • 244 Hernan Córdoba Mendiola , Barcelona
  • 245 Hilda Pérez , Regularización Ya , Comunicadora , Valencia
  • 246 Ignacio Gámiz Ruiz , Accionenred Andalucía , Trabajador social , Granada
  • 247 Ines Robertie , Sevilla
  • 248 Ines Suárez , Barcelona
  • 249 Ingrid de la Torre , Aliada , Estudiante , Barcelona
  • 250 Inma Pnitas , @pnitas , Ilustradora , Extremadura
  • 251 Irene Amador Naranjo , Liga por los derechos trabajadoras sexuales , Activista, editora , Madrid
  • 252 Irene Cardona Curcó , L’Etnogràfica , Antropòloga y madre , Barcelona
  • 253 Irene Gonzalez y Reyero , Sevilla
  • 254 Irene Ruano , MADRID
  • 255 Iría Farrero López , Profesora , Girona
  • 256 Iris García , Granada
  • 257 Isabel Cercenado Calvo , Màster en Género y Políticas de Igualdad , Sagunto
  • 258 Isabel Muntané , Periodista , Barcelona
  • 259 Isabel Muñoz , Valencia
  • 260 Islette Padrón , Murcia
  • 261 Itsasne Gaubeca , Gogara , Socióloga , L’Hospitalet de Llobregat
  • 262 Ivana Otero , Colectiva antropologas feministas , Antropologa , Buenos Aires
  • 263 Jaime Domenech , Valencia
  • 264 Jara León Fernández , Algeciras
  • 265 Jasmina García , Barcelona
  • 266 Javier Pagador López , Universidad de Córdoba , Profesor , Córdoba
  • 267 Joakina Zubiria Galarza , Altsasuko feministak , Jubilada , Altsasu nafarroa
  • 268 Joana Bregolat , Anticapitalistes , Investigadora , Barcelona
  • 269 Joana Garcia Grenzner , Fils Feministes , Periodista, investigadora y activista feminista , Barcelona
  • 270 Jordi Bonet Martí , Profesor Lector Universidad de Barcelona , Barcelona
  • 271 José Ángel Lozoya Gómez , Foro de hombres por la igualdad , Educador Sexual , Sevilla
  • 272 Jose Antonio Langarita , Profesor de Universidad , Girona
  • 273 José Carlos Centeno Morales , Restaurador , Sevilla
  • 274 José Carlos Centeno Morales , Restaurador , Sevilla
  • 275 José López Riopedre , UNED , Profesor-tutor de Sociología, Antropología Social y Criminología , Lugo-Ponferrada
  • 276 Jose Luis Gomez Navas , Ceuta
  • 277 José Martínez Brugera , Colectivo feminista Hipatia , jubilado , Alhama- Región de Murcia
  • 278 Josefina Jimenez Betancor , acciónenred-Andalucia , Enfermera , Alfacar – Granada-
  • 279 Juan Avila , , Barcelona
  • 280 Juan Blanco Lopez , Universidad Pablo de Olavide , Docente , Sevilla
  • 281 Juan Diego Martin Calvente , Empresario , Barcelona
  • 282 Judit Aramburu Urtasun , Transkolore , Celadora , Pamplona
  • 283 Jule Saez Gallarzagoitia , Nunca Sin Nosotras Zaragoza , Zaragoza
  • 284 Júlia Fontdecaba Cabero , Formador , Perafita
  • 285 Julia Millán Bermejo , Librera , Madrid
  • 286 Júlia Vega Soria , Consultora en abordatge de la violències masclistes , Barcelona
  • 287 Julieta Vartabedian Cabral , Lisboa / Madrid
  • 288 July Zabaleta , Psicologa , Montevieeo
  • 289 Katu Huidobro , Les Atakàs , Dependiente , Barcelona
  • 290 Kevin Benlloch , , Barcelona
  • 291 Laia Baltierrez Meras , Educadora social , Barcelona
  • 292 Laia Forné Aguirre , Barcelona
  • 293 Laia Lloret Veciana , Valencia
  • 294 Laia Sanz Bastons , Comunicación , Barcelona
  • 295 Laura Berro , Ninguna , Estudiante , Pamplona
  • 296 Laura Macaya Andrés , Projecte X , Barcelona
  • 297 Laura Moral Blanco , Valencia
  • 298 Laura Muixí Casaldàliga , Santa Maria d’Oló
  • 299 Leonor Acosta , Universidad de Cádiz , Profesora universitaria , San Fernando
  • 300 Li Kaczynski , Locarconio , Barcelona
  • 301 liliana Pereyra , FFyH UNC , docente , Córdoba, Argenina
  • 302 Livia Motterle , UNAM , antropóloga , Ciudad de Mexico
  • 303 Llanos Frías López , Plataforma Pro-drets del País Valencià , Jubilada , Alacant
  • 304 Lola Moreno Muñoz , Integradora Social , Fornells de la Selva (Girona)
  • 305 Lola Villena Puerta , Jubilada , Chiclana de la Frontera
  • 306 Lorena Sanchez , Valencia
  • 307 Lourdes Gómez , Coordinadora incidencia política. Abogada , Madrid
  • 308 Luar Aguirre , Madrid
  • 309 Luciana Victoria Almada , Docente e investigadorx , Córdoba, Argentina
  • 310 Luis Antonio Valverde Vela , Colectivo de Prostitutas de Sevilla , Chiclana de la Frontera
  • 311 Lupe García , Periodista , Barcelona
  • 312 Lurdes Orellana Cubiles , Desmontanto a la Pili S.Coop , Psicóloga sexóloga , Zaragoza
  • 313 Luz Marina Hernández García , Sevilla
  • 314 M.Inés Santana , Feministes Indignades , Orientadora Laboral , Barcelona
  • 315 Mª del Carmen Agulló Díaz , professora , València
  • 316 Maeva Thibeault , Barcelona
  • 317 Mafe Moscoso , BAU , Docente e investigadora , Barcelona
  • 318 Magdalena Lòpez Pérez , Psicoanalista , Sevilla
  • 319 Maite Lucerga Nieto , Funcionaria , Murcia
  • 320 Manuel de vega , Málaga
  • 321 Mar Lugo , Afrogalegas , Auxiliar administrativo , La Coruña
  • 322 Mara Clemente , ISCTE-IUL , Pesquisadora , Lisboa
  • 323 Marcela Simonutti , Periodista , Xixón-Gijón (Asturias)
  • 324 Marco Bacio , Università degli Studi di Milano , PhD Student , Milan, Italy
  • 325 Marco Faleri , Retirado , ROMA (Italia)
  • 326 Marco Faleri , Retirado , ROMA (Italia)
  • 327 Marcos Criado de Diego , Profesor de Derecho Constitucional , Cáceres
  • 328 Margarita Vélez Maya , Programa Psicología Social de la Memoria – Universidad de Chile , Investigadora , Barcelona
  • 329 Margot Pujal i Llombart , Asamblea feminista de Universidades. Ca la Dona. , Profesora Titular de Universidad UAB , Barcelona
  • 330 María Almansa Sanchez , Afus , Trabajadora social , Sevilla
  • 331 Maria Andrade , Grupo Partilha da Vida , Mediadora , Braga
  • 332 Maria Barcons Campmajó , Grupo Antigona (Universitat Autònoma de Barcelona) , Técnica de investigación , Clariana de Cardener
  • 333 Maria Berzosa Suescun , La Morada , Barcelona
  • 334 Maria Bouza , Girona
  • 335 Maria del Carmen Fernández Molina , Gitanas Feministas , Vicepresidenta , Cartagena
  • 336 María del Mar Jiménez Betancor , Las kellys , Portavoz , Madrid
  • 337 Maria Duran Gurnsey (Maria Ferotge) , Barcelona
  • 338 Maria Felici Chinesta , Terapeuta , València
  • 339 María Fernanda Rodríguez López , Fundación de los Comunes , Profesora de Secundaria , Madrid
  • 340 Maria Florencia Baldino , marbella
  • 341 María García Díaz , Traductora , Valencia
  • 342 María Gómez Garrido , Profesora de Sociología , Palma (Mallorca – Illes Balears)
  • 343 María Gracia Gonzalez Fernandez , Anticapitalistas , Militante , Huelva
  • 344 María Hamilton , Trabajadora del hogar y DJ , Madrid
  • 345 María Herranz Vides , Granada
  • 346 María J Carretero Muñoz , Productora audiovisual , Barcelona
  • 347 María José Belbel , Otras Voces Feministas , Traductora y editora , Madrid
  • 348 Maria Jose Jaramillo Manso , Cgt Desempleada , Salmanca
  • 349 Maria Lorenzo Brañanova , Feminismos por los DDHH , Gijón
  • 350 María Ludivina Valvidares Suarez , Universidad de Oviedo , Profesora de Derecho Constitucional , Oviedo
  • 351 Maria Martinez , UNED , Profesora , Madrid
  • 352 María Martínez Cano , Psicóloga , Murcia
  • 353 María Palomares Arenas Cabral , Calala Fondo de Mujeres , Directora Ejecutiva , Barcelona
  • 354 María Paramés Bernardo , Mundo en Movimiento , Enfermera , Madrid
  • 355 María Teresa Márquez González , Acción en red Castilla-La Mancha , Abogada , Albacete
  • 356 María Teresa Zabalza Casla , Asociación Agar, espacio de investigación y encuentro desde la diversidad , Educadora social , Madrid
  • 357 María Unceta Satrustegui , Madrid
  • 358 María Vega Ibáñez Ruiz , Enfermera , Madrid
  • 359 María Virginia Zimanás Troilo , Tallerista pintura , Barcelona
  • 360 María Yasmina Figueroa Hernández , La Colextiva , Docente , Las Palmas de GC
  • 361 Maria Zapata Hidalgo , Iruña
  • 362 Mariano Beltrán , Investigador predoctoral en Psicología , Murcia
  • 363 Marina Azanon Garcia , Autonoma , Madrid
  • 364 Marina Partera Riverola , Caps , Psicologa , Barcelona
  • 365 Mariona Llobet , Profesora de Derecho penal , Barcelona
  • 366 Marisa Pérez Colina , Fundación de los Comunes , Traductora , Madrid
  • 367 Marlene Landaeta , Afrofem , La Coruña
  • 368 Marlene Russo , CAF , Docente , Buenos Aires, Argentina
  • 369 Marta Arrizabalaga Arriazu , Fundación de los Comunes , Iruña
  • 370 Marta Busquets Gallego , Abogada , Barcelona
  • 371 Marta Espuny , madrid
  • 372 Marta Esther Jiménez Jaén , La Colectiva (Canarias) , Profesora Universidad , La Laguna
  • 373 Marta Horno Kühnel , Zaragoza
  • 374 Marta Jiménez Jaén , La Colectiva (Canarias) , Profesora Universidad , La Laguna
  • 375 Marta Lara Martínez , Barcelona
  • 376 Marta Luxán Serrano , Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea , Profesora e investigadora , Hernani (Gipuzkoa)
  • 377 Marta Machimbatrena Cuerda , Barcelona
  • 378 Marta Malo de Molina , Traductora e investigadora , Madrid
  • 379 Marta Mariñas Lopez , Barcelona
  • 380 Marta Martí Barrachina , Investigadora independiente en criminología y profesora colaboradora UOC , Barcelona / Ciudad de México
  • 381 Marta Medrano Martín , Sevilla
  • 382 Marta Sales Romero , Barcelona
  • 383 Martí Galofré Garreta , Manresa
  • 384 Martina Tortá Ruiz , Alicante
  • 385 Maryana Babetska , Plataforma ProDerets PV , Fisioterapeuta , Valencia
  • 386 Maura Fernández Cárdenas , Acción en Red , Educadora Social , Sevilla
  • 387 Mauricio Rubio Rodríguez , Madrid
  • 388 Maximiliano Albornoz Torres , Instituto de Ciencias Antropológicas (Facultad de Filosofía y Letras, UBA) , Becario doctoral , Buenos Aires
  • 389 Mayo Asumu , Barcelona
  • 390 Mel Stiller , Universidad de Barcelona , estudiante en doctorado , Barcelona
  • 391 Melissa Medina , Protesico dental , Terrassa
  • 392 Mercè Claramunt Bielsa , Abogadsa , Barcelona
  • 393 Mercè Meroño , Àmbit Dona , Coordinadora programas , Barcelona
  • 394 Merce Tafalla , Primavera gorda , masajista , Barcelona
  • 395 Mercedes Belbel Bullejos , Funcionaria , Granada
  • 396 Mercedes Bustos , Asociación Teatro de la Tierra , Actriz , antropologa y escritora ! , Madrid
  • 397 Mercedes Estébanez , Bloc Violeta Badalona , Badalona
  • 398 Mery Sut , Valencia
  • 399 Miguel Martín Ayllón , Virus editorial , editor , Barcelona
  • 400 Miguel Torres , Cero , Artesano , Valencia
  • 401 Mireia Canals Salomó , Sevilla
  • 402 Miren Izarra , Barcelona
  • 403 Miriam Aleman Calatayud , Educadora social , Barcelona
  • 404 Miriam Sol Torelló , La Electrodomestica , Barcelona
  • 405 Miriam Solá García , Investigadora y activista feminista , Barcelona
  • 406 Moacoai Ioana , Barcelona
  • 407 Molina Medina , España ciudad , Estudiante trabajadora , España
  • 408 Mónica Muñoz Conde , sevilla
  • 409 Mònica Sánchez Cuberes , Cardedeu
  • 410 Montserrat Benito Soriano , activista feminista-jubilada , Barcelona
  • 411 Montserrat Pineda , activista , Barcelona
  • 412 Muntsa Otero Vidal , Activista feminista , Barcelona
  • 413 Nagore Iturrioz López , sindicalista , San Sebastian
  • 414 Nanina Santos Castroviejo , ANDAINA: revista galega de pensamento feminista , Rois (A Coruña)
  • 415 Natalia Gómez , Granada
  • 416 Natália Messias Mendes , Barcelona
  • 417 Natividad García Padilla , Asamblea Feminista , Educadora Social , Madrid
  • 418 Nerea Pascual Vera , Estudiante , Barcelona
  • 419 Nicola Mai , Profesor de Sociologia , Londres, Reino Unido
  • 420 Nicolás Esposito , Marbella
  • 421 Nieves Gutierrez ganza , Jubilada , Sntander
  • 422 Nieves Salobral Martín , Eje de precariedad y economía feminista , Madrid
  • 423 Nilda Jiménez Vino , Administrativa , Madrid
  • 424 Nizaiá Cassián Yde , Synusia Edita , Barcelona
  • 425 Noemi Elvira Marín , Averlasailas , Barcelona
  • 426 Núria Sadurní Balcells , Bollos en Teoria / Univesitat de Girona , Investigadora social , Barcelona
  • 427 Núria Semís Campos , Estudiante , Cerdanyola del Vallès
  • 428 Núria Vergés Bosch , universitat de barcelons , professora , Barcelona
  • 429 Olga Rodriguez Blanco , Luminotecnica , Madrid
  • 430 Óscar Rodrigo Grande , Madrid
  • 431 Pablo Lópiz Cantó , Universidad de Zaragoza , Profesor de Filosofía , Zaragoza
  • 432 Paloma Gema León Fernández , Estudiante , Algeciras
  • 433 Paloma González , Anticapitalistas , Periodista , Madrid
  • 434 Paloma Uría Ríos , Oviedo
  • 435 Pamela Soria Varela , La Haya
  • 436 Patricia Aljama Cuenca , UAB , Técnica de género , Calafell
  • 437 Patricia Aranguren , Madrid
  • 438 Patricia Carmona , Barcelona
  • 439 Patricia Faraldo Cabana , Universidade da Coruña , Catedrática de Universidad , A Coruña
  • 440 Patricia González Prado , Grupo Antígona Universidad Autónoma de Barcelona , Abogada , Barcelona
  • 441 Patricia Ruiz Pérez , Madrid
  • 442 Patricia Salido Rodriguez , Barcelona
  • 443 Patricia Simón Carrasco , Periodista , Málaga
  • 444 Paula Álvarez Cano , Sevilla
  • 445 Paula Ceano Flores , Acción en Red , Psicóloga , Sevilla
  • 446 Paula Sánchez Perera , Profesora e investigadora , Las Palmas de Gran Canaria
  • 447 Pepa Cabanillas , Sociologa , Sevilla
  • 448 Pepa Torres perez , Territorio Doméstico , Teologa , Madrid
  • 449 Piedad Cintado Franco , Madrid
  • 450 Pilar Habas Luque , CPS , Psicóloga , Sevilla
  • 451 Pilar Marín Iranzo , Valènci
  • 452 Pilar Pinto Buzón , Profesora universitaria , Cádiz
  • 453 Pilar Valdivieso Rodríguez , Valladolid
  • 454 Presen Zubillaga Auza , Emakume Internazionalistak , Profesora de Educación Primaria jubilada , Olatz (Nafarroa)
  • 455 Quiñonero Hernandez, llum , Plataforma pro-drets Pais Valencià , Periodista , Alacant
  • 456 Rafaela Subías de la Fuente , Barcelona en Comú , Maestra jubilada , Barcelona
  • 457 Rakel Arre , Pamplona
  • 458 Raquel Rei Branco , Galiza
  • 459 Renata Casero , La Tetera , Profesora de piano , Valencia
  • 460 Ricardo Dotti , Técnico , Valencia
  • 461 Robin Woerner , Home organizing consultant , Los Angeles, CA
  • 462 Rocío Ballesta Meichsner , Historiadora/cocinera , Sevilla
  • 463 Rocio Calatayud , Valencia
  • 464 Rocío Domingo Pérez , Zaragoza
  • 465 Rocío Fajardo Fernández , Granada
  • 466 Rocío Fraga Sáenz , Socióloga. Activista feminista , A Coruña
  • 467 Rocío González , Gijon
  • 468 Rosa Lázaro Castellanos , Universidad de Barcelona , Barcelona
  • 469 Rosa María García , Asamblea del Orgullo Crítico de Murcia; Rebelión Feminista , Activista , Murcia
  • 470 Rosana Alija Fernández , Universidad de Barcelona , Profesora de Derecho internacional público , Barcelona
  • 471 Rosario Alises Castillo , Abogada , Málaga
  • 472 Roser Pineda Casademont , Ca la dona , i Vilaretes , Fxi , Il·lustrdora , Barcelona
  • 473 Ruth Martín Torras , Poblesc Feminista , Barcelona
  • 474 Sandra Arencón-Beltrán , Docente , Sevilla
  • 475 Sandra Cundines Antelo , SIDA STUDI , técnica de evaluación y salud sexual , Barcelona
  • 476 Sandra de la Fuente Quintana , Barcelona
  • 477 Sandra González Juan , Desempleada , San Cristóbal de la Laguna
  • 478 Santi Fernández Patón , Escritor y periodista , Málaga
  • 479 Santiago Pozo Baeza , Músico , Barcelona
  • 480 Sara Barrientos Carrasco , Feministas Indignadas , Barcelona
  • 481 Sara Buraya Boned , Museos , Madrid
  • 482 Sara L Fernández , Librera , Málaga
  • 483 Sara Trapiello Castrillo , Feminismo unitario , Camarera , Granada
  • 484 Seila Hernandez Marin , Educadora Social , Zaragoza
  • 485 Sejo Carrascosa Lopez , Vitoria- Gasteiz
  • 486 Selene Garcia Sanagustín , Educadora , barcelona
  • 487 Serena Guadalupe Urdiales Remaggi , Humanidad amorosa , Poeta , Barcelona
  • 488 Sergio Vidal Alonso , estudiante , Portonovo
  • 489 Sílvia Alberich Castellanos , Feministes indignades/Vaga feminista , Consultora ámbito género , Barcelona
  • 490 Sílvia Moreira da Silva , psicóloga , Barcelona
  • 491 Silvina Ribotta , Profesora Universidad Carlos III de Madrid , Madrid
  • 492 Sònia Farré i Fidalgo , Anticapitalistas , Docente , Sant Joan Despí (Barcelona)
  • 493 Soraya Fernandez Ramirez , agente de pre-rastreo para el Covid-19 , Barcelona
  • 494 Susana Albarrán , Ligra Feminista Proderechos , Comunicadora Social , Madrid
  • 495 Talia Ardana Lamas , Cádiz
  • 496 Tamara Diaz Ramos , Autónoma , Gijón
  • 497 Tania Fortea , , Valencia
  • 498 Teo Pardo , Profesor de secundaria y activista trans , Barcelona
  • 499 Teresa Escobar , APDHA , Sevilla
  • 500 Teresa Gonzalez-Novelles Rubio , estudiante , Algeciras
  • 501 Thais Fernández Ortega , Almería
  • 502 Thomas Van Doosselaere , Poc a Coop , Manresa
  • 503 Tina Caballero , Cáceres
  • 504 Valeria Pulpon , Alicante
  • 505 Vera Moreno Bolaño , Pontevedra
  • 506 Verónica Aversa , Salamanca
  • 507 Verónica Rivera Rubio , No pertenezco a ningún grupo , Desempleada , Gijon
  • 508 Vicky Moreno , Dones x Dones , Mestra jubilda. Activista de Ca la Dona , Barcelona
  • 509 Victoria Aldama García , Barcelona
  • 510 Victoria Columba Cochero , Traslamanta , Activista-Educadora-Trabajadora del Hogar , Barcelona
  • 511 Victoria Keller , CAF , Antropóloga , Buenos Aires
  • 512 Victoria Robles Sanjuán , Plataforma 8 marzo Granada , Profesora , Granada
  • 513 Victoria Walters , CEO , Osaka
  • 514 Viktor Navarro Fletcher , (N).O.M.A.D.A.S , Valencia
  • 515 Violeta Stankovic Marín , Alicante
  • 516 violeta Villena Valle , Espai de salut , tallerista , Manresa
  • 517 Virginia Castro Gonzalo , Madrid
  • 518 Xavier Cambra Triano , Tanquem els Cie , Visitas y movilización , Barcelona
  • 519 Xavier Giró Martí , Universitat Autònoma de Barcelona , Profesor de periodismo político y de conflictos , Barcelona
  • 520 Xeito Fole , Artista visual y programador cultural , Barcelona
  • 521 Xoán M. Mosquera Muiños , A Coruña
  • 522 Zaidun Molina Escamilla , Chef , Oslo
  • 523 Zoe Garcia Castaño , Vic
  • 524 Micaela Danieletto , Free lance / programadora , Barcelona
  • 525 Teresa García Mens , Actriz , Madrid
  • 526 Jokin Azpiazu Carballo , Euskal Herriko Unibertsitatea / Universidad del País Vasco , Profesor , Donostia
  • 527 Jose Begega , MMM , Madrid
  • 528 Miguel Ángel Aedo Ávila , Universidad Complutense de Madrid , Doctorando , Madrid
  • 529 Petra Wille’n , Sweden
  • 530 Sergio de la Flor Flores , Estudiante de periodismo , Murcia
  • 531 Erika Sanz Méliz , Podemos Aragón , diputada , Zaragoza
  • 532 Belinda Salmerón Ntutumu , Afromurcia ,CNAAE, FaAm , Coopresidenta de Afromurcia y miembro de CNAAE , Murcia
  • 533 Ramon Font , IAC , Profesor , Calella
  • 534 Ezgi Guler , European University Institute , Studente , Florencia
  • 535 Julia Cámara , Anticapitalistas , Zaragoza
  • 536 Marc Casanovas , IAC , Docente , Barcelona
  • 537 Montserrat Neira Rodríguez , Barcelona
  • 538 Isabel Melèndez Ortega , Trabajadora Social , Zaragoza
  • 539 Rafael Marcos Mota , Barcelona
  • 540 Tatiana Sentamans , Profesora , Altea
  • 541 Anna Sala Vila , Barcelona
  • 542 Gerardo Ernesto Hurtado Arias , Orquídeas del Mar , Periodista , San Salvador
  • 543 Maria Martinez , Independiente , Trabajadora Sexual , Barcelona
  • 544 Sandra Oliveira , Movimento dxs Trabalhadorxs do Sexo , Trabajadora sexual , Lisboa
  • 545 Ana Lopez , MissComadres , La mitad del proyecto , Granada
  • 546 Pilar Sánchez Molina , Misscomadres , Diseño gráfico , Granada
  • 547 Beatriz Higón Cardete , O.R.G.I.A. , Profesora e Investigadora , València
  • 548 Francesc Ruiz , Instituto de Estudios del Porno , Artista Visual , Barcelona
  • 549 Raúl Camargo Fernandez , Anticapitalistas , Empleado Público , Madrid
  • 550 Belén Drake , Madrid
  • 551 Cristina Bajo Enriquez , Por Libre , A Coruña
  • 552 Amalia Paloma Gonzalez , Anticapitalistas , Periodista , Madrid
  • 553 Lola Parra Ruiz , Limpiadora , Madrid
  • 554 Ana Jiménez Talavera , Cooperativista en ecotono s. Coop. And , Sevilla

 

Empoderamiento y hermandad: la labor comunitaria de las trabajadoras sexuales luego de un año de pandemia

Varias organizaciones comunitarias han creado , a través de la creatividad y la solidaridad, redes de apoyo para uno de los grupos más vulnerados y estigmatizados del Barrio Santa Fé. 

“El enemigo número uno de la puta es la policía y el Estado, que no cuida a nadie, menos a nosotras. Pero ha sido muy duro tener que reconocer que adicional tenemos un nuevo enemigo que son las otras mujeres, que nos han querido tachar de incorrectas y servidoras del patriarcado, cuando hacemos todo lo posible para hacer lo contrario. El prejuicio ha vuelto. A mi me parece que esto es un momento histórico porque ahora la trabajadora sexual se levanta, habla, resiste, se reconoce como tal y esto es nuevo, no pasaba antes, y nos hemos levantado contra el sistema, el patriarcado, iglesia, todo, pero nos toca volver a callarnos porque algunas mujeres nos quieren silenciar”

 

Por Luz Lancheros

12 de marzo de 2021

https://www.publimetro.co/co/bogota/2021/03/12/empoderamiento-y-hermandad-la-labor-comunitaria-de-las-trabajadoras-sexuales-luego-de-un-ano-de-pandemia.html

 

Uno de los sectores más vulnerables, estigmatizados y violentados por la pandemia ha sido el de las trabajadoras sexuales, que sin apoyos, han tenido que valerse por sí mismas, ayudarse entre ellas y de paso, y alzar su voz ante la estigmatización.

Cuando Alejandra Monocuco, mujer trans de 39 años y trabajadora sexual murió el año pasado debido a la negligencia de las autoridades sanitarias y distritales y luego estas mintieron sobre su deceso, una de estas redes fue la que se encargó de velar por justicia por su caso: la Red Comunitaria Trans, que con otros colectivos fundados por trabajadoras sexuales y feministas que defienden los derechos de las trabajadoras sexuales, resignifican su posición ante la sociedad e incluso les han permitido expresar su posición política a través de proyectos comerciales y creativos, más aún en un periodo tan difícil.

De esta manera, ante la violencia y abandono social y estatal la Red creó un Fondo de Emergencia para las trabajadoras sexuales en el barrio Santa Fe (en el que entregaron mercados, se ayudó con arriendo y aparte, también se dieron kits de protección) , además de una Escuela Comunitaria -que permite a las integrantes de su red adquirir conocimiento en varios temas- y hasta un calendario de moda donde ellas pudieron expresar su punto de vista ante el mundo, además de colaborar con ollas comunitarias y apoyos para las personas en situación de vulnerabilidad de ese sector.

“Si éramos invisibilizadas antes de la pandemia, ahora mucho peor, porque nos ven como personas que no importan, como cuerpos matables. Hubo muchas personas en estado de vulneración terrible. A algunas las desalojaron, otras no tenían cómo darles de comer a sus hijos, denunciar se hacía más difícil, pero gracias a la campaña del fondo de emergencia para trabajadoras sexuales y la articulación con otras organizaciones feministas que no juzgan el trabajo sexual, salimos adelante”, le expresa Yoko Ruiz a PUBLIMETRO, co- fundadora de la Red Comunitaria Trans y trabajadora sexual, que lleva ocho años haciendo trabajo comunitario en el barrio y una de las impulsoras de la campaña que visibilizó lo que había hecho el Estado con Alejandra.

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— Red Comunitaria Trans (@redcomunitariat) June 4, 2020

“ El trabajo sexual para mí es una oportunidad laboral. Este lleva una década en que la Corte Suprema lo hizo ver como un trabajo digno y las putas son autónomas en su territorio y cuerpo. Y mientras se acaba la pandemia, debemos acompañar a las personas (incluso a las que tienen otras situaciones de vulnerabilidad) a nivel económico y de justicia, para seguir denunciando estas violencias”, añade.

Uno de los colectivos feministas que es su aliado es Putamente Poderosas, que creó su tienda de moda “La tienda del putas”, donde se pueden comprar piezas para apoyar a las trabajadoras sexuales en Bogotá y en Medellín. Con mercados, dinero y hasta la participación de empresas privadas, han querido no sólo apoyar, sino resignificar una palabra que sigue siendo tabú en la sociedad colombiana.

“ Esta violencia agudizada por la pandemia empezaría a reducirse si a una trabajadora sexual le dieran un marco digno de trabajo, pero mientras más escondamos y neguemos el tema, peor para ellas, porque el trabajo sexual hay en todo el mundo y jamás se va a acabar o abolir. Tenemos que aceptarlo, reconocerlo y nombrarlo. Hay todo tipo de personas y no se puede confundir trabajo sexual con trata y con prostitución, son temas diferentes. Los derechos no se debaten: se defienden y debemos ponernos en la voz de ellas. Nosotras ponemos el tema del trabajo sexual sobre la mesa y lo resignificamos y humanizamos , no lo romantizamos. Esto se trata de un intercambio de dinero por placer, con el cuerpo como herramienta. Y ante la problemática agravada por la pandemia, hacemos acciones concretas y simbólicas, porque son las que mueven y ponen a hablar a la ciudad y el país”; le explica a PUBLIMETRO Melissa Toro, directora de la organización. Esta y las organizaciones comunitarias de trabajadoras sexuales, se han organizado para hacer actividades comunitarias y manifestaciones artísticas y simbólicas. Otro colectivo aliado es Dos Latinas, plataforma de derechos humanos que, entre otros enfoques, piensa el vestir como acto político.

Por su parte, otras trabajadoras sexuales han creado colectivos e iniciativas comunitarias para apoyar a sus mismas compañeras. Este es el caso de Marciana*, que ahora es modelo webcam y que ha hecho varias ollas comunitarias y ha dado apoyos para comunidades vulnerables como los indígenas Emberá en Bogotá que tuvieron que alojarse en el Parque Tercer Milenio, entre otros.

Esto lo hace con la plataforma Fuego de Barrio y conoce muy bien la realidad de este trabajo: ella y su mejor amiga hicieron cerrar varios sitios de trata, por lo que sufrieron varios atentados. Su amiga murió como producto de ello, pero no pudo cegarse ante las problemáticas de su entorno: “Regresé para apoyar a mis compañeras y descubrí que no solo nosotras teníamos necesidades, sino que la calle tenía muchas dinámicas y factores. Empecé el trabajo comunitario con trabajadores informales y luego con habitantes de calle, disidencias sexuales, porque el barrio aglomera a todas las personas ignoradas e invisibilizadas por mucho tiempo. En estas ollas, que llevan año y medio, vemos un compartir constante y comunitario de la comunidad, donde se intercambian historias y vivencias. Esto ha creado fraternidad en los vecinos y ha hecho que la pandemia sea menos violenta”, explica.

La olla aquí ya está encendida? pic.twitter.com/yXLBrmqMmL

— ���������������� ��️‍�� (@MarcianaPunk) March 7, 2021

En estas actividades también ha participado Carolina Calle, trabajadora sexual desde hace 16 años y directora de la organización Calle 7 Colombia, que lleva 3 años legalizada. “Hemos marchado para que se hiciera algo mínimo, para que a algunas les dieran ayudas. Si bien hay políticas públicas para nosotras, en la Secretaría de la Mujer no han hecho nada y no les importa lo que nos pase. Por eso seguimos en la lucha, que está en las calles y en los sitios donde se ejerce el trabajo sexual”, expresa.

Arte y política ante el estigma

La moda y el arte son vehículos de expresión, entre muchos otros ,de las trabajadoras sexuales trans, que comienzan a tener conciencia de sí mismas y a empoderarse desde esta posición.

Esto también lo han podido encontrar en el espacio cultural “El Olimpo”, cuyo director creativo, Juan Sebastián Reyes, fue quien lideró el calendario de moda protagonizado por las mujeres de la Red Comunitaria Trans. “Llevo cuatro años en la zona, tres trabajando unido con la Red y creamos un espacio seguro donde las personas que ejercen la prostitución aprenden patronaje, confección, dirección de arte, etc. Tenemos un grupo de trabajo donde varias personas las guían en procesos creativos”, le expresa a PUBLIMETRO.

Las integrantes de la Red idearon los conceptos del calendario y se fue creando para cada foto un fashion film. “Queríamos sacarlas de la zona de confort y queremos también poner una posición política, no solo pararnos desde el discurso de la calle sino desde el arte de y la moda y decir estamos acá, este es un trabajo como cualquier otro y por la pandemia este está siendo afectado”, añade. El calendario muestra a cada una de las trabajadoras sexuales en conceptos editoriales y de moda que van más allá de los imaginarios estereotípicos.

“Queremos mostrar que somos guerreras y que tenemos una vida, sueños, metas. Que somos dueñas de la calle y que tienen que respetar nuestro trabajo. Que guerreamos día y noche y nos exponemos a muchas violencias. Para mí el trabajo sexual es una herramienta, pero acá en la calle vivimos de manera empoderadora, porque compartimos entre las mismas hermanas y nos ayudamos y sabemos lo que nos puede llegar a pasar. El trabajo sexual es un trabajo ,estamos en contra de la explotación, pero a muchas nos ha permitido ser independientes. Y con la red nos hemos sentido protegidas y también seguir con nuestros sueños y metas”, le cuenta a PUBLIMETRO Alexa TuFantasía, trabajadora sexual de 23 años y que lleva 5 en esta actividad y que participó en el Calendario Mujer Fatal 2021.

Alexa, como muchas, sabe también el estigma que enfrenta desde algunos sectores del feminismo . Y si bien no se desconoce la problemática mundial de una industria criminal como la trata de personas y la explotación sexual incluso en contextos de conflicto armado, entre otros, varias mujeres pertenecientes a estas redes ven en esta postura otra forma de violencia: “El enemigo número uno de la puta es la policía y el Estado, que no cuida a nadie, menos a nosotras. Pero ha sido muy duro tener que reconocer que adicional tenemos un nuevo enemigo que son las otras mujeres, que nos han querido tachar de incorrectas y servidoras del patriarcado, cuando hacemos todo lo posible para hacer lo contrario. El prejuicio ha vuelto. A mi me parece que esto es un momento histórico porque ahora la trabajadora sexual se levanta, habla, resiste, se reconoce como tal y esto es nuevo, no pasaba antes, y nos hemos levantado contra el sistema, el patriarcado, iglesia, todo, pero nos toca volver a callarnos porque algunas mujeres nos quieren silenciar”, le cuenta Marciana a PUBLIMETRO.

“ A la prostitución la empaquetan en la misma maleta con la trata de personas. Y a nosotras no nos interesa decir que la trata no existe, hay compañeras víctimas, al contrario buscamos espacios seguros para nosotras, pero nos enoja que cuando buscamos, hablamos, denunciamos o somos víctimas de feminicidio los minimizan porque son ‘riesgos laborales’, es a lo que nos tenemos que atener por ser lo que somos, es el nuevo te violan por usar falda. Es utópico soñar con la abolición, porque el Estado no da garantías de nada. Muchas acá en el barrio estamos a la espera de restituciones de tierras, por guerras, desplazamiento. Si el Estado no ha respondido por ello, menos nos va a cuidar. El trabajo sexual no se va a acabar y ellas piensan en esto como algo denigrante, pero hay que dejar los moralismos sobre los cuerpos y decisiones. Muchas acá somos conscientes de que nos gusta el trabajo, de que tenemos mejores sueldos que con nuestras profesiones, ¿Por qué ahora tenemos que ser juzgadas ,acalladas y minimizadas y por qué otra persona tiene que hablar por mi por lo que puedo y tengo derecho a decir?”, expresa.

“Hay muchas formas de ser, de representarse y existir. Una de esas es este espacio”, añade Yoko Ruíz. Llevo años acá, no he sido víctima de explotación y ya hay incluso modalidades virtuales de trabajo sexual. Acá acompañamos a las mujeres que están en este espacio y velamos para que haya justicia”, expresa. Y eso es lo que importa en un año en el que se ha demostrado que los más vulnerables han sido los silenciados y olvidados.

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Y ellas luchan para que esto no siga pasando, porque luego de un año de pandemia aprendieron que no dejarían que las violentaran otra vez, pero sobre todo, no dejarán que silencien una voz que tiene una agencia y una contundencia cada vez más fuertes.

*Nombre cambiado por petición de la fuente.

PIE DE PÁGINA

Las personas entrevistadas para este artículo se reconocen a sí mismas como trabajadoras sexuales (o feministas que apoyan este tipo de actividad) y abogan porque su actividad se reconozca como un trabajo regulado y dignificado.

Sin desconocer las implicaciones de una industria criminal (trata de personas) que en Colombia desde 2013 a 2020 dejó a 686 víctimas, de acuerdo con el Ministerio del Interior (son muchas más) , y sin desconocer a las víctimas de violencia sexual que ha dejado el conflicto armado (más de 26 mil) ,este artículo cubre solo una población de personas que se dedican a la prostitución de forma voluntaria y quienes han creado redes de apoyo en su devenir cotidiano.

Muchas mujeres víctimas de trata son invisibilizadas bajo esta terminología y varias organizaciones y activistas desde varios ámbitos han luchado contra la las instituciones estatales para lograr su rescate y reivindicación, sobre todo, cuando estas prácticas se hacen bajo figuras jurídicas y la ineficiencia del Estado para tener protocolos adecuados de rescate e identificación de víctimas. Según el reporte 2020 Trafficking In Persons Report, para 2019 hubo 106 víctimas de trata de personas y el 80% de la población casos de trata sexual eran mujeres y niñas en condiciones vulnerables.

Por su parte, PUBLIMETRO trató de contactarse con grupos y figuras abolicionistas y no recibió respuesta al respecto, o la solicitud de entrevista fue declinada.

La Policía detecta 530 puntos de prostitución en Madrid en la mayor operación de rescate de la trata

La Brigada Provincial de Extranjería y las 30 comisarías de Madrid han elaborado el primer censo de pisos, locales y calles donde se esclaviza

“Solo un pequeño puñado de víctimas han decidido pensárselo, de cara a una denuncia, y tienen 90 días para tomar la decisión. Y ésta es el enorme escollo para los investigadores (y la sociedad en general) para acabar de una vez por todas con esta lacra que casi nadie quiere mirar de frente: las instancias judiciales exigen en el 99% de los casos la denuncia de la mujer.”

 

Por Carlos Hidalgo

5 de marzo de 2021

https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:7eQhOC89GjkJ:https://www.abc.es/espana/madrid/abci-policia-detecta-530-puntos-prostitucion-mayor-operacion-rescate-trata-202103042008_noticia.html+&cd=5&hl=es&ct=clnk&gl=es

 

La lucha contra la trata de seres humanos continúa pese a las limitaciones de la pandemia. Según ha podido saber ABC, la Policía Nacional, tras un arduo trabajo de casi dos años, ha elaborado un censo muy aproximativo que cifra en, al menos, 530 puntos de distinto tipo donde se practica la prostitución en Madrid. Se diferencia entre clubes, calle y pisos; estos últimos son los más numerosos en la actualidad. Y los más difíciles de controlar, habida cuenta de la falta de recursos legales (que los investigadores no se cansan de reclamar a las autoridades judiciales y políticas competentes), algo de lo que son perfectamente conocedoras las decenas de mafias que se dedican a explotar a mujeres.

El dispositivo especial ha estado comandado por la Brigada Provincial de Extranjería, con la colaboración de las 30 comisarías (18 de distrito y 12 de ciudades del extrarradio) existentes en la Comunidad. El censo es el que se ha utilizado para visitar los 530 puntos en una sola jornada, en un despligue sin precedentes, y contactar con más de 800 mujeres, presuntas víctimas, para ofrecerles la oportunidad de colaborar en la labor contra la trata de seres humanos.

Las inspecciones, en las que no se pudo entrar en los domicilios, se trabajaron la jornada del 18 de febrero desde las diez de la mañana hasta las 12 de la noche. Participó un centenar de agentes de la Brigada y alrededor de 180 de la treintena de comisarías. Además de ofrecer ayuda a las chicas (los agentes acudieron con miembros de seis asociaciones que se dedican a ayudarlas a salir de ese infierno), la idea es también la de afianzar la localización de esos lugares, si cambian y dónde a las mujeres, y comprobar, ya para actuar judicialmente, si los titulares de los inmuebles conforman grupos organizados, explican a este diario fuentes policiales.

Por sectores, el censo se divide así: pisos donde se ejerce la prostitución, 330; clubes, 180, y 20 puntos callejeros. Esta triste realidad se da en absolutamente todas las zonas de Madrid, aunque, en cuanto a las viviendas (también hay chalés, sobre todo a las afueras), destacan los distritos de Centro, Tetuán, Latina, Puente de Vallecas y Carabanchel. Los locales de alterne se ubican, principalmente, además de en barrios de la capital (Centro, Castellana, Valdeacederas, Azca…), en Getafe, Leganés, Coslada, Móstoles, Alcalá y Torrejón; es decir, en la zona sur y el Corredor del Henares. Y, en cuanto a la calle, persiste la presencia de estas mujeres (aunque en menor medida por la pandemia y porque en los pisos están más controladas y les salen más rentables a las mafias, por lo que se ha producido un trasvase) en las zonas conocidas y habituales, como la Casa de Campo, Marconi, Gran Vía, Ballesta, Desengaño, Montera... Entre las más de 800 mujeres contactadas, había desde latinas (sobre todo, paraguayas, colombianas, venezolanas…) a rumanas y nigerianas, principalmente. También se intervino en algunas viviendas de Chueca, donde había chaperos y transexuales ejerciendo.

Trabas judiciales y amenazas

Solo un pequeño puñado de víctimas han decidido pensárselo, de cara a una denuncia, y tienen 90 días para tomar la decisión. Y ésta es el enorme escollo para los investigadores (y la sociedad en general) para acabar de una vez por todas con esta lacra que casi nadie quiere mirar de frente: las instancias judiciales exigen en el 99% de los casos la denuncia de la mujer. Algo muy difícil de conseguir si se tienen en cuenta las amenazas y palizas que sufren si abren la boca. La mayoría de las coacciones consisten en hacer daño a sus familiares en sus países. Hay algunos de estos parientes que incluso pasan de la situación de sus hijas y prefieren que se ‘ganen’ así la vida siempre que les llegue parte del dinero. En el caso de las nigerianas se añade el tema del vudú: rituales que siguen en su país para lanzarles una especie de maldición. En cuanto a las rumanas, muchas son víctimas de sus ‘loverboys’, sus supuestos novios que realmente lo que hacen es encandilarlas para que se dediquen a la calle y vivir de ellas sin dar palo al agua.

Uno de los edificios visitados fue el conocido burdel vertical de Delicias, 127 (el número 133 lleva años clausurado tras una operación de la Brigada de Extranjería), donde hay 16 viviendas dedicadas a la prostitución y un local comercial de «masajes no terapéuticos», según reza textualmente. En el momento en que llegó la Policía, había 30 chicas y cinco de los inmuebles vacíos. En los otros se repartían, por nacionalidades, nigerianas, paraguayas, chinas, colombianas…En otro club había más de 20 mujeres. Son solo algunos ejemplos. Uno de en los que se entró fue el La Copa del Veo Veo, un ‘showgirl’ de la calle de Bravo Murillo, número 360.

Mínimo de 10 millones al mes

Un cálculo rápido y bastante por lo bajo de lo que pueden sacar las mafias en esos 530 puntos de prostitución en Madrid ascendería a 10 millones de euros mensuales, y eso que ahora la situación está a la baja por las restricciones derivadas del Covid. En los 330 pisos, los réditos pueden ser de 120.000 por cada uno, lo que deja una media de al menos 4 millones; en los 180 clubes, más de 3,6 millones; y en las calles, un mínimo de 2,5 millones (ahora hay unas 40 chicas en Marconi; 50 en Centro, y entre 30-40 en la Casa de Campo, a unos 25 euros el servicio completo).

En cuanto al ‘modus operandi’ de estas organizaciones criminales, se han descubierto los siguientes. En el caso de los locales de alterne, están más de capa caída también porque las visitas policiales se hacen con la Inspección de Trabajo, y van a comisión.

Los pisos tienen dos maneras de funcionar. Por un lado, las que trabajan de una manera más o menos libre, con el tipo que alquila la vivienda a unos 500 euros al mes y divide la renta entre la media de cuatro chicas que suelen estar en él. Les exige unos 100 euros al día por sus servicios y, si ellas sacan más, se quedan el resto. Esto en puridad no puede considerarse trata, explican fuentes policiales.

Deudas de 70.000 euros

Luego están las viviendas en las que claramente permanecen obligadas. Tienen que pagar una deuda y las cambian de inmueble cada 21 días, para no quemarlas de cara a los clientes habituales. El dinero inicial que les pueden exigir es de unos 30.000 euros, pero que luego las mafias van engordando hasta los 60.000 o 70.000. Las muchachas jamás llegan a ver un euro. Las nigerianas, por ejemplo, son las peores; incluso se produce un relevo generacional de las ‘mamis’ (las que las custodian) y las prostitutas más expertas las sustituyen y son incluso más salvajes pese a haber estado sometidas.

En cuanto a las calles, cada grupo controla una esquina, un tramo, una rotonda, y hasta obligan a las esclavas pagar un canon semanal por ejercer. Las tarifas son las más baratas, de entre 10 y 30 euros en Marconi, dependiendo del físico, el servicio y las condiciones en que se dé (hay quien pide, por ejemplo, hacerlo sin utilizar protección, en una suerte de ruleta rusa).

Ante semejante panorama, las trabas burocráticas, la capacidad de movimiento de estas mafias y la indefensión de las víctimas, el trabajo policial continúa a tope. Una buena solución legal sería, por ejemplo, que a los pisos donde ocurre esto se les retire la calificación de uso de vivienda.

 

Claves del operativo

Principales distritos. Están por toda la capital, dividida en 21 demarcaciones, pero destacan Centro, Tetuán, Latina, Puente de Vallecas y Carabanchel.

330 viviendas. Son tanto pisos como chalés; estos últimos, ubicados normalmente en las afueras. Los domicilios son los puntos más numerosos.

Principales ciudades. En cuanto a municipios, sobresalen Getafe, Leganés, Coslada, Móstoles, Alcalá de Henares y Torrejón de Ardoz.

180 clubes. Aunque están de capa caída, todavía persisten en Centro, Valdeacederas, Castellana, Torrejón, Alcalá y alguno en Azca, además de los de carretera.

Nacionalidades. Hay muchas latinas (paraguayas, venezolanas, colombianas), chinas, rumanas y nigerianas, sobre todo.

20 puntos callejeros. Gran Vía, Ballesta, Montera, Marconi,Casa de Campo…

Trabas legales. Jueces y fiscales exigen en el 99% de los casos la denuncia de la víctima para actuar.

 

Trabajadoras sexuales, entre la violencia y la discriminación

 

Autor: Jordana Gonzalez y Karen Ballesteros

25 de febrero de 2021

Trabajadoras sexuales, entre la violencia y la discriminación

 

Violentadas por clientes, hoteleros, policías y hasta por algunos medios de comunicación, en plena pandemia las trabajadoras sexuales se han duplicado. Entre la discriminación y la trata, quienes intentan ejercer esa labor de forma independiente se enfrentan al estigma y al sistema que aún penaliza la prostitución

 

Extorsiones constantes –para no detenerlas “por putas”– son las violencias menos graves que padecen las trabajadoras sexuales a manos de policías; las peores: violaciones sexuales tumultuarias –incluso a bordo de patrullas–, denuncia una de las refugiadas de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, quien ejerce esa labor desde hace 32 años.

“Si yo le gustaba a los policías, tenían sexo conmigo en contra de mi voluntad. Eso era una violación porque yo no quería”. Su experiencia más dura ocurrió una noche que estaba drogada: 12 granaderos abusaron sexualmente de ella. Aunque trató de esconderse y defenderse, los agentes continuaban aprovechándose de su cuerpo. “Yo no quería. A las 2 o 3 de la mañana me dejaron en la Lagunilla llena de semen, adolorida”.

Más de una vez pensó que no valía nada. Ahora, a sus 53 años, la mujer narra a Contralínea que desde que decidió dedicarse al servicio sexual en las calles del Centro Histórico, las violencias fueron una constante no sólo por parte de la policía, sino también de la sociedad, los clientes y hasta su familia.

Entrevistada en las oficinas de la Brigada Callejera, recuerda que en el pasado había operativos contra la prostitución: “pasaba hasta dos días en El Torito. Nos quitaban nuestro dinero y nos daban de comer, pero era una comida asquerosa”.

De acuerdo con la Encuesta trabajo sexual derechos y no discriminación, en 2020 el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) analizó tres casos de discriminación contra trabajadores sexuales presuntamente ejercida por autoridades. Aunado a ello, en 2019 la Brigada Callejera presentó 75 denuncias contra elementos de la policía por distintos tipos de violencia, indica Elvira Madrid Romero, presidenta de esa organización.

Es por ello que la búsqueda del reconocimiento del trabajo sexual está estrechamente ligada a la lucha por la despenalización del mismo. Y ello se logró en la Ciudad de México en junio de 2019, gracias a la reforma del artículo 27 de la Ley de Cultura Cívica, con la que se eliminó la sanción que se les imponía a quienes realizaban y adquirían este servicio.

Un año después y en plena pandemia de Covid-19, en la capital el número de mujeres –incluidas transgénero– que tiene que vender su cuerpo para sobrevivir se duplicó: pasaron de 7 mil 700 a 15 mil 200, estima la organización Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez.

Aunque despenalizado, el oficio sigue enfrentando problemas porque todo se generaliza como “prostitución”, no se reconocen las diferencias entre el trabajo libre e independiente y la trata de personas, consideran activistas y trabajadoras sexuales consultadas por este semanario.

Consideran que aún falta una revolución a nivel social y político, para que el trabajo sexual sea cubierto con los derechos laborales que se establecen por ley. En su lugar, las mujeres que se emplean en este sector de manera autónoma están desprotegidas.

Las otras violencias

La presidenta de la Brigada Callejera, Elvira Madrid, denuncia que sujetos desconocidos también violentan a las trabajadoras sexuales. Las agresiones físicas han incluido ataques con balas de gotcha, lo que las puede dejar ciegas, y con ácido. E incluso intentos de atropellamientos: los automovilistas les “echan los carros”.

Otra de las violencias que sufren es la cometida por los clientes, asegura la trabajadora sexual de 53 años que pide no publicar su nombre para no ser revictimizada. Ella comenzó a laborar en ese oficio –a sus 16 años– y aprendió que no se puede confiar, pues algunos no pagan y otros son violentos.

En entrevista, Adriana Aguilera Marquina, secretaria técnica en el Copred, explica que también los hoteleros son agresores: “muchas veces les quieren cobrar más para poder ejercer el trabajo sexual en algunas de las habitaciones o no las dejan entrar”. En 2020, el Consejo analizó tres quejas contra hoteles por abusos de este tipo.

Al respecto, y en el contexto de la pandemia, la abogada Arlen Palestina –‘miembro de la Brigada Callejera– asegura que las violencias han aumentado por parte de los dueños de hoteles y moteles, ya que han subido los precios. Incluso cobran por cada 20 minutos y no por hora.

Además, señala la experta en derecho, les rentan habitaciones sin limpiar y no respetan las normas de sanidad, pues no les dan gel antibacterial, no sanitizan los espacios, ni cambian las sábanas luego del uso de las habitaciones

Malos tratos y machismo

La psicóloga Alejandra Buggs Lomelí, directora del Centro de Salud Mental y Género de México, señala que no debería existir esa mirada represora de la sociedad que dice tener una gran “moral”. “No debe haber nadie que tenga el derecho ni de castigar, ni de lastimar a una mujer que haya decidido ejercer este derecho. Es otro tema cuando la mujer ha sido obligada a ejercerlo”.

Los clientes no son los únicos que ejercen violencia, también lo hacen desconocidos que transitan por las calles donde ellas trabajan. “No respetan nuestra vida. A veces pasan camionetas con vidrios polarizados filmando. Y eso no debe ser. Todas corren: qué necesidad tenemos de estar corriendo y escondiéndonos de las cámaras. Te suben a internet […]. Lo que más me choca es que somos exhibidas sin respeto en las redes y en los medios de comunicación. Somos trabajadoras no asalariadas: no somos prostitutas”, comenta la mujer de 53 años que pide el anonimato.

Recuerda una ocasión en la que su familia vio una entrevista que ella dio a Brigada Callejera sobre su labor: “se hizo un chisme en el pueblo porque decían que ‘andaba de puta’. Qué hipócritas. Pero ahora ya me vale lo que piensen”.

Los comentarios que estigmatizan siempre están presentes. Rememora que cuando era más joven, la gente le comentaba que podía encontrar otro tipo de trabajo: “no hay necesidad de vender las nalgas”, me decían, pero “a ellos qué les importa. Es mi gusto, son mis nalgas, es mi cuerpo”. También le expresaban que mejor buscara un “trabajo decente, digno”. “Yo me siento decente en mi trabajo. En un empleo ‘quesque’ digno, donde pagan un salario cada 15 días, no me alcanza. No es suficiente”.

De acuerdo con la Encuesta realizada por el Copred, las trabajadoras ganaron entre 1 mil y 3 mil pesos semanales en 2019. El 81.6 por ciento de las consultadas dijo emplear sus ingresos para la cobertura de sus gastos, lo que refleja que el ejercicio de esta labor se debe a la necesidad económica.

Y es que el 65.9 por ciento (147) de los encuestados respondió que es su principal fuente de ingresos; por necesidad, el 34.1 por ciento (76), la tercera razón es el horario flexible, 26 por ciento (58).

Sin seguridad social

El nulo o poco reconocimiento que existe por parte del Estado hacia el trabajo sexual ocasiona que las mujeres laboren en condiciones precarias, ya que además de estar expuestas a enfermedades de transmisión sexual, ahora también se enfrentan a la Covid-19. Pese a los riesgos, no cuentan con servicios de salud.

Don Anahí, una joven de 29 años que ejerce el trabajo sexual en el ciberespacio compartiendo contenido y contactando clientes–, no cuenta con seguro médico. “Siempre voy a servicios particulares y si no trabajo y me enfermo cómo pagaré los servicios privados. Si no trabajo, no tengo dinero. Además de que en la generación millennial, a la que pertenezco, existe poca capacidad de ahorro”.

La joven agrega: “llevo chambeando muchos años y más o menos puedo llevármela, pero hace 8 o 10 años, cuando me enfermaba y no tenía varo pensaba qué hacer. En ese entonces descuidé aspectos de mi salud, sobre todo de mi nutrición”.

Como no se reconoce como trabajo, para quienes lo ejercen no tienen acceso a la seguridad social. Lo anterior, pese a que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que las personas que ejercen el trabajo sexual también contribuyen a la economía del país. En cuatro países, la OIT encontró que la industria del sexo proporciona entre el 2 y el 14 por ciento del producto interno bruto.

Libertad sobre su sexualidad, origen de la discriminación

Anahí eligió emplearse en ello: se descubrió plena en su sexualidad posando su desnudez para artistas plásticos. Comenzó a cobrar por realizar fotografía erótica, luego por hacer video. El sentirse cómoda y aceptar su cuerpo es por lo que ha sido criticada.

Para Don Anahí, creadora de contenido sobre sexualidad, lo que fomentó la discriminación hacia quienes realizan el trabajo sexual fue el papel de la prostituta en el cine: por ejemplo, en la película Santa, que retrata el papel de la prostituta víctima. “Recalcan y recalcan la revictimización. Al igual sucede cuando me preguntan [medios de comunicación en entrevistas] qué fue lo que me llevó a trabajar de esto: la forma en la que preguntan no es la misma si se lo preguntan a una mujer que trabaja en otro ámbito”.

Por ello, la activista Elvira Madrid señala que el respeto a las “compañeras” comienza desde la forma en hacer las preguntas. “Hay medios muy amarillistas”.

Anahí considera que es una cuestión de machismo. “Parten de sus inseguridades, de querer dominar a otro, poseer al otro o juzgar a la otra y hacen cosas horribles. Creo que las trabajadoras sexuales, precisamente, lo analizamos más porque es más evidente. En otras chambas está el velo, la hipocresía, el querer disfrazar”.

Por su parte, la psicóloga Alejandra Bugss Lomelí, especialista en violencia de género, explica que, desde el sistema patriarcal, los mandatos de género castigan a las mujeres que realizan un ejercicio pleno y libre de su sexualidad; “está visto de una forma negativa”.

Además de la existencia de posturas feministas que hablan de la explotación de los cuerpos “desde un sentido súper idealista, pensando que no todas las personas somos explotadas, cuando ya seas doctor o artista. Todos somos explotados, en diferentes niveles, pero estamos dentro de este sistema de producción”.

Para Adriana Aguilera, especialista en derechos humanos, la postura feminista abolicionista pone en duda la autonomía de las personas que deciden ejercer el trabajo sexual porque dicen que en realidad no se elije.

Desde el Copred se considera que ninguna persona, y ninguna elección, es ciento por ciento autónoma: “todas las decisiones o acciones de cualquier persona están influenciadas por la realidad en la que se encuentra. Muchas veces se nos olvida, también, la situación actual de precarización laboral que existe en México”.

La reforma a la Ley de Cultura Cívica, en junio de 2019, fue un avance en el reconocimiento del trabajo sexual, pero para las organizaciones y expertas consultadas aún se requieren políticas públicas integrales e interdisciplinarias en favor de quienes ejercen esta labor.

La abogada Arlen Palestina indica que debería legislarse todavía más para que las mujeres trabajadoras sexuales tengan los mismo derechos, prestaciones y seguro social para poder ser atendidas cuando enferman.

Todavía “hace falta mucho”, coincide Elvira Madrid, desde las oficinas de la Brigada Callejera. “Falta más compromiso del gobierno para hacer valer sus derechos humanos”.

Ello, sin asistencialismo ni paternalismo, dice Don Anahí, sino más bien de otras formas: desde la enseñanza. Sobre todo que se descentralice. Para ella, como trabajadora sexual virtual, debería detallarse la diversidad del ejercicio de este empleo en la ley: “no hay un apartado que se refiera al trabajo cibernético, solamente hablan del trabajo sexual callejero”.

La importancia de las organizaciones

La relevancia de las organizaciones como Alianza Mexicana de Trabajadoras Sexuales (Amets) o la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer radica en que son por y para las trabajadoras sexuales: ellas se representan a sí mismas.

“Mucho tiempo quisieron representarnos desde la academia. Desde ahí dicen ‘vamos a hablar por ustedes’. También desde la discusión gubernamental. Cuando no necesitamos que nadie hable por nosotras porque nos infantilizan, y desde un punto de vista muy adultocentrista. Nosotras tenemos voz y no necesitamos que nadie venga a darnos voz”, dice con firmeza Don Anahí.

“La academia no sabrá nuestras necesidades por mucho que se llegue a investigar el trabajo sexual. En Amets no se pretende ser la representación del trabajo sexual. No. Sólo somos unas cuantas voces que intentan que se sumen unas cuantas voces para participar en actividades y se escuche la diversidad de . “No somos objetos de estudio. Somos sujetas de estudio. Nos preocupamos y sentimos como cualquier mujer.”

Violencias en el trabajo sexual virtual

Los servicios sexuales ofertados en el ciberespacio son mediante redes sociales y páginas, donde además de discriminación se sufre robo de contenido para intentar extorsionarlas, explica Anahí, trabajadora sexual independiente y miembro de la Amets.

De acuerdo con la joven de 29 años, las políticas de las redes sociales comerciales son “punitivas”: funcionan como una especie de “policía cibernética” porque, mediante sus reglas, cierran cuentas que ya contaban con 70 mil o más  seguidores. “Pero en otras cosas, como violencia, sangre y otros temas del mercado sexual, no las cierran. Hay un tipo de discriminación en ciertas redes sociales donde no puedes publicar ni si quiera una palabra” erótica.

Si las redes sociodigitales cuentan con una política que prohíbe su uso a menores de edad, “nosotras deberíamos tener la libertad de poder laborar en esas redes y utilizarlas para trabajar, porque mucha gente las utiliza para trabajar. Al fin y al cabo ni Twitter, ni Instagram, ni Facebook nos están pagando por todo lo que ellos sí ganan del tiempo que invertimos en esas redes sociales”.

Anahí expone que también enfrentan el robo del contenido erótico y del robo de identidad. Y es que, mediante la creación de perfiles falsos, hay quienes lucran con las fotos y videos de “las compañeras. Mientras que la otra chica echándole ganas a sus redes sociales para que otra persona abuse”. En muchos casos, el uso de las redes no sólo es para compartir imágenes y videos, sino para contactar clientes para sostener relaciones sexuales a cambio de una paga.

Aunque sus núcleos cercanos conocen su oficio, afirma haber recibido comentarios “feos” de parte de su familia al enterarse de su oficio. Por supuesto, no fue aplaudida por nadie. Lloraron cuando se enteraron, afirma. Hubo quienes se enfermaron. Fue una tragedia. “No sé cuál era su percepción de la trabajadora sexual, pero realmente me hicieron sentir mal, culpable”.

Durante los 11 años que lleva ejerciendo este trabajo ha sido maltratada, pero no por clientes desconocidos, sino por quienes ya la conocían de la escuela. Ellos, sus antiguos amigos, “se convirtieron en los peores machines que haya conocido”.

“Uno de mis amigos que había sido mi cliente, en la borrachera, me agarró la nalga y también me quería besar. Llegaron a ser muy violentos, no al punto de agredirme físicamente, pero sí de querer que aguantara más tiempo la penetración. Tampoco aceptaban sostener una relación meramente laboral. Entonces eran muy agresivos conmigo, se hacían los ofendidos. Me ofendían horrible”.

Las agresiones fueron “tan repetitivas que, de plano, comencé a alejarme de ciertos círculos de amistades. Recorté como en un 75 por ciento la banda con la que me juntaba porque ya eran chinga quedito o se la pasaban criticándome porque soy trabajadora sexual, cuestionarme que si no tenía una mejor opción de trabajo”.

Le afectó tanto a nivel emocional, al punto de decidir darse un espacio de esta labor e ir a terapia. “Después me di cuenta que la culpa no era del trabajo sexual, es del machismo insertado en los cuerpos que lo ejercen. Y que no nada más me lo hacen a mí por ser trabajadora sexual, se lo hacían a cualquier mujer”.

Todo por la trata, pero sin las mujeres tratadas

 

Por Patricia Simón

29 de mayo de 2019

Todo por la trata, pero sin las mujeres tratadas

 

Mientras el Estado español y los Gobiernos autonómicos enarbolan discursos en los que la protección de las supervivientes de la trata con fines de explotación sexual aparece como una prioridad, la política fronteriza española y sus acuerdos con Marruecos están dirigidos a que estas mujeres nunca pisen suelo español. Viajamos con un equipo de CEAR Euskadi a Melilla y al norte de Marruecos, paso obligado de muchas de las mujeres que migran buscando la protección de unos derechos. Solo encontrarán obstáculos y violencia. Pagados con nuestros impuestos.

 

La valla de Melilla. / Foto: Patricia Simón

 

“Las mujeres que peor llegan aquí y a España son las que vienen solas. Las que hacen el recorrido con la mafia están más protegidas porque ellas son su mercancía”, nos repiten en el norte de Marruecos varias de las personas que realizan labores humanitarias con las personas migrantes.

No podemos aclarar dónde se encuentran exactamente, ni quiénes son. El Gobierno marroquí no duda en expulsar a las voces críticas, así sean periodistas (el día en el que llegamos a una de estas ciudades acababan de deportar a un holandés que pretendía reportear sobre migraciones), o activistas por los derechos humanos (al sacerdote español Esteban Velázquez se le retiró el permiso de residencia en 2016 por sus denuncias públicas de las agresiones que sufren las personas migrantes negras en el reino alauí).

Hasta aquí todo previsible teniendo en cuenta que Marruecos sigue siendo un país regido por una monarquía parlamentaria altamente autoritaria. Más alarmante resulta que organizaciones que trabajan al otro lado de la valla, en Melilla, necesiten protegerse también bajo ese anonimato. Ha sido la conclusión a la que han llegado tras comprobar la saña con la que se ha empleado el Gobierno de la ciudad autónoma con entidades sociales como Prodein y Harraga por su trabajo con los menores que viven en sus calles, contra las que han interpuesto querellas y divulgado campañas de difamación a través de los medios de comunicación de la ciudad. El resultado: la extensión del rechazo que provoca entre gran parte de su ciudadanía a las personas migrantes y a las que defienden sus derechos.

Dado que la prioridad es poder seguir intentando garantizar los derechos de las personas migrantes en esta urbe, el resto de entidades se han decantado por desarrollar otras formas de incidencia política que no pasan por su visibilidad: sus integrantes han tenido que recuperar conocimientos y prácticas de los tiempos de la clandestinidad; y los y las periodistas aceptar que, para contribuir a que las personas migrantes vean sus derechos garantizados en Melilla, a veces, no todo se puede contar.

Por eso, esta crónica no podrá especificar muchas de las fuentes de las informaciones que contiene: porque a Marruecos no le gusta tener testigos de cómo se ejecutan –a golpe de porras e incendios– sus acuerdos con España y la Unión Europea, y porque el Gobierno de Melilla no quiere a gente en su territorio que les recuerde que el centenar de niños extranjeros que viven en sus calles son eso, niños y adolescentes; que los migrantes no son delincuentes, sino personas que ejercen su derecho a la libertad de circulación; y que el engordado presupuesto de esta ciudad de 85.000 habitantes –más de 270 millones de euros anuales–, se debe, exclusivamente, a que este resto de nuestro pasado colonial vive, se lucra y justifica su existencia misma gracias a la inmigración.

En la orilla marroquí

“El día después de que el rey Felipe VI firmase aquí el acuerdo con el marroquí [el 16 de febrero de 2019] empezó el horror. Desde entonces, la policía sube diariamente a los campamentos: los incendia, les roban las mantas y los plásticos con los que las personas migrantes se protegen del frío… Las ves cargando al caer la noche a lo alto de los montes cargados con sus mochilas”, nos dice una de las personas que mejor conocen estos pequeños poblados construidos con palos y lonas en las que hombres, mujeres, niños y niñas viven mientras consiguen subirse a una patera. Antes, también eran la antesala para el salto de la valla a Melilla, pero desde que las concertinas fueron retiradas por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, del lado español y situadas en el marroquí, apenas hay cruces por esta vía.

En Marruecos, la policía sube diariamente a los campamentos donde está la población migrante y los incendia, les roban las mantas y los plásticos con los que las personas migrantes se protegen del frío, nos cuentan Clic para tuitear

“Hasta 2015, había unas 4.000 entradas por Ceuta y Melilla. Ahora estamos en decenas de miles por la vía marítima. Es el resultado de la política marroquí, europea y española que con su cierre de las fronteras terrestres ha transformado una migración que venía a pie y era gratuita, a otra en la que hay que pagar por todo y que está bajo el control de las grandes redes de traficantes, que son tanto subsaharianas como marroquíes”, nos dice Omar Naji, de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, después de atender en su austera oficina en Nador a un hombre cargado de papeles. Nos autoriza a citarle con nombres y apellidos, pese a que algunos de sus colegas han sido encarcelados por la claridad con la que esta entidad se pronuncia: “Las políticas migratorias europeas no buscan disminuir la inmigración, sino reorientarla hacia circuitos de pago”, sentencia.

Nos encontramos en uno de los enclaves más importantes de la ruta subsahariana hacia Europa y no se ve a una sola persona negra en sus calles. “Los migrantes tienen prohibida la circulación por la ciudad, trabajar, alquilar una casa, incluso entrar en un bar para comprar un café”, explica Naji, quien también ha documentado cómo, desde que en octubre de 2018 la Unión Europea prometió aumentar en 140 millones de euros la partida destinada a Marruecos para impedir la salida de pateras desde sus costas, el acoso y los arrestos en los campamentos se han extendido a mujeres, niños y niñas. “Por eso las mafias alquilaron pisos en las ciudades donde esconder a las mujeres, donde permanecen hacinadas y en condiciones deplorables. Pero ahora también allanan los pisos”, sostiene el abogado, rodeado de retratos de líderes palestinos y de Rachel Corrie, la activista estadounidense de 24 años que murió aplastada por un buldócer israelí cuando intentaba impedir la demolición de viviendas palestinas.

«Con su cierres de fronteras terrestres, la política marroquí, europea y española ha transformado una migración que venía a pie y era gratuita, a otra en la que hay que pagar por todo y que está bajo el control de las grandes redes… Clic para tuitear

Varias fuentes nos confirman que el Gobierno de Marruecos está utilizando públicamente la lucha contra la trata como pretexto para desmantelar los campamentos en los montes y las viviendas en las que las redes ocultan a las mujeres, que son detenidas y deportadas en autobuses a la frontera argelina, la más violenta de la ruta.

Mientras, la trata con fines de explotación sexual adquiere cada vez más protagonismo en la opinión pública –y publicada– en España, como parte del enconamiento de la controversia en torno a la regulación legal de la prostitución. El éxito de convocatoria de las manifestaciones y la huelga del 8M amplió la visibilidad de los discursos feministas, especialmente el abolicionista, que considera trata prácticamente todas las formas de prostitución femenina. Un momento que ha coincidido con varias convocatorias electorales y que el abolicionismo ha aprovechado para que todos los partidos políticos manifestasen públicamente su posicionamiento y se comprometiesen a implantar políticas dirigidas a su erradicación.

Un cementerio en la frontera entre Marruecos y España. / Foto: Patricia Simón

Paradójicamente, el PSOE, el único partido que siempre se ha declarado sin ambages abolicionista y que ha incluido este objetivo en su programa electoral, como cada vez que ha presidido el Gobierno estatal, ha mantenido la política de destinar cada vez mayores partidas presupuestarias –cuyas cuantías totales no son públicas– a pagar a Marruecos para sellar su frontera y, por tanto, impedir por todas las vías a su alcance que estas mujeres subsaharianas lleguen a suelo español. Pero si, pese a todo, consiguen salvar todos los obstáculos interpuestos –incluida la muerte cuando se suben a una patera–, desde la llegada del PSOE al Gobierno en junio de 2018, todas ellas serán consideradas potenciales víctimas de trata. Así nos lo confirmó durante una visita al Centro de Estancia Temporal de Melilla su director, Carlos Montero, para contrariedad de parte de las mujeres, como nos señalaron muchas de las personas que trabajan con ellas, porque no todas lo son y porque les pesa el estigma de ser vinculadas con la prostitución.

“Las mujeres vienen huyendo de sus países por distintas formas de violencia: matrimonios forzosos, mutilación genital, pobreza, persecución por razones políticas… Las redes de trata y de tráfico no coaccionan para que acudan a ellas: ofrecen un producto. Si pagas, yo te llevo. Les dan la esperanza y ellas saben que tienen que pagar un precio”, nos dicen unas defensoras de derechos humanos que las cuidan cuando, por ejemplo, pierden a sus hijas e hijos en naufragios. Recuerdan el caso de “la mujer que no salía del shock durante días. Sólo repetía: un pez se comió a mi hijo [de dos años]”.

No todas las mujeres subsaharianas son víctimas de trata

“Su cuerpo es su pasaporte, así que saben que la violación o la prostitución será el precio a pagar por cruzar fronteras, para seguir avanzando en el camino. Por eso, si vienen con la mafia para la prostitución estarán más protegidas porque son su mercancía y pasarán más rápido a la Península”, explican quienes saben bien cuáles son las consecuencias de eso que hemos llamado “política de cierre de fronteras de la Europa fortaleza”. Un concepto que encierra una decisión política, como es impedir que estas personas puedan viajar de manera normalizada, y que obliga a aquellas que no se conforman con lo que sus países y contextos les ofrecen, a convertir sus cuerpos en el campo de batalla en el que se bate esa guerra que Europa mantiene contra los extranjeros y extranjeras pobres.

Por eso, las que pueden permitírselo acuden a las redes de tráfico de personas para hacer tramos del viaje –especialmente los más virulentos, como la frontera entre Argelia y Marruecos– o su totalidad. Las que tienen, ellas o sus familias, menor capacidad de endeudamiento, lo harán a través de las redes de trata, sepan o no que la actividad mediante la que tendrán que saldar su deuda será la explotación sexual.

La abogada Cristina Manzanedo es portavoz de ÖDOS, un centro creado hace un año en Córdoba para las mujeres subsaharianas que llegan en patera con menores a las costas andaluzas. Manzanedo, con amplia experiencia en el ámbito de la trata y las políticas de extranjería, nos desgrana vía telefónica los perfiles de las mujeres que suelen llegar por esta ruta: “Hay mujeres con un proyecto muy claro de reagrupación familiar, cuyos maridos están en países como Francia, y que ante la lentitud o las barreras burocráticas para la reunificación, emprenden el viaje”. Otra de las trayectorias vitales más habituales es la apuntada anteriormente: mujeres que huyeron de sus países por distintas violencias machistas, “que creen que pueden ir fácilmente a Europa y a las que les van ofreciendo ayuda por el camino, diciéndoles que no se preocupen, que ya se lo pagarán en Europa. Creen que en Europa encontrarán techo y trabajo, pero después sólo podrán ejercer la prostitución como forma de pago”. Y también, explica, mujeres que sabían que su única forma de migrar era recurrir a la mafia y ejercer la prostitución: “Estas mujeres no van a denunciar porque están muy machacadas. Algunas han pasado por Libia antes de ir a Marruecos”. Y pretender que estas mujeres se identifiquen como víctimas de trata o que soliciten ayuda cuando llegan al puerto es muestra de desconocimiento, apunta Manzanedo.

Por eso, catorce entidades –que van, entre otras, desde el Consejo General del Poder Judicial, la Universidad Loyola de Andalucía, Save the Children, Cáritas o la Delegación Diocesana de Migraciones de Tánger– se han unido para poner en marcha este proyecto piloto de ÖDOS. Allí son trasladadas mujeres con niños y niñas, donde están quedándose, según nos confirma Manzanedo, una media de tres meses, mientras que del resto de residencias humanitarias a las que suelen ser trasladadas huyen a los pocos días.

Quizás una de las claves está en tratar a cada mujer de manera personalizada, conscientes de la diversidad de situaciones que engloban. Porque Manzanedo sigue describiendo distintas historias de vida, que van mucho más allá del maniqueo retrato de la trata: “Muchas de las mujeres no son víctimas de trata cuando llegan a Europa, sino que son personas con capacidades que quieren mejorar sus vidas. Pero como consecuencia del desamparo absoluto en el que queda una mujer negra en situación administrativa irregular, el único arropo que encuentran es el de los amigos africanos a los que terminará llamando, cayendo en una trata sobrevenida. Ejercen la prostitución forzada porque ni para servicio doméstico las queremos, que para eso están las latinoamericanas”.

Los matices son señal de conocimiento, y Manzanedo lleva décadas acumulándolo trabajando a pie de terreno. Por eso sabe que sí hay algo que tienen todas en común: “Haber sufrido algún tipo de violencia durante el viaje. Y muchos de los niños que las acompañan, violencia sexual”. Subraya que no tiene nada que ver lo que ha pasado la mujer que ha podido hacer el viaje en cuatro meses, que la que ha tardado tres años. “No hay respuesta ni protección para esa violencia de género que han sufrido las mujeres en tránsito que no es trata”, concluye.

En este sentido, Marruecos es el lugar más traumático de todo el viaje. “Desde que se llegó a los nuevos acuerdos a finales de 2018, y empezó esta persecución en los campamentos y las deportaciones a Argelia, los conductores de las redes de tráfico les dejan a 15 kilómetros de Nador para no ser pillados por la policía. Ahí les cogen taxis de otras mafias, las violan, las secuestran y llaman a sus familias para que paguen el rescate”, explican personas que trabajan sobre el terreno en el país vecino.

Por eso, cuanto más articulada y fuerte sea la mafia con la que viajan, más protegidas estarán. Unas estructuras que son resultado de las mismas políticas de cierre de fronteras y que se han ido complejizando y enriqueciendo a medida que se sofisticaban los mecanismos de control fronterizos que alimentan el negocio de la xenofobia: los radares, los infrarrojos de la valla, los vigilantes de la agencia europea de control de fronteras (Frontex)…

“Las mujeres que pueden suelen emparejarse con un hombre porque así, dicen, sólo tendrán que estar con uno y no con varios”, una figura que se ha llamado lover boy, nos explican.

Pero no siempre lo consiguen. “Algunas mujeres tienen que recurrir a la prostitución, a la mendicidad, y en las pocas oportunidades que tienen, a ser explotadas en el trabajo doméstico o cocinando, para conseguir recursos para sobrevivir y poder pagarse el viaje en patera”, nos explican. Y mientras, como nos cuenta Naji de AMDH, no son extraños los asaltos sexuales por parte de las fuerzas auxiliares, “el cuerpo paramilitar dependiente del Ministerio del Interior encargado de perseguir la inmigración. En el último informe tenemos los casos de dos mujeres”. Dos mujeres que, pese a su condición de clandestinidad en Marruecos, fueron tan valientes como para contárselo a miembros de esa organización y, en el caso de una de ellas, denunciarlo en una comisaría. Por supuesto, no se investigó.

Interior del CETI de Melilla. / Foto: Patricia Simón

Las entidades que trabajan en los campamentos donde sobreviven en los montes del norte de Marruecos nos informan de que no debemos ir porque, en un Estado policial como es Marruecos, el control es permanente, y expondríamos a las personas migrantes a mayores represalias. Nos explican que el ambiente se ha entristecido mucho en los últimos meses. Las más de mil almas que, según el registro elaborado por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, murieron intentando alcanzar las costas españolas en 2018 no son una entelequia o una cifra para sus habitantes: eran sus vecinas, sus amigos y amigas, sus parejas, sus familiares. Eran quienes podían haber sido ellos y ellas, los que podrán ser: un cadáver, un número dibujado en el cemento aún fresco de un nicho en el cementerio de algún pueblo andaluz, una llamada telefónica de algún conocido a sus familias cuando se extienda el rumor en el campamento de que no llegaron, de que nunca llegarán ya.

“Ves a mucha gente con la piel en carne viva porque se han quemado con la gasolina mezclada con el agua salada en los naufragios. Cuando un grupo consigue llegar sano y salvo a la Península o cruzar la valla, hay una celebración en los campamentos. Cuando hay muertes, sólo silencio”, nos explican.

El origen de las mujeres subsaharianas que llegaron en 2018 y el primer trimestre de 2019 a territorio español son, sobre todo, de Guinea Conakry, Mali, Costa de Marfil y Camerún. Apenas llegan ya de Nigeria, el país tradicionalmente asociado a la trata con fines de explotación sexual. Y se ha notado un importante incremento del porcentaje de mujeres entre las personas migrantes que entraron en España por nuestra frontera sur: de un 7’3 por ciento en 2017 a un 17 por ciento en 2018: 10.901 mujeres, según APDHA.

Las narrativas dominantes omiten que, además de un negocio criminal, la trata es un medio para migrar para muchas mujeres. Clic para tuitear

“Los jefazos de las mafias no están en los campamentos, están en Europa o en sus países de origen. En los campamentos, siempre hay un jefecillo, que muchas veces es también una víctima de la red, es su medio para poder migrar. Los hay buenos, que cuidan y protegen a las mujeres”, explican estas defensoras de derechos humanos, arrojando grises a un discurso, el de la trata, que a menudo se construye a partir del momento en el que las mujeres llegan a los países de destino para ser explotadas sexuamente. Las narrativas dominantes omiten que, además de un negocio criminal, la trata es un medio para migrar para estas mujeres. Al dar casi todo el protagonismo a las llamadas ‘mafias’ se asume una aproximación que llevan años fomentando los Gobiernos europeos para desembarazarse de su responsabilidad en la aparición y expansión de este fenómeno.

“Las mujeres no quieren hablar de lo vivido, lo más que nos cuentan del viaje es que han sido violadas. Muchos de los niños que tienen son frutos de esas violaciones”. Por ello, algunas los rechazan cuando los paren.

En la orilla melillense

Son excepcionales los casos en los que una mujer ha conseguido acceder a suelo melillense saltando la valla en estas dos décadas de existencia. Suelen hacerlo ocultas en los bajos de los coches o en patera, como las dos embarcaciones que han llegado en 2019 a las Islas Chafarinas, territorio militar español a 50 kilómetros de Nador. Todas ellas pidieron asilo por trata tras ser rescatadas por Salvamento Marítimo, pero en cuanto se instalaron en el CETI fueron retirando las solicitudes, y sólo dos de ellas se acogieron al periodo de reflexión de 90 días al que tienen derecho para decidir si quieren solicitar asilo por su situación de trata y/o denunciar a sus responsables.

Las razones por las que no se acogen a este derecho son numerosas y diversas: por temor a las represalias contra ellas o sus familias; porque desconfían, desconocen, no les interesa o no compensa las implicaciones de un proceso judicial; porque hay un vínculo emocional con las personas que integran la red; porque consideran que, aunque el coste económico puede ser abusivo, son quienes les han prestado el servicio de traerles hasta Europa; o también, porque pagar la deuda es una cuestión de honor para ellas y sus familias. Pero también hay una razón de peso fundamental: las redes establecen un estrecho sistema de vigilancia, por lo que las mujeres siempre están siendo controladas por otros miembros de la red. Por ello, una de las personas que suelen atenderlas cuando llegan al CETI de Melilla, sostiene: “Sería tan fácil como preguntar quiénes van a ser las o los portavoces del grupo. En cuanto se postulen, habría que separarles del grupo. Resulta muy fácil saber quiénes mandan, constatar cómo todo el mundo busca con la mirada a estas personas y esperan a que sean ellas quienes se pronuncien”.

Según nos informa el director del CETI, Carlos Montero, prácticamente todas las mujeres subsaharianas que son trasladadas a la Península son enviadas a centros especializados en trata con fines de explotación sexual, pero “como les quitan el móvil cuando ingresan, se van porque eso no les gusta”. Esa fue su explicación.

Una mujer en el CETI de Melilla. / Foto: Patricia Simón

Una persona jurista especializada en esta cuestión considera que deberían aprovecharse los dos o tres meses que están pasando en Melilla estas mujeres para evitar que sigan en la red cuando sean trasladadas a la Península, pero para eso necesitarían “un espacio de intimidad y desahogo, no el CETI, donde están todas hacinadas y mezcladas”. Una entelequia para un recinto que lleva sobrepoblado desde su puesta en marcha en 1999. Su capacidad, según el Ministerio de Interior, es de 480 personas, aunque lo habitual suele ser que sobrepase la 900. En el momento de nuestra visita a finales de febrero, era de más de 1300: el 30 por ciento mujeres.

El CETI de Melilla tiene capacidad para 480 personas, aunque lo habitual es que sobrepase la 900. En el momento de nuestra visita a finales de febrero, era de más de 1300: el 30 por ciento mujeres. Clic para tuitear

Desde el pasado año, 780 hombres duermen en literas de campaña de tres alturas –con una lona haciendo las veces de colchón–, dispuestas dentro de dos gigantescas tiendas de campaña diseñadas para las emergencias humanitarias. Cuando entramos en ellas, vemos cómo muchos de ellos no tienen otra alternativa que matar tumbados en ellas las horas muertas de los meses –y hasta más de un año– que tienen que permanecer aquí antes de ser trasladados a la Península con una orden de expulsión bajo el brazo. Según un mando policial consultado, “la ocupación nunca va a bajar de 800 o 900 personas porque entonces habría que despedir a mucha gente. Cada semana el centro tiene autorización para permitir la salida de más de 200 personas. ¿Por qué, si no, la dirección sólo permite el traslado a la Península de unas 50 personas?”, nos espeta.

En cualquier caso, según Elena Fernández Treviño, responsable y única trabajadora de la Unidad de Violencia de Género del Gobierno de España en Melilla, no hay una actuación coordinada entre las instituciones de la ciudad con respecto a la trata, que no cuentan con pisos ni con casas de acogida para las mujeres afectadas por esta problemática y que los trabajadores del CETI no tienen formación específica sobre esta cuestión. También se declara impotente para actuar en este espacio porque su puesto depende de los Ministerios de Igualdad y Política Territorial, mientras que el CETI depende, paradójicamente, del Ministerio de Trabajo. Pocas evidencias mayores de que estas personas son concebidas exclusivamente como potencial mano de obra, y el espacio en el que son recluidas como un mecanismo de adoctrinamiento en la actitud sumisa que deben mantener para no ser desechados, expulsados, como desentraña en sus ensayos el investigador Eduardo Romero.

En cuanto a las presuntas víctimas de trata, según Montero, director del CETI, éstas son trasladadas a centros en Sevilla, Córdoba, Valencia y Bilbao, todos ellos enclaves destacados de las rutas de la trata en su camino al resto de Europa, a través de Francia. Especialmente esta última: “Casi todas las mujeres nos dicen que tienen un conocido en Bilbao, que quieren ir para allí”, explican en Melilla Acoge.

En Ceuta, según varias organizaciones, la mayoría de las mujeres subsaharianas tendrían sobrados argumentos para solicitar asilo, pero no lo hacen porque acarrearía quedarse estancadas en esta otra ciudad fronteriza durante meses. Esta política de castigo a los solicitantes de asilo lleva décadas aplicándose de manera irregular en las ciudades autónomas, pese a que ha sido condenada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y por el Defensor del Pueblo: las personas solicitantes de refugio tienen derecho a circular libremente por todo el territorio del Estado español, aunque aquí no se cumpla.

Mientras, en los puertos de Málaga, Cádiz y Almería, las mujeres que lograron llegar a la Península en patera en 2018 pasaban horas tiradas a la intemperie en los pantalanes, sin que a menudo se cumpliera con su derecho a ser informadas sobre qué iba a ser de ellas, ni recibiesen atención psicológica si habían sobrevivido a un naufragio. Las presuntas víctimas de la trata pasaban una noche tras otras tiradas en los pantalanes durante horas, muchas después de haber sobrevivido a una de las experiencias más traumáticas: cruzar un mar en una precaria lancha, sabiendo que muchos habían muerto antes así, que muchos seguirán muriendo.

Al mismo tiempo, se anunciaban y cerraban convocatorias públicas del Gobierno de España, de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos para subvencionar campañas de sensibilización, talleres, cursos online, exposiciones, documentales, charlas, seminarios y películas sobre la trata con fines de explotación sexual. Se destinaban importantes presupuestos para diseñar e implementar protocolos, elaborar ordenanzas municipales, crear plazas en residencias sobre la trata con fines de explotación sexual. Sus supuestas destinatarias estaban huyendo de las porras de los policías marroquíes en los montes del norte de Marruecos, jugándose la vida en una patera, pariendo en una casa clandestina, durmiendo con su vigilante de la red de trata en el CETI, temblando de frío en las dársenas del puerto de Motril, encerradas en la sala de no admitidos del aeropuerto de Barajas, en uno de los siete Centros de Internamiento de Extranjeros que hay en España…

Las administraciones están mucho más volcadas en generar discurso contra la trata y la prostitución que en combatir sus causas: la desigualdad, el racismo, el colonialismo y las fronteras. Clic para tuitear

Y las que consiguen salir de la red –ya sea cuando han pagado la deuda que les exigen, o porque han conseguido huir– lo que necesitan para empezar a recuperarse física y psicológicamente, y empezar a construirse una vida, es un mínimo de estabilidad: un lugar tranquilo en el que estar, un permiso de residencia –al que supuestamente tienen derecho por ley, pero que no siempre se les concede–, y un puesto de trabajo. Pero para esto, las administraciones no suelen destinar presupuesto. Quizás sea porque es más cómodo pensar, desde una visión paternalista y salvadora, en eternas víctimas con un pasado terrible por la prostitución, que como supervivientes de un continuum de violencias –muchas de ellas institucionales– con todo un futuro por construir. Porque, como dicen en Fundación Amaranta Gijón, una entidad con dos décadas de experiencia trabajando con mujeres que sufrieron la trata, y más de un siglo con mujeres en situación de vulnerabilidad social, la trata no las define, es una parte de sus vidas, pero no es lo más relevante para su recuperación: lo que necesitan son oportunidades para alcanzar vidas autónomas.

Paradójicamente, no parece ser esta la prioridad de las administraciones, mucho más volcadas en generar discurso contra la trata y la prostitución que en combatir sus causas: la desigualdad, el racismo, el colonialismo y las fronteras.

Mientras no lo hagan, las mujeres que no se resignan a las condiciones que su contexto les ofrece seguirán buscando vías para hackear el sistema fronterizo: así tengan que recurrir a las redes que crearon las políticas de cierre de fronteras.

 

Prostitutas de Murcia se unen para luchar contra el “acoso y la criminalización”

Crean la Asociación de Trabajadoras del Sexo La Calle, para dar visibilidad a sus “dificultades para trabajar” y a las “sanciones casi diarias” que les ponen

 

A.L.H.

22 de febrero de 2011

https://www.laopiniondemurcia.es/murcia/2021/02/22/prostitutas-murcia-unen-luchar-acoso-35269605.html

 

Una joven por la zona del Eroski, donde habitualmente se ponen trabajadoras sexuales. Juan Caballero

 

Prostitutas que ejercen en la vía pública del municipio de Murcia han constituido la Asociación de Trabajadoras del Sexo La Calle, para denunciar, unidas, las “políticas de acoso, miedo y criminalización” que vienen sufriendo desde hace años, explican en un comunicado de prensa.

“Durante muchos años las trabajadoras del sexo venimos sufriendo no sólo el rechazo y victimización de una parte de la sociedad sino también las políticas de criminalización, acoso y persecución de los y las gobernantes de turno. Todas las personas pueden hablar por nosotras y en nuestro nombre, pero rara vez se nos escucha y para poner fin a esta situación y convertirnos en un ente legitimado y poder hablar en nombre propio”, detallan las afectadas en la nota.

La prostitución en España y, por ende, en la Región de Murcia, se encuentra en una situación de alegalidad: no es directamente legal, pero tampoco es ilegal, y su ejercicio libre (es decir, cuando una persona decide ejercerlo y quedarse con el beneficio) no está penado.

El confinamiento hizo mella en el trabajo sexual desde el momento en que los potenciales clientes no podían salir a la calle. Las trabajadoras sexuales, en situación de alegalidad, muchas veces se vieron con auténticas necesidades. “Si nuestra situación siempre ha sido compleja, este último año se ha incrementado. La pandemia y las medidas establecidas para paliar sus efecto, han llevado a miles de trabajadoras y trabajadores a situaciones de vulnerabilidad y desprotección: las trabajadoras del sexo entre ellas. Pero, en nuestro caso, la situación se ve más agravada por la ausencia de reconocimiento a nuestro trabajo, lo que nos impide poder generar derechos vinculados a él y, por tanto, tener garantías de protección en un plano de igualdad con el resto de trabajadores y trabajadoras”, detallan desde la recién creada asociación.

“A la ausencia de ingresos por las dificultades para trabajar nos enfrentamos a las sanciones casi diarias que nos impone la Policía Local, por el simple hecho de estar en la calle, por el simple hecho de considerarnos prostitutas, estemos o no trabajando. Nos identifican y sin mediar explicación, ni acta de propuesta para sanción, nos multan. A la llegada de estas sanciones a casa hemos constatado que nos aplican una ordenanza municipal aprobada en 2013, y sin mediar explicación o información alguna, por parte de las entidades locales, como la propia ordenanza reza en su articulado”, subrayan.

En este sentido, lamentan “la política de lucha contra la prostitución promovida por el Ayuntamiento de Murcia, basada en el castigo y criminalización de quienes ejercen el trabajo sexual a través de la imposición de sanciones económicas y con total ausencia de alternativas para aquellas que deseen buscar otro trabajo”. “Nos marginalizan, nos expulsan hacia los márgenes de la ciudad“, remarcan, al tiempo que piden “alternativas reales para aquellas compañeras que quieran cambiar de trabajo o combinar este con otro”.

En la misma línea, apuntan al Consistorio que “si no quieren que trabajemos en la calle o en determinadas calles, que nos cedan espacios para poder hacerlo”. En el caso de Murcia, desde hace años suelen ponerse por la zona del Eroski, alejada del centro de la ciudad.

 

El Tron, testigo de una operación contra la prostitución: “Nunca he visto nada igual”

Ángel Expósito y el equipo de La Linterna se han empotrado en un equipo de la policía en una macrooperación contra la trata de mujeres

 

https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/el-paseillo-del-tron/noticias/tron-testigo-una-operacion-contra-prostitucion-nunca-visto-nada-igual-20210219_1148849

 

La Policía ha protagonizado una macrorredada contra la prostitución en la Comunidad de Madrid.

Los agentes han registrado más de 300 viviendas y hoteles en los que, supuestamente, las mujeres estaban obligadas a ejercer la prostitución.

 

Antena 3 Noticias

Madrid, 18 de febrero de 2021

https://www.antena3.com/noticias/sociedad/registran-mas-de-300-viviendas-y-hoteles-en-madrid-en-una-macrorredada-contra-la-prostitucion_20210218602e8ab5c092770001d50dd2.html

 

¡Alerta desinformación!

¡Alerta noticia falsa!

Fake news alert!

Contra lo que afirma aquí Antena 3 Noticias, la prostitución no es ilegal en España.

Actuar contra una actividad legal como es la prostitución es actuar ilegalmente y la autoridad que ordene esa actuación incurre en el delito de prevaricación.

 

Macrorredada contra la prostitución en la Comunidad de Madrid. La Policía ha registrado este jueves más de 300 domicilios y habitaciones de hotel en las que, presuntamente, varias mujeres estaban obligadas a prostituirse. Por el momento, se desconoce el número de detenidos.

Se trata de otra de las consecuencias de la pandemia del coronavirus. Las restricciones han llevado a cerrar los clubs de alterne y la Policía teme ahora que la actividad se haya trasladado a viviendas privadas.

Este jueves, los agentes han entrado en cientos de edificios, protagonizando una de las mayores redadas policiales contra la prostitución en Madrid. La investigación perseguía un doble objetivo: localizar los pisos en los que se practica esta actividad ilegal y liberar a las mujeres obligadas a prostituirse.

Otras redadas contra la prostitución en Madrid

Hace 2 años la Policía llevó a cabo un macrorredada similar en 2 edificios del Paseo de las Delicias, también en la Comunidad de Madrid. Los agentes acordonaron la calle y entraron en una veintena de pisos en los que se obligaba a mujeres extranjeras a ejercer la prostitución.

En total, fueron detenidas 11 personas acusadas de dirigir estos negocios y unas 20 mujeres fueron liberadas por los agentes. Durante la investigación se descubrió que las víctimas estaban controladas por cámaras de vigilancia que manejaba la organización desde sus teléfonos móviles.

 

Diversos colectivos de trabajadoras sexuales del Estado español envían una carta dirigida a la Relatora sobre Derecho a la Salud de la ONU, Tlaleng Mofokeng

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Las Putas Libertarias del Raval (Barcelona) y la Sección Sindical de Trabajadoras Sexuales de la IAC instan a suprimir el Artículo 187 bis del Código Penal del APLO-LS, y a diseñar políticas que garanticen nuestros derechos humanos y laborales como trabajadoras sexuales y como mujeres.

 

11 de febrero de 2021

 

La Relatora Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la Salud Tlaleng Mofokeng

 

Comunicado

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Las Putas Libertarias del Raval (Barcelona) y la Sección Sindical de Trabajadoras Sexuales de la IAC hemos enviado este miércoles una misiva a la relatora Tlaleng Mofokeng haciendo referencia al Anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual (APLO-LS), elaborado por el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España. Este anteproyecto, conocido popularmente como “Ley del Sólo sí es sí”,  se encuentra actualmente en trámite previo a su presentación al Congreso de los Diputados.

Como colectivos de trabajadoras sexuales reconocemos en la carta algunos aciertos del anteproyecto de ley como el incorporar disposiciones relativas al consentimiento explícito en relación a la libertad sexual, así como eliminar las diferencias entre los delitos de agresión y abuso sexual, y establecer la creación de diversos servicios especializados de atención para las víctimas de violencia sexual. Sin embargo subrayamos que después del periodo de aportes por parte de organizaciones de la sociedad, el texto ha sido modificado por el Ministerio de Igualdad en diversos aspectos, incluyendo diversas disposiciones que pueden llevar a la criminalización de las trabajadoras sexuales, con impactos graves en su derecho a la salud, vivienda y a la no discriminación, cuestiones que nos preocupan directamente si llegara a ser el texto final de la ley.

Por ello rogamos su intervención a la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la Salud Tlaleng Mofokeng  —así como la de expertos/as independientes de otros mandatos que Ud. considere pertinentes—, para que inste a España no solo a suprimir el Artículo 187 bis del Código Penal del APLO-LS, sino también a diseñar políticas que garanticen nuestros derechos humanos y laborales como trabajadoras sexuales y como mujeres, políticas que han de ser diseñadas conjuntamente con los colectivos a quienes afectan, mientras hasta hoy el Ministerio de Igualdad nos ha ignorado a pesar de haberles solicitado un encuentro en el cual poder socializar nuestras demandas, reivindicaciones y propuestas.

Depositamos nuestra confianza en la relatora de la ONU quien es reconocida por algunos de sus artículos sobre trabajo sexual en el que se ha mostrado su punto de vista pro derechos. «No creo que sea correcto o justo que las personas que intercambian servicios sexuales por dinero sean penalizadas y no lo creo por lo que hago» escribió en este texto en un medio mainstream.

 

Carta a la relatora Tlaleng Mofokeng

Ms.Tlaleng Mofokeng – Relatora Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la Salud

Apreciada Sra. Mofokeng,

Desde el Colectivo de Putas de Sevilla (CPS), Las Putas Libertarias del Raval (Barcelona) y la Sección Sindical de Trabajadoras Sexuales de la IAC, nos dirigimos a Ud. en referencia al Ante Proyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual (APLO-LS), elaborado por el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España, en actual trámite previo a su presentación al Congreso de los Diputados. Consideramos que algunas disposiciones del referido APLO-LS amenazan los derechos de las trabajadoras sexuales, muchas de ellas mujeres transgénero y migrantes, en diversos aspectos.

El APLO-LS, también conocido popularmente como la “Ley del Sólo sí es sí”, ha tenido como objetivo incorporar disposiciones relativas al consentimiento explícito en relación a la libertad sexual, así como eliminar las diferencias entre los delitos de agresión y abuso sexual, y establecer la creación de diversos servicios especializados de atención para las víctimas de violencia sexual. Tales disposiciones nos parecen avances importantes para los derechos de las mujeres en España.

Sin embargo, luego de un período de «participación» en que las organizaciones de la sociedad civil hicieron aportaciones al APLO-LS, el texto del anteproyecto fue modificado por el Ministerio de Igualdad en diversos aspectos, incluyendo diversas disposiciones que pueden llevar a la criminalización de las trabajadoras sexuales, con impactos graves en su derecho a la salud, vivienda y a la no discriminación. Lamentablemente, estos cambios se introdujeron después del período de “participación” y las trabajadoras sexuales ya no pudimos hacer observaciones ni recomendaciones a este nuevo texto.

El APLO-LS (en su versión reformada) considera como violencias sexuales “los actos de naturaleza sexual no consentidos o que condicionan el libre desarrollo de la vida sexual en cualquier ámbito público o privado”, donde se incluye “la explotación de la prostitución ajena”, y establece que “se entenderá que hay explotación cuando exista aprovechamiento de una relación de dependencia o subordinación”. Esta definición de explotación permite excluir el consentimiento de las mujeres trabajadoras sexuales cada vez que exista una relación de dependencia o subordinación.

Pero aún más preocupante para las trabajadoras sexuales es la criminalización de la «tercería locativa» en el Código Penal. En su página 66, el Anteproyecto propone introducir un nuevo artículo 187 bis del Código Penal que literalmente establece:

El que, con ánimo de lucro y de manera habitual, destine un inmueble, local o establecimiento, abierto o no al público, a favorecer la explotación sexual de la prostitución de otra persona, aún con su consentimiento, será castigado con la pena de prisión de uno a tres años, y multa de seis a dieciocho meses sin perjuicio de la clausura prevista en el artículo 194 de este código. La pena se impondrá en su mitad superior cuando la prostitución se ejerza a partir de un acto de violencia, intimidación, engaño o abuso de los descritos en el apartado 1 del artículo 187”.

La «tercería locativa» —es decir, el alquiler de inmuebles o establecimientos para el ejercicio de la prostitución— existió en el pasado en el CP español (Código Penal franquista de 1973) cuando la prostitución se consideraba una actividad inmoral, y se despenalizó con la aprobación del llamado «Código Penal de la democracia» en el año 1995. Es decir, el art. 187 bis en la propuesta del APLO-LS, lejos de ser una propuesta novedosa, es una vuelta al pasado y una regresión de derechos para las trabajadoras sexuales.

Nos preocupan enormemente las consecuencias que puede suponer esta propuesta, ya que lo que se entiende por “favorecer la explotación sexual de la prostitución de otra persona” es altamente impreciso y, más aún, cuando se establece que el consentimiento de la persona que ejerce la prostitución es irrelevante. De acuerdo al APLO-LS “se entenderá que hay explotación cuando exista aprovechamiento de una relación de dependencia o subordinación”. Esto es particularmente preocupante cuando se trata de trabajadoras sexuales que, en muchos casos, están en situaciones de gran precariedad y dependencia, como por ejemplo, las trabajadoras migrantes indocumentadas.

En efecto, la aplicación de esta norma puede hacer que todas las personas implicadas con algún tipo de responsabilidad en el uso de un inmueble para el ejercicio de la prostitución por terceras personas podrían llegar ser imputadas por este delito,1 al igual que cualquier articulación entre mujeres para el uso de un espacio laboral compartido, pudiendo llegar a investigarse cada contrato de alquiler como un presunto delito por «favorecer la explotación sexual de otra persona». Esto contribuye a reforzar la estigmatización de las trabajadoras sexuales, así como la precarización, estigmatización y violencia contra las trabajadoras sexuales, todo lo cual impacta directamente en nuestro derecho al nivel más alto posible de salud física y mental.

Como ha ocurrido en otros países, como Argentina, “el estigma y la discriminación a los que se enfrentan las trabajadoras y los trabajadores sexuales cuando se procuran servicios de atención a la salud, en parte debido a las prohibiciones de carácter penal relativas al trabajo sexual, así́ como un estigma social y autoimpuesto más amplio, repercuten directamente sobre su acceso a servicios de atención de la salud, y por consiguiente violan sus derechos a al nivel más alto posible de salud física y mental y a la igualdad y la no discriminación”.2

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ha confirmado que la penalización de las actividades sexuales consentidas entre personas adultas viola la obligación de los Estados a respetar el derecho a la salud sexual y reproductiva al constituir un obstáculo legal que impide el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva.3

Si bien en este caso no se penaliza directamente el trabajo sexual en la ley, su ejercicio queda expuesto a los riesgos de una eventual criminalización secundaria, esto es, la que se da a través de la acción punitiva de la policía y agentes estatales, por iniciativa propia o a iniciativa de personas que puedan denunciar a las trabajadoras sexuales y a quienes les alquilan viviendas. En este sentido, las disposiciones del APLO-LS también podría poner en riesgo nuestro derecho a la vivienda, ya que exponen a las trabajadoras sexuales a un nivel alto de indefensión ante los posibles hostigamientos vecinales y/o de arrendadores, además de todas las implicaciones que todo esto puede llegar a tener en sus viviendas y los posibles desahucios que puedan sufrir, reforzando así, exponencialmente, la estigmatización y la clandestinidad de las trabajadoras sexuales, como ha ocurrido también en Noruega4 y en Argentina.5

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU ha confirmado que el derecho a la salud incluye «el derecho a controlar su salud y su cuerpo, con inclusión de la libertad sexual y genésica, y el derecho a no padecer injerencias», así como «el relativo a un sistema de protección de la salud que brinde a las personas oportunidades iguales para disfrutar del más alto nivel posible de salud».6

Por su parte, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) ha recomendado (Recomendación General No. 35) la derogación de todas las leyes que discriminan a las mujeres, incluyendo las leyes que criminalizan a las mujeres en la prostitución.7 En el mismo sentido se ha manifestado el Grupo de Trabajo sobre la cuestión de la discriminación contra la mujer en la legislación y en la práctica en 2016.8 Asimismo, el Comité CEDAW ha recomendado (Recomendación general No 24) que debe prestarse especial atención al derecho a la salud de las mujeres que pertenecen a grupos vulnerables, lo que incluye a “las mujeres que trabajan en la prostitución”.9

El Informe del Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, Anand Grover, sobre el derecho a la salud de los trabajadores migratorios, ha señalado que:

Los Estados tienen la responsabilidad de respetar, proteger y hacer posible el disfrute del derecho a la salud de los trabajadores migratorios de la industria del sexo, independientemente de que hayan sido o no víctimas de la trata de personas. Los trabajadores migratorios de la industria del sexo son un sector de la población muy estigmatizados, puesto que el sexo o el trabajo relacionado con el sexo pueden estar tipificados como delitos en muchos países. Los peligros de salud ocupacional a que hacen frente los profesionales del sexo incluyen un riesgo desproporcionado de contraer el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual y de ser víctimas de actos de violencia y, a menudo, de violación. La criminalización perpetúa la discriminación, el estigma y la violencia contra los trabajadores de la industria del sexo y constituye un obstáculo para el acceso a los servicios sanitarios, lo que perjudica su estado de salud. Sumada a la xenofobia, la criminalización puede legitimar el acoso, la intimidación y la violencia contra los trabajadores migratorios de la industria del sexo, especialmente por parte de las fuerzas del orden, sin proporcionar un mecanismo de protección o reparación.10

Por ello, dicho informe señala que “para garantizar el acceso no discriminatorio a la atención de la salud tanto en la legislación como en la práctica, los Estados deben despenalizar el trabajo sexual consensuado realizado por adultos, así como promulgar y aplicar leyes que amplíen los derechos laborales, la salud y la seguridad en el trabajo y el acceso a una atención sanitaria asequible, centrándose en los trabajadores migratorios de la industria del sexo que se encuentran en situación irregular”.11 También diversas agencias de Naciones Unidas han reiterado la importancia de la derogación de las leyes que criminalizan a los y las trabajadoras sexuales.12

Lamentamos esta deriva punitivista por parte del actual Gobierno de España, en medio de una iniciativa que debiera tener en el centro el reforzar el consentimiento y la autonomía de todas las mujeres. Por el contrario, las políticas criminalizadoras que afectan directa o indirectamente al colectivo de personas que ejercemos el trabajo sexual vulneran nuestros derechos y nos exponen a mayores peligros de abusos, explotación y clandestinidad en todos los ámbitos de su vida, poniendo en riesgo, entre otros, nuestra salud física y mental y nuestro derecho a la vivienda.

Por todo lo anterior, rogamos su intervención —así como la de expertos/as independientes de otros mandatos que Ud. considere pertinentes—, para que inste a España no solo a suprimir este Artículo 187 bis del Código Penal del APLO-LS sino también a diseñar políticas que garanticen nuestros derechos humanos y laborales como trabajadoras sexuales y como mujeres, políticas que han de ser diseñadas conjuntamente con los colectivos a quienes afectan, mientras hasta hoy el Ministerio de Igualdad nos ha ignorado a pesar de haberles solicitado un encuentro en el cual poder socializar nuestras demandas, reivindicaciones y propuestas.

Cordialmente,

María José Barrera Márquez – Colectivo de Putas de Sevilla CPS.

Janet Mérida – Putas Libertarias del Raval (Barcelona).

Paula Ezkerra – Putas Indignadas (Barcelona) / Sección sindical de trabajadoras sexuales de la IAC.

Carta Relatora (PDF)

Notas

1 Debe ser tenido en cuenta que muchas trabajadoras sexuales alquilan y comparten pisos (apartamentos) conjuntamente para trabajar, solicitan plazas en casas de citas, subalquilan habitaciones entre compañeras o utilizan su domicilio habitual como lugar de trabajo. También muchas trabajadoras sexuales, a partir de cierta edad y ante la falta de acceso a jubilación, debido a la falta de derechos laborales, optan por regentar o dirigir locales donde trabajan otras mujeres.

2 Amnistía Internacional (2016) «Lo Que Hago No Es Un Delito» El Coste Humano de Penalizar el Trabajo Sexual en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Disponible en: https://www.amnesty.org/download/Documents/AMR1340422016SPANISH.PDF

3 Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación general 22, El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud (artículo 12), doc. ONU E/C.12/GC/22, 2016, párr. 57.

4 “En virtud de la legislación noruega, las trabajadoras y los trabajadores sexuales corren riesgo de desalojo forzoso, pues sus caseros pueden ser procesados por alquilarles la casa si venden servicios sexuales en ella.

Amnistía Internacional escuchó el testimonio de varias personas dedicadas al trabajo sexual en Noruega que habían denunciado violencia a la policía y habían sido desalojadas de sus hogares o expulsadas por haber hablado con la policía.

Una persona que representaba a una organización noruega de defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales explicó: «Si los caseros no proceden al desalojo, la policía interpone una querella criminal contra ellos […] La policía anima a los caseros a tomarse la justicia por su mano y aplicarla ellos mismos.” (Amnistía Internacional: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/05/amnesty-international-publishes-policy-and-research on-protection-of-sex-workers-rights/).

5 “En Buenos Aires, aunque desarrollen su actividad en domicilios particulares, las trabajadoras y los trabajadores sexuales suelen sufrir largas y violentas inspecciones y allanamientos de la policía, así como extorsiones y chantajes.

Las personas que se dedican al trabajo sexual en Buenos Aires informaron también de problemas para acceder a los servicios de salud, entre ellos una enorme estigmatización y discriminación. «Realmente no teníamos acceso a los servicios de atención a la salud, porque siempre que íbamos a un hospital los médicos se burlaban o nos atendían en último lugar», dijo a Amnistía Internacional una persona trans que se había dedicado al trabajo sexual.

Amnistía Internacional comprobó que estos obstáculos habían hecho que algunas personas que realizaban trabajo sexual prescindieran por completo de estos servicios”.(Amnistía Internacional: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/05/amnesty-international-publishes-policy-and-research on-protection-of-sex-workers-rights/).

6 Véase Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación general No 14, El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud (artículo 12), doc. ONU E/C.12/2000/4, párr. 8, 2000

7 CEDAW, Recomendación General No. 35 (2017) párrafo 31 a).

8 Report of the Working Group on discrimination against women (A/HRC/32/44), 2016, para. 76.

9 Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, Recomendación general No 24 (La mujer y la salud), doc. ONU A/54/38/Rev.1 (capítulo I), párrafo 6 (1999).

10 Informe del Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, Anand Grover (A/HRC/23/41), 2013, para. 58

11 Ibidem. para. 60.

12 Joint United Nations Statement on Ending Discrimination in Health Care Settings, July 2017 h ttps://www.ohchr.org/Documents/Issues/ESCR/InterAgencyStatementDiscriminationHealthCare.pdf