El Gobierno de Suecia indemnizará a personas transexuales que fueron esterilizadas a la fuerza

Ángel Ramos

27 Abril 2016

 

  • Hasta 2013, la ley sueca establecía que las personas que querían cambiar su sexo legal tenían que “carecer de la capacidad para procrear”.

  • Cientos de personas trans se vieron obligadas a someterse a cirugía de esterilización a causa de esta ley.

 

 

http://www.cascaraamarga.es/politica-lgtb/lgtb-internacional/13148-el-gobierno-de-suecia-indemnizara-a-personas-transexuales-que-fueron-esterilizadas-a-la-fuerza.html

 

 

El ministro de Salud Pública del país escandinavo, Gabriel Wikström, ha confirmado que el Gobierno sueco pagará una indemnización a las personas trans que fueron víctimas de la esterilización forzada.

Más de 160 víctimas de esta ley, que fue revocada en 2013, presentaron una demanda contra el gobierno por esta práctica y, después de una larga batalla política que ha durado años, el gobierno de Suecia ha confirmado que resolverá el caso pagando una indemnización.

En un comunicado, el ministro de Salud Pública confirmó que el Gobierno desarrollará la legislación con el fin de permitir la compensación a pagar: “Hasta 2013, era un requisito para someterse a la esterilización de cambio de sexo. Era una expresión de una visión del mundo que hoy pensamos que está mal y a la que renunciamos. El gobierno, por tanto, va a introducir un proyecto de ley, lo que significa que los afectados por la ley anterior podrán solicitar una compensación por parte del Estado”, declaró Wikström. “El objetivo es que la ley entre en vigor en julio de 2018”, aclaró.

Kerstin Burman, de la Federación Sueca por los Derechos de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales y Queer, dijo que las “reparaciones monetarias no pueden compensar completamente las violaciones de esterilización forzada, pero una reparación financiera iniciada por el gobierno es un reconocimiento oficial de que estas acciones eran malas y que el Estado no debería haber tratado a sus ciudadanos de esta manera”. “Que el gobierno haya optado por tomar la responsabilidad política de las esterilizaciones forzadas es muy positivo. Ahora estamos esperando que el nivel de la compensación sea adecuado y justo”, matizó.

Según Burman, la estimación de esta compensación estaría alrededor de las 300.000 coronas suecas (alrededor de 32.000 €) por persona. “Si el gobierno propone una cantidad significativamente menor, a continuación volveremos a los tribunales”, precisó.

 

En Suecia, la esterilización forzada todavía existe (2012)

 

 

Kelly Bourdet

24 de enero de 2012

 

https://www.vice.com/es_mx/article/esterilizacion-forzada-suecia-transexual

 

Suecia tiene las políticas anti-transgénero más agresivas de cualquier país desarrollado.

 

Desde 1972, individuos que querían cambiar su sexo de manera legal en Suecia, tenían que esterilizarse para así no poder tener hijos. Sí, leíste bien. Suecia, la tierra prometida de Igmar Bergman y de un gobierno “todo subsidiado”, tiene las políticas anti-transgénero más agresivas de cualquier país desarrollado.

El gobierno sueco siempre ha sido un fiero protector de su cultura y su población genéticamente “sueca”. De los 1940s a los 1970s, hubo un programa de esterilización dirigido sobre todo a los inmigrantes y a otros “indeseables” genéticos. La legislación eugenética que justificaba las políticas de esterilización fue formalmente abolida en 1976, pero sólo después de que casi 31 mil personas fueron intervenidas. Como sea, una ley aprobada en 1972 -que exige esterilizarse primero a todas las personas que quieran cambiar su sexo legalmente- sigue en la constitución. Además, esta legislación estipula que cualquier persona transgénero debe probar que no tiene gametos (espermas u óvulos) guardados en alguna parte, ni haber donado esperma a bancos para su uso futuro. Así es como el gobierno sueco roba a los transgénero su derecho a producir células reproductivas.

“Forzar a una persona a operarse por algo que no es necesario, en función de tener géneros legalmente reconocidos; es una violación a los derechos humanos”, dijo la actriz sueca Aleksa Lundberg, quien fue esterilizada a los 17 años, cuando cambió de sexo. Ella, quien aparece en la fotografía de arriba, presenta el espectáculo de comedia Infestus, sobre sus experiencias como joven, su cambo de sexo, su adolescencia tardía como morra y una vida como mujer adulta. Su show ha sido aclamado en todo Suecia.

Las leyes de esterilización forzada normalmente tienen tres categorías: Eugenética, terapéutica (basada en la premisa de que la esterilización debe, de alguna manera, mejorar la “vitalidad” de la persona) y la punitiva (esterilización de criminales). Existe la posibilidad de que la transexualidad sea determinada parcialmente por genética, pero no hay datos suficientes para sostener esa teoría. Mientras, las políticas suecas no parecen estar muy interesadas en detener la persecución a los transgénero, como por garantizar que los roles de género permanecerán tan tradicionales como sea posible.

Mientras el apoyo a los derechos reproductivos de los transgénero han empezado a crecer entre el gobierno de coalición, en Suecia; los Demócratas Cristianos (un pequeño pero conservador partido político) son los responsables de que siga la ley en pie. Técnicamente mantienen el control ministerial del Departamento de Bienestar Social que entra en esta legislación. Annika Eclund, portavoz de los Demócratas Cristianos se refiere a esta ley como algo dirigido a los niños: “Hay límites sobre qué tanto debemos experimentar respecto a cómo se crea la vida”, dijo. “Cada día conozco personas que buscan su identidad y su pasado, y se preguntan de dónde vienen”, agregó. “Los hombres no paren hijos. Un papá no puede ser mamá al mismo tiempo. ¿Sólo porque puedes hacerlo significa que debes hacerlo?”

Parece insólito que la minoría religiosa de Suecia sea la que esté decidiendo lo que todo el mundo “debe” hacer con sus órganos reproductivos. La Federación Sueca de Derechos Lésbicos, Gay, Bisexuales y Transgénero pidió hace poco al Departamento de Salud y Bienestar que, en el futuro, no les sean negados implantes mamarios a las personas transgénero. Los defensores de los transgénero mantienen la esperanza de presentar, directamente ante el Parlamento, una moción para echar atrás la ley y poder eludir la influencia de los Demócratas Cristianos. Puedes firmar la petición al primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, para apoyar la revocación de esta ley, aquí.

 

La política de esterilizaciones de Suecia afectó a 230.000 personas y se prolongó hasta 1996

  • La esterilización se imponía sobre todo a las mujeres como condición para salir del hospital tras un aborto o un internamiento psiquiátrico
  • Madres solas con hijos, depresivas, alcohólicas, marginales o tratadas de cáncer, las mujeres, que suponen el 99% de las personas esterilizadas en los últimos años, fueron las principales víctimas de la medida

AFP

Estocolmo 29 MAR 2000

 

http://elpais.com/diario/2000/03/29/internacional/954280813_850215.html

 

Suecia esterilizó a 230.000 personas entre 1935 y 1996 “en el marco de un programa basado en teorías eugénicas” y por razones de “higiene social y racial”, según un informe remitido ayer al Gobierno tras cuatro años de investigación. El presidente de la comisión relatora, el profesor Carl-Gustaf Andrèn, ha enviado sus conclusiones al ministro de Asuntos Sociales del reino, Lars Engqvist. La revelación de esa campaña de esterilizaciones se produjo en el verano de 1997, pero hasta ahora no se había conocido su verdadero alcance ni que se hubiera prolongado hasta 1996.

“Las leyes de 1934 y 1941 fueron votadas gracias a un consenso general entre el conjunto de los partidos políticos”, revela la comisión investigadora.”La pasividad y el silencio del Parlamento y del Gobierno sobre las críticas lanzadas desde 1947 sobre esta política permitieron sin duda que [miles de] personas fueran esterilizadas a petición propia o sin su consentimiento durante los años sesenta o setenta”, precisa la comisión, que ya anunció, en enero de 1999, la indemnización de las víctimas de esterilizaciones forzadas (1935-75) con 175.000 coronas (unos 3,5 millones de pesetas) por persona.

Cerca de 63.000 esterilizaciones se practicaron entre 1935 y 1975 en el marco de las leyes eugénicas de aquella fecha, adoptadas por unanimidad en el Riksdag (Parlamento unicameral) y que se orientaban a preservar una pretendida “pureza de la raza nórdica”.

A continuación, cerca de 166.000 personas fueron esterilizadas entre mediados de los años setenta y 1996, sobre las bases de una ley de 1976 que hizo obligatorio el consentimiento de los interesados.

El informe subraya que la mitad de las personas esterilizadas lo fueron con su acuerdo y una mayoría de ellas incluso tomaron la iniciativa de la operación (31.000 personas).

En sentido contrario, la comisión investigadora ha fijado en 6.000 (9% de las operaciones) el número de esterilizaciones forzadas y en 15.000 (24%) las realizadas con el consentimiento de los interesados pero en condiciones consideradas “coercitivas”. La esterilización se imponía sobre todo a las mujeres como condición para salir del hospital tras un aborto o un internamiento psiquiátrico.

Finalmente, un 10% de las operaciones fueron consentidas tras diversas presiones, en tanto que el 75 de los casos restantes (4.000) no se encuentran clasificados en ninguna de las categorías anteriormente citadas.

Los años cincuenta constituyeron una ruptura, en opinión de la comisión. Así, se pasó “de una mayoría de esterilizaciones forzadas a una mayoría de esterilizaciones consentidas, de la aplicación de teorías eugenistas y de preservación de la raza a un programa de planificación familiar y de cohesión social, del interés colectivo al interés individual”, precisa el informe.

Madres solas con hijos, depresivas, alcohólicas, marginales o tratadas de cáncer, las mujeres, que suponen el 99% de las personas esterilizadas en los últimos años, fueron las principales víctimas de la medida.

Sin embargo, el Instituto de Biología racial de la universidad de Uppsala, eje del programa, preconizaba desde los años treinta la esterilización de los gitanos y de “las personas de raza mixta”.

Las minorías étnicas (lapones y gitanos), víctimas de una marginación social sistemática no escaparon a las esterilizaciones. Entre 600 y 700 gitanos fueron esterilizados, 22 de ellos por motivos raciales.

“El papel de la comisión no era definir una posición moral respecto a las esterilizaciones”, concluye el informe. “Se trataba, gracias a las entrevistas y los análisis de los investigadores, de colocar las leyes sobre las esterilizaciones y sus incidencias en una perspectiva histórica”.

Las primeras noticias sobre las esterilizaciones forzadas convulsionaron a la sociedad sueca en el verano de 1997. Fue el periodista Maciej Zaremba quien probó la esterilización de 60.000 mujeres siguiendo directrices más próximas a los nazis que a las sociedades democráticas.

“Lo que ha sucedido no es otra cosa que un acto de barbarie”, declaró la entonces ministra sueca de Asuntos Sociales, Margot Wallström, quien se comprometió a presentar al Gobierno las demandas de indemnización que se podían prever ante el anuncio. Un año más tarde, sin embargo, sólo 140 personas habían reclamado una compensación por las operaciones sufridas bajo presión.

Esterilizaciones parecidas tuvieron lugar también en Francia, Canadá, EEUU, Suiza, Austria, Finlandia y Dinamarca.

 

Sobre la “Visión Guía” de la Marcha de Mujeres y la inclusión en la misma de las trabajadoras sexuales

 

Por Janet Mock

 

17 de enero de 2017

 

http://janetmock.tumblr.com/post/156017232338/womens-march-sex-worker-inclusion

 

 
12002879_10153679845561522_1277412846731015915_nMe siento orgullosa del trabajo que he realizado como parte de la mesa de políticas de la Marcha de Mujeres (un grupo de mujeres y gente comprometida en el trabajo crucial de la justicia feminista, racial y social a través de varias intersecciones en nuestro país). Ayudé a redactar la visión y escribí la línea “… y nos solidarizamos con los movimientos de derechos de las trabajadoras sexuales”. No es una declaración que me sea polémica porque como una mujer trans de color que creció en comunidades de bajos ingresos y que defiende, resiste, sueña y escribe junto a estas comunidades, sé que las economías subterráneas son partes esenciales de la realidad vivida de la mujer y la gente. Sé que el trabajo sexual es trabajo. No es algo sobre lo que tenga que andar de puntillas. No es una declaración radical. Es un hecho. Mi trabajo y mi feminismo rechazan la política de la respetabilidad, la putofobia, la vergüenza de puta y la idea errónea de que las trabajadoras sexuales o las personas que participan en los intercambios sexuales por elección o circunstancia necesitan ser salvadas, que están en colusión con el patriarcado “vendiendo sus cuerpos”. Rechazo el borrado continuo de las trabajadoras sexuales de nuestros feminismos porque seguimos combinando el trabajo sexual con la brutal realidad de la coacción y la trata. Rechazo la vigilancia dentro y fuera de los movimientos de mujeres que avergüenza, convierte en chivos expiatorios, rechaza, borra y elude a las trabajadoras sexuales. No puedo hablar de los conflictos internos en la Marcha de Mujeres que han llevado a borrar la línea que escribí para nuestra visión colectiva, pero me han asegurado que la línea permanecerá en NUESTRO documento. Los conflictos que pudieron haber llevado a su edición temporal no desaparecerán hasta que, como feministas, respetemos los derechos de cada mujer y persona a hacer lo que quieran con su cuerpo y sus vidas. No seremos libres hasta que las más marginadas, más policiadas, más ridiculizadas, rechazadas y juzgadas dejen de estarlo. No hay personas desechables, y espero que todas las trabajadoras sexuales que se hayan sentido avergonzadas por este borrado momentáneo se manifiesten en su marcha local y mantengan al colectivo responsable ante nuestras vastas, diversas y complicadas realidades.

 

 

Campaña “¿Nosotras no somos mujeres?” #AreWeNotWomen

#AreWeNotWomen

 

9 de diciembre de 2016

Autor:

NSWP

 

http://www.nswp.org/news/arewenotwomen-campaign

 

¡Los derechos de las trabajadoras sexuales son derechos humanos Y los derechos de las trabajadoras sexuales son derechos de mujeres! La campaña #AreWeNotWomen pretende poner de manifiesto cómo las trabajadoras sexuales están siendo excluídas y silenciadas por algunas integrantes del movimiento de mujeres en el desarrollo de la nueva política hacia el trabajo sexual de ONU Mujeres (1)

No será posible para ONU Mujeres desarrollar una postura creíble hacia el trabajo sexual basada en los derechos humanos si no reconoce y respeta las distintas realidades y experiencias vividas de todas las trabajadoras sexuales. #AreWeNotWomen

#AreWeNotWomen pone de manifiesto cómo las trabajadoras sexuales no son consideradas “mujeres” por algunas integrantes del movimiento de mujeres y de ONU Mujeres.

ONU Mujeres se arriesga a ignorar siglos de experiencia por parte de nuestras comunidades de violaciones de derechos humanos y desigualdad de género consecuencia de la penalización de trabajadoras sexuales, clientes y terceros, y de estigma y discriminación en el seno de nuestras sociedades. #AreWeNotWomen

#AreWeNotWomen pone de manifiesto cómo algunas partes del movimiento feminista, y potencialmente ONU Mujeres, se preparan a socavar los derechos humanos de algunas mujeres, dejando atrás a las trabajadoras sexuales, incluídas las mujeres transexuales.

Al mismo tiempo, las Naciones Unidas están urgiendo a los Estados nacionales a no dejar a nadie detrás: #LeaveNoOneBehind.

Por favor, dedicad un momento a hacer saber a ONU Mujeres que apoyáis los derechos humanos de las trabajadoras sexuales y la igualdad de género para todas. Usad, por favor, el hashtag #AreWeNotWomen en Twitter y el tag @UN_Women en vuestros tweets y mensajes de Facebook. @UN_Women #LeaveNoOneBehind!

 

__________________

1.- http://forumonwomenblog.cartercenter.org/wp-content/uploads/2016/10/ES-Consulta-para-recabar-apreciaciones-sobre-el-enfoque-de-ONU-Mujeres-respecto-del-trabajo-sexual-el-comercio-sexual-y-la-prostitucion.pdf

 

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2016/10/01/llamamiento-para-que-onu-mujeres-consulte-de-forma-significativa-a-las-trabajadoras-sexuales-cuando-desarrolle-normas-relativas-al-trabajo-sexual/

Señoras y señores periodistas, llámenme puta

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Colectivo Hetaira·Martes, 27 de septiembre de 2016

COMUNICADO DE PRENSA/ COLECTIVO HETAIRA Y AFEMTRAS

El pasado viernes día 23 de septiembre el Ayuntamiento de Madrid presentaba una guía de recursos para periodistas bajo el título El abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Desde el Colectivo Hetaira y la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (AFEMTRAS) deseamos manifestar nuestro desacuerdo con los contenidos de dicha guía, pero sobre todo nuestro malestar por la presentación que de la misma hizo la alcaldesa Manuela Carmena. Las opiniones de la alcaldesa no representan las diferentes sensibilidades dentro del propio grupo municipal de Ahora Madrid, barrena su propio programa electoral (1) y cede ante las ideas abolicionistas y prejuicios que el PSOE enarboló durante su campaña electoral.

 

Lo practicaba el anterior Gobierno local del Partido Popular y ahora lo practica el actual: ignorar a las trabajadoras del sexo organizadas que están reclamando el acceso a derechos laborales y sociales en igualdad de condiciones al resto de la ciudadanía.

 

Desde AFEMTRAS y el Colectivo Hetaira vemos con normalidad que se elaboren guías ofreciendo pautas a periodistas y medios de comunicación sobre cómo nombrar y acercar realidades (pensemos, por ejemplo, en la comunidad LGTBIQ o la de personas con diversidad funcional, etc.). Recomendaciones para evitar que colectivos que ya se encuentran en situaciones de clara desigualdad, por lo general de discriminación social, sean “nombrados” de la forma más correcta posible. Es determinante, por tanto, saber cómo estos colectivos se autonombran y no privarles de capacidad de decisión como si necesitaran tutela.

 

Es responsabilidad del periodismo mostrar la realidad en toda su diversidad, por tanto, también debe reflejar la de las trabajadoras del sexo que así quieren ser llamadas. La guía tampoco cuestiona la violencia que supone que las instituciones, en este caso, el Ayuntamiento de Madrid, invisibilice e ignore sistemáticamente a un colectivo de mujeres que está reclamando ser escuchado.

 

La estrategia para ignorar a este colectivo de mujeres se basa en no reflejar la diversidad de situaciones que se dan en el mundo de la prostitución. Se confunde intencionadamente prostitución y trata como si fueran la misma cosa, como si se vulneraran los mismos derechos, como si las condiciones en ambas situaciones fueran las mismas. Y no, no es igual a pesar de que se intente equiparar una y otra vez.

 

No lo decimos solo nosotras sino el Grupo de Expertos en Lucha contra la Trata de Seres Humanos (GRETA) del Consejo de Europa, toda una autoridad en la materia. En su informe de 2013 sobre España dice: “GRETA subraya la necesidad de diferenciar entre Trata de seres Humanos con fines de explotación sexual por un lado, y prostitución por otro. GRETA deja constancia de que poner multas a prostitutas y/o sus clientes no corresponde específicamente a la obligación del artículo 19 del Convenio que prevé criminalizar el uso de servicios ofrecidos por una persona de la que se sabe que es víctima de trata, ya que la situación de las prostitutas no equivale automáticamente a trata.”

 

Es terrible escuchar al presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid hablando de “lenguaje discriminatorio”, en la presentación de la guía. Discriminatorio es que un sector del Ayuntamiento de Madrid no quiera escuchar a las trabajadoras del sexo. “Eufemismo” es no permitir que las mujeres, en este caso “putas”, se autodenominen como deseen. Es decir, las trabajadoras del sexo somos esto, “trabajadoras del sexo”, “prostitutas”, “putas”, “meretrices”. Así es como nos nombramos y autonombramos las mujeres que estamos organizadas y exigiendo derechos laborales y sociales desde hace años. Todas estas palabras para enfrentarnos al estigma que pesa sobre nosotras. Consideramos que personas ajenas a nuestra actividad no deberían colgarnos ningún otro cartel, como por ejemplo, “mujeres en situación de prostitución”.

 

Es decir, que las fontaneras son fontaneras “y no mujeres en situación de fontanería”. Porque nuestro oficio es un trabajo, aunque a algunas personas no les guste. Ni necesitamos que nadie nos denomine “víctimas de trata” cuando no sea cierto. Les recordamos que muchos movimientos sociales han pasado por reapropiarse de palabras supuestamente “despectivas” para dotarlas de un nuevo contenido (“bolleras” o “tortilleras” para autonombrarse como lesbianas, por ejemplo).

 

Para hacer políticas públicas responsables, abiertas a la diversidad y respetuosas con los Derechos Humanos hay que tener en cuenta todas las situaciones que se dan: es necesario proteger los derechos de las víctimas de trata, ofrecer oportunidades reales a quienes quieren abandonar el ejercicio de la prostitución y escuchar las reivindicaciones de las mujeres que quieren seguir ejerciendo en mejores condiciones.

 

Nos decepciona enormemente que un Gobierno local que presumía de respetar la diversidad y de querer gobernar para las poblaciones más vulnerables, nos ofrezca más de lo mismo, de lo que ya conocemos y no nos beneficia. Un Gobierno que ha dado continuidad al Plan contra la Explotación Sexual y la Atención a la Prostitución de Ana Botella, sin ningún cuestionamiento crítico. Sin embargo, cuando hablamos de prostitución, las ideas siempre se repiten, son las mismas: o nos victimizan o nos criminalizan. No existe la innovación ni el espíritu crítico. Desde el Área de Gobierno de Equidad, Derechos Sociales y Empleo hablan de una realidad que conocen de oídas y a la que, de momento, no han querido acercarse, al menos no a través de nuestros ojos. Lo mismo que ya hizo Ana Botella y anteriormente Ruiz Gallardón.

Es necesario que el Ayuntamiento de Madrid abra la participación a la planificación y desarrollo de políticas públicas municipales que no vulneren los derechos humanos de las trabajadoras del sexo. Estamos aquí, existimos.

 

Exigimos al Ayuntamiento de Madrid que en caso de reeditar nuevamente la guía no cite al Colectivo Hetaira como corriente “Pro reguladora” (págs. 28, 37, 67). Jamás nos hemos definido de este modo y se nos confunde deliberadamente como “defensoras de la regulación de la prostitución”. Un modelo en el que no solo no nos enmarcamos, sino que somos totalmente opuestas a él. Siempre nos hemos definido, y así seguiremos haciéndolo, como corriente “pro derechos”, es decir, que lo que perseguimos es el reconocimiento de derechos laborales en el trabajo sexual teniendo en cuenta a las protagonistas y la normalización de este.

 

Igualmente no deja de parecernos chocante que en el apartado “La representación de las protestas de las prostitutas en los medios de comunicación” (pág. 72) se escriba lo siguiente: Falta de diálogo y pluralidad entre posiciones en una misma información: se recoge la voz de Hetaira pero no la de las posiciones contrarias a la regularización”. Es de recibo que se recoja la voz de Hetaira y de las trabajadoras del sexo y putas que se manifiestan públicamente, son quienes convocan, son quienes protestan contra los ayuntamientos y los Estados que las multan por dedicarse al ejercicio de la prostitución. Cuando los movimientos feministas salen a la calle exigiendo el derecho al aborto no parece que tenga ningún interés que se reclame la voz de la Iglesia para que opinen, a la par, sobre dicha manifestación pública. Es sólo un ejemplo.

Todos los grupos y colectivos marginados rompen su marginalidad cuando se atreven a ser protagonistas de sus propias historias, cuando consiguen “dar la cara” y hacer valer sus derechos. En la última página de la guía se desvirtúa y estigmatiza a las protagonistas, porque las putas vinculadas a Hetaira, las putas de AFEMTRAS no son como la guía las define (mujeres españolas, de clase media, blancas…) son mujeres que trabajan en la calle, por lo general inmigrantes, algunas de ellas trans (otra realidad que no se visibiliza en ningún lugar de la guía). Nuestra apuesta siempre fue trabajar con quienes lo tienen más difícil y sí, buscar el apoyo y la solidaridad de otras que lo tienen más fácil (en este caso, sí, españolas, clase media, blancas…) que, no sin dificultades, también se atreven a plantarle cara a esta sociedad que continúa estigmatizándolas y que entienden que el feminismo es “solidaridad entre mujeres”, por ello están ahí, defendiendo a las compañeras que lo tienen más difícil.

 

Esperamos que el equipo municipal reflexione sobre la conveniencia o no de continuar gastando el dinero de la ciudadanía en guías que, entendemos, van a servir de poco a los profesionales del periodismo y de “muy poco” a las prostitutas.

 

<NOTAS> (1) “Desarrollar políticas a favor de los derechos de las prostitutas en colaboración con ellas, de forma que se garantice su integridad física, sus derechos ciudadanos, sus derechos de imagen, sus condiciones laborales y los recursos sociales necesarios para el abandono del ejercicio de la prostitución si así lo deciden”. [Programa electoral de Ahora Madrid, p.35]

 

 

Colectivo Hetaira

 

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Vancouver inaugura un monumento conmemorativo en reconocimiento a las trabajadoras sexuales y la “era dorada de la prostitución”

 

Brian Hutchinson | 16 de septiembre de 2016

http://news.nationalpost.com/news/canada/brian-hutchinson-vancouver-memorial-recognizes-sex-trade-workers-and-golden-age-of-prostitution

 

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VANCOUVER — Un monumento conmemorativo dedicado a las trabajoras sexuales y su “era dorada de la prostitución” hace brillar ahora una luz roja en la populosa barriada del West End en Vancouver (Canadá), donde hasta 200 prostitutas —mujeres, hombres y mujeres transexuales— ejercieron una vez su oficio antes de ser expulsadas por los vigilantes locales y los legisladores.

El viernes por la mañana tuvo lugar una ceremonia de inauguración, delante de una iglesia anglicana donde está colocado este exclusivo monumento conmemorativo —un poste de farola negro con una inscripción y rematado por una cúpula con una luz roja. Explicando por qué su iglesia luchó porque se hiciera el monumento, la Reverenda Jessica Schaap dijo ante una gran multitud de simpatizantes y curiosos que “Jesús fue un buen amigo de las trabajadoras sexuales”.

 Un monumento dedicado a las trabajadoras sexuales del West End es descubierto en Vancouver el viernes. Ben Nelms para el National Post


Un monumento dedicado a las trabajadoras sexuales del West End es descubierto en Vancouver el viernes. Ben Nelms para el National Post

Pensada para ser la primera de su clase en Canadá, la instalación busca recordar a la gente que las prostitutas tienen derechos legales y constitucionales, incluso aunque las leyes federales prohiban en la actualidad a los clientes la compra de sus servicios.

Tales derechos fueron ignorados en los primeros y mediados años ochenta, cuando residentes locales, políticos y jueces juntaron fuerzas para expulsar a las personas que estaban vendiendo sus servicios en el West End, un distrito de negocios y residencial de alta densidad de población situado en el límite del centro de la ciudad de Vancouver

La expulsión fue un error que llevó a violencia, desapariciones y asesinatos, dicen algunas prostitutas veteranas. Rechazadas a las afueras, a lugares como el Downtown Eastside, las trabajadoras sexuales se volvieron más vulnerables a los predadores, incluído el asesino en serie Robert Pickton, que atrajo a docenas de mujeres a su granja de cerdos de Port Coquitlam antes de ser detenido en 2002.

Un monumento conmemorativo dedicado a las trabajadoras sexuales del West End en Vancouver.  Ben Nelms para el National Post

Un monumento conmemorativo dedicado a las trabajadoras sexuales del West End en Vancouver. Ben Nelms para el National Post

Un concejal de Vancouver rompió en lágrimas mientras leía una declaración el viernes, señalando el papel de la ciudad en la expulsión de las prostitutas del West End. En 1982, el Ayuntamiento aprobó una ordenanza de “actividades callejeras” que imponía multas de $350 a $2.000 a las personas implicadas en el comercio sexual de la zona; se recaudaron $28.000 en apenas seis meses.

En 1983, después de que el Tribunal Supremo de Canadá anulara una ordenanza similar que había sido promulgada en Calgary, se rescindió la ordenanza de Vancouver. Pero un juez del Tribunal Supremo de la Columbia Británica ordenó que todas las prostitutas fueran expulsadas del West End un año más tarde.

“Lo que ha ocurrido en el West End es una tragedia urbana que nunca debería haber ocurrido”, escribió el Presidente del Tribunal Supremo Allan McEachern, en su sentencia de 1984. “Lo que ocurrió fue que un pequeño pero persistente y probablemente cambiante grupo de hombres y mujeres jóvenes se apoderaron de las calles y las aceras de parte del West End”.

Fue una época de “incesantes palizas a prostitutas”, escribió el profesor de sociología de la UBC Becki Ross en un artículo académico de 2010. Un grupo de “ciudadanos descontentos… lanzó una ofensiva contra la ‘desviación sexual’, con los más activos lanzando huevos, tomates y botellas de cerveza en las reuniones de la comunidad y durante los altercados públicos”.

Los relatos de la prensa local reflejaron, quizás echando más leña al fuego, las divisiones. “Se teme una invasión de putas”, declaraba un titular del Vancouver Sun, en 1983. “Putas: ¿ladronas holgazanas o víctimas?”, rezaba otro.

No era necesario que ocurriera esto, dijo la trabajadora sexual transexual y activista Jamie Lee Hamilton. Lejos de ser un lugar escabroso donde todo estuviera permitido, recuerda el West End de principios de 1980 como “una cultura dignificada de burdel al aire libre. En aquellos días, los puteros eran muy respetuosos. Incluso dejaban propina por un buen servicio… Fue una era dorada de la prostitución”.

Hamilton dijo que la iglesia anglicana local fue una de las pocas organizaciones que mostraron alguna amabilidad con las trabajadoras sexuales. “Nunca nos echaron a patadas”, dijo Hamilton, “y nosotras tratábamos de ser respetuosas. Nunca andábamos por los alrededores de la iglesia los domingos”.

Hamilton y Ross comenzaron a trabajar el el proyecto de monumento conmemorativo en 2008. El Ayuntamiento de Vancouver accedió finalmente a prestar apoyo. Discusiones acerca de la conveniencia de presentar una “disculpa” cívica tuvieron lugar con la administración municipal hasta época tan reciente como mayo pasado.

No se presentaron disculpas el viernes. En su lugar, Vancouver “ha decidido presentar a la comunidad un reconocimiento formal de que sus acciones desplazaron a las trabajadoras sexuales y crearon condiciones de vulnerabilidad, estigma y daño”, dijo un portavoz del Ayuntamiento al National Post en un email.

Y ¿los $28.000 que el Ayuntamiento recaudó de las trabajadoras sexuales en 1982? Este dinero ha sido devuelto a la comunidad en forma de un pago usado para diseñar, construir e instalar el nuevo monumento conmemorativo.

 

Congreso Internacional de Sida: Los miedos de una prostituta

 

Como en muchos países, en Sudáfrica los trabajadores sexuales son delincuentes, algo que les hace todavía más vulnerables a abusos y a enfermedades como el sida

 

Por Pablo Linde

Ciudad del Cabo / Durban 20 JUL 2016

http://elpais.com/elpais/2016/07/18/planeta_futuro/1468860161_427018.html

 

Ncumisa Sonandi, exprostituta de 29 años, ahora asesora a otras trabajadores sexuales. A su lado, su hija Luciana, de seis años. JAMES OATWAY

Ncumisa Sonandi, exprostituta de 29 años, ahora asesora a otras trabajadores sexuales. A su lado, su hija Luciana, de seis años. JAMES OATWAY

 

Miedo. Miedo a las palizas, a los abusos, a la policía, a ser forzadas al sexo anal. Miedo al arresto, a las violaciones, a los asesinatos, a los secuestros, a la extorsión, a que se rompa un condón y al VIH, si es que no lo portan ya. Miedo al estigma, al qué dirán, a que sus propias familias sepan lo que hacen, a poner a sus hijos frente a su realidad. Miedo incluso a enamorarse de un cliente. En una nave a las afueras de Ciudad del Cabo, más de una veintena de prostitutas hace terapia de grupo exponiendo todos los temores de un trabajo que en Sudáfrica es ilegal. Ser delincuentes por la forma en la que se ganan la vida les hace todavía más vulnerables a todas estas amenazas, algo que, con diferentes tipos de legislación, sucede en la mayoría del mundo.

Gita November, una prostituta transexual de 43 años que lleva ejerciendo desde los 25, cuenta que es frecuente que los clientes no le paguen. “Como saben que nuestro trabajo es ilegal y no podemos denunciar si nos ocurre algo así, simplemente algunos deciden irse sin darnos nuestro dinero”, explica. Mejor no cobrar que acudir a la policía. “Una vez tuve que ir a la comisaría por asuntos personales y los agentes me reconocieron de la calle. Sin mediar más explicaciones me dieron una paliza y no atendieron mi caso”, explica.

Un estudio presentado este martes en Congreso Internacional de Sida que se está celebrando en Durban (Sudáfrica) muestra que prácticamente todas las prostitutas sudafricanas han sufrido algún tipo de violencia policial. “Tu cliente te viola, vas a la policía e incluso ellos abusan física y emocionalmente de ti. Como uno que me dijo que le enseñase mi vagina para comprobar que estaba dañada y que así pudiera ayudarme. Cuando se la mostré comenzó a violarme. Ni siquiera me atrevo a contarlo porque sé que se van a reír de mí”, narra una trabajadora sexual que prefiere no desvelar su identidad.

Si casos como los anteriores son frecuentes, es en buena medida porque la prostitución es un delito en el país, según denuncian las organizaciones en favor de los derechos de los trabajadores sexuales. La evidencia les respalda. Varios estudios muestran que la criminalización de la prostitución es la mejor forma de fomentar los abusos y la propagación de enfermedades sexuales. Entre ellos, una serie publicada por la prestigiosa revista médica The Lancet en 2014. Según estas investigaciones, la descriminalización de los trabajadores sexuales disminuye la violencia entre un 17% y un 20% y reduce el riesgo de infección de VIH en un 33% y un 46%. Una de las razones es que la tenencia de condones es una de las pruebas que suelen usar los agentes de los países que criminalizan la prostitución para arrestar a quienes la practican, así que un tercio de ellas decide no llevarlos consigo. En Australia, por ejemplo, donde en algunas regiones es legal y en otras no, se ha mostrado que en las primeras hay tasas mucho más bajas de infección.

“Cuando el trabajo sexual no es delito quienes lo practican están empoderados para insistir en el uso del preservativo por parte de los clientes y tienen mejor acceso a las pruebas y los tratamientos de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual”, asegura el documento 10 razones para no criminalizar el trabajo sexual, de la Open Society.

El ejemplo en Sudáfrica es flagrante. Sus meretrices presentan la prevalencia de VIH más altas que prácticamente cualquier otro colectivo del mundo. Un estudio publicado en 2014 sobre su salud mostraba tasas del 71% en Johannesburgo, de un 40% en Ciudad del Cabo y de un 53,5% en Durban. Para dar una idea de la magnitud del problema, entre los trabajadores sexuales de todo el mundo se calcula que un 11,8% de las mujeres es seropositiva, un 14% de los hombres, y un 27,3% de las transexuales. Eso sí, para contextualizar este dato también hay que tener en cuenta que la tasa de VIH en el planeta es de un 0,8% frente al 13% de Sudáfrica.

Varias organizaciones trabajan en paralelo para presionar al Gobierno a que cambie las leyes y, mientras esto no sucede, a asesorar a las prostitutas para minimizar el abuso y proporcionarle el mayor acceso posible a la información, asistencia legal y sanitaria. En el Equipo de Trabajo para el Apoyo y la Educación de los Trabajadores Sexuales (Sweat, por sus siglas en inglés), donde las prostitutas hacían terapia de grupo, no paran de reivindicar el trabajo sexual como “uno más”. Tienen habilitada una línea de teléfono las 24 horas para que las 153.000 prostitutas que estiman que trabajan en el país puedan llamar en cualquier momento si tienen problemas legales, médicos o de otro tipo.

La descriminalización de los trabajadores sexuales disminuye la violencia entre un 17% y un 20% y reduce el riesgo de infección de VIH en un 33% y un 46%

Ishtar Lakhani, directora de Sensibilización y Derechos Humanos de Sweat, explica que la mayoría de las veces que las prostitutas son arrestadas no lo hacen acusadas de incumplir el artículo 23 de la Ley de Ofensas Sexuales, que desde 1953 penaliza la prostitución —por la que solo han sido condenadas 253 personas en los últimos tres años—, sino por otras ordenanzas municipales menores, como tirar desperdicios a la calle. “Los policías se aprovechan de que muchas veces no conocen sus derechos para maltratarlas y abusar de ellas”, explica. Han tratado de sensibilizar a los agente mediante diferentes cursos, pero existen varios problemas. “Primero, están hartos de recibir formaciones de todo tipo y no son muy receptivos. Y segundo, es un poco ridículo ir a enseñarles que no deben violar y pegar a las prostitutas. ¡Claro que no deben hacerlo, como a ninguna otra persona!”, se indigna Lakhani, que ha atendido casos escalofriantes: “Hay una agente de un barrio, mujer [enfatiza], que en numerosas ocasiones ha obligado a las prostitutas a tragarse condones usados”.

Su organización, junto con Centro Legal para Mujeres (WLC, por sus siglas en inglés) ha puesto en marcha un programa de asistentes paralegales: forman a personas que se prostituyen para que ellas mismas puedan dar el asesoramiento básico a sus colegas. Esto les permite acercarse a ellos con más naturalidad y que su mensaje cale.

Son ellos los que le informan de la existencia de organizaciones como Sweat o WLC y de los programas que realizan. Hace unos meses se puso en marcha uno para para apoyar a las madres. Duduzile Dlamin, que lidera este grupo, explica que la relación con los hijos es uno de los mayores miedos que afrontan las trabajadoras sexuales. “Cuando se enteran de su trabajo comienzan a odiarlas porque son estigmatizados. Esto incluso lleva en ocasiones a que abandonen a sus propios críos. Trabajamos para que las madres puedan hablar con los hijos sin ser criminalizadas”, relata. Para eso, insiste, tienen que cambiar las leyes. “Sudáfrica necesita cambiar su aproximación al trabajo sexual y que sea regido por las misma legislación que cualquier otro empleo”, reclama.

Pero esto no tiene visos de ser una realidad pronto. Desde hace años, la Comisión de Reformas Legales de Sudáfrica está estudiando recomendaciones al Gobierno. Según anunció el lunes John Jeffery, vicemistro de Justicia, ya está concluido y, aunque no es público, adelantó que sus tesis no se inclinan hacia una descriminalización de la prostitución. “Es un debate complicado, el Gobierno tiene que estudiar este informe. Pero hay que tener en cuenta que este es un país conservador y religioso. Si hiciéramos un referéndum probablemente la mayoría de la población votaría por que siguiera siendo delito”, explicó en un foro de la Conferencia Internacional de Sida de Durban. Su presidente, Chris Beyrer, insiste en que desde el punto de vista científico no hay discusión: “No entramos en cómo los Gobiernos tienen que legislar específicamente o qué tipo de regulación han de hacer, pero la criminalización es la peor de las soluciones, como nos muestra la evidencia”.

Una de las patas básicas para terminar con la epidemia de sida de aquí a 2030, tal y como recogen los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es frenar su avance en los grupos más vulnerables, como son trabajadores sexuales, hombres gays, transexuales, prisioneros y drogadictos. “Ellos suman un 30% de las nuevas infecciones. Si no acabamos con el estigma y la criminalización de estos grupos no terminaremos con el sida”, zanja Beyrer.

 

Andrea Flores: “Una zona roja debería articularse con otras políticas sociales”

 

13-05-2016

 

http://www.eltribuno.info/andrea-flores-una-zona-roja-deberia-articularse-otras-politicas-sociales-n712082

 

Franco Hessling

Franco Hessling

 

La antropóloga, egresada de la UNSa, Andrea Flores es autora de la tesis “Del ocio al trabajo sexual. Genealogía de cuerpos abyectos”, que aborda la prostitución en Salta con una mirada histórica que recorre tres concepciones con las que se abordó a las trabajadoras sexuales en su carácter de excluidas y anormales. En un primer momento fueron acusadas de inmorales, en un segundo momento de enfermas y en un tercero, de criminales, tal como sucede en el Código Contravencional actual.

 

En la investigación se hace un recorrido por las normas que regularon la prostitución en la ciudad, que se iniciaron con un decreto de marzo de 1889.

 

El Concejo Deliberante de Salta capital rechazó la creación de una zona roja hace dos semanas y el tema sigue generando debate, ya que hay sectores que continúan reclamando un espacio público donde se pueda realizar la oferta de prostitución.

 

En diálogo con El Tribuno, Flores opinó que una zona de convivencia puede ser una solución inmediata pero que también es una manera, tanto simbólica como real, de acentuar la exclusión.

 

¿A qué te referís con “cuerpos abyectos”?

 

La noción de cuerpos abyectos es un término usado por una filosofa feminista, Judith Butler, y refiere a todos aquellos cuerpos que están en un terreno de la anormalidad pero que son necesarios para definir lo que es un cuerpo normal. En este caso, hablando de la sexualidad, lo normal serían los cuerpos cuya sexualidad está destinada a la reproducción y a la sexualidad heterosexual. Los cuerpos de la prostitución, que son mujeres y personas trans, en el imaginario sexual entran en el terreno de lo anormal y lo excluido socialmente.

 

Entonces, ¿el trabajo sexual es anormal en el imaginario social pero sirve para definir qué es lo “normal” en términos de sexualidad?

 

Claro, el trabajo sexual también determina qué debe ser una sexualidad normal, que básicamente es una sexualidad heterosexual y destinada a la reproducción.

 

¿Qué opinión te merece la prostitución? Teniendo en cuenta que hay debates sobre si es un trabajo o una forma contemporánea de esclavitud.

 

Ese es un punto álgido para toda la sociedad y también dentro de las discusiones que emprende el feminismo. Se debate si se puede considerarse como un trabajo la prostitución. Creo que, más allá de la postura que uno puede tomar, no se debe desconocer que las personas que se ocupan de la prostitución en un momento histórico dado, comienzan a organizarse alrededor de una identidad política que es la de “trabajadoras sexuales”. Si uno desconoce eso, lo que hace es volver a instalarlas en el terreno de la exclusión y no tomarlas en cuenta como sujetos políticos activos que tienen demandas.

 

El surgimiento de estas organizaciones se da, en el mundo, a fines de los 80 y en Argentina, en el 94. Ese año surge la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar). Luego emergen otras que no consideran que lo más apropiado es hablar de trabajadoras sexuales sino de “mujeres en situación de prostitución”.

 

Las primeras demandas comunes giran alrededor del repudio a la represión policial. Ese rechazo al hostigamiento policial sigue y está presente en todos los debates de las organizaciones de trabajadoras sexuales o mujeres en situación de prostitución.

 

Sobre ese punto, las prostitutas que rechazan la zona roja, entre otras cosas, aducen que sería muy inseguro y estarían más expuestas a acciones criminales. ¿Estás de acuerdo con la creación de zonas de convivencia o rojas?

 

No tengo una posición clara sobre eso, porque la zona roja puede considerarse como una forma de exclusión social, pero también dentro de las demandas de las trabajadores está la de crear una zona que las proteja a ellas de la persecución policial, porque siendo una contravención los policías están facultados a perseguirlas.

 

Al pensar en una zona roja, ¿no se estaría liberando una zona? Con todos los peligros que eso conllevaría…

 

Sí, porque socialmente es como crear un gueto, es separarlas de la sociedad. Es una forma de actualizar esa abyección.

 

La verdad es que como solución inmediata la zona roja puede resolver algunas cosas, como la persecución policial, pero por otro lado también crea estos mecanismos de exclusión que no solamente son simbólicos sino también reales. Es crear una zona liberada con personas que no le importan demasiado a la sociedad.

 

Es una situación difícil. Los vecinos cuentan que se levantan y tienen excremento y orín humano en sus puertas, que a veces usan sus zaguanes para actos sexuales…

 

Yo viví cerca de zonas adonde hay mercado sexual, y por ejemplo cuando caminás por la calle siendo mujer siempre piensan que sos una prostituta, los autos paran, te preguntan cosas, te gritan otras. Igualmente, en cualquier solución que se busque siempre hay que tener en cuenta que las mujeres y personas trans que se dedican a la prostitución son sujetos, hay que tenerlas en cuenta y no ponerlas en peligro. Hay que buscar una manera de convivencia más armoniosa.

La zona roja es una solución más inmediata pero después hay que articular con políticas sociales que le permitan a las mujeres, y especialmente a las mujeres trans, contar con otras alternativas. En muchos casos las mujeres trans no tienen otra posibilidad porque son excluidas de sus hogares a una edad muy temprana, entonces algunas ni siquiera completan sus estudios escolares.

 

Entiendo también que hay otras mujeres que lo eligen, considerando que no es una explotación tan distinta que la que podrían tener en muchos de los trabajos que se dan en el contexto del sistema capitalista. La explotación que viven las prostitutas no dista tanto, desde el punto de vista de las mujeres que lo “eligen”, de las opresiones que sufren otros trabajadores.

 

¿Qué te llevó a estudiar el mundo de la prostitución en Salta?

 

A través de las temáticas de género, me interesé en aquellas que tenían que ver con la cuestión del cuerpo y la sexualidad. Hice un trabajo para la facultad sobre prostitución y me generó inquietud, y empecé a indagar. Me atraía abordar la cuestión con una mirada histórica, que permita ver que todo aquello que parece tan obvio es, en realidad, producto de diferentes discursos e instituciones -la Municipalidad, la Policía, el Estado provincial- que van constituyendo a la prostitución como un problema social, como los cuerpos abyectos.

 

En un primer momento, a fines del siglo XIX, se los consideró cuerpos inmorales, luego como cuerpos enfermos -sífilis, gonorrea y sida- y después como cuerpos criminales, tal el caso del actual Código Contravencional. La construcción de lo criminal vincula a las trabajadoras sexuales con la droga, el robo y el delito.

 

¿Qué particularidades ves en el universo social de la prostitución de Salta? A diferencia de los procesos que se han dado en otras sociedades y en otros lugares…

 

A nivel de regulación, en muchas provincias argentinas a fines de 1800 se empieza con la legislación, después de conformado el Estado-Nación argentino. Necesitaban asegurar el lugar de las mujeres en la función de reproducción, tanto a nivel biológico como también cultural, esa era la moral normal.

 

En Salta tiene un rol protagónico la Rusa María, que posicionó a Salta como un lugar donde se desarrollaba la prostitución. Actualmente y a diferencia de lo que sucede en otras provincias, Ammar acá no tiene tanto peso.

 

¿Quién fue la Rusa María?

 

Fue un personaje emblemático en la historia de la prostitución en Salta. Según los relatos recopilados en el mundo urbano de Salta, es una mujer que marca un período clave porque es una madama que regenteaba mujeres de Europa que estaban asociadas a los sectores altos del poder provincial.

 

Nueva Ley de Prostitución en Alemania: una ley especial impracticable y discriminatoria.

 

14 de abril de 2016

 

https://researchprojectgermany.wordpress.com/2016/04/14/prostschg-an-impractical-and-discriminatory-special-law-statement-by-voice4sexworkers/

 

 

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Foto: Parodia del registro de prostitutas en una protesta de trabajadoras sexuales en Berlín © 2016 Friederike Strack. All Rights Reserved.

 

 

En el día de hoy, la ministra de Salud de Rhin Norte-Westfalia, Barbara Steffens, y la presidenta de la Mesa Redonda sobre la Prostitución de Rhin Norte-Westfalia, Claudia Zimmermann-Schwartz, dieron una conferencia de prensa acerca de la planeada Ley de Protección de Prostitutas, de la que dijeron que llevará aún más a las trabajadoras sexuales a la ilegalidad, en lugar de protegerlas. Como parte del comunicado de prensa, se presentaron las declaraciones de dos trabajadoras sexuales que participaron en la Mesa Redonda. Lo que sigue es la declaración ampliada de una de ellas, traducida del original en alemán publicado por Voice4Sexworkers. Hacer clic, por favor, aquí para ver el comunicado de prensa emitido por el Ministerio de Salud, Igualdad, Servicios Sociales y Personas Mayores en Rhin Norte-Westfalia. Este recurso está en alemán.

 

Declaración de Melanie, participante en la Mesa Redonda sobre Prostitución

Soy madre soltera de dos hijos y he estado trabajando como trabajadora sexual durante los pasados diez años. Nunca he conseguido ganarme totalmente la vida con el trabajo sexual, pero no quise volver a recibir ayuda social o vivienda protegida. Por esta razón, los ingresos adicionales provenientes del trabajo sexual han sido siempre bien recibidos y me han permitido proporcionar a mis niños vidas normales libres de exclusiòn social.

El principio más importante —y esto es exactamente en lo que no se basa el proyecto de ley sobre nosotras— es que la prostitución tiene que ser despenalizada antes de ponerse a regularla. Esto significa que el trabajo sexual no debe ser regido por el código penal. El año pasado, Amnistía Internacional llegó a la misma conclusión tras llevar a cabo durante dos años un amplio estudio en el que entrevistaron a trabajadoras sexuales, en particular en los países en los que el trabajo sexual está intensamente regulado o incluso prohibido. Un informe de la ONU de 2012, basado en la investigación llevada a cabo en 48 países, encontró también que los sistemas de licencias o registros demostraban ser ineficaces o beneficiaban solo a un pequeño número de trabajadoras sexuales. En las jurisdicciones que han introducido estos sistemas, la vasta mayoría de las trabajadoras sexuales operaba fuera de ellos. Comparaciones con países como Alemania revelaron que las situaciones de trabajo y de vida de las trabajadoras sexuales mejoran cuando el trabajo sexual es legalizado. Pero los resultados más positivos se han conseguido en Nueva Zelanda, donde el paso final hacia la despenalización se dio hace casi 13 años.

Los autores de esta Ley de Protección de Prostitutas no han tenido el mismo valor. Bajo guisa de querer protegernos, han redactado una ley que está totalmente “orientada a la salida” pero no menciona nada acerca de cómo ganarse la vida o recibir prestaciones para subsistir. Las prestaciones de bienestar social Hartz IV son insuficientes incluso ahora, y es precisamente por esta razón por lo que muchas de nosotras decidimos dedicarnos al trabajo sexual. Si se estuviera realmente interesado en ayudarnos, se requerirían otras alternativas y formas de asistencia práctica en vez de engatusarnos con una cobertura básica mínima. Sobre todo, en áreas urbanas en las que la tasa de desempleo es elevada, esta cobertura básica mínima no permite unas perspectivas de futuro sostenibles.

En lugar del presente plan de dilapidar una cifra inicial de 76,2 millones de euros seguidos por 85 millones de euros anuales en este monstruo burocrático, estos fondos podrían ser usados para proyectos con más sentido, tales como centros de orientación, organizaciones de autoayuda, pagos temporales, y apoyo a medidas de cualificación que permitan una reorientación ocupacional. Un fondo de ayuda social para trabajadoras sexuales sería también una bendición, ya que un porcentaje considerable de nosotras no puede ni siquiera permitirse la mínima contribución que nos proporcione aseguramiento sanitario.

En lugar de ofrecernos la asistencia que hemos sugerido una y otra vez, la nueva ley nos impondría obstáculos insuperables. Nuestra encuesta entre trabajadoras sexuales de diciembre de 2015 ha mostrado también lo que de verdad desean y necesitan: protección eficaz frente a la discriminación, protección contra el despido de un trabajo principal por practicar trabajo sexual de forma accesoria, protección contra los alquileres extorsionadores, más centros de orientación (particularmente del tipo de los que no se limitan a ofrecer ayuda sobre cómo salir, sino también sobre cómo entrar de forma segura en el trabajo sexual), y mejor protección de su anonimato, en especial cuando tratan con las autoridades. La nueva ley no proporciona nada de esto y en cambio sí mucho de exactamente lo contrario, ya que incluso llega tan lejos como cancelar la Ley Fundamental. Si esta nueva ley llega a aplicarse, la policía estaría autorizada a entrar en cualquier domicilio particular sin orden judicial. Una simple alegación de que se estaba practicando prostitución en un apartamento determinado bastaría como justificación.

 

Registro

En nuestra encuesta, alrededor de una tercera parte de las que respondieron dijeron que ya habían tenido experiencias negativas con las autoridades. Una proporción similar dijeron que nunca se habían revelado ante las autoridades por miedo o vergüenza. Juntas, representan más de la mitad de las que respondieron. Tener que explicarse y proporcionar detalles íntimos a un extraño, solo lograría exacerbar esta tendencia.

Además, es incomprensible por qué debería ser necesario proporcionar todos nuestros lugares de trabajo o tener que registrarse de nuevo para trabajar en otras ciudades u otros estados. Estas medidas están pensadas solo para permitir a las autoridades crear perfiles de movimiento que darían mucha información pero no contribuirían en nada a nuestra protección.

Licencia

En lugar de ayudar a las personas que practican trabajo sexual a autoorganizarse y crear lugares de trabajo individual, la situación de empleo de las proveedoras independientes de servicios sexuales empeoraría. No es solo que la ley en su forma actual daría efectivamente a los grandes operadores poderes de supervisión sobre las trabajadoras sexuales, ya que los operadores tendrían que recoger sus detalles de registro, duración de la estancia y otras especificaciones para presentarlos a las autoridades, sino que la ley reforzaría también la posición general de esos operadores haciendo virtualmente imposible para las trabajadoras sexuales trabajar solas o con colegas en pisos. Como resultado de ello, se verían empujadas en manos de los mismos operadores que son como granos en el culo de tantos políticos municipales: solo por su vista, desde luego, no por sus impuestos. Esta ley pretende protegernos de la heteronomía (1) pero ocasionaría exactamente lo contrario: privaría a la mayoría de nosotras de la oportunidad de trabajar de forma autodeterminada e independiente.

Los autores de la ley también promueven el “cuento del laissez faire” de los negocios de prostitución no sometidos a estrictas regulaciones y de la pobre polícia no teniendo forma de controlar nada. Nada se aparta más de la realidad. Por el contrario, es un intento de ganar la aprobación del público para el proyecto de ley en lugar de explicarle por qué habría que ahorcar 85 millones de euros anuales en medidas que no ayudarán a las trabajadoras sexuales o a aquellos ayuntamientos que ya están cortos de fondos.

 

Estigma

El proyecto de ley carece de forma consistente del principio de imparcialidad. Es descaradamente evidente que los autores fueron incapaces de descartar el estigma unido al trabajo sexual, contra el que (dicho sea de paso) nunca se ha dado ningún paso desde que la actual ley de prostitución entró en vigor.

En cambio, las medidas planeadas bajo la Ley de Protección de Prostitutas agravan e intensifican el auténtico estigma que las trabajadoras sexuales de todo el mundo citan consitentemente como el principal obstáculo en su vida diaria. La redacción del proyecto de ley y las afirmaciones hechas en la fundamentación de la ley exacerban los prejuicios y clichés preexistentes. Si el trabajo sexual es mencionado al mismo nivel que las actividades criminales o las explotaciones sexuales, se está inculcando esa imagen en la cabeza de la gente.

Los que desprecian a las pocas trabajadoras sexuales que se atreven a ponerse en pie en defensa de sus derechos llamándolas “privilegiadas” deberían más bien ser conscientes de su propia complicidad con la estigmatización del trabajo sexual. En vez de proyectar leyes que recortarán las opciones a todas las trabajadoras sexuales, el objetivo debería ser aumentar las opciones que tengan a su disposición. Las que se verían más afectadas por esta ley son las mismas personas que ya tienen demasiadas pocas opciones de entrada, es decir, inmigrantes y personas trans, y que a menudo se ven sometidas a múltiples discriminaciones en el día a día.

 

Conclusión

Mi participación en la “Mesa Redonda sobre prostitución de Rhin Norte-Westfalia” ha sido la primera vez que he tenido la experiencia de que la gente hable conmigo. Habitualmente, la gente solo habla de mí, incuso en mi presencia. La Mesa Redonda ha probado que es enteramente posible sentarse con las expertas de hecho —nosotras(¡)— y encontrar soluciones. Si no se habla con las trabajadoras sexuales, se termina con el mismo resultado que representa la Ley de Protección de Prostitutas: una ley especial impracticable y discriminatoria, que nos excluye de la participación en términos de igualdad en la vida económica y nos vuelve socialmente vulnerables.

 

 

(1) heteronomía.

  1. f. Fil. Condición de la voluntad que se rige por imperativos que están fuera de ella misma.