Donaciones para prostitutas en Tailandia entre debate sobre legalización

Noel Caballero

15 de mayo de 2020

https://www.lavanguardia.com/vida/20200515/481150431183/donaciones-para-prostitutas-en-tailandia-entre-debate-sobre-legalizacion.html

 

Bangkok, 15 may (EFE).- Con el cierre a cal y canto de los barrios rojos de Tailandia por la COVID-19, cientos de miles de trabajadores del sexo se han quedado sin ingresos y desamparados. Las donaciones han sustituido a las ayudas oficiales, en un país que a pesar de su lucrativa industria de turismo sexual, mantiene la prostitución como una actividad ilegal.

En una estrecha calle del casco histórico de Bangkok, donde trabajan prostitutas de edad madura, un amplio grupo de mujeres y transexuales espera la llegada del reparto de ayuda por parte de una oenegé local.

Una de ellas, que pide no revelar su identidad, comenta a Efe que hace unos días ha retomado el trabajo a pesar de los temores a contraer el nuevo coronavirus.

“Siempre llevo espray y geles de alcohol (desinfectantes)”, afirma ocultando su rostro.

La mujer, quien asegura que necesita el dinero para pagar la educación de sus 4 hijos y a quienes oculta su labor, pide que su profesión sea legalizada para así lograr acceso a las ayudas estatales.

Al menos tres días a la semana, los miembros de la organización local por los derechos de las trabajadoras del sexo SWING reparten comida, medicinas y productos de higiene personal en varios puntos de Bangkok y Pattaya.

“Al principio estábamos preocupados por la reacción debido al estigma social de las trabajadoras del sexo. Pero el mensaje de ayuda fue muy compartido por usuarios de Twitter y recibimos un gran apoyo”, comenta a Efe Surang Janyam, directora y fundadora de la organización.

A pesar de que la ley tailandesa establece la prostitución como una práctica ilegal, los enormes lupanares o calles repletas de burdeles son evidentes en la masificada Bangkok y suponen una gran porción de la economía sumergida del país.

Calles como el conocido Soi Cowboy o recintos como Nana Plaza, ambos en el corazón comercial de la metrópoli, albergan decenas de locales donde trabajan centenares de jóvenes, procedentes en su mayoría de las regiones empobrecidas del interior del país.

A mediados de marzo, el ayuntamiento de Bangkok anunció el cierre de establecimientos de entretenimiento, lo que incluye a los prostíbulos disimulados entre bares con bailarinas o centros de masaje, y todavía se desconoce cualquier tentativa de fecha de reapertura.

Al perder su única fuente de ingresos muchas de las decenas de miles de prostitutas que ejercen en Bangkok y la ciudad costera de Pattaya, se han visto abocadas a pernoctar en parques o en la playa al no poder hacer frente al alquiler de sus habitaciones.

“Es uno de los sectores más afectados (económicamente por la pandemia), pero también uno de los más desamparados”, declara Surang.

La asociación inició en marzo en las redes sociales una exitosa campaña para recibir donaciones que acumula cerca de 1 millón de bat (31.200 dólares o 28.800 euros) y cuyos fondos son destinados a ayudar a las trabajadoras del sexo.

Además reivindican la legalización del sector y que las trabajadoras queden protegidas por ley y reclaman que la pandemia de COVID-19 sirva de lección para las autoridades a la hora de reconocer la profesión y recaudar impuestos a través de legalización de este negocio.

“El dinero que ganan no es solo para ellas, sino también para sus familias. Si ellas no pueden trabajar, ellas se ven afectadas, pero también los que las rodean”, apunta Surang, que asegura más del 50% de los trabajadores del sexo ayudan económicamente a sus familiares.

Aunque no existen datos oficiales de las autoridades tailandesas, un estudio de la Organización Mundial de la Salud sitúan entre 150.000 y 200.000 las personas que ejercen la prostitución en Tailandia, mientras oenegés elevan la cifra hasta las 300.000 y un estudio universitario considera que hay hasta 2,8 millones de ciudadanos involucrados en el sector.

Una enorme industria que, según la agencia de inteligencia Havocscope especializada en el mercado negro, movió en 2015 más de 6.400 millones de dólares (cerca de 5.900 millones de euros) o cerca del 1,5 % del PIB del país.

Anna, una transexual que ejerce la profesión desde hace 11 años y afincada en Pattaya, señala a Efe que puede llegar a ingresar a la semana entre 10.000 y 20.000 bat (entre 310 y 620 dólares o 285 o 570 euros) en temporada alta de turismo—entre octubre y abril—.

Cerca del 25 por ciento de sus ganancias se las envía a sus padres en la oriental provincia de Loei, donde trabajan como agricultores.

Sin embargo, ante la situación actual, Anna asegura que lleva semanas sin “ningún ingreso, solo con gastos” y que le han denegado el acceso al fondo extraordinario mensual de 5.000 bat (154 dólares o 142 euros) que reparte el gobierno a los más necesitados.

Apesadumbrada, la meretriz reconoce que el camino a la recuperación de la industria del sexo será muy largo.

“Puede ser que el año que viene las cosas vuelvan a la normalidad. Primero se tendrá que recuperar el turismo y la confianza de los viajeros, eso también será complicado y tardará”, asegura Anna al incidir en la dificultad de encontrar otro trabajo fuera del sector debido al parón de la economía por la pandemia y los estigmas de ser trabajadora del sexo y transexual.

“Esta será la última industria en reabrir (cuando termine la pandemia). E incluso cuando retomen el negocio, no creo que tengan muchos clientes (…) Es el momento de que el gobierno de Tailandia hable abierta y seriamente sobre este problema”, sentencia la directora de SWING. EFE

 

 

“Si volviéramos a nacer, seríamos trans y prostitutas”

Victoria y Alma son dos cordobesas que llegaron a Río Gallegos para ejercer la prostitución, tres días antes de la cuarentena. Confinadas en un departamento, contaron sus historias, levantando la bandera de su propia independencia. Unas trans con movimiento de cadera y lenguas filosas.

 

Por Sara Delgado 

13 de mayo de 2020

https://laopinionaustral.com.ar/edicion-impresa/si-volvieramos-a-nacer-seriamos-trans-y-prostitutas-186216.html

 

 

El complejo de departamentos está sobre calle Maipú y su puerta, “derecho al fondo”. Afuera, una vecina limpia el auto con una nena y nos da una mirada punzante y socarrona, “¿creerá que venimos a hacer un trío?”, pienso.

Vicky abre la puerta. Está de entrecasa, bastante diferente a la foto de su perfil de WhatsApp, donde las tetas le desbordan el escote. Eso sí, la boca sigue con un rojo granadina.

El lugar es diminuto. Cocina, la mesa con tres sillas, un sillón de dos cuerpos con un preservativo y un gato, una escalera hacia la habitación.

La llegada de las chicas a Río Gallegos se produjo en un mal momento.

Son trabajadoras sexuales para quienes la gira por fuera de sus provincias significa mucha plata, o al menos una diferencia importante. Antes estuvieron por Comodoro Rivadavia y con lo que consiguieron comieron todo este tiempo, aunque también se sumaron bolsones de alimentos gestionados por el área de Diversidad que conduce Roxana Rodríguez.

En el lugar donde está junto con una amiga, Patricia, una encargada del dueño les retuvo los documentos porque sabía que si no podían trabajar, tampoco iban a poder pagar los $ 1.300 diarios del departamento.

VICKY HIZO LA TRANSICIÓN A LOS 15 Y A LOS 16 YA SE PROSTITUÍA.

Esto derivó en una nota de La Opinión Austral, allá por fines de marzo, y en una denuncia ante el INADI que evitó que las quisieran desalojar cuando tal cosa estaba prohibida por un decreto presidencial.

El aislamiento les impide tener sexo con hombres, pero las habilita a otros servicios en plataformas virtuales. Sin embargo, cuando empezó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, dieron de baja sus anuncios en Locanto y tiraron la toalla con el sexo por videollamada, donde les da fiaca repetir las frases una y otra vez entre cliente y cliente.

En el último tiempo, con la excusa de violaciones a la cuarentena, se registraron varios hechos de violencia institucional con ataques a mujeres trans por parte de las fuerzas de seguridad.


El aislamiento les impide tener sexo con hombres, pero las habilita a otros servicios en plataformas virtuales


Esto es un drama para el cual el Estado todavía no tiene respuestas, porque quienes ejercen la prostitución a la intemperie y deben cumplir el aislamiento, no tienen modo de subsistir. Para la mayoría, las condiciones de vida, vivienda, servicios y demás son precarias, como consecuencia de la marginalidad.

Vicky nació en Misiones, pero de muy chiquita se fue a vivir a Córdoba, y cuando tenía ocho años, su mamá dejó la casa y a ella con sus tres hermanos a cargo de su papá.

A los quince hizo la transición y a los dieciséis ya se prostituía en una whiskería.

“Me crié con mi papá, divina”, cuenta, sabiéndose afortunada porque él la hubiera entendido y apoyado en su elección.


Estoy brindando un servicio como cualquier otro y se me paga


“Se lo conté a los quince, pero él ya sabía porque desde chiquita siempre fui muy amanerada. Cuando le dije, me acuerdo que me abrazó y me dijo que siempre me iba a querer”, se acuerda.

ALMA VIVIÓ SIETE AÑOS EN PARÍS.

Vicky habla con orgullo del trabajo sexual, ese que algunos feminismos ponen en tensión y como punta de lanza de la trata, pero ademas lo hace desde una mirada trans, esa que también algunos feminismos intentan borrar en una pulsión que las quiere mujeres.

“Yo estoy brindando un servicio como cualquier otro y por eso se me paga. Nunca lo sufrí, hay chicas que sí, pero no es mi caso”, aclara Vicky, que a los veinte años dejó de prostituirse en la calle y migró para trabajar en departamentos VIP, sin intermediarios, ni fiolos, ni madamas.

Ella, su cuerpo, su dinero, su elección.

—¿Si te dieran a elegir otra forma de vida, cuál elegirías?—, le pregunto.

—Esto me gusta, estudié peluquería, ejercí, me fue bien, pero no. Yo siempre vuelvo al ruedo, me encanta. Me gusta lo que se gana trabajando. En peluquería puchereaba y asimismo, si me pongo ahora a comparar, no tengo mucho, vivo el día a día, a pesar de que se gana muy bien. Tengo mi casa, me operé toda y si hubiese tenido que trabajar de peluquera, hubiese tenido que ahorrar para montar un negocio, naah—, dice y resopla. La plata que hace Vicky en un mes normal es alrededor de $ 40 mil pesos y si está de gira, en un lugar donde es nueva, a esa plata la hace en una semana.

Llevamos ya varios minutos de charla cuando cruje la escalera con los pasos de Alma, la otra piba trans, que baja hecha una diva con un enterito corto de tiritas. Tuerce la cadera hacia un lado, coloca un brazo en forma de jarra y con el que le queda libre, se tira el pelo recién lavado hacia un costado. “No aguanto más, ¡me quiero ir!”, dice y nos mira a mí y al fotógrafo.

—¿Quieren tomar algo, chicos?, ¿un té?, ¿café?—, pregunta Vicky, casi anunciando que ahora hay que ponerse cómodos.

Alma, que habla tres idiomas, invade la escena con sus historias de prostitución en París, donde vive desde hace siete años, y de caminatas en el Bosque de Bulogne, donde consigue a sus clientes.

EL GATO DUERME SOBRE UN PRESERVATIVO EN EL SILLÓN.

“Nosotras no hacemos plata fácil. Vicky tiene un poco más de buche, pero si a mí no me gustó el tipo, le cierro la puerta en la cara, porque yo a mi cuerpo le pongo precio y me acuesto con quien quiera, porque hay personas que vienen con olor”, larga y su explicación es como un cachetazo porque, siendo honestos, quién alguna vez no se hizo esta pregunta: ¿cómo hacen si lo que ven les parece feo o fea?

“Ademas, hay mucho loco dando vuelta, que te quieren romper el condón, personas resentidas. A muchas compañeras las han asesinado, les sacaron prótesis, las golpean. Viví miles de veces situaciones violentas. Yo vivo en Francia, vine a ver a mi mamá y me agarró esta mierda, pero allá también te discriminan, ¿creés que no?”, dice Alma, que sigue parada y se sigue acomodando el pelo.

Claro, una imagina que la prostitución en Europa es un camino allanado por una cultura open mind, siempre y cuando la trabajadora no sea transexual y latina.

“Un gay, una lesbiana en Europa la pasan piola, pero a una chica como yo, nueve de diez la van a juzgar, los policías te llevan presa, te pegan, te violan”, aclara.

—¿Y por qué te quedás?

—Me quedo por la plata, son euros, nena. Aparte me acostumbré al ritmo de vida de Europa, me salta el hombrecito de adentro y si tengo que cagarte a trompadas, lo hago. La calle me enseñó a ser fría. No dudaría si tengo un cuchillo en la mano. Antes que llore mi madre, lo hago—, asegura.

—¿Y si te dieran a elegir?

—La prostitución te lleva a ser ambiciosa. Yo también soy peluquera como Vicky, también tuve mi novio, Diego, que me daba todo. En Córdoba hay un cantante, la Mona Giménez, que nos dio mucha libertad, la travesti se respeta, somos locas de la calle, entonces el cordobés es mente abierta. Mi novio trabajaba y ganaba muy bien, pero me gusta que mi billetera esté llena, me gusta irme de shopping, me gusta mi libertad—, responde Alma, que nunca se sienta, sino hasta que, cuando ya nos vamos, Pato les saca fotos en el sillón.

Por si no quedó claro: “Elegiría seguir siendo prostituta, elegiría mi dinero”.

Porque “además, me gusta jugar con los hombres”, dice y bebotea con la mano sobre la boca y el pelo que le cae, ya seco, sobre la mitad de la cara sin maquillaje.

Las dos tienen discurso político, político pero no partidario, y aunque vienen de una provincia que durante la era macrista estuvo mayoritariamente alineada con Cambiemos, dicen que hoy la realidad es bien diferente.

—Nosotras levantamos nuestra bandera, porque nadie nos viene a traer un plato de comida. Lo que conseguimos, lo conseguimos en la lucha, en las marchas. En Córdoba la gente estaba con Macri, pero hoy en día se está dando cuenta—, dicen.

Alma incluso cuenta que “digan lo que digan de los kirchneristas, que a mí ni me van ni me vienen, cuando me fui a París, en Argentina se podía comer, cuando volví había gente en la calle y en el supermercado contaban las monedas para pagar un paquete de fideos”.

Decí que te gusta

Con Vicky comparten esa idea de varones con masculinidades que se ponen en duda por la orientación sexual, de aquellos que aparecen para sacarlas de la oscuridad de la noche y confesiones de cama que dicen mentiras.

“El hombre nos ve como algo bonito pero con pene, y a la vez quiere y se hace el que no. Pero el que pasó por una travesti, va a volver siempre. El que dice es la primera vez miente, ese ya viene corridísimo de locas”, dice una y se matan de risa.

“Tenemos miles de oportunidades de tener novio y siempre que salimos viene el que te dice que te va a ayudar, pero ¿quien sos? ¿Robin Hood? ¡raja!”, y de nuevo se descostillan.

—¿Son feministas?

Vicky pone una cara fruncida y los labios superiores se le tensan hacia arriba, dejando ver la encía.

—No—, dice Alma, segurísima, mientras relojea el pañuelo verde atado a mi bolso. Lo señala y dice que no comparte muchas cosas, como que se mezcle a las putas con el trabajo sexual.

“Nosotras ganamos nuestro dinero. Es un trabajo. Más vale que no vamos a ser toda la vida prostitutas, porque no vamos a ser toda la vida jóvenes y bonitas. En mi caso, voy a ser activista. Me gusta luchar. Pero a veces no se entiende que nosotras no somos mujeres, somos trans. Respetamos toda decisión, pero la mujer tiene útero, vagina y menstrúa, nosotras quizás representamos la feminidad de la mujer. Por eso Flor de la V no nos representa. Vive en su propio mundo. Nosotras, si pudiéramos volver a nacer, seríamos trans y prostitutas de nuevo”, insiste.

Ailyn y Ailen

Victoria y Alma se conocieron años atrás en el departamento de una amiga, que también trabajaba alquilando el cuerpo.

Hoy fantasean con la idea de irse a Europa juntas. Comparten, además de su provincia mediterránea, el bautizo de nombres que no eligieron, pero que hasta suenan igual.


No se entiende que nosotras no somos mujeres, somos trans


A Vicky le elijó el nombre una amiga, que ademas le puso de segundo Ailen, mientras que a Alma, que en verdad quería llamarse Carolina, se los eligió su abuela, que de segundo nombre le puso Ailyn.

“Acá son mente cerrada, ¿no?”, me pregunta Alma, que dice que en Río Gallegos la gente pareciera no estar muy acostumbrada a ver chicas trans de día circulando por el espacio público.

“Cuando fuimos a hacer la denuncia porque nos retuvieron los documentos, entramos a la comisaría y en al puerta había un oficial. Cuando nos fuimos, había como veinte y todos se daban codazos. Igual nos gustó que salieran a vernos”, reconoció.

Después contó que “el otro día tenía que ir a la farmacia y no sabía dónde quedaba. Vi a un pibe y fui toda Victoria Secret para preguntarle dónde y se quedó duro, ni que vieran a Mister ET”.

“Claro —dice Vicky—, en Córdoba agarramos la avenida San Martín, donde están todos los puestos de feria, y la Coca Sarli es un poroto”

 

Los apuros de las prostitutas

Sobreviven gracias a la solidaridad entre compañeras, la ayuda de vecinos e iniciativas surgidas para paliar su parón por la pandemia

 

SOLANGE VÁZQUEZ

13 abril 2020

https://www.elcomercio.es/vivir/apuros-prostitutas-20200408151448-ntrc.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.es%2F

 

Miriam Amaya, una veterana de la prostitución ya sexagenaria, cuenta cómo las pasó canutas con Franco, conoció «comisarías, cárceles y palos» y fue de las primeras transexuales en «dar la cara, llevar una bandera y participar en la manifestación del 76». Y añade que nunca se le pasó por la cabeza que, «cuarenta y pico años» después de todo aquello, las trabajadoras sexuales se iban a ver como se están viendo en las últimas semanas: viviendo de la buena voluntad de la gente –«de la caridad, vaya»– y calculando cuánto tiempo pueden sostenerse económicamente sin vender su cuerpo debido a la cuarentena. Vivir para ver.

Miriam, una gitana que tuvo la suerte de que su familia la aceptó, porque «su mentalidad era del siglo XXV», lleva a diario bolsas de comida y productos básicos a pisos de Zaragoza donde hay prostitutas que, al dejar de trabajar, no tienen ni para llenar el plato. Pocas son las que disponen de ahorros: algunas envían todo lo que ganan a sus familias y otras, simplemente, no ganan más que para sobrevivir. «A la gente le hablas de prostitución y piensan en algo de lujo, en que vivimos como reinas. Eso simplemente es mentira, pasa solo en las películas», dice con la sabiduría de quien ha pasado décadas en el gremio. Otro mito que echa al traste: «Se piensa que la prostitución es dinero fácil y abundante. Y ni una cosa ni otra. Irte con borrachos o con algunos… no es nada sencillo y encima ganas para ir tirando nada más. ¿Es dinero rápido? Eso sí, no lo discuto, pero fácil no».

Por eso esta cuarentena ha dejado a las personas que ejercen la prostitución sin ningún recurso económico y Miriam, que ya casi no ejerce –«solo mantengo algún ‘amigo’ de los de antes, que ya no estoy para competir con niñas de 20 años»–, se ha volcado en ayudar a las trabajadoras sexuales que las están pasado canutas.Lo hace como agente social y mediadora de la asociación SOMOS, de la Federación de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (FLGBT), que la ha formado y aprovecha su conocimiento de esos ambientes. Y va recogiendo comida y fondos por su barrio, San Pablo, conocido popularmente como El Gancho. «Nos ayudan SOMOS y los vecinos de aquí de toda la vida, que me conocen. En el mercado te regalan un pollo, otro te da 20 euros, otro 70… todo va al bote para comprar cosas. Aunque no va a durar mucho, me temo. Aun así, tengo claro que la gente humilde está preocupándose más de nosotras que las administraciones».

En Zaragoza se da la circunstancia de que, además de las personas que ejercen la prostitución allí de manera habitual, hay un amplio grupo de ‘itinerantes’ que se han quedado ‘colgadas’ con la cuarentena en esta «ciudad de paso». Son las que ‘hacen plazas’, como se dice en el argot del gremio. «Se han quedado ‘atrapadas’ y sin ingresos. Algunas no tienen ni saldo en el móvil. Y las que peor lo pasan son las que están en situación irregular y las trans, que sufren transfobia en su propio gremio. También lo tienen muy crudo los chicos que trabajan en la prostitución: sobre muchos de ellos está el estigma del VIH y necesitan tratamiento. Y no pueden regresar a su ciudad de origen por el confinamiento. Pasó aquí el otro día: un chico quiso coger un tren para ir a tratarse y la Policía no le dejó», explica Juan Diego Ramos, presidente de SOMOS LGTB, que atiende ahora mismo a cerca de una treintena de profesionales del sexo, un tercio de ellos varones. Asisten tanto a los de Zaragoza como a los ‘nómadas’ atrapados allí, pero el dinero se les va acabando, por eso han puesto en marcha una campaña para recaudar más y poder atender las necesidades básicas de estas personas mientras dure la cuarentena. «Es ahora cuando tenemos que darlo todo. Normalmente trabajamos con este colectivo en temas de salud sexual, pero ahora mismo se trata de darles de comer». Ramos espera que esta iniciativa solidaria de SOMOS se extienda a otros puntos de la geografía española donde existe el mismo problema. «Ya nos han llamado de Burgos, Canarias,Barcelona…», enumera.

«No te la vas a jugar»

Se podría pensar que, ante la necesidad acuciante, habrá trabajadoras del sexo que opten por seguir con su actividad, ¿no? Según las propias profesionales, esto no está ocurriendo. Sigue existiendo cierta demanda de servicios, porque no hay pandemia que pare a todos los puteros, pero quienes viven de su cuerpo lo tienen muy claro: «Hay que cuidarlo y por 20, 30 o 40 euros de un servicio no te la vas a jugar».

Lo dice Fabiana Hernández, una mexicana de «treinta y tantos» que vino a España hace cuatro años porque creía que aquí, en Europa, su existencia sería menos complicada. Pero pronto vio que sin papeles no tenía derecho a tratamientos ni le convalidaban los estudios de Periodismo y Estética… un desastre. Aunque cuida ancianos y trabaja en limpieza, ha tenido que completar sus ingresos mediante la prostitución. «Quiero dejarlo, porque sé que no siempre voy a ser solicitada.Ahora mismo estoy tirando de ahorros y de recados que hago a personas mayores. De interna y para cuidar niños no me quieren porque soy trans», afirma.

Pero ahora mismo su guerra es otra: ayudar a sus compañeras que no tienen ni para hacer una mínima compra. Han creado una red solidaria que ya da cobertura a más de treinta personas e intentan buscar dinero hasta debajo de las piedras para ayudar. Y a cara descubierta. «Yo ya no me ando escondienco. No tengo nada que perder».

«Salvo por el estigma que recae sobre las trabajadoras sexuales, su situación es muy parecida a la de las mujeres del servicio doméstico, las cuidadoras de personas mayores… –contextualiza la activista Cristina Garaizábal, confundadora del histórico Colectivo Hetaira–. Es decir, aquellos trabajos mal regulados o no regulados, ocupados mayoritariamente por mujeres que son las que más van a sufrir las consecuencias sociales y económicas de esta crisis»

 

Demanda e iniciativas

SOMOS

Desde esta asociación LGTB de Zaragoza recogen fondos para las personas trans y chicos que ejercen la prostitución. Ellos mismos se encargan de gestionar los fondos, hacer las compras y repartirlas en los domicilios mediante su red de colaboradoras, formadas para ello y muchas veces veteranas del colectivo. Contacto: somos@felgtb.org

SEXY BOX

Es una iniciativa de que recoge donaciones para ayudar a «personas trans, disidentes sexuales, género no conforme, queer, trabajador@s sexuales, racializadas, migrantes y refugiadas en Madrid». Contacto: diosadeuropa@gmail.com

 

Desesperadas, las trabajadoras sexuales en Tailandia salen a la calle pese al virus

Por Agencia AFP

Bangkok, Tailandia | AFP | domingo 05 de abril de 2020.

https://www.ecotvpanama.com/actualidad/desesperadas-las-trabajadoras-sexuales-en-tailandia-salen-a-la-calle-pese-al-virus_0_53323/

 

El coronavirus dejó sin trabajo a decenas de miles de trabajadoras sexuales en Tailandia. Pero, sin ningún tipo de ayuda del gobierno, algunas de ellas siguen trabajando a pesar del riesgo de contagio.

Pim, una transgénero de 32 años, deambula por uno de los barrios de Bangkok conocido por la industria del sexo. Han desaparecido los grupos de turistas sexuales que normalmente se pasean por esta zona y los bares, discotecas, karaokes y “salones de masajes” están cerrados.

La megalópolis, de 10 millones de habitantes, se encuentra desde el viernes sometida a un toque de queda entre las diez de la noche y las cuatro de la mañana.

Empleada hasta ahora en un bar, Pim busca hipotéticos clientes en las calles desiertas.

“Tengo miedo del virus, pero necesito trabajar para poder pagar mi vivienda y mi comida”, dice a la AFP.

– 300.000 sin empleo –

Tailandia tiene unas 300.000 trabajadoras sexuales, sobre todo en Bangkok y en los turísticos Phuket y Pattaya.

La mayoría de ellas están hoy sin trabajo. Muchas no tienen ni seguridad social ni ningún tipo de protección.

En muchos casos, volvieron a sus provincias de origen, por miedo al virus o a que las restricciones se endurezcan en el país.

Pero algunas se han quedado, ya que no pueden estar sin ingresos durante tanto tiempo.

¿Con qué riesgo? Contagiarse con el COVID-19, que ya ha infectado en Tailandia a más de 2.100 personas y causado la muerte a 23.

“Hacemos (este trabajo) porque somos pobres”, explica Alice, también transgénero.

Antes de esta crisis, “podía ganar entre 300 y 600 dólares (entre 270 y 540 euros) por semana. Hoy, no tengo nada”, dice preocupada.

El reino, cuya economía depende del turismo, se prepara para una grave recesión en 2020 debido a la pandemia. El PIB se contraerá 5,3% este año, una caída inédita desde hace 22 años, según el banco central. Antes de la crisis, la institución preveía un crecimiento de 2,8%.

El gobierno anunció una ayuda financiera durante tres meses de 5.000 bahts (140 euros, 150 dólares) a los trabajadores sin actividad debido la coronavirus.

Pero esta ayuda no llegará a la mayoría de trabajadoras sexuales ya que la prostitución, aunque muy extendida y tolerada en el país, es oficialmente ilegal.

“Hay que encontrar una solución para ayudar a los que han perdido sus ingresos”, pide en una carta dirigida al gobierno la oenegé Empower Foundation, que defiende los derechos de las profesionales del sexo en Tailandia.

“Muchas son madres y son una de las principales fuentes de ingresos de su familia”, añade la organización.

Según esta oenegé, los trabajadores y trabajadoras sexuales generan del 4 al 10% del PIB del país. Sería hipócrita no tenerlo en cuenta, critica.

“El gobierno no se preocupa por nosotras”, lamenta Alice, mientras sigue recorriendo desesperada las calles en busca de un cliente antes de que llegue el toque de queda.

“Nos da más miedo no tener nada para comer que el virus”.

 

Sobrevivían con la prostitución y la “cuarentena total” las acorraló: cómo impacta el aislamiento en travestis y trans

Se calcula que entre el 80 y el 90% de las travestis y trans viven de la prostitución. Sin ningún medio de subsistencia, también sufren la amenaza de desalojo inminente de los hoteles en los que viven. Están dentro de los grupos más afectados por el aislamiento, por eso el jueves, el presidente habló de ellas en una entrevista

 

Por Gisele Sousa Dias

28 de marzo de 2020

gsousa@infobae.com

https://www.infobae.com/coronavirus/2020/03/28/sobrevivian-con-la-prostitucion-y-la-cuarenta-total-las-acorralo-como-impacta-el-aislamiento-en-travestis-y-trans/

 

“Me explota el teléfono”, advierte la activista travesti Alma Fernández antes de decir “hola”. Sólo hace falta conocer una estadística para saber qué le piden en esos mensajes: se calcula que entre el 80 y el 90% de las travestis y mujeres trans subsiste o subsistió con la prostitución.Eso quiere decir que cobran por día y que la “cuarentena total” las dejó sin ingresos y, en muchos casos, bajo amenaza de desalojo de los hoteles en los que ya pagaban precios abusivos.

“Estamos viviendo todo esto con mucha preocupación porque hay un llamado constante de chicas travestis y trans de todo el país pidiendo ayuda para comer. La situación es tan insostenible que algunas salen igual a las zonas rojas, lo que se convirtió en una nueva excusa para que la policía las maltrate y las humille, como en la época de los edictos policiales”, describe. Habla de las figuras, derogadas hace más de 20 años, que sometieron a esta población a detenciones sistemáticas y a distintas formas de violencia institucional.

“Nosotras vivimos siempre en el aislamiento social. La sociedad nos enseñó a vivir de noche, a ocultarnos. Hay muchas pidiendo alimentos yotras que están a punto de quedar en situación de calle porque las quieren desalojar. El aislamiento social nos hace más clandestinas de lo que ya éramos. Volvimos a vivir con miedo, volvimos a vivir el día a día”.

Ayer mismo ocho mujeres trans que viven en el Hotel Saavedra resistieron un desalojo, mientras el dueño les sacaba las cosas a la calle. El tema tomó repercusión, por lo que el gobierno de la Ciudad resolvió entregarles una cuota de emergencia. Las ocho serán incorporadas a un amparo colectivo que fue presentado por el Ministerio de Defensa de la Ciudad (en el que ya hay otras 300) para que el gobierno porteño les garantice una vivienda digna.

La situación es tan delicada que el jueves por la noche, durante la entrevista que dio en la Televisión Pública, el presidente Alberto Fernández habló del tema. “Días atrás me llegó al celular un mensaje de alguien que me decía que era una persona transgénero y me planteaba que estaban en una situación de mucha debilidad porque no tenían planes. Lo llamé a Daniel Arroyo (ministro de Desarrollo Social) para ver cómo era esa situación. Identificamos que había 8.000 personas en esa situación y ya estamos definiendo cómo los planes llegan a ellos también”, dijo.

Alba Rueda, subsecretaria de Políticas de Diversidad de la Nación, fue activista trans antes de ser funcionaria. “Muchas chicas ya estaban viviendo muy al día y ahora que no pueden salir están atravesando situaciones económicas muy complejas. En los centros urbanos muchas viven en hoteles, que ahora amenazan con echarlas si no pagan. En algunas provincias, como en Salta, entre las que no tienen posibilidades de subsistir y salen otra vez a chambeartenemos denuncias abusos policiales, que las sacan con balazos de goma”,describe en diálogo con Infobae.

Y continúa: “También hay chicas trans migrantes que tenían sus documentos en trámite y ahora están indocumentadas. Todo esto muestra cómo la desigualdad se profundiza todavía más en momentos de crisis”. A esta situación hay que sumar que la enorme mayoría no tiene obra social y, al no haber accedido nunca a un trabajo formal, tampoco tienen jubilación.

Según cifras oficiales, antes de las medidas de aislamiento obligatorio por la pandemia de coronavirus, había unas 1.000 personas travestis y trans inscritas en el programa “Hacemos Futuro”. Desde que comenzó el aislamiento, trepó a 8.000 (mujeres y varones). Son 8.500 pesos que, en una situación habitual, tardarían dos meses en empezar a cobrarse.Quienes están trabajando en el tema aseguran que el cobro sería a fin de mes o a comienzos de abril (el mail para quien necesite asistencia es subsediv@mingeneros.gob.ar).

Desde la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, informaron que también ingresaron al Programa “Potenciar Trabajo” las primeras 2.725 personas trans en estado de vulnerabilidad (se pueden inscribir acá).

“No nos abandonen”

El tema es tan dramático y tan urgente que distintas ONG salieron a hacerle frente a la emergencia. Entre ellas, “100% Diversidad y Derechos” y “La Rosa Naranja” (junto a las que integran el espacio Orgullo y Lucha), crearon la Red LGBTI+ “Nos cuidamos entre todes”, que incluye una campaña de donaciones, la asistencia a personas LGBTI+ en situación de extrema vulnerabilidad social, el acompañamiento al ingreso a los subsidios estatales de emergencia y el monitoreo de las políticas públicas específicas. Quienes quieran hacer donaciones pueden hacerlo acá.

Esta semana entregaron 60 kits de ayuda a la población trans de las zonas de Constitución, Villa Crespo y Morón, y están coordinando la distribución de 150 bolsones más en Constitución. Los próximos días, en alianza con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) harán lo mismo con 260 kits, especialmente a población trans migrantes.

Nadir cardozo es activista trans y trabaja como promotora de salud y Derechos Humanos en la Fundación Huésped. “Es una situación muy preocupante”, dice a Infobae“Casi el 90%de las compañeras hacen trabajo sexual o están en situación de prostitución. Viven el hoteles porque no tienen recibos de sueldo o garantías propietarias para alquilar y pagan hasta 1.000 pesos diarios por una piecita. El aprovechamiento de los propietarios es histórico pero ahora quedan en la calle si no pueden pagar”.

Fueron muchas las organizaciones que se hicieron eco del pedido #NoNosAbandonen que hicieron por las redes sociales y salieron a asistirlas. Lo hicieron también desde el bachillerato popular trans Mocha Celis, desde Ammar, desde Casa Trans y desde ATTA (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina), la entidad a la que Nadir también pertenece.

Los problemas de vivienda van todavía más lejos: hace una semana, una pareja de mujeres trans lesbianas presentó un hábeas corpus planteando que iban a ser desalojadas en dos días y que necesitaban permiso para viajar a Costa del Este sin ser detenidas, donde un familiar podía alojarlas durante el aislamiento. Primero habían ido a pedir el permiso a la comisaría donde les dijeron que, “de no tener donde residir, debían alojarse en un lugar para indigentes”. El juez lo rechazó porque consideró que un hábeas corpus no era procedente en un caso como éste.

Varones trans

La situación también es delicada, aunque con distintos matices, para los varones trans. Quien lo explica a Infobae es Santiago Merlo, coordinador de la “Casa de varones trans y familias” de Córdoba. Él, junto a otros activistas, obtuvieron un permiso para poder llevar alimentos para quienes quedaron sin ningún medio de subsistencia.

“La mayoría de nosotros subsistimos haciendo comida a pedido, algunos son artistas o sonidistas en eventos, otros hacen changas, como cortar el pasto o trabajos de electricidad, otros cuidan a personas mayores y 2 de cada 5 ejercen el trabajo sexual”, describe. Absolutamente todos sus modos de subsistencia se vieron afectados por las medidas de aislamiento. También el de Santiago, que es docente y subsistía dando charlas que se cancelaron.

“A los que ya estaban en una situación de fragilidad los mató. A los que la estábamos piloteando, volvimos a retroceder varios escalones”. Su familia, de hecho, sacó un crédito para que él pueda pagar el alquiler de la Casa trans, que es donde vive.

La situación detonó otros riesgos, incluso para la salud mental: “Varios volvieron a entornos de violencia. Algunos tuvieron que volver a las casas de sus ex parejas por no tener donde vivir; otros tuvieron que volver con sus familias fingiendo ser quiénes no son porque no saben o no aceptan su identidad de género. Me encontré yendo a repartir alimentos a las casas de compañeros trans y, cuando sale el padre a recibirme, preguntarle ‘¿está su hija?’. Para nosotros es volver a la invisibilidad. Es muy duro tener que volver a fingir y encima no los puedo abrazar”.

Están juntando plata para comprar comida o para no quedar en la calle pero también para pagar las hormonas garantizadas por la Ley de identidad de género, que no en todos lados están consiguiendo. A Santiago le angustia ver cuánta gente sólo está pensando en su cuarentena personal -cómo hacer gimnasia en casa, cómo decorar macetas-. “Yo creo que podrían unirse y ver qué están necesitando los otros. Creo que esa solidaridad es la única forma de de que nos podamos salvar de verdad”.

 

Las putas a la intemperie

  • Trabajadoras sexuales en el aislamiento tienen interrumpida su fuente de trabajo 
  • La precarización de las vidas de trabajadoras sexuales en el marco de las medidas tomadas por el gobierno motivó el reclamo desde varios sectores por sus derechos. 

 

Por Sonia Tessa

18 de marzo de 2020

https://www.pagina12.com.ar/253823-las-putas-a-la-intemperie

 

“Trabajo Sexual es Trabajo”, dicen las trabajadoras de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR) para recordar que el reconocimiento de derechos puede hacer la diferencia entre sobrevivir o no. La organización envió una carta a Alberto Fernández en la que expresan que “lamentablemente dejar de trabajar para nosotras no es una opción, nuestra economía informal se genera día a día, de la cual depende todo nuestro entorno familiar; el 86 por ciento somos madres y jefas de hogar. Suspender nuestra actividad implicaría dejar de pagar el alquiler, no podríamos darle de comer a nuestros hijos ni acceder a medicación entre tantas cosas”. También le escribió al presidente Violeta Ríos Alegre, para alertar sobre la extrema vulnerabilidad de la población travesti trans.

“Desde sábado no paran de llegarnos mensajes de compañeras en las redes sociales o en los celulares contándonos la alarmante situación. Hay compañeras que no pueden trabajar, porque están entre la población de riesgo y muchas de ellas son sostén de familia”, contó Georgina Orellano, quien apeló al Secretario de la Economía Popular, Emilio Pérsico, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. En articulación con la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, AMMAR obtuvo el salario social complementario para 60 mujeres, y hay otras 70 en lista de espera. “En este momento de emergencia, quisiéramos que la mayor cantidad de trabajadoras sexuales puedan acceder a esta prestación”, dijo Orellano. También pidieron una reunión con la ministra de Mujeres, Igualdad y Género, Elizabeth Gómez Alcorta, que prometió recibirlas en los próximos días.

En las recorridas que realizan desde AMMAR, encontraron que “muchas están viendo de modificar cómo realizan el trabajo sexual, algunas que laburan en redes sociales o en su departamento pueden tomar más precauciones. Nos preocupan las compañeras que trabajan en la calle, que no cuentan con un baño para lavarse las manos, no pueden ventilar sus viviendas porque son muy precarias, que tienen que compartir el baño y la cocina con otras personas, porque muchas viven en hoteles de familia”, agregó.

Por eso, decidieron escribirle al presidente para que “el gobierno implemente políticas públicas que contemplen a nuestro sector”. La cuenta bancaria es la 191-001-086085/2, a nombre de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas, CUIT 30-71022166-5 y CBU 1910001855000108608528.

También Violeta Ríos Alegre envió una carta al presidente a través de redes sociales. En Instagram, en un solo día, recibió casi mil me gusta y cientos de comentarios apelando al presidente. “Si bien nos encontramos en una coyuntura que nos da esperanzas para el avance de nuestros derechos, somos conscientes también que el cambio social llevará tiempo. Por ese motivo, la falta de acceso a Derechos Humanos fundamentales como el trabajo, la educación, la vivienda y la salud continúan siendo una realidad alarmante para nuestra población. Casi el 90 por ciento de nuestra comunidad encuentra como único sustento la prostitución”, dice el texto y agrega que “el soporte para nuestra alimentación y vivienda requiere obligadamente el contacto con otras personas, fundamentalmente en el intercambio de servicios sexuales. En esta particular coyuntura, la demanda no ha disminuido, lo que pone en riesgo tanto a quienes contratan esos servicios (que mayormente tienen familias) y a nosotras que desconocemos el origen de esas personas, pero que no tenemos más alternativas para garantizar nuestra supervivencia”. Pide que “por favor garantice la alimentación y la vivienda a través de un subsidio de emergencia para nuestra población”.

En Córdoba, la organización autónoma AMMAR Córdoba apela a la comunidad, mientras clama por respuestas estatales. En su sede brindan distintos servicios. “Es muy tremendo lo que está pasando, desolador. Tuvimos que cambiar los horarios, suspender actividades y tenemos que garantizar sí o sí la comida para los más peques. Estamos con la colecta, hemos recibido algunas donaciones de mercadería de particulares, pero realmente es poco”, contó Eugenia Aravena, referente de AMMAR Córdoba. “Esta situación de pandemia ha generado psicosis, no hay clientes, no hay trabajo y es desesperante. Hay compañeras que tienen que pagar la pieza por día, que tienen hijes, y no están teniendo ingresos. Hay desesperación y la precariedad es absoluta”, dijo la dirigente. La cuenta para donaciones de Ammar Córdoba es CBU 1410929455042900521764 del Banco Credicoop.

 

Francia: piden justicia por asesinato de trabajadora sexual peruana

Jessyca Sarmiento nació en la provincia de Cañete y llegó a Europa en abril de 2019, después de ejercer la prostitución durante varios años en Argentina.

1 de marzo de 2020

https://panamericana.pe/internacionales/287863-francia-piden-justicia-asesinato-trabajadora-sexual-peruana

Manifestantes y trabajadoras sexuales se reúnen para rendir homenaje a Jessyca Sarmiento (Jessica Sarmiento), una trabajadora sexual transgénero, que fue atropellada y asesinada por un conductor con un automóvil en la noche del 20 de febrero al 21 de febrero de 2020 en el Bois de Boulogne, al oeste de París. – La policía judicial abrió una investigación sobre la muerte de la trabajadora sexual transgénero, que fue atropellada por un automóvil. Según una fuente cercana a la investigación, fue un acto voluntario. Dos testigos explicaron a los investigadores que un Renault Clio con tres personas a bordo atropelló voluntariamente a la víctima, que estaba en la Allée de la Reine-Marguerite, antes de huir de la escena. A pesar de la intervención de los servicios de emergencia, la víctima murió en el lugar. (Foto por LUCAS BARIOULET / AFP)

 

Jessyca Sarmiento, de 26 años, era una mujer transgénero peruana que murió arrollada la semana pasada en los alrededores del parque Bois de Boulogne, conocido por ser el centro de prostitución en la ciudad de ParísFrancia.

Según la investigación, se trató de un “homicidio voluntario”. Ella estudiaba francés y soñaba con ser cocinera, quería dejar el mundo de la prostitución, hizo todo lo posible para cambiar de vida, señalan sus compañeras de trabajo.

Oriunda de la provincia de Cañete, Jessyca Sarmiento llegó a Francia en abril de 2019 después de ejercer la prostitución durante varios años en  Argentina, sus amigas piden justicia y que se encuentre al responsable del crimen.

La penalización de los clientes desde 2016 es responsable, según varias asociaciones, del aumento de la violencia contra las trabajadoras sexuales, obligadas a ejercer en lugares muy apartados y alejados de los controles de la policía.

 

 

Loola Pérez: “No hay correlación entre ver porno y violar o ser machista, eso es populista”

Presenta ‘Maldita feminista. Hacia un nuevo paradigma sobre la igualdad de sexos’, un ensayo comprometido pero crítico con el “victimismo” y la “demagogia” del movimiento.

 

Por Lorena G. Maldonado 

8 de febrero de 2020

https://www.elespanol.com/cultura/20200208/loola-perez-no-correlacion-violar-machista-populista/465704422_0.html

 

Loola Pérez

 

Loola Pérez (Molina de Segura, 1991) es graduada en Filosofía y trabaja como integradora social y sexóloga educativa -además, estudia Psicología, dirige y coordina proyectos sobre mujeres jóvenes de su región y forma parte del equipo de AngelBlau España, una asociación para la prevención del abuso sexual infantil-. Ahora presenta Maldita feminista. Hacia un nuevo paradigma sobre la igualdad de sexos (Seix Barral), un ensayo minucioso que apoya el movimiento feminista sin dejar de cuestionarlo cuando estima necesario, fundamentalmente en los tentáculos de lo que Pérez considera “victimismo” y “demagogia”.

Arranca disparando desde la primera línea: “Dios está muerto y el feminismo de la corrección política ha ocupado su sitio. Inspira a la obediencia y a seguir al rebaño. No hay ni rastro de maestros. La élite intelectual ha vuelto a su cueva”. Directa al pecho. “Tengo veintiocho años, mi palabra es dura y me estorba cualquier paternalismo”, continúa. “Para algunos puedo resultar conservadora porque entre mis objetivos no está abolir el matrimonio, acabar con las conexiones familiares y cerrar los peep shows. Contrariamente, para otros debo encarnar una visión progresista porque creo en la despenalización del aborto, aborrezco el trumpismo y no me genera ningún conflicto moral la adopción homoparental. Habrá quien me sitúe entre grises. Ahí me siento más cómoda, impura, maldita”.

Ella misma reconoce que habla de la violación que sufrió “como si contara lo que tomé anoche para cenar” y eso hará que “a ojos del feminismo” pueda ser vista como una “mala superviviente”. Se declara “comprometida políticamente” con el feminismo y ya avisa, nadie la envía, pero se maneja como un pez en el agua representando a las malditas feministas. Charlamos con Loola sobre ciencia, sororidad, lesbianismo político, violencia de género, cosificación femenina, porno y prostitución -estos últimos, algunos de los debates más espinosos y candentes del feminismo actual-. Conózcanla.

¿Qué tiene que recordar el feminismo moderno de los dictados de la ciencia?

Una de las principales cosas es volver a las ciencias de la naturaleza. Creo que todo lo que está fomentando el feminismo es la teoría del constructivismo social y las historias posmodernas, pero eso deja fuera nuestra herencia biológica. No significa que volvamos a un determinismo biológico ni que lo veamos todo desde el prisma de la biología, sino que reconozcamos las cosas aceptadas por la ciencia y lidiemos entre la corriente biológica y la cultural. Quizá hay que integrar. Necesitamos una mirada más integradora de lo que significa ser hombre y ser mujer.

En el libro dices que no crees en la sororidad, que te parece un mito romántico. Es interesante. 

Sí: buá, esto es muy polémico, no creer en la sororidad, no creer en la hermandad entre mujeres.

“Pacto de género”, lo llamas.

Sí. No puede ser una hermandad porque sí, basándose en la característica exclusiva de ser mujer. Tú cuando estás de acuerdo con una persona, estás de acuerdo también con unos principios, con unos valores, con una forma de hacer las cosas. Esa sororidad es como… un elemento donde se llega a excusar todo lo que hace una mujer. No tiene sentido estar a favor de todo lo que hace alguien por el hecho de ser mujer. La mayor muestra de sororidad es no tratarnos entre mujeres como seres perfectos.

En esta lucha de corrientes biológica-cultural, el concepto “sororidad” choca con un concepto biológico que es la “intrasexual competition”, es decir, la rivalidad entre personas del mismo sexo por seducir al otro. ¿Qué opinión te merece esto, cómo lo conjugamos?

En ciencia da para mucha chicha. Yo voy a muchos centros educativos y veo mucho la competencia femenina. También la encuentro en la moda, en los certámenes de belleza, es algo que está ahí. El otro día leí un estudio que decía que las mujeres que se percibían menos atractivas eran las más críticas con las que consideran más guapas. Ahí se veía bien esa competencia. Pensar que las mujeres tenemos que ser sóricas, completamente buenas entre nosotras… nos quita esa capacidad que tenemos como seres humanos de tener malicia. Al final este concepto de sororidad es muy monjil y nos lleva al estereotipo de virgen maría: mujer buena, mujer entregada… pero desde un punto de vista feminista. Nos llevamos los ídolos religiosos a un dogma feminista. Es como ponerte una venda en los ojos.

Bueno, el extremo opuesto a esa competencia salvaje es el lesbianismo político.

El lesbianismo político podríamos decir que es una de las propuestas que viene de una conjunción entre el feminismo radical y el feminismo cultural: cada vez cuesta más diferenciarlos, la verdad. Ese lesbianismo es una propuesta totalmente idealista porque conlleva que tú tengas que vivir tu sexualidad, para estar protegida, y para tener reconocimiento dentro de una militancia. Para tener ese reconocimiento y acceder a un sistema de protección feminista, tienes que abandonar tu personalidad, abandonar tu identidad y renunciar a tus verdaderos deseos. Es asfixiante y es una forma de control de nuestra sexualidad. Hemos pasado de la norma de los años 40-50 de esa heterosexualidad obligatoria (si eras homosexual te enfrentabas a tratamientos invasivos de electroshock) a una sexualidad que para que sea políticamente correcta dentro de la militancia feminista.

¿Por qué hay hombres que matan a su pareja o expareja? ¿Cuál es la razón profunda?

Podemos hablar de una pluralidad de causas en cuanto a las motivaciones. Esta quizá es una de las cuestiones que no estamos sabiendo gestionar dentro de las políticas públicas, porque tenemos una ley de Violencia de Género que es una ley sumamente pionera y yo creo que es muy importante que esté pero también creo importante la evaluación de la ley, algo que no se está haciendo. Tenemos una cifra de víctimas donde no hay un cambio significativo, no hay un progreso. Es una ley que se está aplicando en algo puramente ideológico, que es ir a una única causa cuando quizá encontramos muchos factores motivacionales.

Yo sí creo que hay hombres que matan a sus parejas por el hecho de ser mujeres y porque sienten desprecio hacia lo que significa ser mujer, pero también pienso que hay otros factores que tienen que ver con los rasgos de personalidad de ese agresor, que tienen que ver con el entorno social de ese agresor y que son muy importantes a tener en cuenta tanto en la prevención como en la posterior reinserción y reeducación de ese delincuente.

Dices que sí crees que hay hombres que matan a sus mujeres porque son mujeres, pero, ¿qué hay de la otra parte? ¿Las matan también por el hecho de que ellos son hombres? Porque estos factores de los que hablas (rasgos de personalidad, entorno social, etc) también pueden darse en mujeres, pero, sin embargo, ellas no matan a sus parejas o exparejas, o lo hacen en una gran minoría.

Sí, creo que es un factor importante. A lo mejor estamos muy focalizados en que el factor de riesgo es ser mujer y no estamos mirando que el factor de prevención es trabajar la emocionalidad o la no exclusión de esos hombres. En la estrategia de salud mental se ha introducido la educación emocional, es muy importante y hablo de eso en el libro. Pero, ¿cómo la hacemos? Si la hacemos como estamos haciendo la prevención de la violencia de género en las aulas, lo llevamos jodido. Las charlas de violencia de género: una charla son 50 minutos en un horario lectivo. ¿A eso lo puedes llamar prevención? ¿Estás trabajando cambios actitudinales? ¿Estás trabajando el contexto de esas personas; estás trabajando en la resolución de conflictos y en cómo poner límites? No es lo mismo una charla de sensibilización a hablar de prevención, que conlleva otra profundidad donde es fundamental la profesionalidad. Estamos en la enseñanza del eslógan.

Crees que hay intrusismo.

Muchísimo intrusismo. La violencia de género es un delito y para trabajar contra él no puedes tener una titulación cualquiera.

Sabes que Vox quiere derogar la ley de Violencia de Género porque piensa que es discriminatoria para los hombres. ¿Qué piensas de esto?

Creo que antes de proponer una derogación, habrá que hacer una evaluación. Eso es puro populismo que viene a alimentar las posiciones más radicales y más insensibles.

¿Qué concepto tienes de “cosificación”? ¿Estás de acuerdo con que se ceba con las mujeres?

Bueno, es un concepto muy marxista.

En el libro dices que el feminismo no puede estar al servicio del marxismo.

Eso es. Esa cosificación de “el cuerpo de las mujeres como mercancía”. Bueno: ahora mismo, tal y como las mujeres hemos alcanzado mayor poder en las sociedades, también hemos desarrollado una mayor conciencia sobre nuestro poder sexual, y creo que llegamos en cierto sentido a dinamitar un interés social por mercantilizar nuestro cuerpo. La exposición o la exhibición de nuestro poder sexual también es una forma de decirle a ese otro lado que nos quiere cosificar “no, no, aquí mando yo, esto lo gestiono yo”.

¿Pero no crees que ese tipo de exposiciones sirven a la clásica demanda masculina? ¿Qué tipo de subversión hay ahí si al final estamos de acuerdo en que tú quieres verme los pechos y yo te los enseño? Simplificando muchísimo. ¿Qué desafío hay ahí: si la mujer acaba entregando lo que el hombre quería de ella?

Sí y no. No es lo mismo que tú exhibas algo cuando no tienes el poder que cuando eres tú quien gestiona ese poder, porque creo que pasas de la posición sumamente de objeto (estética) a una posición donde tú tienes el poder y tú tienes la ética. Yo me exhibo pero yo te digo cuándo, por qué, de qué forma, y si me puedes ver o si me puedes tocar. Quizá no podemos cambiar de forma radical la cultura pero expresiones de ese tipo nos ayudan a dinamitarla. Lo hemos visto en la Super Bowl con Jennifer López y Shakira. Dos mujeres latinas sumamente sensuales, sumamente sexuales, pero que a la vez son radicalmente talentosas. Puedes pensar: ¿habrán llegado ahí por su físico o por su talento? Yo pienso que han llegado ahí sobre todo por su talento, pero que han sabido explotar su físico. No desde la visión de “con mi físico vendo”, sino “no soy solamente un físico”.

Loola Pérez

¿Qué opinión te merece entonces la tesis de Ana de Miguel en su libro Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección? El debate que resucita cada año en Nochevieja, con el vestido de Pedroche, por ejemplo. ¿Hasta qué punto somos libres para elegir lo que supuestamente elegimos porque queremos; sin ceder a un condicionamiento económico que dirige nuestra vida mientras lo vendemos como “empoderamiento”?

Las tesis de Ana de Miguel no son tesis que me gusten ni que discursivamente pueda valorar porque no considero que tengan un rigor académico; están basadas, en cierto sentido, en la opinología y en una especie de moral personal. Partiendo de ahí: esa libre elección es muy difícil en un mundo donde tenemos diferentes intereses, motivaciones, estructuras sociales, económicas… pero, claro, ¿qué pasa? ¿Ella sí que elige porque lleva cierta moral y los demás, que no practicamos la suya, significa que no elegimos? A lo mejor elegimos aquello que no le gusta. Pero tenemos la libertad de elegir aquello que no le gusta a otras personas, en eso consiste uno de los pilares básicos del feminismo: que las mujeres no somos clones, que somos plurales en intereses, necesidades e historias personales y vitales.

Pensar que por no practicar una moral no eres feminista o estás alienada o estás cosificada creo que es sumamente peligroso, además, teniendo en cuenta que el liberalismo clásico fue una de las filosofías fundamentales para el desarrollo del feminismo en la Ilustración. Desde Mary Wollstonecraft a Stuart Mill. El feminismo viene de un concepto de libertad que defiende la libertad de expresión, defiende el progreso de las democracias, defiende la pluralidad, el derecho de las mujeres a la educación pero también el derecho a disentir y a que respeten mi espacio privado, y a lo mejor en mi espacio privado está lo que yo hago con mi cuerpo. Creo que todo esto acaba en cierto dogmatismo y en un uso del feminismo como ideología culpabilizadora.

Lo que siempre me resulta sospechoso en este tipo de cosas es la demanda. Es decir, puramente masculina. ¿Por qué siempre el capital sexual que se vende es el de la mujer? ¿Por qué es nuestro cuerpo el que cotiza y el de ellos no, o no tanto?

Creo que ahora en una sociedad cada vez más globalizada y en la que el capitalismo ha venido a influenciar los medios de comunicación, los planes directivos de las empresas, etc, los cuerpos de hombres y mujeres están usados en publicidad, explotados en ese sentido. Quizá en las mujeres es mucho más evidente en el caso de la prostitución pero no en el caso de la pornografía, porque mira el porno gay, es sumamente abrumador, pero nadie pone el foco ahí. No sé hasta qué punto esas demandas vienen por la inhibición sexual que han tenido las mujeres históricamente, porque las mujeres, a lo largo de la historia, no hemos podido expresar nuestro deseo sexual y no hemos tenido en nuestras manos el capital para tener servicio sexual o para tener el conocimiento sobre nuestra sexualidad. No sé hasta qué punto relacionar esas dos variables.

¿Qué buenas razones hay para defender el porno?

¡Tengo un montón! (Ríe). Permite la exploración en la sexualidad de las mujeres de una forma segura, nos permite diferenciar lo que es la fantasía del deseo (la fantasía está en tu cabeza pero el deseo va hacia lo que ya seguro quieres hacer; hay fantasías que uno no quiere llevar al plano real). También defiendo el porno porque sacia la curiosidad, sobre todo de las mujeres más inexpertas, y aumenta la creatividad dentro de las parejas (cuando se ha llegado a cierta rutina sexual), y, además, representa a las mujeres desde algo que les ha sido negado desde siempre, que es su poder sexual explícito. Las mujeres a día de hoy aún se sienten culpables por desear, por ser promiscuas, por tener sexo sin compromiso. La pornografía abre un abanico que es mucho más positivo que negativo para las personas adultas. Otra cosa es: cómo crear mejores contenidos.

A simple vista: te metes a buscar porno y simplemente los títulos de los vídeos ya son degradantes y humillantes para la mujer. ¡Incluso antes de acceder al contenido! “Puta, guarra, zorra, tragaleche, madurita no sé qué”. ¿Qué tipo de invitación hace a una mujer feminista ese título? ¿Cómo vamos a ser complacientes con ese tipo de trato?

Yo creo que la sinopsis del porno, aparte de que mucha son denigrantes, son poco creativas. Es todo como un dos tres, un dos tres, y llega a empobrecer. Está esa parte de crear una industria… no más moral ni más fina, pero sí quizá más consciente de los deseos de las mujeres, porque a lo mejor a ti te puede apetecer un día donde te llamen puta, pero mañana quieres que te llamen princesa. En ese sentido creo que tiene que haber un porno mucho más consciente de las fantasías femeninas… Sí es interesante la pluralidad de cuerpos que se ve en la pornografía. Hemos pasado de este porno de los años noventa muy neumático a un porno cada vez más amateur, de chicas menos operadas, más naturales: cuerpos más mayores, más jóvenes, más delgados, más gruesos, etc. Ha habido una democratización de los cuerpos, pero claro, luego están esas sinopsis y esos contenidos… entiendo lo que dices.

Hay algo preocupante de cierto sector del feminismo moderno y es que ha juzgado nuestros deseos sucios. Lo que decías de “hoy quiero que me llamen puta, mañana princesa, mañana nada”. Lo que sea. Bien: pero parece que si te gusta que te llamen “puta”, es que tu deseo responde a una oscura maquinaria y estás sometida y tienes que deconstruirte y tienes que intentar que no te guste que te llamen “puta”.

Bua… esto… ese feminismo hegemónico del que hablo en el libro se ha centrado exclusivamente en los pánicos y se ha centrado en la visión culpabilizadora de los deseos de las mujeres, y no ha sabido entender que las mujeres tienen una variedad de deseos y que son libres de disfrutar su sexualidad incluso desde un punto de vista políticamente incorrecto. Parece que las mujeres tenemos que ser santas y puras incluso en la cama, incluso cuando tenemos fantasías sexuales. Al feminismo, en ese sentido, le falta mucha sexología, y le falta mucho saber de cuestiones que vayan más allá de lo panfletario: le falta conocimiento sobre los deseos reales de las mujeres. Una mujer que desea que la llamen puta o disfruta de ciertas situaciones donde ella representa en esa fantasía un deseo irrefrenable para un hombre puede ser absolutamente empoderador.

Y ella puede sentirse totalmente satisfecha con su vida sexual, y quizá lo que le hace sentir insatisfecha o culpable es esa presión social de que sus fantasías son “poco feministas”. Porque, ¿qué es una fantasía sexual feminista? Es como ese calificativo que se pone y te suena “buá, fantasía feminista”. Vale, qué, pero está vacío de contenido. Porque al final lo que esconde es la prescripción de un código moral sobre tu sexualidad, y eso es sumamente peligroso, porque la sexualidad es el ámbito de la creatividad y algo no es malo para ti a menos que dificulte tu respuesta sexual, ponga tu vida en peligro o a menos que sea una amenaza de un otro hacia ti.

¿Crees que “el porno crea Manadas” o “el porno crea violadores”?

No hay una correlación entre ver porno o cometer una violación o un abuso.

En este caso estamos hablando de delitos, pero, ¿hay correlación entre ver porno y ser machista o ser misógino o tratar de forma degradante a la mujer?

Tampoco lo creo. No. No existe esta correlación. La mayoría de las personas saben diferenciar lo que es la fantasía de lo que es la realidad. Lo que sí necesitan es construir una vida sexual mucho más creativa más allá de los estereotipos de la pornografía. Habrá personas que necesiten el porno para estimularse con su pareja, como te decía antes, y otras personas necesitarán apagar el porno y reencontrarse con su cuerpo. Las dos direcciones. Este eslógan de “porno crea Manadas” es un eslogan populista, alarmante y que bebe de la psicosis. En cierto sentido, ojo, porque guarda cierta relación con las demandas que provienen de grupos ultraconservadores, y tú dices: ¿hasta qué punto los extremos se tocan? ¿Cómo te pueden vender esto como transgresor si es conservador y busca un sentido de pureza sexual? Al final no puedes ver porno ni fantasear con nadie más, tienes que conformarte con una pareja, y, además, una pareja estable, seria, que sea el padre o la madre de tus hijos.

Razones para defender la prostitución.

Yo no hablaría tanto de razones para defender la prostitución como de “razones para atender las demandas de las trabajadoras sexuales”. Personalmente (y esto lo comparto creo con muchas compañeras feministas) lo que más nos preocupa es la censura del sujeto político, tanto por parte partidos conservadores como progresistas. Porque esa censura actúa como una cortina de humo y se dejan entonces de abordar las necesidades de las personas que se dedican a la prostitución: desde aquellas necesidades dirigidas a mejorar las condiciones de trabajo a aquellas que se focalizan en alternativas laborales para quienes no desean seguir ejerciendo. Se pone el foco en el pánico y lo moral en lugar de en los derechos y demandas de esas personas.

Es cierto que se celebran muchas charlas o conferencias sobre la prostitución donde no hay siquiera una prostituta para contar su visión.

Sí. Tampoco es necesario que sí o sí tenga que haber una prostituta en esos debates, o una abolicionista, pero justamente lo que llama la atención es que hay una tendencia muy grande a censurar las voces de las trabajadoras sexuales y a censurar sus demandas. Incluso, cuando alzan su voz, la estrategia que se sigue por parte del abolicionismo, es la difamación. “Están dirigidas por el lobby proxeneta”, “en realidad son unas privilegiadas”… es una negación continua hasta el punto de que se usa la mentira. No obstante, sí de verdad interesase proteger a las trabajadoras sexuales de los abusos, habría un mejor clima para entenderlas. Evitar que se expresen no solo las condena a la exclusión sino que asimismo tampoco repercute de forma positiva en las víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual. Conviene diferenciar entre dos categorías: víctimas de trata y trabajadoras sexuales. Si prescindimos de la distinción de esta realidad, mal vamos.

Loola Pérez

¿Una prostituta puede ser feminista?

Por supuesto.

¿Cómo se puede ser prostituta sin servir a la dominación masculina? ¿Crees que hay cosas que no se deberían comprar ni vender sin que pierdan su sentido (por ejemplo, la amistad; cuando entra el dinero pierde su sentido originario; o el sexo)? ¿Tiene sentido el sexo sin deseo, sólo con consentimiento?

Creo que el feminismo está muy obsesionado con el sexo. En ese sentido está más obsesionado que la Iglesia, en este punto. Y está muy bien que exista ese interés, ¿eh? Pero hay que profundizar en argumentos, en los deseos de las personas y en qué piensan los hombres de todo esto. Muchas de nosotras no sólo nos relacionamos con mujeres en la cama, sino que nos relacionamos con otros hombres. A veces con hombres y mujeres, todos a la vez. Sería interesante amplificar esos debates y trascender la visión de los peligros y los pánicos sexuales. Tenemos una visión muy pura del sexo pero no la tenemos de los cuidados: en los cuidados sí puede intervenir el dinero, pero en el sexo, si no hay una justificación romántica o un deseo recíproco parece que no vale. ¡Y ojo una cosa es el deseo y otra el consentimiento! Consentimiento debe existir siempre, pero más interesante es el matiz del consenso. Las prostitutas no solo consienten sino que consensuan qué practicas van a hacer o cuáles no, el uso obligatorio del preservativo, el lugar… Vamos, que tienen capacidad de agencia.

Entonces, según tu tesis, en una sociedad donde estuviéramos realmente emancipadas, ¿nosotras seríamos puteras? Si, como dices, nuestro problema ha sido la inhibición o la falta de capital… Me cuesta imaginarlo.

No lo creo (risas). Aquí hay dos cosas muy importantes: hombres y mujeres, generalmente (luego hay mucha diferencia entre grupos), no somos psicológicamente iguales (y esto no tiene por qué estar reñido con el hecho de que merecemos los mismos derechos y oportunidades). Tampoco tenemos las mismas motivaciones e intereses. Podemos encontrar a mujeres que tengan mayor interés para el romanticismo y hombres con mayor interés para la sexualidad, pero eso no significa que en el grupo de hombres y en el grupo de las mujeres queramos todos lo mismo. Tan artificial es comprar sexo como comprar amor a través de los cuidados, la compasión o la pena… ¿cómo decirte?… Es ciertamente artificial, falso, pero la mentira en el amor y en el sexo puede ser reconfortante para muchas personas y también tedioso para quien lo lleva a cabo.

¿En qué oficio se canjearía eso?

Pues por ejemplo: ¿cuánta gente ejerce cuidados, no le gusta lo que está haciendo y tiene que poner una sonrisa? Cuidando niños, por ejemplo. Y a día de hoy ya hay mujeres que compran servicios sexuales, pero para ellas seguramente sea más importante la compañía… Quizá son más discretas que muchos otros hombres, que presumen de consumir prostitución como si fuera una especie de competición entre su grupo de pares.

Ir al teatro. Parece una coña, pero no: las citas.

Sí. Prefieren eso que a lo mejor acostarse con una persona, pero muchos hombres cuando están en prostitución, muchas compañeras trabajadoras sexuales me cuentan que acaban funcionando como psicólogas. Que cuando consumen prostitución es una forma que tienen de salvar su matrimonio.

¿No crees que si la prostitución se regula vamos a legitimar una estructura donde el hombre siempre va a ser más poderoso que nosotras porque puede pagar por nuestro cuerpo, y no al revés?

No lo creo. Yo creo que los hombres están cambiando mucho en ese sentido y que para que cambien las cosas es muy importante darles derechos y reconocimientos a las trabajadoras sexuales. Cuando éstas no tienen derechos, sí que se motiva la desprotección ante los abusos… ¿A quién acudes a pedir ayuda cuando si eres puta o bien te ven como una delincuente o como una eterna víctima?

Supongo que estás en contra de perseguir al putero, como decía el PSOE, a fin de que eso sea un mecanismo para minimizar el drama de la trata.

Más que en contra de perseguir al putero, estoy en contra de que se hagan políticas contra el trabajo sexual sin contar con sus verdaderas protagonistas. Ellas reivindican que perseguir al cliente les acaba perjudicando a ellas, porque tienen que hacer el servicio a escondidas, más rápido, con mayor presión, sin poder a lo mejor negociar el uso del preservativo… y eso sí me parece interesante, cuidar sus condiciones y que sean lo menos peligrosas posible.

¿Es compatible el feminismo con la teoría queer? ¿Qué hacemos con las TERF?

La teoría queer al fin y al cabo es una teoría que ya empieza a tener peso de corriente en el feminismo. Viene a ampliar, a transgredir, a subvertir… creo que el feminismo queer vive de experiencias puramente individuales, sobre todo para las personas trans que están reivindicando su identidad como personas trans desde un sustrato puramente biológico, porque cada vez hay más evidencias científicas a este respecto.

¿En qué sentido?

Hay una área del cerebro concreta, la denominada BSTc, que parece elemental en el comportamiento sexual y que es similar entre mujeres cis y mujeres trans, y entre hombres cis y hombres trans. Ya tenemos ahí algo para empezar a entender el fenómeno de la transexualidad. También el sexólogo Milton Diamond tiene trabajos muy interesantes sobre la influencia genética de la transexualidad. Ser trans no es que tú te disfraces, no es que no te apetezca ser hombre o mujer. Ser trans es una identidad y debe ser reconocida, respetada y tener garantías legales cuando se sufre discriminación. Es decir, como cualquier otra persona que sea cisgénero… A menos que estemos tratando con personas sumamente intolerantes, no creo que sea difícil de entender. Y creo que el feminismo no debería usar la bandera de la ignorancia y la intolerancia con respecto a esto como ya hace hoy la ultraderecha. Hay comparaciones que son odiosas, pero es más terrible negar la intolerancia que se puede llegar a respirar dentro del movimiento contra las personas trans. Es una verdadera lástima.

 

Gana impulso campaña para despenalizar prostitución en EE.UU.

Por LISA RATHKE / Associated Press

6 de febrero de 2020

https://www.sandiegouniontribune.com/en-espanol/noticias/story/2020-02-06/gana-impulso-campana-para-despenalizar-prostitucion-en-eeuu

 

MONTPELIER, Vermont, EE.UU. — Una legisladora del estado de Vermont quiere hacer que la prostitución no conlleve tantos riesgos y acabar con el estigma que a menudo hace que las trabajadoras sexuales no acudan a la policía o busquen atención médica.

Un proyecto de ley presentado el mes pasado por la representante Selene Colburn despenalizaría la prostitución sin tocar las leyes contra el tráfico sexual.

Colburn, sin embargo, piensa que otra propuesta paralela tiene mejores posibilidades de ser aprobada. La iniciativa daría inmunidad a las personas que fueron víctimas o testigos de un delito que involucra prostitución o tráfico sexual para que puedan hacer la denuncia correspondiente.

“Hoy por hoy las trabajadoras sexuales sienten que no tienen acceso a protección policial”, sostuvo Colburn. “Hay toneladas de estadísticas sobre la violencia, los altos niveles de violencia, y las agresiones sexuales que sufren las personas involucradas en el trabajo sexual”.

La iniciativa de Vermont es parte de un incipiente movimiento que busca despenalizar la prostitución. El objetivo es evitar que las trabajadoras sexuales sean agredidas, explotadas y traficadas, y que enfrenten castigos por violar las leyes.

Los activistas dicen que los proyectos son una forma de iniciar un diálogo sobre el tema. Afirman que, con más educación, es posible que otros estados y jurisdicciones consideren la despenalización de la prostitución.

“Muchas trabajadoras sexuales se dedican a eso obligadas por las circunstancias: No tienen vivienda, tienen incapacidades, son trans y son discriminadas en los trabajos”, dijo Nina Luo, de Decrim NY, una agrupación que impulsa la despenalización en el estado, y la ciudad, de Nueva York.

Actualmente la prostitución es legal solo en Nevada, donde ocho condados autorizan el funcionamiento de burdeles.

En Nueva York, donde se presentó un proyecto de despenalización el año pasado, los activistas quieren dejar sin efecto castigos por ofrecer servicios sexuales en las calles. Dicen que a menudo se reprime a personas por su aspecto físico, particularmente a las transgéneros.

“Es un paso en los esfuerzos por recuperar nuestra identidad, nuestra voz”, expresó TS Candii, una mujer transgénero de Nueva York y extrabajadora sexual. “Esto es un paso que se da. Queremos poder salir a la calle sin tener que preocuparnos demasiado… de que la policía nos moleste por nuestro aspecto”.

El Departamento de Policía de Nueva York dice que “cambió su perspectiva” y que ahora se enfoca en los traficantes y en quienes promueven o solicitan prostitutas.

Una propuesta para despenalizar el pago y el ofrecimiento de servicios sexuales en Washingron se empantanó el año pasado. Tampoco avanzaron demasiado iniciativas en Maine y Massachusetts.

Modificar las leyes sobre la prostitución no es sencillo. En Nueva York, por ejemplo, una agrupación llamada Not on My Watch! (¡No mientras yo esté aquí!) dijo que el Proyecto, de ser aprobado, “abriría las puertas a la instalación de prostíbulos”.

“Lo presentan como la despenalización del ‘trabajo sexual’, pero esto equivale a legalizar a los proxenetas, los burdeles y el pago de servicios sexuales”, escribió la fundadora del grupo, conocida como Que English, en un editorial.

La Organización Nacional de Mujeres se opone a una despenalización total y apoya en cambio que se eliminen los castigos a las prostitutas pero no a quienes las contratan y a otros que se benefician económicamente de esos servicios. La Organización Mundial de la Salud está a favor de la despenalización.

La promotora del proyecto de Vermont, Colburn, dijo que es hora de empezar a hablar sobre el tema de la prostitución. Y se preguntó:

“¿Hay alguna razón por la que se deban penalizar las relaciones sexuales consensuales entre personas en cualquier circunstancia?”.

 

SexWorkCall: primera organización de trabajadoras sexuales en Rumanía

 

Año: 2019

https://www.nswp.org/featured/sexworkcall-romania

 


SexWorkCall fue fundada en 2018 y es la primera organización de trabajadoras sexuales en Rumanía.

 

¿Por qué y cómo se creó vuestra organización?

La primera idea de crear SexWorkCall se mencionó a fines de 2018, en un contexto en el que no existía ningún movimiento previo de defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales en Rumania. Fue fundada por trabajadoras sexuales que se conocieron por primera vez en plataformas en línea, ya que compartimos el mismo deseo de hacer algo con respecto al alto nivel de violencia y discriminación.

Todas pensamos que era hora de encontrarnos en la vida real (ya que todos estábamos en Bucarest) y comenzar a movilizarnos juntas para mejorar las condiciones de trabajo y de vida, trabajar para poner fin a la violencia y el estigma contra las trabajadoras sexuales, y abordar el estigma en nuestras propias comunidades, ya que algunas de nosotras somos queer, trans y / o romaníes. Por lo tanto, nos esforzamos por trabajar de manera interseccional y ya hemos desarrollado una relación de colaboración con grupos y asociaciones locales que trabajan en temas relacionados con romaníes, LGBTQIA, migrantes, vivienda, feministas y VIH.

El nombre “Sex Work Call” fue acuñado por una de nosotras, Antonella, quien pensó que una de las principales necesidades de la comunidad era un número de teléfono disponible a través del cual cualquier trabajadora sexual pudiera obtener algún tipo de apoyo, ya fuera para asuntos de relaciones con la policía, violencia de otros perpetradores, discriminación al intentar acceder a la justicia o servicios de salud, y otros.

¿Cuáles son las áreas prioritarias en las que trabaja vuestra organización?

SexWorkCall existe desde hace algunos meses, y decidimos deliberadamente enfocarnos internamente durante este tiempo en construir nuestro colectivo. A través de un proyecto con ICRSE sobre migración y trabajo sexual, logramos acceder a algunos recursos que nos ayudaron a establecernos. Ahora alquilamos un espacio pequeño, nuestra oficina, donde nos reunimos y organizamos un horario con horas de trabajo para otras trabajadoras sexuales. Ya tenemos disponibles materiales para el sexo más seguro, condones y toallas sanitarias. También logramos comprar un teléfono y establecer nuestra línea directa. Hemos desarrollado algunos documentos internos relacionados con nuestra estrategia y misión, y acabamos de registrarnos como asociación. Estamos haciendo actividades de divulgación al aire libre, ya que algunas de nosotras ya hemos estado trabajando durante años en la calle y conocemos los problemas de adentro hacia afuera. Tuvimos algunos eventos públicos, dos proyecciones de películas, una mesa redonda con aliados (potenciales) y una protesta por el 2 de junio / Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales, cuando pedimos de la manera más visible la despenalización total y los derechos de las trabajadoras. En julio haremos una freeshop * y, en general, nos gustaría centrarnos en eventos más centrados en la comunidad.

(* freeshop = donde cualquiera puede venir y depositar ropa, zapatos, objetos en buenas condiciones, que ya no necesitan y podrían ser utilizados por otra persona. No es transaccional, lo que significa que cualquiera puede ir y tomar lo que necesite, sin la obligación de corresponder e “intercambiar”. En nuestro caso, nos centramos en la ropa, los zapatos, etc. que se consideran “sexy” —lo que sea que eso signifique— y adecuados para el trabajo sexual.)

 

¿Cómo se incluyen significativamente las trabajadoras sexuales en la organización?

SWC fue fundada por trabajadoras sexuales. En junio, desarrollamos una nueva estrategia y establecimos mantener solo el cuerpo de toma de decisiones (nuestro consejo) y la trabajadora sexual afiliada.

¿Hacéis trabajo político o campañas? ¿De qué tipo?

Consideramos todo nuestro trabajo político. Estamos planeando centrarnos en el futuro en el trabajo de activismo y colaboración concreta con los políticos, pero también reconocemos que hay mucho por hacer. Nos gustaría centrarnos en hacer que la idea de despenalización sea más conocida por el público en general, y contrarrestar ciertas voces abolicionistas o intenciones de legalizar el trabajo sexual de una manera que sería problemática para las trabajadoras sexuales.

¿Cuáles son los temas lave para las trabajadoras sexuales en Rumania?

Los principales problemas que enfrentan las trabajadoras sexuales en Rumania son la discriminación, la pobreza, la falta de educación general y de educación sexual. Por ejemplo, cuando el propietario del piso que ha estado alquilando descubre que eres una trabajadora sexual, puede desalojarte sin devolverte el depósito del alquiler. Si anuncias que eres una trabajadora sexual cuando quieres alquilar, entonces el propietario aumenta la renta. Ser una madre trabajadora sexual ejerce más presión sobre ti y puede suponer asumir situaciones de mayor riesgo para salir de la pobreza o para poder mantener a tus hijos.

Las trabajadoras sexuales romaníes se enfrentan a una doble discriminación, en función de su origen étnico y por ser trabajadoras sexuales. El trabajo sexual es un tabú en la comunidad romaní y las trabajadoras sexuales son rechazadas por la comunidad. Como trabajadora sexual romaní, es posible que no seas aceptada en tu comunidad y también te enfrentes a la marginación y la exclusión; por ejemplo, otras personas no beberían ni comerían con el vaso o la vajilla que ha usado una trabajadora sexual. Muchas personas romaníes son víctimas de la marginación, ya sea en el trabajo sexual o en cualquier tipo de trabajo.

Las trabajadoras sexuales transgénero enfrentan problemas con respecto a apoyar su transición, no poder hacer una transición completa en Rumania, comprar hormonas en el mercado negro, falta de acceso a servicios médicos y falta de servicios médicos que brinden pruebas anónimas. Por ejemplo, una mujer transgénero que quería una receta hormonal de un médico fue rechazada por el médico por su sexo biológico. La transfobia es también uno de los problemas más importantes que enfrentan las trabajadoras sexuales transgénero en Rumania. Por ejemplo, una no puede continuar estudiando cuando comienza la transición debido a la transfobia entre colegas y maestros. Además, no poder cambiar sus documentos administrativos aumenta las situaciones en que una trabajadora sexual transgénero puede ser discriminada, y los agentes de policía que multan a las trabajadoras sexuales transgénero en la calle a menudo se dirigen a ellas con nombres masculinos. Por lo tanto, es imposible para una trabajadora sexual transgénero abrir un negocio o encontrar un trabajo. Las personas transgénero son expulsadas de sus hogares y tienen que mantenerse solas. Si eres una trabajadora sexual transgénero romaní, es aún más difícil encontrar un lugar para alquilar: el propietario se niega a alquilar cuando ve tu documento de identidad o solicita el contrato de trabajo e impone muchas más regulaciones que para otros clientes.

Las trabajadoras sexuales que usan drogas también son penalizadas en Rumania y enfrentan un doble estigma. Hay pocos servicios para usuarios de drogas y no hay ningún lugar al que puedan ir para usar drogas de manera segura.

Debido a que el trabajo sexual no está despenalizado, no hay protección social, pensiones, vacaciones ni seguro médico. Prácticamente, las trabajadoras sexuales están a merced de los policías, que a menudo cometen abusos, y a merced de gerentes que pueden imponer condiciones de trabajo injustas. El hecho de que el trabajo sexual sea castigado (hasta 2014 con prisión, ahora con multa administrativa) envía un mensaje claro de que no estamos en igualdad de condiciones con el resto de los ciudadanos de nuestro país.

 

¿Qué pasa con las trabajadoras sexuales rumanas fuera de Rumania?

Muchas trabajadoras sexuales abandonaron Rumania debido a la necesidad, y muchas trabajadoras sexuales migrantes en Europa son rumanas. Todos los problemas que enfrentan aquí, la pobreza, la discriminación, las empujó a irse a trabajar al extranjero. Allí enfrentan racismo, falta de documentos y deportación, y no tienen acceso a servicios médicos y legales. Muchas personas fueron engañadas haciéndoles creer que conseguirían un trabajo en otro país; una vez que llegaron a ese país, sus papeles fueron confiscados y fueron explotadas. Sin documentos no puede presentar una denuncia o ir al médico. Es un círculo vicioso, debido a la pobreza, las políticas restrictivas de migración y las leyes que penalizan el trabajo sexual, lo que lleva a las personas a involucrarse en situaciones de mucho riesgo y sin ningún poder para movilizarse contra la violencia.

¿Cuáles son los principales desafíos para la organización de las trabajadoras sexuales en Rumania?

Hay competencia entre las trabajadoras sexuales: por los lugares donde trabajar, los clientes, el dinero … Pero ahora, los abordaremos como miembros de la organización, no como competidoras potenciales. El empeoramiento de las condiciones de vida de la población en general lleva automáticamente a menos clientes y menos dinero, y automáticamente a más personas que se convierten en trabajadoras sexuales, lo que lleva a la competencia. Luego, el grado de estigma y marginación por parte de la sociedad también conduce a una cierta internalización del estigma que se manifiesta a través de la violencia intracomunitaria: hay modelos de video chat que marginan a las personas que realizan masajes eróticos, hay personas en masajes eróticos que discriminan contra las trabajadoras sexuales de servicio completo. Las trabajadoras sexuales en la calle enfrentan mucho estigma de otras trabajadoras en la industria del sexo. Creemos que es empoderante que en SWC seamos personas con diferentes experiencias en varios subcampos del trabajo sexual. Es posible que no enfrentemos exactamente los mismos problemas particulares, pero sí enfrentamos estigma, todo tipo de violencia, incluso estructural, y creemos que es importante generar solidaridad en todos los sectores de la industria y, por supuesto, también con el resto de la clase trabajadora.

¿Cómo encajan los derechos de las trabajadoras sexuales en el clima político actual en Rumania?

Otro desafío es el contexto de creciente conservadurismo social, incluso en Rumania: los discursos dominantes son antimujeres, antiLGBT, antirromaníes, anti trabajadoras sexuales. Hay un fuerte movimiento de grupos cristianos fundamentalistas que impulsan su agenda en la corriente principal y en la política.

Con respecto a la política electoral dominante en Rumania, la etiqueta de “liberal” o “socialdemócrata” no cuenta para los grandes partidos, ya que esto nunca se ha traducido en políticas reales concordantes. Hay algunas iniciativas pequeñas y nuevos partidos, pero creemos que una propuesta de despenalización requeriría el apoyo de todos los partidos.

Desde varios partidos ha habido discusiones sobre la prostitución en el pasado, su intención siempre es legalizarla. Pero estas discusiones siempre se han centrado en cómo se debe gravar con impuestos a las trabajadoras sexuales, nunca se trató de nuestros derechos humanos o laborales. Afortunadamente, contamos con el apoyo de miembros de la sociedad civil: algunos LGBT, transgénero, romaníes, asociaciones feministas y grupos informales. Y después de todo, esto es lo más importante, construir solidaridad y puentes entre las comunidades, considerando cuán diversas son las comunidades de trabajadoras sexuales y cómo muchas comunidades marginadas enfrentan problemas interseccionales.

¿Qué actividades haréis en el futuro?

Nuestras próximas actividades se relacionan principalmente con la movilización de la comunidad por nuestros derechos. Queremos organizar reuniones, capacitaciones y actividades de divulgación. Ahora también tenemos un nuevo espacio, y estamos planeando usarlo como una especie de centro sin cita previa, con horario de apertura. También queremos ser más visibles en el espacio público y en los medios de comunicación. Uno de nuestros principales intereses es trabajar para proponer un proyecto de ley de despenalización del trabajo sexual y hacer que esté en la agenda de las autoridades.

¿Qué desafíos enfrenta vuestra organización en el futuro?

Probablemente muchos. Esperamos reacciones negativas, desde grupos cristianos fundamentalistas hasta feministas abolicionistas. Además, la organización comunitaria frente a la precariedad, el empobrecimiento o la pobreza absoluta es extremadamente difícil.

¿Algún mensaje para las trabajadoras sexuales en Rumania, Europa, a nivel mundial?

¡No estáis solas!