El Supremo zanja un pleito contra un club vigués: prostitución no es actividad laboral

 

  • Ratifica un fallo que rechaza relación laboral entre cinco jóvenes y el local donde ejercían
  • El Alto Tribunal sí estima que debe mediar contrato si la labor se limita al alterne con copas

 

Por Marta Fontán 

26 de octubre de 2018

https://www.farodevigo.es/gran-vigo/2018/10/26/supremo-zanja-pleito-club-vigues/1986519.html

 

 

Un asunto con un recorrido judicial de cinco años en el que el Tribunal Supremo acaba de decir la última palabra. Y esa es que el ejercicio de la prostitución no puede dar lugar a una relación laboral. El caso ha sido analizado a raíz del recurso de casación para unificación de doctrina formalizado por la Tesorería General de la Seguridad Social contra una resolución del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) que falló, como lo había hecho antes un juzgado de lo Social de Vigo, que la actividad de prostitución que realizaban cinco jóvenes en un local de la ciudad olívica no puede incardinarse en el ámbito de la legislación laboral. El Alto Tribunal inadmite el recurso y declara por tanto la firmeza de la sentencia con un argumento muy claro: la prostitución no puede dar lugar a un contrato de trabajo “al ser su objeto ilícito”.

El auto, con fecha de este septiembre, es un buen ejemplo también del diferente criterio jurídico existente a la hora de valorar la actividad del alterne y la de la prostitución. Porque las resoluciones del Supremo distinguen entre una y otra. El alterne, entendido como captación de clientes en un local para que tomen consumiciones a cambio de una contraprestación económica, sí da lugar a una relación laboral. Un claro ejemplo de esta doctrina es un reciente fallo en el que se ratificó la condena a un club de Vilaboa en el que trabajaban jóvenes sin contrato: la resolución las consideraba asalariadas porque no constaba que las chicas se dedicasen también a la prostitución.

El asunto que se acaba de analizar de Vigo tiene su origen en una inspección realizada en 2013 en un local de la avenida de Camposancos explotado por la empresa Exclusivas Torrado Montero S.L. La Inspección de Trabajo levantó un acta de infracción “por falta de alta y cotización a la Seguridad Social” de cinco de las jóvenes identificadas, todas ellas extranjeras. La Tesorería General de la Seguridad Social presentó demanda al entender que lo que se hacía en ese local era una actividad de alterne, “jurisprudencialmente configurada como relación laboral”.

Tras ser rechazados sus argumentos por un juzgado laboral y por el TSXG, ahora la Sala de lo Social del Supremo confirma esas resoluciones. Así, en el auto se relata que las mujeres efectivamente realizaban alterne en el establecimiento, donde “cumplían un horario”, disponían de “taquillas” e “incitaban” a los clientes a tomar consumiciones en la parte “baja del mismo”. Pero, además de ello, en la parte alta del inmueble había 14 habitaciones “en las que las referidas mujeres ejercían la prostitución cuando los clientes del local subían con ellas a tal fin”. Y existiendo el elemento de la prostitución, no cabe contrato de trabajo, ya que sería “ilícito” (1) y “contrario a lo recogido en el convenio para la represión de la trata de personas y de la prostitución ajena de la Asamblea General de las Naciones Unidas” (2).

Dos casos

La Seguridad Social había aportado como sentencia de contraste para defender sus argumentos una del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que sí aprecia relación laboral. Pero el Supremo concluye que son dos casos distintos. En el fallo del País Vasco “la actividad cuya laboralidad se discute es la de alterne, puesto que en las actas de la Inspección de Trabajo nada se indica sobre el eventual ejercicio de la prostitución”. Actividad que sí se ejercía en el club de Vigo, lo que lleva a los magistrados a inadmitir el recurso y confirmar la sentencia recurrida, poniendo fin a este litigio judicial.

 


1.- Ilícito – Definición, Concepto y Qué es

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2018/09/01/ilicito-definicion-concepto-y-que-es/

2.- Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena

Adoptado por la Asamblea General en su resolución 317 (IV),  de 2 de diciembre de 1949

Entrada en vigor: 25 de julio de 1951, de conformidad con el artículo 24

Preambulo

Considerando que la prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas para fines de prostitución, son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana y ponen en peligro el bienestar del individuo, de la familia y de la comunidad,

Considerando que, con respecto a la represión de la trata de mujeres y niños, están en vigor los siguientes instrumentos internacionales: 1) Acuerdo internacional del 18 de mayo de 1904 para la represión de la trata de blancas, modificado por el Protocolo aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 3 de diciembre de 1948, 2) Convenio internacional del 4 de mayo de 1910 para la represión de la trata de blancas, modificado por el precitado Protocolo, 3) Convenio internacional del 30 de septiembre de 1921 para la represión de la trata de mujeres y niños, modificado por el Protocolo aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de octubre de 1947, 4) Convenio internacional del 11 de octubre de 1933 para la represión de la trata de mujeres mayores de edad, modificado por el precitado Protocolo,

Considerando que la Sociedad de las Naciones redactó en 1937 un proyecto de Convenio para extender el alcance de tales instrumentos, y

Considerando que la evolución de la situación desde 1937 hace posible la conclusión de un Convenio para fusionar los instrumentos precitados en uno que recoja el fondo del proyecto de Convenio de 1937, así como las modificaciones que se estime conveniente introducir,

Por lo tanto,

Las Partes Contratantes

Convienen por el presente en lo que a continuación se establece:

 

https://www.ohchr.org/sp/professionalinterest/pages/trafficinpersons.aspx

 

 

Algunos errores de interpretación comúnmente asociados al concepto de “trata sexual”

 

En España, el delito de “trata de seres humanos con fines de explotación sexual” está tipificado en el art. 177 bis del Código Penal, que dice:

Artículo 177 bis 

  1. Será castigado con la pena de cinco a ocho años de prisión como reo de trata de seres humanos el que, sea en territorio español, sea desde España, en tránsito o con destino a ella, empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o de vulnerabilidad de la víctima nacional o extranjera, o mediante la entrega o recepción de pagos o beneficios para lograr el consentimiento de la persona que poseyera el control sobre la víctima, la captare, transportare, trasladare, acogiere, o recibiere, incluido el intercambio o transferencia de control sobre esas personas, con cualquiera de las finalidades siguientes: 
  • b) La explotación sexual, incluyendo la pornografía. 
  1. El consentimiento de una víctima de trata de seres humanos será irrelevante cuando se haya recurrido a alguno de los medios indicados en el apartado primero de este artículo.

 

En primer lugar, hay que tener claro que el delito consiste en el traslado, en cualquiera de sus fases, de la víctima. Traslado que no precisa el cruce de fronteras, ya que puede ser “en territorio español”. El traslado comienza en el momento de la captación y termina en el momento de la recepción.

Se trata de un delito “de intención”: es “la finalidad” del traslado lo que hace que éste sea delictivo.

De esta forma, el delito se consuma en el primer momento, el de la captación, en el que la víctima y el tratante cierran el trato. Sin embargo, solo será delito para la justicia española cuando la víctima pise territorio español. En ese mismo momento, la justicia puede considerar que existe el delito de trata y, de esa forma, una mujer puede ser considerada víctima de trata sin haber llegado a pisar un burdel en España.

La trata, como traslado que es, termina en el momento de la recepción de la víctima en el punto donde existe la intención de realizar “explotación sexual”. Cualquier delito que se produzca a partir de ese momento no tiene nada que ver con el de trata.

Los medios de comunicación relacionan con la trata todos los delitos de los que pueden ser víctimas las prostitutas en los burdeles. Los casos más horrorosos de violencia que llegan a los tribunales —palizas, secuestros, violaciones, abortos forzados, tatuajes forzados— son sistemáticamente achacados a “la trata”, contribuyendo así a la continuada campaña de pánico moral que hace sinónimos trata, prostitución, esclavitud, explotación, violencia…

La explotación sexual no es prostitución forzada. Cuando se aprobó el Protocolo contra la Trata de las Naciones Unidas se dejó intencionadamente sin definir el concepto de explotación sexual, de forma que cada país lo definiera como le conviniera: o como sinónimo de prostitución o como un abuso dentro de la prostitución. España, como Estado oficialmente abolicionista y que, por tanto, no reconoce derechos a las prostitutas como tales, solo puede adoptar la primera definición, aquella que hace “explotación sexual” sinónimo de “prostitución”, y así lo manifiestan todas las declaraciones de instituciones oficiales.

Pero la demostración definitiva de que “explotación sexual” no es “prostitución forzada” la constituyen las sentencias de los tribunales de justicia, que sistemáticamente diferencian entre el delito de trata y el de prostitución forzada.

El art. 177 bis, siguiendo los protocolos internacionales, considera irrelevante el consentimiento de la víctima, si se dan las circunstancias descritas, y en esa declaración está implícito el reconocimiento de que existe dicho consentimiento. Si existe consentimiento, no se puede hablar de prostitución forzada, sino de otra cosa, de “explotación sexual”, que no puede ser, por deducción, nada más que prostitución voluntaria.

Realmente, el art. 177 bis contiene los elementos necesarios que podrían permitir su uso para penalizar a todo aquel que ayude a una prostituta en su trabajo, es decir, para prohibir, de hecho, la prostitución. Esto es lo que ocurre en muchos países del globo, en los que la “lucha contra la trata” significa directamente la prohibición de la prostitución, la estrategia de redada y rescate de las prostitutas, sometidas luego a reeducación.

En España esta interpretación no ha sido posible por la actuación de los jueces, que se han negado a invalidar arbitrariamente el consentimiento de las personas, sabiendo como saben que ese es un derecho inalienable de éstas, el derecho a la dignidad reconocido en la Constitución. Por eso, las sentencias condenatorias firmes por trata sexual suman apenas unas decenas desde la reforma del Código Penal.

En la necesidad de diferenciar entre trata y prostitución, continuamente fusionadas por la campaña de pánico moral abolicionista, puede caerse en la tentación de manipular el sentido de “explotación sexual”, haciéndolo sinónimo de “prostitución forzada”. De esta forma, se podría mantener un art. 177 bis neutralizado en su capacidad de ser usado para prohibir la prostitución, pero al precio de hacerle un “lavado de cara”, de “blanquearlo”, de hacer como que no vulnera el derecho constitucional al libre consentimiento de las mujeres, en general, y de las prostitutas, en particular.

Pero ese no es el camino. El art. 177 bis no admite lavado de cara: la opción que da de negar el consentimiento de las mujeres, de incapacitarlas y declararlas víctimas necesitadas de protección, se opone frontalmente al derecho a la autodeterminación de la propia vida que, bajo la denominación de dignidad, es el fundamento mismo del orden constitucional.

El único camino, el que devolverá todos los derechos a todas las mujeres, es el de:

a) la total despenalización de la prostitución, lo que implica, necesariamente, la derogación del art. 177 bis., la derogación de la Ley Mordaza y de las ordenanzas municipales antiputas y el reconocimiento de derechos laborales a las prostitutas.

Las leyes generales que protegen a ciudadanos, mujeres y trabajadores son suficientes también para proteger a las prostitutas, que son ciudadanas, mujeres y trabajadoras como las demás.

“Trata”, “prostitucion forzada”, “proxenetismo” son herramientas al servicio de la discriminacion de las putas como lacra social que debe ser erradicada.

b) la derogación de la Ley de Extranjería, que es la auténtica responsable de los abusos que deben sufrir las trabajadoras sexuales inmigrantes, bajo la continua amenaza de detención por la policía y deportación. La deportación para muchas de ellas significa devolver otra vez a sus hijos al hambre y la miseria.

No hay hipocresía más monstruosa que llamar “víctimas de trata” a las víctimas de la Ley de Extranjería.

 

 

 

 

 

 

Más allá de “extraños compañeros de cama”

 

 

Cómo se inventó la “Guerra contra la Trata” para unir a la izquierda y a la derecha

 

Melissa Gira Grant

 

Agosto de 2018

http://feature.politicalresearch.org/beyond-strange-bedfellows

 

Versión en PDF: https://www.politicalresearch.org/wp-content/uploads/2018/08/PE_Summer18_Grant-1.pdf

 

 

Seis meses después del comienzo de la Guerra de Irak, el entonces presidente George W. Bush se dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas.1 “Los acontecimientos de los últimos dos años nos han presentado la división más clara”, declaró Bush, “entre quienes buscan el orden y aquellos que propagan el caos; entre los que trabajan por el cambio pacífico, y los que adoptan los métodos de los gánsteres.” Del lado del caos y el gangsterismo, continuó, estaban los terroristas. Pero no se detuvo allí:

Se está extendiendo otra crisis humanitaria, aunque está oculta a la vista. Cada año, se calcula que entre 800.000 y 900.000 seres humanos son comprados, vendidos o forzados a cruzar las fronteras del mundo. Entre ellos se encuentran cientos de miles de chicas adolescentes y otras de apenas cinco años, que son víctimas del comercio sexual. Este comercio con la vida humana genera miles de millones de dólares cada año, muchos de los cuales se utilizan para financiar el crimen organizado. Hay un mal especial en el abuso y la explotación de los más inocentes y vulnerables.

El terrorismo era obra del “mal”, había dicho Bush mucho antes: ahora, un nuevo crimen se uniría a su índice del mal: la trata de seres humanos.2 El vínculo entre los dos se pudo haber perdido en aquel momento; el terror, las “armas de destrucción masiva” y el entonces presidente Saddam Hussein seguían siendo la estrella del espectáculo. Pero para los legisladores, diplomáticos y activistas que habían luchado durante años para que la trata de personas ocupara un lugar privilegiado en el escenario mundial, la declaración de Bush fue una gran victoria.

Bush estaba, de alguna manera, simplemente tomando la temperatura nacional de su base. “Cada año, dos millones de mujeres y niños en todo el mundo tienen relaciones sexuales con extraños solo porque alguien los secuestra y amenaza con matarlos“, argumentó un artículo de Christianity Today publicado ese mismo otoño de 2003, que ya inflaba las cifras que Bush citó en la ONU. 3 “Es posible que haya pasado junto a algunas de estas víctimas en la calle”, advirtió el artículo. Como el terrorismo, este mal “escondido” ahora estaba cerca de casa.

La historia de la trata de personas, tal como la contó el presidente Bush en 2003, se ha convertido en la narrativa dominante que se encuentra en los relatos de los medios, las campañas de activistas y las apelaciones de recaudación de fondos hasta el día de hoy. Pero Bush no creó esta historia; simplemente la presentó. Sus personajes y su dilema moral fueron modelados por un grupo relativamente pequeño de personas con influencia política en la derecha —con sueños de organizar activistas cristianos en torno a temas sociales que se pudieran ganar— y sus nuevas aliadas: las feministas liberales cuya vieja oposición a la prostitución y la pornografía estaba, al comenzar el siglo XXI, muy por debajo de la agenda por los derechos de las mujeres. Lo que ambos grupos buscaban, desde diferentes extremos del espectro político, era una oportunidad para adoptar una nueva identidad: ni predicadores ni regañonas, sino defensores de los derechos humanos.

Juntos, esta nueva coalición popularizó la lucha contra la trata como una cruzada moral equiparada con la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos, incluso adoptando su lenguaje: abolición. Y la “crisis” que Bush colocó en el escenario mundial en marzo de 2003 se convirtió en una oportunidad: cambiar su imagen y construir un consenso más amplio, de derecha a izquierda, que a la vez reconociera su autoridad moral y ampliara su atractivo. Y así comenzaron, primero declarando la guerra a lo que se conoció como “trata de personas”, y luego dedicándose a definir lo que significaría esta guerra para que sus objetivos y autoridad estuvieran siempre en su centro.

 

Uniendo a la conejita y al hombre del hacha

 

“Tienes a supermamás y a Baptistas del Sur, a la Organización Nacional de Mujeres y a la Asociación Nacional de Evangélicos en el mismo lado del problema”, Michael Horowitz, compañero y director en el Instituto Hudson, le dijo a Bob Jones en la revista World en 2002.4 “Gloria Steinem y Chuck Colson juntos”.

Hoy, han pasado casi 20 años desde que Horowitz logró alinear a la antaño infiltrada en el Club Playboy, Steinem, con el hombre de los “trucos sucios” de Nixon, Colson, bajo el lema de combatir la trata de personas. Pero el hecho de que estos “extraños compañeros de cama” se unieran a pesar de sus diferencias no es toda la historia. Desde el principio, el objetivo de Horowitz era unir a los conservadores y a los liberales, incluidos los líderes religiosos y seculares. Había imaginado una coalición como ésta antes de centrarse en la trata como la causa —el vehículo— que podría lograrlo. Lo había intentado antes, en 1998, cuando ayudó a aprobar el Acta de Libertad Religiosa Internacional (IRFA), para proteger los derechos humanos de los cristianos perseguidos fuera de los Estados Unidos, con el apoyo del Representante Chris Smith (R-NJ) .5 En aquella época, Horowitz vio el tema de la libertad religiosa como uno que podría impulsar a los cristianos a la acción política en nombre de los derechos humanos, sin aparecer como los típicos regañones morales. “Horowitz transformó casi por sí solo la persecución de los cristianos en un tema importante”, consideró The New Republic en 1997.6

No mucho después, imaginó la lucha contra la trata de personas como otra causa conjunta, enmarcando los términos de la batalla a fin de atraer mejor a grupos dispares. Desde el principio, vio la cuestión de la lucha contra la trata como una oportunidad que ofreció a los grupos de presión, los políticos y los medios de comunicación, una oportunidad de estar en el lado correcto de la historia. “No trates de que se unan al establishment”, dijo entonces. “Déjalos que te acompañen”.

Utilizaría las mismas apelaciones a los derechos humanos que había empleado para la IRFA para impulsar la Ley de Protección de Víctimas de la Trata (TVPA), nuevamente trabajando con el congresista Smith. “El componente sexual de la trata, más que su naturaleza coercitiva, fue lo que atrajo a Smith y otros conservadores al tema”, observó Alicia W. Peters, antropóloga de la Universidad de Nueva Inglaterra. “Para los cristianos conservadores y los evangélicos, el tema de la trata, y la trata sexual en particular, era un ejemplo de comportamiento moral depravado que violaba el principio de que el sexo debería reservarse para el matrimonio entre un hombre y una mujer… Los debates en torno a la TVPA se convirtieron en una forma de que los conservadores participaran en el trabajo por los “derechos humanos” y dar un giro moral a la trata que reforzara una concepción particular de la sexualidad “.

El movimiento para combatir la trata de personas, tal como lo concibió Horowitz, usaría ese “giro moral” para atraer a más conservadores a esta causa de “derechos humanos”. Allen D. Hertzke, un estudioso de religión y política en la Universidad de Oklahoma, dice que desde su primer encuentro en 1998, Horowitz lo alentó a “ser el cronista del movimiento”, incluida la aprobación de la TVPA emblemática, para hacer que la trata fuera un problema importante. “La campaña legislativa construida sobre la alianza anterior contra la persecución”, mientras Horowitz trabajaba para promover su objetivo de consenso entre derecha e izquierda, escribe Hertzke en su libro, Liberando a los hijos de Dios: la improbable alianza para los derechos humanos globales. En mayo de 1999, “en una habitación escondida en el Capitolio de EE.UU.”, continúa Hertzke, Horowitz convocó una reunión de estrategia, que Charles Colson abrió con una oración.

Hertzke escribe también que hubo algunas caras conservadoras familiares: el representante Smith y el líder de la mayoría de la Cámara Dick Armey (R-TX), que prometieron votar a favor de la legislación de trata de Smith, así como el experto conservador y ex secretario de Educación William Bennett, Richard Land de la Convención Bautista del Sur, y Richard Cizik de la Asociación Nacional de Evangélicos. Pero también estaba David Saperstein, un prominente rabino liberal (sobre el cual Horowitz bromeó, “el electorado de David le paga para enderezar la derecha cristiana, pero con considerable coraje se encargó del tema de la persecución”) y Laura Lederer, una defensora de los derechos de las mujeres y, en ese momento, convertida a la lucha contra la trata de personas.

Lederer sería central en la misión de Horowitz de transformar la trata en “el tema de los derechos humanos de nuestro tiempo”. Él la usaría, contó Hertzke, “para hacer que los grupos de mujeres respaldaran el esfuerzo”. Lederer pensó que Equality Now sería el mejor grupo para reclutar: a través de su conexión con Gloria Steinem, tal vez podría usar su influencia para atraer a otras feministas prominentes a la lucha contra la trata. “Esto es”, escribe Hertzke, “de hecho, lo que sucedió”.

Como un funcionario de la administración Bush caracterizó una vez al nuevo aliado de Lederer en Washington a The American Prospect, “Horowitz es el Charlie para sus Ángeles” .8 Junto a Lederer, atrajo a Donna M. Hughes, colaboradora de la National Review y de la Cátedra de Estudios de la Mujer en la Universidad de Rhode Island. Como Lederer —editora del libro de 1982 Take Back the Night: Las mujeres en la pornografía—, Hughes era una veterana de la causa feminista contra la pornografía. También era una neoconservadora. Desde el 11 de septiembre, Hughes instó a sus colegas feministas a mirar a la derecha como aliada en causas como el “fundamentalismo islámico” y el “antisionismo”. Como argumentó en un intercambio de opinión en el Washington Post con la activista feminista Phyllis Chesler:

En el pasado, cuando se enfrentaban a la elección de aliados, las feministas hacían concesiones. Para obtener el apoyo de la izquierda liberal, las feministas aceptaron la explotación de las mujeres en el comercio de la pornografía, en nombre de la libertad de expresión. El tema del aborto ha impedido que la mayoría de las feministas consideren trabajar con grupos conservadores o religiosos. Las feministas están en lo cierto al apoyar los derechos reproductivos y la autonomía sexual de las mujeres, pero deben dejar de demonizar a los grupos conservadores y religiosos que podrían ser mejores aliados en algunos asuntos que la izquierda liberal … El trabajo por los derechos humanos no es competencia de ninguna ideología en particular. Salvar vidas y defender la libertad son más importantes que la lealtad a una hermandad feminista obsoleta y demasiado limitada.9

Esta línea de argumentación no era exclusiva de las neoconservadoras como Hughes, quienes buscaban un nuevo terreno sobre el cual reposicionar su política antiprostitución como un asunto de derechos humanos. También era la posición de Equality Now, una organización internacional de derechos de la mujer que hizo campaña para ampliar las leyes contra la prostitución en los Estados Unidos y en el extranjero.10 La fundadora del grupo, Jessica Neuwirth, había trabajado en Amnistía Internacional una vez, y admitió rápidamente al The New York Times que había modelado Equality Now a su imagen.11 Pero había dejado Amnistía frustrada porque no se habían enfocado lo suficiente en los problemas de las mujeres como la mutilación genital femenina y la prostitución. En la red de influencia religiosa de Horowitz, encontró un nuevo grupo de aliados dispuestos a dar prioridad a estos temas a medida que reivindicaban la defensa de los derechos humanos.

Organizaciones como Equality Now, escribe Elizabeth Bernstein, profesora de estudios y sociología de mujeres de Barnard, creían que desplazando el campo del debate sobre la prostitución y la pornografía a los “derechos humanos”, finalmente podrían salir victoriosas de las guerras sexuales conflictivas. En el “terreno humanitario”, escribe Bernstein, “era más probable que prevaleciera la circunscripción abolicionista” .12 Al buscar apoyo para su política antiprostitución con cambio de marca, tales organizaciones responderían al llamado de Horowitz.

 

De la Casa Blanca al “burdel”

 

Al cierre de la administración Clinton, estos recién unidos aliados se enfrentaron a su primera prueba pública de unidad.

Entre 1999 y 2000, cuando la coalición de Horowitz cobró fuerza, Estados Unidos asumió un papel de liderazgo en el desarrollo del que se convertiría en el “Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños” de las Naciones Unidas, firmado por 80 países en diciembre de 2000.13 Desde el principio, los debates sobre lo que constituía la trata de personas consumieron meses de reuniones, según relató la investigadora de trata Jo Doezema en su libro de 2010, Sex Slaves and Discourse Masters.

Durante dos años de negociaciones, los delegados escucharon a activistas antitrata que instaron a una respuesta basada en los derechos que diferenciara entre trabajo sexual y trata de personas, mientras que otros grupos, como la Coalición contra la Trata de Mujeres, argumentaron que la trata de personas y la prostitución eran inseparables y requerían una respuesta dura de justicia penal que definieron como “abolicionista”.

Al principio, Estados Unidos se inclinó hacia la respuesta basada en los derechos y apoyó el borrador de que solo la “prostitución forzada” -—distinta de la categoría más amplia de toda prostitución y trabajo sexual— se definiría como trata. Esto indignó a la coalición Horowitz, desde abolicionistas como Jessica Neuwirth hasta figuras de la derecha religiosa como Charles Colson.

Colson y William Bennett recurrieron al Wall Street Journal para echarle la culpa a la Primera Dama Hillary Clinton, quien, en su calidad de presidenta honoraria del Consejo Presidencial Interagencias sobre la Mujer, había participado con el Departamento de Estado de EE.UU. Neuwirth seleccionó a otras feministas para firmar una carta grupal instando a los EE.UU. a retirar la palabra “forzada” de “prostitución forzada”, argumentando: “La posición tomada por la administración sugiere que no consideras la prostitución ajena como una forma de explotación sexual … la definición no solo no protegería a un número considerable de víctimas de trata, sino que también libraría de ser procesados a muchos tratantes en el comercio sexual mundial”. 14

Firmaron muchas feministas destacadas, incluida la Presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Patricia Ireland; la presidenta de Planned Parenthood, Gloria Feldt; Frances Kissling, presidenta de Católicos para una Libre Elección; Dorchen Leidholdt, co-directora ejecutiva de la Coalición contra la Trata de Mujeres; Julia Scott, presidenta del Proyecto Nacional de Salud de las Mujeres Negras; la presidenta de la Fundación Feminista de la Mayoría Eleanor Smeal; y las activistas Robin Morgan y Gloria Steinem.

Clinton siguió siendo un objetivo en todos los debates polémicos sobre la definición de trata.

Aunque alineadas en su propósito con los líderes de la derecha religiosa, las abolicionistas tuvieron cuidado de decir que no culpaban a Clinton; Equality Now siguió su primera carta con una declaración de que las críticas de Colson y Bennett al gobierno estadounidense eran “un intento de manipulación de líderes feministas como una estratagema política para atacar a Hillary Clinton”. Sin embargo, Clinton siguió siendo un blanco en los sucesivos debates polémicos sobre la definición de trata. Cuando cubrió el debate, The New York Posthead tituló su artículo, “’Panel de putas’ pone a la Primera Dama en el centro del debate”. 15

El mismo grupo de abolicionistas presionó al senador Paul Wellstone (D-MN), quien presentó por primera vez un proyecto de ley de trata más integral en 1999, para dividir la trata de personas en “trata laboral” —definida como el uso de la fuerza, el fraude o la coacción para obligar a trabajar— y la “trata sexual”, que no requeriría la presencia de fuerza, fraude o coacción, reflejando así la definición que impulsaron a adoptar en el protocolo de la ONU.

Como Clinton no lo apoyó, también fue culpada por eso. En una entrevista con la antropóloga Alicia W. Peters, una integrante del personal del Congreso recordó aquel momento: “Fue tan increíble, ya sabes,”Hillary tiene una casa de putas”. La integrante del personal ,”Megan”, continuó, “Ahora intentas olvidar, pero en aquel período … la retórica de la derecha estaba aumentando y era extrema … Se trataba de sexo, y se trataba de violación, y se trataba de… la virtud de la mujer, y si apoyabas la definción de trabajo entonces eras… cómplice de la violación de miles de niñas “. 16

TVPA se convirtió en ley en los últimos meses de la administración Clinton, el 28 de octubre de 2000, como parte de la Ley de Víctimas de la Trata y la Protección contra la Violencia. En un compromiso, el proyecto de ley dividió la trata en “trata laboral” y “trata sexual”, pero mantuvo una definición de “fuerza, fraude o coacción” para ambas. La victoria entusiasmó a la coalición de conservadores religiosos y abolicionistas feministas, pero preocupó a otros progresistas. “Los movimientos conservadores y evangélicos se estaban volviendo mucho más exitosos en cuestiones de derechos humanos”, dijo Megan, miembro del personal del Congreso, a Peters. “Y había una preocupación real de que se estaban adueñando de este gran problema, y ​​no solo como una especie de ‘oh, es nuestro’, sino también porque iban a redefinirlo”.

 

NSPD- 22

 

Un año antes de su discurso en la ONU en 2003, el presidente Bush ya había declarado la guerra a la trata de personas, en términos más duros de los que utilizaría en la Asamblea General, aunque pocos de los que estaban fuera del mundo de la política de lucha contra la trata se habían enterado.

El 25 de febrero de 2002, Bush firmó la Directiva Presidencial de Seguridad Nacional 22 (NSPD-22), definiendo la trata de personas como un tema prioritario de seguridad nacional y sosteniendo que “la política de los Estados Unidos es atacar vigorosamente los problemas mundiales de la trata de personas, utilizando medidas policiales, diplomacia y todas las demás herramientas apropiadas. “17 Cuatro párrafos del NSPD-22 siguen clasificados, pero lo que era público definió la trata como una” amenaza transnacional “, una trata relacionada exclusivamente con el trabajo sexual.

Nuestra política se basa en un enfoque abolicionista de la trata de personas, y nuestros esfuerzos deben incluir un ataque integral contra ese tipo de trata, que es una forma moderna de esclavitud. A este respecto, el Gobierno de los Estados Unidos se opone a la prostitución y a todas las actividades conexas, incluido el proxenetismo, el proxenetismo o el mantenimiento de burdeles, como una contribución al fenómeno de la trata de personas. Estas actividades son inherentemente dañinas y deshumanizantes. La posición del Gobierno de los Estados Unidos es que estas actividades no deberían regularse como una forma legítima de trabajo para ningún ser humano.

El trabajo sexual, argumentaba la directiva, no solo era el único factor responsable de la trata, sino que oponerse a él, en cualquier forma, era necesario para un “ataque integral” contra la trata.

Donna Hughes fue una de las defensoras de la lucha contra la trata que tuvo conocimiento de NSPD-22. Ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara en octubre de 2002, Hughes vinculó explícitamente la lucha contra la trata y la lucha contra el trabajo sexual. “La trata de personas es una forma moderna de esclavitud”, testificó Hughes, empleando lo que se estaba convirtiendo en una metáfora convencional entre muchos activistas antitrata. “No entender la relación entre la prostitución y la trata es como no entender la relación entre la esclavitud en el Viejo Sur y el secuestro de víctimas en África y su envío transatlántico a nuestras costas”. 18

Como conservadora prominente, Hughes estaba más cerca de la administración Bush que otras feministas involucradas en movimientos contra la trata de personas. Pero fue Laura Lederer, más tarde sostendría Hughes, quien finalmente convenció a la administración Bush de considerar la trata como un problema de seguridad nacional.19 En 2001, Lederer fue nombrada asesor adjunto de la Oficina del Departamento de Estado para Monitorear y Combatir la Trata de Personas; el año siguiente, bajo la influencia de Lederer, Bush emitió el NSPD-22.

“Esta administración está diciendo que no se puede blanquear el trabajo sexual”, dijo Lederer a la revista World en 2002, unos meses después de que Bush firmara NSPD-22. “Nunca puede ser una forma legítima de ganarse la vida porque es intrínsecamente perjudicial para hombres, mujeres y niños. Va en la dirección opuesta a la agenda pro-mujer, pro-familia y pro-derechos humanos del presidente Bush “.

NSPD-22 fue una validación de la propia misión de Lederer para lanzar la lucha contra la trata como una lucha contra el trabajo sexual. “Creo que estoy en lo cierto al decir que muchas de las organizaciones que tomaron la iniciativa en los primeros días en la ONU y en otros foros mundiales se sentían cómodas hablando sobre un tipo de trata —la trata laboral— y consideraban la trata sexual como un subconjunto de la trata laboral”, dijo Lederer en una sesión informativa de la Comisión sobre el Estatus de la Mujer 2005 en Washington.20

“Nosotras lo veíamos como una degradación del acto más íntimo entre un hombre y una mujer”, continuó Lederer. “Lo veíamos como algo que fomenta la explotación y el abuso de las mujeres y contribuye a las familias disfuncionales. Sentíamos que estaba relacionado con crisis de salud públicas y privadas, y, lo último pero no lo menos importante, creíamos que fomentaba la trata de personas. Queríamos una nueva política que reflejara estas preocupaciones “.

Aunque NSPD-22 ostensiblemente aborda la trata como un problema de seguridad nacional, Lederer y Hughes lo entendieron como una norma que apoyaba la continuada criminalización del trabajo sexual. “Un presidente republicano conservador de los Estados Unidos había firmado una directiva compatible tanto con la teoría feminista radical sobre la prostitución y la explotación sexual”, escribió más tarde Hughes, “como con la filosofía conservadora y religiosa de proteger la dignidad humana” 21.

 

El sheriff global

 

Aunque expresada en términos humanitarios, la guerra contra la trata ha hecho menos para proteger los derechos humanos que para potenciar la aplicación de la ley en el escenario mundial. La Ley de Protección de Víctimas de la Trata, al tiempo que define la trata como un crimen según la ley de los EE.UU., también es una herramienta para dar forma a la política de trata en otros países. Eleva a los EE. UU. al papel de “sheriff global” 22, escribe Janie Chuang, profesora asociada en la facultad de derecho de American University.

TVPA “establece un régimen de sanciones”, escribe Chuang. Si los Estados Unidos creen que un país no está cumpliendo con sus “normas mínimas para la eliminación de la trata”, entonces los Estados Unidos pueden retirar la ayuda a ese país. TVPA creó la Oficina del Departamento de Estado de EE.UU. para monitorear y combatir la trata de personas, que cada año publica su informe “Trata de personas” o TIP, como el principal mecanismo para juzgar el cumplimiento de gobiernos extranjeros con la política antitrata de los EE.UU. El objetivo del informe no es solo documentar el cumplimiento, sino avergonzar públicamente a los países para que hagan más para “combatir la trata”.

“Tenemos que presionarles mucho”, dijo Horowitz en 2004. “Esa es una de las grandes cosas de ser una superpotencia”. 23 (Mientras tanto, los EE.UU. solo comenzaron a evaluarse a sí mismos en el informe TIP de 2010).

“El estigma de la tarjeta de puntuación hace que los Estados cambien su comportamiento”, escribe Judith G. Kelley, en Scorecard Diplomacy: Grading States to Influence Their Reputation and Behavior. No se ha publicado ningún informe TIP sin provocar controversia. Los académicos han notado que los métodos utilizados por el Departamento de Estado para recopilar datos contra la trata de personas son inconsistentes, y que la política detrás de TIP compromete su credibilidad. “El Informe TIP entreteje una historia simple y finalmente reconfortante de trata sobre personas malas que hacen cosas malas ante personas buenas”, escribió Anne T. Gallagher, una especialista en justicia penal y derechos humanos, en 2015. “Fracasa en cuestionar seriamente la economía profunda de la explotación humana, preguntar qué pasaría con la riqueza y la productividad globales si tal explotación se eliminara de repente “. 24

Donna Hughes se quejó de que Estados Unidos seguía financiando grupos que pusieron en peligro la lucha contra la trata trabajando para “empoderar” a las víctimas de trata en lugar de “rescatarlas”.

La alianza original convocada por Horowitz también tuvo problemas con el informe TIP. Donna Hughes protestó 25 en 2002 por no castigar suficientemente a los países que no penalizaban la prostitución, y se quejó 26 de que Estados Unidos seguía financiando grupos que ponían en peligro la lucha contra la trata, ya fuera “trabajando” para “empoderar” a las víctimas de trata en lugar de “rescatarlas” o “apoyando la sindicalización de las prostitutas como la solución a la trata”.

El congresista Smith transmitió estas quejas en debates sobre la Ley de Liderazgo Global Contra el VIH / SIDA, la Tuberculosis y la Malaria (que creó PEPFAR, el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA). Smith propuso que para calificarse para optar a los fondos de PEPFAR, las organizaciones no gubernamentales deben adoptar una política explícita que se oponga a la prostitución. La representante Barbara Lee (D-CA), quien ayudó a escribir PEPFAR, se opuso a la enmienda de Smith. “Nunca olvidaré ese día”, dijo Lee.27 “Pensamos que teníamos los votos para aprobar [PEPFAR] basados ​​en negociaciones, pero luego Chris Smith ofrece esto, ¿cómo lo llamó él? Una cláusula de conciencia. Este fue el comienzo de esta cláusula antiprostitución.” PEPFAR pasó, pero con la enmienda de Smith, consagrando lo que llegó a conocerse como “el juramento de lealtad contra la prostitución” o simplemente “el compromiso” con la ley de los EE.UU.

El aviso de la nueva política llegó en enero de 2003 en un cable de Colin Powell.28 La norma establecía que “las organizaciones que defienden la prostitución como una opción de empleo o que defienden o apoyan la legalización de la prostitución no son socios apropiados” para las ayudas antitrata del gobierno de Estados Unidos.

El compromiso no solo supuso un coste a las organizaciones de ayuda desesperadamente necesitadas de financiamiento, sino que también generó un efecto global de enfriamiento. Para 2004, la forma en que los funcionarios del programa, los trabajadores de campo y los defensores de los derechos humanos se sentían con respecto a la prostitución se había “convertido en una prueba de fuego para la administración Bush”, informó Tara McKelvey en The American Prospect. Una trabajadora de una ONG resumió la línea de EE.UU. sobre prostitución en términos familiares durante la época de Bush: “O estás con nosotros o estás contra nosotros” 29.

El congresista Smith continuó diciendo, hasta bien entrado el gobierno de Obama, que el compromiso “se diseñó para garantizar que los proxenetas y los propietarios de burdeles no se conviertieran, a través de una ONG que respaldara tal explotación, en socios del gobierno de Estados Unidos” .30 En 2013, el Tribunal Supremo de EE.UU. dictaminó que exigir a las ONG con base en los Estados Unidos que firmaran el compromiso era una violación de su derecho constitucional a la libertad de expresión.31 Pero las ONG de fuera de los EE.UU. no tuvieron esa protección.

 

“Los niños de América” y más allá

 

“Fue como si Dios me susurrara al oído: ‘tocála por Mí'”, dijo Linda Smith, recordando su encuentro formativo con una joven en el distrito de burdeles de Mumbai en 1998.32 Smith, que estaba prestando servicios en la Cámara de Representantes de los EE.UU., a menudo describe esto como el momento en que su carrera nació de nuevo.33

La mujer que ingresó al Congreso como parte de la “Revolución Republicana” de Newt Gingrich en 1994 y que una vez fue nombrada como la “extrema derecha de la derecha” de la Cámara 34, respondió desviando su atención de Washington hacia la lucha contra la trata. Fundó Shared Hope International para llevar a cabo su misión, enraizada en su momento de conversión en la India, pero dirigida a niños de los Estados Unidos. El giro de Smith a lo que ella llama “trata doméstica de menores con fines sexuales” representa otra evolución de la llamada de Horowitz a la coalición derecha / izquierda. El activismo de Smith se basa en nociones decididamente antifeministas de los roles de género y la estructura familiar.

Smith es una figura puente adecuada para el futuro de la coalición Horowitz. “Ella es la líder de un movimiento que se opone a casi todo lo que apoyan las feministas”, escribió The Seattle Times sobre los comienzos de su carrera en la política del Estado de Washington. “Pero también es una mujer fuerte que podría confundirse con una feminista”. 35 Smith entró en la política a través del Águila Forum de Phyllis Schlafly, y Smith y Schlafly aún se movían en los mismos círculos tan recientemente como en 2011, cuando en la Cumbre de Votantes de Valores Schlafly hizo la presentación, y Smith dio una charla promoviendo el marco modelo de legislación de trata de Shared Hope, llamado “Salvar a los niños de Estados Unidos de proxenetas y pervertidos: La Iniciativa de la Inocencia Protegida”. 36 El activismo de Smith tiene un sentimiento maternal; se basa en nociones decididamente antifeministas de los roles de género y la estructura familiar. Antes de una audiencia en el Family Research Council, Smith describió una vez a una joven a la que había “salvado” personalmente y dijo que la mujer había sido “vulnerable” a los tratantes porque su madre tenía dos empleos y su “papá … no estaba allí”. 37

El método de activismo de Shared Hope fue probar sus proyectos contra la trata a nivel internacional, 38 y luego traerlos de regreso a los Estados Unidos para atacar la trata “doméstica de menores”. Para crear presión política sobre la “trata sexual doméstica de menores”, Shared Hope promueve su tarjeta informativa anual de trata, preparada en colaboración con el Centro Estadounidense de Derecho y Justicia, uno de los principales grupos de activismo legal de la derecha cristiana, con una agenda anti-LGBTQ y anti-Islam. La tarjeta de calificaciones evalúa Estados de EE.UU. de la misma manera que el informe TIP del Departamento de Estado juzga a otros países. Mientras la coalición Horowitz trabajó para vincular la trata con la prostitución a nivel internacional, el grupo de Smith vincula la trata con la prostitución doméstica. Al expandir su enfoque contra la trata a “salvar a los niños de Estados Unidos de los proxenetas y pervertidos”, ella también ha elevado su perfil. En 2017, Smith hizo campaña, sin éxito, para ser nombrada embajadora general para combatir la trata de personas.39 (En la actualidad, el presidente Trump ha anunciado su intención de nominar al ex fiscal federal John Cotton Richmond [9] para dirigir la oficina TIP. Richmond fue también una vez el director de campo de la India para International Justice Mission, una organización cristiana contra la trata de personas40).

La coalición Horowitz ha evolucionado, ahora que su objetivo de reclamar los derechos humanos para la derecha religiosa ha encontrado una nueva generación. Como lo describió la socióloga Elizabeth Bernstein, los miembros de esta nueva generación “no se identifican con la derecha cristiana en absoluto, sino que se describen a sí mismos como cristianos ‘moderados’ y, en algunos casos, incluso como cristianos progresistas”. 41Para ellos, la lucha contra la trata es una forma dice Bernstein, “no solo de adoptar los lenguajes de los derechos de las mujeres y la justicia social, sino que también dan pasos deliberados para distinguir su trabajo de las políticas sexuales de otros cristianos conservadores”.

Los grupos dispares que Horowitz reunió continúan compitiendo por influencia y recursos sobre lo que significaba combatir la trata. El congresista Chris Smith permanece en Washington, todavía trabajando, como señalaron los activistas en febrero de 2018, para insertar el compromiso contra la prostitución en la nueva legislación. Según algunos activistas, Smith está en desacuerdo con el senador Bob Corker, el arquitecto del fondo mundial para “acabar con la esclavitud de hoy en día”, que posiblemente esté inspirado en el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. Smith considera que la lucha contra la trata es cosa suya. Este es el fondo que Ivanka Trump anunció en las Naciones Unidas en 2017, sirviendo como jefe de facto del trabajo contra la trata bajo la administración de su padre (generalmente un trabajo reservado para el Departamento de Estado). Su grupo de consejeros está lleno de personal actual y anterior de International Justice Mission, la ONG cristiana contra la trata de personas y una aliada de Horowitz desde finales de la década de 1990, que ha trabajado con el Departamento de Justicia.

Mientras tanto, Smith y Lederer continúan encontrando nuevos ángulos en la lucha contra la trata de personas. En 2017, hablaron en un evento paralelo de la Asamblea General de la ONU, “Comercio de esclavos de menores en la era digital”, patrocinado por C-FAM, una de las dos organizaciones de derecha. El presidente Donald Trump fue seleccionado para representar a los EE.UU. en la Comisión de la O.N.U.sobre el estado de las mujeres de 2017.42

La Coalición contra la Trata de Mujeres (Coalition Against Trafficking in Women, CATW) sigue activa en la política de trata de EE.UU., defendiendo el compromiso contra la prostitución del representante Smith contra su impugnación de 2013 en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Más recientemente, CATW ha presionado al Congreso, con el Centro Nacional sobre Explotación Sexual (anteriormente Morality in Media) y Shared Hope International, para enfocar las leyes contra la trata de personas en hombres que compran sexo.

Hillary Clinton, el antiguo objetivo de la coalición, fue nuevamente criticada por su postura sobre la trata durante su campaña presidencial de 2016. En octubre de 2016, unas semanas antes de las elecciones, los blogs derechistas43 difundieron la noticia de que se le había preguntado a Clinton, durante una reunión a puertas cerradas con activistas de Black Lives Matter en 2015, si ella apoyaba la despenalización del trabajo sexual: uno de los objetivos del movimiento. Clinton, según un correo electrónico publicado posteriormente por Wikileaks, dijo: “Apoyo la idea. No estoy segura exactamente cómo lo implementaría”. Agregó,”hay una diferencia entre una trabajadora sexual adulta y un niño objeto de trata para ser trabajador sexual, por lo que no se puede simplemente hacer una declaración general, hay que descubrir cuáles son las diferentes situaciones de trabajo “.

Donna Hughes, la antigua líder contra la trata, fue una de las primeras personas en las redes sociales en compartir la historia, lo que pareció demostrar que Hughes no se había equivocado casi 20 años antes, cuando afirmó que Clinton vio el trabajo sexual y la trata como asuntos distintos.

Pero estos mismos 20 años solo han erosionado aún más esas perspectivas matizadas en términos de leyes que vinculan el trabajo sexual y la trata. En abril de 2018, el presidente Trump firmó la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Línea (FOSTA), ampliando la centenaria White Slave Traffic Act para incluir sitios web utilizados por trabajadoras sexuales, para que los procuradores generales del Estado puedan presentar demandas contra dichos sitios web. Casi inmediatamente después de la aprobación de la legislación del Congreso, los sitios web en los que las trabajadoras sexuales confían para trabajar con relativa seguridad comenzaron a desconectarse por temor a ser blanco de nuevos enjuiciamientos. Desde entonces, las trabajadoras sexuales informan que ya no pueden usar sitios web para compartir información sobre clientes abusivos, 44 y que los clientes abusivos que una vez rechazaron han regresado45 para aprovecharse de su posición nuevamente precaria. Los grupos que lideran el apoyo a FOSTA incluyen la Coalición contra la Trata de Mujeres y Shared Hope International. La coalición Horowitz ha demostrado ser el primer empresario moral exitoso de la guerra contra la trata de personas.

 

Sobre la Autora

Melissa Gira Grant es reportera principal de The Appeal y autora de Playing the Whore: The Work of Sex Work (Verso). Ha cubierto el trabajo sexual y la trata de personas para Village Voice, The Nation y Pacific Standard, entre otras publicaciones. Síguela en melissagiragrant.com y en Twitter en @melissagira..

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  1. El presidente Donald Trump firma H.R. 1865 (FOSTA) como ley, 2018. Foto: Oficina de la congresista Ann Wagner

Prostitución bajo amenaza de muerte

 

La pobreza y la búsqueda de una vida mejor es utilizada por mafias para obligar a mujeres a prestar servicios sexuales

 

Por F. Guijarro 

19 de agosto de 2018

https://www.diariodemallorca.es/mallorca/2018/08/19/prostitucion-amenaza-muerte/1340227.html

 

Víctimas de trata. “Hay pocas experiencias tan dramáticas como las que viven las mujeres que son víctima de trata”, afirma el responsable de una de las organizaciones que atienden a mujeres en situación de prostitución, entre las que se encuentra el Casal Petit, que cada año da servicio a unas 250 personas en la isla. Entre ellas se encuentra María, residente en Mallorca y madre de tres hijos.

 


Xisca Plasencia (izquierda) y Magdalena Alomar (derecha), del Casal Petit, junto a María (de espaldas). m. Mielniezuk

 

Amenazas de muerte hacia ellas o sus familias, agresiones y humillaciones forman parte del recorrido realizado por las mujeres en situación de prostitución que han sido objeto de trata. En el camino dejan buena parte de su autoestima y heridas que no se ven sobre la piel. Algunas de ellas son atendidas en Mallorca por el Casal Petit de las Hermanas Oblatas,entre las que se encuentra María.

La historia de esta mujer latinoamericana tiene en sus orígenes un factor que es prácticamente constante entre las personas afectadas por estas situaciones: la pobreza. Madre de dos hijos y sin pareja, con un trabajo de secretaria que no era suficiente para sacar adelante a su familia y que les obligaba a vivir con su madre o con su abuela en barrios humildes, un día se cruzó con una antigua amiga que “iba en un cochazo”“Lo primero que pensé es que se había casado con un narco”. Pero el lujo en el que vivía procedía del ejercicio de la prostitución en Japón. Ella fue la que la puso en contacto en un hotel con un japonés que hizo la primera oferta para trasladarse a ese país, que en un principio rechazó. Más tarde llegó una nueva reunión con una mujer que también había trabajado durante años en ese país oriental y que le cobró un millón de pesos colombianos solo por ponerla en contacto por personas que debían de ayudarla a realizar ese viaje. María no oculta que era consciente de que la oferta era para ejercer la prostitución, pero se la presentaban como “algo muy fácil por el carácter de los japoneses y en lo que se podía ganar mucho dinero”.

La organización con la que se relacionó le pagó el billete de avión hasta Londres, para desde allí partir hacia Tokio, donde la policía japonesa no la permitió entrar en el país, obligada a volver a Inglaterra donde permaneció 15 días. Para poder mantenerse durante este tiempo, fue en Londres donde ejerció la prostitución por primera vez. Regresó a su país para desde allí hacer un nuevo intento para entrar en Japón, pasando previamente por Nueva York y Corea. Esta vez lo consiguió. El año era 1993.

Un laberinto sin salida

Una vez allí, pasó a manos de una mujer a la que debía entregar cada día 250 yenes para saldar una deuda de 60.000 dólares y que en lugar de hacerlo en algún local, la puso a ejercer en la calle. Al verse en esa situación, admite que se pasó la primera noche llorando y que rogó que la dejaran volver a su tierra, con el compromiso de que saldaría su deuda hipotecando la casa de su abuela si era necesario.

“La respuesta que recibí es que podía coger mi pasaporte y mi dinero e irme, pero inmediatamente después con la advertencia de que si me marchaba no iba a salir viva del aeropuerto de mi país”.

Ahí se inició una etapa de meses en la que se la obligaba a trabajar cada día y en la que durante los fines de semana debía atender a trabajadores extranjeros que pagaban menos pero que apenas permanecían con ella poco más de 10 minutos. Si un japonés le abonaba 250 o 300 yenes, estos migrantes solo pagaban entre 100 y 150, pero con una enorme rotación.

Llegó a enfermar por este exceso de trabajo y comenzó a consumir drogas. “Me volví agresiva y tenía problemas con todos”, lamenta.

Hasta que un día decidió que ya había saldado su deuda de 60.000 euros y escapó de la mujer para la que trabajaba. La reacción de ésta fue vender esa deuda pendiente a la mafia japonesa. “Me encontraron, me sacaron de madrugada de la casa en la que estaba” y la obligaron a hacer una gira por tres ciudades, trabajando 10 días en cada una. Allí aprendió una nueva forma de ejercer en Japón. Debía actuar en ‘teatros’ con público donde hacía un baile. Luego los asistentes se jugaban quién subía al escenario con ella, donde practicaban sexo a la vista de todos y la tradición hacía que luego el hombre se sacara el preservativo para demostrar que había eyaculado, entre aplausos del público. Después debía de atender a los asistentes que lo deseaban en pequeñas salas, con una relación que duraba muy poco tiempo en cada caso. Durante esas semanas, la mafia japonesa se quedaba con la mitad de las ganancias que generaba, y permitía que la otra mitad se la enviará a su madre. Al dar por saldada su deuda, le organizaron una fiesta.

Ella se quedó a vivir en Japón con el novio que había conocido allí, pero las actividades de este último hicieron que la policía les detuviera y la devolviera a su país, cerrando una etapa de tres años en Oriente.

Entonces decidió viajar a España, de nuevo para ejercer la prostitución, y permaneció en un hotel de carretera durante un mes, con una notable diferencia con la clientela japonesa, porque “en España muchos querían hacerlo sin preservativo y sin lavarse”.

En esa etapa sucede una de las situaciones más dramáticas que ha vivido. Se quedó embarazada de un cliente (no sabe de cuál, porque a uno se le rompió el preservativo y a otro se le enrollo en su interior al sacarlo y se derramó el semen). Cuando pretendía abortar en España, fue detenida y deportada, y al llegar a su país lo intentó de nuevo pero le dijeron que el feto ya estaba demasiado desarrollado. Es al llegar a este punto cuando algo se rompe en María y empieza a llorar, porque quiso desprenderse “de lo mejor que he hecho en mi vida”, su hija. “Ella conoce toda esta historia”, afirma entre lagrimas.

De nuevo hizo las maletas y viajó a Europa, esta vez con su hijo mayor y su hija pequeña (el mediano no quiso abandonar su país). Tras una peripecia en Suiza, volvió a España en noviembre de 2000, para instalarse en Barcelona. Allí trabajó un tiempo en un mercado, pero no conseguía ingresos suficientes para mantener a sus hijos y volvió a la prostitución. “Llega un momento en el que piensas que no sirves para otra cosa. En esas fechas tenía que haber parado, pero no lo hice”, señala con lágrimas.

Barcelona la asusta para vivir con sus hijos y viajó a Mallorca, donde ha criado a dos de ellos. Ha trabajado en el club Globo Rojo y en un chalé de la calle Hiroshima, entre otros lugares. Más de tres lustros después de llegar a la isla, sigue en situación de prostitución, y con el dinero que gana ayuda a su segundo hijo, que terminó viviendo en EE UU donde se le detectó un cáncer, al que envía 800 dólares cada mes porque allí la sanidad es muy cara. “La vida no me deja respirar”. Durante esos 17 años, solo ha encontrado algún empleo precario, “y de algo tenemos que vivir”, concluye.

 

La trata de seres humanos con fines de explotación sexual: análisis conceptual e histórico

 

LA TRATA DE SERES HUMANOS CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL: ANÁLISIS CONCEPTUAL E HISTÓRICO1

 

José Luis Solana Ruiz

Universidad de Jaén

 

Descargar PDF aquí: https://t.co/llY6vXqOuR

 

Solana Ruiz, J. L. (2011). La trata de seres humanos con fines de explotación sexual: análisis conceptual e histórico. En F. J. García Castaño y N. Kressova. (Coords.). Actas del I Congreso Internacional sobre Migraciones en Andalucía (pp. 915-). Granada: Instituto de Migraciones. ISBN:978-84-921390-3-3.

 

 

La trata de personas, sobre todo de mujeres, con fines de explotación sexual constituye una de las problemáticas más graves de los actuales procesos migratorios. Las víctimas de ella suelen ser personas especialmente vulnerables, las cuales, no cabe duda de ello, precisan de una protección especial.

Con el fin de combatir esa modalidad de trata y de ofrecerle protección a las personas víctimas de ella, se han puesto en acción durante los últimos años varias iniciativas jurídicas y políticas, entre las que hay que destacar, en el ámbito de las Naciones Unidas, los Protocolos que complementan la Convención contra el crimen organizado transnacional y, en España, el Plan integral de lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual (2009-2012).

Una concepción correcta y un diagnóstico certero sobre la problemática de la trata de personas con fines de explotación sexual resultan imprescindibles para conseguir que sean eficaces las políticas y medidas de distinta índole (policiales, jurídicas, sociales…) que se implementan para combatir ese delito.

Es, pues, legítimo, incluso necesario, plantearse y estudiar (es lo que haremos en la presente comunicación) si la definición de trata que se viene empleando en la legislación internacional y nacional, así como la concepción sobre la trata que asumen determinados sectores sociopolíticos de nuestro país, resultan o no adecuadas para combatir de manera eficaz las formas de esclavitud y violencia en el ámbito de la prostitución.

Para ello, realizaremos un análisis histórico de la gestación y evolución del concepto de trata, deteniéndonos de manera especial en el estudio del Informe de 1927 del Comité de expertos de la Sociedad de Naciones, el cual fue fundamental para el reconocimiento mundial de la problemática de la trata con fines de explotación sexual y constituyó la base para el Convenio de 1949 de Naciones Unidas para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena.

 

 1. DE LA TRATA DE NEGROS A LA TRATA DE BLANCAS

Como es sabido, la expresión “trata de blancas” deriva de la expresión “trata de negros”. En un contexto marcado por las importantes corrientes migratorias que se desarrollaron a finales del siglo XIX entre Europa y varios países de América (Estados Unidos y Argentina en especial) y, por lo que a la prostitución concierne, por el combate abolicionista por la supresión de la reglamentación de la prostitución, la expresión “trata de blancas” se utilizó para denunciar la supuesta existencia de un tráfico internacional (entre países de Europa y de este continente hacia América y África del Sur) a gran escala de mujeres europeas que terminaban sometidas a esclavitud sexual.

El hecho de que a partir de la trata de esclavos negros y tomándola como referente pudiese construirse una problemática y un concepto de trata de blancas resulta ya de por sí problemático y cuestionable, pues la trata de esclavos negros presentaba varias diferencias importantes con la supuesta trata de blancas. Dejando al margen la disparidad de magnitud que ambos fenómenos había alcanzado en la época (el número de negros que habían sido objeto de trata y esclavizados no tenía parangón con el número de mujeres europeas sometidas a esclavitud sexual), presentan varias diferencias relevantes entre sí.

En primer lugar, la trata de negros fue durante largo tiempo legal y organizada por los Estados. Sólo de ese modo pudo adquirir las dimensiones que tuvo (Thomas, 1998). Por su lado, la trata de blancas siempre ha sido ilegal y perseguida por los Estados. (De hecho, la ineficiencia o la corrupción política, judicial y policial son necesarias para que, en un Estados moderno avanzado, una actividad ilegal, prohibida, pueda desarrollarse a gran escala.) Mientras que los esclavos negros eran propiedad legal de su explotador, las mujeres víctimas de la trata de blancas, víctimas de esclavitud sexual, nunca fueron consideradas por los Estados como tales, como propiedad legal de sus traficantes o de sus proxenetas2.

Por ser, precisamente, propiedad legal de su señor, el esclavo fugitivo era perseguido por la policía, detenido y entregado a su dueño. En el marco de la trata de esclavos negros, era un absurdo que un esclavo fugitivo pudiese recurrir a la policía para pedir su protección y denunciar a su amo. De modo muy diferente, la mujer obligada a prostituirse siempre pudo recurrir a la policía a denunciar su situación y para obtener amparo y protección (cuestión distinta es que, en algunos casos de corrupción policial grave, no obtuviese el amparo al que tenía derecho).

En segundo lugar, la privación de libertad de los esclavos negros era previa a la trata propiamente dicha, es decir, a su transporte o traslado. (En la mayoría de los casos el apresamiento no era realizado por los tratantes europeos, sino por negros de otras tribus o por grupos de árabes.) En el caso de las mujeres blancas, la privación de libertad, el forzamiento, la esclavización, ocurrían en la mayoría de los casos tras su transporte o traslado a otro país, al que podían haber viajado engañadas (falsas promesas de empleo o matrimoniales). Mientras que los esclavos negros nunca tuvieron la intención de abandonar su tierra, las mujeres que fueron víctimas de trata querían emigrar o estaban interesadas en ello en bastantes casos.

Finalmente, una tercera diferencia digna de mención atañe a las personas consideradas como menores de edad. Los negros menores de edad víctimas de la esclavización y de la trata nunca dieron su consentimiento. En el caso de la trata de esclavos negros, fuesen éstos mayores o menores de edad, el consentimiento es impensable. Es obvio que si a los menores negros se les hubiese dado la opción de consentir o no, nunca habrían dicho que sí. La esclavitud implica conceptualmente forzamiento, privación de libertad y ausencia de posibilidad de consentimiento, tanto en el caso de los mayores de edad como en el de los menores. La posibilidad de que una persona, negra o blanca, mayor o menor de edad, pueda consentir en convertirse en esclavo resulta absurda.

Pero, en el caso de la trata de blancas, las menores de edad se consideraron (y consideran) víctimas de la trata aunque no hubiesen sido forzadas a prostituirse, aunque hubiesen dado su consentimiento al traslado y empleo en la prostitución. En la trata de blancas, las menores son consideradas víctimas de trata aunque no hayan sido trasladadas a la fuerza ni forzadas a prostituirse. Su consentimiento no es tenido en cuenta.

Más allá de esas relevantes diferencias, y si dejamos al margen la problemática de los menores de edad y nos centramos en las personas mayores de edad, que es el caso que en este texto nos interesa, ambos fenómenos —el de la trata de negros y el de la trata de blancas— tenían un núcleo común importante, esencial, que justificaba su asimilación: la esclavitud, el forzamiento, la privación de libertad por parte de otras personas, el sometimiento de manera forzada a determinados trabajos o actividades. Ése era el elemento clave en el que se sustentaba la asimilación entre trata de negros y trata de blancas, y que confería a esta última expresión cierta razón de ser, una justificación conceptual.

En relación a la prostitución, la trata de blancas se entendía fundamentalmente como el desplazamiento de una mujer inducido por un abuso (engaño) y seguido en el lugar de llegada por un forzamiento (violencia, amenazas) a prostituirse, por su conversión en esclava sexual. La trata de blancas era trata de esclavas blancas. De manera más precisa: desplazamiento, generalmente bajo engaño, de mujeres para someterlas a esclavitud sexual. Es decir, no podía desvincularse de la esclavización.

 

2. EL INFORME DEL COMITÉ DE EXPERTOS DE LA SOCIEDAD DE NACIONES 

Ante la alarma social que el movimiento abolicionista había suscitado en torno a los supuestos casos de trata de blancas y las informaciones discrepantes que había sobre el asunto, la Sociedad de Naciones decidió realizar una investigación para averiguar la dimensión real que la trata de mujeres y niños tenía en Europa y América.

Para ello, se constituyó un Comité especial de expertos, en el que finalmente participaron doce personas3. El Comité investigó la problemática de la trata en 28 países y, para configurar el informe que debía emitir, realizó sus trabajos en 74 sesiones repartidas en 7 períodos de sesiones, entre abril de 1924 y noviembre de 1927.

El informe que finalmente publicaron, en 1927, concluía que la trata de mujeres y niñas (menores de edad) era en Europa y América un fenómeno de gran magnitud y que el sistema de reglamentación de la prostitución fomentaba esa modalidad de trata.

La investigación supervisada por el Comité de expertos y el informe emitido por éstos fueron valorados muy positivamente de manera unánime por distintos actores sociales, políticos e intelectuales de la época. En palabras del historiador Thomas Fischer, el estudio del Comité especial de expertos se convirtió en “la obra de referencia para todos quienes tomaron parte en el debate sobre la trata de mujeres y de niños” (Chaumont, 2009: 6).

El informe del Comité tuvo repercusiones políticas importantes. Fue invocado en las discusiones que tuvieron lugar en distintos países sobre la abolición de la reglamentación de la prostitución. En las actas de los congresos sobre la trata de mujeres y niños que se celebraron a partir de 1927 se apela constantemente al informe del Comité de expertos de la Sociedad de Naciones (Chaumont, 2009: 11).

En el seno de la Sociedad de Naciones el informe del Comité de expertos indujo la redacción de una convención internacional sobre la trata, que el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial obligó a suspender, pero que tras la contienda y la constitución de la nueva Organización de Naciones Unidas (ONU), fue reformada por ésta y aprobada en diciembre de 1949 sin modificaciones notables (Convención para la represión y la abolición de la trata de seres humanos y de la explotación de la prostitución ajena).

Desde su publicación, el informe del Comité de expertos ha proporcionado “les cadres conceptuels” (los marcos conceptuales) desde los cuales el fenómeno de lo que se ha llamado “la trata de seres humanos” ha sido aprehendido y caracterizado desde entonces. Puede ser considerado como “la véritable matrice” (la verdadera matriz) de los discursos y las políticas sobre la trata (Chaumont, 2009: 7)

 

3. MANIPULACIONES Y TERGIVERSACIONES DE LA NOCIÓN DE TRATA

Se consideró que el Comité de expertos había probado científicamente la existencia de la trata de mujeres y que había demostrado que la reglamentación de la prostitución, tal y como se había establecido desde comienzos del siglo XIX en varios países europeos, era la causa de la trata de mujeres y niños.

Sin embargo, el estudio de las actas de las sesiones del Comité de expertos nos lleva a conclusiones muy diferentes (véase Chaumont, 2009). Para poder mantener sus interesados prejuicios y hacerlos pasar por verdades probadas los expertos llevaron a cabo una desvirtuación del concepto de trata, la cual consistió en eliminar el forzamiento como requisito definitorio esencial y operar una ampliación del concepto de trata.

La ampliación tergiversadora de “la trata” que impulsaron, y consiguieron imponer, varios de los expertos dio lugar a discusiones entre ellos. Hubo expertos que mostraron su oposición a ella, pero finalmente cedieron o, en el caso de otros, sus razones fueron ignoradas y su discrepancia anulada, de manera que la desvirtuación conceptual terminó imponiéndose y fue asumida en el informe.

En una de las sesiones del Comité, Bascom Johnson expuso los resultados de la investigación sobre América del Sur. Señaló que muchas mujeres mayores de edad viajaban a la Argentina, Uruguay y México para ejercer la prostitución, bien espontáneamente, a través de contactos con amigos o porque se les había prometido que ganarían mucho dinero.

Harris considera que, en virtud de esa información, era indudable la existencia de trata entre Europa y Améri­ca. Pero Hennequin, quien se había ocupado de la problemática de la trata de blancas desde 1901 y había formado parte de todas las comisiones preparatorias de las conferencias internacionales que se habían dedicado al tema, discute y cuestiona esa conclusión. Señala que, en el caso de mujeres mayores de edad, para que se pudiese hablar de trata tenía que existir coerción, forzamiento; si las mujeres son incitadas a dedicarse a la prostitución, sin sufrir coerción alguna, y consienten en ello, “no se trata de trata”. Añade, además, que el hecho de ofrecer ocupación en la prostitución es una acción que en muchos países no está prohibida; lo que las leyes prohíben es la coacción, la violencia y el secuestro (Chaumont, 2009: 90).

Isidoro Maus reconoce que, en relación a las mujeres mayores de edad, para hablar de trata se exige, en la legislación sobre el tema, que exista dolo (fraude) o violencia, pero alega que el Comité no puede limitarse a esa “definición estricta” de trata y que debe considerar también como trata los desplazamientos de mujeres hacia la prostitución sin que exista en ellos dolo ni violencias. En su opinión, hay también trata aunque no existan abusos ni coacciones; y, “en ese sentido amplio” del término, la investigación de Johnson prueba la existencia de “una trata entre Europa y América del Sur” (Chaumont, 2009: 91).

Hennequin, tras hablar Snow con él en privado, terminó por asumir esa interpretación amplia del término “trata”.

Nos encontramos aquí con una redefinición “puramente dogmática” del significado del término, pues en ningún momento se dieron en las sesiones razones que la justificasen (es evidente que no las había).

Alfret de Meuron, en una de sus intervenciones, señala que el Comité está entendiendo por “trata” cualquier medio empleado para facilitar el empleo en la prostitución. Pero eso no es lo que se entiende por trata en la Sociedad de Naciones. La expresión “trata de mujeres” resulta (vía la expresión “trata de blancas”) de una transposición de la trata de esclavos negros, por lo que, en el ámbito de la prostitución, consiste en, se refiere a, “mujeres conducidas a la prostitución en contra de su voluntad y en la ignorancia de lo que les esperaba.” (Chaumont, 2009: 93). Recuerda, además, que el objeto de la creación del Comité y de la realización de la investigación por parte de la Sociedad de Naciones ha sido, precisamente, averiguar si la trata, entendida de ese modo, existe de manera organizada y a gran escala.

En la misma línea, Le Luc señala que el Comité está entendiendo por trata, “de manera absolutamente general”, todo empleo y desplazamiento de prostitutas. “Sin embargo, no hay trata cuando una prostituta es desplazada con su consentimiento y sin maniobras dolosas.” (Chaumont, 2009: 95). Quien “coloca a una prostituta en una casa de tolerancia o la lleva de un país a otro, con su consentimiento, no es, en el sentido en que en mi opinión deberíamos entenderlo, un traficante (…). [Esa persona] coloca prostitutas como las oficinas de colocación honorables colocarían empleadas o domésticas. De hecho, no trafica, en el sentido ilegal del término; y, en el sentido ruin del término, no trafica mujeres: las coloca. (Chaumont, 2009: 95). El Comité, concluye, está considerando la trata “en un sentido infinitamente demasiado general” (Chaumont, 2009: 95).

Si en los casos de “trata”, en el sentido ampliado del término que se asume en el informe, no existe ejercicio de violencia ni violación de la libertad, ¿en nombre de qué oponerse a ellos? El informe nos lo dice: “la trata de prostitutas”, encontramos en él, “es una plaga que debe ser radicalmente suprimida en nombre de la higiene y de la moral y del interés del porvenir de la raza.” (Chaumont, 2009: 97). Eso era lo que realmente preocupaba al Comité de expertos de “la trata de prostitutas”: para él, la migración voluntaria de mujeres dedicadas a la prostitución representaba una plaga para la higiene, la moral y el futuro de la raza (de la nación). Los expertos no tenían un interés real en los casos reales de trata, de esclavitud sexual. Prueba de ello es que se desentendieron de los casos más sangrantes de trata sobre los que obtuvieron información (véase Chaumont, 2009: cap. 12).

 

4. LA REAPARICIÓN DE LA TRATA EN EL NUEVO CONTEXTO DE LA GLOBALIZACIÓN 

Tras la adopción de la Convención de 1949 la problemática de la trata desapareció en Europa de la escena social y de la agenda política. Sólo apareció de manera puntual, en relación a algunos casos, como el establecimiento de burdeles para militares en determinadas colonias o el rumor de trata de jóvenes con fines de su explotación sexual que surgió en Orleans en 1969 (estudiado por Edgar Morin, 1986).

A comienzos de la década de 1980, con el incremento de los flujos migratorios hacia Europa occidental y la creciente participación de mujeres inmigrantes en el mercado del sexo de los países europeos, la problemática de la trata con fines de explotación sexual reapareció en nuestro continente hasta convertirse en tema de actualidad.

Por lo que a España se refiere, la conexión entre el fenómeno de la prostitución y el de la inmigración ha sido una de las transformaciones más destacadas entre las ocurridas durante las últimas décadas en el mercado del sexo de nuestro país. La mayoría de las mujeres que ejercen hoy la prostitución en España son inmigrantes extranjeras (en torno a un 80 o 90 por ciento, según algunos cálculos). La mayoría de esas personas extranjeras son “no comunitarias”. Proceden sobre todo de países de Latinoamérica (Colombia, Brasil, Ecuador) y la Europa del Este (Rumania, Rusia, Ucrania), y han viajado hasta nuestro país por motivos fundamentalmente económicos y laborales; es decir, son lo que llamamos “inmigrantes”.

De manera paralela a ese cambio, se ha ido generando en España un intenso debate sobre cuál es la situación real de las mujeres presentes en dicho mercado —extranjeras inmigrantes en su mayoría, como hemos visto— y sobre cómo habría que gestionar políticamente el fenómeno de la prostitución.

Desde el movimiento abolicionista, la conexión entre mujeres inmigrantes y mercado del sexo se comprende, explica y describe en términos de trata y esclavitud sexual. Todas o la gran mayoría de las mujeres “en situación de prostitución” son víctimas de trata, es decir, han sido engañadas y forzadas a prostituirse por redes mafiosas, y se encuentran en una situación de auténtica esclavitud sexual.

Así, por citar algunos ejemplos de los cientos que podrían traerse a colación, la autora feminista y abolicionista Gemma Lienas (2006, 128-129) asevera que el 95% de las prostitutas están en la prostitución forzadas por mafias internacionales; sólo un 5% han elegido libremente “vender su cuerpo”. Lienas (2006: 44) identifica el 90% de los casos de las prostitutas que hay en España con el caso de Somaly Mam, “una mujer camboyana que, de niña, fue vendida como esclava en varias ocasiones y obligada a ejercer la prostitución.” En el Manifiesto político por la abolición de la prostitución se afirma que “la prostitución” (en todos los casos y circunstancias) es “una forma de esclavitud”; “lo que llamamos prostitución es esclavitud sexual” (Dirección General de la Mujer, 2001: 15).

Pero esos porcentajes y la amalgama entre prostitución, trata y esclavitud sexual que implican en modo alguno han sido corroborados por los estudios más fiables que se han realizado sobre el tema (lo cual no significa negar la existencia de casos de trata, esclavitud y explotación sexual, que lamentablemente los hay).

A la par que se transformaba el mercado del sexo español, que la problemática de la trata de mujeres con fines de explotación sexual se consolidaba como tema de actualidad en los medios de comunicación, que se encendía el debate sobre la gestión estatal de la prostitución, y que el lobby abolicionista difundía su visión sobre la situación de las mujeres “prostituidas”, desde el ámbito de las Ciencias Sociales se iban realizando y publicando —ya desde la década de los noventa del siglo veinte, pero sobre todo durante los años del nuevo milenio transcurridos— una serie de investigaciones sobre la prostitución y el mercado del sexo en España (pueden verse sus referencias en Solana, 2005, 2007, 2010). Se trata de investigaciones referidas a distintas ciudades y regiones españolas, basadas en un contacto directo, más o menos prolongado e intenso, según los casos, con los colectivos indagados, y realizadas con técnicas de investigación propias de las Ciencias Sociales (encuestas, entrevistas en profundidad, sesiones de observación directa, relatos o historias de vida).

Los resultados de esos estudios ofrecen una imagen del mercado del sexo y del mundo de la prostitución que difiere bastante de la panorámica trazada por el abolicionismo. Sus autores no niegan la existencia de relaciones de explotación ni de casos de trata. Y en modo alguno ignoran los aspectos más duros, problemáticos y terribles de la prostitución. Más aún, ponen de manifiesto, analizan y critican situaciones de ese tipo. Pero también sacan a la luz casos muy distintos y situaciones diferentes. Como veremos, revelan procesos de migración y/o entrada en el mercado del sexo, condiciones de vida y trabajo de las trabajadoras del sexo, situaciones de éstas en los distintos espacios de prostitución (locales, pisos, calle), tratos por parte de dueños, encargados y clientes, así como relaciones con ellos, irreductibles a los esquemas explicativos abolicionistas (trata, esclavitud y explotación sexual). Muestran, en definitiva, una realidad —la de la prostitución en la España actual— diversa y compleja, en contraste con la cual dichos esquemas se revelan reductores y simplificadores 4.

 

5. NUEVAS MANIPULACIONES EN LA DEFINICIÓN DE TRATA

Para intentar eludir la falsación de sus infundados porcentajes e intentar conferirles veracidad a éstos, las abolicionistas manipulan y tergiversan la noción de trata, volviendo así a poner en práctica la treta ya utilizada por los expertos del Comité de la Sociedad de Naciones.

Hoy en día, la definición de trata que, en el ámbito internacional, se asume mayoritariamente y se suele tomar como referencia es la incluida en el artículo 3 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, aprobado por Naciones Unidas en el año 2000:

a) Por “trata de personas” se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.

b) El consentimiento dado por la víctima de la trata de personas a toda forma de explotación intencional descrita en el apartado a) del presente artículo no se tendrá en cuenta cuando se haya recurrido a cualquiera de los medios enunciados en dicho apartado.

c) La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de un niño [menor de 18 años] con fines de explotación se considerará “trata de personas” incluso cuando no se recurra a ninguno de los medios enunciados en el apartado a) del presente artículo.

Las expresiones “explotación de la prostitución ajena” y “explotación sexual” se dejaron intencionadamente sin definir en documento, con el fin de que todos los Estados pudieran ratificarlo independientemente de su política nacional sobre la prostitución. El Protocolo no obliga a penalizar la prostitución. La legalización, regulación o tolerancia de la prostitución es perfectamente compatible con las disposiciones fijadas en el mismo (Grupo de trabajo de la ONU sobre la trata de personas, 2009: 4). Por tanto, el Protocolo no vincula la trata con la prostitución en sí; la vincula con la explotación de la prostitución ajena.

El Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños está ligado al Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire, aprobado igualmente en el año 2000 por Naciones Unidas5. Ambos son complementos de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. En ellos se intenta una armonización conceptual y terminológica de conceptos, los de tráfico y trata en especial, que hasta entonces presentaban distintas acepciones en las legislaciones nacionales de los Estados Parte6.

En el caso de la terminología en español sobre el tema, existía hasta entonces una confusión, que aún permanece en no pocos analistas, entre tráfico y trata, derivada del modo como se traducía al español el término anglosajón traffiking. Los anglosajones utilizan este término para referirse a lo que nosotros denominamos como trata (traite en francés), mientras que se sirven del término smuggling para referirse al tráfico de personas, es decir, al contrabando de inmigrantes. La traducción literal de traffiking como tráfico en lugar de como trata daba lugar a confusiones. Los Protocolos distinguen claramente entre ambos fenómenos, el tráfico y la trata7.

¿En qué consiste la nueva manipulación conceptual, mediante la que se pretende equiparar la mayoría de los casos de prostitución a casos de trata? En definir la trata en función de una “situación de vulnerabilidad”. Veamos algunos ejemplos de ello.

El primero lo extraigo del estudio Trata de mujeres con fines de explotación sexual en España, del año 2008, auspiciado y publicado por la Federación de Mujeres Progresistas. Los autores del estudio asumen como válida la definición de trata del Protocolo y consideran que, en función de ella, todos los casos de mujeres “prostituidas” que ellos han encuestado son víctimas de trata con fines de explotación sexual.

Entre esos casos se encuentra el de varias mujeres ecuatorianas, las cuales sufragaron los gastos de su proceso migratorio mediante préstamos solicitados a familiares, a prestamistas privados o a bancos de su país.

Contrajeron, así, con esas personas o entidades (y no con dueños de los negocios de prostitución donde varias de ellas trabajan) una deuda, que lógicamente tienen que saldar.

Unas emigraron a España sabiendo que venían a prostituirse. Otras, una vez en España, al no encontrar trabajo, recurrieron a la prostitución por voluntad propia, es decir, sin que nadie las forzase a ello. La entrada en la prostitución se hizo en la mayoría de los casos (en un 72’5% de ellos) a través de amigos, familiares y conocidos.

Parte del dinero que ganan trabajando en la prostitución lo remesan a sus familias. Una de ellas confiesa ganar unos 4.000 euros al mes, descansando unos dos días a la semana, cuando una de sus amigas que trabaja en un restaurante gana 600 euros trabajando “día y noche” (Federación de Mujeres Progresistas, 2008: 287-288).

Ese es el caso. ¿Cómo lo interpretan y valoran los autores del estudio?

Entienden y afirman que esas mujeres “son víctimas de una trata”, a la que denominan como “trata estructural”, porque padecían una “situación de vulnerabilidad” en su país y se encuentran en una “situación de vulnerabilidad en España (Federación de Mujeres Progresistas, 2008: 231). En su país, porque sufrían desigualdades de género por ser mujeres y padecían dificultades económicas por ser pobres. En España, porque deben pagar la deuda que contrajeron para financiar su migración y porque, al encontrarse en una situación de irregularidad administrativa, no pueden trabajar legalmente en nuestro país:

en estos casos la figura del captador, o la fase de captación no existe, sino que es la estructura económica de los países de origen quien ‘expulsa’ a estas mujeres, y el país receptor (en este caso España) quien, a través de las leyes de inmigración y la imposibilidad de acceder a trabajo legal, las sitúa en una situación de vulnerabilidad que desemboca en el ejercicio de la prostitución. (p. 234).

Vemos aquí cómo se obvia el abuso en relación a la situación de vulnerabilidad y se entiende que basta con la existencia de ésta para que haya trata. Se obvia, incluso, la exigencia de explotación de la prostitución ajena, pues varias de las mujeres ecuatorianas concernidas ejercen la prostitución callejera de manera autónoma. A los autores les basta con que se desemboque en el ejercicio de la prostitución, aunque éste sea autónomo, por cuenta propia, y se realice sin mediación de captador alguno.

Resulta llamativo que, como puede verse en el texto citado, los autores culpen a países, a Ecuador y a España, no ya a personas, ni siquiera a Gobiernos, de la situación de vulnerabilidad de las ecuatorianas inmigrantes, convirtiéndolos así en agentes responsables de la trata.

Por otra parte, los autores tachan como “redes de tráfico ilícito de inmigrantes” a las personas y bancos que prestaron dinero a las inmigrantes ecuatorianas: las mujeres “gestionaron el viaje a través de prestamistas o bancos de su país, es decir, a través de redes de tráfico ilícito de inmigrantes.” (p. 234)

De ese modo criminalizan a personas y entidades que no han hecho más que prestar dinero a mujeres que se lo han pedido, cobrando lógicamente intereses por ello, y que, limitándose a ello, en modo alguno cometen ningún delito de tráfico ilícito de inmigrantes.

Finalmente, los autores acusan a las familias de las ecuatorianas inmigradas de “explotar” a éstas, por el mero hecho de recibir dinero de ellas: “las mujeres continúan siendo explotadas de una forma transnacional desde sus países de origen, a través del envío de remesas a sus familias.” (p. 234).

El error —o la treta— de eliminar el abuso en relación a la situación de vulnerabilidad lo encontramos también en el Plan integral de lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual del Gobierno de España, aprobado por el Consejo de Ministros el 12 de diciembre de 2008. En el Plan se asume la definición de trata del Protocolo y se señala que ésta puede desglosarse en tres elementos: las acciones (captación, transporte…), la finalidad (explotación) y los medios empleados: “amenaza, fuerza, engaño, abuso de poder, vulnerabilidad, pago o remuneración a alguien que ejerza un control previo sobre la víctima.” (p. 5).

Percátese el lector de cómo se mantiene el abuso en relación al “poder”, pero se ha suprimido con respecto a la “vulnerabilidad”. Pero, como hemos visto, la “vulnerabilidad” no es por sí uno de los medios incluidos en la definición. Ésta habla de abuso de situaciones de vulnerabilidad. El medio es el abuso (de poder o de una situación de vulnerabilidad), no la vulnerabilidad en sí (como tampoco lo sería el poder en sí).

Introducido el error (o la trampa), puede aseverarse, como se hace en el Plan, que “un porcentaje muy significativo”8 de las mujeres extranjeras que ejercen la prostitución en los locales de prostitución (pisos, saunas, clubes…) de España están “en manos de redes de trata de seres humanos” (p. 9).

Las abolicionistas también recurren a la “situación de vulnerabilidad” para negar la existencia de voluntariedad en el recurso a la prostitución e invalidar la legalización de ésta. Veamos un ejemplo de ello.

Según Lienas (2006: 40-41), el hecho de que “la gran mayoría” de las mujeres que han recurrido a la prostitución partiesen de una “circunstancia de gran vulnerabilidad”, como la de vivir “situaciones familiares con graves necesidades económicas”, hace que su recurso a la prostitución no haya sido libre (“no tienen otra elección”), sino “contra su voluntad”, y por ello “es una falacia hablar de la libertad de elección en relación al comercio sexual”. Y esto es para la autora razón para no legalizar la prostitución. Como “factores que explican la vulnerabilidad de las mujeres que entran en el mundo de la prostitución” señala, entre otros, los siguientes: la pobreza, la falta de formación, la precariedad laboral, la carencia de apoyos institucionales, las cargas familiares (Lienas, 2006: 90-91).

La supresión del abuso en relación a la situación de vulnerabilidad y los razonamientos que de ese modo esgrimen me parecen insostenibles y muy criticables.

En primer lugar, dicha supresión supone, de un modo claro, una manipulación torticera de la definición de trata del Protocolo, en la que, como hemos visto y puede comprobarse, el requisito del abuso aparece de manera clara9.

En segundo lugar, conduce a conclusiones absurdas, que curiosamente las abolicionistas obvian, suspendiendo siempre sus argumentaciones a las puertas de ellas.

Si para que haya trata basta con la existencia de una situación de vulnerabilidad (pobreza, desempleo, irregularidad administrativa), entonces: cualquier proceso migratorio de una persona en esa situación (por ejemplo, con necesidades económicas imperiosas, acuciada por la pobreza, presionada por sus deudas) se convierte automáticamente en una situación de trata; la gran mayoría de inmigrantes (trabajen en la actividad que trabajen, la prostitución, el servicio doméstico, la agricultura o el comercio) se tornan ipso facto en víctimas de trata, aunque la migración se realice por vías legales y mediante contrataciones oficiales; cualquier contratista de esa persona vulnerable se convierte en un tratante de personas, aunque su contratación sea estrictamente legal. En definitiva, todos o la gran mayoría de los procesos migratorios quedan criminalizados como casos de trata y todos los actores que los facilitan (prestamistas, contratistas) quedan criminalizados como implicados en casos de trata.

 

6. CONCLUSIONES 

El empeño de las abolicionistas actuales por vincular inextricablemente prostitución y trata mediante la definición de ésta en función de la existencia de una “situación de vulnerabilidad”, aboca a conclusiones absurdas; cabría, incluso, decir que constituye una “lógica del delirio” (en el sentido que Remo Bodei, 2002 confiere a esta expresión). Además, facilita la criminalización de los flujos migratorios y de las personas de un modo u otro implicadas en ellos.

Para evitar derivas conceptuales tan insostenibles y nefastas, urge retomar el significado más estricto y preciso que dicha la noción de trata tenía antes de que fuese sometida por el movimiento abolicionista, a partir del Comité de expertos de Naciones Unidas, a desvirtuaciones y ampliaciones tergiversadoras de su sentido. En esta línea, me parece más precisa, operativa y adecuada la definición de trata propuesta por la organización Global Rights (2005: 7):

el reclutamiento, el transporte, la transferencia, acogida o el recibo de personas, por cualquier medio, para el trabajo o servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, la servidumbre o la remoción de órganos.

Esta definición suprime los términos indefinidos y ambiguos que incluye la definición del Protocolo de Naciones Unidas, y centra la noción de trata en el proceso de movilizar personas de un lugar a otro para someterlas a trabajo forzoso, a esclavitud.

 


1 La presente comunicación es resultado de los trabajos de revisión teórica y conceptual que vengo realizando en relación a las investiga­ciones etnográficas sobre prostitución y trata de mujeres con fines de explotación sexual.

2 Uno de los miembros del Comité de expertos de Naciones Unidas, Pierre Le Luc (véase posteriormente nota 3), reconocía en una de sus intervenciones lo desacertado de la amalgama entre trata de negros y trata de blancas: “no se trata, en efecto, de una verdadera trata tal como ésta se ejercía en relación a la venta de esclavos. La prostituta no se convierte en propiedad legal de su explotador” (Chaumont, 2009: 35).

3 Las personas que formaron parte del Comité fueron las siguientes (Chaumont, 2009: 15-18). 1) La princesa italiana Cristina Giustiniani Bandini (1866-1959), quien tenía 50 años en 1924. Fundadora de la Unión de las mujeres italianas católicas, organización que defendía la vinculación de las mujeres a la doctrina papal en contra de la desvinculación de la Iglesia propugnada por los liberales. Era también miembro de la Unión internacional de las mujeres católicas. Su designación como miembro del Comité fue apoyada por Mussolini. Había participado en varios congresos sobre la trata. 2) La doctora Paulina Luisi (1875-1949), uruguaya, 49 años. Fue la primera mujer diplo­mada en medicina de su país. De ideología feminista y socialista. Fue una de las fundadoras del movimiento abolicionista en Argentina y Uruguay. Miembro de la Comisión consultiva sobre la trata de la Sociedad de Naciones. 3) El mayor Bascom Johnson, jurista de forma­ción, fue el director de las investigaciones sobre el terreno. Dirigía la sección legal de la Asociación de higiene social americana (ASHA). Autor de numerosos artículos sobre la prostitución. Dirigió la investigación sobre la trata en Oriente (1930-1932). 4) El doctor William Feeman Snow (1874-1950), 50 años, estadounidense. Director de la Asociación americana de higiene social. Fue el presidente del Comité especial de expertos. 5) Rachel Crowdy (1884-1964), 40 años, británica, directora de la Sección Social de la Sociedad de Naciones. 6) Sidney West Harris (1876-1962), 48 años, británico, especialista en la protección de la infancia, miembro de la Comisión consultiva sobre la trata de mujeres y de niños de la Sociedad de naciones. Posteriormente, sería presidente de la Comisión de censura de las películas en Gran Bretaña. 7) Alfret de Meuron (1857-1928), 67 años, suizo, ingeniero, evangélico, miembro activo de la Federación abolicionista internacional, presidente del Comité nacional suizo para la represión de la trata de mujeres. 8) Yotaro Sugimura (1884-1939), 40 años, japonés, subdirector de la Oficina política de la Sociedad de Naciones, miembro de la Comisión consultiva de la trata de mujeres y niños. 9) Tadakutsu Suzuki, miembro de la delegación permanente de Japón ante la Sociedad de Naciones, quien fue con frecuencia sustituto del anterior experto. 10) Isidore Maus (1865-1945), 59 años, doctor en Derecho y en Filosofía por la Universidad Católica de Louvaina, funcionario del Ministerio de Justicia belga, presidente del Comité belga de defensa contra la trata de mujeres y niños. Fue signatario por Bélgica de la Convención de 1910 para la represión de la trata de blancas. 11) Félicien Joseph Louis Hennequin, 67 años, presidente de la Asociación francesa para la represión de la trata de mujeres, delegado del Gobierno francés en varias conferencias sobre publicacio­nes obscenas. 12) Pierre Le Luc, de 40 años de edad, licenciado en Derecho y comisario de la Seguridad General francesa; ocupó el lugar del anterior experto tras su muerte en 1926.

4 Los elevados y contundentes porcentajes de mujeres y niñas víctimas de trata con fines de explotación sexual no sólo se revelan infun­dados en España, sino también con respecto a muchos otros países y en relación a datos de ámbito mundial. Ofreceré algunos de las cifras que calcula Siddharth Kara en una publicación reciente. Antes de exponerlos, conviene decir que Kara (2010: 160-161) aboga por una política de penalización de la prostitución, de penalización tanto de la venta u oferta como de la compra o demanda de servicios sexuales venales, de manera que difícilmente pueden cuestionarse sus datos apelando a supuestas afinidades con el movimiento a favor de la regulación laboral de la prostitución. Calcula que, a fecha de 2006, había 28’4 millones de esclavos en el mundo, de los cuales 1’2 millones eran esclavas sexuales, es decir, mujeres y niñas engañadas, secuestradas, vendidas y forzadas a ejercer la prostitución. Por tanto, la esclavitud sexual suponía un 4’25% del global de casos de esclavitud. Si damos por buena la cifra de 4 millones de prostitutas en el mundo, que ha sido asumida por varios organismos oficiales, nuestras Cortes Generales entre ellos (Ponencia de la Comisión Mixta, 2007: 22), entonces nos encontraríamos con un porcentaje de un 30% de esclavas sexuales. Kara (2010: 262-263) estima que en Europa y Asia las víctimas de la esclavitud sexual suelen representar del 30 al 45 por ciento de las mujeres que ejercen la prostitución, mien­tras que en los Estados Unidos el porcentaje de esclavas sexuales es menor, del 15 al 20 por ciento de las prostitutas. Afirma que, en este país, la mayoría de las personas víctimas de trata no lo son para ser explotadas sexualmente, sino para trabajo forzoso en la agri­cultura, el servicio doméstico, las fábricas y la mendicidad. Calcula que en Bombay una de cada siete prostitutas es esclava (p. 92). Señala que la mayoría de las prostitutas que trabajaban en los clubes de Patpong (zona de prostitución en Bangkok, Tailandia) no eran esclavas; sólo una pequeña parte lo era (pp. 224-225). Estima que en Tailandia una de cada diez prostitutas es víctima de coacción directa (p. 253) y que en Italia una de cada tres prostitutas es esclava sexual (p. 359). En todos los casos, por tanto, porcentajes de trata, de esclavitud sexual, muy alejados de los 80 y 90 por ciento de esclavas sexuales que suelen presuponer y aseverar las abolicionis­tas.

5 Por “tráfico ilícito de migrantes” se entiende “la facilitación de la entrada ilegal [paso de fronteras sin haber cumplido los requisitos nece­sarios para entrar legalmente en el Estado receptor] de una persona en un Estado Parte del cual dicha persona no sea nacional o resi­dente permanente con el fin de obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material.”(Art. 3).

6 El Convenio Europol, suscrito en Bruselas en julio de 1995 y basado en el artículo K.3 del Tratado de la Unión, introdujo ya la distinción entre smuggling of emigrants y traffiking of human beings, entre tráfico de emigrantes y trata de seres humanos. En él se entiende la trata de seres humanos como: “El acto de someter a una persona al poder real e ilegal de otras personas mediante la violencia o me­diante amenazas o abusando de una relación de autoridad o mediante engaño”.

7 Podemos establecer cuatro factores (consentimiento, explotación, transnacionalidad, sujeto del delito) en relación a los cuales trata y tráfico presentan diferencias distintivas. 1) El tráfico ilegal de personas, aunque con frecuencia se desarrolla en condiciones peligrosas o degradantes, implica el consentimiento de las personas traficadas, que se ponen ellas mismas en manos de las redes de traficantes. La trata no es consentida o, si media algún tipo de consentimiento, éste ha sido obtenido mediante medios ilícitos (engaño, amenaza, abuso). 2) El tráfico ilegal concluye con la llegada de las personas traficadas a su destino. La trata implica una posterior explotación de la víctima. 3) El tráfico ilegal de inmigrantes es, por definición, siempre transnacional. La trata, por su parte, puede producirse entre distintas zonas de un mismo país. 4) El tráfico es un delito contra el Estado. La trata es un delito contra los derechos de las personas.

8 Desmentida por activa y por pasiva la existencia de un 90% de prostitutas víctimas de trata, la dogmática abolicionista cambia de treta (aunque no de actitud: la deshonestidad intelectual), para eludir el desmentido empírico, y pasa de la falencia a la imprecisión (“porcen­taje muy significativo”).

9 En muchos otros documentos de carácter jurídico importantes relacionados con el tema el requisito del abuso aparece con claridad y de manera reiterada. Me limito a citar tres de ellos (las cursivas en el término son mías). El Parlamento Europeo, en su resolución del 18 de enero de 1996 sobre la trata de seres humanos, incluía como trata la explotación que se producía “abusando de una situación de vulne­rabilidad”. Según la Decisión Marco del Consejo de la Unión Europea, de 19 de julio de 2002, la trata implica “prácticas crueles, como el abuso y el engaño de personas vulnerables, así como el uso de violencia, amenazas, servidumbre por deudas y coacción” (cit. en Ma­queda, 2007: 300). El artículo 188.2 del Código Penal español castiga a quienes cometan “explotación sexual empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o vulnerabilidad de la víctima.”


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La demanda para detener FOSTA obtiene audiencia ante el tribunal, pero no pasa nada

 

Oficina de la congresista Ann Wagner / Wikimedia Commons

 

Juez descarta adoptar medidas cautelares contra la ley de ‘trata sexual’

 

Por Michael French

19 de julio de 2018

https://avn.com/business/articles/legal/lawsuit-to-stop-fosta-gets-court-hearing-but-nothing-happens-787734.html

 

Un juez federal estudió el jueves una moción presentada por Woodhull Freedom Foundation y otros cuatro demandantes, quienes están pleiteando para evitar que el gobierno aplique la ley “Fight Online Sex Trafficking”, conocida como FOSTA, que fue aprobada por mayoría abrumadora tanto en la Cámara como en Senado a principios de este año, y fue firmada por Donald Trump en abril. El juez Richard Leon del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en Washington D.C. no emitió ningún fallo sobre la solicitud de Woodhull de una orden judicial preliminar que impediría que la ley siga en vigencia hasta que se decida la demanda del grupo, presentada el 28 de junio. Tampoco anunció una fecha en la que emitiría un fallo.

Según una cuenta filtrada desde el interior del tribunal, León “pareció escéptico” ante el argumento de que la ley realmente había causado daño a los demandantes. Leon, de 69 años, fue nombrado en el tribunal federal en 2002 por el Presidente George W. Bush.

La demanda, Woodhull Freedom Foundation y otros. v. Estados Unidos, se archivó en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia el 28 de junio, según documentos judiciales que se pueden leer en línea en este enlace. Woodhull es un grupo de derechos que se describe a sí mismo como “la única organización nacional de derechos humanos que trabaja a tiempo completo para afirmar y proteger la libertad sexual como un derecho humano fundamental”.

Human Rights Watch y The Internet Archive también figuran como demandantes en la demanda, al igual que dos particulares, “una terapeuta de masajes, (y) una activista dedicada a ayudar y defender los derechos de las trabajadoras sexuales”.

Todos dicen que ya han sufrido daños como resultado de la ley FOSTA, según la demanda. Debido a que la ley equipara la “trata sexual” con cualquier otro trabajo sexual, los demandantes “están legítimamente preocupados de que su defensa en nombre de las trabajadoras sexuales se vea como un hecho que ignora imprudentemente alguna ‘contribución a la trata sexual’, aunque todos los demandantes se oponen con vehemencia a la trata sexual “, dijo Electronic Frontier Foundation en un comunicado. EFF está solicitando al tribunal que dicte una medida cautelar contra FOSTA que impida su aplicación hasta que tome su decisión final. La Fundación Woodhull ha programado su anual “Cumbre de la Libertad Sexual” para principios de agosto, y teme que, debido a que la conferencia incluye una discusión sobre “el sexo como trabajo”, se vean sujetos a enjuiciamiento por promover el evento en línea, dijo EFF.

La ley FOSTA abolió el estándar legal establecido desde hace mucho tiempo de que las plataformas de internet no son responsables de las acciones de los usuarios en sus sitios. A pesar de tener menos de tres meses, la ley —aparentemente diseñada para combatir las actividades de los tratantes sexuales ilegales— ya ha tenido un gran efecto de enfriamiento a través de internet. Las trabajadoras sexuales que han utilizado las redes sociales para construir y mantener sus negocios se han visto forzadas a desconectarse, mientras que sitios como Craigslist y Reddit han cerrado secciones enteras de sus sitios para adelantarse a las conversaciones y contenido que podrían interpretarse como “trata sexual”.

 

 

Lola Davina explica SESTA / FOSTA en dos palabras

 

Publicado en Facebook el 10 de junio de 2018

 

Últimamente me han preguntado con frecuencia sobre cómo afecta SESTA / FOSTA a las trabajadoras sexuales, tanto voluntarias como de supervivencia.

Parece haber el malentendido de que esta ley de alguna manera aumenta la aplicación de la ley o el número de redadas. No es asi. Procede hacer una analogía.

La intolerancia a los cacahuetes es algo terrible, y todos estamos de acuerdo, como sociedad, en que debemos proteger nuestro suministro de alimentos para que las personas no queden accidentalmente expuestas a algo que las haga enfermar. Imagina que eres un panadero comercial, y de alguna manera, por algún trágico accidente, un día se introducen rastros de cacahuete en tu pan, lo que hace que tu producto sea venenoso para alguien con esa alergia. La lógica de SESTA / FOSTA dice que alguien que sufra anafilaxia como resultado de comer ese pan ahora puede ir y demandar al supermercado que almacenó ese pan en sus estantes. El supermercado tiene una manera CERO de saber que hay huellas de frutos secos en ese pan, pero ahora es responsable. Si tienes un supermercado, ¿cómo puedes prevenir ese tipo de riesgo? No puedes. Lo que haces es retirar todo el pan de tus estantes.

Eso es lo que ha estado sucediendo con los sitios relacionados con adultos en toda la web. No pueden arriesgarse a la pequeña pero devastadora posibilidad de ser considerados responsables de crímenes de los que nunca podrían tener conocimiento directo, a saber, la trata sexual.

Este es el tipo de censura más perniciosa. Esto no es que el gobierno establezca pautas y diga: “Puedes decir / publicar / alojar esto, pero no eso otro”. Esta es una ley que está diseñada para obligarnos a todos a autovigilarnos, a hacer que los sitios se cierren a sí mismos, debido a un temor que está en todas partes y no es específico.

Y esta es la cosa: a la gente le gusta el pan. A ellos les gusta el porno, también, y ver trabajadoras sexuales. La única forma en que estas leyes cambiarán es si las personas que CONSUMEN material para adultos asumen alguna responsabilidad con una industria de la que obtienen tanto placer.

Clientes, seguidores, consumidores de porno: necesitáis dar un paso adelante y hacer que vuestras voces sean escuchadas. No puede ser que sean solo vuestras amigas de la vida nocturna las que den todos los gritos para que vosotros podáis seguir disfrutando del sexo.

#fuckSESTA #fuckFOSTA #decriminalize #sexworkiswork

 

Una breve historia de los intentos de abolir el trabajo sexual: desde 1075 aC hasta la era digital

 

Por Kate Lister

30 de marzo de 2018

https://inews.co.uk/opinion/columnists/attempts-to-abolish-sex-work-from-1075-bc-to-the-digital-age/

 

Los debates sobre el control, la regulación y el castigo de la industria del sexo no son nada nuevo. El surgimiento de internet ha arrojado nuevas expresiones de viejos problemas, pero no estamos más cerca de mantener a nadie seguro de lo que estábamos en 1075 aC, cuando la ley asiria dictaba que las rameras que usaran velos serían sometidas a cincuenta latigazos y se les echaría alquitrán hirviendo sobre su cabeza. La razón de esta ley en particular era que ninguna “esposa e hija” fuera confundida con una trabajadora sexual consensual y, como consecuencia de esa confusión, fuera víctima de abusos sexuales.

La semana pasada, el Senado vertió otro cubo metafórico de alquitrán sobre las cabezas de las trabajadoras sexuales estadounidenses en un esfuerzo por detener el abuso sexual de las mujeres forzadas a la prostitución. La polémica Ley para Detener la Trata Sexual (SESTA) fue aprobada por un consenso por 97-2, pisándole los talones a la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Línea (FOSTA) que se aprobó el mes pasado. Ambos proyectos de ley ahora se dirigen al escritorio de Donald Trump para ser firmados como ley, irónicamente al mismo tiempo que una trabajadora sexual amenaza el futuro de su presidencia.

FOSTA hace que publicar u hospedar anuncios de prostitución en línea sea un delito federal y SESTA hará que los sitios web sean directamente responsables del contenido de terceros, siguiendo la teoría de que las víctimas de explotación sexual pueden demandar a sitios web por cualquier función que hayan desempañado para facilitar su abuso. Estoy segura de que todos podemos estar de acuerdo en que el abuso sexual, la explotación sexual y la trata sexual son asuntos importantes y que los perpetradores deben ser castigados con todo el peso de la ley, así como de que las víctimas de estos horribles crímenes merecen todo el apoyo disponible para ellas. . Y como todos estamos de acuerdo en que el abuso sexual es horrendo, estos actos han sido rechazados sin oposición. Pero, aquí está la cosa. Estos actos no solo no evitarán la trata sexual, sino que dañarán severamente a las trabajadoras sexuales consensuales y colocarán tanto a las trabajadoras sexuales como a las víctimas de la trata en un peligro mucho mayor que antes.

La seguridad de las trabajadoras sexuales debe preservarse

Estos proyectos de ley no establecen ninguna distinción entre las víctimas de la trata y las trabajadoras sexuales consensuales, y existen grandes diferencias entre ambas figuras. Cualquiera que sea forzada o coaccionada a ejercer la prostitución es víctima de violación y explotación sexual: no es una trabajadora sexual. Del mismo modo que si yo te obligo a hornear a punta de pistola, eso no te convierte en chef. Y sin embargo, las leyes aprobadas para prevenir la trata se aplican igualmente a las trabajadoras sexuales consensuales.

Lo que sea que tu propia brújula moral tenga que decir sobre el sexo y la venta de servicios sexuales es irrelevante para las personas que eligen el trabajo sexual, disfrutan del trabajo sexual y siguen ejerciéndolo, por mucho que tú estés segura de que tú no lo harías. La cuestión es que las personas que ejercen el trabajo sexual deben mantenerse seguras, y ahí es donde entra internet.

Por nobles que sean las intenciones detrás de SESTA-FOSTA, el proyecto de ley limitará severamente que las trabajadoras sexuales puedan usar internet para anunciar sus servicios. Anticipando las nuevas leyes, Craigslist ya eliminó por completo la sección de anuncios personales en los Estados Unidos, citando a FOSTA como el motivo. Google ha acelerado la eliminación de videos relacionados con el trabajo sexual compartidos en su Google Drive, Reddit ha eliminado todos los foros relacionados con el trabajo sexual, como Erotic Review, y Microsoft ha anunciado que ahora prohibirá el lenguaje ofensivo y la desnudez en Skype.

Las trabajadoras sexuales no solo usan internet para anunciar sus servicios. Lo usan por su seguridad. La publicidad en línea permite a las trabajadoras sexuales evaluar a sus clientes antes de juntarse con ellos. Permite a las personas trabajar en espacios cerrados e independientemente sin la necesidad de terceros (proxenetas y madams).

Los foros en línea permiten a las trabajadoras sexuales compartir información sobre los malos clientes y apoyarse mutuamente. El profesor Scott Cunningham de la Universidad Baylor ha estado investigando el trabajo sexual en línea y las correlaciones con el crimen violento durante años, y publicó sus datos en 2017. Su equipo descubrió que después de que Craigslist creara una sección de “servicios eróticos”, la tasa de homicidios femeninos en EE. UU. disminuyó en un 17 por ciento. Rastreó esta tendencia en todos los Estados que introdujeron la sección de servicios eróticos y encontró que la caída en los homicidios era constante. El motivo fue simple. Las trabajadoras sexuales pueden evaluar a sus clientes y compartir información.

Cerrar sitios no detiene el abuso

Pero más que eso, cuando se cierra foros utilizados para publicitar servicios sexuales, es mucho más difícil localizar a las víctimas de la trata. Cerrar sitios no detiene el abuso. Ninguna red de trata reconsiderará lo que está haciendo porque pueda contravenir las leyes de internet. Me senté en la audiencia en la Conferencia Internacional Prospol 2017 donde el Profesor Cunningham pronunció el discurso principal y discutió los hallazgos de su investigación. Mostró que cerrar espacios en línea no detiene la trata sexual, sino que, por el contrario, impide que las autoridades judiciales sepan dónde buscar víctimas de explotación sexual. Este hecho se ve confirmado por el trabajo de la organización benéfica con la que trabajo, Basis Yorkshire, cuyos dedicados trabajadores de apoyo escanean los foros en línea donde se ofrecen servicios sexuales para identificar a las víctimas de abuso. ¿Dónde buscan las autoridades estadounidenses a estas víctimas cuando se cierran estos foros?

Estos proyectos de ley no detendrán la trata ni abolirán el trabajo sexual voluntario: su único sentido es que la sociedad bienpensante fingirá que no está sucediendo, porque las trabajadoras sexuales ya no estarán en Reddit. Pero esta mentalidad de apartar de la vista tendrá un costo humano muy real. No solo para las víctimas de la trata que se verán escondidas en la red oscura y en las bandas clandestinas, sino también para la seguridad de quienes eligen el trabajo sexual y usan internet para evaluar a los clientes. Mirar hacia otro lado costará vidas.

Una gran cantidad de las leyes punitivas introducidas a lo largo de la historia para reprimir el trabajo sexual se han llevado a cabo bajo el lema de prevenir la explotación sexual. Cuando Enrique II promulgó leyes para regular el comercio sexual de Londres en 1161, lo hizo con el objetivo de evitar que las “mujeres libres” fueran detenidas por la fuerza y explotadas sexualmente. Pero, al hacerlo, las leyes también prohibían a las “mujeres vulgares” (trabajadoras sexuales) trabajar independientemente, casarse, ponerse delantales, quedarse embarazadas, estar enfermas, pasar la noche con un hombre y (extrañamente) trabajar en locales que vendieran pescado, pan, cerveza, madera, velas o carbón.

La putofobia de la sociedad

En 1254, el rey Luis IX de Francia ordenó la expulsión de todas las “mujeres de mala vida” de su reino y la confiscación de sus posesiones, sin conseguir otra cosa que su destitución. En 1751, la emperatriz María Teresa estableció la “Comisión de castidad” en Viena con el objetivo de suprimir el comercio sexual y salvar a las vírgenes. Las “mujeres incorregibles” fueron condenadas a trabajos forzados, latigazos y deportación.

La Ley de Enmienda a la Ley Penal de Gran Bretaña de 1885, que fue incorporada para “hacer más disposiciones para la protección de mujeres y niñas, la supresión de burdeles y otros propósitos”, fue aprobada en respuesta a la exposición sensacionalista que W.T. Stead hizo de la explotación sexual infantil en 1885. Afortunadamente, la ley elevó la edad de consentimiento a 16 años, pero también aprobó una nueva legislación más dura contra la prostitución y la recriminalizada homosexualidad . La historia está llena de esfuerzos varios para prevenir la explotación sexual mediante la abolición del trabajo sexual; ninguno de ellos ha funcionado.

Tortura, mutilación, multas, encarcelamiento, destierro, excomunión, e incluso la pena de muerte se ha desplegado en varios puntos, y ninguno ha logrado abolir el comercio sexual. Estas medidas punitivas tampoco han terminado con el abuso sexual. Todo lo que sucede es que las trabajadoras sexuales voluntarias se ven obligadas a trabajar en condiciones peligrosas y además son estigmatizadas por lo que hacen.

Cualquiera que sea la posición moral de cada uno sobre la venta de servicios sexuales, seguramente todos podemos estar de acuerdo en que aprobar leyes que pongan en peligro a quienes eligen vender sexo es profundamente defectuoso. También es sintomático de una sociedad que es tan putofóbica que sencillamente no nos importe si las trabajadoras sexuales están a salvo, siempre y cuando no tengamos que verlas. Según la Organización Internacional del Trabajo, hay al menos 52,6 millones de hombres y mujeres, y 7,4 millones de niños, traficados en todo el mundo para trabajar en la esclavitud doméstica. Y, sin embargo, no ha habido restricciones en varios sitios web y aplicaciones que facilitan el trabajo manual o los servicios de limpieza. ¿Por qué? Porque todos reconocemos que hacerlo dañaría las condiciones laborales de las personas que trabajan felizmente en el servicio doméstico y haría poco por proteger a las explotadas.

La trata sexual y el abuso sexual deben abordarse de frente y deben hacerse todos los esfuerzos posibles para erradicarlos. Pero esto solo se logrará trabajando con las trabajadoras sexuales, no alejando a quienes más lo necesitan de la ayuda y forzando al trabajo sexual consentido a pasar a la clandestinidad. Es una lección de la historia que parece que está costando un tiempo dolorosamente largo aprender.

Una nueva ley (SESTA / FOSTA) pretende luchar contra la trata sexual. Pero los críticos dicen que va demasiado lejos

 

Por NASH JENKINS

27 de marzo de 2018

http://time.com/5217280/sex-trafficking-fosta-craigstlist-reddit/

 

Fue en el verano después de su segundo año en la universidad cuando Luke finalmente tuvo el valor de tener sexo con otro hombre. Había lidiado con su sexualidad desde su adolescencia en el sur de California: sabía que se sentía atraído por los hombres, pero también era hijo de dos líderes de la iglesia que, estaba convencido de que le desheredarían.

“Toda mi vida giró en torno a la iglesia y hacer que mis padres estuvieran orgullosos de mí”, le dice a TIME. (Pidió que no se imprimiera su apellido.) “Incluso dirigía un grupo de iglesia del campus mientras luchaba contra mi sexualidad. No se lo podía decir a nadie. Finalmente, decidí que quería probar a estar con otro chico y no sabía cómo encontrar a otros chicos sin tener que unirme a una aplicación de citas gay “.

Así que fue a Craigslist, donde publicó un anuncio gratuito y anónimo que llamó la atención de otro chico en línea. Durante cuatro años más, Luke usó el sitio de anuncios clasificados para conocer hombres antes de salir y dejar la iglesia en sus veinte años. Pero este fin de semana pasado, cuando fue a publicar un anuncio en la página personal de Craigslist, se le redirigió a una declaración que le informaba que ya no existía.

“Cualquier herramienta o servicio puede ser mal utilizado. No podemos correr ese riesgo sin poner en peligro todos nuestros otros servicios, por lo que estamos lamentablemente eliminando Craigslist Personals. Espero poder traerlos de regreso algún día “, dice la declaración. “¡A los millones de cónyuges, parejas y relaciones ocasionales que se conocieron a través de Craigslist, les deseamos toda la felicidad!”

La decisión de Craigslist de dejar de albergar anuncios personales se produjo como medida preventiva después de que el Congreso aprobara la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Internet, una amplia legislación destinada a reducir al mínimo la trata de personas y la prostitución ilegal en la era de Internet. El Senado aprobó el proyecto de ley abrumadoramente, por 97-2, el miércoles pasado, y está a la espera de la firma del presidente Donald Trump. Pero los críticos, que van desde activistas de la libertad de expresión hasta ejecutivos de Silicon Valley, dicen que va demasiado lejos.

La legislación se dirige a sitios web que “promueven o facilitan” la prostitución, incluso en jurisdicciones donde la prostitución es legal; las personas que operan esos sitios se arriesgan hasta a diez años de prisión. Y el riesgo más amplio de que se descubriera que había facilitado la prostitución llevó a Craigslist y Reddit, que maneja paneles de mensajes en línea, a cerrar secciones de sus sitios.

Existe poco debate, incluso entre sus oponentes, sobre la legitimidad de las ambiciones del proyecto de ley. Cerca de 5.600 casos de trata sexual en los EE. UU. fueron reportados a la Línea Directa Nacional contra la Trata de Personas en 2016, más de 2.000 de los cuales se referían a menores. Pero los críticos argumentan que el amplio alcance del proyecto de ley, de hecho, sirve para poner en peligro al grupo demográfico mucho más grande de mujeres en los Estados Unidos —al menos un millón, según algunas estimaciones— que son trabajadoras sexuales por su propia voluntad. Según un reciente estudio realizado por economistas de la Universidad de Baylor, los anuncios de escort en Craigslist redujeron la tasa de homicidios femeninos en un 17,4% de 2002 a 2010. Permitir que las trabajadoras sexuales publicitaran sus servicios en línea las mantuvo fuera de las calles, y también les dio la oportunidad de mejor evaluar a sus potenciales clientes.

Y para otras comunidades marginadas —como las personas que son LGBT o simplemente tienen tendencias poco ortodoxas que les daría vergüenza que se conocieran públicamente— sitios como Craigslist también proporcionaron una salida, ya sea que estuvieran buscando aventuras platónicas, citas de una noche o relaciones románticas de larga duración..

“Era la única forma en que podía vivir mi verdadera vida sin tener que destruir mi imagen cristiana entre la familia y la iglesia”, dice Luke.

Los términos ambiguos del proyecto de ley amenazan con impugnar no solo a Craigslist, sino a cualquier sitio web o foro que aloje cualquier discusión sobre el comercio sexual. Muchas trabajadoras sexuales dicen que estos sitios son cruciales para su seguridad: proporcionan a la comunidad una plataforma para compartir información sobre clientes peligrosos (conocidos como “listas de malas citas”) y otros riesgos laborales. Los defensores de estas comunidades también han argumentado que la eliminación de la presencia en línea del comercio sexual hará que los casos de trata de personas sean más difíciles de identificar.

“Ya está enviando a varias personas a trabajar de vuelta en la calle”, le dice a TIME Kate D’Adamo, una antigua defensora de las trabajadoras sexuales. “Y estos sitios web son los primeros lugares a los que las personas recurrían cuando querían abandonar el trabajo en la calle, porque con el trabajo en la calle, se habla de cuatro a seis veces más violencia”.

“Sienten mucho miedo [las trabajadoras sexuales], no solo porque se las eche de las plataformas, sino por el hecho de que se ha creado un nuevo delito federal”, continúa. “Recibo llamadas de organizadores diciendo ‘¿cómo puedo alojar un sitio web o una lista de correo si eso significa arriesgarme a 25 años de prisión?'”.

“El aspecto más inquietante de la legislación es su definición muy amplia de ‘la promoción de la prostitución’, que definitivamente podría interpretarse como una barrida de algunas de las tácticas de reducción del daño en las que confían las trabajadoras sexuales”, Ian S. Thompson, un legislador representante de la Unión Americana de Libertades Civiles, le dice a TIME. “Esto ha sido abordar de forma despreocupada un problema muy serio. Va a dañar a algunas de las personas que los miembros del Congreso bienintencionados realmente intentaban proteger “.

El proyecto de ley ha sido ampliamente criticado por grupos de derechos civiles desde su presentación en abril pasado. Muchos defensores de las libertades civiles dicen que sus medidas no son meramente contraproducentes: representan un golpe sin precedentes a la libertad de expresión en la era digital. Desde mediados de la década de 1990, la Sección 230 de una ley conocida como la Ley de Decencia en las Comunicaciones (Communications Decency Act) ha protegido a los sitios web de la responsabilidad de lo que publican sus usuarios. Fue esta ley la que protegió a Backpage.com, un sitio de anuncios similar, después de que se encontraron anucios con niñas menores de edad en sus foros. (Backpage albergaba alrededor del 25% de los anuncios de trabajo sexual en línea; Craigslist, el segundo más popular, tenía alrededor del 14%, según un estudio de 2014).

Ya no. Una coalición de las principales empresas de Silicon Valley, especialmente Google y Facebook, se apresuraron a hablar en contra del nuevo proyecto de ley, argumentando que “pone en peligro los principios básicos de un internet libre y abierto, con graves implicaciones económicas y de libertad de expresión mucho más allá de su alcance previsto.” (Las empresas más tarde retrocedieron después de los ajustes al lenguaje del proyecto de ley: una medida que muchos observadores de la industria describieron como una concesión necesaria en un momento en que Silicon Valley está en el punto de mira del Congreso).

“Es probable que muchas de las plataformas en línea de hoy nunca hubieran juntado o recibido la inversión que necesitaban para crecer y subir: el riesgo de litigios simplemente habría sido demasiado alto”, Elliot Harmon, activista de la organización digital de derechos civiles Electronic Frontiers Foundation. escribió en un post el 21 de marzo. “Es fácil ver el impacto que esta aceleración de la responsabilidad tendrá en las conversaciones en línea: frente al riesgo de un litigio ruinoso, las plataformas en línea no tendrán otra opción que ser mucho más restrictivas en qué tipo de discusión —y qué tipo de usuarios— permiten, censurando a personas inocentes en el proceso “.

El proyecto de ley pasó por el Senado el miércoles pasado por abrumadora mayoría, con solo dos miembros —el senador Ron Wyden de Oregón y el acérrimo libertario senador Rand Paul de Kentucky— votando en contra. Tan solo tres semanas antes, el Departamento de Justicia había escrito al Congreso expresando sus dudas sobre la capacidad de la legislación para simplificar el enjuiciamiento de delitos sexuales, y señalando que los poderes retroactivos de la ley eran abiertamente inconstitucionales.

“Eliminar anuncios no significa que los proxenetas y depredadores comiencen a seguir las reglas. Cuando bajan los anuncios, los delincuentes se escabullen a los rincones más oscuros de la sociedad “, dijo Wyden, quien fue coautor de la Sección 230 mientras servía en la Cámara de Representantes, en el pleno del Senado la semana pasada. “Hoy damos un verdadero paso atrás, y por un camino que lamentaremos”.

Los críticos dicen que las trampas de la ley podrían haberse evitado si sus autores estuvieran más comprometidos con la población afectada por ella. “No se encontró trabajadoras sexuales en ninguna parte, y nosotras fuimos los que predijimos exactamente lo que sucedería”, dice D’Adamo. “En estas conversaciones ha faltado una experiencia”.

“La comunidad de trabajadoras sexuales había estado exhortando al Congreso a presionar el botón de tiempo de espera y trabajar con las personas que se verán afectadas”, dice Thompson en la ACLU. “Es un proyecto de ley al que instamos a oponerse tanto a la Cámara de Representantes como al Senado, tanto por el impacto práctico sobre las trabajadoras sexuales como por el aspecto escalofriante sobre la posibilidad de usar internet como lugar de libre expresión”.

Las comunidades afectadas están comenzando a tomar las armas contra la nueva ley. “He visto a la comunidad unirse de una manera como nunca había visto en diez años de labor organizadora”, dice D’Adamo. “Esto es un catalizador”.

Mientras tanto, las comunidades que han confiado en estos sitios web se preocupan por el futuro. John Kopanas, el fundador de FetLife, un sitio de redes sociales orientado al fetichismo con más de ocho millones de usuarios, escribió en un hilo el lunes por la noche que “todavía estamos recopilando información para que podamos tomar la mejor decisión posible para FetLife”.

“Pero probablemente no tengamos demasiado tiempo para descubrir cómo [la ley] podría afectarnos, ya que lo único que falta es que se firme “.

Y en la propia Craigslist, los usuarios recurren a otros foros del sitio para organizar una especie de vigilia improvisada. Luke, el ex evangélico que llegó a un acuerdo con su orientación sexual a través de encuentros facilitados a través de Craigslist, dice que lo que sintió cuando supo del final de la sección fue similar al dolor. “En realidad, fue un momento transcendental para mí”, dice. “Suena estúpido, pero Craigslist me dio la oportunidad de permanecer en el anonimato mientras trataba de explorar mi sexualidad”.

“Conocí a mi novia actual en encuentros casuales en 2015”, dijo a TIME un usuario de Twitter que se identificó como Barney. “Han pasado casi tres años en junio y es la mejor relación de mi vida, y he probado OK Cupid y muchos otros [sitios de citas]”.

“He conocido amigos, una amante o dos, y en el peor de los casos, una buena cita para CL”, dice un anuncio publicado en la página de Craigslist en San Francisco. “Estoy disgustado. Hay mejores formas de luchar contra la explotación que hacer que se cierre el mercado libre “.

La libertad sexual está en riesgo por estos nuevos y condenatorios proyectos de ley aprobados por el Congreso

Steven W Thrasher 

 

 

 

Craigslist cerró sus anuncios personales debido al intento patriarcal y homofóbico del Congreso de controlar a las trabajadoras sexuales. No se detendrá ahí.

@thrasherxy

29 de marzo de 2018

https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/mar/29/sexual-freedom-fosta-sosta?CMP=share_btn_fb

 

“El Congreso de los EE. UU. quiere regular aún más el sexo a través de internet, y la vida sexual moderna de la mayoría de las personas interactúa con internet”. Fotografía: Andrew Bret Wallis / Getty Images

 

Craigslist cerró completamente su sección de anuncios personales la semana pasada. Esto me dejó conmocionado: por lo que augura sobre mi propia historia sexual con los personales “M4M” de Craiglist, sobre la seguridad de las trabajadoras sexuales y sobre la creciente vigilancia de las libertades sexuales en los EE. UU.

¿El motivo del cierre? El Congreso de los EE. UU. Acaba de aprobar la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Línea (FOSTA) y la Ley para Detener la Facilitación de la Trata Sexual (SESTA). Parece probable que Donald Trump firme estos proyectos de ley antisexuales y los convierta en ley firme, incluso cuando el país oye todo acerca de él supuestamente siendo azotado por la estrella de cine adulto Stormy Daniels.

Como Craigslist explicó en su sitio, FOSTA busca “someter a los sitios web a responsabilidad penal y civil cuando terceros (usuarios) hacen un uso indebido ilegal de los contactos personales en línea”. Si ocurre algún trabajo sexual en su sitio, Craigslist podría ser demandado.

“No podemos asumir ese riesgo sin poner en peligro todos nuestros otros servicios, por lo que estamos lamentablemente sacando los contactos de Craigslist fuera de línea”, escribió la siempre simple cartelera de Internet. “Esperamos poder traerlos de vuelta algún día. Para los millones de cónyuges, parejas y compañeros que se conocieron a través de Craigslist, ¡les deseamos toda la felicidad! ”

Si crees que nada de esto te afecta a ti porque no eres queer o te gusta el trabajo sexual, vuelve a pensarlo.

Ese sentimiento amable me golpeó duro. Una gélida noche de febrero de 2007, unas semanas después de la muerte de mi madre, en el invierno más oscuro de mi vida, respondí a un anuncio de Craigslist en la categoría de “hombres que buscan hombres”. Nos encontramos esa noche y tuvimos sexo.

Después, hablamos un poco de esa encantadora manera post-orgásmica como los hombres homosexuales a veces hacemos, en ese espacio de conexión en el que Craigslist M4M me ha permitido conocer a otros hombres gay en los confines del mundo. Él era un hombre inteligente y encantador. No vivíamos en la misma ciudad, pero luego cuando lo hicimos, salimos juntos por varios años. Excepto en casos muy raros, la vergüenza y el bochorno evitaron que le dijera a nadie que había conocido a este novio de esta manera. Pero se convirtió en uno de los grandes amores de mi vida y sigue siendo un querido amigo.


“Es una tragedia que otras personas no tendrán ya la libertad de explorar como yo lo hice de esta manera”. Fotografía: Tetra Images / Getty Images

Es triste que nadie más llegue a conocer a sus novios o pueda establecer contactos en Craigslist, pero mi tristeza no es solo por la pérdida de contactos “respetables”. Lloro por todos los contactos que la gente tuvo a través de Craigslist que fueron significativas para ellos, incluido el trabajo sexual.

Craiglist M4M fue fundamental para explorar mi sexualidad en ciernes, y me conecté con muchachos durante mis 20 años. No tengo el tipo de rostro o cuerpo que generaba mucho interés en Match.com cuando tenía veintitantos años, y todavía no tengo el aspecto adecuado para generar interés en Grindr o Tinder.

Pero a veces, en el intercambio de coqueteo de correos electrónicos generados por anuncios de Craiglist, encontré hombres con quienes explorar, a veces sexualmente, a veces no. Es una tragedia que otras personas no tendrán ya la libertad de explorar como yo lo hice de esta manera.

Pero obstaculizar actos sexuales como los míos ni siquiera era la intención principal de SESTA o FOSTA. El objetivo principal de estos proyectos de ley es amalgamar el rastreo del sexo forzado con el trabajo sexual voluntario, así como castigar mejor a cualquier persona que se dedique voluntariamente al trabajo sexual (y cualquier sitio web que lo facilite). Este es un asalto económico particular contra las personas que son queer, trans y / o anteriormente encarceladas que han sido excluidas de otras formas de obtener ingresos.

Como la reportera principal de In Justice Today, Melissa Gira Grant ha estado escribiendo durante un tiempo, estos proyectos de ley son rechazados por los sobrevivientes de trata sexual y pondrán en riesgo la vida de las trabajadoras sexuales. La respuesta ahora es hacer que el trabajo sexual sea legal y facilitar las formas en que se puede hacer de manera más segura, no para conducirlo a mayor clandestinidad.

Más personas deberían preocuparse por los derechos de las trabajadoras sexuales. Pero si crees que nada de esto se aplica a ti porque no eres queer o te gusta el trabajo sexual, piensa de nuevo: el Congreso de EE. UU. quiere regular aún más el sexo a través de Internet, y las vidas sexual moderna de la mayoría de las personas interactúa con internet.

Craigslist cerró toda su sección personal debido al deseo excesivo del Congreso de controlar el trabajo sexual. Y no hay ninguna razón para que el Congreso no pueda intimidar de manera similar a Tinder o Grindr para que te retiren o cierren por completo, igual que Craigslist: y entonces ¿dónde irías?

Ha habido preocupación porque el movimiento #MeToo pudiera llevar a un pánico sexual. Pero el verdadero pánico sexual no se debe al feminismo enloquecido, sino al deseo patriarcal, homofóbico, antitrans y teocrático del Congreso de EE. UU. de controlar a las trabajadoras sexuales y, por extensión, sofocar los deseos sexuales de cualquiera de nosotros que no quiera conformarme a sus formas puritanas.

  • Steven W Thrasher es el escritor general para el Guardian US