LINDA PORN Trabajadora sexual y mediadora de CATS: “Las que creen que nos salvan con la abolición de la prostitución son unas putófobas”

El trabajo sexual vuelve a protagonizar el debate público después de que el PSOE anunciara en su 40º Congreso Federal que piensa impulsar una ley que acabe con esta actividad

Por Jaime Ferrán

23 de octubre de 2021

https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2021/10/23/creen-salvan-abolicion-prostitucion-son-58737158.html

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El informe de Médicos del Mundo ‘La prostitución como forma de violencia de género’ estima que alrededor de 350.000 mujeres, de las cuales el 80 % son extranjeras en situación irregular, ejercen la prostitución en España. En la Región de Murcia, el Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo (CATS) atiende cada año entorno a 1.600 personas. Una de sus mediadoras, Linda Porn, con veinte años como trabajadora sexual a sus espaldas, defiende la prostitución como medio de vida y, más allá de exigir la legalización de su actividad, exige «derechos».

-¿Ejerce usted la prostitución libremente?

Yo pertenezco a la clase trabajadora. No entiendo eso de ejercer libremente un trabajo, sino que trabajamos por necesidad. Si no lo hacemos, difícilmente podremos pagar el alquiler y las facturas y las madres no podrían criar a sus peques. Si ejercer libremente es no estar en tráfico, pues sí; y ejerzo el trabajo sexual porque es lo que más se adecua a mi condición de madre soltera. Así puedo dedicar tiempo a mi hija sin estar en situación de precariedad.

-¿No es problemático ser madre y trabajadora sexual?

He tenido problemas con los Servicios Sociales precisamente por eso. Para criar a un hijo sin ayuda se necesita trabajar doce horas al día. Cuando parí, volví a ser camarera. Sufría, llegaba cansada a casa para dedicarle tiempo a mi hija y encima no llegaba a fin de mes. Eso es una injusticia tanto para los niños como para las madres. En el trabajo sexual me bastaba con dedicarle cuatro horas diarias y luego podía llevar a mi hija al colegio y ayudarla con los deberes. Eso sí, hay que aguantar el estigma.

-¿Está diciendo que es más llevadero ser trabajadora sexual que camarera?

Yo no pretendo ganar las perlas de la Virgen. Pretendo pagar el alquiler y las necesidades de mi hija y las mías sin estar superexplotada. No quiero vivir para trabajar y este empleo me lo permite. La mayoría de la clase trabajadora no puede decir lo mismo.

-Este Gobierno está trabajando en la ley ‘solo sí es sí’, que incorpora la tercería locativa, que persigue a quienes les alquilen habitaciones, por ejemplo.

Aquí vale el consentimiento de todas menos el nuestro. Con la tercería locativa, si alquilamos una habitación para trabajar es delito. Dicen que no están en contra de las trabajadoras sexuales y que no somos delincuentes, pero quieren perseguir a las personas que nos facilitan el trabajo. Es absurdo. Quieren que la gente crea que nos están salvando, pero son unas putófobas.

-¿A quién se refiere con putófobas?

A quienes nos ponen la zancadilla. Es una guerra contra nosotras. Nos quieren cerrar el negocio porque lo dicen ellas. Hay una imposición de clase. Cómo una puta va a decidir por sí misma.

-También quieren perseguir al cliente.

Es como si al levantar la persiana de mi tienda me encontrara a dos policías que impidieran entrar a todo el mundo. Me llevan a la ruina. Ellas dicen ‘sin cliente no hay trata’ y nosotras decimos ‘sin cliente no hay plata’.

-¿Cómo pueden acabar si la ley sigue adelante?

Como quieren que acabemos: marginalizadas, calladas y jodidas. Buscan que entremos en sus caudales de ofertas laborales, que son indignas, como los talleres de costura, para que hagamos los vestidos de las señoras burguesas y puedan decir que se lo han comprado a una víctima de trata.

-Muchas personas piensan que es más indigno vender el propio cuerpo que vender vestidos.

Por tres euros la hora. ¿Eso es digno? No viviré en la precariedad porque lo digan esas señoras. Y no vendo mi cuerpo, ofrezco un servicio. Aquí hay un problema que tiene que ver con el catolicismo y algunos sectores conservadores que quieren condicionar la sexualidad de las mujeres. No entiendo por qué se ve tan claro con el aborto y no con el trabajo sexual. Yo no necesito ser salvada, lo que quiero son derechos, que no se me estigmatice y que no le hagan ‘bullying’ a mi hija porque soy una puta.

-Desde el PSOE aseguran que la gran mayoría de mujeres que ejercen la prostitución son víctimas de trata. Si usted no lo es, habrás visto muchas.

En mis espacios de trabajo no he visto ninguna, pero sí en el activismo. El informe GRETA (Grupo de Expertos de Acción contra la Trata de Seres Humanos) del Consejo de Europa o Amnistía Internacional afirman que son tres de cada diez mujeres las víctimas de trata. O sea, que no son la mayoría.

-¿Puede el mercado de trabajo regularizado actual asumir a todas las trabajadoras sexuales que quedarían desempleadas?

El trabajo sexual es plata para el país. Prohiben mucho, pero hay problemas estructurales como la Ley de Extranjería, la desigualdad de la mujer frente al hombre y la no regularización del trabajo doméstico que provocan la feminización de la pobreza.

-Si la abolición no es solución, ¿cree que habría que caminar hacia la legalización?

Más que la legalización, queremos derechos, como han hecho en Nueva Zelanda. Allí, si se trabaja con terceros, tiene que existir un contrato con derecho a bajas, cotización, etc. Si se es autónoma, se cotiza para una buena jubilación y se tiene derecho a hacer una ‘colectiva’, o sea, alquilar una casa y regentarla entre un grupo de trabajadoras sexuales.

-Si abolen la prostitución, ¿vendrá después la industria del porno?

Ya les están atacando también. Yo me pregunto por qué no hablamos también de la industria del matrimonio o de las temporeras de Huelva. ¿Por qué no hablamos de las internas? Hay tanto maltrato y explotación…

-¿El matrimonio?

El trabajo sexual es una institución patriarcal, igual que el matrimonio. Hablemos también de maridos y esposas.

-¿Y no cree usted que hay que luchar contra un sistema patriarcal que oprime a la mujer?

Otorgando derechos a las trabajadoras sexuales nos podremos empoderar en nuestros trabajos. No pertenecemos a una institución patriarcal por las propias fantasías de los hombres, ya que las mujeres también las tenemos. La mayoría de nuestro trabajo es cumplir esas fantasías.

-Pocas frases tan manidas como ‘la prostitución es la profesión más antigua del mundo’. Siendo así, ¿se puede acabar con ella? ¿Van los murcianos, por ejemplo, a olvidarse de ella por una ley?

Por supuesto que no. Aquí establecemos relaciones entre adultos y no se puede prohibir algo así. Lo único que se va a conseguir es reforzar el estigma y potenciar esta actividad, a la que van a dotar de más morbo. No tienen ni idea de lo que es la sexualidad.

¿Hay mujeres que ejercen por elección?

Organizaciones como la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp) defienden desde hace años que las mujeres que ejercen la prostitución no lo hacen por elección propia. «Nosotros no vemos a una mujer que elija estar ahí, vemos que hay una mercantilización de cualquier ser humano», opina la directora de Apramp, Rocío Mora, que asegura que el 98% es víctima de trata y explotación sexual, con lo que solo el 2% lo haría sin coacción y por elección.

Mora urge a aprobar una ley de trata que dé protección a estas mujeres, no las considere delincuentes sino víctimas y sí penalice al proxeneta. «Hay que acercarse a la realidad y dar soluciones; las soluciones están puestas sobre la mesa, creo que hay que legislar; perder el tiempo entre regular, abolir o prohibir al final me parece que no es tener ninguna gana de avanzar», incide Mora.

«¿A las que no tienen papeles las van a meter en un CIE y las van a deportar?», preguntan al presidente del Gobierno

Afirma que los partidos tienen que llegar a un acuerdo y que la abolición protegería a las mujeres y no daría «manga ancha» a las personas que las mercantilizan. «En estos momentos cualquier persona puede abrir en su casa un prostíbulo», recalca.

Sin embargo, para la secretaria general del Sindicato de Trabajadoras Sexuales (Otras), Concha Borrell, cerca del 93% de las mujeres que ejercen la prostitución lo hace porque quiere. De hecho, subraya que si hubiera más del 90% de mujeres obligadas «cabría preguntarse qué pasa con los servicios policiales de este país» que no lo solucionan, e insta a la ministra de Igualdad, Irene Montero, a reunirse con ella para presentarle a «las miles» de mujeres que están en el sindicato y no quieren hacer otro «trabajo» que no sea el de la prostitución.

En este sentido, pregunta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, qué va a hacer con las 400.000 mujeres que se van a quedar sin empleo si se opta por abolir la prostitución: «¿Dónde las van a recolocar?, ¿las que no tienen papeles las van a meter en un CIE y las van a deportar?, ¿cuál es el plan?».
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«Me gustaría que mi hija tuviera la libertad de hacer lo que quiera»

Linda Porn no es el nombre real -evidentemente- de esta mexicana, que lleva en España 18 años y tiene una hija de 16. Empezó a trabajar como meretriz en su país natal, «cuando me subía a la barra americana». Estudiaba teatro y migró a Europa para desarrollar su carrera como artista. Mientras continuaba con sus estudios, no perdió el contacto con la prostitución, actividad a la que ya le ha dedicado la mitad de su vida en países tan dispares como Alemania, Irlanda, Bélgica, Reino Unido, Italia y, por su puesto, España.

Su hija sabe a lo que se dedica. «Tiene que saberlo porque vive dos vidas: una fuera y otra conmigo porque las prostitutas somos muy rechazadas. Cambiándome el nombre protejo del estigma al resto de mi familia». Aunque piensa que sigue siendo una «utopía», Linda no pierde la esperanza de que algún día una regularización de su modo de vida le otorgue derechos laborales que permita a sus compañeras dejar de estar «tan vulneradas».

Con un futuro así para las prostitutas, asegura que le gustaría que su hija «tenga la libertad de hacer lo que quiera hacer, pero si quiere ser trabajadora sexual, que tenga derechos».

Prostitutas en pie de guerra contra Irene Montero: “Trabajamos de forma libre y voluntaria”

Las trabajadoras del sexo reclaman que se regule la profesión en vez de prohibirla: “La ley del ‘solo sí es sí’ no es inteligente ni práctica”.

Por Marta Arce

23 de octubre de 2021

https://www.libertaddigital.com/espana/2021-10-23/prostitutas-en-pie-de-guerra-contra-irene-montero-trabajamos-de-forma-libre-y-voluntaria-6830082/

Manifestación en Barcelona contra la abolición de la prostitución. | Cordon Press

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El PSOE y Podemos andan en plena carrera para ver quién se cuelga la medalla por abolir la prostitución. Los socialistas insisten en que el asunto requiere una ley integral, mientras que la ministra morada de Igualdad, Irene Montero, asegura que con su ley del “solo sí es sí” sería suficiente. Y mientras tanto, desde las asociaciones de ayuda a las prostitutas denuncian que el Gobierno toma decisiones sin dejar hablar a las mujeres trabajadoras del sexo, lo cual tiene muy poco de feminista.

“Lo que hacen es estigmatizarnos y precarizarnos”, nos cuenta Nina, una scort de Madrid. “En mi entorno, todos, todas y todes estamos trabajando de manera libre y voluntaria”, nos cuenta Marcos, un gigoló sevillano masculino (que también existen aunque el Ministerio de Igualdad nunca hable de ellos).

“Piensan que detrás de cada prostituta hay un proxeneta y eso es totalmente falso. El problema es que la ministra de Igualdad se maneja con datos totalmente erróneos de asociaciones abolicionistas. Toda la gente que conozco ejerce la prostitución porque le da la gana y porque han decidido que esa es su forma de vida”, afirma Emérita, una prostituta trans de Murcia.

“La abolición no es la solución” ha señalado Nacho Pardo, portavoz de Cats (Comité de Ayuda a las Trabajadoras Sexuales). “Esta situación requiere un debate profundo dejando hablar a las protagonistas. La decisión que plantean desde el Gobierno no es inteligente ni práctica”.

Según Pardo, prohibir la prostitución supondrá “condenar a la precariedad a mucha gente que se va a encontrar de la noche a la mañana en la calle, con una mano delante y otra detrás y sin poder ejercer”. Garantizar la protección económica y social de las prostitutas es una tarea imposible, empezando por el hecho de que son personas que no existen para el sistema: no están dadas de alta en la Seguridad Social, no tienen contrato, no cotizan, no tienen bajas y no tienen paro.

“Solo sí es sí”: una ley muy poco feminista

Además, la profesión más antigua del mundo no va a desaparecer porque lo diga una ley, sino que se mantendrá en un ambiente clandestino, el perfecto “caldo de cultivo para mafias que intenten acaparar el negocio”. afirma Pardo. Y con respecto a la ley del “solo sí es sí”, considera que “es de cajón que tenga que haber un consentimiento para mantener relaciones sexuales. Pero en la ley se está negando ese consentimiento a las personas que ejercen la prostitución alegando que está viciado por razones que se sacan de la manga en cuanto a moralidades y otras historias que no entendemos”.

Manifestación en Barcelona.

Otro “grave error” de la ley de Montero es que “criminaliza y estigmatiza a las prostitutas que quedan reducidas a poco menos que niñas que no saben lo que quieren. Papá Estado y mamá antropóloga saben lo que quieren las prostitutas porque ellas no tienen ni idea”, explica Pardo. “Como yo moralmente no estoy de acuerdo con la prostitución, cojo, me invento que el 95% de las prostitutas tienen detrás una red de trata y como están alienadas, no les doy voz para hablar. Eso es muy denigrante. No dar voz a una mujer por el hecho de que ejerce la prostitución, no es nada feminista”.

“Aquí hay que hacer un debate profundo, con datos reales de asociaciones serias que afirman que una de cada siete prostitutas tienen detrás a una red de trata (no el 95%) y hay que dar voz a las personas”, insiste Pardo.

APDHA exige que se escuche a las trabajadoras sexuales en el debate sobre la abolición de la prostitución

22.10.21 – España – Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)

https://www.pressenza.com/es/2021/10/apdha-exige-que-se-escuche-a-las-trabajadoras-sexuales-en-el-debate-sobre-la-abolicion-de-la-prostitucion/

  • “La APDHA siempre ha estado y seguirá estando con las trabajadoras sexuales, con sus luchas y por sus derechos, en libertad”
  • “Es ilusorio pretender acabar con la prostitución prohibiéndola por ley porque reducir la prostitución tiene más que ver con tratar de abolir antes la precariedad, que tiene rostro de mujer”

En el grupo de Feminismos de APDHA hemos seguido, cada vez con mayor preocupación, las declaraciones del Gobierno anunciando por diferentes vías su intención de impulsar una ley de abolición de la prostitución, vinculando esta con la trata. Este anuncio apareció también en el debate abierto en torno a algunos artículos sobre las conductas relativas a la prostitución de la Ley de Libertad Sexual, la del “solo sí es sí”. En la APDHA estamos totalmente de acuerdo con eliminar de esta ley toda referencia a la prostitución, que se concreta en nuestro apoyo a la enmienda que propone retirar la recuperación de la tercería locativa (el lucro por alquilar un espacio donde se prostituye una persona), ya que su introducción contribuye a reforzar el estigma de la prostitución y a dificultar la distinción entre prostitución voluntaria y prostitución forzada. La Ley del “solo sí es sí” se concibe así como un importante primer paso desde el abolicionismo y es contestada por los grupos “pro derechos” de las trabajadoras sexuales, entre los que se encuentra desde hace años nuestra asociación. Un debate complejo que afecta a los derechos humanos, por lo que quisiéramos hacer las siguientes consideraciones:

En primer lugar, quisiéramos alentar a que el debate se haga de forma abierta, pausada y sosegada, social y políticamente, desde la diversidad de posicionamientos feministas al respecto, y no zanjarlo de inmediato imponiendo por ley desde el Gobierno un solo punto de vista a modo de propaganda partidista. No se puede defender en nombre del feminismo ese abolicionismo por ley, ya que el feminismo es plural y diverso. Hacerlo de ese modo sería profundamente antidemocrático y generaría una profunda herida en la opinión pública y especialmente entre los feminismos, provocando tal vez una ruptura feminista sin retorno que en nada beneficiaría a la mayoría de mujeres y, por tanto, debería preocupar a un Gobierno que se dice progresista e igualitario.

En segundo lugar, no se debe legislar sin escuchar a las más directamente afectadas, por esa posible ley abolicionista que supuestamente las protegería. Las trabajadoras sexuales llevan ya muchos años organizadas, definiendo y exigiendo con voz propia sus derechos. Son parte importante y significativa del feminismo, se puede no estar de acuerdo con ellas, pero negar su existencia, prohibir sus colectivos o sindicatos y no sentarse a escuchar sus demandas, es condenarlas a la clandestinidad, la inseguridad, la precariedad y la estigmatización, relegándolas a la condición de víctimas y negándoles el ser sujetos de derechos, ciudadanas. Legislar sin escuchar tiene por tanto como consecuencia el efecto contrario al que se dice perseguir, su protección, y es igualmente impropio de un Gobierno que se reclama progresista.

En tercer lugar, es absolutamente ilusorio pretender acabar con la prostitución por la vía punitiva prohibiéndola por ley, siendo como es un problema social de tan hondas raíces sociales, económicas y políticas, por lo que pensamos que esa posible ley abolicionista no va más allá de la propaganda política y conduce solo a mantener la prostitución clandestina con sus peores consecuencias. Sabemos que reducir la prostitución tiene más que ver con tratar de abolir antes la precariedad, que tiene rostro de mujer (sueldos, horarios y demás condiciones laborales) en aquellos sectores económicos absolutamente feminizados, denominados por otra parte esenciales durante la pandemia (cuidados, limpieza, hostelería, comercio, educación, sanidad,…). Mucho más efectivas serían medidas como derogar la Ley de Extranjería y la Reforma Laboral o la existencia de rentas básicas, servicios públicos para todas, etc. Más que dividir el feminismo entre abolicionistas y regulacionistas, deberíamos ir a un pacto de todos los feminismos contra la precariedad, la pobreza, la exclusión y la estigmatización de esas amplias mayorías de mujeres. Eso sí sería propio de un Gobierno progresista e igualitario.

En cuarto lugar, sería deplorable ver sumar los votos de la derecha y la extrema derecha a los de un Gobierno que se proclama de izquierdas y darles alas a quienes tratan por todos los medios de recortar los derechos alcanzados por las mujeres a lo largo de tantos años de lucha feminista, como ha ocurrido en Andalucía, donde gobiernan las derechas, o como está ocurriendo en Madrid tras la victoria de Ayuso. Sería deplorable ver cómo a la deriva neoconservadora de las derechas se suman también las veleidades punitivistas, puritanas y autoritarias de las izquierdas. Dejen de vincular tan prejuiciosamente, de forma intencionada o no, prostitución con trata, obviando si hay o no consentimiento en el ejercicio de la prostitución y obviando por tanto las diferencias que condicionan las medidas a tomar en uno y otro caso. Protejamos a las verdaderas víctimas de trata y escuchemos a las trabajadoras sexuales que expongan las medidas que consideran necesarias para ganar en derechos, seguridad y condiciones laborales.

Escuchen antes de legislar, están en juego las condiciones de vida y trabajo de miles de mujeres que, desde una perspectiva feminista, llevan muchos años luchando por sus derechos en las peores condiciones. La APDHA siempre ha estado y seguirá estando con las trabajadoras sexuales, con sus luchas y por sus derechos, en libertad.

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Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)
La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) trabaja con el objetivo de lograr que las personas sean libres e iguales en dignidad y derechos

¿Cómo que abolir la prostitución?

Por Juan Pina

22 de octubre de 2021

https://www.laregion.es/opinion/juan-pina/como-que-abolir-prostitucion/202110212200001074297.html

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¿Abolir? ¿Cómo que abolir? Abolir significa retirar la legalidad de una determinada acción o de una práctica. Se pudo abolir la esclavitud porque las leyes previas disponían su legalidad y reglamentaban el ejercicio de esa atrocidad. Se abolió el servicio militar obligatorio porque, hasta entonces, aquel intolerable secuestro legal era una prestación forzosa regulada por ley. Se podría abolir algún impuesto, o la obligación de llevar el cinturón de seguridad en el coche. Eso sí sería “abolir”. La prostitución no puede “abolirse” porque no es, al menos en España, una práctica regulada mediante disposiciones legales. El XL Congreso del Partido Socialista Obrero Español, celebrado el pasado fin de semana, ha hecho trampas al hablar de abolición. Y no es una trampa inocente sino un eufemismo calculado para evitar el verbo que hace al caso: “prohibir”. Lo que quiere el PSOE es prohibir la prostitución.

Como ha funcionado tan maravillosamente bien la prohibición de las drogas, como funcionó perfectamente la “ley seca” estadounidense respecto al alcohol, como funciona la prohibición española de la legítima gestación subrogada (enviando a cientos de parejas a efectuarla en otros países), como funcionó la prohibición del divorcio (que se resolvía en Roma) o la del aborto (que se arreglaba en Londres), ahora a estos socialistas radicalizados y autoritarios les parece posible y oportuno prohibir nada menos que la prostitución. Pero el oficio más viejo del mundo es, sencillamente imposible de prohibir, e intentarlo sólo creará problemas de todo tipo. Al prohibirse formalmente, el ejercicio de la profesión se verá sometido a condiciones aún mucho peores que las actuales. Aunque no se penalice a los hombres y mujeres que se prostituyen, criminalizar a sus clientes será un ataque frontal a su medio de sustento. Como en cualquier intervención estatal en un sector de la economía, se producirá una fuerte retirada de oferta con la misma demanda, y por lo tanto los precios subirán enormemente, lo que perjudicará tanto a las personas ejercientes como a su clientela. Por otro lado, si se prohíbe la prostitución directa, habrá que prohibir también la indirecta, es decir, los shows presenciales y la pornografía en cualquier soporte, lo que afectará también a la libertad de expresión. Qué inmenso despropósito.

Las neomonjas y los neomonjes del PSOE, émulos del falangismo tardofranquista, quieren que los españoles vuelvan a enfilar la carretera de Perpiñán. España está en el pelotón de cabeza del Índice Mundial de Libertad Moral, pero con medidas como esta probablemente perderá posiciones. No puede ser. No es comprensible que estemos sometidos ahora a dos moralismos simultáneos: el que nos viene de la nueva extrema derecha, y el que ejerce la izquierda radical incluso desde dentro del PSOE. En algunos debates, y probablemente en este, hacen causa común estrechando el espacio de las posiciones sociopolíticas normales, ancladas en la libertad individual. Otro ejemplo claro de ese doble moralismo es el que afecta al juego (menos, cómo no, al juego ofertado por las administraciones públicas, con el que no se meten porque ese no debe de crear ludopatías…). ¿Qué será lo siguiente? ¿Veremos a agentes de la moral pública, formados por el PSOE o por Vox, exigir más metros de tela en las minifaldas que salgan por la tele, como hace cincuenta años? Ya se ha proscrito a las azafatas y azafatos del automovilismo y del ciclismo, porque usar el cuerpo con fines publicitarios mostrando carne es pecado para esta gente. Vamos para atrás como los cangrejos, y el PSOE es el cangrejo mayor.

Los hombres y mujeres, en todo el planeta, prestan infinidad de servicios físicos con distintas partes de sus cuerpos. La prostitución sólo se diferencia en las partes empleadas. Si deslomarse cargando cajas o fregando suelos es digno, alquilar el cuerpo para un acto sexual es exactamente igual de digno. La indignidad la perciben solamente los colectivistas, para quienes ni siquiera el cuerpo pertenece a la persona que lo habita y resulta que el Estado, en representación de la sociedad, tiene algo que decir sobre el uso que cada persona le dé. Tres siglos de liberalismo social, desde la Ilustración… ¿para esto? ¿Para llegar a una sociedad-colmena en la que el grupo tiene derechos sobre el cuerpo de cada individuo, y puede meterse a legislar, regular, alentar o prohibir determinadas prácticas? Lo que debe perseguirse con todo el peso de la ley es la prostitución forzada y el tráfico de personas. Hay que acabar con esa espantosa esclavitud y con todas las violaciones salvajes de los Derechos Humanos que la acompañan. Y eso no sólo no se consigue, sino que se entorpece, prohibiendo la prostitución normal. Debe regularse su ejercicio, dignificarse a los trabajadores sexuales, incorporarse como una profesión más a la economía del país, y normalizarse su percepción social. Y si los socialistas de verdad quieren abolir cosas que a estas alturas no deberían existir, que empiecen por abolir el intervencionismo económico, social y cultural del Estado en nuestras vidas.

La ley seca del sexo

Por Albert Soler

19 de octubre de 2021

https://www.diaridegirona.cat/opinio/2021/10/19/llei-seca-sexe-58525005.html

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No es por presumir, pero en prostitución, soy un experto. No como usuario, válgame Dios, pero conozco puteros, prostitutas, dueños de prostíbulos y un camarero, es lo que tiene frecuentar ambientes adecuados. O sea que antes de prometer imposibles como abolir (prohibir suena a poco) la prostitución, haría bien Pedro Sánchez en consultar a un especialista. Servidor de usted.

Imagino que abolir la prostitución tiene el mismo objetivo que la Ley Seca en EEUU: prohibir el acceso a los pobres, que los otros ya sabrán donde abastecerse. Esto, hasta que bandas organizadas pongan en funcionamiento burdeles clandestinos -como hubo destilerias- al alcance de todos los bolsillos. Si de abolir (risas) se trata, proponemos hacerlo también con las drogas, los crímenes, el racismo y el hambre, que el éxito será el mismo. La cruda verdad es que incluso la simple prohibición se antoja difícil, ya que una siempre se puede anunciar como cuando la UEFA prohibió la reventa de entradas:

  • Vendo boli Bic por 300 euros. Fornico gratis con el comprador. Visa sí.

Poco después de que Sánchez anunciara la idea de abolir (más risas) la prostitución, le comenté a una profesional si no prefiere cobrar 700 euros al mes por trabajar largas jornadas en un supermercado, en lugar de 3.000 por satisfacer a sus clientes cuando le da la gana. Su carcajada resuena aún, la buena mujer pensó que era un chiste. Cuando añadí que sería más pobre pero más honrada, de la risa casi se cae de la silla. Temí que se rompiera un brazo y me exigiera daños y perjuicios por no poder ejercer.

La administración debe proteger los viejos oficios, con más motivo el más antiguo. La desidia de los gobernantes -más la inexorable llegada de la modernidad- ha hecho que los cesteros, herreros, tapiceros y otros, los veamos sólo en ferias concebidas a propósito. Que no acabemos teniendo que crear ferias de la prostitución, para que nuestros hijos puedan conocer tan tradicional arte.

Yo de Pedro Sánchez iría cuidado. No sea que le pase como aquel gobernador del franquismo, que durante la celebración de un congreso eucarístico en Barcelona, ​​prohibió ejercer a las prostitutas. Esto provocó una manifestación de protesta de tales señoritas, que culminó con el nombramiento del gobernador como hijo predilecto del gremio.

En Comú Podem enmienda a Irene Montero y defiende la prostitución: “Hay mujeres que la ejercen libremente”

En Comú Podem, integrado en Unidas Podemos, enmendará la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, diseñada por el Ministerio de Igualdad

Agencia EFE

19 de octubre de 2021

https://www.cope.es/actualidad/sociedad/noticias/comu-podem-enmienda-irene-montero-defiende-prostitucion-hay-mujeres-que-ejercen-libremente-20211019_1566702

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En Comú Podem, integrado en Unidas Podemos, enmendará la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, diseñada por el Ministerio de Igualdad, para que no se penalice a quien ejerza proxenetismo “no coactivo” (no violento) o se beneficie del alquiler de pisos para ejercer la prostitución -la tercería locativa.

En una enmienda, En Comú Podem defiende que reformar el Código Penal para introducir esta figura de la tercería locativa -como recoge la conocida ley del sí es sí- “mantiene e incluso refuerza la falta de consideración hacia el consentimiento, la voluntad y la capacidad de autodeterminación de las personas que ejercen la prostitución”.

Fue el pasado jueves cuando el Pleno del Congreso tumbó las enmiendas a la totalidad a la ley presentadas por PP y Vox por lo que la norma comenzó su tramitación parlamentaria.

Así, En Comú Podem ya ha anunciado el registro de una enmienda a la ley.

Esta ley avanza en la lucha contra la explotación sexual al castigar a quien ejerza proxenetismo “no coactivo” (no violento) o se beneficie del alquiler de pisos o prostíbulos.

Para En Comú Podem, tal y como ha anunciado su portavoz parlamentaria, Aina Vidal, en rueda de prensa, hay mujeres que quieren ejercer la prostitución libremente, además, en la enmienda sostiene que el penalizar la tercería locativa va “no solo en contra del espíritu de la norma” sino que contribuye a “reforzar el estigma de la prostitución y a dificultar la distinción entre prostitución voluntaria y prostitución forzada”.

Asimismo, indica que introducir el delito de la tercería, que fue despenalizado en 1995 con la reforma del Código Penal, “pone en riesgo” a las personas que ejercen la prostitución, puesto que la penalización de estas conductas “ha demostrado efectos muy perjudiciales como la clandestinización de la actividad, peores condiciones de trabajo y dificultades en el acceso o, incluso, la pérdida de la vivienda”.

Asegura, además, que son “numerosos” los organismos de Derechos Humanos, como Naciones Unidas, que han recomendado la derogación de normativa que criminaliza a las mujeres que ejercen la prostitución como para En Comú Podem, “es el caso”.

Esto es lo que hará que el trabajo sexual en Nueva York sea más seguro

Por Cecilia Gentili

17 de octubre de 2021

La Sra. Gentili es la fundadora de Transgender Equity Consulting. Es ex trabajadora sexual.

Cuando tomé a mi primer cliente como trabajadora sexual en la década de 1980, no tenía otra opción. Fue justo después de la caída de la dictadura en Argentina. Siendo una joven mujer trans, descubrí que el trabajo sexual era la única forma de sobrevivir para mí, pero me enfrenté al acoso y la violencia constantes, especialmente por parte de la policía. Entonces, dejé mi país para venir a los Estados Unidos, pensando que las cosas serían diferentes.

Pero cuando llegué aquí, no tuve más suerte. Además de ser trans, ahora también luché con ser indocumentada y aprender inglés. Una vez más, recurrí al trabajo sexual para mantenerme a flote. A las dos semanas fui detenida caminando por Washington Avenue en Miami Beach; la policía se rió de mí, confundió mi género y me encerró en una celda llena de hombres.

He pasado la última década de mi vida luchando por la despenalización del trabajo sexual para adultos, para sanar todas esas veces que he sido acosada, golpeada y violada, no por clientes, sino por agentes de policía.

En este momento hay dos proyectos de ley que pretenden despenalizar el trabajo sexual en la Legislatura del Estado de Nueva York, uno de los cuales pronto se presentará a la gobernadora Kathy Hochul. Pero si bien ambos intentan abordar las preocupaciones muy válidas sobre la trata sexual, solo uno satisface las necesidades de las trabajadoras sexuales.

El primero, el proyecto de ley Stop the Violence in the Sex Trades, es patrocinado por la senadora estatal Julia Salazar. Este proyecto de ley tiene como objetivo despenalizar la industria, incluidas las trabajadoras sexuales, los clientes y los gerentes, aunque continúa protegiendo cuidadosamente a los menores y a las personas víctimas de trata. El origen de este proyecto de ley se remonta a tres años atrás, a ideas promovidas por un grupo que ayudé a fundar, Decrim NY. Nuestro activismo condujo a la revocación de un estatuto penal contra el merodeo que las fuerzas del orden habían utilizado durante mucho tiempo como pretexto para acosar a las mujeres trans, independientemente de su participación en el comercio sexual.

Sabíamos que la mejor manera de ayudar a las trabajadoras sexuales no era despenalizar solo sus acciones, sino también las de sus clientes. La presión legal a la que se enfrentan los clientes es absorbida por las trabajadoras sexuales: una base de clientes más pequeña significa salarios más bajos y condiciones de trabajo más precarias, con clientes que tienen más probabilidades de actuar de maneras que dificulten la vida de las trabajadoras sexuales.

Creemos que la penalización de cualquiera de las dos partes del comercio sexual no ayuda a proteger a las trabajadoras sexuales, sino que simplemente perpetúa el estigma social que trata el trabajo sexual como una actividad inherentemente dañina, un estigma que durante mucho tiempo he trabajado para erradicar.

El trabajo sexual es una industria de servicios. A menudo ayudamos a personas con ansiedad social, discapacidades, aquellos que están descubriendo sus sexualidades o identidades de género. Los clientes y las compañeras de trabajo (que a menudo son procesadas como tratantes) también brindan atención a las trabajadoras sexuales. ¡Fue una trabajadora sexual quien me ayudó a escapar de una situación de trata, no la policía! Fue un cliente que me animó y me ayudó a entrar en un programa de tratamiento de drogas, y fue un cliente quien me dio mi primer consejo legal de inmigración y me ayudó a abrir mi primera cuenta bancaria.

Por supuesto, he tenido algunos malos clientes. Pero, incluso cuando no disfrutaba haciéndolo y sentía que no tenía otras opciones, el trabajo sexual me mantuvo con vida.

Esto nos lleva al proyecto de ley rival del de la senadora Salazar. Este proyecto de ley, la Ley de Justicia e Igualdad para Supervivientes del Comercio Sexual, ha sido impulsado por la senadora estatal Liz Krueger. Conocido como el Proyecto de Ley de Supervivientes, amenaza con hacer descarrilar el proyecto de ley de Salazar para la despenalización total. Este proyecto de ley de la senadora Krueger solo despenalizaría a las trabajadoras sexuales, pero no a sus clientes ni a sus gerentes. Si bien el Proyecto de Ley Stop the Violence quiere mantener en vigor las leyes vigentes sobre trata sexual, el propósito declarado del Proyecto de Ley de Supervivientes es reforzar esas leyes.

Pero para las trabajadoras sexuales que no son víctimas de trata, la despenalización parcial no funciona y tenemos pruebas. El enfoque del trabajo sexual propuesto por la senadora Krueger apareció por primera vez en Suecia en 1999; a menudo se lo llama el “modelo nórdico”. Las investigaciones han demostrado que en los países donde se ha instituido el modelo nórdico, las trabajadoras están en peores condiciones en comparación con el modelo de Nueva Zelanda. Su poder de negociación es menor y viven con mayores niveles de ansiedad y discriminación.

Por el contrario, Nueva Zelanda, que despenalizó por completo el trabajo sexual para todos los adultos que no tienen una visa de trabajo temporal y estableció algunas regulaciones en 2003 con la Ley de Reforma de la Prostitución, ha visto una mejora sustancial en las vidas de las personas en el comercio sexual. Una encuesta independiente de 2007, financiada por el gobierno, encontró que casi el 65 por ciento de las trabajadoras sexuales encontraron más fácil rechazar clientes y el 57 por ciento dijo que las actitudes de la policía hacia las trabajadoras sexuales habían mejorado.

Me entristece que la senadora Krueger y sus partidarios enmarquen su proyecto de ley como la opción feminista mientras trabajan en contra de los intereses y deseos de tantas mujeres en el comercio sexual. Nueva York tiene la oportunidad de tomar la iniciativa en el reconocimiento de los derechos y la dignidad de las trabajadoras sexuales en los Estados Unidos, un país en el que el trabajo sexual está penalizado en todos los condados menos en unos pocos. No deberíamos tener que aceptar una medida a medias que nos niega la autonomía y nos somete a una sobrevigilancia con el pretexto de salvarnos.

Cecilia Gentili es la fundadora de Transgender Equity Consulting, directora de inclusión de género en CAI Global y miembro de la junta de Stonewall Community Foundation.

Un estudio defiende la legalización de la prostitución en Portugal

Un estudio realizado por un investigador de la Universidad de Minho (UMinho) defiende la legalización de la prostitución en Portugal.

14 de octubre de 2021

https://www.theportugalnews.com/es/noticias/2021-10-14/un-estudio-defiende-la-legalizacion-de-la-prostitucion-en-portugal/62950

En un comunicado, UMinho añade que el estudio, firmado por Jorge Martins Ribeiro, de la Facultad de Derecho, también concluye que la ley actual “es ineficaz” y “no protege” a quienes ejercen la prostitución y propone “cambios urgentes” en el Código Penal.

“Hay una hipocresía que domina el debate y las prohibiciones se dirigen a las más expuestas y vulnerables”, señala el investigador.

Jorge Martins Ribeiro se opone a que el legislador confunda a quienes ejercen la prostitución con quienes son víctimas de la explotación sexual, al igual que lamenta que el legislador acabe delegando la organización del trabajo sexual en los explotadores sexuales.

Por ello, propone cambios “urgentes” en el Código Penal, como eliminar la expresión “prostitución infantil”, defendiendo que, al ser menores, se trata de explotación sexual.

También propone modificar el apartado 1 del artículo 169 del Código Penal, sobre el delito de proxenetismo simple, que considera inconstitucional.

Ese artículo dice que “quien, profesionalmente o con ánimo de lucro, fomente, favorezca o facilite el ejercicio de la prostitución por parte de otra persona serà castigado con prisión de seis meses a cinco años”.

Para Jorge Martins Ribeiro, el “modelo abolicionista” vigente en Portugal desde 1983 es ineficaz.

“La prostitución no ha sido abolida, como nunca lo ha sido, prolifera en las calles, en las aceras, en las casas de alterne, en los hogares y en miles de anuncios diarios en Internet y en los medios de comunicación”, sostiene.

El tema de la legalización de la prostitución fue la base de la tesis doctoral de Jorge Martins Ribeiro, ahora publicada en un libro.

Titulada “De la ley del deseo al deseo de la ley – discusión de la legalización de la prostitución como prestación de servicios en el ordenamiento jurídico portugués”, la tesis atraviesa las áreas de la sociología, la psicología y la medicina, junto con el derecho constitucional, penal, civil, laboral, fiscal, de seguridad social y de derechos humanos.

También compara el marco jurídico de 11 países y evalúa las leyes y recomendaciones internacionales, como las de las agencias de la ONU, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo sobre el ejercicio de la prostitución. También contiene estadísticas sobre la ayuda a la inmigración ilegal, la trata de personas y sus respectivos fines (sexuales, agrícolas, trabajos de construcción) por sexo y actividad, entre 2014 y 2019.

“Los datos indican que la mayoría de la población portuguesa está a favor de la legalización del ejercicio de la prostitución, por lo que también es imprescindible que el legislador la reconozca como tal, distinguiéndola de las prácticas de explotación sexual, que sí son delictivas”, subraya el investigador.

“Mi deber era presentar a mi hijo a una trabajadora sexual” 

Por Thea Calzoni

3 de octubre de 2021

https://www.smh.com.au/lifestyle/life-and-relationships/my-duty-lay-in-introducing-my-son-to-a-sex-worker-20210929-p58vu1.html

Delgado y de rasgos uniformes, con cabello rubio y grandes ojos azules, mi hijo Julian atraía a las chicas, pero el romance lo eludía. A los 18, se perdió una relación íntima con una chica efervescente en su programa diurno a quien llamaré Toula.

Con ojos salvajes y curvas, ella declaró que él era su novio, pero su relación llegó a un paréntesis cuando el personal observó sus caricias intensas en una excursión a un centro comercial. El personal brindó a la pareja educación correctiva sobre sexo y límites, y expectativas sobre lo que era aceptable en público en comparación con lo privado. Dijeron que Julian pareció entenderlo, pero Toula se resistió.

¡Muy bien! Yo también experimenté una sensación de resistencia. “Si no es apropiado que se acaricien en público”, le pregunté al personal, “¿hay algún lugar donde puedan reunirse?”

Su maestro exclamó: “¡Dios, no! La madre de Toula tendría un ataque. La familia es muy protectora. Si sucediera algo en el lugar, ¡sacarían a Toula del programa! “

Sentí la tragedia de la situación. Puede que no fuera de la escala de Romeo y Julieta, pero de la misma manera, la comunidad de una pareja joven estaba negando su derecho a explorar su amor.

“Sin tocarse” es la forma en que Julian interpretó los límites que ahora pone en su relación con Toula. “No puedes tocar a Toula”, tuve que estar de acuerdo, “pero tal vez tú y una chica diferente os toquéis algún día”.

“No mamá”, respondió, sonriendo con orgullo por su conciencia de los límites. Me rei en voz alta. Él se unió y podríamos haber sido felices juntos si no fuera por la amarga esencia de mi alegría, mientras reprimía mi indignación por el giro de su destino. Había sido educado para ser socialmente responsable, para respetar los derechos de los demás. ¿Y sus derechos? ¿Se le negaría para siempre el derecho al amor por tener una discapacidad? Dolía pensar que tendría que pasar su vida con tanta privación. Tenía que hacer algo al respecto.

Ansiosa pero esperanzada, me aventuré en un taller sobre derechos sexuales y discapacidad. La luz amarilla del techo y las cortinas marrones opacas daban una atmósfera fúnebre al lugar, que estaba medio lleno, con unas 50 personas sentadas en filas de sillas y otras 30 en sillas de ruedas. No hubo alboroto de voces. Hubo silencio incluso de los intérpretes que estaban sentados junto a mujeres con pañuelos en la cabeza.

Los rostros estaban en blanco. Había poco que mostrara que este era el lugar donde podría encontrar las formas y los medios de mejorar la vida sexual de mi hijo. Entré en el taller para encontrar un lugar, no justo en la parte de atrás donde quería esconderme, sino en una fila del medio donde había un asiento disponible justo en el pasillo.

Esto sería lo suficientemente bueno para una salida discreta, pensé, si quisiera huir. Una vista tranquilizadora fue la de los presentadores: un hombre delgado y pálido con jeans y una chaqueta cortavientos, y una mujer regordeta con leggings y una camiseta a rayas en forma de A, al frente, luchando con los habituales fallos electrónicos de una presentación de PowerPoint.

Finalmente proyectaron una diapositiva de título que gritaba audazmente EMPODERANDO LOS DERECHOS DE LAS DISCAPACIDADES CON HERRAMIENTAS PARA LA SATISFACCIÓN SEXUAL. InspiradA, quise gritar: “¡Dame pistas sobre la ética y la mecánica de conseguir una prostituta adecuada para mi hijo!”

Muchos de los asistentes al taller (yo incluida) bostezaban y se inquietaban. Apareció una fotografía de una mujer sonriente y de ojos claros con un corte de pelo de duendecillo. Se trataba de Elizabeth Hastings, funcionaria pública y defensora de discapacidades. En 1993 se convirtió en la primera comisionada australiana contra la discriminación por discapacidad cuando el gobierno laborista de Keating aprobó la Ley contra la Discriminación por Discapacidad. Nuestro presentador anunció: “Esta fue la primera legislación federal para proteger los derechos civiles de las personas con discapacidades, abriéndoles el camino para exigir sus derechos sexuales”.

Un nuevo orador llevó su silla de ruedas al frente de la sala. Se presentó como el Dr. George Taleporos. No era médico, dijo, pero acababa de obtener un doctorado basado en una investigación sobre la imagen corporal y la sexualidad y cómo se ven afectadas por la discapacidad física.

¿Podría esto ser relevante, me pregunté, para la experiencia de Julian como una persona con una discapacidad más intelectual que física? ¿La autoestima de Julian se había visto dañada por su exploración sexual detenida con Toula? Tuve más pausas para pensar cuando el Dr. Teleporos se lanzó a un relato sobre la facilitación sexual. Aquí es donde una persona de apoyo prepara las cosas para que una persona con discapacidad se involucre en la actividad sexual. Hasta donde yo sabía, Julian era lo suficientemente competente físicamente para poder alcanzar el orgasmo sin ayuda. El tipo de facilitación sexual que necesitaba era de naturaleza social.

La pregunta que me molestaba era cómo podía yo, como madre de Julian, prepararlo para la actividad sexual.

Una especie de respuesta vino en un juego de herramientas de ayudas sexuales distribuidas por la siguiente presentadora. Era una representante de Sexyland, una tienda que describió como un “centro de juegos” para adultos. Describió cómo los juguetes sexuales podrían modificarse para adaptarse a personas de todas las habilidades y preferencias sexuales. Habló sobre cosas como ayudas neumáticas e interruptores que ayudarían a las personas con discapacidades a darse placer a sí mismas. Mientras tanto, varios consoladores y otros dispositivos de goma de color carne se movían rápidamente de mano en mano a lo largo de las filas. Los pasé, evitando el contacto visual con el hombre al que se los dí.

Mientras el taller cubría las formas y medios de la facilitación técnica de los ciclos de biorretroalimentación sexual, caí en un estado de ánimo brumoso de vaga infelicidad. La espontaneidad sexual comenzaba a parecer imposible para una persona con discapacidad. La relación más íntima que podría tener una persona sería con su cuidador asistente o trabajador de apoyo. Pero, por supuesto, había reglas estrictas sobre cómo esa persona podía facilitar los actos sexuales con su cliente pero no participar en ellos. Siempre existía el riesgo de abuso sexual de personas vulnerables. En lugar de satisfacer las necesidades sexuales de una persona de forma tan privada como la mayoría de nosotros preferiría, era un factor de seguridad tener alrededor de una persona con una discapacidad a varias personas que conocían sus opciones y elecciones para la satisfacción sexual.

La siguiente presentadora fue una trabajadora sexual que nos dijo que se especializaba en trabajar con personas con discapacidad. Me di cuenta de que este era el servicio que podría ser adecuado para Julian. Una rubia delgada con una voz ronca que, por lo demás, no tenía nada de especial, vestía pulcramente con una camisa rosa pálido metida en pantalones marrones holgados. Su nombre era Rachel. Tenía una licenciatura en psicología y un diploma en masajes. Su especialidad eran las visitas domiciliarias para personas con discapacidades, citas a veces programadas por sus padres. Inmediatamente mi mente presentó obstáculos. Habría que preguntarse sobre el costo de la prestación de servicios sexuales. ¿Cuántas sesiones se necesitarían para que la cercanía surtiera efecto? Y, una vez efectuadas, ¿con qué frecuencia se repetirían los encuentros?

En base al entusiasmo evidente de Julian por Toula, se me ocurrió que tal vez no necesitaría tanto de la sesión preliminar. Por otro lado, ¿y si llegaba a gustarle demasiado Rachel? ¿Y si quisiera verla todos los días? Cuando descubría un nuevo juego de ordenador o un video, tendía a obsesionarse con él. Aprendimos que estaba bien dejar que se entregara a lo nuevo al máximo; en unas pocas semanas su interés se desvanecía lo suficiente para que él / nosotros pudiéramos volver a equilibrar su vida. ¿Podríamos permitirnos que siguiera este patrón con una trabajadora sexual?

Preví otro problema. Una vez que una trabajadora empleada para ese propósito lo despertara sexualmente, podría comenzar a ver a cualquier trabajadora de apoyo como sexualmente accesible. Estaba seguro de que se le podría hacer comprender la diferencia, pero sería laborioso, necesitándose mucha tranquilidad y refuerzo.

No estaba preparada para enfrentar el estrés y los riesgos sociales de poner a mi hijo en una posición en la que tuviera que aprender a diferenciar el sexo de otros tipos de servicios humanos.

“Me gusta el hecho de que mi trabajo siempre gira en torno al placer”, dijo Rachel. “Me lo tomo con calma, la primera vez con un cliente especial. Podríamos hablar un poco, abrazarnos un poco; podríamos pasar toda la primera vez simplemente acostumbrándonos a la cercanía. Las personas con discapacidad anhelan que las toquen. Muchos de ellos son manipulados por personal sanitario que les ayuda con la higiene personal. Pero eso no es lo mismo que un toque sensual. Entro en su habitación con la señal de que estoy allí con el propósito privado especial de hacer el amor “.

Respiré hondo. No esperaba la palabra “amor”. Tenía mi mente dando vueltas. Pensé que “hacer el amor” era esencialmente un eufemismo para las relaciones sexuales, algo que no tiene por qué implicar amor.

Sin embargo, Rachel, la trabajadora sexual, favoreció deliberadamente el uso de la frase “hacer el amor” en su enfoque para satisfacer las necesidades sexuales de los vulnerables. Ella dijo que daba un toque tierno y amor —amabilidad y sensibilidad— a sus transacciones para alivio sexual.

Dijo que al llevar a las personas con parálisis cerebral al orgasmo, ayudó a reducir sus espasmos paralizantes crónicos. Habló del padre que contrató sus servicios para su hijo intelectualmente discapacitado. A su llegada, el hombre se retiró al salón con la televisión en alto para no estar al tanto del momento en que su hijo perdía la virginidad.

Tomé la tarjeta de Rachel y salí del taller convencida de que mi deber ahora era presentar a mi hijo a una trabajadora sexual.

Extracto editado de Dancing with the Maternal Bond (Bad Apple Press) de Thea Calzoni, a la venta el 4 de octubre. Semana Nacional de los Cuidadores, del 10 al 16 de octubre.

Violencia y traición: la guerra contra el trabajo sexual

A raíz de la prohibición y posterior desprohibición por parte de OnlyFans del contenido sexualmente explícito, Nora Redmond explora el espectro de actitudes hacia la industria del sexo, abogando por la positividad corporal y los entornos laborales seguros para las trabajadoras sexuales.

Por Nora Redmond

19 de septiembre de 2021

https://www.varsity.co.uk/opinion/22029

OnlyFans anunció su plan para prohibir todo el contenido sexualmente explícito de su sitio web a partir del 1 de octubre. La decisión se tomó después de la noticia de Mastercard de que todo el contenido para adultos comprado a través de su red debe ser monitoreado, y se debe eliminar el material ilegal o de explotación. El anuncio fue recibido con indignación. Entonces, OnlyFans decidió seis días después dar un giro de 180 grados, confirmando que el cambio de política sería “suspendido”. Esta serie de prohibiciones y cambios de sentido es simplemente una parte de la batalla de la derecha contra las trabajadoras sexuales. El objetivo final es limitar sus derechos y rebobinar años de progreso en la lucha por el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo. Con un riesgo para toda la industria del sexo virtual, muchas mujeres tendrán que abandonar el trabajo a distancia para entablar contacto físico directo. Esto solo conducirá a que las trabajadoras se vuelvan más vulnerables a la violencia. Sobre todo, se debe priorizar la seguridad de las trabajadoras sexuales.

Las trabajadoras sexuales han convertido a OnlyFans en la compañía de mil millones de dólares que es hoy, con un ingreso neto de $ 2.5 mil millones esperado para 2022. La gran mayoría de las creadoras más exitosos del servicio están produciendo pornografía. Sin embargo, muchas trabajadoras de OnlyFans no volverán a la plataforma desde la prohibición y el posterior cambio de sentido. La empresa abandonó a aquellas que eran tan fundamentales para su gran crecimiento ante la primera señal de una amenaza financiera. Como argumentó una usuaria de Twitter y creadora de OnlyFans, la corporación hizo su “trabajo duro” para construir su “notoriedad” solo para terminar traicionando a las responsables de esa “notoriedad”. Aconseja a las creadoras que reconsideren seriamente la posibilidad de volver al negocio.

OnlyFans ha fallado fundamentalmente a sus trabajadoras. La iniciativa de Mastercard provino de una campaña contra todas las formas de pornografía llevada a cabo por Exodus Cry y el Centro Nacional de Explotación Sexual. Si bien al principio puede parecer que Exodus Cry solo aboga por combatir la trata sexual, esa organización cristiana sin fines de lucro de hecho promueve la abolición de la industria del sexo legal. El grupo ha alcanzado un inmenso poder de presión, lo que ha llevado a MasterCard y Visa a dejar de procesar todos los pagos gastados en contenido pornográfico en Pornhub. En resumen, después de años de progreso, la industria del sexo está retrocediendo paso a paso. La penalización del trabajo sexual trae consigo una mayor estigmatización. Cuando la sociedad no acepta el trabajo sexual consensuado, se perpetúa una cultura sexista a medida que el Estado restringe la autonomía corporal.

Los políticos republicanos y los grupos de presión cristianos han tenido éxito en su represión del comercio sexual legal en línea. Firmada por Trump en 2018, FOSTA-SESTA se aprobó para supuestamente luchar contra la trata sexual. Sin embargo, esta ley está frenando la industria del sexo virtual, lo que hace que sea cada vez más difícil para las trabajadoras sexuales continuar con sus servicios. Reddit, Craigslist y Google ya se han visto afectados por la controvertida legislación que busca censurar material. Estos movimientos son parte de una misión para controlar los cuerpos de las trabajadoras sexuales, que son predominantemente mujeres. El consentimiento es clave en esta controversia. El mundo de la pornografía consensuada en línea no solo mejora la autoridad y la seguridad de las trabajadoras sexuales, sino que también tiene el potencial de fomentar la confianza y la autonomía corporales. El trabajo sexual ayuda a recuperar el control del cuerpo por quien se supone que debe controlarlo: su dueña. Al considerar a las trabajadoras sexuales solo como víctimas o criminales, se olvida que la producción de material pornográfico puede ser liberadora y empoderadora para la creadora.

Como sitio web solo para suscriptores, OnlyFans ofrece un espacio remoto y seguro para que las trabajadoras sexuales se ganen la vida. Permite a las creadoras elegir su audiencia y tener una libertad financiera significativa; las trabajadoras se quedan con el 80% de las ganancias generadas por su contenido. Esta autonomía es especialmente significativa en el contexto de una pandemia mundial. Después del desempleo repentino, muchas se sintieron atraídas por el sitio web para producir entretenimiento para adultos. El número de creadoras aumentó de 450.000 en la primavera de 2020 a más del doble en marzo de 2021. OnlyFans ofrece un servicio que puede generar grandes ganancias para las creadoras rápidamente. La medida de prohibir el contenido pornográfico en Internet hace poco o nada para proteger a las trabajadoras que más necesitan este servicio. Aquellas que han llegado a confiar en el sitio web como su única fuente de ingresos son las que corren mayor riesgo de peligro. Para ellas, la prostitución callejera puede ser la única alternativa. Tales circunstancias serían desastrosas para las personas de entornos marginados. En 2015, 41 trabajadoras sexuales fueron asesinadas en los Estados Unidos; de ellas, 17 eran negras y 12 eran mujeres transgénero. Las mujeres de color y las personas transgénero involucradas en la industria del sexo son extremadamente vulnerables a la violencia sexual. Criminalizar el comercio sexual solo empuja a la industria a la clandestinidad; en ésta, la práctica no se regula, la violencia se normaliza y, en última instancia, las trabajadoras carecen de seguridad.

Al final, la decisión aterrorizada de OnlyFans de bloquear todas las imágenes de naturaleza pornográfica indica qué lugar tan bajo ocupa el bienestar de sus trabajadoras entre sus prioridades. La medida puso de manifiesto la ignorancia hacia la integridad de las creadoras de OnlyFans que defienden la autonomía corporal en un entorno seguro. Existe una gran cantidad de datos que sugieren que el trabajo sexual en línea es más seguro que el trabajo físico. Internet permite que las trabajadoras del sexo examinen a sus clientes, eviten posibles actos de violencia y obtengan libertad financiera. OnlyFans debe comprometerse a crear una plataforma más segura para todos autorregulándose en lugar de anunciar una prohibición total. Esto podría incluir la introducción de medidas de verificación de edad más estrictas al exigir las edades de todas las personas presentes en los videos, en lugar de verificar solo la identificación del titular de la cuenta.

La guerra contra el trabajo sexual es incesante. Los intentos de derribar a las creadoras de contenido explícito y destruir sus espacios virtuales seguros solo resultarán en una mayor amenaza de violencia. Como ocurre con cualquier otra profesión legal, las trabajadoras sexuales tienen el derecho fundamental a la autonomía y protección personales.