Diversos colectivos de trabajadoras sexuales del Estado español envían una carta dirigida a la Relatora sobre Derecho a la Salud de la ONU, Tlaleng Mofokeng

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Las Putas Libertarias del Raval (Barcelona) y la Sección Sindical de Trabajadoras Sexuales de la IAC instan a suprimir el Artículo 187 bis del Código Penal del APLO-LS, y a diseñar políticas que garanticen nuestros derechos humanos y laborales como trabajadoras sexuales y como mujeres.

 

11 de febrero de 2021

 

La Relatora Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la Salud Tlaleng Mofokeng

 

Comunicado

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Las Putas Libertarias del Raval (Barcelona) y la Sección Sindical de Trabajadoras Sexuales de la IAC hemos enviado este miércoles una misiva a la relatora Tlaleng Mofokeng haciendo referencia al Anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual (APLO-LS), elaborado por el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España. Este anteproyecto, conocido popularmente como “Ley del Sólo sí es sí”,  se encuentra actualmente en trámite previo a su presentación al Congreso de los Diputados.

Como colectivos de trabajadoras sexuales reconocemos en la carta algunos aciertos del anteproyecto de ley como el incorporar disposiciones relativas al consentimiento explícito en relación a la libertad sexual, así como eliminar las diferencias entre los delitos de agresión y abuso sexual, y establecer la creación de diversos servicios especializados de atención para las víctimas de violencia sexual. Sin embargo subrayamos que después del periodo de aportes por parte de organizaciones de la sociedad, el texto ha sido modificado por el Ministerio de Igualdad en diversos aspectos, incluyendo diversas disposiciones que pueden llevar a la criminalización de las trabajadoras sexuales, con impactos graves en su derecho a la salud, vivienda y a la no discriminación, cuestiones que nos preocupan directamente si llegara a ser el texto final de la ley.

Por ello rogamos su intervención a la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la Salud Tlaleng Mofokeng  —así como la de expertos/as independientes de otros mandatos que Ud. considere pertinentes—, para que inste a España no solo a suprimir el Artículo 187 bis del Código Penal del APLO-LS, sino también a diseñar políticas que garanticen nuestros derechos humanos y laborales como trabajadoras sexuales y como mujeres, políticas que han de ser diseñadas conjuntamente con los colectivos a quienes afectan, mientras hasta hoy el Ministerio de Igualdad nos ha ignorado a pesar de haberles solicitado un encuentro en el cual poder socializar nuestras demandas, reivindicaciones y propuestas.

Depositamos nuestra confianza en la relatora de la ONU quien es reconocida por algunos de sus artículos sobre trabajo sexual en el que se ha mostrado su punto de vista pro derechos. «No creo que sea correcto o justo que las personas que intercambian servicios sexuales por dinero sean penalizadas y no lo creo por lo que hago» escribió en este texto en un medio mainstream.

 

Carta a la relatora Tlaleng Mofokeng

Ms.Tlaleng Mofokeng – Relatora Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la Salud

Apreciada Sra. Mofokeng,

Desde el Colectivo de Putas de Sevilla (CPS), Las Putas Libertarias del Raval (Barcelona) y la Sección Sindical de Trabajadoras Sexuales de la IAC, nos dirigimos a Ud. en referencia al Ante Proyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual (APLO-LS), elaborado por el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España, en actual trámite previo a su presentación al Congreso de los Diputados. Consideramos que algunas disposiciones del referido APLO-LS amenazan los derechos de las trabajadoras sexuales, muchas de ellas mujeres transgénero y migrantes, en diversos aspectos.

El APLO-LS, también conocido popularmente como la “Ley del Sólo sí es sí”, ha tenido como objetivo incorporar disposiciones relativas al consentimiento explícito en relación a la libertad sexual, así como eliminar las diferencias entre los delitos de agresión y abuso sexual, y establecer la creación de diversos servicios especializados de atención para las víctimas de violencia sexual. Tales disposiciones nos parecen avances importantes para los derechos de las mujeres en España.

Sin embargo, luego de un período de «participación» en que las organizaciones de la sociedad civil hicieron aportaciones al APLO-LS, el texto del anteproyecto fue modificado por el Ministerio de Igualdad en diversos aspectos, incluyendo diversas disposiciones que pueden llevar a la criminalización de las trabajadoras sexuales, con impactos graves en su derecho a la salud, vivienda y a la no discriminación. Lamentablemente, estos cambios se introdujeron después del período de “participación” y las trabajadoras sexuales ya no pudimos hacer observaciones ni recomendaciones a este nuevo texto.

El APLO-LS (en su versión reformada) considera como violencias sexuales “los actos de naturaleza sexual no consentidos o que condicionan el libre desarrollo de la vida sexual en cualquier ámbito público o privado”, donde se incluye “la explotación de la prostitución ajena”, y establece que “se entenderá que hay explotación cuando exista aprovechamiento de una relación de dependencia o subordinación”. Esta definición de explotación permite excluir el consentimiento de las mujeres trabajadoras sexuales cada vez que exista una relación de dependencia o subordinación.

Pero aún más preocupante para las trabajadoras sexuales es la criminalización de la «tercería locativa» en el Código Penal. En su página 66, el Anteproyecto propone introducir un nuevo artículo 187 bis del Código Penal que literalmente establece:

El que, con ánimo de lucro y de manera habitual, destine un inmueble, local o establecimiento, abierto o no al público, a favorecer la explotación sexual de la prostitución de otra persona, aún con su consentimiento, será castigado con la pena de prisión de uno a tres años, y multa de seis a dieciocho meses sin perjuicio de la clausura prevista en el artículo 194 de este código. La pena se impondrá en su mitad superior cuando la prostitución se ejerza a partir de un acto de violencia, intimidación, engaño o abuso de los descritos en el apartado 1 del artículo 187”.

La «tercería locativa» —es decir, el alquiler de inmuebles o establecimientos para el ejercicio de la prostitución— existió en el pasado en el CP español (Código Penal franquista de 1973) cuando la prostitución se consideraba una actividad inmoral, y se despenalizó con la aprobación del llamado «Código Penal de la democracia» en el año 1995. Es decir, el art. 187 bis en la propuesta del APLO-LS, lejos de ser una propuesta novedosa, es una vuelta al pasado y una regresión de derechos para las trabajadoras sexuales.

Nos preocupan enormemente las consecuencias que puede suponer esta propuesta, ya que lo que se entiende por “favorecer la explotación sexual de la prostitución de otra persona” es altamente impreciso y, más aún, cuando se establece que el consentimiento de la persona que ejerce la prostitución es irrelevante. De acuerdo al APLO-LS “se entenderá que hay explotación cuando exista aprovechamiento de una relación de dependencia o subordinación”. Esto es particularmente preocupante cuando se trata de trabajadoras sexuales que, en muchos casos, están en situaciones de gran precariedad y dependencia, como por ejemplo, las trabajadoras migrantes indocumentadas.

En efecto, la aplicación de esta norma puede hacer que todas las personas implicadas con algún tipo de responsabilidad en el uso de un inmueble para el ejercicio de la prostitución por terceras personas podrían llegar ser imputadas por este delito,1 al igual que cualquier articulación entre mujeres para el uso de un espacio laboral compartido, pudiendo llegar a investigarse cada contrato de alquiler como un presunto delito por «favorecer la explotación sexual de otra persona». Esto contribuye a reforzar la estigmatización de las trabajadoras sexuales, así como la precarización, estigmatización y violencia contra las trabajadoras sexuales, todo lo cual impacta directamente en nuestro derecho al nivel más alto posible de salud física y mental.

Como ha ocurrido en otros países, como Argentina, “el estigma y la discriminación a los que se enfrentan las trabajadoras y los trabajadores sexuales cuando se procuran servicios de atención a la salud, en parte debido a las prohibiciones de carácter penal relativas al trabajo sexual, así́ como un estigma social y autoimpuesto más amplio, repercuten directamente sobre su acceso a servicios de atención de la salud, y por consiguiente violan sus derechos a al nivel más alto posible de salud física y mental y a la igualdad y la no discriminación”.2

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ha confirmado que la penalización de las actividades sexuales consentidas entre personas adultas viola la obligación de los Estados a respetar el derecho a la salud sexual y reproductiva al constituir un obstáculo legal que impide el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva.3

Si bien en este caso no se penaliza directamente el trabajo sexual en la ley, su ejercicio queda expuesto a los riesgos de una eventual criminalización secundaria, esto es, la que se da a través de la acción punitiva de la policía y agentes estatales, por iniciativa propia o a iniciativa de personas que puedan denunciar a las trabajadoras sexuales y a quienes les alquilan viviendas. En este sentido, las disposiciones del APLO-LS también podría poner en riesgo nuestro derecho a la vivienda, ya que exponen a las trabajadoras sexuales a un nivel alto de indefensión ante los posibles hostigamientos vecinales y/o de arrendadores, además de todas las implicaciones que todo esto puede llegar a tener en sus viviendas y los posibles desahucios que puedan sufrir, reforzando así, exponencialmente, la estigmatización y la clandestinidad de las trabajadoras sexuales, como ha ocurrido también en Noruega4 y en Argentina.5

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU ha confirmado que el derecho a la salud incluye «el derecho a controlar su salud y su cuerpo, con inclusión de la libertad sexual y genésica, y el derecho a no padecer injerencias», así como «el relativo a un sistema de protección de la salud que brinde a las personas oportunidades iguales para disfrutar del más alto nivel posible de salud».6

Por su parte, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) ha recomendado (Recomendación General No. 35) la derogación de todas las leyes que discriminan a las mujeres, incluyendo las leyes que criminalizan a las mujeres en la prostitución.7 En el mismo sentido se ha manifestado el Grupo de Trabajo sobre la cuestión de la discriminación contra la mujer en la legislación y en la práctica en 2016.8 Asimismo, el Comité CEDAW ha recomendado (Recomendación general No 24) que debe prestarse especial atención al derecho a la salud de las mujeres que pertenecen a grupos vulnerables, lo que incluye a “las mujeres que trabajan en la prostitución”.9

El Informe del Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, Anand Grover, sobre el derecho a la salud de los trabajadores migratorios, ha señalado que:

Los Estados tienen la responsabilidad de respetar, proteger y hacer posible el disfrute del derecho a la salud de los trabajadores migratorios de la industria del sexo, independientemente de que hayan sido o no víctimas de la trata de personas. Los trabajadores migratorios de la industria del sexo son un sector de la población muy estigmatizados, puesto que el sexo o el trabajo relacionado con el sexo pueden estar tipificados como delitos en muchos países. Los peligros de salud ocupacional a que hacen frente los profesionales del sexo incluyen un riesgo desproporcionado de contraer el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual y de ser víctimas de actos de violencia y, a menudo, de violación. La criminalización perpetúa la discriminación, el estigma y la violencia contra los trabajadores de la industria del sexo y constituye un obstáculo para el acceso a los servicios sanitarios, lo que perjudica su estado de salud. Sumada a la xenofobia, la criminalización puede legitimar el acoso, la intimidación y la violencia contra los trabajadores migratorios de la industria del sexo, especialmente por parte de las fuerzas del orden, sin proporcionar un mecanismo de protección o reparación.10

Por ello, dicho informe señala que “para garantizar el acceso no discriminatorio a la atención de la salud tanto en la legislación como en la práctica, los Estados deben despenalizar el trabajo sexual consensuado realizado por adultos, así como promulgar y aplicar leyes que amplíen los derechos laborales, la salud y la seguridad en el trabajo y el acceso a una atención sanitaria asequible, centrándose en los trabajadores migratorios de la industria del sexo que se encuentran en situación irregular”.11 También diversas agencias de Naciones Unidas han reiterado la importancia de la derogación de las leyes que criminalizan a los y las trabajadoras sexuales.12

Lamentamos esta deriva punitivista por parte del actual Gobierno de España, en medio de una iniciativa que debiera tener en el centro el reforzar el consentimiento y la autonomía de todas las mujeres. Por el contrario, las políticas criminalizadoras que afectan directa o indirectamente al colectivo de personas que ejercemos el trabajo sexual vulneran nuestros derechos y nos exponen a mayores peligros de abusos, explotación y clandestinidad en todos los ámbitos de su vida, poniendo en riesgo, entre otros, nuestra salud física y mental y nuestro derecho a la vivienda.

Por todo lo anterior, rogamos su intervención —así como la de expertos/as independientes de otros mandatos que Ud. considere pertinentes—, para que inste a España no solo a suprimir este Artículo 187 bis del Código Penal del APLO-LS sino también a diseñar políticas que garanticen nuestros derechos humanos y laborales como trabajadoras sexuales y como mujeres, políticas que han de ser diseñadas conjuntamente con los colectivos a quienes afectan, mientras hasta hoy el Ministerio de Igualdad nos ha ignorado a pesar de haberles solicitado un encuentro en el cual poder socializar nuestras demandas, reivindicaciones y propuestas.

Cordialmente,

María José Barrera Márquez – Colectivo de Putas de Sevilla CPS.

Janet Mérida – Putas Libertarias del Raval (Barcelona).

Paula Ezkerra – Putas Indignadas (Barcelona) / Sección sindical de trabajadoras sexuales de la IAC.

Carta Relatora (PDF)

Notas

1 Debe ser tenido en cuenta que muchas trabajadoras sexuales alquilan y comparten pisos (apartamentos) conjuntamente para trabajar, solicitan plazas en casas de citas, subalquilan habitaciones entre compañeras o utilizan su domicilio habitual como lugar de trabajo. También muchas trabajadoras sexuales, a partir de cierta edad y ante la falta de acceso a jubilación, debido a la falta de derechos laborales, optan por regentar o dirigir locales donde trabajan otras mujeres.

2 Amnistía Internacional (2016) «Lo Que Hago No Es Un Delito» El Coste Humano de Penalizar el Trabajo Sexual en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Disponible en: https://www.amnesty.org/download/Documents/AMR1340422016SPANISH.PDF

3 Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación general 22, El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud (artículo 12), doc. ONU E/C.12/GC/22, 2016, párr. 57.

4 “En virtud de la legislación noruega, las trabajadoras y los trabajadores sexuales corren riesgo de desalojo forzoso, pues sus caseros pueden ser procesados por alquilarles la casa si venden servicios sexuales en ella.

Amnistía Internacional escuchó el testimonio de varias personas dedicadas al trabajo sexual en Noruega que habían denunciado violencia a la policía y habían sido desalojadas de sus hogares o expulsadas por haber hablado con la policía.

Una persona que representaba a una organización noruega de defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales explicó: «Si los caseros no proceden al desalojo, la policía interpone una querella criminal contra ellos […] La policía anima a los caseros a tomarse la justicia por su mano y aplicarla ellos mismos.” (Amnistía Internacional: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/05/amnesty-international-publishes-policy-and-research on-protection-of-sex-workers-rights/).

5 “En Buenos Aires, aunque desarrollen su actividad en domicilios particulares, las trabajadoras y los trabajadores sexuales suelen sufrir largas y violentas inspecciones y allanamientos de la policía, así como extorsiones y chantajes.

Las personas que se dedican al trabajo sexual en Buenos Aires informaron también de problemas para acceder a los servicios de salud, entre ellos una enorme estigmatización y discriminación. «Realmente no teníamos acceso a los servicios de atención a la salud, porque siempre que íbamos a un hospital los médicos se burlaban o nos atendían en último lugar», dijo a Amnistía Internacional una persona trans que se había dedicado al trabajo sexual.

Amnistía Internacional comprobó que estos obstáculos habían hecho que algunas personas que realizaban trabajo sexual prescindieran por completo de estos servicios”.(Amnistía Internacional: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/05/amnesty-international-publishes-policy-and-research on-protection-of-sex-workers-rights/).

6 Véase Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación general No 14, El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud (artículo 12), doc. ONU E/C.12/2000/4, párr. 8, 2000

7 CEDAW, Recomendación General No. 35 (2017) párrafo 31 a).

8 Report of the Working Group on discrimination against women (A/HRC/32/44), 2016, para. 76.

9 Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, Recomendación general No 24 (La mujer y la salud), doc. ONU A/54/38/Rev.1 (capítulo I), párrafo 6 (1999).

10 Informe del Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, Anand Grover (A/HRC/23/41), 2013, para. 58

11 Ibidem. para. 60.

12 Joint United Nations Statement on Ending Discrimination in Health Care Settings, July 2017 h ttps://www.ohchr.org/Documents/Issues/ESCR/InterAgencyStatementDiscriminationHealthCare.pdf

 

“La prostitución es un trabajo igual de explotado que cualquier otro” // Paula Ezquerra

 

Por Ariadna Trillas

16 de diciembre de 2019

https://alternativaseconomicas.coop/la-prostitucion-es-un-trabajo-igual-de-explotado-que-cualquier-otro

 

Entrevista

Paula Ezquerra

Activista feminista y trabajadora sexual

 

“La prostitución es un trabajo igual de explotado que cualquier otro”

De pequeña, en su Buenos Aires natal, soñaba con ser cantante. Le gustaba estudiar y hoy se queda con el modo en que la definió una buena amiga: “Soy una intelectual de la calle”. Paula Ezquerra, la primera trabajadora sexual que dio el salto a la política municipal, de la mano de la CUP, es una de las voces más destacadas de entre las que batallan para que la prestación de servicios sexuales sea reconocida como trabajo. A su larga trayectoria como activista feminista y en movimientos sociales se le añade su lucha como sindicalista anticapitalista, a través de la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC). El año pasado, la IAC constituyó la primera sección sindical de España en defensa de los derechos laborales de las mujeres que ejercen la prostitución. Ezquerra ve en el combate conjunto contra la trata el punto de encuentro entre las feministas partidarias de regular los servicios sexuales y las que exigen su abolición.

FOTO: A.T.

Tras su paso por la política, ¿ve más margen para defender su causa o lo ve más difícil?

En la política institucional hay limitaciones a la hora de hacer cambios. Pero a la vez el apoyo institucional confiere poder de acción, de decisión y de respeto. Es necesario que haya representantes del trabajo sexual en la política institucional. Es la forma de ir avanzando en derechos. Otra cosa es si yo repetiría. Para mí fue duro. Representaba al distrito de Ciutat Vella, y tuve que aprender de todo. Por suerte tuve buenos compañeros, de la CUP, de Barcelona en Comú, y algunos compañeros de ERC. Se tejieron complicidades muy bonitas. Pero quizá  me mostraban respeto y apoyo por mi supuesta valentía, más que por la causa.

¿Ve más factible la acción desde el sindicalismo?

La verdad es que como sindicalista también te tienes que limitar, a veces incluso más, porque como soy anticapitalista además de feminista, mi idea de la economía me lleva a imaginar un futuro más equitativo y con más derechos. Yo entiendo que vivimos en una sociedad donde todos estamos explotados. Es en ese contexto en el que quiero neutralizar a los empresarios que se lucran con el trabajo sexual. En lugar de querer eliminar el trabajo para terceros, hay que blindar los derechos cuando se trabaja para terceros. Ha sido un proceso doloroso entender, porque la mayor parte del tiempo fui autónoma, independiente.


«Si eres prostituta es porque te falta dinero. Mayoritariamente somos pobres»

«Propongo trabajar conjuntamente contra la persecución de la prostitución y contra la trata»

«Me di cuenta de que el problema no es que yo fuera prostituta, sino que era mujer»


¿Cuáles son sus principales reivindicaciones?

El principal punto es la no discriminación de las trabajadoras sexuales. Ni directa ni indirecta. El estigma de la puta nos afecta a todas las mujeres. Para mí, puta significa mujer libre.  La criminalización limita la libertad de negociación de los servicios que prestamos a nuestros clientes. Si se les persigue, se nos persigue, y entonces es más fácil acceder a relaciones de mayor riesgo. Vas rápido, necesitas dinero, tienes que comer. No estamos solo contra medidas como la ordenanza cívica de 2006 en Barcelona, sino contra la ley mordaza. Con el afán de proteger supuestamente a las mujeres dice que  se penalizará a quienes quieran pagar por sexo, y que cesen su actividad quienes presten servicios sexuales. En una tarde te pueden llegar a caer hasta 11.000 euros de multa. Es el resultado de la persecución del cuerpo de la mujer en una sociedad que no da de sí en la producción de trabajos bien pagados y de calidad. ¿De qué va esto? ¿De mantener la riqueza en el 1% y los conflictos entre personas pobres? Si quitas la dimensión moral, la prostitución es un trabajo igual de explotado que cualquier otro. Defendemos  que se reconozca como un trabajo más y conseguir convenios laborales como los demás. Y que se despenalice. Estoy en contra del sistema capitalista por su componente de explotación a las personas. Hay que hablar de explotación laboral, no de explotación sexual. Las compañeras de los clubes no están explotadas sexualmente, sino laboralmente.

¿Cómo es esa explotación laboral?

Pues en los clubes se suelen hacer jornadas larguísimas. Pueden hacerse hasta dobles turnos, lo que significa disponibilidad durante 24 horas por si aparece un cliente a la hora que sea. Llevas un uniforme y tienes un horario, luego eres una trabajadora por cuenta ajena. Pagas la habitación en el mismo edificio del club, el empresario te considera “una huésped”, para liberarse de la etiqueta de proxeneta. Además, tienes que pagar por toallas, preservativos, protectores higiénicos, que resultan más caros. Piensa que las mujeres están aisladas en clubes de carretera. Queremos que se reconozca que eso es trabajo por cuenta ajena. Y que las compañeras no tengan que dormir en la misma cama que donde se prestan servicios sexuales. Y que no se obligue a realizar prácticas sexuales contra su voluntad.

¿Esto no lo considera explotación sexual?

Vamos a ver. Es explotación en la medida en la que aquí todo vale si tú aceptas. Pero es como si estás muerta de hambre y te dicen que trabajes de sol a sol sin agua por cuatro euros. Te mueres de hambre y hay cien candidatos. El explotador sabe que necesitas el dinero. Las reglas las pone el empresario. Pero en realidad, solo un 1% de la sociedad tiene posibilidades de decidir sobre su vida. El resto es fantasía.

FOTO: A.T.

En la medida en la que se explota la necesidad de ganarse la vida, ¿qué opina de quienes afirman que la prostitución se ejerce libremente?

Somos clase trabajadora. Si eres prostituta es porque te falta dinero. Pocas veces lo serás porque ganas 15.000 euros al mes. Mayoritariamente somos pobres. No estoy de acuerdo con el discurso de que soy puta porque me gusta. Es un análisis poco comprometido con realidad social, es banal. Yo reivindico que no me gusta el trabajo, pero que tengo derecho a reivindicar mis derechos, trabaje de esto o de otra cosa. Yo misma era abolicionista al inicio. Creo que todas las trabajadoras sexuales empiezan creyendo que la prostitución es una explotación machista. Eso no lo niego. Yo, aunque tuve educación de clase media y fui a una escuela privada y católica y era romántica, a los 18 años no tenía otra opción, empecé por necesidad. Fue duro: te cuestionas a ti misma, y te cuestiona gente a la que quieres. Reflexionas todo el tiempo contra tus propias ideas, y contra las leyes.

¿En qué momento dejó de ser abolicionista?

Cambias de opinión trabajando, y también reivindico las herramientas adquiridas. Para mí fue clave cuando en 2005 nos reunimos como 2.500 trabajadoras sexuales procedentes de Europa, y Canadá, y Australia, y de Estados Unidos… ansiosas por compartir experiencias y capaces de analizar y de confrontarse a la realidad. En ese momento, cuando vi las capacidades de todas juntas, fue emocionante. Me di cuenta de que el problema no es que yo fuera prostituta, sino que era mujer. Me hice responsable de lo que hacía. Me pareció impresionante. Y también me ayudó descubrir al colectivo Putas Indignadas. Con el tiempo acepto que el problema no es que no me guste lo que hago, sino que no me gusta  mucho trabajar. De nada. Puedo ser un poco vaga, pero sigo luchando para ganarme la vida. Me levanto y trabajo. Yo creo que habría que trabajar menos y vivir más, darle más tiempo a lo importante.

¿Distingue con claridad la explotación laboral de la trata?

Claro.  Nosotras lo detectamos. Se nota. No solo porque tengamos cierta agudeza sobre el trabajo, sino porque estamos en el entorno, porque somos parte de la actividad. Si una compañera en situación de trata no te lo cuenta ella te lo cuenta otra compañera a la que se lo ha contado. Se nota en la actitud, en la forma de trabajar, en el miedo. Hace falta mucho dinero para poder actuar. Pero cuando falta el dinero nos ayudamos entre nosotras. Existe mucha solidaridad. Tenemos compañeras en situación de trata que han muerto. Eso afecta. Recuerdo el caso de la mujer que murió hace unos años tras múltiples palizas. No lo denunciaba. Tenía a sus hijos en su país de origen. Las instituciones lo sabían, la policía lo sabía. Es un fracaso de la sociedad. Por supuesto queremos que se respeten y se agudicen las leyes contra la trata y también contra el tráfico de personas. Queremos alternativas para las personas que están en situación de esclavitud. Deben poder desvincularse de situaciones de horror, pero no solo en el trabajo sexual, sino en todos los trabajos. Por eso me interesó este proyecto sindical, la IAC. Tenían experiencia en quitar la capa de moralidad sobre la prostitución. La trata y la esclavitud son terribles en cualquier caso.

¿Y los estudios según los cuales más del 90% de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen contra su voluntad?

Son fake news. Según la asociación Genera, no más del 30% de las mujeres que con las que contactó estaban en trata, aunque acumulaban más de un 60% de las multas. Y según un estudio de Naciones Unidas sobre la situación en Europa, es víctima de trata cerca de un 15%. Es terrible, pero no es un 90%.

¿Qué impacto tiene la división entre partidarias de regular y reconocer el trabajo sexual y las abolicionistas sobre el movimiento feminista?

Claro, lo debilita y lo divide. El punto de encuentro es el combate de la trata y el tráfico de personas. Cuando acabemos con la persecución, vayamos contra la trata Yo apuesto por trabajar conjuntamente en ello. Yo no digo que ser puta sea guay. Digo que claro que queremos que se erradique la explotación, pero en todos los trabajos.


«Cuando falta el dinero nos ayudamos entre nosotras, existe mucha solidaridad»

«Yo no digo que ser puta sea guay. Quiero que se erradique la explotación, pero en todos los trabajos»

«Tenemos la esperanza de que haya coherencia en la supuesta izquierda y no se persiga la prostitución»


En el hecho de comprar sexo ¿ve dominación?

Si hay un espacio donde encuentras al hombre con las defensas bajas es la sexualidad. El único momento en que los hombres son débiles es cuando quieren comprar un servicio sexual. Puede haber violadores, por cierto en todas partes. Pero en general quienes controlamos somos nosotras. Ellos quieren pasarlo bien. Si te tratan mal no lo van a pasar bien. Y cuanto mejor te tratan, mejor los tratas.

La prostitución está vetada pero hay espacios sí reconocidos por el Estado.

Sï, dentro del trabajo sexual es cierto que hay espacios que están reconocidos por el Estado, como los servicios vía webcam, el alterne, la pornografía… Pero no hubo hasta ahora un sindicato para reconocer los derechos. Queremos que todo sea más equitativo. Ciudadanos, por ejemplo, lleva en su programa el reconocimiento del trabajo sexual pero protegiendo a los empresarios. Se permite el trabajo en clubes, pero no en la calle. Siempre blanqueando el mercado o la industria del sexo.

¿Hay muchos mitos sobre la prostitución?

Sí. Por ejemplo, que la mayoría de trabajadoras sexuales no tienen papeles en regla. La mayoría están con papeles. Es cierto que algunas aprovechan el visado de turismo para trabajar. De entrada, para ser autónoma, tienes que ser europea.

Economía sumergida.

Sí. Se trabaja a menudo en negro. No acumulas cotizaciones, nada de jubilación. Ningún derecho para el futuro.

¿Qué piensa de la implantación de una renta básica?

Lo primero es el reconocimiento trabajo de la mujer en general, que no está reconocido ni valorado. Y no hablo solo de la prostitución. Las mujeres que educan a sus hijos o cuidan a los mayores, y digo mujeres porque son la mayoría, deberían tener un sueldo del Estado. Son trabajos feminizados. ¿Por qué desprestigiamos trabajos tan importantes como la educación de los hijos?  Por otra parte, hemos creado una sociedad tan desigual que debe existir una renta que equilibre la situación, por la concentración excesiva de riqueza.

Si se acaba formando un gobierno de PSOE y Unidas Podemos, ¿qué espera?

Tenemos la esperanza de lograr que no se criminalice la prostitución. Que haya coherencia con la supuesta izquierda y no se persiga, ni de forma activa ni pasiva. Mientras, seguimos luchando. Igual que en Cataluña se ha creado la sección sindical, IAC pertenece a una federación con otras organizaciones sindicales hermanadas con la misma ideología en Aragón, Galicia o Andalucía. Intentamos abrir paso a la corriente anticapitalista. Somos anticapitalistas, no puede haber racismo, aceptamos cualquier identidad de género, tenga o no papeles. Pero debe tener conciencia de clase y ser feminista.

La ministra en funciones de Empleo dijo que reconocer a Otras como sindicatos había sido un gol que le habían colado.

No sabemos bien en qué línea quiere trabajar Otras. Es una asociación que intentó ser un sindicato y no pudo. Quería ser un sindicato corporativista, específico de trabajo sexual. Nosotras ya entramos en un sindicato que ya tenía sus estatutos aprobados. Nosotras somos putas anticapitalistas feministas. Somos más bien aliadas de la izquierda. Saben que pueden contar con nosotras.

Entiendo que la problemática de la prostitución masculina es distinta.

Totalmente distinta. Si follas y cobras, qué bien. Tienen otros problemas. El machismo llega también a la prostitución. Un hombre que atienda a una mujer por 150 euros y que sea maravilloso no los hay. Digo que atiendan a mujeres. Mujeres, sí. Pero ellos están con nosotras y son estupendos.

¿Es imaginable una huelga de putas?

Con las nuevas tecnologías, sí es imaginable, pero siempre teniendo en cuenta la realidad económica de la que he hablado. Se podrá acoger a ella quien tenga sus necesidades cubiertas si no trabaja. Como en todos los trabajos. Eso pasa en todos los trabajos.

 

SERIE FEMINISMOS

Esta entrevista forma parte de una serie de entregas sobre feminismos que ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona. La entrevista  se  ha realizado a partir de los criterios periodísticos de Alternativas Económicas.

 

Demandas y Reivindicaciones Feministas sobre el Trabajo Sexual en España

 

Aliadas TransFeministas

25 de abril de 2019

https://aliadastransfeministas.wordpress.com/2019/04/25/demandas-y-reivindicaciones-feministas-sobre-el-trabajo-sexual-en-espana/

 

 

La situación actual de la prostitución en España resulta incongruente: Nos encontramos ante una actividad que no posee ningún tipo de reconocimiento legal ni de derechos, pero se contabiliza a la hora de calcular el PIB nacional como cualquier otro sector. A su vez, los y las trabajadoras sexuales somos perseguidas y acosadas a través de las ordenanzas municipales y de la Ley Mordaza (Ley Orgánica de protección de Seguridad Ciudadana). Somos un colectivo atravesado por todo tipo de discriminaciones e injusticias y, sin embargo, se nos ha mantenido al margen de toda consideración, participación y análisis. Sobre las putas se mantienen diversas atribuciones peyorativas y desvalorizantes que hasta hace poco se extendían a todas las mujeres. En ámbitos en los que las mujeres como grupo han batallado durante años para la consecución de los derechos, las putas continúan siendo discriminadas 1. Aún siendo el nuevo sujeto político de este país, ningún partido aborda en profundidad la cuestión del trabajo sexual en sus programas electorales ni de gobierno, ningún partido ha escuchado y tenido en cuenta nuestras reivindicaciones y necesidades. Deciden su posicionamiento sin contar con nosotras. Algunos pretenden una abolición y/o prohibición imposible que nos estigmatiza aún más, criminaliza nuestro entorno de trabajo y nos condena a la precariedad. Otros evitan posicionarse y hay quien pretende instrumentalizarnos. Todos estos posicionamientos tienen como resultado más beneficios para los empresarios mientras se nos siguen negando derechos básicos como trabajadoras.

Las trabajadoras sexuales, existimos, tenemos voz y demandamos derechos. NO estamos de acuerdo con el Modelo Regulacionista cuyos fines exclusivamente recaudatorios y de contención social, derivados de concepciones sexófobas, racistas y machistas perpetúan la discriminación y el estigma. Ejemplos de ello son el modelo Alemán u Holandés. Ciertos sectores del feminismo institucional y salvacionista identifican nuestras demandas con dichos modelos, con el objetivo de silenciarnos y mantener puestos y subvenciones a nuestra costa. Este tipo de regulación prima el “apartarnos” a lugares controlados, que gestionan empresarios que explotan a las trabajadoras, sobretodo a las migrantes en situación irregular. Lo que queremos y necesitamos es un modelo basado  en el reconocimiento de derechos y la plena participación en el diseño de las políticas que nos afectan. Sólo los derechos garantizarán que podamos defendernos de los abusos. A pesar del estigma, del abandono y de las políticas bienpensantes que nos violentan, tenemos capacidad de decisión y agencia, y somos las protagonistas de nuestras vidas. Reclamamos la despenalización completa del trabajo sexual, lo cual supone el acceso inmediato a los derechos fundamentales, y la derogación de todas las leyes y normativas que nos criminalizan. Exigimos que las políticas que se implementen sobre la prostitución se diseñen con nuestra participación y desde una perspectiva de derechos humanos y de reducción del daño. Para ello, es necesario tener en cuenta los siguientes puntos, que consideramos mínimos e imprescindibles, y que nos parecen debieran ser de consenso si realmente interesan nuestras vidas y nuestra dignidad.

El reconocimiento de derechos pasa necesariamente por la distinción entre prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

En un contexto político marcado por la utilización del debate de la prostitución dentro del feminismo, así como la utilización con fines electorales de asesinatos y casos de víctimas de trata, violencia de género y/o institucional, se tiende a eliminar la distinción entre prostitución y trata con el objetivo de silenciar e impedir la participación de aquellas personas que hemos decidido ejercer este trabajo. Incluso se ha llegado a difamar y comprometer la seguridad e intimidad de algunas de nosotras. Esta tergiversación forma parte del discurso que provoca un doble efecto negativo sobre las mujeres. Por un lado, no se llega a combatir la trata de manera real y no se protege a las víctimas de la misma. Por el otro, se criminaliza y se vulneran los derechos de quienes, independientemente de lo que nos haya llevado a ello, decidimos dedicarnos a la prostitución.

Es por ello que exigimos que cualquier intervención vaya acompañada de un marco legal que no confunda trata y prostitución y que sea capaz de dar respuestas reales a las diferentes situaciones de las personas que ejercen el trabajo sexual . Dentro de este marco legal entendemos que deben existir medidas específicas sobre prostitución y medidas específicas para combatir la trata. Las administraciones públicas necesariamente deben tener en cuenta la diferencia a la hora de intervenir, ya que las respuestas a cada situación no son en absoluto las mismas.

Medidas sobre trabajo sexual

 Alternativas laborales reales y no precarizadas ni feminizadas para las mujeres que quieren abandonar la prostitución. El acceso a las mismas no debe implicar el visibilizarse como prostituta, a fin de evitar los efectos del estigma a nivel laboral, social y personal.

– Necesitamos cursos de formación becados y de calidad, que permitan un progreso social y económico y que no condenen a las mujeres a empleos precarios, feminizados, donde van a ser explotadas y empobrecidas. Proponemos rescatar el perfil de Mediadora Social y de Salud que durante un tiempo se implementó en Andalucía, donde las ex prostitutas realizaban la intervención social en los contextos de trabajo de sus compañeras, y que posteriormente  fue tomada por organizaciones institucionales de corte abolicionista.

– Garantizar el efectivo empadronamiento y el acceso al sistema de salud de las migrantes, porque este es un derecho universal, al margen de que su situación administrativa esté o no regularizada. Establecer mecanismos que posibiliten el efectivo empadronamiento de las personas migrantes trabajadoras sexuales que residen en nuestro país.  Garantizar el acceso al sistema sanitario público de todas las personas migrantes, independientemente a su situación administrativa, en todo el estado español y con todas las garantías y derechos.

– Cese de las ordenanzas municipales que multan a prostitutas y/o clientes, y de la Ley Mordaza.Ésta suele implementarse para multar allí donde no hay ordenanza municipal. Estas prácticas criminalizan y empobrecen más a las mujeres y las condena a mayor vulnerabilidad (como ya lo ha demostrado en su reciente investigación el Grupo Antígona de la UAB*2) al tener que ir a lugares más aislados, con menos tiempo y capacidad de negociación, para evitar las multas. La criminalización y la precariedad a la que nos aboca, además, contribuye a que terminemos trabajando para terceros, ya sea en clubes o pisos, donde la explotación económica y laboral es mayor por carecer de derechos frente a los empresarios. En dicho orden, exigimos que se anulen todas las multas a trabajadoras sexuales no pagadas hasta hoy como acto de reparación.

– Sentar bases y criterios para que el debate sobre prostitución se produzca realmente, podamos escucharnos y llegar a acuerdos. Para ello, resulta necesario que se tengan en cuenta y respeten todas las voces y es imprescindible la participación activa de las prostitutas.

– Acceso a los servicios sociales: Las mujeres que ejercen la prostitución, especialmente si son madres, se enfrentan a una institución que, si no se asumen como víctimas dispuestas a ser salvadas, las estigmatiza, criminaliza y, les quita la custodia de sus hijes. Necesitamos poder acceder a los servicios sociales y sus recursos de forma segura, en pie de igualdad al resto de las personas con algún tipo de vulnerabilidad social. Necesitamos que las y los trabajadores sean sensibles frente al estigma que sufrimos, no que nos juzguen en base a una determinada moral *3.

– Derechos y protecciones laborales para las personas que han escogido ejercer la prostitución.Carecer de derechos laborales dificulta, y a veces incluso impide, el acceso a derechos civiles y sociales, abocándonos a una situación de indefensión social y jurídica. Como ha demostrado la experiencia neozelandesa en sus ulteriores revisiones por entidades de derechos humanos, academia y magistratura, esta es la única vía para reducir la vulnerabilidad de nuestro colectivo y aumentar nuestra autonomía en el trabajo *4.

 Trabajo a terceros:  En espacios de trabajo a terceros, la ausencia de cualquier tipo de derecho se traduce en un poder ilimitado por parte del empresariado, con los consecuentes abusos que eso acarrea. Muchas prostitutas no tienen la posibilidad de trabajar de manera autónoma por diversas razones, ya sea por su situación irregular u otros motivos personales y de preferencia. Necesitamos medidas que nos permitan organizarnos en espacios autogestionados y derechos para protegernos de los abusos del sector patronal y empresarial en todas sus modalidades.

– El Trabajo Sexual (TS) es diverso al igual que las personas que se dedican a ello,  y no solamente comprende un tipo determinado de prostitución: TS callejero , TS online/telefónico, TS independiente, TS a terceros, TS indoor, TS outdoor, y TS audiovisual, así como el TS masculino. Necesitamos medidas específicas para cada sector, pactadas y negociadas con sus agentes protagonistas, según sus necesidades y demandas.

Medidas contra la trata

El situarnos en un marco legal que establezca de manera clara y real la distinción entre trata y prostitución permitirá articular medidas concretas contra este gravísimo delito. También es necesario distinguir trata de las redes de tráfico de personas. Éstas últimas se aprovechan de las políticas de fronteras de la Europa fortaleza para lucrarse a costa de las personas migrantes. Ni todas las mujeres extranjeras vienen a través de una red de tráfico ni todas las que vienen a través de una red de tráfico han sido tratadas, sino que deciden dentro de las escasas opciones laborales que les quedan, prefiriendo gastar sus ahorros para venir a Europa a ejercer la prostitución que quedarse en sus países a merced de la violencia, el hambre o la guerra.

Es urgente y necesario cambiar el enfoque que se da a la trata. Es decir, la trata debería dejar de ser un instrumento de control migratorio para, en cambio, darle prioridad a los derechos humanos de las víctimas. Con ello, apostamos por que la víctima pueda acceder a derechos y a una protección independientemente de si denuncia o no al tratante. Además de esto, son necesarias otras actuaciones como:

– Que se tengan en cuenta todas las modalidades de trata que existen. De acuerdo con el último informe del Consejo de Europa, España vulnera sistemáticamente los derechos de las víctimas de trata laboral, que no se detectan, encontrándose infra representada. Los datos que proporcionó el Gobierno para este mismo Informe muestran que la trata laboral en España tiene las mismas proporciones que la trata con fines de prostitución forzada.

– Cese de las redadas dirigidas a las migrantes en situación irregular que ejercen la prostitución. Son la mayoría y (a pesar de que para ciertos sectores feministas prohibicionistas todas son tratadas) se les aplica la ley de extranjería, sufriendo continuamente controles llevados a cabo por motivos de discriminación racial y de país de origen. Como la prostitución no tiene estatus legal, no pueden cumplir con las restricciones que impone la ley y, por lo tanto, se ven obligadas a permanecer en un círculo de clandestinidad del que no pueden salir, ni tampoco acceder a otros trabajos si así lo desearan. Si cabe la posibilidad de que sean víctimas de trata: ¿por qué son expulsadas en lugar de ser protegidas?

– Cese de deportaciones y órdenes de expulsión: apoyo real sin límite de tiempo con garantías sociales y jurídicas para que las víctimas puedan denunciar. Actualmente tienen 90 días para reflexionar, sin ningún tipo de atención. Si no denuncian (lo cual es muy probable debido al miedo y las amenazas de los tratantes a sus familias) son trasladadas a los CIEs.

– Garantizar el asilo político a las víctimas de trata: en los 10 últimos años sólo se han concedido 25 asilos para las víctimas de trata de todos los sectores (agricultura, servicio doméstico, textil, explotación sexual).

– Que se garantice la indemnización a las víctimas por parte del Estado. En la mayoría de los sistemas legales, incluido el español, se reconoce el derecho de las víctimas a reclamar ante la justicia una compensación por los daños materiales y morales sufridos. Sin embargo, en la práctica, persisten muchos obstáculos para que lleguen a obtener una reparación efectiva. En el caso de las víctimas de trata de personas las posibilidades reales de que lleguen a obtener una indemnización es muy baja *5.

– Cierre inmediato de los CIEs: El funcionamiento del sistema carcelario de  los CIES incide de manera diferente entre mujeres y hombres. Las mujeres son también usadas como mano de obra en estos centros de internamiento y pueden permanecer arrestadas durante un tiempo ilimitado si las necesidades de mantenimiento de estos centros así lo requieren.

– Modificación de la actual Ley de Extranjería. Esta ley es responsable de las situaciones de abuso que viven las prostitutas migrantes de países extracomunitarios. Es necesario tener en cuenta que una política migratoria restrictiva como la que tenemos favorece la proliferación y el recrudecimiento de las redes de trata y sus métodos. Las dificultades de acceso a una regularización documental por parte de las personas migrantes en España, también afecta a las trabajadoras sexuales migrantes limitando sus opciones y poniendo obstáculos a sus proyectos migratorios.

Nuestras demandas no perjudican a nadie, no hay que elegir entre nuestros intereses y los de otro sector de la sociedad. Nos situamos de lleno en el feminismo, un feminismo que tiene en cuenta los diferentes ejes de opresión de las mujeres reales, y por tanto se ocupa también de fronteras y de horarios y de bajas por enfermedad. Consideramos que son compatibles con cualquier posición sobre lo que debería ocurrir con la prostitución en la sociedad futura a la que cada una aspiramos, son demandas para poner en marcha ahora mismo, en la sociedad y realidades que vivimos en el presente. El debate no consiste en decidir entre prostitución sí o no, la realidad es: trabajo sexual con derechos y protección, o trabajo sexual clandestino , con todas las consecuencias que eso conlleva.


*1 Palabras de Dolores Juliano
*2 “Las ordenanzas municipales: entre la regulación y la sanción de la prostitución en España”http://revistes.ub.edu/index.php/CriticaPenalPoder/article/view/26785
*3 Linda Porn “El hombre del saco”: https://www.pikaramagazine.com/2019/03/el-hombre-del-saco/ 
*4 United Nations Office on Drugs and Crime: “Global Report on Trafficking in Persons 2018”https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/2018/GLOTiP_2018_BOOK_web_small.pdf
*5 Informe “Valoración del Nuevo Marco Jurídico contra la Trata de Seres Humanos. Análisis de Casos Reales y Recomendaciones”, Proyecto ESPERANZA:  http://www.proyectoesperanza.org/materiales/Informe_Nuevo_Marco_Juridico_Documento.pdf

CLIC AQUÍ PARA DESCARGAR EN PDF

COLECTIVOS FIRMANTES:

AFEMTRAS – Agrupación Feminista de Trabajadoras Sexuales

APROSEX – Asociación de Profesionales del Sexo

Colectivo Caye

CPS – Colectivo de Prostitutas de Sevilla

IAC-FAA Secció Sindical Treballadores Sexuals

Putes Llibertaries del Raval

Sindicato OTRAS

ADHESIONES DE COLECTIVOS

Acciónenred Andalucía

Acciónenred Madrid

APDHA – Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía

Asamblea de mujeres de Granada “Mariana Pineda”

Asamblea Transmaricabollo de Sol, Madrid

Asociación Genera

CAMPA (Colectivo de apoyo a mujeres presas de Aragón)

Colectivo #NuncaSinNosotras Zaragoza

C.A.T.S. – Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo

Fundación de Los Comunes

Mujeres Progresistas por la Diversidad en Granada

Nociones Comunes Zaragoza.

(N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo Sexual, Valencia

Synusia

 

Verónika Arauzo: “Hay suficientes pruebas fotográficas de políticos en tacones mamando pollas como para que no cierren los clubs de alto standing”

 

Antes de empezar la charla que haría levantarse a todo el público para gritar ‘Putas con derechos’ en el Centro de Historias, pudimos hablar con Conxa Borrell, secretaria general del Sindicato OTRAS, Verónika Arauzo, del Sindicato Alternativa Intersindical de Barcelona y con MariJose B. Márquez de Prostitutas de Sevilla

 

Por ROCÍO DURÁN HERMOSILLA 

16 de enero de 2019

https://arainfo.org/veronika-arauzo-hay-suficientes-pruebas-fotograficas-de-politicos-en-tacones-mamando-pollas-como-para-que-no-cierren-los-clubs-de-alto-standing-trabajadoras-sexuales/#.XD79K48mR4u.twitter

 

MariJose B. Márquez, Conxa Borrell y Verónika Arauzo. Foto: Pablo Ibáñez.

 

En diciembre Zaragoza recibió la visita de tres activistas por los derechos de las trabajadoras sexuales y aprovechamos para hacerles una pequeña entrevista sobre las condiciones del trabajo sexual, la necesidad de autorganizarse para hablar con voz propia y qué ocurre en las esferas públicas y privadas.

Primera pregunta para no iniciadas en el feminismo, ¿qué es el trabajo sexual y por qué le llamamos así?

Conxa Borrel: Es trabajo sexual porque es trabajo, es decir, el trabajo sexual abarca muchísimos sectores, del cine porno a las masajistas con final feliz a bailadoras de pole dance hasta la prostitución porque abarca un montón de trabajos y no tiene que ser únicamente la prostitución.

MariJose B. Márquez: Cualquier trabajo que esté relacionado con el sexo.

Verónika Arauzo: Creo que utilizamos el concepto de trabajo sexual porque se ha prostituido tanto el concepto de prostituta… Realmente es la definición académica de la RAE de aquella persona que a cambio de una economía o un especia realiza un acto sexual como intercambio. Esta ya tan sumamente prostituido que hemos decidido adoptar un modo de expresión con el que podamos construir nuestra reivindicaciones desde un concepto social comprendido como un trabajo.

Verónika Arauzo. Foto: Pablo Ibáñez.

Cada una pertenece a una forma distinta de autorganización pero todas buscan luchar por vuestros derechos, ¿qué os hizo posicionaros políticamente? ¿Por qué elegisteis autorganizaros?

MariJose: Nosotras empezamos a organizarnos hace un año o así en un encuentro de tres extrabajadoras sexuales y voy a decir exprostitutas porque cuando nosotras ejercíamos la prostitución no lo veíamos como un trabajo, nosotras nos hemos concienciado, en mi caso después de ejercer la prostitución y entonces sí lo considero un trabajo sexual.

Nosotras nos organizamos con la violencia institucional que sufrimos a través de las ordenanzas municipales y el Plan Contra la Prostitución impuesto por el Ayuntamiento de Sevilla que además es un plan pionero a nivel estatal que ha sido llevado a muchas ciudades como ahora que quiere ser llevado a Madrid.

Nos hemos organizado para utilizar las herramientas que los espacios políticos, sociales, sindicales y feministas deberían haber puesto a nuestro servicio y en 40 años no lo han hecho. Lo que han hecho han sido medidas para regularizar y dar derechos a la patronal mientras que a nosotras nos deniegan los derechos. Todo el mundo tiene derecho a tener derechos y las putas tenemos derecho a tener derechos.

Conxa: Yo creo que hay un momento que te hierve la sangre cuando ves que todo el mundo tiene derechos menos tú que eres la trabajadora, cuando la gente tiene derecho a hablar de ti, sobre lo que tú sientes, hablar sobre tu trabajo, hablar sobre tus clientes menos tú es cuando dices hasta aquí podíamos haber llegado.

Yo soy un sujeto con poder político y quiero decir lo que a mí me concierne, quiero pedir los derechos que a mí me pertocan que son ni más ni menos los mismos que tiene el sector abolicionista pero con unos sueldos absolutamente inimaginables porque no podemos tener un contrato, no podemos caer enfermas sin poder cobrar nada, además cuando trabajas para un tercero, en un local o estás en un piso el día que no trabajas si estás ahí cuatro horas como si estás ocho como si estás doce ese día te vas sin haber cobrado nada.

MariJose: Además que pagas unos peajes si te quedas allí.

Conxa: Entonces todos estos derechos son los que queremos, exactamente los mismos que tiene otro trabajador español en este país. No creo que estemos pidiendo nada absolutamente revolucionario, a lo mejor en el siglo XIX sí era revolucionario pero en pleno siglo XXI pues nos parece un poco de cajón de sastre, que quieran seguir manteniendo a las trabajadoras sexuales calladitas, amarraditas y que sigan ellas hablando lo que a nosotras nos pasa y lo que a nosotras nos importa.

Veronika: Desde la perspectiva que nos prima a nosotras dentro de Alternativa Intersindicalqueremos replantear esto de los derechos. Consideramos que tenemos que darle una vuelta de tuerca, estamos muy conscientes de la realidad actual y creo que vivimos en una época donde se ha utilizado la excusa de la globalización para marcar una crisis internacional y tumbar derechos sociales, laborales y libertades en los cuales hay que darles mucha vuelta cómo queremos esos derechos.

¿Por qué nos hemos sindicalizado?¿Por qué hemos hecho asociaciones? Porque llevamos mucho tiempo donde son otras personas no trabajadoras sexuales quien llevan nuestra voz y en este aspecto estoy diciendo asociaciones proderechos, que muchas han hecho una gran labor y es de reconocer pero que a la hora de transmitir nuestro mensaje lo adulcoran o lo cambian un poco y creo que necesitamos ser nosotras mismas quienes con el apoyo de otras entidades que llevan a cabo una lucha social pero que seamos nosotras en primera persona quien transmitamos nuestras reivindicaciones.

MariJose: Y que nosotras nos estamos organizando para crear herramientas para las compañeras no politizadas. Que estamos para las que les dicen víctimas, probrecitas, las prostituidas y que las medidas de regulación de la prostitución con beneficio a la patronal, no a nosotras, lo que han hecho es dejarnos sin ninguna herramienta. Nosotras lo que estamos haciendo es crear herramientas como ha hecho el sindicato y la sección sindical para que nuestras compañeras que se puedan defender dentro de las leyes no escritas de los clubes que son un abuso permitido por quien da las licencias y quien da las licencias son el PP, Izquierda Unida y el PSOE. Que son los que han estado gobernando.

Conxa Borrell y Verónika Arauzo. Foto: Pablo Ibáñez.

Se habla mucho de la patronal del sexo, del proxenetismo, incluso hay quien que ha tachado al Sindicato OTRAS que pretende luchar por los derechos laborales de estas trabajadoras de proxenetismo, pero para vosotras, ¿quién es la patronal?

MariJose: Quien se ha llevado el Producto Interior Bruto de las mujeres ejerciendo la prostitución en los clubs, de nosotras (los colectivos y sindicatos) no les generamos Producto Interior Bruto no más del que vamos comprando y todo eso pero nuestras compañeras se lo generan en los clubs y hasta el 2011 por exigencia de la Unión Europea no fue incluido en el PIB. Al año siguiente de ser incluido en el PIB que fue incluido con la prostitución, la droga y las armas aumentó en 23.000 millones. Cuando antes no se metía, ¿quién se llevaba por ejemplo lo de los clubs? ¿Los ayuntamientos que daban las licencias o quién es el que se lleva los dinero de ahí? En total es que los dineros no van luego para los presupuestos sino que van para los bolsillos de unas y otras.

Veronika: Yo creo que hay un grandísimo error, aquí patronal no existe, aquí existen unas circunstancias orquestadas por el gobierno que es para sacar usufructo a las circunstancias como ha comentado la compañera de Sevilla de locales, a través de prohibirnos ejercer libremente en espacios públicos, obligándonos a entrar en estos tipos de locales. El concepto que se tiene de patronal que sería esa entidad que defiende la industria aquí no existe porque mostrarse públicamente como patronal significa mostrarse como un proxeneta, tal y como está tipificada la ley. No tenemos una patronal, lo que tenemos es una lucha de nuestros derechos que tenemos todas en este lado de diferentes marcos y de diferentes modos de ver con un mismo prisma, con una misma focalización en la cual nuestra finalidad es que se nos reconozca porque ya este sistema español es reglamentarista.

Conxa: Está claro que cuando se crea un sindicato es porque hay una patronal con la que poder negociar, hay una gente que sí está teniendo trabajadoras a las que está explotando laboralmente y a las que no está cubriendo socialmente por lo tanto esa es la gente con la que los sindicatos y las secciones sindicales tenemos que tratar, sí o sí. No nos va a quedar remedio, más pronto que tarde, que sentarnos con esa gente y decirles, chicos esto es lo que hay. Queremos contratos para las mujeres que están trabajando para vosotros porque eso es lo que están haciendo.

Cuando tú estás dejando el 50% en una casa en cada servicio evidentemente esa persona está ejerciendo de empresario. Por lo tanto lo que queremos es que den de alta a las trabajadoras en la seguridad social y que paguen los impuestos que paga cualquier otro empresario. El proxenetismo está muy bien tipificado en el Código Penal y es otra historia pero realmente las mujeres que están trabajando para empresarios queremos que esos empresarios pasen por el mismo filtro que cualquier otro y que las mujeres que están trabajando en la industria del sexo de pago puedan tener los mismos derechos que cualquier otra mujer.

MariJose: El falso autónomo…. Yo me lleva viviendo 10 años trabajando en un club y entonces falso autónomo no vale, porque con el falso autónomo siguen enriqueciéndose ellos. Porque qué pasa con esas compañeras, porque alternativas para esas compañeras no hay. Ahora están todos con el proyecto este de ley con que van a cerrar los clubs y yo la verdad que estoy muy nerviosa con el tema ese porque lo van a hacer, se van a poner a mandar redadas. Mientras que la gente lo que ve es protección a las mujeres del proxenetismo lo que se está viviendo ahí son deportaciones y al día siguiente o los tres días se vuelve a abrir el club.

Veronika: Si se aprueba este tipo de ley que dudo con el auge de la extrema derecha que ha hecho un pequeño parón en este proyecto, si se aprueba no se va a atacar a toda la industria. Las altas esferas de clubs de alterne, las altas agencias no van a ser tocadas. Atacados van a ser los clubs de gente proletariada, de gente de calle. Van a ser las compañeras de calle las que van a ser atacadas, una vez más se va a atacar al proletariado mientras el alto standing va a quedar completamente olvidado sin ningún problema porque te aseguro que tienen suficientes pruebas fotográficas de políticos en tacones mamando pollas como para que no les cierren el club. 


MariJose B. Márquez. Foto: Pablo Ibáñez.

 

16 enero, 2019

AUTOR/AUTORA

ROCÍO DURÁN HERMOSILLA Redactora y realizadora. Integrante del Consello d’AraInfo. @Rocio_Duran_

 

Intervención de Marijose B. Márquez (Colectivo de Prostitutas de Sevilla) en «Derechos y autoorganización de las Trabajadoras Sexuales»

 

 

 

Intervención de Marijose B. Márquez (Colectivo de Prostitutas de Sevilla) en la charla titulada «Derechos y autoorganización de las Trabajadoras Sexuales», celebrada en el Centro de Historias de Zaragoza el día 12 de diciembre de 2018. Participaron asimismo las trabajadoras sexuales Verónika Arauzo (USTS-IAC) y Conxa Borrell (OTRAS), actuando como moderadora la periodista Rocío Durán.

 

 

Puede verse la charla completa aquí:

 

Entrevista a “Putas Libertarias del Raval”

 

 

Diciembre de 2018

https://www.todoporhacer.org/putas-libertarias/

 

El colectivo Putas Libertarias de Barcelona se ha desmarcado del clima punitivista imperante poniendo de relieve la necesidad de derogar la Ordenanza de Civismo y denunciar la exclusión a la que la marca Barcelona condena a la capital catalana. Insisten en que las trabajadoras sexuales comparten gran parte de las reivindicaciones vecinales que azotan al barrio, apuestan por la convivencia y señalan el nuevo marco legal como promotor de intolerancia, persecución y criminalización del espacio público.

¿Por qué “libertarias”? A qué hace referencia ese apelativo dentro de la lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales? ¿Qué modelo de organización y toma de decisiones tiene el colectivo?

A modo de reclamar nuestro espacio en los movimientos libertarios. Porque hay una parte que nos ve como “lumpen” y se niega a reconocer que somos clase obrera.

Nosotras formamos parte de la Campaña Putas Indignadas que nace desde la perspectiva del 15M. Ante la creación de la Ordenanza Cívica, la presión institucional, policial y social nos vemos obligadas a dar la cara, rompiendo con el estigma de PUTA.

Nuestra organización es asamblearia horizontal, hay representantes a nivel político, jurídico, social. No tenemos presidenta ni secretarias generales…

¿Cuáles son vuestros objetivos a corto plazo y quienes son vuestras aliadas potenciales y reales a día de hoy?

Nuestros objetivos son políticos, laborales, sociales. Venimos realizando esto desde hace 6 años, dando la cara y participando en diferentes proyectos, a nivel académico, de pedagogía social y exigimos garantías igual que la mayoría de las ciudadanas.

Logramos tener una Consellera en la CUP: la trabajadora sexual Paula Ezkerra.[…] A lo largo estos 12 años de Ordenanza Cívica hemos tenido diferentes escenarios. Fue creada por la bendita izquierda, que sólo busca crear Marca Barcelona y al principio, a modo “higienista”, buscaba sacar de las calles la realidad que a algunas molesta, la brecha social esa que el sistema capitalista trata de ocultar, perseguir, criminalizando a los diferentes colectivos que utilizan la vía pública a modo de supervivencia con economía de precariedad.

Luego, con el gobierno de Xavier Trias, se endurece con una violencia policial extrema. Fuimos desahuciadas, expulsadas de nuestros hogares y espacios, algunos a modo de ocupación con clientes. Ya que antes de la aplicación de la Ordenanza, fueron cerrados los inmuebles alegando la no renovación de licencia para dicha actividad. Pero no contaron con nuestra capacidad de adaptación y autogestión, y logramos construir una estrategia de resistencia para evitar la expulsión de nuestro barrio y en definitiva la defensa de nuestra zona laboral.

Pero era evidente que tratarían de ejercer más presión a nuestro colectivo, al que de pronto comienzan a exigir licencia de actividad, la cual no existe, porque a la prostitución no se le reconoce el status de actividad laboral.
Aun así se aplica y se multa, comienza el contencioso administrativo el cual obliga al precinto de la vivienda en preventiva, hasta el momento del juicio, que siempre daba la razón a la institución, dejando fuera y con multas de 30.000 a 40.000 euros a la persona titular del contrato de alquiler y de hasta 90.000 euros a la propietaria por ejercer su derecho a alquilar.

Hasta que llega la política del cambio. Es verdad que teníamos la esperanza de conseguir derogar la Ordenanza, pero lamentablemente no fue así, tampoco se logró cambiar el plan de usos que el gobierno de CIU vendió a los diferentes lobbys, terrazas, bares, en el que, para ocupar el espacio público, debía ser pagando […] Ahí es cuando la Marca Barcelona se convierte en el “parque turístico”, donde la gentrificación golpea con fuerza a la comunidad vecinal, que de la noche a la mañana se encuentra fuera de su hábitat natural, aquel que le daba seguridad y le permitía convivir con otras culturas, con otras realidades, las cuales dan una gran oportunidad de crear y tejer redes de solidaridad y respeto.

Nuestra conclusión, a modo de resumen, es que Xavier Trias está en la oposición y nosotras seguimos en Robadors.

¿Cuáles son los problemas cotidianos hoy por hoy en el marco barcelonés para las trabajadoras sexuales? ¿Cómo abordáis como colectivo esos problemas y qué conflictos encontráis en el camino?

El grave problema es la falta de la posibilidad de hacer política dentro del contexto, el reconocimiento de que somos un sujeto político. Más allá del debate de prostitución “sí” o “no”, formamos parte de la sociedad y como tal exigimos garantías y derechos humanos. No podemos ser discriminadas por la actividad laboral, porque dentro del sistema capitalista todas estamos obligadas a trabajar, para tener un techo y un plato de comida, porque ninguna institución ni el sistema te protegerá para cubrir las necesidades básicas.

Sí que se aplica a nuestro colectivo una censura de ética moralista e hipócrita, da igual a qué actividad nos dediquemos, siempre utilizamos nuestro cuerpo y quien crea lo contrario niega la evidencia. Luego está la otra parte: “ninguna mujer nace para Puta”. Pero tampoco para ser víctima de la violencia institucional, jurídica, laboral o social.

Tenemos una brecha salarial de más del 30%, trabajamos gratis a partir del 31 de octubre, pero parece que no importa, tenemos datos que así lo reflejan, pero no nos rebelamos. Ahora bien, si decidimos ejercer prostitución ahí todo el mundo se alborota, comienza la auténtica caza de brujas, la inquisición renace con más fuerza, gritos: “abolición, abolición, no saben lo que hacen, debemos salvarlas de su locura, están alineadas con el patriarcado, con los proxenetas, con los lobbys de la industria del sexo, con los puteros, son violadas, son las culpables de alimentar las violencias machistas, son cómplices de La Manada…” Hacemos apología del porno, obligamos a nuestra sociedad a meterse en internet para recibir educación sexual, ya que ni en el colegio ni en los hogares se habla de ello por ser tabú…

Bendita ignorancia, siempre hemos sido las mujeres las que hemos cargado con todas las culpas de lo horrible de nuestra sociedad, desde que Eva comió la manzana, hasta este siglo XXI, en que se nos prohíbe ser adultas, reconocer nuestras capacidades y nuestro empoderamiento para vivir como nos dé la gana, una única vida… solo una oportunidad… y debemos vivirla obedientes, calladas…

La nueva regulación tiene su origen en la normativa implantada en Barcelona, en 2005. A principios de otoño, en Madrid, el PSOE anunciaba también una propuesta de ordenanza municipal. ¿Qué consecuencias tendrán, en vuestra experiencia, estas medidas sobre vuestra seguridad, vuestras condiciones laborales y vuestra capacidad de autodefensa?

Nefastas porque se nos obliga a la clandestinidad, se criminaliza, se ejerce más violencia institucional, dando barra libre a que cualquiera tenga poder sobre nosotras. Somos excluidas de las garantías y derechos constitucionales, ya que la prostitución es alegal.

Hace unos meses, la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, anunciaba que estudiaría cómo revertir el visto bueno de su departamento a la constitución de “Otras”. En la misma línea que otros colectivos que se han fundado recientemente en el Estado como pueden ser el de lateros o el de manteros o las Kellys, este sindicato nace para promover el reconocimiento de derechos, la auto-organización de las trabajadoras sexuales, la lucha contra el estigma y la precariedad. ¿Os parece que tiene sentido la lucha sindical en el seno de un movimiento como el vuestro?

Nosotras formamos parte de la Sección sindical de Trabajadoras y Trabajadores Sexuales de la Intersindical Alternativa de Catalunya que se firmó el 30 de mayo de 2018 y se presenta de forma pública el 23 de julio de 2018 y es la primera a nivel estatal.

Nace con visión de que en cada autonomía, las trabajadoras sexuales se organicen en los diferentes sindicatos y así poder llevar al plano político nuestras reivindicaciones.

Tenemos que ser capaces de utilizar todas las herramientas a nuestro alcance, si queremos conseguir derechos laborales, jurídicos y sociales. Para dejar de ser utilizadas como víctimas, y que se reconozca nuestro estatus de clase obrera.

Uno de los clásicos argumentos abolicionistas y que justifica, en el papel, la actual regulación municipal de Barcelona es la existencia del negocio de la trata. Lo cierto es que las cifras del Ministerio, asociaciones, entidades y colectivos sobre este tipo de violencias bailan y las políticas públicas de protección fallan. ¿Cuál es la mejor estrategia y qué intervenciones son más efectivas desde vuestro punto de vista, a la hora de identificar, prevenir y combatir situaciones de trata?

Es evidente que la utilización de las víctimas siempre es a modo de legitimar cualquier argumento, dando así morbo, sufrimiento, carnaza para la opinión pública. Dejando desamparadas a las auténticas víctimas.
Existe un código penal que lo recoge, la pregunta es ¿por qué no se aplica?…
Sin embargo pretenden que las propias trabajadoras sexuales hagan esa labor que ni el Estado como tal es capaz de solucionar.

Hay una ley de extranjería que es la verdadera culpable de que esta realidad actúe con impunidad. Toda Europa se alimenta de la trata, pero no sólo con fines de explotación sexual, también en todos los ámbitos laborales, es la mano de obra de la economía sumergida, pero nadie habla de ello. Las auténticas víctimas no son reconocidas como tales si no denuncian, con lo que conlleva esa responsabilidad, solas ante el peligro de enfrentarse a las mafias.

Siempre les persigue el estigma de PUTA, tendrán esa marca porque la sociedad no dejará de recordarles que cometieron un grave error por poner precio a su sexualidad, porque “lo lógico” es que se dé gratis, por amor… nuestros coños llevan dentro los rosarios del las diferentes religiones.

Decía Georgina Orellano, -Puta, sindicalista y feminista- que“la gran batalla (es) […] interpelar al feminismo que no nos reconoce como un sujeto de derechos para que se comprenda que, más allá de que cada una pueda tener una posición sobre la prostitución, abolicionista o a favor del reconocimiento de derechos, lo importante es que el sujeto debe decidir por sí mismo”. ¿Creéis que hay algún punto de encuentro entre estas argumentaciones polarizadas que pueda revertir en una barricada común contra la violencia machista institucionalizada dentro del mundo laboral que atañe a vuestro trabajo?

Compartimos los argumentos de nuestra compañera Georgina, en estos momentos donde vivimos la globalización, reconocemos que las voces de las trabajadoras sexuales son más fuertes y se atreven a romper con el estigma de PUTA, pasamos directamente a la acción, exigimos ser protagonistas de la lucha, también dentro del movimiento feminista, donde las minorías comienzan a exigir espacios. Sólo avanzaremos cuando exista la verdadera solidaridad. Que las mujeres dejen de mirarse con desconfianza y comprendan que juntas somos capaces de romper con el sistema patriarcal capitalista.

Desde algunas posturas también antiautoritarias y feministas se plantea la controversia de que el cliente se atribuya el derecho a disfrutar del cuerpo de las mujeres como consecuencia y a su vez, reforzando el dominio patriarcal y, que “alquilarlo” coloque a las mujeres como género en una situación de inferioridad como para establecer un contrato en términos de igualdad pese a que éste sea voluntario y la relación cliente-puta, no sea violenta ni agresiva. A esto se suma la cuestión de que, salvo en experiencias concretas, el imaginario más extendido sobre el tipo de cliente clásico sea el de un perfil más bien machista y homófobo. ¿Qué opinión os merece esto? ¿Cuál es vuestra experiencia general en el trato con los clientes?

Lamentablemente las mujeres en general estamos en una posición inferior, a veces somos conscientes y otras no. Cuando manifiestan que la relación de puta-cliente no es igual que la de las parejas, creemos que dan por hecho esa relación en la que el hombre asume la posición de poder y la mujer de sumisión. Antes de tener una relación sexual, existe un contrato verbal entre dos personas adultas, en la que se desea y espera recibir sexo a cambio de una aportación económica. El cliente expone, la trabajadora sexual acepta o no. Es mucho más simple. El imaginario colectivo da por hecho que tener una relación con personas desconocidas es una aberración. Pero cuántas de nosotras hemos hecho esto, después de tomar unas copas, o de salir de bailar… Puede ser el polvo de nuestra vida o el trauma que tenemos que enterrar, o simplemente nos da la risa cuando se lo contamos a las amigas. Cuando los hombres dicen, vámonos de putas, esto puede herir sensibilidades en muchas personas, pero para nosotras significa TRABAJO. […] todas estamos expuestas a la violencia ya sea institucional, jurídica, social… aunque estés trabajando de cajera en el Mercadona, todas las que trabajamos de cara al público lo estamos.

Podemos ser violentadas verbalmente o ser víctimas de un atraco, o ser acosadas en el entorno familiar, laboral o personal.

 

Putas Liberarias del Raval está en Twitter: @PutasLibRaval

Putas subversivas, charla completa sobre derechos y autorganización de las trabajadoras sexuales

 

El pasado 12 de diciembre, el Centro de Historias de Zaragoza hirvió de rabia e indignación cuando Verónika Arauzo, Marijose B. Márquez y Conxa Borrell dejaron claro que la prostitución nunca ha sido ilegal

 

Por ROCÍO DURÁN HERMOSILLA

20 de diciembre de 2018

http://arainfo.org/putas-subversivas-charla-completa-sobre-derechos-y-autorganizacion-de-las-trabajadoras-sexuales/#.XBtzsrH5w28.twitter

 

Charla Derechos y autorganización de las Trabajadoras Sexuales en Zaragoza. Foto: Pablo Ibáñez.

 

 

Tres mujeres, tres putas, tres feministas y tres alternativas de lucha para conseguir los derechos de las trabajadoras sexuales o acabar con el Estado, lo que llegue antes. El pasado 12 de diciembre, el Centro de Historias de Zaragoza hirvió de rabia e indignación cuando Verónika Arauzo, Marijose B. Márquez y Conxa Borrell dejaron claro que la prostitución nunca ha sido ilegal, si no a Felipe González nunca se le habría ocurrido legalizar los clubes de alterne y a José Luis Rodríguez Zapatero legalizar la Asociación Nacional de Empresarios de alterne Mesalina.

Para el PSOE lo que parece estar prohibido es que las putas se organicen, pero no siempre llueve al gusto de todo el mundo y pese a que cada una de ellas tiene una visión distinta, las tres están de acuerdo en que las políticas punitivistas y abolicionistas solo buscan atacar a las más vulnerables.

De esta forma, Verónika de la Unión Sindical de Trabajadoras del Sexo de la Intersindical Alternativa de Catalunya repasó las precarias condiciones de las más vulnerables, las que se enfrentan a la policía, a las redadas y a la violencia lgtbiqfóbica de las instituciones.

Marijose del Colectivo de Prostitutas de Sevilla consiguió levantar la sala cuando recordó cómo la historia del Estado español, esta democracia y el PIB se han aprovechado de las trabajadoras sexuales. Prostitución ya hay, ahora lo que faltan son putas con derechos. También tuvo tiempo para narrar cómo parte del movimiento feminista abolicionista de Sevilla expulsó a las trabajadoras sexuales de la manifestación del 25 de noviembre, como si las putas no hubieran sufrido la violencia machista en carnes y alma.

Al final llegó Conxa Borrell para contar por qué hacía falta el sindicato OTRAS, que sigue siendo legal a pesar de que deben cambiar los estatutos y de cómo ella, a pesar de no ejercer ya, ha decidido levantarse y organizarse para que las que vengan, que las habrá, tengan una mejor vida.

Nada de lo que se escriba será suficiente para expresar todo lo que se dijo en aquella hora y media; por ello, lo mejor es empezar a escucharlas en el vídeo completo de esta charla.

 

 

Putecismo

 

 

1.- ¿Qué es la prostitución?

La prostitución es el libre intercambio de sexo por dinero u otros bienes, sin contar el matrimonio.

2.- ¿En qué se diferencia del matrimonio?

En el matrimonio se busca la reproducción y la crianza de los hijos, y no solo la satisfacción sexual. Por esa razón se limita el número de participantes y se firma un contrato a largo plazo.

3.- ¿Es mala la prostitución?

Los bienes que se intercambian en la prostitución son sexo y dinero. El sexo es bueno y el dinero también, por lo que la prostitución en sí no puede ser algo malo. Cualquier cosa que se puede hacer legítimamente de manera gratuita, se puede hacer también legítimamente cobrando por ella. 

4.- No siendo mala en sí misma, ¿hay algo que haga mala la prostitución? 

La violencia machista de algunos clientes, la violencia institucional del Estado, la explotación laboral ejercida por terceros, la discriminación social… hacen sufrir a las prostitutas. Pero este sufrimiento causado a las prostitutas no significa que la prostitución en sí sea mala, sino que la hacen mala los malvados que no nos respetan.

5.- No tener otra opción para sobrevivir que la prostitución, ¿significa que ésta es mala?

No. Eso significa que el sistema económico y social en el que vivimos es malo, ya que permite que exista la pobreza. Si la única opción para sobrevivir fuera la prostitución, prohibir ésta sería una condena a muerte.

6.- ¿Somos malas las prostitutas?

La prostitución no es mala porque no hace daño a nadie, por lo tanto las prostitutas no somos malas.

7.- ¿Es “inmoral” la prostitución?

La moralidad o inmoralidad de algo se establece con referencia a una ley moral. Algunas religiones que subestiman a la mujer consideran inmoral el sexo fuera del matrimonio y, por tanto, la prostitución. Pero, en un Estado aconfesional, las leyes morales solo obligan a quienes voluntariamente las aceptan.

8.- ¿Es ética la prostitución?

El principio básico de la ética es el respeto a los demás y, por tanto, la prostitución es ética, pues no hace daño a nadie y, por tanto, debe ser igualmente respetada por todos, por el mismo principio ético.

9.- Entonces, ¿por qué se usa “puta” como insulto para las mujeres e “hijo de puta” para los hombres?

Porque la sociedad desprecia injustamente a las prostitutas: es lo que se llama “estigma de puta.”

Además, la palabra “puta” es una herramienta que el patriarcado utiliza como insulto para oprimir y aleccionar a la mujer que se rebele ante cualquier norma que establezca lo que el sistema no considera adecuado y haga peligrar así su control sobre ella. Cualquier mujer que decida vivir su vida y su sexualidad a su manera es considerada puta.

10.- ¿Qué significa “estigma”?

Marca o señal en el cuerpo, especialmente la impuesta con un hierro candente como signo de esclavitud o de infamia. Para las prostitutas, es una marca simbólica, pero igualmente infamante y de por vida, infligida por los prejuicios de la sociedad. 

11.- ¿Por qué marca la sociedad a las prostitutas con el estigma de puta?

La sociedad se basa en la ficción hipócrita de que el sexo es algo sucio que solo debe ser usado para la reproducción dentro del matrimonio y no para buscar placer, al tiempo que necesita un mínimo de libertad sexual que permita el placer sexual que es inseparable de la vida. La solución a este dilema es cargar sobre las prostitutas toda la culpa y el desprecio de lo que realmente es la conciencia de su propia naturaleza como sociedad, para así mantener la imagen de sí misma como limpia y virtuosa. Cuanto más evidente es la mentira, con más fuerza debe la hipocresía marginar y castigar a quien es en sí misma la verdad: la prostituta.

12.- ¿Es nocivo el estigma?

Las personas estigmatizadas son aisladas, devaluadas, rechazadas y vilipendiadas. Experimentan discriminación, insultos, ataques e incluso asesinatos. La interiorización del estigma es lo que más daño hace a las prostitutas. Induce sentimientos de pérdida de valor personal, de culpa, de vergüenza, de fatalismo… Paraliza a la prostituta en su lucha por conseguir sus derechos y facilita la explotación y la aceptación resignada de leyes injustas. Limita seriamente la calidad de vida, al obligarla a llevar muchas veces una doble vida y a ocultarse como si fuera una delincuente.

13.- ¿Cómo podemos librarnos del estigma?

Como seres sociales que somos, nos vemos reflejadas en los demás. Sólo nuestras hermanas, las putas empoderadas, nos devolverán el reflejo de lo que realmente somos: mujeres luchadoras y valientes que no debemos avergonzarnos por lo que hacemos ni humillarnos ante nadie. En la soledad no nos libraremos del estigma, ni nos librarán de él las “salvadoras” que nos proponen el camino de las víctimas indefensas.

Esto en cuanto al estigma interior, el más venenoso. Del estigma exterior, del injusto castigo que nos impone la sociedad, nos libraremos cuando consigamos que las leyes sean justas con nosotras.

14.- ¿Es compatible la denominación “puta” con la liberación?

La palabra “puta” es el estigma en sí mismo. Solo venciéndola se vence el estigma. Y se la vence de dos maneras: impidiendo su uso normalizado por la sociedad, por los medios de comunicación y, a la vez, apropiándonos nosotras del mismo, es decir, transformando el “estigma de puta” en el “orgullo de puta”. Para nosotras y entre nosotras, el glorioso nombre de puta; para los de fuera, el glorioso nombre de trabajadora sexual.

15.- ¿Desde cuándo las putas somos “trabajadoras sexuales”?

A finales de la década de 1970, la activista neoyorkina Carol Leigh acuñó el término “trabajo sexual”. «El uso del término ‘trabajo sexual’ marca el comienzo de un movimiento», escribió Carol Leigh. «Reconoce el trabajo que hacemos en lugar de definirnos por nuestra condición». Desde entonces, el término ha sido progresivamente utilizado, en primer lugar por el movimiento que reivindica el reconocimiento de sus derechos, y luego por académicos, instituciones y medios de comunicación de todo el mundo.

16.- Entonces ¿el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro?

Ningún trabajo es como cualquier otro: cada uno es según la naturaleza del servicio que presta. Pero todos tienen en común que son reconocidos como trabajo por las leyes. La naturaleza del trabajo sexual es, como su nombre indica, sexual, pues sexual es el servicio que presta; y todavía no ha sido reconocido legalmente como trabajo por eso mismo: por su naturaleza sexual, que los jueces en su sentencias han considerado que es ilícita, indigna e inmoral.

Existen relaciones laborales que reúnen todos los requisitos de la prestación de trabajo pero que, por sus especiales características, se rigen por normativas propias. Se trata de las relaciones laborales especiales. A éstas sólo se les aplicará la normativa laboral general en aquellos aspectos no contemplados en la norma específica que regula dicha relación. Estas relaciones laborales especiales son, entre otras, la alta dirección, el servicio del hogar. los deportistas profesionales y los estibadores portuarios.

El trabajo sexual sería una relación laboral especial en la que lo primero sería el respeto a la libertad sexual de la trabajadora y, por tanto, la autoridad empresarial sería limitada (horarios, etc.). Asimismo, no sería ofertado en las oficinas de empleo. Es lo que ocurre (en contra de lo que dice la propaganda abolicionista) en los países en los que la prostitución por cuenta ajena tiene consideración de trabajo. Además, sería precisa una regulación estricta de los propietarios de burdeles (según el modelo de Nueva Zelanda), que deberían obtener un certificado de validez temporal, demostrando carecer de determinados antecedentes delictivos, además de otras obligaciones.

17.- ¿Es cierto que la prostitución no puede ser considerada trabajo porque es ilícita, indigna e inmoral?

Los jueces deben administrar las leyes y basar en éstas sus sentencias.

Ilícito es igual que ilegal, luego la prostitución no es ilícita porque no es ilegal.

Dignidad es “el valor de la persona que se manifiesta en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida”, luego lo indigno es negarnos a las prostitutas nuestra dignidad en una sentencia.

Inmoral es lo que atenta contra la moral… ¿Qué moral? ¿La moral personal de los jueces? La moralidad tiene una dimensión subjetiva   mientras que la ley tiene un carácter objetivo y, en consecuencia, un acto solo se convertirá en ilícito si encaja con lo que expresa una norma jurídica.

La negación a las prostitutas de nuestros derechos laborales es un ataque al Estado de Derecho y a la Constitución. Es un ataque a nuestros derechos humanos.

18.- ¿Cuáles son los marcos legales del trabajo sexual en el mundo?

Son cuatro: prohibición, regulación/legalización, abolición y despenalización.

Estos marcos legales o modelos se dividen en dos grupos: el de aquellos en los que la prostitución se considera legítima, es decir, el regulacionismo, el abolicionismo y la despenalización y aquél en el que la prostitución es reprimida como tal, a saber, el prohibicionismo.

19.- ¿En qué consiste el prohibicionismo?

El prohibicionismo penaliza la compraventa de sexo, ya sea penalizando a la prostituta, al cliente o a ambos, y pone al margen de la ley la prostitución.

En los Estados prohibicionistas que penalizan a la prostituta, se considera a ésta una delincuente que debe ser castigada por la ley y perseguida por la policía, sufriendo castigos que llegan a la pena de cárcel. Es el caso de Estados Unidos.

En los Estados prohibicionistas que penalizan al cliente (también llamados “neoprohibicionistas” o “neoabolicionistas”), se considera a éste un agresor sexual, siendo degradada por ley la prostituta al estado de mujer sin capacidad de consentimiento. Es el caso de Suecia y otros que han seguido su ejemplo.

20.- ¿En que consiste la regulación/legalización?

Los Estados que regulan la prostitución reglamentan (legalizan) estrictamente el ejercicio de la prostitución mediante medidas que lesionan los derechos humanos de las trabajadoras sexuales estigmatizándolas negativamente, tales como el registro obligatorio, los controles sanitarios obligatorios, la limitación del derecho a la libre circulación… De hecho, la regulación puede considerarse una prohibición parcial, que afecta a todas aquellas prostitutas que, por una u otra razón, no se someten a las normas regulatorias.

21.- ¿En que consiste el abolicionismo?

El régimen abolicionista considera a la prostituta una víctima de la sociedad, pero no niega su capacidad de decisión y, por tanto, respeta su derecho a prostituirse y no la penaliza ni a ella ni al cliente.

Al mismo tiempo, considera la prostitución un mal social que debe ser erradicado (“abolido”) y, para ello penaliza a las terceras partes, es decir, a todos aquellos que la prostituta necesita para desarrollar su trabajo: es la penalización del “proxenetismo” aún con consentimiento de la prostituta.

De hecho, aunque diga lo contrario, el abolicionismo castiga (aunque no penalmente) a la prostituta, ya que la obliga a trabajar en condiciones de clandestinidad que ponen en riesgo su seguridad. Y también la castiga directamente, aunque afirme lo contrario, al separarla de sus hijos, estigmatizarla a los ojos de la sociedad e incluso, en algunos casos, privarla de libertad para su “rehabilitación”.

22.- ¿En qué consiste la despenalización?

 

Las trabajadoras sexuales en lucha por nuestros derechos en todo el mundo exigimos la plena despenalización de la prostitución como el único modelo legal compatible con el respeto a nuestros derechos humanos. 

 

Despenalización es la eliminación de todas las leyes penales y punitivas en general utilizadas contra las trabajadoras sexuales, los clientes y las terceras partes. Esto incluye las leyes que directamente penalizan el trabajo sexual y el uso de otras leyes para atacar de manera desproporcionada a las trabajadoras sexuales por motivos tales como vagabundeo, molestia pública, obscenidad, etc. Las especificaciones del marco legal que reemplace a la penalización deben ser desarrolladas en consulta con las trabajadoras sexuales locales, teniendo en cuenta el contexto específico de cada país.

 

Despenalización no debe confundirse con legalización/regulación:

“La legalización significaría la regulación de la prostitución con leyes sobre dónde, cuándo y cómo puede tener lugar la prostitución. La despenalización elimina todas esas leyes y prohibe al Estado y a la policía intervenir en cualesquiera actividades o transacciones relacionadas con la prostitución, a menos que sean de aplicación otras leyes”.

 

La despenalización total es llamada también “modelo proderechos”. Es el modelo vigente en Nueva Zelanda, único país en el mundo hasta ahora que ha despenalizado totalmente la prostitución.

 

En España, la despenalización total del trabajo sexual se concreta en cinco reivindicaciones, expresadas en los puntos 43 a 47 de este Putecismo.

 

23.- ¿Qué modelo tenemos en España?

España siguió el modelo abolicionista, con penalización del proxenetismo aún con consentimiento de la prostituta, desde 1956 hasta 1995, año en el que la prostitución fue totalmente despenalizada. Sin embargo, desde 2003 vuelve a seguir el modelo abolicionista, aunque moderado en su aplicación por los jueces, que solo castigan el proxenetismo coactivo. No obstante, en los últimos años, se han ido introduciendo medidas punitivas para algunas de las prostitutas que ejercen en la calle, mediante la Ley Mordaza y las ordenanzas municipales de algunos ayuntamientos, siguiendo una tendencia penalizadora que recuerda a la de los últimos años de la etapa abolicionista franquista con su Ley de Peligrosidad Social.

Hay una intensa actividad por parte del lobby abolicionista que intenta sustituir el actual modelo abolicionista por el modelo prohibicionista («neoabolicionista» o «neoprohibicionista») sueco, mediante la penalización de los clientes.

24.- Realmente, ¿se puede penalizar la prostitución?

Realmente, no, ya que el acto de prostitución no puede existir a los ojos de la ley, dado que pertenece de pleno derecho al ámbito de las libertades individuales, pertenece a la vida íntima de las personas y la intimidad está protegida por la ley; toda penalización necesita, por tanto, basarse de forma exclusiva en la figura de la prostituta, mujer estigmatizada a la que se le pueden retirar sus derechos fundamentales mediante un acto administrativo.

Es decir, el primer paso es marcar a una mujer como prostituta y, a continuación, negarle los derechos que tienen todas las mujeres y, en general, todos los ciudadanos.

Así, la penalización de la prostitución de calle convierte a la policía en policía controladora de la moral de las mujeres, con poderes para discriminar a simple vista a las mujeres que son putas de las que no lo son y castigar a las “inmorales” por el solo hecho de estar en la calle.

25.- ¿Qué es el abolicionismo?

El abolicionismo original fue el movimiento que luchó por la abolición de las leyes de esclavitud vigentes en los países europeos y sus colonias, en el siglo XIX. Podemos llamarlo el primer abolicionismo. 

El segundo abolicionismo fue el liderado por la inglesa Josephine Butler —más tarde en el mismo siglo XIX— por la abolición de las leyes reguladoras de la prostitución que forzaban el examen ginecológico de las prostitutas (la “violación quirúrgica” o “violación de acero”, como lo llamaba Butler) y contra la prostitución infantil. Tras una lucha de veinte años consiguió su objetivo de abolir esas leyes reguladoras y la edad de consentimiento fue elevada de 13 a 16 años.

Josephine Butler fundó la “Federación británica, continental y general por la abolición de la regulación gubernamental de la prostitución”. 

El triunfo de este segundo abolicionismo llevó a la formación de “sociedades de la pureza”, cuyo objetivo era forzar el cierre de los burdeles mediante la penalización. Butler advirtió contra estas sociedades de la pureza por su “fatua creencia de que puedes obligar a los seres humanos a ser morales mediante la fuerza, y que haciéndolo así de alguna manera promueves la pureza social”. Este fue el nacimiento del tercer abolicionismo.

El tercer abolicionismo no pretendía ya liberar a las prostitutas de la violencia del Estado, sino perseguir la prostitución como un mal social. No pudo dar el paso de penalizar a las prostitutas ni a los clientes, ya que eso habría supuesto para las primeras un castigo mayor que aquél del que las había librado el segundo abolicionismo, así que su estrategia se centró en rodear a la prostituta de una zona de “tierra quemada”, penalizando a todo aquél que ayudara a la prostituta a realizar su trabajo, es decir, el “proxenetismo aún con consentimiento de la prostituta”.

Este tercer abolicionismo fue el principal agente en la invención del mito de la “trata de blancas” y ha sido el “abolicionismo” por antonomasia hasta hace poco tiempo. Su paradigma es el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena”, firmado en el seno de Naciones Unidas, en Lake Success (Nueva York) el 2 de diciembre de 1949, al que España se adhirió en 1956.

El Estado español tiene legislación abolicionista desde 1961 hasta nuestros días, salvo el período 1995-2003.

Y llegamos al momento actual, con la aparición del cuarto abolicionismo. Este cuarto abolicionismo solo tiene de abolicionismo el nombre, ya que es prohibicionismo.

Las actuales “abolicionistas” ocultan el hecho de que España es abolicionista desde hace cincuenta años —y la evidencia de que ese modelo abolicionista ha fracasado en su objetivo de terminar con la prostitución— e intentan hacer pasar por abolicionismo su objetivo de prohibir la prostitución.

El abolicionismo siempre reconoció el derecho de las mujeres a prostituirnos en el ejercicio de nuestra libertad sexual y, por tanto, la naturaleza de sexo consensuado entre adultos de la prostitución. El cuarto abolicionismo busca penalizar la compra en una compraventa, y eso no es otra cosa que prohibir la compraventa.

Al cuarto abolicionismo algunos lo llaman “neoabolicionismo”, de forma incorrecta ya que no es abolicionismo. Más adecuado sería llamarlo “postabolicionismo”: lo que sigue al abolicionismo.

También lo llaman, de forma adecuada esta vez, “neoprohibicionismo”, para distinguirlo del prohibicionismo “clásico”, que penaliza a la prostituta.

El cuarto abolicionismo es llamado también “modelo sueco” o “modelo nórdico”, por haber sido inventado en Suecia.

 26.- ¿Todas las feministas son abolicionistas?

No, en absoluto. Aunque las abolicionistas han conseguido influir en importantes sectores del feminismo, los sectores defensores de los derechos de las mujeres, incluído el derecho a prostituirnos, mantienen su posición en defensa de las trabajadoras sexuales y son nuestras firmes aliadas.

27.- ¿Cuál es el papel de las aliadas en nuestra lucha?

Las aliadas (y los aliados) tienen su propia agenda (derechos humanos, feminismo…), más amplia que la nuestra. Ellas no luchan directamente por sus propios intereses, como nosotras, sino que lo hacen de forma totalmente altruista, por lo que merecen todo nuestro reconocimiento. Su colaboración es totalmente necesaria para el éxito de nuestra lucha, pero no debemos olvidar que sólo nosotras podemos ser las protagonistas de nuestra propia liberación. Es indispensable que creemos organizaciones constituídas y dirigidas de forma independiente por nosotras mismas.

28.- ¿Qué organizaciones de trabajadoras sexuales hay ahora mismo en España?

Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales (AFEMTRAS), Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Putas Libertarias del Raval, Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) y Colectivo Caye. También hay un sindicato: Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) y una sección sindical (de la IAC Catalunya): Unión Sindical de Trabajo Sexual (USTS). Organizaciones formadas por trabajadoras sexuales y aliadas hay una: Colectivo de Ayuda a Trabajadoras del Sexo (CATS).

29.- ¿Dónde reside la fuerza de la organización de trabajadoras sexuales?

En el fuerte vínculo que nos une, como compañeras que somos en el puterío. Es lo que se ha llamado “zorroridad”, fusionando las palabras sororidad (que es el sentimiento de hermandad entre todas las mujeres que defiende el feminismo) y zorra.

Somos putas feministas y la zorroridad es nuestra fuerza.

30.- ¿Qué es la «trata de personas»? 

Trata es la compraventa de mercancías.

No puede existir “trata de personas” (o “trata de seres humanos”) si esas personas no han sido reducidas previamente a la condición de esclavos (y, por tanto, de mercancías) en virtud de leyes de esclavitud vigentes en un momento y en un Estado concretos. Esas leyes respaldan el derecho de propiedad de unas personas sobre otras y garantizan con los tres poderes del Estado el derecho de las primeras a comprar y vender a las segundas: si un esclavo se escapa, la policía se encarga de detenerlo y devolverlo a su propietario.

En España la esclavitud fue abolida en el siglo XIX: hoy, no hay ni esclavitud ni trata.

Aunque la propaganda institucional abolicionista intenta hacer creer que las víctimas de lo que el actual Código Penal llama «trata de seres humanos» son mujeres secuestradas y violadas, como si esta llamada «trata» fuera una auténtica trata, la realidad es que la condición indispensable para que una mujer pueda llegar a ser considerada víctima de «trata» es que haya existido libre consentimiento ya que, si no hubiera existido el libre consentimiento, los delitos serían de secuestro y violación, claramente tipificados en el Código Penal.

Los vicios del consentimiento que pueden invalidar éste ya están contemplados en nuestro sistema jurídico: no es lo mismo un consentimiento invalidado por iniciativa de la persona titular del bien jurídico protegido —la libertad sexual, la libertad de empresa, el derecho al trabajo— que consigue demostrar que su consentimiento fue viciado que un consentimiento despreciado por la ley como “irrelevante” violando la dignidad de la persona que lo dio libremente.

La expresión “explotación sexual”  que menciona el Código Penal como finalidad de la «trata» no ha sido definida ni en la legislación internacional ni en la nacional. Eso viola el principio de legalidad, creando una situación de inseguridad jurídica incompatible con el Estado de Derecho.

Por eso, una de las reivindicaciones en que se concreta nuestra lucha por la total despenalización del trabajo sexual es la supresión del párrafo b) del artículo 177 bis del Código Penal (De la trata de seres humanos) que dice “La explotación sexual, incluyendo la pornografía.”

Basta con las leyes generales que nos protegen contra el secuestro, la violación y los vicios del consentimiento en defensa de nuestra plena y responsable libertad personal.

31.- Y ¿por qué dicen las abolicionistas que «trata sexual» y prostitución son la misma cosa?

Desde el punto de vista distorsionado de la realidad que tienen las abolicionistas se puede deducir esa afirmación, ya que las abolicionistas dicen que todas las prostitutas, por el hecho de serlo, somos vulnerables y objeto de coacción, con lo que se cumplirian las condiciones para ser consideradas víctimas de eso que el Código Penal llama «trata». Como además alientan la confusión generalizada entre los delitos que se producen en el lugar de trabajo y que llegan a los tribunales (y que pueden ser espeluznantes, como palizas, violaciones, abortos forzados, etc.) y el delito de «trata», concluyen que eso demuestra que la prostitución es en sí misma violencia y coacción, y así lo difunden en su propaganda.

Bien es cierto que, si se aceptara el dogma abolicionista de que las prostitutas no somos dueñas de nuestros actos, no se cumplirían las condiciones para ser consideradas víctimas de «trata», ya que la condición del delito de «trata» es que exista el libre consentimiento (si no, sería secuestro). Solo podríamos ser consideradas víctimas de «trata de niñas», ya que en los menores no existe la posibilidad de libre consentimiento y, de hecho, eso es lo que ocurre: que para las abolicionistas las prostitutas somos niñas.

Nuestro eslogan ¡TRABAJO SEXUAL NO ES TRATA! defiende nuestra dignidad frente al intento de las abolicionistas de negar nuestra capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras propias vidas.

32.- ¿Es delito la explotación de la prostitución ajena?

Según la actual legislación española, sólo es delito la explotación de la prostitución ajena si se hace mediante coacción (art.187 del C.P.). Exactamente, si se hace a través de la imposición de “condiciones gravosas, desproporcionadas o abusivas” o si se aprovechan de “una situación de vulnerabilidad personal o económica”. La apreciación acerca de cuándo concurren dichas circunstancias queda abierta a la interpretación de los jueces.

En realidad, no existe esa «prostitución coactiva» porque prostitución es sexo consensuado entre adultos, es decir, libertad sexual. Tipificar la «prostitución coactiva» como un delito distinto al de violación es decir que la violación de las prostitutas no es igual que la violación de las demás mujeres y se castiga con una pena menor. Por eso hay que derogar el art. 187 del Código Penal en el marco de la despenalización total del trabajo sexual.

Y también porque castigar a «quien se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma» (ibid.) es violar la libertad de empresa y el derecho al trabajo (art. 38 y 35 de la Constitución) de las prostitutas. No es delito lucrarse explotando el trabajo de otras personas: eso es el sistema capitalista en el que estamos. Lo que está penalizado, mediante las leyes laborales que defienden los derechos laborales, es el lucro abusivo

El art. 187 del C.P. bloquea el acceso a esos derechos para las trabajadoras sexuales, respaldando de esa forma el lucro abusivo. Devolvernos a las trabajadoras sexuales la plenitud de nuestros derechos humanos, entre los que se encuentran los derechos laborales, significa ¡¡ DESPENALIZACIÓN TOTAL DEL TRABAJO SEXUAL !!

33.- ¿Qué es el tráfico de personas?

El tráfico de personas es el delito consistente en facilitar el paso clandestino de la frontera a un inmigrante a cambio de una remuneración. Podría llamarse “contrabando de personas”.

En el tráfico de personas, al contrario que en la «trata», no hay víctima, pues la relación del inmigrante con el traficante se extingue una vez atravesada la frontera y no existe intención de posterior explotación, como en la «trata». Además, en la «trata» no es preciso que exista paso de fronteras, pues puede ocurrir en territorio español, sin necesidad de que éste sea lugar de origen, tránsito o destino.

Es muy frecuente la confusión entre los términos “tráfico” y “trata”, facilitada a veces porque en inglés trata se dice “trafficking” (y tráfico se dice “smuggling”). Ante la duda, recordad siempre que en el delito de tráfico de personas no existe víctima.

34.-   ¿Hasta qué punto sufren explotación las trabajadoras sexuales en los clubes y pisos?

En el sistema capitalista, todos los trabajadores sufren explotación: explotación laboral. La diferencia entre el valor de lo que producen y el salario que reciben es el beneficio con el que se lucra el empresario. Esta explotación, vista desde el punto de vista de la clase dominante que controla el Estado, es legal, legítima, decente, digna y moral.

Las trabajadoras sexuales a terceros sufren pues, como cualquier otro trabajador, explotación laboral.

Pero la explotación laboral puede ser modulada por la relación de fuerzas entre trabajadores y empresarios. La lucha de los trabajadores a lo largo de muchos años han conseguido los derechos laborales que permiten que la relación salarios y condiciones de trabajo / beneficios empresariales sea objeto de negociación.

Las trabajadoras sexuales nos vemos injustamente desposeídas de nuestros derechos laborales y de nuestra capacidad de negociación, por lo que podemos decir que nos vemos sometidas a sobreexplotación laboral.

35.- Y, las compañeras “de deuda” ¿sufren algún tipo particular de explotación?

Las trabajadoras sexuales inmigrantes —como el resto de personas inmigrantes— casi siempre tienen que endeudarse para poder financiar su proyecto migratorio. Cuando el acreedor es el mismo empresario, como suele ocurrir a las trabajadoras sexuales que trabajan en clubs, aparece la posibilidad de abusos. El empresario puede imponer unas condiciones económicas a la trabajadora que haga que su deuda no termine nunca de desaparecer e incluso aumente. Es lo que se llama “peonaje por deuda”. Este abuso es posibilitado por la Ley de Extranjería, que pone a la trabajadora sexual inmigrante en manos del empresario, que es su único “protector” frente a la policía que intentaría deportarla. Porque la deportación es lo que más teme la trabajadora sexual inmigrante, ya que la devolvería a la situación de pobreza de la que intenta escapar, agravada aún más por la deuda contraída.

La explotación particular que pueden sufrir las compañeras “de deuda” es posibilitada por la Ley de Extranjería, ley rechazada por todos los defensores de los derechos humanos. Por eso, nuestra primera reivindicación como trabajadoras sexuales, solidarizándonos con las más vulnerables de nuestro colectivo, debe ser la ¡DEROGACIÓN DE LA LEY DE EXTRANJERÍA!

El segundo factor que permite los abusos contra las prostitutas “de deuda” es la falta de derechos laborales y, en particular, del derecho a la libre sindicación. Porque en una situación de recuperación de la totalidad de nuestros derechos humanos, las condiciones laborales en los burdeles serían objeto de negociación y vigilancia por parte de los sindicatos que, además, tendrían por ley derecho al libre acceso a los clubs y a hablar libremente con las trabajadoras, lo que evitaría los abusos derivados de la falta de información.

36.- También dicen que la prostitución es “violación pagada”…

Una de las razones por las que las abolicionistas dicen que en la prostitución no existe la libre decisión es porque, según ellas, hacer algo a cambio de dinero por necesidad de dinero es actuar bajo coacción. Eso lo dicen solo para el trabajo sexual, claro. “El dinero es como el cuchillo en el cuello”, llegan a decir. Pero la coacción que realmente existe es la de quienes niegan a las mujeres pobres alimento, vestido y vivienda, para ellas y para quienes dependen de ellas, si no es a cambio de dinero. La auténtica violencia es la pobreza.

Con esta opinión, las abolicionistas revelan su ideología de clase acomodada. Se revelan como las portavoces de la clase dominante explotadora que no está dispuesta a que las mujeres se liberen del paro y de sus salarios de miseria.

37.- … y “violencia de género”.

Es lo mismo que decir que es «violación pagada». Pero como saben que ningún juez considerará a un cliente de prostitución como violador, rebajan la “violación” de las prostitutas (según defienden) a una mera “violencia de género” que puede saldarse con una multa. Esto es lo que han conseguido que vote el Parlamento Europeo en 2014 y, aunque no es más que una recomendación a los Estados, las abolicionistas españolas se aplican con entusiasmo a multar y estigmatizar a los “puteros” con la vista puesta en una Ley estatal que aplique en España el “modelo sueco”.

38.- ¿Por qué llaman siempre “puteros” a nuestros clientes?

Llamar puteros a nuestros clientes es llamarnos a nosotras putas con todo el desprecio y el odio que sienten hacia nosotras. Intentan reforzar al máximo nuestro estigma con el fin de contagiar del mismo a nuestros clientes. Porque, como nos quieren tanto, nos quieren librar de nuestros “maltratadores” y dejarnos así sin la fuente de nuestro sustento. Pero nosotras no odiamos a los hombres y, desde luego, no consideramos maltratadores a nuestros clientes. Odiamos, como mujeres, la violencia machista, y los malos clientes, y reclamamos nuestros derechos para poder defendernos de éstos. Las abolicionistas quieren enviarnos a la clandestinidad para que solo los malos clientes se atrevan a desafiar sus multas. Las abolicionistas quieren abolir la prostitución exterminando a las putas.

39.- Las putas, ¿somos agente político?

Las putas empoderadas —es decir, conscientes de nuestra dignidad, nuestros derechos y la fuerza de nuestra unidad— somos agente político de primer orden, porque nuestra causa es la causa de la liberación de las mujeres, de la liberación de las clases oprimidas y de la defensa de las libertades democráticas como garantía de derechos humanos; y porque, además, somos la piedra de toque de esas luchas:

  • estar con las putas es estar con las mujeres, con los oprimidos y con la democracia,
  • estar contra las putas es estar con el patriarcado, con el capital y con el totalitarismo fascista.

40.- Una puta empoderada, ¿debe necesariamente presentarse en público como tal?

No, de ninguna manera. El empoderamiento es un proceso personal que lleva desde la vergüenza de puta hasta el orgullo de puta. El empoderamiento es colectivo, y cada una participa en el mismo según sus circunstancias, sin que eso suponga una jerarquización de compromisos. Aquéllas que dan la cara y actúan como portavoces de todas nosotras merecen el máximo reconocimiento y son indispensables para avanzar, pero tambíén actúan con valentía las que participan en manifestaciones o ruedas de prensa bajo máscaras y, también, cualquiera de nosotras que, en su fuero interno, se atreve a desafiar el estigma.

41.- ¿Existe una jerarquia entre las trabajadoras sexuales?

No, de ninguna manera. El estigma de puta nos marca a todas por igual. Hacer distinciones entre “prostitución de supervivencia”, “prostitución bajo explotación laboral” o “prostitución autónoma” con el fin de dar más valor a la libre decisión de unas que a las de otras es un error que sólo lleva a la división. Cada una tiene sus motivaciones personales y todas son igualmente respetables. El estigma de puta que a todas nos oprime por igual también nos une a todas por igual como hermanas.

42.- ¿Cuáles son nuestras reivindicaciones políticas?

Las trabajadoras sexuales exigimos la DESPENALIZACIÓN TOTAL de la prostitución como único marco legal que garantiza el respeto a nuestros derechos humanos.

Esto significa la derogación de los artículos abolicionistas del actual Código Penal y la derogación de los artículos regulacionistas de la Ley Mordaza, lo que se concreta en los siguientes cinco puntos.

43.- (1) Supresión del párrafo b) del artículo 177 bis del Código Penal (De la trata de seres humanos) que dice “La explotación sexual, incluyendo la pornografía.”

Basta con el párrafo “a) La imposición de trabajo o de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, a la servidumbre o a la mendicidad.”

“Explotación sexual” es un término que no tiene definición, ni en la ley española ni en la ley internacional. Esta indefinición no es casual sino intencionada y hace que el párrafo b) viole el principio jurídico básico de legalidad.

44.- (2) Supresión del art. 187 del C. P. (“prostitución forzada” y “proxenetismo”).

Basta con los artículos del Código Penal que penalizan el secuestro y la violación.

En este caso, como en el anterior, el desprecio al consentimiento de la persona (la prostituta) expresado en ambos atenta contra la libertad sexual protegida por el mismo Código Penal, así como contra la libertad de empresa y el derecho al trabajo reconocidos por la Constitución.

Los vicios del consentimiento que pueden invalidar éste ya están contemplados en nuestro sistema jurídico: no es lo mismo un consentimiento invalidado por iniciativa de la persona titular del bien jurídico protegido —la libertad sexual, la libertad de empresa, el derecho al trabajo— que consigue demostrar que su consentimiento fue viciado que un consentimiento despreciado por la ley como “irrelevante” violando la dignidad de la persona que lo dio libremente.

No existe la “prostitución forzada” porque prostitución es sexo consensuado entre adultos, es decir, libertad sexual, según ha definido claramente el Tribunal Supremo. Tipificar la “prostitución forzada” como un delito distinto al de violación es decir que la violación de las prostitutas no es igual que la violación de las demás mujeres y se castiga con una pena menor.

Y castigar a “quien se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma” es violar la libertad de empresa y el derecho al trabajo (art. 38 y 35 de la Constitución) de las prostitutas. No es delito lucrarse explotando el trabajo de otras personas: eso es el sistema capitalista en el que estamos. Lo que está penalizado, mediante las leyes laborales que defienden los derechos laborales, es el lucro abusivo: el art. 187 del CP bloquea el acceso de las trabajadoras sexuales a esos derechos, respaldando de esa forma el lucro abusivo.

La supresión de este artículo (numerado entonces como art. 188.1) fue propugnada ya hace años (en 2006) por un numeroso grupo de jueces y profesores de derecho en un manifiesto que hicieron a favor de la despenalización y la regulación laboral del trabajo sexual.

45.- (3) Eliminación del párrafo 11 del art. 36 de la Ley Mordaza: “La solicitud o aceptación por el demandante de servicios sexuales retribuidos en zonas de tránsito público…)”

Porque viola los derechos constitucionales a la libre circulación y a la intimidad y también el principio constitucional de igualdad de todas las personas ante la ley al penalizar por el solo hecho de estar en la calle a aquellas mujeres que la policía imagina que realizan la actividad legal de venta de servicios sexuales.

46.- (4) Derogación de la Ley de Extranjería

 Aunque esta Ley no se refiere expresamente a la prostitución, si afecta al gran número de trabajadoras sexuales inmigrantes indocumentadas que, bajo la amenaza constante de detención, ingreso en CIE y deportación, deben esconderse de la policía y quedan indefensas en manos de las mafias policiales asociadas a dueños de burdeles.

47.- (y 5) Regulación estricta de los propietarios de burdeles y del funcionamiento de éstos.

Al modo de Nueva Zelanda —primer país que ha despenalizado totalmente el trabajo sexual— y con el mismo objetivo expresado en el preámbulo de su Ley de Reforma de la Prostitución :

“salvaguardar los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual y protegerlas de la explotación, promover el bienestar y la salud y seguridad ocupacional de las trabajadoras sexuales y propiciar la salud pública.”

48.- Y para terminar, ¿debo creer y estar de acuerdo con todo lo que he leído en este Putecismo?

No necesariamente. Leer, reflexionar, volver a leer y debatir es el método, pero mi única maestra es mi experiencia y mi único guía, mi instinto.

 

 

—————–oo0O0oo—————–

 

Se terminó este Putecismo el día 2 de octubre de 2018,

bajo la auspiciosa mirada de la muy veneranda,

divina entre las divinas,

Afrodita Porné.

 

 

 

 

 

Paula Ezquerra: «Hablar de esclavitud solo en el trabajo sexual es un tema moral»

 

 

Por NEREA GOTI

BILBO

22 de septiembre de 2018

https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2018-09-22/hemeroteca_articles/hablar-de-esclavitud-solo-en-el-trabajo-sexual-es-un-tema-moral

 

 

PAULA EZKERRA

TRABAJADORA SEXUAL

Paula Ezkerra es trabajadora sexual, activista feminista pro derechos de las trabajadoras sexuales e integrante de la Unión Sindical de Trabajo Sexual, de la que fue una de las fundadoras, dentro de la Intersindical Alternativa de Catalunya.

 


SISTEMA

«Si dentro del capitalismo ya no existen derechos reales para las personas, si hay una esclavitud encubierta, imagínate para las que no estamos reconocidas»

 

MODELO


«Nosotras vamos a trabajar con mujeres que trabajan para terceros, este tema lo tenemos en la agenda, pero sobre todo vamos a apostar por construir una economía colaborativa, cooperativista, con conciencia feminista y de clase»

 

 

¿Acceder a los servicios de una trabajadora sexual es un ejercicio de dominación, de violencia, o es posible una relación de igual a igual mediante una transacción económica?

En todos los aspectos sociales donde las mujeres nos relacionamos con los hombres está el sistema patriarcal, en la relación que tenemos hombres y mujeres, aunque vayamos cambiando, aunque vayamos avanzando, aunque las mujeres nos vayamos empoderando, y lo mismo los hombres; los hombres se resisten más porque es una cuestión de renuncia de poder. Diría, incluso, que detenta mucho más poder una trabajadora sexual consciente, con experiencia en su trabajo, porque la que detenta el poder, por decirlo de alguna manera, a la hora de la relación pactada por dinero es la trabajadora, porque no es quien tiene la necesidad de pagar, que es en sí mismo un símbolo de debilidad; no hay una conquista per se, sino que ha tenido que pagar. En ese sentido, nosotras somos las que tenemos el poder, las que pactamos y contratamos de palabra lo que vamos o no vamos a hacer. Ahora bien, justamente por el análisis que hacía antes, algunas personas consideran que por ser hombres tienen algunos derechos, o porque nosotras somos trabajadores sexuales o porque llevamos un estigma, ahí sí alguna vez te puedes encontrar algún conflicto. Pero son ellos los que nos llegan tímidamente a coger un servicio, algunos no tan tímidamente, pero en general son ellos quienes saben que están en situación de desventaja.

 

¿Es la realidad más salvaje (explotación, esclavitud, trata…) lo que está en el centro del debate o lo que lo enturbia?

Hay un malentendido o, al menos, un desacuerdo. Tanto el movimiento abolicionista como el movimiento pro derechos tenemos una ruta común de trabajo en contra de la trata y de la esclavitud de las personas, pero querer solo hablar de la esclavitud en el trabajo sexual es absolutamente una cuestión moral, porque esclavitud hay en muchos otros trabajos; también entre las mujeres trabajadoras en la industria textil o en lo que pasa con las recogedoras de fresas en Huelva… Eso es esclavitud, explotación laboral o como quieras llamarlo, sumado a violencia sexual.

En el caso de las mujeres, la cuestión del poder sexual también está en la pareja. Querer achacarnos esa realidad solo a la trabajadoras sexuales es un ejercicio imprudente para poder avanzar conjuntamente. No soy de las que cree que las abolicionistas son nuestras enemigas. Creo realmente que tenemos que sentarnos, hablarnos, que nos tienen que escuchar, no castigarnos ni directa ni indirectamente; es decir, no perseguir a nuestros clientes porque son nuestra fuente económica de supervivencia. Si persiguen a nuestros clientes persiguen a nuestra economía y aumenta nuestro estigma, porque les están dando un mensaje de que nosotras somos víctimas, somos débiles, somos vulnerables. Nada más lejos de la realidad: lo que nosotras estamos es vulneradas, lo que a nosotras nos pasa es que nos ponen en situaciones de vulnerabilidad, porque no reconocen nuestra voz como una voz autónoma, una voz de poder, de decisión, sino que nos toman como niñas. Es una manera de infantilizarnos, de decirnos lo que está bien y lo que está mal y no entiendo por qué, porque solo las trabajadoras sexuales entendemos nuestro oficio; estamos dentro y rompemos con la atadura moral esa de que la sexualidad tiene que venir acompañada de cariño, de cuidados… Cuando nosotras rompemos todo eso dentro del trabajo y nos damos cuenta del poder que detentamos, se le da la vuelta a la tortilla.

Las abolicionistas, normalmente, cuando trabajan con trabajadoras sexuales lo hacen desde la base del estigma, de forma que tú para beneficiarte de alguna ayuda o de algún servicio del Estado o de papeleo tienes que aceptar esta situación de víctima para poder avanzar y tienes que mentir: no puedes decir que estás orgullosa de ser trabajadora sexual. Creo que tenemos que hacer un ejercicio de sinceridad, sentarnos a hablar, ver qué podemos hacer al margen de la pérdida de tiempo de este debate de la abolición, de «no te percibo a ti, percibo a tu cliente»… No salimos de esto, no ayudamos a las mujeres en situación de trata y no apoyamos a las mujeres que se dedican al trabajo sexual con plena conciencia y por decisión propia.

 

«Nosotras necesitamos derechos, cada experiencia es respetable y única», dicen ustedes. ¿Es en esos parámetros en los que debe entenderse la libertad de las mujeres de trabajar en la prostitución y la necesidad de que se protejan sus derechos?

Claro, porque es el derecho del reconocimiento de trabajadora, frente a ese imaginario que hay de que las mujeres no trabajamos: de que cuando cuidamos no trabajamos, cuando amamos no trabajamos, en el matrimonio no trabajamos, sino que es parte per se del amor que viene en la pareja. Ese es el engaño del capitalismo, nos ha situado como personas no productivas para la sociedad y, sin embargo, toda la sociedad se basa en la producción y el trabajo básico de las mujeres. ¿Y en el trabajo sexual? Necesitamos ese reconocimiento. La sociedad va avanzando, las mujeres son más autónomas, independientes, algunas ya nos planteamos no tener pareja, o no al menos en la manera tradicional. Las trabajadoras sexuales ya asumimos de hecho que somos autónomas, independientes, pero esa independencia nos cuesta la parte legal, el no acceder a la salud, porque necesitas cotizar, necesitas de alguna manera ser reconocidas como trabajadoras, no podemos alquilar porque no tenemos nóminas… Hay que entender que tenemos que tener los mismos derechos o, como digo yo, pringar de la misma manera. Si dentro del capitalismo ya no existen derechos reales para las personas, si hay una esclavitud encubierta, si esta sociedad ya niega derechos a quienes están reconocidas laboralmente, imagínate para las que no estamos reconocidas legalmente y además estamos estigmatizadas por él.

El paso lógico es el reconocimiento. No hablamos de la regulación como en Alemania u Holanda, sino de aprovechar que en el Estado español tenemos un lienzo en blanco para construir algo que no solo beneficie a las trabajadoras sexuales, sino que rompa con el estigma puta y que haga una norma visible de lo que es el trabajo y el derecho laboral. Nosotras vamos a trabajar con mujeres que trabajan para terceros, este tema lo tenemos en la agenda, pero sobre todo vamos a apostar por construir una economía colaborativa, cooperativista, con conciencia feminista y de clase. Esa es la apuesta de la Intersindical de Catalunya.

 

En este debate, una de las cuestiones que está sobre la mesa es precisamente la cuestión del control sobre el medio de producción y cómo articular relaciones laborales.

En ese caso estamos hablando de trabajo para terceros. Lo que no queremos es que se repitan esos modelos europeos donde solo se beneficia el empresario. Queremos blindar al máximo a las trabajadoras sexuales que decidan trabajar para terceros. Somos novatas en esto, estamos aprendiendo, pero en todo caso vamos a trabajar para intentar blindar al máximo los derechos: las condiciones lógicas para cualquier trabajadora, como el derecho al paro, a la maternidad, a tomarse días, al descanso cada ciertas horas, a no ser obligada a trabajar en algo que te genere un conflicto personal o la obligación de un servicio que a ti no te apetezca… La cuestión es blindar todo eso al máximo pensando en colaborar con una sociedad y con una reflexión diferente dentro del sistema capitalista, pero asegurando los derechos de las trabajadoras sexuales. Va a ser una lucha dantesca, porque entendemos que los empresarios no van a permitir que lleguemos y empecemos a reclamar. Ahí sí que necesitaremos toda la tracción de las feministas abolicionistas, que estén con nosotras, porque ellas tienen el poder hegemónico y político. Ahí es donde les invitamos a trabajar conjuntamente contra la trata y a favor de nuestros derechos.

 

¿Qué opina sobre el papel de los sindicatos, que también se ha colado en este debate sobre todo tras la creación de Otras? ¿Son mecanismos de protección de las mujeres o hay organizaciones que actúan en favor de los empresarios?

Nosotras lo hicimos antes y nadie dijo nada. Hay diferentes sindicatos, yo puedo hablar del mío. Creo que es verdad que hay sindicatos que favorecen a los empresarios, no sé si es el caso de Otras ni me interesa. Me va a interesar un determinado sindicato en el momento que tengamos que trabajar conjuntamente sobre derechos laborales de las trabajadoras sexuales. No sé si este sindicato está en la misma corriente que nosotras, no he hablado con ellas, pero si está en la misma corriente va a encontrar en nosotras un sindicato fuerte que va a trabajar para blindar los derechos de las trabajadoras, va a encontrar en nosotras aliadas. Nuestra acción sindical lo que jamás hará es beneficiar a los empresarios. Ahí están, si quieren leerse, los estatutos y puede verse a lo que me refiero. Nosotras somos un sindicato de izquierdas, clase obrera, anticapitalista y con conciencia feminista, y quienes quieran afiliarse en este sindicato tendrán que cumplir con esta corriente política. Llevamos 15 años trabajando, 15 años de trabajo duro, limpio, mano a mano, codo a codo con activistas feministas, anarquistas, gente de barrio, con los políticos…

 

¿Cuáles son los pasos que deberían darse? ¿Hay algún modelo en el que se fijen?

El único modelo que creemos parecido a lo que queremos crear en el Estado español es el de Nueva Zelanda, un modelo emergente de los movimientos de trabajadoras sexuales que no tiene que ver con los tres antiguos modelos políticos existentes: prohibicionista, abolicionista y regulacionista. Nosotras no encajamos en ninguno de estos tres modelos. De hecho, el movimiento internacional de trabajadoras sexuales ya plantea en 2006, en el Encuentro Internacional del Trabajo Sexual, avanzar en un modelo que se llama pro derecho al trabajo sexual, que es un modelo donde se habla sobre el reconocimiento del trabajo sexual pensando en las necesidades específicas de este colectivo en cada ciudad; es decir, cada ciudad debería tener en cuenta las necesidades y las recomendaciones de sus trabajadoras sexuales para desarrollar un modelo de derechos, de reconocimiento del trabajo. Sería lo lógico. Digamos que, si estamos en Barcelona, las compañeras de allí seamos las que tengamos que decir cómo queremos interactuar con la comunidad para que blinden nuestros derechos. Por ejemplo, en el caso del espacio público, hablar con los vecinos, ver qué les molesta, avanzar en eso, en cosas que pasan. Eso, en la calle. En los pisos, ver la manera de tener un acceso, ver cómo hacemos si tenemos una situación de violencia, poder llamar sin tener miedo a que nos denuncien… De este tipo de cosas y más cuestiones de derechos laborales hablamos, no de los de los empresarios.

 

¿Cómo ve el debate dentro del movimiento feminista? ¿Cuáles cree que son los puntos de encuentro y cuáles los elementos enfrentados?

A nivel mediático, quien tiene el poder ahora es el feminismo hegemónico, del que no solamente las trabajadoras sexuales sino otras muchas rompimos hace ya muchos años. Nada tiene que ver el movimiento feminista hegemónico con el surgimiento del 8M. Es verdad que se escucha en los medios «soy abolicionista y esto no se va a permitir», como a la ministra, pero esto es una falta de respeto hacia las mujeres: primero, niega la capacidad de unas personas a ejercer el trabajo sexual y, luego, transmite que es más importante tapar la boca a unas señoras que luchan por sus derechos que reconocer que en el Estado español estamos sufriendo unas violencias terribles, como el caso de “La Manada”, el de Juana Rivas y tantos otros. Decir que unas putas se hayan organizado es más lo más terrible, más que una violación de una niña de 18 años entre cinco hombres, un caso por el que todo un país se divide, es para dimitir ayer.

Hay muchísimos puntos de encuentro desde los que avanzar. El primero, la propia autonomía de mi cuerpo es mío y hago lo que quiero con este cuerpo. Lo tenemos todo para trabajar conjuntamente. No es verdad que haya un movimiento enorme de abolicionistas, aunque lo cierto es que dentro del movimiento abolicionista tienen más poder político y mediático. En el día a día, en las charlas y en los debates, me siento acompañada y siento que hay un cambio en todo el mundo en pos de quitar el estigma existente sobre la prostitución y de dotar de derechos y reconocer derechos a las personas que no tienen derechos.

 

Este feminismo no es el mío

 

¿En nombre de qué principio feminista se les impide a las prostitutas el derecho constitucional a sindicarse?

 

Por CRISTINA GARAIZABAL

8 de septiembre e 2018

https://elpais.com/sociedad/2018/09/07/actualidad/1536316203_156901.html

 

A raíz de la furibunda y antidemocrática reacción del Gobierno ante el registro del Sindicato de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) se ha reavivado el debate sobre la prostitución. Abolición o legalización (regulación) aparecen como únicas alternativas. La realidad de la prostitución es bastante compleja, llena de luces y sombras que no deben ser obviadas en las políticas públicas. El mundo ideal que nos gustaría como feministas se sitúa en el plano del debate y las políticas públicas feministas* deben ir encaminadas a mejorar las situaciones que habitan las mujeres. Estas situaciones son complejas y algunas de ellas muy lamentables. Este es el caso de las trabajadoras sexuales: invisibilizadas, estigmatizadas, obligadas a trabajar en situaciones de riesgo y sobreexplotación que no han escogido aunque hayan decidido ejercer este trabajo por falta de reconocimiento, protección y amparo legal como trabajadoras, sufriendo normativas municipales que las obligan a trabajar clandestinamente en sitios peligrosos… Las políticas públicas deberían ir encaminadas a mejorar esta situación.

Considerarlas víctimas obligadas a ejercer la prostitución implica invisibilizar a todas las que se consideran trabajadoras y que se han dejado oír con fuerza desde sus organizaciones. Escucharlas es imprescindible para acertar en las medidas políticas.

Por el contrario, el Gobierno, basándose en ciertas posiciones feministas, les niega el derecho a montar un sindicato ¡Indignante! ¿En nombre de qué principio feminista se les impide un derecho constitucional? El argumento más repetido: detrás están los proxenetas. Una vez más, parece que las mujeres no tenemos voz propia, que nos mandan los hombres, idea que me entristece cuando además es esgrimida en nombre del feminismo.

Los debates a favor o en contra de la prostitución me parecen un absurdo al igual que el propio objetivo de abolirla aquí y ahora. En la práctica esto significaría la prohibición de la prostitución, como en Suecia, obligando a quienes trabajan en ello a abandonarla aunque no quieran, despreciando su voz, sus decisiones, su realidad y lo que ellas plantean para mejorarla.

Políticas públicas democráticas y feministas son aquellas que escuchan a las protagonistas y amplían sus derechos para combatir las diversas discriminaciones. ¿Por qué no ocurre con las prostitutas? ¿En nombre de qué valor feminista se conculcan los derechos humanos de estas trabajadoras? Este feminismo no es el mío ni el de muchas más mujeres. Apuesto por un feminismo integrador y no excluyente que atienda todas las situaciones de discriminación en las que se encuentran las mujeres. Y en este caso, desde un análisis estructural, integrar a las trabajadoras del sexo en las propuestas feministas me parece imprescindible para abrir brechas en el orden heteropatriarcal. Las putas son “las otras” imprescindibles para configurar un “nosotras” feminista.

* Pongo feministas en cursiva porque en nombre de un determinado feminismo (que se considera el único verdadero) se pretende negar los derechos y la propia existencia de mujeres trabajadoras del sexo y de sus sindicatos.

 

Cristina Garaizabal  es activista feminista y pertenece al Colectivo Hetaira