Policía de Alaska: “necesitamos tener ‘contacto sexual’ con las trabajadoras sexuales”

Foto: Vocativ

 

El subjefe de Anchorage argumenta que es necesario que los policías toquen a las trabajadoras sexuales durante las investigaciones encubiertas

Por Tracy Clark-Flory
10 de mayo de 2017

 

http://www.vocativ.com/428218/alaska-police-sexual-contact-sex-workers/

 

El Departamento de Policía de Anchorage está luchando contra un par de leyes estatales que criminalizarían a policías que tienen “contacto sexual” con personas bajo investigación. La razón de la oposición, según el subdirector Sean Case, es que hay “muy, muy limitadas” situaciones en las que los policías necesitan cruzar esa frontera, específicamente cuando se trata de investigaciones encubiertas de trabajadoras sexuales.

En una entrevista con Alaska Dispatch News, Case argumentó que tal ley permitiría a las trabajadoras del sexo evitar el arresto, ya que les proporcionaría una manera de comprobar si un cliente potencial es un policía. “(En una investigación encubierta) hacen una simple pregunta: ‘Tócame el pecho.’ OK, estoy fuera del coche. Hecho. Y el caso ha terminado “, dijo a la periodista Michelle Theriault Boots. “Si hacemos de ese acto (de tocar) un delito menor no tenemos absolutamente ninguna forma de involucrarnos en ese tipo de arresto”.

Esta es la razón por la que el Departamento de Policía de Anchorage ha presionado activamente contra los proyectos de ley acompañantes, la 112 de la Cámara de Diputados y la Ley del Senado 73, que actualmente están en comisión en la legislatura estatal. Los proyectos de ley clasifican la “penetración sexual” y el “contacto sexual” en estos casos como abuso sexual. Es interesante señalar que el departamento no está interesado en hacer arrestos por el trabajo sexual en general y está enfocado en la trata sexual en particular, lo cual plantea la cuestión de si la policía está específicamente defendiendo la necesidad de tener “contacto sexual” con las víctimas de la trata .

Los defensores de las trabajadoras del sexo argumentan que esto —así como el “contacto sexual” con las trabajadoras del sexo independientes— equivaldría a “asalto sexual patrocinado por el Estado”. El departamento no respondió a una solicitud de comentarios por hecha por la prensa.

Los proyectos de ley en cuestión son el resultado del activismo de la Comunidad Unida para la Seguridad y Protección (CUSP), con sede en Alaska, que alega que las trabajadoras sexuales en el Estado han sido objeto de abuso sexual por la policía durante redadas encubiertas. El sitio web del grupo ofrece varios testimonios de mujeres con historias de policías supuestamente toqueteando e incluso teniendo “sexo” con ellas durante las redadas encubiertas. (“Sexo” está entre comillas aquí, porque bajo estas circunstancias estaría basado en el engaño y puede ser mejor descrito como abuso sexual).

“Es traumático estar en medio de un encuentro sexual y verse esposada de repente”, dijo Terra Burns de CUSP. “La gente me ha dicho que años después todavía tienen síntomas de estrés postraumático cuando ven un coche de policía”.

Inicialmente, parecía que las leyes no tendrían problemas para ser aprobadas. “La policía y los fiscales insistieron en que la policía nunca se involucra en conductas sexuales durante las redadas, de todos modos”, dijo. “Entonces, justo cuando el proyecto de ley estaba a punto de ser escuchado, cambiaron su historia y ahora afirman que necesitan involucrarse en conductas sexuales con las víctimas de la trata sexual para rescatarlas”. Añade: “Pedimos a nuestros funcionarios electos que digan: esto es incorrecto, esto es comportamiento criminal, y lo hagan ilegal “.

Maxine Doogan, miembro de la CUSP, dijo que está aliviada al ver finalmente a los funcionarios reconocer que hay circunstancias bajo las cuales la policía tendría contacto sexual con una trabajadora sexual. “Estoy feliz de que finalmente lo hayan admitido y que haya quedado registrado”, dijo.

Este problema no se limita a Alaska. El mes pasado, el Senado de Michigan votó por poner fin a una ley que preveía inmunidad para los policías que tienen relaciones sexuales con trabajadoras del sexo durante el curso de una investigación. Era el último Estado en los Estados Unidos que preveía explícitamente la inmunidad de la policía en esas circunstancias; pero los defensores de las trabajadoras sexuales dicen que todos y cada uno de los Estados necesitan proyectos de ley como los propuestos en Alaska que definan expresamente el “contacto sexual” con las trabajadoras sexuales durante las investigaciones como abuso sexual.

Dicho esto, estas leyes no llegan más allá, según las activistas. Como Maggie McNeill, una trabajadora del sexo con sede en Nueva Orleans, dijo a Vocativ: “Diga lo que diga la ley, la policía seguirá violando a las trabajadoras sexuales, ya sea en redadas o fuera de ellas, mientras nuestra profesión esté penalizada, porque saben condenadamente bien que no hay nada que podamos hacer al respecto “.

Trabajadoras sexuales en Ciudad de México, una lucha contra la represión

 

DÍA MUJER MÉXICO (Crónica)

07/03/2017

Paula Ericsson

http://www.lavanguardia.com/vida/20170307/42607303356/trabajadoras-sexuales-en-ciudad-de-mexico-una-lucha-contra-la-represion.html

 

México, 7 mar (EFE).- “Damaris” tiene 26 años, abundante melena negra y ojos oscuros de mirada segura e inquisitiva; es madre soltera y ejerce desde hace cuatro años como trabajadora sexual en Ciudad de México, luchando día a día contra la discriminación y el acoso policial. “Pedimos que no se nos juzgue”, declara.

“La persecución policial es horrible. Te dicen que eres una puta y eres de lo peor y casi te tratan como animal. Te dicen ‘Si quieres negociar tu libertad, ¿cómo nos arreglamos? Dices que no traes dinero, ¿pues cuánto cobras tú en La Merced? ¿Traes condones? ¿Y cuánto el oral? ¿Y sin condón?'”, relata a Efe Damaris, que no es su verdadero nombre.

Después de que a 19 sexoservidoras se les denegara una credencial de trabajadoras no asalariadas que solicitaron al gobierno local o en 2007, la titular del Juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal, Paula García, ordenó a la Secretaría del Trabajo en 2014 concedeérselas.

Sin embargo, el artículo 189 del Código Penal de la capital mexicana sanciona con prisión de dos a 10 años y multas a quien “explote el cuerpo de una persona por medio del comercio sexual”, “induzca a una persona para que comercie sexualmente su cuerpo con otra o le facilite” o “sostenga lugares de concurrencia dedicados a explotar la prostitución”.

“Un cliente no ocasiona que haya trata de personas. Si criminalizan a los clientes, van a hacer la trata aun más clandestina”, afirmó a Efe Elvira Madrid, una de las dirigentes de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez.

A partir del fallo judicial, la juez García ordenó la supresión del Artículo 24 VII de la Ley de Cultura Cívica de la capital, que considera falta administrativa “invitar a la prostitución o ejercerla, así como solicitar dicho servicio” y denunció que el Gobierno local fracasó “porque no da alternativas reales” a este trabajo, recordó Madrid. Hasta ahora, dicho artículo sigue en vigor.

Madrid explicó que desde los inicios de la Brigada, fundada hace 28 años y que en 2016 atendió a 7.500 trabajadores sexuales, ya había mujeres obligadas a ejercer la prostitución, pero subrayó que la mayoría que se dedican a este trabajo lo hacen voluntariamente.

Para la activista, la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Persona, promulgada en 2012 y que equipara la prostitución a la explotación, así como la clausura de zonas de tolerancia (en las que se permite el ejercicio del sexoservicio) llevaron a las mujeres “a lugares más inseguros, porque las chicas no dejan de trabajar”.

Frente a esta ambigüedad legal, una de las consecuencias más oscuras para este sector es la persecución policial, ya que los cuerpos de seguridad pueden llegar a abusar de ellas.

Para “La Suspiros”, natural del estado de Michoacán, de 50 años, que ejerció durante 30 años en la capital mexicana y que actualmente es ama de casa, uno de sus recuerdos más dolorosos se refiere a los abusos sexuales de los granaderos (policías antidisturbios).

“Yo recuerdo que cuando estaba chava pasaba una camioneta de granaderos, unos 12. Siempre pasaban por donde yo trabajaba y todos tenían sexo conmigo sin pagarme. Me decían ‘Si no, te vamos a encerrar porque andas moneando (drogando)'”, contó esta mujer que logró dejar las drogas tras muchos años de adicción.

Pese a los abusos que sufren por ser mujeres y trabajadoras sexuales, las propias autoridades las menosprecian y en algunas ocasiones rechazan sus denuncias, como es el caso de “La Suspiros”, quien intentó reportar las violaciones que sufrió, sin éxito.

“La ignorancia rebasa límites y muchas veces no saben lo que uno pasa o lo que uno vive; por eso no se puede juzgar. Pedimos que no se nos juzgue. No venimos aquí por gusto, sino por necesidad”, lamentó Damaris.

En ese sentido, Madrid aseguró que las trabajadoras sexuales casi generan el 2 % del Productor Interno Bruto de México, y que pese a que hay víctimas de trata, “hay gente que vive día a día para poder sobrevivir” y pidió que “no vean a la trabajadora sexual como un objeto, sino como una mujer que sobrevive y que lucha”.

Frente a las desigualdades que sufren las mujeres, Damaris pidió que “le echemos ganas, porque todas somos fuertes” y, en el caso de las trabajadoras sexuales, señaló que “es muy difícil pero todas las que lo hemos vivido somos guerreras”. EFE

 

No es país para mujeres jóvenes: crímenes de honor e infanticidio en Irlanda

Publicado el 3 de junio de 2014 por Stephanie Lord

https://feministire.com/2014/06/03/no-country-for-young-women-honour-crimes-and-infanticide-in-ireland/

 

magdalene

 

Cuando yo estaba en primer año en la escuela secundaria en 1997, una chica del año superior al mío se quedó embarazada. Tenía 14 años. Las únicas personas a las que oí decir algo negativo sobre ella fueron un grupo de chicas mayores que llevaban con orgullo sus diminutos pines “pro-vida” en sus uniformes. Le llamaron puta a sus espaldas y dijeron que sería una mala madre. Se posicionaron como las moralmente superiores que cuidaban al bebé, pero no a la madre soltera. Son los restos de una Irlanda —un Estado fascista cuasiclerical— que nos gustaría creer que pertenece al pasado, pero que aún perdura.

La semana pasada se dio a conocer la noticia de una fosa séptica llena con los restos de 796 niños y bebés en Galway. Los restos se acumularon desde los años 1925 a 1961 y una causa común de muerte fue la desnutrición y la enfermedad prevenible. El “Hogar del Buen Socorro” había alojado a miles de madres solteras y sus hijos a través de los años. Estas mujeres habían violado el honor de sus comunidades, llevando la vergüenza a sus familias a través del embarazo “ilegítimo” y por lo tanto tuvieron que ser escondidas a toda costa y castigadas por sus transgresiones. Los niños murieron mientras vivían desechados como la basura de la sociedad que la Iglesia los consideraba, a ellos y a las madres que los dieron a luz. La mayoría de los niños que sobrevivieron fueron puestos a trabajar en escuelas industriales bajo la supervisión de pervertidos y sádicos.

Miles de los niños sanos fueron vendidos en el extranjero —en su mayoría a los Estados Unidos— para “adopción”. Para los que se quedaron, el panorama era pobre. Las tasas de mortalidad del 50% o 60% eran comunes en estos “hogares”. En el caso de los que murieron, o bien la Iglesia no sintió que fueran lo suficientemente valiosos como para alimentarles y cuidarles, o trabajó activamente para procurar su muerte. El riesgo que planteaban al orden social en virtud de las circunstancias de su concepción y nacimiento era demasiado grande para dejarlo ir sin control. Estos niños ciertamente no morían por falta de dinero o recursos por parte de la Iglesia (tenían un ingreso de los niños que vendían), y cuantos menos niños de este tipo hubiera, menos amenaza habría para el control de la Iglesia sobre la sociedad.

Si la Iglesia les hubiera permitido crecer como adultos funcionales en la sociedad irlandesa, habría corrido el riesgo de demostrar que la institución del matrimonio no era absolutamente necesaria para el bienestar moral de una persona. A las mujeres no se les permitía mantener a sus hijos porque la vergüenza que su existencia traería a la comunidad sería demasiado grande. Fueron encarceladas dentro de las lavanderías de Magdalena para expiar sus pecados de honor, y sus bebés fueron apartados de ellas como parte de su castigo: las mujeres que deshonraron a la comunidad fueron consideradas incapaces de ser madres.

La Irlanda contemporánea fingió un shock cuando surgieron las historias de las lavanderías y de las instituciones residenciales. Tal vez el choque de aquellos que eran demasiado jóvenes para haber sufrido la amenaza de ser encerrados en una de esas instituciones por “mal comportamiento” era genuino, porque las instituciones comenzaron a cerrar a medida que pasaban los años. Pero la gente de cincuenta y sesenta años recordará cómo los “niños de los hogares” vinieron a veces a las escuelas, y fueron aislados de otros niños (legítimos), y luego a veces nunca volvieron. Si bien esos escolares quizá no hayan comprendido plenamente lo que sucedió, sus padres y maestros y la comunidad de adultos que los rodeaban sí lo sabían.

Irlanda en su conjunto fue cómplice en la muerte de estos niños, y en los crímenes de honor contra las mujeres. Eran los “bebés ilegítimos” nacidos de las “mujeres descarriadas” que literalmente desaparecieron de las aldeas y pueblos de Irlanda en las lavanderías de Magdalena. Todo el mundo lo sabía, pero nadie dijo nada: “El honor debe ser restaurado. Debemos mantener el buen nombre de la familia”.

Las propias mujeres cumplían un doble propósito en las lavanderías. Eran una advertencia a las demás de lo que sucedía cuando se violaba el gobierno de la Iglesia, y eran activos financieros dedicados al trabajo duro en nombre de la Iglesia. No eran trabajadoras asalariadas; no recibieron paga. No podían irse por voluntad propia, y sus familias, en su mayor parte, no venían por ellas; la vergüenza de la familia sería demasiado grande. Irlanda tenía una estructura que usaba para encarcelar a mujeres por ser seres sexuales, por ser víctimas de violación, por no ser la incubadora idolatrada pura para el patriarcado, por no tener suficiente integridad femenina, o por ser simplemente demasiado bonitas para el gusto del sacerdote local. Irlanda tiene una larga tradición de patologizar la diferencia.

La gente sabía lo que pasaba en esas instituciones. Esa amenaza se apoderó de las mujeres de Irlanda durante décadas. En raras ocasiones, cuando la gente intentaba hablar, eran silenciados, porque la restauración del honor requiere la complicidad de la comunidad. El miedo a lo que la gente piense de la familia está incrustado en la cultura irlandesa.

El concepto de honor significa diferentes cosas en diferentes culturas, pero un hilo común es que si se rompe se puede restaurar a través de castigar a quienes lo rompen. Estamos familiarizados con los conceptos hegemónicos de “homicidio por honor” y “delitos de honor” como una forma de violencia contra las mujeres en otras culturas distintas a la nuestra. Los periódicos nos dicen que no es algo que la gente hace en Occidente. Los asesinatos de honor y los crímenes de honor son perpetuamente traídos siguiendo líneas racializadas y los medios de comunicación irlandeses y británicos los presentan felizmente en el contexto de un mito de superioridad moral.

Los crímenes de honor son actos de violencia doméstica, actos de castigo llevados a cabo por otros individuos —a veces familiares, a veces autoridades— por transgresiones reales o percibidas contra el código de honor de la comunidad. Sin embargo, sólo cuando hay una mujer que lleva un hijaab o una mujer es una persona de color, o étnica, se nombra el “honor” como una motivación para el acto de violencia. Es un término que ha sido exotizado, pero no es el acto en sí mismo o la ubicación en la que ocurre, sino la motivación que hay detrás de él, lo que es importante para definirlo.

Las mujeres de color, y las mujeres musulmanas, se construyen como el “otro”; Se nos dice que estas mujeres son dadas en matrimonio a una edad temprana por padres controladores que pasan la responsabilidad de controlarlas a los maridos. La “protección” de las mujeres se mantiene a través de un rígido sistema de control de su sexualidad en un marco de honor y vergüenza. Cuando estas mujeres transgreden los límites de la feminidad aceptable son abusadas y rechazadas por su comunidad. Los castigos van desde latigazos hasta la muerte, pero incluyen golpes físicos, secuestros y prisión.

La prisión de mujeres en las lavanderías de Magdalena merece ser nombrada como un crimen de honor debido a una obsesión cultural que creía que el buen nombre de la familia descansaba en la actividad sexual (percibida) de una mujer de la que su padre o su esposo o su hermano mayor era el cuidador. Su condena a la lavandería era para restaurar el honor familiar.

Recientemente un amigo mío twiteó cuando salió el veredicto en el juicio por asesinato de Robert Corbet. Corbet fue condenado por el asesinato de Aoife Phelan, una mujer de Laois a la que había estado viendo, quien le dijo que estaba embarazada. La golpeó y la estranguló, y luego, temiendo que no estuviera realmente muerta, le puso una bolsa negra sobre la cabeza, la cerró con dos abrazaderas y la enterró en un barril en la casa familiar. Al día siguiente subió a un avión rumbo a Nueva York para reunirse con su ex novia para intentar reparar su relación. Mi amigo había seguido el caso y en twitter se refería a Robert Corbet como tratando de pasar un “fin de semana caliente” en Nueva York.

Después de esto, mi amigo recibió correo no solicitado a su cuenta de Facebook, de una persona que dice ser el primo de la ex-novia de Robert Corbet diciendo: “… ¿Cómo te atreves a decir un fin de semana caliente en Nueva York y hablar de mi prima, que es su ex novia, de esa manera. No sabes lo que pasó cuando se fue o por qué se fue y además no conoces a mi prima, así que ¿cómo te atreves a decir que fue un fin de semana caliente. ”

La razón de mencionar esto no es, sin duda, hacer nigún tipo de juicio sobre el carácter o las acciones de la ex-novia de Robert Corbet, sino poner de manifiesto las intenciones de éste después de haber matado a una mujer, así como la mentalidad de la persona que envió este correo. Ese mensaje es un síntoma de la obsesión crónica de la Irlanda rural con la vergüenza y el mantenimiento del “buen nombre” de una persona a toda costa; Un desconocido hizo un post en Internet sobre las probables intenciones de un hombre después de asesinar a una mujer, y la reacción inmediata de otra persona no es leer lo que dijo acerca del asesinato de una mujer, sino dar fe de la pureza moral de su prima. Hay algo de malo en esto.

Había algo mal en Listowel cuando un párroco hizo una semblanza de Danny Foley, un hombre condenado por agresión sexual, cuya víctima fue rechazada después en bares y tiendas. Cuando el veredicto se hizo público, cincuenta personas (en su mayoría hombres de mediana edad) formaron una cola en el juzgado para estrechar la mano de Danny Foley. Los periodistas tomaron alegremente citas de los lugareños diciendo que era una lástima, ya que éste no era su carácter; era un buen hombre, de buena familia. La víctima no importaba. El sacerdote dijo de ella: “Bueno, ella tiene un hijo ¿sabes?, y eso no se ve bien.” John B. Keane no habría parpadeado.

No estamos tan lejos de las lavanderías de Magdalena. Robert Corbet mintió inicialmente a los guardias sobre dónde había enterrado a Aoife Phelan porque él “quiso proteger el lugar de la casa de la familia.” La necesidad de mantener el apellido intacto está incrustado en Irlanda tanto que hay incluso otras mujeres felices de ser cómplices del patriarcado y beneficiarse del mismo. Están las chicas de mi escuela que llevaban sus pines “pro-vida” (una de ellas es ahora médico,   me dicen). Están las mujeres que estrecharon la mano de Danny Foley. Están las mujeres que condenan a otras mujeres por hacer cosas que las hubieran llevado a una lavandería de Magdalena unas décadas antes. Que nadie cuestione su honor.

La cultura irlandesa se ha centrado tradicionalmente en erradicar a las mujeres problemáticas y a sus hijos. Durante años las mujeres embarazadas solteras fueron castigadas y escondidas en los reformatorios. Las mujeres que necesitan abortos viajan en silencio para tenerlos en secreto en Inglaterra, o tienen aquí abortos secretos en casa. Los ministros del gobierno participan activamente en políticas que hacen más difícil la vida a una madre soltera, y hablar en contra de ello se considera inmoral y carente de valor para la comunidad. Una persona que envía correos electrónicos no solicitados a otra persona con respecto a la pureza moral de un tercero y luego tuitea públicamente en relación a ello demuestra su propio valor para la comunidad al posicionar la importancia del papel de la mujer en la moral pública por encima del asesinato de una mujer individual; una mujer que fue enterrada en un barril para proteger la casa de la familia.

Se nos dice que guardemos silencio y no hablemos de estas cosas. En Irlanda, la diferencia y nombrar la diferencia está patologizados. Incluso aquellos que se supone que son los buenos no están exentos del efecto cultural de esto. A las mujeres, cuando son abusadas en el activismo o en internet, se les dice que no tomen represalias. Nos llaman “tóxicas y hostiles” por tener la audacia de nombrar el abuso misógino en donde lo vemos. Tenemos amenazas de muerte por hablar sobre el aborto. Pero se nos dice que “seamos amables” a toda costa. Cuando hay personas que abusan en internet de las víctimas de violencia doméstica, se nos dice que dejemos a sus abusadores solos. Las mujeres nunca deben parecer enojadas. Debemos ser amables con los que abusan de nosotras. Debemos ser siempre agradables no importa el coste que suponga para nosotras; no debemos traer vergüenza sobre la comunidad.

Esto no está tan lejos de la mentalidad que encerró a las mujeres en los reformatorios y arrojó a los niños en fosas sépticas para ser olvidados. Eso dependió absolutamente de la complicidad de toda la sociedad. No podría haber existido sin la colaboración de toda la comunidad; los maestros; los sacerdotes; las monjas; la gente que dirigía a los enterradores; los concejales locales; las personas que llevaban la ropa a las monjas; tal vez tu abuela que te arropó por la noche al ir a dormir.

Nos dicen que era un momento diferente y que las cosas son diferentes ahora.

La Defensa de la Juventud todavía vende sus pines por internet. Joan Burton continúa su cruzada para pintar a madres solteras como perezosas y sin valor. Los periódicos nacionales imprimirán libremente los artículos de opinión que las denigran. 796 niños muertos recibirán un monumento conmemorativo, pero nadie será responsable de sus muertes. A los que piden responsabilidades se les dirá que sean amables. Las órdenes religiosas que los pusieron en una fosa séptica seguirán incuestionables. Aquellos que encerraron a las mujeres en las lavanderías de Magdalena seguirán trabajando por las “mujeres descarriadas”. A las mujeres se les negará el control sobre sus propios cuerpos. Morirán por falta de atención médica.

Debe ser así. Hacer lo contrario, traería vergüenza sobre la familia. Pero cuando miramos hacia otro lado y permitimos que siga respirando la mentira de que vivimos en una democracia progresista moderna, permitimos que nuestro autoritario pasado católico continúe proyectando su sombra.

MARCHA DE MUJERES SOBRE WASHINGTON: Visión guía y definición de principios

http://bit.ly/2jgAc3N

marcha

DESCRIPCIÓN GENERAL Y FINALIDAD

La Marcha de Mujeres sobre Washington es un movimiento liderado por mujeres que reúne a personas de todos los géneros, edades, razas, culturas, afiliaciones políticas y antecedentes en la capital de nuestra nación el 21 de enero de 2017 para afirmar nuestra humanidad compartida y pronunciar nuestro valiente mensaje de resistencia y autodeterminación.

Reconociendo que las mujeres tienen identidades que se cruzan y por lo tanto son impactadas por una multitud de temas de justicia social y derechos humanos, hemos esbozado una visión representativa de un gobierno que se base en los principios de libertad y justicia para todos. Como dijo el Dr. King, “No podemos caminar solos. Y mientras caminamos, debemos hacer el compromiso de que siempre marcharemos adelante. No podemos volver atrás.

Nuestra liberación está unida entre nosotras. La Marcha de Mujeres sobre Washington incluye líderes de organizaciones y comunidades que han estado construyendo las bases para el progreso social por generaciones. Damos la bienvenida a la vibrante colaboración y honramos el legado de los movimientos que nos han precedido —las sufragistas y abolicionistas, el Movimiento por los Derechos Civiles, el Movimiento Feminista, el Movimiento Indígena Americano, Ocupar Wall Street, Igualdad Matrimonial, Black Lives Matter y otros—empleando una estructura descentralizada con un liderazgo completo, y centrándonos en una agenda ambiciosa, fundamental y global.

#WHYWEMWEMARCH

Estamos legitimados por las legiones de líderes revolucionarios que allanaron el camino para marchar y reconocemos a aquellos alrededor del mundo que luchan por nuestras libertades. Honramos a estas mujeres y muchas más. Son #WHYWEMARCH.

Bella Abzug • Corazon Aquino • Ella Baker • Grace Lee Boggs

Berta Cáceres • Rachel Carson • Shirley Chisholm

Angela Davis • Griffin Gracy • LaDonna Harris

Dorothy I. Height • bell hooks • Dolores Huerta • Marsha P. Johnson

Barbara Jordan • Yuri Kochiyama • Winona LaDuke

Audre Lorde • Wilma Mankiller • Diane Nash • Sylvia Rivera

Barbara Smith • Gloria Steinem • Hannah G. Solomon

Harriet Tubman • Edith Windsor • Malala Yousafzai

VALORES Y PRINCIPIOS

  • Creemos que los Derechos de la Mujer son Derechos Humanos y Derechos Humanos son Derechos de la Mujer. Este es el principio básico y original del cual surgen todos nuestros valores.
  • Creemos que Justicia de Género es Justicia Racial es Justicia Económica. Debemos crear una sociedad en la que las mujeres, en particular las mujeres, en particular las negras, las nativas, las pobres, las inmigrantes, las musulmanas y las mujeres queer y trans, sean libres y puedan cuidar a sus familias, cualquiera que sea su forma, en ambientes seguros y saludables libres de impedimentos estructurales.
  • Las mujeres merecen vivir una vida plena y saludable, libre de violencia contra nuestros cuerpos. Una de cada tres mujeres ha sido víctima de alguna forma de violencia física por parte de una pareja íntima durante su vida; y una de cada cinco mujeres ha sido violada. Además, cada año, miles de mujeres y niñas, en particular las negras, las indígenas y las mujeres y niñas transgénero, son secuestradas, traficadas o asesinadas. Honramos la vida de aquellas mujeres que fueron llevadas antes de tiempo y afirmamos que trabajamos por un día en que se eliminan todas las formas de violencia contra las mujeres.
  • Creemos en la rendición de cuentas y en la justicia por la brutalidad policial y la eliminación del perfil racial y la selección de comunidades de color. Las mujeres de color son asesinadas en custodia policial a tasas más altas que las mujeres blancas y son más propensas a ser agredidas sexualmente por la policía. También pedimos el fin inmediato de armar a la policía con armas de grado militar y tácticas militares que están causando estragos en las comunidades de color. Ninguna mujer o madre debe tener que temer que sus seres queridos sean dañados a manos de quienes armamos para que los protejan.
  • Creemos que es nuestro imperativo moral desmantelar las desigualdades de género y raciales dentro del sistema de justicia penal. La tasa de encarcelamiento ha crecido más rápido para las mujeres que para los hombres, aumentando en un 700% desde 1980 y la mayoría de las mujeres en prisión tienen un hijo menor de 18 años. Las mujeres encarceladas también enfrentan una alta tasa de violencia y agresión sexual. Nos comprometemos a garantizar el acceso a una programación que tenga en cuenta las cuestiones de género y una atención sanitaria específica, incluido el tratamiento del abuso de sustancias, y los servicios de salud mental y materna para las mujeres encarceladas. Creemos en la promesa de justicia restaurativa y alternativas al encarcelamiento. También estamos comprometidos a interrumpir el oleoducto de la escuela a la prisión que prioriza el encarcelamiento sobre la educación al canalizar sistemáticamente a nuestros niños —particularmente a los niños de color, los jóvenes queer y trans, los niños de crianza temporal y las niñas— al sistema de justicia.
  • Creemos en la Libertad Reproductiva. No aceptamos retrocesos, cortes o restricciones federales, estatales o locales sobre nuestra capacidad de acceder a servicios de salud reproductiva de calidad, control de la natalidad, atención y prevención del VIH / SIDA, o educación sobre sexualidad adecuada médicamente. Esto significa acceso abierto a un aborto seguro, legal y asequible y control de la natalidad para todas las personas, independientemente de sus ingresos, ubicación o educación. Entendemos que sólo podemos tener justicia reproductiva cuando la atención de la salud reproductiva sea accesible a todas las personas independientemente de su ingreso, ubicación o educación.
  • Creemos en la Justicia de Género. Debemos tener el poder de controlar nuestros cuerpos y estar libres de las normas, expectativas y estereotipos de género. Debemos liberarnos a nosotras mismas y a nuestra sociedad de la institución de otorgar poder, agencia y recursos desproporcionadamente a la masculinidad, con exclusión de otros.
  • Declaramos firmemente que los Derechos de LGBTQIA son Derechos Humanos y que nuestra obligación es elevar, expandir y proteger los derechos de nuestros hermanos y hermanas homosexuales, lesbianas, bisexuales, transgéneros o de género no conforme. Esto incluye el acceso a servicios de salud integral, sin excepciones ni limitaciones; acceso a cambios de nombre y género en los documentos de identidad; completa protección contra la discriminación; acceso a la educación, empleo, vivienda y prestaciones sociales; y el fin de la violencia policial y estatal.
  • Creemos en una economía impulsada por la transparencia, la rendición de cuentas, la seguridad y la equidad. Creemos que la creación de oportunidades de trabajo que reduzcan la discriminación contra las mujeres y las madres permite que las economías prosperen. Las naciones y las industrias que apoyan e invierten en el cuidado y las protecciones básicas del lugar de trabajo —incluyendo beneficios como el permiso familiar pagado, acceso asequible a cuidado de niños, días de enfermedad, asistencia sanitaria, pago justo, tiempo de vacaciones y ambientes de trabajo saludables— han mostrado crecimiento y mayor capacidad.
  • Creemos en la igualdad de remuneración por el mismo trabajo y el derecho de todas las mujeres a ser pagadas equitativamente. Debemos poner fin a la discriminación de pago y contratación que las mujeres, particularmente las madres, las mujeres de color, las lesbianas, las queer y las mujeres trans siguen enfrentando cada día en nuestra nación. Muchas madres siempre han trabajado y en nuestra fuerza de trabajo moderna; y las mujeres son ahora el 50% de todos los que llevan el pan a la familia. Estamos porque el 82% de las mujeres que se convierten en madres, en particular las madres de color, sean pagadas, juzgadas y tratadas de manera justa. La igualdad de remuneración por un trabajo igual sacará a las familias de la pobreza y aumentará la economía de nuestra nación.
  • Reconocemos que las mujeres de color tienen la carga más pesada en el panorama económico global y doméstico, particularmente en la economía del cuidado. Afirmamos además que todo el trabajo de cuidado —cuidar a los ancianos, cuidar a los enfermos crónicos, cuidar a los niños y apoyar la independencia de las personas con discapacidad— es trabajo y que la carga de la atención recae desproporcionadamente sobre los hombros de las mujeres, en particular mujeres de color. Defendemos los derechos, la dignidad y el trato justo de todas las cuidadoras no remuneradas y pagadas. Debemos reparar y reemplazar las disparidades sistémicas que permean el cuidado en todos los niveles de la sociedad.
  • Creemos que todas las trabajadoras —incluidas las trabajadoras domésticas y las trabajadoras agrícolas— deben tener el derecho de organizarse y luchar por un salario mínimo vital, y que los sindicatos y otras asociaciones sindicales son fundamentales para una economía sana y próspera para todos. Las trabajadoras indocumentadas y migrantes deben ser incluidas en nuestras protecciones laborales, y nos solidarizamos con los movimientos de derechos de las trabajadoras sexuales.
  • Creemos que los Derechos Civiles son nuestro derecho de nacimiento. Nuestro gobierno constitucional establece un marco para proveer y expandir los derechos y las libertades, no restringirlas. Para ello, debemos proteger y restituir todos los derechos consagrados por la Constitución a todos nuestros ciudadanos, incluidos los derechos de voto, la libertad de adorar sin temor a intimidación o hostigamiento, la libertad de expresión y la protección de todos los ciudadanos sin distinción de raza, sexo o edad o discapacidad.
  • Creemos que es hora de una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. La mayoría de los estadounidenses creen que la Constitución garantiza la igualdad de derechos, pero no es así. La 14 ª Enmienda ha sido socavada por los tribunales y no puede garantizar la equidad real sobre la base de la raza y / o el sexo. Y en una verdadera democracia, el voto de cada ciudadano debe contar igualmente. Todos los estadounidenses merecen garantías de igualdad en la Constitución que no pueden ser eliminadas o ignoradas, reconociendo la realidad de que las desigualdades se cruzan, se interconectan y se superponen.
  • Enraizados en la promesa de la llamada de América a las masas anhelantes de respirar libremente, creemos en los derechos de inmigrantes y refugiados sin importar su estatus o país de origen. Es nuestro deber moral mantener a las familias unidas y capacitar a todos los aspirantes a estadounidenses a participar plenamente en, y contribuir a, nuestra economía y la sociedad. Rechazamos la deportación en masa, la detención familiar, las violaciones del debido proceso y la violencia contra migrantes queer y trans. La reforma migratoria debe establecer un camino a la ciudadanía, y proveer oportunidades iguales y protecciones de trabajo para todos. Reconocemos que el llamado a la acción para amar a nuestro prójimo no se limita a los Estados Unidos, porque hay una crisis migratoria global. Creemos que la migración es un derecho humano y que ningún ser humano es ilegal.
  • Creemos que cada persona y cada comunidad en nuestra nación tiene el derecho a agua limpia, aire limpio y acceso y disfrute de las tierras públicas. Creemos que nuestro medio ambiente y nuestro clima deben ser protegidos y que nuestras tierras y recursos naturales no pueden ser explotados para ganancia o avaricia corporativas , especialmente si se pone en riesgo de la seguridad y salud pública.

ACERCA DE ESTE DOCUMENTO

La visión orientadora y la definición de principios fueron preparadas por un amplio y diverso grupo de líderes. La Marcha de la Mujer sobre Washington agradece a todos las contribuyentes, que figuran y no figuran, por su dedicación en la elaboración de esta agenda.

Monifa Bandele, Vicepresidenta, MomsRising

Zahra Billoo, Consejo de Relaciones Islámicas Estadounidenses – Área de la Bahía de San Francisco

Gaylynn Burroughs, Directora de Política e Investigación, Fundación de la Mayoría Feminista

Melanie L. Campbell, Coordinadora, Mesa Redonda de Mujeres Negras, Presidente y CEO de NCBCP

Sung Yeon Choimorrow, Directora Ejecutiva Interina, Foro Nacional de Mujeres de Asia y el Pacífico

Alida Garcia, Defensora de Derechos y Diversidad de los Inmigrantes

Alicia Garza, Alianza Nacional de Trabajadores Domésticos

Carol Jenkins, Junta de Directores, Coalición ERA

Dr. Avis Jones-DeWeever, Presidente Incite Unlimited, LLC

Carol Janet Mock, activista y autora de Redefinir la realidad y sobrepasar la certeza

Jessica Neuwirth, Presidenta de la Coalición ERA

Terry O’Neill, Presidenta de la Organización Nacional para la Mujer (NOW)

Carmen Perez, Directora de Proyecto de Trabajo para Familias Trabajadoras, Valores Familiares @ Directora Ejecutiva, Reunión para la Justicia

Jody Rabhan, Directora de Operaciones de Washington, Coordinadora Nacional de Mujeres Judías

Kelley Robinson, Directora Nacional Organizadora de la Federación de Planificación de la Familia

Kristin Rowe-Finkbeiner, Directora Ejecutiva y Fundadora, MomsRising

Linda Sarsour, Fundadora , MPower Change

Heidi L. Sieck, Co-Fundadora / CEO, #VOTEPROCHOICE

Emily Tisch Sussman, Directora de Campaña, Centro de Progreso Americano

Jennifer Tucker, Asesora Principal de Política, Mesa Redonda de Mujeres Negras

Winnie Wong, Activista, Organizadora y Cofundadora, People for Bernie

Yo estoy con ella, pero ¿está Hillary Clinton conmigo?: trabajo sexual no es trata sexual

La guerra equivocada

 

TRABAJO SEXUAL NO ES TRATA SEXUAL

 

Los demócratas siguen jugando con los clichés que gustan a la prensa diciendo que han hecho de la guerra contra la trata sexual la nueva guerra contra las drogas.

melissa-petro  

Melissa Petro

 

1 de agosto de 2016

 

http://www.thedailybeast.com/articles/2016/08/01/sex-work-isn-t-sex-trafficking.html

sex-workers

#YoEstoyConElla, pero –y lo digo como antigua trabajadora sexual—he tenido que preguntarme. ¿está Hillary Clinton conmigo?

Poco después de que Ima Matul hablara el martes en la Convención Nacional Demócrata, se reveló que la “superviviente de trata sexual” que habló apoyando a Hillary Clinton había sido de hecho víctima de trabajo forzado (no esclavitud sexual) (1). El discurso en la convención de la senadora Amy Klobuchar se centró también el la trata sexual, y citó estadísticas cuestionables (2) referentes a la trata de personas como siendo la “tercera mayor” economía ciminal en el mundo. Lena Dunham —una celebridad que a pesar de ser ya una ferviente crítica (3) ha redoblado posteriormente su oposición a la despenalización del trabajo sexual (4)— habló también.

Yo había llorado antes escuchando el genio retórico de Michelle Obama (5), pero al oír a estas buenas demócratas machacar los mismos viejos cansinos clichés acerca de la trata sexual —o hablando valientemente de su experiencia personal como supervivientes, habiendo negado descaradamente la sabiduría de supervivientes como yo (te estoy mirando, Lena)— me recordaron el pobre historial de Hillary Clinton en lo que se refiere a los derechos de las trabajadoras sexuales.

Como señala acertadamente la periodista Elizabeth Nolan Brown, “la guerra contra la trata sexual es la nueva guerra contra las drogas” (6). Presentada como una epidemia nacional, y alimentada con dinero federal, los políticos ganan votos adoptando la posición obvia. Las trabajadoras sexuales, así como las supervivientes, pagan el coste.

Es una guerra en la que Clinton ha combatido. Al comienzo de su carrera, declaró (7) que “no aprueba la prostitución” y que “la encuentra degradante para las mujeres”, como si su aprobación o desaprobación sirviera para pagar los alquileres, los servicios, el transporte, los gastos de matrícula (8) o los zapatos (9) de los hijos de las trabajadoras sexuales.

“[Como presidente] hablaré obviamente contra la prostitución e intentaré persuadir a las mujeres de que ese no es —incluso en un sistema regulado— necesariamente una buena manera de intentar ganarse la vida”, dijo en 2007.

Aquellas de nosotras que hemos dedicado nuestras vidas a este asunto sabemos que las razones por las que las personas intercambian sexo por dinero son complejas y variadas. En una campaña política, tristemente, un matiz como este se borra por el bien de la popularidad y la conveniencia política.

En 2010, la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton llamó a terminar con la trata de personas, escribiendo un artículo de opinión (10) en apoyo del “Protocolo para suprimir, prevenir y castigar la trata de personas, especialmente mujeres y niños” conocido como “el Protocolo contra la trata de EE.UU.”. Este protocolo fue el responsable de la forma como la trata fue definida de forma tan extensa, y es la razón por la que el trabajo sexual consensuado y la trata sexual son amalgamados con tanta frecuencia, particularmente en el caso de las trabajadoras inmigrantes o transnacionales.

El propósito de ese protocolo, dijo Clinton en sus comentarios de 2010, era presionar a los tratantes. Y sin embargo, este mayo pasado, Amnistía Internacional (11) publicó los resultados de un informe esperado desde hacía tiempo en los que concluía que tales medidas tenían un efecto negativo tanto sobre las trabajadoras sexuales consensuales como sobre las víctimas de trata sexual.

El hecho es que, mientras existan las motivaciones económicas, no podemos “dejar de lado” la existencia de la industria del sexo. La hipérbole hace más daño que bien.

Para ser exactos, la trata sexual es una preocupación global, y nadie debería ser obligado a vender sexo. Yo perdí mi carrera como enseñante en una escuela pública en 2010 por revelar mi propio pasado como trabajadora sexual (12), un estilo de vida que describí como “físicamente exigente, emocionalmente gravoso y espiritualmente ruinoso”. En estos días, trabajo con chicas y jóvenes mejor clasificadas como víctimas de explotación sexual comercial. Aunque igualmente odiosa, la historia de Ima Matul es marcadamente diferente de las suyas.

Según la biografía (13) de Matul, sus responsabilidades incluían cocinar, limpiar, lavar la ropa, cuidar de los niños, arreglar el jardín y lavar el coche. Estaba obligada a trabajar muchas horas, y en los últimos tiempos no la pagaban. Dice que abusaban de ella física y verbalmente a diario, pero en ninguna parte de su relato se encuentra la palabra “sexo”, y mucho menos “violación”.

La razón de esta ficción es obvia: la trata sexual es una causa célebre para los medios sensacionalistas.

Se que las posiciones de los políticos “evolucionan”. La misma Clinton ha suavizado o cambiado sus posiciones sobre una serie de asuntos (14), incluyendo del matrimonio entre personas del mismo sexo, la reforma de la justicia penal, el oleoducto Keystone XL, y su voto a favor de enviar tropas a Irak.

En 2011, la entonces Secretaria de Estado aplaudió a funcionarios de su departamento por reunirse con una serie de activistas LGBT, incluyendo algunas autodenominadas trabajadoras sexuales. Se trató de una reunión que Clinton describió como “la mejor diplomacia de persona a persona” (15).

Eso me hizo tener esperanza. Después vino la convención y sus cansinos clichés.

Nuestra nación ha esperado mucho tiempo para ver nominada a una mujer. Cuando se trata del auténtico reconocimiento de nuestras vidas y experiencias, las actuales y las antiguas trabajadoras sexuales todavía estamos esperando.

 

1.- http://reason.com/blog/2016/07/26/sex-trafficking-survivor-speaks-at-dnc

2.- https://www.washingtonpost.com/news/fact-checker/wp/2015/06/02/the-false-claim-that-child-sex-trafficking-is-a-9-5-billion-business-in-the-united-states/

3.- http://www.thedailybeast.com/articles/2015/07/29/prostitutes-tell-lena-dunham-to-stop-grandstanding-about-sex-work.html

4.- http://nymag.com/thecut/2015/08/lena-dunham-still-against-legalizing-sex-work.html

5.- https://www.youtube.com/watch?v=4ZNWYqDU948

6.- http://reason.com/archives/2015/09/30/the-war-on-sex-trafficking-is

Ver también, en español, https://elestantedelaciti.wordpress.com/2015/06/30/la-nueva-guerra-de-ee-uu/

7.- http://prostitution.procon.org/view.source.php?sourceID=003477

8.- https://www.theguardian.com/education/2015/mar/27/university-students-sex-work-living-costs-tuition-fee-debts

9.- http://www.dailydot.com/irl/sex-worker-parenting/

10.- http://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2010/11/150701.htm

11.- http://www.nytimes.com/2016/05/25/magazine/why-amnesty-international-is-calling-for-decriminalizing-sex-work.html?_r=0

12.- http://www.salon.com/2011/05/05/hooker_teacher_what_i_was_thinking/

13.- https://survivorsofslavery.org/survivorsspeakers/ima-matul/

14.- http://www.npr.org/2016/05/23/478973321/evolution-or-expediency-clintons-changing-positions-over-a-long-career

15.- http://cnsnews.com/news/article/clinton-meeting-sex-workers-people-people-diplomacy-its-best

 

 

 

Congreso Internacional de Sida: Los miedos de una prostituta

 

Como en muchos países, en Sudáfrica los trabajadores sexuales son delincuentes, algo que les hace todavía más vulnerables a abusos y a enfermedades como el sida

 

Por Pablo Linde

Ciudad del Cabo / Durban 20 JUL 2016

http://elpais.com/elpais/2016/07/18/planeta_futuro/1468860161_427018.html

 

Ncumisa Sonandi, exprostituta de 29 años, ahora asesora a otras trabajadores sexuales. A su lado, su hija Luciana, de seis años. JAMES OATWAY

Ncumisa Sonandi, exprostituta de 29 años, ahora asesora a otras trabajadores sexuales. A su lado, su hija Luciana, de seis años. JAMES OATWAY

 

Miedo. Miedo a las palizas, a los abusos, a la policía, a ser forzadas al sexo anal. Miedo al arresto, a las violaciones, a los asesinatos, a los secuestros, a la extorsión, a que se rompa un condón y al VIH, si es que no lo portan ya. Miedo al estigma, al qué dirán, a que sus propias familias sepan lo que hacen, a poner a sus hijos frente a su realidad. Miedo incluso a enamorarse de un cliente. En una nave a las afueras de Ciudad del Cabo, más de una veintena de prostitutas hace terapia de grupo exponiendo todos los temores de un trabajo que en Sudáfrica es ilegal. Ser delincuentes por la forma en la que se ganan la vida les hace todavía más vulnerables a todas estas amenazas, algo que, con diferentes tipos de legislación, sucede en la mayoría del mundo.

Gita November, una prostituta transexual de 43 años que lleva ejerciendo desde los 25, cuenta que es frecuente que los clientes no le paguen. “Como saben que nuestro trabajo es ilegal y no podemos denunciar si nos ocurre algo así, simplemente algunos deciden irse sin darnos nuestro dinero”, explica. Mejor no cobrar que acudir a la policía. “Una vez tuve que ir a la comisaría por asuntos personales y los agentes me reconocieron de la calle. Sin mediar más explicaciones me dieron una paliza y no atendieron mi caso”, explica.

Un estudio presentado este martes en Congreso Internacional de Sida que se está celebrando en Durban (Sudáfrica) muestra que prácticamente todas las prostitutas sudafricanas han sufrido algún tipo de violencia policial. “Tu cliente te viola, vas a la policía e incluso ellos abusan física y emocionalmente de ti. Como uno que me dijo que le enseñase mi vagina para comprobar que estaba dañada y que así pudiera ayudarme. Cuando se la mostré comenzó a violarme. Ni siquiera me atrevo a contarlo porque sé que se van a reír de mí”, narra una trabajadora sexual que prefiere no desvelar su identidad.

Si casos como los anteriores son frecuentes, es en buena medida porque la prostitución es un delito en el país, según denuncian las organizaciones en favor de los derechos de los trabajadores sexuales. La evidencia les respalda. Varios estudios muestran que la criminalización de la prostitución es la mejor forma de fomentar los abusos y la propagación de enfermedades sexuales. Entre ellos, una serie publicada por la prestigiosa revista médica The Lancet en 2014. Según estas investigaciones, la descriminalización de los trabajadores sexuales disminuye la violencia entre un 17% y un 20% y reduce el riesgo de infección de VIH en un 33% y un 46%. Una de las razones es que la tenencia de condones es una de las pruebas que suelen usar los agentes de los países que criminalizan la prostitución para arrestar a quienes la practican, así que un tercio de ellas decide no llevarlos consigo. En Australia, por ejemplo, donde en algunas regiones es legal y en otras no, se ha mostrado que en las primeras hay tasas mucho más bajas de infección.

“Cuando el trabajo sexual no es delito quienes lo practican están empoderados para insistir en el uso del preservativo por parte de los clientes y tienen mejor acceso a las pruebas y los tratamientos de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual”, asegura el documento 10 razones para no criminalizar el trabajo sexual, de la Open Society.

El ejemplo en Sudáfrica es flagrante. Sus meretrices presentan la prevalencia de VIH más altas que prácticamente cualquier otro colectivo del mundo. Un estudio publicado en 2014 sobre su salud mostraba tasas del 71% en Johannesburgo, de un 40% en Ciudad del Cabo y de un 53,5% en Durban. Para dar una idea de la magnitud del problema, entre los trabajadores sexuales de todo el mundo se calcula que un 11,8% de las mujeres es seropositiva, un 14% de los hombres, y un 27,3% de las transexuales. Eso sí, para contextualizar este dato también hay que tener en cuenta que la tasa de VIH en el planeta es de un 0,8% frente al 13% de Sudáfrica.

Varias organizaciones trabajan en paralelo para presionar al Gobierno a que cambie las leyes y, mientras esto no sucede, a asesorar a las prostitutas para minimizar el abuso y proporcionarle el mayor acceso posible a la información, asistencia legal y sanitaria. En el Equipo de Trabajo para el Apoyo y la Educación de los Trabajadores Sexuales (Sweat, por sus siglas en inglés), donde las prostitutas hacían terapia de grupo, no paran de reivindicar el trabajo sexual como “uno más”. Tienen habilitada una línea de teléfono las 24 horas para que las 153.000 prostitutas que estiman que trabajan en el país puedan llamar en cualquier momento si tienen problemas legales, médicos o de otro tipo.

La descriminalización de los trabajadores sexuales disminuye la violencia entre un 17% y un 20% y reduce el riesgo de infección de VIH en un 33% y un 46%

Ishtar Lakhani, directora de Sensibilización y Derechos Humanos de Sweat, explica que la mayoría de las veces que las prostitutas son arrestadas no lo hacen acusadas de incumplir el artículo 23 de la Ley de Ofensas Sexuales, que desde 1953 penaliza la prostitución —por la que solo han sido condenadas 253 personas en los últimos tres años—, sino por otras ordenanzas municipales menores, como tirar desperdicios a la calle. “Los policías se aprovechan de que muchas veces no conocen sus derechos para maltratarlas y abusar de ellas”, explica. Han tratado de sensibilizar a los agente mediante diferentes cursos, pero existen varios problemas. “Primero, están hartos de recibir formaciones de todo tipo y no son muy receptivos. Y segundo, es un poco ridículo ir a enseñarles que no deben violar y pegar a las prostitutas. ¡Claro que no deben hacerlo, como a ninguna otra persona!”, se indigna Lakhani, que ha atendido casos escalofriantes: “Hay una agente de un barrio, mujer [enfatiza], que en numerosas ocasiones ha obligado a las prostitutas a tragarse condones usados”.

Su organización, junto con Centro Legal para Mujeres (WLC, por sus siglas en inglés) ha puesto en marcha un programa de asistentes paralegales: forman a personas que se prostituyen para que ellas mismas puedan dar el asesoramiento básico a sus colegas. Esto les permite acercarse a ellos con más naturalidad y que su mensaje cale.

Son ellos los que le informan de la existencia de organizaciones como Sweat o WLC y de los programas que realizan. Hace unos meses se puso en marcha uno para para apoyar a las madres. Duduzile Dlamin, que lidera este grupo, explica que la relación con los hijos es uno de los mayores miedos que afrontan las trabajadoras sexuales. “Cuando se enteran de su trabajo comienzan a odiarlas porque son estigmatizados. Esto incluso lleva en ocasiones a que abandonen a sus propios críos. Trabajamos para que las madres puedan hablar con los hijos sin ser criminalizadas”, relata. Para eso, insiste, tienen que cambiar las leyes. “Sudáfrica necesita cambiar su aproximación al trabajo sexual y que sea regido por las misma legislación que cualquier otro empleo”, reclama.

Pero esto no tiene visos de ser una realidad pronto. Desde hace años, la Comisión de Reformas Legales de Sudáfrica está estudiando recomendaciones al Gobierno. Según anunció el lunes John Jeffery, vicemistro de Justicia, ya está concluido y, aunque no es público, adelantó que sus tesis no se inclinan hacia una descriminalización de la prostitución. “Es un debate complicado, el Gobierno tiene que estudiar este informe. Pero hay que tener en cuenta que este es un país conservador y religioso. Si hiciéramos un referéndum probablemente la mayoría de la población votaría por que siguiera siendo delito”, explicó en un foro de la Conferencia Internacional de Sida de Durban. Su presidente, Chris Beyrer, insiste en que desde el punto de vista científico no hay discusión: “No entramos en cómo los Gobiernos tienen que legislar específicamente o qué tipo de regulación han de hacer, pero la criminalización es la peor de las soluciones, como nos muestra la evidencia”.

Una de las patas básicas para terminar con la epidemia de sida de aquí a 2030, tal y como recogen los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es frenar su avance en los grupos más vulnerables, como son trabajadores sexuales, hombres gays, transexuales, prisioneros y drogadictos. “Ellos suman un 30% de las nuevas infecciones. Si no acabamos con el estigma y la criminalización de estos grupos no terminaremos con el sida”, zanja Beyrer.

 

La ruina del trabajo sexual en Holanda

Por Marijke Vonk

http://marijkevonk.com/the-dutch-downfall/

 

El trabajo sexual en Holanda está estrictamente regulado. Aunque las propias trabajadoras sexuales quieren la plena despenalización, exactamente igual que todas las demás trabajadoras sexuales del mundo, la realidad es que la prostitución aquí está legalizada. Está sometida a muchas leyes específicas para la prostitución, restringida por todo tipo de reglamentaciones y en absoluto está totalmente despenalizada. El líder de nuestro Partido Cristiano está ahora impulsando nuevas leyes que criminalizarían aún más el trabajo sexual: quiere hacer que sea ilegal pagar por los servicios de una trabajadora sexual en los casos en los que el cliente debería haber sido capaz de saber que es una víctima de explotación. “Por ejemplo, cuando trabaja en algún sótano perdido, está magullada y hay dos mocetones búlgaros en la puerta”, dice un miembro del partido “Izquierda Verde”.

A primera vista, esto podría tener sentido. Los políticos suelen hacer esta descripción de la víctima perfecta: de un país de la Europa del Este, muy joven, no habla mucho holandés o inglés, pensaba que estaba yendo a Holanda a trabajar de modelo o camarera solo para encontrarse en algún cuartucho oscuro y sucio, violada por hasta cuarenta hombres al día. Algunos políticos se mantienen algo civilizados, pero muchos caen en un estilo semipornográfico cuando describen sus fantasías.

Pero la Relatora Nacional sobre la Trata de Personas, Corinne Dettmeijer, qie está a favor de esta nueva ley, dio de hecho el argumento perfecto contra la misma: espera que los clientes vayan a prostitutas que trabajen legalmente en lugar de a mujeres que trabajen en sótanos.

En el último par de años, más de la mitad de los lugares de trabajo legal para las prostitutas han sido cerrados. Se clausuran burdeles, se cierran escaparates, y no se concede a nadie nuevas licencias para trabajar, y desde luego no a las mismas trabajadoras sexuales. Las que todavía trabajan en un lugar con licencia se ven acosadas por la policía, ven allanados sus lugares de trabajo, destrozadas sus viviendas y robadas sus pertenencias. Se ven sometidas a semidetenciones aleatorias, durante las que son introducidas en furgonetas de la policía y llevadas a comisaría para someterlas a interrogatorio porque sospechan que puedan tratarse de víctimas. Eventualmente, la polícía encontrará algo, tal vez drogas en el armario de alguien, o un cardenal que no pueda ser explicado, y la licencia es revocada y otro lugar de trabajo es clausurado.

Los hoteles son presionados para que informen de cualquier actividad “sospechosa”, y aunque no es ilegal trabajar de escort, la policía acecha y acosa a las trabajadoras sexuales escorts. Muchos hoteles ya no aceptan escorts e intentan alejarlas. Alquilar un apartamento para trabajar es absolutamente imposible, y trabajar en casa significa que tu casero te puede echar.

Así que las trabajadoras voluntarias son empujadas a los sótanos, los cobertizos y las caravanas.

Las empresas de seguridad normales no trabajarán con prostitutas. Exactamente igual que los bancos y otras organizaciones, se mantienen muy alejadas del trabajo sexual. Así que si estás trabajando en algún cobertizo por ahí y quieres que te protejan algunos tipos duros, te ves forzada a trabajar con personas que lo harán, ya sabes, “off the record”. Dos muchachotes búlgaros, tal vez.

Y ahí lo tienes: la chica que trabaja en un cobertizo con dos muchachotes a la puerta.

Como dice  Corinne Dettmeijer: los clientes necesitan poder ir a prostitutas que trabajen legalmente. Los únicos que se benefician de esta creciente criminalización con los tratantes, basta con mirar todo el trabajo que esto les proporciona: acuerdos de seguridad, localización de lugares de trabajo ocultos, y —¡oh!— la posición vulnerable en la que el gobierno ha colocado a esas prostitutas. Estoy convencida de que los tratantes están profundamente agradecidos.

 

Yo propongo un nuevo enfoque radical.

 

  • Hacer ilegal que las ciudades no proporcionen abundantes lugares de trabajo legal para las prostitutas. Si hay aunque solo sea una trabajadora sexual que desea trabajar pero no puede encontrar un lugar legal, la ciudad tendrá que pagar una abultada multa a la trabajadora sexual. Tolerancia cero para cualquier ciudad que obligue a sus prostitutas a trabajar en la sombra. Cero.

 

  • Recompensar a las organizaciones que trabajen con trabajadoras sexuales. Ya sea un banco o una empresa de seguridad, necesitamos hacer exactamente lo contrario de lo que están haciendo ahora. En lugar de ser suspicaces y disuadir a las empresas de trabajar con prostitutas, necesitamos recompensarlas. Todavía no sé cómo. ¿Tal vez dando a las empresas que se porten bien con las prostitutas ventaja a la hora de repartir los empleos relacionados con el gobierno?

 

  • Derogar todas las leyes que sean específicas para la prostitución. No debería importar si pagas: si estás teniendo sexo con alguien y sabes realmente que ella no quiere, eso es violación. Como ya ocurre, por cierto: la ley no dice “la violación es mala a no ser que se trate de una puta, en ese caso está bien”. La explotación es siempre mala, la violación es siempre mala, la trata es siempre mala, independientemente de qué profesión sea.

 

 

Cuando se hagan todas estas cosas y las trabajadoras sexuales estén trabajando felizmente y sin estigma o discriminación, y los tratantes se queden sin trabajo porque el mercado esté ya lleno de trabajadoras voluntarias y no necesiten tratantes para protección o alojamiento o cualquier otra cosa, y todavía tengas esta fantasía de mujeres que son violadas en sótanos con dos mocetones búlgaros a la puerta, tal vez vengas a mí para que podamos trabajar en que aceptes que esa perversión es cosa tuya y no tienes por qué imponérsela a otras personas, ¿vale? Existen modos consensuados mediante los que puedes explorar estas cosas sin implicar a la fuerza a prostitutas a las que solo consigues hacer daño con tu fetichismo de héroe.

 


FavoFetishFoto_n811040108_kl-624x932Marijke Vonk es una psicóloga sexopositiva holandesa especializada en trabajar con minorías sexuales. Además de trabajar como terapeuta, escribe y diserta sobre diversos temas referidos a la sexualidad. Los principales tópicos de su blog incluyen las perversiones. la igualdad de género, los derechos de las trabajadoras sexuales, la no monogamia y la psicología.

 

Entidades y trabajadoras sexuales acusan a abolicionistas de crear alarma

01/05/2016

 

http://www.lavanguardia.com/vida/20160501/401489776448/entidades-y-trabajadoras-sexuales-acusan-a-abolicionistas-de-crear-alarma.html

 

Barcelona, 1 mayo (EFE).- Varias entidades y trabajadoras sexuales han elaborado un manifiesto contra la abolición de la prostitución y a favor de regular esta actividad, al tiempo que critican a los políticos por situar el debate “en el absurdo” y a los abolicionistas por crear “alarma”.

El manifiesto, que firman, entre otros, la asociación Genera, la Fundación Àmbit Prevenció, ‘Prostitutas Indignadas” y Aprosex, explica que no pretenden “rebatir los argumentos abolicionistas, pero sí poner en cuestión” sus formas porque los consideran “parte de un feminismo que reniega de su propia capacidad de construir alianzas y relaciones de igualdad entre mujeres”.

En este sentido, acusan a los partidarios del abolicionismo de la prostitución de “cargarnos con vuestra rabia”.

“Nos despreciáis llamándonos ‘carne’, nos acusáis de ser delincuentes, nos convertís en objetos en lugar de reconocernos como sujetos de derecho y reproducís estigma sobre todas las mujeres”, añade el manifiesto, que cuenta con el apoyo de la CUP, la Asociación Stop Sida y Ca La Dona.

“Sois quienes dais lecciones sobre la vida desde vuestros atriles, vosotras que decís defender a las compañeras trabajadoras del sexo migrantes y a las víctimas de trata, pero os permitís excluirnos, señalarnos y criminalizarnos mientras decís públicamente que queréis protegernos”, reprocha el manifiesto.

“Nosotras, las putas feministas y las feministas putas, no tenemos cargos de poder ni amigas poderosas, pero estamos empoderadas. Nosotras no somos tan ‘cultas’ pero somos sabias y nos preocupa ser rigurosas, nosotras no somos todas blancas, sino somos diversas. Nosotras no necesitamos vuestro paternalismo, necesitamos derechos”, señala el manifiesto.

El documento, que también suscriben el Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo (CATS) o la Plataforma Unitària d’ONG Sida de Catalunya, advierte que “nosotras, como activistas y aliadas del movimiento de defensa de los derechos de las mujeres trabajadoras del sexo, no negociamos con partidos responsables de las políticas de precariedad neoliberal, de la corrupción institucional y del modelo turístico que ha arrasado a Barcelona”.

“Nosotras no pactamos campañas hipócritas sobre ‘ciudades libres de trata’ justamente con los intereses económicos y políticos que se beneficiaron de las políticas de represión y de pobreza, con quienes persiguieron a las mujeres que ejercen en la vía pública y regularon los locales de alterne, dando vía libre a las ganancias de sus amigos empresarios de la industria del sexo”, prosigue el manifiesto.

El documento, que también suscriben algunos juristas y periodistas como Samantha Villar, Núria Navarro o Antonio Baños, añade que “no hablamos por hablar, no exageramos, no creamos alarma social, nosotras hablamos desde el empoderamiento colectivo y las alianzas feministas. Nosotras no idealizamos la prostitución, no hace falta, pero tampoco la demonizamos desde vuestra moral”.

“Nosotras no confundimos trata con tráfico, ni con prostitución voluntaria. No comparamos la decisión de una mujer adulta con el rapto de una niña. No confundimos una posible regulación laboral a nivel estatal con la actual regulación municipal de Barcelona, que sigue en vigor gracias a vuestra complicidad silenciosa”, añaden.

En este sentido, critican que la actual ordenanza “acumula multas, tantas como se multiplican sus consecuencias sobre la vida de las mujeres perseguidas por años”.

“Nosotras sabemos que la trata existe porque somos quienes estamos cada día cerca de las mujeres que sufren esta situación de violencia. Somos parte y aliadas de la gran mayoría de las asociaciones especializadas con trayectorias impecables y reconocidas que dan cobertura, apoyo y asistencia directa a las mujeres que ejercen prostitución y a víctimas de trata en Cataluña”.

Por ello, “sabemos que no es cierto que el 90 % de mujeres que ejercen la prostitución esté en situación de trata”, sino que “las cifras lastimosas que manejan nuestras asociaciones especializadas, calculan porcentajes cercanos al 15-20 %”.

Según los rubricantes del documento, “ello demuestra el desconocimiento, la distancia, la banalización y la utilización morbosa que estáis haciendo de cuestiones gravísimas como es la vulneración de los Derechos Humanos de las mujeres y de las niñas”. EFE

 

La falacia paternalista del “modelo nórdico” de prostitución

 

Por Cas Mude

Profesor asociado en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales (SPIA) de la Universidad de Georgia e investigador en el Centro para la Investigación del Extremismo (C-REX) de la Universidad de Oslo.

 

04/08/2016

 

http://www.huffingtonpost.com/cas-mudde/the-paternalistic-fallacy_b_9644972.html

 

 

Esta semana Francia se convirtió en el quinto país europeo que hace ilegal la compra de sexo. Este así llamado “modelo nórdico” —que en efecto está solo implementado por algunos páises nórdicos— está ganando impulso en todo el continente y sus defensores están intentando, hasta ahora sin éxito, que se convierta en una realidad en toda la Unión Europea.

El así llamado “modelo nórdico” es una vuelta a los períodos más oscuros del paternalismo de izquierdas, en el que unos autodenominados progresistas luchan por utopías de clase media a expensas de los socialmente débiles. En el modo clásico, las opiniones de los “protegidos” son o ignoradas o despreciadas por los “protectores”. Las trabajadoras sexuales, que en su gran mayoría se oponen a la penalización de las personas que compran sexo (los así llamados “puteros”), son despojadas de su autonomía, reducidas a “víctimas” de la “industria del sexo” que padecen “falsa conciencia”.

Un reciente editorial de The Guardian, el portaestandarte británico de la progresía europea, proporciona un interesante comprensión de las crecientes dificultades que los progresistas tienen para justificar la penalización del trabajo sexual. Es una llamativa combinación de confusión y desesperación. Aunque es verdad que hace referencia a algunos de los poco fiables estudios que existen, ignora ampliamente sus implicaciones y recomendaciones. Esto se debe a que los estudios más serios muestran que el “modelo nórdico” ni ha mejorado la situación de las trabajadoras sexuales ni ha reducido de forma significativa la “industria del sexo”. En cambio, como de alguna forma reconoce The Guardian, el “modelo de Nueva Zelanda” (de despenalización) ha conseguido por lo menos lo primero.

The Guardian basa su petición de prohibir el trabajo sexual primordialmente en el “principio del daño”, esto es “la afirmación de que el único uso justo del poder en una comunidad civilizada es el uso para prevenir el daño”. Entonces, ¿de qué daño se trata? Los progresistas suelen ser imprecisos en esto, dando por supuesto que “todos sabemos” de qué están hablando. No hay duda de que los abusos físicos y verbales son un problema de primer orden para las trabajadoras sexuales, pero esto no es exclusivo de este grupo específico. Por ejemplo, aquí en los Estados Unidos, las violaciones están incontroladas entre los estudiantes y entre los militares, ¡y todavía no ha propuesto nadie prohibir los ejércitos y las universidades (o sus reclutadores)!

No, el “daño” al que se refieren está en el acto mismo del trabajo sexual, es decir, en la venta de sexo. Esta es una postura que podría tener sentido desde un punto de vista religioso conservador, pero mucho menos desde una perspectiva progresista. Aunque los progresistas pueden (y quizás deberían) oponerse a la mercantilización del sexo, la pregunta es: ¿por qué solo a la del sexo? ¿Por qué no también a la de la educación y la salud? De la misma forma, aunque puede ser verdad que “en todo sexo pagado existe, puede decirse, una dimensión inherentemente explotadora”, esto puede decirse también de muchas otras profesiones: desde el mundo del espectáculo a la minería o los deportes profesionales (como el boxeo o el fútbol).

El auténtico argumento parece ser que la sexualidad es algo “personal” que está intrínsecamente unido a emociones (intensas). Obviamente, esta es una posición muy discutible, y por lo menos dependerá de cada persona. Más aún, tiene un claro (aunque a menudo expresado de forma solo implícita) fundamento sexista, ya que es la mujer vendedora la que es dañada, no el hombre comprador, reflejando una inveterada noción sexista de la sexualidad, según la cual la sexualidad femenina es inherentemente problemática.

Pero incluso aunque las mujeres fueran dañadas por el trabajo sexual —y por el trabajo en sí mismo, más que por las condiciones y el estigma asociados a su penalización— ello seguiría constituyendo un caso de autodaño (el trabajo sexual forzado es siempre ilegal y constituye violación, no sexo). La única forma de argumentar que es daño y no autodaño es despojar a las trabajadoras sexuales de autonomía. Y esto es exactamente lo que se está haciendo, incluso por feministas y progresistas que normalmente defienden la autonomía de las mujeres.

En palabras del editorial de The Guardian: “Las circunstancias sociales y económicas en las que una mujer ve el trabajo sexual como la mejor opción disponible representan, en sí mismas, un entorno de coacción”. Desde luego, esto se aplica sin duda a muchas, quizás incluso la mayoría, de las trabajadoras sexuales (que, dicho sea de paso, ¡no son todas mujeres!). Pero se aplica también a muchas otras profesiones. Pocas personas se desplazan a los campos de petróleo de Dakota del Norte porque amen el trabajo duro y sucio y los largos inviernos remotos. Y muchos, si no la mayoría, de los que se alistan en el ejército, en particular en países que se ven implicados a menudo en conflictos militares (como el Reino Unido y los Estados Unidos), lo hacen por falta de alternativas sociales y económicas. Más aún, los soldados pueden no solo perder sus vidas, sino que también ¡corren mayor riesgo de ser violados!

Si los progresistas quieren realmente ayudar a las trabajadoras sexuales y debilitar los aspectos explotadores de la “industria del sexo”, deberían legalizar el trabajo sexual, o por lo menos despenalizarlo. Esto aumentará de forma espectacular la salud y la seguridad de las trabajadoras sexuales, como se ha visto en Nueva Zelanda. Deberían cambiar también el clima social que rodea al trabajo sexual. Obviamente, esto supondrá un reto mucho mayor, y una razón no menor de ello será porque requiere que cambien sus propios puntos de vista tradicionales sobre la sexualidad en general, y sobre la sexualidad femenina en particular.

Si quieren realmente legislar algo, que se centren en empoderar a las trabajadoras sexuales frente a la industria del sexo “explotadora”. Que creen una infraestructura educativa y una estructura legislativa que permita a las trabajadoras sexuales (a sus colectivos) dirigir sus propios asuntos, haciéndolas independientes de chulos y terceros. Que castiguen la discriminación de las trabajadoras sexuales por otros negocios, tales como los bancos y otras instituciones financieras, que a menudo rehusan abrir cuentas a las trabajadoras sexuales, ¡incluso si no están implicadas en actividades ilegales!

Incluso si el objetivo final es vivir en un mundo sin trabajo sexual, la primera preocupación debería ser por las (supuestas) víctimas de la industria del sexo. Como las trabajadoras sexuales han dejado claro en todo el mundo, se oponen a la penalización tanto de la venta como de la compra de sexo. Quieren ver su comercio despenalizado (o legalizado). Como muestran los estudios, la vida de las trabajadoras sexuales mejora solo cuando el trabajo sexual es despenalizado. Y este debería ser el primer objetivo para todos, incluso para aquellos que están sinceramente preocupados por las “víctimas” de la “industria del sexo”.

 

Pagar por sexo no es delito en Suecia si es para evitar una condena por violar a una prostituta secuestrada

 
El caso del médico sueco que encerró a una mujer en un “bunker secreto”

 
Publicado: 23 Feb 2016 10:19 GMT+01:00
Actualizado: 23 Feb 2016 17:14 GMT+01:00
http://www.thelocal.se/20160223/swedish-doctor-awaits-sentence-in-bunker-case

 

1

 

ACTUALIZACIÓN: Un médico sueco que mantuvo a una mujer encerrada en un bunker con aislamiento acústico durante casi una semana ha sido condenado a 10 años de cárcel.

 

ACTUALIZACIÓN: 25 Enero 2016: Un médico sueco fue a juicio el lunes acusado de drogar, violar y secuestrar a una joven en un bunker que había construido con la idea de tenerla escondida durante años.

Según consta en el sumario, el hombre se hizo pasar por americano cuando vio a la mujer por primera vez el 10 de septiembre en el apartamento de esta en Estocolmo, tras haber hecho un contacto inicial por internet.

Dos días más tarde, volvió al apartamento de ella con champán, fresas y jugo de fruta envenenados con sedantes. Una vez ella inconsciente, se dice que la violó, luego la llevó en una silla de ruedas a su coche de él al que había colocado placas de matrícula falsas.

Luego condujo el coche 550 kilómetros desde Estocolmo a su casa de campo cerca de Kristianstad, al sur de Suecia.

Se le acusa de haberla encerrado luego en lo que la acusación describe como un “bunker” en superficia que había construído en su parcela y que desde fuera parecía una caseta de jardín. Allí tomó a su víctima muestras sanguíneas y vaginales para estar seguro de que no tenía ninguna enfermedad de transmisión sexual.

http://www.thelocal.se/20160125/doctor-who-kept-girlfriend-in-bunker-goes-on-trial

El Juzgado de Distrito de Estocolmo dictó sentencia el martes por la mañana, encontrando a Martin Trenneborg, de 38 años, culpable de raptar a la mujer. Sin embargo, no le encontró culpable de violación agravada. Le condenó también a pagar 180.000 coronas (19.222 euros) a la víctima por daños.

 
Descrito en los medios como el “Fritzl sueco” —en referencia al padre austríaco que mantuvo a su hija cautiva durante 24 años— Trenneborg había sido acusado de drogar a su víctima con fresas envenenadas y llevarla en coche a su casa de campo enmascarado y con placas de matrícula falsas el otoño pasado.

 
Había sido acusado posteriormente de encerrar bajo llave a la mujer en lo que la acusación ha descrito como un “bunker” en superficie que había construido en su parcela y que tiene el aspecto externo de una caseta de jardín.

 
El tribunal dijo en un comunicado que anuncia el veredicto que el propósito del acusado había sido mantener a la víctima encerrada para “obligarla a servirle como novia y futura pareja sexual”.

 
“El médico planeó su crimen meticulosamente y durante mucho tiempo. Además, puso a la víctima en serio riesgo al drogarla y tenerla en condiciones muy incómodas en este bunker aislado”, dijo.

 
Pero le exoneró del cargo de violación al que se enfrentaba, diciendo que no había sido probado más allá de cualquier duda razonable que hubiera “realizado el acto sexual con la víctima mientras estaba drogada”.

 

2

 

Durante el juicio, la víctima estaba visiblemente afectada, y se presentó con las manos cubiertas con guantes negros y la cabeza oculta bajo un pañuelo. Su identidad no ha sido revelada.

 
“No se encuentra bien. Es muy difícil para ella dar la cara”, dijo al tribunal su abogado Jens Högström.

 
Trenneborg ha admitido retenerla contra su voluntad, pero ha negado haberla secuestrado o violado.

 
“Tuvieron relaciones sexuales, pero fueron consensuadas. Ella es trabajadora sexual y él pagó por el sexo que tuvieron”, dijo su abogada defensora Mari Schaub a la agencia de noticias AFP tras el veredicto.

 

Durante el juicio, que se llevó a cabo casi por entero a puerta cerrada, la abogada defensora Mari Schaub dijo que Trenneborg era un “alma rota” y un hombre solitario con pocos amigos.

 
“Quería desesperadamente tener una novia”, dijo a los periódicos suecos el mes pasado.

 
En las primeras declaraciones a la policía, el médico dijo que “novia podría ser la mejor denominación” para la mujer, aunque admitió que “no era una novia en el sentido corriente, aunque yo lo pudiera entender así.”

 
Sin embargo, la mujer que encerró dijo a la policía que temió ser torturada o asesinada.

 
Los investigadores se enteraron de la extraña trama en septiembre de 2015, después de que Trenneborg se presentara él mismo en una comisaría de policía con la mujer, pero no fue acusado formalmente hasta enero de este año.