El futuro del trabajo sexual: un ensayo fotográfico  

 

 

30 de abril de 2018

 

https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2018/may/01/the-future-of-sex-work-a-photo-essay?CMP=Share_AndroidApp_Facebook

 

 

En 1995, Nueva Gales del Sur (Australia) se convirtió en uno de los primeros lugares en el mundo en despenalizar el trabajo sexual. Con el telón de fondo de la epidemia de sida y una recomendación para combatir la corrupción policial de una comisión real de investigación del servicio policial del Estado, las trabajadoras sexuales lograron hacer presión ante el gobierno para conseguir el cambio.

El modelo de NSW se cita a menudo como un ejemplo de mejor práctica, es decir, regulación basada en la evidencia. El Estado tiene un estimado de 10.000 trabajadoras sexuales y muchas de ellas están activas a nivel mundial en campañas de reforma legal, derechos humanos y prevención del VIH.

Pero veintitrés años después de la despenalización, ¿cuánto ha cambiado para las trabajadoras sexuales y qué depara el futuro?

The Guardian habló con seis trabajadoras sexuales sobre sus experiencias personales y la naturaleza diversa del trabajo que hacen.

Jules Kim

 Jules Kim

Directora ejecutiva de Scarlet Alliance: el principal grupo de defensa dirigido por trabajadoras sexuales

Todavía hay mucha confusión sobre la diferencia entre legalización y despenalización. Cuando el trabajo sexual es despenalizado, eso significa que ya no está en el código penal. Obviamente, estamos sujetas a leyes penales al igual que todos los demás. Es solo que nuestro trabajo en sí no es visto como un delito. Cuando está legalizado todavía hay disposiciones que regulan el trabajo sexual en el código penal. Esencialmente, muchas de las cosas en torno al trabajo sexual (burdeles, clientes, etc.) se vuelven ilegales a fin de obstaculizar el trabajo. Estas regulaciones estigmatizadoras y obstructivas no ayudan sino que obstaculizan los derechos y la seguridad de las trabajadoras sexuales.

Cuando el trabajo sexual se despenaliza, se lo considera como cualquier otro negocio. Se convierte en sujeto de las leyes de salud y seguridad en el trabajo, la legislación de derechos industriales, las regulaciones municipales y así sucesivamente. Muchas agencias internacionales, como Amnistía Internacional y las Naciones Unidas, se han unido a nosotras en los últimos años para pedir la despenalización total de nuestro trabajo, nuestros lugares de trabajo y nuestros clientes.

Muchos fusionan la trata de personas con el trabajo sexual. Esto viene de la idea previa que las personas tienen de que el trabajo sexual es inherentemente explotador. No digo que la trata de personas no exista, pero ciertamente no es la experiencia dominante para la gran mayoría de las trabajadoras sexuales migrantes. Lamentablemente, las políticas contra la trata han sido utilizadas para perseguir y criminalizar a las trabajadoras sexuales migrantes a nivel nacional y mundial.

Rachel Wotton

 

Rachel Wotton

El trabajo sexual de Wotton con personas con discapacidad fue examinado en el documental de 2011 Scarlet Road

Me hice conocida por mi trabajo sexual y por mi defensa de clientes con discapacidad. Durante más de veinte años, he desarrollado muchos métodos y técnicas que me permiten trabajar dentro de su capacidad física. La única condición es que el cliente tiene que tratarme con dignidad y respeto.

Adapto mis servicios a las necesidades de cada individuo. Por ejemplo, si un cliente tuvo un accidente cerebrovascular y el lado izquierdo de su cuerpo se ve afectado, entonces necesito saberlo. Entonces puedo sentarme del otro lado y pueden tocarme con su brazo derecho. Ciertos clientes vienen a perder su virginidad. Otros quieren aprender sobre posiciones y actividades sexuales. Algunos quieren saber qué es lo que su cuerpo puede o no puede hacer después de un accidente o lesión.

Cofundé la organización caritativa Touching Base para crear programas de capacitación para otras trabajadoras sexuales y para conectarlas con personas con discapacidades. Nos enfocamos en las barreras que estas dos comunidades marginadas experimentan, así como en sus preocupaciones tales como acceso, discriminación y asuntos legales.

El mayor desafío a menudo es organizar la cita, especialmente si dependen de la ayuda de familiares, amigos o personal de apoyo. Es dificil. Imagina que le pides a tu madre que haga una visita a una trabajadora sexual. Es un privilegio que nos elijan para compartir sus esperanzas, miedos y sueños. Confían en que podemos proporcionarles un espacio seguro.

Tilly Lawless

 

Tilly Lawless

Las trabajadoras sexuales no son siempre víctimas pasivas. No son siempre esclavas del patriarcado. No son personas que necesitan ser salvadas o que se tomen decisiones por ellas. Trabajo, principalmente, con una comunidad de mujeres y me encanta el apoyo que proviene de eso. Encuentro que ello reafirma la vida. Me defino como feminista. Pero tengo una relación tensa con el feminismo convencional. Silencian a las trabajadoras sexuales al negarse a reconocer nuestro trabajo y nuestra autonomía. Y, al hacerlo, han cometido un gran acto de violencia contra nosotras.

En el oeste, los movimientos #MeToo y Time’s Up han iniciado un debate sobre la seguridad de las mujeres a nivel mundial y, una vez más, las trabajadoras sexuales quedan fuera de la discusión. Cuando hablamos de violencia contra las mujeres, debemos hablar sobre la violencia contra las trabajadoras sexuales.

A menudo, si una trabajadora sexual es violada o robada, no puede recurrir a acciones legales, ya que no será tomada en serio o incluso puede ser detenida. En lugar de tener que demostrar constantemente nuestra humanidad o justificar nuestra profesión, deberíamos ser consultadas e incluidas en las discusiones en general sobre nuestro trabajo, el acoso sexual y el feminismo.

Ryan James

 

Ryan James

Solía ​​trabajar para un banco de inversión. Sentí que mi vida se escapaba trabajando catorce horas al día para que una empresa se quedara con las ganancias. Estaba buscando un cambio así que renuncié. Estaba haciendo un poco de entrenamiento personal y comencé a hacer trabajo sexual además, y luego porno. Y después de un año comencé a trabajar como escort a tiempo completo. Los aspectos negativos que experimenté en el trabajo sexual fueron directamente comparables a los aspectos negativos que experimenté en otros trabajos. Todavía hay estigma como escort masculino, pero es menor que el que las mujeres reciben de la sociedad. Cuando estaba en la industria financiera trabajé muchas horas para obtener una pequeña recompensa. Básicamente eres un engranaje en la máquina y, si no estás funcionando a la altura de las expectativas, no te tratan bien, incluso si las demandas no son razonables. Pero el trabajo sexual me permite decidir mis horas de trabajo, viajar con frecuencia y ser mi propio jefe.

Muchos no se dan cuenta de que el trabajo puede ser mucho más que sólo sexo. Tuve una cliente que había sido víctima de abusos y no había tenido ningún contacto sexual durante diez años. Decidió que la forma más segura de hacerlo era con un escort. Sabía que sería un espacio seguro y que ella podría tener el control; deteniéndose en cualquier momento sin problemas. Que alguien viniera a verme y depositara esa confianza en mí, me pareció conmovedor.

 

Chantell

 

Chantell

Trabajadora de servicio a la comunidad, Sex Workers Outreach Project

Cuando les dije a mi mamá y a mi papá que me mudaba a Sydney, lo primero que dijeron fue: “Aléjate de Kings Cross “. Me reí y pensé: “Podría ir y echarle un vistazo”. El área de Kings Cross de Sydney era el principal barrio rojo de la ciudad. Era vivo y emocionante, lleno de cosas buenas y lleno de cosas malas.

Comencé a hacer trabajo sexual en 1984. Tenía una situación de “estigma”, al ser una mujer transgénero, usuaria de drogas y trabajadora sexual. La epidemia de SIDA había afectado a Sydney y las trabajadoras sexuales estaban siendo todas etiquetadas como “portadoras”. Esto nos hizo muy difícil conseguir trabajo en nuestra profesión de elección. Era un mundo muy diferente entonces.

La forma en que éramos tratadas era horrible y no podíamos hacer nada al respecto porque éramos trabajadoras sexuales sin derechos. Los clientes se aprovechaban de nosotras, forzándonos a hacer con ellos cosas sexuales y no pagándonos, sabiendo muy bien que no podríamos buscar indemnización o justicia por parte de los jueces. La policía nos quitaba todo nuestro dinero, nos sacaba de la ciudad y nos ordenaba que volviéramos a casa. Los crímenes cometidos contra todas las trabajadoras sexuales callejeras fueron horribles y los principales perpetradores fueron policías.

 

De vez en cuando, mientras trabajaba como trabajadora sexual callejera, los muchachos se acercaban a mí, sin darse cuenta de que era transgénero. Una noche, un cliente me recogió y, por supuesto, supuse que él sabía que yo era una transexual porque me recogió en el área de trabajo trans en la calle. Fuimos a su habitación de hotel y comencé a desvestirme, cuando de repente deslizó su mano por mis bragas. Estaba tan sorprendido con lo que sintió que me dio un empujón y salí volando de la cama y me golpeé contra la pared. Cuando recuperó la compostura, dijo: “¡Joder! No tenía ni idea. ¡Quédate con el dinero y vete!”. En la actualidad siempre estoy abierta a la idea de ser trans y, debido a eso, he asumido la plena propiedad de lo que es legítimamente mío como una orgullosa mujer trans.

He tenido algunas novias trans que han sido golpeadas por serlo, encontrándose en situaciones similares. Me di cuenta en una etapa temprana de mi transición para convertirme en la mujer que soy hoy en día que podría haber sido peor. Pude haber sido la mujer transgénero que fue golpeada en el suelo o asesinada por un chiflado transfóbico que decidió culpar a una persona trans de todas sus inseguridades.

Durante los veintitrés años de despenalización, he sido testigo de un gran progreso positivo con las trabajadoras sexuales trans callejeras. En aquel entonces, no nos veían ni como hombres ni como mujeres, simplemente como frikis que eran “vectores de enfermedades”. Hoy es importante para mí que la gente sepa quién soy yo realmente.

Lucie Bee

 

Lucie Bee

Me encantan los cómics; Soy una gran jugadora, me gustan las cosas nerd geek. A muchos de mis clientes les gustan las mismas cosas que a mí. Como comunidad, los nerds no hemos sido invitados a espacios sexuales. La cultura de los geek y los jugadores siempre ha sido un refugio para mí, pero tradicionalmente han sido espacios dominados por los hombres. O al menos, comercializado de esa manera. Las personas que conozco solo quieren sentirse seguras, atractivas, importantes y sexuales.

Tengo chicos que solo quieren sentarse con una chica y jugar videojuegos durante una hora y luego follar. Eso es genial porque son tipos a los que les gusta todo, desde los videojuegos hasta los comics y los juegos de mesa. Antes sentían que solo podían hablar con sus amigos y ahora pueden hablar conmigo y sentirse cómodos y darse cuenta de que, sí, las mujeres también están en estas cosas. Me tomo mi trabajo en serio.

Al ser a la vez trabajadora sexual y ávida jugadora, he sido invitada a hablar en conferencias de la industria sobre la importancia del consentimiento sexual en los juegos de ordenador.

Sé que después de este trabajo entrar en otra industria podría ser difícil. Hay mucho estigma y la gente dice: “Tendrás muchas lagunas en [tu] currículum”. Bueno, no pretendo tener vacíos en mi currículum. He creado una marca, me he forjado un nombre, he trabajado muchísimo en muchos lugares diferentes. Y sigo diversificándome según el nombre que hice para mí.

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Los proxenetas están depredando a las trabajadoras sexuales expulsadas de la Web a causa de FOSTA-SESTA

 

Por Samantha Cole

 

30 de abril de 2018

 

https://motherboard.vice.com/en_us/article/bjpqvz/fosta-sesta-sex-work-and-trafficking

 

“Las trabajadoras sexuales están aterrorizadas:” Menos de tres semanas después de que el así llamado proyecto de ley contra la trata sexual se convirtiera en ley, las consecuencias son nefastas.

 

Advertencia de contenido: este artículo contiene referencias a violencia sexual, agresiones   y suicidio. Si usted o alguien a su alrededor muestra tendencias suicidas o a autolesionarse, comuníquese, por favor, con el Centro de Recursos para la Prevención del Suicidio.

 

 

La última vez que Katie trató de dejar a su proxeneta, él la golpeó con un hierro para neumáticos.

“El tiempo cura heridas físicas”, me dijo por teléfono Katie, cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su seguridad. “He sido independiente durante años y lejos de él, pero todavía estoy intentando superar mentalmente, ya sabes, todo lo que ha hecho”.

En marzo, el Congreso aprobó aprobó la Ley para la lucha contra la trata sexual online (FOSTA), un controvertido y confuso proyecto de ley empaquetado junto con la Ley para detener la trata sexual (SESTA) que fue presentado por sus defensores como destinado a luchar contra la trata sexual. Castiga los sitios web por las conversaciones sobre la prostitución y el comercio sexual, bajo la guía de la lucha contra la trata sexual.

Pero debido a esta nueva ley, las personas explotadoras y abusivas como el ex chulo de Katie están volviendo a la vida de las trabajadoras sexuales. Están aprovechando la confusión y el temor que esta ley ha creado, ya que las comunidades en línea donde las trabajadoras sexuales encontraban y examinaban clientes y donde se apoyaban unas a otras están desapareciendo.

¿Qué vas a hacer sin mí ahora? dicen los explotadores inundando las bandejas de entrada y los mensajes de las víctimas. Me necesitas. De acuerdo con las trabajadoras sexuales con las que he hablado, este es un mensaje común.

“Parece que están saliendo proxenetas de la nada desde que todo esto sucedió”, me dijo en un correo electrónico Laura LeMoon, una superviviente de trata, escritora, cofundadora y directora de la organización sin fines de lucro Safe Night Access Project Seattle. “Se están aprovechando de la situación en que se encuentran las trabajadoras sexuales. Es por eso que digo que FOSTA / SESTA realmente ha incrementado la trata. Ha habido proxenetas que han contactado conmigo. Son sanguijuelas. Ganan dinero con la desgracia [de las trabajadoras sexuales] “.

Para aquellas que no tienen otras alternativas, las próximas semanas y meses podrían ver una vuelta a una época oscura, a medida que más personas sean empujadas al trabajo de calle, o a la explotación extrema de tratantes y proxenetas. FOSTA está destruyendo las comunidades que apoyaban a las trabajadoras sexuales con listas de malas citas y ayuda de emergencia, una comunicación que literalmente significaba la vida o la muerte para algunas.

“No se equivoquen, si estos proyectos de ley se aprueban, las trabajadoras sexuales morirán”, me dijo el actor de contenido para adultos Lorelei Lee eel pasado mes, antes de que FOSTA se convirtiera en ley. “Necesito que sepas que eso no es una exageración”.

Ahora sabemos que no era una exageración. El blog de trabajo sexual Tits and Sass escribió la semana pasada que sobre la base de informes anecdóticos, trece trabajadoras sexuales han desaparecido, dos han sido confirmadas muertas, y un sinnúmero de otras han sido agredidas y violadas, como resultado de haber perdido la conexión en línea y haber tenido que salir a la calle para encontrar trabajo.

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FOSTA-SESTA, firmada como ley a principios de abril, se presentó como una forma de frenar la trata sexual en línea. Modifica la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, y responsabiliza a los sitios web por lo que los usuarios dicen y hacen en las plataformas interactivas.

Esto suena positivo a nivel superficial —los daños de la trata sexual son bien conocidos— pero los críticos dicen que la ley es a la vez demasiado vaga para ayudar a las verdaderas víctimas de la trata y demasiado amplia para evitar daños generalizados a las trabajadoras sexuales consensuales. Limita la forma en que las personas hablan sobre el sexo y el trabajo sexual en línea, lo que hace que los sitios web cierren los foros que albergan conversaciones basadas en el sexo de manera preventiva. Como dijo el consejero general de Cloudflare, Doug Kramer, el Congreso no se molestó en “hacer el trabajo duro” para evitar este resultado.

Después de que el presidente Donald Trump firmara FOSTA convirtiéndola en ley, el daño que las trabajadoras y los activistas advirtieron en los artículos de opinión, entrevistas y en las redes sociales ha llegado de manera rápida e implacable. Las consecuencias han sido devastadoras para muchas. Múltiples foros de anuncios se han cerrado, y los servicios convencionales como Craigslist personals y Google Drive comenzaron a tomar medidas enérgicas contra el contenido sexual. Incluso los sitios operados fuera de los EE. UU. se han visto afectados: en abril, Cloudflare prohibió la red social alternativa Switter, con sede en Australia, y citó FOSTA como la razón de ello.

Tal vez uno de los golpes más grandes, hecho días antes de que el proyecto de ley se convirtiera en ley, fue la incautación y cierre de Backpage.com, un sitio de anuncios clasificados y un veterano chivo expiatorio de los males de la trata sexual.

Para las trabajadoras sexuales, todo esto marca la desaparición de las vitales comunidades en línea. “Siempre digo que la comunidad es la mejor defensa contra la trata, pero quiero hacerlo concreto para las personas que no están en el comercio sexual y no sé cuán vital es la comunidad para prevenir la trata”, Lola, una organizadora comunitaria con Sobrevivientes contra SESTA, me dijo en un correo electrónico.

Según Lola, las comunidades en línea ofrecen todo tipo de apoyo a las trabajadoras sexuales. Las ayudan a abordar cualquier necesidad de supervivencia inmediata, como encontrar refugio o comida. Pueden proporcionar advertencias de que un posible cliente es violento o controlar su bienestar o ayudarlas a encontrar acceso a la capacitación para conocer sus derechos.

“SESTA ha barrido espacios esenciales limpios para toda esa comunidad, porque le quitó las plataformas y herramientas en línea que las trabajadoras sexuales usan para comunicarse”, dijo Lola. Incluso aparte de dificultarles el trabajo, dijo, ha convertido a las trabajadores en un objetivo más fácil para los tratantes.

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Katie, ahora en sus treinta y tantos años, cayó en la trata sexual cuando tenía dieciséis años y estaba sin hogar. Mientras caminaba por la ciudad un día, un hombre en un buen automóvil le preguntó si necesitaba que la llevara a algún lado. Aceptó la oferta: un momento que se convertiría en quince años de abusos y aislamiento mental y físico, con varios proxenetas diferentes. “Yo no quería hacerlo, pero él me golpeó y sabía que no tenía a nadie”, dijo. “Me golpeó y yo obedecí”.

No habia otra alternativa que hacer lo que él decía, dijo Katie.

La suya es una situación común para las víctimas de trata, según Jessica Raven, directora ejecutiva del grupo de activismo con sede en Washington, Acción Colectiva para Espacios Seguros. Raven me dijo a través de mensajes directos de Twitter que una de las razones por las que FOSTA falla a las víctimas y sobrevivientes es porque no considera las causas fundamentales de la trata, incluida la falta de vivienda juvenil y el rechazo familiar de los niños LGBTQ. Estos son los factores que llevan a los jóvenes a la falta de vivienda y los empujan a participar en actividades sexuales de supervivencia para acceder a sus necesidades básicas.

“Los jóvenes sin hogar seguirán siendo víctimas de la trata”, dijo Raven. “Simplemente van a ser recogidos en la calle y obligados a vender sexo en la calle … El movimiento contra la trata de personas ha utilizado sus recursos en una estrategia que depende de las detenciones, incluso si eso significa que los jóvenes que están en el comercio sexual —o víctimas de trata sexual— son detenidos por lo que hacen para sobrevivir “.

Tanto Katie como LeMoon, así como varias trabajadoras sexuales y activistas con las que he hablado en las últimas semanas, me han dicho que la comunidad está aterrorizada. “Imagina perder tu fuente de ingresos de la noche a la mañana”, dijo LeMoon. “¿Qué harías? La gente nos dice ‘ve a conseguir un trabajo real’. El trabajo sexual es un verdadero trabajo. Es el trabajo más antiguo que hay “.

Además de hacer un daño inmenso a las trabajadoras consensuales, FOSTA y el cierre de sitios como Backpage no ayudarán mucho a las víctimas de trata sexual y a las sobrevivientes. Los estudios muestran que la violencia contra las mujeres disminuye cuando la publicidad en línea está disponible para las trabajadoras sexuales. Incluso la aplicación de la ley está de acuerdo en que Backpage ayudó a las autoridades a atrapar a los tratantes y obtener datos sobre la actividad delictiva. Cerrarlo permanentemente hunde el problema aún más en la clandestinidad.

“Los proxenetas no desaparecen porque internet se haya ido, y los proxenetas no desaparecen porque no se te permita usar Backpage”, dijo Katie. “Todo lo que hacen es llevarse a las chicas y ponerlas nuevamente en la calle, y eso es aún peor”.

Asociación Diversidad Sexual Milagro (DISEMI): nueva organización de trabajadoras sexuales en Ecuador

 

Por Global Network of Sex Works Projects (NSWP)

 

24 de abril de 2018

 

http://www.nswp.org/featured/asociacion-diversidad-sexual-milagro-disemi

 

 

Ecuador se encuentra en el noroeste de América del Sur, limita con Colombia al norte, Perú al este y al sur, y el Océano Pacífico al oeste. Ecuador también incluye las Islas Galápagos en el Pacífico, a unos 1.000 kilómetros (620 millas) al oeste del continente. San Francisco de Milagro es una ciudad ubicada en una provincia costera llamada Guayas.

Asociacion Diversidad Sexual Milagro es una organización dirigida por trabajadoras sexuales en Milagro, cuyo trabajo se centró en hablar en contra de la violencia, abogar por servicios de salud para su comunidad y empoderar a las trabajadoras sexuales, tanto cis como trans, para que se den cuenta de sus derechos.

La corresponsal regional de NSWP habló con DISEMI sobre su trabajo.

¿En qué países y / o regiones se enfoca la organización?

En la ciudad de Milagro, Ecuador.

¿Cuál es la historia de la organización? ¿Cómo y por qué se formó?

La organización fue fundada por nuestra presidenta, Katerin Mejía, usando su propia perspectiva.

La marginación, violencia y discriminación que vivió por ser una mujer trans y trabajadora sexual, le dio coraje para hablar, y en 2012 celebró su primer encuentro con la población LGBTI y trabajadoras sexuales, y fue elegida presidenta de DISEMI. En ese punto, ya se había estado empoderando a sí misma y aprendiendo sobre el activismo de los derechos humanos.

La junta se formó con personas responsables elegidas entre las asistentes a la reunión. El objetivo de la reunión fue elegir portavoces que lucharan por nuestros derechos humanos. Diez personas solicitaron la convocatoria, y después de la votación, hubo 5 miembros elegidos para la junta.

En la ciudad de Milagro hay una alta tasa de discriminación cuando no formas parte del modo de vida corriente, y no estás desempeñando el papel que el patriarcado necesita que desempeñes.

Desde el día en que se fundó la organización, el primer objetivo fue formarse como una entidad legal, y tardó 5 años en obtenerlo finalmente. Nos tomó todo ese tiempo porque antes de este proceso no teníamos conocimiento de cómo comportarnos en esas áreas. También ponen algunos obstáculos en las oficinas de los ministerios; pero recibimos consejos, nos adherimos a las leyes y, finalmente, logramos nuestro objetivo deseado. Hoy estamos legalmente constituidas y podemos obtener el apoyo de diferentes socios y participar en más espacios para lograr más en nuestro trabajo en beneficio de nuestra comunidad.

Durante esos 5 años trabajamos como voluntarias en varios proyectos y con autofinanciación. Ahora tenemos el nombre legal de “Asociación Diversidad Sexual Milagro DISEMI” desde el 17 de agosto de 2017. Esta es la primera organización dedicada a la protección de los derechos humanos de grupos vulnerables dirigida por un consejo LGBTI en la ciudad de Milagro.

¿Cuáles son las áreas prioritarias en las que trabaja la organización?

Abogamos por el acceso universal a los servicios de salud, incluida la atención primaria de salud, el VIH y los servicios de salud sexual y reproductiva. Hablamos sobre la violencia contra las trabajadoras sexuales, incluida la violencia de la policía, las instituciones, los clientes y las parejas íntimas, al tiempo que cuestionamos el mito de que el trabajo sexual es intrínsecamente violencia de género. Nos oponemos a los abusos contra los derechos humanos, incluida la programación coercitiva, las pruebas obligatorias, las redadas y la rehabilitación forzosa.

Abogamos por el empoderamiento económico y la inclusión social de las trabajadoras sexuales como trabajadoras sexuales, y trabajamos para mejorar la conciencia y erradicar la discriminación sobre la base de la orientación sexual.

Facilitamos la capacitación y los talleres, por ejemplo, sobre empoderamiento y liderazgo. Con autofinanciación, realizamos talleres para empoderar y brindar capacidades a nuevos líderes. Con esto nos aseguramos de capacitar constantemente a personas más valientes y animosas para que actúen como portavoces de forma que finalmente puedan tener influencia para detener la violación de nuestros derechos. Estas portavoces nos ayudan a ser más visibles y, al mismo tiempo, a divulgar evidencias precisas que disminuyen el estigma e informan a la sociedad en general. También realizamos talleres sobre diálogos sobre VIH / SIDA para promover el sexo seguro y el conocimiento sobre el VIH. También realizamos talleres de derechos humanos con énfasis en la población trans que son trabajadoras sexuales.

Con todas estas actividades priorizamos temas específicos y acciones en torno a:

  • Empoderamiento en cuestiones de derechos humanos
  • Creación de líderes
  • Salud sexual
  • Acompañamiento legal a compañeras que han sufrido o sufren algún tipo de discriminación o violencia.
  • Protestas a favor de los derechos humanos
  • Intervención social
  • Micro emprendimiento.

 Si la organización brinda servicios a trabajadoras sexuales, ¿qué tipo de servicios? 

  • Salud sexual
  • Entrega de condones y lubricantes
  • Trabajo de igual a igual

Si la organización hace trabajo político, ¿de qué tipo? 

No hacemos trabajo político, pero trabajamos en la construcción de una política pública que defienda los derechos humanos de las personas LGBTI.

¿Cómo se incluyen significativamente las trabajadoras sexuales en la organización?

Nuestra junta está compuesta principalmente por mujeres trans que realizan trabajo sexual dentro y fuera de la ciudad e incluso del país, porque la organización fue creada para garantizar nuestros derechos. También incluimos a la población LGBTI, ya que se encuentran entre las poblaciones más vulnerables de nuestro país.

Algunas miembros de nuestra organización trabajan en Europa, pero allí no tienen que hacer frente a tanta discriminación como nosotras en nuestro país.

Somos 5 miembros de la junta y 25 que están asociadas con nuestro grupo.

¿Cuáles fueron los principales eventos o desafíos en los que ha trabajado esta organización en el pasado? P.ej. oponerse o hacer campaña por una ley; organización de un evento …?

El acompañamiento legal definitivamente ha sido uno de los mayores desafíos en nuestra ciudad. Seguimos siendo la única organización que denuncia públicamente casos específicos de discriminación. Durante 2017 hubo 5 denuncias legales por violación de derechos, 2 de ellas culminaron en mutuo acuerdo, y para el resto no ha habido ningún pronunciamiento de sanción por parte de las autoridades. Sin embargo, continuamos trabajando en esos casos.

Vivir aquí siendo una mujer trans, joven, trabajadora sexual y vecina de barrio pobre definitivamente hace que las personas te clasifiquen como si fueras una persona de clase inferior; como si no mereciéramos los derechos. Estas violaciones de nuestros derechos nos impulsan a seguir trabajando todos los días para lograr el “buen vivir”, concepto sobre el cual la Constitución ecuatoriana habla tanto. A elevar nuestras voces en una sociedad que nos margina, nos excluye y nos discrimina por ser trabajadoras sexuales y por tener una identidad de género u orientación sexual diferente.

En la ciudad de Milagro tenemos muchos desafíos, especialmente después de que un grupo de mujeres trans decidiera hacer el trabajo sexual en las calles. Desde entonces, hemos luchado contra el hostigamiento, la persecución y las burlas de las autoridades, que en lugar de protegernos, nos discriminan y dejan que otros lo hagan también.

Para dar a conocer nuestro trabajo, tenemos una gran apertura con la prensa; pero la mayor barrera que tenemos es el gobierno local. Intentan constantemente hacernos invisibles y no están abiertos para darnos facilidades para seguir trabajando. El patriarcado que sobrevive en Milagro hace que cada día sea una lucha para dar importancia a la igualdad y la equidad que merecemos en nuestra ciudad. Esto en sí mismo es difícil, pero lo es aún más en nuestro caso, ya que no tenemos financiamiento y todas nuestras actividades son autogestionadas. Todos los días luchamos con este monopolio que permite que se violen nuestros derechos.

¿Cuáles serán los mayores desafíos para la organización en el futuro?

La situación del trabajo sexual es difícil y complicada en Ecuador, tanto legal como socialmente.

Nos atacan a diario, la ley casi no nos protege, las campañas de socialización o concienciación no se llevan a cabo, nuestro trabajo está criminalizado y a menudo enfrentamos la violencia.

Debemos continuar trabajando en un ambiente hostil, específicamente ahora después de la campaña “Con mis hijos no te metas”. Este movimiento ultraconservador nació en Perú en 2016 y se reprodujo en muchos países de América Latina como reacción a las políticas públicas que introdujeron una perspectiva de género en la educación y otras áreas del aparato estatal. La campaña creó el concepto de “ideología de género” y dice que es parte de una conspiración para “homosexualizar” los países y causar inestabilidad en el núcleo familiar. Esto ha tenido un efecto de arrastre en las trabajadoras sexuales de la región.

Hoy nos enfocamos en trabajar y presentar la primera ordenanza municipal a favor de la diversidad y el trabajo sexual. Este es un gran desafío al que nos enfrentamos como organización. 

¿Tiene la organización un mensaje para el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales? ¿Qué hay para las personas fuera del movimiento?

El mensaje para el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales es que juntas somos más fuertes. Aumentemos nuestro trabajo para hacerlo visible y mostrar que el trabajo sexual es trabajo. Y si alguien intenta violar nuestros derechos, preparémonos con las herramientas y el conocimiento necesarios para hacer cumplir las leyes de nuestros países. Si las leyes locales no nos favorecen, abracemos los derechos humanos internacionales y trabajemos para promover nuevas leyes locales.

Empoderarnos y encontrar fuerza en nuestro liderazgo es la única manera de ser libres en nuestro propio trabajo. Protejamos nuestro trabajo, erradiquemos todo tipo de violencia y discriminación usando nuestro aprendizaje y la fuerza de nuestra unión.

Mientras más nos apoyemos, más lograremos una buena vida. Avancemos con amor y respeto por un mundo con igualdad y equidad.

El mensaje para las personas que no conocen el movimiento del trabajo sexual y para la sociedad en general es que el trabajo sexual es trabajo, al igual que otras formas de trabajo. Hacerlo requiere esfuerzo y capacidad. La discriminación y la violencia no significan que el trabajo sexual vaya a ser eliminado, sino que será violado, lo que significa que las trabajadoras sexuales continuaremos siendo violadas, y que nuestras vidas correrán peligro, cuando todo lo que estamos haciendo es trabajar.

La sociedad debe respetar las decisiones de las personas. Una parte fundamental de la buena vida es el amor y lo que se puede ofrecer a la gente, sin juzgarlos ni señalarlos para el juicio por el trabajo que hacen.

 

Sitio web: https://www.facebook.com/Asociacion-Diversidad-Sexual-Milagro-disemi-151146692129292/

Correo electrónico de contacto: diversidadsexualmilagro@gmail.com

La infravida de tres prostitutas en un lupanar asturiano: “Tras 25 clientes, me hacían seguir”

 

Por QUICO ALSEDO

 

24 de abril de 2018

 

http://www.elmundo.es/papel/historias/2018/04/24/5ade0b8aca4741ce088b4594.html

 

El club Model’s, situado en un polígono industrial a tres kilómetros de Oviedo. PABLO LORENZANA

 

  • Semiesclavitud, sexo gratis con el jefe y droga, mucha droga. Así es la vida en un garito imposible de cerrar pese a las denuncias contra su presunto dueño
  • El Model’s se anuncia como hotel, restaurante y sala de fiestas con ‘flyers’ con coartada culinaria: ‘El día del cabrito’, ‘Menú diario 10 euros’. ‘Jornadas de la fabada’…

 

 

Vamos a ver, es todo un robo. El dueño nos roba a nosotras y nosotras engañamos un poco a los clientes. Cuando tienes a un tío muy drogado, le pasas la tarjeta las veces que sean: 150 euros, otros 150, otros 150. Si ya le has subido tres gramos de coca y no queda más, se machacan unas pastillas de ibuprofeno en la barra y palante, luego el hombre sale sangrando por la nariz y fuera, da igual. A cambio, el dueño te roba en todo: te cobra 70 euros por la habitación cada noche, te cobra cinco euros por la tele y cinco por la luz en tu habitación, te multa por mascar chicle o por no estar de pie abajo, te cobra por salir del club a dar una vuelta con tu novio… Cuando está pedo, te obliga a tener sexo gratis con él y con sus amigos… A ver, a mí, que he llegado a ganar 3.500 euros a la semana, igual no me importaba tanto el abuso. Pero muchas trabajan sólo por la droga, por el vicio…

—¿3.500 a la semana? Hombre, eso serás tú, rica, porque lo que es yo…

—A ver, yo he llegado a ganar 12.000 euros en una sola noche. Con uno muy drogado. Pero para eso te tienen que ayudar mucho los demás: las mamis, el encargado, los del bar…

Las tres son rumanas. Ania es la que más habla. Su hermana, Lucía, está embarazada y casi ni habla. Luego tenemos a Pilar, la mayor. Tendrá más de 50 años, aunque miente, sonriendo un poco, tal que si estuviera en el club: «43».

Las tres cuentan su puta vida en el más célebre putiferio asturiano: el Model’s, al lado de Oviedo. Un garito que no hay manera de cerrar.

Hace un mes, la Audiencia Provincial asturiana dictaminaba su cierre tras el enésimo pleito contra los siempre presuntos propietarios. Dos días después, un artículo en la prensa local: «El hotel, restaurante y sala Model’s sigue abierto».

Las tres mujeres forman parte ahora, como testigos, de una denuncia contra el presunto «verdadero» dueño. Siempre oculto tras supuestos testaferros: el empresario Jesús Tuñón. Él lo niega todo terminantemente a este diario: «Yo sólo soy el propietario del local, la empresa no tiene nada que ver conmigo». En su lugar, telefonea al periódico un señor llamado Miguel Pérez, que asegura ser el responsable de la actividad: «Tuñón no tiene nada que ver, él sólo pone el local».

Aprovechando la coyuntura, las tres mujeres nos cuentan —protegidas en el despacho de un abogado— cómo es la vida en un putiferio de carretera. Morbo poco, explotación laboral mucha. Son prostitutas, pero podrían ser teleoperadoras hartas de ser pisoteadas. Como reza el dicho: puta y la cama. Escuchémoslas. Lo cuentan ellas solas.

—Yo estuve en el Model’s hace cuatro años —dice Ania, la más enérgica de las tres—. Tandas de 21 días [la otra semana del mes es para la regla]. Era todo un fraude. Teníamos contrato, con sueldo de 700 euros. Por supuesto, no nos lo pagaban. Nos dieron de alta en la Seguridad Social, pero en vez de pagarlo él, pagábamos nosotras. Todo se lo llevaban ellos, menos lo que cobrábamos nosotras por pase, por cada cliente. De los 30 euros de cada copa, la mitad era para ellos. De cada botella de champán, un 80% era para ellos; a veces cobraban la botella a 300 euros. Te cobraban, como te cobran en cada puticlub, 10 euros por «sábana» cada media hora, que es la forma de justificar que ellos no ganan nada con el acto sexual, que sólo ponen el lugar.

—¡Aunque no las cambien! —tercia Pilar, la mayor—. Y cinco euros el preservativo.

—Eso, y cinco euros el preservativo. El contrato era de camarera, o de animadora, o de no sé qué de ocio. Da igual, todo mentira. Todo es explotarnos. Si te ibas con un cliente, te cobraban 90 euros por salir, pero también si te ibas con tu novio. Eras como una esclava de algún modo. La jornada era, como es en todos los puticlubs, de cinco de la tarde a cinco de la mañana…

—Pero es que este señor también te cobraba hasta por fumar…

—Era horrible. Si no bajabas justo a la hora en que abrían, multa. Si estabas mal de salud y te subías un rato a la habitación, multa. Bueno, yo sé de embarazadas que han muerto en puticlubs porque el jefe les ha dicho: «Oye, nada de esconderse, tú tienes que trabajar». En el Model’s te forzaban también, con la amenaza de que te echaban si no. Él mismo, Tuñón, nos giraba por sus otros puticlubes: el Venus, en Lérida; el Love, en Agullana (Girona), el Mirador, en Madrid. Y si había que follar con un amigo suyo gratis y tú habías enganchado ya un cliente, tenías que soltar el cliente y hacerlo gratis con el amigo.

Las tres testigos de la denuncia contra el club de alterne asturiano. CATA ZAMBRANO

 

Pilar dice haber tenido «muchas» noches de 24 «pases». Es decir, 24 relaciones sexuales. «Llegas fácilmente a 20, 21 clientes». Ania también alcanza esas maratonianas cifras: «A veces en una noche llegaba a 25 pases, estaba destrozada, y este tío venía y te obligaba a seguir bajo amenaza de echarte. Yo hacía lo que fuera por quitarme de encima al cliente, muchos van tan ciegos que en un rato te largas y ni saben si se han corrido o no…».

La publicidad del Model’s, situado en un polígono industrial a tres kilómetros de Oviedo, suele circular habitualmente como flyer por las calles de la capital asturiana.Con coartada culinaria: «El día del cabrito», «Menú diario 10 euros», «Jornadas de la fabada». La carne que vende el local es otra, en todo caso. Rumana.

Pilar: «En tiempos podía haber entre 70 y 80 chicas cada fin de semana, ahora ya hay muchas menos, igual no llega a 30. La crisis ha hecho mucho daño, mucho. Ahora muchos meses son de ganar 1.000 euros y ya. Y muchas ni eso. Lo más duro que he visto yo allí son varias chicas de unos chulos rumanos que yo creo que debían de ir a medias con el dueño. Los tipos estos las pegaban a ellas en la barra, delante de todos, para amedrentarlas. Era horrible», cuenta. Se refiere a otro juicio en marcha en Asturias: el del clan de los SandulacheDos hermanos rumanos acusados de violar, obligar a abortar y agredir (con una catana) a varias mujeres para prostituirlas. La Fiscalía les pide más de 100 años de cárcel a cada uno de ellos.

 

SÉ DE EMBARAZADAS QUE HAN MUERTO EN PUTICLUBS PORQUE EL JEFE LES HA DICHO: ‘OYE, NADA DE ESCONDERSE, TÚ TIENES QUE TRABAJAR'”

 

—Nosotras no hemos vivido esos horrores, pero sí presiones de todo tipo para forzarnos a tener sexo gratis, y mucho abuso, mucha jeta de este tío.

La pregunta es obvia: ¿legalizamos la prostitución para limitar los abusos como en cualquier trabajo? La respuesta de las tres, casi al unísono: «¡Pero si nosotras tenemos papeles, no somos ilegales, somos rumanas!».

—Que no, que no me refiero a que estéis legales en España, sino a vuestro curro, a la prostitución…

—Ah, por supuesto que tiene que ser legal, nosotras trabajamos, pagamos seguridad social, dice Pilar.

—De todas maneras —interviene Ania— en Cataluña está legalizada la actividad y es lo mismo, no cambia mucho, la presión es igual

Según la Fiscalía, los prostíbulos son en general máquinas de blanquear dinero y, al igual que en el caso de las discotecas, viven de un negocio enorme paralelo y nada oculto: la venta de droga.

—Muchas chicas trabajan sólo por el vicio, por la nariz…

—¿Cuántas son muchas? ¿Se puede cuantificar eso?

—Bufff, muchísimas. Quizás un 70%, o un 80%. Al final todo es la droga, gran parte del negocio es eso. Muchas no ganan más que para pagar la habitación y para el vicio. En el Model’s sólo vende droga el propietario, a nosotras no nos dejaba vender. Cuando se terminaba, pedías y te la subía el encargado.

Ania, que testificará junto con sus dos compañeras en Instrucción 3 de Siero, fue detenida hace años en el Model’s, en una de las recurrentes redadas que nunca han logrado cerrar el garito.

«Cada vez que había una inspección, a Tuñón siempre le avisaba alguien antes, imagino que de la Policía. Entonces nos decían lo que teníamos que decir cuando vinieran los polis: que aquello era un hotel o un restaurante, que nosotras sólo bajábamos al local como quien baja al bar del hotel a tomar algo, que en absoluto trabajábamos allí… Yo he visto cómo escondían chicas en un doble techo que hay en el último piso, como si fueran ganado. Estaba todo listo. Nunca pasaba nada. Date cuenta de que por allí pasan muchos abogados, gente importante…».

—¿Y cómo es que os atrevéis a denunciar todo esto? ¿Por qué ahora?

—Mira —dice Ania—, antes, cuando era más cría, igual el jefe llegaba y te decía que se la chuparas y tú eras más tontona y lo hacías.Ahora, si me lo dicen, me piro. La mujer en este país tiene derechos. Se acabó aguantar lo que aguantábamos. Hay que echarle huevos.

 

Según un informe, no hay trata en la industria del sexo en Nueva Zelanda, pero el abuso de las inmigrantes está muy extendido

 

Por THOMAS MANCH 

17 de abril de 2018

https://www.stuff.co.nz/national/crime/103129627/no-trafficking-in-nz-sex-industry-but-migrant-abuse-is-widespread-report-finds

 

Un informe internacional no ha encontrado evidencia de trata en la industria sexual de Nueva Zelanda, pero sí evidencia de explotación de inmigrantes (Foto de archivo)
KELLY HODEL / STUFF

 

 

Nueva Zelanda debe legalizar el trabajo sexual de las inmigrantes para prevenir la trata de personas, dicen los defensores de la industria del sexo.

Un informe internacional no ha encontrado pruebas contundentes de trata de personas en nuestra industria del sexo, pero se informa ampliamente sobre el abuso contra las trabajadoras sexuales inmigrantes ilegales.

Las trabajadoras inmigrantes describen ser violadas, abusados ​​racialmente, sobrecargadas de trabajo y chantajeadas por los clientes. También tienen miedo de recurrir a las autoridades por temor a la deportación.

La coordinadora del Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda, Catherine Healy, estuvo de acuerdo en que la ley actual permitía la trata en la industria sexual de Nueva Zelanda, y dice que las inmigrantes podrían estar protegidas por la ley de prostitución para evitar la trata y la explotación.
CAMERON BURNELL / STUFF

 

La Ley de Reforma de la Prostitución de 2003 prohíbe a cualquier titular de un visado temporal en este país realizar servicios sexuales.

El informe, publicado por la Alianza Global contra el Tráfico de Mujeres (GAATW), con sede en Tailandia, dice que la política actual aquí crea condiciones que conducen a la trata, en lugar de proteger contra ella.

El ministro de Inmigración Iain Lees-Galloway apoya la legislación que prohíbe a las inmigrantes el trabajo sexual.
DAVID UNWIN / STUFF

 

Amy, una trabajadora sexual inmigrante de China que fue entrevistada para el informe, describió a las trabajadoras sexuales como alentadas a venir a Nueva Zelanda para ganar grandes sumas de dinero.

Los clientes perciben a las trabajadoras sexuales asiáticas como sumisas en comparación con las trabajadoras locales, a menudo saltándose los límites y volviéndose abusivos, dijo Amy.

“Te agarrarán y dirán, ‘Voy a hacer esto’ y tú puedes decir ‘no’ pero no te escucharán”.

Se dijo que las trabajadoras habían recibido múltiples amenazas de informar a Inmigración de Nueva Zelanda, con el fin de extorsionarlas para recibir de ellas servicios gratuitos o denegados.

El capítulo de Nueva Zelanda del informe, escrito por la criminóloga Lynzi Armstrong de la Universidad de Victoria, en conjunción con el Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda (NZPC), se presentará en Wellington el martes.

“Todas las participantes fueron inequívocas al decir que no habían observado ni escuchado ningún caso de personas forzadas a venir a Nueva Zelanda para dedicarse al trabajo sexual”, dijo Armstrong en el informe.

“Esto fue consistente con los datos existentes, lo que demuestra que a pesar de las intensas investigaciones de Inmigración de Nueva Zelanda, hasta la fecha no se han identificado casos de trata de personas en la industria del sexo”.

La cofundadora de NZPC, Catherine Healy, dijo que no había una explicación clara para la falta de trata, en su definición estricta, en la industria del sexo de Nueva Zelanda.

“Se ha buscado seriamente. Encontrarás a mucha gente que dice que hay trata, pero cuando les preguntas sobre algún caso que hayan conocido, no pueden decir nada”.

Pero los casos de explotación justificaron la petición de derogar la prohibición de que las inmigrantes realicen trabajo sexual, dijo.

El viernes, dos trabajadoras sexuales inmigrantes se pusieron en contacto con Healy porque necesitaban ayuda para salir de una situación con aspectos relacionados con la trata de personas.

NZPC tuvo que asegurarles a las mujeres que era poco probable que la policía notificara a los funcionarios de inmigración. Los oficiales luego ayudaron a resolver el problema.

Se necesitó un “cortafuegos” entre la policía e Inmigración de Nueva Zelanda para formalizar dicha protección, dijo.

Tanto Inmigración de Nueva Zelanda como la policía han sido contactados para que comenten acerca de acciones de aplicación de la ley.

El Comisionado de Igualdad de Oportunidades de Empleo, Dr. Jackie Blue, dijo que la ley de Nueva Zelanda podría haber sido “líder mundial” en su momento, pero que ahora requería una enmienda para incluir a las inmigrantes.

El ministro de Inmigración, Iain Lees-Galloway, dijo en un comunicado que la ley actual cumplía con las obligaciones de Nueva Zelanda en virtud de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional.

“Apoyo esa postura porque me preocupa que cualquier medida para derogar [la prohibición contra las trabajadoras sexuales inmigrantes] pueda fomentar la trata sexual. Pero estoy abierto a cualquier nueva evidencia que pueda presentarse sobre este tema”.

Lees-Galloway había buscado el consejo de funcionarios para realizar una revisión de la explotación de inmigrantes.

“Aunque a menudo es muy difícil detectar estos delitos, sabemos que está ocurriendo”.

Después de FOSTA: muchos de los sistemas e institutos que se supone que nos protegen a las trabajadoras sexuales han sido enviados a erradicarnos

 

 

 

7 de abril de 2018

 

http://coyoteri.org/wp/after-fosta-many-of-the-systems-and-institutes-the-are-supposed-to-protect-us-are-sent-to-erase-u/

 

“Que el que esté libre de pecado entre vosotros sea el primero en tirarle una piedra”.

 

“El Congreso está tratando de acabar con las trabajadoras sexuales y desconectarlas de sus servicios comunitarios y de apoyo vital”.

 

por Bella Robinson, directora ejecutiva de Coyote RI (Call off Your Old Tired Ethics)

 

6 de abril de 2018

 

FOSTA (Fight Online Sex Trafficking Act) es una guerra contra las mujeres pobres. Este crimen de odio está siendo patrocinado por el Congreso con el dinero del contribuyente. El Congreso acaba de mostrar su verdadera cara y aprobar Fosta muestra que no se preocupa por las trabajadoras sexuales y mucho menos las víctimas de la trata sexual.

Es importante que las personas involucradas en la industria del sexo sepan cómo conectarse a la COMUNIDAD. Aquí hay una lista de algunas de las mejores organizaciones de EE.UU. que se esforzarán para ayudar a las personas involucradas en la industria del sexo que estén en crisis.

SWOP USA tiene una línea de apoyo. Soy una de las voluntarias que ayudan a responder la línea de ayuda. Desde que FOSTA (Ley de Lucha contra la Trata Sexual) fue aprobada, la línea de soporte recibe más llamadas que nunca. SWOP USA SUPPORT LINE 877-776-2004

Quiero que nuestra comunidad sea consciente de que los cierres de nuestro ESPACIO DE LIBRE EXPRESIÓN en línea afectarán primero a las trabajadoras sexuales más marginadas y pobres. Muchas de ellas viven en hoteles y no podrán tener ingresos dentro de uno o dos días. Muchas de estas mujeres tienen hijos o son jóvenes LGBT que no pueden acceder a un refugio u otros servicios del Estado. Las trabajadoras indocumentadas que ya están siendo cazadas por nuestro gobierno no podrán alquilar una vivienda ni pagar alimentos.

FOSTA abrirá un nuevo caldo de cultivo para los depredadores y aquellos que buscan explotarnos. Muchos de ellos llevarán insignias de policía y otros tratarán de hacerse pasar por clientes. La violencia y la explotación implosionarán. Miles y miles de trabajadoras sexuales y sus familias quedarán sin hogar, y las trabajadoras no tendrán otra opción que trabajar en las calles.

La violencia doméstica y las violaciones aumentarán. Los niños perderán a sus madres y serán separarados de sus hermanos, y serán arrojados al descompuesto sistema DCYF que abrirá un hogar de acogida aún más grande como antesala de la cárcel. La enfermedad aumentará, más mujeres pobres quedarán embarazadas debido a la guerra del gobierno contra los derechos reproductivos de las mujeres.

Mientras tanto, no oirás que el CONGRESO mencione la desigualdad económica o la falta de viviendas asequibles en todas las ciudades de Estados Unidos. O la falta de empleos que paguen un salario digno; porque el salario mínimo ya no cubre el costo de la vivienda, incluso en los barrios más pobres. Tampoco mencionarán que la mayoría de las ciudades no han aceptado las solicitudes de vivienda en décadas y mientras nos han cobrado impuestos a muerte, casi se han deshecho de todos los servicios públicos, alegando que son ¿programas de subsidio?. El Tío Sam es el mayor proxeneta de todos, y quiere controlar los cuerpos de las mujeres.

La estafa de la lucha contra la trata ha cerrado el círculo. El Congreso ha cometido un crimen de odio contra las trabajadoras sexuales. Quieren que las trabajadoras sexuales mueran. No hay viviendas para gente pobre, hay muy pocos proveedores de salud mental que sean competentes para atender a las personas involucradas en la industria del sexo. Nuestra investigación basada en la comunidad muestra que los proveedores de servicios traumatizaron a las personas en la industria del sexo y trataron de avergonzar a la gente a muerte.

Entonces, es mejor que comencemos a prepararnos para el daño colateral que ha surgido después de FOSTA.

En este momento, me gustaría recordar al público que Coyote RI no le enseña a nadie a hacer el trabajo sexual. No facilitamos ni promovemos el trabajo de nadie, ni pedimos donaciones a trabajadoras sexuales. Simplemente estamos abogando por la salud y la seguridad de las personas involucradas en la industria del sexo y proporcionamos a nuestra comunidad todo el apoyo que podemos.

Muchas organizaciones de defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales realizarán concentraciones en todo el país en el Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales, también conocido como el Día Internacional de las Putas, el 2 de junio de 2018.

Las organizaciones de justicia social de Coyote RI y Rhode Islands organizarán una Concentración por la Reforma de la Justicia Penal el 2 de junio de 2018 (detalles sobre el evento próximamente).

Ha aparecido este sitio web ofreciendo una recompensa de $ 25.000 a cada una de las primeras 10 trabajadoras sexuales que presenten pruebas de que un congresista que votó a favor de SESTA es / fue cliente suyo. Estoy luchando por la #whorenation con la esperanza de que puedan desenmascarar a suficientes legisladores para obligar a estos hipócritas a renunciar a su escaño. Drenemos la ciénaga y exijamos que sus sustitutos comiencen a gastar nuestros impuestos en servicios públicos.

 

HOJA DE RECOMENDACIONES

Si deseáis acceder a algunos de estos sitios, deberéis usar un navegador VPN (red muy privada) como TOR. Intentaremos actualizar esta lista con la mayor frecuencia posible.

Nueva actualización de la lista 7 de abril, 2018 PM EST

Actualizada del 4 de abril de 2018-04-08

https://www.eroticmonkey.com/

https://www.locanto.com/Personals/P/

http://www.usasexguide.info/

https://www.theeroticreview.com/   Only allows access from a VPN

https://www.bestgfe.com/     Only allows you to click agree and access from a US browser

http://sipsap.com/

https://www.slixa.com/

https://preferred411.com/

https://liveescortreviews.com/

http://www.eros.com/

http://www.bigdoggie.net/

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La presidenta del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, entrevistada en CanalSur

 

2 de abril de 2018

 

En el siguiente enlace:

 

http://www.canalsur.es/multimedia.html?id=1266701

 

Y ésta es la transcripción: 

 

VBV: Buenas noches

Presidenta: Buenas noches

VBV: Yo le voy a llamar Julia, por ponerte un nombre, porque sé que no quieres que te reconozcan

P: Exacto

VBV: Porque la sociedad es muy injusta

P: Más injusta todavía: yo hace más de una década que dejé de ejercer la prostitución y todavía me sigo escondiendo. Y lo único que estoy haciendo ahora mismo es defendiendo los derechos de mis compañeras para que no se encuentren en las mismas situaciones en las cuales yo ejercí la prostitución.

VBV: Vamos a poner a los expectarores un poquito en situación: ¿cómo llega una persona a ejercer la prostitución? ¿Por qué?

P: Por necesidad; y hay diferentes necesidades: tenemos compañeras que están ejerciendo la prostitución para pagarse un máster, para estar mejor formadas para la carrera que están estudiando, y tenemos compañeras que están ejerciendo la prostitución por necesidades básicas.

VBV: Hay datos —y lo hemos estado hablando a lo largo de la noche, que es muy difícil hablar de datos porque no hay fuentes fiables— hay un dato que yo quiero que me confirmes: nosotros hemos leído que el 80% de las mujeres que ejercen la prostitución son irregulares, eso quiere decir pues que no tienen papeles o que son de fuera: tú que las conoces porque aunque hayas dejado de ejercerla sigues teniendo contacto con ellas, estás defendiendo sus derechos: en la calle, ¿hay mucho extranjero o hay extranjeros y españoles?

P: En la calle, en los pisos, en los clubs, en todos los sitios hay más compañeras inmigrantes que compañeras españolas, pero cada vez hay más mujeres españolas que están ejerciendo la prostitución, en particular desde que empezó la crisis. Muchas mujeres que han dejado de cobrar todas las ayudas que tienen, el paro y todas las ayudas que tenían y se han visto abocadas a ejercer la prostitución porque ya no han tenido más ayudas.

VBV: ¿A veces es la única solución que les queda a ciertas personas?

P: A lo mejor es la única solución, en ese momento es la única solución que encuentran. Tampoco el gobierno, los gobiernos, el mundo en general, no están por terminar con la pobreza; entonces, siempre que exista la pobreza siempre va a haber mujeres abocadas a ejercer la prostitución y en condiciones más deplorables. El problema que tenemos nosotras es que parece que se está regularizando todo lo que está alrededor de la prostitución menos las prostitutas. De hecho, se busca darle la vuelta; por ejemplo, en los clubs, los propietarios son empresarios, no son proxenetas, porque nosotras lo que pagamos allí es un hospedaje; entonces, somos huéspedes de ese hotel, pero esos hoteles no tienen licencia de club ni tampoco tienen licencia de hoteles, entonces, no se puede permitir el hospedaje en esos espacios. Así nos lo reconoce el Ayuntamiento de Sevilla porque le hemos presentado un listado para que nos dijeran las licencias que tenían todos los clubs.

VBV: Las prostitutas, ¿queréis legalizar vuestra situación?¿Queréis regularizar la prostitución?

P: Nosotras queremos derechos, queremos protección para las víctimas de trata, mejor protección, no la desprotección que tienen ahora las compañeras víctimas de trata. Nosotras queremos planes de reinserción y de formación para las compañeras que quieren dejar de ejercer la prostitución y queremos derechos laborales para las personas que quieren seguir ejerciendo la prostitución. No queremos: medidas asistenciales como son, por ejemplo, el Convenio de Salud de la Junta de Andalucía o los protocolos de actuación del Ayuntamiento de Sevilla, por poner un ejemplo.

VBV: ¿Tú has conseguido salir?¿Se puede?

P: Sí. Yo he conseguido salir porque yo he decidido salir en su momento; y salir, podemos salir todas, lo que pasa es que unas tendrán más problemas y otras tendrán menos problemas pero el problema es encontrar otra vida después de ejercer la prostitución.

VBV: La sociedad ¿pone muchas trabas?

P: Por supuesto. Y además esto está hecho para que desde su punto de vista, lo que se está mostrando a la sociedad, es para eso. El Ayuntamiento de Sevilla, por ejemplo, está persiguiendo a las compañeras de la calle desde el 2009 y ahora, en el plan nuevo que están ejecutando, que ha empezado a partir de enero, van a perseguir a las compañeras de pisos, mientras que los 1.500 clubs que hay en España, la licencia se las han dado a ellos.

VBV: Ahora vamos a explicar a los expectadores que en una ordenanza del Ayuntamiento se prohibía, bueno, se multaba al cliente de la prostitución. Eso ha llevado a que las prostitutas que trabajaban en la calle… ¿qué ha pasado con ellas?

P: Que nos desplacemos. Vamos a ver: este plan es pionero en España y está siendo felicitado en muchos lugares de España por el buen resultado que ha tenido, y el buen resultado que ha tenido ha sido que se han gastado un montón de dinero en campañas publicitarias en las cuales se pone “no tienes excusa para irte de prostitutas”, enfocadas a los clientes, y a las prostitutas lo que han hecho ha sido desplazarnos a sitios donde seamos perseguidas. Porque esto es un engaño: no estamos en contra del cliente, estamos en contra de la prostitución que nos molesta.

VBV: La prostitución no desaparece.

P: La prostitución de la calle, que les molesta a los turistas, la prostitución de los pisos que le molesta a mi moral y las encerramos en clubs donde no les molestamos a nadie y generamos mucho Producto Interior Bruto y del cual se beneficia nuestro gobierno, para quien sigue disfrazando esto con trata con prostitución, pero ellos se están beneficiando.

Que nos den derechos, que nos den protección, que es vergonzoso la atención que tenemos en los datos que dan. Las redadas que nos hacen, las redadas son más por el tema de extranjería que por el tema de trata, que ahora están viniendo muchas redadas por temas de empleo, del Ministerio de Empleo, que no lo entendemos, si saben que nosotras no podemos estar dadas de alta ni nada, no tenemos derecho, no sabemos tampoco por lo que van. Esto por la parte que ejecutan sus tareas. Y luego tenemos, pues, los policías que enseñan la chapa para hacer su servicio gratis sin pagar, el que cobra los sobres para no hacer redadas, y las hemerotecas están ahí, las mil noticias que habrá visto donde hay policías implicados y los que utilizan el amor romántico, como todo el machismo, todo el sistema patriarcal, igual, a nosotras nos utilizan igual.

VBV: Siempre hablamos de mujeres y yo, antes de que te vayas te quería hacer la pregunta: ¿se ve igual la prostitución en el hombre que en la mujer?

P: Los compañeros que ejercen la prostitución lo tienen peor que nosotras, porque ellos no existen ni para la Administración. Más todavía, hay veces que se hace un curso de formación, por ejemplo, para compañeras transexuales, y a las compañeras transexuales que todavía no tienen cambiado el nombre en el DNI con su nombre de mujer no les permiten hacer el curso porque no se puede registrar el nombre en esos documentos. Será que la Junta de Andalucía y este gobierno no tienen bastantes informáticos como para cambiar ese detalle.

VBV: No siempre se puede hablar con vosotras. Yo te doy las gracias porque sé que no es fácil, porque sé que os cuesta…

P: Una cosita.

VBV. Dime.

P:   Estamos hartas de que nos digan que somos víctimas de violencia de género, porque si somos víctimas de violencia de género, nuestros clientes son nuestros maltratadores y los que están dando las licencias de los clubes, ¿quiénes son? Dejemos ya de tanta sinvergonzonería, que luego no nos consideran víctimas de violencia de género, que luego nuestras compañeras asesinadas por sus parejas no son consideradas víctimas de violencia de género, porque tan sólo se les considera chulos o proxenetas. Nosotras no podemos tener pareja, parece ser.

Ya está bien de decirnos si nos gustaría esto para nuestra hijas. Esto no va a terminar porque nosotras queramos esto para nuestras hijas o no. Esto va a terminar con las hijas de muchas mujeres viniendo aquí, de muchas madres, y lo que queremos es que estén en mejores condiciones que las que hemos vivido nosotras.

Que no se utilice para recibir subvenciones, que no se utilice como programa electoral y que no se utilice para ganar una pelea feminista. Porque este es un movimiento que hace mucho tiempo que ha empezado y estamos empezando una lucha que ya la hemos ganado el 8 de marzo, cuando se ha conseguido, y eso sin participar todavía los colectivos de prostitutas, cuando se ha conseguido que la abolición no se lleve en el manifiesto

VBV: Pues gracias. Gracias porque son palabras muy sentidas, muy reales, y nosotros tenemos que seguir con el programa, con muchos más temas.  

 

Colectivo de Prostitutas de Sevilla

Twitter: @ProstitutasSev

e-mail: Colectivo.prosev@gmail.com

Despenalizar la prostitución es fundamental para los derechos de las mujeres transgénero

 

Por EVAN URQUHART

27 de febrero de 2018

https://slate.com/human-interest/2018/02/decriminalizing-prostitution-is-central-to-transgender-rights.html

 

Ilustración por Slate. Foto por Getty Images.

 

Harper Jean Tobin estaba tratando de evitar el frío en una parada de autobús una tarde de invierno, caminando de un lado para otro y escuchando música en sus auriculares, cuando fue perfilada como trabajadora sexual en su ciudad natal de Louisville, Kentucky. Iba a casa desde la universidad en un descanso, tomando un autobús para encontrarse con un amigo, y hasta que el auto de la policía se detuvo frente a ella, era un día perfectamente normal.

“Fue al comienzo de mi transición”, me dijo Tobin. “Llevaba un pesado abrigo de invierno con una colorida bufanda y maquillaje brillante. Estaba tan confundida que después de un par de minutos [los policías] salieron del coche y me preguntaron si estaba buscando clientes. Al final, parecieron convencerse de que estaba completamente desconcertada por su sospecha y me dejaron ir. La experiencia me dejó conmocionada, pero ahora sé cuán afortunada fui de que esta interacción no condujera a la intimidación, el hostigamiento, las difamaciones, una orden de búsqueda, un arresto o incluso un chantaje para tener relaciones sexuales, como tantas otras mujeres trans, particularmente las mujeres trans de color, han experimentado”. Tobin es ahora la directora de políticas del Centro Nacional para la Igualdad Trans.

Las mujeres trans lo llaman caminar siendo trans: cuando los agentes de policía suponen que cualquiera que se parezca a una mujer transgénero debe dedicarse al trabajo sexual. El miedo y las dificultades que esto genera entre las mujeres trans que no son trabajadoras sexuales es una de las múltiples razones por las cuales la despenalización completa de todo trabajo sexual debe ser una pieza central en la lucha por los derechos humanos de las personas trans. La despenalización, a diferencia de la legalización a través de la regulación, buscaría eliminar aquellas leyes que penalizan a las trabajadoras sexuales.

El trabajo sexual es una categoría amplia que abarca desde el baile erótico y la pornografía hasta la solicitación sexual en la calle, y puede hacerse por dinero o por comida, vivienda u otros bienes y servicios. De acuerdo con la Encuesta Transgénero de los Estados Unidos 2015, el 19 por ciento de todas las personas trans, y el 47 por ciento de las mujeres trans negras, han participado en el trabajo sexual. Esto no ocurre en el vacío sino en el contexto de la discriminación social generalizada contra las personas trans en general, y las mujeres trans de color en particular. El sesgo generalizado contra las personas trans limita severamente su acceso al empleo tradicional, la vivienda y la atención médica, pero también, a través del rechazo familiar, a redes informales de apoyo basadas en el parentesco.

“La aplastante pobreza, la falta de vivienda por el fanatismo y otros prejuicios institucionales perpetúan la necesidad de ‘sexo de supervivencia'”, explicó Nat Paul, un experto en la intersección de la trata y el trabajo sexual, que experimentó la trata de primera mano antes de convertirse en defensor de las mujeres transgénero víctimas de la práctica. Paul agregó que el “sexo de supervivencia” a menudo se confunde con el trabajo sexual, “pero trato de diferenciar porque la supervivencia no es consentimiento sino necesidad”.

“La penalización del trabajo sexual solo agrava los múltiples e intersecccionales   prejuicios que hacen que las mujeres trans tengan que hacer frente a antecedentes penales”, continuó Paul. “Si el trabajo sexual fuera legal y los policías no te explotaran para no acusarte de un ‘delito’, es más probable que pudieras salir de una situación mala y confiar en las personas que se supone que te protegerían [ de la trata y el abuso] “.

Incluso el más endurecido creyente en la responsabilidad personal debería detenerse a pensar en la forma en que el sistema de justicia penal empeora las vidas de las mujeres transgénero que ya están desesperadas por el rechazo familiar, la pobreza, el desempleo y la falta de vivienda. En todo el país, solo hay un puñado de camas seguras en refugios donde puede quedarse una mujer trans sin hogar, lo que puede ayudar a explicar por qué el 48 por ciento de las mujeres trans que se dedican al trabajo sexual también informan haber experimentado la falta de vivienda. Las leyes que penalizan el trabajo sexual son particularmente difíciles para estas mujeres; El 86 por ciento de las mujeres trans que han estado en contacto con la policía informan haber sido hostigadas por ellas. Algunas veces, la policía les permite a las trabajadoras sexuales irse sin detenerlas, pero solo si realizan actos sexuales para los policías, llamados “chupa y vete” por las víctimas. Si son detenidas, las mujeres trans a menudo son enviadas a cárceles masculinas, donde se convierten en blanco de hostigamiento y abuso por parte de los guardias y otras personas encarceladas.

Por supuesto, no todas las personas trans que se dedican al trabajo sexual lo hacen para evitar la falta de vivienda. Ally Brinken, una persona queer de género transfemenina que inicialmente se metió en el trabajo sexual para complementar sus ingresos durante la escuela de posgrado, disfruta de ser su propia jefa como profesional. “El trabajo sexual como profesión y como comunidad está mucho más libre de marginación y discriminación y, siendo estudiante, establecí contacto con él de forma definitiva”, dijo Brinken. “El trabajo sexual como comunidad es muy trans positivo. Es rentable, y es bueno para nosotras, permitiéndonos usar nuestros cuerpos y nuestra sexualidad que la sociedad tan a menudo estigmatiza “.

La despenalización del trabajo sexual puede parecer una medida drástica, así que consideremos por un momento lo que se necesitaría para mitigar los factores que llevan a las mujeres trans a practicar sexo de supervivencia antes de ese paso. Necesitaríamos fuertes medidas antidiscriminatorias para garantizar que haya viviendas y puestos de trabajo disponibles para las mujeres trans que los necesiten, y camas seguras en albergues para personas sin techo donde las mujeres trans pudieran quedarse si se pierden por el camino. Necesitaríamos medidas policiales anticorrupción y capacitación en sensibilidad para garantizar que las mujeres trans no sean acosadas o extorsionadas por sexo mientras van por la calle y opciones humanitarias en el sistema de justicia penal para las detenidas por trabajo sexual. También necesitaríamos mejores opciones de reinserción una vez que las detenidas hayan cumplido su condena. Más allá de eso, necesitaríamos cambiar las actitudes de la sociedad para que los jóvenes no conformes con su género dejen de quedarse sin hogar debido al rechazo o al abuso familiares. Personalmente, espero que algún día estas piezas estén en su lugar en todo el país. Pero la despenalización al menos mitiga el daño al que tienen que hacer frente las mujeres trans en el trabajo sexual, aunque de manera imperfecta.

Muchas organizaciones han llegado a reconocer cuán importante es la despenalización dentro del marco más amplio de los derechos LGBTQ, incluido el Centro Nacional para la Igualdad Trans, Lambda Legal, GLAAD, Amnistía Internacional, el Grupo de Trabajo Nacional LGBTQ y muchos otros. Incluso la Campaña de Derechos Humanos (HRC), el más importante de los grupos LGBTQ, no se opone directamente a la despenalización. Ésta organización aún no se ha pronunciado explícitamente a favor de la despenalización, sin embargo. Pero Sarah McBride, la secretaria de prensa nacional de la Campaña de Derechos Humanos, hizo una insinuación en esa dirección, diciéndome:

Ninguna persona debe ser puesta en riesgo de abuso o de miedo a la violencia. La actual penalización del trabajo sexual en la mayoría de las jurisdicciones pone a demasiadas personas en riesgo de violencia, al tiempo que socava la salud pública y castiga desproporcionadamente a las personas de color, las personas transgénero y las personas que viven en la intersección de múltiples identidades marginadas. HRC continuará consultando y trabajando con socios y miembros de la comunidad para garantizar la seguridad y la dignidad de todos, incluidas las trabajadoras sexuales.

Ceyenne Doroshow, una trabajadora sexual trans negra que fundó la organización GLITS (Gays y Lesbianas que Viven en una Sociedad Transgénero) para defender los derechos de las trabajadoras sexuales transexuales, me dijo que todavía queda un largo camino por recorrer cuando se trata de lograr que las principales organizaciones LGBTQ apoyen las necesidades de las trabajadoras sexuales trans. “Estamos comenzando a ver conferencias inclusivas para la comunidad LGBT, pero seguimos siendo las más bajas en la cadena alimentaria”, dijo Doroshow. “Este año [el Grupo de Trabajo Nacional LGBTQ] finalmente nos invitó a todas nosotras [defensoras del trabajo sexual] a la Conferencia para la Creación de un Cambio, pero sigue habiendo un sentimiento de separación, de no valorar la vida trans sea del color que sea”, me dijo Doroshow .

Las mujeres trans no son responsables de las fuerzas que las empujan hacia el trabajo sexual cuando son discriminadas en el trabajo legal, ni son responsables del deseo que otros sienten por sus cuerpos, lo que las empuja hacia el trabajo sexual y las hace vulnerables a la trata de personas igual que otras mujeres. Muchas (si no todas) con mucho gusto elegirían otras ocupaciones si pudieran. No sirve de nada castigarlas con hostigamiento policial, temor a ser detenidas, antecedentes penales y encarcelamiento en prisiones que o no desean o no pueden albergarlas de manera segura. Las personas pueden estar en desacuerdo sobre si el trabajo sexual es dañino en último término, pero la profesión más antigua no va a desaparecer. Además, castigar a algunas de las personas más pobres y vulnerables no lo erradicará, sino que hará la vida aún más difícil para un grupo de personas que solo están intentando sobrevivir.

Día Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales

 

 

Publicado por RED EDITION el 2 de marzo de 2018

 

https://rededition.wordpress.com/2018/03/02/international-sex-workers-rights-day/

 

Este día se celebró por primera vez en 2001 cuando más de 25.000 trabajadoras sexuales se reunieron en la India para un festival de trabajadoras sexuales. Las asociaciones de trabajadoras sexuales de todo el mundo celebran el 3 de marzo como un día internacional por los derechos de las trabajadoras sexuales.

Este año, Red Edition marcará el 3 de marzo, el Día Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales con una campaña llamada “Sex Work Rules ” (#SexWorkRules) (reglas del trabajo sexual).

En la mayoría de los países —incluso en Austria, donde el trabajo sexual es legal— las trabajadoras sexuales de todo tipo sienten que son estigmatizadas y marginadas, y esto les impide buscar una compensación legal por discriminación (por ejemplo, discriminación racial, por ser propietaria de un estudio, despido de un puesto de docente debido a su participación en la industria del sexo), falta de pago por parte de un cliente, violación.

Las trabajadoras sexuales son estigmatizadas y marginadas a diario, constantemente enfrentan un millón de tabúes sobre sus propias vidas, la libertad de elegir ser trabajadora sexual, sus necesidades y sus problemas.

El tema se debate constantemente en los medios de comunicación; sin embargo, existe un tabú en torno a los problemas que enfrentan muchas trabajadoras sexuales cuando quieren hablar abiertamente, o incluso hablar de sexo, tanto por parte del público en general como por parte de las instituciones.

Con la campaña #SexWorkRules queremos mostrar nuestra actitud, nuestro estilo de vida y nuestras propias reglas y condiciones para ser trabajadoras sexuales.

¡Respeta nuestro derecho a elegir el trabajo sexual como trabajo!

 

Red Edtition

Grupo de trabajo sexual de inmigrantes,

Austria

 

Violencia sexual y prostitución: el problema es la imagen que tenéis de nosotras

 

“El problema no es mi ocupación sino vuestra moralidad burguesa”.
© Matt Lemon Photography. All Rights Reserved.

 

Por Marleen Laverte (1)

20 de noviembre de 2017

https://researchprojectgermany.wordpress.com/2017/12/29/sexual-violence-and-prostitution-the-problem-is-your-image-of-us/

 

El acoso sexual ocurre en la prostitución como ocurre en cualquier otro trabajo. Se necesitan soluciones que no penalicen a todos los clientes.

“¡Si alguien te agarra, quítale la mano inmediatamente y deja claro que no debe tocarte sin pagar!”. Ese fue uno de los primeros consejos que recibí de una compañera trabajadora sexual. Era en 2011, cuando comencé a hacer negocios en Café Pssst !, un bar con habitaciones en la parte trasera. Tanteaba clientes potenciales mientras coqueteaba con ellos; hombres de la clase del que le ponía la mano en el trasero o en el pecho a una mujer, pero que al final no iba a las habitaciones de atrás con ella. Tenían que ir al banco primero para retirar efectivo, decían, y luego simplemente no regresaban, como era de esperar.

En términos generales, nuestros clientes saben muy bien cómo comportarse y nos tratan con respeto; después de todo, son hijos, parejas o padres, no monstruos sin empatía. Sin embargo, al igual que en la gastronomía, el riesgo de encontrarse con un cliente ocasional que te agarre sin tu consentimiento es relativamente alto. O que robe tu tiempo, es decir, tu dinero.

En la mayoría de los burdeles, las prostitutas nos advertimos mutuamente sobre tales clientes transgresores. Intercambiamos información sobre qué observar o qué tipo de clientes es mejor rechazar, si ya te has hartado de su actitud. En algunos de los portales de internet, nos advertimos unas a otras de los clientes que actuaron de forma violenta o inapropiada.

Las redes de trabajadoras sexuales en países de habla inglesa manejan sus propias bases de datos, los llamados “esquemas de Ugly Mugs”, para librar a las compañeras trabajadoras sexuales de tener la misma mala experiencia con un cliente que tuvieron otras, desde transgresiones hasta violencia. Para el área de habla alemana, obtuvimos un “Client-Knigge” [manual de etiqueta] en el que los clientes pueden leer en frío lo que es y lo que no es aceptable.

A pesar de toda la competencia, las putas generalmente nos apoyamos mutuamente cuando se trata de compartir la mejor forma de lidiar con esas raras “ovejas negras”. Proyectos del movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales (como Hydra, Trans * Sexworks o profiS by move e.V.) empoderan a las trabajadoras sexuales para que se levanten contra la violencia y procesen mejor sus experiencias.

Expectativas de rol contradictorias

Aunque es obvio, permítanme aclarar una cosa: ¡un solo cliente transgresivo o violento ya es demasiado! Encuentros con esos clientes son los que ocupan nuestras mentes por un período de tiempo más largo. Para digerirlos, reflexionamos sobre esas experiencias una y otra vez.

Los estereotipos dominantes sobre las prostitutas, que también influyen en nuestro propio pensamiento, dificultan el trazar una línea cuando se trata de transgresiones o conductas violentas: algunos dicen que como “mujeres caídas” no tenemos que culpar a nadie más que a nosotras mismas y debemos considerar esas experiencias como riesgo laboral.

También están aquellos que creen que las prostitutas no pueden ser violadas, ya que aparentemente estamos listas para acostarnos con cualquier persona en cualquier momento. Otros a su vez creen exactamente lo contrario: que cualquier sexo con clientes es violación.

Incluso si no necesitas procesar ninguna grosería, estas expectativas de rol contradictorias pueden desestabilizarte sutilmente sobre qué punto de vista adoptar. Y, sin embargo, no somos “mujeres caídas” ni somos incapaces de expresar o negar el consentimiento, ni todos nuestros clientes son agresores.

La variedad de violencia perpetrada por los clientes es amplia y diversa. En el peor de los casos, incluye asesinatos, y los asesinos en serie —no solo en EE. UU.— la mayoría de las veces eligen prostitutas como sus víctimas, ya que razonablemente pueden esperar que las investigaciones policiales sobre asesinatos de trabajadoras sexuales se lleven a cabo con menos rigor. Además, debido al estigma asociado al trabajo sexual y el miedo a la policía, las trabajadoras sexuales apenas denuncian incidentes. No lo hacen en Alemania, y ciertamente tampoco en países que penalizan a los clientes.

La policía no es inocente

Y, sin embargo, informes recientes de compañeras trabajadoras sexuales de Francia [e Irlanda] han demostrado que desde que se adoptó la penalización de clientes, son especialmente los clientes respetuosos los que se mantienen alejados, mientras que los brutales aceptan fácilmente el pequeño riesgo de ser atrapados. A su vez, la disminución de clientes significa que les guste o no, las trabajadoras sexuales tienen que aceptar clientes significativamente más violentos si quieren evitar caer en la pobreza, ya que las alternativas de trabajo adecuadas son pocas y distantes.

No debería ser una sorpresa que la combinación de diferentes formas de discriminación —tener una identidad trans *, un conocimiento pobre del idioma alemán, ser negra o de color, ser romaní o de otro origen étnico— también aumente el nivel de violencia que experimentan las personas en el trabajo sexual.

Además de la violencia de los clientes, uno no debe ignorar la enorme cantidad de violencia perpetrada por los agentes de policía en todo el mundo. Muy a menudo, los perpetradores se esconden entre las mismas personas de quienes los políticos y los activistas contra la prostitución esperan que nos protejan. En Alemania, los casos de sexo extorsionado (“hazme una mamada y luego te dejaré ir”) quizás no sean tan altos como en otros lugares, pero la policía alemana tampoco es inocente. Compañeras trabajadoras sexuales han informado sobre violencia psicológica, por ejemplo, mediante salidas forzadas del coche durante los controles de licencia de conducir, comentarios sexualizados durante las redadas, ficciones de hacerse pasar por clientes, o preguntas transgresoras y condescendientes cuando se intenta presentar una denuncia.

La exclusión social, especialmente los intentos de librar a las ciudades del trabajo sexual callejero, ha llevado a la adopción de leyes cuyo único propósito es desplazar o encarcelar a las prostitutas. Cuando se prohibe iniciar contacto con clientes potenciales , como sucedió en el barrio St. Georg de Hamburgo; cuando las trabajadoras sexuales regresan a las zonas fuera de límite [Sperrbezirke] para ganar dinero suficiente para pagar las multas que se les imponen y son atrapadas repetidamente hasta que la falta administrativa inicial se convierte en un delito penal; cuando una docena de trabajadoras sexuales van a parar a la cárcel como resultado de todo eso, entonces considero que existe una privación de la libertad de las prostitutas por parte de las autoridades legislativas y ejecutivas.

Indiscriminadamente encasilladas como víctimas

Nuestras fronteras merecen el mismo respeto que las de los demás. Llegar a darse cuenta de algo tan obvio puede ser difícil a veces en una sociedad que nos segrega y nos encasilla de forma indiscriminada como víctimas.

A las trabajadoras sexuales se nos está robando la oportunidad de dirigir un debate público diferenciado sobre la violencia en la prostitución. ¿Cómo tratar el hecho de que eliges esta ocupación después de una cuidadosa consideración, sabiendo mucho acerca de los posibles peligros? ¿A quién tomas como un modelo a seguir? ¿Cómo lidias con la violencia, sin infravalorarla y sin generalizarla?

Se necesitan soluciones que no penalicen a todos los clientes. Existe una falta de comprensión de que, ante todo, son los prejuicios sociales sobre la prostitución los que nos dificultan protegernos a nosotras mismas. Eso es porque esos prejuicios bajan el umbral para usar la violencia contra nosotras: entre los clientes, entre la policía, entre todos. Desearía que se escuchara a las trabajadoras sexuales y que se nos consultara acerca de qué medidas consideramos útiles para prevenir la violencia y cuáles no recomendamos.

Incluso si ello puede ser incómodo para muchas personas: las campañas públicamente visibles que representan a nuestros clientes y a nosotras mismas como personas respetables serían más efectivas que los registros forzosos (2). Porque el problema no somos nosotras, sino los prejuicios que tenéis contra nosotras.

 

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1 La autora es trabajadora sexual y escribió aquí bajo su seudónimo.

 

2 La “Ley de Protección de Prostitutas”, que entró en vigencia en Alemania el 1 de julio de 2017, introdujo el registro obligatorio de trabajadoras sexuales, así como sesiones obligatorias de consejería en salud y la posibilidad de emitir órdenes administrativas contra ellas. Para más información, remítase al Informe del Comité Internacional sobre los Derechos del Trabajador Sexual en Europa (ICRSE), titulado “Protección profesada, disposiciones sin sentido – Descripción general de la Ley alemana de protección de las prostitutas (Prostituiertenschutzgesetz – ProstSchG)”. Los lectores interesados ​​también pueden referirse al Informe Comunitario de ICRSE “Explotación: disposiciones laborales injustas y condiciones de trabajo precarias en la industria del sexo”.

 

Traducido del alemán al inglés por Matthias Lehmann, cofundador de SWAT – Sex Workers + Allies Translate.

Traducido del inglés al español por Citerea Anadiomena.

“El objetivo de SWAT no es solo proporcionar a las trabajadoras sexuales y aliados una red para permitir el intercambio de conocimientos sobre trabajo sexual a través de barreras culturales y de idioma, sino también recompensar a los contribuyentes por su trabajo siempre que sea posible”.

 

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El traductor del alemán al inglés desea agradecer a Marleen Laverte por sus comentarios sobre el primer borrador de esta traducción. Se han hecho todos los esfuerzos para traducir este artículo palabra por palabra. La foto  de arriba no apareció en el artículo original.

 

El original en alemán de este artículo se publicó por primera vez como “Sexuelle Gewalt und Prostitution: Das Problem ist euer Bild von uns” at die tageszeitung” (20 de noviembre de 2017). Tenga en cuenta que el copyright de este artículo corresponde a Die Tageszeitung y no está licenciado bajo una licencia de Creative Commons.