“Caldo de cultivo de corrupción”: los legisladores de Nueva York condenan el control policial del trabajo sexual entre llamadas a disolver la Brigada Antivicio

 

 

Por Sessi Kuwabara Blanchard

22 de abril de 2019

Https://filtermag.org/2019/04/22/lawmakers-nypd-criminalization-of-sex-work/

 

Miembros de la Asamblea del Estado de Nueva York y senadores, así como un concejal de la Ciudad de Nueva York, están pidiendo al inspector general de la policía de Nueva York que inicie una investigación independiente sobre “la explotación, el acoso y la victimización constantes de las trabajadoras sexuales por parte de la policía de Nueva York”, y en particular su notoriamente corrupta “Brigada Antivicio”.

Los asambleístas Ron Kim y Dan Quart, la senadora estatal Jessica Ramos y el concejal Ritchie Torres redactaron una carta (ver a continuación), que fue entregada el 5 de abril al inspector general del Departamento de Policía de Nueva York, Philip K. Eure. Describe a la Brigada Antivicio como un “caldo de cultivo de corrupción” que, si se investigare, “sería [encontrada] igual de perturbadora” que la recientemente investigada “desastrosa Unidad de Delitos Sexuales”.

La carta plantea la pregunta de si la vigilancia a la vez del trabajo sexual, la trata de personas y los delitos de internet contra los niños está mal orientada, especialmente dado su supuesto propósito: “Si la Brigada Antivicio está destinada a resolver los delitos basados ​​en las víctimas, ¿por qué se incluye la prostitución? Es peligroso y ofensivo combinar la participación voluntaria en el comercio sexual con la trata de personas “.

“Particularmente preocupante es el continuo hostigamiento, el acoso y, en algunos casos, directamente la explotación de las trabajadoras sexuales por parte de la Brigada”, dijo Quart en un comunicado de prensa del 19 de abril de  Decrim NY. “Durante demasiado tiempo, a la policía de Nueva York se le permitió operar en la sombra, abusando de su poder y evitando la responsabilidad. Basta ya.”

La carta describe una serie de escándalos recientes que revelan hipocresía dentro del departamento de policía de la ciudad. En septiembre de 2018, el ex detective del Departamento de Policía de Nueva York, Ludwig Paz, fue acusado de dirigir “un extenso imperio de prostitución y juego”, mientras que oficiales en servicio activo, como el oficial Michael Golden, supuestamente explotaron a mujeres que hacían trabajo sexual mientras realizaban una redada, y luego procedieron a arrestarlas.

De acuerdo con la carta, la Sociedad de Ayuda Legal ha informado que “sus clientes trabajadoras sexuales a menudo son tocadas de manera inapropiada, humilladas, forzadas a una actividad sexual no consensual y más”.

Más allá de las contradicciones en su propósito, las operaciones de la Brigada Antivicio también han resultado ser fatales para las trabajadoras sexuales. En un caso que se ha convertido en el centro del movimiento de despenalización de la ciudad de Nueva York, Yang Song murió en noviembre de 2018 mientras huía de una redada en una sala de masajes de Flushing.

Hablando en referencia a la muerte de Song, la asambleísta Kim dijo en el comunicado de prensa: “En lugar de acosar y empujar a estas trabajadoras a la muerte, debemos cambiar toda nuestra forma de abordar el problema central que enfrentan estas trabajadoras todos los días, que está directamente relacionado con la injusticia económica”.

“Estamos horrorizados de que la policía continúe allanando salones de masajes en nombre de ‘rescatar’ a las personas que hacen trabajo sexual”.

Para las organizaciones activistas, como Red Canary Song, que se oponen a la criminalización de las trabajadoras sexuales migrantes en Queens, abordar el problema central requiere que se cierre por completo la Brigada Antivicio.

“Estamos horrorizados de que la policía continúe allanando salones de masajes en nombre de ‘rescatar’ a las personas que hacen trabajo sexual”, dijo Red, activista de Red Canary Song. “Debemos disolver la Brigada Antivicio”.

Los políticos firmantes se dirigen a Albany en la sesión de 2019 para presionar por una legislación que promulgue “la despenalización del trabajo sexual, el borrado de los registros de prostitución, la expansión de anulación de órdenes judiciales para las sobrevivientes de la trata y… la derogación del delito de vagabundeo con el propósito de la prostitución”. ”

“Tenemos que aceptar que no estamos tratando con una o dos manzanas podridas”, escriben los legisladores. “Estos incidentes recurrentes apuntan no solo a una cultura de corrupción y mala conducta, sino a una explotación, un acoso y una victimización constantes de las trabajadoras sexuales por parte de la policía de Nueva York”.

 

 

Fotografía: Consistorio de la ciudad de Nueva York

En la foto: Ritchie Torres en una reunión del Consistorio.

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Francia: “Ley de Prostitución: tres años de más”

 

 

 

La ley del 13 de abril de 2016 conocida como de “penalización de clientes”, tiene tres años. Tres años de más para esta ley que penaliza sobre todo a las trabajadoras sexuales y pone en peligro a las personas que dice proteger.

 

https://www.medecinsdumonde.org/fr/actualites/prostitution/2019/04/15/loi-prostitution-trois-annees-de-trop

 

El año pasado, un estudio reveló degradación de las condiciones de vida para las trabajadoras sexuales tras la penalización de los clientes. Un año después, una consulta con las asociaciones que participaron en el estudio confirma amargamente los primeros resultados. Precariedad, movilidad, contagios y deterioro de la salud, aumento de la violencia, el balance general es catastrófico a muchos niveles. Los objetivos de la ley no se han alcanzado, por otra parte. No hay menos trabajo sexual en Francia, y no hay indicios de una disminución de la trata y la explotación de menores desde la implantación de la ley.

 

UNA RELACIÓN DE FUERZAS SIN CAMBIAR: TRABAJADORAS SEXUALES PENALIZADAS

 

Los defensores de la ley habían prometido una “inversión de la carga penal“. En la práctica, sin embargo, las trabajadoras sexuales siguen siendo acosadas por la policía y más penalizadas que los clientes debido a las ordenanzas municipales, o porque prevalecen las políticas de lucha contra la inmigración o de gentrificación de las ciudades.

 

“Los clientes tienen hoy el poder de bajar las tarifas e imponer relaciones sin preservativos.”

 

Se nos había predicho un reequilibrio de la relación de fuerzas entre trabajadoras sexuales y clientes, lo cual no es el caso en absoluto. Como resultado del aumento de la competencia entre las trabajadoras sexuales, los clientes ahora tienen el poder de reducir las tarifas e imponer relaciones sin preservativos.

 

UNA “RUTA DE SALIDA DE LA PROSTITUCIÓN” EN PUNTO MUERTO

 

Se suponía que la ley “protegía” a las trabajadoras sexuales y “abría nuevos derechos” a través de una “ruta de salida de la prostitución”. Tres años después, mientras que el número de trabajadoras sexuales se estima en alrededor de 40.000 en Francia, solo se han establecido unas pocas docenas de rutas de salida.

 

“El número de trabajadoras sexuales se estima en alrededor de 40.000 en Francia”

 

Bien lejos pues de los objetivos del gobierno de 500 a 1.000 personas por año. Desigualdades territoriales y la multiplicación de criterios discrecionales se añaden a la   complejidad administrativa del acceso a esta ruta, por lo que la mayoría de las trabajadoras sexuales nunca accederán a él.

Para las personas que a pesar de todo han podico beneficiarse de la misma, el acceso a un permiso de residencia sigue siendo complicado debido a la obsesión por el control de los flujos migratorios, por no mencionar el acceso a la vivienda que sigue siendo una promesa incumplida. Los medios no están disponibles.

 

UNA LEY IDEOLÓGICA EN DETRIMENTO DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS

 

Constatamos que la ley ha permitido principalmente favorecer a las asociaciones abolicionistas, ya que los subsidios públicos están cada vez más condicionados a apoyar la ley y su componente represivo. Las asociaciones de trabajadoras sexuales y las que defienden su salud han denunciado durante mucho tiempo cualquier forma de penalización como perjudicial para los derechos, la salud y la seguridad de las personas. El trabajo sexual no puede ser tratado únicamente desde la perspectiva de la ruta para “salir de la prostitución” que no satisface las necesidades de las trabajadoras sexuales que continúan trabajando. Deben ser defendidos todos los enfoques de reducción de daños y de salud comunitaria por y para las personas implicadas que han sido desarrollados durante 30 años, en línea con las recomendaciones internacionales y los estudios científicos que defienden su efectividad.

Estas constataciones recurrentes e inaceptables apuntan a la necesidad de rectificar el marco legislativo con urgencia. ¿El informe de evaluación previsto por la ley dirá lo contrario? No se sabe, no existe. Prueba del desinterés y la inacción descarados de los poderes públicos.

 

PUBLICADO EL

15 de abril de 2019.

 

Lista de organizaciones firmantes

Acceptess-T, Act Up-Paris, AIDES, Arcat, Autres Regards, Cabiria, Fédération parapluie rouge, Grisélidis, Le Collectif des femmes de Strasbourg Saint Denis, Médecins du Monde, STRASS (Syndicat du Travail Sexuel).

 

Francia: ¿Tres años de ley y cuántas falsas promesas?

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

17 de abril de 2019

http://MA.LUMIERE.ROUGE.BLOGS.LIBERATION.FR/2019/04/17/3-ANS-DE-LOI-ET-COMBIEN-DE-FAUSSES-PROMESSES/

 

 

Cuando una ideología lleva a un callejón sin salida y destruye vidas.

 

El aniversario de los tres años de la ley del 13 de abril de 2016 transcurrió sin mucho ruido. El tema del trabajo sexual permite que las personas se entretengan durante los debates televisados, pero a pocos les importa lo que realmente está sucediendo a las personas involucradas, incluidos aquellos que defienden la ley en nombre de “ayudar a las prostitutas” sin nunca intentar evaluar o verificar las consecuencias de su política.

Promesa de evaluación

La ley prevé una evaluación del gobierno después de dos años y esto no se ha hecho. Los defensores dicen que es demasiado pronto para evaluar, que se necesita tiempo para sentir los efectos positivos. Y, de hecho, los efectos positivos todavía no están allí. Sería culpa de los decretos de aplicación que tardaron en publicarse. La penalización de los clientes, de hecho, la medida emblemática de la ley y el interés principal de sus defensores, se aplicó desde el primer día porque no requiere ningún decreto de aplicación.

Esta penalización es denunciada regularmente por las trabajadoras sexuales y las organizaciones de salud. A menudo lo hablamos en este blog, así que lo remito al estudio de LeBail / Giametta para más detalles; esta nota está destinada más a verificar el contenido de las promesas que se han hecho.

Promesa de desaparición gradual de la “prostitución”.

La apuesta de esta ley era que la pérdida de ingresos relacionada con el trabajo sexual llevaría a las trabajadoras sexuales a hacer otra cosa. Esta visión ya era en sí misma una forma de confesión, ya que si el trabajo sexual fuera realmente una “violencia contra las mujeres”, no habría necesidad de alentar a las personas que lo practican a detenerlo buscando destruir o reducir su fuente de ingresos. Por lo tanto, se trata de castigar a las recalcitrantes que se niegan a someterse a la ideología abolicionista mediante el corte de sus suministros de alimentos.

Las feministas abolicionistas a favor de la ley, sin embargo, habían previsto que la presión sobre las trabajadoras sexuales tendría que ejercerse después de la introducción de “ayudas” para “salir de la prostitución”. Se suponía que la penalización de los clientes se aplicaría solo varios meses después de dicho “componente social” para garantizar un período de “reintegración” sin pérdida de ingresos netos. De hecho, sucedió exactamente lo contrario, ya que la penalización de los clientes se aplicó de inmediato y las “ayudas” famosas de la llamada “ruta de salida” no comenzaron a aplicarse más que año y medio después para los primeros departamentos interesados.

Promesa de lucha contra la trata de personas, la explotación y la violencia.

Por lo tanto, es en gran parte por esta razón que, por el momento, no hay una evaluación positiva de estos primeros años durante los cuales solo se aplicó el componente represivo, mientras que se suponía que éste también traería beneficios, entre otras cosas, la progresiva desaparición del trabajo sexual y la trata de seres humanos. Tres años después, no hay indicios de tal desaparición, y el número de víctimas de la trata puede incluso estar batiendo récords.

Cuando las trabajadoras sexuales denuncian precarización y asaltos más frecuentes desde la aplicación de la ley, sus partidarios explican que la violencia ya existía antes, que no fue culpa suya y que las “personas en situación de prostitución” siempre se han quejado de su precariedad. Cuando nos quejamos por el aumento de infecciones, se nos dice que el VIH y las ITS no son lo único que hay en la vida y que se debe tener en cuenta la salud de manera global, ya que la práctica del trabajo sexual sería una forma de deterioro de su salud mental (teoría rechazada por la Haute Autorité en Santé por falta de evidencia). En el peor de los casos, se nos acusa de mentir o no saber lo que decimos debido a nuestra negación psicológica unida a nuestro estrés postraumático, los síndromes de Estocolmo y otras formas de patologización. En todo caso, nadie afirma que la ley haya mejorado nuestras condiciones de trabajo, y los abolicionistas admiten que el propósito de la ley no es mejorar nuestras condiciones de vida, sino animarnos a “salir de la prostitución”. .

Promesa de despenalización de las “prostitutas”.

Se nos dice que la ley ya no penaliza a las “personas prostituidas” o que ha “invertido la carga penal” sobre los clientes. En la práctica, las trabajadoras sexuales siguen siendo penalizadas por las ordenanzas municipales, las leyes de proxenetismo, las políticas contra la migración o la gentrificación de las ciudades. De hecho, a menudo a los clientes les preocupa menos la policía que a las trabajadoras sexuales. Esta tiene órdenes contradictorias y está lejos de haberse vuelto feminista con la ley.

Por ejemplo, en el bosque de Sénart, la policía acosa a las trabajadoras sexuales desde hace más de un año, destruyendo sus chozas, confiscando sus propiedades, insultándolas, mientras que el delito de solicitación ya no existe y no hay ordenanza municipal para explicar estas conductas. Justifican su presencia por la ley de penalización de los clientes, que no aplican, ya que su objetivo es echar a las trabajadoras sexuales cuya visibilidad perturba, contrariamente a los clientes cuyo pasaje es furtivo y similar al de otros caminantes, que extrañamente en este lugar del bosque son solo hombres adultos…

Cuando se aplica, la penalización de los clientes es de hecho principalmente contra las trabajadoras sexuales, para que salgan de un espacio determinado, sabiendo que la mejor manera de perseguirlas es evitar que ganen. dinero haciendo que pierdan su tiempo. Así que tenemos en muchos lugares de Francia policías a los que se les paga por quedarse todo el día o toda la noche frente a las trabajadoras sexuales, sus chozas y sus camionetas, solo para asustar a los clientes y asegurarse de que no pueden trabajar, por lo que terminan abandonando el lugar. Estamos muy lejos de los debates y de la ideología abolicionista que dice “proteger a las víctimas”.

Promesa de mayor poder para las “prostitutas”.

Los defensores de la ley explicaron que permitiría a las “personas prostituidas” tener más poder sobre los clientes al permitirles amenazar con demandarlos. Este punto de vista es un poco estúpido porque cualquiera que amenace a sus clientes con denunciarlos se arriesga a no trabajar muy bien. De hecho, las trabajadoras sexuales diferencian entre un abusador, que no es un cliente, sino posiblemente una persona que se hace pasar por un cliente para agredir, y un cliente que cumple con las condiciones presentadas. Es como llamar a un ladrón de bancos un cliente del banco, y que para combatir los robos de bancos se decidiera que todos los clientes de los bancos deberían ser penalizados, en lugar de detener a los ladrones en cuestión.

El poder de negociación con los clientes en realidad se ha debilitado. Si, antes de la ley, tenías diez clientes que se presentaban durante el día y solo querías hacer tres, podrías elegir a los tres mejores que estuvieran de acuerdo con tus condiciones. Hoy, con la penalización de los clientes y el temor de ser detenidos por la policía, si solo tres clientes acuden a ti en el día, es más probable que los aceptes a todos para mantener tu nivel de ingresos, incluso si son los tres peores clientes que siempre rechazaste, los que negocian los precios o el preservativo. Hay mayor riesgo de que termines por ceder y, a diferencia de lo que se dijo, la ley ha otorgado más poder a los clientes, quienes, aunque pueden tener que pagar una multa, no se arriesgan como las trabajadoras sexuales a perder todos sus ingresos y volver a encontrarse en la calle porque ya no pueden pagar su renta o habitación de hotel.

Promesa de “ayudas” para las personas que quieren dejar el trabajo sexual

Las mayores promesas obviamente se referían a la llamada “ruta de salida de la prostitución”. Tres años después de la ley, unas 150 personas se habrían “beneficiado”, mientras que los defensores de la ley imaginaron ayudar de 500 a 1000 personas por año, con un presupuesto asignado de aproximadamente 5 millones de euros al año, incluidos los primeros años de la ley durante los cuales no hubo “ruta de salida”. Este dinero se utiliza principalmente para “formar” a las autoridades y “sensibilizar” al público sobre las “realidades de la prostitución” tal como lo definen los activistas abolicionistas.

La ruta de salida no funciona muy bien, lo que era predecible desde el principio, ya que se cree que es una forma de control para garantizar que las trabajadoras sexuales, muchas de ellas inmigrantes, no abusen del sistema solo para tener papeles. De hecho, esta ruta es virtualmente irrelevante para las trabajadoras sexuales francesas, o que ya tienen un permiso de residencia, y que, por lo tanto, ya pueden beneficiarse de los derechos sociales previstos en el derecho común. Como recordatorio, la RSA para una persona soltera es de unos 550 euros por mes, o sea mitad más que la asignación proporcionada durante el “recorrido”.

Los parlamentarios y el gobierno anterior tuvieron la generosa idea de que las trabajadoras sexuales podían vivir con 330 euros al mes, pero tenían que sospechar que muchas personas mentirían y continuarían el trabajo sexual en secreto (lo que realmente sucede). y, por lo tanto, habían planeado comisiones departamentales para “acompañar” a las personas y asegurarse de que estuvieran bien comprometidas en este recorrido. Desde que se crearon las comisiones, la mayoría no se reúnen o como mucho lo hacen una vez al año, la mayoría de los departamentos casi no tienen solicitudes, y la mayoría de los recorridos se realizan principalmente en los departamentos de Ile de France.

Los criterios de rechazo y aceptación varían considerablemente de un departamento a otro según la buena voluntad de los prefectos. Varios departamentos son muy claros acerca de su negativa a crear “efecto llamada” al regularizar a las inmigrantes indocumentadas. Por ejemplo, el departamento de Alpes Marítimos rechazó casi todos los casos de mujeres nigerianas que se habían presentado bajo la promesa de obtener documentos y que se encontraban en centros de detención.

Otros departamentos dicen que rechazan a las personas que ya han solicitado asilo o se han visto obligadas a abandonar el territorio francés, como es el caso de la mayoría de las trabajadoras sexuales inmigrantes que son controladas regularmente por la policía. A veces se les pide que tengan un buen dominio del francés, que ya hayan parado el trabajo sexual durante varios meses para demostrar su compromiso, como si el trabajo sexual no se ejerciera principalmente, como cualquier otro trabajo, para ganar dinero en ausencia de otras fuentes de ingresos, y que las personas pudieran dejar de trabajar de un día para otro durante varios meses, esperando la respuesta de una comisión que se reune de manera muy aleatoria y cuya respuesta llega después de varios meses.

Las personas que son más fácilmente aceptadas son aquellas que ya han logrado detener el trabajo sexual por algún tiempo y han logrado valerse por sí mismas sin la ayuda del Estado. Es necesario creer que las condiciones son tales debido al temor de una reanudación del trabajo sexual que probaría la inutilidad de dicho recorrido o, en todo caso, su ineficiencia. Así que se ha creado un enorme rompecabezas muy costoso en dinero y energía, agotando los recursos asociados que serían más efectivos si ayudaran directamente a las personas sin pasar por el montaje de registros, reuniones y rechazos de la administración.

El Permiso de Residencia Temporal Provisional de 6 meses ni siquiera permite registrarse en la mayoría de los centros de trabajo o encontrar un empleo con un empleador que no quiera correr el riesgo de contratar a alguien que se encuentre de nuevo rápidamente sin papeles. La promesa de asistencia para la vivienda tampoco se mantiene porque los lugares de alojamiento están saturados. El resultado está pues muy mitigado. Bastaría, sin embargo, simplemente regularizar a las indocumentadas para permitirles el acceso al derecho común en lugar de crear un sistema completo de chantaje y control social para controlar que las personas merecen “ayuda” condicionada al buen comportamiento que se espera de ellas, incluso cuando ese trabajo sexual es una actividad perfectamente legal y sujeta a impuestos.

Promesa de hacer una ley para la gran mayoría de las “víctimas”

Nos explicaron que las trabajadoras sexuales que protestaban contra la penalización de los clientes eran una minoría privilegiada no representativa y que la ley defendería a la gran mayoría de las “víctimas”. En realidad, casi todas las trabajadoras sexuales en Francia se oponen a la penalización de clientes y sufren, pero poco importa a los defensores de la ley, ya que solo las personas “salidas de la prostitución” pueden entender y analizar lo que han vivido una vez que experimenten la revelación y la comprensión de que en realidad era violencia.

Las estimaciones oficiales (falsas y probablemente subestimadas) del número de trabajadoras sexuales en Francia varían entre 30.000 y 40.000 personas. Sin embargo, solo un poco más de 150 personas se han beneficiado de la ley a través de la “ruta de salida de la prostitución”. Esto representa, después de tres años, el 0,5% de la población total de trabajadoras sexuales en Francia. A este ritmo, y si ninguna persona nueva decide comenzar el trabajo sexual mientras tanto, podemos estimar que la “abolición de la prostitución” puede ser efectiva, si todo va bien, en 600 años.

Nosotras, compañeras de #LilyJusticia, llevamos denunciando su situación desde hace 6 años

http://ellokal.org/nosotras-companeras-de-lilyjusticia-llevamos-denunciando-su-situacion-desde-hace-6-anos/

 

 

Nosotras, compañeras de #LilyJusticia, llevamos denunciando su situación desde hace 6 años ante A.B.I.T.S la cual responde como siempre que tramitarán a los órganos y causas que darán a conocer a fiscalía.

Durante todo ese tiempo, seguimos presionando para conseguir que la administración de respuesta. Siempre nos responde que fiscalía es conocedora de la situación y que están trabajando.

Pasa el tiempo y en varias ocasiones se nos pide que “no hablemos más del tema, porque se está trabajando” y que nosotras debemos de entender que no formamos parte de la mesa técnica de A.B.I.T.S en la lucha contra la TRATA o Tráfico de Personas trasladada nuestra preocupación por la compañera, ya que ellas como “Educadoras” no podían ser indiferente a la realidad. Según ellas informan a sus “responsables” la situación de la precareidad de salud y su aislamiento en cuanto a querer pedir ayuda.  En estos últimos tres años, la situación empeora, se hace más visibles la situación de vulnerabilidad, los golpes el maltrato físico y psicológico.

Desde nuestro colectivo se fuerza crear una mesa especial de #ViolenciaMachista, debido a varios sucesos que ocurren en Robadors y las Corts La mesa esta formada por directivas de A.B.I.T.S, consellera del distrito, técnicas, abogada, asociaciones especializadas, cuerpos de seguridad @mossos y @barcelona_GUB Y nosotras para explicar en primera persona nuestra situación de #Violencia, siempre en dicha mesa de Ciutat Vella, hemos puesto en conocimiento la situación de Lily y la respuesta siempre fue la misma, que era una situación difícil, casi imposible debido a que ella no acepta ninguna ayuda. 2018 fue el año más difícil porque el deterioro físico era evidente, exigimos que por favor se actuará de oficio aunque sólo fuera para una analítica que daría la situación de salud. Llegamos a pedir la “incapacidad” para poder ayudar de una forma efectiva y siempre la respuesta es que no era fácil y que estaba en fiscalía.

Nunca hemos dejado de visibilizar y seguimos en nuestro empeño que Lily iba camino de la tumba, es duro pero muy real. Se nos dice que están poniendo todos los medios disponibles, se hace varias actuaciones policiales de seguimiento, y no consiguen nada.

Desde A.B.I.T.S tratan de prestar atención psicológico. Nosotras ponemos en conocimiento que nuestra compañera se encuentra en alto riesgo y ante la poca efectividad, comenzamos a investigar por nuestra cuenta, aportamos datos relevantes para que haya una investigación, fotos, posibles lugares interés, matrícula, etc.

Nada es suficiente y fiscalía decide que por falta de pruebas cierra dicho expediente. Exigimos que no seremos cómplices y que haremos público, dónde se pide que tengamos paciencia, que seguirán trabajando y volverán a dar la información. Somos conocedoras que el 27 de diciembre 2018 se reúne la UTE y las diferentes asociaciones, cuerpos de seguridad, para dar respuesta a la situación de Lily.

El 2 enero 2019 se nos cita, para compartir la información de que medidas tomarán al respecto. Se nos comunica que la “incapacidad” no se contempla porque resulta muy duro y que fiscalía no lo ve viable, y nos piden tiempo, nuestra respuesta fue tiempo que tiempo, acaso no se dan cuenta de que va camino de la tumba. Y se nos comunica que “no podremos hablar más de Lily en la mesa de Violencia” porque ya serían las responsables la que se harían cargo y que nos mantendrán informadas.

Nos vuelven a citar el 28 de febrero 2019, entregamos más información directamente a la directiva de Trata o Tráfico de Personas. Hablamos claro de la situación de nuestra compañera, que es crítica y que se tomarán urgentemente medidas de seguridad y protección.

Lamentable es de todo conocido los últimos acontecimientos, y repudiamos el modo en que se filtra la información , decir ahora que su muerte es debido a la leucemia, dato que debería estar protegido, ya que el caso está en secreto de sumario. Lily siempre estuvo acompañada por las diferentes asociaciones del barrio, que trabajaron en conseguir documentación, dando apoyo, solidaridad y respeto en todo momento, siempre a prevalecido su derecho a la privacidad, intimidad, ella vivió y murió por sus hijos. Nunca se quejó, y tampoco permitió que su vida fuera pública. Respetamos aunque nos duela, como hay personas que jamás la conocieron den rienda suelta a su imaginario y se crean con derecho de dar falsas noticias.

No es nuestra responsabilidad decir dónde está la mentira, porque una vez que se abra el secreto de sumario, muchas deberán pedir disculpas, no a nosotras, si al recuerdo y memoria a Lily.

Nosotras seguiremos peleando exigiendo responsabilidad política, institucional, jurídica y policial. #ProuImpunitat porque éste final se podía haber evitado si la jurisprudencia estuviera en contacto con la realidad, no se puede cargar toda la responsabilidad a las víctimas, ya que si ellas no denuncian, no hay persecución de delito, debería existir una prevención, que las personas conocedoras del delito tenga credibilidad, así conseguir una garantía real.

Donde los delitos tengan respuesta ante la justicia y que los culpables tengan el castigo justo

Barcelona, a 8 de abril de 2019

Putas libertarias

 

La juez del mayor caso sobre prostitución imputa a un guardia civil más de 70 delitos

 

La instructora propone a la Xunta personarse como acusación y avisa al Estado de que es responsable subsidiario de la actuación del agente que demandaba sexo a cambio de papeles

 

SILVIA R. PONTEVEDRA

26 de marzo de 2019

https://elpais.com/sociedad/2019/03/25/actualidad/1553538224_348830.html

 

La testigo protegida DPA 123 B llegó a España, desde Brasil, en situación irregular el 19 de octubre de 2006 y el 29 de noviembre conoció su primera redada. Pero aquella no era una auténtica inspección y de ella no quedó constancia policial alguna. El cabo primero de la Guardia Civil Armando Lorenzo Torre, miembro del Equipo de Personas y Emume (mujeres y menores) de Lugo, se presentó presuntamente en el Club Sirena proclamando que era “jefe de extranjería” y ordenó a un compañero fotografiar a las mujeres de una en una. Ellas iban pasando a la cocina para ser retratadas y dar sus datos personales. Y cuando le tocó el turno a DPA 123 B, Lorenzo le preguntó: “¿Qué hace una chica tan guapa ejerciendo la prostitución?”. Ella respondió que lo hacía “por necesidad”. Y el cabo mandó a su compañero que le tomara fotos de cuerpo entero. Después, le pidió a la mujer su número de móvil. Y ahí empezó todo.

Lo siguiente fueron las reiteradas llamadas a la chica y la visita al domicilio de esta, el 18 de diciembre, por parte de Armando Lorenzo. Según un par de testigos él sacó su pistola; la posó sobre una mesa. Le dijo “vengo de deportar a 20 o 30 compatriotas tuyas”, “tus días en España como legal se están terminando, dame el pasaporte que yo te arreglo para tres meses más”. A continuación, aunque ella se negaba, cuenta que la obligó a practicarle una felación y luego la penetró “sin preservativo”. Todo esto se relata en la Operación Carioca, la mayor investigación contra las mafias de proxenetismo que ha tenido lugar en España (310 tomos, 377 testigos) y que hunde sus raíces precisamente en la denuncia de esta joven. Después de una década de instrucción, la juez hace repaso de las actividades del agente (uno de los principales entre los 89 imputados que llegó a sumar la causa desguazada en 50 piezas) y propone en un auto de más de 200 folios el procesamiento del cabo por más de 70 delitos.

La magistrada Pilar de Lara ordena, además, notificar a otras 23 mujeres que tienen derecho a ayudas para personarse en calidad de víctimas de violencia de género. Ofrece a la Xunta de Galicia ejercer la acusación popular y toma una medida nunca aplicada hasta ahora: avisar al abogado del Estado de que la Dirección General de la Guardia Civil es responsable subsidiaria de los presuntos delitos cometidos por este agente y también por su jefe, el brigada Julio Baquero, al que atribuye omisión y cohecho. La juez se basa en que sus actividades eran “ampliamente conocidas por sus superiores jerárquicos”.

El auto de transformación de las actuaciones en proceso sumario dispone el inminente procesamiento de estos dos agentes y de tres proxenetas, entre ellosJosé Manuel García Adán, dueño de los clubes Queen’s y Colina, situado en el epicentro de la trama Carioca. Después el caso pasará a manos de la Audiencia Provincial de Lugo, que debe ratificar la conclusión y ordenar la apertura de juicio oral. La detención de Armando Lorenzo, que entró en prisión y luego quedó en libertad provisional con la prohibición de residir en Galicia, convulsionó a la sociedad lucense.

Una veintena larga de delitos que le atribuía la juez han prescrito o se sobreseen por falta de pruebas, pero entre los que todavía siguen en pie están la supuesta agresión sexual con intimidación y amenaza a la testigo protegida, y 21 delitos de cohecho en relación a otras mujeres a las que presuntamente requería favores sexuales a cambio de regularizarlas para no ser deportadas. De Lara también lo considera autor de delitos de extorsión y de cohecho con respecto a los dueños de los burdeles, por brindarles trato de favor si recibía a cambio beneficios económicos. Le atribuye igualmente revelación de secretos, tráfico de influencias o falsedad documental en la elaboración, por ejemplo, de denuncias falsas contra propietarios de prostíbulos que supuestamente se negaban a pagarle. Por último, la juez tiene en cuenta una docena de supuestos delitos continuados de omisión del deber de perseguir delitos y varios cargos vinculados al “favorecimiento de la prostitución”.

Según la titular del juzgado de Instrucción número 1 de Lugo, el guardia civil no solo hacía funciones de “taxista” en el coche oficial del cuerpo al transportar a mujeres hasta el Queen’s para evitar posibles controles y deportaciones. También se encargaba de derivar a este y al otro burdel que regentaba el proxeneta García Adán a muchas trabajadoras de los clubes en los que había redadas, en vez de llevarlas a “una casa de acogida o una ONG”, reprocha la instructora.

“La actividad presuntamente delictiva del cabo Armando Lorenzo se remonta a su anterior destino en la Unidad Orgánica de Policía Judicial adscrita a la Audiencia Provincial de Lugo, en el que se habría granjeado la confianza y amistad de algún magistrado”, apunta la juez. En el otro mundo que frecuentaba el agente, había mujeres que “rozaban la indigencia”, señala. “La inmensa mayoría eran extranjeras”, jóvenes, “vulnerables”, “se encontraban en España en situación irregular, necesitaban enviar dinero a sus hijos, padres, hermanos y uno de sus principales temores eran las redadas, en las que podrían ser detenidas y expulsadas del país”.

En los clubes trabajan mujeres que “han sufrido violaciones o malos tratos, o simplemente han tratado de escapar de la pobreza de sus países y labrarse un futuro mejor”, recuerda. En consecuencia, defiende De Lara, Lorenzo “abusaba de su superioridad”, pedía favores sexuales para él, para amigos e incluso para los “socios de su hijo”, a veces en fiestas en pisos y otras veces en los clubes. Y se valía, supuestamente, de su estrecha relación con responsables de Extranjería de la Policía Nacional para amañar las órdenes de expulsión y los permisos.

El sumario recoge seguimientos, pinchazos telefónicos y SMS que revelan su supuesta debilidad por mujeres legalmente vulnerables. Mensajes en los que combina las referencias físicas con sus presuntas gestiones burocráticas.

La testigo protegida relató que desde el momento en el que se negó a mantener más contactos con el guardia civil “comenzó a sufrir una situación de acoso por parte de la policía nacional”, hasta que en septiembre de 2008 fue identificada en su domicilio y se le incoó un expediente de expulsión, que se llevó a efecto en marzo de 2009. Armando Lorenzo, asegura la juez, ejercía su influencia, especialmente, en una docena de clubes de la provincia y llegó a cobrar dinero de unos siete. En algunos casos, apunta De Lara, parecía uno más, “como si estuviera en nómina”. Y así, durante años, “construyó una creencia generalizada de que él tenía capacidad para arreglar todo tipo de papeles y documentación relativa a la situación administrativa de extranjeros en España”.

“Antes de acostarme con usted me meto en cemento”

Una mujer venezolana que trabajaba como encargada de un prostíbulo declaró en el juzgado que se sintió “humillada por el abuso de poder”: “¿Cómo es posible que a los que tienes que pedir auxilio sean los que abusan de ti? Es como si vas a tu madre a pedir ayuda y te mete una puñalada”; “no se puede hundir más a los que ya estamos hundidos”. Según esta supuesta víctima del cabo primero, el hombre reclamó sus servicios sexuales y ella se negó. “Tú no quieres colaborar, no te quieres portar bien… pues se te va a acabar el negocito”, la amenazó él presuntamente. “Máteme, pero antes de acostarme con usted me meto en cemento”, asegura ella que le respondió en una ocasión. “Armando cumplió finalmente sus amenazas”, concluye la juez, “porque ella sufrió una redada de la Inspección de Trabajo, que impuso al local una multa elevada, tras lo cual siguieron las redadas y su detención”.

Los clubes que no accedían a las demandas de Armando Lorenzo sufrían “persecución”, “extorsión” y “amenazas”, asegura De Lara. Según la juez, el cabo utilizó a algunas mujeres, en ocasiones bajo “presiones insoportables”, para que testificasen hechos falsos contra propietarios de burdeles y así “eliminar a la competencia en una guerra entre clubes”. Otra testigo venezolana declaró que un día el agente la llevó al cuartel, le dijo que si no cooperaba con una denuncia (falsa) la expulsaría. Y que si lo hacía le daría los papeles, la haría testigo protegida, cobraría una pensión de 300 euros al mes y recibiría ayuda para conseguir un piso.

 

Adiós, abolicionismo. ¡Hola, prohibicionismo!

 

 

La bandera negra del hambre. El prohibicionismo planea enviar al paro sin derechos a más de cien mil mujeres.

 

“Abolicionismo no es prohibicionismo” es un eslogan que gustan de repetir las abolicionistas. Y es verdad. Lo que no es verdad es que las “abolicionistas” de hoy sigan siendo abolicionistas: son prohibicionistas.

El abolicionismo respeta el derecho de las mujeres a vender servicios sexuales y el de los clientes a comprarlos y no penaliza ni a unas ni a otros (1). Tan sólo limita a las mujeres el pleno ejercicio de su derecho, impidiéndolas gestionar libremente sus intereses al invalidar su consentimiento a la hora de administrar sus ganancias: es lo que se llama penalización del proxenetismo aún con consentimiento de la mujer.

El abolicionismo defiende como método para terminar con la existencia de la prostitución —que es su objetivo final— las ayudas económicas y sociales a las mujeres que quieran dejar la prostitución y —se sobreentiende, si no se quiere crear un “efecto llamada”— ayudas económicas y sociales a todas las mujeres en situación de precariedad a fin de que no tengan necesidad de entrar en ella.

El prohibicionismo, por el contrario, pretende terminar con la prostitución de manera inmediata mediante una ley: una vez prohibida la prostitución, la prostitución ha desaparecido. No tiene en cuenta los derechos fundamentales de las personas a la hora de decidir sobre sus propias vidas e ignora los problemas sociales que están detrás de la prostitución. En ningún momento se plantea compensaciones para las mujeres así forzadas a dejar la prostitución: su enfoque es totalmente neoliberal y creen que el individuo es responsable de su situación y no debe esperar que el Estado vele por él.

Las “abolicionistas” niegan ser prohibicionistas, pero defienden la prohibición de la prostitución. Porque no otra cosa que prohibición es la penalización de los clientes (2). Prohibir la compra en una compraventa es prohibir la compraventa misma.

Las “abolicionistas” dicen que su “modelo sueco” no perjudica a las mujeres, pero eso es falso. Las únicas damnificadas por la prohibición de compra de sexo son las trabajadoras sexuales, que ven desaparecer de un día para otro su medio de vida. Los clientes sólo sufren deprivación sexual, que no es incompatible con la supervivencia.

El modelo abolicionista rige en España desde 1961 (salvo el período 1995-2003) tras la adhesión al Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, firmado en el seno de Naciones Unidas, en Lake Success (Nueva York) el 2 de diciembre de 1949. Es a este mismo Convenio al que se remitió la Audiencia Nacional para deslegitimar los estatutos del sindicato OTRAS.

El modelo abolicionista no es una novedad a introducir en España, como parecen dar a entender las “abolicionistas”. Es un modelo fracasado (3) tras más de cincuenta años de experimento social: la prostitución no ha desaparecido, nunca ha habido ayudas sustanciales para las mujeres que querían dejar la prostitución y la deprivación de derechos no ha permitido la mejora de las condiciones de vida de las trabajadoras sexuales.

Tras el fracaso no reconocido del abolicionismo, hoy día hay dos posturas enfrentadas: la que defiende la plena despenalización de la prostitución para restituir a las trabajadoras sexuales sus derechos y la que defiende la prohibición de la prostitución.

La primera es la única que respeta los derechos fundamentales de todas las mujeres y, en particular, de las trabajadoras sexuales. La despenalización es la única alternativa que permite que las trabajadoras sexuales se organicen y defiendan sus legítimos intereses.

La segunda, la prohibición, es un atroz experimento social que llevaría al paro sin ningún derecho adquirido a más de cien mil mujeres, que perderían así de la noche a la mañana su medio de supervivencia y el de sus familias. Un crimen de esta naturaleza no puede tener cabida en un Estado de Derecho.

 


1.- “La legalidad o ilegalidad del intercambio de sexo por dinero es la primera dimensión importante que separa a aquellos sistemas donde la prostitución es legítima, es decir, el regulacionismo y el abolicionismo, de aquellos donde la prostitución es reprimida como tal, es decir, el prohibicionismo y (…) también la criminalización de los clientes ya que este modelo también apunta a evitar que ocurra el intercambio (BRÅ 2000).”

Daniela Danna, The position of prostitutes in E.U. countries: law and practice, Paper for the 4th European Feminist Research Conference

http://archeologia.women.it/user/quarta/workshops/economics10/danieladanna.htm

2.- Alguna autora llama a esta prohibición de la prostitución mediante la penalización de los clientes neo-prohibicionismo, para diferenciarlo del prohibicionismo “clásico” que penaliza a las prostitutas.

“Sin embargo, la expansión y el endurecimiento de las medidas de control parecen estar llevando hacia un nuevo prohibicionismo, en parte con nuevas formas. Mirando el ejemplo de Suecia, más mujeres han comenzado a exigir una penalización de los clientes. (…) Simultáneamente, se ha aprobado una legislación neo-prohibicionista de tipo sueco, que penaliza a los clientes que buscan sexo pagado.”

Anne Maria Holli, THE FALL OF INNOCENCE AND THE RISE OF A NEW PROHIBITIONISM. PROSTITUTION, POLICIES AND WOMEN’S POLICY MACHINERY IN FINLAND

https://ecpr.eu/Filestore/PaperProposal/7d35f3ee-226e-43d6-95c9-bb8b8ebc6a18.pdf

3.- “Poyatos explicó que mientras en otros países se ha optado por reglamentar, regularizar o prohibir, en España impera el abolicionismo (…). La juez explicó que al amparo de este abolicionismo, en los últimos 40 años ha aumentado el número de trabajadoras sexuales y se ha regulado la actividad de los locales de alterne. ‘Una regulación interesada y sesgada de una actividad que se mueve alrededor de la prostituta, pero que no la tiene en cuenta’, afirmó la juez, que criticó ‘la parálisis del abolicionismo’ que, en su opinión, contribuye a la invisibilidad en la sociedad de estas mujeres.”

Gloria Poyatos, «En la prostitución todos tienen derechos menos las mujeres»

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2014/01/18/poyatos-en-la-prostitucion-todos-tienen-derechos-menos-las-mujeres/

El abolicionismo es moralismo

 

Ensayo 11: No es cuestión de moralidad. ¡Sí lo es! Parte 2

Essay 11: It’s Not About Morality. Yes It Is! Part 2

 

INTRODUCCIÓN

A través de los debates legislativos franceses sobre la prohibición de compra de sexo adoptada en abril de 2016 (discutida en el Ensayo 10), se repitió un mantra frecuente y conocido. ¿El mantra? “No es el puritanismo lo que nos guía”. [1] No estamos “debatiendo la moral o la inmoralidad”. [2] “Esta [prohibición de compra de sexo] no es una ley dogmática, esta no es una ley moralista. “[3]” Las morales, y aún menos, el moralismo, no tienen lugar “en nuestro debate. [4] “[Nuestra] comisión de investigación no fue impulsada por ideas sagradas sobre la sexualidad o la diversidad de prácticas sexuales en la actualidad, independientemente de nuestros juicios personales sobre la prostitución” [5].

Las deliberaciones legislativas se derivaron de la suposición de que no hay prostitución voluntaria, que casi todas las prostitutas son objeto de trata y son mantenidas prácticamente en esclavitud, y que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres. ¿No demuestra esto que la defensa de la abolición se sostiene sin necesidad de ninguna moral sexual auxiliar? No. El estándar de reciprocidad del deseo que discutí en el Ensayo 9 resulta ser crucial para una parte importante de la postura abolicionista.

Por ejemplo, para explicar la gravedad de la “violencia” hecha a la prostituta en la mera compra de sexo, las abolicionistas en el parlamento francés apelaron repetidamente al estándar de la reciprocidad del deseo. Una testigo ante la Asamblea, Emmanuelle Piet, presidenta del Colectivo Feminista contra la Violación, sugirió que “[cualquier acto sexual impuesto a una persona que no lo desea podría ser considerado como una violación, incluso si tiene lugar a cambio de dinero”. [6] Su tema fue repetido por un diputado influyente. [7]

Por supuesto, el problema con la prostitución, como señalé en el Ensayo 9, no es el sexo no querido sino el sexo no deseado. Si el sexo “tiene lugar a cambio de dinero”, entonces es parte de una transacción que inicia la prostituta y en la que ella es una parte voluntaria aunque no tenga deseo. Emmanuelle Piat hizo que esta falta de deseo fuera fundamental cuando pasó a invocar explícitamente el estándar de reciprocidad del deseo:

La prostitución ignora el deseo de la prostituta. Es como que al pagar por el acto sexual se olvida de que el sexo se supone que es la reunión de dos deseos. Es un asunto serio pensar que el pago autoriza al cliente a ignorar el deseo de la prostituta. [8]

El sexo es la reunión de dos deseos. Esta suposición explica no solo la gravedad de la violencia contra las prostitutas, sino la violencia misma. Aunque las abolicionistas francesas recitaron una letanía de tipos de violencia cotidiana perpetrada contra prostitutas (golpear, abofetear, confinar, secuestrar, apuñalar, violar, robar), como todos los abolicionistas, fueron más lejos e insistieron en que la prostitución es violencia. ¿Qué puede significar esto? ¿Estaban simplemente haciendo un juego de palabras?

No, estaban construyendo una característica (casi) universal de la prostitución. En la formulación de Claire Quidet, otra testigo ante la Asamblea: “la violencia inherente a la prostitución. . . es someterse a repetidos actos sexuales no queridos [es decir, no deseados] “. [9] Sexo sin deseo: esa es la violencia. El cliente comete violencia contra la prostituta al involucrarla en el sexo que ella no desea.

En su testimonio ante la Asamblea Nacional, Laurence Rossignol, Ministra de Derechos de las Familias, los Niños y las Mujeres, lo expresó de esta manera: “La prostitución es un abuso en sí misma. Requiere la disociación del cuerpo y la persona, la carne y el alma, el deseo y la sexualidad ”. [10] La separación del deseo y la sexualidad es el daño.

Este daño presupone el estándar de reciprocidad del deseo como una norma moral y psicológica. La prostitución es psicológicamente dañina porque separar el deseo del sexo requiere la separación no saludable del cuerpo y la persona (discutí este tema en el Ensayo 9) y esta separación no es saludable debido a la estrecha conexión moral entre el sexo y el deseo.

Pero como señalé en el Ensayo 9, ninguna abolicionista ha defendido en realidad el estándar de reciprocidad del deseo como un imperativo psicológico o moral.

 

Una moralidad sexual feminista

La sexualidad juega generalmente un papel central en los análisis feministas, sin embargo, hay sorprendentemente pocos tratamientos integrales de la moralidad sexual por parte de las feministas (en contraste con los trabajos sobre la “política del sexo”). De hecho, Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex , de Linda LeMoncheck, es el único tratamiento con la extensión de un libro que conozco, y que merece ser leído ampliamente. LeMoncheck es minuciosa. Es extremadamente justa. Opera con un método ético que puede o no galvanizar a los lectores pero que emplea elementos que son ciertamente moralmente básicos. Bosquejaré su argumento aquí.

“La explotación sexual y la erotización del poder figuran en la constitución de la sexualidad humana”, escribe LeMoncheck. [11]

La subordinación heterosexual de las mujeres. . . es una subordinación de la identidad. En una sociedad patriarcal, las mujeres son definidas en términos de [su] heterosexualidad. . . a fin de atender las necesidades y. . . privilegios de los hombres. [12]

No está claro en qué sentido se puede realmente decir que los deseos construídos socialmente de las mujeres están “libres” de formas políticas e ideológicas. [13]

Si los deseos y placeres realmente existentes de las mujeres están “constituidos” por el patriarcado para reflejar una visión masculina del sexo —si para satisfacer las necesidades de los hombres, estos deseos y placeres particulares están integrados en la misma autocomprensión de las mujeres— ¿cómo, entonces, desde un punto de vista feminista, se puede esperar que las mujeres actúen? ¿Qué camino pueden trazar las feministas para que las mujeres expresen su sexualidad? [14]

Este Entendimiento Feminista Fuerte (EFF), como lo denominaré, marca una condición limitante en el enfoque de LeMoncheck. La segunda condición limitante es ésta: una adecuada “filosofía del sexo” feminista debe acomodar las experiencias de mujeres reales que viven la contradicción real de ser tanto los objetos sexuales de la mirada de los hombres como los sujetos definitorios de [su] experiencia sexual como mujeres.

[Las feministas deben tomar en serio] la sexualidad de las mujeres en función de. . . opresión sexual bajo. . . dominación masculina y en función de la liberación sexual de la mujer bajo esa misma condición.

[Una filosofía feminista del sexo debe dar crédito a] aquellos aspectos de las vidas eróticas de las mujeres en las que las mujeres identifican y persiguen lo que les es más placentero [15].

Los deseos y experiencias sexuales de las mujeres varían ampliamente; las mujeres poseen diferentes ideas y diferentes metas; si escuchamos, escucharemos “tantas voces con necesidades eróticas tan diferentes”. [16] Sería un error para las feministas desplegar el EFF de una manera que descarte los deseos y hechos de grandes franjas de mujeres heterosexuales.

En el enfoque de LeMoncheck, lo que una filosofía feminista del sexo le diría a las mujeres que hagan es indeterminado en lo abstracto. Esto se debe a que las mujeres son “tanto objetos subordinados como sujetos activos de [sus] vidas sexuales”. [17] Ningún lado de esta polaridad puede ser menospreciado. Lo que las mujeres quieren y desean, no es menos importante que cualquier interpretación teórica sobre su condición. Por lo tanto, según LeMoncheck, uno debe viajar “dialécticamente” entre estos polos contrarios. Cualquier conclusión de tal viaje dialéctico será altamente específica al contexto. Este enfoque se aplica a los filósofos y teóricos que generalizan sobre la sexualidad y la subordinación, y a los hombres y mujeres individuales a medida que moldean y persiguen sus propios deseos sexuales. La indeterminación producida por este enfoque puede ser desagradable para aquellos que buscan respuestas claras o simples, pero, según LeMoncheck, debe ser apreciada como un subproducto de un método que se mantiene fiel tanto a lo que los individuos valoran como a las circunstancias objetivas en que actúan. [18]

Si el EFF es sólido, entonces las feministas deben querer mejorar la “autodefinición y autonomía sexual” de las mujeres, así como reducir su “victimización”. [19] Las condiciones para que las mujeres definan y actúen no son óptimas, pero las mujeres reales deben vivir y actuar en el mundo tal como es, incluso cuando ellas y otros se esfuerzan por cambiarlo; sus deseos y elecciones no pueden ser omitidos de ninguna concepción de su autonomía.

El enfoque dialéctico de LeMoncheck se deriva de un compromiso epistemológico específico: un compromiso con el punto de vista del no imperialismo. Debes reconocer (i) que tu punto de vista no es el único que vale la pena conocer; (ii) que siempre será parcial; (iii) que otras personas tienen puntos de vista que vale la pena entender (desde su punto de vista, no el tuyo); (iv) que los demás se ven afectados y responden a su punto de vista (aunque quizás no como tú lo entiendes). [20]

Este punto de vista no imperialista ciertamente capta algo fundamental sobre la moralidad: que los individuos son iguales en algún sentido moral básico, que debemos ejercer la caridad para comprenderlos y cosas por el estilo. (No todos los lectores pensarán que este no imperialismo impide el cierre epistemológico, aunque algunos lo hagan).

En el medio del libro de LeMoncheck, la postura no imperialista se transforma en una “ética de cuidado-respeto” en la que buscamos entender el mundo desde el punto de vista de otras personas, responder a ellas como “los individuos particulares que son”, y cuidar activamente su bienestar. [21]

La “ética del cuidado-respeto” opera a diferentes niveles, con más éxito en unos que en otros. Por ejemplo, las secciones largas de Loose Women, Lecherous Men se entregan a las disputas entre las feministas culturales y las feministas radicales sexistas sobre el sexo apropiado; y entre las trabajadoras sexuales y las críticas feministas sobre la legitimidad de la prostitución y el estriptis. En ambos casos, LeMoncheck busca establecer la mejor versión de cada posición, trabajando para dar plena voz a las partes contendientes. Ella hace lo que cada parte debería hacer si fuera guiada por el cuidado y el respeto.

Sin embargo, si las feministas culturales, por ejemplo, tuvieran en cuenta las opiniones de las feministas radicales sexistas de la manera sugerida por LeMoncheck, estarían atendiendo a la “particularidad” de sus oponentes solo de manera indirecta, ya que lo que está en discusión es un punto de vista feminista radical sexista. Detrás del punto de vista hay personas reales, por supuesto, y una preocupación por su bienestar en parte alimenta la ultra-simpatía con la que se insta a las feministas culturales a acercarse al punto de vista. (No hace falta decir que las feministas radicales sexistas necesitan manifestar una ultra-simpatía similar hacia el punto de vista feminista cultural).

En otros lugares, el respeto por el cuidado parece aplicarse directamente a las interacciones individuales. LeMoncheck habla de parejas sexuales que se relacionan entre sí “dentro de los parámetros de cuidado y respeto”: se valoran entre sí en su especificidad, tratan de introducirse en la cosmovisión del otro, buscan promover los objetivos sexuales de sus parejas y se preocupan por su bienestar. [22] Sin embargo, este tratamiento de las relaciones individuales parece demasiado cercano al sexo personal e igualitario favorecido por las feministas culturales, donde las parejas son igualmente afectuosas, comparten intimidad y más. El problema aquí radica en el hecho de que LeMoncheck ya nos ha dicho que tomemos en serio la amplia variedad de decisiones de las mujeres sobre el uso de su sexualidad. Compartir la intimidad es precisamente lo que algunas mujeres no quieren en un encuentro sexual, y no hay nada de malo en eso. [23] Además, ni una mujer ni su pareja sexual pueden querer la intrusión informativa necesaria para comprender los puntos de vista y las ubicaciones sociales de cada uno. Tampoco querrán promover el bienestar mutuo más allá de responder a iniciativas sexuales muy inmediatas, limitadas en el tiempo y en el espacio. Jane no quiere saber que John es un republicano; ¡eso la apagaría totalmente!

Además, la reciprocidad del deseo sexual tampoco parece ser un requisito moral necesario. Aunque LeMoncheck considera que el trabajo sexual está cargado de componentes moralmente problemáticos, no descarta el sexo comercial como una opción aceptable para las mujeres. Ella insiste en que las críticas feministas del trabajo sexual deben prestar atención a su complejidad y variedad. [24] Y deben dar crédito a las razones que dan las mujeres para asumirlo. Muchas trabajadoras sexuales “disfrutan del dinero, la flexibilidad y la independencia” que les da su trabajo. [25] No les falta razón al responder a sus críticas feministas como moralizadoras autosuficientes. No les falta razón en “[solo escuchar] desprecio en comentarios paternalistas [por parte de feministas] en el sentido de que para salvar un orgullo herido de otra manera, las trabajadoras sexuales simplemente no quieren confrontar la realidad de su victimización”. [26]

Sin embargo, al igual que la dialéctica de LeMoncheck requiere que las feministas tomen en serio las razones de las trabajadoras sexuales, también requiere que las trabajadoras sexuales tomen en serio el análisis feminista de su situación. Cualesquiera que sean sus razones para ingresar al trabajo sexual, “todas esas mujeres son también identificadas por los hombres como objetos de una sexualidad subordinada”. [27] La ​​trabajadora sexual debe “responsabilizarse de su sexualidad bajo las condiciones del patriarcado”.

[Cuando] una trabajadora sexual. . . elige hacer una vida económicamente mejor para sí misma en el trabajo sexual. . . ella elige actuar por sí misma y no en virtud de cómo otros quieren que ella actúe; pero una mujer que [comprende las exigencias del cuidado y respeto] reconoce sus propias necesidades individuales y las necesidades de los demás. . . . [Ella debería] ver sus acciones en el contexto de una comunidad más grande de mujeres cuyas propias necesidades e intereses pueden entrar en conflicto con las de ella “. [28]

Lo que hace la trabajadora sexual cae en el juego de acuerdos patriarcales inveterados y este es un costo que no se debe ignorar. La trabajadora sexual debe apreciar “por qué las feministas consideran que el trabajo sexual colabora con el enemigo”. [29] Sin embargo, para cualquier mujer en particular, una vez que ella incorpora completamente el panorama más amplio, el balance de consideraciones aún puede favorecer la permanencia en el trabajo sexual, incluso aunque el equilibrio de consideraciones para otra mujer pueda apuntar en una dirección diferente. La dialéctica de LeMoncheck no da lugar a una sola regla aplicable en todos los casos. LeMoncheck se resiste a generalizar. [30]

 

CONCLUSIÓN

Loose Women, Lecherous Men  es un libro demasiado rico y complejo para resumirlo en unos pocos párrafos. Sin embargo, lo que emerge del libro, tanto por su enfoque como por sus conclusiones, no es una garantía especial para el estándar de reciprocidad del deseo. ¿Podrían las abolicionistas renunciar al estándar de reciprocidad del deseo y seguir defendiendo las prohibiciones de compra de sexo? Podrían, por supuesto, pero tendrían que renunciar a su insistencia en que la prostitución es violencia. Esta insistencia, hacia la que las abolicionistas parecen universalmente atraídas, requiere algo como el estándar de la reciprocidad del deseo como un umbral necesario para el sexo defendible. “La prostitución es violencia”, si no es un mero truco de definición, deriva su fuerza de la suposición razonable de que la prostitución involucra sexo no deseado. La norma de reciprocidad del deseo nos dice que el sexo que ella no desea viola a la prostituta: es violencia contra ella.

Lo que sigue siendo cierto es lo siguiente: las abolicionistas afirman o presuponen el estándar de reciprocidad del deseo, pero no ofrecen argumentos serios o defendidos al respecto. “Es simplemente obvio”, según Catherine MacKinnon. Evidentemente eso es suficiente.

 

NOTAS

Nombres cortos para documentos franceses citados en las Notas:

2011 INFORME DE LA COMISIÓN: Rapport d’Information par the Commission des Lois Constitutionelles, de Législation and of l’Administration Générale of the République, en conclusion des travaux d’une mission d’information sur la prostitution en France, N ° 3334, 13 Avril 2011, http: //www.assemblee-nationale.fr/13/rap-info/i3334.asp

LECTURA FINAL: Assemblée nationale, XIVe legislature, Sesión ordinaire de 2015-2016, 06 de abril de 2016, Lutte contre le système prostitutionnel-Conferencia definitiva, http://www.assemblee-nationale.fr/14/cri/2015-2016/20160170 .asp # P765576

AUDIENCIA DEL 5 DE NOVIEMBRE: Comisión especial encargada de examen de la propuesta de lo que se refiere a la seguridad de la prostitución, 5 de noviembre de 2013, http://www.assemblee-nationale.fr/14/cr-csprostit/13-14/c1314010. áspid

[1] Sra. Laurence Rossignol, ministre des familles, de l’enfance et des droits des femmes, “On m’objectera qu’il s’agit d’une position morale, mais, ce n’est pas le puritanisme qui nous guide. ”LECTURA FINAL.

[2] Sra. Marie-George Buffet, “Nous ne sommes donc pas ici en présence d’un débat sur la morale ou sur l’immoralité.” LECTURA FINAL.

[3] Maud Olivier, “[C] e n’est pas une loi dogmatique, ce n’est pas une loi moralisatrice”. LECTURA FINAL.

[4[4] “Pour prendre position au sein de ces expériences et de ces opinions contradictoires, la morale, et encore moins le moralisme, ne sauraient avoir leur place.”. 2011 INFORME DE LA COMISIÓN, pág. 164.

[5] “Ce faisant, the mission d’information n’est animée par aucun présupposé moralisateur quant à la sexualité et à la diversité des pratiques sexuelles qui existent aujourd’hui, chacun ayant par ailleurs un jugement personal sur la prostitution.” 2011 Informe de la comisión, p. 200.

[6] Emmanuelle Piet, “Sans compter que l’on pourrait considera comme un viol tout acte sexuel imposé to person person qui ne désire pas, même s’il a lieu contre de l’argent “, el 5 de noviembre.

[7] M. Charles de Courson, “Tout acte sexuel imposé à une personne qui ne désire pas, fût-il payé, pourrait au fond être considéré comme un viol.” 5 DE NOVIEMBRE AUDIENCIA.

[8] Emmanuelle Piet, “La prostitution fait fi du désir de la personne prostituée. C’est comme si payer l’acte sexuel faisait oublier que celui-ci suppose deux désirs qui se rencontrent. Il est grave de laisser ainsi penser que payer autorise à passer outre le désir de l’autre.”

[9] Claire Quidet, “Il y a enfin la violence intrinsèque et inhérente même à la prostitution, qui est de subir à répétition des actes sexuels non désirés.” . 5 AUDIENCIA DEL 5 DE NOVIEMBRE.

[10] Sra. Laurence Rossignol “La prostitution est une violence en soi. Elle exige la dissociation du corps et de la personne, de la chair et de l’âme, du désir et de la sexualité.” . LECTURA FINAL.

[11] Linda LeMoncheck, Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex (Nueva York: Oxford Unibversity Press, 1997), pág. 7.

[12] Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex, pág. 56.

[13] Loose Women, Lecherous Men, pp. 43, 56, 101.

[14] Un primer grupo feminista radical, Cell 16, llegó a una conclusión expeditiva: las mujeres deberían separarse de los hombres y permanecer célibes. Véase Alice Echols, Daring to Be Bad: Radical Feminism in America, 1967-1975  (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1989), pp. 159-161. Los grupos radicales tempranos como Cell 16 y Redstockings tenían antipatía al lesbianismo. Para ellos, el separatismo lésbico no ofreció ningún avance sobre la heterosexualidad: el sexo homosexual era todavía sexo (Echols, p. 164). ¿Podría el celibato ser una política fácil de seguir después de la revolución feminista? La feminista radical Ti-Grace Atkinson, al imaginar en 1968 cómo sería la vida sexual si no hubiera roles sexuales de género opresivos, preguntó: ¿Por qué el contacto físico con otra persona “sería más placentero que el auto-contacto?” ¿Qué tendría de especial el sexo con otros? El sexo interpersonal tal como lo conocemos, despojado por completo de sus fundamentos institucionales, dejaría de existir. La masturbación sería suficiente. Ver Ti-Grace Atkinson, Amazon Odyssey (Nueva York: Links Books, 1974), pág. 21.

[15] Loose Women, Lecherous Men, pp. 8, 15.

[16] Loose Women, Lecherous Men, pp. 22, 28.

[17] Loose Women, Lecherous Men, pp. 29. Énfasis agregado.

[18] Loose Women, Lecherous Men, p. 20, señalando la parcialidad, la particularidad y la contextualidad de toda investigación filosófica.

[19] Loose Women, Lecherous Men, pp. 25, 29 y en otros lugares.

[20] Loose Women, Lecherous Men, pp. 20, 29.

[21] Loose Women, Lecherous Men, pp. 44, 55, 102, 104.

[22] Loose Women, Lecherous Men, pp. 111, 102-104, 55.

[23] Loose Women, Lecherous Men, p. 39.

[24] Loose Women, Lecherous Men, pp. 118, 134.

[25] Loose Women, Lecherous Men, pp. 113, 141. Recordemos el caso de Perle, una de las prostitutas descritas en el último ensayo, una mujer china en Francia que, después de un período oneroso como sirviente de una familia china, recurrió a la prostitución para que nunca más fuera explotada por un empleador.

[26] Loose Women, Lecherous Men, pp. 135, 143.

[27] Loose Women, Lecherous Men, p. 145.

[28] Loose Women, Lecherous Men, p. 151.

[29] Loose Women, Lecherous Men, p. 151. Por supuesto, si la EFF es sensata, cada acto heterosexual (citas, relaciones, casamientos y demás) tiene un costo político, independientemente de los beneficios para la mujer en particular. Toda mujer debe pensar “en el contexto de una comunidad más grande de mujeres” y “asumir la responsabilidad” por sus actos heterosexuales.

[30] Loose Women, Lecherous Men, p. 152.

María José Barrera: “Las putas no pedimos permiso; pedimos paso”

 

Por Anna Solé Sans

Barcelona. Viernes, 8 de marzo de 2019

https://www.elnacional.cat/es/sociedad/huelga-feminista-maria-jose-barrera-putas-pedimos-paso_361374_102.html

 

Foto: Sergi Alcàzar

 

 

“A las putas nos quieren sacar del movimiento feminista porque políticamente no interesamos”. Así se expresa la exprostituta y fundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, Maria José Barrera. “El movimiento feminista no quiere que las trabajadoras sexuales formemos parte de él”.

Barrera explica que no las dejan participar y opina que el 8-M es abolicionista. “Estamos diciendo que el 8-M haremos huelga de consumo, de educación, pero nadie dice nada de las putas”. Cuenta que el año pasado, fueron a la manifestación de Sevilla con sus hijos con las caras tapadas: “No éramos bienvenidas. Nos hacían fotos como si fuésemos algo raro, nos mapeaban en las redes sociales. El día del orgullo salimos con una pancarta y vinieron en busca de nosotras. Las abolicionistas parecían paparazzis”.

Así, reclama que “no somos un colectivo vulnerable porque tenemos unos ovarios como dos carretas. Somos un colectivo marginado por la sociedad. Por los políticos, por los colectivos feministas, estamos olvidadas por los sindicatos…”.

Los estudios indican que hasta el 90% de las prostitutas que ejercen esta actividad lo hacen de manera forzada. Pero Barrera no está de acuerdo. “¿Estos datos de dónde los sacan? Los da la policía. ¿Y cómo cuentan? 1, 2, 3, 4 y 45 son víctimas de trata. Cuando lo seríamos todas. Las ‘víctimas de trata’ son inmigrantes no documentadas. Nosotras no hablamos. Entran y te separan”. Y expone que “cuando llegan, no sé si te habrás dado cuenta, pero en las redadas las mujeres salen menos difuminadas. Al hombre y a la mujer les tapan la cara, pero a las mujeres menos. Y cuando las enseñan apuntan a la ropa, tetas y culo. ¿Eso no cosifica el cuerpo?”.

Barrera cuenta que el ejercicio libre y consentido de la prostitución no es delito y que quiénes la trabajan no son víctimas. Resalta que simplificar y confundir la trata de seres humanos o la violencia de género con la prostitución, no contribuye a proteger a las verdaderas víctimas de estos delitos.

“¿A mí sólo me invaden mi cuerpo cuando soy puta?”, se pregunta. “Mira, no. También cuando mi novio me obliga a follar. También cuando vives con un maltratador y estás aguantando sabiendo que es un maltratador y tienes que mantener relaciones sexuales con él. No lo dejas porque no tienes alternativa laboral. Cuando decidimos que con nuestro cuerpo hacemos lo que nos da la gana es porque tenemos derechos. Las putas pedimos derechos”.

“Nos hacen las pruebas del sida en guetos”

Barrera comenta que las prostitutas evitan ir a los servicios sociales por miedo a que les quiten sus hijos. Aun así, remarca que se pueden organizar “como cualquier mujer monoparental. Un niño va al cole a tomar las clases lectivas, pero ¿cuántas hacemos uso de la guardería, del comedor o alguna extraescolar para ganar más tiempo?”.

“Y no he terminado”, subraya. Porque tomar la decisión de ir a los servicios sociales o no, no es para Barrera lo más difícil. Una de las otras cosas que preocupa a las trabajadoras sociales es el hecho de ir al médico. “Tú llegas allí y le dices que eres puta. A partir de entonces,todo lo que tu tengas está relacionado con el coño. Te duele una muela y está relacionado con eso. ¿Te duele la garganta? Pues también. ¿Tienes problemas psicológicos? Eso es porque eres puta. A ti, te joden en tu trabajo, vienes con problemas laborales y te dan la baja por ansiedad. A mí se me señala”.

No vamos a los servicios sociales porque tenemos miedo de que nos quiten a nuestros hijos

“Nos hacen las pruebas del sida en guetos” y destaca que ir a hacerse un análisis es complicado. Ir al médico, para ellas, “no sólo tiene que ver con el sida o las enfermedades de transmisión sexual. Quizá estaría bien una revisión ginecológica”, reclama.

Barrera también echa de menos educación y pedagogía en los clientes y en los clubes. Asegura que no ha “visto jamás un cartel en las puertas de los clubes diciendo que el condón no se negocia”, y se queja que “nadie educa al cliente, pero a nosotras nos enseñan a poner condones con la boca”. Aunque éste no es el único problema con el que se encuentran las trabajadoras sexuales en los clubes donde trabajan. Según explica, las comidas son un problema. “Tenemos una alimentación de mierda. He visto los huevos cambiar tres veces de color”. “Si trabajamos hasta las 5 de la mañana, ¿quién baja a desayunar a las 7 o las 8?”, demanda.

“No he visto jamás un cartel en las puertas de los clubes diciendo que el condón no se negocia”

El estigma social que recae sobre las trabajadoras sexuales llega, sin embargo, a todos los niveles. Así, explica que no reciben el mismo trato que otras chicas. “Cuando te violan, no es lo mismo si eres puta. La gente no sale a protestar por ello”. “Hay un estigma muy fuerte”, remarca. “Hay víctimas de primera y víctimas de segunda. Y las putas somos víctimas de segunda”. Precisamente por eso, la consigna y la petición que resalta Barrera es bien clara: “Las putas no pedimos permiso, pedimos paso”.

Ni Ámsterdam ni Alemania

“No lo queremos. Ninguna quiere Ámsterdam. Las putas no queremos Alemania. Nosotras estamos de acuerdo con el derecho de las putas”. Según su opinión, en Ámsterdam se ha regulado la prostitución para terceros, es decir, para empresarios. “Las putas de ahí no están ni organizadas ni representadas. Están en asociaciones y en clubes”.

“En Ámsterdam te dan un carné como puta y hay clientes que le han hecho fotos”. “Ámsterdam es una vergüenza. Eso no es prostitución. Eso no es trabajo sexual. Eso es ocio y libertinaje y gente riéndose de las putas”, sentencia

 

Comunicado sindical en defensa del colectivo de trabajadoras sexuales y en contra de los atentados sufridos contra el honor y la integridad moral

 

Por un movimiento feminista donde quepamos todas  (Colectivo de Prostitutas de Sevilla)

 

Los pasados 9 y 10 de febrero se celebró en Granada el Primer encuentro de la Coordinadora Andaluza Feminista, en el que estaban invitadas a participar todas las asociaciones feministas de Andalucía, así como mujeres independientes sin pertenencia a ningún colectivo. No estaba permitida la participación en representación de partidos políticos ni sindicatos, así como la de hombres compañeros feministas.

 

COLECTIVO DE PROSTITUTAS DE SEVILLA

21 de febrero de 2019

 

I Encuentro Feminista Andaluz, celebrado en Granada COLECTIVO DE PROSTITUTAS DE SEVILLA

 

El objetivo del encuentro era la organización de la huelga feminista del 8 de marzo, que también se ha ido trabajando a nivel estatal y en otras autonomías, y se seguirá trabajando a nivel local por las distintas asambleas y plataformas. Otros objetivos han sido los de establecer líneas y acuerdos comunes, ir dando pasos para una organización estable como movimiento y poner los acentos en lo que nos une como feministas, y no en lo que nos separa.

Casi 300 mujeres de toda Andalucía, pertenecientes a diversas realidades y colectivos (también a partidos y sindicatos, aunque no vinieran en nombre de ellos) nos encontramos en un clima que se preveía tenso y que discurrió, para nuestra sorpresa y agrado, sin mayores sobresaltos.

Tras los acontecimientos ocurridos recientemente en varias ciudades españolas, donde grupos abolicionistas han intentado imponer a la fuerza su visión del feminismo y han provocado situaciones violentas para nuestras compañeras y aliadas, las representantes del Colectivo de Prostitutas de Sevilla acudíamos con mucha tensión, preocupadas hasta tal punto que una de nuestras compañeras con problemas de conciliación no se atrevió a asistir con su hijo de 8 años. Entendíamos que podía ser un espacio inseguro para niñes, especialmente para hijes de prostitutas. Es vergonzoso que esto ocurra en espacios feministas y, por ello, celebramos que Andalucía haya sido un ejemplo de feminismo asambleario e inclusivo: un lugar seguro para todas las mujeres y también sus hijes.

El espíritu de incluir a todas las mujeres en el encuentro estuvo especialmente presente en la mesa redonda “Retos del feminismo en Andalucía: Transversalidad e Interseccionalidad”. Fueron protagonistas de esta mesa diferentes cuestiones tales como: el control y la represión de los cuerpos en el espacio público que se permite gracias a la conocida como “Ley Mordaza”; la necesidad de abordar el binarismo sexual y romper con los esencialismos, asumiendo que las identidades, deseos y cuerpos sexuales son diversos; las dificultades que las mujeres del medio rural encuentran a la hora de organizarse y visibilizar sus demandas; la situación del trabajo doméstico y la normalización de la precariedad en este sector altamente feminizado; y, por último, el estado de explotación de las mujeres migrantes y racializadas, y como éste es legitimado a través de la Ley de Extranjería, impidiendo su plena ciudadanía y la organización y creación de redes de resistencia entre éstas.

Todas estas demandas, reivindicaciones y protestas a las que se les ha dado especial protagonismo se presentan absolutamente necesarias dentro del movimiento feminista andaluz, para así dar cuenta de la pluralidad, heterogeneidad y complejidad que le caracteriza. Sin embargo, y pese a estar absolutamente en sintonía con todas las demandas expuestas en la mesa, desde nuestro Colectivo entendemos que dentro de este marco teórico que intenta romper las fronteras de la lucha feminista, hablar de la ausencia de derechos de las personas que ejercen el trabajo sexual y su situación de precariedad se torna absolutamente imprescindible. Tal y como se desarrolla en la metodología aplicada en el encuentro “no nos reconocemos en el feminismo institucional, nos reconocemos como un feminismo autónomo, anticapitalista, interseccional, antifascista, antirracista”, y es justo este análisis interseccional el que permite introducir, contextualizar y entender las problemáticas de las putas en general y de las putas andaluzas en particular.

A las mujeres que ejercemos la prostitución nos afectan todas las opresiones y desigualdades anteriormente denunciadas, nos atraviesan todos los posibles ejes de opresión: somos pobres, migrantes, racializadas, con diversidad funcional, sexual y de género. La posibilidad de control en los espacios públicos es mayor en nuestra comunidad debido a cambios en la leyes autonómicas y ordenanzas municipales que criminalizan y legitiman la violencia institucional contra nosotras, un ejemplo claro es el hostigamiento y persecución que hoy sufren las prostitutas en Sevilla o en Málaga. Éstas son las tendencias punitivas que se están dando para abordar problemáticas sociales y en Andalucía se han materializado en forma de una Ley Mordaza disfrazada de Ley de Igualdad, que castiga y sanciona como infracción grave los actos culturales, artísticos o lúdicos que desde ese lugar institucional se considere que “justifiquen o inciten a la prostitución o la violencia de género”, lo cual representa un intento brutal de silenciar nuestros espacios de debate y encuentro.

Somos el colectivo de mujeres atravesado por todos los ejes de opresión y, sin embargo, se nos ha mantenido al margen de toda consideración, presencia y análisis. Tal y como sostiene Dolores Juliano en “La prostitución, el espejo oscuro”, sobre las putas se mantienen diversas atribuciones peyorativas y desvalorizantes que hasta hace poco se extendían a todas las mujeres y, por lo tanto, en ámbitos en los que las mujeres como grupo han batallado durante años para la consecución de los derechos, las putas continúan estando discriminadas.

Felicitamos y agradecemos tanto a las organizadoras como a las participantes el respeto que recibimos, y cómo se canalizó de forma firme y respetuosa el intento muy minoritario de dos participantes por romper dos de los consensos de base; a saber: la no participación de sindicatos en la Comisión y el no debatir sobre prostitución. No era ese el objetivo del encuentro, nadie quería que se repitieran situaciones como las sucedidas en las asambleas de Madrid, Valencia y Barcelona.

Pero queremos hacer hincapié en que no hace falta llegar a acuerdos sobre si el feminismo debe ser abolicionista o pro-derechos para incluir a las putas en el movimiento feminista. El feminismo es diverso, hay desacuerdos y posiciones divergentes en muchos asuntos. Las prostitutas somos un colectivo marginado y atravesado por el estigma, por ser putas. ¿Acaso no queremos todas la protección y mejores condiciones para la vida de las mujeres que ejercemos la prostitución? Tenemos la certeza que dentro del movimiento feminista podemos llegar a acuerdos, por ejemplo en las siguientes propuestas:

  • Alternativas laborales reales para las mujeres que quieren salir de la prostitución.
  • Cursos de formación pagados y de calidad, que no condenen a las mujeres a empleos precarios, feminizados, donde van a ser explotadas y empobrecidas.
  • Recuperar la figura de la mediadora establecida por el Convenio de Salud Andaluz (prostituta/ex-prostituta) ahora ocupado por mujeres sin ninguna experiencia o vinculación con la prostitución. Esta es una alternativa laboral que les ha sido robada a las prostitutas.
  • Tarjeta sanitaria para las mujeres que ejercen la prostitución.El Convenio de Salud aprobado por la Junta de Andalucía en el 2011 acordaba conceder la tarjeta sanitaria a las prostitutas sin necesidad de estar empadronadas. El ayuntamiento de Sevilla reconoce en su evaluación contra la prostitución que esta medida no ha sido puesta en marcha y nos consta que a nuestras compañeras que trabajan en clubes o en pisos no se les ofrece, tampoco desde las entidades que las atienden. También pedimos que nuestras compañeras migrantes sin documentación puedan acceder a la tarjeta sanitaria sin necesidad de empadronamiento.
  • Eliminar las multas a las mujeres por ejercer las prostitución en la calle a través de las ordenanzas municipales, como está sucediendo en Málaga. Estaremos de acuerdo en que estas prácticas criminalizan y empobrecen más a las mujeres y las condena a mayor vulnerabilidad al tener que ir a lugares más aislados, con poco tiempo o capacidad de negociación, para evitar las multas. O a trabajar para terceros ya sean en clubes o pisos donde la explotación económica y laboral es mayor por carecer de derechos frente a los empresarios. En Sevilla, se las penaliza a través de hostigamiento, desacato a la autoridad, por llevar objetos de autodefensa, etc.
  • Que cesen las redadas dirigidas a las migrantes irregulares que ejercen la prostitución. Actualmente, las mujeres de origen nigeriano son mayoritariamente trasladadas a CIE y posteriormente deportadas, mientras que a las mujeres de origen latino-americano les son dadas órdenes de expulsión. Esta jerarquía de trato fluctúan dependiendo de las subvenciones destinadas de/a determinados países. Y además, si son supuestamente víctimas de trata: ¿por qué se las expulsa en lugar de protegerlas?
  • Protección real a las víctimas de trata. Cese de deportaciones y órdenes de expulsión, apoyo real sin límite de tiempo con garantías sociales y jurídicas para que las compañeras puedan denunciar.
  • Asilo político a las víctimas de trata: en los 10 últimos años sólo se han concedido 25 asilos para las víctimas de trata de todos los sectores : agricultura, servicio doméstico, textil, prostitución.
  • Acabar con los 20 días de “reflexión” para las víctimas de trata(sin ningún tipo de atención) para que recapaciten si proseguir con la denuncia de trata, en caso de que no lo sean o decidan no denunciar, son trasladadas a los CIES. El funcionamiento del sistema carcelario de los CIES incide de manera diferente entre mujeres y hombres. Las mujeres son también usadas como mano de obra en estos centros de internamiento y pueden permanecer arrestadas durante un tiempo ilimitado si las necesidades de mantenimiento de estos centros así lo requieren.
  • Cierre inmediato de los CIE, por las razones expuestas anteriormente.
  • Derogación de la Ley de Extranjería. Esta ley es responsable de las situaciones de abuso que viven las prostitutas migrantes, que son la inmensa mayoría. Sufren continuamente controles de extranjería, llevados a cabo por motivos de discriminación racial. Como la prostitución no tiene estatus legal, no pueden cumplir con las restricciones que impone la ley y, por lo tanto, se ven obligadas a permanecer en un círculo de clandestinidad del que no pueden salir y acceder a otros trabajos si así lo desearan.
  • Derogación de la ley Mordaza. Las prostitutas somos el colectivo con más multas impuestas por esta ley, con más de 500 multas hasta la fecha.
  • Derogación del artículo 76 de la ley de igualdad de Andalucía.Tanto los colectivos de prostitutas organizados como las asociaciones pro derechos podemos ser multados con hasta 60.000€ por “organizar o desarrollar actos culturales, artísticos o lúdicos” si la posición de las participantes no es claramente abolicionista, ya que se puede considerar que “justifica o incita la prostitución”.

Si bien estamos de acuerdo con no abordar el asunto y con que, en este estado de las cosas, mejor no incluir el tema dentro de las reivindicaciones del 8M para así manifestarnos todas con base en acuerdos mínimos, creemos que es necesario sentar bases y criterios para que el debate sobre prostitución se pueda dar, podamos escucharnos y llegar a acuerdos que nos parecen posibles. Sin embargo, hace falta metodología respetuosa con todas las voces y, sobretodo, es imprescindible que en estos actos y debates siempre estemos las prostitutas. Somos nosotras las que conocemos la realidad y las máximas afectadas por las medidas y políticas que se plantean. Tenemos voz, tenemos criterio, nos estamos organizando y queremos que se nos escuche. Nos parece indignante cuando se habla de feminismo sin las mujeres, ¿cómo es posible que nos planteemos hablar de prostitución sin las prostitutas?

En el Manifiesto del 8 de marzo de 2018 defendíamos que “Nuestra identidad es múltiple, somos diversas. Vivimos en el entorno rural y en el entorno urbano, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos payas, gitanas, migradas y racializadas. Nuestras edades son todas y nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer, hetero… Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas. Somos TODAS.” Soñamos con que ese TODAS en el movimiento feminista también incluya a las putas algún día.

 

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