Una mujer apuñalada en París, la reacción (¿hipócrita?) de Pécresse e Hidalgo

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

16 de junio de 2019

http://MA.LUMIERE.ROUGE.BLOGS.LIBERATION.FR/2019/06/16/UNE-FEMME-POIGNARDEE-DANS-PARIS-LA-REACTION-HYPOCRITE-DE-PECRESSE-ET-HIDALGO/

El Grupo de Autodofensa de Trabajadoras Sexuales SWAG.

 

¿Se convertirá finalmente la lucha contra la violencia contra las trabajadoras sexuales en un problema político?

 

El viernes por la tarde, nos enteramos del ataque con cuchillo a una joven de 28 años en el Bois de Boulogne. Un artículo del Parisien describía su estado como crítico, entre la vida y la muerte. Esta agresión es tanto más triste cuanto que hace meses que avisamos sobre el aumento de esto actos de violencia. En agosto de 2018, en el mismo Bois de Boulogne, Vanesa Campos fue asesinada.

La Sra. Schiappa había organizado una reunión con DILCRAH para ver cómo se podían mejorar las cosas y no se llegó a nada. Sin duda ocupada en las 24 Horas de Le Mans, no ha reaccionado a este ataque.

Las señoras Pécresse e Hidalgo, sin embargo, se han expresado en Twitter.

La Sra. Pécresse reaccionó primero (de forma tal vez un poco apresurada) hablando de “asesinato”:

Seguida unos minutos después por la señora Hidalgo:

Estas reacciones son una novedad, ya que hasta ahora es muy raro que los políticos de este rango se expresen sobre la violencia cometida contra las trabajadoras sexuales. El contexto de la proximidad de las elecciones municipales puede explicar esto. Pero lo que plantea dudas es la sinceridad de estas respuestas. De hecho, las actuaciones políticas y los votos de estas mujeres políticas siempre han sido dirigidas contra las trabajadoras sexuales y sus demandas.

La señora Pécresse votó a favor de la penalización de los clientes en tanto que diputada y no sigue una política favorable a las mujeres precarizadas y a las minorías. La Sra. Hidalgo es partidaria de la penalización de clientes desde hace mucho tiempo y también aplica una política municipal muy represiva contra el trabajo sexual en París: ordenanzas municipales en el Bois de Boulogne y en el Bois de Vincennes, hostigamiento policial en Belleville, controles en Château Rouge y otros lugares y un alcalde socialista del distrito 13 que ha llegado a filmar a las trabajadoras sexuales para difundir su imagen (no borrosa) en Internet con todas las repercusiones que esto puede tener en su vida. El “apoyo total” del que habla no parece realmente creíble…


En esta carta dirigida a los vecinos del distrito 18 “en relación con la prostitución”, la alcaldesa de París dice exigir la represión de los propietarios de los pisos de trabajadoras sexuales y garantizar la presencia de la policía en el espacio público para la tranquilidad de los residentes.

Con cursos de defensa personal, asesoramiento legal, sistemas de alerta, las trabajadoras sexuales se organizan a través del proyecto Jasmine y de otros grupos contra la violencia sin el apoyo político o financiero de las autoridades. Hay que considerar el hecho de que estas acciones sean dirigidas por las mismas trabajadoras sexuales y que la clase política siga petrificada en una ideología abolicionista que prohíbe cualquier “ayuda a la prostitución”, que supuestamente debe ser abolida y, por tanto, no se deben crear las condiciones que permitan una mayor seguridad en su ejercicio.

STRASS (Syndicat du Travail Sexuel) denuncia este estado de cosas comparando la lucha contra la violencia con la lucha contra el SIDA:

La muerte de Vanesa Campos en agosto pasado, ha ayudado a aumentar la conciencia pública, pero los legisladores se están quedando por detrás de la sociedad. La “salida de la prostitución” no puede ser la única respuesta del gobierno y las autoridades. Es hora de aceptar en el campo de la lucha contra la violencia que es posible reducir los riesgos, como lo hicimos en el campo de la lucha contra el SIDA en los años 1980-90. Aquí también, se trata de la vida o la muerte. Aquí también, debemos cambiar el paradigma.

Apostar todo a la abstinencia y al fin del trabajo sexual no parece funcionar porque el número de trabajadoras sexuales continúa aumentando, incluídas las víctimas de trata y la explotación de menores. Sin embargo, las políticas de penalización han resultado en una escalada continua de la violencia debido a una mayor precariedad y, por lo tanto, un poder de selección más débil, el desplazamiento de los escenarios de trabajo sexual a lugares más remotos y el aislamiento y, por tanto, la menor ayuda mutua entre trabajadoras sexuales.

Hay que creer que la muerte de las trabajadoras sexuales es preferible a considerar cualquier mejora en sus condiciones de trabajo y correr el riesgo de que se piense que se tolera la existencia de la “prostitución”; pero también, de paso, la suya.

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“Percibo cierta falta de sensibilidad hacia la trata de personas”

 

NATIVIDAD PLASENCIA, FISCAL COORDINADORA DE DELITOS DE TRATA

 

  • “No hay que penalizar la prostitución sino regularla administrativamente”
  • “Hay desconocimiento de los mecanismos de protección de las víctimas”

 

  • Natividad Plasencia, en su despacho de la Fiscalía de Sevilla 

 

Por AMANDA GLEZ. DE ALEDO

20 de mayo de 2019

https://www.diariodesevilla.es/juzgado_de_guardia/entrevistas/Percibo-cierta-falta-sensibilidad-personas_0_1356164667.html

 

Natividad Plasencia, fiscal coordinadora para delitos de trata de personas y extranjería en Sevilla, expone en esta entrevista los problemas de sacar adelante una acusación por la vulnerabilidad de las víctimas, su riesgo de retractación y por la“falta de sensibilidad” que percibe, incluso entre los profesionales del Derecho,hacia este tipo de delitos. Es una situación que le recuerda a los primeros tempos de la violencia de género.

— ¿Qué problemas plantean los delitos de trata de personas?

Uno de los principales problemas que tiene la investigación de estos delitos es que las víctimas han vivido una experiencia tan traumática que lo primero que hay que hacer es convencerles para que colaboren y denuncien. Hay mecanismos de tutela como el periodo de reflexión para que durante al menos 90 días decidan si desea colaborar con las autoridades y en ese tiempo se suspende el procedimiento administrativo de repatriación. Aún así, los tiempos de la víctima no siempre coinciden con los del proceso penal. Hay víctimas que necesitan apoyo psicológico y un periodo importante para decidir si realmente desean colaborar.

Hay otros mecanismos en el proceso penal, como la figura del testigo protegido y, más recientemente, las medidas del Estatuto de la Víctima como su declaración por videoconferencia o con un acompañante, que suele ser personal de las ONG que las acogen  porque son personas con las que ya han desarrollado cierto vínculo. Eso les da una mayor serenidad para la declaración. A ello se une que muchas de estas personas vienen de países con cierta desconfianza hacia la policía y la judicatura.

— ¿Qué papel hacen las ONG?

Un papel fantástico. En España hay un protocolo-marco para la protección de víctimas de trata y algunas comunidades han hecho su propio protocolo de actuación. Andalucía todavía no lo tiene. Se prevé que exista en todas las provincias una comisión provincial de coordinación con representación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, las administraciones y las ONG.

Prestan una colaboración muy importante y de hecho en muchas ocasiones son ellas quienes alertan a la Policía o a la Fiscalía cuando tienen acogida a una chica que presenta indicadores de trata.

— ¿Las medidas de protección son mejorables?.

Son medidas que amparan bastante bien a la víctima, pero estamos poco acostumbrados a manejarlas. Existen los mecanismos, pero hay un cierto desconocimiento de sus posibilidades.

—¿Los resultados son buenos?.

No tan buenos como deseamos. Se inician muchas investigaciones pero en ocasiones la víctima declara en fase de instrucción y luego se retracta a la hora del juicio, o se marcha y no volvemos a saber de ella. Además la prueba de estos delitos es realmente complicada porque suele ser la declaración de la víctima contra la de los acusados.

Tienes que buscar elementos que corroboren lo que ha declarado la víctima y muchas veces esas pruebas se consiguen a través de medios restrictivos de libertades fundamentales, intervenciones telefónicas, balizamiento de coches o  registros, y detecto una cierta falta de sensibilidad incluso en los profesionales del Derecho hacia este tipo de delitos, aunque cada vez menos.

Creo que necesitamos madurar un poco la cultura jurídica en relación a este delito, es como cuando comenzó el tema de la violencia de genero, yo detectaba ciertas insensibilidades y ahora parece que ya estamos más en esa cultura, incluso los profesionales.

— ¿Sucede que a veces la Fiscalía acusa por muchos delitos y luego se quedan reducidos?

Cuanto más tiempo pasa desde que se libera a la víctima, van creciendo las posibilidades de que la testigo se esfume y no contemos con ella en el juicio. Yo lo entiendo, porque una vez liberada de sus captores lo que quieren es no quedarse sino volver a su país de origen.

Aquí en Sevilla nos ocurrió en el primer caso que tuvimos de trata con fines de cometer delitos, era un grupo de rumanos a los que captaban en su país y les ofrecían un trabajo digno en la construcción o en un taller y cuando llegaban a España les obligaban a robar catalizadores de vehículos. Teníamos un testigo protegido, el tribunal no pudo localizarlo para el juicio pero, qué curioso, sí que lo trajeron los acusados, es fácil imaginar cuál fue el resultado: esa  persona cambió radicalmente su declaración y la sentencia fue absolutoria.

— ¿Qué casos son más frecuentes en Sevilla?

Sobre todo trata con fines de prostitución, donde un 99% de las víctimas son mujeres, principalmente  subsaharianas,  rumanas y búlgaras. En la trata con fines de explotación laboral las víctimas son hombres, normalmente trabajadores agrícolas a los que se les promete que van a tener un trabajo con convenio y luego trabajan de sol a sol, siete días a la semana, le retienen la documentación y viven hacinados en  condiciones infrahumanas. En este caso son sobre todo rumanos y búlgaros.

— ¿Habría que penalizar la prostitución?.

En España pasamos del código penal de 1973, que penalizaba muchísimas conductas relacionadas con la prostitución, al de 1995, que supuso la despenalización de prácticamente todas ellas y luego se puso de manifiesto que ese no era el camino.

Yo creo que el argumento de que “yo ejerzo la prostitución libremente porque quiero” no es cierto, la mayor parte de las personas se ven abocadas a esa situación.

La solución no estaría en la penalización pero sí en una regularización administrativa, por ejemplo que en el Impuesto de Actividades Económicas hubiera que tributar por ese tipo de actividades u obligar a los empresarios a que tengan de alta a estas personas.

— ¿Cómo es la experiencia de esas mujeres?

Sobre todo cuando son víctima de explotación sexual su desvalimiento es total. Se ponen los vellos de punta, te preguntas como puede estar ocurriendo eso en pleno siglo XXI. Son chicas con condiciones de vida muy duras en su país, que cruzan África, las violan y son vendidas de unos tratantes a otros. Cuando llegan a España no es que empleen violencia física contra ellas pero se han quedado embarazadas en el camino, tienen un bebé muy pequeño, no hablan español, no tienen contactos y les piden 30.000 euros de deuda por haberlas traído. Además les piden restos biológicos para amenazarlas con el vudú.

 

Psicólogos denuncian la escasa credibilidad que otorga la justicia a las víctimas de trata

 

MADRID, 28 de mayo de 2019 (SERVIMEDIA)

https://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/noticias/9905849/05/19/Psicologos-denuncian-la-escasa-credibilidad-que-otorga-la-justicia-a-las-victimas-de-trata.html

 

Un grupo de psicólogos presenta este martes en la sede de la Comisión Europea en España una serie de orientaciones para evitar la “revictimización” de las mujeres en redes de trata, cuyo relato, según denuncian, es puesto en entredicho por jueces y fiscales ante las “contradicciones” en las que acaban cayendo fruto de su “estrés postraumático”.

“Tienen una ansiedad generalizada que hace que su discurso no sea coherente; esto dificulta mucho que sean creídas, al caer en contradicciones y vacíos en la narrativa. No es que lo que denuncien no haya pasado, sino que no pueden narrarlo como esperaríamos”, explicó a Servimedia el psicólogo Markus González, director del proyecto Psychological Health Impact Of Trafficking in Human Beings (PHIT).

Un grupo de investigadores con él a la cabeza se ha entrevistado con varias mujeres víctimas de trata. Según sus datos, alrededor del 80% no recibieron ningún tipo de atención psicológica ni médica. Esta vulnerabilidad, defienden los investigadores, debe ser comprendida por el sistema judicial, por lo que reclaman una mayor formación para evitar una “victimización secundaria” desde las propias instituciones.

Según indicó Markus González, las mafias suelen captar a estas mujeres en sus países de origen aprovechándose de su situación. De hecho, se caracterizan por normalizar la violencia. Como ejemplo, la mitad de las mujeres que han participado en la investigación fueron violadas en su primera relación sexual, mientras que entre el 70 y el 80 por ciento han sufrido violencia física o psicológica desde la infancia.

“La realidad de que bajo la apariencia de prostitución libremente ejercida se esconden esclavas sexuales es cada vez más conocida. No obstante, poco se sabe del impacto psicológico que esas situaciones de violencia física y sexual o intimidación, humillación y cuestionamiento tienen sobre las víctimas”, agregó González.

En este sentido, los psicólogos confían en que la Ley integral de Trata que inició el Gobierno siga su curso en el Congreso de los Diputados e incluya más formación para los operadores jurídicos, así como una mayor atención psicológica para las víctimas.

(SERVIMEDIA)

28-MAY-19

GIC/caa

 

Como enfermera, sé que despenalizar el trabajo sexual mejorará la salud pública

 

 

 Lou Cahill Enfermera clínica trabajando en salud sexual.

Jueves 23 de mayo de 2019

As a nurse I know decriminalising sex work will improve public health

 

La ley no debe poner a nadie en peligro (Imagen: Ana Fernández / SOPA Images / LightRocket a través de Getty Images)

 

 Como enfermera, creo que la ley sobre la prostitución debe cambiar y despenalizar la compra y venta de sexo es lo mejor para mejorar la salud pública.

 

 El sexo es un tema que hace que algunas personas se sientan incómodas. Ellos no quieren pensar en eso y ciertamente no quieren pensar en lo que otras personas hacen en sus vidas personales.

La idea de “trabajo sexual” hace sentirse a las personas aún más incómodas. Cuando discuto esto con las personas y otras enfermeras, a menudo ya han tomado una decisión con base en sus puntos de vista morales o sociales.

Pero los profesionales clínicos tienen que dejar su juicio moral en la puerta cuando tratan a los pacientes y mirar la evidencia.

La despenalización de la prostitución es el único modelo que está respaldado por una gran cantidad de evidencia que indica mejoras en todos los ámbitos para las trabajadoras sexuales. Mejora la salud, seguridad y bienestar de las trabajadoras sexuales. Es por eso que las trabajadoras sexuales piensan que este es el mejor modelo, no porque van a obtener mayores ganancias.

En la ley inglesa, es una ofensa criminal que las trabajadoras sexuales se unan por seguridad. Si dos o más trabajadoras sexuales trabajan juntas, se definen como un “burdel” y se enfrentan a una detención Las trabajadoras sexuales a menudo tienen que elegir entre mantenerse a salvo o evitar un registro criminal que los ponga en peligro.

Algunas me han dicho que ni siquiera le dirán a su médico de cabecera qué hacen para ganarse la vida porque temen que puedan ser denunciadas a la policía. Otras me han dicho que no se molestan en obtener ayuda médica después de ser atacadas porque han estado trabajando con otra trabajadora sexual y serán detenidas por mantener un burdel.

 La ley no debe poner en peligro a nadie.

La despenalización total del trabajo sexual reconoce que el trabajo sexual puede ser motivado por la pobreza, la vida familiar difícil, el abuso de sustancias, los recortes de ayudas, la discapacidad y el alto costo de la vivienda y la educación, pero también reconoce que algunas prefieren hacer el trabajo sexual a otros trabajos. .

La penalización no cambia las condiciones materiales de las trabajadoras y la despenalización significa que los lugares de trabajo de las trabajadoras sexuales serían regulados por la legislación laboral, lo que permitiría a las trabajadores responsabilizar a sus jefes y formar sindicatos.

La forma de acabar con el trabajo sexual es acabar con la pobreza y la injusticia.

Hay algunos países que han decidido convertir la compra de sexo en un delito penal pero no la venta. Francia e Irlanda nos muestran que este enfoque en realidad otorga a los clientes más poder sobre las trabajadoras sexuales. Al amenazar los ingresos de algunas trabajadoras sexuales, pueden ser empujadas a situaciones de mayor riesgo.

Un cambio en la ley reduciría la transmisión del VIH y otras ITS, ya que las trabajadoras sexuales estarán facultadas para presionar por un sexo más seguro.

Por esta razón, ha sido recomendado por la OMS, UNAID y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Alianza Global contra la Trata de Mujeres.

Este modelo ha sido calificado como un éxito en Nueva Zelanda y ha visto disminuir la violencia contra las trabajadoras sexuales, y su salud ha mejorado enormemente.

La despenalización no es legalización y no es un respaldo por parte de la sociedad a que algunas personas son objetos sexuales. Algunas personas afirman que despenalizar la prostitución aumentará la demanda e impulsará a más personas al trabajo sexual, pero la realidad es que la mayoría de las personas que ingresan a la industria del sexo lo hacen debido a la pobreza.

La forma de acabar con el trabajo sexual es acabar con la pobreza y la injusticia.

Las enfermeras como yo que trabajan en salud sexual desconfían de otorgar al gobierno un mayor control sobre los cuerpos de las mujeres y, hasta que no se despenalice el trabajo sexual, las mujeres no podrán determinar completamente quiénes son y cómo se ganan la vida.

Más que nada, a las enfermeras se les enseña que la mejor manera de preservar la salud es escuchar las experiencias de los pacientes.

Necesitamos escuchar a las trabajadores sexuales actuales y asegurarnos de que estén lo más seguras posible. No esperaremos a que la ley cambie para proteger su bienestar, pero no debemos ignorar la evidencia que respalda el cambio y las voces de quienes más nos necesitan.

COPRED rechaza criminalización del trabajo sexual en dictamen de nueva Ley de Cultura Cívica de Ciudad de México

 

Publicado el 20 Mayo 2019

Pronunciamiento núm. 010

https://www.copred.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/copred-rechaza-criminalizacion-del-trabajo-sexual-en-dictamen-de-nueva-ley-de-cultura-civica?fbclid=IwAR0k6J7WBgcyr6_sT0QRzXGeLzii4AeUww7YwZ83iaMOJMrhMATdiWZ9Dfo

 

Ciudad de México, 20 de mayo de 2019

 

  • La fracción VII del artículo 27 de la nueva Ley de Cultura Cívica, es contraria a los derechos establecidos en la Constitución General y Local.
  • El dictamen criminaliza y estigmatiza a las personas trabajadoras sexuales.
  • El principio de progresividad conlleva el no retroceso en la plena efectividad de los derechos conquistados.

Desde el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) manifestamos nuestra preocupación por la criminalización y estigmatización de las personas trabajadoras sexuales en la nueva Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, aprobada por el Congreso de la Ciudad de México en días pasados, la cual abroga la anterior promulgada el 29 de diciembre de 2017.

Respecto a ese dictamen nos alerta que la nueva Ley de Cultura Cívica mantenga una disposición que ha sido ya considerada contraria a los derechos establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y a la propia Constitución Política de la Ciudad de México.

Lo anterior, debido a que se viola frontalmente la perspectiva garantista con la que fue creada la Constitución Política de la Ciudad de México, misma que reconoce como fundamental el principio de dignidad y garantiza el de no regresividad y progresividad de forma transversal para los derechos ya conquistados en esta Ciudad.

La Constitución establece que la Ciudad de México adoptará las medidas necesarias para promover, respetar, proteger y garantizar los derechos de las personas que integran los grupos de atención prioritaria, el derecho a una vida libre de todo tipo de violencia o discriminación, motivada por su condición, así como el derecho a la no criminalización, represión o reclusión, motivada por características específicas de su condición.

En este sentido, reiteramos que el trabajo sexual debe ser entendido como un trabajo no asalariado de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 10 de la Constitución Política de la Ciudad de México, que reconoce el derecho a realizar un trabajo digno y a su regularización y formalización en términos de ley. Por ello, no puede ser calificado simplemente desde un punto de vista moral, pues actualmente se ejerce dentro de un contexto de discriminación, violencia, inseguridad, abuso, falta de oportunidades y acceso a derechos.

Las personas que ejercen el trabajo sexual sufren violencia institucional, exclusión y marginación debido a la negativa al reconocimiento, goce y ejercicio de sus derechos. De este modo, nos preocupa la normativa que refuerza la nueva fracción VII del artículo 27 de la ley de Cultura Cívica, en donde deja, por un lado, al arbitrio de terceras personas el ejercicio del derecho al trabajo, y por otro, en un amplio margen de discrecionalidad su aplicación, al incorporar, además de las personas del vecindario, a las Alcaldías, sin especificar, quiénes tendrían dicha atribución, ni las razones del por qué habrían de presentar la “queja”.

Por lo anterior, hacemos un respetuoso llamado a las autoridades involucradas para no olvidar que los derechos humanos son progresivos y por ende, que se tiene que hacer efectiva esa progresividad, no retrocediendo y tomando en consideración criterios jurisdiccionales como lo es la sentencia de amparo 112/2013 de fecha 31 de enero de 2014, en la que la Jueza Primera de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal determinó la inconstitucionalidad de la misma normativa contenida en la Ley del 29 de diciembre de 2017 y que hoy continúa vigente, ya que es contraria al artículo 5º de la Constitución General por vulnerar el derecho al trabajo.

La Sentencia del amparo indirecto 112/2013 concluye que “no hay razón constitucional alguna por la que a las y los sexo servidores se les dé un trato distinto a quienes se dedican a otro oficio, en el sentido de considerarla como una infracción administrativa, ya que cuando se ejerce voluntaria y libremente por personas mayores de edad, la autoridad legislativa debe regularla, en lugar de considerarla como una infracción administrativa y, por su parte, la autoridad administrativa, debe velar porque los y las sexo servidoras/es que se dediquen al oficio de la prostitución voluntariamente y puedan tener otras alternativas de vida y conozcan sus derechos.”

Desde la creación de este Consejo hemos velado por la efectividad y acceso a todos los derechos sin discriminación de todas las personas que habitan y transitan por la Ciudad de México, por lo que expresamos nuestra disposición de colaborar y apoyar en el ámbito de nuestras competencias, para que el trabajo sexual en la capital del país sea dignificado y reconocido como trabajo no asalariado en términos de ley.

 

Trata vs. prostitución: una confusión deliberada

 

Por María Galindo

miércoles, 22 de mayo de 2019

https://www.paginasiete.bo/opinion/maria-galindo/2019/5/22/trata-vs-prostitucion-una-confusion-deliberada-218709.html#!

 

Después  que se descubriera que la Policía violaba continuamente a una mujer recluida; después que el Comandante de la Policía de Santa Cruz había sido un delincuente con uniforme; después que se destapara lo que ya sabíamos, que los exámenes para la Academia de Policías se venden, vienen a contarnos la triste historia de la trata de personas, en las que ellos, los policías, habían sido los héroes salvadores.

Dice la Policía que ha rescatado menores de edad en El Alto y que la red la manejaba otra menor llamada Perucha, que dice que con 16 añitos comandaba la red y lograba sacar chicas inclusive a Perú.

Periodistas ignorantes que desconocen las leyes, que no preparan sus programas, en tiempos en los que basta con la pinta y la sumisión para conducir un programa de televisión, los dejan contar la historia sin hacer ni una sola pregunta lógica, inteligente o mínimamente indagatoria.

La Policía no rescata menores; persigue menores. Cuando “logran” sacar de un prostíbulo a una mujer indocumentada que quieren suponer que es menor, la insultan, la criminalizan y la encierran hasta que alguien se presente a dar garantías o, directamente, la extorsionan para sacarle plata después de haberla prontuariado, como indicaban las normas del siglo XIX: foto, huellas y nombre.

El delito que persigue la Policía es el de ser pobre. Jamás ha caído en manos de la Policía un proxeneta, porque lo que hace la Policía es proteger a los proxenetas. Los maleantes de la frontera peruano-boliviana son los policías de Migración que roban, intimidan, cobran coimas y cometen todo tipo de tropelías, bajo el amparo de las autoridades del Ministerio de Gobierno.

Pasa otro tanto de lo mismo en las otras fronteras terrestres del país. La lista de proxenetas de El Alto la tiene la Policía, al punto de que cuando me presente para denunciar no me tomaron las declaraciones porque la oficial investigadora estaba estresada, no había dormido toda la noche y no estaba en condiciones de tomar mis declaraciones.

Por atreverme a presentar denuncias contra los proxenetas de El Alto tuve que salir escoltada por la propia Policía para que no me mataran, pero sin prestar mi declaración porque no les dio la gana.

La prostitución no es un delito y la Policía ha perdido toda jurisdicción sobre la prostitución desde el año 2000, cuando la Defensoría del Pueblo, a cargo de Anita Campero le quitó el derecho de registrar a las compañeras.

No tienen nada que hacer con prostitución, no pueden revisar carnets sanitarios, no pueden pedir el Carnet de Identidad porque no tienen ninguna competencia sobre el tema.

La Policía lo que hace es utilizar el tema de la prostitución para buscar lavar su imagen, utilizando a las compañeras como pañuelo en el que intentar en vano limpiarse la cara.

Prostitución y trata de personas no es lo mismo, pero se lo confunde deliberadamente.

Se ha montado una falsa imagen de la trata de personas. Las mujeres que están en prostitución, y también las más jóvenes, no están bajo una figura de trata, sino bajo una figura de desempleo, y pobreza. Digan lo que digan no hay trabajo y menos para las mujeres, y menos aún para las mujeres madres. La prostitución es una opción que toman muchas mujeres, porque además las condiciones de violencia y acoso sobre ellas son muy parecidas dentro de la prostitución como fuera de ella.

Las mujeres no caen en la trata como caen las moscas en una trampa, las mujeres,  y especialmente las más jóvenes, crecen huyendo de la violencia que han vivido sus madres. Crecen huyendo de la sobrecarga de responsabilidades de una vida asfixiante. Crecen huyendo de los violadores que tienen en sus casas. Es en la huida donde los proxenetas aprovechan el vuelo para atraparlas y cortarles las alas. La historia de la trata que venden los espots de televisión es falsa; el peligro mayor para una mujer está en su casa y por eso ella misma toma la primera oportunidad para huir de ese infierno, y en ese contexto la prostitución también es una opción valida y posible.

Lo que nos está contando la Policía es el cuento del tío para confundirnos. La teniente Coca debe ser investigada y los burdeles autogestionarios deben recibir su licencia de funcionamiento para que los proxenetas dejen de lucrar con los cuerpos de nuestras hermanas.
 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

 

¿ES ÉSTE EL ABOLICIONISMO QUE QUIERO?

Publicado 6th February por ambar il

https://supervivientesdeprostitucion.blogspot.com/2019/02/es-este-el-abolicionismo-que-quiero.html

 

 

Me llamo Ambar. Soy superviviente de trata y prostitución. Como tal soy muy consciente de los condicionantes que me llevaron a entrar en esa espiral, (en mi caso los abusos sexuales que sufrí en mi infancia), y de todo lo que implicó en mi vida.
Y por ello quiero la abolición de los condicionantes que llevan a la prostitución.

Precisamente por haberla vivido durante tantos años, también soy consecuente y reconozco la que era mi realidad en esos momentos (y la que es ahora), lo que hubiera necesitado (y necesito), y lo que me perjudicó (y perjudica) basándome en ella, en esa y en esta realidad.

Este abolicionismo que llevo viendo, escuchando y leyendo desde hace dos años, cuando empecé a romper el silencio acerca de esta etapa de mi vida en la prostitución, no aborda como propuesta abolicionista uno de los grandes condicionantes previos de entrada a la prostitución, para muchas niñas y mujeres, incluso para muchos chicos y trans: la prevención de los abusos y agresiones sexuales en la infancia, entre otros.
Y sí, siempre he sido muy crítica con ello. Siempre.

Este abolicionismo también quiere perseguir el proxenetismo y la trata, esto es genial y lo aplaudo porque hay que prohibir, condenar y erradicar ambas.
Pero no aplaudo el que quiera sancionar y multar al putero, al menos no como está ahora la situación de la prostituta (escasez de prevención, de ayudas y alternativas), y sin estudiar previamente donde aplicar esta medida.

Si eres o has sido puta sabes perfectamente que la persecución al putero implica en muchos casos la persecución a la prostituta. Por eso creo necesario estudiar en que ámbito aplicar esta penalización.

Ni a mi ni a muchas otras mujeres nadie nos ayudó a no acabar en ello previamente. Tampoco hasta ahora, nadie nos ofreció ni ofrece alternativas de salida. Nadie nos ayuda a reconstruir nuestra vida después, cuando, quieres o consigues salir SOLA de esa espiral.

Entonces, me planteo, que si mi realidad en ese momento era esa porque no tenía, porque no quería otra, ¿qué pasa si lo único para lo que me habían hecho creer que era válida y que era lo único que quería o me veía capaz de hacer, con lo que sobrevivía y vivía, fuera perseguido por la policía y tuviera que esconderme más aún para hacerlo?

Como puta, ¿en que me solucionaría la vida que se multe al putero? Ni estando explotada por proxenetas, porque probablemente en muchos casos como también me ocurrió a mi, no queda otra opción que “elegir” ser explotada sexualmente por terceros, (porque no tienes ni derecho a alquilarte una vivienda ni a ser sujeto social ni de derecho), voy a ver alternativas, ni ayuda de ningún tipo porque NO las hay, o son muy escasas y/o están mal enfocadas.

La multa al putero estaría bien si fuera rodeada de medidas REALES, preventivas antes de llegar a ello, para que se evitara que niñas, mujeres, trans, acabaran en la prostitución. Educación sexual y emocional en las escuelas. Medidas de apoyo y protección a la prostituta cuando ya estuvieras en ella. No criminalizarlas y convertirlas en objetivos de una caza de brujas.
Alternativas de salida y ayudas factibles para reconstruir tu vida.
En definitiva, repito, ayuda a la prostituida y prostituta antes, durante y después.

Pero por ahora no es así. Esta solución en concreto que propone el abolicionismo puede perjudicar más que beneficiar.

Me pregunto también si el dinero incautado a los puteros va destinado a las prostitutas.

¿El estado qué hace con el dinero de las supuestas multas? ¿Es una ayuda directa a las putas? Ya te digo yo que no. Intermediarios de por medio, a la prostituta le llega poco o nada. ¿No es acaso esto proxenetismo también?
Teniendo en cuenta que si lo multas a él y a mi me sigues dejando tirada y olvidada antes, durante y después, ¿que coño hago yo con mi vida si no veo ni tengo otra salida? ¿Alguien se plantea esta cuestión? ¿Los países se plantean esta cuestión?

Pienso que la abolición debería llevarse a cabo de manera natural, progresiva, no a golpe de multas. Con políticas fuertes de prevención de los condicionantes previos, TODOS, con educación emocional y sexual, con medidas reales y efectivas por parte del estado, de ayuda a las prostituidas y prostitutas, no revictimizándolas, precarizándolas y marginándolas más, como ocurre en muchos casos y en los que, como ex-prostituta me incluyo.

La abolición debería abordarse, junto con la persecución y condena de proxenetas y la explotación sexual, de la mano sobretodo de nosotras, las propias prostitutas y ex-prostitutas.
Siendo coherentes TODAS con las realidades de nuestras historias y con la realidad de lo que implica la prostitución y eso sí, pidiendo y pudiendo ser escuchadas TODAS por igual, no castigando ni silenciando a las que su realidad no coincide con la que se quiere oír.
Tendiendo puentes y encontrando puntos en común por los que luchar al unísono en favor del eslabón más débil, la prostituta, para que no tenga que llegar a ello y si llega, protegerla y ayudarla a salir si así lo desea.
No abandonarla antes, durante y después como está ocurriendo ahora.

En conclusión, soy plenamente consciente de que mis palabras a lo mejor no gustarán a algunos sectores del feminismo y/o del abolicionismo, pero estoy cansada de toda una vida sometida y violentada por unas circunstancias o por otras, por unas personas o por otras.
Cansada de no poder decir lo que pienso o como lo siento desde la propia experiencia porque al final tu vida es eso, tu vida, tu historia y nadie quiere ni va a ponerse en tu lugar, ni para lo bueno, ni mucho menos para lo malo.

Ámbar IL.

 

Publicado 6th February por ambar il

 

Barcelona es también sus trabajadoras sexuales

Por Miquel Missé

Sociólogo, activista trans y miembro del Eje de Feminismos y LGTBI de Barcelona en Comú.

11 de mayo de 2019

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/20144/barcelona-es-tambien-sus-trabajadoras-sexuales/

 

Muchas personas piensan que no vale la pena responder a una nueva provocación del movimiento abolicionista, que eso les da más bombo, que no es estratégico. Pero a pesar de eso algunas y algunos activistas de Barcelona hemos decidido que sí, porque nos hemos hartado de la impunidad de su beligerancia y de la complicidad que suponen nuestros propios silencios. Cuando hace unas semanas leímos que un convoy de activistas abolicionistas venía hoy, 11 de mayo, en procesión desde lugares distintos del Estado a nuestra ciudad, anunciando que se pasearían por las calles donde se ejerce el trabajo sexual a decirle a nuestras vecinas que ser puta no está bien y que hay que hacer desaparecer esa lacra de nuestras calles, alguna gente decidimos decir basta. Definitivamente basta.

Las trabajadoras sexuales son nuestras vecinas, son parte de nuestra comunidad, son nuestras amigas, son a veces nuestras hermanas, nuestros compañeros de piso, son las otras madres del parque o las que se manifiestan por otras causas. Son también esta ciudad, una ciudad que debemos mantener firme frente al acoso, la estigmatización, la criminalización, la victimización y demás estrategias que tienen como objetivo anular su voz. Y a pesar de saber todo esto, las hemos dejado en la estacada muchísimas veces frente a la violencia y los insultos de un movimiento que se jacta de venir a salvarlas. Salvarlas aunque tengan que barrerlas de las calles, salvarlas aunque tengan que amordazarlas para no escuchar lo que están diciendo. Abolir la prostitución aunque eso implique abolir la autonomía de todas esas mujeres y hombres que han decidido ejercerla.

Por todo esto, muchos movimientos, colectivos, entidades y activistas de Barcelona nos hemos unido para decir que aquí no son bienvenidas iniciativas como esta manifestación abolicionista estatal en el comunicado “Barcelona. Ciudad Pro-derechos”. No en nuestra ciudad, en nuestras calles, en nuestras plazas. No contra nuestras vecinas y vecinos cuyo único delito es su agencia para decidir como van a sobrevivir económicamente. Por todo eso más de 100 organizaciones feministas, LGTBI, migrantes y de derechos humanos y más de 300 activistas de la ciudad dicen hoy basta.

Escribo para compartir aquí algunas ideas para quienes todavía dudansobre si vale la pena mojarse con la que está cayendo. Porque sí, está diluviando, y los movimientos en defensa del trabajo sexual están aislados bajo la lluvia. Así que bajemos a la calle de una vez, con nuestros paraguas rojos, y comprometámonos con esta lucha.

El tono. Hace tiempo que las organizaciones abolicionistas de la prostitución dejaron de plantear un debate político real para instalarse en una campaña de acoso y derribo contra cualquiera que formulara críticas a su argumentario. Acoso a las y los activistas que defienden el derecho a ejercer el trabajo sexual y acoso a las representantes políticas que buscan fórmulas para establecer esos derechos mediante políticas públicas. Difamaciones, insultos, troleo en redes, publicación sin consentimiento de datos privados. Eso hace tiempo que no es un debate. No normalicemos actitudes totalmente inaceptables en un debate político democrático. Para empezar porque no se deja espacio al activismo que reivindica más derechos en el trabajo sexual para exponer sus posiciones. Las putas solo merecen ser escuchadas si es para nombrarse como víctimas. Pero cuando alzan la voz para reclamar más derechos, entonces son unas colaboracionistas del patriarcado financiadas por las mafias. Abandonemos ya el mantra de que éste es un debate eterno e irresoluble del feminismo. No lo es. Se resolverá con consensos, propuestas y escucha. Pero depende de nosotras y nosotros sacarlo del hastío en el que se encuentra. Y vamos tarde.

Llegará.  Ahora que hemos entendido que es fundamental defender los derechos de las trabajadoras internas, a las camareras de pisos, a las trabajadoras del ámbito doméstico y del cuidado, estoy convencido de que es ahora el momento también de las trabajadoras sexuales. De combatir el estigma de puta, de apostar por su profesionalización para lograr su empoderamiento, de asegurar derechos laborales y sociales para una pensión digna, el paro o una baja médica. ¿Si no es ahora, cuando? Más allá de eso, los derechos de las trabajadoras sexuales son una conquista que nos beneficia a todas las personas. Dice algo enormemente positivo de nuestra sociedad y es que creemos de verdad en la agencia y en la libertad de la gente por encima del paternalismo y el asistencialismo.

Los derechos laborales y sociales en el trabajo sexual llegarán. No tengo ningún atisbo de duda.  Supongo que cada uno y cada una deberá preguntarse en qué lugar quiere estar durante el proceso. ¿En qué lugar quiere estar cuando le pregunten qué hacía cuando en nuestro país se demonizaba el trabajo sexual, cuando se negaba la presencia de activistas en los debates, se las expulsaba de las manifestaciones, y se las perseguía con multas, ordenanzas o demás promesas de salvación?

Y las alianzas. Siento que los movimientos LGTBI pero especialmente los movimientos trans nos hemos comprometido demasiado poco, demasiado tímidamente, con estas reivindicaciones y es inexplicable. Si yo puedo ser un activista trans es porque hace 30 años mis compañeras trans trabajadoras sexuales se organizaron para visibilizar esta posibilidad de existencia. Aquí en Barcelona, la primera asociación de personas trans que se organizó, en la década de los ’90, fueron compañeras trabajadoras sexuales trans que  frente al estigma de sus identidades y también de sus trabajos alzaron la voz. Nuestro movimiento no estaría donde está si no fuera por Beatriz Espejo, Norma Mejía, Natalia Parés y tantas otras que no dudaron un segundo en afirmar con dignidad que la transexualidad no era nada monstruoso y que el trabajo sexual era una forma de subsistencia digna y merecedora de derechos. Pero parece que se nos ha olvidado todo en nuestra euforia colectiva de banderas y siglas. Y no podemos permitirnos eso. El empoderamiento de nuestras comunidades no puede permitirse dejar a nadie atrás. Y así está siendo. Es preocupante que la cuestión del trabajo sexual ya no forme parte de la agenda política de nuestros movimientos. Este año especialmente, en el que se cumplen 50 años de la revuelta de Stonewall en las calles de Nueva York, veremos cómo se enarbola esa causa para el decorado de todos los Orgullos. Pero lamentablemente, aunque la luchas de las y los trabajadores sexuales es inseparable de esa revuelta, 50 años después somos capaces de celebrarla sin ni siquiera nombrarla. Reivindicamos a Marsha P. Johnson y a Sylvia Rivera pero solo por su estética radical que nos reconcilia con algo que fuimos.  Como si nos diera igual el hecho de que sus vidas serian hoy igual de precarias que entonces. Es injusto, es problemático, pero estamos a tiempo de recuperar esas reivindicaciones si lo decidimos ahora. Hagámoslo. Los derechos de los y las trabajadores sexuales tienen que ser parte de la agenda política de las luchas LGTBI o realmente no estaremos a la altura de la transformación social que ellas prometieron.

 

Las prostitutas del Raval piden justicia para su compañera muerta

 

DESPEDIDA EN CIUTAT VELLA

  • El barrio sale a la calle para recordar a Lili, la joven de origen moldavo víctima de trata que falleció hace un mes después de años de maltrato y “violencia institucional”
  • La mujer, de unos 30 años, estaba enferma y tanto la policía como los políticos y la justicia conocían su caso, aunque ella nunca llegó a presentar denuncia

Por Helena López

Barcelona – Sábado, 04/05/2019

https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20190504/por-todas-las-lilys-7438166?utm_source=twitter&utm_medium=social

 

Acto de homenaje a Lili, la joven víctima de trata fallecida en el Raval. / ALBERT BERTRAN

 

Se lo debían. A ella y a ellas. Y a ese Raval herido, pero rebelde, que ni se rinde ni se resigna a la injusticia. Más de un centenar de personas, en su gran mayoría vecinos del barrio, arroparon la tarde de este sábado a las prostitutas que ejercen en la calle d’En Robador en el homenaje que rindieron a la joven Lili, como todas las conocían, víctima de la trata, quien falleció en el Hospital del Mar el pasado mes de abril tras años de explotación en el corazón de Barcelona. “Salimos juntas a la calle contra la criminalización, la ineficacia de las políticas públicas, la falta de protección policial y la ausencia de derechos de las víctimas de trata. Muchas hemos sido las entidades, organizaciones y compañeras que acompañamos a Lili. Por eso sabemos que allá por el 2013, Lili ya acumulaba multas -deudas y acoso policial- por la ordenanza que pretendía salvarla de la explotación sexual. Lili sufría con el fantasma de ser expulsada y de las malas experiencias de revivir un expediente de expulsión tramitado por la policía nacional“. Con esas palabras abrió el encuentro, megáfono en mano, una de las compañeras de la joven en el popular ‘Ateneu del Xino’.

“Toda esta violencia institucional le costaría a Lili la desconfianza y el miedo hacia unas fuerzas policiales que, en lugar de protegerla, se dedicaron paulatinamente a perseguirla por ejercer la prostitución”, prosiguió la lectura con sentimiento y rabia, que dio paso a un emotivo minuto de silencio y una pequeña marcha hasta la plaza de la Filmoteca, donde se despidió a la mujer con pétalos, globos lilas y cánticos de “Todas somos Lili”.  “Sabemos que sabían que Lili era víctima de trata, lo sabían los responsables políticos, las fuerzas policiales y la fiscalía, lo sabemos porque lo dijimos durante años, cada vez que pudimos, cada vez que tuvimos la oportunidad de reclamar sus derechos y de exigir que se garantizase su protección, aunque ella decidiera no hacer denuncia”, insistían sus compañeras en un acto íntimo pese a hacerse en medio de una plaza, en el que los abrazos y las lágrimas no podían transmitir más verdad.

Acción en recuerdo de Lili, la víctima de trata fallecida en el Raval. / ALBERT BERTRAN

La concejala de Feminismos, Laura Pérez, presente en la al fin y al cabo ceremonia de despedida, se pronunciaba en el mismo sentido tras conocerse la muerte de la joven de origen moldavo, enferma, en una entrevista en Betevé, en la que también admitió tener la sensación de “haber fallado todos”. “Las políticas contra la trata no pueden esperar a que sean ellas las que denuncien cargando con el peso de la prueba. Porque el marco legislativo de protección de los derechos de las víctimas de trata y de sus familias de origen es totalmente insuficiente”, señala la concejala, quien asegura que hicieron hasta tres informes denunciando la situación de la mujer, que se iba degradando cada día.

“Todas sabemos quién ha sido y no vamos a parar hasta que se haga justicia. Lili no murió. A Lili la mataron. Y Lili no es la única pero queremos que sea la última”, lanzó al aire con rabia otra compañera antes de tirar un puñado de pétalos “en este lugar en que tanto sufrió” y añadir un “vuela Lili, ahora que puedes”. “Que nuestra rabia y nuestra tristeza se convierta en furia para exigir sus derechos”, concluyeron el acto entre lágrimas y aplausos.