«Una violencia de todo punto innecesaria para perpetrar la violación», por el hecho de ser prostituta

Condenado a 12 años de prisión un hombre por agredir y violar a una mujer que ejercía la prostitución en Foz.

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Por ALBERTO LÓPEZ

19 de enero de 2022

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/amarina/foz/2022/01/18/doce-anos-prision-vecino-burela-agredir-violar-mujer-ejercia-prostitucion-foz/00031642528691797409119.htm

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La sección segunda de la Audiencia Provincial de Lugo ha condenado a doce años de prisión y a diez años de libertad vigilada a un vecino residente en Burela por violar y agredir a una mujer que ejercía la prostitución en Foz. Además, el tribunal le ha impuesto la prohibición de aproximarse a la víctima y de comunicarse con ella durante 18 años, así como el pago de una multa de 540 euros y de una indemnización de 15.000 euros. La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso.

«El tribunal, que ha tenido en cuenta la atenuante de embriaguez, lo ha considerado autor de un delito de violación, consistente en agresión de carácter sexual con acceso vaginal, anal y bucal, impuesta sin su consentimiento, empleando violencia con carácter particularmente degradante o vejatorio, y de otro delito leve de lesiones», informa el TSXG.

Tanto la fiscalía como la víctima, representada por el abogado Jesús Porto Gallego ejerciendo la acusación particular, habían solicitado una pena de 15 años de prisión. Por su parte, la defensa había pedido la absolución.

En la sentencia los magistrados consideran probado que en febrero del 2019 el acusado se desplazó a la vivienda de la víctima, tras haber acordado con ella un servicio sexual. Una vez allí, mantuvo «un comportamiento brusco y violento, tratándola de forma desconsiderada, como si pudiera hacer lo que quisiera con ella por el hecho de ejercer la prostitución».

La acusada le pidió varias veces que se fuese, ofreciéndose a devolverle el dinero pactado por el servicio (100 euros por 45 minutos), pero él no solo no se fue sino que le pegó de forma reiterada y la obligó a continuar con los actos sexuales en contra de su voluntad expresa.

Además de tirarle del pelo y arrancarle las extensiones que llevaba, la obligó a lamer lo que la mujer había vomitado, a pesar de negarse ella llorando. Además de otras prácticas vejatorias y no consentidas por la mujer, de colocarle una navaja en el cuello y la barriga, llegó a quemarle una mano con un mechero. En un momento dado, la mujer aprovechó para coger su teléfono móvil para tratar de mandarle un mensaje a su pareja. Al ser vista por el acusado, se lo cogió y lo lanzó contra la pared, rompiéndolo. Esta situación cesó al llegar a la vivienda el compañero de la víctima, que oyó gritos en la habitación y golpeó la pared, primero, y abrió la puerta después, obligando al acusado a vestirse e irse de la casa.

A raíz de estos hechos, la mujer padeció trastorno de adaptación y reacción a estrés grave, además de sufrir varias lesiones físicas (en el fallo se enumeran una treintena, desde hematomas a abrasiones). Para sanar de las lesiones la mujer precisó de una primera asistencia facultativa y el Sergas soportó gastos por una cuantía de 1.261 euros, de los que deberá responder el acusado.

En su sentencia, el tribunal entiende que se produjo «una violencia de todo punto innecesaria para perpetrar la violación, con claro desprecio a la mujer, a buen seguro por tratarse de una persona que ejercía la prostitución, dadas las continuas vejaciones que profería contra ella, llamándole ‘puta’ y ofreciéndole más dinero, justamente cuando ella decía que no quería continuar con la relación y que le devolvía el que le había dado». Por eso estima acreditado, como propusieron las acusaciones, que el acusado actuó con la víctima «tratándola como si pudiera hacer lo que quisiera con ella por el hecho de ejercer la prostitución».

Irene Montero quiere 1.000 millones para reinsertar prostitutas

La ministra de Igualdad mantiene su intención de abolir la prostitución, a pesar de que muchas profesionales quieren seguir ejerciendo.

Libre Mercado

14 de enero de 2022

https://www.libremercado.com/2022-01-14/irene-montero-quiere-1000-millones-para-reinsertar-prostitutas-6855520/

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La ministra de Igualdad, Irene Montero, en su cruzada para abolir la prostitución en el marco de la ley del «solo sí es sí», ha señalado que es necesario articular un plan de «reinserción social y laboral» para las mujeres que ejerzan la prostitución, en una entrevista en TV3. Por supuesto este plan supondría un gasto público de unos 1.000 millones de euros, según los cálculos de Montero.

Según la titular de Igualdad, «el Estado debe hacer un plan de reinserción social y laboral para las mujeres que quieren salir del contexto de prostitución», es decir, para todas las profesionales del sexo que haya ahora mismo en activo, porque para Montero no existe la prostitución voluntaria.

«Es una prioridad», ha dejado claro la ministra, quien ha hablado de 1.000 millones de euros en tres años según sus cálculos, «una inversión muy grande». Aunque la ministra tiene claro cuánto gasto público se necesita, no ha dado ningún detalle sobre cómo se articularía este plan, complicado de implantar teniendo en cuenta que la situación de alegalidad de la prostitución dificulta que las mujeres puedan acreditar su actividad. También sería complejo demostrar su reinserción, ya que por el momento no hay mecanismos para controlar los pisos particulares donde las mujeres podrían seguir ejerciendo.

Además, según las propias cifras de Montero, un 80% de las prostitutas estaría en situación irregular administrativa, es decir, son inmigrantes ilegales. Esto dificulta enormemente la posibilidad de «reinserción» como Montero pretende, ya que para acceder a cualquier ayuda o trabajo, deberían obtener una autorización de residencia y trabajo en España.

Un tercer problema que podría encontrarse Montero a la hora de implantar este plan millonario es que muchas trabajadoras sexuales no quieren cambiar de actividad. De hecho, durante la entrevista se ha emitido la petición de una escort que reclama a Montero «un paro, una baja, una seguridad social y una jubilación honrosa. No hace falta que nos reinserten en la sociedad», ha remarcado la trabajadora.

«La función del ministerio no es resolver un debate histórico en el movimiento feminista», ha respondido Montero sorteando la cuestión de fondo, la abolición de la prostitución. Para la ministra todo se reduce a la explotación sexual y la trata con fines de explotación, algo que ya está reconocido y castigado en el código penal español.

Sindicato de Trabajadoras sexuales piden reunirse con el Gobierno de España ante el anuncio de que abolirá la prostitución

Agencias
@DiarioSigloXXI

https://www.diariosigloxxi.com/texto-ep/mostrar/20220111180550/sindicato-trabajadoras-sexuales-piden-reunirse-gobierno-ante-anuncio-abolira-prostitucion

Martes, 11 de enero de 2022 (EUROPA PRESS)

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Las trabajadoras sexuales han pedido al Gobierno que sea «realista» y «tenga los pies en suelo» respecto a cómo abordaría la abolición de la prostitución, al tiempo que han avisado de que defenderán su «trabajo» y han exigido una reunión que llevan reclamando «años».

Así lo ha expresado, en declaraciones a Europa Press, la secretaria general del Sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS), Concha Borrell, respecto al anuncio del Ejecutivo de que el Plan Anual Normativo para 2022 incluye la abolición de la prostitución, un objetivo que se perseguirá dentro de la Ley de Trata, que también prepara para este ejercicio.

Borrell ha lamentado que el Ejecutivo incluya en su «lista de deseos» la abolición y ha destacado que espera que, en este sentido, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reciba «carbón».

«Menos lista de deseos y más ponerse a trabajar, que las trabajadoras sexuales no estamos para mentiras, estamos para hechos reales», ha agregado la secretaria general del sindicato, para instar al Ejecutivo a «tener los pies en el suelo» al respecto.

En este sentido, se ha preguntado qué tiene el Gobierno «pensado» para «reubicar a las mujeres que trabajan en clubes y pisos» y qué «planean hacer con las que no quieren dejar de realizar su trabajo bajo ningún concepto». «¿Nos van a poner contra la pared en un cementerio y nos van a fusilar?», ha dicho.

Respecto a que se aborde esta cuestión en el marco de la Ley de Trata y no como una norma específica, ha señalado que las personas que ejercen la prostitución «o cualquier trabajo sexual» de forma «voluntaria», «no tienen absolutamente nada que ver con las medidas en contra de la trata».

«Contra la trata deberían haber actuado hace dos décadas en lugar de dedicarse a poner limitaciones en las fronteras, a una ley de extranjería que no tiene ningún tipo de sentido o a mirar hacia otro lado cuando les hemos dicho dónde, cuándo y de qué manera intervenir», ha agregado, para llamar al Estado a mirar en «sus filas» en esta problemática.

«Nosotras lo que queremos son derechos laborales», ha reclamado, para avanzar que las trabajadores sexuales seguirán «defendiendo» su «trabajo» ante este «deseo» que confía que no se cumpla.

Por último, ha exigido al Ejecutivo que «escuche» a las trabajadores sexuales, una petición que, ha incidido, lleva realizando la organización desde hace años. «Queremos que se sienten a hablar con el único sindicato de trabajadoras sexuales de toda Europa, que hagan el favor de hacerlo, porque así es imposible», ha insistido.

La muerte de Europa

La vacunación obligatoria significa el final violento del liberalismo europeo

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Por Brendan O’Neill

6 de diciembre de 2021

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Europa está al borde del precipicio. Ha marchado, a ciegas, hacia algo muy parecido a la tiranía. Austria penalizará en breve a quienes rechacen la vacuna Covid. Alemania parece estar lista para seguirla. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se pregunta en voz alta si todos los Estados miembros deberían hacer lo mismo y convertir en delincuentes a quienes rechazan esta forma de medicación. En Italia, se te priva de tu sustento, no de tu libertad, si dices que no a la vacunación: los no vacunados no pueden trabajar. En ninguna parte. En Grecia, todas las personas mayores de 60 años deben pagar al gobierno 100 euros por cada mes que permanezcan sin vacunar. Como si el gobierno griego, en connivencia con sus amos en Bruselas, no hubiera empobrecido ya lo suficiente a los jubilados griegos.

La policía de Rotterdam abrió fuego contra las personas que protestaban contra las restricciones de Covid. Tres resultaron gravemente heridos. La policía austriaca ha empuñado porras y escudos contra los miles de personas que salieron a las calles de Viena para decir no a la vacunación obligatoria. En Bruselas, el corazón negro y burocrático del proyecto de la UE, se lanzaron cañones de agua y gases lacrimógenos sobre los ciudadanos que protestaban contra los pasaportes de vacunación. La ironía es casi demasiada: en el barrio europeo de Bruselas, la misma parte de Europa en la que la sensibilidad europea moderna fue forjada por políticos, expertos y tecnócratas, la gente corriente se manifiesta por la libertad y las fuerzas de este nuevo continente supuestamente liberal la golpean. Rara vez ha quedado expuesta tan salvajemente la fanfarronada de la Europa moderna sobre los «derechos humanos» y el «respeto».

Lo que está sucediendo en Europa en este momento es aterrador. No estamos simplemente presenciando otra ronda de restricciones de Covid. Esto no es solo la introducción de otro conjunto de medidas de emergencia que algunas personas creen que son necesarias para evitar la última ola Covid y la amenaza Omicron que acecha en el horizonte. No, estamos viviendo una revisión escalofriante de toda la relación entre el Estado y el individuo, con el Estado empoderado en un grado tan extraordinario que ahora puede ordenar a sus ciudadanos qué inyectar en sus cuerpos, y el individuo tan depauperado políticamente, tan despojado de derechos, que ya ni siquiera disfruta de la soberanía sobre sí mismo, sobre esa pequeña parte del mundo que son sus propios cuerpo y mente. Asistimos a la muerte violenta del liberalismo europeo y los dolores de parto de una era nueva y profundamente autoritaria.

Muchos parecen no reconocer la gravedad de la vacunación obligatoria. Incluso aquellos de nosotros que estamos a favor de la vacunación, que hemos sido felizmente vacunados contra el Covid-19, deberíamos mirar con nada menos que horror la propuesta de que debería ser un delito no estar vacunados; que a un ciudadano se le imponga una multa de miles y miles de euros si rechaza este tratamiento. Una de las ideas que se están debatiendo en Austria antes de la ley de vacunación obligatoria que se presentará en febrero es que los ciudadanos que se nieguen a vacunarse sean citados ante un tribunal local. Si ignoran dos veces la citación se enfrentarán a una multa de 3.600 euros. Si continúan ignorando la exigencia del Estado de que reciban un tratamiento médico que no quieren, serán multados con 7.200 euros. Estas son multas que arruinan la vida. No se habla, todavía, de encarcelar a las personas que rechazan la vacuna, pero el Estado austriaco está dejando claro que ejercerá felizmente su poder para llevar a los no vacunados a la indigencia.

Alemania ya ha impuesto el confinamiento de los no vacunados, es decir, ha utilizado toda la fuerza de la ley para dividir a la población entre los que han tomado la decisión médica correcta y, por lo tanto, pueden disfrutar de algunas migajas de libertad y los que no lo han hecho, y por lo tanto merecen nada menos que arresto domiciliario. Ahora, la canciller saliente, Angela Merkel, dice que es probable que se introduzca la vacunación obligatoria a principios del próximo año. Ursula von der Leyen parece pensar que todos los Estados miembros de la UE deberían imponer la vacunación a sus ciudadanos. Cómo asegurarse de que todos estén vacunados «necesita discusión», dijo recientemente. Debemos «pensar potencialmente en la vacunación obligatoria», continuó. Los 500 millones de habitantes de la Unión Europea, de este supuesto bastión de los derechos humanos, esta unión política que nos dijeron era necesaria para preservar la dignidad y la libertad de los europeos modernos, se enfrentan a la perspectiva de un diktat neoimperial que les ordene recibir un tratamiento médico o de lo contrario enfrentarse a graves consecuencias.

Subestimamos bajo nuestro propio riesgo la gravedad del asalto a nuestra persona que representa la vacunación obligatoria. En mi opinión, la vacunación forzada es una obscenidad tal que incluso la garantía del secretario de justicia Dominic Raab de que no sucederá en el Reino Unido fue demasiado blanda para mi gusto. «No creo» que suceda aquí, dijo. ¿”No creo”? Debería haber dicho que nunca sucederá aquí, que tendrán que pasar sobre mi cadáver, porque representaría un asalto absolutamente intolerable a las libertades derivadas de la Ilustración sobre las que se construye nuestra nación. Todo el mundo dice que la vacunación obligatoria va en contra del Código de Nuremberg, que insiste en que se debe dar el consentimiento voluntario para la intervención médica. Pero el ideal de soberanía individual se remonta mucho más atrás. En su Carta sobre la tolerancia (1689), el gran filósofo de la Ilustración John Locke trató de «establecer los límites» entre el individuo y las autoridades. Escribió que incluso si un hombre «descuida el cuidado de su alma» o «descuida el cuidado de su salud», las autoridades no tienen derecho a interferir con él. «Ningún hombre puede ser obligado a estar… sano», escribió.

Para Locke, como para otros grandes pensadores europeos cuyas ideas dieron origen a nuestro continente ilustrado, el deseo de «salvar» a un individuo no es una razón suficiente para entrometerse en su alma o su cuerpo. «Dios mismo no salvará a los hombres contra su voluntad», escribió. Sin embargo, donde Dios falló una vez, la UE espera triunfar. Donde incluso el Todopoderoso alguna vez temió pisar, retenido por la pequeña cuestión de la voluntad del hombre, el derecho del hombre a gobernar su propia alma y cuerpo, ahora se precipitarán las burocracias de la Europa del siglo XXI. Dejarán de lado la cuestión aparentemente insignificante de la autonomía corporal, descartarán los derechos de autogobierno por los que se luchó duramente durante generaciones y engatusarán a la gente mediante la ley bruta para que se someta a una intervención médica.

Esto significa el fin de la libertad tal como la conocemos. La autonomía corporal es la piedra angular del autogobierno, y el autogobierno es lo que da sentido a la libertad. Si no disfrutamos de la soberanía sobre nuestras mentes y nuestra carne, entonces no somos libres de ninguna manera significativa. Y no será solo la libertad de la minoría de personas que se sientan forzadas a recibir la vacuna la que sufrirá bajo este nuevo régimen de poder estatal sobre el torrente sanguíneo, los músculos y la carne de las personas: será la libertad de todos. El diktat del Estado que determine que solo aquellos que reciban una determinada forma de tratamiento médico podrán disfrutar de la libertad, hará que la libertad misma dependa de hacer lo que el Estado quiera que hagas. Incluso los vacunados no serán personas verdaderamente libres en este mundo. Más bien, seremos beneficiarios del favor del Estado, disfrutaremos de pequeños privilegios, a cambio de que accedamos a recibir una inyección. Tendremos una licencia de las alturas para seguir con nuestra vida diaria. Y sabremos que esa licencia podría ser revocada rápidamente si rechazamos el tratamiento médico en el futuro. La redefinición de «libertad», hacer que la libertad dependa de la sumisión a la medicina, estrangulará los derechos de todos nosotros, vacunados y no vacunados por igual.

Sorprendentemente, hay muy poco rechazo por parte del llamado lobby de derechos humanos contra el nuevo régimen propuesto de medicación forzosa. Los eurófilos en el Reino Unido y en otros lugares, el tipo de personas que nos aseguraron que la UE era el gran defensor moderno de la dignidad del individuo, son dóciles como ratones frente a estas amenazas estatales de obligar a los ciudadanos a cumplir con las normas médicas. No iba a ser así, ya ves. Fue el Brexit de Gran Bretaña, dijeron, el que se convertiría en un semillero de autoritarismo desquiciado, mientras que la UE mantendría encendida una vela por los principios modernos de derechos y respeto. Y ahora que ha demostrado ser lo contrario, miran para otro lado, o dan sutilmente su guiño a lo que equivale a una tiranía del Estado sobre las almas y la carne de los seres humanos individuales. El liberalismo europeo está muriendo, la Unión Europea se ha revelado como un asiento de autoritarismo extremo y el futuro de este continente parece muy incierto. La Covid parecerá un incidente menor en los asuntos del hombre en comparación con las consecuencias de esta crisis política y moral del continente europeo.

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Brendan O’Neill es el principal escritor político de Spiked y presentador del podcast de Spiked, The Brendan O’Neill Show. Suscríbete al podcast aquí. Y encuentra a Brendan en Instagram: @burntoakboy

Jorge Martins Ribeiro: «Penalizar al cliente es lo peor que se le puede hacer a alguien que trabaja en la prostitución»

 

En «De la ley del deseo al deseo de la ley», el juez Jorge Martins Ribeiro promueve la discusión sobre la legalización de la prostitución como prestación de servicios en Portugal.

Radio Universitaria del Miño

María Moreira Rato
maria.rato@newsplex.pt

31 de octubre de 2021

https://sol.sapo.pt/artigo/751402/jorge-martins-ribeiro-criminalizar-o-cliente-e-o-pior-que-se-pode-do-a-quem-trabalha-na-prostitucao

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– Su tesis se titula «De la ley del deseo al deseo de la ley. Discusión de la legalización de la prostitución como prestación de servicios en el orden jurídico portugués». Observo que el primer capítulo de su tesis se titula “Sexualidad y prostitución como realidades no ignorables: un marco interdisciplinario”. Y, en éste, aborda la sexualidad de personas mayores, enfermas y discapacitadas. ¿Crees que la prostitución juega un papel importante en sus vidas?

No significa que asuma un papel importante en la vida de estas personas; sin embargo, no deben ser privados por el solo hecho de estar incapacitados, pacientes que puedan ser dependientes de terceros, o, en el caso de personas que se encuentren en hogares de la red estatal, no deben hacerlo, solo por estar en este situación, estar impedidos de contratar un servicio de prostitución. Como cualquier otra persona, se debe respetar su vida íntima y la reserva de su vida privada, incluida la dimensión de la sexualidad. Habiendo analizado la prostitución, no podía dejar de estudiar la sexualidad, y es en esta perspectiva que me refiero a estos grupos de personas, ya que su sexualidad es prácticamente ignorada, no es un tema que haya sido debidamente estudiado o debatido hasta el día de hoy, con la esperanza de que la situación cambie en lo sucesivo. Como dije, el tema está más relacionado con la sexualidad que con la prostitución, sin perjuicio de entender que, en su caso, esas personas también pueden recurrir a los servicios de prostitución, en igualdad de condiciones con quienes no dependen de terceros en el día. día a día o que no vivan en un contexto institucional. Por ejemplo, en el caso de los Países Bajos y Dinamarca, la prestación de servicios sexuales a personas con discapacidad es deducible en el IRS porque se considera asistencia sanitaria, mientras que también en Alemania y Suiza existe un derecho positivo al sexo. En Taiwán, donde la prostitución está prohibida, ya existe voluntariado sexual para discapacitados; También en Australia, como en los países que mencioné antes, existen asociaciones que acortan la brecha entre quienes brindan servicios sexuales y esos grupos de personas. Todo esto está en línea con las disposiciones de la Declaración de Derechos Sexuales de la Asociación Mundial para la Salud Sexual, que, en esencia, declara la sexualidad y una vida sexual placentera como parte del respeto a la persona. Lo cual es evidente porque es una dimensión de la naturaleza humana. Mencioné el tema de las personas enfermas en unidades de cuidados de larga duración o en hogares de ancianos porque hay una falta de consideración por los derechos sexuales de quienes no son plenamente autónomos y libres. En el caso de los hogares, en la gran mayoría existen normas fundamentalistas que no respetan la vida privada de las personas mayores. La sexualidad cambia con la edad pero aún no está ausente, no muere antes de la muerte. También es importante tener en cuenta que en nuestro país, y con razón, las visitas íntimas de las personas privadas de libertad están reguladas por la ley. Por tanto, no veo razones, desde el punto de vista social, para una mayor preocupación legislativa por la sexualidad de las personas que están presas que por aquellas que, al no estar presas, no son absolutamente libres para decidir su vida diaria, o porque dependen de terceros, o porque viven en un contexto institucional, que es el caso de las personas mayores que se encuentran en hogares de ancianos y no pueden recibir visitas en su habitación, elegir a la persona con quien compartirán habitación, entre otras cosas. A los problemas de estas personas se suma, en ocasiones, la reticencia de los familiares a que vivan una vida afectiva y sexual, que no son ajenos a las cuestiones de sucesión, así como la forma un tanto infantil en la que suelen ser tratadas las personas mayores en Portugal.

– Como si fueran asexuales, ¿es eso?

Como dije, como si la sexualidad tuviera que morir antes de la muerte. Porque esto también tiene que ver con el hecho de que algunas instituciones para el cuidado de personas mayores tienen una inclinación religiosa. Por tanto, lo que resulta es una moralización de la vida ajena, con reglas un tanto fundamentalistas, en la que una persona mayor de cierta edad, si habla de sexo, se le dice «no tienes edad para eso», «no digas tonterías «,» déjalo ir, ten en cuenta que eres viejo «…

– ¿Y hay alguna diferencia entre el trato que reciben los ancianos y los enfermos?

En Portugal, todo lo relacionado con el sexo todavía se aborda con muchos tabúes. Por otro lado, no se percibe exactamente la dimensión que tiene la sexualidad en la vida de nadie y se considera que no es un tema urgente, a diferencia de lo que ocurre en otros países. En España, y en otros países, ya hay mucha literatura. Estos asuntos no son un tema que se debata aquí y ya debería serlo. Las familias también tienen la culpa porque, en general, en el caso de las personas mayores, además de no tener en cuenta de forma independiente la dimensión de la sexualidad de sus padres, en ocasiones, al ser uno de ellos viudo, se plantean cuestiones de herencia e intereses patrimoniales, como dije. Básicamente, quizás, este es un tema que solo interesa a las personas con discapacidad, los enfermos y los ancianos. También porque quienes viven en un hogar están sujetos a una gran falta de privacidad, especialmente las personas que están postradas en cama. Y la sexualidad en la vejez o en las personas con discapacidad no tiene por qué ser necesariamente la misma que la de los jóvenes o personas sin discapacidad, cambia con la edad y la condición, pero sigue existiendo, incluso porque integra la intimidad, la vida privada, que es inherente a la persona.

– ¿Por qué no reflexionamos sobre este tema?

No pensamos en ello más de lo que pensamos en muchas otras cosas. Hay una falta de investigación, una falta de debate, pero para esto los medios pueden hacer una contribución …

– Pero contamos con profesionales formados en áreas específicas como la gerontología que podrían contribuir al desarrollo de este debate.

Tengo la esperanza de que al menos mi tesis alertará a la gente sobre este tema. Traté de no dejar «piedra sin remover» …

– ¿Fue difícil atravesar las diferentes áreas del conocimiento? Podría haberse centrado solo en Derecho, pero lo cruzó con las áreas de Sociología y Psicología.

No quería empezar con prejuicios o ideas que fueran intrínsecamente mías. Hice una auténtica investigación y, para eso, tenía que conocer la realidad tal cual es. Para ello, una persona de Derecho tiene que valerse necesariamente de otras ciencias que comienzan por estudiar la realidad. Y a partir de los datos recopilados por ellos a través de los instrumentos perfectamente validados que utilizan, avanzamos. En Antropología y Sociología, existe un método extraordinario de recolección de datos que es la observación participante: el investigador es parte del grupo que está investigando. Hay una investigadora que es profesora de Psicología en la Universidad de Oporto, cuyo nombre es Alexandra Oliveira, quien es uno de los nombres más importantes en el campo de los estudios sobre la prostitución e hizo una observación participante en las calles de Oporto, que tomó un largo tiempo. ¿Y cuál es la importancia de esto? Nuestros ojos y la interacción con el otro, con el que se prostituye, sin saber que estamos investigando, permite que las personas sean como son y digan lo que realmente sienten. Evita los discursos manipulados. Una cosa es que alguien que se dedica a la prostitución esté hablando con alguien que hace lo mismo o cree que lo hace, y otra muy distinta es ser entrevistado por, imaginemos, una organización no gubernamental. Probablemente, allí, tenderá a victimizarse a sí misma. Y si hablamos de una institución católica que brinda asistencia, este discurso será más notorio. También será diferente si habla con la policía, y estas realidades están probadas. Quería hacer un trabajo serio, por lo que necesitaba conocer la verdadera realidad – y no ideológica, distorsionada o ya moldeada por creencias – para poder lidiar con ella legalmente. Y como se trata de un fenómeno -de hecho, es una expresión frecuente- multifacético, porque hay diferentes tipologías, como el interior – va desde casas alternas hasta hoteles de cinco estrellas – y el exterior – en centros urbanos, en la borde de la carretera, etc. -, hay varias realidades diferentes. Y también se subdivide por estratos socioeconómicos. Como se dice en los estudios sobre la prostitución, es un fenómeno que hay que desvelar, es decir, decodificar, explicar. Para que esto suceda, debe ser explorado por las ciencias sociales. A partir de entonces, tuve suficientes elementos para poder afrontar la prostitución desde un punto de vista legal. Un fenómeno social y complejo no puede analizarse en su totalidad desde un análisis hermético, solo es adecuado uno interdisciplinario. Incluso a nivel de Derecho, tuve que atender diferentes ramas, derecho constitucional, penal, civil, laboral, tributario y previsional. Además, tenía más trabajo porque tenía que analizar la ley en los llamados tres niveles de protección de los Derechos Humanos: tenemos el nivel internacional – universal, de Naciones Unidas y agencias especializadas como la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud -, luego está la regional – en nuestro caso, siendo parte de Europa, tenemos la ley de la OSCE, el Consejo de Europa y la Unión Europea – y, finalmente, tenemos el tercer nivel, que es nacional – lo que cada país consagra en su derecho de origen interno.

– En el contexto de este último, estudió once países diferentes en términos de cómo sus respectivas leyes abordan la prostitución. ¿Cuáles fueron los criterios de selección?

Sí, once países que consagran los cinco principales modelos de regulación legal de la prostitución: prohibicionismo, abolicionismo, neo-abolicionismo, el regulador y el legalizador. Fue un trabajo enorme. Dentro de la Unión Europea, elegí los países que ilustran estos cinco modelos, y Reino Unido ya salió de la Unión Europea y, por tanto, como era previsible que esto suceda, lo mencioné en relación a la convivencia de modelos, como en Irlanda del Norte predomina el neo-abolicionismo y en el resto del Reino Unido, el abolicionismo. A pesar de las similitudes que existen entre los distintos países de Europa, aún existen diferencias, sobre todo, en temas sensibles; es decir, el derecho penal sigue siendo un baluarte del que no abdica ningún legislador nacional. Como ocurre con todo lo que interfiere con la moral y los valores fundamentales de una comunidad, los valores que, en un tiempo y espacio determinados, forman parte del orden público, entendido entonces como el conjunto de valores fundamentales. de una sociedad determinada en un momento dado, que son objeto de protección penal, que es la última ratio, el último mecanismo que utiliza el Estado para proteger los bienes jurídicos, por así decirlo. Es por estos enfoques diferentes, incluidos los penales, que, incluso a nivel de la Unión Europea, que también es una Unión de Derecho, tenemos modelos de prostitución totalmente diferentes, como la prohibición en Croacia y Lituania, la legalización en Holanda y Alemania, regulación en Austria y Grecia, abolicionismo, por ejemplo, en Portugal, España e Italia, y neo-abolicionismo en Suecia, Francia e Irlanda.

– Podemos decir que algunos son más liberales que otros. ¿Hay otros más «cerrados» como Portugal?

Son los prohibicionistas y los abolicionistas. Y ahora está la tendencia legislativa hacia el neo-abolicionismo – que, en definitiva, corresponde al abolicionismo pero armado con otra “arma” más para combatir la prostitución, la incriminación del cliente, como un medio más para lograr el fin de la erradicación de la prostitución. .

– ¿Se refiere a propuestas como la que presentó la diputada Cristina Rodrigues? Esta propone penalizar el uso de la prostitución y castigar a los clientes con una pena de prisión de hasta un año o una multa. Este sería un escenario basado en el ejemplo sueco.

Lo que quiere es penalizar el uso de la prostitución castigando al cliente. Como mencioné, se trata de abrazar el modelo neo-abolicionista en Portugal que, en esencia, como abolicionista, pretende abolir la prostitución porque considera que nunca nadie se prostituye voluntariamente. Consideran que no existe diferencia entre la prostitución y la explotación sexual y, por tanto, las personas que ejercen la prostitución son consideradas víctimas de la prostitución – y no personas que se prostituyen – prostituidas por la sociedad patriarcal y sin igualdad de oportunidades, siendo consecuencia de la desigualdad de género. Ya sea en el abolicionismo o en el prohibicionismo, aunque aquí tampoco se hace hincapié en la desigualdad de género sino en la cuestión de la explotación de las clases más desfavorecidas por parte de los más dominantes, la prostitución se considera una violación de la dignidad humana, ya que no se acepta que alguien es puta de libre albedrío; en este caso, dicen, se trata de una sexualidad anormal y desviada. Esta teoría abolicionista, al hacer esta identificación de la prostitución con la explotación sexual, para mí y para muchos otros autores, no tiene ningún sentido porque simplemente le quita cualquier significado a las personas que eligen libremente y sin ninguna influencia externa para ejercer la prostitución. Y dicen que estamos ante una sexualidad desviada si la gente quiere hacerlo. En todo caso, según el abolicionismo, la mujer aparece como una víctima débil, es decir, una víctima del patriarcado, de la desigualdad de género y de las oportunidades. Termina negando a la persona cualquier poder de decisión, siendo siempre víctima. El abolicionismo está ligado a movimientos feministas, feministas abolicionistas, y cabe señalar aquí que el feminismo no es una corriente unitaria, existen diferentes entendimientos de lo que es el feminismo y diferentes movimientos feministas. Las feministas abolicionistas desprecian por completo otras corrientes que favorecen la prostitución, como las feministas pro-sexo (que entienden la prostitución, entre otras cosas, como una forma de emancipación de la mujer frente a los cánones morales de la sexualidad reproductiva y monógama dictados por el patriarcado), el movimiento feminista transnacional, así como organizaciones de trabajadoras sexuales y la Alianza Global contra la Trata de Mujeres.

– En otras palabras, se considera que realmente entregan su cuerpo.

Exactamente. Hay algo más en las corrientes feministas abolicionistas que están muy apegadas a la igualdad de género y, en base a este argumento, logran hacer posible el camino de la penalización de la persona cliente: no explican la existencia, por ejemplo, de la prostitución por parte de los hombres. y las personas transgénero, al igual que no explican cómo las mujeres compran sexo a los hombres. Este neo-abolicionismo se conoció inicialmente como el modelo sueco porque comenzó a aplicarse en Suecia en 1999, luego fue adoptado por Noruega e Islandia en 2009 y, sin embargo, hubo resoluciones del Parlamento Europeo que lo defendían. Este modelo va ganando terreno a partir de estas resoluciones, que no son jurídicamente vinculantes, y en la idea de promover la igualdad de género, con el fin de acabar con la explotación de las mujeres por parte de los hombres. Ha habido diferentes países (además del territorio de Irlanda del Norte en 2015) que han decidido adoptarlo, como Francia en 2016 o la República de Irlanda en 2017. Lamentablemente, digo – porque es un modelo que ha sido probado ser ineficaz, equivocado, refutado por las organizaciones de trabajadoras sexuales de todo el mundo porque termina perjudicando a quienes supuestamente querían proteger. No las escucha, desconoce por completo sus puntos de vista y las ve como personas que no piensan por sí mismas, no tienen capacidad de agencia y ni siquiera se dan cuenta de que son víctimas. Actualmente es políticamente correcto, por así decirlo, promover el modelo neo-abolicionista. También es curioso que los países nórdicos, seguidos por algunos en Europa Central y América del Norte, sean las principales fuentes dentro de Europa de “mujeres turistas sexuales”, que compran sexo a hombres en el extranjero. Incluso en esto hay una cierta hipocresía social …

– El modelo sueco se basa en los denominados programas de salida. ¿Crees que esta es la materialización de la perspectiva a través de la cual vemos a las personas que se prostituyen solo como víctimas?

Exactamente, es la llamada industria del rescate de las víctimas prostituidas. A pesar de hablar de ayudas para dejar la prostitución, lo que pasa es que estos programas imponen formas de vida, es decir, que la persona deje de prostituirse. Se asume que las personas no se prostituyen libremente. Aquí hay una interferencia con la privacidad y la libertad de la persona, porque esta no es una actividad prohibida, excepto en los sistemas prohibicionistas que solo existen en Croacia y Lituania a nivel de la Unión Europea, lo cual es inaceptable. Hay dobles raseros porque, al mismo tiempo, no abogan por que se castigue a las personas que ejercen la prostitución, ya que, dicen, sería una doble victimización. Los programas de salida se utilizan de manera retórica y demagógica porque, además de imponer una serie de condiciones que compiten con el derecho al libre desarrollo de la personalidad, a la reserva de la vida privada y la libertad, en los países que lo han adoptado o están francamente infradotados, como en Francia, donde entre 2016 y 2019, según las asociaciones feministas abolicionistas, el programa es un éxito, ya que supuestamente llegó a 150 personas, esto en un país con prácticamente 68 millones de habitantes. En Irlanda y la República de Irlanda no se ha aplicado ningún programa de salida.

– ¿Y cuál fue la justificación dada?

Ninguna. Simplemente no lo incorporaron a las leyes que penalizaban la compra de sexo. Hay varios artículos, en particular sobre el sistema francés, en los que se ve que la asignación presupuestaria para la salida es insuficiente y se formulan diversas críticas.

– ¿Y cuáles han sido los resultados de incriminar a clientes a lo largo de los años en países que han adoptado ese modelo?

Pregunté al Ministerio de Justicia sueco por todos los números y respondieron con datos oficiales para el período entre 1999 y 2016: el promedio anual es de 155,38 condenas. Suecia tiene prácticamente 11 millones de habitantes. Ahora bien, si pensamos que el modelo fue un éxito porque, en promedio, condenó a 155 personas… tenemos que ser realistas. Ni siquiera da una condena al día. Si creen que esto fue un éxito y que se abolirá la prostitución… En fin, todos creen en lo que quieren. En cualquier caso, cabe señalar, es en Suecia que, a pesar de todo, los resultados son más visibles, como en otros son incluso peores… También pedí los datos a las autoridades oficiales de Irlanda del Norte, más de dos veces, pero nunca respondieron, lo que solo demuestra que no había interés. En cuanto a la República de Irlanda, entre 2017 y 2019, hubo un caso de condena de una persona cliente y otro caso en investigación, esto en un país de 4,3 millones de habitantes. La ley entró en vigencia en marzo de 2017 y el momento en que hice la solicitud fue en abril de 2019. Durante dos años y un mes, uno fue condenado y otro bajo investigación, y los ataques violentos contra trabajadoras sexuales aumentaron 77% en el primer año después la ley entra en vigor. No obtuve datos de Francia, lo que sugiere que el resultado no fue el éxito político que querían. De todos modos, tengo dos artículos de dos asociaciones que defienden este modelo de penalización del cliente, y el primero, Abolición 2012, considera que desde que entró en vigencia la ley ha habido alrededor de 804 hombres condenados, y el segundo, Fondacion Scelles, alrededor de 4.000. Independientemente de si se trata de cifras muy dispares y poco fiables, si dividimos esto por año y por población (aproximadamente 68 millones de habitantes) llegamos a cifras incluso peores que las de Suecia. Y, por otro lado, estas asociaciones consideraron un acierto que, entre 2016 y 2019, unas 150 personas hubieran entrado en el proceso de abandono de la prostitución …

– El tercer capítulo aborda el debate académico sobre la legalización de la prostitución, explorando los principales argumentos a favor y en contra.

Además de los movimientos feministas que mencioné anteriormente, contra la penalización de la persona cliente, que compra prostitución, las asociaciones y sindicatos de trabajadoras sexuales están unánimemente en contra de este modelo de penalización del cliente: en Austria, Forum Viena; en Francia, STRASS, en la República de Irlanda, SWAI y, en Inglaterra, National Ugly Mugs. Todas las asociaciones de trabajadoras sexuales dicen que penalizar al cliente es lo peor que se le puede hacer a quien trabaja en la prostitución porque si el cliente se va a alejar de la policía, de la protección que brindan los centros de la ciudad, por supuesto, la oferta seguirá buscando. Si la demanda se desplaza hacia lugares aislados y zonas industriales, fuera de la vista, mayor es la exposición de quienes se prostituyen al peligro y todo tipo de ataques. Y, por otro lado, vemos que incluso las personas que continúan ejerciendo la prostitución en núcleos urbanos tienen que realizar un proceso de negociación más rápido con el cliente, lo que conlleva precios más bajos y mayores riesgos. Tienen menos tiempo para ver si, por ejemplo, el cliente parece estar bajo la influencia del alcohol o las drogas y para evaluarlo. Y las críticas estructurales, que incluyen no solo sindicatos sino estudios académicos, indican que este modelo no solo es completamente ineficaz para el propósito previsto, sino que también se convierte en un modelo pernicioso y peligroso porque aumenta la clandestinidad y el peligro para quienes se dedican a la prostitución. Es cierto que es irónico que quienes defienden este modelo sean las llamadas feministas abolicionistas que no escuchan a las mujeres que ejercen la prostitución e ignoran las asociaciones y sindicatos. Existe una especie de superioridad intelectual y moral, que está ligada a la corriente filosófica básica. Con esta investigación, y con los resultados obtenidos, confirmé la ineficacia del modelo neo-abolicionista. A lo largo de la historia de la humanidad, siempre que se ha intentado poner fin a la prostitución, nunca se ha abolido. Es muy ingenuo pensar que será castigando al cliente que se erradicará la prostitución, lo que nunca se logró ni siquiera cuando la propia práctica de la prostitución era un delito …

– Si en la práctica se comprobó que este modelo no funciona, ¿por qué la teoría neo-abolicionista no nos lo transmite?

Lo que me parece es que la hipocresía y la agenda de igualdad de género, así como la moral conservadora, acaban desembocando en estas insistencias que no son nada beneficiosas. Está efectivamente comprobado que la prostitución es un fenómeno de género en la medida en que el género de la mayoría de las personas que la practica es femenino, con alrededor del 85 al 90%. Tenemos un margen del 15 al 10% para los hombres y las personas transgénero. Y para mí como investigador y comprometido con la igualdad de todas las personas, no obstante, es muy frustrante que las personas que dicen ser feministas sean las que dañen otra realidad que se dirige esencialmente a las mujeres. Si leemos el primer artículo de la Constitución de la República Portuguesa – «Portugal es una República soberana, basada en la dignidad de la persona humana y en la voluntad popular y comprometida con la construcción de una sociedad libre, justa y solidaria» -, entendemos que tanto el prohibicionismo como el abolicionismo y el neo-abolicionismo consideran que la prostitución es un atentado a la dignidad de la persona humana. Dado que se argumenta que el concepto de dignidad humana es algo abstracto que se debe imponer a las personas, esto dará como resultado personas que, por su forma de vida, se identifiquen con el concepto abstracto impuesto por los demás, sean personas con dignidad, y quienes no se identifican son considerados necesariamente indignos. Esto acaba por socavar, desde el principio, la igualdad de todas las personas ante la ley, independientemente de las decisiones que tomen. Siempre y cuando no pongan en peligro su capacidad de determinación futura, no actúen por error y no se encuentren en una posición de superioridad o infra-ordenación, y que tampoco hostiguen a los demás ni hagan algo que se considere delito, son libres para vivir la vida como les plazca. No tienen por qué estar sujetos al concepto de que otros construyen lo que es digno o indigno porque cada uno puede construir su propia concepción de la dignidad dentro de estos límites que mencioné. Según el primer artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Dotados de razón y conciencia, deben actuar los unos con los otros con espíritu de hermandad». No es aceptable ni justo que una persona decida en nombre de todos qué es digno o indigno y qué es o no compatible con la dignidad humana.

– ¿Están en juego más derechos constitucionales?

Sí, como la reserva de la vida privada y el libre desarrollo de la personalidad que mencioné antes y la de la igualdad y la libertad. Respecto a los modelos prohibicionista y abolicionista, hay una ligera diferencia: mientras que el primero, propio de Europa del Este, tiene una matriz más ligada al fuerte ataque de la prostitución a la dignidad de la persona humana – quienes la practican también son castigados – y tiene que ver más con la cuestión de la lucha de clases: el segundo enfatiza la igualdad de género. Como decía, además de estos modelos, hay otros, como el regulador -está vigente en Austria, Grecia, Suiza y Turquía- y el legalizador, que está vigente en Holanda, Alemania y, fuera de la Unión Europea, en Nueva Zelanda y en cuatro de las siete provincias de Australia. Y estos parten de la siguiente premisa: la prostitución no es erradicable y, por tanto, es mejor regularla o legalizarla. La diferencia entre ellos es que el regulador tiene una matriz esencialmente sanitaria y administrativa – pretende reducir los inconvenientes, para la sociedad en general, que resultan de la prostitución, ya sea a nivel de decoro público o de organización del espacio público y, simultáneamente, se denominan regiones morales donde se permite la práctica, definiendo también las reglas aplicables a los espacios donde se ejerce la prostitución; quiere resguardar al público en general del presunto peligro de las enfermedades de transmisión sexual – y en el legalizador el énfasis no está en el aspecto sanitario o administrativo, sino en la definición de las reglas para el ejercicio de la prostitución, como si se tratara de cualquier otra actividad , ya sea en cuanto a las personas que gestionan los negocios, ya sea en cuanto a los requerimientos de los mismos y de espacios y diferentes tipos de prostitución.

– ¿Cuáles son los principales problemas del modelo regulatorio?

En primer lugar, se basa en el registro obligatorio de personas. Esto implica la emisión de una tarjeta profesional que, a su vez, existe para el sistema de control sanitario obligatorio. Este es el régimen institucional, de pruebas obligatorias para las ETS para que se renueve el carnet de salud. Esto, según se estudió, es muy peligroso porque estos exámenes transmiten la idea de que alguien no tiene enfermedades, es la llamada – falsa – sensación de seguridad. Es injusto porque asume que las trabajadoras sexuales son las responsables de la propagación de las enfermedades de transmisión sexual (ETS), dado que alguien las ha infectado… Una vez más, está el estigma de las enfermedades; ya era así con la sífilis y ahora con HIV / SIDA. Es peligroso para el público en general: crea una falsa sensación de seguridad como si el certificado atestiguara que la persona no tiene ninguna enfermedad; esto es imposible debido a la existencia de períodos de ventana en los que no se detectan anticuerpos en el cuerpo. Es una práctica criticada, entre otras entidades, por la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud.

– Como en covid-19.

Exactamente, también hay falsos negativos. Imaginemos que una persona se infectó con el VIH el día 1. Si te van a hacer la prueba el día 2, no habrá anticuerpos, sin embargo, ahí va con el certificado. Además de esto, existen dos desventajas para quienes ejercen la profesión: estas personas están sujetas a una mayor presión por parte de los clientes para tener relaciones sexuales sin protección; por otro lado, cuando el certificado no existe o no está actualizado, se genera la llamada prostitución ilícita… que te vuelve más vulnerable, incluso ante las autoridades policiales.

Los clientes se sienten más seguros porque supuestamente están seguros de que no se involucrarán sexualmente con alguien que está enfermo, pero las trabajadoras no saben si los clientes están infectados.

Allí mismo hay una desigualdad estructural. Esta práctica, como mencioné, es fuertemente censurada por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo, ya que están en contra de cualquier forma de discriminación relacionada con el trabajo sexual. Es decir que también están en contra de la penalización de la persona cliente. Porque esta sigue siendo una forma relacionada con el trabajo sexual. Y argumentan que no debería haber pruebas obligatorias por las razones que resalté y por ser contraproducentes. Hay otro problema con este sistema institucional de pruebas obligatorias: pondrá en duda la naturaleza del consentimiento otorgado por quienes necesitan esta prueba para seguir ejerciendo. El consentimiento solo es válido si es totalmente libre e informado. Cuando hay una prueba obligatoria, éste se ve comprometido.

– ¿Y qué defectos identifica en el modelo legalizador?

Estoy en contra de la existencia de un contrato de trabajo de prostitución porque creo que la naturaleza de los actos no permite que se haga un contrato entre las prostitutas y los que están en el poder. Tiene que ver con la diferencia entre un contrato de prestación de servicios y un contrato de obra. En el primero, la persona actúa por su cuenta porque brinda un servicio intelectual o físico mientras mantiene el control total sobre todos los actos y términos del contrato, mientras que el segundo es, por definición, una actividad que una persona realiza bajo la guía, la dirección y subordinación de los demás. Encuentro esto incompatible con la naturaleza de los actos de prostitución y, por lo tanto, creo que un contrato de trabajo de prostitución en Portugal no debería permitirse en una futura revisión o legalización. Es cierto que en los países que admiten la posibilidad de un contrato de trabajo, se prevé formalmente que el empleador no puede dar instrucciones sobre la elección de los clientes y los actos sexuales a realizar. Pero, en la práctica, este no es el caso. Tan pronto como existe la posibilidad de tener un contrato o incluso existe, la realidad funciona como lo hace. Si la persona no obedece las órdenes, hay otros dispuestos a hacerlo y se va. Si se hicieran cumplir las leyes laborales, los juzgados laborales no estarían llenos… esto se debe a que en todas las profesiones hay constantes violaciones a la ley. No es porque existan estas reservas con respecto al contrato de trabajo por lo que no se violaría la ley. Añádase también lo siguiente: en Alemania, entre 2000 y 2004, solo el 3% de las personas que realizaban trabajo sexual tenían un contrato de trabajo; la posibilidad de ser realizado no era efectiva; en los Países Bajos, en los primeros años después de 2000, fue de alrededor del 1%. Lo que se está estudiando es que el contrato de trabajo formalizado no agradó a los empleadores ni a las trabajadoras sexuales. Y es importante recordar que este no es un trabajo como los demás como dice la gente de la industria del sexo, porque es psicológica y físicamente agotador.

– ¿Qué opinas de la petición “Legalización de la prostitución en Portugal y / o despenalización del proxenetismo, siempre que no sea por coacción” de la trabajadora sexual Ana Loureiro?

La petición tiene las siguientes virtudes: utiliza un instrumento democrático y lleva este tema a la discusión pública. Sin embargo, el modelo propuesto merece muchas críticas: no estoy de acuerdo con que la prostitución solo deba practicarse a partir de los 21 años, ya que esta edad no tiene tradición legal en Portugal (salvo a efectos de la reducción especial de la pena para los jóvenes adultos), mientras que en los países donde es legal la edad es de 18 años; Es cierto que en Alemania esta cuestión se planteó pero no se retomó en la revisión legal de 2017, mientras que en Holanda se ha estado debatiendo desde 2009 pero no ha sido aprobada hasta ahora, porque las personas que ya se encuentran en la prostitución con edades comprendidas entre los 18 y los 21 años estarían en una situación clandestina. La Sra. Ana Loureiro sostiene que debería haber exámenes de salud obligatorios y de esto hablamos hace un tiempo, y por lo que dije, estaba en contra, tanto en lo que respecta a los exámenes como a la inscripción obligatoria. La petición presentada también argumenta que puede haber una parte fija del precio del trabajo sexual que debe recibir una tercera persona. Estoy en contra de los porcentajes en el trabajo sexual porque lo que entiendo es lo siguiente: quien opera los establecimientos sexuales – ya sean casas de alterne, apartamentos, etc. -, solo puede obtener ingresos de la venta de productos en ellos – bebidas, comida, lo que sea – y del alquiler temporal de lugares para sexo, cuartos, etc. No veo razón, desde un punto de vista lógico , por lo que un porcentaje de los actos sexuales necesariamente revierte a favor de quien organiza el negocio. Aunque en Alemania, Holanda y Nueva Zelanda se considera que no es explotación sexual si el porcentaje es hasta el 50% del precio, estoy en contra.

– ¿Qué opinas de la legislación? Por ejemplo, ¿del artículo 169 del Código Penal?

Considero inconstitucional el párrafo 1 del artículo. Luego de concluida la tesis, aunque no fue pública, se dictó la primera Sentencia en el Tribunal Constitucional, No. 134/2020, de 3 de marzo, declarando, por primera vez, que el delito de proxenetismo simple, como se describe en el párrafo 1 de dicho artículo, es inconstitucional. Abogo por varias enmiendas al Código Penal que creo que, independientemente de que el legislador legalice o no la prostitución, son fundamentales. Por ejemplo, no tiene sentido que algunos tribunales pierdan el tiempo diciendo que es constitucional y otros que es inconstitucional. Es una pura pérdida de tiempo, hemos estado en esto durante años. Hay otras cuestiones que deben cambiarse. También me parece que el ejercicio de la prostitución como contrato de prestación de servicios debe ser legalizado de manera urgente y esto involucra aspectos como la definición concreta de qué es la prostitución y qué es la explotación sexual, para que no se siga confundiendo con la explotación sexual. . Las personas que defienden el abolicionismo y el neo-abolicionismo utilizan varios argumentos retóricos y uno de ellos es mezclar diferentes realidades como si fueran lo mismo. A veces creo que esto se hace por ignorancia, a veces a propósito. En los textos a favor de estos modelos se advierte que mezclan prostitución con explotación sexual, migración irregular con intención de ejercer la prostitución en el destino, con asistencia a la inmigración ilegal, con trata de personas con fines de explotación sexual. Hay personas que ya se han prostituido en otro país y han venido a Portugal para ejercer la prostitución. No es porque sean extranjeros que fueron objeto de trata. Y tenemos el tema de la prostitución infantil, que para mí no existe porque, si hablamos de menores, de explotación sexual se trata, de ahí la importancia de cambiar la legislación, incluida la penal, para que el término prostitución infantil sea reemplazado por explotación sexual de niños, de manera similar a lo que ya se ha hecho en el Reino Unido, por ejemplo. Para mí la prostitución es un acto realizado entre dos o más personas, de carácter sexual para al menos una, libremente, sin subordinación alguna, pudiendo ser un acto originario o derivado, unilateral, bilateral o multilateral, y sujeto a remuneración ya sea pecuniaria o no. Digo sexual para al menos uno porque, por ejemplo, en el caso del BDSM, se incluyen varias prácticas -y el BDSM es el tema de una de las especialidades de la prostitución- que no involucran contacto sexual físico… Hay personas que disfrutan del placer sexual con fetiches, otros con otras parafilias, etc. No existe exactamente lo que tradicionalmente se consideraría un acto sexual porque la sexualidad es inherente a cada persona. De la definición de acto de prostitución hay que dejar fuera el criterio del placer, como se ha debatido durante décadas. Puede ser un acto unilateral, bilateral o multilateral porque, aunque existe una forma estereotipada de prostitución, lo cierto es que solo puede haber una persona. Estamos hablando del mundo psíquico, casos de engaño, ya sea a nivel de una relación contractual, como el matrimonio, o a nivel de una relación no contraída en la que, en el fondo, una persona realiza un acto sexual no por motivos de gustar o amar, pero por pretensión. No tiene que pagarse en efectivo porque hay personas que lo hacen para mantener un cierto estatus. Y puede ser originario o derivado: si una persona se encuentra con otra y, desde el principio, está claro que hay un acto de prostitución, este es originario. Si no lo fue, pero al menos para al menos una de las personas, desde el punto de vista psicológico, se ha vuelto así, es un acto derivado. Y se puede practicar de forma habitual o esporádica. Tampoco tiene sentido que sigamos hablando de la «actividad de desplazamientos» y sugiero llamar a esto la profesión de escort en un bar o establecimiento similar para nombrar cosas.

– Este tema se profundiza en el capítulo quinto, que constituye el esbozo de un posible modelo legalizador portugués.

En el código de actividades económicas, tenemos profesiones que no mueven tanto dinero como esta. Por ejemplo, códigos específicos para astrólogos y parapsicólogos. Y no hay nada para la prostitución ni para la escort en un bar o establecimiento similar. Otro punto que debo abordar es que en el artículo 89, nº 5, de la Ley nº 23/2007, según la redacción vigente, se asume que toda persona que tenga al menos 12 meses de pago se encuentra legalmente en territorio nacional de impuestos y 12 meses de cotizaciones a la Seguridad Social. Hablo de esto porque entiendo que, de manera similar a lo que se decidió en los países que tienen un sistema de legalización, solo quienes se encuentran en el país en regla o quienes son nacionales de su propio país pueden ejercer legalmente la prostitución. En el caso portugués, los ciudadanos portugueses y las personas que, por algún motivo, ya se encontraban aquí legalmente podían ejercer la profesión. Esto es para evitar fomentar la inmigración irregular, ayudar a la inmigración irregular y la trata de personas.

– ¿Y a qué te refieres cuando deletreas «libertad de asociación para las trabajadoras sexuales»? ¿Esta expresión se refiere, por ejemplo, a sindicatos?

No. Cuando se usa el término sindicato, nos referimos a trabajadores. Y ser trabajador presupone tener un contrato de trabajo. Por lo tanto, se debe utilizar la expresión asociación y no sindicato; sin embargo, a tal efecto, es necesario reformar el artículo 169 del Código Penal, dados los límites de asociación contenidos en el artículo 46 de la Constitución de la República. También debería existir la libertad de practivar públicamente porque estoy en contra de la idea de definir zonas de acercamiento o tolerancia, regiones morales. También conviene definir los requisitos subjetivos de los operadores de establecimientos donde se practica sexo remunerado porque no tiene sentido que nadie sea operador. Si alguien está registrado por trata de personas, explotación sexual, narcotráfico … no está en condiciones de hacerse cargo de un negocio como este. Sin embargo, y si el legislador está dispuesto, el trabajo que he realizado enumera no solo los cambios legales que se deben hacer, sino también -más de lo que se aborda en esta entrevista …- todas las características generales de lo que defiendo debería ser el modelo legalizador portugués , un híbrido entre lo mejor del modelo regulatorio y lo mejor del modelo legalizador. Es imposible seguir ignorando la realidad, que la prostitución está en todas partes y, además, cada vez más en el ámbito de la vida privada -que generalmente impide la intervención del Estado- debido a las tecnologías de la información.

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La ley del “solo sí es sí” según las organizaciones de trabajadoras sexuales

El Anteproyecto de Ley de Libertad Sexual que se está tramitando ahora en el Congreso de los Diputados incluye dos nuevos delitos que según las trabajadoras sexuales incidirán en la criminalización de la prostitución. Publicamos la transcripción del vídeo producido por Feministas Proderechos donde se recogen las voces de prostitutas organizadas en diversos colectivos de España.

Liga Feministas Proderechos
@ProderechosFem

18 de diciembre de 2021

https://www.elsaltodiario.com/palabras-en-movimiento/la-ley-del-solo-si-es-si-segun-organizaciones-de-trabajadoras-sexuales

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Esta ley que pone en el centro el consentimiento de las mujeres –por eso popularmente se llama la ley del “Solo sí es sí”– paradójicamente el sí de las trabajadoras sexuales no es válido. Entonces, qué sentido tiene llamarla así si se está anulando el consentimiento de un sector de mujeres. (Kenia García)

La lectura que se hace desde el feminismo hegemónico o es que estamos disociadas o bajo una coacción tan grande que nuestras decisiones no pueden ser válidas ni legítimas. Es decir, se nos incapacita, se nos infantiliza con la finalidad de tutelarnos, de engrosar las cifras para dar una razón de ser a la industria del rescate. Industria que de cara a la galería se dedica a rescatar mujeres de la trata, de la prostitución pero que en realidad ni hacen nada contra la Ley de Extranjería que es uno de los principales motores para que haya mujeres en esas situaciones, ni hacen nada contra la precariedad, ni hacen nada para acabar con el estigma. Ni hacen nada para acabar con la pobreza que conduce a muchas mujeres a la prostitución. (Carolina)

Se dice que nosotras somos trabajadoras sexuales por una cuestión de coacción económica. Es un análisis bastante triste en la sociedad que estamos viviendo hoy en día porque todo el mundo trabaja por dinero. La cuestión que ellas ponen en esa ley es que no se va a consentir que trabajemos para terceros ni aún con nuestro consentimiento. (Paula Ezquerra)

Esta ley criminaliza a las trabajadoras sexuales –a lo mejor no de forma directa pero sí de manera indirecta–. Estoy hablando del 187.2 y del 187bis que recupera en el Código Penal, nada más y nada menos, algo que existía antes del año 95 y que pertenecía a épocas muy pasadas. Estoy hablando del año 73 cuando todavía existía la Ley de Vagos y Maleantes. Estamos hablando de criminalización y de la figura de la tercería locativa. (Kenia García)

Específicamente la ley dice que se va a prohibir la tercería locativa que es lo que hace el 80% de la sociedad, que significa trabajar para alguien y que esa persona te de un sueldo. La pregunta es ¿en los trabajos no hay explotación laboral?, pues en la prostitución también. (Paula Ezquerra)

Hay mujeres que deciden trabajar en clubs porque es su forma de trabajar, están acostumbradas a ese modo de trabajar porque ya hay un cartera de clientes hecha y ellas prefieren estar así porque les gestionan el trabajo y no tienen que estar respondiendo al teléfono, etc. (Carolina)

La mayoría de las compañeras que están ejerciendo la prostitución en los clubs es porque no tienen forma de alquilarse una vivienda, bien porque no tienen papeles, bien porque no tienen contrato, entonces no tienen nómina, no pueden alquilar. Esta ley la venden como que va a ser la panacea para cerrar los clubs y posiblemente suceda, como ha sucedido en Argentina, pero las consecuencias que va a traer para las compañeras van a ser brutales. (María José Barrera)

Si es para cerrar los clubs, en principio no sabemos qué va a pasar con nuestras compañeras. Según dicen los datos abolicionistas hay 300 mil mujeres ejerciendo la prostitución en España. ¿De donde piensan sacar esa partida presupuestaria para salvarnos a todas de tantos clubs? Ahora ponte que esa misma situación se está dando cuando alquilamos una habitación pero nosotras nos manejamos como nos da la gana. La persona que nos va a alquilar la vivienda también podría ser denunciada por la tercería locativa y también podría ser acusada de proxenetismo y sentenciada como proxeneta por beneficiarse. (María José Barrera)

Dos compañeras que a lo mejor por seguridad cogen un apartamento y se juntan para compartir gastos, para estar más seguras una con la otra, a lo mejor la que tiene el contrato puede acabar acusada de proxenetismo, y esto pasa en la Argentina. Y hay informes de Amnistía Internacional. No nos lo inventamos. Lo estamos advirtiendo y todo esto el Ministerio de Igualdad lo ha desoído.(Kenia García)

Yo vivo en un piso que no puedo pagar sola, tengo compañeras que antes vivían en hostales y ahora están buscando hacer una red comunitaria entre todas y vivir cuatro o cinco personas: mujeres trans trabajadoras sexuales. Ahí es donde van a venir el problema. Esa persecución y esa criminalización de nosotras como trans y como putas. [Si el piso está a mi nombre], al yo alquilarte una habitación voy a tener ese problema o voy a tener esa facilidad de que me puedan denunciar, en este caso siempre pienso en los vecinos. (Beyoncé)

¿Cuál es la experiencia que existe alrededor de políticas que se diseñan de esta manera? Porque nosotras lo estamos denunciando porque tenemos informes de unos organismos que están advirtiendo que políticas de este tipo vulneran derechos de las trabajadoras sexuales y no se han tenido en cuenta. Amnistía Internacional tiene sendos informes que políticas idénticas a esta, por ejemplo en Argentina, que está insertada en la Ley de Trata, pues la trabajadoras sexuales acaban encarceladas. Sufren desalojos, sufren deportaciones. Lo mismo pasa en el caso de Noruega y lo mismo en Suecia. (Kenia García)

En muchos casos denunciar una agresión cuando eres una persona migrante conlleva la expulsión. Si la policía va a vigilar nuestros espacios de trabajo va a dar más pie a que las mujeres no quieran denunciar agresiones, o si las denuncian se encuentren desahuciadas o con órdenes de expulsión. Es decir va a dar pie a situaciones de vulnerabilidad y de abuso. (Carolina)

No solo va a haber más persecución vecinal sino que va a haber una persecución policial, allanamientos, redadas, y estas mujeres que están en situación administrativa irregular acabarán en un CIE y con un expediente de expulsión. Entonces, esta ley, tiene mucho de control migratorio detrás, como todos los modelos abolicionistas. (Kenia García)

Creo que va a haber muchas aperturas de expedientes de expulsión, y vamos a tener muchas noticias de supuestos desmantelamientos de redes de trata, cuando lo que habrá allí serán trabajadora sexuales, tal vez no en situación irregular, pero todo eso lo van a maquillar de lucha contra la trata para que parezca que esta ley realmente defiende los derechos humanos. Lo que es contradictorio con la aprobación de la Ley trans que pretendía la inclusión de todo este colectivo en la sociedad. Pero la inclusión ¿de qué parte del colectivo? ¿Del que forma parte la clase media? ¿Del autóctono? Es de una izquierda muy blanca y muy clasista.

Estudios que se han hecho en países donde se han aplicado leyes similares demuestran que a partir de la aplicación de esta ley el 40% de las personas castigadas han sido mujeres porque en algunos casos son exprostitutas de edad avanzada, que como no tienen acceso a jubilación, se dedican a gestionar pisos haciendo labores de limpieza, de secretariado, tomando llamadas… (Carolina)

Hay países aquí al lado, muchas veces se dice es que en Sudamérica, pero no nos vayamos tan lejos. En Francia hay trabajadoras sexuales asesinadas todos los días, y las trabajadoras sexuales no pueden ir a la policía porque supuestamente son víctimas pero no hay una protección del Estado hacia ellas. Esta visión abolicionista no es realmente abolicionista. Si tú pones una ley porque quieres erradicar la prostitución, tienes que ir dando herramientas, tiene que ser evolutivo. Yo también tengo una raíz abolicionista pero del matrimonio, del trabajo, de la explotación, del capitalismo, de la monarquía… hay un montón de otras cosas como para que vayáis a jodernos a nosotras que somos las más pringadas de la cadena de las pringadas por decirlo de alguna manera. (Paula Ezquerra)

Lo importante cuando se van a hacer leyes es siempre poner en el centro de las leyes públicas los derechos más elementales de las mujeres. Por lo tanto creemos que la despenalización que deberían de asumir los gobiernos sería un buen punto de partida. Si tanto nos preocupan las mujeres pues la despenalización precisamente de la actividad como tal debería de ser tomada en cuenta, y es una recomendación que de organismos internacionales, entre ellos Amnistía Internacional y ONUSIDA, y muchos otros colectivos a nivel internacional. (Ninfa)

Entrevistas:

Beyoncé: Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales (Afemtras)
Carolina: Putas en Lucha

Kenia García: Colectivo de prostitutas de Sevilla

María José Barrera: Colectivo de prostitutas de Sevilla

Ninfa: Asociación feminista de trabajadoras sexuales (Afemtras) y Sindicato OTRAS

Paula Ezquerra: Intersindical Alternativa de Cataluña y Putas Libertarias

Comunicado de asociación trabajadoras del sexo «la calle»

17 de noviembre de 2021

https://www.murcia.com/nacional/noticias/2021/12/17-comunicado-de-asociacion-trabajadoras-del-sexo-la-calle.asp

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Durante muchos años las trabajadoras del sexo venimos sufriendo no sólo el rechazo y victimización de una parte de la sociedad sino también las políticas de criminalización, acoso y persecución de los y las gobernantes de turno. Todas las personas pueden hablar por nosotras y en nuestro nombre, pero rara vez se nos escucha y para poner fin a esta situación y convertirnos en un ente legitimado y poder hablar en nombre propio, les comunicamos el nacimiento en Febrero de 2021 de la Asociación de Trabajadoras del Sexo LA CALLE, que agrupa a trabajadoras de calle del municipio de Murcia y aliadas y aliados; en las que las personas que estamos aquí presentes, formamos parte, además de otras, que por motivos ajenos a las circunstancias no han podido acompañar. A este Manifiesto se han adherido otras Asociaciones de Trabajadoras Sexuales como por ejemplo el Colectivo de Prostitutas de Sevilla y Afemtras, y además otros colectivos que de alguna forma, forman parte de esta lucha, por ser migrante, disidente o activista por los derechos humanos.

Hoy, con motivo del Día Internacional para «Eliminar la Violencia hacia las Trabajadoras Sexuales», no sólo recordamos y reconocemos la lucha de nuestras hermanas a lo largo y ancho del planeta, las puertas que nos han abierto, sino que también reivindicamos lo mucho que queda por luchar y conseguir. Es por ello que nos gustaría manifestar:

Si nuestra situación siempre ha sido compleja, estos casi dos últimos años se han incrementado. La pandemia por la COVID-19 y las medidas establecidas para paliar sus efectos, han llevado a miles de trabajadoras y trabajadores a situaciones de vulnerabilidad y desprotección: las trabajadoras del sexo entre ellas. Pero, en nuestro caso, la situación se ve más agravada por la ausencia de reconocimiento a nuestro trabajo, lo que nos impide poder generar derechos vinculados a él y, por tanto, tener garantías de protección en un plano de igualdad con el resto de trabajadores y trabajadoras.

Junto a la ausencia de ingresos por las dificultades para trabajar nos enfrentamos a las sanciones casi diarias que nos impone la Policía Local, por el simple hecho de estar en la calle, por el simple hecho de considerarnos prostitutas, estemos o no trabajando. Nos identifican y sin mediar explicación, ni acta de propuesta para sanción, nos multan. A la llegada de estas sanciones a casa hemos constatado que nos aplican una ordenanza municipal aprobada en 2013 (una copia idéntica a la primera Ordenanza anti-putas impulsada en Sevilla en 2003) sin mediar explicación o información alguna por parte de las entidades locales como la propia ordenanza reza en su articulado. Recalcar también que en otras Comunidades de España se está aplicando este tipo de Ordenanzas, otro ejemplo es Madrid desde el 2015.

Es por todo ello que denunciamos:

  • La política de lucha contra la prostitución promovida por el Ayuntamiento de Murcia, basada en el castigo y criminalización de quienes ejercemos el trabajo sexual a través de la imposición de sanciones económicas y con total ausencia de alternativas para aquellas que deseemos buscar otro trabajo.
  • La discrecionalidad y el abuso por parte de la Policía, que nos sanciona porque ellos nos «identifican o reconocen» como PUTAS sin que exista prueba alguna más que su palabra que pueda atestiguar que en el momento de la solicitud de documentación estuviéramos trabajando. Estar parada en la calle no es delito. Más allá del imaginario colectivo, las trabajadoras del sexo también trabajamos con horario y no siempre que estamos en la calle estamos ejerciendo. Exigimos que se acabe la discriminación y el abuso de poder de la policía y otras autoridades públicas.
  • Nos marginan, nos expulsan hacia los márgenes de la ciudad mediante políticas de acoso, miedo, criminalización… Todo sin ningún tipo de explicación por parte de aquellas y aquellos que dicen «luchar por nosotras».
  • A quienes por hablar en nuestro nombre nos callan y relegan a un segundo plano. Sabemos lo que queremos, somos las protagonistas y vamos a luchar para conseguirlo.

Desde la Asociación LA CALLE, exigimos públicamente la derogación de la Ordenanza de Lucha Contra la Prostitución y el archivo, anulación y/o condonación de estas sanciones a todas las personas que carecemos de recursos ya que estas multas nos condenan a la exclusión total.

Exigimos alternativas reales para aquellas compañeras y compañeros que queramos cambiar de trabajo o combinar este con otro. Alternativas de espacio físico para poder ejercer en condiciones de seguridad; si no quieren que trabajemos en la calle o en determinadas calles, que nos cedan espacios para poder hacerlo. Que dejen de hablar en nuestro nombre y si quieren saber lo que pensamos o sentimos, que nos pregunten a nosotras.

Demandamos un Servicio de Sanidad público en el que cualquier persona pueda tener acceso sin distinguir género, orientación, situación administrativa regular/irregular y sin dar explicaciones de nuestro trabajo. Los recursos asistenciales deben ser responsabilidad del Estado, no de una ONG.

Para mejorar nuestras condiciones de trabajo, es importante que las trabajadoras sexuales tengamos la oportunidad de organizarnos y defender nuestros derechos. Hacemos un llamamiento a sindicatos, organizaciones gubernamentales, asociaciones, colectivos… para que apoyen nuestra lucha por condiciones laborales justas y nuestro esfuerzo para organizarnos.

Para poder cumplir estos objetivos hemos solicitado reunión con el Concejal Enrique Lorca, a cargo de la cartera de Seguridad Ciudadana.

A fecha de hoy, 17 de Diciembre no hemos recibido contestación alguna y nos preguntamos ¿Por qué no se ha reunido después de seis meses con nosotras?

Para concluir esta rueda de prensa queremos informar que La Asociación La Calle comienza a atender, asesorar, acompañar a las personas que ejercemos el trabajo sexual en cualquier duda o necesidad que solicite. Para ello, la CGT nos habilita un espacio de encuentro presencial todos los lunes de 17h a 19h, eso sí, teniendo en cuenta el protocolo actual de La Covid-19.

Gracias por escucharnos y dar visibilidad. Cualquier pregunta la responderemos.

Apoyan a este comunicado:

-Colectivo Prostitutas de Sevilla

-Afemtras Madrid

-Coordinadora Anti Represión R.M

-Movimiento Feminista Murcia

-Pro Derechos Humanos Andalucía (APDHA)

-Orgullo Crítico Murcia

-Prostitutas Indignadas (Barcelona)

-Putas Libertarias Raval (Barcelona)

-Women Defend Rojava Murcia

-Asociación Nómadas (Valencia)

-CGT Murcia

‘La retorica delle puttane’. Cuando PROSTITUCIÓN no siempre es igual a esclavitud

Julia de Castro y Juan Baraja inauguran ‘La retorica delle puttane’, una exposición basada en el libro homónimo de la artista, el cual gira en torno a la defensa de la prostitución -siempre voluntaria- como cualquier otro oficio.

Por Anna Alarcón

16 de diciembre de 2021

https://vanidad.es/mixed-up/87741082/la-retorica-delle-puttane-exposicion-prostitucion-.html

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Prostitución no siempre es igual a esclavitud. Eso es precisamente lo que Julia de Castro defiende, tanto en su libro ‘La retorica delle puttane’, como en la exposición homónima que acaba de inaugurar junto al fotógrafo Juan Baraja en el bar Cock de Madrid.

Tras la reciente propuesta del Gobierno español de abolir la prostitución en nuestro país, la diversidad de opiniones, incluso en el ámbito feminista, vuelve a estar servida. Mientras que algunos confían en que su prohibición supondría la liberación de la mujer en un sistema patriarcal, otros creen que lo que verdaderamente la empodera es la libre elección de su profesión.

En este grupo podría situarse la obra de Julia de Castro, quien, después de descubrir el polémico libro de Ferrante Pallavicino -escrito en 1642 y dedicado a las prostitutas de la época-, decidió ya no solo traducirlo por primera vez al español, sino llevarlo más allá profundizando en las circunstancias que rodean al «oficio más antiguo del mundo». Sin duda, un tema que sigue levantando controversia…

  • Aunque ‘La retorica delle puttane’ parte de una clara premisa (la única prostitución posible es la que se ejerce de forma voluntaria. Todo lo demás, no es prostitución sino esclavitud, explotación, trata), ¿por qué crees que tu defensa sigue generando tanta polémica?

En mi caso, antes de iniciar la investigación no sabía nada acerca de la prostitución. Sinceramente creía que sí, pero era un conocimiento teórico, lo que había leído en medios, libros puntuales, algún ensayo… No es un tema que toquemos en nuestro día a día y sin embargo, cuando sale en una conversación, nadie es indiferente, todos tenemos una opinión.

Es polémico porque toca la sexualidad, el cuerpo femenino y lo económico, pero sobre todo porque es un tema en el que nadie quiere realmente profundizar. Requiere revisar muchas certezas e imagino que para algunos no es muy cómodo…

  • En una entrevista incluso afirmas que lo más duro de este proceso ha sido enfrentarte a seres queridos por rivalidad de opiniones… ¿Por qué dices que a la vez esto ha sido lo más constructivo?

Más que rivalidad diría DISCREPANCIA. Me pilló por sorpresa. A medida que iba profundizando en la investigación -especialmente conversando con trabajadoras sexuales-, y lo compartía, a mi alrededor se complicaba todo.

Fue constructivo porque viví en primera persona la opacidad con la que mi entorno trataba el tema, así que tuve que aprender a ser precisa y, sobre todo, a saber que no siempre podía dialogar.

Las dimensiones con las que las mujeres de mi alrededor vivían mis conclusiones me herían inicialmente. De esa frustración nació una canción: ‘Ríndete’, dedicada a Susanna, la prostituta italiana que me inspiró a escribir el libro.

  • ¿Cuándo decides embarcarte en el proyecto y continuar con el legado que Ferrante Pallavicino dejó?

Todo comienza cuando tengo conocimiento de la beca en la Real Academia de España en Roma. Pensando en un proyecto que desarrollar, rescato el libro que mi profesora de Literatura Italiana, Teresa Losada-Liniers, me descubrió. Para mí el libro homónimo del humanista del siglo XVI era un misterio porque estaba en italiano del settecento y mi propuesta era traducirlo y desarrollar con la traducción una pieza escénica. Acabó siendo una contestación a Pallavicino, con lecciones de hoy, del siglo XXI.

  • En el libro Roma es un personaje más. ¿Por qué consideraste importante hacer este paralelismo entre España e Italia?

Una de las premisas de la beca era relacionar tu proyecto con la ciudad de Roma. Si para Pallavicino era Venecia el contexto desde el que escribió y donde conoció a las puttanem, para mí era Roma. Sin embargo, como española, veía imprescindible reflejar la situación del trabajo sexual en mi país para escribir una retórica personal.

La conclusión fue contactar con dos prostitutas de ambos países, algo por otro lado muy difícil… Hay que ser muy valiente para exponerte visualmente en unas fotografías sabiendo el estigma social que tiene ser prostituta. Amnistía Internacional insta a los gobiernos de todo el mundo a regularizar a las trabajadoras sexuales de carácter voluntario porque son uno de los grupos más vulnerables y discriminados de la sociedad. Ellas sufren violaciones de los derechos humanos de forma cotidiana. Ana Rebollar, con la que tuve el placer de contrastar mi investigación, me dio una perspectiva desde su institución que veo necesaria para todo aquel que quiera saber más sobre la situación de la prostitución.

  • Conociendo el trágico final de Pallavicino y la controversia que generó su obra, ¿cómo esperabas que se acogiera tu trabajo cuatro siglos después? ¿Cómo ha sido su recibimiento?

Desde luego no esperaba ser decapitada como el autor. No tenía expectativas. Quería, sobre todo, dar a conocer la obra inédita al castellano de Ferrante y, si mi respuesta al libro resultaba interesante para ellector, ya me daba por satisfecha.

En cuanto al recibimiento, hasta ahora he tenido muy buenas respuestas de latinistas, activistas y trabajadoras sexuales. También de gente con una visión diametralmente opuesta sobre la prostitución y con la que me resulta interesantísimo hablar. Siempre han sido conversaciones muy constructivas.

  • En ‘La retorica delle puttane’ estableces un diálogo con el autor, contraponiendo sus lecciones imaginarias con las que tú misma has conocido investigando y conviviendo con dos prostitutas. De todas ellas, ¿cuáles destacarías?

La higiene y la familia fueron dos lecciones reveladoras. Las dos mujeres con las que escribí el libro, Valerie y Susanna, son perfiles muy diferentes y su manera de abordar la higiene era un reflejo del espacio y el país donde ejercían.

Pertenecen a generaciones muy distintas y eso incidía en su visión de la familia de una manera sorprendente. Valerie, que es más joven, no tenía tanta aceptación de familiares o amigos como Susanna, sin embargo, para Susanna era inconcebible pensar en una pareja… Es más, afirmaba que era imposible que un hombre se quedara a su lado con su trabajo. Valerie, por experiencia, sostenía que sí hay hombres con la mentalidad tan abierta como para respetar su trabajo y compartir su vida con ella.

  • Valerie, por ejemplo, es activista y “ejerce la prostitución desde el feminismo”. En tu opinión, ¿qué diferencias hay respecto a las que no lo hacen desde esta perspectiva?

La diferencia desde mi punto de vista es que Valerie tiene una clara conciencia sindical desde la que se posiciona y habla para cambios sustanciales de sus compañeras.

Susanna no ejerce desde una perspectiva activista… Sin embargo, tiene una postura más intimista e individual desde la que, sin darse cuenta, crea muchas reflexiones en los que hemos tenido la suerte de conocerla.

La covid-19 causa una caída en los ingresos de las prostitutas

Según una encuesta realizada entre prostitutas de cinco comunidades, su nivel de vida ha caído desde que comenzó la pandemia y pocas confían en un futuro mejor

J.M.L.

Albacete, 15 de diciembre de 2021

https://www.laverdad.es/sociedad/covid-provocado-caida-20211215142706-ntrc_amp.html

Un estudio realizado por la asociación «In Género» y presentado este miércoles en Albacete revela cómo la covid-19 ha afectado al oculto mundo de la prostitución. El trabajo se basa en encuestas realizadas a prostitutas de Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Andalucía y Extremadura, la mayoría de ellas de origen extranjero, sobre todo de Colombia, Paraguay, República Dominicana y Rumanía, con una edad media de 38 años y con experiencia en esta actividad de entre 5 y 10 años.

Según este estudio, la llegada de la pandemia no sólo les ha obligado a cambiar de lugar donde prostituirse -más de la mitad lo ha hecho en pisos- cuando antes de la llegada de la covid-19 sólo el 36% elegía un piso.

Además, su economía ha sufrido notables recortes pues el 54,8% de las encuestadas asegura que no ha podido hacer frente a los gastos básicos de vivienda, alquiler y suministros durante la pandemia. De hecho, un 17% incluso dejó de ejercer la prostitución durante todo el pasado año y cerca del 80% ha obtenido menos ingresos económicos que antes (ganaban entre 1.000 y 2.000 euros al mes antes de la pandemia y ahora esa cantidad oscila entre 500 y 1.000 euros). Y es que cerca del 57,1% de las encuestadas ha tenido que rebajar las tarifas de los servicios sexuales.

Por otro lado, solo el 6% de estas mujeres ha podido seguir mandando la misma cantidad de dinero que antes de la pandemia a sus familias en sus países de origen y el 64,1% ha necesitado ayuda social de algún tipo.

Futuro negro

Un dato positivo de esta encuesta es que más del 80% afirma no haberse contagiado de la covid y la mayoría adopta medidas de higiene (uso de mascarilla y de gel hidroalcohólico) con sus clientes. En cuanto a la percepción de su futuro, el 50,7% considera que su vida va a ser igual o peor que antes de la pandemia y un 33% cree que será mejor.

Como conclusión de este estudio, Miguel Angel del Olmo, portavoz de este colectivo, destacó que «con el cierre de los clubes de alterne, un 80% de prostitutas se quedó sin empleo, ni ayudas sociales siendo la mayoría inmigrantes. Han vivido una situación de emergencia social sin precedentes, con un aumento de su situación de vulnerabilidad pues aunque algunas se apoyaron en su familia y amigas, otras se quedaron solas y han tenido que recurrir a instituciones como los bancos de alimentos».

La noche del fascismo cae sobre Europa

Llévame de la mentira a la verdad.
Llévame de la oscuridad a la luz.
Llévame de la muerte a la vida.

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GloboCap, el nuevo mundo totalitario

Harás lo que te digan. No harás preguntas. Creerás todo lo que te digan que creas. Lo creerás, no porque tenga sentido, sino simplemente porque se te ha ordenado que lo creas.

Por C.J. Hopkins

17 de diciembre de 2020

2020 fue el año cero de GloboCap. El año en que las clases dominantes capitalistas globales acabaron con la ilusión de la democracia y recordaron a todos quienes son los que realmente tienen el mando, y exactamente lo que sucede cuando alguien los desafía.

En el período relativamente corto de los últimos diez meses, las sociedades de todo el mundo se han transformado más allá del reconocimiento. Se han suspendido los derechos constitucionales. La protesta ha sido prohibida. El disentimiento está siendo censurado. Los funcionarios del gobierno están emitiendo edictos que restringen los aspectos más básicos de nuestras vidas… adónde podemos ir, cuándo podemos ir allí, cuánto tiempo podemos pasar allí, cuántos amigos podemos reunirnos allí, si podemos pasar y cuándo podemos hacerlo, tiempo con nuestras familias, lo que podemos decirnos, con quién podemos tener relaciones sexuales, dónde tenemos que pararnos, cómo se nos permite comer y beber, etc. La lista sigue y sigue.

A partir de ahora, cuando la comunidad de inteligencia de GloboCap y sus portavoces en los medios corporativos le digan que algo sucedió, eso habrá sucedido, exactamente como dicen que sucedió, independientemente de si realmente sucedió, y cualquiera que diga que no sucedió, será etiquetado como «extremista», «teórico de la conspiración», «negacionista» o algún otro epíteto sin sentido. Se tratará a esas no-personas sin piedad, serán censurados, destituidos, desmonetizados, descertificados, inhabilitados, prohibidos de viajar, excluidos socialmente, hospitalizados, encarcelados o eliminados de la sociedad «normal».

Harás lo que te digan. No harás preguntas. Creerás todo lo que te digan que creas. Lo creerás, no porque tenga sentido, sino simplemente porque se te ha ordenado que lo creas. No están tratando de engañar a nadie. Saben que sus mentiras no tienen ningún sentido. Y saben que tú sabes que no tienen ningún sentido. Quieren que lo sepas. Ese es el punto. Quieren que sepas que te están mintiendo, manipulándote, burlándose abiertamente de ti, y que pueden decirte y hacerte lo que quieran, y tú lo aceptarás, sin importar cuán loco sea.

Si te ordenan que te pongas una jodida vacuna, no preguntarás qué contiene la vacuna ni empezarás a quejarte de los «posibles efectos secundarios». Te callarás y te pondrás la jodida vacuna. Si te dicen que le pongas una mascarilla a tu hijo, le pondrás una maldita mascarilla. No irás a buscar estudios daneses que demuestren la inutilidad de ponerles mascarillas a los niños. Si te dicen que los rusos manipularon las elecciones, entonces los rusos manipularon las jodidas elecciones. Y si, cuatro años después, se dan la vuelta y te dicen que manipular una elección es imposible, entonces manipular una elección es jodidamente imposible. No es una invitación al debate. Es un hecho verificado por GloboCap.

Te pararás (o te arrodillarás) en tu casilla designada, codificada por colores, de distanciamiento social y repetirás este hecho verificado una y otra vez, como un jodido loro, o descubrirán alguna nueva variante mutante del virus y te pondrán de vuelta en el maldito «encierro». Harán esto hasta que entiendas bien, o puedas vivir el resto de tu vida en Zoom, o tuiteando contenido que nadie más que los censores de Internet verán jamás en el vacío digital en tu jodido pijama. La elección es tuya… ¡todo depende de ti!


Totalitarismo patologizado 101

Por C.J. Hopkins

23 de noviembre de 2021

Así que GloboCap ha cruzado el Rubicón. La fase final de su transformación de la sociedad en una distopía totalitaria patologizada, donde las inyecciones obligatorias de terapia genética y los documentos de cumplimiento digital son comunes, ahora está oficialmente en marcha.

El 19 de noviembre de 2021, el gobierno de la Nueva Normalidad de Austria decretó que, a partir de febrero, las inyecciones experimentales de ARNm serán obligatorias para toda la población. Este decreto se produce en medio de la persecución oficial de Austria de «los no vacunados», es decir, disidentes políticos y otras personas de conciencia que se niegan a convertirse a la nueva ideología oficial y someterse a una serie de inyecciones de ARNm, supuestamente para combatir un virus que causa síntomas similares a los de la gripe de leves a moderados (o ningún síntoma de ningún tipo) en aproximadamente el 95% de los infectados y la tasa general de mortalidad por infección es de aproximadamente 0,1% a 0,5%.

Austria es solo la punta de la lanza de la Nueva Normalidad. Destacados fascistas de la Nueva Normalidad en Alemania, como el Führer de Baviera, Markus Söder, y el ministro de Propaganda Karl Lauterbach, ya están pidiendo un Impfpflicht allgemeine (es decir, «requisito de vacunación obligatoria»), que no debería sorprender a nadie .

Los alemanes no se van a quedar de brazos cruzados y dejar que los austriacos los superen públicamente en fascismo, ¿verdad? ¡Tienen una reputación que mantener, después de todo! Italia probablemente será el próximo en unirse, a menos que Lituania o Australia se les adelanten.

Pero, en serio, este es solo el comienzo del asedio de invierno sobre el que escribí recientemente. El plan parece ser primero la nueva normalización de Europa (en términos generales, los europeos son más dóciles, respetuosos de toda autoridad y no están muy bien armados) y luego usarlo como palanca para forzar el nuevo totalitarismo patologizado en los EE. UU. y el Reino Unido y el resto del mundo.

No creo que este plan tenga éxito. A pesar de la campaña de propaganda más larga e intensa en la historia de la propaganda, quedamos suficientes de nosotros que nos negamos firmemente a aceptar la “Nueva Normalidad” como nuestra nueva realidad.

Y muchos de nosotros estamos enojados, extremadamente enojados … militante, explosivamente enojados.

No somos «teóricos de la conspiración que niegan el Covid», «anti-vacunas» o «indecisos ante las vacunas». Somos millones de personas de la clase trabajadora, gente con principios, que valoramos la libertad, que no estamos preparados para adentrarnos suavemente en la noche globalizada, patologizada-totalitaria.

Ya no nos importa lo más mínimo si nuestros antiguos amigos y familiares que se han convertido a la Nueva Normalidad entienden lo que es esto. Nosotros entendemos exactamente qué es esto. Es una forma naciente de totalitarismo, y tenemos la intención de matarlo, o al menos herirlo críticamente, antes de que madure y se convierta en un gigante.

Ahora, quiero ser absolutamente claro. No estoy defendiendo ni tolerando la violencia. Pero va a suceder. Ya está sucediendo. El totalitarismo (incluso esta versión “patologizada”) se impone a la sociedad y se mantiene con violencia. La lucha contra el totalitarismo conlleva inevitablemente violencia.

No es mi táctica preferida en las circunstancias actuales, pero es ineludible ahora que hemos llegado a esta etapa, y es importante que quienes libran esta lucha reconozcan que la violencia es una respuesta natural a la violencia (y la amenaza implícita de violencia) que está siendo desplegado contra nosotros por las autoridades de la Nueva Normalidad, y las masas que han azotado en un frenesí fanático.

También es importante (esencial, yo diría) hacer visible la violencia de la Nueva Normalidad, es decir, enmarcar esta lucha en términos políticos, y no en los términos pseudomédicos propagados por la narrativa oficial de Covid. Este no es un argumento académico sobre la existencia, la gravedad o la respuesta a un virus. Esta es una lucha para determinar el futuro de nuestras sociedades.

Este hecho, sobre todo, es lo que las clases dominantes capitalistas globales están decididas a ocultar. El despliegue de la Nueva Normalidad fracasará si se percibe como político (es decir, una forma de totalitarismo). Depende de nuestra incapacidad para verlo como lo que es. Así que se esconde a sí mismo y la violencia que perpetra dentro de una narrativa oficial pseudomédica, haciéndose inmune a la oposición política.

Necesitamos negar este reducto perceptivo, este escondite hermenéutico. Necesitamos hacer que se muestre como lo que es, una forma “patologizada” de totalitarismo. Para hacer eso, necesitamos entenderlo… su lógica interna y sus fortalezas y debilidades.

Totalitarismo patologizado

He estado describiendo la Nueva Normalidad como un “totalitarismo patologizado” y prediciendo que la “vacunación” obligatoria vendría al menos desde mayo de 2020 (ver, por ejemplo, El nuevo totalitarismo patologizado).

Utilizo el término “totalitarismo” intencionalmente, no por efectismo, sino por el bien de la precisión. La Nueva Normalidad es todavía un totalitarismo incipiente, pero su esencia es inequívocamente evidente. Describí esa esencia en una columna reciente:

“La esencia del totalitarismo, independientemente de los disfraces e ideología que lleve, es el deseo de controlar por completo la sociedad, cada aspecto de la sociedad, cada comportamiento y pensamiento individual. Todo sistema totalitario, ya sea una nación entera, un pequeño culto o cualquier otra forma de cuerpo social, evoluciona hacia este objetivo inalcanzable… la transformación ideológica total y el control de cada elemento de la sociedad… Esta búsqueda fanática del control total, la uniformidad ideológica absoluta , y la eliminación de toda disidencia, es lo que hace totalitarismo al totalitarismo”.

En octubre de 2020, publiqué The Covidian Cult, que desde entonces se ha convertido en una serie de ensayos que examinan el totalitarismo de la Nueva Normalidad (es decir, patologizado) como «un culto en general, a escala social». Esta analogía es válida para todas las formas de totalitarismo, pero especialmente para el totalitarismo de la Nueva Normalidad, ya que es la primera forma global de totalitarismo en la historia, y por lo tanto:

“El paradigma culto / cultura se ha invertido. En lugar de que el culto exista como una isla dentro de la cultura dominante, el culto se ha convertido en la cultura dominante, y aquellos de nosotros que no nos hemos unido al culto nos hemos convertido en las islas aisladas dentro de él «.

En El culto covidiano (Parte III), señalé:

“Para oponernos a esta nueva forma de totalitarismo, necesitamos comprender en qué se parece y en qué se diferencia de los sistemas totalitarios anteriores. Las similitudes son bastante obvias, es decir, la suspensión de los derechos constitucionales, los gobiernos que gobiernan por decreto, la propaganda oficial, los rituales de lealtad pública, la ilegalización de la oposición política, la censura, la segregación social, los escuadrones de matones que aterrorizan al público, etc. pero las diferencias no son tan obvias.”

Y describí cómo el totalitarismo de la Nueva Normalidad se diferencia fundamentalmente del totalitarismo del siglo XX en términos de su ideología, o aparente falta de ella.

“Mientras que el totalitarismo del siglo XX era más o menos nacional y abiertamente político, el totalitarismo de la Nueva Normalidad es supranacional y su ideología es mucho más sutil. La nueva normalidad no es el nazismo ni el estalinismo. Es el totalitarismo capitalista global, y el capitalismo global no tiene una ideología, técnicamente, o, más bien, su ideología es la ‘realidad’».

Pero la diferencia más significativa entre el totalitarismo del siglo XX y este totalitarismo global incipiente es cómo el totalitarismo de la Nueva Normalidad «patologiza» su naturaleza política, haciéndose efectivamente invisible y, por lo tanto, inmune a la oposición política.

Mientras que el totalitarismo del siglo XX llevaba su política en la manga, el totalitarismo de la Nueva Normalidad se presenta como una reacción no ideológica (es decir, suprapolítica) a una emergencia de salud pública global.

Y, por lo tanto, sus características totalitarias clásicas, por ejemplo, la revocación de los derechos y libertades básicos, la centralización del poder, el gobierno por decreto, la vigilancia policial opresiva de la población, la demonización y persecución de una clase inferior del “chivo expiatorio”, la censura, la propaganda, etc. no se ocultan, porque son imposibles de ocultar, sino que se recontextualizan en una narrativa oficial patologizada.

Los Untermenschen se convierten en «los no vacunados». Los alfileres de solapa con esvástica se convierten en mascarillas de aspecto médico. Los documentos de identidad arios se convierten en «pasaportes de vacunación». Las restricciones sociales irrefutablemente insensatas y los rituales obligatorios de obediencia pública se convierten en «cierres», «distanciamiento social», etc.

El mundo está unido en una guerra total goebbelsiana, no contra un enemigo externo (es decir, un enemigo racial o político), sino contra un enemigo patológico interno.

Esta narrativa oficial patologizada es más poderosa (e insidiosa) que cualquier ideología, ya que funciona, no como un sistema de creencias o ethos, sino como una «realidad» objetiva. No se puede discutir ni oponerse a la «realidad». La «realidad» no tiene oponentes políticos. Aquellos que desafían la «realidad» son «locos», es decir, «teóricos de la conspiración», «antivacunas «, «negacionistas», «extremistas», etc. Y, por lo tanto, la narrativa patologizada de la Nueva Normalidad también patologiza a sus oponentes políticos, simultáneamente nos despoja de legitimidad política y proyecta su propia violencia sobre nosotros.

El totalitarismo del siglo XX también culpó de su violencia a sus chivos expiatorios (es decir, judíos, socialistas, contrarrevolucionarios, etc.) pero no intentó borrar su violencia. Al contrario, la mostró abiertamente, para aterrorizar a las masas. El totalitarismo de la Nueva Normalidad no puede hacer esto. No puede ser abiertamente totalitario, porque el capitalismo y el totalitarismo son ideológicamente contradictorios.

La ideología capitalista global no funcionará como ideología oficial en una sociedad abiertamente totalitaria. Requiere la simulación de «democracia», o al menos una simulación de «libertad» basada en el mercado. Una sociedad puede ser intensamente autoritaria, pero, para funcionar en el sistema capitalista global, debe permitir a su gente la «libertad» básica que el capitalismo ofrece a todos los consumidores, el derecho / obligación de participar en el mercado, poseer e intercambiar mercancías. etc.

Esta «libertad» puede ser condicional o extremadamente restringida, pero debe existir hasta cierto punto. Arabia Saudita y China son dos ejemplos de sociedades GloboCap abiertamente autoritarias que, sin embargo, no son del todo totalitarias, porque no pueden ser y siguen siendo parte del sistema. Sus ideologías oficiales proclamadas (es decir, el fundamentalismo islámico y el comunismo) funcionan básicamente como superposiciones superficiales sobre la ideología capitalista global fundamental que dicta la «realidad» en la que todos viven.

Estas ideologías «superpuestas» no son falsas, pero cuando entran en conflicto con la ideología capitalista global, adivina qué ideología gana.

El caso es que el totalitarismo de la Nueva Normalidad, y cualquier forma de totalitarismo global-capitalista, no puede presentarse como totalitarismo, ni siquiera como autoritarismo. No puede reconocer su naturaleza política. Para existir, no debe existir.

Por encima de todo, debe borrar su violencia (la violencia a la que en última instancia se reduce toda política) y parecernos una respuesta esencialmente benéfica a una legítima «crisis de salud global» (y una «crisis del cambio climático» y una «crisis de racismo» y cualquier otra “crisis global” que GloboCap piense que aterrorizará a las masas en una histeria sin sentido).

Esta patologización del totalitarismo, y el conflicto político / ideológico en el que hemos estado involucrados durante los últimos 20 meses, es la diferencia más significativa entre el totalitarismo de la Nueva Normalidad y el totalitarismo del siglo XX. Todo el aparato capitalista global (es decir, corporaciones, gobiernos, entidades supranacionales, medios corporativos y estatales, academia, etc.) se ha puesto en servicio para lograr este objetivo.

Tenemos que aceptar este hecho. Nosotros hacemos. No los Nuevos Normales. Nosotros.

GloboCap está a punto de rehacer la sociedad en una distopía totalitaria, patologizada y sonriente, donde pueden imponer «terapias» genéticas experimentales y cualquier otro tipo de «terapias» que deseen, y obligarnos a mostrar nuestros «documentos de cumplimiento». sobre los aspectos más básicos de la vida.

Esta reconstrucción de la sociedad es violenta. Se lleva a cabo por la fuerza, con violencia y la amenaza constante de violencia. Tenemos que afrontar eso y actuar en consecuencia.

Aquí en la Alemania de la Nueva Normalidad, si intentas ir de compras sin una mascarilla de aspecto médico, la policía armada te sacará de las instalaciones (y lo digo por experiencia personal). En la Australia de la Nueva Normalidad, si vas a la sinagoga, los medios de comunicación serán alertados y la policía te rodeará. En Alemania, Australia, Francia, Italia, los Países Bajos, Bélgica y muchos otros países, si ejerces tu derecho de reunión y protesta, la policía te regará con cañones de agua, te disparará con balas de goma (y a veces con balas de verdad) , te rociará agentes tóxicos en los ojos y, en general, le dará una paliza.

Etcétera. Quienes luchamos por nuestros derechos y nos oponemos a este totalitarismo patologizado conocemos demasiado la realidad de su violencia y el odio que ha fomentado en las masas de la Nueva Normalidad.

Lo experimentamos a diario. Lo sentimos cada vez que nos vemos obligados a usar una mascarilla, cuando algún funcionario (o camarero) exige ver nuestros «papeles».

Lo sentimos cuando somos amenazados por nuestro gobierno, cuando los medios de comunicación, los médicos, las celebridades, los extraños al azar y nuestros colegas, amigos y familiares nos marginan y nos demonizan.

Reconocemos la mirada en sus ojos. Recordamos de dónde viene y a qué conduce.

No es solo ignorancia, histeria colectiva, confusión o una reacción exagerada, o miedo o… , está bien, sí, son todas esas cosas, pero también es un totalitarismo de libro de texto (a pesar del nuevo giro patologizado). Totalitarismo 101.

Míralo de frente y actúa en consecuencia.