Trabajo sexual, derechos laborales y sindicación

Inscripción obligatoria: otras@sindicatootras.org

Demandas y Reivindicaciones Feministas sobre el Trabajo Sexual en España

 

Aliadas TransFeministas

25 de abril de 2019

https://aliadastransfeministas.wordpress.com/2019/04/25/demandas-y-reivindicaciones-feministas-sobre-el-trabajo-sexual-en-espana/

 

 

La situación actual de la prostitución en España resulta incongruente: Nos encontramos ante una actividad que no posee ningún tipo de reconocimiento legal ni de derechos, pero se contabiliza a la hora de calcular el PIB nacional como cualquier otro sector. A su vez, los y las trabajadoras sexuales somos perseguidas y acosadas a través de las ordenanzas municipales y de la Ley Mordaza (Ley Orgánica de protección de Seguridad Ciudadana). Somos un colectivo atravesado por todo tipo de discriminaciones e injusticias y, sin embargo, se nos ha mantenido al margen de toda consideración, participación y análisis. Sobre las putas se mantienen diversas atribuciones peyorativas y desvalorizantes que hasta hace poco se extendían a todas las mujeres. En ámbitos en los que las mujeres como grupo han batallado durante años para la consecución de los derechos, las putas continúan siendo discriminadas 1. Aún siendo el nuevo sujeto político de este país, ningún partido aborda en profundidad la cuestión del trabajo sexual en sus programas electorales ni de gobierno, ningún partido ha escuchado y tenido en cuenta nuestras reivindicaciones y necesidades. Deciden su posicionamiento sin contar con nosotras. Algunos pretenden una abolición y/o prohibición imposible que nos estigmatiza aún más, criminaliza nuestro entorno de trabajo y nos condena a la precariedad. Otros evitan posicionarse y hay quien pretende instrumentalizarnos. Todos estos posicionamientos tienen como resultado más beneficios para los empresarios mientras se nos siguen negando derechos básicos como trabajadoras.

Las trabajadoras sexuales, existimos, tenemos voz y demandamos derechos. NO estamos de acuerdo con el Modelo Regulacionista cuyos fines exclusivamente recaudatorios y de contención social, derivados de concepciones sexófobas, racistas y machistas perpetúan la discriminación y el estigma. Ejemplos de ello son el modelo Alemán u Holandés. Ciertos sectores del feminismo institucional y salvacionista identifican nuestras demandas con dichos modelos, con el objetivo de silenciarnos y mantener puestos y subvenciones a nuestra costa. Este tipo de regulación prima el “apartarnos” a lugares controlados, que gestionan empresarios que explotan a las trabajadoras, sobretodo a las migrantes en situación irregular. Lo que queremos y necesitamos es un modelo basado  en el reconocimiento de derechos y la plena participación en el diseño de las políticas que nos afectan. Sólo los derechos garantizarán que podamos defendernos de los abusos. A pesar del estigma, del abandono y de las políticas bienpensantes que nos violentan, tenemos capacidad de decisión y agencia, y somos las protagonistas de nuestras vidas. Reclamamos la despenalización completa del trabajo sexual, lo cual supone el acceso inmediato a los derechos fundamentales, y la derogación de todas las leyes y normativas que nos criminalizan. Exigimos que las políticas que se implementen sobre la prostitución se diseñen con nuestra participación y desde una perspectiva de derechos humanos y de reducción del daño. Para ello, es necesario tener en cuenta los siguientes puntos, que consideramos mínimos e imprescindibles, y que nos parecen debieran ser de consenso si realmente interesan nuestras vidas y nuestra dignidad.

El reconocimiento de derechos pasa necesariamente por la distinción entre prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

En un contexto político marcado por la utilización del debate de la prostitución dentro del feminismo, así como la utilización con fines electorales de asesinatos y casos de víctimas de trata, violencia de género y/o institucional, se tiende a eliminar la distinción entre prostitución y trata con el objetivo de silenciar e impedir la participación de aquellas personas que hemos decidido ejercer este trabajo. Incluso se ha llegado a difamar y comprometer la seguridad e intimidad de algunas de nosotras. Esta tergiversación forma parte del discurso que provoca un doble efecto negativo sobre las mujeres. Por un lado, no se llega a combatir la trata de manera real y no se protege a las víctimas de la misma. Por el otro, se criminaliza y se vulneran los derechos de quienes, independientemente de lo que nos haya llevado a ello, decidimos dedicarnos a la prostitución.

Es por ello que exigimos que cualquier intervención vaya acompañada de un marco legal que no confunda trata y prostitución y que sea capaz de dar respuestas reales a las diferentes situaciones de las personas que ejercen el trabajo sexual . Dentro de este marco legal entendemos que deben existir medidas específicas sobre prostitución y medidas específicas para combatir la trata. Las administraciones públicas necesariamente deben tener en cuenta la diferencia a la hora de intervenir, ya que las respuestas a cada situación no son en absoluto las mismas.

Medidas sobre trabajo sexual

 Alternativas laborales reales y no precarizadas ni feminizadas para las mujeres que quieren abandonar la prostitución. El acceso a las mismas no debe implicar el visibilizarse como prostituta, a fin de evitar los efectos del estigma a nivel laboral, social y personal.

– Necesitamos cursos de formación becados y de calidad, que permitan un progreso social y económico y que no condenen a las mujeres a empleos precarios, feminizados, donde van a ser explotadas y empobrecidas. Proponemos rescatar el perfil de Mediadora Social y de Salud que durante un tiempo se implementó en Andalucía, donde las ex prostitutas realizaban la intervención social en los contextos de trabajo de sus compañeras, y que posteriormente  fue tomada por organizaciones institucionales de corte abolicionista.

– Garantizar el efectivo empadronamiento y el acceso al sistema de salud de las migrantes, porque este es un derecho universal, al margen de que su situación administrativa esté o no regularizada. Establecer mecanismos que posibiliten el efectivo empadronamiento de las personas migrantes trabajadoras sexuales que residen en nuestro país.  Garantizar el acceso al sistema sanitario público de todas las personas migrantes, independientemente a su situación administrativa, en todo el estado español y con todas las garantías y derechos.

– Cese de las ordenanzas municipales que multan a prostitutas y/o clientes, y de la Ley Mordaza.Ésta suele implementarse para multar allí donde no hay ordenanza municipal. Estas prácticas criminalizan y empobrecen más a las mujeres y las condena a mayor vulnerabilidad (como ya lo ha demostrado en su reciente investigación el Grupo Antígona de la UAB*2) al tener que ir a lugares más aislados, con menos tiempo y capacidad de negociación, para evitar las multas. La criminalización y la precariedad a la que nos aboca, además, contribuye a que terminemos trabajando para terceros, ya sea en clubes o pisos, donde la explotación económica y laboral es mayor por carecer de derechos frente a los empresarios. En dicho orden, exigimos que se anulen todas las multas a trabajadoras sexuales no pagadas hasta hoy como acto de reparación.

– Sentar bases y criterios para que el debate sobre prostitución se produzca realmente, podamos escucharnos y llegar a acuerdos. Para ello, resulta necesario que se tengan en cuenta y respeten todas las voces y es imprescindible la participación activa de las prostitutas.

– Acceso a los servicios sociales: Las mujeres que ejercen la prostitución, especialmente si son madres, se enfrentan a una institución que, si no se asumen como víctimas dispuestas a ser salvadas, las estigmatiza, criminaliza y, les quita la custodia de sus hijes. Necesitamos poder acceder a los servicios sociales y sus recursos de forma segura, en pie de igualdad al resto de las personas con algún tipo de vulnerabilidad social. Necesitamos que las y los trabajadores sean sensibles frente al estigma que sufrimos, no que nos juzguen en base a una determinada moral *3.

– Derechos y protecciones laborales para las personas que han escogido ejercer la prostitución.Carecer de derechos laborales dificulta, y a veces incluso impide, el acceso a derechos civiles y sociales, abocándonos a una situación de indefensión social y jurídica. Como ha demostrado la experiencia neozelandesa en sus ulteriores revisiones por entidades de derechos humanos, academia y magistratura, esta es la única vía para reducir la vulnerabilidad de nuestro colectivo y aumentar nuestra autonomía en el trabajo *4.

 Trabajo a terceros:  En espacios de trabajo a terceros, la ausencia de cualquier tipo de derecho se traduce en un poder ilimitado por parte del empresariado, con los consecuentes abusos que eso acarrea. Muchas prostitutas no tienen la posibilidad de trabajar de manera autónoma por diversas razones, ya sea por su situación irregular u otros motivos personales y de preferencia. Necesitamos medidas que nos permitan organizarnos en espacios autogestionados y derechos para protegernos de los abusos del sector patronal y empresarial en todas sus modalidades.

– El Trabajo Sexual (TS) es diverso al igual que las personas que se dedican a ello,  y no solamente comprende un tipo determinado de prostitución: TS callejero , TS online/telefónico, TS independiente, TS a terceros, TS indoor, TS outdoor, y TS audiovisual, así como el TS masculino. Necesitamos medidas específicas para cada sector, pactadas y negociadas con sus agentes protagonistas, según sus necesidades y demandas.

Medidas contra la trata

El situarnos en un marco legal que establezca de manera clara y real la distinción entre trata y prostitución permitirá articular medidas concretas contra este gravísimo delito. También es necesario distinguir trata de las redes de tráfico de personas. Éstas últimas se aprovechan de las políticas de fronteras de la Europa fortaleza para lucrarse a costa de las personas migrantes. Ni todas las mujeres extranjeras vienen a través de una red de tráfico ni todas las que vienen a través de una red de tráfico han sido tratadas, sino que deciden dentro de las escasas opciones laborales que les quedan, prefiriendo gastar sus ahorros para venir a Europa a ejercer la prostitución que quedarse en sus países a merced de la violencia, el hambre o la guerra.

Es urgente y necesario cambiar el enfoque que se da a la trata. Es decir, la trata debería dejar de ser un instrumento de control migratorio para, en cambio, darle prioridad a los derechos humanos de las víctimas. Con ello, apostamos por que la víctima pueda acceder a derechos y a una protección independientemente de si denuncia o no al tratante. Además de esto, son necesarias otras actuaciones como:

– Que se tengan en cuenta todas las modalidades de trata que existen. De acuerdo con el último informe del Consejo de Europa, España vulnera sistemáticamente los derechos de las víctimas de trata laboral, que no se detectan, encontrándose infra representada. Los datos que proporcionó el Gobierno para este mismo Informe muestran que la trata laboral en España tiene las mismas proporciones que la trata con fines de prostitución forzada.

– Cese de las redadas dirigidas a las migrantes en situación irregular que ejercen la prostitución. Son la mayoría y (a pesar de que para ciertos sectores feministas prohibicionistas todas son tratadas) se les aplica la ley de extranjería, sufriendo continuamente controles llevados a cabo por motivos de discriminación racial y de país de origen. Como la prostitución no tiene estatus legal, no pueden cumplir con las restricciones que impone la ley y, por lo tanto, se ven obligadas a permanecer en un círculo de clandestinidad del que no pueden salir, ni tampoco acceder a otros trabajos si así lo desearan. Si cabe la posibilidad de que sean víctimas de trata: ¿por qué son expulsadas en lugar de ser protegidas?

– Cese de deportaciones y órdenes de expulsión: apoyo real sin límite de tiempo con garantías sociales y jurídicas para que las víctimas puedan denunciar. Actualmente tienen 90 días para reflexionar, sin ningún tipo de atención. Si no denuncian (lo cual es muy probable debido al miedo y las amenazas de los tratantes a sus familias) son trasladadas a los CIEs.

– Garantizar el asilo político a las víctimas de trata: en los 10 últimos años sólo se han concedido 25 asilos para las víctimas de trata de todos los sectores (agricultura, servicio doméstico, textil, explotación sexual).

– Que se garantice la indemnización a las víctimas por parte del Estado. En la mayoría de los sistemas legales, incluido el español, se reconoce el derecho de las víctimas a reclamar ante la justicia una compensación por los daños materiales y morales sufridos. Sin embargo, en la práctica, persisten muchos obstáculos para que lleguen a obtener una reparación efectiva. En el caso de las víctimas de trata de personas las posibilidades reales de que lleguen a obtener una indemnización es muy baja *5.

– Cierre inmediato de los CIEs: El funcionamiento del sistema carcelario de  los CIES incide de manera diferente entre mujeres y hombres. Las mujeres son también usadas como mano de obra en estos centros de internamiento y pueden permanecer arrestadas durante un tiempo ilimitado si las necesidades de mantenimiento de estos centros así lo requieren.

– Modificación de la actual Ley de Extranjería. Esta ley es responsable de las situaciones de abuso que viven las prostitutas migrantes de países extracomunitarios. Es necesario tener en cuenta que una política migratoria restrictiva como la que tenemos favorece la proliferación y el recrudecimiento de las redes de trata y sus métodos. Las dificultades de acceso a una regularización documental por parte de las personas migrantes en España, también afecta a las trabajadoras sexuales migrantes limitando sus opciones y poniendo obstáculos a sus proyectos migratorios.

Nuestras demandas no perjudican a nadie, no hay que elegir entre nuestros intereses y los de otro sector de la sociedad. Nos situamos de lleno en el feminismo, un feminismo que tiene en cuenta los diferentes ejes de opresión de las mujeres reales, y por tanto se ocupa también de fronteras y de horarios y de bajas por enfermedad. Consideramos que son compatibles con cualquier posición sobre lo que debería ocurrir con la prostitución en la sociedad futura a la que cada una aspiramos, son demandas para poner en marcha ahora mismo, en la sociedad y realidades que vivimos en el presente. El debate no consiste en decidir entre prostitución sí o no, la realidad es: trabajo sexual con derechos y protección, o trabajo sexual clandestino , con todas las consecuencias que eso conlleva.


*1 Palabras de Dolores Juliano
*2 “Las ordenanzas municipales: entre la regulación y la sanción de la prostitución en España”http://revistes.ub.edu/index.php/CriticaPenalPoder/article/view/26785
*3 Linda Porn “El hombre del saco”: https://www.pikaramagazine.com/2019/03/el-hombre-del-saco/ 
*4 United Nations Office on Drugs and Crime: “Global Report on Trafficking in Persons 2018”https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/2018/GLOTiP_2018_BOOK_web_small.pdf
*5 Informe “Valoración del Nuevo Marco Jurídico contra la Trata de Seres Humanos. Análisis de Casos Reales y Recomendaciones”, Proyecto ESPERANZA:  http://www.proyectoesperanza.org/materiales/Informe_Nuevo_Marco_Juridico_Documento.pdf

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COLECTIVOS FIRMANTES:

AFEMTRAS – Agrupación Feminista de Trabajadoras Sexuales

APROSEX – Asociación de Profesionales del Sexo

Colectivo Caye

CPS – Colectivo de Prostitutas de Sevilla

IAC-FAA Secció Sindical Treballadores Sexuals

Putes Llibertaries del Raval

Sindicato OTRAS

ADHESIONES DE COLECTIVOS

Acciónenred Andalucía

Acciónenred Madrid

APDHA – Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía

Asamblea de mujeres de Granada “Mariana Pineda”

Asamblea Transmaricabollo de Sol, Madrid

Asociación Genera

CAMPA (Colectivo de apoyo a mujeres presas de Aragón)

Colectivo #NuncaSinNosotras Zaragoza

C.A.T.S. – Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo

Fundación de Los Comunes

Mujeres Progresistas por la Diversidad en Granada

Nociones Comunes Zaragoza.

(N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo Sexual, Valencia

Synusia

 

El racismo y el feminismo blanco

 

Por Linda Porn

martes, 25 de diciembre de 2018

https://lindaporn.blogspot.com/2018/12/el-racismo-la-inocencia-blanca-y-el.html?m=1

 

Después de muchos años de tenerlo abandonado ¡vuelvo!
El 17 de diciembre fue el día en contra la violencia hacia las trabajadoras sexuales, como cada año, desde Aprosex, preparamos un vídeo, un vídeo que hago yo, con mucho ilusión y siempre cada año intentando innovar y cumplir con creatividad.
Como cada pieza, es dura construirla y no es algo fluido ni seguro. Pasé algunas calamidades para grabarlo, tarde un par de meses en escribirlo, un trabajo arduo y con rigor.
Aún así tuve que pasar la noche del sábado 15 y el domingo 16 en vela, para que el vídeo estuviera listo el 17 que OTRAS Sindicato, daba una conferencia de prensa y presentaba el vídeo.
Una presentación que para nuestra tristeza y sorpresa no fue NADIE. Si amigues, NADIE
Ni compañeras, ni prensa ni aliadas. Solo OTRAS y nuestro vídeo.
Después de mandar el vídeo a las 9 de la mañana del lunes 17 y coger un tren para irme a rodar dos escenas, por la noche ya destrozada por no dormir y trabajar tanto, me llegan dos mails. Veo las remitentes y los abro para leer.
Estas dos personas, personas blancas dentro del activismo, fueron los dos últimos tratos racistas que tuve ese 17 de diciembre, día en contra la violencia hacia las trabajadoras sexuales.
El racismo no es sólo una ideología, es una forma de ser y una forma de vivir. Es una forma de construcción de sujetos que se les enseña, educa y se les trata como superiores a otros, el racismo es muy amplio, y los racistas revisores del RENFE , que bajan a un chico de origen africano, o la española vieja abogada que le grita al joven, es el iceberg de un racismo que está en toda la cultura europea. No son casos aislados, ni están mal de la cabeza.
Voy a poner dos ejemplos provenientes de mujeres blancas y activistas, es decir, es un claro ejemplo de una forma de ser/vivir de forma eurocentrista, y mostrar que no son excepciones, reitero, es una forma de ser y si dentro del activismo pasa, imaginaos en el bar Manolo (ya lo contaré, una historia de machismo y racismo, en la que tuve que irme del trabajo)
En los mails, primero empiezan con la condescendencia, es decir, se me considera una persona incapaz de resolver mis problemas personales, quizá sea incapaz o quizá no, es una persona blanca la que se compadece de mi, y la compasión es jerarquía.
Después se descalifica mi pieza artística como básica, una afirmación que refleja la brutalidad de esta persona, una brutalidad que ejerce en mi persona, mi pieza es mala, el subtexto sería no sabes hacer bien las cosas
Acto seguido ofrece su ayuda, es decir, yo sí lo sé hacer, tú no y después de este comentario tan desagradable, lo justifica diciendo que más que nada lo dice por las feministas abolicionistas, maquillando su desprecio hacia mi pieza, que también justificó por algunos errores técnicos.
En resumen pobre chica migra que no sabe utilizar la tecnología.

Segundo trato racista
Grupo de whatsapp, donde está una feminista abolicionista, en un hilo comenté sobre mi feminismo decolonial antirracista no hegemónico, y está señora habló del feminismo como suyo feminismo=Occidente, y no sólo eso, afirmó que gracias a las blancas feministas, las mujeres del sur global tenemos derechos. Al mencionarle feministas decoloniales, me dijo que ninguna historiadora feminista las estudiaba, como era de esperarse, un feminismo blanco y hegemónico que desde su visión eurocentrista, se ha creído que ha inventado una lucha y que gracias a esa lucha los países de occidente tienen menos machismo que el resto. Invisibilizando y ninguneando el feminismo decolonial que existe desde que el mundo es mundo.
En resumen, el feminismo lo hicimos las blancas.

Dos visiones del eurocentrismo desde el buenrollismo y el feminismo blanco, sí el feminismo blanco, por qué hay un feminismo blanco, que aunque me guste mucho Olimpia de Gouges me identifico más con Sor Juana Inés de la Cruz, y me gusta Beouvoir, pero me encanta La Malinche.
Tienen una visión colonial y racista de nuestros orígenes y de nuestras personas, a parte de la ignorancia de la que hacen gala.
Hay que leer, descentrarse y oír. El que sea pobre no significa que sea pobre de espiritú, adoro leer, viajar y hacer piezas artísticas, a eso vine a Europa para aprender el arte occidental y la herramienta para ello fue el trabajo sexual.
El creer que el sólo hecho de ser mujer nos unirán en todas las luchas, eso esencialismo y muy casposo. El creerte antirracista tampoco te salva. Las palmaditas blancas de condescencia tienen que ser visualizadas, vengan de donde vengan, porque las mujeres blancas también son racistas. Os dejo con una escritora blanca que precisamente este párrafo, evidencía el racismo en Europa

Cuando en la tele consternados, pasan una y otra vez imágenes del Happy slapping, un chico que le da una hostia a una chica que mide dos cabezas menos que él y pesa quince kilos menos y se hace filmar por una amigo para después hacerse el chulito delante de otros tíos, nos la muestran para decirnos: Estos musulmanes hijos de padres polígamos, no respetan a las mujeres, es insoportable
Pero eso es exactamente lo que hacéis en un tercio de la literatura blanca masculina. Contáis como os aprovecháis de vuestro estatus de dominante para abusar de chavalillas que elegís entre las más débiles, contáis como las engañáis, las jodéis, las humilláis, para que os admiren vuestros colegas. Un triunfo a buen precio.El triunfo barato, la fuerza de los débiles. Mirad lo que les hacen. a las chicas en un tercio de la producción cinematográfica blanca contemporánea

Teoría King Kong, King Kong Girl, Despentes Virgine

 

 

Madrid, miércoles 14 de noviembre: concentración frente al PSOE EN DEFENSA DE LOS DERECHOS LABORALES DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES

 

Putecismo

 

 

1.- ¿Qué es la prostitución?

La prostitución es el libre intercambio de sexo por dinero u otros bienes, al margen del matrimonio.

2.- ¿En qué se diferencia del matrimonio?

En el matrimonio se busca la reproducción y la crianza de los hijos, y no solo la satisfacción sexual. Por esa razón se limita el número de participantes y se firma un contrato a largo plazo.

3.- ¿Es mala la prostitución?

Los bienes que se intercambian en la prostitución son sexo y dinero. El sexo es bueno y el dinero también, por lo que la prostitución en sí no puede ser algo malo. Cualquier cosa que se puede hacer legítimamente de manera gratuita, se puede hacer también legítimamente cobrando por ella. 

4.- No siendo mala en sí misma, ¿hay algo que haga mala la prostitución? 

La violencia machista de algunos clientes, la violencia institucional del Estado, la explotación laboral ejercida por terceros, la discriminación social, hacen sufrir a las prostitutas. Pero este sufrimiento causado a las prostitutas no significa que la prostitución en sí sea mala, sino que la hacen mala los malvados que no nos respetan.

5.- No tener otra opción para sobrevivir que la prostitución, ¿significa que ésta es mala?

No. Eso significa que el sistema económico y social en el que vivimos es malo, ya que permite que exista la pobreza. Si la única opción para sobrevivir fuera la prostitución, prohibir ésta sería una condena a muerte.

6.- ¿Somos malas las prostitutas?

La prostitución no es mala porque no hace daño a nadie, por lo tanto las prostitutas no somos malas.

7.- ¿Es “inmoral” la prostitución?

La moralidad o inmoralidad de algo se establece con referencia a una ley moral. Algunas religiones que subestiman a la mujer consideran inmoral el sexo fuera del matrimonio y, por tanto, la prostitución. Pero, en un Estado aconfesional, las leyes morales solo obligan a quienes voluntariamente las aceptan.

8.- ¿Es ética la prostitución?

El principio básico de la ética es el respeto a los demás y, por tanto, la prostitución es ética, pues no hace daño a nadie y, por tanto, debe ser igualmente respetada por todos, por el mismo principio ético.

9.- Entonces, ¿por qué se usa “puta” como insulto para las mujeres e “hijo de puta” para los hombres?

Porque la sociedad desprecia injustamente a las prostitutas: es lo que se llama “estigma de puta.”

Además, la palabra “puta” es una herramienta que el patriarcado utiliza como insulto para oprimir y aleccionar a la mujer que se rebele ante cualquier norma que establezca lo que el sistema no considera adecuado y haga peligrar así su control sobre ella. Cualquier mujer que decida vivir su vida y su sexualidad a su manera es considerada puta.

10.- ¿Qué significa “estigma”?

Marca o señal en el cuerpo, especialmente la impuesta con un hierro candente como signo de esclavitud o de infamia. Para las prostitutas, es una marca simbólica, pero igualmente infamante y de por vida, infligida por los prejuicios de la sociedad. 

11.- ¿Por qué marca la sociedad a las prostitutas con el estigma de puta?

La sociedad se basa en la ficción hipócrita de que el sexo es algo sucio que solo debe ser usado para la reproducción dentro del matrimonio y no para buscar placer, al tiempo que necesita un mínimo de libertad sexual que permita el placer sexual que es inseparable de la vida. La solución a este dilema es cargar sobre las prostitutas toda la culpa y el desprecio de lo que realmente es la conciencia de su propia naturaleza como sociedad, para así mantener la imagen de sí misma como limpia y virtuosa. Cuanto más evidente es la mentira, con más fuerza debe la hipocresía marginar y castigar a quien es en sí misma la verdad: la prostituta.

12.- ¿Es nocivo el estigma?

Las personas estigmatizadas son aisladas, devaluadas, rechazadas y vilipendiadas. Experimentan discriminación, insultos, ataques e incluso asesinatos. La interiorización del estigma es lo que más daño hace a las prostitutas. Induce sentimientos de pérdida de valor personal, de culpa, de vergüenza, de fatalismo… Paraliza a la prostituta en su lucha por conseguir sus derechos y facilita la explotación y la aceptación resignada de leyes injustas. Limita seriamente la calidad de vida, al obligarla a llevar muchas veces una doble vida y a ocultarse como si fuera una delincuente.

13.- ¿Cómo podemos librarnos del estigma?

Como seres sociales que somos, nos vemos reflejadas en los demás. Sólo nuestras hermanas, las putas empoderadas, nos devolverán el reflejo de lo que realmente somos: mujeres luchadoras y valientes que no debemos avergonzarnos por lo que hacemos ni humillarnos ante nadie. En la soledad no nos libraremos del estigma, ni nos librarán de él las “salvadoras” que nos proponen el camino de las víctimas indefensas.

Esto en cuanto al estigma interior, el más venenoso. Del estigma exterior, del injusto castigo que nos impone la sociedad, nos libraremos cuando consigamos que las leyes sean justas con nosotras.

14.- ¿Es compatible la denominación “puta” con la liberación?

La palabra “puta” es el estigma en sí mismo. Solo venciéndola se vence el estigma. Y se la vence de dos maneras: impidiendo su uso normalizado por la sociedad, por los medios de comunicación y, a la vez, apropiándonos nosotras del mismo, es decir, transformando el “estigma de puta” en el “orgullo de puta”. Para nosotras y entre nosotras, el glorioso nombre de puta; para los de fuera, el glorioso nombre de trabajadora sexual.

15.- ¿Desde cuándo las putas somos “trabajadoras sexuales”?

A finales de la década de 1970, la activista neoyorkina Carol Leigh acuñó el término “trabajo sexual”. “El uso del término ‘trabajo sexual’ marca el comienzo de un movimiento”, escribió Carol Leigh. “Reconoce el trabajo que hacemos en lugar de definirnos por nuestra condición”. Desde entonces, el término ha sido progresivamente utilizado, en primer lugar por el movimiento que reivindica el reconocimiento de sus derechos, y luego por académicos, instituciones y medios de comunicación de todo el mundo.

16.- Entonces ¿el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro?

Ningún trabajo es como cualquier otro: cada uno es según la naturaleza del servicio que presta. Pero todos tienen en común que son reconocidos como trabajo por las leyes. La naturaleza del trabajo sexual es, como su nombre indica, sexual, pues sexual es el servicio que presta; y todavía no ha sido reconocido legalmente como trabajo por eso mismo: por su naturaleza sexual, que los jueces en su sentencias han considerado que es ilícita, indigna e inmoral.

Existen relaciones laborales que reúnen todos los requisitos de la prestación de trabajo pero que, por sus especiales características, se rigen por normativas propias. Se trata de las relaciones laborales especiales. A éstas sólo se les aplicará la normativa laboral general en aquellos aspectos no contemplados en la norma específica que regula dicha relación. Estas relaciones laborales especiales son, entre otras, la alta dirección, el servicio del hogar. los deportistas profesionales y los estibadores portuarios.

El trabajo sexual sería una relación laboral especial en la que lo primero sería el respeto a la libertad sexual de la trabajadora y, por tanto, la autoridad empresarial sería limitada (horarios, etc.). Asimismo, no sería ofertado en las oficinas de empleo. Es lo que ocurre (en contra de lo que dice la propaganda abolicionista) en los países en los que la prostitución por cuenta ajena tiene consideración de trabajo. Además, sería precisa una regulación estricta de los propietarios de burdeles (según el modelo de Nueva Zelanda), que deberían obtener un certificado de validez temporal, demostrando carecer de determinados antecedentes delictivos, además de otras obligaciones.

17.- ¿Es cierto que la prostitución no puede ser considerada trabajo porque es ilícita, indigna e inmoral?

Los jueces deben administrar las leyes y basar en éstas sus sentencias.

Ilícito es igual que ilegal, luego la prostitución no es ilícita porque no es ilegal.

Dignidad es “el valor de la persona que se manifiesta en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida”, luego lo indigno es negarnos a las prostitutas nuestra dignidad en una sentencia.

Inmoral es lo que atenta contra la moral… ¿Qué moral? ¿La moral personal de los jueces? La moralidad tiene una dimensión subjetiva   mientras que la ley tiene un carácter objetivo y, en consecuencia, un acto solo se convertirá en ilícito si encaja con lo que expresa una norma jurídica.

La negación a las prostitutas de nuestros derechos laborales es un ataque al Estado de Derecho y a la Constitución. Es un ataque a nuestros derechos humanos.

18.- ¿Cuáles son los marcos legales del trabajo sexual en el mundo?

Son cuatro: prohibición, regulación/legalización, abolición y despenalización.

Estos marcos legales o modelos se dividen en dos grupos: el de aquellos en los que la prostitución se considera legítima, es decir, el regulacionismo, el abolicionismo y la despenalización y aquél en el que la prostitución es reprimida como tal, a saber, el prohibicionismo.

19.- ¿En qué consiste el prohibicionismo?

El prohibicionismo penaliza la compraventa de sexo, ya sea penalizando a la prostituta, al cliente o a ambos, y pone al margen de la ley la prostitución.

En los Estados prohibicionistas que penalizan a la prostituta, se considera a ésta una delincuente que debe ser castigada por la ley y perseguida por la policía, sufriendo castigos que llegan a la pena de cárcel. Es el caso de Estados Unidos.

En los Estados prohibicionistas que penalizan al cliente (también llamados “neoprohibicionistas” o “neoabolicionistas”), se considera a éste un agresor sexual, siendo degradada por ley la prostituta al estado de mujer sin capacidad de consentimiento. Es el caso de Suecia y otros que han seguido su ejemplo.

20.- ¿En que consiste la regulación/legalización?

Los Estados que regulan la prostitución reglamentan (legalizan) estrictamente el ejercicio de la prostitución mediante medidas que lesionan los derechos humanos de las trabajadoras sexuales estigmatizándolas negativamente, tales como el registro obligatorio, los controles sanitarios obligatorios, la limitación del derecho a la libre circulación… De hecho, la regulación puede considerarse una prohibición parcial, que afecta a todas aquellas prostitutas que, por una u otra razón, no se someten a las normas regulatorias.

21.- ¿En que consiste el abolicionismo?

El régimen abolicionista considera a la prostituta una víctima de la sociedad, pero no niega su capacidad de decisión y, por tanto, respeta su derecho a prostituirse y no la penaliza ni a ella ni al cliente.

Al mismo tiempo, considera la prostitución un mal social que debe ser erradicado (“abolido”) y, para ello penaliza a las terceras partes, es decir, a todos aquellos que la prostituta necesita para desarrollar su trabajo: es la penalización del “proxenetismo” aún con consentimiento de la prostituta.

De hecho, aunque diga lo contrario, el abolicionismo castiga (aunque no penalmente) a la prostituta, ya que la obliga a trabajar en condiciones de clandestinidad que ponen en riesgo su seguridad. Y también la castiga directamente, aunque afirme lo contrario, al separarla de sus hijos, estigmatizarla a los ojos de la sociedad e incluso, en algunos casos, privarla de libertad para su “rehabilitación”.

22.- ¿En qué consiste la despenalización?

 

Las trabajadoras sexuales en lucha por nuestros derechos en todo el mundo exigimos la plena despenalización de la prostitución como el único modelo legal compatible con el respeto a nuestros derechos humanos. 

 

Despenalización es la eliminación de todas las leyes penales y punitivas en general utilizadas contra las trabajadoras sexuales, los clientes y las terceras partes. Esto incluye las leyes que directamente penalizan el trabajo sexual y el uso de otras leyes para atacar de manera desproporcionada a las trabajadoras sexuales por motivos tales como vagabundeo, molestia pública, obscenidad, etc. Las especificaciones del marco legal que reemplace a la penalización deben ser desarrolladas en consulta con las trabajadoras sexuales locales, teniendo en cuenta el contexto específico de cada país.

 

Despenalización no debe confundirse con legalización/regulación:

“La legalización significaría la regulación de la prostitución con leyes sobre dónde, cuándo y cómo puede tener lugar la prostitución. La despenalización elimina todas esas leyes y prohibe al Estado y a la policía intervenir en cualesquiera actividades o transacciones relacionadas con la prostitución, a menos que sean de aplicación otras leyes”.

 

La despenalización total es llamada también “modelo proderechos”. Es el modelo vigente en Nueva Zelanda, único país en el mundo hasta ahora que ha despenalizado totalmente la prostitución.

 

En España, la despenalización total del trabajo sexual se concreta en cinco reivindicaciones, expresadas en los puntos 43 a 47 de este Putecismo.

 

23.- ¿Qué modelo tenemos en España?

España siguió el modelo abolicionista, con penalización del proxenetismo aún con consentimiento de la prostituta, desde 1956 hasta 1995, año en el que la prostitución fue totalmente despenalizada. Sin embargo, desde 2003 vuelve a seguir el modelo abolicionista, aunque moderado en su aplicación por los jueces, que solo castigan el proxenetismo coactivo. No obstante, en los últimos años, se han ido introduciendo medidas punitivas para algunas de las prostitutas que ejercen en la calle, mediante la Ley Mordaza y las ordenanzas municipales de algunos ayuntamientos, siguiendo una tendencia penalizadora que recuerda a la de los últimos años de la etapa abolicionista franquista con su Ley de Peligrosidad Social.

Hay una intensa actividad por parte del lobby abolicionista que intenta sustituir el actual modelo abolicionista por el modelo prohibicionista (“neoabolicionista” o “neoprohibicionista”) sueco, mediante la penalización de los clientes.

24.- Realmente, ¿se puede penalizar la prostitución?

Realmente, no, ya que el acto de prostitución no puede existir a los ojos de la ley, dado que pertenece de pleno derecho al ámbito de las libertades individuales, pertenece a la vida íntima de las personas y la intimidad está protegida por la ley; toda penalización necesita, por tanto, basarse de forma exclusiva en la figura de la prostituta, mujer estigmatizada a la que se le pueden retirar sus derechos fundamentales mediante un acto administrativo.

Es decir, el primer paso es marcar a una mujer como prostituta y, a continuación, negarle los derechos que tienen todas las mujeres y, en general, todos los ciudadanos.

Así, la penalización de la prostitución de calle convierte a la policía en policía controladora de la moral de las mujeres, con poderes para discriminar a simple vista a las mujeres que son putas de las que no lo son y castigar a las “inmorales” por el solo hecho de estar en la calle.

25.- ¿Qué es el abolicionismo?

El abolicionismo original fue el movimiento que luchó por la abolición de las leyes de esclavitud vigentes en los países europeos y sus colonias, en el siglo XIX. Podemos llamarlo el primer abolicionismo. 

El segundo abolicionismo fue el liderado por la inglesa Josephine Butler —más tarde en el mismo siglo XIX— por la abolición de las leyes reguladoras de la prostitución que forzaban el examen ginecológico de las prostitutas (la “violación quirúrgica” o “violación de acero”, como lo llamaba Butler) y contra la prostitución infantil. Tras una lucha de veinte años consiguió su objetivo de abolir esas leyes reguladoras y la edad de consentimiento fue elevada de 13 a 16 años.

Josephine Butler fundó la “Federación británica, continental y general por la abolición de la regulación gubernamental de la prostitución”. 

El triunfo de este segundo abolicionismo llevó a la formación de “sociedades de la pureza”, cuyo objetivo era forzar el cierre de los burdeles mediante la penalización. Butler advirtió contra estas sociedades de la pureza por su “fatua creencia de que puedes obligar a los seres humanos a ser morales mediante la fuerza, y que haciéndolo así de alguna manera promueves la pureza social”. Este fue el nacimiento del tercer abolicionismo.

El tercer abolicionismo no pretendía ya liberar a las prostitutas de la violencia del Estado, sino perseguir la prostitución como un mal social. No pudo dar el paso de penalizar a las prostitutas ni a los clientes, ya que eso habría supuesto para las primeras un castigo mayor que aquél del que las había librado el segundo abolicionismo, así que su estrategia se centró en rodear a la prostituta de una zona de “tierra quemada”, penalizando a todo aquél que ayudara a la prostituta a realizar su trabajo, es decir, el “proxenetismo aún con consentimiento de la prostituta”.

Este tercer abolicionismo fue el principal agente en la invención del mito de la “trata de blancas” y ha sido el “abolicionismo” por antonomasia hasta hace poco tiempo. Su paradigma es el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena”, firmado en el seno de Naciones Unidas, en Lake Success (Nueva York) el 2 de diciembre de 1949, al que España se adhirió en 1956.

El Estado español tiene legislación abolicionista desde 1961 hasta nuestros días, salvo el período 1995-2003.

Y llegamos al momento actual, con la aparición del cuarto abolicionismo. Este cuarto abolicionismo solo tiene de abolicionismo el nombre, ya que es prohibicionismo.

Las actuales “abolicionistas” ocultan el hecho de que España es abolicionista desde hace cincuenta años, y la evidencia de que ese modelo abolicionista ha fracasado en su objetivo de terminar con la prostitución, e intentan hacer pasar por abolicionismo su objetivo de prohibir la prostitución.

El abolicionismo siempre reconoció el derecho de las mujeres a prostituirnos en el ejercicio de nuestra libertad sexual y, por tanto, la naturaleza de sexo consensuado entre adultos de la prostitución. El cuarto abolicionismo busca penalizar la compra en una compraventa, y eso no es otra cosa que prohibir la compraventa.

Al cuarto abolicionismo algunos lo llaman “neoabolicionismo”, de forma incorrecta ya que no es abolicionismo. Más adecuado sería llamarlo “postabolicionismo”: lo que sigue al abolicionismo.

También lo llaman, de forma adecuada esta vez, “neoprohibicionismo”, para distinguirlo del prohibicionismo “clásico”, que penaliza a la prostituta.

El cuarto abolicionismo es llamado también “modelo sueco” o “modelo nórdico”, por haber sido inventado en Suecia.

 26.- ¿Todas las feministas son abolicionistas?

No, en absoluto. Aunque las abolicionistas han conseguido influir en importantes sectores del feminismo, los sectores defensores de los derechos de las mujeres, incluído el derecho a prostituirnos, mantienen su posición en defensa de las trabajadoras sexuales y son nuestras firmes aliadas.

27.- ¿Cuál es el papel de las aliadas en nuestra lucha?

Las aliadas (y los aliados) tienen su propia agenda (derechos humanos, feminismo…), más amplia que la nuestra. Ellas no luchan directamente por sus propios intereses, como nosotras, sino que lo hacen de forma totalmente altruista, por lo que merecen todo nuestro reconocimiento. Su colaboración es totalmente necesaria para el éxito de nuestra lucha, pero no debemos olvidar que sólo nosotras podemos ser las protagonistas de nuestra propia liberación. Es indispensable que creemos organizaciones constituídas y dirigidas de forma independiente por nosotras mismas.

28.- ¿Qué organizaciones de trabajadoras sexuales hay ahora mismo en España?

Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales (AFEMTRAS), Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Putas Libertarias del Raval, Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) y Colectivo Caye. También hay un sindicato: Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) y una sección sindical (de la IAC Catalunya): Unión Sindical de Trabajo Sexual (USTS). Organizaciones formadas por trabajadoras sexuales y aliadas hay una: Colectivo de Ayuda a Trabajadoras del Sexo (CATS).

29.- ¿Dónde reside la fuerza de la organización de trabajadoras sexuales?

En el fuerte vínculo que nos une, como compañeras que somos en el puterío. Es lo que se ha llamado “zorroridad”, fusionando las palabras sororidad (que es el sentimiento de hermandad entre todas las mujeres que defiende el feminismo) y zorra.

Somos putas feministas y la zorroridad es nuestra fuerza.

30.- ¿Qué es la “trata de personas”? 

Trata es la compraventa de mercancías.

No puede existir “trata de personas” (o “trata de seres humanos”) si esas personas no han sido reducidas previamente a la condición de esclavos (y, por tanto, de mercancías) en virtud de leyes de esclavitud vigentes en un momento y en un Estado concretos. Esas leyes respaldan el derecho de propiedad de unas personas sobre otras y garantizan con los tres poderes del Estado el derecho de las primeras a comprar y vender a las segundas: si un esclavo se escapa, la policía se encarga de detenerlo y devolverlo a su propietario.

En España la esclavitud fue abolida en el siglo XIX: hoy, no hay ni esclavitud ni trata.

Aunque la propaganda institucional abolicionista intenta hacer creer que las víctimas de lo que el actual Código Penal llama “trata de seres humanos” son mujeres secuestradas y violadas, como si esta llamada “trata” fuera una auténtica trata, la realidad es que la condición indispensable para que una mujer pueda llegar a ser considerada víctima de “trata” es que haya existido libre consentimiento ya que, si no hubiera existido el libre consentimiento, los delitos serían de secuestro y violación, claramente tipificados en el Código Penal.

Los vicios del consentimiento que pueden invalidar éste ya están contemplados en nuestro sistema jurídico: no es lo mismo un consentimiento invalidado por iniciativa de la persona titular del bien jurídico protegido —la libertad sexual, la libertad de empresa, el derecho al trabajo— que consigue demostrar que su consentimiento fue viciado que un consentimiento despreciado por la ley como “irrelevante” violando la dignidad de la persona que lo dio libremente.

La expresión “explotación sexual”  que menciona el Código Penal como finalidad de la “trata” no ha sido definida ni en la legislación internacional ni en la nacional. Eso viola el principio de legalidad, creando una situación de inseguridad jurídica incompatible con el Estado de Derecho.

Por eso, una de las reivindicaciones en que se concreta nuestra lucha por la total despenalización del trabajo sexual es la supresión del párrafo b) del artículo 177 bis del Código Penal (De la trata de seres humanos) que dice “La explotación sexual, incluyendo la pornografía.”

Basta con las leyes generales que nos protegen contra el secuestro, la violación y los vicios del consentimiento en defensa de nuestra plena y responsable libertad personal.

31.- Y ¿por qué dicen las abolicionistas que “trata sexual” y prostitución son la misma cosa?

Desde el punto de vista distorsionado de la realidad que tienen las abolicionistas se puede deducir esa afirmación, ya que las abolicionistas dicen que todas las prostitutas, por el hecho de serlo, somos vulnerables y objeto de coacción, con lo que se cumplirian las condiciones para ser consideradas víctimas de eso que el Código Penal llama “trata”. Como además alientan la confusión generalizada entre los delitos que se producen en el lugar de trabajo y que llegan a los tribunales (y que pueden ser espeluznantes, como palizas, violaciones, abortos forzados, etc.) y el delito de “trata”, concluyen que eso demuestra que la prostitución es en sí misma violencia y coacción, y así lo difunden en su propaganda.

Bien es cierto que, si se aceptara el dogma abolicionista de que las prostitutas no somos dueñas de nuestros actos, no se cumplirían las condiciones para ser consideradas víctimas de “trata”, ya que la condición del delito de “trata” es que exista el libre consentimiento (si no, sería secuestro). Solo podríamos ser consideradas víctimas de “trata de niñas”, ya que en los menores no existe la posibilidad de libre consentimiento y, de hecho, eso es lo que ocurre: que para las abolicionistas las prostitutas somos niñas.

Nuestro eslogan ¡TRABAJO SEXUAL NO ES TRATA! defiende nuestra dignidad frente al intento de las abolicionistas de negar nuestra capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras propias vidas.

32.- ¿Es delito la explotación de la prostitución ajena?

Según la actual legislación española, sólo es delito la explotación de la prostitución ajena si se hace mediante coacción (art.187 del C.P.). Exactamente, si se hace a través de la imposición de “condiciones gravosas, desproporcionadas o abusivas” o si se aprovechan de “una situación de vulnerabilidad personal o económica”. La apreciación acerca de cuándo concurren dichas circunstancias queda abierta a la interpretación de los jueces.

En realidad, no existe esa “prostitución coactiva” porque prostitución es sexo consensuado entre adultos, es decir, libertad sexual. Tipificar la “prostitución coactiva” como un delito distinto al de violación es decir que la violación de las prostitutas no es igual que la violación de las demás mujeres y se castiga con una pena menor. Por eso hay que derogar el art. 187 del Código Penal en el marco de la despenalización total del trabajo sexual.

Y también porque castigar a “quien se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma” (ibid.) es violar la libertad de empresa y el derecho al trabajo (art. 38 y 35 de la Constitución) de las prostitutas. No es delito lucrarse explotando el trabajo de otras personas: eso es el sistema capitalista en el que estamos. Lo que está penalizado, mediante las leyes laborales que defienden los derechos laborales, es el lucro abusivo

El art. 187 del C.P. bloquea el acceso a esos derechos para las trabajadoras sexuales, respaldando de esa forma el lucro abusivo. Devolvernos a las trabajadoras sexuales la plenitud de nuestros derechos humanos, entre los que se encuentran los derechos laborales, significa ¡¡ DESPENALIZACIÓN TOTAL DEL TRABAJO SEXUAL !!

33.- ¿Qué es el tráfico de personas?

El tráfico de personas es el delito consistente en facilitar el paso clandestino de la frontera a un inmigrante a cambio de una remuneración. Podría llamarse “contrabando de personas”.

En el tráfico de personas, al contrario que en la “trata”, no hay víctima, pues la relación del inmigrante con el traficante se extingue una vez atravesada la frontera y no existe intención de posterior explotación, como en la “trata”. Además, en la “trata” no es preciso que exista paso de fronteras, pues puede ocurrir en territorio español, sin necesidad de que éste sea lugar de origen, tránsito o destino.

Es muy frecuente la confusión entre los términos “tráfico” y “trata”, facilitada a veces porque en inglés trata se dice “trafficking” (y tráfico se dice “smuggling”). Ante la duda, recordad siempre que en el delito de tráfico de personas no existe víctima.

34.-   ¿Hasta qué punto sufren explotación las trabajadoras sexuales en los clubes y pisos?

En el sistema capitalista, todos los trabajadores sufren explotación: explotación laboral. La diferencia entre el valor de lo que producen y el salario que reciben es el beneficio con el que se lucra el empresario. Esta explotación, vista desde el punto de vista de la clase dominante que controla el Estado, es legal, legítima, decente, digna y moral.

Las trabajadoras sexuales a terceros sufren pues, como cualquier otro trabajador, explotación laboral.

Pero la explotación laboral puede ser modulada por la relación de fuerzas entre trabajadores y empresarios. La lucha de los trabajadores a lo largo de muchos años han conseguido los derechos laborales que permiten que la relación salarios y condiciones de trabajo / beneficios empresariales sea objeto de negociación.

Las trabajadoras sexuales nos vemos injustamente desposeídas de nuestros derechos laborales y de nuestra capacidad de negociación, por lo que podemos decir que nos vemos sometidas a sobreexplotación laboral.

35.- Y, las compañeras “de deuda” ¿sufren algún tipo particular de explotación?

Las trabajadoras sexuales inmigrantes —como el resto de personas inmigrantes— casi siempre tienen que endeudarse para poder financiar su proyecto migratorio. Cuando el acreedor es el mismo empresario, como suele ocurrir a las trabajadoras sexuales que trabajan en clubs, aparece la posibilidad de abusos. El empresario puede imponer unas condiciones económicas a la trabajadora que haga que su deuda no termine nunca de desaparecer e incluso aumente. Es lo que se llama “peonaje por deuda”. Este abuso es posibilitado por la Ley de Extranjería, que pone a la trabajadora sexual inmigrante en manos del empresario, que es su único “protector” frente a la policía que intentaría deportarla. Porque la deportación es lo que más teme la trabajadora sexual inmigrante, ya que la devolvería a la situación de pobreza de la que intenta escapar, agravada aún más por la deuda contraída.

La explotación particular que pueden sufrir las compañeras “de deuda” es posibilitada por la Ley de Extranjería, ley rechazada por todos los defensores de los derechos humanos. Por eso, nuestra primera reivindicación como trabajadoras sexuales, solidarizándonos con las más vulnerables de nuestro colectivo, debe ser la ¡DEROGACIÓN DE LA LEY DE EXTRANJERÍA!

El segundo factor que permite los abusos contra las prostitutas “de deuda” es la falta de derechos laborales y, en particular, del derecho a la libre sindicación. Porque en una situación de recuperación de la totalidad de nuestros derechos humanos, las condiciones laborales en los burdeles serían objeto de negociación y vigilancia por parte de los sindicatos que, además, tendrían por ley derecho al libre acceso a los clubs y a hablar libremente con las trabajadoras, lo que evitaría los abusos derivados de la falta de información.

36.- También dicen que la prostitución es “violación pagada”…

Una de las razones por las que las abolicionistas dicen que en la prostitución no existe la libre decisión es porque, según ellas, hacer algo a cambio de dinero por necesidad de dinero es actuar bajo coacción. Eso lo dicen solo para el trabajo sexual, claro. “El dinero es como el cuchillo en el cuello”, llegan a decir. Pero la coacción que realmente existe es la de quienes niegan a las mujeres pobres alimento, vestido y vivienda, para ellas y para quienes dependen de ellas, si no es a cambio de dinero. La auténtica violencia es la pobreza.

Con esta opinión, las abolicionistas revelan su ideología de clase acomodada. Se revelan como las portavoces de la clase dominante explotadora que no está dispuesta a que las mujeres se liberen del paro y de sus salarios de miseria.

37.- … y “violencia de género”.

Es lo mismo que decir que es “violación pagada”. Pero como saben que ningún juez considerará a un cliente de prostitución como violador, rebajan la “violación” de las prostitutas (según defienden) a una mera “violencia de género” que puede saldarse con una multa. Esto es lo que han conseguido que vote el Parlamento Europeo en 2014 y, aunque no es más que una recomendación a los Estados, las abolicionistas españolas se aplican con entusiasmo a multar y estigmatizar a los “puteros” con la vista puesta en una Ley estatal que aplique en España el “modelo sueco”.

38.- ¿Por qué llaman siempre “puteros” a nuestros clientes?

Llamar puteros a nuestros clientes es llamarnos a nosotras putas con todo el desprecio y el odio que sienten hacia nosotras. Intentan reforzar al máximo nuestro estigma con el fin de contagiar del mismo a nuestros clientes. Porque, como nos quieren tanto, nos quieren librar de nuestros “maltratadores” y dejarnos así sin la fuente de nuestro sustento. Pero nosotras no odiamos a los hombres y, desde luego, no consideramos maltratadores a nuestros clientes. Odiamos, como mujeres, la violencia machista, y los malos clientes, y reclamamos nuestros derechos para poder defendernos de éstos. Las abolicionistas quieren enviarnos a la clandestinidad para que solo los malos clientes se atrevan a desafiar sus multas. Las abolicionistas quieren abolir la prostitución exterminando a las putas.

39.- Las putas, ¿somos agente político?

Las putas empoderadas —es decir, conscientes de nuestra dignidad, nuestros derechos y la fuerza de nuestra unidad— somos agente político de primer orden, porque nuestra causa es la causa de la liberación de las mujeres, de la liberación de las clases oprimidas y de la defensa de las libertades democráticas como garantía de derechos humanos; y porque, además, somos la piedra de toque de esas luchas:

  • estar con las putas es estar con las mujeres, con los oprimidos y con la democracia,
  • estar contra las putas es estar con el patriarcado, con el capital y con el totalitarismo fascista.

40.- Una puta empoderada, ¿debe necesariamente presentarse en público como tal?

No, de ninguna manera. El empoderamiento es un proceso personal que lleva desde la vergüenza de puta hasta el orgullo de puta. El empoderamiento es colectivo, y cada una participa en el mismo según sus circunstancias, sin que eso suponga una jerarquización de compromisos. Aquéllas que dan la cara y actúan como portavoces de todas nosotras merecen el máximo reconocimiento y son indispensables para avanzar, pero tambíén actúan con valentía las que participan en manifestaciones o ruedas de prensa bajo máscaras y, también, cualquiera de nosotras que, en su fuero interno, se atreve a desafiar el estigma.

41.- ¿Existe una jerarquia entre las trabajadoras sexuales?

No, de ninguna manera. El estigma de puta nos marca a todas por igual. Hacer distinciones entre “prostitución de supervivencia”, “prostitución bajo explotación laboral” o “prostitución autónoma” con el fin de dar más valor a la libre decisión de unas que a las de otras es un error que sólo lleva a la división. Cada una tiene sus motivaciones personales y todas son igualmente respetables. El estigma de puta que a todas nos oprime por igual también nos une a todas por igual como hermanas.

42.- ¿Cuáles son nuestras reivindicaciones políticas?

Las trabajadoras sexuales exigimos la DESPENALIZACIÓN TOTAL de la prostitución como único marco legal que garantiza el respeto a nuestros derechos humanos.

Esto significa la derogación de los artículos abolicionistas del actual Código Penal y la derogación de los artículos regulacionistas de la Ley Mordaza, lo que se concreta en los siguientes cinco puntos.

43.- (1) Supresión del párrafo b) del artículo 177 bis del Código Penal (De la trata de seres humanos) que dice “La explotación sexual, incluyendo la pornografía.”

Basta con el párrafo “a) La imposición de trabajo o de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, a la servidumbre o a la mendicidad.”

“Explotación sexual” es un término que no tiene definición, ni en la ley española ni en la ley internacional. Esta indefinición no es casual sino intencionada y hace que el párrafo b) viole el principio jurídico básico de legalidad.

44.- (2) Supresión del art. 187 del C. P. (“prostitución forzada” y “proxenetismo”).

Basta con los artículos del Código Penal que penalizan el secuestro y la violación.

En este caso, como en el anterior, el desprecio al consentimiento de la persona (la prostituta) expresado en ambos atenta contra la libertad sexual protegida por el mismo Código Penal, así como contra la libertad de empresa y el derecho al trabajo reconocidos por la Constitución.

Los vicios del consentimiento que pueden invalidar éste ya están contemplados en nuestro sistema jurídico: no es lo mismo un consentimiento invalidado por iniciativa de la persona titular del bien jurídico protegido —la libertad sexual, la libertad de empresa, el derecho al trabajo— que consigue demostrar que su consentimiento fue viciado que un consentimiento despreciado por la ley como “irrelevante” violando la dignidad de la persona que lo dio libremente.

No existe la “prostitución forzada” porque prostitución es sexo consensuado entre adultos, es decir, libertad sexual, según ha definido claramente el Tribunal Supremo. Tipificar la “prostitución forzada” como un delito distinto al de violación es decir que la violación de las prostitutas no es igual que la violación de las demás mujeres y se castiga con una pena menor.

Y castigar a “quien se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma” es violar la libertad de empresa y el derecho al trabajo (art. 38 y 35 de la Constitución) de las prostitutas. No es delito lucrarse explotando el trabajo de otras personas: eso es el sistema capitalista en el que estamos. Lo que está penalizado, mediante las leyes laborales que defienden los derechos laborales, es el lucro abusivo: el art. 187 del CP bloquea el acceso de las trabajadoras sexuales a esos derechos, respaldando de esa forma el lucro abusivo.

La supresión de este artículo (numerado entonces como art. 188.1) fue propugnada ya hace años (en 2006) por un numeroso grupo de jueces y profesores de derecho en un manifiesto que hicieron a favor de la despenalización y la regulación laboral del trabajo sexual.

45.- (3) Eliminación del párrafo 11 del art. 36 de la Ley Mordaza: “La solicitud o aceptación por el demandante de servicios sexuales retribuidos en zonas de tránsito público…)”

Porque viola los derechos constitucionales a la libre circulación y a la intimidad y también el principio constitucional de igualdad de todas las personas ante la ley al penalizar por el solo hecho de estar en la calle a aquellas mujeres que la policía imagina que realizan la actividad legal de venta de servicios sexuales.

46.- (4) Derogación de la Ley de Extranjería

 Aunque esta Ley no se refiere expresamente a la prostitución, si afecta al gran número de trabajadoras sexuales inmigrantes indocumentadas que, bajo la amenaza constante de detención, ingreso en CIE y deportación, deben esconderse de la policía y quedan indefensas en manos de las mafias policiales asociadas a dueños de burdeles.

47.- (y 5) Regulación estricta de los propietarios de burdeles y del funcionamiento de éstos.

Al modo de Nueva Zelanda —primer país que ha despenalizado totalmente el trabajo sexual— y con el mismo objetivo expresado en el preámbulo de su Ley de Reforma de la Prostitución :

“salvaguardar los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual y protegerlas de la explotación, promover el bienestar y la salud y seguridad ocupacional de las trabajadoras sexuales y propiciar la salud pública.”

48.- Y para terminar, ¿debo creer y estar de acuerdo con todo lo que he leído en este Putecismo?

No necesariamente. Leer, reflexionar, volver a leer y debatir es el método, pero mi única maestra es mi experiencia y mi único guía, mi instinto.

 

 

—————–oo0O0oo—————–

 

Se terminó este Putecismo el día 2 de octubre de 2018,

bajo la auspiciosa mirada de la muy veneranda,

divina entre las divinas,

Afrodita Porné.

 

 

 

 

 

Putas, feminismo y un parásito abolicionista

 

Por Cecilia González / Antropóloga y activista por los derechos de lxs trabajadorxs sexualxs

@AntroPOPloga

4 de septiembre de 2018

http://www.atlanticaxxii.com/putas-feminismo-y-un-parasito-abolicionista/

 

 

Asistimos a un debate de las posturas feministas en torno al sexo, el trabajo y los derechos, pero nos encontramos en un escenario de puritanismo que consume en campañas abolicionistas los presupuestos de ayuda a las víctimas de la trata de personas con fines de explotación sexual. Prostitución y trata de personas son dos realidades diferentes que, en España, comparten sólo la falta de derecho a decidir de las personas que ejercen el trabajo sexual. Dos sindicatos de prostitutas en el presente año, el apoyo colectivo a lxs trabajadorxs sexuales de organizaciones pro derechos y de académicos de diversos ámbitos, y un auge de las cuestiones feministas desde la diversidad, han sembrado un debate en torno al trabajo sexual y el feminismo que deja clara una idea: para combatir la trata de personas con fines de explotación sexual, las putas no son el problema, son parte de la solución.

En todas partes hay sexo y en todas partes hay putas. Pero seamos francos: el puritanismo está donde están el miedo y la ignorancia, y ha invadido con una doctrina prohibicionista que censura a las personas y las clasifica en la dicotomía “santas o putas”, según un comportamiento constantemente vigilado para que sea “normal” (y, en buena medida, casto). Es el que se hace llamar feminismo abolicionista, que de alguna forma necesita algo que abolir, y sus adeptos suelen coincidir, aunque no siempre, en prohibir la prostitución, perseguir la gestación subrogada y condenar el uso de drogas.

Frente a él se sitúa el feminismo prosex, que solo comparte con el que quiere ser su alter ego abolicionista la que fuera “palabra del año en 2017”. Feminismo pro sex y feminismo abolicionista parecen corrientes irreconciliables, aunque ambas dicen defender, entre otras cosas, “los derechos de las mujeres”.

 

FEMINISMO Y TRABAJO SEXUAL

Cuando entran en el debate los usos del cuerpo de esas mujeres aparecen las disidencias filosóficas, y de su mano las disputas: aborto, gestación, consumo de drogas, prostitución… No hace tanto tiempo, en esa lista estaban también las orientaciones sexuales no heteronormativas y la transexualidad, que no eran aceptadas por el feminismo de primera, segunda y comienzos de la tercera ola, por no corresponder la categoría de “Mujer” (blanca, clase media, cis heterosexual) recogida por la corriente.

 

Una manifestación prosex

 

Las trabajadoras sexuales son más realistas en cuanto las cuestiones que atraviesan sus cuerpos, y el feminismo al que se acogen; pansexuales, transexuales, hombres, racializadas, precarias, inmigrantes,escorts, de la calle… Todas tienen cabida en el discurso feminista prosex, porque es transversal. Y porque al fin y al cabo se trata –también– de una cuestión de sexo y deseo, que son diversos y no atienden a límites heteronormativos.

Pero sobre todo, las putas están organizadas. No confían en dogmas que dictaminan qué usos de sus cuerpos son apropiados. Eligen una actividad y la desempeñan a cambio de dinero. No hay ningún producto, hay un servicio. Los sindicatos recientemente formados en Barcelona, OTRAS y USTS, cuentan con el apoyo de otras organizaciones de carácter sindical que recogen la tipología de trabajo a la que se adscriben las putas.

No son víctimas, tienen una identidad política y reclaman unos derechos concretos. En algunos casos reclaman medidas de ayuda, protección y comunicación porque ya poseen los derechos, pero se vulneran constantemente. Llegados a este punto debemos recordar que los derechos de las trabajadoras sexuales son derechos humanos, y que el debate, si se quiere ser pragmático y ético, no está en la dicotomía “Prostitución Sí vs. Prostitución No”, sino en “Derechos laborales vs. Explotación y Clandestinidad”.

 

PROSTITUCIÓN, ABOLICIÓN Y METAFÍSICA

La prostitución, a diferencia de lo que se suele decir, no es “el trabajo más antiguo del mundo” (primero se dieron la agricultura y la ganadería y luego el canje de productos y servicios). Pero el intercambio de sexo por otros bienes y recursos no es nuevo, y sucede entre humanos y algunas especies de primates.

Paul B. Preciado describe en su charla “El burdel del Estado” los orígenes del burdel moderno en el S. XVIII como una institución pública definida por el Estado francés cuyas mujeres funcionaban cual  “contenedoras de la sífilis”. Esta herencia continúa hoy siendo parte del estigma impuesto a las trabajadoras sexuales, y su profesión es vista como un foco de prácticas sexuales nocivas y de degeneración.

Sí que es un trabajo antiguo, y está presente de forma transversal: en todas las sociedades, en casi todos los estratos y a lo largo de la historia ha existido alguna institución, oficial o no, relativa a la gestión de las sexualidades y el conocimiento de las artes amatorias.

Extraigamos de esto una obviedad en términos de mercado: las prostitutas existen porque hay demanda de sus servicios, aún cuando hay medidas políticas en su contra. Bravo. Entonces, el abolicionismo existe porque… ¡vaya! Va a resultar que el abolicionismo sólo existe porque hay putas, una fuerza reaccionaria a una realidad social, es decir: las putas pueden vivir sin abolicionismo, pero el abolicionismo no puede vivir sin las putas. Fuck!

El feminismo de mujeres de clase media, blanco y pseudoacadémico, pretende producir saberes emancipadores con libros amarillistas y argumentos plagados de falacias y significantes vacíos. Asumimos así el debate feminista entorno a campañas de desprestigio como #HolaPutero, o charlas de abolicionistas que aseguran una disociación del cuerpo femenino en el ejercicio del sexo por dinero, creando categorías que se pretenden universales pero son etno e incluso egocéntricas, hablando en nombre de un feminismo único, que no es sino el feminismo de la diferencia interpretado al gusto. El abolicionismo ha decidido hablar de las putas sin tener en cuenta sus voces ni considerarlas sujetos de pleno derecho, ganar dinero con ello y alzarse como salvador de las “mujeres prostituidas”, como ellas denominan de forma arrojadiza a las prostitutas, aún cuando éstas les piden que las citen por su profesión.

El abolicionismo es un buenismo peligroso por su simplismo. Está lleno de buenas intenciones teóricas y de ceguera práctica. Esta ceguera se llama PRIVILEGIOS. Pero también es el discurso populista gracias al que una minoría hace negocio y gana posiciones de poder institucional

 

Saisei-chan@Saisei_chan

 

Los argumentos del abolicionismo vienen a responder a tres patrones conductuales identificables (y fácilmente rebatibles):

  1. Suposicionespoco rigurosas sobre la actividad laboral y sobre los clientes.
  2. Injuriashacia las asociaciones pro-sex o de trabajadorxs sexuales, y
  3. Ataques difamatoriosen redes sociales contra las trabajadoras sexuales y los grupos sindicados. Los más comunes son: “Los clientes son violadores”, “Sois capitalistas privilegiadas” y “Esta asociación está formada por proxenetas”.

Esta putofobia tiene su festín en el estigma puta, basado en prejuicios fruto de la ignorancia y del miedo horrible a la otredad: confundir, a veces de forma deliberada, prostitución voluntaria con trata de personas para fines de explotación sexual, mezclar falacias con porcentajes para asegurar que “la mayor parte de personas que ejercen la prostitución son explotadas”, psicopatologizar a las trabajadoras sexuales, convertirlas en víctimas para salvarlas o en delincuentes porque están en el mercado negro, o silenciar su identidad en nombre de la moral, olvidando del todo la ética, son sólo algunos ejemplos de la –pobre pero popular– discursiva abolicionista.

Rara vez vemos al abolicionismo perseguir a las mafias y redes de trata, o discutir los presupuestos dedicados a campañas difamatorias que, citando alguno de los peores casos documentados de la comunidad de Madrid, violaron la intimidad de las trabajadoras exponiéndolas deliberadamente con fotografías en las que se las reconocía y provocando consecuencias en la convivencia vecinal de las trabajadoras y de sus familias. No se discute sobre la existencia de ANELA, la asociación nacional de empresarios de locales de alterne que existe desde 2004 con impunidad en el asunto del sexo de pago, o sobre la relación de los clubes con los ayuntamientos, ni se visibilizan las violencias contra trabajadoras sexuales de la misma forma que se hace cuando el machismo golpea o viola a una “mujer normal”; sólo necesitamos remitirnos al caso de “la manada de Murcia”, en donde la víctima era puta, y la justicia no tuvo inconveniente en permitir el argumento de su profesión para justificar a los agresores.

Tampoco se les da la misma relevancia a casos como el del sheriff Ginés, que, si no participó en una trama de trata de mujeres, ha sido señalado por “aprovecharse de las prostitutas”, o la brutalidad policial contra las putas durante las detenciones. ¿Dónde queda la sororidad cuando el sujeto de estos abusos son las prostitutas? La ideología de las hermanas queda al margen cuando es necesario ejercer como lobby feminista, aún a costa de otras mujeres.

 

POLÍTICAS DE LA PROSTITUCIÓN

En la provincia de Sevilla, por ejemplo, hay algo más de 100 asociaciones de mujeres / feministas. Los planes de erradicación de la prostitución están basados en estudios encargados por el ayuntamiento a las mismas académicas feministas de la diferencia que investigan superficialmente el fenómeno de la prostitución sin contar con las voces de las putas, y consiguen, en resumen, que aumente la vulnerabilidad de las trabajadoras de la calle con medidas punitivas (multas a ellas y/o a sus clientes) que las derivan obligatoriamente al trabajo clandestino en clubes, bajo las condiciones impuestas por sus dueños, dejando los beneficios de la actividad laboral a disposición de estos, así como una impunidad implícita para cotizar y declarar sobre las trabajadoras, pues no existe relación contractual demostrable entre la trabajadora y los clientes, o entre la trabajadora y un superior u hospedero.

 

Un cartel en apoyo a la víctima de “La manada”

 

Prohibicionismoregulacionismo o abolicionismo son políticas desaconsejadas por los colectivos de trabajdorxs sexuales y pro-sex por sus efectos en contra de los Derechos Humanos y por su fomento de la clandestinidad, de modo que las organizaciones pro-derechos y de trabajadorxs sexuales tienen clara la única que funciona: una legislación Pro-derechos o pro-sex, en la que la prostituta es considerada una trabajadora, y que, si se quieren buscar resultados, ha dado frutos positivos en Nueva Zelanda.

Multitud de organismos y ONG desaconsejan la penalización de la prostitución por sus efectos en contra de los derechos humanos: la Strada International, Medecins du Monde, Anti Slavery International, Open Society, ONU Mujeres, OIT…

También existen organismos por la despenalización del trabajo sexual: Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW), la Comisión Global sobre VIH y Derecho, Human Rights Watch, ONU SIDA, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la salud, la OMS y Amnistía Internacional.

Las conclusiones son claras: para combatir la trata de personas con fines de explotación sexual, las putas no son el problema, son parte de la solución. Conciliadas o no las posturas sobre lo que es la prostitución, el sexo y los usos lícitos del cuerpo de la mujer, el debate metafísico debe quedar al margen, y deben adoptarse medidas políticas reales que garanticen los derechos de todxs lxs trabajadorxs, sin excepciones moralistas impuestas. El sector político-social de trabajadorxs sexuales no puede ver vulnerados sus derechos diariamente, con una legislación que beneficia la trata y la explotación al proteger a los dueños de clubes de alterne, del mismo modo que las políticas prohibicionistas con las drogas fomentan el mercado negro, o la ley seca supuso el auge de las mafias. En ninguno de esos casos disminuyó el consumo de las sustancias, y con el abolicionismo no disminuye el consumo de servicios sexuales; solo se abaratan y clandestinizan, perpetuando la precarización femenina, el estigma y la exclusión social.

Una participación política y mediática en auge por parte del feminismo prosex, la acogida en  asociaciones pro derechos humanos, la presencia en las reivindicaciones masivas del 8M, y el primer sindicato catalán de trabajadoras sexuales, parece molestar cada vez más al abolicionismo, asentado en los puestos de poder de forma hegemónica, pero dibujan un panorama favorable para los derechos.

La lucha (feminista) no estará ganada mientras el feminismo de la diferencia sea mainstream, la formación feminista se reduzca a los discursos de un grupo de actrices aspirantes a teóricas del movimiento, disfrazadas de divulgadoras feministas, y se señale como no-feminismo posiciones prosex, racializadas, queer, trans y, en resumen, todas aquellas que no sean “la mía”. Ni mientras se hable a la ligera de “la mercantilización del cuerpo”, pero no de la del movimiento, ni del dinero que se gana en sectores privilegiados a costa de las putas, sin conocer su trabajo ni sus discursos.

El pensamiento crítico debe ser la base para guiarnos todas las feministas, una deconstrucción constante en la que la categoría de mujer, si es que existe, sea lo más inclusiva posible. Recordemos que hemos sufrido ya varias batallas internas desde los orígenes del feminismo negro, cuando en 1871 Sojourner Truth  dijo: “Ain’t I a woman?” Y vaya si lo era. Como lo son las lesbianas, las pobres, las gitanas, y las transexuales, aunque no siempre hayan sido consideradas miembros de pleno derecho del movimiento.

No caigamos en errores que tradicionalmente ha cometido el heteropatriarcado excluyendo a una parte de la población porque no corresponde con un estándar deseable.

El feminismo lleva demasiado tiempo peleando contra “el patriarcado” en nombre de “la mujer”, pero también contra todo lo que sale del esquema de  “una buena mujer”. Ya basta.

 

 

 

El sindicato de trabajadoras sexuales, a la ministra: “Si le hemos colado un gol que contrate mejores porteras”

 

EL INDEPENDIENTE

30 de Agosto de 2018

https://bit.ly/2MFskJd

 

 

La secretaria general del nuevo sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS), Concha Borrell, ha declarado que la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, “parece que quiere defender los intereses de la patronal de los burdeles y no el de las trabajadoras”.

En declaraciones a Efe, Borrell se ha mostrado perpleja y desconcertada por las afirmaciones de la ministra, que ha asegurado que le han “colado un gol” y que pedirá explicaciones a su departamento tras el visto bueno a la constitución de este sindicato, el cual quiere anular, y para ello ha pedido a la Abogacía del Estado que estudie cómo hacerlo.

“Tendrá que acudir a la vía judicial para ilegalizar un sindicato, porque, como ha reconocido el propio ministerio, cumplimos todos los trámites legales y todo es legal”, ha señalado Borrell. “Si le hemos colado un gol, que contrate mejores porteras”, ha ironizado Borrell, que ha lamentado la postura de la ministra, “que tiene que ver más con la moralidad que con la legalidad”.

“El actual PSOE -ha añadido Borrell-, un partido creado por sindicalistas para defender a los trabajadores, se ha preocupado tanto de tener un gran abanico de mujeres en el Gobierno que no se ha preocupado de que sean competentes”.

 

La ministra de Trabajo anulará el sindicato de “trabajadoras sexuales”: “Me han colado un gol por la escuadra”

 

Borrell ha preguntado a la ministra: “¿Qué culpa tenemos las trabajadoras sexuales de que en pleno siglo XXI no tengamos derechos? ¿Desde cuándo un sindicato que cumple todos los requisitos es ilegal en este país?”.

“Si es ilegal, que empiecen a cerrar macroburdeles y pisos, que empiecen a machacar a los empresarios. ¿Por qué no van a por los macroburdeles? ¿A quién están defendiendo en realidad? ¿Pero de dónde ha salido esta señora?”, ha insistido la trabajadora sexual, una de las que han impulsado este sindicato.

 

¿Desde cuándo un sindicato que cumple todos los requisitos es ilegal en este país?”

 

“Lo que le pedimos al Gobierno es un poco de rigor y más seriedad: es lo mínimo que se merecen los españoles. Es un tema de moralidad y no de legalidad, porque ya hemos comprobado que es legal. El ministerio ha hecho bien su trabajo: sindicarse en este país es legal. ¿Sabe la ministra que Pablo Iglesias, no el de ahora, fundó el PSOE y el sindicato UGT?”, ha añadido Borrell mostrando su enfado. “Si ellos quieren proteger a la patronal, nosotras queremos defender a las trabajadoras”, ha concluido Borrell.

Por su parte, el gestor que ha hecho todos los trámites para que el sindicato de trabajadoras sexuales fuera legalizado, Joaquín P. Donaire, ha explicado que todos los trámites para legalizar el nuevo sindicato los hizo vía web y ha asegurado que ha reunido todos los requisitos previstos en la Ley Orgánica de Libertad Sindical y en el Real Decreto sobre depósito de estatutos de las organizaciones sindicales y empresariales.

“Todo está dentro del marco legal y no hay ninguna forma de anulación administrativa posible, porque ha concluido ya el plazo legal de alegaciones. La ministra ahora tendrá que acudir a la judicatura si quiere ilegalizar el sindicato”, ha afirmado el gestor, que es el tesorero de Aprosex, una asociación que defiende los derechos de las trabajadoras sexuales.

 

“Todo está dentro del marco legal y no hay ninguna forma de anulación administrativa posible”

 

Donaire ha opinado que, si la ministra anula la constitución de OTRAS, “prevaricará, porque todos los trámites son legales y, si lo ha publicado el BOE, es que cumple la legalidad”. “La legalidad es una cosa y la moralidad es otra. Si van al juzgado, nosotros también responderemos dentro de la legalidad”, ha avisado.

“Creo que estamos en un Estado de Derecho sometido al imperio de la ley, no al imperio de la prensa”, ha abundado el gestor, que ha argumentado que, aunque la profesión de trabajadora sexual no está regulada, “tampoco está reconocido legalmente que haya personas del norte de África que trabajan en los invernaderos y alguien tendrá que luchar por sus derechos”.

“¿De verdad quiere hacernos creer que no le habían informado? Pues que destituya al director general que corresponda. Puedo entender que haya moralistas en todas partes. Puede que el sindicato sea de agrado o no, pero es legal”, ha insistido Donaire.

 

EL DERECHO DE SINDICALIZACIÓN ESTÁ EN GRAVE PELIGRO EN LA EUROPA DE LOS 27

 

Por Secretaria

Publicado 31 agosto, 2018

http://www.aprosex.org/el-derecho-de-sindicalizacion-esta-en-grave-peligro-en-la-europa-de-los-27/

 

 

Esta Unión Europea que ha adoptado como himno la 9ª Sinfonía de Beethoven y se llena la boca con los derechos humanos, se le cae la careta de la alegría con demasiada frecuencia y este es un atropello más de la Europa de las libertades y las constitucionalidades, esas que nuestros políticos no dejan de sacar a relucir para que las respetemos todas, pero que no dudan en pisotear cada vez que les resulta conveniente, o inconveniente.

Esta Europa viola sistemáticamente los derechos humanos de migrantes y refugiadas que huyen de la miseria, el hambre, el terror y la muerte en sus países de origen, como resultado del colonialismo europeo, cuando intentan alcanzar sus costas para salvar la vida.

Ahora, bien no contenta con ello intenta robarse otro trozo de libertad fundamental, esta vez, en detrimento del futuro de sus propias ciudadanas.

Hoy somos las trabajadoras sexuales las que estamos viendo pisoteados nuestros derechos de la mano del Gobierno Socialista de Pedro Sánchez Castejón, un gobierno que se declara feminista, pero que intenta impedir a toda costa que un grupo de mujeres españolas y migrantes se auto-organice y tenga mejores herramientas legales para luchar contra las condiciones abusivas de los empresarios.

Empresarios que bajo licencia de funcionamiento expedida por el Reino de España se llevan una buena tajada de lo que producimos a cambio de ninguna prestación de ley por no estar reconocido como trabajadoras, pero el Reino de España no duda en contabilizar los ingresos derivados de nuestra actividad dentro del PIB, eso parece que no les genera el menor conflicto ético, pero que un grupo de mujeres estigmatizadas e históricamente denostadas intente organizarse de manera autónoma, eso sí parece que les genera un conflicto grave.

Hoy somos nosotras, las putas, las OTRAS, las que nadie quiere ver en sus calles porque afeamos el vecindario, a las que nadie escuchar aunque llevemos más de 50 años reivindicándonos en las calles, como buenas hijas de nuestra puta madre, Grisélidis Real. Esas que siempre somos el origen de todos los males desde tiempos inmemoriales. Somos esas que aún no nos recuperamos de la pérdida de nuestra compañera Vanesa Campos en París asesinada como resultado de la política de la República Francesa.

Pero mañana será otro colectivo que a esta Europa tan ilustrada le resulte incómodo en algún momento dado y no dudará en machacarlo hasta conseguir su objetivo, no es la primera vez que sucede aquí, sólo que antes teníamos a las Valkirias de fondo en lugar de Beethoven, era menos “friendly”.

Con la impugnación que impulsará el Gobierno Socialista OBRERO Español, abrirá un peligroso precedente, de aquí en adelante cualquier gobierno, bajo cualquier pretexto podrá invalidar cualquier sindicato que le parezca inadecuado mediante decreto ley, aunque éste haya sido aprobado por el Ministerio de Trabajo Español pues cumple con todos los requerimientos legales.

No solo peligra la libertad sindical, si no todas, podríamos perder el derecho de libre reunión, de libertad de circulación, de expresión de manera progresiva.

¿Quiénes de ustedes serán las siguientes en ver reducidas sus libertades más fundamentales? Esta no es una lucha sólo de las putas, es de toda la clase obrera. Hoy somos nosotras bajo el pretexto de la trata y mañana, el siguiente grupo que resulte “inadecuado”. La socialdemocracia abrió la veda.

 

¡POR QUE NUESTRO DERECHO DE SINDICALIZACION NO SE NIEGA, LUCHAREMOS!

 

¡TRABAJO SEXUAL ES TRABAJO!

 

 

Sindicato OTRAS

 

APROSEX

¡JUSTICIA PARA VANESA CAMPOS!

 

 

 

COMUNICADO DE APROSEX

 

Por Secretaria

25 de agosto de 2018

http://www.aprosex.org/justicia-para-vanesa-campos/

 

Vanesa Campos, Migrante, Trans y Puta, Asesinada en Paris

El 17 de agosto 2018 fue asesinada Vanesa Campos (36 años), trabajaba en el Boise de Boulogne en Paris como trabajadora sexual.

“7 u 8 hombres la atacaron. Esto es el resultado de otras agresiones pasadas. Al parecer probablemente una banda de hombres que agrede a las trabajadoras de sexo y a los clientes para robarlos. Este fenómeno de bandas que ataca las trabajadoras de sexo está creciendo actualmente en toda la región de L’Ile De France. Aquellas que tratan de auto organizarse para defenderse, son después perseguidas por separado. “-asi lo denuncia el Sindicato Strass y Acceptess-T.”

Vanesa Campos, como muchas de nosotras, cruzamos el charco para procurarnos una vida mejor, esperando encontrar en esta “Europa civilizada” el respeto a nuestros derechos humanos más básicos.

Sin embargo, nos estrellamos con la realidad de que esta “avanzada” Europa es tránsfoba, racísta y putófoba.

El pasado mes de abril se cumplieron dos años de la entrada en vigor del llamado modelo sueco en Francia, como hemos venido denunciando desde hace 19 años, lo único que ha traído como consecuencia, es la vulnerabilidad sistemática de las trabajadoras sexuales en general y de las trans y migrantes en particular, ya que para poder seguir trabajando tenemos que arriesgarnos a ir a sitios más alejados y desprotegidos por el temor a las multas y las redadas de extranjería de las que somos objeto con el pretexto de la lucha contra “la trata”.

Sin embargo, no vemos manifestaciones de ningún grupo feminista euroblanco exigiendo justicia para nuestra compañera trans y migra asesinada gracias a las políticas que ellas impulsan, de hecho ese silencio sepulcral las convierte en cómplices por omisión.

Nuestro trabajo NO es violencia por naturaleza, lo que lo convierte en violento y peligroso es la falta de reconocimiento por parte de las instituciones, que sin embargo, no dudan en integrarlo al PIB para que las cuentas les cuadren.

Lanzando, al mismo tiempo, campañas malintencionadamente confusas mezclando el delito de trata, que los Estados deberían perseguir en todas sus formas, con el trabajo sexual del que se beneficia al propio Estado cuando otorga licencias a clubes que explotan a sus trabajadoras debido a la falta de reconocimiento legal.

No queremos que Vanesa sea una cifra más, exigimos a las autoridades correspondientes que se haga justicia y su asesinato no quede impune.

Criticamos la hipocresía de la República francesa y su fachada “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, que de manera histórica colonial y permanente vulnera los derechos fundamentales de las personas migradas y racializadas, que en muchos casos son ciudadanes franceses.

 

¡JUICIO Y CASTIGO A LOS ASESINOS DE VANESA CAMPOS!

¡NI UNA MENOS!

Aprosex

t.i.c.t.a.c.

Barcelona 25 de Agosto 2018

 

Madre de día, prostituta de noche

 

ABRIL PHILLIPS / JOSÉ ACCINI, BARCELONA 

19 de agosto de 2018

https://www.lavanguardia.com/vida/20180819/451372132003/madre-de-dia-prostituta-de-noche.html

 

Una de las líderes del Colectivo Prostitutas de Sevilla reconoce que miente a sus vecinos sobre su profesión y que tampoco se lo confiesa a sus hijos (Abril Phillips y José Accini / Abril Phillips / José Accini)

 

Fiona es madre soltera. Tiene 41 años y ejerce la prostitución desde los 37. Fiona no es su verdadero nombre. Ella dice que tiene tantos como clientes. Si le insisten para que revele su identidad, inventa un nombre catalán, “para que resulte más creíble”. No es la única ficción de su vida. A veces se imagina cómo sería revelarle su verdadero trabajo a sus compañeros en la academia donde aprende inglés, a la camarera de su bar habitual, o con quienes comparte clases de baile. Su hija Julia, de 17 años, dice a sus amigos que su madre da masajes: “Hay gente a la que no le puedes contar esto por las ideas que tiene”.

Fiona recibe a este diario en un piso en Sants. Ropa deportiva, cara lavada, sonrisa abierta y un abrazo. En la entrada lo único que revela su oficio son libros como Melancólica erótica, Kama-sutra lésbico y Coño potens. Siempre le dio rabia no poder comprarlos, tener que tomarlos prestados de la biblioteca. Ahora que puede, los muestra con orgullo. Sobre la mesa, apuntes de su primer año de Psicología. Más al fondo, su lugar de trabajo. Primero, el “cuarto del amor”, con una cama doble sencilla y una mesa de luz que guarda lubricantes, toallitas y juguetes sexuales. Al lado, “el cuarto del castigo” exhibe una pared con dos tablas en forma de cruz y esposas en los extremos; del resto cuelgan látigos, cuerdas y más esposas.

Como madre soltera, el trabajo sexual no sólo se le presentó como una salida económica. “Una de las principales causas era poder estar con mi hija, y no llegar a casa hecha polvo física y mentalmente –dice Fiona, que antes trabajaba de camarera–. Cuando me pedía que jugáramos juntas no tenía energía, era muy doloroso”. Su hija Julia también pudo ver el cambio. “Venía cansada y estábamos muy poco tiempo juntas –dice la niña–. Cuando decidió trabajar de esto nos veíamos más, estaba más contenta que cuando era camarera”. El oficio le regaló a Fiona lo que ella siente como un lujo: poder recoger a su hija del colegio, pasar más tiempo con ella.

 

Dicen sentirse amenazadas ante la posibilidad de que les retiren la custodia

 

Algo similar le pasó a Ariadna Riley, sevillana, 11 años ejerciendo como trabajadora sexual. Tiene dos hijas, de 13 y 8 años, y un hijo de 10. “La maternidad no me daba para estar trabajando de día y cubrir necesidades básicas. Tuve que dejar el trabajo digno. Mi vida era madre de día y prostituta de noche”. Le ofrecieron otros trabajos, pero las jornadas a tiempo completo no le permitían estar tan presente en la vida de sus hijos como ella quería. “No me siento culpable de lo que hago, ni de ser mala madre”, afirma.

Conxa Borrell –Paula Vip para sus clientes–, es activista y presidenta de Aprosex, la Asociación de las Profesionales del Sexo. Hace 12 años que ejerce el trabajo sexual. La primera vez que lo hizo intuyó que todos los ojos se volvían hacia ella al salir del hotel. “Sentía que la gente sabía que venía de follar por dinero”. Esa sensación la acompañó hasta su casa. “Yo necesitaba mi ducha, mi toalla, para volver a sentirme limpia antes de darle un abrazo a mi hijo”, dice Borrell.

Otro caso es el de Tiziana, que vive junto a una compañera en Granollers. Cuando empezó a trabajar, hace diez años, tenía una niña pequeña y estaba divorciada. Luego de que naciera su segundo hijo, le pidió a una amiga suya que se los llevara a su país de origen, República Dominicana. Habla con ellos todos los días por videollamada, pero ese contacto no le es suficiente. “La distancia es muy dura”, confiesa Tiziana. Por eso se plantea traerlos de vuelta. Tiziana odia su trabajo.

Cuando lo describe, aparecen imágenes de hombres que no le gustan, que a veces huelen mal y le dan asco, alcohol y horarios no aptos para menores. “No tienes vida”, asegura Tiziana. No ve compatible el poder ser madre con mantener su oficio. “Siempre llegas de madrugada, a veces muy bebida. Entonces, ¿Cómo los vas a cuidar? –se pregunta–. Es o estar con ellos o en el trabajo”.

Tiziana explica que quiere dejarlo antes de que vuelvan sus niños, que quiere “salir de eso”. Prefiere un trabajo donde paguen menos pero que le permita estar tranquila consigo misma. Sin embargo, ser inmigrante cierra muchas puertas en el mundo del trabajo formal. “Es muy difícil encontrarlo, y más cuando eres extranjera. Y los que encuentras están muy mal pagados”. El trabajo sexual fue y sigue siendo para ella la “única opción”.

Según el Informe Abits (Agencia para el Abordaje Íntegro del Trabajo Sexual) del Ajuntament de Barcelona, de las 318 mujeres que durante el 2015 fueron recibidas en las oficinas del servicio de atención a trabajadoras sexuales, el 89,94% eran inmigrantes. Tiziana relata que la vida que lleva aquí se explica por la dificultad de pensar en un proyecto de vida en su país. “Para poder mantener a mis hijos en mi país, con un sueldo mínimo no llegaría”, asegura. Tiziana siente que ella en Barcelona se sacrifica para darle una mejor vida a sus hijos.

No todas las trabajadoras sexuales ejercen el oficio en las mismas condiciones. Algunas eligen no revelar su ocupación no sólo por miedo al rechazo, sino por el que sienten ellas mismas. Es lo que les sucede a muchas mujeres que se acercan a la Asociación Actua Vallés, que lleva 25 años de ejercicio en el Vallès Occidental y Oriental. Las trabajadoras sociales Laura Sánchez y Aina Turu explican que muchas de ellas “lo toman como la última opción que les queda y no acaban llevando bien el trabajo. Llevan ese sentimiento de culpabilidad muy calado”, revelan. En el piso de Sants, Fiona admite que “no creerse mala mujer es una lucha diaria. No puedes ser tú misma. Tienes que mentir y esconderte”.

 

Unas lo dicen a los hijos abiertamente; otras temen que se sepa pero esperan comprensión

 

Laura Labiano Ferré, de la Fundación Genera, que lleva más de 10 años asistiendo a trabajadoras sexuales, explica que la condición de prostituta convierte a la mujer en un tabú y en una víctima. “La prostituta es la ‘mala mujer’, la que hace con su sexualidad lo que quiere y se viste como quiere, la que vende algo que siempre hemos tenido que hacer gratis –afirma Labiano– ¿Cómo vas a ser madre y puta a la vez? Ese estigma a veces obliga a tener una doble vida”. A las mujeres que guardan los pudores de sus clientes, que las llaman para cumplir sus fantasías y vivir todos sus fetiches sin ser juzgados, les toca esconder su identidad.

Los modelos legales que existen en Europa se construyen en torno a si el trabajo sexual se entiende como un trabajo forzado (igual que la trata de personas) o voluntario, y a las prostitutas como delincuentes, víctimas o trabajadoras. “Hay situaciones de explotación, pero muchas eligen esta actividad y no están ni se sienten coaccionadas. Hay que tener cuidado con los porcentajes de los que se hablan (el 80-90% son explotadas), porque están lejos de la realidad”, afirma Julieta Vartabedian, doctora en Antropología de la Universidad de Barcelona.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), este oficio oculto representaba en el 2010 un 0,35% del PIB, más que otros sectores como la industria del papel o la fabricación de productos informáticos, pero no se reconoce como una profesión.

Según Marta Cruells, asesora de la Concejalía de Feminismos y LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona, la prostitución se encuentra en una situación de “alegalidad”. “No es una situación ilegal, pero tampoco se lo considera como un trabajo. A nivel estatal, no se les concede derechos laborales”, explica. Cristina Vasilescu, del Departamento de Derecho Público de la Universidad de Girona y autora de Mitos y realidades en torno a la prostitución, entiende que así se genera una situación de vulnerabilidad. “No tienen paro, ni vacaciones pagadas. Si una mujer se queda embarazada, no se puede quedar en casa con el hijo”.

El Código Penal no criminaliza el oficio, pero con la ley mordaza sí lo aparta a los márgenes de la sociedad, donde no pueda contaminar el espacio compartido. Marta Cruells, reconoce que las prostitutas viven bajo una desprotección legal. Si bien el oficio de alguien no puede ser motivo para quitarle la custodia de sus hijos, las prostitutas pueden perder la tenencia de los suyos. “Este es el estigma de la prostitución”, observa. “Ya no solo nos dicen qué podemos hacer con nuestra sexualidad –agrega Borrell–, sino que además nos dicen si podemos o no ser madres”.

Hoy algunas mujeres están luchando para no perder a sus hijos o para evitar que los envíen a un centro de acogida. Es el caso de Linda Porn, una trabajadora sexual mexicana que reside en España hace 10 años. Ella está siendo observada por trabajadoras sociales de la dirección general de Atenció a la Infància i l’Adolescència (Dgaia), y de su conducta depende el poder mantener la custodia de su hija Flavia.

Hace un año, después de que un vecino llamara a servicios sociales alegando que Linda “le gritaba mucho” a su hija, una trabajadora social llamó a su puerta y entró en su casa para “verificar que fuera un hogar apto para la niña”. Tuvo que cambiar su vida para no perder la custodia de su hija. Cogió un trabajo como camarera y debe someterse a controles periódicos de alcoholemia y psiquiatría.

“Es una institución patriarcal de persecución de mujeres sospechosas –acusa Linda–. Por ellos ahora estoy en este trabajo digno en el que ni siquiera tengo tiempo de cuidar a mi hija, llego reventada a casa, pero no me da para llegar a fin de mes”. Linda cree que la institución exagera y desvirtúa sus conductas para poder quitarle a su hija.

Ariadna, al igual que sus compañeras, dice que la alegalidad le cierra muchas puertas. “No puedo alquilar sin depender de una tercera persona, ni hacer una vivienda, ni comprarme un coche”. Riley explica que si bien el trabajo sexual le permite mantener su casa no la habilita a proyectar un futuro. “Algunas nos podemos proyectar hasta dos semanas, pero realmente vivimos al día –asegura–. No nos va a quedar nada”. Tiziana entiende que si se legalizara la prostitución ayudaría a trazar una línea más clara entre la trata de personas y el trabajo sexual. “Porque ahí hay mucho dinero negro, mucha mafia”, dice.

La clandestinidad siempre le ha impuesto el miedo a sentirse desprotegida, y poder caer en una red de trata. Sobre este punto, Conxa Borrell es determinante en diferenciar trata de personas y prostitución. “Deberían saber que las mujeres que ejercen el trabajo sexual lo hacen porque ellas quieren”, afirma. La presidenta de Aprosex incentiva a las trabajadoras del sexo a revelar su identidad para empoderarse. Así, afirma, “ya nadie puede hacerte daño con el ‘voy a decir a todos que eres puta’. Antes de explicar a qué se dedicaba, lo que más le importaba era lo que su hijo pudiera pensar de ella. “Me temblaban las piernas. De repente, tu madre es puta”, dice Borrell.

Su hijo, 27 años, sólo esperaba que ella estuviera lista para contárselo. Fiona sintió ese miedo cuando se enfrentó a su hija. Durante los primeros meses, Julia pensó que su mamá era striper. Vivían juntas y los cambios de vestuarios y de rutina le resultaban sospechosos. Cuando Fiona se lo explicó, su hija la apoyó.

 

“Me preocupó un poco al principio porque era algo que no conocía y me daba miedo que le hicieran daño, pero ella me explicó y lo entendí. Nunca he tenido ningún problema con eso”.

 

Cada vez que Fiona piensa en revelar su identidad, lo que más la frena es el efecto sobre su hija adolescente. “De repente puedo encontrar un rechazo muy bestia. Dejarían de verme a mí, la persona. Mi hija pasaría de ser ella a ser la ‘hija de puta’”.

Un caso diferente es el de Ariadna Riley, quien elige no confesar su oficio a sus hijos, pero lo grita como activista a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales. Ella pertenece al Colectivo de Prostitutas de Sevilla. Sin embargo, a sus vecinos les miente y les dice que sólo lucha por la causa. “Cuando se enteren de que su madre es puta los van a machacar en el colegio”, explica.

A Tiziana le da miedo pensar en el momento en que sus hijos se enteren cuál es su trabajo. Se le cubren los ojos de lágrimas cuando piensa en la vergüenza que podrían sentir al saber el oficio de su madre. Sin embargo, espera que puedan entenderla. “Yo sé que tarde o temprano les va a afectar, pero si mi mamá lo hubiera hecho por mí, para sacarme adelante, yo lo hubiera entendido”.

Conxa Borrell explica que la imagen que la sociedad tiene de la prostitución es el reflejo del tabú con el que vive la sexualidad. Ella dice que prefiere alejarse de la hipocresía, sobre todo en su hogar. “En mi casa se ha tratado el tema de la sexualidad con normalidad”, asegura. Por su parte, Fiona aplica las mismas reglas en su casa y su hija Julia se lo agradece. “Ella me ha explicado muchas cosas de sexualidad –dice Julia–. A mí me gusta que lo haga”. Para Fiona, hablar abiertamente de sexualidad y naturalizar el trabajo sexual ayudará a romper con la imagen que la sociedad tiene de ellas. “Se está hablando cada vez más de prostitución –dice Fiona–. Yo creo que así se irá desmontando el estigma. Una va compartiendo su experiencia, y la gente va viendo eso: a una persona normal, sana, inteligente y que se dedica a la prostitución”.