“La reglamentación nos quita autonomía”

Entrevista a Karina Núñez, referente del trabajo sexual en Uruguay

 

En Uruguay la prostitución está regulada como trabajo sexual desde 2002. Karina Núñez, referente de O.TRA.S, sostiene que la ley “favorece a los grandes traficantes que manejan el negocio”

 

Por Mariana Carbajal

12 de febrero de 2020

https://www.pagina12.com.ar/247021-la-reglamentacion-nos-quita-autonomia

 

 

En Uruguay la prostitución está regulada como “trabajo sexual” desde 2002. Sin embargo, la ley no trajo grandes mejoras en las condiciones laborales para las prostitutas registradas. En cambio, benefició a dueños de whisquerías, advierte Karina Núñez, activista y fundadora de la Organización de Trabajadoras Sexuales (O.TRA.S), desde donde están reclamando reformas en la normativa. “La ley 17.515 solo permite trabajar en whisquerías, bares de camareras o en áreas delimitadas por cada intendencia, las famosas zonas rojas. Nos quitan la autonomía, y esos ‘kilombos’ siempre son de otros. ¿Cómo hacemos nosotras para juntar la cantidad de plata para abrir un negocio? Esto ha generado que uno de los cuatro grandes traficantes que maneja el negocio del comercio sexual en el país tenga 240 locales, de los 7000 que se calcula que hay en todo el país”, dice Karina Núñez. Por eso, milita para modificar la ley y exige que sus voces, las de las trabajadoras sexuales, sean escuchadas y tenidas realmente en cuenta por el Estado. “Que se dejen de hablar de nosotras y hablen con nosotras”, pide en diálogo con Página/12.

La experiencia uruguaya puede ser interesante para analizar, en el marco del debate que se abrió en el país en los últimos días a partir de la difusión del afiche que eligió Jimena Barón para promocionar su nueva canción titulada “puta”, con una estética similar a la de volantes que promocionan el comercio sexual, pegados en postes, marquesinas de publicidad, y tachos de basura en microcentro, y que investigaciones de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), han vinculado, en algunos casos, a redes de proxenetas.

Karina Núñez trabaja en la ruta, en lo que ella describe como “el interior profundo” de Uruguay, en una localidad pequeña. Anda de a dos o tres, cuenta. Su bisabuela, su abuela y su madre fueron también prostitutas. A ella, dice, le hubiera gustado ser maestra. Pero siguió la tradición familiar como “trabajadora sexual”. Es autora del libro “El ser detrás de la vagina productiva”, para el cual, cuenta, entrevistó a unas 300 trabajadoras sexuales para poder visibilizar sus vidas en primera persona. En Uruguay es referente de las trabajadoras sexuales.

Se la escucha orgullosa porque la menor de sus seis hijes, de 18 años, se acaba de inscribir para estudiar en la Facultad de Derecho. “Va a ser la primera universitaria de nuestra casa”, cuenta, a través del teléfono. Su otra hija mujer, que tiene 27 años, es empleada en una librería. “Son las primeras mujeres de la familia que no fueron explotadas sexualmente ni entraron al círculo del trabajo sexual”, destaca.

–¿Usted hubiera querido que sus hijas sean trabajadoras sexuales?

–Que sean lo que quieran ellas pero que no sean oprimidas. Si me decís trabajadoras sexuales sí, prostitutas no.

–¿Cuál es la diferencia?

–Siendo trabajadora sexual, la ley en Uruguay te ampara. Podés tener visibilización como sujeto obrero. Te da la categoría de trabajadora, no es simplemente el hecho de comercializar tu cuerpo por especias.

–¿Qué cambió con la ley 17.515 sancionada en 2002?

–Se nos empezó a meter menos presas, a dar preservativos, y se nos incluyó en el banco de previsión social para poder empezar a aportar para la jubilación.

La ley establece que “son trabajadores sexuales todas las personas mayores de 18 años de edad que habitualmente ejerzan la prostitución, recibiendo a cambio una remuneración en dinero o en especie. Se autorizará el ejercicio del trabajo sexual a aquellas personas que estén inscritas en el Registro Nacional del Trabajo Sexual y posean el carné sanitario con los controles al día”.

–Si un cliente no me paga, voy con mi libreta sanitaria a la jefatura de policía, y también puede intervenir un juzgado para demandarlo.

–¿Le pasó alguna vez?

–Dos veces. Y las dos veces pagaron. La primera vez, en la jefatura de policía porque el cliente aludió estar borracho y no haberse dado cuenta. Y la segunda en una instancia prejudicial. Esto fue en año 2007, 2008.

Según datos, de 2018, de la Dirección Nacional de Policía Científica, de Uruguay, en el Registro Nacional de Trabajo Sexual se inscribieron 12.358 personas, 11.559 mujeres y 799 varones (así figuran). De ese total, solo 80 están aportando a la seguridad social. Esto se debe, dice la activista, a que las trabajadoras no se afilian por falta de conocimiento para llevar a cabo los trámites necesarios para hacer los aportes jubilatorios y la lejanía entre el Estado, sus instituciones y las propias trabajadoras. “No hubo ninguna campaña informativa. Si no enseñás para qué sirven las herramientas es difícil que las usen. Muchas de las compañeras ni siquiera saben que tienen derecho a denunciar alguna forma de violencia aunque sean trabajadoras sexuales. Algunas compañeras no van a la policía porque consideran que no tienen derecho a ser cuidadas”, dice. Las trabajadoras sexuales organizadas estiman que por cada prostituta registrada “hay tres que no lo están” porque, en realidad, inscribirse “no les aporta ningún beneficio”.

La libreta sanitaria se tramita en cualquiera de las 58 policlínicas de profilaxis, que tiene el prestador del Ministerio de Salud, y las habilita a trabajar en locales.

–Te tiene que ver un médico. Con esa libreta, vas a la jefatura de policía en localidades del interior, o al Ministerio del Interior, si estás en la capital, y te hacen un prontuario de prostitución. Te sacan foto, de frente y perfil, con un número de ficha de prostitución. Volvés a la semana y te entregan el carnet. Dura dos años y cuesta casi 2000 pesos uruguayos, unos 53 dólares. Si sos extranjera, tenemos un gran caudal de mujeres dominicanas y de otros países de Centroamérica trabajando, necesitás documento uruguayo para iniciar el trámite. Cuando vas a otra localidad, tenés que pasar por la comisaría y avisás adónde vas. Eso, nosotras, estamos pidiendo que lo deroguen porque coarta la libertad de circulación: lo pusieron porque decían que ayudaba a rastrear a las víctimas de trata. Los tratantes se matan de risa porque nunca las llevan a la comisaría.

–¿Son monotributistas?

–Si, unipersonales, autónomas. Tenés obras social y jubilación. Yo estoy pagando 1751 pesos por mes (46 dólares): arranqué pagando 233 pesos uruguayos (6,17 dólares) en el 2003. Si una compañera quisiera arrancar hoy tiene que pagar 534 pesos uruguayos (14,14 dólares). Tenemos boletas que descuentan IVA. Doy una factura. Te genera un costo el postnet para el uso de la tarjeta de débito.

–¿Cuánto gana aproximadamente?

–El año pasado, estuve enferma, con un cáncer de cuello de útero. No me habilitaron la libreta y no pude trabajar. En 2018, cerré con 218 mil pesos uruguayos anuales (5772 dólares). Nunca trabajé una jornada de 12 horas, siempre por mi cuenta, en la ruta.

–¿La ley benefició a las mujeres en prostitución?

–No, benefició a los dueños de los locales. La ley quedó vieja. Solo permite trabajar en whisquerías, bares de camareras o en zonas delimitadas por cada intendencia, las famosas zonas rojas. Nos quitan la autonomía, y esos “kilombos” siempre son de otros. ¿Cómo hacemos nosotras para juntar la cantidad de plata para abrir un negocio? Esto ha generado que uno de los cuatro grandes traficantes que maneja el negocio del comercio sexual en el país, tenga 240 locales, de los 7000 que se calcula que hay en todo el país.

Tiene 46 años pero a sus clientes les dice que tiene 56 porque “cuanto más vieja sos, tenés más experiencia, te pagan por ser psicosexóloga”, dice y se ríe. “El órgano más caro que tengo es mi oreja, no mi vagina”, agrega. También dice que 7 de cada diez hombres que van a pagar servicios sexuales no llegan a una penetración “porque la sexualidad y la erotización van más allá del coito”.

–Nosotras llegamos a tener en la noche hombres que nos pagan por copa, disfunciones eréctiles, consejos sobre relaciones de pareja, vínculos fracasados y hasta les damos recomendaciones de cómo cuidar el tomate. En los pueblos, para los hombres es mucho más redituable que lo vean entrar dos o tres veces a un kilombo que al consultorio de un psicólogo o psiquiatra”, dice.

En diciembre le dieron el alta del tratamiento oncológico y ya puede trabajar, aunque no tiene ganas, dice. Pero no le quedan opciones: “¿Quién paga mis cuentas?”.

En 2017, cuenta, se presentó para un llamado de auxiliar de limpieza en su pueblo, Young, en el departamento de Río Negro. Del total que se presentaron para el puesto, quedaron cinco postulantes. Una fue ella:

–Cuando me hicieron la entrevista, me dicen que no poseo actividad laboral formal. A lo que respondo, que no he trabajado en otra cosa que esto desde los 12 años, cuando fui explotada sexualmente por primera vez por un vecino del barrio que me pagó a cambio de mi cuerpo.

–¿Y a partir de ahí siguió …?

–Si, seguí.

–¿Le hubiera gustado dedicarse a otra cosa?

–Me hubiera gustado ser maestra. Al final terminé siéndolo, pero no formalmente.

–¿A qué se refiere?

–Una enseña a tener sexo saludable, sin riesgo, respetuoso. Yo atiendo a personas muy mayores, con discapacidades notorias, o con estereotipos no marketineros.

–¿Por qué defiende la prostitución como trabajo?

–La defiendo porque es el mecanismo que encontré para visibilizarme persona a falta de otros, inexistentes en mi camino de ser pobre.

–¿Ha sufrido violencia machista en prostitución?

–Que mujer no ha sufrido violencia. Por ser mujer, no por ser prostituta o trabajadora sexual. Es cierto que en prostitución, se acentúa en algunos aspectos. ¿Qué pasa en la violencia en todos los ámbitos? ¿Sabés cuantas trabajadoras sexuales murieron por femicidio el año pasado en Uruguay? Una. ¿Sabés cuántas mujeres murieron por femicidio que no ejercían el trabajo sexual? 37. ¿Quién sufre más violencia? ¿Nosotras trabajando o ellas casándose? –responde, contundente.

En relación a las redes de trata para explotación sexual, Karina Núñez, cuenta que ha colaborado con la justicia para desbaratarlas, en 671 procedimientos desde el año 2009, “generando mapeos, teniendo el primer contacto”.

–¿Sabes cuantas gurisas se rescataron de redes de trata por mi colaboración? 27, el año pasado. Solamente las trabajadoras sexuales llegamos a donde ni siquiera puede llegar la justicia. Desde el Estado debería haber un diálogo real con nosotras y escucharnos porque somos las que estamos en territorio. El mercado del trabajo sexual en Uruguay lo dirigen las redes de trata porque viene un tratante del negocio y te dice “mirá, traigo 15 mujeres pero ellas cobran 1500 pesos cada una la media hora. Y llega a ese local que hay 4 trabajadoras sexuales con 40 o 45 años, que cobran mucho más. Y desplazan a esas compañeras viejas. El que maneja ese mercado es el que maneja esa mercancía. Y como no tenemos cómo unificarnos, quién nos escuche, quedamos en pelotas, a merced de ellos, y con el aval del Estado.

–¿Y entonces no cree que la experiencia de legalización en Uruguay favoreció a los explotadores?

–Si, lo creo y por eso lo combato.

–¿Qué modificaciones proponen a la ley?

–Primero nos tienen que escuchar, permitirnos estar en los lugares de decisión y monitoreo. Que se dejen de hablar de nosotras y hablen con nosotras. Hace algunos años, nos daban un curso para sacarnos de la ruta y ¿sabés de qué nos capacitaron? De motosierristas. Tengo certificado para cortar cualquier palo —dice y se ríe, entre divertida e indignada por la propuesta estatal—. Hoy nos encontramos con 600 compañeras que superan los 65 años de edad en el ejercicio del trabajo sexual. Debería ser considerado un trabajo insalubre para acceder a la jubilación anticipada a los 45 años. Nuestra vida útil es como la de los jugadores de fútbol. Pero que la jubilación venga de la mano de la reorientación laboral, porque también hay una cosa: no todas las prostitutas llegan a trabajadora sexual. Ser trabajadora sexual es reconocer que tu cuerpo es tu herramienta de trabajo. Muchas prefieren quedarse en el anonimato, por el estigma. Tenemos que ir a una policlínica en la que todo el mundo sabe que somos las locas del pueblo. Para ser puta tenés que tener ovarios, si no, no hay caso. Nos tienen que sacar del Ministerio del Interior y de Salud y tenemos que tener un registro que nos dé el Ministerio de Trabajo y nos deberían garantizar el acceso universal a salud sin aportes. Si de verdad se quiere generar un cambio, empoderar a las trabajadoras sexuales es el camino más justo.

 

El pánico moral

 

Por Marta Dillon

9 de febrero de 2020

https://www.pagina12.com.ar/246492-el-panico-moral

 

 

Cuando era adolescente y mi padre suponía que estaba a punto de iniciar —o en riesgo de— mi vida sexual con otras personas —varones, por supuesto—, él tomó coraje y tuvo conmigo “la charla”. No fue una conversación de profilaxis, no existía aun el sida y ni siquiera se animó a hablar de anticoncepción. Lo que él quería transmitirme era una postura ética. Me dijo que no estaba mal tener relaciones pre matrimoniales, siempre que después hubiera matrimonio. Yo estaba acostada, él sentado en el borde de la cama, cuando terminó su frase célebre lo miré azorada. No sabía si reír o abrazarlo, me estaba autorizando a coger aunque a los 16 ya estaba en eso con una buena dosis de culpa. Lo del matrimonio me había parecido una ingenuidad propia de vacas y asnos dando calor a un bebé que cayó del cielo a un pesebre y se parió sin dolor, no como los de las mortales, como en el cuento de Navidad. Le dí un beso y tomé el atajo, que él creyera que cada vez elegía al hombre de mi vida, con el que iba a tener hijos —así era todo entonces, universal masculino— y al que iba a amar hasta que la muerte nos separe. Ya se iba a olvidar.

A la vez, en la escuela que mi padre había elegido para mí, me hablaban de mi cuerpo como un templo, expropiado desde el vamos, el templo es la casa de dios, sea quién fuere, yo era apenas una portera, la guardiana del ocupa a cargo de la vigilancia de las entradas al recinto, violadas una y otra vez en mis exploraciones a solas o con novies mientras espantaba la culpa como a moscas o las entregaba en confesión antes de volver a acumularlas. Nada más feo que quedarse callada en el confesionario; algo siempre hay que entregar.

De estos relatos entrelazados, mi medio hermana —y lo digo así porque el vínculo no se sostuvo en la edad adulta— había sacado una conclusión: si te tocaban las tetas y no gozabas, no era pecado. Lo mismo valía para otras partes. Si no sentías, estabas incolumne, el problema en todo caso no eran los manoseos en la entrada del templo sino mantener impoluto el interior.

Estos relatos ahora delirantes volvieron en cascada en estos días en que el pánico moral a la sexualidad llenó de imágenes de terror las pantallas y los teclados. El sexo es sagrado y si no lo sacralizas te van a pasar cosas horribles, vas a tener traumas peores que los de los veteranos de guerra, de ese afiche, Jimena Barón, te vas a arrepentir toda tu vida —leánse los tuits enfurecidos de @aguirrecaro, guionista de Polka—. El cuerpo, parece, o sus orificios privilegiados para el goce, siguen siendo sagrados y hay gente que se queda desvelada pensando en una figura por lo menos extraña como la de la “violación consentida” —¿eh?— y escucha una y otra vez testimonios crudos como los de Sonia Sánchez, sobreviviente de la prostitución, según su propia manera de definirse, para abrir sus ojos celestes y mojados a los videos de Instagram para insistir en que la prostitución es la “peor de las violencias” contra las mujeres, es donde “se funda el patriarcado” —veáse la cuenta de Instagram de María Florencia Freijo @florfreijo— dejando caer por el túnel de su pánico moral a nuestros cuerpos como fábricas de bebés para nosotras o para otras o para las fábricas, los trabajos precarizados y los ejércitos, olvidando cuanta caca lavamos, cuantos siglos pasamos ofreciendo sexo gratis porque es la prerrogativa del marido —qué alegría haber tomado siempre la carrera del desvío—, qué poco se nos paga si limpiamos la caca ajena. “¿A ver, a ustedes les gustaría que en la orientación vocacional les dijeran a sus hijas si prefieren ser carpinteras, abogadas o putas?”, dice Freijo. ¿Y si en vez de putas les ofrecemos, carpinteras, abogadas o limpiadoras por casi nada de la caca ajena? Ni una cosa es peor que la otra, ambas son expresiones de la división sexual del trabajo; estaría bien gestionar eso y dejarnos de horrorizar porque hay transacciones comerciales por sexo. También hay transacciones comerciales por masajes, que a veces pueden calentarte incluso, porque es lindo y no está mal, y te dejás tocar desnuda, pero claro, no se meten por la puerta del templo y todo bien. Aunque a veces sobre la puerta del templo te pongan la cera caliente y salgas chocha con la depilación completa, pero bueno, ahí sufriste y eso lava todas las culpas ¿O no?

Porque sufrir es la que vale, ahí, como dice una amiga, sí te creo hermana. Si la pasaste mal, te creo hermana. Si te gusta vivir del trabajo sexual, no te creo, no sabes lo que te pasa, sos una boluda con síndrome de Estocolmo por esa serie de secuestradores dominadores que te alquilan para mearte en la cara. Ah, ¿no les permitís eso? ¿y cómo vas a impedirlo débil mujercita? Y si no sos débil, si sos tan brava ¿no será que sos el enemigo? ¡Proxeneta! Como le dijeron a Georgina Orellano, presidenta de AMMAR Nacional, en la escena de máxima crueldad posible, con amenazas de muerte incluidas y pedidos de que muestre su prontuario públicamente, cosa que hizo; qué papelón para todos los feminismos haber generado esa escena.

Ni Una Menos y el proceso de los últimos años que viene sembrándose de manera sostenida desde la vuelta de la democracia, colectivo, diverso, contestatario, rebelde, plurinacional, interseccional, definitivamente alejado del biologicismo nos permitió a todas, a todes, salir del lugar de la pura víctima, hacer de los feminismos un lugar de goce, ese al que nos empuja el deseo. No estamos indefensas, somos un montón. Aprendimos a nombrarnos y a nombrar en voz alta todas las violencias que ya no están naturalizadas; también aprendimos a cuestionar las maneras de nombrar, de denunciar y de hacer una Justicia Feminista porque los estrados ahora se están cayendo tanto como le damos mazazos al patriarcado (y sí, están leyendo otra vez esa palabra) y sólo en muy pocos casos podemos tener la confianza de que una causa Será Justicia.

Pero este rezumar de violencia como líquidos de pozo ciego, esa pasión por definir quién, cómo y cuánto es feminista en coro enardecido y con sed de sangre, destilando babas de insultos sobre los teclados que lograrán acumular tuits hasta que un nombre llegue al lugar del sacrificio o a la lista de los trending topics (de lo que todos hablan en el ágora de los nosecuántos caracteres) que rápidamente pasará de allí a la picota de las radios y los portales de noticias. Ese mecanismo y su belicosidad dan cuenta de un deseo de exterminio que no cesa, que es pánico moral porque se vuela el techo de lo que creíamos casa y no sabemos cómo nos cobijaremos. Y es, aquí y ahora, pánico moral frente al poder erótico del que hablaba Audrey Lorde, de ese vendaval que te convierte en guerrillerx y constructorx de mundos otros, sin tanto pensar en orificios y mecánicas, fricción y encastre sino en la potencia del deseo que empuja y busca aquello que todavía no sabe de sí, esa jugosa fruta de la sabiduría.

 

¿Trabajo sexual o explotación? El debate sobre la prostitución estalla en Argentina

 

Por Francisco Lucotti 

8 de febrero de 2020

https://mundo.sputniknews.com/america-latina/202002081090407190-trabajo-sexual-o-explotacion-el-debate-sobre-la-prostitucion-estalla-en-argentina/

 

La discusión se da en todo el mundo. De un lado, las abolicionistas, que condenan la mercantilización de los cuerpos y abogan por erradicar la prostitución. Del otro, las regulacionistas reivindican el trabajo sexual como una elección propia, una profesión que difiere de la indebida explotación del cuerpo femenino y la trata de mujeres.

 

El afiche muestra a una mujer en cuclillas, vestida únicamente con medias de red, con un pancho (hot dog) en la mano, además de un número de teléfono. Lo que a simple vista pareciera un volante de oferta sexual —prohibidos por ley desde 2012 en Argentina— es la polémica campaña de marketing por el nuevo sencillo de la cantante Jimena Barón.

Barón es una actriz argentina de TV que lanzó recientemente su carrera musical con un claro mensaje en contra del machismo. Así se transformó en una mediática referente a favor del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos y del lado de aquellas que también rechazan el estigma del trabajo sexual.

La canción en cuestión se llama Puta y la artista explicó que buscó resignificar el insulto: “Es una palabra que está en todos lados. Totalmente naturalizada y pronunciada en boca de los cantantes hombres más famosos y exitosos. Si como mujer sintieras orgullo de ser puta sos una vergüenza, no sos mujer. ‘Puta’ es la lucha de varias, que no joden a nadie pero son humilladas y vapuleadas por pretender ser libres y a la vez mujeres”.

Mercantilización de la sexualidad, criminalización de la pobreza

Las primeras en apoyar a la cantante fueron las referentes de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar), una agrupación que nuclea a más de 6.500 trabajadoras sexuales en todo el país y adherida a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), quienes desde hace 25 años militan por la regularización laboral de quienes ejercen la prostitución para evitar así las persecuciones y conquistar derechos.

“Nuestra postura no es liberal sino sindical, con conciencia de clase. Consideramos que la prostitución es nuestro trabajo, por decisión propia, de manera autónoma y voluntaria. Tomamos esta decisión por falta de oportunidades y por la precarización de la oferta laboral para las mujeres, que en gran medida somos madres y jefas de hogares”, dijo a Sputnik Georgina Orellano, secretaria general de Ammar.

Orellano, quien publicó una foto junto a Barón en medio de la polémica, criticó que solo se le cuestione la libertad a las trabajadoras sexuales y no al conjunto de la sociedad inmersa en el sistema capitalista, cuando la clase obrera por lo general no elige su situación.

“Que traten de imponer que solo nuestro trabajo implica una explotación del cuerpo es tener una mirada moral de lo que sucede verdaderamente en el sistema laboral. Queremos plantearle al Estado políticas públicas desde la realidad, no desde la teoría ni las utopías”, insistió.

La referente de Ammar criticó que una parte de la sociedad acepte la mercantilización de ciertas partes del cuerpo pero ponga el límite en la comercialización de la sexualidad, y puso como ejemplo a modelos, promotoras, bailarines y otras profesiones “que explotan el capital erótico y la hegemonía de la belleza”.

Visiones dispares dentro del feminismo

La estrategia de promoción de Barón provocó inmediatas reacciones negativas por parte de sectores del feminismo que juzgaron el mensaje como una banalización de la problemática de la prostitución, que relacionan como ejemplo máximo de la institución de la violencia patriarcal, con su inevitable vinculación con el siniestro mundo clandestino de la trata de personas.

Una de las voces más efusivas fue la de Carolina Aguirre, guionista de la telenovela Argentina, tierra de amor y venganza, que narra la historia detrás de Zwi Migdal, una red de trata conformada por delincuentes de origen judío y operó en Argentina entre 1906 y 1930.

“Qué decepción que pienses que la esclavitud sexual es un trabajo o que venimos a este mundo a ser vertederos de semen y de [enfermedades] venéreas y víctimas de violencia por unos pesos. Qué pena que no entiendas que el feminismo es para proteger a las más débiles y no a vos que podés elegir. El feminismo es abolicionista porque no tolera la explotación de la mujer en ninguna de sus formas”, le escribió Aguirre a Barón en las redes sociales.

Sin embargo, fueron varias las voces mediáticas dentro del feminismo (figuras dispares como la popular vedette y conductora Moria Casán o la comediante Malena Pichot), quienes defendieron la osadía de Barón y la visión no punitivista, como acompañamiento desde la sororidad o por empatía política.

En Argentina, la prostitución no está penada por la ley siempre y cuando se ejerza en el ámbito privado, pero sí está prohibida la promoción en la vía pública, el proxenetismo (lucrar con la actividad de terceros) y la trata de personas. Sin embargo, no es un considerada un trabajo formal.

“Las trabajadoras sexuales no tenemos obra social, ni nuestros hijos, no podemos hacer aportes jubilatorios, trabajamos en un marco de ilegalidad porque nuestros espacios están criminalizados”, explicó Orellano.

Ammar busca que sus integrantes sean sujetos de derechos laborales para poder salir de la clandestinidad además de una regulación estatal para distinguir entre la explotación violenta de quienes son forzadas a prostituirse y la libertad de quienes desean ejercer bajo un modelo no punitivo.

Modelo holandés vs. modelo sueco, una discusión mundial

Conocido como modelo de “reducción de daños” o holandés, en referencia a la política de regulación estatal de la actividad en burdeles y vitrinas impuesta en los Países Bajos desde 1999, se inscribe dentro de las corrientes legalistas. También son conocidos los casos de Alemania, Dinamarca y Nueva Zelanda.

Parte de las premisas de que la prostitución existe y seguirá existiendo y de que la trata de personas no es su sinónimo, y que puede transformarse en una salida laboral y en un trabajo digno para quienes lo elijan voluntariamente si las condiciones están garantizadas.

Para esto se debe profundizar con los esfuerzos para eliminar la explotación forzada (que corre en paralelo y no necesariamente va a disminuir con la legalización, como ocurre en Holanda) y ofrecer un marco regulatorio que asegure derechos, salud y seguridad para todos.

La postura contraria es la abolicionista que mencionaba Aguirre, conocida como modelo de “eliminación del daño” o sueco, en referencia a la ley implementada en Suecia desde 1998. Otros países han avanzado en esta dirección desde entonces: Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Escocia, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Noruega, Singapur, Sudáfrica, con diferentes aplicaciones.

Esta parte de la idea de base de que la prostitución es, en esencia, una forma de opresión, un abuso de poder, un mecanismo de violencia machista que somete a alguien a vender su cuerpo, siempre por necesidad y carencia, más allá de que el intercambio comercial sea voluntario, en cuyo caso será una minoría, por lo que dedica su esfuerzo en criminalizar la demanda: legaliza el acto de prostituirse pero persigue la compra de servicios sexuales.

 

Colombia: silencioso liderazgo mundial en prostitución

Por Mauricio Rubio

6 de febrero de 2020

https://www.elespectador.com/opinion/silencioso-liderazgo-mundial-en-prostitucion-columna-903034

 

Los sesgos y manipulación de la realidad son tan comunes en Colombia que inventariarlos sería imposible. Un silencio protuberante es la magnitud y naturaleza del sexo pago.

A pesar de la evidencia periodística y testimonial en contra, el feminismo internacional impuso la fábula de que toda la prostitución es forzada. Para sostener esa visión, no hay reparo en impedir que se observe, discuta y diagnostique el fenómeno. El mito se manufacturó en despachos de académicas y burócratas internacionales que, probablemente sin haber hablado nunca con una prostituta, se empeñan en dizque rescatarlas del yugo patriarcal. En realidad las desprecian e ignoran. Bajo presión feminista, la Universidad de la Coruña vetó una jornada sobre trabajo sexual por “ser del lobby proxeneta para captar jóvenes y educar a nuevos puteros”. Acusaciones del mismo calibre son comunes contra funcionarias de la Alcaldía de Bogotá que diseñan y ejecutan programas a favor de las prostitutas. Por presión abolicionista, la Complutense de Madrid eliminó el curso “Introducción a la teoría del porno”.

Silenciar un fenómeno complejo por desafiar ideologías, imaginando que así cambiará o encajará en dogmas y doctrinas, es característico de los idealismos que progresivamente cooptaron el debate y la política pública. Pensar con el deseo es la norma en las áreas manipuladas por activismos tan candorosos como autoritarios. Paradójicamente, cuentan con el respaldo de célebres intelectuales y artistas que dejaron de ser libertarios y críticos para convertirse en cajas de resonancia de visiones utópicas, siempre reaccionarias.

En su novela Plateforme, publicada en 2001, el novelista Michel Houellebecq señala el turismo sexual como motor de la prostitución mundial. De vacaciones en Asia, un funcionario francés conoce a una compatriota dueña de una agencia de viajes. Al regresar a París organizan un nuevo paquete turístico para las aventuras sexuales de los viejos verdes europeos. Deciden que Tailandia será el mejor destino, por su exótica naturaleza y la accesibilidad de sus mujeres.

La fórmula Houellebecq es llamativa: occidentales ricos y maduros, con vidas de pareja desdichadas, buscan jóvenes donde el amor y la sexualidad permanecen intactos. Dinero con miseria sexual en sociedades desarrolladas contra pobreza material pero riqueza amorosa en lugares exóticos. La solución es obvia. “Cientos de millones de occidentales tienen todo lo que quieren, pero no encuentran satisfacción sexual. Del otro lado hay varios miles de millones de mujeres que mueren de hambre, que se mueren jóvenes, que viven en condiciones insalubres, y que no tienen nada más que vender sino sus cuerpos y su sexualidad intacta”. Las posibilidades del novelesco mercado son infinitas: “más que la informática, más que la biotecnología, más que la industria y los medios; no existe un sector económico que se le pueda comparar”. Las transferencias económicas del centro a la periferia son monumentales.

Años antes de la publicación de Plateforme, el premio Nobel de Economía Amartya Sen llamaba la atención sobre enormes desequilibrios demográficos en el Asia. Calculaba un faltante de cerca de 100 millones de mujeres, particularmente crítico en la China y la India, por los sesgos contra las niñas en nutrición y cuidados médicos. Una década después, el mismo Sen anotaba que mientras en la India la situación había mejorado, en la China se había agravado por la política del hijo único y la posibilidad de abortar al saber el sexo del bebé.

Como históricamente los booms de prostitución han ocurrido bajo agudos superávits masculinos —guerras, cercanía de cuarteles o colonización de frontera— busqué contrastar la hipótesis implícita en las observaciones de Sen. La información disponible sobre incidencia de la prostitución en varios países el mundo, una encuesta en línea realizada por Durex, fabricante de preservativos, confirmó las sospechas. El grueso de la demanda mundial por servicios sexuales es local y se encuentra allá donde Houellebeck daba por descontado lo contrario, un exceso de oferta. Vietnam lidera la lista con un 34% de hombres que reportan haber pagado alguna vez por tener sexo. En Europa, plagada de viejos verdes, la cifra apenas alcanza el 7%.

En la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del 2015 se le hizo a los colombianos la misma pregunta de Durex. Los resultados muestran que en nuestro país hay aún más clientes de la prostitución que en Vietnam, casi el doble que en Asia y cinco veces los de Europa. ¿Como se satisface la demanda del país líder global del sexo pago? Lamentablemente, feministas abusivas, sexistas y poco curiosas se apropiaron del mejor instrumento de medición de la situación de las mujeres colombianas para solo preguntarles si alguna vez habían sido forzadas a vender sexo: la prostitución voluntaria no les interesa, no permiten conocer su magnitud, ni su perfil por edades o regiones, ni los factores que distinguen a quienes la ejercen, ni los riesgos que enfrentan. Sólo el oscurantismo satisface su soberbia.

 

REFERENCIAS

Houellebecq, Michel (2001). Plateforme. Paris : Flammarion

Pérez, Loola (2019) “El veto a las putas, una historia de dogmatismo y cobardía”. El ConfidencialSep13

Rubio, Mauricio (2009).  Viejos Verdes y Ramas Peladas. Una Mirada Global a la Prostitución. Bogotá: Universidad Externado de Colombia

______________ (2018). “Los clientes de la prostitución en Colombia Análisis con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2015”. Academia.edu

______________ (2018) “Separados, viudos y solterones”. El EspectadorMarzo 21

Sen, Amartya (1990). “More Than 100 Million Women Are Missing ”. The New York Review of Books. Vol 37, Nº 20

Sen Amartya (2003). “Missing women   revisited”. BMJ. Vol 327 pp 1927 1928

 

SexWorkCall: primera organización de trabajadoras sexuales en Rumanía

 

Año: 2019

https://www.nswp.org/featured/sexworkcall-romania

 


SexWorkCall fue fundada en 2018 y es la primera organización de trabajadoras sexuales en Rumanía.

 

¿Por qué y cómo se creó vuestra organización?

La primera idea de crear SexWorkCall se mencionó a fines de 2018, en un contexto en el que no existía ningún movimiento previo de defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales en Rumania. Fue fundada por trabajadoras sexuales que se conocieron por primera vez en plataformas en línea, ya que compartimos el mismo deseo de hacer algo con respecto al alto nivel de violencia y discriminación.

Todas pensamos que era hora de encontrarnos en la vida real (ya que todos estábamos en Bucarest) y comenzar a movilizarnos juntas para mejorar las condiciones de trabajo y de vida, trabajar para poner fin a la violencia y el estigma contra las trabajadoras sexuales, y abordar el estigma en nuestras propias comunidades, ya que algunas de nosotras somos queer, trans y / o romaníes. Por lo tanto, nos esforzamos por trabajar de manera interseccional y ya hemos desarrollado una relación de colaboración con grupos y asociaciones locales que trabajan en temas relacionados con romaníes, LGBTQIA, migrantes, vivienda, feministas y VIH.

El nombre “Sex Work Call” fue acuñado por una de nosotras, Antonella, quien pensó que una de las principales necesidades de la comunidad era un número de teléfono disponible a través del cual cualquier trabajadora sexual pudiera obtener algún tipo de apoyo, ya fuera para asuntos de relaciones con la policía, violencia de otros perpetradores, discriminación al intentar acceder a la justicia o servicios de salud, y otros.

¿Cuáles son las áreas prioritarias en las que trabaja vuestra organización?

SexWorkCall existe desde hace algunos meses, y decidimos deliberadamente enfocarnos internamente durante este tiempo en construir nuestro colectivo. A través de un proyecto con ICRSE sobre migración y trabajo sexual, logramos acceder a algunos recursos que nos ayudaron a establecernos. Ahora alquilamos un espacio pequeño, nuestra oficina, donde nos reunimos y organizamos un horario con horas de trabajo para otras trabajadoras sexuales. Ya tenemos disponibles materiales para el sexo más seguro, condones y toallas sanitarias. También logramos comprar un teléfono y establecer nuestra línea directa. Hemos desarrollado algunos documentos internos relacionados con nuestra estrategia y misión, y acabamos de registrarnos como asociación. Estamos haciendo actividades de divulgación al aire libre, ya que algunas de nosotras ya hemos estado trabajando durante años en la calle y conocemos los problemas de adentro hacia afuera. Tuvimos algunos eventos públicos, dos proyecciones de películas, una mesa redonda con aliados (potenciales) y una protesta por el 2 de junio / Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales, cuando pedimos de la manera más visible la despenalización total y los derechos de las trabajadoras. En julio haremos una freeshop * y, en general, nos gustaría centrarnos en eventos más centrados en la comunidad.

(* freeshop = donde cualquiera puede venir y depositar ropa, zapatos, objetos en buenas condiciones, que ya no necesitan y podrían ser utilizados por otra persona. No es transaccional, lo que significa que cualquiera puede ir y tomar lo que necesite, sin la obligación de corresponder e “intercambiar”. En nuestro caso, nos centramos en la ropa, los zapatos, etc. que se consideran “sexy” —lo que sea que eso signifique— y adecuados para el trabajo sexual.)

 

¿Cómo se incluyen significativamente las trabajadoras sexuales en la organización?

SWC fue fundada por trabajadoras sexuales. En junio, desarrollamos una nueva estrategia y establecimos mantener solo el cuerpo de toma de decisiones (nuestro consejo) y la trabajadora sexual afiliada.

¿Hacéis trabajo político o campañas? ¿De qué tipo?

Consideramos todo nuestro trabajo político. Estamos planeando centrarnos en el futuro en el trabajo de activismo y colaboración concreta con los políticos, pero también reconocemos que hay mucho por hacer. Nos gustaría centrarnos en hacer que la idea de despenalización sea más conocida por el público en general, y contrarrestar ciertas voces abolicionistas o intenciones de legalizar el trabajo sexual de una manera que sería problemática para las trabajadoras sexuales.

¿Cuáles son los temas lave para las trabajadoras sexuales en Rumania?

Los principales problemas que enfrentan las trabajadoras sexuales en Rumania son la discriminación, la pobreza, la falta de educación general y de educación sexual. Por ejemplo, cuando el propietario del piso que ha estado alquilando descubre que eres una trabajadora sexual, puede desalojarte sin devolverte el depósito del alquiler. Si anuncias que eres una trabajadora sexual cuando quieres alquilar, entonces el propietario aumenta la renta. Ser una madre trabajadora sexual ejerce más presión sobre ti y puede suponer asumir situaciones de mayor riesgo para salir de la pobreza o para poder mantener a tus hijos.

Las trabajadoras sexuales romaníes se enfrentan a una doble discriminación, en función de su origen étnico y por ser trabajadoras sexuales. El trabajo sexual es un tabú en la comunidad romaní y las trabajadoras sexuales son rechazadas por la comunidad. Como trabajadora sexual romaní, es posible que no seas aceptada en tu comunidad y también te enfrentes a la marginación y la exclusión; por ejemplo, otras personas no beberían ni comerían con el vaso o la vajilla que ha usado una trabajadora sexual. Muchas personas romaníes son víctimas de la marginación, ya sea en el trabajo sexual o en cualquier tipo de trabajo.

Las trabajadoras sexuales transgénero enfrentan problemas con respecto a apoyar su transición, no poder hacer una transición completa en Rumania, comprar hormonas en el mercado negro, falta de acceso a servicios médicos y falta de servicios médicos que brinden pruebas anónimas. Por ejemplo, una mujer transgénero que quería una receta hormonal de un médico fue rechazada por el médico por su sexo biológico. La transfobia es también uno de los problemas más importantes que enfrentan las trabajadoras sexuales transgénero en Rumania. Por ejemplo, una no puede continuar estudiando cuando comienza la transición debido a la transfobia entre colegas y maestros. Además, no poder cambiar sus documentos administrativos aumenta las situaciones en que una trabajadora sexual transgénero puede ser discriminada, y los agentes de policía que multan a las trabajadoras sexuales transgénero en la calle a menudo se dirigen a ellas con nombres masculinos. Por lo tanto, es imposible para una trabajadora sexual transgénero abrir un negocio o encontrar un trabajo. Las personas transgénero son expulsadas de sus hogares y tienen que mantenerse solas. Si eres una trabajadora sexual transgénero romaní, es aún más difícil encontrar un lugar para alquilar: el propietario se niega a alquilar cuando ve tu documento de identidad o solicita el contrato de trabajo e impone muchas más regulaciones que para otros clientes.

Las trabajadoras sexuales que usan drogas también son penalizadas en Rumania y enfrentan un doble estigma. Hay pocos servicios para usuarios de drogas y no hay ningún lugar al que puedan ir para usar drogas de manera segura.

Debido a que el trabajo sexual no está despenalizado, no hay protección social, pensiones, vacaciones ni seguro médico. Prácticamente, las trabajadoras sexuales están a merced de los policías, que a menudo cometen abusos, y a merced de gerentes que pueden imponer condiciones de trabajo injustas. El hecho de que el trabajo sexual sea castigado (hasta 2014 con prisión, ahora con multa administrativa) envía un mensaje claro de que no estamos en igualdad de condiciones con el resto de los ciudadanos de nuestro país.

 

¿Qué pasa con las trabajadoras sexuales rumanas fuera de Rumania?

Muchas trabajadoras sexuales abandonaron Rumania debido a la necesidad, y muchas trabajadoras sexuales migrantes en Europa son rumanas. Todos los problemas que enfrentan aquí, la pobreza, la discriminación, las empujó a irse a trabajar al extranjero. Allí enfrentan racismo, falta de documentos y deportación, y no tienen acceso a servicios médicos y legales. Muchas personas fueron engañadas haciéndoles creer que conseguirían un trabajo en otro país; una vez que llegaron a ese país, sus papeles fueron confiscados y fueron explotadas. Sin documentos no puede presentar una denuncia o ir al médico. Es un círculo vicioso, debido a la pobreza, las políticas restrictivas de migración y las leyes que penalizan el trabajo sexual, lo que lleva a las personas a involucrarse en situaciones de mucho riesgo y sin ningún poder para movilizarse contra la violencia.

¿Cuáles son los principales desafíos para la organización de las trabajadoras sexuales en Rumania?

Hay competencia entre las trabajadoras sexuales: por los lugares donde trabajar, los clientes, el dinero … Pero ahora, los abordaremos como miembros de la organización, no como competidoras potenciales. El empeoramiento de las condiciones de vida de la población en general lleva automáticamente a menos clientes y menos dinero, y automáticamente a más personas que se convierten en trabajadoras sexuales, lo que lleva a la competencia. Luego, el grado de estigma y marginación por parte de la sociedad también conduce a una cierta internalización del estigma que se manifiesta a través de la violencia intracomunitaria: hay modelos de video chat que marginan a las personas que realizan masajes eróticos, hay personas en masajes eróticos que discriminan contra las trabajadoras sexuales de servicio completo. Las trabajadoras sexuales en la calle enfrentan mucho estigma de otras trabajadoras en la industria del sexo. Creemos que es empoderante que en SWC seamos personas con diferentes experiencias en varios subcampos del trabajo sexual. Es posible que no enfrentemos exactamente los mismos problemas particulares, pero sí enfrentamos estigma, todo tipo de violencia, incluso estructural, y creemos que es importante generar solidaridad en todos los sectores de la industria y, por supuesto, también con el resto de la clase trabajadora.

¿Cómo encajan los derechos de las trabajadoras sexuales en el clima político actual en Rumania?

Otro desafío es el contexto de creciente conservadurismo social, incluso en Rumania: los discursos dominantes son antimujeres, antiLGBT, antirromaníes, anti trabajadoras sexuales. Hay un fuerte movimiento de grupos cristianos fundamentalistas que impulsan su agenda en la corriente principal y en la política.

Con respecto a la política electoral dominante en Rumania, la etiqueta de “liberal” o “socialdemócrata” no cuenta para los grandes partidos, ya que esto nunca se ha traducido en políticas reales concordantes. Hay algunas iniciativas pequeñas y nuevos partidos, pero creemos que una propuesta de despenalización requeriría el apoyo de todos los partidos.

Desde varios partidos ha habido discusiones sobre la prostitución en el pasado, su intención siempre es legalizarla. Pero estas discusiones siempre se han centrado en cómo se debe gravar con impuestos a las trabajadoras sexuales, nunca se trató de nuestros derechos humanos o laborales. Afortunadamente, contamos con el apoyo de miembros de la sociedad civil: algunos LGBT, transgénero, romaníes, asociaciones feministas y grupos informales. Y después de todo, esto es lo más importante, construir solidaridad y puentes entre las comunidades, considerando cuán diversas son las comunidades de trabajadoras sexuales y cómo muchas comunidades marginadas enfrentan problemas interseccionales.

¿Qué actividades haréis en el futuro?

Nuestras próximas actividades se relacionan principalmente con la movilización de la comunidad por nuestros derechos. Queremos organizar reuniones, capacitaciones y actividades de divulgación. Ahora también tenemos un nuevo espacio, y estamos planeando usarlo como una especie de centro sin cita previa, con horario de apertura. También queremos ser más visibles en el espacio público y en los medios de comunicación. Uno de nuestros principales intereses es trabajar para proponer un proyecto de ley de despenalización del trabajo sexual y hacer que esté en la agenda de las autoridades.

¿Qué desafíos enfrenta vuestra organización en el futuro?

Probablemente muchos. Esperamos reacciones negativas, desde grupos cristianos fundamentalistas hasta feministas abolicionistas. Además, la organización comunitaria frente a la precariedad, el empobrecimiento o la pobreza absoluta es extremadamente difícil.

¿Algún mensaje para las trabajadoras sexuales en Rumania, Europa, a nivel mundial?

¡No estáis solas!

 

 

“Así me hice puta”: por qué decidió ser prostituta y luchar por el reconocimiento del Estado

 

Nina León trabajó en peluquerías, call centers y en un periódico, pero decidió dedicarse a la prostitución. Atiende a personas con discapacidad, hace “sexo literario” y presenta su primer libro, “Puta poeta”

 

Por Emilse Pizarro

6 de diciembre de 2019

https://www.infobae.com/sociedad/2019/12/06/asi-me-hice-puta-por-que-decidio-ser-prostituta-y-luchar-por-el-reconocimiento-del-estado/

 

Entrevista a Nina Leon, trabajadora sexual y poeta #Informes

 

A poco más de un año de haber asumido como presidente de la Nación,Mauricio Macri enfrentaba el primer paro nacional. Era abril de 2017 y, en solo tres meses, el desempleo había crecido del 7,6% al 9,2%.Mientras en las portadas de los diarios estallaba la cara del Patón Bauzaporque ya no era más el DT de la Selección nacional de fútbol y un talJorge Sampaoli aparecía como su reemplazante, en un pequeño departamento del barrio porteño de Boedo una mujer revisaba las alacenas de su cocina. Todas las puertas le dieron la misma respuesta:

— No tenía un carajo para comer. Me dije: “Nunca más me va a faltar comida”. Voy a laburar de puta.

Natalia Canteros tenía entonces 30 años y hacía diez que había llegado a Buenos Aires desde Formosa, la provincia en la que nació. La hija de una docente y un empleado público, la menor de tres hermanos, un abogado y una licenciada en Sistemas, antes de recibirse de periodista deportiva y trabajar en el diario Olé, lo hizo en salones de belleza –pies, manos, peluquería- y en decenas de call centers. Al mismo tiempo, militaba y ayudaba en las villas 31, en la Rodrigo Bueno y en la 21-24.

!No tenía un carajo para comer. Me dije: ‘Nunca más me va a faltar comida’. Voy a laburar de puta”, dijo la joven en 2017

Pocos días antes de la alacena desierta, Natalia había pensado en militar por los derechos de las prostitutas. “Pero además de empezar a militar por cuestiones de género, necesitaba llenar la alacena. Le conté a una amiga y ella me pasó contactos de trabajadoras sexuales para que me informara, para que no empezara en pelotas y bueno, lo hice”, cuenta.

El 7 de mayo de 2017 publicó un aviso en la página que le recomendaron. El 2 de junio marchó (“encapuchada, porque tenía miedo que me viera alguien de la oficina”) por el Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales. Un día después, el 3, fue a la de “Ni una menos”, pero por primera vez marchó allí junto a las prostitutas.

— Esa noche tuve mis primeros clientes, que además fue el primer trío de la vida (ríe).

— ¿Sabías cómo manejarte con los clientes?

— No. Mis compañeras me agregaron a un grupo de Facebook donde les hacía mis preguntas. No tenía ni la más pálida idea. Pero fui al trío, fui súper tranquila porque era una pareja recomendada por una compañera que no había podido ese día y la cubrí. Pensé: “Voy a hacer de cuenta que soy yo la protagonista del trío y la que contrata el servicio y voy a flashearpor el lado de qué me gustaría que me hagan a mí”. La piloteé súper bien. De hecho creyeron que laburaba desde hacía años. Nunca les dije que era mi primera vez.

 No tenía un carajo para comer. Me dije: ‘Nunca más me va a faltar comida’. Voy a laburar de puta.

— ¿Qué pasó esa noche, al volver a tu casa?

— Me cagaba de risa. Iba a tomarme un Uber porque era tarde pero necesité caminar para bajar la adrenalina. No podía creer lo que había pasado. Pero la pasé bien, ¿qué voy a hacer? ¿Caretearla? Al otro día tuve otro cliente, lo vi a solas. Cero onda tuvimos. No hubo buena química. Pero después fui al supermercado y llené la alacena.No había vueltas que darle.

Junto a AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina) Nina pelea por los derechos de las prostitutas

— ¿Alguien intentó convencerte de cambiar de trabajo?

— Por ahí te tiran el comentario de “Ay, vos que sos tan inteligente, te podrías dedicar a otra cosa”. Yo los miro y les digo: justamente por eso elegí ser puta.

Para un sector del feminismo la prostitución es explotación y no puede considerarse un trabajo. Para otro, en el que está Nina junto a sus compañeras de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina), sí lo es y luchan para que sea reconocido. Ellas insisten con no confundir a la trata de personas, el proxenetismo o la prostitución infantil con el trabajo sexual que una persona mayor de 18 años decidió ejercer.

— ¿Por qué se cree que una prostituta no tiene orgasmos?

— Porque no se sentaron nunca a hablar con una puta. Y porque quienes estuvieron con alguna capaz que lo único que hicieron fue preocuparse de su propio placer y no entender que en realidad también el trabajo sexual es una posibilidad de que ambas personas o, si son más de dos, puedan llegar al orgasmo.

— No sabemos nada.

— Nada. También es creer que el orgasmo es todo. Para mí un orgasmo es verlos escribir a mis clientes. O sacarles un súper secreto que nadie sabe y me lo vomitaron a mí.


“Para mí un orgasmo es verlos escribir a mis clientes. O sacarles un súper secreto que nadie sabe y me lo vomitaron a mí”, asegura Nina

Desde mucho antes de su primer cliente, Natalia tomaba clases con el escritor Juan Sklar y fue ahí, en su taller literario, donde nacieron los textos eróticos. Pero no fluían, recuerda. Que eran tibios, dice. Que su cabeza quería contar historias pero lo hacía a medias.

Natalia tuvo su nombre clandestino antes de ser prostituta. Una noche de febrero de 2017, meses antes de su primer cliente, se transformó en Nina León.

— Estaba mal. Sentada en el sillón, sola. Me quedé mirándome súper incómoda en el reflejo del vidrio del balcón. ¿Qué me está diciendo ese cuerpo que estoy viendo? De repente, empezó a aflorar un texto erótico. Estoy sola, nadie me va a juzgar, voy a escribir solamente lo que mi cuerpo me dice. A los 15 minutos me estaba masturbando con la mano izquierda y escribiendo con la mano derecha todo lo que se me cruzaba por la cabeza. Al final escribí Nina León. Le di punto final, tiré el cuaderno y me acosté. Al otro día dije: “¡¿Qué carajo pasó anoche?!”. Fue un quiebre.


“Puta poeta” es el libro que acaba de lanzar Nina. Los textos los trabajó en el taller de Juan Sklar

— Hacés “sexo literario” con tus clientes. ¿Escribís vos o escriben ambos? ¿Hay sexo antes, después, en el medio?

— Todo eso junto. A veces antes, a veces después, a veces durante, que es más complicado. Al principio quería crear demasiado adentro de un telo y a veces les decía a mis clientes “Che, ¿te puedo regalar 15 minutitos, pero me dejás escribir un segundo?”. Me miraban como diciendo “¿Estás cortando un polvo para ponerte a escribir?” ¡Sí! (Ríe) Algunos me piden que les mande el poema que me salió cuando estábamos juntos.

Nina escribe así:

Soy el fruto

que rompió cadenas.

La rebeldía erótica

que mi madre nunca

hubiera querido parir.

El pánico de mi hermana

ante su putez.

Mi padre

y mi hermano

jamás podrán contratar

mi placer.

Soy mi mutación

cuantas veces desee.

La historia

de mis propios labios.

Nina León.

Nací masturbándome

con la izquierda

mientras escribía con la derecha

lo que repetía mi cuerpo mojado:

escuchate,

escuchate.

Primero fue por necesidad económica, después porque podía ser su propia jefa y, sobre todo, por Cuba, su hija de cuatro años: “Yo no quería pasar 12 horas afuera de mi casa y tener que pagarle a una niñera que la conozca más a Cuba que yo. También había una búsqueda intensa en torno a lo sexual que ya traía en la escritura. Me genera mucha plenitud descubrirme desde la sexualidad y no sólo aliviarme a mí el alma, sino sentir que hago cosas para aliviar a un montón de personas que aparecen en mi vida, no solo en el trabajo sexual. Lo que voy conociendo mediante mi trabajo me da herramientas para poder hablarlas después con mis amigas, para abordarlas en el plano de la militancia. Tengo clientes fijos que me contratan más por psicóloga que por puta y eso me trae muchísima información.

Sin acceso a aportes jubilatorios ni derechos laborales, desde AMMAR pelean por un doble sinceramiento: el fiscal, que les permita facturar por su trabajo, y el de la sociedad: “No queremos estar categorizadas como tarotistas, peluqueras, masajistas. No queremos seguir mintiendo porque eso es avalar un discurso de una sociedad que mientras contrata nuestros servicios nos esconde debajo de la alfombrita como basura. Ni siquiera todos los clientes se quieren reconocer como clientes, menos los hombres, porque automáticamente la sociedad los apunta putañeros. Y sí, es putañero, pero aguante porque nos está dando de comer”.

Desde hace dos años y medio Nina es trabajadora sexual (Gentileza Nina León)

— ¿Tenés monotributo, obra social?

— Monotributo no, prepaga hasta hace poquito: me la pagaba un cliente.Pero está muy cara y yo no la voy a pagar.

— ¿Tu cliente no la paga más?

— No, porque cortamos vínculo porque se enamoró.

Recién a los seis meses Nina le contó a su mamá la verdad. Hasta ese momento, ella creía que daba talleres de escritura en un sindicato. Con su papá no habló, pero cree que sabe. Cuenta que sus hermanos lo aceptaron pero que aún no pudo contarles “cosas lindas que me pasan en torno al trabajo sexual o en torno a la militancia con mis compañeras. Me encantaría poder compartir mi vida con ellos, pero entiendo que hay que respetar los procesos. En algún momento lo aceptarán. O no.” El papá de Cuba también lo sabe.

— A las mamás del jardín de Cuba, ¿les dijiste de qué trabajás?

— Sí. Desde el día uno cuando me preguntaron. Al jardín también. En los papeles que completé puse: trabajadora sexual/escritora.

— ¿Hay un tarifario?

— Sí, tratamos de ponernos de acuerdo. Pero varía un montón de acuerdo a las modalidades y a las zonas. Al principio como no tenía recomendaciones y no era conocida en el ambiente puteril, puse un precio estándar. Igual cobro mucho menos de lo que podría.

— ¿Por qué cobrás menos?

— Porque mis clientes son laburantes y mis clientas también. En un contexto macrista contratar servicios sexuales es una cuestión de lujo, porque no es el morfi, no es el alquiler. No me manejo en ambientes como Puerto Madero porque no sé hacerlo. Tengo un prejuicio también. Me divierten más los trabajadores (ríe a carcajadas).

Recién a los seis meses Nina le contó a su mamá la verdad. Hasta ese momento, ella creía que daba talleres de escritura en un sindicato

—¿Llegaste a sentir asco por un cliente?

— Sí, hay clientes que caen con olor. Puede pasar. Pasa dentro de las parejas y ni siquiera tenés la fucking posibilidad de mandarlos a bañar porque es una situación de amor romántico y sentís que hacerlo va a hacer que el otro se enoje. La mayoría de las mujeres han pasado por eso. En nuestras cabezas pensamos “Qué olor de mierda” y no lo podés mandar a bañarse. Las trabajadoras sexuales tenemos mucha más comunicación. Le decimos: “Loco, andá a pegarte un baño, te espero”.

—Hay un tabú: la sexualidad de las personas con discapacidad.

— Sí. Nos llaman madres de pibes y pibas, que obviamente son mayores de edad, y nos preguntan si hay trabajadoras que puedan atenderlos. “Yo no le quiero hacer la paja, pero siento que está con ganas de sentir placer de algún modo”. Hay compañeras que están exclusivamente trabajando con personas con diversidad funcional. Hay cosas que tenés que evaluar antes, como por ejemplo la fuerza y si tendrás ayuda: me ha pasado ir a un encuentro y no poder aguantar la silla de ruedas. También no aguantar el peso del cliente.

— No se tiene en cuenta la sexualidad en esos cuerpos.

—El discurso abolicionista que genera paranoia en la sociedad como si el cliente que nos contratara fuera solamente el macho violento que te viene a tirar dos mangos y que vos tenés que estar sometida haciendo lo que él quiera, deja por fuera a estos cuerpos. Ese discurso no solo nos violenta a nosotras idiotizándonos y desconociendo que consensuamos con el cliente, sino que también deja por fuera a las personas con diversidad funcional, que no forman parte de la estética hegemónica que te posibilita garchar en esta sociedad. Los gordos, los negros, los pobres.Yo sueño con el día en que el Estado nos reconozca como laburantes y que también dentro de las obras sociales de las personas con diversidad funcional exista un punto donde ellos puedan acceder a las trabajadoras sexuales. Tiene que ser una cuestión regulada por ley.

— ¿Tu familia leyó Puta poeta?

— Mi mamá.

— ¿Qué te dijo?

— Que le dieron ganas de salir a buscarse un candidato. Es el mejor halago que recibí en mi vida.

 

La prostitución como violencia de género: asalto al Estado de Derecho. Hacia la prohibición de la prostitución en España.

 

Campaña del Ayuntamiento de Badajoz “contra esta forma de violencia de género”. Diciembre 2019. Foto: AYUNTAMIENTO DE BADAJOZ

 

La prohibición de la prostitución en España es inminente. La exigencia al próximo gobierno de una ley que penalice a los clientes y todo tipo de proxenetismo, exigencia liderada por la facción radical del feminismo, domina el discurso en todos los ámbitos. ¿Su fundamento?: el dogma de que la prostitución es violencia de género. Un dogma introducido ya en el Pacto de Estado contra la violencia de género sin ningún tipo de debate, sin necesidad de ninguna argumentación, tan sólo por la presión de las organizaciones abolicionistas.

El dogma de la prostitución como violencia de género era necesario para prohibir la prostitución mediante la penalización de los clientes. No bastaba con el mito de que el 80% de las prostitutas son víctimas del mito de la trata de personas con fines de la fantasmal (por indefinida) “explotación sexual”. Porque admitía que un 20% de las prostitutas lo eran por libre decisión y, entonces, ¿cómo desposeer de sus derechos fundamentales a esas mujeres que decidían libremente sobre su cuerpo y sobre su vida?¿Cómo lanzar el ataque al Estado de Derecho que reconoce mediante sus principios constitucionales el derecho de las mujeres a ganar dinero mediante la venta de servicios sexuales, el derecho a prostituirnos?

No argumentan por qué la prostitución debe ser considerada violencia de género. No en España, donde no tienen necesidad de argumentar nada. Pero el argumento, tal como lo expresan en otras partes, es que el sexo consentido sin deseo sexual por parte de la mujer es violencia contra ésta. Un argumento absurdo.

Sólo la conciencia de la enormidad de una ley como la que andan buscando las dominadoras de las mujeres y sus aliados y del enorme coste social y presupuestario que supondría puede frenar su aprobación. Un coste social que llevaría a la deportación masiva de inmigrantes indocumentadas y al paro sin derechos —a la miseria— a decenas de miles de mujeres; un coste presupuestario que supondría la creación de miles de nuevos puestos de policía para vigilar a todas y cada una de las prostitutas y la subvención a un enjambre de ONG rescatadoras —un nuevo Patronato de la Mujer— dirigidas por abolicionistas, tanto seglares como religiosas.

El enorme coste social y humano que supondría crear las condiciones para el control total de la prostitución clandestina por la mafia policial.

Frente a esta ofensiva totalitaria, las trabajadoras sexuales y sus aliadas y aliados, los defensores de los derechos humanos, de los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, de los derechos de las mujeres, del Estado de Derecho, sólo tienen un camino posible: la defensa de la total despenalización del trabajo sexual en los términos expresados en el Manifiesto Político de las Trabajadoras Sexuales del Estado español.

 

Por los derechos de las trabajadoras sexuales, por los derechos de las mujeres, por los derechos de la humanidad, por la libertad y la democracia,

 

SUSCRIBE Y DIFUNDE

el

MANIFIESTO POLÍTICO DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES DEL ESTADO ESPAÑOL

 

 

 

 

 

Georgina Orellano: “Luchamos porque nuestro trabajo sea reconocido y para no estar expuestas al atropello de la policía”

 

La secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina conversó con Diagonales en el marco del 34º Encuentro Nacional de Mujeres que se desarrolla en La Plata

 

Por Redacción

12 de octubre de 2019

https://diagonales.com/contenido/georgina-orellano-luchamos-porque-nuestro-trabajo-sea-reconocido-y-para-no-estar-expuestas-al-atropello-de-la-polica/17127

 

 

En la ciudad de La Plata se desarrolla el 34º Encuentro Nacional de Mujeres. En este marco, Diagonales conversó con la secretaria de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina, Georgina Orellano, quien contó las luchas que vienen llevando adelante en los últimos años y sus balances al llegar a este encuentro.

“La incorporación de las trabajadoras sexuales al encuentro es una realidad”, celebró Georgina quien además evaluó cuáles son los principales debates que darán y sus expectativas de cara al futuro.

Autodefinida como peronista, reflejó optimismo de cara a un eventual gobierno de Alberto Fernández, para poder dar debates en la agenda pública que hasta ahora no han podido ser dados.

¿Cuáles son las expectativas de este Encuentro Nacional de Mujeres? 

-Bueno, la verdad que estamos con todas las compañeras con mucha ansiedad. Siempre que llega el encuentro para nosotros es un punto de reencuentro entre todas las trabajadoras meretrices que estamos luchando por el reconocimiento de nuestros derechos en distintos lugares del país. Y el encuentro lo que nos permite es conocer más compañeras, otras realidades. Es un encuentro federal que nos permite reencontrarnos.

¿Cómo ves este encuentro con talleres que tienen que ver con el trabajo sexual?

-Y nosotras creemos que dentro de estos espacios es un debate superado. Ya hemos transitado en tener que solicitarle a las comisiones organizadoras en Rosario en el 2016 la apertura de un taller que estuvo en la grilla de los encuentros del 2003 y luego desapareció de la misma, modificándose también hasta la identidad del qué hacer mismo con la denominación de ‘mujeres en situación de prostitución’, que es uno de los talleres que perdura hasta el momento. Creemos que para nosotras está saldada.

“La incorporación de trabajadoras sexuales en el encuentro es una realidad”.

Sabemos que la incorporación de las trabajadoras en el encuentro es una realidad, lo que sí me parece que no está saldado es las posiciones que hay dentro del movimiento feminista de mujeres, lesbianas, travestis y trans con respecto a nuestro trabajo y que justamente los encuentros nos brindan esos espacios para seguir debatiendo, para seguir sensibilizando y para seguir construyendo por lo menos una agenda propia nuestra que vaya a combatir la violencia institucional y por el reconocimiento de nuestros derechos.

En referencia a la violencia institucional, cuáles son las luchas que dan en el día a día por lo que sufren las trabajadoras sexuales. 

-AMMAR, es una organización que ya va a tener 25 años que tenemos y luchamos porque nuestro trabajo sea reconocido y parte de nuestro trabajo es justamente un marco legal para salir de la clandestinidad y no para estar expuestas constantemente al atropello por parte de la policía. Desde coimas policiales que debemos pagar, vulneraciones a nuestros derechos, hostigamientos, atropello policial, detenciones arbitrarias y políticas totalmente arbitrarias que son pensadas para combatir la trata de personas o para combatir el narcotráfico, pero que nos tiene a nosotras como un objeto constante de persecución.

“Luchamos porque nuestro trabajo sea reconocido y para no estar expuestas constantemente al atropello por parte de la policía”.

En La Plata, sin ir más lejos, se da lo que  no se da en ningún otro punto del país, el armado de biombos que hace la comisaría de la zona para requisar a las compañeras en el espacio público y toda la violencia que eso genera. No solamente en la requisa, en el maltrato sino también hacia la violencia psicológica y después el estigma con los vecinos y vecinas del barrio.

En cuanto a los derechos laborales que se están buscando para el trabajo sexual, comentános cómo se viene trabajando desde Ammar en esa línea.

-Nosotras venimos trabajando desde Ammar en distintas instancias proyectos que buscan reconocer el trabajo sexual. El último que presentamos fue en la provincia de Neuquén, en el año 2014. Luego se siguieron desplegando a nivel nacional, provincial y municipal, un montón de políticas que generaron mayor criminalización a nuestro trabajo, políticas conocidas como ‘antitrata’ que buscan luchar contra la trata de personas, pero que equiparan a nuestro trabajo con un delito.

“El próximo año seguro nos encontremos presentando un proyecto con un modelo de despenalización del trabajo sexual”.

Por eso estamos intentando generar un consenso entre todas las compañeras y los compañeros que integramos la organización justamente para presentar otro proyecto de ley más de avanzada, pensando cuál es la realidad nuestra en este contexto de país y cuáles son las políticas que restringen el uso de los espacios para organizarnos y poder trabajar de manera tranquila. El próximo año seguro nos encontremos presentando un proyecto con un modelo de despenalización del trabajo sexual.

En referencia al contexto, me imagino que la crisis económica también genera problemas además de la política represiva. 

-Sí, totalmente. Hay muchísima más precarización laboral. La crisis económica lo que generó es que muchísimas compañeras que habían dejado de ejercer el trabajo, que habían incursionado en otro tipo de actividad laboral,   siempre marcada dentro de lo que es la economía popular, tuvieron que volver porque no podían pagar sus alquileres, porque no podían seguir sosteniendo el negocio de ropa  que se habían puesto o el kiosco o el negocio del barrio.

“La crisis económica generó que muchísimas compañeras que habían dejado de ejercer el trabajo sexual tuvieron que volver porque no podían pagar sus alquileres”.

Compañeras que  fueron alcanzadas por el tarifazo de la luz y el gas que vuelven nuevamente a ejercer el trabajo sexual y lo que eso genera también. Mucha más presencia de trabajadoras sexuales en la zona de trabajo. Eso genera mucha más violencia con respecto a la policía. Después se empieza nuevamente a retroceder con la mala convivencia que se tiene con los vecinos y las vecinas, cuando ven mucha más presencia de compañeras en los barrios. Y también nos preocupa que hay  compañeras de 50 y 60 años que siguen ejerciendo el trabajo sexual porque no han hecho ningún aporte jubilatorio porque nuestro trabajo  no está reconocido y lejos de percibir algún ingreso económico, tienen que dedicar hasta 16 horas por día para poder trabajar y  poder seguir subsistiendo.

En lo que respecta al encuentro, se les habilitaron 21 aulas para el taller de trabajadoras sexuales y estrategias para el reconocimiento del trabajo  sexual. ¿Cómo evalúan ese logro en esta lucha de tantos años?

-Cuando desde la comisión organizadora nos dijeron que había 21 aulas y que la cantidad de aulas que se habían dispuesto para nuestros talleres dependía sobre todo de la cantidad de inscripciones de compañeras que se inscribieron al encuentro y que se asignaron la participación a talleres nuestros del trabajo sexual. Eso nos da a todas nosotras el reflejo que va a ser el encuentro más convocante de todos  los encuentros nacionales y nosotras nunca hemos tenido tanta cantidad de talleres. Creo que el máximo que  hemos tenido fueron diez, en la ciudad de Rosario en 2016, la primera vez que habilitaron los talleres. Esto refleja el interés que despierta conocer la realidad nuestra y conocer también nuestra lucha.

También se empieza a hablar en las universidades del trabajo sexual y en territorios que quizá siempre se ha hablado de manera hostil de las trabajadoras sexuales, ¿cómo vas viendo ese avance en el mundo de la academia?

-Nosotros cada vez que desde algún centro de estudiantes, desde alguna carrera nos convocan para hablar sobre algún tema del trabajo sexual, con perspectiva de género, trabajo sexual en la ESI, trabajo sexual y el rol de los medios, trabajo sexual y el derecho penal, por supuesto que lo celebramos porque durante muchos años nosotras en esos ámbitos académicos hemos sido más objetos de estudio que sujetos políticos.

“En el ámbito académico siempre hemos sido más objetos de estudio que sujetos políticos”.

Nos han estudiado, se ha investigado sobre nosotras pero muchas veces invisibilizando las voces nuestras y eso ha generado que se haya construido un discurso victimizante, que  por mucho  tiempo fue hegemónico no solo en la academia sino en muchísimos actores sociales. También sabemos que hay una resistencia. A nosotros nos costó mucho, hace tres semanas estuvimos en la facultad de derecho de La Plata y nos costó un montón poder desarrollar una actividad que teníamos con el programa de Antropología que nos habían convocado porque también hubo una resistencia, hubo cartas al decano, también hubo cartas a la directora de la carrera que nos habían convocado, diciendo que no podían darnos voz a personas que nos autopercibimos como trabajadoras sexuales porque Argentina adhirió a un protocolo abolicionista del año 1949 donde no reconoce nuestra actividad como trabajo, entonces querían censurar nuestras voces.

Yendo a lo personal y tus vivencias, ¿cuándo fue que se despertó en vos la idea de comenzar a luchar por estos derechos?

-No fue de manera espontánea. Fue un proceso y la verdad que el proceso que se fue dando dentro de la organización  fue cuando teníamos problemas con la policía por nuestro trabajo sexual. Cuando comenzamos a tener problemas con la policía eso nos impulsó a acercarnos a AMMAR y como nos dieron una respuesta rápida y efectiva, eso nos despertó confianza e interés en decir que se interesan por los derechos nuestros y no como históricamente nos han hecho querer creer que a nadie le interesa lo que nos pase.

“Cuando comenzamos a tener problemas con la policía eso nos impulsó a acercarnos a AMMAR”.

Entonces como forma de agradecimiento fuimos varias compañeras comenzando a participar de distintas actividades y eso fue como generándome mayor conciencia social de que ese es el lugar en el que cualquier trabajador o trabajadora tiene que estar. El mejor lugar de cualquier trabajadora para luchar por sus derechos es el sindicato. Me enamoré de la herramienta sindical, comencé a derribar un montón de prejuicios que tenía con la idea de la sindicalización, entendiendo que muchos de esos prejuicios vienen de lo que nos venden los medios  de comunicación hegemónicos.

“El mejor lugar de cualquier trabajadora para luchar por sus derechos es el sindicato”.

Te definís como peronista, ¿cómo ves el futuro en torno a las luchas de ustedes? 

-El optimismo siempre está porque nosotras veníamos de las que pensábamos que todavía mucha gente iba a seguir votando al gobierno de Cambiemos, cuando vimos la diferencia tan alta es una ilusión, porque por lo menos vamos a tener un gobierno de acá a cuatro años en adelante que con un montón de dificultades, obstáculos y desafíos, nos va a permitir plantear nuestro tema y no como ahora con este gobierno que hubo un total retroceso en cuanto a la violencia institucional. Somos optimistas de que va a existir la posibilidad, después lo otro depende de muchas cosas como por ejemplo la situación del país. Nosotras ahora planteamos la idea del trabajo sexual con mucha más fuerza, ya no es como con el gobierno de Cristina que se nos prohibió el rubro 59, se modificó la ley de trata, hoy hay mayor conciencia en la sociedad con nuestro trabajo y un lugar ganado en el feminismo.

¿Y han podido establecer algún vínculo con alguien del futuro gobierno nacional o provincial?

-Hay muchas organizaciones feministas que pertenecen al Frente de Todos y Todas que han tenido en los últimos años muchísima vinculación con nosotras.

 

72 organizaciones LGBTQ firman una carta de apoyo a la despenalización del trabajo sexual en Washington D.C.

 

La carta, firmada por 72 organizaciones nacionales y locales, expone los argumentos a favor de la despenalización.

 

Por John Riley @JohnAndresRiley

2 de octubre de 2019

LGBTQ advocates deliver letter to D.C. councilmembers calling for sex work decriminalization

 

Activistas que abogan por la despenalización del trabajo sexual en D.C. presentan una carta, firmada por 72 organizaciones, en la que exponen su posición a la concejal de D.C. Elissa Silverman, I-At-Large (izquierda). – Foto: Sex Worker Advocates Coalition.

 

Una coalición de activistas y defensores LGBTQ ha dejado copias de una carta dirigida a los miembros del Consejo de D.C., firmada por 72 organizaciones diferentes, abogando por un proyecto de ley que despenalizaría el trabajo sexual en el Distrito de Columbia.

La coalición acudió a las oficinas de los concejales esta mañana para entregar la carta, que expone los argumentos de los partidarios por los que el proyecto de ley —presentado conjuntamente por los miembros del Consejo David Grosso (I-At-Large), Anita Bonds (D-At-Large), Robert White (D-At-Large) y Brianne Nadeau (D-Ward 1)— debe ser aprobado.

“Como organizaciones de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, queers y aliados, sabemos que la despenalización del trabajo sexual en DC es fundamental para la salud y el bienestar de la comunidad LGBTQ, incluyendo una mejora de la salud pública y una disminución de la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales marginadas, particularmente mujeres transgénero de color “, dice la carta.

El proyecto de ley, tal como está redactado actualmente, despenalizaría el trabajo sexual consensuado para los mayores de 18 años y crearía un grupo de trabajo para supervisar la implementación y los efectos de la despenalización y proponer enmiendas a los estatutos relacionados con las sanciones por trabajo sexual.

El grupo de trabajo de 15 miembros estaría compuesto por el Departamento de Policía Metropolitana, agencias de salud pública, defensores de derechos humanos, ex trabajadoras sexuales y trabajadoras sexuales activistas. El grupo de trabajo tendría la tarea de emitir un informe que contenga sus hallazgos y recomendaciones dentro de los dos años posteriores a su formación, y se disolvería dentro de los tres años.

“Al actualizar una ley de DC que no tiene un propósito válido y está llamativamente fuera de sintonía con la investigación y el conocimiento actuales, incluida la mejor forma de combatir la transmisión del VIH, el proyecto de ley mejoraría la seguridad, la salud pública y la capacidad de las fuerzas del orden para combatir tanto crímenes violentos como delitos contra la propiedad ”, escribió la coalición en su carta.

Los cuatro argumentos clave a favor del proyecto de ley son que la despenalización del trabajo sexual

1) permitirá a las trabajadoras sexuales —particularmente a las personas transgénero que de otro modo no podrían obtener trabajo debido a la discriminación— una forma de ganar dinero para sobrevivir;

2) hará disminuir la incidencia de violencia y acoso que enfrentan las trabajadoras sexuales a manos de clientes, de delincuentes que roban a las trabajadoras sexuales, o incluso de la policía;

3) disminuirá las tasas de VIH al permitir a las personas transgénero más tiempo y espacio para negociar el uso del condón;

y 4) permitirá que las trabajadoras sexuales accedan a recursos, beneficios gubernamentales y oportunidades de empleo que de otra forma se les negarían si tienen una condena penal por prostitución.

“Penalizar un medio de supervivencia convierte a esas trabajadoras en una población blanco de victimización y violencia”, señala la coalición en su carta. “La vigilancia del comercio sexual puede convertir las prácticas de reducción de daños (como llevar condones) en evidencia de una actividad criminal. Esto a menudo obliga a las trabajadoras sexuales a elegir entre salud y evitar la detención.

“Además, cuando las personas dedicadas al trabajo sexual deben buscar áreas más apartadas o áreas con presencia policial reducida, aumentan las amenazas a su seguridad física y disminuye la capacidad de evaluar a los clientes”, continúa la carta. “… Debido a que las trabajadoras sexuales temen ser detenidas, tienen más probabilidades de apresurar la decisión de aceptar un cliente y menos probabilidades de negociar el uso del condón”.

Los activistas también citan estadísticas de una encuesta de DC Trans Coalition que encontró que el 78% de las trabajadoras sexuales temen la violencia, el acoso, la detención o la humillación a manos de la policía, y aproximadamente el 20% informa que los agentes de policía se han acercado a ellas y les han pedido sexo para evitar la detención.

“Las mujeres transgénero de color en D.C. con frecuencia son tratadas como trabajadoras sexuales, ya sea que participen en el comercio o no, lo que a menudo conduce al acoso, la confiscación de condones y la detención”, agregan. “Esta sospecha crónica y a menudo injusta conduce a la desconfianza general hacia la policía por parte de muchas personas LGBTQ. Esta desconfianza podría reducirse significativamente mediante la despenalización del trabajo sexual “.

Una defensora de la despenalización del trabajo sexual habla con el concejal de DC Jack Evans. – Foto: Sex Worker Advocates Coalition.

La carta se adelanta a una audiencia programada para el 17 de octubre ante el Comité de Justicia y Seguridad Pública del Consejo de D.C., en la que los miembros del Consejo escucharán el testimonio de las partes interesadas de la comunidad a favor y en contra del proyecto de ley.

Algunos de los firmantes de la carta incluyen: American Civil Liberties Union; Asian and Pacific Islander Queers United for Action; Black & Pink; la sección de D.C. de Black Youth Project 100; Brother, Help Thyself; Casa Ruby; the Center for Black Equity; Collective Action for Safe Spaces; el DC Anti-Violence Project, GLAA; HIPS; Human Rights Campaign; LULAC Lambda; el National LGBTQ Task Force Action Fund; No Justice No Pride; Sex Workers Outreach Project; SMYAL; The DC Center for the LGBT Community; Transgender Law Center; Us Helping Us, People Into Living; la Wanda Alston Foundation; Whitman-Walker Health; y la Woohull Freedom Foundation.

Los socios de la coalición que están presionando para la despenalización esperan reunir personas que testifiquen ante el Consejo el 17 de octubre y, después de la audiencia, organicen a los partidarios para presionar a los miembros del consejo de DC para que aprueben el proyecto de ley y al alcalde Muriel Bowser para que lo firme y lo convierta en ley.

“Nuestro objetivo final es abordar las necesidades de las personas LGBTQ en la ciudad, y parte de eso implica despenalizar el trabajo sexual en la ciudad. Queremos asegurarnos de que las personas LGBTQ de bajos ingresos satisfagan sus necesidades básicas de vivienda, empleo, educación ”, dice Tyrone Hanley, asesora principal de políticas del Centro Nacional para los Derechos de las Lesbianas, que apoya el proyecto de ley de despenalización. “Sabemos que esto no es lo único que se necesita para garantizar que las personas LGBTQ puedan tener una vida vibrante aquí, pero sabemos que este es un elemento necesario para alcanzar esa meta”.

Hanley señala que, particularmente con proyectos de ley similares presentados en sesiones anteriores del Consejo, ha habido conceptos erróneos de que una abrumadora mayoría de los residentes de DC se oponen con vehemencia a la despenalización y al trabajo sexual en general. Pero dice que los esfuerzos de organización en el terreno de los miembros de la campaña DECRIMNOW han revelado que hay más apoyo en la comunidad en general: es solo que no necesariamente se presentan durante las reuniones del Consejo para dar a conocer sus puntos de vista.

Foto: Sex Worker Advocates Coalition.

Con ese fin, los grupos involucrados en la campaña DECRIMNOW, una creación de la Sex Worker Advocates Coalition, han estado tratando de educar a los residentes de DC sobre la importancia de la despenalización, y han recogido varios cientos de firmas en una petición en apoyo del proyecto de ley.

La organización de justicia social No Justice No Pride ha estado organizando previamente a personas para enviar cartas al Consejo exigiendo una audiencia, y ahora que se ha programado una, ha estado organizando una campaña de redacción de cartas para los residentes en los Barrios 2, 3 y 7 para pedir a los miembros del Consejo, Jack Evans, Mary Cheh y Vincent Gray —todos los cuales forman parte del Comité Judicial y no han manifestado su apoyo a la iniciativa— que apoyen el proyecto de ley de despenalización.

“SWAC ha sido muy intencional al acercarse a un grupo diverso de comunidades para tener conversaciones con todos sobre este tema”, dice Hanley. “No es solo un problema LGBTQ, aunque tiene implicaciones muy específicas para la comunidad LGBTQ. La coalición, bajo el liderazgo del capítulo DC de BYP 100 y HIPS, ha estado liderando un esfuerzo para articular conversaciones en los Barrios 7 y 8. Lo que hemos encontrado a través de esas conversaciones individuales es que en realidad hay mucho apoyo a este proyecto de ley.”

Faith, una de los presidentes coorganizadores del capítulo DC de BYP 100, dice que los miembros de la coalición han estado entablando conversaciones individuales para tratar de cambiar la comprensión de las personas sobre cuáles serían las implicaciones de la despenalización.

“Creo que especialmente las personas negras que han tenido experiencia con el sistema de justicia, o tienen una familia que ha tenido experiencia con el sistema, lo saben, y es fácil para ellos entender que cuando detienen a personas, no mejoran sus condiciones materiales de ninguna manera “, dice. “así que, mientras decimos: ‘queremos que el Consejo se centre en el empleo, la educación, la vivienda’, cuando detienes a alguien, lo estás marginando”.

Faith dice que la coalición ha estado celebrando reuniones en persona y virtuales para educar a las personas sobre la iniciativa de despenalización, y realizará un evento virtual en la noche del 14 de octubre para capacitar a las personas que deseen testificar en la audiencia del Comité Judicial sobre la mejor manera para expresarse. Ella agrega que la coalición se duplicará en sus esfuerzos para presionar al Consejo para que tome medidas después de la audiencia.

“Realmente queremos mantener el impulso después de la audiencia, para que se vote en el Comité Judicial, y luego se lleve al Comité Plenario”, dice Faith. “Por lo tanto, necesitamos que las personas escriban a sus miembros del consejo, les llamen y les recuerden que la gente está observando y que queremos que se vote en breve”.

El proxeneta millonario que multaba a las mujeres por enfermar

 

Caso Carioca

Investigadores de la Agencia Tributaria y la Guardia Civil concluyen el primer análisis económico de locales de prostitución en España y sus supuestas vías de blanqueo

 

SILVIA R. PONTEVEDRA

Lugo 29 de septiembre de 2019

https://elpais.com/sociedad/2019/09/29/actualidad/1569709273_587721.html

José Manuel García Adán, durante un juicio en 2012 en Pontevedra. CARLOS PUGA

 

Las de José Manuel García Adán no eran las cuentas de la lechera. Según el juzgado, este proxeneta que la Operación Carioca sacó de las tinieblas tenía, como tantos otros, sus negocios clandestinos atados y bien atados con su ley del “terror”. Y no corría el riesgo de que se le rompiera el cántaro contra el suelo, porque supuestamente el recipiente estaba blindado por representantes de todos los cuerpos policiales que recibían a cambio compensaciones en metálico y en especie. Así fue hasta que, en 2009, a la trama que urdió Adán en Lugo “le cayómedio Código Penal encima, sin defensa posible”, como declaraba entonces a este periódico el abogado de uno de los principales imputados. Y ahora que la instrucción ha llegado a su fin, de los varios cientos de mujeres que testificaron, algunas han logrado rehacer sus vidas o siguen intentándolo (atrapadas en cursos de formación o contratos basura) al margen de los burdeles. Otras, con 10 años más pero aún jóvenes, como exigen los clientes, siguen atrapadas en la prostitución en España.

En una de las 50 piezas en que acabó dividida la causa, investigadores de la Agencia Tributaria y la Guardia Civil a las órdenes de la juez Pilar de Lara han llevado a cabo el primer análisis económico de un negocio de proxenetismo en el país. El estudio hace aflorar el dinero negro que a diario fluye, por miles de euros, en un burdel de una ciudad pequeña frecuentado por empresarios que pagan el sexo al contado para no dejar huella en sus tarjetas de crédito. También destapa las supuestas artimañas del dueño para mantener sometidas a las víctimas de trata mientras pagan sus deudas, a las que impone multas por estar enfermas o por la duración de sus reglas. Todas estas ganancias de la actividad ilegal se metamorfosean presuntamente en ladrillo y automóviles de “alta gama”, la inmensa mayoría de segunda mano, para su blanqueo.

Los investigadores concluyen que, principalmente en los años de los que disponen de datos (2006, 2008 y 2009), la red tejida por José Manuel García Adán a través de los clubes que regentaba, Queen’s y La Colina, obtuvo ganancias de más de 3,6 millones de euros. Esta cantidad es solo un grano de arena de ese 0,35% del PIB que el INE estima que la prostitución acapara en España, el tercer país del mundo en consumo, con más de 1.600 prostíbulos (según cálculos de la Policía Nacional), ofreciendo decenas de miles de mujeres a diario.

Adán es trasladado a los juzgados de Lugo tras su detención. PEDRO AGRELO

La organización liderada por Adán, actualmente en prisión por delitos de violencia machista contra su exesposa, obtenía un “pingüe beneficio” aprovechándose de las “especiales circunstancias de precariedad” de un “elevadísimo número de mujeres extranjeras”, afirma la magistrada en el auto de transformación de las diligencias de blanqueo en procedimiento abreviado para su juicio. Más de medio centenar de víctimas, según De Lara, componían la carta de degustación que los clubes de Adán -registrados en la Agencia Tributaria como “bares categoría especial” y “otros cafés y bares”- ofrecían habitualmente a sus clientes, en un horario laboral de entre 12 y 14 horas por jornada.

Con este auto sobre el negocio redondo de los burdeles de Adán, la magistrada deja prácticamente cerrada una década de trabajo en el caso Carioca ahora que acaba de ser apartada de su plaza en Lugo por el Consejo General del Poder Judicial. El órgano de gobierno de los jueces acordó castigarla el pasado jueves por supuestos “retrasos injustificados” en la instrucción de sus macrocausas contra la corrupción en Galicia (Carioca, Pokémon, Garañón, Pulpo o Cóndor).

Anotación de los pagos realizados por una mujer para saldar su deuda con Adán.

La juez recuerda que las víctimas de la red eran jóvenes “enormemente vulnerables”, en su mayoría latinoamericanas y sobre todo brasileñas, muchas con familia a su cargo en América, que se prostituían en “condiciones sumamente gravosas” inducidas con “distintos mecanismos coactivos”. Entre estos métodos que las encadenaban, el sumario recoge las presuntas amenazas de Adán, incluso de muerte; la constante presencia deagentes uniformados tomando copas y en las camas; su situación irregular en el país; y las deudas contraídas con el jefe. Estos compromisos se debían a préstamos que le pedían; a las multas que les imponía si enfermaban, se portaban “mal”, llegaban tarde o faltaban a su puesto; y sobre todo a lo adeudado por el viaje a España (de 3.000 a 4.000 euros), que tenían que pagar trabajando.

Testaferros y amigos policías

Con sucesivos testaferros, a través de una inmobiliaria supuestamente creada como sociedad interpuesta y también utilizando el nombre de su esposa para no figurar, Adán alquiló los inmuebles donde estableció los negocios de sus burdeles. El más importante, el Queen’s, junto al polígono industrial de Lugo, celebró su fiesta de inauguración el 2 de septiembre de 2002, ya entonces con presencia de amigos policías. Las obras de reforma de una casa que en tiempos había sido una quesería las llevó a cabo un constructor que, tal y como declaró, no llegó a recibir más que una pequeña parte del coste y, según sospecha De Lara, siguió cobrándose en “servicios” lo adeudado.

José Manuel Pulleiro, encargado al frente del burdel La Colina, tras su detención. PEDRO AGRELO

Los locales de Adán, recuerda la instructora, eran “frecuentados por empresarios y personas de elevado poder adquisitivo que incluso captaban a mujeres para organizar las llamadasfiestas blancas, de cocaína y sexo, en alguna sociedad deportiva de la ciudad, en cuya cafetería acababan trabajando como camareras sin contrato ni alta en la Seguridad Social”. Adán y sus encargados controlaban el rendimiento de cada joven mediante estadillos tamaño A3 donde ellas figuraban con sus nombres “artísticos”.

Según la investigación, la organización se quedaba con 10 euros por cada uno de los tres primeros “pases” (media hora de sexo en la habitación, cuya tarifa era de 43 euros) más 12 euros que les cobraba diariamente en concepto de alojamiento incluso a las que no dormían en los prostíbulos. Además, les restaba los “abonos”, una cantidad variable que él mismo decidía por la deuda del tráfico de mujeres; junto a las posibles multas y una tasa especial por salidas con clientes fuera del local (60 euros).

Estadillos con los que se controlaba la actividad sexual de las mujeres y sus ganancias en los clubes de Adán.

En los estadillos también aparecían las ventas de otros conceptos como “sábanas” desechables, “lubricante” o “preservativos”, pero no los ingresos obtenidos a través de otro delito por el que está imputado Adán, la venta de droga en los burdeles. La noche en que estalló la Operación Carioca, en los clubes había más de 12.000 euros y en el domicilio del jefe, 29.500. Esto es todo lo que pudo hallar en billetes la Guardia Civil, además de otros 79.950 euros que el líder guardaba en una caja de seguridad del BBVA, un dinero que se deposita sin necesidad de dejar constancia de la cifra. Según Aduanas, “mientras, en parte, la actividad de alterne y hostelería [es decir, las copas] estaría declarada a la Agencia Tributaria, la de prostitución no lo estaría”. Supuestamente, apunta la juez, solo los “pagos de clientes con Visa” que no eran especialmente celosos de su “anonimato”.

Todo este flujo de dinero Adán no lo ingresaba en sus cuentas bancarias, donde solo aparecían reflejados los pagos de los clientes que usaban tarjeta. Era, explica el auto, un río continuo de capital “no declarado fiscalmente” por un proxeneta que, según testigos del caso, decía ganar “unos 6.000 euros a la semana”. Lo suficiente para “llevar un elevado nivel de vida” y comprar nuevas propiedades en metálico sin necesidad de retirar efectivo de sus cuentas bancarias. Antes de su detención a finales de 2009, Adán planeaba ampliar su empresa: estaba negociando la adquisición de otro burdel cerca de Portugal, esta vez especializado en “mujeres rumanas y de Europa del Este”.

Un “régimen de auténtica esclavitud”

“Las mujeres trabajaban en régimen de auténtica esclavitud” después de llegar a España a través de aeropuertos como el de Barajas, donde supuestamente había un policía nacional compinchado. La mafia contaba con la participación de varios empleados de dos agencias de turismo de Goiana (Brasil) que se encargaban “de la revisión de la calidad de la mercancía“, describe la juez en referencia a las mujeres. “Allí supervisaban sus características físicas”, continúa en el último auto “como requisito previo para autorizar el viaje. Y les daban indicaciones para cruzar los controles fronterizos” como “turistas”. Uno de los contactos que gestionaban los viajes desde Brasil llegó a recibir 89.682 euros en 84 envíos de la red lucense.

El volumen de negocio reconocido por la firma que al final acabó creando el cerebro de la Carioca, Adán Sloga, SLU, distaba mucho de la realidad. A efectos de tributación por IVA e impuesto de sociedades, en 2008 declaró 128.807 euros y en 2009, 239.055. Pero la cantidad de ganancias en negro que los agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera han podido acreditar que atesoró el temido proxeneta son más de 3,6 millones. La cifra es el resultado de la suma de sus inversiones en ladrillo y automóviles a lo largo de los años, del dinero incautado y del balance de “notas manuscritas en hojas, pedazos de papel, recibos o tiques” y las libretas contables con las que se controlaba a las mujeres, que no están completas ni son de todos los años. La titular del juzgado de Instrucción 1 de Lugo sospecha que la verdadera cantidad es muy superior.

Entre marzo y mayo de 2007, sin otros ingresos conocidos que los que le reportaba la prostitución y sin sacar nada del banco, Adán adquirió tres inmuebles por más de 200.000 euros y en marzo de 2009, otro piso, un trastero y una plaza de garaje. También compró 11 vehículos, y la juez señala que supuestamente prestó dinero contante y sonante a su fiel encargado, José Manuel Pulleiro, para comprar la vivienda, un Audi y un BMW. Oficialmente, según recoge el auto judicial, este empleado tenía una nómina de 799,55 euros.

 

LAS MUJERES APENAS SALÍAN DE LOS CLUBES “POR TEMOR A SER EXPULSADAS DE ESPAÑA”

“En caso de que las mujeres tuvieran el periodo menstrual, además de avisar, solo podían descansar de uno a tres días, en función de la decisión caprichosa del dueño o el encargado, e independientemente de la duración de sus menstruaciones, ya que en otro caso, tenían que abonar 43 euros aunque no trabajaran”, según describe la juez Pilar de Lara las leyes del burdel. En algunos casos, “eran obligadas a demostrar que tenían la regla” y si no acudían trabajar “también eran multadas”, sin “derecho a descansar”.

Las sanciones eran de “20, 30 y hasta 60 euros”, lo cual “condicionaba la voluntad de las mujeres a la hora de prostituirse”, a pesar de “estar enfermas o exhaustas”. Además, sigue la juez en el último auto, las chicas apenas salían “por temor a ser detenidas y expulsadas de España”, por lo que “el club disponía de servicio de venta de ropa y lavandería” y “algunos colaboradores de Adán también les vendían joyas”.

La Operación Carioca constituye la mayor investigación judicial contra las mafias de proxenetismo en España: en su conjunto suma 274 tomos y 36 solo de transcripciones de pinchazos telefónicos. Las personas que llegan imputadas al final de la instrucción, después de que la fiscalía exculpase a un buen número y prescribiesen los hechos para otros investigados, lo están por 25 tipos de delitos.

Entre los hechos que investiga la Carioca están el tráfico de personas con fines de explotación sexual, asociación ilícita, delitos contra los derechos de los trabajadores, narcotráfico, tenencia ilícita de armas, delitos de aborto no consentido, amenazas, extorsión, agresión y abuso sexual y lesiones. También otros referidos a los funcionarios como cohecho, tráfico de influencias, solicitud de favores sexuales por empleado público, prevaricación, revelación de secretos, omisión del deber de perseguir delitos, falsedad documental y negociación prohibida. Un tercer grupo lo ocupan los delitos contra la hacienda pública y el blanqueo.