“Muchos dicen que es plata fácil. No es así.”

 

El trino del ñacundá rodando en la oscuridad

Continuamos con la temática particular del mes, las aves y la nocturnidad. También, como se viene desarrollando, se presenta una historia paralela con la gente que tiene su empleo de noche y como los pájaros, viven la madrugada. En este caso, una trabajadora sexual cuenta parte de su vida. “Muchos dicen que es plata fácil. No es así”, afirma.

 

Facebook: PAULO FERREYRA

Por Paulo Ferreyra
Colaboración: Abel Fleita
Especial para El Litoral

18 de agosto de 2019

https://www.ellitoral.com.ar/corrientes/2019-8-18-1-0-0-el-trino-del-nacunda-rodando-en-la-oscuridad

 

Al igual que las diferentes especies abordadas (…) adaptado a un vuelo sigiloso, indetectable para sus presas.

 

“La noche no es buena”

Silvia Mareco es trabajadora sexual. Vive en Formosa, Capital. Tras algunos mensajes de WhatsApp hablamos por teléfono. Ella estaba por salir del supermercado en el momento que sonó su celular y la conversación arrancó en un buen clima sobre las distintas clases de vino, vino espumante y champagne.

Lleva más de 30 años como trabajadora sexual. Sobre sus inicios, cuenta que no fue fácil. “En principio una no nace sabiendo. Una al comienzo no sabe nada. Por circunstancias de la vida, por una u otra cosa, por una compincha, una chica conocida —compañera del trabajo doméstico— comencé a trabajar de noche. Había quedado embarazada y tenía un hijo. Por circunstancias que empujan a pensar en el niño que estás criando —te hablo desde mi lugar y de otras madres que conozco— una tiene que sacar al niño adelante y yo no quería que el sufriera lo que yo sufrí. Cuando vos no tenés mamá nadie te quiere”, advierte. Su madre había fallecido cuando era pequeña y eso la marcó desde muy chica.

“Me fui a Buenos Aires y conocí a una compañera que trabajaba de empleada doméstica. Ellas se escapaban a los prostíbulos, nadie la obligaba, a mi nadie nunca me obligó. Así empecé, iba a tomar algo. Los primeros días no hacía nada porque tenía muchos nervios. Pero después al pensar que podés sacar adelante a tu niño y que él no sufra frío, hambre, maltrato… Pensaba que podía brindarle una mejor educación y todo lo que yo no pude tener. Así una va entrando, sin querer. No te diste cuenta y entraste”. Silvia habla con voz clara, precisa, hace pocas pausas y pone acento en algunos silencios sobre sus propias palabras.

“No es plata fácil”

“Este trabajo no es fácil. Porque bancarte un tipo, soportarlo, no es plata fácil. Muchos dicen que es plata fácil, pero no lo es. Se sufre mucho. Hay prejuicios. Hoy en día quizás ya no hay tantos, pero hace 30 ó 40 años había mucho prejuicio y la gente te juzga. Antes agachábamos la cabeza”, explica.

“Empecé cuando tenía 21 años y hoy tengo 52. Te digo que no es fácil. Cuando vivía en Buenos Aires era distinto. Es una ciudad grande, nadie te conoce, nadie te ve, nadie se preocupa por tu vida. No existís. En un pueblo chico es totalmente distinto. Era difícil. En Formosa era feo. Después me ponía a pensar que no vivo de las habladurías, los comentarios me entraban por un oído y me salían por otro. Sobreviví. Nunca pedí ayuda. Me banqué sola la tristeza, el hostigamiento, el estar sola. Sobreviví. Tengo compañeras con las que nos conocemos hace muchos años, buenas madres. Siempre hay buenas madres”, resalta y hace silencio para tomar aire, habla de corrido ahora con energía, bronca, dolor, tristeza, alegría, orgullo. “Siempre hay buenas madres”, insiste.

Con el tiempo Silvia cuenta que se puede salir, aunque nada sea fácil. La marginación es un bicho raro que está presente sin importar el tiempo. “La marginación está. Hoy vendo cosas. Soy vendedora ambulante, vendo mates, termos, bombillas, sábanas, ojotas, lo que se me presenta”.

“Te voy a decir algo”, me dice y baja por un instante el tono. Sobre el trato con los hombres ella pone los puntos en claro, suelta las palabras más lentas como poniendo puntos en cada expresión. “El cliente es como vos trabajás con ellos. Al cliente una no lo conoce. Viene uno y me pregunta, por ejemplo, ‘¿cuánto cobras?’. Le digo el precio y lo que incluye el servicio por esa plata. Todo además con cuidado extremo, con preservativo. Hay que usarlo. Ahí el cliente lo toma o lo deja, porque después nosotras tenemos que tener carácter para manejar a un tipo en la pieza o donde sea que lo tome al servicio. A su casa no hay que ir. Es regla, a su casa no hay que ir”, advierte.

“A la casa del cliente no hay que ir. Siempre a un hotel. Porque una así tiene la posibilidad de pedir auxilio. Si el tipo se hace el vivo y quiere otra cosa cerramos los corsos y nos vamos. Pero el cliente es como vos lo hacés, ellos prueban y si una afloja, pierde. Tengo carácter. Pero la vida me hizo así, si no los tipos hacen lo que quieren con una mujer”, advierte.

Ella está hoy junto a la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos, una organización que lucha por los derechos de las mujeres en situación de prostitución o explotación sexual. “Hay chicas que necesitan ayuda. Tenemos este grupo que, si Dios quiere, a partir del mes que viene algunas chicas van a cobrar para poder estudiar. Una compañera me conectó y gracias a este grupo estamos haciendo algunas cosas. Siempre que puedo voy y retiro los preservativos y reparto a las compañeras. Nosotras no generamos violencia, charlamos, charlamos mucho con las chicas y ellas me preguntan. Nos ayudamos. Hay muchas chicas jóvenes que ingresan hoy como trabajadoras sexuales por la droga”, cuenta.

“Más respeto”

Silvia abrió otro panorama de lo que es la noche, nos trajo su experiencia y su relación con la noche no es buena. “La noche para mí no es buena. Nunca fue buena. Nunca…”, repite. “Creí durante mucho tiempo que eso era lo mejor. Una cree que no te queda otra cosa por hacer. Si una trata de salir sale, pero si una está apretada con la plata porque hay que pagar la obra social, la tarjeta, donde vivo, las cuentas… Entonces no queda otra que ir a pararte en una esquina donde sabés que podés llegar a levantar a un tipo. Mi relación con la noche no es buena. Nunca fue buena. Toda mi vida trabajé de noche. Este trabajo no es bueno para nadie. Pero una sale. Con el tiempo una sale”. Terminamos la charla y seguimos con otros temas. Hablamos sobre la situación de la calle, los bandos, las zonas de la ciudad. Silvia vuelve sobre las palabras de esta charla y dice: “Ah…”, como quien olvida algo. “Hay que decir que dejen de maltratar a las mujeres. Incluso entre compañeras que se dejen de maltratar. Hay que respetarse”, concluye.

 

Anuncios

En Panamá, MILD: Mujeres Independientes Luchando por sus Derechos

 

 

9 de agosto de 2019

https://www.nswp.org/featured/mild-mujeres-independientes-luchando-por-sus-derechos?utm_source=hootsuite&utm_medium=twitter&utm_term=globalsexwork&utm_content=56ccdb30-65c6-4de9-b55b-455112f61543

 

 

Cuéntanos sobre tu organización.  

Soy Juana R. Torres (Dulce Ana), presidenta y fundadora de Mujeres Independientes Luchando por sus Derechos. También soy conocida como Dulce Ana y soy de nacionalidad hondureña y vivo en Panamá. He ejercido el trabajo sexual desde muy joven. Empecé en bares por contrato y lo hice ahí por mucho tiempo, sin embargo, decidí independizarme y salir a trabajar a la calle para ser independiente y no tener que pagar comisiones por el contrato. A partir de ahí pude visibilizar y experimentar en carne propia la violencia que simplemente por ser trabajadora sexual vivimos; en indistintas ocasiones nuestros derechos son violentados en nuestros hogares, en la vía pública y en sitios de trabajo públicos.

En Panamá el trabajo sexual no es penalizado, pero tampoco es reconocido como un trabajo. Sin embargo, siempre estamos luchando para que nuestro trabajo sea reconocido igual que cualquier otro empleo a nivel nacional.

En uno de mis días de trabajo observé que algunas compañeras no tenían acceso a la salud. La policía nos reprimía por estar trabajando en la calle. Desde luego, si alguna de nosotras no tenía documentos era arrestada con el fin de extorsionarnos, quitándonos todo nuestro dinero o muchas veces nos pedían el carnet de salud. Si no los teníamos, éramos llevadas a la cárcel, cobrándonos de multa un dólar al día. Nuestra desigualdad lograba que solo quienes tenían para pagar su multa podían salir y las demás pues teníamos que esperar el tiempo de arresto. Todo esto me llamó la atención.

Siempre me ha gustado la defensa de los derechos humanos. Siempre quise y anhelaba defender los derechos humanos de quienes necesitaban un servicio de acompañamiento, entonces tuve la idea de formar un grupo de compañeras. Les pregunté por qué ellas no tenían un carnet de salud. Me contestaron que ellas querían asistir a un centro de salud, pero que tenían muchos problemas para poder tener acceso a este. A partir de esto nos fuimos organizando en grupos entre pares, para en conjunto acudir por nuestro carnet de salud, el cual en algunas ocasiones es requisito laboral. Debido a esto, tomamos la iniciativa de organizarnos como grupo de personas trabajadoras sexuales y desde entonces continuamos en pie de lucha con nuestras compañeras.

A partir de ahí me invitaban a participar en temas de salud e información sobre diferentes temas; eran mis primeros talleres de formación y prevención en enfermedades de transmisión sexual. El grupo estaba creciendo y nos acercamos al Doctor Quintero para solicitar que nos sensibilizara en algunos temas de suma importancia en el trabajo sexual, entre ellos la prevención del VIH y otras ITS. Así participamos en cursos de educadoras pares y replicamos nuestros conocimientos con nuestras compañeras en los lugares de trabajo. A partir de esta necesidad decidimos conformar la Asociación MILD: Mujeres Independientes, Luchando por sus Derechos, la cual se formó en el mayo del 2015, con el objetivo de luchar para que la comunidad, clientes y autoridades respeten nuestros derechos como ciudadanas panameñas.

Yo, Dulce Ana, estoy dispuesta a seguir adelante ya sea en contra de la corriente para seguir avanzando por una mejor calidad de vida. La mayoría de los miembros de MILD no tenemos posibilidades de estudios, debido a escasos recursos económicos y la falta de oportunidades. Muchas de nosotras no tenemos en donde descansar, mucho menos un lugar propio. La pasamos afuera buscando como ejercer nuestros servicios para lograr un ingreso económico, bien sea durante el día o la noche. Es por eso que muchas de nosotras no tenemos las mismas oportunidades.

MILD se ha dado la tarea de continuar apoyando a otras compañeras, hablándoles sobre temas como violencia intrafamiliar, violencia doméstica, también temas de autoestima, discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Ahora somos conocidas como organización y a la vez me ha formado como una figura pública, ya que por primera vez hay alguien que lucha por los derechos humanos de las mujeres trabajadoras sexuales. He viajado a otros países en Latinoamérica participando en talleres y foros para continuar aprendiendo acerca de nuestros derechos humanos y compartiendo nuestras experiencias.

Actualmente MILD forma parte de la NSWP y de la Plataforma Latinoamericana de Personas que Ejercen el Trabajo Sexual (PLAPERTS), en donde nuestra voz es escuchada y participamos en conjunto como movimiento latinoamericano para lograr mejorar nuestras condiciones en el trabajo sexual. Estar organizadas a nivel nacional, regional y mundial es una excelente herramienta para lograr estos cambios y trabajar siempre en conjunto para vivir libres de estigma y discriminación. Actualmente estamos implementando la herramienta SWIT, misma que se desarrolla en varios países a nivel regional y mundial.

¿Qué tipo de servicios ofrece tu organización?

Una de nuestras principales actividades la realizamos entre pares en nuestros lugares de trabajo. Consiste en sensibilizar y apoyar a las compañeras para que accedan a los beneficios de las clínicas amigables, ya que la mayoría de las clínicas de salud no cuentan con los servicios adecuados para la atención integral de nuestra salud, el acceso a pruebas de detección de VIH y otras ITS libres de estigma y discriminación, y el acceso a medicamentos.

Como organización llevamos a cabo pláticas de sensibilización con servidores públicos, policías y autoridades con el objetivo de disminuir la violencia que vivimos en los operativos que se realizan en nuestros lugares de trabajo. Gracias a esta sensibilización hemos logrado que las compañeras acudan a denunciar la violencia que vivimos.

MILD trabaja en conjunto con otras organizaciones aliadas que nos apoyan con donaciones de métodos anticonceptivos, preservativos, lubricantes etc. y para incrementar los conocimientos en materia de prevención del VIH y otras ITS con el uso correcto y consistente del condón en el trabajo sexual y en sus relaciones personales.

Uno de nuestros objetivos principales como MILD es tener un refugio para las compañeras de la tercera edad y compañeras que no tengan donde vivir. Un lugar de atención entre pares en donde MILD pueda dar asesoría en los temas más importantes para el correcto desarrollo de nuestra personalidad y del ejercicio del trabajo sexual y los derechos sexuales y reproductivos. Un lugar donde pues podamos seguir adelante con nuestros sueños de ser mejores en un futuro para lograr algunas metas que se nos presenten.

¿Tu organización hace trabajo político o campañas? ¿De qué tipo? 

Desde el inicio de MILD el objetivo ha sido mejorar las condiciones en las que se desempeña el trabajo sexual en Panamá. Para esto es necesario trabajar en la incidencia política. He implementado pláticas y foros con instituciones y autoridades para sensibilizarles acerca de nuestros derechos y el derecho a ejercer el trabajo sexual como un trabajo, haciendo énfasis en la importancia del acceso a la salud y a métodos de prevención gratuitos, así como la atención a nuestra salud integral libre de estigma y discriminación. Esto ha tenido buenos resultados, sin embargo aún tenemos un gran vacío con la policía que continúa violentándonos, discriminándonos y estigmatizándonos, prohibiéndonos el libre tránsito por algunas calles de Panamá.

Como grupo hemos participado en foros con universidades y grupos de apoyo en donde la población ha podido escuchar nuestras problemáticas desde nuestra propia voz. Esta ha sido una excelente oportunidad para visibilizarnos y sensibilizar a la comunidad sobre nuestra decisión de ejercer el trabajo sexual y los derechos que se nos vulneran debido al estigma y discriminación.

Todas las campañas que realizamos son muy importantes y cada una de ellas es enriquecedora. Siempre logramos identificar problemáticas actuales; acompañamos a nuestras pares en la denuncia, y fortalecemos sus conocimientos. Estas campañas son exitosas y las llevamos a cabo al menos dos veces por semana en los lugares de trabajo. Es importante mencionar que también incluimos a dueños de los bares, personal de seguridad, taxistas y comunidad que nos frecuenta, con el objetivo de sensibilizarlos para tener lugares de trabajo sexual seguros, libres de estigma y discriminación.

¿Cómo incluyen significativamente a las trabajadoras sexuales en la organización?

La capacitación constante entre pares ha sido la clave para lograr que las integrantes de MILD sean educadoras pares con conocimientos de prevención y atención de nuestra salud integral, así como la prevención de la violencia y como levantar denuncias ante violaciones de derechos humanos, tanto en nuestros lugares de trabajo como en nuestra vida diaria. De esta forma siendo educadoras pares, acudimos a nuestros lugares de trabajo para que nuestras compañeras conozcan del tema. Somos también promotoras de salud poniendo al alcance condones y lubricantes en paquetes accesibles acompañados de información tanto del uso del condón como de los lugares de atención a su salud gratuitos a los que pueden acudir. Invitamos a nuestras compañeras a integrarse a la organización y a formarse como educadoras pares para la prevención de violencia y atención a la salud en el trabajo sexual.

Muchas mujeres que nos dedicamos al trabajo sexual no  tenemos la  misma oportunidad de asistir a algún evento o taller por falta de capacitación en los temas a tratar en estos foros y eventos. Hemos identificado este vacío y constantemente estamos capacitando a nuestras compañeras para que sepan cómo poder incidir en estos foros y lograr que nuestra voz sea escuchada. Sin embargo, la falta de recursos económicos para contar con un espacio adecuado para la organización en donde podamos brindar los servicios a nuestras pares es un gran obstáculo en el cual tenemos que trabajar para lograrlo.

Cuéntanos sobre un gran desafío en el que hayas trabajado recientemente, por ejemplo, una campaña o un gran evento.

Asistí a un foro de derechos humanos en diciembre 2018 en Panamá en el cual expuse el tema de violencia hablando desde mi propia experiencia. El interés de las personas que asistieron fue notable y logré sensibilizarlos sobre el tema de trabajo sexual y la violencia que vivimos como mujeres que lo ejercemos. Esta ha sido una de mis mejores participaciones y motivaciones, ya que además logré incrementar mis conocimientos en temas que indirectamente se relacionan con el trabajo sexual.

¿A qué retos se enfrenta tu organización?

Nuestro principal reto es obtener la personería jurídica. No es fácil. Requiere de dinero, y procedimientos que por el momento son una barrera para lograrlo. Sin embargo no deja de ser una prioridad para nosotras ya que contar con personería jurídica nos brinda la oportunidad de poder acceder a proyectos y financiamientos nacionales para el fortalecimiento organizacional y de nuestras compañeras. Poder acceder a programas y financiamientos contribuiría a mejorar nuestras condiciones como organización y como personas que ejercemos el trabajo sexual.

La personería nos permitiría crecer como organización nacional con derechos de igualdad, con puntos focales en cada provincia o barriada y así lograr una mejor inclusión a nivel nacional,  siendo nosotras mismas parte de la solución y no del problema. En ocasiones me he reunido con personas del gobierno para dialogar sobre esta iniciativa ya que también quisiéramos una infraestructura equipada para poder brindar atención integral a nuestras compañeras que acuden a la organización para recibir atención, información o métodos de prevención.

Un otro reto es lograr sensibilizar a las autoridades para disminuir la violencia policial de la cual somos víctimas y lograr el reconocimiento de nuestro trabajo, garantizando las condiciones laborales a las cuales tenemos derechos.

¿Tiene la organización un mensaje para el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales? ¿Y las personas fuera del movimiento?

Las personas que ejercemos el trabajo sexual somos objeto de derechos al igual que cualquier ciudadano. El estar organizadas en grupos, formar organizaciones y a la vez integrar redes o movimientos con nuestras pares es sin duda la mejor herramienta para lograr el empoderamiento de nuevas líderes en el movimiento. Nuestra voz debe de ser escuchada en todos los lugares en donde se involucre el tema de trabajo sexual, y debemos participar en los lugares de toma de decisiones y elaboraciones de leyes, mandatos o reglamentos que puedan poner en vulnerabilidad nuestro entorno.

La unión y la fortaleza se adquieren a través del trabajo en conjunto. MILD continuará luchando para que nuestros derechos sean respetados, y nuestro trabajo sea reconocido a nivel nacional, y para que podamos trabajar y vivir libres de violencia, estigma y discriminación. El trabajo sexual es un trabajo al cual tenemos derecho como opción laboral, dejando de ser víctimas para ser responsables. Trabajar en conjunto es una estrategia efectiva que permite nuestro pleno desarrollo como personas exitosas.

 

 

“Fue trabajo sexual o inanición”: cómo la pobreza está obligando a mujeres a actuar para hombres en cámaras web

 

La cámara web interactiva es el sector de más rápido crecimiento en la industria del porno mundial.

 

“Desde que comencé a usar la cámara, no he fichado. La flexibilidad cambió mi vida. Me permitió trabajar y ganar un ingreso desde casa. Pagué mis másters en efectivo por adelantado “

 

  • Maya Oppenheim Corresponsal de mujeres @mayaoppenheim
  • Sábado 27 de julio de 2019

https://www.independent.co.uk/news/uk/home-news/cam-girls-webcam-work-poverty-sex-a9021061.html

 

Un número creciente de mujeres con trabajos mal pagados que tienen hijos se están viendo obligadas para sobrevivir a actuar en webcams para desconocidos en línea, han advertido los activistas. “Camming”, que se ha convertido en una gran parte de la industria del sexo en la última década, es donde los clientes pagan para ver una transmisión en vivo de una mujer o tener un chat de video individual con ellos.

Es el sector de más rápido crecimiento de la industria mundial del porno, es un mercado 24/7, con la mayoría de los clientes iniciando sesión desde Europa occidental y América del Norte.

Los datos recopilados por la agencia de gestión de cámaras web Off The Record descubrieron que el número promedio de televidentes aumentó un 29% solo en el último año.

Un grupo activista líder que apoya la despenalización del trabajo sexual ahora está pidiendo una mayor protección para las chicas de webcam, argumentando que no se les brinda apoyo si son objeto de acoso por parte de los clientes.

El Colectivo Inglés de Prostitutas dijo que todas las mujeres que se acercan a ellas para pedir consejo y que hacen trabajo de webcam son madres, muchas de las cuales están desesperadas por una forma de ganar dinero de una manera que les permita cuidar a sus hijos.

Niki Adams, portavoz de la organización, dijo: “Muchas más mujeres lo están haciendo debido a la creciente pobreza. Como resultado, vemos mujeres que ven recortarse sus prestaciones y que comienzan a hacer cámara directamente. Una mujer se quedó sin dinero y tenía un hijo y comenzó a hacerlo porque estaba desesperada.

“Pero las mujeres que hacen trabajo de cámara quieren más protección. Muchas mujeres terminan siendo acosadas. Es mucho más probable que estés expuesta en tu área local y entre tu comunidad local debido a que las personas te reconozcan. Las mujeres también están enojadas porque tienes que proporcionar una foto tuya y tu pasaporte cuando te registras en los sitios de webcams. Parece muy injusto que cuando trabajas en un entorno estigmatizado tengas que dar tu identidad real. Esto es particularmente cierto para las mujeres que son madres “.

La activista señaló que las mujeres ahora tenían que trabajar más horas por menos dinero debido a que el mercado del trabajo con webcam se estaba saturando cada vez más, y agregó que tenían que realizar más servicios y “ser más creativas”.

Eva *, una joven de 30 años que ha estado trabajando como cam girl desde 2010, dijo que se vio forzada a ingresar a la industria debido a que fue despedida del trabajo a causa de una enfermedad. Añadió que su subsidio de apoyo laboral no había sido suficiente para vivir.

“Mi ex novio tenía que comprarme la comida”, dijo Eva. “Estaba acorralada en una esquina. Era trabajo sexual o inanición. No tengo dudas de que existe una correlación directa entre pobreza, políticas de austeridad y trabajo sexual. Negar eso es misoginia “.

Agregó: “Desde que comencé a hacer webcam, no he fichado. La flexibilidad cambió mi vida. Me permitió trabajar y ganar un ingreso desde casa. Pagué por adelantado mis másters en efectivo gracias a la cámara web. Puse mis libros a un lado y actué, y luego, cuando terminé, volví a coger los libros y seguí trabajando.

“No le digo a la gente cuánto dinero gano, pero ganaría más en una jornada de ocho horas que en una semana en el sector de los servicios. Acabo de comprar mi primera casa, pagada con mi trabajo en webcam y otros tipos de trabajo sexual. Las trabajadoras sexuales somos, sencillamente, personas. No somos vampiros No somos personas con medias de red que se inclinan en las ventanillas de los coches. No tenemos un cartel encima de nosotras que diga “trabajadora sexual”. Trabajo en el sector de servicios y visito a mi madre los fines de semana. Me encanta mi trabajo, pero no me pagan mucho y, sin aumentar mis ingresos, me costaría mucho llegar a fin de mes “.

Eva dijo que trabajaría 16 horas al día en su momento de máximo trabajo en webcam: se levantaba a las siete de la mañana y continuaba hasta la medianoche durante unos pocos días, trabajando hasta 60 horas en una semana promedio. Ahora solo hace dos o tres noches a la semana para complementar sus ingresos en el sector de servicios.

Dijo que la industria había cambiado enormemente durante la década en que trabajó en ella debido a que la cámara se estaba volviendo más popular, explicando que ahora había más mujeres haciéndolo que nunca. Señaló que ahora también había sitios web estadounidenses basados ​​en propinas, lo que significa que algunos hombres pueden mirar de forma gratuita. Eva también argumentó que la creciente popularidad de la industria significaba que las mujeres tenían que hacer actividades más “especializadas” mientras estaban en la cámara.

“Las mujeres han tenido que encontrar su nicho porque el mercado está más saturado”, agregó. “Ya sea que se trate de un fetiche en particular o que tenga canas, axilas peludas, estar embarazada o ser una milf, debe encontrar una “propuesta única de venta” (Unique Selling Proposition, USP). Yo juego al cricket. Yo llevaba literalmente almohadillas y casco y nada más. Tenía una amiga a la que le gustaban las carreras de pista que usaba un pechero y zapatos de tacos. Era una mujer hermosa, así que imagínate si eres un chico al que le gusta andar en bicicleta. Había una chica que ponía un consolador al final de una taladradora, se dio cuenta de que era la única que lo hacía y se hizo popular. Las mujeres tienen que espabilar más ahora ”.

Dijo que las chicas de cámara también tenían que trabajar en una mayor cantidad de plataformas y que ahora más de ellas tienen presencia en las redes sociales, y algunas tienen millones de seguidores en Instagram.

La ropa que usa durante la cámara varía de jeans y una camiseta a una bata con ropa interior debajo o jeans con sujetador. Nunca ha tenido a nadie que la reconozca en la calle, pero ha tenido hombres que le han enviado un correo electrónico para decirle que la vieron haciendo sus compras o corriendo. Ella dijo que aunque se sentía muy “vigilada”, sin embargo, estaba “agradecida” de que no se acercaran a ella.

Eva dijo que estaba al tanto de los hombres que configuraban perfiles de cam girls, pero que nunca los había visto hacer ningún trabajo real. Ella, sin embargo, notó que muchas parejas hacen trabajo de cámara, y que ella misma lo hizo con su ex novio. “Yo lo vi como trabajo”, agregó. “Él lo vio como una fantasía cumplida. Lo vio de manera sexual “.

Eva dijo que si bien el trabajo con la cámara web había tenido un efecto “increíblemente positivo” en su vida, era necesario que hubiera más protección laboral dentro de la industria.

“Quiero que se reconozca como trabajo”, agregó. “No quiero que se estigmatice. Nunca iría a la policía con una queja sobre algo que sucedió durante la cámara. Creo que el trabajo sexual en conjunto debería ser completamente despenalizado. El modelo nórdico y la situación aquí en el Reino Unido es responsable de que las mujeres sean atacadas y estigmatizadas y vayan a la cárcel ”.

Betsy *, que ha trabajado como cam girl durante unos tres meses, comenzó porque su trabajo como gerente minorista la estaba estresando y no estaba ganando suficiente dinero para ahorrar para su futuro.

“Me encanta”, dijo la joven de 25 años. “Ni siquiera me quito la ropa. Solo uso vestidos de verano, jeans o camisetas. No realizo ningún acto sexual. Hago cualquier cosa, desde instruir a la masturbación hasta una conversación directa. Hablo con muchos hombres que disfrutan haciendo travestismo pero que no pueden hacerlo en su día a día normal “.

Agregó: “Algunas personas están allí buscando ciertas cosas que son tabú, y hay solicitudes extrañas, por ejemplo, personas que te piden que mees o cagues ante la cámara. Pero siempre puedes decir que no. Si haces clic en un botón, la cámara se cierra. Algunos pueden no ser tan encantadores, pero el 90 por ciento de las personas con las que hablo son absolutamente encantadoras. Quieren un descanso de la vida real. Yo toco musica. Yo canto. Básicamente es ofrecer una amistad. Pueden llamarte una “puta que agarra dinero”, pero no me siento ofendida fácilmente. Es la naturaleza del trabajo “.

Betsy trabaja como una chica de cámara nueve horas al día, cinco días a la semana y gana cuatro o cinco veces más de lo que ganaba en su trabajo anterior. Cobra £ 2,50 por minuto en chats privados y se lleva a casa más de £ 1.000 por semana, pero dice que algunas semanas es mucho más.

“He sido reconocida”, dijo. “El cliente comenzó a hacerme preguntas específicas en línea —como “¿tienes algún tatuaje?”— porque me había visto en mi ciudad natal. Tenía la intuición de que me conocía por las preguntas que hacía. Le pregunté quién era. Él dijo: “Siempre he estado enamorado de ti”.

Luego le dijo que él solía trabajar al otro lado de la carretera, pero que no encendió su cámara para que ella no pudiera ver quién era. Ella dijo que alrededor de la mitad de los hombres eligen no encender sus cámaras o ni siquiera tienen cámaras, por lo que no puede verlos.

Betsy dijo que le había dicho a sus amigos cercanos y a su madre que ahora estaba haciendo trabajo de cámara, pero que había decidido no decírselo a su padre porque él estaba “pasado de moda”. Añadió que sus amigos habían reaccionado de manera bastante positiva al cambio de su carrera, aparte de uno de sus amigos más antiguos que la calificó de prostituta a sus espaldas.

Rosie *, una compañera cam girl de 20 años que lo ha estado haciendo durante tres meses, dijo que inicialmente había comenzado a hacerlo como un “trabajo temporal” pero que ahora podía verse haciéndolo durante mucho tiempo.

“Hay un estigma en torno a trabajar en la industria del sexo, pero una vez que trabajas en él, descubres que tienes el control”, dijo. “Haces lo que te hace sentir cómoda. Hago unas cuatro horas al día. No muestro mi cuerpo pero me acomodo a los fetiches de las personas “.

 

* No son sus nombres reales para proteger su identidad.

¿Cómo puede el informe moralizante del Partido Conservador sobre la prostitución ignorar por completo las políticas de austeridad?

 

Por Frankie Mullin

La pobreza y el derrumbe de los servicios sociales han llevado a las personas vulnerables al trabajo sexual. No te enterarás por esta investigación.

@ @frankiemullin

Lunes 29 de julio de 2019

https://www.theguardian.com/commentisfree/2019/jul/29/how-can-the-tories-moralising-report-on-prostitution-completely-ignore-austerity?fbclid=IwAR1xYOpT7MBe17SlD9dCWLA0nspCJGWnRiK9PNHCHHH2

 

“En todo el informe, las citas de las trabajadoras sexuales actuales flotan sin hacer ningún aporte sobre la legislación, y funcionan solo para proporcionar detalles espeluznantes o testimonios desgarradores”. Fotografía: Alamy Stock Photo

 

Cuando la diputada conservadora Fiona Bruce preside una investigación sobre el trabajo sexual, no puedes esperar un triunfo del progresismo. Este es una política que está en contra del aborto y ha votado repetidamente en contra del matrimonio igualitario. Y, sin embargo, el informe de la Comisión de Derechos Humanos del Partido Conservador, The Limits of Consent: Prostitution in the UK, publicado la semana pasada, aún conmociona por su falta de imparcialidad.

Al menos los autores fueron sinceros acerca de su compromiso con la ideología por encima de la evidencia, alegando que las decisiones en torno a la política pública “no pueden resolverse solo con referencia a la evidencia” y, en cambio, emprendieron una inmersión profunda en “las cuestiones éticas en torno a la prostitución”.

“Todo el sistema de prostitución se basa en el intercambio de dinero por consentimiento sexual”, se lee en el informe. “Sin el dinero, no habría consentimiento”. Bueno, claro. Las trabajadoras sexuales estarían de acuerdo. Pero el informe continúa: “La Comisión cree que, por lo tanto, es exacto caracterizar nuestro sistema como uno que permite la compra del consentimiento sexual, y cree que esto socava el principio del consentimiento sexual en sí mismo”.

Este es un argumento antiguo, uno contra el cual las trabajadoras sexuales han estado luchando durante muchos años. Hay muchas razones por las cuales las personas consienten en tener relaciones sexuales; El dinero es uno de ellos. Pero afirmar que las más de 70.000 trabajadoras sexuales del Reino Unido son, en esencia, violadas cada vez que van a trabajar, hace que sea imposible denunciar la violencia real cuando sucede.

Decenas de miles de personas (principalmente mujeres) pagan su renta, alimentan a sus hijos, cubren las tasas universitarias y se ganan la vida como discapacitadas vendiendo sexo. Y aquí radica la omisión evidente en el informe conservador, llamativa por su ausencia, pero que se esconde detrás de la moralización de club de debate de escuela pública: es la pobreza y la falta de atención social lo que lleva a las más vulnerables a las partes más explotadoras de la prostitución.

En todo el informe de 20.000 palabras, las políticas de austeridad no se mencionan ni una vez. La palabra “pobreza” aparece solo una vez. Si los autores realmente creen que todo el trabajo sexual es coercitivo, tal vez observar las razones por las que las mujeres lo hacen podría haber sido útil.

Se omitió del informe la admisión del mes pasado por el Departamento de Trabajo y Pensiones de que la pobreza causada por el crédito universal es una importante impulsora de la prostitución. Del mismo modo, el hecho de que, bajo los conservadores, el uso del banco de alimentos se ha disparado. La “falta de vivienda” se menciona cero veces, a pesar de un vínculo irrefutable entre la política conservadora y el dormir en la calle. La discusión sobre la trata está divorciada de la política de inmigración, las citas sobre la deuda de los estudiantes se utilizan para moralizar sobre el consentimiento en lugar de resaltar la necesidad de poner fin a las tasas de matrícula y una declaración de las trabajadoras de primera línea de que el “modelo de vivienda actual no es adecuado para las mujeres que experimentan necesidades múltiples y complejas” no desencadena la autorreflexión sobre el hecho de que las mujeres asumen el 86% del peso de las políticas de austeridad. Ninguna frase está dedicada al vínculo entre las brutales reducciones de las prestaciones por discapacidad y la prostitución.

Es cierto que leer las pruebas disponibles sobre la prostitución es una tarea enorme. Fue llevado a cabo por Amnistía Internacional en 2016, lo que resultó en el llamamiento de la organización a la despenalización total del trabajo sexual, una iniciativa legal también respaldada por la Organización Mundial de la Salud, ONUSIDA y organizaciones dirigidas por trabajadoras sexuales en todo el mundo. En el Reino Unido, grupos como Decrim Now, el English Collective of Prostitutes (ECP) y el Sex Worker Advocacy and Resistance Movement (SWARM) piden lo mismo: despenalización total para conseguir seguridad.

El informe conservador resume la evidencia y decide lo contrario, sugiriendo que “la forma más efectiva de salvaguardar el consentimiento sexual a la vez que se reduce el mercado de la prostitución… es legislar para hacer que pagar por los servicios sexuales sea un delito”. Criminalizar a los clientes —el llamado fin de la demanda o modelo nórdico— es todo lo que Bruce y su equipo tienen para ofrecer.

Es revelador que, a lo largo del informe, las citas de las trabajadoras sexuales actuales flotan sin hacer ningún aporte sobre la legislación, y funcionan solo para proporcionar detalles espeluznantes o testimonios desgarradores. Y así los puntos permanecen desconectados. Las descripciones de pobreza y enfermedad se quedan en el vacío y, libres de responsabilidad, los miembros del Partido Conservador pueden moralizar sobre la obscenidad de la prostitución mientras el horror de la austeridad se escapa a la vista.

 

  • Frankie Mullin es periodista independiente. Forma parte del English Collective of Prostitutes y del Sex Worker Advocacy and Resistance Movement.

” Hago trabajo sexual para alimentar a mi hijo. ¿Por qué debería ser castigada? “

 

 

Por Maria

Trabajadora sexual

31 de julio de 2019

 

https://rightsinfo.org/i-became-a-sex-worker-why-should-i-be-punished/?fbclid=IwAR2WXga2pTBfejnW4y2rYad4ZHNeh-ajJMhVAmTCGSdUiqWUjow9Ff1h1Uo

 

“Hola, me llamo María y soy del Colectivo Inglés de Prostitutas”. Eso ciertamente le para los pies a la policía. Es un trucio que uso mucho hoy en día.

Empecé a trabajar en las calles de Birmingham hace aproximadamente un año. Al principio, la policía no nos molestó.

Vivía en una casa con otras tres mujeres. Alrededor de las 10 de la noche, nos poníamos nuestras chaquetas, bajábamos a la zona de luz roja, trabajábamos por unas horas y volvíamos a casa.

“La primera vez que salí a la calle, tenía miedo”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Todas estábamos trabajando para enviar dinero a la familia en casa. En mi caso, mi madre cuida a mi hijo pequeño. Mi esposo se fue con otra mujer y no teníamos nada con qué vivir. Tuve que irme para encontrar una manera de ganarme la vida.

Vine al Reino Unido sin esperar ser una trabajadora sexual. Pensé que tal vez conseguiría un trabajo en un café. Pero nadie me llamó una segunda vez. Un hombre comenzó a hacerme preguntas para evaluar mi inglés y luego se rió de cómo hablé.

Cada vez que me subía al auto de un hombre, pensaba que él podría ser la última persona en verme con vida. Pero me acostumbré.

La primera vez que salí a la calle tenía miedo. Cada vez que me subía al auto de un hombre, pensaba que él podría ser la última persona en verme con vida. Pero me acostumbré. Y el dinero era bueno. Podría ganar al menos £ 70 por noche. Eso significaba que podía cubrir mi alquiler y mi comida, enviar suficiente a casa para mantener a mi hijo e incluso ayudar a mantener a mi hermana menor en la escuela.

Conocí a la mayoría de las mujeres que trabajaban en las mismas calles que yo. Incluso pudimos charlar entre servicios. Apuntábamos la matricula de los coches cuando las mujeres se subían a ellos: mujeres de diferentes países que se cuidaban entre sí.

“Me convertí en un punto de información para las mujeres rumanas”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Descubrí que tenía mucho en común con las chicas inglesas. Todos éramos madres. Fue muy triste escucharlas hablar porque algunas habían perdido a sus hijos.

Me convertí en un punto de información para las mujeres rumanas que acababan de llegar al Reino Unido. Descubrí cómo solicitar un número de seguro nacional, cómo pagar el impuesto municipal, todo tipo de cosas útiles. Y cuando hablaba con las mujeres en su propio idioma, podía ver su alivio.

Creo que esta puede ser la razón por la que la policía comenzó a molestarme. Tal vez porque otras mujeres me buscaban para que las ayudara y a la policía no le gustó eso.

Una noche saltaron sobre mí antes de que pudiera escapar y me llevaron ante el juez por solicitación. Estaba muy molesta porque al día siguiente se suponía que debía volar a casa para las vacaciones.

¿Cómo pensaron que iba a obtener el dinero para pagar esa multa? Tendría que hacer al menos 10 mamadas para poder cubrir esa cantidad.

Tenía miedo de perder mi vuelo, así que cuando llegué al juzgado le dije al juez que quería declararme culpable. Pensé que con eso se acabaría de una vez.

Me multaron con £ 250. ¿Cómo pensaron que iba a obtener el dinero para pagar esa multa? Tendría que hacer al menos 10 mamadas para poder cubrir esa cantidad.

“La atmósfera en la calle había cambiado”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Tomé mi vuelo y pasé unas semanas felices con mi hijo. Cuando regresé, la atmósfera en la calle había cambiado. La primera noche que salí estaba en la parada del autobús yendo a trabajar y me detuvieron.

Esta vez estaba decidida a no declararme culpable. Le pregunté a los trabajadores de salud que nos daban condones y me hablaron del Colectivo Inglés de Prostitutas (ECP, por su nombre en inglés). El ECP me encontró un abogado. Peleamos el caso en el juzgado y ganamos. Pero entonces la policía se puso realmente furiosa.

Durante tres semanas, cada vez que salía de casa me detenían. El ECP se quejó a mi parlamentario que habló con la policía y las cosas se calmaron un poco.

“¿Desde cuándo era el trabajo de la policía dar consejos sobre carreras profesionales?”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Para entonces, las mujeres venían a mí con todo tipo de problemas. Lo más grave fue que una mujer estaba siendo amenazada por hombres violentos y le dijeron que tenía que pagar para trabajar en una esquina particular.

Ella había tratado de denunciarlo a la policía pero no hicieron nada. Dijeron que no tenían pruebas. Esos mismos policías estaban en las calles todas las noches.

Si nosotras podíamos ver a los hombres que hicieron las amenazas sentados en su automóvil, ¿por qué no podía la policía?

Esa mujer se asustó tanto que se mudó a Londres. Otras mujeres me contaban que la policía las estaba acosando, diciéndoles que “se fueran a casa” y que “lo que estáis haciendo no es un trabajo adecuado: ve a buscar un trabajo en Tescos”. ¿Desde cuándo era el trabajo de la policía dar consejos sobre carreras profesionales?

Seis de nosotras fuimos a conocer a las mujeres del ECP. Nos proporcionaron cartas allí mismo para que luego las pudiéramos entregar a la policía para decirles que conocíamos nuestros derechos.

“Soy como un centro legal móvil y un servicio de asesoramiento”

Crédito de la imagen: Tom Senior

Así que ahora, entre cliente y cliente, estoy entregando las hojas de derechos del ECP. Soy como un centro legal móvil y un servicio de asesoramiento. Es mucho trabajo, pero me alegra ayudar a las mujeres a defenderse.

Soy una de las miles de mujeres en el Reino Unido que hemos sido golpeadas por la pobreza aquí y en nuestro país de origen y que hemos encontrado una manera de alimentar a nuestras familias. ¿Por qué debemos ser castigadas por eso?

También me he convertido en activista. Me pongo mi peluca rubia para disfrazarme y hablar en reuniones públicas. Me he reunido con políticos y hablo con periodistas.

Soy una de las miles de mujeres en el Reino Unido que hemos sido golpeadas por la pobreza aquí y en nuestro país de origen y que hemos encontrado una manera de alimentar a nuestras familias. ¿Por qué debemos ser castigadas por eso? Si quieren sacarnos de la prostitución, dígannos cómo se supone que debemos sobrevivir.

Quiero ver un cambio de ley. No es ilegal ser prostituta, pero es ilegal que trabajemos juntas, lo que por supuesto es mucho más seguro. Si se modificara la ley, algunas de nosotras trabajaríamos en interior con nuestras amigas. Podríamos denunciar la violencia sin tener miedo a que la policía nos detuviera.

Podríamos ir al médico y no tener que fingir que vivimos una vida diferente. Las mujeres podrían exigir que se eliminaran sus antecedentes penales para poder solicitar otros trabajos. Como mujeres de otros países, si el trabajo sexual contara como trabajo, la policía no podría acosarnos tan fácilmente y deportarnos ilegalmente.

 

Mi hijo pronto vendrá a vivir conmigo aquí. Lo extraño demasiado para estar separados. Pero yo también tengo miedo. Trabajo para asegurarme de que mi hijo tenga una buena vida. Pero si me pillan trabajando ahora, podría ser etiquetada como una mala madre y me podrían quitar a mi hijo.

Ni policía, ni puteros, ni gángsters: nada es tan aterrador como eso.

Salud psicológica de las trabajadoras sexuales (Suiza)

 

 

Las trabajadoras sexuales tienen dificultades para acceder a la atención médica, y mucho más a un seguimiento psicológico. ¿Qué pasa con su salud psíquica? ¿Tienen vulnerabilidades particulares? ¿De qué recursos disponen? La diversidad de las prácticas de trabajo sexual es un primer obstáculo para un análisis homogéneo de la salud psicológica de las personas afectadas.

 

Por CHLOÉ VEUTHEY

10 de julio de 2019

https://lecourrier.ch/2019/07/10/sante-psychique-des-travailleuses-du-sexe/

 

Según las asociaciones de apoyo, la depresión, la ansiedad, el estrés postraumático y el agotamiento son los trastornos mentales a los que están más expuestos las trabajadoras sexuales. KEYSTONE

 

 

Según un estudio encargado por la Oficina Federal de Policía1, la prostitución callejera representa alrededor del 5% de la actividad; una gran parte de la profesión ejerce en clubes, o independientemente. Las condiciones de trabajo no son las mismas. Horario nocturno, ritmo de vida irregular, preocupación por tener un techo bajo el que ejercer, falta de autonomía, violencia, trabajo bajo presión, inseguridad, competencia intensa… Como en cualquier actividad, el ambiente de trabajo tiene un impacto sobre la salud. Además, el malestar psicológico puede encontrar su origen en muchas causas: migración u otras experiencias difíciles de la vida, problemas de salud, consumo de drogas o alcohol, etc.

Se han realizado algunos estudios sobre este tema, pero el contexto plantea dificultades metodológicas. Es una población muy móvil, a veces en situación precaria, que no se confía fácilmente. En una sociedad donde su actividad es extremadamente estigmatizada, las trabajadoras sexuales a menudo viven en una gran soledad, ocultando su actividad a su entorno, cuando tienen uno. El impacto de este estigma en la salud mental parece ser reconocido por unanimidad. Sin embargo, “decir que el trabajo sexual es un problema no sería justo para las personas que practican este trabajo sin vergüenza”, dice Sandrine Devillers, responsable de comunicación de la asociación Fleur de Pavé, que trabaja en apoyo y defensa. de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales, en Lausana.

Conocer los códigos

La depresión, los trastornos de ansiedad, el estrés postraumático, el agotamiento… son los trastornos más citados por los profesionales que trabajan sobre el terreno y por los estudios disponibles. “Las personas que trabajan con prostitutas están sensibilizadas con respecto a los problemas de salud mental y pueden ofrecer una entrevista de salud o un apoyo social si se identifica una necesidad”, dice Mireille Wehrli, enfermera de atención comunitaria de la asociación Aspasie, la homóloga en Ginebra de Fleur de Pavé. En los próximos meses, Fleur de Pavé propondrá un enfoque adicional abriendo una plataforma semanal dedicada a temas relacionados con la salud mental, con la presencia de un psicólogo. “Queremos brindar la oportunidad de acceder a una escucha activa destinada a apoyar lo mejor posible a las beneficiarias y dirigirlas hacia la atención adecuada”, dice Sandrine Devillers.

APRENDER A ESCUCHARSE

“El trabajo sexual puede llevar a un conflicto cognitivo”, dice Zoe Blanc-Scuderi, fundadora de Sexopraxis, un centro multidisciplinario sobre sexualidad, ubicado en Lausana. “Si me gusta mi trabajo, pero la sociedad lo considera horrible, ¿también yo soy horrible?” El estigma del trabajo sexual parece ser un factor clave en la salud mental de quienes lo practican. No solo por el aislamiento social que causa, sino también por el conflicto que puede experimentar la persona que lo ejerce voluntariamente y que se pregunta: “¿Soy normal?” Además, una prostituta que dice que le gusta su trabajo debe “amarlo” y nunca quejarse de él, dice Zoé Blanc-Scuderi. Sin embargo, como en cualquier otro trabajo, puede suceder que tenga un mal día de trabajo, o un cliente con el que salga mal. Pero el estigma de esta actividad obliga a las trabajadoras al silencio y les impide hablar de su sufrimiento “. CVY

Si darse cuenta de la necesidad de atención es un primer paso, las dificultades no se detienen allí. Mireille Wehrli señala que “las trabajadoras sexuales encuentran dificultades recurrentes para acceder a la atención. Algunas no tienen seguro o tienen franquicias muy altas, y no tenemos muchas opciones para ofrecer”. Sin embargo, Aspasie trabaja en colaboración con la Asociación Pluriels, en Ginebra, que permite a las beneficiarias un seguimiento psicológico a pagar de acuerdo con sus posibilidades.

“Seguir una psicoterapia puede, por otra parte, llevar a no poder seguir trabajando”, dice la enfermera de atención comunitaria. A veces, el procedimiento aumenta la sensibilidad de la persona, hasta el punto de serle intolerable volver a ejercer esa misma noche. “En general, ella encuentra que es “difícil hacer que estas personas busquen atención por problemas psicológicos, pues tienen otras urgencias. Algunas se encuentran en situaciones muy precarias, y muchas son el sostén de su familia.”

Además de los costos, el marco propuesto para la terapia puede ser incompatible con la práctica del trabajo sexual. Estas personas son extremadamente móviles; una buena parte de ellas alternan períodos de trabajo en Suiza y estancias en su país. Además, existe la barrera del idioma y el estigma asociado al trabajo sexual, también entre los trabajadores de la salud. Por esta razón, es esencial que éstos estén específicamente formados y conozcan los códigos del medio.

“La acción de un psicólogo no formado en estas cuestiones puede incluso ser contraproducente”, dice Penélope Giacardy, coordinadora de la asociación Aspasie. Existe el riesgo de que se concentre en la actividad del trabajo sexual, mientras que el malestar psíquico de la persona puede estar relacionado con otras cosas, como la falta de estatus legal o problemas familiares. Finalmente, entre las prostitutas, como en el resto de la población, la “psicofobia”, el temor de ir a ver a un terapeuta, sigue viva.

El acceso a la atención también se ve obstaculizado por el hecho de que en algunos clubes, las trabajadoras sexuales rara vez salen. “En los clubes, sucede que haya presiones ejercidas por el o la gerente del establecimiento, informa Penélope Giacardy. Por miedo a perder un cliente, las prostitutas limitan sus salidas. Permanecen confinadas en un universo cerrado, donde la luz del día a menudo está oculta y el aire está lleno de humo, lo que constituyen otros tantos factores de riesgo para su salud. Algunas mujeres trabajan y viven en la misma habitación, lo que dificulta la diferenciación entre la vida privada y la profesional, cosa que es esencial”.

Enlaces e intercambio de experiencias

Alrededor del 90% de las trabajadoras sexuales son migrantes. Algunas de ellas están en una situación ilegal, por lo que temen acudir a la policía en caso de violencia, por ejemplo. Su desconocimiento del sistema administrativo y de salud, así como del lenguaje, refuerza su aislamiento y precariedad.

En abril de 2018, se restringió drásticamente el perímetro donde las prostitutas pueden practicar en el distrito de Sévelin, en Lausana. Desde entonces, se ha observado una disminución en el número de profesionales en el sector, con una gran pregunta: ¿a dónde fueron? Presente cinco noches por semana en las calles de la prostitución en Lausana, el autobús itinerante de Fleur de Pavé observó una caída en la frecuentación: muchos contactos que se han perdido. Frente a este fenómeno, y para no perder el vínculo con quienes promocionan sus servicios en Internet, las asociaciones Aspasie y Fleur de Pavé crearon a finales de 2018 un sitio de anuncios eróticos gratuitos, «Call me to play». Éste contiene una gran cantidad de información y mensajes de prevención, entre los que se encuentra la sensibilización a las señales de agotamiento profesional. La plataforma también ofrece foros, uno de los cuales está reservado para profesionales, para crear enlaces y fomentar el intercambio de experiencias.

Información e intercambio es también lo que proponen las sesiones impuestas por la ley ginebrina a las personas que inician su actividad en el trabajo sexual en el cantón, durante las cuales también se aborda la salud psíquica. “Todas llegan a empujones, pero se van con una impresión positiva”, constata Penelope Giacardy, basándose en las evaluaciones recopiladas entre las interesadas. Estas sesiones responden a la necesidad que sienten de romper el aislamiento y compartir sus experiencias “. Continúa: “Las prostitutas tienen una función terapéutica para algunos clientes que usan sus servicios para satisfacer fantasías, pero también para compartir su malestar. Son como un aliviadero de problemas, pero no tienen un supervisor ni momentos para compartir esas cosas difíciles, y eso puede ser muy difícil de vivir”. La experiencia ayuda a manejar mejor este tipo de situaciones. Sin embargo, para evitar el desbordamiento, el intercambio entre pares es una gran ayuda.

 

NOTAS

  1. ↑ “Erotikbetriebe y Einfallstor für Menschenhandel? Eine Studie zu Ausmass und Struktur de Sexarbeits-marktes in der Schweiz “, Lorenz Biberstein, Martin Killias, 2015.
  1. ↑ Si bien existe la prostitución masculina, es, sin embargo, minoritaria. Por eso, en este texto, se usa el femenino.

Artículo publicado en Diagonales n ° 129, mayo-junio de 2019, bimestral del Grupo de Recepción y Acción Psiquiátrica (Graap), http://www.graap.ch

Extrema pobreza se refleja en la prostitución de La Merced

 

 

“Yo trabajo en dos hoteles que están cerca de aquí, cobro 200 pesos por 10 minutos», asegura Luisa.

Por Redacción

15 de junio de 2019

Extrema pobreza se refleja en la prostitución de La Merced

 

México.- El penetrante olor a sudor se vuelve cada vez más insoportable dentro de la habitación de un hotel sin estrellas. La relación sexual es directa, anónima, sin tocamientos ni preámbulos. Son cinco, siete o máximo 10 minutos en los que el cliente tiene que satisfacer sus necesidades.

Al ras de la banqueta, en fila, las mujeres sonríen a cada hombre que pasa frente a ellas, y que recorre cada centímetro de su cuerpo con una rápida mirada, hasta que se decide por una. Entonces negocia, ofrece, regatea.

“Hay hombres que de 100 pesos que cuesta el servicio quieren pagar 50 o 70 pesos, y a las que cobran 200 les ofrecen 120 o 170 y eso no se puede, yo también tengo mis gastos”, dice Perla, mientras camina en círculos sobre un pequeño pedazo de acera.

En la Merced, cerca del 75 por ciento de las tres mil 500 sexoservidores están por su gusto, el 25 por ciento restante son manejadas y obligadas por un proxeneta que las engañó enamoró o las secuestró, o incluso por autoridades metidas en este negocio, asegura la presidenta de Brigada Callejera, Elvira Madrid.

Casi de frente a la entrada del hotel El Universo, una de las mujeres que ofrecen sus servicios dialoga con un hombre que voltea nervioso hacia todas partes. Segundos después, ella camina a la entrada del hotel, él rodea un puesto de revistas, como para no ser visto, y a toda prisa cruza la puerta del establecimiento detrás de ella.

 Sobre Anillo de Circunvalación -una popular avenida del Centro Histórico de la Ciudad de México- los negocios venden medicamentos mágicos que aseguran relaciones sexuales duraderas y otros ofrecen ropa íntima femenina con diseños atrevidos. Porque en esta zona hay unos 25 hoteles que mantienen vivo el comercio sexual.

De acuerdo con Elvira Madrid, los dueños de hoteles y moteles en la Merced han tenido que cambiar el giro de sus negocios, luego de la advertencia y amenaza de las autoridades, de aplicar la Ley de Extinción de Dominio, pues aseguran que son parte del negocio de prostitución de menores.

“En algunos de estos hoteles si se acatan las reglas de no permitir la entrada a menores de edad, pero en otros se hacen pendejos, porque saben que las menores dejan más dinero, además de que son más fáciles de controlar, mangonear y explotar”.

“Aquí en la Merced, por lo menos el 5.0 por ciento de las tres mil 500 sexoservidoras son menores de edad”, asegura la presidenta de esta organización civil.

En la esquina de San Pablo y Circunvalación, Luisa se arregla presurosa el pelo y retoca sus labios con un rojo intenso que combina a la perfección con sus mejillas. Resalta su piel morena quemada por el sol.

A su espalda se escucha la salsa de Lalo Rodríguez: “Sin que sobre un pedazo de piel, ven devórame otra vez, ven devórame otra vez, que mi boca me sabe a tus besos….”

Llevo poco tiempo en este lugar, dos años, antes estaba sobre Circunvalación, pero ahí la mayoría de los clientes huelen muy mal porque son cargadores o albañiles y vienen con nosotras después del mediodía o cuando salen, y están más sudados y sucios, “aquí son un poco más limpios”.

Son las 11:00 de la mañana y el tránsito de personas se incrementa, Luisa ve la hora en su teléfono celular y agrega con voz cortante: “tengo cuatro años en esto y cuatro hijos, trabajo aquí porque gano más dinero que en otro lado, y porque no tengo estudios, solo llegue al tercero de primaria”.

 Originaria de Veracruz, Luisa -como la conocen aquí- asegura que el miedo se va perdiendo con el paso del tiempo.

“Yo trabajo en dos hoteles que están cerca de aquí, cobro 200 pesos por 10 minutos, la mayoría de las veces es por una relación sexual, si tengo suerte atiendo a cinco clientes en mi turno”, asegura con voz firme.

“Allá en Veracruz, mi mamá si sabe a qué me dedico, no le gusta, llora mucho, pero ni modo, yo ya me decidí y aquí estoy, y aquí seguiré”.

La presidenta de Brigada Callejera asegura que de las comunidades en extrema pobreza se engancha a la mayoría de estas mujeres, lugares donde está muy arraigado el machismo y la mujer no tiene estudios, ni acceso al trabajo. “Solo las quieren solo para casarse y tener hijos y son violentadas en todas las formas posibles”.

Además, “el 25 por ciento de estas mujeres tiene un padrote, una madrota, alguien que las vigila y les quita su dinero”, asegura.

“Hace cuatro años, mi muchacha de 19 años salió a buscar trabajo en Morelia. Nunca regresó y hasta ahora no sé en donde quedó. Traía un aparato y tenía su ‘feis’ y eso tampoco sirvió para saber dónde está”, recuerda con dolor Artemio, un cargador de la Merced.

“Ya la he buscado en todas partes en Michoacán, pero sobre todo aquí, en cantinas, bares en las calles, gaste más de 60 mil pesos y todavía no la encuentro”.

“A la policía les di como 15 mil pesos y nunca hicieron nada. Anduve en las partes más pesadas, en donde había bares. Las autoridades no sirven para nada, les di 20 fotos de mi muchacha, la busque en Morelia, en Tuxpan y no la encontré ni muerta ni viva. Era la única mujer entre cinco hijos que tengo”.

“Para que lloras, con eso no se gana nada, le digo a mi mujer. Los que hacen desaparecer a la gente son los mismitos de siempre, no hay otros”.

Con su diablito al lado, cargado de huacales de madera y cartón, Artemio cierra los puños de sus manos maltratadas por el trabajo, cierra los ojos con un orgullo que vive más que la esperanza de encontrar a su hija.

“Era muy lista mi muchacha, sabía leer y escribir, hasta manejaba las computadoras”.

“Yo le hable muchas veces y nunca me contestó, si yo supiera que estaba empeñada, pues voy por ella y la saco de donde esté, pero no sé si está bajo tierra o se la comieron los tiburones en el agua, como luego las tiran, que Dios la acompañe si vive o no vive, que esté tranquila ya”, relata con resignación.

Son las 11:56 de la mañana y del hotel El Universo sale una mujer vestida de negro, se acomoda el pelo, retoca el color de los labios y vuelve al lugar que ocupa en la fila de sexoservidoras sobre Anillo de Circunvalación, a solo unas calles del tradicional mercado de la Merced.


El texto original de este artículo fue publicado por BajoPalabra en la siguiente dirección: https://bajopalabra.com.mx/extrema-pobreza-se-refleja-en-la-prostitucion-de-la-merced

La verdad no tiene precio, para que siga siendo así apoya a Bajo Palabra, si copias, incluye nuestro link, por respeto al trabajo de reporteros y editores. Gracias.

 

En el quicio de La Merced: mercado sexual y regulación del espacio público

 

Por Luz Jiménez

11 de junio de 2019

En el quicio de La Merced: mercado sexual y regulación del espacio público

 

En días pasados la I Legislatura del Congreso de la Ciudad de México votó para suprimir las sanciones al ejercicio y la solicitud de servicios sexuales en las calles de la ciudad. Estas sanciones apenas habían sido propuestas en el artículo 27 de la nueva Ley de Cultura Cívica, publicada el pasado ocho de junio de 2019. Los debates abiertos sobre este nuevo intento de sancionar el comercio sexual en la ciudad, en los que favorablemente participaron los grupos de trabajadoras sexuales organizadas, enmarcan mi reflexión en torno a la regulación sexual del espacio público.

Para localizar mi análisis, retomo el caso del barrio de La Merced ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde se sitúa uno de los mercados sexuales callejeros más antiguos de la ciudad. En este espacio, altamente politizado y disputado, se han operado diversas normativas —administrativas y penales— de la mano de un conjunto de intereses económicos que se hicieron más evidentes a finales del siglo XX y principios del XXI, cuando el gobierno de la Ciudad de México inició el proyecto de “rescate integral” del Centro Histórico. Una de las acciones impulsadas para apoyar este proyecto económico fue el reforzamiento de la seguridad pública en la zona, que contribuyó a construir al Centro Histórico como un espacio “seguro” para la gentrificación y turistificación, es decir para la obtención de beneficios comerciales y financieros mediante la apropiación de los escenarios urbanos.

En este sentido, no fue casual que el desarrollo del proyecto de recuperación del Centro Histórico sucediera de manera paralela a la publicación, en 2004, de la antigua Ley de Cultura Cívica, en la cual se sancionaba administrativamente el acto de “invitar a la prostitución o ejercerla” con el objetivo explícito de vigilar el orden público y la convivencia urbana. Si bien el ordenamiento legal intervino en la creación y modificación del ordenamiento espacial, en tanto delimitó las áreas para la realización de transacciones sexo-económicas, éste se transmutó en un ordenamiento moral y sexual del espacio que contribuyó a expulsar a las trabajadoras sexuales de las zonas comprometidas con el proyecto de rescate urbano.

Ilustración: Patricio Betteo

Al igual que la recién publicada, la anterior Ley de Cultura Cívica fue criticada porque introdujo políticas represivas dirigidas a las trabajadoras sexuales de la calle, quienes viven de manera directa los efectos del capitalismo neoliberal, como la pobreza, el desempleo, la falta de acceso a servicios sociales y la flexibilización laboral. Pareciera que la normativa creada para regular el espacio público ha funcionado también como estrategia para justificar la inexistencia de políticas estatales de justicia social dirigidas a las personas que se dedican al comercio sexual callejero.

No obstante, la Ley de Cultura Cívica no es la única legislación cuyo efecto colateral ha sido la criminalización y discriminación de las trabajadoras sexuales de la calle. Esto también ha sucedido con la legislación relativa a la trata de personas y sus mecanismos de operación, que si bien tienen el objetivo de “rescatar, proteger y atender a las víctimas o posibles víctimas del delito”, han tenido efectos concretos en la organización espacial del mercado sexual de La Merced.

Durante los primeros años del siglo XXI, el barrio de La Merced transitó de ser considerado el corazón de la prostitución a ser construido discursivamente como uno de los focos rojos de la trata de personas, específicamente de la trata sexual de mujeres. Tanto en notas periodísticas como en declaraciones oficiales, La Merced fue representada ante la sociedad mexicana —y alrededor de todo el mundo— como el prostíbulo de América Latinael centro de la trata infantil y de mujeres de México o el mayor corredor de prostitución y trata de personas de América Latina.

Para atender la demanda de atención de la trata de personas, en el 2000 se elaboró el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños, conocido como Protocolo de Palermo, que forma parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. Este es el instrumento legal más importante a nivel internacional para combatir la trata alrededor del mundo en el que se establecieron los lineamientos para la elaboración de políticas institucionales dirigidas a su prevención, atención, sanción y erradicación.

En México, la legislación sobre trata de personas fue elaborada por primera vez en 2007, y desde su creación planteó una ambigüedad sobre lo que debe ser considerado prostitución forzada y otras formas de explotación sexual, ya que ninguna de éstas es definida en el Protocolo. No obstante, las disputas alrededor del comercio sexual como una forma de esclavitud sexual o como un trabajo que debe ser reconocido como tal, han enmarcado la producción de una narrativa dominante que subraya la no distinción entre comercio sexual y trata de personas, lo que ha contribuido a una mayor criminalización de las trabajadoras sexuales.

En el caso mexicano, la operación de la ley antitrata en el espacio de comercio sexual callejero de La Merced comenzó en 2007 con los primeros operativos realizados en los hoteles y cuartos acondicionados para la realización de las transacciones sexoeconómicas. El cierre de hoteles y otros establecimientos donde se realizaba comercio sexual en nombre del combate a la trata sexual de mujeres ha sido interpretado como una “cacería de brujas” para expulsar a las trabajadoras sexuales de zonas comprometidas con el rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México, pues a partir de las acciones impulsadas por el gobierno local se han cerrado y procesado una cantidad significativa de inmuebles que podrían ser vendidos a particulares para obtener el dinero que supuestamente estaría destinado para resarcir el daño a las víctimas.

Esto se suma a que en 2012 la legislación anti trata en México se modificó para eliminar la noción de consentimiento, lo que trajo como efecto que todas las personas que se dedican al comercio sexual —así fuera de manera autónoma— fueran consideradas víctimas de trata. Estos cambios fortalecieron la mezcla discursiva entre el comercio de servicios sexuales autónomo y la trata sexual, convirtiendo a la organización del comercio sexual en un delito y a las personas que se dedican a éste automáticamente en víctimas.

En lo que va del siglo XXI, los efectos de las viejas regulaciones alrededor del comercio sexual en las calles de la Ciudad de México, junto con estas nuevas políticas anti trata creadas con el objetivo de proteger a las personas víctimas de este delito, han vulnerado el ejercicio de derechos de las mujeres que comercian servicios sexuales en el espacio público. Estas normativas han traído consigo una mayor clandestinización de los mercados sexuales que ha favorecido la ausencia de condiciones laborales adecuadas y justas; la obstaculización o imposibilidad de constituir sindicatos de trabajadoras sexuales o la organización política y social informal para exigir derechos del gremio; y el aumento de la criminalización del trabajo sexual.

Sin embargo, las trabajadoras sexuales organizadas también han desplegado diversas formas la apropiación, ocupación y uso de los espacios públicos donde se realiza comercio sexual callejero. Una muestra de esta resistencia frente a su criminalización y victimización fue la obtención en 2014, vía un litigio jurídico, de las licencias de trabajadoras no asalariadas para las mujeres que se dedican al comercio sexual callejero por parte de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo del Gobierno de la Ciudad de México. Estas licencias certifican a las mujeres como personas que realizan su actividad laboral en la vía pública sin necesidad de que exista una relación formal obrero-patronal o que reciban un salario fijo, como los lustrabotas, los cuidacoches, los músicos callejeros.

En un contexto en el que se privilegia el aumento del número de mujeres situadas en los márgenes del sistema económico neoliberal, resulta necesario que el proyecto intelectual y político del feminismo se cuestione los efectos que tienen las normativas para regular el espacio público y la legislación antitrata —que promueve la confusión entre comercio sexual y trata—, en el ejercicio de derechos de las personas que comercian servicios sexuales en las calles. Estas estrategias represivas no solo buscan sacar del espacio público al comercio sexual, sino encapsularlo o incluso volverlo cada vez más clandestino, mas no abolirlo como supuestamente argumentan las feministas abolicionistas-prohibicionistas.

Este encapsulamiento y clandestinización impide que las trabajadoras sexuales sean reconocidas como sujetos de derecho e interlocutoras políticas, capaces de dialogar y definir estrategias que atiendan sus necesidades concretas y respeten su derecho a transitar y trabajar en el espacio público. En este sentido, comparto el llamado elaborado por el Grupo Latinoamericano de Análisis/Acción sobre los Mercados Sexuales (GLAMSex), a apoyar una petición en la plataforma Change.com  para que las y los diputados de la I Legislatura del Congreso de la Ciudad de México y la Jefa de Gobierno tomen en cuenta las voces de las trabajadoras sexuales organizadas en la discusión sobre sus necesidades y demandas y en la definición de la legislación y las políticas orientadas al reconocimiento del trabajo sexual con total respecto a sus derechos humanos.

 

Luz Jiménez
Feminista. Doctorante en Ciencias Políticas y Sociales, orientación en Sociología, de la UNAM. Integrante del Grupo Latinoamericano de Análisis/Acción sobre Mercados Sexuales (GLAMSex).

 

“Percibo cierta falta de sensibilidad hacia la trata de personas”

 

NATIVIDAD PLASENCIA, FISCAL COORDINADORA DE DELITOS DE TRATA

 

  • “No hay que penalizar la prostitución sino regularla administrativamente”
  • “Hay desconocimiento de los mecanismos de protección de las víctimas”

 

  • Natividad Plasencia, en su despacho de la Fiscalía de Sevilla 

 

Por AMANDA GLEZ. DE ALEDO

20 de mayo de 2019

https://www.diariodesevilla.es/juzgado_de_guardia/entrevistas/Percibo-cierta-falta-sensibilidad-personas_0_1356164667.html

 

Natividad Plasencia, fiscal coordinadora para delitos de trata de personas y extranjería en Sevilla, expone en esta entrevista los problemas de sacar adelante una acusación por la vulnerabilidad de las víctimas, su riesgo de retractación y por la“falta de sensibilidad” que percibe, incluso entre los profesionales del Derecho,hacia este tipo de delitos. Es una situación que le recuerda a los primeros tempos de la violencia de género.

— ¿Qué problemas plantean los delitos de trata de personas?

Uno de los principales problemas que tiene la investigación de estos delitos es que las víctimas han vivido una experiencia tan traumática que lo primero que hay que hacer es convencerles para que colaboren y denuncien. Hay mecanismos de tutela como el periodo de reflexión para que durante al menos 90 días decidan si desea colaborar con las autoridades y en ese tiempo se suspende el procedimiento administrativo de repatriación. Aún así, los tiempos de la víctima no siempre coinciden con los del proceso penal. Hay víctimas que necesitan apoyo psicológico y un periodo importante para decidir si realmente desean colaborar.

Hay otros mecanismos en el proceso penal, como la figura del testigo protegido y, más recientemente, las medidas del Estatuto de la Víctima como su declaración por videoconferencia o con un acompañante, que suele ser personal de las ONG que las acogen  porque son personas con las que ya han desarrollado cierto vínculo. Eso les da una mayor serenidad para la declaración. A ello se une que muchas de estas personas vienen de países con cierta desconfianza hacia la policía y la judicatura.

— ¿Qué papel hacen las ONG?

Un papel fantástico. En España hay un protocolo-marco para la protección de víctimas de trata y algunas comunidades han hecho su propio protocolo de actuación. Andalucía todavía no lo tiene. Se prevé que exista en todas las provincias una comisión provincial de coordinación con representación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, las administraciones y las ONG.

Prestan una colaboración muy importante y de hecho en muchas ocasiones son ellas quienes alertan a la Policía o a la Fiscalía cuando tienen acogida a una chica que presenta indicadores de trata.

— ¿Las medidas de protección son mejorables?.

Son medidas que amparan bastante bien a la víctima, pero estamos poco acostumbrados a manejarlas. Existen los mecanismos, pero hay un cierto desconocimiento de sus posibilidades.

—¿Los resultados son buenos?.

No tan buenos como deseamos. Se inician muchas investigaciones pero en ocasiones la víctima declara en fase de instrucción y luego se retracta a la hora del juicio, o se marcha y no volvemos a saber de ella. Además la prueba de estos delitos es realmente complicada porque suele ser la declaración de la víctima contra la de los acusados.

Tienes que buscar elementos que corroboren lo que ha declarado la víctima y muchas veces esas pruebas se consiguen a través de medios restrictivos de libertades fundamentales, intervenciones telefónicas, balizamiento de coches o  registros, y detecto una cierta falta de sensibilidad incluso en los profesionales del Derecho hacia este tipo de delitos, aunque cada vez menos.

Creo que necesitamos madurar un poco la cultura jurídica en relación a este delito, es como cuando comenzó el tema de la violencia de genero, yo detectaba ciertas insensibilidades y ahora parece que ya estamos más en esa cultura, incluso los profesionales.

— ¿Sucede que a veces la Fiscalía acusa por muchos delitos y luego se quedan reducidos?

Cuanto más tiempo pasa desde que se libera a la víctima, van creciendo las posibilidades de que la testigo se esfume y no contemos con ella en el juicio. Yo lo entiendo, porque una vez liberada de sus captores lo que quieren es no quedarse sino volver a su país de origen.

Aquí en Sevilla nos ocurrió en el primer caso que tuvimos de trata con fines de cometer delitos, era un grupo de rumanos a los que captaban en su país y les ofrecían un trabajo digno en la construcción o en un taller y cuando llegaban a España les obligaban a robar catalizadores de vehículos. Teníamos un testigo protegido, el tribunal no pudo localizarlo para el juicio pero, qué curioso, sí que lo trajeron los acusados, es fácil imaginar cuál fue el resultado: esa  persona cambió radicalmente su declaración y la sentencia fue absolutoria.

— ¿Qué casos son más frecuentes en Sevilla?

Sobre todo trata con fines de prostitución, donde un 99% de las víctimas son mujeres, principalmente  subsaharianas,  rumanas y búlgaras. En la trata con fines de explotación laboral las víctimas son hombres, normalmente trabajadores agrícolas a los que se les promete que van a tener un trabajo con convenio y luego trabajan de sol a sol, siete días a la semana, le retienen la documentación y viven hacinados en  condiciones infrahumanas. En este caso son sobre todo rumanos y búlgaros.

— ¿Habría que penalizar la prostitución?.

En España pasamos del código penal de 1973, que penalizaba muchísimas conductas relacionadas con la prostitución, al de 1995, que supuso la despenalización de prácticamente todas ellas y luego se puso de manifiesto que ese no era el camino.

Yo creo que el argumento de que “yo ejerzo la prostitución libremente porque quiero” no es cierto, la mayor parte de las personas se ven abocadas a esa situación.

La solución no estaría en la penalización pero sí en una regularización administrativa, por ejemplo que en el Impuesto de Actividades Económicas hubiera que tributar por ese tipo de actividades u obligar a los empresarios a que tengan de alta a estas personas.

— ¿Cómo es la experiencia de esas mujeres?

Sobre todo cuando son víctima de explotación sexual su desvalimiento es total. Se ponen los vellos de punta, te preguntas como puede estar ocurriendo eso en pleno siglo XXI. Son chicas con condiciones de vida muy duras en su país, que cruzan África, las violan y son vendidas de unos tratantes a otros. Cuando llegan a España no es que empleen violencia física contra ellas pero se han quedado embarazadas en el camino, tienen un bebé muy pequeño, no hablan español, no tienen contactos y les piden 30.000 euros de deuda por haberlas traído. Además les piden restos biológicos para amenazarlas con el vudú.

 

Psicólogos denuncian la escasa credibilidad que otorga la justicia a las víctimas de trata

 

MADRID, 28 de mayo de 2019 (SERVIMEDIA)

https://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/noticias/9905849/05/19/Psicologos-denuncian-la-escasa-credibilidad-que-otorga-la-justicia-a-las-victimas-de-trata.html

 

Un grupo de psicólogos presenta este martes en la sede de la Comisión Europea en España una serie de orientaciones para evitar la “revictimización” de las mujeres en redes de trata, cuyo relato, según denuncian, es puesto en entredicho por jueces y fiscales ante las “contradicciones” en las que acaban cayendo fruto de su “estrés postraumático”.

“Tienen una ansiedad generalizada que hace que su discurso no sea coherente; esto dificulta mucho que sean creídas, al caer en contradicciones y vacíos en la narrativa. No es que lo que denuncien no haya pasado, sino que no pueden narrarlo como esperaríamos”, explicó a Servimedia el psicólogo Markus González, director del proyecto Psychological Health Impact Of Trafficking in Human Beings (PHIT).

Un grupo de investigadores con él a la cabeza se ha entrevistado con varias mujeres víctimas de trata. Según sus datos, alrededor del 80% no recibieron ningún tipo de atención psicológica ni médica. Esta vulnerabilidad, defienden los investigadores, debe ser comprendida por el sistema judicial, por lo que reclaman una mayor formación para evitar una “victimización secundaria” desde las propias instituciones.

Según indicó Markus González, las mafias suelen captar a estas mujeres en sus países de origen aprovechándose de su situación. De hecho, se caracterizan por normalizar la violencia. Como ejemplo, la mitad de las mujeres que han participado en la investigación fueron violadas en su primera relación sexual, mientras que entre el 70 y el 80 por ciento han sufrido violencia física o psicológica desde la infancia.

“La realidad de que bajo la apariencia de prostitución libremente ejercida se esconden esclavas sexuales es cada vez más conocida. No obstante, poco se sabe del impacto psicológico que esas situaciones de violencia física y sexual o intimidación, humillación y cuestionamiento tienen sobre las víctimas”, agregó González.

En este sentido, los psicólogos confían en que la Ley integral de Trata que inició el Gobierno siga su curso en el Congreso de los Diputados e incluya más formación para los operadores jurídicos, así como una mayor atención psicológica para las víctimas.

(SERVIMEDIA)

28-MAY-19

GIC/caa