Nota del English Collective of Prostitutes: Oponeos a la prohibición de que las trabajadoras sexuales se anuncien en internet

 

 

Publicado el 1 de julio de 2018

http://prostitutescollective.net/2018/07/briefing-oppose-a-ban-on-sex-workers-advertising-online/

 

Dejad de atacar a las trabajadoras sexuales. Escuchad lo que las trabajadoras sexuales decimos que haría nuestro trabajo más seguro y ayudadnos en nuestros esfuerzos para organizarnos contra la explotación y la violencia.

 

El miércoles 4 de julio, los parlamentarios debatirán una enmienda del desacreditado Grupo Parlamentario de Todos los Partidos sobre la Prostitución (APPGP, por su nombre en inglés) para cerrar los sitios en línea donde se anuncian las trabajadoras sexuales.

Esto sería un desastre para las trabajadoras sexuales. Si no podemos hacer publicidad en línea y trabajar independientemente, muchas de nosotras nos veríamos obligadas a trabajar de otras maneras, incluso en las calles, donde es al menos 10 veces más peligroso trabajar. [I] O seremos empujadas a las manos de dueños de burdel explotadores que sabrían que tendríamos pocas o ninguna alternativa a aceptar las condiciones de trabajo que nos impongan.

Cybil, de Luton, escribió al ECP sobre el impacto de la prohibición de la publicidad:

“Hace dos años, construí mi propio sitio web, lo que significaba que podía ser mi propia jefa y abandonar el salón donde trabajaba y donde se quedaban con una gran parte de mis ingresos. Ahora puedo trabajar con total anonimato, desde la seguridad y la comodidad de mi propio hogar. Guardo cada penique que gano, todo sin la interferencia de una agencia u otro “intermediario” omnipresente.

La evidencia de los EE. UU. [Ii] muestra que las leyes recientemente introducidas (SESTA-FOSTA) dificultan que la policía identifique la violencia.

Como escribió una trabajadora sexual de EE. UU .: [iii]

 ‘Este proyecto de ley nos está matando. No podemos evaluar a los clientes como solíamos hacerlo, que es lo que nos mantenía a salvo’.

El aumento de la prostitución no se debe a la publicidad en línea, sino al aumento de la pobreza, especialmente entre las mujeres cis. Doncaster informa de un aumento del 60% [iv], con organizaciones benéficas que dicen: “Las mujeres se ven obligadas a vender sexo por £ 5 debido a penalizaciones de sus prestaciones sociales”, Sheffield de informa de un aumento del 166% [v] mientras los trabajadores de las organizaciones en Hull informan: “. . . mujeres que literalmente se mueren de hambre y están allí para poder comer “.

Las personas de color, inmigrantes y LGBTQ tienen una representación desproporcionada en el trabajo sexual debido a la discriminación y el estigma. Los estudiantes hablan de ser forzados a la industria del sexo para evitar ser cargados de enormes deudas. Estas son algunas de las personas que serán blanco de esta nueva ley con poderes policiales adicionales que probablemente se utilizarán para perseguir y no para proteger a las trabajadoras sexuales. El tiempo y los recursos de la policía deberían dedicarse a investigar la violencia contra las trabajadoras sexuales en lugar de vigilar el sexo consentido.

Trata y malditas mentiras y estadísticas. Combatir el “crecimiento en la explotación sexual y la trata de mujeres” se presenta como la razón para prohibir los sitios de prostitución. No se han ofrecido pruebas concretas más allá de la especulación sensacionalista. No es cierto que la mayoría de las trabajadoras sexuales sean víctimas de la trata. [Vi] [vii] Las iniciativas contra la trata dan lugar principalmente a que las trabajadoras sexuales migrantes sean blanco de redadas, arrestos y deportaciones. [Viii] Si los parlamentarios quieren actuar contra la trata, deben asegurar que las víctimas reciban ayuda y poner fin al desacreditado “ambiente de inmigración hostil” para que las personas que huyen de la guerra y la pobreza no sean forzadas a cae en las manos de los tratantes.

Miles de trabajadoras sexuales se anuncian en línea. ¿Quién es la diputada Sarah Champion (miembro del APPGP) para decir que internet no nos ha hecho más seguras? [Ix] ¿Lo ha comprobado? Internet nos ha permitido un mejor examen previo de clientes y escapar de jefes explotadores en salones y agencias. Si los diputados con buenas intenciones quieren salvar a las mujeres del trabajo sexual, entonces que tomen medidas contra los contratos de cero horas, los bajos salarios y los jefes explotadores en los trabajos que son alternativas a la prostitución. Que apoyen a las trabajadoras sexuales como esperamos que apoyen a otros trabajadores que luchan por mejorar los salarios y las condiciones laborales.

El reciente informe de prostitución de APPG fue basura. Debería ser analizado y no aceptado sin crítica debido a la cobertura de la prensa sensacionalista. Está lleno de especulaciones y desinformación. [X] No se incluyó ninguna de las pruebas [xi] dadas por las trabajadoras sexuales actuales. ¿Cómo justifican eso?

Además, el APPG no es un grupo de parlamentarios “interpartidos”, pretensión que lo hace sonar independiente o imparcial. Fue creado con el propósito de penalizar a los clientes y durante los primeros años estuvo estrechamente relacionado con la homofóbica organización cristiana CARE, que hizo una campaña feroz contra el matrimonio gay [xii] y se opuso al derecho al aborto.

El prestigioso Comité Selecto de Asuntos de Interior en 2016 recomendó [xiii] que se despenalizara a las trabajadoras sexuales de calle y a las que trabajan juntas en pisos. ¿Por qué los diputados no presionan para que eso se implemente? Revocar la ley que criminaliza “estar en la calle o solicitar con fines de prostitución” y “mantener un burdel” aumentaría la seguridad ya que las trabajadoras sexuales no huirían de la policía y podrían trabajar juntas de manera más segura en interiores. Modificar la ley: “Controlar la prostitución con fines lucrativos” para garantizar que las personas sean enjuiciadas solo cuando existan pruebas de amenazas, fuerza u otras formas de coacción, garantizaría que la ley se centre en el abuso y la violencia en lugar de en las mujeres que trabajen de manera consensuada y colectiva.

Amnistía Internacional, votó a favor de la despenalización en 2016 [xiv] e instó a los gobiernos a proporcionar recursos en forma de “beneficios estatales, educación y capacitación y / o empleo alternativo” para ayudar a las trabajadoras sexuales a dejar la prostitución si así lo desean.

La Ley de Reforma de la Prostitución de Nueva Zelanda despenalizó el trabajo sexual en 2003 con mejoras verificables en la salud y seguridad de las trabajadoras sexuales. Más del 90% de las trabajadoras sexuales dijeron que la despenalización les otorgaba derechos laborales, legales, de salud y seguridad adicionales. [Xv]

La dirección del Partido Laborista apoya la despenalización por razones de seguridad y derechos humanos. Es vergonzoso que algunas diputadas laboristas estén adoptando una postura represiva moralista, pasando por alto e ignorando a las trabajadoras sexuales actuales, ignorando la evidencia del éxito de la despenalización y alineándose con los fundamentalistas religiosos. Los Demócratas Liberales y los Verdes apoyan la despenalización.

Uníos a nosotras a la 1pm el miércoles 4 de julio a la 1 de la tarde en la Plaza del Parlamento para una manifestación en contra de la enmienda que estamos organizando conjuntamente con el Movimiento de Defensa y Resistencia de las Trabajadoras Sexuales (SWARM) y el proyecto x:talk. Más información aquí.

El ECP es una organización de autoayuda de trabajadoras sexuales, que trabaja tanto en la calle como en interiores, con una red nacional en todo el Reino Unido. Desde 1975, hemos luchado por la despenalización de la prostitución, por los derechos y la seguridad de las trabajadoras sexuales y por recursos que permitan a las personas salir de la prostitución si así lo desean.


[i] Kinnell, H. (1993). Exposición de las prostitutas a la violación; implicaciones para la prevención del VIH y la reforma legal.

[ii] Techdirt, 14 de mayo de 2018.

https://www.techdirt.com/articles/20180509/13450339810/police-realizing-that-sesta-fosta-made-their-jobs-harder-sex-traffickers-realizing-made-their-job-easier.shtml

[iii] Huffington Post, 11 de mayo de 2018. https://www.huffingtonpost.com/entry/sex-workers-sesta-fosta_us_5ad0d7d0e4b0edca2cb964d9? guccounter = 1

[iv] The Star, 19 de marzo de 2014.

[v] The Star, 1 de junio de 2014.

[vi] Un estudio de trabajadoras sexuales migrantes descubrió que menos del 6% había sido víctima de la trata, y muchas dijeron que preferían trabajar en la industria del sexo en lugar de las “condiciones poco gratificantes ya veces explotadoras que encuentran en trabajos no sexuales”. Mai, N. (2011). Trabajadores migrantes en la industria sexual del Reino Unido: Informe completo de investigación de ESRC. https://archive.londonmet.ac.uk/iset/research-units/iset/projects/esrc-migrant-workers.html?8810F8AC-060C-A7FC-7F15-A583EB86BCE8

[vii] The Guardian, 20 de octubre de 2009. https://www.theguardian.com/uk/2009/oct/20/trafficking-numbers-women-exaggerated

[viii] http://feministing.com/2013/12/11/guest-post-the-soho-raids-were-not-about-trafficking/

[ix] The Guardian, 30 de junio de 2018. https://www.theguardian.com/society/2018/jun/30/ban-prostitution-websites-stamp-out-trafficking-sexual-exploitation

[x] Metro, 21 de mayo de 2018. https://metro.co.uk/2018/05/21/why-the-parliamentary-group-on-prostitution-is-wrong-to-suggest-criminalising-the-buying -of-sex-7564915 /

[xi] Colectivo de Prostitutas en inglés. (2017). Presentación a APPG Consulta sobre “burdeles emergentes”. http://prostitutescollective.net/2017/12/6946/

[xii] http://www.care.org.uk/news/impact-direct/blind-to-opposition-government-set-to-introduce-bill-to-legalise-same-sex-marriage

[xiii] https://www.parliament.uk/business/committees/committees-a-z/commons-select/home-affairs-committee/news-parliament-2015/prostitution-report-published16-17-17

[xiv] Amnistía Internacional. (2016). Política sobre las obligaciones del Estado de respetar, proteger y cumplir los derechos humanos de las trabajadoras sexuales. https://www.amnesty.org/en/documents/pol30/4062/2016/en/

[xv] Abel, G., Fitzgerald, L. y Brunton, C. (2007). El impacto de la. Ley de Reforma de la Prostitución sobre las Prácticas de Seguridad y Salud de las trabajadoras sexuales. https://www.otago.ac.nz/christchurch/otago018607.pdf

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Rábago, al rescate de la concejala que apoya la prostitución

La periodista Isabel Rábago./ Fuente: Telecinco

La considera un servicio ideal para los “discapacitados” y “la gente fea”

D.A.

Vie, 15 Jun 2018

https://www.elplural.com/politica/2018/06/15/rabago-concejala-prostitucion

 

Nota previa de la Citi: He asistido estos días al vomitivo espectáculo de la jauría de hipócritas de todos los pelajes lanzándose como fieras sedientas de sangre sobre esta mujer, Rosa, madre de un hijo discapacitado, que se ha limitado a decir lo que todo el mundo piensa y lo que garantiza la ley (¡sí, garantiza la ley, porque la prostitución no es delito en España, hipócritas!). La de Isabel Rábago es la primera voz que oigo salir en defensa de Rosa, y desde aquí mi reconocimiento a su valentía. El Estante de la Citi también apoya sin reservas a Rosa Ganso: el Estante es Rosa Ganso.

 

Esta semana, una concejala del Partido Popular de Pinto se convertía en noticia tras considerar que no se pueda prohibir la prostitución ya que en realidad es una especie de servicio para los “discapacitados” y para “la gente fea”.

Esta es la defensa de “los puteros” que realizó Rosa Ganso, concejala del Partido Popular en la localidad madrileña de Pinto, en medio de un pleno ante la atenta mirada de la oposición y con compañeros, incluso, tapándose la cara para ocultar sus risas.

Su defensa

“¿Usted sabe la situación de esos puteros, la situación familiar que pueden tener?”, preguntaba la popular en el pleno.

“Es que hay personas con discapacidad que tienen que utilizar estos servicios porque no les queda otro remedio”,proseguía la edil del PP para añadir que las “personas que han nacido feos y no tienen posibilidad de utilizar estos servicios”.

Criticas
Como era de esperar, sus palabras fueron muy criticadas. Tanto es así que el Gobierno de Pinto ha promovido una moción de reprobación contra la edil. De forma paralela, ha recibido las criticas de activistas que como Cristina Almeida alzaron su voz contra lo ocurrido. “Medio país somos feos y vamos a tener que ser puteros porque lo diga ella”, afirmó Almeida.

Rabago al rescate
Ante tanta crítica, Isabel Rábago, el flamante fichaje del Partido Popular de Madrid para el departamento de comunicación, ha salido en su defensa.

“Lamentable y vergonzosa, la sangría que se ha hecho con la concejala de Pinto. Lo fácil es manipular, opinar sobre un corte editado. Lo complicado es conocer la durísima historia que hay detrás de una mujer que sólo, ha pronunciado una desafortunada frase”, ha afirmado la periodista, objeto de burla por su pasado televisivo.

Isabel Rábago@RABAGOISABEL

Lamentable y vergonzosa, la sangría que se ha hecho con la concejala de Pinto. Lo fácil es manipular, opinar sobre un corte editado. Lo complicado es conocer la durísima historia que hay detrás de una mujer que sólo, ha pronunciado una desafortunada frase. Gracias @EspejoPublico

Espejo Público

@EspejoPublico

Isabel Díaz Ayuso, portavoz del PP de Madrid defiende la integridad y la nobleza de su compañera:”Rosa es una persona muy querida en su municipio, no se la debe apartar de la política por esta metedura de pata” http://atres.red/ukgua1 

16:00 – 15 jun. 2018

 

La “prohibición de proxenetas” del gobierno holandés es peligrosa

 

Por Felicia Anna

31 de mayo de 2018

https://behindtheredlightdistrict.blogspot.com/2018/05/dutch-governments-pimp-ban-is-dangerous.html

 

 

De un tiempo a esta parte, los Países Bajos tienen un nuevo gobierno, una coalición entre el partido liberal de derechas VVD, D66 y los cristianos de CDA y ChristenUnie. Y, aparentemente, mientras negociaban sobre las nuevas políticas holandesas, los cristianos pudieron comerciar con su opinión a cambio de otras cosas. De esta forma, este nuevo gobierno holandés ideó un plan para una “prohibición de proxenetas”.

Una prohibición de proxenetas puede sonar como una buena idea, pero el nombre es engañoso. Porque en realidad esta prohibición de proxenetas apunta a penalizar a cualquiera que ayude y se beneficie financieramente de las prostitutas que trabajan ilegalmente. Y, solo para aclarar, las prostitutas que trabajan ilegalmente no son víctimas de trata, sino simplemente trabajadoras sexuales que no tienen licencia para hacer trabajo sexual. Esas licencias también son casi imposibles de obtener, ya que, en los últimos años, las ciudades básicamente han reducido el número de licencias, en un intento de limpiar sus ciudades de prostitución, con la excusa de luchar contra la trata de personas.

El mejor ejemplo de esto es en el Barrio Rojo, donde cerraron 128 ventanas. Pero también otras ciudades han seguido el ejemplo de Amsterdam. En total, se cerraron 800 ventanas, quedando ahora 1200 ventanas en los Países Bajos, en lugar de las 2000 ventanas que había en el año 2000. Y en total hay ahora 46% menos negocios de prostitución con licencia en los Países Bajos desde que se levantó la prohibición de burdeles en 2000.

Rara vez se entregan nuevas licencias, simplemente porque las ciudades no quieren. En resumen, si quisieras obtener una licencia para trabajar legalmente como trabajadora sexual, es prácticamente imposible que la obtuvieras. De esta forma, muchas trabajadoras sexuales están atrapadas trabajando ilegalmente, bajo el radar. No porque sean forzadas por un proxeneta, sino porque el gobierno las forzó, reduciendo los lugares de trabajo legales y no creando ningún lugar de trabajo legal alternativo para ellas.

Ahora podrías pensar que todavía sigue siendo una buena idea penalizar a las personas que se benefician financieramente de las trabajadoras del sexo, porque la mayoría de la gente a menudo piensa en los proxenetas cuando escuchan esto. Pero aquí es exactamente donde esta nueva ley venidera es tan engañosa. Porque esta ley no apunta a los proxenetas, sino a cualquier persona que se beneficie de las trabajadoras sexuales sin licencia. Como, por ejemplo, el conductor de una chica escort, el tenedor de libros y el chico de seguridad. Literalmente, cualquiera que se beneficie financieramente de una trabajadora sexual que trabaja sin licencia.

Para engañar a la opinión pública, el líder del partido ChristenUnie, Gert-Jan Segers, afirmó que la prohibición de proxenetas apunta a penalizar a los tratantes de personas y a cualquiera que se beneficie de la trata de seres humanos. Pero esto simplemente no es verdad. En ninguna parte de la ley propuesta se menciona que esta ley solo se aplicaría en casos de trata de personas, sino que en su lugar penaliza a cualquier persona que ayude y se beneficie financieramente de las trabajadoras sexuales que trabajan sin licencia.

Algunas personas han dicho que Gert-Jan Segers no está lo suficientemente informado sobre la nueva ley como para darse cuenta de los efectos negativos de sus leyes, pero la realidad es completamente lo contrario. De hecho, diseñó esta ley, por lo que sabe muy bien lo que hizo, y la diseñó intencionalmente de esta manera, para engañar a la gente haciéndole creer que se trataba de luchar contra la trata de personas, mientras que en realidad tiene un objetivo diferente: luchar contra la prostitución de cualquier manera que pueda. Está claro, al final el objetivo de Gert-Jan Segers no es luchar contra la trata de personas, sino intentar prohibir la prostitución de cualquier forma que pueda, y esta ley está diseñada para hacer exactamente eso. Así que él sabe muy bien lo que está haciendo, y Segers está muy bien informado sobre la industria de la prostitución y cómo funcionan las cosas, por ejemplo, por los salvadores cristianos Frits Rouvoet.

Y para que te hagas una idea de lo que sucedería si Gert-Jan Segers tuviera éxito: si se implementa esta ‘prohibición de proxenetas’, significaría que las personas que hacen negocios con trabajadoras sexuales que trabajan sin licencia dejarían de querer hacer negocios con ellas, por temor a ser detenidos como proxenetas. De modo que los tenedores de libros, contadores, propietarios, personal de seguridad, conductores y chóferes ya no harían negocios con estas trabajadoras sexuales, lo que dificultaría enormemente la vida y el trabajo de estas trabajadoras del sexo. Por supuesto, a estas trabajadoras sexuales les encantaría trabajar legalmente, pero como las ciudades no les permiten obtener una licencia, no les queda más remedio que trabajar ilegalmente. Obviamente, no dejarán de trabajar como trabajadoras sexuales, ya que eso significaría una pérdida de ingresos, por lo que seguirían trabajando ilegalmente, pero ya no podrían hacer negocios con personas seguras, con lo que solo los delincuentes sacarían ventaja de eso.

De hecho, esta ley conduciría a una mayor extorsión de las trabajadoras sexuales por parte de los delincuentes, lo que también se conoce como trata de personas. Entonces, esta ley, en lugar de luchar contra la trata de personas lo que haría sería aumentarla. Obviamente Segers sabe esto, pero simplemente no le importa, siempre y cuando se salga con la suya debido a su moral cristiana. Quiere hacer que el trabajo de las trabajadoras sexuales sea lo más difícil posible, en un intento por reducir la prostitución tanto como sea posible.

A mí personalmente, esta ley no me afecta. Yo trabajo legalmente, así que para mí esta ley no es un problema. Pero desafortunadamente no todas pueden trabajar legalmente, debido a los problemas de obtener una licencia. Así que hay muchas otras profesionales del sexo en los Países Bajos, que corren el riesgo de tener que hacer negocios en el futuro con delincuentes que quieran tratar de explotarlas. Obviamente esto es muy malo, y ésta es la razón por la cual esta prohibición engañosa es una mala idea, y una prueba de por qué la gente nunca debería creer a políticos como Gert-Jan Segers sobre temas como la trata de personas y la prostitución.

Los burdeles de Nevada afrontan el último intento por prohibir la prostitución en el Oeste de EEUU

Por Dan Hernandez – Pahrump

27 de mayo de 2018

https://www.eldiario.es/theguardian/cuestion-cruzada-cerrar-prostibulos-Nevada_0_774473415.html

 

Mientras activistas y líderes religiosos organizan peticiones para cerrar los establecimientos legales, las trabajadoras advierten del posible riesgo que se trasladaría a las calles

 

Situado a unos noventa kilómetros de Las Vegas, en el condado de Nye, se encuentra El Rancho de Sheri

 

En Pahrump, Nevada —un lugar en el desierto famoso por su espíritu de “vive y deja vivir”—, cualquier persona puede llevar abiertamente un arma, un coche de carreras deportivo, comprar marihuana, tener leones, apostar y contratar servicios sexuales. Sin embargo, existe un movimiento que busca restringir las libertades de las que goza este pueblo fronterizo.

Abogados, activistas y reverendos cristianos están organizando una petición para que se prohíban los prostíbulos en dos condados de Nevada, Nye y Lyon. Si la iniciativa triunfa, casi la mitad de los burdeles de todo el Estado tendrá que cerrar.

Reliquia del viejo Oeste, la industria de los burdeles se remonta a los orígenes del “Estado Plateado” como territorio minero, y ha quedado retratado en películas y programas de televisión, donde los locales aparecían como parte fundamental del paisaje de Nevada.

Hace tiempo que algunos políticos del Estado, como el exsenador Harry Reid, plantean que se debería prohibir la prostitución, argumentando que la actividad impide que Nevada atraiga a industrias más importantes. (El trabajo sexual ya es ilegal en los condados donde están Las Vegas y Reno). Sin embargo, los prostíbulos legales han hecho conocidos a pueblos como Pahrump y hasta ahora han sido tolerados silenciosamente.

Los últimos esfuerzos por lograr la prohibición apuntan a dejar que la población decida la suerte de los prostíbulos en una votación, y ambos lados lo plantean como una lucha por la esencia del Oeste.

En una carretera entre la iglesia Heritage Bible y dos burdeles, Sheri’s Ranch (Rancho de Sheri) y Chicken Ranch (Rancho de los Pollos), un cartel recuerda a los conductores: “Pagar por el pecado es la muerte”.

“Como lo vemos nosotros, ésta es una cuestión estrictamente moral”, dijo el pastor Budd Hawk, uno de los defensores principales de la campaña, a su congregación en la iglesia de Pahrump durante un sermón dominical. “No voy a entrar en el aspecto político de la cuestión”.

Madam Sonja, gerente del Rancho del Amor, asegura que prohibir los prostíbulos perjudicaría a las trabajadoras sexuales, obligando a algunas a ejercer su profesión ilegalmente en sitios como Las Vegas, donde la prostitución callejera y las escorts (acompañantes sexuales) son vulnerables a las redes de trata, a violaciones y abusos de proxenetas.

¿Qué pasa con la seguridad?

Sonja remarca que en los burdeles legales las mujeres tienen la libertad de trabajar según los horarios y precios que elijan, en un clima seguro y controlado que incluye cámaras de seguridad, botones del pánico y la capacidad de vetar la entrada a clientes que hayan reservado el servicio a través de internet.

El profesor de sociología de la Universidad de Nevada, Barb Brents, le da la razón. “Las personas con menos recursos acabarán en las calles porque tienen que seguir trabajando para pagar el alquiler y comer. Es triste ver que los prostíbulos de Nevada pueden cerrar justamente cuando el movimiento #MeToo ha hecho que las mujeres alcen sus voces y digan: ‘Tenemos derecho a trabajar sin ser acosadas, sin importar cuál sea mi trabajo'”.

Las mujeres que trabajan en el Rancho del Amor temen más que nada la posibilidad de perder ingresos.

“Esta es una forma en que una madre soltera puede hacer igual o más dinero que un hombre para mantener su hogar”, dice Madam Sonja. “Tenemos derecho a usar nuestros cuerpos para ganarnos la vida. Es ridículo que alguien con una creencia particular pretenda decidir qué puedo y qué no puedo usar yo de mí misma para trabajar”.

La industria de la prostitución de Nevada ya se está reduciendo en parte por la competencia que representan los servicios de escorts que se anuncian por internet. En los años 80, 35 prostíbulos recibían a mineros, camioneros, residentes locales y turistas. Ahora, sólo quedan 18, de los cuales 12 son propiedad de Dennis Hof, el “Trump de Pahrump” –un hombre protagonista de su propio programa de reality y candidato a la asamblea del Estado.

 

 

“Esto es un movimiento totalmente político”, dice Hof, con un arma en la cintura y hablando desde el salón de su Rancho del Amor: “Esta es la mafia de los mormones que utilizan el sistema político para perjudicarme cuando estoy presentándome a las elecciones”.

Relata que un sábado por la noche apareció un inspector y clausuró un burdel a las 2 de la madrugada porque supuestamente incumplía un código de la normativa. Al momento de la entrevista, faltaban dos semanas para la cita para recuperar la licencia de ese burdel.

“Soy un tío antiestablishment, a mí no me pueden comprar, así que quieren arruinarme”, explica.

Las campañas Ciudadanos contra los Prostíbulos en el Condado de Nye y Ninguna Niña, un esfuerzo similar en Lyon, han conseguido la mitad de las firmas que necesitan para cumplir con las metas propuestas, y la fecha límite para poder presentar el proyecto de prohibición de los prostíbulos en las elecciones de noviembre es en pocas semanas, el 15 de junio.

El Pahrump Valley Times ha informado que sus lectores en las redes sociales “rechazan abrumadoramente la propuesta”. Salli Kerr, portavoz del grupo de Nye, afirma que están haciendo campaña puerta por puerta. Bajo el implacable sol del desierto, las calles pavimentadas desaparecen en el horizonte, añadiéndole una atmósfera casi de espejismo al esfuerzo.

Lo importante deberían ser las mujeres

“La cuestión aquí es la victimización de las mujeres”, dice Kerr, que dirige un centro para mujeres víctimas de violencia machista en Pahrump. Kerr cita un estudio que concluyó que la mayoría de las trabajadoras sexuales han sido víctimas de abusos durante su infancia. “Las prostitutas basan sus decisiones en experiencias traumáticas previas. Ese trauma literalmente afecta a las respuestas psicológicas del cerebro. Es difícil establecer si han tomado la decisión de prostituirse por sí mismas, cuando hemos permitido que la victimización en la infancia impacte en las decisiones que ha tomado esa mujer luego a lo largo de su vida”.

Admitiendo que para muchas mujeres sería difícil pasar de ingresos de seis cifras a un salario mínimo como camarera en un restaurante, Hawk, el pastor, confiesa que “desde un punto de vista estrictamente económico, la prostitución tiene sentido. Pero desde el punto de vista humano y moral, por supuesto que no. Yo confío 100% en el Señor. Todo lo que tengo es por voluntad de Dios. No me preocupa que se paguen las facturas a fin de mes porque sé que se pagarán”.

Hawk remarca que hay 44 iglesias en Pahrump, sin contar a los mormones ni las iglesias católicas, lo que sugiere que la población de 40.000 personas es muy religiosa. Pero también están los casinos, las tabernas con apuestas las 24 horas del día y las tiendas de marihuana.

“Quieren que todos encajemos en el modelo judeocristiano y eso no es así,” afirma Madam Sonja, una exmaestra de escuela y maestra de reiki, además de estrella de porno. “Yo tengo mi sentido de la moralidad bien sintonizado. Solo que no encaja en una iglesia”.

Traducido por Lucía Balducci

 

Obituario de Laura Lee en The Times

 

 Licenciada en derecho y trabajadora sexual que disfrutó de su ocupación y se convirtió en una incansable defensora de los derechos de las prostitutas

 

26 de abril de 2018, The Times

 

https://www.thetimes.co.uk/article/laura-lee-obituary-k268vjvrx

 

Laura Lee en 2016. Comenzó a trabajar en un salón de masajes de Dublín a la edad de 19 años CHARLES MCQUILLAN / GETTY IMAGES

 

Laura Lee sentó un día a su hija de siete años sobre sus rodillas y le dijo que era trabajadora sexual. “Dije: ‘Mami tiene este trabajo. Hago compañía a los hombres solitarios si no tienen una mujer con ellos. No es ilegal y no es inmoral, pero probablemente será mejor que no lo mencionemos en la reunión de padres del colegio”, recordó Lee, una importante defensora de la profesión más antigua y la primera trabajadora sexual activa en prestar testimonio en una investigación gubernamental sobre prostitución.

Fue una mujer con una personalidad tan brillante como su largo cabello rizado negro azabache, que había amado su trabajo desde sus primeros turnos en un salón de masajes de Dublín, donde podía ganar £ 200 por noche.

“Iba a la universidad en Dublín y me resultaba cada vez más difícil cubrir los costos”, dijo. “La mayoría de mis amigos trabajaban tres o cuatro noches a la semana en restaurantes. Siendo inherentemente perezosa, tomé la decisión poco ortodoxa de convertirme en la chica del sábado en la sala de masajes local “.

Se inspiró viendo la película de 1987 Personal Services sobre la madam de suburbio Cynthia Payne (obituario, 17 de noviembre de 2015). Al igual que su heroína, Lee era una dominadora experta, pero también se deleitaba hablando con sus clientes sobre sus problemas matrimoniales y pasaba tiempo con personas con discapacidades físicas que nunca antes habían tenido relaciones sexuales. Su título de trabajo declarado a Inland Revenue era “terapeuta corporativa”.

“A veces la esposa está enferma o en un hogar de ancianos o se casaron jóvenes. Todavía adoran a sus esposas, pero falta el lado físico. El sexo es probablemente alrededor del 25 por ciento de lo que hacemos. Tuve un cliente que falleció de cáncer de hígado el año pasado y lo abracé fuertemente y le pregunté: ‘¿Tienes miedo?’ Cuando dijo ‘sí’, ambos nos abrazamos y lloramos. Para estos hombres se trata de recordar cómo abrazar a una mujer, cómo olemos y cómo somos de blandas “.

Habiendo sido puesta al descubierto varias veces, Lee decidió “dar la cara con orgullo” e hizo campaña contra una legislación que podría llevar la prostitución aún más a la clandestinidad. Luchó contra un proyecto de ley presentado en 2015 por el miembro del Partido Unionista Democrático Lord Morrow que hizo que pagar por sexo en Irlanda del Norte sea un delito criminal. Laura afirmó que el riesgo de sufrir abusos era mucho mayor después de la promulgación de la ley. “La gente no está dispuesta a usar formularios de reserva en línea ni divulgar sus detalles. Todos de repente se convirtieron en ‘puteros’. No ha habido una reducción en la demanda, pero es mucho más difícil mantenernos seguras “, dijo Lee, quien solicitó una revisión judicial y recibió un” tsunami de informes de abusos” en las redes sociales. “Están usando teléfonos de hoteles, por ejemplo, para contactar con trabajadoras sexuales en Belfast en lugar de dejar sus móviles. Esto significa que si uno de ellos se vuelve violento, ya no hay una trazabilidad real “.

Ella era una de las pocas prostitutas activas que hablaba públicamente sobre sus propios rasguños. “Un chico llegó a mi casa claramente perturbado. Comenzó con horribles abusos verbales, basados ​​en el sectarismo y su odio hacia las trabajadoras sexuales, un odio hacia los católicos. . . Mi objetivo principal era sacarlo de la habitación, lo cual finalmente hice “.

Con su agradable acento de Dublín, Lee llevó adelante su misión de desestigmatizar el trabajo sexual. En las entrevistas, hablaba sobre su vida doméstica como madre soltera y revelaba que el 70 por ciento de las trabajadoras sexuales eran madres que cuidaban de sus hijos.

Rechazó la estimación de la policía de que el 50% de las mujeres que trabajaban en los 2.000 burdeles de Londres habían sido víctimas de la trata. Lee afirmó que la definición legal del trata sexual era nebulosa y bromeó diciendo que si un amigo la llevara a dar un paseo, técnicamente la estaría sometiendo a trata.

Se rió de los “fanáticos” religiosos que condenaron su trabajo por inmoral y reservó todo su desprecio para actrices como Anne Hathaway y Meryl Streep y sus pronunciamientos sobre la prostitución. “Las hemos pedido en varias ocasiones que dejen de hablar de nosotras sin contar con nosotras. Es subestimarnos. Es: ‘Shh, shh, sabemos lo que es mejor para ti, vamos a sacarte de esta industria porque te estás lastimando a ti misma y ni siquiera lo sabes.’ Creo que si estuviera siendo lastimada lo sabría”.

De hecho, Lee disfrutó tanto del trabajo que dijo: “Temo el día que cuelgue mis botas altas. Extrañaré a mis clientes, la emoción y el aspecto salaz de eso “.

Antoinette Cosgrave nació en Dublín en 1973 en una familia católica de clase trabajadora y asistió a una escuela dirigida por monjas. Era una rebelde natural y exasperaba al personal con sus travesuras. Sin embargo, era una niña inteligente y se metió en el University College de Dublín para estudiar leyes. Al mismo tiempo, trabajó en un salón de masajes de Dublín hasta que un periódico local publicó una historia sobre ella. Se lo contó a sus padres. Aunque resultaron profundamente conmocionados, lo tomaron bien, dijo ella.

Después de graduarse, Lee dio pasos para convertirse en abogada, pero sus planes cambiaron después de quedar embarazada durante una relación de corta duración y verse necesitada de un trabajo para mantener a su hija. Se mudó a Oban en la costa oeste de Escocia, donde trabajaba en un banco de día y atendía clientes por las noches.

Los negocios fueron viento en popa porque no había otras escorts en la zona. Se corrió la voz y las sensibilidades tradicionales presbiterianas se inflamaron. Los transeúntes la gritaban y le decían a su hija: “Tu mamá se va a morir de SIDA”. El banco recibió quejas de sus clientes y trató de despedirla. Lee luchó contra su despido alegando que estaba siendo discriminada, pero el caso nunca llegó a los tribunales. “Me hice trabajadora sexual para deshacerme del estigma de trabajar en la banca”, dijo.

Lee se mudó a Kilmarnock en Ayrshire y creó una lista de clientes en todo el país, anunciando “recorridos” en su sitio web. Originalmente usó el nombre Anna, pero hace unos diez años adoptó el seudónimo de Laura Lee.

Dio conferencias a las fuerzas policiales sobre el trabajo sexual y uno de sus logros de los que estaba más orgullosa fue persuadir al Servicio de Policía de Irlanda del Norte para que introdujera “oficiales de enlace de trabajo sexual” en 2014. Un año antes había comenzado un título de Psicología en la Universidad Abierta.

Lee prestó testimonio en la investigación de asuntos de interior de 2016 sobre la prostitución y, a menudo, se la llamó como testigo experta en juicios que involucraban a trabajadoras sexuales. A menudo era reconocida en público. “La gente se acerca a mí y me dice: ‘Oh, he oído que tienes un sitio web’ y tú sencillamente los miras y dices ‘sí, ¿y qué?’ No hay nada que negar; si no es un secreto, no puede hacerte daño “.

Tras su valentía, Lee fue profundamente herida por el abuso en línea. Sus amigos también dijeron que sufrió daños psicológicos por una agresión sexual hace tres años.

Trató de encontrar una relación romántica propia. Le decía a las amigas, tomando una taza de té o algo más fuerte, lo nerviosa que estaba ante una cita. Después de salir con varios hombres en los últimos años, todavía estaba buscando amor.

A Lee le sobrevive su hija Cat, de 17 años, que es estudiante. Vivían en una casa llena de hámsters con un gato llamado Pebbles y una gatita llamado Luna. Traía golosinas tales como salchichas frescas para las mascotas de sus clientes.

Estaba orgullosa de su hija, quien, dijo, “me defenderá hasta el último aliento”. Lo que hacen adultos mentalmente capacitados a puerta cerrada no es asunto de nadie “.

 

Laura Lee, trabajadora sexual y defensora de los derechos de las trabajadoras sexuales, nació el 25 de abril de 1973. Murió de causas no reveladas el 7 de febrero de 2018, a la edad de 44 años.

La Prisión Militante. Las cárceles franquistas de mujeres de Barcelona y Madrid (1939-1945)

 

El continuo trasiego de prostitutas callejeras en las prisiones constituye otro buen ejemplo de persistencia de prácticas punitivas de largo arraigo, apenas alteradas por los discursos oficiales y las legislaciones “humanizadoras”. Los ingresos de esta clase en las cárceles de Madrid y Barcelona en los años cuarenta dieron así continuidad a una pauta establecida más de un siglo atrás, con las tradicionales políticas reglamentaristas contra la prostitución. Y es que las quincenarias constituían un clásico sujeto de redención, buenas conocedoras tanto de las prisiones como de las instituciones correctoras. De ellas también se ocuparía el Nuevo Estado franquista, convirtiéndolas en visitantes asiduas de las cárceles o creando incluso prisiones especiales para ellas, gestionadas por órdenes como las oblatas o las adoratrices.

 

Por Fernando Hernández Holgado

 

Resumen

 

Tesis doctoral dirigida por la profesora Gloria Nielfa Cristóbal y leída en la Universidad Complutense de Madrid, mayo de 2011. 872 páginas con índices y anejos (3), más un cuarto anejo compuesto por 43 fotografías.

 

https://journals.openedition.org/ccec/3749#article-3749

 

 

Mirar por el ojo de una cerradura para contemplar el vasto panorama de la represión carcelaria femenina de los seis primeros años de posguerra: la frase podría resumir el objetivo de esta tesis. Sólo que, en aras de ganar algo de perspectiva, el ojo de la cerradura es doble: dos de las principales prisiones femeninas de posguerra, las de las capitales más pobladas, ocupadas por las tropas vencedoras de la guerra el mismo año de 1939, tan sólo con un par de meses de diferencia: Ventas, como principal prisión madrileña, y les Corts, en la capital barcelonesa.

En cuanto a la acotación cronológica, limitada al periodo 1939-1945, sigue de cerca el proceso de creación y “solución” de lo que el propio régimen denominó el “problema penitenciario”: un rapidísimo y desproporcionado crecimiento de la población reclusa en el lapso de un par de años, seguido de un decrecimiento pautado por los diversos decretos de concesión de libertad condicional. Esta tendencia a la baja culminó simbólicamente en octubre de 1945 con el decreto que concedió el indulto a los encartados por delitos de rebelión militar cometidos con anterioridad al primero de abril de 1939. El año de 1945, relacionado con el desenlace de la guerra mundial —trasfondo de esperanza para la reclusión política— vino a señalar el final del tiempo de los grandes hacinamientos.

Cifras 

Al contrario que en el caso de la prisión barcelonesa de Les Corts, de la que gracias a la documentación penitenciaria sabemos alcanzó su mayor cota de hacinamiento en agosto de 1939 con más de mil ochocientas mujeres y unos cuarenta niños, por desgracia seguimos sin tener una constancia documental de la cifra de ingresos de Ventas a lo largo de 1939. Sólo los testimonios orales y algunas fuentes documentales residuales nos hablan de una oleada masiva de detenciones y encarcelamientos. Una oleada en la que, según Trinidad Gallego, se “deshacían familias enteras” y en la que menudeaba la confusión de ámbitos y esferas –política y moral, pública y privada- en el proceso de incriminación política, donde hasta la conducta sexual podía ser objeto de información e investigación.

Para finales de 1940, sin embargo, contamos con el auxilio de la importante fuente de los padrones municipales, que señala cerca de seiscientas presas en la prisión habilitada de Claudio Coello y más de mil setecientas en Ventas. Esta fuente, si bien nos obliga a corregir ciertas exageraciones en los testimonios, nos sugiere al mismo tiempo que la población reclusa de Ventas del llamado Año de la Victoria debió de ser enorme, sobre todo si tenemos en cuenta que hacia finales de 1940 se habían producido ya numerosas expediciones a otros penales. Para Barcelona, por cierto, el padrón de aquel mismo año nos ha arrojado la cifra de novecientas cincuenta reclusas, bastante lejana de las cerca de dos mil quinientas de la capital madrileña, sumando las de las tres prisiones existentes por aquel entonces: Ventas, Claudio Coello y la maternal de San Isidro.

Este último dato, junto con el mayor número de fusiladas de Madrid, setenta y una presas de Ventas y Claudio Coello en 1939-1940, frente a las once de Les Corts para el mismo periodo, nos ha puesto sobre la pista de un diferencial represivo entre las dos capitales. Esta diferencia se explica y adquiere coherencia en el marco de las cifras totales de ejecuciones en ambas provincias, tanto para hombres como para mujeres, y que en el caso madrileño fue llamativamente mayor –con cerca de tres mi ejecutados para el periodo 1939-1945- que en Barcelona, con más de mil setecientos para un periodo mayor.

La fotografía fija 

6La metáfora de la fotografía fija, de la imagen paralizada en el tiempo, ilustra bien la realidad anterior del encarcelamiento femenino en España, a tener en cuenta en un trabajo cono el que nos ocupa. Estamos hablando de una práctica o rutina punitiva asentada durante siglos, marcada por el riguroso encierro intramuros, la disciplina del trabajo de costura —“el propio de su sexo”— enfrentado al ocio como “fuente de todo pecado” y la omnipresencia de los agentes religiosos —monjas y capellanes— en su tarea correctora-moralizadora.

Este modelo de encierro femenino, asentado en las diversas reglamentaciones hasta la llegada de las reformas republicanas, permanecería ajeno al discurso modernizador de lo penal que en la práctica quedaría reducido a la realidad penitenciaria masculina disfrazada de universal. Nunca hubo prisiones modelo para las presas, que continuaron habitando vetustos e insalubres caserones por lo menos hasta la época de la Segunda República y la guerra. Las Hijas de la Caridad de la orden vicenciana, de origen francés, las popularmente denominadas Paúlas, pasaron a formar parte indisociable de las cárceles de mujeres en el imaginario colectivo hasta comienzos de la década de los treinta del siglo XX. Estamos hablando de más de medio siglo de labor continuada que retomaría el bando sublevado ya en plena guerra civil.

Este encierro femenino de características más o menos punitivas o “correctoras” desbordaba además las cárceles femeninas para abarcar toda una compleja gama de instituciones asilares gestionadas por órdenes religiosas, desde Casas de Caridad y hospicios de recogidas hasta asilos y colegios para “jóvenes descarriadas”. Adoratrices, Oblatas, Micaelas, Hijas de la Caridad o del Buen Pastor terminaron dibujando un confuso paisaje que solía fundir en su seno las actividades de moralización y beneficencia. El continuo trasiego de prostitutas callejeras en las prisiones constituye otro buen ejemplo de persistencia de prácticas punitivas de largo arraigo, apenas alteradas por los discursos oficiales y las legislaciones “humanizadoras”. Los ingresos de esta clase en las cárceles de Madrid y Barcelona en los años cuarenta dieron así continuidad a una pauta establecida más de un siglo atrás, con las tradicionales políticas reglamentaristas contra la prostitución. Y es que las quincenarias (1) constituían un clásico sujeto de redención, buenas conocedoras tanto de las prisiones como de las instituciones correctoras. De ellas también se ocuparía el Nuevo Estado franquista, convirtiéndolas en visitantes asiduas de las cárceles o creando incluso prisiones especiales para ellas, gestionadas por órdenes como las oblatas o las adoratrices.

La fotografía se mueve 

He mantenido en mi trabajo que la fotografía fija de la experiencia penitenciaria femenina se movió brevemente con las reformas republicanas, sobre todo las promovidas por Victoria Kent, la primera directora general de Prisiones de la historia de España. Sus mejores ejemplos fueron la sustitución de las Hijas de la Caridad en las cárceles femeninas por el primer cuerpo de funcionarias civiles especializadas, la Sección Femenina Auxiliar del Cuerpo de Prisiones, y el proyecto de creación de la prisión “moderna” de Ventas, en Madrid, que sería inaugurada en 1933. Los proyectos de una prisión modelo femenina para Barcelona se verían constantemente frustrados hasta la guerra, en consonancia con el punto muerto en que cayeron las competencias de Prisiones del Estatut d’Autonomia de 1932 pendientes de traspaso tras los sucesos de octubre de 1934.

Al final no serían efectivamente las reformas del periodo de paz, sino la revolución del 19 de julio de 1936 la que acabaría drásticamente con la desprestigiada Presó Vella de Barcelona. A partir de entonces, quien tomaría el testigo de la recomposición de la administración penitenciaria en Cataluña serían las autoridades autonómicas, asumiendo las competencias que les habían correspondido y algunas más. La instalación del nuevo correccional de dones en el antiguo asilo de monjas de Les Corts, con una vocación de prisión modélica y humanitaria, así como las recurrentes contrataciones de nuevo personal femenino por la Generalitat, vinieron así a dar continuidad en pleno periodo bélico a las reformas republicanas de 1931.

Monjas de Franco

Sabido es que el “problema penitenciario” tuvo su reflejo, para el Nuevo Estado franquista, en la necesidad de multiplicar tanto las cárceles como el personal adecuado para dirigirlas y gestionarlas. Para ello, los propagandistas católicos instalados en el Servicio Nacional de Prisiones, encabezados por el coronel Máximo Cuervo, recurrieron a significados elementos del antiguo aparato penitenciario de la monarquía, forjando así una continuidad burocrática esencial.

Pero al margen del personal civil, el Nuevo Estado contó desde un primer momento con la eficaz colaboración del estamento religioso en la organización del mundo penitenciario, y eso fue todavía más cierto y evidente en el caso de las cárceles de mujeres. Ya durante el periodo de guerra las monjas retomaron así nuevamente su papel secular, sólo que esa vez ya no se trató de las treinta y cuatro Hijas de la Caridad expulsadas por Victoria Kent en el año 1932. Fueron decenas las órdenes religiosas femeninas que tras el hiato republicano volvieron a las prisiones de mujeres de la mano de los sublevados.

Algo, sin embargo, había cambiado irremediablemente durante aquellos pocos aunque decisivos años de guerra. La politización de estas órdenes, alimentada por el recuerdo constante de la “Cruzada” y del sufrimiento padecido durante “la dominación roja”, era más que evidente, pero es que las usuarias de las cárceles también habían cambiado de manera radical. Aparte de las inevitables quincenarias, el perfil dominante de la presa durante la guerra y la primera posguerra fue el de la roja como encarnación concreta de la AntiEspaña. La tradicional dialéctica entre correctoras y corregidas vio reforzados sus términos de oposición con el aporte de la variable político-ideológica. De esta manera, los agentes religiosos de los distintos proyectos de corrección-moralización femenina que se habían ensayado en España durante décadas, desde las paúlas de las antiguas galeras hasta las micaelas de asilos y reformatorios, vinieron a perpetuarse dentro del organigrama penal-punitivo del Nuevo Estado, bajo el discurso redentorista. La fotografía fija secular del mundo prisional femenino ganaba así tanto en vista panorámica como en riqueza de detalles.

Redención femenina 

Uno de los propósitos de este trabajo ha sido demostrar, en el doble programa exterminista-redentorista del bando vencedor, y por lo que se refiere a la vasta actividad de la llamada Obra de Redención de Penas por el Trabajo, la existencia de una redención propiamente femenina. Más allá de su utilización como herramienta de propaganda y de sometimiento de presas y presos -al convertirse en el camino obligado y controlado hacia la libertad condicional- el presunto “derecho” a la redención de pena acusó un evidente sesgo de género que se manifestó en múltiples aspectos. No fue una casualidad que las primeras reglamentaciones de 1938 contemplaran el trabajo de las reclusas en “talleres de labores y trabajos adecuados a su sexo” en establecimientos que, ya por aquel entonces, se estaban encomendando a congregaciones religiosas. Concretamente, los creados en 1941 en Madrid y Barcelona para la fabricación de ropa para hijos de reclusos constituyeron un perfecto escaparate del modelo de domesticidad femenina perseguido: las propias presas cosiendo ropa para sus hijos y los de sus compañeras. Al mismo objetivo sirvieron otras iniciativas como la escuela del hogar patrocinada por la sección femenina de Falange en Ventas, en colaboración con las congregaciones religiosas.

El lugar aparentemente secundario de la presa política en el discurso de redención de penas por el trabajo no debe hacernos olvidar que, al margen de la tardía creación y desigual extensión de los talleres de costura en los diferentes centros, la inmensa mayoría de las reclusas redimió pena instruyéndose y trabajando como paso obligado para su libertad. La documentación interna conservada nos habla de mujeres trabajando en destinos, “cargos” y todo tipo de servicios auxiliares y eventuales. En cuanto a los talleres de costura oficiales, su utilidad no quedaba ni mucho menos agotada con su función propagandística: constituían operaciones de explotación laboral de no poca importancia económica para la propia infraestructura del sistema penitenciario. Finalmente, y tropezamos aquí con la limitación de las fuentes escritas y documentales, la realidad laboral de las reclusas no se agotó en el trabajo oficial de redención de penas. Mayor importancia para su supervivencia personal y la de sus familias tuvo el trabajo de costura privado que realizaron masivamente por su cuenta y que, lógicamente, no les reportó reducción alguna de condena.

La cultura 

Para terminar, me gustaría caracterizar brevemente esa comunidad cultural e identitaria femenina que he denominado “la prisión militante”, manifestada en ambas cárceles. En la configuración de esta identidad colectiva pesó de manera especial su relación especular y excluyente con el heterogéneo grupo carcelario de las presas “no políticas”, las “comunes”. Y es que la conciencia de la diferencia entre ambas devenía fundamental: la confusión debía ser evitada a toda costa, lo cual no siempre resultaba fácil, dada la mezcolanza de criterios políticos y morales en la represión femenina durante el franquismo. Al margen de los contactos o colaboraciones ocasionales entre comunes y políticas, los términos de diferenciación se extremaron en el caso de las prostitutas callejeras o clandestinas, al abarcar todos los aspectos de la vida, desde la higiene del cuerpo hasta los códigos de conducta, pasando por la misma sexualidad.

El conflicto europeo, con la esperanza puesta en la victoria aliada, fue el paisaje de fondo de la génesis y desarrollo de esta prisión militante. El proceso temporal fue sincopado: tras un crecimiento sin precedentes de encarcelaciones, el decrecimiento progresivo terminaría colocando a las presas políticas en minoría frente a las comunes. Tras el final de la guerra mundial seguirían otras luchas, otros relatos, pero la prisión militante como comunidad cultural había forjado y atesorado el recuerdo de los peores hacinamientos, de la más cruel represión y de toda una épica resistente formada por relatos de fugas, de huelgas de hambre, de actos de resistencia y actividades de autoformación, de iniciativas de solidaridad.

Fue en esta época cuando la primera generación de las presas del franquismo configuró toda una cultura, esencialmente femenina. No tanto una cultura política sino una suerte de prisoner culture, tal como la definió Clemmer, entre cuyas formas de transmisión representaron un papel esencial los relatos y las canciones, la narración oral como recurso de socialización por excelencia. Las historias y las canciones de las luchas y de las anécdotas siempre edificantes se aliaron con la rememoración veraz de los sucesos, de las fechas y de los nombres con un sentido claro de denuncia, de compromiso con una lucha política. Ese caudal de oralidad ha sido precisamente una de las fuentes principales, imprescindibles de estudio.

El constante trasvase de reclusas de unas a otras cárceles hizo posible que las presas políticas de las dos principales capitales españolas, al margen de sus diferencias partidarias, se sintieran miembros de una misma comunidad y protagonistas de un mismo relato. Fue en este marco cultural donde confluyeron, algunas veces en conflicto, las distintas tradiciones o culturas políticas partidarias que, hacia 1946 o 1947, quedaron prácticamente reducidas a una: la comunista. Para entonces, tanto Ventas como Les Corts habían perdido peso específico en el imaginario de esa comunidad cada vez más reducida, en favor de otras prisiones centrales. Pero al margen de los respectivos destinos de los edificios físicos de las cárceles de Madrid y Barcelona, buena parte de las mujeres depositarias de esa memoria colectiva de la prisión militante forjada fundamentalmente durante el periodo 1939-1945 continuaron encerradas, cumpliendo sentencias por delitos de posguerra. Algunas permanecerían en prisión hasta 1960, como Manolita del Arco, o serían nuevamente encarceladas, como Isabel Vicente en Les Corts o Trinidad Gallego en Ventas. Fueron principalmente estas mujeres las que durante los años que les restaron de vida, los que quedaban del franquismo y la Transición, sintiéndose todavía parte de aquella gran familia de cárcel, continuaron relatando sus historias, desgranando su relato con un sentido pedagógico y de denuncia.

 

Referencia electrónica:

Fernando Hernández Holgado, « La Prisión Militante », Cahiers de civilisation espagnole contemporaine [En ligne], 8 | 2012, mis en ligne le 27 février 2012, consulté le 18 avril 2018. URL : http://journals.openedition.org/ccec/3749 ; DOI : 10.4000/ccec.3749


1.- quincenario, a 2s. DERECHO Preso que está cumpliendo una quincena.

El verdadero objetivo de FOSTA-SESTA es silenciar a las trabajadoras sexuales en internet

 

Con la excusa de la trata, las trabajadoras sexuales están siendo silenciadas.

 

Por Daniel Cooper, @danielwcooper

11 de abril de 2018

https://www.engadget.com/2018/04/11/fosta-sesta-silencing-sex-workers/

 

Manifestante sostiene una pancarta que apoya a las trabajadoras sexuales en Londres. Medios de Barcroft a través de Getty Images

 

El último intento de Estados Unidos de silenciar a las trabajadoras sexuales y a las personas que trabajan en la industria del entretenimiento para adultos ha sido un gran éxito. Apenas unas semanas después de la aprobación de FOSTA-SESTA, el proyecto de ley ha comenzado a congelar la libertad de expresión en Internet. Varios sitios web han tenido que cerrar o distanciarse activamente de la noción de que apoyan el trabajo sexual. Y el problema solo va a empeorar a medida que pase el tiempo.

Si no está familiarizado con el tema, le explicaré que la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Línea y la Ley para Detener la Trata Sexual fueron dos proyectos de ley que se fusionaron en Capitol Hill. La legislación fue aprobada por la Cámara el 21 de marzo y fue promulgada hoy por el presidente Donald Trump. Su tarea es neutralizar las disposiciones de salvaguarda contenidas en la Sección 230 de la Communications Decency Act 1996 con respecto al sexo.

Históricamente, si poseía usted una plataforma, no era responsable del comportamiento de sus usuarios. Un proveedor de servicios de internet no se hace responsable si uno de sus clientes envía mensajes amenazantes a otra persona, porque sería demasiado oneroso vigilar eso. La jurisprudencia posterior consagró sus principios, y los tribunales concluyeron que empresas como Google y Backpage.com no eran responsables de las acciones de sus usuarios.

Intencionadamente o no, el proyecto de ley no hace distinción entre trata de personas y trabajo sexual legítimo y consensuado. Como tal, FOSTA-SESTA esencialmente responsabiliza a los propietarios de plataformas por hablar sobre sexo en sus plataformas. Como escribió mi colega Violet Blue, “los legisladores no verificaron con datos reales las afirmaciones que hace el proyecto de ley, ni investigaron a los neoconservadores religiosos que están detrás del mismo, ni escucharon a los electores”. Eso sin mencionar que FOSTA-SESTA contraviene la protección de la libertad de expresión de la Primera Enmienda.

Las consecuencias han sido dramáticas, con el sitio web Survivors Against SESTA documentando la letanía de cambios que han tenido lugar. Esto incluye el cierre de directorios de trabajo sexual como CityVibe y NightShift, así como las secciones de anuncios personales de sitios web como Craigslist. La red social de FetLife, amigable para fetichistas, actualmente está consultando con sus usuarios para determinar sus planes futuros. La confiscación de Backpage.com por el FBI ha ayudado, una vez más, a eliminar una vía útil para que las trabajadoras sexuales encuentren trabajo.

No son solo los sitios web y plataformas solo para adultos los que ahora tienen que tomar medidas enérgicas contra las discusiones sobre sexo. Microsoft y Google han cambiado sus términos de servicio para prohibir contenido e idioma ofensivo o inapropiado. Ni siquiera las conversaciones privadas son seguras, ya que Microsoft afirma que tiene derecho a examinar su contenido para investigar quejas. Más preocupante es el hecho de que, según Motherboard, Google está eliminando el contenido para adultos de las cuentas privadas de Drive. Los artistas que venden clips de material explícito a los usuarios han perdido videos y recibido quejas de los clientes. Incluso videos con nombres relativamente anodinos se han borrado o se han dejado en su lugar pero no se han podido reproducir, lo que constituye una infracción preocupante de los derechos personales. Incluso antes de que se aprobara la legislación, sin embargo, la industria de la tecnología había comenzado a librar una guerra contra las trabajadoras sexuales. El año pasado, Patreon cambió las normas para prohibir que las trabajadoras sexuales ganaran dinero a través del sitio. Eso terminó dañando potencialmente a un número de trabajadoras sexuales que eran económicamente vulnerables y dependían del sitio para obtener ingresos. Del mismo modo, la plataforma de publicación de libros electrónicos de Nook, Barnes & Noble, comenzó a cerrar las cuentas de los escritores de erótica sin previo aviso el verano pasado. Un hilo común a muchos de estos movimientos es despojar a un grupo a menudo marginado de su capacidad para ganar dinero.

Twitter, mientras tanto, es acusado de hacer shadowbanning a los usuarios que están involucrados en el trabajo sexual o en la industria de entretenimiento para adultos en general. La práctica esencialmente impide que los mensajes y el perfil de las personas salgan a la luz más allá de su propia red: por ejemplo, asegurándose de que sus tweets no se vean en hashtags y evitando que nuevas personas descubran su cuenta. Twitter niega con vehemencia participar en la práctica, y no hay pruebas concretas de que lo haga.

Claramente, está sucediendo algo, ya que varias intérpretes para adultos han encontrado censuradas sus cuentas. Una de los intérpretes para adultos de más alto perfil que cree que ha sufrido shadowbanning es Stormy Daniels. El 6 de abril, tuiteó que le era imposible encontrar su cuenta, incluso buscando por su nombre de usuario. Hay herramientas, como Shadowban Checker de Nice Brains, que pretenden determinar si una cuenta ha sido sometida a shadowbanning .Pero incluso si Twitter no está haciendo shadowbanning a los usuarios, todavía está haciendo su parte para silenciar a las mujeres de la industria del sexo. Las cuentas pueden ser marcadas por los propios usuarios o por los moderadores como que tienen “contenido sensible”. Al igual que los efectos de un shadowban, estas cuentas no aparecerán en hashtags o búsquedas, incluso si busca su nombre de usuario específico. Este filtro de contenido sensible también se activa de manera predeterminada, borrando y silenciando a estas personas sin tener que darles una prohibición oficial.

Algunas trabajadoras sexuales intentan protegerse contra la ley construyendo plataformas más allá del alcance de las autoridades estadounidenses. Una de ellas es Red Umbrella Hosting, un servicio de alojamiento web fundado por Melissa Mariposa en Islandia. La compañía fue fundada en respuesta a FOSTA-SESTA y ofrece hospedaje sin juicios, anónimo y amigable para la trabajadora sexual. Luego está Switter (Sex Work Twitter), un servicio de Mastodon creado por Assembly Four, un colectivo de trabajadoras sexuales y tecnólogos con sede en Australia. Switter se lanzó de manera similar en respuesta a FOSTA-SESTA y las supuestas prácticas de shadowbanning de   Twitter. En unas pocas semanas, ya ha adquirido casi 23,000 seguidores y es probable que se vuelva aún más prominente en el futuro. Y luego está Share Our Shit Saturdays, un proyecto mediante el cual las trabajadoras sexuales, creadores de contenido y activistas pueden alcanzar difusión.

Los esfuerzos actuales de las trabajadoras sexuales para construir plataformas alternativas son un buen primer paso, pero no el último. Mientras su capacidad para encontrar trabajo y recibir el pago siga en manos de terceros, las trabajadoras sexuales siempre serán vulnerables. Un simple cambio de normas en Patreon fue suficiente para poner en peligro los medios de subsistencia de miles de personas dedicadas al trabajo sexual. Eso sin mencionar las incertidumbres inherentes a un panorama político cambiante, cada vez más derechista, donde los golpes represivos pueden ocurrir por capricho. Quizás la comunidad de trabajo sexual necesitará construir sus propios medios sociales y plataformas de publicidad y de pago para controlar realmente su propio destino.

 

Prólogo a la “Historia sexual del cristianismo”, por Karlheinz Deschner

 

No es sensato, por consiguiente, creer que el código clerical de los tabúes ha sucumbido, que la hostilidad hacia el placer ha desaparecido y la mujer se ha emancipado. De la misma manera que hoy nos divierte la camisa del monje medieval, las generaciones venideras se reirán de nosotros y nuestro «amor libre»: una vida sexual que no está permitido mostrar en público, encerrada entre paredes, confinada la mayoría de las veces a la oscuridad de la noche es, como todos los negocios turbios, un climax de alegría y placer acotado por censores, regulado por leyes, amenazado por castigos, rodeado de cuchicheos, pervertido, una particular trastienda oculta durante toda la vida.

 

 

Si bien el cristianismo está hoy al borde de la bancarrota espiritual, sigue impregnando aún decisivamente nuestra moral sexual, y las limitaciones formales de nuestra vida erótica siguen siendo básicamente las mismas que en los siglos XV o V, en época de Lutero o San Agustín.

Y eso nos afecta a todos en el mundo occidental, incluso a los no cristianos o a los anticristianos. Pues lo que algunos pastores nómadas de cabras pensaron hace dos mil quinientos años sigue determinando los códigos oficiales desde Europa hasta América; subsiste una conexión tangible entre las ideas sobre la sexualidad de los profetas veterotestamentarios o de Pablo y los procesos penales por conducta deshonesta en Roma, París o Nueva York. Y quizá no sea casualidad que uno de los más elocuentes defensores de las relaciones sexuales libres, el francés Rene Guyon, haya sido un jurista que, hasta el mismo día de su muerte, exigió la abolición de todos los tabúes sexuales así como la radical eliminación de todas las ideas que asociaban la actividad sexual con el concepto de inmoralidad.

En la República Federal Alemana se tiende todavía hoy a la equiparación del derecho y la moral, y especialmente de la decencia y la moral sexual, lo que es una herencia inequívoca de la represión cristiana de los instintos. Con fatigosa monotonía, el legislador recurre a «el sentido de la decencia», «el vigente orden moral», «las concepciones morales fundamentales del pueblo», etcétera —fórmulas tras las cuales no hay nada más que la vieja inquina de los Padres de la Iglesia contra la sexualidad—. De la misma forma, el Tribunal Constitucional puede invocar abiertamente a las «comunidades religiosas públicas, (…) en particular a las dos grandes confesiones cristianas, de cuyas doctrinas extrae gran parte del pueblo las reglas para su comportamiento moral». Por consiguiente, las normas legales sobre el matrimonio, la anticontepción, el estupro, las relaciones con menores y demás, se ven condicionadas de tal forma que Emst-WaIter Hanack puede calificar de forma lapidaria al vigente derecho penal sobre asuntos sexuales como «en buena medida improcedente, superfluo o deshonesto».

Ahora bien, en otros países europeos la situación es muy parecida; la prohibición eclesiástica del incesto o el aborto, por ejemplo, influye decisivamente en la justicia; el concepto de indecencia se extiende incluso a los matrimonios y caen las peores execraciones sobre cualquier delito de estas características; los hijos engendrados fuera del matrimonio no pueden ser legitimados ni siquiera con una boda posterior; se persigue la publicidad de los medios anticonceptivos con penas monetarias, encarcelamientos o ambas cosas; se vela por la protección del matrimonio en los hoteles y empresas turísticas; y todo ello, y algunas cosas más, en total sintonía de principios con la moral eclesiástica.

Asimismo, en los EE.UU. la religión determina con extrema fuerza el derecho, sobre todo las decisiones sobre la conducta sexual, y crea ese clima hipócrita y mojigato que todavía caracteriza a los estados puritanos.

Y con total independencia de la forma de justicia o injusticia dominante (que por supuesto es siempre la justicia o injusticia de los dominadores), la moral sexual tradicional sigue siendo efectiva, los tabúes continúan vigentes. Han sido inculcados demasiado profundamente en todas los estratos sociales. La permisividad y la tolerancia siguen estando perseguidas como en el pasado; moral todavía equivale en todas partes a moral sexual, incluso en Suecia.

Aparte de a la teología, a la justicia, e incluso a determinadas especialidades de la medicina y la psicología, la superstición bíblica perjudica a nuestra vida sexual, y por tanto, en resumidas cuentas, a nuestra vida.

No es sensato, por consiguiente, creer que el código clerical de los tabúes ha sucumbido, que la hostilidad hacia el placer ha desaparecido y la mujer se ha emancipado. De la misma manera que hoy nos divierte la camisa del monje medieval, las generaciones venideras se reirán de nosotros y nuestro «amor libre»: una vida sexual que no está permitido mostrar en público, encerrada entre paredes, confinada la mayoría de las veces a la oscuridad de la noche es, como todos los negocios turbios, un climax de alegría y placer acotado por censores, regulado por leyes, amenazado por castigos, rodeado de cuchicheos, pervertido, una particular trastienda oculta durante toda la vida.

De San Pablo a San Agustín, de los escolásticos a los dos desacreditados papas de la época fascista, los mayores espíritus del catolicismo han cultivado un permanente miedo a la sexualidad, un síndrome sexual sin precedentes, una singular atmósfera de mojigatería y fariseísmo, de represión, agresiones y complejos de culpa; han envuelto con tabúes morales y exorcismos la totalidad de la vida humana, su alegría de sentir y existir, los mecanismos biológicos del placer y los arrebatos de la pasión, han  generado sistemáticamente vergüenza y miedo, un íntimo estado de sitio y lo han explotado sistemáticamente; por puro afán de poder, o porque ellos mismos fueron víctimas y represores de aquellos instintos, porque ellos mismos, habiendo sido atormentados, han atormentado a otros, en sentido figurado o literal.

Corroídos por la envidia y a la vez con premeditación calculada corrompieron en sus fieles lo más inofensivo, lo más alegre: la experiencia del placer, la vivencia del amor. La Iglesia ha pervertido casi todos los valores de la vida sexual, ha llamado al Bien mal y al Mal bien, ha sellado lo honesto como deshonesto, lo positivo como negativo. Ha impedido o dificultado la satisfacción de los deseos naturales y en cambio ha convertido en deber el cumplimiento de mandatos antinaturales, mediante la sanción de la vida eterna y las penitencias más terrenales o más extremadamente bárbaras.

Ciertamente, uno puede preguntarse si todas las otras fechorías del cristianismo —la erradicación del paganismo, la matanza de judíos, la quema de herejes y brujas, las Cruzadas, las guerras de religión, el asesinato de indios y negros, así como todas las otras atrocidades (incluyendo los millones y millones de víctimas de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la larga guerra de Vietnam)—, uno tiene derecho a preguntarse, digo, si verdaderamente esta extraordinaria historia de crímenes no fue menos devastadora que la enorme mutilación moral y la viciosa educación por parte de esa iglesia cultivadora de las abstinencias, las coacciones, el odio a la sexualidad, y sobre todo si la irradiación de la opresión clerical de la sexualidad no se extiende desde la neurosis privada y la vida infeliz del individuo a las masacres de pueblos enteros, e incluso si muchas de las mayores carnicerías del cristianismo no han sido, directa o indirectamente, consecuencia de la moral.

Una sociedad enferma de su propia moral sólo puede sanar, en todo caso, prescindiendo de esa moral, esto es, de su religión. Lo cual no significa que un mundo sin cristianismo tenga que estar sano, per se. Pero con el cristianismo, con la Iglesia, tiene que estar enfermo. Dos mil años son prueba más que suficiente de ello. También aquí, en fin, es válida la frase de Lichtenberg: «Desde luego yo no puedo decir si mejorará cambiando, pero al menos puedo decir que tiene que cambiar para mejorar».

 


Karlheinz Deschner (Bamberg, 23 de mayo de 1924 − Haßfurt, 8 de abril de 2014) fue un historiador, crítico de la Iglesia Católica y ensayista alemán.
https://es.wikipedia.org/wiki/Karlheinz_Deschner

Su “Historia sexual del cristianismo” se puede descargar aquí:
http://www.ignaciodarnaude.com/textos_diversos/Historia%20Sexual%20del%20Cristianismo,K.Deschner.pdf

Y su “Historia criminal del cristianismo”, aquí:
https://laicismo.org/2013/03/karlheinz-deschner-la-historia-criminal-del-cristianismo-en-10-tomos/39153/

Las mentiras de los partidos cristianos CDA y ChristenUnie sobre el Barrio Rojo de Ámsterdam

 

Por Felicia Anna

17 de marzo de 2018

 

http://behindtheredlightdistrict.blogspot.com.es/2018/03/the-lies-of-cda-and-christenunie-about.html

 

 

Nosotras, como prostitutas, nos estamos cansando de todas las mentiras que (principalmente) los partidos políticos cristianos están lanzando sobre el Barrio Rojo. Según se acercan las nuevas elecciones, han estado repartiendo tantas trolas, que es casi imposible hacer un seguimiento de todo. Permítanme en primer lugar decir que los partidos cristianos como CDA y ChristenUnie no son de fiar en su información con respecto a la prostitución y el Barrio Rojo.

El problema con las declaraciones de estos partidos políticos cristianos es que intentan deshacerse de la prostitución. No porque en realidad haya tantas cosas que van mal en la industria del sexo, como dicen, sino simplemente porque va en contra de su moral cristiana. Manipulan y a menudo mienten tan duro como pueden sobre tantas cosas, afirmando protegernos a las mujeres que trabajamos como prostitutas, ¡mientras que en realidad no nos protegen en absoluto!

La mayor mentira que están difundiendo es acerca de la prostitución forzada. Falsamente afirman que ninguna o muy pocas mujeres eligen hacer este trabajo. Esto es francamente una mentira. Siguen apareciendo números inventados de trata de personas, que simplemente son eso: invenciones. Difunden constantemente la mentira de que del 50 al 80% de nosotras somos víctimas, lo cual no es cierto. También afirman que el 70% de nosotras tenemos trastorno de estrés postraumático, lo que también es una mentira.

Todas estas mentiras son cuidadosamente preparadas y coordinadas en un intento por parte de estos partidos cristianos de prohibir la prostitución de cualquier manera que puedan. Ya sea cerrando más ventanas, penalizando clientes o simplemente prohibiendo completamente la prostitución, cada paso los acerca más a su objetivo final: prohibir la prostitución. Y usan la trata de personas como un argumento falso para justificar sus objetivos.

Así que aquí están los hechos. No, no es verdad lo que te están diciendo. No es cierto que el 50% de las chicas que trabajan en el Barrio Rojo estén forzadas. Esta es pura historia inventada. En los últimos años he escrito mucho sobre las realidades de la trata de seres humanos y he tratado de dar a más personas una idea de la escala (posible) de esto. Pero para decirlo de manera simple, el relator holandés sobre la trata de personas ha recibido solo 2 informes de posibles víctimas de la prostitución de ventana en Amsterdam en el transcurso de 5 años. Eso es practicamente todo. Entonces, a menos que creas que solo hay 3 ó 4 mujeres trabajando en el Barrio Rojo, sabes que todas las historias de cientos o miles de mujeres forzadas aquí son una trola.

Ahora sé lo que dirán algunas personas. “Pero estas son solo las víctimas que presentaron denuncia, hay muchas más víctimas, pero tienen miedo de denunciar debido a su proxeneta”. Bueno, déjame que te diga primero, ¿por qué crees que lo sabes mejor tú que las personas que, como yo, trabajamos aquí? En segundo lugar, no, éste no es el caso. Esas 2 posibles víctimas son todas las personas de las que la policía sospechaba que posiblemente podrían ser una víctima. Así que no, estas no son víctimas que presentaron denuncia, ni siquiera se requieren pruebas, simplemente la sensación de que ‘algo podría estar mal’ es suficiente para reportar a una persona como una posible víctima. En resumen, ¡no hay más!

Ahora, otra cosa chiflada que CDA y ChristenUnie siguen difundiendo es sobre el TEPT. Falsamente afirman que el 70% de las prostitutas sufren de trastorno de estrés postraumático. Esta es otra mentira. Sus estadísticas provienen de un activista estadounidense contra la prostitución que realizó una investigación selectiva. En resumen, la investigación se manipula para dar una mala representación. El investigador escogió a mano a sus sujetos con la tasa más alta probable de tener TEPT (principalmente trabajadores de la calle), para afirmar falsamente que esto sería representativo de todas las personas que trabajan en la prostitución. Pero, por supuesto, la cuestión es que no.

En segundo lugar, la investigación ni siquiera se llevó a cabo en los Países Bajos, por lo que no dice nada sobre la situación holandesa, más bien dice acerca de lo que sucede si penalizas la prostitución, como en los Estados Unidos, donde se realizó esta investigación. Entonces, en realidad, indica más lo que sucederá si CDA y ChristenUnie se salen con la suya.

Pero lo más importante es que se han realizado otras investigaciones entre prostitutas en los Países Bajos, así como en el Barrio Rojo, que muestran una imagen muy diferente, es decir, que las prostitutas se sienten realmente bien y rara vez se topan con violencia o cosas que causan trastorno de estrés postraumático, un resultado del hecho de que la prostitución es bastante segura y organizada en los Países Bajos en comparación con países como los EE. UU. donde está penalizada y, por lo tanto, es bastante peligrosa.

Entonces no, no es cierto que la mayoría de las mujeres en el Barrio Rojo hagan este trabajo en contra de su voluntad. De hecho, muchas de nosotras elegimos hacer este trabajo, no porque fuera el trabajo de nuestros sueños, sino simplemente porque se gana un buen dinero. Para nosotras, este trabajo es un medio para un fin, una forma de lograr nuestro objetivo, no el objetivo en sí mismo. Entonces, si nos preguntan si nos encanta hacer este trabajo, la mayoría de nosotras contestaremos que no. Por supuesto que no, pero eso no significa que no hayamos elegido voluntariamente hacer esto. Para nosotras, la prostitución es una forma de lograr algo en la vida, de avanzar en la vida. Un medio de ahorrar dinero para nuestro futuro, para nuestras familias, para nuestros hijos. No es que lo hagamos para salir de la pobreza, sino porque es la forma más rápida de llegar a donde queremos llegar.

La prostitución para muchas prostitutas no es el trabajo soñado. Hacemos este trabajo porque nos ayuda a llegar a donde queremos llegar en la vida. Es el camino que tomamos para lograr nuestros objetivos y nuestros sueños. La prostitución nos ayuda a hacer nuestros sueños realidad. La prostitución es nuestro camino que elegimos voluntariamente, para que podamos alcanzar nuestras metas en la vida más rápido que lo que la mayoría de las personas pueden en su vida. No es porque nos veamos forzadas a este trabajo por algún proxeneta o amante. Esas cosas pasan, pero como muestran las estadísticas, estas son las excepciones, y no las mujeres que voluntariamente eligen hacer este trabajo.

Entonces, CDA, ChristenUnie y cualquier otro partido político u organización que afirme que muchas de nosotras estamos forzadas: ustedes no hablan por nosotras. Ustedes no se preocupan por nosotras. Son ustedes unos farsantes. Son unos mentirosos. Son unos manipuladores. ¡Ustedes solo están interesados en sus propias agendas políticas, y no les importa nada más! Si quieren escuchar la historia real, escuchen a otros partidos políticos como D66, Bij1 y Piratenpartij. Ésos son los únicos partidos políticos que realmente nos escucharon. Los otros solo fingen que se preocupan por nosotras.

Sexo y hermandad entre mujeres: cómo  funcionó la prostitución para las mujeres en el siglo XIX en Melbourne

 

Little Lonsdale Street en la década de 1870: una serie de burdeles se encontraban en el área conocida como ‘Little Lon’. Biblioteca Estatal de Nueva Gales del Sur.

 

13 de febrero de 2018

Autoras:

Sarah Hayes

Investigadora en Arqueología e Historia, Universidad La Trobe

 

Barbara Minchinton

Universidad La Trobe

 

El trabajo sexual era una de las principales formas en que las mujeres pobres podían obtener un ingreso razonable en el siglo XIX. Especialmente mujeres solteras con bebés. Pero no escuchamos a la gente decir “mi tatara-tatara-abuela era trabajadora sexual”. Tampoco es frecuente encontramos con estas mujeres en nuestros libros de historia. El estigma social desmiente la importancia que la prostitución tuvo en este período para proporcionar una vida independiente, e incluso una propiedad, a numerosas mujeres.

La prostitución a menudo se mezcla con el crimen y los tugurios en la imaginación histórica, pero no fue ilegal durante la fiebre del oro de Victoria (1). Sin embargo, los vecinos de los suburbios “respetables” se quejaron de que las mujeres bailaran en las calles o apareciesen sin gorro o lucieran sus enaguas, por lo que la policía trató de limitar a las trabajadoras sexuales a determinadas áreas.

“Estas mujeres deben vivir en algún lugar”, dijo la policía en el informe del superintendente de 1874, y ese “algún lugar” era el Little Londistrict en la esquina noreste de Melbourne CBD, donde las “chicas vestidas” estaban vestidas y vivían en los “burdeles”. bajo la supervisión de madames, y las menos caras callejeras llevaron a sus clientes a las “casas por horas” y a cabañas de madera en los callejones traseros.

Tal vez la habitante más famoso de esta zona fue Madame Brussels y su Bellevue-Villa, todavía conmemorada hoy con un bar del mismo nombre en Bourke Street.

La clientela venía de todas partes y era de todas las clases, pero la proximidad al enclave exclusivamente masculino del Parlamento y el Tesoro era una clara ventaja para estos lujosos burdeles. Sin embargo, a pesar de ser legales, las mujeres tenían que estar calladas o arriesgarse a ser arrestadas y encarceladas bajo las leyes contra el “comportamiento desordenado” y la “vagancia”.

El área ha sido excavada extensamente por una serie de proyectos arqueológicos en los últimos 30 años, y nuestra investigación intensiva reciente sobre los artefactos recuperados (que se llevó a cabo en el Museo Victoria y Heritage Victoria) está revelando muchas más cosas que habían desaparecido de la memoria sobre los burdeles y las mujeres que los poseían.

El burdel rápido de la Sra. Bond

El burdel propiedad de una tal señora Bond en la calle Lonsdale fue tan silencioso que nadie sabía que estaba allí hasta que los arqueólogos desenterraron su patio trasero en 1988. Los excavadores especularon con que el sitio había sido un burdel y nuestro trabajo con los artefactos lo confirmó.

Alicia Bond llegó a Little Lon desde Irlanda como viuda, pero con un esposo de facto que padecía tuberculosis. En 1862 tenía tres hijos pequeños que mantener, y cuando su hijo atacó a su esposo de facto, ella informó en el juicio que “no podía ver a sus hijos morir de hambre”.

Ella “al principio había trabajado de lavandera”, dijo al tribunal, “y luego tuvo que abrir un burdel para mantener a la familia”. Empezó alquilando a un burdel una cabaña en la calle trasera, y finalmente compró su propia casa en la calle principal y abrió una tienda de comestibles. Luego invirtió sus ganancias en comprar cabañas que alquiló a otras trabajadoras sexuales.

Esta tapadera fue muy efectiva y la única razón por la que sabemos que existió su burdel es porque los artefactos recuperados incluían una cantidad extraordinariamente grande de botellas (champán (77), licores

Botella de absenta recuperada del pozo de basura de la señora Bond (colección Museum Victoria) Bronwyn Woff

importados (4) y absenta (10)) entre la basura encontrada en su patio trasero , junto con más de 300 conchas de ostras. La evidencia arqueológica muestra que los melburnianos solían comer ostras en aquella época, pero parece que eran particularmente populares en los burdeles.

Tales artículos de lujo eran típicos de los burdeles de clase alta, donde la selección de los servicios de cena y los vasos proyectaban un estatus de clase media para crear un ambiente familiar y atraían a una clientela más rica que las cabañas de la calle trasera. El burdel de la señora Bond no llegaba a la clase del de Madame Brussels, pero tenía al menos ocho habitaciones y una fachada prominente en la calle Lonsdale.

La casa desordenada de Mary Williams

Al doblar la esquina y en una calle lateral, Mary Williams alquiló dos casitas muy básicas de dos habitaciones a la señora Bond. La basura arrojada a su pozo negro indica una clase muy diferente de burdel. Aquí no había botellas importadas de champagne o absenta, solo botellas de cerveza / vino (90), dos botellas de ginebra / schnapps, una botella de coñac y 165 conchas de ostras.

CC BY-ND

Mary vino de Irlanda mediante un breve matrimonio en Adelaide, pero en 1870, cuando todavía tenía veinte años, dejó el sur de Australia con George Williams y se plantó en Little Lon. En cuestión de meses, George estaba en prisión por robo y en 1872 Mary fue descrita por un policía como una “borrachina” que dirigía una de las casas más desordenadas de la calleja. Tuvo dos bebés mientras estuvo allí, pero ambos murieron en la infancia.

El burdel de Mary Williams sin duda atraía a clientes menos adinerados que los de la señora Bond y Madame Brussels, pero el trabajo sexual le proporcionó un mejor nivel de vida que el servicio doméstico o el trabajo en una fábrica.

Una comunidad de trabajadores

El trabajo sexual en el distrito de Little Lon estaba plagado de peligros, pero también tenía su lado positivo. Las mujeres trabajaban solas, con amigos o en burdeles dirigidos por madames (no por hombres). Había una comunidad de apoyo alrededor de las mujeres, que a menudo incluía parientes y taberneros, prestamistas, tiendas de comestibles y las modistas que frecuentaban.

Ambos caras de la moneda son evidentes en la historia de Mary Murray, que alquiló una de las casas de la Sra. Bond. Murió después de ser golpeada por un cliente, pero fue una amiga quien la llevó al hospital. Las mujeres dependían unas de otras y hay muchas otras historias de apoyo. Por ejemplo, cuando Mary Williams entró en trabajo de parto, fue atendida por una vecina.

Para algunas mujeres en esta época, el trabajo sexual era una cuestión de supervivencia, pero para otras era una forma de vida que ofrecía un excepcional nivel de ingresos e independencia. Los salarios para el tipo de trabajo doméstico disponible para las mujeres con hijos (como la Sra. Bond) eran extremadamente bajos, y aún más bajos para las chicas. En 1878, dos mujeres jóvenes que ganaban 12 chelines por semana como sirvientas domésticas le dijeron a un policía que su salario “no las llegaba para comprar zapatos”, y que ganaban más del trabajo callejero en sus noches libres.

Piedra sepulcral de la familia Bond, cementerio general de Melbourne. Barbara Minchinton

Después de la muerte de su esposo de facto, la Sra. Bond crió a sus tres hijos con los ingresos de su burdel. Al mismo tiempo, invirtió sus ganancias en propiedades, viviendo y administrando su supermercado / burdel en una casa, y alquilando otras a trabajadoras sexuales como Mary Williams y Mary Murray. Cuando la señora Bond murió, su cartera de propiedades habría sido la envidia de muchos.

Esta era de relativa independencia para las trabajadoras sexuales no duraría mucho. La idea de “respetabilidad” estaba creciendo y grupos como el Ejército de Salvación y las misiones de la iglesia consideraban que la prostitución era principalmente un problema moral más que económico.

Solicitar en la calle fue penalizado en 1891, y la Ley de Delitos Policiales de 1907 hizo ilegal que los propietarios y las madames se beneficiaran de la prostitución. Esto echó a los burdeles rápidos instantáneamente fuera del negocio e introdujo a Victoria en una era de chantajes y de mujeres trabajando bajo la vigilancia y el control de hombres.

 

¿Eres un académico con una idea para nuestra serie de historias sexuales? Por favor, si es así, ponte en contacto con suzy.freeman-greene@theconversation.edu.au .


1.- https://es.wikipedia.org/wiki/Fiebre_del_oro_de_Victoria