Tráfico, trata y prostitución: definición de conceptos para la resolución de los problemas

 

  • La catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Granada, Estefanía Acién, Mabel Lozano y el jefe del Grupo I de la UCRIF participan en una mesa redonda sobre la trata sexual de mujeres
  • Acién argumenta que el abolicionismo corre el riesgo de invisibilizar a las víctimas de la trata

 

Por Néstor Cenizo

5 de julio de 2018

https://www.eldiario.es/UNIA/Trafico-prostitucion-definicion-conceptos-resolucion_6_789581065.html

 

La trata, el tráfico de mujeres, la explotación sexual y la prostitución son conceptos que tienden a utilizarse de forma imprecisa. La confusión dificulta la resolución del problema, según denunciaron este jueves   Marisa Maqueda y Estafanía Acién. Maqueda es catedrática de Derecho Penal en la Universidad de Granada y Acién es profesora de Antropología en la Universidad de Almería. Ambas participaron este jueves en una mesa redonda sobre la “trata sexual de mujeres”, dentro del curso de verano “Mujeres frente a la violencia”, organizado por la   Universidad Internacional de Andalucía y la Fundación General de la Universidad de Málaga, y dirigido por   Flor de Torres  (fiscal delegada contra la violencia de género) y   Patricia Laurenzo, catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Málaga.

Maqueda, una de las grandes especialistas españolas en la materia, realizó una exposición muy crítica, porque cree que no se aborda un verdadero debate, en perjuicio de las víctimas. “Las mujeres tratadas y las explotadas tienen en común el contexto coercitivo, pero hay que ser exacto:   no es lo mismo trata que prostitución. Cuando vemos cómo las captan, con engaño o con violencia, eso es trata y ahí termina. Luego   podemos llamarle explotación, esclavitud, servidumbre, o prostitución forzada… Sin embargo, a todo se le llama trata”.

Penas diferentes

Para la catedrática, esto   “invisibiliza y devalúa su condición de víctimas”. Por ejemplo, tiende a olvidarse que la pena por explotación sexual es inferior (de dos a cinco años de prisión) que para la propia trata (de cinco a ocho años). “¿Cómo es posible que se valore más el proceso que conduce a la esclavización que la propia esclavización? No tiene sentido”. Se produce según Maqueda un “olvido” de las mujeres explotadas que no han sido tratadas. “Personas que han venido voluntariamente, y que luego aquí han sido coaccionadas o amenazadas por las redes. ¿Dónde están sus voces?”.

Las víctimas no se identifican correctamente y el problema queda sin resolver porque no se define. “En abril de 2017 El País en un reportaje daba la cifra de 5.660 víctimas de trata, mientras que eran 193 en 2016. El Ministerio de Sanidad dio la cifra de 13.000 en el periodo 2012-2016, mientras que la Fiscalía de Extranjería hablaba de 1.400. ¿Qué pasa? Que no sabemos de qué víctimas estamos hablando”.

En opinión de Maqueda, esto ocurre en un contexto en el que tampoco se diferencia entre la prostitución forzada (o explotación sexual) y la prostitución voluntaria. “Toda prostitución es una forma de violencia y un obstáculo para la igualdad de género. ¿Pero   es igual la violencia física que sufren las mujeres explotadas y la simbólica que sufren las mujeres que ejercen libremente la prostitución?“, se preguntó la catedrática.

“En el ámbito académico hay un debate muy interesante sobre cómo dar reconocimiento a estas víctimas de explotación forzada, quizá creando un delito de esclavitud o servidumbre. Y el movimiento abolicionista se está perdiendo ese debate”, lamentó Maqueda, que cree que   con el “empecinamiento” por la prostitución voluntaria “se deja indefensa a la víctima de trata”, que no sólo viene a España a ejercer el sexo forzado, sino también en tareas agrícolas en condiciones precarias o ilegales o a talleres clandestinos.

La catedrática resaltó que cuando son detectadas como víctimas de trata “no son tratadas como sujetos de derecho, sino como instrumentos de investigación”. La mayoría no consiguen el permiso de residencia, pese a tener derecho a ello como víctimas, porque no son identificadas o detectadas por la brigada de extranjería, o porque cuando son identificadas y llamadas a declarar ya han sido expulsadas, o porque tienen miedo a declarar y no confían en “nuestros premios ficticios”.

Según la memoria de la Fiscalía, citada por Maqueda, sólo 24 de las 129 mujeres identificadas se atrevieron a colaborar. “¿Dónde están las voces del feminismo abolicionista? Yo no oigo esas voces, porque cuando habla de trata el feminismo abolicionista sigue hablando de prostitución no forzada y en acabar con ella. Quizá   no son conscientes de que con ello están creando más víctimas”, concluyó la catedrática.

“A nadie se le ocurre decir que hay trata porque hay que recoger la fresa”

En una línea muy parecida, Estefanía Acién repasó su tesis doctoral, para la que realizó un trabajo de campo en el que entrevistó durante doce años a 807 trabajadoras nigerianas en la comarca del Poniente Almeriense.   “El concepto de trata tal y como se maneja mayoritariamente el movimiento feminista no me servía para entender la realidad de estas mujeres”, aseguró. Según Acién, la teoría dominante “no resiste el estigma de la prostitución”, que a su vez tiende a explicarse sobre dos conceptos: el patriarcado y la trata.

Este enfoque, llamado “trafiquista”, es dominante en la literatura académica pero en opinión de la profesora descuida la distinción entre prostitución, tráfico de migrantes y trata de personas. “Realiza una representación ideológica, y habla de todas las mujeres migrantes que trabajan en la prostitución en destino como víctimas del crimen organizado”, de modo que se afirma que combatir la prostitución es combatir el tráfico o la trata. “Se llega a decir que la trata existe porque existe la prostitución, pero a nadie se le ocurre decir que hay trata porque hay que recoger la fresa”. Acién y Maqueda coincidieron en que el discurso dominante provoca que la lucha contra la trata acabe convertida en mero instrumento de restricción de la inmigración ilegal.

De su experiencia, Acién concluyó que   “el relato de la trata es inexacto, injusto y pobre”. “Las mujeres que entrevisté querían dejar la prostitución, pero nadie les iba a dar trabajo siendo mujeres, negras y sin papeles. No tenían hueco en esta sociedad. El delito de la trata no explica esto”, relató la profesora, que destacó que la explotación sexual directa no era frecuente, y ni siquiera era necesaria: “Lo que tienen que hacer es pagar la deuda por el viaje, y esa es la amenaza”.

La mesa redonda, que se desarrolló justo después de la proyección del documental “Chicas nuevas, 24 horas”, de   Mabel Lozano, contó también con la participación de   Pablo Fernández, Jefe del Grupo I de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales, que se mostró satisfecho por la colaboración que ahora existe con las ONG y los avances desde que, hace pocos años, ni siquiera se tipificaba la trata como delito.   “Los compañeros cuentan que no sabían dónde llevar a las chicas. Tenían que pagarles ellos una habitación o dejarlas en dependencias policiales. El panorama ha cambiado. Hay más y mejores herramientas para luchar contra la trata. Y también más experiencia”.

Según explicó el policía, el principal objetivo es el rescate de la víctima, que en muchas ocasiones no es ni siquiera consciente de su situación. “Esto a veces es complicado porque hay que valorar intervención inmediata (y salvar la víctima) o estudiar un poco más la situación, tener indicios y desarticular a los tratantes”, comentó.

Luego explicó el caso de una mujer sudamericana, madre de dos hijos y víctima de un engaño por el que creía deber 70.000 euros a una organización criminal que ni siquiera existía. Abandonó a su familia y durante dos años fue explotada sexualmente. Costó mucho hacerle ver que había sido víctima de un engaño. “Nos produce mucho placer cuando nos llama para tomar un café y nos comenta cómo ha ido recuperando el contacto con sus hijos y su familia”.

El contrapunto a esta historia lo puso Estefanía Acién, que recuperó el caso de una mujer nigeriana que, habiendo denunciado ser víctima de trata, tardó dos años en recibir los papeles. Después de denunciar no recibió ninguna ayuda ni protección, así que durante dos años tuvo que seguir ejerciendo la prostitución.

 

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Anuncios, prostitución y violencias

 

Por Rubén Oneca y Raquel del Pozo

 

26 de Abril de 2018

 

http://m.noticiasdenavarra.com/2018/04/26/opinion/tribunas/anuncios-prostitucion-y-violencias

 

Hace unos días se realizaron en el Parlamento de Navarra dos cambios legislativos que, aparentemente, intentaban reducir la violencia hacia las mujeres y alcanzar mayores cuotas de igualdad.

El primer cambio impide que aquellos medios de comunicación que inserten anuncios de prostitución puedan recibir ayudas públicas. En nuestra opinión, se trata de una medida más simbólica que efectiva, ya que no es la realidad de los medios en Navarra y resulta totalmente ineficaz si lo que pretende es restringir el acceso a la prostitución.

Pero lo que realmente nos preocupa es que esta medida se asienta en una determinada visión de la prostitución: negar los derechos a las prostitutas, en este caso, el derecho a anunciarse. Y aquí está el meollo de la cuestión: el no reconocimiento de que las putas sean sujetos de derecho. Y precisamente de esta visión que algunas asociaciones y partidos políticos tienen de la prostitución, viene el segundo cambio legislativo realizado: la prostitución ha pasado a considerarse una manifestación de violencia hacia las mujeres. Se ha modificado uno de sus apartados, el referido a la explotación sexual;este apartado recogía aquellas situaciones en las que se obligaba a mujeres y niñas a prostituirse o a realizar pornografía usando la violencia, la coacción, el engaño…

Tras el cambio aprobado, el párrafo queda del siguiente modo:

e)Prostitución y/o explotación sexual: práctica de mantener relaciones sexuales con otras personas a cambio de dinero. Obtención de beneficios financieros o de otra índole con la explotación del ejercicio de la prostitución ajena (incluidos actos pornográficos o la producción de material pornográfico), aun con su consentimiento.

No sólo se niegan los derechos a las prostitutas, no sólo se equipara toda la prostitución con violencia, es que se incapacita a las prostitutas para tomar decisiones sobre sus propias vidas si su decisión es seguir ejerciendo la prostitución. Entonces, ¿hay dos clases de mujeres, las que pueden decidir y las que no? ¿O dos clases de decisiones, lasbuenas y las malas? ¿Y quién las categoriza, por cierto?

Pero este cambio no sólo supone considerar que las mujeres prostitutas están incapacitadas para decidir, sino que supone considerarlas un grupo homogéneo, donde todas están en las mismas circunstancias y situaciones, elevando la prostitución a una categoría, sin ver a las mujeres que hay detrás, con sus experiencias vitales, sus vidas personales y sus voces.

Con este párrafo se entra en contradicciones flagrantes: hombres, mujeres trans, travestis y personas transgénero sí pueden elegir prostituirse, ese tipo de prostitución no es violencia… Entonces, ¿qué es lo violento, lo que hay que erradicar? ¿El acto de prostituirse o que lo hagamos las mujeres? Así, sólo las mujeres prostitutas pasan a ser objetos de protección, lo quieran o no. Y son protegidas por esas otras mujeres, las que tienen el derecho a ser el sujeto del feminismo. Flaco favor a las mujeres que están en situaciones de violencia con estas modificaciones de trazo grueso que define violencia como la práctica de mantener relaciones sexuales con otras personas a cambio de dinero.

Porque si todo es violencia, nada es violencia. Mila esker.

Los autores son miembros de Batzarre

 

¿Pueden ir de la mano el feminismo y la prostitución?

Asociaciones como el Colectivo Hetaira lucha por la defensa de los derechos de las mujeres que ejercen la prostitución. Mamen Briz ha participado esta noche para hablarnos la realidad de este colectivo

 

Por  INÉS MORÁN

Madrid

13 de abril de 2018

 

El Colectivo Hetaira es una asociación que nació el 12 de marzo de 1995. Formado por activistas, feministas y prostitutas, surgió de la necesidad de combatir el estigma social que recae sobre las mujeres que ejercen la prostitución y reivindicar sus derechos.

Defienden la promoción de la autonomía de las mujeres, la igualdad de oportunidades, así como la lucha contra la violencia y las desigualdades por cuestiones de género.

 

Audio aquí:

http://cadenaser.com/programa/2018/04/13/hablar_por_hablar/1523575639_190641.html

 

Transcripción completa  (automática) 

http://play.cadenaser.com/audio/001RD010000004990226/?leer=on 

VOZ 146300:00

el colectivo Hetaira es una asociación que nació el doce demarzo de mil novecientos noventa y cinco formado poractivistas feministas y prostitutas Hetaira surgió de lanecesidad de combatir el estigma social que recae sobre lasmujeres que ejercen la prostitución Irving indicar susderechos defienden la promoción de la autonomía de lasmujeres la igualdad de oportunidades así como la luchacontra la violencia y las desigualdades por cuestiones degénero pero hablemos mejor con una de las integrantes deHetaira Mamen Briz ella está esta noche con nosotros paramostrarnos la realidad de este colectivo buenas nochesMamen

 

VOZ 100:35

buenas noches me llamó Mamen Briz se forma parte delcolectivo de ella desde su fundación en el año noventa ycinco es un colectivo que nace con la intencionalidad deservir de puente entre la sociedad si las prácticas

 

VOZ 146300:46

desde mil novecientos noventa y cinco año en el que estefondo vuestra asociación hasta ahora cómo hanevolucionado vuestros objetivos

 

VOZ 200:53

el objetivo más difícil que tremendo

 

VOZ 300:55

siempre desde el inicio de nuestra cabeza y que sabemosque es el más costoso irse de romper y acabar con elestigma del estigma social que pesa sobre las mujeres queen algún momento de sus vidas hicieron a ejercer laprostitución no pensamos que que eso es lo más difícil esoes lo más duro de romper y que a pesar de queconsiguiésemos otro tipo de reivindicaciones comoderechos laborales para las trabajadoras del sexo sabemosque para profundizar y acabar con ese estigma Mike hacermuchísimas otras cosas de sensibilización social somosplenamente conscientes no somos ni que nace que lasleyes no acaban con precios social que algunas personastienen hacia las las prostitutas no por tanto queremos que esun camino iniciado y que probablemente tengamos quecontinuar por muchos años por mucho tiempo ponerlas eneste problema no hay problema porque se las discriminatiene esta forma tan potentes simplemente pero electa deser prostitutas no

 

VOZ 146301:43

existe un perfil concreto de la mujer que ejerce laprostitución

 

VOZ 301:46

es muy difícil hablar de perfil de trabajadoras el sexo haymujeres que se inician jóvenes en prostitución mujeres quetienen muchos años y que continuan ejerciendo la proezainducción no de diferentes procedencias socialesprocedentes de diferentes países con diferentes físicossigue diferentes Netania hay una heterogeneidad enormepor tanto creo que cuando se habla de prostitucióninmediatamente al imaginario colectivo que lanza la esquinase lanza a las calles eran zarpar los más peligrosos Teresasolamente una parte de la prostitución quizás aquella que seNos ha representado siempre más bien a través de laiconografía encina o la tradición han pero la prostitución laindustria del sexo abarca muchísimos otros sectores habíauna mujer que por ejemplo están utilizando los servicios através de Internet para el contacto con sus clientes y portanto corresponde al otro perfil de mujeres no hay mujeresque tienen un tipo de tarifas muy concretos hay otrasmujeres que triplican el precio de sus tarifas dependiendode en qué circunstancias trabajen como trabajen siguiesenclubes siguen en pisos y es en calle diversidad es tanenorme que es muy muy muy difícil poder hablar de una tipología concreta de mujer que se puedan dedicaral ejercicio de la prostitución

 

VOZ 146302:55

muchos les puede chocar la unión de los conceptosfeminismo prostitución porque consideran que al fin y alcabo la prostitución las mujeres que ejercen la prostituciónesta mercantilista ando con su propio cuerpo el colectivoHetaira que opina al respecto

 

VOZ 303:11

nosotros opinamos que hay sectores absolutamenteseñalizados y que por tanto son excluidos socialmente yono se habla se habla de una forma muy concreta noentendemos que el trabajo del servicio domésticofundamentalmente en un noventa por ciento condedicación de mano de obra Nina Kubica también a la mujeres una posición de siempre de el cuidado de personas elcuidado de niños y por supuesto del cuidado de los hogaresque de alguna manera está reproduciendo esta sociedadCarmen estricta en la que vivimos y no por ello pensamosque tenemos que cargar nos la figura de de la trabajadoradoméstica o qué tenemos que él hincar sus derechos hechocon el trabajo de sexo nos pasa exactamente lo mismo creoque una cosa es hablar en general de teorías y otra cosa esacercarnos a las personas que realmente no necesita paratras el feminismo significa ante todo solo

 

VOZ 103:58

daría entre mujeres ir a agrandar

 

VOZ 304:00

la capacidad de decisión de las mujeres aunque algunas deellas decidiesen hacer cosas que a lo mejor personalmentecada una de nosotras no no estaríamos cuando decidí presono pero sin embargo estamos ampliando esa capacidad dedecisión de del resto en este sentido somos absolutamentesolidaria con las mujeres que ejercen el trabajo sexualconductos nuestro activismo para su causa y entendemosque si ellas lo que necesitan para mejorar sus actualescondiciones es mejorar también sus condiciones de trabajoeso será lo que estamos reclamando están reclamando queestán siendo discriminadas en detener en cuestiones muyconcretas hay estaremos dando la batalla porque somoscompañeras en la lucha porque pensado que el feminismodebe ser un feminismo inclusivo que tiene que atender a ladiversidad de mujeres la pregunta quizá sería hacérselo alotro sector no cómo es posible que no desean incorporar alas prostitutas en su lucha feminista no te dé indicaciones amedida en la que todas las feministas deberíamos estar deacuerdo como por ejemplo negarnos a que las prostitutasextenso no multadas a través de la ley mordaza cuandocaptan a su clientela en la calle es algo que está sucediendoa día de hoy no hemos pasado de la noche a la mañanapracticamente y sin casi transmisión de ser un sistema alegalcon respecto a la prostitución a convertirnos en un sistemaprohibicionista ese momento en el que estamos castigareconómicamente de aquella que ya de por sí lo tiene másdifícil es son esas mujeres que captan a su de de la en en lacalle no deberíamos hacer un esfuerzo entre los diferentesenigmas para tratar de incorporar aquellas reivindicacionesen las que por supuesto estamos de acuerdo y que sonbásicas como la protección y la defensa de los derechoshumanos de las mujeres víctimas de trata ponerle plana detoda la atención todos los proyectos que se pongan enmarcha en relación a la trata de seres humanos entendemosque también estaremos absolutamente de acuerdo en quehay que dar oportunidades de empleo para aquellaspersonas que por los motivos que sea canta habitualmentesuele estar el fortísimo esquina que acarrean deseenabandonar el ejercicio de la prostitución en nuestro casoeso vamos aún más allá queremos mejorar las condicionesde muchas compañeras y amigas que están esta ha sido laprostitución por decisión propia ese es nuestro feminismo

 

VOZ 146306:00

Mamen qué diferencia existe entre la prostitución voluntariay la explotación sexual

 

VOZ 306:05

de explotación sexual es un concepto que en con el quesiempre hemos batallado porque una cosa es la prostituciónes seguida pues como su propio nombre indica alguien queen algún momento de su vida decide voy a ejercer laprostitución porque me va a permitir organizan enseguidaen torno a esta actividad insisto no no admiten mayormayores problemas otra cuestiones estas mujeres no tienenpor sí mismas las ganas de trabajar en calle por ejemplo notienen posibilidades alquilar un piso con otras compañeras ytengan que recurrir a terceros que ya tienen puestos enclubes de alterne o pisos etcétera etcétera y que tenganque depender de un servicio de externa para trabajar notienes no entramos en la falta de derechos laborales paranosotras es la parte crucial sí efectivamente no existenderechos laborales las condiciones de trabajo pueden sernefastas para ellas y ahí podemos hablar de explotaciónlaboral de hecho es lo que está sucediendo hechos lo queestamos denunciando que en vistas a este temor a estacobardía por parte de las fuerzas políticas le llevar adelantequé asuntos está dejando en manos de que estosempresarios decidan poner e imponer sus propias reglas sinque ellas no tengan ningún derecho laboral al que hay queacogerse en la trata no obstante no no se encuentrasolamente en Néstor de la prostitución se encuentra enotros muchísimos sectores e incluso empieza la Nahr soltaralarmas de la Unión Europea en decir que la explotaciónlaboral empieza a triplicar las situaciones de trata enprostitución no también entendemos que de esto se suelehablar poco quiénes tienen una posición más privilegiadapara detectar situaciones de trata de personas son laspropias prostitutas porque son quienes están en losespacios donde se puedo donde pueden ocurrir ese tipo desituaciones no no sólo las prostitutas también los clientes nolas llamadas que tenemos de aviso de posibles situacionesde detección de víctimas tienen que oscilan entre lasprostitutas aquí y algunos clientes ante Perú andamosalarma o que dicen oye eh ahí la chica cañón nueva no serelaciona demasiado con la gente parece que no le hadejado el número de teléfono móviles nadie parece comolibertad de movimientos a tomar un café fuera de las horasde trabajo son indicios que te llevan a pensar que a lo mejorno se encuentra allí por su propia decisión sino que tienedetrás alguna algún tipo de depresión no la lucha contra latrata tienen muchas vías posibles si pensamos que sillascontase con derechos laborales quizás allanaría un poquitoel terreno pero tampoco somos un pena aquí pensamos quesea la varita mágica para para poder acabar con con la tratade personas

 

VOZ 146308:27

cuáles son las políticas públicas que se deberían deimplementar para lograr el cambio

 

VOZ 108:32

bueno entendemos que deberíamos echarle muchísimaimaginación verdad pero no nos pasaría como con cualquierotro tema Xavier también con la lucha por la defensa de losderechos de las mujeres hemos tenido Guinovart tambiénhemos tenido innovar cuando hemos hecho defensa de lapoblación homenaje TBI por tanto creemos que esprostitución tendríamos que innovar porque está todo porhacer no nosotras por ejemplo si nos casas nos causahaciendo cierto extrañamiento es decir no se tengan encuenta fechas que sí son decisivas para el movimiento proderechos como por ejemplo el el día diecisiete de diciembreque se celebra a nivel europeo y a nivel internacional el DíaInternacional contra la Violencia hacia las prostitutas o nosparece un poquito surrealista que no había que nadie digaabsolutamente nada cuando celebramos el día dos de juliocomo el Día Internacional de la

VOZ 309:15

 

prostitutas por tanto todo esto no esas subastas extraño nonos resulta extraño hablando de la persona France y quenecesitan sus derechos y que no se contemple que hay unaparte importantísima de personas trans en nuestro país queestán ejerciendo la prostitución y sin embargo tú no se tieneen cuenta no a la hora de nombrarle a la hora de Carles

 

VOZ 209:34

pues muchísimas gracias por participar esta noche nadamuchísimas gracias a todos vosotros que afectaba a lasprostitutas porque voy a aprender muchísimo y aprendermuchísimo de ella y de de supervivencia

 

VOZ 309:48

también de de cómo plantar

 

VOZ 109:50

ahora al estigma y seguir adelante con

 

VOZ 209:52

otra vida que eso vuelva a ser también algo que une a todaslas mujeres pues muchas gracias un saludo

 

Remasculinización del Estado y precariedad feminizada

 

Por Sabrina Sánchez

 

1 de abril de 2018

 

 

La directora de cine francesa Virgine Despentes comentó recientemente que estamos en guerra, en una guerra que los ricos iniciaron en el año 2000 contra los pobres y la están ganando, es una guerra incomprensible, como si todo lo que tuvieran no fuera suficiente, como si lo quisieran todo.

Con los atentados del 11-S comenzó, so pretexto de la seguridad y la lucha contra el terrorismo, el control aún más férreo de las fronteras del llamado primer mundo y el hecho de tener a un ultraconservador en la Casa Blanca ayudó a matar dos pájaros o más pájaros de una pedrada, acentuar la brecha entre ricos y pobres, supervigilar a la población y acabar con todo tipo de comercio sexual bajo el pretexto de combatir la trata de personas.

El papel que ha desempeñado el gobierno estadounidense en la cruzada abolicionista es determinante: ha logrado extender su postura convirtiéndolo en proyecto de los gobiernos de varios países, sabemos que Estados Unidos está prohibido el comercio sexual en sus dos vertientes (venta y compra) excepto en Nevada. La postura conservadora del gobierno estadounidense fortaleció la participación de las feministas neoabolicionistas dentro de la ONU, que lograron imponer su rechazo al trabajo sexual en el Protocolo de Palermo. Mediante USAID, el gobierno estadounidense obligaba a los grupos de activistas contra el sida a firmar una declaración de que no trabajarían con prostitutas (anti prostitution pledge). En ese entonces algunas feministas empezaron a hablar de todas las mujeres (sólo cis) en el comercio sexual como esclavas sexuales y dejaron de reivindicar sus derechos laborales.

En este contexto de guerra contra los pobres, la gente de los países del sur, como era de esperarse, emigran masivamente hacia el norte buscando un mejor horizonte, para lxs latinoamericanxs el destino habitual para migrar eran los Estados Unidos, pero al endurecerse la política migratoria, se convirtió en una empresa más peligrosa y económicamente más costosa, así que se comenzó a mirar hacia la antigua metrópoli, que en esos años gozaba de una gran expansión económica gracias a la lluvia de millones proveniente desde la UE, así como la política interna de recalificación del suelo para urbanizar todo lo urbanizable y que buscaba desesperadamente mano de obra muy barata para la construcción, evidentemente ante este boom, las mujeres también comenzamos a migrar a Europa.

En este sentido, la visión de género también impregna la experiencia de migrar, mientras los hombres que deciden hacerlo – abandonar su tierra y buscar oportunidades- son vistos como “aventureros” o que hacen lo que tienen que hacer para “mantener a su familia”, cuando una mujer (cisgénero) decide hacerlo, nunca se le ve de la misma manera, el discurso colonialista vuelve a victimizar a las mujeres, como si nosotras no pudiéramos tomar la determinación de abandonar nuestro país de origen para mantener a nuestras familias, sino que la narrativa es que “somos sustraídas de nuestros hogares” (nuestro lugar “natural”) por terribles mafias que nos obligan a prostituirnos, cuando muchas veces ya se hacía ese trabajo en el lugar de origen o ya lo tuviéramos contemplado como una opción viable en nuestro plan de migración.

Hay situaciones desgarradoras que viven las migrantes centroamericanas. Mujeres que van caminando desde Honduras o El Salvador, y al llegar a territorio mexicano, ofrecen sus servicios sexuales para sobrevivir y poder continuar su viaje hacia Estados Unidos. Los operativos que las “rescatan” las deportan a sus países, justo de donde vienen huyendo, lo mismo se repite en la fortificada Europa.

Es sorprendente que la preocupación neoabolicionista que utiliza el discurso de las víctimas y la explotación, no dé cuenta en su denuncia de los elementos del sistema capitalista que afectan a toda la población. Al igual que en cualquier otro oficio o profesión, el trabajo sexual genera plusvalía. Sólo que esta actividad, que se encuentra al margen de la regulación laboral, se manifiesta sin derechos laborales y con formas que generan exclusión y violencia. Ahora bien, en el discurso de los neoabolicionistas es frecuente escuchar la expresión “explotación sexual”, sin que se reflexione que justamente por la falta de regulación muchas de las trabajadoras sexuales son explotadas por empresarios particulares, el crimen organizado y por las autoridades.

El término explotación sexual, parte fundamental del léxico neoabolicionista, tiene una connotación negativa que no se aplica a los demás trabajos asalariados, donde también existe explotación. Que se insista en denunciar la explotación sexual en lugar de la explotación laboral en todas sus formas pone en evidencia que lo que importa y escandaliza es lo relativo a la sexualidad, dado que las voces más feroces de este neoabolicionismo se han beneficiado también del sistema capitalista y pretenden seguir viviendo de él por medio de la industria del rescate, como la denominó la antropóloga argentina, Laura Agustín.

Para esa “socialdemocracia” rancia cuya moral es igual a la derechona, queda muy feo y políticamente incorrecto imponer su propia visión de la sexualidad a esa sociedad que dicen defender. De las derechas ya sabemos que funcionan así, pero la trampa de esa “izquierda” es disfrazar algo que nunca les ha gustado tampoco como es el comercio sexual, de lucha contra la trata de “mujeres y niñas” (solamente). Lamentablemente, los medios de comunicación saben que vende más un reportaje sobre esclavas sexuales o victimas explotadas sexualmente que uno sobre empleadas explotadas laboralmente, ya que los grandes conglomerados de medios que tenemos hoy en día consistentemente explotan a sus trabajadorxs y evidentemente no les interesa quedar retratados también como explotadores ante su audiencia. El pánico moral alimentado por los medios producen confusión entre la población en general que se queda en la superficie de algo tan complejo y heterogéneo como es el trabajo sexual, incluyendo a lxs políticos que están encargados de legislar al respecto.

En este sentido el MDM (no la droga, sino el Movimiento Democrático de Mujeres, brazo abolicionista del PSOE) viene haciendo una “labor de hormiga” en diferentes municipios implementando iniciativas para agregar a dichas entidades a la “red de municipios contra la trata de mujeres y niñas”, como el título es muy alarmante, lxs políticos se quedan sólo en eso y piensan: ¿quién en su sano juicio va a estar a favor de la trata? Sin dar oportunidad a un debate más profundo e intenso, involucrando a quienes ejercen esta actividad a dar su punto de vista sobre el trabajo que proporciona los recursos necesarios para la subsistencia.

Este tipo de iniciativas son utilizadas para impedir el pleno reconocimiento del trabajo sexual, entendido como actividad remunerada, voluntaria y entre adultos, estas leyes están redactadas desde una perspectiva neoabolicionista para eliminar toda forma de comercio sexual.

La precariedad laboral no es un fenómeno transitorio, más bien es una condición que se perfila como el elemento que cohesiona el nuevo capitalismo como modo de producción no sólo eficiente sino coherente. El fortalecimiento del neoabolicionismo ocurre en un momento en que las políticas neoliberales económicas han permitido la expansión del comercio sexual como nunca antes, con una proliferación de nuevos productos y servicios, y la transformación de las costumbres sexuales. En un contexto de desigualdad entre mujeres y hombres, con efectos materiales y simbólicos, la policía neoliberal está provocando lo que LoïcWacquant llama una remasculinicación del Estado, que consiste en un fortalecimiento del sistema patriarcal que enfatiza la desigualdad entre hombres y mujeres, considerando a estas últimas víctimas que deben ser protegidas, y no como trabajadoras con salarios miserables o desempleadas.

La preocupación escandalizada ante la explotación sexual contrasta con la indiferencia hacia la explotación de otras tantas trabajadoras que también son vulneradas. No se escuchan propuestas políticas para abatir este tipo de abusos, y al parecer no hay reacciones indignadas ni incomoda que las personas vendan su fuerza de trabajo en condiciones deleznables. El escándalo respecto a la explotación sexual tiene que ver más con la sexualidad que con el trabajo. Lo que más inquieta de la prostitución voluntaria es que subvierte el modelo tradicional de feminidad. Muchas personas consideran que “degrada” la dignidad de la mujer. El relajamiento de la moral sexual tradicional, en combinación con la disponibilidad sin precedentes de una variedad cada vez más grande de servicios sexuales, es lo que ha provocado la resistencia por parte de los neoabolicionistas, cuya cruzada moral intenta impulsar leyes que proscriban el trabajo sexual.

En suma, el neoabolicionismo es una estrategia tramposa que invisibiliza los derechos laborales y alimenta al puritanismo al imponer una concepción sexual conservadora de unas cuantas señoras blancas europeas de clase media que a toda costa quieren mantener el statu quo bajo el pretexto de luchar contra un crimen como es la trata de personas.

 


Sabrina Sánchez es activista trans* mexicana. Egresada de Periodismo por la UNAM, trabajadora sexual y Secretaria de Aprosex (Asociación de Profesionales de Sexo). Forma parte del colectivo t.i.c.t.a.c. – Taller de Intervenciones Críticas Transfeministas Antirracistas Combativas.

 

Una breve historia de los intentos de abolir el trabajo sexual: desde 1075 aC hasta la era digital

 

Por Kate Lister

30 de marzo de 2018

https://inews.co.uk/opinion/columnists/attempts-to-abolish-sex-work-from-1075-bc-to-the-digital-age/

 

Los debates sobre el control, la regulación y el castigo de la industria del sexo no son nada nuevo. El surgimiento de internet ha arrojado nuevas expresiones de viejos problemas, pero no estamos más cerca de mantener a nadie seguro de lo que estábamos en 1075 aC, cuando la ley asiria dictaba que las rameras que usaran velos serían sometidas a cincuenta latigazos y se les echaría alquitrán hirviendo sobre su cabeza. La razón de esta ley en particular era que ninguna “esposa e hija” fuera confundida con una trabajadora sexual consensual y, como consecuencia de esa confusión, fuera víctima de abusos sexuales.

La semana pasada, el Senado vertió otro cubo metafórico de alquitrán sobre las cabezas de las trabajadoras sexuales estadounidenses en un esfuerzo por detener el abuso sexual de las mujeres forzadas a la prostitución. La polémica Ley para Detener la Trata Sexual (SESTA) fue aprobada por un consenso por 97-2, pisándole los talones a la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Línea (FOSTA) que se aprobó el mes pasado. Ambos proyectos de ley ahora se dirigen al escritorio de Donald Trump para ser firmados como ley, irónicamente al mismo tiempo que una trabajadora sexual amenaza el futuro de su presidencia.

FOSTA hace que publicar u hospedar anuncios de prostitución en línea sea un delito federal y SESTA hará que los sitios web sean directamente responsables del contenido de terceros, siguiendo la teoría de que las víctimas de explotación sexual pueden demandar a sitios web por cualquier función que hayan desempañado para facilitar su abuso. Estoy segura de que todos podemos estar de acuerdo en que el abuso sexual, la explotación sexual y la trata sexual son asuntos importantes y que los perpetradores deben ser castigados con todo el peso de la ley, así como de que las víctimas de estos horribles crímenes merecen todo el apoyo disponible para ellas. . Y como todos estamos de acuerdo en que el abuso sexual es horrendo, estos actos han sido rechazados sin oposición. Pero, aquí está la cosa. Estos actos no solo no evitarán la trata sexual, sino que dañarán severamente a las trabajadoras sexuales consensuales y colocarán tanto a las trabajadoras sexuales como a las víctimas de la trata en un peligro mucho mayor que antes.

La seguridad de las trabajadoras sexuales debe preservarse

Estos proyectos de ley no establecen ninguna distinción entre las víctimas de la trata y las trabajadoras sexuales consensuales, y existen grandes diferencias entre ambas figuras. Cualquiera que sea forzada o coaccionada a ejercer la prostitución es víctima de violación y explotación sexual: no es una trabajadora sexual. Del mismo modo que si yo te obligo a hornear a punta de pistola, eso no te convierte en chef. Y sin embargo, las leyes aprobadas para prevenir la trata se aplican igualmente a las trabajadoras sexuales consensuales.

Lo que sea que tu propia brújula moral tenga que decir sobre el sexo y la venta de servicios sexuales es irrelevante para las personas que eligen el trabajo sexual, disfrutan del trabajo sexual y siguen ejerciéndolo, por mucho que tú estés segura de que tú no lo harías. La cuestión es que las personas que ejercen el trabajo sexual deben mantenerse seguras, y ahí es donde entra internet.

Por nobles que sean las intenciones detrás de SESTA-FOSTA, el proyecto de ley limitará severamente que las trabajadoras sexuales puedan usar internet para anunciar sus servicios. Anticipando las nuevas leyes, Craigslist ya eliminó por completo la sección de anuncios personales en los Estados Unidos, citando a FOSTA como el motivo. Google ha acelerado la eliminación de videos relacionados con el trabajo sexual compartidos en su Google Drive, Reddit ha eliminado todos los foros relacionados con el trabajo sexual, como Erotic Review, y Microsoft ha anunciado que ahora prohibirá el lenguaje ofensivo y la desnudez en Skype.

Las trabajadoras sexuales no solo usan internet para anunciar sus servicios. Lo usan por su seguridad. La publicidad en línea permite a las trabajadoras sexuales evaluar a sus clientes antes de juntarse con ellos. Permite a las personas trabajar en espacios cerrados e independientemente sin la necesidad de terceros (proxenetas y madams).

Los foros en línea permiten a las trabajadoras sexuales compartir información sobre los malos clientes y apoyarse mutuamente. El profesor Scott Cunningham de la Universidad Baylor ha estado investigando el trabajo sexual en línea y las correlaciones con el crimen violento durante años, y publicó sus datos en 2017. Su equipo descubrió que después de que Craigslist creara una sección de “servicios eróticos”, la tasa de homicidios femeninos en EE. UU. disminuyó en un 17 por ciento. Rastreó esta tendencia en todos los Estados que introdujeron la sección de servicios eróticos y encontró que la caída en los homicidios era constante. El motivo fue simple. Las trabajadoras sexuales pueden evaluar a sus clientes y compartir información.

Cerrar sitios no detiene el abuso

Pero más que eso, cuando se cierra foros utilizados para publicitar servicios sexuales, es mucho más difícil localizar a las víctimas de la trata. Cerrar sitios no detiene el abuso. Ninguna red de trata reconsiderará lo que está haciendo porque pueda contravenir las leyes de internet. Me senté en la audiencia en la Conferencia Internacional Prospol 2017 donde el Profesor Cunningham pronunció el discurso principal y discutió los hallazgos de su investigación. Mostró que cerrar espacios en línea no detiene la trata sexual, sino que, por el contrario, impide que las autoridades judiciales sepan dónde buscar víctimas de explotación sexual. Este hecho se ve confirmado por el trabajo de la organización benéfica con la que trabajo, Basis Yorkshire, cuyos dedicados trabajadores de apoyo escanean los foros en línea donde se ofrecen servicios sexuales para identificar a las víctimas de abuso. ¿Dónde buscan las autoridades estadounidenses a estas víctimas cuando se cierran estos foros?

Estos proyectos de ley no detendrán la trata ni abolirán el trabajo sexual voluntario: su único sentido es que la sociedad bienpensante fingirá que no está sucediendo, porque las trabajadoras sexuales ya no estarán en Reddit. Pero esta mentalidad de apartar de la vista tendrá un costo humano muy real. No solo para las víctimas de la trata que se verán escondidas en la red oscura y en las bandas clandestinas, sino también para la seguridad de quienes eligen el trabajo sexual y usan internet para evaluar a los clientes. Mirar hacia otro lado costará vidas.

Una gran cantidad de las leyes punitivas introducidas a lo largo de la historia para reprimir el trabajo sexual se han llevado a cabo bajo el lema de prevenir la explotación sexual. Cuando Enrique II promulgó leyes para regular el comercio sexual de Londres en 1161, lo hizo con el objetivo de evitar que las “mujeres libres” fueran detenidas por la fuerza y explotadas sexualmente. Pero, al hacerlo, las leyes también prohibían a las “mujeres vulgares” (trabajadoras sexuales) trabajar independientemente, casarse, ponerse delantales, quedarse embarazadas, estar enfermas, pasar la noche con un hombre y (extrañamente) trabajar en locales que vendieran pescado, pan, cerveza, madera, velas o carbón.

La putofobia de la sociedad

En 1254, el rey Luis IX de Francia ordenó la expulsión de todas las “mujeres de mala vida” de su reino y la confiscación de sus posesiones, sin conseguir otra cosa que su destitución. En 1751, la emperatriz María Teresa estableció la “Comisión de castidad” en Viena con el objetivo de suprimir el comercio sexual y salvar a las vírgenes. Las “mujeres incorregibles” fueron condenadas a trabajos forzados, latigazos y deportación.

La Ley de Enmienda a la Ley Penal de Gran Bretaña de 1885, que fue incorporada para “hacer más disposiciones para la protección de mujeres y niñas, la supresión de burdeles y otros propósitos”, fue aprobada en respuesta a la exposición sensacionalista que W.T. Stead hizo de la explotación sexual infantil en 1885. Afortunadamente, la ley elevó la edad de consentimiento a 16 años, pero también aprobó una nueva legislación más dura contra la prostitución y la recriminalizada homosexualidad . La historia está llena de esfuerzos varios para prevenir la explotación sexual mediante la abolición del trabajo sexual; ninguno de ellos ha funcionado.

Tortura, mutilación, multas, encarcelamiento, destierro, excomunión, e incluso la pena de muerte se ha desplegado en varios puntos, y ninguno ha logrado abolir el comercio sexual. Estas medidas punitivas tampoco han terminado con el abuso sexual. Todo lo que sucede es que las trabajadoras sexuales voluntarias se ven obligadas a trabajar en condiciones peligrosas y además son estigmatizadas por lo que hacen.

Cualquiera que sea la posición moral de cada uno sobre la venta de servicios sexuales, seguramente todos podemos estar de acuerdo en que aprobar leyes que pongan en peligro a quienes eligen vender sexo es profundamente defectuoso. También es sintomático de una sociedad que es tan putofóbica que sencillamente no nos importe si las trabajadoras sexuales están a salvo, siempre y cuando no tengamos que verlas. Según la Organización Internacional del Trabajo, hay al menos 52,6 millones de hombres y mujeres, y 7,4 millones de niños, traficados en todo el mundo para trabajar en la esclavitud doméstica. Y, sin embargo, no ha habido restricciones en varios sitios web y aplicaciones que facilitan el trabajo manual o los servicios de limpieza. ¿Por qué? Porque todos reconocemos que hacerlo dañaría las condiciones laborales de las personas que trabajan felizmente en el servicio doméstico y haría poco por proteger a las explotadas.

La trata sexual y el abuso sexual deben abordarse de frente y deben hacerse todos los esfuerzos posibles para erradicarlos. Pero esto solo se logrará trabajando con las trabajadoras sexuales, no alejando a quienes más lo necesitan de la ayuda y forzando al trabajo sexual consentido a pasar a la clandestinidad. Es una lección de la historia que parece que está costando un tiempo dolorosamente largo aprender.

¿Qué es la trata?

 

 

Hasta finales del siglo XIX, la trata era “la trata”: el comercio de esclavos subsaharianos (1).

A partir de esas fechas, surgió una nueva trata: la “trata de blancas” (“white slavery”) (2). Este nuevo tipo de comercio de esclavos —esclavas— habría aparecido subrepticiamente en Estados Unidos y otras partes y consistiría en el secuestro y violación reiterada de mujeres blancas por bandas de tratantes que, igual que ocurrió con la trata de negros, se beneficiarían de la compraventa de dichas esclavas.

La creencia en la incidencia masiva de ese nuevo fenómeno fue propalada entre la multitud por un esfuerzo combinado de prensa, agencias antivicio e industria del cine, en particular ésta última (3). Sin aportar ninguna evidencia, se logró crear un estado de “pánico moral” en el que no habría padre ni madre que no temiera que sus hijas corrieran un riesgo real de ser secuestradas y condenadas a prostituirse en un burdel clandestino.

Por supuesto que había leyes en EE.UU. contra el secuestro y la violación, pero el estado de “pánico moral” propició la aprobación de una ley especial, la ley Ley Mann de 1910 (4), que prohibió el transporte interestatal de mujeres para el trabajo sexual o “cualquier otra práctica inmoral”. Durante los siguientes siete años, los casos judiciales ampliaron el alcance de la ley hasta que funcionó para criminalizar todas las relaciones sexuales no maritales. De esta forma, la “lucha contra la trata” comenzó su andadura permitiendo la intromisión del Estado en la vida privada de las personas; además de la creación de una base de datos centralizada de “prostitutas conocidas” y la constitución del FBI.

Siguieron años de acuerdos y protocolos internacionales contra la trata (5), acuerdos y protocolos que me permito saltar olímpicamente —aunque no sin dejar de reseñar que en ninguno de ellos se puso en cuestión el derecho de las mujeres a prostituirse por libre decisión— hasta llegar a su consecuencia inmediata y práctica: la introducción del artículo 177 bis, en el que se tipifica el delito de trata de seres humanos, en la reforma del Código Penal de 2010 (6).

El bien jurídico protegido por dicho artículo es la libertad (la dignidad) y la indemnidad sexual de las víctimas (7).

El delito de trata consiste, pues, en el secuestro y violación de mujeres, a los que se añade el objetivo de lucro, dicho sea en lenguaje llano, no estrictamente jurídico (8).

No es un delito muy frecuente, afortunadamente, lo que no resta un ápice a su gravedad, ya que constituye sin duda uno de los peores crímenes contra las mujeres. Desde la entrada en vigor, en diciembre de 2010, de la reforma del Código Penal y hasta noviembre de 2016, se contabilizaban 49 sentencias condenatorias firmes (9). Y no cabe achacar este bajo número a falta de celo por parte de la policía, ya que en solo tres años, entre 2013 y 2015, la policía remitió a la Fiscalía 900 atestados por este supuesto delito.

La libertad que protege el artículo 177 bis del Código Penal es, en concreto, la libertad de prostituirse o no. Las sentencias reconocen en buen número de casos el derecho de las mujeres a prostituirse, sin perder por ello el derecho a no ser obligadas a prostituirse (10).

Es evidente que el caso contrario, es decir, el derecho de las mujeres que han decidido prostituirse a no ser obligadas a abandonar la prostitución constituye parte inseparable del bien jurídico al que me he referido. Porque es obvio que la libertad de decir “sí” o “no” no puede ser solamente la libertad de decir “no”, por absurdo.

La ideología extremista del abolicionismo (11) es la imagen en espejo de la trata. Mediante violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o de vulnerabilidad de la víctima (12), el abolicionismo pretende forzar a las mujeres que han decidido vivir de la prostitución a dejar ésta, atacando directamente su derecho consitucional a la dignidad (no así su indemnidad sexual, es cierto). Se lucran de ello, también, a través de generosas subvenciones sin obligación de demostrar resultados.

En resumen:

  • La trata es secuestro y violación de mujeres
  • El abolicionismo es la imagen en espejo de la trata
  • Urge una ley que tipifique el abolicionismo como delito contra la dignidad y la libertad de las personas.

1.- https://es.oxforddictionaries.com/definicion/trata

2.- https://elestantedelaciti.wordpress.com/2014/04/25/esclavas-sexuales-y-estado-vigilante/

3.- https://elestantedelaciti.wordpress.com/2017/12/23/la-trata-de-blancas-y-el-control-policial-de-la-vida-domestica/

4.- https://en.wikipedia.org/wiki/Mann_Act

5.- http://www.oas.org/atip/reports/annot_prot_spanish.pdf

6.- https://juiciopenal.com/delitos/contra-la-libertad/la-trata-personas-segun-codigo-penal-delito-la-libertad-las-personas/

7.- “ El art. 177 bis del C. Penal castiga la trata de seres humanos, sea en España o desde España, empleando violencia, intimidación o engaño…. cuyas conductas típicas son la captación, el traslado, el transporte, el acogimiento, la recepción o el alojamiento con distintas finalidades, en el caso de autos la explotación sexual, siendo irrelevante el consentimiento de la víctima. Dado el bien jurídico protegido, libertad e indemnidad sexual de las víctimas, de naturaleza personal, se cometieron tantos delitos de trata de seres humanos como víctimas reseñadas en el factum”. (STS 178/2016, de 3 de marzo)

8.- GRETA considera que las autoridades españolas deberían incluir en la definición legal de trata de seres humanos los conceptos de “secuestro”   (…).http://www.colectivohetaira.org/WordPress/informe-greta/

9.-http://cadenaser.com/emisora/2016/11/23/radio_sevilla/1479910151_088769.html

10.- De forma, que cuando ese ejercicio [de la prostitución] se realiza bajo coacción, integra el tipo del actual art. 187.1 CP, al margen de que la víctima, ocasional o habitualmente, lo realice también voluntariamente. Precisamente el bien jurídico tutelado es la libre toma de decisiones en la esfera de autodeterminación sexual del sujeto, capacidad de autodeterminación que no desaparece, al margen de las veces y concretas situaciones en que voluntariamente lo haya aceptado; y que se conculca por tanto, cuando cesa esa voluntariedad y son los medios coactivos los que determinan esa dedicación en un episodio concreto más o menos temporalmente extenso. Del mismo modo que cuando el acceso carnal se obtiene con violencia, aunque el sujeto pasivo ejerza la prostitución, se comete agresión sexual del art. 179 C.P. En definitiva, es el objetivo ejercicio de la prostitución, coactivamente logrado, la conducta tipificada, al margen de si el sujeto pasivo ejercita esa actividad o no, en ocasiones diversas. (STS nº680/2016, de 26 de julio)

11.- https://elestantedelaciti.wordpress.com/2016/11/03/el-abolicionismo-es-el-patriarcado-de-nuestros-tiempos/

http://www.diariodesevilla.es/sevilla/Detenidas-personas-redadas-prostitucion-callejera_0_511449499.html

http://www.diariodesevilla.es/sevilla/Dispositivo-policial-prostitucion-Sevilla_0_509349216.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/09/02/andalucia_sevilla/1314963821.html

http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-ayuntamiento-sevilla-declara-guerra-pisos-burdeles-201710292328_noticia.html

12.- “En general casi todos los servicios que plantean una ayuda a las víctimas conllevan el abandono de la prostitución, entre otras razones porque resulta más difícil ofrecerles protección si están ejerciendo la prostitución ya que pueden ser localizadas con mayor facilidad. Este es un problema que han planteado informantes de distintas provincias.

“Pues hay un problema económico. Es decir, una chica que está gastando 3.000€, que esté ganando 3.000€, que tenga una…sobre todo en el caso de las sudamericanas, que tengan unas cargas familiares en su país de origen, si van a un Centro de Protección, va a ganar cero. Sobre todo que ahí suele haber bastante control. (Policía)

Y en ese sentido, cuando las chicas ponen una denuncia sí, pero no quieren dejar de ejercer la prostitución porque tienen que mandar dinero a su país…Este es el caso, que nos pasa con chicas, principalmente, nigerianas. Y las ONG no las cogen si siguen ejerciendo. Con lo cual…eso lo tienen clarísimo y es una norma del centro. (Policía)” Pág 118

Lo que “tienen clarísimo y es una norma del centro” esas organizaciones  es que su objetivo fundamental es erradicar la prostitución y no proteger a las víctimas de trata, y por tanto no dudan en usar los medios que el Estado ha puesto a su disposición con este último fin para extorsionar a las mujeres que quieren practicar libremente su trabajo –libres ya de explotadores– para subvenir a sus necesidades y a las de sus familias. “O bajo nuestra protección y sin prostitución, o con prostitución y bajo la ‘protección’ de los tratantes”, parece ser su lema.

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2016/03/07/el-tiempo-de-los-reformatorios-de-mujeres-ha-pasado-no-es-lo-mismo-trata-que-prostitucion/

 

 

La “trata de blancas” y el control policial de la vida doméstica

 

LIVIA GERSHON

 

21 DE DICIEMBRE DE 2017

 

https://daily.jstor.org/white-slavery-policing-domestic-life/

 

¿Es la venta de sexo un asunto privado o una crisis pública? Si bien muchas trabajadoras sexuales dicen que los anuncios eróticos en línea las ayudan a realizar una transacción consensuada con el máximo control y seguridad, un poderoso movimiento de reforma las vincula con los temores de la trata de personas.

Hace un siglo, el pánico por la trata de personas transformó el papel del gobierno en la vida “privada”, como explica Christopher Diffee en un artículo que se centra en una película popular de esa época.

A principios del siglo XX, cuando las mujeres se estaban moviendo hacia la fuerza de trabajo urbana y la vida pública se estaba expandiendo, los informes periodísticos, las novelas y los informes de la comisión del vicio difundieron los temores sobre la “trata de blancas” que barría el país. El pánico alcanzó su punto máximo en 1913, con el lanzamiento de la exitosa película Traffic in Souls.

Un cartel de la película de 1913 Traffic in Souls (via Wikimedia Commons)

En la película, un miembro de una banda de trata de blancas seduce y secuestra a una joven trabajadora de una tienda de dulces, una mujer trabajadora representada como irresponsable y demasiado ansiosa por ir a bailar con un hombre. La hermana mayor de la chica, Mary, trabaja heroicamente con la policía para salvarla.

“Mary muestra la energía y la preocupación social agresiva de un reino moral expandido y transicional, no siendo ni un avatar pasivo de la domesticidad ni la Nueva Mujer liberada de la era del jazz”, escribe Diffee.

La trama de la película refleja los esfuerzos de los reformadores progresistas del mundo real, en su mayoría mujeres de clase media, para “proteger” a las mujeres jóvenes de la clase trabajadora de los depredadores y de su propio comportamiento. Esto implicó una mezcla de apoyos sociales y medidas punitivas. Los reformadores ayudaron a crear escuadrones antivicio, reformatorios y un sistema judicial juvenil. Algunos trataron de elevar la edad de consentimiento a 18 ó 21 años, y algunos presionaron por una ley de salario mínimo, que esperaban que protegiera a las mujeres jóvenes de tener que recurrir al trabajo sexual ilegal.

Reprimir la “trata de blancas” también significó la expansión del poder federal. La Ley Mann de 1910 prohibió el transporte interestatal de mujeres para el trabajo sexual o “cualquier otra práctica inmoral”. Durante los siguientes siete años, los casos judiciales ampliaron el alcance de la ley hasta que funcionó para criminalizar todas las relaciones sexuales no maritales. La aplicación de la Ley Mann recayó en el incipiente FBI, que abrió su primera gran oficina de campo y alcanzó el reconocimiento nacional por la fuerza de sus esfuerzos antivicio.

La respuesta al trabajo sexual bajo la situación de pánico trató a las mujeres jóvenes como víctimas en lugar de puramente como criminales, pero continuó utilizando el poder punitivo del gobierno como elemento central para su rehabilitación. También dio poca credibilidad a la idea de que podrían estar tomando decisiones racionales sobre cómo responder a sus circunstancias. Esa misma fórmula continúa hoy en gran parte de la discusión pública sobre el tema.

Manifeste du Collectif des Prostituées de Seville

 

 

La prostitution n’est pas un crime. Nous, les prostituées, nous ne sommes pas des criminelles.

Aucune loi en Espagne n’interdit la vente de services sexuels entre des personnes adultes. La Loi Gag et les ordonnances municipales de Séville ne pénalisent pas la prostitution, puisqu’elles ne peuvent pas le faire. Pourtant, les deux règlements violent le principe de légalité, ainsi que les droits fondamentaux contenus dans la Constitution espagnole et le Statut d’Autonomie d’Andalousie, en privant les travailleuses du sexe des droits fondamentaux tels que le droit de circuler librement. Ils restreindent aussi, au travers de la répression, l’utilisation de l’espace public. Il n’y a pas de différence légale entre les prostituées, leurs clients et le reste des piétons; pour en faire la distinction, on n’utilise que des critères arbitraires de la police nationale et municipale, qui sont devenus une sorte de police morale.

 

Nous, les prostituées, nous sommes des femmes dignes.

La legitimité de la Constitution est basée sur la reconnaissance que “la dignité de la personne humaine, les droits inviolables qui lui sont inhérents, le libre développement de la personnalité, le respect de la loi et des droits d’autrui sont la base de l’ordre politique et de la paix sociale “.

Et la Cour Constitutionnelle définit la dignité comme «une valeur spirituelle et morale inhérente à la personne, qui se manifeste singulièrement dans l’autodétermination consciente et responsable de sa propre vie et qui s’accompagne de la prétention du respect d’autrui».

Nous, les prostituées, nous sommes des femmes dignes parce que nous déterminons nos vies de manière consciente et responsable et que nous cherchons le respect de la société dans son ensemble. Ceux qui essaient de nous faire devenir des mineures ayant besoin de tutelle s’attaquent directement à notre dignité; ils essaient de nous priver de notre capacité de décision; ils essaient, en somme, d’enlever notre liberté.

 

Nous, les prostituées, nous réclamons tous nos droits sexuels en tant que femmes.

Nous, les prostituées, nous ne considérons pas que le travail sexuel soit indigne ou que les relations sexuelles consenties entre des adultes hors mariage soient un fléau qui doive être éradiqué. C’est notre conviction, pour laquelle nous exigeons le même respect que nous avons envers ceux qui pensent le contraire. Nous revendiquons notre droit de vivre et de faire de notre sexe et notre sexualité ce que nous en décidons, sans interférence morale.

 

Nous, les prostituées, nous sommes des travailleuses du sexe.

Le travail du sexe, c’est un travail. En Espagne, la prostitution n’est pas interdite; pourtant, les droits des prostituées sont refusés. Dans cette situation, nous, les travailleuses du sexe, nous sommes assujeties à une situation de travail sans aucun droit. Cependant, l’hypocrisie de cette société ajoute le résultat de notre travail au Produit Intérieur Brut tout en nous refusant le droit du travail pour «défendre notre dignité».

 

La prostitution, ce n’est pas de la traite ou de la violence de genre.

Il n’est pas possible de faire des comparaisons entre les victimes d’un crime tel que la traite des êtres humains et des femmes qui pratiquent la prostitution librement et de leur propre choix. Cela ne fait que simplifier une réalité beaucoup plus complexe. Cela contribue aussi à l’ignorance sur cette réalité, ainsi qu’à la discrimination, la nuissance et la violation des droits des personnes qui pratiquent la prostitution.

La criminalisation de la prostitution perpétrée, au délà du Parlement espagnol, par le conseil municipal de Séville (entre autres) et par le gouvernement précédent du Parti Populaire avec sa Loi Gag, ne sert qu’à accroître la marginalisation et la faiblesse sociale des prostituées, nous laissant presque absoluement sans défense contre les mafias de la traite des êtres humains et menacent de nous faire devenir ce que les abolitionnistes veulent que nous devenions: des victimes ayant besoin de sauveurs.

Il est absurde de dire que la pénalisation est pour les clients et pas pour les prostituées. Aussi absurde de dire que dans une entreprise c’est l’achat qui est pénalisé, mais pas la vente. Celles qui sont finalement pénalisées, c’est nous, les prostituées, qui voyons ainsi notre survie économique mise en danger. C’est là la vraie violence contre les femmes que nous, les prostituées, nous subissons: la violence abolitionniste.

 

Nous, les prostituées, nous ne demandons pas de l’aide pour sortir de la prostitution: nous demandons l’abolition de la pauvreté.

Aucune femme n’est née pour être pauvre. La pauvreté est dégradante et coercitive. Une société qui accepte la pauvreté ou qui croit que la pauvreté est inévitable ne respecte pas les femmes. La pauvreté est une forme de violence, une violence qui touche de manière disproportionnée les personnes marginalisées. La pauvreté ne peut être considérée comme un choix qui garantit de la sécurité.

 

En conséquence, nous, les prostituées de Séville:

Nous demandons:

  • L’abrogation immédiate de la Loi Gag et des ordonnances anti-prostitution du conseil municipal de Séville.
  • La reconnaissance par l’Etat que le travail du sexe est un travail et l’application immédiate du Statut des Travailleurs et d’autres normes qui garantissent les droits des travailleuses.
  • La fin de la campagne de haine contre les prostituées du conseil municipal de Séville et l’affectation immédiate des fonds destinées à cette campagne à la lutte contre la pauvreté feminine à Séville.

 

Nous, les prostituées, nous avons commencé à nous manifester publiquement et nous ne garderons plus le silence!

Vous ne nous embarrasserez plus jamais avec vos campagnes infâmes!

 

À Séville, le 8 décembre 2017

Le Collectif des Prostituées de Seville

 

 

Colectivo de Prostitutas de Sevilla

Twitter: @ProstitutasSev

e-mail: Colectivo.prosev@gmail.com

Manifesto of the Sevilla Prostitutes Collective

 

 

 

Prostitution is not a crime. Prostitutes are not criminals.

No law prohibits in Spain the sale of sexual services between adults.

The Gag Law and the municipal ordinances of Seville do not sanction prostitution, which they can not do. Both regulations violate the principle of legality, as well as basic rights contained in the Spanish Constitution and the Statute of Autonomy of Andalusia, by depriving sex workers of fundamental rights such as the right to free movement and restricting the use of space. public through repression. There is no legal difference between prostitutes, their clients and the rest of the pedestrians; only the arbitrary criteria of national and municipal police turned into a kind of moral police.

Prostitutes are worthy women.

The Constitution legitimizes itself by recognizing that “the dignity of the human person, the inviolable rights that are inherent to it, the free development of the personality, respect for the law and the rights of others are the foundation of the political order and of social peace “.

And the Constitutional Court defines dignity as “a spiritual and moral value inherent in the person, which manifests itself singularly in the conscious and responsible self-determination of one’s own life and which carries with it the claim to respect by others”.

Prostitutes are worthy women because we self-consciously and responsibly determine our own lives and seek respect from society as a whole. Those who try us to become underage girls in need of guardianship are directly attacking our dignity, they are trying to deprive us of our decision-making capacity, they are trying, in short, to take away our freedom.

Prostitutes claim all of our sexual rights as women.

Prostitutes do not consider sex work to be unworthy nor consensual sexual relations between adults outside of marriage as a blight that must be eradicated. That is our conviction, for which we demand the same respect that we have towards those who think otherwise. We claim our right to live and do with our sex and sexuality what we decide, without moral interference.

Prostitutes are sex workers.

Sex work is work. In Spain, prostitution is not prohibited; they only deny us the rights to prostitutes. Under this situation, we sex workers are subjected to a work situation lacking any right. However, the hypocrisy of this society adds the result of our work to the Gross Domestic Product while denying us labor rights to “defend our dignity”.

Prostitution is not trafficking or gender violence

It is not possible to equal the victims of a crime such as trafficking in persons with women who practice prostitution freely and by their own decision. Doing this only simplifies a reality that is much more complex, contribute to ignorance of this reality and discriminate and harm people who practice prostitution by violating their rights.

The criminalization of prostitution carried out outside the Parliament by the City of Seville (among others) and by the previous government of the Popular Party with its Gag Law, only serves to increase the marginalization and social weakness of prostitutes, leaving us almost absolutely defenseless against the mafias of human trafficking and threatening to become what the abolitionists want us to become: victims in need of saviors.

It is absurd to say that clients are penalized and not prostitutes. It is absurd to say that in a business the purchase is penalized, but not the sale. Those who are ultimately penalized are the prostitutes, which we see endanger our economic survival. That is the real violence against women that prostitutes suffer: abolitionist violence.

Prostitutes do not ask for help to get out of prostitution: we demand the abolition of poverty.

No woman is born to be poor. Poverty is degrading and coercive. A society that accepts poverty or believes that poverty is inevitable does not respect women. Poverty is a form of violence, a violence that disproportionately affects the marginalized. Poverty can not be considered a safe place.

Consequently, the prostitutes of Seville:

We demand:

  • Immediate repeal of the Gag Law and anti-prostitution ordinances of the City of Seville
  • Recognition by the State of the labor nature of sex work and immediate application of the Statute of Workers and other standards that guarantee the rights of women workers.
  • The end of the hate campaign against the prostitutes of the City of Seville and immediate allocation of the funds allocated to that campaign to the fight against poverty among women in the city of Seville.

PROSTITUTES HAVE BEGUN TO SPEAK AND WE WILL NOT BE SILENT!

YOU WILL NO LONGER BE ASHAMED OF YOURS INFAMOUS CAMPAIGNS!

 

In Seville, on December 8, 2017

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla

 

Collective of Prostitutes of Seville

 

Twitter: @ProstitutasSev

 

e-mail: Colectivo.prosev@gmail.com

Reducir la trata de personas a través de la despenalización del trabajo sexual

 

AMA Journal of Ethics. January 2017, Volume 19, Number 1: 122-126.

 

Erin Albright, JD y Kate D’Adamo, MA

 

http: //journalofethics.ama-assn.org/2017/01/sect2-1701.html

 

Resumen

Para reducir la trata de personas, los trabajadores de la salud deberían apoyar la despenalización total de la prostitución. Al igual que la trata en otros tipos de trabajo, la prevención de la trata en el comercio sexual requiere abordar las diferentes formas de marginación que crean comunidades vulnerables. Al eliminar las leyes punitivas que impiden denunciar la explotación y el abuso, la despenalización permite a las trabajadoras sexuales trabajar de forma más segura, reduciendo así la marginación y la vulnerabilidad. La despenalización también puede ayudar a desestigmatizar el trabajo sexual y ayudar a resistir la marginación política, social y cultural de las trabajadoras sexuales.

 

 

Introducción

 

En agosto de 2016, Amnistía Internacional, manteniendo y reafirmando su enérgica condena de la trata de personas, publicó una orientación política modelo que llama a los países a despenalizar el comercio sexual para proteger mejor la salud y los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual [1]. Como explica Amnistía en la orientación política, la despenalización es el cambio de “delitos comunes que penalizan la mayoría o todos los aspectos del trabajo sexual”, incluidas las leyes que se dirigen a terceros no coercitivos que compran o facilitan el trabajo sexual, a “leyes y políticas que brindan protección a las trabajadoras sexuales de los actos de explotación y abuso “[2]. La política ha sido respaldada por la Organización Mundial de la Salud, ONUSIDA, la Alianza Global contra el Tráfico de Mujeres (GAATW), Human Rights Watch, Lambda Legal, la Unión Americana de Libertades Civiles, Freedom Network USA y muchas otras organizaciones que se enfocan en poblaciones vulnerables, incluidas las víctimas de la trata de personas [3, 4]. Lo que es más importante, es una política abrumadoramente respaldada por las personas que comercian con sexo: la comunidad afectada por estas leyes y políticas [5].

 

En contraste, las organizaciones que ven la despenalización como algo que da permiso e impunidad a los posibles explotadores han criticado esta orientación política, a pesar de la insistencia expresada en ésta en que se mantengan o establezcan leyes contra la trata y las agresiones físicas y sexuales [1]. Sin embargo, estas críticas no logran entablar una conversación matizada sobre el trabajo sexual en lo que respecta a la explotación, la pobreza, la discriminación, los derechos de las trabajadoras y la trata de personas [6]. Más importante aún, la investigación muestra lo contrario: la penalización crea condiciones de impunidad y aumenta las vulnerabilidades de las trabajadoras sexuales a la violencia y la explotación, incluida la trata.

 

Razones para oponerse a la penalización del trabajo sexual

 

El trabajo sexual y la trata sexual no son sinónimos. La participación en el comercio sexual se produce en un espectro constantemente cambiante de elección, circunstancia y coacción. Las víctimas de trata se encuentran en el otro extremo de este espectro, implicadas en el trabajo sexual por la fuerza o la coacción. Si bien es difícil cuantificar el número de personas víctimas de trata en el comercio sexual, sí sabemos, como veremos más adelante, que la penalización del trabajo sexual aumenta la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales a la violencia, la explotación y la trata [7]. De esta forma, aquí, discutimos cuatro razones por las cuales los profesionales de la salud deberían oponerse a la penalización del trabajo sexual.

 

Aumento de la violencia. En primer lugar, la penalización aumenta las oportunidades de violencia que, de facto, no se pueden denunciar [7]; es decir, debido a que el trabajo que realizan se considera una actividad delictiva, las personas que ejercen el trabajo sexual son blancos fáciles de abuso y explotación, incluido la trata. El temor a la detención y otras consecuencias significa que aquellas personas que participan en el trabajo sexual tienen menos probabilidades de denunciar casos de violencia o explotación, lo que resulta en un “clima de impunidad que fomenta que la policía, el sector de la salud y grupos no estatales abusen de los derechos de las trabajadoras sexuales”[8]. Esto es cierto incluso para los llamados marcos de “penalización parcial”, como los que penalizan sólo a los compradores de sexo. Si bien dicha estrategia parece basarse, a primera vista, en el bienestar de las personas que ejercen el trabajo sexual, su puesta en práctica a menudo significa la vigilancia de las áreas donde las trabajadoras sexuales realizan su trabajo. Esto obliga a trabajar en condiciones y lugares más aislados, lo que aumenta la vulnerabilidad física. Interrumpe las estrategias y negociaciones de seguridad críticas, incluidas las técnicas de reducción de daños, como el uso de preservativos, y las redes de pares [7]. Según un estudio publicado en The Lancet, la penalización parcial “crea daños similares a los de la penalización total al impedir la capacidad de las trabajadoras sexuales de proteger su salud y su seguridad, y creando una relación antagónica con la policía que da lugar a un clima de impunidad” [8].

 

Erosión de confianza. En segundo lugar, la penalización socava la confianza en los sistemas de apoyo, incluida la atención de la salud. El temor a ser juzagas moralmente, la discriminación, la menor calidad del servicio y las consecuencias legales impiden que muchas divulguen que están involucradas en el trabajo sexual, independientemente de si se han implicado a través de la elección, las circunstancias o la coacción [9]. Un estudio de 783 trabajadoras sexuales informó que el 70 por ciento nunca había revelado la naturaleza de su trabajo a un profesional de la salud [10]. En una evaluación de necesidades de trabajadoras sexuales que buscan clientes en espacios públicos, a menudo referidas como trabajadoras sexuales callejeras, una mujer explicó: “Fui violada y tenía miedo de ser enjuiciada por el hospital y que llamaran a la policía”. [9]. Interrumpir la relación entre un profesional de la salud y una trabajadora sexual puede significar que no se tengan en cuenta las señales de alarma importantes de la explotación, la violencia y la trata.

 

Aumento de la vulnerabilidad. En tercer lugar, la implicación en el sistema de justicia penal crea consecuencias duraderas, en términos de la evolución de la salud de una persona y la vulnerabilidad a la trata y otras formas de explotación. La incapacidad de ocultar una detención y condena por prostitución hace que la obtención de empleo formal, vivienda, prestaciones sociales y apoyo comunitario sea significativamente más difícil. Las multas y los costos asociados con una detención agravan la pobreza, lo que aumenta significativamente la vulnerabilidad de una persona a la trata y otras formas de explotación.

 

Estigma. Finalmente, la penalización refuerza el estigma, que perpetúa la marginación de las trabajadoras sexuales. Las investigaciones respaldan el hecho de que las trabajadoras sexuales son algunas de las personas más marginadas del mundo, sometidas a violaciones generalizadas de los derechos humanos que incluyen homicidio, violencia física y sexual, encarcelamiento, acoso por parte de las fuerzas del orden y discriminación en el acceso a la atención médica y otras fuentes de apoyo [1] Social, cultural, política y económicamente, las trabajadoras sexuales son estigmatizadas, ignoradas y silenciadas activamente incluso en espacios activistas que debaten sobre las mismas políticas que influyen en sus vidas [11]. Con demasiada frecuencia, se habla de las personas que ejercen el trabajo sexual en lugar de darles una plataforma para hablar por sí mismas, y el resultado es la falta de reconocimiento y cumplimiento de sus derechos humanos básicos.

 

Conclusión

 

La despenalización puede motivar un mayor reconocimiento de los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual y es por tanto un mecanismo de importancia crítica para disminuir la trata. Cuando mejoramos la salud y los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual, también lo hacemos para aquellas que son víctimas de trata sexual. De hecho, los “Principios y directrices recomendados sobre derechos humanos y trata” de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señala que “las violaciones de los derechos humanos son a la vez causa y consecuencia de la trata de personas” y, por lo tanto, es “esencial colocar la protección de todos los derechos humanos en el centro de todas las medidas adoptadas para prevenir y poner fin a la trata “[12]. Al despenalizar el trabajo sexual, las trabajadoras sexuales que sufren violencia pueden buscar ayuda de las fuerzas de orden público, los trabajadores de la salud o incluso amigos, con menos temor a las consecuencias para ellas mismas o para otros. Pueden unirse a redes de pares y emplear técnicas de reducción de daños que les ayuden a mantenerse más seguras, de modo que ya no tengan que arrostrar las consecuencias de una ficha penal simplemente por tratar de sobrevivir.

 

 

Referencias

  1. Amnesty International. Sex workers at risk: a research summary on human rights abuses against sex workers. http://www.amnestyusa.org/sites/default/files/briefing_-_sex_workers_rights_-_embargoed_-_final.pdf. Published May 2016. Accessed September 5, 2016.
  2. Amnesty International, 20.
  3. Women’s rights organization applauds new Amnesty International Policy to protect sex workers’ rights [news release]. Washington, DC: Center for Health and Gender Equity; May 26, 2016. Accessed October 19, 2016.
  4. Koster K. Does Amnesty International’s sex work resolution support “gender Apartheid”? Huffington Post. November 3, 2015. http://www.huffingtonpost.com/katherine-koster/amnesty-sex-work-resolution_b_8447106.html. Accessed October 19, 2016.
  5. Due to the myriad systems that marginalize women, including gender discrimination in the formal workplace and a higher scrutiny for policing under prostitution and loitering laws, women, both cis and transgender, are disproportionately engaged in the sex trade and may experience higher rates of exploitation. See, for example, Bobashev GV, Zule WA, Osilla KC, Kline TL, Wechsberg WM. Transactional sex among men and women in the South at high risk for HIV and other STIs. J Urban Health. 2009;86(suppl 1):32-47.
  6. Critics may also incorrectly use the terms decriminalization and legalization interchangeably, despite important differences in meaning. Legalization involves imposing state control over sex work through regulation, often in ways that perpetuate marginalization of vulnerable people.
  7. World Health Organization. Implementing Comprehensive HIV/STI Programmes with Sex Workers: Practical Approaches from Collaborative Interventions. Geneva, Switzerland: World Health Organization; 2013:24.
    http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/90000/1/9789241506182_
    eng.pdf?ua=1. Accessed September 12, 2016.
  8. Decker R, Crago AL, Chu SK, et al. Human rights violations against sex workers: burden and effect on HIV. Lancet. 2015;385(9963):192.
  9. Neal N, Schrader T, Hyndman, et al. Street based sex workers needs assessment: Toronto, Barrie and Oshwa. Street Health. February 2014:15. http://www.streethealth.ca/downloads/sex-workers-needs-assessment.pdf. Accessed August 25, 2016.
  10. Cohan D, Lutnick A, Davidson P, et al. Sex worker health: San Francisco style. Sex Transm Infect. 2006;82(5):418-422.
  11. Sukthankar A. Sex work, HIV and the law. Paper presented at: 3rd Annual Meeting of the Technical Advisory Group of the Global Commission on HIV and the Law; July 7-9, 2011; Geneva, Switzerland. http://hivlawcommission.org/index.php/report-working-papers?task=document.viewdoc&id=99. Accessed November 11, 2016.
  12. United Nations Office of the High Commissioner for Human Rights. Recommended Principles and Guidelines on Human Rights and Human Trafficking. http://www.ohchr.org/Documents/Publications/Traffickingen.pdf. Published 2002:3. Accessed November 18, 2016

 

Erin Albright, JD, es la directora regional de programas en Give Way to Freedom, en Boston. Sus ocho años de experiencia en el campo contra la trata incluyen trabajos para la Unidad de Trata de Personas del Departamento de Policía de Boston, gestión de una red de proveedores de servicios en Nueva Inglaterra, participación y liderazgo para Freedom Network USA y asesoramiento y liderazgo para grupos de trabajo en Nueva Inglaterra y en todo el país. Se especializa en el desarrollo de la capacidad de organización y la colaboración de servicios a través de la capacitación y la consulta con proveedores de servicios, fuerzas del orden público, grupos de trabajo y legisladores.

Kate D’Adamo, MA, es una defensora de políticas nacionales en el Proyecto de Trabajadoras Sexuales en la ciudad de Nueva York, donde trabaja en políticas y apoyo social a nivel estatal, federal e interregional sobre cuestiones que afectan a quienes participan en el comercio sexual, incluida la trata de personas y el VIH. Antes de unirse al Proyecto de Trabajadoras Sexuales, Kate fue una organizadora principal del Proyecto de Extensión de Trabajadoras Sexuales en Nueva York y Sex Workers Action New York, dos organizaciones dirigidas por mandantes que apoyan a quienes comercian con sexo en el área de la ciudad de Nueva York. También ha trabajado en temas como la trata de personas, los derechos laborales, la solidaridad internacional y la migración en la Comisión Internacional de Derechos Laborales, Global Workers Justice Alliance, Open Society Foundation y Freedom Network USA.

Reconocimientos

Los autores desean agradecer a Meg Muñoz, fundadora y directora ejecutiva de Abeni, por su aporte, sabiduría y liderazgo general sobre este tema.