Después de FOSTA: muchos de los sistemas e institutos que se supone que nos protegen a las trabajadoras sexuales han sido enviados a erradicarnos

 

 

 

7 de abril de 2018

 

http://coyoteri.org/wp/after-fosta-many-of-the-systems-and-institutes-the-are-supposed-to-protect-us-are-sent-to-erase-u/

 

“Que el que esté libre de pecado entre vosotros sea el primero en tirarle una piedra”.

 

“El Congreso está tratando de acabar con las trabajadoras sexuales y desconectarlas de sus servicios comunitarios y de apoyo vital”.

 

por Bella Robinson, directora ejecutiva de Coyote RI (Call off Your Old Tired Ethics)

 

6 de abril de 2018

 

FOSTA (Fight Online Sex Trafficking Act) es una guerra contra las mujeres pobres. Este crimen de odio está siendo patrocinado por el Congreso con el dinero del contribuyente. El Congreso acaba de mostrar su verdadera cara y aprobar Fosta muestra que no se preocupa por las trabajadoras sexuales y mucho menos las víctimas de la trata sexual.

Es importante que las personas involucradas en la industria del sexo sepan cómo conectarse a la COMUNIDAD. Aquí hay una lista de algunas de las mejores organizaciones de EE.UU. que se esforzarán para ayudar a las personas involucradas en la industria del sexo que estén en crisis.

SWOP USA tiene una línea de apoyo. Soy una de las voluntarias que ayudan a responder la línea de ayuda. Desde que FOSTA (Ley de Lucha contra la Trata Sexual) fue aprobada, la línea de soporte recibe más llamadas que nunca. SWOP USA SUPPORT LINE 877-776-2004

Quiero que nuestra comunidad sea consciente de que los cierres de nuestro ESPACIO DE LIBRE EXPRESIÓN en línea afectarán primero a las trabajadoras sexuales más marginadas y pobres. Muchas de ellas viven en hoteles y no podrán tener ingresos dentro de uno o dos días. Muchas de estas mujeres tienen hijos o son jóvenes LGBT que no pueden acceder a un refugio u otros servicios del Estado. Las trabajadoras indocumentadas que ya están siendo cazadas por nuestro gobierno no podrán alquilar una vivienda ni pagar alimentos.

FOSTA abrirá un nuevo caldo de cultivo para los depredadores y aquellos que buscan explotarnos. Muchos de ellos llevarán insignias de policía y otros tratarán de hacerse pasar por clientes. La violencia y la explotación implosionarán. Miles y miles de trabajadoras sexuales y sus familias quedarán sin hogar, y las trabajadoras no tendrán otra opción que trabajar en las calles.

La violencia doméstica y las violaciones aumentarán. Los niños perderán a sus madres y serán separarados de sus hermanos, y serán arrojados al descompuesto sistema DCYF que abrirá un hogar de acogida aún más grande como antesala de la cárcel. La enfermedad aumentará, más mujeres pobres quedarán embarazadas debido a la guerra del gobierno contra los derechos reproductivos de las mujeres.

Mientras tanto, no oirás que el CONGRESO mencione la desigualdad económica o la falta de viviendas asequibles en todas las ciudades de Estados Unidos. O la falta de empleos que paguen un salario digno; porque el salario mínimo ya no cubre el costo de la vivienda, incluso en los barrios más pobres. Tampoco mencionarán que la mayoría de las ciudades no han aceptado las solicitudes de vivienda en décadas y mientras nos han cobrado impuestos a muerte, casi se han deshecho de todos los servicios públicos, alegando que son ¿programas de subsidio?. El Tío Sam es el mayor proxeneta de todos, y quiere controlar los cuerpos de las mujeres.

La estafa de la lucha contra la trata ha cerrado el círculo. El Congreso ha cometido un crimen de odio contra las trabajadoras sexuales. Quieren que las trabajadoras sexuales mueran. No hay viviendas para gente pobre, hay muy pocos proveedores de salud mental que sean competentes para atender a las personas involucradas en la industria del sexo. Nuestra investigación basada en la comunidad muestra que los proveedores de servicios traumatizaron a las personas en la industria del sexo y trataron de avergonzar a la gente a muerte.

Entonces, es mejor que comencemos a prepararnos para el daño colateral que ha surgido después de FOSTA.

En este momento, me gustaría recordar al público que Coyote RI no le enseña a nadie a hacer el trabajo sexual. No facilitamos ni promovemos el trabajo de nadie, ni pedimos donaciones a trabajadoras sexuales. Simplemente estamos abogando por la salud y la seguridad de las personas involucradas en la industria del sexo y proporcionamos a nuestra comunidad todo el apoyo que podemos.

Muchas organizaciones de defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales realizarán concentraciones en todo el país en el Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales, también conocido como el Día Internacional de las Putas, el 2 de junio de 2018.

Las organizaciones de justicia social de Coyote RI y Rhode Islands organizarán una Concentración por la Reforma de la Justicia Penal el 2 de junio de 2018 (detalles sobre el evento próximamente).

Ha aparecido este sitio web ofreciendo una recompensa de $ 25.000 a cada una de las primeras 10 trabajadoras sexuales que presenten pruebas de que un congresista que votó a favor de SESTA es / fue cliente suyo. Estoy luchando por la #whorenation con la esperanza de que puedan desenmascarar a suficientes legisladores para obligar a estos hipócritas a renunciar a su escaño. Drenemos la ciénaga y exijamos que sus sustitutos comiencen a gastar nuestros impuestos en servicios públicos.

 

HOJA DE RECOMENDACIONES

Si deseáis acceder a algunos de estos sitios, deberéis usar un navegador VPN (red muy privada) como TOR. Intentaremos actualizar esta lista con la mayor frecuencia posible.

Nueva actualización de la lista 7 de abril, 2018 PM EST

Actualizada del 4 de abril de 2018-04-08

https://www.eroticmonkey.com/

https://www.locanto.com/Personals/P/

http://www.usasexguide.info/

https://www.theeroticreview.com/   Only allows access from a VPN

https://www.bestgfe.com/     Only allows you to click agree and access from a US browser

http://sipsap.com/

https://www.slixa.com/

https://preferred411.com/

https://liveescortreviews.com/

http://www.eros.com/

http://www.bigdoggie.net/

http://onebackpage.com/

http://backpage.ly/

openadultdirectory.com/

https://adultsearch.com/

https://www.69butterfly.com/

http://www.escorts2.com/en/usa

https://www.escortdirectory.com

http://www.escorts2.com/en/usa

https://usa.global-free-classified-ads.com/

seekingarrangement.com

https://usa.topescortbabes.com/

rubratings.com

https://liveescortreviews.com

https://40up.com.toronto.listcrawler.com/brief/1

https://liverubreviews.com

http://tosluts.com/forums/

https://www.adultlook.com

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https://adultfriendfinder.com

duttslist.com

https://cityxguide.com

rubratings.com

http://mozart2.rssing.com/

https://www.escortwiz.com

http://www.bestxxxpic.com/

OnlyFans.com now requires a completed W9 form for users to receive payout

Down

 

Backpage.com

Craigslist.org

indyfiles.com/

https://www.eccie.net/

http://www.escortcafe.com

https://myproviderguide.com

http://www.sexyescortads.com/

http://www.theeroticsection.com/

https://www.nightshift.co

http://usasexguide.com/

http://skipthegames.com/

https://bigcity.com/

http://cracker.com/

https://www.companionsreviews.com

https://www.gfeforum.com

https://www.naughtyreviews.com

postix.com

http://callescort.org/

Touchbyvenus.com shutdown

Myscarlettbook.com

SouthernGFE.com

http://easypost123.com/

http://postzone24.com/

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https://www.realescortreviews.com

 

 

 

 

 

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Prólogo a la “Historia sexual del cristianismo”, por Karlheinz Deschner

 

No es sensato, por consiguiente, creer que el código clerical de los tabúes ha sucumbido, que la hostilidad hacia el placer ha desaparecido y la mujer se ha emancipado. De la misma manera que hoy nos divierte la camisa del monje medieval, las generaciones venideras se reirán de nosotros y nuestro «amor libre»: una vida sexual que no está permitido mostrar en público, encerrada entre paredes, confinada la mayoría de las veces a la oscuridad de la noche es, como todos los negocios turbios, un climax de alegría y placer acotado por censores, regulado por leyes, amenazado por castigos, rodeado de cuchicheos, pervertido, una particular trastienda oculta durante toda la vida.

 

 

Si bien el cristianismo está hoy al borde de la bancarrota espiritual, sigue impregnando aún decisivamente nuestra moral sexual, y las limitaciones formales de nuestra vida erótica siguen siendo básicamente las mismas que en los siglos XV o V, en época de Lutero o San Agustín.

Y eso nos afecta a todos en el mundo occidental, incluso a los no cristianos o a los anticristianos. Pues lo que algunos pastores nómadas de cabras pensaron hace dos mil quinientos años sigue determinando los códigos oficiales desde Europa hasta América; subsiste una conexión tangible entre las ideas sobre la sexualidad de los profetas veterotestamentarios o de Pablo y los procesos penales por conducta deshonesta en Roma, París o Nueva York. Y quizá no sea casualidad que uno de los más elocuentes defensores de las relaciones sexuales libres, el francés Rene Guyon, haya sido un jurista que, hasta el mismo día de su muerte, exigió la abolición de todos los tabúes sexuales así como la radical eliminación de todas las ideas que asociaban la actividad sexual con el concepto de inmoralidad.

En la República Federal Alemana se tiende todavía hoy a la equiparación del derecho y la moral, y especialmente de la decencia y la moral sexual, lo que es una herencia inequívoca de la represión cristiana de los instintos. Con fatigosa monotonía, el legislador recurre a «el sentido de la decencia», «el vigente orden moral», «las concepciones morales fundamentales del pueblo», etcétera —fórmulas tras las cuales no hay nada más que la vieja inquina de los Padres de la Iglesia contra la sexualidad—. De la misma forma, el Tribunal Constitucional puede invocar abiertamente a las «comunidades religiosas públicas, (…) en particular a las dos grandes confesiones cristianas, de cuyas doctrinas extrae gran parte del pueblo las reglas para su comportamiento moral». Por consiguiente, las normas legales sobre el matrimonio, la anticontepción, el estupro, las relaciones con menores y demás, se ven condicionadas de tal forma que Emst-WaIter Hanack puede calificar de forma lapidaria al vigente derecho penal sobre asuntos sexuales como «en buena medida improcedente, superfluo o deshonesto».

Ahora bien, en otros países europeos la situación es muy parecida; la prohibición eclesiástica del incesto o el aborto, por ejemplo, influye decisivamente en la justicia; el concepto de indecencia se extiende incluso a los matrimonios y caen las peores execraciones sobre cualquier delito de estas características; los hijos engendrados fuera del matrimonio no pueden ser legitimados ni siquiera con una boda posterior; se persigue la publicidad de los medios anticonceptivos con penas monetarias, encarcelamientos o ambas cosas; se vela por la protección del matrimonio en los hoteles y empresas turísticas; y todo ello, y algunas cosas más, en total sintonía de principios con la moral eclesiástica.

Asimismo, en los EE.UU. la religión determina con extrema fuerza el derecho, sobre todo las decisiones sobre la conducta sexual, y crea ese clima hipócrita y mojigato que todavía caracteriza a los estados puritanos.

Y con total independencia de la forma de justicia o injusticia dominante (que por supuesto es siempre la justicia o injusticia de los dominadores), la moral sexual tradicional sigue siendo efectiva, los tabúes continúan vigentes. Han sido inculcados demasiado profundamente en todas los estratos sociales. La permisividad y la tolerancia siguen estando perseguidas como en el pasado; moral todavía equivale en todas partes a moral sexual, incluso en Suecia.

Aparte de a la teología, a la justicia, e incluso a determinadas especialidades de la medicina y la psicología, la superstición bíblica perjudica a nuestra vida sexual, y por tanto, en resumidas cuentas, a nuestra vida.

No es sensato, por consiguiente, creer que el código clerical de los tabúes ha sucumbido, que la hostilidad hacia el placer ha desaparecido y la mujer se ha emancipado. De la misma manera que hoy nos divierte la camisa del monje medieval, las generaciones venideras se reirán de nosotros y nuestro «amor libre»: una vida sexual que no está permitido mostrar en público, encerrada entre paredes, confinada la mayoría de las veces a la oscuridad de la noche es, como todos los negocios turbios, un climax de alegría y placer acotado por censores, regulado por leyes, amenazado por castigos, rodeado de cuchicheos, pervertido, una particular trastienda oculta durante toda la vida.

De San Pablo a San Agustín, de los escolásticos a los dos desacreditados papas de la época fascista, los mayores espíritus del catolicismo han cultivado un permanente miedo a la sexualidad, un síndrome sexual sin precedentes, una singular atmósfera de mojigatería y fariseísmo, de represión, agresiones y complejos de culpa; han envuelto con tabúes morales y exorcismos la totalidad de la vida humana, su alegría de sentir y existir, los mecanismos biológicos del placer y los arrebatos de la pasión, han  generado sistemáticamente vergüenza y miedo, un íntimo estado de sitio y lo han explotado sistemáticamente; por puro afán de poder, o porque ellos mismos fueron víctimas y represores de aquellos instintos, porque ellos mismos, habiendo sido atormentados, han atormentado a otros, en sentido figurado o literal.

Corroídos por la envidia y a la vez con premeditación calculada corrompieron en sus fieles lo más inofensivo, lo más alegre: la experiencia del placer, la vivencia del amor. La Iglesia ha pervertido casi todos los valores de la vida sexual, ha llamado al Bien mal y al Mal bien, ha sellado lo honesto como deshonesto, lo positivo como negativo. Ha impedido o dificultado la satisfacción de los deseos naturales y en cambio ha convertido en deber el cumplimiento de mandatos antinaturales, mediante la sanción de la vida eterna y las penitencias más terrenales o más extremadamente bárbaras.

Ciertamente, uno puede preguntarse si todas las otras fechorías del cristianismo —la erradicación del paganismo, la matanza de judíos, la quema de herejes y brujas, las Cruzadas, las guerras de religión, el asesinato de indios y negros, así como todas las otras atrocidades (incluyendo los millones y millones de víctimas de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la larga guerra de Vietnam)—, uno tiene derecho a preguntarse, digo, si verdaderamente esta extraordinaria historia de crímenes no fue menos devastadora que la enorme mutilación moral y la viciosa educación por parte de esa iglesia cultivadora de las abstinencias, las coacciones, el odio a la sexualidad, y sobre todo si la irradiación de la opresión clerical de la sexualidad no se extiende desde la neurosis privada y la vida infeliz del individuo a las masacres de pueblos enteros, e incluso si muchas de las mayores carnicerías del cristianismo no han sido, directa o indirectamente, consecuencia de la moral.

Una sociedad enferma de su propia moral sólo puede sanar, en todo caso, prescindiendo de esa moral, esto es, de su religión. Lo cual no significa que un mundo sin cristianismo tenga que estar sano, per se. Pero con el cristianismo, con la Iglesia, tiene que estar enfermo. Dos mil años son prueba más que suficiente de ello. También aquí, en fin, es válida la frase de Lichtenberg: «Desde luego yo no puedo decir si mejorará cambiando, pero al menos puedo decir que tiene que cambiar para mejorar».

 


Karlheinz Deschner (Bamberg, 23 de mayo de 1924 − Haßfurt, 8 de abril de 2014) fue un historiador, crítico de la Iglesia Católica y ensayista alemán.
https://es.wikipedia.org/wiki/Karlheinz_Deschner

Su “Historia sexual del cristianismo” se puede descargar aquí:
http://www.ignaciodarnaude.com/textos_diversos/Historia%20Sexual%20del%20Cristianismo,K.Deschner.pdf

Y su “Historia criminal del cristianismo”, aquí:
https://laicismo.org/2013/03/karlheinz-deschner-la-historia-criminal-del-cristianismo-en-10-tomos/39153/

¡¡¡ Derogar / detener FOSTA AHORA !!!

 

 

Creado por J.O. el 27 de marzo de 2018

 

Firma esta peticion aquí:

https://petitions.whitehouse.gov/petition/repealstop-fosta-now

 

Revocar FOSTA o detener la firma de FOSTA inmediatamente: internet NECESITA ser abierto. Esta ley socava por completo la importancia de un internet abierto que es sobre lo que se construyó todo internet. Inconsecuentemente viola la primera enmienda simplemente al hacer que los sitios sean responsables de las acciones de sus usuarios. Esto impide la libre expresión y restringe lo que un sitio puede hacer en general. Los foros se cerrarán, los mercados se cerrarán. Hacer que sitios como Twitter, Facebook y Craigslist sean responsables de las acciones de sus usuarios es algo completamente descabellado. Son foros y mercados públicos , no harías que un centro comercial o un hotel fuera penalmente responsable de que haya una prostituta en la esquina, ¿verdad?

La libertad sexual está en riesgo por estos nuevos y condenatorios proyectos de ley aprobados por el Congreso

Steven W Thrasher 

 

 

 

Craigslist cerró sus anuncios personales debido al intento patriarcal y homofóbico del Congreso de controlar a las trabajadoras sexuales. No se detendrá ahí.

@thrasherxy

29 de marzo de 2018

https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/mar/29/sexual-freedom-fosta-sosta?CMP=share_btn_fb

 

“El Congreso de los EE. UU. quiere regular aún más el sexo a través de internet, y la vida sexual moderna de la mayoría de las personas interactúa con internet”. Fotografía: Andrew Bret Wallis / Getty Images

 

Craigslist cerró completamente su sección de anuncios personales la semana pasada. Esto me dejó conmocionado: por lo que augura sobre mi propia historia sexual con los personales “M4M” de Craiglist, sobre la seguridad de las trabajadoras sexuales y sobre la creciente vigilancia de las libertades sexuales en los EE. UU.

¿El motivo del cierre? El Congreso de los EE. UU. Acaba de aprobar la Ley de Lucha contra la Trata Sexual en Línea (FOSTA) y la Ley para Detener la Facilitación de la Trata Sexual (SESTA). Parece probable que Donald Trump firme estos proyectos de ley antisexuales y los convierta en ley firme, incluso cuando el país oye todo acerca de él supuestamente siendo azotado por la estrella de cine adulto Stormy Daniels.

Como Craigslist explicó en su sitio, FOSTA busca “someter a los sitios web a responsabilidad penal y civil cuando terceros (usuarios) hacen un uso indebido ilegal de los contactos personales en línea”. Si ocurre algún trabajo sexual en su sitio, Craigslist podría ser demandado.

“No podemos asumir ese riesgo sin poner en peligro todos nuestros otros servicios, por lo que estamos lamentablemente sacando los contactos de Craigslist fuera de línea”, escribió la siempre simple cartelera de Internet. “Esperamos poder traerlos de vuelta algún día. Para los millones de cónyuges, parejas y compañeros que se conocieron a través de Craigslist, ¡les deseamos toda la felicidad! ”

Si crees que nada de esto te afecta a ti porque no eres queer o te gusta el trabajo sexual, vuelve a pensarlo.

Ese sentimiento amable me golpeó duro. Una gélida noche de febrero de 2007, unas semanas después de la muerte de mi madre, en el invierno más oscuro de mi vida, respondí a un anuncio de Craigslist en la categoría de “hombres que buscan hombres”. Nos encontramos esa noche y tuvimos sexo.

Después, hablamos un poco de esa encantadora manera post-orgásmica como los hombres homosexuales a veces hacemos, en ese espacio de conexión en el que Craigslist M4M me ha permitido conocer a otros hombres gay en los confines del mundo. Él era un hombre inteligente y encantador. No vivíamos en la misma ciudad, pero luego cuando lo hicimos, salimos juntos por varios años. Excepto en casos muy raros, la vergüenza y el bochorno evitaron que le dijera a nadie que había conocido a este novio de esta manera. Pero se convirtió en uno de los grandes amores de mi vida y sigue siendo un querido amigo.


“Es una tragedia que otras personas no tendrán ya la libertad de explorar como yo lo hice de esta manera”. Fotografía: Tetra Images / Getty Images

Es triste que nadie más llegue a conocer a sus novios o pueda establecer contactos en Craigslist, pero mi tristeza no es solo por la pérdida de contactos “respetables”. Lloro por todos los contactos que la gente tuvo a través de Craigslist que fueron significativas para ellos, incluido el trabajo sexual.

Craiglist M4M fue fundamental para explorar mi sexualidad en ciernes, y me conecté con muchachos durante mis 20 años. No tengo el tipo de rostro o cuerpo que generaba mucho interés en Match.com cuando tenía veintitantos años, y todavía no tengo el aspecto adecuado para generar interés en Grindr o Tinder.

Pero a veces, en el intercambio de coqueteo de correos electrónicos generados por anuncios de Craiglist, encontré hombres con quienes explorar, a veces sexualmente, a veces no. Es una tragedia que otras personas no tendrán ya la libertad de explorar como yo lo hice de esta manera.

Pero obstaculizar actos sexuales como los míos ni siquiera era la intención principal de SESTA o FOSTA. El objetivo principal de estos proyectos de ley es amalgamar el rastreo del sexo forzado con el trabajo sexual voluntario, así como castigar mejor a cualquier persona que se dedique voluntariamente al trabajo sexual (y cualquier sitio web que lo facilite). Este es un asalto económico particular contra las personas que son queer, trans y / o anteriormente encarceladas que han sido excluidas de otras formas de obtener ingresos.

Como la reportera principal de In Justice Today, Melissa Gira Grant ha estado escribiendo durante un tiempo, estos proyectos de ley son rechazados por los sobrevivientes de trata sexual y pondrán en riesgo la vida de las trabajadoras sexuales. La respuesta ahora es hacer que el trabajo sexual sea legal y facilitar las formas en que se puede hacer de manera más segura, no para conducirlo a mayor clandestinidad.

Más personas deberían preocuparse por los derechos de las trabajadoras sexuales. Pero si crees que nada de esto se aplica a ti porque no eres queer o te gusta el trabajo sexual, piensa de nuevo: el Congreso de EE. UU. quiere regular aún más el sexo a través de Internet, y las vidas sexual moderna de la mayoría de las personas interactúa con internet.

Craigslist cerró toda su sección personal debido al deseo excesivo del Congreso de controlar el trabajo sexual. Y no hay ninguna razón para que el Congreso no pueda intimidar de manera similar a Tinder o Grindr para que te retiren o cierren por completo, igual que Craigslist: y entonces ¿dónde irías?

Ha habido preocupación porque el movimiento #MeToo pudiera llevar a un pánico sexual. Pero el verdadero pánico sexual no se debe al feminismo enloquecido, sino al deseo patriarcal, homofóbico, antitrans y teocrático del Congreso de EE. UU. de controlar a las trabajadoras sexuales y, por extensión, sofocar los deseos sexuales de cualquiera de nosotros que no quiera conformarme a sus formas puritanas.

  • Steven W Thrasher es el escritor general para el Guardian US

“Hermana” abolicionista

 

 

No soy hermana de mujeres que desacreditan a otras mujeres para imponer sus ideas, que tergiversan trata con prostitución y obstruyen la lucha de un colectivo marginado e invisibiliza a las víctimas. Que el abolicionismo hipócrita y egoísta me llame hermana es un insulto y una burla

Kenia García

 

 

 

“Hermanas” abolicionistas institucionales que diseñan leyes donde se nos persigue.

“Hermanas” institucionales que utilizan las asociaciones feministas afines a sus partidos políticos para sacar planes, ordenanzas donde nos acosan.

Entidades “hermanas” que reciben subvenciones para atendernos pero que a nosotras no nos llega esa atención; que las “hermanas” han firmando y renovado convenios sin poner remedio a que no está llegando lo firmado, en pro de sus ideales abolicionistas o en pro de las próximas subvenciones.

“Hermanas” que invierten más dinero en charlas, debates y publicidad en pro de sus ideales abolicionistas que en protección real para las víctimas de trata y alternativas reales para quien desea dejarlo.

“Hermanas” que se dedican a insultar a las trabajadoras sexuales visibles, a desvalorizar su voz por trabajar en diferentes espacios de trabajo con mejores condiciones laborales, por tener conciencia política, feminista, obrera, pro sex, etc. a golpe de teclado.

“Hermanas rojas” que no hacen nada ante la vulneración de derechos que sufrimos a consecuencia de las medidas que toman sus compañeras.

“Hermanas” feministas que nos quieren silenciar en otro espacios sociales donde no hay posicionamiento ante la prostitucion o no está consensuado.

“Hermanas” feministas que quieren parar con un dedo lo que ya no se para: nuestra voz. Cada vez somos más las trabajadoras sexuales que levantamos la voz en todo el mundo en pro del reconocimiento de nuestro trabajo. Cada día sumamos más entidades en defensa de los derechos humanos que están cambiando su posionamiento abolicionista en pro de la trabajadoras sexuales.

Vamos sumando más colectivos de trabajadoras sexuales, más aliadas; cada día nuestras compañeras no visibles están más informadas, empoderadas, más unidas que nunca a través de las redes sociales.

¡¡¡Joder con las “hermanas”!!!

Marijose Barrera Márquez

¿Qué quieren estes putes?

Por Paula Vip

Miércoles 3 de enero de 2018

 

http://colectivocaye.org/DailyCaye/spip.php?article9

Las y los trabajadores sexuales (putas y putos) son seres complejos y difíciles de comprender.

Son sujetos incomprensibles para la sociedad, porque no cabe duda de que la suya es una labor desagradable y sucia. Machista y degradante. ¿Por qué entonces, algunas de ellas se empeñan en querer decirnos que es un trabajo tan digno como otro cualquiera?

¿Cómo pueden las putas hablar de dignidad si lo único que quieren de ellas los puteros, los prostituidores que compran esos cuerpos, es someterlas a sus más bajos instintos, llenarles con sus grandes y purulentos penes cuantos agujeros tengan y rebosarlos de semen putrefacto, fruto de tanto follar con otras prostituídas infectadas, claro está.

En realidad, ¿qué sabrán las putas de dignidad si lo que hacen cada día es lo más indigno que puede hacer una mujer?

¿Cómo se atreven a levantar la voz y reclamar derechos? ¿Derechos para qué?

¡Resulta incoherente pedir derechos para ser violadas. Claramente estas mujeres no saben lo que dicen!

Estas putas se han vuelto locas, son unas mentirosas y venden humo, uno tan apestoso como resultan ser ellas mismas, para que no veamos con claridad la única verdad factible y es que NO existe el mal llamado “trabajo sexual”. Es simplemente la degradación de la mujer en estado extremo, la feroz querencia y la férrea voluntad del hombre, de romper vaginas infectadas y anos sucios para poder terminar usando las bocas de esas pobres mujeres, inundándolas de semen y convirtiéndolas en contenedores de ese maloliente y asqueroso esperma de muerte e infección.

Ellos, los puteros, los prostituidores, los violadores, quieren vírgenes, niñas, embarazadas, mujeres desdentadas que no puedan morderles, de grandes tetas y pequeño cerebro, las quieren drogadas, dormidas, púberes, pelirrojas, rubias y morenas, altas y enanas, feas y bellezones, gordas y anoréxicas, pero tontas. Muy tontas. Tanto como para dejarse manipular y dejar que alguien les haga cruzar continentes engañadas mientras las van violando por el camino.

Porque los hombres sólo saben violar. Desde que despiertan por la mañana con la tienda de campaña bien montada, hasta la madrugada. Esos hombres feos, gordos, viejos, calvos, borrachos, sudados, con la camisa abierta hasta el ombligo, ésos a los que se les ve la raja del culo por mucho que se empeñen en subirse los pantalones, son los que las putas deben soportar cada hora de cada día, sometidas al patriarcado más rancio de la sociedad.

Porque esos hombres son los clientes de las mal llamadas trabajadoras sexuales. Que nadie se llame a engaño. No son nuestros maridos, ni nuestros padres, ni nuestros abuelitos y por supuesto no son nuestros hijos cuarentones o cincuentones. Ellos sí que son hombres decentes, hombres de bien. Hombres que saben cómo tratar a las mujeres, aunque las estadísticas se empeñen en decir que en 2017, 98 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas y sólo dos de ellas eran mujeres que ejercían prostitución. Ese dato es irrelevante, porque una puta asesinada vale por 50 mujeres que se dedican a cuidar de sus vaginas y no permiten que los hombres las denigren a diario convirtiéndolas en contenedores de semen pegajoso.

Ellas mueren a manos de sus prostituidores, de esos malos hombres que nosotras nunca encontraremos en nuestro paseo por la vida. Porque nosotras sí sabemos escoger nuestros trabajos -mal pagados, en los que el jefe nos mete mano, y callamos. Cuando conducimos nos gritan –mujer tenías que ser- y callamos.

Nosotras no morimos a manos de nuestros hombres, nos hallan muertas. Nadie se para a preguntar si acaso nos lo merecíamos, porque somos honradas y decentes. Muy decentes. Eso no implica que de vez en cuando tengamos nuestros rolletes, amantes y novios fuera de nuestra relación cerrada y monógama, pero no cobrar nos hace intocables. Y dignas, muy dignas.

Las mujeres que son traficadas, tratadas y explotadas con fines sexuales nos merecen una angustia especial, porque está claro que son seres no pensantes, demasiado ingenuas para ver venir que, siendo guapas y extranjeras, iban a terminar de putas.

Da un poco de rabia que ellas representen la estupidez femenina que el machismo siempre ha pregonado. Pero, por otra parte, el apabullante alegato de las mujeres libertinas que vienen a romper el discurso de las víctimas que tan bien manejamos las decentes y salvadoras mujeres de bien, no encaja en nuestro perfil. De ningún modo, vamos a permitir que estas mujeres que se auto denominan putas y que dicen que hacer sexo por dinero es lo que han elegido libremente, rompen el mercado antipatriarcal que tanto hemos luchado por conseguir –ejem- y vienen a demostrar que ellas tienen el poder de negociación y que cobran por aquello que nosotras, las decentes, hacemos gratis.

¡Neoliberales! ¡Capitalistas! ¡Impías! ‘Sucias! ¿Derechos decís?

¡Ya os daba yo vara y vaya si os ponía derechas!

Enseñando tetas y chochos sin ningún pudor, bailando, haciendo porno o de webcammer, follando en persona, o a distancia, o por teléfono…

¡Vendiendo sexo, la quintaesencia de la mujer, su vagina sagrada, su coño divino!

Las caricias que les negamos a nuestras, vosotras se las vendéis y nos jodéis el chiringuito follando y cobrando.

Es inaudito que reclamen un sitio en la sociedad limpia que hemos creado entre todas las mujeres de bien, este mundo ordenado en el que los palestinos arrojan piedras y los israelíes misiles. Éste es el mundo que hay que preservar.

Y las putas…ésas no saben ni lo que quieren. Alcohólicas, degeneradas moralmente, cocainómanas las más pudientes y heroinómanas las más precarias, drogatas todas.

Se pasan el tiempo tejiendo una maraña de mentiras sobre un trabajo que no existe en un sexo desgarrador que les rompe el alma y las arranca su, ya de por sí, poca dignidad como mujeres.

Por eso no importa lo que ellas quieran.

Importamos nosotras. Las mujeres decentes

Paula Vip
APROSEXISTA

 

Sexo banal

 Por Arcadi Espada

13.05.2009

 

http://www.elmundo.es/opinion/columnas/arcadi-espada/2009/05/14783528.html

 

CLÉRIGOS y comentaristas, y alguno de ellos disfrazado de doctor en Medicina, alertan contra la banalización del sexo que supone la píldora post. Yo comprendo muy bien lo de la banalización; pero en absoluto la alerta. Uno de los grandes avances de la Humanidad ha sido la banalización del sexo, que se ha producido como resultado de las acciones relacionadas con la higiene y la reproducción. ¡Qué duda cabe que en tiempos de la sífilis el sexo era mucho menos banal! El doctor Paul Ehrlich fue su gran banalizador cuando distanció el sexo de la enfermedad y la muerte con sus balas mágicas de arsénico. Y lo mismo puede decirse del doctor Luis Ernesto Miramontes cuando sintetizó la noretisterona y abrió el camino de fabricación de la píldora anticonceptiva. Y qué decir de los franceses que en el XVII inventaron el bidet para consuelo de las partes doloridas. Nadie lo dijo mejor que aquel Álvarez Solís: «Desde entonces el sexo perdió mucho sabor».

Frente a esa gama (¡globulina!) de hombres ilustres y banalizadores se ha alzado en todas las épocas el funesto tropel de la carcundia. Religiosa, pero no sólo. La carcundia literaria, encabezada por el doctor Freud ha sido mucho más temible y su grosero enfatismo se extiende hasta la vera de nuestros días con el soporífero Bataille y aquel japonés imperial para el que la petite mort sólo era un preludio blanducho de la grandiosa y última erección. Del tropel sólo es rescatable el viejo Wilhem (Reich), que puso el sexo en la máquina antes que James Brown y el gran escritor cubano Juan Abreu que a sus parrandas aún las llama sexo a fin y efecto de no envejecer.

De modo que yo aplaudo la banalización emprendida por las ministras Aído y Jiménez, con sus píldoras, sus abortos sin mamá y todo lo que venga en la misma línea divulgativa tendente a reducir el sexo a un juego, mediante el control de sus consecuencias más indeseables, es decir, mediante la civilización. Y aplaudo especialmente su trabajo en torno de los jóvenes, población de riesgo, siempre a punto de morir como Werther y por tanto la más necesitada de banalización, es decir de píldoras, datos, detalles y prosa, mucha prosa, que sepulte el mito. Ahora bien: sería conveniente que las ministras no fuesen más socialdemócratas de lo estructuralmente necesario. No puede ser que una mano incite al juego y la otra lo cancele. Una célebre subordinada de la ministra Aído quiere castigar a un bar de Málaga que regala copas a sus clientes si acuden disfrazadas de colegialas. Hombre, hombre. ¡Para qué querrán la píldora post si no se puede jugar a colegialas y a médicos!

 

El progresismo es un puritanismo

 

La izquierda, que un día se soñó instrumento de emancipación de la humanidad, se ha resignado a ejercer el papel de gran censor de las conciencias

 

Por MANUEL RUIZ ZAMORA

Filósofo

20 Diciembre, 2017 – 02:33h

 

http://www.diariodesevilla.es/opinion/tribuna/progresismo-puritanismo_0_1201680203.html

 

El progresismo es un puritanismo / ROSELL

Quién nos iba a decir hace años que lo que llamábamos progresismo no era sino el último disfraz del viejo puritanismo. Al diablo, nunca mejor dicho, con los sueños de amor y libertad; al diablo también con aquella proclama ingenua que prohibía prohibir. Hoy, todo cuanto remita al placer o al sexo, a la emancipación de la mente y los sentidos debe darse por definitivamente prohibido. Decía Santayana que el puritanismo es esa forma de pensar que cree que el pecado existe, que cree que el pecado debe ser castigado y que es bueno que el pecado exista para que pueda ser castigado. Es en esta última parte de la proposición en la que radica todo su sentido: el puritano abjura de todos los placeres para disfrutar del placer supremo de castigar a quien disfruta. Cuando por fin logramos expulsar a los clérigos a la recóndita paz de sus templos, descubrimos con asombro que había legiones enteras de puritanos, mucho más fervientes y combativos, esperando para ocupar los espacios que ellos dejaban libres.

El pecado, señoras y señores, vuelve a estar de moda, aunque ahora se camufle entre las sábanas de lo políticamente correcto. El deseo es un delito, la seducción, si es procurada por el hombre, un tipo de violación diluida; si lo es por la mujer, una rendición innoble a pautas de comportamiento machistas. La prostitución, esclavitud encubierta; la pornografía, una excrecencia perversa del heteropatriarcado. El desnudo, como viene a demostrarnos el reciente intento de prohibición de una obra de Balthus, una incitación a la pederastia (Ay, si su ignorancia les llevara a examinar la historia del arte) o, más simplemente, una conversión de la Mujer, ese objeto de culto, en un objeto sexual. La izquierda, que un día se soñó instrumento de emancipación de la humanidad, se ha resignado a ejercer el papel de gran censor de las conciencias.

Ciertamente, nunca el sexo y las izquierdas hicieron buenas migas. El mismísimo Carlos Marx, confundiendo las relaciones de producción con las de reproducción, procreó clandestinamente en su criada, incurriendo de esa forma en lo que, de no haber sido de izquierdas, hoy se consideraría un caso inaceptable de acoso laboral. A Jaime Gil de Biedma, en los años cincuenta del siglo pasado, le negaron el ingreso al Partido Comunista por su conocida condición de homosexual. También es de sobras conocido el destino trágico que padecieron en las dictaduras comunistas todos aquellos que practicaban formas desviadas de la sexualidad, según las designaban los sumos sacerdotes del Partido. Algunos de los herederos más orgullosos de aquellos desatinos totalitarios claman hoy sin pudor desde las cabeceras de la manifestaciones por los derechos de gays y lesbianas.

La derecha, por su parte, ha descubierto que para perpetuar la rancia influencia de su discurso moral tan solo tiene que presentarlo convenientemente envuelto en el papel de celofán de lo políticamente correcto. Ver, por ejemplo, los telediarios de Televisión Española es como asistir a una homilía en donde la parte dedicada a la información es apenas un pretexto para insuflar la moralina: ahora un poco de violencia de género, unas gotas de acoso escolar, los peligros de las drogas y el alcohol en la conducción vial y, como último descubrimiento estelar, un saludo cariñoso a los pérfidos puteros. ¿No han visto todavía esa obra maestra del arte episcopal en la que dos ultracuerpos invadidos de fundamentalismo insultan sin complejos, no solo a los asiduos a los burdeles, sino, por extensión, a las trabajadoras del sexo?.

Tal vez el tema de la prostitución sea el que mejor refleje la profunda hipocresía de los nuevos fariseos. De la misma forma que las antiabortistas, con su maximalismo y su intransigencia, lo único que consiguieron fue que las mujeres se vieran abocadas a abortar en condiciones clandestinas y miserables, con el resultado, muchas veces, de muerte, las abolicionistas, con el pretexto de velar por la dignidad de la Mujer, están consiguiendo que el colectivo de las prostitutas permanezca en unas condiciones de desregulación laboral que en la práctica no se diferencia demasiado del estado de los obreros en los albores de la revolución industrial. A las abolicionistas les importa un bledo la situación real de las prostitutas: su único objetivo es criminalizar. También les da igual lo que las propias prostitutas opinen al respecto: para el puritano lo importante es salvar el alma, si es posible contra la voluntad de quien tiene que ser salvado. Cuando por fin hayan logrado conquistar el mundo (y por el camino que vamos no están lejos de conseguirlo), este no será un lugar más justo, pero, a cambio, habrán conseguido que sea más triste, más mezquino y más feo.

 

Historias de control social y doble moral en Euskal Herria

 

 

‘Historia de la prostitución en Euskal Herria’, de Charo Roquero, hace un recorrido por la evolución de este trabajo socialmente ocultado.

 

https://www.diagonalperiodico.net/culturas/22688-historias-control-social-y-doble-moral.html

 

“En Euskal Herría nunca llegó a producirse un desarrollo floreciente de la prostitución como sí se dio en otras zonas”. Esta creencia, muy extendida, es la que intenta desmontar en su libro la historiadora Charo Roquero. El texto hace un recorrido por las diversas formas que adoptó la prostitución desde la Edad Media hasta la época contemporánea, circunscribiendo su investigación al territorio de Euskal Herria. Distintas épocas, desde aquellas de mayor “tolerancia” a las de mayor persecución, y distintas formas, tanto en los sectores más humildes y como en las clases acomodadas, son investigadas a través de una vasta documentación histórica, sobre todo a nivel de registros municipales, dando lugar a una obra rica en testimonios, experiencias y curiosidades. “En la documentación histórica no se aborda el tema directamente, sino que aparece de refilón, asociado a peleas, abusos de mujeres, incumplimientos de palabras de matrimonio,…”, explica la autora sobre las dificultades que ha encontrado en la investigación.

La prostitución ha sido entendida a lo largo de la historia como un “mal menor” y vinculada a una cuestión de higiene o salud pública. Denotaba, para la autora, la hipocresía de una sociedad que la toleraba cuando no la veía. Y la percepción de que, ante una sexualidad masculina considerada como un impulso irrefrenable y que necesitaba ser encauzada, las buenas mujeres quedaban a salvo de ésta gracias a las prostitutas.

“De alguna forma, se trata de un servicio social, y mantiene la estructura social establecida, con la familia como la base de la sociedad”, explica Roquero. Tolerancia que se mantenía siempre y cuando las prostitutas no se mezclasen con las “mujeres honradas”. Que no se encuentren en los mismos espacios, que no se las pueda confundir, encerrándolas si era necesario, creando guetos, llevándolas a los extrarradios de las ciudades, marcándolas con una vestimenta específica, etc. “A nadie le gusta que le recuerden que ellas están ahí”, apunta la autora.

Esta invisibilidad de la prostitución sólo se rompía cuando las instituciones se veían obligadas a abordar el tema con fines higienistas. Y no porque hubiese una preocupación por la salud de estas mujeres, sino para que no contagiasen sus enfermedades. “La prostituta, además de ser una mujer lasciva, inmoral y pecadora, es un ser enfermo, y un foco de contagio que hay que mantener controlado”, apunta Roquero. Progresivamente se irá identificando moral con higiene, cuestiones morales y religiosas irán mezclándose con otras más científicas y médicas desde el siglo XIX. “A nadie inspira compasión, donde a todos causa desprecio y asco, donde se le cura para que vuelva a servir, como un animal que enferma y curado puede ser útil”, denunciaba la escritora Concepción Arenal.

La investigación de Charo Roquero pone de manifiesto que en todas las etapas ha habido una asimilación de las mujeres más humildes e inmigrantes con prostitutas, y se ha argumentado desde las clases acomodadas que “la prostitución, lo mismo que la miseria, es forma específica de la clase proletaria, manteniéndose de ella y de sus desgracias”. Un discurso que las despojaba de dignidad y se convertía en todo un signo de identidad de clase, dejando fuera de foco otras formas de prostitución propias de las clases acomodadas, entre las que la autora analiza figuras como el de la ‘querida’ para la floreciente burguesía industrial.

Hay una vinculación evidente entre prostitución y miseria, pero, sobre todo, entre prostitución y situaciones de vulnerabilidad. Es el caso de las niñas que eran llevadas muy jóvenes a las ciudades para trabajar como sirvientas en las casas acomodadas y, frecuentemente, tras ser violadas por el señor o el señorito, eran despedidas. “Según un estudio de 1900, el 60% de las jóvenes que empezaban como sirvientas en la capital terminaban tarde o temprano siendo víctimas de la ‘seducción de los señoritos’”, relata el libro. También costureras, planchadoras o lavanderas, por sus raquíticos salarios, o aquellas mujeres que no tenían padres o tutores que pudieran responder por ellas, tenían todas las papeletas para terminar ejerciendo la prostitución. De otras, como taberneras, posaderas, mesoneras, se decía que “su honra se tenía en poca valía y se les presuponía una conducta provocativa”. Y su valoración social era determinante para que se condenase o no la violencia ejercida contra ellas.

La prostitución sirvió también como una herramienta para estigmatizar y ejercer control social sobre las mujeres en todas las etapas. Se consideraba que cualquier mujer que escapase a la autoridad masculina era especialmente peligrosa, como era el caso de viudas o solteras. No es casual que un 70-80% de las acusadas de brujería en los siglos XVI y XVII fuesen viudas, como documenta el texto. También se ponía coto a ejercicios de libertad por parte de éstas, como podía ser “que las mujeres anduvieran libremente por los caminos, sin la responsabilidad de un hombre”. En época más reciente, durante la posguerra, las mujeres detenidas por cuestiones políticas también fueron descalificadas de esta forma, y aparecían en los registros con la denominación de prostitutas, “con el fin de anular su identidad como sujetos políticos”, relata Roquero.

A pesar de todo, las prostitutas nunca han sido objeto de solidaridad, ni siquiera por parte de otras mujeres de su misma clase social. “La prostituta es una mujer indigna, sucia, cuando no viciosa y delincuente. No existe con ellas solidaridad. Al contrario, las mujeres de clase humilde, en los siglos XIX y XX, intentan distanciarse de ellas, en un afán porque no se las confunda. La virginidad es su único orgullo y hacen gala de ella. Se aferran a los valores de la femineidad que la sociedad valora y no dudan en marcar diferencias. Por su parte, las mujeres de la alta sociedad, muestran preocupación hacia ellas, pero desde una superioridad moral, desde la lástima caritativa”, explica la autora.

La mayor parte del debate actual en torno a la prostitución, entre posturas abolicionistas y pro-legalización, parecen seguir reproduciendo un tratamiento de éstas más como objeto del debate y que como sujetos. En palabras de Charo Roquero, “es indudable que la mujer prostituta no acaba de encontrar una política que no comprenda la valoración moral, la conmiseración y la lástima. Más que un afán de proteccionismo paternal lo que necesitan es una protección ante las tramas de explotación y tráfico, y una definición de sus derechos como trabajadora”. No en balde, y cita a la escritora feminista Itziar Ziga, “la alarma por la existencia de prostitutas es muy superior a la producida por la agresión a prostitutas”.

 

Se equivocan las abolicionistas

 

Se equivocan las abolicionistas si creen que van a acabar con la prostitución.

Y no porque sea imposible, sino porque no han adoptado la estrategia adecuada. Hacer la guerra a la prostitución “manu militari”, como se hace la guerra a las drogas o al terrorismo, sólo llevará a un mayor sufrimiento de las mujeres y a un mayor enriquecimiento de las mafias, estatales y no estatales, para mayor gloria del feminismo carcelario.

La única forma de acabar con la prostitución es llevar a cabo una guerra comercial que hunda los precios y arruine a la competencia. Esta guerra debería enfocarse en la demanda, por una parte, y en la oferta, por otra.

Acabar con la demanda de sexo pagado es fácil: basta con ofrecer sexo gratis. Y a esto las feministas abolicionistas no deberían objetar nada, ya que defienden el derecho a hacer con el propio cuerpo lo que se quiera y tienen muy claro que la fidelidad conyugal y la castidad virginal son instituciones patriarcales. Ahí están las Femen, usando sus tetas como arma de combate. Ya veo a las cohortes de feministas abolicionistas recorriendo los polígonos y haciendo que pagar por sexo sea lo más estúpido de este mundo.

Y en cuanto a la oferta, terminar con ella no puede ser asimismo más fácil: basta con ofrecer a cada prostituta una renta equivalente a sus ganancias y en las mismas condiciones, es decir, sin tener que hacer nada más que acostarse con quien le dé la gana y cuando le dé la gana.

Si no se pone fin a la prostitución es porque las abolicionistas no quieren.

Ellas sabrán por qué quieren llevar adelante una guerra que sólo beneficia a las mafias.