Eugenio Zaffaroni defendió la legalización de la prostitución: “Prohibiendo estás agravando todo”

Eugenio Zaffaroni* se mostró a favor de la legalización de la prostitución tras el asesinato de Enzo Aguirre, un joven correntino de 23 años, hallado muerto en un hotel porteño.

 

Radio Mitre Política

17 de noviembre de 2020

Eugenio Zaffaroni defendió la legalización de la prostitución: “Prohibiendo estás agravando todo”

 

Eugenio Zaffaroni defendió la legalización de la prostitución: “Prohibiendo estás agravando todo”.

 

Enzo Aguirre, de 23 años, fue hallado asfixiado en un hotel del barrio porteño de Retiro. El joven ejercía la prostitución y al encontrar su cuerpo mostraba signos de utilización de precintos y una media en la boca. A raíz de esto, Eugenio Zaffaroni apoyó la legalización de la prostitución.

“Creo que es indispensable reconocer que existe el trabajo sexual. Frente a cualquier problema social conflictivo hay dos caminos: creer que se puede eliminar de forma ilusoria o entender que no se puede eliminar, y hacer una reducción de daños”, aseguró el exjuez de la Corte Suprema de Justicia.

A su vez agregó: “Prohibiendo la prostitución estás agravando todo y generando un Estado cafishio que propicia la explotación”.

Zaffaroni insistió: “Ponés a las personas en manos de cafishios, estás favoreciendo la explotación, y generando todo un problema mucho más grande como la corrupción, generando un Estado cafishio, que justamente vive de la corrupción, la explotación, en vez de pagarle a sus funcionarios”.

En declaraciones radiales, el exjuez calificó este asesinato como “un crimen de odio”: “Puede que sea un robo, pero es claro que es un crimen de odio también. Esto tiene importancia para calificarlo a la opinión pública, que entiendan que esto no es sólo en contra de este muchacho, sino contra toda una categoría social, contra todo lo que no sea una sexualidad convencional”, explicó.

Las hipótesis apuntan a que el joven correntino fue asfixiado por personas con las que previamente había concretado una cita sexual y que luego estos quisieron robarle.

 


*

Eugenio Raúl Zaffaroni (Argentina)

Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Nombrado Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2015 para el periodo 2016-2022, y comenzó sus funciones el 1° de enero de 2016.

Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina (2003-2014), se desempeñó en la judicatura durante más de dos décadas.

Diputado de la Ciudad de Buenos Aires y Presidente de Bloque del “Frepaso” (1997-2000), Presidente de la Comisión de Redacción de la Convención Constituyente (1996) y Vicepresidente tercero de la Comisión de Redacción de la Asamblea Nacional Constituyente.

Fungió como Director General del Instituto Latinoamericano de Prevención del Delito de las Naciones Unidas (ILANUD) y como Procurador General de Justicia de la provincia de San Luis. Asimismo, se desempeñó como Interventor del Instituto Nacional de Lucha contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.

Entre sus obras más recientes se encuentran Criminology and Criminal Policy Movements (Estados Unidos: University Press of America, 2013); La Pachamama y el humano (Argentina: Colihue, 2011) y Derecho Penal. Parte General (Argentina: Ediar, 2000).

Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad Nacional del Litoral y abogado por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, ambas instituciones argentinas. Ha recibido Doctorados Honoris Causa en 31 universidades latinoamericanas.

Nació en Buenos Aires, Argentina, el 7 de enero de 1940.

https://www.corteidh.or.cr/sitios/compos14/zaffaroni.html

En la piel de Natasha, de prostituta a trabajadora sexual virtual

Tiene 29 años y pasó de la prostitución autogestiva a vender contenidos eróticos en las redes. Reivindica a las putas, reclama derechos y critica a un sector del feminismo que no incluye a las trabajadoras sexuales: “Me pajeo, me grabo y lucro con eso. Hay gente que tiene hasta la paja clandestina”.

 

Por Exequiel Svetliza 

26 de octubre de 2020

 
 

Natasha y su erotismo 2.0.

 

Hace seis años, Natasha subió sus fotos a una web que promociona acompañantes en Tucumán y ofreció por primera vez servicios sexuales. Lo hizo con mucho miedo y también vergüenza, por lo que había escuchado, el mundo de la prostitución era un universo oscuro y peligroso. Encuentros sin testigos en moteles de luces escarlata, el roce trémulo de dos cuerpos que se encuentran en la penumbra, las miradas inquisidoras de la sociedad y los prejuicios sobre un trabajo al que llaman el oficio más antiguo del mundo, pero sigue en la clandestinidad. Natasha cambió las citas por las pantallas y su historia marca una transformación que va de la prostitución al trabajo sexual y del trabajo sexual al trabajo sexual virtual. Tras años de aprendizaje y empoderamiento, para la joven hoy la palabra puta es motivo de orgullo.

“Mis inicios fueron de forma independiente, siempre en la autogestión. Me metí sin entender mucho y sin que nadie me explique nada. Era un mundo completamente desconocido y con muchos prejuicios. Uno piensa que es un mundo muy sombrío, con gente sombría, fea, que la vas a pasar mal y te van a hacer cosas horribles. La verdad que hay de todo, gente más agradable y menos agradable. Pude establecer vínculos copados que no dejaban de ser pagos. Es mucho más que sexo”, cuenta la mujer de 29 años que nació en Salta, pero desde hace 14 años vive en Tucumán. Con el tiempo, Natasha abandonó el rótulo de prostituta por uno con el que se identifica y al que reivindica: trabajadora sexual, categoría que incluye a strippers, trabajadoras presenciales y virtuales como ella en el presente.

En octubre pasado, Natasha dejó los encuentros personales para iniciarse como trabajadora sexual en el mundo de las redes sociales, pero no reniega de su pasado como acompañante de la vieja escuela: “Me acuerdo de ir a los hoteles del centro donde la luz era tan roja que no llegabas a divisarle la cara a la otra persona. A eso sumale esa adrenalina de no saber quién era esa persona, era una adrenalina bastante fuerte. Con la experiencia fui generando conexión con muchísimos clientes. Era importante sentirme bien yo también y en el camino dejar gente con la que no me sentía bien, aunque muchos te digan ‘¿qué mi plata no vale?’. También sé que hay compañeras que no han tenido las mismas posibilidades que yo”. La trabajadora sexual se encarga de desmitificar viejas miradas y prejuicios acerca del oficio: “No es tan fácil como lo ven desde afuera aquellos que dicen que es plata fácil, son encuentros de cuerpos, intercambios de energía. Es más complejo que sacarte la ropa, tener sexo y retirarte… Es mucho más que eso”.

“La carga social de la palabra puta es muy negativa y quitarle esa carga negativa es empoderarte. Al principio, sufría de pánico y no quería entrar a un restaurante o a un negocio por esa vergüenza que te impone la sociedad desde los mandatos. Antes decía no soy puta, hoy ya no. Cuando me liberé de eso, empecé a caminar con la cabeza erguida porque no tenía nada de malo lo que hacía. A mí me ha llevado tiempo y estaría bueno que seamos más las que digamos: sí, yo soy puta o trabajadora sexual. Es sexo consentido y un servicio por el cual nos pagan. Nosotras queremos nuestros derechos”, comenta Natasha quien desde hace cuatro años está afiliada a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) desde donde viene militando para que se las reconozca como trabajadoras, un derecho que el Estado les viene negando desde siempre.

Hoy las trabajadoras sexuales siguen condenadas a la clandestinidad porque no pueden registrarse formalmente como trabajadoras y no tienen acceso a las obras sociales ni pueden jubilarse. En junio pasado, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación había lanzado el Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (RENATEP) en el que incluía entre sus categorías a trabajadores sexuales. La noticia fue celebrada entre los trabajadores del sector como el primer paso de una reivindicación histórica. Sin embargo, grupos abolicionistas de la prostitución no tardaron en presionar y la opción fue dada de baja al día siguiente. “Con el ministro (Daniel Arroyo) coincidimos de acuerdo a nuestra legislación y los convenios internacionales que la prostitución no es trabajo. El formulario ya fue bajado”, celebró desde su cuenta de Twitter Gustavo Vera, director del Comité Ejecutivo de Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Asistencia a las Víctimas. Para los trabajadores sexuales fue un baldazo de agua fría. “Este es un tipo de trabajo que debería reglamentarse porque es una realidad que existe y va a seguir existiendo. La clandestinidad no es un buen lugar para nadie. Eso te lleva a una situación de marginalidad porque no podés justificar ni siquiera tus ingresos y no te queda otra que mentirle al sistema. Negarnos derechos es violento y fue muy doloroso escuchar en el grupo del sindicato que pasaron de la emoción al llanto. Nos dieron los derechos sólo por un rato y después nos lo quitaron”, comenta Natasha.

Según explica la joven, como una de las pocas representantes de AMMAR en Tucumán, durante la pandemia participó de colectas para colaborar con las compañeras que trabajan en la calle y que, debido a las medidas sanitarias, no pueden salir a ejercer el oficio como lo hacían habitualmente: “Hay chicas que, si no trabajan, no comen”. Muchos clientes contribuyeron para paliar una situación que hoy es crítica para gran parte del sector. “La trata de personas existe y no lo voy a negar, pero estamos hablando de personas mayores de edad que eligen esta opción de trabajo dentro de un sistema capitalista. Yo entiendo que hay víctimas de la trata, pero no todas somos víctimas y acá hay fundaciones que no fueron a ayudar a las putas, sino que fueron contra las putas”, remarca la trabajadora sexual.

Así como las trabajadoras del rubro se sienten desamparadas por un Estado que no las reconoce como tales, según Natasha, también dentro del movimiento feminista que viene luchando por los derechos de las mujeres hay militantes que las excluyen. “Yo pensé que el feminismo era toda una hermosura, pero vi que había un feminismo que te criticaba y te degradaba por generar un dinero y capitalizarte con tu capital erótico. Dentro del movimiento hay militantes que son pro putas, pero también algunas que son muy abolicionistas y que se alteraron y la verdad, no entiendo, por qué este es un tema tan polémico. Está el lema ‘todas con las putas, nadie con la yuta’ que es de un feminismo nuevo, pero después no se acercan a las putas. Ahí veo una contradicción en el relato”, revela.

¿A vos te parece hacer eso? ¿No tenés otras opciones? ¿Si vos tuvieras una hija te gustaría que sea puta? Esas y otras más son preguntas comunes que les suelen hacer a las prostitutas y que Natasha siente que no le hacen a otras trabajadoras como una empleada doméstica o una taxista. Para ella, el debate por la regulación del trabajo sexual, en el fondo, no es muy distinto del que se lleva adelante acerca de la legalización del aborto. De acuerdo con esta perspectiva, el no reconocimiento de la prostitución como un trabajo no lo elimina, sino que lo margina a la clandestinidad: “Siento que es un movimiento que no nos incluye por el momento y desde Tucumán se hace todo más difícil y más complicado. Muchas juzgan lo que hacemos con nuestro capital erótico y nuestros cuerpos. Así como debería poder elegir respecto a la maternidad, también debería poder elegir trabajar con mi cuerpo”.

Sexo virtual: Mucho más que fotos en bolas

En un mundo donde todo parece haberse virtualizado a causa de la pandemia, el sexo no es la excepción y Natasha se adelantó a estos tiempos de erotismo en las pantallas. Para ella fue otra manera de indagar en la propia sexualidad y de explorar nuevas formas del trabajo sexual: “Vi que había toda una movida de venta de contenido sexual en las redes y dije voy a incursionar a ver qué onda. Empecé a vender contenidos pensando que era sacarme fotos en pelotas y después descubrí que no era así”.

“Las que elegimos esta modalidad estamos trabajando con el sexo, con nuestra genitalidad, con el deseo, con la fantasía, con muchas cosas que tienen que ver con lo erótico. Empecé vendiendo algunas fotos y videos cortitos. Ahora me pajeo, me grabo y lucro con eso. Hay gente que tiene hasta la paja clandestina. La verdad es que todos nos pajeamos, ya me pajié en la intimidad y ahora es público y lo vendo. Es ese goce de que yo elijo compartir esa intimidad y además la capitalizo”, comenta Natacha que, a medida que fue incursionando en la virtualidad, también fue profesionalizándose para hacer fotos y videos de mayor calidad. Y aunque para algunos puede llegar a sonar hasta utópico masturbarse para ganarse la vida, lo concreto es que las cámaras y las redes no son para cualquiera: “Es un trabajo que es muy esclavo de la tecnología, todo el tiempo tenés que estar generando contenido y te lleva muchas horas. Es algo que requiere de bastante invención para hacerlo de manera profesional”.

En la nueva normalidad impuesta por el coronavirus, aumentó de manera exponencial la demanda de contenidos sexuales pagos. Natasha estima que tiene un 50% más de clientes que antes de la pandemia. Un efecto parecido se ha producido también con la oferta, ya que muchas trabajadoras sexuales, incluso personas que nunca habían hecho trabajo sexual, se volcaron a esta modalidad: “Muchas dijeron no llego a fin de mes ¿qué hago? Y se metieron a la virtualidad”. La joven promociona sus servicios a través de su cuenta de Instagram y de Twitter y los contenidos pueden ser intercambios de videos y fotos en tiempo real a través de WhatsApp o de Telegram, videollamadas en vivo y videos personalizados. También hay plataformas especializadas en este tipo de contenidos que monetizan las vistas y suscripciones como OnlyFans y Celeb TV. Los valores varían de acuerdo a la extensión y al tipo de video y arrancan en alrededor de 2000 pesos.

Los clientes pueden cumplir algunas de sus fantasías y fetiches más ocultos, siempre y cuando Natasha acceda, claro. Pueden elegir prendas, poses y prácticas donde el límite siempre es el consentimiento: “En un momento intenté realizar dominación virtual, una variable del sadomasoquismo porque hay hombres a los que les encanta ser humillados, pero intenté y no me salió, no es mi rol”. También aclara que no es sólo cuestión de vender el material, sino que es fundamental establecer un vínculo empático con los clientes.

“Me ha pasado que los clientes me digan: para eso busco porno, pongo tal cosa y me hago una paja, pero las plataformas de porno que no es casero venden algo que es ficticio. Yo banco mucho lo que es el porno casero autogestivo porque la gente tiene muy limada la cabeza con el porno industrial y se queda con esa imagen de cosas que no pasan en la vida real. En ese porno pasan cosas muy estrambóticas, pero son cosas que son sumamente ficticias y esas actrices jamás en tu puta vida te van dedicar un minuto de su atención. Esto es otra cosa porque también está como esa adrenalina del contacto con la otra persona, siempre hay una conversación previa y se genera un vínculo”, destaca la trabajadora que pasó de los encuentros en hoteles sin testigos al sexo en banda ancha. Acaso continuará siendo el oficio más antiguo del mundo, pero como el mundo mismo también cambia. Todo cambia.

Impulsan el blanqueo de las trabajadoras sexuales

La propuesta tiene el apoyo de la Dirección de Diversidad de Neuquén.

Por Natalia Pérez Pertino

22 de octubre de 2020

https://www.lmneuquen.com/impulsan-el-blanqueo-las-trabajadoras-sexuales-n741486

 

El sobreseimiento de Teresa Godoy, “la Tere”, su hijo Líder Godoy y Alfredo Crespo abrió la puerta para el debate sobre si la prostitución debe legalizarse. Es que lo que dictaminó un juez con su fallo fue que las pruebas presentadas acreditan una forma de trabajo asociado y no que haya víctimas del delito de facilitación de la prostitución. Al respecto, tanto el director provincial de Diversidad de Neuquén como el defensor de Crespo apuntaron que la legalización es una forma de brindarles seguridad y derechos a quienes eligen libremente ejercer la prostitución como su trabajo.

 “Como referente político creo que se debe debatir, pero no clausurando las opiniones distintas. No hay que bajarles la persiana, sino escucharlas y acompañarlas. Escuchar todas las voces y encontrar una solución”, sostuvo Adrián Urrutia, el director provincial de Diversidad de Neuquén.

En este sentido, destacó que, sea por el motivo que sea, esas mujeres y también algunos hombres eligen ejercer el trabajo sexual y que el dinero obtenido es un principal o único ingreso económico, por lo que ese trabajo “debería ser regularizado”.

La propia Tere habló de la libertad de elección de las trabajadoras sexuales para ejercer la prostitución. “Los que creen que todas las trabajadoras sexuales estamos en condición de trata es porque creen que nosotras no somos mujeres pensantes”, destacó, y agregó: “Negar un derecho a una trabajadora sexual es sumergirla en la clandestinidad y es ahí donde prospera la trata de personas”.


El debate debe darse en la sociedad y entre los legisladores para buscar una solución para quienes eligen el trabajo sexual como profesión.


Sobre esta línea se expresó el defensor oficial Fernando Diez, que en esta causa ejerció la defensa de Crespo. “Hay que diferenciar la trata de personas de la facilitación de la prostitución. La primera es la falta total de libertad de elección y la segunda dice que, pese a que haya consentimiento, son víctimas. Pero hay que fundar muy bien por qué es igual víctima”, expresó.

En este caso en particular, el propio juez sostuvo en su fallo que la fiscalía no acreditó que las demás mujeres sean víctimas de ese delito. Para Diez, esa figura penal es inconstitucional porque “dice que no importa que la persona quiera. Entonces no está claro qué se tutela y termina siendo el Estado que defiende una moral, cuando no puede, sino que cada persona tiene que poder elegir”.


“No es que seamos fanáticos del trabajo sexual, pero lo cierto es que hay una realidad, una elección de querer trabajar de eso, por lo que ese trabajo debería ser regularizado” – Adrián Urrutia, director provincial de Diversidad de Neuquén


Tanto Urrutia como Diez hicieron hincapié en que la discusión de la legalización debe darse porque, de lo contrario, privar de todo a los trabajadores sexuales es llevarlos a la calle, a trabajar en solitario y sin seguridad. “Es un debate que tiene que darse. Tiene que haber una regulación que les permita derechos y seguridad, así como cierta tranquilidad para poder trabajar”, sostuvo Diez, y destacó que no hacerlo es “discriminación”.

“La mujer que elige ser prostituta y elige organizarse es para correr menos riesgos. No se las puede penar por elegir contratar a alguien para que sea encargado de la seguridad o la referente del lugar, poniendo su nombre en el contrato de alquiler o de los servicios, como Teresa Godoy en ese caso”, explicó Diez al respecto, y agregó: “El tema es que lo que está de fondo es una condena moral y, como Estado, no se puede obligar a nadie”.

Es por ello que si bien la defensa de los tres acusados no solicitó el sobreseimiento, sí habían dejado en claro esta postura sobre el trabajo asociado de las trabajadoras sexuales. Además, Diez celebró el fallo y, en caso de ir a Impugnación, insistirán en esta postura.


“El fiscal dice que el bien jurídico tutelado es la moral y ahí creo que se equivocó, porque el Estado no puede penar a nadie por una elección personal de trabajo” – Fernando Diez, defensor público, quien ejerció la defensa de Alfredo Crespo


“Creo que el sobreseimiento está bien fundado. Muchos de los fundamentos los había expuesto yo cuando se hizo la formulación de cargos, como por ejemplo el tema de que un trabajo asociativo no podría constituir un delito”, confió.

Este informe pretende abrir un debate para mostrar las distintas voces de la sociedad respecto de la legalización de la prostitución, las que son bienvenidas.

Teresa Godoy: “Somos putas y queremos trabajar de putas”

Tras ser sobreseída por promoción y facilitación de la prostitución, rompió el silenciopidió que se legalice el trabajo sexual.

Por Guillermo Elía

20 de octubre de 2020
https://www.lmneuquen.com/teresa-godoy-somos-putas-y-queremos-trabajar-putas-n740914

 

Teresa Godoy, más conocida como “la Tere”, delegada neuquina de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR) rompió el silencio tras ser sobreseída en una causa por facilitación y promoción de la prostitución y disparó contra la hipocresía y discriminación que hay sobre la profesión más vieja del mundo. Además, reclamó la legalización del trabajo sexual.

“No soy ninguna regenteadora como dijo la fiscalía, soy una trabajadora sexual precarizada. Con lo que sacamos todas las compañeras pagamos los distintos gastos como alquiler, preservativos, impuestos y demás”, comenzó aclarando la referente de AMMAR.

La Tere, luego se sumergió de lleno es su histórico reclamo: “Somos puta y queremos trabajar de putas. Yo tengo trabajo, no necesito trabajo. Nos gusta ser putas, déjennos ser putas”, enfatizó la mujer que desde joven eligió vivir y trabajar con su cuerpo.

“Hay gente que sostiene que nos quieren rescatar y sacarnos de la actividad y nosotras queremos trabajar de esto, sino estamos yendo en contra de nuestras propias decisiones y elecciones”, resumió.

Luego, agregó: “no se blanquea la prostitución y se niega un derecho a un colectivo que hace rato que viene reclamando. Eso nos permitiría estar seguras y protegidas por el Estado. No entendemos por qué nos convierten en víctimas de algo que elegimos nosotras”.

Trata de personas

Uno de los ejes del debate que hay entorno a la prostitución es la trata de personas. Para la dirigente de AMMAR, la clandestinidad de la actividad es la que fomenta la trata con fines sexuales.

“Los que creen que todas las trabajadoras sexuales estamos en condición de trata, es porque creen que nosotras no somos mujeres pensantes. Es más, nosotras somos maquiavélicamente inteligentes porque sabemos vivir de la calle, elegimos y sobrevivimos todos los días pese a todas las adversidades”, destacó.

“Pero negar un derecho a una trabajadora sexual es sumergirla en la clandestinidad y es ahí donde prospera la trata de persona”, afirmó la mujer.

“No necesitamos un tutelaje, necesitamos derechos para que no continúe la violencia hacía nuestro colectivo que es una de las profesiones más viejas del mundo. Lo que ocurre, es que se cree que las partes íntimas son sagradas y no pueden ser mecanizadas como una herramienta de trabajo”, analizó Godoy.

De políticos consumidores

“Los que nos tendrían que dar derecho y sentarse en primera fila son los políticos porque ellos consumen. Ellos nos tendrían que pedir que les presentemos un proyecto de ley para analizarlo y aprobarlo. Porque hay un montón de estigma y discriminación hacía el trabajo sexual”, disparó la delegada neuquina.

“Es doloroso sobrevivir ante tanta hipocresía social, donde muchas veces se encargar de levantarte calumnias, mandarte encana y negarte derechos”, explicó.
“El sueño nuestro es que se regule nuestro trabajo, poder pagar nuestros aportes y el día de mañana cuando una compañera quiera retirarse, poder contar con una jubilación”, contó lo que hoy es prácticamente una utopía que es eje se su lucha.
Entre las incomodidades que le genera tener un trabajo no legalizado, la Tere confió: “nosotras cuando vamos a la AFIP tenemos que mentir y decir que somos economía popular. La otra vuelta, en Acción Social, en la página web, se puso en un listado el trabajo sexual y a las dos horas lo sacaron. Es como que no nos quieren en ningún lado”.

“Sería grandioso para nosotros poder ir a solicitar un crédito habitacional a partir de nuestra actividad y pagar todo como corresponde. Es un sueño muy difícil porque todavía siguen escondiendo nuestro reclamo bajo el tapete”, aseveró la trabajadora sexual.

Alquiler con favores

Salir a buscar alquilar se puede transformar en toda una odisea para las trabajadoras sexuales. Cuesta mucho conseguir una casa o un departamento en una zona más o menos accesible para poder trabajar.

A esto se suma que dar garantías o un recibo de sueldo, para las mujeres que tienen un trabajo no blanqueado es todo un tema que muchas veces se termina resolviendo con algunos favores.

“Muchas veces, cuando se alquila un local o un departamento, como no tenemos para presentar un recibo de haberes se nos complica, salvo que algún amigo o amiga nos den una mano. Pero, por nuestra actividad, los dueños suelen hace uso y abuso a la hora de alquilarnos. Como estamos tan vulneradas y necesitamos el espacio físico para trabajar terminamos accediendo a pagar mucho más caro o incluso tener que brindarle favores sexuales, pero como es tanta la necesidad encima estamos agradecidas porque nos alquila. ¡Mirá vos!”, confesó con pesar.

Pandemia y ayuda social

Con el aislamiento social decretado el 20 de marzo, la situación de las trabajadoras sexuales se complicó bastante, ya que muchas viven al día.

Pese a las restricciones y el distanciamiento, lentamente las mujeres optaron por volver a la actividad a riesgo de sus vidas. Incluso muchos clientes estaban ansiosos por retomar el contacto comercial.

“Algunas compañeras han seguido trabajando en tiempo de pandemia, de hecho, hubo allanamientos de la policía a varios locales”, recordó Godoy.

“En mí caso, respeté durante casi 60 días el aislamiento, pero después tuve que salir a trabajar porque me quedé sin ahorros y como las cuentas no esperan tuve que volver a batallar a riesgo de la vida”, confió la mujer que sabe que por sacar el día podría contraer coronavirus.

Pese a la dramática situación que atraviesan las mujeres que viven de su cuerpo reciben una ayuda vital del organismo que lidera Adrián Urrutia.

“Nosotras tenemos una gran ayuda que nos da la Dirección de Diversidad que nos entrega 10 bolsones de alimentos por mes. No es mucho porque somos unas 100 trabajadoras sexuales, que están muy precarizadas, por lo que tenemos que seleccionar como los repartimos, pero es una ayuda al fin”, destacó la Tere.

Sobrevivir en la calle

Con algunos cuidados, la Tere, advirtió: “a mí me acusaron porque no accedo a las coimas, porque soy pensante. Hay que entender que soy clase obrera y encima trabajo con mi concha”.

En la actualidad, Teresa Godoy no quiere hablar de los negocios oscuros que deben soportar por vivir prácticamente en la clandestinidad ya que sobrevivir en la calle es un oficio de riesgo donde son muchas las complejidades que interactúan. “Hoy en día voy a ser más políticamente correcta, en algún momento contaré todo”, cerró la charla con la promesa de continuar.

El caso: De la acusación al sobreseimiento

El 31 de agosto de 2019 tras una investigación conjunta entre la Policía y la fiscalía que incluyó observaciones y escuchas, se allanó un prostíbulo ubicado en calle San Martín al 600. En el interior había 13 trabajadoras sexuales, argentinas y dominicanas.

Teresa Godoy y su encargado de seguridad Alfredo Crespo fueron acusados del delito de facilitación de la prostitución., fue detenida y procesada por facilitación y promoción de la prostitución. Luego, la fiscalía acusó a Líder Godoy por ser una pieza clave para prestar colaboración a su madre.

El juez Gustavo Ravizzoli los sobreseyó entendiendo que no había elementos suficientes que reforzaran la acusación de la fiscalía

 

Georgina Orellano: “Luchamos para que las políticas contra la trata de personas no criminalicen a las trabajadoras sexuales”

En el Día internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños, la Secretaria General Nacional de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina reflexiona sobre el resultado de estas políticas.

 

23 de Septiembre de 2020

http://fenix951.com.ar/nuevo_2013/noticia.php?id=175093

 

 

  • “Lo que hizo fue quitar la idea del consentimiento y anular la voluntariedad de la persona a la hora de ejercer la prostitución. Eso ha generado que nuestras voces de deslegitimen y que nuestros testimonios sean puestos en duda.”
  • “Eso se tradujo a nuestras vidas como mayor criminalización y persecución. Hoy frente a cualquier denuncia anónima la policía puede ingresar al domicilio particular de las trabajadores y los trabajadores sexuales sin tener una orden judicial.”

 

Georgina Orellano es la secretaria general nacional de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR) y defensora de los derechos de las trabajadoras sexuales.

Además, es una de las referentes de la posición que divide al feminismo actualmente en términos de abolicionismo y regulacionismo de la prostitución.

Y en este sentido es que en exclusiva cuestiona la efectividad de los discursos a partir del Día internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños.

¿Por qué crees que a las trabajadores sexuales sólo se las reconoce como víctimas de explotación?

Las direcciones municipales, provinciales y algunos sectores del feminismo tienden a recordar este día haciendo charlas, afiches y el mensaje que lanzan, algunos intencionalmente y otras sin profundizar en el debate que existe hace muchísimo tiempo dentro de los feminismos, es que equiparan el trabajo sexual con la trata de personas.

Eso termina anulando nuestro poder de agencia, nuestra voluntariedad y poniendo en duda nuestro consentimiento. Para nosotras eso implica desconocer que hay trabajadoras y trabajadores sexuales que luchando desde hace más de 25 años por el reconocimiento de nuestro trabajo y para salir de la clandestinidad.

Y justamente para que las políticas que se implementen en la lucha para combatir la trata de personas no sean políticas que nos terminen criminalizando como ha sucedido y como sigue sucediendo. Con la modificación de la ley de trata y con todas las ordenanzas municipales y decretos provinciales de prohibición de cabarets, whiskerías y casas de cita.

De hecho la prohibición de ejercer el trabajo sexual llega a cualquier ámbito privado. Esto significa incluso los domicilios particulares de nuestras compañeras. Entonces creo que es un día para cuáles fueron los resultados de estas políticas. Para que se haga una distinción entre lo que es la trata de personas con fines de explotación sexual y el trabajo sexual.

Y se repiense y replantee qué pase con la trata en otros mercados laborales como la trata textil o la rural, que parecen ser cuestiones que a un sector del feminismo no las interpela tanto.

Haces mucho hincapié sobre la invisibilización de la trata textil y la rural…

Yo siempre hablo de la trata textil y rural, y trato de poder interpelar desde ese lugar porque creo que lo que deja en evidencia es la moral.

Esa explotación que padecen los y las trabajadoras textiles en talleres clandestinos, las formas hacinadas en la que trabajan los peones rurales, donde además en muchas oportunidades también viven, en condiciones insalubres y de casi esclavitud.

No decimos sin cliente no hay trata cuando nos compramos una indumentaria a pesar de que es sabido y de público conocimiento que detrás de grandes marcas de ropa hay mano de obra barata y de compañeros de la colectividad boliviana, paraguaya, peruana, costureras y costureros que pasan casi 24 horas cosiendo por un valor mínimo.

Este tipo de explotación no nos interpela como sociedad. Lo mismo ocurre con la trata rural, si conociéramos las condiciones de los compañeros yerbateros en Misiones, no tomaríamos más mate. Es importante que nos replanteemos cuáles son los slogans que seguimos repitiendo y criminalizando aún más a las trabajadoras sexuales.

Personalmente ¿crees que la reglamentación del trabajo sexual permitiría identificar de manera clara la trata de personas ?

Creemos que hay que separar las políticas en torno a contener las realidades y las demandas de los y las trabajadoras sexuales. Y por otro lado la lucha contra la trata de personas.

Creo que pensar que reconocer el trabajo sexual va a ser una herramienta contra la lucha para la trata es justamente poner la carga del peso de la responsabilidad hacia las trabajadoras sexuales.

Y nosotras desde hace mucho tiempo queremos salir de ese lugar, en el cual se nos responsabiliza de fomentar la trata por ejercer el trabajo sexual, en el que por demandar derechos laborales se nos acusa de que haya más trata

Además somos nosotras las que terminamos pagando con nuestras propias vidas como fue el caso de la compañera Sandra Cabrera, asesinada hace 15 años por denunciar la trata de personas, la explotación de niños y niñas y la complicidad política policial y judicial en la ciudad de Rosario.

Entonces creo que se debe reconocer el trabajo sexual para sacarnos a nosotras de la clandestinidad y por otro lado deberían implementarse otras políticas en torno a la lucha contra la trata.

Creo que se deberían reveer todas las políticas que se implementaron desde 2008 hasta 2016, qué pasó después de los cierres de los cabarets y whiskerías, dónde están esas mujeres, y ¿cuánta son las redes de trata que se desarticularon?

La justicia sus operadores y el Estado tienen una responsabilidad y una respuesta. Repensar cuáles fueron sus prácticas punitivistas, replantearnos nosotras como feministas si es el derecho penal la herramienta transformadora que queremos para combatir un problema social como lo es la trata de personas.

Además deben explicar por qué el delito de trata de personas con fines de explotación sexual, dentro de los delitos federales tiene el raid más alto de mujeres criminalizadas.

Creo que ahí lo que se explica es que lejos de combatir la trata utilizaron esos mecanismos para criminalizar toda forma de trabajo sexual y son muchas trabajadoras con distintos roles dentro del mercado que están pagando con su libertad el haber decidido ser puta, organizarse, visibilizarse y defender sus derechos.

¿Cuáles fueron esas modificaciones?

Lo que hizo fue quitar la idea del consentimiento y anular la voluntariedad de la persona a la hora de ejercer la prostitución. Eso ha generado que nuestras voces de deslegitimen y que nuestros testimonios sean puestos en duda.

Hay una cuestión de tratarnos como idiotas, como seres incapaces que no podemos decidir en nuestras trayectorias de vida ejercer el trabajo sexual, en cualquier ámbito en donde lo llevemos a cabo.

Y una de las problemáticas es que se le dio más poder a las fuerzas de seguridad, todas las legislaciones que hoy por hoy tenemos en nuestro país para luchar por la trata de personas, le dio más poder a la policía y a los operadores judiciales.

Eso se tradujo a nuestras vidas como mayor criminalización y persecución. Hoy frente a cualquier denuncia anónima la policía puede ingresar al domicilio particular de las trabajadores y los trabajadores sexuales sin tener una orden judicial.

Les crea una potestad, les habilita un poder en el que no hay ningún fiscal, ni ningún juez siendo veedor de lo que la policía hace en la vida diaria de las personas que ejercen el trabajo sexual.

Y nos exponen a robos de las pertenencias de valor, a amenazas, hostigamientos, a que las compañeras tengan que pagar coimas policiales para poder trabajar de manera tranquila.

 

Argentina: las trabajadoras sexuales, en pie de guerra

Por Carlos Ventura

22 de septiembre de 2020

https://irispress.es/2020/09/22/argentina-las-trabajadoras-sexuales-en-pie-de-guerra/

http://www.facebook.com/watch/?v=2763050420636019&extid=RpwSTB6qbsceoal5

 

Diversas protestas han sacudido los cimientos de Argentina en los últimos meses mientras el país lucha por frenar la expansión de la COVID-19 en un escenario nada halagüeño para la nación dirigida por Alberto Fernández.

Argentina acumula más de 640 mil casos de coronavirus y los fallecidos por la enfermedad rozan ya los 14 mil.

El país mantuvo la cuarentena más larga impuesta en el mundo y esto, a su vez, provocó las revueltas sociales en la nación ante la desesperación de los ciudadanos por la grave crisis económica y empresarial que sacude al país desde el estallido de la pandemia.

Miles de personas se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema, pero más grave es aún el escenario en el que se encuentran los ciudadanos que no cuentan con el respaldo de las instituciones.

Esto es lo que le ocurre a las trabajadoras sexuales de Argentina, quienes han salido a la calle manifestándose por sus derechos y por una solución urgente para resolver la delicada situación en la que se encuentran.

Las prostitutas argentinas están en pie de guerra y han tomado las calles de Buenos Aires para denunciar su situación actual.

¿Qué reclaman las meretrices argentinas? ¿Cuáles son las peticiones de este colectivo?

VIOLENCIA POLICIAL DESMEDIDA

A las puertas del Ministerio de Justicia argentino, centenares de trabajadoras sexuales se reunieron en el ente jurídico para denunciar la violencia policial a la que tienen que hacer frente las prostitutas desde que se decretase el cierre de prostíbulos en la ciudad.

Ellas, quienes afirman ser víctimas de “arrestos arbitrarios sin explicación”, comparten a través de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (AMMAR)que “las meretrices que deciden ejercer el trabajo sexual se arriesgan a operativos policiales en los que les labran actas contravencionales y las detienen arbitrariamente”, señalan en un comunicado emitido por la asociación.

Unas detenciones que, en gran parte de las ocasiones, van acompañadas del uso de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad pese a que, en Argentina, la prostitución no está penada por la ley. 

Aseguran, además, que son las prostitutas transexuales las que más sufren estos actos, incurriendo así en un acto de transfobia para el que también piden una defensa ante la vulnerabilidad de estas mujeres.

“Sufrimos un constante hostigamiento por parte de la policía, no solo debemos soportar el maltrato físico sino lo que es más aberrante es la homofobia, no nos tratan como chicas trans que somos, nos tratan de masculinos”, comparte para el diario argentino TIEMPO, Dayana, una trabajadora sexual del barrio argentino de Constitución.

DESAMPARO ANTE LA PANDEMIA

Otro de los hechos que ha provocado esta toma de las calles argentinas por parte de las meretrices argentina tiene que ver con la petición de medidas al Gobierno argentino cuyo fin sea la mejora de las condiciones de vida de las prostitutas mientras durante la crisis sanitaria.

Además, también solicitan que se levante la restricción que existe sobre los burdeles, espacios que permanecen cerrados a causa de la pandemia.

“El cierre de albergues transitorios también nos expone a mayor vulnerabilidad al tener que ir a trabajar a domicilios particulares”, señala AMMAR en el mencionado comunicado.

La gravedad de la situación es tan extrema que, desde AMMAR, han creado un Fondo Nacional de Emergencia para ayudar en la medida de lo posible al colectivo.

Sin embargo, el volumen de peticiones ha sido tan alto, que la asociación se ha visto desbordada y no pueden dar respuesta a todas las peticiones que han registrado.

Es por este motivo por el que las trabajadoras sexuales argentinas se han movilizado para pedir un paquete de ayudas que les permita ejercer su profesión dignamente y, lo más importante, fuera de peligro y con garantías de que sus vidas van a estar protegidas.

 

Argentina. Cómo se organizaron las trabajadoras sexuales para enfrentar la crisis sanitaria y socioeconómica

 

Por Georgina Orellano y Natalia Arenas

23 de julio de 2020

Argentina – Cómo se organizaron las trabajadoras sexuales para enfrentar la crisis sanitaria y socioeconómica. [Georgina Orellano – Natalia Arenas]

 

Georgina Orellano, secretaria general nacional de la Asociación Mujeres Meretrices de la Argentina en Acción por Nuestros Derechos (Ammar), cuenta sobre las estrategias colectivas para apoyar a las mujeres más precarizadas y obviadas por el sistema de respuesta oficial.

Las trabajadoras sexuales pertenecen a uno de los sectores económicos informales que más salvajemente están padeciendo las consecuencias de la pandemia de coronavirus en Argentina. Desde el 23 de marzo, el gobierno de Alberto Fernández decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio.

Más allá de la decisión sanitario-política frente a la inexistencia de una vacuna contra la covid-19, y con base en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud con respecto a que la única manera de no contagiarse es mantener una higiene extrema y, sobre todo, aislarse, la cuarentena expuso en algunos casos y recrudeció en otros la emergencia alimentaria y habitacional de las y los trabajadores informales. “Informales” porque no están registrados (ni siquiera como monotributistas), y eso hace que carezcan de todo derecho laboral.

Las y los trabajadores informales en Argentina están en todos los rubros: desde domésticas que no son registradas por sus empleadores, plomeros, gasistas, electricistas que ejercen su oficio de manera independiente, hasta trabajadores de la construcción y vendedores ambulantes, por nombrar algunos. Las trabajadoras sexuales también pertenecen a este grupo. Pero con una contra adicional: la clandestinidad.

Si bien en Argentina la prostitución no es considerada ilegal ni está penada por el Código Penal –que sí pena el proxenetismo y la trata de personas–, existen normas que criminalizan el trabajo sexual autónomo. Como los códigos contravencionales de las provincias, que les dan poder a la Justicia (y en muchos casos, a falta de fiscales en las calles, a la Policía) para multar y arrestar a las trabajadoras sexuales en la vía pública.

Esta especie de “limbo legal” es el que permite la clandestinidad. Y, como en una rueda sin fin, la clandestinidad es la que deriva en la emergencia recrudecida hoy por la pandemia.

“Todos los meses que llevamos de cuarentena se traducen en deudas. Muchas con alquileres, hoteles de familia, que superan los 60.000 pesos”, dice Georgina Orellano, secretaria general nacional de la Ammar.

Para poner en contexto: hablamos de alquileres de habitaciones o en hoteles de familia que la mayoría de las veces se dan de manera irregular: no se firma nada, se arregla de palabra, no hay recibos, se aumenta cuando el dueño quiere y se desaloja de la misma manera. Por eso, algunas trabajadoras mantienen ahora su techo entregando objetos de valor para que no las desalojen.

En la vida legal, el presidente firmó un decreto que prohíbe los desalojos por falta de pago hasta el 30 de setiembre. Pero en la clandestinidad, todo vale.

En palabras de Orellano: “Hay algo que se queda estancado en las discusiones de los feminismos en cuanto al trabajo sexual. Muy pocas veces podemos contar cuál es nuestra realidad por ejercer un trabajo que si bien no es ilegal en nuestro país, no estamos registradas en ningún lado. Hay una mirada social estigmatizada y muchas de nosotras terminamos pagando el triple de un alquiler o directamente no nos quieren alquilar por miedo, porque creen que nuestra actividad está relacionada a algo delictivo”.

“La prostitución consentida y voluntaria existe”, dicen las trabajadoras sexuales, y la diferencian de la explotación sexual y la trata de personas. En este punto el debate se vuelve similar al de la legalización del aborto en Argentina. No sólo por las cuestiones personales y morales que se ponen en juego, sino por la intención de una parte de la sociedad de querer negar lo que ya existe.

“Creemos que no hay voluntad política para legislar un tema que está atravesado por cuestiones morales”, dice Orellano. “Lo planteamos como legislación laboral, pero tenemos que comenzar a desandar antes mil prejuicios”.

¿Es la sociedad argentina abolicionista? Para Orellano ese es, más bien, un país punitivista. “Todo lo que no quiere ver y quiere ocultar lo hace apelando a endurecer las penas, dándole más poder a la Policía y aliándose con el derecho penal”.

Las putas organizadas

Los primeros días de marzo, cuando en Argentina el coronavirus todavía se consideraba un virus asiático-europeo, en la Ammar se encendieron las alarmas. “Como estamos en contacto permanente con organizaciones europeas, nos empezaron a contar casos de compañeras a las que la situación de no poder salir a trabajar las agarró de sorpresa”, cuenta Orellano.

Entonces, desde la Ammar empezaron a pensar estrategias para tener respuestas concretas a la demanda del colectivo de trabajadores sexuales. Así fue que crearon el Fondo Nacional de Emergencia, una campaña que apeló a la solidaridad de otras organizaciones y de la sociedad en general.

Con los primeros aportes que recibieron en sus propias cuentas, por Mercado Pago o Pay Pal, compraron mercadería y armaron bolsones. Las primeras semanas había 50 compañeras anotadas para recibirlos.

Actualmente están desbordadas: la demanda que están supliendo no sólo es de alimentos, sino también de remedios, frazadas, estufas, ropa. Con o sin pandemia, las más perjudicadas siempre son las trabajadoras migrantes, travestis y trans. Según el último informe de la Red Latinoamericana de Personas Trans, 80% del colectivo trans travesti se dedica a la prostitución.

En el contexto de aislamiento social durante la pandemia, varias trabajadoras sexuales se volcaron por completo a la virtualidad y así logran sobrevivir. Pero no es el caso de la mayoría: muchas trabajadoras no tienen acceso a internet y varias más, ni siquiera celular. Esto no sólo las complica a la hora de generar dinero, sino también al momento de tramitar DNI, subsidios, pensiones. Ese acompañamiento también lo están realizando desde la Ammar, con una asistente social y un abogado que una vez por semana atienden en las sedes.

Los lugares donde viven también son un riesgo en medio de una pandemia. ¿Qué pasa si vivís en un hotel donde compartís baño y cocina con otras 60 familias? Para reducir los riesgos, las delegadas de la Ammar se organizaron para hacer también jornadas semanales de limpieza en los hoteles.

La mayoría de las demandas se concentran en la Ciudad de Buenos Aires, donde está la sede principal de la Ammar, la Casa Roja, en el barrio de Constitución, y otra en el barrio de Flores. Pero también tienen sedes en otras 12 provincias y en siete municipios de la provincia de Buenos Aires.

El registro de la discordia

A principios de junio se dio una situación insólita: el Ministerio de Desarrollo Social habilitó un formulario online de Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular. Por primera vez, aparecía la categoría “trabajadores sexuales”.

“Que día Peronista, compañeras”, tuiteó Orellano. “El Ministerio de Desarrollo Social creó el Registro Nacional de Trabajadorxs de la Economía Popular y nuestro trabajo aparece en el formulario de inscripción. Ya no debemos ocultamos ni inscribirnos con categorías engañosas”.

La noticia se viralizó y el viejo debate entre abolicionistas y regulacionistas volvió a instalarse en las redes sociales. Las regulacionistas y las que van por la despenalización y el reconocimiento de derechos (como las trabajadoras sexuales agrupadas en la Ammar) celebraron el gesto político y concreto. Las abolicionistas denunciaban que el gobierno “estaba reconociendo a la explotación sexual y/o trata de personas como trabajo”.

Para las trabajadoras sexuales el festejo por la posibilidad no sólo de recibir algún tipo de subsidio, sino de por primera vez estar registradas en un formulario estatal, duró unas horas: el escándalo que se generó en las redes y las propias internas entre funcionarias y funcionarios hizo que el ministerio bajase el formulario. Antes de que lo diera de baja, en tan sólo unas horas, se habían inscrito unas 800 trabajadoras y trabajadores sexuales.

La desprolijidad del ministerio para manejar la situación también fue tema de debate en las redes y en los medios de comunicación.

Unas días después el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, y la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, recibieron a un grupo de trabajadoras sexuales. Allí les contaron que estaban armando una comisión de trabajo especial para discutir de qué manera incluirlas en el registro. Es una comisión a la que fueron invitadas a participar.

“Nosotras aprovechamos para contarles todas las dificultades con las que nos encontramos y decirles que todas las demandas que absorbimos son demandas que le corresponde al Estado absorber y que deberíamos poder canalizar a través del ministerio”, contó Orellano.

Ese canal de diálogo que se abrió es histórico y beneficioso para las trabajadoras sexuales del país. Y ya tuvo sus primeros frutos: por ejemplo, en provincias como San Juan y Mendoza, donde nunca las habían escuchado, las llamaron a los pocos días para asistirlas. Lo mismo en el municipio de Mar del Plata, de la provincia de Buenos Aires.

 

 

 

Video | Relatos de una trabajadora sexual en YouTube y en plena cuarentena

Poco se habla de las trabajadoras sexuales. Y más en cuarentena. Zzofih, una joven que ejerce la profesión, decidió comenzar a crear contenido en YouTube para comunicar de una forma más dinámica y cercana todo lo vinculado con el oficio. 

 

17 de julio de 2020

https://www.filo.news/genero/Video–Relatos-de-una-trabajadora-sexual-en-YouTube-y-en-plena-cuarentena-20200717-0017.html

 

“Hay mucho contenido sobre putas pero muy poco por putas, eso fue un poco lo que  me motivó”, le contó a Filo.News.

¿Cómo afectó a las trabajadoras sexuales la pandemia?

“Como a cualquier trabajador o trabajadora de la economía popular cuando tenés que salir todos los días a ganar el mango. Estamos en la misma: situación de emergencia”

¿Qué lugar tienen las trabajadoras sexuales en los medios?

“Nula. Me parece que es un costo político que nadie quiere pagar y me parece muy necesario y urgente que empecemos a hablar las putas por las putas

Sobre la oposición entre trabajo sexual/prostitución, Zzofih consideró: “Hablar de trabajo sexual es considerar al trabajo sexual precisamente como eso, un trabajo. No puedo hablar por las mujeres en situación de prostitución porque no lo soy, pero me parece que se ponen en posturas antagónicas cuando en verdad me parecen necesarias las dos políticas; es decir, alternativas laborales para las mujeres y personas que quieren dejar de ejercerlo y derechos laborales para tener herramientas quienes queremos seguir ejerciendo, a la par del cese del estigma para todo el mundo”.

“Las trabajadoras sexuales existimos y estamos totalmente vulnerables y desamparadas, estamos pidiendo derechos laborales. Negarnos nuestra identidad de trabajadoras es bastante violento“, concluyó.


 

Aquí, el canal de zzofih:

https://www.youtube.com/channel/UCSAnm2dgPNdyNkmKHoGkHng/featured

 

Y aquí, un vídeo de zzofih:

Investigación histórica: para la escritora Patricia Halvorsen en la Patagonia el mayor proxeneta fue el Estado

18 de marzo de 2019

Investigación histórica: para la escritora Patricia Halvorsen en la Patagonia el mayor proxeneta fue el estado

 

 

EL CALAFATE.- “El mayor proxeneta en la Patagonia, siempre fue el Estado, no se mostraba públicamente, pero es lo que pasó”, afirmó la escritora santacruceña, Patricia Halvorsen, durante la presentación de su último libro Esas mujeres, en la Patagonia Austral en coautoría con Jorge Castelli, que reconstruye en forma documental la trama de la prostitución en nuestra provincia y Tierra del Fuego a principio del siglo pasado.

Durante dos horas, invitada por el periódico de El Calafate, “Carta Abierta”, Halvorsen desgranó los puntos centrales de su libro, un trabajo de investigación histórica que le llevó varios años, documentos oficiales y expedientes judiciales para poder rehacer las historias de las mujeres que llegaron de la mano de los primeros emprendimientos: los puertos, las fuerzas armadas y las primeras actividades económicas.

La escritora detalla que hasta 1936 la prostitución fue legal en Buenos Aires y y acá en la Patagonia lo fue hasta 1937, sin embargo, asegura que en la investigación descubrieron que después de las fechas de cierre, siguió habiendo inscripciones de mujeres bajo la ley de profilaxis.

En ese contexto explica que los gobiernos van a recaudar hasta el año 1937 en el territorio: «Para las sociedades de fomento es un problema, porque dejan de recibir gran cantidad de dinero. En Piedrabuena van a financiar el sueldo de los médicos con los prostíbulos. Cuando se vuelve a oficializar, ya ni las comisiones de fomento ni los municipios reciben los ingresos. En esas épocas, el mayor recaudador siempre fue el Estado”, remarcó Halvorsen, aunque aclaró que «el Estado nunca va a mostrarse en forma directa, pero fue lo que pasó».

“Había canones establecidos por casa, por pupila, y por baile. Por cada actividad, se debía pagar. La idea de la reglamentación es que hubiese una por habitación. Pero aparecen pedidos para ampliar el número de prostitutas” y aclara que no detallan casos que no estén en los expedientes. “Hacemos tanto al principio como al final, no estamos señalando ni juzgando, estamos dándole visibilidad a un tema que hoy sí se habla. Es una manera de humanizar que detrás de todas esas fotos, hay mujeres de carne y hueso”.

Los prostíbulos

“En Santa Cruz pasa siempre lo mismo, cada vez que hay un emprendimiento importante lo primero que llegan son las mujeres, en Deseado fue cuando empezó la construcción del tren, ellas fueron las primeras en llegar”, detalla Halvorsen y cuenta que en Tierra del Fuego encontraron un expediente que hablaba de un prostíbulo incendiado en Puerto Deseado.

“El nombre que aparece de la madama es Adelina Pino: ella fue la primera madama de Deseado. Una mujer elegante y curiosamente coincide con el nombre de una de las mujeres que fue presa a Ushuaia por primera vez. ¿Esas mujeres que fueron presas a Tierra del Fuego no fueron invitadas para quedarse y continuar en la Patagonia siendo putas?”, pregunta Halvorsen en forma retórica al público.

La escritora explicó que en Santa Cruz no están liberados los expedientes policiales, en Tierra del Fuego, sí. Razón por la cual pudieron basar parte de su investigación en documentación de la isla.

La charla fue amenizada por el periodista Fernando Goyanes, director de “Carta Abierta”, quien organizó el evento en el marco de la celebración de los 20 años que cumple la publicación en la ciudad.

Halvorsen explica que la apertura de los prostíbulos no sólo pasó por las fuerzas militares, recuerda que cuando empieza la mina de Río Turbio lo primero que ponen es el prostíbulo . “Y ahí aparece ´La Coca´, era famosísima en Santa Cruz y tambien en la Isla, ella llegó a regentear prostíbulos en Río Grande, Río Turbio, Ushuaia, Rio Gallegos y tuvo conexión con Comodoro Rivadavia. “Seguimos tanto todos estos pasos que no dejábamos de sorprendernos todo el tiempo”, cuenta la escritora.

Y también recuerda una de las tantas anécdotas curiosas que le pasó durante la investigación: “Yo tenía el expediente de una dirección que necesitaba verificar en Comodoro Rivadavia y recurrí a un contacto en facebook. Lo contacto, para pedirle que se acerca a esa dirección y ver que había en un lugar. El hombre me dice “¿vos seguís a tu pareja?”. Ese era un lugar de trampa, hace 100 años que era un lugar de trampa!!!”, cuenta Halvorsen.

El Calafate histórico

Sobre El Calafate histórico, comenta que era un pueblito con escasa actividad y no tenía las condiciones necesarias para que operaran los prostíbulos legalmente. “La Comisión de Fomento es recién de 1940. Entonces, si no hay, no se puede hacer nada para organizar. Pero las chicas llegaron lo mismo. Y nos enteramos por los expedientes policiales. Por un episodio; un asesinato. Eran tres hermanos, dos hombres y una mujer quien era prostituta y había trabajado en todos los prostíbulos de la zona. Los hermanos recibían cargadas por la vida de su hermana. Uno de ellos, va hasta el prostíbulo, borracho y le pega tres tiros a su hermana. Pero una sombra aparece, pega otro tiro y mata a un policía. El hombre fue preso y lo mandan a Tierra del Fuego y ahí aparecen los nombres de los involucrados. Lo liberan unos años después y entre ese asesinato, y el tiempo que lo devuelven a la sociedad, es cuando el pueblo cambia de nombre. Y a Carlos Aravena lo contrata la comuna y lo pone a trabajar en el cementerio y a él le toca inhumar los restos del policía que asesinó”.

La escritora cuenta que en El Calafate «los prostíbulos funcionaban por ratitos, las prostitutas venían desde Gallegos, se organizaban por unos días y la comuna era quien juntaba el dinero y cobraba. Así se registraba el dinero como ´La recaudación pro-hospital LaGO Argentino´, de acuerdo a los documentos a los que pudieron acceder.

«No podemos juzgar la época con la mirada actual»

Halvorsen reflexiona que pese a que la investigación es histórica, el tema tiene actualidad y asegura que los sistemas de captación siguen funcionando igual.


“Nada es ficción, todo es realidad, detrás del drama de la trata. Parecen calcados a lo que hoy escuchamos en las noticias”; afirma la escritora y aclara que durante todo el recorrido del libro intentaron mantener la mirada en la época.


“No podemos juzgar desde nuestra mirada actual. Para que esto se de, esta la oferta y la demanda. En la época era normal. Estaba instalado en la época”, asegura.

La escritora afirma que pudieron determinar que hubo una gran movilidad de mujeres en el territorio. “Era bastante común las relaciones pasajeras de los policías con las chicas. Pero hay uno que se casa que va a ser el comisario Blanco que se casa y luego va a ser destinado a El Calafate”, detalla,  “el prostíbulo era un centro de recreación, no era sólo un centro de servicios sexuales, sino un lugar donde se hacía de todo, jugar a las cartas, tomar, hablar», cuenta la escritora.

Ante las preguntas del público, Halvorsen detalla que el libro le llevó tres años de investigación por su cuenta y luego dos años y medio más con el coautor Jorge Castelli. “Son los movimientos aéreos los que nos terminó de decidir.  La primera aerolinea privada del territorio fue financiada por los prostíbulos, llegaban pasajeros y había una mención a paquetes”, y detalla que junto a fuentes que aún viven, pese a la edad, pudieron confirmar que lo que se denominaba “paquetes” en los vuelos, eran las mujeres que traían a los prostíbulos».

 

Georgina Orellano: “La embajada de Estados Unidos financia abolicionistas”

Luego de que el Ministerio de Desarrollo Social diera marcha atrás con la categorización de trabajadoras sexuales dentro del Registro Nacional de la economía popular, la secretaria general de las prostitutas alerta sobre el posible vínculo local con la embajada estadounidense y la postura prohibicionista. Además, afirma que se inició un diálogo claro con el Estado.

 

Por Stephanie Peuscovich

10 de junio de 2020

https://marieclaire.perfil.com/noticias/sociedad/georgina-orellano-ammar-formulario-vera-freijo-abolicionistas-ammar.phtml

 

Georgina Orellano

 

El viernes pasado el Ministerio de Desarrollo Social incluyó la categoría trabajadora y trabajador sexual dentro del flamante Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular (ReNaTEP).

De esta manera el Estado reconocía por primera vez a la prostitución como un trabajo. Pero 48 horas después ese registro dejó de estar disponible en la web.

Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina) y militante activa por la regulación del trabajo sexual, comenzó a evidenciar la fuerza que habían realizado abolicionistas de distintos ámbitos, que incluyó desde feministas hasta ex legisladores, que coparon las redes bajo la consigna trabajo sexual no es trabajo.

Luego del pedido de esos sectores por no reconocer a las y los trabajadores sexuales como tales el formulario se bajó del registro. Cabe aclarar dicho registro dejó de funcionar por completo y no solo para las personas que ejercen la prostitución.

Horas antes 670 trabajadoras sexuales se habían inscripto y celebraban un hecho histórico.

¿Cómo continúa la situación respecto a la baja del formulario?, ¿Qué pasa con las trabajadoras que ya se inscribieron?

La respuesta oficial del Ministerio de Desarrollo Social es que frente a todo el debate y las distintas opiniones que se generaron con respecto a las categorías que se incluyeron en ese registro del ReNaTEP van a habilitar una mesa de diálogo compuesta por cinco Ministerios y Organizaciones Sociales para poder generar un consenso. Entonces el registro queda en stand by hasta que se habilite esta mesa de diálogo y se comience a trabajar en la inclusión o no de ciertas categorías.

Desde la organización nosotras contabilizamos que hasta las 19 horas del día domingo se registraron 760 trabajadoras sexuales. La gran mayoría guardó la respuesta del Registro, muchas sacaron capturas de pantalla una vez registradas. Porque para muchas era muy emocionante y sorprendente encontrarse con la categoría trabajadora, trabajador sexual. Entonces nosotras estamos recolectando todo eso y analizando qué otra acción e iniciativa podemos llevar adelante desde el área legal de la organización.

¿Qué acciones?

Es todo tan reciente y está todo tan tensionado que decir exactamente qué vamos a hacer es muy difícil. Porque actualmente se generó un canal de diálogo con el Estado. Y nosotras apelamos a seguir teniéndolo y a que esto se resuelva de la mejor manera posible. Dialogando con todos los sectores pero con nosotras sentadas en esa mesa.

Para nosotras es impensado que se abra un canal de diálogo con el Estado en donde se dispute la categoría de trabajo sexual. El peor escenario era quedarnos con el tweet y lo que ocurrió en las redes sociales.

Pero hoy la discusión pasa por una cuestión de que nos reconozcan. Estamos en otro lugar y otro escenario y lo celebramos. Al final se discute si nosotras podemos ser trabajadoras o si tenemos que estar registradas. Ya no se discute en relación a la trata de personas o explotación. Sino que se discute un registro de trabajo informal.

Georgina Orellano es la secretaria general de AMMAR

¿Osea que a pesar de que el formulario se bajó, el hecho fue positivo porque desde el propio Estado se inició el debate? 

Totalmente.

Respecto al lobby abolicionista que se hizo sentir muy fuerte en las redes sociales, ¿por qué crees que es tan fuerte la representación de la no regulación del trabajo sexual en el país?

Me parece que quedaron totalmente reflejadas las alianzas que tiene el abolicionismo que no solamente están dentro del feminismo sino también dentro de la iglesia y el Estado, con una perspectiva arcaica y también anticlerical.

Y esta visibilidad nos da la razón. Siempre dijimos que el abolicionismo tiene alianzas con otros sectores que no vienen del lado del feminismo. Incluso la embajada de Estados Unidos financia organizaciones con perspectivas abolicionistas para que incidan en el Estado nacional y se penalicen todas las formas de trabajo sexual.

Hasta ahora que quedó claro con este funcionario que está al frente del comité de lucha contrata la trata de personas que celebra que todos los trabajadores informales estemos en la clandestinidad.

Cuando en realidad él debería celebrar el registro: que es una herramienta para luchar contra la explotación laboral, la trata de personas y la servidumbre. Entonces nos parece muy fuerte que haya personas celebrando la clandestinidad. Porque eso muestra una posición muy antiderechos y de derecha.

¿Por qué crees que Estados Unidos financia la postura abolicionista?

En Estados Unidos la perspectiva del trabajo sexual es prohibicionista. No solo financia a la Argentina en este sentido sino que también lo hace con un montón de otros países. Y de hecho es el único país que saca informes de manera anual para puntuar al resto de las naciones que recibieron financiamiento desde las Embajadas estadounidenses.

Argentina recibió una calificación y han entregado a premios a algunas referentes abolicionistas en su lucha contra la prostitución y contra la trata. Todo eso es visible. Lo conocemos quienes estamos en el tema pero hoy lo puede saber otro tipo de personas. Estas alianzas siempre existieron.