Georgina Orellano: “Luchamos porque nuestro trabajo sea reconocido y para no estar expuestas al atropello de la policía”

 

La secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina conversó con Diagonales en el marco del 34º Encuentro Nacional de Mujeres que se desarrolla en La Plata

 

Por Redacción

12 de octubre de 2019

https://diagonales.com/contenido/georgina-orellano-luchamos-porque-nuestro-trabajo-sea-reconocido-y-para-no-estar-expuestas-al-atropello-de-la-polica/17127

 

 

En la ciudad de La Plata se desarrolla el 34º Encuentro Nacional de Mujeres. En este marco, Diagonales conversó con la secretaria de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina, Georgina Orellano, quien contó las luchas que vienen llevando adelante en los últimos años y sus balances al llegar a este encuentro.

“La incorporación de las trabajadoras sexuales al encuentro es una realidad”, celebró Georgina quien además evaluó cuáles son los principales debates que darán y sus expectativas de cara al futuro.

Autodefinida como peronista, reflejó optimismo de cara a un eventual gobierno de Alberto Fernández, para poder dar debates en la agenda pública que hasta ahora no han podido ser dados.

¿Cuáles son las expectativas de este Encuentro Nacional de Mujeres? 

-Bueno, la verdad que estamos con todas las compañeras con mucha ansiedad. Siempre que llega el encuentro para nosotros es un punto de reencuentro entre todas las trabajadoras meretrices que estamos luchando por el reconocimiento de nuestros derechos en distintos lugares del país. Y el encuentro lo que nos permite es conocer más compañeras, otras realidades. Es un encuentro federal que nos permite reencontrarnos.

¿Cómo ves este encuentro con talleres que tienen que ver con el trabajo sexual?

-Y nosotras creemos que dentro de estos espacios es un debate superado. Ya hemos transitado en tener que solicitarle a las comisiones organizadoras en Rosario en el 2016 la apertura de un taller que estuvo en la grilla de los encuentros del 2003 y luego desapareció de la misma, modificándose también hasta la identidad del qué hacer mismo con la denominación de ‘mujeres en situación de prostitución’, que es uno de los talleres que perdura hasta el momento. Creemos que para nosotras está saldada.

“La incorporación de trabajadoras sexuales en el encuentro es una realidad”.

Sabemos que la incorporación de las trabajadoras en el encuentro es una realidad, lo que sí me parece que no está saldado es las posiciones que hay dentro del movimiento feminista de mujeres, lesbianas, travestis y trans con respecto a nuestro trabajo y que justamente los encuentros nos brindan esos espacios para seguir debatiendo, para seguir sensibilizando y para seguir construyendo por lo menos una agenda propia nuestra que vaya a combatir la violencia institucional y por el reconocimiento de nuestros derechos.

En referencia a la violencia institucional, cuáles son las luchas que dan en el día a día por lo que sufren las trabajadoras sexuales. 

-AMMAR, es una organización que ya va a tener 25 años que tenemos y luchamos porque nuestro trabajo sea reconocido y parte de nuestro trabajo es justamente un marco legal para salir de la clandestinidad y no para estar expuestas constantemente al atropello por parte de la policía. Desde coimas policiales que debemos pagar, vulneraciones a nuestros derechos, hostigamientos, atropello policial, detenciones arbitrarias y políticas totalmente arbitrarias que son pensadas para combatir la trata de personas o para combatir el narcotráfico, pero que nos tiene a nosotras como un objeto constante de persecución.

“Luchamos porque nuestro trabajo sea reconocido y para no estar expuestas constantemente al atropello por parte de la policía”.

En La Plata, sin ir más lejos, se da lo que  no se da en ningún otro punto del país, el armado de biombos que hace la comisaría de la zona para requisar a las compañeras en el espacio público y toda la violencia que eso genera. No solamente en la requisa, en el maltrato sino también hacia la violencia psicológica y después el estigma con los vecinos y vecinas del barrio.

En cuanto a los derechos laborales que se están buscando para el trabajo sexual, comentános cómo se viene trabajando desde Ammar en esa línea.

-Nosotras venimos trabajando desde Ammar en distintas instancias proyectos que buscan reconocer el trabajo sexual. El último que presentamos fue en la provincia de Neuquén, en el año 2014. Luego se siguieron desplegando a nivel nacional, provincial y municipal, un montón de políticas que generaron mayor criminalización a nuestro trabajo, políticas conocidas como ‘antitrata’ que buscan luchar contra la trata de personas, pero que equiparan a nuestro trabajo con un delito.

“El próximo año seguro nos encontremos presentando un proyecto con un modelo de despenalización del trabajo sexual”.

Por eso estamos intentando generar un consenso entre todas las compañeras y los compañeros que integramos la organización justamente para presentar otro proyecto de ley más de avanzada, pensando cuál es la realidad nuestra en este contexto de país y cuáles son las políticas que restringen el uso de los espacios para organizarnos y poder trabajar de manera tranquila. El próximo año seguro nos encontremos presentando un proyecto con un modelo de despenalización del trabajo sexual.

En referencia al contexto, me imagino que la crisis económica también genera problemas además de la política represiva. 

-Sí, totalmente. Hay muchísima más precarización laboral. La crisis económica lo que generó es que muchísimas compañeras que habían dejado de ejercer el trabajo, que habían incursionado en otro tipo de actividad laboral,   siempre marcada dentro de lo que es la economía popular, tuvieron que volver porque no podían pagar sus alquileres, porque no podían seguir sosteniendo el negocio de ropa  que se habían puesto o el kiosco o el negocio del barrio.

“La crisis económica generó que muchísimas compañeras que habían dejado de ejercer el trabajo sexual tuvieron que volver porque no podían pagar sus alquileres”.

Compañeras que  fueron alcanzadas por el tarifazo de la luz y el gas que vuelven nuevamente a ejercer el trabajo sexual y lo que eso genera también. Mucha más presencia de trabajadoras sexuales en la zona de trabajo. Eso genera mucha más violencia con respecto a la policía. Después se empieza nuevamente a retroceder con la mala convivencia que se tiene con los vecinos y las vecinas, cuando ven mucha más presencia de compañeras en los barrios. Y también nos preocupa que hay  compañeras de 50 y 60 años que siguen ejerciendo el trabajo sexual porque no han hecho ningún aporte jubilatorio porque nuestro trabajo  no está reconocido y lejos de percibir algún ingreso económico, tienen que dedicar hasta 16 horas por día para poder trabajar y  poder seguir subsistiendo.

En lo que respecta al encuentro, se les habilitaron 21 aulas para el taller de trabajadoras sexuales y estrategias para el reconocimiento del trabajo  sexual. ¿Cómo evalúan ese logro en esta lucha de tantos años?

-Cuando desde la comisión organizadora nos dijeron que había 21 aulas y que la cantidad de aulas que se habían dispuesto para nuestros talleres dependía sobre todo de la cantidad de inscripciones de compañeras que se inscribieron al encuentro y que se asignaron la participación a talleres nuestros del trabajo sexual. Eso nos da a todas nosotras el reflejo que va a ser el encuentro más convocante de todos  los encuentros nacionales y nosotras nunca hemos tenido tanta cantidad de talleres. Creo que el máximo que  hemos tenido fueron diez, en la ciudad de Rosario en 2016, la primera vez que habilitaron los talleres. Esto refleja el interés que despierta conocer la realidad nuestra y conocer también nuestra lucha.

También se empieza a hablar en las universidades del trabajo sexual y en territorios que quizá siempre se ha hablado de manera hostil de las trabajadoras sexuales, ¿cómo vas viendo ese avance en el mundo de la academia?

-Nosotros cada vez que desde algún centro de estudiantes, desde alguna carrera nos convocan para hablar sobre algún tema del trabajo sexual, con perspectiva de género, trabajo sexual en la ESI, trabajo sexual y el rol de los medios, trabajo sexual y el derecho penal, por supuesto que lo celebramos porque durante muchos años nosotras en esos ámbitos académicos hemos sido más objetos de estudio que sujetos políticos.

“En el ámbito académico siempre hemos sido más objetos de estudio que sujetos políticos”.

Nos han estudiado, se ha investigado sobre nosotras pero muchas veces invisibilizando las voces nuestras y eso ha generado que se haya construido un discurso victimizante, que  por mucho  tiempo fue hegemónico no solo en la academia sino en muchísimos actores sociales. También sabemos que hay una resistencia. A nosotros nos costó mucho, hace tres semanas estuvimos en la facultad de derecho de La Plata y nos costó un montón poder desarrollar una actividad que teníamos con el programa de Antropología que nos habían convocado porque también hubo una resistencia, hubo cartas al decano, también hubo cartas a la directora de la carrera que nos habían convocado, diciendo que no podían darnos voz a personas que nos autopercibimos como trabajadoras sexuales porque Argentina adhirió a un protocolo abolicionista del año 1949 donde no reconoce nuestra actividad como trabajo, entonces querían censurar nuestras voces.

Yendo a lo personal y tus vivencias, ¿cuándo fue que se despertó en vos la idea de comenzar a luchar por estos derechos?

-No fue de manera espontánea. Fue un proceso y la verdad que el proceso que se fue dando dentro de la organización  fue cuando teníamos problemas con la policía por nuestro trabajo sexual. Cuando comenzamos a tener problemas con la policía eso nos impulsó a acercarnos a AMMAR y como nos dieron una respuesta rápida y efectiva, eso nos despertó confianza e interés en decir que se interesan por los derechos nuestros y no como históricamente nos han hecho querer creer que a nadie le interesa lo que nos pase.

“Cuando comenzamos a tener problemas con la policía eso nos impulsó a acercarnos a AMMAR”.

Entonces como forma de agradecimiento fuimos varias compañeras comenzando a participar de distintas actividades y eso fue como generándome mayor conciencia social de que ese es el lugar en el que cualquier trabajador o trabajadora tiene que estar. El mejor lugar de cualquier trabajadora para luchar por sus derechos es el sindicato. Me enamoré de la herramienta sindical, comencé a derribar un montón de prejuicios que tenía con la idea de la sindicalización, entendiendo que muchos de esos prejuicios vienen de lo que nos venden los medios  de comunicación hegemónicos.

“El mejor lugar de cualquier trabajadora para luchar por sus derechos es el sindicato”.

Te definís como peronista, ¿cómo ves el futuro en torno a las luchas de ustedes? 

-El optimismo siempre está porque nosotras veníamos de las que pensábamos que todavía mucha gente iba a seguir votando al gobierno de Cambiemos, cuando vimos la diferencia tan alta es una ilusión, porque por lo menos vamos a tener un gobierno de acá a cuatro años en adelante que con un montón de dificultades, obstáculos y desafíos, nos va a permitir plantear nuestro tema y no como ahora con este gobierno que hubo un total retroceso en cuanto a la violencia institucional. Somos optimistas de que va a existir la posibilidad, después lo otro depende de muchas cosas como por ejemplo la situación del país. Nosotras ahora planteamos la idea del trabajo sexual con mucha más fuerza, ya no es como con el gobierno de Cristina que se nos prohibió el rubro 59, se modificó la ley de trata, hoy hay mayor conciencia en la sociedad con nuestro trabajo y un lugar ganado en el feminismo.

¿Y han podido establecer algún vínculo con alguien del futuro gobierno nacional o provincial?

-Hay muchas organizaciones feministas que pertenecen al Frente de Todos y Todas que han tenido en los últimos años muchísima vinculación con nosotras.

 

“Muchos dicen que es plata fácil. No es así.”

 

El trino del ñacundá rodando en la oscuridad

Continuamos con la temática particular del mes, las aves y la nocturnidad. También, como se viene desarrollando, se presenta una historia paralela con la gente que tiene su empleo de noche y como los pájaros, viven la madrugada. En este caso, una trabajadora sexual cuenta parte de su vida. “Muchos dicen que es plata fácil. No es así”, afirma.

 

Facebook: PAULO FERREYRA

Por Paulo Ferreyra
Colaboración: Abel Fleita
Especial para El Litoral

18 de agosto de 2019

https://www.ellitoral.com.ar/corrientes/2019-8-18-1-0-0-el-trino-del-nacunda-rodando-en-la-oscuridad

 

Al igual que las diferentes especies abordadas (…) adaptado a un vuelo sigiloso, indetectable para sus presas.

 

“La noche no es buena”

Silvia Mareco es trabajadora sexual. Vive en Formosa, Capital. Tras algunos mensajes de WhatsApp hablamos por teléfono. Ella estaba por salir del supermercado en el momento que sonó su celular y la conversación arrancó en un buen clima sobre las distintas clases de vino, vino espumante y champagne.

Lleva más de 30 años como trabajadora sexual. Sobre sus inicios, cuenta que no fue fácil. “En principio una no nace sabiendo. Una al comienzo no sabe nada. Por circunstancias de la vida, por una u otra cosa, por una compincha, una chica conocida —compañera del trabajo doméstico— comencé a trabajar de noche. Había quedado embarazada y tenía un hijo. Por circunstancias que empujan a pensar en el niño que estás criando —te hablo desde mi lugar y de otras madres que conozco— una tiene que sacar al niño adelante y yo no quería que el sufriera lo que yo sufrí. Cuando vos no tenés mamá nadie te quiere”, advierte. Su madre había fallecido cuando era pequeña y eso la marcó desde muy chica.

“Me fui a Buenos Aires y conocí a una compañera que trabajaba de empleada doméstica. Ellas se escapaban a los prostíbulos, nadie la obligaba, a mi nadie nunca me obligó. Así empecé, iba a tomar algo. Los primeros días no hacía nada porque tenía muchos nervios. Pero después al pensar que podés sacar adelante a tu niño y que él no sufra frío, hambre, maltrato… Pensaba que podía brindarle una mejor educación y todo lo que yo no pude tener. Así una va entrando, sin querer. No te diste cuenta y entraste”. Silvia habla con voz clara, precisa, hace pocas pausas y pone acento en algunos silencios sobre sus propias palabras.

“No es plata fácil”

“Este trabajo no es fácil. Porque bancarte un tipo, soportarlo, no es plata fácil. Muchos dicen que es plata fácil, pero no lo es. Se sufre mucho. Hay prejuicios. Hoy en día quizás ya no hay tantos, pero hace 30 ó 40 años había mucho prejuicio y la gente te juzga. Antes agachábamos la cabeza”, explica.

“Empecé cuando tenía 21 años y hoy tengo 52. Te digo que no es fácil. Cuando vivía en Buenos Aires era distinto. Es una ciudad grande, nadie te conoce, nadie te ve, nadie se preocupa por tu vida. No existís. En un pueblo chico es totalmente distinto. Era difícil. En Formosa era feo. Después me ponía a pensar que no vivo de las habladurías, los comentarios me entraban por un oído y me salían por otro. Sobreviví. Nunca pedí ayuda. Me banqué sola la tristeza, el hostigamiento, el estar sola. Sobreviví. Tengo compañeras con las que nos conocemos hace muchos años, buenas madres. Siempre hay buenas madres”, resalta y hace silencio para tomar aire, habla de corrido ahora con energía, bronca, dolor, tristeza, alegría, orgullo. “Siempre hay buenas madres”, insiste.

Con el tiempo Silvia cuenta que se puede salir, aunque nada sea fácil. La marginación es un bicho raro que está presente sin importar el tiempo. “La marginación está. Hoy vendo cosas. Soy vendedora ambulante, vendo mates, termos, bombillas, sábanas, ojotas, lo que se me presenta”.

“Te voy a decir algo”, me dice y baja por un instante el tono. Sobre el trato con los hombres ella pone los puntos en claro, suelta las palabras más lentas como poniendo puntos en cada expresión. “El cliente es como vos trabajás con ellos. Al cliente una no lo conoce. Viene uno y me pregunta, por ejemplo, ‘¿cuánto cobras?’. Le digo el precio y lo que incluye el servicio por esa plata. Todo además con cuidado extremo, con preservativo. Hay que usarlo. Ahí el cliente lo toma o lo deja, porque después nosotras tenemos que tener carácter para manejar a un tipo en la pieza o donde sea que lo tome al servicio. A su casa no hay que ir. Es regla, a su casa no hay que ir”, advierte.

“A la casa del cliente no hay que ir. Siempre a un hotel. Porque una así tiene la posibilidad de pedir auxilio. Si el tipo se hace el vivo y quiere otra cosa cerramos los corsos y nos vamos. Pero el cliente es como vos lo hacés, ellos prueban y si una afloja, pierde. Tengo carácter. Pero la vida me hizo así, si no los tipos hacen lo que quieren con una mujer”, advierte.

Ella está hoy junto a la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos, una organización que lucha por los derechos de las mujeres en situación de prostitución o explotación sexual. “Hay chicas que necesitan ayuda. Tenemos este grupo que, si Dios quiere, a partir del mes que viene algunas chicas van a cobrar para poder estudiar. Una compañera me conectó y gracias a este grupo estamos haciendo algunas cosas. Siempre que puedo voy y retiro los preservativos y reparto a las compañeras. Nosotras no generamos violencia, charlamos, charlamos mucho con las chicas y ellas me preguntan. Nos ayudamos. Hay muchas chicas jóvenes que ingresan hoy como trabajadoras sexuales por la droga”, cuenta.

“Más respeto”

Silvia abrió otro panorama de lo que es la noche, nos trajo su experiencia y su relación con la noche no es buena. “La noche para mí no es buena. Nunca fue buena. Nunca…”, repite. “Creí durante mucho tiempo que eso era lo mejor. Una cree que no te queda otra cosa por hacer. Si una trata de salir sale, pero si una está apretada con la plata porque hay que pagar la obra social, la tarjeta, donde vivo, las cuentas… Entonces no queda otra que ir a pararte en una esquina donde sabés que podés llegar a levantar a un tipo. Mi relación con la noche no es buena. Nunca fue buena. Toda mi vida trabajé de noche. Este trabajo no es bueno para nadie. Pero una sale. Con el tiempo una sale”. Terminamos la charla y seguimos con otros temas. Hablamos sobre la situación de la calle, los bandos, las zonas de la ciudad. Silvia vuelve sobre las palabras de esta charla y dice: “Ah…”, como quien olvida algo. “Hay que decir que dejen de maltratar a las mujeres. Incluso entre compañeras que se dejen de maltratar. Hay que respetarse”, concluye.

 

El regreso de las putas: el gremio de trabajadoras sexuales reabre en Rosario

 

La apertura da a 15 años del asesinato de Sandra Cabrera. La idea es sumar apoyo de las más jóvenes y organizaciones sociales. Buscan capacitar en el conocimiento de sus derechos. 

 

Por Arlen Buchara

2 de febrero de 2019

https://www.elciudadanoweb.com/el-regreso-de-las-putas-el-gremio-de-trabajadoras-sexuales-reabre-en-rosario/

 

Foto: gentileza Jorgelina Tomasin

 

A fines del año pasado Myriam Auyeros escribió en un papel más de 20 nombres. Eran de las compañeras con las que había ejercido el trabajo sexual en las calles de Rosario hasta hace más de una década. Todas hoy tienen más de 50 años y muchas fueron parte de la filial rosarina de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar). El gremio que representa a las putas tenía como líder a Sandra Cabrera, asesinada el 27 de enero de 2003 en un femicidio aún impune en el que la Policía fue apuntada como responsable.

La lista de Auyeros era un registro para un proyecto de ley del diputado Carlos del Frade que busca la reparación histórica para trabajadoras sexuales víctimas de la violencia policial (ver recuadro). Para Auyeros escribir los nombres en el papel fue el impulso para pensar en que la oficina de Ammar en Rosario tenía que volver a funcionar. Se lo había prometido a Sandra antes de que la mataran y se lo prometió de nuevo a ella misma el día del funeral. Es que después de la muerte de la líder del gremio el miedo a participar llevó a que la sede cerrara de a poco. El lunes pasado en un homenaje a 15 años del femicidio asomó el regreso de Ammar a Rosario. Por primera vez en casi una década volvieron a reunirse parte de la vieja guardia sindical en alianza con la conducción nacional que encabeza la referente feminista Georgina Orellano y con el apoyo de organizaciones y referentes sociales y políticas de toda la ciudad.

Ammar Rosario funcionará en el Centro Cultural La Toma. Cada 15 días los martes por la tarde harán encuentros de formación para trabajadoras sexuales. Una vez por semana recorrerán zonas de trabajo repartiendo folletería y preservativos.

Foto: gentileza Jorgelina Tomasin

“Es una tarea pendiente que tenía. Quiero recuperar Ammar Rosario. Hacambiado mucho y para bien. Estoy descubriendo un Ammar nuevo y vengo con la experiencia que a las chicas les gusta escucharla. Lo más importante es volver al territorio para que las que están trabajando sepan cuáles son sus derechos”, contó Auyeros. Estará acompañada por otras compañeras de la vieja guardia de Ammar Rosario a las que se sumarán las más jóvenes.

El homenaje a Cabrera del lunes pasado en La Toma fue la posibilidad del encuentro. Sus compañeras Claudia Lucero, Aide Sarria, Monica Quiros, Aides Labrador y Perla llegaron temprano y se acomodaron en la primera fila. Hacía años que no se veían. Vieron el documental de Lucrecia Mastrángelo “Sexo, dignidad y muerte”, sobre la vida de su compañera asesinada y al terminar se sentaron al frente. Contaron al público de más de 200 personas anécdotas sobre Cabrera. Los recuerdos se mezclaban con las historias en la cárcel. Caían detenidas varias veces al año y quedaban en prisión 30, 45 y hasta 90 días. A veces salían, trabajaban unos días y volvían a entrar.

Foto: gentileza Jorgelina Tomasin

Al frente

Auyeros terminó de tomar la decisión de estar al frente de Ammar Rosario cuando en diciembre viajó a La Plata al plenario nacional de cierre de año del gremio. Tiene 55 años y empezó a ejercer la prostitución a los 25. Primero fue en un boliche en un pueblo santafesino en el que un hombre se quedaba con el 50 por ciento de la ganancia. Después vino a Rosario donde encontró en la calle la mejor forma trabajar porque podía cuidarse con otras compañeras. En La Plata vio un movimiento de las putas distinto al que había dejado. “Ahora hay muchas chicas jóvenes, hay unión con las trans que antes no pasaba y también hay trabajadores sexuales varones”, contó a <El Ciudadano<. Su voz llegó al plenario como un testimonio de la historia de la lucha de las putas en Rosario. Les contó cómo escapaban de la policía, cómo se cubrían entre ellas para cuidar a los chicos, las visitas al hospital cuando alguna enfermaba o cuando trabajaron más para pagar el velorio de una de las compañeras.

Ammar nació hace 25 años con un pie dentro de la CTA y en los últimos años se metió de lleno en movimiento feminista. El cambio apareció de la mano de la conducción de una comisión directiva en la que todas las integrantes tienen menos de 35 años. La identidad de “putas feministas” y la figura de Orellano prendieron en un feminismo joven que se metió de lleno en el movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans desde el primer Ni Una Menos de 2015.

Desde Ammar buscan el reconocimiento de los derechos de las trabajadoras sexuales, como el acceso a jubilación y obra social. También pelean contra los prejuicios que pesan sobre la prostitución y discuten con un sector del feminismo que sostiene que el trabajo sexual no es trabajo y debe ser abolido.

Autocuidado

Las trabajadoras sexuales aprendieron cómo cuidarse y acompañarse mucho antes de que las siglas de la ESI (por Educación Sexual Integral) se volvieran populares y estuvieran garantizadas por la ley sancionada en 2006. Tejieron lazos de solidaridad y compañerismo cuando todavía no existía la palabra sororidad. Las integrantes del gremio recorrían las calles de Rosario para repartir preservativos y capacitar y enseñar a otras compañeras sobre métodos anticonceptivos, cómo cuidarse de enfermedades de transmisión sexual, dónde hacerse estudios gratuitos, qué hacer cuando caían detenidas y qué leyes las amparaban. Muchos todavía recuerdan a Cabrera haciendo recorridas en la moto por las zonas de trabajo más importantes de Rosario.

Reparación histórica

En diciembre el diputado provincial Carlos Del Frade y Orellano presentaron en Rosario un proyecto de ley provincial de reparación histórica para trabajadoras sexuales que estuvieron presas por causas relacionadas al ejercicio de la prostitución o de la identidad de género. Es una pensión mensual no contributiva, con carácter vitalicio, equivalente a la suma de dos veces el haber mínimo de pensión de la provincia.

La reparación está pensada para todas las trabajadoras sexuales que hayan ejercido hasta junio de 2010, cuando se derogaron los artículos 83, 87 y 93 del Código de Faltas de Santa Fe. Eran los que permitían la detención en la calle por las faltas de ofensa al pudor, prostitución escandalosa y travestismo. Actualmente, la mayoría de las provincias del país sigue con normativas similares que facilitan la persecución y detención de las trabajadoras sexuales.

El proyecto prevé que la Subsecretaría de Género provincial sea la encargada de armar el registro. La iniciativa tiene como antecedente el resarcimiento económico que 30 personas trans recibieron por haber sido detenidas durante la dictadura. Accedieron a la pensión amparadas en la ley provincial 13.298 que beneficia a todos los detenidos durante la última dictadura cívico militar por motivos políticos, gremiales o estudiantiles. En este caso, el trabajo de la Subsecretaría de Diversidad Sexual de Santa Fe fue fundamental para que las violencias sufridas por las personas trans por su identidad de género fueran consideradas políticas.

Sin Justicia

Sandra Cabrera fue asesinada el 27 de enero de 2004. Le dispararon por la espalda en la nuca frente a una casa de Iriondo al 600, a dos cuadras de la Terminal de Ómnibus, la zona en la que trabajaba. Había denunciado a la Policía por la complicidad en el crimen organizado y la explotación sexual de niñas y adolescentes. La habían amenazado con matarla a ella y a su hija Macarena, que tenía 8 años. El único imputado en el homicidio fue Diego Víctor Parvluczyk, ex subjefe de Drogas de la Policía Federal en Rosario y el último vínculo amoroso de Sandra. Lo absolvieron por falta de pruebas y en 2007 quedó sobreseído a pensar de los testimonios que dieron las trabajadoras sexuales que lo incriminaban.

Después del femicidio de Cabrera fue difícil sostener el gremio. “Las trabajadoras sexuales tenían miedo de acercarse, participar e ir a las capacitaciones”, contó Auyeros. Igual las que quedaban de la viaja guardia siguieron. Durante casi 10 años el grupo que formaba la comisión directiva se juntaba y hacía recorridas. En 2010 sintieron que llegaba un poco de recompensa. En abril de ese año celebraron desde los balcones de la Legislatura de Santa Fe la derogación de los artículos del Código de Faltas.

Auyeros se fue de Ammar hace siete años y el resto de las compañeras hizo lo mismo poco después, hasta que la oficina que tenían en ATE cerró. Actualmente ella tiene un puesto de venta de ropa de bebé en una feria de la ciudad. También cuida a su mamá y recibe dos o tres veces por semana las visitas de sus nietos.

 

EL NUEVO NOMBRE DEL TRANSODIO Y EL ABOLOCIONISMO: RADFEM

 

Por Guillermina Huarte

28 de enero de 2019

https://enfant-terrible.info/feminismos/el-nuevo-nombre-del-transodio-y-el-abolocionismo-radfem/

 

El feminismo está en disputa. Como toda lucha histórica y política es dinámica, está en tensión y en constante contradicción. Hoy una de esas disputas es porque sea interseccional, que reconozca la explotación capitalista, patriarcal y racista. Actualmente la vuelta de las “RadFem” implicó la construcción del odio y la violencia, puntualmente, hacia las compañeras trans, travestis, no binaries, varones trans y trabajadoras sexuales. Si el feminismo es interseccional o no es, ¿puede permitir esta línea dentro del movimiento?

¿Quienes son las RadFem?

Son una “red” de mujeres  “feministas”, que se proclaman por el abolicionismo de la prostitución y de la pornografía. Se proclaman en contra de las personas que rompen con la identidad genérica que les fue asignada al nacer. Rechazan los estudios y la teoria cuir. Tienen definiciones biologicistas entendiendo a las mujeres como “hembras de la especie humana“. Postulan que las mujeres trans y travestis no pueden ser mujeres por sus genitales.  Anuncian “su resurgimiento” en los espacios feministas y esto implica una grave violencia puntualmente a las personas que no son cis genero.

La página de facebook de “RadFem Argentina” es realmente nociva, violenta y discriminadora. El trato hacia las personas trans y travestis es inaceptable. Ignora la Ley de Identidad de Género, donde autopercibirse y nombrarse como una persona quiera o desee es un DERECHO, y no una patología. Si bien hecha la ley, hecha la trampa y que eso no es garantía del cumplimiento de todos nuestros derechos, ni tampoco funciona como debería, y que también es cierto que en miles de situaciones los derechos de las personas trans y travestis se ven nuevamente vulnerados, hasta el punto de que la expectativa de vida del colectivo no supera los 35 años, y que una ley debe ir acompañado de un proceso de integración y de cambio cultural, la Ley de Identidad de Género existe porque es una conquista de años de trabajo y lucha del movimiento LGTTTBIQ+. Es urgente entender que estas personas que se pronuncian como “feministas” pueden impugnar nuestras luchas, nuestro derechos y nuestras identidades.

El 2019 comienza con una convocatoria de Alika para “interesadas” en ser “feministas radicales” con el objetivo de cambiar la consigna y la participación del 8M en la que solo estén incluídas las mujeres cisexuales.

Ya el año pasado en diversas ocasiones las “RadFem” anunciaron su “vuelta”, tanto en la aparición de espacio feministas para disputar sus ideas trans odiantes de no incluír a las personas trans y travestis en consignas y marchas, como en pintadas que decían: “Googleá alika”“las RadFem volvimos”.

Estos grupos difunden discursos de odio, también, a las trabajadoras sexuales. Hace un tiempo hackearon la cuenta de Georgina Orellano, la Secretaria General deAmmar- Sindicato de trabajadorxs sexuales de argentina-, publicando en su muro de facebook “Queremos anunciar el fallecimiento de Georgina Orellano a causa de un ACV. Al fin triunfó el abolicionismo”. Teniendo en cuenta que no sólo hostigan a las trabajadoras sexuales vía internet. Lo hacen en las marchas con insultos. Interrumpen sus charlas y actividades. Las persiguen políticamente. Las hostigan cuando salen a trabajar. Además de acusar a las trabajadoras sexuales de ser proxenetas en diversas ocasiones.

Si bien el debate de trabajo sexual es más complejo, no puede leerse desde la perspectiva que lo hacen las “RadFem”, que además de descargar en las trabajadoras sexuales toda su violencia, las victimizan al decir que no elijen su trabajo y que todos sus derechos son vulnerados. Es urgente desmentirlo. Hay una larga e inmensa lucha de las trabajadoras sexuales por diferenciar el trabajo sexual de la trata de personas. Le guste a quien le guste, hay un colectivo de personas que ejercen el trabajo sexual que está organizado hace años luchando por el reconocimiento de sus derechos laborales. Es una deuda de las organizaciones, colectivos y personas feministas no reconocer a las trabajadorxs sexuales como sujetxs políticxs que están organizadxs por conseguir sus derechos, y que además son aliadxs en muchas otras luchas, y que lxs vemos en las calles cuando hay que estar. También reconozco que no toda posición abolicionista es inmediatamente “RadFem”, y esto es una apreciación personal. El feminismo “pro-sexo” no sólo disputa el reconocimiento del trabajo sexual, sino que disputa sentidos sobre la apreciación moral del cuerpo, del sexo, del placer, del deseo, tensionando una línea que pone constantemente en víctima a las personas que, de alguna forma u otra, ejercen o consumen el trabajo sexual.

Con respecto a la lectura esencialista de la mujer, del género y del sexo, hay una similitud con discursos de Agustín Laje, por ejemplo, cuando dice que las personas trans son “hombres disfrazados de mujeres”. La similitud que tienen sus discursos de un varón heterosexual que escribe y difunde teorías anti-feministas, anti-izquierda, basado en un argumento religioso, esencialista, dañino, moral y de odio. Nada más y nada menos que al símbolo namber uan del anti feminismo dice cosas similares sobre las personas trans y travestis. ¿Cómo es posible que después de tantos años de disputa intelectual por desmentir el destino biológico de “las mujeres” hoy recaigamos en concepciones muy parecidas sobre la “esencia” de la feminidad y el sexo biológico (si es que eso existe)? Simone de Beauvoir lo plenteó en uno de los aportes más importantes para el feminismo, obviamente luego refutados y criticados, pero que sirvieron para seguir avanzando y no al revés. En “el segundo sexo”, ya daba cuenta de que “no se nace mujer, se llega a serlo”, planteando así que los roles asignados a las personas por su sexo y género son construcciones culturales.

¿Entonces las personas trans que abandonan el género asignado al nacer, son “traidores de género”, algo así como en el Cuento de la Criada? De repente parece haber una dictadura moral que reprime y  corrige cuerpos, identidades y luchas. ¿Cómo puede ser que esto resurja después de todo el aporte que el movimiento LGTTTBIQ+ hicieron al feminismo? ¿cómo negar el aporte que hicieron y hacen las compañeras travas y trans?  ¿cómo puede leerse a la violencia machista y patriarcal de forma tan simplista y binaria? ¿cómo puede hablarse de que las compañeras trans y travas son opresoras por el género asignado al nacer, o que las trabajadoras sexuales son proxenetas?. Si, se puede porque es una disputa política y constante. Pero ahí es donde hay que ganar.

La interseccionalidad del feminismo se plantea para poder comprender y criticar un sistema desigual que es estructural. En términos de clase, de género, de etnia. Un sistema desigual que también es imperialista y racista. Una de las disputas del feminismo es reconocer esto para poder transformarlo. Entonces, si el feminismo es interseccional o no es, que sea con lxs trans, lxs no binaries, las trabajadoras sexuales y las travas adentro.

 

Guillermina Huarte

Estudiante de eso que le llaman comunicación social. Lesbiana y feminista con orgullo. Pelea con facilidad. Quisiera que sea verano todo el año. Desconfía y reniega de la astrología.

 

Prostitución y feminismo, una mirada a la lucha sindical en Argentina

 

EFE Buenos Aires

8 de enero de 2019

https://www.efe.com/efe/america/entrevistas/prostitucion-y-feminismo-una-mirada-a-la-lucha-sindical-en-argentina/50000489-3861071#

 

La secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), Georgina Orellano, habla durante una entrevista con Efe el pasado 4 de enero de 2018, en Buenos Aires (Argentina). EFE

 

“Puta y feminista”, así es como se define Georgina Orellano, secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), una agrupación que lleva 23 años luchando para que las trabajadoras sexuales puedan “salir de la clandestinidad” y reivindicar que “la prostitución es trabajo”.

Ammar es una organización sindical que nació en 1995 “producto de la organización de un grupo de trabajadoras sexuales” de Buenos Aires contra los “edictos policiales que criminalizaban el uso del espacio publico para ofrecer servicios sexuales”, con penas que iban de los “30 a 60 días de arresto”.

Durante los casi 24 años de su historia, Ammar ha transformado y ampliado sus objetivos en busca de un reconocimiento integral de la prostitución.

“Nuestra reivindicación principal es para poder salir de la clandestinidad, para no sufrir violencia institucional, para no tener que pagar a la policía y también como una herramienta para combatir el estigma social que nos condena a quienes ejercemos esta actividad”, manifestó Orellano a Efe.

La secretaria general del sindicato tiene claro que para conseguir “el reconocimiento de la profesión” deben apoyarse mutuamente, ya que “la salida es colectiva, organizativa y sindical sobre todas las cosas”.

“No va a ser una ley que nos va a transformar el 100 % de nuestras vidas, a nosotras lo que nos transformó fue organizarnos, fue encontrarnos en un sindicato, en una central de trabajadores y trabajadoras en las cuales generamos conciencia de clase”, aseguró.

La prostitución no está tipificada en el Código Penal argentino.

La única referencia sobre el tema en el ámbito nacional se remonta a un decreto presidencial de 2011 que prohibió los anuncios publicitarios de oferta sexual, aunque hay varias provincias, entre ellas la bonaerense, en la que se penaliza la prostitución con penas de hasta 60 días de arresto.

Orellano tiene 33 años y se prostituye desde que tenía 19, un tiempo en el que ha conseguido vencer la “vergüenza” y la “culpa” con la que vivía.

“Pensaba que por ser prostituta no tengo ningún derecho, el derecho que tengo es que todo el mundo opine de mí y que todo el mundo me condene. Vivía con la cabeza gacha, con mucha culpa, con mucha vergüenza, naturalizando un montón de situaciones de violencia, porque pensaba eso, que las putas no nos merecemos nada”, relató.

Ahora quiere, junto con la ayuda y colaboración de sus compañeras, conseguir que ese proceso de aceptación que ella ha vivido se traslade a una sociedad que todavía conserva pensamientos como “la puta es puta porque quiere” o “si la policía la violenta se lo merece por puta”.

“Teníamos una cuota de responsabilidad que era alzar la voz, contar verdaderamente quiénes somos, decir por qué decidimos ejercer el trabajo sexual y corrernos un poco de este rol de la víctima. Toda la gente pensaba que la puta era la víctima y todos nos querían venir a salvar pero nadie le venia a preguntar a la puta que era lo que quería”, subrayó.

Georgina Orellano habla claro, sin tapujos ni remordimientos, sin que le tiemble la voz cuando tiene que decir la palabra “puta”, la misma que lleva tatuada en uno de sus brazos, fruto de muchos años de activismo feminista que le han dado una visión transversal de la problemática y que la han llevado a una conclusión muy clara, y es que la única solución posible radica en la educación.

En su opinión, “la educación sexual integral” debe ofrecerse desde el jardín de infancia, para que se traten temas como “derecho a la intimidad, el consentimiento, la intimidad y el respeto por el propio cuerpo”.

Si bien considera que no es fácil incorporar estos temas a ciertos sectores de la sociedad “más tradicionales”, que ven el sexo como “algo sucio” de lo que no se debe hablar.

“En muchas casas nunca se habló de sexo, siempre era como algo prohibido y no hablarlo o esconderlo debajo de la alfombra es justamente generar que es algo malo, construir que el sexo es algo malo, prohibido y sucio”, destacó.

Lo que tiene claro es que en este cambio social se deben involucrar todos los sectores, incluyendo a muchos hombres.

Basada en sus años de experiencia, se muestra desconfiada de lo que las leyes pueden ofrecer y considera que el primer cambio debe ser el de “involucrar a los protagonistas” a la hora de “elaborar políticas públicas”.

Orellano es puta y feminista, además de sindicalista y otras muchas cosas, aunque por encima de todo es una persona que tiene una respuesta elaborada a cada pregunta.

Y es que como ella dice, “ahora cada vez que hablan de las putas hay una puta que va a contestar”: el primer eslabón de un cambio global que se proyecta sobre toda la sociedad.

 

Trabajadoras sexuales en La Plata: el nuevo Código de Convivencia, el estigma y la marginación social

 

 

 

Cuando en noviembre comenzó a discutirse el Código y la patrulla municipal, las organizaciones salieron a la calle. En la primera fila estaban las integrantes de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR): ven en la gestión de Julio Garro el viejo espíritu de los edictos policiales. ¿Quiénes son esas mujeres? ¿Cuál es su lucha? Una crónica para poner las luchas en contexto.

 

Por Agustina Tittarelli

30 de diciembre de 2018

https://www.diariocontexto.com.ar/2018/12/30/trabajadoras-sexuales-en-la-plata-el-nuevo-codigo-de-convivencia-el-estigma-y-la-marginacion-social/?fbclid=IwAR3VgPdChJt7-SI25ifk_5vnqfUfJENF6yQRrpb_Xux3JgR4jlM20cjAvDA

 

 

Uvolkswagen frena en la esquina de 1 y 63 donde está parada Norma, quien trabaja allí hace más de veinte años. Viste calzas negras, una remera manga corta y zapatillas deportivas. Pocos minutos pasaron de las seis de la tarde. El conductor, un pelado de anteojos, baja el vidrio polarizado y pregunta por la tarifa. Por la vereda corren algunos de los nenes que acaban de salir del Jardín de Infantes que está a la vuelta, algunos van de la mano de sus padres y otros jugando. Ella intenta tocarle la cabeza a uno amorosamente, pero antes de poder hacerlo la madre se lo arrebata y se lo lleva caminando a pasos rápidos.

–La discriminación y el estigma está en todas partes –afirma–. Eso duele. Y mucho.

Norma Polero es la secretaria del Departamento de Salud de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina) y miembro fundador de la filial de La Plata. Tiene 56 años y llegó a la prostitución hace casi treinta, cuando se divorció, quedó sola con tres hijas pequeñas a cargo y con el trabajo de empleada doméstica no llegaba siquiera a cubrir las necesidades básicas.

Lleva pelo corto y renegrido, anillos que no llaman la atención y aritos de perlas. Lleva consigo a todos lados una mochila de cuerina negra, que tiene anudado un pañuelo verde y un pin de AMMAR, que tiene inscripta la consigna puta feminista.

“Cuando era joven paraba un patrullero y me metía adentro, no sabía que el trabajo sexual no era ilegal en la Argentina. Después empecé a conocer mis derechos y ya sabía. AMMAR significa eso para nosotras: la posibilidad de organizarnos y luchar por nuestros derechos como cualquier trabajador”, cuenta Norma.

La oficina de AMMAR funciona en la CTA (Central de Trabajadores Argentinos). Es una habitación bastante pequeña (4x4m) a la que se llega caminando hasta el final de un pasillo. Hay un mural con el rostro pintado de Sandra Cabrera, una trabajadora sexual asesinada en Rosario por denunciar el entramado de recaudación ilegal que la policía montaba a partir de la prostitución. Una mesa redonda ocupa gran parte del espacio, sobre ella están desparramados algunos papeles. Hay una maceta en el suelo con una plantita y un mueble que lo único que tiene encima es una pava eléctrica que no tiene agua.

La AMMAR nació como respuesta al constante asedio y violencia de la fuerza policial. Juntándose comprobaron que la organización es la fuerza y el motor para transformar sus realidades y luchar contra el estigma, la discriminación y el maltrato al que están sometidas desde tiempos inmemoriales por la sociedad en general.

Empezaron a reunirse a fines de 1994. En 1995 se sumaron a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), lo que hizo posible que abandonasen la automarginación al reconocerse ellas mismas como trabajadoras.

Desde 1997 integran la Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe (RedTraSex), que tiene como objetivo apoyar y fortalecer a las organizaciones de mujeres trabajadoras sexuales en la defensa y promoción de los derechos humanos. La Red está compuesta por quince países: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.

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Eliana Quilla nació en Sucre pero a los tres años, junto a su familia, abandonó su Bolivia natal para irse a vivir a la costa argentina, a Ostende. Tiene pelo lacio, negro y largo. Es delgada y lleva puesto un top floreado. Pinturas y diseños que ella misma crea visten las paredes de su departamento, que se encuentra repleto de hojas canson, papel madera y tintas de diversos colores. A los dieciocho llegó a La Plata para estudiar Artes Plásticas en la Facultad de Bellas Artes. Desde entonces trabajó como niñera, ayudante de cocina y empleada doméstica. Después de haber trabajado muchas horas y cobrar poco, decidió ser trabajadora sexual. Fue el único trabajo que se ajustó a sus necesidades como estudiante y que le dejaba tiempo libre para estudiar y hacer sus proyectos.

“Puedo elegir mis horarios, tengo más independencia, manejo mis tarifas. No estoy en la calle, me manejo por Internet. Si veo que no hay clientes, bajo las tarifas, si veo que hay muchos, la subo. La demanda horaria es muy poca. En dos horas diarias puedo cubrir lo que antes eran dos días limpiando casas”, explica. Tiene veinticuatro y es secretaria general de la filial de AMMAR de la ciudad. Organiza junto a Norma y las demás militantes las actividades del sindicato: este mes tienen una mesa de incidencia política y en diciembre un plenario. Sus funciones como secretaria se basan en redactar documentos, firmar papeles, atender los problemas y las demandas del día a día de sus compañeras.

Hace poco más de un mes consiguieron que Nora Turconi (concejal de Unidad Ciudadana de Ensenada) les otorgue veinte salarios sociales complementarios cuya contraprestación es en un taller textil.

–Lo necesitamos para las chicas que alquilan, que están en situación de calle, para sus hijos. Está muy feo. Nos dieron veinte, pero estamos yendo por más. Las chicas no tienen que dejar la calle, pero saben que por mes tienen asegurados 5.500 pesos para su pieza, para pagar parte del alquiler, para la comida de sus hijos. Ya hicieron el taller de capacitación para coser con máquinas industriales –cuenta Norma, con pesar. Les pesa, porque nunca habían tenido necesidad de pedir ayuda para poder comer.

También existen otras problemáticas a las que les gustaría abocarse a partir del próximo año. “Tenemos un grupo de WhatsApp donde están todas las chicas. Y tenemos que mandar audios porque hay algunas que no saben leer”, se lamenta Norma. Desde el Sindicato buscan poner una escuelita donde les enseñen a leer y a escribir. “También está el tema de la documentación –agrega Eliana–. Hay compañeras migrantes y no migrantes que ni siquiera tienen el DNI. Tenemos ganas de resolver estas cosas”.

La filial de AMMAR de La Plata pasó por un proceso de desintegración. Estuvo un tiempo sin funcionar, recién el año pasado volvieron a reunirse para organizarse. Actualmente la asociación funciona como un sindicato con todas las letras. Los demás trabajadores de la CTA las saludan y mantienen un vínculo amigable. Se sienten cómodas, a pesar de la pequeñez de la oficina. Una puerta corrediza da al patio de la central de trabajadores, es la única ventilación que tienen. La plantita aprovecha las pocas horas de luz que entra por los vidrios de esa puerta.

“Queremos hacer un censo de trabajadoras sexuales, el que manejamos es del año 2009. Además de estar súper desactualizado, está hecho por el Ministerio de Salud, no está abordado desde una perspectiva social por ser una de las instituciones que más nos discrimina. También nos gustaría crear alianzas con otros sectores sociales, que se solidaricen con nosotras. Este año fuimos a dar charlas a algunas Facultades, empezamos un poco a trabajar eso. Pero hay que profundizarlo”, reconoce la joven.

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Respecto al trabajo sexual, existen dos corrientes: la abolicionista y la regulacionista. Desde el año 1949 nuestro país adhiere a la línea denominada abolicionista. Es decir, que desde el Estado y los gobiernos se deben implementar políticas económicas y sociales con el objetivo de abolir las causas de fondo que provocan la prostitución, a diferencia de aquellos países que sustentan la línea regulacionista.

Pese a que la prostitución y la trata para explotación sexual son cuestiones vinculadas entre sí, claramente no toda prostitución es trata. El trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro. “Si vos sos obrero en una fábrica, estás vendiendo tu fuerza de trabajo, estás explotando tus manos. Nosotras explotamos nuestra genitalidad”, explica Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR Nacional. Eliana, en esta línea, adhiere: “Cuando sacaron el rubro 59 en Capital y el Solos y Solas de acá de La Plata por la modificación de la Ley de Trata, perjudicaron a un montón de trabajadoras que se la rebuscaban de esta manera. Entonces empezaron a pegar los papelitos. La gente los saca pensando que hace un bien, que así combate la explotación sexual. Pero la realidad es que estamos quienes elegimos ser trabajadoras sexuales y nos perjudican”.

En los últimos años lo que dividió el feminismo de manera irreconciliable fue el debate entre las posturas abolicionista y regulacionista, que debaten la conceptualización del trabajo sexual.

El feminismo abolicionista postula que no existe la elección libre del ejercicio de la prostitución y que toda prostitución es trata. Apunta a su erradicación, ya que su existencia implica la mercantilización y objetualización del cuerpo y por ende es una forma de dominación patriarcal. El polo opuesto, el regulacionista, sostiene que la prostitución es un trabajo, quieren que se legalice y regule por parte del Estado para garantizar los derechos sociales que corresponden a todo trabajador, negociar los espacios públicos donde ejercerla, garantizar las condiciones sanitarias y lograr que sea un trabajo autónomo y voluntario. Creen que la legalización va a combatir la estigmatización, la explotación, la violencia y las mafias que operan en ella.

–Nosotras vamos a los Encuentros Nacionales de Mujeres, todos los años. Pero no somos bien recibidas por algunos sectores, algunas nos miran con desdén. Queremos que nos acepten –anhela Norma.

Las dificultades de ser trabajadoras sexuales en la ciudad son cada día más. El 17 de octubre, el Concejo Deliberante aprobó la creación de la Guardia Urbana de Prevención (GUP), una nueva fuerza de seguridad en la ciudad para el control de los espacios públicos y que va en línea con el nuevo Código de Convivencia que presentó el intendente Garro. Fue rechazado por organismos de derechos humanos y organizaciones sociales, ya que estipula multas que van desde 4.000 a 170.000 pesos y treinta días de arresto para quienes protesten y corten calles sin tener una autorización 48 horas previas, para quienes coloquen pasacalles, usen megáfonos u ofrezcan sus servicios en la vía pública.

–El problema no lo vamos a tener solamente nosotras, sino los que limpian vidrios, los vendedores ambulantes, los que reparten los panfletitos cuando el semáforo se pone en rojo. Se aprueba esto cuando hace tres meses conseguimos la derogación del artículo 68, que criminalizaba la prostitución –se lamenta Norma.

Se multará a los dueños de animales domésticos “que perturben la vida de los vecinos”, se prohíbe el lavado de automóviles en la vía pública, y se sancionará también a quienes recolecten residuos para su venta, entre otros.

En una Argentina asediada hace tres años por el neoliberalismo, donde más de la mitad de los trabajadores cobran un salario por debajo de la línea de la pobreza, donde crece la precarización, el desempleo y las inversiones en desarrollo social y educación constituyen menos de la cuarta parte que durante el último gobierno, el gobierno municipal necesita de un nuevo Código que criminalice la protesta social y cualquier tipo de manifestación contra estas políticas. Además, apuesta a seguir marginalizando a quienes menos posibilidades tienen: trabajadoras sexuales, cartoneros, limpiavidrios.

En el hall de entrada del edificio de la CTA, en una de las paredes laterales, se encuentran colgadas todas las pecheras de las organizaciones y gremios que forman la Central de Trabajadores. La de AMMAR es blanca y sus siglas están en rosa. Le ataron debajo un pañuelo verde.

Son las compañeras de Johana Ramallo, desaparecida por una red de trata. Son las compañeras de Sandra Cabrera, asesinada por denunciar la recaudación ilegal de las fuerzas policiales. Son todas esas injusticias hechas carne. Son mujeres y son madres, abuelas, tías, amigas. Son sororas. Y ahora que sí las ven, van a ir por los derechos que les corresponden y que tarde o temprano serán una realidad.

 

Así era el “reglamento” de la prostitución en la Buenos Aires de 1875

 

27 de diciembre de 2018

https://www.elintransigente.com/sociedad/2018/12/27/asi-era-el-reglamento-de-la-prostitucion-en-la-buenos-aires-del-1800-532080.html

 

 

Queda claro que esto, trasladado al mundo de hoy, nunca hubiera existido. Pero pasó porque en la Buenos Aires de 1875, las personas se regían por otros valores, por otras ideas y por otro contexto que, sólo con el paso del tiempo, se fue amoldando a su preciso momento.

Con fecha 5 de enero de 1875, la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires sancionó un “Reglamento de la prostitución”, algo que hoy sería objetivo de una manifestación masiva en toda la Ciudad. Sin embargo, antes pasaban otras cosas, y el sitio Revisionistas lo describió en el siguiente texto:

Según ordenanza de la expresada fecha, dice así el reglamento para la prostitución:

 

Capítulo I – De las casas de prostitución

Artículo 1.- Se entienden por casas de prostitución las que están habitadas por prostitutas.

Artículo 2.- Las casas de prostitución serán toleradas en el Municipio, siempre que se sujeten a las prescripciones de esta Ordenanza.

Artículo 3.- Las casas de prostitución no podrán ser regenteadas sino por mujeres.

Artículo 4.- Cualquiera que regentee algunas de las casas de prostitución que actualmente existen en la ciudad, deberá presentar antes de los quince días siguientes a la sanción de esta Ordenanza, una Solicitud ante el Secretario de la Municipalidad, en la cual se exprese el número de la casa que ocupan, el número de prostitutas que tenga a su cargo, su nombre, patria, edad, un duplicado del retrato fotográfico en tarjeta, de cada una de ellas, y un certificado médico por el cual conste que en el día de la presentación todas las prostitutas se encuentran perfectamente sanas de enfermedades venéreas y sifilíticas, y por separado, una carta de un médico por la cual conste que en adelante será el que asista en la casa.

Artículo 5.- Las casas que se abriesen nuevamente, además de las prescripciones del artículo anterior, deberán cumplir las siguientes:

a)La casa será de un solo piso y en caso de tener varios no podrán ser ocupados sino por las prostitutas.

b)La casa deberá encontrarse a distancia de dos cuadras cuando menos de los templos, teatros y casas de educación; las que actualmente se encuentren en cualquiera de estos casos, serán removidas en el plazo de cuarenta días.

Artículo 6.- Las casas de prostitución serán consideradas, para los efectos de las Ordenanzas sobre higiene y seguridad, como casas de inquilinato; sin que esto autorice para pueda haber inquilinos en ellas.

Artículo 7.- El permiso para tener una casa de prostitución no es transmisible ni da derecho alguno, pudiendo ser retirado siempre que la Municipalidad lo encuentre conveniente, y cuando se infrigiese cualquier artículo de esta Ordenanza.

Capítulo II – De las prostitutas

Artículo 8.- Será considerada como prostituta toda mujer que se entregase al acto venéreo con varios hombres, mediante una retribución en dinero u otra especie, para sí misma, para quien explote su tráfico, o partible entre ambos.

Artículo 9.- Las prostitutas adscritas a las casas de prostitución deberán ser mayores de 18 años, a no ser que se pruebe que antes de esa edad se hayan entregado a la prostitución.

Artículo 10.- Las prostitutas deberán someterse a las prescripciones siguientes:

1) Someterse a la inspección y reconocimiento médico siempre que fuesen requeridas para ello.

2)No podrán mostrarse en la puerta de calle, ni en las ventanas o balcones de la casa que ocupen, ni llamar a los transeúntes o emplear cualquier género de provocación, lo que les será prohibido hacer igualmente en las calles, paseos públicos y teatros, no pudiendo concurrir a éstos en traje deshonesto.

3)Deberán encontrarse en casa dos horas después de la puesta el sol, a no ser que tengan motivos justificados para faltar a ello.

4)Deberán siempre llevar consigo su retrato en una tarjeta fotográfica, en la cual estará anotada la calle y número de la casa de prostitución a que están adscritas, su nombre y el número de orden que les corresponda en el registro de la inscripción, siendo además timbrada por la Municipalidad.

Artículo 11.- La mujer que, a sabiendas, prestase servicios domésticos en una casa de prostitución, deberá sujetarse a las prescripciones 1ª y 2ª del artículo anterior; se considerará sabedora si permanece por más de tres días sirviendo en la casa.  Todas las prescripciones son obligatorias para la mujer que regentease la casa de prostitución.

Artículo 12.- Las prostitutas que dejen de pertenecer a una casa de prostitución quedarán bajo la vigilancia de la Policía mientras no cambien de género de vida.  En este último caso la prostituta podrá solicitar el entrar en un establecimiento de caridad durante un mes, prestando sus servicios voluntariamente.

Capítulo III – De la gerencia de las casas de prostitución

Artículo 13.- La gerente de una casa de prostitución deberá llevar un libro en el cual se inscribirán las prostitutas que están bajo su vigilancia y responsabilidad, según el modelo que se les pasará; este libro será inspeccionado por orden de la Municipalidad siempre que lo crea conveniente.

Artículo 14.- Las gerentes nunca podrán ausentarse del Municipio ni faltar de la casa por más de 24 horas; si cambian de domicilio tendrán que dar cuenta a la Municipalidad, en el mismo término; no podrán admitir nuevamente a ninguna prostituta, sino en los días de visita médica, y después de haber sido reconocida en ella, debiendo anotarla en el libro a que se refiere el artículo anterior; harán constar en ese mismo libro la salida de toda prostituta, dando cuenta inmediatamente; lo mismo harán toda vez que una prostituta evadiese la inspección médica.

Artículo 15.- Las obligaciones recíprocas entre las gerentes de las casas de prostitución y las prostitutas serán las que entre sí acordasen; pero estas últimas serán bien tratadas; en caso que contrajeren enfermedades venéreas o la sífilis primitiva serán atendidas hasta su curación, por cuenta de la gerente; si según declaración del médico de la casa la enfermedad pasase al estado de sífilis constitucional o fagodénica, entonces la prostituta pasará al Hospital.  Si alguna prostituta se hiciese embarazada será mantenida y alojada en la casa hasta un mes después del parto, subvencionada en la cantidad que conviniese, saliendo de la casa; esta subvención será retirada, probado el caso de que la prostituta continúe ejerciendo la prostitución; no podrán obligar a las prostitutas a entregarse a la prostitución durante la menstruación o estando encinta.

Artículo 16.- Las gerentes de las casas de prostitución no podrán admitir en ellas sino las prostitutas que estén inscriptas en su libro respectivo; ninguna podrá regentear más de una casa de prostitución.

Capítulo IV – De la inspección médica

Artículo 17.- El médico que asistiere en una casa de prostitución, deberá inspeccionar a todas las prostitutas, usando speculum uteri, los miércoles y sábados de cada semana; deberá anotar, bajo su firma,  el resultado en un libro de la casa, y hacer constar la ausencia u oposición de la prostituta a someterse al reconocimiento médico.

Artículo 18.- En el caso de que una prostituta deba ser conducida al Hospital o se encontrase encinta, según lo referido en el artículo 15, el médico pasará inmediatamente un parte a la Municipalidad; lo mismo hará cuando alguna prostituta no estuviese presente o se hubiese opuesto a la inspección médica, y en los casos de aborto provocado.

Capítulo V – De los concurrentes a las casas de prostitución

Artículo 19.- No tendrán entrada en las casas de prostitución los jóvenes menores de 15 años, los individuos en estado de embriaguez o que lleven armas, y los que presenten señales de enfermedades venéreas o sifilíticas; a todos les está prohibido el consumo de bebidas alcohólicas y toda clase de juego prohibido.

Artículo 20.- En el caso que se exigiese, el concurrente deberá prestarse a su reconocimiento, o de no, salir inmediatamente de la casa; tendrá derecho a verificar si la prostituta con quien va a estar en contacto, ha pasado por la visita médica el día que debió practicarse, para lo cual podrá revisar el libro respectivo.

Artículo 21.- Los concurrentes que dieren lugar a escándalos en las casas de prostitución, serán anotados en un libro reservado por el Comisario de la Sección; en caso de reincidencia pasará un parte al Jefe de Policía con el mismo carácter; pero si viniesen partes de varias Secciones, el Jefe de Policía podrá citar al individuo, amonestarlo, multarlo de uno a tres mil pesos, según la gravedad de caso, y aun publicar su nombre.

Artículo 22.- Una copia de este capítulo será colocada en un paraje visible en el interior de las casas de prostitución.

Capítulo VI – De la prostitución clandestina

Artículo 23.- Queda absolutamente prohibida la prostitución clandestina; se entiende por tal, la que se ejerciere fuera de las casas de prostitución toleradas por este Reglamento.

Artículo 24.- Todos los que a sabiendas admitieren en su casa particular o de negocio, en calidad de inquilina, huésped, sirvienta u obrera, a cualquier mujer que ejerciere la prostitución, pagarán una multa de mil pesos moneda corriente por la primera vez, de dos mil por la segunda y tres mil por la tercera y siguientes; se considerarán sabedores a todos los que permitan que una prostituta continúe en su casa tres días después de ser prevenidos por la autoridad.

Artículo 25.- En el caso del artículo anterior serán comprendidos los dueños de establecimientos públicos frecuentados por prostitutas.

Artículo 26.- La prostitución clandestina será penada con ocho días de prisión en la Cárcel correccional, por la primera vez; con quince días por la segunda, y con un mes por la tercera y subsiguientes

 

El 17 de octubre de las putas

 

Por Georgina Orellano

8 de noviembre de 2018-11-08

http://revistaanfibia.com/ensayo/el-17-de-octubre-de-las-putas/

 

En los últimos días se reavivó la tensión hacia el interior del feminismo: ¿despenalización del trabajo sexual o abolicionismo? AMMAR fue reconocido en Europa por su lucha, y referentes como Silvia Federici y Angela Davis dijeron, a su modo, “siempre con las putas”. Entonces Georgina Orellano, desde la Torre Eiffel, echó leña al fuego de las redes sociales. Ya de regreso, la jefa de ese sindicato reflexiona sobre activismo global, conservadurismo y derechos en tiempos de ajuste.

“Mañana cuando llegue a Buenos Aires les haré un tweet desde Constitución así pueden dormir tranquilas”: eso escribí en mis redes sociales antes de subirme al avión, desde París, para volver a la Argentina. Se lo dedique a todas las que sangraron por los ojos y se indignaron por nuestra presencia en Europa, a esas que jamás se van a tener que parar en una esquina ni van a tener que lavar la tanga de nadie porque sus privilegios les permiten trabajar de lo que elijan.

– Y les mando un beso.

 

La semana pasada, AMMAR fue reconocido internacionalmente. El Colegio de Abogados de París premió nuestra lucha contra la violencia institucional y que generemos acciones y herramientas, pensadas por y para nosotras, contra el hostigamiento policial. También participamos en la Cumbre Mundial de Defensorxs de Derechos Humanos, pusimos voz y firma a un documento que les exige a los Estados, entre otras cosas, cortar con la intimidación, la violencia física y la criminalización.

En los últimos días se reavivó el debate sobre el trabajo sexual. Y se reavivó también una de las principales tensiones hacia adentro de los espacios feministas.

 

Silvia Federici estuvo en la Argentina. Su posición histórica sobre el trabajo sexual generó controversia en aquelles que recién se acercan a sus textos. Más de una vez Federici dejó claro que lamenta las divisiones que genera este tema y lo contradictorio que es la polarización, ya que fueron las propias feministas quienes posibilitaron la organización de las putas. En esta visita agregó que su política es no decirle a una mujer que hacer con su cuerpo. Si no, en todo caso, luchar para que las posibilidades se amplíen.

También alzó la voz Angela Davis. Del otro lado del océano, durante una charla en la Casa Encendida de Madrid, explicó que cuando va a Europa es cuidadosa al decir “abolición”. Ella no quiere que la confundan: cree en el derecho de las trabajadoras sexuales a organizarse. Habla de abolición de cárceles y policías.

 

* * *

Las redes sociales fueron el lugar elegido por quienes están contra del trabajo sexual. Se desahogaron repudiando todo lo que paso, pero centrándose en el viaje a Europa.

Así como al gorilaje le molesta que lxs laburantxs se compren zapatillas de marcas, celulares, tengan aire acondicionado y se vayan de vacaciones, algunas se molestan al ver que las trabajadoras sexuales nos organizamos y comenzamos a ocupar espacios que históricamente otras han ocupado en nuestro nombre.

Al ver el crecimiento del movimiento de trabajadoras sexuales manifiestan que las verdaderas putas son las están en las esquinas, sucias, rezando para que sus clientes no les peguen, implorando encontrar un trabajo más digno. Y dicen que nosotras, las sindicalizadas, por no encajar en el estereotipo de las putas víctimas nos convertimos en fiolas y burguesas.

Yo pasé 8 años trabajando en las esquinas, creyéndome ese cuento de que no valía nada, que no era nadie. Pasé 8 años agachando la mirada, teniendo vergüenza y viviendo con miedo de no saber qué iba a pasar el día de que mi familia se enterase. Ni hablar de la angustia de pensar qué podía llegar a decir Santino de que su mamá era prostituta.

Hasta que conocí AMMAR y sentí un alivio. Me alivió saber que existía un grupo de compañeras que se habían animado a lo que yo tanto le temía. Compañeras que daban la cara, que hablaban por nosotras, que nos defendían; compañeras que te daban un abrazo cuando les contabas tus miedos y el dolor que sentíamos por el estigma. Ese alivio se transformó en lugar de pertenencia, y ese lugar de pertenencia pasó de la vergüenza al orgullo. Y ese orgullo pasó de salir del closet y visibilizarlo hasta el hartazgo.

 

* * *

Siento pena por aquellas personas que creen que las putas no merecemos nada, refuerzan el estigma y despliegan su gorilaje frente una puta -y encima negra- que viaja a Europa. Creen que nuestro único destino son las esquinas, la vergüenza y la condena social.

No me hace ni más ni menos conocer países en modo turista ni hacer viajes que jamás podría pagarme. El verdadero recorrido por España y Francia es parte de nuestra militancia e incidencia política y articulación con los demás movimientos de trabajadorxs sexuales.

No creo en la materialidad ni en esa importancia que la gente le da al status social.

Así que a esas que me “aconsejan” que agarre un libro y me busqué un trabajo más digno para que sea alguien en la vida quiero decirles que yo ya soy alguien: soy trabajadora sexual con conciencia de clase. Y seguiré llevando las voces de las putas a todas partes hasta que el cuerpo me de.

* * *

Hay que darle un cachetazo a la hipocresía.

Cuando se discuten cuestiones vinculadas a la prostitución o a la trata hablan las expertas: expertas en haber estudiado, expertas en tesis, expertas que generalmente no tienen mi color de piel ni la experticia de haberla vivido en carne propia. Nosotras no necesitamos iluminadas que nos cuentan sobre nuestras condiciones laborales. No necesitamos que nadie venga con una varita mágica a decirnos cómo resolver nuestras vidas. Nosotras ya resolvimos nuestras vidas a través de la organización sindical y dando la cara.

 

No somos objetos. Somos trabajadoras. Quien nos reduce a objetos no pensantes es el abolicionismo. Esas expertas muchas veces hablan de nosotras pero no desde la perspectiva de los derechos humanos.

En vez de ver organización sindical o precarización laboral ven mafia, corrupción, proxenetismo. Dicen: “Mirá el modelo sueco, es el modelo de la sociedad feminista”. Nosotras decimos: “En la Argentina no estamos ni cerca de ese modelo. Estamos en la derecha y vamos a la extrema derecha”.

Nos genera contradicciones pensar qué leyes le estamos pidiendo a un gobierno así. ¿La única salida y la salvación para las mujeres, lesbianas, travestis y trans es el punitivismo? ¿Para qué endurecer las penas en un contexto neoliberal, de crisis, de violencia institucional? Endurecer las penas no va a solucionar la vida de las mujeres, le dará mayor poder a la justicia patriarcal. No queremos que intervenga el derecho penal, queremos que intervenga el derecho laboral.

Reducir esta discusión al abolicionismo/despenalización es centrarnos a una cuestión moral: ¿por qué ciertas partes del cuerpo serían indignas para trabajar?

Las feministas decimos: “Yo te creo, hermana”.¿Pero si tu hermana es puta no te creo nada…?

El feminismo tiene que ser sororo y respetar las decisiones que algunas tomamos sobre nuestras vidas. Sin cuestionar, sin juzgar. Somos distintas, somos diversas, pero no tenemos que estar dispersas porque el patriarcado y la derecha avanzan.

La sociedad nos quiere víctimas o con un príncipe azul. Nosotras queremos ser reconocidas como trabajadoras, con jubilación y obra social.

 

Georgina Orellano, premiada por el Colegio de Abogados de París por su defensa de los derechos humanos

 

Trabajadoras somos todas

 

Juntas y declarándose parte de una clase obrera explotada, las trabajadoras sexuales reclamaron derechos laborales urgentes en las voces de Georgina Orellano y María Riot, dos de las activistas más visibles del movimiento que sigue creciendo.

 

Por Flor Monfort

19 de octubre de 2018

https://bit.ly/2Ey72tp

 

Imagen: Jose Nico

 

Una compañera que se autoenuncia lesbiana, puta y trabajadora activa durante el Encuentro arenga a que la contraten. Otra pide que se visibilice a las chicas y chicos trans que hacen trabajo sexual y nunca son nombradxs. Alguien levanta la mano y cuenta la especificidad de su trabajo al servicio de personas con diversidad funcional y otra voz detrás de una mano levantada pregunta cuáles son los argumentos de las abolicionistas para atacar el trabajo de las trabajadoras sexuales. El taller “Estrategias para el reconocimiento del trabajo sexual” se partió en dos aulas de la Escuela 759 y ayer explotaba de asistentes que escuchaban desde el pasillo a las activistas más visibles de este movimiento que creció exponencialmente en los últimos dos años: Georgina Orellano, secretaria general nacional de Ammar y María Riot, quien también forma parte del Sindicato de Trabajadoras Sexuales de Argentina. “Nosotras queremos tener derechos laborales” enunciaron, y detallaron las condiciones indignas del trabajo sexual: negociar con la policía, la vigencia de los códigos contravencionales, ir detenidas de manera ilegal, el estigma, la discriminación de vecinos y vecinas, no poder jubilarse. “Somos las primeras en denunciar las malas condiciones laborales, pero somos parte de una clase obrera y el problema de la puta también lo tiene la empleada de una casa particular, una operaria de call center o una docente. Siempre nuestra pregunta es por qué solo ven la explotación de la puta si explotades somos todes” dijo Orellano. Ambas hablaron largamente de este debate que divide al movimiento feminista y describieron sus propios y personales caminos de deconstrucción para autoenunciarse putas y feministas. “En 2012 no nos reconocíamos como feministas porque el trato que recibíamos era horrible. Hay compañeras que decían yo prefiero discutir con un rati porque yo a un rati le gano discutiendo, o a lo sumo le pago la coima y me va a dejar de romper los ovarios, en cambio una abolicionista va a estar ahí, todo el tiempo juzgando, cuestionando, violentando, entonces era muy difícil que nosotras nos reconozcamos como feministas, sobre todo cuando gran parte de quienes atentaban contra nuestro trabajo eran mujeres legisladoras que, por ejemplo, se ponían al hombro el cierre de una whiskería y dejaban a trabajadoras en la calle sin preguntarse qué pasaría con ellas, muchas migrantes, quienes habían dejado a sus hijes en sus países de origen” dijo Orellano, citando un caso insólito en la ciudad de Cipoletti, donde las funcionarias públicas que promulgaban el cierre de un cabaret (que finalmente cerró) pretendían que las trabajadoras sexuales fabricaran carteras que ellas luego comprarían.

A la pregunta de varias sobre las razones del abolicionismo, Orellano y Riot explicaron que el argumento es que la prostitución es un trabajo indigno, que siempre implica explotación, que no se puede poner a las mujeres y travas en el lugar de objeto y mercancía a disposición de un cliente porque eso además favorece la trata de personas con fines sexuales. “¿Coser carteras no es ser también útil al patriarcado? Pensar que los trabajos más dignos que podemos hacer nosotras son de autocuidado, mal pagos, insalubres, feminizados también es funcional al machismo” dijo Orellano y explicó que cada territorio tiene en nuestro país sus propias leyes provinciales y ordenanzas municipales que criminalizan el trabajo sexual, por eso la organización y la militancia es vital y empoderante.

¿Cuál es la diferencia entre ser minero y ser trabajadora sexual? se preguntaba e interpelaba a quienes la escuchaban a Orellano, quien dijo que fue largo pero veloz el camino de la deconstrucción hacia el feminismo. “Nosotras no entendíamos lo que era el patriarcado porque ninguna nació feminista y todas fuimos entendiendo las situaciones de esta sociedad machista. Nos dicen que al trabajar con nuestro cuerpo, al ponerle un precio a nuestra sexualidad, le somos útiles al patriarcado, pero nosotras no somos un envase al que viene el cliente, le tira 100 pesos y le dice tirame la goma. Nosotras hacemos un servicio, que va mucho más allá del sexo: trabajamos con nuestros cuerpos, con la palabra, con la contención y con las emociones, y eso requiere los mismos derechos que el de cualquier trabajador o trabajadora exige y merece. El feminismo no es salvador, es un acompañamiento, pero no te va a decir lo que tenés que ser, eso es el patriarcado, andar yuteando el cuerpo de la compañera, eso lo hace el patriarcado, no lo hace el feminismo”.