Hola puta

 

  • Que haya víctimas de trata no hace menos legítimos los reclamos por derechos de las putas en activo
  • Se está llamando esclavas a miles de mujeres que han convertido a la puta en su identidad política

 

Por Gabriela Wiener

10 de diciembre de 2017

https://www.eldiario.es/zonacritica/Hola-puta_6_717138287.html

 

Hace muchos años contraté a una puta. Lo hice con mi marido pero en realidad yo era la más interesada –él tenía sus remilgos– porque me moría de ganas de tener sexo con una mujer in media res y tenía dinero, que ganaba como periodista –ahora con mi sueldo de periodista no podría permitírmelo–. En fin, era un servicio a domicilio. Llamamos por teléfono y vino a casa. En esa época y en ese país donde vivíamos no abundaban las prostitutas que atendieran a hombres y mujeres, ni a parejas, pero al final la encontramos. Aquella vez fue muy lindo. Recuerdo que nos reímos mucho con esa chica, que intercambiamos nuestra ropa sexy como jugando a ser la otra. Volvimos a llamar una vez más, aunque ya no hubo tanto feeling.

La última campaña española contra la prostitución #HolaPutero, me interpeló, porque –aun guardando las distancias entre mi corta experiencia de putera y la de un consumidor habitual de sexo con prostitutas–, me ponía automáticamente en la categoría de alguien que, según el vídeo, había contribuido con su granito de arena a la desigualdad de género en el mundo, “comprando mujeres, comprando esclavitud”.

Mientras no dejaba de parecerme loable que el mensaje viral pusiera por una vez el foco sobre el cliente y no sobre la mujer trabajadora –finalmente, es lo mínimo que podría esperarse de sus creadoras, activistas feministas–, cada vez me iba chirriando más cómo una problemática compleja como la del trabajo sexual se iba reduciendo a un a favor y en contra, e ignorando que en el “hola putero” estaba implícito el “adiós, puta”.

Es lo que, desde que empezó a circular la campaña, han venido señalando, a través de sus redes, las trabajadoras sexuales organizadas: la usurpación de su lugar en esa lucha. Aunque la reivindicación es vieja, hay muchas caras nuevas denunciando la “putofobia” fuera y dentro del feminismo.

Georgina Orellano, la impresionante líder de las prostitutas argentinas, ha dicho más de una vez que “ser feminista es darle derechos a otras mujeres y la oportunidad de elegir cosas que no necesariamente elegiríamos para una”. Según Georgina, todo lo que les pasa no les pasa por ser putas sino por ser mujeres. “¿Tenemos que explicarles otra vez que esto es trabajo?”, clama. “En la calle se sigue llevando la policía a las compañeras. Y en la calle la policía no te pregunta: ‘¿sos abolicionista, sos reglamentarista, sos pro-sex, sos puta feminista? Te llevan presa igual”.

En los países latinoamericanos, abolicionistas de pura cepa, el uso del espacio público para el trabajo sexual está criminalizado. Hasta el 90 por ciento de prostitutas alguna vez ha sido agredida por la policía, que recibe cada semana de ellas su bono para que las dejen trabajar en paz.

 

El video de #HolaPutero parece dirigirse solo al putero –por cierto, como si fuera el macho oficial, cuando sabemos que tenemos al macho en el despacho de nuestro jefe, en la cama, en el partido en que militamos, en el colectivo del que formamos parte y en cada esquina, es más, que el putero y el que está aquí al lado son la misma persona. No pasa desapercibido, sin embargo, que en este video a todas las putas se les llama esclavas. A la vuelta de hoja del criminal está la víctima. Pero, ¿son víctimas todas las prostitutas? Aunque las haya, en un gran porcentaje, la respuesta es no.

Lo que ocurre aquí es que mujeres que no ejercen la prostitución se están arrogando la potestad de llamar a otras esclavas, cuando estas, que son las que ponen el cuerpo, no se identifican de esa manera. Que haya víctimas de trata no hace menos legítimos los reclamos por derechos de las putas en activo. Se está llamando esclavas a miles de mujeres que han convertido a la puta en su identidad política. ¿No es acaso eso negar su empoderamiento? ¿No es desconocer su lucha social concreta por adquirir ciertos derechos, por sindicalizarse, por buscar más protección y mejoras determinadas en su ejercicio laboral mientras nos encaminamos hacia el tan soñado fin del capitalismo cosificador de la mujer? ¿Por qué no hablamos de cómo nos explota a cada una de nosotras el patriarcado y dejamos que ellas hablen de cómo lo padecen en sus carnes? ¿Las seguimos llamando esclavas?

Si nos vamos a tirar las verdades en la cara para ver quién está siendo verdaderamente consecuente en su lucha contra la feminización de un tipo de trabajo como traba para la igualdad de género, me pregunto cuántas feministas tienen a una mujer, menos privilegiada, migrante y racializada, limpiándole la casa, cuidándoles los niños o sacando a pasear a sus padres. ¿Les vamos a negar derechos laborales a las trabajadoras del hogar? Claro que no. ¿Para cuándo un #HolaPatrona? ¿Son todas esas mujeres empleadoras unas esclavistas? No, solo las que mantienen regímenes esclavistas. Mientras llega el comunismo feminista, las putas piden lo mismo, nada más y nada menos.

Hay que diferenciar la crítica a la prostitución como sistema de explotación, que involucra a los proxenetas, a las mafias, al Estado, que perpetúa la desigualdad y la cosificación de nuestros cuerpos, con la estigmatización e invisibilización de las putas, en toda su diversidad, las que ejercen libres y las que sufren la trata, las sindicadas y las no sindicadas.

No reconocer sus derechos como trabajadoras es convertirlas en chivos expiatorios de los dilemas que plantea una institución como esa a la sociedad en su conjunto. Si bien hay consenso en que hay que cuestionar un sistema que nos cosifica a todxs, que nos condena a la explotación o a la autoexplotación, en lo que hay que seguir insistiendo es en la necesidad de que se reconozcan derechos laborales a las mujeres que ejercen y quieren ejercer la prostitución y se ofrezcan alternativas de trabajo a las mujeres que no.

 

“¿Hasta cuándo vamos a seguir discutiendo, compañeras”, dice Georgina, “si las que estamos entre cuatro paredes con el cliente, gozando o no, somos nosotras. Si nosotras no nos ponemos de acuerdo, ¿qué carajos les vamos a pedir al Estado? ¿Qué me estás proponiendo, sacarme de una esquina para llevarme a la fábrica?” Al final de su charla TED, Georgina cuenta que hace unos meses su hijo Santino le contó que a la salida del colegio un amigo suyo quiso molestarlo frente al resto señalándolo y gritando: “la mamá de Santino es una puta”. ¿Qué le contestaste? le preguntó ella con el corazón en la boca. Santino le respondió tranquilamente: “le dije mi mamá no es una puta es la secretaria general de todas las putas del país”. Sí, putísima, re-puta, re-jefa. Si esto no es empoderamiento, nada lo es.

 

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Una fanática en el poder: Las 10 frases definitivas de Carmen Calvo contra la prostitución

 

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo. Javier Lizon Agencia EFE

 

  • La vicepresidenta compara el lenocinio con el asesinato y el narcotráfico y propone castigar a los clientes de una infamia “que protege el patriarcado”.

 

Por Claudia Marqués  @claudiamarlor

10 de julio de 2018

https://www.elespanol.com/espana/20180710/frases-carmen-calvo-prostitucion-junta-pago-prostibulo/321468249_0.html

 

La ministra de Igualdad y vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, es muy crítica con la prostitución, y ha manifestado que el objetivo del PSOE es “ilegalizarla”. Desde hace un mes, cuando Pedro Sánchez accedió a la Moncloa, Calvo ha insistido en ese discurso.

 

La vicepresidenta y ministra de Igualdad tiene frases muy duras contra la prostitución, actividad que llega a comparar con el asesinato o el narcotráfico. Hemos seleccionado 10. 

  1. “Los prostíbulos son Guantánamos de cercanía”.
  1. “La prostitución no es el oficio más antiguo del mundo, sino la esclavitud más antigua y grande de la historia”.
  1. “No me vale que me digan que existe desde el principio de los tiempos, porque lo mismo ocurre con el asesinato, y no por ello alguien pide que se deje de castigar”.
  1. “La prostitución es el tercer negocio ilegal del planeta. No le vamos a llamar profesión, como tampoco se lo llamamos al narcotráfico“.
  1. “Que cada hombre que diga que la prostitución es una profesión que hay que regular, que apunte a su hija a una academia”.
  1. “La prostitución es una gran esclavitud con cifras inaceptables en España”.
  1. “La prostitución no es una actividad digna ni una profesión”.
  1. “En nuestro cuerpo sigue habiendo una batalla campal que la consiente el patriarcado”.
  1. “Trabajo para que la prostitución desaparezca. Hay que penalizar, castigar yperseguir a los llamados clientes“.
  1. Banalizamos la sexualidad como si fuese ocioy no una energía preciosa de la que disponemos para relacionarnos, ser felices y reproducirnos”.

Carmen Calvo se enorgullece de que el PSOE es el “único partido abolicionista” en relación a la prostitución. En la jornada “La cultura de la igualdad” organizada en el Senado en mayo de este año, cuando todavía era secretaria de Igualdad del PSOE, dijo que era “muy importante” empezar a tomar decisiones “legales y contundentes” para castigar a los proxenetas y a los hombres que van a la prostitución.

Los socialistas madrileños, por ejemplo, propusieron hace dos meses una ordenanza contra la prostitución y la explotación sexual que preveía unas sanciones para los clientes que oscilaban entre los 500 y los 3.000 euros.

 

Todo lo que necesitas saber de prostitución para no ser un bocachancla

 

 

¿Dónde? En El estante de la Citi.

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¡Contra la falsedad hipócrita, la verdad desnuda.!

¡Contra la cruzada moral contra las mujeres, el feminismo unido y liberador!

REVISTA AMOR Y RABIA Nº.71, «CONTRA EL ESTIGMA DE LA PROSTITUCIÓN»

 

 

23 de marzo de 2018

https://revistaamoryrabia.blogspot.com/2018/03/revista-amor-y-rabia-n71-contra-el.html

 

Introducción

 

(NOTA: En rojo se indican las páginas citadas del número 71 de la Revista Amor y Rabia)

 

En 2013 murió asesinada una mujer en Suecia, Eva-Marree Kullander Smith, madre de dos hijos, estaba casada con un marido drogadicto y violento, del que los servicios sociales aconsejaron que se divorciase; tras hacerlo, al tener que hacerse cargo de sus hijos, fue incapaz de ganar suficiente dinero como para poder mantenerse, por lo que decidió prostituirse. Esta situación durará tan sólo dos semanas, en las que tuvo cinco clientes; cuando se lo contó a su prima, esta lo denunció a los servicios sociales que, al comprobar que era cierto la impusieron una terapia. Como no se arrepentía, rápidamente la quitaron la custodia de sus hijos y se la dieron a su exmarido, que impidió que pudiera volver a verlos.

A partir de entonces se inició una lucha de años para recuperar la custodia de sus hijos o, al menos, el contacto, mientras el exmarido se dedicaba a acosarla y amenazarla. Tras un juicio en que quedó en evidencia el carácter violento y desequilibrado de su exmarido, logró que se la permitiese visitar a sus hijos, pero la sentencia no se ejecutó. Entre tanto, Eva-Marree se había convertido en un personaje cada vez más incómodo para el Estado sueco, al ser una destacada representante del movimiento que lucha contra la ilegalización de la prostitución. Fue entonces cuando los servicios sociales organizaron una visita para que pudiese ver a sus hijos. Pero, pese a que la ley sueca prohíbe que parejas enfrentadas coincidan en este tipo de visitas, y pese a que el padre tenía entre sus antecedentes incluso el haber agredido a un miembro de los servicios sociales, se le permitió estar presente durante la visita, que además tuvo lugar en los locales de los servicios sociales, donde Eva-Marree carería del menor control o protección. La visita duró poco: Tras insultarla y gritarla, el exmarido se dirigió a la cocina, cogió un cuchillo, y la mató de 32 puñaladas delante de sus hijos.

Ahí no acabó la tragedia. Por si esto no fuera suficiente, aunque el marido fue condenado a 18 años de prisión, se le concedió la custodia de los hijos y se negó a la familia de Eva-Marree tener el menos contacto con ellos (por haberse prostituido su hija). Para contener el escándalo, que dio lugar a manifestaciones de protesta ante las embajadas de Suecia por todo el mundo, los servicios sociales intentaron convencer a la familia que no hiciera un entierro público, y al no lograrlo, se declararon dispuestos a asumir los costes. En realidad, como se descubrió más tarde, esa oferta había sido una broma macabra del Estado: los servicios sociales pagaron los costes del entierro con el dinero de Eva-Marree, que habían heredado sus hijos a su muerte (p. 65-66).

 

ESTADO “FEMINISTA”, O LA INSTITUCIONALIZACIÓN DEL ESTIGMA

Esta historia, que es explicada en detalle en el documental “Donde las putas no existen”, emitido en el Canal Arte, es el mejor ejemplo de las consecuencias de disfrazar al Estado de feminista y darle la potestad de juzgar a las mujeres en función de lo que hagan con su cuerpo. Para el Estado sueco, que se califica a si mismo de feminista con la complicidad de un sector importante del movimiento feminista mundial, es incompatible que una mujer pueda ser al mismo tiempo madre y prostituta. Y fue eso lo que mató a Eva-Marree: el estigma de haber sido prostituta; o, mejor dicho, su negativa a arrepentirse de haber sido prostituta para poder sacar adelante a su familia.

A pesar de lo que pueda parecer, el estigma que acompaña a las mujeres que han ejercido o ejercen la prostitución es algo puramente cultural y está muy ligado a las religiones monoteístas (p. 87). En Europa, el paso del politeísmo al cristianismo estuvo ligado a la prohibición de la prostitución, representado en la Biblia con la figura de Maria Magdalena. La estigmatización de las prostitutas no fue ni inmediata ni uniforme: la emperatriz Teodora, esposa de Justiniano, uno de los principales emperadores romanos, había sido previamente prostituta, y San Agustín, cuyo pensamiento impregnó la Edad media, se declaró contrario a abolir la prostitución enLa Ciudad de Dios“La mujer pública es en la sociedad lo que la sentina es al barco y la cloaca al palacio. Cierra la cloaca y todo el palacio será infectado” (p. 51).

“Salvadnos de quienes nos quieren salvar”: Manifestación de protitutas en la India contra el abolicionismo

Esta situación cambiará al final de la Edad Media, cuando la Iglesia católica intentó imponer en Europa su hegemonía ideológica y política, algo representado simbólicamente con la Tiara y llevado a la práctica mediante la persecución de quienes consideraba herejes y la puesta en marcha de la Inquisición. Fue entonces cuando se condenó teológicamente la prostitución, y se pusieron en marcha los mismos mecanismos de estigmatización que se acababan de aplicar a los judíos: encerrarlas en guetos, imponerlas el uso de una vestimenta especial y obligarlas a llevar símbolos que permitiesen reconocerlas, prohibirlas tocar comida y frutas en los mercados, etc. (p. 55); eran básicamente las mismas reglas que se habían impuesto previamente a los leprosos para separarlos del resto de la sociedad, y las consecuencias fueron similares: a partir de entonces, las prostitutas pasaron a sufrir el desprecio de una sociedad que, al mismo tiempo, era incapaz de lograr que desapareciesen. El mismo resultado, por cierto, que ha logrado producir en la sociedad sueca la prohibición de la prostitución.

Lo cierto es que la prostitución, calificada de “oficio más viejo del mundo”, ha existido siempre en todas las culturas y civilizaciones, y ha demostrado una formidable capacidad para sobrevivir a todos los intentos de erradicarla. Lo único que han logrado sin excepción todos los esfuerzos represivos para acabar con ella ha sido situar a las prostitutas al margen de la sociedad, marcándolas para toda la vida. La prostitución en cambio ha seguido existiendo, aún bajo las peores circunstancias, para volver a expandirse rápidamente tras relajarse la legislación.

El movimiento obrero también declaró entre sus objetivos la erradicación de la prostitución, pero al intentar llevarlo a cabo fracasó tan estrepitosamente como sus predecesores: así ocurrió en la Rusia soviética, donde tras encerrar a las prostitutas en campos de concentración se proclamó oficialmente que había desaparecido tras el fin del capitalismo, a pesar de que los informes internos del estado reconocían su existencia clandestina (p. 57); y así ocurrió en España durante la Revolución social y Guerra Civil de 1936-39, donde el anarquismo tenía claro que la prohibición de la prostitución no era una solución viable. Según explicaba Federica Montseny, Ministra de Sanidad por la CNT, “Considerábamos que no era posible terminar por Decreto con la prostitución, porque la prostitución representa un problema de carácter social que no se puede resolver radicalmente. (…) mientras no se consiguiera transformar la mentalidad de los hombres y de las mujeres, mientras España no superase la moral sexual,  la abolición de la prostitución era imposible“ (Mis primeros cuarenta años, Federica Montseny, 1987). La realidad de la guerra se impuso al idealismo, y de una etapa inicial en la que los anarquistas ejecutaron a los chulos del barrio chino de Barcelona y pusieron en marcha los llamados “liberatorios de prostitución”, se pasó a organizar prostíbulos en el frente para las milicias (p. 60).

En épocas más modernas ha ocurrido algo similar: tras la revolución y toma del poder en Cuba y Nicaragua se cerraron los prostíbulos e incluso se prohibió la prostitución (en la Nicaragua sandinista); pero tras una situación de clandestinidad, la prostitución volvió a hacer su aparición pública. El propio Fidel Castro, que en un discurso el 30 de noviembre de 1971 decía que “en nuestro país, la prostitución se erradicó hace muchos años. En nuestro país, todas esas tristes y horribles cosas de una sociedad explotadora, ya no existen”, tuvo que reconocer décadas más tarde la existencia de la prostitución: “nuestras prostitutas son las más sanas e instruidas del mundo”.

En Suecia la situación es similar: a pesar de la intensa campaña de propaganda a favor del nuevo abolicionismo, que ha logrado que se prohíba la prostitución en varios países de la UE, la realidad es tozuda. La policía sueca reconoce que sigue existiendo, pero de manera clandestina, y la ONU ha denunciado que esta situación pone en riesgo la vida de las prostitutas. El único resultado real ha sido lograr implantar el estigma contra la prostitución entre la mayoría de la población sueca, el mismo estigma que, institucionalizado, quitó los hijos a Eva-Marree cuando se negó a arrepentirse de haber sido prostituta, y finalmente la acabó matando.

 

MISERIA SEXUAL

Mientras no se combatan las causas que originan la prostitución, esta seguirá existiendo. Y no hay que confundir causa y efecto: el motivo de la prostitución no es el dinero, sino la miseria sexual. La prostitución cubre una necesidad humana básica, al ofrecer una salida al deseo, reprimido en todas las sociedades mediante las más diversas reglas, legislaciones y tabús. Esta realidad, origen de la imposibilidad de erradicarla, es asimismo mucho más compleja de lo que parece a primera vista; tras la revolución sexual que supuso el descubrimiento de la píldora al dar a las mujeres el control de sus capacidades reproductivas, la sexualidad perdió parcialmente el tabú que la rodeaba en occidente. Esto ha hecho visibles aspectos de la sexualidad reprimida que antes estaban silenciados, que han dado lugar por ejemplo a la asistencia sexual a las personas discapacitadas (p. 83-86), un 60% de las cuales son mujeres en España, un 60% de las cuales son mujeres en España, o a servicios sexuales para calmar a personas internadas en centros psiquiátricos (p. 86).

Ambos son ejemplos perfectos de pago de dinero por sexo, y por tanto prostitución ¿hay que prohibirlos también? Y, en caso contrario, ¿cuál es la diferencia? Y, más importante aún, si la prostitución consiste en el intercambio de sexo por beneficios materiales ¿cómo puede reconocerse, dónde está el límite? Basta echar un vistazo a otras regiones del mundo para darse cuenta de la insostenibilidad de juzgar comportamientos sociales mediante la visión judeocristiana. En Guinea Ecuatorial, antigua colonia española, existe la llamada semiprostitución, mediante la cual las mujeres mantienen relaciones sexuales con hombres para recibir  favores o regalos sin que exista una tarifa fija (p. 81). Este modelo de intercambio de sexo por diversos beneficios materiales ha dificultado enormemente la implantación del modelo occidental de prostitución, basado en prostíbulos que no son sino un vago recuerdo de los guetos medievales donde se concentraba a las prostitutas; y, más importante aún, la práctica de la semiprostitución está socialmente aceptada, careciendo del estigma occidental.

Aquí puede reconocerse de manera nítida el imperialismo cultural occidental, que intenta imponer su paradigma social al resto del mundo, lo que implica necesariamente imponer su visión de la sexualidad a todo el planeta, algo tan imposible como poco recomendable. Porque, en el fondo, la visión de la prostitución que tienen las sociedades occidentales, incluidos amplios sectores de la izquierda y del movimiento feminista actual, está impregnada del estigma medieval. Es cada vez más difícil reconocer la menor diferencia entre la visión puritana del cristianismo con la censura sobre la exposición del cuerpo femenino que últimamente pretende imponer un sector aparentemente mayoritario del movimiento feminista.

“Hylas y las Ninfas”, cuadro de John William Waterhouse retirado de un museo de Manches- ter por “cosificar a la mujer”

Un ejemplo de o problemático de esta visión de las cosas es la reciente decisión deretirar en un museo de Manchester la exposición del cuadro “Hylas y las ninfas”, de John William Waterhouse, acusado de “cosificar a la mujer”. En realidad, el cuadro representa el secuestro de Hylas, el amante de Hércules, que al ir en busca de agua, es secuestrado para siempre por las ninfas de un manantial, que deseaban al joven por su belleza. Las depredadoras son las mujeres, no Hylas. Potter Steward, juez del Tribunal Supremo de EEUU, dijo en una sentencia en 1964 “No sabría definir la pornografía pero la reconozco cuando la veo“, y esta sentencia puede aplicarse igualmente al sexismo, cuyas fronteras son líquidas, más allá de los casos evidentes.

En los años 60-70, poder llevar una minifalda (es decir, que una mujer pueda vestirse como quiera) fue motivo de lucha del movimiento de liberación de la mujer. Hoy día, bajo el barniz ideológico de una supuesta defensa de la mujer se oculta el tradicional rechazo de la cultura judeocristiana a la exposición pública del cuerpo femenino, el estigma de la Iglesia medieval que considera la sexualidad algo sucio y la convirtió en un tabú sobre el que no puede hablarse abiertamente. El mismo tabú que da lugar a la miseria sexual, y sienta las bases de la existencia de la prostitución.

 

DERECHOS Y EXPLOTACIONES

Frente a la identifación de la prostitución con esclavitud de un amplio sector del feminismo, en las últimas décadas ha surgido un fenómeno global tan singular como inesperado: prostitutas que se rebelan contra el estigma, se declaran feministas y se organizan para defender su derecho a acceder al sistema de seguridad social y cotizar para recibir una pensión. Enarbolando el lema “My body, my business” (Mi cuerpo, mi negocio), las prostitutas feministas reclaman el derecho a usar su cuerpo como las dé la gana, y denuncian que el feminismo abolicionista pone en peligro sus vidas, al querer llevarlas a la ilegalidad, además de intentar forzarlas a integrarse en un mercado laboral precariezado. En el movimiento anarquista y la izquierda de países como EEUU, Canadá, Irlanda, Reino Unido o Australia amplios sectores han declarado abiertamente su apoyo a la lucha por los derechos de los trabajadores y trabajadoras sexuales (p. 7-35).

Y es que es innegable que la pretensión de imponer un modelo sexual por medios represivos es indefendible desde una perspectiva anarquista, además de irracional: no hay ejemplo en la historia de un sistema social, religioso o político que haya logrado abolir la prostitución, de la misma manera que no se conoce sociedad alguna en la que no haya existido. Más indefendible aún desde un punto de vista anarquista (y feminista) es la pretensión de presentar a la mujer como un ser débil, una víctima que hay que proteger, como plantea el feminismo abolicionista. Basta escuchar las voces de las prostitutas mismas (p. 36-50) y los datos de que se dispone sobre la prostitución para darse cuenta de que sólo una minoría (1 de cada 7) es víctima de las redes de trata de blancas, algo que no es prostitución sino esclavitud pura y dura.

“No me hables de máquinas de coser. Hablame de los derechos de las trabajadoras” Pancarta de una manifestación de trabajadoras sexuales del sudeste asiático rechazando trabajar en las factorías textiles de la región, conocidas por sus condiciones laborales similares a la esclavitud

Usar el cuerpo para obtener beneficio económico en el contexto de un sistema económico basado en la injusta distribución de la riqueza ha sido siempre un medio de la mujer para mejorar sus condiciones de vida. Así ha sido en Occidente, como explica Silvia Federici (p. 28), así lo utilizaron las mujeres de la tribu de Ouled Nail, en el Sahara (p. 53), y así es hoy en Asia, donde las prostitutas son mujeres que prefieren vender su cuerpo a trabajar en un taller textil en condiciones infrahumanas, por un salario mísero y la amenaza constante de la muerte en accidente laboral o ser violada por un capataz. Y en Europa la situación no es muy diferente: “mejor puta que trabajar en un McDonalds”, dice una prostituta española, o “prefiero ser puta que trabajar 40 horas a la semana en una fabrica”, dice una prostituta francesa (p. 43). Recientes estudios las dan la razón, como demuestra el elevado porcentaje de trabajadoras de lalimpieza que sufren cáncer debido a su contacto continuo con sustancias químicas, en un sector tradicionalmente femenino y mal pagado.

Pero esto no es toda la historia. Aunque sus argumentos deslegitimizan –con razón- el discurso victimista del abolicionismo, la lucha para acabar con la ilegalidad y el estigma no deben impedir un análisis crítico de los resultados de la legalización, y para ello nada mejor que Nueva Zelanda, el primer país en legalizar la prostitución (p. 78). Sabrinna Valisce, exprostituta que se destacó en la lucha por acabar con la prohibición en Nueva Zelanda, se ha convertido hoy en una de sus principales críticas; rechazar el abolicionismo que hoy defiende no es motivo para no escuchar su crítica, muy distinta de las ideólogas burguesas del feminismo abolicionista que en su inmensa mayoría nunca han formado parte del mundo de la prostitución. Según Valisce, “la despenalización distanció a las trabajadoras y propició una competencia feroz que antes no existía” mientras que “Los burdeles implantaron rápidamente la tarifa ‘todo incluido’, por la que las prostitutas estaban obligadas a hacer todo lo que sus clientes deseaba” (p. 80).

En otras palabras: la salida de la ilegalidad dio paso a la normalización neoliberal de la prostitución. Y no solo eso. La escritora feminista Gloria Steinem ha advertido que normalizar el concepto de “trabajo sexual“ podría dar lugar a que el Estado neoliberal pudiese obligar a quienes reciben ayudas a aceptar ofertas de trabajo en el sector sexual, bajo la amenaza de, en caso contrario, perderlas.

Y hay que tener en cuenta también que, como todo oficio, la prostitución tiene una estructura piramidal: frente a quienes aseguran que los ingresos que se pueden ganar son muy superiores a los de otros trabajos, la realidad es hay grandes diferencias entre una minoría de clase media/alta dedicada a la prostitución de lujo, y una mayoría de prostitutas de clase baja que trabajan están sometidas a una competencia brutal que hunde los precios a la baja, como nos recuerda Valisce. De manera paralela a la lucha por su acceso a la seguridad social, a una pensión digna y a que se acabe la discriminación fruto del estigma, el sector más activista de las prostitutas, tan enemigo de los “chulos” como las abolicionistas, busca medios para asegurarse que nadie se quede con el dinero que ganan con su cuerpo, y para ello se han puesto en marcha prostíbulos autogestionados en Ámsterdam (p. 72), cooperativas de servicios sexuales en Ibiza (p. 75), cooperativas de ahorro comunitario, que tienen una amplia difusión por todo el mundo (p. 76) o incluso un banco en la India, que ha mejorado notablemente la situación de las prostitutas, al permitirlas comprarse casas, pagar los estudios de sus hijos, o poderse pagar operaciones médicas (ver p. 73-75). Estas iniciativas son similares a las iniciativas cooperativistas  que siempre favoreció el movimiento libertario, basta recordar la Cooperativa Cristalera de Mataró, en la queJuan Peiró (futuro Ministro de Industria) jugó un papel fundamental.

 

REFLEXIONES FINALES

En definitiva, este corto repaso de un tema enormemente complejo como es la prostitución pretende poner de manifiesto varios puntos:

  • Apoyar el abolicionismo es apoyar una distopía represiva y puritana que reproduce el estigma medieval y judeocristiano, y es inasumible por el movimiento anarquista.
  • Pretender negar a la mujer el derecho a decidir de manera consciente si usa su cuerpo para ganar dinero es contraria a la defensa anarquista de los derechos del individuo.
  • Acabar con la ilegalidad de la prostitución es acabar con la inseguridad de quienes lo practican, asegurándolas un acceso a la seguridad social y una pensión, lo que es un objetivo digno de ser apoyado.
  • La prostitución no puede desaparecer mientras exista una de las causas que dan lugar a su existencia: las desigualdades económicas, fruto de una injusta distribución de la riqueza, que impiden tomar libres decisiones sobre nuestras vidas.

Por último, la prostitución existe debido a la miseria sexual de un modelo de sociedad de carácter autoritario, que fomenta una moral sexual represiva y puritana. El anarquismo ha de luchar para acabar con ella, sustituyéndola por una sociedad sin propiedad privada en la que sea posible disfrutar de la sexualidad de la manera más libre posible. De alcanzarse ese objetivo, los motivos que dan lugar a la prostitución –la miseria económica y la miseria sexual- desaparecerían y, con ello, es posible que con ello dejase de existir. Pero, aunque carecemos de garantías de que ocurriese, ¿no merece acaso la pena luchar por ese modelo de sociedad en lugar de favorecer un modelo social y sexualmente represivo?

 

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Rábago, al rescate de la concejala que apoya la prostitución

La periodista Isabel Rábago./ Fuente: Telecinco

La considera un servicio ideal para los “discapacitados” y “la gente fea”

D.A.

Vie, 15 Jun 2018

https://www.elplural.com/politica/2018/06/15/rabago-concejala-prostitucion

 

Nota previa de la Citi: He asistido estos días al vomitivo espectáculo de la jauría de hipócritas de todos los pelajes lanzándose como fieras sedientas de sangre sobre esta mujer, Rosa, madre de un hijo discapacitado, que se ha limitado a decir lo que todo el mundo piensa y lo que garantiza la ley (¡sí, garantiza la ley, porque la prostitución no es delito en España, hipócritas!). La de Isabel Rábago es la primera voz que oigo salir en defensa de Rosa, y desde aquí mi reconocimiento a su valentía. El Estante de la Citi también apoya sin reservas a Rosa Ganso: el Estante es Rosa Ganso.

 

Esta semana, una concejala del Partido Popular de Pinto se convertía en noticia tras considerar que no se pueda prohibir la prostitución ya que en realidad es una especie de servicio para los “discapacitados” y para “la gente fea”.

Esta es la defensa de “los puteros” que realizó Rosa Ganso, concejala del Partido Popular en la localidad madrileña de Pinto, en medio de un pleno ante la atenta mirada de la oposición y con compañeros, incluso, tapándose la cara para ocultar sus risas.

Su defensa

“¿Usted sabe la situación de esos puteros, la situación familiar que pueden tener?”, preguntaba la popular en el pleno.

“Es que hay personas con discapacidad que tienen que utilizar estos servicios porque no les queda otro remedio”,proseguía la edil del PP para añadir que las “personas que han nacido feos y no tienen posibilidad de utilizar estos servicios”.

Criticas
Como era de esperar, sus palabras fueron muy criticadas. Tanto es así que el Gobierno de Pinto ha promovido una moción de reprobación contra la edil. De forma paralela, ha recibido las criticas de activistas que como Cristina Almeida alzaron su voz contra lo ocurrido. “Medio país somos feos y vamos a tener que ser puteros porque lo diga ella”, afirmó Almeida.

Rabago al rescate
Ante tanta crítica, Isabel Rábago, el flamante fichaje del Partido Popular de Madrid para el departamento de comunicación, ha salido en su defensa.

“Lamentable y vergonzosa, la sangría que se ha hecho con la concejala de Pinto. Lo fácil es manipular, opinar sobre un corte editado. Lo complicado es conocer la durísima historia que hay detrás de una mujer que sólo, ha pronunciado una desafortunada frase”, ha afirmado la periodista, objeto de burla por su pasado televisivo.

Isabel Rábago@RABAGOISABEL

Lamentable y vergonzosa, la sangría que se ha hecho con la concejala de Pinto. Lo fácil es manipular, opinar sobre un corte editado. Lo complicado es conocer la durísima historia que hay detrás de una mujer que sólo, ha pronunciado una desafortunada frase. Gracias @EspejoPublico

Espejo Público

@EspejoPublico

Isabel Díaz Ayuso, portavoz del PP de Madrid defiende la integridad y la nobleza de su compañera:”Rosa es una persona muy querida en su municipio, no se la debe apartar de la política por esta metedura de pata” http://atres.red/ukgua1 

16:00 – 15 jun. 2018

 

La mayoría de españolas y españoles se oponen a la penalización del consumo de prostitución

 

El abolicionismo —como ideología fundamentalista enemiga de las libertades fundamentales de españolas y españoles— no debería ser apoyado por la mayoría del pueblo español, maduro democráticamente y celoso defensor de las libertades recuperadas tras el franquismo. Una ideología que pretende mantener vivo el control patriarcal de la vida sexual de las mujeres no debería ser mayoritariamente respaldado por éstas. El abolicionismo del que el PSOE se proclama único defensor, no debería ser respaldado por esa mayoría de votantes del PSOE que se oponen a la violencia contra las mujeres y al control de su sexualidad y de su cuerpo.

Ha llegado a la vicepresidencia del Gobierno y al ministerio de Igualdad una abolicionista acérrima que apenas hace un mes propugnaba la gran importancia de “tomar decisiones ‘legales y contundentes’ para castigar a los proxenetas y a los hombres que van a la prostitución”. Ha sido nombrado ministro del Interior un abolicionista que asegura sin pestañear que el 99% de las mujeres que ejercen la prostitución son víctimas de trata. Pero ambos deberán estar atentos a las encuestas y escuchar lo que opinan españolas y españoles, opinión que no coincide precisamente con la suya.

Ha sido publicado recientemente el resultado de la encuesta sobre la “Percepción Social de la Violencia Sexual”, realizada por  Delegación del Gobierno para la Violencia de Género a través de 2.465 entrevistas, y los resultados son demoledores para las posiciones abolicionistas. Lo primero que queda meridianamente claro es que españolas y españoles distinguen claramente entre prostitución y trata, entre libertad y coacción, y de esta forma, así como “obligar a prostituirse a una mujer” la casi totalidad de los encuestados consideran que debe ser castigado por la ley, “pagar a una mujer por mantener relaciones sexuales (prostitución)” solo consideran que debe ser castigado por la ley una minoría del 35,0% (31,1% de hombres y 36,8% de mujeres). Es obvio que si españolas y españoles creyeran como el ministro del Interior que el 99% de las trabajadoras sexuales son obligadas a prostituirse, también la penalización del consumo de prostitución habría sido respaldada por la casi totalidad de encuestados.

El fundamentalismo abolicionista no puede llevar adelante sus planes en España por medios democráticos, porque la mayoría del pueblo no lo respalda. Sólo mediante decretos municipales arbitrarios y no contestados ante los tribunales y mediante una Ley Mordaza impuesta por el rodillo parlamentario del PP han podido hasta ahora imponer de forma parcial la prohibición de la prostitución (pues prohibición de la prostitución es penalizar a los clientes). Una Ley Mordaza, por cierto, que ahora el PSOE en el poder ya no piensa derogar, sino tan sólo “revisar”.

Las trabajadoras sexuales no están solas en la defensa de sus derechos: la mayoría electoral se opone a la penalización. No será precisamente “un cálculo electoralista” lo que lleve al PSOE a impulsar una ley de penalización de la prostitución en esta legislatura. Se limitarán, como hasta ahora, al ámbito municipal —sin ningún tipo de consulta popular previa, por supuesto— y a mantener vigentes los odiosos tres artículos antiprostitución de la Ley Mordaza.

 

Los principales resultados de la encuesta se pueden ver aquí (lo referente a trata y prostitución en página 14).

Y la encuesta completa aquí (lo referente a trata y prostitución en páginas 70, 71, 81 y 82).

 

Tiempos de lucha para las prostitutas: Fernando Grande-Marlaska nombrado ministro de Interior

 

Al nombramiento de Carmen Calvo como vicepresidenta del Gobierno y ministra de Igualdad, se suma ahora el de Fernando Grande-Marlaska como ministro de Interior.

Fernando Grande-Marlaska, advierte que el 99% de la prostitución procede de la trata.

 

https://www.elboletin.com/nacional/140930/grande-marlaska-prostitucion-procede-trata.html

 

El juez y presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, advierte a quienes defienden el derecho a ejercer la prostitución de manera voluntaria que el 99% de esta práctica procede de la trata de seres humanos. Lo hace en las páginas de la revista Glamour España, en una entrevista exclusiva que se publicará en su totalidad el próximo mes de noviembre.

“No voy a amparar que en base a este tipo de prostitución, o por un feminismo mal entendido, se intente minimizar el problema de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, que es lo que ocupa el 99 por ciento de la prostitución”, aclara el juez. “No entiendo que con ello nadie pueda realizarse, ni incluso quedar indemne. Y no se puede difuminar la entidad de un problema tan grave que es, sin duda alguna, esclavitud en pleno siglo XXI”, sentencia.

 

Tiempos de lucha para las prostitutas: Carmen Calvo nombrada vicepresidenta y ministra de Igualdad.

 

Carmen Calvo, que ocupaba hasta ahora el cargo de secretaria de Igualdad del PSOE, ha sido nombrada por Pedro Sánchez vicepresidenta única del gobierno y ministra de Igualdad. Tal acumulación de poder en manos de una abolicionista declarada —y enemiga, por tanto, de las mujeres— solo hace presagiar tiempos difíciles para las trabajadoras sexuales. Tiempos difíciles o, lo que es lo mismo, tiempos de lucha.

Y el posterior nombramiento de Fernando Grande-Marlaska como ministro del Interior oscurece aún más el panorama.

 

Estas declaraciones las hacía Carmen Calvo hace menos de un mes, el 10 de mayo pasado:

 

Carmen Calvo pide castigar a proxenetas y a los clientes de prostitución: “Los prostíbulos son Guantánamos de cercanía”

 

10 de mayo de 2018

 

http://www.lavanguardia.com/vida/20180510/443473591494/carmen-calvo-pide-castigar-a-proxenetas-y-a-los-clientes-de-prostitucion-los-prostibulos-son-guantanamos-de-cercania.html

 

La secretaria del PSOE de Igualdad, Carmen Calvo, ha señalado que es “muy importante” empezar a tomar decisiones “legales y contundentes” para castigar a los proxenetas y a los hombres que van a la prostitución. “Los prostíbulos son Guantánamos de cercanía”, ha dicho.

Así lo ha manifestado este jueves 10 de mayo Carmen Calvo, durante la jornada ‘La cultura de la igualdad’ organizada por el PSOE en el Senado. “Que cada hombre que diga que la prostitución es una profesión que hay que regular que apunte a su hija a una academia”, ha subrayado la socialista.

En este sentido, Calvo ha recordado que el PSOE es el “único partido que es abolicionista” . “En nuestro cuerpo sigue habiendo una batalla campal que la consiente el patriarcado”, ha indicado.

 

 

 

«Muchas compañeras quieren dejar la prostitución pero no hay alternativas»

Colectivo de Prostitutas de Sevilla reclama al Ayuntamiento la participación en políticas sobre prostitución y el reconocimiento de sus derechos laborales

 

Por CELIA ARCOS 

SEVILLA 

30 de mayo de 2018

https://bit.ly/2H9korT

 

María José Barrera y Ariadna Riley durante su convocatoria ante los medios. / El Correo

 

Alternativas laborales para las prostitutas que quieran dejarlo, medidas para garantizar la seguridad o un acuerdo entre el Ayuntamiento y los clubes de alterne para que las entidades sociales puedan entrar en ellos. Estas son algunas de las propuestas que el Colectivo Prostitutas de Sevilla exige al Ayuntamiento de Sevilla.

El próximo sábado, con motivo del día de las trabajadoras sexuales, la asociación organiza una jornada divulgativa sobre la prostitución. Bajo el lema Las putas no piden paso, piden permiso, y con el objetivo de desmontar los prejuicios que giran en torno al trabajo sexual, se realizarán charlas y debates en los que las propias prostitutas tendrán la palabra para narrar desde primera persona la realidad sobre el trabajo sexual. Las actividades se desarrollarán desde primera hora de la mañana hasta las ocho de la tarde en los espacios Lanónina y el Palacio de los Marqueses de La Algaba.

María José Barrera, exprostituta y cofundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, y Ariadna Riley, prostituta y cofundadora de la asociación, califican de extrema estigmatización la situación de las prostitutas sevillanas. «Cada vez más prostitutas alzamos nuestras voces», recalcó Riley. Ambas reclaman al Ayuntamiento hispalense la participación de las prostitutas en las mesas y las políticas sobre el trabajo sexual. «No se puede discutir del tema sin nosotras», manifestó Barrera.

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla califica como desastroso el Plan de Acción Integral promovido por el Ayuntamientopara trabajar por la erradicación de la trata, la prostitución y otras formas de explotación sexual. Las cofundadoras de la asociación resaltan que las medidas llevadas a cabo solo provocan el desplazamiento de las prostitutas a lugares más inseguros como pisos, en los que las condiciones tanto sanitarias no se cumple y la accesibilidad para las asociaciones sociales es más difícil: «No entendemos como si este Ayuntamiento se declara abolicionista siga adjudicando licencia a los clubes de alterne sin ningún control». La trabajadora sexual Ariadna Riley pone en relieve las condiciones de las prostitutas dentro de los clubes de alterne. Muchas mujeres durmiendo en una misma situación, sin control alimenticio ni sanitario, así describe Riley la situación de algunos de estos clubes.

La prostitución en España no es ilegal, pero sus derechos no están reconocidos. Por este motivo las prostitutas de Sevilla a través del colectivo exigen sus derechos laborales, como la asistencia sanitaria. Las trabajadoras recalcan que la problemática y el estigma alrededor de la prostitución no se erradica con la difusión de carteles publicitarios, el reparto de preservativos o las campañas llevadas a cabo por el Ayuntamiento. «Cada vez es más difícil que en un club el cliente se quiera poner el preservativo», apunta Riley.

El estigma al que se enfrentan las prostitutas también engloba a la violencia de género y el machismo. El pasado año una trabajadora sexual fue asesinada en el Parque Amate por su cliente debido a una discusión por el pago del servicio. El colectivo denuncia que hay víctimas de primera y de segunda, ya que según en estos casos al ser una prostituta la víctima se relativiza y pone en cuestión la agresión. Las activistas manifiestan que muchas prostitutas se encuentran con problemas a la hora de denunciar situaciones como violación o maltratado. «Muchas compañeras quieren dejar de ejercer la prostitución y no tienen alternativas laborales», señala Riley. Por su parte, Barrera señala que este es un problema de pobreza. Las confundadoras de la asociación sostienen que, desde comienzos de la crisis, y según Barrera, la prostitución ha sido la única alternativa de muchas mujeres «divorciadas y con hijos» para subsistir.

El Ayuntamiento subraya su compromiso con la erradicación y su rechazo a cualquier legalización

La concejal delegada de Igualdad, Juventud y Relaciones con la Comunidad Universitaria de Sevilla, la socialista Myriam Díaz,defiende el compromiso del gobierno de la ciudad con la erradicación de la prostitución y la trata siguiendo los principios de los dos planes integrales aprobados por el Ayuntamiento en los últimos años, que centran sus esfuerzos en perseguir a los clientes, a los clubes y a las personas que se enriquecen de forma irregular a costa de la prostitución y la trata. Así, inciden en el rechazo por parte del gobierno local de cualquier planteamiento de regularización como el recogido en las jornadas organizadas por el colectivo de prostitutas de Sevilla el día 2 de junio. «Desde el gobierno de la ciudad queremos subrayar que rechazamos y no compartimos cualquier planteamiento en torno a la prostitución que no persiga su erradicación siguiendo los ejes defendidos por el gobierno de la ciudad durante los últimos años y recogidos en el Plan Integral para su erradicación y en la ordenanza para la erradicación de la prostitución», explica la delegada.

En este sentido, en relación con la celebración de estas jornadas en un edificio municipal como el Palacio de los Marqueses de la Algaba, afirma que la petición del espacio se formalizó en nombre de una entidad para un acto en relación con la igualdad.

Así, informa de que, posteriormente, se detectó el contenido y las organizadoras reales del evento y se consultó a los Servicios Jurídicos para evaluar si suponía un incumplimiento de la Ordenanza para la erradicación de la prostitución vigente, consulta que fue resuelta desfavorablemente, por lo que no se tomó medida alguna. «Ni respaldamos ni vamos a estar en ese evento, ni compartimos de ninguna de las maneras el planteamiento que se pretende trasladar en estas jornadas a la ciudadanía. Desde el gobierno de la ciudad entendemos la prostitución como una forma de violencia de género y de desigualdad por lo que el único camino es conseguir la erradicación persiguiendo especialmente a los clientes y a aquellas personas que se dedican a enriquecerse de forma ilícita», concluye. ~

 

Prostitutas de Sevilla exigen protección al Ayuntamiento ante la sexualidad que han “decidido” tener

 

  • Lamentan la “delgada línea de conveniencia política” entre prostitución y trata, y defienden que la mayor parte del colectivo no está esclavizada 
  • “Nos quieren definir como víctimas de violencia de género pero por qué hay beneplácito con las licencias para clubes de alterne”, se preguntan

 

Por Javier Ramajo

30 de mayo de 2018

https://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/Prostitutas-Sevilla-proteccion-Ayuntamiento-sexualidad_0_776922629.html

 

 

“Como buenas putas, no vamos a rendirnos”. El Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS) quiere “desmontar el estigma y que se sepa la realidad de las mujeres que ejercemos la prostitución” en la capital hispalense. No piden permiso, piden paso, como reza su lema de las jornadas que celebrarán este sábado en que se conmemora el Día de lxs Trabajadorxs Sexualxs, donde anuncian que van a exponer el “beneplácito” del Ayuntamiento a la hora de conceder licencias a prostíbulos mientras no ofrecen “protección” ni “alternativas reales” a “la sexualidad que hemos decidido tener”.

“Esto no es un problema del putero o del dueño del club sino un problema de pobreza”, ha expuesto María José Barrera, una de las fundadoras del CPS, quien ha defendido ejercer la prostitución “de manera digna, sin coacciones”, lamentan en ese sentido la “delgada línea de conveniencia política” entre prostitución y trata, argumentando que la mayor parte del colectivo no está esclavizada.

“No queremos asistencia sanitaria sin derechos sanitarios. Esto no va de hacer pruebas de SIDA o de repartir preservativos, sino de participar, por ejemplo, en la Mesa de la Prostitución de Sevilla”, han explicado. La alternativa no se puede basar en la ayuda que reciben de entidades subvencionadas por la propia administración, han denunciado respecto a la “desastrosa evaluación” del Plan de Acción Integral (PAI) para promover la erradicación de la trata, la prostitución y otras formas de explotación sexual del Ayuntamiento hispalense.

“Dificultades” del Ayuntamiento

El CPS ha repartido en la rueda de prensa celebrada este miércoles en la sede de la APDHA una respuesta escrita de la delegada de Igualdad, Myriam Díaz, quien defiende el “posicionamiento abolicionista” en este sentido por parte del gobierno local y las “distintas resistencias” por “una serie de dificultades” a la hora de desarrollar el citado plan, reconociendo que “los programas de atención han sido insuficientes y no se ha facilitado el acceso de las mujeres a los recursos”.

“Las consecuencias de las medidas antiprostitución del Ayuntamiento no acaba con el problema sino que lo agrava”, han indicado. “Se persigue algo que no es delito; lo que sí es delito es la trata y el proxenetismo”, han insistido, exigiendo “transparencia” ya que “no hay medidas para garantizarnos la seguridad”. “Pero es que tampoco se cumplen las medidas contra la trata”, inciden.

En esa línea han dicho que “muchas compañeras quieren dejarlo pero no pueden” pero afean al gobierno local que gaste mucho dinero en “campañas que no restan ni un solo cliente” y que, por ejemplo, la empresa municipal de la vivienda no haya ofrecido “ni una sola vivienda” a prostitutas “como habían prometido”. Al respecto, denuncian que sean “expulsadas a polígonos del extrarradio porque las putas molestan al turismo, que es lo que da dinero en Sevilla”, pidiendo trabajar en “espacios seguros”.