“Hermana” abolicionista

 

 

No soy hermana de mujeres que desacreditan a otras mujeres para imponer sus ideas, que tergiversan trata con prostitución y obstruyen la lucha de un colectivo marginado e invisibiliza a las víctimas. Que el abolicionismo hipócrita y egoísta me llame hermana es un insulto y una burla

Kenia García

 

 

 

“Hermanas” abolicionistas institucionales que diseñan leyes donde se nos persigue.

“Hermanas” institucionales que utilizan las asociaciones feministas afines a sus partidos políticos para sacar planes, ordenanzas donde nos acosan.

Entidades “hermanas” que reciben subvenciones para atendernos pero que a nosotras no nos llega esa atención; que las “hermanas” han firmando y renovado convenios sin poner remedio a que no está llegando lo firmado, en pro de sus ideales abolicionistas o en pro de las próximas subvenciones.

“Hermanas” que invierten más dinero en charlas, debates y publicidad en pro de sus ideales abolicionistas que en protección real para las víctimas de trata y alternativas reales para quien desea dejarlo.

“Hermanas” que se dedican a insultar a las trabajadoras sexuales visibles, a desvalorizar su voz por trabajar en diferentes espacios de trabajo con mejores condiciones laborales, por tener conciencia política, feminista, obrera, pro sex, etc. a golpe de teclado.

“Hermanas rojas” que no hacen nada ante la vulneración de derechos que sufrimos a consecuencia de las medidas que toman sus compañeras.

“Hermanas” feministas que nos quieren silenciar en otro espacios sociales donde no hay posicionamiento ante la prostitucion o no está consensuado.

“Hermanas” feministas que quieren parar con un dedo lo que ya no se para: nuestra voz. Cada vez somos más las trabajadoras sexuales que levantamos la voz en todo el mundo en pro del reconocimiento de nuestro trabajo. Cada día sumamos más entidades en defensa de los derechos humanos que están cambiando su posionamiento abolicionista en pro de la trabajadoras sexuales.

Vamos sumando más colectivos de trabajadoras sexuales, más aliadas; cada día nuestras compañeras no visibles están más informadas, empoderadas, más unidas que nunca a través de las redes sociales.

¡¡¡Joder con las “hermanas”!!!

Marijose Barrera Márquez

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¿Qué quieren estes putes?

Por Paula Vip

Miércoles 3 de enero de 2018

 

http://colectivocaye.org/DailyCaye/spip.php?article9

Las y los trabajadores sexuales (putas y putos) son seres complejos y difíciles de comprender.

Son sujetos incomprensibles para la sociedad, porque no cabe duda de que la suya es una labor desagradable y sucia. Machista y degradante. ¿Por qué entonces, algunas de ellas se empeñan en querer decirnos que es un trabajo tan digno como otro cualquiera?

¿Cómo pueden las putas hablar de dignidad si lo único que quieren de ellas los puteros, los prostituidores que compran esos cuerpos, es someterlas a sus más bajos instintos, llenarles con sus grandes y purulentos penes cuantos agujeros tengan y rebosarlos de semen putrefacto, fruto de tanto follar con otras prostituídas infectadas, claro está.

En realidad, ¿qué sabrán las putas de dignidad si lo que hacen cada día es lo más indigno que puede hacer una mujer?

¿Cómo se atreven a levantar la voz y reclamar derechos? ¿Derechos para qué?

¡Resulta incoherente pedir derechos para ser violadas. Claramente estas mujeres no saben lo que dicen!

Estas putas se han vuelto locas, son unas mentirosas y venden humo, uno tan apestoso como resultan ser ellas mismas, para que no veamos con claridad la única verdad factible y es que NO existe el mal llamado “trabajo sexual”. Es simplemente la degradación de la mujer en estado extremo, la feroz querencia y la férrea voluntad del hombre, de romper vaginas infectadas y anos sucios para poder terminar usando las bocas de esas pobres mujeres, inundándolas de semen y convirtiéndolas en contenedores de ese maloliente y asqueroso esperma de muerte e infección.

Ellos, los puteros, los prostituidores, los violadores, quieren vírgenes, niñas, embarazadas, mujeres desdentadas que no puedan morderles, de grandes tetas y pequeño cerebro, las quieren drogadas, dormidas, púberes, pelirrojas, rubias y morenas, altas y enanas, feas y bellezones, gordas y anoréxicas, pero tontas. Muy tontas. Tanto como para dejarse manipular y dejar que alguien les haga cruzar continentes engañadas mientras las van violando por el camino.

Porque los hombres sólo saben violar. Desde que despiertan por la mañana con la tienda de campaña bien montada, hasta la madrugada. Esos hombres feos, gordos, viejos, calvos, borrachos, sudados, con la camisa abierta hasta el ombligo, ésos a los que se les ve la raja del culo por mucho que se empeñen en subirse los pantalones, son los que las putas deben soportar cada hora de cada día, sometidas al patriarcado más rancio de la sociedad.

Porque esos hombres son los clientes de las mal llamadas trabajadoras sexuales. Que nadie se llame a engaño. No son nuestros maridos, ni nuestros padres, ni nuestros abuelitos y por supuesto no son nuestros hijos cuarentones o cincuentones. Ellos sí que son hombres decentes, hombres de bien. Hombres que saben cómo tratar a las mujeres, aunque las estadísticas se empeñen en decir que en 2017, 98 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas y sólo dos de ellas eran mujeres que ejercían prostitución. Ese dato es irrelevante, porque una puta asesinada vale por 50 mujeres que se dedican a cuidar de sus vaginas y no permiten que los hombres las denigren a diario convirtiéndolas en contenedores de semen pegajoso.

Ellas mueren a manos de sus prostituidores, de esos malos hombres que nosotras nunca encontraremos en nuestro paseo por la vida. Porque nosotras sí sabemos escoger nuestros trabajos -mal pagados, en los que el jefe nos mete mano, y callamos. Cuando conducimos nos gritan –mujer tenías que ser- y callamos.

Nosotras no morimos a manos de nuestros hombres, nos hallan muertas. Nadie se para a preguntar si acaso nos lo merecíamos, porque somos honradas y decentes. Muy decentes. Eso no implica que de vez en cuando tengamos nuestros rolletes, amantes y novios fuera de nuestra relación cerrada y monógama, pero no cobrar nos hace intocables. Y dignas, muy dignas.

Las mujeres que son traficadas, tratadas y explotadas con fines sexuales nos merecen una angustia especial, porque está claro que son seres no pensantes, demasiado ingenuas para ver venir que, siendo guapas y extranjeras, iban a terminar de putas.

Da un poco de rabia que ellas representen la estupidez femenina que el machismo siempre ha pregonado. Pero, por otra parte, el apabullante alegato de las mujeres libertinas que vienen a romper el discurso de las víctimas que tan bien manejamos las decentes y salvadoras mujeres de bien, no encaja en nuestro perfil. De ningún modo, vamos a permitir que estas mujeres que se auto denominan putas y que dicen que hacer sexo por dinero es lo que han elegido libremente, rompen el mercado antipatriarcal que tanto hemos luchado por conseguir –ejem- y vienen a demostrar que ellas tienen el poder de negociación y que cobran por aquello que nosotras, las decentes, hacemos gratis.

¡Neoliberales! ¡Capitalistas! ¡Impías! ‘Sucias! ¿Derechos decís?

¡Ya os daba yo vara y vaya si os ponía derechas!

Enseñando tetas y chochos sin ningún pudor, bailando, haciendo porno o de webcammer, follando en persona, o a distancia, o por teléfono…

¡Vendiendo sexo, la quintaesencia de la mujer, su vagina sagrada, su coño divino!

Las caricias que les negamos a nuestras, vosotras se las vendéis y nos jodéis el chiringuito follando y cobrando.

Es inaudito que reclamen un sitio en la sociedad limpia que hemos creado entre todas las mujeres de bien, este mundo ordenado en el que los palestinos arrojan piedras y los israelíes misiles. Éste es el mundo que hay que preservar.

Y las putas…ésas no saben ni lo que quieren. Alcohólicas, degeneradas moralmente, cocainómanas las más pudientes y heroinómanas las más precarias, drogatas todas.

Se pasan el tiempo tejiendo una maraña de mentiras sobre un trabajo que no existe en un sexo desgarrador que les rompe el alma y las arranca su, ya de por sí, poca dignidad como mujeres.

Por eso no importa lo que ellas quieran.

Importamos nosotras. Las mujeres decentes

Paula Vip
APROSEXISTA

 

De la naturaleza criminal del abolicionismo

 

El abolicionismo es una ideología fundamentalista que propugna la supresión del derecho de las mujeres a prostituirse.

Fuertemente organizado a nivel nacional e internacional, su infiltración en España en partidos y organizaciones feministas, a modo de secta, haciendo uso de subvenciones y presupuestos públicos destinados a otros fines, el abolicionismo atenta contra el sistema de libertades y derechos democráticos que garantiza la Constitución.

 

1.- Delito contra la la libertad sexual

La Constitución se legitima a sí misma al reconocer que “la dignidad de la persona humana, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social”.

Y el Tribunal Constitucional define la dignidad como “un valor espiritual y moral inherente a la persona, que se manifiesta singularmente en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida y que lleva consigo la pretensión al respeto por parte de los demás”.

El desarrollo normativo de este principio constitucional incluye, entre otros, el Título VIII del Libro II del Código Penal, Título rubricado “Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales”.

“El bien jurídico protegido en estos delitos es la libertad sexual, que tiene diversas dimensiones. Una dimensión activa o positiva que sería la capacidad de la persona de disponer libremente de su propio cuerpo a efectos sexuales y comportarse en el plano sexual según sus propios deseos, tanto en cuanto a la relación como a la persona con quien se mantiene. Una segunda dimensión negativa o pasiva que sería la capacidad de negarse a realizar o a dejar que se realicen en ella por parte de otra personas actos de naturaleza sexual que no quiere hacer o soportar. Se trata, pues, de proteger el derecho a la libre disposición carnal y autodeterminación sexual, entendida como capacidad de hacer o no uso del propio cuerpo a efectos sexuales, así como de ejercer los medios de defensa o protección personal pertinentes frente a actuaciones ajenas de esa naturaleza” (1).

Esta “protección al derecho a la libre disposición carnal y autodeterminación sexual, entendida como capacidad de hacer uso o no del propio cuerpo a efectos sexuales” se ve reflejada en el Código Penal sólo en cuanto al derecho a no hacer uso del propio cuerpo, pero no en cuanto al derecho a hacer uso del mismo. Dado que ambos derechos, el de hacer y el de no hacer, consisten en los dos aspectos de un solo derecho, a saber, el derecho a la libertad sexual, es evidente que debe considerarse el mismo tipo de delito la violación del derecho a no hacer como la del derecho a hacer. Pero el Código Penal sólo tipifica el delito de determinar a persona mayor de edad a ejercer o a mantenerse en la prostitución, ignorando el delito de determinar a persona mayor de edad a no ejercer o a apartarse de la prostitución. en las mismas circunstancias.

Así, dice el Artículo 187

1.- El que empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o de vulnerabilidad de la víctima, determine a una persona mayor de edad a ejercer o mantenerse en la prostitución, será castigado con las penas de prisión de dos a cinco años y multa de doce a veinticuatro meses.

Es necesario por tanto, para ajustar la normativa legal al principio constitucional, tipificar el delito de abolicionismo en un artículo del Código Penal que, necesariamente, debería quedar redactado así:

“El que empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o de vulnerabilidad de la víctima, determine a una persona mayor de edad a no ejercer o apartarse de la prostitución, será castigado con las penas de prisión de dos a cinco años y multa de doce a veinticuatro meses.”

 

2.- Delito de odio

Las conductas que castiga el tipo básico del delito de odio (2) son las siguientes:

”a)  Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad. “

Este es el caso de la conducta abolicionista, que fomenta, promueve e incita directamente al odio, hostilidad, discriminación y violencia contra las prostitutas, por motivos referentes a su sexo y su orientación o identidad sexual.

Más aún, las organizaciones abolicionistas promueven una visión deshumanizada de las prostitutas, negándoles su capacidad de decisión y, por tanto, el que tengan una auténtica libertad sexual. Al hacerlo así, intentan asimilarlas a aquellas personas cuya indemnidad sexual debe proteger la ley. Estas personas son:

“Las personas afectadas por limitaciones intelectuales bien por trastorno mental o privación de uno o varios sentidos o bien por minoría de edad con escaso desarrollo intelectual no puede decirse que estén autodeterminadas en el plano sexual, no pudiéndose predicar a su respecto que tengan una auténtica libertad sexual o por lo menos no con la amplitud de quien no tiene esas limitaciones. Estas personas no pueden ejercer válida ni eficazmente esa libertad por lo que el bien jurídico a proteger penalmente se ha dado en llamar la intangibilidad o indemnidad sexuales” (2).

Queda, pues, puesta meridianamente de manifiesto la peligrosidad social de la secta abolicionista, capaz de identificar a un grupo social como si de una “raza inferior” se tratara, carente de la plenitud de sus funciones intelectuales y condenada a sufrir el tutelaje propio de menores de edad o discapacitados mentales. Actitud que no resulta difícil identificar con la del racismo de más funesta memoria.

Urge, pues, una actuación de oficio del Ministerio Público contra las organizaciones abolicionistas, en defensa de los principios constitucionales y de los derechos fundamentales de las personas.

 

3.- Asociación para delinquir

El Art. 570 ter del Código Penal dice:

“A los efectos de este Código se entiende por grupo criminal la unión de más de dos personas que, sin reunir alguna o algunas de las características de la organización criminal definida en el artículo anterior, tenga por finalidad o por objeto la perpetración concertada de delitos.”

Las organizaciones abolicionistas, a la luz de lo señalado en los dos apartados anteriores, satisfacen las condiciones de esta definición, pudiendo por tanto ser consideradas grupos criminales. Urge la actuación de oficio del Ministerio Público para hacer prevalecer también aquí el imperio de la Ley.

 

Conclusión

Desde el respeto a las disposiciónes legales vigentes y a las decisiones judiciales, los ciudadanos tenemos el derecho y la obligación de contribuir al perfeccionamiento de las leyes. Esta es mi aportación a dicho perfeccionamiento.

Por los derechos humanos, en general, y por los derechos de las mujeres, en particular,

¡viva la Constitución!

 


1.- http://www.guiasjuridicas.com/Content/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1jTAAAUMTQ0MTtbLUouLM_DxbIwMDCwNzAwuQQGZapUt-ckhlQaptWmJOcSoA6ZpvrDUAAAA=WKE

2.- https://www.mundojuridico.info/el-delito-de-odio/

#HolaAbolicionista

#HolaAbolicionista

Publicado el 22 dic. 2017

Hola abolicionista!

Así empieza esta contra campaña que hemos creado como respuesta a todas las campañas que directamente ha hablado de nosotras, sin nosotras. Las trabajadoras sexuales. Nos hemos unido unas cuantas compañeras de diferentes sectores de la prostitución para hablar directamente de NUESTRO trabajo y dar a conocer la realidad, la realidad de la apenas nadie habla. Hemos estado silenciadas durante mucho tiempo. Ahora ya no.

Así que estas somos nosotras. Las que ejercen, las que estamos con los clientes, las que conocemos la realidad y las que pedimos como se ve en el video: Que se nos escuche.

Trabajadoras sexuales en lucha.

El progresismo es un puritanismo

 

La izquierda, que un día se soñó instrumento de emancipación de la humanidad, se ha resignado a ejercer el papel de gran censor de las conciencias

 

Por MANUEL RUIZ ZAMORA

Filósofo

20 Diciembre, 2017 – 02:33h

 

http://www.diariodesevilla.es/opinion/tribuna/progresismo-puritanismo_0_1201680203.html

 

El progresismo es un puritanismo / ROSELL

Quién nos iba a decir hace años que lo que llamábamos progresismo no era sino el último disfraz del viejo puritanismo. Al diablo, nunca mejor dicho, con los sueños de amor y libertad; al diablo también con aquella proclama ingenua que prohibía prohibir. Hoy, todo cuanto remita al placer o al sexo, a la emancipación de la mente y los sentidos debe darse por definitivamente prohibido. Decía Santayana que el puritanismo es esa forma de pensar que cree que el pecado existe, que cree que el pecado debe ser castigado y que es bueno que el pecado exista para que pueda ser castigado. Es en esta última parte de la proposición en la que radica todo su sentido: el puritano abjura de todos los placeres para disfrutar del placer supremo de castigar a quien disfruta. Cuando por fin logramos expulsar a los clérigos a la recóndita paz de sus templos, descubrimos con asombro que había legiones enteras de puritanos, mucho más fervientes y combativos, esperando para ocupar los espacios que ellos dejaban libres.

El pecado, señoras y señores, vuelve a estar de moda, aunque ahora se camufle entre las sábanas de lo políticamente correcto. El deseo es un delito, la seducción, si es procurada por el hombre, un tipo de violación diluida; si lo es por la mujer, una rendición innoble a pautas de comportamiento machistas. La prostitución, esclavitud encubierta; la pornografía, una excrecencia perversa del heteropatriarcado. El desnudo, como viene a demostrarnos el reciente intento de prohibición de una obra de Balthus, una incitación a la pederastia (Ay, si su ignorancia les llevara a examinar la historia del arte) o, más simplemente, una conversión de la Mujer, ese objeto de culto, en un objeto sexual. La izquierda, que un día se soñó instrumento de emancipación de la humanidad, se ha resignado a ejercer el papel de gran censor de las conciencias.

Ciertamente, nunca el sexo y las izquierdas hicieron buenas migas. El mismísimo Carlos Marx, confundiendo las relaciones de producción con las de reproducción, procreó clandestinamente en su criada, incurriendo de esa forma en lo que, de no haber sido de izquierdas, hoy se consideraría un caso inaceptable de acoso laboral. A Jaime Gil de Biedma, en los años cincuenta del siglo pasado, le negaron el ingreso al Partido Comunista por su conocida condición de homosexual. También es de sobras conocido el destino trágico que padecieron en las dictaduras comunistas todos aquellos que practicaban formas desviadas de la sexualidad, según las designaban los sumos sacerdotes del Partido. Algunos de los herederos más orgullosos de aquellos desatinos totalitarios claman hoy sin pudor desde las cabeceras de la manifestaciones por los derechos de gays y lesbianas.

La derecha, por su parte, ha descubierto que para perpetuar la rancia influencia de su discurso moral tan solo tiene que presentarlo convenientemente envuelto en el papel de celofán de lo políticamente correcto. Ver, por ejemplo, los telediarios de Televisión Española es como asistir a una homilía en donde la parte dedicada a la información es apenas un pretexto para insuflar la moralina: ahora un poco de violencia de género, unas gotas de acoso escolar, los peligros de las drogas y el alcohol en la conducción vial y, como último descubrimiento estelar, un saludo cariñoso a los pérfidos puteros. ¿No han visto todavía esa obra maestra del arte episcopal en la que dos ultracuerpos invadidos de fundamentalismo insultan sin complejos, no solo a los asiduos a los burdeles, sino, por extensión, a las trabajadoras del sexo?.

Tal vez el tema de la prostitución sea el que mejor refleje la profunda hipocresía de los nuevos fariseos. De la misma forma que las antiabortistas, con su maximalismo y su intransigencia, lo único que consiguieron fue que las mujeres se vieran abocadas a abortar en condiciones clandestinas y miserables, con el resultado, muchas veces, de muerte, las abolicionistas, con el pretexto de velar por la dignidad de la Mujer, están consiguiendo que el colectivo de las prostitutas permanezca en unas condiciones de desregulación laboral que en la práctica no se diferencia demasiado del estado de los obreros en los albores de la revolución industrial. A las abolicionistas les importa un bledo la situación real de las prostitutas: su único objetivo es criminalizar. También les da igual lo que las propias prostitutas opinen al respecto: para el puritano lo importante es salvar el alma, si es posible contra la voluntad de quien tiene que ser salvado. Cuando por fin hayan logrado conquistar el mundo (y por el camino que vamos no están lejos de conseguirlo), este no será un lugar más justo, pero, a cambio, habrán conseguido que sea más triste, más mezquino y más feo.

 

MANIFESTO OF THE PROSTITUTES OF SEVILLA

 

 

 

Prostitution is not a crime. Prostitutes are not criminals.

No law prohibits in Spain the sale of sexual services between adults.

The Gag Law and the municipal ordinances of Seville do not sanction prostitution, which they can not do. Both regulations violate the principle of legality, as well as basic rights contained in the Spanish Constitution and the Statute of Autonomy of Andalusia, by depriving sex workers of fundamental rights such as the right to free movement and restricting the use of space. public through repression. There is no legal difference between prostitutes, their clients and the rest of the pedestrians; only the arbitrary criteria of national and municipal police turned into a kind of moral police.

Prostitutes are worthy women.

The Constitution legitimizes itself by recognizing that “the dignity of the human person, the inviolable rights that are inherent to it, the free development of the personality, respect for the law and the rights of others are the foundation of the political order and of social peace “.

And the Constitutional Court defines dignity as “a spiritual and moral value inherent in the person, which manifests itself singularly in the conscious and responsible self-determination of one’s own life and which carries with it the claim to respect by others”.

Prostitutes are worthy women because we self-consciously and responsibly determine our own lives and seek respect from society as a whole. Those who try us to become underage girls in need of guardianship are directly attacking our dignity, they are trying to deprive us of our decision-making capacity, they are trying, in short, to take away our freedom.

Prostitutes claim all of our sexual rights as women.

Prostitutes do not consider sex work to be unworthy nor consensual sexual relations between adults outside of marriage as a blight that must be eradicated. That is our conviction, for which we demand the same respect that we have towards those who think otherwise. We claim our right to live and do with our sex and sexuality what we decide, without moral interference.

Prostitutes are sex workers.

Sex work is work. In Spain, prostitution is not prohibited; they only deny us the rights to prostitutes. Under this situation, we sex workers are subjected to a work situation lacking any right. However, the hypocrisy of this society adds the result of our work to the Gross Domestic Product while denying us labor rights to “defend our dignity”.

Prostitution is not trafficking or gender violence

It is not possible to equal the victims of a crime such as trafficking in persons with women who practice prostitution freely and by their own decision. Doing this only simplifies a reality that is much more complex, contribute to ignorance of this reality and discriminate and harm people who practice prostitution by violating their rights.

The criminalization of prostitution carried out outside the Parliament by the City of Seville (among others) and by the previous government of the Popular Party with its Gag Law, only serves to increase the marginalization and social weakness of prostitutes, leaving us almost absolutely defenseless against the mafias of human trafficking and threatening to become what the abolitionists want us to become: victims in need of saviors.

It is absurd to say that clients are penalized and not prostitutes. It is absurd to say that in a business the purchase is penalized, but not the sale. Those who are ultimately penalized are the prostitutes, which we see endanger our economic survival. That is the real violence against women that prostitutes suffer: abolitionist violence.

Prostitutes do not ask for help to get out of prostitution: we demand the abolition of poverty.

No woman is born to be poor. Poverty is degrading and coercive. A society that accepts poverty or believes that poverty is inevitable does not respect women. Poverty is a form of violence, a violence that disproportionately affects the marginalized. Poverty can not be considered a safe place.

Consequently, the prostitutes of Seville:

We demand:

  • Immediate repeal of the Gag Law and anti-prostitution ordinances of the City of Seville
  • Recognition by the State of the labor nature of sex work and immediate application of the Statute of Workers and other standards that guarantee the rights of women workers.
  • The end of the hate campaign against the prostitutes of the City of Seville and immediate allocation of the funds allocated to that campaign to the fight against poverty among women in the city of Seville.

 

Prostitutes have begun to speak and we will not be silent!

 

You will no longer be ashamed of yours infamous campaigns!

 

Collective of Prostitutes of Seville

Resolución del Parlamento Europeo, de 26 de febrero de 2014, sobre explotación sexual y prostitución y su impacto en la igualdad de género

 

http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=TA&reference=P7-TA-2014-0162&format=XML&language=ES

 

Resolución del Parlamento Europeo, de 26 de febrero de 2014, sobre explotación sexual y prostitución y su impacto en la igualdad de género

(2013/2103(INI))

El Parlamento Europeo,

–  Vistos los artículos 4 y 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 1948,

–  Visto el Convenio de las Naciones Unidas para la represión de la trata de personas y de explotación de la prostitución ajena, de 1949,

–  Visto el artículo 6 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, de 1979, cuyo objetivo es luchar contra todas las formas de trata de mujeres y la explotación de la prostitución de la mujer,

–  Vista la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño de 1989,

–  Vista la Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, de 1993, cuyo artículo 2 establece que la violencia contra la mujer abarca «la violencia física, sexual y psicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitución forzada»,

–  Visto el Protocolo de Palermo, de 2000, para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, anexo a la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional,

–  Visto el objetivo estratégico D.3 de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, de 1995,

–  Visto el Convenio (nº 29) relativo al trabajo forzoso u obligatorio de la Organización Internacional del Trabajo, en cuyo artículo 2 se define el trabajo forzoso,

–  Vista la Declaración de Bruselas (11) de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) sobre la prevención y lucha contra la trata de seres humanos, que aboga por una política integral, multidisciplinar y efectivamente coordinada, que implique a los actores de todos los ámbitos en cuestión,

–  Vistas las Recomendaciones del Consejo de Europa en este ámbito, tales como la Recomendación 11 (2000) sobre la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, la Recomendación 5 (2002) sobre la protección de las mujeres contra la violencia y la Recomendación 1545 (2002) relativa a campañas contra la trata de mujeres,

–  Visto el Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos,

–  Vista la propuesta de recomendación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa sobre la penalización de la compra de sexo para luchar contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, Doc. 12920 de 26 de abril de 2012,

–  Vista la Decisión Ministerial de Viena nº 1(12) de la OSCE, de 2000, en apoyo a las medidas de la OSCE y al Plan de Acción de la OSCE contra la trata de personas (Decisión nº 557, adoptada en 2003),

–  Vistos los artículos 2 y 13 del Tratado de la Unión Europea,

–  Vista la Decisión marco 2002/629/JAI del Consejo, de 19 de julio de 2002, relativa a la lucha contra la trata de seres humanos,

–  Vista la Directiva 2011/36/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 5 de abril de 2011, relativa a la prevención y lucha contra la trata de seres humanos y a la protección de las víctimas y por la que se sustituye la Decisión marco 2002/629/JAI del Consejo, de 19 de julio de 2002,

–  Vista la Resolución del Consejo sobre iniciativas para luchar contra la trata de seres humanos, en particular de mujeres(1) ,

–  Vista la Estrategia de la UE para la erradicación de la trata de seres humanos,

–  Vista su Resolución, de 15 de junio de 1995, sobre la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín: «Igualdad, desarrollo y paz»(2) ,

–  Vista su Resolución, de 24 de abril de 1997, sobre la Comunicación de la Comisión relativa a los contenidos ilícitos y nocivos en Internet (3) ,

–  Vista su Resolución, de 16 de septiembre de 1997, sobre una campaña europea sobre tolerancia cero ante la violencia contra las mujeres(4) ,

–  Vista su Resolución, de 24 de octubre de 1997, sobre Libro Verde relativo a la protección de los menores y de la dignidad humana en los nuevos servicios audiovisuales y de información(5) ,

–  Vista su Resolución, de 6 de noviembre de 1997, sobre la Comunicación de la Comisión sobre la lucha contra el turismo sexual que afecta a niños y el Memorándum relativo a la contribución de la Unión Europea a la intensificación de la lucha contra los abusos y la explotación sexual de que son víctimas los niños(6) ,

–  Vista su Resolución, de 16 de diciembre de 1997, sobre la Comunicación de la Comisión sobre la trata de mujeres con fines de explotación sexual(7) ,

–  Vista su Resolución, de 13 de mayo de 1998, relativa al Libro Verde sobre la protección de los menores y de la dignidad humana en los servicios audiovisuales y de información(8) ,

–  Vista su Resolución, de 17 de diciembre de 1998, sobre el respeto de los derechos humanos en la Unión Europea (1996)(9) ,

–  Vista su Resolución, de 10 de febrero de 1999, sobre armonización de las formas de protección complementaria al estatuto de refugiado en la Unión Europea(10) ,

–  Vista su Resolución, de 30 de marzo de 2000, sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones sobre la aplicación de las medidas de lucha contra el turismo sexual que afecta a niños(11) ,

–  Vista su Resolución legislativa, de 11 de abril de 2000, sobre la iniciativa de la República de Austria con vistas a la adopción de la Decisión del Consejo relativa a la lucha contra la pornografía infantil en Internet(12) ,

–  Vista su Resolución, de 18 de mayo de 2000, sobre el seguimiento de la Plataforma de Acción de Pekín(13) ,

–  Vista su Resolución, de 19 de mayo de 2000, sobre la Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre nuevas medidas en el ámbito de la lucha contra la trata de mujeres(14) ,

–  Vista su Resolución, de 15 de junio de 2000, sobre la comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo y al Comité Económico y Social titulada Víctimas de delitos en la Unión Europea – Normas y medidas(15) ,

–  Vista su Resolución legislativa, de 12 de junio de 2001, sobre la propuesta de Decisión marco del Consejo relativa a la lucha contra la trata de seres humanos(16) ,

–  Vista su Resolución, de 17 de enero de 2006, sobre estrategias para prevenir la trata de mujeres y niños vulnerables a la explotación sexual(17) ,

–  Vista su Resolución, de 2 de febrero de 2006, sobre la situación actual en la lucha contra la violencia ejercida contra las mujeres y futuras acciones(18) ,

–  Vista su Resolución, de 15 de marzo de 2006, sobre la prostitución forzada en el marco de los acontecimientos deportivos internacionales(19) ,

–  Vista su Resolución, de 26 noviembre 2009, sobre la eliminación de la violencia contra la mujer(20) ,

–  Vista su Resolución, de 5 de abril de 2011, sobre las prioridades y líneas generales del nuevo marco político de la UE para combatir la violencia contra las mujeres(21) ,

–  Vista su Resolución, de 6 de febrero de 2013, sobre el 57º periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas: Eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas(22) ,

–  Vista su Resolución de 23 de octubre de 2013 sobre la delincuencia organizada, la corrupción y el blanqueo de dinero: recomendaciones sobre las acciones o iniciativas que han de llevarse a cabo(23) ,

–  Vista la campaña de sensibilización del Foro Europeo de Mujeres «No está en venta»,

–  Visto el artículo 48 de su Reglamento,

–  Vistos el informe de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género y la opinión de la Comisión de Desarrollo (A7‑0071/2014),

A.  Considerando que la prostitución y la prostitución forzadas son un fenómeno con un componente de género y de dimensión mundial que afecta en torno a 40 – 42 millones de personas en todo el mundo, siendo la inmensa mayoría de las personas que se prostituyen mujeres y niñas y casi la totalidad de los usuarios hombres y que, por lo tanto, es al mismo tiempo causa y consecuencia de la desigualdad de género, lo que agrava aún más el fenómeno;

B.  Considerando que la prostitución y la prostitución forzada representan formas de esclavitud incompatibles con la dignidad de la persona y con sus derechos fundamentales;

C.  Considerando que la trata de seres humanos, en particular de mujeres y niños, con fines de explotación sexual y otras formas de explotación constituye una de las violaciones de los derechos humanos más atroces, y que la trata de personas está creciendo a escala mundial debido al aumento de la delincuencia organizada y su rentabilidad;

D.  Considerando que el trabajo es una de las principales fuentes de realización humana y que, a través de él, los individuos contribuyen solidariamente al bienestar colectivo;

E.  Considerando que la prostitución y la prostitución forzada están intrínsecamente ligadas a la desigualdad de género en la sociedad y tienen un efecto en la posición social de las mujeres y los hombres en la sociedad así como en la percepción de las relaciones entre mujeres y hombres y en la sexualidad;

F.  Considerando que la salud sexual y reproductiva se promueve con un enfoque de la sexualidad sano y basado en el respeto mutuo;

G.  Considerando que la Directiva 2011/36/UE, de 5 de abril de 2011, relativa a la prevención y lucha contra la trata de seres humanos y a la protección de las víctimas establece disposiciones firmes en relación con las víctimas;

H.  Considerando que toda política relativa a la prostitución repercute en la consecución de la igualdad de género, afecta a la comprensión de las cuestiones de género y transmite mensajes y normas a la sociedad, incluidos los jóvenes;

I.  Considerando que la prostitución funciona como un negocio y crea un mercado, en el que distintos actores están interconectados y los proxenetas realizan cálculos y actúan para afianzar o aumentar sus mercados y maximizar los beneficios, y que los compradores de sexo desempeñan un papel fundamental, puesto que mantienen la demanda de este mercado;

J.  Considerando que, según la OMS, la salud sexual «requiere de una actitud positiva y respetuosa hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, además de la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coacción, discriminación y violencia»;

K.  Considerando que en la prostitución todos los actos íntimos se rebajan a un valor mercantil y el ser humano queda reducido a mercancía o instrumento a disposición del cliente;

L.  Considerando que la gran mayoría de las personas que ejercen la prostitución proceden de grupos vulnerables;

M.  Considerando la seria relación que existe entre el proxenetismo y el crimen organizado;

N.  Considerando que en torno a la prostitución florecen la delincuencia organizada, la trata de seres humanos, los crímenes violentos y la corrupción, y que el más beneficiado con su legalización sería el proxeneta, que se convertiría en «hombre de negocios»;

O.  Considerando que los mercados de prostitución alimentan la trata de mujeres y niños(24) ;

P.  Considerando que la trata sirve como recurso para abastecer de mujeres y mujeres menores de edad los mercados de la prostitución;

Q.  Considerando que los datos de la UE indican que la actual política de lucha contra el tráfico de seres humanos no es eficaz y que hay un problema para identificar y perseguir a los traficantes, de modo que se ha de reforzar la investigación de casos de tráfico de personas con fines de explotación sexual y la persecución y condena de los traficantes de seres humanos;

R.  Considerando que cada vez más jóvenes, de los cuales resulta alarmante que muchos sean niños, son obligados a ejercer la prostitución;

S.  Considerando que la presión bajo la cual se ejerce la actividad de prostitución puede ser directa y física, o indirecta, por ejemplo a través de presiones sobre la familia en el país de origen, y puede consistir en una coacción psicológica insidiosa;

T.  Considerando que la principal responsabilidad de luchar contra la trata de seres humanos recae en los Estados miembros, y que en abril de 2013 solo seis Estados miembros notificaron la transposición íntegra de la Directiva de la UE contra la trata de personas, cuyo plazo de aplicación expiró el 6 de abril de 2013;

U.  Considerando que la Comisión, en su Estrategia para la igualdad entre mujeres y hombres (2010-2015), declara que «las desigualdades entre mujeres y hombres violan derechos fundamentales»;

V.  Considerando que hay una enorme divergencia en el modo en que los Estados miembros abordan la prostitución, con dos enfoques fundamentales: un enfoque considera la prostitución como una violación de los derechos de las mujeres ―una forma de esclavitud sexual― que da lugar y mantiene la desigualdad de género con respecto a las mujeres; el segundo enfoque sostiene que la prostitución promueve la igualdad de género al fomentar el derecho de la mujer a controlar qué desea hacer con su cuerpo; considerando que en ambos casos los Estados miembros tienen competencia para decidir cómo abordar la cuestión de la prostitución;

W.  Considerando que, si bien existe una diferencia entre prostitución «forzada» y prostitución «voluntaria»;

X.  Considerando que el asunto de la prostitución debe abordarse con una visión a largo plazo y según la perspectiva de la igualdad de género;

1.  Reconoce que la prostitución, la prostitución forzada y la explotación sexual son cuestiones con un gran componente de género y constituyen violaciones de la dignidad humana contrarias a los principios de los derechos humanos, entre ellos la igualdad de género, y, por tanto, son contrarias a los principios de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, incluido el objetivo y el principio de la igualdad de género;

2.  Señala que debe respetarse la salud de todas las mujeres, incluido el derecho a disponer de su cuerpo y a una sexualidad libre de coacción, discriminación y violencia;

3.  Destaca que hay diversos vínculos entre prostitución y tráfico de personas, y reconoce que la prostitución ―a nivel y en toda Europa― alimenta el tráfico de mujeres y mujeres menores de edad vulnerables, un alto porcentaje de las cuales tiene entre 13 y 25 años; destaca que, como muestran los datos de la Comisión, la mayoría de las víctimas (62 %) son objeto de trata con fines de explotación sexual, constituyendo las mujeres y las mujeres menores de edad el 96 % de las víctimas, identificadas o supuestas, y que el porcentaje de víctimas de países no pertenecientes a la UE ha aumentado en los últimos años;

4.  Reconoce, no obstante, que la falta de datos fiables, precisos y comparables entre los países, debido principalmente a la naturaleza ilegal y con frecuencia invisible de la prostitución y la trata, da lugar a que el mercado de la prostitución siga siendo opaco y obstaculiza la toma de decisiones política, lo que significa que todas las cifras se basan exclusivamente en estimaciones;

5.  Hace hincapié en que la prostitución es también una cuestión de salud, puesto que tiene efectos perjudiciales en las personas que la ejercen, que tienen más probabilidades de sufrir traumas sexuales, físicos y mentales, ser adictas al alcohol y las drogas, perder el respeto por sí mismas y presentar un mayor índice de mortalidad que la población media; añade y destaca que muchos de los compradores de sexo piden sexo comercial sin protección, lo que incrementa el riesgo de efectos perjudiciales para la salud, tanto para las personas que ejercen la prostitución como para los compradores de sexo;

6.  Hace hincapié en que la prostitución forzada, la prostitución y la explotación en la industria del sexo tienen consecuencias físicas y sicológicas devastadoras y duraderas, incluso después de haber cesado la prostitución, para los individuos que se ven implicados en ella, especialmente niños y adolescentes, además de ser, a la vez, causa y consecuencia de la desigualdad de género y de perpetuar los estereotipos de género y el pensamiento estereotipado sobre las mujeres que venden sexo, como la idea de que el cuerpo de las mujeres y mujeres menores de edad está en venta para satisfacer la demanda masculina de sexo;

7.  Pide asimismo a los Estados miembros que introduzcan, en consonancia con el Derecho nacional, citas periódicas y confidenciales a efectos sanitarios y de orientación para prostitutas fuera de los lugares de ejercicio de la prostitución;

8.  Reconoce que las personas que ejercen la prostitución constituyen un grupo con alto riesgo de contagio del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual;

9.  Pide a los Estados miembros que intercambien mejores prácticas para reducir los riesgos asociados a la prostitución callejera;

10.  Reconoce que la prostitución y la prostitución forzada pueden tener un impacto en la violencia contra las mujeres en general, ya que las investigaciones sobre los usuarios de servicios sexuales muestran que los hombres que pagan por sexo tienen una imagen degradante de la mujer(25) ; sugiere, por consiguiente, a las autoridades nacionales competentes que la prohibición de comprar servicios sexuales vaya acompañada de una campaña de sensibilización de los hombres;

11.  Subraya que las personas prostituidas son especialmente vulnerables desde el punto de vista social, económico, físico, psíquico, emocional y familiar y corren más riesgo de sufrir violencia y daños que en cualquier otra actividad; destaca que se debe alentar, por lo tanto, a la fuerzas de policía nacionales a abordar, entre otras cosas, las bajas tasas de condena por violación de prostitutas; hace hincapié en que las personas prostituidas son asimismo objeto de oprobio público y están socialmente estigmatizadas, incluso si dejan de ejercer la prostitución;

12.  Atrae la atención sobre el hecho de que las prostitutas tienen derecho a la maternidad, y a criar y cuidar a sus hijos;

13.  Hace hincapié en que la normalización de la prostitución incide en la violencia contra la mujer; señala, en particular, que los hombres que compran sexo son más proclives a cometer actos sexuales coercitivos, así como otros actos de violencia, contra las mujeres y que, con frecuencia, muestran actitudes misóginas;

14.  Señala que entre el 80 y el 95 % de las personas que se prostituyen ha sufrido alguna forma de violencia antes de empezar a ejercer la prostitución (violación, incesto, pedofilia), el 62 % declara haber sufrido una violación y el 68 % sufre trastornos de estrés postraumático, un porcentaje similar al de las víctimas de tortura(26) ;

15.  Señala que la prostitución infantil nunca puede ser voluntaria, puesto que los niños no tienen la capacidad de «consentir» la prostitución; exhorta a los Estados miembros a que combatan la prostitución infantil (la que afecta a los menores de 18 años) tan enérgicamente como sea posible, dado que es la forma más grave de prostitución forzada; exige con carácter urgente un enfoque de tolerancia cero basado en la prevención y protección de las víctimas y el enjuiciamiento de los clientes;

16.  Destaca que la prostitución y la explotación sexual de menores es cada vez mayor, también a través de las redes sociales, en las que con frecuencia se utiliza el engaño y la intimidación;

17.  Atrae la atención sobre el fenómeno de la prostitución de menores, que no es lo mismo que acoso sexual, y que se debe a situaciones económicas difíciles o a la falta de cuidados por parte de los padres;

18.  Hace hincapié en la necesidad de medidas eficaces que permitan dedicar una especial atención a la extracción de los menores prostituidos de los llamados mercados de la prostitución, a impedir su entrada en ellos y a centrarse en actividades contrarias a los objetivos de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y su Protocolo Facultativo;

19.  Considera que la compra de servicios sexuales de personas menores de 21 años que ejercen la prostitución debe constituir un delito, en tanto que los servicios ofrecidos por estas personas no deben ser punibles;

20.  Atrae la atención sobre el fenómeno del «patrocinio», que implica la prostitución de mujeres menores de edad o que acaban de alcanzar la mayoría de edad a cambio de productos de lujo o pequeñas cantidades de dinero que constituyen una fuente de financiación para cubrir los gastos diarios o los gastos relacionados con la educación;

21.  Recuerda a los Estados miembros que la educación desempeña un importante papel en la prevención de la prostitución y la delincuencia organizada asociada a esta actividad, y recomienda, por lo tanto, que en las escuelas se lleven a cabo campañas educativas especiales de prevención y concienciación adaptadas a la edad de los participantes, así como que la educación sobre la igualdad sea un objetivo fundamental en el proceso de educación de los jóvenes;

22.  Atrae la atención sobre el hecho de que la publicidad de servicios sexuales en los periódicos y medios de comunicación sociales puede ser un modo de apoyar la trata de personas y la prostitución;

23.  Atrae la atención sobre el papel creciente que desempeñan Internet y las redes sociales en la captación de prostitutas nuevas y jóvenes por las redes de trata de seres humanos; pide que se organicen campañas de prevención, también en Internet, teniendo en cuenta los blancos vulnerables de esas redes de trata de seres humanos;

24.  Atrae la atención sobre algunos efectos, en su mayoría negativos, de la producción de los medios de comunicación de masas y la pornografía, especialmente en internet, en la creación de una imagen desfavorable de la mujer, que puede tener como efecto el desprecio de la personalidad humana de la mujer y su presentación como una mercancía; advierte de que la libertad sexual no debe interpretarse como una licencia para despreciar a las mujeres;

25.  Hace hincapié en que la normalización de la prostitución afecta a la percepción de los jóvenes de la sexualidad y de la relación entre hombres y mujeres;

26.  Subraya que no debe penalizarse a las personas que ejercen la prostitución y pide a todos los Estados miembros que deroguen la legislación represiva contra las personas que ejercen la prostitución;

27.  Insta a los Estados miembros a que se abstengan de penalizar a las personas que ejercen la prostitución y elaboren programas para ayudar a las personas que ejercen la prostitución/trabajadores sexuales a abandonar la profesión si así lo desean;

28.  Cree que la reducción de la demanda debe formar parte de una estrategia integrada contra la trata en los Estados miembros;

29.  Considera que una manera de luchar contra el tráfico de mujeres y mujeres menores de edad con fines de explotación sexual y de mejorar la igualdad de género es el modelo aplicado en Suecia, Islandia y Noruega (el denominado modelo nórdico), que se está estudiando en diversos países europeos, en el que el delito lo constituye la compra de servicios sexuales, no los servicios de las personas que ejercen la prostitución;

30.  Subraya que la prostitución es un problema transfronterizo, y que los Estados miembros deben asumir la responsabilidad de luchar contra la compra de servicios sexuales fuera de su territorio;

31.  Pone de relieve que algunos datos confirman el efecto disuasorio del modelo nórdico sobre la trata de seres humanos hacia Suecia, donde la prostitución y la trata no han aumentado, y que la población apoya cada vez más dicho modelo, especialmente los jóvenes, lo que demuestra que la legislación ha provocado un cambio en la actitud;

32.  Reconoce los resultados de un reciente informe gubernamental en Finlandia, en el que se pide la total penalización de la compra de sexo, puesto que el planteamiento finlandés, que penaliza la compra de servicios sexuales de víctimas de trata, ha demostrado que es ineficaz en la lucha contra la trata;

33.  Cree que la legislación brinda la oportunidad de aclarar cuáles son las normas aceptables en la sociedad y crear una sociedad que refleje dichos valores;

34.  Opina que considerar la prostitución como un «trabajo sexual» legal, despenalizar la industria del sexo en general y legalizar el proxenetismo no es la solución para proteger a las mujeres y las mujeres menores de edad de la violencia y explotación, sino que produce el efecto contrario y aumenta el riesgo de que sufran un mayor nivel de violencia, al tiempo que se fomenta el crecimiento de los mercados de la prostitución y, por tanto, el número de mujeres y mujeres menores de edad víctimas de abusos;

35.  Condena todo intento o discurso político basado en la idea de que la prostitución puede ser una solución para las mujeres migrantes en Europa;

36.  Insta, por tanto, a los Estados miembros a que otorguen a la policía y a las autoridades competentes de los locales donde se ejerce la prostitución, de conformidad con la legislación nacional, el derecho a acceder a dichos locales y efectuar controles aleatorios;

37.  Insta a la Comisión y a los Estados miembros a poner en marcha los medios y herramientas necesarios para combatir la trata y la explotación sexual y para reducir la prostitución, como violaciones de los derechos fundamentales de las mujeres, en especial de las menores de edad, y de la igualdad de género;

38.  Pide a los Estados miembros que transpongan en la legislación nacional lo antes posible, en especial en lo que respecta a la protección de las víctimas, la Directiva 2011/36/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 5 de abril de 2011, relativa a la prevención y lucha contra la trata de seres humanos y a la protección de las víctimas y por la que se sustituye la Decisión marco 2002/629/JI del Consejo;

39.  Insta a la Comisión a que evalúe el impacto que el marco jurídico europeo, diseñado para acabar con la trata de personas con fines de explotación sexual, ha tenido hasta la fecha, realice nuevas investigaciones sobre los modelos de prostitución y trata de seres humanos con fines de explotación sexual así como sobre el elevado nivel de turismo sexual en la UE, con especial referencia a los menores, y promueva el intercambio de buenas prácticas entre los Estados miembros;

40.  Hace hincapié en que la Comisión debe seguir financiando proyectos y programas para luchar contra la trata de personas y la explotación sexual;

41.  Insta a los Estados miembros a que diseñen y apliquen políticas sobre trata de personas, explotación sexual y prostitución y velen por que todas las partes implicadas, como ONG, policía y otras agencias encargadas de hacer cumplir la ley, así como los servicios sociales y médicos, reciban apoyo, participen en el proceso de toma de decisiones y cooperen;

42.  Reconoce que a una inmensa mayoría de las personas que ejercen la prostitución les gustaría abandonarla, pero se sienten incapaces de hacerlo; destaca que estas personas necesitan ayuda adecuada, particularmente asistencia social y sicológica, para escapar de las redes de explotación sexual y de las dependencias a menudo asociadas a éstas; propone, por consiguiente, que las autoridades competentes establezcan programas que ayuden a las personas a abandonar la prostitución, en estrecha colaboración con las partes interesadas;

43.  Destaca la importancia de una formación adecuada de los servicios de policía y del personal del sistema judicial en general en los distintos aspectos de la explotación sexual, entre ellos la dimensión de género y la inmigración, y exhorta a los Estados miembros a que insten a las autoridades policiales a cooperar con las víctimas y a alentarlas a que testifiquen, a fomentar la existencia de servicios especializados dentro de la policía y a emplear a mujeres policía; insiste en la cooperación en materia judicial entre Estados miembros para luchar mejor contra las redes de trata de seres humanos en Europa;

44.  Atrae la atención de las autoridades nacionales sobre el impacto de la crisis económica en el creciente número de mujeres y mujeres menores de edad, incluidas mujeres migrantes, que se ven obligadas a ejercer la prostitución;

45.  Señala que los problemas económicos y la pobreza son las principales causas de la prostitución entre las mujeres jóvenes y las mujeres menores de edad, y que las estrategias de prevención específicas en materia de género, las campañas nacionales y europeas específicamente dirigidas a las comunidades socialmente excluidas y a las que se encuentran en situación de creciente vulnerabilidad (como las personas con discapacidad y los jóvenes que se encuentran en el sistema de protección infantil) y las medidas para reducir la pobreza y aumentar la concienciación entre los compradores y los proveedores de servicios sexuales, así como compartir buenas prácticas, son fundamentales para combatir la explotación sexual de las mujeres y las mujeres menores de edad, especialmente entre los migrantes; recomienda que la Comisión designe una «Semana europea de lucha contra el tráfico de seres humanos»;

46.  Hace hincapié en que la exclusión social es un factor fundamental que contribuye al aumento de la vulnerabilidad de las mujeres y las mujeres menores de edad desfavorecidas a la trata de personas; destaca asimismo que la crisis económica y social ha provocado desempleo, dando lugar a que las mujeres más vulnerables, incluidas las que se encuentran más arriba en la escala social, empiecen a ejercer la prostitución/entren en el negocio del sexo, con objeto de superar la pobreza y la exclusión social; insta a los Estados miembros a que aborden los problemas sociales subyacentes que obligan a hombres, mujeres y niños a ejercer la prostitución;

47.  Exhorta a los Estados miembros a financiar a las organizaciones que trabajan sobre el terreno con apoyo y estrategias de éxito, prestar servicios sociales innovadores a las víctimas de trata o de explotación sexual, incluidos migrantes y personas indocumentadas, evaluar sus necesidades y riesgos individuales con objeto de prestar asistencia y protección adecuadas y a aplicar políticas ―con un enfoque holístico y mediante los distintos servicios de policía, inmigración, sanidad y educación ― destinados a ayudar a las mujeres y los menores vulnerables a abandonar la prostitución, al tiempo que velan por que dichos programas dispongan de un fundamento jurídico y de la financiación necesaria para alcanzar este objetivo; insiste en la importancia del seguimiento psicológico y en la necesaria reinserción social de las víctimas de explotación sexual; destaca que este proceso requiere tiempo, así como el desarrollo de un plan de vida que constituya una alternativa creíble y válida para las personas que ejercían previamente la prostitución;

48.  Destaca que son necesarios más análisis y pruebas estadísticas para juzgar qué modelo es más eficaz para luchar contra la trata de mujeres y mujeres menores de edad con fines de explotación sexual;

49.  Insta a los Estados miembros a que evalúen tanto los efectos positivos como negativos que la penalización de la compra de servicios sexuales tiene en la reducción de la prostitución y la trata de personas;

50.  Insta a la UE y a sus Estados miembros a que establezcan políticas de prevención específicas en materia de género en los países de origen de las personas prostituidas como consecuencia de trata de seres humanos, dirigidas tanto a los compradores de servicios sexuales como a mujeres y menores, mediante sanciones, campañas de concienciación y educación;

51.  Solicita a la UE y a los Estados miembros que adopten medidas para desalentar la práctica del turismo sexual dentro y fuera de la UE;

52.  Pide que el Servicio Europeo de Acción Exterior adopte medidas para poner fin el ejercicio de la prostitución en zonas de conflicto en las que estén presentes tropas de la UE;

53.  Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la Comisión.

(1) DO C 260 de 29.10.2003, p. 4.
(2) DO C 166 de 3.7.1995, p. 92.
(3) DO C 150 de 19.5.1997, p. 38.
(4) DO C 304 de 6.10.1997, p. 55.
(5) DO C 339 de 10.11.1997, p. 420.
(6) DO C 358 de 24.11.1997, p. 37.
(7) DO C 14 de 19.1.1998, p. 39.
(8) DO C 167 de 1.6.1998, p. 128.
(9) DO C 98 de 9.4.1999, p. 279.
(10) DO C 150 de 28.5.1999, p. 203.
(11) DO C 378 de 29.12.2000, p. 80.
(12) DO C 40 de 7.2.2001, p. 41.
(13) DO C 59 de 23.2.2001, p. 258.
(14) DO C 59 de 23.2.2001, p. 307.
(15) DO C 67 de 1.3.2001, p. 304.
(16) DO C 53 E de 28.2.2002, p. 114.
(17) DO C 287 E de 24.11.2006, p. 75.
(18) DO C 288 E de 25.11.2006, p. 66.
(19) DO C 291 E de 30.11.2006, p. 292.
(20) DO C 285 E de 21.10.2010, p. 53.
(21) DO C 296 E de 2.10.2012, p. 26.
(22) Textos Aprobados, P7_TA(2013)0045.
(23) Textos Aprobados, P7_TA(2013)0444.
(24) El informe elaborado en 2006 por Sigma Huda, Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la trata de personas, especialmente mujeres y niños, destaca el impacto de las políticas sobre prostitución en la extensión de la trata de seres humanos.
(25) Pueden encontrarse estudios sobre usuarios de servicios sexuales: http://www.womenlobby.org/spip.php?article1948&lang=en.
(26) Farley, M., «Violence against women and post-traumatic stress syndrome», Women and Health , 1998; Damant, D. y otros autores, «Trajectoires d’entrée en prostitution : violence, toxicomanie et criminalité», Le Journal International de Victimologie , nº 3, abril de 2005.

 

Última actualización: 11 de julio de 2017

 

El abolicionismo es violencia contra las mujeres

 

“La prostitución es violación pagada” (Raymond 1995).

“La prostitución es una práctica de violación serial” (Catharine MacKinnon)

“Apoyar a las mujeres que quieren salir del drama de ‘ser violadas permanentemente’” (P. Causapié, PSOE)

“Detrás de quienes justifican la violación reiterada como sexo” (Isabel Salud, diputada de Izquierda Unida; Cristina Simó, secretaria general del Movimiento Democrático de Mujeres; Enrique Díez, presidente de la asociación ZeroMacho Hombres por la Abolición de la Prostitución; José Luis Centella, secretario general del Partido Comunista de España y Maite Mola, coordinadora del Área Federal de la Mujer de Izquierda Unida.)

“Creo que la prostitución es el grado más extremo de violencia de género” (Alberto Garzón, IU)

 

Para las abolicionistas, la prostitución es una serie de “violaciones permanentes”.

Sin embargo, no exigen para los clientes / prostituidores / violadores las penas previstas en el Código Penal para los violadores, sino que se limitan a pedir para ellos multas. Multas para los violadores de prostitutas.

Para las abolicionistas, la violación de las prostitutas no es como la violación de las demás mujeres. Para las abolicionistas, las prostitutas no son mujeres como las demás. Para las abolicionistas, las prostitutas son niñas, incapaces de decidir si consienten o no consienten. Pero no son niñas como las demás niñas: violar a las prostitutas-niñas se salda con una multa.

Para las abolicionistas, las prostitutas son una “raza inferior” de mujeres.

Al difuminar la diferencia entre el “sí” y el “no”, entre el consentimiento y el no consentimiento, entre la violación y el acto sexual consensuado, las abolicionistas alientan la violencia impune contra las mujeres: si una violación puede ser “pagada”, ¿podrá alegar un violador en su defensa que la víctima aceptó previamente un regalo, una invitación a cenar…? ¿Alegará que la presunta “víctima” es en realidad una puta “bien pagá”?

¿Cómo se defenderán las víctimas de violación que hayan aceptado algún regalo, alguna cena, de la alegación de que la suya se trate de una “violación pagada” que deberá saldarse con una mísera multa impuesta al cliente / prostituyente / violador?

¿Será preciso establecer un registro de prostitutas, una marca (tal vez un tatuaje), un estigma a fuego que distinga a las mujeres que no pueden ser violadas gratis de las que no pueden ser violadas en ningún caso?

El abolicionismo es violencia contra las mujeres. Es la peor forma de violencia contra las mujeres.

Porque nos marca a fuego con el estigma de puta, ese estigma indeleble que rubrica el dominio patriarcal machista sobre esta “raza inferior” femenina.

Ese estigma que mantienen como una espada de Damocles sobre la cabeza de toda mujer que quiera ser libre.

 

Encuesta de Médicos del Mundo sobre el impacto de la ley de penalización de clientes en Francia

 

Marzo 2017

https://www.cabiria.asso.fr/Enquete-MdM-loi-penalisation

 

Del difícil equilibrio entre seguridad, precariedad e independencia después de la aprobación de la “Ley para reforzar la lucha contra el sistema de prostitución y para acompañar a las personas prostituidas”

 

« ¿Hasta cuándo podremos decir ‘no’ al cliente? »

« Me he convertido en la que dice ‘sí’ a cualquier precio »

 

Informe intermedio de la encuesta coordinada por Médicos del Mundo en colaboración con las asociaciones Acceptess-T, ARCAT, le Collectif des Femmes de Strasbourg Saint Denis, Autres Regards, Cabiria, Grisélidis, les Amis du Bus des femmes, Act Up-Paris, Syndicat du travail sexuel – STRASS, Aides y el Mouvement français pour le planning familial.

El objetivo de este estudio es documentar el impacto de la ley de fortalecimiento de la lucha contra el sistema de la prostitución, aprobada por la Asamblea nacional 6 de abril de 2016 y promulgada el 13 de abril (Ley Nº 2016-444), sobre las condiciones de ejercicio y de vida de las personas que ejercen el trabajo sexual. Dirigido por Médicos del Mundo y llevado a cabo en cooperación con las organizaciones asociadas, se trata de un estudio cualitativo, que quiere destacar la opinión de las primeras personas afectadas por esta ley y los cambios experimentados desde que se promulgó .

Este informe es una primera etapa de la documentación, ya que las entrevistas se llevaron a cabo entre julio y octubre de 2016. En ese momento, la ruta de salida de la prostitución aún no estaba establecida y solo pudimos recoger opiniones sobre el deseo de participar o no y opiniones relativas al establecimiento de dicho programa.

Por otro lado, incluso si la penalización de los clientes se aplica de forma desigual de una ciudad a otra, la posibilidad de su aplicación en todas partes ha transformado fuertemente las condiciones de práctica de las trabajadoras sexuales. La precariedad, la asunción de riesgos, el aislamiento, el uso de intermediarios y, en última instancia, el impacto en la salud y el aumento de la violencia son otros tantos comentarios que aparecen en las entrevistas.

 

Se puede descargar el documento en formato PDF aquí:

http://bit.ly/2jkiZov

 

continuación, la traducción de la

 

Conclusión

Este proyecto de investigación colectiva continuará hasta que pasen dos años desde la implantación de la ley para documentar su impacto, incluida la ruta de salida de la prostitución, que todavía no está en vigencia.

Durante los primeros seis meses de la despenalización de la solicitación pública y la criminalización de la compra de servicios sexuales, las principales observaciones obtenidas de entrevistas y testimonios de trabajadoras sexuales son las siguientes:

La ley no tiene suficientemente en cuenta la diversidad de las prácticas de prostitución.

– La ley considera que las trabajadoras sexuales (TS) son víctimas de trata. A esto, muchas responden que a menudo trabajan independientemente y que cuando hay un intermediario es más bien elegido que sufrido o impuesto.

– Las mujeres encuestadas tienen niveles de vida muy diferentes. Algunas viven en situaciones precarias (dificultades de vivienda, para alimentarse, para cuidarse), otras tienen un nivel de vida más alto. La prostitución a menudo es preferida a otro trabajo que no proporciona ingresos suficientes para vivir bien.

La aplicación de la ley no parece realista y realizada.

– A pesar de la derogación del delito de solicitación pública, las relaciones con la policía han cambiado poco y las medidas locales continúan permitiendo la represión de las trabajadoras sexuales.

– La ley tiene un efecto disuasorio sobre los clientes sin que se estén imponiendo, por lo demás, multas. Condenar al cliente es injusto para muchas de las entrevistadas, que lo consideran moralizante e inadecuado para el propósito declarado de proteger a las trabajadoras sexuales y luchar contra el proxenetismo.

La ley tiene un impacto en las condiciones de trabajo y de vida:

– Las mujeres entrevistadas observan un descenso en el número de clientes. La pérdida económica resultante modifica el equilibrio de poder establecido con el cliente. Se invierte y se convierte en una ventaja para el cliente. Las encuestadas dicen que tienen menos peso en la negociación de la tarifa con los clientes. Amenazar con denunciar al cliente en caso de dificultades no es una solución realista.

– Ante la disminución de los ingresos, las encuestadas dicen que se ven obligadas a aceptar clientes que no habrían aceptado antes. Algunos clientes luego imponen más fácilmente sus condiciones, que pueden llegar a ser prácticas maliciosas o arriesgadas.

– Por temor a ser multados, los clientes tienden a ir a lugares más apartados (aparcamientos …) o exigen runirse en su apartamento. Las entrevistadas creen que esto aumenta el riesgo de sufrir violencia.

– La ley también afecta las condiciones de vida de las mujeres entrevistadas. Al ganar menos, las mujeres deben limitar o priorizar ciertos gastos (cuidado, alimentos …) y aumentar sus horas de trabajo para compensar la falta de ingresos. Estas nuevas condiciones de ejercicio afectan su estado de salud. Están más estresadas, deprimidas y cansadas.

Se equivocan las abolicionistas

 

Se equivocan las abolicionistas si creen que van a acabar con la prostitución.

Y no porque sea imposible, sino porque no han adoptado la estrategia adecuada. Hacer la guerra a la prostitución “manu militari”, como se hace la guerra a las drogas o al terrorismo, sólo llevará a un mayor sufrimiento de las mujeres y a un mayor enriquecimiento de las mafias, estatales y no estatales, para mayor gloria del feminismo carcelario.

La única forma de acabar con la prostitución es llevar a cabo una guerra comercial que hunda los precios y arruine a la competencia. Esta guerra debería enfocarse en la demanda, por una parte, y en la oferta, por otra.

Acabar con la demanda de sexo pagado es fácil: basta con ofrecer sexo gratis. Y a esto las feministas abolicionistas no deberían objetar nada, ya que defienden el derecho a hacer con el propio cuerpo lo que se quiera y tienen muy claro que la fidelidad conyugal y la castidad virginal son instituciones patriarcales. Ahí están las Femen, usando sus tetas como arma de combate. Ya veo a las cohortes de feministas abolicionistas recorriendo los polígonos y haciendo que pagar por sexo sea lo más estúpido de este mundo.

Y en cuanto a la oferta, terminar con ella no puede ser asimismo más fácil: basta con ofrecer a cada prostituta una renta equivalente a sus ganancias y en las mismas condiciones, es decir, sin tener que hacer nada más que acostarse con quien le dé la gana y cuando le dé la gana.

Si no se pone fin a la prostitución es porque las abolicionistas no quieren.

Ellas sabrán por qué quieren llevar adelante una guerra que sólo beneficia a las mafias.